El violento ataque de Israel contra la Freedom Flotilla (flotilla de la libertad) que transportaba asistencia humanitaria a Gaza escandalizó al mundo. Secuestrar embarcaciones en aguas internacionales y asesinar pasajeros es, por supuesto, un crimen grave.

Pero el crimen no es algo nuevo. Durante décadas, Israel ha estado secuestrando embarcaciones entre Chipre y Líbano y matando y secuestrando pasajeros, a veces reteniéndolos como rehénes en prisiones israelíes.

Israel da por sentado que puede cometer impunemente estos crímenes porque Estados Unidos los tolera y Europa generalmente sigue el ejemplo de Washington.

Como observaron correctamente los editores de The Guardian el 1 de junio: Si un grupo armado de piratas somalíes hubiera abordado ayer seis embarcaciones en altamar, asesinado a cuando menos 10 pasajeros y lesionado a muchos más, una fuerza de trabajo de la OTAN ya estaría encaminada hoy a la costa somalí.

En este caso, el tratado de la OTAN obliga a sus miembros a acudir a la ayuda de un país miembro de la OTAN –Turquía– atacado en alta mar.

El pretexto de Israel para el ataque fue que la flotilla de la libertad estaba llevando materiales que Hamas podría utilizar para disparar cohetes contra Israel.

El pretexto no es creíble. Una razón suficiente es que Israel puede poner a la amenaza de los cohetes por medios pacíficos.

Los antecedentes son importantes. Hamas fue identificado como una importante amenaza terrorista cuando triunfó en elecciones libres celebradas en febrero de 2006. Estados Unidos e Israel escalaron bruscamente su castigo contra los palestinos, ahora por el crimen de votar en forma equivocada.

El sitio de Gaza, incluyendo un bloqueo naval, fue un resultado. El sitio de Gaza se intensificó marcadamente en 2007, después de que una pequeña guerra civil dejó a Hamas en control total de ese territorio.

Lo que comúnmente ha sido descrito como un golpe militar fue, de hecho, incitado por Estados Unidos e Israel, en un crudo intento de anular las elecciones que llevaron a Hamas al poder.

Esto ha sido del dominio público desde cuando menos abril de 2008, cuando David Rose reportó en Vanity Fair que George W. Bush, la asesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice y su segundo, Elliott Abrams, apoyaron a una fuerza armada bajo las órdenes del hombre fuerte de Fatah, Muhammad Dahlan, encendiendo un cruenta guerra civil en Gaza y dejando a Hamas más fuerte que nunca.

El terrorismo de Hamas incluyó el lanzamiento de cohetes contra los pueblos israelíes cercanos –algo criminal, sin duda, pero sólo una diminuta fracción de los hímenes rutinarios de Estados Unidos e Israel en Gaza.

En junio de 2008, Israel y Hamas llegaron a un acuerdo de cese el fuego. El gobierno israelí oficialmente reconoce que hasta que Israel violó el acuerdo el 4 de noviembre de ese año al invadir Gaza y matar a media docena de activistas de Hamas, Hamas no disparó un solo cohete.

Hamas ofreció reanudar el cese el fuego. El gabinete israelí analizó la oferta y la rechazó, prefiriendo lanzar su asesina invasión de Gaza el 27 de diciembre.

Como otros estados, Israel tiene el derecho de defenderse. ¿Pero tenía Israel el derecho de emplear la fuerza en Gaza en nombre de la autodefensa?

La ley internacional, incluyendo la Carta de la ONU, es inequivoca: una nación tiene tal derecho sólo si han agotado los medios pacíficos. En este caso, tales medios no fueron siquiera intentados, aunque –o quizá porque– había todas las razones posibles para que tuvieran éxito.

Así, la invasión fue pura agresión criminal, y lo mismo puede decirse de que los israelíes hayan recurrido a la fuerza contra la Flotilla de la Libertad.

El sitio es salvaje, diseñado para mantener apenas vivos a los animales enjaulados, de forma que se reduzcan las protestas internacionales, pero difícilmente más que eso. Es la última etapa de planes israelíes trazados hace tiempo y apoyados por Estados Unidos, para separar a Gaza de la Ribera Occidental (Cisjordania).

La periodista israelí Amira Hass, una destacada especialista sobre Gaza, describe la historia del proceso de separación. “Las restricciones sobre el movimiento palestino que Israel introdujo en enero de 1991 revirtieron un proceso iniciado en junio de 1967.

“En ese entonces, y por vez primera desde 1948, una gran parte del pueblo palestino vivió nuevamente en el territorio abierto de un solo país –uno, por cierto, que estaba ocupado, pero era sin embargo entero...”

Hass concluye: La separación total de la franja de Gaza de Cisjordania es uno de los logros más grandes de la política israelí, cuyo objetivo mayor es impedir una solución basada en decisiones y acuerdos internacionales, y en lugar de eso dictar un acuerdo basado en la superioridad militar de Israel...

La flotilla de la libertad desafió esa política y por tanto debe ser destruida.

Un marco para solucionar el conflicto árabe-israelí ha existido desde 1976, cuando los estados árabes introdujeron una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que planteaba un tratado basado en dos estados en la frontera internacional, incluyendo todas las garantías de seguridad de la resolución 242 de la ONU, adoptada después de la guerra de junio en 1967.

Los principios esenciales cuentan con el apoyo prácticamente de todo el mundo, incluyendo la Liga Árabe, la Organización de Estados Islámicos (incluyendo a Irán) y protagonistas no relevantes, incluso Hamas.

Pero Estados Unidos e Israel han encabezado el rechazo a tal acuerdo durante tres décadas, con una excepción crucial y altamente informativa. En el último mes del presidente Bill Clinton en el cargo, enero de 2001, el mandatario inició negociaciones en Taba, Egipto, que casi alcanzaron un acuerdo, anunciaron los participantes, antes de que Israel pusiera fin a las negociaciones.

Hoy, el cruel legado de una paz fallida persiste.

La ley internacional no puede ser aplicada contra estados poderosos, salvo por sus propios ciudadanos. Eso siempre es tarea difícil, particularmente cuando opiniones bien expresadas declaran que el crimen es legítimo, sea explícitamente o por la adopción tácita de un marco criminal –lo cual es más insidioso, porque hace invisible el crimen.

Por Noam Chomsky*

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Lunes, 12 Abril 2010 07:03

Pacificar a las favelas de Río

A lo largo de sus primeros dos años y medio como gobernador del estado de Río de Janeiro, período en que lanzó una política de confrontación abierta con el narcotráfico instalado en las favelas, Sergio Cabral defendió, contra viento y marea, el uso de la extrema violencia por parte de la Policía Militar. Los resultados fueron funestos para los moradores de esas barriadas pobres. Ahora, el mismo Cabral surge con una novedad: quiere “pacificar” a las favelas gracias a las UPP, o Unidades de Policía Pacificadora. En su gobierno, la confrontación con los traficantes que controlan la casi totalidad de las más de mil favelas mató a docenas de habitantes sin vinculación alguna con el crimen. Esa política sirvió únicamente para transformar a la policía de Río en la que más mata en todo el mundo, y aumentar de manera impresionante el número de víctimas inocentes bajo la ley del gatillo alegre.

Frente a la ineficacia irremediable de su plan original, Cabral cambió de rumbo. Pretende sanear las principales favelas de Río expulsando a los traficantes e instalando puestos policiales permanentes (ya no se trata de entrar, disparar un sinfín de tiros y luego salir, abandonando a los favelados a su propia suerte: ahora se entra, se expulsa a los narcos y un contingente policial se queda). Además se prometen beneficios que van de la pintura de las casas a guarderías infantiles. Gracias a generosos recursos del gobierno federal, las favelas recibirán desagüe, alumbrado público, pavimentación, servicio de colecta de basura, escuelas y puestos de salud.

Candidato a la reelección, transformado por pase de magia en firme aliado del presidente Lula da Silva, el gobernador Cabral pretende hacer de las UPP una vidriera de sus calidades. Mientras, los traficantes expulsados de las siete primeras favelas en que fueron instalados esos puestos policiales se refugiaron en otros cerros, donde los narcos locales los aceptaron con mucha reserva. No pueden vender drogas, ni participan en la división del dinero del tráfico, por ejemplo. Con eso aumentó considerablemente el número de asaltos a comercios y bancos en la ciudad, y los secuestros, que poco ocurrían en los últimos años, volvieron a preocupar (fueron al menos cinco desde diciembre). Pero en las favelas ocupadas ya no circulan muchachos armados y el comercio de droga cayó mucho.

Las primeras UPP se instalaron en la zona sur (la considerada “zona dorada” de Río) y en la muy poblada favela Ciudad de Dios, en la zona oeste. A fines de marzo se instaló una UPP en la más antigua de todas (con más de un siglo), en el centro de Río. En los próximos cuatro años otras 55 recibirán UPP, formando lo que se anuncia como un cinturón de seguridad, con el objetivo de preparar la ciudad para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Para esas unidades, la Policía Militar de Río destacó soldados recién salidos de su academia, evitando los “contaminados” (además de la violencia, la corrupción es otra característica de la PM del estado).

Se calcula que la población beneficiada directamente por las primeras siete UPP roza la marca de los 120 mil habitantes. Hasta el final del año se prevé que otros 180 mil moradores de favelas serán atendidos por esos puestos policiales. En cuanto a los beneficiados indirectos, su número es más difícil de calcular: son los propietarios de inmuebles vecinos a las favelas ocupadas por la policía, cuyo valor había caído vertiginosamente y ahora empiezan a experimentar una fuerte revalorización. En algunas calles de Copacabana e Ipanema, vecinas a las favelas donde se instalaron UPP, el precio de los inmuebles aumentó hasta el 50 por ciento en cuatro meses.

Esos cerros cariocas comienzan a recibir visitas variadas, del embajador de Estados Unidos a periodistas extranjeros, pasando por turistas europeos y norteamericanos que se extasían con la vista deslumbrante y todo el pintoresquismo que los miseria tour suelen brindar.

Encuestas realizadas en marzo indican que el 93 por ciento de los moradores de los cerros que recibieron UPP aprueba la novedad. Pero 68 por ciento de los encuestados dijo temer la vuelta, más temprano que tarde, del tráfico de drogas. Es que los jefes y jefetes del tráfico se fugaron, pero muchos de los que antes traficaban a la luz del día siguen en los cerros. Ellos avisan: un buen día, la policía se irá. Y cuando eso ocurra, los que colaboran con las UPP serán punidos. En el léxico local significa que serán muertos.

Además existe un antiguo –y justificado– temor de los favelados con relación a la Policía Militar. La brutalidad desmedida siempre ha sido la característica principal de cada operación policial en los cerros. También por eso el actual mando de la fuerza optó por destinar nuevas tropas –”no contaminadas”, explican los comandantes– a las UPP. La natural desconfianza de los moradores de las siete favelas beneficiadas no ha desaparecido. En cambio apareció una nueva e inesperada esperanza en las otras mil favelas de la ciudad, que aguardan a su vez en la interminable cola de los abandonados.

Por Eric Nepomuceno
, escritor brasileño.
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Costa Rica es un país con un sobresaliente nivel de alfabetización (96%), no posee Fuerzas   Armadas (fueron eliminadas en 1949) y cuenta con  extensas zonas de vegetación.       
       
Sin embargo, al igual que los demás países de Centroamérica, es una nación con los mismos problemas de la economía global y que debido a  la guerrilla, la inmigración y las mafias del narcotráfico, ha visto crecer la inseguridad  a pasos agigantados.         

Esta es la herencia que  recibirá Laura Chinchilla Miranda, de 50 años de edad, cuando el próximo 8 de mayo  asuma  la Presidencia de Costa Rica y sea la sucesora  del actual gobernante y Premio Nobel de la Paz 1987, Óscar Arias  Sánchez.  

 En el país centroamericano, los homicidios se multiplicaron entre 1992 y 2009, pasando de 4  a 10 personas por cada 100 mil habitantes  y la criminalidad en general aumentó un 45%, según datos del Ministerio Público.

A mediados de 2008, la propia Chinchilla, en ese entonces  Ministra de Seguridad Pública, reconoció que el país  tenía tasas de criminalidad de hasta 40%, y que “casi la mitad de los hogares han sido  golpeados  por un hecho violento, al menos en algunas zonas del país”.

 En un diálogo telefónico desde San José de Costa Rica,  la Mandataria electa  cuenta cómo enfrentará los retos sociales de su gobierno, en especial   el narcotráfico. 

Chinchilla, de línea  ultra conservadora, ganó las elecciones con el 47% de los votos,   el pasado 7 de febrero, y se convirtió en la primera  Presidenta electa de ese  país centroamericano que sobrepasa los 4.6 millones de habitantes. 

Es una experta en temas de seguridad pública.  En los comicios de 2006 también fue electa primera Vicepresidenta de su país. Simultáneamente desempeñó el cargo de Ministra de Justicia.     

¿Qué representa  ser la primera mujer que asumirá el más alto cargo público en su país?

Me siento muy ilusionada y muy entusiasmada, pero también tengo muy claro el nivel de responsabilidad que se nos viene encima, así que estoy trabajando ya con mucha intensidad.  

¿Cómo llegó al poder? 
Es una seguidilla de eventos que se iniciaron desde hace sesenta años cuando se logró el voto femenino en Costa Rica (1949). Ya hace ocho años el 40 por ciento del Parlamento estaba formado por mujeres, que también integraban, una cuarta parte,  la Corte Suprema de Justicia, por lo que considero que el paso natural era que una mujer llegara a la Presidencia del país.

Durante su campaña prometió a los costarricenses  recuperar la tranquilidad del país. ¿La lucha contra la violencia y el narcotráfico será su estandarte durante su gobierno?
El combate a la criminalidad y a la violencia es  quizá  el desafío más inmediato e importante que tenemos en los próximos años. La lucha contra estos males implicará fortalecer mucho la administración de justicia, los servicios de inteligencia y modernizar los servicios de la  Policía. Respecto al narcotráfico se creará el Comisionado Nacional Antidrogas y se dotará de una fuerte inversión sobre todo a  aquellos sectores  de riesgo social, especialmente  de los jóvenes, que son los más proclives a irse en manos de las pandillas violentas.

¿Entonces, la solución está en la Policía?
No. Es un problema integral. Los policías son solo una parte del problema de la seguridad. Hay causas de naturaleza social, algunas vinculadas  a la forma en que las comunidades se organizan y se relacionan. No hay una respuesta única, pero creo que la solución a la violencia debe venir desde distintos sectores: gubernamentales y de la sociedad civil.

¿En qué aspectos?
Como alternativas ocupacionales o entretenimiento juvenil. Ahí tenemos una respuesta desde la educación, el mercado de trabajo. También hay relación entre violencia, alcohol y drogas, entonces tenemos que prevenir el consumo. Influye también el  modo en que estamos llevando el desarrollo urbano. Hay que restringir el acceso a las armas; a menos armas, menos muertos.

La violencia delictiva comenzó a incrementarse en Costa Rica a fines de los ‘80. Para  revertirla, ¿qué cambios va a implementar?

Primero, capacitar y profesionalizar a los policías. En América  Latina se está cambiando la formación de los policías. En los países del Cono Sur, ha sido especialmente importante formar a los uniformados en la  defensa de los derechos humanos. La Policía debe ser eficiente, pero al mismo tiempo respetuosa de las garantías legales. En mi gobierno vamos a fortalecer la seguridad pública, integrar más policías y  mejorar su desempeño mediante el combate a la corrupción. Vamos a incrementar los fondos que se asignan de manera permanente a la seguridad ciudadana y  fortaleceremos las políticas de prevención de la delincuencia en el país.

¿Eso significa que planteará reformas al sistema judicial?
Necesitamos reformar una serie de leyes en el Congreso que nos van a ayudar a cerrar puertas a la impunidad y a dotar de más instrumentos a los encargados de aplicar la ley para que puedan ser mucho más eficaces en la persecución de la criminalidad. Necesitamos articular mejor el esfuerzo en los distintos sectores, debemos tener una mejor coordinación entre policías, jueces y fiscales.

¿Los crecientes niveles de criminalidad están vinculados con el aumento del ingreso de inmigrantes mexicanos?    
Lo que está sucediendo es que las bandas de crimen organizado se tienden a extender por todo el mundo, según los esfuerzos de cada nación. En este momento tenemos que reconocer que tanto Colombia por un lado, como México por el otro, están emprendiendo una fuerte avanzada en contra de los   narcotraficantes y eso está generando un desplazamiento de las bandas criminales hacia Centroamérica, lo cual nos obligará a ser muchísimo más eficaces en este tipo de problemas.

Esta preocupación llegó a la Casa Blanca. ¿Qué le ha expresado el presidente Barack Obama?
Conversé con el presidente  Barack Obama, quien ha acogido con beneplácito nuestra propuesta en temas de seguridad y su gobierno se ha ofrecido a trabajar estrechamente  con nosotros. Este asunto y las relaciones comerciales bilaterales son las áreas prioritarias entre ambos gobiernos.

Costa Rica es el único país de América que no tiene Fuerzas Armadas. ¿Militarizaría la nación para  combatir  el narcotráfico,  como lo hacen  México y Colombia?  
La lucha contra el narcotráfico no necesariamente implica la militarización de la seguridad pública de un país. Vamos a apostar  fuertemente a  la profesionalización de los distintos funcionarios que tienen que aplicar la ley.

Hablando de apuestas, usted también busca el desarrollo de la economía renovable. ¿Qué hará en este sector?
El país cuenta con  amplias zonas verdes, casi un 25% del territorio nacional (51.100  km2). Tenemos un fuerte posicionamiento en materia de sostenibilidad ambiental.

Me refiero, por ejemplo, al ecoturismo de manera muy particular y al tema de las energías limpias y en ese sentido vamos a hacer que Costa Rica se convierta en la primera economía del mundo capaz de producir toda la energía que consume a partir de fuentes 100 por ciento renovables.

Para no perder la reputación de país verde ¿creará políticas más severas en términos de turismo ecológico?
 Hay que ser mucho más rigorosos a la hora de ver qué tipo de turismo vamos a estar incentivando en el país y los incentivos tienen que ir sobre todo en la dirección de un turismo amigable con el ambiente.

Tenemos que mejorar todos los procesos de certificación de este sector a través de los certificados de sostenibilidad turística.

Vamos a crear una fuerte campaña de promoción de Costa Rica como un destino de turismo ecológico. Será nuestro sello verde.

¿Cómo reducirá la tasa de 7,8% de desempleo?

En el corto plazo estaremos promoviendo proyectos de infraestructura con fondos públicos. En el mediano y largo plazo, el crecimiento de la economía generará los puestos de trabajo que se requieren para volver a los porcentajes que han caracterizado siempre a la economía costarricense, entre 4 a 5 por ciento.
 
¿Cuál será su relación con los otros países latinoamericanos?
Aspiro a tener una relación más cercana con todos los presidentes de la región. Justamente las relaciones más cercanas han sido hasta ahora con los representantes de los países  centroamericanos, con quienes en mi calidad de vicepresidenta me reuní en varias ocasiones. Espero que las relaciones sean las mejores posibles en el marco del respeto a las naciones y que sean  menos condicionadas, por las posiciones ideológicas y mucho más orientadas por las necesidades de establecer lazos de cooperación en las áreas donde nuestras naciones tienen desafíos comunes.

¿Cuál es su opinión sobre el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa?

Con Ecuador me unen fuertes lazos de amistad. Estuve allí cuando me desempeñaba como consultora en América Latina con  Naciones Unidas y agencias de cooperación internacional. Reconozco en el presidente Rafael Correa su esfuerzo por estabilizar al Ecuador, pero abocada en los últimos meses a los asuntos internos de mi país, no he profundizado en su gestión. 

¿En sus planes está mejorar las relaciones con Nicaragua, nación con la que tienen problemas migratorios  y por el río San Juan?
Tenemos temas que nos han distanciado con sus gobernantes; sin embargo, una vez que la Corte Internacional se ha pronunciado sobre aquello nosotros confiamos en que habrá un mejor ambiente y mejorarán las relaciones entre ambos países.

Mónica Álvarez
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Reportera
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Martes, 19 Enero 2010 07:51

AL: retos para el Año Nuevo


Muchos países de América Latina están en el camino de la recuperación económica, pero el panorama para 2010 no es positivo para todos. Algunos gobiernos sufrirán merma de popularidad, derrotas electorales y un significativo riesgo de perturbación social. Otros desafíos en la región son las tensiones diplomáticas, la violencia criminal y la secuela del golpe de Estado en Honduras.

La crisis económica ha elevado el deseo de los electores de cambiar de gobernantes. Ya en 2009 Centroamérica vivió dos cambios históricos en el poder. En El Salvador, el Frente Farabundo Martí ganó las elecciones legislativas y presidenciales, mientras en Panamá Ricardo Martinelli derrotó por amplio margen a Balbina Herrera, candidata del gobernante Partido Revolucionario Democrático (PRD). Los partidos en el poder en México y Argentina también sufrieron significativas pérdidas en las elecciones legislativas de medio término.

Estímulo económico

En contaste, otros gobiernos se han beneficiado de su manejo de la recesión. En Uruguay, José Mujica, candidato del gobernante Frente Amplio, venció a Luis Alberto Lacalle, del derechista Partido Nacional. En las próximas elecciones en Costa Rica, Colombia y Brasil, es probable que los partidos en el poder lo retengan, gracias al menos en parte a la aplicación de medidas de estímulo económico.

La perturbación social continuará siendo un desafío en muchos países, pues la crisis de 2009 revirtió las paulatinas mejoras que se habían logrado en años anteriores respecto de las crónicas desigualdades de ingreso. El ambiente político es inestable en la región andina –en particular en Perú, Bolivia y Ecuador–, así como en Argentina y Venezuela, países todos donde existe un fuerte arraigo de la protesta pública y el desencanto con los partidos políticos tradicionales.

También gran parte de América Central es vulnerable a un marcado deterioro de los indicadores sociales, al igual que varios países del Caribe, entre ellos República Dominicana y Haití, ahora devastado además por el terremoto del martes 12 de enero.

Pocos países de la región enfrentan la amenaza de una intervención militar al estilo de Honduras. Sin embargo, el golpe de junio de 2009 tuvo enorme significado regional al exponer una persistente debilidad de liderazgo. El manejo de la crisis ha suscitado cuestionamientos a la política estadunidense en el hemisferio, a la significación de la diplomacia latinoamericana y a la capacidad de los gobernantes tanto de EU como de AL de desalentar transiciones ilegales del poder en el futuro. El cambio de postura que tuvo Washington ante las presiones domésticas hizo perder la oportunidad de que el presidente Obama cambiara la percepción de que su país apoya a regímenes antidemocráticos cuando así conviene a sus intereses.

La aceptación de la elección organizada por los golpistas hondureños también sienta un preocupante precedente para otras zonas de la región donde los gobiernos son acosados y existe alta polarización política. En Nicaragua, la decisión tomada por la Suprema Corte el pasado octubre de permitir al presidente Daniel Ortega postularse a la relección en 2011 tiene el potencial de crear inestabilidad y conflicto, con riesgo incluso de un derrocamiento semejante al de Honduras.

Los esfuerzos de algunos gobiernos por desviar la atención de las críticas internas han dado pábulo a periódicas disputas diplomáticas. Un ejemplo son las crecientes críticas del presidente peruano, Alan García, hacia Chile sobre el añejo tema de la pérdida de territorio frente a este país en el siglo XIX, seguidas por acusaciones de que Santiago está desatando una carrera armamentista en la región con su alto gasto militar.

Las relaciones entre Colombia y sus vecinos Ecuador y Venezuela seguirán siendo tensas. El motivo más reciente es el acuerdo entre EU y Colombia para que los estadunidenses usen siete bases militares en territorio colombiano para actividades antinarcóticos y antiterrorismo. En algunos puntos fronterizos esta crispación podría conducir a hechos de violencia.

El crimen violento, un reto aún mayor

En muchos países, instituciones estatales de seguridad lastimosamente inadecuadas (en parte debido a la debilidad de las finanzas públicas) complicarán también los esfuerzos por contener una intensificación de los niveles de criminalidad. En México, el gobierno de Felipe Calderón ha presentado el fuerte aumento de los crímenes violentos como un efecto colateral inevitable del combate militar a los cárteles de la droga, pero ese tema ha contribuido a la erosión de la autoridad política del presidente y será un factor importante en las elecciones generales de 2012. Frenar el aumento del crimen y el tráfico de drogas en la frontera con México es prioritario para Estados Unidos en su agenda bilateral.

El narcotráfico también se desparrama cada vez más hacia el sur y afecta a varios países de Centroamérica, donde las fuerzas de seguridad están mal equipadas para encarar tales retos. Esta situación es también un grave problema en el Caribe, que depende en gran medida del turismo. La perspectiva de un continuo ascenso del crimen podría ahuyentar a visitantes extranjeros, en un momento en que muchas islas ya enfrentaban fuertes caídas en llegadas a consecuencia de un decremento de la demanda de Estados Unidos y Europa. El deterioro de las posiciones fiscales dificultará dedicar recursos adicionales a la seguridad pública, y algunos países podrían incluso verse obligados a recortar el gasto en las fuerzas policiacas.

Traducción de textos: Jorge Anaya
Fuente: EIU

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Barack Obama convocó ayer a sus principales asesores en seguridad a una reunión en la Casa Blanca con el objetivo de tratar las falencias en la seguridad de los aeropuertos reveladas luego del atentado terrorista navideño. Con esto también buscó esquivar las acusaciones de los republicanos con relación a su negligente capacidad de lidiar con amenazas terroristas.

Gracias al fallido atentado de un explosivo a bordo del vuelo 253 el 25 de diciembre pasado, la cuestión terrorista saltó a la cima de la agenda política, eclipsando el debate de la reforma de salud, la tasa de desempleo del 10 por ciento y la crisis económica que aún persiste en los Estados Unidos.

La acusación de que los demócratas no pueden ser confiables en “mantener al país a salvo” puso en evidencia el legado político del partido republicano. Sumado a ello, el fuerte ataque de Dick Cheney horas después del frustrado incidente dejó pocas dudas sobre su pensamiento beligerante a la hora de combatir al terrorismo.

El ex vicepresidente declaró que Barack Obama “parece haberse olvidado de que su país está en guerra”. Dicha acusación fue duramente desestimada por John Brennan, el jefe de contraterrorismo de la Casa Blanca, quien acusó a Cheney de “tergiversar voluntariamente la posición del presidente”.

Pero las críticas han dejado su aguijón y, con una ambiciosa agenda doméstica colgando en la balanza del Capitolio, Obama –que regresó ayer luego de diez días de vacaciones en Hawai– sencillamente no puede permitirse correr riesgos.

La Casa Blanca quiere que el Congreso apruebe el proyecto de reforma de salud para que se convierta en ley antes del discurso presidencial anual frente al Capitolio fechado para finales de este mes. Con esto, el presidente tendría más libertad para enfocarse en la vacilante economía, tema complicado para los demócratas que enfrentan las elecciones de medio término en noviembre, ya con pérdidas significativas tanto en el Senado como en la Cámara baja.

Barack Obama insistió en que aquellos a cargo serán considerados responsables por no evitar el ataque del cual hubo numerosos indicios, y el cual demostró cómo las enseñanzas de los ataques del 11 de septiembre no fueron utilizadas por las fragmentadas agencias de inteligencia.

Por el momento no hay señales de que vayan a rodar cabezas. Pero los republicanos están determinados a encontrar chivos expiatorios en las audiencias del Congreso programadas para este mes, lo cual mantendrá la cuestión del terrorismo en el centro de la conciencia pública.

 

Por Rupert Cornwell *

Desde Washington
 

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Sábado, 19 Septiembre 2009 06:14

Rusia no acepta “canjes” con EE.UU

El presidente ruso, Dmitri Medvédev, descartó ayer  posibles “canjes” con EE..UU. tras su renuncia a los planes de desplegar el escudo antimisiles en Polonia y la República Checa, lo que Moscú consideraba una amenaza a su seguridad. 
“Si nuestros socios hacen caso de nuestras preocupaciones, nosotros, por supuesto, escucharemos más atentamente las suyas. Eso no significa compromisos primitivos o canjes”, señaló Medvédev, según  agencias rusas.
De hecho, el secretario general de la OTAN (Organización del Tratado de Atlántico Norte), Anders Fogh Rasmussen,  instó a los rusos a presionar a Irán para detener sus aspiraciones nucleares. En su primer discurso político, Rasmuseen  propuso  explorar posibilidades para conectar los sistemas antimisiles de Estados Unidos, la OTAN y Rusia.  
Las palabras de Rasmussen llegaron poco después de que el presidente iraní, Mahmud Ahmanideyad, manifestó  en una entrevista para el canal norteamericano NBC que no necesitan armas atómicas, aunque rechazó detener su programa nuclear.
Ante ello, el líder ruso manifestó que Irán tiene derecho a un programa nuclear civil. “No solo pensamos así, sino que estamos dispuestos a ayudarle”.
En víspera de su visita a Estados Unidos el próximo miércoles, el jefe del Kremlin reaccionó con extrema cautela al anuncio del presidente   Barack Obama sobre la renuncia de EE.UU. al emplazamiento de elementos del escudo cerca de las fronteras rusas, pero ayer lo calificó de “muy bueno”.
La decisión del Gobierno estadounidense de abandonar el proyecto de un escudo antimisiles en Europa del Este, concebido en la  Administración de George W. Bush., se debió a un cambio en la percepción de la amenaza que representa Irán, reveló  el secretario de Defensa, Robert Gates.
El funcionario estadounidense indicó, además,  que los servicios de inteligencia consideraron que los misiles de corto y medio alcance de Irán representan una amenaza mayor que sus misiles intercontinentales.
Los primeros se “están desarrollando más rápidamente de lo que se había previsto en un principio”, según los servicios de inteligencia, precisó Gates. En cambio, los misiles de largo alcance no representan la amenaza que se había imaginado inicialmente, agregó.
En lugar del sistema previsto hasta ahora, que contemplaba el despliegue de un sistema de radares en la República Checa y una decena de interceptores de misiles de largo alcance en Polonia, Gates indicó: “tendremos la oportunidad de desplegar nuevos sensores en el norte y este de Europa”.
En concreto -precisó- que Estados Unidos prevé ahora desplegar para 2015 en Polonia y la República Checa interceptores SM-3, concebidos para destruir misiles de corto y medio alcance.
Mientras tanto, los habitantes de Redzikowo (Polonia), pueblo donde EE.UU. iba a  ubicar sus bases de misiles, amanecieron ayer felices tras conocer la retirada del proyecto, aunque su alegría no es compartida por el presidente polaco, Lech Kazynski, quien habla de "fiasco".
“Hoy quizá soy el hombre más feliz de Polonia”, aseguró Mariusz Chmiel, alcalde de la comarca de Slupsk, donde se encuentra el pequeño pueblo (500 habitantes).

EFE / AFP
Washington, Moscú

 

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París, 6 de septiembre. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, exigió una garantía escrita de que las bases colombianas que planea utilizar Estados Unidos “conciernen sólo al territorio colombiano”, pero al mismo tiempo confirmó que están “muy avanzadas” las negociaciones con Francia para comprar 36 aviones cazabombarderos y su correspondiente tecnología de fabricación.

“Lo que queremos es la paz en Sudamérica, no queremos que los aviones de Estados Unidos lleguen a las otras fronteras”, dijo Lula en entrevista con medios franceses difundida este domingo, en la que se mostró confiado en alcanzar un acuerdo con Colombia para responder a las quejas de sus vecinos regionales sobre la ampliación de facilidades militares a Washington en siste bases colombianas.

La mayor oposición al pacto alcanzado en agosto pasado por Bogotá y Washington –aún sin aplicación– proviene de Ecuador y Venezuela, que comparten extensas fronteras con Colombia, pero Brasil ha encabezado las iniciativas diplomáticas para fijar límites territoriales al acuerdo.

Lula concedió una entrevista para las emisoras TV5, la estatal Radio Francia Internacional y el periódico Le Monde, en la que el tema central fue la relación comercial y militar de los dos países, con motivo de la visita que este lunes realizará el presidente francés, Nicolas Sarkozy, coincidente con los festejos de la independencia brasileña, este lunes.

En diciembre los dos mandatarios firmaron como antecedente de los contratos militares un acuerdo de “asociación estratégica” y en su visita a este país del hemisferio sur Sarkozy estará acompañado de directivos de las empresas EADS (aeronáutica y equipos militares), Dassault, Safran, Alstom y GDF Suez.

Brasil ha negociado la adquisición de aeronaves, helicópteros y submarinos que le ayuden a reforzar su seguridad territorial.

El cazabombardero Rafale es un modelo construido por Dassault, que compite en una reñida licitación con el Gripen del consorcio sueco Saab y el F-18 Super Hornet de la compañía estadunidense Boeing.

Lula, quien el miércoles pasado había sugerido en entrevista con la agencia de noticias francesa Afp su inclinación por el contrato con Dassault, aclaró que “no podemos comprar un avión caza sin poseer la tecnología”, puesto que “pensamos producir parte de este avión en Brasil”.

Para convencer al gobierno de Lula, Dassault aceptó transferir tecnología a la compañía con la que trabaje en Brasil, que el presidente sólo describió como “una empresa capaz de hacerlo”. Ésta sería la primera venta de la entidad francesa en el extranjero y significaría un ingreso por 5 mil 464 millones, de acuerdo con la prensa brasileña.

Según el diario Folha, Brasil también pretende comprar a Francia los helicópteros y los submarinos que requiere para proteger su perímetro y cuyo valor –con los aviones y otros proyectos militares– se calcula en 12 mil 295 millones de dólares.
El proyecto naval incluye la compra de cuatro submarinos convencionales Scorpene, la producción del casco de un submarino a propulsión nuclear –el primer fabricado en este país sudamericano–, la construcción de una base militar en un punto de la amplia costa brasileña y de un astillero en Río de Janeiro.

La elección de Francia como proveedor de equipos y tecnología podría significar la ruptura con Alemania, que en el último cuarto de siglo se asoció con Brasil en la construcción de submarinos.

De acuerdo con información publicada por el diario O Estado, el gobierno brasileño comprará 51 helicópteros Cougar EC-725.

La cooperación franco-brasileña se extenderá a la capacitación de tropas del ejército y su modernización, según Folha.

La prensa y altos funcionarios brasileños consideran que este impulso a la contratación de equipos y tecnologías castrenses ocurre en momentos en que otros países de la región han anunciado medidas similares, no sólo Colombia, sino también Venezuela y Chile.

En este sentido, el general retirado venezolano Melvin López Hidalgo denunció que Bogotá ha desarrollado con apoyo de Washington “un plan ofensivo” contra Caracas que se conoce como Plan Centauro y que inicialmente busca neutralizar tropas militares venezolanas en la frontera común. Este tipo de acciones en el país vecino, agregó el oficial retirado, obligan a Caracas a tomar medidas preventivas inminentes.

Más aún, la Agencia Bolivariana de Noticias aseguró que con las siete bases que Colombia brindará a Estados Unidos, sumarán 20 las instalaciones militares estadunidenses que rodean a Venezuela, al considerar las destacadas en Centroamérica y El Caribe, así como en Paraguay y Perú.

Esta nueva situación en la zona, de acuerdo con el asesor especial de la Presidencia brasileña para asuntos internacionales, Marco Aurelio García, ha provocado que su gobierno ya no esté interesado en “salir de compras, sino en coproducir nuestro armamento”, porque “eso tiene importancia para el actual cuadro de defensa de Sudamérica”.

Otro diario brasileño informó hoy que Brasil, que desarrolló su industria nucleoeléctrica con tecnología propia, cuenta ya con la capacidad para producir una bomba atómica.

Según el Jornal do Brasil, una tesis de doctorado presentada al Instituto Militar de Ingeniería interpreta los modelos físicos y matemáticos de la ojiva W-87, originalmente desarrollada por Estados Unidos.

Esta tesis a cargo del físico Dalton Barroso motivó a la Agencia Internacional de Energía Atómica a solicitar más detalles sobre la investigación académica a los ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores.

Lula, que ha defendido el derecho de Brasil a disponer de tecnología nuclear propia, reiteró hoy en las entrevistas con medios franceses su apoyo a Irán para que continúe el desarrollo de su industria nucleoeléctrica, respaldo que también fue ratificado por Venezuela esta semana.
 

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Viernes, 04 Septiembre 2009 06:24

Somos los piratas

Curioso el asunto de los piratas somalíes. Si nos guiamos por los diarios, vienen a ser algo así como el nuevo azote de la humanidad, después de la mafia rusa y las maras centroamericanas: durante el último año, han atacado o secuestrado un centenar de barcos y llevan cobrados casi doscientos millones de dólares en rescates. Se los tilda de sanguinarios e implacables, incluso de tener su propia agenda terrorista, aunque los pocos testimonios de rehenes de esos secuestros señalen lo contrario.

El asunto no es nuevo. Según el libro canónico sobre los filibusteros, A General History of Piracy, atribuido durante mucho tiempo a Daniel Defoe (el autor de Robinson Crusoe), pero en realidad escrito por el marino Nathaniel Mist basándose en testimonios directos, los piratas se regían por un código que combinaba el honor y lo comercial, cuyo creador fue el famoso filibustero Morgan (premiado por la corona británica, cuando por fin se entregó, con la gobernación de Jamaica). Tanto Edward Teach, más conocido como Barbanegra, como las mujeres piratas Anne Bonny y Mary Read (quien se hizo embarazar cuando fue capturada para salvarse de la horca) se regían a rajatabla por ese código, en muchos aspectos menos despótico, económicamente más equitativo y de mayor tolerancia racial que el de las navieras esclavistas. Sostiene el historiador marxista Marcus Rediker que en todas las tripulaciones piratas había hasta un tercio de negros, quienes tenían derecho a usar armas, a votar y a cobrar su parte del botín. El capitán de un barco invadido salvaba su vida si todos los miembros de su tripulación aseguraban a los piratas que no era abusivo. Y, cuando los piratas tomaban un barco, elegían por votación al nuevo capitán, que representaba los intereses de la tripulación.

Rediker sostiene que la piratería crece cuando el capitalismo avanza y el Estado retrocede y que los actuales piratas somalíes se parecen mucho a los de hace tres siglos: son violentos y peligrosos, pero no hacen daño a los rehenes que cooperan; se hicieron piratas para salir de pobres (recientemente, un pirata somalí declaró a Associated Press: “No nos consideramos ni la mitad de delincuentes que los que pescan ilegalmente en nuestras aguas, los que descargan desechos tóxicos en nuestras costas, los que venden armas y estimulan las guerras civiles en nuestro territorio”) y seguramente serán erradicados cuando un poder mayor decida que eliminarlos es más barato que tolerarlos, tal como lo demuestra sin proponérselo el capitán francés Patrick Marchesseau en su libro Prise d’otages sur le Ponant (“Toma de rehenes en el ‘Ponant’”).

Me explico: Marchesseau es el capitán del “Ponant”, un velero de lujo del consorcio multinacional CMA-CGM con capacidad para setenta pasajeros, que hacía cruceros por el Mediterráneo durante el verano y por las islas Seychelles durante el invierno europeo. En marzo del año pasado, luego de reparar una avería en Madagascar, llevaba su nave sin pasajeros por el Golfo de Adén, rumbo al canal de Suez, cuando fueron secuestrados por piratas somalíes. A bordo del “Ponant” iban sus treinta tripulantes (la mayoría de ellos no eran marineros, sino personal de hotel, incluyendo a siete mujeres) y fueron presa fácil de los piratas que los abordaron desde un bote Zodiac, a punta de Kalashnikov. Marchesseau alcanzó a enviar una señal de socorro a los buques de la marina francesa que patrullan las aguas de la zona (parte del operativo antiterrorista internacional Enduring Freedom, que incluye desde cruceros de guerra hasta portaaviones con misiles, helicópteros y comandos paracaidistas, de banderas norteamericana, canadiense, inglesa y francesa).

Luego de revisar el barco en busca de armas y reunir a la tripulación en cubierta, el jefe pirata explicó en rudimentario inglés que no harían daño a nadie y que se irían en cuanto cobraran el rescate de tres millones de dólares. Ordenó poner proa a Ras Asir, en la costa de Somalia, hizo fondear el “Ponant” y procedió al inicio de las negociaciones, por radio, con la sede central de CMA-CGM en Marsella, mientras sus hombres desangraban dos ovejas en cubierta y asaban la carne para alimentar a los rehenes (aunque el “Ponant” tenía dos chefs a bordo y una bodega provista de todo tipo de exquisiteces). Las negociaciones duraron cinco días y el mismísimo Rodolphe Saadé, director ejecutivo de la CMA-CGM, estuvo a cargo desde Marsella, mientras se mantenía comunicado por línea directa con el presidente Sarkozy (Saadé fue uno de los mayores contribuyentes a su campaña). Durante esos cinco días, el “Ponant” fue vigilado de cerca por una fragata de guerra francesa y un portaaviones canadiense, cosa que no inmutó a los piratas. Marchesseau explica en su libro que el dinero del rescate lo iba a pagar la aseguradora de CMA-CGM y que, si bien la extorsión es ilegal para la legislación francesa, si el pago se realiza con dinero privado, no infringe la ley.

Cuando por fin se autorizó el pago del rescate y una lancha a motor llevó el efectivo hasta el “Ponant”, los piratas liberaron su presa y partieron en su Zodiac rumbo a la costa, seguido por un helicóptero del portaaviones canadiense. Marchesseau y su tripulación fueron fletados en un avión de guerra directo a París: el propio Sarkozy los recibió en el aeropuerto, delante de las cámaras de TV, y anunció que los piratas habían sido atrapados por los canadienses, “con autorización del gobierno somalí” (que opera desde Kenia “debido a la falta de seguridad”). Marchesseau se tomó una licencia para escribir su libro y luego lo presentó por toda Francia. Cosa curiosa, la prensa lo trató como un simpático libro de aventuras, y así lo ve el propio Marchesseau, aunque en sus páginas explica como al pasar que, aunque los cuatrocientos barcos de la CMA-CGM (entre cruceros y cargueros) usen bandera francesa, están radicados en un paraíso fiscal del Pacífico Sur llamado Mata-Utu, donde no sólo no hay puerto de aguas profundas sino que la CMA-CGM mantiene allí únicamente una casilla de correos y una dirección de e-mail.

La gran ironía de todo el asunto es que las compañías navieras que hoy piden protección son las mismas que durante años buscaron cualquier resquicio legal para evadir los impuestos y exigencias sindicales de su país de origen. Y precisamente por haber logrado una existencia más allá de las regulaciones y leyes nacionales, no podrían contar con ayuda de ningún Estado, si no fuera por la guerra sin fronteras contra el terrorismo iniciada por Bush. De todas maneras, como señala cándidamente Marchesseau en su libro, los consorcios navieros son por naturaleza muy adaptables: si los barcos que hoy las defienden se fueran mañana del Golfo de Adén, contratarían ellos mismos su servicio de vigilancia. Y si eso les resulta muy caro, les ofrecerán a los propios piratas somalíes que se encarguen de protegerlos (como hizo la corona británica con el pirata Morgan en 1675). De manera que la próxima vez que oigamos la canción de Los Auténticos Decadentes, ya sabemos a quiénes se están refiriendo.

Por Juan Forn

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Creador del concepto de “software libre”, inventor del “copyleft” contrapuesto al “copyright”, Stallman recorre el planeta pregonando la libertad en el mundo de la informática: que el desarrollo tecnológico no esté regido por los parámetros del mercado capitalista sino por la democratización y un acceso sin restricciones. Esta semana estará en Argentina para difundir sus ideas. Aquí su historia y propuestas, explicadas por él mismo.

–Se cuentan muchas historias románticas, aventureras y hasta heroicas de la movida hacker de los años ‘70 y ‘80. ¿Cómo fue esa etapa para usted en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)?

–Primero habría que decir qué es un hacker. Para mí un hacker es alguien que suele divertirse usando su inteligencia con un espíritu juguetón y no necesariamente utilizando computadoras. Pero si le interesan las computadoras puede escribir programas y enfrentarse a tareas difíciles, desafíos, sólo por placer y no necesariamente para lograr que algo resulte útil.

–¿En esa época estuvo en contacto con otros grupos de hackers, como el Chaos Computer Club de Alemania? (Antes de la caída del muro de Berlín algunos de los integrantes de este grupo conseguían software para el KGB, hackeando computadoras de Occidente, para ayudar a la URSS a equipararse tecnológicamente con Estados Unidos.)

–Nunca he tenido contacto con ellos, ellos solían romper la seguridad o hacer cosas relacionadas con la seguridad. Pero para noso-tros, el hacking usualmente no tenía nada que ver con la seguridad. Una cosa que se puede hacer con inteligencia y un espíritu juguetón es romper la seguridad de una computadora, pero lo que más me gustaba a mí era diseñar el sistema para no tener seguridad. Por ejemplo, algo que no comencé yo pero en lo que participaba, el Incompatible Timesharing System (ITS, revolucionario e influyente sistema operativo desarrollado principalmente en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT). En ese sistema no había seguridad, no había claves, no había protección de archivos, cualquier persona podía entrar en la computadora bajo cualquier nombre y hacer cualquier cosa, y nos gustaba que fuera así, deliberadamente implementábamos el sistema sin seguridad. Mi trabajo en el laboratorio era mejorar el sistema. Si hubiéramos querido tener seguridad nos tendríamos que haber dedicado, entre otras tareas, a implementar la seguridad, que era lo que no queríamos. Entonces, donde no hay seguridad nadie puede romperla.

–¿Es factible sostener un sistema (informático) sin ningún tipo de seguridad?

–Aunque muchos pueden pensar que es imposible, es algo que todavía puede ser posible. Pero con esto no quiero decir que no tiene que haber seguridad en los bancos, por ejemplo, no estoy a favor de robar las cuentas bancarias. Pero nuestro laboratorio no era un banco, no teníamos datos personales, no teníamos datos financieros, fue un laboratorio para colaborar en la investigación y el desarrollo. Pero hoy en día es algo diferente, porque habitualmente usamos computadoras personales, pero en los años ’70 una computadora era demasiado cara, era casi imposible tener una computadora personal. Y en ese período el laboratorio tenía dos computadoras principales que todos teníamos que compartir. Cuando la gente comparte una computadora, tener seguridad entre los usuarios exige imponer un estado policíaco, pero no es igual con las computadoras personales, porque fácilmente se puede excluir a los demás de tu computadora, sin imponerse a uno mismo un estado policíaco. Pero en las computadoras compartidas nosotros no deseábamos tener seguridad, no fue sólo un capricho, fue por motivos racionales, porque queríamos vivir en libertad, no queríamos desarrollar un arma para los administradores para someternos.

–¿De qué manera se modificó su concepción de la informática desde su etapa como hacker en el MIT durante los años setenta hasta hoy, que se dedica a difundir el software libre?

–La informática era la mayor parte de mi vida en esa época. Trabajando con software libre, en una comunidad de software libre, aprendí a valorar la libertad que nos ofrecía, aprendí a querer vivir en libertad, pero nuestra comunidad murió más o menos en el año 82. Luego de que dejaron usar el sistema ITS pusieron otro sistema privativo (que tiene vedado el acceso al “código fuente” con el que está hecho el programa), que no podíamos cambiar y fue horrible. Fue como ver tu país ocupado por un dictador, entonces tuve que decidir cómo reaccionar ante ese desastre y luchar por crear una nueva comunidad de libertad, y para tener una comunidad de software libre hace falta un sistema operativo libre. Por lo tanto, decidí de-sarrollar uno, es el sistema operativo GNU. Desde entonces he trabajado para desarrollar y luego para promover este sistema libre y del software libre en general.

–¿Cómo se terminó la comunidad que usted formaba en el MIT?

–Fue bajo presión comercial. Habíamos desarrollado una computadora, especialmente para el lenguaje LISP, que se usa mucho en Inteligencia Artificial, y deseábamos producir un tipo de máquina para que otros pudieran usarla. Por lo tanto, varios hackers pensaban lanzar empresas para fabricar estas máquinas, pero había una disputa y se crearon dos empresas que competían y el laboratorio se volvió su campo de batalla. Fue muy triste.

–Desde hace algunos años, la palabra Linux es, cada vez más, entendida como sinónimo de alternativa a Windows. Sin embargo, usted siempre aclara que hay un error conceptual al nombrarlo de esa manera, ya que lo correcto es decir GNU/Linux, porque Linux es sólo una parte (el núcleo) del sistema operativo. ¿Podría explicar por qué le parece tan importante resaltar esta diferencia?

–Comenzamos el desarrollo del sistema GNU en enero del ’84 y convoqué a otros (programadores) para desarrollar otros componentes del sistema. En el año ’92 teníamos listo casi todo el sistema, pero faltaba aún un componente esencial, el kernel (el núcleo), y en el ’92 el señor (Linus) Torvalds liberó el kernel Linux que había comenzado (a desarrollar) en el ’91. Entre los componentes del sistema Linux es grande e importante, pero el trabajo que habíamos comenzado casi una década antes es mucho más. No es justo darle todo el crédito y no reconocer nuestro trabajo. Al llamar al sistema GNU/Linux se reconoce nuestro trabajo también. Pero ¿por qué es tan importante? No sólo es un asunto de crédito, aunque el crédito vale algo, hay otro asunto más importante en esta elección de nombres, porque hemos desarrollado el sistema GNU para establecer la libertad para los usuarios. Pero el de-sarrollador de Linux, el señor Torvalds, no está por la libertad, no piensa que el usuario debe tener esta libertad, y se opone a nuestras ideas. Tiene el derecho de expresar su opinión, pero no tiene derecho a usar nuestro trabajo como una plataforma para condenar nuestras ideas. Este sistema es el resultado, el producto de un gran esfuerzo que hemos hecho para estar en la libertad. Los usuarios necesitan saberlo, porque necesitan reconocer qué quiere decir la libertad de un usuario de un programa, necesitan defender su propia libertad para no perderla.

–Usted también suele hacer referencia a otra distinción importante: entre quienes aprecian el software libre como un asunto ético y político, y quienes sólo citan los beneficios prácticos y presentan al software libre como un eficiente modelo de desarrollo por permitir el acceso al código fuente. ¿Podría ahondar un poco en las diferencias entre estas dos concepciones?

–Los que toman el concepto “open source” (código abierto) no plantean ningún asunto ético, entonces no es un movimiento en el mismo sentido. Para nosotros, un programa privativo es un problema social, porque priva de la libertad a los usuarios. Quienes promueven el código abierto no plantean este asunto y tienen derecho a su opinión, pero lo que no me gusta es que su opinión me es atribuida. Hay cuatro libertades esenciales para el usuario de software libre: la libertad cero es la libertad de ejecutar el programa como quiera; la libertad uno es la libertad de estudiar el código fuente del programa y cambiarlo para que el programa haga lo que el usuario quiera; la liberta dos es la libertad de ayudar a su prójimo, es la libertad de redistribuir copias, y la libertad tres es la libertad de contribuir a su comunidad, es la libertad de distribuir copias de sus versiones cambiadas. Con estas cuatro libertades, los usuarios tienen el control del programa, pero si el programa no lleva estas cuatro libertades, es un instrumento del poder del desarrollador sobre los usuarios, es injusto, algo que no debe existir.

–¿Usted cree que estas cuatro libertades del software libre son entendidas por usuarios no expertos?

–No, usualmente no. Pero a veces no hace falta ser programador para apreciar la libertad. Estuve en La Paz (Bolivia, unos días antes de llegar a la Argentina) y he tenido reuniones con altos funcionarios del gobierno que aprecian estas libertades aunque no son programadores. Porque éste no es un asunto técnico, es un asunto ético, social y político. Puede ser que quien use software libre no sea un programador, hay muchas otras cosas que hacer en la vida, pero cuando un programa es libre tiene entre sus usuarios a programadores y esos programadores con la “libertad uno” pueden estudiar el código fuente, y si encuentran algo malévolo, pueden cambiarlo. Y con su “libertad tres” podrá publicar su versión mejorada, diciendo: “he descubierto y he quitado esta funcionalidad malévola”, y todo el mundo podrá migrar a esa versión mejorada. Tuve una reunión en mi primera visita a Ecuador con el presidente (Rafael) Correa y le expliqué la filosofía del software libre, y lo comprendió y decidió migrar (los sistemas informáticos de) el Estado ecuatoriano al software libre, algo que ya está haciendo. Es muy fácil comprender este asunto sin ser programador, porque si usa un programa privativo uno queda a merced del desarrollador, está indefenso. El desarrollador puede imponerle al usuario cualquier cosa y no es inusual que los programas privativos contengan funcionalidades malévolas, deliberadamente, “puertas traseras” (que permiten redirigir la información de una computadora hacia otra, sin que el usuario pueda advertirlo, con el consiguiente riesgo para la privacidad de sus datos) para molestar o dañar. Por ejemplo, Windows tiene una puerta trasera con la cual Microsoft puede imponer cualquier cambio de software cuando quiera sin pedir la aprobación del supuesto dueño de la máquina. Otro ejemplo es el de Kindle, un sistema de Amazon (para comprar y leer libros electrónicos) que vigila la usuario, porque es imposible comprar un libro anónimamente y también lo restringe porque el software está desarrollado para que no se puedan hacer copias. Además tiene una puerta trasera con la cual Amazon, hace más o menos un mes, borró remotamente todas las copias de unos libros. ¿Y puede adivinar de qué libros borró todas las copias?... De 1984 (se ríe).

–¿Sigue usando una OLPC? (One Laptop Per Child, “Una Laptop Por Chico” es una computadora portátil muy económica que se basa en una plataforma GNU/Linux. Fue lanzada en 2005 por Nicolas Negroponte, quien se retiró del proyecto el año pasado.)

–No, porque en la misma semana en que empecé a usarla, después de meses de preparaciones, el señor Negroponte nos traicionó, porque hasta ese momento había sido diseñada para correr el sistema GNU/Linux. Luego Negroponte decidió hacerlo correr también con otros sistemas, y algunos dimitieron del proyecto por esa decisión. De hecho yo había empezado a usar esa máquina porque fue la única manera de evitar un BIOS privativo (El BIOS es el sistema básico de Entrada/Salida de datos que, cuando se enciende la computadora, localiza y carga el sistema operativo en la memoria para que la computadora pueda funcionar). En esa época todas las computadoras portátiles tenían un programa privativo de inicialización y la OLPC fue la primera excepción, por lo tanto empecé a usarla. El problema es que ahora se van a producir las máquinas de manera que es totalmente fácil instalar Windows. Entonces, me puse muy contento de descubrir otro tipo de computadora que también evite el BIOS privativo y en la cual Windows nunca pudo funcionar. Es la Lemote, de una empresa china, es una netbook (es una subportátil, una computadora de bajo costo y más pequeña que una notebook, utilizadas principalmente para navegar por Internet y realizar funciones básicas como procesador de texto y de hojas de cálculo).

–Usted usualmente no navega por Internet ni utiliza celular, ¿verdad?

–Es verdad, por motivos diferentes. No navego con mi computadora, pero no pienso que es algo malo, es sólo una penitencia personal, digamos, pero no digo que deban hacer lo mismo. En cuanto al teléfono celular, no quiero tener uno porque son instrumentos de vigilacia y seguimiento. Hasta un punto es inevitable para hacer o recibir llamadas, el sistema necesita saber donde está uno, pero no me gusta que algo sepa dónde estoy siempre, entonces prefiero no tenerlo.

–¿Me puede contar cómo surge San IGNUcio, esa segunda personalidad suya que lo muestra ante el público como un santo hereje de la informática?

–Es una broma. Siempre tuve la ambición de ser un actor cómico, y una vez alguien que no estaba de acuerdo con el movimiento de software libre me acusó de ser un imán loco, entonces decidí burlarme de él y de mí mismo. Pero en realidad, la primera vez que lo personifiqué fue en una fiesta de disfraces en California. Había olvidado llevar un disfraz y en la casa de una amiga en la que estaba había un viejo disco duro y tuve la idea de usarlo como aureola y presentarme como santo, y fui a la fiesta como San IGNUcio. Luego, la semana siguiente tuve que ir a México a unas conferencias y decidí presentar a San IGNUcio y la audiencia se río mucho. Y a través de los años he añadido más bromas a mi rutina cómica.

 Por Verónica Engler
 

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Jueves, 07 Mayo 2009 06:39

Una pregunta que no tiene respuesta

A nuestro mundo no solo lo amenazan las crisis económicas cíclicas cada vez más graves y frecuentes. El desempleo, la ruina y las pérdidas fabulosas de bienes y riquezas, son inseparables compañeras de las ciegas leyes del mercado que rigen hoy la economía mundial. El neoliberalismo proscribe toda injerencia del Estado como elemento perturbador de la economía, cual si pudiese existir orden interior, ejército, salud, educación, cultura, ciencia, tribunales, jueces, y otras muchas actividades sin el Estado y sus leyes.

Este, desde luego, con su rigor y fuerza coercitiva, estorbaba a los que como Marx, Lenin y otros teóricos veían en él un instrumento de los explotadores para imponer el odioso sistema capitalista, y concibieron la idea de convertirlo en instrumento de la Revolución en la etapa de transición hacia una sociedad enteramente nueva.
 
Colonialistas, capitalistas e imperialistas han creado sus códigos de conducta e impuesto sus valores. Hablan de libertad, democracia, derechos humanos, etcétera. En Estados Unidos, después de su fundación, millones de seres humanos continuaron trabajando como esclavos, a los cuales el creador no había concedido ningún derecho como estipulaba la Declaración de Philadelphia. Durante casi 100 años eran mercancías que se compraban y vendían en el mercado, y durante otros 100 años después de la guerra civil, sufrieron atroz discriminación y marginación. Hoy constituyen todavía junto a los indios, y los latinoamericanos, los ciudadanos más pobres que pueblan las cárceles estadounidenses y realizan los trabajos más duros y peor remunerados.
 
No se subraya que miles de millones de personas en el mundo sufren ignorancia, desempleo, subdesarrollo, enfermedades que reducen sus vidas a dos tercios o a la mitad, y a veces menos, que la que disfrutan los países ricos.
 
A los viejos problemas se añaden otros como el tráfico de drogas, el crimen organizado, el robo de cerebros y la emigración ilegal. Hasta las mentes de los seres humanos tratan de someterlas a través de los medios de comunicación masiva y las técnicas más modernas de la llamada industria de la recreación.
 
¿Sobre qué base se sostiene ese orden? Sobre la riqueza y la fuerza. Disponen para ello de todo el dinero del mundo y de los medios más sofisticados de fuerza militar. Son además los grandes productores y exportadores de armas que no implican amenaza alguna para su hegemonía mundial, pero alimentan las guerras locales, las ganancias de las multinacionales y la dependencia de sus aliados.
 
Imprimen las divisas requeridas por el comercio internacional en cantidades que no conocen límites, adquieren con ellas propiedades para sus multinacionales, recursos naturales, y los frutos del sudor de los pueblos, para sostener las sociedades de consumo y despilfarro que han creado.
 
Estados Unidos, además, mantiene un control monopólico sobre los organismos internacionales de crédito e inversión.
 
Cuando estas inquietudes rondan las mentes de muchos millones de personas en el mundo, que no se dejan envolver por las mentiras proclamadas, llegan constantemente noticias sobre otras realidades.
 
Por ejemplo: las multinacionales norteamericanas en el 2004, último año que consta en las estadísticas, obtuvieron en el exterior ganancias por 700 mil millones de dólares, por las que pagaron al fisco norteamericano solamente 16 mil millones por descuentos, los cuales otorgan privilegios especiales a las empresas norteamericanas que inviertan en otro país, que son lesivas para las que lo hacen en los propios Estados Unidos creando allí empleos. La mera idea de la actual administración de reducir ese privilegio suscitó la protesta de importantes organizaciones empresariales de Estados Unidos, cuyo poder económico y político nadie discute.
 
Podría constituir incluso un entretenimiento válido reunir un sinnúmero de noticias nacionales e internacionales que reflejan los privilegios nacionales que ese país ha impuesto al mundo. Hay políticos dentro y fuera de Estados Unidos que se ofenden si alguien se atreve a calificarlo como imperio, cual si existiera otra palabra que lo defina mejor.
 
La otra cara de la moneda es todavía peor. En ocasiones se habló de las siete flotas con que Estados Unidos impone al mundo su potencia militar, apoyados en más de 800 bases militares distribuidas por el planeta. Guantánamo, cuyas prisiones y torturas impactaron a la opinión pública mundial, es solo una de las cientos de bases con que cuentan.
Quizás pueda tenerse una idea del poder militar con que la superpotencia apoya el sistema económico y social impuesto a la humanidad, mencionando algunos datos recientemente publicados en la prensa especializada.
 
El poder militar estadounidense se apoya en su arsenal nuclear.
 
Posee 534 misiles balísticos intercontinentales (ICBM) Minuteman III y Peacekeeper; 432 de lanzamiento submarino (SLBM) Trident C-4 y D-5 instalados en 17 submarinos del tipo Ohio, y alrededor de 200 bombarderos nucleares de largo alcance que pueden ser abastecidos en el aire, entre ellos 16 invisibles B-2. Los misiles son portadores de varias ojivas. El número de cabezas nucleares desplegadas oscila entre 5 mil y 10 mil. Sus Fuerzas Armadas disponen de más de 2 millones de hombres. A esto se añaden cientos de satélites de uso militar y comunicaciones, que componen el escudo espacial y los medios para la guerra electromagnética.
 
Rusia, la otra gran potencia nuclear, ha sido rodeada por armas nucleares ofensivas.
Casi no habría que añadir una palabra más, excepto tal vez para recordar que gracias al monopolio del dinero y los recursos naturales, Estados Unidos anunciaba ayer por boca del principal comandante de la ciberguerra para el Pentágono, que ese país “está determinado a encabezar el esfuerzo global para usar tecnología de computadoras para disuadir o derrotar a enemigos, al tiempo que protege los derechos constitucionales de la población”. La noticia fue transmitida por la principal agencia norteamericana de noticias AP.
 
¿Cuánta seguridad se puede buscar en el mundo de hoy? ¡Es una pregunta que no tiene respuesta!
 
Fidel Castro Ruz
Mayo 6 de 2009
3 y 32 p.m.
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