Protesta en Hanover, Alemania, contra la incursión militar turca en el norte de Siria.Foto Ap

Hace dos años advertí que “el pueblo kurdo puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica internacional como sucedió en el Tratado de Sèvres de 1920 (https://bit.ly/32b3k0c)”. Dos años después de la temeraria balcanización del hoy premier atribulado Bibi Netanyahu se ha revertido cuando ha dejado aislado a Israel, que apoyaba "la secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía".

La prensa iraní le ha dado mucho vuelo a una serie de artículos del rotativo Haaretz, cercano al partido laborista de oposición y crítico de su premier alicaído (https://bit.ly/32ceRw2): “Netanyahu queda como un jinete solitario del tigre de papel ( sic) Trump después de la traición a los kurdos sirios”.

ChemiShalev, de Haaretz, arguye que la “temeraria apuesta del premier (israelí) en un desvergonzado presidente de Estados Unidos (EU) se despliega ante los ojos perplejos de Israel (https://bit.ly/33pnfsj)”.

ChemiShalev exagera, ya que Netanyahu, gracias al talmúdico Jared Kushner, extrajo el máximo de concesiones a EU: la anexión de las Alturas del Golán en el sur de Siria y la transferencia de la embajada de EU a Jerusalén, mientras la prometida anexión del valle del río Jordán queda en el aire. Las extracciones y sustracciones tienen también sus límites.

En Israel no entienden el nuevo condominio operativo de EU y Rusia en el Medio Oriente, que sustituye al caduco acuerdo británico-galo Sykes-Picot de hace 103 años.

El más popular periódico israelí YediothAhronoth comenta que "Trump abandona a sus aliados sin pestañear e Israel es susceptible de ser el próximo".

El analista turco Serkan Demirtas expone la oposición conjunta de EU y Rusia a la condena de Francia y Gran Bretaña, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a la invasión turca en el norte de Siria ocupado por los kurdos (https://bit.ly/2nGaiLH).

Ante las feroces críticas europeas, en particular de Francia y Alemania (https://bit.ly/33pfliM), el canciller turco Mevlüt Çavuşoğlu denunció a Francia de intentar desintegrar a Siria como lo hizo en Irak (https://bit.ly/2MduXjL).

Varios países vecinos y lejanos intentan balcanizar a Siria cuando Israel ya se llevó su tajada en las Alturas del Golán en el sur sirio y Turquía –que ha incursionado varias veces– "apoya" a los rebeldes sirios, opositores al gobierno central de Bashar al Assad, en la estratégica provincia de Idlib (6 mil 97 km2 con 3 millones de habitantes).

La prensa "Occidental", incluyendo al Partido Republicano y a los evangelistas –ambos aliados de Trump–, está ganando la batalla de la (des)información a favor de los kurdos, por lo que a Turquía le urge acelerar su operativo antes de que intervengan en forma decisiva Trump y Putin: los únicos que pueden frenar al sultán neo-otomano Erdogán, que busca quedarse con el liderazgo huérfano del sunismo (mínimo 80 por ciento de los mil 800 millones de musulmanes en el mundo).

Además de desvincular al 19 por ciento de kurdos (en el sudeste de Turquía) de sus correligionarios kurdos sirios, lo que busca el sultán neo-otomano Erdogan es crear un territorio amortiguador de 30 kilómetros de profundidad, hoy en manos kurdas, con el fin de instalar a 3 millones de refugiados sunitas que han desestabilizado el equilibrio doméstico de Ankara.

Un grave problema radica en los 11 mil yihadistas encarcelados por los kurdos sirios que han empezado a fugarse y pueden inundar Europa.

El traslado de 3 millones de refugiados sirios sunitas de Turquía y el repliegue de los kurdos sirios tendrá severas reverberaciones en la cartografía adyacente a Siria, donde no hay que eliminar la hipotética fusión de la estratégica provincia de Idlib, todavía en manos de los rebeldes sunitas apoyados por Ankara, con los refugiados sirios sunitas provenientes de Turquía y que se pueden esparcir al oeste del río Éufrates: desde Al Raqa hasta Deir-ez-Zor, pletórico en hidrocarburos (https://dailym.ai/32bGhT1).

Un escenario consiste en la quizá tardía reconciliación del gobierno central de Bashar al Assad con los secesionistas kurdos siempre y cuando pospongan su elusiva "independencia".

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Crónica desde Rojava: “No existen Derechos Humanos, todos mienten”

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. Entre los 35 muertos reportados se encuentra una dirigente del Partido por el Futuro, recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques perpetrados por el ejército turco y sus aliados yihadistas en el norte de Siria, en la llamada Autoadministración Democrática del Norte y Este de Siria, están provocando desplazamientos masivos hacia el interior del país desde que empezaron el pasado miércoles. En la región viven alrededor de cinco millones de personas de diferentes etnias: kurdos, árabes, siriacos, caldeos, asirios, circasianos, armenios, chechenos y yazidis.

Según la Media Luna Roja (Heyva Sor), 14 civiles habrían sido asesinados en los ataques, entre ellos un niño de 11 años, y 33 personas han sido heridas gravemente. La última actualización compartida por el Centro de Información de Rojava eleva esta cifra a 35 muertes y un centenar de heridos.

Entre las personas fallecidas se encuentra Hevrin Khalaf, copresidenta del Partido por el Futuro (Partiya Pêşroj), que ha sido asesinada en la mañana del sábado en la carretera de Til Temir por proxis yihadistas afiliados a Turquía. El Partido por el Futuro ha sido recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques comenzaron en los alrededores de la ciudad de Sere Kaniye (Ras al-Ain) y la ciudad de Dirbesiye en el Cantón de Cizire el pasado 9 de octubre hacía las 16h. Ambas ciudades colindan con la frontera de Turquía. Pero pronto hubo ataques simultáneos a otras ciudades, Derik, Kobane, Ain Isa, Girê Spî (Tel Abyad). Esta periodista fue testigo de los ataques contra la ciudad de Serê Kaniye con artillería pesada y de cómo los aviones de combate surcaban los cielos dirigiéndose al interior del país. Los habitantes de la ciudad de Serê Kaniye comenzaron a huir en dirección sur, hacía las ciudades de Til Temir y Haseke. Grandes atascos de coches, camiones y autobuses, completamente llenos, se formaron en la carretera de salida. Había también muchos civiles que huían a pie, personas ancianas, niños y discapacitados.

Las cifras de desplazados aumentan cada día. Según el Centro de Información de Rojava, al menos 190.000 personas han huido de las ciudades y pueblos colindantes con la frontera turca, y se han dirigido principalmente a las ciudades de Haseke y Raqqa, al sur de la región.

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. El colegio Lebidbin Rebia acogía hasta ayer a 40 familias, entre 250 y 300 personas. Los desplazados vienen de las ciudades de Serê Kaniye, Kobane y Girê Spî. Los suplementos médicos son organizados por ONG’s locales y la Media Luna Roja Kurda (Heyva Sor). Según el responsable del colegio, hay falta de agua potable y comida. Heyva Sor avisa de la escasez de agua en la ciudad de Haseke, donde se encuentra uno de los principales hospitales de toda la región. La carencia se debe al ataque contra la estación de agua de Alok, que suministraba agua a medio millón de personas. La falla en la estación de agua afecta también al resto de hospitales de la región

Zehra Qewesa, desplazada desde un pueblo de la región de Kobane, se encuentra actualmente en el colegio Lebidin Rebia. Zehra relata cómo tuvieron que huir de su pueblo a pie con los niños en brazos. Protesta por la traición del gobierno de EE UU y la falta de iniciativa real de la comunidad internacional para parar la invasión de Turquía. “No existen los derechos humanos. Ni América, ni Francia, ni Gran Bretaña, ni Alemania, ninguno de ellos sabe qué son los derechos humanos. ¡Todos mienten!”.

Otra mujer de la región de Kobane, que prefiere no dar su nombre, relata su huida: “Salimos corriendo de nuestras casas, estaban bombardeándonos. Llegamos a la ciudad de Ayn Isa, allí los bombardeos continuaban desde los aviones. Pero nosotros, ¿qué hemos hecho? ¿A dónde vamos a ir?”.

Aparte de los ataques del ejército turco y sus proxis yihadistas, las células durmientes del Estado Islámico (ISIS) se han activado y están perpetrando diversos atentados en diferentes puntos de la región. El sábado 12 de octubre un coche bomba explotó frente a un local de kebab en la concurrida ciudad de Qamishlo. Hasta el momento, son cuatro las víctimas mortales, pero también hay varios heridos graves. Asimismo, la pasada madrugada, un coche bomba explotó cerca de la cárcel de la ciudad de Haseke donde se encuentran varios prisioneros de ISIS.

El mismo sábado, las familias de ISIS que se encuentran en el campo de refugiados de al-Hol, han llevado a cabo varios ataques con piedras y una revuelta contra las fuerzas de seguridad del campo; cinco mujeres han sido detenidas. El campo de al-Hol acoge a más de 70 mil personas, la mayoría de ellas mujeres y niños de ISIS que huyeron tras la victoria de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la región de Deir Ez Zor, al este de Siria. El portavoz de las FDS, Kino Gabriel, ha declarado que las FDS “no pueden garantizar la seguridad del campo de al-Hol ni de las prisiones donde están encarcelados los prisioneros de ISIS” si tienen que concentrarse en protegerse de la invasión.

 

Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez

SIRIA


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2019-10-13 09:00

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Las claves de la ofensiva turca contra los kurdos en Siria

El ejército turco ha lanzado este miércoles las primeras operaciones militares dentro del Kurdistán sirio. Una vez conseguida la luz verde de Donald Trump, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha entrado en un juego peligroso que puede tener consecuencias graves para la estabilidad regional a medio y largo plazo, especialmente para la estabilidad de Turquía.

 

El conflicto sirio que se inició en 2011 ha entrado en una nueva fase. Espoleado desde el principio por Estados Unidos y otros países de Oriente Próximo, cada paso que se ha dado ha traído mucha más muerte y destrucción de la que se pretendía evitar. Ahora, la invasión turca del Kurdistán sirio va a causar más desastres.

¿Por qué ahora?

Durante años el presidente Recep Tayyip Erdogan ha estado quejándose de que los kurdos sirios colaboran con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) turco, un grupo considerado terrorista por Ankara. Ahora el presidente estadounidense, Donald Trump, le ha dado luz verde para cruzar la frontera, aunque haya sido en unos términos no muy claros.

¿Qué pretende Erdogan?

Erdogan sostiene que quiere crear una zona estéril a lo largo de la frontera, una “zona segura” de 30 kilómetros de ancho por 450 kilómetros de largo.

¿Es posible que cumpla su objetivo?

Es incierto que lo pueda cumplir puesto que el Kurdistán es un avispero y lo más probable es que encuentre resistencia, especialmente a medio plazo, incluida una guerra de guerrillas, por parte de los kurdos sirios. Por otra parte, a diferencia del Kurdistán turco, el de Siria es una zona llana, lo que dificultará las acciones de la guerrilla. Sin embargo, el hostigamiento de los milicianos podría obligar a Erdogan a meterse más allá de la “zona segura”.

¿Quiénes son los enemigos de Turquía en la zona?

Las Fuerzas Democráticas Sirias es una amalgama de grupos. El más destacado y numeroso es el YPG (Unidades de Protección del Pueblo), integrado por milicianos kurdos sirios, pero también hay otros grupos suníes, de menor entidad. Todos ellos han recibido armas y dinero de EEUU y de otros países suníes aliados.

¿Quién apoya a Turquía en esta empresa?

Erdogan no cuenta con apoyo exterior. Rusia e Irán han mostrado su escepticismo con esta operación, o incluso la han rechazado. Puede decirse que Erdogan está aislado y que este tampoco es su momento de mayor popularidad dentro de Turquía, por eso el desgaste que puede sufrir es enorme: siempre se sabe cuándo comienza una guerra pero nunca se sabe cuándo ni cómo termina.

¿Quiénes apoyan a los kurdos sirios?

Sus principales aliados son los kurdos de otros países de la zona. Hasta ahora también han recibido apoyo militar y económico de EEUU y de otros países suníes, aunque se trata de una ayuda limitada que no puede competir con la fuerza militar de Turquía.

¿Por qué Trump ha dado ahora la luz verde a Erdogan?

Trump es un líder que a menudo se guía por impulsos. Ha dicho que quiere sacar a las tropas estadounidenses de las guerras “ridículas” que no llevan a ninguna parte, pero también ha amenazado con destruir la economía turca si Erdogan se propasa.

¿Cómo han reaccionado los aliados de EEUU?

Los aliados de EEUU ven con preocupación la “traición” de Trump a los kurdos que contribuyeron de manera decisiva a derrotar al Estado Islámico. Benjamín Netanyahu, que mantiene unas discretas pero buenas relaciones con los kurdos sirios, no ha dicho nada oficialmente, pero otros políticos israelíes han criticado la decisión de Trump. Además, Alemania y Francia, que cuentan con pequeños destacamentos militares en la zona, han expresado su preocupación.

¿Cómo se ha reaccionado en EEUU?

Demócratas y republicanos, especialmente los representantes más próximos a Israel, han criticado la decisión de Trump. Algunos aseguran que Trump no sabe lo que hace.

¿Qué es Rojava?

Rojava es el nombre de la provincia del Kurdistan sirio. Tiene una extensión aproximada de 50.000 kilómetros cuadrados y una población de unos 2 millones de habitantes, en su mayoría kurdos, aunque históricamente ha habido una considerable presencia árabe en la zona. Una parte muy considerable de la población son kurdos de origen turco que huyeron de Turquía hace décadas.

¿Qué papel juega el Gobierno sirio en la crisis?

Damasco mantiene una aceptable relación con los kurdos sirios y aspira a extender su control efectivo sobre Rojava con el apoyo de Rusia e Irán. Las dos partes están en contacto permanente, especialmente ahora, y el ejército sirio cuenta con varias bases en Rojava. Los kurdos sirios afirman que quieren obtener una autonomía y no la independencia.

¿Cómo puede acabar la crisis?

Es difícil hacer previsiones pero el paso que ha dado Erdogan es arriesgado. El presidente turco ha cometido demasiados errores desde que estalló la crisis siria en 2011 y hasta ahora solo ha tenido que pagar un precio limitado, como con el recibimiento de unos tres millones de refugiados. La entrada del ejército turco en el Kurdistán sirio puede convertirse en una gran pesadilla para Erdogan. Evidentemente, el poder del ejército turco es casi infinitamente superior al de los kurdos, pero estos podrían llevar a cabo costosas operaciones de acoso a medio y largo plazo.

¿Qué hará Ankara con los refugiados sirios?

Erdogan quiere implantar en el Kurdistán sirio a gran parte de los árabes que se han refugiado en Turquía, formar una barrera de población árabe cerca de la frontera y apoyarse en los árabes para mantener a distancia a los kurdos, que también son suníes. La presencia de los refugiados en Turquía ha causado serios problemas a Erdogan, y su partido se ha resentido en las últimas elecciones, de manera que hará todo lo que esté a su alcance para deshacerse de los refugiados. En su discurso del 24 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, Erdogan pidió ayuda a la comunidad internacional para implantar en el nordeste de Siria a 3 millones de sirios.

¿Qué hará el Estado Islámico?

Se estima que en el Kurdistán sirio hay unos 7.000 yihadistas del Estado Islámico prisioneros, desperdigados en campos por acá y por allá. Unos 2.000 de ellos son extranjeros, de 55 países. Además hay unos 70.000 familiares de los yihadistas. Ahora Turquía tendrá que hacerse cargo de todos, según ha indicado Washington, y no se trata de un problema menor. Existe el temor de que yihadistas que andan sueltos, que no son muchos, se reagrupen y entren en acción, pero tal como están las cosas no parece muy probable que el Estado Islámico recupere el ascendiente que tuvo hace unos años.

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Soldados del YPG celebran la victoria sobre ISIS en un acto organizado en marzo de 2019 en Qamishly, ciudad fronteriza con Turquía. De fondo, una pancarta con la cara de Abdullah Ocalan, fundador del PKK.

Los habitantes del territorio controlado por fuerzas kurdas en el noreste de Siria se preparan para un ataque turco que llevan tiempo esperando y ahora, tras el anuncio por parte de Donald Trump de la retirada de las tropas estadounidenses estacionadas en la zona, parece inminente.

Los kurdos se aprovecharon del caos que ha reinado en Siria desde que comenzó la guerra en 2011. Lo tomaron como una oportunidad de combatir al régimen de Damasco y construir su propio bastión autónomo, la entidad conocida como Rojava.

Pese a las amenazas de Bashar Al Asad, de ISIS y de Turquía, que considera las unidades kurdas como organizaciones terroristas vinculadas con el ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán, la región ha corrido mucha mejor suerte que el resto del país, asolado por la guerra.

Y ahora muchos se preguntan si deben sacrificar esa relativa independencia a cambio de un acuerdo de protección con el régimen de Al Asad que pueda tener algún valor disuasorio ante la amenaza turca. Al tomar la decisión de abandonar a sus aliados militares, las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), Trump aparece ante sus ojos como un traidor. Más de 11.000 hombres y mujeres entregaron sus vidas luchando contra ISIS antes de su derrota final en marzo de este año.

"La actitud de Estados Unidos tendrá un impacto negativo en toda la región y todo lo que se ha construido en ella, como la paz y la estabilidad. Esta decisión se lleva por delante cualquier avance, sobre todo aquellos relacionados con la seguridad", señala Amjed Osman, portavoz del Consejo Democrático Sirio. "Siempre hemos dicho que las amenazas de Erdogan son serias. No hay una voluntad real por parte de la comunidad internacional de terminar con la crisis siria. La amenaza turca significa que la situación en la región vuelve a la casilla de salida. Regresará el caos", añade.

Se especula mucho con que los problemas que Erdogan enfrenta en su país actúen como detonante de un ataque que se espera inminente. El presidente turco y sus partidarios han perdido el control de las cuatro ciudades más importantes de Turquía, incluidas Ankara, la capital, y Estambul, la ciudad más importante del país. Los votantes han rechazado al gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en amplias zonas del país entre las que se incluyen las de mayoría kurda y esa derrota se interpreta como castigo a la mala gestión de la crisis económica del país.

La última vez que Erdogan vio peligrar su férreo ejercicio del poder fue en 2015, cuando tras una derrota electoral decidió impulsar de nuevo la guerra contra el PKK. Muchos creen que el intento de adentrarse de nuevo en Rojava no es más que la búsqueda de un catalizador para el nacionalismo turco, de un impulso para esa causa que además actúa como cortina ante la crisis económica.

Bahoz Erdal, miembro de la dirección del PKK, señaló en una entrevista reciente con una emisora de radio vinculada al partido que "el Gobierno [turco] está sumido en una profunda crisis y pierde el poder gradualmente. Por eso Erdogan se apunta a cualquier posibilidad de cumplir con sus fantasías otomanas". "No tiene más que la guerra contra los kurdos para mantenerse en el poder. Se demostró en las últimas elecciones que los kurdos regresarían al poder", añadió.

La idea del abandono estadounidense de la zona comenzó a sondearse en diciembre del año pasado. Desde entonces, y a lo largo de una frontera de cientos de kilómetros, el SDF ha levantado trincheras y perforado túneles en espera de que eso detenga una eventual ofensiva turca.

Ya en 2016 y 2018 pequeñas incursiones militares turcas supusieron grandes pérdidas territoriales para las SDF. Un ataque más de Turquía, país miembro de la OTAN con una fuerza aérea poderosa, es percibido como una amenaza incluso mayor que la planteada en su día por el Estado Islámico.

Osman recuerda durante su entrevista un viejo mantra kurdo: "Resistencia es vida". "Estamos sobre el terreno y en nuestra tierra. Tenemos un ejército, tenemos voluntad y contamos con población que apoya a nuestras fuerzas políticas y militares. No vamos a limitarnos a esperar a que los turcos lleguen. Nuestro ejército resistirá", advierte.

08/10/2019 - 21:18h

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Estados Unidos autoriza el exterminio de las comunas de Rojava

La Casa Blanca anuncia que no se opondrá a una invasión turca del Kurdistan sirio para acabar con una de las experiencias sociales más innovadoras de las últimas décadas, que consiguió construir un espacio autónomo ecologista, feminista, laico y de convivencia en medio de la guerra.

Si hay una revolución innovadora en marcha en pleno siglo XXI esa es la de las comunas de Rojava. Una revolución en peligro de exterminio ante la complicidad de las grandes potencias regionales y mundiales.

Tras una llamada de Donald Trump al presidente turco, Tayyip Erdogan, la Casa Blanca ha anunciado en la madrugada de este 6 de octubre que autoriza la incursión “largamente planeada” del Ejército turco contra las fuerzas kurdas del norte de Siria. “Las fuerzas armadas de los Estados Unidos no apoyarán ni participarán en la operación, y, habiendo derrotado al califato territorial del ISIS ya no estará presente en el área”, decía el comunicado de la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca.

Con esta decisión, la ahora llamada Federación Democrática del Norte de Siria, que ocupa la franja norte de este país, también conocido como Kurdistán sirio o Rojava, se enfrenta a una nueva amenaza, incluso más peligrosa que las fuerzas del Estado Islámico. Las comunas de Rojava consiguieron en medio de la guerra con el ISIS construir un gobierno autónomo laico basado en los principios del confederalismo democrático. Este experimento inédito bebe de raíces zapatistas, del municipalismo libertario de Murray Bookchin, del ecologismo y del movimiento feminista. 

Pese a que en el comunicado la Casa Blanca adjudica en exclusiva la derrota del Estado Islámico a las fuerzas estadounidenses, han sido las Unidades de Protección Popular (YPG) y su rama formada por mujeres, las Unidades Femeninas de Protección (YPJ), quienes protagonizaron las batallas que detuvieron, plaza a plaza, al ISIS en el norte de Siria. En el comunicado también se omite que las fuerzas kurdas y las estadounidenses, sobre todo con apoyo aéreo, fueron estrechos aliados durante la guerra contra el califato. Ahora que el ISIS ya no es una amenaza, Trump da vía libre a una invasión turca del norte de Siria.


El pasado sábado 5 de octubre, el presidente turco ya había anunciado una “inminente” operación militar en territorio sirio contra un movimiento que Erdogan califica de “terrorista” por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores (PKK) de Abdullah Öcalan, el histórico líder que inició su lucha por la libertad del pueblo kurdo en los años 70 en el marco de los movimientos de liberación nacional y, con el tiempo, se fue acercando a las ideas de autonomía zapatistas y del municipalismo libertario, con una propuesta rompedora de construir un Estado desde abajo, desde comunas organizadas más allá del Estado.

En enero de 2018, el Gobierno turco inició la ocupación del kurdistán sirio con la invasión de la zona de Afrín, un experimento que costó 2.000 muertos y que ahora pretende exportar al resto del norte de Siria con el beneplácito de Estados Unidos y del resto de países vecinos, que temen un posible contagio de las ideas de autonomía, convivencia, ecologistas y feministas que han sostenido la comunas de comunas de Rojava en estos años de guerra.

Por su parte, la ONU advierte que se está “preparando para lo peor” tras el anuncio de la inminente operación turca en Siria, y pide a todas las partes que eviten el desplazamiento masivo de civiles ante el ataque de Turquía a Rojava.

El escritor y pensador británico David Graeber, gran admirador de la revolución del Kurdistán sirio, lanzaba una advertencia en el periódico británico The Guardian: “Recordad que cualquier invasión turca de Rojava será una invasión de la OTAN de Rojava [Turquía pertenece a la alianza atlántica]. Cualquier genocidio que lleve a cabo será un genocidio de la OTAN”.

Por Redacción El Salto


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2019-10-07 11:17

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"Decepción y desaliento" en las FFAA brasileñas

Justo cuando los militares conquistaron el mayor espacio político en un gobierno en democracia, los presupuestos de Defensa se derrumbaron, haciendo que las dos prioridades estratégicas, defensa de la Amazonia y el desarrollo de los yacimientos off-shore (pre-sal), resulten desatendidos por largo tiempo.

"La defensa de Brasil está abandonada", escribe Roberto Mangabeira Unger, en un artículo que lleva ese título, publicado en Folha de Sao Paulo a mediados de setiembre.

Con datos elocuentes, asegura que el presupuesto de Defensa como participación del PIB está cayendo en el último cuarto de siglo, siendo similar al de Argentina (1,3%) y mucho más bajo que el de países de los BRICS como India, que alcanza el 2,4%.

Mangabeira es uno de los intelectuales más destacados de Brasil, profesor en Harvard y quien formuló la Estrategia Nacional de Defensa (END) en 2008, siendo ministro de Asuntos Estratégicos de 2007 a 2009 y en 2015, bajo los gobiernos de Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff. De modo que sus opiniones tienen un peso considerable.

En el mencionado artículo, sostiene que en el Gobierno actual la presencia de militares es aún mayor que bajo la dictadura militar (1964-1985). Mangabeira sostiene que "no hay desarrollo sin afirmación rebelde del camino nacional", y agrega que la END defiende la creación de un complejo industrial de defensa capaz de impulsar la economía por su "vanguardismo tecnológico".

Finaliza su artículo acusando al presidente Jair Bolsonaro de "dejar al Brasil indefenso, mientras alardea de sumisión a EEUU y renuncia a cualquier estrategia nacional de desarrollo que no se resuma en agradar a los mercados financieros". "Brasil se hunde en el estancamiento y la mediocridad", concluye.

La reaparición de Mangabeira se produce en un momento en el cual los cuarteles manifiestan "decepción y desaliento", según un artículo publicado el mismo día por O Globo. Para 2020 el presupuesto de Defensa registra una caída del 35% respecto a 2019, que ya era bajo, lo que supone cortes en los proyectos estratégicos de más del 30%.

Los proyectos más afectados incluyen las tres armas.

El Ejército encargó 1.580 unidades del blindado Guaraní, del cual ya fueron entregadas 300 unidades por la empresa Iveco. Se estimaba que el proyecto iniciado en 2012 finalizaría en 2031, pero ahora se adelanta que el último blindado será entregado en 2040. Para esa fecha "el carro no estará obsoleto, pero tal vez lo esté el concepto de defensa que lo involucra", dijo un general a los diputados.

La Marina está viendo su presupuesto recortado en 18%, lo que retrasa el cronograma de entrega de submarinos, cuatro convencionales y uno nuclear. El proyecto comenzó en 2008, con la firma de un acuerdo con Francia que prevé traspaso de tecnología, cuestión que molestó especialmente al Pentágono.

La Fuerza Aérea prevé la construcción de 36 cazas Gripen con la sueca Saab, con transferencia de tecnología y fabricación de una parte del lote en Brasil, por parte de Embraer. Aunque ya le fue entregada la primera unidad, el recorte del presupuesto en un 52% agrava la falta de aparatos adecuados para la defensa del país, en contraste con Venezuela que posee 24 cazas rusos SU-30 y misiles S-300.

Otros proyectos afectados son el carguero militar KC-390, capaz de transportar hasta 21 toneladas, con el que Embraer pretende competir con los Hércules C-130, con la ventaja de sus motores a reacción que le dan mayor velocidad. Este programa estaba dotado con 1000 millones de reales anuales, pero para 2020 sólo le destinarán 548 millones, poco más de la mitad.

El programa de submarinos, denominado PROSUB, obtuvo 2.500 millones de reales en 2014, para caer a 1000 millones en 2020. En tanto, el sistema de monitoreo de fronteras (SISFRON), clave para la defensa de la Amazonia y el control de incendios, tuvo un presupuesto anual de más de 1000 millones de reales entre 2015 a 2017, para caer a sólo 643 millones en 2020.

Con semejante panorama, los militares no pueden estar satisfechos. Enfrentan tres problemas fundamentales, que se están convirtiendo en temores que pueden afectar su legitimidad ante la sociedad.

El primero es la alianza de sectores importantes de la burguesía brasileña, que se manifiesta en esta ofensiva de dos medios tan importantes como O Globo y Folha de Sao Paulo. El primero es un emporio mediático que controla desde televisoras hasta periódicos, que jugó un papel importante en la caída de Dilma Rousseff y en la expansión de la Operación Lava Jato contra Lula.

Folha encarna el pensamiento de una parte sustancial de los políticos y empresarios paulistas, los que toman las decisiones importantes en Brasil. Están diciendo que ya no aguantan a Bolsonaro y le envían un mensaje a los militares, que son los únicos que pueden apartarlo del poder, entregándolo a su vice el general Hamilton Mourao.

El segundo es un llamado de atención a que Brasil no sólo no tiene defensa sino que tampoco cuenta con una estrategia creíble y sólida como la que tuvo bajo los gobiernos de Lula (2003-2010), durante el régimen militar y, sobre todo, bajo los gobiernos de Getúlio Vargas que modernizaron el país (1934-1945 y 1951-1954). 

La estrategia militar los lleva a ocupar cargos de gobierno con el objetivo de enrumbar al país en una dirección determinada. Ocupar esos espacios sólo para obtener remuneraciones elevadas o para evitar que otros, probablemente peores que ellos, lo hagan, los deslegitima ante la sociedad. Sacar a Brasil de la crisis está siendo más difícil de los que pensaban que Lula y el PT representan el mal, sólo por ser de izquierda.

El tercer problema se relaciona con el tiempo. Mangabeira finaliza con un alegato casi subversivo: "Levántese pueblo brasileño para oponerse a este plan contra la patria". El desgaste de Bolsonaro, con intervenciones fuera de lugar en cada sitio al que acude, como su reciente discurso en Naciones Unidas, puede arrastrar a las Fuerzas Armadas a niveles de desprestigio como nunca antes conocieron.

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Una multitudinaria manifestación recorrió ayer las calles de Barcelona para exigir "justicia y respeto al derecho de autodeterminación" ante el inminente fallo del Tribunal Supremo contra los independentistas catalanes procesados por la declaración unilateral fallida de octubre de 2017. Pedro Sánchez, jefe de Gobierno español, amenazó con aplicar el artículo 155 constitucional, el cual volvería a dejar en suspenso las instituciones autonómicas. Foto Ap.

Madrid. Una multitudinaria manifestación recorrió ayer las calles de Barcelona para exigir "justicia" y el "respeto al derecho de autodeterminación", en una protesta en la cual se llamó a la "desobediencia civil" ante el inminente fallo del Tribunal Supremo contra los funcionarios independentistas procesados por las acciones de octubre de 2017.

El Ejecutivo español, encabezado por el socialista Pedro Sánchez, amenazó con aplicar el artículo 155 de la Constitución, que volvería a dejar en suspenso las instituciones autonómicas.

El segundo aniversario del referendo independentista sirvió para volver a poner de manifiesto el encono y el distanciamiento que impera en Cataluña entre los dos bloques enfrentados desde hace más de siete años: los que pugnan por la independencia, que representan 47 por ciento de la población, y los que están en contra, ya que sea porque quieren mantener el actual régimen o porque son más partidarios de reformar el estatuto en aras de un gobierno más federalista.

El aniversario del referendo sacó a las calles a 180 mil personas, según la policía municipal de Barcelona, y medio millón, según los organizadores de la protesta.

Se volvieron a escuchar las reivindicaciones a favor de la liberación o la amnistía de "los presos políticos".

Las banderas separatistas y el color amarillo –convertidos en símbolo de la movilización– inundaron las calles de la capital catalana, en las que también estuvieron muy presentes las reivindicaciones para que sean liebarados los miembros de los Comités de Defensa de la República, detenidos la semana pasada y que enfrentan cargos de terrorismo, tenencia ilícita de armas y sabotaje.

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La irreversible (pero laboriosa) construcción de un orden multipolar

En el naciente sistema policéntrico se está librando una sorda puja geopolítica global en donde junto al enfrentamiento y el conflicto en torno a ciertos intereses coexiste la obediencia o la sumisión de las potencias emergentes al orden neoliberal impuesto y regido por Estados Unidos.

Ismael Hossein-zadeh, economista kurdo nacido en Irán y profesor emérito de Drake University (Iowa) se preguntó en un posteo reciente por qué China, India, Rusia y otros países no desafían la tiranía que EE.UU. ejerce sobre las instituciones que monitorean, regulan y controlan el funcionamiento del sistema económico y financiero internacional como el FMI, el BM, la OMC, el Banco de Pagos Internacionales (Basilea) y la Sociedad para la Telecomunicación Financiera Interbancaria Mundial (SWIFT, por su sigla en inglés).[i]

Lo que señala es una llamativa y a la vez preocupante paradoja: el unilateralismo infinito que entonaban los himnos del “nuevo siglo americano” ha llegado a su fin y es irreversible. En lo económico, en la política internacional e inclusive en el terreno militar aquellos sueños que, por su infantilismo, provocaban la sonrisa burlona de Zbigniew Brzezinski se desvanecieron para siempre. China es hoy la locomotora económica del planeta, Rusia ha resurgido de las cenizas producidas por el derrumbe de la URSS y la India se ha convertido en una potencia tecnológica y económica de primer orden. Sin embargo, Washington retiene el monopolio de las cruciales instituciones que fijan las reglas del juego y organizan el funcionamiento de la economía internacional. En un mundo cada vez más policéntrico Estados Unidos aún conserva, en ese plano institucional, el poder y las prerrogativas que adquiriera en la construcción del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial. Poder y prerrogativas que le permiten, por ejemplo, aplicar severas –en algunos casos criminales- sanciones económicas a países cuyas riquezas Washington desea apoderarse (Venezuela, Irán, Irak); a duros competidores globales como China o Rusia; o a países como Cuba, Siria, la República Popular Democrática de Corea considerados pésimos ejemplos sea por su autodeterminación nacional, sus logros en materias sociales y culturales, o su importancia geopolítica.

La respuesta que ofrece Hossein-zadehse bifurca en dos argumentos. Uno: la coincidencia clasista entre los intereses de las nuevas oligarquías de los países que constituyen el núcleo fundamental del sistema policéntrico -los supuestos “challengers” del orden imperial- con los de sus contrapartes estadounidenses, hermanados todos en el afán de no poner en peligro la navegación de la barca del capitalismo global porque su hundimiento acarrearía enormes complicaciones para todos. Claro está que aquellas nuevas elites están enfrentadas, dentro de sus países, con fuerzas sociales y políticas de carácter nacionalista, anti-imperialistas e inclusive anticapitalistas cuyo activismo pueden absorber sólo en un contexto de crecimiento y estabilidad económica.

De momento las correlaciones de fuerza han favorecido a las primeras pero los sectores radicalizados no han desaparecido de la escena y una crisis económica global podría catapultarlos al poder. Esta comunidad de intereses entre el declinante hegemón mundial y sus retadores lleva a que en áreas como el comercio, la inversión y las finanzas Washington prosiga fijando arbitrariamente la normativa global a la cual todos deben someterse, si bien a regañadientes. Más aún, logra que sus competidores en la arena de la geopolítica mundial tengan respuestas tibias, cuando no complacientes, en áreas tales como las a menudo letales sanciones económicas fijadas por la Casa Blanca o los proyectos imperialistas de ‘cambio de régimen’ dirigidos contra algunos países. La cautelosa reacción ante la “guerra económica” y los bloqueos en contra de Venezuela y Cuba, entre nosotros y antes en contra de Irak, que costó ochocientos mil muertos, es prueba fehaciente de lo que venimos diciendo.

Esta es una explicación. La segunda respuesta tiene relación con la profunda, hasta ahora inexpugnable, hegemonía que detenta el neoliberalismo como filosofía económica y política en casi todos los gobiernos e instituciones educativas. Según nuestro autor aquélla logró ser promovida y diseminada a una escala sin precedentes por todo el mundo y sus premisas teóricas y sus paradigmas de gestión macroeconómica se consolidaron como un indisputado “sentido común”, aún entre economistas progresistas y de izquierda.

Esto porque los libros de texto y los materiales de lectura de la mayoría de los departamentos de Economía, inclusive en países críticos del capitalismo, se inscriben claramente dentro de los marcos de la economía neoclásica y el neoliberalismo. De ahí que el economista iraní señale el nefasto papel que cumplen los “expertos” y los funcionarios del área económica en aquellos países, todos ellos, o en su gran mayoría, formados (o mejor, sus cabezas “formateadas”) en los dogmas de la economía neoclásica una de cuyas premisas cruciales es que no hay alternativas al capitalismo y que lo único razonable que puede hacer un país es acomodarse de la mejor manera a sus requerimientos y en especial a los del guardián planetario del sistema, Estados Unidos.

Una experiencia latinoamericana corrobora convincentemente esta hipótesis: lo ocurrido con el Banco del Sur. Su creación se concretó el 9 de diciembre del 2007 en Buenos Aires y pese a que su nacimiento contó con el entusiasta apoyo de los presidentes de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela el Banco del Sur nunca llegó a ponerse plenamente en marcha. ¿La razón? El sabotaje que sufrió esta iniciativa a manos de las “segundas líneas” de sus respectivos gobiernos: los presidentes de los bancos centrales, ministros de economía, secretarios de hacienda u otros funcionarios del área económica, todos ellos formados en los manuales neoclásicos arriba referidos, que interpusieron toda suerte de obstáculos supuestamente técnicos o simplemente leguleyos para frustrar esa gran idea. Los presidentes tomaron una decisión; sus economistas, colonizados por el saber convencional de su profesión tomaron otra. Y se salieron con la suya.

Resumiendo: en el naciente sistema policéntrico se está librando una sorda puja geopolítica global en donde junto al enfrentamiento y el conflicto en torno a ciertos intereses coexiste la obediencia o la sumisión de las potencias emergentes al orden neoliberal impuesto y regido por Estados Unidos. Una situación constitutivamente inestable, surcada por crecientes contradicciones y cuyo desenlace es por lo menos incierto. Pero, mientras tanto, el periplo declinante de la dominación norteamericana aún dispone de fuerza como para preservar su dictadura en los organismos reguladores de la economía internacional. La definitiva construcción de un orden genuinamente multipolar deberá, más pronto que tarde, poner fin a ese coto cerrado desde el cual Estados Unidos brega por mantener un predominio condenado a desaparecer.

Nota:

[i] Disponible en:http://www.counterpunch.org/2019/09/20/unipolar-governance-of-the-multipolar-world/

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Yehuda Shaul

Yehuda Shaul es cofundador de Breaking The Silence, organización formada por antiguos militares israelíes que critican la ocupación

"El sentimiento de una persona promedio en Tel Aviv es que la ocupación no es un problema. No pagan un precio por ello", señala Shaul, "están dormidos"

"La idea de que Israel logrará la estabilidad y la paz aplastando a millones de Palestinos es una locura. Nunca ha funcionado en la historia y no hay razones para pensar que esta vez sí"

Yehuda Shaul habla tranquilo, con tono grave y en su perfecto inglés, desde una cafetería en Madrid. "El sentimiento de una persona promedio en Tel Aviv es que la ocupación no es un problema. No pagan un precio diplomático, político, mediático, apenas de seguridad…", señala este activista israelí. "Están dormidos", denuncia.

Quizá porque muy pocos saben a qué se dedican sus soldados cuando nadie les ve. Contra esa duermevela creó Shaul la ONG Breaking the Silence, dedicada a recopilar los abusos del Ejército en boca de sus propios soldados: asaltos a viviendas y arrestos aleatorios en barrios palestinos, castigos e intimidaciones a ancianos y niños…

Shaul creó la ONG poco después de terminar el servicio militar obligatorio de tres años en las Fuerzas de Defensa Israelíes en la ciudad ocupada de Hebrón en 2004, coincidiendo con el pico de violencia de la Segunda Intifada. Criado en la derecha israelí y con varios familiares colonos, fue al instituto en la Cisjordania ocupada y no fue hasta que dejó los fusiles y las ropas de camuflaje, cuando aquello que había estado haciendo durante tres años le hizo reflexionar.

Buscó refugio en sus "camaradas", y fue a través de conversaciones en los cuarteles cómo algunos de los soldados y exmilitares israelíes de una de las Fuerzas Armadas más temidas del mundo comenzaron a romper su silencio y a reconocer sus dudas sobre si lo que habían hecho estaba bien o no.

Empezaron su activismo con una exposición. Fotos del día a día en el Ejército. Tanques, civiles palestinos golpeados o arrestados con los ojos vendados, niños desde el visor de un francotirador… El objetivo era contar qué pasaba en las zonas ocupadas y qué estaban haciendo aquellos que se habían acostumbrado a la violencia. "La gente que venía estaba en shock, mientras que para nosotros aquello era como estar en casa", recuerda. Años después publicaron 'El libro negro de la ocupación', que recogía más de un centenar de testimonios sobre la intimidación y el día a día en Gaza y Cisjordania.

Y así pasaron quince años. Y, con ellos, el viraje al conservadurismo de la mano del partido del primer ministro conservador Benjamin Netanyahu, el Likud. De aquella exposición fotográfica que presentaron en el Parlamento israelí han pasado a tener su propia ley en contra, la 'Ley Breaking The Silence', que prohíbe dar charlas en los colegios a las voces disonantes. El objetivo, según Shaul, es callar la disidencia y matar el pensamiento crítico para que así el paso a un apartheid legal se haga de la forma más natural y "menos abrupta" posible.

Las elecciones refuerzan la ocupación

Los resultados de las recientes elecciones confirman el apoyo y la continuación de la ocupación. El actual primer ministro conservador, Benjamin Netanyahu, que se jugaba su impunidad jurídica y la radicalización de su proyecto político ha empatado con el otro favorito, Benny Gantz, exjefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas y también defensor de la ocupación. "La idea de que Israel logrará la estabilidad y la paz aplastando a millones de Palestinos es una locura. Nunca ha funcionado en la historia y no hay razones para pensar que esta vez sí", señala el activista.

La repetición electoral, según Shaul, ha puesto sobre la mesa dos cuestiones fundamentales, explica mientras se bebe una Coca Cola. La primera es el anuncio prometido por Netanyahu como guiño a los colonos y sectores más ortodoxos de anexionar los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania. Imponer la soberanía, aplicar la ley israelí y… "formalizar un régimen de apartheid".

El segundo aspecto, denuncia Shaul, es la destrucción de los pilares de lo que él considera los valores fundacionales e instituciones liberales de Israel: "Una educación y unos medios de comunicación críticos, una sociedad civil vibrante, un poder Judicial independiente..."

Sumada a esta delicada coyuntura interna, el activista añade un contexto internacional "trumpiano" y el llamado Acuerdo del Siglo o Plan Trump —Shaul hace un juego de palabras y lo llama 'Sham Trump' (el Engaño de Trump)—, cuyos detalles todavía se mantienen en secreto. "Lo que están intentando hacer es terminar con el paradigma de los dos Estados, la ley internacional, las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, en el mejor de los casos, legitimar la ocupación permanente. En el peor, la anexión sin igualdad de derechos", denuncia.

"Todo va a depender de cómo responda Europa", afirma. "Si vuestros líderes no comprenden que Europa tiene que defender con contundencia el derecho y lo acordado en los tratados internacionales", no solo sentará precedente para disputas similares futuras, sino que "Israel perderá la oportunidad de, en un futuro lejano y progresista, dar marcha atrás y rectificar" .

El papel de los agentes internacionales es determinante porque la sociedad israelí, continúa Shaul, no tiene capacidad para oponerse al apartheid, término que utiliza casi como sinónimo de ocupación. "La mayoría de los israelíes y palestinos han nacido en esto, esta es la única realidad que conocemos, una en la que nosotros les controlamos", sentencia.

Por Marta Maroto

21/09/2019 - 20:58h

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Sábado, 21 Septiembre 2019 05:19

¿Por qué funciona la economía boliviana?

¿Por qué funciona la economía boliviana?

Bolivia era un país bimonetario. Justo antes de la llegada de Evo Morales, en 2005, sólo 15 por ciento de los depósitos estaban en moneda nacional; en materia de crédito, únicamente 7 por ciento se otorgaba en pesos bolivianos. En esos años, siempre bajo gobiernos neoliberales, todo el mundo usaba el dólar para refugiarse de la desvalorización del peso. Aquellos que podían compraban dólares mensualmente y los vendían a medida que necesitaban gastar. La economía estaba más dolarizada que la de la Argentina actual. Sin embargo, después de algo más de una década, en apenas unos 13 años, la situación se revirtió completamente. En 2019, 99 por ciento de los depósitos y 87 por ciento de los préstamos son en pesos bolivianos. En la actualidad, todos prefieren prestar en pesos y tomar depósitos en pesos porque es una moneda fuerte y rentable.

Esta transformación económica no tuvo lugar por arte de magia. En economía, los milagros no existen. Todo tiene que ver con todo. Cada resultado económico es la consecuencia de un gran conjunto de decisiones que poco o nada tienen que ver con la creencia "paranormal" de que los mercados, por sí solos, nos llevarán a un equilibrio virtuoso. No. La economía no funciona así. Ni mucho menos.

Evo logró la bolivianización del sistema financiero al mismo tiempo que hacía crecer la economía más que nadie en toda Latinoamérica. Supo, además, combinar el bienestar macroeconómico con el bienestar microeconómico de las familias, algo diferente a lo que sucede en Perú, Colombia o Paraguay, que sólo pueden presumir de buenos indicadores macroeconómicos, y muy diferente de Argentina, que no disfruta bienestar macro ni microeconómico.

 

¿Cómo lo hizo? He aquí una breve enumeración de las principales acciones:

 

  1. Evo recibió el Gobierno con un tipo de cambio de ocho pesos por dólar, a poco de asumir "apreció" la moneda a siete pesos y, actualmente, se mantiene estable (cotiza en 6.95). Le generó una pérdida a los tenedores de dólares con la que rompió la inercia y mandó la señal de que quien le apuesta al dólar no siempre gana.
  1. Desalentó la compraventa de divisas ampliando el diferencial cambiario entre compra y venta de divisas hasta una diferencia de 10 centavos.
  1. Aumentó a 66.5% el encaje líquido que los bancos deben tener por cada depósito en dólares, mientras el encaje para los depósitos en pesos es de 11 por ciento. La medida encarece el costo de los créditos en dólares.
  1. Se ofrecieron tasas ligeramente más altas a los ahorristas en pesos.
  1. Se estableció un impuesto a las transacciones financieras en dólares, que afecta sólo a las cajas de ahorros con más de 2 mil dólares y a los depósitos a plazos menores al año
  1. Se aumentaron los requisitos para otorgar créditos en moneda extranjera y se facilitó el crédito en moneda nacional, por lo que aumentó mucho la preferencia a otorgar préstamos en pesos.
  1. Se utilizó la Unidad de Fomento a la Vivienda, unidad de cuenta actualizada con la inflación local, como instrumento para realizar todo tipo de contratos en moneda local y desalentar el uso del dólar como unidad de cuenta.
  1. Se emitieron títulos públicos en moneda nacional y desaparecieron los títulos en dólares.
  1. Se emitieron títulos especiales en pesos para pequeños tenedores.
  1. Usando varios instrumentos, en especial los coeficientes de reservas y cupos máximos, se orientó el crédito bancario a las actividades productivas, especialmente vivienda, vivienda social, empresas, microcréditos y Pymes, expandiendo la cartera de créditos en casi siete veces. Los tipos de interés que resultaron de esta política son envidiables: por debajo de 10 por ciento para los créditos hipotecarios, por debajo de 7 por ciento a los créditos de vivienda social, cercanos a 20 por ciento para el consumo, por debajo de 5 por ciento si es crédito empresarial y de 7 por ciento cuando se trata de Pymes.
  1. Se prohibió indexar las tarifas en función de la evolución del dólar.
  1. Se creó un fondo contracíclico de reservas internacionales que ronda 25 del PIB.
  1. Implementó una política deliberada de control del monopolio y abuso de posición dominante, con seguimiento casi diario y control directo por parte de Presidencia sobre precios relevantes de la economía.
  1. Se llevó a cabo una obsesiva política de apoyo a la producción, con crédito dirigido a la inversión productiva y una vasta inversión en infraestructura que tuvo el efecto de extender el área geográfica desde donde se provee a las grandes ciudades, por lo que la oferta productiva se amplió y, con ello, muchos precios cayeron.

 

Y por si todo esto fuera poco, se hizo en un contexto de nacionalizaciones que, según un informe de Celag, tuvo un impacto en la economía boliviana de generación de riqueza por 74 mil millones de dólares (dos PIB del año 2017), 670 mil puestos de trabajo, ahorro de divisas de 45 por ciento, aumento de consumo de 125 por ciento y subida de la inversión hasta 11 mil 200 millones de dólares (29.9 por ciento del PIB). Además, ello tuvo lugar en un clima de inflación a la baja; 1.5 por ciento en el último año, igual o más baja que la de Estados Unidos a pesar del fuerte ritmo de crecimiento sostenido y de la mejora en absolutamente todos los indicadores de bienestar social y económico.

Después de todo lo expuesto, y mirando lo sucedido con Macri en Argentina, ¿quién se atreve a decir que no hay alternativa ni pragmatismo en esta propuesta económica boliviana?

Por Guillermo Oglietti y Alfredo Serrano, Celag

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