El francés Jean Tirole gana el Nobel de Economía

El francés Jean Tirole, de 61 años, ganó el Premio Nobel de Ciencias Económicas este año, por su explicación sobre cómo se comprenden y regulan los sectores en los que hay unas pocas empresas poderosas, anunció la Real Academia de Ciencias de Suecia.


Al utilizar una aproximación matemática denominada teoría de juegos, Tirole evaluó algunas cuestiones relacionadas con los monopolios, evitando el abuso del poder de mercado e incentivando la competencia entre los oligopolios más profundamente que ningún economista antes que él, afirmó la academia al dar a conocer su decisión.


La mayoría de sus investigaciones están enfocadas a cómo deberían los gobiernos lidiar con las fusiones o carteles y cómo regular los monopolios. Muchos sectores industriales están dominados por un pequeño número de grandes empresas o por un monopolio. Si no se regulan, esos mercados producen a menudo resultados indeseables, como precios más elevados que los generados por los costos, o empresas improductivas que sobreviven bloqueando el acceso de otras nuevas o más productivas, explicó el organismo.


Desde mediados de los años 80 y en adelante, Jean Tirole infundió nueva vida a las investigaciones sobre los fracasos de esos mercados. Su análisis de empresas con poder en el mercado proporciona una teoría unificada muy orientada a importantes cuestiones políticas: ¿cómo se deberían regular los monopolios?, agrega.

EU lidera premios


Estados Unidos, primera economía del mundo, lidera también en lo que a premios Nobel de Economía se refiere: del total de 74 premiados, más de 50 tenían nacionalidad estadunidense. De ahí que haya sorprendido que este año el galardón sea en solitario para un francés, el profesor Jean Tirole. Sin ir más lejos, en 2013 los elegidos fueron los estadunidenses Eugene F. Fama y Lars Peter Hansen, de la Universidad de Chicago, y Robert J. Schiller, de la Universidad Yale.

Desde la creación del Nobel de Ciencias Económicas, en 1969, sólo tres veces ha ido a parar a Francia, contando con Tirole, y una única vez a Alemania, para el teórico de juegos Reinhard Selten (1994). Pero todos tuvieron que compartirlo con investigadores estadunidenses.


Al contrario que el resto de los premios Nobel, el de Ciencias Económicas no figuraba en el testamento del fundador de los mismos, Alfred Nobel. Fue entregado por primera vez en 1969.


El Nobel de Economía está dotado con ocho millones de coronas suecas (1.1 millones de dólares/878 mil euros) y se entregará el próximo 10 de diciembre en Estocolmo. Es el último de los premios Nobel cuyo ganador se dio a conocer, después de los de medicina, física, química, literatura y el Nobel de la paz.


Tirole ha dirigido sus investigaciones al estudio de fenómenos como los crashes financieros y el estallido de las burbujas económicas. Es autor de más de 150 artículos y de varios libros de referencia internacional, tanto en el ámbito académico como en el de la administración. Tirole nació en 1953 en la localidad francesa de Troyes y es doctor por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Actualmente es director científico del Instituto de Economía Industrial (Idei) de la Facultad de Económicas de la Universidad Toulouse 1 Capitole.


El economista Philippe Aghion, profesor de la Universidad Harvard, dijo el lunes a la televisora francesa BFM TV que el trabajo de Tirole es especialmente útil para los gobiernos cuando buscan determinar la mejor manera de regular ciertos sectores, en particular los bancos después de la crisis financiera mundial de 2008 Tirole está a la vanguardia en este terreno, menciono Aghion.

Durante una entrevista en 2012, Tirole dijo a la revista financiera Les Echos que la crisis financiera de 2008 se debió principalmente a la insuficiencia de regulación.

La visión según la cual los economistas tienen una confianza ilimitada en la eficiencia de los mercados está 30 años detrás de los tiempos, concluyó.

Publicado enEconomía
Martes, 09 Septiembre 2014 11:56

Los discursos otros

Los discursos otros

 

Edición 2014. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 120 páginas
P.V.P:$15.000   ISBN:978-958-8454-96-2

 

 Reseña:

Este texto sintetiza los principales debates formulados a la teoría crítica clásica; muestra cómo la pregunta por la cultura estuvo en el centro de la preocupación por el fenómeno de la reproducción del capitalismo, trascendiendo el análisis económico, para lo cual retoma los esfuerzos de la Escuela de Frankfurt y el Centro de Estudios Culturales de Birminham, al momento de realizar los primeros estudios sobre la cultura obrera, para luego mostrar los debates estructuralistas y postestructuralistas que, con énfasis en la cultura como dimensión fundante de la realidad, tomaron distancia de dichas tradiciones.

Son revisadas, además, varias tendencias, desde la mirada arqueo-genealógica, las teorías de género, hasta los estudios poscoloniales, enfatizando en América Latina identificando importantes trabajos sobre la manera como Occidente pretendió universalizar sus valores y las formas particulares que adoptó allí la modernidad. Más allá de toda pretención de identidad, los discuros otros pueden ayudar a despertar sospecha ante las formas de dominación más sutiles, pero sobre todo a encontrar las fisuras por dónde fluyen hoy las transformaciones que nos permitirían construir nuevas utopías.

 

Alejandro Álvarez Gallego. profesor Titular de la Universidad Pedagógica Nacional desde 1989, donde obtuvo la licenciatura en Ciencias Sociales; Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Javeriana y Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación de la Uned de Madrid España.

Entre sus publicaciones: "Las Ciencias Sociales en Colombia: Genealogías Pedagógicas", 2013, "Formación de Nación y Educación" , 2010.

 


 

Índice.

 

Introducción.

I.La teoría crítica.

II.El estructuralismo.

    Sobre el concepto de estructura.

III.Los estudios Culturales.

     La génesis.

     Institucionalización.

IV.El pos-estructuralismo.

     La perspectiva de Focault.

     Teorías críticas del feminismo y los estudios de género.

V.El poscolonialismo o la crítica cultural del capitalismo tardío.

VI.Los estudios culturales y pos-estructurales en América Latina.

     En síntesis.

     Bibliografía.

 

 

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Tentativas. El queso y los gusanos: un modelo de historia crítica para el análisis de las culturas subalternas

Edición 2014. Formato: 17 x 24 cm, 232 páginas.
P.V.P:$37.000  ISBN:978-958-8454-50-4

 

Reseña:

¿Cuáles son los complejos factores que determinan el grado de difusión social de una obra impresa y que implica que la misma sólo sea conocida, leída y discutida en una escala local, o en otro caso nacional, pero también, a veces, que sea traducida y difundida en un ámbito continental y hasta planetario?

Tentativas, El queso y los gusanos: un modelo de historia crítica para el análisis de las culturas subalternas, libro traducido a decenas de lenguas y convertido en la actualidad en una de las obras obligadas dentro de la formación de cualquier estudiante de historia, analiza los aportes y alcances de la obra de Carlo Ginzburg, cuya proyección en el campo internacional, más allá de Italia, obtuvo inmenso eco intelectual debido a que en sus páginas se encierran tanto una crítica y un intento de superación de otros modelos alternativos para el desarrollo de la historia cultural como también la propuesta en positivo de una forma novedosa, sutil y muy universal para estudiar y analizar estos mismos fenómenos , enfocados desde una perspectiva densamente histórica.

 

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Carlo Ginzburg (Turín, 1939).

Es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Pisa. De 1988 a 2006 fue docente en el departamento de Historia en la Universidad de California (UCLA) y desde entonces es profesor de Historia de las Culturas Europeas en la Scuola Normale Superiore de Pisa. Asimismo, ha enseñado en las universidades de Bolonia, Harvard, Yale y Princeton, en el Warburg Institut en Londres y en la École Pratique des Hautes Études en París. Su labor le ha merecido muchos reconocimientos, entre ellos, el Aby Warburg Prize en 1992 y el Premio Salento en 2002.

Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas. Entre sus obras se cuentan: Los benandanti. Brujería y cultos agrarios entre los siglos XVI y XVII (1966), El queso y los gusanos. El cosmos según un molinero del siglo XVI (1976), Pesquisa sobre Piero (1981), Mitos, emblemas, indicios. Morfología e historia (1986), Historia nocturna. Un desciframiento del aquelarre (1989), El juez y el historiador. Acotaciones al margen del caso Sofri (1991), Ojazos de madera. Nueve reflexiones sobre la distancia (1998) y Ninguna isla es una isla. Cuatro visiones de la literatura inglesa desde una perspectiva mundial (2000).

 

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Miércoles, 19 Marzo 2014 15:49

Calibán en cuestión

Calibán en cuestión

 

Edición 2014. Formato: 17 x 24 cm, 108 páginas
P.V.P:$22.000 ISBN:978-958-8454-87-0

 

Reseña:

El texto que tiene ahora entre sus manos, aunque breve no es de fácil y rápida lectura. Requiere relecturas y, sobre todo, mucha atención a la manera de argumentar, al uso de los términos, a los giros discursivos. Atención extrema para aprehender hasta lo no dicho, pero claramente insinuado.

Solo con afán de brindar una probadita, cabría anotar a bote pronto: ingenuidad de pretender ignorar los mecanismos sistémicos del capitalismo, importancia de las contradicciones en la conflictiva social,deslices de las filosofias de la historia,articulación productiva al tiempo que riesgosa de capitalismo y racismo, pensar el conocimiento no excluye ni exime de pensar en la dominación explotadora ( y trabajar para transformarla),no permanecer agobiado ante ciertas insuficiencias del marxismo, reconocer las formas orales y "pictoricas" de expresión del pensamiento, no apresurarse en pseudo "secularizaciones", evitar maniqueismos despistantes: negritud no es homogeneización forzada, prevenirse frente a las autoenajenaciones, hay violencias y violencias, cultura no es equivalente a reduccionismos culturalistas, sin espacios no hay vida humana factible y , mucho menos, dignidad.

En fin, que los calibanes estamos, seguimos estando, siempre dispuestos a enfrentar todo lo que nos desafie.Comenzando por fagocitar omnívoramente aquello que viene de fuera y que puede ser parte de nuestra alimentaci´´on simbólica, para permanecer fieles al "Manifiesto Antropofágico" (1928) del poeta brasilero Oswald Andrade (1890-1954) y sus compañeros y amigos: "tupí or not tupí, that is the question".

 

David Gómez Arredondo. Maestro en Estudios Latinoamericanos por la UNAM y licenciado en filosofía por la UNAM. Ha publicado diversos textos sobre filosofía latinoamericana en revistas especializadas.

 

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Miércoles, 09 Octubre 2013 08:26

Día de gloria en el Gran Colisionador

Día de gloria en el Gran Colisionador

La teoría que el británico Peter Higgs y el belga François Englert plantearon hace medio siglo recién pudo ser comprobada el año pasado gracias a la llamada "máquina de Dios". Los postulados de los premiados buscan explicar cómo está construido el mundo.

 

El Premio Nobel de Física fue concedido al británico Peter Higgs y al belga François Englert por una idea que tuvieron, cada uno por su lado y de modo contemporáneo, hace 50 años, pero que fue comprobada recién el año pasado, cuando el Gran Colisionador de Hadrones halló el bosón de Higgs. En su fallo, la Real Academia de Ciencias sueca destacó que premiaba a los científicos por el "descubrimiento teórico de un mecanismo que contribuye a nuestro entendimiento del origen de las partículas subatómicas con masa", uno de los descubrimientos más importantes del último medio siglo, porque se considera clave para comprender el Universo. Al conocer la noticia, Higgs, de 84 años, se declaró "abrumado" por el premio, mientras que Englert dijo estar "muy feliz". Rolf Heuer, el director del Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), donde en 2012 se demostró la existencia de la partícula, felicitó a Higgs y Englert "de corazón" y dijo que la entrega del Nobel a estos dos científicos es "una muy buena noticia" para el CERN, porque "de alguna manera es también un reconocimiento a nuestro trabajo". En ese centro, agregó, la noticia fue celebrada con gritos, aplausos y champagne.

 

El argentino Ricardo Piegaia, profesor de la UBA, investigador del Conicet y director de uno de los dos equipos argentinos que participaron en el proyecto del CERN, dijo a este diario que "es el premio a una idea muy ingeniosa, elegante, original" y que "reformula el concepto de masa de una manera tal que es compatible con la teoría y el concepto macroscópico que tenemos de masa". La idea, recordó, fue publicada en la década del '60, pero "la comprobación experimental y la verificación de que la teoría era correcta ocurrió el año pasado", en Ginebra, cuando el Colisionador de Hadrones demostró que el bosón de Higgs existe. "La idea tiene años, pero faltaba la tecnología para verificarla", agregó.

 

"Hace 50 años, cuando Higgs y Elbert postularon esta teoría, había inconsistencias, porque experimentos sobre la composición de la materia habían arrojado resultados que eran inconsistentes con nuestro concepto de masa. En ese momento, la teoría no podía incorporar al mismo tiempo masas e interacciones. Estos científicos propusieron una idea elegante que reformula el concepto de masa, de manera que fuera compatible con la teoría y con el concepto macroscópico que tenemos de masa: dijeron que esta partícula de Higgs evitaba la muerte de las cosas si interactúan con ella. Que la masa podía interpretarse a partir de esa interacción: algo con mucha masa es algo que interactuó mucho con el bosón; algo con poca, poco; algo sin masa, no interactúa. ¿Qué cosa no tiene masa? El fotón, por ejemplo, que compone la luz. El fotón no interactúa con la partícula de Higgs. Fue una idea genial", explicó Piegaia. "La idea de que la masa es la manifestación macroscópica de un fenómeno microscópico que es la interacción con el bosón permitió recuperar el concepto de masa y conciliarlo con nuestra nueva comprensión de la materia", agregó el científico ante la consulta de este diario, y señaló: "El premio es a los que reformularon el concepto de masa para incorporarla en la teoría de las interacciones fundamentales de la naturaleza, y esa explicación arrojó una predicción, la del bosón, que verificó el experimento del año pasado".

 

La Real Academia de Ciencias de Suecia señaló que la teoría postulada por Higgs y Elbert es "una parte central" del modelo estándar de la física elemental "que describe cómo está construido el mundo".

 

Durante las décadas de 1950 y 1960 los científicos observaron, de forma separada, la existencia de nuevas partículas en radiación cósmica con aceleradores recién construidos, pero sólo el proyecto del CERN permitió probar la existencia de la partícula que era el bosón de Higgs.

 

Tras conocer la noticia, Rolf Heuer, director del CERN, felicitó "de corazón" a los científicos distinguidos y señaló que era una "muy buena noticia" para la institución que, tras casi treinta años de investigación, probó la existencia del bosón. "Hubiese sido fantástico que el premio fuera para nosotros, pero de alguna manera es también un reconocimiento a nuestro trabajo", dijo en una conferencia de prensa. Heuer señaló: "La breve explicación sobre el Nobel tiene tres líneas, y en esas líneas se menciona al CERN como el centro que probó la existencia del bosón y, honestamente, creo que es maravilloso". En la institución, contó, los investigadores "han recibido la noticia con gritos, aplausos y brindando con champagne". Que este año la distinción de Física recayera sobre estos científicos, interpretó, implica que se premia a "la ciencia fundamental", a la física de partículas, y ha recaído sobre dos individuos "porque es imposible reconocer el trabajo de más de mil personas implicadas" en los dos proyectos del CERN –CMS y Atlas–, que han trabajado desde 1984 de manera paralela, aunque independiente, para verificar las teorías de Higgs y Englert.

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Sábado, 25 Mayo 2013 10:20

El regreso del buen debate

El regreso del buen debate

Según la teoría económica clásica del comercio internacional, el aumento de la productividad en los países centrales, con la consecuente reducción de sus costos de producción, llevaría a reducciones de los precios de sus productos exportados. Al mismo tiempo, los países periféricos, con menos capacidad de elevar su productividad, mantendrían elevados los precios de sus productos exportados.

 

Así, para economistas como Adam Smith (1776), Jean Baptiste Say (1803) y David Ricardo (1817), la especialización productiva conduciría al desarrollo espontáneo, generalizado y convergente de todos los países que participan del comercio internacional. Todo tendería al equilibrio. Se garantizaría naturalmente la superación de las desigualdades entre las naciones y ocurriría la transferencia de las ganancias de productividad de los países avanzados hacia los países periféricos. Por lo tanto, lo más correcto y recomendable sería que los países subdesarrollados se especializaran en la producción de bienes primarios, en los cuales poseían ventajas absolutas o comparativas, dejando la industrialización a cargo de los países centrales. Una idea perfecta para cementar el libre mercado, la hegemonía imperialista inglesa y la libra esterlina como moneda mundial.

 

Desde el siglo XVII, muchos autores han presentado argumentos favorables al fortalecimiento de la producción nacional en contraposición al librecambismo. Las propuestas de los mercantilistas fueron pioneras en ese sentido; especialmente las contribuciones del napolitano Antonio Serra (1614), pasando por el francés Jean-Baptiste Colbert (1649) y por el inglés William Petty (1662). Todos, desde su perspectiva, plantearon políticas de estímulo y protección a las manufacturas locales. Con el perdón de las omisiones, pasados muchos años, en Estados Unidos, Alexander Hamilton (1791) presentó su “Relatorio sobre las manufacturas”, contribuyendo para el fortalecimiento del pensamiento industrialista contra las ideas liberales inglesas.

 

Otros estadunidenses que aportaron de forma muy significativa fueron Henry Carey (1837) y Henry Clay (1850), este último como asesor del presidente Abraham Lincoln. Los trabajos del alemán Friedrich List en defensa de un Sistema Nacional de Economía Política (1841) en contraposición al liberalismo “cosmopolita” y globalizante inglés son resultado de su pasaje por Estados Unidos. Dicho país, pese al esfuerzo liberal para esconder la realidad, fue la cuna del industrialismo y del intervencionismo económico.

 

En 1926, tres años antes del estallido de la gran crisis, el inglés John Maynard Keynes publicó “El fin del laissez-faire”. Ganaban fuerza las ideas de planificación e intervención estatal, ya aplicadas con reconocido éxito en la URSS desde algunos años antes. Casi al mismo tiempo, en Rumania, Mihail Manoilesco escribió “La teoría del proteccionismo y de la permuta internacional” (1929), presentando evidencias sobre los amplios beneficios de exportar bienes con mayor valor agregado e importar productos primarios.

 

Por nuestras tierras, a fines de los años 40 e inicio de los 50, surge el denominado “Estructuralismo Latinoamericano”, basado en el pensamiento emancipador y latinoamericanista de Raúl Prebisch y Celso Furtado. Mezclando elementos e ideas de List, Manoilesco y Keynes, entre otros, se generó un instrumental teórico que analizaba la realidad de la región desde una perspectiva propia.

 

Se consolidó la idea contraria a la pregonada por la teoría clásica del comercio internacional. Es decir, los países periféricos, especializándose en productos primarios, tienen desventajas en sus relaciones comerciales con los países centrales, productores de bienes industrializados. A lo largo del tiempo se reduce el poder de compra de bienes industriales por cada unidad de bienes primarios, concentrando en el centro los frutos del progreso técnico de los países periféricos. El camino apuntado fue la industrialización.

 

Pasados los años 80 y 90, de absolutismo del pensamiento neoliberal y de pesadillas globalizantes, es importante que se rescate y renueve el gran debate.

 

Por Luciano Wexell Severo, profesor de la carrera de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), Brasil.

Publicado enEdición 191
“Hoy la intelectualidad no es contemporánea de lo que vivimos”

Mañana empezará a sesionar en México la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales que organizan Clacso y la Unesco. Emir Sader, secretario ejecutivo de Clacso, cuenta su visión de las ciencias sociales en el continente.

 


Secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, filósofo, sociólogo e investigador, el brasileño Emir Sader se despedirá del cargo en medio de una conferencia continental que reunirá en México a 300 representantes institucionales de centros de investigación, 400 panelistas y 15 conferencistas magistrales, entre ellos Eduardo Galeano y Pablo González Casanova.

 

–¿Las ciencias sociales están por delante de la política o por atrás de ella?

 

–El pensamiento social latinoamericano tuvo a lo largo de muchas décadas un papel de vanguardia. Fue el gran analista de lo que pasaba, un pionero de la reflexión sobre la realidad y una fuente de pensamiento sobre los problemas y las expectativas del futuro. Sin embargo, en este nuevo período la intelectualidad no está siendo contemporánea de lo que se está viviendo. De los dilemas que está experimentando el continente. Pasa en la Argentina, Brasil y México. Son claramente procesos progresistas los que tienen lugar en la mayoría de América del Sur. Pero se enfrentan a problemas no tematizados.

 

–¿Tan poco?

 

–Estoy llamando la atención sobre un problema pero no quiero ser absoluto. Basta entrar en www.biblioteca.clacso.edu.ar para comprobar que hay trabajos importantes. Tomemos el caso del equilibro macroambiental y el desarrollo económico. Tomemos la relación entre movimientos sociales, ecológicos e indígenas. No es un tema que esté siendo enfocado con la suficiente profundidad. Sí tenemos un grupo de trabajo, pero es uno entre tantos. No hay una gran solución teórica sobre los tipos de desarrollo en debate ni sobre las tensiones entre el preservacionismo y el desarrollo.

 

–¿Qué otro tema de la agenda pública sería bueno que tuviese más atención académica?

 

–Por ejemplo el tipo de Estado que debe corresponder a un nuevo ciclo histórico existente. Heredamos un Estado que no está hecho para el cambio. Algunos países tomaron la cuestión: Ecuador y Bolivia. Otro tema es el de la cultura y los valores. Somos víctimas del modo de vida norteamericano como única forma visible de sociabilidad. ¿Cuáles son los valores que corresponden a un nuevo tipo de desarrollo volcado a las necesidades de la gente? No es un asunto sólo ideológico. Los intelectuales ayudan a buscar fundamentaciones, ramificaciones, análisis desde perspectivas nuevas. El tercer tema que puedo citar es el tipo de integración sudamericana, sobre todo ahora que ingresó al Mercosur Venezuela y probablemente lo hagan después Bolivia y Ecuador.

 

–En las redes sociales (http://bit.ly/LmjElH) sigue circulando el discurso de Pepe Mujica, el presidente uruguayo, sobre los patrones de consumo y la felicidad deseable en este mundo, que pronunció en junio en la conferencia ambiental de Río + 20.

 

–Lo tengo presente y es una muestra de la discusión sobre las relaciones entre la gente y sobre los ideales. Hubo ideales destruidos por la ideología mercantil. Hay un enorme proceso de democratización económica y social. Pero a los medios, por ejemplo, ese proceso llega con dificultades. Cuando llega. Y si llega.

 

–¿Qué responsabilidad específica tiene Clacso?

 

–Clacso tiene una red de 340 centros. Cuando empezamos este mandato que se aproxima a su fin, eran 160. Los próximos días una asamblea elegirá a las nuevas autoridades. Y haremos una conferencia con grandes temas de análisis. Algunos, como Pablo González Casanova, hablarán de lo que piensan. Al mismo tiempo programamos docenas de grupos de trabajo que abordarán temas específicos. Estarán los tres que mencioné: el del papel del Estado, del desarrollo económico y del equilibro ecológico.

 

–La Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales se realizará en México, que antes era un centro académico importante en la reflexión sobre América latina y parece haber dejado de serlo.

 

–México tenía un rol histórico progresista hacia América latina. De solidaridad con las luchas latinoamericanas incluso en períodos de dictaduras militares. Luego muchos intelectuales se reunieron en México por los exilios y esa mezcla, que no fue todavía analizada en todas sus dimensiones, generó un espacio único en América latina. Se fortalecieron corrientes teóricas, se publicaron colecciones de libros, se fundaron editoriales... Tuvo su auge del ’73 al fin de las dictaduras. Luego México adhirió a políticas neoliberales y terminó con su esquizofrenia. Sesionaremos en México en medio de un cierto clima de desaliento político de los propios mexicanos. Después de seis años que comenzaron con un presidente electo de manera dudosa, tendremos allí un presidente que no asume con legitimidad fuerte. Una sola vuelta y seis años de mandato. Eso forma parte de otros condicionamientos a la reflexión teórica en México. Las derrotas también se relacionan con el ánimo, ¿no?

 

–¿Y en el resto del continente?

 

–América latina sufrió retrocesos graves. Dictaduras militares en países importantes, la crisis de la deuda que cerró el ciclo de crecimiento más importante hasta ese momento y luego gobiernos neoliberales radicales. Los gobiernos actuales reaccionan a ese retroceso, pero a veces necesitan movilizar a la juventud, por ejemplo, y plantearse metas audaces. Si no, el consenso es pasivo. Consultada, la gente se manifiesta a favor. Pero no mucho más. Bueno, esa pasividad se está recomponiendo.

 

–¿Los últimos resultados electorales tienen que ver con esa recomposición?

 

–La elección más importante fue la de Venezuela, que confirma una segunda década de gobiernos progresistas en América latina. Llevará seguramente a la victoria de Rafael Correa en Ecuador y después a la de Evo Morales en Bolivia. Confirmó la mayoría política. A la vez, el proceso demostró que hay dificultades. El propio Hugo Chávez habla de mejorar la administración pública. Las elecciones de Chile fueron importantes para consolidar en lo político el desgaste social de Sebastián Piñera y de la derecha, que hasta perdió alcaldías importantes. Michelle Bachelet aparece con gran popularidad para las próximas elecciones presidenciales de 2013. El movimiento estudiantil catalizó otras quejas y quebró la imagen de Piñera como empresario de éxito. En Brasil, con las municipales de octubre, el gran ganador fue el gobierno y la gran derrotada fue la oposición, que siguió bajando en su nivel de apoyo electoral.

 

–Y la victoria de un candidato del Partido de los Trabajadores en San Pablo, una de las ciudades más grandes del mundo.

 

–Fue muy importante la victoria en sí misma, y más importante todavía si tenemos en cuenta que en San Pablo se concentra la sede de los principales medios, la riqueza de la soja y el poder económico del centro-oeste. El triunfo de Fernando Haddad también prueba otra vez la capacidad de Lula de proponer nuevas figuras políticas y llevarlas a la victoria.

 

–Volviendo al tema inicial de las ciencias sociales, ¿hay una relación directa entre pensamiento de izquierda e investigación?

 

–Históricamente casi siempre la hubo. El cambio general del mundo, con el fin del planeta bipolar, revela que aun gente que no estaba de acuerdo con el modelo soviético sintió la derrota. Unos quedaron con un pensamiento crítico pero de manera un poco utópica, sin comprender cómo el socialismo puede volver a plantearse como una alternativa real. Más aún cuando Europa se fue a la derecha, y a una derecha muy conservadora. Hubo un desconcierto general. América latina está tratando de rescatar al pensamiento de ese desconcierto, pero cuesta. La hegemonía norteamericana se debilita pero no aparece una nueva hegemonía. Un segundo grupo se convirtió en una suerte de ultraizquierda pesimista y precozmente escéptica ante los cambios. Otros no reconocen lo que hay de progresista en la realidad. Hay una discusión sobre el espacio del pensamiento crítico. Se trata de ubicarse en el único polo progresista a escala mundial, que está en Sudamérica, y en ese marco pelear una alternativa que sea antineoliberal y a la vez anticapitalista.

 

–¿Cómo se relacionan esos dos anti?

 

–La mercantilización de la economía y la centralidad de la economía de mercado es antisocial. La anarquía del mercado capitalista está destrozando la capacidad del hombre. La conciencia anticapitalista es fundamental hasta para ser antineoliberal. Incluso los procesos progresistas están limitados por el eje de la economía mundial, que es fuertemente capitalista y está dirigida por grandes empresas transnacionales y la especulación financiera. Por un lado, los medios de producción. Por otro, la capacidad de trabajo del hombre. La vieja historia.

 

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El bosón de Higgs será un gran problema para los teóricos
“El Modelo Estándar está a punto de completarse, las puertas se cierran. El descubrimiento del bosón de Higgs será un gran problema para los teóricos”, explicó el Nobel de Física, Martinus Veltman en vísperas de la conferencia de la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), que anunciará este miércoles el resultado del hallazgo o no de la mítica partícula.

 
El bosón de Higgs es la última pieza que falta para completar la teoría del Modelo Estándar y con la que se intenta explicar el origen de la masa de otras partículas elementales. Teóricamente su masa es de 124 gigaelectronvoltios (los físicos miden la masa de las partículas en unidades de energía o electronvoltios, basándose en la fórmula de Einstein, E = mc2) lo que se busca comprobar en los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en Europa.

 
En caso de ser positiva la respuesta, explica Veltman, la energía del campo de Higgs que penetra el Universo resultaría menor que la energía del vacío. El Universo quedaría ‘reducido’ al tamaño de una pelota de fútbol, por lo que a los teoréticos les tocaría explicar por qué esta ‘pelota’ en realidad es de un tamaño inmenso.

 
Hasta la fecha los científicos han podido comprobar los datos teóricos con un margen de error de un 0,13 %, considerado alto para tales afirmaciones. Los investigadores de la CERN esperan que con el anuncio oficial de este miércoles se alcance una exactitud de 0, 000028%, conocida en el mundo científico como el margen de error ‘Sigma 5′.

 
Limitada de momento a una existencia teórica, la supuesta partícula explicaría cómo se formaron los soles y los planetas después del ‘Big Bang’. Para reconstruir los bosón de Higgs, los especialistas del LHC están tratando de simular las condiciones que existían 13.000 millones de años después de la Gran Explosión, chocando las partículas elementales entre sí a velocidades cercanas a la velocidad de la luz


 3 Julio 2012

Publicado enInternacional
El filósofo Enrique Dussel, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, considera que para el momento de maduración en el que se encuentran los procesos latinoamericanos, con una mayoría de gobiernos electos de centro-izquierda, es esencial la construcción de una teoría para la realidad actual. Teoría de liberación, innovadora, crítica, creativa, que elabore no sobre la destrucción del Estado, como lo pensaron los marxistas clásicos, sino que dote de contenidos de democracia participativa a los poderes políticos que hoy gobiernan.

Sostiene, a contracorriente de otros influyentes pensadores, como el irlandés John Holloway, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (Cambiar el mundo sin tomar el poder) o el italiano Antonio Negri, de la teoría de la resistencia, que el asunto, actualmente, no es criticar al Estado, sino hacer un Estado que sea útil a la gente.

Dussel se define como filósofo de la liberación “que es –explica– una tradición filosófica latinoamericana, no es escuela de ninguna otra”, un cuerpo de ideas y obras que un grupo de filósofos vienen pensando desde los años 70. Aunque hay intelectuales que encuentran esto pretencioso. Con los decenios se irá viendo si tuvimos razón o no.

Dussel (Mendoza, Argentina, 1934) recibió recientemente en Caracas el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, que otorga el gobierno de Venezuela a las obras de creación de teoría para la realidad latinoamericana actual. Es el galardón más importante de América Latina, tanto por las obras y los pensadores reconocidos como por su monto económico. Se premió un trabajo publicado ya en dos tomos, Política de la liberación. Un tercer capítulo viene en camino.

Poder obedencial

Apenas inicia la entrevista, el maestro aborda, entusiasta, el tema que ha ocupado en semanas recientes, por derecho propio, las primeras planas de los diarios: las filtraciones de Wikileaks. “Es un fenómeno histórico mundial. Las trasnacionales que controlan el movimiento del dinero –Visa y Mastercard– clausuran las cuentas a la organización Wikileaks en represalia. Y al día siguiente más de 40 mil ciudadanos de buena voluntad también las bloquean a ellas. ¡En menos de 24 horas organizaron una acción que puede paralizarlas completamente! Esta es una expresión de participación política en los medios de la revolución tecnológica. Son cosas muy nuevas que todavía no se han procesado en filosofía política. Lo veo como una muestra de lo que Evo Morales llamó la democracia obedencial”.

Es, insiste, todo un salto: La revolución de los medios electrónicos equivale al momento en que apareció la máquina de vapor y detonó la revolución industrial. Esta es una revolución política, porque este medio va a cambiar el proceso de la producción de decisiones políticas. Ahora la gente puede ponerse en contacto y participar en la toma de decisiones de una manera increíble e instantánea. Eso nunca había pasado.

En el primer tomo de su Política de liberación, historia mundial y crítica, Dussel parte del origen de la filosofía que no es eurocéntrica ni helenocéntrica, sino que nace en Mesopotamia, India, China, Egipto y concluye con unas reflexiones sobre “el sentido que le ha dado Evo Morales al poder, poder obedencial”.

–¿Porqué obedencial?

–Mirando hacia lo que significan los gobiernos de Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa o Luiz Inacio Lula da Silva, es absurdo plantearles la disolución del Estado. Hay que tener una visión completamente distinta de la política, aun revolucionaria.

Tiempo de gobernar desde la izquierda

–¿Hacia dónde debe dirigirse la crítica, entonces?

–Tradicionalmente la izquierda hizo crítica al poder político como dominación. Yo digo: el poder político no es de dominación, reside en el pueblo, consiste en el consenso del pueblo. Las instituciones no son el lugar del ejercicio del poder, se les ha delegado. Cuando las instituciones creen que son la sede, ese es el fetichismo. Cuando un presidente dice, como dijo Felipe Calderón, tengo el monopolio del poder, se equivoca, se ve que no tiene mucha instrucción. El Estado tiene el uso de la violencia legítima, pero el único que tiene el monopolio del poder es el pueblo. Toda institución del Estado tiene el ejercicio delegado y eso Evo Morales, siguiendo en la línea de los zapatistas de Chiapas, le llamó el poder obedencial.

–Esta referencia cruza algunas contradicciones: recuerda la brecha que hay hoy en Ecuador entre el presidente Rafael Correa y el movimiento indígena. O el caso del movimiento zapatista, que cuando llegó a la presidencia el primer gobernante indígena en Bolivia, ellos no se vieron reflejados en él.

–Yo lo que he diferenciado es el poder, que reside en el pueblo y las instituciones. Por eso el Movimiento de los Sin Tierra, en Brasil, que es crítico, dice: miren, Lula no fue lo ideal, pero lo apoyamos. Y cuando traicione lo vamos a criticar, pero es el mal menor. Otros dicen: es el mal, y se oponen frontalmente. Pero hay cierta oposición de la extrema izquierda que se toca con la extrema derecha.

Lo que yo digo es que en la actual coyuntura latinoamericana, la izquierda tiene la responsabilidad de ejercer el poder en favor de un pueblo. Las instituciones pueden intentar servir al pueblo o pueden ser represivas. No es un hecho a priori que las instituciones son dominación siempre.

La democracia representativa y el poder obedencial deben ser fiscalizados. La representación es necesaria, porque no puede hacerse todo por democracia directa; los 112 millones de mexicanos no podemos estar en asamblea permanente. Hay que tener representación. Pero la representación finalmente se corrompe si no es fiscalizada.

Ahora, gracias a los medios electrónicos, tenemos por primera vez en la historia humana un instrumento de redes que permite la organización de esa participación fiscalizadora. Hay movimientos sociales, como el zapatismo, que tienen gran sensibilidad sobre la participación. Porque ahí es donde se expresa la voz del pueblo. Pero hay que repensar la representación en un momento creativo. No hay que confundir los tiempos, hay un tiempo para criticar y un tiempo para gobernar. Y estamos en el tiempo del gobierno en América Latina.

Urgen nuevas teorías para el siglo XXI

–El problema es cuando la corrupción llega demasiado pronto.

–Pero esa es la condición humana. Eso no va a desaparecer nunca. El que ejerce el poder tiene muchas tentaciones de aprovecharse. Para eso hay que crear organismos de participación para fiscalizar.

–¿Qué teorías le dan cuerpo a lo que Chávez llama el socialismo del siglo XXI.

–Este es un momento esencial para la construcción de la teoría en toda América Latina. Hay categorías que ya no nos alcanzan para una realidad compleja, hay que renovar todo. Se necesita una nueva teoría, pero que no sea pura imitación de lo que se dijo ya hace siglo y medio.

Dussel cita algunas fuentes importantes para la construcción del pensamiento latinoamericano actual: Theotonio dos Santos, Immanuel Wallerstein, Franz Hinkelammert, Boaventura de Souza, Hugo Zemelman, el húngaro István Mészáros. Y añade el pensamiento aymara y el zapatismo, que no forman parte de las teorías clásicas.

“Tenemos mucho que recuperar de esos pueblos, que antes la izquierda no supo considerar. En 1994 el zapatismo fue una conmoción para muchos intelectuales. El asunto es tener una visión de pueblo que no sea populista, que suponga articular la clase y las etnias indígenas dentro del pueblo. Y eso es una explosión teórica, porque ¿qué hacer con el imaginario de los pueblos, que son relatos religiosos míticos? La izquierda era tradicionalmente atea y veía como retrógrado ese imaginario. O decir, dentro del imaginario, como señala Ernst Bloch, que en el Principio esperanza toma los mitos, que llama como el sueño despierto de la humanidad, y dice: hay unos que son de dominación y otros que son de liberación.

Por Blanche Petrich
Publicado enInternacional
Domingo, 21 Junio 2009 11:03

Entre cuatro paredes

Dos análisis han sido muy difundidos, ambos incorrectos: uno cree que la crisis actual llevó al fin del neoliberalismo y condena al propio capitalismo a la  muerte. El otro afirma que todos los intentos actuales – especialmente los latinoamericanos – de superación del neoliberalismo fracasaron o tienden a fracasar, “traicionando” los mandatos que recibieron.

Parecen análisis contrapuestos, pero son funcionales uno al otro. Porque remiten a la idea de que las condiciones de superación del capitalismo están dadas, solo que no se realizan por la “traición de las direcciones políticas”, burocráticas y/o corruptas, cooptadas por la burguesía y por el capitalismo.

Además de equivocados, ambos análisis sirven de excusa para las derrotas de la izquierda: son siempre derrotas “de los otros”.  Se quedan en la eterna e indispensable tarea de la denuncia, tanto de la represión, como de las “traiciones”. Pero los sectores más radicales se consideran inmunes a las derrotas, como si al no aprovecharse la crisis del capitalismo y el agotamiento del neoliberalismo para construir alternativas de izquierda capaces de disputar hegemonía, no estaríamos siendo todos derrotados.

O los argumentos de la izquierda están equivocados – y la realidad insiste en probar que lo que dicen no es verdad, cuando se avanza es por la izquierda y las propuestas de derecha están asociadas a la  generación de la crisis – o hemos sido incapaces de convencer y de ir hacia la construcción de fuerzas alternativas que traten de transformar esas ideas en fuerza concreta – económica, social, política, ideológica. Tal vez las posiciones concretas de la izquierda o no sean lo suficientemente concretas como para llegar a las personas o estén equivocadas en su forma. Tal vez se exorbite en el radicalismo verbal y eso lleva a la izquierda al aislamiento y al doctrinarismo,  cerrándose sobre si misma, apegándose excesivamente a la teoría y aprendiendo poco de las formas siempre nuevas y heterodoxas de la realidad concreta. Tal vez se privilegien las palabras, la doctrina, en relación a la realidad concreta, olvidándonos de que la verdad es siempre concreta.

“La teoría, cuando penetra en las masas, se vuelve fuerza material” – decía Marx. Su pensamiento pretende ser al mismo tiempo interpretación del mundo y su transformación radical. Las palabras que no se transforman en fuerza material, que no sensibilizan, que no llegan al pueblo y no son asumidas por este como vector de movilización y proyecto de transformación de la realidad, permanecen palabras, teorías, doctrinas.

Por eso un marxista es necesariamente, al mismo tiempo, teórico y dirigente político, intelectual y militante, de forma indisoluble.

Cuantos mas sectores de la izquierda consideran que los proyectos actualmente existentes son todos cooptados por la burguesías, proyectos de una “nueva derecha” disfrazada de izquierda, etc., etc., mas deberían sentirse derrotados y desmoralizados. Porque creen ciegamente que tienen razón, pero nunca consiguen triunfar, no consiguen convencer a los amplios sectores del pueblo de sus propuestas. Deberían sentirse mas derrotados que todos. No obstante,  exhiben soberbia frente a las derrotas, parece que las derrotas son de los otros. (Como en el caso de la obra de Sartre, “Entre cuatro paredes”, en que “el infierno son los otros").

Muchas veces sectores de la izquierda colocan como objetivo la disputa del espacio dentro de la izquierda, la demostración de fuerza de que tienen mas fuerza que otros grupos de izquierda, cuando el objetivo fundamental es construir y disputar hegemonía en la sociedad como un todo. Tantas veces reina el placer cuando se considera que tal persona o tal grupo habría “capitulado”, cuando deberían sentir  tristeza, porque – en caso de que sea realmente así – es una persona o un sector más que abandonaría la izquierda, reflejando nuestra incapacidad de conquistarlos.

A veces da la impresión de que se considera que el género humano está condenado a la traición y cada vez que se considera que eso sucede, genera una especie de satisfacción interior, al constatar que mas y mas gente muerde la manzana del pecado y de las garras de la cooptación del capitalismo.

El debate ideológico dentro de la izquierda se debe dar en función del objetivo mayor de construcción de alternativas de izquierda, no de ver quien triunfa en el marco cerrado de la izquierda. Si no el campo quedará libre para que la derecha decida quien gobernará – y lo hará siempre contra la izquierda y el campo popular.

Emir Sader en Carta Maior 
Traduccion Insurrectasypunto
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