La «América crece» de Trump: nueva forma de neocolonialismo

La Alianza para el Progreso impulsada por el ex presidente estadounidense John F. Kennedy a principios de la década de 1960 hasta la nueva “Iniciativa América Crece” lanzada por Donald Trump en 2019 son mecanismos utilizados por Washington para dominar económica y políticamente a las naciones latinoamericanas.

Mediante la Alianza para el Progreso, Estados Unidos pretendía buscar modelos capitalistas de desarrollo en la región para neutralizar el ejemplo que significaba la naciente Revolución cubana.

De esa forma se enviaron especialistas a la América Latina para explorar las riquezas naturales y las posibles fuentes de progreso de cada país, las que en los años siguientes fueron controladas y explotadas por empresas transnacionales, en su mayoría norteamericanas.

Washington brindaba entonces la asesoría económica con empréstitos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y enviaba grupos denominados “cuerpos de paz” que impulsaban la animadversión contra Cuba y el sistema socialista. Todo desembocó en un rotundo fracaso que llevó más hambre y miseria a los pueblos donde los políticos corruptos de turno los acogieron, a la par que ellos se enriquecían con las abundantes prebendas.

A la tristemente célebre Alianza para el Progreso le siguieron unos tras otros los ensayos estadounidenses para controlar a los países de América Latina en la que en los últimos años ha jugado un pernicioso papel la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID).

Ahora, dentro del enorme esfuerzo que hace la administración Trump para controlar Latinoamérica, a semejanza de la Doctrina Monroe que proclamaba América para los americanos, se ha lanzado la “Iniciativa América Crece” que permite a Washington evadir controles parlamentarios en los países que la acepten y va dirigida a modificar la dependencia económica, financiera, social y política de la región. 

Un análisis divulgado por Rusia Today, señala que esa Iniciativa es expedita, escueta, y no requiere de negociación alguna entre instancias gubernamentales. Tampoco precisa de consultas a los Parlamentos y mucho menos involucra a segmentos de la sociedad civil, porque el formato de Memorando de Entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) así lo permite.

Mediante el MoU, los gobiernos que se acojan al mismo, sellan el compromiso de cumplir la hoja de ruta que trazarán los distintos organismos y agencias norteamericanas, lo que es igual a una nueva forma de neocolonialismo.

La ex diplomática boliviana Maria Luisa Ramos, en entrevista con la publicación panameña Bayano Digital, denunció que la fórmula avanza hacia un reformateo de la dependencia económica, financiera y política de la región, sin requerir de negociación alguna entre instancias gubernamentales, ni consultas a los Parlamentos y mucho menos incluye a segmentos de la sociedad civil.

Agregó que mediante ese procedimiento ya no se involucrarán en engorrosas negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC) para mejorar su balanza comercial, para obtener jugosos contratos estatales, realizar cambios a la legislación y en general adecuar a sus intereses el diseño del esquema de inversiones de los países.

En realidad se trata de un subterfugio mediante el cual Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos hacen un compromiso diplomático de alto nivel para encaminar la agenda trazada por los organismos y agencias norteamericanas con homólogos empresariales de los hasta ahora firmantes en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Jamaica y Panamá.

El programa América Crece también sale de la órbita de la Organización Mundial del Comercio ya que la agenda general será delineada y encaminada por los organismos y agencias estadounidenses y sus homólogas entidades empresariales de esos países.

En el amplio panorama del MOU (que lo firma cualquier ministro y no los presidentes de las naciones como ocurre con los Tratados de Libre Comercio) aparecen los intereses del régimen norteamericano y sus compañías para realizar obras de infraestructura en aras de explotar yacimientos petrolíferos, todo tipo de minerales y recursos naturales que sean beneficiosos para sus intereses. 

O sea, es un saqueo autorizado de las riquezas de los países en cuestión, que no tiene que contar con las aprobaciones de los diferentes Parlamentos. 

Como “sublime artimaña” de este convenio se indica que acelerará el acceso del sector privado a los recursos financieros de Estados Unidos fundamentalmente a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La Casa Blanca bajo enormes presiones a los gobiernos latinoamericanos impuso hace unos días, al frente de esa organización bancaria al ultraderechista Mauricio Claver Carone, principal asesor de Trump para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN).  

También en este programa están envueltos los Departamentos de Estado, Tesoro, Comercio y Energía, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC).

En definitiva, América Crece es una forma más moderna de neocolonialismo que busca controlar económica, política y financieramente al continente. Esperemos que los pueblos despierten. 

Por Hedelberto López Blanch | 18/09/2020

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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Trump anunció un acuerdo de paz entre Bahrein e Israel  

Hace un mes Israel había firmado un tratado similar con Emiratos Árabes Unidos

El presidente de Estados Unidos dijo que espera llegar a más pactos de este tipo entre los países de la región. “Restauré la confianza con nuestros socios regionales, y juntos hemos eliminado el califato del Estado Islámico", sostuvo el mandatario.

 

El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que Bahrein e Israel llegaron a un acuerdo de paz. El hecho se produjo un mes después del pacto firmado entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el Estado hebreo. La administración Trump busca normalizar las relaciones entre sus aliados en Medio Oriente como una estrategia para contener a Irán. El presidente norteamericano dijo que espera llegar a más pactos de este tipo entre los países de la región. “Restauré la confianza con nuestros socios regionales, y juntos hemos eliminado el califato del Estado Islámico al 100 por ciento”, sostuvo el mandatario.

"Medio Oriente era un caos"

Trump catalogó el acuerdo entre ambos países como un logro histórico. “Nuestros dos GRANDES amigos Israel y el Reino de Bahrein han acordado un Acuerdo de Paz- el segundo país árabe en hacer la paz con Israel en 30 días!", dijo el mandatario. Minutos más tarde, desde el Despacho Oval y acompañado por el vicepresidente Mike Pence, el presidente dio las gracias a los líderes de ambos países. "Su liderazgo se mueve hacia un futuro que puede llenarse con esperanza y no tiene por qué estar predeterminado por conflictos del pasado", indicó el magnate republicano. A su vez, destacó que el anuncio haya coincidido con el aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Cuando llegué a la presidencia Oriente Medio estaba en un estado de caos absoluto”, dijo el mandatario. También resaltó que no existía respuesta más poderosa al odio que acuerdos de ese tipo.

En paralelo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu realizó el mismo anuncio desde Jerusalén. "Ciudadanos de Israel, me conmueve informarles que esta noche llegaremos a otro acuerdo de paz con otro país árabe, Bahrein. Este acuerdo se suma a la paz histórica con los EAU", señaló el dirigente israelí. Es el segundo pacto de paz que la Administración de Trump anuncia en menos de un mes tras el alcanzado el pasado 13 de agosto entre los EAU y las autoridades israelíes. El martes se darán cita en Washington representantes de los tres país para firmar los respectivos tratados. Ya confirmaron su presencia el primer ministro israelí; por los EUA concurrirá el príncipe heredero, jeque Mohamed bin Zayed; y el ministro de Exteriores de Bahrein, Abdulatif al Zayani.

Bahrein tiene una población de mayoría chiita y una monarquía sunita protegida por Arabia Saudita. Es un pequeño archipiélago del golfo Pérsico donde está emplazada la Quinta Flota Naval de EEUU. Esta fuerza tiene la función de supervisar las operaciones marítimas en toda la región, fundamentales para contrarrestar las acciones de Irán en la zona. Con el anuncio de este viernes, Bahrein se conviertió en el cuarto país árabe en establecer relaciones diplomáticas plenas con Israel, tras los EAU, Egipto (1979) y Jordania (1994).

Más acuerdos

Trump reveló en el Despacho Oval que había conversado con el rey de Arabia Saudita Salmán bin Abdulaziz sobre este acuerdo y la lucha contra el terrorismo. El presidente adelantó que habrá más pactos de este tipo en el futuro. "Tengo mucha esperanzas de que les seguirán más. Puedo decirles que hay un entusiasmo tremendo por parte de otros países que quieren unirse", adelantó el líder republicano. Además volvió a mostrar su optimismo sobre el desarrollo de las relaciones con los palestinos. "Van a estar en una muy buena posición. (…) Querrán ser parte de las conversaciones porque todos sus amigos estarán allí", dijo el mandatario.

Sin embargo la Autoridad Palestina y el movimiento islamita Hamas criticaron inmediatamente el anuncio. "El acuerdo entre Bahrein e Israel es una puñalada en la espalda de la causa palestina y el pueblo palestino", dijo Ahmad Majdalani, ministro de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina. Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, denunció por su parte que el acuerdo supone un grave perjuicio para los palestinos. Desde su llegada al poder, Trump se alejó de la Autoridad Palestina multiplicando las decisiones favorables a Israel, consciente de satisfacer así a la gran franja cristiana evangélica de su electorado.

Estos acuerdos entre Israel y naciones árabes coinciden con un momento de tensión entre EEUU e Irán. El malestar entre ambos países se potenció desde la retirada del país norteamericano del acuerdo nuclear con Teherán. Esta semana el gobierno norteamericano anunció que reduciría sus tropas en Irak y Afganistán. Queda por ver si esos soldados vuelven a casa o si son reubicados en otras partes de la región como el golfo Pérsico, donde EEUU viene reforzando sus posiciones en el último año. 

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Más de 37 millones de desplazados por guerras ‘contra el terror’ de EU

Nueva York. Entre 37 y 59 millones de personas han sido desplazadas por la llamada “guerra global contra el terror” de Estados Unidos desde 2001 al presente -más que en cualquier otra guerra o desastre a lo largo del siglo 20 con la excepción de la Segunda Guerra Mundial- según una nueva investigación del Instituto Watson de la Universidad Brown presentada hoy.

La investigación del reconocido proyecto Costos de Guerra calcula que por lo menos 37 millones de personas huyeron de sus hogares en las ocho guerras más violentas lanzadas por Estados Unidos, o en las que ha participado, desde octubre de 2001 cuando lanzó la primera de éstas contra Afganistán y después la invasión de Irak en 2003.

“Al final, desplazar a 37 millones -y tal vez hasta 59 millones- presenta la interrogante de quién tiene la responsabilidad para reparar los daños padecidos por los desplazados”, afirma el informe, “Creando refugiados: desplazamiento causado por las guerras pos-11/9 de Estados Unidos”.

El informe afirma que los desplazados -aquellos obligados a abandonar sus hogares para buscar refugio en otros países o ser desplazados internos dentro de su propio país- como resultado de las guerras realizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos desde 2001 superan por mucho los provocados por cualquier otra guerra o desastre desde 1900, con la excepción de la Segunda Guerra Mundial.

El número total es equivalente a hacer huir de sus hogares y tierras a casi toda la población de Canadá o toda California.

Los desplazados, combinando refugiados que salieron del país y los internos, en Afganistán es de por lo menos 5.3 millones (un 26 por ciento de la población antes de la guerra), para Irak es de 9.2 millones (37 por ciento de la población), Siria, 7.1 millones (37), Pakistán 3.7 millones, Libia 1.2 millones, Yemen 4.4 millones, Somalia 4.2 millones y Filipinas 1.7 millones.

“Cualquier número es limitado en reflejar el daño del desplazamiento. Las personas detrás de los números son difíciles de ver, y los números no pueden comunicar cómo se puede sentir uno al perder su hogar, sus pertenencias, su comunidad y tanto más. El desplazamiento ha causado daño incalculable a individuos, familias, pueblos, ciudades, regiones y países completos de manera física, emocional y económica”, afirman los investigadores.

Y estos números son sólo los de las ocho guerras más violentas ya que las fuerzas armadas de Estados Unidos han participado en conflictos armados en por lo menos 24 países dede 2001.

El proyecto Costos de Guerra también calcula de manera constante los costos humanos y económicos de las guerras estadunidenses pos-11s. Las tabulaciones más actualizadas (noviembre 2019) registran un total de entre 770 mil a 800 mil muertos por violencia directa de las guerras en Afganistán, Irak y Paquistán, incluyendo unos 335 mil civiles, y 536 periodistas o trabajadores de medios. Un número aún superior pero no contabilizado ha perecido por consecuencias indirectas de estas guerras.

Más de 7 mil combatientes estadunidenses han perecido en esas tres guerras, y cientos de miles más han sido heridos a lo largo de los últimos 19 años.

Desde 2001 hasta el año fiscal 2020, el gobierno de Estados Unidos ha dedicado 6.4 billones de dólares en las guerras en Afganistán, Paquistán e Irak.

El presidente George W. Bush anunció su “guerra global contra el terror” poco después de los atentados por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001, y ahora es la guerra más larga en la historia del país.

Washington está por iniciar el vigésimo año de su llamada “guerra contra el terror” el 7 de octubre cuando inició sus operaciones bélicas en Afganistán.

David Brooks, Corresponsal | martes, 08 sep 2020 18:07

Para consular la investigación y otros datos: https://watson.brown.edu/costsofwar/

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Miércoles, 02 Septiembre 2020 05:55

América Crece: el caballo de Troya de EEUU 

América Crece: el caballo de Troya de EEUU 

La expansión de la influencia de EEUU en Latinoamérica y el Caribe mediante la Iniciativa América Crece permite a ese país evadir controles parlamentarios obligatorios en los países involucrados y avanza hacia un reformateo de la dependencia económica, financiera y política de la región.   

 

La iniciativa América Crece que fue lanzada en 2019 tiene un formato muy trumpiano: es expedita, escueta, y no requiere de negociación alguna entre instancias gubernamentales. Tampoco precisa de consultas a los parlamentos, mucho menos involucra a segmentos de la sociedad civil, porque el formato de Memorando de Entendimiento así lo permite.

Así como le gusta al presidente norteamericano Donald Trump, el mecanismo para afianzar la presencia de empresas norteamericanas en Latinoamérica y el Caribe impone la firma de un Memorando de Entendimiento, MoU por sus siglas en inglés, que sella el compromiso del gobierno en cuestión, para cumplir la hoja de ruta que trazarán los distintos organismos y agencias norteamericanas.

¡Cuidado! Abarcan más que el TLC

Mediante este procedimiento ya no se involucrarán en engorrosas negociaciones de tratados de libre comercio, TLC, para mejorar su balanza comercial, para obtener jugosos contratos estatales, realizar cambios a la legislación y en general adecuar a sus intereses el diseño del esquema de inversiones de los países.

Dicho así, suena aún más grosero que los propios TLC. Esos tratados de libre comercio que a Trump tampoco le gustan. No por nada ya sepultó el TLCAN e impuso sus propias reglas en el T-MEC. 

Además, las distintas administraciones ya aprendieron la historia de resistencia de la sociedad civil latinoamericana que durante años se opuso a esos tratados y que les generó muchos dolores de cabeza no solo a los distintos gobiernos de EEUU, sino también a los gobernantes de los países de Latinoamérica y el Caribe. 

Trump y su administración tampoco quieren enmarcarse en las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Por eso ha encontrado el formato, que al parecer puede funcionarle por ahora, pues los gobiernos con los que ha firmado (nótese la palabra: firmado, no negociado) esos MoU permanecen genuflexos ante la voluntad del empresario presidente. 

A través de América Crece, Estados Unidos y los gobiernos de la región (donde por ahora son parte Argentina, Chile, Jamaica, Panamá, Colombia, Ecuador, Brasil, El Salvador y Honduras y hace poco se incorporó Bolivia) hacen un compromiso diplomático de alto nivel de encaminar la agenda que será trazada por los organismos y agencias norteamericanas y sus respectivas entidades empresariales de los países.

El MoU que avala a América Crece es un amplio paraguas que aguanta todo, absolutamente todo lo que el gobierno de turno permita, mientras la población no lo sepa, permanezca en cuarentenas caóticas, con hambre y esté sumida en el miedo por la pandemia.

Es previsible que EEUU y sus agencias no estarán interesados en realizar inversiones de caminos rurales, o mejoras hospitalarias en algún poblado alejado de las capitales, salvo que sea para la foto. Ahora con América Crece avalada por el MoU firmado, tienen el mecanismo para orientar las inversiones de los gobiernos hacia obras de gran infraestructura, útiles a sus intereses, donde se mencionan especialmente los proyectos energéticos, entiéndase gas, litio y proyectos hidroeléctricos de envergadura, por ejemplo.

Hay que subrayar y reiterar dos aspectos fundamentales en este formato que ahora aplica EEUU:

  1. La firma de un MoU permite evadir (por ahora) a los parlamentos, pues no son tratados o acuerdos, que según algunas constituciones deben pasar por el escrutinio de esos entes e incluso someterse a referendos. El mecanismo legal de Memorando de Entendimiento les permite evitar ese dispositivo de control. 
  2. Se trata no solo de una fuerte señal política, sino fundamentalmente de un compromiso de los gobiernos firmantes de priorizar, consultar y coordinar con EEUU y sus agencias los temas importantes de inversión.
    Este segundo punto es una enérgica señal no solo hacia afuera, sino fundamentalmente hacia el interior de sus países, ya que impone la ruta del destino de las inversiones. 

Lo mañoso de estos memorandos es que parecen inocuos, pues no llaman mucho la atención, ya que, a diferencia de tratados o acuerdos, no es el presidente o presidenta quien firma, sino un ministro o ministra quien asume compromisos que atingen a todo el Estado.

Aquí cabe por tanto alertar sobre las dimensiones y las áreas críticas que involucra dicho mecanismo del MoU, y sus posteriores acuerdos a partir del mismo. Los parlamentos pueden y deben hacer las consultas y advertencias necesarias para evitar que las futuras inversiones o diseños de proyectos de los países sean digitados desde el norte. 

No se debe olvidar que cuando EEUU habla de "buenas prácticas" y de "transparencia", en realidad se refiere a la implementación más allá de sus fronteras, de sus propias normas. Asimismo, hay que prestar atención que este Memorando es un paraguas donde están cobijados muchos temas importantes, tales como el apoyo a "mejorar sus marcos normativos y sus estructuras de adquisición para satisfacer las necesidades de financiación de proyectos con recursos limitados".

En los hechos se refiere a un tema no menor para los países: las compras estatales. En cualquier país del mundo, los mayores compradores son los gobiernos, quienes realizan los mayores contratos. Por ese motivo este tema merece especial atención, porque es un mecanismo importante para promover la industria y a las empresas de varios sectores nacionales. Lamentablemente es también un foco de corrupción, por eso debe estar bajo el escrutinio nacional, más aún ahora. 

Asimismo, América Crece promete agilizar el acceso del sector privado a los recursos financieros del gobierno de EEUU y con eso el candidato de EEUU a la presidencia del BID, Mauricio Claver-Carone, quien aún se desempeña como asistente adjunto del presidente y director senior de asuntos del hemisferio occidental, trabaja intensamente para allanar su camino a dicha organización. 

La pandemia prácticamente ha agotado los recursos de los países y sus reservas también. Por tanto, es el momento preciso para que, quienes tienen esos recursos, otorguen préstamos condicionados. 

Por ese motivo suena seductora la promesa de EEUU hacia algunos gobiernos ávidos de dinero. La iniciativa América Crece promete mayor inversión, generar empleos, pero con la ayuda ineludible de las agencias norteamericanas que incluyen los Departamentos de Estado, Tesoro, Comercio y Energía, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los EEUU (USTDA) y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC).

No cabe duda de que se trata de un caballo de Troya. Trump y sus mecanismos tramposos no serán quienes estén dispuestos a ayudar a resolver los problemas de dependencia y empobrecimiento de Latinoamérica y el Caribe, ¿o acaso alguien cree que sí? 

16:55 GMT 30.08.2020(actualizada a las 18:43 GMT 30.08.2020)URL corto

Por María Luisa Ramos Urzagaste

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Foto de portada: Víctimas de las guerras libradas por EE.UU. en el Medio Oriente. [Arko Datta/Reuters]

Las nuevas guerras de EE.UU.

 

El deterioro de la política doméstica de los Estados Unidos tiene correlato en la degradación de su política exterior. La tradición injerencista de Washington busca impedir su paulatina declinación como referencia de la política mundial y apela a innovadoras conceptualizaciones y prácticas para evitar un mayor deterioro

En un intento por sortear las repetidas derrotas estratégicas sufridas desde la Guerra de Corea hasta la actualidad, el exparacaidista y contratista militar (eufemismo de mercenario), actualmente devenido en académico, Sean McFate, publicó un libro en 2019 que se constituyó en el texto de cabecera de las usinas de información del Departamento de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado. El almirante James Stavridis, que fuera responsable del Comando Sur hasta 2009 y luego Jefe  Supremo de la OTAN hasta 2013, catalogó a McFate como el nuevo Sun Tzu, en referencia al general chino del siglo V, autor de El arte de la guerra.

El libro de McFate se titula Las nuevas reglas de la guerra: la victoria en épocas de desorden, y se ha constituido en el texto de consulta obligada para los funcionarios que ejecutan las políticas de intervención en los países que Estados Unidos considera bajo su ámbito de influencia. Desde el prólogo, se anuncia que es una respuesta a los peligros detectados por los oficiales que han participado de las últimas aventuras trágicas del modelo imperial: el ascenso de China, el resurgimiento de  Rusia, la creciente escasez de los recursos naturales  y las conflictividades intraestatales. Las sugerencias planteadas por McFate exhiben con total procacidad las iniciativas de manipulación, vigilancia, simulación y engaño sistémico utilizadas por Washington para intentar conservar su poder devaluado. El desembozado injerencismo planteado en Las Nuevas Reglas reivindica la militarización de la política a partir de la utilización de los medios de comunicación, la gestión del desorden y la generación de conflictos internos.

La hipótesis central del autor es que Estados Unidos ha sido derrotado en todas las confrontaciones militares desde la Segunda Guerra Mundial (Corea, Vietnam, Cuba, Afganistán, Irak y Siria) porque no ha comprendido el cambio de los desafíos bélicos. Según McFate, el centro de las nuevas guerras está en la política y no en el territorio de la acumulación de armas. Las batallas del presente y del futuro se llevan a cabo en un nuevo escenario: la construcción de imaginarios y de sentido común; la búsqueda por imponer formas de realidad; y –sobre todo– el manejo de la información, los datos y la segmentación de que deriva e esos agregados. “La victoria moderna no se obtiene en un campo de batalla sino en la conciencia de una sociedad”.

El enfoque supone que la victoria en el campo de batalla es obsoleta. El autor afirma críticamente que Estados Unidos invierte billones de dólares en aviones de combate y robots asesinos y que, sin embargo, no logra imponerse: “Necesitamos el dominio de (…) la subversión estratégica para evitar que los problemas se conviertan en crisis y las crisis en conflictos”. Para eso se requieren más académicos, más Hollywood, más ONGs, más servicios de inteligencia y menos portaviones. El conflicto actual se desenvuelve en las sombras, en los ejércitos privados (las empresas contratistas de mercenarios), el anonimato, las operaciones de confusión y propaganda. Las fuerzas militares convencionales –profetiza McFate– deben ser reemplazadas por grupos enmascarados ajenos a las regulaciones convencionales de la guerra. Entre sus propuestas, llega a considerar la creación de cuerpos similares a la Legión Extranjera, con agentes reclutados de diferentes países, capaces de defender los intereses estratégicos de las corporaciones dentro de territorios (catalogados) sin Estado.

Sus actores prioritarios estarán en guerra permanente porque las escenas bélicas no comenzarán ni terminarán. Serán una continuidad acorde con el desorden global, los ejércitos privados, la entropía, el terrorismo, las operaciones de inteligencia y la búsqueda permanente por ganar la legitimidad; es decir, la aquiescencia de una población. Lo que McFate propone –y las delegaciones diplomáticas de Washington están ejercitando– es la exaltación de una guerra total en la que se asume la imposibilidad de respetar las regulaciones de los conflictos armados (la Convención de Ginebra, por ejemplo), porque ese tipo de enfrentamiento ya no existe y porque supone un handicap para los antagonistas. La tortura, el asesinato de civiles, la utilización de minas personales, el secuestro extrajudicial, el acatamiento de la soberanía de los aliados, el exterminio de prisioneros de guerra, etc., son cláusulas que ya no pueden ser respetadas porque su acatamiento supone una ventaja sobre los formatos actuales del conflicto.

Entre las sombras 

La nueva biblia bélica pretende ser una caracterización pero termina imponiéndose como un decálogo de ejecución. Los corolarios de su doctrina se observan con claridad en los capítulos tercero y cuarto del Documento de Seguridad Estratégica de diciembre 2017, difundido por Donald Trump, donde se ensayan reconversiones de las fuerzas militares en grupos de operaciones dedicados a tareas especiales, cuyo centro son los contenidos culturales, los memes, la ridiculización de dirigentes políticos enemigos, las operaciones judiciales, el control de los aparatos comunicacionales y el engaño planificado. La política ya no se piensa como una forma diferente de la guerra, sino que es una de sus facetas. “Si los gobiernos pueden hacer que la comunicación estratégica sea rentable –subraya McFate–, el sector privado puede ser creativo para satirizar a Putin montando osos. En esa misma lógica cuestiona que China haya comprado algunos estudios de Hollywood, hecho que hace imposible “presentar al gigante asiático como un villano en las películas”, enfoque que ayudaría más que las armas para enfrentarlos.

Para poder insertarse en el nuevo mundo de la guerra, habrá que derivar parte de inmensos recursos bélicos a la administración de mentiras comunicacionales (fake-news) ajenas a cualquier regulación soberana. Esto supone el retorno a un mundo pre-westfaliano (casi hobbesiano, de guerra de todos contra todos) donde conviven ejércitos privados, guerras sin Estados y organizaciones terroristas de triple bandera, dirigidos por fondos de cobertura financieros. Lejos de rechazar la anarquía y la anomia, McFate –autor también del libro El mercenario moderno– las conceptualiza como un territorio fértil para los nuevos formatos bélicos. Se trata de una conflictividad atemporal, de pugnas duraderas sin bandos totalmente triunfantes. Una administración permanente de la crisis global para sostener el status quo del liderazgo global de Washington. Un reciente ejemplo de este paradigma fue transparentizado por el sincericidio del empresario Elon Musk, quien afirmó por redes sociales: “Derrocaremos a quien haga falta” para poder acceder al recurso natural que se requiere para la producción de sus autos eléctricos (el litio).

Algunos de los apotegmas apuntados en Las Nuevas Reglas indican que “las mejores armas no disparan balas”, sino que son campañas efectivas de propaganda, lobby y relaciones públicas, basadas en la compra de voluntades y en el poder blando que supone la utilización de cócteles diplomáticos, la concesión de ventajas aspiraciones y la invitación a Congresos de Seguridad y lucha antiterrorista: una Green Card –sugiere McFate– puede comprar a muchos políticos, jueces o periodistas. Las batallas sangrientas, afirma, serán cada vez menos eficaces. La nueva guerra debe transformarse en un espectáculos de héroes y villanos, luego de que se demonice al contrincante y se lo caracterice ante el gran público como el enemigo del pueblo, en clara analogía de Henrik Ibsen.

En la misma lógica que el recordado libro de Jean Baudrillard (La guerra del Golfo no ha existido), pero con un tono más cínico, McFate señala que siempre será necesario el camuflaje de las acciones políticamente consideradas incorrectas, con el objetivo de obtener ventajas. No se puede salir derrotado de Vietnam –sugieren Las Nuevas Reglas– porque se autorice la divulgación del uso generalizado del napalm. Su pensamiento, inserto en una lógica imperial (que pretende la supresión de soberanías de terceros países), priva a McFate de  identificar las verdaderas causas estructurales de la conflictividad mundial: la desigualdad, el hambre, el control corporativo de los recursos naturales, la degradación ambiental, la violencia patriarcal sistémica, el neocolonialismo y/o la beligerancia funcional a la comercialización de armas.

En el anexo, el autor brinda 36 recomendaciones para los nuevos comandantes político-militares, responsables de garantizar a futuro la continuidad de la hegemonía de Washington. Las estratagemas devienen de  exégesis arbitrarias y forzadas de las indicaciones realizadas por Sun Tzu hace 15 siglos.

  1. Se deben esconder las verdaderas intenciones. En el caso de Argentina, el discurso de los valores, la república y la corrupciónson claros ejemplos de cómo se enmascara la cruda intención de impedir la integración regional, la soberanía estatal, el empoderamiento de los sectores populares y la democratización de la renta, la propiedad y la riqueza.
  2. Hay que detectar aliados antes de considerar los ataques. Las delegaciones diplomáticas de Washington funcionan habitualmente como un centro de reclutamiento de elites locales dispuestas a impedir el fortalecimiento de las representaciones nacionales y populares. “Dispone alianzas con los enemigos de tus enemigos”.
  3. Es necesario falsificar, tergiversar, confundir y complejizar el discurso y el debate social. Se buscará, sobre todo, que sea imposible comprender con claridad los beneficiarios y víctimas de cada una de las medidas políticas. El autor lo dice más claramente: “Es necesario inventar realidades creíbles”. Para ejemplificar esta máxima, afirma: “Cuando Rusia quiere desestabilizar Europa, no amenaza con una acción militar, como hizo la URSS. En cambio, bombardea Siria. Esta táctica llevó a decenas de miles de refugiados a Europa y exacerbó la crisis migratoria, instigando el Brexit”.
  4. Hay que irritar al enemigo. Se trata de entablar negociaciones sobre problemas aparentes para impedir que se aborden aspectos estructurales. “Marea a tu enemigo, sorpréndelo, discute cosas intrascendentes (…) Vuelve loco a tu enemigo, ponlo nervioso, ritualízalo”. El autor propone el diseño de subversiones a medida, revolución de colores y operaciones psicológicas de prensa como centro estratégico de la doctrina militar.

Por Jorge Elbaum | 31/08/2020 

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/las-nuevas-guerras/

 

 

Fuentes: Algérie Résistance

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Israel llega a la frontera iraní amenazando aún más la estabilidad en Oriente Próximo

La normalización de relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos ha creado un nuevo frente de batalla entre Israel e Irán, esta vez en el Golfo Pérsico, una zona llena de conflictos donde la superpotencia regional va a movilizarse con el apoyo de EEUU para combatir a la república islámica desde una distancia de apenas unos kilómetros.

 

El reciente acuerdo de normalización de relaciones entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) e Israel pone sobre la mesa una nueva ecuación en lo tocante a la estabilidad en el Golfo Pérsico, una zona en permanente ebullición por donde circula una fracción considerable del petróleo que se consume en el mundo.

La normalización permitirá a Israel llegar hasta la misma frontera marítima iraní, una circunstancia que va a agravar las tensiones dada la actividad que Israel ya tiene dentro de Irán y la belicosidad contra la república islámica de los EAU. Tanto los EAU como Israel buscan desestabilizar al gobierno de Teherán y reemplazarlo por otro más acorde con sus intereses.

Aunque su población autóctona apenas supera el millón de habitantes, los EAU cuentan con una población inmigrante de más de ocho millones. Sin embargo, este pequeño país ha estado muy activo en los últimos años en todos conflictos regionales, como Yemen, Libia, Siria, Qatar y otros, siempre siguiendo las órdenes del príncipe Mohammed bin Zayed (MBZ).

Además, desde hace años Turquía se ha convertido en otro centro de atención de MBZ. Este pasado domingo, The Sunday Times reveló que Israel está coordinando la política contra Turquía con los EAU, Egipto y Arabia Saudí. Esta actividad contra Turquía no está apartando la atención del príncipe emiratí de los demás frentes, y concretamente del iraní, un objetivo que comparte de manera especial con Israel y Arabia Saudí.

Para Israel, la normalización significa entre otras cosas que podrá operar más abiertamente desde los EAU contra Irán. Hay que tener en cuenta que en la zona hay un sinfín de bases militares estadounidenses y que los submarinos atómicos alemanes de que dispone Israel ya pueden estar usándolas.

A partir de ahora también podrá usar las bases en los EAU, y de esta manera aplicará el proceso de reciprocidad con Irán. Los iraníes están presentes en Siria, y también en Líbano a través de Hizbolá, de modo que Israel ve de lo más natural profundizar su actividad militar en el Golfo Pérsico.

Estados Unidos ya utiliza los EAU como una de sus principales bases de espionaje contra Irán, lo mismo que ocurre con Bakú, capital de Azerbayán, y en más de una ocasión estadounidenses e israelíes han comentado que comparten la inteligencia que obtienen sobre la república islámica. Irán es el principal enemigo de Israel, y por lo tanto de Estados Unidos, de modo que no puede extrañar que estos dos países aúnen sus esfuerzos en este asunto.

Varios medios regionales han publicado desde hace años que el Mosad israelí opera ampliamente desde los EAU contra Irán, y que incluso dispone de una estación propia en los EAU. Lo más natural es que a partir de ahora la presencia israelí en ese país se multiplique y que Irán sea el objetivo principal.

La situación geográfica de los EAU no puede ser más interesante para Israel. Aunque el estado judío mantiene excelentes relaciones, todavía no oficiales, con Omán, los EAU se encuentran a muy poca distancia de Irán, una situación más apetecible que la de ningún otro país del Golfo. Algunos medios han indicado que los aliados podrían provocar cualquier incidente para justificar un ataque contra Irán y dotarlo de "legitimidad internacional", una situación que sin duda aprobaría Israel.

No debe olvidarse que los EAU mantienen una disputa territorial con Irán desde los años setenta en torno a tres islas, una circunstancia que sin duda aprovechará Israel para meter cizaña. Todavía es pronto para saberlo, pero no hay que descartar que Israel aproveche ese contexto favorable para establecer bases militares en los EAU, o para usar las ya existentes, a pocos kilómetros de Irán.

La normalización con los EAU, a la que seguirán otras, refuerza la hegemonía de Israel en la región ante la pasividad europea. Los intereses de Europa son bien distintos a los de Israel, pero la ausencia de liderazgo en Oriente Próximo por parte de la canciller Ángela Merkel y el presidente Emmanuel Macron únicamente contribuye a crear conflictos y a agravarlos.

Esta explosiva situación se ha comprendido rápidamente en Teherán, desde donde se ha advertido de que la normalización con Israel puede tener "pésimas consecuencias" para los EAU, sugiriendo que la presencia israelí en aguas del Gofo puede causar incidentes graves. De momento, este escenario es hipotético pero un suceso inesperado o provocado puede convertirlo en un escenario real.

Todo esto ocurre cuando falta menos de tres meses para las elecciones estadounidenses. La situación podría cambiar si el presidente Donald Trump abandona la Casa Blanca en enero, pero es muy difícil que el demócrata Joe Biden sea capaz de imponer su voluntad sobre Israel, máxime si se tiene en cuenta que en los últimos meses sus declaraciones han sido claramente proisraelíes y ha hecho toda clase de guiños al primer ministro Benjamín Netanyahu, por ejemplo declarando que ayudará a la oposición turca contra el presidente Recep Tayyip Erdogan.

26/08/2020 08:22

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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China responde ante "acciones provocativas" de Estados Unidos en la región asiática

22 agosto 2020  Si Estados Unidos “sigue su propio camino”, ejerciendo acciones provocativas y presionando a los países de la región asiática, China se verá obligada a tomar medidas de represalia para salvaguardar sus intereses de seguridad, declaró este viernes en una conferencia de prensa el portavoz de la Cancillería china, Zhao Lijian.

“China se opone firmemente al despliegue estadounidense de misiles terrestres de medio alcance en la región de Asia-Pacífico y expresa su fuerte descontento con la presión frecuente de Estados Unidos sobre los países vecinos de China y las provocaciones abiertas en el hogar de China”, indicó el alto funcionario.

Según el vocero ministerial, la intención de la Casa Blanca “es consistente con su creciente presencia militar en la región y la llamada 'estrategia Indo-Pacífico', una demostración típica de su mentalidad de Guerra Fría”.

Zhao Lijian instó a Washington a “adoptar una actitud responsable” y concentrar sus esfuerzos en el mantenimiento de la paz y la estabilidad mundial y regional, “y no al revés”.

“Si Estados Unidos insiste en seguir su propio camino, China tomará las contramedidas necesarias para salvaguardar firmemente sus propios intereses de seguridad”, advirtió Zhao Lijian.

Los planes de Estados Unidos en la región asiática

El diplomático chino valoró así las palabras del enviado especial estadounidense para el control de armas, Marshall Billingslea, que en una entrevista con el medio japonés Nikkei afirmó que la Casa Blanca planeaba discutir el despliegue de misiles terrestres de mediano alcance con algunos países asiáticos para contrarrestar la “amenaza inmediata” del arsenal nuclear de China.

En particular, se trata de un tipo de misil de crucero de alcance medio no nuclear lanzado desde tierra que Estados Unidos empezó a desarrollar días después de su salida del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Medio y Corto (INF por sus siglas en inglés) con Rusia, que prohibía este tipo de armas, explicó Billingslea.

Según sus palabras, el nuevo misil, con un alcance de 1.000 kilómetros, es “exactamente el tipo de capacidad defensiva que países como Japón querrán y necesitarán en el futuro”.

Este acuerdo para la destrucción de los proyectiles de alcance medio y corto quedó oficialmente cancelado el pasado 2 de agosto de 2019 a iniciativa de la Administración Trump. El Tratado INF fue firmado en 1987 por la Unión Soviética y Estados Unidos con el objetivo de eliminar los misiles balísticos y de crucero con base en tierra con un alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros, tanto nucleares como convencionales.

El último de los instrumentos bilaterales en el ámbito del control de armas ofensivas estratégicas que queda vigente entre Moscú y Washington es el Tratado START III, que expira en febrero de 2021.

Zhao Lijian aseguró que China apoya el diálogo sobre la extensión del START, dado que este tratado garantiza “no solo la seguridad estratégica de Estados Unidos y Rusia, sino también la estabilidad estratégica global”. Paralelamente, el portavoz señaló que Pekín “no tiene intención de participar en las llamadas 'negociaciones trilaterales' sobre el control de armas con Moscú y Washington”.

(Con información de RT)

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El Acuerdo Abraham y la peligrosa entrada de Israel en el Golfo Pérsico en 27 notas

Mientras bombardea Siria y Gaza, y pocos días después del misterioso incendio del puerto del Líbano y un mes después de los discretos ataques a varios centros estratégicos de Irán, Israel anuncia a bombo y platillo la firma del Acuerdo Abraham con Emiratos Árabes Unidos (EAU), con el que es reconocido oficialmente por el primer estado situado en el Golfo Pérsico. Será el tercer régimen árabe, – después de Egipto (1977) y Jordania (1994)-, que establece relaciones oficiales con el país que hace 72 años fue establecido en las tierras palestinas.

  1. El hecho considerado "histórico", y vendido como "el triunfo de la diplomacia por haber parado la anexión de Cisjordania a Israel", no fue la decisión tomada en los parlamentos de los firmantes, sino que es un acuerdo opaco entre unos hombres corruptos de extrema derecha: Donald Trump, su yerno Jared Kushner, Benjamín Netanyahu, el príncipe heredero del Reino de Arabia Saudí (RAS) Mohammed bin Salman (MbS), y el mandatario emiratí, Mohammed bin Zayed (MbZ).
¿En qué consiste el acuerdo?
  1. Es falso que EAU se ha sacrificado con este pacto para que Netanyahu abandonase el plan de anexionar gran parte de Cisjordania que anunció en julio, porque:
  2. Israel nunca ha parado de ocupar más tierras palestinas, ni lo hará. De hecho, el propio Netanyahu aseguró que se trata sólo de una suspensión temporal del proyecto, que hace de espada de Damocles colgada encima del cuello de los países "musulmanes" para arrodillarles aun más. El objetivo de Israel ha sido y es imposibilitar un estado palestino, y obligarles a su gente asimilar con una sonrisa su sometimiento a un sistema de Apartheid.
  3. En el momento que todas las potencias mundiales, salvo EEUU, se opusieron a este proyecto, al igual que su socio del gobierno Benny Gantz y los sionistas liberales -que priorizan la resolución del conflicto con palestina con el fin de garantizar la seguridad de Israel-, el viejo político judío se dio cuenta de que llevar a cabo el proyecto sería un grave error estratégico. Por lo que, sacó esta carta de la manga, tapando un escándalo con otro, disfrazándolo de papel rosa, para salir de una embarazosa situación: ¿Quién sino él puede, con una sola amenaza y sin dar nada a cambio (ni siquiera la paralización de nuevos asentamientos), obtener tanto, e incluso pasar de ser "corrupto e incompetente" ante su propio pueblo a ser un "héroe"?
Lo que obtiene Israel

3 . Entrar en el Golfo Pérsico e instalarse a pocos kilómetros de Irán, país que ya está rodeado de las bases militares de EEUU y al OTAN por los cuatro costados. De hecho, todos los contactos oficiales previos al acuerdo que han tendido ambos estados desde 1996 han girado en torno a cómo contener a la República Islámica de Irán (RII). La teocracia chiita, en un gravísimo error, nada más nacer en 1978 declaró una guerra religiosa contra Israel, EEUU y también los regímenes sunnitas tanto las repúblicas (como Iraq de Sadam Husein o Libia de Gadafi) como las monarquías, poniendo a los iraníes y a la integridad territorial de Irán en un serio peligro ante el poder arrasador de EEUU y sus socios, quienes han borrado del mapa a varios estados, sin piedad.

  1. Crear una alianza militar conjunta contra el enemigo iraní, ahora que la prioridad de la política exterior de EEUU – más allá de quien sea su presidente-, es China que no la RII. Desde 2016, las fuerzas aéreas de ambos países participan en las maniobras militares de la OTAN.
  2. Un inmenso mercado de armas. Israel se llevará una buena tajada del presupuesto anual de defensa de los EAU, unos 23.000 millones de dólares. La empresa emiratí Group 42 se ha asociado con la israelí Industrias Aeroespaciales y Rafael Advanced Defense Systems, para la compra de drones, artefactos de reconocimiento facial (AnyVision), vigilancia cibernética, e incluso el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, que tras el misterioso ataque contra las instalaciones petrolíferas saudíesde Aramco, ha encontrado mercado en esta zona. Israel, de paso, roba este cliente a EEUU que en 2019 firmó un contrato de armas por 5.5 mil millones de dólares, que incluye el sistema de misiles Patriot. Ahora, aunque EEUU pueda vender armas avanzadas a este país árabe, incluidos los "prohibidos" F35 sacándole miles de millones de dólares, nunca le otorgará sus claves para que pueda usarlas de forma independiente: Israel siempre tendrá la superioridad militar.
  3. La posibilidad de hacerse con el control del Comando Central de EEUU en el Golfo Pérsico, por lo que no sólo Irán, sino ningún estado se salvará del chantaje israelí que ve el mundo solo desde la óptica de sus propios y estrechos intereses.
  4. Poder infiltrarse en los servicios de inteligencia y en la inteligencia militar emiratí, para tomarle como rehén. Los regímenes de Iraq, Siria y Libia, por ejemplo, no podían haberse sido desmontado de esta manera si no fuera, en parte, porque EEUU les obligó a cooperar en la supuesta lucha contra el terror, accediendo a sus servicios de seguridad nacionales.
  5. Cambiar la alineación geopolítica de la zona: los países árabes, como RAS y EAU, han pasado de unirse contra Israel a unirse con él contra Irán. Dijo Mike Pompeo que este acuerdo será una "pesadilla" para Irán.
  6. Aislar aún más a Irán, justo cuando estaba mejorando sus relaciones con las monarquías del Golfo Pérsico. Da igual que la RII haya dejado de lanzar la consigna "muerte de Israel" (y sus mandatarios quieren que este cambio se sepa en Occidente), haya levantado la prohibición a los atletas iraníes de competir con los israelíes, y haya autorizado a Hizbolá tener contacto con Tel Aviv, que es un reconocimiento indirectamente de aquel estado.
  7. Convertir a EAU en un socio y cómplice en sus agresiones militares a otras naciones. Pues, el diminuto país cuenta con ejércitos privados en Siria, Yemen y Libia. Además, es el único país árabe con tácticas y estrategias claras, y el mejor organizado en su política expansionista.
  8. Obtener una fuente segura de petróleo. Israel importa unos 240.000 barriles por día, y EAU posee inmensas reservas el 6% de las reservas mundiales: hasta la década de 1950, vivía del cultivo de dátiles, la pesca y el buceo de perlas.
  9. Enterrar la Iniciativa de Paz Árabe del 2002 que condicionaba la normalización de las relaciones con Israel a la desocupación de las tierras palestinas.
  10. Aleja a otro poderoso y rico país árabe de los palestinos

14 . Recibirá inversiones millonarias de los jeques, sangre inyectada en la economía israelí afatada por la crisis económica. EAU es la segunda economía más grande árabe, después del RAS.

¿Y qué consigue EAU?
  1. Mientras la fiesta por el acuerdo en Israel era pública, en Abu Dabi había silencio, no por estar avergonzados, sino por el miedo a provocar más protestas en los países "musulmanes", a pesar de haberlo vendido como un acuerdo para "salvar a los palestinos de la anexiona". Aun así, el jeque Zayed puede:
  2. Presentarse como el líder de la diplomacia en la región, a pesar de las bombas que sigue lanzando sobre "las naciones musulmanas" de Yemen y Libia. Ya ven que eso de "choque de civilizaciones" no era más que una coartada de la extremaderecha del Occidente y de Orienye, en su asalto a los derechos de los ciudadanos, también en ambos lados.
  3. Presentar su "modelo" de país musulmán, ahora que han fracasado las versiones iraní, turca, y saudí. Vale, las mujeres (extranjeras) pueden ir en bikini a las playas, pero la disidencia se castiga con tortura y desapariciones, igual que en todo Oriente Próximo.
  4. Protegerse de las exigencias de la democratización del país por parte de su propia población, teniendo a un "primo zumosol" como Israel; la familia real piensa que sería una póliza de seguro. Las dictaduras de la región se han dado cuenta de que la amenaza a su poder y privilegio provine más del interior que de fuera (Irán, 2009las verdaderas"primaveras árabes" de 2011). Las consignas contra Israel, lanzadas desde los países árabes, Turquía e Irán, son simple distracción por dichos regímenes de derecha y corruptos, acusando a sus ciudadanos críticos de estar al servicio de un régimen impresentable como Israel.
  5. Meter un gol al RAS en Washington, donde los saudíes, incluso entre los republicanos, han perdido su peso.MBS no puede reconocer a Israel mientras vive su padre el rey Salman, muy anti israelí, y quien llegó a señalar al Mosad como el autor de los atentados del 11S.
  6. Recibirá no solo tecnología, sino muchos turistas israelíes, que podrán disfrutar (no sé cómo) del Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo.
  7. Se apoyará en Israel en su afán expansionista. En Siria, ambos patrocinaron al Estado Islámico. ¿Quién hubiera pensado que unos diminutos emiratos consiguieran hacerse con el control de las vías fluviales estratégicas en los mares Árabe y Rojo, ocupando el sur de Yemen?
  8. Sustituir sus frágiles relaciones con EEUU por Israel de forma progresiva, al igual que otros países árabes. Bahréin, Kuwait, Omán e incluso Qatar se van preparando para reconocer el Estado de Israel a precio de mantener el statu quo de la ocupación de las tierras palestinas.
  9. Utilizar su alianza con Israel para resolver las disputas que tiene en la región con países como Omán y Qatar. Es curioso que la Irán también recurrió a Israelpara luchar contra sus enemigos: le compró armas en su guerra contra Iraq en los años ochenta.
Las ganancias de Trump
  1. Tras su fracaso en poner en marcha el Acuerdo del Sigloy perder un Noble de la Paz, Donald Trump puede presumir de su única victoria en la política exterior, tras sus derrotas con Irán, Corea del Norte, Venezuela, Afganistán y China. Pero, este acuerdo no se traducirá en votos para las elecciones presidenciales de noviembre: no solo porque los estadounidenses seguramente ni saben dónde está EAU, sino porque están indignados por la gestión de la pandemia por el presidente y por la situación económica que ha dejado otros 22 millones de parados. Jimmy Carter consiguió la firma de paz entre Israel y Egipto en 1978, pero perdió las elecciones de 1980 -en parte por una alianza entre Teherán y el candidato republicano Ronald Reagan-, y George Bush, el artífice del Nuevo Orden Mundial, que supuestamente expulsó a Iraq de Kuwait, perdió la reelección por ignorar el aumento de la pobreza y desempleo.
  2. La indignación de los ciudadanos es tal que Trump no se ha atrevido a convertir este acuerdo en una gran celebración como la hizo Carter en Camp David.
Palestina tendrá la última palabra
  1. El error clásico de las élites es menospreciar la fuerza de los pueblos en la lucha por sus derechos, y este acuerdo morirá justamente por no haber contado son las sociedades palestina y emiratí. Está por ver 1) si utilizar estrategias como la emisión televisiva del deporte, sobre todo el futbol, por los firmantes de Abraham, normalizará la opresión de los palestinos entre los espectadores, y 2) si la sociedad palestina consigue apartar a la extremaderecha religiosa y a la derecha desfallecida e inmóvil del liderazgo de su batalla y tarazar nuevas estrategias y tácticas para la nueva situación y ser protagonista de su propio destino. Habría que acabar con el error de pedir la solidaridad con la "causa árabe", concepto despojado del enfoque de la lucha y la alianza de clases a nivel nacional, regional y mundial.
  2. El Oriente Próximo, a pesar de estar acostumbrado de resolver sus problemas con violencia, siempre tiene un lugar para el "tit-for-tatism", "La toma y daca" en la teoría de juegos. Cierto, los pueblos de esta región están cansados de tantas guerras, y deben incluir el dialogo y negociación con el enemigo en su política exterior, pero este tipo de "paz" injusta con un régimen como el israelísolo significa más guerras contra otros millones de personas indefensas. No es tarde para organizar un movimiento antimilitarista a nivel mundial y sobre todo en esta región tan azotada del planeta, y poner fin a las guerras contra los palestinos, los kurdos, yemeníes, iraquíes, afganos, sirios, libios y sudaneses, entre otros integrantes de una larga lista de nombres.

20 AGOSTO 2020

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Viernes, 14 Agosto 2020 06:07

Despojo a los mapuches

Despojo a los mapuches

Desde que el pinochetista Víctor Pérez asumió el Ministerio de Interior, la guerra contra el pueblo mapuche ganó en intensidad y brutalidad. Con su nombramiento como jefe de gabinete, el presidente Sebastián Piñera volcó su gobierno hacia la extrema derecha que utiliza el racismo y la violencia para amedrentar a los pueblos.

Uno de los hechos más graves sucedió la noche del primero de agosto, cuando civiles armados apoyados por Carabineros atacaron a los mapuche que ocupaban los municipios de Curacautín, Ercilla, Victoria y Traiguén, con violencia y gritos racistas. Las bandas armadas se activaron horas después de la visita del ministro Pérez a Wallmapu, donde esgrimió el clásico discurso de odio y represión.

La actual ofensiva responde a dos situaciones: por un lado, la crisis del gobierno de Chile, debilitado por la revuelta social activada en noviembre y que nunca se detuvo, pese a la pandemia, los estados de emergencia decretados y la militarización impuesta. La base social y política de Piñera se venía desmoronando, lo cual permitió que el Parlamento votara una medida a contrapelo de la privatización de los fondos previsionales, que permite a los ahorradores retirar 10 por ciento de sus fondos.

Para recomponer sus apoyos, Piñera decidió hacer lo que la publicación El Mostrador califica como "un guiño al sector más duro de la derecha" para enfrentar la doble revuelta chilena y mapuche, y defender la Constitución pinochetista de 1980 (https://bit.ly/3iDdLBz). El nuevo ministro se rodeó de un "círculo de hierro" con personajes que tienen fluidas relaciones con empresarios agrícolas cuyas tierras, usurpadas en la llamada Guerra de la Araucanía (1861-1883), están en disputa con comunidades autónomas en la región de Ercilla.

La segunda y decisiva es la am-plia movilización mapuche en el sur, en apoyo a la huelga de hambre indefinida del machi (autoridadreligiosa) Celestino Córdova, condenado a 18 años de cárcel por la muerte del matrimonio Luchsinger Mackay durante un incendio en su hacienda, en 2013. La huelga de hambre exige que se cumpla con las disposiciones del Convenio 169 de la OIT que permite continuar la pena en su comunidad.

La solidaridad con Celestino está movilizando a decenas de organizaciones y comunidades, desafiando la pandemia y la militarización. Durante los 100 días de huelga de Celestino, a la que se sumaron 27 presos de las cárceles de Temuco, Angol y Lebu, se formó una red de apoyo liderada principalmente por mujeres, que se erigieron en sus voceras y en convocantes de las manifestaciones que sufrieron agresiones y violencia de los Carabineros (https://bit.ly/3fOiiPF).

El Estado, denuncia un editorial del medio digital Mapuexpress, ha actuado con indolencia frente a la pandemia en tierras mapuches y ante a la huelga de hambre. La represión llegó al extremo de impedir, en mayo, que las hortaliceras mapuches vendieran sus productos, pese a vivir momentos de extrema necesidad (https://bit.ly/3ah4LPm).

Mientras reprimía a las vendedoras de hortalizas, con la otra mano el gobierno promovía "el ingreso masivo de proyectos extractivos al Servicio de Evaluación Ambiental", en momentos en que la principal preocupación de las comunidades y organizaciones mapuches está puesta en contener el avance del Covid-19 (https://bit.ly/3gWxDze).

Lo hace, como denunciara Mapuexpress, en momentos en que están suspendidos los procesos de participación ciudadana y cuando las Asociaciones de Funcionarios Públicos de los Servicios Ambientales del Estado habían solicitado la suspensión de los plazos de las evaluaciones ambientales, por la imposibilidad de evaluar los megaproyectos y socializarlos con las comunidades.

En pocas palabras, aprovechan la pandemia para intensificar el despojo, algo que sucede en toda América Latina, como lo atestigua la aceleración de las obras del Tren Maya y del Corredor Interoceánico en México.

Dos consideraciones más: la guerra contra el pueblo mapuche es una guerra colonial de despojo, en línea con la conquista europea y la mal llamada Pacificación de la Araucanía en el siglo XIX, rematada por Pinochet cuando traspasó a privados las seis forestales estatales entre 1976 y 1979. El pueblo mapuche demanda la devolución de 3 millones de hectáreas robadas durante este largo ciclo de despojo, hoy en manos de empresarios y multinacionales. El racismo es un instrumento de la neocolonización.

En años recientes emergió un conjunto de organizaciones con fuerte presencia juvenil y femenina, que retoman y profundizan la importante lucha de la Coordinadora Arauco Malleko en la década de los 90. Se trata de la Alianza Territorial Mapuche, Parlamento de Koz Koz, Identidad Territorial Lafkenche (pueblos costeros), cooperativas, asociaciones de mujeres, hogares estudiantiles, comunidades autónomas y medios de comunicación que se reafirman en el camino de la autonomía y la autodeterminación (https://bit.ly/3kBKSr6).

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Trump anuncia el acuerdo entre Israel y Emiratos Arabes Unidos en el Salón Oval de la Casa Blanca.  ________________________________________ Imagen: AFP

El entendimiento calificado de "histórico" fue anunciado por Estados Unidos

El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró sin embargo que Israel no renunció a sus planes de anexión, sino que se trata simplemente de una "suspensión temporal".

 

Israel y Emiratos Árabes Unidos llegaron a un acuerdo de paz que ambas partes calificaron de "histórico" y que conducirá a una total normalización de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. En la negociación fue clave el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Por el acuerdo, las autoridades israelíes se comprometieron a frenar la anexión de territorio palestino ocupado, una de las medidas dispuestas en el polémico "plan de paz"  presentado por el gobierno estadounidense en febrero. Pero el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que su país no renunció al plan de anexión, condenado por buena parte de la comunidad internacional, sino que se trata simplemente de una "suspensión temporal". 

El entendimiento se selló en una llamada telefónica mantenida el jueves entre Trump, Netanyahu y el jeque Mohammed Bin Zayed, príncipe heredero de Abu Dhabi. Los palestinos salieron al cruce y le reprocharon a Emiratos Árabes Unidos el acuerdo con Israel. Consideraron que "no ayuda a la causa palestina" y representa un "cheque en blanco" para seguir adelante con la ocupación israelí. Desde su fundación en 1948, el Estado de Israel solo fue reconocido por dos países árabes de Medio Oriente: Egipto y Jordania. 

Luego de meses de creciente tensión en el conflicto con los palestinos por el reconocimiento de Estados Unidos a Jerusalén como la capital de Israel y la discusión sobre una posible anexión de parte de la ocupada Cisjordania, Trump consiguió el primer reconocimiento oficial de Israel en décadas en la región. "¡Enorme logro hoy! Un histórico acuerdo de paz entre dos grandes amigos, Israel y Emiratos Árabes Unidos", celebró el mandatario en Twitter.

"El presidente Donald Trump, el primer ministro Benjamin Netanyahu de Israel y el sheik Mohammed bin Zayed, príncipe de Abu Dhabi y vicecomandante supremo de los Emiratos Árabes Unidos, hablaron hoy y acordaron la normalización total de las relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos", refleja el comunicado conjunto difundido por la Casa Blanca. El texto adelanta que delegados de ambos países se reunirán en las próximas semanas para firmar acuerdos bilaterales y también destaca "el establecimiento de embajadas recíprocas".

"Israel dejará de declarar su soberanía sobre las áreas presentadas por la Visión de Paz del presidente (Donald Trump) y enfocará sus esfuerzos en expandir sus vínculos con otros países en el mundo árabe y musulmán", asegura el comunicado. La llamada Visión de Paz no es ni más ni menos que el plan presentado en febrero por el presidente estadounidense, elaborado por su yerno y asesor, Jared Kushner, que da luz verde a Israel para que avance en la anexión de partes de Cisjordania

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Anexión sobre la mesa

 

Pese a la suspensión temporal de la medida que generó un fuerte rechazo a nivel mundial, el primer ministro israelí aseguró que los planes de anexión de parte de la Cisjordania ocupada se mantienen vigentes. "La aplicación de la soberanía sobre la Judea y Samaria (nombre bíblico de Cisjordania) está sobre la mesa", dijo Netanyahu y aclaró que se trata de una decisión "temporal" pero que "no está anulada", en declaraciones oficiales transmitidas por la televisión local.

Por su parte, el titular de Defensa y socio de la coalición de gobierno, Benny Gantz, llamó a otras naciones árabes a "promover las relaciones diplomáticas en acuerdos de paz" adicionales. "Aplaudo este importante y significativo acuerdo, primero y sobre todo, al presidente Donald Trump, un verdadero amigo de Israel", manifestó Gantz a través de un comunicado. El titular de la cartera de Relaciones Exteriores, Gabi Azkhenazi, se expresó en los mismos términos acerca de un acuerdo que, en su opinión, ofrecerá "oportunidades para futuros pactos".

Dsde Emiratos Árabes Unidos, como era de esperar, también celebraron el entendimiento con Israel. El viceministro de Exteriores, Anwar Gargash, afirmó que la "valiente iniciativa" de normalizar las relaciones con Israel busca reconducir el proceso de paz entre palestinos e israelíes y la posibilidad de que se cree un Estado palestino. En su cuenta de Twitter, Gargash dijo que este paso busca "preservar las posibilidades de la solución de los dos Estados", uno palestino que conviva en paz con el estado de Israel.

Emiratos Árabes es el tercer país que establece relaciones diplomáticas con Israel, después de que Egipto firmara un acuerdo de paz con el país vecino en 1979 y Jordania hiciera lo mismo en 1994, lo que abrió la puerta a la normalización de las relaciones tras las guerras árabe-israelíes de 1967 y 1973.

 

"No somos la hoja de parra de nadie"

 

Desde territorio palestino no compartieron el entusiasmo desplegado por estadounidenses, israelíes y emiratíes. La Autoridad Palestina presidida por Mahmud Abbas calificó de "traición" a la causa palestina el acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y pidió una reunión de emergencia de la Liga Árabe. 

"Rechazamos y condenamos este acuerdo. No ayuda a la causa palestina sino que es visto como la continuación de la negación de los derechos del pueblo palestino", aseguró por su parte Hazem Qassem, vocero del movimiento Hamas, que hace más de diez años controla la Franja de Gaza. "Esto alienta a la ocupación israelí a continuar negando los derechos de nuestro pueblo palestino y a aumentar sus agresiones contra nosotros", agregó Qassem desde el enclave costero.

Hanan Ashrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), le reprochó a Emiratos Árabes Unidos el acuerdo diplomático con Israel. "Los Emiratos sacaron a la luz sus tratos secretos con Israel. Por favor, no nos hagan ningún favor. No somos la hoja de parra de nadie", publicó Ashrawi en su cuenta de Twitter.

Ashrawi también se refirió a la larga ocupación israelí sobre territorio palestino que comenzó en 1967. "Que nunca experimente la agonía de que le roben su país; que nunca sienta el dolor de vivir en cautiverio bajo una ocupación; que nunca sea testigo de la demolición de su casa o del asesinato de sus seres queridos", respondió la activista de la OLP al jeque emiratí Mohamed bin Zayed, que celebró el acuerdo en sus redes sociales.

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