Miércoles, 12 Diciembre 2018 07:14

Los que no pactan y expresan xenofobia

Los que no pactan y expresan xenofobia

El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular fue aprobado por más de 150 países en Marruecos. Los que se opusieron adujeron que el acuerdo afecta la soberanía, pero son los que más aplican medidas anti-inmigración.


El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la ONU fue aprobado en Marrakech (Marruecos) con el rechazo de 11 países. Estados Unidos, Brasil, Chile y Polonia, entre otros, fueron algunos de los que se negaron a firmarlo argumentando que atenta contra sus soberanías. Mientras que Bulgaria, Estonia, Eslovenia y Suiza pidieron más tiempo antes de tomar una decisión. El pacto fue aprobado la noche del lunes por más de 150 países.


“El pacto es incompatible con la soberanía de nuestro país y con la política migratoria que esta llevado adelante el presidente Donald Trump”, afirmó Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos en la ONU. Washington, que negó a sumarse a la iniciativa en diciembre de 2017, fue el principal ausente en los dos días de debate. “Las decisiones sobre la seguridad de las fronteras, sobre a quién se le permite residir legalmente u obtener la ciudadanía, son algunas de las decisiones soberanas más importantes que puede tomar un país”, afirma el comunicado estadounidense leído ante la ONU. El futuro canciller brasileño, Ernesto Araújo, compartió su postura con Estados Unidos y afirmó que Brasil se retirará del pacto luego de la asunción del presidente electo, Jair Bolsonaro, el 1 de enero. “El gobierno de Bolsonaro se desasociará del Pacto Mundial de Migraciones que está siendo lanzado en Marrakech, porque es un instrumento inadecuado para lidiar con el problema”, planteó Araújo. “La inmigración no debe ser tratada como una cuestión global, sino de acuerdo con la realidad y la soberanía de cada país”, agregó el futuro jefe del Palacio Itamaraty. La posición del futuro canciller no coincide con la del actual Ministerio de Relaciones Exteriores que participó ayer en la cumbre. La salida de Brasil del pacto sería una nueva señal de acercamiento a la diplomacia de Trump. Tanto Bolsonaro como Araújo ya habían expresado su admiración por el mandatario estadounidense y su deseo de alinearse con él en materia de política exterior. Además, Bolsonaro anunció su intención de trasladar la embajada brasileña en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, tal como lo hizo Estados Unidos, aunque luego esa medida que molestó a sectores exportadores a los países árabes quedó sin confirmar. Una de sus últimas muestras de simpatía con EE.UU. fue su intención de desinvolucrarse del acuerdo de París contra el cambio climático. Araújo concluyó sus mensajes afirmado que acogerán a los venezolanos que “escapan del régimen de Maduro”. De inmediato Bolsonaro recibió felicitaciones del viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, otro desertor del acuerdo. “Felicitaciones al nuevo gobierno y al nuevo presidente brasileño. Bien la decisión del gobierno (de Jair) Bolsonaro y el anuncio del futuro ministro de Exteriores Ernesto Araujo de disociarse del Pacto Mundial sobre migración de la ONU. Comparto el espíritu y las motivaciones”, celebró el funcionario italiano que en los últimos meses endureció sus medidas contra la inmigración. En su participación en Marrakech, Salvini afirmó que no suscribirá al acuerdo justificando que la decisión no puede ser tomada sólo por el gobierno sino que debe discutirse en el Parlamento.


En América latina, países como Chile y República Dominicana también se apartaron del pacto. El gobierno de Chile, por su parte, defendió su decisión argumentando que cada país es soberano para fijar sus propias reglas sobre el asunto. “Los migrantes tienen derechos, pero cada país es soberano para fijar sus propias reglas de migración”, precisó el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero.

Además agregó que la migración no es un derecho humano. Una declaración que provocó una ola de críticas. La ex presidenta chilena y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, lamentó la decisión del gobierno y afirmó que suscribirse al pacto puede ser muy positivo. “Yo lo lamento, pero es una decisión del gobierno actual, y yo no puedo menos que señalar que espero que algún día Chile se sume al pacto global, que creo que puede ser muy positivo”, dijo Bachelet en una conferencia en Madrid. Además recordó que ella misma es bisnieta de una familia francesa que fue acogida por Chile. “La antigua migración fue europea, luego de los países cercanos, Bolivia y Perú, y en los últimos años haitianos, venezolanos, dominicanos y refugiados colombianos”, explicó la ex presidenta que consideró que la migración no es un problema sino un hecho histórico.


El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular es un documento acordado en julio pasado por los Estados miembros de la ONU en pos de favorecer la cooperación entre los países firmantes. Sin embargo, deberá ser sometido todavía a una última votación de ratificación el 19 de diciembre en la asamblea general de la ONU. Las sesión estuvo dirigida por Antonio Guterres, secretario general de la ONU, quien frente al rechazo de varios países envió un mensaje conciliador. “El texto garantiza el derecho soberano de los Estados a determinar sus política de migración y su prerrogativa para gobernar la migración dentro de su jurisdicción, en conformidad con el derecho internacional. El texto no es jurídicamente vinculante”, expresó. Destacando los esfuerzos hechos para llegar a este pacto Guterres, exhortó a no sucumbir al miedo a la migración.


Por su parte, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, reiteró que el documento es un instrumento flexible que se adapta a las necesidades nacionales de los Estados. “Es un momento histórico porque damos un rostro humano a la emigración”, precisó Espinosa, antes de añadir que los Estados por más poderosos que sean, no pueden afrontar el reto migratorio solos. La mayoría de los oradores que tomaron la palabra a favor del pacto, insistieron en que la soberanía de los estados no se verá afectada.

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Lunes, 10 Diciembre 2018 07:38

El salario, más que mínimo, vital

Fernando Molina

En Colombia, ¿permite el salario mínimo vivir en dignidad a quien lo devenga? La pregunta, pertinente en tanto cada año por estos días se da cita la Mesa de concertación laboral, tiene respuesta conocida: un quejido lastimero, desprendido de una vida, muchas vidas, de cientos de miles, de quienes no tienen para malvivir más que la venta de su fuerza de trabajo, cerca de 1.800.000 que en nuestro país devengan 781.242 pesos más los 88.211 de subsidio de transporte, menguado recurso del cual también se valen su núcleo familiar para pasar el día a día. Un millón de pensionados también viven al límite bajo tal ingreso, lo que obliga a muchos de ellos a proseguir por otras vías su esfuerzo laboral.


El mundo del trabajo en nuestro país es de una inmensa precariedad: integrada la población económicamente activa por 25 millones de personas, 12 millones de la misma labora en la informalidad, 6,5 millones cuentan con empleo precario y el 9,5 por ciento está desempleada (2.370.000 personas). El 85 por ciento del total de quienes trabajan gana menos de dos salarios mínimos. El 50 por ciento de este conjunto de hombres y mujeres, que cada día tienen que salir a vender su fuerza de trabajo, recibe por la misma un ingreso inferior al salario mínimo. Un 15 por ciento (3.740.000 personas), parte constitutiva de la llamada clase media, devenga más de dos salarios mínimos y debe cubrir una canasta básica familiar (CBF) que asciende a $ 3.200.000 pesos. No es casual, por tanto, que el país cuente con 13 millones de pobres por ingresos insuficientes, y que al mismo tiempo registre como el segundo más desigual de la región y el séptimo en todo el mundo (1).


Para quienes obtienen el salario mínimo, el trabajo y la remuneración correspondiente no están en equilibrio y ésta no se corresponde con el nivel de las necesidades que implican el costo de la CBF, estimada en 1.300.000 pesos, mucho menos para hacer realidad un mínimo vital, como lo estipula la propia Carta Constitucional en su artículo 53, así como el artículo 112 del Estatuto del Trabajo (2). El mínimo vital se entiende como el ingreso requerido por una persona para cubrir todas aquellas necesidades básicas que le demanda la existencia misma, y así poder vivir en dignidad, sin carencias y limitantes en techo, vestido, alimento, salud, educación, recreación, cultura, y tantos otros aspectos que todos tenemos que atender sin restricciones para no sentirnos negados o excluidos, como lo estipula la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948 (Ver informe especial).


Es claro que en el país el salario mínimo recibido por los trabajadores rasos no corresponde a este mínimo vital y escasamente alcanza para lo más básico que requiere el trabajador, a fin de reproducir su fuerza de trabajo, así como para que su cónyuge y su prole estén bajo un techo seguro y tengan un plato en la mesa que satisfaga las demandas de energía esencial que requiere su cuerpo, de modo que funcionen al límite, pero no para mucho más. En estas condiciones, la posibilidad de recreación y descanso, de asistir a una sala de cine o a una obra de teatro, a un parque a recrearse, de ir a otras partes de su país y del mundo, quedan como lujos, añoranzas, sitios y sucesos que escasamente la televisión creará como falsa ilusión de gozar y conocer.


No es extraño, por tanto, que en cada familia dos o más de sus integrantes tengan que vender su fuerza de trabajo para responder por las demandas de cada día, como tampoco que uno o varios de ellos deban laborar no 8 horas del día sino 12, 14 o más, en uno o en varios trabajos, tal vez uno de ellos estable y tras cumplir con su jornada formal salir a desplegar oficios varios por cuenta propia.


De esta manera, de ser el trabajo un derecho por ejercer libremente, entendido como espacio de realización personal y colectiva, y oportunidad para poner en práctica saberes y compartir con otros en pos de un mundo mejor, un espacio, por tanto, de satisfacción diaria ante las circunstancias en que es llevado a cabo, termina siendo todo lo contrario: un espacio que niega sueños y capacidades; una rutina diaria a la cual se asiste por obligación pero no por mucho más.


Esta realidad nos enfrenta a una de las derrotas inocultables vividas por la clase obrera, pero también por el conjunto social en la última parte del siglo XX: tener que trabajar más de 8 horas diarias. Tres ochos, y entre ellos 8 horas de trabajo, fue la divisa por la cual se batieron miles de miles en el siglo XIX, reglamentada como triunfo en 1919, luego de la Primera Guerra Mundial, en el Tratado de Versalles, presionados los poderes tradicionales de entonces para ello por las acciones de la Revolución Soviética, que la instituyó como beneficio para su población, obligando al capitalismo a copiar y así neutralizar la ofensiva obrera de la época.


Otra derrota vendría en el curso de este mismo siglo, también para el conjunto social: la idealizada liberación de la humanidad que propiciaría la tecnología, creando todas las condiciones para la reducción de la jornada de trabajo y facilitando, así, la “pereza” como derecho y espacio para la creación libre y colectiva, abriendo todas las condiciones para dejar atrás la alienación que acompaña la venta de la fuerza de trabajo.


Como lo constatan en su día a día los millones que no tienen otra opción que salir al mercado laboral a vender lo único que tienen, ahora no sólo se trabajan más de 8 horas diarias sino que, además, el nivel de productividad de quien ejecuta algún oficio es mucho mayor que lo aportado por sus pares de hace 50 o más años, generando, por consiguiente, mayor plusvalía a su patrón. No son casuales, entonces, los niveles de rentabilidad que hoy conoce la humanidad y los de concentración de la riqueza, todo ello potenciado por la especulación en los mercados y la financiarización que cruza al sistema social como un todo.


Pero esa situación de precariedad no parece aún suficiente para el capital. El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, repitiendo un ‘mantra’ que lo acompaña desde las épocas en que estuvo al servicio del gobierno de Álvaro Uribe, insiste en que “el salario mínimo en Colombia es un chiste, ridículamente alto, y debe ser reducido”, para lo cual utiliza un recurso retórico con disfraz de argumento técnico, esgrimido por la Ocde: la distancia entre el salario mínimo y el promedio de los salarios del país es muy estrecha. Dado que el salario promedio está alrededor de 1.250.000 pesos, los 869.453 pesos del salario mínimo actual (salario directo más subsidio de transporte) son un valor muy cercano al 70 por ciento, mientras que en México ese porcentaje es del 29,4 por ciento, en Chile asciende hasta el 47,4 por ciento y en un país europeo como España es aproximadamente del 37 por ciento.


Bueno, sí, ¿pero eso qué significado tiene si es que puede asignársele alguno? Al esgrimir las cifras, lo que, por ejemplo, no nos cuentan es que en España menos del uno por ciento de los asalariados percibe dicho salario mínimo, pues la remuneración de la mayoría es considerablemente superior, mientras que en Colombia al menos una tercera parte de los asalariados devenga el mencionado salario mínimo.


Ahora, si en un ejercicio de lógica suponemos que todos los asalariados devengan el salario mínimo, el valor de éste sería igual al promedio; es decir, representaría el ciento por ciento de tal promedio. ¿Sería ese un dato que permita afirmar que es un salario alto? No, evidentemente, pues, si hablamos en términos de salarios relativos, tan solo podemos decir que son mayores o menores a determinado dato tomado como parámetro. Altos o bajos son adjetivos que, en el caso de las remuneraciones, únicamente empiezan a tener sentido si los medimos en términos de satisfacción de necesidades y de reproducción del conjunto material de la sociedad.


En otras palabras, afirmar que la distancia entre el salario promedio y el mínimo debe ser elevada porque sí, sin más elementos argumentales, no es más que una “trampa cazabobos” que, o bien es resultado de la perversión del entendimiento o de la intencionalidad, y en cualquiera de los casos no es más que el proceder de las lógicas convencionales del “pensamiento único”, que ha tenido como resultado el indiscutido aumento de las asimetrías sociales que hoy nadie sensato niega. En cifras, lo que propone el Ministro enriquecido con los bonos de agua, es decir, con significativas dentelladas al presupuesto de los pequeños municipios del país, es que el salario de la tercera parte de colombianos pobres sea reducido a un valor de 256.000 pesos si nos guiáramos por el porcentaje mostrado para México, o de 321.000 si lo hiciéramos por el de España.


Otros derechos al desagüe


Desde la década de los 80 del siglo pasado, la participación de los salarios en la renta nacional está en descenso en todo el mundo. En Estados Unidos, donde la participación salarial registró tradicionalmente un índice elevado, los salarios han decaído del 66 al 60 por ciento en los últimos 35 años, en una tendencia que da muestras de acelerarse. La desregulación y la flexibilización laboral han tenido un papel importante y desastroso en ese hecho. Problemas como el abaratamiento del despido, la práctica desaparición de la negociación colectiva –sustituida por la negociación individual del trabajador con la empresa– y contratos como los de “cero horas”, en los que, aunque el trabajador debe estar disponible en todo momento para trabajar, su tiempo de labor y de remuneración queda limitado a los intervalos en los cuales la empresa quiera utilizarlo, han aumentado a tal grado la volatilidad de los ingresos de las personas, hasta el punto en que hoy son muy pocos los trabajadores que tienen seguridad sobre el monto por percibir en un período.


El fin del modelo fordista, en el cual el empleo industrial y las organizaciones de trabajadores de ese sector jalonaban al conjunto de los asalariados por mejores condiciones laborales, no ha podido ser asimilado, quizá porque no ha sido lo suficientemente entendido, debilitando la correlación de fuerzas sociales en contra de los grupos subordinados. El retroceso de la sindicalización es uno de sus efectos y ha dado lugar a que, en las negociaciones, la debilidad sea una de las constantes que conducen a perder todavía más conquistas, cosechadas décadas atrás.


En este panorama, presentar el salario como hecho nefasto para el crecimiento, y el aumento de las ganancias como la cara buena y aceptable del asunto, fue un triunfo ideológico de la economía convencional que hoy es esgrimido y aceptado como si habláramos de un axioma. El principio de la respuesta está en remarcar que la fuerza de trabajo es una “mercancía ficticia” y que el salario, presentado como su “precio”, no es otra cosa que un malabarismo social para dejar a los trabajadores a merced del capital, y a la sociedad en grave riesgo de una distopía, tal como lo exponía Karl Polanyi a comienzos de la segunda mitad del siglo XX: “La supuesta mercancía llamada ‘fuerza de trabajo’ no puede ser manipulada, usada indiscriminadamente, o incluso dejarse ociosa, sin afectar también al individuo humano que sea el poseedor de esa mercancía peculiar. Al disponer de la fuerza de trabajo de un hombre, el sistema dispondría incidentalmente de la entidad física, psicológica y moral que es el ‘hombre’ al que se aplica ese título. Privados de la cobertura protectora de las instituciones culturales, los seres humanos perecerían por los efectos del desamparo social; morirían víctimas de una aguda dislocación social a través del vicio, la perversión, el crimen y la inanición” (3).


Por tanto, el salario, así se quiera velar su naturaleza, es una categoría de la distribución del ingreso social y, por más que la economía convencional insista en presentar su valor ‘ideal’ como dato técnico, lo cierto es que, como hecho social que mide la participación de los trabajadores en el producto nacional, su definición resulta ser de carácter político y refleja el poder real de los asalariados. La imposición por decreto del salario mínimo como una constante, en la que el valor fijado por el gobierno colombiano no ha hecho más que ratificar las posiciones de los empresarios, es simple reflejo del inexistente peso de los trabajadores en la estructura del Estado.


En estas condiciones, la Mesa de concertación laboral, para que no reproduzca –como hasta ahora lo hace– el ritual anual de tire y afloje de un salario mínimo que no garantiza ni el propio sentido de lo estipulado en la Carta Constitucional, y que no compromete sino a una minoría de la población económicamente activa, debiera pasar por alto la discusión concerniente al salario mínimo, y adentrarse en la realidad y la complejidad del país y del mundo del trabajo hoy realmente existente.


Es necesario, entonces, discutir otros modelos de jornada laboral por iniciativa de quienes representan a la clase trabajadora, de suerte que las 8 horas de trabajo pasen a ser cosa del pasado, dándoles paso a jornadas de 6 o menos horas, como resultado concreto de la mayor productividad que hoy se tiene en el trabajo, pero también como opción para quebrar el desempleo estructural que registra el país. Como resultado concreto, menos horas de labor sin reducción de la remuneración salarial total.


De igual modo, se impone la discusión sobre cómo avanzar hacia un modelo de país en el cual la justicia y la felicidad sean dos de sus premisas fundamentales, como crear industria urbana y rural de distinto tipo; con especificaciones por región, grupos humanos, cultura y saberes; ambientalmente amable, y con capacidad para satisfacer el mercado interno y cubrir una parte del externo.

Serían una industria y un modelo laboral por potenciar que acojan la participación directa, con voz y voto de quienes asisten a un puesto de trabajo, en forma tal que su labor no sea sólo operar una máquina o dinamizar un proceso cualquiera sino, además, participar controlando y dirigiendo la razón misma de ser de la empresa a la cual está integrado. Y, por esta vía, participar del diseño del tipo de país que requerimos.


Sería ésta una discusión con patrones y gobierno para construir modelos propios que permitan dejar atrás el desempleo estructural que afecta a Colombia, a la par de romper la informalidad laboral, el subempleo, el desempleo disfrazado, y, con todo ello, los salarios precarios e insuficientes, creando condiciones reales para que el mínimo percibido cada mes pase a ser vital.


Tal polémica tripartita, con iniciativa obrera, permitiría comprometerse en encontrar fórmulas para superar la desigualdad social que postra a millones de connacionales, excluidos, negados en un continuum de desarrollos sociales que hoy pudieran servir para que todos vivamos mejor, no sólo unos cuantos, y así realizar, por fin, el potencial de la ciencia y la tecnología como productoras y multiplicadoras de saberes para liberar a la humanidad de la esclavitud del trabajo. Como prolongación de ello, oportunidad para elevar la capacidad creadora de mujeres y hombres y –¡cómo no!– vía para la redistribución de los bienes que deben ser de todos, sentando así las bases para la justicia, la libertad y la solidaridad efectivas.


La discusión sobre el salario mínimo, como la han llevado hasta ahora, es un debate anual ritualizado, por superar. Validos de la iniciativa alternativa hay que desnudar ante el país los privilegios de que gozan los más ricos a todo nivel, como efecto directo del control que ejercen del poder, y de un mundo del trabajo reglamenetado de acuerdo a sus requerimientos. Hay que impedir, así, que prosiga la discusión esteril sobre el alza en uno o dos puntos más de la tasa de inflación, cerrando así el paso a propuestas como las de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) el pasado 26 de octubre, al aprovechar la instalación de la Mesa de concertación de política salariales y laborales, y sentar de una en el 4 por ciento su apuesta de reajuste del salario mínimo para 2019 (4), dejando claro que, a pesar de ser el sector que más gana en el país, nada quieren saber de salario vital y de posibilidad de vida digna para las mayorías, mucho menos de redistribuir riqueza ni de construir un país de todos y para todos.


Es una iniciativa y un debate pertinente que exigiría adelantarse en el curso, por lo menos durante todo un año, con mesas y submesas desplegadas por todo el país, en que sindicalizados y no sindicalizados, trabajadores por contrato a término indefinido y reglados por otro tipo de éste, subempleados y desempleados, deliberen y dibujen el país que realmente requerimos, presentando ante su contraparte el debate sobre la justicia social como imperativo para el futuro y para el ahora.


Sería una saludable confrontación de modelos de país por llevarse a cabo, además, en barrios y veredas, allí donde millones tienen hoy sus pequeños talleres y negocios de mercadeo, quebrando por esa vía la estructura sindical tradicional, dinamizando y dándole sentido de actualidad a esa histórica forma organizativa que en Colombia, por diferentes motivos, nunca ha logrado representar a las mayorías.


Temas, todos ellos, y otros más, sobre los que no habrá concertación ni cercanía de ningún tipo, pero vitales de encarar para diseñar entre los de abajo el país que deseamos. Debate y acción necesarios para retomar la iniciativa obrera y tejer una bandera de múltiples colores bajo la cual arropar a los 25 millones que conforman la población económicamente activa del país (con beneficio extendido para el total de quienes habitan este territorio, parte del sistema mundial), fuerza suficiente para hacer realidad el sueño de que el trabajo no sea factor de opresión sino de libertad.

 

1. La República, 16 de noviembre de 2017, https://www.larepublica.co/economia/segun-el-banco-mundial-colombia-es-el-segundo-pais-mas-desigual-de-america-latina-2570469.
2. Art. 112. Salario mínimo vital y móvil. Salario mínimo vital es aquel que percibe el trabajador como contraprestación y será el adecuado para atender las necesidades del trabajador y las de su familia en el orden material, moral y cultural; y móvil para proteger su poder adquisitivo frente a las fluctuaciones de la economía. Con todo, la remuneración mínima, vital y móvil aumentará en consideración a la cantidad y calidad del trabajo.
3. Polanyi Karl, La gran transformación: los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, F.CE., México, D.F, 2003. p. 123.
4. “Presidente Duque busca una concertación laboral”, en Mintrabajo es noticia, http://www.mintrabajo.gov.co/prensa/mintrabajo-es-noticia/2018/-/asset_publisher/nMorWd1x7tv1/content/presidente-duque-busca-una-concertacion-laboral.

Una de cada tres jóvenes latinoamericanas no estudia ni trabaja

Las 'ninis' suman 12,5 millones de mujeres de entre 15 y 24 años, según un estudio de la fundación chilena Espacio Público

Las mujeres jóvenes latinoamericanas que no estudian ni trabajan, las llamadas ninis, llegan a unos 12,5 millones, el 27% de la población total, según el estudio Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar? que se presentará este jueves en Santiago de Chile. Los hombres son unos 7,5 millones, o el 14%. El fenómeno de los ninis "es altamente femenizado", indica la investigación para la que se encuestaron a 15.000 individuos de entre 15 y 24 años en Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Haití, México, Paraguay, Perú y Uruguay. "En todos los países, la proporción de mujeres que no están insertas ni en el sistema educativo ni el mercado laboral más que duplica a la fracción de hombres en esa situación", indica el proyecto de la fundación Espacio Público (Chile), financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá.


Las brechas de género se disparan en algunos países. En México, un 34% de las jóvenes son ninis, pero la cifra baja al 15% para los hombres. En El Salvador, las mujeres nini representan el 30%, contra el 18% de los varones. En Brasil, las ninis representan un 28% del total, 10 puntos más que los hombres. "El embarazo adolescente en las mujeres es fundamental para explicar el fenómeno. América Latina tiene tasas altas, aunque se han ido reduciendo en el tiempo", explica la chilena Andrea Repetto, investigadora y coeditora del estudio. "A diferencia de los hombres, que entran y salen de trabajar, las mujeres son ninis en forma permanente, porque algo se los impide", agrega.


El informe indica que la mayoría de los jóvenes que tuvieron hijos en la adolescencia es nini y solo un porcentaje pequeño se dedica exclusivamente a estudiar. "Las estadísticas recopiladas por la encuesta revelan, asimismo, que quienes tuvieron hijos tempranamente y solo trabajan, son principalmente hombres, mientras que aquellos que tuvieron hijos en la adolescencia y hoy no estudian ni trabajan, son en su mayoría mujeres", señala el libro.


Cuando en la región apenas se cuenta con información de calidad sobre este sector de la población, la investigación aporta datos relevantes para poder integrarlos. De acuerdo a Repetto, los millennials son objeto de prejuicios y estereotipos. "Si se escribe en el buscador la frase 'los millennials son', aparece sugerencias como 'la peor generación', 'estúpidos' o flojos", ejemplifica. La investigación derriba mitos: "Como que los ninis son jóvenes que se despiertan a las dos de la tarde, miran su celular y no tienen nada que hacer durante el día". La economista dice que, por el contrario, "duermen la misma cantidad de horas que el resto".


El estudio indica que, del total de ninis, un 31% está buscando trabajo (sobre todo hombres), un 64% se dedica al cuidado de familiares (principalmente mujeres) y casi todos realizan labores domésticas o prestan ayuda a los negocios de sus familias (95%). "Son personas que no son activas en el mercado laboral, pero son activas en realizar acciones valoradas por sus respectivos entornos. Las mujeres están en la casa, haciendo labores domésticas, cuidando a otros", agrega Repetto.


El estudio ofrece una radiografía de la situación de los jóvenes ante un mercado de trabajo desafiante. Con la intención de analizar si esta nueva generación está suficientemente formada para los retos –el tsunami tecnológico, la llegada masiva de los robots y el crecimiento imparable de la inteligencia artificial, entre otros– se midieron las habilidades cognitivas de los nacidos en la región entre 1993 y 2004. Los resultados no fueron del todo alentadores, porque muestran un regazo importante: alrededor de 80% no habla inglés con fluidez y un 40% de los millennials latinoamericanos no es capaz de realizar cálculos matemáticos sencillos y útiles para la vida diaria, como repartir un monto de dinero en partes iguales. El país con peor desempeño en este último punto es Brasil –"es curioso, porque tiene una educación obligatoria más larga, pero los jóvenes desertan", dice Repetto–, mientras que el mejor es Colombia.


A nivel general latinoamericano, nuevamente aparece la brecha de género: "Las mujeres no tienen diferencias en lenguaje con los hombres ni en habilidades espaciales, pero sistemáticamente les va peor en matemáticas", señala Repetto.


México, El Salvador y Brasil, a la cabeza


El estudio busca conocer qué hay detrás de la elección entre el ingreso al mercado laboral o permanecer en el sistema educativo. El panorama no es del todo desalentador. Aunque un 20% de los millennials son nini –México, El Salvador y Brasil lideran las cifras regionales–, un 41% estudia, el 21% trabaja y el 17% realiza ambas actividades. Respecto de las habilidades cognitivas, los jóvenes presentan deficiencias en matemáticas o inglés, pero tienen grandes destrezas para el uso de tecnologías digitales (a excepción de Haití).
En relación a las habilidades socioemocionales –porque el estudio mide este tipo de variables, menos convencionales–, los millennials latinoamericanos muestras altos niveles de autoestima, autoeficacia y perseverancia. Entre los nueves países estudiados, Colombia presenta los mejores índices, mientras que Haití, los más bajos.


Dada la radiografía sobre este grupo de la población –100 millones de personas en la región tienen entre 15 y 24 años y 20 millones de ellos son ninis–, los autores realizan varias recomendaciones a los gobiernos para su integración productiva en la sociedad. "Sobre la calidad de la educación, debemos organizar el sistema de forma distinta para obtener el aprendizaje que los jóvenes no están logrando en Latinoamérica. Que a los 20 años no sepan dividir, es un problema", señala Repetto. "Pero resultaría interesante diseñar políticas públicas a la luz de la información que hemos encontrado. Por ejemplo: si los millennials tienen habilidades tecnológicas desarrolladas y dificultades para salir de la casa, entonces, ¿por qué no les ofrecemos módulos de formación a través de mecanismos digitales?", propone.

Por Rocío Montes
Santiago de Chile 5 DIC 2018 - 02:35 COT

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Halladas herramientas de la primera cultura humana de hace 2,4 millones de años

El descubrimiento, en Argelia, aleja la visión del este de África como cuna exclusiva de la humanidad

 Hace un año, un hombre barbudo con una túnica blanca típica de los salafistas se encaramó a la estatua de una mujer desnuda en una fuente de la ciudad de Sétif, al norte de Argelia. Con un martillo y un cincel, el fanático destruyó la cara y los pechos de la escultura, un monumento emblemático de la urbe desde 1898. Semanas después, en medio de la polémica, una diputada islamista, cubierta con un velo, exigió tapar la estatua con un pañuelo o esconderla en un museo. “Lo que hay que meter en un museo no es la escultura, sino a las personas que sugieren una idea semejante”, sentenció el ministro de Cultura, Azzedine Mihubi.

En el museo de Sétif, efectivamente, no se custodia la estatua de la mujer desnuda, que sigue en la fuente pública, sino un hallazgo que encaja muy mal con las creencias ultrarreligiosas, ya tengan a Alá o a cualquier otro dios como protagonista. Se trata de piedras talladas y huesos de animales con marcas de cortes, que demuestran que ya había humanos arcaicos con herramientas toscas en el norte de África hace 2,4 millones de años, 600.000 antes de lo que se pensaba. El descubrimiento dibuja un escenario evolutivo muy complejo, cada vez más alejado de la tradicional visión de África oriental como cuna exclusiva de la humanidad. “Toda África fue la cuna de la humanidad”, opina el arqueólogo argelino Mohamed Sahnouni , del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos.


Las piedras talladas comenzaron a aparecer en 2006 en el yacimiento de Ain Bucherit, un barranco situado a unos minutos en coche de Sétif. Son cantos de río que los primeros miembros del género Homo golpearían para lograr bordes afilados con los que descuartizar animales similares a antílopes y a cebras. Es el origen de la conducta humana. “Ahora la gran pregunta es quién fabricó estas herramientas”, reflexiona Sahnouni , director del proyecto de investigación de Ain Bucherit. Su hallazgo se publica hoy en la revista Science.
Durante décadas, África oriental se ha considerado la cuna exclusiva de la humanidad y el lugar de invención de las primeras herramientas de piedra. Allí hay yacimientos con cantos tallados de hace entre 2,6 y 1,9 millones de años, como los de Gona, Omo y Hadar, en Etiopía, y los de Turkana Occidental y Kanjera, en Kenia. La primera cultura humana, la Olduvayense, caracterizada por estos cantos tallados, se llama así por la Garganta de Olduvai (Tanzania), nido de estas herramientas de piedra.


A juicio de Sahnouni , los artefactos argelinos de 2,4 millones de años sugieren una rápida expansión por el continente o incluso “un origen múltiple de la cultura humana” en diferentes puntos del norte y el este de África. Los humanos modernos, los Homo sapiens, surgieron mucho después, hace unos 300.000 años. Los restos fósiles más antiguos se han encontrado, precisamente, en el norte de África, en el yacimiento de Jebel Irhud (Marruecos).

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Jueves, 29 Noviembre 2018 06:13

Inteligencia y revolución numérica

Inteligencia y revolución numérica

La medida de la inteligencia humana con los métodos de las estadísticas científicas, efectuadas por los mejores especialistas, lleva más a plantearnos cuestiones inquietantes y menos a ofrecernos respuestas optimistas. En la actualidad, un nuevo fenómeno se propaga en el mundo: la revolución numérica. Esta innovación representa a primera vista un incontestable progreso de la técnica, pero como sucede con otros progresos tecnológicos, conviene examinar tanto las ventajas como los inconvenientes. Es toda la ambigüedad de la palabra progreso: le ocurre poder aportar lo mejor como lo peor.

Por ejemplo, la revolución numérica, última creación de la inteligencia científica, que se instala poco a poco en todos los dominios, ha obtenido ya ciertos resultados: cada día en más estaciones de ferrocarril en Francia, las taquillas donde se vendían los boletos de tren han sido suprimidas: ninguna necesidad de ventanillas y empleados cuando es posible reservar sus boletos por Internet, aunque para hacerlo sea necesario disponer de este moderno servicio. Cuestión secundaria que no preocupa mucho a los promotores de la revolución numérica, a quienes inquietan muy poco los malaventurados que no están a la moda de los últimos descubrimientos y avances de la técnica moderna. Tanto peor para estos retrógrados si se ven condenados a vivir en un mundo cuyas nuevas reglas de comunicación escapan a su entendimiento. En ocasiones, el progreso puede ser feroz cuando no tiene en cuenta que son seres humanos quienes son los beneficiarios o las víctimas.

Con la instalación de la revolución numérica, la comunicación entre los miembros de una misma sociedad ha cambiado: si usted tiene necesidad de pedir una información cualquiera a una empresa, nacional o privada, toma usted su teléfono y ya no es un empleado quien responde, es una máquina. Para empezar, la voz grabada le pide esperar y le envía algo de música para ‘‘ayudarlo” a esperar sin perder la paciencia. Las máquinas son a la vez neutras e indiferentes, pero están siempre muy ocupadas. Esto podría hacer añorar la época cuando una verdadera persona respondía a su llamada. Si va usted de compras a un supermercado, cuando llega a la salida, después de haber cargado su carrito de compras, no se asombre si no ve ninguna cajera para registrar el precio de sus productos y darle la cuenta: una máquina registra sus mercancías y sólo necesita usted introducir en un aparato su tarjeta de crédito para pagar. Cabe observar que este sistema suprime cada vez muchos puestos donde antes trabajaban empleados ahora sustituidos por robots, sin duda menos costosos que el trabajo humano, y que así esta revolución numérica favorece el aumento de las ganancias de las más grandes empresas.

El mundo imaginado por Orwell en sus novelas de anticipación, como 1984, parece realizarse más y más cada nuevo día. La invención del personaje de Big Brother no es el menos inquietante de los hallazgos de este gran y pesimista visionario. Su obra nos recuerda que tenemos el deber de interrogarnos sobre el sentido y las consecuencias de todo progreso. Hoy, los ecologistas se preguntan sobre el porvenir del planeta, gravemente amenazado por la acción industrial de quienes sacan provecho de su explotación sin obedecer a las leyes de la naturaleza. Aquí también, conviene interrogarse sobre lo que distingue al verdadero progreso de su opuesto más radical, la carrera por el poderío, el dominio y el aumento voraz de ilimitadas ganancias.

Ante esta visión de un mundo robotizado, donde Big Brother es remplazado por un teléfono celular espía de su dueño y donde las máquinas dictan nuestros actos, no cabe asombrarse de la baja de los coeficientes intelectuales (IQ) en las naciones más industrializadas, ni de una inteligencia que parece superior en pueblos donde los hombres aún no obedecen a los programas de sofisticadas máquinas, libres de imaginar a su antojo los sueños.

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El Partido Comunista Chino contra las leyes laborales chinas

Xi Jinping inicia su visita a España mientras en China 32 obreros y activistas permanecen arrestados, incomunicados o desaparecidos por organizar un sindicato independiente en su centro de trabajo, una figura reconocida en las leyes de este país asiático.

 

Xi Jinping se presenta a sí mismo como un hombre del pueblo, en sintonía con las necesidades y aspiraciones de quienes se han quedado fuera del milagro económico chino. En el XIX Congreso del Partido, celebrado en 2017, habló de la “principal contradicción” en la sociedad china como aquella entre “el desarrollo inadecuado y desequilibrado y las necesidades siempre crecientes de una vida mejor”. Sin embargo, el presidente ha ido concentrado un poder creciente en sus manos y derribado límites para el mandato presidencial. El acuerdo implícito se basaba en que usaría esta autoridad aumentada para romper el poder de los grupos de interés arraigados en beneficio de la gente común. 

Pero los recientes desarrollos en la provincia de Guangdong sugieren que puede haber otra contradicción más profunda: aquella entre un Gobierno cada vez más dictatorial de Xi y su deseo de mejorar la vida de la gente pobre.


En mayo de 2018, un grupo de trabajadores de Shenzhen Jasic Technology Co (Jasic) comenzó a responder a los diversos esfuerzos de la compañía para engañarlos sobre su debida compensación, mediante el establecimiento de un sindicato de empresa, un derecho que garantiza la ley china. Pero en lugar de recibir apoyo del Gobierno, los trabajadores y sus aliados se han encontrado con el desprecio oficial, despidos, represión violenta, detenciones policiales y cargos legales espurios.


El Gobierno chino siempre ha recelado del sindicalismo independiente, un temor que se ha intensificado en los últimos años. Las centrales unidas a la federación de sindicatos de toda China, vinculada al Gobierno (ACFTU, por sus siglas en inglés), son las únicas autorizados por el Estado. Los sindicatos independientes han sido suprimidos hace mucho. Además, tras una severa represión, en diciembre de 2015, las ONG laborales independientes se han visto gravemente afectadas y sus trabajadores se han quedado sin recursos organizativos.
Ante el conflicto en Jasic, los trabajadores se quejaron ante la federación sindical del distrito, que inicialmente respondió que los trabajadores podían organizar una unidad de nivel empresarial para ayudar a abordar sus preocupaciones. Siguiendo el consejo de la federación sindical, los trabajadores decidieron establecer un sindicato en el lugar de trabajo y recogieron las firmas de 89 trabajadores para apoyar este esfuerzo.


Estas acciones fueron coherentes con la ley sindical de China. El artículo 10 de la ley establece que los sindicatos en el lugar de trabajo deben establecerse en las empresas, mientras que el artículo 11 estipula que el establecimiento de sindicatos en el lugar de trabajo “se presentará a la organización sindical en el siguiente nivel superior para su aprobación”.
Sin embargo, en lugar de ayudar y guiar a los trabajadores a formar un sindicato, en julio, la federación sindical hizo un requiebro y, en virtud de un deber especificado por la Ley de Sindicatos, afirmó que el esfuerzo de los trabajadores era ilegal. Jasic también denunció el intento de sindicalización y despidió a seis obreros en represalia.


A medida que el caso recibía mayor atención nacional, la campaña obtuvo el apoyo de los trabajadores de fábricas cercanas y estudiantes universitarios de todo el país. Sin dejarse intimidar por la hostilidad oficial, los trabajadores de Jasic continuaron protestando contra la fábrica, exigiendo su derecho a formar un sindicato. En lugar de responder a sus solicitudes legítimas, el 27 de julio, el Gobierno arrestó a 29 activistas, incluyendo a trabajadores de Jasic, trabajadores solidarios de otras fábricas y estudiantes, acusándolos de “problemáticos y buscapleitos”, un cargo delictivo que a menudo utiliza el Gobierno para reprimir las protestas.


Aunque fue un movimiento iniciado por los trabajadores, algunas ONG se vieron envueltas en la represión. Un empleado y el representante legal de Dagongzhe, una ONG laboral con sede en Shenzhen, fueron arrestados y detenidos por la policía bajo la misma acusación. Sin ninguna evidencia, la agencia de noticias Xinhua, controlada por el Estado, utilizó como cabeza de turco a Dagongzhe y a la ONG de Hong Kong Empoderamiento Obrero como responsables de las acciones colectivas de los trabajadores de Jasic. Finalmente, el 24 de agosto, el Gobierno desplegó a la policía antidisturbios para reprimir a los trabajadores y sus partidarios, y arrestó a más de 50 personas.


Algunos de ellos fueron liberados, pero a partir del 4 de septiembre, cuatro trabajadores de Jasic fueron acusados oficialmente. Otros once trabajadores y estudiantes de apoyo estaban bajo vigilancia, encarcelados o habían desaparecido.


Sin duda, los trabajadores de Jasic no son los primeros que han tratado de formar sindicatos en el lugar de trabajo de acuerdo con la ley laboral y se han topado con represalias del Gobierno y la patronal. Basándonos en nuestras investigaciones previas en China, desde 2010 trabajadores de numerosas fábricas en la provincia de Guangdong han solicitado la ayuda de federaciones sindicales de nivel superior cuando intentan establecer sindicatos de empresa.


Sin embargo, los sindicatos de nivel superior generalmente se han aliado con las empresas y no han apoyado a los trabajadores. Solo ante las incesantes exigencias de los trabajadores, algunos sindicatos de distrito han apoyado la solicitud de los trabajadores de formar sindicatos. Las quejas de los trabajadores sobre la intromisión de la patronal en la sindicalización han sido tomadas con indiferencia u hostilidad por parte de los altos mandos del sindicato.


Como en el caso de Jasic, muchas compañías han tenido manga ancha para llevar a cabo acciones en represalia contra los esfuerzos de los trabajadores por organizarse, tales como asignarles la tareas menos deseables, suspenderles de sus funciones o degradarles.


Esta imposibilidad del sistema para permitir a los trabajadores asegurar sus derechos legales en un sindicato es particularmente problemática dados los innumerables conflictos laborales del país. El Gobierno chino parece estar al tanto de que una reforma sindical puede ayudar a estabilizar las relaciones laborales. Para hacer a la federación ACFTU y a sus afiliados más responsables de las quejas de los trabajadores, durante el año 2000, el Gobierno apoyó la sindicalización en los centros de trabajo, especialmente entre las más grandes empresas extranjeras. Después de la ola de huelgas en 2010, el Gobierno trató de fortalecer la organización de sindicatos de empresa, junto con la implementación de unas elecciones sindicales piloto en el lugar de trabajo y convenios colectivos.


El intento de los trabajadores de Jasic de establecer un sindicato simplemente reflejó lo que el propio Gobierno ha estado defendiendo. Si los trabajadores toman la iniciativa de mejorar su bienestar de manera compatible con la ley, no hay razón para reprimirlos y los funcionarios deben trabajar activamente para hacer cumplir un entorno laboral legal.


Sin embargo, en el entorno político cada vez más represivo iniciado por el mandato de Xi, cualquier esfuerzo dirigido por los trabajadores se considera potencialmente desestabilizador. Si hacemos caso a las palabras a Xi, garantizar salarios y prestaciones decentes es un aspecto importante para abordar el “desarrollo desequilibrado” que tanto le preocupa.


Sin embargo, sin algún tipo de organización dentro del lugar de trabajo, los empleadores probablemente se sentirán capacitados para seguir engañando a los trabajadores sobre sus salarios y prestaciones, poniendo en cuestión su búsqueda de una mejor vida. Como lo reconoce la ley china, los trabajadores necesitarán cierta capacidad organizativa para perseguir sus propios intereses, ni siquiera el dictador más poderoso puede llegar a todos los lugares de trabajo en un país de 1.400 millones.

La lista de los 32 activistas represaliados


• Mi Jiuping, trabajador de Jasic, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Yu Juncong, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Liu Penghua, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Li Zhan, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Shen Mengyu, graduado en la Universidad Sun Yat-sen, desaparecido forzoso desde agosto.
• Yue Xin, graduada de la Universidad de Peking, desaparecida forzoso desde agosto.
• Gu Jiayue, graduado de la Universidad Peking, en arresto domiciliario desde agosto.
• Xu Zhongliang, graduado de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, en arresto domiciliario desde agosto.
• Zheng Yongming, graduado de la Universidad Agrónoma de Nanjing, en arresto domiciliario desde agosto.
• Shang Kai, editor del medio de izquierdas HongSeCanKao, detenido en agosto.
• Fu Changguo, empleado del centro de los trabajadores “Da Gong Zhe”, detenido desde agosto
• Yang Shaoqiang, graduado de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, en arresto domiciliario desde agosto.
• Tang Jialiang, estudiante de posgrado del Instituto de Tecnología de Beijing, detenido a principios de septiembre
• Wu Lijie, editor del medio izquierdista HongQi, detenido el 24 de octubre.
• Zhang Shengye, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Sun Min, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Guangzhou.
• Zong Yang, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Liang Xiaogang, trabajador solidario, detenido en Shanghai el 9 de noviembre.
• Tang Xiangwei, trabajador solidario, detenido en Wuhan el 11 de noviembre.
• Zheng Shiyou, trabajador solidario, detenido en Wuhan el 11 de noviembre.
• Zheng Yiran, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Lu Daxing, graduado de la Universidad de Ciencias y Tecnologías de Nanjing, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Li Xiaoxian, graduada en Medicina China en la Universidad de Nanjing, detenida el 9 de noviembre en Beijing.
• He Pengchao, graduado de la Universidad de Peking, fundador del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Wang Xiangyi, graduada de la Universidad de Peking, fundadora del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenida el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Jian Xiaowei, graduado en la Universidad de Remin, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Kang Yanyan, graduado de la Universidad de Ciencias y Tecnologías de Beijing, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Hou Changshan, graduado en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Wang Xiaomei, graduada en la Universidad de Ciencias de la Información y Tecnología de Nanjing, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenida el 9 de noviembre en Shenzhen.
• He Xiumei, simpatizante del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenida el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Zou Liping, miembro de un sindicato local, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Li Ao, miembro de un sindicato local, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.

 

Revista Jacobin

Traducido por Luisa Cervantes

publicado
2018-11-27 13:16:00

Artículo original: Jacobin Magazine

Publicado enInternacional
Lunes, 26 Noviembre 2018 06:01

Migrantes

Migrantes

Los migrantes internacionales –personas que viven en un país distinto al de su nacimiento – fueron 258 millones en el mundo en 2017, 50% más que en 2000 (173 m) (Gráfico 1).

Su crecimiento en tal período ha sido constante aunque con diferentes intensidades: entre 2000 y 2005 el número de migrantes aumentó 2.0% anual promedio, en 05-10 a 2.9, en 10-15 a 2.4, y en 2015-17 otra vez 2.0%. Tal aumento supera el crecimiento de la población mundial. Los 258 millones fueron en 2017 el 3.4% de los 7 mil 500 millones de habitantes del planeta, porcentaje que fue 2.8 en el 2000.


Como destino, los países industrializados de alto ingreso son natural atracción para los migrantes. En el 2000 estos países eran residencia del 58% de los migrantes y en 2017 del 64% (Gráfico 1). Aun así, no siempre son la brújula de los desesperados pues grandes flujos migratorios se orientan a países cercanos dentro de cada región.


Por continentes y zonas, de los 258 millones de migrantes, Asia es origen del 41% y destino del 30.8%; Europa es origen del 23.7 y destino del 30.2; y Africa es origen del 14.1 y destino del 9.6 (Gráfico 2). En América, el norte (Estados Unidos y Canadá) es origen del 1.7% de los migrantes y destino del 22.4%, y América Latina es origen del 14.6 y destino del 3.7.

 


Los seis mayores países origen de emigrantes en 2017 son: India 16.6 millones (el 1.2% de su población), México 13.0 m (10.0 %), Rusia 10.6 m (7.4%), China 10.0 m (0.7%), Bangladesh 7.5 m (4.6%) y Siria 6.9 m (el 37.6% de su población).


Los seis mayores países destino son: Estados Unidos 49.8 millones de inmigrantes (15.3% de su población), Arabia Saudita 12.2 m (37.0%), Alemania 12.2 (14.8%), Rusia 11.7 m (8.1%), Reino Unido 8.8 m (13.4%), y Emiratos Arabes Unidos 8.3 m (el 88.4% de su población).


En América radican 67.2 millones de migrantes internacionales, 57.7 en América del Norte (49.8 en Estados Unidos), y 9.5 m en América Latina y Caribe (2.2 m en Argentina, 1.4 en Venezuela, y 1.2 en México) (Gráfico 3).


Según cifras del Pew, la población inmigrante en Estados Unidos se mantuvo estable en torno a 10 millones casi todo el siglo XX, iniciando su ascenso a partir de los 70s, inicio de la globalización neoliberal, hasta los 43.7 m de esta fuente en 2016 (Gráfico 4). De estos inmigrantes, los de origen mexicano son el 26.5% del total y del resto de Latinoamérica el 24.4; de Asia es el 26.9%; de Europa y Canadá el 13.2 (eran el 84% en 1960); de Medio Oriente el 4.3; y del Africa Subsahariana el 4.1%.

 


De hecho la migración mexicana permanece en torno a 12 millones desde hace una década. Los ingresos de mexicanos a ese país fueron abatidos de un pico de 725 mil en el 2000 a unos 150 mil hoy día, cifra neutralizada con deportaciones.


Mayor y creciente es ya el éxodo de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, hoy en caravanas masivas hacia un norte xenófobo y un destino incierto.
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Tensión en Tijuana, Trump denuncia una “invasión”

Entre 300 y 400 personas, con banderas mexicanas y carteles, gritaron consignas contra los 2500 migrantes centroamericanos que llegaron a la frontera. Trump exigió recursos a los demócratas para reforzar la seguridad.

En un ambiente tenso, varios cientos de habitantes de Tijuana, en el norte de México, protestaron hoy contra la llegada de caravanas de migrantes centroamericanos que quieren pedir asilo en Estados Unidos, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, tuiteó que se trata de una “invasión”. Unas 300 a 400 personas, con banderas mexicanas y carteles, gritaron consignas contra los migrantes. Algunos manifestantes trataron de llegar hasta el albergue de los migrantes y lanzaron botellas contra la policía, que estaba protegida con cascos y escudos y que bloqueó el paso unas calles antes con vallas. “Van a quedarse aquí por meses y van a seguir viniendo más, ¿quién los va a sostener?”, dijo Arturo Alba, un médico que participó en la protesta de Tijuana. “Esto es una invasión”, dijo otro de los manifestantes mexicanos, usando las mismas palabras que utiliza Trump.


Unos 2.500 migrantes centroamericanos, entre ellos mujeres y niños, que salieron hace un mes de Honduras, están en Tijuana alojados en un albergue en el centro deportivo Benito Juárz”, a la espera de definir su futuro.


Otros 3.000 llegarán en los próximos días a esta ciudad del noroeste de México, de 1,7 millones de habitantes. La mayoría quiere pedir asilo en Estados Unidos, un trámite que puede durar muchos meses y que puede llevar también a su deportación.


Los manifestantes, con pancartas que decían “No más caravanas”, ondearon banderas mientras gritaban “¡Tijuana, Tijuana!” y “No más migrantes!” Luego caminaron hacia el albergue, pero fueron contenidos por la policía. Algunos periodistas fueron agredidos. “Fuera los invasores”, dijo Celia Oaxaca, una de las participantes en la protesta en la Glorieta Cuauhtémoc. “Luego son asesinos, no son gente buena. Y aquí ya estamos completos con la gente que hay”.


Mientras tanto Trump volvió a arremeter contra las caravanas migrantes a través de Twitter y exigió a los demócratas aprobar recursos para reforzar la seguridad fronteriza y construir un muro. “Los inmigrantes ilegales que están tratando de venir a Estados Unidos, muchas veces ondeando orgullosamente la bandera de sus países mientras que piden asilo en Estados Unidos, deben ser detenidos o deportados”, tuiteó. “Estados Unidos no está preparado para esta invasión y no la tolerará. Están causando crimen y grandes problemas en México. ¡Váyanse a casa!”, escribió Trump.


La protesta de ayer fue el segundo incidente que se registra desde que los migrantes entraron a México el 19 de octubre de manera irregular por el río Suchiate desde Guatemala. El primero fue una protesta de vecinos en el distrito de Playas de Tijuana.


Los centroamericanos, entre ellos mujeres y niños, recorrieron unos 4.500 kilómetros desde Honduras hasta llegar a Tijuana, huyendo de la pobreza y la violencia de pandillas. Otras dos caravanas más pequeñas pero también de miles de personas ingresaron después a México y quieren llegar también a la frontera, donde podrían pasar meses antes de poder solicitar refugio a Estados Unidos porque hay lista de espera.


Sin embargo, la pobreza y la violencia generalizada no son suficientes para que Estados Unidos les conceda el estatus de refugiados y muchos se terminan quedando en Tijuana. El sábado la Policía Federal mexicana reforzó la seguridad con una valla metálica en el cruce fronterizo de El Chaparral-San Ysidro, entre Tijuana y el condado de San Diego, mientras que en Estados Unidos colocó alambres de púas en los costados de los carriles de acceso. “La comunidad en México, en particular en Tijuana, está preocupada por el tipo de acciones llevadas a cabo por los miembros de la caravana”, dijo el director de operaciones de campo en San Diego de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Pete Flores, a Fox News el sábado. El propio alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, tuvo expresiones de rechazo a los centroamericanos, de los que dijo que algunos son “una bola de vagos, marihuanos”.


Además de la manifestación antiinmigrante, ayer hubo otra en la que habitantes de la ciudad se manifestaron contra la xenofobia y expresaron su solidaridad a los migrantes. En un intento por reducir tensiones, algunos de los migrantes barrieron e hicieron limpieza en las calles y en los alrededores del albergue para mostrar un actitud positiva hacia la comunidad y contrarrestar las posturas xenófobas. “El pueblo de México tiene que saber que los hondureños somos agradecidos”, dijo un migrante en una asamblea que se hizo la noche del sábado en el centro deportivo “Benito Juárez”. “Gracias México por la comida, gracias por el techo, gracias por esta ropa”, expresó.


Carlos Yovani Gutiérrez, un migrante hondureño de 28 años, dijo que podría quedarse en Tijuana si no es posible solicitar asilo. “Anduve recorriendo y en varios lados me dijeron que sí, que estaban con las puertas abiertas. Me dijeron que la paga es poco, pero es seguro”, señaló.

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Domingo, 11 Noviembre 2018 08:20

Con el norte bien claro

Con el norte bien claro

Frente a la presión de las autoridades por detenerla, la primera caravana en llegar a Ciudad de México debate cómo seguir. La situación desenmascaró la larga crisis que vive Honduras, donde la violencia, la pobreza y el autoritarismo empujan a la gente a partir, y la migración es el verdadero sostén de la economía nacional.

Ya son cinco los grupos de migrantes que atraviesan México en caravana rumbo a Estados Unidos. Van a pie, “a jalón” de los camiones en la ruta o, cuando pueden pagarlo, en autobús. La Policía Federal dice que son 17 mil personas; 4 mil ya están en la capital mexicana. Es un éxodo.


La sangría de gente es apenas una muestra que permite intuir la profundidad de la crisis hondureña: servicios públicos devastados, salarios de chiste y un presidente impopular que simboliza un sistema opresivo con toda disidencia. “¡Fuera joh!”, gritan los migrantes al marchar, en referencia al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.


En este éxodo viaja gente de las dos ciudades principales de ese país, Tegucigalpa y San Pedro Sula, de aldeas de las zonas rurales, y trabajadores de campo guatemaltecos. Los salvadoreños también están: se acercaron en grupos más pequeños y en su propia caravana. Hay familias enteras que han sido amenazadas en sus países de origen. Cuando los padres se sienten en peligro, no dejan a sus hijos atrás.


Otros ya estaban en México, pero como su trámite de refugio no avanzaba, las caravanas se transformaron en la manera obvia de subir al norte por un país peligroso, sin tener que pagar los costos del “pollero”, ni las extorsiones de la policía o la “migra”.


En varias oportunidades durante la sucesión actual de marchas migratorias el gobierno federal mostró el garrote, con represión o demoras en la ruta durante las horas más duras del sol mesoamericano. Aunque algunos gobiernos locales ofrecieron ayuda humanitaria, la respuesta solidaria de los pobladores que recibieron a los centroamericanos rebasó a la autoridad, en un despliegue de redes de ayuda y autoorganización como el ocurrido tras el sismo del 19 de setiembre de 2017. Los mexicanos tienen el migrar en la genética, y las respuestas xenófobas se mantienen confinadas a las redes sociales.


Antes de que la primera caravana saliera de Chiapas, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció el plan de contención Estás en tu Casa. Según sostuvo en un comunicado la coordinadora de los migrantes centroamericanos en México, la medida no ofrece nada distinto a lo que ya garantiza la legislación vigente, mientras reduce la posibilidad de solicitar refugio a los estados de Chiapas y Oaxaca. La respuesta del éxodo fue seguir caminando.


Los primeros miembros de estas caravanas que pidieron refugio en territorio mexicano fueron recluidos por el Instituto Nacional de Migración (Inm) en la Feria Mesoamericana de Tapachula durante más de dos semanas. El confinamiento duró hasta el 5 de noviembre, cuando se anunció el cierre del predio y se desalojó sin aviso previo ni planificación a unas 2 mil personas, según denunció la Misión de Observación del Éxodo Centroamericano en Chiapas, integrada por diversas organizaciones sociales.


Ahora el gran campo de refugiados está en Ciudad de México. La autoridad local armó lo que llama un “puente humanitario” para coordinar la ayuda, que concentró en un solo punto: el estadio Jesús Martínez, “Palillo”, ubicado en la ciudad deportiva Magdalena Mixhuca, de la capital mexicana.

Arde Honduras.


La primera vez que esta cronista cubrió la ruta migrante en México, los hondureños ya eran mayoría. Sentado bajo la pequeña línea de sombra del albergue de la ciudad chiapaneca de Palenque, un trabajador de la industria textil hondureña de 33 años trazó en 2015 los motivos que hay detrás de lo que ahora ocurre.


“La gente se ha rebelado en San Pedro, en Tegucigalpa, en Comayagua, pero ellos responden con su Policía Militar para gasear y golpear a las personas y luego hacen que los medios tarifados no publiquen cuando hay manifestaciones contra el gobierno”, explicó.


Recordó el golpe de Estado de 2009 y el posterior estado de sitio que duró seis meses –con toque de queda a partir de las 5 de la tarde–, los escándalos públicos de corrupción que fueron cebando el malestar entre la gente, los bajos salarios que ahogaron a los pocos que tenían trabajo: “1.500 lempiras (60 dólares) a la semana y explotados los siete días”.


“Cuando empezaron los movimientos, muchos nos quejamos. No han querido bloquear las redes sociales porque las usan para intimidarnos. En Facebook no se puede publicar cosas contra el gobierno”, contó el hondureño. Mencionó como ejemplo la persecución al periodista David Romero, quien luego sería condenado a diez años de prisión por difamación, tras revelar un millonario desfalco del oficialismo en el Instituto Hondureño de Seguridad Social.


En aquel entonces el hombre migraba a escondidas, porque el Plan Frontera Sur llevaba un año en pie y la ruta mexicana estaba llena de retenes de la migra. Todos los albergues, en su mayoría pertenecientes a congregaciones religiosas, ya anunciaban que las violaciones a los derechos humanos de la gente en tránsito se habían disparado, debido a la militarización sin pausa de los estados del sureste.
Es en ese marco que debe leerse el avance de las fuerzas armadas mexicanas sobre la frontera con Guatemala que se vio el pasado 19 de octubre en el río Suchiate, cuando ingresó el éxodo actual. Se trata de la culminación de un proceso represivo que ya lleva cuatro años y que busca cerrar la frontera sur de México hasta convertirla en el verdadero muro prometido por el presidente de Estados Unidos (véase Brecha, 26-X-18).


Entre quienes llegaron por estos días a Ciudad de México, una joven de 26 años del departamento hondureño de Yoro denunció lo mismo que aquel obrero: trabajo doméstico con cama –un día libre cada 15– por 1.500 lempiras la quincena. Ella tiene un hijo de 10 años que dejó con su madre y al que tiene que mantener.


“Honduras está atrapada en un círculo vicioso de bajo crecimiento debido a factores como la violencia, el escaso dinamismo de la economía y la debilidad institucional. Hay un agotamiento del sistema político tradicional hondureño, que no responde a las necesidades de la población”, analizó en entrevista con Brecha el economista Noé Pino.


Pino fue presidente del Banco Central de Honduras, ministro de Finanzas y embajador en Washington. Actualmente se desempeña como docente universitario. Según él, la migración que hoy vemos convertida en una situación dramática comenzó tras los efectos del huracán Mitch, en 1998.


La ola migratoria ha quedado registrada en las cifras de expulsión. “Si tomamos en cuenta la última década, Estados Unidos ha estado deportando entre 70 mil y 80 mil hondureños al año”, explicó Pino. “No nos debe extrañar lo que estamos viendo ahora. Se venía dando diariamente”, señaló el economista, y mencionó además que desde los últimos años México deporta una cantidad similar a la de su vecino del norte. Ahí se ve uno de los efectos del Programa Frontera Sur: en un año y medio –entre fines de 2016 y abril de 2018– México deportó a Centroamérica 60 mil niños y adolescentes, sin más proceso que una entrevista.


“Tenemos las cifras de las deportaciones, pero no sabemos cuánta gente se queda irregularmente en Estados Unidos, cuántos logran evadir la deportación”, agregó el experto. Esas personas son clave para Honduras, por el peso que ocupa en su economía el envío de dinero que hacen desde el exterior. “Se calcula que para 2018 vamos a recibir alrededor de 4.600 millones de dólares, lo que hace de las remesas la principal fuente de ingreso por exportaciones. Esto quiere decir, puesto en término muy gruesos y muy duros, que el principal producto de exportación de Honduras son las personas”, sostuvo Pino.


En ese sentido, el periodista y ex diputado opositor Bartolo Fuentes afirmó a Brecha: “Juan Orlando Hernández no tiene ningún interés en detener la migración. Lo que no quiere es que se haga pública, pero a él le gustaría que se fueran 50 mil para bajar la presión en el país”. Fuentes acaba de salir de Honduras por el temor a una detención arbitraria (véase “Persigan al mensajero”). El gobierno hondureño lo señala como el promotor de la caravana, algo que tanto él como otros integrantes del éxodo desmienten.


Cruzar México.


Cuando atravesó el estado de Chiapas la primera de las actuales caravanas, el gobierno federal mandó a su policía y a agentes de Migración para “explicarle” la propuesta del presidente a la cabecera del éxodo. Los retuvo casi cinco horas sobre el asfalto caliente hasta que les permitió el paso. A la segunda caravana también le cerró el camino en el puente binacional Rodolfo Robles, sobre el río Suchiate, mientras la marina impedía el abordaje de la gente a las balsas. Los migrantes armaron un pasamano para cruzar, con sus hijos y sus cosas sobre la cabeza, mientras un helicóptero les volaba encima con el ruido ensordecedor de sus aspas.


En uno de los grupos grandes detenidos en la frontera vino un costarricense de 43 años que relató así a Brecha el cruce: “Salimos como 400 personas en una caravana de (la ciudad guatemalteca de) Tecún Umán, pero cinco quilómetros antes de entrar a Tapachula nos emboscaron y nos cayeron Migración y los federales, con cuatro buses adelante, las ‘trocas’ en que andan ellos, los antimotines. Nosotros nos agachamos y vino uno de los antimotines y comenzó a pegarle a un muchacho hondureño”. A ese siguieron otros golpes y “luego ya todo fue un desmadre”. En su mayoría quedaron detenidos. El hombre contó que sólo nueve pudieron escapar tras esconderse en un matorral cercano, y llegaron a Ciudad de México pagando transporte.


Junto a él, una muchacha flaquita comentó que había venido en autobús desde la localidad veracruzana de Acayucan. Por ese viaje pagó unos 600 pesos mexicanos (30 dólares). En conjunto con su hermano también pagaron el boleto de otra muchacha que viaja con un niño. Según dijo, en ese autobús“eran puros hondureños”, y explicó que ellos han pagado el transporte de buena parte de los trayectos que han recorrido.


De esos gastos también habló a Brecha Tomás González Castillo, un fraile que comanda el albergue La 72. “Una comida para 7 mil personas ¿quién la da? Hay una organización colectiva de los pueblos por donde van pasando, eso ya es un gasto enorme. Ahora, multiplícalo por dos o tres comidas al día. Es mucho dinero”, subrayó el sacerdote.


González Castillo contó que también ingresa gente por la zona donde trabaja, en la frontera del estado de Tabasco que da al Petén guatemalteco: “La mayoría entra por Tapachula, pero hay muchos que por ser rechazados están tomando nuestra ruta, por Tabasco. En el albergue, en diez días llegaron 1.500 personas. Es lo que habitualmente recibimos en un mes. Está migrando todo tipo de gente, pero en su mayoría son de Honduras”.


El fraile fue crítico con las nuevas autoridades que actúan en el tema. El futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció que el académico Tonatiuh Guillén estará al frente del Inm y que Andrés Ramírez Silva, un ex funcionario de Acnur, encabezará la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. “El Inm está perdido. No creo que una persona pueda componer esto, por mucha voluntad política y buena intención que tenga. Están prometiendo demasiado, y creo que tienen que poner los pies sobre la tierra”, sostuvo González Castillo.


El religioso, un referente en el tema de la movilidad fronteriza, denunció que los propios agentes estatales atacan a los migrantes, les cobran por pasar y los extorsionan ofreciéndoles seguridad.


Pánico en Veracruz.


Desde la noche del sábado 3 de noviembre hasta el momento de publicarse esta nota los miembros de la primera caravana vienen llegando a Ciudad de México con cuentagotas, en contraste con el impulso masivo con que lograron cruzar la frontera guatemalteca.


La situación, que agrava la vulnerabilidad de los migrantes, es en buena medida responsabilidad del gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes. El 2 de noviembre Yunes había prometido 150 camiones para trasladar a los integrantes de la caravana desde la ciudad veracruzana de Sayula de Alemán hasta la capital mexicana. Dos horas más tarde el jerarca negó esa ayuda con el pretexto de que la Ciudad de México no tenía las condiciones para recibirlos.


La Misión de Observación del Éxodo Migrante en Veracruz denunció “la dispersión del éxodo en 300 quilómetros de ruta” de ese estado, “producto de la frustración, el desconcierto y la desesperación” provocadas por la acción del gobernador. Un miembro de esa organización de la sociedad civil relató a Brecha un panorama desolador, de “mucho caos”, luego de que la gente se lanzara a la carretera y recorriera los 70 quilómetros que separan Sayula de Alemán de Ciudad Isla, epicentro de una región de enorme peligro, donde son comunes las desapariciones forzadas y el accionar de las organizaciones criminales.


Los antecedentes violentos de la zona, que comprende el límite entre Veracruz y Oaxaca, por donde pasó la caravana, multiplicaron los titulares de prensa que decían que una parte de la gente había sido “secuestrada por camioneros y entregada al cartel de Los Zetas”. Aunque nadie ha podido confirmar ese extremo, el ombudsman de Oaxaca, Arturo Peimbert, alimentó los rumores al afirmar que tiene indicios de que entre 80 y 100 migrantes están desaparecidos. El funcionario dijo basar su denuncia en su propia impresión de lo ocurrido en la ruta y en testimonios que él mismo recogió.


En una entrevista radial (Radio Fórmula, 5-XI-18) Peimbert reconoció no tener cómo contactar a los denunciantes de esas supuestas desapariciones, por lo que no puede comprobar si ya se reencontraron con quienes buscaban. Tampoco ha dado nombres o fotografías de las personas faltantes, lo primero que se hace en casos de desaparición. Desde la Misión de Observación en Veracruz sostuvieron que no hay forma de dar una certeza absoluta del destino de cada uno de los migrantes que pasaron por ese estado.


A pesar de la irresponsabilidad de las autoridades, de haber menguado sus fuerzas tras padecer lluvias, lodazales y decenas de noches durmiendo en el suelo, y de saberse engañada por los gobernantes, la gente se las ha ingeniado para concentrarse por miles en la capital mexicana. La caravana decidirá en asamblea cómo continuar. Dicen que seguirán hacia el norte.


Tierra para todos


Mientras el éxodo se mueve por México, un pequeño grupo de mujeres centroamericanas entró al país por el paso fronterizo entre la localidad chiapaneca de Talismán y la aldea de El Carmen, en el departamento guatemalteco de San Marcos.


Conforman la 14ª Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos en México, que hacen lo que las autoridades no encaran: buscarlos. En este año, tres mujeres (una nicaragüense y dos hondureñas) se reencontraron con sus hijos, con quienes llevaban una década sin contacto.


Es el resultado de la alianza del Movimiento Migrante Mesoamericano (una organización mexicana) con los comités de familiares de migrantes desaparecidos de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Al llegar a Ciudad de México, durante el Foro Mundial de las Migraciones, las mujeres de esta caravana participaron como la delegación centroamericana en la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos, y se reunieron con el otro polo migratorio: el que recorre el camino entre África y Europa.


Las mujeres que buscan a aquellos originarios de Túnez, Argelia, Senegal y Mauritania desaparecidos en los pasos hacia Italia y España expresaron su reconocimiento al avance de las centroamericanas para empujar la desidia oficial.


En los 14 años que lleva realizándose, la Caravana de Madres ha encontrado a 301 personas que estaban desaparecidas en México. Cada año las mujeres recaban pistas con un método sencillo: extienden las fotos de los miles que faltan a lo largo de las distintas rutas migratorias que existen en el país, y le piden a la gente de los pueblos que las miren y digan si reconocen a alguien. Así de sencillo.
Luego siguen esas pistas y se las entregan a la autoridad para sus búsquedas oficiales. También preguntan entre los que viven aquí y son de allá si tienen contacto con sus familias, o si desean que ellas las busquen.


Junto a mujeres como Fatma Kasraoui, que busca a su hijo Ramzi Walhasi desde 2011 –desaparecido al migrar junto a otros nueve jóvenes de su barrio tunecino–, y Souad ben Sassi, madre de Bader Msalmi –también desaparecido desde 2011, cuando salió hacia Italia–, llegó Imed Soltani.


A Soltani le faltan dos hermanos, Slim y Bethesen, que tenían 31 y 27 años al desaparecer en marzo de 2011. Además preside la organización La Terre pour Tous, de Túnez. Formalmente el Estado reconoce 504 personas desaparecidas, pero las madres cuentan 2 mil.


Gracias a la traducción de Yu, una de las voluntarias de la cumbre, Soltani dijo a Brecha en francés que son las madres quienes en realidad presiden la organización, y que él ocupa el cargo formalmente.
“Nuestro trabajo es contra las políticas de la Unión Europea y el sistema actual, en que los gobiernos funcionan como el coyote. Al mismo tiempo que empujan a estos jóvenes a salir, les ponen barreras. Son políticas que han construido muros contra las personas que se mueven”, afirmó.


Soltani sostuvo que estas organizaciones de madres de desaparecidos, que se han formalizado en el último año, son una forma de reclamar a los gobiernos por su responsabilidad en la desaparición de migrantes, “mostrarles lo que han ocasionado con sus políticas”.


Su preocupación y la de las madres de su organización son los campos de refugiados en Libia, donde se concentra a los migrantes en condiciones precarias y se busca impedir su salida hacia Europa.
“El problema con Libia es que el gobierno no funciona como tal, sino que hay muchas mafias a cargo. El gobierno de Italia y el de la Unión Europea han trabajado con esas mafias dándoles fondos para que bloqueen el tránsito de la gente”, dijo Soltani.


El propósito de La Terre pour Tous es realizar una caravana que salga de Túnez hasta esos campos de refugiados, como forma de pronunciarse contra estas políticas, según explicó el militante.
“Con esta cumbre mundial pudimos entender que las madres pueden contar unas con otras, que la voz de Túnez puede escucharse en México y la de México en Túnez. La solidaridad y reciprocidad es lo más importante que me llevo”, agregó.
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Con Bartolo Fuentes


Persigan al mensajero


Desde el 12 de octubre, medios y autoridades hondureñas acusan a Bartolo Fuentes de ser el promotor y organizador del éxodo migratorio que ha dejado al descubierto las carencias del gobierno liderado por Juan Orlando Hernández.


Además de periodista, Fuentes también fue diputado por el partido Libre, pero sostiene que hace tiempo dejó de tener poder político. En abril pasado se unió en México a la caravana organizada por Pueblo sin Fronteras, una organización de Estados Unidos que logró conseguir asilo en ese país para el 93 por ciento (347 de 401) de quienes marcharon en aquella ocasión.


El grupo asesoró a la gente sobre la ley migratoria estadounidense y disuadió de solicitar refugio a quienes no tenían el perfil para superar la entrevista “de miedo creíble”. Esta se trata de un interrogatorio hecho a cada persona que pide asilo en Estados Unidos, en el que la autoridad migratoria decide si creer o no que el solicitante ha sufrido persecución o torturas en su país de origen, y con base en ello lo acepta o lo deporta.


Fuentes trasmitió la caravana de abril y generó material para un programa de televisión llamado Los migrantes. Por el mismo motivo se sumó al grupo que salió el 12 de octubre desde San Pedro Sula: para trasmitir y acompañar a los que entonces se calculaba serían unos 500 hondureños. Un mes después, se estima que son más de 7 mil los que han entrado a México.


El ex diputado denuncia que sufre una criminalización contradictoria: lo acusan de cobrar a las personas como “coyote” y también de pagarles con dinero extranjero para que migren. Las autoridades –estadounidenses y hondureñas– lo vinculan con George Soros, con el gobierno de Venezuela, con los demócratas de Estados Unidos y con el depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, quienes habrían depositado su autoridad en un solo periodista de un departamento del norte del país.


Fuentes salió de Honduras por sugerencia de una organización que protege la libertad de expresión, ante el peligro de ser detenido arbitrariamente. Esta entrevista se hizo en México, durante la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos, celebrada entre el 2 y el 4 de noviembre en paralelo con el Foro Social Mundial de las Migraciones.


—¿Cómo fue su detención cuando cubría el inicio del éxodo?


—Fui detenido en Guatemala durante cuatro días en un “albergue de Migración” que está en la zona 5 de la capital guatemalteca. Es una cárcel: me quitaron el cinturón, los cordones de los zapatos y mis pertenencias, y me tenían bajo llave. Fui deportado a Honduras el viernes 19 de octubre. No tuve en Guatemala ninguna acusación criminal, la gente de Migración me acompañó hasta Tegucigalpa.
Al llegar al aeropuerto había como ocho oficiales de la policía nacional, y en un momento intentaron evitar que yo saliera. No sé si por temor, porque había mucha gente esperando, entre periodistas y amigos, o realmente querían llevarme detenido, pero lo hicieron al grito de “¡No lo dejen salir!”. Entró la gente y me arrebató, prácticamente, de las manos de la Policía.


—¿Por qué denuncia que se lo acusa sin pruebas?


—Antes de que fuera deportado a Honduras, la canciller de la república (María Dolores Agüero) hizo una conferencia de prensa en la que me menciona seis veces por cosas de las que no soy responsable y que además no son delitos. Me enteré, por otras vías, de que el gobierno llevó un expediente al Ministerio Público para que procediera en mi contra. Pero lo que llevaron fueron artículos de periódico, declaraciones de los mismos funcionarios de gobierno y capturas de pantallas de las redes sociales.


Sin embargo, yo sé que en Honduras la fiscalía no aplica la ley y no actúa con independencia, sino que recibe órdenes de la presidencia. Así tenemos más de cien compañeros que, por estar con una cacerola protestando tras el fraude electoral, están judicializados. No hay necesidad de que le aporten pruebas a un juez, si la fiscalía presenta eso y le dicen “mándelo a la cárcel”, me van a mandar.


—¿Hay arbitrariedades?


—Claro. Me van a tener dos años para después decirme que soy inocente, porque no van a poder probar nada. Para evitar eso salí del país, por recomendación del Comité por la Libre Expresión (C-Libre). Por medio de unos compañeros presentaré una querella contra la canciller Agüero, para que responda por sus declaraciones.


Si los funcionarios se atreven a decir en el tribunal que soy un coyote y un traficante, que se atengan a las consecuencias. Yo jamás le he cobrado a nadie por llevar a otra persona, no he sido coyote. Y si promoví o no la caravana, puede decirse que a lo mejor sí, por mis opiniones. Lo que yo escribí fue: “Migrantes, no se vayan solos”, porque tengo casi 20 años de estar viendo el sufrimiento de la gente. Los matan, los violan, llegan mutilados. El gobierno sólo presenta sus estadísticas, no lo inmuta nada de eso. A uno le toca vivir esos sufrimientos a diario, cuando las madres le preguntan a uno y le cuentan, o cuando están intentando repatriar un cuerpo. Son gente pobre, y les dicen que vayan a Tegucigalpa, cuando la gente no tiene ni para el pasaje.


—¿Va a pedir protección en México?


—Por ahora no pienso solicitar refugio ni asilo. Lo que quiero es regresar a Honduras con la garantía de que no voy a ser perseguido ni mandado a la cárcel. Que pare la campaña de odio que tiene el gobierno de manera directa a través de los medios que ellos pagan, pues. Es una criminalización terrible que pone en riesgo mi vida.


Yo no tengo poder económico, ni siquiera político. Ahora ya no soy funcionario, no soy nada. Pero la verdad es poderosa y la palabra dicha en favor de la justicia pega. Ellos ahora no pueden controlar la circulación de las ideas, porque están las redes sociales. Yo escribí en Facebook y ha servido.


Me siento perseguido, triste de estar lejos de mi familia, me da miedo en determinados momentos, pero no me paraliza. Cuando uno viene a este foro de gente de tantas partes del mundo que está luchando, no es momento de echarse para atrás. A pesar de lo que le toque vivir a uno, hay que ir para adelante. No nos podemos callar estas realidades.

 

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Control y caos. Honduras, entre la expulsión y la esclavitud

Las escenas recorrieron el mundo: miles de familias hondureñas cruzando hacia el norte fueron interceptadas en la frontera con México por fuerzas de robocops con escudos de plástico, toletes y gases lacrimógenos. Mujeres u hombres defendían a sus niños cargándolos mientras enconchaban el cuerpo. La gente arremetía contra las cercas de seguridad. Los presidentes de Honduras y Guatemala pedían su retorno. Donald Trump vociferaba contra la ineptitud de los presidentes centroamericanos y amenazaba cortarles toda ayuda, por permitir que “hordas de delincuentes” amenacen SU frontera.

Días después hubo un segundo envión que en la frontera mexicana enfrentó con palos y piedras las balas de goma, los toletazos y gases. Un tiro en la cabeza mató a un caminante.


El caos fue mayor: que si avanzan, que si los regresan, que si se evaden por el río en lanchas, que si los meten a refugios o a campos de concentración, que si el gobierno mexicano (el que va a entrar, que de algún modo ya funciona), les otorga asilo y les ofrece empleo. Y entonces unos huyen y otros no saben qué hacer. Faltan medicinas, comida, techo, cuidados mínimos para infantes y mayores por igual. Circulan videos de personajes repartiendo dinero para emprender la marcha. Proliferan y se confrontan narrativas.


Hay quien mira la mano de Trump que con esta marcha se posiciona contra las fronteras abiertas y contra la entrada de personas calificadas de subnormales, degeneradas y criminales y promueve descalificación y expulsión en aras de las elecciones internas estadunidenses de noviembre.


Gobernando desde twitter, Trump colecciona frases: “Pandilleros y otras personas muy malas están mezcladas con la caravana que se dirige a nuestra frontera Sur. Por favor, regresen, no serán admitidos en Estados Unidos a menos que emprendan el proceso legal requerido. Esto es una invasión y nuestros militares estarán esperándolos”, es la frase más circulada. “Miro al partido demócrata conducir este asalto a nuestro país (porque quieren fronteras abiertas y leyes débiles vigentes) desde Guatemala, Honduras y El Salvador, cuyos líderes no están haciendo lo necesario para impedir que este flujo de personas, incluidos muchos criminales, entren a México rumbo a Estados Unidos”. Y más: “El asalto a nuestro país en nuestra frontera sur, incluidos elementos criminales y DROGAS, que escurren hacia dentro, es más importante para mí, como presidente, que el comercio o el ‘USMCA’. Esperamos que México frene esta embestida en su frontera norte. ¡Es culpa de los demócratas y sus leyes débiles!”.


Hay quien culpó a Maduro, a un contendiente de la izquierda hondureña, y en el paroxismo de la rumorología, Trump comenzó a alegar en sus twitazos que habían aprehendido gente de Medio Oriente en Centroamérica ligada a la caravana.


Con gran responsabilidad, The Guardian rastreó el rumor a una información de Pete Hegseth del programa televisivo Fox and Friends, que afirmó que en Guatemala habían capturado gente del Estado Islámico, según “un discurso del presidente Jimmy Morales al periódico Prensa Libre”, donde declaraba haber capturado cien terroristas. “El secretario de Inteligencia, Mario Duarte, indicó que los detalles de estas capturas son información reservada”. Sam Wolfson, del Guardian, no dejó de anotar que el discurso de Morales “ocurrió el 11 de octubre, días antes que se formara la caravana. No hay otros informes de que miembros de ISIS hayan sido descubiertos en dicho país”. Pero las informaciones fueron retomadas por otras publicaciones, sin especificar detalles, como Judicial Watch, buscando confirmar alguna conexión entre caravana y terroristas. Por eso el link dice: “terroristas-de-isis-capturados-en-guatemala-conforme- avanza-la-caravana-a-eu”. Trump tuvo que reconocer que no tenía mayor evidencia de estos rumores.
El Guardian anota que Trump acusa a los demócratas de estar tras el éxodo hondureño al afirmar: “un montón de dinero fue entregado a la gente para llegar a la frontera en vísperas del día de elecciones”. Se rumora que Soros y sus ONG están inmiscuidos. El periódico hondureño La Tribuna, y hasta el mismísimo padre Solalinde miran la mano de Georges Soros en el éxodo, del mismo modo que antes, se dice, respaldó las llamadas “revoluciones de colores” en Yugoslavia y Medio Oriente.


Sea o no cierta la implicación de Soros, o de los aparatos de inteligencia estadunidenses de Trump con tal de crear la percepción de riesgo si llegaran más demócratas al poder en las elecciones intermedias estadunidenses, lo innegable es el enorme caos, la confusión, devastación, despojo y violencia que sufre el pueblo hondureño desde al menos el siglo XIX, cuando Estados Unidos fijó el destino de la nación como un espacio, primero predado como república bananera por la United Fruit y luego utilizado para confrontar, desestabilizar y corromper cualquier movimiento contrario a los intereses corporativos en la región.


Honduras se transformó en un gran escenario para operaciones encubiertas. Luis Hernández Navarro apunta: “Honduras, escribió Gregorio Selser, es una república alquilada al imperio, es el portaviones estadunidense en América Central. Hoy es, además, un buque insignia de la narcopolítica continental que hace agua”.


Es imprescindible entender que la gente huye de condiciones de violencia, confusión y deshabilitación extremas donde se ha hecho imposible la vida cotidiana, ya no digamos las labores creativas que le permitieran a la población ejercer sus propias estrategias de sobrevivencia. Donde las escenificaciones de movimientos forzados de población, mediante engaños, han sido parte de su historia reciente, como sabemos quienes vivimos la guerra Contra en Honduras que movilizó al exilio a miles de “refugiados” procedentes de Nicaragua, con el fin de vaciar regiones, predar ayuda humanitaria, ejercer controles extremos sobre la población desplazada incluido el reclutamiento forzoso, e intensificar la guerra contra el entonces Estado del sandinismo triunfante.


Hoy en Honduras se impone la siembra de palma aceitera a punta de paramilitares, los cárteles transnacionales se disputan el cultivo y tráfico de drogas y la vida no vale ni siquiera una mirada porque el violento caos cotidiano es la moneda de cambio.


Las cifras oficiales dicen que al año son asesinadas 57 personas por cada 100 mil habitantes: 14 personas diarias. Honduras es uno de los países más violentos del mundo, en particular San Pedro Sula: se dice que la ciudad más violenta del planeta.


Según datos sistematizados por 321.org, en la región la gente vive con menos de 1.9 dólares al día. El 64.3% de su población vive por debajo de la tasa de incidencia de pobreza. El punto más álgido según Philip Alston, el relator de extrema pobreza de la ONU, es que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la propia ONU han fomentado “agresivamente” la privatización de servicios básicos.
Según Alston: “Privatizar la justicia, la protección social, las prisiones, la educación, la sanidad básica y otros bienes públicos esenciales, no se puede hacer a costa de tirar por la ventana la protección de los derechos humanos”. La destrucción y el acaparamiento de la infraestructura cotidiana de la vida es lo que promueven las Zonas Económicas Especiales, enclaves de desvío de poder donde funciona un gobierno privado dentro del Estado nacional y se acaparan paulatina o repentinamente las funciones “normales” de los ámbitos de competencia “legal”.


La expansión frenética y masiva de plantaciones, paramilitarismo, sicariato y deshabilitación impuestos por las corporaciones y el crimen organizado hacen de Honduras un “paraíso de inversión” y un basurero de la vida humana, por el amedrentamiento y la precarización generalizadas. Quienes migran, en este exilio forzoso que parece diseñado para cumplir varios planes a la vez, serán detenidos si logran llegar a Estados Unidos y ahí cumplirán con ser mano de obra esclavizada (un dólar diario) en los centros de detención privados, tan caros al sistema judicial estadunidense.

 

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