El Partido Comunista Chino contra las leyes laborales chinas

Xi Jinping inicia su visita a España mientras en China 32 obreros y activistas permanecen arrestados, incomunicados o desaparecidos por organizar un sindicato independiente en su centro de trabajo, una figura reconocida en las leyes de este país asiático.

 

Xi Jinping se presenta a sí mismo como un hombre del pueblo, en sintonía con las necesidades y aspiraciones de quienes se han quedado fuera del milagro económico chino. En el XIX Congreso del Partido, celebrado en 2017, habló de la “principal contradicción” en la sociedad china como aquella entre “el desarrollo inadecuado y desequilibrado y las necesidades siempre crecientes de una vida mejor”. Sin embargo, el presidente ha ido concentrado un poder creciente en sus manos y derribado límites para el mandato presidencial. El acuerdo implícito se basaba en que usaría esta autoridad aumentada para romper el poder de los grupos de interés arraigados en beneficio de la gente común. 

Pero los recientes desarrollos en la provincia de Guangdong sugieren que puede haber otra contradicción más profunda: aquella entre un Gobierno cada vez más dictatorial de Xi y su deseo de mejorar la vida de la gente pobre.


En mayo de 2018, un grupo de trabajadores de Shenzhen Jasic Technology Co (Jasic) comenzó a responder a los diversos esfuerzos de la compañía para engañarlos sobre su debida compensación, mediante el establecimiento de un sindicato de empresa, un derecho que garantiza la ley china. Pero en lugar de recibir apoyo del Gobierno, los trabajadores y sus aliados se han encontrado con el desprecio oficial, despidos, represión violenta, detenciones policiales y cargos legales espurios.


El Gobierno chino siempre ha recelado del sindicalismo independiente, un temor que se ha intensificado en los últimos años. Las centrales unidas a la federación de sindicatos de toda China, vinculada al Gobierno (ACFTU, por sus siglas en inglés), son las únicas autorizados por el Estado. Los sindicatos independientes han sido suprimidos hace mucho. Además, tras una severa represión, en diciembre de 2015, las ONG laborales independientes se han visto gravemente afectadas y sus trabajadores se han quedado sin recursos organizativos.
Ante el conflicto en Jasic, los trabajadores se quejaron ante la federación sindical del distrito, que inicialmente respondió que los trabajadores podían organizar una unidad de nivel empresarial para ayudar a abordar sus preocupaciones. Siguiendo el consejo de la federación sindical, los trabajadores decidieron establecer un sindicato en el lugar de trabajo y recogieron las firmas de 89 trabajadores para apoyar este esfuerzo.


Estas acciones fueron coherentes con la ley sindical de China. El artículo 10 de la ley establece que los sindicatos en el lugar de trabajo deben establecerse en las empresas, mientras que el artículo 11 estipula que el establecimiento de sindicatos en el lugar de trabajo “se presentará a la organización sindical en el siguiente nivel superior para su aprobación”.
Sin embargo, en lugar de ayudar y guiar a los trabajadores a formar un sindicato, en julio, la federación sindical hizo un requiebro y, en virtud de un deber especificado por la Ley de Sindicatos, afirmó que el esfuerzo de los trabajadores era ilegal. Jasic también denunció el intento de sindicalización y despidió a seis obreros en represalia.


A medida que el caso recibía mayor atención nacional, la campaña obtuvo el apoyo de los trabajadores de fábricas cercanas y estudiantes universitarios de todo el país. Sin dejarse intimidar por la hostilidad oficial, los trabajadores de Jasic continuaron protestando contra la fábrica, exigiendo su derecho a formar un sindicato. En lugar de responder a sus solicitudes legítimas, el 27 de julio, el Gobierno arrestó a 29 activistas, incluyendo a trabajadores de Jasic, trabajadores solidarios de otras fábricas y estudiantes, acusándolos de “problemáticos y buscapleitos”, un cargo delictivo que a menudo utiliza el Gobierno para reprimir las protestas.


Aunque fue un movimiento iniciado por los trabajadores, algunas ONG se vieron envueltas en la represión. Un empleado y el representante legal de Dagongzhe, una ONG laboral con sede en Shenzhen, fueron arrestados y detenidos por la policía bajo la misma acusación. Sin ninguna evidencia, la agencia de noticias Xinhua, controlada por el Estado, utilizó como cabeza de turco a Dagongzhe y a la ONG de Hong Kong Empoderamiento Obrero como responsables de las acciones colectivas de los trabajadores de Jasic. Finalmente, el 24 de agosto, el Gobierno desplegó a la policía antidisturbios para reprimir a los trabajadores y sus partidarios, y arrestó a más de 50 personas.


Algunos de ellos fueron liberados, pero a partir del 4 de septiembre, cuatro trabajadores de Jasic fueron acusados oficialmente. Otros once trabajadores y estudiantes de apoyo estaban bajo vigilancia, encarcelados o habían desaparecido.


Sin duda, los trabajadores de Jasic no son los primeros que han tratado de formar sindicatos en el lugar de trabajo de acuerdo con la ley laboral y se han topado con represalias del Gobierno y la patronal. Basándonos en nuestras investigaciones previas en China, desde 2010 trabajadores de numerosas fábricas en la provincia de Guangdong han solicitado la ayuda de federaciones sindicales de nivel superior cuando intentan establecer sindicatos de empresa.


Sin embargo, los sindicatos de nivel superior generalmente se han aliado con las empresas y no han apoyado a los trabajadores. Solo ante las incesantes exigencias de los trabajadores, algunos sindicatos de distrito han apoyado la solicitud de los trabajadores de formar sindicatos. Las quejas de los trabajadores sobre la intromisión de la patronal en la sindicalización han sido tomadas con indiferencia u hostilidad por parte de los altos mandos del sindicato.


Como en el caso de Jasic, muchas compañías han tenido manga ancha para llevar a cabo acciones en represalia contra los esfuerzos de los trabajadores por organizarse, tales como asignarles la tareas menos deseables, suspenderles de sus funciones o degradarles.


Esta imposibilidad del sistema para permitir a los trabajadores asegurar sus derechos legales en un sindicato es particularmente problemática dados los innumerables conflictos laborales del país. El Gobierno chino parece estar al tanto de que una reforma sindical puede ayudar a estabilizar las relaciones laborales. Para hacer a la federación ACFTU y a sus afiliados más responsables de las quejas de los trabajadores, durante el año 2000, el Gobierno apoyó la sindicalización en los centros de trabajo, especialmente entre las más grandes empresas extranjeras. Después de la ola de huelgas en 2010, el Gobierno trató de fortalecer la organización de sindicatos de empresa, junto con la implementación de unas elecciones sindicales piloto en el lugar de trabajo y convenios colectivos.


El intento de los trabajadores de Jasic de establecer un sindicato simplemente reflejó lo que el propio Gobierno ha estado defendiendo. Si los trabajadores toman la iniciativa de mejorar su bienestar de manera compatible con la ley, no hay razón para reprimirlos y los funcionarios deben trabajar activamente para hacer cumplir un entorno laboral legal.


Sin embargo, en el entorno político cada vez más represivo iniciado por el mandato de Xi, cualquier esfuerzo dirigido por los trabajadores se considera potencialmente desestabilizador. Si hacemos caso a las palabras a Xi, garantizar salarios y prestaciones decentes es un aspecto importante para abordar el “desarrollo desequilibrado” que tanto le preocupa.


Sin embargo, sin algún tipo de organización dentro del lugar de trabajo, los empleadores probablemente se sentirán capacitados para seguir engañando a los trabajadores sobre sus salarios y prestaciones, poniendo en cuestión su búsqueda de una mejor vida. Como lo reconoce la ley china, los trabajadores necesitarán cierta capacidad organizativa para perseguir sus propios intereses, ni siquiera el dictador más poderoso puede llegar a todos los lugares de trabajo en un país de 1.400 millones.

La lista de los 32 activistas represaliados


• Mi Jiuping, trabajador de Jasic, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Yu Juncong, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Liu Penghua, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Li Zhan, acusado de delito penal y a la espera de juicio desde julio.
• Shen Mengyu, graduado en la Universidad Sun Yat-sen, desaparecido forzoso desde agosto.
• Yue Xin, graduada de la Universidad de Peking, desaparecida forzoso desde agosto.
• Gu Jiayue, graduado de la Universidad Peking, en arresto domiciliario desde agosto.
• Xu Zhongliang, graduado de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, en arresto domiciliario desde agosto.
• Zheng Yongming, graduado de la Universidad Agrónoma de Nanjing, en arresto domiciliario desde agosto.
• Shang Kai, editor del medio de izquierdas HongSeCanKao, detenido en agosto.
• Fu Changguo, empleado del centro de los trabajadores “Da Gong Zhe”, detenido desde agosto
• Yang Shaoqiang, graduado de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, en arresto domiciliario desde agosto.
• Tang Jialiang, estudiante de posgrado del Instituto de Tecnología de Beijing, detenido a principios de septiembre
• Wu Lijie, editor del medio izquierdista HongQi, detenido el 24 de octubre.
• Zhang Shengye, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Sun Min, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Guangzhou.
• Zong Yang, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Liang Xiaogang, trabajador solidario, detenido en Shanghai el 9 de noviembre.
• Tang Xiangwei, trabajador solidario, detenido en Wuhan el 11 de noviembre.
• Zheng Shiyou, trabajador solidario, detenido en Wuhan el 11 de noviembre.
• Zheng Yiran, graduado de la Universidad de Peking, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Lu Daxing, graduado de la Universidad de Ciencias y Tecnologías de Nanjing, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Li Xiaoxian, graduada en Medicina China en la Universidad de Nanjing, detenida el 9 de noviembre en Beijing.
• He Pengchao, graduado de la Universidad de Peking, fundador del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Beijing.
• Wang Xiangyi, graduada de la Universidad de Peking, fundadora del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenida el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Jian Xiaowei, graduado en la Universidad de Remin, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Kang Yanyan, graduado de la Universidad de Ciencias y Tecnologías de Beijing, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Hou Changshan, graduado en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Wang Xiaomei, graduada en la Universidad de Ciencias de la Información y Tecnología de Nanjing, personal del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenida el 9 de noviembre en Shenzhen.
• He Xiumei, simpatizante del Centro Social Obrero Qing Ying Dreamworks, detenida el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Zou Liping, miembro de un sindicato local, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.
• Li Ao, miembro de un sindicato local, detenido el 9 de noviembre en Shenzhen.

 

Revista Jacobin

Traducido por Luisa Cervantes

publicado
2018-11-27 13:16:00

Artículo original: Jacobin Magazine

Publicado enInternacional
Lunes, 26 Noviembre 2018 06:01

Migrantes

Migrantes

Los migrantes internacionales –personas que viven en un país distinto al de su nacimiento – fueron 258 millones en el mundo en 2017, 50% más que en 2000 (173 m) (Gráfico 1).

Su crecimiento en tal período ha sido constante aunque con diferentes intensidades: entre 2000 y 2005 el número de migrantes aumentó 2.0% anual promedio, en 05-10 a 2.9, en 10-15 a 2.4, y en 2015-17 otra vez 2.0%. Tal aumento supera el crecimiento de la población mundial. Los 258 millones fueron en 2017 el 3.4% de los 7 mil 500 millones de habitantes del planeta, porcentaje que fue 2.8 en el 2000.


Como destino, los países industrializados de alto ingreso son natural atracción para los migrantes. En el 2000 estos países eran residencia del 58% de los migrantes y en 2017 del 64% (Gráfico 1). Aun así, no siempre son la brújula de los desesperados pues grandes flujos migratorios se orientan a países cercanos dentro de cada región.


Por continentes y zonas, de los 258 millones de migrantes, Asia es origen del 41% y destino del 30.8%; Europa es origen del 23.7 y destino del 30.2; y Africa es origen del 14.1 y destino del 9.6 (Gráfico 2). En América, el norte (Estados Unidos y Canadá) es origen del 1.7% de los migrantes y destino del 22.4%, y América Latina es origen del 14.6 y destino del 3.7.

 


Los seis mayores países origen de emigrantes en 2017 son: India 16.6 millones (el 1.2% de su población), México 13.0 m (10.0 %), Rusia 10.6 m (7.4%), China 10.0 m (0.7%), Bangladesh 7.5 m (4.6%) y Siria 6.9 m (el 37.6% de su población).


Los seis mayores países destino son: Estados Unidos 49.8 millones de inmigrantes (15.3% de su población), Arabia Saudita 12.2 m (37.0%), Alemania 12.2 (14.8%), Rusia 11.7 m (8.1%), Reino Unido 8.8 m (13.4%), y Emiratos Arabes Unidos 8.3 m (el 88.4% de su población).


En América radican 67.2 millones de migrantes internacionales, 57.7 en América del Norte (49.8 en Estados Unidos), y 9.5 m en América Latina y Caribe (2.2 m en Argentina, 1.4 en Venezuela, y 1.2 en México) (Gráfico 3).


Según cifras del Pew, la población inmigrante en Estados Unidos se mantuvo estable en torno a 10 millones casi todo el siglo XX, iniciando su ascenso a partir de los 70s, inicio de la globalización neoliberal, hasta los 43.7 m de esta fuente en 2016 (Gráfico 4). De estos inmigrantes, los de origen mexicano son el 26.5% del total y del resto de Latinoamérica el 24.4; de Asia es el 26.9%; de Europa y Canadá el 13.2 (eran el 84% en 1960); de Medio Oriente el 4.3; y del Africa Subsahariana el 4.1%.

 


De hecho la migración mexicana permanece en torno a 12 millones desde hace una década. Los ingresos de mexicanos a ese país fueron abatidos de un pico de 725 mil en el 2000 a unos 150 mil hoy día, cifra neutralizada con deportaciones.


Mayor y creciente es ya el éxodo de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, hoy en caravanas masivas hacia un norte xenófobo y un destino incierto.
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Tensión en Tijuana, Trump denuncia una “invasión”

Entre 300 y 400 personas, con banderas mexicanas y carteles, gritaron consignas contra los 2500 migrantes centroamericanos que llegaron a la frontera. Trump exigió recursos a los demócratas para reforzar la seguridad.

En un ambiente tenso, varios cientos de habitantes de Tijuana, en el norte de México, protestaron hoy contra la llegada de caravanas de migrantes centroamericanos que quieren pedir asilo en Estados Unidos, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, tuiteó que se trata de una “invasión”. Unas 300 a 400 personas, con banderas mexicanas y carteles, gritaron consignas contra los migrantes. Algunos manifestantes trataron de llegar hasta el albergue de los migrantes y lanzaron botellas contra la policía, que estaba protegida con cascos y escudos y que bloqueó el paso unas calles antes con vallas. “Van a quedarse aquí por meses y van a seguir viniendo más, ¿quién los va a sostener?”, dijo Arturo Alba, un médico que participó en la protesta de Tijuana. “Esto es una invasión”, dijo otro de los manifestantes mexicanos, usando las mismas palabras que utiliza Trump.


Unos 2.500 migrantes centroamericanos, entre ellos mujeres y niños, que salieron hace un mes de Honduras, están en Tijuana alojados en un albergue en el centro deportivo Benito Juárz”, a la espera de definir su futuro.


Otros 3.000 llegarán en los próximos días a esta ciudad del noroeste de México, de 1,7 millones de habitantes. La mayoría quiere pedir asilo en Estados Unidos, un trámite que puede durar muchos meses y que puede llevar también a su deportación.


Los manifestantes, con pancartas que decían “No más caravanas”, ondearon banderas mientras gritaban “¡Tijuana, Tijuana!” y “No más migrantes!” Luego caminaron hacia el albergue, pero fueron contenidos por la policía. Algunos periodistas fueron agredidos. “Fuera los invasores”, dijo Celia Oaxaca, una de las participantes en la protesta en la Glorieta Cuauhtémoc. “Luego son asesinos, no son gente buena. Y aquí ya estamos completos con la gente que hay”.


Mientras tanto Trump volvió a arremeter contra las caravanas migrantes a través de Twitter y exigió a los demócratas aprobar recursos para reforzar la seguridad fronteriza y construir un muro. “Los inmigrantes ilegales que están tratando de venir a Estados Unidos, muchas veces ondeando orgullosamente la bandera de sus países mientras que piden asilo en Estados Unidos, deben ser detenidos o deportados”, tuiteó. “Estados Unidos no está preparado para esta invasión y no la tolerará. Están causando crimen y grandes problemas en México. ¡Váyanse a casa!”, escribió Trump.


La protesta de ayer fue el segundo incidente que se registra desde que los migrantes entraron a México el 19 de octubre de manera irregular por el río Suchiate desde Guatemala. El primero fue una protesta de vecinos en el distrito de Playas de Tijuana.


Los centroamericanos, entre ellos mujeres y niños, recorrieron unos 4.500 kilómetros desde Honduras hasta llegar a Tijuana, huyendo de la pobreza y la violencia de pandillas. Otras dos caravanas más pequeñas pero también de miles de personas ingresaron después a México y quieren llegar también a la frontera, donde podrían pasar meses antes de poder solicitar refugio a Estados Unidos porque hay lista de espera.


Sin embargo, la pobreza y la violencia generalizada no son suficientes para que Estados Unidos les conceda el estatus de refugiados y muchos se terminan quedando en Tijuana. El sábado la Policía Federal mexicana reforzó la seguridad con una valla metálica en el cruce fronterizo de El Chaparral-San Ysidro, entre Tijuana y el condado de San Diego, mientras que en Estados Unidos colocó alambres de púas en los costados de los carriles de acceso. “La comunidad en México, en particular en Tijuana, está preocupada por el tipo de acciones llevadas a cabo por los miembros de la caravana”, dijo el director de operaciones de campo en San Diego de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Pete Flores, a Fox News el sábado. El propio alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, tuvo expresiones de rechazo a los centroamericanos, de los que dijo que algunos son “una bola de vagos, marihuanos”.


Además de la manifestación antiinmigrante, ayer hubo otra en la que habitantes de la ciudad se manifestaron contra la xenofobia y expresaron su solidaridad a los migrantes. En un intento por reducir tensiones, algunos de los migrantes barrieron e hicieron limpieza en las calles y en los alrededores del albergue para mostrar un actitud positiva hacia la comunidad y contrarrestar las posturas xenófobas. “El pueblo de México tiene que saber que los hondureños somos agradecidos”, dijo un migrante en una asamblea que se hizo la noche del sábado en el centro deportivo “Benito Juárez”. “Gracias México por la comida, gracias por el techo, gracias por esta ropa”, expresó.


Carlos Yovani Gutiérrez, un migrante hondureño de 28 años, dijo que podría quedarse en Tijuana si no es posible solicitar asilo. “Anduve recorriendo y en varios lados me dijeron que sí, que estaban con las puertas abiertas. Me dijeron que la paga es poco, pero es seguro”, señaló.

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Domingo, 11 Noviembre 2018 08:20

Con el norte bien claro

Con el norte bien claro

Frente a la presión de las autoridades por detenerla, la primera caravana en llegar a Ciudad de México debate cómo seguir. La situación desenmascaró la larga crisis que vive Honduras, donde la violencia, la pobreza y el autoritarismo empujan a la gente a partir, y la migración es el verdadero sostén de la economía nacional.

Ya son cinco los grupos de migrantes que atraviesan México en caravana rumbo a Estados Unidos. Van a pie, “a jalón” de los camiones en la ruta o, cuando pueden pagarlo, en autobús. La Policía Federal dice que son 17 mil personas; 4 mil ya están en la capital mexicana. Es un éxodo.


La sangría de gente es apenas una muestra que permite intuir la profundidad de la crisis hondureña: servicios públicos devastados, salarios de chiste y un presidente impopular que simboliza un sistema opresivo con toda disidencia. “¡Fuera joh!”, gritan los migrantes al marchar, en referencia al presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.


En este éxodo viaja gente de las dos ciudades principales de ese país, Tegucigalpa y San Pedro Sula, de aldeas de las zonas rurales, y trabajadores de campo guatemaltecos. Los salvadoreños también están: se acercaron en grupos más pequeños y en su propia caravana. Hay familias enteras que han sido amenazadas en sus países de origen. Cuando los padres se sienten en peligro, no dejan a sus hijos atrás.


Otros ya estaban en México, pero como su trámite de refugio no avanzaba, las caravanas se transformaron en la manera obvia de subir al norte por un país peligroso, sin tener que pagar los costos del “pollero”, ni las extorsiones de la policía o la “migra”.


En varias oportunidades durante la sucesión actual de marchas migratorias el gobierno federal mostró el garrote, con represión o demoras en la ruta durante las horas más duras del sol mesoamericano. Aunque algunos gobiernos locales ofrecieron ayuda humanitaria, la respuesta solidaria de los pobladores que recibieron a los centroamericanos rebasó a la autoridad, en un despliegue de redes de ayuda y autoorganización como el ocurrido tras el sismo del 19 de setiembre de 2017. Los mexicanos tienen el migrar en la genética, y las respuestas xenófobas se mantienen confinadas a las redes sociales.


Antes de que la primera caravana saliera de Chiapas, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, anunció el plan de contención Estás en tu Casa. Según sostuvo en un comunicado la coordinadora de los migrantes centroamericanos en México, la medida no ofrece nada distinto a lo que ya garantiza la legislación vigente, mientras reduce la posibilidad de solicitar refugio a los estados de Chiapas y Oaxaca. La respuesta del éxodo fue seguir caminando.


Los primeros miembros de estas caravanas que pidieron refugio en territorio mexicano fueron recluidos por el Instituto Nacional de Migración (Inm) en la Feria Mesoamericana de Tapachula durante más de dos semanas. El confinamiento duró hasta el 5 de noviembre, cuando se anunció el cierre del predio y se desalojó sin aviso previo ni planificación a unas 2 mil personas, según denunció la Misión de Observación del Éxodo Centroamericano en Chiapas, integrada por diversas organizaciones sociales.


Ahora el gran campo de refugiados está en Ciudad de México. La autoridad local armó lo que llama un “puente humanitario” para coordinar la ayuda, que concentró en un solo punto: el estadio Jesús Martínez, “Palillo”, ubicado en la ciudad deportiva Magdalena Mixhuca, de la capital mexicana.

Arde Honduras.


La primera vez que esta cronista cubrió la ruta migrante en México, los hondureños ya eran mayoría. Sentado bajo la pequeña línea de sombra del albergue de la ciudad chiapaneca de Palenque, un trabajador de la industria textil hondureña de 33 años trazó en 2015 los motivos que hay detrás de lo que ahora ocurre.


“La gente se ha rebelado en San Pedro, en Tegucigalpa, en Comayagua, pero ellos responden con su Policía Militar para gasear y golpear a las personas y luego hacen que los medios tarifados no publiquen cuando hay manifestaciones contra el gobierno”, explicó.


Recordó el golpe de Estado de 2009 y el posterior estado de sitio que duró seis meses –con toque de queda a partir de las 5 de la tarde–, los escándalos públicos de corrupción que fueron cebando el malestar entre la gente, los bajos salarios que ahogaron a los pocos que tenían trabajo: “1.500 lempiras (60 dólares) a la semana y explotados los siete días”.


“Cuando empezaron los movimientos, muchos nos quejamos. No han querido bloquear las redes sociales porque las usan para intimidarnos. En Facebook no se puede publicar cosas contra el gobierno”, contó el hondureño. Mencionó como ejemplo la persecución al periodista David Romero, quien luego sería condenado a diez años de prisión por difamación, tras revelar un millonario desfalco del oficialismo en el Instituto Hondureño de Seguridad Social.


En aquel entonces el hombre migraba a escondidas, porque el Plan Frontera Sur llevaba un año en pie y la ruta mexicana estaba llena de retenes de la migra. Todos los albergues, en su mayoría pertenecientes a congregaciones religiosas, ya anunciaban que las violaciones a los derechos humanos de la gente en tránsito se habían disparado, debido a la militarización sin pausa de los estados del sureste.
Es en ese marco que debe leerse el avance de las fuerzas armadas mexicanas sobre la frontera con Guatemala que se vio el pasado 19 de octubre en el río Suchiate, cuando ingresó el éxodo actual. Se trata de la culminación de un proceso represivo que ya lleva cuatro años y que busca cerrar la frontera sur de México hasta convertirla en el verdadero muro prometido por el presidente de Estados Unidos (véase Brecha, 26-X-18).


Entre quienes llegaron por estos días a Ciudad de México, una joven de 26 años del departamento hondureño de Yoro denunció lo mismo que aquel obrero: trabajo doméstico con cama –un día libre cada 15– por 1.500 lempiras la quincena. Ella tiene un hijo de 10 años que dejó con su madre y al que tiene que mantener.


“Honduras está atrapada en un círculo vicioso de bajo crecimiento debido a factores como la violencia, el escaso dinamismo de la economía y la debilidad institucional. Hay un agotamiento del sistema político tradicional hondureño, que no responde a las necesidades de la población”, analizó en entrevista con Brecha el economista Noé Pino.


Pino fue presidente del Banco Central de Honduras, ministro de Finanzas y embajador en Washington. Actualmente se desempeña como docente universitario. Según él, la migración que hoy vemos convertida en una situación dramática comenzó tras los efectos del huracán Mitch, en 1998.


La ola migratoria ha quedado registrada en las cifras de expulsión. “Si tomamos en cuenta la última década, Estados Unidos ha estado deportando entre 70 mil y 80 mil hondureños al año”, explicó Pino. “No nos debe extrañar lo que estamos viendo ahora. Se venía dando diariamente”, señaló el economista, y mencionó además que desde los últimos años México deporta una cantidad similar a la de su vecino del norte. Ahí se ve uno de los efectos del Programa Frontera Sur: en un año y medio –entre fines de 2016 y abril de 2018– México deportó a Centroamérica 60 mil niños y adolescentes, sin más proceso que una entrevista.


“Tenemos las cifras de las deportaciones, pero no sabemos cuánta gente se queda irregularmente en Estados Unidos, cuántos logran evadir la deportación”, agregó el experto. Esas personas son clave para Honduras, por el peso que ocupa en su economía el envío de dinero que hacen desde el exterior. “Se calcula que para 2018 vamos a recibir alrededor de 4.600 millones de dólares, lo que hace de las remesas la principal fuente de ingreso por exportaciones. Esto quiere decir, puesto en término muy gruesos y muy duros, que el principal producto de exportación de Honduras son las personas”, sostuvo Pino.


En ese sentido, el periodista y ex diputado opositor Bartolo Fuentes afirmó a Brecha: “Juan Orlando Hernández no tiene ningún interés en detener la migración. Lo que no quiere es que se haga pública, pero a él le gustaría que se fueran 50 mil para bajar la presión en el país”. Fuentes acaba de salir de Honduras por el temor a una detención arbitraria (véase “Persigan al mensajero”). El gobierno hondureño lo señala como el promotor de la caravana, algo que tanto él como otros integrantes del éxodo desmienten.


Cruzar México.


Cuando atravesó el estado de Chiapas la primera de las actuales caravanas, el gobierno federal mandó a su policía y a agentes de Migración para “explicarle” la propuesta del presidente a la cabecera del éxodo. Los retuvo casi cinco horas sobre el asfalto caliente hasta que les permitió el paso. A la segunda caravana también le cerró el camino en el puente binacional Rodolfo Robles, sobre el río Suchiate, mientras la marina impedía el abordaje de la gente a las balsas. Los migrantes armaron un pasamano para cruzar, con sus hijos y sus cosas sobre la cabeza, mientras un helicóptero les volaba encima con el ruido ensordecedor de sus aspas.


En uno de los grupos grandes detenidos en la frontera vino un costarricense de 43 años que relató así a Brecha el cruce: “Salimos como 400 personas en una caravana de (la ciudad guatemalteca de) Tecún Umán, pero cinco quilómetros antes de entrar a Tapachula nos emboscaron y nos cayeron Migración y los federales, con cuatro buses adelante, las ‘trocas’ en que andan ellos, los antimotines. Nosotros nos agachamos y vino uno de los antimotines y comenzó a pegarle a un muchacho hondureño”. A ese siguieron otros golpes y “luego ya todo fue un desmadre”. En su mayoría quedaron detenidos. El hombre contó que sólo nueve pudieron escapar tras esconderse en un matorral cercano, y llegaron a Ciudad de México pagando transporte.


Junto a él, una muchacha flaquita comentó que había venido en autobús desde la localidad veracruzana de Acayucan. Por ese viaje pagó unos 600 pesos mexicanos (30 dólares). En conjunto con su hermano también pagaron el boleto de otra muchacha que viaja con un niño. Según dijo, en ese autobús“eran puros hondureños”, y explicó que ellos han pagado el transporte de buena parte de los trayectos que han recorrido.


De esos gastos también habló a Brecha Tomás González Castillo, un fraile que comanda el albergue La 72. “Una comida para 7 mil personas ¿quién la da? Hay una organización colectiva de los pueblos por donde van pasando, eso ya es un gasto enorme. Ahora, multiplícalo por dos o tres comidas al día. Es mucho dinero”, subrayó el sacerdote.


González Castillo contó que también ingresa gente por la zona donde trabaja, en la frontera del estado de Tabasco que da al Petén guatemalteco: “La mayoría entra por Tapachula, pero hay muchos que por ser rechazados están tomando nuestra ruta, por Tabasco. En el albergue, en diez días llegaron 1.500 personas. Es lo que habitualmente recibimos en un mes. Está migrando todo tipo de gente, pero en su mayoría son de Honduras”.


El fraile fue crítico con las nuevas autoridades que actúan en el tema. El futuro gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció que el académico Tonatiuh Guillén estará al frente del Inm y que Andrés Ramírez Silva, un ex funcionario de Acnur, encabezará la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. “El Inm está perdido. No creo que una persona pueda componer esto, por mucha voluntad política y buena intención que tenga. Están prometiendo demasiado, y creo que tienen que poner los pies sobre la tierra”, sostuvo González Castillo.


El religioso, un referente en el tema de la movilidad fronteriza, denunció que los propios agentes estatales atacan a los migrantes, les cobran por pasar y los extorsionan ofreciéndoles seguridad.


Pánico en Veracruz.


Desde la noche del sábado 3 de noviembre hasta el momento de publicarse esta nota los miembros de la primera caravana vienen llegando a Ciudad de México con cuentagotas, en contraste con el impulso masivo con que lograron cruzar la frontera guatemalteca.


La situación, que agrava la vulnerabilidad de los migrantes, es en buena medida responsabilidad del gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes. El 2 de noviembre Yunes había prometido 150 camiones para trasladar a los integrantes de la caravana desde la ciudad veracruzana de Sayula de Alemán hasta la capital mexicana. Dos horas más tarde el jerarca negó esa ayuda con el pretexto de que la Ciudad de México no tenía las condiciones para recibirlos.


La Misión de Observación del Éxodo Migrante en Veracruz denunció “la dispersión del éxodo en 300 quilómetros de ruta” de ese estado, “producto de la frustración, el desconcierto y la desesperación” provocadas por la acción del gobernador. Un miembro de esa organización de la sociedad civil relató a Brecha un panorama desolador, de “mucho caos”, luego de que la gente se lanzara a la carretera y recorriera los 70 quilómetros que separan Sayula de Alemán de Ciudad Isla, epicentro de una región de enorme peligro, donde son comunes las desapariciones forzadas y el accionar de las organizaciones criminales.


Los antecedentes violentos de la zona, que comprende el límite entre Veracruz y Oaxaca, por donde pasó la caravana, multiplicaron los titulares de prensa que decían que una parte de la gente había sido “secuestrada por camioneros y entregada al cartel de Los Zetas”. Aunque nadie ha podido confirmar ese extremo, el ombudsman de Oaxaca, Arturo Peimbert, alimentó los rumores al afirmar que tiene indicios de que entre 80 y 100 migrantes están desaparecidos. El funcionario dijo basar su denuncia en su propia impresión de lo ocurrido en la ruta y en testimonios que él mismo recogió.


En una entrevista radial (Radio Fórmula, 5-XI-18) Peimbert reconoció no tener cómo contactar a los denunciantes de esas supuestas desapariciones, por lo que no puede comprobar si ya se reencontraron con quienes buscaban. Tampoco ha dado nombres o fotografías de las personas faltantes, lo primero que se hace en casos de desaparición. Desde la Misión de Observación en Veracruz sostuvieron que no hay forma de dar una certeza absoluta del destino de cada uno de los migrantes que pasaron por ese estado.


A pesar de la irresponsabilidad de las autoridades, de haber menguado sus fuerzas tras padecer lluvias, lodazales y decenas de noches durmiendo en el suelo, y de saberse engañada por los gobernantes, la gente se las ha ingeniado para concentrarse por miles en la capital mexicana. La caravana decidirá en asamblea cómo continuar. Dicen que seguirán hacia el norte.


Tierra para todos


Mientras el éxodo se mueve por México, un pequeño grupo de mujeres centroamericanas entró al país por el paso fronterizo entre la localidad chiapaneca de Talismán y la aldea de El Carmen, en el departamento guatemalteco de San Marcos.


Conforman la 14ª Caravana de Madres Centroamericanas de Migrantes Desaparecidos en México, que hacen lo que las autoridades no encaran: buscarlos. En este año, tres mujeres (una nicaragüense y dos hondureñas) se reencontraron con sus hijos, con quienes llevaban una década sin contacto.


Es el resultado de la alianza del Movimiento Migrante Mesoamericano (una organización mexicana) con los comités de familiares de migrantes desaparecidos de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Al llegar a Ciudad de México, durante el Foro Mundial de las Migraciones, las mujeres de esta caravana participaron como la delegación centroamericana en la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos, y se reunieron con el otro polo migratorio: el que recorre el camino entre África y Europa.


Las mujeres que buscan a aquellos originarios de Túnez, Argelia, Senegal y Mauritania desaparecidos en los pasos hacia Italia y España expresaron su reconocimiento al avance de las centroamericanas para empujar la desidia oficial.


En los 14 años que lleva realizándose, la Caravana de Madres ha encontrado a 301 personas que estaban desaparecidas en México. Cada año las mujeres recaban pistas con un método sencillo: extienden las fotos de los miles que faltan a lo largo de las distintas rutas migratorias que existen en el país, y le piden a la gente de los pueblos que las miren y digan si reconocen a alguien. Así de sencillo.
Luego siguen esas pistas y se las entregan a la autoridad para sus búsquedas oficiales. También preguntan entre los que viven aquí y son de allá si tienen contacto con sus familias, o si desean que ellas las busquen.


Junto a mujeres como Fatma Kasraoui, que busca a su hijo Ramzi Walhasi desde 2011 –desaparecido al migrar junto a otros nueve jóvenes de su barrio tunecino–, y Souad ben Sassi, madre de Bader Msalmi –también desaparecido desde 2011, cuando salió hacia Italia–, llegó Imed Soltani.


A Soltani le faltan dos hermanos, Slim y Bethesen, que tenían 31 y 27 años al desaparecer en marzo de 2011. Además preside la organización La Terre pour Tous, de Túnez. Formalmente el Estado reconoce 504 personas desaparecidas, pero las madres cuentan 2 mil.


Gracias a la traducción de Yu, una de las voluntarias de la cumbre, Soltani dijo a Brecha en francés que son las madres quienes en realidad presiden la organización, y que él ocupa el cargo formalmente.
“Nuestro trabajo es contra las políticas de la Unión Europea y el sistema actual, en que los gobiernos funcionan como el coyote. Al mismo tiempo que empujan a estos jóvenes a salir, les ponen barreras. Son políticas que han construido muros contra las personas que se mueven”, afirmó.


Soltani sostuvo que estas organizaciones de madres de desaparecidos, que se han formalizado en el último año, son una forma de reclamar a los gobiernos por su responsabilidad en la desaparición de migrantes, “mostrarles lo que han ocasionado con sus políticas”.


Su preocupación y la de las madres de su organización son los campos de refugiados en Libia, donde se concentra a los migrantes en condiciones precarias y se busca impedir su salida hacia Europa.
“El problema con Libia es que el gobierno no funciona como tal, sino que hay muchas mafias a cargo. El gobierno de Italia y el de la Unión Europea han trabajado con esas mafias dándoles fondos para que bloqueen el tránsito de la gente”, dijo Soltani.


El propósito de La Terre pour Tous es realizar una caravana que salga de Túnez hasta esos campos de refugiados, como forma de pronunciarse contra estas políticas, según explicó el militante.
“Con esta cumbre mundial pudimos entender que las madres pueden contar unas con otras, que la voz de Túnez puede escucharse en México y la de México en Túnez. La solidaridad y reciprocidad es lo más importante que me llevo”, agregó.
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Con Bartolo Fuentes


Persigan al mensajero


Desde el 12 de octubre, medios y autoridades hondureñas acusan a Bartolo Fuentes de ser el promotor y organizador del éxodo migratorio que ha dejado al descubierto las carencias del gobierno liderado por Juan Orlando Hernández.


Además de periodista, Fuentes también fue diputado por el partido Libre, pero sostiene que hace tiempo dejó de tener poder político. En abril pasado se unió en México a la caravana organizada por Pueblo sin Fronteras, una organización de Estados Unidos que logró conseguir asilo en ese país para el 93 por ciento (347 de 401) de quienes marcharon en aquella ocasión.


El grupo asesoró a la gente sobre la ley migratoria estadounidense y disuadió de solicitar refugio a quienes no tenían el perfil para superar la entrevista “de miedo creíble”. Esta se trata de un interrogatorio hecho a cada persona que pide asilo en Estados Unidos, en el que la autoridad migratoria decide si creer o no que el solicitante ha sufrido persecución o torturas en su país de origen, y con base en ello lo acepta o lo deporta.


Fuentes trasmitió la caravana de abril y generó material para un programa de televisión llamado Los migrantes. Por el mismo motivo se sumó al grupo que salió el 12 de octubre desde San Pedro Sula: para trasmitir y acompañar a los que entonces se calculaba serían unos 500 hondureños. Un mes después, se estima que son más de 7 mil los que han entrado a México.


El ex diputado denuncia que sufre una criminalización contradictoria: lo acusan de cobrar a las personas como “coyote” y también de pagarles con dinero extranjero para que migren. Las autoridades –estadounidenses y hondureñas– lo vinculan con George Soros, con el gobierno de Venezuela, con los demócratas de Estados Unidos y con el depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, quienes habrían depositado su autoridad en un solo periodista de un departamento del norte del país.


Fuentes salió de Honduras por sugerencia de una organización que protege la libertad de expresión, ante el peligro de ser detenido arbitrariamente. Esta entrevista se hizo en México, durante la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos, celebrada entre el 2 y el 4 de noviembre en paralelo con el Foro Social Mundial de las Migraciones.


—¿Cómo fue su detención cuando cubría el inicio del éxodo?


—Fui detenido en Guatemala durante cuatro días en un “albergue de Migración” que está en la zona 5 de la capital guatemalteca. Es una cárcel: me quitaron el cinturón, los cordones de los zapatos y mis pertenencias, y me tenían bajo llave. Fui deportado a Honduras el viernes 19 de octubre. No tuve en Guatemala ninguna acusación criminal, la gente de Migración me acompañó hasta Tegucigalpa.
Al llegar al aeropuerto había como ocho oficiales de la policía nacional, y en un momento intentaron evitar que yo saliera. No sé si por temor, porque había mucha gente esperando, entre periodistas y amigos, o realmente querían llevarme detenido, pero lo hicieron al grito de “¡No lo dejen salir!”. Entró la gente y me arrebató, prácticamente, de las manos de la Policía.


—¿Por qué denuncia que se lo acusa sin pruebas?


—Antes de que fuera deportado a Honduras, la canciller de la república (María Dolores Agüero) hizo una conferencia de prensa en la que me menciona seis veces por cosas de las que no soy responsable y que además no son delitos. Me enteré, por otras vías, de que el gobierno llevó un expediente al Ministerio Público para que procediera en mi contra. Pero lo que llevaron fueron artículos de periódico, declaraciones de los mismos funcionarios de gobierno y capturas de pantallas de las redes sociales.


Sin embargo, yo sé que en Honduras la fiscalía no aplica la ley y no actúa con independencia, sino que recibe órdenes de la presidencia. Así tenemos más de cien compañeros que, por estar con una cacerola protestando tras el fraude electoral, están judicializados. No hay necesidad de que le aporten pruebas a un juez, si la fiscalía presenta eso y le dicen “mándelo a la cárcel”, me van a mandar.


—¿Hay arbitrariedades?


—Claro. Me van a tener dos años para después decirme que soy inocente, porque no van a poder probar nada. Para evitar eso salí del país, por recomendación del Comité por la Libre Expresión (C-Libre). Por medio de unos compañeros presentaré una querella contra la canciller Agüero, para que responda por sus declaraciones.


Si los funcionarios se atreven a decir en el tribunal que soy un coyote y un traficante, que se atengan a las consecuencias. Yo jamás le he cobrado a nadie por llevar a otra persona, no he sido coyote. Y si promoví o no la caravana, puede decirse que a lo mejor sí, por mis opiniones. Lo que yo escribí fue: “Migrantes, no se vayan solos”, porque tengo casi 20 años de estar viendo el sufrimiento de la gente. Los matan, los violan, llegan mutilados. El gobierno sólo presenta sus estadísticas, no lo inmuta nada de eso. A uno le toca vivir esos sufrimientos a diario, cuando las madres le preguntan a uno y le cuentan, o cuando están intentando repatriar un cuerpo. Son gente pobre, y les dicen que vayan a Tegucigalpa, cuando la gente no tiene ni para el pasaje.


—¿Va a pedir protección en México?


—Por ahora no pienso solicitar refugio ni asilo. Lo que quiero es regresar a Honduras con la garantía de que no voy a ser perseguido ni mandado a la cárcel. Que pare la campaña de odio que tiene el gobierno de manera directa a través de los medios que ellos pagan, pues. Es una criminalización terrible que pone en riesgo mi vida.


Yo no tengo poder económico, ni siquiera político. Ahora ya no soy funcionario, no soy nada. Pero la verdad es poderosa y la palabra dicha en favor de la justicia pega. Ellos ahora no pueden controlar la circulación de las ideas, porque están las redes sociales. Yo escribí en Facebook y ha servido.


Me siento perseguido, triste de estar lejos de mi familia, me da miedo en determinados momentos, pero no me paraliza. Cuando uno viene a este foro de gente de tantas partes del mundo que está luchando, no es momento de echarse para atrás. A pesar de lo que le toque vivir a uno, hay que ir para adelante. No nos podemos callar estas realidades.

 

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Control y caos. Honduras, entre la expulsión y la esclavitud

Las escenas recorrieron el mundo: miles de familias hondureñas cruzando hacia el norte fueron interceptadas en la frontera con México por fuerzas de robocops con escudos de plástico, toletes y gases lacrimógenos. Mujeres u hombres defendían a sus niños cargándolos mientras enconchaban el cuerpo. La gente arremetía contra las cercas de seguridad. Los presidentes de Honduras y Guatemala pedían su retorno. Donald Trump vociferaba contra la ineptitud de los presidentes centroamericanos y amenazaba cortarles toda ayuda, por permitir que “hordas de delincuentes” amenacen SU frontera.

Días después hubo un segundo envión que en la frontera mexicana enfrentó con palos y piedras las balas de goma, los toletazos y gases. Un tiro en la cabeza mató a un caminante.


El caos fue mayor: que si avanzan, que si los regresan, que si se evaden por el río en lanchas, que si los meten a refugios o a campos de concentración, que si el gobierno mexicano (el que va a entrar, que de algún modo ya funciona), les otorga asilo y les ofrece empleo. Y entonces unos huyen y otros no saben qué hacer. Faltan medicinas, comida, techo, cuidados mínimos para infantes y mayores por igual. Circulan videos de personajes repartiendo dinero para emprender la marcha. Proliferan y se confrontan narrativas.


Hay quien mira la mano de Trump que con esta marcha se posiciona contra las fronteras abiertas y contra la entrada de personas calificadas de subnormales, degeneradas y criminales y promueve descalificación y expulsión en aras de las elecciones internas estadunidenses de noviembre.


Gobernando desde twitter, Trump colecciona frases: “Pandilleros y otras personas muy malas están mezcladas con la caravana que se dirige a nuestra frontera Sur. Por favor, regresen, no serán admitidos en Estados Unidos a menos que emprendan el proceso legal requerido. Esto es una invasión y nuestros militares estarán esperándolos”, es la frase más circulada. “Miro al partido demócrata conducir este asalto a nuestro país (porque quieren fronteras abiertas y leyes débiles vigentes) desde Guatemala, Honduras y El Salvador, cuyos líderes no están haciendo lo necesario para impedir que este flujo de personas, incluidos muchos criminales, entren a México rumbo a Estados Unidos”. Y más: “El asalto a nuestro país en nuestra frontera sur, incluidos elementos criminales y DROGAS, que escurren hacia dentro, es más importante para mí, como presidente, que el comercio o el ‘USMCA’. Esperamos que México frene esta embestida en su frontera norte. ¡Es culpa de los demócratas y sus leyes débiles!”.


Hay quien culpó a Maduro, a un contendiente de la izquierda hondureña, y en el paroxismo de la rumorología, Trump comenzó a alegar en sus twitazos que habían aprehendido gente de Medio Oriente en Centroamérica ligada a la caravana.


Con gran responsabilidad, The Guardian rastreó el rumor a una información de Pete Hegseth del programa televisivo Fox and Friends, que afirmó que en Guatemala habían capturado gente del Estado Islámico, según “un discurso del presidente Jimmy Morales al periódico Prensa Libre”, donde declaraba haber capturado cien terroristas. “El secretario de Inteligencia, Mario Duarte, indicó que los detalles de estas capturas son información reservada”. Sam Wolfson, del Guardian, no dejó de anotar que el discurso de Morales “ocurrió el 11 de octubre, días antes que se formara la caravana. No hay otros informes de que miembros de ISIS hayan sido descubiertos en dicho país”. Pero las informaciones fueron retomadas por otras publicaciones, sin especificar detalles, como Judicial Watch, buscando confirmar alguna conexión entre caravana y terroristas. Por eso el link dice: “terroristas-de-isis-capturados-en-guatemala-conforme- avanza-la-caravana-a-eu”. Trump tuvo que reconocer que no tenía mayor evidencia de estos rumores.
El Guardian anota que Trump acusa a los demócratas de estar tras el éxodo hondureño al afirmar: “un montón de dinero fue entregado a la gente para llegar a la frontera en vísperas del día de elecciones”. Se rumora que Soros y sus ONG están inmiscuidos. El periódico hondureño La Tribuna, y hasta el mismísimo padre Solalinde miran la mano de Georges Soros en el éxodo, del mismo modo que antes, se dice, respaldó las llamadas “revoluciones de colores” en Yugoslavia y Medio Oriente.


Sea o no cierta la implicación de Soros, o de los aparatos de inteligencia estadunidenses de Trump con tal de crear la percepción de riesgo si llegaran más demócratas al poder en las elecciones intermedias estadunidenses, lo innegable es el enorme caos, la confusión, devastación, despojo y violencia que sufre el pueblo hondureño desde al menos el siglo XIX, cuando Estados Unidos fijó el destino de la nación como un espacio, primero predado como república bananera por la United Fruit y luego utilizado para confrontar, desestabilizar y corromper cualquier movimiento contrario a los intereses corporativos en la región.


Honduras se transformó en un gran escenario para operaciones encubiertas. Luis Hernández Navarro apunta: “Honduras, escribió Gregorio Selser, es una república alquilada al imperio, es el portaviones estadunidense en América Central. Hoy es, además, un buque insignia de la narcopolítica continental que hace agua”.


Es imprescindible entender que la gente huye de condiciones de violencia, confusión y deshabilitación extremas donde se ha hecho imposible la vida cotidiana, ya no digamos las labores creativas que le permitieran a la población ejercer sus propias estrategias de sobrevivencia. Donde las escenificaciones de movimientos forzados de población, mediante engaños, han sido parte de su historia reciente, como sabemos quienes vivimos la guerra Contra en Honduras que movilizó al exilio a miles de “refugiados” procedentes de Nicaragua, con el fin de vaciar regiones, predar ayuda humanitaria, ejercer controles extremos sobre la población desplazada incluido el reclutamiento forzoso, e intensificar la guerra contra el entonces Estado del sandinismo triunfante.


Hoy en Honduras se impone la siembra de palma aceitera a punta de paramilitares, los cárteles transnacionales se disputan el cultivo y tráfico de drogas y la vida no vale ni siquiera una mirada porque el violento caos cotidiano es la moneda de cambio.


Las cifras oficiales dicen que al año son asesinadas 57 personas por cada 100 mil habitantes: 14 personas diarias. Honduras es uno de los países más violentos del mundo, en particular San Pedro Sula: se dice que la ciudad más violenta del planeta.


Según datos sistematizados por 321.org, en la región la gente vive con menos de 1.9 dólares al día. El 64.3% de su población vive por debajo de la tasa de incidencia de pobreza. El punto más álgido según Philip Alston, el relator de extrema pobreza de la ONU, es que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la propia ONU han fomentado “agresivamente” la privatización de servicios básicos.
Según Alston: “Privatizar la justicia, la protección social, las prisiones, la educación, la sanidad básica y otros bienes públicos esenciales, no se puede hacer a costa de tirar por la ventana la protección de los derechos humanos”. La destrucción y el acaparamiento de la infraestructura cotidiana de la vida es lo que promueven las Zonas Económicas Especiales, enclaves de desvío de poder donde funciona un gobierno privado dentro del Estado nacional y se acaparan paulatina o repentinamente las funciones “normales” de los ámbitos de competencia “legal”.


La expansión frenética y masiva de plantaciones, paramilitarismo, sicariato y deshabilitación impuestos por las corporaciones y el crimen organizado hacen de Honduras un “paraíso de inversión” y un basurero de la vida humana, por el amedrentamiento y la precarización generalizadas. Quienes migran, en este exilio forzoso que parece diseñado para cumplir varios planes a la vez, serán detenidos si logran llegar a Estados Unidos y ahí cumplirán con ser mano de obra esclavizada (un dólar diario) en los centros de detención privados, tan caros al sistema judicial estadunidense.

 

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Duque busca atraer inversión extranjera con su primera reforma tributaria

El presidente colombiano promete ante empresarios de 40 países "reducir la carga a los que generan empleo"


El Gobierno colombiano enviará esta semana al Congreso una reforma tributaria que refleja una de las obsesiones de su nuevo presidente, Iván Duque. Esto es, presentar a Colombia ante la comunidad internacional como un país atractivo para invertir. La nueva legislación, que el mandatario esbozó el lunes ante inversores de más de 40 países, busca, aseguró, “reducir la carga tributaria a los que generan empleo a esas micro, pequeñas, medianas y grandes empresas” y que “este país genere más empleo formal”.


El Ejecutivo propondrá, por ejemplo, una exención de 10 años del impuesto de renta a los empresarios que inviertan en el campo, con proyectos de desarrollo productivo agroindustrial, con la condición de generar “un mínimo de puestos de trabajo”. “Sí, Colombia está creciendo quizás por encima de muchos países de la región este año, casi el 3%, un 2.8%, y muy seguramente el año entrante la meta que quiero trazarme es que lleguemos al 4% para seguir creciendo”, enfatizó Duque, que hizo hincapié en la importancia del turismo y de la llamada economía naranja, es decir, las industrias creativas, en un país tradicionalmente vinculado al sector extractivo.


“En temas como robótica, inteligencia artificial… economía naranja, también cero impuestos de renta por los primeros cinco años a cambio, por supuesto, de generar un mínimo en puestos de trabajo”, prometió el mandatario. “En el emprendimiento de nuestro país entra a jugar un papel fundamental la música, el diseño, el cine, la literatura, festivales, carnavales, arquitectura, publicidad, joyería”, agregó.


Con respecto al turismo -“el nuevo petróleo de Colombia”, dijo-, el presidente se fijó una meta: “Nuestra apuesta es que Colombia tenga 6 o 7 millones de turistas en estos cuatro años y que podamos abrir un camino de políticas de largo plazo para que rápidamente pueda superar el umbral de los 10 millones de turistas”.


Para lograr los objetivos que se propone, Duque intentará concretar uno de los compromisos de la campaña electoral: reducir la burocracia y adelgazar la Administración. Con esta reforma, el Gobierno intenta atraer capital extranjero. El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo puso en marcha un plan de estímulo bautizado como Estado Simple, Colombia Ágil. El objetivo final consiste en "eliminar, racionalizar y agilizar trámites que se vuelven muchas veces en un dolor de cabeza para el sector privado”. "En estos casi 90 días ya llevamos cerca de 50 trámites intervenidos, llegaremos a 100 antes de terminar el año y esperamos que en el primer año de gobierno tengamos cerca de 900 trámites, porque lo que nos interesa es que el Estado no sea obstáculo", aseguró el mandatario.

F. MANETTO
Bogotá 30 OCT 2018 - 17:02 COT

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Condenan defensores de DH operativo contra la caravana

Arriaga, Chis., Unos 200 policías federales trataron de impedir el paso de la caravana de centroamericanos cuando ingresaba al estado de Oaxaca, para "informarle" acerca de los beneficios de la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto de que regularicen su situación migratoria y se acojan al programa Estás en tu casa para obtener trabajo y educación, entre otros beneficios.

"Esta oportunidad se ha venido construyendo con las cosas que el gobierno considera que reúnen todos los requisitos de lo que ustedes necesitan para tener una estancia en nuestro país", dijo el comisario general de la división de Gendarmería de la Policía Federal (PF), Benjamín Grajeda Regalado, a los representantes de los migrantes.

"Para aquellos que decidan ad¬herirse al programa, estamos listos para trasladarlos y tenemos todos los medios para que inicien los trámites. Estamos aquí por una razón humanitaria, pues ya no queremos que esos grupos vulnerables se sigan arriesgando; les pedimos la oportunidad de explicarles de primera mano las dudas que hayan quedado en el aire y quienes estén de acuerdo los acompañaremos para que lleguen a un lugar donde no pasen problemas."

Los centroamericanos partieron a las 3 horas de este sábado de Arriaga, Chiapas, hacia Tapanatepec, Oaxaca, pero en los límites con esta entidad había un retén con unos 200 uniformados.

Un kilómetro antes de llegar al retén –cerca de las 5 horas– detuvieron su marcha mientras representantes de las comisiones nacional y estatales de los derechos humanos de ambas entidades fungieron como mediadores para transmitir la información de Grajeda Regalado a los representantes de la caravana y viceversa.

Tras el intercambio de mensajes, el comisario de la PF y los representantes de los migrantes dialogaron varios minutos en la carretera.

"Queremos presentarles de primera mano el programa" anunciado por Peña Nieto el viernes, les dijo el jefe policiaco, acompañado por el delegado del Instituto Nacional de Migración (INM) en Oaxaca, Jacobo Rodríguez. Un representante de la caravana respondió al comisario. "Después de hacer la exhortativa, ¿van a permitir el paso?"

–La instrucción que tenemos es seguir aquí y exhortándolos para esa invitación –dijo el funcionario.

–La respuesta es "no habría paso" –sugirió el vocero migrante.

–No, sólo para aquellos que se quieran sumar [al proyecto presidencial] –confirmó el representante del gobierno.

Arturo Peimbert, defensor de los derechos humanos del pueblo de Oaxaca, expresó al responsable del operativo: "No vemos esto como medida viable, no la reconocemos, pero sí privilegiamos la paz, por eso nos ofrecemos para girar un mecanismo que ayude que no se desborden los ánimos".

Ambas partes acordaron un plazo de 20 minutos para que se despejara la carretera y cerca de las 8:05 horas, después de tres de diálogo, se dio paso libre para que continuaran su marcha a Tapanatepec, Oaxaca.

A su llegada a ese municipio, los centroamericanos se concentraron en el parque central y otros en calles aledañas. Muchos, cansados, lastimados de los pies, otros enfermos; de inmediato personas altruistas les ofrecieron comida caliente.

Más tarde informaron que dejarán Tapanatepec a las 4 horas de este domingo, un contingente rumbo a Niltepec y otro a Juchitán.

Por la noche trascendió que los representantes de los desplazados acordaron posponer el viaje de este domingo y continuarlo el lunes, luego de que a un migrante guatemalteco se le atribuyó el intento de robarse un niño, lo que ocasionó que unos 100 centroamericanos intentaran golpearlo. El presunto raptor se ocultó debajo de una banca donde se mantuvo protegido por ciudadanos mexicanos, que lo entregaron a la policía sano y salvo. Al mediodía de hoy definirán el siguiente paso.

Elio Henríquez y Diana Manzo
Corresponsales

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El 24 de octubre de 2016, miles de empleadas de toda Islandia abandonaron sus puestos de trabajo a las 14:38 en portesta por el hecho de que sus salarios eran inferiores al de los hombres. (Arnþór Birkisson)

Islandia es un gran lugar para ser mujer. Cada año desde 2009 encabeza el Informe sobre la Brecha Global de Género del Foro Económico Mundial. En 1980 eligió a la primera presidenta del mundo, Vigdís Finnbogadóttir y, en 2009, eligió a la primera ministra abiertamente lesbiana, Jóhanna Sigurðardóttir. La primera ministra actual, Katrín Jakobsdóttir, también es una mujer.


El 1 de enero de 2018, Islandia se convirtió en el primer país del mundo en aplicar oficialmente la Ley de igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, una ley histórica que exige a las empresas con, por lo menos 25 personas en nómina, que demuestren que pagan a hombres y mujeres por igual, si no quieren exponerse a un multa.


Los empleadores con 250 empleados o más deberán haber implementado el estándar de igual remuneración para el 31 de diciembre de este año. Según el número de trabajadores en nómina, otro grupo de empresas deberán proceder a la implementación de la legislación para finales de 2019, de 2020 o de 2021, de ahí que los efectos no sean inmediatos.


Lo que ha llevado a las mujeres de toda Islandia a acordar dejar de trabajar el día de hoy (24 de octubre) exactamente a las 14:55 para sumarse a la Huelga de las Mujeres de 2018y exigir la igualdad de ingresos y el fin de la violencia de género, bajo el lema “No cambiemos a las mujeres, cambiemos la sociedad”. El momento es trascendente y la hora de inicio de la huelga simboliza que, de media, las mujeres islandesas ganan el 74% de los salarios de los hombres. Si aplicáramos ese porcentaje a las horas trabajadas en un empleo de 9 a 5 estándar, las mujeres estarían trabajando sin recibir remuneración a partir de las tres menos cinco minutos de la tarde.


Las profesiones en las que predominan mujeres, como las maestras de jardín de infancia y de primaria, las comadronas o las enfermeras, ocurre que, los salarios son inferiores al de otras profesiones que requieren cualificaciones similares. Estas diferencias sistemáticas sólo se hacen patente cuando se comparan los salarios de todas las mujeres con los salarios de todos los hombres.


Una de las organizadoras de la Huelga de Mujeres, Maríanna Traustadóttir, asesora especial sobre igualdad de género de la Confederación del Trabajo de Islandia (ASÍ), que también participó en la creación y aplicación de la Ley de igualdad de remuneración, señaló a Equal Times que “las marchas de protesta de Kvennafrí [o ’Día de huelga de la mujer’] en Islandia se han centrado tradicionalmente en las diferencias salariales entre los hombres y las mujeres, y las mujeres se manifiestan para exigir la igualdad salarial. Por supuesto, a través de los años, las manifestantes también han aprovechado la oportunidad para exigir igualdad en otros ámbitos, y llevan carteles de protesta contra la violencia contra las mujeres y la cultura de la violación”.


La primera Huelga de Mujeres se celebró en 1975, coincidiendo con el inicio del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer. El 90% de las trabajadoras de Islandia –25.000 personas– participaron en la huelga para exigir la igualdad de derechos. Las mujeres de todo el país se negaron a trabajar, a realizar tareas domésticas o a cuidar a los niños durante el día.


La siguiente Huelga de Mujeres tuvo lugar diez años después, en 1985, y comenzó a las 14:00 horas. Alrededor de 18.000 mujeres participaron bajo el lema “Mujeres, unámonos”.
En 2005, la hora de inicio de la protesta –14:08– se calculó sobre la base del tiempo que las mujeres tendrían que dejar el trabajo para obtener el salario equivalente al de los hombres, y más de 50.000 mujeres marcharon bajo el lema “¡Mujeres, digámoslo en voz alta!”. En 2010, el paro de las mujeres comenzó a las 14:25, y se incluyó entre los objetivos de la protesta sensibilizar sobre el problema de las agresiones sexuales. Una vez más, 50.000 personas secundaron la huelga. En 2016, entre 15.000 y 20.000 personas comenzaron a manifestarse a las 14:38. Este año se convoca la sexta Huelga de Mujeres en la historia de Islandia. Las mujeres dejarán de trabajar más cerca de las 15:00 horas que de las 14:00 horas de antaño, dejando patente el logro alcanzado a lo largo de estos años.


Guðný Guðbjörnsdóttir, profesora de la Universidad de Islandia y exdiputada de la Alianza de Mujeres, considera que la Huelga de Mujeres de 1975 supuso un “antes y un después” y dice que planea participar en la huelga de 2018. “Este momento es muy importante, sobre todo por el #MeToo. Tenemos una oportunidad única de hacer algo al respecto. También debido a la diferencia salarial y al acto simbólico de dejar el lugar de trabajo a las 14:55, ya que de media las mujeres ganan el 74% del salario de los hombres. El empoderamiento que siento al manifestarme junto a otras mujeres es una parte importante de mi vida”.


“El sexismo cotidiano está lejos de desaparecer”


Ya se han obtenido muchas victorias en favor de los derechos de la mujer, como el acceso a los anticonceptivos y a los abortos gratuitos. Islandia también tiene permisos de maternidad y paternidad, así como guarderías asequibles. La mayoría de las mujeres regresa a su puesto de trabajo después del parto, y es muy raro que una mujer islandesa se convierta en ama de casa. Pero el movimiento feminista dominante ha sido criticado por no hacer lo suficiente por las mujeres más vulnerables, como las que viven de empleos mal pagados o las inmigrantes.


Las mujeres islandesas participaron de forma destacada en el movimiento #MeToo y miles de ellas compartieron sus experiencias de acoso sexual y agresión en las redes sociales. Estos testimonios mostraron que muchas mujeres todavía tienen miedo de volver a casa solas por la noche y esperan comentarios inapropiados en el lugar de trabajo.


“Todavía nos pagan menos en muchas profesiones y estamos un poco atrás en los papeles principales. Además, el sexismo cotidiano está lejos de desaparecer, como dejó patente el movimiento #MeToo. Llevo mucho tiempo denunciando públicamente la desigualdad en el negocio de la música y, cada vez que lo hago, al menos un hombre me dice que no es realmente así. En este sentido, me parece que nos quedan años hasta que las mujeres podamos hablar de nuestras experiencias sin ser ‘corregidas’ o ‘cuestionadas’”, relata a Equal Times Hildur Kristín Stefánsdóttir, artista de música pop y feminista islandesa, en relación a la situación de los derechos de la mujer en Islandia.


Bára Mjöll, maestra de jardín de infancia, cree que a los islandeses les queda un largo camino por recorrer hasta eliminar los estereotipos: “Por ejemplo, la gente espera que sea buena en mi trabajo porque soy mujer, como si cuidar de los niños fuera algo innato. Y se sorprende cuando un hombre elige este trabajo”.


Las mujeres tienen el mismo acceso a la educación en Islandia. En 2016, el 66% de los graduados de las universidades islandesas eran mujeres. Desde hace 20 años se graduan más mujeres que hombres. Lamentablemente, esto no se traduce en que más mujeres ocupen puestos directivos que hombres.


Las mujeres sólo representan el 11% de los cargos de directores ejecutivos, y sólo el 24% de las empresas de entre 50 y 249 empleados tienen presidentas en sus consejos de administración, según la Asociación de Mujeres Líderes Empresariales de Islandia (FKA).


En teoría, los nuevos padres tienen el mismo derecho al permiso parental que las madres, pero son las mujeres las que pasan más tiempo de baja por maternidad. Cuando las parejas tienen hijos tienen derecho a tres meses de baja cada uno y otros tres meses más que pueden repartirse entre ellos como mejor les parezca, lo que hace un total de nueve meses. Las parejas heterosexuales y homosexuales tienen exactamente los mismos derechos a la licencia parental. Las familias monoparentales pueden disfrutar de nueve meses de permiso si el otro progenitor fallece, o si han concebido mediante FIV o adopción.


Pero aunque los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos sobre el papel, en la realidad no se toman el mismo tiempo de baja. En 2017, los hombres se tomaron 78 días libres mientras que las mujeres se tomaron 182 días, según la Oficina de Estadística de Islandia. Los hombres generalmente se toman alrededor de tres meses de licencia, mientras que las mujeres se toman seis.


Hay muchos factores en juego, incluidas las preferencias personales, pero hay que tener en cuenta que se anima a las mujeres a amamantar hasta que el bebé cumpla los seis meses y que las prestaciones de la licencia parental son del 80% del salario normal de los trabajadores y se limitan a 520.000 coronas islandesas (3.834 euros) al mes. Esto significa que si uno de los progenitores gana más o tiene un salario superior a 650.000 coronas islandesas (4.804 euros), su permiso parental ejercerá una mayor presión sobre el presupuesto familiar. Y los hombres siguen teniendo salarios más altos que las mujeres.


El cuidado de los hijos está disponible a partir del año, si los padres pueden pagar alrededor de 65.000 coronas islandesas (480 euros) al mes a un centro de día. A la edad de dos años, los niños empiezan el jardín de infancia y el coste desciende a 30.000 coronas islandesas (222 euros) al mes por ocho horas de atención infantil diaria, cinco días a la semana, incluidas las comidas. Disponer de cuidado infantil asequible es un paso especialmente importante para los derechos de las mujeres y su capacidad de reincorporarse al mercado laboral en igualdad de condiciones con los hombres.


Muchas cosas han cambiado para mejor desde 1975, pero eso no significa que todo sea perfecto. “Islandia puede ser un modelo a seguir, pero la lucha por la igualdad sigue en pie aquí, no hemos llegado al final del camino”, dice Maríanna. “En Islandia predicamos con el ejemplo; no nos limitamos a ’hablar por hablar’, como demostraremos en la Huelga de Mujeres del 24 de octubre”.

 

Por Kamma Thordarson
24 octubre 2018

 

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Jueves, 25 Octubre 2018 06:08

EU y el éxodo centroamericano

EU y el éxodo centroamericano

El éxodo de centroamericanos, principalmente hacia Estados Unidos, ha sido visibilizado por la actual caravana que atraviesa México, pero es un fenómeno de larga data. En 2017 la Organización Internacional de Migraciones, agencia de la ONU, informó que 450 mil migrantes, predominantemente centroamericanos, cruzan anualmente México rumbo al país del norte. Este fenómeno comenzó a tomar auge en los años 80 del siglo pasado a consecuencia del masivo apoyo de Washington a los ejércitos y fuerzas represivas de El Salvador y Guatemala en su cruenta guerra contra los movimientos de liberación de esos países que, junto a Honduras, fueron muy afectados. La guerra originó, sobre todo en El Salvador, un gran flujo de refugiados, entre ellos miles de jóvenes huérfanos, rumbo a la potencia norteña.

No era la primera ni la última ocasión en que el imperialismo estadunidense intervenía en los países centroamericanos. Desde principios del siglo XX Washington envió decenas de veces los marines a imponer sus deseos a esa región de nuestra América. Es conocida la heroica gesta de Augusto César Sandino y su "pequeño ejército loco" contra la intervención militar yanqui del primer cuarto del siglo XX en Nicaragua. Décadas después, ese país y el gobierno de Frente Sandinista de Liberación sufrirían una implacable y sangrienta agresión del gobierno de Ronald Reagan. Un ejército contrarrevolucionario organizado y armado ilegalmente por Estados Unidos era abastecido por aire desde Honduras en un operativo de la CIA, el Irán-Contras, implementado desde allí por terroristas de origen cubano. Los aviones venían cargados de armas desde territorio estadunidense y regresaban con drogas a ese país. A la vez, esa agencia articuló los escuadrones de la muerte que, a costa de graves violaciones a los derechos humanos, mantuvieron a raya a los revolucionarios hondureños. En 1989, George Bush padre ordenó la artera invasión de Panamá que costó la vida de 3 mil personas.

En 2009, desde la base militar de Soto Cano, en Honduras, donde radica la fuerza de tarea Bravo, del Comando Sur de Estados Unidos, éste digitó el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya. Esa acción tiene mucho que ver con los hechos que han conducido a la migración masiva de centroamericanos. Zelaya ingresó al ALBA y estableció una fluida relación de cooperación con la Venezuela chavista. Logró que la OEA levantara la exclusión de Cuba en una asamblea general del organismo celebrada en su país e intentaba organizar una asamblea constituyente para transferir al pueblo hondureño el control de su soberanía nacional y de sus recursos naturales. Nada de esto era tolerable para Washington, que no sólo ordenó el golpe, sino que hizo cuanto estuvo a su alcance para consolidarlo. Desde entonces todas las elecciones en Honduras han sido fraudulentas, incluyendo la que aupó al actual gobernante Juan Orlando Hernández. Zelaya, aliado a la Nicaragua de Daniel Ortega, habría sido un obstáculo para los planes de saqueo y expansión territorial a través de las trasnacionales mineras y las Zonas Económicas Especiales.

La génesis de la actual e incontenible corriente migratoria fue la aplicación a rajatabla en Centroamérica de las políticas neoliberales diseñadas por el llamado Consenso de Washington, que se han hecho cada vez más cruentas e insostenibles. Los pueblos de América Latina y el Caribe están siendo sometidos a una segunda reconquista y recolonización, por medio de las grandes empresas y la militarización impulsada por Estados Unidos, que incluye la presencia de bases militares en nuestros países. Gobiernos satélites del imperialismo brindan todas las facilidades a las trasnacionales en sus planes expansionistas de acelerada depredación de los recursos naturales y superexplotación de la fuerza de trabajo. Todo ello mediante el despojo de sus tierras y aguas a comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas, reprimidas, cuando se rebelan, no sólo por los cuerpos de seguridad. También, con frecuencia, por el llamado crimen organizado, que resulta muy recompensado a cambio. Unido a esto, la ruptura de cadenas productivas que ha conducido a la desindustrialización y a la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Esta agresión neoliberal a las formas previas de organización productiva capitalista, con el consiguiente desempleo y quiebra del tejido social es la causa mayor del creciente desplazamiento y éxodo forzado de millones de personas hacia Estados Unidos. Pero la agrava considerablemente el auge imparable de las organizaciones criminales y la brutal violencia que ejercen contra pueblos y comunidades, cuyo mapa de actuación se superpone al de los megaproyectos del neoliberalismo .

No es en Caracas, es en Washington, donde hace tiempo se viene gestando la tragedia migratoria de Centroamérica y México.

Twitter: @aguerraguerra

 

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Miércoles, 24 Octubre 2018 17:08

Escenas

Escenas

LA MUJER DE OTRA ÉPOCA

 

Ahí la vi. Era una escena casi increíble, aunque no extraña en esta ciudad de extremos y desigualdades que realzan en el pavimento. Menuda, con sus escasos 1,50 de estatura, descalza, vestida con su bata de colores alegres –tal vez para contrastar con la tristeza del día a día que la golpea sin cesar–, caminaba hacia el bus que requería abordar. En una mano y contra su pecho un bebé de algunos meses y en la otra, sujetado con seguridad, otro de escasos 3. De su cabeza, soportado por su frente, un maletín donde seguro carga algo de comer y la mercancía que pretende vender en su nueva jornada de rebusque.

 

Al llegar al sitio donde el bus debe detenerse para que algunos pasajeros se apeen y otros lo aborden, trata de acomodar al bebé de brazos mientras el otro le demanda que lo cargue; la demanda no es casual, simplemente el sueño le gana y por lo que no puede soportarse en pie. Ella atiende a su llamado, se inclina y con una sola mano lo alza, pero pasados escasos dos o tres minutos su cuerpo no le da más y debe bajarlo de nuevo.

 

El esfuerzo es inmenso pero ella sonríe a toda aquella persona que la mira. Su risa es juvenil, ingenua, no exterioriza ofuscación ni rabia alguna, tal vez sabe que ese es su destino, tal vez recuerda que ese fue el destino de su madre: cuidar a los suyos, trabajar, levantar dinero para el diario vivir, saberse mover en este territorio tan lejano de sus nativas selvas, tan inhóspito por la indiferencia de los cientos que a cada paso te cruzas.

 

El bebé de brazos se mueve y ella lo asegura contra su pecho; el otro insiste en la demanda de atención, se tambalea por el sueño, hasta el punto que parece que caerá al piso para dejarse llevar por el sueño. Ella lo retoma de nuevo y trata de apoyarlo contra una baranda que da contra la puerta de vidrio por donde deberá subir al bus, pero la distancia entre la baranda y la puerta es amplia y el cuerpo del niño, prácticamente dormido, se desgonza e intenta pasar por tal espacio, con riesgo de fracturarse. Entonces ella lo increpa en su lengua, tal vez le dice que despierte, tal vez le explica que ella no puede más, pero él no entiende pues el sueño le gana.

 

Una vez más ella lo retoma con una sola mano y ahora lo baja al piso, él se agarra de una de las piernas de su madre y llora; no quiere incomodar pero es que el sueño no lo abandona; ella asoma su cuerpo por la puerta de la estación en procura de divisar dónde viene el bus, como tratando de responderse cuándo podré sentarme y cuidar de que los dos hijos duerman, entonces el que esta pegado a su pierna parece que se suelta y que caerá desde la estación hasta la vía principal; yo miro la escena y temo por la vida del crío que, parece que de caer, será su último sueño; se tambalea como si fuera un muñeco de madera, de esos articulados con los que se juega a realizar las posiciones más variadas que la imaginación te lleve a formar, se mueve y logra sostenerse.

 

A mi lado ya hay otras personas esperando el bus, todas mujeres, cada una llega y mira sorprendida a la madre que a pesar de su pequeñez puede con tanto; entre las que han llegado hay una madre joven que lleva a su cría en coche. Está vestida con su mejor traje, bien peinada, sin duda va para algún trabajo; la miro y creo leer lo que le pasa por su mente: “yo no podría con esos dos hijos, con ese maletín agarrado de la frente, sin zapatos…”. La escena parece, como todo ello, irreal: una madre de otra época, aún sometida a los designios culturales de su comunidad, y otra madre, de nueva época, atareada a la moda y facilitada para su labor por la tecnología.

 

Vuelvo y miro a la mujer embera, y ahora compruebo que el crío que está agarrado a su pierna de nuevo está a punto de caer a la vía principal, el bus ya se otea en la cercanía y no puedo dejar de pensar que en pocos segundo habrá un accidente con un final fatal, sin embargo, sin saber cómo ni con que fuerzas, la mujer lo recupera de nuevo contra su cuerpo, da un paso atrás, el bus para, abre sus puertas y ella entra de inmediato. Cuando ingreso al transporte ella ya está sentada, su sonrisa no la abandona, y sus dos hijos duermen junto a ella.

 


 

¡Córrase!

 

El bus arranca y tras unas pocas cuadras merma su velocidad para frenar en una nueva estación, y permitir que algunas personas lo dejen y otras lo aborden. Entre afanes y maniobras unos y otros logran su cometido. Casi de inmediato, entre quienes han subido, y alguien que ya venía en el bus, se escucha ¡No me empuje! ¡He, tan delicado, si quiere que no lo toquen pues pague taxi! Así, a ritmo de incomodidad y pocos amigos es el traslado diario en los atestados transmilenios bogotanos.

 

El altercado prosigue y sube de tono: el pasajero que ya venía en el bus se voltea y le zafa un puñetazo en el rostro a quien lo empujó, entonces este responde de igual manera; los dos se abren en busca de un espacio imposible, las 20 personas que estamos apretujadas en los dos metros inmediatos sin saber cómo abrimos espacio en procura de evitar que un golpe mal lanzado nos afecte, pero de manera increíble ambos aceptan sin palabra previa alguna dejar la cosa así; siguen discutiendo entre ellos, pero sin afectarse físicamente. Todos nos miramos y damos gracias a la distensión que ha ganado espacio.

 

Así es cuando las cosas no pasan a mayores, pues en otras ocasiones, cuando el desafuero es por motivo de intento de robo la tensión sube hasta la mostrada de una puñaleta como mecanismo para reclamar el silencio de quien se percató del intento de robo, y en no pocas ocasiones hasta el apuñalamiento, así sea superficial, del afectado.

 

A tropezones. Así es el transporte diario. Una tragedia que debe soportarse con la rabia en los ojos y el apretón de dientes pues: “¡voy a llegar tarde al trabajo y no me van a creer que salí a tiempo!”.

 

Rabia y tragedia de todos los días; insultos, incomodidad, sustos ante las broncas entre iguales que por la presión de la sobrevivencia descargan la neurosis que cada uno carga en aquel o aquella que le de papaya.

 

Una situación que nos recuerda, cuando estamos descansados y pensando en los malos ratos que padecimos durante el día o durante la semana, que nuestro contrario, aquel contra el cual tenemos que dirigir nuestras rabias no es quien va al lado –un igual de jodido/a que nosotros– sino contra quienes determinan y dominan nuestras vidas: los poderosos del país, los millonarios que definen a través del político de turno las ciudades y el país que tenemos.

 

Rabia que escalona en nuestra cabeza, cuando estamos en el sistema de transporte, en situaciones que no son ocasionales, como cuando presenciamos como los excluidos por el sistema son perseguidos por la policía –hasta por lo bachilleres de bolillo, convencidos por un proceso psicológico vivido durante pocas semanas de que son el mal llamado “orden”–.

 

Es una rabia de saber que debemos encontrar la forma –y no saber cómo– de romper el sonambulismo con que cada uno de los millones que nos cruzamos a diario en buses y en la calle, para lograr que nos hablemos y que unamos fuerzas para hacer sentir las exigencias de una vida en dignidad, para hacer posible la cual hay que dar cuenta, entre otras cosas, del negociado privado con lo público de manera que algún día –ojalá no muy lejos– los golpes que nos propinamos entre iguales, las miradas de matar que lanzamos al del lado, el sentimiento de rabia que nos conmueve cuando vemos como golpean a un indefenso, o la sensación de desespero que nos cubre cuando alguien que está cerca de nosotros refleja en su tragedia del día a día la injusticia que domina nuestra realidad, todo ello encuentre canalización para dirigirlo: los golpes, las miradas con cuchillo, la rabia, el desespero, todo esto y mucho más contra los usurpadores del poder y de la mal llamada democracia, la liberal, la que dice que el gobierno es del pueblo y para el pueblo, a pesar de ello ser pura ficción.

 

¿Cuándo será el día del apretón final, el día en que por fin le diremos córrase a quien está sentado en lo que es de todos?

Publicado enEdición Nº251