MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

El país europeo que pagará a quienes se vacunen contra el coronavirus

En Serbia, solo 1,3 millones de sus 7 millones de habitantes completaron su vacunación contra el coronavirus. Por eso, el Gobierno anunció este miércoles una particular campaña que busca incentivar a aquellos que todavía tienen dudas sobre la inmunización: "recompensará" a los ciudadanos y ciudadanas que se inoculen antes de que termine el mes con un pago de 3.000 dinares (30 dólares).

"Todos aquellos (...) que hayan sido vacunados antes del 31 de mayo recibirán 3.000 dinares", dijo este miércoles el presidente Aleksandar Vucic, quien espera con esta iniciativa tener a fin de mes al 55% de la población vacunada al menos con la primera dosis.  

La idea, explicó a los medios locales, es "recompensar a las personas que demuestren responsabilidad". Por eso, desde este jueves, el gobierno ofrecerá la posibilidad de vacunarse en centros comerciales a cambio de un vale con dinero. 

"En la literatura médica no he encontrado que se pague a nadie por las vacunas del covid-19", admitió el epidemiólogo serbio Zoran Radovanovic tras los anuncios del presidente. "Así que puede que seamos los primeros no solo en Europa, sino en el mundo", añadió.

Entre las medidas que mencionó Aleksandar Vucic para aumentar el alcance de la inmunización, también anticipó que los empleados públicos que no estén vacunados no tendrán vacaciones pagadas si se contagian.

El país balcánico cuenta con millones de dosis de Pfizer/BioNTech, AstraZeneca, Moderna, Sputnik V y Sinopharm. De hecho, por un tiempo se convirtió en un centro regional de vacunas al ofrecer a los extranjeros la posibilidad de inocularse. Sin embargo, luego de inmunizar a 1,3 millones de habitantes, la campaña comenzó a estancarse. 

06 de mayo de 2021

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Trasnacionales farmacéuticas aseguran escasez de vacunas

Las grandes farmacéuticas están en pie de guerra. Han logrado ganancias absolutamente extraordinarias debido a la especulación con vacunas, medicamentos e insumos sanitarios relacionados con el Covid-19. Ahora redoblan el control de sus patentes monopólicas para impedir que el sector público o empresas nacionales puedan acceder o fabricar vacunas o medicamentos sin pagar ingentes sumas. Cabildean agresivamente a sus gobiernos sede para impedir que la Organización Mundial de Comercio (OMC) apruebe una exención a las patentes farmacéuticas relacionadas con la pandemia.

Eso propusieron India y Sudáfrica ante el Comité ADPIC (Acuerdo sobre derechos de propiedad intelectual relacionados al comercio) de la OMC, que se reunió este marzo en Ginebra. Contaron con apoyo de más de 100 países, pero los gobiernos de Suiza, Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido, Australia, Canadá, Singapur, Japón y Brasil bloquearon cualquier avance de la discusión.

India y Sudáfrica plantean que se pueda acceder a vacunas, medicamentos e insumos para Covid-19 sin verse limitados por elevados costos y patentes que impiden manufacturarlos en países donde existe capacidad para ello. Eso multiplicaría enormemente la disponibilidad de vacunas e insumos en el mundo y fortalecería las capacidades nacionales en salud pública ante próximas debacles.

El ADPIC prevé el uso de licencias obligatorias y otras excepciones en caso de crisis de salud pública, pero cada vez que países han intentado usarlas, los cárteles de la industria farmacéutica han hecho campaña para castigarlos, como sucedió con Sudáfrica al intentar fabricar genéricos para la epidemia de sida, o Colombia, que buscaba producir genéricos de un medicamento para el cáncer, entre otros ejemplos. Por estos precedentes, ahora se busca que la OMC sancione la exención.

Una cruel paradoja es que la mayoría de los gobiernos que se oponen a la exención de patentes tienen ya comprometido el abasto de vacunas de Covid-19 para sus poblaciones, incluso muchas más de lo necesario, como Canadá que acaparó hasta cinco veces las dosis para inocular a toda su población. El gobierno de Bolsonaro también se opuso a la exención, pese a que Brasil tiene las peores cifras mundiales de muertes y el país tiene capacidad para manufactura nacional.

Entre otras acciones, las trasnacionales farmacéuticas enviaron una carta a Biden urgiendo a "mantener el apoyo a la innovación farmacéutica ( ), oponiéndose a cualquier exención a los ADPIC". La firmaron directivos de Pfizer, AstraZeneca, Sanofi, Merck, Novartis, Bayer, Eli Lily, Bristol Myers Squibb, Gilead, Abbvie y otras, junto a la agrupación PhRMA, (Pharmaceutical Research and Manufacturers of America). No obstante, la "innovación" de esas empresas es casi nula, y en gran porcentaje se basa en usar la investigación pública (https://tinyurl.com/hs6bkz28).

Varias de ellas han sido ampliamente subsidiadas por el público para desarrollar vacunas y con compras anticipadas por la pandemia (https://tinyurl.com/ykabcmw9) , pero han hecho contratos leoninos y ventas a precios secretos en cada país, incluso a doble y triple precio a países del Sur. Por ejemplo AstraZeneca vendió su vacuna para Covid-19 a Sudáfrica al doble del precio que la vendió en Europa. Pfizer exigió a varios gobiernos latinoamericanos (entre ellos Perú, Argentina y Brasil) que además de contratos secretos, respalden controversias con sus activos soberanos, o sea reservas públicas de los países. (https://tinyurl.com/3v8fpjm4). Sumado a la inmunidad ante cualquier efecto adverso de las vacunas, que en su caso son experimentales.

Por su lado, la Fundación Bill y Melinda Gates presionó a la Universidad de Oxford, para que su vacuna se fabricara con la trasnacional AstraZeneca, aunque la investigación estaba avanzada y podría haberse hecho con institutos públicos. El anuncio inicial de Oxford fue que la vacuna estaría disponible gratuita y abiertamente, pero resultó una vacuna patentada con precios secretos.

En el mismo sentido va el mecanismo Covax, formado inicialmente por CEPI y GAVI, dos alianzas para promover vacunaciones financiadas por la Fundación Gates, en el que participa la OMS y más de 180 gobiernos. Aunque figura como mecanismo facilitador del acceso "equitativo" a las vacunas, en realidad es otra forma de garantizar que el dinero público vaya a comprar las vacunas de las trasnacionales, quizá en términos que superficialmente parecen ventajosos, pero que en realidad son un doble pago del público, en lugar de exigir la cancelación de patentes y favorecer la manufactura nacional.

Oxfam denunció que los cuellos de botella de entregas, promovidos por las trasnacionales y la Fundación Gates para asegurar las ganancias privadas, significan que tomará "como mínimo" cinco años llegar a un 60 por ciento de población global vacunada y a esa altura los virus muy probablemente hayan mutado. Además, el tiempo de supuesta inmunidad de las vacunas es desconocido, y probablemente demande vacunación anual. Sin contar con el surgimiento de otras pandemias, ya que las causas para ello siguen sin tocarse.

Así las trasnacionales, con la "filantrópica" ayuda de Bill Gates, se han asegurado un estado permanente de escasez y demanda de vacunas –promovidas desde lo público para ganancias privadas– lo cual aparece como el negocio del siglo.

* Investigadora de Grupo ETC

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Entre el desborde de la pandemia y las protestas, Mercosur se queja de EEUU y busca auxilio en China

Las palabras de los cancilleres del Mercosur deben haber caído como una bomba en los despachos de la Casa Blanca. "Sólo China está escuchándonos, China está golpeando nuestras puertas", dijo el uruguayo Francisco Bustillo, en la conferencia organizada por el centro de pensamiento Atlantic Council, con sede en Washington.

 

En el evento participaron además Felipe Solá, por Argentina, Ernesto Araújo de Brasil, Euclides Acevedo de Paraguay, completando los cuatro países fundadores del Mercosur (Mercado Común del Sur) cuando se cumplen los 30 años de fundación del bloque sudamericano.

Pese a las enormes diferencias ideológicas y políticas, los cuatro cancilleres reclamaron a EEUU que preste más atención a la región, que está siendo cautivada por China que ya es el principal socio comercial de varios de sus países.

Además de quejarse, pidieron ayuda con las campañas de vacunación. Al respecto, Bustillo enfatizó que "Estados Unidos debe escucharnos porque el único que nos presta atención es China, que golpea continuamente nuestras puertas porque el Mercosur somos una región muy rica. Es importante que EE.UU. reconozca que hay un bloque que apoya aún a Occidente, pero se deben preocupar y acercar más a nuestra región".

El argentino Solá, cuyo país ocupa la Presidencia pro témpore del Mercosur, enfatizó que "hay una reconfiguración del tablero internacional y no se puede desconocer el rol protagónico cada vez mayor de China".

En tanto, Bustillo pidió asistencia por el "tsunami económico" que está sufriendo la región por la pandemia de COVID-19. Pero fue el paraguayo Acevedo el más enfático a la hora de denunciar la escasez de vacunas. "Las vacunas deberían ser un bien común universal, pero no las obtenemos debido a la avaricia de algunos", señaló Acevedo.

En Paraguay estos días se registran importantes manifestaciones populares de una población cansada de la pandemia, donde la campaña de vacunación aún no ha comenzado.

Un reciente informe de la edición brasileña del diario El País, plantea la enorme desigualdad en la distribución de vacunas en la región, que se superpone a la que existe en el mundo. Hasta ahora América Latina recibió vacunas para inmunizar apenas el 2,8% de la región, pero el 87% de las dosis se concentran en cuatro países: Brasil, Chile, México y Argentina.

El presidente de la Cruz Roja argentina, Diego Tipping, destacó que "dos tercios de las vacunas fueron destinadas a los países más poderosos y apenas el 0,1% a los 50 países más pobres". En ese sentido, México llevó una demanda por mayor equidad en la distribución al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

De los cuatro países del Mercosur, la mayoría de las vacunas recibidas provienen de Rusia y de China. Argentina viene vacunando con Sputnik V, AstraZéneca y Sinopharm. Brasil fabrica la Sinovac en el instituto Butantan y AstraZéneca en el instituto Fiocruz. En tanto, Uruguay vacuna prioritariamente con Sinovac y cuenta con algunas dosis de Pfizer. Por último, Paraguay recibió vacunas Sputnik V.

El caso de Uruguay es sintomático. Aunque el Gobierno de Luis Lacalle está alineado con Washington, está recibiendo casi dos millones de vacunas de Sinovac y apenas 50.000 de Pfizer, pese que la empresa estadounidense asegura que "Uruguay tuvo prioridad para recibir las vacunas".

Los principales países de la región están considerablemente atrasados en la vacunación. Brasil y Argentina se acercan al 5% con la primera dosis. En contraposición, Chile ya vacunó al 30%, pero Paraguay, Venezuela y Ecuador aún no llegan al 1%.

El viraje político más evidente fue el de Brasil. El presidente Jair Bolsonaro había dicho que jamás compraría vacunas chinas. Esta semana, el Ministerio de Salud envió una carta al embajador de China para que "interceda ante la estatal Sinopharm para que libere 30 millones de dosis del inmunizante".

El Ministerio de Salud es consciente de que Brasil enfrenta una situación especialmente grave, como consecuencia de la variante P1, originaria de Manaos y mucho más contagiosa."El Ministerio de Salud está consciente de la importancia de contener esta cepa e impedir que se difunda por el mundo, recrudeciendo la pandemia", afirma la carta.

La llamada de auxilio de los cancilleres del Mercosur se relaciona con dos hechos de días que tienen un enorme poder desestabilizador, poniendo en jaque a los gobiernos.

El primero y más acuciante es el desborde literal del sistema de salud en Brasil y también en Paraguay. La mayoría de las ciudades brasileñas tienen más del 80% de las plazas de Unidades de Tratamiento Intensivo (UTI) ocupadas. En varias ciudades importantes, como Porto Alegre, el 111% de las camas de UTI están ocupadas, o que indica que hay enfermos esperando en los pasillos.

La desesperación del gobierno de ese estado lo llevó a firmar un convenio para la compra de 10 millones de dosis de Sputnik V para superar la inoperancia del Gobierno nacional.

El segundo problema se deriva directamente del anterior. Los sucesos de Paraguay, con enormes manifestaciones de jóvenes cansados de la pandemia y de la ineficiencia del Gobierno de Mario Abdó Benítez, provocó la renuncia de todo su gabinete para ganar tiempo y conseguir capear la crisis.

Sin embargo, las manifestaciones continúan y nada hace pensar que vayan a desactivarse. Paraguay recibió apenas 20.000 dosis de Sputnik V, entregadas por el Gobierno argentino. Pero hasta ahora vacunó apenas a 4.600 personas, el 0.06% de la población.

Lo que detonó las movilizaciones, según una referente de las ollas populares donde comen miles de paraguayos, "es la crítica situación de la salud, las familias que tienen familiares internados no tienen medicamentos, sin embargo se hizo un préstamo de 1.600 millones de dólares que se esfumó porque no se destinó a la compra de medicamentos, de insumos o equipamiento de hospitales y colapsó definitivamente".

Los demás gobiernos del Mercosur y de la región tienen que haber tomado buena nota de lo que viene sucediendo en Paraguay. No olvidan tampoco que cuando comenzó la pandemia, había protestas importantes en Chile, Ecuador y Colombia, y que en el medio de la pandemia se registró un levantamiento popular en Bogotá contra el abuso policial y otro en Perú contra un golpe parlamentario.

Nadie puede saber si en esta situación de cansancio, de mala gestión de la pandemia y de pobreza creciente, pueden producirse estallidos sociales. A mi modo de ver, esto está detrás de las críticas a EEUU y la pedida de auxilio a China.

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Abdo Benítez, flanqueadopor sus flamentes ministros de la Mujer y de  Educación. Imagen: AFP

Sin un claro liderazgo, los paraguayos se movilizaron por sexto día consecutivo

"Las dos gotas que hicieron rebalsar el vaso fueron la vacuna que nunca llega y los medicamentos que tienen que comprarse los familiares de enfermos de covid-19, porque en los hospitales no se consiguen", aseguró el politólogo Marcello Lachi. 

 

El presidente paraguayo Mario Abdo Benítez tomó juramento este miércoles a los nuevos ministros de Educación y de la Mujer en un nuevo intento por frenar la crisis que atraviesa su gobierno, jaqueado por una fallida estrategia frente a la pandemia de coronavirus. En paralelo, las manifestaciones se repitieron en el país por sexto día consecutivo. "Este gobierno ha sido muy malo desde el principio, y la gente hace rato quería movilizarse pero no podía hacerlo por la pandemia. Las dos gotas que hicieron rebalsar el vaso fueron la vacuna que nunca llega y los medicamentos que tienen que comprarse los familiares de enfermos de covid-19, porque en los hospitales no se consiguen", aseguró en diálogo con Página/12 el politólogo Marcello Lachi. 

Este miércoles Juan Manuel Brunetti asumió la titularidad de la cartera educativa en reemplazo de Eduardo Petta, que dejó una gestión muy criticada por sindicatos, docentes y estudiantes. Brunetti es vicepresidente de la Asociación de Universidades Privadas del Paraguay. "El anterior ministro era un incompetente, pero en su lugar Abdo pone a un tipo que no está muy lejos. Terminó siendo el único que le dijo que sí, lo que da una muestra de la crisis que atraviesa su gestión", advirtió Lachi al respecto.

En tanto Celina Esther Lezcano, que proviene del sector gremial y dijo no estar afiliada a ningún partido político, ocupará el cargo dejado por Nilda Romero, antigua militante del conservador Partido Colorado. La renuncia de Romero fue exigida a fines de febrero por colectivos feministas que la consideraron incapaz ante un aumento de los femicidios en el país.

Este miércoles las manifestaciones pacíficas convocaban a participar de un "libelo acusatorio ciudadano contra el presidente Mario Abdo Benítez y su vicepresidente Hugo Velázquez". La convocatoria virtual invitaba a la población a acercar sus críticas al gobierno paraguayo a partir de las 18 horas frente al Congreso Nacional de Asunción. El martes, en el quinto día consecutivo de protestas frente a la residencia presidencial, Abdo completó los primeros cambios de su gabinete y le tomó juramento a Julio Borba como ministro de Salud. 

Sin un liderazgo claro y motorizadas por distintos sectores, las movilizaciones no se detienen en Paraguay bajo la consigna "Hasta que se vaya Marito", nombre con el que se conoce popularmente al mandatario de 47 años porque su padre, secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, también se llamaba Mario. 

El país declaró la alerta roja sanitaria ante el aumento de casos y la fragilidad de la estructura sanitaria. Poco parece haber quedado del país que supo ser ejemplo en la región por su rápida reacción frente a la pandemia.

 "La única cosa que puede apuntarse como un mínimo de éxito en este gobierno fue haber interpretado la gravedad de la pandemia sobre todo considerando que Paraguay tiene un sistema de salud muy escaso. Hasta hace poco los paraguayos viajaban a Argentina a curarse", remarcó Lachi. "El ministro de Salud convenció al presidente de cerrar todo e implantar una cuarentena fuerte. Y eso funcionó", manifestó el doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Siena.

El ciclo fue virtuoso hasta que empezaron a llover denuncias por corrupción. "Paraguay tomó 1.600 millones de dolares y la mitad de esa plata tenía que ir a salud para mejorar el sistema de terapia intensiva, comprar respiradores, etc. Pero enseguida se comprobó que se estaban comprando cosas que no servían, se sobrefacturaba, y ese combo debilitó la imagen de la cartera de Salud", reconoció Lachi.

Hasta ahora Paraguay recibió apenas 4 mil dosis de la Sputnik V para inocular a 2 mil trabajadores de primera línea en la lucha contra el coronavirus. Además cuenta con otras 20 mil unidades de CoronaVac donadas por el gobierno chileno. El país sudamericano está en la cola de la región en la campaña de inmunización, y el pueblo se lo hace saber en las calles a un gobierno que no para de tropezar.

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Pfizer, Moderna y AstraZeneca fracasan ante la "variante sudafricana" del Covid-19

Un servidor ya había advertido sobre las ominosas "nuevas variantes" del Covid-19 que emergieron en Gran Bretaña (GB), Sudáfrica y Brasil (https://bit.ly/3aQHwhb).

Washington Post reporta que las dos vacunas de EU, Pfizer y Moderna, "mostraron una capacidad disminuida para neutralizar la cepa ahora dominante en Sudáfrica" (https://wapo.st/3dJHmdh).

New York Times confirma que la vacuna de AstraZeneca "no funciona bien (sic) contra la variante de Sudáfrica" y sufre un "fuerte tropiezo", tras el arribo, una semana después, del millón de dosis (provenientes de India) de la vacuna británica a Sudáfrica que “cesó su uso después de que emergió la evidencia de que no protegía a los voluntarios en pruebas clínicas, con enfermedad leve o moderada, causada por la más contagiosa variante (https://nyti.ms/3ks90Nd)”.

Financial Times (FT, 17.02.21) no tiene más remedio que admitir que "la vacuna Pfizer es menos potente frente a la variante de Sudáfrica" cuando "produce solamente (sic) la tercera parte de los anticuerpos que produjo para el virus original". El rotativo británico globalista FT cita al respecto a la excelsa publicación de EU The New England Journal of Medicine (https://bit.ly/2MlS52e).

La variante de Sudáfrica ahora se encuentra presente en 32 países (https://bit.ly/3bDymDM) y "se ha vuelto la forma dominante del virus en otros lados", lo cual se complica en los "países más pobres" que "podrían convertirse en focos infecciosos de las nuevas mutaciones" (https://nyti.ms/3bAlnmv).

Una mala noticia: las dos nuevas vacunas muy prometedoras de EU, Novavax y Johnson & Johnson, "tienen menos eficacia contra la cepa sudafricana" (https://bit.ly/3uwd3ww).

El problema en Sudáfrica, con una población de 57 millones, se complica por la prevalencia del sida –¡el cuarto del mundo, con 17.3 por ciento!–, que se exacerba con la inoculación de las vacunas contra el Covid-19 cuando los primeros sitiales en el mundo del sida pertenecen al continente africano (https://bit.ly/2Pahtco).

A propósito, funcionarios de Sudáfrica se le fueron a la yugular al Big Pharma por acaparar las vacunas contra el Covid-19 en detrimento del resto del mundo (https://bit.ly/3urZnTj).

Perturba que no se atienda la nueva variante de Brasil, el país más poblado de Sudamérica con más de 213 millones de habitantes, cuya gran parte ha sido asolada y desolada por el virus original y ahora por su reciente mutación.

En un corte de caja reciente, no existen datos concluyentes sobre el desempeño de la vacuna rusa Sputnik V frente a las tres nuevas variantes de Sudáfrica, Brasil y GB (https://bit.ly/3bQLN3B). Sputnik V usa un "doble vector viral", cuyo adenovirus reduce sustancialmente el riesgo de que el sistema inmunológico desarrolle resistencia al vector inicial, lo cual ayuda a crear una respuesta más vigorosa.

En franco contraste, la vacuna china Sinovac exulta "tener buenos resultados contra las nuevas variantes de Sudáfrica y Gran Bretaña" que han puesto de cabeza a los fabricantes de los biológicos.

SCMP, con sede en Hong Kong, expone la versión del mandamás de Sinovac de que las "vacunas atenuadas ofrecen un amplio espectro de protección", pero "sin exhibir los datos que respalden su aserto" (https://bit.ly/3kn2nvq).

Independientemente de los ajustes obligados a sus vacunas, que los fabricantes anglosajones ya empezaron a implementar, el vendedor globalista de vacunas, el apocalíptico Bill Gates (BG, http://bit.ly/2ZXVuYc), quizá para paliar los recientes descalabros propone ahora una tercera (sic) inoculación de las cinco empresas de vacunas de EU sin aportar pruebas fehacientes para ello (https://bit.ly/2MncqEt).

Al rato, quizá para vender más biológicos, el controvertido BG –dueño de la vacuna Inovio, que ha quedado muy rezagada– propondrá una inoculación anual de por vida.

Lamentablemente, el eje anglosajón de EU y GB ha optado por la "guerra de propaganda" de sus vacunas, en el umbral de una guerra total, en lugar de la tan anhelada colaboración internacional con China y Rusia.

Fue mucho soñar. Ahora quien se adueñó de la ideología anglosajona es BG.

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Vacunación en Chile: detrás del proclamado éxito de las cifras

En las estadísticas mundiales, Chile apareció como uno de los países con mayor número de vacunación en el mundo contra el Covid-19 en las tres últimas semanas. Las estadísticas son claras. A la fecha, casi 3 millones han recibido al menos la primera dosis del antiviral, es decir, una tasa de 15.66 por cada 100 habitantes, cuando en la Unión Europea la tasa es de 6.09.

Frente a lo que se presenta como una campaña exitosa y un consenso mediático, urge alertar sobre tres elementos clave que cuestionan la perspectiva hegemónica y alertar a tres actores centrales en la lucha contra la pandemia: los epidemiólogos, cientistas sociales y periodistas; los políticos, y los ciudadanos.

Detrás de las cifras. Las estadísticas oficiales pintan un panorama muy exitoso para Chile. Sin embargo, detrás de la cifra de 2.87 millones de inoculaciones al 20 de febrero hay una realidad más dispar. Se presentan las estadísticas como si todas las vacunas fueran igual de efectivas y se habla de población inoculada cuando sólo 55 mil personas han recibido las dos dosis de las 2.88 millones de vacunaciones realizadas. Las cifras entregadas por el DEIS indican que 18.6 por ciento de las personas se ha vacunado, pero el cálculo de la población objetivo considera un universo de poco más de 18 millones, cuando las estimaciones del INE a 2020 señalan que somos casi 19.5 millones de personas. Del total de vacunas 2 millones 777 mil 252 son Coronavac y 112 mil 696 Pfizer/BioNTech.

El consenso científico es que estas vacunas tienen distinto desempeño en su respuesta a la inoculación, algunas son más efectivas que otras. Los estudios más recientes demuestran que Pfizer/BioNTech es la vacuna más eficaz, con 95 por ciento de protección efectiva. Siguen Moderna (94), Sputnik V (92), Novavax (89), AstraZeneca (70), Johnson &Johnson/Jannsen (66). Mientras la vacuna CoronaVac/Sinovac, producida en China, tiene resultados menos destacables, quedando en último lugar con 50 por ciento de eficacia. Es decir, que de 100 personas que se vacunaron con las dos dosis, la mitad va a volver a contagiarse.

Es una responsabilidad de los epidemiólogos, cientistas sociales y periodistas interpretar las estadísticas con precaución y distancia, e informar a la población que detrás de las estadísticas de vacunación hay distinciones entre vacunas de acuerdo con su eficacia.

La Unión Europea no ha autorizado esa vacuna porque no se ha comprobado una eficacia suficiente. En otros países del mundo, como en Filipinas, se denuncia que a las clases populares se aplican la vacuna CoronaVac cuando las privilegiadas se reservan los mejores biológicos. Mientras en Chile todos los medios celebran el éxito de una campaña de vacunación con 96 por ciento de CoronaVac.

Peligrosos usos electorales. Con la celebración de las estadísticas nacionales, surge otra pregunta. ¿El objetivo de esta campaña masiva de vacunación en Chile es proteger a la población frente al virus o tener las mejores estadísticas en términos de número de vacunaciones?

Las cifras son alentadoras y es fácil dejarse seducir. Esconden una batalla frente a la pandemia que es más compleja y está lejos de acabarse. Aclarar estos puntos es aún mas importante en este año electoral cuando se elijen a constituyentes, gobernadores y consejeros regionales, alcaldes, concejales, diputados, senadores y al presidente.

Poco se ha hablado de las implicaciones que tiene la vacunación en un periodo de elecciones y es fácil caer en el manejo político de las estadísticas. Las distintas temporalidades de las epidemias hace aún más importante este punto. Cuando las estadísticas de vacunación son de uso inmediato, la tasa real de protección de la población sólo se conocerá varias semanas después y no es antes de meses que se verá reflejado en el número de muertos el éxito o el fracaso de la estrategia del gobierno frente a la pandemia.

Más allá de usos electorales, la difusión y amplificación por líderes políticos y mediáticos de un mensaje que lleva a muchas personas a considerarse protegidas del virus cuando no lo son, o sólo parcialmente, puede resultar en una nueva ola de contagios y, por tanto, a numerosos muertos adicionales del Covid-19.

A escala colectiva puede tener sentido usar masivamente una vacuna que sólo es 50 por ciento efectiva para bajar la circulación del virus entre la población. Pero si las personas que recibieron esta vacuna se creen protegidas del virus, bajan la atención a las protecciones sanitarias y retoman su vida activa como si el virus ya no les afectara. El riesgo es alto, de ser así esta campaña de vacunación podría tener el efecto inverso, hacer subir el número de contagiados y de muertes por Covid.

Mantengamos las precauciones sanitarias. Tercero, es crucial que los ciudadanos no bajemos la guardia frente al Covid-19. Todos podemos dejarnos cautivar por las atractivas cifras y la esperanza de un pronto regreso a la vida social activa. El virus no ha desaparecido y la pandemia está lejos de acabarse. Muchas personas vacunadas pueden ser infectadas por el virus y, por tanto, propagarlo. Si estas personas disminuyen las precauciones sanitarias y retoman una vida activa “como antes”, lejos de estar a punto de vencer la pandemia, como lo dejan creer las estadísticas de vacunaciones, estamos al borde de una tercera ola de contaminación. Es indispensable y urgente llamar a los ciudadanos a mantener las medidas de cuidado, respetar la distancia social, usar correctamente la mascarilla, el lavado constante de manos, el uso de alcohol gel y seguir con las acciones de solidaridad y ayuda mutua que salvaron a muchos durante esta pandemia .

Karla Henríquez Ojeda* y Geoffrey Pleyers**

Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Bernardo O’Higgins

** Profesor de sociología, Universidad Católica de Lovaina, Bélgica

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Lunes, 22 Febrero 2021 05:47

Si me vacuno, ¿me salvo?

Si me vacuno, ¿me salvo?

En las estadísticas secretas o encubiertas de la pandemia, tampoco se lleva registro de la cantidad de personas insultadas, relegadas o incluso amenazadas por la actitud escandalizante, para aquellos presas del miedo, de rechazar toda intención de vacunarse, tengan la edad que tengan y la actividad que lleven a cabo. Su franqueza o su escrupuloso sentido de la verdad les impide responder con un simple "ya me inscribí" o "ya me vacuné", pero es aconsejable recurrir a este tipo de respuestas para tranquilidad de unos y otros.

Comprobado cada día que en el supuesto combate a la pandemia de Covid-19 han sido peores, mucho peores, los remedios aplicados que la enfermedad, al haber semiparalizado a la mayoría de las personas y alterado la vida en el planeta para salvarnos de morir, al menos a causa de ese virus. Al día de hoy se calculan 2 millones 500 mil fallecidos en un mundo con 7 mil 700 millones de seres humanos, y en México ha habido poco más de 180 mil muertos en una población total de 128 millones, siempre con registros relativamente confiables, ya que al satanizado virus se atribuyen fallecimientos que nada tienen que ver con éste.

Esas cifras evidencian que la sociedad enfrenta, hace casi un año, una pandemia económica-político-mediática antes que una enfermedad infecciosa letal a escala mundial. Otros datos confirmadores de la sobredimensionada pandemia se dan en Estados Unidos, donde desde 2017 la tasa de mortandad ha sido constante, al registrar unos 234 mil fallecimientos mensuales. Si en 2020 murieron 236 mil cada mes, la pandemia cobró 2 mil decesos mensuales por Covid-19; sin embargo, se indujo un severo trastorno en todo el planeta. Antes de la pandemia y con un añejo sistema de salud insuficiente, a casi nadie le importaba el número de muertos por enfermedades de elevada incidencia como diabetes, cardiovasculares, hipertensión, obesidad y cáncer y menos se tomaban precauciones, pero desde hace un año demasiados debemos quedarnos en casa y preocuparnos a diario de cuántos mueren por Covid.

Al vacunarse, las personas, adultos mayores o no, muy probablemente disminuyan miedos, estrés y depresión, lo que ayudará a fortalecer su sistema inmunológico y los riesgos de contagio. La mala noticia es que aún no se ha inventado la vacuna que nos salve de morir cuando La Puntual decida aparecérsenos, por lo que esperanza y cura siguen siendo relativas.

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Sudáfrica suspende el uso de la vacuna de AstraZeneca por no ser eficaz contra la variante de su país

Un estudio detalla que la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca es menos efectiva contra la variante sudafricana del virus y no protege contra síntomas leves o moderados. España ya ha recibido las primeras dosis de esa vacuna.


El Gobierno de Sudáfrica ha pausado la administración de las dosis de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca tras el reciente estudio que demuestra que tiene una protección reducida frente a la nueva cepa de la enfermedad surgida en el país.

Así lo ha comunicado este domingo el ministro de Salud sudafricano, Zweli Mkhize, que ha especificado que se trata de una suspensión temporal hasta que un comité de científicos decida la estrategia a seguir respecto a este inmunizador, según Independent Online. El Gobierno de Sudáfrica tenía prevista la llegada de un millón de dosis de la vacuna de AstraZeneca, producida por el Serum Institute de India, este lunes, tras lo que pensaba empezar a vacunar a los trabajadores sanitarios.

Un estudio al que ha accedido en exclusiva Finantial Times asegura que la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca es menos efectiva contra la variante sudafricana del virus y no protege contra síntomas leves o moderados.

No obstante, el responsable de Salud ha incidido en que el programa de inmunización continuará a partir de la próxima semana, "durante las próximas cuatro semanas, esperamos que haya vacunas Johnson & Johnson, además habrá vacunas Pfizer", que serán las vacunas que se administrarán al personal sanitario.

En este sentido, las autoridades planean acelerar el despliegue de la vacuna de Johnson & Johnson, ya que ha mostrado una eficacia contra la nueva variante que prevalece en más del 90 por ciento de los nuevos contagios en el país, ha destacado la presidenta del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, Glenda Gray, tal y como recoge Bloomberg. Hasta el momento, Sudáfrica ha registrado 1.476.135 de contagios de coronavirus, así como 46.290 víctimas mortales desde que estalló la pandemia, según recoge la Universidad Johns Hopkins.

España ya ha recibido dosis de AstraZeneca

España recibió las primeras 196.800 dosis de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford el pasado sábado, según informó la propia ministra de Sanidad, Carolina Darias. Las dosis de esta vacuna solo se suministrarán a personas de entre 18 y 55 años por la falta de evidencias sobre su efectividad en personas mayores de 65 años, como recomendaron las autoridades sanitarias de Francia, Alemania o Bélgica.

Sin embargo, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) recomendó autorizar la vacuna de esta farmacéutica para personas adultas, también en el caso de los mayores de 65 años. Pero el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, ya avanzó que España no seguirá esta recomendación, siguiendo los pasos de los países europeos. 

madrid

08/02/2021 08:54 Actualizado: 08/02/2021 09:13

Por Europa Press

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La pugna inter-imperialista entre los EEUU vs. China, entre la Unión Europea –sobre todo Alemania, Francia e Inglaterra– vs. Japón y Rusia, por lograr la vacuna y su aplicación está intensa, y resalta en escenarios diplomáticos, financieros (bolsas de valores), ciencia y tecnología (farmaceúticas), así como espionaje, además de la disputa por la importación y exportación de insumos sanitarios y medicamentos.

Esta disputa llevó a la investigación y desarrollo de 23 posibles vacunas en ensayos clínicos 1 y 2, y más de 100 en las primeras etapas. Y a fines de 2020 y comienzo de 2021 la aparición de las primeras vacunas: las de Pfizer-BioNtech, Astra-Zeneca. Moderna, Johnson & Johnson y la rusa Sputnik V.

En este escenario, encontramos a las empresas farmacéuticas más poderosas y que cotizan en las Bolsas:

Como es público, en este momento se están repartiendo y aplicando cuatro vacunas de EEUU: Moderna, Pfizer, Johnson & Johnson, y Novanax, y una Inglesa –la de Astra Zeneca–, es decir las principales en las Bolsas. La rusa Sputnik V no cotiza en los templos de la especulación financiera de Europa o de EEUU.

Hay otras empresas farmacéuticas que no figuran en estos templos de la especulación porque se retiraron o no han estado allí antes, como Claver y SinoVac, el Instituto Nacional de Epidemiología de China, la farmacéutica CureVac de Alemania, el Instituto ruso Nikolai Gamdeya, Medicago de Canadá, Maxivax de Biotecnología de Suiza, y el Instituto Finlai de vacunas de Cuba.

Una vez lograda la vacuna, el derecho de compra prioritario es para los países que han efectuado las grandes inversiones en los laboratorios principales. Así, el gobierno de los EEUU de Donald Trump invirtió: 1.600 millones de dólares para Novarax; Inovio es financiado por el Departamento de Defensa de los EEUU y la Coalición para las Innovaciones en preparación para epidemias (Cepi), y ellas entregarían 2.000 millones de dosis de la vacuna. El gobierno de Trump depositó 1.950 millones de dólares para el trabajo conjunto de Pfizer y BioNtech (Alemania y EEUU), con una compra de 300 millones de dosis. También invirtió 1.200 millones de dólares para comprar las primeras 300 millones de dosis de la llamada vacuna de Oxford –del Instituto Jenner y Astra Zeneca de Inglaterra–, además de comprar los primeras 1.000 millones de dosis de Moderna e invertir en ello 500 millones de dólares.

Invirtió, además, 456 millones para las pruebas de la vacuna de Johnson & Johnson en Japón. En total, los EEUU invirtieron más de 7.000 millones de dólares para la vacuna, de ahí la insistencia de Trump de que tendrían vacuna para final de 2020.

Por su parte, el gobierno alemán en cabeza de Ángela Merkel invirtió 300 millones de euros para hacerse con la mayoría de las acciones de CureVac y de esa manera asegurar la vacuna, mientras que la francesa Sanofi-Pasteur producirá para la UE 300 millones de dosis de su vacuna, recibiendo para ello financiación de la Agencia Federal de Instituciones médicas de EEUU (Barda) por 226 millones de dólares; Japón está en la carrera, en acuerdo con Johnson y Johnson. Rusia está aplicando la Sputnik V. Canadá prepara una vacuna de nano-partículas lipídicas de ARNm de los laboratorios Precision NanoSystems, junto con la china CanSino.

Ante esta carrera, pugnas y colusiones de los imperialistas por la vacuna contra el covid–19, la OMS no se quedó atrás y en alianza con la Cepi y la Alianza para la vacunación (Gavi, fundada por Bill Gates), se propone disponer de 2.000 millones de dosis para finales del 2021, con un costo de 18.000 millones de dólares, y las que repartirá entre 183 países hasta ahora (80 países “autofinanciados”, 92 “financiados” y otros más precarios), acuerdo global conocido como Covax, que según los proponentes pretende que estos países cuenten con alternativas o refuerzos en caso de fallas en la aplicación de las otras vacunas, así como evitar que el acceso a las mismas se limite a los países más ricos.

Además, Gavi y la Cepi invirtieron 750 millones de dólares en un acuerdo con Oxford para enviar al resto del mundo, a final de año 2020 o inicios del 2021, 300 millones de dosis, si la vacuna funcionaba.
Por su parte, Brasil invirtió 280 millones de dólares para la vacuna de Oxford-Astra Zeneca, para garantizar millones de dosis y la tecnología para producirla en el país. Chile, por medio de la U. Católica, firmó un convenio con la farmacéutica china Sinovac-Biotech para aplicar la vacuna “coronavac” en la fase tres y, además, experimenta con su propia vacuna. Tanto Brasil, como Australia y China participaron en la Fase tres de la vacuna. Argentina llegó a un acuerdo con Pfizer-BioNtech para probar su vacuna, así como otro acuerdo con el Fondo ruso de Inversión Directa.

En otro escenario de esta misma disputa, encontramos el precio de la vacuna, pues se producirán algunas como las de la farmacéutica Moderna solo para países que tengan capacidad de pagar la suma de 70 dólares por dosis. La de Pfizer posiblemente cueste 20 dólares, y se dice que la de Oxford será masiva, a 5 dólares la unidad. Lo que se presume es que la vacuna no será gratuita pues su producción cuesta 65.000 millones de euros, capital que las farmacéuticas ni los Estados inversionistas están dispuestos a perder, así amplios sectores de los pueblos estén subvencionados.

¿Y Colombia, qué?

En agosto 2020 el gobierno dijo que era mejor esperar la vacuna que verdaderamente funcionará y apuntarse a ella, sin saberse por tanto si habría vacuna para final del 2020 pues proseguía la fase experimental, entonces para qué apurar.

Pero tal actitud no dejó tranquilo a muchos sectores, cuya presión lo obligó a comprar vacunas de varios laboratorios: Pfizer-BioNtech (5 millones de dosis), Astra-Zeneca/U de Oxford (5 millones de dosis); y Johnson & Johnson (9 millones de dosis), además de 10 millones de dosis del acuerdo Covax. Y dice que está en procura de adquirir lotes de otras tres vacunas. Pero no se sabe nada de cuándo llegarán, cómo fueron las negociaciones con las farmacéuticas, cuánto invirtió. Las cláusulas de confidencialidad con las farmacéuticas son muy peligrosas pues atentan con la soberanía del país.

Mientras ya se vacuna en Brasil, Argentina, Chile, México, Costa Rica, Venezuela, aquí se especula sobre su llegada; lo que se prevé es un gran negocio de los privados con la vacuna contra el covid–19.

Como puede apreciarse, estamos ante una pugna mundial y nacional por el acceso a la vacuna que frene la pandemia del covid–19 desde dos aspectos: pugna con dosa inter-imperialista por producir, almacenar, distribuir y administrar la vacuna y sacar el máximo provecho económico y político de esta maniobra; y la lucha para que la vacuna sea universal y no usada primero por los países ricos, y que los pobres se queden esperando; todo esto con despliegue de mecanismos de exclusión social, racistas, xenófobos, patriarcales para dar la vacuna a las clases dominantes y sus amigos. Sin embargo, los empresarios necesitan tener en buenas condiciones a la fuerza de trabajo, de ahí que tengan que dar la vacuna, así no les guste.

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El ser y el no ser en el capitalismo global

Era previsible: una vez descubierta la tan anhelada vacuna se desataría una guerra ferozmente competitiva. ¿Qué se podía esperar de un mundo cuya estructura económico política se basa en la desigualdad y el extremo egoísmo? Todo es mercancía, nada es solidaridad. Ponerse a hablar de la solidaridad es arrojarse en el ridículo. ¿Cuándo el ente antropológico ha sido solidario? Hace más de quinientos años que vivimos bajo este sistema. Que es muchas cosas, pero hay dos o tres que son centrales, definitivas. Siempre rechacé la idea de “naturaleza humana”. No, argumentaba desde un sólido historicismo, “el hombre no es naturaleza, es historia”. Es decir, había ciertas persistencias en la condición humana, pero ninguna debía ser naturalizada. El ser humano es cambio. Era --como casi todos-- heracliteano. Uno no se baña dos veces en el mismo río. Abominábamos de Parménides. ¿Qué es eso del “ser es, el no ser no es”? Un mero error presocrático. El ser no es invariable. Es y no es. Es devenir. Nos fascinaba el devenir. Todo estaba en perpetuo cambio. Esto era maravilloso. Nos permitía pensar una idea muy tranquilizadora: siempre vendrá algo distinto, algo mejor, y nosotros seremos parte de ese cambio. Pero los elementos constantes de la condición humana son invariables. Se reproducen. Hay esencialidades en lo humano. Si Hitler exigía espacio vital, no era porque deseara cambiar el nacionalsocialismo. Quería fortalecerlo. Estoy hablando del ente capitalista. Y Hitler era esencialmente capitalista. Y el capitalismo tiene tres elementos fundamentales. Los tres funcionan a la vez. El capitalismo se alimenta de la voluntad de poder de sus sujetos. Esta voluntad de poder tiene dos esencialidades insoslayables. Para seguir existiendo la voluntad tiene --ante todo-- que quererse a sí misma. Ser voluntad de voluntad. Esto lo postuló Hegel y lo desarrolló Deleuze. Una vez que deseo mi voluntad (su triunfo) debo mantenerla, para lo cual debo hacerla crecer. El crecimiento (o el aumento) está al servicio de la conservación. Tenemos entonces: la voluntad que se quiere a sí misma debe aumentar si quiere conservarse. Por eso los nazis se dedicaron a conquistar Europa. Querían aumentar su espacio vital para conservarlo.

Esto explica el espectáculo horrible que el capitalismo despliega con la cuestión de la vacuna. Algo que el mundo esperaba ansiosamente. Algo que vendría a salvar las vidas que la impiadosa pandemia se lleva, se transforma en una mercancía en disputa dentro de las reglas del sistema que ya lleva quinientos años de vida. Canadá, que es un país rico, almacena vacunas que deberían destinarse a la humanidad. Las vacunas desatan una guerra geopolítica donde cada cual juega su juego. El egoísmo sigue siendo el motor del sistema del capital. Ya hace dos siglos lo dijo Adam Smith: no hay que esperar nada de la benevolencia del carnicero. Todo lo bueno vendrá de su egoísmo que lo lleva a competir y ofrecer cada vez mejor calidad y precio de venta.

Los laboratorios son grandes empresas multinacionales. Y de las más egoístas que existen. Hoy, con la peste, apelan a la pulsión de muerte. No importa cuántos mueren, importa que se salven los mejores. En una escena del film Titanic, la versión de James Cameron, le comunican al desagradable multimillonario que asume Billy Zane que sólo hay botes para la mitad de los pasajeros. Zane enciende su cigarro e impasiblemente dice: “Mientras sea la mejor mitad" (the better half). Con tal de sobrevivir, Rose empuja a su amor hacia el fondo helado del océano porque no hay espacio para los dos en el madero destinado a salvarlos. Es la más veraz historia de amor del cine. Es increíble, pero es así.

El Brexit y la Unión europea se agreden a dentelladas. Viene a la memoria la dura frase de Christine Lagarde quejándoe de la superpoblación mundial. ¿Esta era la pandemia que nos habría de volver más generosos? El capitalismo antropológico es más que nunca el de un globalizado “primero yo”. El mundo tiene que cambiar su estructura global. Tiene que haber una sociedad de los Estados que modere y anule los intereses mezquinos de las grandes corporaciones de la salud, de la vida. Pero eso ya se intentó y fue en vano por completo. La mezquindad es el ser parmenídeo que se muestra en todo su esplendor. El ser es lo que es, lo que es la coseidad de la mercancía, todas las mercancías remiten a la mercancía de las mercancías: el dinero, que remite al oro. El ser es de quien lo posee en mayor cantidad. El no ser no es. Se pueden morir apestados. El mundo quedará en manos de los poderosos y quedará también más habitable, más ordenado. Eso esperan.

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