Las agencias calificadoras Standars & Poors y Fitch rebajaron a 'default' parcial la deuda soberana del país sudamericano después de incumplir con el pago de los intereses de dos bonos



La profunda crisis institucional y económica que atraviesa a Venezuela sufrió este martes un duro golpe que aboca sus finanzas públicas a un nuevo abismo. La temida suspensión de pagos ha alcanzado al país tres días después de que el presidente Nicolás Maduro jurara que jamás llegaría. La agencias de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) y Fitch rebajaron la deuda soberana en divisas extranjeras del país sudamericano. La decisión llega después de un impago de 200 millones de dólares correspondientes a los intereses de los bonos que vencen en 2019 y 2024.


La decisión de las agencias llevan a Venezuela a un incumplimiento parcial de los pagos que, sin embargo, no afecta el endeudamiento en moneda nacional a corto y largo plazo. S&P —que bajó la calificación de CC/C a SD/D (default selectivo) a la deuda emitida en divisas extranjeras— mantuvo la nota para la deuda nacional, aunque con una expectativa negativa en cuanto a las perspectivas. La firma calcula que hay un 50% de posibilidades de que, en los próximos tres meses, el régimen venezolano deje de pagar sus obligaciones. A este anuncio se sumó otra pésima noticia para la estabilidad de un país cuya economía gira alrededor del petróleo. Las agencias Fitch y Moody's también declararon en suspensión de pagos a Petróleos de Venezuela, la petrolera estatal, PDVSA.


La quiebra, por mucho que sea selectiva, es la bestia negra que ha acechado a Maduro durante su gestión. La pregunta no era si se iba o no a incumplir con los pagos sino el momento en el que los incumpliría. Venezuela atraviesa una tenaz crisis económica derivada de la caída de los precios del petróleo y de la terca insistencia del régimen chavista en mantener un modelo de desarrollo que no genera confianza entre los inversionistas. Apenas cuenta con unos 10.000 millones de dólares (8.478 millones de euros) en reservas internacionales. En las mejores épocas del Gobierno del predecesor de Maduro, Hugo Chávez, ese colchón giraba en torno a los 30.000 millones.


A principios de noviembre, el jefe del Estado venezolano había anunciado su intención de reestructurar y refinanciar la deuda externa tras pagar, durante su gestión, unos 73.000 millones de dólares que había pedido prestados. El régimen se ha dado cuenta de que, con la menguante producción de petróleo y la necesidad de aumentar el gasto público con vistas a 2018, cuando deberían celebrarse las elecciones presidenciales, iba a ser imposible seguir cumpliendo con sus acreedores como hasta ahora.
Sanciones y negociación


La negociación del pago de los bonos, sin embargo, se anuncia larga y compleja. A la primera reunión convocada el lunes en Caracas con el vicepresidente Tareck El Aissami apenas asistieron acreedores, a los que dirigentes chavistas entregaron una bolsa de café y chocolates, y ninguna concreción sobre su plan. El número dos del régimen leyó un comunicado en el que alegaba que la demora en los pagos obedecía a las sanciones financieras impuestas por el Gobierno de Donald Trump. Y esas restricciones pesan tanto que algunos inversionistas, según informó Reuters, prefirieron evitar escuchar directamente a El Aissami y al ministro de Finanzas, Simón Zerpa. Ambos están en la lista de personas sancionadas por el Departamento del Tesoro y reunirse con ellos le incluiría automáticamente en “la lista negra” de Washington.


La deuda externa de Venezuela asciende a unos 150.000 millones de dólares. De ese monto, alrededor de 70.000 corresponden a títulos de deuda emitidos por el Gobierno y PDVSA. El resto corresponde a créditos con China y Rusia. El Gobierno de Vladímir Putin es el único que se ha mostrado dispuesto a arrojar un salvavidas a Maduro en esta crisis. Citando fuentes oficiales, la agencia AFP anunció que ambos países firmarán hoy un acuerdo para reestructurar unos 3.000 millones. Hasta el momento Moscú no ha confirmado ese acuerdo, pero la Embajada de Venezuela en ese país ha convocado a una rueda de prensa para hoy para informar sobre el acuerdo. Es un alivio parcial, pero insuficiente para encarar los gastos de 2018.


¿Cómo se fabrica la noticia del 'default' en Venezuela?

Por Nathali Gómez


Los elementos para hacer que un eventual impago se transforme en un verdadero impago están servidos: sanciones financieras y económicas, medidas coercitivas sobre los acreedores y amplia cobertura mediática.


El 'default' mediático llega antes que el real. El escenario se prepara lentamente con sanciones económicas, con presión psicológica sobre los tenedores de bonos venezolanos y con una campaña de medios que magnifica transacciones financieras rutinarias.


El pasado domingo el presidente venezolano Nicolás Maduro afirmó que el "'default' nunca llegará a Venezuela" porque el país suramericano "siempre tendrá una estrategia clara" enfilada hacia la renegociación y reestructuración de la deuda externa, recoge 'El Mundo'.


Sin embargo, tan solo un día después, Venezuela amaneció con la noticia de que la empresa estadounidense Standard & Poor's rebajó la calificación de ese país de CC (muy vulnerable) a "default selectivo" debido a el impago de 200 millones de dólares por el cupón de sus bonos 2019 y 2024 dentro del período de gracia de 30 días, recoge El Universal.


El lunes, un grupo de tenedores de deuda venezolana de EE.UU., Panamá, Reino Unido, Portugal, Colombia, Chile, Argentina, Japón y Alemania se reunió en Caracas con el Gobierno venezolano como parte del primer acercamiento para la renegociación y reestructuración planteada por Maduro.


Las autoridades venezolanas calificaron este encuentro como "altamente positivo" y "muy auspicioso", en un comunicado donde recordaron que en los últimos 36 meses el país suramericano había cancelado 73.359 millones de dólares por concepto de capital reembolsado y de intereses pagados.


Un 'grato ambiente' para reunirse


El viernes pasado, una nueva lista de funcionarios sancionados llegaba desde el Departamento del Tesoro estadounidense a Caracas. Sobre este grupo, que está formado por casi 20 miembros del Gobierno, incluido el presidente Maduro, pesaba un veto: "las personas estadounidenses deberían tener cautela en sus relaciones con el Gobierno venezolano", agregaba el comunicado de Washington.


Se pedía que no se implicaran en "transacciones, acuerdos, de una manera directa o indirecta" con los funcionarios agregados en la lista del Departamento del Tesoro bajo pena de multas de hasta de 10 millones de dólares y cárcel por un máximo 30 años.


En ese ambiente, donde además se agregaron las sanciones acordadas por el Consejo de la Unión Europea, el pasado lunes se reunieron los tenedores de deuda para acordar el refinaciamiento o restructuración de la deuda en el Palacio Blanco, edificio ubicado en frente de Miraflores, sede del Gobierno, en la capital del país suramericano.


¿Hay impago o no?


El economista Luis Enrique Gavazut, miembro del Observatorio Económico de la Presidencia, explicó a RT que la calificación de Standard & Poor's es una "declaratoria acelerada", por el hecho de que Venezuela no canceló 200 millones de dólares.


"Es nada más un pago de intereses, es algo bastante rutinario, de poca magnitud", afirma Gavazut, si se la compara con la cancelación de intereses de la deuda externa anunciada este martes por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez.


En su opinión, debe compararse ambos montos: 200 millones de dólares, con los intereses de la "envergadura" de una deuda externa que asciende según la cifras del alto gobierno a alrededor de 150.000 millones de dólares en este momento.


Este anuncio se une a los otros dos pagos de bonos de PDVSA hechos por Venezuela semanas atrás, que suman casi 2.000 millones de dólares y que "fueron los últimos que se podían hacer en esas condiciones", agrega, antes de anunciar el refinanciamiento y reestructuración de la deuda.
El 'default' mediático


Para Francisco González, analista internacional entrevistado por RT, el "'default' es mediático".


"Son los medios los que publican esa información para generar temor en los inversores privados", expresa, pues eso impide que pueden comprar los bonos y que inviertan en Venezuela.


"Quieren cortar la inversión extranjera en el país", apunta.


González expone además que esa campaña busca desacreditar al país suramericano y posicionar la matriz de que ya no puede cumplir con sus compromisos financieros.


Asfixiar a Venezuela


En opinión de este profesor universitario, se busca aislar políticamente a Venezuela "hasta que no tenga posibilidades de crédito e ir ahogándola poco a poco".
Explica además que aunque el tema del eventual impago ha sido posicionado por medios de comunicación en América y Europa, no corresponde a una política de un organismo multilateral.


González coincide con Gavazut en que lo que se busca es "generar temor en los inversores privados" para que no compren bonos, no participen en la renegociación de la deuda y no haya inversión.

Publicado: 15 nov 2017 02:06 GMT

Rusia Today

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En entrevista ofrecida al periódico El Nacional los dirigentes sindicales José Bodas e Iván Freites de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela revelaron que PDVSA se encuentra negociando contratos para adelantar el arrendamiento de las refinerías del complejo petrolero Paraguana, estado Falcón “Este tipo de contrato de servicio no lo establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos”, manifestó José Bodas, directivo de la FUTPV

Iván Freites del sindicato petrolero de Falcón, denunció que la negociación se ha hecho dentro del máximo secreto. “El fondo del asunto es que Pdvsa no tiene recursos para acometer los programas de mantenimiento y expansión del complejo refinador, el cual requiere una inversión de 7 millardos de dólares que los chinos y los rusos están dispuestos a desembolsar”.

La deuda de Pdvsa con los chinos y los rusos se ubica en 40 millardos de dólares, pero por los problemas de flujo de caja ese monto es cancelado con 450.000 y 200.000 barriles diarios de crudo de la Faja del Orinoco, respectivamente.

Freites precisó que están muy adelantadas las negociaciones para la firma de los contratos de arrendamiento a tiempo determinado (por 10 años) entre Pdvsa y las empresas Rosneft de Rusia y Petrochina. “La información sobre la marcha de estos acuerdos es suministrada por gerentes de Pdvsa y los trabajadores de las refinerías”, indicó.

 

Por: Aporrea.org | Martes, 31/10/2017 04:43 PM |

Publicado en Internacional

Investigador y activista, Sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, con una Maestría en Economía Ecológica de la Universidad de Barcelona, trabaja en circuitos de investigación militante, relacionados con círculos regionales en América Latina. Circuitos que tienen que ver con el debate y la lucha medio ambiental, e igualmente en el activismo que está relacionado con los movimientos ecologistas. Sobre todo con los ecologismos ligados a las luchas populares, por los territorios, por los bienes comunes, contra las desigualdades generadas por los impactos ambientales. En debate directamente relacionado con el cuestionamiento al modelo. Es parte de grupos como Alternativas al Desarrollo de la Fundación Rosa Luxemburgo, la Red Oilwatch Latinoamérica y otras organizaciones que acompañan luchas de comunidades indígenas, campesinas, urbanas, contra los impactos del extractivismo. Fue Mención del Premio Libertador al Pensamiento Crítico. Es uno de los jóvenes intelectuales y activistas comprometidos con los procesos de transformación más destacado del país.


Cuál es tu principal preocupación por el avance de la ampliación de la frontera extractiva en el último tiempo en Venezuela.


Hay varias preocupaciones. Pero hay una fundamental: A lo largo de la historia venezolana hemos estado planteándonos salir del modelo, o empezar a salir del modelo, hemos atravesado momentos en que se llega a crisis profundas, momentos de bifurcación, en los que está planteado salir del modelo o continuar en él. Hoy estamos otra vez en uno de esos momentos. Hay que insistir en que este no es un debate solamente de ecologistas sino que tiene que ver con el tema de la dependencia, que tiene que ver con la soberanía, porque es un modelo de altas concentraciones de poder de los sectores que capturan la renta.


Entonces una preocupación fundamental es que, en esta bifurcación, se están reformulando un conjunto de acuerdos que son o que suelen ser, acuerdos de largo plazo. Lo interesante para analizar es que son acuerdos de fuerzas muy negativas para el Estado Venezolano, es decir no son acuerdos de partes con potencialidades políticas iguales, sino que se estos acuerdos tienen que ver con concesiones, tienen que ver con desregulaciones, flexibilización creciente, formas de favorecimiento al desmontaje de la visión nacionalista energética que ha tenido en su momento el presidente Chávez. Y que estos acuerdos se van haciendo orgánicos, por ejemplo, la concreción de los acuerdos de PDVSA con el capital foráneo que ya no solo aparecería como “accionista” sino como “prestatario”, citando a Eulogio del Pino, presidente de PDVSA.


Qué significa esto, y esta es la trampa de lo que yo llamo el neoliberalismo mutante: por más que en términos formales, yo estado o PDVSA sea accionista mayoritario y tu privado, transnacional, seas minoritario, si tu pones tu capital accionario y además me prestas para que yo coloqué el mío, esto termina enredándose en una forma en la que en realidad tú tienes el control. Todo aquel que tiene la gran parte de la inversión, controla. Piensa por ejemplo en la participación de Estados Unidos en el FMI, en el Banco Mundial, o lo que supone el mecanismo de endeudarte, en lo que respecta al control de la relación económica o política que se tiene con respecto a las decisiones sobre los modelos económicos, de negocios, políticos, etcétera.


Por eso sostengo que el modelo que se está configurando desde hace dos años en Venezuela y la respuesta que se ha tratado de plantear es la siguiente: intentar hacer un piso mínimo, el que permitiría un flujo de caja mínimo para el gobierno y que las retribuciones se hagan de ese piso hacia arriba. En síntesis el planteamiento es subir el extractivismo en todos los ámbitos para poder retribuir con ese excedente, con lo que sería ese nuevo aumento del extractivismo, a la ganancia y a la devolución de la inversión en esos casos.


Esto supone además, una expansión de todos estos elementos que hacen a la arquitectura del extractivismo en Venezuela. Y que abre a otra preocupación que calza en esta situación, es toda la reconfiguración social que está ocurriendo en los territorios.


Hay que pensar por ejemplo en lo que escribía Rodolfo Quintero, toda la transformación antropológica, económica, social, cultural que se daba en los campos petroleros. Lo que está ocurriendo en Santiago de Cabrutica o en la zona sur de Monagas, todos estos cambios sociales que tiene que ver con afectación de tierras cultivables, problemas de agua severos, la migración de formas de trabajo productivo al taladro, provocando un mayor abandono de la agricultura, una agricultura extremadamente precarizada como lo está en la actualidad. Entonces lo que tienes es dos tendencias opuestas en términos de la crisis.


Una tendencia de una enorme gravedad, con una población de muchas décadas asimilada a la economía rentista, a los sectores terciarios de distribución de la renta, y una necesidad histórica de producción interna que necesita una subjetividad que tenga alguna cultura del trabajo. Entonces tienes dos tendencias que están caminando en sentido contrario y que va a agravar la crisis. La otra consecuencia es el tema ambiental, yo entiendo que el tema ambiental tiene poca incidencia en el país, por la fragilidad de los movimientos ambientalistas. Pero además, sobre todo por la poca información que existe sobre el problema ambiental.


Por ejemplo, el tema ambiental del agua en Venezuela es gravísimo, ahí tenemos varias bombas de tiempo. Por ejemplo lo que está ocurriendo con los embalses de Paucachinche y Camatagüa que atienden a 10 millones de personas en el país, que está proveyendo agua con más escases, por la incapacidad de potabilización. Porque viene además contaminada por diversas razones, pero entre ellas el proyecto de trasvase de agua para evitar que el lago de Valencia siguiera creciendo, pero entonces estamos tomando agua con heces aquí en Caracas, en Valencia y Maracay es peor, y esto es una bomba de tiempo política. Te voy a dar un ejemplo: en el 2014 hubo una crisis del agua en Sao Paulo en la cual Dilma Rousseff termina declarando que esa crisis se convierte en un asunto de Seguridad Nacional, por qué lo declara, porque una ciudad de más de 12 millones de personas colapsando por la escasez de agua es claramente una crisis política. Lo mismo en los Estados Unidos declara problema de seguridad nacional el tema, por ejemplo, del cambio climático.


Esta tendencia es a que se agrave porque hay negligencia e incapacidad para atenderlo. Y el extractivismo produce una agudización, una profundización de estos patrones. La expansión del extractivismo para dar un ejemplo concreto, generaría una contaminación severa del Río Socuy, que alimenta embalses fundamentales para suministrar agua a la población de Maracaibo, del Tablazo, de San Francisco, donde hay también millones de personas, ahí tienes también problemas de seguridad. Yo lo veo desde el punto social y ambiental, pero si lo tomamos del punto de vista más político hay una cosa de seguridad nacional con esta crisis. Y el Arco Minero del Orinoco ni se diga las consecuencias. Pero es bueno mencionarlas. El 4% del agua que consumimos está en la zona norte costera donde vive el 90% de la población. Es decir nosotros dependemos de las cuencas hidrológicas del sur del país. Cuencas hidrológicas que ya están sumamente contaminadas por varias razones.

Entre ellas la contaminación que producen las industrias básicas, el tema petrolero, pero también por la minería ilegal, es decir una cosa dramática, esta expansión del cianuro en las aguas. El tema del Arco Minero sería llevar a una devastación el tema del agua. Hay datos científicos de lo que llaman la huella hídrica del oro, que te dice que para obtener una onza de oro necesitas mil litros de agua. Y en el proyecto del AMO, estamos hablando de 7000 toneladas de reservas de oro que se plantea sacar. Tal vez no las saquen completas, pero el dato sirve para tener una idea de los billones y billones de litros de agua comprometida, sólo hablando de la extracción de oro. Es decir, yo creo que no hay ninguna duda en decir que estamos frente a un suicidio socio ecológico en puertas. Un muerta lenta. Y los que contrarían estos argumentos hablan justamente de un tema de seguridad y de soberanía. Pero que tengamos agua para vivir, es el verdadero tema de soberanía y seguridad.


Me parece que el debate del extractivismo ha sido poco comprendido porque no se entiende que toca todas las aristas de la vida. La arista cultural, la arista económica, la arista geopolítica y política, la arista ambiental y por supuesto la arista social.


Porque se supone que es en realidad la concepción del uso de la tierra y de la soberanía de los sujetos sobre esa tierra, nada más y nada menos. Entonces te diría que no solo se trata de este nuevo avance de frontera, sino cómo se va a hacer el avance de frontera y el contexto histórico en el cual está este nuevo avance de frontera. Esto hay que detenerlo como sea.


Pero para eso hace falta politizar más el tema ecológico, que se entienda que es un tema que tiene ver con territorio, con vida. Y yo no diría solo que crezca el reclamo de las organizaciones ambientalistas sino que hay que ecologizar también las luchas populares que tienen que ver con sindicatos. Por ejemplo los sindicatos que se han movilizado, aunque el reclamo no sea estrictamente ambientalista, sino por reclamos que hacen a la salud de los trabajadores, son los sindicatos del complejo petrolero industrial de Jose. Así sea por su seguridad laboral, pero por ahí hay algo que va haciendo el vínculo.


Vamos a cambiar de tema. Cómo ves la Constituyente...


Reconociendo de mí parte lo descabellado de la propuesta de la Constituyente y los claros visos autoritaristas que se han mostrado en el gobierno, mi punto es tratar de analizar el conjunto de actores sociales, la idea de este empate catastrófico en el que estaríamos, de una relación de fuerzas bastante similares. Al mismo tiempo la noción de la polarización gobierno oposición no explica la cantidad de actores que están en interacción en ese sentido. Creo que habría que entender, no solo la Constituyente como una posibilidad, sino la aparición de múltiples posibilidades. Inclusive algunas inesperadas. Reconociendo un poder que quiere aprovechar la Constituyente para tales o cuales cosas negativas. Incluso sea porque el gobierno termina de derrotar a la oposición, o porque se genera un pacto, como la Constituyente ha quedado controlada por los mismos de siempre, es decir los constituyentistas elegidos, es potencialmente un peligro para hacer una reestructuración de corte neoliberal.


Pero insisto en que también hay que verla como un campo en disputa. Aunque el campo popular este fragmentado, este bastante afectado por la situación, por el nivel de confusión de lo político que se establece hoy en día. Habría que reconocer que la constituyente fue asumida por muchos activistas de la base popular chavista como una lucha. Y esto no se puede desconocer. Los pueblos tienen unos tiempos, es una paradoja, porque las necesidades de las transformaciones a veces son urgentes, pero los pueblos tienen sus tiempos.


El campo popular del chavismo que yo reconozco como el campo con mayores potencialidades, el que ha asumido las banderas más claramente transformadoras, revolucionarias en muchos sentidos, reivindicativas en muchos sentidos. Que son sujetos que generan críticas, que entienden los riesgos de otras alternativas, pero que también asumen el desafío del momento actual, y no lo digo intelectualmente, lo he visto en las discusiones. Ahí habría que pensar y entro directamente a la constituyente, como este desafío, denunciado hasta el cansancio del autoritarismo y de las reformas neoliberales que allí se busca, pero también comprender este proceso de disputa. Que no se puede dar un paso al costado frente a él, y ver como plantear las cosas que estamos criticando. Cómo las reformas del marco jurídico y de las probables transformaciones en la gobernabilidad tienen que ver con una reestructuración económica. Tenemos que posicionar ese tema, pero hacerlo desde ese tejido social y no desde afuera. Porque para mí lo contrario lleva a una soledad política que frena los avances.


Pero ¿en esa disputa también entran los capitales transnacionales?


Esa es una disputa de disputas. Estamos hablando de una disputa desde el campo popular. El campo popular no es homogéneo tampoco, y esas disputas se generan a lo interno, es decir vamos a debatir cuales son las potencialidades políticas que van más allá del marco jurídico de este proceso, y cuáles son los peligros que están allí.
Pero ¿por qué? Porque al menos desde el año 2014, los que venimos siguiendo el campo económico estamos viendo procesos progresivos de flexibilización económica, desregulación, tasas preferenciales para las corporaciones en la Faja Petrolífera del Orinoco, zonas económicas especiales, reestructuración de la deuda con China. No es casual por ejemplo que la reestructuración de la deuda con China en 2014, sale en gaceta, y un tiempito después sale las zonas económicas especiales. Recordemos que el FMI prestaba a cambio de reestructuraciones. Entonces hay que preguntarse qué significa el consenso de Beijín en ese sentido.


Pero el capital internacional necesita garantizarse un marco jurídico para sus reestructuraciones, incluso el capital que no está y quiere venir. Y cómo el gobierno ha insistido, en su retórica, en su discurso, está planteando un marco de inversiones especiales para atraer al capital, para que venga a invertir en el país, y cómo eso está de la mano de una política y de unas políticas concretas que se formalizan en Gacetas, en Decretos y tal. Y cómo eso está totalmente conectado, al menos en su potencialidad, el peligro que tiene en un proceso constituyente, liquidar articulados o secciones de la Constitución que representan una barrera jurídica para una desregulación más amplia.


Una apropiación con la que el capital obtendría los recursos naturales o de los mercados venezolanos, y está necesitando derribar toda una normativa que existe. Y estas reformas están siendo solicitadas por el capital transnacional. Y en este punto no olvidemos el nivel de deuda que tiene Venezuela. Recientemente un informe de la CEPAL indica que Venezuela tiene una deuda de 130.000 millones de dólares, y el mismo informe señalaba que el país lo puede sustentar. Porque justamente el tema es ese, Venezuela tiene un nivel de recursos, de “riquezas materiales, precisamente lo que sugiere la CEPAL es que puede pagar y pagar bien pero, hay que agregar que se haría hipotecando el futuro del país.


Entonces: la deuda acompaña a las peticiones del capital foráneo y hay un peligro claro dentro del marco de la constituyente, de que esas reformas terminen tocando ya el centro de la tierra, el núcleo del proyecto de la revolución bolivariana que no es solo conceptual sino que tenía que ver con un proyecto al menos anti neoliberal ya que no era anticapitalista. La pregunta es ¿a quién hay que convocar a detener ese proyecto?, para mí al chavismo popular.


Estamos frente a una encrucijada histórica de los últimos 100 años, si el chavismo popular aprueba esto, es una desvirtuación de su propio sentido de ser histórico. Este es un peligro y el otro es: qué es lo que va a hacer el chavismo popular. Esta es parte de la disputa. Porque aquí ya no hay soluciones fáciles. Desde mi punto de vista lo que va a haber es un largo periodo de conflicto, que probablemente sea un conflicto de alta intensidad. Porque probablemente ha terminado un ciclo de batallas pero vendrán otras próximamente.


E insistir, sobre todo, en el debate del extractivismo. Porque nosotros somos una economía que se basa en que el capital foráneo extrae, nos despoja de nuestros bienes comunes, que deja una gran devastación ambiental, que deja culturalmente una dependencia de la renta, que nos deja cada vez más lejos de una cultura productiva. Que aunque yo, personalmente, creo que la idea de sembrar el petróleo es inviable, al menos como se planteaba en este proyecto, también creo que eso no significa que no se pudiera usar los excedentes para otras inversiones.


Creo que el proyecto es otro. Que hay que elaborarlo, creo que hay que seguir trabajando en la crítica sobre el modelo rentista, capitalista venezolano. Entender que el capital traza las rutas de la próxima fase económica sobre el extractivismo. Es decir el capital foráneo no va a orientar a la economía venezolana hacia un modelo producción industrial. Va a aprovechar el potencial económico venezolano que es el extractivismo. Y eso significa que los males que hemos conocido históricamente se van a reproducir, pero en un contexto más caotizado y de colapso histórico del modelo.


Entonces el debate sobre el extractivismo no es una cuestión adicional para pensárselo con tiempo. Es un debate sobre el modelo, un debate presente. Tiene que ver con el contexto de la dependencia. Del colonialismo. Ese es también un debate sobre los progresismos. No es sólo responsabilidad del progresismo, pero la situación actual es también reconocer que hubo políticas que no se dieron. Y esto no se puede evadir eternamente. Porque para estos debates nunca fue el momento. Al menos esto es lo que se siempre se ha dicho desde el poder.


Hay que hablarlo y hay que volver a insistir en el debate sobre el extractivismo y entender que no es un debate sobre la extracción. El modelo se basa en la extracción pero tiene todo un circuito de acumulación de capital que está también en la distribución, en la construcción de infraestructura, en el financiamiento, todo eso está ahí. Extractivismo es toda una arquitectura. Es el modelo de acumulación de capital a nivel nacional, es un circuito que va desde la exploración extracción y pasa luego por la venta, la captación de un excedente y todos los mecanismos de distribución que reproducen el extractivismo, que legitiman el extractivismo. Eso es lo que nos interesa analizar.
Como están los movimiento sociales y la reacción frente a este plan extractivista en América Latina.


Los movimientos empezaron a reaccionar ante una mayor politización del tema ambiental, una mayor politización del tema indígena, una valoración política de estos temas. Estos temas estuvieron durante mucho tiempo en un baúl, no eran considerados temas importantes. Y eso hay que decirlo autocríticamente como parte también de una tradición de una izquierda que no le interesó este tema por mucho tiempo. No eran sujeto de la revolución.


Y lo curioso fue que el sujeto de la revolución en Bolivia, por ejemplo, era el indígena, para darte un ejemplo. Luego los proyectos de los progresismos empiezan a prometer una transformación, empiezan a hablar del buen vivir, de los pueblos indígenas, del socialismo indoamericano, empiezan a hablar de los derechos de la naturaleza, empiezan a hablar de salir del modelo de la dependencia, elementos que tomo el gobierno de Chávez, que habló del buen vivir, lo que pasa es que terminó siendo una tarjeta de crédito. Chávez reivindica a los indígenas cuando coloca el capítulo octavo de la constitución, y reivindica la naturaleza con el capítulo séptimo, el de los derechos ambientales.


Estas demandas que eran previas, fueron tomadas por Chávez. Esto no es casual, esto viene de una corriente de lucha, por un cambio de cultura política de una nueva valoración, que no se quedó ahí. Pero los progresismos comenzaron nuevamente a relanzar el extractivismo, empezaron a profundizar este modelo, teniendo conflictos con las comunidades en todos los países, con marchas, movilizaciones y ocupaciones a veces violentas en muchos países. Aquí la lucha Yupka fue bandera. Y aunque otras luchas no salieran tan públicas igual se dieron. Hay una lucha en la península de Paraguaná, gente afectada por Cáncer. Desde los años 90 por ejemplo, contra el puerto de aguas profundas que quieren poner en la península de Araya. Aquí los pueblos indígenas se han pronunciado contra la minería ilegal y algunos contra el Arco Minero del Orinoco, y hay luchas muy fuertes porque están defendiendo su territorio.


Estas fueron luchas en la región y que aquí tuvieron poca resonancia pero esto es lo hay que cambiar. El giro político que tenemos que dar es en la identificación de los nuevos sujetos revolucionarios, si quieres verlo así. Es un sujeto campesino también, también, no es únicamente campesino, es un conjunto, es la mujer, es el indígena, es un sujeto urbano, y no por un tema de proporción porque la proporción en Venezuela, por ejemplo, es muy desigual, el sujeto urbano es más del 90%. Es tomar los saberes ancestrales, el concepto de territorio. No hay diferencias sustanciales entre el proyecto de la comuna y el proyecto que tienen los pueblos indígenas, porque es comunal también.


Creo muy importante y necesario recuperar la dimensión del territorio. Es como que para nosotros el espacio geográfico fuera una abstracción, eso revela un desligue con la tierra, el territorio y los bienes comunes. ¿Qué significa esto? El problema del agua podemos decir que en un caso determinado fuera un proyecto a futuro, pero no es el caso nuestro. El problema del agua en Caracas es cada vez más dramático, en Valencia, en Maracay, en el Zulia, y en casi todo el país, en Lara, en la Región Guayana, en el Oriente por el tema petrolero. Es un problema político, social, cultural, eso es necesario incluirlo en las demandas sociales políticas. Y entender que hay una posibilidad en este momento justamente por la crisis, para una subjetividad más integral, precisamente se puede unir las demandas que tienen que ver con las reivindicaciones del trabajo y las que tienen que ver con la reproducción de la vida. Este sujeto tendría una potencialidad enorme.


Hace muy poco estamos tratando de retomar el debate por la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas que cuestionó recientemente Luis Brito García. El sugiere eliminar los derechos indígenas en la Constitución, pero ese debate no es solo sobre los derechos indígenas, es un debate contra la concepción que se tiene sobre el territorio, sobre el extractivismo, sobre el poder, esta todo allí. Y buena parte de lo que llamo chavismo popular, verá entonces que ese no es su proyecto. Se preguntarán, 500 años esperando, postergando y ahora viene un intelectual del chavismo a cuestionar lo que habíamos avanzado.

Publicado en Medio Ambiente

La economía de Venezuela se está volcando hacia China, donde exporta cada vez más petróleo y recibe las mayores inversiones extranjeras de la región. Las fuerzas armadas compran su armamento en Rusia, que le ha vendido los cazas SU-30 y los helicópteros Mi-17.


Estados Unidos no quiere perder el acceso a las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, para lo cual se empeña en desestabilizar al Gobierno de Nicolás Maduro con la ayuda de su vecina Colombia.


El vicepresidente norteamericano, Mike Pence, de visita a tierras colombianas dijo que Estados Unidos "tiene muchas opciones para Venezuela" y enfatizó que su Gobierno no se quedará con las manos cruzadas, por lo cual tomarán acciones de orden político y económico contra la nación suramericana.


El presidente colombiano Juan Manuel Santos, pidió a Estados Unidos mantener la "presión" contra Venezuela, al tiempo que solicitó descartar "la posibilidad de una intervención militar".


En simultáneo, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, aseguró a Fox News que Venezuela representa un peligro para Estados Unidos: "Los cubanos, los rusos, Irán y Hizbulá están en Venezuela", dijo al ser interrogado sobre las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que no descarta una "opción militar".


La frontera con Colombia puede ser la puerta de entrada de una guerra contra Venezuela, como vienen denunciando el Gobierno y los medios oficialistas del país. En el mes de marzo Telesur informaba el desmantelamiento de un campamento de 120 paramilitares en la Zona Estratégica Integral del Estado Táchira, que "se dedicaban a la extorsión, el secuestro, cobro de vacunas y sicariato entre otros delitos en territorio venezolano".


Desde hace por los menos 11 años, Venezuela viene denunciando la presencia de paramilitares de la extrema derecha en su territorio. En mayo de 2004, Hugo Chávez, denunció la presencia de un ejército paramilitar en la finca Daktari, en el municipio El Hatillo del estado de Miranda. Se trataba de un grupo de 116 hombres, todos colombianos, que vestían uniformes militares venezolanos y portaban armas de guerra.


Según los miembros del Observatorio Económico de Latinoamérica (OBELA), Oscar Ugarteche y Armando Negrete, "existe un riesgo alto de que un problema de política nacional se resuelva con una intervención militar y que esta pueda gatillar un problema internacional en Suramérica".


En su análisis, la emergencia de China como actor global ha provocado una fractura estructural en América Latina: Suramérica ha virado hacia China mientras la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos. Para graficar esa fractura, muestran las tendencias comerciales de los países de América del Sur, por un lado, y los de América Central, México y el Caribe, por otro. México envía 81% de sus exportaciones a Estados Unidos, en tanto Brasil exporta sólo 12% y Argentina 5% a ese destino.


China ha desplazado al Banco Mundial y al BID como principal fuente de préstamos a Venezuela, con 141.000 millones de dólares volcados hacia América Latina y el Caribe entre 2005 y 2016.


Venezuela absorbe casi la mitad del total de préstamos, con 62.200 millones de dólares. El grueso de sus inversiones se destinan a energía, o sea hidrocarburos, pero también a minería e infraestructura. La estatal PDVSA es propietaria de la empresa petrolera CITGO en Estados Unidos, una de las ocho mayores refinadoras de petróleo en ese mercado y la sexta empresa distribuidora de gasolina.


En este escenario de fondo, en el primer semestre de este año sucedieron dos hechos que sacuden el tablero.


El primero es que Colombia concluyó su ingreso a la OTAN el 18 de mayo. El acuerdo comenzó a negociarse en 2013, estará focalizado en el "combate al crimen organizado" y será "sólo" un acuerdo de cooperación ya que el país suramericano no puede ser miembro pleno de la Alianza Atlántica.


Sin embargo, las consecuencias geopolíticas de dicha "cooperación" no pueden ser desconsideradas. Desde que comenzaron las negociaciones, los Gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Bolivia manifestaron su rechazo, pues consideraban que el convenio entre Colombia y la OTAN representa una "amenaza para la estabilidad regional".


La segunda cuestión es que el pasado mes de abril PDVSA adquirió un préstamo de 2.000 millones de dólares de la petrolera estatal rusa Rosneft, con una hipoteca del 49,9% de la empresa CITGO. En este punto comienzan una serie de especulaciones que revelan los miedos profundos de la elite estadounidense. El congresista republicano Jeff Duncan señaló que "Rusia se podría convertir en el segundo mayor propietario extranjero de la capacidad de refinación estadounidense".


Desde que Estados Unidos se convirtió en potencia global, el control del Caribe y de Centroamérica es irrenunciable. Esas zonas fueron la base de su posterior expansión y es allí donde se han producido la mayor parte de sus intervenciones militares. Este conjunto de realineamientos están generando un clima que puede desembocar en la guerra.
Para los miembros del OBELA la conclusión es sencilla, aunque trágica: "Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicha, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA". Creen en una posible quiebra de la petrolera y un cese de pagos, lo que "generaría un problema internacional mayor".


El diario oficialista chino Global Times, habitualmente moderado en sus análisis sobre América Latina, sostiene que Washington sólo está preocupado por "tomar el control del continente como su patio trasero" y asegura que los objetivos de Estados Unidos consisten en "la eliminación de Maduro y la destrucción del legado político de Chávez".
En este escenario, las recientes amenazas de Trump de usar la fuerza reflejan las intenciones de su país de preservar el control de su "patio trasero", aún al precio de desatar una guerra de consecuencias fatales para toda la región.


Como corolario, la página militar brasileña Defesanet, profundamente antichavista, sostiene: "A pesar de la evidente interferencia de los EEUU es improbable el uso de tropas regulares norteamericanos, aunque sus Fuerzas Especiales están actuando allí desde hace mucho tiempo. Si hubiera tropas regulares extranjeras en esa guerra civil, ciertamente serán colombianas".

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Viernes, 04 Agosto 2017 15:56

La mirada de China sobre Venezuela

Conocer los criterios que maneja la potencia emergente sobre América Latina, y en particular sobre Venezuela, es sumamente importante ya que raramente sus medios de comunicación dejan entrever las opiniones que circulan en el gobierno chino. El 1º de agosto el periódico chino Global Times publicó un extenso artículo editorial titulado "Venezuela un microcosmos del enigma latinoamericano" (goo.gl/ksmY77).

Global Times pertenece al órgano oficial del Partido Comunista de China, Diario del Pueblo, pero está centrado en temas internacionales y sus opiniones tienen más autonomía que el medio que lo auspicia.

El artículo analiza las recientes elecciones a la Asamblea Constituyente mostrando cierto apoyo al proyecto pero, a la vez, tomando distancias. Reserva sus mayores críticas a la Casa Blanca, al mencionar que "Washington sólo está preocupado por tomar el control del continente como su patio trasero, y no está interesado en ayudarlos".

Destaca que los objetivos de Estados Unidos consisten en "la eliminación de Maduro y la destrucción del legado político de Chávez", pero también señala que todos los gobiernos de izquierda del continente tienen una relación "incómoda" con Washington.

Según Global Times, "sin una industrialización plenamente desarrollada, las economías latinoamericanas dependen en gran medida de los recursos", razón por la cual muchos países presentan fuertes brechas sociales y de riqueza, como sucede en Venezuela, donde los campesinos y los pobres urbanos apoyan al gobierno mientras la clase media rica sostiene a la oposición.

Hasta ahí no hay novedades. Pero en este punto arranca un análisis que devela las posiciones del gobierno chino. "El sistema político que adoptaron desde Occidente no ha logrado abordar estos problemas", explica Global Times.

Por lo tanto, dice el diario, "independientemente de quién gane, Venezuela tendrá dificultades para ver luz al final del túnel. Las divisiones sociales no pueden ser resueltas, y la intervención de Estados Unidos no se detendrá. Venezuela puede ser arrastrada a una prolongada batalla política". Con total transparencia, la dirigencia china estima que el país se encamina hacia conflictos mayores.

En segundo lugar, sostiene que Venezuela es un "importante socio de China". Defiende relaciones de cooperación "independientemente de quién gobierne el país", porque "el comercio con China será beneficioso para los venezolanos". Por eso estiman que mantener relaciones fluidas y estrechas "trasciende intereses partidarios en Venezuela".

Los chinos abren el paraguas y advierten que las relaciones no están subordinadas a los gobiernos de turno, o sea, que son de larga duración y no van a renunciar a ellas aunque caiga el gobierno de Nicolás Maduro.

El tercer punto es clave: "Los disturbios políticos significan riesgos para las inversiones chinas y China debe aprender a lidiar con ellas. China no puede renunciar a su presencia económica en América Latina sólo por su inestabilidad política", afirma el artículo.

Finalmente, sostiene que la presencia de China en América Latina "no implica un motivo geopolítico", cosa harto dudosa; pero también asegura que "China no interferirá en el proceso político de Venezuela o de cualquier otro país latinoamericano", algo que hasta ahora es completamente cierto.

Aunque circunspecto, el análisis chino revela tres cuestiones centrales. La presencia china en la región llegó para quedarse; está claro que existe un conflicto con Estados Unidos; y no van a interferir en las relaciones derecha-izquierda, porque –aunque lo nieguen– su presencia es de carácter estratégico.

En otro momento, habrá que reflexionar sobre el "sistema político" que China propone, indirectamente, a los países amigos del mundo que, evidentemente, no se parece a las democracias electorales del tipo occidental.

Las relaciones de China con la región abarcan una variada gama de asuntos, desde inversiones económicas hasta acuerdos militares y crecientes vínculos culturales con la apertura de cientos de centros de estudio de lengua china. En varios países se han instalado industrias, en particular de montaje y construcción de automóviles, lo que amplía sus inversiones focalizadas en una primera etapa en materias primas.

Llama la atención la potencia de las relaciones económicas. China es uno de los principales socios comerciales con los países de la región y ha desplazado, desde 2005 a 2016, al Banco Mundial y al BID como principal fuente de préstamos, con 141 mil millones de dólares volcados hacia América Latina y el Caribe, según Inter-American Dialogue (goo.gl/8iuAR7).

Venezuela absorbe casi la mitad del total de préstamos, con 62 mil 200 millones de dólares, seguido por Brasil con 36 mil 800 millones, y bastante más atrás Ecuador y Argentina. Las inversiones en Venezuela tuvieron un pico en 2010 y luego descendieron considerablemente, pero siguen ocupando un lugar destacado. El grueso de sus inversiones se destinan a energía, o sea hidrocarburos, pero también a minería e infraestructura.

Las inversiones más notables fueron destinadas al terminal marítimo de la petroquímica Pequiven y a la empresa mixta Sinovensa, formada por PDVSA y la Corporación Nacional China de Petróleo, creada después de la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, en 2007. Gracias a los 4 mil millones de dólares invertidos por China, Sinovensa pasó de producir 30 mil barriles diarios de petróleo a 170 mil barriles (goo.gl/9QDaCp).

El último préstamo importante se registró en noviembre de 2016, con 2 mil 200 millones de dólares en el sector petrolero, para llevar la producción chino-venezolana a 800 mil barriles diarios en los próximos años ( goo.gl/MZE7nZ ).

De seguir por este camino, China terminará desplazando a Estados Unidos como principal mercado del petróleo venezolano, siendo el país que ostenta las mayores reservas mundiales de crudo. Esta realidad, más que el "socialismo del siglo XXI", explica los motivos de Washington para derribar a Maduro.

 

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El primer ministro griego habla sobre las concesiones que hizo a Europa a pesar del rechazo popular en referéndum: "Sabes que no hay alternativa porque ya has hecho todo lo posible por mantenerte con vida"

 

Alexis Tsipras, el primer ministro griego, ha prometido desafiar a sus críticos sacando a Grecia de la crisis más larga que ha sufrido el país en la era moderna. "Claramente, lo peor ya ha pasado", afirma en una entrevista exclusiva con el periódico the Guardian.


Han pasado dos años y medio desde que Tsipras asumió el cargo. Este antiguo activista comunista llegó como el líder menos pensado cuando estalló el gran drama de la deuda de Atenas y ahora es el primer ministro que más tiempo se ha mantenido en el cargo en los ocho años que Grecia ha pasado luchando por mantener la bancarrota a raya.


Pero Tsipras ha pagado un precio enorme por ello y, en ocasiones, ha recibido duras críticas, algo que definitivamente le ha dolido. "Cuando asumí el cargo, no tenía experiencia y no tenía ni idea de lo grandes que serían las dificultades diarias", admite. "Creo que ahora tengo una visión de panorama distinta a la que tenía al principio".
Dos veranos después, Tsipras reflexiona. Con solo 42 años, la responsabilidad y el día a día del gobierno pesan mucho. "He cometido errores... grandes errores", dice, y agrega que tal vez su mayor error fue "la elección de algunas personas para cargos claves". ¿Eso es una referencia directa a su primer ministro de Economia, el economista rebelde Yanis Varoufakis? Tsipras lo niega. Dice que fue la elección correcta para la estrategia inicial de "política de choque" pero descarta el plan que Varoufakis había presentado en caso de que Grecia se hubiera visto forzada al dramático cambio de adoptar una nueva moneda. "Tan vago, que no valía la pena discutirlo", asegura.


Su partido izquierdista Syriza era en 2015 la gran esperanza contra la austeridad del país. Insolvente y ahogada en deudas, Grecia amenazaba con destruir la unión económica en Europa. Bajo la amenaza de expulsión de la Eurozona y, según sus asistentes, ante el riesgo que corría Grecia de convertirse "en Afganistán", el joven político, la cara mundial del movimiento de extrema izquierda en contra del establishment, terminó cediendo. Tsipras aceptó un programa de rescate financiero cuyas severas condiciones eran más duras que las del referéndum rechazado sólo unos días antes por más del 61% de los votantes.


Las consecuencias de ese giro radical fueron descomunales. La popularidad de Syriza se desplomó; los propios índices de popularidad de Tsipras cayeron en picado. Todas las encuestas parecen reflejar la opinión de que el carismático político "mintió" al adoptar los despiadados y neoliberales recortes presupuestarios y aumentos de impuestos de los que alguna vez había prometido deshacerse.


Al eslabón más débil de la Eurozona aún le falta mucho para estar fuera de peligro. Con una increíble deuda acumulada de casi 340.000 millones de euros (un 180% del PIB), la recuperación económica sigue siendo un sueño lejano. El patrimonio neto de los hogares del país cayó un 40% entre el año 2009, cuando estalló la crisis, y 2014. Más de un millón de griegos, el 21,7% de los trabajadores, están desempleados. Menos que el 27,9% de desempleados de 2013.


"Varoufakis amaba a Schäuble"


A principios de este mes, con el desembolso de 8.500 millones de euros en fondos de emergencia, se han cerrado por fin unas negociaciones con los acreedores de la Eurozona que parecían interminables y plagadas de problemas. Además, se han relajado los controles sobre los capitales impuestos para impedir el pánico bancario tras la caída del sistema financiero en los vertiginosos días de junio de 2015.


"Todo este tiempo hemos seguido negociando y luchando continuamente para llegar a un acuerdo entre nuestro programa y el memorándum [de las condiciones del rescate financiero]", asegura Tsipras. Aunque la supervisión continuará hasta que se termine el actual rescate financiero del país, insiste en que los próximos 12 meses serán más fáciles. "El gran avance llegará en agosto de 2018, cuando después de ocho años salgamos del programa y de la supervisión internacional. Considerando el clima negativo imperante hoy en día, es algo que los ciudadanos de Grecia todavía no pueden creer".


En un frente doméstico muy pocas veces desprovisto de tensión, el temerario Varoufakis vuelve a las noticias, esta vez por el alboroto que provocaron sus revelaciones sobre la moneda paralela y el plan de contingencia previsto en caso de que se hubiera producido la salida de Grecia de la UE (Grexit).


Tsipras no quiere preocuparse hoy ni por Varoufakis, al que muchos griegos culpan del fallido "juego de la gallina" que llevó a la UE y al FMI a imponer las medidas de austeridad más duras hasta la fecha, ni por su archienemigo, el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble.


"Yanis está tratando de escribir otra versión de la historia", se permite afirmar Tsipras. "Tal vez, en algún momento, salgan a luz ciertas verdades... Cuando llegó el momento de leer el plan que presentaba como su plan B, vimos que era tan confuso que no valía la pena ni siquiera hablar del tema. Simplemente era débil e inútil".


Lejos de odiarlo, Varoufakis estimaba mucho a Schäuble, dice Tsipras. "Creo que era su alter ego. Lo amaba. Lo respetaba mucho y lo sigue haciendo".


En un intento por dejar las cosas claras, Tsipras dice que aunque la estrategia original del gobierno de Syriza fue una política de choque ("en línea con nuestro mandato"), nunca se discutió abandonar la moneda única y, por extensión, la UE, ni siquiera en el momento más caldeado de la crisis, cuando Atenas se encontraba a solo unos días de entrar en suspensión de pagos.


"Dejamos Europa y ¿a dónde vamos? ¿A otra galaxia?", bromea Tsipras. "Grecia es una parte integral de Europa. Sin Grecia, ¿cómo se vería Europa? Perdería una parte importante de su historia y de su herencia". Además, el Grexit equivaldría a aceptar el "plan de castigo" elaborado por Schäuble, donde estaba previsto que Atenas se tomara "un descanso" en su pertenencia al bloque.


Para Tsipras, hacer concesiones era la única opción, como el medicamento horrible que se debe tomar cuando la vida está en riesgo. "Te tapas la nariz y lo asumes... Sabes que no hay alternativa... porque ya has hecho todo lo posible por sobrevivir, por mantenerte con vida".


El honor intacto


A pesar de la lluvia de críticas que ahora recae sobre él, los observadores extranjeros afirman que el que fuera un líder activista ha demostrado valentía al implementar políticas que evidentemente detesta. Tsipras ha logrado persuadir a muchos miembros de su propio partido contrarios a la austeridad para que pasaran por este amargo trago que ha mantenido a Grecia dentro de la familia de naciones con la que largamente se ha identificado. El hipotético escenario de un "paréntesis de izquierdas" difundido por sus enemigos políticos a principios de su mandato ha sido dejado de lado.


Ahora, explica Tsipras, ha llegado el momento de seguir adelante con "un nuevo modelo de desarrollo". Un modelo que explote a los jóvenes profesionales más cualificados del país, que corrija la fuga de cerebros por la que ya se han ido quinientas mil personas y que garantice que los errores del pasado, pecados encarnados por una corrupción y nepotismo monumentales, nunca se vuelvan a repetir.


La sociedad griega ha cambiado y madurado. "Nuestra primera prioridad es recuperar nuestra soberanía [económica]", explica Tsipras, y agrega que ya están en marcha los planes para explotar la excelente ubicación geopolítica de Grecia, en la intersección de tres continentes, y para promover su potencial como centro internacional de energía, transporte y telecomunicaciones.


No será fácil. La inclinación de Syriza por los impuestos altos no solo ha acabado con la clase media, base de cualquier sociedad, sino que ha desacelerado las inversiones extranjeras, de vital importancia. Las empresas que no han cerrado se están yendo en masa. Para muchos, la economía real nunca ha estado peor.


Pero la izquierda sostiene que tiene la autoridad moral. Según una reciente encuesta, los griegos no creen que el principal partido opositor de centro-derecha ni que el Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK) de centro-izquierda (la fuerza más asociada con los males que se esconden detrás del colapso económico de Grecia) hubiesen podido manejar mejor la crisis.


Habiendo dejado atrás lo peor y con el honor del partido intacto, Tsipras insiste en que Syriza puede provocar una revolución moral que cambiará profundamente la manera en que Grecia es gobernada. "Si sales a la calle a preguntar por este gobierno, quizás muchos digan ‘mentirosos’, pero nadie dirá que somos corruptos ni deshonestos o que metimos la mano en la caja".


En última instancia, la gran disputa entre Atenas y los acreedores que mantienen a flote a Grecia será lo que quede grabado en la memoria colectiva, pero su legado, dice Tsipras, recaerá sobre otra cosa. "Se basará en que logré sacar al país del pantano en que lo habían metido aquellos que lo llevaron a la quiebra... y que lo saqué adelante mediante un programa de profundas reformas".


Al menos eso espera. Porque Grecia se ha convertido en un lugar impredecible y, como sucede en la historia misma, no hay caminos rectos. "Nadie puede nunca estar seguro de que la crisis no volverá", dice.


Traducido por Francisco de Zárate


Respuesta a los mensajes contradictorios de Tsipras sobre mi nombramiento como ministro de Economía


Yanis Varoufakis


25/07/2017 - 20:50h

EFE


En una entrevista con the Guardian, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, admitió “grandes errores” y se le preguntó si nombrarme a mí como su primer ministro de Economía fue uno de ellos. De acuerdo con el entrevistador, Tsipras dijo: " Varoufakis fue la elección correcta para una estrategia inicial de 'política de choque". Sin embargo, el primer ministro describe el plan que él mismo presentó en caso de que Grecia se hubiese visto obligado a tomar la dramática decisión de poner una nueva moneda en circulación como "tan confuso, que ni siquiera merecía la pena discutirlo•.


Dado que yo presenté a Tsipras mis planes para evitar la agresión de la Troika y para responder a un posible callejón sin salida (así como cualquier movimiento de la Troika para echar a Grecia de la eurozona) antes de ganar las elecciones en enero de 2015 y aún así fui nombrado su ministro de Economía gracias a ellos (se supone), la respuesta de Tsipras refleja una gran incoherencia.


O fui la elección correcta para iniciar el “choque” con la Troika porque mis planes eran convincentes, o mis planes no eran convincentes y, entonces, fue una mala decisión nombrarme su primer ministro de Economía.


Argumentar, como hace el señor Tsipras, que yo fui la elección correcta para la confrontación inicial y que mi plan B era tan confuso que no merecía la pena ni siquiera discutirlo es hipócrita. Sin embargo, es revelador porque demuestra que es imposible mantener una crítica radical a sus predecesores y, al mismo tiempo, adoptar la doctrina de 'no hay otra alternativa'.


Mi relato de los acontecimientos de 2015 está ahí (en el libro Adultos en la habitación) y no me gustaría añadir nada más sobre ese periodo. Lo que importa ahora es acabar con la desertificación de Grecia, que ha tomado un ritmo desgarrador bajo la entrega del tercer rescate, sus nuevos créditos insostenibles, el crecimiento económico debilitándose y la austeridad autodestructiva que se retroalimenta. ¿Acaso es mejor jugar al “dilema del prisionero” con nuestros acreedores que el plan que el señor Tsipras descarta por “débil e inútil”? Esa es la cuestión.

Helena Smith - Atenas (Grecia)

25/07/2017 - 20:50h


Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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“Tenemos un déficit comercial masivo con Alemania y, además, [los alemanes] pagan mucho menos de lo que deberían a la OTAN y en gastos militares. Eso es muy malo para EE.UU. Esto cambiará”, ha tuiteado este martes el presidente de EE.UU., Donald Trump.


El mandatario estadounidense publicó este mensaje poco después de que la canciller alemana diera a entender que no está para nada satisfecha con los resultados de la cumbre del G7 celebrada la semana pasada, en particular con la actitud de Trump respecto al cambio climático. Asimismo, hizo referencia a que los europeos ya no pueden contar con sus tradicionales aliados, EE.UU. y Reino Unido.


Además de la canciller, otras voces del Gobierno alemán han criticado en los últimos días al mandatario norteamericano. El ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, declaró este lunes que las acciones de Trump habían “debilitado” a Occidente y que las políticas “cortas de miras” de su Administración perjudican a los intereses de la Unión Europea.


El presidente de EE.UU. no pasó por alto uno de sus temas recurrentes: las “noticias falsas”, y en otro mensaje publicado el mismo martes se refirió a las acusaciones dirigidas por la excandidata demócrata Hillary Clinton y otros políticos contra Moscú por interferir en las pasadas presidenciales.


“Los funcionarios rusos deben de estar riéndose” de Estados Unidos al ver cómo “una pobre excusa” para justificar por qué los demócratas perdieron las elecciones “se ha apoderado de las noticias falsas”, comentó Trump.


Además, en un tuit anterior Trump escribió que “muchos países de la OTAN se han puesto de acuerdo en aumentar los pagos considerablemente”, tal y como “deberían hacer”, lo que hará que la OTAN sea “mucho más fuerte” ahora que “el dinero está empezando a llegar”.


En cuanto a los gastos militares, el presidente estadounidense respalda los esfuerzos dirigidos a conseguir que los países miembro del bloque destinen al menos el 2% de su PIB en Defensa, informa la agencia AP. De momento, solo cinco países cumplen con el objetivo, mientras que las otras naciones se han comprometido a alcanzarlo para 2024.

30 mayo 2017 | 5 |

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SHARMINI PERIES: Justo antes del colapso económico de 2007-2008 hubo varios indicadores económicos que podrían dar una idea de la catástrofe inminente. Si nos fijamos en la situación económica actual en los EE.UU., nos encontramos con muchos de estos mismos indicadores. Los precios de la vivienda están creciendo mucho. La deuda de las tarjetas de crédito ha comenzado a crecer de nuevo. El impago de préstamos para estudiantes ha aumentado, y los mercados de acciones y bonos han alcanzado su punto histórico más alto.


¿Estamos ante otra burbuja inmobiliaria como hace nueve años? Tengo conmigo a Michael Hudson para hablar de ello. Michael es profesor de Economía en la Universidad de Missouri, Kansas City. Y es el autor The Bubble and Beyond y Finance Capitalism and Its Discontent, Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy. Su libro más reciente es J is for Junk Economics.


Michael, unas 10 millones de familias perdieron sus hogares en la crisis de 2007 a 2008, y muchas de esas casas fueron compradas por los fondos buitres, como Blackstone. Los fondos buitres en realidad no revenden las viviendas que compraron, sino que las alquilan. Pero empecemos con los indicadores que me ha señalado en un correo electrónico, diciendo que podríamos estar ya en el umbral de otra crisis. Denos la esencia de esos indicadores y por qué predice eso.


MICHAEL HUDSON: Muchos de los indicadores pueden ser similares, pero el carácter de la crisis es muy diferente a la de 2008. Se menciona, por ejemplo, que los precios de bienes raíces superan sus niveles de 2008. Todo eso es cierto, pero como se acaba de señalar, 10 millones de personas perdieron sus hogares. Eso es lo que los economistas llaman "traspasar la vivienda de manos débiles a fuertes", y lo aplauden porque en lugar de que familias pobres, minorías, afroamericanos e hispanos compren viviendas que están mucho más allá de su capacidad de pagar la hipoteca, estas casas ya han sido perdidas o desahuciadas y Blackstone y otros fondos buitres las han comprado. Las compraron en efectivo.


La razón por la que lo hicieron así, en lugar de apalancar deuda, que es como la gente había comprado sus casas desde la Segunda Guerra Mundial, es que las tasas de interés son muy bajas. La Fed ha bajado los tipos de interés a cero (ZIRP) con el fin de volver a inflar una burbuja. Sin embargo, con estas bajas tasas de interés, Blackstone y otros fondos buitres, Wall Street, pueden hacer más dinero alquilando estas propiedades que vendiéndolas o especulando, o invirtiendo en el mercado de bonos.


El efecto es muy interesante. Hasta 2008, los alquileres en realidad bajaban. Cuanto más subían los precios de los bienes raíces, más caían los alquileres, porque el 17% del mercado era para “ciclistas”, especuladores que compraban una casa o un apartamento a crédito. Pensaron: vamos a comprar un condominio, una casa, vamos a esperar que el precio se infle. Todos estaban desesperados por encontrar a alguien para alquilar esos apartamentos, al menos para ayudarles a cubrir los intereses de las hipotecas.


El resultado fue que los alquileres cayeron. En este momento es todo lo contrario. Los alquileres suben, porque hay muchas menos propiedades disponibles, ya sea para comprar o para alquilar. La gente no puede permitirse el lujo de calificar para un préstamo bancario, por lo que no pueden permitirse el lujo de comprar una vivienda, y no pueden encontrar casas porque éstas han sido monopolizadas, tal vez el 20% en algunas áreas, por los fondos buitres, Blackstone y otros.


Mi amigo Gary Null, por ejemplo. Blackstone compró su edificio, rompieron la caldera, no encendían la calefacción, y le obligaron a cambiarse para vaciar la propiedad y tratar de aumentar el precio. Eso es en los bienes raíces comerciales. Estos chicos están poniendo de nuevo de moda la guerra de clases en los negocios.


Los precios de la vivienda están subiendo en Canadá y Australia, pero de nuevo: no se trata de una burbuja como antes. La estructura financiera se ha desplazado, en gran parte porque está siendo comprada por propietarios absentistas muy ricos en lugar de por la población en su conjunto. Por lo que la tasa de propiedad de la vivienda en Estados Unidos ha disminuido en alrededor de seis puntos porcentuales. Eso es alrededor del 10% de la población con vivienda, por lo que tenemos viviendas más allá de la capacidad de pago de la mayoría de los estadounidenses y más allá de lo que los bancos están dispuestos a prestar para comprar una casa.


¿Cómo beneficia esto a los titulares de la propiedad, al igual que a los propietarios de fondos buitres?


Pueden hacer grandes beneficios alquilando. Pueden obtener un 5, 10, 15%. Eso es mucho más dinero que en el mercado de bonos y es mucho más seguro que la bolsa, porque los precios de las acciones pueden bajar y las ventas de las empresas pueden bajar cuando la economía se contrae, pero la gente está desesperada por tener alojamiento. Es la única cosa que necesitan imperiosamente, así que los alquileres ahora están aumentando como porcentaje del presupuesto de las familias estadounidense. Suponen un 40% o un 50% de los ingresos en lugares como Nueva York, San Francisco, las zonas de alta renta del país.


¿Qué son los préstamos NINJA?


Esa es otra cosa que ha cambiado. Lo que calentaba y empujaba hacia arriba los precios en 2007 y 2008 eran préstamos a prestatarios sin ingresos, sin empleo, ni activos. Como Bill Black ha explicado, se trataba de préstamos en gran medida fraudulentos. Los defraudadores fueron los bancos. Los defraudadores eran las compañías hipotecarias que falseaban los ingresos de los compradores y prestaban la casi totalidad de la hipoteca.


Ahora sólo queda un tipo de mercado NINJA, y esos son los estudiantes. Los préstamos para estudiantes han sido los préstamos de más rápido crecimiento en el país. Suponen alrededor de $ 1.3 billones de dólares, más que los préstamos de las tarjetas de crédito, más que la mayoría de otros tipos de préstamos. Todo el mundo sabe que los estudiantes no son capaces de ganar lo suficiente para pagarlos, porque las tasas de morosidad de los préstamos estudiantiles crecen. No en las hipotecas. Están cayendo en las hipotecas – hipotecas de casas - pero están subiendo en los préstamos estudiantiles.


Pero los bancos sabían que no podrían pagar y el gobierno sabía que no podrían pagar, por lo que el gobierno hizo un acuerdo ventajoso para los bancos: “Se pueden hacer todos los préstamos a estudiantes que se deseen. Se les puede dar el dinero que se quiera para cualquier tipo de educación, incluso para una educación basura, para Universidades de filfa, o universidades con fines de lucro, como la universidad de Trump, y sabemos que los estudiantes van a quebrar, pero vamos a garantizar sus préstamos y garantizaremos unos tipos de interés más altos que en cualquier otro tipo de préstamo, porque sabemos que estos préstamos son de riesgo. Sabemos que no van a pagar, pero el gobierno va a asumir todo el riesgo y pagará como si el banco estuviera asumiendo el riesgo y como si estuviera haciendo un préstamo auténtico, pensando que será devuelto“.


Todo el escándalo de los préstamos estudiantiles es pura corrupción. Esto demuestra hasta que punto se han apropiado de las universidades y del sistema de préstamos del gobierno los bancos que dan los préstamos a expensas de los contribuyentes.


Michael, el gobierno federal ya garantizaba los préstamos estudiantiles, así que ¿cuando quiebran estos préstamos, su cobertura sale de las arcas públicas?


Sí. No sólo el préstamo, sino el préstamo con enormes intereses, más altos que los que los bancos pueden conseguir en cualquier otro tipo de préstamo, y multas muy duras por morosidad, por lo que los bancos están básicamente librándose de los mismos. Los beneficiarios finales, si se les puede llamar beneficiarios, son las universidades, porque el principio básico en el sector inmobiliario que aprendimos en 2008 fue que una casa vale lo que un banco está dispuesto a prestar.

Bueno, lo mismo es cierto para la educación.


Pero la educación vale mucho más que lo que un banco está dispuesto a prestar por ella. El banco prestará todo lo que cuesta, porque no hay riesgo, ¿Los bancos no tienen necesidad de preguntar si se trata de una educación de calidad? ¿Es este un préstamo educativo con el que el estudiante realmente va a ser capaz de obtener un trabajo después? O se trata de un préstamo a la Universidad Trump o un préstamo a una universidad con fines de lucro que no está realmente preparando al estudiante para ganar el suficiente dinero? Y ¿qué alternativas tiene el estudiante?


Lo que ha sucedido es que el precio de la educación ha crecido mucho porque los bancos están básicamente financiando un enorme crecimiento del precio que las universidades pueden cobrar por una educación. Si las universidades cobran más, un pregrado de la Universidad de Nueva York puede llegar a los $40.000 dólares y $ 200.000 anuales para un estudiante de odontología ... la pretensión es que cuanto más se paga, más se aprende. Pero eso no es lo que está sucediendo en absoluto.


Las universidades se han convertido en centros de lucro y no están contratando más profesores, están contratando más trabajadores a tiempo parcial, y están teniendo un enorme crecimiento en la gerencia y la alta dirección. Así que todos estos costes universitarios hinchados van al sistema de gestión, no a la enseñanza, no a los profesores, y no producen un buen producto.


La consecuencia de prestar a los estudiantes ha sido distorsionar el sistema educativo, convertir a las universidades, como la Universidad de Nueva York, en una gran empresa de bienes raíces. Están usando el dinero para comprar más bienes raíces, para construir todo tipo de cosas extrañas que no tienen nada que ver directamente con la enseñanza en clase. Así que, ¿cómo sorprendernos que los estudiantes no estén recibiendo suficiente educación para prepararlos para ganar dinero para pagar estos préstamos?


Michael, por último, quiero preguntarle, usted habla de una crisis lenta en lugar de una gran crisis como la que sufrimos en el período 2007-2008. Háblenos de eso.


El problema fue que en 2008 la economía estaba sobre-endeudada. La manera de resolver el problema fue hacer lo que las crisis suelen hacer: La mayoría de las crisis acaban con parte de la deuda, por lo que la recuperación comienza a partir de una economía con un nivel mucho más bajo de deuda. Pero la administración Obama, a pesar de que se había comprometido a cancelar deudas, nunca lo hizo. Apoyó a los bancos, y mantuvo todas las deudas en los libros de contabilidad, y la economía aún tiene toda la deuda acumulada que tenía en 2008. Y la deuda está creciendo.


El pasado fin de semana, por ejemplo, el New York Times lo celebró, diciendo con optimismo que la economía crece porque la deuda aumenta. Si nos fijamos en la Oficina Nacional de Investigación Económica, sus economistas consideran con “optimismo” esa nueva deuda, porque suponen que toda deuda es voluntaria. Pero la gente no elige voluntariamente estar tan endeudada: son tan pobres que tienen que recurrir a endeudarse con la tarjetas de crédito y pedir más dinero prestado a los bancos.


El hecho es que las personas no se endeudan porque sean optimistas sobre la economía. Piden prestado porque no pueden permitirse el lujo de llegar a fin de mes y pagar su vivienda y pagar por su educación sin endeudarse. Y tienen que pagar tanto dinero en servicio de la deuda que no pueden permitirse el lujo de comprar bienes y servicios.
Si se da un paseo alrededor de la Universidad de Nueva York, por ejemplo, que solía ser una zona próspera, la calle 8 y las grandes calles comerciales verá que hay muchos negocios que están tapiados. Los escaparates están cerrados. Nadie entra en ellos, porque nadie puede permitirse el lujo de ir a comer fuera o comprar libros o incluso comprar zapatos y ropa como antes en estas calles comerciales, porque tienen que pagar más por su educación como consecuencia de unos préstamos estudiantiles irresponsables.


Michael Hudson, es un antiguo economista de Wall Street. Distinguido profesor e investigador de la Universidad de Missouri, en la ciudad de Kansas (UMKC), es autor de numerosos libros, incluidos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva edición en Pluto Press, 2002). Su nuevo libro es: Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy (edición digital de CounterPunch).

Publicado en Economía
Domingo, 28 Mayo 2017 06:15

El origen

Brasil está sumergido en una crisis de proporciones que esta teniendo impactos negativos en la región. Restar importancia al lugar central que ocupa en la dinámica económica y política de su entorno geográfico es una muestra de desconocimiento del recorrido histórico del líder latinoamericano. No sólo aparecieron cientistas sociales que han empezado a minimizar la relevancia de Brasil como potencia, sino que también han concentrado la explicación del estallido exclusivamente en la debacle de los políticos asociada con una red de corrupción pública-privada. De ese modo desplazan del debate el origen que gatilló el derrumbe y que dejó al desnudo las miserias de un sector importante de la clase política y del establishment brasileño. Ese punto de partida es la crisis económica precipitada por un descomunal ajuste fiscal y monetario. La descomposición de una forma de hacer política y de un sector de la clase política brasileña es el síntoma del desastre económico al que condujo una estrategia de gestión dominada por la bicicleta financiera y el ajuste permanente.


El dispositivo para exculpar a las medidas económicas de castigo a los sectores populares con concentración de la riqueza se basa en orientar el análisis acerca de una clase política decadente. Así quedan libres de responsabilidad quienes han promovido e implementado iniciativas que lanzaron a la principal economía latinoamericana a la depresión. Es la inversión del sentido común. Brasil se hunde, en un contexto externo no tan favorable, cuando comienza a satisfacer todas las demandas del establishment, especialmente la de reducción del gasto público social. El objetivo exigido era la destrucción de las bases económicas del populismo. La ortodoxia económica arrastró al país de ese modo hacia el desastre. La inestabilidad política, característica de las históricas alianzas brasileñas en un Congreso atomizado, ha sido potenciada por la crisis económica.


Otras experiencias en la región e incluso en Brasil enseñan que las tormentas políticas son manejables cuando la economía ofrece indicadores positivos en un contexto de bienestar general. Las crisis políticas con desenlace en represión, muertes y desorden social son consecuencia de una crisis económica previa desencadenada por el ajuste. Cuando comienza ese circuito de deterioro, la política y la economía se van retroalimentando, pero el origen se encuentra en lo último.


La habilidad del poder económico dominado por la lógica de las finanzas globales, cuyos representantes públicos en cargos o en los medios son economistas de la ortodoxia o heterodoxos conservadores, es desentenderse de los efectos de medidas que castigan a la mayoría de la población y hunden a la economía en la recesión. Cuando irrumpe la reacción por el hastío social por la pérdida del bienestar, gran parte de la clase política no sabe dar respuesta a esa situación porque, convencida por ideología o comprometida por negocios corporativos, se abrazó a los verdugos o son parte de ellos. En ese momento comienza la cacería de políticos, arrinconados por casos ciertos o inventados de corrupción o por la ineptitud en la gestión diaria, pasando a ocupar el lugar de los principales culpables de la crisis. Es repudiable el manejo irregular de fondos públicos y la red de corrupción pública-privada asociada a campañas políticas o enriquecimiento personal. Esa clase política obviamente es responsable de la debacle pero lo es, fundamentalmente, por haber dispuesto programas que hunden a la economía en la depresión.


Causalidad


La debacle económica brasileña con su derivación en la política tiene antecedentes en la región que sirven para entender la causalidad de esos procesos. El caso argentino puede ofrecer dos experiencias no muy lejanas para comprender en forma amplia la secuencia de una crisis generalizada.


El derrumbe del gobierno de Raúl Alfonsín, con saqueos, muertes, represión y entrega adelantada del poder político, fue el saldo traumático de una política económica que derivó en hiperinflación. Fue el fracaso de economistas radicales que no supieron como administrar los efectos negativos de un contexto internacional desfavorable y las pujas por los recursos públicos entre la banca acreedora y los grupos económicos locales, entonces denominados “Capitanes de la Industria”. El liderazgo político se diluyó al quedar subordinado a la lógica del ajuste, que comenzó con la llamada “Economía de guerra” de 1985. Con breves períodos de cierta estabilidad, el deterioro se fue acelerando hasta el estallido en 1989. El ocaso de Alfonsín fue el síntoma de una economía desquiciada.


Varios de los economistas que transitaron esa experiencia reincidieron en el gobierno de la Alianza de Fernando de la Rúa y fueron parte de otro acontecimiento traumático en términos políticos (hoy sus ahijados del Torcuato Di Tella son funcionarios del gobierno de Macri). El saldo final fue la crisis de 2001 donde se sucedieron cinco presidentes en pocos días. Fue otro fracaso de un grupo de economistas que no supieron, estaban convencidos o no se animaron a romper con la lógica del ajuste de la convertibilidad, hasta que fue convocado el padre de la criatura para terminar de desmadrar el cuadro económico. Además de un marco externo que no ayudaba, la economía venía de una recesión que había comenzado en agosto de 1998 por la inflexibilidad extrema que imponía la paridad cambiaria inamovible por ley. La crisis política fue consecuencia de medidas económicas regresivas que castigaron a gran parte de la población.


El ciclo político del kirchnerismo es la contra cara de esos procesos caóticos. La preservación del bienestar general en ese período de doce años pese al shock externo negativo de 2009, la irrupción de la restricción externa en 2011 y la devaluación del 2014, incluso con un sendero económico no tan bueno en el segundo gobierno de CFK, permitió mantener la fortaleza política. No hubo ajuste ni endeudamiento. El establishment postulaba con ganas la inminencia del estallido de una crisis económica y, tras ese deseo, la anunciaba una y otra vez sin éxito, para debilitar al gobierno con la expectativa de un derrumbe político. No pudieron cumplir con esa meta pese a que lo intentaron con entusiasmo. CFK terminó el mandato y se despidió con una Plaza de Mayo colmada. La situación de la economía en ese último año de gobierno, con un crecimiento de 2,5 por ciento, logró desarticular las fuerzas de inestabilidad provenientes de la política.


El recorrido económico de la gestión de la Alianza macrismo-radicalismo es inquietante teniendo en cuenta lo que está sucediendo ahora en Brasil y las experiencias traumáticas que se vivieron en el país en el pasado reciente. Analistas del establishment eluden evaluar la debilidad económica de base. Plantean que los interrogantes que tiene el poder para decidir inversiones se deben al temor a un eventual retorno del populismo con el triunfo electoral de CFK. Los intelectuales orgánicos del macrismo saben que tienen que adelantarse en la construcción del sentido para que el fracaso neoliberal no sea identificado en el origen de sus propias recetas. El argumento que ya han instalado es que la economía no arranca y puede ser que no arranque por la presencia dominante en el escenario electoral de CFK. Es una excusa para eludir los profundos desequilibrios que existen en el frente fiscal, financiero y del sector externo. La restricción no es la figura y lo que representa Cristina, o sea la situación política que enfrenta el gobierno, sino la economía que no logra reactivarse para consolidar un proyecto de y para las elites.


La economía está transitando una crisis autoinfligida con elevados costos sociales y laborales. La emisión descomunal de deuda facilita su maquillaje. El crecimiento acelerado de las Lebac y del pago de intereses de la deuda del Tesoro Nacional son dos potentes perturbadores de la estabilidad. Cuando la política no pueda dar respuesta a esas dos restricciones, no será la incertidumbre de un eventual resultado electoral débil del oficialismo lo que acelerará la crisis económica, sino que será oportuno recordar, como enseña hoy el caso brasileño y las experiencias argentinas de 1989 y 2001, que el deterioro económico fue el origen para la posterior debacle política de otro capítulo neoliberal.


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Publicado en Política

 

Por primera vez en la historia del país, los gastos para amortizar las obligaciones estadounidenses han superado este año medio billón de dólares. Gran parte se encamina al extranjero.

 

La retórica del presidente Donald Trump ha inculcado en muchos la creencia de que gran parte del mundo tiene con Estados Unidos una deuda enorme. Y no es tan impreciso, a juzgar por los datos recopilados recientemente por la entidad financiera Title Max. La cifra de la deuda contraída por otros países con EE.UU. llega casi a 9,5 billones de dólares.

Sin embargo, el propio país norteamericano también debe mucho al resto del mundo: más de 6 billones de dólares. Y es aún mayor el endeudamiento interno, acercándose la cifra total de la deuda federal a los 20 billones. La dinámica de los últimos ocho años ha sido impresionante en ese último aspecto.

Barack Obama llegó al Despacho Oval el 20 de enero de 2009 con una deuda federal equivalente a 10.626.877.048.913 dólares. En la tarde que expiró su segundo mandato presidencial, el 18 de enero de 2017, llegaba ya a los 19.961.467.137.974 dólares, es decir casi se duplicó en esos 8 años.

Para el fin de su administración (diciembre del 2016) el despliegue detallado de las obligaciones financieras del Gobierno federal de EE.UU. fue:

Deuda pública: 14.202.100 millones de dólares.

Deuda interna del Estado: 5.395.700 millones.

En total: 19.597.800 millones.


En la deuda pública, las obligaciones de Washington con el extranjero son el componente predominante, pero no es el único: 6.154.900 millones de dólares. Cerca del 43% fue contraído por Gobiernos, empresas e inversores privados de distintos países. El resto se distribuye de la siguiente manera:

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Las obligaciones internas son los bonos emitidos por unos cuerpos federales autorizados, cuyos titulares son otros entes federales. Entre ellos destacan los bonos del Tesoro, los cuales acumulan ante todo los Fondos Fiduciarios del Seguro Social.

Entre los países acreedores de la economía de EE.UU. destacan dos: Japón y China. Tradicionalmente los estadounidenses contabilizan la deuda con Pekín (1.058,4 miles de millones de dólares) y con Hong Kong (191,4) aparte una de la otra y también aparte de Taiwán (189,3), siendo tres centros financieros autónomos. Puestos juntos, marcarían el liderazgo absoluto de China. La aportación nipona es de 1.091 miles de millones de dólares.

Irlanda, Islas Caimán y Brasil también conforman el 'top' 5 de los acreedores.

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Washington no solo exige que le paguen países como Alemania, sino que también aumenta los pagos al exterior para amortizar su deuda. Según los cálculos publicados en abril por el Banco de la Reserva Federal de St. Louis, los gastos de EE.UU. para abonar los intereses han superado este año medio billón de dólares, por primera vez en la historia estadounidense.

Dado que la política adoptada por el presidente Trump implica un importante aumento de gastos (en gran parte, a cuenta de los recursos prestados), es inevitable que EE.UU. gaste cada vez más para satisfacer a los acreedores.

 

 

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