Miércoles, 13 Septiembre 2017 06:53

Francia paró contra la flexibilización laboral

Los manifestantes retomaron masivamente en sus lemas una polémica declaración del presidente Macron, quien dijo: “No cederé nada ante los holgazanes, los cínicos o los extremos”. Quiere aprobar la reforma laboral por decreto.

 

Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en varias ciudades de Francia en la primera gran protesta y huelga contra la reforma laboral impulsada por el presidente Emmanuel Macron, en una jornada de movilizaciones que en París terminó con represión policial, heridos y detenidos.


Las 180 protestas celebradas en toda Francia contra la flexibilización laboral que implicaría la reforma, que Macron quiere aprobar por decreto, encuentran al mandatario liberal, que asumió en mayo pasado, en plena caída de su popularidad. El sindicato CGT dijo que movilizó a 400 mil personas en todo el país, una cifra ligeramente inferior a las que reunió el año pasado contra una reforma más tibia que finalmente sacó adelante el presidente socialista François Hollande.


La CGT convocó marchas en todo el país y además llamamientos a la huelga en cuatro mil empresas, a la que se adhirieron la mayoría de los sindicatos, excepto la Confederación Francesa de Trabajo (CFDT) –la central con más afiliados–, que apoya la reforma laboral del gobierno; y Fuerza Obrera (FO), que está en contra de la nueva ley de trabajo pero rechaza los métodos de protesta porque considera que deben ser más duros. “La movilización tuvo cierto nivel”, reconoció el portavoz gubernamental, Christophe Castaner, quien explicó a la cadena televisiva CNews que el Ejecutivo iba a escuchar los temores para dar respuestas.


La huelga comenzó poco después del mediodía en la plaza de la Bastilla, donde se concentraron unos 60 mil manifestantes, según los organizadores, y 24 mil según la Policía. Las primeras dos horas de la manifestación transcurrieron en calma hasta que efectivos de la policía antidisturbios reprimieron con gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a un grupo de alrededor de 300 manifestantes que estaban encapuchados. Al menos tres personas fueron detenidas y un manifestante resultó herido, según el canal de televisión BFM TV.


Los manifestantes retomaron masivamente en sus lemas una polémica declaración de Macron, que la semana pasada advirtió: “No cederé nada ante los holgazanes, los cínicos o los extremos”. En algunas pancartas se podía leer “Los holgazanes están en marcha” o “Macron, te jodiste, los holgazanes están en las calles”. En el cortejo, el líder de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, quien se alzó como el principal opositor a Macron, prometió que hará retroceder al joven presidente de 39 años.


La reforma laboral impulsada por Macron, persigue flexibilizar el mercado de trabajo a través de cinco decretos que serán firmados por el gobierno el 22 de septiembre próximo. Los decretos fijaran topes en las indemnizaciones por despido improcedente, darán primacía a los acuerdos dentro de la empresa sobre el convenio colectivo, simplificarán los despidos por motivos económicos, legalizaran los planes de bajas voluntarias y fusionarán las instancias representativas de los trabajadores.


El secretario general de la CGT, Philippe Martinez, justificó ayer la convocatoria en una entrevista al canal France 2 en la que denunció la actitud de mandatario francés quien, a su juicio, divide a los ciudadanos, y señaló que el decreto ley que el Ejecutivo adoptará la semana próxima es peor que la reforma laboral del anterior presidente, el socialista Francois Hollande (2012-2017), de quien Macron fue su ministro de Economía.


En lo referente al impacto en el transporte público, la compañía ferroviaria francesa SNCF garantizó el funcionamiento de la totalidad de sus trenes de alta velocidad (TGV), incluidos los Thalys a Bélgica y Holanda, los Eurostar a Londres o las líneas con España, pero no funcionaron entre el 10 y el 50 por ciento de los trenes de largo recorrido convencionales, según los destinos, así como algunos trenes regionales, y algunos de los de tres de las líneas de cercanías de París.


En el área metropolitana de París el transporte urbano fue ayer por la mañana casi normal, pero había problemas en otras ciudades como Lyon, Marsella, Montpellier o Niza. En la capital francesa, no obstante, la circulación estaba bloqueada en la plaza de la Bastilla y en la avenida de los Campos Elíseos por una protesta paralela organizada por los feriantes.


Respecto del transporte aéreo, la Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) anticipó que a priori la huelga iba a tener poco seguimiento entre los controladores, y afirmó que las compañías que suspendan vuelos lo harán por su propia iniciativa. De hecho, la aerolínea de bajo costo Ryanair anunció la anulación de 110 vuelos, mientras que Air France no tenía intención de hacer cancelaciones, aunque admitió que podrían registrarse retrasos.


La jornada de protesta y huelga es la primera de varias en septiembre. El día 21 la CGT prevé otra protesta, y el 23 la Francia Insumisa (el partido de Mélenchon) convocó otra manifestación en París. Junto a Philippe Martinez, el jefe de la CGT, Mélenchon considera a las reformas como un golpe de Estado social. El martes en Marsella, donde participó en la manifestación local, Mélenchon se declaró confiado en que las protestas hagan recular al gobierno. Sin embargo, para Macron ésta sería la primera verdadera victoria legislativa de su presidencia, la primera de una serie de reformas clave en su plan para “relanzar” Francia.

Publicado en Internacional

Entre los movimientos sociales de América Latina, el zapatismo brilla con luz propia. En sus diferentes etapas logra romper esquemas y tradiciones de izquierda. En esta nueva obra, Carlos Aguirre, retoma y resume los retos asumidos por los indígenas chiapanecos en la última etapa de su lucha política, resaltando los desafíos antisistémicos que potencian su movilización.

En la vida no se trata solamente de ganar dinero. Un criterio de vocación social y promoción de lazos solidarios que repite y repite, el largo recorrido de la cooperativa Confiar que tuvo una infancia como cooperativa de trabajadores asalariados y tiene el calor de una red de afectos. Un parto que comenzó en secreto, por parte de treinta y tres obreros de la empresa Sofasa (ensambladora de autos de la Renault) en el Taller 600 de Envigado hasta cuando fundaron a Cootrasofasa el 3 de julio de 1972. En ese primer escalón, sus miembros pagaban la afiliación por descuento de nómina. En el actual momento, Confiar profundiza la relación con organizaciones locales y teje las redes que contribuyan a las transformaciones paulatinas hacia la equidad y la dignidad de la vida. El desafío es constituir a la vez asociación y empresa como opción válida de desarrollo socioeconómico, en un contexto de hegemonía capitalista que cuelga amenazas de ruina a la actividad cooperativa.

 

Llegar hasta el día de hoy requirió ...discutir quiénes somos, por qué existimos, para dónde vamos, qué elementos ideológicos y políticos nos identifican. En definitiva, qué tipo de cooperativismo queremos construir y por qué. No bastó ser solamente una Cooperativa abierta; fue claro que el desarrollo tenía que estar ligado a las comunidades y para hacerlo se necesitaba una herramienta, no desde la intuición, sino desde el punto de vista teórico para sacarla adelante [...] implicó cambios en la estructura Administrativa, en las acciones operativas, en el manejo económico y social de la gestión, en el papel de la dirección, en el modelo de participación, en los métodos de trabajo y en la toma de decisiones.

 

En sus primeros quince años, la cooperativa no contó con más de quince empleados para el desempeño de funciones variadas y comunes. El tamaño de Cootrasofasa no daba para más. El Sindicato de Base prestó un local y quince mil pesos para poner en marcha la idea. Cooperativismo salido desde las entrañas de los trabajadores proyectado a la sociedad, diferenciado de la lucha obrero-patronal de aquel momento, que era intensa. En la ruta, a los compañeros que preguntaban cuáles eran los beneficios y qué les iban a dar, fue ineludible convencerlos de una mirada en contrario.

 

En vez de demandar beneficios, los trabajadores debían hacer un esfuerzo y una apuesta común: ahorrar, conseguir préstamos eventuales para cubrir necesidades, urgencias o aprietos familiares y hacer algunas jornadas recreativas. Una apuesta que fue sumando de a cinco pesos semanales. Apuesta que incita al ahorro, que llama a resistir la lógica capitalista del gasto desmesurado y su cotidianidad de vida angustiosa para las personas, ya que genera necesidades infructuosas y créditos impagables. Son preguntas de la apuesta, ¿Construir una simple empresa o aportar a la construcción de un sistema de economía social? ¿Qué diferenciación hacer entre crecimiento y desarrollo?

 

La Caja Cooperativa de Trabajadores (nombre que adquirió la cooperativa en el año 1988) elaboró el primer Plan de Desarrollo, puesto en marcha desde 1990. Con el cimiento y la primera piedra puesta, entender la gestión de la cooperativa en medio de las exigencias empresariales, sin dejar olvidar sus principios, destaca a la actual Confiar en el conjunto de las actividades y empresas de economía solidaria y cooperativa, por andar al compás de un compromiso ético y político diferente al que pregonan el común de los agentes financieros. La habilidad de unir creaciones y no dejar morir la idea de que la cooperación, la solidaridad y la mutualidad aún son posibles. Todo ello logrado a pesar de que en los primeros años de la cooperativa no había ni planeación ni prácticas tecnificadas ni administradores profesionales en frente de la entidad. De hecho, la cooperativa tuvo su inicio sin las ahora imprescindibles asesorías jurídicas y administrativas que dictaminan qué es permitido y qué es prohibido en términos legales.

 

En medio de los trajines comerciales, Confiar tomó vuelo: Paso a paso en la estrategia de afirmar la fidelización de los asociados y sostener la confianza de los asociados y ahorradores. Una estrategia con resultados que son visibles: en las campañas A Confiar y A Ganar. En la oferta del servicio exequial y de los auxilios educativos. En los programas de recreación y la puesta a la vista del centro social y recreativo El Paraíso, y la puesta en marcha de un programa de educación. En el grupo de Gimnasia, un espacio de liberación de la rutina diaria, favorable a la construcción de solidaridades. Y cómo no, en el Programa Infantil y Juvenil Arco Iris (1993), que comprende hoy los programas de Ahorro Escolar, Ahorro con Futuro y Confiar en la Juventud, resultado de estos procesos infantiles y juveniles.

 

A la par de cumplir con la funcionalidad y los requisitos y parámetros que vigila la Superintendencia Financiera, Confiar consolida hasta hoy, la convicción de contribuir a generar posibilidades de desarrollo local. Y sobresale al atender por igual en miras a su superación, a sectores y poblaciones del rebusque y de escasos recursos, que la gran banca escupe. En este sentido y en la búsqueda de inscripciones, Confiar se acerca a los barrios populares de la ciudad que no llaman la atención de las entidades financieras tradicionales. Lugares olvidados, con las angustias y deseos que allí crecen.
Tras superar grandes dificultades y hasta unos momentos de iliquidez por efecto de los puntos altos de la crisis económica del país de finales de los años 90 del siglo pasado, de la política económica que excluye, y de la voracidad del medio financiero; Confiar diseño un plan de crecimiento que previó la apertura de docenas de agencias en el curso de unos pocos años. El plan se cumplió y hoy tenemos una presencia consolidada, o en proceso de lograrlo, en diversos territorios nacionales. En ese propósito y a contracorriente del proceder capitalista dominante, cuenta con más de seiscientos empleados, cuyos contratos son a término indefinido.

 

El ideal con este conjunto humano es que, además de sus cualidades y virtudes en administración, economía y temas similares, destacaran por su vocación social, apertura a la reflexión política, disposición para la investigación sobre la realidad de su país, buscando con ello no encuadrarse como técnicos. El reto que nos depara este sueño es uno de los mayores pendientes que mantiene la cooperativa. Las enseñanzas dejan pistas sobre el particular pero aún son insuficientes para romper pasividades, acomodamientos y rutinas.

 

Ante la iniciativa y ampliación de sus funciones, y en medio de la crisis económica, resultó necesario que en 1997 entrara en marcha la Fundación Confiar. Una estrategia para que la cooperativa continuara con su política social y cultural, en un momento en el que la vigilancia de la Superintendencia Bancaria reducía el margen de acción fuera de la especialización financiera. Los resultados de su acción diversa, con alianzas y/o acuerdos con diversidad de organizaciones comunitarias, resaltan su vigencia.

 

Aunque apuesta por la dignidad y las merecidas posibilidades de desarrollo de las clases menos favorecidas, Confiar desenvuelve su actividad en el mundo financiero. Por tanto, utiliza las herramientas y medios necesarios para hacer la intermediación y, mediante una alianza comercial con Servibanca obtiene una tarjeta débito de marca propia. Su aceptación y utilización cada vez de manera más amplia por asociados y ahorradores certifica que alianza era procedente.

 

Una idea transversal en la apuesta solidaria de Confiar, es el cooperativismo como propuesta en su esencia cultural y no sólo económica. Es una forma de pensar, de vivir y construir la experiencia vital propia y la de los demás de una forma más digna, más justa y significativa. En ese contexto están inscritas, la decisión de crear los concursos de poesía y de cuento para trabajadores en los años ochenta; y la temprana relación con la Revista Prometeo, que dio lugar en la década del noventa al Festival Internacional de Poesía de Medellín, con el cual Confiar siempre despliega su solidaridad. Asimismo, acompaña con algunos apoyos económicos las sedes del Ballet Folklórico de Antioquia, el Teatro Matacandelas, la ENS (Escuela Nacional Sindical).

 

No sobra decir, que el cooperativismo colombiano adolece de una “dicotomía estructural”. Nadie puede negar que por “miedos heredados o por favorecer el sentido empresarial conformista”, muchas entidades del sector pretenden ser neutrales en política, mientras otras, muy pocas en contraste, un tanto invisibles, creen que la profundización de la cooperación y de la solidaridad conlleva a posiciones políticas que apuestan por la dignidad humana. Sin convicción generalizada en el cooperativismo, hay distancia ante la vigencia y necesidad de tejer contraposiciones y redes, ya que en buen número las entidades cooperativas no están exentas de individualismo, máxime cuando su vertiente empresarial las distancia de las propuestas ideológicas serias y acordes con los principios que supuestamente las rigen.

En su caso, y largo camino, Confiar alza un faro de “Tres estrategias:

• “Dirección democrática y profesionalizada, consciente del valor del medio externo y con gestión eficiente.
• Desarrollo empresarial y financiero, acorde con el crecimiento económico de la cooperativa, como base del desarrollo social interno y externo.
• “Cultura del servicio, que comprende métodos de trabajo y procesos coherentes con la filosofía cooperativa. Con incidencia en las prácticas cotidianas internas y en la construcción del modelo educativo de la cooperativa.”

 

Peldaño tras peldaño

 

Como semilla y con la mirada puesta en sobrepasar el límite de una cooperativa común, los primeros integrantes de la cooperativa comprendieron que debían invertir en el proyecto. Pero no sólo una vez, sino durante todo el tiempo y con constancia. Lo cual fue dando sus frutos. Cumplido el trecho de los primeros años de actividad por parte la cooperativa inicial, y los sucesivos nombres que fue asumiendo, fueron creadas la comercializadora Coompremos, Recreatur y la Fundación Confiar, entre 1992 y 1997. Descontados los factores económicos, la apertura de agencias en Itagüí (1992), Caldas, Bello (1993) y Envigado (1994), tuvo como criterio acercarse a los asociados que estaban en el sur y en el norte del Valle, que reclamaban facilidades de acceso a los servicios de la cooperativa. Antioquia mantiene un peso importante, por ser la zona más antigua y con más agencias, Boyacá y más reciente Cundinamarca (más propio, Bogotá) también inciden en la definición de las directrices de la cooperativa.

 

Confiar tuvo resultados alentadores en el año 1997: con excedentes del 50 por ciento ocupó el primer lugar entre las cooperativas de Antioquia y estuvo en la lista de las primeras veinte del país. La autorización del Dancoop para ejercer actividad financiera con terceros, conllevó un crecimiento significativo de la base social de la cooperativa. De este modo, sobrepasó las veinte mil personas entre asociados y ahorradores, y permitió una ambiciosa apertura de agencias (diecinueve en 1998).

 

Vinieron en camino la centralización de la información, la automatización de las agencias y en la década del noventa Confiar dio los primeros avances en Banca Electrónica. Luego, en alianza con el Bancoop lanzó la Tarjeta Débito (con posibilidad de Cuenta Corriente y Tarjeta de Crédito). Un producto que para la cooperativa significó desde entonces, la posibilidad de contar con los recursos de sus asociados, en vez de que estos los llevaran a cuentas de bancos que ofrecían tarjeta.

 

Más adelante, con el objetivo de canalizar las finanzas solidarias, las cuales no entraban al sector formal, surgió la propuesta de crear Fomentamos en el año 2003, mediante una convocatoria a cooperativas y ONG de la ciudad, entre las cuales doce, incluida Confiar, crearon a Fomentamos. Son conocidos los préstamos promedio de trescientos mil pesos que facilita, en el propósito de vincular personas con negocios que muestran una perspectiva de crecimiento y acumulación (así no lo logren), dado que dichas iniciativas parten de los más pobres y vulnerables.

 

La tentación del cooperativismo

 

Eran otros días. La cooperativa Confiar nació en medio de intensas y variadas luchas reivindicativas, cuando los referentes socialistas en el mundo y el continente tenían más vigor. En Colombia, los obreros a comienzos de la década de los setenta en el siglo pasado, reclamaban condiciones dignas de trabajo y de salarios y aspiraban a construir un país más justo y equitativo. Tras los primeros años, en diciembre de 1980 cayeron sobre Sofasa los despidos masivos. Circunstancia en la cual, muchos socios perdieron su afiliación a la cooperativa, que en ese tiempo sostenía una vinculación restringida a los empleados de la empresa.

 

Una radiografía de la situación de la cooperativa en 1982 muestra que tenía «ochocientos asociados, cien más en trámite de liquidación y muchos créditos sin resolver» En cuanto al dinero, «casi once millones de pesos quietos en bancos... y el problema era administrativo». Sin desfallecer, con un sentido de superación de los inconvenientes, en la cooperativa comenzaron las captaciones por Cdat (Certificado de Depósito de Ahorro a Término Fijo). Más luego, Confiar pudo ofrecer como productos: un seguro de vida, servicios funerarios, programas recreativos, campañas educativas, clases de música, de danza, de gimnasia, y servicios de salud. De esta manera, la cooperativa iba logrando la credibilidad y el respaldo de los asociados.

 

Un espacio que abrió el campo de las relaciones de la cooperativa con otras entidades del sector y con organizaciones sociales y culturales, todo, en la intención de tejer solidaridades que trasciendan los proyectos particulares y que construyan sociedad. En este contexto, Cootrasofasa puso sobre la mesa la aplicación de los conceptos de Integración, Intercooperación y Alianzas. Participó activamente en los procesos de agremiación cooperativa de la Conic (Coordinadora Nacional de Integración Cooperativa), con Asacoop (Asociación Antioqueña de Cooperativas) y con Cincoa (Centro de Integración y Desarrollo Cooperativo de Antioquia). Un empeño que trató de compartir visiones y proyecciones del sector, generando debates ideológicos que propendían por la solidez y la coherencia de principios y acciones del cooperativismo.

 

Vino entonces a continuación, el cambio de razón social a Confiar Caja Cooperativa en 1992, con autorización del Dancoop para ejercer actividad financiera. Así caracterizada, la entidad comenzó a dar pasos comerciales grandes. A la par, con una profundización en el trabajo de los Lineamientos Estratégicos de Desarrollo y de Cultura Institucional para favorecer el crecimiento de la base social, y el énfasis en el área de comunicaciones con vista a posicionar la nueva imagen de una cooperativa con «un nombre amplio y generoso», propiedad «de todos, sin celos ni rivalidades de marcas».

 

Un marco que propició en el campo empresarial, la alianza con Vivir y con la Aseguradora Solidaria de Colombia. Igual, abrió la vinculación al Fogacoop (Fondo de Garantías de las Entidades Cooperativas) para la protección de los ahorros. Y, a través de Servibanca permitió masificar la Tarjeta Débito para Asociados y Ahorradores. También, hizo aparecer Sumared –la red de servicios y canales electrónicos de Colombia–, una entidad para el envío y pago de remesas, así como para hacer giros. En el campo social, Confiar emprendió acciones con base en el Centro de Atención Laboral (alianza CUT, ENS, Confiar). Un quehacer que genera y amplía las simpatías en diferentes sectores.

 

Las dificultades

 

En el camino no han faltado las espinas. Mas es evidente que en la forja de la cooperativa, los conflictos no son obstáculos sino la oportunidad para una mayor preparación ideológica y en el fundamento de los argumentos. En efecto, al final, pudieron ser superadas las consecuencias del agravamiento en la situación económica general. En esta área, el gobierno de turno tomó medidas como la oficialización del Banco Uconal, la Cesión de Activos y Pasivos de Bancoop a Coopdesarrollo y la liquidación de la Constructora El Edén, entidades en las cuales Confiar tenía grandes inversiones. De esta manera, el balance financiero quedó afectado, principalmente, por todos los activos improductivos que recibió la cooperativa (bienes en dación de pago que generaban gastos).

 

Una cotidianidad de vida, distinta para los afiliados

 

Si bien, nunca los resultados corresponden con los esfuerzos realizados, durante los últimos veinte años –al ritmo de la formación y los reacomodos en la dirección–, el crecimiento de la cooperativa la sitúa con márgenes positivos en territorios muy diferentes. Más allá de los proyectos empresariales, aun sin tener garantía de unas cifras y resultados predecibles, Confiar considera que es necesario mantener los acumulados sociales, políticos y culturales del cooperativismo. Mantener unos acopios y sumas que no estén regidos, por un inexpugnable criterio de eficacia, idéntico al que aplica al ámbito financiero, del mundo de los negocios y de las ganancias en las finanzas megamillonarias.

 

En gracia a la ampliación de las posibilidades culturales de los asociados junto con sus familias, Confiar sostiene la búsqueda y los hallazgos en varios aspectos propios del divertimiento del espíritu y de la dignificación de la existencia y el cuidado propio. En ese proceso han existido para el disfrute, desde un programa como Don Saludable en procura de una atención médica general para asociados y familiares, además de la formación en salud mediante charlas sobre parasitosis y crecimiento y desarrollo (para mencionar las más recordadas), hasta la conexión con los movimientos culturales de la ciudad, pasando por la EPA (Escuela Popular de Arte), los grupos de teatro, los poetas, entre otros. De este modo, la cooperativa fue llenando de contenidos integrales su apuesta cultural.


El Bazar de la Confianza es visto como la gran fiesta de la solidaridad, que desde 1998 tiene lugar cada año, en el área del Jardín Botánico de Medellín... Por su parte, editar la colección de cuentos de Confiar es un emblema de las posibilidades culturales que genera una empresa solidaria auténtica. Asimismo, es un honor para las bellas letras la iniciativa de regalar los cuentos en una esmerada edición. Como un espacio de expansión del sentir y la necesidad cultural, Confiar es pivote y motor de integración con organizaciones y movimientos afines al cooperativismo como las Organizaciones No Gubernamentales, los sindicatos, los grupos barriales y los colectivos culturales, además de iniciar proyectos estratégicos de integración que van de la mano con la especialización financiera de la cooperativa.

 

Puntadas en vivienda y contrapoder de la economía solidaria

 

En el país, Confiar mira en círculo y va corriendo el telón. Brega y explora para hacer una economía que no imponga la capacidad de pago como medida de las relaciones humanas, sino las relaciones humanas como medida de intercambios económicos dignos. Hacer y saber, a partir de una apuesta socio-económica ideada y gestionada por los propios trabajadores y, también, por cada día más, habitantes olvidados del sistema económico del capital. Con experiencia, Confiar puede llegar en forma integral, con proyectos y oficinas, en un avance en territorio y lugares nuevos.

 

Con capacidad para sembrar confianza y participar en cada uno de los sitios con unas dinámicas económicas, sociales y culturales, a partir de ir constituyendo la cooperativa como un referente de desarrollo, que teje relaciones solidarias con pobladores y organizaciones. Una vía, o recorte de camino, que aunque resulta nimia ante el monstruo del capital, planta y reivindica ante el poder económico unas condiciones menos oprobiosas de existencia. Tiene puntadas en cuanto a soluciones de vivienda. Aunque sin convertirlos aún en una constante de su desarrollo, dado que el crédito de vivienda requiere una fortaleza financiera que apenas recientemente ha podido demostrar Confiar.

 

La cooperativa apoyó en los años ochenta dos proyectos de vivienda en Itagüí: Samaria y El Recreo. En los noventa hizo proyectos de autoconstrucción en Antioquia y Chocó en relación con Inurbe; e impulsó otros en Boyacá, entre esos, uno llamado Simón Bolívar, y dio respaldo a la Constructora El Edén en el oriente antioqueño. Hasta ahora la incursión en vivienda consiste en apalancar a los constructores para que puedan ejecutar sus proyectos y, luego, hacer préstamos a las familias compradoras. Un paso y diseño, una vez que Confiar obtuvo un cupo de redescuento con Findeter, entidad del Estado, cuyos créditos en vivienda están restringidos a inmuebles de interés social.

 

Confiar no solo presta dinero. Aborda integralmente el desarrollo de los proyectos para que salgan adelante. Asume que tras los indicadores comerciales hay historias de vida, historias personales y familiares que se colman de alegría al ver realizado el sueño de la casa propia.

 

Confiar tiene al frente, la necesidad de afianzar filosóficamente la estrategia económica cooperativa para hacerla sostenible, en medio de una competencia y vigilancia e incluso de desconfianza por parte del Dinero, frente al papel del modelo cooperativo como opción económica y social válida, y, en medio de la despreocupación y la mala fe del Estado frente al modelo cooperativo alternativo.

Publicado en Caleidoscopio Nº15

Unas 50 mil personas marcharon este domingo en rechazo a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile, en una manifestación convocada por la coordinadora "No + AFP".

La movilización comenzó en la plaza Italia, tradicional punto de reuniones masivas en la capital chilena, y se desplegó hacia el poniente con dirección al presidencial palacio de La Moneda.

En la protesta participó la candidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, quien la semana pasada presentó un proyecto de campaña para terminar con estas instituciones y afirmó que "es importante insistir en las calles: No más AFP".

En tanto, Luis Mesina, líder de la coordinadora "No + AFP", sostuvo que “el hecho que el gobierno haya mantenido el gigantesco ahorro de propiedad de los trabajadores, que desgraciadamente no pueden disponer de él, es la constatación concreta que el Estado no puede resolver el problema de las pensiones.

“Por tanto, es menester que los trabajadores estemos unidos, ya que los cambios van a venir solamente de nuestra mano, en la medida que nos empoderemos”, añadió Mesina.

En un momento de la marcha apareció en la manifestación un hombre desnudo, quien explicó que fue “un sello particular, un sello personal, para llamar la atención; una manera lúdica de protestar para salir un poco de lo común.

"Lamentablemente ya llevan un año con estas movilizaciones y de parte del gobierno no hay ninguna salida. Las soluciones que han dado no son las más acordes ni las más lógicas", aportó el manifestante.

Durante la manifestación, Mesina llamó a la ciudadanía a participar en un plebiscito en contra del sistema que se realizará en los últimos días de septiembre y que las autoridades han dicho que está "fuera de la institucionalidad".

 

Publicado en Internacional
Sábado, 02 Septiembre 2017 09:43

Entepola

“Yo llegué acá por casualidad, soy vecino del sector y viendo este Entepola me parece muy bueno que hayan hecho este tipo de eventos en estos barrios porque por acá hacen falta muchas cosas así... Lástima que la gente no sepa o no valore estas actividades porque le hace un beneficio a toda la comunidad”.

 

Con estas palabras, uno de los habitantes del barrio Lourdes, en el centro-oriente de Bogotá, da su opinión en el “Foro Resistencias Latinoamericanas desde el Arte y la Cultura Popular” donde diferentes agrupaciones artísticas, pedagógicas y culturales de Bogotá, Colombia y de América Latina se dieron cita para reconocerse y realizar un intercambio de aprendizajes entre artistas y comunidad.

 

Este foro fue, en palabras de uno de los organizadores, “una semilla para posibilitar un espacio donde se permita reflexionar alrededor del quehacer del arte y la cultura popular en resistencia que hay en todo el continente”.

 

La primera vez que conocí y participé en el Entepola fue en agosto de 2015, el festival se llevó a cabo durante una semana en el barrio Juan Rey y sus alrededores de la localidad de San Cristóbal, al suroriente de la ciudad. Hoy, creo que la magia de este festival es el encuentro que va caminando año tras año por las periferias urbanas de Bogotá.

 

Un evento para reactivar la solidaridad de los pueblos

 

El Encuentro de Arte y Cultura Popular Latinoamericano nace a finales de la dictadura militar en chile hacia 1987. Por esta época en Latinoamérica irradiaba la idea del arte popular como elemento para transformar la realidad; el despliegue de esto fue tal que hoy en día se encuentra en Perú, Venezuela, México, Ecuador y otros países; es necesario decir que no todos los encuentros son autogestionados e itinerantes como el de Colombia.

 

En 2017, Entepola cumple 15 años de itinerancia en Colombia, aniversario celebrado “Desde el corazón de Bakatá” en la localidad tercera de Santa Fe. El festival se realizó en la semana del 6 al 13 de agosto, en los históricos barrios de Girardot, Las Cruces, Lourdes, Egipto y Belén, que configuraron a principios de 1900, las periferias urbanas del sur que las élites cachacas optaron por dejar a la deriva de las gentes que llegaban víctimas de la violencia económica del campo, mientras organizaban Chapinero y Teusaquillo al estilo inglés y francés.

 

Décadas más adelante, el alcalde bogotano Jorge Eliécer Gaitán nacido en Las Cruces, construiría teatros, centros comunitarios, acueductos y lavaderos colectivos en Lourdes y los territorios donde habitaban las muchedumbres que vengarían su muerte, ebrios de históricos olvidos e irrumpiendo en la ciudad formal para cambiar el rumbo de la historia nacional.

 

Este festival se toma territorios construidos por la gente obrera, desplazada, despojada y marginada del orden urbano rolo, también construye historias desde el 2002, siglo que es atravesado por la globalización cultural, la gentrificación urbana, los POT, el plan centro, las ollas de microtráfico y ONGs que se han ido enquistando en las periferias de nuestra Bakatá.

 

Por este motivo, y como homenaje al trabajo autogestionado de colectivos, artistas y comunidades articulados por la solidaridad, fui a entrevistar a algunas de las personas que han realizado durante cada año más de 9 asambleas preparatorias, en las cuales deciden adelantar por una semana, todo un festival de arte y cultura con invitados de toda América Latina en algún sector popular de la ciudad como Bosa, Engativá, Fontibón, Suba, San Cristóbal, Usme, Ciudad Bolívar, Codito, Danubio, Nuevo Chile, Lourdes, Juan Rey, etc. Y lo más importante “Sin dinero, ni politiquería. Sólo la solidaridad, el trueque y el apoyo de los vecinos”.

 

Todo el festival es organizado sin apoyos económicos de instituciones de ningún tipo. Diez comisiones hacen realidad este encuentro internacional que trabajan desde meses antes con las comunidades que deciden hospedar el evento. No es una tarea fácil. Toca ir puerta a puerta, abriendo puertas tejiendo redes de apoyo con los vecinos para suplir no sólo aspectos técnicos como sonidos, carpas, consolas, micrófonos, transporte, etc., sino garantizar la salud, el alimento, la dormida y demás aspectos comunitarios que van más allá del arte.

 

¿Cómo poder hacer un evento de esta magnitud donde en vez de dinero existen trueques, donaciones y solidaridad pura y dura de los mismos barrios populares? ¿Cómo construir escenarios para que habiten el teatro, la danza, el circo, la música, además de talleres, foros, murales y demás formas de intercambiar culturas a nivel latinoamericano con compañías, artistas, habitantes, colegios, universidades y gestores populares?

 

El trabajo por comisiones

 

Organización horizontal que gestiona todo lo necesario para este festival “Porque la gente es muy escéptica. No cree. Piensa que uno tiene unos intereses políticos. Pero ya cuando ven a los chicos tres meses antes construyendo el festival con la comunidad, no solo pidiendo por ejemplo donaciones, préstamos, en fin; sino adecuando los espacios, para el festival, con presentaciones artísticas mucho antes de que inicie, entonces la gente sí comienza a integrarse y a decir: bueno estos chinos sí están haciendo algo por lo menos por el barrio”.

 

Estas 10 comisiones contaron cómo realizan su trabajo siendo ‘Entepoleros’, donde se organizan en tres ejes principales: Autogestión, Comunidad y Arte. Forjando así un sujeto colectivo, que evita personalismos innecesarios e invita a escuchar la unión de las voces que hace este encuentro posible.

 

“Nos organizamos con los principios ‘Entepoleros’ que se basan sobre todo en [...] la construcción de afectos y lazos, el reconocimiento de la comunidad. Así se llega al territorio con Entepola, para darle voz al que no se le ha dado voz, y ¿qué se trae? Pues ya toda una memoria y una historia de un evento internacional que logra movilizar a mucha gente y generar muchas redes de intercambios y de rupturas del tiempo ¿no?, de vivir otra temporalidad. Romper la cotidianidad, porque en la gente esto no hace parte de su día a día”.

 

“Hay comisiones que tienen un perfil y una labor específica en función de las necesidades de la semana del encuentro. Pero que también atienden a necesidades propias de la comunidad como lo son el transporte, la vivienda, la alimentación y la economía. Eso tiene que ver con el eje de Autonomía [...]. Responde a elementos de identidad también del territorio. Aquí (entre el barrio Lourdes y el Girardot) descubrimos el Carnaval de la Alegría que unió muchos actores del territorio y que la comparsa inaugural de estos 15 años vino a revivir este elemento de unión”. De eso se trata el Entepola, de diseñar estrategias según los territorios para no necesitar más que la unidad de la vecindad para traer espectáculos de calidad para la gente, además de ir sembrando posibilidades reales al modelo económico y cultural que diseñan en países totalmente ajenos a la realidad de los barrios populares de Latinoamérica.

 

Eje de autogestión para garantizar el evento

 

La primera comisión, y una de las más importantes para el desarrollo del evento es Alimentación encargada de “Suplir el alimento durante los días de festival para todos los artistas. En promedio estamos sirviendo de 100 a 150 platos de desayuno, almuerzo y comida durante los 8 días, ahí se hace el cálculo de cuántos platos servimos en todo el festival”.

 

La comida la consiguen principalmente en la central de Abastos junto a la comisión de Donaciones que también va puerta a puerta del mismo barrio contando acerca del Entepola y acudiendo a colegios, familias, Juntas de Acción Comunal y demás espacios claves del territorio solicitando alimentos no perecederos para los artistas invitados. “La comunidad se involucra con su fuerza de trabajo, vienen las abuelitas a picar, los abuelos, las mamás [...] este es un espacio que recuperamos, era un garaje lleno de cosas y entonces hicimos una minga, lo recuperamos y lo volvimos cocina, esa relación con la comunidad es mucho más chévere que con una institución que le toca a uno pedir cartas y hacer una mano de permisos y una mano de trabas, en cambio la comunidad colabora sin necesidad de tantas trabas [...] otra de las cosas bonitas del Entepola es eso, que se hagan esos lazos comunitarios, que realmente permiten que las cosas funcionen mucho mejor que con las instituciones. Y bueno es una comisión muy bonita, muy ardua, de mucho trabajo pero muy bacana”.

 

La mayoría de artistas que vienen de América Latina y de otras ciudades de Colombia tienen garantizado el hospedaje gracias a la comisión de Vivienda encargada de conseguir cuartos, casas, colchonetas y cobijas, para la acogida de artistas y organizadores. “En la comisión de vivienda estamos alojando cerca de 200 personas en este festival [...] Este año hay 3 casas. Una es el salón comunal de Lourdes, otro es una casa que una vecina nos prestó que estaba desocupada y la otra es un apartamento que nos prestó otra vecina en un edificio donde también tenemos el comedor [...] Las cobijas y las colchonetas las conseguimos comunitariamente haciendo puerta a puerta. Son ellos, la misma comunidad la que nos brinda día tras día los elementos que podamos necesitar, son los plomeros de la comunidad los que nos ayudan a instalar las duchas, los obreros nos ayudan a gestionar los arreglos de las casas, electricidad, bombillos, etc.”.

 

Algunos de los vecinos del barrio Girardot se ofrecieron con su tiempo y recursos para llevar, dejar y traer todo lo necesario para el festival. Estas labores hacen parte de la comisión de Transporte que es la única que recurre al dinero (igualmente a través de la autogestión como rifas, eventos y ventas) para pagar la gasolina que es lo único que nadie truequea.

 

Eje comunidad para consolidar el evento

 

Una de las comisiones que conforma este eje es la de Comunicaciones “que tiene que ver con esos canales rotos impresionantes”. También “[...] se encarga de la difusión del festival [...], para que la comunidad lo conozca se apropie y participe de las obras y de las diferentes comisiones. [...] también es traer lo popular a ese tipo de experiencias comunicativas, no sólo se usan las redes sociales, sino también el ‘voz a voz’, el perifoneo en las Juntas de Acción Comunal, las radios comunitarias, se pasa ‘saloniando’ por los colegios para contarle a los chicos qué es el Entepola, cuáles son sus principios: la autogestión, la no politiquería. Para rescatar esas otras formas comunicativas desde lo barrial, desde lo popular y hacer crecer el festival, que las cosas fluyan y que la gente nos conozca”. Se encarga de tener una estrecha relación con el territorio, con sus gestores locales, con sus dinámicas y canales de comunicación con el festival.

 

Para que el festival sea saludable, seguro y cobijado por la misma comunidad, existe la comisión de Cuidado que “[...] Se encarga de velar por el bienestar colectivo e individual. Temas como la salud (cambios de altura, tratamos de contar tanto con medicamentos como con plantas ancestrales), tener planes de contingencia, rutas seguras, botiquines y reacción ante cualquier emergencia, son organizados por un método de ‘apadrinar’ los artistas invitados por parte de la comunidad. En este festival tenemos de 100 a 150 padrinos que van desde niños hasta los adultos mayores” .


“La estrategia del apadrinamiento ha funcionado buscando personas de la localidad, comunidades de adultos mayores, de los niños, también de los colegios que puedan colaborarnos [...] buscamos otras estrategias de cuidado como por ejemplo el autocuidado, les brindamos unas recomendaciones a los artistas que vienen de otros países para que tengan rutas seguras y puedan hacer sus diligencias sin exponerse”.

 

Todos los temas que se trataron en el foro fueron programados por la comisión Académica que se encarga de pensarse pedagógicamente los principios y horizontes del arte y la cultura en el contexto del barrio popular. “[...] es esta apuesta política donde el poder no está en el discurso, en la mente y en las ideas [...], sino está es en las manos, en el quehacer [...] y el Entepola es la suma de esas manos que hacen. Entonces, claro: Empodera la comunidad [...] pensarse ese proceso de empoderamiento es lo que hace esta la comisión”.

 

Arte como eje fundamental

 

El fundamento de todo este festival y el centro en torno al cual gira todo este despliegue organizativo es el arte popular. Este eje se encarga de programar, montar y garantizar todo el escenario para los artistas y sus funciones. Por ejemplo, la comisión Técnica y logística es la encargada “de atender las necesidades de los artistas en el mismo escenario, nosotros tenemos que estar muy pendientes de esa parte, como del sonido, las puestas en escena, saber qué necesitan, cuidar el lugar, los equipos. Además de gestionar con la comunidad previamente los equipos y escenarios necesarios para el festival”.

 

En trabajo mancomunado, la comisión de Programación se encarga de la comunicación con los artistas, la convocatoria, organización de las presentaciones y también abrir espacios para los artistas locales; además preparan con las otras comisiones la cantidad de invitados con bases de datos que van creciendo con los años por el ‘voz a voz’ a nivel latinoamericano.

 

“El festival es autogestionado y realizado por jóvenes universitarios que le apuestan a una forma diferente de mundo que se da por medio de la autogestión y el trueque. No tiene nada que ver con las instituciones ni politiquería, ni nada de eso [...] Los artistas no llegan al hotel cinco estrellas ni nada, ellos están aquí con la comunidad. Es importante generar esa conciencia en los artistas cuando vienen, aunque la mayoría hace parte de procesos populares y ya conocen”.

 

La comisión de Sub-Sedes es una apuesta para que el festival logre tejer redes artísticas en los territorios de Bakatá, además de la itinerancia anual. Es la que realiza articulación con otros barrios aledaños, con universidades (generalmente públicas), para llevar el festival a otro nivel de acción.

 

En este sentido, el Entepola es una apuesta real de un nuevo mundo, un trabajo de mucho pueblo movilizándose por el arte y la cultura desde los barrios. Sin temer a la escasez cuando se tiene el tejido social. Una construcción de nuevas lógicas, de diálogos, de entender a las comunidades y vivir las dificultades que configuran su día a día.

 

* Gestor barrial -Colectivo Olla Artística Tiguaque.

Publicado en Edición Nº238
Viernes, 01 Septiembre 2017 06:52

La disputa por el territorio urbano

Sentada en una ronda en la que participan más de 100 personas, Mari lanza una frase que es, a la vez, todo un programa político: "Si los de abajo no nos miramos entre nosotros, nadie más nos mira". Mari es militante del Encuentro de Organizaciones (EO), uno de los colectivos con más trabajo territorial en Córdoba (Argentina), participa en la Universidad Trashumante, tiene alrededor de 50 años y es educadora popular "de los abajos".

Cuando se cumplen dos décadas del comienzo del ciclo de luchas Piquetero (1997-2002), parece un tiempo suficiente como para evaluar dónde estamos, qué quedó y qué se evaporó de aquella prometedora experiencia, en la cual los desocupados ocuparon el centro del escenario político argentino protagonizando las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que cambiaron la historia del país.

Una de las principales novedades que aportó el Movimiento Piquetero consistió en un enorme salto adelante en la organización territorial en las periferias urbanas, que habían sufrido la desindustrialización de la década neoliberal de 1990. Luego una parte importante del movimiento se desorganizó o se incrustó en las instituciones (vía cooptación por los gobiernos progresistas o por volcarse hacia el terreno electoral).

Voy a centrarme en lo que puede ver, y aprender, en la ciudad de Córdoba (poco más de un millón de habitantes) durante encuentros con diversas organizaciones territoriales en los últimos meses.

Lo primero es constatar la potencia que mantiene el trabajo territorial. Se trata de miles de militantes que dedican todo su tiempo al trabajo directo o de apoyo a las tomas de tierras, a la organización de cooperativas autogestiondas de producción y de servicios, a la educación y la salud, al apoyo a mujeres violentadas, a la comunicación antisistémica y a la alimentación en barrios populares mediante merenderos y copas de leche.

Hay una enorme diversidad de trabajos y de organizaciones, con estilos diferentes pero con modos de trabajo en común. Entre el sector más autónomo figuran, además del EO, el Frente de Organizaciones de Base (FOB) y el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL). Con sintonía en el mismo trabajo habría que incluir a La Dignidad, el Frente Darío Santillán, La Poderosa, Patria Grande y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), además de Barrios de Pie y el Movimiento Evita.

Entre varios de estos colectivos han puesto en pie la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), una suerte de sindicato de "los millones de excluidos del mercado formal de trabajo", cartoneros, campesinos, artesanos, vendedores ambulantes, feriantes, motoqueros, cooperativistas, microemprendedores y obreros de empresas recuperadas (ver ctepargentina.com). Dicho de otro modo, los que no caben en el sistema capitalista actual.

La segunda cuestión, mucho más importante que la cuantitativa, es lo que hacen en los territorios. La toma de tierras es un primer paso ineludible, para comenzar una vida nueva. La mitad de la población de Córdoba (48 por ciento según un trabajo del colectivo de investigación militante "El Llamo en Llamas") tiene problemas de vivienda. Es la mitad de la población que el modelo extractivo deja por fuera de los más elementales derechos.

Imposible saber cuántas hectáreas han recuperado, pero son decenas de espacios en la ciudad y en pueblos cercanos. En una de ellas, Parque las Rosas, son 30 familias que en apenas dos años han levantado viviendas de materiales sólidos luego de resistir a la policía.

Una vez resuelto el techo, la sobrevivencia diaria es lo más urgente. En este punto la diversidad es enorme, pero suelen crear cooperativas con base en las políticas sociales gubernamentales, que trabajan de forma autónoma. Hay cooperativas de carreros que recogen residuos. Las hay de limpieza y de otros servicios. Lo más interesante es que hay mucha producción: pollos y huevos, siembra de cereales, distribución de alimentos con base en la articulación con pequeños productores orgánicos (la imprescindible alianza rural-urbana), cooperativas textiles de ropa, calzado y serigrafía.

Entre los grupos mencionados arriba, superan las 100 cooperativas territoriales y autogestionadas sólo en Córdoba, donde trabajan dos mil personas, 80 por ciento mujeres. En el marco de las campañas por la educación que realizan cada comienzo de año escolar, decenas de miles de mochilas y cartucheras son fabricadas por las cooperativas de varias organizaciones, para niños y niñas de los sectores populares.

Una brigada de salud recorre los barrios para monitorear la situación de las familias. En un caso, por lo menos, están comenzando la fabricación de dentaduras, algo que está fuera del alcance de los sectores populares. En todos los barrios funcionan merenderos en base a alimentos conseguidos con movilizaciones, que se gestionan por los propios vecinos y que en los últimos meses han crecido de forma exponencial por el ajuste del gobierno de Macri.

Cientos de mujeres cordobesas acuden todos los años al Encuentro Nacional de Mujeres. Fruto del trabajo de base que realizan en los barrios periféricos, crece desde hace años un feminismo popular y plebeyo, potente y rebelde, que no ha sido cooptado por nadie y sostiene las resistencias en los territorios.

Un estudio especial merecería la comunicación autónoma. Apenas dos ejemplos. La radio alternativa y comunitaria Zumba la Turba (http://zumbalaturba.com.ar), emite desde hace siete años en el mismo espacio donde funciona la FOB. El periódico La Tinta (https://latinta.com.ar) nació hace un año, es cercano al EO y tiene un lema que lo dice todo: "Periodismo hasta mancharse".

La impresión es que el Movimiento Piquetero, lejos de desaparecer, ha mutado en un potente movimiento territorial urbano donde los sujetos (en realidad sujetas) son las más pobres. Cari, ocupante del Parque las Rosas, sintetizó en una sola frase las causas de la "cuarta guerra mundial" contra los de abajo: "Ya no nos imponen cómo vivir".

Publicado en Sociedad

Davide Grasso, militante y bloguero de 37 años, es un combatiente italiano que en 2016 se unió a las filas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) de los curdos en el norte di Siria. Lo hizo para luchar contra el Estado Islámico (EI-ISIS) y defender la revolución del confederalismo democrático que los curdos están llevando a cabo en los tres cantones que controlan en la frontera con Turquía (Kobane, Jazira e Afrin). Abdullah Öcalan, líder turco del Partido de los Trabajadores Curdos (PKK) en prisión desde 1999, formuló en 2005 este modelo político que se basa en la autonomía, el respeto intercultural, el laicismo y el derecho a la autodefensa de las comunidades y que, explica en su libro “Confederalismo democrático” (link), es “abierto hacia otros grupos y facciones políticas” además de ser flexible, multicultural, antimonopolístico y basado en el consenso”.


“Durante su cautiverio en la isla de İmralı, Öcalan ahondó en el estudio del pensamiento libertario, ecologista y comunal, confrontándose con en especial con las teorías del anárquico americano Murray Bookchin (1921 – 2006). De allí derivó un “giro” teórico en el movimiento, que hoy ya no aspira a construir un estado-nación curdo, sino a ampliar zonas de autonomía y autogobierno. El nombre dado a este enfoque es “confederalismo democrático”. Los primeros, importantes, experimentos en este sentido no se están dando en el Kurdistán turco sino en el siriano, en Rojava (que en curdo significa Oeste)” (fuente: storify.com Wu Ming Foundation).


Tras la liberación de Kobane del ISIS el 26 de enero de 2015, en el contexto de la devastación de la guerra siriana, el experimento revolucionario curdo en el norte de Siria es una “flor en el desierto” que creó un imaginario potente y empujó a muchos extranjeros e sostenerlo con las armas. De regreso a su natal Turín, Davide traza un balance de su experiencia personal y de la situación político-social en el tablero sirio (Syria Live Map link).


Fabrizio Lorusso – ¿Cuál es tu historia? ¿Qué hacías antes de ir a Siria?


Davide Grasso – Nunca tuve un solo trabajo, fui antes estudiante y luego doctorando. Trabajé con cooperativas de publicidad y sociales, y asimismo con colaboraciones part-time con la universidad. Antes de partir era operador social en Turín con los sin techo y los con capacidades diferentes, desde que regresé a Italia en estos meses me he dedicado básicamente a informar sobre lo que pasa en Oriente Medio.


– ¿Y como militante?


– Siempre me he interesado en cuestiones sociales y políticas. EN Italia participé en movimientos estudiantiles como la Onda Anómala, al movimiento No-Tav [contra la destrucción de las montañas de la italiana Val de Susa para dar paso al tren Tav o Alta Velocidad] y sobre Medio Oriente en la universidad me comprometí a menudo en actividades para ahondar en la cuestión palestina o en seminarios contra la guerra en Irak y Afganistán, entonces siempre actué en este sentido.


– ¿Cómo nació la experiencia en Siria?


– En realidad nació ya en 2014, cuando supe de los hechos de Sinjar [4/8/2014, ISIS mata a miles de yezidas, comunidad religiosa de lengua curda en Irak, link p. 3-4] de la cual ahora recordamos el tercer aniversario. Mientras que la información oficial deba cierta versión, descubrí gracias al sitio de que soy redactor, Infoaut, y a la página del colectivo Wu Ming, que quien estaba tratando de resistir a estas masacres del EI no era la facción curda de los peshmergas [militares curdos-iraquís pro-EEUU] sostenida por el gobierno italiano. Era, en cambio, la facción de izquierda que el gobierno consideraba terrorista. Entonces empecé a seguir más de cerca lo que pasaba en Siria e Irak, pues retomé un interés, también por la emergencia del ISIS, que había dejado caer años antes sobre esa región. Todo fue creciendo: hubo matanzas del gobierno turco en Cizre [contra los curdos], de las que supe en septiembre de 2015, y, por tanto, como ya terminaba mi contrato laboral, usé la liquidación para ir a Turquía y visitar. Allí conocí a varios chicos que combatían, unos de los cuales morirían poco después. Entonces, de vuelta a Italia, ya estaba muy propenso a regresar y los atentados del Bataclan en París [13/11/2015] fueron decisivos. Me di cuenta de que ya esta organización [ISIS, DAESH o Stato Islamico] estaba literalmente buscando calle por calle a aquellos como yo, como nosotros, o sea cierto tipo de jóvenes europeos, con cierto estilo de vida, y entonces pensé que era necesario volver allí para hacer contrainformación y combatir, si hubiese hallado el valor.


– ¿Cómo llegaste a los curdos sirios?


– Fui a Irak primero. Armé un reportaje, luego hubo una autofinanciación con conciertos en Italia en otoño de 2015. En febrero de 2016 partí, primero a Palestina, luego a Irak, pasando por Jordania. De estos lugares conté lo que vi, hice entrevistas pero la meta final era el norte de Siria. Pero allí ya los peshmergas iraquís, como pasa ahora, no permitían a los periodistas ingresar a Siria, y es algo muy grave. Una vulneración grave del derecho internacional a la información. Entonces tuve que entrar con artimañas y, ya dentro del país, toma contacto con la sociedad civil, las instituciones y los centros de medios de Rojava. Así nació el contacto, no tenía nada antes de llegar.
– ¿Cuándo ingresaste a Siria y cuánto te quedaste?


– Me quedé siete meses, de principios de marzo a finales de octubre.


– ¿Tenías pensado combatir desde un principio?


– Tenía la intención, mas no estaba seguro de que encontraría el coraje. Creía que era justo que alguien, quien por una casualidad no estaba en el Bataclan o en otros sitios atacados en París, o sea en lugares que conozco, como muchos de nosotros, y no se había encontrado allí desarmado, en el suelo, trucidado por estos individuos, habría tenido que ir allá directamente a tomar las armas. Sobre todo para no delegar a nuestros gobiernos la tarea de hacerlo, especialmente al de Francia, en este caso, porque quien conozca un poco el mundo actual sabe que nuestros gobiernos son los primeros responsables de esta situación y no pueden sino empeorarla con sus políticas e intereses. Por eso tenía la intención pero hasta el último momento estuve dudando, porque entrar en la guerra civil siria como combatiente, sin experiencia militar y habiendo sido siempre un civil, es una acción de la que no es fácil volver atrás. La decisión definitiva se tomó cuando estaba en Siria.


– ¿Cómo fue este paso y con quién te relacionaste?


– Conocí a personas diversas. Habitantes de Rojava, curdos y árabes, que viven las condiciones de la guerra y de la revolución, cada quien a su modo. Conocí a militantes políticos curdos y activistas internacionales, sobre todo europeos, que estaba allí para conocer esta revolución y apoyarla. Fueron determinantes por su ejemplo y asimismo conocí a combatientes internacionales de las YPG que eran muy jóvenes y no politizados, más bien conducían una vida completamente apolítica en sus países y habían venido a arriesgarlo todo por indignación por lo que pasaba en un país lejano del suyo. Ante todo esto es difícil no tomar las armas a tu vez.


– ¿Cómo te uniste a las YPG?


– Hubo un entrenamiento de varias semanas en las que recibí muchas clases de lengua curda, de ideología confederal, o sea de la forma de socialismo que llevan a cabo las YPG, y también de historia de Oriente Medio y Kurdistán. Luego la formación técnica para el uso de las armas, algo de táctica. Hay que considerar que la guerra civil en Siria es un evento totalmente trágico y caótico por lo que estas milicias no tienen la posibilidad de cargarse con un tipo de formación como la de ejércitos regulares.
– ¿Qué armas tenían?


– Los detalles no se pueden dar por razones militares, pero se puede decir que el problema de las milicias curdas y de las fuerzas democráticas sirias es que, principalmente al 99%, tienen armas ligeras y no es un misterio. De hecho la gran mayoría de los combatientes tiene en su poder un Kalashnikov y por suerte no me pareció que hubiese carencia de municiones, porque creo que al menos en eso, la coalición y Estados Unidos, han dado contribuciones, y también Rusia aportó algo. Tan solo municiones, pero respecto de las armas, éstas son ligeras, viejas, desde luego rebasadas en un contexto general. Aun así, en Siria no lo son porque la mayoría de los choques armados en Siria, si no se involucra el ejército regular, son con armas automáticas, como las de fabricación soviética, metrallas tipo Pkm y Pks, la Dushka o Dshk,y Ak-47.


– Hablas de Revolución. ¿Por qué?


– EN la Siria septentrional y en general en todo el país, desde 2011 hay una revolución siria que se desarrolló en dos tendencias contrapuestas. A una le fue muy mal, porque tomó una evolución islamista, y otra en cambio tomó un rumbo bueno, pues tiene una dirección socialista ilustrada y feminista. Ésta es la revolución confederal que echó raíces inicialmente en territorios curdos y ahora en todo el norte de Siria, sobre todo en zonas árabes o cristianas. En cambio la islamista se ha roto en troncones: ISIS a lo largo del Éufrates e islamistas distintos de ISIS en la provincia de Idlib. Entonces la revolución siria evolucionó en dos revoluciones que se combaten entre sí y ambas luchan también contra el régimen de Bashar al-Assad.


– ¿Qué misiones cubriste?


– Al inicio estaba en el frente de Ain Issa que, entonces, era el de Raqqa, mientras que hoy este frente, por suerte, está dentro de la misma Raqqa porque penetró hasta dentro de la ciudad, pero hace un año estaba a 63 km de ella. Allí estaba la ciudad de Ain Issa y mi unidad, nuestra misión era proteger el cantón de Kobane del EI, mientras al mismo tiempo se daba la ofensiva en el norte de Aleppo por parte de las fuerzas sirias democráticas, al oeste del Éufrates, en donde se estaban ganando todas las campañas cerca de Mambij: había que ir a liberarlas para cortar las últimas rutas de comunicación entre Raqqa y Turquía, o sea con el mundo externo. Al inicio no estuve en esta ofensiva, defendía el cantón de Kobane, más bien, pero en junio mi unidad fue enviada a Mambij y en julio combatimos en esta operación para liberar la ciudad.
– ¿Había otros extranjeros e italianos?


– Había muchos cuando yo estuve, pero no italianos. Era el solo. Se sabía que hubo más antes, en especial yo preguntaba por Karim Franceschi porque había leído su libro. Pero en ese momento no había más. Muchos foráneos venían de Europa, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia, los Balcanes. Conocí también a un chico chileno y sé que hubo otros sudamericanos en las YPG.


– ¿Te identificas con la definición de foreign fighter?


– Actualmente hay expresiones sobre las que no se puede contestar sólo “sí” o “no”. Me definiría foreign fighter, aunque el uso mediático cambió su significado respeto del originario, pues lo asociaron unilateralmente a los foráneos que luchan con ISIS, pero en el sentido originario es la mejor expresión que se pueda imaginar. Entonces, según su traducción de “combatiente foráneo” es hasta tautológico el hecho de que yo fui algo así. Y además creo que la contradicción en el uso mediático de la expresión se ve en el hecho de que yo y otros internacionales que combatimos en Mumbaj, cortando el paso entre ISIS y Turquía, anulamos definitivamente el flujo de foreign fighters de ISIS en Siria que antes era grande. Desde que se liberó la ciudad se liberó hace un año las llegadas son casi cero. Entonces, foreign fighters sí, pero depende de que lado estén.
– ¿E “internacionalistas”?


– Bueno, desde luego. Si por una lado en las YPG coloquialmente se dice que somos internacionalistas, es cierto también que la teoría política de las Unidades en realidad habla más de “universalismo” y no de internacionalismo. ¿Por qué? Un razonamiento sofisticado, quizá, pero importante por el cual la era del internacionalismo, con el Estado-nación como referencia incluso para los socialistas, se acabó y el internacionalismo era la solidaridad del siglo pasado. En cambio las YPG prefieren “universalismo” porque hoy estamos en una realidad global en que todo el mundo es una metrópolis, es decir, hay aún más internacionalismo que antes.


– ¿Por tu experiencia contra el EI, qué puedes decir del mito de su imbatibilidad?


– En el terreno debo decir, sin hacer propaganda, que sinceramente he visto la imbatibilidad de las YPG, mientras que de ISIS vi que fueron derrotados cuando yo estuve allí el verano pasado. Fue pesado, pero deja te explico. Me lo confirmaron también unos combatientes americanos que habían tenido una larga experiencia en su ejército, habían combatido en Irak y decían que, comparando la lucha contra ISIS y otras fases muy cruentes de la guerra iraquí y de este tipo de conflictos, el ISIS es una fuerza militarmente muy competente y organizada, en la que hay mentes estratégicas bastante avanzadas según estándares contemporáneos. Su estrategia es causar el mayor número de bajas en el enemigo con el menor costo de vidas en sus propias filas. Entonces usan básicamente minas, trampas explosivas, francotiradores y tienen una ideología religiosa que atrae a cientos en sus filas que esperan morir lo antes posible porque están convencidos de que comerán con Dios o tendrán quién sabe a cuántas vírgenes. El EI puede hacer uso casi continuo de personas que se hacen explotar, de camiones y autobombas manejadas a toda velocidad contra el enemigo. Esto es una ventaja, pero el mito que crearon los medios es totalmente equivocado como muchas cosas mediáticas por el estilo. Es un fenómeno analizable con sus límites y potencialidades. Hay desde luego mucho de ISIS que se suicidan, pero hace falta decir que, por ejemplo en nuestro frente de Ain Issa, hubo ataques a veces que eran suicidas desde la perspectiva de quienes los hacían pero también del punto de vista militar. Porque si uno manda hasta 30 milicianos a un ataque del todo esporádico sin ningún significado en la economía de la guerra, en que todos los 30 son asesinados y muere sólo uno de las YPG, es claro que estas personas estaban en una lista de ‘aspirantes mártires’, que a lo mejor estarán saturadas de demandas, y quieren ir... Pero militarmente es una locura. Hay aspectos incluso contradictorios que en conjunto crean la imagen de una fuerza que, como todas, tiene sus defectos y virtudes desde una perspectiva militar.


– ¿Es tan difícil derrotar a ISIS?


– Es difícil pero no militarmente sino políticamente. Militarmente el territorio que había conquistado entre Siria e Irak está casi acabado. Entonces en tres años, que es un tiempo bastante corto respecto de lo que fue la ocupación de Irak o la misma guerra civil siria, este fenómeno a nivel militar ha sido reprimido. Pero lo que es difícil es el aspecto político. Primero, muchos de estos ralentizan las operaciones militares porque, quieras o no, y cada vez menos con el paso del tiempo, en muchos conflictos hay una referencia mínima a unas reglas de guerra, a un derecho internacional y convenciones. Esto el ISIS no lo reconoce de ninguna manera porque estas normas son producto de una soberanía popular o liberal que para ellos es pecado, pues la única ley que existe para ellos es la de Dios. Por consiguiente no respetan ninguna ética de guerra y usan a los civiles como escudos humanos. A lo mejor se podría acusar a cualquier fuerza partisana de esconderse en la población, pero una cosa es confundirse en la población y otra es convertir a la gente en carne de cañón a propósito, pues en ISIS prevalece una lógica del “mientras peor, mejor”.


Entonces ésta es la primera dificultad política. La vi con mis ojos, cuando tratábamos de avanzar dentro de una ciudad en que el EI impedía a los civiles abandonar sus casas. Significa que hay que ralentizar las operaciones para poder rodear los edificios quirúrgicamente, protegerlos para que salgan los civiles, y luego acorralar a los milicianos en donde estén. Bajo el punto de vista de la guerra aérea es una complicación enorme, ya que de todos modos se pide siempre la evacuación de civiles cuando se sabe que inicia una operación aérea y, si una entidad como el EI no lo hace, se pueden imaginar las consecuencias pero también la ralentización de las operaciones.


Otra dificultad política es que el problema de hecho no es sólo de Irak o Siria, sino del mundo entero: hay desequilibrios de riqueza, poder, hegemonía cultural en el mundo y hay pobreza en muchos sentidos, por lo que hay millones de personas, sobre todo en África y Asia, que necesitan una lógica, una ideología de rescate y, a veces, de venganza y expresión de rabia. Por tanto, lamentablemente, ISIS es realmente una insurrección global que llena el vacío del fin de los comunismos, los socialismos, y, entonces, hasta que no se hayan eliminado las contradicciones sociales o no se cree una alternativa política a este tipo de insurgencias, una alternativa en que haya una insurrección racional y no irracionalista, se podrá derrotar militarmente pero regresará bajo formas cada vez peores.


– Recientemente han aumentado las invasiones del ejército turco a cantones curdos. ¿Qué papel juega Turquía en la frontera siria?


– Cuando estaba en Kobane, en septiembre de 2016, fue en efecto uno de los momentos peores porque Turquía intervenía con el pretexto de construir un largo muro entre la Siria revolucionaria del norte y sus territorios, que realmente en mayoría son de comunidades que tendrían su autonomía, entre los cuales están los curdos. Con esta excusa hacía provocaciones en la periferia de Kobane, justo en la frontera, con carros armados. Provocó nueve días de rebeliones en la población de Kobane que costaron dos muertos y muchos heridos. Ahora en agosto hubo otro intento que por suerte duró sólo una noche en que los carros turcos de nuevo cruzaron la frontera cerca de Kobane ocupando dos aldeas y fueron repelidos por las YPG. Mas Kobane, por su valor simbólico, padeció menos por parte de Turquía, pues hay otras, como Tel Abyad, que es ametrallada cada 10 minutos a diario desde hace año y medio, y a veces hay fuego de mortero, y de esta manera Turquía ataca otras ciudades como Tel Abyad (Gire Spi para los curdos), Qamisho, Amude, Serekani (Ras al-Ayn para los árabes), incluso con lanzamientos de cohetes. El caso más grave es Afrin, el cantón revolucionario aislado, ya que está separado geográficamente de Kobane y confina con Turquía o con partes de Siria controladas por islamistas. Afrin sufre la agresión peor. Sin cese Turquía lo bombardea desde hace tres meses, por lo que ya hay centenares de víctimas civiles y de las fuerzas de seguridad en el total silencio internacional. Erdogan [presidente turco] amenaza con invadir completamente este cantón porque quisiera entrar en Siria y encara a la izquierda curda también allí y no sólo en su país. Pero eso es difícil.


Ya lo intentó en Irak recientemente y casi no se supo: en julio Turquía trató de invadir a gran escala en la sierra iraquí en donde está el PKK y tuvo que recular después de decenas de muertos en sus filas. El problema para ellos es que los EUA protegen el Rojava y, de modo mucho más ambiguo, también Rusia, la cual tiende a no autorizar estas intervenciones turcas. Es el único motivo por el cual aún no ha habido un baño de sangre porque el gobierno es extremista del punto de vista político y el clima en la sociedad turca degeneró mucho, entonces siempre se está barajando la opción de una invasión.


– ¿Por qué llaman Kobane “la flor del desierto”?


– En la contemporaneidad todo parece tornarse peor. Un país como México lo sabe bien, así como Siria y Turquía, pero también Europa, en donde el sentido común parece moverse hacia posiciones más reaccionarias. En el mundo prevalecen concepciones más retrógradas, identitarias, con los nacionalismos y fanatismos sectarios y religiosos. De todos modos el poder, con todo esto, se queda firme en las manos de una minoría riquísima, en detrimento de la gran mayoría. Entonces, sorprendió a todos que haya surgido una revolución, en la que el poder concretamente en una región lo toma una fuerza con dinámicas totalmente opuestas que son cosmopolitas, de igualdad social, de respeto recíproco, de tolerancia religiosa y de centralidad de la mujer en un área en que las mujeres padecen más el patriarcado. Nadie lo esperaba y es una puesta en jaque del dogma según el cual en este siglo las revoluciones ya no son posibles. Por eso se usa esa expresión.


– Confederalismo democrático, autonomía, interculturalidad son palabras de la revolución curda. ¿Buscan la independencia de Siria?


– Primero te digo que hay división entre una izquierda curda y una derecha. La derecha nacionalista quiere efectivamente un Estado curdo con territorios de Irak, Siria, Turquía e Irán. La izquierda curda, con fuerzas de autodefensas como las YPG y las YPJ (Unidad de Protección de las Mujeres) o el partido PKK, no quieren eso porque están convencidos de que es necesaria una revolución que vaya más allá del capitalismo, de que esto no es posible a través del “Estado”, que el Estado es negativo en sí y es contradictorio pedir tener uno. Por tanto tienden a desarrollar formas de autonomía que son también sociales, con la transformación de las relaciones sociales y de género, dentro de los Estados en que se encuentran, para poder influir en las poblaciones no curdas y trascender la “dimensión curda” de la revolución. Esto ya pasa en Siria.
Cabe decir que, respecto de la derecha curda, que adverso por muchas razones, un curdo que hoy en día quisiese un Estado curdo, que no es por lo que fui a luchar, no pueden ser condenados porque Kurdistán geográficamente existe. Por ejemplo, estados como Siria o Irak fueron creados por las potencias coloniales sin ningún respeto por la geografía social del ex Imperio Otomán, entonces digo esto para los que apuntan el dedo contra los curdos u otros pueblos, como los amazigh [bérberos] de Marruecos y demás, que quieren autonomía o independencia: no creo se les pueda negar en todo caso.


– ¿Cómo funciona la Constitución que los curdos promulgaron en Siria?


– Se dice comúnmente Constitución, en realidad se llama Carta del Contrato Social porque justamente no se prefigura la creación de un Estado. Sin duda es un texto muy avanzado bajo todos los aspectos. Hay que considerar el proceso material de esta revolución. La meta es una forma de comunismo y de extinción del Estado que llamamos confederalismo democrático porque para ellos la democracia es comunista sin Estado, o bien, no es nada. Y es confederal porque se funda en la autonomía de todas las comunidades que debe federarse voluntariamente y no por imposición desde arriba.


Por eso apuntan a esto, pero están conscientes de que no se puede alcanzar de un día para otro, por lo que han forjado el concepto de autonomía democrática, que es el modo en que el movimiento del confederalismo democrático se concilia cada vez con el Estado existente. Por ejemplo estos cantones y los consejos cantonales, que mantienen la separación de los poderes y, de alguna manera, se parecen a un Estado, son la autonomía democrática, es decir, son una propuesta para Siria, para un arreglo institucional que ponga fin a la guerra y, sin embargo, no borre la revolución.


Éste es el sentido de las instituciones creadas que no son el “confederalismo democrático”, sino la “autonomía democrática”, porque el confederalismo del norte de Siria es el representado por las comunas, las comunas agrícolas y económicas, por las ciudadanas, por el contrapoder ejercido también militarmente por estas instituciones, por las cooperativas, por la nueva relación que hay entre mujeres y sociedad. Ésta es la revolución. No puede encontrar un desenlace definitivo, por eso ellos, sin querer reproducir el modelo bolchevique que finalmente fracasó, no conciben la “toma del poder” como “creación de un Estado socialista” que después se extingue. Son parte, en cambio, de un movimiento que, cada vez, crea instituciones para conciliarse con el Estado en que surgió y, luego, para cuestionarlo siempre y seguir con el proceso.


– Hablar de autonomía en México remite a los zapatista y al EZLN, que han mostrado simpatía por la revolución de Rojava.


– Sé que en general el zapatismo y Chiapas son vistos como referencia en Rojava y en todo Kurdistán porque el movimiento curdo inició su transformación teórica en los años 2000, cuando ya hacía varios años que en México había habido una discusión y elaboración de una perspectiva. Además en muchos casos en México se había logrado resultados concretos. Allá vi es una referencia. Te cuento un poco más como “chisme” que por vías absolutamente extraoficiales, algo casuales o coloquiales, circuló el rumor de que hubo varios intentos de comunicación y de crear una relación más concreta pero cayeron en el vacío. En tono de broma, alguien allá me quiso explicar que tal vez fue porque en Rojava, así como Chiapas, quién sabe cuánto tiempo pasa antes de que se lea un mail y hay ritmos de vida diferentes de lo que acostumbran en Europa... Pero si estas relaciones aumentaran, creo sería positivo. Cuando hace unos meses se armó en Hamburgo la conferencia internacional organizada por el Rojava, hubo una mesa redonda sobre México y los cárteles de la droga porque sí hay una atención especial sobre América Latina, Centroamérica y México.


– ¿Qué anécdotas negativas o positivas puedes compartir?


– Son muchas. Una decepción por ejemplo. Conocía a una chica curda que me caía muy bien, quedé en contacto con ella. Luego fui a verla con su familia para una festividad musulmana en septiembre y, hablando con ellos, descubrí que apoyaba a los nacionalistas curdos, de la derecha, y, entonces, se abandonó a comentarios absolutamente inaceptables sobre los árabes. Y sobre todo acerca de compañeros curdos y Öcalan. Fue algo feo para mí y no había yo entendido sus ideas al respecto, pero describe bien lo que pasa en Rojava. Hay mucha gente que está en la sobra, a lo mejor, o en silencio, pero trabaja contra la revolución, trata de sabotearla o debilitar la motivación porque tienen ideas islamistas o nacionalistas. Entonces en realidad la revolución, como siempre en la historia, es llevada a cabo por personas determinadas y apasionadas que tienen que tener en cuenta un contexto difícil.


Una experiencia positiva fue con otra persona que conocí, un chico de Raqqa, árabe. Él decidió voluntariamente dejar su ciudad. Era un obrero de taller, tendría 15 años, y, mientras trabajaba un día, se le acercó un miliciano, de los que se creen dueños de muchas aldeas en Siria, quien le dijo que le enseñara como rezaba. Y él rezó pero el otro le dijo que era un falso, un pagano, por rezar en el modo equivocado. El chico le contestó que estaba en su tierra y que no tenía por qué ser molestado por alguien que ni era de allá. Entonces, decidió salir y migrar al norte. Finalmente entró en las YPG porque vio a los curdos como gente que se portaba de la manera opuesta a lo que vivía en su ciudad. Fue uno de los primeros árabes que entraron en una fuerza que era curda al 100% en un inicio. Lo conocí, un tiempo después de que esto había pasado, y estuvimos en la misma Unidad.


Es una persona impresionante. Su proyecto es participar en la liberación de Rojava, que luego debe ser de toda Siria. Quiere luchar también en Turquía, Irán e Irak. “Luego podremos ir a Palestina para liberarla y así Líbano”, dice siempre. Y si hubiese habido necesidad en Italia, también allí iría. Es casi analfabeta, no ha visto nada más allá de Raqqa, Kobane y poco más, pero tiene una visión genuina y voluntad. Habla en tiempo presente, aunque lamentablemente no puedo estar seguro de que siga vivo, porque lo dejé en Siria en septiembre y allí la esperanza de vida es bastante breve. Combatí a su lado, como combatiente es indescriptible. Ciertas escenas, para un occidental como yo, sólo podían recordar las películas, por el modo como combatía. Proletario, no educado en la escuela, ha tenido una vida con posibilidades limitadas en las experiencias, pero es un revolucionario de los más altos niveles que se puedan imaginar en la historia. Sé que así como él hay miles en el norte de Siria y esto tiene un valor inestimable. Su nombre de combate es Zagros Raqqa. Nadie en Rojava puede usar su nombre real.


– ¿Cuál era el tuyo


– Tiresh Gabar.


– ¿Cómo se articulan las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) con las YPG?


– Mi unidad era mixta, por lo que había tanto YPJ que YPG. La mayoría es así. Como en todo lo que atañe a las mujeres en la revolución, entonces también las comunas y los congresos de las mujeres, tienen siempre su propia autonomía. Tienen cadenas de mando, de coordinación y de decisión autónomas, así que, como en cualquier comuna o asamblea de barrio, siempre se reúne a parte la comuna de las mujeres. Así nuestra unidad por ejemplo era única, pero las mujeres realizaban sus seminarios y reuniones antes de llegar a las nuestras, por lo que hay una forma de autonomía de las mujeres que no es un separatismo, sino un sistema inteligente y equilibrado. Me parece que logre conciliar bien la cuestión de la liberación femenil con la de la liberación de todos. Por supuesto dándole prioridad a la liberación femenil la cual se ve ya en esta autonomía y en su ideología que consiste en reconocer a las mujeres el papel de vanguardia política en la revolución mundial.


– ¿Cómo es la relación con los moradores?


– Siempre es diferente, según la población local. Hay personas que apoyan y otras que adversan. Hay quien adversa de modo “dialogante” y otros que quieren oponerse con las armas o apoyan fuerzas externas. Entonces la relación con los locales es la que tendría cualquier entidad que gobierna un territorio en el medio de una guerra civil y de una revolución. Además hay muchas fuerzas que bien lograron transformarla en una guerra sectaria, racial y lingüística, y justo son estos crímenes que producen rencor y no sé cuándo podrán aliviarse. Entonces, por ejemplo, si, en calidad de YPG, caminamos por las calles de Kobane o Qamishli, la población te ama enormemente. Para los combatientes internacionales hay una forma de veneración por parte de los civiles. Mientras que, en cambio, en una ciudad como Tel Abyad, yo fui a un mercado para acompañar a un compañero con el médico con el uniforme militar y allí la sensación es la que puede sentir un policía al cruzar un barrio hostil de Palermo, más o menos. No es gradita su presencia porque allá hay una mayoría árabe y, en su interior, hay una mayoría de sostenedores de ISIS y una minoría de simpatizantes de la revolución, pues yo digo que esa ciudad, como otras, necesita desarrollar, sobre todo entre los jóvenes y las mujeres, una conciencia política.


– ¿Piensas volver?


– Sí, claro, lo pensé. No creo posible para mí nunca regresar en Rojava.


– ¿Qué enseñanzas trajiste de vuelta a Italia?


– Son dos. La primera es que existe una brecha, y ya lo sabía, entre Occidente y Medio Oriente, o quizás entre Occidente y el resto del mundo. Y es tan terrible que no se puede imaginar o describir, y lamentablemente ni es suficiente que uno vaya a combatir allí para llenarla. Es una brecha entre quien lo tiene todo y quien no tiene nada, entre quien está bien y quien sufre. Es la conciencia de la gravedad de esta situación que adquiere sobre todo quien ve ciertas situaciones de guerra. Otra es que la revolución es justa y necesaria, pero cuando se dice “revolución” hay que estar conscientes del peso de esta palabra en cuanto a los sufrimientos, las tragedias y el dolor que provoca porque una revolución es, de todos modos, un cambio de la sociedad que no ocurre pacíficamente, pese a ser necesario. Y entonces no hay que usar este término con ligereza. No hay que imaginar simplemente que es “algo bello”. Aquellos que piensan así es mejor que dejen la política y hagan otra cosa. Sería útil que hubiera personas que se dieran cuenta de qué feo puede ser tener que hacer una revolución, pero que siguieran pensando que es necesario.


Para cerrar quisiera denunciar que hay dos personas, una pareja de República Checa, en una prisión turca: ella se llama Marketa, él Miroslav. Fueron a Siria, Iraq y Turquía varias veces por razones humanitarias y acaban de ser condenados en Turquía a 6 años y 3 meses de cárcel, acusados injustamente de haber estado en las YPG e YPJ. Es escandaloso. Marketa es una amiga, la conozco, y jamás ha sido parte de YPJ, son acusaciones falsas. Es el enésimo crimen de Turquía, no dejemos solas a estas personas que encaran un destino muy duro.


– ¿Cómo acercarse a lo que pasa con los curdos en Siria?


– Te puedes informar en varias páginas web, y donar a la Mezzaluna Rosa Curda de Livorno. Y se puede ir a Rojava para llevar solidaridad activa, aun sin combatir. Lo más importante es la ayuda sanitaria y educativa. Pese a las dificultades, si más jóvenes fueran a Oriente Medio, la brecha de que hablaba empezaría a restringirse. Primero digo que es mejor ir allá y, si no se puede, entonces está bien informarse y donar. Son estas tres cosas.

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Domingo, 27 Agosto 2017 05:57

Una contraofensiva que esconde otro fracaso

La decisión de Trump es una confesión pública de los estrepitosos fracasos que los imperios han sufrido en Afganistán.

Ninguna de las potencias militares salió ilesa de Afganistán. A lo largo de la historia, Gran Bretaña, Rusia y, desde 2001, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN chocaron contra el carácter indomable de un país a donde pretendieron resolver las crisis a fuerza de bombas e invasiones. La decisión del presidente norteamericano Donald Trump de incrementar la presencia militar en Afganistán con una nueva hoja de ruta es una confesión pública de los estrepitosos fracasos que los imperios han sufrido en este país que desde hace 16 años vive bajo respiración artificial. Estados Unidos ha gastado una suma colosal en los conflictos armados en los que participa desde 2001 sin haber conseguido jamás los propósitos buscados. Desde 2001 hasta 2017, Washington invirtió dos billones de dólares en gastos militares consagrados a través del planeta a la guerra contra el terrorismo, de los cuales 841 mil millones corresponden a Afganistán y 770 mil millones a Irak. Es más que el Plan Marshall con el cual Estados Unidos contribuyó a la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.


Desde que el ex presidente norteamericano Georges Bush apuntó hacia Afganistán luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, 130.000 solados oriundos de 51 países (OTAN y asociados) fueron desplegados en Afganistán. Casi nada ha cambiado. El país vive desde entonces bajo el fuego de las bombas, la contraofensiva del taliban y subsiste gracias a la perfusión internacional, tanto militar como financiera. La llegada a la presidencia, en 2014, de otra marioneta corrupta incrustada por Occidente, el presidente Ashraf Ghani, no mejoró la gobernabilidad de un país donde los antiguos aliados de Washington, los talibanes, actúan a su antojo y se mueven en las zonas fronterizas protegidos por Pakistán. En términos estratégicos, ninguna potencia dio con la solución afgana ni pudo obtener de su influyente vecino, Pakistán, una alianza sin doble juego. Los pakistaníes, a través de sus servicios secretos, pactan con Washington al mismo tiempo que respaldan a los talibanes. En un artículo publicado por el Centro de Estudios Estratégicos e internaciones, CSIS, y firmado por Anthony Cordesman https://www.csis.org/analysis/us-military-spending-cost-wars, el autor destaca que la guerra afgana, la iraquí y la siria costaron cinco veces más que la Primera Guerra Mundial. La de Afganistán ha costado dos veces y media más que la de Vietnam. A los 2.000 millones de dólares correspondientes a los gastos militares hay que agregarle los 110 mil millones entregados para la ayuda a la reconstrucción de Afganistán. Un abismo sin resultado. A lo largo de estos 16 años, Estados Unidos desencadenó la guerra más larga de su historia con 2.400 muertos norteamericanos (más 1.136 de los otros contingentes), 20.000 heridos y 100 mil soldados movilizados para un resultado intangible y una guerra que vuelve a renacer enfocada en los mismo actores contra los cuales se justificó su lanzamiento.


El primero de enero de 2015, la gran mayoría de países que habían enviado tropas a Afganistán procedieron a retirarlas. La OTAN dejó contingentes encargados únicamente de “asistir” y entrenar al ejército Afgano mientras que Washington dejó estacionados 8.400 solados en el marco de la operación “Respaldo fuerte”. Estas cifras sólo atañen a la presencia militar y no incluyen a las empresas privadas contratadas por Washington para llevar a cabo “misiones de seguridad”. Los privados (Blackwater por ejemplo) son tres veces más numerosos que los mismos militares estadounidenses. En cuanto a las pérdidas civiles, según un informe del Instituto Brookings https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/07/21csi_20170525_afghanistan_index. pdf hasta el año 2014 habían muerto 17.000 personas. La misma fuente calcula que entre 2014 y 2017 han muerto alrededor de 3.500 personas cada año. Trump dio un giro inesperado con su nueva reformulación del conflicto afgano. Con ello busca transformar la herencia que le dejó Barack Obama, quien, a su vez, heredó la guerra de su predecesor, Georges Bush. A su manera, Trump vuelve sobre los pasos de Bush. El ex mandatario inició el conflicto como respuesta a los atentados de las torres gemelas y con la propuesta estratégica de barrer con las bases de Al-Qaeda en Afganistán y erradicar a los talibanes, grupo que los mismos estrategas del Pentágono habían utilizado como “arma interior” para expulsar a los soviéticos de Afganistán (1979-1989). El ex presidente Barack Obama cambió el enfoque de Bush cuando estableció un calendario para el retiro de las tropas norteafricanas del país. Pero como ninguna de las opciones militares había tenido éxito, luego de haber anunciado en 2014 que la guerra estaba “terminada, en 2016 decidió pausar el retiro militar y dejar a los casi 9. 000 hombres que hoy están desplegados. Obama se decidió entonces a admitir que los talibanes habían preservado toda su potencia y que el ejército afgano “aún no era lo suficientemente fuerte”. En suma, los propósitos militares que alimentaron el horno afgano no se cumplieron. Si bien es cierto que Al-Qaeda fue desmembrada, los talibanes -sus aliados– no hicieron más que reforzarse en estos años. Oficialmente, el operativo norteamericano en Afganistán debía concluir a finales de 2014 pero su rotundo fracaso vuelve a abrir las mismas opciones que cavaron la tumba de la intervención internacional. El gobierno de Kabul ha retrocedido en todo el país. En 2016 controlaba el 73 por ciento del territorio: ahora sólo tiene autoridad parcial en el 57 por ciente. La alianza internacional fue tan incapaz de ganar la guerra como de capacitar a las fuerzas locales. Resulta iluso pensar que con más militares se pueda resolver un conflicto intrincado en una región donde, históricamente, las potencias mordieron el polvo de la derrota. El desastre asoma por todas partes, tanto más cuanto que, entre tanto, la intervención norteamericana en Irak (2003) creó todas las condiciones necesarias para el surgimiento del Estado Islámico. “Ya no vamos a construir países: vamos a matar terroristas”, dijo Donald Trump durante el discurso a la nación donde reveló la próxima aventura militar. Este ha sido, desde 2001, el discurso central de las potencias occidentales. Sembrar la democracia y el bien combatiendo el mal. Sólo han conseguido destruir países (Irak, Libia, Siria), causar decenas de miles de muertos civiles y, sobre todo, dotar de poder a nuevos terroristas.
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Jueves, 24 Agosto 2017 09:10

En memoria de Anita “la vietnamita”

Fue durante el velorio del Comandante Raulito, cuando decidí grabarla. Era una historia que me contaba y me contaba y que repetía con el mismo entusiasmo de la primera vez. Eso tal vez fue lo que motivó la grabación. De seguro que aprovechaba los momentos de poca ocupación para devolver el cassette.

Todo empezó cuando recordaba a una niña que se sentía orgullosa de desfilar con su traje y boina rojos, acompañando a su hermano en las marchas y en las luchas sociales en la primera mitad del Siglo XX.
Esas tempranas experiencias habrían de marcar su carácter; tal como habría de expresarse cuando acompañaba las invasiones en el barrio Siloé, efectuadas por personas desplazadas por la violencia desde la zona cafetera. Su familia también había tenido que salir huyendo del norte del Valle; el recuerdo de tantos momentos difíciles, encendía la solidaridad en su pecho juvenil.


Fue así como ante la negativa de las autoridades y de los dueños de los terrenos a ceder uno para la escuela, que decidieron construirla por sus propios medios y enfrentar, con sus dieciséis años, a los escuadrones policiales cada que subían a tumbarla. Allí empezó a operarla como su directora. Hecho que le valió el reconocimiento, el respeto y el aprecio de la población, que desde entonces empezaron a identificarla como “la señorita”, por sus labores educativas. A tal punto que así la llamaban hasta los últimos días y era la única que se daba el lujo de regañar a los integrantes de las bandas de lado y lado por los continuos enfrentamientos. “Sí Señorita” le contestaban, a pesar de que ya estaba por encima de los setenta años.


Recordaba sus años en el PC y la situación generada con la detención de tres de sus compañeros. Hicieron todo lo posible para conseguir los servicios del mejor abogado de Cali; recogieron la plata y contaron con la ayuda de Álvaro Pío Valencia. El jurista viajó, a los dos días, a hacerse cargo de la defensa de los muchachos. Todos estaban pendientes de los resultados del trámite judicial, pero el defensor los llamó -de larga distancia en ese entonces- descorazonado. Ya era demasiado tarde: sobre el piso de la inspección de Buga, yacían los cuerpos de Francisco Garnica, Carlos Alberto Morales y Ricardo Torres, “muertos en combate”. (Como siempre, las fuerzas estatales colombianas haciendo gala de su compromiso con el Derecho Internacional Humanitario).


Relataba con igual entusiasmo su paso por el M19 y cómo había conocido a Raulito y a otros muchachos y muchachas en la zona, cuando construyeron el alcantarillado por sus propios medios.


Eran numerosos sus relatos. Cierta vez, cuando la acompañé a una zona de invasión a dar sus clases de alta costura -–abor en la que llevaba nueve meses– se enteró, llegadas las elecciones, de que las alumnas habían votado por el uribismo y así se lo confirmaron. ¡Qué mujer tan brava!:


-Así no es señoras. ¿qué es lo que estamos haciendo entonces? –dio un golpe en la mesa y se fue para no volver más a ese sitio, sino a saludar. Me tocó mamarme su putería, durante las dos horas y media del viaje de regreso.


Semanas después, cuando me la volví a encontrar y como reflexión ante tanto fracaso, le dije:


-Anita: yo ya estoy cansado, aburrido de tanta lucha infructuosa.


A lo que ella contestó con tono enérgico y categórico:


-Nooo compañero, uno no se puede cansar de luchar por la revolución.


El que una mujer ya setentona te diga eso, remueve lo más hondo de la conciencia y da ímpetus para seguir.


Las reuniones con ella eran desayunos, almuerzos, algos, comidas de trabajo. A sabiendas que era una mujer que había tenido que criar sola a sus cuatro hijos, que era sacar de donde no había, le dije:


-Anita, no es necesario que nos tenga tanta comida para las reuniones.


A lo que contestó duro:


-Nooo compañero, aquí hay que tener aunque sea una taza de aguapanela para brindarle a los compañeros. Los compañeros se lo merecen todo.


Otra lección más de la “Señorita”. Luego, todos llegaban con algún aporte en especie para las comidas y algos. El café con leche que preparaba, tenía un punto especial, un sabor único. En diciembre salía con comidas especiales, además de natilla, buñuelos, manjar blanco, hechos de su propia mano.


Lo de “vietnamita” nunca lo pregunté; pues asumía que era por sus ojos achinados y por sus rasgos orientales.


Hace apenas un mes me llamó para programar cuando podíamos reunirnos para hablar de las elecciones, de la paz, de Venezuela y de la situación política para ver qué íbamos a hacer. Nos despedimos con el compromiso de encontrarnos a más tardar en diciembre.


El domingo 13 llamó un compañero:


-Hola ¿cómo estás?


-Bien, bien ¿y ustedes?


-Muy tristes


-¿Qué pasó?


-Se nos fue Anita


-¿Cuál Anita?


-Anita, hombre, Anita.


No quería entender. Se hizo el silencio. Gloria eterna a la compañera Ana Franco


Anita


Por, Alexander Salas

ANA ROSA REANCO fue una compañera líder comunitaria vinculada a las luchas populares desde los años 50, nacida en el norte del valle, desde muy niña le tocó huir de las matanzas a los liberales; desplazada en Cali sufrió persecución a sus padres por sus ideas, presenció el estallido de las bombas contra la sede del partido liberal, su casa de habitación fue agredida con violencia. Siendo militante de la Juventud Comunista, recorría la ciudad organizando a los jóvenes y a la comunidad, en compañía de Arturo Alape. Viviendo en el barrio Siloé a sus 16 años, inicia con los propios medios de la comunidad la construcción de una escuela que la llamarían Antonia Santos, donde la policía impedía su construcción, pero ella con su comunidad se enfrentaba a las autoridades exigiendo el derecho a la educación, de igual manera iniciaron la construcción de calles y la adecuación de servicios públicos.


Fue militante del PCML acompañando a líderes como Pedro León Arboleda, Francisco Garnica Alberto Morales y Ricardo Torres, a los tres últimos, detenidos, no los pudo salvar con trámites jurídicos, porque cuando fue el defensor a verlos, los encontró asesinados. De igual manera como buena tejedora unió lasos políticos con casi todas las organizaciones políticas y sociales populares, incluyendo al M19, desmovilizados de todos los grupos, viviendistas, sindicatos y barriales


Su participación en el movimiento obrero se sintetiza en la creación de la escuela para los obreros de Anchicayá, que en su mayoría eran mineros del carbón y vivían en Siloé; a Sintraanchicayá llegaba ella con sus tres niños a enseñar (uno de ellos aún de brazos); tuvo una relación de solidaridad muy estrecha con los campesinos del norte y centro del Valle, pero especialmente con la recuperación de tierras en lo que se llamó La Colonia de Bitáco en los setenta, llevando solidaridad en alimentos y en apoyo político.


Una feminista que rescataba y defendía los valores y la dignidad de las mujeres, entregada a su organización y capacitación en diseño y modistería (siempre vestía elegante de su propia confección) en Siloé y el Belisario Caicedo, donde con su esposo también fundó un colegio, realmente siempre fue una maestra, pues hasta al Cauca iba a enseñar. Gran defensora de derechos humanos, saliendo de una reunión, con su voz fuerte impidió que organismos secretos del Estado secuestraran y desaparecieran a un compañero dirigente de Sintraemcali. Dialogaba con jóvenes pandilleros de Siloé, hijos y nietos de sus antiguos estudiantes, quienes la escuchaban y respetaban. Se le vio muy activa en las marchas indígenas, las estudiantiles, las de la salud, las de los profesores, apoyando a los trabajadores en sus conflictos. Últimamente trabajaba por la organización de las comunidades negras y con las mujeres de Cali y el Valle.


Murió el 15 de agosto de 2017 a sus 78 años


Anita, mujer revolucionaria


Por, Gonzalo Salazar

Las mariposas no saben que en su extensa lengua
llevan la simiente de una a otra flor
Las mariposas no saben que alimentándose, fecundan
Aunque vuelven en cada floración.
Es el movimiento de las olas del tiempo
que nos lleva al encuentro con mágicos seres
sedientos de libertad
Que no descansan en su tarea de fecundar y cuidar
cultivando en las mentes de los que necesitan
de los que construyen, de los que sienten y sueñan.
Nos encontramos nadando contra la corriente
tras la utopía
En la solidaridad, con tu ternura que también es sonrisa
En tu feminidad que todos llevamos dentro
pero que tú defiendes con altivez
En la dignidad que caminas y que quieres ser
En tu enseña de la letra y la palabra
entre mina y escuela
En la costura y el tejido que pasas de unas a otras manos
En la conspiración que caminas la noche
subiendo la loma
En el silencio de la espera y la atención de tus hijos
En tu rebeldía que nos haces vivir y mirar
Gracias Anita por tu sonrisa, por tu voz, por tu ejemplo por tu presencia.

Agosto 17 de 2017

Publicado en Colombia
Miércoles, 23 Agosto 2017 06:59

“Guerra santa hasta el último aliento”

Trump dio a conocer en la noche del lunes un fuerte giro en su estrategia para Afganistán y adelantó un mayor compromiso de su país, aunque no concretó cómo se llevará a cabo el refuerzo de tropas ni la duración de la misión.

 

Los talibanes prometieron ayer una “guerra santa” tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de una nueva estrategia para Afganistán. Además, generó preocupación en el vecino Pakistán y una reacción positiva de la OTAN.


Trump dio a conocer en la noche del lunes un fuerte giro en su estrategia para Afganistán y adelantó un mayor compromiso de su país, aunque no concretó cómo se llevará a cabo el refuerzo de tropas ni la duración de la misión. Por su parte, los talibanes prometieron “una guerra santa hasta el último aliento”. El portavoz Sabiullah Mudyahid escribió en un email enviado a los medios: “Mientras un soldado de Estados Unidos permanezca en el país continuaremos con nuestra jihad contra ellos con la moral fuerte, con plena voluntad y más sobriedad”. Además subrayó que los talibanes no están cansados de combatir y si Estados Unidos no se retira, Afganistán será su cementerio. Mujahid aseguró que la liberación del territorio afgano de los invasores supone una obligación religiosa y moral para los afganos.


Poco después, el presidente afgano, Ashraf Gani, agradeció el anuncio que apoya los esfuerzos del país por alcanzar la autonomía y a la lucha conjunta para liberar a la región de la amenaza del terrorismo, según señaló en un comunicado. Según Gani, la nueva estrategia de Estados Unidos en Afganistán pone un énfasis particular en el respaldo al ejército afgano: doblar el número de las tropas especiales, mejorar las fuerzas aéreas o un mayor asesoramiento.


En la nueva estrategia anunciada desde la base de Fort Myer en Arlington, Virginia, Trump se distanció de los objetivos de reconstrucción de Afganistán y centró su prioridad en la destrucción de los extremistas para impedir que se hagan con el control del país. “No volveremos a hacer reconstrucción, mataremos terroristas”, afirmó. “Las represalias serán rápidas y poderosas”, señaló, al tiempo que también explicó que se aumentarán las competencias del ejército sobre el terreno, porque en su opinión el micromanagement desde Washington no gana batallas. Hasta ahora Estados Unidos siempre dijo que el único camino definitivo era una solución política al conflicto, pero ahora se modificó este discurso. “Un día, tras operaciones militares efectivas, quizás sea posible conseguir un acuerdo político con algunos elementos de los talibanes, pero nadie sabe si o cuándo va a pasar esto”, destacó el presidente.


El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, saludó el anuncio de la nueva estrategia y destacó que la Alianza continúa totalmente comprometida con Afganistán. “Doy la bienvenida al nuevo acercamiento del presidente Trump basado en condiciones para Afganistán y la región. Los aliados de la OTAN y socios ya se han comprometido a aumentar nuestra presencia”. También el gobierno alemán se mostró contento con la decisión de Trump. “Es correcto y el gobierno alemán siempre ha abogado por que el final de la misión esté unido a las condiciones en el país”, indicó la portavoz del gobierno de Angela Merkel.


Previamente los medios estadounidenses habían especulado, citando fuentes del Congreso, con que Trump anunciaría un aumento de las tropas en cuatro mil efectivos. Estados Unidos tiene unos 8500 soldados en Afganistán en una guerra que comenzó hace casi 16 años tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.


En su discurso, Trump lanzó una advertencia exigiendo un mayor compromiso por parte del vecino Pakistán, y dijo que Estados Unidos seguirá trabajando junto al gobierno de Afganistán en tanto y en cuanto vea determinación y progreso. En ese sentido, explicó que el gobierno y las fuerzas militares afganas deberán asumir su parte en el combate a grupos terroristas como los talibanes. Dentro de la nueva estrategia, se prevé además que Pakistán asuma mayor responsabilidad, remarcó el mandatario. “Pakistán tiene mucho por ganar como socio. Y tiene mucho que perder si continúa albergando a criminales y terroristas”, dijo. “Hemos pagado miles de millones de dólares a Pakistán mientras, al mismo tiempo, albergaba a los mismos terroristas que combatíamos”, afirmó, y aseguró que eso va a tener que cambiar y va a tener que ser inmediatamente.
Sus declaraciones despertaron preocupación en Islamabad. El gobierno paquistaní sólo comunicó que el ministro de Relaciones Exteriores, Khawaya Asif, viajará pronto a Estados Unidos y hablará allí con su par Rex Tillerson sobre la nueva estrategia. Pakistán seguirá trabajando con la comunidad internacional para borrar la amenaza que representa el terrorismo, añadió.


Los analistas especularon sobre los medios de presión: el analista de seguridad Saad Mohammad consideró que podría haber recortes en la elevada ayuda financiera para los militares paquistaníes. También serían factibles sanciones económicas o el regreso de drones estadounidenses contra extremistas en territorio paquistaní. Trump añadió el lunes que aunque su intención inicial era retirar las tropas estadounidenses del país del Hindukush, tras asumir la Presidencia se dio cuenta que las decisiones son muy diferentes cuando se está sentado detrás del escritorio en el Despacho Oval. En su opinión, una retirada antes de tiempo repetiría la situación del 2011 en Irak, que llevó a un vacío de poder que llenaron los terroristas. “Una retirada apresurada crearía un vacío que los terroristas, incluidos el ISIS y Al Qaeda llenarían de inmediato, tal y como ocurrió antes del (los atentados del ) 11-S. Y, como sabemos, Estados Unidos se fue de Irak de forma equivocada y apresurada”, dijo el mandatario, culpando a su predecesor Barack Obama de esto último. “Ya no vamos a construir naciones, vamos a matar terroristas”, concluyó Trump, y dejó claros los alcances y expectativas de la nueva estrategia.


La web de derecha Breitbart News criticó a Trump por su anuncio sobre Afganistán, luego de que el ex asesor presidencial Steve Bannon regresara a dirigir ese medio tras partir la semana pasada de la Casa Blanca. “El discurso confirmó los temores de muchos de la derecha, según los cuales sin una fuerte voz nacionalista en el ala oeste de la Casa Blanca el presidente volverá al mismo viejo menú que los estadounidenses rechazaron con su voto en noviembre”, escribió.


Según datos de la OTAN, en la actualidad hay unos 12.400 soldados desplegados en Afganistán, para formar a las fuerzas de seguridad nacionales y asesorarlas. Debido al empeoramiento de la situación de seguridad se prevé que el año próximo aumenten a 15.800.

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