Nicaragua: El proceso de implosión sociopolítico continúa

La economía nicaragüense podría estar viviendo una década perdida, casi todos los factores que impulsaron la economía entre 2007 y 2017 se han desvanecido, lo que provocará que entre el 2023 y 2026 el crecimiento potencial disminuya, aunque el estancamiento podría ser mucho más pronunciado en caso que se produzca una crisis financiera mundial o recesión internacional.

La disminución del crecimiento potencial tiene graves consecuencias para la capacidad del país hacer frente a la creciente variedad de desafíos. Mientras Daniel Ortega y Rosario Murillo permanezca en el poder los desafíos se incrementarán y el estancamiento o declive será irreversible ya que solamente puede elevarse mediante la resolución de la crisis sociopolítica actual que permita incentivar el trabajo, aumente las inversiones, acreciente la productividad y acelere la inversión.

La caída de los ingresos de los hogares, la contracción de las inversiones, el incremento del desempleo, el estancamiento de los salarios, la incapacidad de poder comprar una canasta básica y los aumentos de la informalidad laboral han tenido cuatro repercusiones principales: aumento de la migración en busca de trabajo, perdida del capital humano, mayor pobreza y deserción en la base social orteguista.

El éxito económico de la dictadura ha sido asegurar el poder económico y político a una pequeña casta dominante al efectuar una transferencia masiva de riqueza desde las clases bajas y medias para el enriquecimiento inexplicable de un grupo mafioso, corrupto y especulador. También ha asegurado la avaricia de un pequeño grupo de militares, de banqueros y miembros de la nueva clase aplicando la fuerza brutal requerida para lograr esos objetivos. Represión para las mayorías y libertad para los privilegiados son dos lados de la misma moneda. Es la implementación del capitalismo de la represión.

I.- El espíritu del tiempo

La vida política cotidiana resiente sus contradicciones viejas y nuevas que no dejan de aflorar. Los contrastes y las incongruencias no son pocas, los acuerdos entre los poderes fácticos (elites políticas y económicas) los siguen incumpliendo entre los mismos firmantes. La cúpula en el poder suele practicar el juego sucio. La opacidad, el fraude y el engaño predominan en el ejercicio de su política cotidiana y contaminan a todas sus filas.

El desprecio a las reglas, el incumplimiento a los acuerdos políticos y el rechazo a los otros se ha vuelto flagrante, es parte de la política del abuso del poder. Esta política está incrustada en las estructuras políticos y económicas de la dictadura, conformando un riesgo mayor para su funcionamiento estable capaz de asegurar su propia reproducción.

La cronología de la estrategia de la implosión que pocos la aceptan pero que terminará con la caída de la dictadura Ortega-Murillo. El proceso de la implosión ha crecido en nuestras narices y el régimen la alimenta con su política represiva y sus errores políticos. Lo que ha pasado, hasta la fecha, es de manual, las elites políticas y económicas han actuado con incredulidad al quitarle importancia y despreciar los efectos de las acciones de las termitas sociopolíticas en el desarrollo de la implosión. En el marco del proceso de implosión los equilibristas políticos sin estrategia para derrocar a la dictadura pierden su valor político, por eso subestiman o descalifican la estrategia de la implosión.

La implosión ha ido creciendo a golpe de represión derivado de los errores de la dictadura. La implosión se genera desde las profundidades del subsuelo social subalterno recogiendo todas las demandas inmediatas y democráticas de la población que permitirán la caída de la dictadura. La implosión está pasando delante de nuestras narices, para algunos no les parece realizable. Sin embargo, el espíritu del tiempo está a favor del proceso de implosión.

II.- Pilares de sustentación de la dictadura

Desde abril del 2020 vengo sosteniendo que la estrategia para derrocar a la dictadura OrtegaMurillo debe de estar basada en el debilitamiento de los pilares que la sostienen a través de estimular las termitas que vayan carcomiendo gradualmente sus columnas para que el proceso de implosión se desarrolle. Nadie quiere guerra para derrocar al régimen, en esas condiciones la batalla política transita a través de una lucha pacífica clandestina implementando la estrategia de la implosión que alimente las termitas.

Mi propuesta se basaba en el hecho que las protestas y el movimiento social había entrado en una fase de reflujo, cerrándose el ciclo del ascenso social de abril 2018 como producto de la combinación de la represión, la pandemia del coronavirus y la estrategia del liderazgo opositor de derrotar a Ortega a través de las elecciones de noviembre del 2021. Elecciones desechadas por Ortega, desde el 2018, con su estrategia de el poder o la muerte que se traduce que está dispuesto hacer cualquier cosa menos entregar el poder.

La dictadura se sostiene en cuatro pilares fundamentales y otros elementos sociopolíticos y económicos adyacentes:

1) La alta burocracia estatal, militar y policial. Estos estamentos conforman los principales anillos del poder y, por lo tanto, su estrategia es mantener la unidad de ellos. La verdad es que son tres grupos distintos controlados desde la cúpula del poder. Al mismo tiempo, estos tres sectores son empleados para demoler cualquiera protesta social utilizando el sistema judicial, la represión policial-paramilitar y los órganos del poder central y municipal.

2) Una base social alrededor unas 600 mil personas. En los últimos años se ha ido achicando su base social, proceso que continuará por la caída del poder de compra de los salarios, el incremento del empleo precario, las pensiones reducidas y las condiciones de pobreza laboral que vive el trabajador formal.

3) La nueva burguesía orteguista y latifundista. Sector que necesita seguir recibiendo subsidios y recursos previstos por el Estado para ampliar su acumulación originaria de capital realizada a través de la corrupción, derroche de los recursos naturales, etcétera. Para la nueva clase la dictadura se ha convertido a Nicaragua en el instrumento de su principal fuente de acumulación.

4) Gestores del gran capital nacional, centroamericano y trasnacional. El capital financiero se ha transformado en el sector más influyente ya que acapara excedentes económicos de los otros sectores empresariales. Estos miembros de las distintas elites financieras y empresariales no quieren una implosión del sistema que amenace las ganancias avizoradas para los próximos años.

Al mismo tiempo, la dictadura se puede sostener si la oposición se mantiene desunida y sin estrategia para derrocarla y piensan que a través de su discurso pueden lograr anclar la idea, en el imaginario popular, que la permanencia de Ortega-Murillo es inevitable y que la vida ha vuelto a la normalidad, gracias a la represión y el miedo. Sin embargo, las expectativas pesimistas sobre el futuro del país pueden tener reacciones pasivas, o bien, por el contrario, rechazo y ansias por derrocar a la dictadura., lo que dependerá de la implementación o no de la estrategia de la implosión. El régimen piensa que el arroz ya se coció por la falta de una estrategia de la oposición desunida.

El incremento de las remesas permitirá una mayor demanda interna pues elevará los niveles de consumo de los 800 mil hogares que reciben remesas. Las remesas son claves para la demanda interna, ya que constituyen gran parte del consumo privado, crea una mayor capacidad de compra de los sectores más vulnerables y permite el movimiento de las actividades económicas. Las remesas actúan como un paliativo a la profundización de la pobreza y contrarresta el incremento del descontento social.

III.- Principales Factores que impulsan la implosión

Los incrementos de los desajustes estructurales obedecen al despilfarro de la renta y la corrupción, los excedentes no han sido utilizados para mejorar una economía deficiente optimizando la productividad y la competitividad. La economía sufre un retroceso de largo plazo, que reduce la inversión productiva, deteriora la productividad y contrae la producción.

Por otro lado, el endeudamiento público en los últimos años asumió un ritmo alocado. El pago de los intereses que esa deuda impone una significativa hemorragia de recursos, que torna inviable el mejoramiento de la economía en el corto y mediano plazo.

Por la falta de perspectivas la fuga de capital continúa de manera más limitada en el 2018-2019, pero incrementa la descapitalización de un aparato productivo que convive con la emigración acelerada del capital humano, limitando cualquier posibilidad de recuperación importante en el corto plazo.

La recaudación basada principalmente en el consumo se recarga en la población de menores ingresos. Esta realidad parte de la misma desigualdad de ingresos y la regresividad del sistema fiscal, ya que predomina los impuestos indirectos en la estructura tributaria, en detrimento de la imposición directa progresiva.

La incidencia de la política fiscal sobre la distribución del ingreso es limitada debido a que el impuesto progresivo del impuesto sobre la renta es reducido, mientras que impuesto al valor agregado (IVA) es regresivo el cual es asumido por la gran mayoría de las personas con ingresos menores. Por otro lado, los ingresos promedios de los más pobres han disminuido en relación a los hogares más ricos como lo indican el incremento migratorio, el empleo informal y la inflación de los precios de la canasta básica.

Al cabo de tantos años (2007-2023) de corrosiva acción represiva, de desempleo, de ausencia de inversiones productivas importantes, de incremento de la deuda pública y fuga de capital, todos estos elementos se han transformado en un instrumento auto propagador del estancamiento económico de largo plazo y de una crisis sociopolítica que alimentan el proceso de implosión. Los principales factores que facilitan el desarrollo del proceso de implosión son:

1) El seguimiento y acoso a los empleados públicos porque dudan de su fidelidad política al régimen. Ellos viven en una especie de esclavitud política ya que tienen que acudir a las concentraciones promovidas por el régimen. Otro ejemplo, los altos funcionarios viven país por cárcel porque no pueden viajar sin permiso expreso de la cúpula en el poder ya que tienen temor que deserten.

2) Pérdida de base social partidaria que anteriormente la respaldaba. Es decir, se erosionando uno de los pilares de sustentación de la dictadura. Cada día es apoyada por una minoría, la última encuesta de CID-Gallup señala que solamente el 13 por ciento declaró apoyar al dictador. Hay que estar claro que el descontento social no se reduce ni con la represión ni con las remesas. Persiste la ausencia de una política social para reducir la pobreza.

3) La fractura social de la población más vulnerable es el drama más visible y cotidiano. La expansión de la pobreza y la precarización empalman con el deterioro de la educación, el creciente déficit habitacional, la demolición de los derechos humanos, laborales y políticos y la emigración del capital humano más calificado (profesionales, jóvenes, trabajadores, profesoras de educación, etcétera).

4) Este apabullante retroceso coincide con el fracaso de la dictadura de revertir ese declive y acallar el descontento larvado, silencioso y disfrazado, pero real. Esa realidad tiende a naturalizarse mientras la dictadura Ortega-Murillo permanezcan en el poder.

5) Se incrementado el nivel de aislamiento del régimen. Hay fuga de policías se dan de baja o salen de la institución. La mayoría de los policías son mal pagados y son obligados a reprimir a la población. Sus familiares influidos, por el entorno social, los presionan para que abandonen ese cuerpo castrense.

6) Por otro lado, también hay purgas o limpieza de personas dudosas de ser fieles a la dictadura en diferentes instituciones (policía, sistema judicial, jefes paramilitares, alcaldías, gobierno central, etcétera). Desconfían de todos y actúan contra esa desconfianza.

7) La represión a la iglesia, la expulsión de monjas y religiosos, prohibiciones de actos religiosos (desfile de la Biblia), el encarcelamiento a sacerdotes y al Obispo Álvarez ha tenido un enorme costo político internacional y en su propia base social católica y creyente.

8) La cúpula de la Iglesia católica (Brenes y los Obispos) son personas que están informadas de lo que pasa en el país por la información que reciben de los sacerdotes y de los fieles católicos. La iglesia no tiene ejército ni policías, lo único que tienen es la palabra, la autoridad moral y religiosa. Sin embargo, la Conferencia Episcopal no se ha pronunciado sobre caso de los jesuitas, la UCA (Universidad Centroamericana), ni sobre el encarcelamiento del Obispo Álvarez ni de la ola represiva en contra de los sacerdotes, pero eso no significa que los fieles no repudien las acciones represivas del régimen, el silencio de la población no significa aprobación.

9) La gran mayoría de la población se siente agravada por la falta de libertades, las condiciones económicas, el desempleo, la corrupción y la persecución policial y política. No hay empleo formal porque no hay inversión privada nacional e internacional. Se ha incrementado el empleo informal.

10) Debido a la carencia de empleos formales, la persecución política y religiosa, el cierre de universidades privadas y organismos no gubernamentales han provocado que más de 700 mil nicaragüenses (10 por ciento de la población total) han salido del país. Miles de jóvenes emigran por la falta de oportunidades y la represión indiscriminada. Desempleo o empleos precarios, con ingresos insuficientes ni seguro social y sin estabilidad, desconfianza y discriminación su poca experiencia laboral son algunas de las condiciones que enfrentan los jóvenes.

11) Los empresarios cierran sus pequeñas y medianas empresas por la desaceleración económica por los altos impuestos y la persecución de la DGI (Dirección General de Ingresos), DGA (Dirección General de Aduanas) e INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social). De acuerdo al Banco Central de Nicaragua (BCN) el 93 por ciento de las empresas en Nicaragua son pequeñas y medianas. Lo que significa mayor debilitamiento económico.

12) El sector privado empresarial tiene un futuro incierto porque no se pueden desarrollarse en una condición de inestabilidad política permanente, sin sistema judicial creíble; mientras la DGI y la DGA operan con la lógica de sacar dinero para cubrir los gastos del aparato del Estado.

13) La permanencia de Ortega-Murillo en el poder significa que el país no tiene posibilidad de revertir el actual retroceso en comparación a los otros países centroamericanos. Su estrategia económica se reduce a la obtención de empréstitos, incremento de la deuda, recibir remesas, apostar a duplicar el comercio exterior con China y tratar de obtener inversiones extranjeras afianzando la primarización y las concesiones mineras.

14) El Tratado de Libre Comercio (TLC) con China va generar mayor descontento entre entre el empresariado existente ya sea pequeño, mediano o grande. Habrá cambios, habrá ganadores y perdedores. Los perdedores serán los empresarios tradicionales con vínculos comerciales con Estados Unidos.

15) Los ganadores serán los miembros de la casta que tienen una relación cercana con los miembros del círculo íntimo del poder. El TLC con China puede debilitar aún más a uno de los pilares de sustentación de la dictadura al agudizar las contradicciones entre los distintos miembros de la nueva clase en la lucha por obtener mayores ventajas.

16) El espíritu del tiempo apunta a una caída de la dictadura por el proceso de implosión en marcha.

IV.- El ideario de Ortega-Murillo

La dictadura quiere sustentar su visión de la sociedad nicaragüense en un hatajo de pulsaciones antidemocráticas: reprimir a sus adversarios por golpistas, incapaz de aceptar la diversidad del pensamiento humano, un credo anti-igualitario y una interpretación conspirativa de la realidad sociopolítica.

Señala todos los males son generados, sin evidencia, por los diferentes sectores de la oposición y que son una presunta amenaza a la paz. Su visión de la sociedad es anti-democrática. No es novedad que dictadura disimule sus afectos dictatoriales con tal de lograr fines concretos. Pese su inercia fascista, trata de hacer un deslinde de la dictadura somocista. Sin embargo, Ortega ha regresado al pasado somocista, con máscara de cambio.

El discurso de la dictadura quiere vender la idea que Nicaragua puede salirse de la influencia geopolítica, geoeconómica y geoestratégica norteamericana obviando que los ingresos principales del país son productos de las exportaciones, importaciones, tecnología, remesas, préstamos internacionales, zona franca y dólar (comercial y de reservas) depende de los Estados Unidos.

Los mitos con que la dictadura Ortega-Murillo interpreta la sociedad no son originales, aunque es reveladora su estrategia para tornar ese deseo dinástico en un relato épico y supuestamente antiimperialista. Para tratar de lograrlo, recurre a una lectura amañada de la historia, falsificándola; también disfrazando la rebelión de 2018 como un golpe de estado fomentado por Estados Unidos. Es el descarado falseo de los hechos para alimentar y justificar la represión total.

Ortega-Murillo no sustenta su visión de la sociedad en un insumo de ideas, sino en una rescritura de las protestas sociales producto del descontento, donde sin ningún rigor omiten, tergiversan o inventan hechos con tal de reforzar interpretación. Ortega-Murillo trata de vender la idea que su legitimidad nace en la lucha indígena en contra de la colonización española génesis de su identidad. Ello es una fuente de su reivindicación ideológica para legitimar su gobernabilidad.

Ortega-Murillo escupe un sermón añejo, aunque sólo cambia de dirección; mientras Somoza pretendió ser un muro de contención contra el comunismo, Ortega-Murillo pretende erigirse en una base de expansión de influencia china y rusa en la región centroamericana en contra de los intereses de Estados Unidos. Lo que implica que nuevamente la región se va a convertir en un escenario de una nueva guerra fría: Estados Unidos versus China/Rusia. Uno de los errores mayores de OrtegaMurillo es dar por hecho que los Estados Unidos ha perdido la partida en la región centroamericana.

Ello debe de encender las alarmas en Centroamérica. No solo por los posibles avances de regímenes dictatoriales en la región, sino porque el proyecto político de Ortega-Murillo tiene la prioridad de aprovechar la confrontación con Estados Unidos para recibir el apoyo de Rusia y China con repercusiones negativas para la población nicaragüense producto de esa confrontación. Por más burdo que sea el ideario de Ortega-Murillo, su discurso no sólo interpela a sus hordas fanatizadas sino también a sectores de la derecha tradicional.

Los partidos políticos tradicionales no han desaparecidos, han mutado a ser partidos zancudos del régimen a tal punto que han dejado de ser alternativas políticas a la dictadura para pasar a ser máquinas electorales de resonación para legitimar al dictador, divorciándose de las demandas de los ciudadanos. Esos partidos no tienen la capacidad de presentar mínimamente una estrategia para crear un contrapoder por su vocación zancuda. Los partidos políticos tradicionales se han divorciado de la conciencia de los ciudadanos que expresan, desde el 2018, que se vayan. No han entendido que no pueden soplar y sorber a la vez., al intentarlo se han ahogado en el mar de la indiferencia la mayoría de la población como lo demuestran las encuestas.

Oscar-René Vargas

economista, sociólogo e historiador, es un veterano luchador de la resistencia antisomocista en Nicaragua. Participó en la revolución y luego en el gobierno sandinista, manteniendo después una posición de resuelta independencia crítica desde posiciones democráticas y socialistas. Autor de 36 libros, co-autor de otros 20 y de numerosos artículos, alguno de ellos publicados en Sin Permiso. Detenido y encarcelado, ha sido uno de los 222 presos exiliados y desprovistos de su nacionalidad recientemente por la Dictadura.

Información adicional

Autor/a: Oscar-René Vargas
País: Nicaragua
Región: Centroamérica
Fuente: Sin Permiso

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