Viernes, 06 Febrero 2015 17:57

Marcha por el otro cambio

Escrito por Ignacio "Iñaki" Chaves G.
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Marcha por el otro cambioLa marcha del cambio, Madrid el 31 de enero de 2015 (Foto: Rosa Martínez)

En 1789 Emmanuel Joseph Sieyès escribió ¿Qué es el Tercer Estado?, en dónde se preguntaba:

"¿Qué es el tercer estado? Todo. ¿Qué ha sido hasta el presente en el orden político? Nada. ¿Qué demanda? Llegar a ser algo."

 

Doscientos veinticinco años después seguimos más o menos igual, siendo nada.

Campesinado, clase media (burguesía de mayor o menor riqueza pero sin poder real), artesanas y artesanos (artistas, intelectuales,...), comerciantes (de cualquier tipo, autónomos e independientes), la clase obrera y trabajadora, las empleadas y empleados, el funcionariado; en suma, el pueblo llano seguimos estando supeditados al clero y a la nobleza, que han sido sustituidos hoy, tan sólo en parte puesto que esos dos estamentos siguen siendo privilegiados, por los poderes financiero y mediático.

Un cambio es toda modificación en las características de algo, lo que lleva a una situación diferente a la anterior. Lo lógico sería que la transformación fuera para mejorar el estado en el que se encuentran quienes peor están. Ese cambio tiene que ser alterativo, para mejorar la situación de la mayoría, y profundo, para transformar la realidad de manera que la sociedad civil sea protagonista de su historia en un papel principal y no como secundaria de los poderes fácticos que la embaucan y subyugan.

Para este camino por el cambio, otra ruta para otro cambio, necesitamos mapa, papel, lápiz y agua. Elementos imprescindibles para internarse en esa sociedad riesgosa que nos planteó el recientemente desaparecido Ulrich Beck.

Un mapa para la orientación entre riesgos físicos, sociales y políticos, para navegar con rumbo entre liquideces y liquidados; un papel y un lápiz para tomar notas, de lo que vemos, lo que pensamos y lo que nos venden, para poder revisar lo escrito y saber si nos equivocamos o fueron otros los que nos indujeron al error, y agua para saciar la sed y poder mantener la mente clara y el espíritu abierto.

De la sociedad del riesgo, cualquier sociedad con algunos riesgos, a la sociedad del riesgo global, todas las sociedades con todos los riesgos posibles, que son muchos. Así es el mundo hoy. La manera en que nos comuniquemos en estas sociedades del riesgo es muy importante. Podemos está haciendo, pese a todos los palos que le caen y le seguirán cayendo, a portadas vergonzosas y noticias inventadas por periódicos supuestamente serios, un buen ejercicio de comunicación

El cambio que proponen, respaldado en su marcha por el cambio, y con el que estamos de acuerdo, es un riesgo necesario y urgente, que tiene que tener, además de un objetivo, un adjetivo que lo circunscriba y explique. ¿Qué cambio?, ¿hacia dónde?, ¿cómo y con quién?

El ejemplo, a la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos, es la Grecia de esa nueva esperanza que supone Syriza. La cosa no va a ser fácil, habrá una prueba de fuego en las elecciones municipales y autonómicas, porque nos van a dar duro desde todos los frentes (políticos, sociales y económicos), se nos va a exigir más y mejor que lo que se les ha pedido a esta derechona recalcitrante y a ese socialismo light.

Hace algo más de 32 años que nos vendieron un cambio en el que creímos muchos. Gran parte de la izquierda comunista y sindicalista votó por ese cambio, para darle otro aire y otra cara a la política después de cuarenta años de dictadura y seis más de imperfecta transición. Pero no sólo no cambiaron la política hacia mejor sino que se dedicaron a descabezar los movimientos sociales que le pudieran hacer sombra; nos hicieron girar hacia el gran hermano y nos metieron de cabeza en la OTAN pese a que el lema, un tanto equívoco, era que de entrada NO.

Los riesgos que la modernidad democratizó exigen un cambio en la política, en la forma de pensar, de decir y de hacer. Un cambio ciudadano, socialmente significativo para que la población se sienta parte de la sociedad que habita y a la que contribuye. Contra las muchas desigualdades y las crecientes inequidades, a favor de las múltiples identidades y por el reconocimiento de las otredades (mujeres, minorías étnicas y religiosas, opciones sexuales,...)

Tocará pelear y mucho, habrá que comunicar y recomunicar los cambios, que han de partir de la comprensión para lograr la transformación. Tan sencillo de contar y tan difícil de realizar.

Cambios no hacia un mayor desarrollo de los mercados y los beneficios empresariales, no para mantener las corrupciones, sino para construir ciudadanía empoderada, activa y participativa. No queremos su desarrollo, no queremos su economía ni sus medios masivos de difusión. Queremos un verdadero cambio de modelo y otra comunicación.

Necesitamos de la sociología reflexiva para contrarrestar los riesgos e incertidumbres de un mundo abandonado por la política, desregulado y manejado por el poder financiero global. El cosmopolitismo que planteaba Beck como solución para que se revierta la tendencia, se recupere el rumbo y se transforme la realidad en algo menos crudo de lo que vive la mayoría.

 

 

La marcha del cambio en Madrid (Foto: Rosa Martínez)

 

Nos persigue el desarrollo, "su" desarrollo, que no es el que necesitamos y que nos han vendido continuamente para mantener el estatus de una minoría. La mayoría no ha perseguido un desarrollo impuesto y no disfrutado, nos lo imponen desde arriba y la sociedad se construye desde abajo. Como diría Richard Falk en La globalización depredadora "resistencia contra la globalización desde arriba a través de la globalización desde abajo."

Información adicional

  • Antetítulo:Por una transformación real con verdadera participación de aquel tercer estado
  • Autor:Ignacio "Iñaki" Chaves G.
Visto 859 vecesModificado por última vez en Viernes, 06 Febrero 2015 18:07

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