Domingo, 03 Febrero 2019 05:36

Nuevos aires para los WikiLeaks

Nuevos aires para los WikiLeaks

Ante las restricciones que le impuso la embajada ecuatoriana, donde se encuentra asilado, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, nombró en septiembre al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe.

Tic toc tic toc. Pasan las horas los días los meses los años y la vista no cambia: abajo la calle, enfrente un gran edificio de ladrillos rojos expuestos. Una pared roja con agujeros de vidrio en el coqueto barrio londinense de Knightsbridge. Desde de su ventana de planta baja Julian Assange no alcanza a ver el cielo. Sólo ladrillos que nunca cambian de lugar. Cada tanto pispea por si los ladrillos se han movido, jugando con su mente para combatir la monotonía. Pero todo sigue igual. Hace más de seis años que el fundador del icónico sitio de megafiltraciones, WikiLeaks, vive en los confines de la embajada ecuatoriana de la capital británica, encerrado en dos cuartos chicos, una despensa, un bañito y un comedor.


No le gusta quedarse mucho tiempo mirando la ventana. Tiene miedo que le acierte un francotirador. Colecciona amenazas de muerte por internet y se las toma en serio. La embajada tiene un balcón. Lo ha usado pero apenas, siempre bajo estrictas medidas de seguridad, ya sea para hacer un anuncio importante o para mostrarse con alguna figura. Fueron las únicas veces que sintió el aire fresco en la cara y que pudo ver la luz del sol. En las fotos de balcón se le ven las mejillas rosadas y los ojos chiquitos.


Su situación es delicada en varios frentes. Necesita ir urgente al dentista para que le saque una muela que se le quebró hace más de dos años. Tiene un brazo que no puede levantar mas allá de su cintura y que ningún médico revisó a fondo, ya sea con una resonancia magnética o con una ecografía. Está pálido y flaco por la condiciones de su encierro, ni hablar de sus batallas en todos los frentes imaginables, necesita asistencia psicológica. También tiene a su cargo el cuidado e higiene de un gato, con el que comparte espacios, decisión de la que probablemente hoy se arrepiente, por más que su “Embassy Cat” tenga miles de followers en Twitter.


Sin embargo, las autoridades británicas no le permiten visitar a una clínica para una extracción de muela o para una resonancia de hombro, ni le permiten caminar una hora por día en un patio interno adyacente a la embajada, tal como han pedido los abogados del editor australiano para evitar que su salud no se siga deteriorando. Para la justicia británica Assange es un prófugo que violó su libertad condicional, ya que no reconocen el asilo que le dio Ecuador. Assange, que vivía en un régimen de libertad vigilada debido a un pedido de captura de Suecia, solicitó asilo después de que la corte suprema británica fallara 3-2 en su contra y le ordenara entregarse a las autoridades.


Hoy día Assange no tiene más problemas con la justicia sueca. Durante años una fiscal pidió su detención para ser investigado por un presunto delito sexual, pero el caso fue archivado en mayo de 2017 sin que mediara una acusación formal. Más allá de esa circunstancia, ni bien Assange salga de la embajada será arrestado por la justicia británica. En ese país evadir a la justicia no es un crimen demasiado pesado. Tiene hasta un año de castigo y casi siempre se paga con multa. El problema para Assange es que al momento de ser detenidoquedaría a tiro de extradición de Estados Unidos, donde en Arlington, Virginia, un Gran Jurado ha presentado cargos formales en su contra por las megafiltraciones de 2010 y 2011 de despachos de guerra y cables diplomáticos. La ley de Virginia permite que los cargos formulados por un Gran Jurado permanezcan “sellados” o bajo secreto de sumario hasta que el fiscal los haga públicos, cuestión que generalmente ocurre justo antes de la detención, para no perder el elemento sorpresa. Por lo tanto Assange y sus abogados creen que si cae detenido en Gran Bretaña aunque sea por unas horas sería se pondría en marcha un mecanismo para retenerlo bajo custodia hasta ser enviado a Estados Unidos, donde sería acusado de traición y terrorismo y condenado a varias décadas de prisión.


Desde el punto de vista político la situación de Assange también es harto complicada. Si bien obtuvo un gran triunfo diplomático tres años atrás cuando un panel de Naciones Unidas dictaminó que él era un preso político de Gran Bretaña y Suecia, su situación no mejoró, sino más bien lo contrario. Al año siguiente Lenin Moreno reemplazó a Rafael Correa en la presidencia de Ecuador y Assange perdió el apoyo del gobierno ecuatoriano. Antes había perdido a su principal apoyo a nivel global, la Unasur de los líderes progresistas que entonces gobernaban la región. En una de sus primeras declaraciones Moreno dijo que Assange era un estorbo y que debía entregarse a los ingleses. La relación con la Foreign Office británica nunca fue buena. Un eventual ascenso al poder del laborista Corbyn podría destrabar la situación, ya que Corbyn estaría dispuesto a ofrecer las garantías de no ser extraditado que Assange exige para entregarse. Pero ya van seis años tic tac tic tac y por ahora siguen gobernando los conservadores.


La relación con Estdos Unidos tampoco es buena. Al principio Trump había elogiado a WikiLeaks por las megafiltraciones sobre Hillary Clinton que lo ayudaron a vencer a su rival demócrata en las presidenciales del 2016. Pero todo cambió cuando WikiLeaks siguió publicando secretos de la CIA de Trump en dos megafiltraciones llamadas Vault 7 y Vault 8. Ahí el residente de la Casa Blanca, con los halcones revoloteando, cambió de canción y le ordenó públicamente a su entonces fiscal general, Jeff Sessions, que acelere las causa contra Assange y WikiLeaks.


La situación de Assange empeoró aún más a mediados del año pasado cuando a través de Twitter apoyó al independentismo catalán, al que llamó a perfeccionar sus redes informáticas. Los consejos públicos de Assange provocaron la reacción de varios países de la Unión Europea con problemas de separatismos varios, que se sumaron a la larga lista de enemigos de WikiLeaks. Esa lista, con el Pentágono y el Departamento de Estado a la cabeza, también se había el enojo de Rusia al sumar publicar los Emails de Bashir Al Assad con funcionarios rusos en 2017 y sobre todo el año pasado, cuando sumó un capítulo con firmas rusas a su famoso archivo de “Spy Files” dedicado a los agentes y equipos de espionaje en venta a través de contratistas privados. De China ni hablar, WikiLeaks.com está prohibida desde hace años por viejas revelaciones.


En medio de ese frágil tablero, con pocos apoyos y muchos frentes abiertos, los tuits sobre Cataluña gatillaron una reacción en cadena. Ante las quejas europeas la embajada ecuatoriana, bajo estrictas órdenes de Quito, tomó medidas drásticas. Le prohibió a Assange recibir visitas salvo sus abogados, le prohibió hacer declaraciones públicas sobre países “amigos” de Ecuador (o sea, prácticamente todos) y le cortó el acceso a internet. Hasta obligó a sus abogados a dejar los celulares en la puerta de la embajada.


Ante semejante emergencia Assange también tomó medidas drásticas y en septiembre del año pasado nombró al periodista islandés Kristinn Hrafnssn para reemplazarlo como editor en jefe de WikiLeaks.


Desde entonces no es mucho lo que ha cambiado. Assange sigue en un limbo jurídico y político mientras su salud se deteriora y sus anfitriones parecen perder la paciencia. Y WikiLeaks bajo Hrafnssn sigue publicando documentos secretos con impacto global. La última filtración, del martes pasado, revela comunicaciones secretas entre el Papa Francisco, un arzobispo y los principales líderes de la Orden de Malta, una de las instituciones más antiguas e influyentes de la Iglesia Católica. Los textos muestran que Francisco pidió que desplacen a un alto funcionario de la orden por repartir preservativos en Africa.


El mes pasado, también bajo la edición general de Hrafnsnn, WikiLeaks publicó las ubicaciones en la nube de los servidores que utiliza para guardar datos la empresa Amazon, que además de vender libros online es contratista del Pentágono. Ya en octubre el periodista islandés había debutado como editor general de WikiLeaks con un documento secreto de un abitraje por una venta de armas de Francia a Emiratos Arabes.


Hrafnssn había sido vocero de WikiLeaks desde el 2010. Durante ese período fue la cara pública de la publicación, una especie de embajador intinerante y portavoz del sitio de publicaciones, participando en diversos programas y congresos de periodismo, libertad de expresión y ciberdemocracia en distintos foros académicos, sociales y políticos por todo el mundo. Es uno de los poquísimos miembros de WikiLeaks que figuran como tales con nombre y apellido. De larga y reconocida trayectoria, antes de su trabajo con Assange, la Unión Nacional de Periodistas de su país lo había nombrado tres veces Periodista del Año por diversas investigaciones en su programa de tevé “Kompás”. Su primer trabajo para WikiLeaks fue completar la investigación y editar en el 2010 el famoso video “Asesinato Colateral” que muestra, con un audio escalofriante de los verdugos, cómo un helicóptero artillado estadounidense ametralla a un fotógrafo de Reuters y luego a un grupo de personas que intenta asistirlo en Baghdad, en julio del 2007.


Hrafnssn es flaco, alto, rubio ceniza, ojos celeste hielo, sonrisa afable, voz fuerte y clara, amistoso pero impenetrable. Al teléfono desde Reykiavik, mientras espera que la situación de Assange se resuelva en cualquier momento, cuenta las últimas novedades.


–¿Cómo está Assange?


–No está bien. Tantos años de encierro le están pasando factura. Su salud está peor, necesita atención médica urgente. Es absolutamente vergonzoso que el gobierno británico le niegue un salvoconducto y no reconzca su condición de asilado.


–¿Cuándo fue la última vez que lo vio?


–Hace un mes. Ahora han relajado la situación y se le permite recibir algunas visitas. También le han devuelto el acceso a Internet, pero sus condiciones de vida siguen siendo muy restrictivas. El embajador debe aprobar cada contacto y sé que muchos pedidos han sido denegados. Además lo vigilan las 24 horas.


–¿Cómo fue que usted asumido la dirección de WikiLeaks?


–Fue en esa época en que no tenía acceso a visitas o a Internet. Me pidió que asuma este rol porque tenía demasiados problemas. Nosotros venimos trabajando juntos desde el 2009 y no tuve problemas en decirle que sí. En este momento Julian está ocupado con su procesamiento en Virgina, que incluye miles de documentos y el testimonio de decenas de personas. Es un procesamiento absurdo porque tengo entendido que abarca las publicaciones del 2010 y el 2011. Esas filtraciones fueron compartidas y divulgas por decenas de medios de comunicación del mundo, incluyendo el suyo. Me da intriga saber qué va a hacer el Gran Jurado con los medios y periodistas que colaboraron con WikiLeaks.


–¿No le parece irónico que Assange, para muchos un ícono de la libertad de expresión, es quizás hoy la persona con menos libertad de expresión del mundo?


–Sí, es una ironía muy oscura. Lo que más me duele es que los periodistas no ven o no parece importarles la gravedad de la situación. Es una gran tragedia para toda la sociedad que un periodista esté encerrado por hacer su trabajo, que es revelar verdades y exponer la malicia de alguna gente.


–¿Cómo es WikiLeaks bajo su dirección editorial?


–Seguimos el mismo camino y no habrá cambios dramáticos. El modelo es muy simple, funciona muy bien y no es fácil cerrarlo (se refiere al sistema de recolección de datos que no puede ser rastreado y a la red de servidores espejo repartidos por el mundo para resistir ataques cibernéticos). Podrá haber ajustes menores porque Julian y yo tenemos personalidades distintas, pero en lo editorial mantenemos la misma estrategia y esperamos seguir publicando información útil.


Y mientras tanto, en la embajada, el tiempo no para de pasar, demasiado rápido, como escurriéndose de las manos. Pasan los presidentes, las filtraciones, las intrigas diplomáticas y las causas judiciales. Las noches de desvelo online con los cyberpunks, las interminables reuniones con los abogados. Las visitas de Pamela Anderson y las de su papá. Todo pasa delante de los ojos de como si fuera una película interminable. Por eso cada tanto mira por la ventana. Los ladrillos no cambian. Siguen ahí.


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Aunar esfuerzos para los presos. La resistencia contra las condiciones carcelarias inhumanas en Cúcuta

“Las cárceles colombianas históricamente han sido laboratorios de vulneración sistemática de los derechos humanos y han sido llevadas a una grave crisis social y humanitaria al interior de las mismas”. Así describe el Movimiento Nacional Carcelario las condiciones degradantes e inhumanas que viven a diario las aproximadamente 120.000 personas privadas de la libertad en Colombia, a saber, falta de acceso a servicios de salud, corrupción y tortura por los guardianes, una pésima alimentación, violencia e inseguridad, destrucción de la cohesión social y familiar. Particularmente el hacinamiento masivo es una de las problemáticas más graves. Incluso el propio Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) constata en un informe de febrero de 2018 que en las 142 cárceles del país el nivel promedio de hacinamiento alcanza el 45 %. En cifras absolutas esto significa que existe una sobrepoblación de 39.000 personas en las cárceles del país. Paula Robledo de la Defensoría del Pueblo asegura que “es imposible garantizar condiciones dignas de reclusión mientras persista el hacinamiento”.


La lucha contra las drogas, la falta de ofertas de estudio o trabajo para redimir penas y la represiva política criminal del Estado son las causas primordiales del incremento exponencial de la población reclusa en los últimos 25 años, lo cual ha generado pésimas condiciones para las personas privadas de la libertad. Zuleidys Rizo Ibarra explica que “ha habido un auge desproporcionado de aumentos punitivos y creación de nuevos tipos de delitos penales”. Rizo Ibarra es integrante del Equipo Jurídico Pueblos y fue vocera de la Sociedad Civil en la Comisión de Seguimiento a la Sentencia T-388 de 2013, durante la audiencia realizada recientemente por la Corte Constitucional para hacer seguimiento al fallo. Esta dificultad responde a que el Estado, por lo general, priva de su libertad a personas que cometen delitos menores o aquellos en los que se incurren forzados por las condiciones de marginalidad y la necesidad de subsistencia de la población empobrecida. A todo esto, se suma la aplicación de detención intramural preventiva y la dilación de procesos penales por parte de la justicia. Según el periódico El Espectador, en el año 2018 hay 36.452 personas en las cárceles que esperan una condena.


A pesar de las sentencias de la Corte Constitucional en 2013 y 2015, que ordenaron superar el estado de cosas inconstitucional del sistema penitenciario y carcelario, el 25 de octubre de 2018 Paula Robledo aseguró en una audiencia sobre la situación carcelaria que hay “graves vulneraciones de los derechos de la población privada de la libertad, pese a los pronunciamientos de la Corte”, y sacó por ello la conclusión de que existe un “fracaso en el sistema carcelario”.

Entonces, ¿qué hacer para denunciar las recurrentes violaciones de derechos humanos de los internos y mejorar sus condiciones de vida mientras la institucionalidad se queda con los brazos cruzados? Ángela Ochoa, Mayerli Vergara y Ángela Karina Molina decidieron tomar cartas en el asunto y fundaron hace 6 años con otros compañeros la Asociación de Familiares y Amigos de los Internos de la Cárcel de Cúcuta (ASOFAMINTERCCUC). En representación de los 35 miembros de la asociación las tres mujeres saben de lo que hablan, pues conocen la realidad carcelaria desde adentro.

Ángela Ochoa, una mujer pequeña en estatura, pero grande en carisma, con trenzas gruesas de rojo intenso, respiró con alivio cuando su hermano salió de la cárcel después de dos años por vencimiento de términos. Fue imputado por hurto agravado y porte ilegal de armas, no obstante, nunca se presentó ninguna prueba. En cambio, sus dos compañeras han tenido menos suerte, ya que solamente pueden ver a sus parejas por algunas horas en el centro penitenciario durante las visitas dominicales.

Todas conocieron a su pareja en la cárcel. El esposo de Mayerli es preso político y tiene una condena de 40 años por rebelión y otras conductas conexas, de la cual ya ha cumplido 14 años físicos en reclusión. Ángela Karina tiene por lo menos un rayo de esperanza ya que probablemente su compañero puede salir dentro de algunos meses, cuando cumpla la mitad de la condena. Fue condenado a 9 años por rebelión y lleva 36 meses físicos privado de la libertad. Ambas mujeres aseguran que los presos políticos padecen muchas más restricciones que los presos sociales puesto que, por ejemplo, no pueden tener beneficios como casa por cárcel. “En la parte de alta seguridad les rehúsan más beneficios y tienen más limitaciones. La entrada es más difícil y las visitas conyugales son cada mes en vez de cada ocho días”, explica Ángela Karina.


La cárcel de Cúcuta fue creada en 2012 y pertenece al tipo de la tercera generación según el modelo estadounidense. También en este caso, el hacinamiento forma parte de la experiencia diaria de los internos: “En este momento se encuentran aproximadamente 3.600 personas privadas de la libertad en la cárcel de Cúcuta mientras que esta está diseñada para una capacidad de 2.700 presos. Todavía hay alrededor de 150 presos políticos pese a que la mayoría de las FARC-EP salieron por amnistía en el marco de los acuerdos de paz”, cuenta Ángela Ochoa. Por lo menos se ha logrado que los paramilitares, los presos políticos y los sociales estén ubicados en diferentes patios, así que hay menos choques entre ellos.


Por la condición de reclusión no sufren solamente los presos, sino también los familiares. Para Mayerli como madre soltera con tres hijos en la casa, es muy difícil salir adelante. “Nosotros afuera tenemos que financiar solas a nuestra familia, pagar arriendo y comida. Y adicionalmente hay que apoyarlos adentro, sobre todo con aseo. Cada 3 meses podemos entrar papel higiénico, un jabón y una crema dental. Cada domingo les llevamos comida para que puedan comer algo diferente, porque la comida es pésima, totalmente desagradable”, dice. El INPEC sostiene firmemente que en la cárcel de Cúcuta hay trabajo para los presos, así que tienen la posibilidad de ganar algún dinero. Pero Mayerli rechaza esta afirmación: “Esto no es cierto, no existe una resocialización, dicen que sí existe, pero solamente hay un cupo por cada cien personas”.


Lo que genera más complicaciones es el tratamiento humillante contra los familiares por parte de la guardia y los obstáculos de entrada. “Cada 8 días nos toca vivir los atropellos por cualquier cosa, ya sea por la comida o por el vestuario. La requisa es demasiado fuerte. Nos tratan como delincuentes cuando visitamos a nuestra pareja”, se queja Mayerli. Ya a las cinco de la mañana los familiares y amigos empiezan a hacer cola. Finalmente, a las 7:00 a.m. o 7:30 a.m. se abren las puertas, dependiendo del estado de ánimo de los guardianes. Y por si fuera poco, a veces se niega por completo el ingreso, sin explicación.

Los integrantes de ASOFAMINTERCCUC han creado una obra de teatro, a fin de que el público se pueda imaginar las requisas y las interminables horas de maltrato. El acceso a la cárcel puede demorar varias horas: innumerables filas para que les pongan sellos de control; diligencien fichas con el nombre y el número del patio y del interno; pasen por diferentes detectores de metales; se dejen husmear por caninos que detectan si llevan drogas o dinero; les requisen la comida que muy a menudo toca botarla; permitan la inspección del cuerpo e incluso en ocasiones son obligadas a bajarse la ropa interior, retirarse la toalla higiénica y someterse a una intrusión en las partes íntimas para comprobar que realmente la visitante tiene el periodo menstrual. “Por lo general sucede que, aunque uno no lleve algo, de repente el perro ladra o el detector suena, te sacan entonces aparte y te empiezan a presionar psicológicamente. Esto es otro tipo de maltrato. La persona que entra la primera vez tiene miedo y no sabe qué hacer en esta situación. Si uno está acostumbrado uno lo maneja, pero no todo el mundo tiene esta capacidad”, comenta Ángela Karina.


ASOFAMINTERCCUC en colaboración con psicólogos y trabajadores sociales ayuda a vencer las angustias frente a dichos maltratos. Sin embargo, el objetivo de la asociación no es solamente hacer posible el intercambio de experiencias, sino también apoyar a los familiares con asesoría social y jurídica. “Anteriormente no contábamos con un sitio dónde los familiares pudieran recibir información y hacerles llegar un documento a los presos, pues en muchos casos los guardianes lo desaparecen”, dice Ángela Karina. Gracias a la asociación este ha sido un cambio fundamental. Una iniciativa supremamente importante es su “casa de paso”. Acá los familiares de otras regiones del país pueden pasar la noche y cocinar, antes de madrugar e ir a la cárcel, pues muchas familias viven muy lejos y tienen que viajar hasta 20 horas y más. No tienen dinero para un hotel y muchas veces les faltan incluso los recursos para el pasaje. Por esta razón muchos presos no reciben visita durante años. En particular, el traslado de presos políticos a centros penitenciarios lejos de su contexto social forma parte de la represión estatal. Así, la “casa de paso” es también un lugar de encuentro para familiares que sufren el mismo destino.


Aunque la asociación de familiares y amigos fue iniciada por el colectivo de los presos políticos de la cárcel de Cúcuta, “ASOFAMINTERCCUC se dedica a todos los presos, tanto políticos como sociales”, reiteran las tres mujeres. Esto significa que apoyan a presos sin familiares y recursos a encontrar asesoría jurídica para diligenciar peticiones y tutelas. “Están muy agradecidos por nuestra labor, sobre todo por que hacemos copias y organizamos el transporte de documentos”, dice Ángela. “Aun las jornadas de donaciones y movilizaciones fuera de los muros favorecen a todos los presos de la misma manera”, agrega.


Otro pilar importante de la asociación es el trabajo de formación como alternativa a la falta de programas de resocialización. En cooperación con dos universidades crearon un diplomado en paz y derechos humanos y lograron su aprobación por el INPEC. Desde entonces organizan frecuentemente capacitaciones con el colectivo de los presos políticos y los representantes de derechos humanos de cada patio dentro de la cárcel. “Además, trabajamos con mujeres presas, porque el Movimiento Nacional Carcelario ha abandonado esta parte hasta ahora. Siempre se habla de los hombres, de los presos y se olvida que los derechos de las mujeres privadas de la libertad están igualmente violados día a día.” Por ello, la asociación acompaña a los profesores para brindarles apoyo en torno a actividades de recreación y esparcimiento.


Antes de terminar la entrevista, Ángela quiere mandar el siguiente mensaje a los lectores “que no se olviden de las presas y los presos, siéntanse parte de ellos, porque el apoyo a ellas y ellos es muy poco”. Y Mayerli añade: “Los presos políticos no son delincuentes, son luchadores sociales. Ellos son los que nos dan la fuerza de luchar por ellos, porque son nuestra familia. Por lo tanto, esta labor la hacemos para todos. Esto se trata es de la dignidad humana en las cárceles de Colombia.”


Contacto a ASOFAMINTERCCUC: https://es-la.facebook.com/ASOFAMINTERCCUC/


La entrevista con ASOFAMINTERCCUC se realizó el 20 de octubre de 2018 en Pelaya, departamento de Cesar, durante el Segundo Encuentro-Movilización contra la criminalización de la pobreza, el movimiento social y la situación carcelaria.

 

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Martes, 23 Octubre 2018 06:06

Un freno a la “Ley Fuji”

Un freno a la “Ley Fuji”

El presidente de Perú, Martín Vizcara, anunció ayer que el Ejecutivo observó, y por lo tanto no promulgó, la ley aprobada por el Congreso el pasado 11 de octubre que habilitaba la liberación del ex mandatario Alberto Fujimori, conocida por los medios como “Ley Fuji”. El presidente fundamentó su decisión en el hecho de que el Parlamento no había dedicado tiempo suficiente para analizar una medida de esas características. “Hoy estamos presentando la observación a la ley. Los argumentos están plenamente justificados. Sin embargo, necesitamos una norma debatida a profundidad para evitar que se puedan filtrar personas encarceladas que sean un peligro para la sociedad. Amerita debatirse y buscar el consenso necesario entre las diversas fuerzas políticas”, indicó el presidente. Vizcarra se mostró, sin embargo, a favor de crear una ley que posibilite que personas de avanzada edad, con males de salud, sigan cumpliendo su pena bajo arresto domiciliario.

El Parlamento peruano, dominado por los fujimoristas de Fuerza Popular, aprobó de manera exprés una ley para liberar, por razones humanitarias, con grilletes electrónicos a presos ancianos, lo que impediría el reingreso en prisión de Fujimori, de 80 años, cuyo indulto fue anulado a principios de este mes. El ex mandatario se encuentra actualmente internado en un hospital de Lima a la espera de que los médicos le den el alta médica para poder reingresar en prisión.


La norma fue tramitada con un carácter extraordinario, sin pasar por las comisiones correspondientes y tras un intenso debate en el que los partidos Peruanos Por el Kambio, el centrista Acción Popular y los grupos de izquierda Nuevo Perú y Frente Amplio cuestionaron al fujimorismo por promover esta polémica ley y advirtieron que fomenta la impunidad.

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El Congreso de Perú garantiza que Alberto Fujimori no vaya a la cárcel

El autócrata, que vio anulado su indulto hace una semana, se ve beneficiado por una norma aprobada por los suyos en tiempo récord y que también podría favorecer a Vladimiro Montesinos



 

La mayoría fujimorista de Fuerza Popular en el Congreso peruano, de oposición al Gobierno de Martín Vizcarra, ha aprobado este jueves una ley de "ejecución humanitaria de la pena" para que los presos mayores de 78 años que hayan cumplido un tercio de su condena puedan continuarla "a través de vigilancia electrónica" desde su domicilio. La norma ha sido preparada explícitamente para favorecer al autócrata Alberto Fujimori, que vio anulado su indulto la semana pasada. Y podría favorecer también a Vladimiro Montesinos, ex asesor de Fujimori de 73 años y jefe de facto de las fuerzas armadas en el régimen, que en un lustro podría beneficiarse de esa misma libertad vigilada.


Fujimori, presidente de Perú entre 1990 y 2000, fue sentenciado hace nueve años a un cuarto de siglo de prisión como autor mediato de varios delitos de homicidio, lesiones graves y secuestro agravado -considerados crímenes de lesa humanidad- cometidos principios de la década de los noventa. Los hechos fueron perpetrados por el Grupo Colina, un destacamento del Ejército creado durante su régimen y al que el propio Fujimori felicitó y amnistió.


En la nochebuena del año pasado, el entonces jefe de Estado y de Gobierno peruano, Pedro Pablo Kuczynski, le concedió un indulto humanitario que evitaba su reingreso en prisión para cumplir la parte restante de la condena a cambio de un último y desesperado balón de oxígeno político. Pero la semana pasada, el caso volvió a dar un giro de 180 grados con la anulación judicial de la medida de gracia atendiendo a una petición de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


Desde entonces, los suyos han tratado de buscar el ángulo legal para evitar el cumplimiento de la orden del magistrado supremo Hugo Núñez Sulca. El martes, la congresista fujimorista Yeni Vilcatoma -expulsada de Fuerza Popular en 2016, pero que vota en el mismo sentido que el resto de la bancada opositora-, presentó un proyecto de ley de "ejecución humanitaria de la pena" para presos de la tercera edad. Y este jueves la junta de portavoces decidió someter el proyecto de ley a la votación del pleno, exonerándolo de la discusión en las comisiones parlamentarias.


Al inicio del debate parlamentario de la ley, el diputado de Acción Popular Yohny Lescano (centroderecha) advirtió de que, de aprobarse, el texto llevaría al Estado peruano a incumplir sus obligaciones internacionales y pidió que la iniciativa legislativa fuera remitida a la comisión correspondiente para su debate preliminar. Pero el fujimorismo, arrasando como suele hacer con su holgada mayoría, rechazó la moción y aprobó en menos de media hora la norma con 55 votos a favor, 30 en contra y dos abstenciones.


La norma indica que el ámbito en que el condenado puede desplazarse queda circunscrito “a la provincia donde se encuentra el domicilio del penado”. Si quisiera salir de ella, deberá comunicarlo 48 horas antes al Instituto Nacional Penitenciario y acreditar a una persona que garantice su retorno, asumiendo responsabilidad penal en caso de no cumplir este precepto.
Horas después de que el juez Núñez Sulca ordenase el regreso de Fujimori a la cárcel, el autócrata fue ingresado en una clínica de la comunidad peruano-japonesa en la que permanece desde entonces. Con esta maniobra política, la enésima del fujimorismo, evitará -al menos de momento, siempre al albur de cualquier cambio futuro en la composición del Legislativo- regresar a prisión.

Lima 12 OCT 2018 - 00:10 COT

 

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Miércoles, 10 Octubre 2018 05:55

Doce años prendidos a la vida

Doce años prendidos a la vida

Prohibida la boca, hablaban por los dedos. Hablaban el lenguaje verdadero, que es el que nace de la necesidad de decir.

Eduardo Galeano

 

La historia que cuenta La noche de doce años es la historia de lo absoluto de la potencia humana: la capacidad sin límite del hombre para hacer daño, pero sobre todo, para sobrevivir y alzarse sobre ese daño. Es lo que pasó con Pepe Mujica, Mauricio Rosencof, Eleuterio Fernández Huidobro y otros seis líderes tupamaros, entre 1973 y 1985. Doce años —se dice tan fácil— en los que fueron tomados como rehenes por la dictadura uruguaya, y así sometidos a condiciones aún más extremas que el resto de los presos políticos. Pasaron años enteros sin ver el sol, sin pronunciar palabra y casi sin escucharla, ya que los soldados que estaban a cargo de su “cuidado” tenían prohibido hablarles. Encapuchados y esposados en prisiones de dimensiones mínimas, húmedas tumbas en las que faltaba el aire al punto de afectar la irrigación sanguínea. Sin comida y sin agua. Visitados por ratas a las que decidían no comer porque prevalecía la necesidad de algún contacto con lo vivo. Constantemente castigados física y psicológicamente, trasladados para que perdiesen la noción de tiempo y espacio. Como no habían podido matarlos, buscaban volverlos locos, y así se los dijeron. Y para eso los fueron despojando de toda dignidad: cagar y mear tranquilos, por ejemplo. “Nos hicieron cagar once años esposados y encapuchados”, cae en la cuenta Rosencof en Memorias del calabozo.


Que es el libro en el que se basa la brillante, conmovedora, reveladora película de Alvaro Brechner. Un texto que puede recibir los mismos adjetivos, y que lleva más de treinta años desde su primera edición. El libro fue escrito por Rosencof y Fernández Huidobro como un largo diálogo que puede leerse con tonada uruguaya, un relato en primera persona del horror no exento de luminosos momentos de humor y de celebración. Capaz de transmitir el grado de complicidad, conocimiento e intimidad al que llegaron estos tres rehenes, sin poder dirigirse la palabra entre sí durante años. Comunicándose a través de los muros a golpes de nudillos, con un código que inventaron y perfeccionaron. Imponiéndose una meta y una batalla cotidiana: Resistir. Sobrevivir.


El libro fue pensado explícitamente con el fin de dejar testimonio de ese horror, y de ese sobrevivir. Es la historia de ellos tres y no de los otros seis —con los que se reencontrarán en el penal al final de la peregrinación, y que también lograrán sobrevivir, a excepción de Nepo, Adolfo Wasem, que muere ya en ese último año de presidio, después de haber pasado por lo peor— porque, como dicen los autores, es única e intransferible: cada quien vivió su propia historia, física y mental. Mujica no forma parte de la larga charla de Memorias del calabozo, pero leyó las pruebas e hizo comentarios, explican sus compañeros en el libro, “porque está muy ocupado con su tarea política”. Vaya. Después de vivir todo esto, estos tres hombres hicieron el Frente Amplio. Uno llegó a ser presidente de su país, el otro fue senador y ministro de Defensa, el tercero director de Cultura de la ciudad capital. Eso sí que es una película.


Pero no es allí donde se enfoca La noche de doce años. El film se mete –y mete al espectador–en ese viaje que está al borde de la condición humana, pero que es al mismo tiempo lo más intrínseco y profundo de ella. Pone en acto esa potencia absoluta y creadora que Cornelius Castoriadis postula como “imaginación radical”: el ser humano puede todo lo que quiere. Y lo quiere todo. Estos hombres quisieron lo imposible. Quisieron vivir. Para poder hacerlo, necesitaron inventarse la certeza, la firme convicción, de que tal utopía era posible. Y hurgar en la asombrosa materia de la que finalmente estamos hechos, como lo descubren algunos que viven situaciones límite como estos tupamaros, como revela la película y también el libro.


“Estábamos prendidos a la vida como la hiedra al muro. Prendidos de tal manera que disfrutábamos los menores indicios de una naturaleza que nos estaba vedada. El pelechaje de una arañita, la impresión fugaz de una abeja en el calabozo, el voceo lejano de un niño, eran grandes acontecimientos del día, que disfrutábamos con intensidad”, analiza Rosencof mientras charla con su amigo. Y así prendidos a la vida, los rehenes libran sus batallas: La obsesión por orinar y defecar “con autonomía táctica” los lleva a pelear a brazo partido por hacerse de “la lata”. O por defender ingeniosamente la pelela de plástico rosa que le trajo su madre en una visita, en el caso de Mujica. “Nos sacaban una vez por día al excusado. A veces, ninguna. Pero hay que reconocer que hubo días en que nos sacaron dos veces”, observa sin perder el humor Fernández Huidobro. “Era un acontecimiento. El día que nos sacaban de mañana y después de noche, uno volvía con la sensación de que había cambiado la situación política”, completa Rosencof.


Seguir este diálogo después de ver la película –todavía inmersa allí, en esa claustrofobia, ese naufragio mental sin embargo lúcido que traspasa la pantalla– ofrece una doble revelación. No se preocupe el lector, no voy a espoilear, solo cuento que hay momentos muy graciosos en la película, sobre todo los dedicados a mostrar cuán brutos eran los milicos (uruguayos). Una piensa que se trata de licencias humorístico poéticas, porque no, no puede haber pasado eso de ese modo. Pero sí. En el libro está contado tal cual, también con mucho humor (y tonada uruguaya). “Para los que vengan, lavemos los platos”, canta increíblemente Celia Pérez Cruz, en una de las escenas finales. Después de todo lo vivido, les avisan que los van a soltar cuando Fernández Huidobro está lavando los platos, ya en la “tranquilidad” del presidio. Pero él sigue fregando con esmero. ¿Y para qué los lava?, le pregunta el guardia. “Para los que vengan”, contesta él. “Yo saldría rajando”, corona el carcelero. Así pasó. Y está la pelela rosa (“la escupidera”, dicen ellos) en la que el Pepe logra sembrar y hacer florecer caléndulas, y con la que sale abrazado, por toda pertenencia en el mundo, el día final de su liberación. Y así pasó. Porque el ser humano puede todo lo que quiere. Y lo quiere todo.

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Se cayó el indulto otorgado al dictador Fujimori

Un juzgado anuló el indulto señalando que este perdón violaba las normas internacionales por tratarse de un condenado por crímenes de lesa humanidad. Tras conocer la noticia, Fujimori fue trasladado a una clínica.

El ex dictador Alberto Fujimori tendrá que volver a prisión, para cumplir su condena a 25 años, dictada en 2009 por cargos de secuestro y asesinato, y por varios casos de corrupción. Esto luego que se cayó el indulto que en diciembre pasado le diera el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski. Un juzgado lo anuló señalando que no se cumplieron los requisitos para un indulto humanitario por razones médicas como el que se otorgó, y que este perdón violaba las normas internacionales por tratarse de un condenado por crímenes de lesa humanidad. Esta medida se tomó luego que en junio la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que este indulto sea revisado por las autoridades judiciales peruanas. Conocida la noticia de la anulación del indulto, hasta la mansión de Fujimori, en uno de los barrios más exclusivos de la capital peruana, llegaron sus hijos y su abogado. También algunas decenas de sus seguidores. Luego de varias horas, el autócrata que gobernó entre 1990 y 2000 abandonó su residencia. Pero no fue a prisión, sino a una clínica. 

Fujimori, de 80 años, fue sacado de su casa en una ambulancia. En el trayecto a la clínica lo acompañó su hijo menor Kenji, quien había negociado con Kuczynski el indulto hoy anulado. Sus allegados señalaron que el ex dictador había quedado muy afectado al enterarse que deberá volver a prisión. Fujimori deberá ser internado en el cuartel policial de las afueras de Lima donde cumplía su sentencia, en una prisión VIP en la que era el único detenido, hasta que fue indultado en diciembre, para completar lo que le resta de su condena, de la que ha cumplido poco más de diez años.


Keiko, la hija del ex dictador que ahora encabeza el partido fujimorista, lloró ante cámaras al momento de ingresar a la casa de su padre poco después de conocida la noticia de la anulación del indulto, dijo que era el día más triste de su vida y habló de “odio y venganza” por la anulación del indulto. “Basta ya de persecución”, señaló, sollozando, repitiendo el conocido discurso que trata de desacreditar las demandas de justicia por las violaciones a los derechos humanos quejándose de una supuesta persecución. Los principales dirigentes del fujimorismo repitieron lo de “odio y venganza” y hablaron de “abuso judicial”. “Victimas hay muchas”, dijo la congresista fujimorista Luz Salgado, minimizando los crímenes del gobierno del cual ella formó parte. “No nos vamos a quedar tranquilos”, amenazó Salgado.


Desde otros sectores políticos y desde el lado de los familiares de las víctimas del régimen fujimorista elogiaron la anulación del indulto, recordaron los sustentados cuestionamientos a su carácter humanitario y las evidencias de su motivación política. Le respondieron al fujimorismo diciendo que la anulación del indulto no tenía nada que ver con la venganza o el odio, sino con la justicia y los derechos de las víctimas. En el Congreso legisladores fujimoristas mostraron carteles en los que se leía “No más odio” y mensajes similares, y las otras bancadas levantaron inscripciones como “No más impunidad”.


“Esta decisión de la Justicia de anular el indulto nos devuelve la tranquilidad y nos hace sentir respetados. Se necesita garantizar el derecho a la justicia de las víctimas y que se cumpla la condena de unos de los principales culpables de violaciones a los derechos humanos. El indulto humanitario no fue tal sino un negociado. Con esa decisión hemos recuperado la justicia que nos fue arrebatada con el indulto”, señaló Gisela Ortiz, hermana de una de las víctimas del fujimorismo.


Fujimori fue indultado en la noche de Navidad del año pasado por el entonces presidente Kuczynski, quien argumentó un supuesto mal estado de salud del ex mandatario para darle un perdón humanitario. Pero desde un comienzo quedó claro que lo de humanitario era una farsa para encubrir una negociación política entre Kuczynski y Kenji para canjear el indulto por una decena de votos de la bancada fujimorista controlados por el hijo del patriarca del clan Fujimori para salvar al entonces presidente de un pedido de destitución por corrupción por sus vínculos con la cuestionada constructora brasileña Odebrecht. Los votos de Kenji salvaron a Kuczynski. Tres días después llegó el indulto, que se dio en tiempo récord festinando trámites y con muchas irregularidades. Era el pago de Kuczynski por esos votos que evitaron su caída. Quedaba claro el pacto de impunidad para cambiar votos por el indulto. Pero el indulto ahondó la crisis del gobierno y tres meses después Kuczynski debió renunciar.


Ahora Keiko llora en público la anulación del indulto a su padre, pero cuando éste se dio se distanció de una medida que en ese momento no parecía querer, preocupada por su propio futuro política y el riesgo de que su hermano se fortalezca con la liberación del padre, que lo apoyaba abiertamente, y la desplace del liderazgo del fujimorismo. En ese momento, Keiko criticó duramente a Kenji por haber negociado con Kuczynski y poco después lo expulsó del partido fujimorista.


“El indulto fue perjudicial para el fujimorismo porque lo llevó a la división entre Keiko, que veía el indulto como un obstáculo para sus aspiraciones políticas, y Kenji, que quería el indulto como una prioridad. Ahora la anulación del indulto va a ahondar la división y desarticulación del fujimorismo. Esto va a perjudicar a Keiko, que ya está en una muy mala situación, con un rechazo que pasa el 80 por ciento”, le señaló a PáginaI12 el historiador y analista político Nelson Manrique.


Alberto Fujimori fue condenado por el asesinato de 15 personas, entre ellas un niño, durante una fiesta para recaudar fondos en una humilde vivienda de Barrios Altos en el centro de Lima en noviembre de 1991, y por el secuestro y ejecución de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta, ubicada en las afueras de la capital peruana, en julio de 1992. Ambos crímenes fueron cometidos por el llamado Grupo Colina, un destacamento del ejército que actuaba como un escuadrón de la muerte bajo las órdenes y protección del gobierno de Fujimori, quien fue condenado como autor mediato de estos crímenes. También fue sentenciado por varios cargos de corrupción.


Algunas decenas de personas fueron a la casa de Fujimori y a la clínica a darle su respaldo, mientras familiares de las víctimas del fujimorismo hicieron un plantón frente al Palacio de Justicia para respaldar la anulación del indulto.

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"El socialismo no puede estar peleado con la libertad"

El expresidente de Uruguay ha sido protagonista de la Mostra de Venecia por partida doble: es el centro del documental El Pepe, una vida suprema, de Emir Kusturica, y se ha llevado a la ficción su cautiverio en La noche de 12 años

 

Sin dejar de llenar de agua su mate, o mejor, sin dejar de pedir que uno de los asistentes de su delegación lo hiciera, el veterano político Pepe Mujica recorrió el domingo muchas de las salas nobles del mítico Palazzo del Casinò, la vetusta sede de la Mostra de Venecia. Él mismo lo reconocía al inicio de su entrevista con eldiario.es. En un festival de cine se sentía "como perro en cancha de bochas", y si seguimos el consejo que nos daba -buscar el significado de la expresión rioplantense- sabremos que para él hablar con expertos en cine no era precisamente cómodo. "He venido por la amistad que me une con Kusturica. Me dijo que si yo no venía, él tampoco. Y como se ha dedicado media vida al cine, me parecía injusto. Pero me voy esta misma tarde, voy a huir", decía con media sonrisa.


El cineasta bosnio, artífice de Gato negro, gato blanco, ha retratado la vida diaria y el pensamiento político de Mujica en El Pepe, una vida suprema, un documental que se ha proyectado en la Mostra. Además, el director uruguayo Álvaro Brechner ha presentado también en el festival La noche de 12 años, un retrato de su cautiverio, mucho antes de llegar a ser presidente de su país. En este caso se trata de una ficción, y quien le da vida es el actor español Antonio de la Torre. En definitiva Mujica, de 83, que fue de los Tupamaros a la cárcel y de ahí a la presidencia, ha sido la estrella del fin de semana en Venecia, y a su alrededor se han arremolinado los medios de comunicación más importantes del mundo. Para hablar de socialismo, de la situación de América Latina y, por supuesto, de sus películas.


¿Quiso que el documental fuera un escaparate de sus ideas políticas?
No, no tiene nada que ver. En el período en que se hizo yo era presidente, en un país en el que no hay reelección. Ya tengo 83 años, no soy un pibe. Mi porvenir hay que contarlo cortito. Y soy muy consciente de eso. No, no. Hace muchos años me habían hecho una película, la primera vez que salí como legislador la pasaron en el Festival de Berlín. No tiene nada que ver con la comunicación política. Creo que el cine es un arte, pero hay cosas bastante profundas que yo no las transmitiría jamás con imágenes. Soy antiguo. En principio era el verbo, y creo en la magia alada de las palabras.


En estos días México se encuentra en plena transición política. ¿Qué consejo le daría a López Obrador?
México lindo y querido. Es el país de América Latina que ha dado más asilo. En 1940 recibió un millón de españoles, y a nadie se le ocurrió hacer manifestaciones. Tuve muchos compatriotas que en los años de dictadura vivieron en México. Como dijo Porfirio, “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Tiene una frontera maldita por la que pasa de todo, menos la esperanza. Y ahora toca la coyuntura de un presidente raro del otro lado. Pero creo que hay que respaldar a ese Gobierno, que intenta resolver el problema del narcotráfico. México pone los muertos y la lana va por otro lado. Vaya papel. Yo pediría que tengan paciencia y que acompañen al Gobierno. El Gobierno no puede hacer magia, pero creo que México ha tenido una reacción, está buscando la salida. Ojalá que no pierdan la oportunidad.


Y más al sur, Brasil. ¿Qué opinión tiene de Lula?
Lula es un personaje. De vez en cuando surgen tipos muy del pueblerío. Hizo una carrera sindical y la gente lo quiere. Mucha gente. Sobre todo sectores humildes de población. La gente... yo no tengo duda de que tiene necesidad de creer. En Brasil mucha gente lo apoya, cada vez más, por las cosas que está implementando el Gobierno actual. Como una reacción. Por ejemplo por su tentativa de ir a un derecho laboral que es anterior a 1930. Entonces creo que las medidas que está tomando el Gobierno hacen que la gente esté a favor de Lula.

 

¿Le ha decepcionado el socialismo en ciertos países? ¿En Venezuela? ¿Los países soviéticos?
Eso nunca fue socialista, eso fue estatismo. Que no es lo mismo. El hombre tiene siglos de vivir en comunidad. La revolución neolítica tiene apenas 10.000 años y la revolución capitalista tiene 300 años. Antropológicamente somos gregarios, no podemos vivir sin sociedad. Lo que pasa es que se ha confundido socialismo con estatismo, y con imposición. Están más cerca algunos indígenas del socialismo que lo que pasó en la Alemania oriental. Tengo una concepción autogestionaria, no estatista. El socialismo no puede estar peleado con la libertad.


¿Por qué cree que se ha convertido en un símbolo?

No soy yo, es la necesidad de la gente, que no tiene símbolos, no tiene cosa en qué creer. No tengo la culpa. Me agarran a mí como chivo expiatorio, porque los seres humanos somos utópicos. Necesitamos creer en algo. Y el tiempo moderno no nos deja creer en nada. Entonces aparece un símbolo y la gente... Yo no soy otra cosa que un viejo sencillo y sobrio, y planteo la sobriedad en la vida como bandera para concebir la libertad. Si tengo mucho compromiso económico tengo que vivir trabajando por la exigencia económica y no me queda tiempo para vivir. Si soy sobrio, vivo con lo justo y me queda tiempo para hacer las cosas que a mí me gustan. Que no son negocios. Hay que tener tiempo para los afectos, para las relaciones personales. La vida se nos va. No tiene sentido gastar la vida pagando cuentas, llenándose de cosas. No puedo arreglar el mundo, pero le puedo decir a los jóvenes que tienen la libertad en la cabeza, que no se dejen arrastrar. ¿Por qué? Porque viví muchos años preso, y el día que me ponían un colchón estaba contento. Y llegué a la conclusión de que las cosas fundamentales son muy pocas.


Vídeo El Pepe, una vida suprema en Venecia 75 - LOFT CINEMA

 

Por David Martos
El diario

@david_martos

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El director Emir Kusturica (izquierda) y el expresidente uruguayo José Mujica durante el rodaje de 'El Pepe, una vida suprema'

El expresidente de Uruguay protagoniza en el festival de Venecia un documental y una película sobre su larga estancia en la cárcel

Las ratas siempre llegaban a la misma hora, sobre la una de la madrugada. Visitaban la celda cada noche, con idéntica misión: cazar migas. Aunque al prisionero José Mujica le servía para sentirse menos solo. Y agarrarse al contacto con la realidad. “Ahí tenías una referencia. Otra era el cambio de guardia. Se va generando el oficio de ser preso”, recuerda Mujica (Montevideo, 1935), sentado en el elegante sofá de un hotel y un festival donde parece un intruso y sin embargo es protagonista.

Insiste en que no presenta“nada”, pero lo cierto es que dos películas de La Mostra hablan de él: La noche de 12 años, del uruguayo Álvaro Brechner –en la sección Horizontes, y con coproducción española–, recrea su odisea como preso político, detenido en 1972 por pertenecer a la guerrilla de los Tupamaros, y liberado solo en 1985. El Pepe, una vida suprema, de Emir Kusturica, es un documental sobre el expresidente de Uruguay y aquella manera de ser y pensar que ha conquistado a su país y al mundo entero. Venecia también le ha coronado como una de sus estrellas. Aunque él dice que más bien es “estrellado”.


El director serbio debe de conocer bien a su amigo. Así que le chantajeó: “Si no vienes a Venecia a una rueda de prensa, yo tampoco voy”. Mujica dice que para no ofenderlo, y como agradecimiento hacia ambas películas, asumió un largo viaje que cada vez le cuesta más y le gusta menos. En un encuentro con la prensa española, mira adelante y atrás, a la política y al cine, a Europa y América Latina. Con humor –“un arma defensiva brutal”–, citando a poetas y matizando siempre al final, como quitándose importancia. “Bueno, así lo veo yo”. A lo Mujica.


“Después de la pena de muerte, la soledad es uno de los castigos más duros”, defiende. Con ella se pasó desde los 37 años hasta los 50. Sufrió torturas, comió jabón, perdió los dientes, por las palizas, y a menudo la lucidez. A todo aquello, ahora lo llama “peripecia”. “Eso que nos pasó a nosotros es liviano. Hay muchísimos que quedan por el camino”, agrega. No tiene muy claro cómo sobrevivió, pero sí alguna hipótesis: “Cada uno se agarra a una canaleta. Cuando fui muy joven leí mucho. Y en esos años de soledad rumié. Repensar cosas y darle vueltas no es lo mismo que leer, es reconstruir. Creo que el hombre aprende mucho más de la adversidad, siempre que no lo destruya, que de la bonanza”.


Entre otras lecciones, Mujica sacó que la venganza de nada sirve: “No sé si perdono. Pero la naturaleza nos puso los ojos hacia adelante, y hay cuentas que nadie paga, ni se debe intentar cobrarlas”. Fiel a ello, solo vio La noche de 12 añosuna vez –no participó en el estreno en el festival, donde fue largamente aplaudida–. Mejor no “remover los sentires” que le evoca hacia su madre, los soldados, sus otros compañeros encarcelados y aquellos que ya no están.


Tanto aislamiento también forjó parte de quién es hoy. “Cuando tenía un colchón estaba contento. O una taza de agua. O si podía orinar. Descubrí que nos hacemos unos líos bárbaros por nada”, asevera. Y cita un estudio que sostiene que, a partir de ciertos niveles, las subidas del PIB ya no incrementan la felicidad: “Parecería que la sentimos cuando arreglamos cuestiones básicas; después, ni bola”.


El poder y el estilo


“Cuando era joven pensaba que la lucha era por el poder. Ahora veo que la historia de los luchadores sociales y políticos es un montón de cristales rotos, de los cuales van quedando pedacitos: las ochos horas, los derechos laborales, la jubilación… me siento hermano de todo eso”, explica Mujica. Durante su presidencia, entre otras cosas, legalizó el matrimonio homosexual y la marihuana, despenalizó el aborto, y declaró la guerra a la pobreza y la indigencia. Aunque la oposición le acusó en algunas ocasiones de vaciar sus palabras ecologistas o anticapitalistas con decisiones en el sentido contrario. De sus mandatos, él subraya “agujeros” y sueños no cumplidos. “Habría que nombrar al jefe de los bomberos. El presidente es un apagador de fuegos”, afirma.


También renunció a la mansión presidencial y al 90% de su sueldo. Y se quedó en su casa de toda la vida, con su mujer, la política y exguerrillera Lucía Topolansky, y su adorada perra Manuela. El reciente fallecimiento del animal le hizo reflexionar sobre la muerte. Y tal vez de ahí venga el adiós su escaño en el Senado: “A veces sentís que estás haciendo un papel que ya no te motiva. Estás estorbando, como un árbol viejo que no deja ver los que hay abajo”.


Si ha dejado atrás la política activa, hablar de ella aún enciende su pasión. Preguntado por las crisis en Venezuela y Nicaragua, responde: “En América pasan cosas que también ocurren en Europa. Pero aquí las disimulan bien. A la Wolkswagen le meten una multa de 7.000 millones de dólares y no hay nadie preso, siguen andando fenómeno. No me vengan con que América está llena de defectos y Europa es correctísima. No estoy defendiendo la deformación que tenemos, digo que está presente en el mundo que vivimos”. Y ante una pregunta sobre el auge del populismo, pone en duda la propia cuestión: “Esa palabra no la utilizo porque la usan para un barrido y un fregado. Son populistas en Nicaragua, y los que votan en Alemania por la derecha medio neonazis. Entonces, es cualquier cosa. Yo saco esta conclusión: todo lo que molesta, con lo que no se está de acuerdo, es populista”.


Partidario de la UE


Mujica sí apoya con convicción el proyecto de la Unión Europea, pese a sus “defectos”: “El ser humano es el único bicho que tropieza con las mismas piedras. Los últimos mil años Europa vivió en guerra y ahora parecen olvidarlo. Ya me gustaría tener algo así en América Latina”. Y de España sostiene que tiene “varios problemas con la memoria”, y que pervive su eterna contradicción entre el país de “charanga y pandereta” y el de “rabia e ira”. “La España feudal aún está muy fuerte”, remata. Y respecto a las turbulencias con Cataluña, asegura: “El nacionalismo de los chicos es algo bueno porque sirve para formar carácter e identidad. Pero cuando se exacerba se transforma en peligroso. Ahora bien: una cosa es el nacionalismo de un país chico y otra el de uno grande y de terror para los vecinos”.


La última pregunta indaga en la huella de Mujica, a sus 83 años. Él le resta importancia: “¿Qué es el legado de un tipo en el universo? Somos menos que un piojo. El legado es haber vivido al mango, con aciertos y con errores. Triunfar no es tener plata, es levantarse cada vez que uno se cae”. A escasos kilómetros, la alfombra roja de Venecia prepara otro desfile de estrellas. A saber cuántas están de acuerdo con el estrellado.

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Carta a mi hermano, prisionero y perseguido político por el Estado colombiano, tras su recaptura irregular

Este 26 de agosto leí una frase que me alegró el corazón: “hace mucho no sabía lo que se sentía ser tan feliz”. Eso me escribió nuestra hermana tras saber que una juez había ordenado dejarte libre, a ti, al ser más extraordinario que la vida me regaló para crecer y aprender juntos. Y era verdad, hace tanto no podíamos decir que fuéramos realmente felices desde que la injusticia y la arbitrariedad se cernió sobre nuestras vidas desde hace ya más de un año. Ese viernes, a todos nos llegó un soplo inesperado de vida cuando sentimos que por fin una juez de la República, una funcionaria del Estado, actuaba en derecho y respetando el debido proceso, respetando tus derechos y los de todos ustedes. Su decisión, muy al contrario de lo que hemos vivido con otros jueces de garantías y de segunda instancia, no estuvo guiada por lecturas amañadas de la ley, por una interpretación sui géneris de la Constitución para permitir que los derechos fundamentales queden suspendidos para ustedes al antojo de una Fiscalía y una policía que quieren mostrarse como las más eficientes y transparentes del mundo, para tapar con mentiras y presiones la corrupción y los carteles que las atraviesan y que ya han llevado a varios de sus funcionarios, que de manzanas podridas no tienen ni el corazón, a la cárcel y hasta la extradición (solicitada por las mismas personas investigadas para que no las asesinen). Y ahora, hoy que debía ser un día maravilloso, lleno de reencuentros, de abrazos en la inmensidad de la libertad, nos encontramos sumidas en la tristeza y en la ira que desata la injusticia y el odio incomprensible. Hoy no pudiste tomarte un buen tinto que te estaba esperando, cargado de amor, en tu casa. Hoy no pudiste ir a reencontrarte con quienes te amamos. Hoy, después de que te dejaran libre, al mismo tiempo, sin que hubieras podido caminar sin tener a un policía al lado custodiándote, te capturaron de nuevo. Y otra vez comienzan las mentiras descaradas y los abusos. Y otra vez estamos unidas, todas sus familias, buscando las fuerzas entre todos. Porque cuando una empieza a desfallecer, a sentir ganas de llorar para nunca más parar, ahí está esa madre, esa hermana, ese padre o ese hermano de uno de tus amigos o de tus amigas para decirnos que entre todos podemos crear la fuerza cuando se nos está agotando. 

Tienes que saber que afuera nos mantenemos en pie por el amor que les tenemos, porque la certeza de que no vamos a permitir que las mentiras del Estado y su poder represor nos aplasten, nos mantiene en pie. Nos lo hemos dicho, abrazándonos bien fuerte, que no dejaremos de luchar con dignidad hasta que sean libres y su inocencia quede más que demostrada. Y así vamos, luchando contra esta realidad injusta que hace que la tristeza que nos carcome se tenga que enfrentar a la alegría y la fuerza que no desfallecen, que no se apagan y que, al contrario, se van haciendo más fuertes ante cada monstruosidad y atropello que cometen contra ustedes. Además, como dice la canción, “bestia triste es bestia mansa”. Así que, para nuestra fortuna, la tristeza no se ha apoderado de nosotras ni de ustedes.


Yo hoy maldigo, maldigo a quienes les están haciendo esto, a quienes para mostrar resultados se llevan por delante a personas inocentes, maldigo a quienes con tal de mantener sus puestos y su prestigio, los condenan al encierro, inventan mentiras y las presentan como pruebas que anuncian con bombos y platillos para luego nunca más hablar de ellas porque no las tienen y no las pueden mostrar. Pero qué más da. Ellos, con su odio infinito y teniendo por única preocupación el mantenimiento de su poder nauseabundo (e incluso de las migajas de ese poder que es lo que muchos de ellos tienen), no saben que no pueden dejarlos vacíos y vacías como quieren. Nadie les puede arrebatar el amor porque ahora lo sabemos como quizás nunca antes: nos sabemos vivas porque tenemos la certeza del amor.


Para quienes sin saber ni qué están diciendo afirman que su libertad sería una aberración de la justicia les decimos: aberrante es que haya un Estado que condena a sus ciudadanos inocentes al encierro, a una batalla constante para no desparecer en vida, que tiene como modus operandi privilegiado para desquitarse de quienes dicen no estar de acuerdo con su gobierno para unos pocos (poquísimos) el mandarlos a la cárcel y acusarlos con mentiras, que al saber que pueden ser libres porque es su derecho crean otro montaje y salen corriendo para que un juez les vuelva a dictar orden de captura. ¿Cómo se puede llamar al hecho de que el viernes les digan que son libres y que después de dejarlos en libertad los capturen en la puerta de la cárcel por un proceso que apareció mágicamente un día después de la decisión de la juez? ¿Que los estén procesando ahora por hechos -de los que nunca nos habían dicho nada- que supuestamente pasaron en febrero de este año en Medellín, cuando ustedes ya estaban en la cárcel en Bogotá? Montaje y crueldad. Ya no es solo que se inventen procesos y pruebas, sino que no están dispuestos a permitirnos sentir, ni un día, la tranquilidad de saber que no estamos luchando por demostrar su inocencia frente a un monstruo al que le importa un bledo la ley, aunque la usa todo el tiempo a su acomodo. Eso demuestra la bajeza y la suciedad con la que actúa el Estado y la miserableza que impulsa a algunos de sus funcionarios que no están dispuestos a permitir que nadie cuestione el orden que quieren imponer cueste lo que les cueste. ¿Por qué lo hacen? Algún día lo sabremos. ¿A quién encubren? Algún día lo sabremos. No vamos a desfallecer en esta búsqueda y en esta batalla. Pero no, que lo tengan claro, justicia no es encerrar a alguien para pasarlo por la picota pública (y por la Picota, que ya fue tu caso) por algo que no han hecho. Eso se llama, muy al contrario, maldad, infamia. Y la justicia, en cambio, pasará en este caso por que algún día todas y todos ustedes recobren la libertad, el Estado deje de pisotear sus derechos y haga lo que en realidad tiene que hacer que es buscar y encontrar a los verdaderos responsables de los hechos por los que las y los acusan, y no por montar procesos y pruebas para dar la sensación de que en el país todo anda muy bien. Hoy lo escuchaba de tu voz y no puede ser más cierto: nadie en este mundo más que nosotras quiere que la verdad de este caso salga a la luz porque ese día ustedes dejarán de ser tratados y tratadas como culpables por algo que no hicieron y se sabrá quiénes fueron los verdaderos responsables.


Palomita verte quiero… Y sé que nos veremos libres, volveremos a ser libres y en ese momento sí que volveremos a ser felices, enteramente felices. Por lo pronto, nos resguardamos en la alegría que nos produce el sabernos juntos, fortalecidos, unidos, dignos y, sobre todo, amados. No duden ni un instante del amor que les rodea porque es ese amor el que nos mueve a no callar, a correr, a gritar que inocentes son y libres les necesitamos.

 

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LA ONU ratificó el derecho de Lula a ser candidato del PT

Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo una victoria de proporciones en Naciones Unidas (ONU) donde fue defendido su derecho a ser candidato a la Presidencia en las elecciones del 7 de octubre. El Comité de Derechos Humanos del organismo multilateral demandó que el Estado brasileño deje sin efecto las resoluciones que impiden al detenido dar entrevistas, grabar spots de campaña y participar en debates televisivos con los otros postulantes. “Esta medida cautelar de la ONU llegó en un momento muy oportuno, fue una medida muy positiva”, declaró a PaginaI12 la abogada Valeska Teixeira Zanin Martins, defensora de Lula. 

La noticia generada en la sede de la ONU en Ginebra llegó a media mañana a Brasilia. A primeras horas de la tarde ganó contornos de un conflicto diplomático porque el gobierno la definió como una “una intromisión” carente de “relevancia jurídica”. Teixeira Zanin Martins desmintió la tesis oficial, al sostener que “el Estado tiene que acatar esta medida cautelar porque es signatario desde 1992 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de la ONU”, reforzado en 2009 a través de un Decreto Legislativo 311 en el que se comprometió a acatar sus determinaciones.


Lula está arrestado desde el 7 de abril en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba por determinación del juez Sergio Moro, responsable de Lava Jato.


“El presidente Lula ha sido víctima de todo tipo de atropellos, de vicios groseros por parte de un juez que se condujo con falta de imparcialidad y motivaciones políticas”, planteó la abogada que ubicó esta resolución de la ONU en el contexto de la “perplejidad” que hay en la comunidad internacional frente a la situación a la que “ha sido sometido el presidente (Lula), un hombre inocente contra quien no hay ninguna prueba”.


A pesar de su aislamiento , por estar encerrado en una celda en solitario, el político ha recogido muestras de respaldo internacional, que van desde el papa Francisco al expresidente francés Francois Hollande, incluyendo al premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, que lo visitó el jueves, el intelectual estadounidense Noam Chomsky y la ex presidenta Michelle Bachelet. Precisamente la socialista Bachelet acaba de ser elegida como alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, novedad que puede fortalecer la posición del detenido.


El miércoles pasado el Partido de los Trabajadores presentó ante el Tribunal Superior Electoral la candidatura de Lula a la presidencia y Fernando Haddad a la vice. El mismo miércoles, con una premura evidente, la procuradora general de la República solicitó la impugnación alegando que el candidato violó la Ley de la Ficha Limpia.


Hasta ayer ya hubo siete pedidos de impugnación. Uno de ellos lo firmó el candidato y capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL) y otro el actor porno, también retirado de esa profesión, Alexandre Frota. Bolsonaro se fotografió ayer entre policías con los dedos en forma de pistola, repitiendo su estilo de candidato mano dura y aprovechó el evento para tildar a Lula de delincuente.


Paralelamente, esta semana los fiscales de la causa Lava Jato exigieron que el detenido no reciba visitas de dirigentes políticos y que se refuercen las medidas de enclaustramiento. El planteo de los fiscales desconoce que Lula, como todo ciudadano privado de su libertad, mantiene sus derechos políticos. Como el de disputar la Presidencia.


¿En términos prácticos qué implica esta medida del Comité de la ONU?, le preguntó este diario a Teixeira Zanin Martins. “Significa que el Estado brasileño tiene que garantizarle a Lula que puede competir en las elecciones en un pie de igualdad con sus adversario. Por ejemplo, que esta noche (del viernes) pueda participar a través de videoconferencia o de teléfono en el debate que realiza la Rede TV, y que no se lo excluya como sucedió la semana pasada en el debate de Bandeirantes”, explicó la abogada. Ella integra el equipo encabezado por el australiano Geoffrey Robertson, quien ya fue defensor de Julian Assange y participó en un proceso contra el dictador Augusto Pinochet. Ese equipo de letrados presentó en julio 2016 una denuncia ante el Comité de la ONU.


Los portales de noticias de los medios grandes se habían desentendido del tema hasta que el Ministerio de Relaciones Exteriores divulgó un comunicado de tono enérgico, según los cánones diplomáticos. “Brasil es un fiel cumplidor del Pacto de los Derechos Civiles y Políticos”, dice la nota oficial en la que se aseguró el respeto a la “amplia defensa” de que gozan todos los ciudadanos. En el comunicado se relativiza el efecto jurídico del pronunciamiento de la ONU. Un punto de vista con el que discrepó la vicepresidenta del Comité de Derechos Humanos, Sarah Cleveland, para quien el gobierno de Brasil “está obligado a acatar” la decisión. El caso es que la campaña ganó un relieve internacional inconveniente para el gobierno. Del que posiblemente habrá más repercusiones en los próximos días cuando se podrían sumar nuevas objeciones al cautiverio del candidato que, pese a su encierro, sigue ubicado en primer lugar de todos los sondeos.

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