Un millar de presos palestinos desafían a Israel con una huelga de hambre

Maruan Barguti, líder de la Segunda Intifada, encabeza la protesta contra las condiciones de detención


Una masiva protesta de prisioneros palestinos contra las condiciones de detención en las cárceles israelíes ha marcado este lunes el primer capítulo de la conmoración de 50º aniversario de la ocupación. La huelga de hambre indefinida ha sido convocada por Maruan Barguti, dirigente del partido nacionalista Fatah que encabezó la Segunda Intifada (2000-2005) y que desde hace 15 años cumple condena a perpetuidad. Portavoces oficiales palestinos elevaron hasta 1.500 el número de reclusos que secundaron el ayuno voluntario, en tanto que el servicio de instituciones penitenciarias israelí limitó a 1.100la cifra de internos que se habían adherido a la huelga en ocho prisiones.


Desde el penal de Hadarim, en el centro de Israel, Maruan Barguti, de 57 años, aseguraba en una tribuna publicada este lunes por The New York Times que la huelga de hambre tiene como objetivo “poner fin a los abusos en los centros penitenciarios”. “Israel ha establecido un apartheid judicial que garantiza la impunidad para los israelíes que han cometido delitos contra los palestinos y que criminaliza la presencia de la resistencia palestina”, asevera Barguti, al que las encuestas palestinas colocan en primer lugar en la carrera para suceder a Mahamud Abbas, de 82 años, como presidente de la Autoridad Palestina. “Los prisioneros sufren torturas, tratos degradantes e inhumanos y falta de asistencia médica, algunos han muerto durante su detención”, acusaba el dirigente de Fatah en el artículo.


En prisiones situadas en el Estado hebreo y en centros de detención localizados en Cisjordania, territorio ocupado militarmente desde 1967, están ingresados en la actualidad unos 6.500 palestinos, en los que se incluyen 300 menores de edad, 62 mujeres y 13 diputados del Consejo Legislativo. Entre los detenidos hay 23 enfermos en estado terminal, según organizaciones de apoyo a los internos. El presidente Abbas apeló a través de un comunicado a la comunidad internacional a "salvar la vida de los presos palestinos en las cárceles israelíes".


Medio millar de prisioneros se hallan sometidos además al llamado régimen de detención administrativa, sin acusación formal y que puede prolongarse de forma indefinida. La población penitenciaria palestina bajo custodia de Israel ha aumentado notablemente desde octubre de 2015, cuando estalló una ola de violencia que ha provocado unas 10.000 detenciones en la que ha sido denominada Intifada de los cuchillos o de los lobos solitarios.


Este dirigente de Fatah, el principal partido de la Organización para la LIberación de Palestina, es el político más valorado por los ciudadanos, que le consideran el Nelson Mandela de la causa palestina y le apoyan como futuro líder de un Estado independiente. Para Israel –que considera a Barguti como jefe del Tanzim, el brazo armado del Fatah– se trata solo de un preso de máxima seguridad, condenado a cinco cadenas perpetuas más 40 años de cárcel por terrorismo.
El servicio de instituciones penitenciarias israelí ha empezado a sancionará con medidas disciplinarias, como traslados de galería, a los presos que secundan la protesta. “Los huelguistas afrontarán graves consecuencias por participar en actividades ilegales”, rezaba un comunicado del organismo. El ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, ha ordenado que las fuerzas antidisturbios se sitúen en estado de alerta ante los recintos de las prisiones.


El titular del departamento responsable de la policía ha solicitado también al Ejército que instale un hospital de campaña cerca del penal de Ketziot, en el desierto del Negev, para atender a los internos que requieran cuidados médicos. El Gobierno quiere evitar que los reclusos ingresen en centros sanitarios públicos, donde los médicos se niegan a aplicar la legislación que permite desde 2015 alimentar a la fuerza a los huelguistas de hambre cuya vida esté en peligro.
El ministro de Seguridad Interior cree además que la protesta “está motivada por la política interna palestina”, y es interpretada como un movimiento táctico de Barguti para ganar protagonismo en la sociedad palestina. En función de la evolución y duración de la huelga de hambre, el analista de seguridad del diario Haartez Amos Harel alerta ante una eventual escalada de violencia como la que precedió a la guerra de Gaza de 2014, precisamente en el marco de una protesta de presos.


“La huelga que encabeza Barguti plantea demandas sobre las condiciones penitenciarias que no son razonables”, advirtió Erdan. La lista de reivindicaciones de los presos incluye la suspensión de las detenciones administrativas y del internamiento en celdas de aislamiento; la instalación de una cabina de teléfono y de televisión árabe vía satélite en cada galería de los penales, y un incremento de las visitas de familiares.


Amnistía Internacional recuerda a Israel que trasladar presos fuera de un territorio ocupado viola la Cuarta Convención de Ginebra sobre derecho de guerra. Las restricciones que sufren la mayoría de los palestinos para poder viajar a Israel desde Gaza y Cisjordania impiden en muchas ocasiones que los detenidos mantengan el contacto con sus familias.
Miles de palestinos se manifestaron por la tarde en Gaza y Cisjordania para conmemorar el Día del Preso, en recuerdo de los 850.000 palestinos que han pasado por cárceles controladas por Israel durante el último medio siglo de ocupación. Se trata de un 40% de los hombres adultos, de una quinta parte de la población de Palestina.

 

Por Juan Carlos Sanz
Corresponsal en Oriente Próximo
Jerusalén 17 ABR 2017 - 13:33 COT

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La ilusión de la medicina correccional

En el inframundo de las prisiones de Estados Unidos, hay que deshacerse de todas las suposiciones médicas que uno trae del llamado mundo libre.


Hemos sido condicionados a ver a las enfermeras como dulces fuentes de consuelo y a los doctores como personas dedicadas a curar a los enfermos y aliviar nuestro dolor.


En prisión, nuevas reglas rigen la medicina y la atención médica.


Aquí el dinero manda. Las personas enfermas son prácticamente ignoradas.


Esto puede parecer severo, pero les aseguro que la realidad es aún más severa.


Hace poco escribí sobre un abogado autodidacta en prisión que se llama Dennis ‘Solo’ McKeithan y su batalla para recibir tratamiento para el doloroso trastorno nervioso conocido como culebrilla.


Mientras leí la transcripción del proceso, encontré los notables comentarios y preguntas del juez instructivos.
Él preguntó esencialmente si la empresa contratada por el Departamento de Correcciones (DOC) para proporcionar atención médica tendría un conflicto, porque como una empresa privada, sus intereses eran ganar dinero al negarse a proveer los medicamentos que los presos necesitaban. El testigo negó la sugerencia, pero el juez había tocado un nervio.
Desde el año 2015 hasta la fecha, mis abogados y yo hemos estado exigiendo un tratamiento verdadero para mi infección de Hepatitis C.


Inicialmente el DOC presentó una falsa declaración jurada para justificar que un magistrado federal desechara mi demanda. El DOC argumentó que mi Hepatitis iba bien, que podría durar años sin tratamiento.


Un juez federal no estaba de acuerdo con esto y celebró una audiencia que demostró la falsedad de la declaración jurada. Unos meses después, el mismo juez declaró que el protocolo del DOC era anti-constitucional.


El DOC respondió que mi Hepatitis C estaba en un nivel bajo. De nuevo, el juez discrepó, declaró anti-constitucional el protocolo por segunda vez y ordenó mi tratamiento.


El DOC esencialmente hizo caso omiso del dictamen durante casi dos meses.


A principios de esta semana, me hicieron análisis adicionales. Los resultados acaban de llegar.


No sólo tengo Hepatitis C muy avanzada, sino también cirrosis del hígado, llamado F4, porque el DOC no quería gastar el dinero para tratar mi infección. El DOC dijo que le costaría seis cientos millones de dólares.


A mí solo me puede costar la vida.


Desde la nación encarcelada soy Mumia Abu-Jamal.


–©’17maj 31 de marzo de 2017 Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org Texto circulado por Fatirah Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Traducción [email protected] de Mumia, México


Fuente:http://amigosdemumiamx.wordpress.com/2017/04/06/la-ilusion-de-la-medicina-correccional/



Filadelfia: Por la libertad de Mumia Abu-Jamal, llaman a llenar el tribunal y las calles el 24 de abril.


Mumia es inocente. Fue incriminado. ¡Ya basta con 35 años en prisión!


El 24 de abril, el cumpleaños de Mumia, habrá una audiencia sobre su petición de Apelación de Remedio Post-Condena (PCRA) en el tribunal estatal de Pensilvania. El propósito es derogar todas las decisiones de la Suprema Corte estatal desde 1995 hasta 2008, las cuales le negaron libertad a pesar de evidencia que demuestra que la policía y la fiscalía de Filadelfia fabricaron las “pruebas” de su culpabilidad y suprimieron la evidencia de su inocencia.


Esta impugnación jurídica se basa en la reciente decisión de la Suprema Corte federal de Estados Unidos en el caso Williams vs Pensilvania, la cual establece que el juez en una apelación no puede participar en un caso en el cual él anteriormente tenía un papel personal en una importante decisión procesal.


Ronald Castille era el Fiscal de la ciudad de Filadelfia responsable por oponerse a la apelación de Mumia en 1989 de su condena de culpabilidad y su sentencia de muerte (de 1982). Después de ser elegido como juez de la Suprema Corte de Pensilvania en 1994, Castille falló en contra de Mumia en todos los casos que criticaron las acciones de la Fiscalía de Filadelfia que él encabezó.


En su campaña para ser elegido como juez de la Suprema Corte estatal de Pensilvania, Castille alardeó de que 45 hombres, incluyendo a Mumia, fueron sentenciados a muerte por su Fiscalía y que su campaña fue financiada por la Orden Fraternal de la Policía (FOP), la cual lo nombró “Hombre del Año”.


¡Llamamos a la liberación inmediata de Mumia Abu-Jamal de la prisión!


Traducción: [email protected] de Mumia de México

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Viernes, 24 Febrero 2017 06:38

Monarquía desgastada

Monarquía desgastada

Los recientes 12 años han sido los más críticos para la monarquía española desde que en 1969 el dictador Francisco Franco designó como su sucesor en la jefatura de Estado a Juan Carlos de Borbón. Y sobran razones, porque en lo que va de este nuevo siglo la figura de la monarquía ha sufrido enorme desgaste.


Todo comenzó en 2005, al divulgarse los negocios que, a la sombra del poder que daba ser el yerno preferido del rey Juan Carlos, realizaba el que fue un deportista popular y de buena presencia física: Iñaki Urdangarin. En unos cuantos años, y a través de un instituto, el Nóos, presuntamente sin fines de lucro, se hizo de contratos que le dejaron ganancias millonarias en euros. De la directiva de tal institución formaba parte su esposa, la infanta Cristina. Denunciado el caso ante la justicia, ésta descubrió las formas utilizadas por el yerno a través de Nóos para hacerse de dinero público.


A este desgaste se sumó en 2012 la fractura de la cadera que sufrió el rey cuando estaba en África cazando elefantes. Lo acompañaba su novia del momento. El viaje lo financió uno de sus amigos árabes, muy rico. Los medios aprovecharon el caso para exhibir otras infidelidades del monarca y la virtual separación de su esposa, la reina Sofía. Igualmente se puso en duda el origen de su cuantiosa fortuna.


No tuvo entonces Juan Carlos otra alternativa que ceder la corona a su hijo Felipe, quien carga desde 2014 con el desprestigio que rodea a la monarquía y, de paso, los escándalos de corrupción protagonizados por relevantes figuras del Partido Popular, que incluyen al presidente Mariano Rajoy.


Pero el cambio de monarca no sigificó el fin del juicio contra Urdangarin y su esposa por diversos delitos, entre ellos evasión fiscal. Aunque a ambos se les retiraron los títulos nobiliarios y fueron marginados de los actos oficiales, la infanta siguió protegida salarialmente con cargos en trasnacionales españolas.


Lo que no pudo evitar fue presentarse ante la instancia judicial que la acusaba como corresponsable de los negocios hechos por su esposo a través del Instituto Nóos. Por primera vez un integrante de la monarquía fue obligado a sentarse en el banquillo de los acusados. Allí, Cristina dijo estar convencida de la inocencia de su marido y desconocer los malos manejos en Nóos y que la culpa de lo que pasó era de otros. Sin embargo, tuvo que pagar casi 700 mil dólares por ser presunta beneficiaria de la evasión fiscal de su esposo.


Hace una semana, finalmente se dictó sentencia: Cristina, inocente. A Iñaki, 6 años y 3 meses de cárcel, pero no ingresará a ella. Lo dejan en libertad provisional. Se irá a vivir a Suiza con la infanta. Se cumplió así lo que la mayoría de los españoles creyó siempre: la justicia es ciega, pero no con los integrantes de la monarquía.

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“EE.UU. tiene las manos húmedas de sangre”

El presunto autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York, el pakistaní Khalid Sheikh Mohammed, escribió hace dos años una carta al entonces presidente Barack Obama en la que acusa a Estados Unidos por los ataques terroristas.


En la carta publicada ayer por el diario Miami Herald, Mohammed afirma que los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono fueron una respuesta a la política exterior de Estados Unidos. “No fuimos nosotros quienes empezamos la guerra contra ustedes el 11 de septiembre. Fueron ustedes y los dictadores en su país”, escribió Mohammed, quien se encuentra detenido en la cárcel de Guantánamo, en Cuba. Los ataques fueron una “reacción natural” contra la “política destructiva” de Estados Unidos en Cercano Oriente, según analiza.


Según el diario, el presunto terrorista escribió la carta en enero del 2015, pero llegó a manos de Obama recién al final de su mandato presidencial. Mohammed fue el número tres de la red terrorista Al Qaeda y es considerado el ideólogo de los atentados del 2001. Él mismo admitió una participación. El proceso contra Mohammed está paralizado desde hace años y se encuentra en etapa preliminar.


En la carta, asegura que no tiene ningún problema de permanecer en prisión por el resto de su vida. “Y si su Tribunal me condena a muerte, voy a ser aún más feliz de encontrarme con Alá y los profetas y volver a ver al jeque Osama bin Laden y a mis mejores amigos que ustedes han matado injustamente en todo el mundo”, señala.


El ciudadano paquistaní nacido en Kuwait, de etnia baluch, enumera una larga lista de intervenciones en ultramar de Estados Unidos, desde Irak e Irán hasta Vietnam e Hiroshima, para justificar el ataque terrorista en suelo estadounidense. Pero se centra particularmente en la causa de los palestinos, destaca el sufrimiento de los civiles y acusa a Obama de estar en deuda con intereses, principalmente con Israel y “los judíos ocupantes”. Israel obtiene 39 menciones mientras Osama bin Laden recibe una docena, incluyendo una culpabilización a Obama por la misión que cazó y mató al fundador del movimiento al Qaida para los ataques del 11 de septiembre.


Mohammed ridiculiza a Obama y escribe: “Es un abogado inteligente, bien familiarizado con los derechos humanos, que puede matar a su enemigo sin juicio y lanzar su cadáver al mar en lugar de darlo a su familia o respetarlo lo suficiente como un ser humano para enterrarlo”. “El ex jefe de operaciones de Al Qaeda escribió la carta en el contexto de la violencia en Gaza y en los territorios ocupados”, dijo David Nevin, el abogado defensor en la causa de pena de muerte de Mohammed. Él lo llamó el motivo principal para la redacción de la carta y se negó a decir si el cliente o su personal legal lo escribió. Por su parte, el abogado militar de Mohammed, Derek Poteet aseguró: “Está molesto con la política exterior de Estados Unidos y claramente percibe que Estados Unidos ha firmado un cheque en blanco con Israel”, dijo Poteet. En el primer párrafo de la carta Mohammed le dice a Obama: “Sus manos todavía están húmedas con la sangre de nuestros hermanos y hermanas y niños que murieron en Gaza”.

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'Imperial Dreams': ser negro, pobre y expresidiario en Estados Unidos

Que el racismo no es sólo cuestión de piel es algo que bien saben en países como Estados Unidos. La superpotencia, que ahora gobierna un presidente conocido por su verborrea racista, machista y xenófoba, tiene en su mismo ADN el término marcado a fuego. Desde su nacimiento como nación se establecen vínculos económicos y sociales en base a este tipo de diferencias. Desigualdades que se extienden al relato común de sus habitantes, que saben que en muchos sitios el color de piel también implica una cuestión de clase.


Lo decía Howard Zinn en ese monumental libro llamado La otra historia de los Estados Unidos: "Las naciones no son comunidades y nunca lo han sido. La historia de cualquier país, presentada como la historia de una familia, oculta los conflictos de intereses entre conquistadores y conquistados, amos y esclavos, capitalistas y obreros, dominadores y dominados por su raza o su sexo". El prestigioso historiador, al que la cultura norteamericana debe tanto, contaba en las páginas de aquel estudio la crónica de quienes levantaron la nación que ahora dirige Donald Trump, que no fueron ni héroes ni presidentes.


Imperial Dreams, el debut como director de Malik Vitthal que acaba de estrenar Netflix, es exactamente eso: una lectura actual, sin alardes ni remilgos, de una nación que nunca ha sido una familia. Una mirada simple a lo que significa ser negro y pobre en los Estados Unidos de hoy.


La sinceridad del drama


Hace poco, leíamos alabanzas sobre el último drama social de Ken Loach. El realizador contaba en Yo, Daniel Blake la pesadilla burocrática de un carpintero de 59 años que no podía trabajar por sus problemas cardíacos. Un alegato contra la austeridad que le valió la Palma de Oro en Cannes, y que partía de un material que conoce muy bien. Loach lleva nada menos que cincuenta años poniendo el foco en las penas de la clase obrera británica.


No era tan fácil en cambio que un debutante desconocido como Malik Vitthal rodase una película tan sólida como Imperial Dreams sin la experiencia ni el bagaje de Loach. No es de extrañar que a su paso por Sundance tuviese un recibimiento dispar. En primer lugar, porque el cine independiente de EEUU ya tenía su drama racial de la temporada: la nominada al Oscar Moonlight. Y segundo, porque muchos vieron en su falta de sutileza y forma de narrar una constante intención moralizante. Lo cierto es que ésta es la misma con la que Ken Loach filma Yo, Daniel Blake.


Los parecidos de este filme con la película de Loach son más de los que cabría esperar. Se trata de un drama protagonizado por un joven que acaba de salir de la cárcel e intenta cuidar de su hijo huyendo del tráfico de drogas y la delincuencia que le habían metido allí. Pero el sistema no se lo pone fácil. Para apuntarse a la bolsa de trabajo público le piden un carné de conducir que está confiscado desde que salió de prisión. Y para recuperar dicho carné le piden 8.000 dólares en manutención atrasada que no pagó por estar entre rejas. Resulta que él sólo tiene 80 en los bolsillos y no tiene ni dónde dormir.


Con el ritmo pausado del buen drama social, Imperial Dreams construye un laberinto de problemas que ponen a su protagonista, reflejo lógico de la clase obrera negra contemporánea, entre la espada y la pared. ¿Es legítimo delinquir si el sistema no te deja otra?


John Boyega aguanta con dignidad el papel de total protagonista que le entrega una cinta hecha a su medida: sin alarde alguno, sutilezas ni medias tintas. Malik Vitthal prefiere ir directo al grano aunque eso le cueste un desarrollo dramático más conseguido o una lógica mayor en la sucesión de giros argumentales.


Es de alabar, no obstante, la sinceridad con la que se aborda el proyecto, que mantiene siempre un discurso basado en el respeto hacia la realidad. Sin exageraciones, pero con un extraño tono poético comparable al de la reciente y maravillosa Paterson. Como aquella, Imperial Dreams también dedica largas escenas a mostrarnos a su protagonista escribiendo, mientras una voz en off reinterpreta la realidad que vemos a simple vista. La dota de otro tono distinto.


Rejas fuera de la cárcel


Viendo el argumento de Imperial Dreams es fácil imaginar a Vitthal subrayando el libro de Howard Zinn palabra por palabra. Su debut narra la historia de un joven que lleva entrando y saliendo de la prisión desde los doce años. No es una persona ni mejor ni peor que las que viven en su barrio. Pero ha decidido que ya son demasiadas las veces que ha cargado con las culpas de los demás, y que va a integrarse en la sociedad.


Lo que no sabe es que, por mucho que lo intente, el sistema siempre le va a mirar por encima del hombro. Quienes deberían admitirlo como miembro de pleno derecho, lo señalan y repudian. Es un expresidiario y es negro.


"Las prisiones de EEUU han sido durante mucho tiempo un reflejo extremo del propio sistema norteamericano", reflexionaba Zinn en La otra historia de los Estados Unidos, "en ellas veías claramente las duras diferencias entre ricos y pobres, el racismo sistemático y la falta de recursos de la clase más baja para desarrollarse". Imperial Dreams reflexiona, en el fondo, sobre esa regla no escrita que reza que cuanto más pobre eres, más probable es que en algún momento des con tus huesos en la cárcel.


Según el historiador, "los pobres cometieron más crímenes. Pero es que los ricos no tenían que delinquir para conseguir lo que querían. Las leyes estaban de su parte y, de alguna manera, las cárceles de este país terminaron llenas de negros pobres".


Imperial Dreams deja al descubierto que la cuestión del estigma de quien ha pasado por la cárcel está a la orden del día. Es un círculo vicioso: si la sociedad le pone la zancadilla a un recluso que intenta superar su pasado, éste puede verse abocado a volver a delinquir. Entonces la reinserción plena se vuelve una quimera. Un espejismo tan ineficaz como perverso.

 

08/02/2017 - 20:56h

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El régimen sirio ahorcó a 13.000 personas en la cárcel de Saidnaya entre 2011 y 2015

Un informe de Amnistía Internacional denuncia las "políticas de exterminio" del Gobierno de Al Asad


El Gobierno sirio ha desarrollado de forma extrajudicial una campaña de ahorcamientos colectivos en la cárcel de Saidnaya, donde al menos 13.000 personas (el equivalente a una población española como Betanzos), la mayoría civiles que se cree que eran opositores, podrían haber muerto, denunció hoy Amnistía Internacional (AI).


En su informe, titulado El matadero humano: Ahorcamientos masivos y exterminio en la prisión de Saidnaya, la ONG revela que entre 2011 y 2015 grupos de unos 50 reclusos eran ahorcados por tandas una o dos veces por semana en mitad de la noche y en secreto en ese centro penitenciario, una práctica que es posible que continúe en vigor.


Un gran número de prisioneros ha muerto también por las "políticas de exterminio" de las autoridades, que incluyen torturas repetidas y privación de comida, agua y medicinas, aseguró la organización internacional, que para elaborar el documento contactó con 84 testigos entre antiguos reos, jueces, abogados y guardias.


Los ahorcamientos solían producirse los lunes o los miércoles. Los reclusos eran llamados por sus nombres y se les comunicaba que iban a ser trasladados a otras cárceles, pero, en realidad, eran transferidos con los ojos vendados a otra celda de Saidnaya, donde eran golpeados y después llevados a otro edificio para ser ahorcados, según la ONG.


Un antiguo juez que asistió a estas ejecuciones extrajudiciales explicó a AI que "se les mantenía (ahorcados) durante 10 o 15 minutos. Algunos no morían porque eran delgados, como los más jóvenes, cuyo peso no les mataba, así que los ayudantes de los funcionarios tiraban de ellos y les rompían el cuello".


"Algunos no morían porque eran delgados, como los más jóvenes, cuyo peso no les mataba, así que los ayudantes de los funcionarios tiraban de ellos y les rompían el cuello", cuenta un testigo


La ONG destacó que ninguno de los detenidos ahorcados en Saidnaya recibió nada parecido a un juicio real, ya que se les presentaba ante lo que se denomina una Corte Militar de Campaña, en la comparecían uno o dos minutos.


Esos tribunales funcionan fuera del sistema legal sirio y sus sentencias se basan en confesiones extraídas bajo tortura, mientras que los acusados no tienen acceso a un abogado ni se les da la oportunidad de defenderse a ellos mismos, subrayó AI.


La subdirectora de Investigación de la oficina regional de AI en Beirut, Lynn Maalouf, indicó en la nota que "los horrores descritos en este informe revelan una campaña secreta y monstruosa, autorizada al más alto nivel por el Gobierno sirio, con el objetivo de aplastar cualquier forma de disenso dentro de la población siria".


Maalouf consideró que las conversaciones de paz sobre Siria en Ginebra, previstas para finales de este mes, "no pueden hacer caso omiso a estos hallazgos. Poner fin a estas atrocidades del Ejecutivo sirio debe incluirse en la agenda y la ONU debe llevar a cabo de inmediato una investigación independiente".

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Derecho a la información y la seguridad nacional en tiempos de Snowden y Manning

Una de las decisiones más importantes del final del mandato de Obama ha sido sin duda la conmutación de la pena de la soldado Chelsea Manning. Como es sabido, Manning había sido condenada a 35 años de prisión por la revelación intencionada de documentos relativos a la seguridad de Estados Unidos. A la gravedad de la pena impuesta hay que añadir el inhumano trato penitenciario al que aparentemente está siendo sometida, así como el modo con el que fue estigmatizada su acción por parte de las más altas instituciones estadounidenses, para quienes revelar informaciones relativas a asuntos de seguridad de nacional automáticamente suponía una traición a la patria y la puesta en peligro de vidas de personal de Estados Unidos en el mundo.


La combinación de terrorismo yihadista en suelo occidental con el desarrollo de crisis y conflictos como el de Siria has puesto en el primer plano la necesidad de contar con mecanismos eficientes y coordinados de protección de la seguridad nacional. Agencias de inteligencia y organismos similares han visto aumentados sus presupuestos en muchos países del mundo. Los respectivos parlamentos se han ocupado también de aumentar los poderes y capacidad de actuación de estos entes.Estos movimientos responden, sin duda, a preocupaciones e intereses legítimos en el seno de nuestras democracias.


La cuestión se volvió no obstante especialmente delicada cuando empezaron a publicarse revelaciones acerca de determinados abusos cometidos por las agencias de diversos países (y especialmente los Estados Unidos), las cuales habrían usado los mecanismos tecnológicos y recursos a su alcance para incurrir en serias vulneraciones de los derechos fundamentales de los ciudadanos, especialmente como consecuencia de la aplicación de técnicas de espionaje masivo.
De este modo, países que oficialmente se erigían en promotores y protectores de los derechos humanos en el mundo habrían incurrido en violaciones generalizadas de los mismos. El fin, la lucha contra el terrorismo, habría legitimado la utilización casi ilimitada de los medios al alcance de sus respectivos cuerpos de seguridad e inteligencia. Una guerra sucia de alcance global.


Por otra parte, quienes jugaron un papel imprescindible en la revelación de tales prácticas, es decir, personas que conocían las mismas por razón de su profesión y decidieron trasladarlas a los ciudadanos, fueron inmediatamente perseguidos y tratados como delincuentes por parte de los correspondientes aparatos de seguridad estatales, dando lugar a la actual situación de fuga de Edward Snowden o la ya referida condena y reclusión de Chelsea Manning.


Este sombrío escenario choca con el modo en el que el derecho internacional protege la libertad de expresión y la libertad de información, incluso cuando el ejercicio de las mismas incide o se refiere a asuntos vinculados a la seguridad nacional o el orden público. Es cierto que la protección de estos últimos valores puede legitimar la imposición de ciertos límites a las actividades de periodistas y medios de comunicación (o de todo aquel que quiera publicar sobre esta materia). Sin embargo, dichos límites están sujetos a su vez a restricciones muy claras, intensas y excepcionales. De entrada, los estándares internacionales protegen con especial intensidad la difusión de informaciones de interés público. Los ciudadanos tienen derecho a conocer y discutir el funcionamiento y las decisiones tomadas por los poderes públicos como requisito imprescindible de la vigencia de la democracia. Asimismo, solamente cuando exista un perjuicio directo, inmediato y demostrable a la seguridad nacional, y ese perjuicio sea asimismo de mayor peso que el interés público de la información en cuestión, podrá limitarse la revelación de misma. Finalmente, de entre todos los mecanismos susceptibles de ser aplicados, deberá optarse siempre por el que resulte menos restrictivo y afecte en la menor medida a la difusión de otra información de interés público.


La aplicación de estos principios y normas que en teoría deben ser respetados y desarrollados por todos los miembros de la comunidad internacional tiene consecuencias en tres ámbitos fundamentales.


En primer lugar, periodistas y medios (así como blogueros, activistas, etc.) tienen el derecho de recabar y difundir información con relación a políticas y actividades en materia de seguridad nacional. No se trata pues, de un agujero negro al que los informadores tengan vetado el acceso. Forma parte del derecho de los ciudadanos a la información saber y tener la capacidad de juzgar las decisiones y acciones de los poderes públicos en esta materia. Por otro lado, y como consecuencia de ello, dichos poderes públicos deben asimismo aplicar un principio de transparencia, lo que implica que solamente en aquellos casos en los que se pueda demostrar y acreditar un perjuicio a la seguridad nacional podrán las autoridades apartar del escrutinio público informaciones o documentos. Es necesario recordar que en España la vigencia de este principio internacional choca con una ley de secretos oficiales aprobada durante el franquismo y con claros tintes oscurantistas y arbitrarios.


En segundo lugar, las actividades de medios y periodistas en este ámbito no pueden ser sujetas a ninguna forma de acoso o restricción por parte de los poderes estatales. Los periodistas deben poder acceder a sus fuentes y mantener la confidencialidad de las mismas, incluso en aquellos casos en los que quienes suministren la información hayan incurrido en alguna irregularidad. Sin una completa y adecuada protección de las fuentes periodísticas, también en casos de informaciones sobre seguridad nacional, sería imposible el periodismo de investigación en este ámbito. Ello supone también que nunca podrán utilizarse técnicas de espionaje o vigilancia con respecto de quienes ejercen el periodismo, a fin de controlar o conocer sus fuentes o contactos.


Finalmente, es necesario reconocer o proteger de forma efectiva a los llamados whistleblowers, es decir las personas que proporcionan desde dentro información de interés público con la intención de poner en conocimiento del público prácticas irregulares y violaciones de derechos. Considerar a estas personas desde el prisma de la traición o la vulneración del deber de secreto choca frontalmente con la necesidad de transparencia inherente a cualquier sociedad democrática.


La conmutación de la pena de Manning es pues una buena noticia en el marco de las consideraciones que se acaban de realizar. Sin embargo, es evidente que es muy largo el camino que queda por recorrer. La razón de Estado todavía tiene un gran peso en el comportamiento de muchas autoridades y agencias, dando lugar a un deterioro cierto de los derechos humanos sin que ello suponga por otra parte una garantía de nuestra seguridad.

 


Por Joan Barata, jurista y experto internacional en libertad de expresión

21 Ene 2017

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El largo calvario de la denunciante Chelsea Manning

En abril de 2010, WikiLeaks publicó en su sitio web un video militar estadounidense clasificado, grabado desde la cámara de un helicóptero Apache. La grabación muestra una masacre de civiles en una calle de Bagdad, en Iraq. El video, que WikiLeaks tituló “Asesinato colateral”, documenta en un granulado blanco y negro y con detalles gráficos, el ataque perpetrada desde el propio helicóptero de combate el día 12 de julio de 2007. El helicóptero dispara metralletas contra un grupo de hombres, entre los que se encuentran Namir Noor-Eldeen, fotógrafo de la agencia de noticias Reuters, y su chofer, Saeed Chmagh. La mayoría de los hombres muere al instante. Noor-Eldeen huye pero las miras lo siguen, disparando sin parar, hasta que cae muerto.


La transmisión de radio que aparece en el video registra las voces de los soldados: “Muy bien. Ja ja ja. ¡Les di!”. Y después sigue: “Sí. Tenemos a uno arrastrándose por ahí abajo”. Justo en ese momento se puede observar a Saeed Chmagh, gravemente herido, que se aleja de los otros cuerpos arrastrándose por el piso. Una voz en el helicóptero, que busca una razón para disparar, dice: “Vamos, amigo. Todo lo que tienes que hacer es tomar un arma... Si vemos un arma, vamos a proceder”. Llega una camioneta y varios hombres, claramente desarmados, salen y levantan a Chmagh para llevarlo a que reciba asistencia médica. Los soldados del Apache buscan y obtienen permiso para “proceder” con la camioneta y abren fuego, con lo que destrozan el frente del vehículo y matan a todos los hombres.


Cuando toda la gente a la vista está aparentemente muerta, llegan vehículos blindados estadounidenses. Cuando uno de los vehículos pasa por encima del cadáver de Noor-Eldeen, uno de los tripulantes del helicóptero dice entre risas: “Creo que acaban de pasarle por arriba a un cadáver”.


Democracy Now! entrevistó al responsable de la filtración en 1971 de los Papeles del Pentágono, un archivo secreto de Estados Unidos sobre la guerra de Vietnam. Se trata de Daniel Ellsberg, un veterano del Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense que instruía a los soldados en las leyes de guerra. Ellsberg dijo sobre el video: “Artilleros de un helicóptero persiguiendo y disparándole a un hombre desarmado que vestía de civil, claramente herido, en un área donde estaba por llegar un escuadrón de soldados estadounidenses para tomar custodia de cualquier persona que siguiera viva, lo cual era sabido por los artilleros del helicóptero... Ese tiroteo fue asesinato. Fue un crimen de guerra”.


Durante años, Reuters intentó acceder al video, pero no logró obtener la autorización. Fue un joven analista de la inteligencia estadounidense con base en Iraq quien lo extrajo de los archivos y lo envió a WikiLeaks. Además del video, el analista también filtró cientos de miles de documentos secretos, como bitácoras de acciones militares en Iraq y Afganistán y cables clasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos. Finalmente, el analista fue traicionado por un confidente en Internet y fue arrestado.


El soldado era conocido en ese momento como Bradley Manning. Tuvo que sufrir duras condiciones de aislamiento en la Base del Cuerpo de Infantería de Marina de Quantico, en Virginia, por casi un año, en circunstancias que impulsaron una investigación por parte de Juan Méndez, en ese entonces relator especial de la ONU sobre tortura. Méndez concluyó: “Creo que Bradley Manning fue sometido a un tratamiento cruel, inhumano y degradante en el aislamiento excesivo y prolongado donde fue colocado durante los ocho meses que estuvo en Quantico”.


El soldado raso Manning fue juzgado por un consejo de guerra, condenado a 35 años de cárcel y transferido a la cárcel militar estadounidense de Fort Leavenworth, Kansas. Inmediatamente después de anunciarse el veredicto, Manning declaró públicamente que había iniciado un tratamiento de cambio de género y cambió su nombre a Chelsea Manning.


Manning ya ha cumplido siete años de su condena, durante los que padeció dificultades extraordinarias por ser una persona en procura de tratamiento de reasignación de género encarcelada por el Ejército estadounidense. Ha luchado para obtener tratamiento médico y para ser transferida de la cárcel de hombres, y ha intentado suicidarse en dos ocasiones. En Leavenworth, el castigo por intento de suicidio es más aislamiento.


Día a día fue creciendo a nivel mundial una campaña que solicitaba al presidente Barack Obama que indultara a Manning, la denunciante retenida en prisión por más tiempo en la historia de Estados Unidos. Obama ha otorgado más conmutaciones de penas e indultos que cualquier otro presidente, más que nada a reclusos condenados por delitos no violentos relacionados con drogas. El martes emitió más de 209 conmutaciones y 64 indultos. Las conmutaciones reducen o eliminan lo que resta de la condena de una persona encarcelada, mientras que el indulto borra el antecedente del individuo, retirando por completo el veredicto de culpabilidad. Los indultos y las conmutaciones presidenciales no se pueden retractar. Entre las conmutaciones otorgadas el martes, una fue la de Chelsea Manning.


Con solo dos días restantes en el cargo de presidente, Barack Obama dio su conferencia de prensa final en la Casa Blanca. La primera pregunta, planteada por un periodista de Reuters, fue sobre su decisión de liberar a Manning. Obama respondió: “Chelsea Manning ha cumplido una dura condena a prisión. En cuanto al concepto de que una persona que considere revelar información vital clasificada pudiera pensar que eso no se castiga, con la sentencia que ha cumplido, no creo que Chelsea Manning tenga esa impresión. Según mi punto de vista, dado que fue enjuiciada, que se llevó a cabo el debido proceso, que asumió la responsabilidad por su delito, que la condena que recibió fue muy desproporcionada en comparación a lo que otros denunciantes han recibido y que había cumplido un tiempo importante de su condena, me parecía que tenía sentido conmutar, aunque no perdonar, su condena”.


La liberación de Chelsea Manning está prevista para el 17 de mayo.
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Columna20 de enero de 2017


Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Obama conmuta la sentencia de Manning y de López Rivera

Este martes 17 de enero, ante la intensa presión de organismos de derechos humanos, el presidente Obama conmutó la sentencia de Chelsea Manning de 35 años a 7 años, con lo que saldría en libertad en mayo de 2017. Los masivos reclamos por la liberación de Chelsea Manning, soldado transgénero detenida en una cárcel militar para hombres, cobraron mayor fuerza con el deterioro de su salud, un periodo en huelga de hambre y dos intentos de suicidio.

Chelsea Manning reveló crímenes de guerra de EE.UU. en Irak y Afganistán


En 2010 la denunciante de conciencia le entregó a WikiLeaks el video “Asesinato colateral” (Collateral Murder), filmado por un militar estadounidense. El video muestra el ataque aéreo, desde dos helicópteros Apache estadounidenses, en el que mueren 12 civiles iraquíes, incluyendo dos empleados de la agencia informativa Reuters (ocurrido en Bagdad el 12 de julio de 2007). El mundo pudo ver las impactantes imágenes de soldados norteamericanos festejando la muerte de sus víctimas, entre ellos los ocupantes de una camioneta que llevaba dos niños a la escuela, que fue atacada al intentar auxiliar a uno de los heridos. El video formaba parte de cientos de miles de documentos sobre accionar ilegal de funcionarios y crímenes de guerra cometidos por las fuerzas armadas de Estados Unidos en Afganistán e Irak (publicados por WikiLeaks, The Guardian, The New York Times y otros medios como "Diarios de guerra de Irak y Afganistán").


Ninguna de las personas responsables de los crímenes de guerra fue condenada. En cambio, el denunciante de conciencia que reveló al público las atrocidades cometidas por su gobierno, recibió un cruel tratamiento. En 2010 Manning, entonces un analista de inteligencia de 22 años fue detenida y torturada. En 2013 fue sentenciada por un tribunal militar a 35 años de cárcel, la peor sentencia jamás otorgada a un denunciante de conciencia en EE.UU. En otros casos de juicios por filtraciones, las penas fueron de uno a tres años de cárcel.


Sería oportuno mencionar que el gobierno del presidente Obama enjuició el doble de denunciantes de conciencia, invocando la Ley de Espionaje de 1917 que todos los presidentes anteriores combinados, lo que le valió el apelativo de "el mayor perseguidor de denunciantes de conciencia". En ese contexto, la decisión de Obama de conmutar la mayor parte de la sentencia de Manning, puede ser considerada como un intento de suavizar ese récord histórico, pues revertirlo sería imposible.


La sentencia contra Manning fue duramente criticada por los principales organismos de derechos humanos. Vale recordar las palabras de Manning en la lectura de la sentencia: "Frecuentemente se invoca el patriotismo para encubrir actos inmorales ordenados por los que detentan el poder. Cuando los gritos patrióticos apagan toda forma de disenso basado en la lógica, suele recaer en el soldado estadounidense la tarea de ejecutar alguna misión mal concebida. [...] Como dijo Howard Zinn alguna vez No existe una bandera lo suficientemente grande para cubrir la vergüenza de matar a gente inocente."


Óscar López Rivera: independentista puertorriqueño, 36 años encarcelado


Obama también conmutó la sentencia de Óscar López Rivera, considerado uno de los presos políticos que más tiempo estuvo encarcelado en Estados Unidos y en el mundo. Por su activismo por la independencia de Puerto Rico, López Rivera fue condenado en la década del 80 a dos sentencias: una de 15 años y la otra de 55 años.


A los 74 años de edad, el independentista pasó más de la mitad de su vida en prisiones de alta seguridad de EE.UU. ¿Cuál fue su delito? No ha matado ni ha herido a nadie. Se lo acusó de “conspiración sediciosa” contra los intereses de Estados Unidos y a favor de la independencia de Puerto Rico. El cargo de “conspiración sediciosa” fue contestado tanto por el propio acusado como por organismos de derechos humanos de todo el mundo pues bajo la ley internacional la lucha contra el colonialismo es un derecho y no un delito.


López Rivera a pesar de las casi cuatro décadas de cárcel, y largos periodos en aislamiento, permaneció en contacto con la realidad social y política de su patria. Hace un año, en una entrevista con el periódico puertorriqueño Claridad se pronunció a favor del boicot a la deuda externa de Puerto Rico afirmando: “De pueblo a pueblo y en la diáspora cada puertorriqueño debe decir no podemos pagar la deuda, por lo tanto, rehusamos pagarla; cada niño, joven y adulto debemos ser parte de este boicot masivo en Puerto Rico”. Propuso que cada puertorriqueño reclame “una indemnización por todo el dolor, la explotación, represión, persecución y destrucción que hemos experimentado desde 1898, luego de que Estados Unidos invadió y ocupó militarmente a Puerto Rico”.


La promesa de una pronta liberación de Chelsea Manning y Óscar López Rivera es una victoria para los derechos humanos y un incentivo para la lucha solidaria por la libertad de los demás presos políticos.


Decía John Berger: "En los primeros días de mayo, en las laderas de las colinas y en las montañas, a lo largo de las avenidas y en torno a los portales, brotan las hojas de los árboles en el hemisferio Norte... Para los prisioneros esos pequeños signos de continuidad de la naturaleza siempre han sido, y siguen siendo, un estímulo secreto". Aguardo con ansiedad el próximo mes de mayo cuando Manning y López Rivera puedan ver con ojos nuevos la infinita variedad de verde en las hojas de una multitud de árboles; y renacer libres.

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Sábado, 14 Enero 2017 06:32

Mis peticiones finales a Obama

Mis peticiones finales a Obama

Señor, le queda una semana como presidente. No hay palabras para expresar mi profunda tristeza al escribir estas palabras en el teclado. Gracias por darnos ocho años de su vida.

Con tan poco tiempo restante, espero no molestar si le pido un favor o dos. Bueno, en realidad cinco. Puedo garantizarle que no estoy solo en estas peticiones; de hecho, adivino que millones de nuestros compatriotas estadunidenses comparten estas sinceras solicitudes hacia usted.

1. Envíe por favor al Cuerpo de Ingenieros del Ejército a Flint, Michigan, hoy mismo. El agua aún está contaminada, las tuberías no han sido remplazadas. Cada día que pasa las personas se envenenan lentamente. Cada niño en Flint tiene ahora alguna forma de daño a su desarrollo cerebral. Flint ha vuelto a quedar olvidada. Por favor, no deje el cargo sin enviar efectivos a salvar esas 100 mil vidas.

2. Por favor, libere a la ex elemento del ejército Chelsea Manning de la prisión federal. Los documentos que dio a conocer revelaron al público estadunidense la verdad detrás de la guerra de Irak (acto similar a aquel por el que Daniel Ellsber fue ensalzado durante la guerra de Vietnam). Cuatro oficiales de inteligencia del ejército declararon a NBC News esta semana que los materiales que ella reveló no causaron ningún daño o peligro a nadie en las fuerzas armadas, y que pensaban que su sentencia a 35 años de cárcel era "excesiva". Ella se confesó culpable y se disculpó ante la corte y la nación. Manning está ahora en su séptimo año de prisión. El año pasado intentó dos veces suicidarse. Por favor, muestre piedad y conmute su sentencia por los siete años que ya ha cumplido.

3. Por favor, libere también de prisión al líder nativo americano Leonard Peltier. Hay muchas preguntas acerca de su condena después del plantón de Wounded Knee, en 1977. Ha pasado 40 años en prisión; ahora tiene 72 de edad y está muy enfermo. Merece pasar sus últimos días en casa, con su familia y su gente.

4. Por favor, declare el final de la "guerra a las drogas". Decenas de miles de estadunidenses han visto arruinadas sus vidas al haber sido arrojados a la cárcel por usar, poseer o vender mariguana. Usted puede, hoy, declarar el fin de la prohibición federal contra la mariguana y retirarla de su actual designación como droga ilegal de nivel uno (la heroína es nivel 1). Termine con esa tontería y conmute las sentencias de todos los usuarios no violentos de drogas que actualmente languidecen en nuestros penales.

5. Por último, señor presidente, en nuestro nombre, ofrezca algo de humildad, redención y perdón. Sólo sería simbólico, pero podría lograr mucho en cuanto a construir algunos puentes, enmendar los errores de la historia y redimir nuestro espíritu nacional. Sería muy poderoso que usted ofreciera una disculpa presidencial oficial, en nombre del pueblo estadunidense, a las familias de civiles muertos por nuestros drones; a nuestros nativos americanos por el genocidio cometido contra ellos por nuestros antepasados; al pueblo de Irak por invadir su país y destruir su sociedad; a las mujeres estadunidenses porque de manera permanente y hasta hoy reciben un pago inferior por sus servicios, por seguir viviendo en constante peligro de violencia y por tener todavía poco poder en nuestra democracia, y a la comunidad afroestadunidense en general por un deplorable conjunto de cosas: por continuar sufriendo el legado del esclavismo y el racismo, por ocupar aún el peldaño más bajo de la escala económica, por seguir siendo rehenes de nuestro sistema de justicia, por el continuo abuso de los agentes de la ley y por cualquier cosa que les depare el próximo gobierno.

Sé que es una larga lista, pero todos sabemos lo bien que se siente decir "lo siento" y, mejor aún, seguir esa frase con una acción sincera.

Por favor, use el púlpito –y el poder– que aún tiene para ofrecer alguna cura, alguna libertad, algún perdón... y un poco de agua limpia para una ciudad que ha esperado tres años para beber siquiera un vaso de ella.

Gracias de nuevo por todo lo que ha hecho. ¡Brindo por una productiva y amorosa semana final en el cargo!

Mis mejores deseos,

Michael Moore

Traducción: Jorge Anaya

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