Putin y Trump se dan la mano durante su reunión.

 

La evolución de la guerra siria está permitiendo un auge de la capacidad diplomática de Moscú en Oriente Próximo. Los rusos están recogiendo el fruto de su intervención militar. La reciente gira del ministro de Exteriores Sergei Lavrov por la región así lo muestra. Rusos y americanos se reparten el legado de los yihadistas en Siria.

 

Hace solo unos días dos grupos rebeldes integrados en el Ejército Sirio Libre, Usud al Sharqiya y Shahid Ahmad Abdo, anunciaron que Estados Unidos y los principales países sunníes que les apoyan, incluidos Arabia Saudí y Jordania, les han pedido que abandonen la lucha contra el ejército de Damasco y se retiren del sur de Siria, a Jordania.

Esos dos grupos recibían hasta ahora entrenamiento y armamento de la CIA, lo que confirma que Washington ya no está interesado en combatir al gobierno de Damasco. De hecho, el presidente Donald Trump ha dejado claro que su único enemigo es el Estado Islámico, y que las fuerzas americanas solamente combatirán a los yihadistas.

La decisión de Trump está dejando colgados a los rebeldes que luchan contra Damasco y se está creando un vacío que está siendo aprovechado por Rusia en distintas partes de Siria. En esta nueva situación Estados Unidos y Rusia actúan coordinados, tanto en el norte de Siria como en otros lugares, principalmente en el sur del país.

Americanos y rusos se están repartiendo el legado del Estado Islámico, la organización que desde 2014 ha controlado vastas extensiones de territorio sirio y que en las últimas semanas está sufriendo serios reveses en las dos principales zonas que ocupaba hasta ahora, las provincias de Raqqa y Deir al Zor.

 

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Miembros del Ejército Sirio Libre vigilan en la zona rural de Quneitra /REUTERS (Alaa Al-Faqir)

 

La política de Trump está permitiendo que Moscú juegue un papel más destacado en la región. Este pasado fin de semana el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, realizó una nueva gira por Oriente Próximo durante la que se entrevistó con los reyes de Arabia Saudí y Jordania, además de hablar telefónicamente con el presidente de Egipto.

El 4 de julio el diario Washington Post reveló la existencia de un acuerdo tácito mediante el que Estados Unidos y Rusia se reparten las zonas que están por encima y por debajo del río Éufrates. La parte norte estará bajo el control de Estados Unidos, mientras que el sur del río quedará bajo la batuta de Rusia.

Como sea que Damasco depende en gran medida de las fuerzas aéreas rusas, el gobierno sirio está cada vez más ligado a Moscú. Esta circunstancia les permite a los rusos poder desempeñar un papel diplomático crucial en la resolución del conflicto.

Mientras Rusia tiene una fuerte alianza militar con Siria y con Irán, dos elementos centrales en el conflicto sirio, Estados Unidos carece de un socio tan firme. Es verdad que en el norte cuenta con el respaldo de los kurdos, pero en cambio carece de un consistente socio sunní, lo que significa que su empuje diplomático y militar está más limitado que el de Rusia.

El distanciamiento diplomático de Washington ha permitido que Moscú se anote un punto importante con la reciente creación de zonas seguras en territorio sirio. La zona segura más activa por el momento es la del sur del país, la que da al Golán ocupado por Israel y a Jordania.

Los rusos se creen el papel que están jugando. Sergei Lavrov declaró el último fin de semana en Jedda, en Arabia Saudí, que es necesario crear una nueva situación en la región. “Hemos de llevar la estabilidad a Oriente Medio y el norte de África”, dijo tras reunirse con el rey Salman, y apenas unos días después de que dijera que el conflicto entre Israel y los palestinos existe porque Estados Unidos así lo quiere.

 

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El ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov es recibido por su homólogo jordano, Ayman Safadi, en Ammán /REUTERS (Muhammad Hamed)

 

Los rusos están metiendo su diplomacia en la disputa entre Catar y los demás países suníes de la región, una disputa que ya dura tres meses y a la que no se le ve una salida a corto plazo, pero también están metiendo su diplomacia en la más vieja cuestión de la reconciliación palestina entre Hamás y Fatah.

Se ha llegado a una situación curiosa en la que algunos países de la región consideran que solo Rusia puede proteger sus intereses regionales, y entre esos países están Arabia Saudí e Israel. La importancia que Rusia está adquiriendo en la región se deriva del desarrollo de la guerra en los campos de batalla de Siria.

Según indicaron medios jordanos, durante su entrevista en Ammán con el rey Abdallah, Lavrov le garantizó que si el ejército sirio ocupa el sur del país, es decir la frontera con Jordania, Damasco no desplegará en la zona milicias proiraníes. A cambio de esta concesión, Damasco pide una normalización paulatina de las relaciones con Jordania, incluida la apertura de la frontera terrestre.

Durante su última gira, Lavrov exploró las posibilidades de que los países árabes normalicen las relaciones con Siria ahora que Damasco ha extendido su control por amplias zonas del país. En este sentido, Jordania parece ser el país más interesado en normalizar las relaciones con su vecino del norte.

Además, Lavrov ha estado explorando las posibilidades de que la próxima cumbre entre el gobierno y los rebeldes sirios que se celebrará en los próximos días en Astana permita avanzar en la dirección de conseguir la paz en Siria, lo que debería discutirse en una próxima cumbre a celebrar en Ginebra.

 

 

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Donald Trump, durante su conferencia sobre la nueva estrategia en Afganistán.

 

Dieciséis años después de los atentados del 11 de septiembre que justificaron el negocio de la guerra infinita contra el terrorismo yihadista, la amenaza terrorista se va extendiendo cada vez con más fuerza. Sólo en Afganistán, país ubicado en el corazón de Asia Central que, por tener frontera común con China, Irán, y los ‘espacios soviéticos’ e India, se ha convertido en el territorio más estratégico del mundo para EEUU, ya que Washington ha utilizado a esta turba polpotiana en cuatro ocasiones concretas:

Entre 1978 y 1991, cuando patrocinó la extrema derecha islámica y cristiana en las fronteras de la Unión Soviética, como una herramienta más en su lucha contra las fuerzas de izquierda a nivel mundial. En nombre del Islam, la pandilla de delincuentes yihadistas fue enviada desde Pakistán para llevar el terror: atentaron contra unos 2.000 colegios (mataron a la totalidad de las estudiantes del liceo de Kabul) y destruyen las infraestructuras del país socialista (centrales eléctricas, fábricas, clínicas, unas mil cooperativas campesinas, etc). La CIA creó a terroristas profesionales en sus centros de entrenamiento en Pakistán, gracias al dinero de Arabia Saudi. Ronald Reagan y Margaret Thatcher les apodaban “luchadores por la libertad”.

 

Entre 1991 y 1996, una vez lograda la desintegración de la URSS, el objetivo de EEUU será el dominio económico y militar del espacio que los soviéticos dejan libre. En 1992, la CIA y los yihadistas derrocan al gobierno socialista del doctor Najibulá, y le asesinan junto a su familia. Son años en los que EEUU busca:

Impedir la reconstrucción del espacio pos-soviético bajo el paraguas de Moscú.

La creación de bases militares en la vecindad de China, Rusia, Irán e India.

Hacerse con el control de la ruta energética de Asia Central y el Océano Índico.

Apoderarse de las riquezas de las repúblicas exsoviéticas: el uranio de Kazajstán, la tercera reserva mundial; el oro de Kirguizistán; la gran industria algodonera de Uzbekistán; las inmensas reservas acuáticas de Asia Central-Caspio; y sobre todo, del gas de Turkmenistán, la cuarta reserva mundial. Ocupar Afganistán sería la única manera de acceder a este recurso. Se puso en marcha el proyecto del gasoducto transafgano ‘TAPI’ (Turkmenistán, Afganistán, Pakistán, India), que lo llevaría desde el Caspio hasta el mar Arábigo. Así, no sólo arrebataba a Rusia el control económico-político sobre aquellas repúblicas, sino que le permitiría a EEUU incrementar su poder sobre la India, gran consumidor de energía.

Apoderarse del gas y petróleo afgano valorado en mil millones de dólares por el Pentágono. Exxon Mobil, la mayor petrolera privada del mundo (cuyo presidente es el actual secretario de Estado Rex Tillerson), y la canadiense Terraseis, anuncian haber encontrado petróleo en la provincia de Faryab. Desde la ocupación en 2001, los países de la OTAN han perforado sólo en la cuenca del Amo Darya 322 pozos, donde se estima que hay entre 500 y 2.000 millones de barriles de crudo. En 2011, la compañía financiera JPMorgan Chase firmó con Kabul un acuerdo por el valor de 40 millones de dólares para hacerse con una de las minas de oro afgano. A Horst Köhler, el presidente de Alemania le costó el puesto en 2010 al sugerir que las tropas de su país están en Afganistán para proteger la economía alemana.

Sin embargo, los muyahidines, divididos en una docena de grupos con sus señores de guerra en continuas peleas, fueron incapaces de establecer la seguridad necesaria para que EEUU pudiese empezar a llevar a cabo sus proyectos.

 

1996- 2001, la CIA reconduce la situación en Afganistán, creando otro grupo yihadista llamado Talibán-Al Qaeda, con los siguientes objetivos:

.Poner fin al caos en el país e instalar un régimen al estilo de la monarquía saudí: disciplinado y aliado, capaz de establecer la paz de cementerio, mantener la unidad del país y acabar con los indomables e indisciplinados señores de guerra. Así podría construir el TAPI.

.Neutralizar la influencia tradicional irano-rusa-india. La faceta wahabita del régimen talibán contendrá a los chiitas iraníes, a la Rusia ortodoxa y a la China comunista.

Es así como el saudí Bin Laden recluta a cientos de los antiguos militantes del la ‘internacional yihadista’. A ellos se suman los talibanes – los ‘seminaristas’ de las escuelas religiosas-, los chavales de los orfanatos de Pakistán, delincuentes, indigentes y miles de mercenarios a sueldo, con el fin de crear un régimen parecido al de Arabia Saudí en Afganistán.

Con el gran soporte logístico de sus padrinos y unos diez mil millones de dólares, los talibanes toman Kabul en 1996: desmantelan el gobierno, inician una masiva limpieza étnica contra los no pastunes, torturan, apedrean, violan y matan a miles de afganos, mientras que saquean museos, destruyen televisores, radios, salas de cines, queman bibliotecas, prohíben todo tipo de ocio, los deportes, los colores, y otras políticas que después serán aplicadas en Irak y Siria. Crímenes entonces silenciados por los medios occidentales.

El 4 de diciembre de 1997, una delegación de los Taliban viaja a Sugarland (Texas) para negociar con Unocal sobre el gaseoducto de TAPI. La empresa que rechaza su petición de aumentar los 100 millones de dólares por año como paje de la tubería les recuerda que no habían cumplido con su parte: la zona norte del país, por donde pasaría el TAPI, estaba bajo el control del comandante Ahmad Massoud Shah, ‘El León de Panjshir’, un veterano antisoviético, próximo a Irán y a Francia. Además, EEUU ya se había dado cuenta de su error: aquellos hombres pertenecían al sector más lumpen del proletariado, que no podían actuar como los príncipes saudíes de hoy. Éstos pasaron su periodo talibaniano hace dos siglos, y llevan guante blanco en sus acciones, guardando las formas.

Para colmo, los Taliban habían prohibido el cultivo de la adormidera (opio) con cuya renta EEUU financia la guerra. En 2006, Afganistán producía 6.100 toneladas de opio, 33 veces de lo que produjo en 2000.

Así llega el fin de Taliban. A partir del 1998, EEUU lanza una tremenda campaña mediática anti-taliban-Al Qaeda, presentando a sus “viejos amigos” como los “enemigos de la civilización humana”.

En agosto de 1998, Bill Clinton ordena bombardear Sudán y Afganistán, acusando a Al Qaeda y los talibanes de atentar contra las embajadas de EEUU en África, mientras corría una cortina de humo sobre el escándalo Lewinsky.

En 2001, Washington tiene que darse prisa: China y Rusia habían creado en el mes de agosto la Organización de Cooperación de Shangái (OCS) con una clara intención de impedir la entrada de los occidentales en su zona de influencia.

El 9 de septiembre, el comandante Masud, el único hombre que podía organizar una resistencia nacional contra los futuros ocupantes occidentales, es asesinado.

 

2001 hasta hoy: El 7 de octubre del 2001, casi un mes después del 11-S, EEUU y Gran Bretaña lanzan un ataque sobre Afganistán para obligar –dicen- a los talibanes a entregar a Bin Laden, el supuesto autor del atentado (entonces, Hillary Clinton no había confesado que fue EEUU quien creó el Yihadismo). En los primeros días, la coalición de 34 países liderada por EEUU y equipada con las armas más mortíferas de la humanidad, lanza 21.000 ataques aéreos sobre los desarrapados afganos como un criminal e ilegal castigo colectivo: sus 20.000 bombas sepultan a decenas de miles de civiles bajo los escombros de sus casas de adobe y provocan la huida de dos millones en aquel duro invierno. Bombardearon depósitos de agua, las pocas centrales eléctricas que había, los cultivos y el ganado. UNICEF llegó a denunciar que el frío invierno, el hambre, la desnutrición y las enfermedades causadas por la agresión militar podrían provocar la muerte de hasta 100.000 niños. Así, EEUU se dio el derecho exclusivo de secuestrar y torturar a cualquier persona en cualquier país del mundo, anulando a la ONU.

Acto seguido, y mientras Bush oculta la información sobre la implicación de su aliado, el gobierno de Arabia Saudí, en los atentados que mataron a cerca de 3.000 compatriotas, envía a Afganistán a 300.000 soldados de la OTAN, equipados con la tecnología punta, para encontrar a Bin Laden (a pesar de tantas experiencias en los “asesinatos selectivos”), al que curiosamente le “encuentran” 10 años después, mientras que a Gadafi le localizaron y le mataron sólo un día después de la visita de Hillary Clinton a Libia. A Laden no le encontraron en una cueva de Afganistán, sino en una mansión en Pakistán -país cuyo servicio de inteligencia es una sucursal de la CIA-. Más tarde, en vez de detenerle, matan a su fantasma, y como era invisible para los mortales, ocultan su cuerpo en el fondo marino. Era otra mentira, como las “armas de destrucción masiva” de Saddam Husein, que ocultaba los verdaderos motivos del ataque a Irak. Un mes después de que Benazir Bhutto revelara la farsa sobre Laden es asesinada.

Sin embargo, una cosa es desmantelar un régimen y otra es ocupar un país. Las tropas de EEUU, al ver que sus aliados regionales son incapaces de servir a sus intereses estratégicos, son instaladas en Afganistán para un largo periodo de tiempo con estos objetivos:

.Construir el gaseoducto transafgano.

.Impedir la reunificación de las repúblicas exsoviéticas bajo el paraguas de Moscú.

.Sabotear la construcción de la OCS.

.Instalar bases militares en las fronteras de China, Irán, India y el espacio soviético.

.Convertir la República Democrática de Afganistán en una República islámica, para acabar con el laicismo (lo mismo que ha hecho en Irak) y conseguir la involución política, económica y social de los países de la zona. Luego hará de bombero pirómano para ‘salvar la humanidad del islamismo’.

.Acceder a los recursos energéticos de Asia Central y del Mar Caspio le daba la posibilidad a Washington de disminuir su dependencia con respecto a los hidrocarburos de la región de Medio Oriente, romper el monopolio ruso sobre los yacimientos de petróleo y gas, y frenar el desarrollo de la economía China.

.Convertir el mundo en “una granja vigilada por millones de cámaras”, arrebatando las libertades conquistados por los ciudadanos.

.Rescatar la economía de su país de la recesión con una guerra: el enemigo islámico sustituye al enemigo rojo para justificar la permanencia de la OTAN tras el fin del Pacto de Varsovia, y salvar a la compleja industria armamentística. El fabricante de armas Lockheed Martin multiplica por 15 el precio de sus acciones en la Bolsa, recibe el mayor contrato militar de la historia: 200.000 millones de dólares y el presupuesto de defensa de EEUU alcanza los 450 mil millones de dólares. Las guerras, además sirven para deshacerse de las armas viejas de la Guerra Fría y probar las nuevas sobre el terreno real.

A pesar de perder a unos 3000 soldados y gastar 6.000 millones de dólares al mes desde entonces, la OTAN, salvo sembrar 11 bases militares en este patio trasero de Rusia y China, no ha conseguido en Afganistán ninguno de los objetivos. China se lleva el gas turcomano desde el gaseoducto más largo del mundo, de 7.000 kilómetros que inauguró en 2009. También explota el petróleo afgano en Amo Darya y está construyendo la primera refinería del país.

El anuncio de Donald Trump en enviar 40.000 más soldados a Afganistán tiene como objetivo vigilar el regreso de Rusia a Afganistán, y cercar aún más a Irán.

Desde 2015, EEUU y los yihadistas están extendiendo el ‘Arco de Crisis’ al espacio exsoviético de Asia Central.

 

 

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Viernes, 08 Septiembre 2017 12:58

Una montaña de aserrín

Una montaña de aserrín

 

Las dos primas hermanas que han logrado huir ocultas en una carreta del gueto de Varsovia, donde han quedado sus padres, corren a esconderse en el entrepiso del desván de la casa del poblado de Milanowek apenas les dan aviso de que la Gestapo está a las puertas, tras la denuncia de una vecina de que allí viven clandestinas unas niñas judías.

La dueña de la casa, tal como ha sido planeado, las hace entrar en el entrepiso del desván que queda encima de la sala, coloca de nuevo las tablas del entarimado, y luego hace uso de una pala para echar encima una pila de aserrín.

Desde su estrecho refugio, acostadas boca abajo en la más absoluta oscuridad, con los brazos estirados encima de la cabeza, el aire escaso, pueden escuchar las voces violentas y amenazantes de los hombres que las buscan, sus pasos, los ruidos que provocan al revolverlo todo. La más pequeña termina por dormirse, y luego se orina, con lo que la mancha de humedad se comienza a extender por el cielo raso. Si uno de ellos miraba hacia arriba, todo habría terminado.

El registro de la casa duró horas, y los nazis insistían en interrogar una y otra vez a la dueña de casa y a su hijo, que había llegado ya de la escuela. Ambos seguían negando con vehemencia. Nadie más que ellos, y el padre, un arquitecto que se hallaba en el trabajo, vivían allí. En un momento los policías encontraron la escalerilla que llevaba al desván, subieron, revisaron, voltearon los trastos viejos que había allí acumulados, pero se desatendieron de aquella pequeña montaña de aserrín. La mayor de las niñas escuchaba ahora los pasos muy cerca de ella, mientras la primita seguía durmiendo.

Tardaron en irse, y al final anunciaron que volverían al día siguiente, ahora con perros. La señora temía sacarlas del encierro, no fueran a regresar de improviso. Hasta que el arquitecto retornó, horas después, la pareja subió a ver si no es que habían muerto asfixiadas. Estaban vivas, y al día siguiente tendrían que ser llevadas a otra casa, otro refugio más en aquel angustioso periplo que duraría hasta el final de la guerra.

No se trata de la escena de una película sobre la persecución de los judíos por la Gestapo, de las que se han filmado tantas. Lo que he relatado antes es parte de las memorias de Sarita Giberstein, contadas a su hija Yanina, y que se han publicado recientemente en un libro que se llama precisamente Una montaña de aserrín. La mayor de las dos niñas encerradas en el entrepiso es ella. La otra es su prima Shifra.

Sarita nació en San José en 1934, hija de un matrimonio de judíos polacos formado por León Giberstein y Dora Kukielka, quienes emigraron a Costa Rica en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Se establecieron luego en Puerto Limón en la costa del Caribe, a cargo de administrar una tienda, pero el negocio no iba bien, y Dora, que venía de una familia rica, atraída por las cartas de sus hermanas donde le contaban de sus paseos a esquiar a la montaña de Zakopane y de sus veranos en Otwock, convenció al marido de regresar. Estaba embarazada y la segunda hija, Rosita, nació en el barco de bandera francesa antes de que atracara en el Havre.

En 1937 estaban ya instalados en Varsovia, llenos de ilusiones y grandes esperanzas. Se respiraba un perturbador aire antisemita, más denso ahora, aunque siempre había estado presente en sus vidas. Y en septiembre de 1939 comenzó el infierno. Sarita, que tenía entonces cinco años, recuerda los bombardeos de la aviación nazi. Un mes después, vencida la resistencia, las tropas de Hitler entraron marchando triunfalmente. Luego vendría el gueto, adonde ella y todos sus familiares fueron reconcentrados. Era la estación intermedia hacia los campos de concentración y las cámaras de gas.

Conocí a Sarita, casada con el escritor Samuel Rovinski, ambos amigos entrañables, durante los largos años que vivimos en Costa Rica, y al principio de nuestra amistad nunca imaginé que detrás de aquella mujer bella, alegre, talentosa y segura de sí misma, de cordialidad imperturbable, hubiera una historia como esta. Cuando lo supe, y quise indagar, respondía a mis preguntas a retazos, con reticencia, como si careciera de importancia, o, a lo mejor, porque esos recuerdos le dolían demasiado. Era nada menos que una sobreviviente del horror.

Y ahora, por fin, en Una montaña de aserrín nos cuenta su historia de reclusa y de fugitiva en cada momento al borde de la muerte, con humildad y sin ninguna clase de alardes de heroísmo, con esa virtud de narrar lo extraordinario como ordinario, que es lo que hace la verdadera literatura. Y el diálogo entre madre e hija es lo que deja correr el relato por su cauce, un río de aguas estremecidas, y estremecedoras, que pasa frente a nuestros ojos.

Es una historia antigua, de hace 80 años, pero por desgracia no enterrada. Los neonazis, o simplemente nazis de nuestros tiempos, a quienes tendemos a ver como esperpentos de carnaval, disfrazados con sus botas altas, uniformes grises y cruces gamadas, o los encapuchados del Ku Klux Klan, que forman otra comparsa del mismo carnaval, andan hoy por el mundo proclamando la supremacía blanca y pregonando su cruzada purificadora no sólo contra los judíos, sino también contra los negros, los latinos, los emigrantes del cercano oriente. Contra todos los que son diferentes. Los otros.

El fanático supremacista blanco que se lanzó con su auto contra la multitud en Charlottesville no se diferencia en nada del otro fanático yihadista que arrolló a otra multitud en la Rambla de Barcelona. Es el mismo odio transformado en arma letal. El mismo odio que llevó a Sarita y a Shifra, aquellas dos niñas perseguidas por el espanto de la muerte, a esconderse debajo de una montaña de aserrín.


Masatepe, septiembre de 2017


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Por qué Arabia Saudi utiliza el terrorismo “yihadista” en Europa?

En una escena de El Padrino (1972), el director de cine que se había negado a dar un papel a un miembro de la familia de Don Corleone, se rinde tras recibir un contundente “mensaje”: la cabeza cortada de su caballo amado Khartom en su cama. Así resuelven sus desavenencias las “familias” que nos gobiernan en medio mundo: Según The Guardian del 15 de febrero de 2008, Bandar Bin Sultán, jefe de la inteligencia saudita, había amenazado al gobierno de Tony Blair de sufrir “otro 7/7”, si no se detenía la investigación sobre la corrupción en sus acuerdos de armas, en los que el saudí había recibido unos 1.000 millones de libras en pagos secretos de BAE Systems, una de las mayores contratistas militar del mundo. En junio pasado, la Premier Theresa May impidió la publicación del informe de la inteligencia británica sobre la financiación de la extrema derecha sunita por Arabia Saudi. ¿Qué es lo que vale más para el poder que la vida de los ciudadanos?

Bandar también amenazó a Vladimir Putin en 2013 a lanzar ataques terroristas en Rusia, utilizando a los chechenos, para destruir los Juegos Olímpicos de Sochi del febrero del 2014, si Moscú seguía apoyando en Siria a Bashar al Asad, el aliado de Irán. Putin se negó y una bomba mató a 15 personas en la estación de trenes de Volgogrado en diciembre de 2013.

Algún día sabremos quienes eran los autores intelectuales de los atentados de España o Francia y qué pretendían, aparte de provocar odio entre los nativos e inmigrantes, militarizar la sociedad, o arrebatar los derechos y libertades conseguidas durante siglos de lucha.


La verdad, la primera víctima de la guerra


La Guerra global contra el terror ha sido una criminal farsa geopolítica organizada por Estados que utilizan el terror y hacen de bombero pirómano: ¿Por qué después de 15 años, la CIA afirma que fue el gobierno de Arabia Saudí el responsable de los atentados del 11S que no el grupúsculo de Bin Laden? La OTAN no se equivocó de país: año antes había preparado la ocupación de Afganistán, el país más estratégico del mundo. ¿Y qué había detrás del atentado del 2015 de París, el de Boston, o el que dio pretexto a la agresión israelí a Gaza en 2014?

“Pretenden destruir nuestra civilización” es la frase que repiten los líderes occidentales ante los atentados de bandera islámica en sus países. Frase hueca que revela la hipocresía de dichos estados –pues matan a mayor cantidad de civiles inocentes de “otras civilizaciones” en un solo bombardeo en Libia, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Mali o Siria-, y también pone en evidencia su fingida ignorancia acerca de la naturaleza de éste fenómeno. Las consignas como “no tengo miedo” coreada tras los atentados en Cataluña minimizan la extrema gravedad de la situación a la que desafía con ésta ingenuidad, y a la que pretenden neutralizar con “la vuelta a la normalidad”. Pues, hay que tener miedo, este mecanismo imprescindible en los seres vivos para seguir viviendo.

No estamos frente a lobos solitarios o de pandillas de desagradecidos fanáticos, nihilistas e inadaptados, ni de jóvenes que así se vengan por sufrir la exclusión social. Estamos ante una organización militar privada al estilo de “Camisas Pardas” y de naturaleza fascista, protegida por poderosos estados y que desde hace cuatro décadas está desmontando estados enteros, destrozando decenas de millones de vidas y avanza sin parar. Es así cómo Barak Obama vetó la ley que permite a las familias de cerca de 3.000 ciudadanos de su país asesinados en 11S denunciar a los verdugos.


Los objetivos de Arabia Saudi


La Casa Saud ha recurrido al terrorismo religioso por los siguientes motivos:

1. Contribuir a los proyectos de EEUU en el marco de la lucha contra el comunismo, y fue cuando Washington trasladó el modelo de los escuadrones de la muerte, los Batallones de Reacción Inmediata y la Contra nicaragüense de América Latina a las fronteras de la Unión Soviética: En 1978-79 Jimmy Carter apostó por la extrema derecha religiosa en cuatro escenarios: en Afganistán creó el “yihadismo” con el dinero saudí, para derrocar al gobierno marxista de Afganistán y desestabilizar la URSS; en Irán facilitó (en colaboración con el presidente francés Giscard d’Estaing que acogió a Jomeini) la instalación de una teocracia chiita anti-comunista; en la Polonia socialista apadrinó al ultra-católico Lech Walesaj, y en Vaticano elevó al cardenal eslavo Karol Wojtyła, para desestabilizar los países “cristianos” del espacio soviético, y acabar con la Teología Cristiana de Liberación.

Desde la fundación de la URSS en 1917 y la aparición de los partidos comunistas en los países musulmanes, la élite clerical chiita y sunnita, temerosa a perder su poder político-social y propiedades ya cooperaba con el “imperialismo cristiano” contra los ateos marxistas. Afganistán fue el segundo país “musulmán” gobernado por los comunistas; el primero se instauró en 1967 en la mismísima Península arábiga: la República Popular de Yemen. Luego, en 1991, Arabia participó con sus miles de ”yihadistas” en la desintegración de Yugoslavia. El actual rey de Arabia y el entonces alcalde de Riad, Salman bin Abdulaziz les enviaba a través del Alto Comité Saudí para el Auxilio de Bosnia y Herzegovina (SHCR), introduciendo el wahabismo en los Balcanes. SHCR construyó mezquitas y escuelas y ayudó sólo a las familias musulmanas. Tras finalizar la guerra, EEUU convirtió Kosovo en una gran base militar (Camp Bondsteel) con un mini Guantánamo incluido. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado a 52 chiitas, trabajó en esta base.

2. Contener a Irán: Richard Dearlove, ex director del MI6, recuerda que antes del 11S su homólogo saudí, Bandar bin Sultán, le había dicho: “No falta mucho para que en Oriente Próximo los chiitas tengan que pedir ayuda a Dios. Más de mil millones de suníes están hartos de ellos”. A pesar de que los chiitas son sólo el 15% de los musulmanes del mundo, el impacto de la caída del Sha en Irán y la instalación de la República Islámica sobre Arabia Saudita fue múltiple, y muy preocupante para los jeques, porque:


• La revolución iraní había derrocado a una de las monarquías más poderosa y antiguas del mundo, implantando una republica. Antes de Irán, Afganistán (1973), Libia (1969), Yemen (1962), Irak (1958) y Egipto (1952) acabaron con la monarquía y la Casa Saud temía el efecto mariposa de la republica iraní, y eso a pesar de que ha sido un califato disfrazado de república, y la pérdida de su estatus: ya había alternativa a una teocracia monárquica. Que en Irán existiesen elecciones, mujeres universitarias, un buen cine, etc. fortalecía esta idea, aunque pocos sabían que: en Irán hay un poderoso movimiento feministas desde el 1920 que consiguió en 1935 ser el primer país del mundo en prohibir el velo; y temía en 1964 mujeres parlamentarias y una ministra, o que los comunistas, muy poderosos, tenían un ministro en 1923. Al ser una sociedad avanzada, sus fundamentalistas también son menos fanáticos que los de Arabia. Por todo ello, le resultará más difícil a los Saud luchar contra el chiismo iraní que contra el nacionalismo árabe o el socialismo.

• Los Saud pierden su monopolio del liderazgo sobre la umma «la comunidad musulmana» incluida la sunnita, ya que los ayatolás presentaban su invento como una república “islámica” que no “chiita” y tachaban a los saudíes de “infieles”, “peones de Israel y de EEUU”, “corruptos y criminal”. Jomeini se convirtió, para millones de “musulmanes sunnitas” (palestinos y libaneses sobre todo) en su héroe. Que la teocracia chiita naciera (deforma anti-natural) de una gran revolución popular anti estadounidense otorgaba mayor legitimidad a las posturas anti-saudíes de Teherán.

• La carga “social” de la revolución iraní, recogida por Jomeini, quien en un principio prometió justicia a los “desheredados”, también sunnitas, rompiendo con la idea de la “comunidad musulmana”, que oculta la lucha de clases, juntando al banquero y el desahuciado. Aunque al final no hubo una teología chiita de liberación, los millonarios jeques se pusieron a temblar.

• Por lo que Riad y Teherán, mientras evitan un enfrentamiento directo, patrocinan, a medida de sus posibilidades, a grupos político-militares que actuarán en terceros países (guerra proxy).


La iranofobia de Riad que es respaldada por otros regímenes árabes, Israel y EEUU, ha intentado contener a Irán de mil y una maneras: financiar la invasión de Irak a Irán (1980-1988); fundar el Concejo de Cooperación del Golfo en 1981 como sistema de seguridad, y ahora pretende crear una “OTAN sunnita”; baja el precio del petróleo, para dañar su economía, y exportar al mundo el wahabismo- takfiri (que considera apostatas a los chitas). En Irak, intenta corregir el “error” de Bush quién tras derrocar a Saddam Husein no sólo instaló en Bagdad una republica islámica-chiita, sino también creó escuadrones de muerte chiitas para acabar con los basistas y las tribus sunnitas rebeldes. Junto con Israel y Turquía, Arabia no permitirá la estabilización de Irak hasta que los chiitas abandonen el poder.

Riad, que no perdona a EEUU (de Obama) el levantamiento de las sanciones contra Irán en 2015, ni su negativa a derrocar a Bashar al Assad, y su decisión de trasladar parte de sus tropas de oriente Próximo a la frontera de China, decidió apostar más fuerte por el ejercito de “yihadistas” en Siria e Irak contra Irán. Paralelamente, está desarrollando su propio programa nuclear en Pakistán, y gracia a su impunidad, es posible que Arabia disponga de armas nucleares antes de Irán.

Los reyes saudíes que temen ser sacrificados por Washington (como Mubarak y a Bin Ali) y ser “pañuelos de usar y tirar” elaboran su propia agenda: enviaron tropas a Bahréin, de población chiita, para aplastar su Primavera, y han arrastrado a EEUU a su criminal guerra contra la milicia chiita Huthies de Yemen, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo, matando a sus gentes con balas y misiles, con hambre, sed y cólera.

3. Enviar al extranjero a los jóvenes excluidos saudíes como terroristas a otros países, y así deshacerse de una bomba de relojería en casa; paralelamente implanta el wahabismo en Occidente, al servicio de dichas acciones, así como detener la creciente simpatía hacia el chiismo (e Irán), -no entre los inmigrantes sunnitas-, sino entre los nativos, como sucede en España.


Yihadismo: el Frankenstein


El apodado “El Cordobés de Daesh” que reclama al-Andalus, amenazando a 46 millones de españoles, no dice nada sobre la palestina ocupada por tan solo 5 millones de israelíes. Efraim Inbar, el analista estratégico israelí afirma que es un “error” y una “locura” acabar con el Estado Islámico por servir “a nuestros intereses estratégicos” y a su guerra contra Irán, que es el “gran enemigo” de Occidente, afirma. El equipo de Trump cree lo mismo. Para los padrinos del “yihadismo” – la CIA, Mossad, MI6, la GID saudí y la MIT turca-, miles de mujeres, hombres y niños asesinados por este Frankenstein no son más que “daños colaterales” ante sus macabros intereses.

 

 

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Lunes, 24 Julio 2017 06:11

“Israel juega con fuego”

“Israel juega con fuego”

El gobierno de Netanyahu instaló cámaras en la Explanada de las Mezquitas, días después de haber colocado detectores de metal. Tales medidas provocaron una nueva escalada entre israelíes y palestinos.

 

Las restricciones a los palestinos para acceder a la Explanada de las Mezquitas y rezar en Al Aqsa avivó la crisis por las medidas de seguridad impuestas por Israel. El gobierno israelí envió más soldados a Cisjordania e instaló nuevas cámaras de seguridad en la entrada a la explanada como alternativa a los detectores de metales, sobre los que el gobierno no indicó si serán sustituidos por cámaras o si, por el contrario, representan un aumento de la seguridad. Un quinto palestino falleció en la noche del sábado en Cisjordania por la explosión de una mina antipersonal abandonada y su muerte, según confirmó la Media Luna Roja, no se relaciona con los enfrentamientos. La escalada dejó además tres israelíes muertos. El secretario general de la Liga Arabe, Ahmed Aboul Gheit, advirtió en una declaración que “Israel está jugando con fuego y se arriesga a una grave crisis con el mundo árabe”. El papa Francisco pidió moderación y llamó al diálogo entre israelíes y palestinos en Jerusalén.


El gabinete del gobierno de Benjamin Netanyahu se reunió ayer por la tarde, tras los dos violentos últimos días en Jerusalén Este y Cisjordania en los que cuatro palestinos murieron en enfrentamientos con fuerzas de seguridad israelíes y tres colonos judíos fueron asesinados por un palestino en su casa en una colonia en Cisjordania. Las condenas al atentado del viernes en la colonia de Halamish proliferaron en Israel y el premier Netanyahu aseguró que la casa del “vil terrorista será destruida tan pronto como sea posible”. Los tres israelíes, miembros de la familia de colonos Solomon, fueron enterrados ayer en un funeral multitudinario en la ciudad de Modín. Los palestinos muertos fueron sepultados de manera inmediata para evitar que las autoridades israelíes se hicieran con los cuerpos; en otras ocasiones tardaron meses en entregarlos a las familias.
Por su parte, el presidente palestino, Mahmud Abbas, insistió ayer en que quedaba suspendida la cooperación en materia de seguridad con Israel. Tanto el ministro de Defensa israelí, Avigdor Liberman, como Abbas, declararon que la otra parte es la que va a sufrir las consecuencias de esa suspensión.


Los representantes políticos seguían debatiendo ayer sobre la permanencia o no de los detectores de metales, cuyo gran abanderado es Netanyahu, mientras se ordenó colocar en las inmediaciones de la Explanada de las Mezquitas cámaras de seguridad. La prensa local las llama “cámaras inteligentes” ya que son capaces de identificar personas armadas; medidas de seguridad que provocaron la protesta de fieles musulmanes, que volvieron a rezar en el exterior de la explanada, mientras el coordinador de las actividades gubernamentales en los Territorios Ocupados, Yoav Mordejai, dijo estar buscando una conciliación con los jordanos, custodios del centro según el statu quo, y la Autoridad Nacional Palestina.


Aunque en un principio se informó de la muerte de Oday Nawaya, de 17 años, como parte de la víctimas de las últimas dos jornadas de violencia, su fallecimiento se debió a traumatismos causados por el estallido de “una antigua mina del ejército israelí”, declaró el Ministerio de Sanidad Palestino a la agencia de noticias Maan. Según el servicio de emergencia de la Media Luna Roja, Nawaya fue trasladado al hospital de Tubas, al noroeste de la ciudad cisjordana de Nablus, donde murió poco después.


La reunión que la ONU mantendrá hoy para estudiar el conflicto en la Explanada fue pedida por Francia, Egipto y Suecia, tres de los quince integrantes del Consejo de Seguridad a raíz de los enfrentamientos. Según el portavoz de la misión de Suecia ante la ONU, Carl Skau, la cita fue convocada para “analizar urgentemente cómo se puede apoyar un llamamiento” para evitar una escalada de la tensión en Jerusalén y en Cisjordania. El Consejo de Seguridad tenía programado analizar temas relacionados con África Occidental y Liberia específicamente, a lo que se unirá en la agenda el tema de las tensiones entre israelíes y palestinos.


El papa Francisco se sumó ayer al pedido para que reine la paz en la zona en conflicto. “Siento la necesidad de expresar un fuerte llamamiento a la moderación y al diálogo. Los invito a que se unan a mi en la oración, para que el Señor inspire a todos propósitos de reconciliación y paz”, exigió el líder de la iglesia católica durante el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro.

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Día de la Ira en Palestina, solidaridad con los mil 500 presos en huelga de hambr

 

Este viernes se llevó a cabo el Día de la Ira en los territorios palestinos ocupados para manifestar la solidaridad con los mil 500 presos en huelga de hambre en las cárceles israelíes, a 12 días de iniciada su protesta.

Además, se declaró una huelga general desde el jueves a la que se unieron todos los sectores laborales como negocios, medios de transporte e incluso escuelas e instituciones gubernamentales, a excepción de hospitales, servicios de emergencia e institutos en la ciudad de Ramala.

“El hecho de que la huelga haya tenido un gran éxito en Jerusalén y en Gaza significa que los presos están uniendo a todo el pueblo palestino, dejando al margen las divisiones internas”, dijo el secretario general de Iniciativa Nacional Palestina, Mustafá Barguti. “Es uno de esos días fantásticos que nos recuerda a la resistencia popular no violenta de la primera intifada”, añadió.

El movimiento del Día de la Ira de este viernes fue convocado por Al Fatah, el partido político del presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas, y el Comité Nacional para apoyar la huelga de hambre de los presos.

Los palestinos en huelga de hambre iniciaron su protesta el 17 de abril para denunciar las condiciones y la represión en las cárceles israelíes, con las demandas de mejoras en la atención médica, un cese a la tortura y la detención administrativa, que se refiere a la reclusión sin cargos ni algún juicio, y mayor número de visitas familiares.

Por lo menos 500 de los 6 mil 500 presos palestinos en las cárceles de Israel están por detención administrativa debido a los actos en defensa de los territorios ocupados. De ellos, mil 500 se encuentran en huelga de hambre por convocatoria de Marwan Barghouti , integrante de Al Fatah que cumple múltiples cadenas perpetuas por su papel en el asesinato de judíos durante la segunda intifada.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, por sus siglas en inglés), manifestó que está “extremadamente preocupado” por la vida de los miles de presos palestinos que iniciaron la huelga de hambre para protestar “por el deterioro de sus condiciones de vida y la privación de sus derechos humanos más básicos”.

El PCHR hace hincapié en que las fuerzas israelíes serán las únicas responsables del deterioro de las condiciones de los presos ante la obstinación del Servicio de Prisiones de Israel (Israeli Prison Service, IPS) de no satisfacer sus demandas humanas, a las que el IPS responde intensificando las medidas contra las y los presos”, entre las que se encuentran traslados de los presos para presionarlos a que abandonen la huelga, explicó el Centro.

La solidaridad con los presos palestinos también se expresó en otros países y ciudades del mundo como Londres, Nueva York, Grecia, Canadá, Italia, entre otros.

Sin embargo, Israel se mantiene firme en no permitir a los abogados reunirse con los presos en huelga de hambre, decisión que ha sido calificada como “ilegal” por varias organizaciones de derechos humanos y en favor de la libertad de Palestina. Frente a ello, los abogados decidieron boicotear los tribunales militares israelíes.

 

 

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Un carroza temática con una réplica de un misil en el desfile de ayer.

 

Kim Il-sung exhibió por primera vez un misil de largo alcance y lanzó una dura advertencia contra EE.UU., en un momento de gran tensión en la región. El líder norcoreano presidió un desfile en Pyongyang.

 

Corea del Norte realizó ayer una demostración de poderío armamentístico, con motivo de la celebración del 105 aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung, al exhibir por primera vez un misil de largo alcance. Además, lanzó una nueva dura advertencia contra Estados Unidos, en un momento de gran tensión en la región.

En el desfile militar de inmensa proporción (como suele mostrar el régimen comunista ante cada celebración) se incluyó un tipo de proyectil nunca antes mostrado en público: el misil balístico intercontinental (ICBM) de combustible sólido. A diferencia del combustible líquido, el sólido permite cargar los proyectiles más rápido y mantenerlos durante largas temporadas almacenados y listos para disparar.

A principios de año, el líder norcoreano Kim Jong-un, quien presidió ayer el desfile en la capital, Pyongyang, desde el balcón de la Casa de Estudios del Pueblo, enfundado en traje negro y corbata blanca, advirtió que el país ultimaba el desarrollo de un ICBM que sería capaz de alcanzar territorio estadounidense. El objetivo nominal del desfile era agasajar a Kim Il-sung pero el objetivo real, rendir homenaje a su nieto, Kim Jong-un, y que la población le enviara un mensaje de adhesión incondicional.

Aunque el líder de 33 años no tomó la palabra, el considerado número dos del régimen se encargó de mandar un mensaje claro y contundente al presidente estadounidense Donald Trump. En un tramo de su discurso, el vicemariscal Choe Ryong-hae aseguró: “Si Estados Unidos sigue con sus provocaciones temerarias, responderemos a una guerra nuclear con nuestras armas atómicas. Están creando una situación muy tensa que amenaza la paz y la seguridad, no sólo de la región, también del mundo entero”, aseguró Choe y exaltó los resultados de la apuesta de su país por la política “byeongjin” de llevar a cabo de manera simultánea su desarrollo económico y militar.

Corea del Norte garantizó la exacta difusión de sus advertencias gracias a que en esta ocasión permitió el ingreso de casi dos centenares de periodistas extranjeros, algo inusual en el cerrado régimen comunista. Por su parte, el portavoz del comandante general de las Fuerzas Armadas declaró: “Todas las acciones provocadoras y forajidas de Estados Unidos en los campos político, económico y militar para seguir con su política hostil hacia la DPRK (República Popular Democrática de Corea) serán contrarrestadas a través de una contra reacción del Ejército del pueblo. Nuestra contra reacción más severa en contra de Estados Unidos y sus fuerzas será ejecutada de forma tan despiadada que no permitirá a nuestros agresores sobrevivir”. Luego, para concluir dijo que la “grave histeria militar” del gobierno de Trump alcanzó una fase peligrosa que ya no puede ser pasada por alto.

Elevando otra vez el nivel de sus amenazas, el régimen reaccionó así a las advertencias de Trump, quien para impedirle a Kim Jong-un un nuevo ensayo nuclear y balístico desplegó un portaaviones y varios buques de guerra con baterías antimisiles cerca de aguas norcoreanas. No obstante y tal cual es su costumbre de tensar al máximo las relaciones pero sin llegar a romperlas, Corea del Norte no avanzó ayer más que en desafíos y advertencias dejando de lado la posibilidad que manejaba Washington de un lanzamiento de misiles balísticos o su sexto ensayo atómico en coincidencia con las efemérides de ayer.

Además de mostrar misiles de alcance medio Musudan y los misteriosos y temidos KN-08 y KN-14, que se lanzan desde plataforma móvil, desfilaron ante la plaza Kim Il-sung varios de los últimos desarrollos del régimen como el Pukguksong-1 y Pukguksong-2, exhibidos en público por primera vez. El primero de ellos es un misil balístico lanzado desde un submarino (SLBM) y el segundo, un proyectil de alcance medio que se tira desde plataforma móvil y que fue probado por primera vez en febrero y también el 5 de abril, ensayo que llevó a Washington a responder con el envío de un portaaviones nuclear a la península.

La preocupación aumentó desde que las fuerzas navales estadounidenses lanzaron misiles Tomahawk sobre una base aérea de Siria la semana pasada, en respuesta a un supuesto ataque con armas químicas de Damasco en contra de rebeldes y civiles. El bombardeo generó interrogantes respecto de los planes de Trump en torno a Corea del Norte, que realizó pruebas nucleares y de misiles en desafío de las sanciones de Naciones Unidas y de países occidentales. Por tal razón, Estados Unidos advirtió que la política de “paciencia estratégica” hacia Corea del Norte terminó. En esa línea estratégica, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, viajará hoy a Corea del Sur como parte de una gira por Asia que se extenderá por diez días.

 

 

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Domingo, 16 Abril 2017 07:18

La Pascua nuclear de Trump: momento 1962

En canciller ruso, Sergei Lavrov (izquierda), y su homólogo estadunidense, Rex Tillerson, antes de iniciar una conferencia de prensa conjunta tras haber dialogado, el pasado miércoles en Moscú

 

Lo peor que puede suceder al mundo es cuando el caleidoscópico Trump saborea su postre, un cake de chocolate, ante su huésped, el mandarín Xi, y ordena bombardear a Iraq (sic) que confunde con Siria.

Entre sus letales tuits, 59 misiles crucero y su madre de todas las bombas, en una sola semana, Trump ha confundido a los centros del poder desde Rusia pasando por China hasta Europa cuando ahora mimetiza las políticas bélicas conjuntas de sus antecesores: los Bush, los Clinton y Obama.

Suena ridículo que su consternada hija Ivanka –conmovida por la presunta gasificación infantil en Idlib, pero ausente de otras peores carnicerías de EU e Israel– haya convencido a su polémico padre de castigar al régimen sirio.

¿Busca la dupla Netanyahu/Jared Kushner empinar a EU en una guerra contra Irán, utilizando hasta el último soldado estadunidense? (https://goo.gl/Z5i3NN)

Que ni duda quepa, como alega NYT (https://goo.gl/fCXzfV), que el ultraortodoxo judío Kushner, de 36 años, y su esposa Ivanka, de 35, se hayan adueñado de parte de la estructura de mando en EU que comparten con la Comunidad de Espionaje, donde sobresalen la CIA/NSA, y con el acoplamiento incestuoso del Pentágono y la omnipotente banca israelí-anglosajona de Goldman Sachs/Banca Rothschild.

En lo único en lo que se han puesto de acuerdo el impredecible Trump y el zar Vlady Putin es que su relación se encuentra en lo más bajo (https://goo.gl/i4VmQd).

No hay que subestimar a Trump cuando en el frente doméstico el Partido Republicano aplicó la opción nuclear legislativa para imponer a Neil Gorsuch a la Suprema Corte que podrá operar durante dos generaciones las políticas conservadoras del trumpismo.

Sin tomar en cuenta las operaciones militares cuasi-clandestinas de EU en Yemen, en una sola semana se intensificaron los incendios y los rescoldos en el arco de la crisis de los “Balcanes euroasiáticos (http://goo.gl/3v4TzS)” de Zbigniew Brzezinski, sumados del ominoso envío del portaciones USS-Vinson, dotado de armas nucleares a la península coreana.

La única nota positiva en este interludio ha sido que Trump reculó en calificar a China de manipuladora de su divisa.

Dejo de lado la aprobación por EU de la integración de Montenegro a la OTAN (https://goo.gl/JytK7P) –que ya cesó de ser obsoleta para el saltimbanqui Trump–, lo cual amenaza desestabilizar los Balcanes y constituye una afrenta a Rusia que padece el asedio de EU/OTAN desde el mar Báltico hasta el mar Negro.

Es exageradamente desproporcionado que EU haya lanzado la madre de todas las bombas –la bomba no nuclear más potente de su arsenal– en Afganistán, frontera con Pakistán, para aniquilar a 94 yihadistas de la rama del Talibán que comportaba muchos mensajes: un día después de la visita del petrolero texano Rex Tillerson a Moscú, donde siempre sí fue recibido, pero sin derecho a foto, por el imperturbable Putin, y un día antes de dos relevantes reuniones en Moscú: 1) La Conferencia de Paz de 12 (sic) países para resolver el contencioso afgano a la que no asistió EU ni yihadista alguno, donde concurrieron los emisarios del RIC (Rusia/India/China), Irán, Pakistán y otros países centroasiáticos –algo así como una reunión del Grupo de Shanghái ampliado, que se propone contener a EU en Afganistán, donde lleva 16 años de presencia militar estéril–, y 2) la reunión de los cancilleres de Rusia, Irán y Siria a la que no asistió EU.

Dejo de lado el enésimo error del Pentágono, cuyos bombardeos aniquilaron a 18 yihadistas sirios aliados a EU (https://goo.gl/D3PBD3).

El mensaje principal de la madre de todas las bombas fue dirigido a Rusia (https://goo.gl/buFrEs), Irán, Pakistán, China, India y, más que nada, a Norcorea, que estaba dispuesta dos días después a realizar su sexta prueba nuclear.

Trump enunció que ignoraba si el lanzamiento de la madre de todas las bombas “haya enviado un mensaje a Norcorea (https://goo.gl/jbCPMM)” y admite que el mundo se encuentra en plena confusión con una situación desagradable.

El coronel retirado Lawrence Wilkerson, jefe de gabinete del anterior secretario de Estado Colin Powell, sentenció que las “relaciones internacionales son hoy más preocupantes que durante los periodos más tumultuosos (sic) de la reciente historia de EU (https://goo.gl/KKfmg5)”, incluyendo la crisis de los misiles de Cuba de 1962.

En efecto, la suma de los tres movimientos militares abruptos de Trump –en Siria (los 59 misiles crucero); la madre de todas las bombas en Afganistán, y la expedición del portaviones USS Vinson dotado de armas nucleares para asestar un golpe preventivo a Norcorea en caso de que hubiera realizado su sexta prueba nuclear– denotan un momento 1962.

Siempre no realizó Norcorea su sexta prueba nuclear, como había insinuado, gracias a la sabia intervención conjunta de China y Rusia.

The Telegraph puso de relieve la comunicación estratégica (sic) por teléfono de los cancilleres de China y Rusia para discutir las salidas a las crisis de Siria y la península coreana (https://goo.gl/fz4M7d).

Mientras el canciller chino, Wang Yi, recibía a su homólogo galo, Jean-Marc Ayrault, antes de la imponente parada militar de Norcorea –donde no fue exhibido ningún misil intercontinental (ICBM) que alcance a EU, que se encuentra a más de 10 mil kilómetros, pero donde destacó un misil balístico de lanzamiento submarino con un alcance de mil kilómetros–, urgió a Washington, Seúl y Pyongyang a cesar de amenazarse mutuamente, antes de que la situación en la península coreana se torne irreversible y en la que nadie saldría victorioso.

El bluff del jugador de póker Trump tiene por objetivo orillar a China a someter a su aliado norcoreano (https://goo.gl/Csj3O8).

El portal chino Global Times ironiza que la madre de todas las bombas no podrá amedrentar a Norcorea (https://goo.gl/TUJXmg).

Tres próximas elecciones tendrán profundo impacto en Eurasia –referendo del sultán Erdogán; presidencia en Francia, única potencia nuclear continental europea, y presidencia en Sudcorea que decidirá el futuro de la instalación del escudo misilístico estadunidense (Thaad)–, mientras en forma conspicua el zar Putin confirmó asistir el 14 y 15 de mayo al Foro Internacional de la Ruta de la Seda (OBOR, por sus siglas en inglés), convocado por China (https://goo.gl/x8Hdy5).

¿Habrá aprendido Trump durante su Pascua nuclear que en la fase de la inevitable tripolaridad, los contenciosos de Siria y Norcorea pertenecen al orden diplomático, donde el papel de Rusia y China son también ineludibles (https://goo.gl/R5fQbT)?

El vicepresidente Mike Pence, de gira durante 10 días por el extremo-oriente al borde del precipicio nuclear, todavía tiene tiempo de diluir el vino bélico de tirios/demócratas y troyanos/republicanos que ha embriagado a EU y que subió a Trump, que sufre el síndrome de personalidad múltiple, seis puntos su popularidad alicaída.

Ante la coreografía hollywoodense de la guerra de propaganda de Trump, Rusia se prepara a un ataque nuclear de EU, según el prominente académico israelí-estadunidense Stephen F.Cohen (https://goo.gl/asvkRS).

 

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Sábado, 08 Abril 2017 08:36

Siria: el juego Trump-Putin

El Pentágono difundió el video en el que se aprecia el arranque de la operación de respuesta contra el gobierno sirio tras responsabilizarlos del ataque.

 

 

¿Así que Bashar al-Assad usó gas? Los rusos debieron saberlo. Ellos están en las bases aéreas, en los ministerios, en los cuarteles militares. Y si dicen que los sirios no usaron gas, más vale que estén seguros. Los rusos tuvieron advertencia previa de los 59 misiles crucero de Trump. Muchas horas de advertencia –no una hora, como asegura Washington– habrían permitido que los jets sirios estuvieran muy lejos de la base aérea. No hay que matar rusos en esta guerra: su presencia habría significado bajas.

¿Será que el ejército sirio, quizás un poquito arrogante después de capturar Alepo oriental, decidió tratar de poner fin a la guerra con rapidez? Es necesario hacer esa pregunta. En el pasado, aldeas en las que vivieron oficiales del ejército –y en las que vivieron sus familias– han sido gaseadas. Los sirios culparon a los turcos por dar el gas a Jabhat al-Nusra, la organización afiliada a Al Qaeda en Siria, y al Estado Islámico. Los rusos dijeron que en ataques anteriores con gas en Damasco se utilizaron componentes químicos enviados a Siria desde Libia a través de Turquía.

Desde la Primera Guerra Mundial, cuando el gas hizo su aparición en Ypres –y en Gaza, cuando las fuerzas del general Allenby lo usaron contra los turcos otomanos–, las armas químicas han desatado un horror al que ni siquiera Hitler se atrevió a recurrir en contra de los aliados. Pero ¿qué hizo Saddam Hussein? Usó armas químicas contra los kurdos en Halabja; de hecho, se pudo oír su voz describiéndolo en el tribunal de Bagdad, después que él mismo fue colgado.

Pero, ¿usarían las tropas sirias semejantes armas contra su propio pueblo? Las imágenes parecen decisivas. Aterradoras. Abominables. Pero debemos también recordar los 250 mil civiles de Alepo oriental, que se convirtieron en 150 mil y luego en 90 mil. La guerra en Siria se ha vuelto el conflicto peor informado del mundo. ¿Cuántas muertes ha causado? ¿400 mil? ¿450 mil? O 500 mil, la cifra más reciente.

¿Cómo completamos las cifras de muertes por gas? ¿Le creemos al gobierno sirio? Cuando ocurrió el último ataque con gas en Damasco, la ONU, en un breve párrafo a mitad de su reporte subsecuente, apuntó que los proyectiles químicos habían sido comprometidos al ser transportados entre diferentes ubicaciones.

Pero entonces llegamos a los rusos. Ellos avalaron el retiro de todas las armas de gas en Siria. Salvaron el discurso de Obama después que éste amenazó –y luego reculó– con un ataque aéreo sobre las armas químicas sirias. Ahora los rusos han visto lo que Trump hará cuando crea (si es que cree) que se realizaron ataques con gas. Y los rusos, según me dicen, sabían todo acerca de la incursión estadunidense... y desde mucho antes de que ocurriera. ¿Habrán dejado algún avión sirio en la base? ¿O alguna de esas armas en la pista? ¿O en búnkers reforzados?

En realidad, el ataque estadunidense a Siria dice más de las relaciones Trump-Putin que de Estados Unidos y Medio Oriente. Ese es un problema que Rex Tillerson tiene que resolver. Y Bashar al-Assad, por supuesto. No lo duden: por la noche las llamadas entre Damasco y Moscú serán muy largas.

 

© The Independent

 

Traducción: Jorge Anaya

 

 

 

 

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 Imagen de la televisión siria donde se muestra la base militar destruida por los misiles de EEUU.

 

El ataque de Estados Unidos contra una base aérea en la provincia de Homs, que ha causado importantes destrozos y la muerte de nueve civiles, según Damasco, puede significar un cambio cualitativo en la guerra civil que ya dura seis años, y que se ha cobrado la vida de cientos de miles de personas, entre las que se cuentan decenas de millares de civiles.

 

JERUSALÉN 


La cuestión es saber si el ataque de la madrugada del viernes ordenado por el presidente Donald Trump se va a detener o señala el principio de una mayor implicación militar en el conflicto. Los Estados Unidos disponen de decenas de bases militares en Oriente Próximo, además de una fuerza naval considerable, mientras que Rusia únicamente posee una base naval, precisamente en la ciudad de Tartús. Esto significa que un enfrentamiento directo entre los dos ejército es bastante improbable.

En las últimas horas muchos se habían preguntado si Estados Unidos iba a lanzar, de alguna manera, un ataque contra el ejército sirio en respuesta al incidente ocurrido el martes en Sheij Sheijun, un pueblo del distrito de Idlib, al norte del país, que ha costado la vida a más de ochenta personas, muchas de ellas afectadas por gases supuestamente utilizados por el ejército contra los rebeldes.

 

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Un navío de EEUU lanza uno de los misiles contra una base militar siria. /REUTERS

 

Era una pregunta a la que el presidente Donald Trump rehusó contestar el miércoles en el transcurso de una rueda de prensa con el rey Abdallah de Jordania. Sin embargo, midiendo bien sus palabras, Trump manifestó que el ejército sirio había rebasado una “línea roja” con el uso de las armas químicas y que su actitud con respecto al presidente Bashar al Asad había “cambiado mucho” tras el mencionado incidente.

 
¿EEUU se decidirá por una intervención prolongada?


Una prolongada intervención militar americana distinta de la que está en marcha contra el Estado Islámico, presenta numerosos inconvenientes. Quizás el primero es que Rusia está muy implicada en el conflicto y probablemente hay pocas bases militares sirias donde no haya una presencia de soldados rusos. Este es un problema que de momento se ha podido soslayar pero que se ha de tener muy en cuenta.

Más allá de este problema, Trump debe considerar si una intervención a larga escala, algo a lo que el presidente se ha resistido desde el primer día de mandato, resolverá este conflicto que dura seis años. Pensar que una vez apartado del poder Bashar al Asad todo van a ser flores y violas es tener unas expectativas que guardan poca relación con la realidad de Siria.

 

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Donald Trump durante su discurso tras ordenar el ataque a Siria. /REUTERS

 

Baste recordar lo ocurrido en Irak a partir de la invasión de 2003 y del país que dejaron los americanos cuando se marcharon en 2011, un país completamente desencajado cuya situación agravó significativamente la intervención del presidente Bush. Hoy vuelve a haber tropas americanas en Irak pero aunque están allí para derrotar al Estado Islámico, es completamente ingenuo pensar que se resolverá la situación cuando se acabe con el Estado Islámico.

Cuando el miércoles el vicepresidente Mike Pence advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa”, apuntó a una intervención militar a larga escala que puede ser peor para una Siria que ya ha registrado un elevado número de muertos, más de 300.000, de los que probablemente más de la tercera parte son civiles, incluidos decenas de millares de niños.

Naturalmente, muchos se han rasgado las vestiduras tras el incidente del martes en Sheij Sheijun, entre ellos el presidente Trump. “Lo que ocurrió (el martes) es inaceptable para mí”, ha dicho sin mencionar que las tropas americanas han causado la muerte de un elevado número de civiles en Siria y en Irak, incluso después de que terminara de manera oficial la invasión de este país en 2011.

Los americanos han descartado la versión de los hechos que han dado los tres aliados que son Siria, Rusia e Irán, según la cual las armas químicas que mataron a decenas de personas estaban guardadas en un arsenal de los rebeldes que fue bombardeado por la aviación siria, y no fueron armas químicas usadas por los aviones sirios.

 

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Cuerpos tendidos tras el ataque aéreo en Jan Sheijun (Siria). /REUTERS

 

En cualquier caso, una vez que la administración Trump ha cambiado su discurso tras la intervención de la madrugada, se abre una serie de interrogantes que solo el tiempo aclarará. La embajadora americana en la ONU, Nikki Haley, advirtió el miércoles que su país puede adoptar una “acción unilateral”, en alusión al uso de la fuerza que algunos aliados de Estados Unidos esperan.

 
Posición de los países del entorno


El caso de Israel es único. Los israelíes están cada vez más incómodos con la presencia de tropas rusas en la región y así lo han hecho saber. El jefe del ejército del aire reconoció el mes pasado que la presencia rusa está obligando a los israelíes a reconsiderar algunas de las operaciones que hasta hace poco eran rutinarias sobre el cielo sirio. Según el general, Israel debe proteger su capacidad operativa de los radares rusos.

Además, existe una preocupación creciente con respecto a Irán. Jefes militares israelíes han indicado que es muy posible que si Asad permanece en el poder, Irán establecerá una base naval en el Mediterráneo oriental similar a la base rusa de Tartús, una idea que Teherán ya ha dejado caer teniendo en cuenta que Israel dispone de submarinos nucleares que con toda seguridad patrullan por el Golfo Pérsico. Es una idea que preocupa mucho a Israel y hace que este país sea favorable a una intervención americana en Siria.

Aunque las relaciones entre Trump y Benjamín Netanyahu no son todo lo sólidas que dice el primer ministro israelí, no cabe duda de que éste va a hacer todo lo posible para acabar con el régimen de Asad para que Siria se convierta en otro país títere en la región. Netanyahu se ha apresurado a felicitar a Trump por el ataque, ahora bien, habiendo visto lo que ha sucedido en Irak, no es complicado pronosticar que Siria no será una balsa de aceite sin Asad.

Si hace apenas unos días el secretario de Estado Rex Tillerson manifestó en Turquía que el futuro de Asad “lo decidirá el pueblo sirio”, todo indica que en las últimas horas en Washington se están considerando otras opciones más expeditivas.

 

 

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