Déficit de agua en el departamento del Valle del Cauca

Se agudizó de julio de 2015 a febrero de 2016; por escases de lluvias, déficit hídrico en las fuentes, o mala calidad del agua cruda, 270 municipios colombianos sufrieron largos racionamientos.

 

El Valle del Cauca no escapó a esta crisis. Acuavalle1 declaró alerta roja en Restrepo, Toro, Vijes, Yumbo, Ansermanuevo, San Pedro, Sevilla y Caicedonia, debido a muy alta evaporación de los caudales hídricos. El embalse de Sarabrut2 bajó del 20 por ciento de su nivel, afectando el abastecimiento de agua potable a Ricaurte-Bolívar, Roldanillo, La Unión, La Victoria y Obando. Más de un millón y medio millón de habitantes de todo el Departamento, incluyendo el puerto de Buenaventura en la selva lluviosa del Litoral, sufrieron déficits hídricos y racionamientos. El futuro hidrológico no parece promisorio.

 

El déficit obedece a los cambios operados en el ciclo del agua, como consecuencia de la deforestación y la degradación de los ecosistemas reguladores y del cambio climático global, agudizado por excesos de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), que se traducen en aumentos de temperatura, altos grados de evaporación de los suelos y transpiración de los árboles y plantas, en vendavales, en lluvias demasiado intensas y en sequías prolongadas, con desplomes de los caudales superficiales, freáticos y subterráneos.

 

Cambios ambientales con efectos evidentes. Si Colombia veinte años antes era el cuarto país de mundo en recursos hídricos, y ahora descendió hasta el puesto 24, deberíamos analizar las causas y tenerlas en cuenta, para no continuar con esa forma de “progreso” basado en la destrucción artera de los recursos naturales y de su quinta esencia, el agua dulce; un compuesto inorgánico indispensable para la vida de todos los seres, incluyéndonos nosotros, la única especie que no aprendió a vivir en plena armonía ni con las especies de flora y fauna, que necesitamos para regular el clima y sobrevivir, ni con su propia especie.

 

Para los colombianos es urgente analizar y aportar a la solución rápida de los conflictos del agua; en La Guajira, donde mueren los niños de sed por la torpe desviación del río Ranchería y la detención de su caudal en embalse construido para riego de predios ganaderos. En la Ciénaga Grande, privada de oxígeno y escenario de constantes muertes de peces, por construir vías destrozando interacciones entre las aguas salinas del mar Caribe, las aguas dulces de la Sierra Nevada y las aguas turbias y contaminadas del río Magdalena. Entender que la recuperación del río Magdalena y de su oferta ambiental no se logrará con obras de cemento armado, pero si creando las condiciones biológicas para la vida de las sardinatas, bagres tigres, doncellas, nicuros, que bajaban con las subiendas a alimentar miles de familias de pescadores y ejecutar labores de limpieza. Que es necesario detener la minería venenosa en los páramos.

 

Para los habitantes del Valle es necesario aportar a la recuperación ambiental de la bahía de Buenaventura y de los ríos del Litoral Pacífico, que descienden desde los fríos farallones y de la selva lluviosa, y de los ríos que fluyen desde las altas vertientes Andinas; la Occidental y la Central hacia el río Cauca, transformado lentamente en colector de aguas servidas y basurero público, donde mueren los peces por falta de oxígeno, a pesar de tantos planes, estrategias y proyectos.

 

El balance hidrológico (Ver “Cuatro grandes regiones hidrológicas”, página 3) del Valle se ha roto. Desde 1994 CVC y Acuavalle anunciaron que hacia el año 2020, el Valle sufriría déficit hídrico, pero no existe control real sobre la deforestación. Cali vive amenazada por altos grados de contaminación del río Cauca y de sus siete ríos afluentes. El puerto de Buenaventura sufre altas pérdidas de agua tratada y suspensiones diarias del servicio. Crecen elevados índices de desertización en Yotoco, Yumbo, Vijes, Riofrío, Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro y Anserma, en la cara seca de la Cordillera Occidental. Bajan los niveles freáticos en el valle geográfico, se desploman los caudales hídricos por debajo de las curvas de duración de caudales, y especialmente la deforestación y agresivos usos del suelo, hacen temer por el futuro inmediato del agua para consumo humano; en el Norte del Valle, en la ciudad de Cali, y del agua para riego en el departamento, con altos consumos de hasta 2 millones de litros por hectárea cosecha, en 200.00 hectáreas cultivadas de caña de azúcar.

 

Aún podemos modificar el rumbo, suspender las quemas y la deforestación agresiva y conservar las especies de flora y fauna vitales en el ciclo del agua y la regulación del clima.

 

El mayor aliciente para recuperar el agua del Valle es recordar los patos y gansos que volaban desde el Canadá y Chile a compartir con los garzones blancos criollos y los peces, entre la magia de los juncos, lotos floridos, elodeas y lechugas de agua, que mantenían cristalinas las aguas frescas en vasos comunicantes, atrapando partículas de sedimentos y lodos en sus estructuras moleculares, y les ofrecían enormes peces a las familias de pescadores. Disfrutaban de lluvias exactas bimodales, del mágico rocío de las madrugadas y temperaturas frescas y frías de las noches.

 

Las grandes romerías de los trabajadores del campo, que antes vivían sembrando, azadonando y regando, en cultivos de soya, fríjol y maíz, abonando los arrozales inundados, donde abundaban los pellares, las viuditas, tijeretas y coclíes.

 

Lo mejor es recordar la belleza serenísima de los ríos casi vírgenes de las selvas Litorales, con sus playones de arenas limpias blancas y doradas: los grandes muchillás dotados de antenas sensoras ocultos en los parajes húmedos y en riachuelos, con las sabaletas, picudas verdes longilíneas en tranquilas aguas y grandes mojarras amarillas camuflándose con sus progenies, bajo troncos sumergidos en la profundidad. Veloces nayos zigzagueando contra las rápidas corrientes con sus escamas de platino, sardinatas relucientes remontando las frescas aguas turquesas infinitamente claras, y nubes de guacucos verdes, azules, pardos y dorados, succionando lodos y lamas del cuarzo, de las piedras y losas grafíticas en los charcos claros, transparentes y serenos. Libélulas azules y verdes, cual joyas de alas iridiscentes formando un haz de colores con la luz solar, entre la exuberante selva lluviosa de los chanules, las palmas, abarcos, chiguas, táparos y pacós, donde habitan capturando el carbono y exhalando oxígeno, millares de especies, en la dialéctica dinámica de la naturaleza.

 

Quienes somos conscientes de nuestra huella de carbono CO2e, y de nuestros impactos ambientales y emisiones que ocasionan estrés de árboles y plantas, afectando el agua dulce y el clima de toda la tierra, debemos crear una contracorriente humanista, social y ecológica, en armonía con todas las especies. en defensa del agua dulce, la máxima expresión de la vida.

 

1 Empresa que abastece de agua potable a 35 municipios del Valle del Cauca. No opera en Cali, Buenaventura, ni Palmira. Especialmente en ciudades intermedias del Valle.
2 Embalse de 20 millones de metros cúbicos de capacidad, construido en la cuenca del río Pescador Municipio de Bolívar vereda Primavera para abastecer de agua potable a los habitantes de Ricaurte, Roldanillo, La Unión, Toro, La Unión, La Victoria y Obando.

 


Recuadro

 

Valle del Cauca y sus diferencias pluviales

 

Cuatro grandes regiones hidrológicas

 

1. La selva lluviosa del litoral Pacífico

 

Está formada sobre aluviones, colinas y serranías, hasta farallones del páramo, con lluvias de 7.000 mm en bahía Málaga y un promedio superior a los 4000 mm anuales; desde el río Naya hasta el río San Juan. Ecosistema perturbado por minería fluvial del oro con cianuro de potasio y mercurio, destrozando ríos cristalinos, donde abundaban los nayos, camarones de agua dulce, libélulas gigantes y mariposas azules. Degradación total en la cuenca media y baja del río Dagua, que lleva sus sedimentos aluviales y derrumbes de lodos rojos hacia la bahía de Buenaventura, causando la colmatación del canal de acceso al muelle, y en toda la bahía grande y pequeña. En la selva lluviosa del Litoral Pacífico, la población de Buenaventura carece de agua potable permanente por las deficiencias del acueducto, que capta sus aguas crudas desde el río Ecalerete-San Cipriano, protegido por una reserva selvática de 7.000 hectáreas en la cuenca hidrográfica baja del río Dagua, y abastece a una población de 415,000 personas con pérdidas de agua tratada en la red urbana.

 

 

2. La cara seca de la Cordillera Occidental

 

Región lluviosa al sur y cuencas con altos índices de desertización en Yumbo 56,9% del territorio, Vijes 33,3%, Yotoco 40.1%. Erosión severa; Media Canoa, Riofrío, Roldanillo, Pescador, La Grande, Toro y Anserma. Es necesario racionalizar las explotaciones mineras de bauxita en la cuenca del río Claro, del oro y el carbón en la cuenca del río Jamundí. Vertientes erosionadas por ganaderías extensivas, minas de caliza y canteras de inertes. Minas de oro en Los Farallones de Cali que contaminan los caudales del río con cianuro y mercurio. Canteras de Yumbo, minas de carbón y manganeso en Bolívar. Impactos ambientales causados por la revolución verde en el Distrito de Riegos de La Unión Toro-Roldanillo, debido al uso excesivo de agroquímicos con desaparición de abejas e insectos polinizadores y controles biológicos. Se eliminó el sombrío de los cafetales de las zonas hidrográficas altas; desde la zona lluviosa de amortiguamiento del páramo del Duende del Río Frío al río Pescador, Toro-La Unión, Versalles reconocido por su neblina el Dovio, zona cafetera de La Argelia en Guaimaral y El Embal, El Águila y Anserma.

 

 

 

3. El valle geográfico del río Cauca

 

Con un promedio anual de 1.000 mm y zonas secas, como Rozo al sur y áreas del Norte del Valle, que sufren déficit hídrico, reflejado en embalse seco Sarabrut y escasez de aguas crudas para acueductos municipales. Se rellenaron los humedales, ciénagas, las madres viejas y los vasos comunicantes, que recibían, drenaban y depuraban las aguas desbordadas del río Cauca y afluentes. Se modificaron los cauces de los ríos, las quebradas y los zanjones, alterando el drenaje natural del valle geográfico. Según el estudio de la Universidad de La Salle en 1991; “Las quemas de pre cosecha y de pos cosecha generan temperaturas de 700o grados centígrados, emiten hasta 20.000 kilos de CO2 por cada hectárea quemada y 600 kilos de metano”. Las requemas emiten partículas sub micrónicas menores de 3 y de 2 micras, capaces de afectar el sistema respiratorio: la glotis, la epiglotis, la tráquea, bronquios, los bronquiolos, alvéolos pulmonares, sáculos, capilares, hasta el torrente sanguíneo. Herbicidas de contacto con el ingrediente activo IA Glifosato, de amplio espectro, no selectivos, usados como maduradores de la caña de azúcar por vía aérea, que secan y devastaron las flores y frutos en las especies de árboles y plantas frutales del valle; caimos, madroños, grosellas, guamos, limas, nísperos, mamoncillos, ciruelas, los mameyes, chirimoyas, guanábanos, mandarinas, badeas y piñuelas. La frontera agrícola fue arrasando los guaduales y cintas de árboles, que acompañaban el rumor de los ríos desde el pie de loma hasta el sinuoso río Cauca, protegido desde río Claro y el río Jamundí hasta la boca del río La Vieja a 912 metros de altitud sobre el nivel del mar, por franjas de cañas menudas, caracolíes, higuerones, balsos y pisamos amantes del alto nivel freático.

 

 

 

4. La cara interna de la Cordillera Central

 

Con sus páramos y sus lagunas; Fe, Esperanza y Caridad. Páramos de Tinajas, Las Hermosas, Los Domínguez, El Japón y Barragán, afectados por ganaderías extensivas con severos impactos sobre las lagunas de origen glaciar, y sus jardines de frailejones, de árnicas y piñuelas de páramo que almacenan el agua de las lloviznas permanentes, en valles de páramos y en zonas de amortiguamiento.

 

Municipios cafeteros desde la cuencas medias del río Guadalajara y Tuluá, Morales, al río Bugalagrande y el río La Vieja; donde fue implantada la tecnología de los cafetales eliminando el sombrío de los guamos, nogales cafeteros, cedros, carboneros gigantes, nacederos, plantas de plátano y banano, guaduales y chagualos, que conservaban los caudales hídricos de las quebradas y manantiales en las vertientes andinas, asociados con bromelias, orquídeas, heliconias griggsianas y rostratas en las profundas cañadas, helechos, plantas trepadoras, musgos y líquenes.

 

El resultado lógico de tanta devastación durante un siglo de “progreso” y “desarrollo” de las fuerzas productivas apelando a la devastación de los suelos, los cauces de los ríos, la atmósfera que sufre las emisiones y las especies de flora y fauna, es la alteración total del régimen de lluvias bimodales que antes existía en el Valle, y por lo tanto de los caudales de los ríos y la calidad del agua, la recarga de las aguas freáticas y de los acuíferos subterráneos A B y C, afectados por vertimientos y contaminación difusa. El agua es el indicador por excelencia del uso del suelo, el buen uso del territorio y su manejo. Si el agua cruda escasea ahora, hasta en la selva lluviosa del Litoral Pacífico y en zonas de amortiguamiento de los páramos y cuencas hidrográficas, donde caen las mayores precipitaciones, si el agua potable ya se raciona en Cali, Yumbo, Restrepo, La Unión, Roldanillo, Ricaurte, La Virginia, Sevilla y Caicedonia, debemos estudiar las causas del déficit hídrico.

 

Publicado enEdición Nº229
Psicongénesis de la ambición presidencial

Por más que sea un tributo a su pueblo y a las víctimas del conflicto armado. La nación colombiana no celebró este segundo Nobel. La enorme abstención, y los seis millones y medio que dijeron no en el plebiscito, desestiman el galardón. Sí quedará para la posteridad un nombre: Juan Manuel Santos, representante de la oligarquía criolla, cuya forma de gobernar está soportada en discursos reforzados y, sobretodo, en alianzas, espurias y traiciones. He aquí el perfil del hoy Presidente-Nobel.

 

La desconfianza por los Premios Nobel responde a que en muchas ocasiones están influenciados e instrumentalizados por innovaciones y descubrimientos que ayudan o refuerzan al modelo económico imperante. Contradicciones de esta distinción, pues el mismo Alfred Nobel fabricaba cañones y dinamita, o que Gandhi nunca obtuviera un Premio de estos, precisamente el otorgado al señor Santos. Hasta la nominación contemporánea con Obama, que posibilitó titulares como: “Nobel de paz envía tropas a Iraq”. Entonces, este Nobel representa el apoyo de la comunidad internacional a los acuerdos con las insurgencias. Es un reconocimiento mundial para que el nominado lo reciba con humildad y con noble gesto done el recurso a las víctimas. Pero, ¿qué merito hizo para recibirlo?

 

Cuna de oro

 

Fácil al nacer en cuna oligarca, y portar el apellido de abuelos y tatarabuelos de familias presidenciales. Su padre, Eduardo Santos, estuvo por más de 36 años al frente del periódico más importante del país. Extraño evidenciar que en la adolescencia pasó por muchos colegios, incluyendo el San Carlos, de donde salió el petardo de Andrés Pastrana. Quizás el muchachito Santos se estaba saliendo de las manos por lo cual fue enviado, por una familia liberal y con solo 16 años, como cadete a la Escuela Naval de Cartagena, proceso que duró dos años. Dicen quienes lo conocen que se volvió más metódico y adquirió disciplina, pero que no le quitó lo megalómano y egocéntrico que es. Su gusto por las biografías demuestra su gran narcicismo que justifican sus allegados como confianza en el poder. También dicen que hoy realiza 45 minutos de actividad física antes de comenzar el día. Cuentan que por alguna época practicó yoga, hasta pararse sobre la cabeza en la cama.

 

Enviado al extranjero se formó en la Universidad de Kansas en economía y administración de empresas, conocimientos que pondría en práctica al representar durante nueve años al país ante la Organización Internacional del Café (1972-1981). Los resultados de su gestión son tres Pactos cafeteros. Incluso fue Secretario de la embajada en Londres. Durante este mismo tiempo realizó su maestría en Economía y desarrollo en London School of Economics. Conoció el discurso de la Tercera vía que proclamaba su director, el sociólogo Anthony Giddens. Quizás la frase que más aprendió a citar “El mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”. También perfilaría su formación con una maestría en Administración Pública en Harvard y, posteriormente, una beca The Fletcher School of Laws and Dimplomacy Universidad Tuffs. Entre algún conocimiento tecnócrata, el lobby y sus contactos, haría algo por su ambición de sobresalir.

 

En 1981 regresa a su tierra natal como subdirector del periódico de su familia, donde siempre trabajó en el área editorial, predestinado a reemplazar a su padre, hasta que en 1993 César Gaviria lo llevaría a ocupar la reciente cartera de Comercio Exterior. Participó, por tanto, de la implementación en Colombia de la política neoliberal, llamada eufemísticamente “apertura económica”. Cuentan que para esta época los periodistas se quejaban por las órdenes que impartía para darse más popularidad, incluso llegó a publicar una autoentrevista para tan influyente medio. El poder económico y mediático da sus frutos: es nombrado como Designado presidencial, un cargo sin funciones precisas pero muy apetecido y con gran poder político a nivel vicepresidencial. Nombramiento para el cual avanza en acuerdos con Eduardo Maestre, Rodolfo González y Rodrigo Garavito, “honorables” senadores posteriormente condenados por el proceso 8000. Durante estos años aprendió la necesidad de estar siempre tranzando con los poderosos.

 

De su primera gestión pública el mayor mérito fue promover el cambio de hora frente al apagón ¡Eso es mucho estudio!

 

Una vez terminada la época de Gaviria, aprendería el truco de presionar mordazmente para conseguir un cargo de notoriedad. Con Samper le ofrecieron la embajada de Venezuela, pero el humilde Santos quería Washington. Ante la negativa se quedó en las toldas liberales bajo la figura de un triunvirato o liderazgo compartido. Crea su fundación “Buen gobierno” que se presenta como Centro de pensamiento, pero que se convertirá en la sede de su campaña personal. Con el desplante a Samper y la crisis del proceso 8000, busca acercamientos con Raúl Reyes en Costa Rica a quien acabaría unos años después con la operación Fénix.

 

En medio de la crisis de gobernabilidad que sobrelleva Samper, proyecta con Carlos Castaño y Víctor Carranza una transición, la cual pasaría por la renuncia del Presidente y la convocatoria a una Constituyente, proceso abortado pues la información llegó a la Casa de Nariño; acuerdo justificado como la búsqueda de una salida a la crisis política y no como conspiración para un golpe de estado. No sin razón dicen todo los que le conocen, que no tiene ningún problema para sentarse con quien sea para gobernar. Su participación dentro del gobierno Uribe Vélez así lo confirmaría. Dijo en su tiempo Mancuso que se reunió dos veces con él y que expresaba simpatías por el modelo paramilitar en Córdoba, pero rechazó el comando del Bloque Capital porque no sabía sobre esas cosas.

 

Trabajando con Álvaro Leyva en la sala situacional de la ONU en Bogotá, le sonó la idea de la paz, acomodándola con prontitud a su discurso. Según Pastrana, él es responsable de la zona de distención, Santos lo niega y señala a Pastrana de desmemoriado. Lo cierto es que Juan Manuel trabajó como jefe de verificación de esa zona, pero pronto saldría porque expresaba que “eso estaba sin coordinación”. Una vez más arrecia con críticas, hasta lograr con acuerdos ser el ministro de Hacienda y Crédito Público desde el cual promueve la ley de transferencias, la ley de pensiones y la reforma tributaria. Sería la primera vez que Santos y Uribe se enfrentan públicamente, en ese entonces por las partidas regionales denunciadas como auxilios parlamentarios; ambos tenían intereses por los recursos en disputa, soporte del control del clientelismo.

 

Tercera vía

 

Desempolvaría sus libros, y aplicado el recetario neoliberal, se acuerda de la Tercera vía. Ahora con discurso alternativo, como camino intermedio y pragmático entre el socialismo y neoliberalismo. Con sus apuntes universitarios resuelve la tensión en la economía de mercado entre la justicia social del Estado y el liberalismo de libertades individuales. Santos no sólo expresó públicamente ser un dirigente comprometido con esta ideología, sino que este modelo es aplicable a Colombia: “las buenas ideas no tienen fronteras entre países industrializados y subdesarrollados”, declaró. Además, proclamó que el glorioso partido Liberal era su constituyente. La apropiación del tema llevó a nuestro Nobel a publicar su primer libro en 1999: “Tercera vía, una alternativa para Colombia”, reflexión alimentada con la experiencia socialdemócrata de Tony Blair. Pero este discurso no tiene una definición operativa ni clara, y fácilmente se confunde con el clientelismo.

 

Su tiempo como servidor público mostró su capacidad para pasarse por la faja principios propagandeados por la Tercer vía como: distribución equitativa las riquezas, la igualdad de oportunidades, la responsabilidad y la solidaridad.

 

Inconsecuencia con los principios, pero “pragmatismo” con lo público. Así quedó demostrado al restablecer ministerios suprimidos por Uribe, y centralizar diversidad de instituciones en una sola, concentrando poder y capacidad clientelar. El Departamento Administrativo para la Prosperidad Social es la prueba de ello, al reunir en el mismo a la Agencia nacional para la superación de la pobreza, el Icbf, Acción Social, y Familias en Acción, con la centralización del 31 por ciento de la inversión total de la política social, para una cobertura de 11 millones de personas. Un instrumento que le ayudó a su reelección presidencial. Proceso en el cual también contribuyó la Unidad para la Atención y Reparación de Victimas, que además le permitió recaudar recursos de cooperación internacional. Por su compromiso con el modelo neoliberal impulsará las locomotoras mineras, sin justicia social e con amplio impacto ambiental. El reconocimiento del movimiento social tiene que ser por vía impuesta, pues su desprecio por el mismo no tiene límites: “ese tal paro agrario no existe”, así lo hizo patente.

 

Santos, y su espíritu de paz

 

En su momento, como era su costumbre, hizo oposición a Álvaro Uribe Vélez, en tanto su candidato era Horacio Serpa; quizás la presidencia de la colectividad roja estaba prometida. Pero cuando vio truncada su aspiración, por el retorno de César Gaviria, opta por fundar su propio partido así para lograrlo tuviera que aliarse con Uribe. En 2005, a pesar de escribir una columna “Ojo con jugar con candela”, decía que el desacuerdo con la reelección no era por Uribe, sino por razones institucionales que fueran reiterativas. El también reelegido sentenciaba: “las instituciones deben prevalecer no las personas”.

 

Al nuevo partido llegan politiqueros de todas las regiones y nefastos legados. El sustenta la necesidad del mismo como parte del impulso a la Tercera vía en Colombia, partido que tiene razón de ser en tanto la necesidad de “llenar el espacio que dejaban los partidos tradicionales atascados con viejos paradigmas”. Hoy es evidente que el difundido legado de la Tercera vía, nunca intentó ser retomada ni aplicada en Colombia, cayendo en crisis antes de ser derrotada por la realidad, como en Europa. La lección es simple: el capitalismo no admite caminos intermedios. Sin embargo la gestión del nuevo partido, y su importante presencia en el Congreso, le sirve para ser nombrado como ministro de Defensa del gobierno Uribe, cargo en el cual propinó duros golpes a las Farc, sucesos que le servirían para publicar su segundo libro, el mismo que un Nobel de Paz desearía esconder: “Los años horribles de las FARC”, donde describe grandes logros militares al bombardear a Domingo Biojó, Negro Acacio y Mono Jojoy, el campamento de Raúl Reyes, mintiendo al país al señalar que todo se hizo desde la frontera colombiana.

 

En el libro se jacta del éxito de la operación Jaque y de la frase lapidaria pronunciada en diciembre de 2007: “Anuncio el Annus horribilis de las FARC”, casi como dedicatoria: “Nada de esto se hubiera podido lograr sin el liderazgo de Álvaro Uribe Vélez, un mandatario que siempre ha tenido claro –como los romanos cuando inventaron la república– que la seguridad es la primera condición de desarrollo”. Para esos años ya conocía bien –por la oficina de la alta Comisionada para los derecho Humanos–, las denuncias sobre las ejecuciones extrajudiciales. Pese a ello dejó pasar el tiempo hasta que se desató el escándalo. Nunca reconoció responsabilidad alguna por lo sucedido, a pesar de ser la cabeza del Ministerio acusado; la solución: purgarlo con la salida de 27 oficiales, incluidos tres generales, debilitando así los cuadros cercanos de Uribe.

 

Componendas, clientelismo, maniobras, silencio consciente, acuerdos, apariencia y traición. El curso en política tradicional, enmarcada en el neoliberalismo simple y llano, y en la más amplia instrumentalización de todo aquel que llegue a su sombra, ya estaba realizado.

 

La campaña para la presidencia en el 2010 así lo verificaría: en una primera instancia acusa, incluso a Rodrigo Pardo de reunirse con las Farc, todo ello para evitar la reelección de Uribe y para desviar la atención de sus listas al Congreso, filtradas por paramilitares. La traición al propio Uribe no tardaría. En la campaña lograría el apoyo de 9 millones de personas, bajo las palabras “La continuidad de las políticas de Uribe están en juego. No podemos reelegirlo otra vez ¡Pero vamos a reelegir la Seguridad Democrática, la cohesión social y la confianza inversionista! Sobre estos tres pilares avanzaremos hasta la prosperidad democrática para todos”.

 

Esas palabras quedaron atrás cuando se distanció de Uribe, reclamando el poder oligárquico sobre la emergente mafia y sus aliados terratenientes. Consciente de la necesidad de abrir todo el país a la inversión del capital internacional, no tardó en entablar contactos y negociación con las Farc, dinámica que le ha servido, incluso, hasta para encubrir su mediocre gestión al frente del país.

 

Mediocridad que no logró ocultar, y así lo supo el pasado 2 de octubre, cuando la bandera de la paz se vio afectada por un país que no lee ni perdona. Pero a Santos eso no le importa, Ya sus aliados internacionales, los mismos que determinaron el destino de Colombia a lo largo de los últimos cien años, incluida la guerra que la marcó durante las últimas cinco décadas, se movieron con todo para impedir el total reacomodo de Uribe, y él ahora ya es Nobel de Paz, quedando además para la memoria nacional como Presidente por dos periodos, Presidente que enfrentó y logró descolocar a los llamados sectores emergentes, así como a sus aliados en todos los campos.

 

¿Qué sigue ahora? ¿Referente y consultor internacional? ¿Algún cargo de representación en la amplia agenda multilateral? ¿Actor tras bambalinas para garantizar, tras los acuerdos pertinentes, el ascenso de Germán Lleras a la presidencia? ¿Tranzar con todos y con nadie a la vez? ¿A quién venderá en esta ocasión?

 

Ya el tiempo indicará el punto preciso sobre este particular. Por ahora toca decir que este Nobel nos recuerda qué es el poder cuando reposa en un individuo, cómo opera cuando no está sometido a las reglas colectivas, cómo son sus implicaciones a todo nivel, al tiempo que nos enseña sin ambajes cómo opera la política oligárquica en Colombia.

Publicado enEdición Nº229
La solución está en La Constituyente por la paz.

Hay que defender en su integridad el Acuerdo de paz de Cartagena. Permitir su alteración es desconocer la generosidad de la resistencia campesina revolucionaria.

Calma y paciencia. No hay que caer en la trampa santista de las peligrosas velocidades para dar golpes de mano; tampoco hay que dejarse intimidar del paramilitarismo uribista.

La oligarquía quiere sortear la crisis de su régimen político con pactos de las camarillas oligárquicas para apuntalar su régimen representativo elitista causante de la abstención y la manipulación politiquera del santísimo y la ultraderecha.

Ante el fracaso del plebiscito y los desastres que está ocasionando, la solución es la convocatoria de una Asamblea Constituyente soberana por la paz, tal como lo propuso la delegación de las Farc desde el 20 de diciembre del 2013. Esa es la premisa para dar curso a la terminación de la guerra civil.

Una Constituyente debe ser el fruto de una amplia coalición por la paz, tal como la que se impuso en la segunda vuelta presidencial del 2014.

Las falsas alternativas.

Para destrabar el proceso de paz con las Farc se están sugiriendo varias alternativas.

Su implementación seria francamente un retroceso que destruiría el Pacto de paz de Cartagena, afectando seriamente el trabajo realizado por casi cinco años en La Mesa de La Habana para dar termino al conflicto social y armado de casi 60 años de existencia.

Unos proponen utilizar las facultades presidenciales en materia de orden público, que es como entregar un cheque en blanco para que la elite plutocrática representada por Santos, disponga a su amaño del país y el Estado.

Otros sugieren transitar la vía parlamentaria ordinaria para aprobar leyes con los consensos alcanzados en Cuba, que seguro será utilizada por la corrupta clase política para seguir con el saqueo del Estado, utilizando la bandera de la reconciliación.

Hay quienes plantean fortalecer la mediación y poderes de un organismo internacional, lo que significaría la entrega de la soberanía patria al Departamento de Estado y las grandes corporaciones gringas y Europeas.

Desde otro ángulo están quienes postulan decisiones de la Corte Constitucional para dar curso a los pactos alcanzados, que no es más que facilitar la venganza del podrido sistema judicial contra la justicia especial de paz.

Un pacto oligárquico tipo Frente Nacional.

En el trasfondo esta perfilada la vieja fórmula de un pacto tipo Frente Nacional entre los clanes oligárquicos, para readecuar el régimen político contramayoritario a las presiones populares y demandas ciudadanas para alcanzar la paz con derechos y justicia social.

Sería el retorno implacable del sistema representativo elitista, que ha implicado, entre otras cosas, un alto nivel de abstencionismo, una cultura política construida por los medios y por las redes sociales, la confianza de los ciudadanos en “gerentes” para administrar lo público, y un ejercicio de la política en el que los partidos no promueven la participación, no se preocupan por la gente que no vota, sino que aspiran a obtener la cantidad de votos requeridos para acceder a sus representaciones, en una carrera política en la que aplican la competencia propia del sistema económico capitalista, al igual que ocultan y tergiversan (http://bit.ly/2dRQe0K).

Ese el alcance de las reuniones de compadres de Santos con Uribe, Pastrana y Ordoñez

Es la peor vía para resolver la crisis de legitimidad del régimen político expresado en las altas cifras de abstención en el plebiscito, equivalentes al 63%; en la pequeña diferencia entre el SI y el NO; y en la descarada manipulación clientelar, antropológica y mediática, tanto de la ultraderecha fascista como del oficialismo santista.

Es el camino de la exclusión del pueblo y los movimientos sociales, para superar la crisis sistémica que afecta a la nación.

Otra vez la paz exprés con Premio Nobel.

Pero, si tal esquema es un desastre, no lo es menos la idea de acelerar unos acuerdos para destruir el Pacto de paz de Cartagena.

Santos necesita llegar al 10 de diciembre, fecha en que se le entregara el premio nobel, con una formula salvadora que satisfaga los poderes globales volcados en imponer una paz neoliberal para favorecer el extractivismo minero y la agroindustria de la Altillanura.

Santos necesita una paz exprés para anular las conquistas democráticas consagradas en los consensos fundamentales de La Habana.

Por eso se necesita advertir con alarma sobre estas velocidades oficialistas.

Son una trampa fatal.

De las carreras no queda sino el cansancio.

Calma, paciencia y ponderación es lo único que se le debe pedir a las partes honestamente interesadas en una paz democrática con apertura al pueblo y sus demandas.

Santos impuso su plebiscito y ya conocemos el resultado. De nada sirvieron las advertencias y observaciones argumentadas. Y quien cometió el error debe asumir las consecuencias. Ahora no puede aparecer muy fresco y orondo como si nada.

Convocar la Constituyente de la paz. Los 12 puntos de las Farc.

La delegación plenipotenciaria de las Farc/EP siempre coloco sobre la Mesa de diálogos la idea de convocar y realizar una Asamblea Constituyente soberana por la paz.

Desde el gobierno se le descalifico y estigmatizo con tesis muy débiles, siempre para realzar el infausto plebiscito.

Hoy se dice que la Constituyente es un salto al vacío.

Que su funcionamiento destruirá lo acordado.

Sin observar que quien llevo a ese fatal resultado fue el malogrado plebiscito santista, dejando por el suelo toda la baba de De La Calle y sus juristas despistados, a propósito de la Ley que ordeno realizar la consulta del pasado 2 de octubre.

La Constituyente soberana y popular por la paz es la salida más conveniente para los intereses mayoritarios del país y para proyectar las salidas a la descomunal crisis en que se debate la nación.

Ya las Farc plantearon desde el 20 de diciembre del año 2013 un conjunto de iniciativas para convocar y elegir una Constituyente.

Conviene recordarlos e insistir en ellos.

1.- Ante la amplitud de los temas que se discuten en la Mesa Conversaciones de La Habana, la única solución posible para su refrendación, es una nueva asamblea constituyente conformada de forma amplia, democrática y participativa.

2.- Esta nueva constituyente se convocaría como máxima expresión de la población colombiana como soberana de la Nación.

3.- Para ello se propone el establecimiento de un “Gran acuerdo político nacional para una Asamblea Nacional Constituyente” que se encargará de gestionar la conformación de la nueva constituyente, así como de establecer los criterios para el logro de la más amplia movilización y participación social y popular.

Todo esto a partir de concertar propósito y principios, naturaleza, composición, materia y alcances legislativos de la Asamblea.

4.- También proponen promover una movilización social por una nueva Asamblea, para lo cual el Gobierno deberá “activar los dispositivos comunicacionales a que hubiere lugar, incluida su financiación”. También se procurará estimular la participación de los sectores sociales excluidos, discriminados y segregados.

5.- Aclarando que “el alzamiento armado de la guerrilla no ha sido contra un gobierno en particular, sino contra el Estado en su conjunto”, el Gran Acuerdo Político se encargaría de comprometer a todos los poderes públicos, sin perjuicio de las facultades y funciones que les han sido conferidos. Esto como muestra de la voluntad del Estado frente a este tema.

6.- Con el fin de darle viabilidad jurídica y política, la convocatoria de esta nueva constituyente se haría conforme a las normas vigentes relacionadas con este tema.

7.- Este punto establece el propósito y principios bajo los que actuaría la nueva constituyente, definiendo su resultado como “el verdadero acuerdo de paz, justo y vinculante”. Dentro de estos principios se incluye una normatividad para la paz y el respeto a los derechos consagrados en la constitución de 1991.

8.- La nueva Asamblea tendría como objetivo elevar a nivel de mandato constitucional los acuerdos que se alcancen en el proceso de paz, pero en consonancia con lo que decida la población colombiana.

9.- La nueva asamblea estaría conformada por 141 integrantes de todos los sectores de la sociedad. Entre ellos habrá una porción integrada por las fuerzas que se han alzado en armas contra el Estado, cifra que sería establecida al momento de discutir los mecanismos de refrendación del acuerdo de paz.

10.- Los integrantes de esta asamblea serían escogidos popularmente en dos partes. Una a nivel nacional y otra por circunscripciones especiales de los sectores más excluidos como los campesinos, indígenas, afrocolombianos e integrantes de las comunidades Lgbti.

La parte integrada por los excombatientes guerrilleros será elegida por designación directa de cada guerrilla.

11.- El objetivo de esta nueva constituyente, con respecto a las Constitución de 1991, sería “de perfeccionar diseños actuales inconclusos, incorporar nuevos y contener cláusulas pétreas en materia de derechos fundamentales y de reconocimiento de derechos de comunidades indígenas y afrodescendientes”.

12.- De la misma forma en que se hizo durante la Asamblea Constituyente en 1991, en esta nueva ocasión, se conformaría un cuerpo legislativo más pequeño que se encargará de emitir las leyes necesarias para la continuidad del funcionamiento democrático del país, hasta que la nueva constitución entre en vigencia.

 

Nota 1. La campaña por la Presidencia de la Republica despego el pasado 2 de ocutbre, con Uribe en la punta por una pequeña ventaja. Se trata de la primera vuelta. Pero como en el 2014, las votaciones de mayo del 2018 validaran las mayorías contra la guerra.

Nota 2. La paz se defiende y consolida con la más amplia movilización y participación de los movimientos sociales comprometidos en la apertura democrática y los logros de los consensos alcanzados en La Habana.

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Martes, 27 Septiembre 2016 09:01

A orillas de la paz

A orillas de la paz

Colombia se encuentra ad portas de tomar una decisión que posibilitará cambiar el rumbo de la historia de un país que por décadas a estado sumido en la violencia, la desigualdad y el abandono estatal, principalmente en regiones apartadas de los cascos urbanos, donde el conflicto armado ha tenido “caldo de cultivo” y sus habitantes han sido los más afectados por la guerra. No obstante, el acuerdo final entre las guerrillas de las Farc y el Gobierno, ¿es el primer paso para dar fin a una guerra de más de medio siglo? o ¿es un blindaje para beneficiarse mutuamente?.

 

Según el Registro Nacional de Víctimas, el número de víctimas (directas e indirectas) alcanza alrededor de 6,8 millones de personas, el 8% de la población total del país. Lo que nos convierte en el segundo país del mundo (después de Siria) con mayor número de desplazados internos (1); 37.000 casos de secuestro según el Registro Único de Víctimas (RUV), 4.490 menores de edad desmovilizados entre 1958 y 2013 (2), en este mismo periodo las muertes por causa del conflicto armado alcanzan a 218.094, de los cuales el 19% (40.787 personas) han sido combatientes y el 81% (177.307) civiles (3). Por su parte Daniel Pécaut (Integrante de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (Chcv)) dice que “una de las paradojas del conflicto armado es que la base de reclutamiento de todos los grupos armados (guerrillas, paramilitares e, incluso, el ejército regular) en su inmensa mayoría son de los sectores más deprimidos de la población campesina”.


Las cifras hablan por sí solas. La pregunta entonces es si vale la pena continuar con este modelo de confrontación armada (donde las poblaciones más vulnerables es la más afectada) o lo mejor es asumir un cambio en perspectiva de consolidar la paz.

 

¿Impunidad?


En la relatoría que hace Eduardo Pizarro Leongómez (4) de la Chcv, señala que “la cuestión agraria es reconocida [...] como una variable fundamental para explicar el conflicto social en nuestro país ”. Y que si bien hay una divergencia (de los comisionados) respecto al origen del conflicto, hay un consenso de los factores que han permitido la prolongación de este (5), frente a los cuales han estado implicados a lo largo del tiempo (con diversos nombres y protagonistas) múltiples actores, entre los cuales están dirigentes políticos, narcotraficantes, grupos armados al margen de la ley, funcionarios públicos, elites económicas locales, empresas multinacionales y el mismo Estado.


Si bien la justicia es uno de los temas más sensibles de los acuerdos, y por ende el que mayor controversia, temores y dolores despierta tanto en los victimarios, víctimas y sociedad en general, es fundamental para la construcción de una paz “estable y duradera”. En los acuerdos la justicia es abordada desde el esclarecimiento de la verdad y aplicación de la ley, pasando por el reconocimiento y reparación de las víctimas. Ahora bien, entendiendo el conflicto como una amalgama de diferentes actores que han mutado a lo largo del tiempo, lo mismo que las causas que lo han prolongado, es indispensable aclarar que el fenómeno del conflicto no se limita a un solo actor, como lo quieren hacer ver parte de la oposición al acuerdo. El Estado y las Farc, son responsables ambos, en mayor o menor medida, de la violación a los derechos humanos y por lo tanto, ambos deben responder ante la justicia para garantizar la no impunidad y sobre todo dar garantías de no repetición. Respecto a esto, en los acuerdos se crea un tribunal especialmente para investigar y juzgar los casos más graves cometidos en el conflicto a través de la Jurisdicción Especial para la Paz (6), acogiéndose al Derecho Internacional Humanitario. Por su parte, “los guerrilleros y agentes del Estado que cometieron delitos atroces como el desplazamiento, el secuestro, la desaparición forzada y el reclutamiento de niños serán juzgados por el Tribunal de Paz y condenados a una pena. El que confiese lo que hizo y repare a las víctimas puede obtener una pena diferente a la cárcel de entre 5 y 8 años, como hacer una carretera, desminar o hacer trabajo social, por ejemplo enseñarle a leer a alguien. El que solo confiese justo cuando lo van a condenar, pagaría entre 5 y 8 años de cárcel en una prisión tipo La Picota. El que no confiese y sea condenado, pagará hasta 20 años en una cárcel”. (Léase más en Ley de amnistía, indulto y tratamientos penales especiales. p. 258. Acuerdo final). En cuanto a las víctimas el acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, “que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros” (Léase más en el punto 5. Acuerdo sobre las víctimas del conflicto. Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. p. 112. Acuerdo final).

En base a lo anterior, sí están establecidos en los acuerdos mecanismos para combatir la impunidad, contrario a lo que manifiestan los opositores al acuerdo de paz (quienes son los menos indicados para hablar de impunidad, más adelante se tratará esto).


Bien se mencionó anteriormente que la impunidad es uno de los temas más sensibles, sobretodo para las víctimas que han vivido en carne propia el conflicto armado. Sin verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición nunca se alcanzará la paz. Además según afirma el alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, es “evidentemente que si no hay un fin del conflicto, no habrá quienes se paren y respondan por lo que hicieron y expliquen cuál es esa verdad (7)”. Por su parte, algunos representantes de la alianza Colombia sin Heridas y Movimiento de Víctimas de Crímenes del Estado (Movice) que estuvieron en la Habana, dicen apoyar los 10 puntos acordados sobre víctimas (8), de igual manera lo afirma Paula Gaviria, directora de la Unidad para las Víctimas.


De otro lado, existen también declaraciones públicas de personas que han sido víctimas de la guerrilla y han dado el primer paso en el terreno de la reconciliación y el perdón, tal es el caso del exgobernador del Meta, Allan Jara (9), quien fue secuestrado por 8 años, según él “prefiere encontrarse a sus secuestradores desarmados en los corredores del Congreso que rondando armados cerca de las poblaciones”. Está el caso de Marta Inés Pérez (su esposo fue secuestrado) dice: “Yo tomé el camino del perdón, a pesar del dolor inmenso que me causaron y que todavía siento en el corazón [...] y ese perdón es el aporte a la paz del país”. Finalmente Porfidio Vélez, víctima de los paramilitares, señaló que “una víctima correctamente reparada es una segura protagonista de la paz”.

 

Expresidente con rabo de paja


No se puede hablar de impunidad y mucho menos exigirla, cuando se ha obrado impunemente, sobre todo al violar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y reparación integral, en el caso concreto de la desmovilización de las estructuras paramilitares, liderada por el expresidente en su mandato (cuyo acuerdo nunca salió a la luz pública). Según un informe del Colectivo de Abogados(Cajar): “Entre el año 2003 y 2009 se desmovilizaron (de manera colectiva e individual) 35.353 paramilitares. De estos el 89.72%, es decir 31.454 paramilitares fueron beneficiados con una amnistía, bajo el argumento de que no tenían investigaciones o condenas en su contra por delitos graves y por tanto no se les exigió revelar la verdad sobre los crímenes de lesa humanidad y graves violaciones a los derechos humanos. Lo que demuestra el alto nivel de impunidad ante el ocultamiento de la verdad, y la vulneración de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y reparación integral. El restante 3.899 paramilitares que fueron postulados a Justicia y Paz, solamente 434 están siendo procesados por el trámite de justicia y paz, que equivale a solo el 11.1 % del total de postulados y apenas el 1.92% del total de miembros de las estructuras paramilitares desmovilizadas”. Hasta el 2015, después de diez años solo se ha proferido 60 sentencias contra postulados en Justicia y Paz (11) (casi todos miembros rasos).


Según el informe Basta ya!, Colombia Memorias de Guerra y Dignidad, los grupos paramilitares han sido los principales responsables de las masacres perpetradas entre 1980 y 2012 (12) en el país (Ver gráfico Nº 1) y que además en su periodo presidencial ocurrió “una de las máximas expresiones de la degradación del conflicto, los mal llamados “falsos positivos” (13)”. Así mismo, hay que recordar las declaraciones de los siete jefes paramilitares extraditados que fueron testigos principales y colaboraron con el descubrimiento de los nexos, acuerdos y alianzas realizados con congresistas de la coalición del Gobierno del expresidente.


(Grafico Nº 1) Evolución de casos de masacre por conflicto armado en Colombia según presunto responsable, 1980-2012.

Fuente: CNMH, base de datos de masacre del conflicto armado en Colombia (1980-2012)

 

Otro tema que hay que aclarar es la critica que hace el expresidente a los dineros que les otorgarán a los guerrilleros reintegrados. En su campaña por el No, desde el Centro Democrático aluden reiterativamente ante la sociedad que: los guerrilleros, además de pasar por impunidad, van a ser premiados. Según declaraciones de Frank Pearl, quien fue el funcionario que manejó las finanzas del programa de desmovilización del gobierno anterior y que hoy maneja los dineros del actual acuerdo, asegura que durante el proceso de desmovilización de guerrilleros de las Farc, se le dio a cada desmovilizado la suma de $636.000 (teniendo en cuenta que el salario mínimo para esa fecha era de $332.000), lo que equivale hoy en día casi al doble (1 millón 55 mil) de la suma que se dará a los mismos en el reciente acuerdo (14), a saber $620.000.

 

¿El fantasma del “castrochavismo” o miedo al cambio?


El hecho de que las Farc ingresen como partido político a la esfera nacional no significa la conversión del país al mal llamado “socialismo del siglo XXI”, significa que un sector de la población (una minoría) tenga participación política dentro de un país que se autoproclama democrático (15). Por su parte, según lo acordado en la Habana, de los 268 curules (166 Cámara, 102 Senado) que hay en el congreso colombiano, 10 serán entregados a las Farc por dos periodos legislativos (cifra nada ventajosa si comparamos otras experiencias de negociación de paz en el mundo (16)).


Lejos de la demagogia, al parecer lo que queda en evidencia por parte de la oposición es la incapacidad (o temor) de reconocer al “enemigo” como posible actor político, y negar la existencia de un problemática social que ha padecido el país por décadas. En el acuerdo no se esta entregando el país a las Farc, ni tampoco se esta firmando propiamente la paz, se esta posibilitando la construcción de esta. Paz que no va a ser posible si no se combate la corrupción, la pobreza extrema, si sigue habiendo abandono estatal en las regiones, si no hay garantías de participación real de los ciudadanos, si no se trabaja por una mejor salud, educación, vivienda, si no hay oportunidades de trabajo y si no se dignifica la vida de las personas.

 

¿Desconfianza a la paz?


La paz tiene tantos intereses políticos como la misma guerra. Quizá esto es uno de los mayores riesgos: cuando la paz deja de ser una función social (mejorar los derechos del conjunto de la sociedad) y pasa a ser un mero instrumento para alcanzar intereses propios (de espaldas a la sociedad) que beneficien a los grupos políticos. Para nadie es un secreto que el acuerdo se hizo con la participación “simbólica” de la sociedad. ¿Acaso el acuerdo es un blindaje para beneficiarse mutuamente, Estado y Farc, dejando por fuera a la sociedad? o ¿hay realmente una intención de paz en los acuerdos?.


El fortalecimiento de la democracia cobra valor, así como el de los movimientos sociales, el derecho a la movilización ciudadana, a la protesta y la crítica. Contrario a lo acordado, el Estado parece no dar cuenta de esto, tal es el caso, por ejemplo, de la implementación del nuevo Código de Policía, o bien la permanencia del Esmad en vísperas del posconflicto, los cuales a grandes rasgos, atentan directamente los derechos de la ciudadanía a la protesta social.


Otra de las razones que amenazan la paz, es que ésta tiene enemigos reales. Desde la implementación al cese al fuego bilateral definitivo, han habido varios asesinatos y atentados selectivos contra varios dirigentes sociales (17) (12 asesinatos y 5 atentados). ¿Existe la posibilidad de que el paramilitarismo perpetre otro genocidio social como el de la Unión Patriótica? ¿puede el Estado garantizar la no repetición?.


Estos y otros temas habrán que preguntarse continuamente. Colombia necesita una sociedad activa y crítica ante lo que se avecina, si realmente se quiere consolidar una paz “estable y duradera” y con justicia social.


Bien podría ser este un paso en falso para la paz, o bien, como creo que anhelamos la mayoría de los colombianos, el comienzo de una mejor Colombia. La respuesta la tiene la sociedad, estamos a orillas de la paz.

 

(1) Reporte Global sobre Desplazamiento Interno 2016. Informe de la ACNUR (ONU). http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/Documentos/Publicaciones/2016/10449

(2) Informe de Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (Colombia). Grupo de Memoria Histórica. Basta Ya: el 60% provenían de las FARC, el 20% de las AUC y el 15 % del ELN.

(3) Colombia: memorias de guerra y dignidad. Centro Nacional de Memoria Histórica. Estadísticas del conflicto armado en Colombia: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/estadisticas.html

(4) Una lectura múltiple y pluralista de la historia, Eduardo Pizarro Leongómez. Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia. Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas. Ediciones Desde Abajo

(5) (1) El narcotráfico y la “economía de guerra”, (2) El secuestro y la extorsión, (3) La precariedad institucional, (4) el fenómeno paramilitar, (5) Armas y urnas, (6) Inequidad, derechos de propiedad y cuestión agraria, (7) Clientelismo, (8) El circulo vicioso de la violencia.

(6) La Jurisdicción Especial para la Paz, estará compuesto por magistrados que serán elegidos por un comité integrado por un delegado de la Onu, uno del Instituto para la Justicia Transicional, uno de la Corte Suprema, uno de un comité integrado por todas las universidades públicas y uno del Presidente de la Corte Europea de Derechos Humanos.

(7) Artículo la revista de Semana: “Las víctimas estamos dispuestas a perdonar” (http://www.semana.com/nacion/articulo/victimas-estan-dispuestas-perdonar-segun-carmen-palencia/391025-3)

(8) 10 mecanismos acordados: (1) El reconocimiento de las víctimas, (2) El reconocimiento de responsabilidad, (3) Satisfacción de los derechos de las víctimas, (4) La participación de las víctimas, (5) El esclarecimiento de la verdad (6) La reparación de las víctimas, (7) Las garantías de protección y seguridad, (8) La garantía de no repetición, (9) Principio de reconciliación, (10) Enfoque de derechos

(9) Actual director de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas

(10) La verdad sobre el proceso de desmovilización paramilitar y su aporte a la paz (http://www.colectivodeabogados.org/La-verdad-sobre-el-proceso-de)

(11) Paramilitares que saldrán cobijados por la ley de Justicia y Paz http://www.semana.com/nacion/articulo/paramilitares-que-saldran-cobijados-por-la-ley-de-justicia-paz/371920-3

(12) La distribución ya mencionada de la participación de los actores armados

en las 1.982 masacres cometidas entre 1980 y 2012, (58,9%, grupos

paramilitares; 17,3%, guerrillas; 7,9%, Fuerza Pública; 14,8%, grupos

armados no identificados; 0,6%, paramilitares y Fuerza Pública en acciones

conjuntas; y 0,4%, otros grupos) revela que de cada diez masacres

seis fueron perpetradas por los grupos paramilitares, dos por las

guerrillas y una por miembros de la Fuerza Pública. (http://www.elpais.com.co/elpais/archivos/bastaya.pdf)

(13) Francisco Gutiérrez. Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas.

(14) Desmovilizados recibieron más dinero en gobierno de Uribe, explicó comisionado de paz: http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/proceso-paz/noticias/desmovilizados-recibieron-dinero-gobierno-uribe-explican-comisionados

(15) Según el articulo 107 de la Constitución: “Se garantiza a todos los ciudadanos el derecho a fundar, organizar y desarrollar partidos y movimientos políticos, y la libertad de afiliarse a ellos o de retirarse”

(16) En otros países donde ha habido proceso de paz las cifras son las siguientes. Angola: de 220 curules, 70 fueron para el grupo desmovilizado. Además se le dieron cuatro ministerios, siete viceministerios y siete embajadas. Nepal: de 330 curules, 83 fueron para la insurgencia, más cinco ministerios. Sudán: de 450 curules, 126, más la vicepresidencia y ocho ministerios. Nigeria: de 76 curules, 24. Sierra Leona: la vicepresidencia, cuatro ministerios y cuatro viceministerios. (http://www.semana.com/confidenciales/articulo/el-acuerdo-de-paz-en-la-habana-garantiza-cinco-senadores-y-cinco-representantes-para-las-farc/492428)

(17) La Andada que ya empezó. Periódico Desde Abajo, Nº 228.

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Martes, 27 Septiembre 2016 08:33

Bienvenidos a la paz

Bienvenidos a la paz

Las Farc dieron un gran paso en su historia, al pasar de las armas a los votos por medio de la dialéctica de la palabra en donde ahora le corresponderá convencer a la población colombiana. Precisamente, eso que llamamos bloque de poder, amparados por el monopolio informativo del gran capital nacional, y que tiene en la política clientelista expresión de convencimiento popular, hasta hace poco no podía creer que las Farc dieran ese salto cualitativo en la nueva forma de lucha que adquieren de aquí en adelante. De esta manera todo parecería que la guerrilla en liquidación entendió a Marx, cuando en su obra Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 señalo, que desde El Manifiesto se había proclamado el derecho al sufragio como una de las principales luchas del proletariado militante (1). ¿Pero de verdad sabrán las Farc a qué se someten con las reglas del sistema y el régimen electoral colombiano?

 

Si bien las Farc han sido los guerreros que el sistema no pudo vencer, muy a pesar de la capacidad militar que les manejaron, hoy la guerra electoral es a otro precio, y no tanto la espada de Damocles que algunos les quieran aplicar tal como en su época lo hicieron con la Unión Patriótica, sino que las nuevas batallas, hablando a lo militar, que desde ya ha comenzado a expresarse en los escenarios de la propaganda negra sobre los hoy desmovilizados, acompañada de acciones para no cumplirles los acuerdos a cabalidad, tal como sutilmente lo plantea el vargo llerismo de Cambio Radical, pasando en las trabas del sistema electoral, y finalizando en los batallones de artillería del clientelismo, no dan para un panorama nada halagador.


¿Qué es el clientelismo? El clientelismo no es solo una práctica electoral, es una relación política basada en la práctica de la compra de votos de manera directa e indirecta; sustentada en la capacidad de negociar recursos del Estado mediante acuerdos corruptos entre funcionarios públicos, agentes privados y miembros de elección popular, a fin de ser utilizados en campañas electorales con el objetivo de conjugar el perverso sistema de yo me elijo con tu ayuda y tú te mantienes en el cargo que me airea con dineros, contratos y puestos públicos, a fin de mantener una hegemonía personalista amparados en un determinado partido político.


El clientelismo es “un intercambio de bienes públicos entre unos funcionarios y otros, o entre ellos y unos particulares para sacar provecho privado de los mismos. Hablamos de un robo de las propiedades comunitarias, de una apropiación delictiva, de un concierto para delinquir, de un envilecimiento de las instituciones públicas a las cuales no pueden acceder los mejores miembros de la sociedad ni los más preparados porque están atrapadas en las redes de los c-o-rr-u-p-t-o-s con todas sus letras” (2).


El régimen clientelista es propio a todos los partidos y movimientos políticos en Colombia, incluso de la llamada izquierda. Aquí nadie se salva. Que liberales y conservadores, eso que de tacazo llamamos “derecha” lo utilice mejor, es otro cosa, y que la izquierda, cuando lo asume la embarra, es diferente. Me permito recordar: La derecha se puede equivocar. El pueblo la perdona. Pero la izquierda jamás puede ni podrá equivocarse. Cuando se equivoca, se lo cobran con creces.
¿Pero por qué el clientelismo ha perdurado en nuestro país y constituye la razón de ser de nuestras desigualdades económicas, sociales y políticas? Ignorancia política y pobreza. No olvidemos que las ¾ partes de la población colombiana está inscrita en el Sisbén, sistema de relación eminentemente clientelista, casi que de vasallaje. Por otro lado, cerca del 70% de quienes labora en nuestro país, lo hacen de manera informal, es decir, son rebuscadores. Viven el día a día.


   
 

El Sisbén ha sido uno de los auxilios más representativos para los colombianos. En estos momentos hay más de 35,6 millones de nacionales registrados en este sistema, lo que representa más de 70% de la población, pero no todos reciben subsidios (3).


Una cifra semejante se atribuye a la informalidad de las empresas, la gran mayoría de ellas calificadas como micro, pequeñas y medianas. Y, para completar este cuadro tan desolador, la informalidad laboral alcanza el 66% de la población ocupada y, si se suma la población desempleada, entre la informalidad y el desempleo se alcanza el 70% de la población económicamente activa. En números redondos, de los 21 millones de trabajadores que hay en el país, sólo un poco más de 7 millones cotizan a la seguridad social contributiva, excluyendo los jubilados que cotizan a salud. Santiago Montenegro (4).

 
   


Con semejantes cifras de pobreza, y ante una relación de sumisión por la búsqueda de un empleo, incluso de profesionales con altos estudios y las necesidades de acceso a bienes del Estado, la relación clientelista cuenta con un terreno abonado para subsistir.


En La Guajira, para citar un ejemplo, la sumisión wayuu es lamentable y dolorosa. Ver como comunidades indígenas de esta etnia han sido sometidas por una mafia delincuencial dirigida desde Bogotá por el partido Cambio Radical de German Vargas Lleras, y que tiene entre sus célebres dirigentes, a los conspicuos hermanos Galán y Lara, supuestos herederos de los paladines de la lucha contra el narcotráfico que dijeron representar sus padres, deja a cualquier analista sin aliento y sin palabras. Todo esto, mientras los niños wayuu mueren a diario de física hambre ante los ojos de todos los colombianos. ¿Y saben qué es lo peor?, que nada pasa.


En Ciudad Bolívar, Bogotá, la administración Petro, sin planificación, y a la topa tolondra, regalaba mercados, llevaba médicos, paseos para los viejitos abandonados, agua gratis, y demás. ¿Y saben ustedes cuántos votos sacó el petrismo en las últimas elecciones al Consejo capitalino? Apenas 50 mil “pecuecos” votos, eligiendo solo a Hollman Morris en calidad de concejal de Bogotá. Y con todo un gabinete y recursos a disposición. ¿Razones?


Lamentable pero cierto. El pobre vende el voto con una inmensa facilidad. No existe análisis marxista que aguante un porqué de esta situación. Chávez volteó esta realidad en Venezuela en contra de Adecos y Copeyanos, y hoy al gobierno de Nicolás Maduro se le voltea la situación.


Como se podrá analizar, el clientelismo es una fuerte relación que va más allá del capitalismo y pareciera que se impregnara en nuestro cuerpo y no pudiéramos sacarlo pese a las más variadas acciones basadas en múltiples estudios que se han hecho sobre este fenómeno. Ese gran enemigo es peor que las bombas de los aviones fantasmas.

 

Expresiones del clientelismo


Compra de votos en dinero; TLC Tamal - Lechona - Cerveza; TLC Teja - Lamina - Cemento; expectativa de un contrato laboral en el Estado; contrato en especie u obra; una carretera, un colegio, una plaza de mercado, una fiesta patronal, acceso al Sisbén; etc.


Pero lo hay más sofisticado y bien grande. Cuando el gran financista es un gran empresario que espera que no le aumente el IVA en la próxima reforma tributaria o que no le quiten las exenciones tributarias. Para eso está el maletín del lobby en el Congreso con la respectiva visita oficina a oficina a fin de comprar congresistas.
También llega la empresa multinacional, o el gran contratista de obras, caso los Nules, o el sofisticado tipo Palacino, que supo montar un cuento llamado Saludcoop y jugar con los inmensos recursos del Estado en materia de salud y así obtener una gran fortuna, hasta el punto que comprar al Procurador Turbay Jr. y al que luego sería el Fiscal de la “Paz” (Montealegre), así como a los hermanos de Vargas Lleras (5/6). Los recursos para salud y educación de los más pobres en Colombia, constituyen la caja menor de los alcaldes municipales en asocio con congresistas y funcionarios de la administración central en Bogotá.


No puede faltar en materia de clientelismo puro el llamado estatal o presidencial, que no es otra cosa que la utilización del poder del Ejecutivo para fines personales, como cuando Uribe le montó la Zona Franca de Mosquera a sus hijos “emprendedores”, ayudó a Bavaria y otras empresas amigas en Zonas Francas UniEmpresariales, y finalmente se compró a punta de puestos y contratos su segundo período de gobierno que las Farc bien conocen.


Y no se puede dejar de mencionar el clientelismo judicial, el de las llamadas Altas Cortes, las cuales juegan al mejor postor a fin de acomodar sentencias en beneficio de los grandes capitalistas, cabezas del Estado, y uno que otro delincuente que esté dispuesto a pagar el peaje de judicial.


Cuando las Farc estén en el Congreso, seguramente se toparan en las sesiones de Plenaria o Comisión con una niñas bien bonitas, que lista en mano recorren las curules indicándoles a los parlamentarios cómo votar los diferentes proyectos de ley, al tiempo que les recuerdan, para que no se les olviden, los favores que han recibido del gobierno de turno. Así que a prepararse, ya que las propuestas farianas, las futuras, nunca pasaran. De esta manera, en teoría, las Farc irán al Congreso a hacer bulto y bulla, nada más, eso, a menos que lleguen a ser parte de una coalición mayoritaria, que de izquierda, en Colombia, está bien lejos Por ahora, y más por la maldita división que históricamente ha predominado ha dominado a este sector político, que la bulla sea tan efectiva que cale en la opinión pública, tal y cual como la hace el senador Jorge Robledo, el mejor parlamentario del país en muchos años.


“En Colombia, con la excusa de la ‘gobernabilidad‘, se tajan y reparten como tocino la Dian, el Invima, el ICA, el Igac, la Registraduría Nacional, las notarías, los hospitales públicos, Coldeportes, el Icbf, el Sena, el Invías, consulados y embajadas etc. Cuando el Estado es una piñata no hay futuro ni, mucho menos, paz” (7).


Con un panorama con el expuesto, la cosa no está fácil, así, que a organizarse y saber dónde se han metido, porque la situación de ahora en adelante es a otro precio, y como digo Roy Barreras en su momento, “aquí los esperamos para molerlos” (8), refiriéndose a las farc cuando lleguen al Congreso y a las campañas electorales basadas en el mafioso sistema parlamentario y electoral que impera en nuestro país.


Es conveniente tener presente, que “Un pilar básico de una democracia es elecciones libres y justas, y las nuestras están lejos de satisfacer este principio. Todo el país fue testigo de la manipulación de los sistemas de la Registraduría en la elección del gobernador del Valle en 2012; más de 12 funcionarios estaban implicados; personal del presidente del CNE estaba involucrado. Los sistemas de la Registraduría seguramente continúan igual de vulnerables. Mucho dinero se mueve en épocas electorales y esos defectos en la infraestructura informática del país son muy convenientes. Los sistemas de la Dian son idénticos, un queso lleno de agujeros que permiten poner al Estado al servicio del mayor postor” (9).


Al respecto las Farc deberán tener presente, que gran parte de las elecciones en nuestro país se deciden en las Registradurías, y que el llamado Voto de Registraduría hace rato ha venido superando a los diversos modelos de TLC arriba mencionados, en razón, a que es más fácil comprar la curul directamente con el registrador nacional, departamental o municipal, que salir a repartir lechona, tamales y cervezas.

 

Por la realidad del Acuerdo


Si por algo critican tanto, es porque las Farc realizaron un buen acuerdo. Pero si algo debe quedar claro, es que en la implementación esta la razón de ser del acuerdo logrado, ya en el mismo no solo está la razón de ser del futuro movimiento político que aspira a encarar las Farc, sino de gran parte de la otra Colombia que anhela un gran cambio en la política y la sociedad colombiana. Pero más allá, está el dar por terminado definitivamente el asesinato de líderes sociales y dejar a un lado de manera definitiva que siga imperando el macartismo en contra de las reivindicaciones sociales. Pero es cuando uno se pregunta, sin a septiembre de 2016 ya iban 37 líderes sociales asesinados, que será a futuro. He ahí un punto al cual no se le pude dar alargue bajo ningún pretexto.


Sin los Acuerdos de La Habana no se hubieran podido tramitar el famoso Estatuto de la Oposición, el cual en cualquier democracia seria, es una razón de ser. Más no en Colombia. De ahí, que en el mismo se deberían consignar puntos como:


Derecho de acceso propio a la información del Estado, clasificada o no; presencia de la oposición, por derecho, en el Consejo Nacional Electoral; acceso al registro electoral del país y de colombianos en el exterior; implantación del voto electrónico en todo el territorio nacional; representación en las Registradurías departamentales y municipales; financiación plena de las campañas electorales; representación amplia en las Mesas Directivas de Senado y Cámara, así como sus Comisiones, incluyendo sub secretarías por derecho propio; posibilidad de réplica en todos los medios de comunicación; participación en las Comisiones Accidentales, incluyendo la de Relaciones Exteriores, Endeudamiento Externo y Militar; participación en las directivas de Ecopetrol, Banco de la República y servicio civil, entre otras; participación en los órganos de control, y derecho propio en la Procuraduría, Defensoría del Pueblo y Contraloría. Pero también se les debe abrir canales para participar en la selección de los magistrados de las altas Cortes, e incidir en el sistema judicial, etcétera.


Pero si algo NO debe quedar por fuera de una verdadera reforma política, es la lucha contra el clientelismo, comenzando por la legalización, o no, para todos y por igual de las asignaciones específicas, pasando por el nombramiento de los registradores y veedores electorales, y llegando a la financiación de la campañas electorales, poniéndole el ojo a la financiación por "debajo de la mesa", esa que se presta para la compra de votos y registradores (10).


Reglamentar el empleo público y dar por terminada la práctica clientelista de los “contratados” estatales, a quienes por cierto, los tratan peor que cualquier provisional de empresa privada, sin prestaciones y hasta el punto que los propios contratado se tiene que pagar la salud y pensión de su propia remuneración. Esta práctica de contratación constituye una relación semiesclavista de nuevo tipo.


Sin oportunidad de medios de comunicación o pauta publicitaria, la información seguirá siendo sesgada. De tal manera, que si las Farc lograron avanzar en los medios comunitarios, dieron un gran paso. De ahí, a constituir una cadena radial comunal no hay más que un paso y es lo que el nuevo movimiento político debe concretizar cuanto antes. Recordada a Lenin: “la radio, periódico sin papel ni fronteras”. Pero sobre todo, tener en cuenta que los colombianos son oyentes y videntes, más no lectores, lo que no significa, que aspirara a conforma medios como televisión, Internet y prensa debe ser parte del acervo de un verdadero movimiento político organizado con ansias de poder.


El derecho a réplica es fundamental. De estos se ha hablado mucho en nuestro país, y ha fecha no se da dado. Esto, complementado con el control a los debates, que muchas veces no pasan de la “carreta”, y de las soluciones nada.


He ahí parte de lo que deberá contener un buen Estatuto de la Oposición. De no lograrlo, se ha habrá perdido un gran momento histórico.

 

Al gobierno con obras y soluciones


Al gobernante se le conoce por sus obras, y si son cemento, mejor. Más bien diríamos, el pragmatismo es la razón de ser un buen gobernante, y un partido político tiene que estar sintonizado en el día a día de lo que dicen y sucede en la calle.


El común de los colombianos, ese del día a día, no está por el gran cambio social, y si algo deberá quedar claro, es que de aquí en adelante el termino socialismo debe Salir de la jerga política, y más la electoral para quien aspire a grandes embates políticos. Hay que pensar con la razón y no con el corazón. Para las Farc en su nuevo recorrido político lo aconsejable es el pragmatismo que los ha caracterizado, y el cual deberá ser puesto a prueba de aquí en adelante, ya que quedaran solos y olvidados de las cámaras que los acompañaron durante las negociaciones de La Habana. En adelante, será lo negativo contra las Farc y su movimiento político, le sacaran los trapos sucios a toda hora y no habrá más pantalla. La pantalla son sus obras en sus zonas de gobierno. Ya Humberto De la calle, que ha regresado a sus grandes contratos con el Estado, los cuales han sido la razón de ser de su enriquecimiento familiar, los llama: “esos señores”. Pronto les dirá: “esos asesinos”.


El colombiano medio ya ni siquiera pelea por un empleo seguro. Sabe que eso no volverá más, que el capitalismo cambió y que hoy lo que predomina es el rebusque, hasta tal punto, que los profesionales que trabajan para el Estado lo hacen en peores condiciones que una obrero terciarizado de Postobón o Coca Cola. En este sentido, el colombiano promedio vive el día a día, y poco se interesa por la política, el rebusque no le deja pensar, salvo discutir por qué James no es titular del Real Madrid. Y en los barrios populares, a pleno rebusque, el Sisbén manda la parada y es la razón del voto de clientela.


De aquí en adelante, el verdadero trabajo de las Farc está en consolidar el dominio político de sus zonas con su gente, la cual no deberá en ningún momento dejar que se disperse y salga a la topa tolondra al rebusque, como lo hizo la soldadesca del M 19, que se perdió en la montonera y solo quedo el oportunismo de sus dirigentes, que hasta al uribismo fueron a parar.


Donde las Farc llegué a ser gobierno municipal, en solitario o en coalición, tendrán que demostrar para que fueron hechos en y para la política, y de sus obras dependerá el futuro hacia las gobernaciones o el gobierno nacional. Por delante cuentan con las inversiones que solicitaron en los Acuerdos de La Habana, es decir, parte con un capital que mostrar. El resto, muy probamente en las cooperativas y asociaciones de campesinos que organicen.


De lo acordado en donde y en qué invertir, las Farc dieron un gran paso. Serán veedores de las inversiones, y tendrán asiento en los comités, ya que no ser así, dichos recursos entonces formaran parte de la maquinaria clientelista de la cual hoy goza el gavirismo en cabeza de Pardo y Santamaría, y no dejaran de ronda cual ratón, Benedetti y Roy barreras. Esta gente sí que noche donde ponen las garzas.


Lo primero que deberá amarrar las Farc, es a su gente y allegados. De segundo, a sus amigos de colisiones, y por último, demostrarle a la clase media colombiana que también cuentan, y que dejen de ser el colchón del sistema. Sistema que duerme y maltrata a la mujer, pero adora a la amante.


El sistema desprecia a la clase media, ya que cada vez que medio ve que surge y alza la cabeza, la aplancha con impuestos, sobre todo, cuando es este sector el que con sus impuestos y consumos mantiene el clientelismo del Sisbén.


La clase media fue el empuje del chavismo, pero el chavismo la despreció y paga las consecuencias de su macro error. Jamás señalaremos que al pueblo raso hay que dejarlo a un lado, pero cuidado, en política el raso vende el voto, y en la costa Atlántica, a pesar de las erupciones volcánicas que se dan, como cuando acompañó a Carlos Gaviria, va primero por lo suyo. En Bogotá, tal como ya señalamos, el raso abandonó al Polo y se fue con Peñalosa.


Pero si algo está sobre el camino, es que la izquierda, sin llamarse izquierda, y sin seguir dejándose encasillar en dicho termino, en donde la derecha no se deja conocer por su razón de ser, los que si se consideran políticos democráticos y de cambio, entiendan que sin la bendita unidad, no se llega ningún Pereira, de ahí que mejor camino para las Farc, es considerar la coalición como la vía expedita para su subsistencia política.


De aquí en adelante hay que ser “economicistas” y “socialistas” (Ojo, por aquello de las reivindicaciones sociales, más no por el sistema socialista fracasado), ya que cada sector colombiano busca reivindicar sus necesidades. Tenderos, taxistas, vendedores ambulantes, amas de casa, personal de servicio doméstico, rebuscadores de San Andresito, pequeños y medianos comerciantes, pequeños y mediados campesinos, pequeños y medianos empresarios, profesionales talentosos, contratistas del Estado, universitarios públicos y privados, policías, soldados, periodistas a destajo, músicos frustrados, artistas de la televisión, prostitutas de barrios y pueblos, engalanados LGTBI, etc., buscan un espacio en todos aquellos que puedan ayudarlos, en este sentido, a decir de Marx, “los partidos políticos son la expresión política más o menos adecuada de estas mismas clases y fracciones de clase” (11). Y estas últimas son las que más pulan en nuestro país. La llamada clase obrera hace rato dejó de existir. El rebusque la sepultó, y la tecnología fraccionó a todos los sectores sociales.


Marx señalaba en “La lucha de clases en Francia”, que “La ironía de la historia universal lo pone todo patas arriba. Nosotros los revolucionarios, los elementos subversivos, prosperamos mucho más con los medios legales que con los ilegales y la subversión”. De pronto las Farc entendieron esto, y el reclamo que hacían los colombianos progresistas, que las Farc no dejaban avanzar el movimiento social por aquello que el sistema los tomó como la excusa antisubversiva, hoy queda a un lado, y de configurar un amplio movimiento, en donde todas las fracciones de clase tengan una oportunidad, apoyados por un común denominador de hacer de las nuevas tecnologías el espectro para crecer en la denuncia contra la corrupción y la injusticia, afianzados en obras de gobiernos alternativos eficientes y eficaces, con una izquierda que demuestre que sabe gobernar, el futuro de nuestro país puede aspirar a un mejor porvenir.

 

1 C. Marx F. Engels, Obras Escogidas, Tomo 1, Editorial Progreso, Moscú, 1973, página 200.

2  El Espectador, 14 de Setiembre de 2016, Cecilia Orozco.

3  http://www.larepublica.co/en-el-sisb%C3%A9n-est%C3%A1n-inscritos-m%C3%A1s-de-356-millones-de-colombianos-seg%C3%BAn-el-dnp_398766

4  http://www.elespectador.com/opinion/pais-formal-e-informal

5 Los Vargas Lleras, Saludcoop y otros detalles - http://www.elespectador.com/opinion/los-vargas-lleras-saludcoop-y-otros-detalles

6 Robledo denunció millonarios contratos de Enrique Vargas Lleras con Saludcoop y Cafesalud -  http://www.lafm.com.co/pol%C3%ADtica/noticias/robledo-denunci%C3%B3-millonarios-c-213673

7 Ricardo Ortega, Revista Dinero, Septiembre 2 de 2016, página 56.

8 Ver: Alfredo De León, en: https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/27693-colombia-una-democracia-clientelizada.html

9 Ibíd., Ricardo Ortega.

10  Ver: Alfredo De León, en: https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/25111-con-paso-de-sastre-turbayista.html

11 C. Marx F. Engels, Obras Escogidas, Tomo 1, Editorial Progreso, Moscú, 1973, página 191.

Publicado enColombia
El Gobierno de Bolivia recupera 31 concesiones mineras

La medida es en respuesta al linchamiento del viceministro Rodolfo Illanes ocurrido el pasado fin de semana durante una protesta de mineros


El Gobierno boliviano ha respondido con mano dura al linchamiento del viceministro Rodolfo Illanes ocurrido al pasado fin de semana durante una protesta de los mineros por cuenta propia o "cooperativistas". El Estado aprobó la revocación de las 31 concesiones que estaban formalmente en manos de estos mineros y que ellos habían subalquilado a su vez a empresas privadas internacionales, así como de todas las concesiones que no explotan actualmente. Además, la Fiscalía detuvo a alrededor de una veintena de dirigentes y trabajadores, a los que investiga por el asesinato de Illanes. Pedro Mamani Massi, uno de los heridos durante los enfrentamientos registrados en las protestas de la localidad de Panduro ha muerto este jueves, según ha informado la agencia de noticias boliviana Fides.


El derecho a subarrendar los yacimientos de los cooperativistas estuvo en el centro del bloqueo de caminos que estos organizaron, y que terminó con la muerte del funcionario, apaleado por una turba mientras estaba secuestrado en una carretera por los dirigentes de la movilización con los que había ido a hablar.


De acuerdo a la nueva Constitución, tanto las cooperativas, supuestamente dedicadas a la minería de subsistencia, como las empresas privadas deben recibir concesiones temporales y exclusivas, es decir, que no pueden entregar a terceros. Con esta medida, la Constitución altera el sistema de propiedad minera que tenía el país desde la Colonia y que consideraba una mina como un activo ordinario, es decir, uno que se podía vender y heredar. El objetivo de la protesta minera, que comenzó a mediados de agosto, era retornar, al menos en el espíritu, al viejo sistema.


El origen de las cooperativas mineras


Las cooperativas aparecieron en Bolivia en la última parte de los años ochenta, como una respuesta espontánea de los trabajadores mineros a la incapacidad del Estado de mantenerlos empleados. Desde entonces este grupo no ha hecho más que crecer, hasta contar hoy con más de 100.000 miembros. Gracias a su capacidad de movilización, las cooperativas han obtenido algunos de los mejores sitios para explotar minerales y, con el boom de los precios de la pasada década, muchas se han convertido en empresas ilegales sin licencia ambiental.


Hasta este conflicto, fueron importantísimas aliadas del movimiento dirigido por Evo Morales, a quien ayudaron a llegar al poder. Por eso las empresas privadas acudieron a ellas para poder hacer unas inversiones que les resultaban muy difíciles de concretar negociando directamente con el Estado

La Paz 1 SEP 2016 - 21:11 COT

Publicado enInternacional
Miércoles, 31 Agosto 2016 08:26

Plebiscito, actores y escenarios

Plebiscito, actores y escenarios

Parece una pesadilla, pero no es: en Colombia la posibilidad de poner punto final a una parte del conflicto armado, que carga el país desde décadas atrás, no logra consenso social. Voces contrarias sobre este particular, saltan por doquier. El diálogo de La Habana, construido mediante una metodología que negó la consulta extensa y la participación al conjunto social, ahora la concita, con el fin de que opine en las urnas.

La citación a un Plebiscito por la paz, que en cualquiera otra sociedad no levantaría dilema, aquí desató una reacción contraria. Repercusión que revela una polarización en la cual conviven y controvierten 48 millones de habitantes. Tal vez no sea para menos, tal vez sea para mucho más.

Los 60 o más años de guerra interna no pasan en vano, y la factura nos llega a todos. Sobretodo, a quienes han liderado la guerra, con todos sus coletazos, a los mismos que hoy pasan su factura. Un coletazo que más llama la atención, es la prevención, incluso el odio, que despierta la guerrilla fariana entre amplias capas sociales; inclusive en sectores populares. Otro, es la derechización de la sociedad.

En algún momento durante los gobiernos uribistas, tuvo audiencia la tesis de que si bien el propietario del Ubérrimo, no había logrado derrotar en el campo de batalla a este grupo insurgente, sí lo hizo en el escenario político: restarle apoyo social. La «guerra política» liderada desde el establecimiento, logró su propósito. Una tesis confirmada hoy, de bulto, en la polarizada reacción social ante un acuerdo de paz con esta guerrilla, que no implique penas de cárcel para sus comandantes.

Deseo de venganza, eso es, el sentir que respiran distintos sectores sociales.

Como parte de la polarización social fraguada desde las altas esferas del establecimiento, el hoy Presidente, años atrás Ministro de Defensa, artífice de bombardeos teledirigidos contra los mandos de esta guerrilla, encabeza ahora un sector de los grupos dominantes. Mismos que pugnan por vincular al país en forma más amplia, en la agenda financiera internacional; y que aprovechan la coyuntura para arrinconar su contraparte agraria tradicionalista (Uribe). Santos intenta menguarle al máximo, su apoyo social. Su propósito es evidente: derrotarlo y dejarlo sin opciones para la disputa electoral del 2018.

En esta disputa en las alturas del poder y del establecimiento, entre viejos y nuevos poderes e intereses, el país real, el mayoritario, queda en el medio. Chivo expiatorio de causas ajenas, que en esta ocasión evidencia la ausencia de un proyecto de país alternativo. De un diseño que motive a las mayorías a votar por el final de esta parte de la guerra interna, pero, como vehículo y tránsito en el avance en construir un país diferente: sin uribismo ni santismo. Y sin ningún otro ismo, que implique a las viejas o nuevas castas que desde hace más dos siglos, someten y llevan a la miseria a millones de connacionales.

 

A la medida del Gobierno

 

“Como anillo al dedo”, preciso, de acuerdo a los requerimientos del Gobierno, fue aprobado el plebiscito por la Corte Constitucional. Entre lo dispuesto por el alto Tribunal, quedó establecido que el umbral mínimo para que el Sí venza son 4’396.625 votos, el 13 por ciento del actual censo electoral, que hoy suma 33’820.625 connacionales en edad de votar. ¿Podría pedir más el Gobierno?


Ante el histórico comportamiento abstencionista en Colombia, no hay quien corra riesgos. Mucho más, cuando –lo sabe la cabeza del Ejecutivo– las maquinarias clientelares no saldrán a buscar votos, pues no está en juego, su poder inmediato. Así, en estas elecciones no rige la Ley 134 de 1994 que estipula la aprobación de plebiscitos “por la mayoría del Censo Electoral”, es decir, casi 17 millones de electores.

La decisión de la Corte estipula que sólo podrá votarse Sí o No. El voto en blanco no sumará. Por eso, quienes son contrarios al Sí tendrán que salir a conseguir sus votos, lo cual asegura que el umbral será cubierto con creces. Es más. El fallo del alto Tribunal estipula que el resultado del plebiscito solo obliga al Presidente. Así, las otras ramas del poder quedan libres para proceder, a favor o en contra de los acuerdos en La Habana. Todo un escenario para disputas, continuidades o sorpresas. Este fallo de la Corte responde sin ambigüedades la pregunta, ¿para qué el poder?

Desde mucho antes de conocerse el concepto de la Corte Constitucional sobre el plebiscito, era público que un basto sector social estaría por el No. Conocido el fallo, sin perder tiempo, emprendieron campaña. Alguien podría decir que están en campaña desde mucho antes, desde cuando la cabeza más visible de ese sector habitaba la Casa de Nariño. Y no yerra. Es una disputa a fondo.

 

Por qué las Farc despierta tantos odios, prevenciones y animadversiones

Son muchos años de guerra. De episodios en los cuales estuvieron comprometidas tres generaciones. Guerra asumida por capas del campesinado, como única alternativa para sobrevivir. Perseguidos, señalados, criminalizados, sobrevivieron a centenares de ataques, entre los cuales resaltan en parte de la memoria popular, la ofensiva militar contra Marquetalia, El Pato, Guayabero (1964...), y luego, Casa Verde (1991). En este siglo, la ofensiva con blanco en sus frentes del suroriente del país.

En su desenvolvimiento como estructura militar, las Farc ganaron cuerpo para pasar de unas pocas escuadras, integradas como autodefensa ante chulavitas y el mismo Ejército oficial, hasta autodefinirse como organización guerrillera y acumular en la meta de “Ejército del Pueblo”. Entre el origen y una y otra estructura y mando, trascurrieron 30 años. En ese tránsito de simple sobrevivencia a cuerpo militar con capacidad ofensiva y de copamiento de “unidades enemigas”, sumaron miles de combatientes. Un colectivo humano por alimentar, formar, dotar, y potenciar. ¿Cómo resolver la economía de guerra que exigían estos contingentes con miles en fila? ¿Cómo asumir la relación con la población habitante de un espacio dado? ¿Cómo garantizar el control del territorio?

En la solución del primer interrogante, el apoyo espontáneo y solidario de sus bases sociales fue insuficiente. Entonces, optaron por otras vías: el secuestro y el boleteo o vacuna, que mal ejecutados terminaron afectando a sectores que no eran propiamente ni enemigos del pueblo ni oligarcas. Dicho recurso que debía ser selecto, terminó extendiéndose. Afectó a cientos y miles de víctimas. Algunas sometidas a tal procedimiento, de manera directa o sobre su entorno familiar, a veces, en varias ocasiones. Muchos perdieron su capital de trabajo. No pocos, terminaron muertos en cautiverio.

Así mismo, en ese desarrollo de cuerpo militar para la defensa, a cuerpo para el ataque, el copamiento y control territorial apareció como una necesidad. Situación que les impuso obligar a numerosas familias al abandono de su casa, tierra y pertenencias. Máxime, cuando algunas de esas familias terminaban asociadas a bandas paramilitares o aliadas del ejército oficial. Pero también, como expresión desviada del militarismo que terminó por ganar espacio en su estructura. La imposición y fuerza a punta de fusil, fue la manera como resolvieron contradicciones con pobladores, y litigios con otras guerrillas que hacían presencia en ciertos territorios. El autoritarismo y la rivalidad ganó espacio entre comunidades y amigos. Así el odio encubó y previno a cientos de campesinos, simpatizantes y militantes de diversidad de organizaciones que sufrieron esa imposición y hegemonía fariana.

¿Son los costos de la guerra?, eso dice el manual de un conflicto de guerra irregular. Más no puede leerse así, tal realidad. En su configuración y ejemplo, un cuerpo revolucionario debe izar siempre y en toda acción, una ética humana y de justicia. Precisar una lectura correcta de los sujetos sociales contra los cuales emprenda una acción. Tal vez, el desarrollo deforme de este cuerpo militar, en el que lo militar tomó el mando de lo político, llevó a la despolitización de una parte de sus integrantes. Ese expediente y un conjunto de errores de todo tipo, terminaron por presentar a esta guerrilla –en diversas partes del territorio– como enemigos del pueblo en vez de amigos. Hablando a través del fusil la política perdió su capacidad de enamorar. Es el desgaste que causa una guerra tan prolongada.

Equivocación, delictuosidad que aprovechó y potenció el establecimiento, mediante una calculada guerra política, además de militar. Guerra política que terminó por enrocar la realidad: de amigas del pueblo, Farc pasó en muchas partes a ser considerada como enemigo, hasta el punto que hoy, muchos apuestan al No en el plebiscito. Acción que asumen, para vengar perjuicios injustos y dolores sufridos.

Deuda de reparación, de 50 años y un poco más de guerra. Ya lo habían enseñado otras experiencias internacionales: Sin una escalada de intervención militar extranjera en penetración profunda y tropas de combate, las guerras deben ser de duración rápida, y con alternativa visible de «gobierno en armas», de lo contrario entran en desgaste.

 

 

 
Escenarios que rondan esta coyuntura electoral plebiscitaria

 

Otra vez, el “mal menor”

Tuvo postura cuando unos y otros unieron esfuerzos para vencer a Uribe, eligiendo a Santos. El país sigue feriado al capital global. Su plan económico está orondo como diseño de negocios, y aunque llaman a confrontarlo, ‘el voto a Santos’ no creció unas fuerzas opositoras suficientes. Ahora, ante el plebiscito, el argumento es igual: unirse contra el uribismo... ¿Desde cuál proyecto de país? ¿Alguien, desde la izquierda y desde los sectores alternativos, estará por el No? Claro que no. Todos comprenden la necesidad de acabar con la guerra. Sinembargo, la diferencia radica en: ¿hacia dónde dirigir el país? ¿Con cuáles sectores sociales como aliados por el renacer nacional?. Sucede no solo en Colombia.*

Transcurridas varias décadas de crisis de la izquierda, y las varias coyunturas electorales, acá y en los cerca de doscientos países que conforman el concierto internacional, la política de andarle al paso a las coyunturas oficiales, no permite a un proyecto autónomo avanzar por senda segura. Más allá del miedo, lo único que le permitirá a los sectores alternativos salir airosos de una o de otra coyuntura, es izar su proyecto de país. Con su enunciado, conversar con la sociedad, batiéndose en liderazgo de diversos territorios, para despejar dudas ante unos y otros. En el camino por superar la exclusión, el desconocimiento y la negación de sus derechos, darle cuerpo al país que requieren las mayorías.

Camino con tinte propio. Camino con sueño de justicia. Camino con modelo económico alternativo. Camino con visión internacional integradora entre los de abajo. Camino con eje ambiental, transversal, de género, que alimenten todo su qué hacer con visión de largo plazo, pero con medidas inmediatas que remedien en algo, la pesada carga de pobreza desde siempre que cargan los ninguneados.

Es definitiva, el mal menor termina fortaleciendo a otros, a “los de siempre”, a cuya cola –paradójicamente– arrastran su accionar, aquellos que pretenden otra realidad.

* Acaeció recientemente en Perú, cuando liberales y progresistas, tradicionales y de izquierda, llamaron a detener la llegada a la presidencia del fujimorismo. El miedo caló y eligieron a Pedro Pablo Kuczynski, el “mal menor”. Hoy, quienes desde la izquierda lideraron tal campaña, llaman a enfrentar por neoliberal, al recién ungido. Ganaron para perder.

A su vez, había sucedido en Francia con Sarkozy. En Italia con Berlusconi. ‘Lobos’ derrotados luego de sus nefastos gobiernos, y reemplazados por liberales y socialistas, que a pesar de sus discursos, poco se diferenciaron de sus contendores. El “mal menor” tampoco funcionó allá. Ahora juega “todos contra Trump” en los Estados Unidos. La candidata Hillary, “demócrata” menos mala, poca o ninguna alternativa ofrece a los empobrecidos de ese país. A los millones de migrantes, a los excluidos por negros, a los trabajadores por horas, etcétera. Allá, la “mejor opción” resulta buena, sólo para el capital financiero. El “mal menor” es opción de “realismo político”. Es la preferencia de los pragmáticos, que ya no quieren oír ni discutir de utopías. Colombia no escapa de tal lógica.

 


 

Con el SI, ¿vendrá una Constituyente?

 

Desde la izquierda una medida como esta, siempre ha sido vista con buenos ojos. Tanto porque algunos sectores valoran la Constitución del 91 como neoliberal, pero también la ponderan como el espacio ideal, y reflejo preciso, del nuevo estado de fuerzas a nivel nacional. ¿Demasiado optimismo?

No miden de manera atinada estos sectores, en su afán reformista, el estado real de las fuerzas para garantizar mayorías dentro de tal escenario. No hay que olvidar que una elección de Constituyente, por obligación abierta a todos los temas, es una confrontación de fuerzas. Como tal, quien más ascendencia social tenga, y quien cuente con más recursos de todo orden a su disposición, podría ser quien termine como mayoría a su interior. No ponderar esta realidad sería actuar como el brujo que hace su hechizo sin saber la contra. Es decir, actuar así sería jugar a soltar fuerzas incontrolables, las cuales pueden dar al traste con los pocos o muchos logros reunidos en la Carta del 91. Podría terminar actuando de manera contraria, a las necesidades de las mayorías de Colombia.

* Personajes como Horacio Serpa sustentan que en los próximos meses serán aprobadas, producto de los acuerdos con las Farc, un conjunto de reformas que, sumadas a las adecuaciones sufridas por la Carta del 91 durante sus 25 años de existencia, más los desarrollos que en diversas temáticas y realidades experimenta el mundo, ameritan la aprobación de una nueva Constitución. Aprovechar las elecciones del 18 para realizar tal citación puede ser el mecanismo. Luis Fernando Velasco, saliente presidente del Congreso, ve posible su convocatoria, ante la realidad de la Justicia y la necesidad de abocar una reforma estructural para la misma. Roy Barreras, senador delegado por el Ejecutivo para los diálogos en La Habana, no la descarta. Armando Benedetti, otro vocero del establecimiento, ante la tumbada del “Tribunal de aforados” por parte de la Corte Constitucional, ve que la única vía para reformar la Justicia, es una Constituyente. En twitter opinó: “[....] veo venir la aplanadora de una Asamblea Nacional Constituyente”.

Dadas estas declaraciones, cabe entrever que en las alturas del poder, el tema va más allá de los pasillos y las conversaciones de ocasión. Tal vez, esta alternativa aún no alcanza todo el énfasis, por considerar que no es el momento adecuado. ¿Qué proyectan sobre el particular en las oficinas del Ejecutivo? ¿Cuáles son sus cálculos de tiempo y de conveniencia política? ¿Tendría sentido citar una Constituyente para abordar un solo y único tema? La disputa de intereses y poderes dentro del establecimiento, y más allá del mismo, abrirá espacio para otro conjunto de temáticas. Tal vez, los que imponga la correlación de fuerzas entre el establecimiento y los sectores alternativos.

 


 

Incertidumbre ante la polarización política

 

Las campañas por el Sí y el No, las encabezan dos sectores del poder desde siempre dominante. Resultan divididos, por la dinámica que debiera tener la economía y lo político, así como lo militar y la agenda internacional. En realidad encabezan dos visiones con énfasis diferentes, acerca del control del Estado, de cómo operar su poder, pero con valoraciones afines sobre los enemigos que deben derrotar.

La coyuntura es la oportunidad para que el sector que ahora encabeza el Gobierno, trate de someter a sus viejos amigos o aliados, parte de los sectores emergentes del empresariado, legal e ilegal, sectores proclives al uso de la fuerza, a la violencia y la barbarie como vía para lograr el control territorial. A la vez, por la extensión de ideas retrogradas y tradicionalistas, que no caben, dentro de un Estado autodefinido como secular.

Más allá de quién venza en esta confrontación, la misma será la apertura para el enfrentamiento –¿final?– que llevarán a cabo en el 2018, donde se jugarán a fondo por el predominio de los modelos de régimen político que defienden. En esta disputa, el resto de la sociedad, la mayoría, de no contar con proyecto propio, quedará reducida a un simple objeto. Ente movilizado y utilizado más allá de sus intereses, en contra de los mismos, los cuales solamente podrá defender si es sujeto de su historia. Hay que estar atentos y saber actuar. Dicen por ahí, “en río revuelto ganancia de pescadores”. 

 

Posición del Eln

Un Plebiscito entre dos aguas*

“[...] los relojes de los políticos de los partidos tradicionales, apenas marcan tiempos de 4 años, más allá de los cuales dejan de funcionar. Por esto, Santos se afana en meter en este lapso toda la gestión de gobierno, así quede mal embutida. De aquí proviene el acelere del actual Plebiscito, en el cual los colombianos deben pronunciarse sobre el proceso de paz en desarrollo; cuando aún no se ha firmado un Acuerdo Final con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno mantiene congelada la negociación con el Ejército de Liberación Nacional.

“[...]con este Plebiscito exprés no queda bien hecha la paz

“Muchos dicen que el afán de Santos es ganarle el pulso al ex presidente Uribe [...]. Riña que polariza a las elites gobernantes y detrás de ellas, imponen una polarización creciente al conjunto de la sociedad. De esta forma, quienes voten por el Sí en el Plebiscito serían asimilados como aliados de Santos, mientras que quienes voten por el No serán vistos como seguidores de Uribe. Estratagema que pinta todo de blanco y negro, cuando la realidad colombiana es más compleja y muy distinta a la desfiguración, que pretenden imponernos.

“El Plebiscito es otra artimaña publicitaria, que intenta ser presentado como sinónimo de la Paz. [...] mediante el Plebiscito se refrendará sólo el desarme de las Farc, pero aún estamos muy lejos de alcanzar la paz, ya que se mantienen todas las causas que originaron el conflicto.

“[...] la táctica escogida por Santos de primero pactar con una guerrilla, para enseguida imponerle tales acuerdos a la otra; a la vez que con el Plebiscito saca buenos réditos políticos, para luego si descongelar estos diálogos. (Es una) maniobra que cuestiona la voluntad de paz del gobierno [...] el Plebiscito convocado, se halla ‘entre dos aguas’, pues mientras Uribe trata de hundirlo, Santos busca sacarlo a flote. En un drama, que merece llamarse de paz incompleta, y por esta vía, nunca llegará a ser ni justa ni duradera”.

* Tomado: editorial revista Insurrección Nº 504.

Por la Paz, la resistencia continúa*

“[...] ante el congelamiento impuesto por el gobierno a la mesa con el Ejército de Liberación Nacional, y ante la próxima firma de un acuerdo definitivo de dejación de armas de las Farc, nos vemos en la obligación de expresar que no compartimos la esencia de estos acuerdos.

Se evidencia que el objetivo principal de la comandancia de Farc, es convertirse en una organización legal, aceptando unos acuerdos que exculpan al Estado de su responsabilidad en el desarrollo de la guerra sucia y el Terrorismo de Estado, a la vez que deforman los fundamentos esenciales del Derecho a la Rebelión. Así, el gobierno niega la naturaleza política del alzamiento armado y mantiene intacto el régimen oprobioso de violencia, exclusión, desigualdad, injusticia y depredación. [...] negoci(a) asuntos sociales sin tener en cuenta a los sectores afectados; (y) la justicia transicional evita el enjuiciamiento al Estado por su culpabilidad en el genocidio [...].

“[...] En la actualidad, lo que está en el orden del día no es un Plebiscito para desarmar a una organización guerrillera, sino la necesidad de construir una paz verdadera, pues de poco servirán unos acuerdos parciales si continúa el conflicto social y armado”.

* “Declaración de la Dirección Nacional y el Comando Central, del Ejército de Liberación Nacional”. Agosto 5 de 2016

 

 

 

 

 

 

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Partido Socialista de los Trabajadores (PST)

 

Ni por el SÍ de Santos, ni por el NO de Uribe, por una Asamblea Constituyente

 

“Santos va a convocar un plebiscito sobre el acuerdo que está negociando con las Farc, próximo a firmarse. Los trabajadores y sectores populares debemos fijar una posición sobre ese plebiscito. Este mecanismo de “consulta” es de todos el más antidemocrático, porque no permite opinar y solo le da al votante dos opciones: SI o NO.

Votar por el SÍ significa apoyar al gobierno de Santos y el acuerdo con las Farc, cuyo contenido de fondo es respaldar sus planes económicos y políticos que favorecen fundamentalmente a los terratenientes, a los empresarios y a las multinacionales, en desmedro de la situación de los trabajadores y los pobres. Por eso no debemos apoyar el SÍ.

Votar por el NO significa el rechazo a que se termine el conflicto armado que ha producido muerte, desplazamiento y expropiación de la tierra al campesinado pobre, entre otros crímenes. Uribe y su sector se decidió por la opción del NO para lograr más impunidad para sus crímenes, al pretender que se negocie otro acuerdo más benévolo para sus intereses. El NO representa la negativa a entregar las tierras usurpadas y la negativa a que las Farc se integren a la vida política legalmente con garantías democráticas. Por eso la del NO es una opción que tampoco debemos apoyar.

La abstención en general significa indiferencia. En este caso en particular, puede ser una forma de expresar el rechazo a Santos y a Uribe, o pretender golpear el umbral para que no alcance la aprobación como lo había contemplado Uribe. Pero no debemos quedarnos simplemente en el rechazo. Debemos proponer una alternativa. Gane el Si o gane el NO, la negociación con las Farc seguirá adelante, porque ya manifestaron que no volverán a la lucha armada y negociarán para reintegrarse a la actividad política legal [...] en realidad, el cese del conflicto no está en juego como nos quieren hacer creer.

Por las consideraciones antes señaladas proponemos [...] la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente libre, amplia, democrática y soberana, conquistada mediante la movilización y la lucha, cuyos diputados constituyentes sean los dirigentes de las luchas y conflictos, no los que detentan el poder económico y político mediante un proceso electoral controlado por ellos.

Esa Constituyente, con ese carácter, puede discutir y legislar sobre los problemas sociales más sentidos por la clase trabajadora y los pobres”.

 

 

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Sábado, 27 Agosto 2016 14:16

Plebiscito, actores y escenarios

Plebiscito, actores y escenarios

Parece una pesadilla, pero no es: en Colombia la posibilidad de poner punto final a una parte del conflicto armado, que carga el país desde décadas atrás, no logra consenso social. Voces contrarias sobre este particular, saltan por doquier. El diálogo de La Habana, construido mediante una metodología que negó la consulta extensa y la participación al conjunto social, ahora la concita, con el fin de que opine en las urnas.

La citación a un Plebiscito por la paz, que en cualquiera otra sociedad no levantaría dilema, aquí desató una reacción contraria. Repercusión que revela una polarización en la cual conviven y controvierten 48 millones de habitantes. Tal vez no sea para menos, tal vez sea para mucho más.

Los 60 o más años de guerra interna no pasan en vano, y la factura nos llega a todos. Sobretodo, a quienes han liderado la guerra, con todos sus coletazos, a los mismos que hoy pasan su factura. Un coletazo que más llama la atención, es la prevención, incluso el odio, que despierta la guerrilla fariana entre amplias capas sociales; inclusive en sectores populares. Otro, es la derechización de la sociedad.

En algún momento durante los gobiernos uribistas, tuvo audiencia la tesis de que si bien el propietario del Ubérrimo, no había logrado derrotar en el campo de batalla a este grupo insurgente, sí lo hizo en el escenario político: restarle apoyo social. La «guerra política» liderada desde el establecimiento, logró su propósito. Una tesis confirmada hoy, de bulto, en la polarizada reacción social ante un acuerdo de paz con esta guerrilla, que no implique penas de cárcel para sus comandantes.

Deseo de venganza, eso es, el sentir que respiran distintos sectores sociales.

Como parte de la polarización social fraguada desde las altas esferas del establecimiento, el hoy Presidente, años atrás Ministro de Defensa, artífice de bombardeos teledirigidos contra los mandos de esta guerrilla, encabeza ahora un sector de los grupos dominantes. Mismos que pugnan por vincular al país en forma más amplia, en la agenda financiera internacional; y que aprovechan la coyuntura para arrinconar su contraparte agraria tradicionalista (Uribe). Santos intenta menguarle al máximo, su apoyo social. Su propósito es evidente: derrotarlo y dejarlo sin opciones para la disputa electoral del 2018.

En esta disputa en las alturas del poder y del establecimiento, entre viejos y nuevos poderes e intereses, el país real, el mayoritario, queda en el medio. Chivo expiatorio de causas ajenas, que en esta ocasión evidencia la ausencia de un proyecto de país alternativo. De un diseño que motive a las mayorías a votar por el final de esta parte de la guerra interna, pero, como vehículo y tránsito en el avance en construir un país diferente: sin uribismo ni santismo. Y sin ningún otro ismo, que implique a las viejas o nuevas castas que desde hace más dos siglos, someten y llevan a la miseria a millones de connacionales.

 

A la medida del Gobierno

 

“Como anillo al dedo”, preciso, de acuerdo a los requerimientos del Gobierno, fue aprobado el plebiscito por la Corte Constitucional. Entre lo dispuesto por el alto Tribunal, quedó establecido que el umbral mínimo para que el Sí venza son 4’396.625 votos, el 13 por ciento del actual censo electoral, que hoy suma 33’820.625 connacionales en edad de votar. ¿Podría pedir más el Gobierno?


Ante el histórico comportamiento abstencionista en Colombia, no hay quien corra riesgos. Mucho más, cuando –lo sabe la cabeza del Ejecutivo– las maquinarias clientelares no saldrán a buscar votos, pues no está en juego, su poder inmediato. Así, en estas elecciones no rige la Ley 134 de 1994 que estipula la aprobación de plebiscitos “por la mayoría del Censo Electoral”, es decir, casi 17 millones de electores.

La decisión de la Corte estipula que sólo podrá votarse Sí o No. El voto en blanco no sumará. Por eso, quienes son contrarios al Sí tendrán que salir a conseguir sus votos, lo cual asegura que el umbral será cubierto con creces. Es más. El fallo del alto Tribunal estipula que el resultado del plebiscito solo obliga al Presidente. Así, las otras ramas del poder quedan libres para proceder, a favor o en contra de los acuerdos en La Habana. Todo un escenario para disputas, continuidades o sorpresas. Este fallo de la Corte responde sin ambigüedades la pregunta, ¿para qué el poder?

Desde mucho antes de conocerse el concepto de la Corte Constitucional sobre el plebiscito, era público que un basto sector social estaría por el No. Conocido el fallo, sin perder tiempo, emprendieron campaña. Alguien podría decir que están en campaña desde mucho antes, desde cuando la cabeza más visible de ese sector habitaba la Casa de Nariño. Y no yerra. Es una disputa a fondo.

 

Por qué las Farc despierta tantos odios, prevenciones y animadversiones

Son muchos años de guerra. De episodios en los cuales estuvieron comprometidas tres generaciones. Guerra asumida por capas del campesinado, como única alternativa para sobrevivir. Perseguidos, señalados, criminalizados, sobrevivieron a centenares de ataques, entre los cuales resaltan en parte de la memoria popular, la ofensiva militar contra Marquetalia, El Pato, Guayabero (1964...), y luego, Casa Verde (1991). En este siglo, la ofensiva con blanco en sus frentes del suroriente del país.

En su desenvolvimiento como estructura militar, las Farc ganaron cuerpo para pasar de unas pocas escuadras, integradas como autodefensa ante chulavitas y el mismo Ejército oficial, hasta autodefinirse como organización guerrillera y acumular en la meta de “Ejército del Pueblo”. Entre el origen y una y otra estructura y mando, trascurrieron 30 años. En ese tránsito de simple sobrevivencia a cuerpo militar con capacidad ofensiva y de copamiento de “unidades enemigas”, sumaron miles de combatientes. Un colectivo humano por alimentar, formar, dotar, y potenciar. ¿Cómo resolver la economía de guerra que exigían estos contingentes con miles en fila? ¿Cómo asumir la relación con la población habitante de un espacio dado? ¿Cómo garantizar el control del territorio?

En la solución del primer interrogante, el apoyo espontáneo y solidario de sus bases sociales fue insuficiente. Entonces, optaron por otras vías: el secuestro y el boleteo o vacuna, que mal ejecutados terminaron afectando a sectores que no eran propiamente ni enemigos del pueblo ni oligarcas. Dicho recurso que debía ser selecto, terminó extendiéndose. Afectó a cientos y miles de víctimas. Algunas sometidas a tal procedimiento, de manera directa o sobre su entorno familiar, a veces, en varias ocasiones. Muchos perdieron su capital de trabajo. No pocos, terminaron muertos en cautiverio.

Así mismo, en ese desarrollo de cuerpo militar para la defensa, a cuerpo para el ataque, el copamiento y control territorial apareció como una necesidad. Situación que les impuso obligar a numerosas familias al abandono de su casa, tierra y pertenencias. Máxime, cuando algunas de esas familias terminaban asociadas a bandas paramilitares o aliadas del ejército oficial. Pero también, como expresión desviada del militarismo que terminó por ganar espacio en su estructura. La imposición y fuerza a punta de fusil, fue la manera como resolvieron contradicciones con pobladores, y litigios con otras guerrillas que hacían presencia en ciertos territorios. El autoritarismo y la rivalidad ganó espacio entre comunidades y amigos. Así el odio encubó y previno a cientos de campesinos, simpatizantes y militantes de diversidad de organizaciones que sufrieron esa imposición y hegemonía fariana.

¿Son los costos de la guerra?, eso dice el manual de un conflicto de guerra irregular. Más no puede leerse así, tal realidad. En su configuración y ejemplo, un cuerpo revolucionario debe izar siempre y en toda acción, una ética humana y de justicia. Precisar una lectura correcta de los sujetos sociales contra los cuales emprenda una acción. Tal vez, el desarrollo deforme de este cuerpo militar, en el que lo militar tomó el mando de lo político, llevó a la despolitización de una parte de sus integrantes. Ese expediente y un conjunto de errores de todo tipo, terminaron por presentar a esta guerrilla –en diversas partes del territorio– como enemigos del pueblo en vez de amigos. Hablando a través del fusil la política perdió su capacidad de enamorar. Es el desgaste que causa una guerra tan prolongada.

Equivocación, delictuosidad que aprovechó y potenció el establecimiento, mediante una calculada guerra política, además de militar. Guerra política que terminó por enrocar la realidad: de amigas del pueblo, Farc pasó en muchas partes a ser considerada como enemigo, hasta el punto que hoy, muchos apuestan al No en el plebiscito. Acción que asumen, para vengar perjuicios injustos y dolores sufridos.

Deuda de reparación, de 50 años y un poco más de guerra. Ya lo habían enseñado otras experiencias internacionales: Sin una escalada de intervención militar extranjera en penetración profunda y tropas de combate, las guerras deben ser de duración rápida, y con alternativa visible de «gobierno en armas», de lo contrario entran en desgaste.

 

 

 
Escenarios que rondan esta coyuntura electoral plebiscitaria

 

Otra vez, el “mal menor”

Tuvo postura cuando unos y otros unieron esfuerzos para vencer a Uribe, eligiendo a Santos. El país sigue feriado al capital global. Su plan económico está orondo como diseño de negocios, y aunque llaman a confrontarlo, ‘el voto a Santos’ no creció unas fuerzas opositoras suficientes. Ahora, ante el plebiscito, el argumento es igual: unirse contra el uribismo... ¿Desde cuál proyecto de país? ¿Alguien, desde la izquierda y desde los sectores alternativos, estará por el No? Claro que no. Todos comprenden la necesidad de acabar con la guerra. Sinembargo, la diferencia radica en: ¿hacia dónde dirigir el país? ¿Con cuáles sectores sociales como aliados por el renacer nacional?. Sucede no solo en Colombia.*

Transcurridas varias décadas de crisis de la izquierda, y las varias coyunturas electorales, acá y en los cerca de doscientos países que conforman el concierto internacional, la política de andarle al paso a las coyunturas oficiales, no permite a un proyecto autónomo avanzar por senda segura. Más allá del miedo, lo único que le permitirá a los sectores alternativos salir airosos de una o de otra coyuntura, es izar su proyecto de país. Con su enunciado, conversar con la sociedad, batiéndose en liderazgo de diversos territorios, para despejar dudas ante unos y otros. En el camino por superar la exclusión, el desconocimiento y la negación de sus derechos, darle cuerpo al país que requieren las mayorías.

Camino con tinte propio. Camino con sueño de justicia. Camino con modelo económico alternativo. Camino con visión internacional integradora entre los de abajo. Camino con eje ambiental, transversal, de género, que alimenten todo su qué hacer con visión de largo plazo, pero con medidas inmediatas que remedien en algo, la pesada carga de pobreza desde siempre que cargan los ninguneados.

Es definitiva, el mal menor termina fortaleciendo a otros, a “los de siempre”, a cuya cola –paradójicamente– arrastran su accionar, aquellos que pretenden otra realidad.

* Acaeció recientemente en Perú, cuando liberales y progresistas, tradicionales y de izquierda, llamaron a detener la llegada a la presidencia del fujimorismo. El miedo caló y eligieron a Pedro Pablo Kuczynski, el “mal menor”. Hoy, quienes desde la izquierda lideraron tal campaña, llaman a enfrentar por neoliberal, al recién ungido. Ganaron para perder.

A su vez, había sucedido en Francia con Sarkozy. En Italia con Berlusconi. ‘Lobos’ derrotados luego de sus nefastos gobiernos, y reemplazados por liberales y socialistas, que a pesar de sus discursos, poco se diferenciaron de sus contendores. El “mal menor” tampoco funcionó allá. Ahora juega “todos contra Trump” en los Estados Unidos. La candidata Hillary, “demócrata” menos mala, poca o ninguna alternativa ofrece a los empobrecidos de ese país. A los millones de migrantes, a los excluidos por negros, a los trabajadores por horas, etcétera. Allá, la “mejor opción” resulta buena, sólo para el capital financiero. El “mal menor” es opción de “realismo político”. Es la preferencia de los pragmáticos, que ya no quieren oír ni discutir de utopías. Colombia no escapa de tal lógica.

 


 

Con el SI, ¿vendrá una Constituyente?

 

Desde la izquierda una medida como esta, siempre ha sido vista con buenos ojos. Tanto porque algunos sectores valoran la Constitución del 91 como neoliberal, pero también la ponderan como el espacio ideal, y reflejo preciso, del nuevo estado de fuerzas a nivel nacional. ¿Demasiado optimismo?

No miden de manera atinada estos sectores, en su afán reformista, el estado real de las fuerzas para garantizar mayorías dentro de tal escenario. No hay que olvidar que una elección de Constituyente, por obligación abierta a todos los temas, es una confrontación de fuerzas. Como tal, quien más ascendencia social tenga, y quien cuente con más recursos de todo orden a su disposición, podría ser quien termine como mayoría a su interior. No ponderar esta realidad sería actuar como el brujo que hace su hechizo sin saber la contra. Es decir, actuar así sería jugar a soltar fuerzas incontrolables, las cuales pueden dar al traste con los pocos o muchos logros reunidos en la Carta del 91. Podría terminar actuando de manera contraria, a las necesidades de las mayorías de Colombia.

* Personajes como Horacio Serpa sustentan que en los próximos meses serán aprobadas, producto de los acuerdos con las Farc, un conjunto de reformas que, sumadas a las adecuaciones sufridas por la Carta del 91 durante sus 25 años de existencia, más los desarrollos que en diversas temáticas y realidades experimenta el mundo, ameritan la aprobación de una nueva Constitución. Aprovechar las elecciones del 18 para realizar tal citación puede ser el mecanismo. Luis Fernando Velasco, saliente presidente del Congreso, ve posible su convocatoria, ante la realidad de la Justicia y la necesidad de abocar una reforma estructural para la misma. Roy Barreras, senador delegado por el Ejecutivo para los diálogos en La Habana, no la descarta. Armando Benedetti, otro vocero del establecimiento, ante la tumbada del “Tribunal de aforados” por parte de la Corte Constitucional, ve que la única vía para reformar la Justicia, es una Constituyente. En twitter opinó: “[....] veo venir la aplanadora de una Asamblea Nacional Constituyente”.

Dadas estas declaraciones, cabe entrever que en las alturas del poder, el tema va más allá de los pasillos y las conversaciones de ocasión. Tal vez, esta alternativa aún no alcanza todo el énfasis, por considerar que no es el momento adecuado. ¿Qué proyectan sobre el particular en las oficinas del Ejecutivo? ¿Cuáles son sus cálculos de tiempo y de conveniencia política? ¿Tendría sentido citar una Constituyente para abordar un solo y único tema? La disputa de intereses y poderes dentro del establecimiento, y más allá del mismo, abrirá espacio para otro conjunto de temáticas. Tal vez, los que imponga la correlación de fuerzas entre el establecimiento y los sectores alternativos.

 


 

Incertidumbre ante la polarización política

 

Las campañas por el Sí y el No, las encabezan dos sectores del poder desde siempre dominante. Resultan divididos, por la dinámica que debiera tener la economía y lo político, así como lo militar y la agenda internacional. En realidad encabezan dos visiones con énfasis diferentes, acerca del control del Estado, de cómo operar su poder, pero con valoraciones afines sobre los enemigos que deben derrotar.

La coyuntura es la oportunidad para que el sector que ahora encabeza el Gobierno, trate de someter a sus viejos amigos o aliados, parte de los sectores emergentes del empresariado, legal e ilegal, sectores proclives al uso de la fuerza, a la violencia y la barbarie como vía para lograr el control territorial. A la vez, por la extensión de ideas retrogradas y tradicionalistas, que no caben, dentro de un Estado autodefinido como secular.

Más allá de quién venza en esta confrontación, la misma será la apertura para el enfrentamiento –¿final?– que llevarán a cabo en el 2018, donde se jugarán a fondo por el predominio de los modelos de régimen político que defienden. En esta disputa, el resto de la sociedad, la mayoría, de no contar con proyecto propio, quedará reducida a un simple objeto. Ente movilizado y utilizado más allá de sus intereses, en contra de los mismos, los cuales solamente podrá defender si es sujeto de su historia. Hay que estar atentos y saber actuar. Dicen por ahí, “en río revuelto ganancia de pescadores”. 

 

Posición del Eln

Un Plebiscito entre dos aguas*

“[...] los relojes de los políticos de los partidos tradicionales, apenas marcan tiempos de 4 años, más allá de los cuales dejan de funcionar. Por esto, Santos se afana en meter en este lapso toda la gestión de gobierno, así quede mal embutida. De aquí proviene el acelere del actual Plebiscito, en el cual los colombianos deben pronunciarse sobre el proceso de paz en desarrollo; cuando aún no se ha firmado un Acuerdo Final con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno mantiene congelada la negociación con el Ejército de Liberación Nacional.

“[...]con este Plebiscito exprés no queda bien hecha la paz

“Muchos dicen que el afán de Santos es ganarle el pulso al ex presidente Uribe [...]. Riña que polariza a las elites gobernantes y detrás de ellas, imponen una polarización creciente al conjunto de la sociedad. De esta forma, quienes voten por el Sí en el Plebiscito serían asimilados como aliados de Santos, mientras que quienes voten por el No serán vistos como seguidores de Uribe. Estratagema que pinta todo de blanco y negro, cuando la realidad colombiana es más compleja y muy distinta a la desfiguración, que pretenden imponernos.

“El Plebiscito es otra artimaña publicitaria, que intenta ser presentado como sinónimo de la Paz. [...] mediante el Plebiscito se refrendará sólo el desarme de las Farc, pero aún estamos muy lejos de alcanzar la paz, ya que se mantienen todas las causas que originaron el conflicto.

“[...] la táctica escogida por Santos de primero pactar con una guerrilla, para enseguida imponerle tales acuerdos a la otra; a la vez que con el Plebiscito saca buenos réditos políticos, para luego si descongelar estos diálogos. (Es una) maniobra que cuestiona la voluntad de paz del gobierno [...] el Plebiscito convocado, se halla ‘entre dos aguas’, pues mientras Uribe trata de hundirlo, Santos busca sacarlo a flote. En un drama, que merece llamarse de paz incompleta, y por esta vía, nunca llegará a ser ni justa ni duradera”.

* Tomado: editorial revista Insurrección Nº 504.

Por la Paz, la resistencia continúa*

“[...] ante el congelamiento impuesto por el gobierno a la mesa con el Ejército de Liberación Nacional, y ante la próxima firma de un acuerdo definitivo de dejación de armas de las Farc, nos vemos en la obligación de expresar que no compartimos la esencia de estos acuerdos.

Se evidencia que el objetivo principal de la comandancia de Farc, es convertirse en una organización legal, aceptando unos acuerdos que exculpan al Estado de su responsabilidad en el desarrollo de la guerra sucia y el Terrorismo de Estado, a la vez que deforman los fundamentos esenciales del Derecho a la Rebelión. Así, el gobierno niega la naturaleza política del alzamiento armado y mantiene intacto el régimen oprobioso de violencia, exclusión, desigualdad, injusticia y depredación. [...] negoci(a) asuntos sociales sin tener en cuenta a los sectores afectados; (y) la justicia transicional evita el enjuiciamiento al Estado por su culpabilidad en el genocidio [...].

“[...] En la actualidad, lo que está en el orden del día no es un Plebiscito para desarmar a una organización guerrillera, sino la necesidad de construir una paz verdadera, pues de poco servirán unos acuerdos parciales si continúa el conflicto social y armado”.

* “Declaración de la Dirección Nacional y el Comando Central, del Ejército de Liberación Nacional”. Agosto 5 de 2016

 

 

 

 

 

 

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Partido Socialista de los Trabajadores (PST)

 

Ni por el SÍ de Santos, ni por el NO de Uribe, por una Asamblea Constituyente

 

“Santos va a convocar un plebiscito sobre el acuerdo que está negociando con las Farc, próximo a firmarse. Los trabajadores y sectores populares debemos fijar una posición sobre ese plebiscito. Este mecanismo de “consulta” es de todos el más antidemocrático, porque no permite opinar y solo le da al votante dos opciones: SI o NO.

Votar por el SÍ significa apoyar al gobierno de Santos y el acuerdo con las Farc, cuyo contenido de fondo es respaldar sus planes económicos y políticos que favorecen fundamentalmente a los terratenientes, a los empresarios y a las multinacionales, en desmedro de la situación de los trabajadores y los pobres. Por eso no debemos apoyar el SÍ.

Votar por el NO significa el rechazo a que se termine el conflicto armado que ha producido muerte, desplazamiento y expropiación de la tierra al campesinado pobre, entre otros crímenes. Uribe y su sector se decidió por la opción del NO para lograr más impunidad para sus crímenes, al pretender que se negocie otro acuerdo más benévolo para sus intereses. El NO representa la negativa a entregar las tierras usurpadas y la negativa a que las Farc se integren a la vida política legalmente con garantías democráticas. Por eso la del NO es una opción que tampoco debemos apoyar.

La abstención en general significa indiferencia. En este caso en particular, puede ser una forma de expresar el rechazo a Santos y a Uribe, o pretender golpear el umbral para que no alcance la aprobación como lo había contemplado Uribe. Pero no debemos quedarnos simplemente en el rechazo. Debemos proponer una alternativa. Gane el Si o gane el NO, la negociación con las Farc seguirá adelante, porque ya manifestaron que no volverán a la lucha armada y negociarán para reintegrarse a la actividad política legal [...] en realidad, el cese del conflicto no está en juego como nos quieren hacer creer.

Por las consideraciones antes señaladas proponemos [...] la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente libre, amplia, democrática y soberana, conquistada mediante la movilización y la lucha, cuyos diputados constituyentes sean los dirigentes de las luchas y conflictos, no los que detentan el poder económico y político mediante un proceso electoral controlado por ellos.

Esa Constituyente, con ese carácter, puede discutir y legislar sobre los problemas sociales más sentidos por la clase trabajadora y los pobres”.

 

 

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Publicado enEdición Nº227
Humberto de la Calle, derecha, estrecha la mano Ivan Marquez, ante los aplausos del Canciller cubano Bruno Rodriguez . Foto: Ramon Espinosa/ AP

 

PAZ EN COLOMBIA, ACUERDO FINAL

 

Iván Márquez: Tendremos paz si se respetan los acuerdos

24 agosto 2016 | 

Humberto de la Calle: La guerra ha terminado

24 agosto 2016 | 

Texto del comunicado con la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera

24 agosto 2016

 

Los delegados del Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dieron fin a más de cuatro años de conversaciones y aprobaron en La Habana el acuerdo final, integral y definitivo, que cierra formalmente las negociaciones de paz.

Firmado en el Salón de Protocolo de El Laguito, en La Habana, el documento acordado recoge lo necesario para terminar un conflicto que se originó en los años 60 y ha dejado miles de muertos y millones de desplazados. “La guerra ha terminado”, aseguró Humberto de la Calle, el negociador por el gobierno que preside Juan Manuel Santos.

“Habemos Pacem”, escribió en su cuenta en Twitter el líder guerrillero Iván Márquez, firmante del acuerdo por las FARC-EP.

 

“Hemos llegado a un acuerdo final, integral y definitivo sobre la totalidad de los puntos”, comienza el texto del Acuerdo, leído por los garantes de Cuba y Noruega, Rodolfo Benítez y Dag Nylander, respectivamente, ante la presencia del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, y los jefes negociadores Humberto de la Calle e Iván Márquez.

 

El documento del acuerdo final, según explicaron hoy a la prensa miembros de las comisiones negociadoras, suma doscientas páginas y del mismo se han sacado siete copias, todas ellas firmadas página a página por De la Calle y Márquez. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate


Tras la firma del acuerdo, el Congreso recibirá el texto y una vez conocido el contenido completo, debe dar el visto bueno y convocar a una consulta a los 34 millones de electores colombianos para que respondan a una pregunta sencilla sobre su posición respecto a la paz. La consulta podría llevarse a cabo en octubre.

Si la mayoría dice sí a la paz, entonces se firmará a bombo y platillos en Bogotá, si todo va bien, antes de fin de año. Y ahí será cuando comience el traslado de los guerrilleros a las veredas y campamentos donde se producirá el desarme y el proceso de reintegración a la vida civil.

 

Humberto de la Calle: La guerra ha terminado

 

Humberto de la Calle, negociador por el gobierno de Colombia. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

 


El jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle, aseguró que “la mejor forma de ganarle a la guerra fue sentándonos a hablar de la paz” y añadió que “no debemos limitarnos a celebrar el silencio de los fusiles, se abren caminos para acabar la violencia”.

Afirmó que el histórico pacto final firmado hoy con la guerrilla de las FARC es a su juicio el “mejor acuerdo posible”, el “viable”, aunque subrayó que los colombianos serán los que tengan la última palabra.

“Tengo la certeza de que es el mejor acuerdo posible, probablemente todos hubiéramos querido algo más (...) pero el acuerdo logrado es el acuerdo viable, el mejor acuerdo posible”, aseguró .

Afirmó que aunque deben “esperar con humildad el veredicto de la ciudadanía”, confían en que la mesa de negociaciones ha hecho un buen trabajo y ha alcanzado “un pacto fundamental para la convivencia del país”.

 

Iván Márquez: Tendremos paz si se respetan los acuerdos

 

Iván Márquez. Al fondo, Rodolfo Benítez, el garante cubano. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

 


“Hemos ganado la más hermosa de todas las batallas, la de la paz”. Con esa frase inició el discurso Iván Márquez, el negociador por las FARC-EP. “Podemos declarar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Hemos concluido la más hermosa de las batallas, sentar las bases para la paz y la conviviencia”, reiteró.

El líder de la insurgencia añadió que “hoy estamos entregando a los colombianos la potencia transformadora que hemos construido durante más de medio siglo de rebeldía, para edificar la sociedad del futuro, nuestro sueño colectivo como un santuario a la democracia, la soberanía y el respeto a todo el mundo”.

Pero aseguró que “tendremos paz si se respetan los acuerdos”. Márquez hizo un llamado a los países para que sigan acompañando el proceso. Agregó: “quedamos a la espera de Simón Trinidad”, el guerrillero que fue extraditado a EEUU.

 

El gobierno de Colombia y las FARC anuncian el fin de las negociaciones con un histórico acuerdo por la paz. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

 


Presidente Santos: Plebiscito el 2 de octubre

 

Minutos después de que delegados de su gobierno y de la guerrilla de las FARC anunciaran el fin del diálogo de paz en La Habana, el presidente de Colombia saludó desde Bogotá el fin de “la tragedia de la guerra”.

“Mañana mismo enviaré al Congreso el texto definitivo del acuerdo final y le informaré la decisión de convocar el plebiscito para su refrendación. El plebiscito por la paz se llevará a cabo el domingo 2 de octubre“, declaró.

Santos también anunció que los antiguos miembros de las FARC, ya sin armas, tendrán voceros sin derecho a voto en el Congreso “para discutir exclusivamente la implementación de los acuerdos hasta el 2018”, año de los próximos comicios, y “a partir de ese momento participarán en las elecciones con una representación mínima asegurada por dos periodos”, dijo.

“Hoy comienza el fin del sufrimiento, el dolor y la tragedia de la guerra”, afirmó Santos en una alocución televisada desde la presidencial Casa de Nariño.

 

El gobierno de Colombia y las FARC anuncian el fin de las negociaciones con un histórico acuerdo por la paz. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate



Seis puntos del Acuerdo

 

El acuerdo final recoge todos y cada uno de los acuerdos suscritos en La Habana durante el proceso de diálogo. “Nos ceñimos a la Constitución de Colombia y los principios del derecho internacional”, se especifica en el comunicado conjunto leído por el garante de Cuba.

La prioridad es no repetir la tragedia del conflicto en Colombia y respetar los derechos fundamentales de los grupos minoritarios, como campesinos, indígenas, personas con discapacidad, desplazados, entre otros. El acuerdo dará inicio a una fase de transición que lleve a una mayor inclusión social.

Se hicieron siete copias del Acuerdo de Paz, de 200 hojas cada una, repartidas y firmadas entre las partes (Gobierno y FARC-EP), los países garantes y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El séptimo ejemplar se depositará ante el Consejo Federal Suizo o el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las convenciones de Ginebra.

 

El gobierno de Colombia y las FARC anuncian el fin de las negociaciones con un histórico acuerdo por la paz. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate


Puntos del acuerdo:

1. Acuerdo reforma rural integral: Generar buen vivir para la población rural; promover la igualdad; asegurar el pleno disfrute de los derechos.

2. Acuerdo participación política: Dejación de las armas y de la violencia como mecanismo político. Transitar a un escenario en el que impere la democracia para quienes participen en política.

3. Acuerdo cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo: Terminación de acciones ofensivas entre la fuerza pública y las FARC-EP. Reincorporación de las FARC-EP a lo económico y político de acuerdo a sus intereses.
Incluye acuerdo sobre garantía y lucha contra organizaciones criminales que atentan contra defensores de derechos humanos.

Medidas como el pacto político nacional. La unidad especial de investigación; el sistema integral de seguridad para el ejercicio de la política.

4. Solución al problema de las drogas ilícitas: Se promueve una visión que otorgue un tratamiento distinto al consumo y tráfico ilícito.

5. Acuerdo víctimas: Sistema de verdad, reparación y no repetición, que combina mecanismos judiciales que permitan la investigación y sanción de las violaciones a los DD.HH. El resarcimiento de las víctimas es vital para reparar a los afectados por el conflicto armado.

6. Mecanismos de implementación y verificación: Se crea comisión de seguimiento del Acuerdo final de paz y de resolución de diferencias. Los países garantes y acompañantes continuarán velando por el cumplimiento.

Previo a la firma, las FARC-EP preparan la décima y última Conferencia Nacional Guerrillera para debatir la dejación de armas. Por su parte, el Gobierno entregaría el próximo martes 30 ante el Congreso la convocatoria al plebiscito con el que los ciudadanos podrán refrendar el acuerdo de paz.

 

La población será informada

 



La sociedad colombiana será informada sobre lo pactado en la mesa de diálogo que se instaló en la capital cubana en diciembre de 2012, y que se cierra hoy en La Habana. Por su parte, la guerrilla tendrá un proceso de información similar en la décima conferencia de las FARC.

Anticipando el gran anuncio, el martes utilizaron casi la misma frase en sus cuentas de Twitter la oficina del alto comisionado de paz y las FARC: “Se acerca el día... Vamos camino a La Paz”, escribieron los primeros; “¡El día se acerca! #VamosPorLaPaz”, dijo la guerrilla. El máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño fue un poco más preciso: “Estamos a las puertas de importantes anuncios que nos acercan al acuerdo final #VamosPorLaPaz”, redactó.

 

Estados Unidos aplaude el compromiso

 

Estados Unidos aplaudió este miércoles el compromiso:

 

“Estados Unidos está orgulloso de apoyar a Colombia en su búsqueda de la paz”, expresó el Presidente Barack Obama al su homólogo colombiano Juan Manuel Santos a través de una conversación telefónica que mantuvieron hoy, según informó la Casa Blanca.


El presidente de Estados Unidos “reconoció este día como un momento decisivo en lo que será un largo proceso para implementar plenamente un acuerdo de paz justo y duradero que puede promover la seguridad y la prosperidad para el pueblo colombiano”.

Mientras las agencias reseñaban declaraciones de Elizabeth Trudeau, directora de comunicaciones del Departamento de Estado:

 

“Entendemos que las partes están finalizando el acuerdo de paz. Aplaudimos a las partes por su compromiso inquebrantable con el acuerdo final de paz en Colombia... Como el presidente (Barack) Obama ha dicho, ‘después de medio siglo de conflicto desgarrador, ha llegado el tiempo de la paz”.



Ivan Márquez y Humberto de la Calle se dan la mano. El Canciller cubano Bruno Rodríguez, al centro. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate

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Contrastes. Policías son tomados como rehenes por cooperativistas y mineros detenidos, en Mantecani, ingresan a oficinas policiales en El Alto semidesnudos.

 

La protesta minera se activó a las cero horas del miércoles 10 de agosto y los puntos de bloqueo fueron instalados en vías de La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Santa Cruz en rechazo a la modificación de la Ley General de Cooperativas Mineras que abre -según el gremio- el camino a la sindicalización en las cooperativas. Además exigen la atención de un pliego de 10 puntos

 

La Razón Digital / Paulo Cuiza / La Paz

 

Los hechos de violencia derivados del bloqueo de caminos entre el miércoles y viernes, principalmente en Mantecani, dejó un saldo de al menos 318 heridos en filas de los cooperativistas y de la Policía. El Ejecutivo reportó esta mañana la existencia de al menos 66 efectivos policiales heridos y los cooperativistas informaron de 252.


El ministro de Gobierno, Carlos Romero, indicó que en las últimas horas 46 efectivos fueron hospitalizados en la Clínica Universitaria Nuestra Señora de La Paz, en la zona de Llojeta, mientras que los heridos de mayor gravedad son son el subteniente William Flores Silvestre con fractura del metacarpo del pie derecho, y el sargento segundo Santiago Mamani Lazo con diagnóstico de Traumatismo Encefálico Craneano (TEC).


A los 46 se suman 11 policías internados en la Clínica Urme; 3 en el Hospital Obrero y 5 en la Clínica del Sur de la ciudad de La Paz, que junto a otros afectados llegan a "un centenar de policías más o menos que han resultado entre heridos y retenidos en las últimas horas", dijo.


"En otros casos se trata de policontusiones, posiblemente algunos ya están siendo dados de alta, sin embargo, la Policía cumple con su deber de liberar a personas que han quedado atrapadas prácticamente en condición de rehenes en los caminos, especialmente, en la ruta La Paz-Oruro y Oruro-Cochabamba", indicó tras visitar a los efectivos en la Clínica Universitaria.


El presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), Carlos Mamani, reportó 252 heridos en sus bases. "Tenemos ocho heridos de gravedad, a un compañero prácticamente le han destrozado la mandíbula (...) otros tienen cortaduras, golpes en la cabeza y costillas rotas. Honestamente da indignación ver a nuestras autoridades que nos quieren confrontar".


La protesta minera se activó a las cero horas del miércoles 10 de agosto y los puntos de bloqueo fueron instaladas en caminos de La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Santa Cruz en rechazo a la modificación de la Ley General de Cooperativas Mineras, que abre el camino -según los cuentapropistas- a la sindicalización. Además exigen la atención a un pliego de 10 puntos, en el que -según el Gobierno- exigen se les permitira entregar sus áreas de explotación al empresariado.


La primera jornada concluyó con al menos 41 policías tomados como rehenes por los cooperativistas y 93 mineros detenidos. Ese día los medios de comunicación reportaron la atención en el Hospital Obrero de Oruro de una veintena de uniformados y la existencia de tres efectivos con traumatismos encefalocraneano.


El jueves, el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, comunicó que otros policías fueron tomados como rehenes en el sector de Mantecani, donde más de 1.000 mineros instalaron un punto de bloqueo que generó el mayor foco de violencia por el uso de dinamitas, rocas y palos por los cooperativistas para repeler la acción policial de desbloqueo.


La madrugada de este viernes el fiscal Paul Miranda informó a radio Patria Nueva la liberación de 16 cooperativistas, entre ellos cuatro mujeres, detenidos en Mantecani por haberse cumplido las ocho horas de arresto. "En cumplimiento de las ocho horas de la detención se dispuso su libertad", indicó.

 


(12/08/2016)

 

 

 

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