Sábado, 23 Julio 2016 08:26

Plebiscito y campo de conflicto.

Plebiscito y campo de conflicto.



La campaña del plebiscito quedara inmersa en un agudo conflicto entre el SI y el No por la paz, la democracia ampliada y la apertura democrática.


Seran cinco meses, después de que se firme el Acuerdo final de paz, de intensa agitación y confrontación con los promotores de la guerra y la violencia, hasta que se realicen las votaciones que convoque el Consejo Nacional Electoral.


La disputa entre el SI y el No en el Plebiscito por la paz, es el reflejo del conflicto político en que se mueve el proceso de paz con las Farc.


El SI a la paz es la defensa de cada uno de los consensos alcanzados en la Mesa de diálogos para poner fin al conflicto armado.

 

El NO representa el rechazo a la paz y una postura absurda que asume la violencia y el ultraje como práctica política consuetudinaria.

 

Mal puede plantearse un ficticio postconflicto desconociendo el potencial del conflicto y la controversia.

 

En la campaña plebiscitaria, que debe darse una vez se firme un Acuerdo final, que aún tiene muchos temas pendientes por lo que la fecha de las votaciones no se ve tan cercana, asumiremos la noción de campo de conflicto como el lugar en que se dirime la disputa por el poder y donde se constituyen los sujetos comprometidos con la paz.

 

La apertura democrática que ha conquistado la resistencia agraria y popular representada en las Farc, en las conversaciones de paz y la democracia ampliada que se ha diseñado busca la profundización del campo de la política, la consolidación de los derechos civiles y la construcción de ciudadanía por medio de innovaciones en la relación entre Estado y sociedad, así como una (re)politización de los conflictos y su (re)significación en el campo político, al mismo tiempo establecer sus limitaciones que residen en la naturaleza limitada y fragmentaria de tal articulación.

 

La verdad es que, en la convocatoria y realización del Plebiscito, la política y la lucha por el poder involucran una disputa sobre el conjunto de significaciones culturales, y el cuestionamiento a las prácticas dominantes relacionadas tanto con los universos simbólicos como con la redistribución de los recursos.

 

Remite a la constitución de Elementos para (re)pensar el campo político nacional y a una nueva gramática social capaz de cambiar las relaciones de clase, género, de raza, de etnia y la apropiación privada de los recursos públicos.

 

Los múltiples sujetos alternativos que están emergiendo con la paz se conforman en el campo político como movimientos sociales contestatarios, anclados en la exclusión, la opresión y la marginación, y con la tarea de deconstruir el orden vigente y generar uno nuevo en el ciclo que está en curso. En principio son personeros de reivindicaciones particulares y diferenciadas pero pasan a interpelar a actores colectivos afines que pueden devenir en una situación estratégica o en su caso en un momento constitutivo que es el destino inexorable del Plebiscito, en la medida en que se supere el dogmatismo y el oportunismo de ciertas fichas.

 

Así, pues, el conflicto aparece no sólo como un elemento indispensable de la vida social (por la presencia inevitable del antagonismo) sino que puede tener un aspecto funcional y positivo. El conflicto es, en este sentido, una forma de socialización, ya que es una forma de relación que evita el dualismo, la separación. La unidad nunca es armónica, siempre presenta elementos de oposición y de vinculación, de atracción y de repulsión, según la experiencia histórica.

 

En esta reflexión, a propósito del Plebiscito, identificamos el concepto de campo de conflicto como operador metodológico.

 

En primer lugar, para discernir entre los conflictos de carácter estructural o hegemónico que implican situaciones de crisis estatal y conllevan la posibilidad de una transformación de las relaciones de poder, de aquellos corporativos o meramente coyunturales cuyo impacto y alcances son limitados, y no afectan a la estructura del poder.

 

En segundo lugar, porque el campo de conflicto constituye sujetos, en episodios de conflictividad los sujetos se agregan, articulan, construyen discursos, pueden cambiar la cualidad y el alcance de la acción colectiva, en tanto que en situaciones históricas en que no existe conflictividad o ésta se reduce a cuestiones puntuales, los sujetos colectivos tienden a inhibirse e incluso a desaparecer. Ello permite abordar a los movimientos sociales y políticos en su multiplicidad y variabilidad, en sus desplazamientos entre los diversos ámbitos del sistema y del campo político; por eso su identidad no es una esencia sino el resultado de intercambios, negociaciones, decisiones y conflictos entre los diversos actores inmersos en la dinámica política de la apertura democrática y la concreción del plebiscito.

 

En esos términos, metodológicamente existe la necesidad de desplazarse del ámbito político–institucional y ubicarse en el espacio de las relaciones, articulaciones y tránsitos entre Estado y sociedad civil, donde se dirime la disputa entre los proyectos hegemónicos, cambiando el enfoque de la democracia, tradicionalmente situada en el análisis del sistema político y sus relaciones.

 

En este ámbito así definido, el recurso fundamental que circula en el sistema social es el de la información. Reducimos la incertidumbre produciendo informaciones y nuestras decisiones modifican continuamente aquellas informaciones disponibles. Es lo que realza la pedagogía de paz y la creación de un sistema de información más abierto, que trascienda la maquinaria conservadora de los medios de comunicación instalados por las elites dominantes, tanto a nivel nacional como regional.

 

 

Colombia, una sociedad compleja.

 

Avanzando más en esta reflexión, hay que decir que Colombia es hoy, en la actual transición, una sociedad moderna, compleja, no ajena al conflicto.

 

Pero hay que agregar, recogiendo a Melucci[1], que se trata de conflictos sociales emergentes en la sociedad compleja, que son conflictos sociales discontinuos, en relación con la tradición de la sociedad capitalista industrial.

 

Se trata de conflictos, plantea, cuyo núcleo se centra en los recursos de información[2], en la manera en que los recursos se producen, se distribuyen para los sujetos y en cómo el poder y el control se ejercen en la sociedad.

 

En esos conflictos, se oponen, por un lado, grupos sociales que reivindican la autonomía de su capacidad de producir el sentido para su actuación, para su identidad, para su proyecto de vida, para sus decisiones, y por el otro, aparatos siempre más neutros, siempre más impersonales, que distribuyen códigos de lenguaje, códigos de la forma de organización del conocimiento que son impuestos a los individuos y a los grupos, que organizan su comportamiento, sus preferencias y su modo de pensar, propone Melucci en el texto citado. Entonces esos conflictos son los que por su naturaleza tienen características poco comparables con la tradición de los conflictos característicos de la sociedad industrial, por una razón muy evidente: los conflictos de la sociedad industrial son los que se desarrollan en el ámbito de categorías sociales que son categorías definidas por su colocación en la estructura productiva.

 

 
Los conflictos de ciudadanía y democracia.

 

En los casos de conflictos de ciudadanía y democracia, como los que presenciamos hoy, con ocasión de la paz y el Plebiscito, los actores se definen a partir de categorías sociales por su relación con el Estado y con un sistema político, y se miden en un grado de inclusión/exclusión respecto a este sistema de referencia.

 

En primer lugar, los actores son categorías sociales. En segundo lugar, la acción tiene siempre como contrapartida un sujeto históricamente bien identificado, ya sea que se trata de la clase dominante, contrapuesta, o del Estado con el cual el actor interactúa para obtener la inclusión. Las formas de acción también tienden a modificar las relaciones de fuerza de estos sujetos contrapuestos, pues al disminuirse el poder de la otra clase, se conquista un control mayor sobre los medios de producción, de la vida y el poder político. Cuando se adquiere ciudadanía y derechos civiles, se amplía el espacio que el Estado pone a disposición de ciertas categorías sociales.

 

Las formas de acción son de masas que tienden a modificar la correlación de fuerzas del sistema social, es la tesis del autor citado.

 

 

Las características de los conflictos de democracia.

 

Los conflictos de los cuales estamos hablando, sostiene Melucci, presentan características muy diversas.

 

Primero, los actores son individuos o grupos que se caracterizan por disponer de cierta cantidad de recursos de autonomía. Son aquellos actores investidos con la información intensa de la sociedad, porque poseen esa capacidad de autonomía. Al mismo tiempo, son quienes están sometidos más indirectamente a los procesos de manipulación de las motivaciones del sentido. En primer lugar, esos sujetos no se identifican sólo porque pertenecen a una categoría social, sino también por su oposición al sistema, en cuanto red informativa. Al hacer un análisis empírico se establecen vínculos y se pueden reintroducir categorías sociológicas de reconocimiento y de identificación. Pero desde el punto de vista de los actores, son potencialmente individuos, porque cada uno dentro de un sistema complejo debe funcionar de este modo. Potencialmente los actores son individuos, entonces nos encontramos en una situación paradójica, en la que el conflicto social tiene como actores a los individuos, dice Melucci.

 

En segundo lugar, al contrario, aquellos a quienes se oponen son siempre más bien aparatos neutros, impersonales, legitimados comúnmente por la racionalidad científica, la racionalidad técnica. Las categorías sociales en juego son más difíciles de reconocer de modo sistemático y estable porque todos, en cierto sentido y, en algunas de nuestras funciones sociales, somos detentadores de un poder y modelamos los códigos con los cuales el conocimiento se distribuye. Los interlocutores, en contrapartida, no son estables, no son categorías identificables sociológicamente de modo muy permanente pues es mucho más difícil simbolizar a los interlocutores del conflicto.

 

En fin, las formas de acción que vuelven explícitos estos conflictos son formas de acción diferentes de aquellas de la sociedad industrial, porque el conflicto se manifiesta cada vez que un código dominante es cuestionado, en este caso la exclusión y la violencia.

 

El problema que se plantea aquí es naturalmente muy delicado, porque si la característica de discontinuidad de los conflictos contemporáneos se tomara seriamente como hipótesis de lectura de algunos conflictos que han surgido en nuestra sociedad, el problema que se vuelve inmediatamente importante es: ¿cómo se articulan esos conflictos con el resto de la sociedad social, en la cual continúan existiendo conflictos con el resto de la realidad social, en la cual continúan existiendo conflictos de tipo más tradicional, en donde permanecen continuos los procesos de exclusión de categorías sociales y de grupos, los procesos de acceso a los recursos mínimos de supervivencia, no favoreciendo el acceso al derecho fundamental de la ciudadanía?, se pregunta Melucci.

 

 

Cuestionar el código de manipulación.

 

La eficacia de la acción política en estas circunstancias consiste en el cuestionamiento del código en su naturaleza de instrumento de manipulación. En una situación donde el poder se ejerce sobre los códigos es suficiente que éstos se vuelvan públicos: como en la famosa fábula del “Rey”, cuando el niño dice que el “rey está desnudo”, esto es suficiente para hacer caer al poder.

 

Cuando el código que estaba implícito se vuelve público, puede ser modificado, apropiado por otros, redistribuido de otras formas.

 

Mediante las reglas normales del juego, como las que se instalaran por los núcleos del poder con ocasión del plebiscito y las que demandaran los grupos emergentes, de las cuales nosotros muchas veces ni nos damos cuenta, se afirman formas de poder, de control, de dominio que reeducan la autonomía de los sujetos y vinculan sus decisiones, etcétera.

 

 
Códigos y espacio público.

 

La visibilidad de los conflictos en torno a los códigos que organizan la vida, sostiene Melucci, el pensamiento y afecto de las personas, depende del espacio público disponible. Como el terreno sociológico en el cual el conflicto se forma es aquel de la experiencia cotidiana de las personas, su visibilidad social depende de la disponibilidad de un espacio público, en el cual esos procesos pueden volverse visibles para todos.

 

La democracia es la presencia de un espacio público garantizado por reglas y por derechos. Es una condición fundamental para que estos conflictos puedan surgir.

 

La eficacia de estos conflictos, está en el hecho de que surjan y, en el momento en que aparecen, ya lograron su objetivo. Cuando se vuelven visibles, está realizada su función. De aquí en adelante se plantea un problema de institucionalización, un problema de transformación de estas cuestiones en políticas sociales, políticas de género, estrategias de convivencia, políticas ambientales, políticas de salud, de igualdad, esferas en las que se traducen las cuestiones conflictivas en sí mismas en la forma de decisiones políticas. Estas naturalmente no agotan nunca los conflictos sino que los organizan en formas tratables, pues el conflicto está destinado a reaparecer en cualquier otra parte, porque la cuestión de género, las de violencia o la cuestión ambiental no se resuelven con políticas de igualdad o de cuotas, con acuerdos de paz de papel o con la política ambiental. Asimismo, no se eliminan por definición, porque el problema que está en juego es sistémico y seguirá manifestándose en un sistema complejo de otra manera. Las relaciones entre hombres y mujeres, las de convivencia o las diferencias culturales son problemas permanentes en un sistema complejo.

 

 

Conclusión.

 

Concluyendo, sugiere Melucci, la perspectiva que se introduce con este esquema de análisis, renuncia a la idea de una solución final de los conflictos, de llegar a una especie de punto en el cual la sociedad se vuelve completamente transparente a sí misma, reflejándose perfectamente en sus relaciones.

 

Ese ha sido un gran mito de la sociedad industrial.

 

Lo que debemos esperar es una sociedad plagada de conflictos, en las cuales éstos se volverán parte vital del tejido social en condiciones que les permitan moverse dentro de sistemas que garanticen las reglas del juego, que les impidan transformarse en violencia y en disolución del sistema social.

 

Esa la naturaleza del conflicto planteado por la disputa entre el SI y el No en el Plebiscito.

 

 

Notas.

 

[1] Este análisis sobre la vigencia objetiva del conflicto se apoya en las tesis de Melucci incluidas en el texto que registramos en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/29QnV2Q

[2] Al respecto del papel de la información en la estructuración y deconstrucción de la sociedad, sugiero leer el siguiente texto sobre el pensamiento de Niklas Lhumann en el siguiente enlace electrónico http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199518706003

Publicado enColombia
Las claves del plebiscito y el nuevo ciclo político.

 

Algunos dan por ganado el Plebiscito por la paz. Desconocen olímpicamente el contexto social en que se desplegara la campaña por el SI, que es de crisis popular generalizada. El pueblo se muestra apatico y, por momentos, adverso a la refrendación del Acuerdo de paz. Casi 53 colombianos de cada 100 dice que rechazaran el Plebiscito.

 

El triunfalismo mostrado por la izquierda que anuncia 10 millones de votos por el SI es una ruta equivocada y delirante para convenncer a la ciudadanía sobre las bondades de la paz acordada en La Habana.

 

Hay que poner los pies sobre la tierra y entender que no será fácil ganar el plebiscito.

 

No hay que caer en el juego de la ultraderecha que sabe muy bien como hacer la maniobra de darnos por ganadores al iniciar la campaña para después empujar la caída en las encuestas. Sucedió con Clara López como candidata a la alcaldía de Bogotá, en meses recientes.

 

Con el pronunciamiento [1] de la Corte Constitucional sobre la Ley que convoca a un plebiscito extraordinario para legitimar y refrendar el Acuerdo final de paz se da apertura a una coyuntura política inédita en el campo político nacional, pues un evento de tal magnitud no se daba en la sociedad colombiana desde hace 58 años[2].

 

Colombia está inmersa hoy en un profundo proceso de transformaciones, que se inició con las negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y las Farc, desde el año 2012 y que ha implicado un amplio cuestionamiento a los ejes centrales del ciclo estatal anterior de la Seguridad democrática y la guerra al terrorismo y la democracia representativa, así como a sus actores principales, los partidos políticos en el poder, dando lugar a un momento de amplia reconfiguración política.

 

Este proceso remueve estructuras estatales y proyecta reformas constitucionales de gran alcance y está ligado a la emergencia de nuevos sujetos en el campo político que irrumpen desde la sociedad civil, es decir, desde los márgenes de la política institucional, posicionando nuevas propuestas y universos simbólicos en el campo político, así como nuevas formas de articulación democrática ampliando sus límites y otorgándole un contenido distinto.

 

Estamos en un tramo de amplia agitación pública y de debates focalizados en los contenidos de los acuerdos consolidados en la Mesa de diálogos de La Habana para poner fin al conflicto social y armado referidos a los temas agrarios, de participación política, erradicación de cultivos de uso ilícito, derechos de las víctimas, justicia restaurativa, acuerdos especiales, cese bilateral y definitivo del fuego y hostilidades, dejación de las armas, amnistías, indultos y movilización política de la guerrilla.

 

Es probable que al finalizar el mes de septiembre se den las votaciones correspondientes por el SI o el NO, una vez se reúnan los requisitos pertinentes que tienen que ver con la aprobación de la ley que convoca el plebiscito, la reglamentación que expida el Consejos Nacional Electoral para las campañas respectivas y la implementación de las estrategias pedagógicas para que los ciudadanos se enteren de los detalles de lo convenido por el Estado con la guerrilla de las Farc.

 

Vendrán días de intensa batalla política e ideológica entre los partidarios y enemigos de los consensos de paz de La Habana.

 

Por lo pronto ya han ocurrido varios gestos y pronunciamientos sobre la materia. Fatal la incitación con el mensaje de las banderas negras uribistas [3]. Puro fascismo que recuerda las violentas camisas negras de Mussolini. El de Uribe es un caso psiquiátrico y reflejo de un desequilibrio generalizado con proyecciones bastante peligrosas para el contexto social y político del plebiscito, pues se trata de un sujeto con mucho peso específico que arrastrara amplios núcleos de la sociedad, especialmente en las periferias y las regiones, adversos a la pacificación. 53 de cada cien colombianos piensa que lo de Santos es un disparate y una aventura que nos empuja al caótico escenario de Venezuela, designado por ellos como el modelo comunista castrochavista. Un “significante vacío” que convoca con eficacia, para evitar las cuentas alegres de los izquierdistas. Un “significante vacío” que arrastra caudalosas masas en el Eje cafetero, en Medellín, en el eje Ibagué-Neiva, en los Llanos, en la Costa Caribe, en Cúcuta (con la avalancha de los venezolanos en los supermercados), en Bogotá y el Centro del país. Hay mucha gente asustada, mucha clase media en pánico que se opone, y hay mucho pueblo apático, azotado por la crisis económica, que está a punto de reventar con la carestía, el desempleo, el hambre y la pobreza. Que está indignado con la corruptela de los gamonales santistas, causantes del desastre de los niños de la Guajira, de la bancarrota de la salud y de la quiebra de la educación pública, carcomida por la mediocridad y la indolencia de las burocracias docentes.

 

Para empeorar, es nefasto el mensaje enviado a la opinión pública y al pueblo con la designación como jefe del plebiscito al artífice de la implantación del modelo neoliberal y del bombardeo a las Farc en la Uribe. Vendrá la cuenta de cobro.

 

Anunciar 10 millones de votos por el SI es delirante [4]. Son cuentas alegres de pésimos estrategas que piensan con el deseo y no miden el terreno movedizo en que se desplaza el proceso político del plebiscito. Cautela señores y señoras. Menos retórica y más prudencia. Decir que el plebiscito ya gano es parte de una estrategia internacional de expertos que saben cómo se comporta la curva de estas falsas expectativas. Brexit, Rajoy y Trump, son interesantes lecciones para no caer en la trampa ni en fantasías de vendedores de ilusiones.

 

La cosa esta cuesta arriba y, porque se quiera o no, el escenario del plebiscito ha sido capturado por las campañas presidenciales que lo contaminan y desvían hacia el terreno perverso de la politiquería de los caciques y caimanes del negocio electoral, con los daños inevitables en la legitimación de la paz.

 

El plebiscito no puede ser un simulacro democrático, un juego de la politiquería barata.

 

El tema del plebiscito y la refrendación de la paz, amerita una ruta analítica más profunda y coherente [5].

 

Debería ser la oportunidad para replantear el modelo de democracia imperfecta que prevalece acá, para superar las limitaciones de un modelo clientelista, corrupto y excluyente que se sostiene sobre la manipulación, la demagogia y el engaño a los ciudadanos.

 

 

Los retos analíticos del plebiscito.

 

En ese sentido son muchos los retos analíticos planteados por este dispositivo político.

 

Me refiero inicialmente a algunos temas de mayor calado como por ejemplo:

 

El mapeo y reconstrucción analítica más amplio sobre la diversidad de espacios, sujetos e instituciones políticas que existen en la actualidad en el país.

 

El reto es hacer un mapeo de espacios, fuerzas e instituciones pero no desde un ángulo meramente descriptivo, sino mediante una reconstrucción analítica que vaya revisando el tipo de discursos, de estrategias, es decir, de prácticas e ideas políticas que despliega cada uno de estos sujetos

 

Hay que estudiar no sólo la pluralidad de sujetos, prácticas, ideas e instituciones sino las dinámicas de interrelación, a través de la idea de campos de conflicto, que se plantea como una especie de método para estudiar la política en las peculiares condiciones del país, hoy.

 

Por un lado, hay que hacer una reconstrucción histórica analítica, por tanto, selectiva, del campo político en Colombia, en diferentes momentos de la historia reciente del país, para mostrar y explicar los cambios que se están produciendo con el proceso de paz.

 

En ese sentido, se trata de una reconstrucción de campos políticos con perspectiva histórica, que es la que permite explicar el cambio. Al reconstruir analíticamente el campo político en diferentes momentos en Colombia otro elemento importante tiene que ver con una ampliación del horizonte de análisis. Por un buen tiempo, la ciencia política se concentró en estudiar las instituciones políticas. Por mucho tiempo predominó un enfoque institucionalista que acompañó el tiempo de las reformas neoliberales, funcionando también en buena medida como legitimación de esos cambios.

 

Por eso el enfoque de un análisis del ciclo político en ciernes implica una ampliación del campo analítico, que corresponde de mejor manera a la diversidad de espacios, sujetos y prácticas políticas que se despliegan en el país.

 

Esta ampliación del horizonte o del campo de análisis, a través de esta noción de campo político que incluye mayor diversidad y pluralidad, implica el desplazamiento hacia una combinación de ciencia política y sociología política; ya que significa mirar hacia la diversidad social y el tipo de estructuras sociales y otros ámbitos de la vida social a partir de los cuales también se organiza la vida política y las prácticas políticas que tienen influencia importante en los ámbitos institucionales del Estado.

 

En esta reflexión que avanzamos a propósito del plebiscito nos formulamos varias cuestiones:

 

¿Cuáles son las características del nuevo campo político instalado en Colombia con el funcionamiento de la Mesa de conversaciones de La Habana? ¿Cuáles son las propuestas y orientaciones objetivadas por los actores en torno a la reconfiguración del sistema político? ¿Cómo se articulan los nuevos y viejos aspectos del sistema democrático en la propuesta de un nuevo modelo político de democracia ampliada? ¿Cuáles son las representaciones simbólicas en torno a la democracia y las (re)significaciones planteadas por los movimientos sociopolíticos emergentes? Desde la percepción de los propios actores ¿Cuáles son las características de los nuevos sujetos políticos–los movimientos sociales, populares y étnicos-, cuál es el derrotero de los partidos políticos y de la democracia? En definitiva ¿qué cambios están ocurriendo en el campo político colombiano con el proceso de paz?

 

Sirve recordar acá que durante las últimas décadas, las preocupaciones en torno a la democracia en Colombia, particularmente con la Constitución de 1991 y sus atropellados desarrollos, se han centrado fundamentalmente en la gestión pública e institucional de los gobiernos de turno y en la necesidad de mantener la estabilidad política; así como en el comportamiento de los partidos políticos como factores críticos de la gobernabilidad. A partir de ello, se produjeron intensos procesos de reforma institucional tendiente a mejorar la gestión pública y política del Estado.

 

En esa línea, en Colombia se inició un proceso de reformas institucionales con la Carta del 91 orientadas a fortalecer la gobernabilidad del Estado y mejorar la calidad del sistema democrático/liberal, que también incluyeron el reconocimiento formal a los movimientos sociales, indígenas y afros. Sin embargo, estas reformas resultaron ciertamente limitadas, en muchos casos, meramente enunciativas y formales, no se orientaron a resolver el problema central del sistema democrático nacional, que era su creciente desvinculación de las necesidades y expectativas de la sociedad.

 

De esta manera, se consolidó un sistema político elitista y excluyente funcional a los intereses de los grupos de poder ligados a los partidos predominantes, mientras la sociedad civil se debatía en un conjunto de necesidades irresueltas y demandas fragmentadas de carácter corporativo.

 

No obstante, de manera simultánea, se producía la emergencia de nuevos sujetos colectivos portadores de nuevos referentes discursivos e identitarios, como los movimientos de mujeres, los ambientalistas, los actores territoriales y fundamentalmente los pueblos indígenas y afrodescendientes y sindicatos agrarios, que fueron incursionando en el campo político electoral regional con renovadas formas de representación social y política.

 

 

Una nueva hegemonía política.

 

Con el proceso de paz en curso, ciertamente, en Colombia se ha iniciado el proceso de construcción de una nueva hegemonía, entendida como un “complejo entrecruzamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales” (Grmasci), de ahí que la situación política se torne muy compleja e involucre no sólo aspectos coyunturales sino también estructurales.

 

Ante estas nuevas configuraciones políticas y sociológicas, resulta apremiante una lectura atenta de los rasgos y connotaciones que adquiere la democracia, la acción colectiva y las emisiones discursivas de los sujetos, en la medida en que es ahí, en el territorio de las prácticas, donde se gestan las “nuevas” significaciones de la política y sus nuevos derroteros.

 

 

Una relectura de la democracia.

 

Ahora bien, con el fin de abordar el alcance y orientación de los cambios suscitados en el campo político por el proceso de paz, pretendemos retomar algunas categorías conceptuales que trascienden una visión de la política y del poder limitadas a la práctica institucional, y proponemos una (re)lectura del concepto de democracia como elemento articulador del campo político actual.

 

A partir de ahí, focalizamos nuestra atención, a propósito del plebiscito, en cinco dimensiones de análisis que se encuentran interrelacionadas:

 

Un análisis de la dinámica política a partir de los campos de conflicto que han dado lugar a la emergencia de nuevos sujetos, discursos y representaciones simbólicas en la disputa por el poder.

 

Un estudio minucioso del proceso de objetivación de lo político plasmado en los textos de los acuerdos parciales de paz y en el nuevo marco normativo e institucional como la Ley del plebiscito y el Acuerdo Legislativo de paz, a partir de las iniciativas de los actores sociales y políticos que propiciaron dichos cambios.

 

Un seguimiento a las formas de organización y acción política: partidos, movimientos sociales y movimientos políticos, sus repertorios de movilización, y las características que adquieren en este proceso.

 

Una relectura de la democracia en el marco de su profundización y ampliación a otros formatos de ejercicio del poder y de la política, situados en las interfaces entre el Estado y la sociedad.

 

Consideramos que los cambios acontecidos y que vedran en el campo político no se restringen al ámbito político institucional ni a la sustitución de unos grupos de poder por otros, sino que abarcan el conjunto de dimensiones señaladas y sus interacciones.

 

Proponemos, con ocasión de la campaña y votaciones del plebiscito, realizar una lectura multidimensional de los aspectos más relevantes de la realidad sociopolítica que permiten un abordaje integral del proceso, recoger sucesos que se encontraban desconectados, así como demostrar la complejidad de las relaciones sociales y de los fenómenos emergentes; lo que supone abordar las luchas políticas, estrategias y procesos del campo político sin descuidar las transformaciones propiamente institucionales.

 

Priorizando el concepto de campo político y no así el de sistema, para ampliar la visión de lo político hacia la sociedad civil, hacia las formas de existencia de la política y el poder fuera de las fronteras institucionales, desde donde devienen maneras complementarias o alternativas de darse lo político como las asambleas, las cumbres, las mingas, los cabildos, los sindicatos, las comunidades indígenas, donde se generan y recrean prácticas y habitus políticos, que dan cuenta de la coexistencia de diversos modos de ejercicio democrático –de la demodiversidad–.

 

 

El campo de conflicto.

 

Por otro lado, identificamos la categoría de conflicto –campo de conflictividad– como central para la reconstrucción del proceso ya que permite no sólo la constitución y visibilización de los actores estratégicos, sus luchas y discursos, sino también las contradicciones y fracturas sociales, así como la dinámica de la democracia. Por los aspectos anotados, la categoría de conflicto nos aleja de una visión esencialista del sujeto y de la idea del postconflicto patrocinada desde las esferas oficiales.

 

Estos son los desafíos teóricos y prácticos que planeta el Plebiscito que camina.

 

[1] Ver sobre dicho pronunciamiento de la Corte Constitucional el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/29KtNG8
[2] Sobre el plebiscito de 1957 ver el siguiente reporte periodístico http://bit.ly/29Vr2F6
[3] Sobre la posición del ex presidente Uribe Vélez en el Plebiscito ver el siguiente artículo de su autoría http://bit.ly/29TT9ak
[4] Ver al respecto el siguiente reporte periodístico http://bit.ly/2ab4anw
[5] La ruta analítica planteada en este texto se apoya en las reflexiones de Luis Tapias, Raúl Prada y María T. Zegada a propósito de las transformaciones ocurridas en Bolivia en los años recientes. Ver http://bvsde.org.ni/clacso/publicaciones/democracia-margenes-bolivia.pdf

 

 

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La Corte Constitucional de Colombia aprueba el plebiscito para refrendar el acuerdo de paz con las FARC

El Gobierno fijará ahora la fecha de la consulta, al menos un mes después de que se firme la paz



La Corte Constitucional de Colombia ha dado el visto bueno al plebiscito con el que el Gobierno pretende refrendar el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC. Con una votación de 7-2, los magistrados han aprobado el mecanismo, que meses atrás pasó sin mayores trabas en el Congreso de la República. Nada más conocerse el fallo, todos los sectores políticos salieron en tromba a celebrar la decisión. La única excepción, como era previsible, fueron los partidarios del expresidente y senador Álvaro Uribe.


Según la ley, este mecanismo es la voz popular para apoyar o rechazar una decisión del Ejecutivo. En este caso, los colombianos tendrán que decir sí o no a una sola pregunta, que se conocerá después de que se firmen los acuerdos. El presidente, Juan Manuel Santos, confirmó que solo entonces convocará la consulta. Desde que el Congreso aprobó esta figura, la polémica se había centrado en el umbral de participación. La propuesta terminó siendo respaldada por la Corte, por lo que para ser aprobado en las urnas bastaría contar con el 13% del censo electoral. Con esto, 4,5 millones de votos serían necesarios para aprobar o rechazar lo que se ha logrado en casi cuatro años de negociaciones en La Habana.


En clara referencia a la posibilidad de que el uribismo inicie una campaña por la abstención, el presidente, Juan Manuel Santos, en una alocución tras conocerse la decisión de la Corte señaló: "En nuestro país el voto es un derecho, así como lo es no participar. Respeto profundamente ese derecho, pero hay momentos en la vida y en las democracias en los que la indiferencia no puede ser la opción. Este es uno de ellos".


El constitucional tenía de plazo hasta el 22 de septiembre para pronunciarse sobre la consulta, pero los magistrados decidieron celebrar este lunes una sesión extraordinaria para sacar adelante el tema. La cuenta regresiva para que se anuncie la firma de la paz y la instalación de la nueva legislatura parecía ser la mayor presión para la Corte, que tras casi seis meses de estudio reconoció al plebiscito como la figura que asegure la legitimidad de lo que se acuerde a La Habana, a través del respaldo popular de los colombianos.


El presidente Santos deberá, según lo decidió la Corte, publicar la totalidad de los acuerdos 30 días antes de la fecha en la que los colombianos irán a las urnas para decir sí o no al texto final que se alcance en La Habana. A este respecto, Santos indicó: "Lo que nos falta es terminar de discutir y acordar, a la mayor brevedad, los temas que están pendientes, y entonces podremos afirmar que todo está acordado. Y cuando todo esté acordado, convocaré al plebiscito en los términos señalados por la ley".


A partir de ahora, el Gobierno y diversos sectores que respaldan el proceso de paz se volcarán en una ingente campaña para que el sí logre un amplio respaldo. De hecho, desde que el pasado 23 de junio se anunciase el cese al fuego bilateral y definitivo ya se ha intensificado esa campaña.


Los detractores del proceso con las FARC, es decir, los partidarios del líder del Centro Democrático, el expresidente y senador Álvaro Uribe, y el procurador, Alejandro Ordóñez, han cuestionado de dónde saldrá el dinero para financiar las campañas por el sí, que terminen dándole el respaldo que necesita el plebiscito para pasar. Sobre esto, la Corte Constitucional señaló que no podrán contar con recursos del Estado, pero dejó abierta la posibilidad de que los empleados públicos puedan hacer campaña. Eso sí, sin que se involucre a ningún partido político en particular.


Sin embargo, los miembros del Gabinete, que fue renovado recientemente por Santos con miras al posconflicto, sí se volcarán en lograr que el sí logre el mayor respaldo posible. El presidente también contará con el apoyo de todos los grupos políticos, a excepción del Centro Democrático, que deberá concretar si hace campaña por el no o a favor de la abstención, lo que ha empezado a generar una crisis dentro del uribismo.


Además, el mandatario colombiano confía en que surta efecto la fundación a favor de la paz que ha creado y dirige Fabio Villegas, expresidente de Avianca, y uno de los empresarios mejor valorados de Colombia. En torno a su figura y a la fundación se pretende aglutinar a empresarios, intelectuales y aquellos sectores que no tengan una implicación directa en la vida política.

 

 

Publicado enColombia
 Miles de seguidores del presidente Erdogan han salido a las calles durante este sábado para celebrar.

 

A partir de la escasa información disponible sobre los acontecimientos del 15 de julio, se me ocurren las siguientes ideas:


1. Aunque el régimen de Recep Tayyip Erdogan es capaz de cometer un atentado de bandera falsa (había planeado destruir el mausoleo de Sha Solimán, fundador de la dinastía otomana situado en Siria, y lanzar un misil sobre sus propios ciudadanos culpando de ambos actos al gobierno de Bashar al Assad, como se reveló el marzo del 2014), no lo haría desde el ejército. Sería demasiado arriesgada una operación con armas reales desde una institución en la que desconfía el presidente turco.


2. También es dudoso que Fathola Gülen, el clérigo sunnita turco afincado felizmente en EEUU, haya podido, como señala Erdogan, movilizar a miles de militares de un ejército profundamente laico. Además, su método es tomar el poder infiltrándose en los puestos claves del poder, que no patrocinar un alzamiento de amateurs.


3. ¿Es posible organizar un golpe de Estado en un país de la OTAN (que no sólo está ubicado en la región más estratégica del mundo, además está en guerra) sin el conocimiento y/o la autorización del Pentágono? Los al menos 1.500 militares de EEUU presentes en las bases de Turquía deberían saber algo del plan de unos golpistas, que para más inri, actuaron como aficionados.


4. EEUU pretende acabar con el régimen unipersonal de Erdogan. Esta chapuza de golpe, al igual que el atentado del aeropuerto de Ataturk dos semanas antes, suceden justo cuando Ankara pretendía corregir, a su manera, los graves errores en la política exterior que le ha enfrentado con todos sus vecinos. El diálogo entre EEUU y Turquía se ha roto: a las discrepancias sobre la situación de Siria, Irak y la cuestión kurda, se ha añadido la solicitud de Turquía a ingresar en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), donde el presidente turco participó el 29 de junio en Tashkand, diciendo que “es mucho mejor que la Unión Europea”. ¡No puedes ser miembro de la OTAN y acercarte a China y Rusia (en parte como consecuencia del Brexit y la pérdida de interés de Bruselas por integrar a Turquía) ofreciéndole a Rusia suculentas propuestas comerciales que romperán las sanciones impuestas por Occidente, o estar en la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro (BSEC), en vez de potenciar la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP/ATCI)! EEUU necesita un socio obediente en la región que lleve adelante la estrategia de la contención militar y económica de Rusia, China e Irán. Algunos medios rusos apuntaron el 31 de marzo también a este deseo o plan de EEUU a un “cambio de régimen” en Turquía.


5. Barack Obama, que empezó su mandato respaldando a los Hermanos Musulmanes, apostó fuerte por el Islamismo de corbata frente a la nefasta alianza de Bush con el islamismo de turbante de los jeques wahabíes de Arabia Saudí. Recibió con brazos abiertos a Erdogan y su esposa, y aplaudió las conversaciones de paz con la guerrilla kurda de PKK, ignorando que el astuto dirigente turco había tendido una trampa a los kurdos. El desencanto posterior de Obama hacia el líder turco no fue por haberle visto sin máscara, sino porque su aliado tenía su propia agenda en la política exterior, saliendo de la órbita de EEUU. Por lo que le castigó duramente, empujándole al infierno de la guerra de desgaste de Siria. El 28 de marzo pasado, Obama rechazó recibirle en audiencia en Washington e inaugurar juntos una mezquita turca en Maryland.


6. Más allá de la responsabilidad del Erdogan y su partido en la deriva del país, Turquía ha sido víctima de las estrategias equivocadas de Washington (incluso para sus propios intereses). Convirtió al peso pesado de Eurasia en “Pakistán 2.0”, desde donde la CIA envía grupos terroristas religiosos al país vecino, Siria, para desmantelar su gobierno semilaico, perdiendo a un aliado clave como Turquía. ¿No ve que Pakistán ha sido recogido por China?


7. Aunque hoy el presidente de Turquía se presenta como el “héroe nacional” y parezca el principal beneficiario del motín militar, no lo es: El fin del erdoganismo empezó con su derrota en las elecciones del junio del 2015. Ahora, ni podrá controlar a tantos enemigos que se ha creado dentro y fuera del país, ni gobernar a la sociedad que ha fragmentado tan vilmente.


8. Este no iba a ser un golpe contra la democracia. El golpe le asestó el gobierno del Partido de Justicia y Desarrollo, cuando bombardeó la población kurda, retiró la inmunidad de los parlamentarios opositores, cerró a decenas de diarios, encerró a un cientos de periodistas, estudiantes, alcaldes, jueces y políticos.

 

 

La pantomima de un golpe de Estado


Sorprende que los golpistas de un ejército de medio millón de hombres y un presupuesto anual de 18.000 millones de dólares no siguieran los más elementales pasos de tomar el poder:


9. Contar con las figuras más destacadas y de mayor rango del ejército. Los comandantes de las fuerzas terrestres y marina turcos no se involucraron en la intentona.


10. Haber inmovilizado los aviones y buques militares, controlando los aeropuertos, carreteras principales, etc. ¡los golpistas fueron atacados por un cazabombardero, por tanques y helicópteros!


11. Haber detenido o asesinado al jefe del Estado o al resto del gobierno. Se cuenta que llegaron a bombardear el hotel donde estaba Erdogan, pero sólo cuando él ya lo había abandonado. Luego aterrizó en el aeropuerto internacional de Ataturk, que no había sido ocupado por los golpistas.


12. Haberse hecho con el control de todos los medios de comunicación. Salvo la Radio Televisan turca, donde dieron una penosa imagen de golpistas sin ánimo de triunfar, se olvidaron del resto de los medios, incluidas las redes sociales (que Erdogan suele bloquearlas incluso cuando hay manifestaciones pacíficas en su contra). Desde la televisión no presentaron a un líder decidido y firme, ni leyeron una declaración de intenciones atractivas, ni dieron la imagen de personas que iban a tomar el poder de verdad. Así, era imposible reclutar a los sectores sociales anti-Erdogan ni mucho menos a los indecisos. En cambio, el presidente (al parecer) sólo con un móvil y con la CNN turca, consiguió arrastrar a miles de sus seguidores a las calles. El resto lo hicieron las mezquitas, animando a los fieles para que fueran a la guerra contra “los enemigos del Islam”.


13. Los militares se equivocaron pensando que la actual sociedad iba a apoyar un golpe de Estado. Los ciudadanos, los partidos de la oposición, e incluso los kurdos que viven una verdadera masacre, recuerdan aún las dictaduras despiadadas de los uniformados: “Ni Erdogan, ni militares”, ha sido el lema de los partidos de izquierda.


14. No atrajeron el apoyo de otros países. En las tres primeras horas que Obama mantuvo un extraño silencio, Irán y Qatar se opusieron al golpe, y Arabia lo consideró un asunto interno.


15. No hubo ninguna condición objetiva, ni subjetiva para el triunfo del levantamiento. “Alguien” se la jugó a los amotinados, tendiéndoles una trampa. Lo cual no impide que en el futuro el ejército turco actué, pero de verdad, y esto será cuando EEUU no vea la posibilidad de una transición no violenta para desmantelar el régimen de Erdogan.


16. Los militares forman una casta, lo cual significa que se protegen desde la lealtad corporativista. Por lo que cuando fracasa su intento de golpe de Estado, los mandatarios suelen moverlos de sus puestos o jubilarlos, en vez de detenerlos o ejecutarlos. Así, evitarán contragolpes. Lo que haga Erdogan al respecto, mostrará el grado de su habilidad y el sentido común.


17. La principal lección de estos hechos es que Erdogan no controla la situación, y su permanencia en el poder podrá empujar a Turquía hacia una guerra civil, con las fuerzas reaccionarias de protagonistas: nadie puede garantizar que Turquía estará inmune a caer en una “sirización” total.

 

 

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Empleados forenses indagan, el viernes pasado, cerca del camión que mató al menos 80 personas el jueves pasado en Niza, Francia, en un atentado reivindicado por yihadistas

 

Tanto Stratfor, portal texano-israelí que se ostenta como la CIA de los empresarios, como el portal SouthFront, muy cercano a Rusia, abordan de manera diferente los ingresos petroleros de los yihadistas del califato islámico sunita, cuya capital es Raqqa (Siria), y acaba de perder su importante bastión en Faluya (Irak), así como la importante ciudad de Ramadi, en las orillas del río Éufrates.

 

La reacción de los yihadistas ha sido brutal en varios puntos de la geografía islámica: Estambul, Bangladesh, Bagdad y Arabia Saudita (http://goo.gl/5bTjuK).

 

Según Stratfor –que a mi juicio exagera deliberadamente el poderío yihadista como espada de Damocles contra los enemigos de EU (la hoy dislocada Unión Europea y el RIC: Rusia, India y China)–, los ingresos petroleros de los yihadistas alcanzan 20 millones de dólares al mes.

 

Juzga que el "objetivo de la coalición que encabeza EU" –según John Kerry, de 62 países, del que forma parte el “México neoliberal itamita” a espaldas del Ejecutivo, Legislativo y la opinión pública que no está enterada– es "interrumpir sus actividades ligadas a la energía", aunque bombardear sus refinerías "es más difícil de lo que parece", lo cual suena muy extraño porque se trata de objetivos fijos (https://goo.gl/0ZDZw4).

 

La "coalición encabezada por EU" se ha centrado en "impedir las operaciones de refinación de petróleo", en la cercanía de Mosul, la ciudad más poblada del Irak balcanizado.

 

Stratfor cita a "funcionarios del Pentágono (sic)" que sentencian que la "producción petrolera de los yihadistas ha declinado 30 por ciento y sus ingresos se han mermado a la mitad". Luego afirma que, aunque sus convoyes de tankers hayan sido bombardeados, "frenar totalmente la explotación del petróleo de los yihadistas es casi imposible (¡supersic!)", ya que su fortaleza radica en el "control de los campos petroleros de Irak y Siria" que derivan en "sus esfuerzos (sic) para extraer y refinar el petróleo".

 

Pregunta tonta: ¿A quién conviene que los yihadistas no cesen de controlar el petróleo?

 

Para SouthFront, los "yihadistas de ISIS desean controlar la principal ruta de petróleo a Europa" (https://goo.gl/IQTAj6).

 

Expone un mapa de la EIA estadunidense que dibuja tanto las "áreas que los yihadistas desean capturar" como los "mayores ejes y rutas del comercio petrolero global", donde vienen los siete principales “puntos de estrangulamiento ( choke points)”: 1) estrecho de Ormuz; 2) estrecho de Malaca; 3) Bab al-Mandab; 4) oleoducto Sumed del canal de Suez; 5) estrechos turcos; 6) estrechos daneses, y 7) canal de Panamá.

 

El oleoducto Sumed pertenece a Egipto y va de Aun Sukhna en el golfo de Suez al off shore Sidi Kerir (Alejandría) en el mar Mediterráneo: es la alternativa del transporte del golfo Pérsico al canal de Suez.

 

Sumed representa una asociación estratégica de Egipto (50 por ciento), Arabia Saudita (15 por ciento), Emiratos Árabes Unidos (15 por ciento), tres empresas de Kuwait (cada una con 5 por ciento) y Qatar (5 por ciento).

 

El portal Russia Today, que se complementa con SouthFront, enumera los “siete ‘cuellos de botella ( choke points)’ del transporte marítimo global donde el crudo atraviesa en un momento dado” (https://goo.gl/G9uQDC):

 

1) Canal de Suez/oleoducto Sumed: "vía artificial de navegación de 163 kilómetros de longitud que conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo a través del istmo de Suez. Si se combina el transporte de petróleo por el canal de Suez con el del área del oleoducto Sumed, en total circulan diariamente 2.4 millones de barriles de petróleo en esa región".

2) Estrecho de Ormuz: "Une el golfo de Omán con el golfo Pérsico y por él transita más de 20 por ciento del crudo mundial; 17 millones de barriles de petróleo pasan por este estrecho diariamente".

3) Estrechos daneses: “Son tres canales que conectan el mar Báltico con el mar del Norte. En 2010, a través de este ‘cuello de botella’ pasaron 3 millones de barriles de petróleo al día”.

4) Estrechos de Turquía: "el Bósforo y los Dardanelos son algunos de los estrechos que cuentan con mayor densidad de tráfico del mundo. En 2011, se transportaron 3 millones de barriles diarios".

5) Estrecho de Bab el Mandeb: "enlaza el mar Rojo con el golfo de Adén en el océano Índico y es conocido por ser uno de los más peligrosos. Separa el cuerno de África, en el continente africano, de la Península Arábiga, en el continente asiático. Administrativamente, la ribera asiática pertenece a Yemen, mientras la africana es gestionada por Eritrea y Yibuti. Unos 3.2 millones de barriles de petróleo atraviesan cada día".

6) Estrecho de Malaca: "Separa la costa occidental de la península malaya y la isla indonesia de Sumatra. Es el punto de tránsito más importante de Asia y por él hace dos años pasaban al día 15 millones de barriles de petróleo".

7) Canal de Panamá: “la vía comercial más importante de América. Unos 14 mil barcos lo cruzan cada año. Sus principales usuarios son EU, China, Japón y Chile. Según datos de 2011, 755 mil barriles de petróleo lo cruzaron diariamente. Inmerso en una obra de ampliación (...) la obra aumentará hasta tres veces su capacidad”.

 

La confluencia más importante de la transferencia global del petróleo es el estrecho de Ormuz.

 

Según la EIA estadunidense, "63 por ciento del petróleo mundial se procesa a través de las vías marítimas", por lo que su desestabilización por los yihadistas "inevitablemente (sic) impediría en forma severa el comercio global del petróleo".

 

En su segundo aniversario, los yihadistas del califato islámico presentaron en un video su "objetivo estratégico en un mapa": el "control de la principal ruta petrolera a Europa", lo cual "pondría en riesgo el transporte seguro por mar del petróleo a Europa".

 

Arrodillada Europa por los yihadistas, "EU podría ayudarla (sic)" mediante el abasto de gas licuado, el cual ya inició. Por el momento el gas natural de Rusia "representa la tajada de león del abasto energético a Europa".

 

¡Saben demasiada geopolítica energética los yihadistas!

 

Hoy los yihadistas reclaman seis áreas geográficas en el mundo árabe: 1) parte del centro y oriente de Siria; 2) la peninsula Arábiga; 3) Yemen; 4) Sinaí (Egipto); 5) Libia, y 6) Argelia. Se les olvidó la parte de Mosul en Irak, al menos que den por descontada su caída después de sus dos estruendosas derrotas en Ramadi y Faluya.

 

A juicio de SouthFront, "lo particularmente interesante es que estas regiones están localizadas en las confluencias de las rutas marítimas más importantes, que son esenciales para la transferencia del petróleo global".

 

Comenta que "es asombroso que los yihadistas no tengan como objetivo a todo Egipto, sino principalmente al Sinaí y, por ende, al canal de Suez", ya que "Egipto no es importante como exportador de petróleo, mientras el canal de Suez lo es mediante su importante oleoducto Sumed, que transporta 2 millones de barriles al día del mar Rojo al Mediterráneo".

 

¿A quién conviene la interrupción del abasto petrolero a Europa por los yihadistas?

 

Lo más ininteligible radica en que los yihadistas puedan interrumpir el tránsito global del petróleo frente a las narices de EU, que es la superlativa potencia global de los mares. Como que no cuadra.

 

Se requiere de una "nueva coalición" en los mares.

 

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Mujeres salvadoreñas en el Monumento a la Memoria en San Salvador.

 

La norma impedía la investigación, procesamiento y sanción de quienes cometieron crímenes de lesa humanidad durante la guerra civil

 

 

La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de El Salvador declaró el miércoles inválida la llamada Ley de Amnistía General para la Consolidación de la Paz de 1993. La norma impedía la investigación, procesamiento y sanción de quienes cometieron crímenes de lesa humanidad durante la guerra civil (1980-1992).


El fallo de la CSJ establece que la amnistía es contraria a la protección de los derechos fundamentales, porque impide el cumplimiento de las obligaciones estatales de prevención, investigación, enjuiciamiento, sanción y reparación de las graves violaciones a esos derechos.


Durante la guerra civil salvadoreña se ocasionaron cerca de 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos, la mayoría civiles. El conflicto provocó también una diáspora de un millón de refugiados. La mayoría se marchó a distintas ciudades de Estados Unidos, en especial a Los Ángeles, Texas y Washington.


“Este es el primer paso que llevará a El Salvador a la verdadera reconciliación; para que las instituciones funcionen y que se lleve a la justicia a quienes cometan delitos, independientemente de quienes sean”, afirmó el abogado Benjamín Cuéllar, uno de los abanderados en la lucha por declarar nula la Amnistía de 1993. Por otro lado, el general David Mungía Payés, apuntó que “declarar la inconstitucionalidad” no debería convertirse en una “cacería de brujas”. La Fuerza Armada tendrá ahora la obligación de abrir sus archivos, hasta ahora vedados a las víctimas, sobre sus operaciones en la contienda bélica.
El fallo judicial de la Sala indica además que “los autores materiales o directos generalmente actuaron bajo la dirección de los jefes máximos de las estructuras militares, paramilitares y guerrilleras a las cuales pertenecían. Todo lo cual implica una necesaria responsabilidad penal tanto de los ejecutores directos como de aquellos que dieron las respectivas órdenes violatorias de derechos fundamentales”.


Crímenes que conmovieron al mundo como el del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, en 1980; la masacre de El Mozote de 1981, cuando fueron asesinados más de 1.000 campesinos, así como la masacre de seis sacerdotes jesuitas y dos de sus empleadas, no se han juzgado al ampararse los jueces en la citada amnistía de 1993.


La Sala también establece que la citada amnistía reviste la inconstitucionalidad debido a que “contradice el derecho a la indemnización por daño moral, pues obstaculiza e impide una forma de reparación o remedio que la Constitución y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos sí garantizan en los casos de graves violaciones a los derechos fundamentales”.


En declaraciones a periodistas en Washington, el fiscal general de El Salvador, Douglas Meléndez, aseguró que la Fiscalía “respeta” la sentencia y que la “cumplirá” con lo que le corresponda hacer, aunque subrayó que todavía no ha recibido una notificación oficial del texto, informa Silvia Ayuso.


“Nosotros respetamos desde el punto de vista institucional esta sentencia”, sostuvo Meléndez. “Vamos a hacer lo que tengamos que hacer, vamos a cumplir nuestras atribuciones constitucionales”, adelantó al término de un viaje de trabajo a Washington en el que acompañó al canciller, Hugo Martínez, y al ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Landaverde. Ninguno de estos altos funcionarios quiso pronunciarse sobre el fallo, argumentando que no habían podido estudiarla aún. Meléndez también se mostró cauto, aunque subrayó que la sentencia demuestra que “los órganos del Estado están funcionando”.


“La Corte Suprema de Justicia, la Sala de lo Constitucional, está emitiendo sentencias de alguna manera fuertes y directas sobre algunos temas. Otras entidades que nos consideramos independientes estamos haciendo nuestro trabajo, estamos haciendo las cosas de conformidad a la ley”, insistió.

 

 

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Valle del Cocora-Quindio

 

 

En la memoria de los pueblos


Hacia el año 2013 se realizó el Primer Paro Agrario, en ese trayecto un grupo de campesinos, líderes sociales y comuneros del departamento del Quindío asistieron con su presencia en el sitio denominado a la altura de Calarcá. Este encuentro geográfico y político permitió una gran participación y un derrotero para ir construyendo escenarios de vida. Se inicia la constitución de la Asociación de Trabajadores Campesinos Sin Tierra del Quindío (Astracaquin), quien bajo una reflexión colectiva sobre el territorio, participación, educación y política han gestado un trabajo organizativo alrededor de temas que tiene que ver sustancialmente con las implementaciones de un modelo neoliberal y sus cauces guerreristas :


-La población indígena, campesina víctimas del conflicto y la guerra que se ha propiciado en el Quindío,
-El tema de la mega-minería en el Quindío, donde la AngloGold Ashanti está detrás de la concesión minera en el municipio de Salento, bajo 3.142 has, poniendo en riesgo la palma de cera, símbolo nacional de Colombia que hace parte del Valle de Cocora, donde hace parte de un segmento del Parque Nacional Natural Los Nevados. El municipio de Salento provee de agua a los municipios de Circasia en un 70%, también a Armenia, Calarcá, La Tebaida.
-La penetración y la explotación agroindustrial de la compañía multinacional Smurfitt Kappa Carton Colombia a los territorios, básicamente en la microcuenca “Las Pizarras” que abastece el acueducto de Pijao,
- El gran deterioro y desequilibrio urbanístico que se ha gestado en el departamento del Quindío,
-La implementación de la Zidres en contravía a lo acordado en la mesa de dialogo de la Habana sobre las Zonas de Reserva Campesina ( ZRC)
- La implementación represiva del Código Nacional de Policía, bajo una ley de gran dispositivo represor que va en contravía de la vida de cada uno de los colombianos y de la protesta social como mecanismo de expresión democrática.

 


Resistencia y avances sobre el territorio


“El movimiento campesino al servicio de los campesinos y no de los terratenientes”
Líder popular Quindiano- Astracaquin

 

El día 9 de Julio en Armenia se llevó a cabo bajo la convocatoria de Astracaquin: Asociación de Trabajadores Campesinos Sin Tierra del Quindíoel: “Pre-encuentro de campesinos Víctimas e Indígenas en el Departamento del Quindío –en la ciudad de Armenia”– allí se permitió trabajar en reflexión colectiva diversos temas como territorio, educación y política:


Astracaquin, ha venido configurando temas sociales bajo un gran debate con la comunidad en los diversos territorios del Quindío. En este evento del 9 de julio Astracaquin, configuró de manera participativa bajo una gran propuesta colectiva con la población campesina de los municipios de Buenavista, Montenegro, Calarcá, Charalá, Palogordo, Quimbaya, Circasia , Finlandia y con presencia de población de algunos barrios de Armenia, como un grupo de indígenas de la etnia Embera Chami de desplazados. Así de manera gradual, organizada y reflexiva la comunidad realizó un pronunciamiento el día 9 de julio sobre los siguientes temas como continuación del trabajo:


1-Se solicita a la Mesa de diálogos de La Habana, se conceda una audiencia a una delegación de campesinos del departamento del Quindío encabezados por líderes de Génova y la Tebaida.
2- Apoyo a la consulta popular contra la Mega-minería en el departamento del Quindío.
3- Continuar la organización e impulsar la Cumbre social y popular del Quindío- 2016
4- Fortalecer el Cabildo Abierto sobre el tema del incumplimiento institucional a las víctimas de la población en el departamento del Quindío.


La Declaración de los puntos anteriores dados por Astracaquin, como organización colectiva, muestran el gran compromiso alrededor de los asuntos que están afectando a la población y bajo temas de gran sensibilidad territorial que afectan el departamento del Quindío. Ello permite que se avance de manera organizada y se abra un debate y se continué bajo una gran reflexión para hacer validar los derechos de los territorios y de una población que aún no sale de las graves injusticias sociales en que se encuentra sumergida por el gran trazo del modelo neoliberal y las tenazas ideológicas fascistas que de manera soterrada viajan por la cordillera Central.

 

 

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La Guerra de Irak y las mentiras en que se basó siguen generando polémica

 

Esta semana se dio a conocer un devastador informe sobre la activa participación del Reino Unido en la invasión y ocupación de Irak, al mismo tiempo que continúan buscándose entre los escombros los cuerpos de las personas fallecidas en el peor atentado suicida con camión bomba que ha tenido lugar en Bagdad desde el inicio de aquella funesta guerra en el año 2003. El documento se conoce como “el informe Chilcot”, por su principal investigador y autor, Sir John Chilcot. La investigación fue encomendada en el año 2009 por el entonces primer ministro Gordon Brown. Chilcot dio a conocer el informe de 6.000 páginas el miércoles por la mañana, tras siete años de trabajo. El informe ofrece una larga lista de críticas al ex primer ministro Tony Blair y su gabinete al dejar al descubierto de qué manera se exageró la amenaza que suponían las presuntas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, así como la inquebrantable lealtad que Blair demostró al presidente George W. Bush. “Ahora resulta claro que las políticas sobre Irak se elaboraron sobre la base de información de inteligencia y valoraciones infundadas que no fueron contrastadas”, afirma Chilcot en el comunicado que acompañó la publicación del informe.

 

Un memorando incluido en el informe, enviado por Blair a Bush en julio de 2002, meses antes de la invasión, comienza con la siguiente promesa hecha por Blair a Bush: “Estaré contigo, pase lo que pase". Muchas personas, entre ellas referentes parlamentarios del propio Partido Laborista, piden que Blair sea llevado a juicio por crímenes de guerra. Mientras el Reino Unido, sumido aún en un caos político a consecuencia del referéndum que derivó en el brexit, reacciona al informe Chilcot, la población de Bagdad no se repone aún del atentado del sábado. La cifra de víctimas fatales del atentado se ha incrementado hasta alcanzar las 250. George W. Bush expresó sin ningún atisbo de arrepentimiento a través de un portavoz que “sigue creyendo que el mundo entero esta mejor sin Saddam Hussein en el poder”. Según trascendió, al momento de realizar estas declaraciones, Bush recibía a veteranos heridos en su rancho de Texas.

 

Mientras que las fuerzas británicas perdieron a 179 de sus miembros a lo largo de toda la guerra, las fuerzas estadounidenses tuvieron 4.502 bajas (siete de las cuales sucedieron en 2016). A la invasión y posterior ocupación se destinaron miles de millones de dólares, y se destinarán miles de millones más para el cuidado de por vida de los veteranos heridos y emocionalmente afectados. Sin embargo, la mayor e incalculable pérdida es la que ha sufrido el pueblo iraquí. Como lo demuestra este reciente y devastador atentado, la guerra en Irak no ha llegado a su fin. Se han llevado a cabo varias iniciativas para contabilizar la cifra de víctimas fatales de la guerra. El más bajo de estos estimativos ubica la cifra entre 160.000 y 180.000 fallecidos. Algunos estudios sostienen que el número de víctimas es varias veces mayor. Resulta imposible determinar la cifra exacta, pero el efecto en la población de Irak ha sido devastador y los daños se harán sentir por generaciones.

 

El pronunciamiento británico fue claro: “Nuestros ejércitos no llegan a sus ciudades o a sus tierras como conquistadores o enemigos, sino como libertadores”. Sin embargo, estas palabras no fueron expresadas en 2003, sino en 1917. La guerra arrasaba Europa y la Marina Británica dependía ampliamente del petróleo proveniente de Irak y el Golfo Pérsico. Como sostiene el detallado anexo histórico que acompaña al informe Chilcot: “Para asegurar ese petróleo para Gran Bretaña, en la primavera de 1914, el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, adquirió para el Gobierno Británico el 51% de las acciones de la Anglo-Persian Oil Company o Compañía de Petróleos Anglo-Persa”. Y fue así como todo un siglo de ocupación, explotación, represión, violencia y dolor se ha grabado a fuego en la vida de los iraquíes y en la historia de Irak.

 

Para Sami Ramadani todo esto es más que historia. Ramadani nació en Irak pero vive en Londres desde que se convirtió en un exiliado del régimen de Saddam Hussein. Durante mucho tiempo se ha dedicado ha impulsar el movimiento contra la invasión y la ocupación de Irak, pero también contra las devastadoras sanciones que las precedieron. Poco después de que el informe Chilcot fuera dado a conocer, Sami Ramadani dijo en “Democracy Now!”: “Irak, como sociedad, como Estado, fue destrozado de la manera más cruel desde la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam, con tácticas como la llamada de ‘conmoción y pavor’ y con crímenes en masa a una escala indescriptible. El verdadero objetivo no era sacar al dictador, sino controlar Irak. Y al no poder controlarlo, lo destruyeron, al igual que están haciendo con Libia, con Siria y demás. Esto entra en esa escala. Pero la peor de las tragedias es la pérdida de vidas”.

 

Un año después de la invasión, en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de Radio y Televisión en Washington, D.C., el presidente Bush bromeó ante los cientos de periodistas presentes en la cena: "Esas armas de destrucción masiva tienen que estar por aquí, en alguna parte. Nop, por allá no hay armas. Puede que estén aquí debajo". Imágenes de Bush en el Despacho Oval, en cuclillas, buscando armas de destrucción masiva bajo los muebles, acompañaron la comedia cotidiana de aquellos días. En tiempos en que los miembros fallecidos del Ejército de Estados Unidos eran retornados a la Base de la Fuerza Aérea de Dover, en donde estaba prohibido tomar fotografías de las bolsas en que se transportaban los cuerpos, y en que los cadáveres de los iraquíes se amontonaban en las calles y las morgues, la conducta de Bush resulta incomprensible. La guerra no es broma. Tras el informe Chilcot, debería emprenderse una iniciativa seria para que personas como Bush o Blair rindan cuentas por la muerte y la destrucción que siguen teniendo lugar en Irak y en otras partes del mundo.

 

 

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Sábado, 09 Julio 2016 08:41

Vuelan un templo chiíta iraquí

Policías iraquíes inspeccionan los escombros del mausoleo después del ataque suicida del Estado Islámico.
 Tras negarse a mostrar sus documentos a la entrada del santuario, dos atacantes detonaron sus cinturones explosivos. El tercero lanzó dos granadas al patio interior de la mezquita, que estaba lleno de gente, antes de hacerse detonar también.

 

 

Apenas cinco días después de que un atentado suicida matara a casi 300 personas en Bagdad, un mausoleo chiita fue escenario ayer de un sangriento ataque en la localidad de Balad. Provocó al menos 40 muertos y más de 70 heridos, elevando así la espiral de violencia que envuelve al convulsionado país árabe.

 

El ataque tuvo como centro el mausoleo de imán Said Mohamed bin Ali, lugar sagrado para los chiitas, comunidad que está en el foco de los yihadistas del Estado Islámico (EI), pertenecientes a la rama sunnita del Islam, que ya reivindicaron la matanza. Los tres asaltantes estaban disfrazados con el uniforme de la milicia progubernamental chiita Multitud Popular y viajaban a bordo de los vehículos que suele emplear este grupo que apoya a las autoridades de Bagdad en la lucha contra el EI. Pero tras negarse a mostrar sus documentos de identidad a la entrada del santuario, dos de ellos detonaron sus cinturones explosivos.

 

El tercero lanzó dos granadas de mano al patio interior de la mezquita, que estaba lleno de gente, antes de hacerse detonar también.

 

La agencia de noticias Amaq, cercana al EI, confirmó que el ataque fue perpetrado por dos hombres y una mujer identificada como Umm Yada al Ansaria, lo cual es poco frecuente en las acciones de la organización radical.

 

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, destituyó ayer a funcionarios de seguridad de alto rango tras aquel atentado. Según informó la televisión estatal Al Arabiya, el jefe de Gobierno relevó a Abdul Amir al Shammari como jefe de operaciones de Bagdad y a otros funcionarios de seguridad y de inteligencia de la ciudad. Las autoridades de la provincia de Saladino decretaron un toque de queda en Balad y otras ciudades de la región y el influyente clérigo chiita Muqtada al Sader ordenó a su milicia ir a Balad a proteger el santuario y a sus fieles. Por su parte, el consejo de jeques tribales de Saladino condenó el ataque, pidió a la población que no permita a aquellos que desean separar al pueblo iraquí alcanzar sus fines e instó a la unidad de los habitantes de Balad.

 

El ataque se produce tras el atentado que mató a 292 personas el domingo pasado en un popular barrio comercial de Bagdad, según datos del Ministerio de Sanidad, uno de los peores desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003. La bomba estalló en el barrio de Al Karada pocos días antes del fin del Ramadán.

 

El santuario del imán Said Mohamed bin Ali es venerado por la rama duodécima del islam chiita y los fieles lo visitan en estos días coincidiendo con la festividad del Aid al Fitr, con la que culmina el mes sagrado del Ramadán. Este es un lugar de peregrinación destacado en Irak, al que suelen acudir los chiitas de todo el territorio iraquí y también desde otros países. El EI considera que los chiitas son herejes que no siguen el verdadero islam y ha atentado en numerosas ocasiones contra barrios o mezquitas de seguidores de esa rama.

 

Las fuerzas del Gobierno iraquí, dominado por chiitas, declararon la “liberación total” de Faluya, en el oeste del país, pero el EI sigue teniendo bajo control Mosul, la segunda mayor ciudad del país. El grupo radical no consiguió conquistar la localidad de Balad cuando irrumpió en la provincia de Saladino, al norte de Bagdad, y ocupó amplias áreas de la misma en 2014. Las fuerzas iraquíes expulsaron a los yihadistas de la mayor parte de los territorios que controlaban en Saladino hace alrededor de un año y medio, pero el grupo sigue presente en la zona y ha perpetrado recientemente varios ataques contra civiles y uniformados.

 

 

 

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La OTAN desplegará soldados en Polonia, Lituania, Letonia y Estonia

 

Varsovia.

 

Los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) aprobaron este viernes, durante una cumbre en la capital polaca, el despliegue de mil efectivos estadunidenses en Polonia y la misma cantidad en Lituania, Letonia y Estonia, ante las amenazas territoriales de Rusia.


Durante el encuentro, el primer ministro británico, David Cameron, afirmó que Reino Unido no tendrá un papel menor en el mundo luego de que salga de la Unión Europea (UE).


Los batallones serán robustos, multinacionales y se desplegarán el año próximo de manera rotativa, indicó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.


Demuestran la fortaleza del lazo transatlántico y dejan en claro que un ataque contra un aliado sería considerado una agresión contra la alianza entera, subrayó.


Estados Unidos dirigirá el batallón en Polonia, Alemania en Lituania, Canadá en Letonia y Reino Unido en Estonia, añadió Stoltenberg.


Polonia y los países bálticos limitan con Rusia, y desde que estalló la crisis en Ucrania se sienten amenazados por su poderoso vecino.


Los jefes de Estado de la OTAN comenzaron ayer una cumbre de dos días en Varsovia para formalizar su decisión de rearmarse en el este de Europa e intentan evitar la confrontación con Rusia, que se siente amenazada por esa medida.


Además de los batallones, el comando y control del sistema de defensa antimisiles en Europa, otro punto controvertido para Moscú, fue entregado a la OTAN por Estados Unidos durante el encuentro.


El sistema de defensa antimisiles, cuyo mando central está en Rammstein, Alemania, está listo para ser utilizado en la protección de Europa. Hasta el momento lo integran una estación antimisiles en Rumania, cuatro barcos estacionados en el sur de España y un sistema de radares en Turquía.


La alianza subrayó que este escudo antimisiles no está dirigido contra Rusia, aunque Moscú lo critica duramente y ya amenazó con adoptar medidas. Entre 2010 y 2013 la OTAN aún negociaba con Rusia la posibilidad de cooperar en este escudo.

 

 

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