Washington creará una Agencia Federal para controlar a la Prensa: "Ley de Contrarresto de la Propaganda Extranjera y la Desinformación"

Desde Global Research nos llegan noticias de los planes de Washington para promulgar la "Ley de Contrarresto de la Propaganda Extranjera y la Desinformación" 2016 en un intento, ya no de acaparar un mercado sobresaturado como son los informativos, sino de no perder la guerra mediática. Se propone la creación de una NSA periodística que se dedicaría a filtrar informaciones vertidas a los medios y coordinar discursos tanto en USA como en el resto de países vasallos para aumentar la credibilidad de los medios y volver a atraer a las audiencias.


Los noticiarios y prensa de USA han perdido toda credibilidad a base de difundir mentiras por décadas (asesinato de Kennedy, Watergate, War on Drugs, Iran-Contra, 11-S, armas de destrucción masiva en Irak...). Ni si quiera los noticiarios locales se mantienen. Internet arrasa. Las estadísticas cantan y las autoridades se dan cuenta. La información es la llave de la mente y la chispa de la voluntad. La información es poder y lo están perdiendo.
En USA 6 corporaciones controlan el 90% de los medios de comunicación. Estas 6 corporaciones trabajan coordinadas. A pesar de todo el control sobre la información no está funcionando. Se calcula que solo abarcan el 50% del mercado, tratándose el resto de información dispersa y publicaciones alternativas de todo tipo.


No queremos ver esta ley como una maniobra de gran envergadura para fusionar a la fuerzas las 6 corporaciones, aunque es posible que se diese la fusión de alguna de ellas. Nos ceñiremos al hecho de los términos de la creación de la agencia y su impacto.


Objetivo: controlar RT y CCTV


Curioso, es el pensamiento único y su insistente negación de la pluralidad lo que ha permitido la eclosión de la pluralidad.


La ley, de proyección internacional, se quiere hacer a medida de RT y CCTV para poder controlar sus emisiones según los congresistas. Brillante. A pesar de ser propiamente multinacionales deslocalizadas han metido el dedo en la llaga numerosas veces y "secuestrado" a las audiencias que antes creían su propiedad. ¿Cuál es el impacto mundial de ambas cadenas? ¿Han alentado alguna revolución? ¿Han cuestionado algún sistema? ¿Algún gran pensador iluminado en sus filas? Las noticias son las mismas pero con un punto de vista distinto, a veces de historia, otras de economía, otras una duda. Han dado un toque de pluralidad sin salirse del discurso neoliberal y han aprovechado la diversidad negada por los medios principales para hacerse un hueco y engordar sus cuentas. Son empresas, hacen periodismo de mercado, no político y en muchos casos no tienen más credibilidad que los propios medios americanos. Los medios corporativos deberían darles las gracias, la ideología capitalista está a salvo con ellos.


¿Gestión de la pluralidad por medio de una Única Agencia?


No entendemos muy bien cómo las personas más interesadas en mantener el poder se aferran a análisis puramente ideológicos en vez de científicos para abordar sus problemas: "los chinos y los rusos son los malos", "nos quitan audiencia". En este caso congresistas americanos asustados como A. Kinzinger identifican a los medios extranjeros como la fuente misma de la pérdida de confianza, y emisores de propaganda antiamericana en el extranjero, articulando toda una política entorno a tan superficial análisis. Si se parte de un análisis erróneo se llegan a conclusiones y e inversiones erróneas. Gracias Adam por ser tan burro y ponernos las cosas más fáciles.


El dilema es el siguiente: o pluralidad o uniformidad.


No se puede mantener un discurso uniforme sin generar disidencia, y con ella malestar. No se puede mantener un discurso plural sin que debilite a los proyectos de dominio que niegan dicha pluralidad, sobre todo bélicos y supremacistas, que requieren de un amplio consenso.


Controlar movimientos como "Black lives Matters", feministas, ambientalistas, pueden evitar que las que aumenten sus reivindicaciones, pero la difusión de sus mensajes puede socavar el sistema/tinglado WASP a la larga.


Si coordinan un discurso único, que es lo que han estado haciendo hasta ahora, acabarán perdiendo por completo el mercado de las noticias, dedicándose por entero al entretenimiento. Esto estaba bien para una sociedad hiperconsumista y despreocupada. Pero la crisis americana hace que la gente busque caminos distintos a los habituales para resolver sus problemas, aumentando la diversidad.


El primer paso ya está dado hacia la uniformidad, crear una agencia de coordinación informativa única.


No creemos que los organismos de inteligencia sean tan inocentes como los políticos. Sabiendo que en un sistema en crisis aumenta la entropía, es decir, la diversidad, la pluralidad y el descontrol, y que cada vez hay más información y desde más fuentes, es bastante posible que utilicen estrategias de gestión de la diversidad en vez de imponer un discurso único. Los métodos de control de la información estarán mezclados para hacerlos más difíciles de detectar. Aquí dos:


  • Pluralidad ficticia: Si coordinan varios discursos desde varios puntos de vista pueden controlar complejos problemas puntuales y minimizar el conflicto de intereses. Parece que será el modelo de elección.

  • Filtro: las distintas organizaciones podrían emitir sus propias publicaciones pero estarían sometidas al filtro de una oficina de censura que con línea directa a las redacciones para eliminar palabras o fragmentos de escritos inconvenientes manteniendo lo publicado. O directamente publicaciones enteras. Esto implicaría una mínima intromisión pero tal vez decisiva.


Recordemos que por un tiempo también jugaron a esparcir informaciones falsas, rumores, tanto por medios oficiales como por redes sociales. Esto no funciona, porque después de un tiempo los emisores de información falsa pierden credibilidad y audiencia, finalmente lectores y espónsores, mientras que los de información verídica se afianzan, que es lo que les ha pasado a los medios occidentales. Están intoxicados.


No queremos ver esta ley como una maniobra de gran envergadura para fusionar a la fuerzas las 6 corporaciones, aunque es posible que se diese la fusión de alguna de ellas. Nos ceñiremos al hecho de los términos de la creación de la agencia y su impacto.


Apuntando contra los medios alternativos: vaciando el mar con un vaso


Si no fuese por RT y CCTV que han absorbido parte de la audiencia, los noticiarios americanos seguirían perdiendo audiencia y serían sustituidos por otros, o directamente por los Simpson, como en España. Simplemente se dejarían de lado.


Hoy en día la información más veraz proviene de medios independientes, redes sociales o webs particulares. Los generadores de contenido seguirían emitiendo sus publicaciones dispersamente o agrupados por medio de feeders de noticias como Reddit como hasta ahora. Esto supone un nuevo problema añadido a la nueva Agencia Federal: por dónde empezar a censurar.


Mucha de esta información proceden de primera mano de más allá de las pantallas, despachos y oficinas. Proviene de asociaciones de todo tipo que simplemente no pueden ser desarticuladas en el mundo real, por lo que no se pueden detener sus publicaciones.


Por otra parte las mejores páginas de contrainformación en inglés, como el propio Global Research, Revolution-news, voltaire.net, ZeroHedge, no se encuentran en USA, así que tampoco podrían cerrarlas con facilidad.


Sea como fuere necesitan disminuir el número de medios, de fuentes de información o por lo menos filtrarlos eficientemente. Pero esto no es posible, porque prácticamente cada persona, cada grupo, puede tener un medio de expresión en interntet que puede ser coordinado o usado para crear un contraargumento en cualquier momento. Una pesadilla para el censor.


Solo hay una manera eficaz de asegurar el cierre mediático, que es el caso de China, la censura pura y dura: evitar el anonimato en las redes sociales, controlar los nodos de acceso de las IPs de Internet, y permitir solo las publicaciones con licencias. Y aún así quien busca la verdad la acaba encontrando. Esta es la opción reservada para los malos tiempos, toque de queda y estados de excepción, como el que vive China.


Por más mentiras que se viertan, por bien tramadas que estén, son mentiras, y no dejarán de serlo aunque se repitan un millón de veces. Habrá gente que conviva con ellas tranquilamente, habrá gente para la que la tierra siempre será plana. Pero el resto sabemos que no se trata de mentiras o información, se trata de poder y dominio, y seguimos esperando nuestro momento para saltar al cuello.

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Maduro ordena una movilización militar ante la escalada de la crisis

El presidente de Venezuela ha apelado a un Estado de Excepción y de Emergencia Económica que le otorguen más control sobre el país

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha dirigido toda su artillería para ahogar a la oposición. El jefe del Estado decretó este viernes un estado de excepción y emergencia económica que suspende garantías constitucionales ante la posibilidad de un “golpe” contra su Gobierno. “He decidido aprobar un nuevo decreto que me dé el poder suficiente para derrocar el golpe de Estado, la guerra económica, para estabilizar socialmente nuestro país y para enfrentar todas las amenazas internacionales y nacionales que hay contra nuestra patria en este momento”, dijo.

Maduro ha anunciado este sábado además su decisión de iniciar ejercicios militares de la Fuerza Armada venezolana (FANB) para prepararse para "cualquier escenario", tras informar de unos supuestos planes de intervención planeados en el extranjero. “No saben lo que somos capaces de hacer. Vamos a defender a Venezuela con la Constitución Nacional y con los fusiles también”, agregó el presidente. "El próximo sábado he convocado a ejercicios militares nacionales de la Fuerza Armada, del pueblo, y de la milicias, para prepararnos frente a cualquier escenario, porque esta tierra es sagrada y debemos hacerla respetar", ha asegurado el jefe de Estado en un mitin con miles de partidarios en una calle del centro de Caracas.


Maduro ha anunciado este sábado además su decisión de iniciar ejercicios militares de la Fuerza Armada venezolana (FANB) para prepararse para "cualquier escenario", tras informar de unos supuestos planes de intervención planeados en el extranjero. “No saben lo que somos capaces de hacer. Vamos a defender a Venezuela con la Constitución Nacional y con los fusiles también”, agregó el presidente. "El próximo sábado he convocado a ejercicios militares nacionales de la Fuerza Armada, del pueblo, y de la milicias, para prepararnos frente a cualquier escenario, porque esta tierra es sagrada y debemos hacerla respetar", ha asegurado el jefe de Estado en un mitin con miles de partidarios en una calle del centro de Caracas.


El ardid del golpe


La crisis económica ha derivado en una máxima tensión en el país suramericano. En los últimos dos meses se han producido fuertes protestas callejeras y saqueos en distintas regiones de Venezuela, solo sofocadas por la intervención policial. La alta inflación (180,9% en 2015), la escasez de alimentos y medicinas, los cortes de electricidad y el racionamiento del agua y las trabas para una salida del Gobierno de Maduro han colocado a la población en los límites de hostilidad.


Pero el chavismo no cede ante el reclamo. Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, ha expresado su incondicionalidad al mandatario venezolano: “La FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) se suma a todo el poder nacional contra la injerencia, el golpe de Estado y la guerra económica”.


El decreto de emergencia económica que, originalmente, tuvo una duración de 60 días, fue aplicado por primera vez a mediados del mes de enero por el Gobierno. Maduro, golpeado por la pérdida del Congreso, aprobó esta medida para supuestamente atender con plena libertad de criterios la debacle financiera del país caribeño.


Pero la Asamblea Nacional –dominada por la MUD– rechazó las intenciones presidenciales por considerar que la crisis podía ser solucionada sin necesidad de otorgar poderes especiales al Ejecutivo que, supuestamente, solo acentuarían la intervención del Estado sobre el sector empresarial.


Maduro venció en su propósito, entonces. El Tribunal Supremo de Justicia –controlado por el oficialismo– invalidó mediante una sentencia la decisión de los parlamentarios. Solo fue una de las jugadas del Supremo contra el Parlamento, pues desde que la oposición logró la mayoría en la Asamblea Nacional –en las elecciones del 6 de diciembre– se ha desencadenado una confrontación de poderes públicos en el país.


El estado de excepción y emergencia económica, ahora, no tiene fecha de vencimiento. Maduro ha adelantado que la medida puede postergarse hasta el próximo año: “Esto nos permite durante los meses de mayo, junio, julio, y toda la extensión que vamos a hacer constitucionalmente durante el año 2016 y seguramente el año 2017, recuperar la capacidad productiva del país”.


Para la oposición este decreto se trata solamente de un ardid más que intenta atornillar al impopular mandatario venezolano. Nada ha frenado la estrepitosa caída de la economía de la nación petrolera. En cambio, los pronósticos son desalentadores. El Fondo Monetario Internacional ya ha vaticinado un aumento de 700% de la inflación para este año en el país suramericano.


La crisis económica no es la única debilidad del Gobierno de Maduro. Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos, ha asegurado que considera convocar un consejo de emergencia para evaluar la situación de Venezuela: “Trabajo en un informe sobre derechos humanos, Poder Judicial, presos políticos, escasez de alimentos y medicinas, equilibrio de poderes, equilibrio de poderes y corrupción”, indicó el viernes en su cuenta de Twitter.


Venezuela, en alerta


El reciente derrumbe de los Gobiernos seguidores de Chávez en América Latina ha puesto en alerta al Ejecutivo venezolano. Tras la derrota de los aliados de izquierda en Argentina y Brasil, el Gobierno de Maduro ha denunciado con frecuencia que se fragua en Estados Unidos un supuesto plan de golpe contra el presidente.


Según el sucesor de Chávez, el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez es el cabecilla de este plan que supuestamente pretende erradicar a los Gobiernos de izquierda en el continente. “Venezuela está siendo en este momento amenazada internacionalmente (...) El día de hoy (viernes) en Washington hubo una reunión de conspiración contra Venezuela", dijo.


El mandatario acusó una vez más a la oposición venezolana de estar involucrados en el supuesto plan: “Se están activando medidas desde Washington, pedidas y promovidas por factores de la derecha fascista venezolana, envalentonados por el golpe de Estado en Brasil”.

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Sábado, 07 Mayo 2016 06:27

Alemania a la cabeza de la resistencia

Una torta con forma de tarjeta para “celebrar” los cambios en las formas de pago, Kessel, Alemania

La campaña en curso por la desaparición del dinero físico y la defensa del uso generalizado de tarjetas encuentra obstáculos en Alemania ante un público que desea mantener el anonimato frente a la banca y los estados. En el fondo, el debate gira en torno al control de la privacidad de los ciudadanos.

 

“El efectivo es libertad”, reza una carta abierta aparecida en el diario Bild en rechazo al proyecto del gobierno de impedir los pagos en efectivo por sumas mayores a los 5 mil euros. El encabezado es más duro aun: “Manos fuera de nuestro dinero en efectivo”. Alemania es el país donde el proyecto impulsado por la Unión, y que sin duda favorece a la banca, está cosechando las mayores resistencias.

 

Francia ya ha limitado los pagos en efectivo a 3 mil euros y Suecia está a la vanguardia en la eliminación del cash, objetivo que espera alcanzar en pocos años. La solicitada en la que se alienta a las personas a enviar cartas al ministro de Finanzas sostiene que “la limitación del dinero en efectivo no es más que la sospecha del Estado hacia sus ciudadanos”.

 

 
UN PLAN DEL BANCO MUNDIAL.

 

Tanto el combate a la pobreza como la actual promoción de la inclusión financiera son propuestas nacidas del Banco Mundial. El principal argumento consiste en que ayuda a combatir el lavado de dinero y el narcotráfico. Pero en cada ocasión aparecen nuevos argumentos.

 

En América Latina el BM sostiene que los pobres son los más beneficiados por su iniciativa. No tener cuentas bancarias, argumenta, lleva a las personas a padecer de un “déficit de acceso financiero”, poco menos que una enfermedad. En Estados Unidos y en Europa las personas que no tienen cuenta bancaria son menos del 20 por ciento, cifra que trepa en América Latina al 50 por ciento y en varios países de África supera el 80 por ciento.

 

El “Informe sobre el desarrollo financiero mundial 2014. Inclusión financiera”, del Banco Mundial, dice que “las poblaciones de ingreso bajo son las que más se benefician de innovaciones tecnológicas como los pagos a través de teléfonos celulares, la banca móvil, y la identificación de los prestatarios mediante la verificación de las huellas digitales y el escaneo del iris”. Ese año el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, estableció metas para brindar acceso universal a los servicios financieros a todos los adultos en edad de trabajar a más tardar en 2020.

 

“En Sudáfrica, por ejemplo, el número de cuentas bancarias se incrementó en 6 millones en cuatro años gracias a un sistema público-privado –asegura el informe–. En Brasil se amplió el acceso de los habitantes de zonas aisladas a los servicios financieros mediante la promoción de la ‘corresponsalía bancaria’ basada en el uso de tecnología. Se trata de servicios financieros prestados en nombre de las entidades bancarias en tiendas y gasolineras, por agentes que se movilizan en motocicletas y en botes por el río Amazonas.”

 

Pero la realidad no es tan promisoria. El propio caso brasileño debería ser motivo de reflexión. Una de las peculiaridades del país norteño es que buena parte de las transferencias monetarias de programas sociales como Bolsa Familia son transferencias bancarias que dan derecho a tener tarjeta de crédito y débito. De ese modo la cantidad de personas “incluidas” en el sistema financiero creció de modo exponencial.

 

En 2001 el crédito representaba el 22 por ciento del Pbi brasileño, y en 2014 superaba el 58. Mientras el salario creció un 80 por ciento entre 2001 y 2015, el crédito individual aumentó 140 por ciento. El resultado no es sólo un crecimiento exponencial del consumismo, sino del endeudamiento de las familias: en 2015 las familias brasileñas dedicaban el 48 por ciento de sus ingresos al pago de deudas, frente al 22 en 2006.

 

 

LA ANOMALÍA ALEMANA.

 

Los alemanes pagan cuatro de cada cinco facturas en dinero contante y sonante. Se trata –esa es la convicción general– de un modo de proteger la privacidad. “En el mundo digital ofrecer dinero en efectivo es la única manera de escapar de la adquisición de datos y control por parte del gobierno en los bancos y las transacciones monetarias”, puede leerse en el texto del Bild. “El efectivo te protege contra la vigilancia del Estado”, agrega la carta abierta.

 

Diversos grupos políticos germanos, desde los verdes a parte de la derecha, condenaron las medidas propuestas por la Unión Europea. El diputado verde Konstantin von Notz explicó las razones en su cuenta de Twitter: “El efectivo nos permite permanecer en el anonimato durante las operaciones del día a día. En una democracia constitucional, es una libertad que tiene que ser defendida” (The Guardian, 8-II-16).

 

Incluso el jefe del Banco Central de Alemania, Jens Weidmann, se ha distanciado de las propuestas del gobierno, declarando al Bild: “Sería fatal si los ciudadanos tuvieran la impresión de que se les está apartando poco a poco del dinero en efectivo”.

 

Los datos muestran una clara divergencia en el comportamiento de los alemanes respecto de otros ciudadanos de países desarrollados. En 2013 en Alemania sólo 18 por ciento de los pagos se hicieron con tarjeta, comparado con el 59 por ciento en Reino Unido, 54 por ciento en Estados Unidos y el 50 por ciento en Francia.

 

Paralelamente, los niveles de endeudamiento que presentan los consumidores teutones son notablemente bajos. El país tiene a su vez una de las tasas de propiedad de vivienda más bajas, por la aversión de sus habitantes a endeudarse mediante hipotecas.

 

Las razones que explican este comportamiento van desde la traumática hiperinflación que sufrieron los alemanes entre ambas guerras mundiales, hasta la desconfianza en el Estado, ante el cual parecen optar por la autonomía personal y cierto anonimato.

 

 

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Entrevista a Ignacio Ramonet, periodista y cofundador de ATTAC “Las empresas nos vigilan mejor que los Estados”

De la mano de Barack Obama, Google planea su aterrizaje en Cuba. Mark Zuckerberg pide en el Mobile World Congress de Barcelona internet “para los más pobres” y Apple se niega a dar los datos del teléfono de un presunto terrorista al Gobierno estadounidense. Las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), reinas de Silicon Valley, mueven ficha. Buscan mercado y fidelizar a sus clientes. En el mundo hay 4.100 millones de personas sin acceso a internet que viven desconectadas de ese Imperio de la vigilancia (Clave Intelectual, 2016) del que Ignacio Ramonet habla en su último libro.

 

Conversamos con este experto en geopolítica, cofundador de ATTAC y director de la edición española de Le Monde Diplomatique sobre la crisis sistémica global, sus vínculos con las tensiones entre seguridad y libertad y el panóptico tecnológico en el que vivimos.

 

¿Qué es esto del imperio de la vigilancia?

 

El imperio de la vigilancia es esta especie de articulación que se ha creado entre los Estados, las grandes empresas que dominan internet y los sistemas de inteligencia. Es el resultado de la facilidad técnica que existe hoy para vigilarnos a partir del momento en que cada uno de nosotros y nosotras, en los países desarrollados, decidimos voluntariamente equiparnos con aparatos como los teléfonos móviles, los Ipad o los ordenadores. Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos. Esto es lo nuevo con respecto a la vigilancia histórica. Consideramos que la existencia de estos instrumentos amplía el perímetro de nuestra libertad, pero al mismo tiempo ampliamos la superficie de nuestra vigilancia.

 

La vigilancia es un accidente. Paul Virilio dice que cada vez que se hace un avance tecnológico surge un accidente no previsto. Cuando se inventa la electricidad se inventa la electrocución, cuando se inventa internet se inventa la vigilancia de masas. Antes la vigilancia era un fantasma, un temor paranoico porque era imposible vigilar a todo el mundo. Hoy la vigilancia es posible.

 

Parece que esta vigilancia, que implica la pérdida de libertades, se ampara y legitima en un discurso sobre la seguridad. ¿Qué rol juegan los medios de comunicación avalando este paradigma securitario?

 

Los medios juegan un rol muy conservador con la idea de que si los Estados establecen un sistema de vigilancia es para protegernos. Es una especie de trueque. Yo te doy seguridad y tú me das tu libertad, o una parte de ella. Los medios se adhieren a eso. El problema es que si para combatir el terrorismo liquidamos el conjunto de las libertades democráticas, pagamos un precio demasiado alto y uno de los objetivos del terrorismo se consigue. Cuidado con este negocio falseado porque la seguridad total no existe, los propios gobernantes hablan constantemente de que están tomando todas las precauciones pero no pueden garantizar que no haya un atentado. En cambio, la libertad sí que se puede disminuir mediante leyes.

 

¿Qué riesgos tiene ese discurso?

 

Tiene el riesgo de que de esa manera estemos liquidando libertades fundamentales. ¿Qué diferencia hay entre una dictadura y una democracia? Que la dictadura te controla, te condiciona, te vigila sin que estés informado de ello. Pero si actualmente nos vigilan, ¿dónde está la verdadera democracia?

 

¿Existe un techo de cristal en este espionaje, en este control de la población? ¿Hasta dónde se pretende llegar?

 

El objetivo es crear lo que llamo la justicia predictiva. Existen dos obras que imaginaron sociedades distópicas, totalmente vigiladas. Una es 1984 (1949) de George Orwell y otra Minority Report (1956) de Philip K. Dick. 1984 es una sociedad completamente vigilada a través de la tecnología. Minority Report habla de un aparato que esencialmente sirve para prevenir el crimen. Se vigila a toda la población con un objetivo preciso de evitar el crimen. Se detiene a la persona por un crimen que aún no ha cometido. En Francia hay un artículo de la ley que lo permite. La intención del crimen ya es un crimen.

 

Hablas mucho de que el objetivo de este control es la supuesta seguridad pero también existe una parte comercial, de venta de datos a gobiernos y multinacionales.

 

La novedad es que ahora nos vigilan las empresas y lo hacen mejor que los propios Estados. Cuando el Estado quiere vigilarte le pide a tu proveedor telefónico la lista de tus llamadas. Es tu proveedor telefónico el que te vigila. El Estado, los gobiernos también le van a pedir a Google la lista de lo que has consultado, porque lo tiene todo. Esto es lo que explica que empresas como Google, que no venden nada, sean las más ricas del mundo, porque venden nuestros datos.

 

La otra cara de la moneda sería la potencialidad que tienen todas estas redes como Facebook o Twitter para promover movilizaciones.

 

No se trata de condenar internet, es un avance fundamental, se trata de estudiar el accidente, qué es la vigilancia y cómo reducirlo y protegerse.

 

Esa vigilancia se incrementó mucho a partir del 11S. Ahora, la situación en Europa ha cambiado mucho. La crisis de los refugiados o la guerra en Siria necesitan nuevos marcos de interpretación. ¿Qué análisis geopolítico hace?

 

Estamos en un momento de transición. El periodo de estos últimos 20 años ha estado marcado a escala geopolítica por la crisis de Oriente Medio, que ahora estalla con las cuestión de Siria, y también por la hegemonía de China. En este momento, China está cambiando de modelo económico y de desarrollo, lo que tiene una repercusión muy grande. La caída del precio de las materias primas es algo nuevo en estos 20 años, que se han caracterizado por una subida incesante de las commodities y por el hecho de que muchos países del sur aprovecharon esta situación para transformarse, hasta el punto de que se pudo hablar de países emergentes, los BRICS, se creó el G20... De los emergentes ya no se habla, muchos están en crisis. En América Latina el ciclo está cambiando y en Europa los partidos consolidados han visto reducir su solidez.

 

¿Cómo influye este cambio en las crisis de los distintos gobiernos de izquierdas de América Latina?

 

Mucha gente lee el cambio de ciclo en América Latina como si de repente la oposición tuviera argumentos, pero no los tiene. El cambio de ciclo político es consecuencia de un cambio de ciclo económico que se basaba en tres pilares. Por un lado, China tenía un crecimiento muy elevado, acompañado de una política de ser la fábrica del mundo para la exportación de productos, para lo cual tenía que importar muchísimas materias primas de América Latina, entre otros sitios.

 

En segundo lugar, el precio del petróleo ha caído por distintas razones muy complejas, como rivalidades entre Arabia Saudí y Estados Unidos o el fracking. En último lugar, el dólar ha subido mucho, lo cual encarece las inversiones, que ya no vienen a América Latina. Son tres parámetros que han cambiado la economía latinoamericana. Los países que antes tenían muchos recursos por el precio de las materias primas, por los inversores o por el precio del petróleo ya no pueden distribuir como lo hacían antes. Ecuador, por ejemplo, ha tenido que reducir su presupuesto en 2.000 millones de dólares a pesar de ser un país muy bien administrado. Otro ejemplo es Bolivia, que va a tener dificultades porque el gas es muy importante en la exportación.

 

En 15 años muchas sociedades en Latinoamérica han cambiado. Decenas de miles de personas han salido de la pobreza y se han integrado en las clases medias por lo que el discurso del poder no puede ser el mismo. Las ambiciones de estas clases medias no son las mismas que las de las clases populares anteriores. La gente ya no se contenta con tener escuela. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se eliminó el analfabetismo. En Venezuela se construyeron once universidades que no existían. Pero la respuesta mediante la cantidad ya no es suficiente para millones de personas que ya están acostumbradas a tener escuela. Lo que quieren es que haya una buena escuela, hospitales de calidad y transportes públicos eficaces. Muchos de estos gobiernos no han sabido contestar a estas demandas. En Venezuela se perdieron las elecciones legislativas, pero la oposición sólo ganó 300.000 votos. Quien perdió fue el chavismo, que perdió dos millones de votos. En Bolivia se ha perdido el referéndum. ¿Era necesario hacer este referéndum para alguien que está 10 años en el poder? La respuesta la ha dado la ciudadanía. No era indispensable. Has cambiado la sociedad. Ahora es más culta, está mejor cuidada, no la puedes tratar como si fuera lo contrario.

 

 

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El mejor control político de la sociedad: la bancarización

La mejor vía por la cual se establece un control político a gran escala consiste en el proceso de bancarización de la economía y bancarización de la sociedad. Es por esta razón que existe un interés sincero por hacer que la clase media crezca.

 

Existen diferencias notables cuando se estudia el tránsito del capitalismo comercial (siglos XVI–1XVII) al capitalismo industrial (siglo XIX), y de éste al capitalismo posindustrial (siglo XX). Se trata de la forma como, para decirlo en lenguaje clásico, el capital controla y domina al trabajo. Un estudio histórico arrojaría nuevas luces al respecto.


Sin embargo, la verdad es que en el siglo XXI, a gran escala, el capitalismo —conservando la misma esencia de siempre—, ha hecho el tránsito a una etapa posterior, a saber: el capitalismo informacional. Como sostiene M. Castells, el capitalismo hizo el tránsito de la fase posindustrial a la informacional porque era la única opción que tenía si quería seguir existiendo. (La sociología, otra ciencia políticamente incorrecta, hablando de Castells, por ejemplo).


Ayer, a los enemigos del capitalismo se los eliminaba físicamente, literalmente. Hoy nada de eso es necesario. La mejor vía por la cual se establece un control político a gran escala consiste en el proceso de bancarización de la economía y bancarización de la sociedad. Es por esta razón que existe un interés sincero por hacer que la clase media crezca, como consecuencia de lo cual la pobreza tiende a disminuir. Por lo menos en términos de los macroindicadores económicos. Como se aprecia, todo sucede exactamente al revés.


Es decir, no existe ningún interés ético ni social por suprimir la pobreza, sino, en realidad, por aumentar la clase media. La razón es que su crecimiento se traduce inmediatamente en el crecimiento del consumo. Y la forma más expedita para permitir y a la vez garantizar el consumo consiste en bancarizar al máximo el número posible de la población.


Esta bancarización consiste en dos estrategias paralelas, así: de un lado en facilitar ampliamente créditos de consumo; y de otra parte, al mismo tiempo, pero de manera independiente, otorgarle al máximo número de personas tarjetas de crédito, con cupos pequeños o medianos en su gran mayoría. Cupos que, según los manejos, tienden por lo general a aumentar, incluso en muchas ocasiones automáticamente; esto es, sin que el tarjeta–habiente solicite el cupo de endeudamiento de la tarjeta de crédito. Ambas estrategias garantizan que una amplia franja de la población se endeudará a futuro —¡de eso se trata todo!—, y así, el trabajo se convierte en la más importante preocupación de esa creciente clase media.


Los sistemas de crédito —paga mañana lo que consumes hoy— son ubicuos, tanto como lo es el mercado mismo. Crédito para la ropa, para el estudio, para la vivienda, o hasta las vacaciones. La vida entera de las personas está enteramente dominada por los analistas de riesgo de los bancos y las entidades financieras, y esa información se usa no únicamente con fines financieros o económicos, sino: sorpresa, además y principalmente, con fines políticos. En una palabra: a la gente (= la oposición o las bases sociales de la oposición) no hay que eliminarlas físicamente; basta con endeudarlas.


Paga mañana lo que consumes hoy tiene una clara expresión en la economía, de acuerdo con J. M. Keynes, la deuda de hoy son los impuestos del mañana (today’s debt is tomorrows’ taxes). Con las consecuencias conocidas: inflación, deuda interna y externa, devaluación, etcétera.


Que en la crisis económica y financiera alrededor del mundo los bancos sean las entidades que los gobiernos se preocupan por salvar (Grecia, Islandia, Portugal, España, Irlanda...), no es un acto gratuito. Es la forma misma mediante la cual el Estado y el mercado controlan a la población civil, en toda la extensión de la palabra.


Los mecanismos policivos y de seguridad pueden dedicarse a enemigos internos y externos (mafias, terrorismo, etcétera), y en numerosas ocasiones también a “pinchar” a la propia sociedad civil. En cualquier caso, el sistema bancario, en general, se dedica al control de la ciudadanía, y en eso exactamente consisten la sociedad del riesgo, los analistas de riesgo, las centrales de riesgo, y demás. Hasta el punto de que, incluso, hay embajadas que otorgan o niegan el visado con base en el cruce de información con las bases del sistema bancario. Y esto sin teoría de la conspiración ni nada semejante.


Quienes tienen deudas a futuro piensan menos en procesos como sindicalización, militancia política y otras formas de acción colectiva. Su vida se define principalmente en torno al trabajo, al mantenimiento del empleo y al pago seguro de las deudas presentes y futuras. Se trata de gente que, literalmente, hipoteca su propia vida a muchos años hacia delante. Esta gente cumple, en el mejor de los casos, con votar, pero es víctima fácil del cuarto poder, a saber: de los grandes medios de comunicación masiva.

Al fin y al cabo eso es la clase media: una clase de promedios, estándares, medias y medianas, en fin, como lo señalaba ya en los años 1940 el filósofo argentino J. Ingenieros, “El hombre mediocre”. (Un libro bien escrito e inteligente).


De esta suerte, la acción colectiva, la protesta social y la oposición quedan cooptadas a través de la bancarización y las deudas con el sector financiero. Con seguridad, el mejor ejemplo lo constituye, grosso modo, el contraste entre Estados Unidos y Europa. En términos generales, Estados Unidos es un país con una deuda pública y privada, colectiva e individualmente mucho mayor que en Europa. Y por ello mismo las acciones sociales de protesta tienen lugar con mayor frecuencia y vehemencia en Europa que en Estados Unidos. Sería interesante adelantar el estudio del fenómeno en América Latina y llevar a cabo un proceso comparativo. Ese es el objeto de otro texto aparte, por espacio y densidad.


La literatura lo tiene bien claro, desde Goethe hasta Thomas Mann, por ejemplo. La banca es el diablo mismo al cual la gente le vende su alma, literalmente. Al final del día el diablo se le aparece a la gente y le obliga a recordar sus promesas. Y si no han cumplido las promesas (deudas crediticias), el diablo se les lleva el alma. No es literatura ni poesía. Es economía y política, algo que el propio Goethe o Mann no lograron vislumbrar en su momento. La muerte del diablo se denomina en el mundo del derecho y la economía la muerte civil. Que no es menos grave ni dramática que la muerte penal o física, por ejemplo.


Digámoslo en términos éticos, filosóficos y políticos: la verdadera libertad, autonomía e independencia de los individuos y la sociedad consiste exactamente en la no–bancarización, o por lo menos, la menor deuda con los bancos y entidades financieras. Un nuevo contexto y nuevos marcos para las ciencias sociales, en verdad.

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Natalia Zuazo

La periodista Natalia Zuazo publicó en 2015 el libro “Guerras de internet. Un viaje al centro de la red para entender cómo afecta tu vida”, donde se mete con el mundo virtual: desde el cable que nos conecta hasta el hiperconsumo al que nos somete la red. En diálogo con Brecha apunta a la necesidad de controlar a los grandes monopolios a partir de la conciencia y la formación ciudadana.

 

 

—En su libro deja sembrada la idea de que se puede luchar contra los dueños de Internet. Pero a la vez da la sensaciónde que ellos tienen muy claro su negocio. ¿Cómo se logra entonces el objetivo?

 

—La idea del libro surgió de la necesidad de difundir que Internet es un espacio de poder donde hay actores que dominan, y que se constituyeron –no casualmente– en monopólicos y concentrados. Si no sabemos eso no vamos a poder avanzar en reclamar nuestros derechos, que es la segunda cosa que planteo hacia el final del libro. Por eso en toda la primera parte explico cómo funciona, desde el primer caño que nos conecta y lleva los datos, todo el recorrido de la información, hasta llegar a las empresas, con nombre y apellido. En Argentina y en todo el mundo. Son los dueños de Internet, que están entre los más grandes millonarios del mundo y tienen vínculos con la política en Estados Unidos, que es el país donde nació Internet. También explico una serie de instancias en la toma de decisiones internacionales, donde están jugando muy fuerte. En principio lo más importante es conocer el mapa de Internet. Después, empezar a verla menos ingenuamente. Ver lo que llamo las guerras de Internet que, como todo invento que ya está metido en nuestra vida, tiene contradicciones y genera contradicciones en cada lugar que pisa. En principio usamos Internet para mandar un mail, después para mirar películas, para hacer circular la cultura, luego llegaron los medios, y ahora hacemos todo por Internet. Trabajamos, pagamos los impuestos, sacamos un turno para el hospital, todo está en Internet. Entonces, lógicamente va a concentrar mucho poder y por lo tanto mucha contradicción. Hay que empezar a ver esa contradicción y ver que, como en todo, aquí tampoco es todo blanco o negro, malos o buenos. Hay gobiernos que usan Internet para perseguir a sus ciudadanos, y hay países que lo controlan menos pero que permiten la concentración empresarial. En Argentina no hay un control de Internet, pero por muchos años no se hizo nada para ir contra la concentración empresarial, esa también es una forma de modificar el mapa.

 

—En tu libro mencionás a Edward Snowden y a su contracara, que es China y su utilización de Internet. Snowden es una bocanada de aire fresco divulgando información sobre lo que hace Estados Unidos espiando a sus ciudadanos, y China un poderoso que censura. No parece que haya otro camino que ese.

 

—Lo importante siempre es reclamar la soberanía, de la misma forma que le podemos poner límites a otras corporaciones, a las mineras, por ejemplo. Tenemos que darnos cuenta de que la soberanía sobre nuestras decisiones tecnológicas es una decisión ideológica. Darle la soberanía sobre las computadoras a Microsoft o a Google es una decisión tecnológica pero también ideológica.

 

—No es un acto inocente.

 

—No. Que el gobierno argentino hoy esté hablando de usar en el Estado Facebook at Work, que es una herramienta de gestión empresarial, es una decisión ideológica que implica muchas cosas. Primero renunciar a la soberanía, a lo que podamos crear nosotros, a nuestro software. Es comprar una herramienta “llave en mano” y darle los datos a una corporación que los va a tener en su servidor en Estados Unidos, con el poco control que eso implica. Cada gobierno decide una relación con Internet. Internet es un mecanismo planetario, que está en todos lados y en ninguno, pero en definitiva depende de decisiones locales. Todo el tiempo se habla del debilitamiento del Estado, pero en estos temas tecnológicos, que progresivamente están más presentes, los gobiernos deben decidir cada vez más y no cada vez menos. Hay cosas necesariamente regulables, pero también hay que ver cómo convivimos con una economía manejada desde Internet cuyas aplicaciones tributan en el país. Esas formas de comercio generan riqueza y datos que hay que administrar.

 

—Es un cambio muy fuerte pasar a la cultura digital...

 

—Claro, y no se va a resolver ahora. Pero además venimos de un tipo y forma de trabajo que está en transición y debe ser repensado. Venimos de la cultura de trabajo dependiente, con sindicatos que defienden a los trabajadores, y vamos hacia otra forma de organizar el trabajo mundial que requiere tomar decisiones nuevas.

 

—¿Cree que el movimiento del software libre es apenas una contracultura de Internet, o se trata de un horizonte posible para la red en el futuro?

 

—Ambas cosas: es un movimiento contracultural y puede ser una opción futura. Es una respuesta contracultural que apunta contra la concentración que hay en Internet. Cinco de cada diez personas que navegan en Internet están en algún servicio de Google, Facebook, Yahoo, Aol o Microsoft. Si existe esta concentración es porque el movimiento de software libre sigue siendo contracultural.

 

—Salvo el Ecuador de Rafael Correa que adoptó el software libre como opción para gestionar la administración pública...

 

—Las grandes empresas tienen un poder de lobby muy importante en cada gobierno. En Estados Unidos se publicó un informe que daba cuenta de que las industrias informáticas son de las que más inciden sobre el Estado. Acá sucede lo mismo. Necesariamente tiene que haber una respuesta frente a eso. Pueden ser movimientos por el software libre o usuarios que reclaman derechos de Internet. El movimiento de Richard Stalman tiene muchos años y un respeto ganado. Y lo valioso de ese movimiento es la prédica por un Internet menos concentrado y a favor de un Internet como fue pensado originalmente, es decir una herramienta para compartir y difundir, algo muy distinto a esto que vemos hoy, que se fue privatizando cada vez más.

 

—¿Se podría pensar en un futuro con un Internet sin dueños y accesible como el aire que respiramos?

 

—Seré pesimista en eso. Tiene que generarse una conciencia con educación crítica permanente. Google no es un motor de búsqueda sino una empresa de publicidad que ordena la información de una determinada manera y organiza las noticias. Facebook es otra empresa de publicidad y no una red social, que además nos ordena el mundo. Y así nos metemos en burbujas de filtro –que es un concepto desarrollado por Eli Parisier– y en un punto lo utilizamos sin conciencia de que esos algoritmos los construyen empresas con intereses y no gente desinteresada. La escuela debería tener una materia que implique la educación tecnológica, para entender cómo se construye ese lenguaje que no es inocente. Del mismo modo que cuando yo era chica se estudiaba inglés para aprovechar mejor el mundo. Educarse en tecnología tendría que ser hoy un derecho de los niños y una obligación del Estado.

 

—¿Hubo algún momento en que su trabajo chocó contra el silencio de sus fuentes?

 

—Es un mundo muy cerrado por el prejuicio de pensar que otros no entienden el lenguaje técnico. Yo hago divulgación política de la tecnología y me importa que los usuarios entiendan cómo están usando esos medios novedosos. A veces eso es molesto para los técnicos. Pero también hubo reticencias desde el gobierno para divulgar información sobre los avances en el campo de la fibra óptica, que fue uno de los logros del kirchnerismo en materia de soberanía digital. También encontré resistencia cuando analicé el uso de cámaras de seguridad callejeras para un capítulo del libro. Se compra tecnología “llave en mano” sin analizar para qué usarla y aprovecharla, más que para vigilar a los ciudadanos, y sin que eso haga bajar los índices del delito. Se compra tecnología sin que haya estadísticas confiables que orienten. Cuando pregunté sobre ese tema también se cerraron puertas. Hay tres empresas que venden tecnología y se quedan con un negocio millonario. Eso es porque en casi todos los países las políticas en materia de comunicaciones las deciden las empresas, y no el Estado. En Brasil es distinto, hay más cooperación entre el Estado y las empresas, vienen trabajando desde hace años. En México el organismo regulador se enfrenta a las empresas, con pocos resultados pero con firmeza.

 

—La guerra de Internet ¿tiene como protagonistas excluyentes a Europa y Estados Unidos?

 

—En principio, sí. Rusia se mantiene como contrapeso en esa guerra que Estados Unidos pretende ganar por haber sido el creador de Internet, digamos. India también es un país muy fuerte en esta cuestión y tiene una sociedad civil muy organizada en este tema.

 

—¿Quiénes ganan y quiénes pierden en esta guerra, por ahora?

 

—Internet es un producto capitalista y va hacia la concentración de las empresas que lo proveen. Lo que planteo es que dentro de ese capitalismo hay espacios donde podemos organizarnos y cooperar para encontrar el antídoto contra esa concentración con fines políticos contrarios a los ciudadanos. Hay que pensar en nuestros derechos desde un punto de vista político y pensar que el consumo también es un acto político.

 

 

Un nuevo modelo centro-periferia trastornado

Por lo que se sabe, los antecedentes primeros de la dualidad centro-periferia se remontan a las tesis del rumano Mihail Monoilescu, el chileno-alemán Ernest Wageman y el danés Viggo Axel Poulsen. Pero qué duda cabe que fueron los economistas latinoamericanos de la Cepal, entre los que destacan el argentino Raúl Prebisch y el brasileño Celso Furtado los que, luego de la Segunda Guerra Mundial, desarrollaron la noción de una dualidad centro-periferia, para describir un orden económico mundial integrado por un centro industrial y hegemónico que establece transacciones económicas desiguales con una periferia principalmente agrícola y subordinada. La muerte prematura del mexicano Juan Noyola, en 1962, en Cuba, no lo registra en el panteón de los precursores señalados, pero qué duda cabe que fue uno de ellos.

De acuerdo con este enfoque, la relación desigual centro-periferia era el obstáculo principal para el desarrollo. La industrialización de las economías periféricas era el único modo de convertirse en sociedades desarrolladas.


Este enfoque propuso la sustitución de importaciones como vía para la industrialización de la periferia. Pero la llamada teoría de la dependencia, encabezada en gran medida por Andre Günder Frank, llegó para combatir sin tregua al pensamiento y a la praxis que buscaba vías de mejoramiento de grandes masas de latinoamericanos hundidos en el infrasubdesarrollo. Utilizó el modelo centro-periferia, pero para explicar por qué nunca habría desarrollo a partir de la relación de subordinación centro-periferia.


La crisis económica mundial iniciada en los primeros años setenta acabó con los debates entre la teoría del desarrollo que buscaban impulsar el modelo centro-periferia y los dependentistas, como acabaron también con la política económica keynesiana que practicaban la mayoría de los países desarrollados que impulsaban el estado de bienestar. Lo que siguió fue la expansión explosiva de la globalización neoliberal, la aberración de la desregulación, especialmente la financiera, y en paralelo la revolución informática. Un silencio sepulcral cayó sobre las teorías del desarrollo y de la dependencia.


El capital financiero se multiplicó hasta llegar a ser una masa de capital ficticio entre 70 y 80 veces el valor de la producción real de bienes y servicios en la actualidad. El capital financiero tomó el mando de la economía real mundial como conjunto, y de la política de todas las naciones. Los estados nacionales al servicio de los banqueros. La desigualdad socioeconómica alcanzó cotas sin antecedente histórico. Según los datos divulgados por Oxfam, casi la mitad está en manos del uno por ciento más rico de la población, y la otra mitad se distribuye, muy desigualmente, entre el 99 por ciento restante.


En noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín y en 1991 se desmoronó la Unión Soviética marcando el fin de una época. En cuestión de meses, la otrora superpotencia se disolvió sin que nadie pudiera ¬preverlo.


La OTAN se independizó y hace varios años que toma sus decisiones al margen del pacto internacional representado en la ONU.


En febrero de 1992 se firma el Tratado de Maastricht, concebido como la culminación política de un conjunto normativo, vinculante para todos los estados miembros de la Unión Europea (UE), tanto para los futuros integrantes como para los estados firmantes en el momento del tratado. Una moneda única para 19 estados de los 28 que conforman la UE, y unas mismas reglas para 19 economías distintas. Como se probaría a partir de 2008, una unión monetaria sólo puede funcionar con una coordinación de política fiscal y una política exterior propia del conjunto. El resultado fue la conformación de una dualidad donde unas potencias, encabezadas por Alemania, hegemonizan a las naciones mediterráneas: Grecia, Italia, Francia, España y Portugal, las principales.


Por una década –la de los altos precios de las materias primas– muchos de los llamados países emergentes se defendieron en buena medida de Estados Unidos, pero con el hundimiento de los precios de esos bienes, están de vuelta en las relaciones de dominación internacional en las que han vivido sometidas.


Ha vuelto el modelo centro-periferia, pero reconfigurado. Ahora hay un centro ampliado, un anillo, por así decirlo, de naciones semiperiféricas –destacadamente los países mediterráneos–, y los de siempre.


En tanto, la crisis mundial sigue ahí, sin solución posible. Sólo alinear la masa de capital dinero que circula en el mundo, con la economía real, exigiría una hiperinflación inimaginable y un impacto económico y político difícilmente concebible. Para los capitanes del mundo la hiperinflación no sólo no es solución, sino que la temen como al demonio. Otra salida serían las guerras, el gasto billonario en destruir bienes tangibles. Es lo que está en marcha. Foreign Policy hace un recuento del que tomo algunos ejemplos: el conflicto en Siria es el más severo del mundo. En Turquía, en los últimos seis meses, el largo conflicto entre Ankara y los miembros del Partido de los Trabajadores de Kurdistán se ha llevado más de 30 mil vidas desde 1984. La guerra en Yemen, con una gran participación de Arabia Saudita y el respaldo de Estados Unidos, Reino Unido y los aliados en el Golfo, se desató en marzo de 2015 y no se le avista un final. Nigeria, Níger, Chad y Camerún se enfrentan a la creciente amenaza de Boko Haram. En los últimos seis años, el grupo ha pasado de ser un pequeño movimiento de protesta en el norte de Nigeria a convertirse en una fuerza poderosa capaz de efectuar ataques devastadores en toda la cuenca del lago Chad. Desde diciembre de 2013 Sudán del Sur vive inmerso en una cruenta guerra civil que enfrenta al ejército regular, que entre 1993 y 2006 supuso la muerte de 300 mil personas.


Al mismo tiempo machacamos al planeta.

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El FMI alerta de nuevas flaquezas ante una futura crisis financiera

El Fondo advierte de que las redes de seguridad demasiado fragmentadas dificultan las operaciones de salvamento
Amanda Mars


Los gobiernos y los supervisores financieros aprendieron unas cuantas lecciones de la gran crisis financiera que estalló en 2008, pero algunas de las medidas de protección resultantes resultan tan dispares de unos países a otros que han constituido nuevo punto de flaqueza que tener en cuenta de cara a futuras complicaciones. Esa es la advertencia que recoge un informe hecho público este jueves por el Fondo Monetario Internacional (FMI).


"Los shocks de liquidez durante los periodos de tensiones financieras podrían plantear riesgos sistémicos y, cuanto más fragmentada esté la red de seguridad financiera global, más dificíl puede hacer el apoyo a países en momentos de crisis", apunta el informe, y llama varias reformas, como las necesarias para avanzar un una red "más coherente".


El Fondo aborda los posibles problemas —los "retos", en el lenguaje del organismo con sede en Washington— al que se enfrenta en el sistema monetario internacional que ha prevalecido desde 1973, cuando finalizó el sistema de Bretton Woods, acordado tras la Segunda Guerra Mundial para acabar con el patrón-oro.


Los cambios estructurales que se están produciendo transforman la economía y eso tiene implicaciones en el sistema monetario, para empezar, porque el centro de gravedad de la economía se sigue desplazando, con las potencias emergentes con un papel más importante en el conjunto, a pesar de la ralentización que viven en el momento.


Además, el Fondo advierte de que las interconexiones financieras se han intensificado y eso entraña riesgos: "con los ciclos financieros crecientes en amplitud y duración, los flujos de cappital se han hecho más volátiles y los grupos no bancarios han ganado importancia, alterando la naturaleza del riesgos sistémico", apunta el documento.


El FMI, dirigido por Christine Lagarde, sigue viendo necesarias reformas que permitan hacia una mayor coordinación, como en los ya mencionados sistemas de seguridad financieros, como en los mecanismos de prevención y ajustes o en las reformas e instituciones encargadas de las políticas que afectan a la estabilidad financiera global.


Las advertencias del Fondo, junto con las demandas de nuevas reformas, se plantean en un momento plagado de incertidumbres: el freno de las economía en desarrollo o el reequilibrio de China. Además, tal y como apunta el organismo en el estudio, planean sobre la economía otros factores como el flujo de refugiados, impulsados por los conflictos geopolíticos o las epidemias, que tienen un efecto en la economía global.

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Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia

 

Formato: 17 x 24 cm, 140 páginas, Edición: 2016
P.V.P:$27.000  ISBN:978-958-8926-16-2

 

Reseña:

En pocos países del mundo persisten las formas políticas impuestas con la Guerra Frria.En Colombia, uno de ellos, es lugar común que los modos de operación de la fuerza pública respondan al contexto , las políticas y las doctrinas contrainsurgentes,desprendidas de este estado especial de confrontación entre las potencias por el dominio del mundo.Esta realidad nacional es un obstaculo para la consolidación de la democracia, que de persistir puede dificultar aún más la construcción de la paz luego de la eventual firma de acuerdos finales entre el Gobierno y la insurgencia armada.

Este ensayo analiza el papel de las Fuerzas Militares y de la Policia en las negociaciones del conflicto armado, abiertas en Colombia desde comienzos de los años 80, así como los principales desafios que estas instituciones enfrentan de cara a un hipótetico posacuerdo.Una de las principales tareas de la sociedad para afrontar tal escenarió será la de exigir y encarar una reforma estructural de estas instituciones, a fin de romper con dicho legado.

 

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Viernes, 05 Febrero 2016 05:58

Todo lo sólido se desvanece en las urnas

Todo lo sólido se desvanece en las urnas

Hace cuatro décadas, el intelectual y militante peruano Alberto Flores Galindo desgranaba su opinión sobre las elecciones, en un breve comentario a propósito de los resultados de las votaciones para la Asamblea Constituyente, en las que el dirigente campesino-indígena Hugo Blanco obtuvo 30 por ciento de los sufragios, en junio de 1978.


"El voto universal, individual y secreto ha sido una invención genial de la burguesía. El día de una votación las clases y grupos sociales se disgregan en una serie de individuos que dejan de pensar colectivamente, como sí ocurre en las huelgas, las manifestaciones o cualquier otro acto de protesta, y en la 'cámara secreta' emergen entonces las dudas, los temores, las incertidumbres que llevan a optar por lo establecido, por el pasado y no por el cambio" ( Obras Completas, tomo V, Lima, 1997, p. 89).


Flores Galindo fue uno de los más consecuentes y notables pensadores en los años 70 y 80, cuando el Perú estaba atenazado entre la violencia estatal y la de Sendero Luminoso, en una guerra que tuvo un costo de más de 70 mil muertos. Su investigación Buscando un Inca: identidad y utopía en los Andes, publicada en 1986, obtuvo el Premio Ensayo de Casa de las Américas en Cuba. Fue fundador de SUR, Casa de Estudios del Socialismo, que agrupó a buena parte de la intelectualidad de la época, y militó en el Partido Unificado Mariateguista, al que también pertenecía Hugo Blanco.


Su breve reflexión sobre las elecciones tiene gran actualidad y muestra la crisis del pensamiento crítico. En primer lugar, permite distinguir entre las libertades democráticas y el hecho de fundar una estrategia política en la participación electoral. Si las libertades fueron conquistadas por largas y potentes luchas colectivas de los oprimidos, las elecciones son el modo de dispersar esa potencia plebeya.


En segundo lugar, no critica la participación electoral, sólo advierte sobre el hecho incontestable de que se trata de jugar en el terreno de las clases dominantes. No esgrime un juicio ideologizado, sino centrado en cómo el sistema electoral disgrega a los de abajo en una miríada de individuos aislados que, al estar atomizados, dejan de ser una fuerza social para entregarse a la manipulación de los poderes del sistema. El pensamiento colectivo que emerge en las acciones populares deja paso a la individualización, en la que siempre se imponen miedos y prejuicios.


Sería necesario desarrollar ambos argumentos. Por un lado, la reflexión de Flores Galindo conecta con la de Walter Benjamin en su Tesis sobre la historia, cuando asegura: El sujeto del conocimiento histórico es la clase oprimida misma, cuando combate (Tesis XII). No es un tema menor. En el recodo de la historia que le tocó vivir, Benjamin entendió que si los oprimidos no están organizados, son incapaces de comprender el mundo, están ciegos y son presa del modo de ver de los poderosos. El problema no son los medios del sistema (y vaya que son un problema), sino nuestra incapacidad de organizarnos, que es el modo de ser nosotros, o sea colectivos que combaten y, por tanto, comprenden.


El problema de lo electoral consiste, a mi modo de ver, en fundar una estrategia de cambios en la participación en elecciones, en la llamada acumulación de fuerzas que se resume en sumatoria de votos. En nuestro continente hemos asistido a una sucesión de luchas muy potentes capaces de desplazar gobiernos conservadores, que poco después se disuelven en las urnas, instalando otros gobiernos –a veces mejores, otras veces peores– que suplantan la acción colectiva y la organización de los de abajo.


La mayor parte de los partidos comunistas focalizaron su actuación en una estrategia de este tipo, colocando la organización popular a remolque de la acumulación electoral. Con el tiempo, esa estrategia se generalizó y se convirtió, después de la caída del socialismo real y de las derrotas de las revoluciones centroamericanas, en el modo de acción único de las izquierdas institucionales.


La individualización a través del voto tiene varias consecuencias nefastas. Además de la mencionada por Flores Galindo, la disolución o neutralización de la organización colectiva, aparece otra: en el proceso de trocar lo colectivo en individual se facilita la cooptación de los dirigentes porque en estos procesos se autonomizan las bases, algo prácticamente inevitable cuando se convierten en representantes. El sujeto se disuelve cuando impera la lógica de la representación, ya que sólo es posible representar lo que está ausente.


Sin embargo, el voto universal, individual y secreto reviste de legitimidad a los elegidos, y esa es la genialidad que denuncia el peruano. Cuando los gobiernos de las clases dominantes se sienten acorralados, como le sucedió al presidente Eduardo Duhalde en junio de 2002 en Argentina, ante una potente arremetida popular, convocan a elecciones como forma de dispersar los poderes de abajo. Es un dispositivo de vigilancia y control que consiste, como aseguraba el propio Duhalde, en sacar a la gente de la calle para devolverla a sus casas y sentarla frente a los televisores.


Porque la lógica del elector y la del televidente es la misma: al poder no le importa lo que cada quien piensa, siempre que lo haga en la soledad de su casa, sentenció en algún momento Noam Chomsky. El problema para los de arriba, por tanto, es la acción y la reflexión colectivas.


Sería maravilloso que el poder que nace de la organización/movilización popular se viera potenciado y retroalimentado por la participación electoral. La realidad dice lo contrario, como podemos apreciar en todos los procesos, y estos días de modo especial en el Estado español, donde los electores de Podemos contemplan cómo sus elegidos negocian en nombre de quienes los eligieron, pero cada vez más distantes de ellos. La actividad institucional que se deriva de los procesos electorales termina por desplazar del centro del escenario a las organizaciones de los de abajo.

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