MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Acuerdo de seguridad confirma que tropas norteamericanas permanecerán en Afganistán hasta 2024

El Senado de Afganistán aprobó este jueves un acuerdo de seguridad con Estados Unidos que extiende la presencia de tropas de ese país en la nación afgana hasta 2024.


El acuerdo se produce luego de una votación que incluyó a los 60 parlamentarios presentes (la mitad de los 120 con que cuenta la Cámara); de ellos, 53 votaron a favor.


Con esta aprobación, se completa el trámite parlamentario necesario para que el presidente del país, Ashraf Gani, firme el convenio.
El senador Mawlawi Ghulam Muhidin Munsif explicó que el último trámite pendiente tras el respaldo del Parlamento es la firma del presidente del país, de acuerdo con la Constitución afgana.


Aunque el convenio entre Afganistán y EE.UU. se firmó el 30 de septiembre, un día después de la toma de posesión del nuevo Gobierno afgano, no llegó al Parlamento hasta hace dos semanas.


Este acuerdo prevé que nueve mil 800 militares estadounidenses permanezcan en suelo afgano incluso después de este diciembre, cuando termina la misión de la OTAN.


El convenio también va acompañado de un Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas de Seguridad (SOFA por su sigla en inglés) por el que entre tres y cuatro mil militares de otros países de la OTAN podrán seguir en Afganistán a partir de 2015, aunque no en operaciones de combate.


Afganistán atraviesa una de sus etapas más violentas. Este jueves, un ataque suicida contra un vehículo de la Embajada de Reino Unido se cobró la vida de cinco personas, entre ellas un británico, también resultaron heridas 33 personas.


(Tomado de Telesur)

 

 

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Domingo, 26 Octubre 2014 06:10

Los peligros de la revolución digital

Los peligros de la revolución digital

En la primavera del año 1995 el transatlántico Royal Majesty encalló, inesperadamente, en un banco de arena de la isla de Nantucket. A pesar de estar equipado con el más avanzado sistema de navegación del momento, hundió el morro en esta isla situada a 48 kilómetros de Cape Cod, Massachusetts, en Estados Unidos. Procedía de las islas Bermudas y se dirigía hacia Boston, con 1500 pasajeros a bordo. La antena del GPS se soltó, el barco fue desviándose progresivamente de su trayectoria y ni el capitán ni la tripulación se dieron cuenta del problema. Un vigilante de guardia no avistó una importante boya junto a la que el barco debía pasar, y no informó: ¿cómo se va a equivocar la máquina?

Afortunadamente, el accidente no produjo heridos.


El prestigioso ensayista norteamericano Nicholas Carr utiliza este episodio para ilustrar hasta qué punto depositamos la fe en las nuevas tecnologías, que no siempre resultan infalibles.


En algunos casos, pueden arrastrarnos a lugares a los que no queríamos llegar.


En su nuevo libro, Atrapados: cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas, Carr, de 55 años, explica que hemos caído en una excesiva automatización, proceso mediante el cual hemos externalizado parte de nuestras capacidades. La tecnología guía nuestras búsquedas de información, nuestra participación en la conversación de las redes, nuestras compras, nuestra búsqueda de amigos. Y nos descarga de labores pesadas.


Todo ello, poco a poco, nos conduce a lo que Carr denomina complacencia automatizada: confiamos en que la máquina lo resolverá todo, nos encomendamos a ella como si fuera todopoderosa, y dejamos nuestra atención a la deriva. A partir de ese momento, si surgen problemas, ya no sabemos cómo resolverlos.


La pequeña historia del Royal Majesty, de hecho, encierra toda una metáfora: hemos puesto el GPS y hemos perdido el rumbo.


Algo así es lo que nos viene a explicar el experto estadounidense: "Estamos embrujados por las tecnologías ingeniosas", dice en conversación telefónica desde su casa en Boulder, Colorado, en las Montañas Rocosas. "Las adoptamos muy rápido porque pensamos que son cool o porque creemos que nos descargarán de trabajo; pero lleva tiempo darse cuenta de los peligros que encierran, y no nos paramos a pensar cómo estas herramientas cambian nuestro comportamiento, nuestra manera de actuar en el mundo".


Este estudioso de las nuevas tecnologías, que en 2011 fue finalista del premio Pulitzer con su anterior obra, Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras vidas?, estima que la complacencia automatizada está mermando nuestras capacidades. Y usa un ejemplo bien sencillo: gracias a los correctores automáticos hemos externalizado nuestras habilidades ortográficas.

Cada vez escribimos peor. Desaprendemos.


"A medida que empresas como Facebook, Google, Twitter y Apple compiten más ferozmente por hacer las cosas por nosotros, para ganarse nuestra lealtad, el software tiende a apoderarse del esfuerzo que supone conseguir cualquier cosa."

–¿Qué nos están robando las nuevas tecnologías?


–Nos están robando el desarrollo de preciosas habilidades y talentos que sólo se desarrollan cuando luchamos duro por las cosas. Cuanto más inmediata es la respuesta que nos da el software diciéndonos adónde ir o qué hacer, menos luchamos contra esos problemas, y menos aprendemos. Nos roba también nuestro compromiso con el mundo. Pasamos más tiempo socializando a través de la pantalla, como observadores. Reduce los talentos que desarrollamos y, por tanto, la satisfacción que se siente al desarrollarlos.

El discurso tecno-escéptico de Carr puede ser rebatido desde muchos flancos. No son pocas las voces que se alzarían diciendo que esas mismas tecnologías están permitiendo expandir la capacidad de comunicación de las gentes, las posibilidades de aprender o incluso de organizarse para cambiar las cosas y comprometerse con el mundo. El propio Carr matiza su discurso alabando las inmensas posibilidades que la red ofrece para acceder a información y comunicarse. Pero hay costes asociados.

Mantener la atención en el nuevo escenario tecnológico, de hecho, no es cosa fácil. Los estímulos y distracciones que almacenan los teléfonos inteligentes que acarreamos o las pantallas a las que estamos conectados nos impiden centrarnos. Nos hacen sobrevolar las cosas. Pasar de una a otra sin ton ni son, en un profundo viaje hacia la superficialidad.

Carr, que fue asesor editorial de la Enciclopedia Británica, sostiene que la automatización en la que nos hallamos inmersos conduce, además, a una sociedad con médicos de atención primaria que emplean entre un 25 y un 55 por ciento de su tiempo mirando la pantalla en vez de prestar atención a la narración del paciente; a arquitectos que utilizan plantillas que propician uniformidad urbanística; y a financieros que delegan operaciones en la máquina que, cuando falla, pasa factura.
De hecho, ya se empezaron a dar pasos atrás en el proceso de automatización. El 4 de enero de 2013, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos emitía un comunicado que instaba a las compañías aéreas norteamericanas a que incentivaran las operaciones de vuelo "manuales". Las investigaciones sobre accidentes e incidentes en vuelo, explica Carr, indicaban que los pilotos se habían vuelto demasiado dependientes de la navegación automática.


La automatización supone, además, una amenaza para el empleo y convierte a los trabajadores en accesorios de la máquina, en ejecutores de labores cada vez más mecánicas, al externalizarse capacidades intelectuales. "Es muy triste. No sólo supone una amenaza para el sustento de la gente, sino que nos convierte en observadores más que en actores. Nuestra experiencia y múltiples estudios psicológicos demuestran que implicarse es la forma de estar satisfecho en el trabajo."

Este proceso se ve alimentado por una doble fuerza: por un lado, las empresas potencian la automatización en pro de la eficiencia y la cuenta de resultados. Y por otro, los trabajadores aceptan de buen grado estas tecnologías: "Nos inclinamos hacia ellas porque nos ofrecen la ilusión de que tendremos más tiempo libre". Ahí está la trampa. "Muchos emprendedores e inversores de Silicon Valley nos dicen: 'Esto mejorará nuestras vidas, nos liberará'. Esa retórica utópica esconde el hecho de que, en muchos casos, las tecnologías no están haciendo nuestras vidas mejores, ni nos están dando mejores trabajos o actividades, sino que están haciendo cada vez más ricos a los plutócratas de Silicon Valley."
Carr, ex director de la Harvard Business Review, rechaza que en este caso se trate del viejo miedo a la máquina de los tiempos de la Revolución Industrial: "Hay una gran diferencia: las computadoras pueden hacer ahora muchos más tipos de trabajo: no sólo se hacen con los de producción, mediante robots, sino que se hacen con los analíticos. Esta vez asistiremos a una pérdida neta de empleos".


El ensayista norteamericano lleva su reflexión más allá. Existe, dice, una amenaza para nuestra libertad. "La gente hace amistades automatizadas por empresas como Facebook o Twitter, lo que supone que cada vez elabora menos sus propios pensamientos. El ordenador se apodera incluso de áreas íntimas de nuestra vida."

–¿Cree usted que la tecnología, de algún modo, puede hacer que seamos menos libres?


–Sí, así lo creo. La libertad empieza con la libertad de pensamientos, que significa la habilidad de controlar tu propia mente, a qué prestas atención, qué consideras importante. Y ahora que llevamos computadoras encima todo el tiempo, en forma de teléfonos inteligentes, tabletas o lo que sea, el ordenador determina cada vez más adónde se dirige nuestra atención. Las empresas de software y de Internet saben muy bien qué es lo que atrapará nuestra atención. Cuando empezamos a regalar el control de nuestra mente y de nuestra atención, perdemos una fuente muy importante de libertad y libre albedrío.

–¿Es un peligro para nuestra sociedad que nuestras búsquedas de información, o compras, estén guiadas?
–Hay algoritmos secretos que, en cierto modo, nos están manipulando.


–¿Nos están manipulando?

–Lo estamos viendo en muchos casos. Facebook determina con sus algoritmos lo que ves de tus amigos. Pero como no informa de sus algoritmos, no sabemos qué intenciones tiene, por qué nos muestra una cosa y no la otra. Si haces una búsqueda en Google, son sus algoritmos secretos los que determinan lo que vas a ver y no sabemos cómo escogen lo que nos muestran. Podemos tener la esperanza de que su manipulación es benigna, que nos están ayudando, pero no podemos estar seguros de ello.

Carr, que rechaza ser calificado de tecnófobo, considera que el problema es que las máquinas están diseñadas por tecnólogos que sólo están preocupados por saber hasta dónde es capaz de llegar la máquina, y no de qué modo puede ésta expandir nuestras capacidades. "Las innovaciones tecnológicas no se pueden parar. Pero podemos pedir que se designen dando prioridad al ser humano, ayudándonos a tener una vida plena en vez de apoderarse de nuestras capacidades."

* De El País, de Madrid. Especial para Página/12.

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Miércoles, 22 Octubre 2014 19:13

En la sociedad del control uniformado

Una sociedad bajo control policial y uniformado, esa es la colombiana. Conglomerado humano sometido a diversidad de violencias, corrupción del más alto nivel y maniobras constantes para subordinar el Estado al beneficio personal; uso excesivo de la fuerza para controlar las infracciones y desavenencias cotidianas, arrogancias diarias del poder y sus efectivos que hacen del día a día algo cada vez más difícil de sobrellevar; sociedad sumida en la injusticia económica, los moralismos trasnochados y un inmenso faltante de ética.

En esa sociedad, donde el gobierno de los privilegios es la constante, quienes controlan desde siempre el poder intentan enrutar la vida cotidiana a través de normas que, como en las reunidas en el proyecto de reforma –en trámite en el Congreso– del llamado Código Nacional de Policía y Convivencia, pretende reglamentar, sancionar, castigar, enrejar, toda acción "anormal" y toda desavenencia. ¿La injusticia que potencia los comportamientos "anormales" podrá controlarse a través de sanciones, represión y violencia "legítima"? ¿Será posible que así sea?

Artículo 1. Objeto del código. Este Código tiene un carácter preventivo y busca mantener las condiciones para la convivencia en el territorio nacional propiciando el cumplimiento de los deberes y obligaciones de las personas naturales y jurídicas, así como determinar el ejercicio del poder, la función y la actividad de policía, de conformidad con la Constitución Política y el ordenamiento jurídico vigente.

En esa sociedad, donde los ricos cada vez concentran más y la pobreza cubre todos los rincones del país, donde el asesinato es una profesión que cautiva a no pocos, pero también donde quienes tienen que proteger la vida y honra de la ciudadanía hacen todo lo contrario por unos pocos pesos, ¿será posible que las normas suplan lo que la economía y la política diaria determinan como condición natural?

Artículo 2. Objetivos específicos del Código. [...]. 2. Promover el respeto, el ejercicio responsable de los derechos y libertades, la solidaridad y el cumplimiento de deberes y comportamientos que favorezcan la convivencia entre las personas.

Aquí, en este país, donde desde antes de despuntar el sol las calles están llenas de mujeres y hombres que con sus pequeños tendidos, mostradores y chazas tratan de atraer la atención de un posible comprador que les asegure el ingreso con el cual garantizar la vida propia y la de los suyos, miles de miles que sudan el peso con gran esfuerzo, vendiendo, revendiendo, gritando, cantando en calles y buses, contando cuentos en el transporte público, mintiendo, fingiendo; donde el sábado y el domingo para no pocos/as dejó de ser la oportunidad para el esparcimiento, el descanso y la recreación convirtiéndose en otro día laboral; en esta sociedad, donde los borrachos o drogadictos atropellan transeúntes desprevenidos que en las aceras esperan el bus que los habría de llevar a su lugar de destino; sociedad donde el poder aún no logra la legitimidad –aunque cargue la legalidad– requerida para poder ganar el consentimiento ciudadano, voluntario, espontáneo, natural, quienes controlan el poder consideran, en contra de la realidad, que todo tiene que estar reglamentado, medido, penalizado, y que de la norma surgirá una realidad diferente a la que afecta a los millones que ellos oprimen con su desgobierno. Allí, donde las multinacionales explotan desde décadas atrás extensas zonas del país, dejando pobreza y tristeza a su paso, allí según el proyectado Código Nacional de Policía y Convivencia será un delito:

Artículo 141. Comportamientos contrarios a la minería. [...] 14. Portar, almacenar, transportar o tener más de diez (10) gramos de oro sin título minero u obtenido en actividades de barequeo.

Artículo 187. Comportamientos contrarios a la convivencia en los sistemas de transporte motorizados o servicio público de transporte masivo de pasajeros. [...] 12. Perturbar en los medios de transporte públicos, la tranquilidad de los demás ocupantes mediante cualquier acto molesto

En esa sociedad de leguleyos y embaucadores, donde se considera que "todo debe estar sometido a la norma", donde la "seguridad privada" multiplica por tres la seguridad oficial, donde cada negocio tiene un celador a su entrada el mismo que con ojos inquisidores te sindica y declara culpable desde que te ve, allí donde te requisan a cada paso, con o sin motivo, donde temes que un policía se te acerque, en ese país donde la solidaridad es cada vez más escasa, con casas y negocios cada vez más enrejados que te distancian del vecino, territorio y espacios recubiertos con cámaras que por todas las calles registran y graban tus pasos haciendo de la privacidad un extraño tiempo ya pasado; allí donde los gobernantes tienen la política como un muy buen negocio, ellos, los mismos de siempre, los que no dejan de considerar que la normativización de la vida, su regulación hasta el último detalle, es el camino para garantizar la convivencia.

Artículo 92. Participación de la seguridad privada en las actividades que involucran aglomeraciones de público complejas [...]. Las empresas de seguridad y vigilancia privada podrán designar de manera específica a miembros de la empresa para que puedan trasladar de manera inmediata ante las autoridades de policía a personas que estén contrariando la ley y las normas de convivencia en las actividades que involucran aglomeraciones de público complejas (sic).

Artículo 187. Comportamientos contrarios a la convivencia en los sistemas de transporte motorizados o servicio público de transporte masivo de pasajeros. [...] 6. Agredir, empujar o irrespetar a las demás personas durante el acceso, permanencia o salida de estos (sic)

No es casual que en esa sociedad, un día cualquiera aparezca en el Congreso de la República el Ministro de Defensa –un señor que sólo le falta quepis para actuar como general– para radicar un proyecto de reforma al Código Nacional de Policía y Convivencia. "¡El Ministro de Defensa dirigiendo la Policía!". No es extraño, el nuestro es un país que parece congelado en la época de la Guerra Fría, donde todos los ciudadanos eran vistos como enemigos y, de hecho, hoy, no décadas atrás, hoy los movimientos sociales aún son vistos como enemigos por enfrentar y destruir, por lo cual sus voceros y principales dirigentes son señalados, sus comunicaciones chuzadas, su vida diaria registrada paso a paso, y en no pocas ocasiones perseguidos y asesinados.

Artículo 86. Perturbación de la convivencia. [la Policía] podrá impedir la realización de reuniones, marchas o desfiles públicos que no hayan dado aviso al alcalde o su delegado siguiendo los requisitos establecidos en el artículo 82, o cuando éstos no cumplan las condiciones señaladas por la autoridad.

Artículo que en la Ley de Seguridad Ciudadana no deja resquicios:
"Art. 353A. Obstrucción a vías públicas que afecten el orden público. El que por medios ilícitos incite, dirija, constriñe o proporcione los medios para obstaculizar de manera temporal o permanente, selectiva o general, las vías o la salud pública, la seguridad alimentaria, el medio ambiente o el derecho al trabajo, incurrirá en prisión de veinticuatro (24) a cuarenta y y ocho meses [...].

Parágrafo. Se excluye del presente artículo las movilizaciones realizadas con permiso de la autoridad competente en el marco del artículo 37 de la Constitución Política"

En esa sociedad, sumergida en el hielo de la por tantos años vigente doctrina de la Seguridad Nacional, la Policía continúa, a pesar del paso del tiempo, militarizada, funcionando como una parte más del Ejército. Una fuerza policial, y unas fuerzas armadas que parecen ocupar y controlar un territorio invadido, con unidades en todas las esquinas, deambulando en sus motos y carros sin contención ni respeto de las mismas normas que ellos tienen por misión garantizar; uniformados que paran y acosan sin descanso a quienes están negados de todo y por tanto tienen que dar con su humanidad en la calle, deambulando por aquí y por allá, durmiendo en cualquier lugar, maltratados, y debiendo abrir los ojos ante el acoso del verde que le "ofende" ver la miseria, al despojado, al leproso moderno, acurrucado, envuelto entre desechos, tratando de contener los efectos de la inclemencia del clima, sin ánimos ni motivos para levantarse, ¿para qué? ¿para hacer qué? ¿Acaso vive? Sí, ¡sobrevive! ¡Y que mal!

Artículo 60. Comportamientos que afectan las relaciones entre las personas y las autoridades. [...] Parágrafo 1. Las autoridades y en particular el personal uniformado de la Policía, deben dirigirse a los habitantes con respeto y responder a sus inquietudes y llamado con la mayor diligencia.

Artículo 66. Comportamientos que afectan a las personas con discapacidad. [...] 1.
Realizar, permitir o inducir abusos o maltratos contra los habitantes de la calle

Esa misma fuerza que somete a "reeducación" a jóvenes bachilleres para en escasos tres meses colocarlos en la calle para realizar lo que no les compete: requisar, acosar, perseguir, ofender, engreírse creyéndose la autoridad que ni son ni tienen ni representan. Dejar de ser jóvenes, soñadores, creadores, lúdicos, para pasar a actuar como sindicadores, señaladores de sus pares, ¿qué les podrá deparar esto que no sea disciplinamiento y conformismo?

Artículo 179. Comportamientos contrarios al cuidado e integridad del espacio público. [...] 11. Escribir o fijar en lugar público o abierto al público, postes, fachadas, antejardines, muros, paredes, elementos físicos naturales, tales como piedras y troncos de árbol, de propiedades públicas o privadas, leyendas, dibujos, grafitis; propaganda, avisos o pasacalles, pancartas, pendones, vallas, banderolas, sin el debido permiso.

En esta sociedad, donde los detentadores del poder se han encargado de desunir el cuerpo social, donde la reproducción del miedo y la desconfianza con el vecino es una misión diaria de los grandes medios de comunicación, ahora aspiran que con la reforma del Código de Policía los comportamiento cotidianos de las mayorías negadas y excluidas sean diferentes. ¿Podrá ser real tanta irrealidad?

Publicado enEdición Nº207
Sábado, 27 Septiembre 2014 06:17

Desde el panóptico digital

Desde el panóptico digital

Una empresa japonesa lanzó en días recientes una nueva versión de lentes digitales, SmartGlass. Cuentan con las mismas funciones que los Google Glass: un iPad y un smartphone combinados en un solo dispositivo. Pero hay una novedad: una microcámara esférica podrá registrar, de manera simultánea, el rostro del usuario –como en Skype– y su campo visual. Una suerte de tercer ojo que observa lo que vemos en el momento en que se mira. Si la conectividad de las redes ya alcanzó (o mejor dicho: colonizó) los espacios de la voz y la imagen, ahora sigue el de la mirada.


La tecnología del tercer ojo tiene su historia. En la segunda campaña en Irak en 2003, las tropas de infantería estadunidenses llevaban en sus cascos una cámara infrarroja –para acciones nocturnas– que enviaba una señal a un satélite. El satélite regresaba la imagen con un campo de visión extendido. En ella aparecían las posiciones del enemigo que escapaban a la visión de los soldados. La novedad es que, en su versión SmartGlass, el tercer ojo ya está disponible para cualquier persona.


En la red, cada clic crea un registro. Cada acción queda almacenada. Por todos lados dejamos señas y señales de nuestra existencia. Un policía del siglo XX jamás habría soñado con la centésima parte de información de una sola página de Facebook. En la esfera digital, un ciudadano equivale a un archivo: un historial confeccionado durante años. Con fotos íntimas y noticias aún más íntimas. Ahí se registran sus gustos y preferencias, sus éxitos y fracasos y, sobre todo, su forma de pensar. Un archivo que contiene una auténtica caja de Pandora, el núcleo de un nuevo poder: la sociedad de control. En el mismo espacio de libertades que Internet hizo posible, con sus capacidades para evadir la censura y sus flujos de comunicación viral, ha surgido un sistema de desmovilización digital.


En principio, toda forma de poder supone tres operaciones básicas: vigilar, controlar e intimidar. En los años 70, Foucault sorprendió a todos cuando empleó la metáfora arquitectónica de la cárcel ideada por Bentham para explicar el funcionamiento de los sistemas de vigilancia en el siglo XIX. Bentham imaginó un presidio en el que el vigilante, situado en una torre, observaba a los presos sin que éstos pudieran observarlo. (El diseño de la cárcel de Lecumberri se inspiró en este modelo). Los presos nunca sabrían cuándo eran vigilados. Es un sistema en el que pocos observan a muchos, y que permite un control sistémico. Su eficacia dependería, según Bentham, de recluir a los presos en celdas aisladas para impedir cualquier comunicación entre ellos.

En el panóptico digital, que imagina Byung-Shei Huan ( La sociedad de la transparencia, Herder, 2013), las cosas transcurren de otra manera. En Internet todos se comunican entre sí de manera incesante. La gente sube su historial en forma voluntaria. Y el proceso de vigilancia es absolutamente secreto (no hay torre ni vigía a la vista). Los que realizan la operación de observar son buscadores automáticos. La perversión de este sistema reside en que el Estado no contempla ninguna ley que regule y fije los límites de su accionar. (En Estados Unidos, el mismo Obama echó por tierra la exigencia de legislar sobre la vigilancia por Internet). Es un retorno a las formas del poder total.


Habría aquí que celebrar el premio que la fundación Right Levlihood otorgó a Edward Snowden. Fue el primero en develar las entrañas de este nuevo panóptico.


Pero el control requiere algo más que la operación de vigilar. En México, en los años recientes, la esfera digital se ha convertido en un territorio donde el Estado ejerce prácticas de coerción directa: la amenaza, la intimidación, la fabricación de tuiters y la clonación de páginas forman parte de un catálogo de prácticas cotidianas para desmovilizar a la crítica y cancelar las libertades elementales de expresión. Los bots contra el movimiento estudiantil, las amenazas contra los seguidores de López Obrador en 2012, las campañas de falsificación contra Carmen Aristegui y la clonación de páginas en Quintana Roo no son meros síntomas de un nuevo sistema de control.


Para el Estado, el dilema reside en que la información abarca tales dimensiones y el sistema de vigilancia es tan escrupuloso que puede derivar en un vértigo de paranoia. Algo semejante a lo que sucedió con la Iglesia en el siglo XVI, cuando veía al demonio en cada esquina. En Puebla, en 2013, el gobierno local arrestó a tres jóvenes por crear una página de Facebook con el nombre Revolución 2013 Puebla. Fueron golpeados y torturados. No eran militantes de ninguna organización civil. Sólo estudiantes.


No existe en la legislación actual, más allá de alusiones en otras leyes, ninguna ley específica contra delitos digitales (sobre todo los que cometen los funcionarios). Tal vez sea hora de exigirla.

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Jueves, 03 Abril 2014 06:08

La amenaza del acopio de inteligencia

La amenaza del acopio de inteligencia

Las más recientes revelaciones de Edward Snowden –entre ellas, que Julian Assange figura en un cronograma de cacería humana y la posible clasificación de Wikileaks como agente malicioso externo– demuestran a las claras que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos equipara el periodismo y la denuncia ciudadana con el terrorismo.


Si el lector ha buscado alguna vez Wikileaks en Internet, es probable que la inteligencia británica y la NSA lo tengan identificado.
Hace unas semanas, documentos revelados por el denunciante ciudadano Edward Snowden y publicados por The Intercept mostraron que el Centro Operativo de Comunicaciones Gubernamentales (GCHQ, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, equivalente británico a la NSA, recabó las direcciones IP de personas que buscaron o visitaron Wikileaks, como parte del esfuerzo de la agencia por acopiar información sobre la red humana que apoya el sitio de publicaciones. Pero los documentos también exponen serias repercusiones potenciales para la libertad y para la prensa en conjunto.


Todo comienza con el director de Wikileaks, Julian Assange, mi cliente. Los documentos revelados por The Intercept muestran que la NSA designó a Assange como objetivo, en el mismo nivel que los miembros de Al Qaeda; que la agencia presionó a países aliados para que intentaran someterlo a juicio penal, y que evaluó catalogar a Wikileaks como actor extranjero malicioso, lo cual expondría a cualquiera que tenga contacto con el sitio –desde lectores pasivos hasta voluntarios, incluidos ciudadanos estadunidenses– a ser vigilado. Semejantes tácticas dejan ver con claridad que Assange tuvo razón en solicitar asilo y Ecuador estuvo justificado al concederlo.


La NSA colocó a Assange en lo que llama un cronograma de cacería humana. Las personas en esa lista son objetivos que la agencia busca ubicar, perseguir, capturar o matar, entre ellos miembros de Al Qaeda. Que Assange, un individuo que publicó información de denunciantes ciudadanos, se encuentre en tal lista indica que la agencia no teme usar su autoridad de acopio de inteligencia para impedir el libre flujo de información.


En el caso de Assange, el documento detalla la forma en que el gobierno de Barack Obama apremió a sus aliados –entre ellos Australia, Reino Unido, Islandia y Alemania– para enjuiciarlo por publicar documentos secretos de la guerra de Afganistán. Y eso fue antes de que Wikileaks difundiera documentos de la guerra de Irak y la serie de cables diplomáticos que llegó a ser conocida como Cablegate. No hace falta mucha credulidad para pensar que tales esfuerzos debieron de haberse intensificado luego de la serie de publicaciones de alto perfil que vino después de 2010 (fecha del documento recientemente divulgado), y que Estados Unidos debió de continuar abusando de su poder para inducir a otras personas con el fin de que presionaran a Assange y le impidieran seguir publicando.


Clasificar a Wikileaks como actor malicioso extranjero lo sujetaría, junto con sus lectores y colaboradores, a la vigilancia más amplia posible, y permitiría espiar a ciudadanos estadunidenses que forman parte de su equipo, incluidos abogados como yo.


Estas revelaciones hacen más que ilustrar el uso de una vigilancia extendida para perseguir a divulgadores como Assange. También exponen a otras instituciones noticiosas, como The Guardian, The New York Times y The Washington Post, que han trabajado con Assange para publicar documentos presentados en Wikileaks. La red de la NSA podría expandirse hasta ellos, en par¬ticular considerando que la agencia ha vacilado poco en vigilar a ciudadanos estadunidenses.


También en fechas recientes, la Suprema Corte británica ratificó la decisión del gobierno de ese país de detener en Heathrow a David Miranda, pareja del periodista Glenn Greenwald, y retenerlo durante horas para interrogarlo con fundamento en la ley británica sobre terrorismo, pese a que el viaje formaba parte de actividades periodísticas. Miranda llevaba documentos para ser entregados a The Guardian en el camino de regreso a su visita a la periodista Laura Poitras en Alemania. La corte resolvió que la libertad de prensa era superada por la ley sobre el terrorismo, lo cual abre una puerta peligrosa para impedir las actividades de una prensa libre en nombre del antiterrorismo.


Una comunidad de inteligencia cada vez más poderosa, que recibe semejante carta blanca de los gobiernos, no es buena noticia para el cuarto poder. No puede haber prensa libre bajo esas condiciones, y sin prensa libre no puede haber un verdadero sistema democrático. La luz que esas revelaciones arroja sobre las actividades de la NSA sólo sirve para alargar la sombra de la agencia y nos muestra cuánto no sabemos sobre las prácticas empleadas en el acopio de inteligencia.


Sabemos que la NSA y el gobierno estadunidense lanzaron un programa para desacreditar y destruir a Wikileaks. No sabemos cómo planea el gobierno continuar con ese programa.


Sabemos que la inteligencia británica es capaz de realizar programas de vigilancia a los lectores y patrocinadores de Wikileaks en tiempo real, y que lo ha hecho anteriormente. No sabemos si esos programas terminaron o continúan actualmente.


Sabemos que la NSA colocó a Assange entre terroristas en un cronograma de cacería humana. No sabemos si la designación de Wikileaks como agente extranjero malicioso significa que la actividad de la NSA ha vuelto a ser decidida por los agentes interesados en ejercer la vigilancia más amplia posible del sitio web.


Sabemos que en Virginia se convocó un gran jurado para investigar a Wikileaks, y que funcionarios del gobierno federal dijeron que la investigación continuaría. No sabemos si Assange ha sido consignado (pero creemos que tal vez sí), lo que lo obligaría a continuar viviendo en aislamiento en la embajada ecuatoriana en Londres.


Sabemos que los tribunales británicos no temen reducir la libertad de prensa. No sabemos hasta dónde llegarán esas restricciones.


Y si los denunciantes ciudadanos, divulgadores y periodistas siguen siendo silenciados y perseguidos, bien puede ser que nunca lo sepamos.


Por Michael Ratner,presidente emérito del Centro por los Derechos Constitucionales, que representa a Wikileaks y a Julian Assange, así como a otros periodistas y organizaciones de noticias que buscan hacer públicos documentos del juicio de Chelsea Manning.


Publicado originalmente en Truthout


Traducción: Jorge Anaya

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LATINOAMÉRICA, A SEGUNDO PLANO EN PRIORIDADES DE EU

El gobierno de Barack Obama presentó hoy su propuesta presupuestal para el año fiscal 2015, que incluye financiamiento para sus operaciones y programas de política exterior, entre ellos en México y América Latina, para promover los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos al ayudar a construir y sostener un mundo más democrático, seguro y próspero.


El presupuesto propone un total de 46.2 mil millones de dólares para el Departamento de Estado y la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) y señala que las prioridades son la crisis en Siria, la promoción de reformas y transiciones en Medio Oriente y norte de África, y la zona Asia-Pacífico, junto con desafíos de seguridad y mantenimiento de paz, así como de iniciativas de salud, seguridad alimentaria y cambio climático.

De hecho, tal vez lo más notable de la iniciativa para asuntos exteriores es que América Latina no figura entre las prioridades diplomáticas y de seguridad resaltadas por la Casa Blanca y el gasto para la región es reducido.


El secretario de Estado John Kerry escribió, en la presentación ante el Congreso de la propuesta sobre programas (no clandestinos) de asuntos exteriores, que lo que se invierte en todo esto no es un favor que hacemos a otros países, es un imperativo estratégico para Estados Unidos. Todas las oportunidades que gozamos en casa dependen cada vez más de la participación e inversión estadunidense en el extranjero.
Hemisferio occidental


El presupuesto para asuntos exteriores de Estados Unidos en América Latina incluye un total de 392 millones 900 mil dólares a través del Fondo de Apoyo Económico (ESF), cuyos objetivos son ampliar la oportunidad económica y social, seguridad ciudadana, gobernancia e instituciones democráticas efectivas y un futuro con energía limpia, pero también para enfrentar a organizaciones criminales trasnacionales y seguridad regional.


En este rubro, se solicitan 35 millones de dólares para México, para continuar con programas de la Iniciativa Mérida, con particular énfasis en fortalecer y elaborar reformas para mejorar el estado de derecho y respeto a los derechos humanos, subrayando que un México más estable incrementará la seguridad nacional de Estados Unidos, mejorará el potencial del crecimiento económico y protegerá a ciudadanos estadunidenses a lo largo de nuestra frontera compartida.


Dentro del ESF, se proponen 132 millones 900 mil dólares para Colombia, para ampliar su capacidad de implementar una paz sustentable e inclusiva. Para Haití se ofrecen 110 millones para apoyar la reconstrucción del país. Otros 60 millones se destinan a la Iniciativa de Seguridad Regional de Centroamérica.


Para Cuba, se propone un gasto de 20 millones para apoyar libertades fundamentales y respeto por los derechos humanos, detallando sólo que estos programas apoyarán asistencia humanitaria a las víctimas de represión política y sus familias, fortalecer la sociedad civil independiente cubana, y la libertad de expresión.


Para Venezuela se propone 5 millones para defender y fortalecer las prácticas democráticas, instituciones y valores que apoyan derechos humanos y la participación cívica venezolana.


En el rubro del programa de Control de Narcóticos y Aplicación de Ley (INCLE), se propone un gasto de 80 millones para México, enfocado en la institucionalización del estado de derecho y el combate a organizaciones criminales.


En el INCLE también se proponen fondos para programas antinarcóticos y de seguridad pública en Colombia (117 millones), Perú (37 millones) y para la región centroamericana (70 millones).


En el programa de Educación y Capacitación Militar Internacional (IMET), se propone un gasto de 13.8 millones para América Latina con los países prioritarios México (1.5 millones), Colombia (1.4 millones), El Salvador (un millón), República Dominicana (765 mil) y Honduras (750 mil).
El programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF) contempla un total de 47.1 millones para el hemisferio occidental donde el enfoque es apoyar a países socios en sus esfuerzos para controlar territorio nacional. En el caso de México, la propuesta afirma que este programa apoyará los esfuerzos de México por controlar el territorio nacional y mejorar cooperación con Estados Unidos.


La propuesta también incluye programas de asistencia en materia de salud, en programas de desarrollo (282 millones para el hemisferio; 12.5 millones de éstos para México), asistencia para refugiados y migrantes.


Vale notar que estos programas no incluyen fondos canalizados a países latinoamericanos por programas del Departamento de Defensa, entre otros. (Para una guía completa a la asistencia militar, económica y social estadunidense al hemisferio occidental desde 1996 al presente, ver).
La propuesta presupuestal del gobierno de Obama, de un total de 3.9 billones, incluye reducciones en gasto para asuntos externos y para defensa (495.6 mil millones) y aumentos para algunos programas sociales, mayores impuestos para los más ricos y una serie de propuestas calificadas de liberales, y todo promete que los republicanos no aprobarán esta versión del presupuesto.


 

Expone el Pentágono la evaluación estratégica militar de cada 4 años

para definir objetivos

David Brooks Corresponsal
Nueva York, 4 de marzo.


Según el mando supremo militar de Estados Unidos, "la economía estadunidense... permanece como el fundamento del poder estadunidense. Nuestra fuerza económica está íntimamente vinculada con un orden internacional estable, asegurado por el papel militar de Estados Unidos y de nuestros aliados y socios para asegurar la libertad de acceso y el libre flujo de comercio global".


El Departamento de Defensa de Estados Unidos emitió hoy su evaluación estratégica militar de cada cuatro años, el Quadrennial Defense Review (QDR), para definir los propósitos y objetivos de la suprema fuerza militar del mundo –con presencia en más de 130 países– ante los desafíos que identifica para el futuro inmediato.


En ella afirma que Estados Unidos ejerce su liderazgo y garantiza la seguridad global al apoyar cuatro intereses nacionales: la seguridad de la patria, sus ciudadanos y sus aliados; una economía fuerte que opera en un sistema económico internacional abierto; el respeto de los valores universales y, finalmente, un orden internacional promovido por el liderazgo estadunidense que impulse la paz, seguridad y la cooperación.
El QDR identifica tres pilares estratégicos: defensa de la patria, construir la seguridad global al proyectar influencia estadunidense, y disuadir la agresión, y la capacidad de ganar decisivamente contra cualquier adversario.


Aseguraremos que nuestra fuerza militar permanecerá global, capaz y sustentable para que nuestra diplomacia siempre pueda ser reforzada por una fuerza militar creíble cuando se necesite, afirma el QDR. Aunque subraya múltiples veces la necesidad esencial de trabajar con aliados y la cooperación, advierte que si Estados Unidos considera que la seguridad de la nación está en riesgo, actuará de manera unilateral si lo considera necesario.


Estados Unidos, afirma, enfrenta un ambiente de seguridad de cambio rápido, donde en un mundo fundamentalmente globalizado varias tendencias interactúan de manera dinámica. Por lo tanto, los estrategas se enfocan en los desafíos que esto presenta, incluido el rápido desarrollo de nuevas tecnologías, nuevos centros de poder, y un mundo que es cada vez más volátil, más impredecible, y en algunas instancias más amenazante para Estados Unidos. Señala que hay mayor inquietud y violencia que generan un ambiente fértil para el extremismo y el conflicto sectario, especialmente en estados frágiles y, a la vez, la guerra moderna evoluciona rápidamente llevando a campos de batalla por aire, mar, espacio y ciberespacio.


Ante este amplio espectro de conflicto, se tiene que preparar toda la gama de operaciones posibles. Además, sugiere que ya no se contemplarán las operaciones prolongadas de estabilidad a gran escala, o sea, Irak y Afganistán, y se conservará la experiencia lograda durante los últimos 10 años de operaciones de contrainsurgencia y estabilidad en esos dos países.


El QDR mantiene como prioridad la amenaza terrorista, y afirma que mantendrá una postura mundial en esa lucha, aunque reconoce que el territorio ya no es un santuario, y tenemos que anticipar la creciente probabilidad de un atentado en terreno estadunidense.


El documento subraya como prioridades estratégicas las regiones de Asia-Pacífico, Medio Oriente y Europa. Aunque contempla una reducción en el número total de tropas, indica que se incrementarán las Fuerzas de Operaciones Especiales para llegar a 69 mil 700 efectivos.


El QDR dedica muy poco espacio al hemisferio occidental. Evalúa en un párrafo que los retos de seguridad predominantes ya no surgen principalmente de conflicto entre Estados, paramilitares de derecha, o de insurgentes de izquierda. Las amenazas de hoy surgen de la ampliación de los narcóticos y otras formas de crimen trasnacional organizado, algo exacerbado a veces por oportunidad economía desigual. Estos retos son compartidos y no respetan soberanías. Por lo tanto, los estrategas afirman que es de interés común entre todos los países del hemisferio desarrollar capacidad regional para enfrentar y desmantelar estas amenazas de actores no estatales.


Ante ello, los estrategas explican que el involucramiento estadunidense en este hemisferio está dedicado a asistir en la lucha contra el narcotráfico y redes criminales. El Departamento de Defensa se enfocará en promover relaciones de seguridad positivas con nuestros socios para mantener la paz y seguridad del hemisferio occidental. Se trabajará hacia la "contracción de capacidad institucional de defensa, mayor interoperabilidad con Estados Unidos... y apoyar un sistema de cooperación de defensa multilateral como la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas y la Junta de Defensa Interamericana para responder a desafíos compartidos".

 

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Geopolítica en clave PISA: El mundo del revés

ALAI AMLATINA, 13/12/2013.- La difusión de los resultados de las prueba PISA mostró, una vez más pero ahora con mayor intensidad, que los países de Asia-Pacífico desplazaron a los europeos y al resto de los desarrollados, de los primeros lugares. Al parecer, la calidad de la educación sigue los pasos de la economía, que ha colocado a esos países en el centro del mundo, pero también muestra que hay sociedades que valoran la importancia de la educación, no sólo del dinero.

 

Si alguien tenía dudas que la relación centro-periferia, sobre la que se construyó el mundo moderno desde 1492, está completamente trastocada, los resultados de las pruebas PISA 2012 lo confirman. Asia se convirtió en el Primer Mundo. La vieja Europa, cuna de la civilización como gusta presentarse con un marcado tinte etnocéntrico, retrocede paulatina e inexorablemente. La ex superpotencia, Estados Unidos, decayó abruptamente hasta un lejano 35 lugar, debajo incluso del promedio de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo) o "países ricos". América Latina sigue siendo la Cenicienta, con altibajos, pero muy lejos del resto.

 

Es cierto que las pruebas PISA no son la mejor forma de medir la calidad del sistema educativo y la capacidad de aprender de los estudiantes. También es inocultable que levantan críticas por la pretendida validez universal de las pruebas que someten a los chicos de 15 años, idénticas en las favelas de Rio de Janeiro que en los más coquetos arrondisements de París. Sin embargo, unas pruebas que respondieron 510 mil estudiantes algo nos están diciendo sobre el estado de la educación en el mundo.

 

Nos dicen, también, que una parte del planeta está desplazando a otra en materia educativa, que las sociedades occidentales parecen haber encontrado un techo y, sobre todo, que nada de esto sería posible si la educación se redujera a lo que sucede durante cuatro horas al día en el aula. En suma, que si bien las pruebas PISA se remiten a la educación, nos están hablando del estado actual de las sociedades.

 

Resultados para meditar

 

Lo primero es comparar. Entre los diez primeros hay sólo tres europeos. Los siete lugares más destacados pertenecen a Asia Pacífico. Por su orden: Shanghai, Singapur, Hong Kong, República China (Taiwán), Corea del Sur, Macao y Japón. Completan la lista de los diez Liechtenstein, Suiza y Países Bajos. Finlandia retrocedió del puesto 6 al 12 en las pruebas de matemáticas, habiendo sido años atrás considerado el país modelo en materia educativa. En ese mismo rubro, Alemania está en el lugar 16, apenas un puesto por encima de Vietnam. Pero Alemania obtuvo un puntaje de 514 frente a 613 de Shanghai, 99 puntos que representan tres años de escolaridad. El Reino Unido está en el puesto 26, alcanzando el mismo promedio que la OCDE, 494 puntos. Pero Estados Unidos está en el lugar 35, por debajo del promedio OCDE y a 130 puntos de la ciudad china.

 

Explicar las razones por las que Vietnam está muy por delante de Estados Unidos y a la par de Alemania, tres décadas después de que fuera destruido por una de las más sangrientas guerras coloniales del siglo XX, implica ir más allá de la tabla de resultados que ofrece PISA. Algo similar puede decirse respecto a los demás países asiáticos que, como se sabe, ostentan sistemas políticos y económicos bien distintos, por lo que sus performances no pueden atribuirse directamente a ellos.

 

Por tanto, la comparación Occidente-Oriente se impone. Mientras las sociedades de Asia-Pacífico están ordenadas en torno al trabajo, o el esfuerzo si se prefiere, las occidentales son sociedades que viven para el ocio, con una vocación consumista cada vez más marcada. Un editorial del oficialista Diario del Pueblo señala que los éxitos de Shanghai "fueron logrados al costo de 13,8 horas en promedio a la semana de tareas domiciliarias, el tiempo más extenso en el mundo, casi dos veces el promedio de los países de la OCDE que es de siete horas" (Diario del Pueblo, 5 de diciembre de 2013).

 

Si a las horas de trabajo domiciliario de los estudiantes de 15 años de Shanghai se suman las 28,2 horas de clases en el aula, el noveno lugar en el mundo, vemos que los chicos dedican 42 horas semanales al estudio. Según el diario chino, es demasiado y propone que los estudiantes vean reducidas sus cargas horarias. Si un chico dedica todo ese tiempo a estudiar, es porque alguien valora lo que hace, y él mismo le otorga importancia.

 

El londinense The Daily Telegraph intenta responder la pregunta del millón: "¿Porqué los alumnos de Shanghai son tan especiales?". Comienza señalando que los resultados de la megalópolis china no son representativos de todo el país, ya que un profesor de Shanghai tiene un salario de 4.400 yuanes (600 dólares) frente a los 2.000 yuanes que perciben los docentes de ciudades de la provincia suroccidental de Yunnan. Así y todo, apunta que en el conjunto del país hay elementos que permiten pensar que la educación ocupa un lugar diferente al que tiene en las sociedades occidentales.

 

"Los padres chinos prestan gran atención a la educación de sus hijos", asegura el profesor Kong Lingshuai de la Facultad de Educación de la Universidad Normal de Shanghai (The Daily Telegraph, 4 de diciembre de 2013). Detecta la combinación de elementos tradicionales y de elementos modernos en la base del buen desempeño educativo. Entre las primeras destaca el haber inculcado a los niños "desde una edad muy temprana que el esfuerzo es fundamental", y entre los segundos "su apertura a las ideas extranjeras y la introducción de la remuneración en función del rendimiento".

 

En todo el país existe lo que Kong denomina "la obsesión por la formación", que determina que los nuevos maestros deben entrenarse durante un año antes de comenzar a dar clases en el aula. Añade que los occidentales suelen creer que el sistema educativo chino es "algo así como una olla a presión para los exámenes con énfasis en la memoria y que se hace poco para estimular la creatividad". Una suerte de prejuicio eurocéntrico.

 

Por el contrario, asegura Kong, se estimula a los profesores a asistir a las clases de sus colegas para promover "una cultura de compartir ideas, de intercambio y de competencia positiva". En las escuelas están dando más tiempo a los niños para jugar y buscan no quedarse en el sistema de memorización, se centran en los últimos años en el desarrollo integral de los estudiantes sin abandonar la cultura del esfuerzo.

 

El sociólogo Frank Furedi, de la Universidad de Kent, autor del libro "Por qué la educación no está educando", sostiene que PISA no toma en cuenta "las influencias sociales, económicas y culturales en la promoción de actitudes positivas hacia la educación" (The Independent, 4 de diciembre de 2013). Trabajó en Sydney, Australia, y pudo comprobar que los niños asiáticos tenían desempeños escolares muy superiores a sus pares de origen británico. De ahí concluye que "la influencia cultural más importante en el rendimiento escolar de los niños es la expectativa de sus maestros, de los padres y las comunidades".

 

En suma, habla de sociedades que esperan que los jóvenes tomen en serio sus estudios, que impulsan un ritmo de trabajo "significativamente más alto que los de sus pares en las sociedades occidentales". Por eso, Furedi concluye que "un compromiso serio con el valor de la educación es mucho más importante que cualquier sistema pedagógico o técnico". La fuerza que hace que los jóvenes dediquen tres horas diarias al estudio en sus casas hay que buscarla, en efecto, en el entorno, en el entendido que es una fuerza inmaterial, no de castigos y premios. Esa misma potencia no existe fuera de las sociedades asiáticas. Geopolíticamente, corresponde a un mundo en ascenso, en camino de recuperar el papel histórico que supo tener antes de las invasiones coloniales.

 

Los del medio

 

Buena parte de los analistas europeos se mostraron muy críticos con el sistema educativo de sus países. Los medios finlandeses, país destronado de los primeros lugares de la tabla PISA, hablaron de que el sistema educativo del país se ha derrumbado y los medios suecos mentaron un supuesto "desastre nacional". Es el riesgo de tomar los resultados de las pruebas como si fueran las tablas de las ligas de fútbol.

 

En general, predomina el desánimo en el viejo continente. Y una suerte de advertencia a los estudiantes: "El único aspecto en el que nuestros adolescentes están por encima de la media es en ´ser feliz en la escuela´", espeta un severo y conservador análisis británico (The Daily Telegraph, 4 de diciembre de 2013). El periódico atribuye a Christine Blower, dirigente de la Unión Nacional de Educadores, la idea de que los bajos resultados en las pruebas PISA de los estudiantes del Reino Unido se debe a la mala calidad de los docentes que "no están capacitados para enseñar matemáticas y ciencias, mientras los buenos se hacen añicos por el grosero control de multitudes de niños violentos, mientras los padres se muestran negligentes a la hora de apoyarlos".

 

El izquierdista The Guardian carga contra las reformas educativas a las que acusa de haberse convertido en un virus que "infecta los sistemas educativos" (The Guardian, 8 de diciembre de 2013). Defiende la hipótesis de que la enfermedad que encarnan las reformas tiene cinco síntomas: la creciente competencia entre escuelas en base a tablas de calificación para que los "consumidores" (padres) tomen las decisiones correctas; estandarización de la enseñanza y del aprendizaje con prescripciones detalladas sobre cómo enseñar y qué evaluar; la recogida sistemática de información mediante pruebas estandarizadas; la devaluación profesional de los docentes haciendo la docencia accesible a personas con preparación express; y la privatización de las escuelas al impulsarlas a regirse por los criterios del mercado.

 

Las víctimas principales de este sistema serían las escuelas y las comunidades de Estados Unidos, Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia, Suecia y Chile. Las tres principales conclusiones del informe PISA 2012 avalan esta crítica. Los países más exitosos dan cierta autonomía a los centros educativos en los planes de estudio y en las evaluaciones, y no siguen el principio de estandarización de la enseñanza y la evaluación. En concreto, habla de "la autonomía profesional equilibrada con una cultura de colaboración en las escuelas". Eso supone confianza en los docentes y un entorno de mutuo apoyo, no de despiadada competencia.

 

Por último, la posibilidad de elegir la "mejor" escuela no mejora el rendimiento del sistema educativo. Por el contrario, "la elección de escuela y la competencia entre escuelas están relacionadas con mayores niveles de segregación en el sistema educativo". Los sistemas exitosos tienen "un fuerte compromiso en sostener la escuela pública y mantenerla bajo control de la comunidad". Lo que ha fracasado, concluye, es la reforma educativa "basada en el mercado".

 

Estados Unidos salió diez puestos abajo del Reino Unido. Según el Boletín de Anticipación Estratégica (GEAB), puede hablarse de un colapso del sistema educativo. Desde la década de 1970 se comenzó a implementar un sistema de evaluación a través de preguntas de opción múltiple desde la primaria hasta la universidad, que "ha generado un debilitamiento absoluto y persistente en la formación de generaciones de estadounidenses que hoy tienen menos de 40 años" (Geab No. 69, 17 de diciembre de 2011).

 

Con el tiempo se ha consolidado un sistema educativo de dos niveles que ensanchó la brecha entre la elite y la clase media, con universidades muy caras y comercializadas combinadas con la educación a distancia o en el hogar, dos extremos que le quitan "consistencia y calidad" al sistema en su conjunto.

 

El resultado es que actualmente los menores de 40 años están menos educados y menos integrados que sus mayores, lo que tiene consecuencias "en sus posibilidades laborales, en su capacidad para actuar en un mundo donde la globalización exige conocimientos variados, idiomas, historia, geografía". Esto tiene enormes repercusiones para el país a la hora de afrontar sus retos principales: la re-industrialización, los desafíos científicos, tecnológicos y militares. "También genera una disminución en la calidad de la vida democrática porque los ciudadanos son menos capaces de distinguir entre la mentira y la verdad, entre la información y la manipulación", sentencia el Geab.

 

Los de abajo

 

En América Latina lo más destacable fue la performance de Brasil, en particular en matemáticas, que escaló de 334 puntos en 2000 a 391 en 2012. La diferencia es notable porque pasó de tener el 65 por ciento de los jóvenes de 15 años asistiendo al colegio en 2003, al 78 por ciento en 2012. Aún así, se sitúa en el lugar 58, debajo de Chile, México, Uruguay y Costa Rica. Uno de los mayores desafíos del país es la desigualdad por regiones, ya que Brasilia y Santa Catarina tienen 416 y 415 puntos mientras el nordeste (Alagoas y Maranhao) consiguieron 70 puntos menos, lo que revela que entre las zonas ricas y las pobres hay varios años escolares de diferencia.

 

La inversión en educación de Brasil es una de las más elevadas del continente en relación al PIB, pero sólo un tercio de los países ricos. Destina 26.700 dólares para educar un niño entre los 6 y los 15 años, mientras los países de la OCDE destinan 83.400 dólares. Sin embargo, estos países tienen un PIB per cápita tres veces superior al brasileño.

 

El Plan Nacional de Educación, que está en el parlamento desde 2010, fue aprobado por la Comisión de Educación del Senado el pasado 27 de noviembre. Prevé destinar el 10 por ciento del PIB a la educación, ahora está en el 6 por ciento, además del 75 por ciento de los royalties del petróleo pre-sal que fueron destinados al mismo objetivo. Se tomó esa decisión para no quedar atrapados en los avatares del presupuesto nacional, siempre dependiente de los ciclos económicos y de la relación de fuerzas en el escenario político. Entre sus objetivos figura elevar el desempeño en las pruebas PISA hasta 473 puntos en 2021, lo que colocaría a Brasil a la cabeza de la región, aunque aún por debajo del promedio de los países de la OCDE.

 

Pero no todo debe reducirse a números. En este recodo de la historia, en el cual nada está permaneciendo en su lugar y se producen cambios vertiginosos e imprevisibles, tal vez sea necesario retomar los grandes relatos, inspirados en valores, como el de Hannah Arendt sobre la crisis en la educación. Aunque fue formulado hace más de medio siglo, no ha perdido actualidad: "Mediante la educación decidimos si amamos a nuestros hijos lo suficiente como para no expulsarlos de nuestro mundo y dejarlos a su suerte, ni quitarles de las manos la oportunidad de emprender algo nuevo, algo que nosotros no imaginamos, lo bastante como para prepararlos con tiempo para la tarea de renovar un mundo común".

 

Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada y es colaborador de ALAI.
URL de este artículo: http://alainet.org/active/69793&lang=es

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Spylighter documenta la compra de tecnología de vigilancia masiva por parte de la NSA

Documentos divulgados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos revelan que la agencia compró productos de las empresas Packet Forensics y VUPEN Security durante los años 2010 y 2012, conocidas por la venta de tecnología de vigilancia en Internet y explotación de software a gobiernos y empresas de todo el mundo.


Un artículo publicado en Forbes refiere que las revelaciones fueron hechas como parte del proyecto de crowdsourcing SpyLighter, dirigido por Akers-Healy y Jason Gulledge y puesto en marcha de manera no oficial el 16 de septiembre de 2013. SpyLighter pretende aprovechar las posibilidades de la ley de Libertad de Expresión (FOIA) para obtener más información acerca de los proveedores y la tecnología en uso por la NSA y otras agencias.


La petición de información fue presentada por Heather Akers-Healy, activista por los derechos humanos y la privacidad radicada en California, semanas después de que el Washington Post publicara documentos secretos del ex analista de la NSA, Edward Snowden, que revelaban los $52.6 mil millones de dólares empleados para financiar a la NSA y a otras agencias de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. "Los archivos de Snowden son esclarecedores, pero los detalles tecnológicos específicos a veces han sido omitidos", señaló Akers-Healy.


En las solicitudes, Akers-Healy pidió copias de los contratos con VUPEN Security y Packet Forensics así como cualquier informe final generado o entregado por las empresas a la agencia en los últimos 10 años. La NSA respondió con un documento de 19 páginas que detalla un contrato con la empresa de seguridad francesa VUPEN, sólo 11 días después de la presentación de la solicitud.


El contrato muestra que la agencia compró una suscripción de 12 meses a VUPEN para el análisis binario y la explotación de servicios. Este servicio incluye el análisis en profundidad de las vulnerabilidades y códigos de prueba para software como Google Chrome, Mozilla Firefox, Adobe Flash Player, entre otros. Algunos analistas estiman que los clientes pagan alrededor de $100.000 dólares anuales por la suscripción a este servicio.


El 15 de noviembre de 2013 la NSA envió copias de los contratos con las empresas Packet Forensics y VUPEN Security durante los años 2010 y 2012. El contrato de 2010 muestra que la NSA destinó $17.500 dólares a productos al Centro de Capacitación Interinstitucional en Fort Washington, Maryland. En 2012, la agencia compró software y licencias de software por un total de $500,000 dólares.


En respuesta a la publicación del contrato entre VUPEN y la NSA, el presidente ejecutivo de VUPEN, Chaouki Bekrar, comentó en su cuenta de Twitter: "Todos nos la pasamos de maravilla con las noticias de ayer, vamos a extender el placer de la transparencia a las empresas de Estados Unidos y así nos reímos todos juntos". Bekrar sugirió que el Proyecto SpyLighter debería presentar solicitudes de información a las empresas estadounidenses ManTech, Raytheon, y Harris.


En la actualidad, cualquier persona que se registre en el sitio web Muckrock, que permite a los usuarios solicitar, analizar y compartir los documentos del gobierno, puede participar en SpyLighter.


Según Akers-Healy la "respuesta rápida y exitosa [a la solicitud de contratos con VUPEN] ha dado un impulso para ampliar y presentar solicitudes a los vendedores adicionales". Hasta la fecha se han presentado más de 35 solicitudes amparadas en la FOIA como parte del Proyecto SpyLighter.


Las solicitudes están pidiendo copias de contratos y facturas entre la NSA, otras agencias de espionaje de Estados Unidos y un número de contratistas de inteligencia donde se incluyen Harris, ManTech, Palantir y Gamma International.


No obstante, muchas de las solicitudes posteriores se encuentran actualmente en procesos de apelación. A menudo, las agencias rechazan las peticiones por ser demasiado vagas, demasiado amplias o muy complejas de completar.


A esto se suma que, en algunos casos, las agencias responden que la liberación de la información solicitada podría constituir una amenaza para la seguridad nacional.

27 NOVIEMBRE 2013


(Versión de Elaine Díaz, para Cubadebate)

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Jueves, 31 Octubre 2013 08:28

Un ente regulador para los medios

Los grandes grupos de la prensa británica no pudieron evitar con un recurso judicial de último minuto que se aprobara un nuevo sistema regulador a la luz de los escándalos de escuchas telefónicas. El Consejo Asesor de la reina de Inglaterra, compuesto por altos funcionarios y miembros del gobierno, sancionó el nuevo régimen que contempla la creación de un órgano regulador y otro veedor con poderes ampliados y multas de más de un millón de dólares por la violación del código ético de la prensa.

 

En un día de alto voltaje dramático, dos instancias judiciales rechazaron el recurso de los grandes conglomerados mediáticos para que se bloqueara la aprobación del nuevo sistema. Según el juez Stephen Richards, la prensa "tuvo muchísimo tiempo para presentar sus argumentos" sobre el nuevo marco regulatorio y su demanda era "en el mejor de los casos muy floja". Los conglomerados –el News Corp de Murdoch, el Daily Mail and General Trust y el Trinity Mirror– apelaron nuevamente por la tarde ante la corte, que volvió a negarles una orden interina para bloquear el nuevo sistema.


El nuevo sistema, consensuado por los tres principales partidos políticos, reemplaza a la Comisión de Quejas sobre la Prensa que se mostró totalmente inoperante durante las últimas dos décadas, escenario de los escándalos de la familia real y, finalmente, el de las escuchas. Como por la mano de algún demiurgo, al mismo tiempo que la Justicia despejaba el camino para la promulgación oficial del nuevo sistema, tres periodistas se declaraban culpables ante la Corte Criminal de Old Bailey de interceptar comunicaciones e interferir el teléfono de una colegiala secuestrada y asesinada, Milly Dowler. El caso de Dowler provocó renuncias en masa en el grupo Murdoch, el cierre del dominical News of the World y forzó al gobierno a crear en 2011 la Comisión Leveson, que propuso un nuevo sistema regulatorio.


La vieja Comisión de Quejas sobre la Prensa era un mecanismo de autorregulación sin poderes de investigación o sanción de la prensa y con un código ético blando que nadie respetaba. El actual sistema propone la creación de un regulador, nombrado por la misma prensa pero sin editores o miembros de los periódicos en su directorio, y un panel veedor que vigilará que el regulador respete el código ético y se comporte de manera independiente.


La propuesta, criticada en un principio por las víctimas de las escuchas telefónicas, intentaba mantener un difícil equilibrio entre una suerte de autorregulación de la prensa –que nombran al comité regulador– y una garantía de que este comité actuará de manera independiente gracias a la vigilancia del órgano supervisor. En un intento de garantizar la libertad de prensa y la no interferencia política, el órgano supervisor no podrá estar integrado por periodistas, políticos o funcionarios públicos.


El sistema tiene un talón de Aquiles: es voluntario. Los periódicos sólo estarán sometidos a esta regulación si aceptan participar. Esta participación está alentada por incentivos que favorecen que las quejas contra la prensa se resuelvan por procesos internos de arbitraje y que autorizan a las cortes a tratar de manera diferente a un periódico en caso de que no forme parte del sistema.


Estos incentivos no bastaron para los mandamás de la prensa que ahora deben decidir si forman parte del sistema o lo boicotean, generando un potencial enfrentamiento entre el Parlamento y los medios. El director ejecutivo de The Times, Roger Alton, insinuó que habrá una resistencia en masa. "Una idea que fue consensuada entre políticos y lobbistas antiprensa mientras comían pizza no va a controlar la prensa, que es clave para la democracia. Lo resistiremos", señaló.


Ningún diario ha anunciado su participación en el sistema, pero no todos apelaron en contra de su existencia. The Guardian, Financial Times y The Independent se mantuvieron al margen de la acción judicial. El grupo Hacked Off, fundado por las víctimas de las escuchas, entre otros el actor Hugh Grant, condenó duramente el llamado a la resistencia. "Murdoch y sus amigos se están aferrando al derecho a mentir, intimidar, entrometerse y hacer miserable a la gente", señaló el director ejecutivo de Hacked Off, Brian Cathcart.

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Miércoles, 21 Agosto 2013 06:41

“Todas las informaciones son útiles”

“Todas las informaciones son útiles”

La protección de los datos personales y la democracia no son buenos aliados. El caso de Edward Snowden, el agente de la NSA norteamericana que reveló el espionaje norteamericano y la colaboración de actores privados de la talla de Google, Microsoft o Faceboook, sigue expandiendo sus verdades y mostrando los límites de los sistemas democráticos. Espionaje global de los individuos a través del sistema Prisma; arresto en Londres del compañero del periodista del diario The Guardian que reveló los documentos de Snowden, Glenn Greenwald; destrucción forzosa de los discos duros de The Guardian por parte de los servicios secretos británicos, intimidaciones, amenazas... en suma, las democracias sacaron del cajón sus mejores dispositivos legales para justificar el espionaje o impedir la difusión de informaciones suplementarias.

 

En esta entrevista, Nicolas Arpagian analiza los resortes de este espionaje globalizado, sus mecanismos legales, sus características modernas, sus meandros tecnológicos, el concepto de guerra moderna y, sobre todo, la supremacía absoluta de Estados Unidos en el campo de las tecnologías de la información. Profesor en el Instituto de Altos Estudios de Seguridad y Justicia (Inhesj) y en la Universidad de París, experto reconocido en temas de ciberseguridad y seguridad militar moderna, Nicolas Arpagian es también autor de varios ensayos sobre las tecnologías de la información como “La ciberseguridad”, “La ciberguerra: la guerra numérica ha comenzado”, “Seguridad privada, disputa pública”, “El Estado, el miedo y el ciudadano”.

 

–¿En qué se caracteriza el espionaje moderno tal y como lo practican hoy, en regla general, la NSA norteamericana a través del sistema Prisma?

 

–La idea consiste en asociar a los industriales de la tecnología de la información, es decir, Microsoft, Yahoo!, Google o Facebook, con la seguridad nacional de los Estados Unidos. Estamos frente a prestatarios privados que explotan y que, para emplear una terminología petrolera, refinan las informaciones de los particulares, de las empresas. En suma, todo lo que le confiamos hoy a Internet. Para captar el alcance de todo esto hay que tomar en cuenta el hecho de que incluso las administraciones públicas europeas recurren al uso de G-mail para comunicarse. La administración norteamericana les exige entonces a estos actores privados que entreguen información bajo la égida de las autoridades.

 

–Lo curioso del caso es que el dispositivo de espionaje Prisma es legal...

 

–Así es. Prisma deriva de una ley adoptada en un país democrático como los EE.UU. Pero, claro, no es nuevo. Desde los años ’60, Estados Unidos, de una u otra manera, lleva a cabo estas prácticas. Con Prisma se ha oficializado y estructurado un mecanismo a través del cual las empresas deben obedecer a decisiones legales. Este dato es clave porque la nacionalidad de la empresa concernida tiene una importancia capital. Aquí vamos a entender bien lo que significa una empresa global que responde, sin embargo, a requerimientos nacionales. Una empresa, sea cual fuere su talla, sea o no una multinacional, asume el hecho de que pertenece a una nacionalidad. Por ejemplo, la ley norteamericana se aplica a las empresas cuyo capital mayoritario, o sea el 51 por ciento, está en manos norteamericanas, y esto sea cual fuere su localización. Así, la filial francesa o argentina de IBM, Google o Microsoft están sometidas al derecho norteamericano a partir del momento en que su accionista principal es de nacionalidad norteamericana. Esto pone en tela de juicio la idea de derecho internacional porque los norteamericanos lograron que su derecho doméstico se aplique más allá de sus fronteras. Al mismo tiempo que empresas como Google, Facebook, Microsoft o Yahoo! viven de la confianza de sus clientes, también están bajo la autoridad de un Estado que les pide cuentas.

 

–Estos dispositivos responden a una forma de guerra. Tal vez no haya bombas (aunque existen los drones), pero sí hay una estrategia agresiva de penetración de territorios y de colecta de la información.

 

–Efectivamente. Estos dispositivos forman parte del concepto de soberanía nacional. Y aquí es preciso ampliar, enriquecer la noción de guerra más allá del enfrentamiento armado. Aquí se añade también una lógica de competencia económica. La información que se colecta a través de empresas como Yahoo!, Google, Facebook o Microsoft nos lleva mucho más allá del umbral militar para desembocar en la pesquisa de informaciones económicas. Estamos entonces en un campo ampliado de la guerra apoyado en una lógica de seguridad nacional. Todas las informaciones son útiles: las económicas, las políticas o las militares. La particularidad del uso ofensivo de las tecnologías de la información radica en que no se establece más la diferencia entre el mundo civil y el mundo militar. Nuestro aliado político y militar es, también, nuestro enemigo o nuestro competidor económico. Los Estados emplean las tecnologías de la información para consolidar sus tejidos económicos. Además, hoy se dispone de sistemas capaces de tratar el conjunto de esas informaciones y, por supuesto, de explotarlas. El elemento determinante para tratar esta masa de informaciones, o sea el llamado Big Data, es el filtro que se empleará para dirigir esas informaciones hacia la ruta que corresponde. Esto explica por qué empresas como Google trabajan con muchos lingüistas para saber cuáles son las expresiones que la gente utiliza más comúnmente. Los avances son tales que Google es capaz de establecer la diferencia entre una persona que busca la palabra “jaguar” porque le interesan los animales y otra que busca la misma palabra, pero es un aficionado a los autos de lujo. Y en este campo, EE.UU. detenta un poder aplastante porque la mayoría de los actores centrales de las tecnologías de la información están en su zona de influencia. Los demás países están desfavorecidos.

 

–El resorte de esta estrategia es la sagrada lucha contra el terrorismo.

 

–Este argumento es el más utilizado porque es el que requiere menos explicaciones, es el que permite la instauración de un régimen exorbitante de derecho común que permite salir de las reglas establecidas. La lucha contra el terrorismo es el espantapájaros, es la justificación suprema. Desde luego, cuando vemos la amplitud del espionaje nos damos cuenta de que ese argumento no basta. Cuando se espía a particulares que no están en nada ligados al terrorismo, el argumento deja de ser verosímil.

 

–Estados Unidos detenta un poder inigualado en la historia de la humanidad.

 

–En realidad, la potencia norteamericana corresponde exactamente a todo lo que le confiamos a esta sociedad de la información: le confiamos nuestros entretenimientos, nuestros procesos industriales y económicos, nuestros correos y partes enteras de la organización de nuestra vida personal, profesional y colectiva. En este contexto, quien detenta la potencia en este campo es el amo del juego. Los EE.UU. supieron crear una serie de actores económicos que se han vuelto indispensables. Google, por ejemplo, es un actor a escala planetaria que nos sigue por todas partes y a cada momento. Un ejemplo: a través del análisis exhaustivo de nuestras correspondencias se llega a tener una visión extremadamente precisa de los centros de interés de un individuo y de sus orientaciones. Estos actores tienen una relación de proximidad con la administración norteamericana. En eso radica la extraordinaria potencia de los EE.UU. No hay duda alguna entonces de que, mediante el control de las tecnologías de la información, Estados Unidos cuenta con un elemento de potencia considerable. Ese poder es al mismo tiempo político, diplomático, económico, militar y tecnológico porque, justamente, todas las tecnologías de la información tienen un lugar preponderante en los sistemas de organización de los demás países. Pero el que tiene el mando de esas tecnologías es Washington. Además de las inversiones públicas de la administración, los norteamericanos pueden apoyarse en las empresas privadas de EE.UU. Hoy no hay ningún equivalente a escala planetaria.

 

–¿Y Europa? Los europeos no son más que meros figurantes en esta danza.

 

–Los europeos no pudieron o no supieron desarrollar actores de gran dimensión en el campo de las tecnologías de la información. Europa, por facilidad o por confort, se vio como simple usuaria de las soluciones norteamericanas. Francia, por ejemplo, sabe fabricar submarinos nucleares, aviones de caza y tanques, pero no tiene presencia en las tecnologías de la información. Sin embargo, esas tecnologías son esenciales porque irrigan todos los sectores. Esto nos demuestra que la potencia no está donde pensábamos, o sea en manos del que sabe construir equipos, sino en el campo de la información. Si los sistemas de información que controlan las armas modernas no funcionan, o funcionan con tecnologías inadaptadas, ese actor se vuelve un gigante inmóvil: toda la fuerza acumulada no le sirve de nada porque el sistema nervioso responde de forma aleatoria.

 

–Pese al enorme escándalo del espionaje, el mundo sigue igual.

 

–Efectivamente, es así. No se constata ningún cambio, ninguna movilización de los usuarios, no hay pérdida de audiencia en Google o Facebook. La opinión pública parece haber asimilado y aceptado el espionaje. La respuesta al escándalo ha sido la pasividad. No se ve hoy una respuesta organizada. Sin embargo, para EE.UU. fue duro porque no fue un enemigo exterior quien les asestó un golpe sino uno de sus propios agentes, Snowden. En un universo eminentemente tecnológico, Snowden agregó una dimensión emocional imprevista a ese nivel de colecta de información.

 

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