¿La reinvención del Foro Social Mundial?

El Foro Social Mundial (FSM) se reunió por primera vez en Porto Alegre en 2001. Fue un acontecimiento de extraordinaria trascendencia porque señaló el surgimiento de una forma de globalización alternativa a la que estaba siendo impulsada por el capitalismo global, cada vez más dominado por la su versión más excluyente y antisocial: el neoliberalismo. No fue la primera señal. Esta había sido dada por el levantamiento neozapatista en el sur de México en 1994, seguido por el Encuentro Intergaláctico de 1996, y en 1999 por las protestas en Seattle contra la reunión de la Organización Mundial del Comercio. Pero fue, sin duda, la señal más consistente y la que puso en la agenda internacional la lucha de los movimientos y las organizaciones sociales que luchaban en las diferentes regiones del mundo contra las muchas caras de la exclusión social, económica, racial, etnocultural, sexista, religiosa, etc.


Animado por el éxito, inesperado para muchos, de su primer encuentro, el FSM se desdobló en los años siguientes en foros regionales temáticos, nacionales y los foros mundiales pasaron a realizarse en otros continentes: en la India, en Kenia, en Senegal, en Túnez, aunque volviendo a veces a Brasil (Porto Alegre y Belém) hasta llegar a América del Norte (Canadá) en 2016. El éxito del FSM hizo que se sumaran a sus encuentros mundiales otros encuentros mundiales sectoriales, del del Foro Mundial de Educación al Foro Mundial de Teología. Se fueron creando estructuras mínimas de coordinación: Secretariado, Consejo Internacional, Comité Facilitador, aunque las tareas de organización fueran asumidas siempre por los comités locales de los países donde se realizaban los encuentros.


El FSM era simultáneamente un síntoma y un potenciador de la esperanza de los grupos sociales oprimidos. Surgía con una vocación mundial desde América Latina porque el subcontinente era entonces la región del mundo donde las clases populares estaban traduciendo la esperanza con más consistencia en forma de gobiernos progresistas. Esta esperanza, al mismo tiempo utópica y realista, había sido recientemente renovada con la Venezuela de Hugo Chávez, a partir de 1998, y continuó con la llegada al gobierno de Lula da Silva (Brasil) y Néstor Kirchner (Argentina) en 2003 y en los años siguientes de Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Manuel Zelaya (Honduras), Fernando Lugo (Paraguay) y Pepe Mujica (Uruguay). Con el FSM se iniciaba una década de esperanza que, desde el subcontinente, se proyectaba sobre todo el mundo. Era el único continente donde tenía algún sentido político hablar de “socialismo del siglo XXI”, aunque las prácticas políticas concretas tuvieran poco que ver con los discursos.


La gran novedad del FSM y su patrimonio más precioso fue hacer posible el mayor interconocimiento de los movimientos y organizaciones sociales involucrados en las luchas más diversas en diferentes países y según culturas políticas históricamente muy distintas. En los primeros tiempos, este propósito pudo lograrse gracias a una cultura basada en la libre discusión, y el consenso y a la negativa del FSM de tomar decisiones políticas como tal. Pero no pudo evitar que, desde casi el inicio, se iniciara un debate político entre los activistas más comprometidos que se fue intensificando con los años. Algunas cuestiones: ¿podría el FSM ser verdaderamente mundial y progresista si las grandes ONG lo dominaban en detrimento de las pequeñas y de los movimientos sociales de base? ¿Si quien más necesitaba la solidaridad del Foro no tenía recursos para participar? ¿Si las fuerzas dominantes en el FSM no luchaban contra el capitalismo, luchaban, como mucho, contra el neoliberalismo? ¿Acaso detrás de la ideología del consenso no se escondería la mano de hierro de algunas entidades, personas y posiciones? Si no podían tomarse decisiones políticas, ¿cuál era la utilidad de continuar reuniéndonos? Como no había estructuras para organizar los debates, quien se sentía incomodado por estas cuestiones fue abandonando el proceso. Pero el genio del FSM fue que, durante más de diez años, siempre fue atrayendo nuevos movimientos y organizaciones.


Sin embargo, a finales de la década de 2000 la coyuntura internacional había cambiado en un sentido adverso a los objetivos del FSM. Minados por sus contradicciones internas, los gobiernos progresistas de América Latina entraban en crisis. El imperialismo estadounidense, que durante una década había estado centrado en Oriente Medio, regresaba con fuerza al continente y la primera señal fue la dimisión en 2009 del presidente Manuel Zelaya, un presidente democráticamente elegido. Era el primer ensayo del nuevo tipo de golpe institucional, bajo ropaje democrático, que se repetiría en 2012 en Paraguay y en 2016 en Brasil. El neoliberalismo, teniendo ahora a su entera disposición el capitalismo financiero global, embestía contra todas las políticas de inclusión social. La crisis financiera provocaba la crisis social y los movimientos tenían que centrarse en las luchas nacionales y locales. Además, su lucha era cada vez más difícil dada la persecución represiva. Bajo el pretexto de la “guerra contra el terror”, la paranoia de la vigilancia y la seguridad dificultaba la movilidad internacional de los activistas, tal como se vio en 2016 en Montreal, donde se denegaron más de doscientos visados de entrada a activistas del Sur global.


En estas circunstancias, ¿cuál era la viabilidad y utilidad del FSM? En el momento en que estaban en riesgo no solo las políticas sociales, sino la propia democracia, ¿era sostenible la continuidad del FSM como un simple foro de discusión autoimpedido para tomar decisiones en un momento en que fuerzas neofascistas llegaban al poder? Estas preguntas apuntaban a una crisis existencial del FSM. Esta crisis alcanzó su punto máximo en la reunión del Consejo Internacional en Montreal, en la que este órgano rechazó tomar una posición contra el impeachment a la presidenta Dilma Rousseff. Salí de la reunión con la sensación de que el FSM estaba en una bifurcación: o cambiaba o moría. Durante los últimos meses pensé que moriría. En los últimos tiempos, con la dinámica surgida de cara a la preparación del FSM de Salvador de Bahía (del 13 al 17 de marzo), concluí que existía posibilidad de cambio, adaptándose a las dramáticas condiciones y desafíos del presente.


¿Cuáles son los cambios necesarios? En la asamblea plenaria de Salvador se aprobará una nueva Carta de Principios. En los términos de esta carta, el FSM se declara un órgano de defensa y de profundización de la democracia con competencias para tomar decisiones políticas siempre que la democracia esté en peligro. Las decisiones políticas concretas son tomadas por los movimientos y organizaciones que promueven cada encuentro del FSM cualquiera que sea su ámbito geográfico o temático. Las decisiones políticas son válidas en el ámbito geográfico y temático en el que se tomen. El actual Consejo Internacional se autodisolverá en su próxima reunión y será reconstruido de raíz en la asamblea plenaria de Salvador según criterios que la propia asamblea definirá. El FSM de Salvador es quizá hoy más necesario de lo que lo fue el FSM de Porto Alegre. ¿Habrá condiciones para no desperdiciar esta (¿última?) oportunidad?

12 marzo, 2018
Traducción de Antoni Aguiló

Publicado enPolítica
Viernes, 12 Mayo 2017 07:40

Cumbre ELN-Farc

Cumbre ELN-Farc

Luego del primer encuentro público entre la alta dirección de las FARC y el ELN, las dos principales guerrillas de Colombia anunciaron ayer su voluntad de sumar fuerzas para lograr una paz completa en el país, que está amenazada por el “grave fenómeno” del paramilitarismo.

 

“Hasta hoy no vemos voluntad en una lucha frontal por parte del Estado y del gobierno contra el paramilitarismo”, aseveró el máximo líder del ELN, Nicolás Rodríguez, alias Gabino, al finalizar tres días de intensas reuniones en La Habana con el secretariado de las FARC, encabezados por su jefe Timoleón Jiménez, alias Timochenko. “Gabino” subrayó la “tremenda responsabilidad” del Estado colombiano y recordó la cantidad de líderes sociales asesinados por paramilitares durante el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).


Ambos grupos insurgentes afirmaron en una declaración conjunta que mantienen objetivos comunes, con caminos diversos pero complementarios, como el de buscar que la sociedad tenga una función protagónica en el logro de la paz. Las dos guerrillas coinciden en hacer de los derechos de las víctimas el “corazón de la búsqueda de la paz”, para que haya verdad plena sobre los últimos setenta años de sangrienta guerra en el país. “Buscaremos que el presente esfuerzo por la solución política comprometa a las distintas fuerzas que participan en el debate hacia las elecciones del 2018 y trataremos de evitar que los llamados a la guerra, que hace la extrema derecha, hagan reversar este impulso por el logro de un nuevo país con equidad”, aseguraron.


Sobre esa cita electoral, Gabino descartó la posibilidad de que el ELN logre un acuerdo de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos antes de ese plazo, ante la complejidad del proceso. “Si llevamos más de 52 años en estado de guerra, no podemos hacer las cosas mal o de manera precipitada. Al construir un acuerdo de paz, las cosas llevan su proceso”, aseveró el líder del ELN. Por su parte, el líder de las FARC destacó los avances en la implementación de los acuerdos, como la aprobación por el Congreso de Colombia de novedosas leyes que van a abrir las puertas a la democracia y van a permitir mayor participación y protagonismo a sectores que durante muchos años fueron excluidos.

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¡Por la Primera Asamblea Nacional del Campo Popular!

Este 2016 ha sido para el pueblo colombiano un año lleno de expectativas, sueños, esperanzas y frustraciones. Muchos sectores sociales que vivimos en carne propia las consecuencias y los rigores de la confrontación armada, valoramos con aliento, la posibilidad de poner fin tanto al conflicto entre el gobierno de Santos y las Farc-ep, como al inicio de las conversaciones con el Eln. Estos procesos de diálogo, negociación y acuerdo conducen en parte, a la solución política del conflicto armado y crean por tanto, unas condiciones para reconstruir los sueños de los colombianos y los proyectos de vida de las organizaciones sociales; siempre y cuando, el poder asuma con voluntad verdadera, el reconocimiento y respeto a las expresiones políticas, y de una nueva participación popular y el contenido que emerja de estos procesos.


La negociación con las Farc-ep y su implementación tiene lugar en un momento de profundización de las políticas neoliberales antipopulares y sucede en medio de una correlación de fuerzas adversa a la insurgencia y a la iniciativa popular, una y otra, en su disputa y movilización por la conquista de los derechos y de las transformaciones democráticas a fondo que demanda la Nación. Es en este marco, que culminó el Acuerdo inicial de La Habana.
Un Acuerdo que si bien no transformaba el modelo económico y político dominante, si señalaba unas reformas necesarias y puntuales para el país rural, como la actualización del catastro, una medida que serviría de base para una redistribución más justa y democrática de las tierras del país, y, la recaudación de los impuestos necesarios para el desarrollo territorial. Asimismo, daba pasos en el avance y búsqueda de los derechos de las víctimas a la verdad y a la justicia; y en propuestas para enfrentar de manera diferenciada el problema de los cultivos de uso ilícito. También, en la inclusión de las mujeres y de otros sectores sociales discriminados, y en la aproximación a unas garantías para el ejercicio de la oposición política.


Sin embargo, el mecanismo de refrendación de dicho acuerdo que finalmente impuso Santos y su resultado en el plebiscito del 2 de octubre, evidenció, de un lado, el desinterés y la distancia de la población colombiana frente a las agendas de paz propuestas por el Gobierno Santos, sectores democráticos, de izquierda y de la propia insurgencia; y de otro, indicó el arraigo y fuerza de tendencias ultra conservadoras y regresivas en la sociedad y la cultura política del país. Ahora, con desventaja y forzada por la situación, la refrendación y el proceso de implementación de los nuevos acuerdos, está en manos de la instancia del Estado más cuestionada y corrupta: el Congreso de mayoría santista.


También en este año, se anunció la apertura de la fase pública de conversaciones con el Eln. Un paso de solución política, con claras evidencias de subvaloración y desinterés por parte del Gobierno, que está en espera hasta enero de 2017. En el otro caso relacionado con una solución política, hay que añadir el absoluto desinterés oficial en explorar una salida con el Epl.


Así las cosas, quienes confluimos y coincidimos en la iniciativa ¡Otra Democracía, Si!, respaldamos los procesos de negociación y el cese de la guerra. Asumimos igual, el derecho a construir los proyectos colectivos de vida y a dar un nuevo rumbo al régimen político y económico excluyente. De este modo, reconocemos que el contenido de los Acuerdos alcanzados en la Mesa de la Habana, no agotan el clamor popular por un país democrático, es decir: sin inequidades sociales, con soberanía y garantías políticas, con plenos derechos a disfrutar de los bienes comunes, vivir en una relación no destructiva con la naturaleza y definir colectivamente el tipo de organización política y social que más convenga a los anhelos populares.


Sin embargo, las tendencias dominantes en el país, el continente y la Europa occidental, que enarbolan las clases dominantes con sus ideologías patriarcales, racistas, ecocidas, muestran que el escenario de una sociedad con justicia social y democracia real y plena, está cada vez más lejos de plasmarse en una realidad inmediata. Advertimos a su vez, la existencia de una crisis generalizada del modelo dominante que descarga sus efectos sobre los hombres y mujeres trabajadores, las clases medias, el mundo rural y los territorios. En nuestro caso, por medio de una lesiva reforma tributaria que limita la capacidad de ingreso, consumo y ahorro de las mayorías populares, impone un pírrico aumento salarial y, entre otros aspectos más, fortalece el modelo de la gran minería extractivista y de la agroindustria ambiental socialmente perjudiciales.


Como siempre, el establecimiento pretende fracturar y debilitar las luchas y resistencias populares, respondiendo a sus justas demandas y movilizaciones con medidas represivas por parte de la fuerza pública; junto con la persecución judicial a dirigentes sociales y, ahora más, con la maniobra, dilatación y el incumplimiento sistemático de los acuerdos alcanzados en las mesas de negociación con las organizaciones sociales, limitando la lucha social a formas “pacíficas y civilizadas” que no pongan en riesgo la tranquilidad y estabilidad del modelo económico. Adicionalmente, está en marcha una ofensiva de guerra sucia contra las organizaciones sociales y populares que este año cobra ya la vida de ochenta y ocho de sus miembros. Una campaña de terror acompañada de la más absoluta impunidad. Un ambiente de incertidumbre que contrasta con las expectativas generadas por los acuerdos de paz.


Cabe resaltar aquí, que como parte de una agenda de infamia y opresión está en desarrollo una ofensiva del poder patriarcal y misógino, con fenómenos que pregonan la lucha contra la “ideología de género”, con la pretensión de limitar los derechos y libertades alcanzadas por las mujeres y el sector LGBTI, a través de décadas de lucha por la igualdad. Esto, acompañado de situaciones aberrantes como el aumento del feminicidio, que en 2016 alcanza más de 500 mujeres (adultas, adolescentes y niñas) víctimas de asesinato.


No obstante, en este panorama adverso, hay evidencias de que el pueblo colombiano no se da por vencido. Los procesos sociales de base territorial continúan confrontando el modelo. En municipios como Pijao (Tolima), Doncello (Caquetá), Ibagué, San Martín (Cesar), y regiones como las cubiertas por el páramo de Santurbán (Santander y Norte de Santander), o el Valle del Cocora (Quindío), entre otros, sus pobladores levantaron su voz y marcharon para exigir respeto a sus territorios. Denunciaron con fuerza, los efectos negativos de las explotaciones mineras. Además, exigieron consulta popular contra la explotación minera convencional o vía fracking y, la salida de las multinacionales a las que el Estado les concesionó, sin previa consulta, las tierras que las poblaciones reclaman bajo su soberanía. Estas luchas con refriegas, nos recuerdan que un tema crucial en las luchas presentes y futuras del país, es la defensa del territorio y la construcción de otra democracia.


Nuestro afán, escenario y proceso en torno a ¡Otra Democracía, Si! anuncia la necesidad de trabajar por la instalación y construcción apremiante de un Bloque Popular con raíz en todas las regiones. Bloque que con la fortaleza en la diversidad y en la democracia, exija de las diferentes vertientes de los movimientos sociales y de la izquierda, la disposición y la voluntad de ser generosos con la unidad popular. En tal sentido convocamos al esfuerzo y logro en el primer trimestre del 2017, de sesionar en una Primera Asamblea Nacional del Campo Popular que articule el más amplio espectro de las fuerzas alternativas, con un enfoque territorial y sectorial, en la perspectiva de construir una estrategia de acción común que otorgue y rescate la iniciativa social y política a las mayorías del pueblo colombiano. Aquí todos y cada uno, somos necesarios para construir una paz con justicia social y un nuevo proyecto de país con vida digna para todos y todas.


¡Otra Democracia Sí es posible!

Son firmantes:


Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia –Comosoc.
Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo –Modep.
Equipo Desde Abajo.
Federación Nacional de los trabajadores al servicio del Estado, los Servicios Públicos y la Comunidad –Únete.

Agenda Caribe
Amautas: Pedagogía Crítica y Formación de Sujetos, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Ambulua
Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz.
Asociación Ambiental por la Vida de Boyacá.
Asociación Campesina Popular (Asocampo).
Asociación Comunitaria Nueva Esperanza.
Asociación de Campesinos sin Tierra de Sincelejo Sucre (Acatiss).
Asociación de Campesinos y Comunidades sin Tierra del Cesar.
Asociación de Consejos Comunitarios y Organizaciones Étnico Territoriales de Nariño (Asocoetnar).
Asociación de Cultivadores de Frutales La Morenita.
Asociación de Docentes y Trabajadores de la Educación de Sucre (Asodes).
Asociación de Guardianes de La Sierra (Asogiasierra).
Asociación de Jóvenes Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Informal (Asoinformal).
Asociación de Mujeres Rurales de Coloso (Amucol).
Asociación de Ovinocultores de Güicán (Güicaove).
Asociación de Productores de Avanzada por el Desarrollo Agropecuario (Asoprovandes).
Asociación Innovadora Tubérculos Andinos Boyacá (Aitab).
Asociación para el Desarrollo Ambiental y Sostenible de Coloso (Asodesco).
Asociación por la Defensa de los Derechos de los Hijos del Pueblo (Addhip).
Asociación por la Dignidad y los Derechos Agrarios (Digniagrarios).
Católicas por el Derecho a Decidir Colombia.
Centro de Formación y Empoderamiento de La Mujer Ambulua.
Ciudadanas Autónomas.
Colectiva Mujeres Feministas Emancipatorias
Colectivo de Abogadas de Cartagena.
Colectivo de Expresión Juvenil Kirius.
Colectivo Mejers y Paz.
Colectivo Popular Música y Resistencia.
Colectivo Rebeldía Diversa.
Colectivo Social La Panela Piedecuesta, Santander.
Colectivo Suamena Boyacá.
Comisión Claretiana de Justicia, Paz e Integridad de la Creación Colombia Ecuador.
Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).
Comité Sindical Clasista del Corredor Minero Cesar, La Guajira, Magdalena, Atlántico.
Comités de Obreros y Trabajadores Ignacio Torres Giraldo.
Confluencia de Mujers para la Acción Política.
Corporación Arazá por la Justicia Social y Ambiental.
Corporacion Ceeniug.
Corporación Claretiana Norman Pérez Bello.
Corporación Colectivo de Derechos Humanos Tierra de Todos.
Corporación de Derechos Humanos Guasimí Nariño.
Corporación de Mujeres Cordobesas.
Corporación Escuela Sindical y Popular Ignacio Torres Giraldo.
Corporación para la Educación y Autogestión Ciudadana (CEAC) Barranquilla.
Corporación por el Desarrollo, la Paz y la Protección Ambiental (Codepam).
Corriente Nacional Nuevos Maestros por la Educación.
El Salmón Revista de Expresión Cultural.
Escuela de Arte y Desarrollo Humano Mario González Piedecuesta, Santander.
Escuela Popular Akana Warmi Qhispicay.
Federación Universitaria Nacional FUN – Comisiones.
Foro de las niñas.
Fundación Aguanile.
Fundación Casa de la Mujer Valledupar.
Fundación Escuela del Saber.
Fundación ExplorArte.
Fundación Familias Unidas.
Fundación IriArtes.
Fundación Nacional de Mujeres Funam.
Fundación para la Comunicación y el Desarrollo Social (Fedesol).
Fundación Surcos.
Fundación Vida Digna Buenaventura.
Generación Terranova.
Grupo Derecho y Política Ambiental, Universidad Nacional de Colombia.
Grupo Ecuménico de Mujeres Constructoras de Paz (Gempaz).
Grupo Guillermo Fergusson.
Grupo Raíces Irlanda.
Huellas Africanas.
Iglesia Apostólica Guadalupana.
Junta de Acción Comunal Florida San Luis, Ciudad Bolívar, Bogotá.
Mesa Ecuménica por la Paz.
Minga Urbana Bakatá.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Araurayú.
Organización de Autoridades Indígenas Wayúu Painwashi.
Organización de Mujeres Olla Comunitaria de Montería.
Organización de Mujeres del Suroriente de Montería.
Organización Juvenil Rastros.
Organización Toumain.
Proyecto Crassula de Barranquilla.
Red Caribe por la Paz.
Red de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribes y de la Diáspora capítulo Colombia.
Red de Mujeres del Caribe Colombiano.
Red ¡Párala Ya! Nada Justifica la Violencia contra las Mujeres Valledupar.
Red Rojo y Violeta.
Revista Viento del Sur.
Servicio de Paz y Justicia en América Latina.
Sindicato de Trabajadores de Uniminuto (Sintrauniminuto).
Sintraime seccional Soledad, Atlántico.
Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte de Colombia (SNTT).
Sintraime seccional Soledad (Atlántico).
Sintramienergética Seccional Codazzi (Cesar).
Unión Sindical de Trabajadoras de los Hogares de Bienestar (Ustrahbin) Córdoba.
Voces maestras
Wayuumunsurat Mujeres Tejiendo Paz.

Colombia, 10 de diciembre 2016

Publicado enColombia
Lunes, 14 Noviembre 2016 06:46

El Foro Social Mundial sigue importando

El Foro Social Mundial sigue importando

El Foro Social Mundial (FSM) se ha reunido regularmente desde su primer encuentro en Porto Alegre, en 2001. Y del mismo modo regular ha habido analistas que han anunciado su abandono como expresión relevante de la Izquierda Global. Y no obstante, de algún modo, continúa importando en la lucha en pos de una justicia global.

La reunión más reciente ocurrió en Montreal, Quebec, entre el 9 y el 14 de agosto de 2016. Esta reunión fue en muchos modos diferente de las reuniones previas. Fue la primera que se celebró en el Norte Global. La decisión de hacerla ahí fue un intento deliberado por demostrar la globalidad del FSM.


Esta decisión tuvo un precio. El gobierno canadiense le negó la visa a un número significativo de posibles participantes que provenían del Sur Global. El costo de viajar y hospedarse fue relativamente alto para los asistentes. El resultado fue una reunión con un número reducido de participantes, y en la que había un sesgo mayor que en las anteriores hacia participantes del Norte Global. Esto no fue sorpresa para los organizadores. La convicción era que el precio bien valía el lado positivo de la decisión.


De algunas maneras, la reunión fue como todas las reuniones previas del FSM. Por un lado, había un inmenso rango de asuntos a discutir. Y los participantes tendieron a participar en aquellos paneles temáticos que fueron de mayor interés para ellos. El resultado fue una red de ghettostemáticos, y un monto insuficiente de trans-comunicación entre el rango de las diferentes luchas políticas en el mundo.


Por otra parte, hubo un debate importante en torno a la validez del modo “horizontal” en que fue organizado el FSM. Sus críticos arguyen que como resultado el FSM no era (o ya no es) relevante para la luchas políticas reales que ocurren por todas partes. Este debate se ha mantenido repetidamente, pero esta vez quizá fue más intenso, y aun con enojo. No obstante, su esencia se mantuvo.


El nuevo argumento importante entre quienes no se sintieron bien con el modo “horizontalista” de organización fue que no deberíamos fijarnos en quienes fueron al FSM sino a los que ya no pudieron asistir porque lo llegaron a ver como una costosa pérdida de tiempo, pues ya no avanzaba la lucha política real.


La contra-argumentación es que el FSM ha mostrado ser un concepto poderoso. Existe ahora una creciente e incontable cantidad de foros sociales regionales, nacionales y locales. Hay incontables foros temáticos en todos los niveles geográficos. Estos foros, como el FSM global, se están auto-organizando. El FSM ha probado ser un concepto de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo. Y ésta sigue siendo su fuerza esencial.


Por supuesto ninguno de nosotros tiene datos cuantitativos que respalden nuestras aseveraciones, de un modo o de otro. Es la batalla entre una serie de juicios intuitivos genuinamente subjetivos contra de otra serie. Si se ha vuelto más intenso, es en gran medida debido a que la lucha política global que pareció relativamente favorable a la Izquierda Global hace 10 años ahora parece haberse revertido. El pesimismo resultante dentro del movimiento de justicia global ha conducido a un debate interno más áspero en el FSM. No se trata de que el FSM haya ocasionado mayores dificultades mundiales para la Izquierda Global. Más bien, es esta reversión lo que conduce a un mayor debate en el FSM.


Mi única sensación es que debemos prestar atención a la lucha global, y al papel que el FSM puede jugar en ésta. Si ya no fuéramos a celebrar más reuniones del FSM, esto podría liberar algún dinero, energía y tiempo para otras actividades. Pero estas “otras actividades” podrían no ocurrir nunca, conforme el pesimismo conduce a una retirada del activismo. Las reuniones del FSM, no importa qué tan imperfectas, son actos, tanto de renovación como de optimismo. Los líderes de las dos organizaciones importantes de las luchas tunecinas (El Foro Tunecino de Derechos Económicos y Sociales (FTDES) y el UGTT (el sindicato obrero general tunecino) han escrito un texto muy crítico analizando lo que falló en la reunión de Montreal. Sin embargo, terminan su texto diciendo que, pese a estas fallas, la reunión fue un éxito porque preservó le sillon de l'espoir(“El surco de la esperanza”). Un aspecto muy positivo de la reunión de Montreal fue que las sesiones dedicadas al futuro del FSM recibieron mucha asistencia. Los debates fueron fieros, pero esto mostró que los asistentes querían debatir. Buscaban modos de fortalecer sus luchas. Pensaban que hallar cómo organizar el FSM era parte de la respuesta.


El secreto del FSM desde el principio ha sido que buscó ser ampliamente incluyente de todas las tendencias dentro de la Izquierda Global. Buscó ser consciente de los fracasos históricos de esa Izquierda Global durante los dos siglos anteriores. Ha sido un plus, no algo de disminución, en la lucha mundial por transformar el sistema-mundo y reemplazarlo por uno relativamente democrático y relativamente igualitario. No perdamos tiempo arrojándonos piedras los unos a los otros. Continuemos conversando y aprendiendo entre nosotros.


Traducción:Ramón Vera Herrera

Publicado enInternacional
¡Sí a la paz, sí al paro nacional contra la política económica de Santos!

Con la aprobación de la realización de un paro nacional para el próximo mes de octubre, concluyó el Encuentro nacional de organizaciones sindicales, sociales y políticas, realizado en Bogotá los días 8 y 9 de julio en la sede sur de la Asocicación Distrital de Educadores.
Al encuentro asistieron delegados de las distiantas organizaciones convocantes, entre ellas, de las centrales obreras, de la Confederación de Pensionados de Colombia y la Confederación Democrática de Pensionados CDP, representantes del agro –Dignidad Agropecuaria Colombiana y la Cumbre agraria, campesina, étnica y popular–, la Cruzada Nacional por la Dignidad Camionera, el sindicato de Juntas de Acción Comunal y E24, y algunas representaciones del movimiento estudiantil. Las delegaciones barriales fueron escasas, denotando el evidente divorcio entre las organizaciones de estructura más tradiconal y las de nuevo tipo.


En la primera jornada de este evento se socializó el Pliego de peticiones presentado por el Comando Central Unitario, y la Coordinación de Organizaciones Sociales y Políticas, previo a la movilización nacional del 17 de marzo anterior, para lo cual se desarrolló el Panel sobre la paz y la coyuntura política. Este panel fue desarrollado por las comisiones de sindicatos, pensionados, estudiantes, sector agrario –minería, ambientalistas–, comunales y problemática urbana, servicios públicos –transporte, sistema general de participaciones (educación, salud, agua potable y saneamiento básico) y planes de acción, tanto nacional como regionales.


Con los insumos arrojados por los Encuentros departamentales y sectoriales realizados días atrás, recogidas en pliegos, y preparados los respectivos planes de acción y designadas las y los delegados, el objetivo fue definir el plan de acción nacional y regional que resultaría en la articulación del Paro nacional para el segundo semestre de este año.


En el Encuentro se llegaron a varios acuerdos y puntos en común. La organización de jornadas de protesta en cada ciudad y región para encaminar a los sectores sociales indignados con el Gobierno, e inconformes con el modelo económico, a lo que sería la conjunción de todas las movilizaciones presentadas en lo transcurrido del año: el paro nacional.


La Declaración Política (ver recuadro), fue el resultado de las discusiones y los consensos entre los y las asistentes, la que recogió de manera general las inconformidades de los sectores populares del país. Sin embargo, algunas delegaciones manifestaron su inconformidad pues la misma fue aprobada antes de discutir a profundidad el dilema entre jornadas de protesta vs. paro nacional, lo que dejó en el ambiente que las organizaciones más grandes ya traían “cocinado” lo finalmente incluido en la declaración política. Otros sectroes afirmaron que la declaración quedaba corta y dejaba por fuera las peticiones de los sectores más pequeños. Reiterada la aprobación unánime a la paz, insistieron en la imperiosa necesidad de la paz con justicia social, para que sea duradera y estable.


Quedó faltando, entonces, una propuesta de gobierno y modelo económico más allá de las reivindicaciones expuestas en los 15 puntos del pliego de peticiones, alegaron las representaciones de los estudiantes y de las juntas comunales.


Declaración política Encuentro Nacional de Organizaciones Sindicales, Sociales y Políticas


¡Sí a la paz, sí al paro nacional contra la política económica de Santos!


Un elemento fundamental de la coyuntura política del país lo constituye el proceso de negociación en La Habana para la terminación del conflicto armado, proceso que se encuentra en su final, una vez pactado con las FARC el cese bilateral al fuego y el mecanismo para la refrendación de los acuerdos.


El gobierno nacional, pese a la solución política negociada llevada en extensiva al ELN y al EPL, lo que puede y debe seguir de estos acuerdos es un contexto para que el movimiento sindical, los jóvenes, las mujeres, los trabajadores del campo y la ciudad y los excluidos en general podamos plantear y conquistar nuestros derechos sin el riesgo del asesinato, la amenaza y la privación de los derechos humanos en las perspectivas de una paz realmente estable y duradera.


El encuentro nacional de organizaciones sindicales, sociales y políticas expresa su apoyo a las negociaciones del gobierno nacional con las guerrillas para poner fin al conflicto armado, saludan los acuerdos de La Habana y reitera el compromiso de impulsar el voto positivo en el plebiscito de refrendación de los acuerdos con una campaña independiente a la del gobierno. Firme con este compromiso, se realizarán jornadas regionales y nacionales de sensibilización por el sí al plebiscito.


El gobierno de Juan Manuel Santos no se ha dignado a atender ninguna de las peticiones que formulamos en el pliego de 15 puntos, motivo del paro nacional del 17 de marzo. Mucho menos designar, como lo pedimos, en la misiva que le dirigimos, una comisión gubernamentada y que inicie mesas de negociación.


Los problemas consignados en la petición, en vez de aminorar se han profundizado con la continua aplicación de la política económica y social del gobierno, la inflación sigue su curso ascendente, la canasta familiar eleva sus costos incesantemente, los servicios públicos disparados, el patrimonio público puesto en venta a los monopolios privados, más tratados de libre comercio, que acarrean el perjuicio total a la industria nacional y el campo. Arremetida brutal contra la salud pública y los hospitales, entrega de colegios en concesión a particulares y detrimento de la universidad pública en favor del negocio de la educación.


La defensa de la cultura nacional y los derechos de los artistas; condiciones laborales cada vez más desventajosas para los trabajadores tanto en derechos como en libertades sindicales; desempleo alto y aumento de la informalidad. Vía libre para la depredación del medio ambiente y entrega de los recursos naturales al capital extranjero. Alzas en los combustibles y peajes. Impulso de la reforma tributaria de las cargas impositivas a la población y premios a los grandes capitales. Incumplimiento a los acuerdos con los sectores agrarios, campesinos y transportadores. Mayores atribuciones de represión con el nuevo Código de Nacional de Policía en contra de las libertades ciudadanas y el derecho a la protesta.


Embestida a la economía solidaria y apuntalamiento de la regulación financiera. Nuevo zarpazo al régimen pensional y aumento de la impunidad y la corrupción. También el gobierno ha incumplido los acuerdos suscritos con los trabajadores y pensionados para reducir los aportes en salud del 12 al 4 por ciento y el restablecimiento de los cargos festivo, dominical y nocturno. Ecopetrol, Propilco, Etb, y demás enlistado para privatizaciones son el objeto de nuestra lucha. Estos son entre otros los asuntos que padece la inmensa mayoría del pueblo colombiano y que son objeto de nuestra reclamación.
En Bogotá, capital de la república y centro urbano de mayor concentración, la aplicación del modelo neoliberal con Enrique Peñalosa tiene los rasgos de un arrasamiento total contra el patrimonio público, el empleo y los derechos sociales de la población. Es un modelo de ciudad para los ricos y el negocio y contra los derechos ambientales; modelo que cada día recala más rechazo e indignación de la ciudadanía.


El gobierno va a tratar de sacar su política adelante. A partir del 20 de julio inicia el trámite de la agenda tentativa Santista. La mayoría que tiene el gobierno con los congresistas de la Unidad Nacional y, en muchos casos, el Centro Democrático, hará mucho más necesario la unidad de la inmensa mayoría de los sectores sindicales, sociales, gremiales y políticos, en fin, la nación entera, para enfrentar las pretensiones gubernamentales que tienen por objeto favorecer aún más al capital financiero y las multinacionales; aplicando las políticas definidas con el FMI el Banco Mundial, la OCDE y todo lo emanado de Washington.


Desde las veredas, pueblos, municipios y capitales de Colombia se adelantará toda la elaboración del Paro Cívico Nacional, empezando por difundir en todos los rincones el contenido del Pliego Nacional conformando comités deparo a todo nivel y preparar las grandes movilizaciones que, abanderadas por las razones expuestas, derroten las pretensiones antinacionales y antipopulares del gobierno.


La reversión de los pozos petroleros de Rubiales a Ecopetrol oficializado el pasado primero de julio es un muy buen ejemplo de que luchar sí vale la pena. La opinión nacional encabezada por la USO y demás organizaciones sociales y políticas, dieron la batalla contra la intensión del gobierno de prologar la concesión petrolera.


La Cumbre Agraria, Campesina Étnica y Popular, después de dos semanas de paro y movilización, logró un acuerdo con el Gobierno Nacional para instalar una mesa de negociación que intenta resolver las peticiones de estos sectores gravemente afectados por la política gubernamental. Este es un buen ejemplo que anima nuestras próximas acciones de movilización y paro nacional.


El magisterio, liderado por FECODE, realizó un paro nacional el primero de junio con ostentosas movilizaciones en todo el país; la fuerza del Magisterio logró sentar al gobierno modificando determinaciones unilaterales que el Ministerio de Educación había expedido en contravía a lo acordado en el paro de mayo del año pasado. Los camioneros en paro que quieren soluciones concretas y rechazan las acostumbradas e incumplidas promesas del gobierno nacional. Esas son las reivindicaciones y luchas que animan y motivan nuestras justas peticiones.


Las organizaciones de productores agropecuarios del país presentes en el encuentro, después de conocer la carta de la Ministra de Trabajo, en la que afirma que “al Gobierno Nacional lo ha asistido la voluntad política para discutir con ustedes el pliego del 17 de marzo” y “que el pliego de las dignidades agropecuarias, de 72 puntos el gobierno ha cumplido 64” señala que no puede ser más mentirosa la posición del Gobierno Nacional, al menos en lo que a productores agropecuarios respecta.


La profundización del modelo de TLC, el aumento de las importaciones de alimentos, el alza constante de los insumos necesarios para la producción agropecuaria, la negativa del Gobierno Nacional a quitar las deudas de los productores, la insistencia en privilegiar la mega minería, sobre la producción agrícola, la aprobación de la ley de ZIDRES que niega el acceso a la tierra a los trabajadores agrarios y campesinos que no la poseen, para entregársela a grandes monopolios del agro-negocio tanto nacionales como extranjeros y la negación de cumplir lo acordado con las diferentes organizaciones Dignidad Agropecuaria de Colombia y Cumbre Agraria, nos lleva a expresarle al país nuestra disposición de participar en la preparación y realización de un Paro Cívico Nacional que enfrente las políticas económicas y sociales del gobierno de Santos.


Los mineros nacionales hemos venido siendo sistemáticamente perseguidos por parte del gobierno y las multinacionales mineras; la cual se expresa en una campaña mediática de criminalización, desprestigio, arrasamiento y desplazamiento de nuestra tradicional actividad económica y de los territorios donde ancestralmente tenemos presencia y contribuimos al desarrollo económico y social de las regiones.


El Encuentro Nacional de Organizaciones Sindicales, Sociales y Políticas, denuncia que el Gobierno Nacional no ha tenido la voluntad política ni de negociar y mucho menos de solucionar, favorable a las necesidades del pueblo ni a sus peticiones. En consecuencia hace un llamado a la población a preparar el paro nacional para el mes de octubre; seguro que alrededor del pliego de peticiones de 15 puntos se concretarán todos los sectores económicos y sociales que buscamos la conjunción de una nación con plena soberanía económica y política que permita el desarrollo de nuestra producción nacional y el goce de un bienestar que cobije a la inmensa mayoría de los colombianos.
Bogotá, D.C. 9 de julio de 2016

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