Martes, 13 Julio 2021 07:03

Cuba: entre la vacuna y la crisis

Cuba: entre la vacuna y la crisis

 Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor y los números de contagios de covid-19 se están disparando. En este marco, Cuba vive inéditas protestas en las calles. Afortunadamente, las vacunas que se producen en el país están funcionando y el proceso de vacunación en marcha podría, con el tiempo, vencer la crisis sanitaria. Pero no son las vacunas las que pueden resolver la crisis económica ni la crisis de confianza política.

Cuba vive momentos tensos. La situación económica ha empeorado dramáticamente, los alimentos básicos son escasos, la moneda pierde valor, la frustración estalla en protestas callejeras, y los números de contagios de covid-19 se están disparando. Los casos diarios se han multiplicado por cuatro en tan solo tres semanas. Con más de 6.700 contagios por día y más de 25.000 hospitalizados confirmados por covid-19, el sistema de salud está llegando a sus límites. Sin embargo, la lucha contra la pandemia también trae la mayor esperanza: las vacunas desarrolladas en la isla muestran un nivel de eficacia muy alto, no solo en los estudios clínicos, sino también en la práctica.

El gobierno de La Habana había arriesgado mucho cuando, en mayo de 2020, decidió no importar ninguna vacuna, ni de Rusia ni de China. Tampoco a través de la participación en la plataforma de vacunas COVAX. En su lugar, apostó en desarrollar vacunas propias. Muchos se mostraron escépticos: ¿por qué esta isla caribeña de 11 millones de habitantes sería exitosa allí donde fracasaron multimillonarios emporios farmacéuticos?

La explicación es el sector biotecnológico que ha ido construyéndose sistemáticamente desde la década de 1980: una isla de eficiencia en medio de la economía socialista del país. Desde el principio, se hizo énfasis en el desarrollo de vacunas, no solo para el consumo interno, sino también para la exportación a países del Sur global. Es esta estructura de investigación y producción la que ha permitido a Cuba crear en muy poco tiempo dos vacunas listas para usar.

Ambas, «Abdala» y «Soberana-2», se basan en una plataforma de proteínas, un método utilizado durante décadas contra la poliomielitis, el tétanos y otras enfermedades. A diferencia de las novedosas vacunas de ARN mensajero de BioNTech y Moderna, se trata de una tecnología de la «vieja escuela». Pero la ventaja es que estas vacunas se pueden producir en las fábricas existentes, la experiencia indica un bajo nivel de efectos secundarios graves y no se necesita un enfriamiento extremo. Y son vacunas eficaces. Ya se han publicado los resultados de los estudios de fase 3, que muestran para Abdala una efectividad contra enfermedad sintomática de 92% después de completar el esquema de tres dosis, y para Soberana-2, una eficacia de 91%.

Los críticos han cuestionado estos números y han señalado falta de transparencia y documentación insuficiente en las revistas científicas. Es posible que con la aplicación práctica haya que hacer ajustes. A pesar de que ambos estudios de fase 3 se hicieron sobre más de 40.000 personas, los números absolutos en los que se basan los cálculos de eficacia no son altos; para Soberana-2 había cinco casos de enfermedad sintomática en el grupo vacunado versus 51 en el grupo placebo.

Pero más allá de los estudios, para ver que las vacunas sí son eficaces, la campaña de vacunación en curso habla por sí sola. Cuando se vacunó al personal médico del país, a principios de marzo, se redujo inmediatamente el número de contagios entre los empleados del sector sanitario. Esto se observa también desde el comienzo de las vacunaciones masivas en La Habana, en el mes de mayo.

Ya se han aplicado más de siete millones de dosis en una campaña que se ha concentrado en la capital del país, originalmente el epicentro del proceso infeccioso. En todas las demás provincias, las incidencias están aumentando fuertemente. En la capital, sin embargo, donde ya la mitad de la población ha sido vacunada, los contagios han caído a la mitad de su valor pico. Como en otros países con altos niveles de vacunación, se ve un repunte con la reciente entrada a Cuba de la agresiva variante Delta. Los estudios de fase 3 de las vacunas cubanas se hicieron todavía con la prevalencia de la cepa Beta. Aun si parecen dar buena inmunidad contra la Delta también, no se puede excluir que –como se ha visto con otras vacunas– la efectividad sea algo menor contra esa variante, sobre todo en caso de vacunación incompleta.

También en Irán se realizó un estudio de fase 3 para la vacuna Soberana-2, con 24.000 participantes, y allí la vacuna cubana ya obtuvo la aprobación de emergencia. En Cuba recientemente se dio la aprobación para Abdala mientras la para Soberana-2 es espera en las próximas semanas. Es de suponer que la autoridad de aprobación cubana espera con la aprobación formal hasta que se tenga disponible todos los datos requeridos por los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Porque, además de vencer la pandemia en su propio territorio, Cuba también espera exportar sus vacunas. Pero la producción a escala se enfrenta a grandes obstáculos. Los 100 millones de dosis cuya producción se anunció alguna vez para este año quedarán como una posibilidad teórica. Los insumos que se necesitan se han vuelto extremadamente escasos, porque empresas de todo el mundo apuestan al desarrollo de vacunas a base de proteínas, sea Novavax en Estados Unidos, Sanofi/GlaxoSmithKline en Europa o Anhui en China.

Si bien Cuba es «soberana» en el desarrollo de sus propias vacunas, tal como lo sugiere el nombre de una de ellas, esto no es así en cuanto al equipamiento y los componentes, que deben importarse. A los problemas mencionados se suma, como siempre ocurre en Cuba, el lastre del embargo estadounidense, que limita las oportunidades de adquirir maquinaria e insumos. Además, las amenazas de Washington a los bancos internacionales hacen que las transacciones financieras con la isla sean maniobras complejas y costosas. Como resultado, Cuba tendrá que concentrarse inicialmente en producir suficientes vacunas para su propia población. Por cierto, como gesto de solidaridad, hubo una primera entrega de 30.000 dosis de Abdala a su aliada Venezuela, cuyas entregas de petróleo a Cuba han disminuido, pero siguen siendo indispensables para abastecer a la isla. Se han prometido otros 12 millones de dosis, pero sin precisar la fecha de entrega.

También se espera poder negociar opciones de exportación, preferiblemente con prefinanciación. Otra opción es vender licencias a países como Argentina o Vietnam, que tienen sus propias capacidades de producción. En el pasado, la OMS ya ha comprado vacunas cubanas para campañas de vacunación en países del Sur global y podría volver a hacerlo en la actual pandemia. A mediano plazo, las vacunas a base de proteínas, como las cubanas, también son adecuadas como vacunas de refuerzo.

Por importantes que sean estas perspectivas, las vacunas cubanas pueden vencer la crisis sanitaria del país, pero no la económica. Esta sigue siendo tarea de una agenda de reformas que debería apuntar a reanimar toda la economía y no confiar en que el sector biotecnológico se convierta en la gallina de los huevos de oro. Y aún cuando son un logro del sistema de salud, no pueden ser las vacunas las que den respuesta a la largamente acumulada crisis de confianza política que en estos días se hace evidente en las calles. 

La lucha contra la pandemia en Cuba es, como en otros lugares, una carrera contra el tiempo. Entre la velocidad de la vacunación, por un lado, y la propagación del virus y sus variantes, por otro. Si las cosas van bien, la campaña de vacunación puede prevenir el colapso de los hospitales, hacer que gradualmente el país salga de las medidas de confinamiento y permitirle reabrir sus puertas al turismo internacional a tiempo para la importantísima temporada de invierno. El sector turístico era la industria más importante de la isla antes de la pandemia y su reactivación es indispensable como fuente de divisas en la actual crisis.

Pero las vacunas cubanas también deberían ser motivo de reflexión fuera de la isla. En tiempos de cadenas de suministro globales, muchos rápidamente tildaron todas las ideas de «autosuficiencia» de anticuadas. Durante la pandemia, sin embargo, hasta los países ricos tuvieron que aprender que no se puede contar con la globalización en tiempos de emergencia. Ya se trate de mascarillas o vacunas, a la hora de la verdad, no solo es America First, sino que cualquier otro país cuida primero sus propios intereses.

El hecho de que el sector biotecnológico de Cuba haya logrado desarrollar sus propias vacunas con los limitados recursos del país es sencillamente sensacional. Con el avance de la variante Delta y el dramático aumento de infecciones, combinado con la crisis alimentaria y el malestar social, la sociedad cubana está por vivir meses tensos, si no dramáticos. Pero el avance de las vacunaciones hace esperar que, llegando el invierno, Cuba se uno de los primeros países de América Latina en entrar a la «era post-covid».

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Miguel Díaz Canel sobre las protestas en Cuba: "Hay una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales"

Se presentó en la televisión y explicó los motivos de los cortes de luz

En una conferencia de prensa, el presidente cubano sostuvo que hay "acciones para desacreditar al gobierno y la Revolución", al tiempo que admitió el impacto de los recientes apagones.

 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, denunció este lunes que Estados Unidos aplica "una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales en el país". Díaz Canel dirigió un discurso a la nación para "esclarecer todo un grupo de matrices que han tratado de imponer acciones para desacreditar al gobierno y la revolución". Desmintió haber llamado a la violencia a sus seguidores y se refirió a los cortes de luz que afectan a distintas partes del país y fueron una de las motivaciones de las protestas del domingo. El mandatario cubano había catalogado previamente a esas movilizaciones como "acciones de desestabilización política" que contaron con la intromisión estadounidense.

El lunes se respiraba en Cuba una tensa calma, sin servicio de Internet y con fuerte presencia policial en las calles de La Habana un día después de que miles de cubanos salieran a las calles para protestar contra el gobierno. La imagen del día la protagonizaron las decenas de mujeres que se concentraron frente a comisarías de La Habana para preguntar por el paradero de sus maridos, hijos y allegados detenidos o desaparecidos durante las manifestaciones del domingo.

"No llamamos al pueblo a enfrentar al pueblo"

Acompañado por miembros de su Ejecutivo y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba con quienes respondió preguntas a la prensa, Díaz Canel afirmó que las protestas masivas del domingo en distintas partes de Cuba buscaron "fracturar la unidad de nuestro pueblo". El presidente señaló que su presencia en la televisión fue una iniciativa pensada desde hace días "para brindar información al pueblo" sobre la situación en el país, que atraviesa el peor momento de la pandemia y una severa crisis económica. 

Díaz Canel desmintió haber llamado a la violencia cuando el domingo instó a sus seguidores a concentrarse en las calles para rechazar las manifestaciones opositoras. "No llamamos al pueblo a enfrentar al pueblo sino que llamamos al pueblo a defender su revolución", argumentó el mandatario.

El líder cubano explicó que en distintas localidades de la isla se registraron robos en comercios mientras que en otras zonas los manifestantes volcaron autos y tiraron piedras contra las fuerzas de seguridad. Díaz Canel buscó demostrar de esa forma el funcionamiento de la "maquinaria ideológica y violenta" que está detrás de los disturbios.

En ese punto el presidente se preguntó: "¿A quién le molesta nuestro régimen? A la mayor parte del pueblo no, porque la mayoría lo ha refrendado en miles de debates públicos. ¿A quién le molesta? ¿A Estados Unidos? ¿Por qué no ven las virtudes de un sistema que trabaja para todos y tiene resultados en esferas de la salud, educación, seguridad social, tranquilidad ciudadana?". Para Díaz Canel, la actitud estadounidense "hace cerrar más las filas, nos une más, nos pone más claro cuáles son las verdaderas intenciones y hace nacer posiciones genuinas de defensa".

Tras una breve reconciliación entre 2014 y 2016, las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos están en su nivel más bajo desde que Donald Trump endureció el embargo vigente desde 1962, denunciando violaciones de derechos humanos y apoyo de La Habana al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Estas sanciones, así como la ausencia de turistas debido a la pandemia, han sumido a Cuba en una profunda crisis económica y han generado un fuerte malestar social, seguido de cerca en Washington y el continente americano.

Guerra de cuarta generación

Rogelio Polanco, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe del Departamento Ideológico presente en la conferencia, sostuvo que en la isla están viviendo "lo que se conoce como guerra de cuarta generación" fomentada en gran medida por Estados Unidos. Algo similar a lo vivido en Venezuela, sostuvo Polanco, "donde se alcanzó un nivel muy intenso" de parte de las manifestaciones en contra del gobierno.

"Esto es parte de un manual que se ha aplicado minuciosamente en varios países, para lograr lo que se ha denominado como cambio de régimen. No hay tecnología ni estrategia de esta naturaleza que pueda contra la voluntad del pueblo. Venezuela ha demostrado que es posible derrotarlo, como lo está haciendo Cuba", dijo el dirigente comunista.

Apagones

Al responder una de las preguntas de los periodistas presentes en la conferencia, el presidente Díaz Canel reiteró que la nación sufre "una política cruel y agresiva de persecución financiera y energética sostenida" y recrudecida durante el gobierno del expresidente Donald Trump. En ese sentido el ministro de Energía y Minas, Liván Arronte Cruz, afirmó que se está trabajando en los problemas del sistema eléctrico nacional afectado por "el escenario extremadamente tenso" que atraviesa el país.

"Las limitaciones financieras y de crédito del país para reparar las termoeléctricas han estado muy marcadas por el bloqueo, así como los problemas en el acceso a los combustibles", subrayó Arronte Cruz. En el interior de Cuba los apagones se extendieron en las últimas semanas en medio del agobiante calor veraniego.

El presidente y el titular de la cartera de Energía atribuyeron los cortes a roturas en las principales centrales termoeléctricas de la isla y al aumento de la demanda energética, para asegurar después que el servicio se reestablecerá a partir de este martes. 

Coronavirus y caída del turismo

En otro tramo de la conferencia, Díaz Canel aseguró que Washington le teme al ejemplo de Cuba ebn su enfrentamiento a la pandemia de covid-19, pese al repunte de casos que desataron las manifestaciones del domingo. "Lamentablemente en el país disminuye la percepción de riesgo y circulan cepas que son más agresivas y con más transmisión, lo cual ha provocado un pico pandémico", destacó el mandatario, al tiempo que agregó que Cuba "demoró más que nadie en entrar a este pico pandémico" y pronto lo va a dejar atrás.

La situación de la salud pública en Cuba, en medio de la crisis por el coronavirus, se ha visto agravada por el bloqueo estadounidense. El embargo dificulta el acceso a medicamentos e insumos para la producción de vacunas. De acuerdo con la información proporcionada por la cancillería de Cuba, durante el gobierno de Trump se aplicaron 243 medidas coercitivas unilaterales contra Cuba; de ellas, 55 solo en 2020, las que sobresalieron por "su sistematicidad e intencionalidad", según las autoridades de la isla.

En el mes de junio la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución que exige el fin del bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos contra la isla. En ese momento el canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció que los daños ocasionados por esta medida superaban los 147 mil millones de dólares.

Otro aspecto que preocupa a Cuba es la caída estrepitosa del turismo. En 2019 Cuba había recibido a 4,2 millones de turistas y en 2020 ese número descendió a 1,08 millones. En lo que va del 2021 solo ingresaron, hasta el momento, 120 mil viajeros al país, según datos divulgados por la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (Onei).

El turismo es la segunda fuente de ingresos de Cuba por detrás de la venta de servicios profesionales al exterior. Constituye el diez por ciento del PBI del país y genera aproximadamente medio millón de empleos.

13 de julio de 2021

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Martes, 13 Julio 2021 06:45

El hambre mata más que el covid

El hambre mata más que el covid

Informe de Oxfam sobre la crisis alimentaria mundial

 

Un informe difundido por la organización internacional Oxfam da cuenta de que transcurrido un año y medio desde que se desató la pandemia las muertes por hambre en el mundo se ubican por encima de los decesos como consecuencia de la covid 19. De acuerdo al estudio once personas mueren por minuto por motivo del hambre extrema, cifra superior a las siete muertes que genera la pandemia en el mismo tiempo. El trabajo sostiene además que “los conflictos armados, las alteraciones económicas provocadas por la pandemia y la creciente crisis climática han agravado la pobreza y la catastrófica situación de inseguridad alimentaria en las zonas con más hambre en el mundo, creando a su vez nuevos núcleos de hambre”.

El documento señala que este año se ha llegado a la cifra de 155 millones de personas en 55 países que padecen extremos de inseguridad alimentaria y 20 millones de estos habitantes del planeta se sumaron este año para alcanzar la cantidad mencionada. Según el informe la pandemia provocó que 33 millones de trabajadoras y trabajadores de todo el mundo perdieran su empleo en 2020, generando además pérdidas por valor de 3,7 billones de dólares en concepto de ingresos derivados del trabajo, una cifra equivalente al 4,4 por ciento del PIB mundial de 2019. Los precios de los alimentos en el mundo aumentaron en casi un cuarenta por ciento desde el año pasado, registrando el mayor incremento en más de una década.

En el mismo informe se señala la urgente necesidad de que los gobiernos actúen de manera inmediata para hacer frente a la inseguridad alimentaria y sus causas dado que la situación puede empeorar todavía más.

“Desde el inicio de la pandemia, el número de personas que viven en condiciones cercanas a la hambruna se han multiplicado por seis” según lo consigna el Global Report on Food Crise, organismo de Naciones Unidas.

De esta manera, lo que en principio aparecía como una crisis de salud a nivel global, se ha transformado rápidamente en un agudo problema de hambre cuya principal causa se le adjudica a los conflictos que persisten en todo el mundo, a pesar de los llamamientos formales para ponerles fin. “El gasto militar mundial se incrementó en un 2,7 por ciento el pasado año, un porcentaje equivalente a 51.000 millones de dólares” sostiene Oxfam, asegurando que con esa suma se habría podido financiar hasta seis veces y media el pedido de 7.900 millones de dólares que Naciones Unidas hizo en 2021 para hacerle frente a la lucha contra la inseguridad alimentaria. Cada día y medio se invierten 8.000 millones de dólares en gastos militares en todo el mundo.

“A menos que los Gobiernos actúen de forma urgente para abordar la inseguridad alimentaria y sus causas, lo peor está aún por llegar. Deben centrar sus recursos en financiar sus sistemas de protección social, así como programas que aborden las necesidades de las personas vulnerables y permitan salvar vidas de manera inmediata, en lugar de destinarlos a comprar armas, que perpetúan los conflictos y la violencia”, se afirma en el documento.

Otras proyecciones indican que 745 millones de personas en todo el mundo vivirán en condiciones de “pobreza extrema” al finalizar 2021, lo cual implica un aumento de 100 millones de personas desde que se declaró la pandemia 18 meses atrás. A ello se suma que 2.700 millones de personas no recibieron ningún tipo de ayuda pública para enfrentar las consecuencias económicas derivadas de la covid-19. Entre los grupos más directamente afectados se encuentran las mujeres, las poblaciones desplazadas y las personas que trabajan en el sector informal.

Como contraposición también durante la pandemia la riqueza se concentra. “La riqueza de las diez personas más ricas del mundo (de las cuales nueve son hombres) se incrementó en 413.000 millones de dólares el pasado año”, dice el informe de Oxfam, agregando que “esta cantidad bastaría para financiar hasta más de once veces la totalidad de las emergencias humanitarias de las Naciones Unidas para 2021”.

El documento señala además que para poner fin a la crisis del hambre los gobiernos “deben reconstruir la economía global de manera más justa y sostenible en el marco de la recuperación tras la pandemia” y “acabar con las desigualdades de fondo que amplían la brecha entre ricos y pobres”.

Entre las iniciativas propuestas para salir al cruce de la hambruna mundial se plantea la urgencia de dar financiamiento al llamamiento humanitario de Naciones Unidas contra el hambre y la creación de un fondo global de protección social. Además –dice Oxfam- se debería “garantizar el acceso humanitario a las zonas de conflicto, dejar de utilizar el hambre como arma de guerra y promover la paz a través de la participación y el liderazgo de las mujeres en la construcción de la paz”. A ello se agrega la necesidad de “construir sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles” y de “garantizar el liderazgo de las mujeres en la respuesta a la pandemia y la posterior recuperación”.

Todo ello – se sostiene en el documento- sin perder de vista la urgencia de apoyar “una vacuna universal” contra la covid-19, mientras se adoptan medidas urgentes para hacer frente a la crisis climática.

13 de julio de 2021

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Perú: Keiko Fujimori apunta contra la democracia

Fracasó su maniobra para arrebatarle la victoria a Pedro Castillo

En una postura golpista, la dirigente de la derecha dijo que no reconocerá la proclamación de Castillo como nuevo presidente, que se espera esta semana. Todas las demandas fujimoristas vienen siendo rechazadas por la justicia electoral. 

Derrotada en las urnas y fracasadas sus maniobras para arrebatarle la victoria al profesor rural y sindicalista de izquierda Pedro Castillo con infundados reclamos de fraude electoral, la derechista Keiko Fujimori dispara contra la democracia y la estabilidad del próximo gobierno. En clara postura golpista, la hija del encarcelado exdictador Alberto Fujimori, que al no conseguir la presidencia deberá enfrentar un juicio por lavado de dinero y organización criminal, ha dicho que no reconocerá el resultado de las elecciones y la proclamación del nuevo presidente. Keiko ha lanzado esta amenaza cuando se espera que esta semana el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclame a Castillo como presidente electo, lo que lleva más de un mes de demora, algo sin precedentes, debido a las demandas del fujimorismo para anular votos en las zonas rurales, donde el maestro de origen andino ganó ampliamente, alegando un supuesto fraude en esas mesas de votación. Son denuncias sin pruebas. Todas las demandas fujimoristas vienen siendo rechazadas por el JNE por falta de sustento. El Jurado Electoral ha anunciado que a más tardar esta semana debe culminar la revisión de esas demandas, luego de lo cual se daría la proclamación de Castillo, quien debe asumir este 28 de julio.  

La rabia de la derrota 

“No vamos a aceptarlo”, gritó Keiko ante sus seguidores, con la rabia de la derrota marcada en el rostro, refiriéndose a la proclamación de Castillo como presidente electo. “No nos vamos a quedar de brazos cruzados. El partido no ha terminado”, dijo amenazante la tres veces derrotada candidata presidencial -también perdió en 2011 y 2016-, en una concentración de sus partidarios, movilizados para presionar a las autoridades electorales para que no se oficialice el triunfo de Castillo.

“No al comunismo. Fuera el comunismo”, exclamó Keiko ante manifestantes en estado de negacionismo frente al triunfo de la izquierda. En las manifestaciones fujimoristas de esto días clamando fraude sin pruebas y profiriendo ataques contra la izquierda, abundan los discursos golpistas y las expresiones autoritarias de una extrema derecha que pretende se anulen las elecciones ganadas por la izquierda. Gritan “defendamos el voto”, pero exigen anular votos del ganador para quitarle el triunfo.

Una denuncia de fraude sin pruebas

Las denuncias sin base de la derecha de un supuesto fraude electoral encuentran eco en los grandes medios y movilizan a pobladores de los barrios residenciales. A pesar de una millonaria campaña y del respaldo mediático al falso discurso del fraude, solamente un 13 por ciento de la población asegura que hubo fraude a favor de Castillo, según una encuesta de Ipsos.

El fujimorismo y sus aliados insisten en exigir una auditoría de la Organización de Estados Americanos (OEA) a las elecciones. No tienen argumentos serios que justifiquen ese pedido. Saben que esa auditoría no procederá -la misión de observadores de la OEA ha calificado como limpias las elecciones y hace unos días emisarios de Keiko enviados al organismo internacional para pedir esa auditoría hicieron un papelón al no ser recibidos por su secretario general Luis Almagro-, pero es la excusa para decir que sin esa auditoría no reconocerán el triunfo de Castillo.

Todos los observadores electorales, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Unión Europea, gobiernos de la región, entre ellos Argentina, entre otros, han declarado la legitimidad de las elecciones peruanas. Ningún organismo internacional ni gobierno las ha cuestionado. 

En medio de esa soledad, el gran aliado del fujimorismo en los foros internacionales es el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, que se ha puesto al servicio de la falsa narrativa del fraude electoral y las maniobras golpistas contra Castillo. Hace unos días, el escritor acusó al gobierno centrista del presidente Francisco Sagasti de haber tomado “claramente partido a favor” del izquierdista Castillo y le negó legitimidad al presidente electo. Una afirmación que cae en la ficción interesada para tergiversar la realidad y moldearla según los intereses del fujimorismo y sus aliados. Keiko repitió el guion del escritor, acusando a Sagasti de estar parcializado con Castillo para justificar su negativa a reconocer su derrota. El régimen de Sagasti ha mantenido escrupulosa neutralidad en estas elecciones.

Aliados de Keiko han venido promoviendo públicamente un golpe para anular las elecciones. No han logrado su objetivo y ahora complotan contra el próximo gobierno. Estos días se cayó en el Congreso una maniobra de la derecha que buscaba jaquear al régimen de Castillo. Se frustró, por no alcanzarse los votos necesarios de dos tercios de los legisladores, la intención de grupos parlamentarios de derecha de nombrar nuevos magistrados del Tribunal Constitucional (TC) para copar la máxima instancia judicial del país. Hay una demanda judicial para anular las elecciones que ha sido rechazada por carecer de base jurídica, pero que en apelación podría llegar al TC como última instancia. La derecha apuntaba a que una decisión sobre esta demanda la tome un tribunal funcional a sus intereses. El TC puede bloquear leyes y políticas de gobierno declarándolas inconstitucionales.

Seis de los siete magistrados del TC han cumplido su mandato y deben ser reemplazados. Hace unos meses, el desacreditado Congreso saliente decidió que su designación la realice el nuevo Parlamento que debe asumir este mes. Pero luego de las elecciones de abril retomaron el proceso de elección de miembros del TC y lo aceleraron cuando Castillo ganó la segunda vuelta, buscando asegurar un TC a la medida de esa derecha. El proceso de selección de los candidatos al tribunal estuvo marcado por irregularidades e ilegalidades, por lo que un juzgado ordenó detener la votación. Pero una mayoría de legisladores decidió desacatar la orden judicial y seguir adelante con la elección, que estaban seguros ganarían. Pero a la hora de la votación sus candidatos no alcanzaron los dos tercios, 87 votos de 130, que necesitaban. El candidato que tuvo el mayor respaldo llegó a los 81 votos. Una dura derrota para la derecha. La renovación del TC ha quedado pendiente.

Mientras Keiko y la derecha que la apoya complotan contra el triunfo de Castillo y se preparan para hacerle la guerra desde el primer día de su gobierno, el maestro rural que sigue a la espera de su proclamación como presidente electo, se reúne con sus colaboradores para armar su gabinete ministerial y definir sus primeras acciones en el poder, y mantiene encuentros con organizaciones sociales, gremios y autoridades regionales. Sus seguidores están movilizados para defender su victoria. Frente al local del Jurado Electoral, en el centro de Lima, pobladores llegados desde el interior del país han instalado un campamento esperando la oficialización del triunfo del maestro en el que han depositado sus esperanzas de cambio.

 

13 de julio de 2021

Desde Lima

 

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El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel (c) camina acompañado por simpatizantes por una calle del pueblo San Antonio de los Baños (Cuba).. Imagen: EFE

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, compareció este domingo en vivo en cadena de radio y televisión nacional.

Versión no oficial de las palabras de Díaz-Canel:

Hemos sido honestos, hemos sido diáfanos, hemos sido claros y en cada instante hemos ido explicando a nuestro pueblo las complejidades de los momentos actuales. Les recuerdo que hace más de un año y medio cuando se iniciaba el segundo semestre del año 2019 tuvimos que explicar que íbamos a una coyuntura difícil. Esto se tomó como parte del humor popular y hemos permanecido como parte de esa coyuntura a partir de todas las señas que estaba dando el gobierno de los Estados Unidos, encabezados por la administración Trump con relación a Cuba.

Empezaron a recrudecer una serie de medidas restrictivas, de recrudecimiento del bloqueo, de persecución financiera en contra del sector energético con el objetivo de asfixiar nuestra economía y que eso provocara el anhelado estallido social masivo, que siembre las posibilidades para con toda la campaña ideológica que se ha hecho, poder llamar a la intervención humanitaria que terminan en intervenciones militares y en injerencias, y que afectan los derechos, la soberanía y la independencia de todos los pueblos.

Esa situación continuó, luego vinieron las 243 medidas que todos conocemos y por último se decide incluir a Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo, una lista espuria, ilegítima y unilateral que ha adoptado el gobierno de los Estados Unidos, creyéndose los emperadores del mundo. 

Muchos países se someten de golpe a estas decisiones, pero hay que reconocer que otros no permiten que se les imponga. Todas estas restricciones propiciaron que al país se le cortaran de inmediato varias fuentes de ingreso de divisas como el turismo, los viajes de cubanos-americanos a nuestro país y las remesas. Se hizo un plan para desacreditar las brigadas médicas cubanas y las colaboraciones  solidarias que presta Cuba que por esa colaboración ingresaban una parte importante de divisas.

Todo esta situación provocó una situación de desabastecimiento en el país, sobre todo de alimentos, medicamentos, materias primas e insumos para poder desarrollar nuestros procesos económicos y productivos que a la vez tributan a las exportaciones. Están cortados dos importante elementos la capacidad de exportación y la capacidad de invertir recursos. Y desde los procesos productivos desarrollar bienes y servicios para nuestra población. 

También tenemos limitaciones limitaciones en combustibles y piezas de repuesto y todo esto ha provocado un nivel de insatisfacción, unido a problemas acumulados que nos hemos podido resolver y que venían desde el periodo especial unido a una feroz campaña mediática de desacreditación como parte de la guerra no convencional que trata de fracturar la unidad entre partido-estado y pueblo; que trata de poner al gobierno como insuficiente e incapaz de proporcionar bienestar al pueblo cubano y que pretende enarbolar desde una posición del gobierno de los Estados Unidos que con ellos se puede aspirar al progreso de un país como el nuestro. 

Esas son consabidas recetas hipócritas, discursos de doble rasero que los conocemos muy bien en toda la historia de los Estados Unidos hacia Cuba. ¿Cómo intervinieron en nuestro país, cómo se apropiaron de nuestra isla en 1902, cómo mantuvieron una dominación de nuestra isla en la etapa de la seudorepública y cómo esos intereses fueron golpeados por la Revolución cubana en su triunfo?

Les ha molestado mucho durante 60 años el ejemplo de la Revolución cubana y constantemente han estado arreciando. Han aplicado un bloqueo injusto y criminal, y cruel, recrudecido ahora en condiciones de pandemia y ahí está la perversidad manifiesta, la maldad de todas esas intenciones. Bloqueo y acciones restrictivas que nunca han tomado contra ningún otro país, ni contra los que ellos consideran sus principales enemigos. 

Por lo tanto, ha sido una política de saña contra una pequeña isla que solo aspira a defender su independencia,  su soberanía y construir con autodeterminación su sociedad de acuerdo a los principios que más de un 86 % de la población ha apoyado en el ejercicio amplio y democrático que sostuvimos hace algunos años para aprobar la actual Constitución de la República de Cuba.

En medio de esas condiciones viene la pandemia, una pandemia que no ha afectado solo a Cuba, sino a todo el mundo, incluyendo a los Estados Unidos. Ha afectado a los países ricos y hay que decir que ante esta pandemia ni Estados Unidos ni esos países ricos tuvieron toda la capacidad para enfrentar sus efectos en sus inicios, y en muchos de esos países de primer mundo, con muchas más riquezas, colapsaron los sistemas de salud, las salas de terapia intensivas. Los pobres fueron desfavorecidos porque no existen políticas públicas orientadas al pueblo para su salvación, y tienen indicadores con relación  al enfrentamiento de la pandemia que tienen peores resultados que los de Cuba en muchos casos.

Así fuimos avanzando, fuimos controlando brotes y rebrotes, con una capacidad tremenda de sacrificio de nuestro pueblo, de nuestros científicos, de nuestro personal de la salud y ha estado casi todo el país involucrado en ello. Se han creado cinco candidatos vacunales, de las cuales ya han una reconocida como vacuna y que es la primera latinoamericana. Ya Cuba está vacunando a su población. Es un proceso que toma tiempo. Hay que producir las vacunas, pero en estos momentos tenemos una de las razones de vacunación más altas del mundo y en pocas semanas hemos superado el 20 % de vacunación de la población, un proceso que continúa.

En los últimos meses han empezado a circular cepas que son más agresivas y provocan más transmisión de la enfermedad. En medio de esa situación es que empiezan a aparecer un grupo de complicaciones. En primer lugar, los casos ocurren con una velocidad y acumulación que supera las capacidades que hemos podido crear para atender en instituciones estatales a estos casos. Por otra parte hemos tenido que acudir a abrir capacidades en otros centros y al abrir más número de centros, a los cuales también tenemos que darles una prioridad energética aún en medio de problemas energéticos acumulados que nos han provocado apagones, la cantidad de circuitos que tenemos que proteger para que se atiendan los pacientes de covid provoca que sean  más los circuitos que quedan con posibilidades de hacer apagones molestos, pero necesarios, porque tenemos que restablecer nuestras capacidades de generación eléctrica. Ello ha ocurrido en estos días y ha provocado irritación, incomprensión, preocupaciones y afectaciones a la población.

Al tener más enfermos, hay más consumo de medicamentos, y también nuestras reservas de medicamentos se van agotando, las posibilidades de adquirirlos son muy difíciles. En medio de todo eso seguimos con voluntad, pensando en todo, trabajando para todos. Ahora tenemos que ir a la experiencia del ingreso domiciliario ante la falta de capacidades en un grupo de provincias, y hemos tenido que convocar a la familia para que tengan una participación más directa, responsable; y uno no se cansa de admirar en medio de esta situación esa capacidad de resistencia creativa que tiene nuestro pueblo. Y cómo con estos valores, si nos acompañamos de responsabilidad y de unidad, en el menor tiempo posible con vacunación y con comportamiento responsable, cumpliendo las medidas higiénico sanitarias, el aislamiento social y el distanciamiento físico, saldremos más temprano que tarde de este pico pandémico que no es solo un caso cubano.

Cuba lo que logró fue postergar este pico pandémico en el tiempo con todo  lo que hicimos, y también en el menor tiempo lo superaremos, y así es como lo hemos ratificado en estos días en nuestros recorridos por las provincias para puntualizar todas las estrategias de enfrentamiento a la pandemia.

De manera muy cobarde, sutil y oportunista y perversa,  a partir de las situaciones más complicadas que hemos tenido en provincias como Matanzas y Ciego de Ávila estos que siempre han estado aprobando el bloqueo y que sirven como mercenarios de la calle del bloqueo yanqui, empiezan a aparecer con doctrinas de ayuda humanitaria y de corredor humanitario. Todos sabemos de dónde vienen.

Para fortalecer el criterio de que el gobierno cubano no es capaz de salir de esta situación, como si ellos estuvieran tan interesados en que se resolvieran los problemas de salud de nuestro pueblo. 

Si quieren tener un verdadero gesto con Cuba, si quieren preocuparse con el pueblo, abran el bloqueo y vamos a ver cómo tocamos. ¿Por qué no lo hacen? ¿Por qué no tienen valor para abrir el bloqueo? ¿Qué fundamento legal y moral tienen sostiene que un gobierno extranjero le aplique esa política a un país pequeño en medio de situaciones tan adversas.

¿Eso no es genocidio, eso no es crimen de lesa humanidad? Se enarbolan criterios de que somos una dictadura, un dictadura que se preocupa por darle a toda su población salud, que busca el bienestar para todos, que  en medio de estas situaciones es capaz de tener programas y políticas públicas en función de todos, que está aspirando a vacunar a todos con una vacuna cubana, porque sabíamos que nadie nos iba  vender vacunas y no teníamos dinero para ir al mercado internacional a comprar vacunas. ¿Qué dictadura más extraña?

Ahora vociferan que somos asesinos ¿Dónde están los asesinados en Cuba ?¿dónde están los desaparecidos?

Porque los otros países que han sufrido estos eventos de picos pandémicos no fueron en la prensa atacados y a eso no se les puso como solución la intervención humanitaria, ni se les armaron estas campañas de descrédito que han querido armar contra nosotros.

La vida, la historia y los hechos demuestran que está detrás de todo esto: que es asfixiar y acabar con la Revolución y para eso están tratando de desalentar a nuestro pueblo de confundir. Cuando las personas están en condiciones severas como las que estamos viviendo, ocurren hechos como los que vimos hoy  en San Antonio de los Baños.

En San Antonio de los Baños, un grupo de personas se concentró en uno de los parques más céntricos de la ciudad para protestar y reclamar. ¿Quiénes eran esas personas? los componían personas de pueblo que están viviendo parte de las carencias y dificultades, lo hicieron personas revolucionarios que pueden estar confundidas y que puede que no tengan todos los argumentos o que estaban expresando sus insatisfacciones.

Esos dos grupos de personas lo hacían de una manera distinta y buscaban un argumento y pedían una explicación. Lo primero que decían era “yo soy revolucionario” “yo apoyo a la Revolución”.

Esto estaba encabezado por un grupo de manipuladores que se estaban prestando a los designios de esas campañas que salieron en las redes sociales. El famoso SOSMatanzas o SOSCuba, el llamado al cacerolazo para que en varias ciudades de Cuba hubiera manifestaciones de este tipo y existieran disturbios sociales.

Esto es muy criminal, muy cruel, sobre todo en este momento donde debemos de lograr que las personas estén en las casas que están recogidas, que están protegiéndose. Con la moral que da la Revolución, los revolucionarios de San Antonio de los Baños, las autoridades de la provincia, un grupo de compañeros de la dirección del país nos presentamos a San Antonio de los Baños.

Esa masa de revolucionarios se enfrentó a los contrarrevolucionarios y hablamos con los revolucionarios y algunos que pueden ser no revolucionarios pero que estaban pidiendo argumentaciones. Después marchamos y recorrimos el pueblo para demostrar que en Cuba la calle es de los revolucionarios.

Mientras eso está ocurriendo sabemos que hay otras localidades del país, donde grupos de personas en determinadas calles y plazas se han concentrado movidas también por esos propósitos tan malsanos.

Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la Revolución en todos los lugares», señaló Díaz-Canel.

Las calles son de los revolucionarios y el Estado tiene toda la voluntad política para dialogar, pero también para participar, agregó.

No vamos a entregar la soberanía, ni la independencia de esta nación», dijo. Tienen que pasar por encima de nuestro cadaver si quieren tumbar la Revolución.

11 julio 2021

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Movilización en La Habana ayer contra el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel a quien reprocharon el desabasto de alimentos, la carestía y los cortes de luz en plena pandemia. El gobernante respondió que quienes alientan estas manifestaciones quieren la privatización de la salud y la educación. Foto Afp

"Esos que nunca se han opuesto al bloqueo ahora han incentivado campañas que buscan legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus", sostuvo el líder cubano. 

 

El presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, denunció que, en las inéditas protestas de este domingo contra el gobierno, hubo una intromisión de Estados Unidos con la intención de "legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus". El jefe de Estado habló luego de la marcha de miles de personas en varias ciudades de la isla que criticaron, en especial, el accionar del Ejecutivo en el manejo sanitario de la pandemia. 

"Son acciones de desestabilización política históricas que tienen lugar contra Cuba y que se han intensificado particularmente durante la pandemia", dijo Díaz Canel luego de realizar una recorrida por San Antonio de los Baños, un pueblo próximo a La Habana y uno de los epicentros de las movilizaciones. 

"De manera muy sutil, esos que nunca se han opuesto al bloqueo (el embargo económico decretado por Estados Unidos en 1962) ahora han incentivado campañas que buscan legitimar la idea de que el gobierno cubano no puede controlar al coronavirus", sostuvo Díaz Canel. "Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles a defender la revolución en todos los lugares", subrayó el mandatario en un mensaje televisado.

Protestas y vacunas

Este domingo miles de personas marcharon por las calles de varias ciudades de Cuba. El malestar social tuvo como eje la problemática sanitaria por la pandemia de coronavirus. La primera marcha se registró en San Antonio de los Baños, un pueblo rural de 34 mil habitantes perteneciente a la provincia de Artemisa. Es conocido sobre todo porque en sus inmediaciones funciona la Escuela Internacional de Cine y Televisión creada en 1986 bajo el estímulo de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, que presidía por entonces el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Las protestas se replicaron en otras localidades de Cuba como Güira de Melena y Alquízar en la provincia occidental de Artemisa, Palma Soriano en la oriental Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana. Aunque con menos afluencia, también se registraron movilizaciones en las embajadas cubanas en Buenos Aires y Montevideo. 

Es la primera vez que un grupo grande de cubanos sale a las calles de La Habana a protestar contra el gobierno desde el famoso "Maleconazo" de 1994, durante la presidencia de Fidel Castro. El líder opositor venezolano, Juan Guaidó, no quiso perderse la ocasión para manifestar su apoyo a los manifestantes. "Desde Venezuela, reiteramos nuestro respaldo a todo el movimiento pro-democracia en Cuba. Nos une la lucha por vernos libres y democráticos", escribió Guaidó en su cuenta de Twitter.

Desde que empezó la pandemia de coronavirus en marzo de 2020, los cubanos están obligados a hacer largas filas para abastecerse de alimentos y medicamentos, lo que generó un creciente malestar social. La protesta se produjo en una jornada en la que Cuba volvió a batir su récord diario de contagios y muertes por covid-19, con 6.923 y 47 en las últimas 24 horas, respectivamente. Estas cifras llevan a un total acumulado, desde el inicio de la pandemia, de 238.491 infectados y 1.537 fallecidos, según el ministerio de Salud Púbica.

"Son cifras alarmantes, que se incrementan por día", afirmó el jefe de Epidemiología de esa cartera, Francisco Durán, al reportar en conferencia de prensa las últimas estadísticas. Pese al aumento de casos, en el gobierno cubano confían en el proceso de vacunación para amainar la situación epidemiológica.

Días atrás se conoció que una de las vacunas desarrolladas por Cuba contra el coronavirus, la Soberana 02, alcanzó una eficacia del 91,2 por ciento con la aplicación de sus tres dosis. Además de esa vacuna los científicos cubanos también desarrollaron con buenos resultados la Abdala, otra de las inoculaciones anticovid creadas por el país caribeño.

12 de julio de 2021

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Sábado, 10 Julio 2021 07:03

La perfecta neocolonia

Jovenel Moïse junto a su esposa Martine en la ceremonia de investidura presidencial, en 2017, en el Palacio Nacional, en Puerto Príncipe, Haití AFP, HÉCTOR RETAMAL

Haití bajo fuego

El asesinato sin aclarar de Jovenel Moïse, que gobernaba a fuerza de masacres con el apoyo de la OEA y Washington, aviva las inquietudes imperiales por una nueva intervención. En la calle, los paramilitares y la movilización popular se disputan el futuro.

 

En la madrugada del miércoles 7, un comando paramilitar ingresó a la casa del presidente de Haití, Jovenel Moïse, en Puerto Príncipe, y lo asesinó a tiros. Su esposa fue herida de gravedad. El primer ministro Claude Joseph, que estaba en la puerta de salida del gobierno (Moïse le había nombrado un reemplazante el lunes), decretó el estado de emergencia y sacó las Fuerzas Armadas a la calle. No habían comenzado todavía las investigaciones cuando empezaron a circular versiones de que los atacantes hablaban español y hubo quienes apuntaron que se trataba de venezolanos (obviamente «chavistas») y colombianos (obviamente «de las ex-FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia]»). En la mañana del mismo miércoles, el presidente de Colombia, Iván Duque, pidió la intervención de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo Consejo Permanente fue convocado en la noche. Es un magnicidio intolerable, dijo. En algunos países de Europa y en Estados Unidos se empezó a barajar la posibilidad de volver a enviar tropas a Haití con lo que se recrearía la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que se mantuvo entre 2004 y 2017. En las declaraciones de algunos gobernantes, el homenaje a Moïse trascendió el recuerdo a una víctima de asesinato: hubo quienes elogiaron su gestión. Haití país ingobernable, Haití país menor de edad que no puede manejarse solo sin un padre que lo tutele: los lugares comunes de todos estos años para justificar la militarización, la sucesión de gobiernos corruptos, el hambre y la miseria como males «naturales» de una sociedad «atrasada», la presencia imperial –más o menos abierta, más o menos solapada, según convenga– volvieron a saltar a la palestra. Ya tantas veces se los ha escuchado.

***

Tal vez no se sepa en años, tal vez no se sepa nunca cómo fue realmente que murió Moïse, dijo el miércoles a la cadena Telesur Danny Shaw, un activista estadounidense que lleva varios meses residiendo en Puerto Príncipe. Tenía tantos y tantos enemigos el gobernante asesinado que los tiros pueden haber llegado casi que desde cualquier lado. Menos del campo popular. Porque si hay sectores a los que nada les conviene un escenario como el que previsiblemente se estaría armando, con un posible regreso de la Minustah o una misión de intervención equivalente, ahora o en algún tiempo, es a quienes quieren cambiar realmente las cosas. No hay luto en las calles, porque Moïse era responsable directo e indirecto de decenas de asesinatos, de unas 12 masacres colectivas en barrios populares en los últimos cuatro años, porque era cómplice de lo más rancio de la rancia oligarquía haitiana y de las pandillas, que crecen como hongos (véase «Estado mafioso», Brecha, 26-II-21), porque gobernaba como un dictador; pero tampoco hay alegría, porque su caída, en estas condiciones, está muy lejos de significar la caída del sistema del que era parte. Ojalá hubiera un Wikileaks que echara luz sobre cómo se tramó esta ejecución, dijo Shaw, y recordó que no son raros los casos de dictadores que se vuelven incómodos por impresentables, como sucedió hace 60 años en la vecina República Dominicana con Rafael Trujillo, asesinado porque convenía más un liberal que una bestia parda. Y están las pandillas, y está el narcotráfico…

***

Un día antes del asesinato de Moïse, Brecha entrevistó a Henry Boisrolin, coordinador del Comité Haití Democrático, instalado hace años en Argentina. La idea era conversar sobre lo que estaba sucediendo en su país, tan silenciado, tan acallado, tan poco presente en los medios, tan miserabilizado. Había habido una cadena de asesinatos, una más:19 personas ejecutadas a balazos en plena calle en la noche del 29 al 30 de junio, entre ellas, el periodista Diego Charles y la militante feminista Antoinette Duclaire; llamaba la atención que fuera la enésima masacre de dirigentes sociales en muy poco tiempo y que apenas trascendiera; se hablaba de la acción abierta de bandas armadas unificadas en un comando dirigido por un expolicía que se presentaba como «revolucionario», que controlaban barrios enteros de Puerto Príncipe, extorsionaban a pobres y ricos y provocaban desplazamientos de población: ¿qué era eso?; el lunes 5, Moïse nombraba a un nuevo primer ministro, el octavo desde que asumió la presidencia, en 2017, un político vinculado a la oposición liberal, lo que daba la idea del grado de decadencia del gobierno; las noticias apenas registraban las manifestaciones callejeras, algunas muy grandes, que se estaban produciendo día tras día desde hacía varios meses… Mucho tema. Boisrolin comenzó poniéndolos en contexto.

«Hay que contextualizar para no perderse entre tanto asesinato, tanto hecho delictivo, también tanta miseria, porque cuando se habla de Haití es para hablar de eso y se pierde el hilo», dijo. Y contó que la crisis que vive Haití es una crisis ininterrumpida, una película en cámara lenta del «derrumbe del sistema de dominación», un sistema que empezó a funcionar a partir de la primera ocupación militar estadounidense, en 1915. Desde entonces, el país se fue convirtiendo en una perfecta neocolonia y en el más empobrecido de las Américas. Hoy se está en una fase de descomposición de ese sistema y quienes gobiernan quieren reformularlo, con otro tipo de ordenamiento jurídico y político, para dar mayor poder al Ejecutivo y debilitar al Parlamento. La Constitución que elaboraron en secreto en el gobierno, que iba a ser sometida a plebiscito en setiembre, va por ahí.

Pero para la gente de a pie vale muy poco esa Constitución, señaló Boisrolin, como valen muy poco las elecciones presidenciales y legislativas convocadas para el mismo día del plebiscito constitucional. («No es que sean ineptos, son perversos: hacen la elección del próximo Parlamento, que constará de dos cámaras, al mismo tiempo que se plebiscita una Constitución que suprime una de esas dos cámaras, el Senado. Parece absurdo, pero demuestra lo poco que les interesa realmente esa democracia a la que dicen atenerse.»)

Como todas las elecciones que se han llevado adelante últimamente, las de este año, si se hacen, estarán marcadas por el fraude. Cualquier candidato del campo popular que se presente las puede ganar si se llevan a cabo en buena ley, cree Boisrolin. «Pero los sectores dominantes no van a dejar que eso suceda. La única elección verdaderamente libre que se llevó a cabo en el país tras la caída de la dictadura de los Duvalier la ganó un representante del campo popular, el sacerdote Jean Bertrand Aristide, en 1990. Las ganó de manera aplastante, pero lo derrocaron con un golpe de Estado promovido por Estados Unidos.»

¿Qué elección seria se puede hacer en las condiciones actuales, en las que la gente no irá a votar, como no ha ido a votar en las pasadas y en las anteriores, porque no tiene seguridad alguna de que se respeten los resultados, porque en una economía de subsistencia como la haitiana, en una sociedad tan brutalmente piramidal como la haitiana, ha perdido todo sentido meter un votito en una urna? «Hoy hay en mi país 6 millones de personas bajo hambruna severa, el 70 por ciento de la población activa no tiene trabajo, la esperanza de vida no llega a los 60 años», dice Boisrolin. Y apunta que para entender la crisis estructural haitiana hay que tener en cuenta su posición geopolítica: «Está en el centro del Caribe, en la ruta marítima hacia Venezuela, es el país más próximo a Cuba y, si desde la doctrina Monroe Washington considera a América Latina toda como su patio trasero, el Caribe es su primer patio. Por aquí circulan mercaderías importantes para ellos. No pueden permitir que Haití se desestabilice demasiado, deben mantener el statu quo de la forma que sea, si es necesario, sacrificando a dirigentes políticos, por más funcionales que les hayan sido».

—Jovenel Moïse lo fue. ¿Dejó de serlo?

—Puede ser. Hoy existe una lucha interna entre los sectores dominantes. Hay un sector empresario que depende directamente de Estados Unidos. Son 11, 12 familias, que son las que controlan el poder y respaldaban a Moïse, que era un gran empresario bananero. Y hay un sector todavía de muy poco peso que está haciendo un esfuerzo por elevar el nivel de desarrollo de este capitalismo tan especial. También tienen relación con el imperio, pero apuntan a un funcionamiento institucional más presentable, con cierto respeto de la legalidad, algo que los últimos gobiernos no han tenido. Moïse gobernaba por decreto desde hace un año, después que disolvió el Parlamento. Su gestión era escandalosa desde todo punto de vista. El lunes blanqueó a todos los políticos que habían sido procesados por casos de corrupción, con el objetivo de que algunos de ellos pudieran presentarse a las próximas elecciones. Solo se mantenía sobre la base de esa corrupción y sobre todo de la represión. Cuando, tras un aumento de combustibles, en 2018, estallaron enormes manifestaciones populares, la represión se acentuó. El gobierno alternó asesinatos selectivos con no selectivos. Recurrió a las masacres colectivas: 12 en cuatro años, con decenas de muertos. Y apuntó a quebrarle la espina dorsal al movimiento popular. Van a seguir apuntando a eso quienes vengan.

Y, por supuesto, el Ejecutivo se mantuvo por el sostén de las potencias, que mientras no tenían a otro lo respaldaban, le daban dinero, lo cubrían. Desde que se fue la Minustah funciona el Cogroup, integrado por representantes de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Brasil, la OEA, la ONU [Organización de las Naciones Unidas] y la Unión Europea. Es el verdadero gobierno, y está, obviamente, bajo control de Washington.

El Cogroup sabe de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno de Moïse, como la Minustah sabía de las atrocidades cometidas por las gestiones anteriores. Hace poco, Moïse llamó a Luis Almagro, el secretario general de la OEA, para pedirle respaldo. Estaba acosado por las manifestaciones populares, el auge de la delincuencia lo desbordaba, se habían generalizado los secuestros extorsivos, las pandillas pululaban, algunas le molestaban y él quería que lo apoyaran. Almagro envió una misión, que hizo un largo informe en el que ni se menciona la represión política. Allí la OEA proponía una salida política que consistía en un gobierno de unión nacional con Moïse y en lo institucional solo exigió que se cambiara la composición del Consejo Electoral, en el que Moïse había colocado a amigos suyos. Menos que un cambio cosmético. La oposición lo rechazó.

—¿Quién encarna actualmente la oposición?

—Hay tres grandes sectores: fuerzas de derecha democrática, fuerzas socialdemócratas y la izquierda, que hace un par de años, por fin, comenzó un proceso de confluencia en el Frente Patriótico y Popular, integrado por siete partidos que se definen como socialistas, movimientos sociales, de derechos humanos, feministas. Hay un consenso entre el sector socialdemócrata y la izquierda de marchar hacia un gobierno que llamamos de transición de ruptura, en el que estarían todos los sectores de oposición, todos, y del que no formarían parte ninguno de los actuales gobernantes. Ese gobierno funcionaría por unos dos años, se encargaría de montar una nueva institucionalidad, afirmar la soberanía nacional, promover reformas sociales, juzgar los crímenes de lesa humanidad y los escándalos de corrupción de la administración actual, restaurar relaciones con todos los países, incluida Venezuela, convocar a una asamblea constituyente y después llamar a elecciones generales. No existe nadie en condiciones de conducir solo ese proceso, se necesitará de toda la actual oposición y habrá que ser creativo para ir haciendo el camino hacia una sociedad más justa. Que no nos humillen tanto como lo están haciendo ahora. Eso es lo esencial.

***

Boisrolin dice que si desde 2018 las manifestaciones callejeras fueron tan numerosas, es porque hay un sustrato de rebeldía en la gente que ni la represión, ni el hambre, ni la pandemia (¿qué es una peste más en un país expuesto a todas?) han logrado amainar. Piensa que hay una larguísima tradición de lucha en este país, que protagonizó la única revuelta antiesclavista exitosa de la historia y que, de esa tradición, a pesar de todos los pesares, mucha cosa queda. Y que ahora «hay un grado de organización del campo popular mayor» al que había un tiempo atrás. Dice que no por nada el terrorismo de Estado ha llegado al paroxismo al que ha llegado bajo Moïse y que eso va a exigir que los «sectores populares aumenten su nivel de autodefensa». «Los esfuerzos de todos los gobiernos recientes por disciplinar al pueblo han fracasado», piensa Boisrolin, pero subraya que eso no quiere decir que se esté cerca de triunfo alguno. «La situación actual es altamente explosiva y es muy difícil prever hacia dónde evolucionará. La oposición está dividida sobre qué hacer. Hay quienes se juegan a una insurrección popular, otros quieren negociar con Estados Unidos un cambio moderado. Yo, si tuviera que apostar, diría que estamos cerca de un estallido general. Quién lo conducirá no sé, pero las condiciones están dadas.»

Gangsterización

Uno de los signos de la extrema descomposición actual de Haití es la multiplicación de las bandas armadas y su creciente poder: de fuego, territorial, incluso político. La Comisión Nacional de Desarme, Desmantelamiento y Reinserción las calculó recientemente en 77. No les es nada difícil equiparse, porque en el país hay hoy un mercado ilegal de 500 mil armas de guerra, el doble que las que había hace menos de cinco años.

«El país está gangsterizado», dice Henry Boisrolin, y apunta que los sectores dominantes han creado sus propias pandillas, pero que estas son ya un actor político de primera importancia y que pueden llegar a molestar a algunos gobernantes. Las nueve bandas más poderosas se unificaron recientemente en un comando que se llamó primero G9 y luego fue rebautizado como Grupo Revolucionario 9. Manifiestan armados por las calles, sus líderes dan conferencias de prensa, tienen su propio canal de Youtube, logran cambiar ministros cuando no les gustan. En julio de 2020 el grupo organizó una manifestación callejera en Puerto Príncipe exigiendo su legalización.

Marchaban en el mismo tipo de blindados que los que usa la Policía. Su líder máximo es, precisamente, un exintegrante de una unidad especial de la Policía, Jimmy Cherizier, conocido como Barbecue. Lo separaron de su cargo tras un operativo en un barrio popular en 2017, en el que murieron ocho civiles y dos policías. Lautaro Rivara, un periodista y sociólogo argentino que vive en Puerto Príncipe, señaló en Rebelión.org (30-VI-21) que la federación de pandillas de Barbecue tiene relación estrecha con la administración de Moïse.

En 2020, el G9 coordinó junto con la Policía una entrega de alimentos en un distrito particularmente pobre de la capital. El grupo controla áreas centrales de Puerto Príncipe y los accesos norte y sur de la zona metropolitana, «lo que, en la singular geografía haitiana, le da una excepcional capacidad de aislar a la capital del resto del país», escribe Rivara. Son territorios superpoblados de un país superpoblado y fundamentales para controlar cualquier protesta, cualquier movilización de envergadura, «por tratarse de algunas de las zonas más radicalmente movilizadas desde los tiempos del gobierno de Aristide».

Las pandillas –las de Barbecue y las otras– han multiplicado últimamente los secuestros extorsivos aparentemente indiscriminados, porque se llevan tanto a ricos como a pobres, a empresarios como a campesinos. También han multiplicado los asesinatos. En 2020 hubo 1.270 secuestros de ese tipo y solo en junio pasado 150 homicidios, según datos de la asociación Défenseurs Plus.

Rivara cuenta que el 23 de junio Barbecue apareció en un video que rápidamente se hizo viral. «Acompañado de un pelotón de jóvenes encapuchados y armados –varios de ellos con indumentaria de la propia Policía–, anunció el comienzo de una “revolución armada”, consumando un giro discursivo contra el Estado, el gobierno y la oposición política. Utilizando la simbología nacional y evocando a los héroes de la revolución de independencia, invitó a la población a armarse y a incorporarse a su organización.» Fue «inesperado», pero también «inverosímil», escribe, y dice que actualmente Haití, «con el concurso de las grandes potencias, parece despeñarse por el barranco de los proyectos paramilitares que han asolado antes a otras naciones de Centroamérica y el Caribe, promoviendo el caos organizado, la inseguridad estratégica y la desestructuración de todo el tejido social y comunitario, abriendo la puerta a una política de shock que logre desmovilizar a sus indómitas clases populares».

Por Daniel Gatti
9 julio, 2021

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El presidente de Haití, Jovenel Moïse, durante una conversación con EL PAÍS por videollamada el pasado febrero.

Hombres armados asaltaron su domicilio de Puerto Príncipe la pasada madrugada. La primera dama está hospitalizada

 

Puerto Príncipe, Madrid - 07 jul 2021 - 12:41 CEST

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha sido asesinado este miércoles por hombres armados que perpetraron un asalto a su residencia durante la pasada madrugada en el barrio de Pelerin de Puerto Príncipe, según ha informado esta mañana el primer ministro, Claude Joseph. En el asalto resultó herida de bala la primera dama, Martine Moïse, que ha sido hospitalizada, según un comunicado firmado por Joseph. El mandatario pidió calma a la población y aseguró que tanto la policía como el ejército se están encargando de mantener el orden.

Hijo de un comerciante y una costurera, Jovenel Moïse concedió el pasado febrero una entrevista a este diario, en un país en el que la tensión iba en aumento semana tras semana. A la crisis política se le suma un año de espanto debido a la pandemia de coronavirus, los huracanes y la ola de violencia y secuestros que han llevado el hartazgo a una población que cuenta en su poder con más armas que nunca, tal y como señalaron los expertos a EL PAÍS.

El origen político del conflicto en Haití, país caribeño de 11,2 millones de habitantes, está en las convulsas elecciones de 2015. Michel Martelly finalizó su gestión, pero los caóticos comicios convocados obligaron a nombrar un presidente interino de otro partido, hasta que la autoridad electoral reconoció la victoria de Moïse un año después. Para la oposición, su Gobierno comenzó el día que Martelly dejó el poder y le acusa de “dictador” por gobernar por decreto desde hace un año.

“Mi mandato empezó el 7 de febrero del 2017 y termina el 7 de febrero del 2022. Entregaré el poder a su propietario que es el pueblo de Haití. Los oligarcas corruptos acostumbrados a controlar a los presidentes, a los ministros, al Parlamento y al poder judicial piensan que pueden tomar la presidencia, pero solo hay una camino: elecciones. Y yo no participaré en esas elecciones”, declaró Moïse en esa misma entrevista.

Bandas armadas

Más de 150 personas fueron asesinadas y otras 200 secuestradas entre el 1 y el 30 de junio pasado en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, reveló este martes un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH). “El país está asediado por bandas armadas que siembran el terror, asesinatos, secuestros, violaciones (...) Puerto Príncipe está sitiado en el sur, el norte y el este. Asistimos a una sociedad cada vez más pasiva mientras el país está asediado”, lamentó la organización en un documento.

Al menos seis extranjeros han sido secuestrados, lo que eleva el total a 20 en el primer semestre de 2021. Tres departamentos están aislados del resto del país, según este informe, que habla de “la hegemonía del crimen en Haití”. Del 1 de enero al 21 de junio, 30 policías fueron asesinados frente a los 26 de 2020, según la ONG, que sostiene que algunos son mutilados, desaparecidos, secuestrados, torturados, etcétera.

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Fitch Ratings baja el grado de inversión de Colombia

Es la segunda firma que en menos de dos meses disminuye la calificación del país a causa de los problemas económicos derivados de la pandemia del covid-19 y la inestabilidad provocada por el paro nacional.

 

En la tarde de este jueves 1 de julio se confirmó que la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings bajó la calificación de riesgo a Colombia, de BBB- a BB+. Esta sería la segunda de tres firmas que emiten esa certificación en tomar dicha decisión en menos de dos meses. La primera había sido Standard and Poor’s.

No sobra señalar que la calificación BBB se interpreta como la capacidad que tiene un país para cumplir con sus obligaciones financieras, pero más sujeto a condiciones económicas adversas; mientras que BB hace referencia a que el país es “menos vulnerable en el corto plazo, pero enfrenta una gran incertidumbre ante condiciones económicas, financieras y del negocio que sean adversas”. Es decir que el país podría verse gravemente afectado en caso de que llegue a presentarse otra emergencia inesperada como la pandemia del covid-19

Los argumentos para este cambio tienen que ver con el aumento del déficit fiscal y la deuda pública con la que cuenta el Estado Colombiano, como resultado de los compromisos adquiridos para disminuir el impacto de la pandemia en los hogares más vulnerables, así como por la incertidumbre sobre su evolución en el mediano plazo de esos dos factores. En otras palabras, no existen en este momento razones para confiar en que el Gobierno nacional podrá recuperar la senda en términos económicos y reducir sus compromisos financieros, al menos por lo un par de años.

Valga recordar que Richard Francis, director Senior de Calificaciones de la firma ya había confirmado esta posibilidad, con esa justificación, durante un foro celebrado por Bancolombia a mediados de la semana pasada, pero advirtiendo que la baja en la calificación sucedería hasta abril del próximo año. “Colombia es uno de los pocos países que va a tener un déficit fiscal mayor este año que en el 2020”, fueron sus palabras en ese momento.

Lo anterior, teniendo en cuenta que, el déficit fiscal del país, que se traduce en los gastos que hace el Estado versus sus ingresos, fue del 7,8 por ciento del Producto Interno Bruto en 2020, mientras que las predicciones del Ministerio de Hacienda, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo, indican que la cifra aumentará para 2021 hasta el 8,6 por ciento del mismo; mientras que la deuda neta para finales de este año será equivalente al 65,1 por ciento del mismo indicador, una cifra visiblemente superior al 60,4 por ciento del PIB con la que cerró 2020.

A ello se suma el balance trimestral del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que reveló que el endeudamiento neto del Gobierno nacional tuvo un crecimiento de 102,1 por ciento en 2020, mientras que el ingreso primario del país presentó una contracción del 14,5 por ciento. Como complemento, el ingreso disponible bruto del autor institucional (sector Gobierno) registró una caída del 26,2 por ciento.

Por su parte, Fitch Ratings estima que la deuda bruta del Gobierno colombiano equivaldrá al 60,8 por ciento del PIB en 2021 y seguirá aumentando en el 2022, sin dar señas de reducirse en el corto plazo, a pesar de que prevé que Colombia experimentará crecimientos económicos de 6,3 por ciento en 2021 y 3,8 por ciento en 2022 gracias, entre otras cosas, a la llegada de financiamiento internacional por cerca de 10 billones de pesos en los últimos meses y el retorno de la inversión extranjera directa a sus niveles previos a la pandemia.

La decisión ya provocó una respuesta por parte del ministro de Hacienda y Crédito Público, José Manuel Restrepo, quien señaló que, “esto nos obliga a seguir trabajando en dos direcciones”, refiriéndose al crecimiento económico y la presentación de una nueva reforma tributaria o “proyecto de inversión social que logra recursos que garanticen la estabilidad social, la estabilidad de las finanzas públicas y el crecimiento de la economía, que será presentado en las próximas semanas al Congreso de la República”.

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Un hombre se refresca en una fuente pública en Vacouver, Canadá, durante la ola de calor de junio de 2021. — Jennifer Gauthier / REUTERS

El calentamiento del planeta está provocando que las olas de calor lleguen antes y sean cada vez más largas e intensas. Esto es algo que se está viendo en algunas zonas de EEUU y Canadá, donde los termómetros han rozado los 50º C este miércoles, unas temperaturas inusuales si se tiene en cuenta que en ese mismo lugar, en junio, lo habitual son los 25ºC.

 

"Hace más calor en algunas partes del oeste de Canadá que en Dubái". Así resume la situación actual que vive parte del continente norteamericano David Phillips, climatólogo principal del Ministerio de Medio Ambiente del país canadiense. Las Naciones Unidas directamente han calificado la ola de calor como una "olla a presión" que deja temperaturas propias de Próximo Oriente en ciudades como Vancouver, Seattle o Portland, caracterizadas por un clima frío durante gran parte del año. 

No es una canícula más. El noroeste del continente está sufriendo una situación extrema y sin precedentes. Tanto que se han batido récords de temperaturas durante varios días consecutivos. El pasado domingo los termómetros de Lytton, en la Columbia Británica, llegaron a marcar los 46,6º C, una cifra que rompía con el registro histórico más alto, documentado en julio de 1937. Desde entonces el mercurio no ha parado de subir con unos datos sin precedentes. 

Así, el martes 29 se documentó un nuevo incremento que situaba el récord en los 47,9º C. Lejos de bajar, el calor ha persistido y este miércoles el país canadiense ha vuelto a batir la marca del día anterior al registrarse 49,6º C. Unas cifras preocupantes si se tiene en cuenta que, en el mes de junio, las temperaturas habituales en esta zona del continente norteamericano rondan los 25 º C. La Organización Mundial de Meteorología (OMM), dependiente de la ONU, prevé que durante los próximos días –al menos hasta el sábado– se sigan superando los 45 º C. 

Claire Nullis, portavoz de la OMM, recalcó este martes la importancia que tienen estos datos y sus vínculos con la situación de crisis climática que vive el planeta. "Normalmente, cuando se rompe un récord, es por un pequeño margen, pero hemos visto que la temperatura récord [los 45 ºC registrados en 1937] se superó por 1,6º C", explicó a los medios. Además, la propia Agencia de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá ha informado que el mercurio ha marcado ya temperaturas históricas y nunca vistas, no solo en verano, sino durante todo el año, en algunas zonas como Yukon, al norte del país.

Esta ola de calor sin precedentes está teniendo graves consecuencias para una región del mundo que no está preparada para hacer frente a este tipo de situaciones. En las ciudades de la costa canadiense, según informaron las autoridades, al menos el 40% de las viviendas no disponen de aire acondicionado, lo que está empujando a que gran parte de la población salga a la calle en busca de sombra y fuentes o a acudir a bibliotecas públicas y centros comerciales donde las temperaturas se suavizan por el aire acondicionado. Algo similar ocurre en Estados Unidos, en los estados de Oregón y Washington, fuertemente golpeados por este fenómeno climático. Allí, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha instado a la población a "buscar aire condicionado si es posible" y a mantenerse hidratado. "Hagan pausas frecuentes en su actividad y, si está al aire libre, busque sombre", informaban el martes desde la agencia gubernamental.

Este episodio, vinculado al cambio climático y su escalada de temperaturas, está alterando la vida de las personas y ya se ha cobrado, al menos, 5 muertos en EEUU y 233 en Canadá, según informaron las autoridades. Se espera, además, que durante la semana pueda incrementar el número de decesos debido a la falta de adaptación del territorio a este tipo de fenómenos ambientales. 

Scott Duncan, meteorólogo profesional, alertó también lo que significa que Canadá esté sufriendo esta escalada de temperaturas para el planeta.  Los cerca de 50ºC alcanzados este miércoles no sólo marcan un récord para Canadá y los estados del norte de EEUU, sino que se trata de una temperatura nunca registrada en toda la zona norte del planeta. "Hasta ahora, nunca habíamos visto este nivel de calor tan al norte en ningún lugar del planeta", explicaba el experto.

El jefe de Política Climática de la OMM, Omar Baddour, ha vinculado directamente este episodio con el cambio climático, que deja ya temperaturas globales 1,2º C más altas que los que había a comienzos de verano en la etapa preindustrial. "Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas a medida que las concentraciones de gases de efecto invernadero conducen a un aumento de temperaturas globales. Hemos notado que están comenzando cada vez más pronto y que están terminando más tarde, cobrándose cada vez un mayor precio en la salud humana". 

España espera su séptimo verano consecutivo más cálido

La escalada de temperaturas no es exclusiva de Canadá y EE UU. También se han registrado, según explican desde la OMM, temperaturas "inusualmente altas" en Rusia occidental y en algunas regiones cercanas al Mar Caspio, donde se espera que esta semana se lleguen a los 40º C. También España, que durante las últimas semanas ha permanecido con cierta estabilidad, se enfrenta a un verano marcado por el calor intenso. Las predicciones de los expertos apuntan a que el país mantendrá la tendencia de los últimos años de batir récords y este será, según explica la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el séptimo periodo estival consecutivo con las temperaturas más altas detectadas.

"El escenario más probable es que la temperatura media de estos tres meses se sitúe en el tercil superior. Esto supone que en la península y Baleares la temperatura media trimestral estará, al menos, 0,5º C por encima de lo normal, aunque en algunas zonas el valor será superior", indican desde la agencia adscrita al Ministerio para la Transición Ecológica, que indica que, en lo que va de año, el termómetro de España ya se ha situado 1,2º C por encima de la media, haciendo que de manera temporal 2021 sea el sexto año más caluroso de la historia.

madrid

30/06/2021 22:08

Alejandro Tena@AlxTena


 “¿Pero es cambio climático o no?” Riesgos de preguntas y respuestas desacompasadas

Isabel Moreno

Física y meteoróloga. @isabelisamoren

01/07/2021

La ola de calor en el noroeste de América está acaparando titulares por doquier. Durante tres días seguidos, en Canadá se han ido batiendo numerosos récords de temperatura, estando a la cabeza de este ranking la localidad de Lytton con las temperaturas más altas jamás registradas en todo el país. Primero fueron unos 46.6ºC el domingo 27 de junio, seguido de 47.9ºC el lunes y unos indescriptibles 49.6ºC el martes. Una situación que ha servido de base para una oleada de incendios forestales y, la peor consecuencia, la pérdida de más de un centenar de personas.

Este evento es mucho más llamativo y preocupante si volvemos a subrayar que esas temperaturas se han registrado en el mes de junio y en Canadá. Para ponernos en contexto, estamos hablando de temperaturas más de 20ºC por encima de la media de esta época en algunas regiones. Son valores más propios de Oriente Medio y que superan incluso a la máxima más alta registrada de forma oficial en las Vegas (47.2ºC) o en toda España (46.9ºC en Córdoba el 13 de julio de 2017).

Sabemos cuáles han sido el conjunto de condiciones meteorológicas y orográficas que han formado parte de este desenlace. Incluso, sabemos que cada cierto tiempo pueden ocurrir fenómenos similares (aunque, atención, que son cientos, miles de años…). Sin embargo, la forma de abordar estos eventos y su relación con el cambio climático puede llevar a un resultado contraproducente y, en mi opinión, ocurre básicamente por dos motivos.

En primer lugar, a la hora de relacionar un evento meteorológico con el cambio climático, existen grandes diferencias entre el tiempo en el que la sociedad reclama esa información y el tiempo que necesita la ciencia para contestar (para dar respuesta a esa pregunta se hacen lo que conocemos como estudios de atribución, una serie de análisis que nos ayudan a determinar si el cambio climático ha favorecido que ocurra un evento concreto o si hubiera ocurrido fácilmente sin él).

Desde luego, es científicamente impecable afirmar que no podemos asegurar de forma inmediata que un evento extremo concreto se deba al cambio climático y/o que ocurren con determinada frecuencia (aunque sea una vez en siglos). Pero, aunque este mensaje no contradiga el cambio climático, puede llevar a una malinterpretación para quienes no estén familiarizados con estos mensajes: "esto ha ocurrido siempre, el cambio climático no está afectándonos ahora mismo".

Es más, cuando los estudios de atribución se publiquen tal vez sea tarde para rectificar esa idea inicial. Por ejemplo, durante la primera mitad de 2020, Siberia tuvo un episodio de calor cuyo culmen fueron unos asombrosos 38ºC en Verkhoyansk el 20 de junio. Fue en mayo de 2021 cuando un artículo confirmaba lo esperado: efectivamente no podían explicarse esas temperaturas sin la influencia del cambio climático antropogénico.

Sin embargo, tanto en aquel episodio como en este y en el mismo momento en el que los focos estaban puestos en dichos eventos, empezaron a escucharse voces desde el sector científico o a mostrarse estudios preliminares que apuntaban a que esas temperaturas desorbitadas no se entenderían sin el cambio climático.

Volvemos a lo comentado antes: Sabemos que los eventos extremos pueden ocurrir cada cierto tiempo, sí. Sabemos que en verano hace calor, desde luego. Pero también sabemos que el calor actual no es el de hace unas décadas, que cada vez observamos olas de calor más intensas y duraderas, que fenómenos extremos están produciéndose más habitualmente y que, desde luego, no es nada normal registrar casi 50ºC en un lugar con una latitud similar a Londres.

Por otro lado, parece que en el imaginario colectivo el cambio climático se asemeja a una especie de criminal que en un momento determinado aparecerá con un cuchillo y no se apartará de nosotros mientras nos asesta puñaladas sin parar. Lo cierto es que eso no ocurrirá… nunca notaremos un primer golpe en forma de huracán, ola de calor o temporal marítimo a partir del cual todo lo que venga sea catástrofe y destrucción. No ocurrirá porque la evolución del cambio climático es lenta a nuestros ojos y, además, progresiva. Es más, no hace falta irnos al futuro para notar sus consecuencias. Estamos viendo sus huellas desde hace décadas y urge actuar para no llevar al clima a un estado que nos dificulte aún más nuestras vidas y actividades en el planeta.

En mi opinión, en la situación climática actual no podemos permitirnos dejar puertas abiertas a generar algunas dudas, sobre todo cuando son aspectos en los que seguramente no las haya. Para evitarlo, es necesario mejorar la educación ambiental y cultura científica de la sociedad. Sí, necesitamos entender que algunas preguntas no pueden responderse de forma inmediata, así como el impacto que tiene el clima en nuestras actividades y nuestra salud, pero también es necesario reducir el tiempo para obtener estudios de atribución. Necesitamos poder mostrar la huella (o no) del cambio climático cuando aún esté el evento en mente. Necesitamos ser cautos y rigurosos científicamente, evidentemente, pero sobre todo con el mensaje: comunicar sin abrir puertas a dudas sobre la realidad en la que estamos sumergidos. El cambio climático lleva tiempo aquí, es cuestión del presente y podrá apretar mucho más en un futuro si no tomamos las medidas adecuadas.

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