Viernes, 14 Abril 2017 07:31

Desobediencia turística pacífica

Desobediencia turística pacífica

Tal parece que entre la “industria del turismo” y la de los “bienes raíces” o “inmobiliarios”, el mundo viene a ser sólo un decorado con paisajes y mano de obra rentables. Como si los “complejos” de hotelería y sus “entretenimientos” nos hubiesen ganado el centro de la escena -en un descuido cultural planetario- y nos impusiesen ahora sus caprichos mercantiles nuevos para el “placer” de los clientes que pagan por todo. Pueblos, arquitecturas, música, danza, pintura, escultura y toda clase de monumentos naturales o culturales, acicalados con folletería vistosa para esconder la explotación de la mano de obra local que da mantenimiento (por muy poco dinero) al placer del que paga por “descansar”. A eso le llaman “generar empleo”... “bienes” y “servicios”. Flexibilizados. Y, dicen, hay que agradecérselos.
Los “planes del turismo” no se contentan con imponer sus horarios y rutinas de mercado. Imponen su estética y su ética mercantiles basados en el confort de la burguesía y sus clichés más odiosos. Todo acompañado por mucha mano de obra capacitada para las artes de hacerse invisible cuando el cliente quiere descansar. Un capítulo aparte es la ignominia de las “propinas”.


Se trata de una red, cada día más compleja, de negocios asociados, directa o indirectamente, para publicitar y seducir masas de consumidores dispuestos a moverse con transportes (cada día más incómodos y antipáticos) con “servicios” de crédito y financiamientos, con guiones actorales de empresa, en cada contacto humano, para una cadena impostada que pretende hacer parecer simpático el interés de comerciar con el descanso. Por cada “turista” se mueven cardúmenes de vendedores que acercan lo inimaginable al candidato de una operación turística. Sean sombreros para el sol, o sean conciertos para la “Opera de Pekín” especialmente hecha a escala para un crucero del caribe mientras la gente cena. El turismo internacional generó (en el año 2014) 1.5 billones de dólares y para 2017 piensan crecer en 3 o 4%. ¿En qué estarán pensando? Bajo el concepto de “turismo” se venden “tiempos compartidos”, alquileres de transportes, “entretenimientos”, “cultura”, apuestas, “aventuras”, “seguros de vida” y terapias “spa” para el cuerpo y para la mente.


En los subsuelos de la industria circulan todas las adicciones y las vejaciones. Desde el crimen organizado hasta, por ejemplo, los servicios de “seguridad” para grupos de soleteros asiduos del turismo sexual en países esclavizados de mil maneras. La “gracia” de esta industria es movilizar contingentes enormes que se comportan idénticamente para venderles estereotipos de consumo troquelados con la lógica de invertir poco y ganar mucho. Lo más rápido posible y para unos cuantos. Y no hay límites éticos ni estéticos. Si hay que someter, a los intereses de la industria del turismo, las pirámides de Egipto o las pirámides de Teotihuacán; si hay que poner la civilización maya al servicio de las cadenas hoteleras... si hay que usar a los pueblos originarios, sus costumbres sus artesanías, sus ritos y sus mitos para que el “turismo” se entretenga, habrá burocracias, leguleyos y políticos serviles dispuestos a reducirlo todo al carácter escenográfico del mundo donde el rol estelar lo tienen los empresarios del turismo capitalista. Todo a cambio de dos pesos para los trabajadores.


Así en la moral del turismo depredador burgués los pueblos deben aprender a ser hospitalarios y serviciales (cuando no serviles). Los pueblos han de practicar todas las genuflexiones y las prostituciones. Los pueblos trabajadores han de aceptarse a sí mismos como periferia del negocio usurpado por las maquinarias de guerra ideológica que se disfrazan de Bingos, Casinos, hoteles de lujo y de cuanta parafernalia se ponga de moda. Coloniaje cultural y esclavitud ideológica. Dicen que es progreso. Que son “Industrias sin Chimeneas”


Con la filosofía mercenaria de que “el cliente siempre tiene la razón” se hace doblegar la geografía, la historia y la arquitectura. Se vuelve “turismo aventura” toda reserva natural, se acaparan y se invaden las playas, los ríos y los mares... se inunda todo con alcohol de todo género y se desata el imperio del “mal gusto burgués” que quiere convencernos de que el espectáculo circense de su turismo colorido y adefésico, con gafas para el sol (incluso en interiores) embadurnados para el bronceado publicitario y ruidosos para silenciar sus mediocridades... es la alegría, es lo que debe ser, es el premio que repara las fatigas fabricadas por el capitalismo. Y se toman millones de fotos.


Cada pueblo debe tener el derecho inalienable de diseñar su medios y sus modos para que su descanso pertenezca al “Buen Vivir” siempre y no sea una anécdota de comerciantes. Cada pueblo tiene la obligación histórica de defender sus patrimonios y desarrollar desde sí lo mejor que tenga sin ser victima de jurias “inversionistas” que así como arrebatan, usan y comercian con todo lo que se les ponga enfrente, así abandonan lo que no les sirve más y dejan tendales de depredación material concreta y también subjetiva. Acapulco, por ejemplo, es una tragedia disfrazada de turismo. Toda su belleza y sus mejores comodidades, sólo pueden ser “disfrutadas” por los turistas. El pueblo vive en los cerros sin lo mínimo obligado para una vida digna. Lo mismo ocurre en todo el planeta.


En este baile de máscaras colonial disfrazado de “turismo” tenemos un campo de batalla complejo y laberíntico. Se trata de una de las industrias que el capitalismo neoliberal ha convertido en una fuerza depredadora sin límites porque logró fusionar los intereses hiena de comerciantes diversos. Entran a la lista los que acaparan, secuestran y comercian con el uso del suelo, y entran también los que maquillan todo con glamur de farándulas. Comercian con el patrimonio de los pueblos las líneas aéreas, los transportistas de todo tipo, los políticos y sus gobiernos, las vedettes de todo pelaje, los vendedores de seguros, los hospitales y los vendedores de “seguridad”. Paquete completo que el neoliberalismo consolidó para reinar con sus anti-valores contra la lógica del respeto por los pueblos y su derecho a decidir soberanamente lo que debe hacerse con sus tierras, mares y aires. El colmo es cuando todo ese despliegue colonial se hace llamar Cultura y Comunicación para la “diversión” popular. Y se nos vuelve invisible. ¿Y si desobedecemos el formato turístico dominante?

 

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión / Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
Fernando Buen Abad Domínguez. Universidad de la Filosofía

Publicado enSociedad
Miércoles, 14 Diciembre 2016 06:45

Alquimistas y banqueros

Alquimistas y banqueros

La lucha entre el poder político y el mundo de las finanzas es antigua. La historia europea está llena de episodios en los que banqueros y reyes intercambiaron golpes, muy frecuentemente por interpósita persona, a través de cardenales y generales.


Cuando irrumpe el capitalismo lleva en su código genético la esencia del capital financiero. Sus herramientas contables eran parecidas a las técnicas de los templos de los financieros y banqueros, pero estaban ligadas a una nueva forma de circulación. La producción de mercancías necesitaba que los capitalistas pudieran adelantar el dinero que para comprar insumos y contratar fuerza de trabajo. Cuando las operaciones se hicieron más complejas y se requirieron recursos para inversiones de más largo aliento, los bancos también evolucionaron.


Los bancos siempre operaron reconociendo recíprocamente los títulos que emitían. Gradualmente esta matriz de vínculos se hizo más densa hasta convertirse en un sistema que entrelazaba todas las relaciones económicas. En esa etapa de su desarrollo los bancos sufrieron una metamorfosis extraordinaria. De simples auxiliares de la empresa capitalista los bancos se convirtieron en regidores de la circulación monetaria. La fuerza detrás de esta mutación se encuentra en un hecho sencillo: al emitir títulos que eran reconocidos por todos los demás bancos, el sistema bancario se convirtió en la fuente de crédito par excellence de toda economía capitalista.


Para enfrentar el poder de los bancos, los estados europeos fueron creando sus propios bancos para seguir financiando sus guerras y aventuras coloniales. En 1668 se creó en Suecia el primer banco central, el Riksbank, organizado para desempeñar el papel de tesorería que requería el gobierno. En 1694 nació el Banco de Inglaterra, con las mismas funciones. Estos bancos también desempeñaban el papel de cámara de compensación para los bancos privados, lo que agilizaba y fortalecía su rol dominante en la economía. En algunos casos, como en el de la Banque de France, establecida por Napoleón en 1800, la finalidad del banco central incluía el mitigar el desorden monetario y controlar la inflación. En muchos casos los bancos centrales son entidades híbridas formadas con la participación de los bancos privados, pero poco a poco se convirtieron en prestamistas de última instancia y sus billetes se consolidaron a escala nacional como dinero de alto poder (capaz de extinguir cualquier deuda).


Pero los bancos privados siguieron su desarrollo y al surgir la divisa dominante emitida por el banco central se convirtieron en los administradores del dinero de alto poder. Es decir, los bancos comerciales privados no pueden emitir los billetes de la divisa nacional porque el banco central tiene el monopolio de esa actividad. Lo único que pueden hacer los bancos privados es emitir títulos (como cheques) y poner en circulación líneas de crédito. Pero esos títulos emitidos por los bancos privados son simples promesas de que el deudor pondrá a disposición del acreedor en cierta fecha una determinada cantidad de dinero emitido por el banco central.


Cuando un banco comercial privado otorga un crédito y abre una cuenta al nuevo cliente, lo único que hace es crear la obligación para este nuevo deudor de entregar al banco una suma de dinero de alto poder (más los intereses) en un plazo convenido. Aunque el deudor del banco nunca ve los billetes de alto poder, sí queda obligado a entregarle dinero base al banco. Y si los alquimistas buscaban la fórmula para crear oro de la nada, los banqueros sí encontraron la forma de crear dinero de la nada.


Hoy los bancos privados controlan la oferta monetaria que hace girar las ruedas de la economía. Cierto, para prevenir las crisis los bancos centrales imponen la obligación a los bancos de mantener reservas de dinero base. Pero los bancos privados tienen un poder extraordinario y son sus operaciones pro-cíclicas lo que constriñe al banco central a proporcionarles el dinero base para mantener las reservas necesarias.


Cuando ocurre una crisis como la de 2008, las cosas quedan más claras. Los bancos privados sabían que en caso de un colapso el banco central los respaldaría con una inyección de liquidez, sin importar la calidad de sus hojas de balance. Eso es lo que ha sucedido en Estados Unidos y en Europa donde los bancos centrales han inyectado cantidades astronómicas de liquidez para el rescate de los bancos.


Hoy el capitalismo sigue mutando rápidamente y la lucha entre el mundo financiero y el poder político se ha intensificado. El populismo derechista o ‘fascismo post-moderno’ ha identificado al enemigo, los banqueros y financieros, y en eso ha leído correctamente el sentimiento popular. Pero presentarse como protector del pueblo frente al poder de banqueros y financieros no garantiza que la defensa sea efectiva. Más temprano que tarde, los que así se presentan (como Trump) tendrán que negociar con el poder financiero y probablemente le otorgarán importantes concesiones.


Twitter: @anadaloficial

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Pepe Mujica: "Ahora tengo que cumplir mi papel de viejo"

El expresidente de Uruguay Pepe Mujica es un hombre solicitado, admirado, que se dedica a replantar unas tomateras antes de atender a la prensa.


Para hablar con Pepe Mujica hay que hacer cola. Una larga cola. El expresidente de Uruguay es aún hoy un ídolo, un icono para muchos, y un hombre solicitado.


Compartimos nuestra espera con dos ecuatorianos –un padre y el hijo– que bajaron del avión en Montevideo para conocer a 'El Pepe', darle un abrazo, sacarse una foto, oír su voz en directo y volver al avión rumbo a su país. También con una periodista local, un joven de Canelones, dos voluntarios españoles y 'El Turco', el guardia de seguridad de Pepe Mujica, que nos contó anécdotas de los visitantes que acuden diariamente mientras nos pasaba y cebaba el mate.


Mujica llegó a la garita con la ropa de trabajo y excusándose por demorar tanto: se había empeñado en replantar unas tomateras que no quedaron bien, según decía. Tomó asiento arrastrando los pies, cansado, y contó.


En su humildad reside su cercanía, y quizás sea ése el motivo por el que es tan admirado. Agarró una cajita de la mesa, se armó un cigarrillo y lo encendió inquieto. "Dale, preguntadme", dijo tras la primera calada, mirando hacia la ventana.

 

 

¿Te cansa atender a toda esta gente? ¿A los periodistas?


Sí.


¿Te crees merecedor de tantas visitas?


No. Vivimos en una época muy crítica en la que hay debilidad. La gente admira la sencillez y el compromiso. Y, entonces, lo que debería ser normal les llama la atención. Yo no tengo la culpa de que a las instituciones contemporáneas se les hayan pegado una serie de usos y costumbres que son propios de la monarquía y no de la república.


Los presidentes y los ministros tienen una aureola, una alfombra roja... un protocolo complicado, y cuando andan en público quieren parecer estatuas. Y la gente siente que no hay autenticidad. Están un poco hastiados, por eso cuando ven a un viejo raro que es distinto les llama la atención y les parece un mérito bárbaro. No es ningún mérito. Más bien hay demérito del otro lado.

 


¿Cuál crees que es la función del político?


Hay que separar dos cosas: las deformaciones de la politiquería y luego la función de la política. La política no es una profesión. Es una pasión. Es una necesidad humana, porque el ser humano es gregario y no puede vivir en soledad, no es un felino, necesita de la sociedad. La función de la política es amortiguar las contradicciones inevitables que existen en una sociedad y la diferencia para que exista esta sociedad. Alguien tiene que administrar eso.


Pero cuando la política se transforma en una profesión, en una forma de vivir, y también de acumular plata, entonces pierde credibilidad para con la gente y pierde el sentido de la función que tiene. El político tendría que vivir como vive la inmensa mayoría de la gente del país, no como vive la minoría privilegiada. No se está en política por una compensación económica, y al que esté buscando plata habría que colgarlo.

 


Su mandato

 


¿Creías que podrías hacer más cosas antes de llegar a la presidencia?


Al ser humano le gusta imaginar lo que puede lograr, pero reconozco que siempre estás limitado y hay una parte de la limitación que está bien. Imagínate... ¿y si te sale un tirano? Hay que tener garantías frente a eso. Yo creo mucho más en el juego de las fuerzas colectivas, con todos los defectos que puedan tener. Estoy a favor de los partidos.


El francotirador sólo puede ser heroico, no más. Cualquier mejora en la historia necesita que tenga fuerza colectiva, llámalo partido, organización, como quieras. La única manera de avanzar es con construcciones humanas que tengan peso y que obliguen a la construcción colectiva.


¿Volverías a ser presidente?


No. Tengo 81 años y hay que trabajar para que venga otra gente y se vaya renovando. No, no, yo ahora tengo que cumplir mi papel de viejo. Dar consejo y orientaciones que nadie le va a dar pelota. Hay que cumplir el papel que uno tiene que cumplir. Hay que lograr que surja nueva gente, que se preste. Imagínate tú que con suerte voy a tener 84 años para la campaña electoral. ¿Qué? ¿Voy a asumir con 85 años, hasta los 90 años? Es medio grosero. Ha habido algunos, sí. Yo qué sé. Aquellos primeros ministros de la Reina Victoria eran unos viejos peligrosos. Es peligroso un viejo, sobre todo uno que esté lúcido. No te olvides que el primero que le dio una paliza a Napoleón era un anciano.


¿Crees que la sociedad uruguaya es conservadora?


Es una sociedad de viejos. Hay una tendencia mundial a jóvenes envejecidos. No es que estén envejecidos, es que están ganados por la influencia del consumo. Sobre todo, hay una especie de nihilismo, de tender a no creer en nada. No todos, hay excepciones. Espero que sea coyuntural, si no iría en contra de la especie. El Uruguay tiene una sociedad conservadora, pero no reaccionaria. Acá las versiones de extrema derecha no están. Es una sociedad centrista.

 

Guerrillero

 


¿Cómo un presidente puede llegar a cambiar algo?


No se puede pretender cambiar la realidad si no se tiene la comprensión y el apoyo de mucha gente. Por convencido de que uno esté intelectualmente, y para que la gente pueda acompañar y dar un paso más, hay que estar al lado de ella y hay que estar al lado de los problemas que tiene. Eso cuando somos muy jóvenes nos cuesta mucho entenderlo. Razonamos en términos absolutos, que son más propios de las matemáticas y no de la realidad humana. La gente no puede entendernos.


Yo no puedo decirle a alguien: "Mira, el socialismo te va a traer esto y lo otro", porque él está preocupado con pagar la luz a fin de mes. Yo tengo que luchar para que él pueda pagar la luz y subvertir sus necesidades inmediatas, y eso para que lentamente pueda ir aprendiendo y sintiendo un poco más. Si no estoy con él cuando tiene necesidades básicas, no va a tener orejas para escuchar lo que le voy a decir para pasado mañana. Quiero decir que el proceso de construcción en una fuerza colectiva es bastante difícil.


¿Qué punto de inflexión fue decisivo para entender esto?


Es una evolución que se produce mirando la realidad. Por ejemplo, si tras pasar catorce o quince años de dictadura salíamos planteando progreso con armas en la mano, ese pueblo al cual nos debemos lo iba a sentir como una provocación. "Éstos nos van a empujar a la dictadura de vuelta".


Y una democracia liberal no es el fin de la civilización, ni el fin del mundo, ni el mundo es mejor, pero es mejor que una dictadura. Y la gente tiene un sentido muy concreto. Entonces nosotros decidimos la militancia en el plano legal, en función de esa realidad.


¿Cuándo deja de tener sentido una guerrilla?


La guerra no puede ser el objetivo en una sociedad. Una de las definiciones clásicas de la guerra es que se hace por una paz mejor. Pero si no tienes en el horizonte la posibilidad de una paz mejor, no te metas a hacer guerra, porque lo único que tienes es sacrificio. Tenemos el caso de Colombia: ¿por qué las FARC se plantean? Porque el Gobierno no puede terminar con la guerrilla. Pero la guerrilla tampoco llega al gobierno. No puedes estar toda la vida guerreando, no es lógico.

 


El futuro

 


¿Podría surgir un nuevo Che Guevara?


No veo por qué no. Pero seguramente sería distinto, irrepetible, en otras circunstancias. Ahí estuvo Mandela. Todo el mundo convulsionado. Pienso que la especie humana en su afán de superación va a generar portavoces porque lo determinante no son las figuras, son las causas, son el motor de la historia que va proyectándose a través de los seres humanos. Se van a generar luchadores. Yo no tengo duda.


Pero parece que la figura de ídolo hoy se asocia a la de la persona que triunfa, sobre todo económicamente.


La sociedad contemporánea es terriblemente desigual, con una minoría de gente que acumula mucha riqueza. Y no puedo creer que la gente vaya indefinidamente a soportar eso. Creo que va a haber lucha y la próxima revolución de carácter tecnológico no es la informática. Son las máquinas que piensan sustituyendo masivamente al humano que van a obligar a recortar los horarios de trabajo en el mundo entero y eso va a producir convulsiones.


Puede pensarse en una democracia mucho más descentralizada con una capacidad de decisión trasladada a la propia sociedad. Hoy es posible consultar por un montón de cosas y que responda. Eso no existía. La democracia representativa tiene una limitación muy fuerte. Nadie representa a nadie. No existe la representación. El ser humano es irrepresentable. Es único. Apenas somos semejantes.


¿Se puede frenar al capitalismo, cambiar el sistema?


No. No puedes pretender que la gente piense distinto porque estás en una cultura funcional capitalista y eso tiene más fuerza que un ejército. Esto de "me voy a comprar un auto mejor, una casa mejor"... Eso lo hace el capitalismo, que quiere que seamos consumidores y trabajadores, que generemos plusvalía y que ésta contribuya a multiplicar la riqueza.


Cambiar el sistema no es sólo cambiar las relaciones de producción y distribución, es más un cambio cultural y esto cuesta mucho más que un cambio material. Si no cambia la cultura, no cambia nada. Y eso significa cambiar el sistema de valores con los que vos te manejas en el común corriente de tu vida. Y nosotros tenemos lo que nos da esa pantalla, la tecnología. Es la lógica de la acumulación, que es la característica del capitalismo.


¿Cuál?


Cuando tú compras, no compras con plata. Compras con tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Pero resulta que lo que más te importa, que es el tiempo de tu vida, no puedes comprarlo porque no puedes comprar más vida. Aunque no hay que olvidar que el capitalismo también nos dio más vida y más progreso.


Es, por un lado, cruel, injusto y egoísta. Y, por otro lado, es terriblemente transformador y creador. El problema es la finalidad ética y moral. El capitalismo piensa en el mercado, en la acumulación y se olvida de las necesidades del hombre. Ése es el problema y eso es lo que hay que cambiar.

 


Entrevista del cuaderno de viajes Planos Americanos con Pepe Mujica.

 

 

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Sólo China puede salvar a la centroizquierda latinoamericana y a Cuba

1. Venezuela: Batalla decisiva del Continente


Hay guerra entre América del Norte y América del Sur. Su objetivo estratégico es la destrucción de los gobiernos socialdemócratas (centro-izquierda) y del Socialismo del Siglo 20, de Cuba. Brasil y Argentina, los dos países más poderosos de América del Sur, ya sucumbieron. En la sala de espera, la recuperación imperial de El Salvador, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Cuba. La doctrina de dominación imperialista de James Monroe se va imponiendo a la doctrina de soberanía nacional de Simón Bolívar. Sin caer en la simplona teoría del dominó se puede cuantificar el horizonte de tiempo, en que Washington recuperará el control completo del hemisferio occidental. Analizando la correlación de fuerzas hemisféricas y la geopolítica global, la hipótesis fundada es, que el primer gobierno socialdemócrata caerá dentro de dos años y el último en unos tres lustros. La batalla decisiva de la contienda hemisférica, la que decide la guerra continental, se libra en Venezuela. Es el "teatro de operaciones" continental; comparable a Siria en la guerra global Washington-Rusia, y el Mar meridional en la guerra global Washington-Beijing. Si cae Venezuela, caerán los demás gobiernos mencionados.


2. Guerra de clases y superpotencias


La conflagración es doble. Es guerra de clases entre las oligarquías criollas y las corrientes socialdemócratas tipo New Deal (Roosevelt). Y es guerra geopolítica entre el neofascismo anglo-sionista (neocons), representado por sus títeres Obama, Clinton, Trump, y las potencias del emergente sistema global multipolar, China y Rusia. Si se derrumba Venezuela, Washington acelerará el desmontaje de todos los avances soberanos alcanzados por los gobiernos criollos rooseveltianos ---por ejemplo, la primera Escuela Antiimperialista de las Fuerzas Armadas de América Latina, inaugurada por Evo Morales el 17 de agosto, en un acto de inaudita valentía antiimperialista; el ALBA, etc.--- y, particularmente, la cooperación geoestratégica con Rusia y China. Washington está perdiendo la carrera configuradora de la nueva arquitectura global multipolar, ante Rusia y China: particularmente en lo económico y lo militar, donde no puede competir con los avances en comunicación, computación y radares cuánticos de China y los misiles hipersónicos de Rusia, ante los cuales no tiene defensas. A la luz de esta situación, el neofascismo tratará con todos los medios a su alcance, mantener América Latina en su actual estado balcanizado y dominado.


3. El problema de la batalla decisiva en Venezuela


Si la batalla por el control del Estado venezolano es la batalla decisiva por la defensa de los gobiernos de centro-izquierda, Cuba y la autonomía estratégica bolivariana, entonces es deber moral de todo antiimperialista, ayudar a evitar que el Estado venezolano caiga en manos de los monroeístas. El problema para ganar esta batalla es que la conducción del Estado venezolano está en manos de dos figuras patéticamente ineptas: un Rasputín político (Maduro) que se comunica con el más allá y sabe tanto de la dialéctica de la realidad, como un burro de la física cuántica; y un Rasputín económico (Alfredo Serrano Mancilla) importado de la manada de Podemos, cuya distopía económica es la burla viva de las ciencias económicas. Juntos, son la encarnación del "Elogio de la Locura" de Erasmo de Rotterdam. Y, dicho sea de paso: teniendo Venezuela tan extraordinarios economistas como Felipe Pérez Martí y Víctor Álvarez, entre otros, es el colmo del malinchismo (neocolonialismo intelectual) y una verguenza nacional, que el gobierno venezolano usa un alquimista importado, en lugar de los excelentes científicos patrióticos del país.


4. China en la Batalla Decisiva por América Latina


Cuando mis amigos chinos me piden evidencia empírica de que Washington trata de subvertir a escala hemisférica los legítimos intereses (económicos) de China, les digo que tengan paciencia. Que más allá de escaramuzas en México y Argentina, no ha llegado el momento de la ofensiva general. Que Washington está en una fase preparatoria, en la que tiene que destruir los gobiernos socialdemócratos y sustituirlos por gobiernos neoliberales-monroeístas, porque necesita los Estados como falange del ataque general. Ha avanzado mucho en esta precondición logística de la ofensiva continental abierta contra China. De ahí, que con las tres potencias más grandes de América Latina bajo su control, plus el desarme de las FARC y la ausencia total de un nuevo líder secular como Fidel en la Patria Grande, pronto veremos medidas mucho más drásticas en el roll back imperial, que hasta ahora. El cáncer avanza aunque no aparece todavía en las radiografías.


5. China Marshall Plan vs Rasputinismo tropical


La batalla decisiva continental, que se libra en Venezuela, no puede ganarse con el Rasputinismo tropical en el poder, ni sin un salto cualitativo en la política económica, anclado en una nueva programática económica y recursos financieros frescos por el orden de unos 50 mil millones de dólares. Excepto el capitalismo financiero occidental, sólo China podría aportar este crédito o stand-by letter. Si quiere salvar a sus intereses geoestratégicos en América Latina, a los gobiernos socialdemócratas y la alianza orgánica que ha disfrutado con ellos en los últimos años, le queda un sólo camino: hablar en Caracas con los dueños del circo, no con sus payasos: las fracciones militares de Padrino López y Rodriguez Torres. Debe ofrecerles el China Marshall Plan, directo o vía los BRICS, condicionándolo a la sustitución del equipo Maduro en enero/febrero, 2017, y el cambio de la alquimia económica actual por un programa político-económico científico de salvación nacional.


6. Maridaje insólito: el Buda de la Fortuna y la Revolución de los Claveles


Si China o los militares venezolanos no muestran la audacia para un movimiento de realpolitik geopolítica de este tipo, con la calidad estratégica mostrada por Vladimir Putin en Siria y en Crimea ---o si China juzga que América Latina no vale la pena para enfrentarse a Washington--- entonces, los gobiernos de centroizquierda y la herencia del Socialismo del Siglo 20 de Cuba, no se van a salvar de la embestida monroeista. Y China, en el 40ª aniversario de la muerte de Mao, y el 100 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, habrá perdida la oportunidad histórica de servir a los pueblos de América Latina y la humanidad entera.

Lunes, 12/09/2016 01:55 PM

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¿Quién fundó a los yihadistas: los Bush, los Clinton u Obama?: Operación Ciclón de la CIA

La perturbadora imputación de Donald Trump de que Obama es el "fundador" de los yihadistas de Isis/Daesh ha causado tremendo revuelo tanto en Estados Unidos (EU) como en el resto del mundo (http://goo.gl/7yFf7p).

Ya Trump había acusado sin rubor a Obama y a su entonces secretaria de Estado, Hillary, de estar detrás de la proliferación yihadista (http://goo.gl/ggJvEn).

El mismo presidente ruso, Vlady Putin, había indiciado a EU de encontrarse detrás del irredentismo yihadista (http://goo.gl/I1kn6D).

Debido a la conmoción, el mismo Trump se desdijo para comentar que sus declaraciones eran producto del "sarcasmo", para volver a la carga un día después y reiterar sus graves cuan temerarias imputaciones que sus seguidores, que conforman un mínimo de 40 por ciento del electorado, creen a pie juntillas (http://goo.gl/DgmSLv).

Pero, ¿quién realmente fundó a los yihadistas?

La clave primigenia se encuentra en la Operación Ciclón de la CIA, cuando el 3 de julio de 1979 el presidente Carter autorizó en forma "secreta" 500 millones de dólares para crear, a instancias de Zbigniew Brzezinski, su asesor de Seguridad Nacional, un movimiento de guerrilleros islámicos en Afganistán/Pakistán con el fin de desestabilizar y empantanar a la URSS.

La CIA fue encargada de la Operación Ciclón, que financió y armó a los guerrilleros de la Yihad, los legendarios mujahidines de 1979: antecesores de sus hijos y nietos yihadistas hasta 2016 (http://goo.gl/g7nggB).

Brzezinski confesó a la revista francesa Le Nouvel Observateur que el objetivo de Operación Ciclón era “inducir a una intervención militar soviética (http://goo.gl/6gtg0l)”: el "día que los soviéticos oficialmente cruzaron la frontera [de Afganistán] le escribí al presidente Carter: ahora tenemos la oportunidad de propinarle a la URSS su guerra de Vietnam".

La URSS había intervenido para apoyar al régimen filomarxista de la República Democrática de Afganistán y, desde el vecino Pakistán, el general Muhammad Zia-ul-Haq coordinó, con la bendición de la CIA, a los mujahidines durante la década de los 80.

A propósito, Zia-ul-Haq, quien mandó ejecutar al premier Zulfikar Alí Bhutto después de haberlo depuesto en un golpe militar, murió en un extraño atentado aéreo y se llevó todos sus secretos al paraíso. ¿Para borrar rastros y rostros?

El financiamiento de Operación Ciclón por la CIA es considerado el más costoso y de mayor duración por EU: continuó 10 años después de su arranque durante la guerra civil en Afganistán de cuatro años entre las fuerzas de Mohamed Najibullah, de la República Democrática de Afganistán, y los mujahidines glorificados por el montaje hollywoodense del superhéroe Rambo.

Los célebres servicios de espionaje de Pakistán (ISI, por sus siglas en inglés) lubricaron la intermediación de fondos, armas y entrenamiento militar para los mujahidines, en los que contribuyeron el espionaje británico MI6 y los Servicios Aéreos Especiales de Gran Bretaña.

El espionaje paquistaní ISI entrenó a más de 100 mil (¡supersic!) mujahidines. Desde el ISI, servicio de espionaje de Pakistán, hasta los caleidoscópicos yihadistas de Isis transcurrieron dos generaciones de la transmogrificación cocinada por la CIA y su alquimia de monstruos.

Los soviéticos abandonaron Afganistán, donde sufrieron 14 mil muertos y más de 50 mil heridos, el 15 de febrero de 1989, lo cual desembocó en la caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS.

Nolan Kraszkiewicz y David Edger, de la Universidad de Oklahoma, evalúan la Operación Ciclón (1979-89), que "desempeñó en forma magnífica (¡supersic!) los objetivos de EU": drenar las finanzas y acabar con la URSS como "superpotencia". Pero con una consecuencia "inesperada": "EU dejó el terreno y la infraestructura para sus nuevos enemigos, los talibanes, quienes dieron refugio seguro a Al Qaeda", lo cual desembocó en el 11-S (http://goo.gl/rjDJO2).

Ante la metástasis incoercible de los mujahidines, la entonces primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, advirtió a Daddy Bush: "están creando un Frankenstein" y que, según Evan Thomas, de la revista Newsweek, era “la ruta al 11 de septiembre (http://goo.gl/qOx8Rd)”, la cual, por cierto, había previsto tres años antes nada menos que el entonces superespía Vladimir Putin (https://goo.gl/hZXXV1).

Juan Cole, uno de los máximos arabistas de EU, contesta los alegatos de Trump: "No, Obama no fundó Isis, señor Trump: fue el Partido Republicano", ya que el "Republicano" George W. Bush "creó Daesh/Isis".

Cole remata: “Abu Musa al-Zarqawi, operador de Al-Qaeda en Irak durante la segunda guerra del Golfo, fundó Isis de los escombros de su organización mucho antes de que Obama fuera presidente (http://goo.gl/sCQbwm)”.

Cole está más atento a defender a Obama que a investigar e ir hasta las raíces del yihadismo desde la Operación Ciclón de la CIA eterna.

Obama no fundó a los yihadistas de Isis/Daesh –genuina transmogrificación y gratificación de la dupla Carter/Brzezinski–, pero los dejó renacer y proliferar en forma deliberada, en coordinación con Hillary Clinton, su anterior y polémica secretaria de Estado, desde los rescoldos de sus abuelos y padres genealógicos: los mujahidines del binomio Afganistán/Pakistán de hace 37 años.

Carter, Reagan, los dos Bush ( Daddy y Baby), los dos Clinton (Bill y Hillary) y Obama, productos del bipartidismo imperante en EU (partidos Demócrata y Republicano) por igual, mantuvieron a conveniencia la llama votiva del terrorismo islámico: desde los mujahidines hasta sus hijos y nietos yihadistas, debido a propósitos geoestratégicos de EU, con el fin de socavar las entrañas musulmanas de las tres superpotencias euroasiáticas: ayer la URSS, hoy Rusia, al unísono de los dos rivales geoeconómicos de Washington: China e India.

Treinta y siete años después de la eclosión de los mujahidines, The New York Times admite que “la CIA apoya a los rebeldes sirios en la guerra de encargo de EU (http://goo.gl/m2to2l)”: ¡hijos y nietos yihadistas posmodernos!

Lo destacable es que Obama se jacta de que los yihadistas “serán derrotados inevitablemente, pero conservarán sus redes (https://goo.gl/Mto0o4)”.

¿No se pueden, acaso, desmantelar las "redes" yihadistas?

¿Significa que EU mantendrá la incubación del terrorismo islámico por tiempo indefinido como espada de Damocles contra las entrañas mahometanas del RIC (Rusia, India y China) conforme convenga a sus intereses geoestratégicos en Eurasia?

El inexorable tiempo concedió la razón histórica a la ex premier Benazir Bhutto, también asesinada e hija del ejecutado primer Zulfikar Alí, sobre el "Frankenstein" que creó la CIA.

Tal "Frankenstein" epitomiza un programa estructurado desde Carter en 1979 mediante la Operación Ciclón, pasando secuencialmente por Reagan/los Clinton/los Bush, hasta ahora con Obama después de 37 años y que no ha variado en su esencia geoestratégica: descarrilar a Rusia –incluyendo las entrañas islámicas de China e India, dependiendo de cómo se comporten frente a los intereses geoeconómicos y geofinancieros de EU– con los yihadistas de Isis, como ayer lo hicieron sus abuelos y padres mujahidines de ISI con la URSS.

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Ideas y perspectivas del foro “La geopolítica global y la economía colombiana”

Entre los días 13 y 14 de abril del 2016 fue realizado el foro “La geopolítica global y la economía colombiana” bajo la dirección de los periódicos desdeabajo y Le Monde diplomatique edición Colombia. El evento tuvo lugar en la Sociedad Colombiana de Ingenieros de Bogotá, escenario donde confluyeron intelectuales locales y académicos de talla internacional para debatir en torno a temas geopolíticos del orden local, regional y mundial. Las reflexión sobre las interrelaciones entre estas tres dimensiones constituyó uno de los ejes de análisis presentes en todos los discursos del foro.

 

Geopolítica y economía de espacios regionales y locales. Disputas y tensiones.

El profesor, economista colombiano e integrante de los consejos de redacción de los periódicos Le Monde diplomatique edición Colombia y desdeabajo, Álvaro Sanabria, abrió el foro en la mañana del miércoles 13 con la ponencia “Sector externo colombiano y geopolítica”. Sanabria empezó por analizar la inclusión de la región al mercado internacional a través del modelo de centro-periferia introducido por la Cepal (Prebisch y Furtado), traducido por las nociones de Sistema-Mundo definidas por Immanuel Wallerstein. Ambos esquemas analíticos empleados por el economista para sustentar las interrelación jerarquizadas propias del comercio mundial al que Latinoamérica y Colombia se articulan de forma subordinada, dependiente y asimétrica.

En el seno mismo de este sistema de intercambios y asociaciones en el que China comienza a consolidar una nueva situación macropolítica como resultado de la importancia inusitada que adquiere al convertirse en actor central dentro del sistema de intercambio de mercancías. Ya Estados Unidos no es quien ocupa la hegemonía en el mercado de las exportaciones latinoamericanas, tampoco en las importaciones, ahora China entra a disputar este estatus constituyéndose en importante socio comercial para países de la región como Perú, Chile y Argentina. Periodo de transición en el que pudo evidenciarse que las preferencias políticas fueron poco acompasadas al comercio de materias primas de la región; países con discursos antiimperiales y macroprocesos de transformación como Venezuela y en su momento Brasil, aún siguen teniendo como su principal mercado a Estados Unidos.

Dentro de este panorama mundial y regional, Sanabria vislumbra un panorama “complejo” para la economía colombiana, golpeada por la caída del precio mundial de materias primas como petróleo y carbón. Según el economista, son pocas las opciones que le restan para sobrevivir a la economía nacional, enlazada a través del extractivismo al sistema mundo. Por esto es probable que intereses y apetitos locales no puedan saciarse más que con la venta de la tierra, fuente de toda riqueza. Esta transacción podría sustituir de manera nociva los aportes de productos como el café y petroléo que en diversos momentos de nuestra historia, y gracias a estar cotizados en los mercados internacionales, irrigaron con divisas manteniendo boyante la economía del país.

En el posconflicto Colombia debe, de acuerdo a Sanabria, cuestionarse el hecho de que el comercio de materias primas desempeñe un rol central en el desenvolvimiento de la economía nacional. Los productos vegetales y minerales, los hidrocarburos e incluso la tierra ¿deberían ser las mercancías que integren la economía de Colombia a la del mundo, a los mercados o circuitos comerciales planteados por los Estados Unidos y China? Fue la pregunta con la que el economista cerró su presentación.

El segundo ponente fue el sociólogo, periodista y consultor internacional español Decio Machado, quien dictó una conferencia rotulada, “China y su presencia cada vez más activa en la región: ¿Oportunidad o amenaza?”. En ella, desde un primer momento, resaltó la nueva posición del país asiático como líder de las exportaciones y número uno del mundo en cuanto a su Producto Interno Bruto (Pib). Este ascenso fue el resultado de la implementación de nuevas políticas económicas al inicio de la década de los noventa, de donde resultó la modernización empresarial y la implementación del sistema socialista de mercado.

Una perfecta conjunción entre el Estado chino y el poder del capital fue instaurada por las reformas de finales del diglo XX, llevando la economía a un espectaular crecimiento producido, entre otros, por el apalancamiento que instituciones como el Concejo Chino para la Promoción Comercial Internacional (de constitución pública y privada), proporcionaron al sector industrial del país. Es el Estado chino quien toma un papel relevante en el respaldo, impulso y estructuración mediante diseños estratégicos de las relaciones comerciales establecidas entre sus empresas en los mercados internacionales. Dentro de esta dinámica, desde el 2008 comienzan a implementarse políticas entre China y América Latina que tienen como fin impulsar el crecimiento entre sus relaciones y el aumento de la cooperación del país con la región en los ámbitos de comercio, inversión, finanzas, agricultura, construcción infraestructura, industria recursos y energía.

La implementación del marco 1 + 3 + 6 como estrategia china para la profundización de sus relaciones con América Latina, responde a la voluntad de la potencia para impulsar sus empresas fuera del país y, por otro lado, asegurar el abastecimiento de materias primas para su economía. Capital publico aportado por el Estado, capital privado y estrategias de penetración, se entremezclan estructurando un sistema de intercambios inédito en la historia del comercio mundial, capaz de asegurar el crecimiento sostenido y la estabilidad económica del país.

Pero esta profundización de las relaciones, de acuerdo a Decio Machado, se soporta sobre la reprimarización de la economía de países latinoamericanos quienes han encontrado un mercado en expansión para sus mercancías de origen natural (sin valor agregado). El continuo crecimiento de la economía interna, auspiciado por recomposiciones demográficas en la ubicación de la población en el interior de China, impone exigencias desbordadas de recursos alimenticios y minerales que el país puede abastecer en parte, en los mercados latinoaméricanos. Con esto propicia una nueva interconexión primaria y dependiente de economías que han empezado, como el caso de Argentina, a transar con la propia tierra, tal como prospecta Alvaro Sanabria para Colombia. No aislarse de China, pero tomar algunas medidas para contrarestrar asimetrías (como la negociación en bloque) es la propuesta de Machado para asegurar el establecimiento de relaciones más equilibradas y menos nocivas.

 

Mónica Bruckmann, directora de investigación de la cátedra Ired Unesco y profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil), presentó en horas de la tarde su exposición titulada “Geopolítica de los recursos naturales: potencialidades, amenazas y los desafíos de la integración latinoamericana”. Bruckmann partió del reconocimiento de la lógica de apropiación de recursos de las potencias, así como de la lógica de dominación que ha convertido nuestra naturaleza en la despensa de materias primas para sus industrias.

Después de la derrota del Alca, los Estados Unidos implementan una nueva estrategia para asegurar el control de productos primarios. En esta oportunidad pretende justificar el uso de sus capacidades disuasivas, la intervención militar y con ella el uso de la violencia, para asegurar el abastecimiento de materias primas consideradas fundamentales para mantener la “seguridad nacional”. Esto significa que disposiciones oficiales del Gobierno de EU justifican el uso de la fuerza para “tomar” recursos como el agua o minerales estimados necesarios para mantener tal “seguridad” que puede ser la misma supervivencia de la Nación y del Estado, pero comienza siendo la insaciable necesidad del consumo desbordado de mercancías, la voracidad por la generación, financierización y apropiación de capitales, impuestos en su propia economía.

Postura optimista de Bruckmann. Es necesaria la creación de servicios geológicos regionales para que estos contribuyan a darle una gestión soberana a los recursos naturales. Conocer las potencialidades es importante, por lo que tales instituciones podrían contribuir a desarrollar un inventario de cada uno de los recursos en la región. No es suficiente el conocimiento, los países latinoamericanos pueden conformar bloques de negociación multilateral capaces de transar con recursos más acá de la demanda y del apetito voraz del mercado internacional. El sistema extractivista, aunque moderado y mejor gerenciado, desde la óptica de Bruckmann, sigue siendo una opción tanto para alimentar la economía como para generar procesos de innovación capaces de conferirle un valor agregado a las materias primas que reposan en nuestros suelos.

Uno de los ejemplos de esta forma de progreso y desarrollo lo presenta a través de China, país que en menos de cuatro décadas logró ponerse al tope de la economía mundial como país productor de tecnología e importador de materias primas, sorprendente ascenso propiciado a partir de una economía agraria y una sociedad con preponderancia rural. Una férrea voluntad política se propuso cambiar la situación y fue exitosa al lograr que esta cultura milenaria se pusiera a la altura de los tiempos, en la vanguardia de la economía mundial.

Hoy China toca la puerta de Latinoamérica para comprar sus materias primas, con pactos regionales que garanticen el suministro continuo de productos durante al menos cincuenta años. Esta coyuntura de negociación debe ser aprovechada, según Bruckmann, por los países de la región para asumir una nueva posición de intercambios que opte tanto por una gestión soberana de los recursos naturales como por la defensa de la vida como elemento central. Existen ejemplos de defensa del medio ambiente y de cosmovisiones del espacio como recinto para la reproducción y felicidad del ser humano que pueden dar luces a los países latinoamericanos en esta labor. En definitiva, no podemos seguir exportando materias primas como el Niobio brasilero y el Litio boliviano sin conferirles ningún valor extra, al tiempo que se destruye la vida de los humanos y la estabilidad de la naturaleza.

 

Raúl Zibechi con su conferencia “Brasil y su proyecto estratégico, ¿Un vecino en el cuál apoyarnos?”, fue el encargado de inaugurar el segundo día de foro, el 14 de abril. Con esta exposición, el académico uruguayo introdujo un nuevo actor preponderante en la geopolítica de la región, Brasil. Inició su intervención por configurar un escenario para la enunciación, el de la transición hegemónica de Estados Unidos a China, periodo de grandes turbulencias, globales, sociales, culturales y militares, el telón de fondo en que se mueven los países de Latinoamérica.

Brasil, con la mitad de la población de Sudamérica, la mitad del producto interno bruto y la mitad del territorio del subcontinente, es un actor de primer orden en la geopolítica de la región. Es el país que por su estructura interna de clases tiene las condiciones, la posibilidad y la necesidad de enfrentarse a Estados Unidos, nación de vital importancia en la política de la región. Brasil tiene la única burguesía “propia” en América Latina, capaz de diseñar políticas que van más allá de cada gobierno, con una capacidad enorme de influencia en la región. Así lo demostró el descarrilamiento del Alca, obra de Venezuela a nivel discursivo, pero difícil de concretar sin la presencia Brasil y de esta burguesía que respaldó al gobierno.

Desde el ascenso a la presidencia del Partido de los Trabajadores (PT) con Lula en su liderazgo, se llevó a cabo la empresa de configurar un proyecto estratégico con amplio espectro para potenciar a Brasil y la región como jugadores globales. Adjunto fue desarrollado un proyecto integral de integración que cuajó en la conformación de instancias como Unasur y la Celac. En términos de economía tuvo un crecimiento importante por el auge de los commodities con el que se obtuvieron importantes recursos empleados para inyectar a las empresas líderes en Brasil y posicionarlas en los primeros peldaños del mercado mundial.

Durante este periodo de auge, el modelo extractivo de Brasil no fue tocado sino ampliado. El abundante flujo de dinero precipitó tanto la proyección económica del país a nivel mundial, como una política social ampliada, así como la profesionalización y crecimiento tecnológico de sus Fuerzas Armadas, en una política expansionista con ambición de proyección desde la región al mundo. El imperio regional-mundial brasilero, en plena estructuración.

Hoy el tal proyecto está a punto de colapsar, pues en palabras de Zibechi, tuvo muchas obras pero poca integración exterior. Tal iniciativa de Brasil nunca pudo consolidar un comercio intrazona, por ende la integración no tuvo buenos resultados en términos económicos. Se sumó la falta de firmeza estratégica que repercutió en que proyectos como el de Unasur y Celac se encuentren en profunda hibernación. Otra causal: cambiaron los colores del gobierno, pero la política continúo, la política de venta de materias primas (petróleo, minerales, etcétera) a mercados de países del norte global; nada más lesivo para la integración brasilera y latinoamericana.

¿Integración de la sociedad brasilera? El proyecto liderado por Lula da Silva consistió en integrar los menos favorecidos a través del consumo, pero tuvo sus límites. Generó una enorme dependencia de los sectores populares hacía el dinero entregado por el Gobierno, aumentando la dependencia de estos hacía la banca, sector económico que concentra los depósitos de la mitad de los ingresos de la población brasileña, sector económico que obtuvo espectaculares ganancias durante el Gobierno del PT, ganancias mucho más altas que las reunidas durante gobiernos neoliberales como el de Fernando Henrique Cardoso.

De acuerdo al activista uruguayo, se anexaron movimientos sociales a los gobiernos de izquierda. Zibechi nombra tal proceso bajo el significante de “cooptación”, proceso análogo al que ha terminado por integrar a estas élites emancipatorias a las viejas élites en cada uno de los países del periodo de gobierno de la “izquierda rosada” en el continente. Niveles de gasto y nuevos tipos de consumo parecen confirmarlo. La corrupción, la otra cara de la moneda de esta nueva forma de “vivir” de las élites izquierdistas latinoamericanas en los gobiernos post neoliberales.

No todo está perdido, desatar el nudo gordiano parece sugerir que hay que revitalizar los movimientos populares, apostarle a este tipo de colectividades. De no hacerse, según el académico uruguayo: “Si no revitalizamos los movimientos populares y creamos nuevos vamos a tener y vamos a seguir, al cabo de un periodo histórico que abrió ventanas que luego se cerraron, en el sótano como en los últimos 200 años”.

El turno de Alfredo Jalife–Rahme, analista y académico mexicano, columnista del diario La Jornada, llegó en horas de la tarde del 14 de abril con la exposición “La alianza del Pacífico como cuña del TPP en la región”. La exposición estuvo centrada en develar el carácter geoestratégico de tratados de comercio.

El primero de estos tratados es la Alianza del Pacífico al que Jalife–Rahme denomina como el nuevo “monroismo” de los Estados Unidos en la región, un acuerdo de carácter defensivo para contrarestrar la influencia de China en esta parte del mundo, a partir de amplificar el dominio y asegurar el abastecimiento estratégico de algunas de las materias primas de sus socios más importantes (Chile, Colombia, México y Perú). En el Tpp (Trans-Pacific Partnership) se vislumbra un acuerdo de contención y carácter ofensivo inter continental, en contra de la ampliación de las redes de comercio y poder de la China en todo el océano pacífico; los países que lo integran son: Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Estados Unidos, Vietnam, Chile, Bruneo, Singapur y Nueva Zelanda. El TTIP (Trans Atlantic Trade and Investiment Partnership) es otro acuerdo comercial interoceánico entre los Estados Unidos y la Unión Europea encaminado a contrarrestar la influencia de Rusia (también de China) como gran potencia emergente en el Atlántico. Los océanos nuevamente en disputa.

Este es el panorama del mundo donde EU busca desesperadamente contener el dominio de Rusia y China, porque comienzan a fragmentar su hegemonía mundial. En términos económicos China está superando a EU en varios aspectos, de la misma manera en que las relaciones con Rusia parecen caldearse por la nueva postura geoestratégica del gigante europeo y asiático. Son estas nuevas relaciones y disputas las que el análisis académico e intelectual debe abordar, prescindiendo en la medida de lo posible de antiguas categorías dicótomicas como izquierda y derecha, que han dejado de ser útiles para evaluar la geopolítica global, sin ser tampoco muy útiles como mecanismos para develar las relaciones de poder detrás de los intereses de las potencias que disputan la región.

Libardo Sarmiento y Héctor Moncayo, fueron los encargados de aterrizar la “cuestión” geopolítica al contexto colombiano, cerrando de esta manera el Foro convocado por desdeabajo. Sarmiento, economista colombiano, investigador social, integrante de los consejos de redacción de Le Monde Diplomatique Edición Colombia y desdeabajo, empieza por caracterizar al país para compararlo en algunas de sus dimensiones de análisis con otros de la región.

Colombia, país esquinero (sobre el Caribe y el Pacífico), con 1.2 millones de kilómetros cuadrados, integra el 5.6 por ciento del total del espacio Latinoamericano y del Caribe. Con 48.3 millones de ciudadanos (7.6% de la población de América Latina y el Caribe), Colombia aporta el 6.1 por ciento del PIB de América Latina (AL) y el Caribe, por lo que su productividad es inferior al promedio de países en Región. Sin embargo, a partir de los años 90, el crecimiento económico del país ha sido bastante acelerado, al punto que en menos de 20 años ha igualado la dinámica del desarrollo de los países vecinos.

Colombia, al igual que otros países (México, Panamá, Perú), guiados por sus gobiernos a través del sendero neoliberal, tuvo un crecimiento del 2.8 por ciento anual en los últimos 26 años. El crecimiento promedio de países en los que gobernaron (o gobierna) la denominada “marea rosada” como Venezuela, Brasil, Bolivia, tuvieron un crecimiento cercano al 1.9 por ciento. El crecimiento macro económico no puede usarse para evaluar la condición absoluta de cada país de los regímenes post neoliberales respecto a sus contemporáneos tradicionales, pero al recurrir a indicadores como tasas de desempleo, desigualdad, ingreso y reducción de la pobreza, Sarmiento afirma que no hay mayor diferencia entre estilos de gobierno.

¿Explicaciones? Apenas unas de las proporcionadas por el académico colombiano: “Es muy fácil ser socialista con la plata de los demás, lo que se montó en estos gobiernos fue con el boom de los commodities, de las exportaciones de los recursos básicos. Abajo pobreza, abajo tasas de desempleo, pero no cambio en la estructura económica, ni un cambio en el modelo estadocentrico de poder, ni en la influencia que tienen las grandes transnacionales en estos países”.

A diferencia de Jalife–Rahme retomó la utilidad de la idea de la izquierda, en consecuencia planteó: “Tocaría mirar el tema de la izquierda en América Latina. La estrategia de gobierno es por la izquierda [..] O está uno dentro de las reglas de juego del capitalismo y tiene que jugar dentro de las reglas del capital, o está contra del capital. Contra el capitalismo no solo en sus reglas económicas y políticas sino también una confrontación en el campo de las ideas, en el campo de la cultura, en el espacio concreto, diario, cotidiano”. La confrontación, de acuerdo a Sarmiento, no es contra el capitalismo, es contra la lógica del capital, la misma que subyace a las pretendidas relaciones entre China y Rusia con la región.

Dinámicas de polarización y antagonismos surcan el continente, al tiempo que el modelo extractivista y financiero se impone en todos los países. Grave error que terminó por hacer proliferar la enfermedad holandesa en Colombia, la destrucción del aparato industrial, concentración de la fuerza laboral en el sector de los servicios. A estos problemas se agrega la fatalidad de acostumbrarnos a vivir de los recursos naturales, factor que puede incrementar las disputas por el uso del suelo, inflamando la confrontación social justo en tiempos de paz, cuando deberían estar superadas.

Tres grandes retos para el posacuerdo en Colombia destaca Sarmiento. El primero de ellos consiste en superar las herencias y fantasmas que nos atormentan desde el pasado (violencia, problema agrario, estructuración política). El segundo tiene que ver con superar el modelo extractivo, rentístico y financiero que impera en el país. El tercero de los retos para el posacuerdo tiene que ver con el desarrollo de las fuerzas productivas para ponernos a tono con la cuarta revolución industrial y la innovaciones propias del mudo del Internet.

Hector Moncayo, Economista, investigador, profesor universitario, integrante de los consejos de redacción de los periódicos Le Monde Diplomatique y desdeabajo cerró el ciclo de ponencias estableciendo claridades sobre las situación de Colombia en el momento actual, así como la política y la economía en tiempos de paz.

Para Moncayo hay claridad sobre la posibilidad de que se concrete un acuerdo definitivo entre el Gobierno y los grupos insurgentes; en su opinión, la única duda al respecto tiene que ver con el tiempo en que estos acuerdos serán pactados. Sin embargo, la paz, el asunto central de discusión, ha recibido un significado económico desde diferentes ámbitos, entre ellos se encuentran las prospecciones de crecimiento del +1 por ciento anual hechas por el director del Departamento Nacional de Planeación Simón Gaviria, cuando se hayan silenciado los fusiles. El mejor negocio en los próximos años será la paz, como también lo fue desde siempre la guerra fraticida legataria de miles de victimas, sangre, dolor, al tiempo que de control político, enormes fortunas y extensiones inconmesurables de tierras en manos de pocos. Los mismos que antes ganaron con la guerra hoy también ganarán con la paz.

Los acuerdos con la insurgencia podrían contribuir a un ordenamiento territorial favorable para numerosos emprendimientos dentro del modelo extractivo que impera en la sociedad. Se aproximan disputas. ¿Quién controlará los territorios? ¿Los herederos de los narco para terratenientes o las multinacionales? Es la pregunta que preocupa a Moncayo en el contexto de los nuevos conflictos que se vislumbran en tiempo de paz.

Buena fé de las izquierdas. Presumen que un eventual desbloqueo de la participación popular será posible después que levanten las restricciones democráticas imperantes en el Conflicto Armado; en palabras de Moncayo: “Si en un acuerdo se pacta una ampliación de la democracia, se desborda la partipación popular (candidatos de las Farc, Eln), entonces llegará una nueva corriente que transformará el régimen político”. Además de ello, de acuerdo al economista, siguen asumiendo como condición la posibilidad que numerosos gobiernos progresistas hayan asumido el mandato en varios países de la región “¿Por qué acá también no podría suceder lo mismo?”. Se concreta un viraje en la política de la región y comienzan a vislumbrarse ambiciones por parte de sectores poderosos en el país, en medio de esto no está claro si serán fecundas las esperanzas de la insurgencia y de la izquierda democrática en el país.

Al igual que lo hicieron los países del continente donde gobernaron los regimenes post – neoliberales, en Colombia se olvida que tiene burguesía, de la influencia de ella en los destinos del país. Opina Moncayo: “El gran error de la geopolitíca, que a veces toma visos de teorías conspirativas, es considerar que los sujetos son los Estados, las naciones, enfrentadas a las potencias”. Y los países, según su criterio, no son unidades homogéneas que se enfrentan entre si, sus composiciones son heterogéneas y en cada uno de ellos destacan sectores sociales privilegiados, con negocios, ambiciones de poder político y económico en el mismo escenario regional/mundial.

En el escenario regional, matizado por las disputas de superpotencias por el mercado, Moncayo es escéptico con que Colombia pueda sacar partido en tal coyuntura: “Si la gente joven hace el esfuerzo de leer a Lenin, la noción de imperialismo es inseparable de contradicciones inter imperialistas. Lenin dijo: “Es inevitable la existencia de las luchas entre las facciones del capital, el imperialismo es una fase superior del desarrollo del capitalismo que es una constelación de poderes en lucha que tienen como rasgo intrínseco, la guerra”. Por lo tanto, frenta a China y Rusia, nos enfrentamos a la posibilidad de establecer nuevas relaciones de subordinación de viejo cuño imperial.

El capital es incapaz de hacer un Estado, se fundamenta en varios proyectos de poder político. Por vía de los acuerdos, trata de construir una superestructura mundial (OMC). Pero lo que cada potencia pretende, es atraer a su periferias con los acuerdos económicos regionales. Estos acuerdos protagonizan en América Latina un regionalismo cruzado: empieza China a meterse en el rancho de los EU, un poco rusia, la UE. Pero EU también se mete en los otros patios traseros.

Época de recomposiciones. Transición de poderes entre diferentes facciones del capital en disputa por los recursos y las posibilidades proporcionados por los mercados de América Latina, al tiempo que la propuesta de los “gobiernos nacionales populares” empiezan a deshacerse. Moncayo caracteriza este último proceso: “Lo que encontramos es una fase de ajuste en que los gobiernos nacionales populares van a ceder su lugar a gobiernos de transición. ¿Qué es lo que está en disputa? En realidad no el modelo, pues este nunca cambió. Lo que está en disputa es la política social, porque es necesario ajustar los niveles de la deuda. Vamos a vivir un período de cambio. Uno de los supuestos del Eln y las Farc para negociar comienza a hacerse agua porque Colombia no se va a reinsertar en un modelo distinto, no va a salir del neoliberalismo para meterse en el modelo de Unasur, más bien Unasur se va a meter cada vez más en esta linea”.

Segun Moncayo Colombia tiene, como los otros países, un modelo extractivo financiero. Ese modelo no fue una decisión, es una adaptación pasiva a la dinámica del mercado mundial, adaptación pasiva a la órbita de los Estados Unidos. Este es el mismo modelo que va a imperar en el país en tiempo de paz, el mismo que generó prosperidad e inversiones en el país a cuenta de la buena cotización en el mercado de minerales, petróleo o el comercio, precisa el economista: “En condiciones de paz ... otra vez petróleo. Se va a insistir con el carbón y se va a continuar con el oro. ¿Pero cual es la locomotora que ellos piensan? La infraestructura que es medio y objeto en si mismo. Ese es el problema, no es solo para garantizar el transporte, construir puentes, carreteras, es ya un negocio”. La corrupción en Colombia será un serio obstáculo para la construcción de infraestructura.

Termina Moncayo: “La conclusión, un modelo no se acaba hasta que no es reemplazado por otro. La burguesía colombiana, con el apoyo de la constelación geopolitica, seguirá desarrollando el modelo extractivo financiero, fuera del gasto público social y de lo que puede implicar el reordenamiento territorial; la conversación con la insurgencia no va a generar cambio en el modelo, ya sea por pragmatismo o ya sea por concepción. La prosecución de ese modelo (extractivista financiero), el reordernamiento territorial, origina conflictos. En Colombia van a resultar nuevos conflictos que a su vez producirán nuevos sujetos sociales”.

 

Los aportes generales del foro

Una imagen actualizada de la realidad latinoamericana, de algunos procesos geopolíticos y de transiciones que tienen como telón de fondo su espacio, así como la situación de Colombia con sus procesos de paz en medio de esta yuxtaposición de poderes y estrategias regionales, son algunas de las contribuciones fundamentales del Foro convocado por los periódicos desdeabajo y Le Monde diplomatique edición Colombia en la ciudad de Bogotá.

Queda clara la importancia de Latinoamérica como espacio de primer orden para la producción/reproducción estratégica de capitales y para el abastecimiento de materias primas para potencias emergentes como China y Rusia, que disputan el espacio hegemónico de los Estados Unidos. Sin embargo las nuevas relaciones de poder desplegadas en los países llevan consigo el establecimientos de nuevas relaciones imperiales, sustentadas sobre enlazamientos asimétricos entre economías “desarrolladas” como China y las economías re primarizadas y financierizadas de los países de la región. No parece existir una estrategia concreta de los países latinoamericanos para fundamentar intercambios a partir de figuras multilaterales que potencien intercambios más equitativos y desarrollos de economías internas más eficientes, menos dependientes.

Sudamérica vive un proceso de transición de regímenes de gobierno. Los gobiernos de la “marea rosada”, “nacionales populares” o “post neoliberales”, como han sido denominados por los académicos participes del foro, comienzan a retroceder, a entregar los mandatos a gobiernos clásicos neoliberales. Fueron incapaces durante su gestión de introducir cambios estructurales sobre el régimen de distribución y apropiación de los recursos, sobre los mecanismos de reproducción interna y externa del capital. Contribuyeron a disminuir la desigualdad, distribuyendo las rentas obtenidas por el Estado con el auge de los commodities, proceso acaecido durante la primera década del siglo XXI, pero una vez extinta la bonanza, quedaron con pocos recursos para seguir financiado extensos programas sociales nunca fundamentados en la superación de la hiper concentración de recursos y capitales característica a todos los países de la región. También resultaron inmiscuidos en prácticas corruptas que coartaron su legitimidad y credibilidad entre los electores.

La posición de Colombia en medio de este panorama no es muy cómoda. Afrontando una crisis económica en ascenso, su Estado se dirige a pactar acuerdos de paz con las dos fuerzas insurgente del país. Su economía reprimarizada, el crecimiento demográfico, su participación característica en los mercados internacionales de materias primas y nuevas posibilidades de explotación que llegarán de la mano con la paz, permiten prever una agudización de los conflictos locales en tiempos de post conflicto. No existe una estrategia clara del Estado para evitar estos potenciales riesgos, así como tampoco disposición de sectores dominantes en propiciar una ampliación democrática real que permita la modificación del estado de cosas imperante, responsable de las extremas desigualdades, de las violencias endógenas a la sociedad colombiana.

Lúgubre y poco esperanzador panorama para una realidad nacional que muchos confían pueda ser cambiada por un nuevo ascenso de los movimientos populares, capaces de generar propuestas y lograr modificaciones especificas sobre ordenamientos económicos y políticos en planos locales.

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Brzezinski acepta el fin de la era del dominio global de EU: realineamiento con Rusia y China

En The American Interest ( http://goo.gl/lpNDOK ), Zbigniew Brzezinski (ZB) –polémico asesor de seguridad nacional con Carter, íntimo de Obama y geoestratega del think tank Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés)– emite el canto de cisne de la unipolaridad globalista de EU: Conforme la era del dominio global acaba, EU necesita asumir el liderazgo para realinear la arquitectura del poder global.


Su frase seminal me llamó la atención cuando existen notorios límites de la hegemonía financiera y económica de EU: “nuevos sistemas de armas (sic) podrían súbitamente procurar a algunos países los medios para cometer suicidio en un toma y daca con EU, o incluso prevalecer (...) El Estado que podría ahora hacerlo es Rusia, pero a largo plazo podría ser China”.


Más que la posesión de secretas armas letales de nueva generación, lo ominoso es la disposición a usarlas para cesar de ser súbditos del declinante modelo israelí-anglosajón que encabeza EU. ZB postula cinco verdades (sic) básicas de la emergente redistribución del poder político y el despertar político violento en Medio Oriente (MO).


Primera verdad: EU es todavía la entidad más poderosa del mundo desde el punto de vista político, económico (sic) y militar (sic), pero, dados los complejos cambios geopolíticos en equilibrios regionales (sic), ya no es la potencia imperial global, pero tampoco los son Rusia y China (sus dos obsesiones).


Discusión: mientras los regionalismos desgarran la globalización, EU ya no es la primera potencia geoeconómica (superada por China), cuando a nivel nuclear está en empate técnico con Rusia.La insensatez unipolar de EU orilló a una alianza estratégica entre Rusia y China.


Segunda verdad: Rusia experimenta la última (sic) fase convulsiva de su retroceso imperial. No faltan sus amenazas veladas sobre un epílogo fatal de la fase post-Putin y pontifica que en caso de actuar sabiamente podría convertirse eventualmente (sic) en una nación-Estado líder en Europa.


Añade que Rusia enajena fútilmente (sic) a algunos de sus anteriores vasallos en la parte sudoccidental islámica de su anterior vasto imperio, así como en Ucrania, Bielorrusia, Georgia y los países bálticos.


Discusión: la rusofobia consuetudinaria del polaco-canadiense-estadunidense ZB obnubila su sindéresis, ya que Rusia es una potencia europea a carta cabal y no necesita del permiso de EU.


La tercera verdad: China crece en forma continua como el eventual (sic) igual y probable (sic) rival de EU. Aunque China ha sido cuidadosa de no constituir un cabal desafío a EU, desde el punto de vista militar, parece buscar una irrupción con una nueva generación (sic) de armas, mientras mejora en forma paciente su aún muy limitado poder naval.


Discusión: pasa por alto la venta de armas de Rusia a China, hoy aliados frente al irredentismo de EU.


La cuarta verdad: descalifica en forma perentoria a Europa, que no es ahora y no es probable que sea un poder global cuando se encuentra política y culturalmente alineada con los intereses esenciales de EU en el MO. La firmeza (sic) europea dentro de la OTAN es esencial a una resolución eventualmente (sic) constructiva (sic) de la crisis ruso-ucraniana.


Discusión: EU balcaniza a Europa para impedir el acercamiento de Alemania con Rusia y China: clásico esquema geopolítico a la MacKinder de hegemonía anglosajona.


La quinta verdad: el actual violento despertar político entre los musulmanes poscoloniales, que también es divisivo dentro del Islam.


Discusión: el mundo musulmán, como sucedió con Afganistán, sirve a los esquemas balcanizadores de ZB para desestabilizar el triángulo RIC (Rusia, India y China), que comportan relevantes poblaciones musulmanas en su seno. ZB pasa del micro-Afganistán, que creó en la década de los 80, a su mega-Afganistán euroasiático en curso.


Los inoperantes esquemas de ZB están muy vistos y son aburridamente repetitivos. Hoy lo trascendental radica en la percepción de Rusia y China, no se diga de India, que entienden mejor que nadie los alcances de sus incandescentes e indecentes “Balcanes euroasiáticos ( http://goo.gl/nkxpca )”.


Dejo de lado la puntual crítica feroz de Russia Insider ( http://goo.gl/N2JyMa ).


ZB propone su nueva arquitectura –que faltaría ver si es aceptada por Rusia y China, no se diga India– basada en sus mendaces cinco verdades.


1. EU puede ser únicamente (sic) efectivo en lidiar con la presente violencia de MO si forja una coalición (sic) que involucre, en grados variables, también a Rusia y China.


Discusión: sobre el cadáver de MO, ZB emite nolens volens el inevitable nuevo orden tripolar global del siglo XXI ( http://goo.gl/xQWrIs ).


No existe tal pasividad egoísta de China en MO cuando el mandarín Xi se posiciona en la región ( http://goo.gl/Evp4da ) y se pronuncia en favor del Estado palestino ( http://goo.gl/GMv0EF ).


2. Rusia se está volviendo un verdadero Estado nacional por primera vez en su historia.


Discusión: es de tal magnitud su incurable rusofobia, que no rusopatía, que distorsiona la historia verdadera de Moscú. No falta su vulgar amarre de navajas demográficas entre Rusia y China.ZB, quien azuza la discordia de India y Japón contra China, debería actualizarse del carácter positivo y constructivo de la casi alianza estratégica entre Rusia y China.


3. Sueña con un G-2 con China que ésta desdeña: el mejor prospecto político para China en el futuro cercano es convertirse en el principal socio (¡supersic!) de EU para contener el caos global proveniente de MO: la contaminación de los territorios orientales y sureños de Rusia (Nota: todo el Transcáucaso), así como la parte occidental de China (Nota: la provincia autónoma de los uigures de Xinjiang). Los objetivos naturales de los alcances regionales geopolíticos de China son las nuevas repúblicas de Asia central, Pakistán y especialmente Irán (dados sus activos estratégicos y su significativo económico) donde se puede fraguar un acomodamiento entre China y EU.


Discusión: ¿dejarán fuera a Rusia? ¿Aceptará China este trueque maquiavélico? El narcisismo infatuado de ZB subestima a los prudentes geoestrategas del RIC.


4. Una cooperación entre EU/Rusia/China mejora los prospectos para el uso responsable de la fuerza por los estados más establecidos de MO: Irán, Turquía, Israel (sic) y Egipto. Pone en tela de juicio la participación de Arabia Saudita.


Discusión: sin comentarios.


5.-Vuelve a la carga con su obsesión del explosivo despertar de las masas en el mundo no occidental.


Sin expresar explícitamente el nuevo orden tripolar, aduce que un acomodamiento regional en MO es la única opción viable para EU, Rusia y China.


Discusión: EU venderá muy caro a Rusia y China su caos deliberado en el MO.


Conclusión: ZB conmina a Rusia y China a plegarse, en un nuevo realineamiento a EU como líder de la nueva arquitectura global. De otra forma, EU proseguirá y alentará la explosión contigua de MO que carcomerá como cáncer las entrañas del RIC.


¿Que replicarán Rusia y China?


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Viernes, 08 Abril 2016 07:49

Tercera Guerra Mundial

Tercera Guerra Mundial

Hasta hace poco, sólo de vez en cuando llegaba a escuchar esta expresión.

Entonces, delante de los ojos aparecían imágenes de grupúsculos de partisanos polacos de extrema derecha (NSZ/NZW) –nacionalistas y anticomunistas– que después de la Segunda Guerra siguieron en la clandestinidad (algunos hasta los años 50), apostando que pronto entre Occidente y la URSS estallaría la Tercera Guerra Mundial, el nuevo invasor (Moscú) quedaría derrotado y la patria finalmente libre.

Esperándola se entretenían asesinando a judíos sobrevivientes del Holocausto, campesinos que se vendían con los comunistas y a todos los que se conformaban con el nuevo orden o simplemente querían empezar a reconstruir el país.

Ahora la escucho casi a cada rato.

Abro los ojos y veo políticos de todo el mundo moviendo los labios.

Slavoj Zizek captó bien el momento en que el espectro de la Tercera Guerra Mundial por venir y/o en curso reapareció y empezó su carrera en los medios: fue en 2014, el año del centenario del estallido de la Primera.

Algo, sin embargo, había en todo esto.

Hablando de Obama y del (autoimpuesto) papel de Estados Unidos como policía global, Zizek apuntaba a semejanzas entre los principios de los siglos XX y XXI:

• igual que ayer, presenciamos una lucha geopolítica en medio de transición hegemónica con un imperio en declive (entonces el británico, ahora el estadunidense), nuevos pretendientes (entonces Alemania, ahora Rusia y China) y un foco de disputa (entonces los Balcanes, ahora el Medio Oriente).

• igual que ayer, observamos una licitación quién provoca más a quién –Rusia a la OTAN con sus ambiciones y amenazas a sus vecinos, o la OTAN a Rusia conteniéndola y cercando sus fronteras– que sólo agudiza la tensión.

• igual que ayer, está en obra el mismo mecanismo supersticioso que nos hace creer que estar conscientes de la amenaza y hablar de ella hará que no se materialice, pero es justamente al revés: es exactamente por eso que puede ocurrir (¡sic!).

Una bulla en medio de la cual se pierde lo verdaderamente alarmante: el escenario de la Tercera Guerra está en la mesa del Pentágono desde hace más de 10 años; la guerra contra Rusia entró en fase operacional y el uso selectivo/limitado de armas nucleares –a diferencia de la guerra fría– ya dejó de ser un tabú (In These Times, 10/12/14).

Es más: quizás estamos ya en un punto en que decir que uno no quiere la guerra significa lo opuesto.

Es la impresión que dejaba David Cameron, el premier británico, cuando aseguraba que no empezaría la Tercera Guerra Mundial por Ucrania, echando gasolina al fuego con comparaciones de actitud rusa con la alemana antes de la Primera (en caso de Bélgica) y la Segunda Guerra (en caso de Checoslovaquia y Polonia) y llamados a mejorar la respuesta a la agresión rusa (The Telegraph, 30/7/14).

Todo dicho seguramente sin quitar el dedo del renglón del sistema nuclear Trident (hoya y base del poder británico).

John Pilger, el veterano periodista y documentalista australiano –“un faro en estos ‘tiempos oscuros’” (Noam Chomsky dixit)–, asegura que la guerra mundial ya había empezado.

Por el momento es sólo guerra de propaganda, mentiras y distracción, pero esto puede cambiar con la primera orden errónea y el primer cohete.

Según él, todo esto es un secreto y hay que romper el silencio.

¡¿Un secreto?! ¡¿Un silencio?!

De diestra y siniestra todos hablan de la guerra, hasta el Papa, que desde 2014 (sic) viene asegurando que vivimos una Tercera Guerra Mundial en fragmentos, así que no es ningún secreto (y tal vez ninguna unidad de análisis radical...).

Aun así, lo demás del análisis de Pilger no tiene desperdicio:

• la propaganda que distorsiona el papel de la OTAN en Ucrania, el cerco a Rusia, alimenta la histeria en los países bálticos (y Polonia) o tapa los preparativos para la guerra con China; es la misma que llevó a la desastrosa guerra en Irak.

• la perspectiva de una guerra nuclear después de que Obama autorizara una nueva minibomba atómica (B-61/12) –el mismo que prometió un mundo sin armas nucleares en un famoso discurso en Praga (2009), tras el cual fue galardonado con el Nobel de la Paz (¡sic!)– es mucho más pensable que antes.

• la amenaza que representaría Trump (en caso de ganar), figura odiosa, pero también alguien cuyas opiniones sobre migración no son más grotescas que las de Cameron (sic) y objeto favorito de vapuleo mediático, lo que debería despertar nuestro escepticismo, es –o puede ser...– menor a la que representaría Hillary Clinton.

Trump –subraya Pilger–, un outsider, al contrario de ella, que “encarna la violencia del sistema y del stablishment estadunidense”, no quiere ir a la guerra con Rusia ni China (Counterpunch, 23/3/16).

O al menos es lo que dice por el momento, porque dice muchas cosas: quiere que Estados Unidos deje de ser policía global y de meterse en las guerras, pero también que... autorizaría un ataque nuclear a Europa (The Guardian, 1/4/16).

No obstante, también para Diana Johnston –autora de The queen of chaos (2015), que habla del sendero de sangre detrás de Clinton y sus políticas– es ella, y no Trump, quien sería más capaz de iniciar la Tercera Guerra Mundial.

En la situación actual, que se asemeja a la que precedía a la Primera Guerra cuando faltaba sólo un incidente, Clinton es más peligrosa: no tiene límites para empujar al adversario, incluso si es la Rusia nuclear (Counterpunch, 10/3/16).

¿Entonces? Pienso que hay que denunciar y hablar de esta amenaza, pero también pienso que denunciar y hablar demasiado de ella tiende a convertirla en una profecía autocumplida.

Además: es un tipo de narrativa que encaja perfectamente con la agenda de extrema derecha en auge, sirviendo de excusa para más medidas extraordinarias y otras restricciones.

Hoy, Polonia está en manos de políticos –de un partido nacionalista y anticomunista (PiS)– que se dicen herederos de aquellos partisanos reaccionarios que soñaban con la Tercera Guerra Mundial.

Como ellos, también irían a la guerra con Rusia.

Esperándola se entretienen destruyendo instituciones democráticas, organizando campañas de odio contra refugiados y musulmanes y contra todos los que se atreven a criticarlos o simplemente resultan ser no lo suficiente patriotas.

 

Por Maciek Wisniewski periodista polaco

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Un nuevo modelo centro-periferia trastornado

Por lo que se sabe, los antecedentes primeros de la dualidad centro-periferia se remontan a las tesis del rumano Mihail Monoilescu, el chileno-alemán Ernest Wageman y el danés Viggo Axel Poulsen. Pero qué duda cabe que fueron los economistas latinoamericanos de la Cepal, entre los que destacan el argentino Raúl Prebisch y el brasileño Celso Furtado los que, luego de la Segunda Guerra Mundial, desarrollaron la noción de una dualidad centro-periferia, para describir un orden económico mundial integrado por un centro industrial y hegemónico que establece transacciones económicas desiguales con una periferia principalmente agrícola y subordinada. La muerte prematura del mexicano Juan Noyola, en 1962, en Cuba, no lo registra en el panteón de los precursores señalados, pero qué duda cabe que fue uno de ellos.

De acuerdo con este enfoque, la relación desigual centro-periferia era el obstáculo principal para el desarrollo. La industrialización de las economías periféricas era el único modo de convertirse en sociedades desarrolladas.


Este enfoque propuso la sustitución de importaciones como vía para la industrialización de la periferia. Pero la llamada teoría de la dependencia, encabezada en gran medida por Andre Günder Frank, llegó para combatir sin tregua al pensamiento y a la praxis que buscaba vías de mejoramiento de grandes masas de latinoamericanos hundidos en el infrasubdesarrollo. Utilizó el modelo centro-periferia, pero para explicar por qué nunca habría desarrollo a partir de la relación de subordinación centro-periferia.


La crisis económica mundial iniciada en los primeros años setenta acabó con los debates entre la teoría del desarrollo que buscaban impulsar el modelo centro-periferia y los dependentistas, como acabaron también con la política económica keynesiana que practicaban la mayoría de los países desarrollados que impulsaban el estado de bienestar. Lo que siguió fue la expansión explosiva de la globalización neoliberal, la aberración de la desregulación, especialmente la financiera, y en paralelo la revolución informática. Un silencio sepulcral cayó sobre las teorías del desarrollo y de la dependencia.


El capital financiero se multiplicó hasta llegar a ser una masa de capital ficticio entre 70 y 80 veces el valor de la producción real de bienes y servicios en la actualidad. El capital financiero tomó el mando de la economía real mundial como conjunto, y de la política de todas las naciones. Los estados nacionales al servicio de los banqueros. La desigualdad socioeconómica alcanzó cotas sin antecedente histórico. Según los datos divulgados por Oxfam, casi la mitad está en manos del uno por ciento más rico de la población, y la otra mitad se distribuye, muy desigualmente, entre el 99 por ciento restante.


En noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín y en 1991 se desmoronó la Unión Soviética marcando el fin de una época. En cuestión de meses, la otrora superpotencia se disolvió sin que nadie pudiera ¬preverlo.


La OTAN se independizó y hace varios años que toma sus decisiones al margen del pacto internacional representado en la ONU.


En febrero de 1992 se firma el Tratado de Maastricht, concebido como la culminación política de un conjunto normativo, vinculante para todos los estados miembros de la Unión Europea (UE), tanto para los futuros integrantes como para los estados firmantes en el momento del tratado. Una moneda única para 19 estados de los 28 que conforman la UE, y unas mismas reglas para 19 economías distintas. Como se probaría a partir de 2008, una unión monetaria sólo puede funcionar con una coordinación de política fiscal y una política exterior propia del conjunto. El resultado fue la conformación de una dualidad donde unas potencias, encabezadas por Alemania, hegemonizan a las naciones mediterráneas: Grecia, Italia, Francia, España y Portugal, las principales.


Por una década –la de los altos precios de las materias primas– muchos de los llamados países emergentes se defendieron en buena medida de Estados Unidos, pero con el hundimiento de los precios de esos bienes, están de vuelta en las relaciones de dominación internacional en las que han vivido sometidas.


Ha vuelto el modelo centro-periferia, pero reconfigurado. Ahora hay un centro ampliado, un anillo, por así decirlo, de naciones semiperiféricas –destacadamente los países mediterráneos–, y los de siempre.


En tanto, la crisis mundial sigue ahí, sin solución posible. Sólo alinear la masa de capital dinero que circula en el mundo, con la economía real, exigiría una hiperinflación inimaginable y un impacto económico y político difícilmente concebible. Para los capitanes del mundo la hiperinflación no sólo no es solución, sino que la temen como al demonio. Otra salida serían las guerras, el gasto billonario en destruir bienes tangibles. Es lo que está en marcha. Foreign Policy hace un recuento del que tomo algunos ejemplos: el conflicto en Siria es el más severo del mundo. En Turquía, en los últimos seis meses, el largo conflicto entre Ankara y los miembros del Partido de los Trabajadores de Kurdistán se ha llevado más de 30 mil vidas desde 1984. La guerra en Yemen, con una gran participación de Arabia Saudita y el respaldo de Estados Unidos, Reino Unido y los aliados en el Golfo, se desató en marzo de 2015 y no se le avista un final. Nigeria, Níger, Chad y Camerún se enfrentan a la creciente amenaza de Boko Haram. En los últimos seis años, el grupo ha pasado de ser un pequeño movimiento de protesta en el norte de Nigeria a convertirse en una fuerza poderosa capaz de efectuar ataques devastadores en toda la cuenca del lago Chad. Desde diciembre de 2013 Sudán del Sur vive inmerso en una cruenta guerra civil que enfrenta al ejército regular, que entre 1993 y 2006 supuso la muerte de 300 mil personas.


Al mismo tiempo machacamos al planeta.

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Otra trampa de Brzezinski y Stratfor contra Rusia: guerra demográfica con Turquía

Stratfor, centro texano-israelí que se ostenta como la CIA en la penumbra, refrendó su vaticinio de 2015 ( https://goo.gl/rTpM3n ) sobre Ankara y augura un 2016 muy agitado al colocar Todos los ojos sobre Turquía, lo cual fue anunciado con el derribo del avión ruso el 24 de noviembre: Turquía será el mas crítico jugador a observar debido a su resurgimiento, cuando el liderazgo del presidente Recep Tayyip Erdogan se ha consolidado, por lo que "será mucho mas asertivo ( sic) allende sus fronteras ( https://goo.gl/iC3oKc )".


Prefiero las predicciones a 100 años de Stratfor, porque nunca las voy a cotejar, que sus desinformativas adivinanzas anuales/decenales.


A los 14 días del derribo del avión ruso, Reva Bhalla glorificó en Stratfor que "Llegó el tiempo de Turquía ( https://goo.gl/kyJYID)".


Stratfor sostiene que EU probablemente facilitará la pronosticada vigorosa campaña aérea de Ankara en las provincias sirias, frontera con Turquía, cuando "enfatizará su intención de depender principalmente de los turcomenossunitas ( sic) y sus aliados rebeldes árabes (nota de Siria e Irak)".


Juzga que los "expertos ( sic) han acusado a Ankara de usar a los radicales (léase los yihadistas) en su juego de poder regional", que tiene por objetivo entre otras cosas, la intención de derrocar al presidente sirio Bashar al-Assad.


Tal operación rompería los planes de Moscú: "lo último que desea Rusia es una confrontación con Turquía, el guardián de los mares Negro y Mediterráneo, pero la confrontación ( súpersic) es algo que no puede evitar", aunque Turquía ni Rusia pueden darse el lujo de una ruptura completa en sus relaciones, pero los vínculos comerciales están destinados a sufrir, mientras que los proyectos estratégicos de energía experimentarán mayor atraso (léase el proyectado gasoducto ruso-turco).


Según Stratfor, "Turquía comprometerá un número limitado ( sic) de tropas para el entrenamiento de los combatientes sunitas en el norte de Irak", mientras el gobierno de Irak ha exigido el retiro del ejército turco.


En mi portal formulé la relevancia de los "pueblos túrquicos ( http://goo.gl/g6S6Xj )", y referí los alcances de la grave crisis entre Rusia y Turquía (http://goo.gl/SMozQk) concomitante a la explosividad del Turkestán ( http://goo.gl/uG3uY7)".


Stratfor insiste en que Rusia será el mayor factor que complique los planes de Turquía cuando Moscú no desea empujar a Ankara demasiado lejos, ya que mientras Turquía encuentra causa común con sus socios de la OTAN, lo más vulnerable será Rusia en su anterior esfera soviética.


¿Maneja ya Washington la configuración de una OTAN sunita?


No es lo mismo la sesgada percepción de Stratfor sobre Turquía que el discernimiento antagónico tanto de Rusia ( http://goo.gl/h7WAjO ), que la puede desestabilizar con la carta kurda ( http://goo.gl/EKMTuD ), como de China que diagnostica las turbulencias de Ankara ( http://goo.gl/rYvVn7 ) y cuyo presidente, Erdogan, ha sido puesto en la picota por sus alabanzas a Hitler ( http://goo.gl/WKMTL7 ).


No se puede soslayar la antítesis de que Turquía se puede volver una nueva Siria y ser motivo de la balcanización de sus importantes minorías kurdas (de 15 a 30 por ciento), de origen indo-europeo,y de 25 por ciento de la secta chiíta alevi del siglo XIV, de raza tanto turco-mongólica como kurda, y de sutiles diferencias litúrgicas con los alawitas árabes del siglo IX de Siria ( http://goo.gl/Gi1bxR ).


Más que el derribo de su avión, lo que más exasperó a Rusia fue la confesión del líder turcomeno sunita, quien ordenó el linchamiento de su piloto ( http://goo.gl/9AaDGr ).


En el azorante reacomodo de alianzas regionales, Turquía coquetea con Israel ( http://goo.gl/f5bBfV), implementa una poderosa alianza sunita con Arabia Saudita contra Rusia ( http://goo.gl/hLHXmc ) y fomenta la insurrección de la minoría de tártaros sunitas en Crimea ( http://goo.gl/BYVOcL ).


El enfoque de Stratfor sobre Turquía converge con la "visión geoestratégica ( http://goo.gl/7fu3dZ )" de Zbigniew Brzezinski, quien apuesta a la grave crisis demográfica de Rusia.


La legendaria rusofobia de Brzezinski, que no amaina a sus 87 años, amarra las navajas de Ankara y Pekín contra Moscú y compara los rankings –manoseados por EU– del "desempeño global de Turquía y Rusia ( http://goo.gl/lpUO6i )".
Las tendencias de las pirámides poblacionales de Rusia, 139 millones ( http://goo.gl/gR9jnk ), y Turquía, 77 millones ( http://goo.gl/vWJu3P  ), son desfavorables a Moscú.


Brzezinski abulta los rankings comparativos del crecimiento poblacional (Rusia: -0.46 por ciento; Turquía: 1.27 por ciento), tasa de natalidad (Rusia: 11.11/1000; Turquía:18.28/1000), tasa de mortandad (Rusia:16.04/1000; Turquía: 6.1/1000) y tasa de fertilidad (Rusia 1.41; Turquía 2.18).


Se desprende que de no ser por sus armas nucleares, Rusia ya hubiera sido invadida por Turquía. El pretendido (en la imagen) ascenso irresistible de Ankara sobre Moscú, promovido por Stratfor y Brzezinski, subtiende a balcanizar a Rusia, en semejanza a la implosión de la ex-URSS.


Stratfor y Brzezinski rememoran la derrota de Rusia en la guerra de Crimea del siglo XIX gracias a la alianza del entonces imperio otomano con Francia y Gran Bretaña.


Sumado al desplome del petróleo para arrodillar al Kremlin, hoy EU busca desangrar a Rusia en su nuevo gran Afganistán: desde Ucrania pasando por Siria/Turquía hasta el corazón centroasiático, frontera con China e India.


No lo oculta Brzezinski: "las próximas dos décadas ( sic) es probable que sean criticas ( sic) para Rusia", mientras justifica el neo-otomanismo del hoy primer ministro turco Ahmet Davutoglu y su profundidad estratégica, basados más en motivaciones histórico-geopolíticas que en consideraciones religiosas.


La verdadera batalla es la guerra demográfica entre Turquía –cuya sociedad sunita tiende a la poligamia en la fase del neoislamismo de Erdogan, dejando atrás el laicismo de Ataturk– y Rusia, cuya sociedad mayoritaria ortodoxa cristiana es monogámica, sin perder de vista en su seno a 20 millones de poligámicos tártaros sunitas.


Le faltó agregar a Brzezinski que el promedio de edad en Rusia es de casi 40 años: ¡una década más joven que Turquía!
La guerra demográfica contra Moscú no es nueva. La abordó hace 37 años Hélène Carrère d'Encausse en "El Estallido del Imperio: La Revuelta de las Naciones en la URSS ( http://goo.gl/qAu2Aj )".


Brzezinski delimita la zona de conflicto más allá del 2025 bajo el corolario de la amenaza al estatuto global de EU: la "región al este del Canal de Suez de Egipto, al occidente de la provincia Xinjiang de China, el sur de Rusia en las fronteras postsoviéticas en el Cáucaso y en los nuevos estados de Asia Central: Los Balcanes euroasiáticos ( http://goo.gl/3tIGgk )" de Brzezinski, que epitomizan el nuevo gran Afganistán contra el RIC (Rusia, India y China).


Nada nuevo de Stratfor ni de Brzezinski cuando Joe Biden, vicepresidente de EU, ya había apostado a la derrota demográfica y económica de Rusia ( http://goo.gl/kqxVal )


El derribo del avión ruso por Turquía, miembro de la OTAN, no fue un hecho accidental. Fue un notable episodio, genuino punto de quiebre de la intermitente guerra caleidoscópica entre Washington y Moscú en el corazón euroasiático.


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