EE.UU. compra casi todas las existencias del Remdesivir, el medicamento clave para la Covid-19

La administración Trump acapara la producción de tres meses del antiviral que fabrica la farmacéutica estadounidense Gilead

 

Estados Unidos ha adquirido casi todas las existencias del antiviral Remdesivir a su principal fabricante, Gilead Sciences, hasta septiembre. Cualquier otro país que quiera comprar el medicamento clave para tratar la Covid-19 durante los próximos tres meses lo tiene muy difícil. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de la Administración Trump anunció el acuerdo con la farmacéutica estadounidense el lunes con el fin de asegurar la disponibilidad del fármaco a los hospitales del país que quieran comprarlo.

El uso de Remdesivir, el primer medicamento aprobado por las autoridades estadounidenses y europeas para tratar la enfermedad que provoca el coronavirus , ha demostrado que acelera la curación y reduce la mortalidad de los enfermos infectados con el SARS-CoV-2. Gilead, que posee patentes sobre el antiviral en más de 70 países, distribuyó por el mundo al principio de la pandemia cientos de miles de dosis para ensayos clínicos con el fin de agilizar la validación del medicamento contra la Covid-19.

Ahora la administración Trump ha comprado más de 500.000 dosis o que es lo mismo: toda la producción de Gilead para julio y el 90% de agosto y septiembre, de acuerdo con el comunicado difundido por el departamento de salud de EE.UU.

“El presidente Trump ha llegado a un acuerdo increíble para garantizar que los estadounidenses tengan acceso al primer tratamiento terapéutico autorizado para la Covid-19”, ha señalado el secretario de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU., Alex Azar. “En la medida de lo posible, queremos asegurarnos de que cualquier paciente estadounidense que necesite Remdesivir pueda obtenerlo”, ha añadido el responsable de salud estadounidense. Estados Unidos sigue siendo el país más castigado por la pandemia con más de 127.000 muertes y 2,6 millones de contagiados.

El movimiento del Gobierno estadounidense, hecho de una forma totalmente unilateral, ha encendido las alertas entre los expertos y activistas por las implicaciones que esta manera de operar podría tener cuando, por ejemplo, esté disponible una vacuna. “La administración Trump está haciendo todo lo que está a nuestro alcance para aprender más sobre las terapias que salvan vidas para la Covid-19 y asegurar el acceso a estas opciones para el pueblo estadounidense”, ha recalcado Azar.

 “Como tienen acceso a la mayor parte del suministro de medicamentos (de Remdesivir) no queda nada para Europa”, ha apuntado el Dr. Andrew Hill, investigador visitante de la Universidad de Liverpool, al periódico The Guardian .

Cuando no se había probado el Remdesivir como fármaco eficaz contra la Covid-19, alrededor de 145 organizaciones civiles dedicadas a la salud pública de todo el mundo advirtieron del peligro de que Gilead se hiciera con el monopolio del medicamento, ya que amenazaría el acceso al tratamiento por parte de los países menos favorecidos. “Actualmente, no hay centros de producción para este antiviral fuera de los Estados Unidos, y la compañía ha reducido recientemente la escala de su programa de uso compasivo debido a la abrumadora demanda”, señalaban los firmantes, entre los cuales había Médicos Sin Fronteras.

Las organizaciones firmantes señalaron además que era “inaceptable que el fármaco” estuviera bajo el control exclusivo de Gilead si se tenía en cuenta que “el medicamento se desarrolló con una considerable financiación pública tanto para la investigación temprana como para los ensayos clínicos”.

Poco antes de la gran adquisición del Gobierno de Trump, Gilead anunció el lunes que iba a vender su fármaco a 390 dólares (unos 346 euros) el vial para los gobiernos de países desarrollados –un precio que ofrecerá rebajado a los países en vías de desarrollo–. De acuerdo a los patrones de tratamiento actuales, se espera que la gran mayoría de los pacientes reciban un tratamiento de cinco días utilizando seis viales de Remdesivir, lo que equivale a 2.340 dólares por paciente (2.082 euros), mientras el coste de las terapias más largas será de 3.818 euros.

De todos modos, cualquier país que ahora quiera adquirir una dosis de Remdesivir tendrá que esperar al menos hasta agosto. Todas la producción de julio está en manos estadounidenses y solo queda disponible el 10% de agosto y septiembre.

Los hospitales estadounidenses han estado usando dosis donadas por Gilead desde principios de mayo, cuando Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) dio luz verde al Remdesivir, antiviral que se inventó para tratar pacientes con ébola pero fracasó en ese cometido. La farmacéutica estadounidense ha suministrado de forma gratuita 120.000 tratamientos pero la donación finalizaba en julio.

El departamento de salud estadounidense calcula que los hospitales pagarán aproximadamente unos 3.200 euros por tratamiento –que según calculan, requiere, un promedio de 6,25 viales por paciente–.

Lejos de haber menguado los estragos de la pandemia en el país, el Gobierno de Trump ha querido hacer acopio del antiviral ante la perspectiva de que la crisis sanitaria se prolongue hasta pasado verano. El epidemiólogo jefe de EE.UU. advirtió el martes ante el Senado que si no se toman medidas de precaución, el país se arriesga a llegar a los 100.000 casos diarios, una cifra muy por encima de los 40.000 actuales. “Estoy muy preocupado”, manifestó Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alergias de EE.UU. “Esto puede ponerse muy mal”, añadió.

La advertencia del epidemiólogo llega cuando varios estados del sur y oeste de EE.UU., que apenas habían sufrido el impacto de la pandemia hasta ahora están experimentando altas tasas de infecciones. Cuatro de los estados más afectados son Texas, Florida, California y Arizona. Algún que otro gobernador no se está tomando en serio la situación y se resiste a imponer restricciones para frenar la propagación.

Mientras, en España, el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, aseguró que el Gobierno está negociando el precio con Gilead para rebajarlo de esos más de 2.000 euros por paciente y tratamiento. El ministro señaló que una cosa es la primera oferta que hace una compañía y otra, a lo que se llegue después de la negociación. “Tenemos expertos que ahora mismo se pondrán a hacer este tipo de negociaciones y estoy seguro de que lo que necesiten los españoles, lo van a tener”, afirmó Duque.

“La ética de cuánto debe costar un medicamento es un debate complejísimo, que se le ha dado vueltas muchas veces”, apuntó el ministro en la rueda de presa posterior al Consejo de Ministros del martes.

Con todo, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, la valía del Remdesivir es matizable. El epidemiólogo español reconoció el lunes que el tratamiento con este medicamento “tiene algún efecto en la reducción” del tiempo de padecimiento del coronavirus y, por lo tanto, “ayuda”, pero “no es la panacea”.

En este sentido, Simón confía en que la investigación del coronavirus permita que se descubra un medicamento “más eficaz” que acabe con la enfermedad y que probablemente surgirán en las próximas semanas.

”No podemos considerarlo como el tratamientos que nos va a solucionar el problema”, ha insistido el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias quien, sin embargo, ha recalcado que “es una ayuda más”.

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Captan cómo las bacterias se hacen resistentes a antibióticos

Mientras la humanidad busca una cura para el Covid-19, la batalla contra las bacterias resistentes a los antibióticos continúa.

Científicos de la Universidad Católica de Lovaina (UCLouvain) lograron captar imágenes únicas de soldados de proteínas que ayudan a las bacterias a hacerse resistentes a fármacos, según se publica en la revista Nature Chemical Biology. Las grabaciones de imágenes permitirán desarrollar nuevos ataques contra las bacterias y, por tanto, producir antibióticos más efectivos.

La resistencia de las bacterias a los antibióticos es un importante problema de salud, porque adquieren nuevos mecanismos de defensa para contrarrestar la acción de las drogas. Durante varios años, el equipo de Jean-François Collet, profesor del Instituto de la UCLouvain, en Bélgica, se ha interesado en esta incógnita, y en particular en las bacterias rodeadas por dos membranas (o dos paredes circundantes).

Este descubrimiento de UCLouvain ofrece una perspectiva sin precedente: proporciona información valiosa sobre el mecanismo de las bacterias y ofrece un nuevo ángulo de ataque para hacerse cargo de las torres de vigilancia BAM durante el tratamiento con antibióticos.

El Dengue: Una epidemia silenciosa en América Latina que ya tiene 1,6 millones de contagios y 580 muertes

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reveló que durante este año en América se han reportado 1,6 millones casos de dengue, epidemia que ya dejó un saldo de 580 muertes y que todavía continúa expandiéndose en la región.

En su informe “Actualización epidemiológica: dengue y otras arbovirosis”, el organismo explicó que el país más afectado es Brasil, ya que registra el 65 % de los casos, seguido por Paraguay (14%), Bolivia (5,0 %), Argentina (5,0 %) y Colombia (3,0 %), con altas incidencias también en Honduras, México y Nicaragua, y con menor impacto en Centroamérica y El Caribe.

Estos datos, advirtió, ponen de relieve la necesidad de los países de la región de seguir con las acciones para eliminar los criaderos de los mosquitos que pueden transmitir el dengue, al mismo tiempo que se desarrolla la pandemia de coronavirus, que ha provocado una emergencia sanitaria a nivel mundial.

“Si bien existen medidas de distanciamiento social, se debe alentar a trabajar juntos dentro y alrededor de los hogares para eliminar el agua estancada, reducir y eliminar los desechos sólidos y garantizar la cobertura adecuada de todos los contenedores de almacenamiento de agua. Estas medidas pueden hacerse como una actividad familiar”, señaló la OPS.

La convivencia de ambas enfermedades se refleja, por ejemplo, en países como Brasil, en donde hay 1.085.000 casos de coronavirus y un 1.040.000 contagios de dengue. Es decir, que el impacto ha sido similar.

En Paraguay, en cambio, hay solo 1.392 casos de coronavirus frente a 218.798 de dengue; en Bolivia, la comparación es de 24.388 frente a 82.460; y en Argentina, de 42.785 a 79.775.

Epidemia a la baja, pero aún grave

La OPS aclaró que las cifras sobre el dengue representan una disminución del 10 % en comparación con el mismo período de 2019, que fue un año epidémico.

Además de esta enfermedad, agregó, durante los primeros cinco meses del 2020 se registraron 37.279 casos de chikungunya, el 95 % de ellos en Brasil, y 7.452 casos de zika.

De acuerdo con el organismo, la pandemia de Covid-19 pone una carga importante en los sistemas de salud, pero ello no debe reducir los esfuerzos para abordar el dengue y otras arbovirosis con acciones de manejo, epidemiología, atención al paciente, laboratorio, gestión integrada de vectores y medio ambiente.

“Estar confinado también es una buena oportunidad para limpiar los criaderos de mosquitos. Si todos actuamos sistemáticamente para eliminarlos podemos dar un golpe al dengue, al reducir la cantidad de mosquitos y el riesgo de transmisión”, afirmó Luis Gerardo Castellanos, jefe de la Unidad de Enfermedades Desatendidas, Enfermedades Tropicales y Enfermedades Transmitidas por Vectores de la OPS.

(Con información de RT)

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Experto en Italia: "Es posible que el virus vuelva más agresivo"

Fortunato Paolo D'Ancona, médico epidemiólogo

D´Ancona señala por qué podría haber un rebrote de la covid-19 en el otoño-invierno en Europa: el cuerpo humano está menos protegido y el virus dura más con bajas temperaturas y con humedad. 

 

Muchos en Italia creen que la pandemia ha pasado y se sacan las mascarillas o se amontonan sin respetar las normas que lo prohíben, como hicieron los hinchas del club Napoli, el 17 de junio, cuando cientos de ellos se reunieron en Nápoles para festejar el triunfo de su club contra el Juventus de Turín en la Copa Italia. Otros, como los militantes de partidos de derecha y centroderecha, han hecho actos políticos en el centro de Roma para criticar al gobierno, sin respetar las distancias y muchos sin tapabocas. La gente común es menos exagerada pero tal vez por el estrés de estos meses, el verano que está llegando y las ganas de ir a relajarse en la playa, empiezan a cuidarse menos sin respetar las medidas de seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias: barbijos, higiene de las manos, distancia entre las personas.

Los casos de coronavirus en Italia siguen existiendo, especialmente en la región de Lombardia (norte del país) la más afectada por la pandemia. Pero son mucho menos que antes. Según las autoridades sanitarias, al 23 de junio hay en todo el país 19.573 casos positivos (1.064 menos que el lunes). De ese total, 12.903 se encuentran en Lombardia y 886 en la región de Roma, el Lacio, entre otros. Hace un mes, es decir el 23 de mayo, había 57.752 casos. Pero pese a la disminución se teme que cuando empiecen los fríos del otoño europeo (octubre-noviembre) aumenten los contagios

PáginaI12 dialogó con Fortunato Paolo D'Ancona, médico epidemiólogo que trabaja para el Centro Nacional de Epidemiología, Vigilancia y Promoción de la Salud del Instituto Superior de Sanidad de Italia. Ha seguido de cerca la marcha del coronavirus desde el principio de la epidemia en Italia.

 -¿El coronavirus volverá a ser más agresivo cuando llegue el otoño?

-Yo, como otros expertos, consideramos que el retorno de la agresividad del virus es una posibilidad concreta. Este es el motivo por el cual se continúan elaborando estrategias que consideran esta posibilidad.

- ¿Y cuáles podrían ser las causas de una nueva ola de casos de coronavirus?

-Los motivos por los cuales puede haber un aumento de los casos son tantos. Basta tener presente lo que ha sucedido recientemente en un matadero de Alemania, que se ha transformado en una fuente de contagio (se habla de más de 1.000 contagiados). Nosotros en Italia consideramos posible que el virus vuelva a ser agresivo. Por eso creemos fundamental conseguir la vacuna.

-¿Por qué el virus puede hacerse más activo en invierno que en verano?

- Hay distintas razones. Por ejemplo porque el cuerpo humano está menos protegido, porque el virus dura más, incluso en las superficies, con bajas temperaturas y con humedad. También porque una persona puede tener otras enfermedades contemporáneamente. Hasta el momento no hay razones completamente demostradas. Pero como otros virus, está claro que podría beneficiarse con el frío.

-¿Es importante seguir respetando las medidas de protección como mascarillas, higiene y distanciamiento?

-Estas medidas son importantes. Si no, no las habríamos impuesto en Italia. Pero la principal preocupación es que la población perciba que esta situación de emergencia se ha acabado y no use mascarillas o haga reuniones multitudinarias como ha ocurrido con algunos festejos por partidos de fútbol o manifestaciones políticas. Estas reuniones multitudinarias representan amenazas que podrían ser todavía más peligrosas en los meses fríos.

-En su opinión ¿no sería mejor hacer el test del coronavirus y el análisis serológico (que permitiría saber si la sangre tiene los anticuerpos de la covid-19) a todo el mundo, para controlar mejor la nueva ola de contagios?

-Eso no es posible. No es posible desde el punto de vista práctico. Le doy un ejemplo. En Italia los partidos de fútbol del campeonato han retomado su ritmo. Los equipos han diseñado una estrategia para garantizar el menor número de contagiados: los jugadores y todo el personal de cada club de serie A (profesionales) deben hacer el test del coronavirus cada 4 días y el serológico cada dos semanas. ¿Según usted sería posible hacerlo para la población de todo el país? (60 millones de habitantes). Es imposible. No hay test ni análisis serológicos para todo el mundo. Por lo cual la estrategia que sigue siendo la mejor es hacer el test a quien ha tenido contacto con algún contagiado y a quienes manifiestan algunos síntomas.

-Sobre la vacuna ¿hay novedades?

- Se esperan novedades para el otoño. A fin de año parece plausible que podamos tener las vacunas. Pero supongamos que una empresa llega a conseguir la vacuna antes que otras. Es claro que las dosis no estarán disponibles inmediatamente y menos todavía para todo el mundo. La batalla será dar la vacuna en primer lugar a las personas con más alto riesgo. Otro aspecto será convencer a la gente de que es importante vacunarse. Al menos en Italia ya hemos visto aparecer comentarios negativos de parte de los llamados No Vacs (antivacunas), los que se oponen a las vacunas para niños. Esto también es un efecto de que el número de casos de coronavirus ha disminuido considerablemente y muchos así no perciben el peligro.

-¿Cuánto puede servir en el control de la difusión del virus el App Immuni que ha lanzado el ministerio de Salud y se descarga en el teléfono aunque si, aún siendo voluntario, al parecer hasta ahora lo ha descargado mucha menos gente de lo que se esperaba?

-Immuni es algo más que ayudará, pero no espero que sirva para todo. Los ancianos, personas de alto riesgo, no tienen celulares adecuados ni saben usarlos muy bien. Otra gente es sospechosa sobre donde van a parar los datos. Immuni ayudará a identificar a contagiados y a informar a las personas que han estado cerca. Pero no será la solución de todo.

-Una investigación sobre las aguas de desagüe que ha hecho el Servicio sobre la Calidad del Agua del Instituto Superior de Salud, habla de que en las aguas residuales de ciudades como Milán y Turín, ya existía el coronavirus en diciembre. Mientras el virus fue identificado claramente recién en febrero-marzo. ¿Puede ser importante para otros países hacer estas investigaciones, según usted?

-El resultado de la investigación indicó que probablemente hubo algunas personas con covid -19 ya en diciembre. El Servicios sobre la Calidad del Agua hace una recolección sistemática de muestras de estas aguas para analizarlas, por ejemplo para el control de la polio. Esta vez se decidió analizarlas por la covid-19. Los resultados se conocieron ahora pero no cambia nada. Ahora sabemos que hubo algún caso antes, en Bolonia en enero, en diciembre en Milán y Turín, pero eso no tiene ningún efecto sobre las medidas tomadas. Puede ser un instrumento útil en cambio para el futuro. Si se considerara, por ejemplo, que en el territorio italiano no hay más casos de covid-19 y se hicieran estos test sobre el agua residual, se podría descubrir que todavía existen casos y tomar las medidas pertinentes. 

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Coronavirus: En pleno avance de la pandemia, Brasil prueba la vacuna de Oxford

El estado de San Pablo, uno de los más afectados en Brasil por la pandemia de coronavirus, inició pruebas en dos mil personas con el prototipo de vacuna que se desarrolló en la Universidad de Oxford. El proyecto británico es uno de los más avanzados contra la Covid-19, y podría comercializarse a la brevedad. 

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil dio luz verde para hacer pruebas, en un país cuya máxima autoridad, el presidente Jair Bolsonaro, no se cansa de provocar y burlarse de quienes sostienen la necesidad del aislamiento social para paliar la propagación del virus.

Brasil acumula 1,1 millones de contagiados y  51.271 muertes, de acuerdo a los últimos datos del ministerio de Salud. Es el segundo país más afectado del mundo, con algo menos de los casos positivos que tiene Estados Unidos ( 2,3 millones), según el conteo global de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore.

En Brasil, la investigación es llevada adelante por el Centro de Referencia para Inmunobiológicos Especiales (CRIE) de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp), con la coordinación de la empresa Weckx y el apoyo financiero de la Fundación Lemann, del multimillonario Jorge Paulo Lemann.

Según se informó, la vacuna de Oxford usa un vector viral inactivado. Se trata de una versión atenuada de un adenovirus de chimpancé que fue modificado y al que se le agregó información del SARS-CoV-2.

El virus se inyecta a los pacientes e ingresa en sus células sin provocar la enfermedad, pero, a través de las proteínas, es reconocido por el sistema inmune.

Desde la Fundación Lemman estimaron que "los especialistas tienen un largo camino que recorrer antes de poder celebrar los buenos resultados" y que " lo que vendrá después, todavía no lo sabemos".

La idea es testear la vacuna en el universo de 2 mil personas en Brasil, lo cual convierte al gigante de América del Sur en el primer país, después del Reino Unido, en el que se realizan pruebas en seres humanos.  

Según la universidad paulista, los resultados serán clave para registrar la vacuna en el Reino Unido, algo que podría producirse para fines de 2020, aunque ello dependerá de los resultados que se obtengan.

En este momento, la vacuna se testea en más de 10 mil personas. Al mismo tiempo, ya se puso en marcha la fabricación de un millón de dosis para que puedan aplicarse sin demoras si la vacuna es  efectiva.

Jueves, 18 Junio 2020 06:03

Vacuna y multilateralismo

Vacuna y multilateralismo

Apenas el domingo pasado nos desayunamos con la nada halagüeña noticia de que la Unión Europea (UE) pactó con la farmacéutica privada AztraZeneca, el suministro de cerca de 400 millones de dosis de la tan ansiada vacuna contra el coronavirus.

El contrato prevé la distribución de las dosis de manera proporcional a la población de cada país de la UE, en cuanto la vacuna esté disponible en el mercado, lo cual podría ocurrir, en el mejor de los casos, hacia finales de este año o principios de 2021.

Dicho acuerdo se suma al que la farmacéutica anglo-sueca había signado en días previos con los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña para suministrar algo así como 700 millones de dosis.

Tales convenios consisten en que los gobiernos de los países firmantes, todos ellos poderosos, aportan generosas cantidades de dinero que se invierten en la mejora de la capacidad de producción de la empresa y, de esa manera, aseguran que sus poblaciones tengan acceso privilegiado a la vacuna.

Estos hechos han despertado ya la preocupación y la inconformidad de diversos gobiernos y organismos multilaterales, pues en sí mismos representan una evidencia más de las asimetrías, las desigualdades y el egoísmo de las naciones ricas.

El gobierno y la población mexicanos, al igual que los gobiernos y los habitantes de los países más pobres del mundo, tienen motivos de sobra para inquietarse y manifestar su malestar ante semejante acopio. De ello da cuenta puntual Michael Kremer, premio Nobel de Economía 2019, en una magnífica entrevista publicada recientemente en La Jornada.

Los países de América Latina y de ingresos medios, advierte Kremer, corren el riesgo de quedar marginados en la distribución de vacunas contra el Covid-19. En la medida en que las naciones más ricas ya realizan inversiones millonarias que les garantizan el suministro, las más pobres apenas podrán cubrirlas parcialmente a través de fundaciones.

Dice que las pérdidas por el coronavirus en términos de salud y económicas son tan grandes que realmente vale la pena intentar inversiones sin precedente en la investigación de diferentes vacunas. De lo contrario, señala, se corre el peligro de generar un cuello de botella en la producción y distribución, una vez que exista un único fármaco probado.

Hace un par de meses, ya previendo las intenciones acaparadoras por parte de los países ricos, la cancillería mexicana impulsó, a través del embajador ante Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, un relevante acuerdo político que mereció incluso el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La iniciativa mexicana –avalada por 179 de los países miembros de la ONU– se refiere en resumidas cuentas a la indispensable cooperación internacional que asegure el acceso global y equitativo a los medicamentos, vacunas y equipos médicos necesarios para hacer frente a la pandemia del Covid-19.

El nuestro es un país populoso, desigual, injusto socialmente, que sin duda requerirá de decenas de millones de dosis de la vacuna para ser aplicadas en cuanto ésta salga al mercado, por lo que el gobierno se sabe obligado a realizar grandes esfuerzos y acciones imaginativas que tiendan a garantizar el suministro para todos, ricos y pobres.

Y es aquí precisamente donde cobra particular relevancia el asiento conseguido apenas ayer por México en el Consejo de Seguridad de la ONU, la instancia más importante de Naciones Unidas –por momentos superior a la Asamblea General–, responsable de la nada fácil misión de mantener la paz y la seguridad en el planeta.

Sin duda, el asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU otorga a nuestra nación una importancia estratégica en la diplomacia internacional, de la cual carecía hasta hace unas horas. Durante los próximos dos años, México tendrá un lugar en la mesa junto a las superpotencias, como Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido, quienes con un sitio permanente en el consejo, conforman la principal fuerza de paz y seguridad en el mundo.

Apoyado por los países latinoamericanos, México se ha posicionado de golpe como un actor principalísimo dentro del concierto de Naciones Unidas, situación que, a querer o no, le confiere una moneda de cambio ante coyunturas de política internacional tan complejas como la del Covid-19.

Tanto el gobierno como los grupos económicos mexicanos deberán tocar las puertas necesarias y explorar caminos que reditúen en apoyos concretos, de la misma manera en que la diplomacia internacional tendrá que jugar su nuevo rol político en el multilateralismo, con mayor aplomo y decisión, pero al mismo tiempo con humanismo y con la sensibilidad, el tacto y la precisión de un cirujano.

México enfrenta ahora el reto de sacudir de una buena vez la anquilosada diplomacia que lo tiene sujeto de tiempo atrás, apostar al multilateralismo y pugnar por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por los estados respecto al acceso global y equitativo a las vacunas, a las medicinas y al equipamiento médico, que permita a todos contender de manera eficaz y eficiente con la pandemia. A ricos y pobres. Sin distingos.

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Hallan el primer medicamento que ayuda a los pacientes más graves de covid

Un equipo del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Oxford acaba de publicar el primer ensayo clínico que demuestra un medicamento efectivo para los pacientes más graves de covid. Se trata de la dexametasona, un esteroide conocido, barato y disponible en todos los lugares del mundo.

Se trataría por tanto del primer medicamento que es validado en un "Randomized Control Trial" (RCT) para pacientes graves.

Algo importante: el medicamento sólo se ha mostrado efectivo para pacientes graves. No se observó una mejoría significativa en los pacientes que no necesitaban oxígeno. 

Se eligió al azar a un total de 2.104 pacientes para recibir 6 mg de dexametasona una vez al día (ya sea por vía oral o por inyección intravenosa) durante 10 días, y se compararon con 4.321 pacientes elegidos al azar para continuar con la atención normal. Entre el último grupo de pacientes, la mortalidad a los 28 días fue más alta en aquellos que requirieron ventilación (41%), intermedia en aquellos que requirieron solo oxígeno (25%) y más baja entre aquellos que no requirieron ninguna intervención respiratoria (13%) .

Según esos datos salvaría la vida de 1 de cada 8 pacientes que necesita ventilación mecánica o 1 de cada 20 de los que necesitan oxígeno.

Parte de ensayo con más medicamentos

Este fármaco forma parte de "RECOVERY" un enorme ensayo clínico con más de 11.500 pacientes y coordinado entre 175 hospitales del Reino Unido en el que se están probando también otros compuestos:

- Lopinavir-Ritonavir (una combinación de antiretrovirales, normalmente utilizados para el VIH).

- Hidroxicloroquina (ya descartada del ensayo por falta de eficacia).

- Azitromizina (un antibiótico).

- Tocilizumab (un antiflamatorio).

- Plasma de pacientes recuperados.

Hasta ahora sólo se han publicado los resultados para la hidroxicloroquina y la dexametasona.

¿Sueñan las ovejas con COVID-19? Ganadería intensiva y las nuevas pandemias

La biodiversidad nos protege de la emergencia de nuevas enfermedades. Sin embargo, nuestro modelo de producción ataca esta biodiversidad y, en concreto, nuestra industria cárnica podría exponernos con mayor probabilidad a nuevas epidemias.

Las catástrofes pueden llegar a dejar al descubierto las debilidades de un sistema. La pandemia por SARS-CoV-2 ha mostrado lo débiles que pueden llegar a ser nuestras tecnificadas sociedades y ha dado serias lecciones de todo lo que está mal dentro del sistema capitalista. Y es que hace tan solo un año hubiera parecido imposible que un virus pusiera en jaque no solo a cientos de miles de vidas, sino a la economía global. Y esta incredulidad con la que como sociedad estamos viviendo la pandemia tiene que ver con la confianza ciega en una tecnología que continuamente promete salvarnos de la muerte. Por eso, se sigue haciendo hincapié en las soluciones tecnológicas mientras se ignoran aspectos más eficaces como la atención primaria.

¿Cuales son las causas que están en el origen de esta pandemia? El concepto de Una salud (One Health) plantea que es poco adecuado, desde el punto de vista sanitario, estudiar de forma separada al ser humano del resto de la biodiversidad del planeta, especialmente cuando se trata de enfermedades infecciosas. 

Virus y bacterias son muy diferentes en su biología infecciosa, pero tienen en común que son bastante promiscuos y con una gran capacidad de adaptación. Los virus son entidades compuestas generalmente de un pedacito de material genético envuelto en una cápsida o  envoltorio. Apenas se consideran seres vivos y podemos asimilar su comportamiento al de una partícula. Otra característica que nos interesa aquí es que en el proceso de copia de su material genético se producen muchos errores, que generalmente llevan a la inviabilidad del mismo. Sin embargo, unas pocas de estas variaciones, que también se llaman “mutaciones”, producen pequeñísimos (o grandes) cambios en las estructuras proteicas de la envoltura que permiten esa promiscuidad entre especies. 

En este contexto, ¿es seguro nuestro sistema de producción de alimentos?, ¿qué relación existe entre la pérdida de biodiversidad, las llamadas enfermedades emergentes y la industria alimentaria?, ¿puede la industria alimentaria favorecer la emergencia de nuevas pandemias?

 

LA PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD Y ENFERMEDADES EMERGENTES

 

En al año 2008, Kate E. Jones y sus colegas de la sociedad zoológica de Londres detectaron que, entre 1960 y 2004, el 60 % de los brotes de enfermedades emergentes tenían su origen en animales (otros trabajos más antiguos lo situaban alrededor del 75 %), que estos brotes no paraban de aumentar y que un posible mecanismo causal era el uso cada vez más extensivo que hacemos de los ecosistemas. La mayor parte estas enfermedades emergentes eran bacterias y virus, aunque otras como la leishmaniasis o la malaria también se ven influidas por el cambio climático o la deforestación. Incluso hay modelos predictivos que, de seguir nuestra tendencia destructiva actual con el planeta, auguran más y más brotes en el futuro.

En la jerga biológica se llama “efecto dilución” al efecto que tienen los ecosistemas saludables/bien conservados de actuar “diluyendo” a los patógenos. Este efecto vincula de manera causal la bajada de la biodiversidad con el aumento de zoonosis (enfermedades que se transmiten de animales a humanos) a través de dos procesos que tienen que ver con la relación entre dinámica poblacional y biodiversidad. El primer proceso dilutivo ocurre al incrementarse el número de especies presentes en un determinado hábitat a la vez que ocurre una disminución del número de individuos de cada especie (debido, básicamente, a que los recursos son limitados). Como hemos conocido de primera mano durante estos meses, la dinámica de transmisión de enfermedades depende del número de individuos de la misma especie que pueden interactuar con proximidad. Si el número de individuos de cada especie y la densidad poblacional fuesen bajas, entonces la probabilidad de transmisión de una determinada enfermedad sería también baja. Por tanto, este es un proceso que depende de la densidad poblacional. 

El segundo proceso, en cambio, depende de la frecuencia. En este caso, en ecosistemas ricos, con abundancia de recursos, aumenta la diversidad de las especies y, también, el número absoluto de miembros de todas las especies. Hay más especies y más individuos de cada una. A igual número de individuos infectados, en esta situación donde las especies son más populosas, la proporción de infectados es menor. Y esto es muy importante. Lo que determina la dinámica de transmisión de una enfermedad no es el número absoluto de infectados, sino su frecuencia dentro de la población.

Estas hipótesis han sido comprobadas para la enfermedad de Lyme, para la rabia y para el virus del Nilo occidental y, ciertamente, Europa está viviendo un incremento constante de la incidencia de de la primera de estas enfermedades debido, como ha demostrado Tim R. Hofmeester y un nutrido grupo de colegas, a la presión que la caza ejerce sobre las poblaciones de depredadores principales, en este caso zorros. Lo mismo ocurre con la rabia, que tiene en su principal aliado, paradójicamente, una saludable población de zorros, en contraposición al pensamiento generalizado de gestores y cazadores.

Es esta la razón por la que la pérdida de biodiversidad está causando un aumento de la incidencia de las enfermedades emergentes. ¿Y qué es lo que está causando la pérdida de biodiversidad

Según una revisión reciente, realizada por más de 20 especialistas de 12 países, la causa es el modo de producción de nuestras sociedades; un modo de producción basado en el crecimiento perpetuo. En suma, nuestro modelo económico está creando las condiciones ideales para el surgimiento de nuevas pandemias.

 

INDUSTRIA ALIMENTARIA Y BACTERIAS RESISTENTES A ANTIBIÓTICOS 

 

No solo los virus son capaces de producir pandemias. En los casos de las recientes epidemias como el ébola y pandemias como el VIH o el reciente SARS-Cov-2, teníamos un virus como causante. Sin embargo, las diversas epidemias de peste fueron producidas por una bacteria transmitida por un vector (las pulgas de las ratas negras), otras como la malaria y la enfermedad de Chagas producidas por protozoos 

Los antibióticos han sido capaces de salvar de la muerte por sepsis a millones de personas desde su producción y aplicación masiva en medicina al final de la Segunda Guerra Mundial, pero su uso masivo está generando resistencias al acelerar un proceso natural de intercambio genético propio de las bacterias. Cuando las bacterias intercambian fragmentos de material genético bajo condiciones de estrés, por ejemplo en presencia de antibióticos, es mucho más probable que se acaben seleccionando aquellos pocos fragmentos que contienen alguna molécula que ayuda a las bacterias a sobrevivir a ese antibiótico. Este proceso es natural. Lo que no es natural es la presencia casi ubicua de antibióticos en múltiples y variados ecosistemas. Y cuando se habla de ecosistemas, para una bacteria, bien podemos referirnos al estómago de un rumiante.

Las bacterias resistentes a antibióticos comenzaron a ser un problema en los años 50 del siglo XX. Una cepa de la bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) producía desde infecciones cutáneas a neumonías, primero en neonatos en los cuales se hizo el descubrimiento, para después detectarla en adultos de diversos países. De hecho, hay muy pocas diferencias entre esta primera cepa y las pocas que hay hoy en día afectando a pacientes de muchos hospitales. Se podría considerar como una pandemia en toda regla.

Siempre se han asociado estas bacterias resistentes a infecciones nosocomiales, producidas durante intervenciones médicas en los hospitales, y cuya emergencia se debía en su mayor parte al uso indiscriminado que hacen las personas en sus casas de los antibióticos, automedicandose y usándolos de forma irresponsable. ¿Es el MRSA de origen hospitalario? ¿Qué papel tienen los antibióticos de uso veterinario en la industria alimentaria en este asunto?

En el año 2013 Ewan M. Harrison, del departamento de medicina veterinaria de la Universidad de Cambridge, lideró un trabajo donde demostraron que, al menos dos casos de infección por la bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA), habían ocurrido por transmisión directa desde animales de granja hasta humanos. El MRSA es una importante causa de infecciones adquiridas en el hospital, así como una causa creciente de infecciones en personas no hospitalizadas. De hecho, un estudio posterior del 2014 determinó que, pese a que todavía la transmisión zoonótica de MRSA de animales de granja a humanos era limitada y representaba todavía un porcentaje menor del total de incidencias de MRSA en el total de la población, su transmisión estaba aumentando en zonas con una elevada concentración de la explotación ganadera.

El microbiólogo Martin J. Blaser en el año 2007 escribió un libro titulado “Missing microbes: how the overuse of antibiotics is fueling our modern plagues” donde deja bien claro que no es únicamente una responsabilidad individual a través de la automedicación o el abuso, como algunos divulgadores científicos nos quieren hacer creer, sino que detrás del aumento de bacterias resistentes a antibióticos, está también la industria alimentaria a través de sus métodos basados en el engorde con antibióticos (EE.UU) o de tratamiento rutinario de infecciones (UE). 

De hecho, si se miran retrospectivamente las fechas de la legislación que permitía el uso de un determinado antibiótico para tratar, o engordar, animales y la aparición de bacterias resistentes a ese antibiótico infectando a humanos, la tesis de Blaster adquiere la fuerza de hecho probado. Algunos ejemplos. En 1995 se aprueba en EE.UU. el uso de las fluoroquinolonas en la producción de carne de aves de corral. En 1997 el CDC empieza la vigilancia en busca de bacterias del género Campylobacter resistentes a este antibiótico. El 30 % de las muestras ya contenía bacterias resistentes y comenzaba a causar infecciones en humanos. El caso de las cefalosporinas en Canadá es aún más claro, con una fuerte correlación entre uso de las mismas para el engorde de aves y la emergencia de infecciones bacterianas resistentes en humanos. 

Un equipo multidisciplinar, cuyo informe publicado en Science firma en primer lugar Thomas P. Van Boeckel, afirma que “en términos relativos, los humanos y los animales consumen cantidades comparables de antimicrobianos (…), pero dado que la biomasa de los animales destinados a comida supera con creces la biomasa de los humanos, las emergencia de nuevas mutaciones que confieran resistencia [a las bacterias] son más probables [en estos últimos]”. Las nuevas pandemias también se están gestando en macrogranjas y mataderos

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SISTEMA PRODUCTIVO Y CORONAVIRUS

 

Recientemente hemos visto cómo el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que es capaz de replicarse con éxito desigual en varias especies animales, lograba aparentemente propagarse entre los visones en las granjas peleteras de Holanda y saltar, a su vez, de nuevo al ser humano, constituyendo la primera zoonosis documentada hasta el momento del virus causante de la actual pandemia. Este hecho es muy interesante porque apoyaría la hipótesis de que la concentración de animales de granja, genéticamente muy homogéneos, serviría de reservorio y de centro de ensayo de mutaciones que facilitarían las zoonosis. 

También hemos visto cómo los brotes dentro de la industria cárnica se multiplicaban en AlemaniaEspaña y en otros países. Estos brotes han destapado las miserias de una industria con una gran precariedad laboral que nos expone de forma irresponsable a la peor pandemia que ha padecido el planeta en un siglo. Esto demuestra en cierta manera que la industria alimentaria no solo sería el causante del origen sino también el de la expansión del virus.

En este artículo, firmado por varios autores, entre los que está Rob Wallace, el autor del libro “Grandes granjas producen grandes gripes” se muestran varias razones por las que la agroindustria sería causante de la mayor aparición de enfermedades zoonóticas: gran densidad de animales genéticamente idénticos, sacrificio de animales cada vez más jóvenes, separación espacial de la reproducción del engorde, exportación de animales vivos, aparición de nuevos núcleos urbanos en torno a las macrogranjas (desakotas periurbanas) y un largo etc. 

 

CONCLUSIÓN

 

A pesar del insistente planteamiento con tintes racistas sobre el origen del virus como una consecuencia de costumbres orientales de consumo de carne proveniente de animales exóticos, la realidad es otra.

Es el sistema de producción de carne global, la masificación y su carácter intensivo, lo que permite que de manera legal se vendan todo tipo de animales (de granja y salvajes) conjuntamente en un mismo espacio.

Además de permitir la aparición y transmisión de nuevos virus y bacterias. El considerable aumento en el consumo de carne, su “industrialización”, la facilidad y el negocio que supone el consumo alimentario de animales salvajes ha llevado a que no exista una separación entre la cría y la caza de animales como los puercoespines. La globalización de estas prácticas son las autopistas para virus emergentes como el SARS.

Por La paradoja de Jevons | 17/06/2020

Fuente:  https://www.elsaltodiario.com/paradoja-jevons-ciencia-poder/suenan-las-ovejas-con-covid-19-ganaderia-intensiva-y-las-nuevas-pandemias

Publicado enMedio Ambiente
¿Qué hacemos con la vida en el día que celebramos el Medio Ambiente?

Cada 5 de junio, dedicamos el día a recordar y promover la conciencia y la acción ambiental a nivel global. El Medio valioso en que nos desarrollamos y que debemos cuidar, soporta alteraciones cuyos principales causantes y a la vez sufrientes somos nosotros. Está dedicado este año a la Biodiversidad, con tasas de extinción abrumadoras, al contar un millón de especies de plantas y animales en peligro de extinción en todo el mundo. Es la fecha más importante en el calendario oficial de Naciones Unidas para fomentar la conciencia y la acción global por el medio ambiente.

Es buen momento por ello, para recordar textos como "Primavera silenciosa", que contribuyó allá por 1962, a un nuevo conocimiento del lugar que ocupa la especie humana en el mundo y a promover políticas y conductas para preservar el ambiente. Fue Rachel Carson la que ayudó, con su libro y su testimonio, a la creación, años después de su muerte, de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), a controlar el uso del DDT y de otros pesticidas, a las leyes que se dictaron en muchos países sobre pesticidas, insecticidas, fungicidas, rodenticidas… productos biocidas (que literalmente matan la vida) con lo que afectan y mucho, a la biodiversidad y al equilibrio de especies en los ecosistemas, al eliminar los que "estorban" a nuestras pretensiones. Carson, en fin, contribuyó al desarrollo de una conciencia ecológica que antes de ella era testimonial. Nos hizo ser conscientes de la relación indisociable entre los humanos y las redes de la vida.

Desde el punto de vista conceptual biológico, Rachel Carson popularizó la idea de que nuestra especie no es dueña de la naturaleza, sino parte de ella como cualquier otro ser vivo. Éramos, y somos, parte de esa naturaleza.

El funcionamiento del sistema Tierra, a nivel global, es el de un sistema complejo que, a su vez, está formado por subsistemas, también complejos. En los sistemas complejos, los estados de equilibrio son transitorios o, como lo define Iliya Prigogine, son un periodo de reposo entrópico. Esto supone que la evolución de estos sistemas, una vez superado determinado rango de interferencia, no es lineal y saltan a un nuevo estado transitorio de un modo discontinuo y no predecible o difícilmente predecible. ¡Ahí estamos! a las puertas de un salto a un estado imprevisible. La causa: una desbocada huella del sistema económico que prescinde de estas consideraciones esenciales a los sistemas vivos.

La innovación metabólica más importante en la historia del planeta fue la evolución de la fotosíntesis. Gracias a la fotosíntesis la vida se liberó de la escasez energética. Y esa energía fotosintética que las plantas extraen, es la misma que nuestra especie invierte en hacer estragos en el hábitat. Para bien o para mal, la naturaleza recibe su energía del fuego solar a través de las plantas y nosotros la aprovechamos no siempre para bien. Desde que aparecimos, las plantas nos han alimentado, vestido y abrigado. Y nos acompañan en nuestro viaje vital. Son indispensables en cualquier medioambiente que albergue seres humanos. Sus descendientes continuarán acompañando a nuestros descendientes. Así, por ejemplo, las tradescantias reciclan contaminantes traza en entornos cerrados, Nymphaea, un loto, purifica el agua potable, aprovechamos su sombra, "purifican" el aire que respiramos…sus servicios al bienestar de nuestra especie son numerosos. Necesitamos la materia y la energía del Sol convertida en el fuego verde de los seres fotosintetizadores, las plantas. Como fósiles, estos seres atraparon el oro original del Sol, atesorando la riqueza que ahora liberamos para mantener una economía disruptiva que sobrecalienta el sistema planetario global, disipando calor en una suerte de hiperactividad compulsiva. El fuego verde fosilizado que atesoran las entrañas del planeta en las profundidades, almacenado como reservas geológicas de energía solar en forma de petróleo, gas natural, sulfuro de hierro, carbón y otras sustancias, es extraído para mantener en funcionamiento esa economía acelerada… y con una acumulación de calor junto a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que nos ponen en peligro. Y sabemos que proteger el medio ambiente es protegernos.

En la actualidad, somos la especie más derrochadora del planeta. Mientras Homo sapiens dilapida parte del patrimonio de la Tierra, vamos comprobando los costes que nos supondrán. Pero seamos conscientes: el planeta no necesita ser salvado. Somos nosotros los que ponemos en peligro el futuro de nuestra especie, no el de la biosfera.

Una verdad termodinámica es que la vida se organiza disipando calor y degradando el entorno. No hay vida sin deshechos, exudados, polución. En la prodigalidad de su expansión, la vida inevitablemente se pone en peligro a sí misma con desarreglos potencialmente fatales. Pero a veces los desechos pueden reconvertirse en algo útil. Así nos lo han mostrado formas de vida anteriores que supieron adaptarse a condiciones ambientales cambiantes y provocadas por su propia proliferación. Aprendamos, cuidémonos cuidando el medio en el que vivimos y del que obtenemos lo que necesitamos.

La humanidad gasta anualmente la energía equivalente a entre 18-19 billones de Kg de Carbono, quizá más. Es energía empleada en extraer cantidades colosales de materiales; producir muchos millones de Kg de cereales de tierras cultivables y extraer también muchos millones de pescado de mares y océanos. Y con el descontrol de producir cada vez más, incluso por encima de lo necesario, estamos generando desarreglos potencialmente fatales para nuestra supervivencia.

A medida que los combustibles fósiles y la energía solar se han integrado en la industria y la agricultura global, el consumo de recursos no renovables se ha acelerado y hemos generado nuevos residuos biosféricos: insecticidas, cloruro de polivinilo (PVC) rayón, pinturas plásticas…

Los subproductos gaseosos de la combustión de fuentes de energía largo tiempo enterradas alteran irreversiblemente el sistema complejo de la fisiología planetaria, acumulando CO2 y otros gases en la atmósfera. Al dejar pasar la luz visible, pero no el calor reflejado, este gas incrementa la temperatura planetaria, provocando la fusión del hielo polar que traerá la consecuente inundación de ciudades costeras y otros desastres. Mientras tanto se producen múltiples extinciones como consecuencia de la tala de árboles, que matan directamente algunas especies, pero que perturba a muchas más por la incursión destructiva en su espacio vital.

Nuestra inmensa población explota una proporción significativa de la energía solar que llega a la superficie terrestre. La energía de la fotosíntesis pasada (reservas geológicas) y presente hace que los humanos desarrollemos artificiosos ecosistemas urbanos que precisan cantidades crecientes de energía para aumentar o mantener una gran complejidad artificial. Y ya los habita cerca del 70% de la población humana. A medida que el sistema se expande utilizando tecnología, sus operaciones se hacen más sofisticadas. Pero el potencial para el desastre también se incrementa. Una humanidad populosa, demasiado abundante, que es la causante de que la Tierra sea menos diversa. Nos sentimos angustiados ante la amenaza de extinción de tantos convecinos planetarios, aún antes de que la ciencia los describa. Y seguimos viendo como los plásticos se propagan por doquier, las selvas tropicales desaparecen, los arrecifes de coral se hunden. El tiempo de reparar apremia.

Hay un permanente tira y afloja entre los organismos y el entorno. Las nubes, los gases atmosféricos, el PH y la salinidad del océano, y otros sistemas planetarios expresan el "diálogo" entre los organismos y la Tierra. Y en esa conversación, es ahora nuestra especie la que anda queriendo imponer una lógica incompatible con el resto de la vida.

Hoy 5 de junio es el día para pensarlo bien y trazar las alternativas que nos lleven a la paz con el resto del mundo vivo.


5 de junio, Día Mundial del Ambiente

Para reflexionar y parar la pelota

Por Ricardo Luis Mascheroni | 05/06/2020

Públicado en Rebelión

 

 “La tierra del mundo es ahora fluida y ardiente. Es ahora fuego y lágrimas. Nada está quieto y a salvo. Ni la esperanza del hombre. Ya no descansa la tierra. Y no sabemos dónde, al cabo, se aquietará y adónde irá a anclar la angustiada esperanza del hombre”. Deodoro Roca 1940.

Si bien en otro contexto, esta frase introductoria del autor del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918, es una fotografía anticipatoria en 80 años a lo que actualmente está padeciendo nuestro planeta, en la que el cambio climático, la destrucción del ambiente, la desigualdad obscena y la pandemia de coronavirus están jaqueando la vida, los sueños y el futuro de toda la humanidad.

En este panorama, el 5 de Junio se celebra, ¿celebra? el DÍA MUNDIAL DEL AMBIENTE, proclamado en 1972 por la ONU, para recordar el comienzo de la Conferencia de Estocolmo en 1972, cuyo tema central era la problemática medioambiental, cuando ya se avizoraba que algo no andaba bien en la relación hombre-naturaleza.

La importancia de la fecha, a la luz de los acontecimientos que reflejan la profunda crisis del Planeta, merece que, cada uno de nosotros haga un sincero análisis sobre su cuota parte de responsabilidad en torno a la misma, pasando de la mera preocupación, a la búsqueda de cambios que la hora impone.

Pese a que desde distintos ámbitos se viene alertando sobre el hecho de que el Planeta Tierra, desde su nacimiento hasta nuestros días, está atravesando la más profunda degradación ambiental, producto de los modelos de desarrollos destructivos e irracionales, el consumismo sin fin y la acumulación de riquezas en pocas manos, con una única meta, la obtención de lucro, poco se ha hecho al respecto, sino agravar las cosas.

Vale la pena preguntarse ¿Podemos seguir en esta alocada carrera hacia el abismo, en busca de una calidad de vida que cada día se hace más lejana, por lo menos para la mayoría de la población, mientras nos cargamos de baratijas, cosas inútiles o de dudosa eficacia para esos fines?

Decía Roberto Arlt en 1929, en su artículo: “¿Para qué sirve el progreso”: “Me tienen ya seco con la cuestión del progreso. Cuánto papanata encuentro por ahí, en cuanto comienzo a rezongar de que la vida es imposible en esta ciudad me contesta: – Es que usted no se da cuenta de que progresamos.”

Seguidamente agregaba: “La gente se deja embaucar con una serie de términos que en realidad no tienen valor alguno. Estos términos hacen carrera, se convierten en monedas de uso popular y cualquier otario, ante un caso serio, se considera con derecho a aplicarlos a situaciones que no se resuelven con el uso de un vocablo. Y es que llega un momento en que las palabras asumen el carácter de moda; no interpretan un sentir sino un estado colectivo, quiero decir, un estado de estupidez colectiva.”

“Hemos progresado. No hay zanahoria que no esté dispuesto a demostrárselo. Hemos progresado. 

Es maravilloso. Nos levantamos a la mañana, nos metemos en un coche que corre en un subterráneo; salimos después de viajar entre luz eléctrica; respiramos dos minutos el aire de la calle en la superficie; nos metemos en un subsuelo o en una oficina a trabajar con luz artificial. A mediodía salimos, prensados, entre luces eléctricas, comemos con menos tiempo que un soldado en época de maniobras, nos enfundamos nuevamente en un subterráneo, entramos a la oficina a trabajar con la luz artificial, salimos y es de noche, viajamos entre luz eléctrica, entramos a un departamento, o a la pieza de un departamentito a respirar aire cúbicamente calculado por un arquitecto, respiramos a medida, dormimos con metro, nos despertamos automáticamente; cada año nos deterioramos más el estómago, los nervios, el cerebro, y a esto ¡a esto los cien mil zanahorias le llaman progreso! ¡Digan ustedes si no es cosa de poner una guillotina en cada esquina!”

Y concluía: “¿para qué sirve este maldito progreso? Sea sincero. ¿Para qué sirve este progreso a usted, a su mujer y a sus hijos? ¿Para qué le sirve a la sociedad? ¿El teléfono lo hace más feliz, un aeroplano de quinientos caballos más moral, una locomotora eléctrica más perfecto, un subterráneo más humano? Si los objetos nombrados no le dan a usted salud, perfección interior, todo ese progreso no vale un pito, ¿me entiende?”

Me parece que no hay mucho más que agregar a la referido, salvo nuestra propia reflexión para mirar distinto a lo que nos pasa, tomando distancia de los discursos interesados de los medios hegemónicos y de los dictados manipuladores y perversos del mercado.

Pese a todo, todavía nos quedan los sueños, para que a partir de ellos, podamos construir un mundo distinto, donde la naturaleza sea parte de nosotros mismos y permitirnos el alumbramiento de hombres nuevos, más justos y solidarios.

Por Ricardo Luis Mascheroni, docente.

Publicado enMedio Ambiente
El futuro incierto de la alimentación después del coronavirus

El experto argentino Carlos Cherniak prevé un aumento del hambre como efecto de la pandemia

Cerca de 10 millones de niños en Latinoamérica dejaron de recibir su ración diaria de comida, en consecuencia, habrá un incremento de la inseguridad alimentaria

en la región.

 

Desde Roma

Cuando la pandemia del covid- 19 todavía no ha terminado, muchos se preguntan qué será de ellos y de tanta gente que vive en otras partes del planeta, lejos de Europa, Estados Unidos o Rusia, que han acaparado la atención en estos meses. La desocupación y el hambre parecen ser dos consecuencias que se difundirán. ¿Cómo sobrevivirán los pobres del mundo? ¿Que debería hacer la ONU y las naciones para ayudarlos? A ésta y otras preguntas de PáginaI12 respondió Carlos Cherniak, actual Representante argentino ante tres organismos de la ONU con base en Roma: FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), PMA (Programa Mundial de Alimentos) y FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola). Cherniak, diplomático de carrera, se ha desempeñado, entre otros, como responsable de Derechos Humanos en la Embajada Argentina de Roma (2010 - 2015) y como Director de Asuntos Parlamentarios en la cancillería (2016 - 2019).

-El PMA estima que a causa de la pandemia, unos 265 millones de personas sufrirán gravemente el hambre a fines de este año. ¿Cuáles son los países que están más en riesgo?

--Los países con crisis humanitarias por conflictos, migraciones, desertificación, falta de alimentos (Yemen, Siria, Sudán del Sur, Etiopía, etc), están particularmente expuestos a los efectos de la pandemia. La pandemia de covid-19 afecta directamente los sistemas alimentarios a través de los impactos en la oferta y la demanda de alimentos, e indirectamente a través de la disminución del poder adquisitivo, de la capacidad de producir y de distribuir alimentos. La mayoría de los países afectados por crisis alimentarias se encuentran en África subsahariana (Camerún, Gabón, Zambia, Botsuana, etc), donde hay ya 73 millones de personas, en crisis severa de alimentación según la ONU. Pero también en América Latina y el Caribe hay problemas.

- La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) estima que la pobreza en América Latina aumentará un 4,4 % en 2020, es decir un incremento de 29 millones de personas. ¿FAO concuerda?

--La FAO no realiza mediciones sobre la pobreza pero sí estudios sobre la evolución de la inseguridad alimentaria y los niveles de desnutrición. En ese sentido, previo a la covid- 19, la FAO calculaba que en América Latina había unos 187 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, de las cuales 18.5 millones estaba en estado crítico. Como consecuencia de la medidas de distanciamiento social adoptadas por la pandemia, los indicadores de FAO muestran que cerca de 10 millones de niños en Latinoamérica dejaron de recibir su ración diaria de alimentos, ya que los comedores escolares están cerrados. Frente a este panorama, y según cómo evolucione la emergencia sanitaria a nivel local, FAO estima que podría haber un incremento de la inseguridad alimentaria en la región, lo cual lógicamente tiene una correlación con la pobreza.

-¿Cuál será el impacto económico de la crisis del coronavirus en América Latina?

--Es difícil poder calibrar cuál será el impacto económico de la covid- 19 en América Latina, ya que se trata de un escenario dinámico, donde entran en juego diferentes variables que tienen que ver con lo que ocurra en otras regiones del mundo. Por ejemplo, en marzo el Banco Mundial estimaba que el PBI (Producto Bruto Interno) global podría caer entre 1 y el 1,5%. Hoy el mismo organismo proyecta una caída cercana al 5%. Situación similar se repite en las proyecciones de la OMC (Organización Mundial del Comercio) que estima una caída posible del 13 al 32% aproximadamente. FAO y otros organismos internacionales pronostican un aumento del desempleo, variaciones en precios locales y desequilibrios en la demanda global de alimentos. Según FAO, los países del denominado “corredor seco” (Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) y los del Caribe, podrían enfrentar una situación difícil, ya que son importadores netos de alimentos. Una porción importante de las divisas para pagar esas importaciones dependen de la actividad turística que se ve drásticamente reducida.

--Se dice que las medidas para controlar la difusión de la pandemia, como el distanciamiento, han perjudicado la producción agrícola y han generado mucho desempleo y agravado el hambre. ¿Es así según usted?

--Las medidas de distanciamiento social tienen diferente incidencia según el sector productivo del que se trate. Por ejemplo, productos básicos como trigo, maíz, soja, que dependen del capital intensivo (es decir maquinarias agrícolas), según FAO no han sufrido grandes desequilibrios y los niveles cosechados son normales. Sin embargo los bienes que requieren mano de obra intensiva (frutas o verduras), han mostrado signos de estrés no sólo en su producción sino también en el transporte, dado que son bienes “frágiles” que necesitan transporte veloz y cadenas de frío seguras. Según FAO por ahora el sector del agro se mantiene activo, por lo tanto las causas del desempleo se podrían explicar mejor por la caída de actividades como turismo, servicios gastronómicos, empleos informales, etc. En cuanto a estimaciones de hambre, FAO conjuga sus proyecciones con el nivel de caída del PBI global. Por ejemplo, si se mantiene la estimación de una disminución del 5% en el PBI mundial como se dice, unos 38.2 millones de personas ingresarían en situación de desnutrición (fase más grave del hambre). No hay que olvidar que ya existen 820 millones de personas en situación de hambre que, según la gravedad, encuentran dificultades medias o críticas para acceder a los alimentos.

- Según usted ¿cuáles son y serán las consecuencias a nivel agrícola de la crisis del coronavirus?

Los productos que dependen de mano de obra intensiva serán aquellos que experimenten mayores dificultades a raíz del distanciamiento social y las complicaciones logísticas (Ej. transporte aéreo). De acuerdo con estimaciones de FAO países como Chile, Perú o Ecuador, experimentarían una disminución de sus exportaciones. Esta situación se puede constatar, por ejemplo, en los productores de bananas (Ej. Ecuador) cuyas exportaciones desde enero han sufrido una reducción que, en algunos casos, llega al 23%. La situación es diferente en los productores de granos. Para dar un ejemplo, la caída del precio de petróleo hace que los biocombustibles (que requieren por ejemplo maíz o trigo) no sean competitivos, eso genera que el consumo de maíz y trigo disminuya y haya una mayor disponibilidad de cereales en el mercado.

-¿Qué está haciendo FAO, PMA, FIDA para ayudar a los países en crisis alimentaria por la covid-19?¿Qué deberían hacer los países miembros de la ONU?

--Los tres Organismos especializados de Naciones Unidas con sede en Roma -FAO, FIDA y PMA-, ante las cuales represento al país, están muy activos y comportándose a la altura del actual desafío. La FAO está reforzando sus programas de asistencia contra el hambre y la malnutrición y, al mismo tiempo, monitoreando y alertando sobre la situación de la oferta y demanda de alimentos en el mundo. El FIDA está reforzando los proyectos de asistencia a pequeños productores rurales y a la agricultura familiar. Y el PMA brinda asistencia alimentaria a las poblaciones más vulnerables que hoy son más de 90 millones de personas. Respecto a lo que pueden hacer las naciones, es imprescindible terminar con todo tipo de conflictos, porque generan más desplazados, más migrantes forzados, más hambre y más inseguridad alimentaria. Es esencial reforzar el multilateralismo, la coordinación y la solidaridad. Creo que en este sentido, el comportamiento que está teniendo la Argentina es ejemplar. Como país exportador neto de alimentos y commodities ha sostenido la cadena productiva sin interrupciones, y ello resulta esencial para evitar agravar la inseguridad alimentaria global. 

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