El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, durante la entrevista con EL PAÍS en el Palacio de Carondelet.

 

Lenín Boltaire Moreno (Quito, 1953) acaba de cumplir seis meses de mandato como presidente de Ecuador. Sucesor de Rafael Correa y dirigente del mismo partido, Movimiento Alianza País, ha marcado distancias del exmandatario, quien emprendió una operación de desgaste desde Bruselas, donde reside, y amenazó con regresar a la primera línea de la política. Moreno, que comienza hoy un viaje oficial a España, recibió la semana pasada a EL PAÍS en el Palacio de Carondelet en Quito. En esta entrevista, habla de su proyecto, de las diferencias con la anterior gestión, de las interferencias de Julian Assange en Cataluña y de lucha contra la corrupción. Esta semana, el vicepresidente Jorge Glas, cercano a Correa, fue condenado a seis años por el caso Odebrecht.

 

Pregunta. Acaba de hacer balance de seis meses de gobierno. En este tiempo, ¿se ha convertido Correa en su mayor opositor?

Respuesta. Quienes valoren realmente la gestión que hemos hecho no podemos ser nosotros, es el pueblo ecuatoriano, que mayoritariamente, casi un 80% [según dos encuestadoras], está a favor. Hemos tomado un nuevo punto de vista con respecto a nuestra relación con los gremios profesionales, con los gremios de la producción, con los gremios de trabajadores, con los políticos, con la ciudadanía en general, con los medios de comunicación, nuevos puntos de vista orientados a dialogar, no a imponer. A concertar. A llegar a acuerdos mínimos. El principal opositor es la falta de reactivación económica, la inmensa deuda que nos dejaron, la cantidad de obras inconclusas. El más grande opositor es la pobreza, el desempleo, es la desmotivación y la confrontación. El ciudadano Rafael Correa es un opositor más. Nada más.

 

P. Ecuador debe hacer frente a una abultada deuda pública y su plan económico ha recibido críticas por no diferenciarse del anterior.

R. Ese es el proyecto que ganó las elecciones. Debemos ser consecuentes con aquello. Sin embargo, en el último periodo del economista Rafael Correa creo que faltó autocrítica, renovar, innovar. La crítica nos permite obtener criterios sinceros acerca de lo que hemos hecho mal o lo que podemos hacer hacia el futuro. Y la autocrítica, más aún todavía. Tenemos un plan de reactivación económica. La Asamblea nos lo ha enviado con algunos cambios. El presidente del Ecuador tiene derecho a vetar esos cambios y a devolverlos a la Asamblea. Sin duda alguna, se van a vetar algunos elementos, se va a devolver a la Asamblea, en ese momento esperamos que vaya a volver totalmente aprobado y con ese marco podemos ya desarrollar nuestro trabajo de manera plena. A pesar de eso hemos hecho muchísimas tareas vinculadas a lo que sería la oferta de campaña que es el plan toda una vida, que implica la atención del ser humano desde el momento de la concepción hasta que Dios decida cerrarle los ojos.

 

P. ¿La tensión en la que se encuentra su partido le va a permitir legislar en la Asamblea?

R. Yo tengo fe en la Asamblea, y además no gobierno con la Asamblea, gobierno con el pueblo ecuatoriano. Hay una división, está casi marcada ya. Sin embargo, en puntos trascendentales podrá ver que se vota en conjunto. Se ha votado en conjunto y creo que se va a continuar haciendo.

 

P. En febrero habrá una consulta que plantea, entre otras cuestiones, eliminar la reelección indefinida.

R. He manifestado siempre que no estoy de acuerdo con las reelecciones. A veces ni siquiera una sola. Una reelección indefinida ya se convierte en una dictadura disfrazada de democracia. El círculo del mandatario le crea un halo de que él está predestinado, que es casi un enviado de Dios. Por ejemplo, se me dejó una cámara encendida acá en mi despacho. Ni siquiera la cortesía de avisarme de que aquí estaba para poder saludarnos cotidianamente. Fue una cosa muy especial y digna de un tropicalismo pasado. Porque apenas se me avisó al día siguiente de que una de las personas de seguridad se había arrimado a una pared y notó que estaba caliente. Esta cámara que de acuerdo con lo que yo conversé con una de las personas técnicas me dijo que era una cámara que la controlaba y monitoreaba directamente el expresidente de la República, Rafael Correa.

Lenín Moreno reflexiona y recuerda la célebre tetralogía de Richard Wagner, El anillo del nibelungo, y la obra de J. R. R. Tolkien.

- Allí [en El hobbit y El Señor de los Anillos] Gollum, un joven bueno, encuentra ese anillo, que [para Wagner] fuera fabricado por un nibelungo, y que supuestamente daba poderes extraordinarios. Pero tenía un requisito el poseer el anillo: el perder la capacidad de amar. Y esto yo creo que les ocurre a todos los que quieren perpetrarse en el poder. Simón Bolívar decía que no hay peor desgracia de un pueblo que aquella en la cual un mandatario se acostumbra a mandar y a obedecer, generalmente esto deriva en dictaduras y en corrupción. Yo conocí a otro Rafael Correa, que estaba muy deseoso de transformar el Ecuador. Así lo hicimos en la primera etapa, pero luego ese deseo de perpetrarse en el poder hace que se piense más en las próximas elecciones que en el futuro del país. Empezaron a hacerse obras faraónicas, a diferencia de las obras de beneficio popular que se habían hecho. Hacer obras, endeudándose desmedidamente tomando recursos de cualquier otra institución del Estado. El asunto era hacer obras. Y por eso en este momento tenemos más de 600 obras que tienen problemas de tipo jurídicos, económicos y de corrupción.

 

P. Jorge Glas [que ya fue juzgado] está inmerso en el caso Odebrecht. ¿Por qué seguía siendo vicepresidente?

R. Cuando propusimos nuestro plan hablamos de una lucha frontal contra la corrupción. Eso tiene algunas facetas. La primera es la autonomía de las funciones. Que contraloría, fiscalía y el poder jurisdiccional sean totalmente independientes. Aquí no se dan órdenes desde el Ejecutivo. Porque existe un peligro, que se convierta como el Gobierno anterior, cuando la opinión del Ejecutivo era una especie de orden para las demás funciones del Estado. Yo lo escogí como candidato, no conocía estas actividades que se estaban realizando. Ha habido corrupción, mucha corrupción, se ha dicho indebidamente que ese fue el Gobierno más honesto del Ecuador. No lo fue. Eso no significa que los pasados fueran mejores, la corrupción ha sido una tónica permanente en la historia del Ecuador.

 

P. Correa tuvo relaciones muy tensas con los medios. ¿Cambiará la ley de comunicación?

R.Tenemos previsto revisarla. No retirarla, porque tiene muchos aspectos positivos. Pero hay otros, como el hecho de tener una organización rectora de la comunicación, que lejos de ser promotora, de tener actividades pedagógicas en cuanto a periodismo, orientadora, se ha dedicado a sancionar. La relación con los medios, al igual que con la ciudadanía, los gremios y partidos políticos, es una relación de tolerancia, de respeto, de saber que quien está en la actividad pública debe asumir que va a ser criticado. Y que así sea.

 


 
“ASSANGE NO TIENE DERECHO A INTERVENIR EN CATALUÑA”


P. Julian Assange interfiere en la crisis catalana desde su Embajada en Londres. ¿Se lo permite su estatus?

R. Somos muy respetuosos con la soberanía de cada pueblo. No queremos intervenir bajo ninguna circunstancia respecto a la situación de Cataluña. Que se resuelva el problema más pronto posible en beneficio de todos los españoles. Le hemos recordado al señor Assange que no tiene por qué intervenir en la política ecuatoriana porque su estatus no se lo permite. Intervenir en la política ecuatoriana ni en la política de nuestros países amigos. No tiene derecho a hacerlo y se ha comprometido a eso. Al señor Assange el Ecuador le proporcionó el asilo porque pensamos que realmente corría peligro su vida. Pero hay que recordarle que esta circunstancia, esa generosidad del pueblo ecuatoriano y su Gobierno bajo ninguna circunstancia le da derecho a intervenir en la política de países hermanos.

P. ¿Hay una salida a la gravísima crisis de Venezuela?

R. Vuelvo a recalcar el respeto a la soberanía y a la autodeterminación. Creo que ahí no cabe ningún tipo de intervención. Lo único que lograría es polarizar fuerzas. Cada pueblo encuentra su vía democrática. Veo que hay un afán de conciliar de conversar con los sectores de la oposición y lo celebro. Ahora sí, no he dejado de manifestar mi preocupación por los muchos muertos que hay, por que se ejerza de manera libre y amplia la democracia, pero eso lo hemos hecho en los foros internacionales como la OEA, Unasur y Naciones Unidas.

 

 

 

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Imagen: Dafne Gentinetta

 

"La crisis es tan global que se nos hace difícil hacer análisis”, afirma este hombre de pelo canoso y barba blanca que habla pausadamente en español, sin poder disimular su acento portugués. Se lo puede caracterizar como un filósofo muy crítico y agudo de la sociedad actual. Se sigue considerando un teólogo porque esa fue su formación fundamental como religioso franciscano, a pesar de que desde 1992 se apartó del sacerdocio católico planteando discrepancias con la institución eclesiástica. Ha sido uno de los iniciadores latinoamericanos de la Teología de la Liberación. Hoy es uno de los mayores predicadores de la lucha ecológica y de la sustentabilidad. También un firme defensor del papa Francisco, a quien considera junto al Dalai Lama, uno de los más importantes líderes mundiales, “en un mundo en el que carecemos de liderazgos políticos y populares”.

Leonardo Boff, ese es su nombre. Estuvo en Buenos Aires para brindar una serie de conferencias en distintos ámbitos, pero también para escuchar, dialogar, encontrarse con sus amigos políticos, dirigentes sociales, religiosos. Hubo un tiempo para el diálogo con PáginaI12. A sus 78 años Boff conserva una enorme vitalidad, derrocha entusiasmo en cada afirmación, pero deja transparentar una enorme preocupación por el momento que vive la humanidad.

“Hay cuarenta puntos de guerra en el mundo, es una guerra mundial balcanizada”, dice. “No sabemos hacia dónde vamos, nadie sabe hacia dónde vamos. Tengo la impresión de que estamos en un vuelo ciego, de un avión sin piloto”, subraya.

Para Boff “estamos inmersos en una gran crisis sistémica, que pone en duda un modo de vivir”. Vuelve sobre lo que a su juicio es una cuestión central: la ecología. “La crisis ecológica es de tal gravedad que no podemos dimensionar el daño que está causando y tampoco alcanzar a ver la gravedad de la crisis que estamos enfrentando”, afirma. Y repite, de distintas maneras, lo que también escribió en su último libro publicado en Argentina (Sustentabilidad, Editorial Santa María, 2017): “La estrategia de los poderosos consiste en salvar el sistema financiero, no en salvar nuestra civilización y garantizar la vitalidad de la Tierra”.

Las referencias al papa y a su encíclica Laudato Si son constantes a lo largo de la conversación. La mención puede resultar sorprendente viniendo de un hombre que abandonó el ministerio sacerdotal en la Iglesia Católica como consecuencia de la persecución a la que fue sometido por la institución que le impidió expresarse, enseñar, ejercer su condición de teólogo. Jozef Ratzinger, antes de ser Benedicto XVI y actuando como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio) fue uno de sus implacables perseguidores. El libro titulado “Iglesia, carisma y poder” (1981) encierra una de las más duras críticas que se haya conocido a la Iglesia Católica como institución. En 1985 fue condenado a un año de silencio por Ratzinger. En 1991 se le impuso censura eclesiástica previa a sus escritos y ese mismo año Boff renunció a la dirección de la revista teológica Vozes (Petrópolis, Brasil) una tribuna de la teología de la liberación.

Hoy Leonardo Boff resalta la figura del Papa y de sus enseñanzas. Admite que tiene una relación fluida con Francisco a quien le envió, apenas fue electo, una serie de ideas sobre la ecología y el ambiente. Menciona también que en aquella oportunidad recibió respuestas de Bergoglio a través de un amigo común: el entonces embajador argentino ante la Santa Sede Eduardo Valdés. Boff no lo dice, pero quienes conocen sus escritos y han profundizado en el documento papal sobre la ecología saben que muchas de las ideas plasmadas por Francisco estaban ya en el pensamiento de este hombre formado en las ideas de Francisco de Asís. “La encíclica Laudato Si no está dirigida a los cristianos, sino a la humanidad y su pedido es salvar la tierra. Es una respuesta de ecología integral, que abarca todos los órdenes de la vida. No es una ecología boba, tonta. Con este documento el Papa se puso a la vanguardia”, sostiene.

No elude las respuestas políticas. “No es posible analizar Argentina o Brasil solo desde aquí. Tenemos que mirar nuestras realidades en el marco de la crisis de la globalización, de la planetarización”. Y refuerza la idea subrayando que “dependemos los unos de los otros y cada país no puede salvarse por sí mismo, encontrar su propia salida”.

Cuando se refiere a Brasil abona la idea del “golpe parlamentario” y, con desazón, sostiene que “no vemos ninguna salida” porque los actuales gobernantes “quieren llevar el proyecto neoliberal hasta sus últimas consecuencias”. La crisis, real o supuesta, de los llamados “gobiernos progresistas” de la región también se incorpora al diálogo. “El objetivo del imperio es eliminar los liderazgos progresistas y de izquierda de raíz popular”, sostiene. “La estrategia para hacerlo es usar la represión, por una parte, utilizar a la Justicia (Poder Judicial) con ese propósito y deslegitimar la movilización popular como lucha política”. Sintetiza: “No hay leyes, sino poderes en disputa”.

“La estrategia del imperio es: un mundo, un imperio; cubrir todos los espacios y desestabilizar todos los gobiernos de base popular, ya no a través de la fuerza militar, sino utilizando a los parlamentos. Es lo que han hecho en América Latina”. Y sigue su argumentación: “El Atlántico Sur estaba abierto. Es una zona de muchos recursos en la que gobernaban las democracias de base popular. Había que intervenir para ocupar los espacios y, además, para ponerle límite a la presencia de China en la región, dado que China está entrando cada día más en América del Sur. Estados Unidos tiene que frenar a China. Es un juego geopolítico”.

“Por eso digo que el problema de Argentina y de Brasil y del resto de los países sudamericanos no se resuelve solo desde aquí”. Como dato agrega que “los recursos de agua y petróleo de Brasil están entre los más grandes del mundo y los están privatizando a precio vil”. A esta altura del diálogo, Boff pone más y más énfasis en cada afirmación. “Todo eso hace muy difícil una historia con solidaridad... y tenemos democracias de muy baja intensidad”. Vuelve otra vez sobre la política: “Se pretende el desprestigio de la política presentándola como el mundo de los sucios, donde todos son corruptos”. ¿Cuál es la alternativa? “Los gestores, los gerentes que actúan por fuera de la política. Y esto es muy peligroso, porque, yo creo, no se resuelve nada sin pasar por el mundo de la política”.

“Nadie sabe hacia dónde vamos” reitera. Y, a modo de anécdota refiere conversaciones que ha mantenido con militares brasileños. “Algunos quieren que vuelvan los militares pero ellos mismos no quieren afrontar la situación porque perciben la gravedad de la crisis”, dice mientras sonríe con picardía.

Pone su esperanza en los movimientos populares y en su capacidad de movilización. “Los movimientos sociales están despertando y ocupando las calles”, señala. Pero vuelve a advertir que “no hay líderes y eso hace difícil la construcción de alternativas. Quizás la crisis facilite la emergencia de nuevas personas que asuman esos lugares de liderazgos”.

 

 

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Fuente: http://www.gamba.cl

 

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Elegimos volver a escucharla hoy, en este contexto tan intenso donde la lucha de las mujeres se despliega con una fuerza por momentos inesperada. Donde cada una desde su comunidad de mujeres pone empeño en organizar, difundir y participar del 8 de marzo y del paro histórico que sucederá en más de treinta países alrededor del mundo.

En lo vertiginoso de estos acontecimientos nos venimos diciendo unas a otras: no aceptemos más la violencia, potenciemos nuestra fuerza para multiplicar nuestro ya basta, organicemos encuentros, espacios y marchas que hagan temblar la tierra. Pero también nos repetimos una y otra vez: hagamos más denso el tejido del entre mujeres; potenciemos nuestra ayuda mutua, nuestro autocuidado y reciprocidad; estemos cada vez más movilizadas pero también robemos tiempo para sentir y pensar cómo seguimos, cómo nos auto organizamos cada vez más y qué desafíos está alumbrando la lucha.

Dicho de otro modo, al desplegar la lucha ésta ilumina nuevos problemas políticos. De nada sirve hacer sin pensar. Pensemos a partir de lo que estamos experimentando y abramos los espacios para construir los cómo seguir. Nuestras compañeras y hermanas nacidas en las luchas que nos antecedieron portan experiencias que es preciso recuperar para no empezar de cero, para nutrirnos y cambiar. Por eso esta conversación busca ser un espacio-momento para que Silvia nos comparta palabras que nos ayuden a pensar lo que está sucediendo.

 

¿Qué está sucediendo con la lucha de las mujeres? ¿Qué has reflexionado sobre las últimas manifestaciones en Estados Unidos?

Aquí es un momento en el que se está dando una movilización muy fuerte de todos los movimiento sociales, y sobre todo del movimiento de las mujeres. Hemos visto estas marchas en Washington, en Nueva York, en varias ciudades. Mujeres de todo tipo, de todas las edades se están movilizando, sintieron la necesidad de salir a la calle. Y pienso que no es solamente una necesidad de responder a Trump, es la expresión de un gran descontento que se ha acumulado en estos años, porque las situación de las mujeres en todos los niveles, con excepción de una minoría, se ha deteriorado desde hace mucho tiempo, enfrentando una crisis en su vida cotidiana.

Esta es una crisis de trabajo, una crisis de falta de tiempo para sí mismas, una crisis de la relación con los otros, es el no tener recursos, no tener tiempo ni acceso a los servicios más fundamentales. Además de enfrentarse continuamente a la violencia, que es violencia individual pero también del estado, de la policía, en las cárceles, es la militarización de la vida que aquí es cada vez más fuerte. Creo que ahora estos son los elementos que unifican y pueden unificar al movimiento feminista. Es un movimiento contra la violencia y los abusos institucionales, pero también es una manifestación de deseo, de voluntad de construir una sociedad diferente. En estas marchas, en Nueva York por ejemplo, se podía ver una gran creatividad, mucha fuerza y energía, por eso se puede comparar con lo que sucedió en los años setenta.

Es un movimiento que ha crecido mucho en los últimos años, sobre todo a partir de la desilusión que tantas mujeres han experimentado. Se pensó que trabajar fuera de la casa posibilitaba conseguir autonomía. Y no nos dio autonomía porque el trabajo es precario, no da seguridad. Lo que vemos es un gran número de mujeres, y hombres también, cargadas de deudas. Han luchado por entrar a las universidades, como se luchaba en los años setenta, y ahora con la privatización de la educación deben un montón de dinero para poder estudiar. Muchas jóvenes con veinte años no pueden ver cuál va a ser su futuro.

¿De qué luchas previas se nutren estas manifestaciones? Porque al mirar las imágenes -no podíamos dejar de mirar lo que pasaba, la cantidad de personas- desde el sur nos preguntamos ¿de dónde se están nutriendo? ¿de dónde nació ese desborde? ¿qué había previamente organizado?

Creo que la decisión de una parte del establishment americano de apoyar a Trump ha sido una respuesta a las luchas que ya se estaban dando. Por ejemplo, la lucha por el aumento del salario mínimo ha involucrado a muchas mujeres muy fuertemente, y siempre se cruzaba con la lucha de los migrantes. Porque son sobre todo las mujeres y las personas migrantes las que tienen salarios muy bajos. También ha crecido un movimiento estudiantil contra la deuda generada por la falta de gratuidad. Por otro lado, muchos han apoyado a Trump pensando que sería el presidente que cortaría las deudas e implementaría una educación gratuita. Es también creciente la movilización contra el control del cuerpo. Por ejemplo, en muchos estados se redujo drásticamente el acceso al aborto. Hoy las mujeres se enfrentan con dificultades en todos los lugares donde están, con cortes en servicios como la educación y la precariedad de la vida, ninguna sabe si tendrá o no trabajo. Sobre todo entre jóvenes y mujeres no se ve qué tipo de futuro se tendrá. También la rabia y la indignación contra estos abusos, la violencia institucional continua, la matanza de la policía sobre los y las jóvenes de color, migrantes, latinos. La conciencia de que vivimos en un régimen muy brutal, que no es una novedad, pero que ahora ya no se puede no ver. En los últimos años casi todos los días un joven negro fue asesinado con una impunidad absoluta. Entonces, hay un descontento muy fuerte, económico y no económico, porque los dos están conectados. Porque está claro que esta violencia se justifica y se sostiene en la represión y en la precariedad económica.

¿Cómo estás viviendo estos mismos movimientos en el plano internacional, por ejemplo lo que está siendo en este momento la organización del paro internacional de mujeres?

Es una idea muy excitante, sobre todo esta dimensión internacional de las luchas es muy importante. En las últimas semanas ha sido muy importante ver tantas movilizaciones en todas las ciudades al mismo tiempo, el sentimiento de ser parte de algo que se está moviendo en muchas partes del país y del mundo. Así como la respuesta al llamamiento de paro de las compañeras en Argentina en octubre pasado que fue muy fuerte. También aquí muchas compañeras salieron a la calle. Todavía es difícil saber, pero es claro que solamente algunas podrán hacer el paro porque hay tantas dificultades prácticas para organizar un paro de las mujeres, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde existen realidades tan diferentes y hay grupos de mujeres tan diversas, en una situación donde faltan los servicios sociales, donde muchas mujeres son solteras y no tienen un marido que pueda sustituirla. Pero se envía una señal importante, es una posibilidad de compromiso con las nuevas formas de lucha y de organización. Ojalá sea un compromiso para crear redes de comunicación entre mujeres de diverso tipo. Crear un tejido social más fuerte, capaz de resistir a lo que está sucediendo y también empezar a construir nuevas relaciones. Empezar a implementar lo que se viene hablando sobre formas de auto gobernarnos, reclamar el control de nuestra vida, empezar el proceso de no solamente ponernos en contra sino ir definiendo qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a construirla, qué precisamos de inmediato y cuáles son los objetivos del futuro.

Yo creo que es importante hoy abrir una visión estratégica, no solamente salir a la calle, sino salir a la calle con una visión de lo que deseamos e intentamos construir. Sería una pena si vamos a la calle todas contentas y después regresamos a casa y no se une este momento con la construcción de algo distinto. Por eso es importante no solo demandar a un estado que no responde, sino comprender contra qué luchamos, que no son personajes. Estos personajes son la expresión de un mal que es el sistema. Comprender lo que está sucediendo a nivel económico, político, ecológico y empezar a hacer las conexiones. Es verdaderamente la misma lucha: luchar contra la contaminación, contra el capitalismo, la precarización de la vida y el despojo y luchar contra el patriarcado son momentos diferentes de una misma lucha. Pienso que esta movilización puede ayudar a crear conciencia sobre la interconexión de estas luchas. Ojalá tengamos la capacidad crear un terreno de unificación entre mujeres distintas.

Nosotras sentimos que nos entusiasma el paro y la movilización porque es un mensaje, es una disputa en varios planos, también simbólica. Acá en el sur, sobre todo la idea de la doble jornada, el trabajo doméstico, ha tomado mucha fuerza porque al discutir el paro hubo que intercambiar sobre qué precisábamos para parar. Eso dio lugar a un montón de discusión entre mujeres. Muchas han planteado que no pueden parar porque están solas con sus hijos e hijas, entonces vemos formas diversas de parar y participar. No nos proponemos hacer un paro en el que si no podés parar las veinticuatro horas no formás parte de la jornada y de la lucha, sino hacer un paro que diversifique las opciones y todas podamos participar.

Justamente, yo pienso que a partir de las dificultades de hacer este paro, de las dificultades de las mujeres que no pueden dejar a sus hijos, es importante comprender cuál es el paso próximo. Porque, ¿qué pasa con estas mujeres que están encarceladas por el trabajo doméstico todos los días y que no tienen a nadie que las pueda ayudar? El paro es un momento de comprensión y de transformación, porque mirando estas dificultades organizativas se puede ver qué necesitamos, qué se puede hacer como cosa urgente. Ver que existen tantas mujeres que no pueden ir a una reunión, al cine, porque son prisioneras de ese trabajo. Cuando estuve en Bruselas unos meses vi que allá las compañeras han impulsado la iniciativa de describir su jornada de trabajo y luego han recogido esos testimonios. Han dicho también al estado “todo esto es lo que las mujeres hacen”, están intentado decir “esta es la cuenta por todo lo que hemos realizado”. Este tipo de acciones pueden incrementar la conciencia y permiten pensar nuevas prácticas. Porque si estamos encarceladas en el hogar entonces ¿qué estructura necesitamos en lo urbano, en el barrio, para dar respuesta?, ¿cuáles son las necesidades inmediatas y urgentes?

En esa clave, al pensar el paro lo estábamos concibiendo como un momento pedagógico para nosotras y para todas las mujeres, por tanto para señalar los desafíos en todos los sentidos que vos nombras, para pensar qué movimiento tenemos que construir, bien atado a la vida y la cotidianidad. Pero también señalar los límites de la izquierda, los límites de ciertas formas de hacer política, lo que sucede con el sindicalismo. El paro iluminó muchas cosas, no solo para el propio movimiento de mujeres sino para muchas más personas.

Así es. Antes existieron sindicatos que se ocupaban de la vida, del barrio, que luchaban tomando en cuenta toda la vida de las trabajadoras y trabajadores, no solo sobre las ocho o nueve horas. Ahora es una forma burocrática que ya no funciona más, que no puede dar respuestas. He estado hablando con una compañera que organizó en Islandia el paro de 1975, desde allí las mujeres se han organizado en espacios urbanos donde se conversa, se circula información, en todas las ciudades están estos espacios que son experiencias colectivas para las mujeres. Estos lugares han facilitado mucho la organización, porque cada uno ha sido un punto de expansión de la información, de la táctica. Me gusta mucho pensar que se pueden crear estos lugares, espacios de las mujeres. Crear, desde donde una vive, espacios donde cuidarnos y dar discusiones entre mujeres. Insistir en la capacidad de crear, reclamar el espacio, el derecho a la ciudad. Es importante pensar este momento como un momento histórico, lo que está pasando con el Encuentro de Mujeres en Argentina, que se organice algo internacionalmente de forma autónoma sin los recursos y la intervención de la ONU. Se han hecho acciones todos los 8 de marzo, pero este año está la dimensión internacional. Esta jornada está reviviendo el sentido del 8 de marzo y dando lugar a un nuevo internacionalismo.

Pero es importante pensar estratégicamente qué es lo que queremos. Claro que no podemos saber muchas cosas, pero sí qué precisamos saber. Necesitamos una visión estratégica más allá de la manifestación. También la memoria histórica es importante para crear resistencia, la memoria sobre lo que ha significado este día para la lucha de la mujeres, sobre el internacionalismo feminista y el significado de eso en la actualidad. Creo que hoy las mujeres debemos estar más presentes en las luchas contra la guerra. En estas manifestaciones en Estados Unidos no se le ha dado suficiente atención a la problemática de la guerra.

Este punto es importante desde la perspectiva latinoamericana y también nos preguntamos por esto que nombras. La gente se moviliza cuando puede, cuando hay conciencia y voluntad, pero ¿qué piensa sobre las invasiones y la guerra el pueblo estadounidense?

Ahora se ven límites que no se veían y se empieza a insistir en la necesidad de la lucha contra la guerra. Han estado y están bombardeando con drones Yemen, han destruido Medio Oriente. Existe una relación fuerte entre la guerra permanente y la militarización de la vida aquí, por eso es importante esta temática. ¿De qué internacionalismo hablamos si no? Es importante que todos digamos que no se puede excluir a las personas de ningún país, pero también que no se debe bombardear ni destruir la vida en ningún país. Pienso que en los materiales que se van a preparar y escribir es importante tener esta visión histórica del internacionalismo feminista.

Con respecto a la memoria histórica, al crecer bastante la auto organización de las mujeres en varias ciudades de Uruguay, las compañeras plantean una sensación de ser huérfanas, de empezar una lucha sin saber que otras mujeres lucharon antes, desconociendo qué problemas tuvieron y cómo se organizaron. ¿Tuvieron esta sensación en los años setenta cuando el movimiento desbordaba las calles?

Para nosotras fue muy importante el trabajo de comenzar a reconstruir la historia de otras mujeres, de comprender de dónde venimos, cuales fueron nuestras madres, reconstruir y pensar en el feminismo liberal, en el feminismo socialista -del que nace el 8 de marzo-, saber lo que planteaban sobre la liberación de la mujer. De la historia del feminismo en América Latina he descubierto dos años atrás la lucha de las mujeres en Argentina, a Virginia Bolten y su consigna “ni patrón ni marido” y su periódico La Voz de la Mujer.

Las historias locales, en el Río de la Plata, también son muy potentes. Por ejemplo, la consigna de las mujeres en Uruguay en los años ochenta era “nosotras queremos cambiar la vida”. Es hermoso reconectar con esas luchas.

Es imprescindible conversar con estas mujeres que son libros vivientes, libros de la historia de las luchas. Esta concepción que planteas es importante para construir una memoria larga. Tú te sientes parte de algo, no puedes mirar el futuro sin mirar el pasado. Solamente cuando ves toda la historia de lucha, los límites, los problemas de las experiencias organizativas pasadas, intentas no repetir las mismas cosas. No puedes identificar lo que estás haciendo si no miras que se ha hecho antes y cuáles son las diferencias, aprender de esa experiencia, no pensar que has inventado todo.

 

 

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Foto: Francisco Kovacik

 

Se define de izquierda sin renegar de su pasado en el Partido Comunista pro chino, valora la obra de Evo Morales y Lula, critica al kirchnerismo y considera pobre al macrismo. En diálogo con Brecha, la ensayista argentina Beatriz Sarlo analiza el fenómeno de los empresarios políticos y rescata a la nueva izquierda intelectual europea.

 

 

—¿Qué debiéramos entender por progresismo hoy?

—Es un concepto que está en crisis, y creo que los llamados “progresismos latinoamericanos” pusieron en crisis el concepto de progresismo. Porque tendríamos que discutir largamente si la suma de un conjunto de políticas contradictorias produce progresismo como si fuera una suma algebraica. Uno podría decir que Hugo Chávez es inocente de Nicolás Maduro, pero yo no acepto eso. Si bien Chávez era una figura continental con grandes cualidades interesantes, no se puede olvidar que él construyó esa sucesión por su personalismo, y porque fue insensible al aspecto democrático de un gobierno progresista. Chávez fue el castrista de los castristas en América Latina.

—Entonces habría que introducir el concepto de caudillismo para entender esa forma del progresismo.

—No todo lo cubre el populismo. Chávez encontró en Cuba lo que él pensó que solucionaba o que enfrentaba de una manera decisiva el poder del imperialismo yanqui en América Latina. Eso en primer lugar es una equivocación. Porque Cuba si bien supo defender heroicamente su territorio en la década de 1960, no es un modelo de independencia política frente al imperialismo. Sobre todo por todo lo que se entrega por el camino. Más allá de esto hubo casos muy interesantes en América Latina de nuevas formas de progresismo o cultural-progresismo.

—¿Por ejemplo?

—Evo Morales. Es un caso muy interesante. Por más que se hayan detectado fisuras en los últimos años, Evo fue el primero que le dio al plurietnicismo, a la pluralidad étnica de Bolivia, una representación política e institucional. Y en algunos momentos de su presidencia supo aceptar derrotas que venían de esa pluralidad. Cuando quiso hacer la carretera que atravesaba la Amazonia boliviana le exigieron un plebiscito, perdió el plebiscito y no hizo la carretera. Eso tuvo que ver con su propia construcción política en la reforma de la Constitución, al incorporar el referéndum y plebiscitos a la propia Constitución. Y respetar el resultado. No hacerlos cuando simplemente se tiene la certeza de que se va a ganar, sino cuando el resultado no está asegurado según la voluntad de los gobernantes. Creo que Evo es un gobernante interesante. Dejo de lado a Uruguay y a Chile, que son países muy institucionales desde la perspectiva latinoamericana y que tuvieron sus gobiernos progresistas con presidentes de rasgos altamente populistas, como Pepe Mujica, y rasgos altamente liberales, como Tabaré Vázquez, pero que supieron manejar sus transiciones democráticas de una manera muy organizada, algo que tiene que ver con tradiciones políticas chilenas y uruguayas que no se dan en otros países de América Latina. No digo que ambos se parezcan, pero tienen una cierta estabilidad institucional, y su respeto por los pactos el resto de América Latina lo considera como una particularidad.

—¿Sólo Evo Morales es un ejemplo de estos últimos años?

—Y el primer gobierno de Lula en Brasil. El camino que hizo Lula es ejemplar. Fundó un partido hace 30 años, cuando era dirigente gremial en San Pablo, y se rodeó de los mejores intelectuales de Brasil. Más tarde ese partido va a tener todos los problemas y vicios de la política brasileña, pero lo fundó. Lula en ese momento quería institucionalizar un partido progresista que superara al conjunto de los partidos estaduales que hacían los pactos en el mundo político brasileño, y lo logró. Y además es inédito en América Latina que un dirigente sindical consiga rodearse de los mejores intelectuales para hacer eso. No se puede comparar con ningún caso latinoamericano. Después en su presidencia pudo haber tomado los rasgos de la época, que era una especie de triunfalismo sudamericanista que hoy se demuestra que no tenía base. Por eso digo que no son comparables.

—Estas experiencias progresistas también son criticadas desde la izquierda tradicional. ¿Qué rol le cabe a esa izquierda crítica?

—Es importante que existan estos grupos, en general de origen trotskista, fuertemente anticapitalistas, porque dan testimonio de la desigualdad radical en las sociedades capitalistas. Hay algo que no parecen aceptar, y es que no hay socialismo en el mundo. No digo que no lo habrá. En 1989 se cayó el muro de Berlín, pero ya antes sabíamos que la Unión Soviética no era socialista. Los trotskistas lo sabían perfectamente. La República Popular China era una república autoritaria. Todos los que estuvimos cerca de la República Popular China como militantes podemos recordar las hambrunas y las muertes. Está muy bien que existan grupos inevitablemente minoritarios que recuerden que el capitalismo es un régimen de enormes desigualdades. Pero hoy no parece haber posibilidad de una alternativa. Estamos en una situación donde lo que se ha impuesto en el mundo son distintas formas de explotación capitalista. Esto, a quienes somos de izquierda, no nos causa alegría, pero tenemos que reconocerlo para hacer política. Esas formas de explotación son siempre desiguales y muchas veces corruptas.

—¿Y sobre esa realidad, cómo trabaja una intelectual de izquierda, como se acaba de definir usted?

—No hay posibilidad hoy de revertir esa situación. No hay masas insubordinadas que puedan avanzar sobre las ciudadelas y las fortalezas del poder capitalista. Esta fue una discusión larga dentro del marxismo. Fue la discusión que dio origen a la socialdemocracia en la Segunda Internacional, en el siglo XIX. Ahí hubo dirigentes marxistas que pensaron que no estaban dadas las condiciones sino para una democracia representativa que se trataría de llevar lo más adelante posible. No es la primera vez que esto sucede. Contra las previsiones del marxismo, la revolución se produjo entonces en una zona marginal y atrasada del capitalismo, como era Rusia. El marxismo veía la revolución antes en Alemania o en algún lugar similar. O sea que uno tampoco puede decir que las previsiones del marxismo se han cumplido al pie de la letra.

—Frente a ese retroceso de la izquierda también aparece en retroceso globalmente la idea de militancia tradicional, y surge lo mediático primero y la “cibermilitancia” hoy. ¿Cuál es su mirada sobre este fenómeno, teniendo en cuenta su libro clásico Escenas de la vida posmoderna?

—En los años en que aparece en Argentina el Frepaso, a comienzo de los noventa, no había cibermilitancia. Ese fenómeno lo conozco bien. El Frepaso de Chacho Álvarez y Graciela Fernández Meijide aprovechaba, con esos dos grandes dirigentes muy bien entrenados para los medios de comunicación audiovisuales, esas posibilidades de difusión. Era un partido con elementos populistas y progresistas muy fuertes, y con un gran peso de los intelectuales y las ideas. No es tanto si las redes sociales remplazan a la televisión o la televisión remplaza a las redes sociales. Sino, y esto lo conozco por experiencia propia, el peso que las ideas tenían sobre los dirigentes. Eso desapareció. Y sobre eso es importante reflexionar.

—¿Podríamos ponerle fecha a ese vaciamiento de ideas en la política?

—No hay un momento, porque cada partido tiene su propia historia. En Argentina uno podría decir que en el radicalismo, que hizo un gobierno desastroso y cayó junto con el Frepaso, las ideas fueron importantes. Ricardo Alfonsín le daba una importancia enorme a las ideas, pero Carlos Menem no. El Frepaso no es el primer partido en el cual hay una fuerte inclinación a pensar la política en términos de horizonte de transformación utópica, digamos.

—¿Pero sí pudo haber sido el último?

—Puede haber sido el último junto con la Unión Cívica Radical. De hecho lo es. Hoy la Ucr ya no es un partido. Ha entregado todo lo que le quedaba, que era su fuerte capacidad territorial. El radicalismo entregó todo eso al Pro de Mauricio Macri y hoy ya es un partido despedazado, desguazado.

Del Frepaso, después de la renuncia de Chacho Álvarez a la vicepresidencia de la república, quedó muy poco. No era un partido de grandes estructuras sino con dirigentes muy movilizados. No es que lo cooptó el kirchnerismo. Los que venían de una matriz peronista volvieron. Y volvieron a un kirchnerismo que era un peronismo que renovaba promesas de 1973. Todo falsamente adornado en una especie de Carnaval ideológico.

—¿Se podía creer en otra cosa cuando asumió Néstor Kirchner?

—¿Por qué no se podía creer en otra cosa? O por lo menos, ¿por qué había que creer en eso? Sobre todo estoy pensando en los intelectuales, dado que muchos de los que se pasaron al kirchnerismo tienen rasgos intelectuales. ¿Por qué no? Cuando yo fui a cubrir para Página 12 la entrada de Kirchner en la Esma, en 2004, y él dijo: “Vengo acá porque el Estado nacional no hizo nunca nada por los desaparecidos”, yo me dije, pero este hombre miente y se miente al mismo tiempo, dado que tenía una enorme convicción en lo que estaba diciendo. Después, a la tarde, tuvo que llamar a Alfonsín para disculparse. La modalidad del kirchnerismo de rearmar la historia pasada, presente y futura ya estaba en ese discurso. Por otra parte hay que ver que en el kirchnerismo confluyó no solamente una juventud militante, que podría ser La Cámpora, sino también gente de entre 50 y 65 años, que dijo: “Yo perdí en 1973, me mataron a mis amigos, fui derrotado, agarro esto”.

¿Cómo explica que el kirchnerismo enamorara a gente de la izquierda de los años sesenta, si fue una gran mentira?

—Es que no fue sólo una gran mentira. Esa historia tiene que escribirse de nuevo. Los planes sociales con los cuales se salió de la crisis de 2001 estaban todos en marcha cuando subió Kirchner, y los había puesto en marcha Eduardo Duhalde, que para mí es la gran biografía política argentina de comienzos del siglo. La base fueron esos planes, la gestión del ministro Roberto Lavagna, las “manzaneras” (tomadas del ejemplo cubano de trabajo de mujeres en los barrios) y el Fondo de Recuperación que le exigió Duhalde a Menem para llegar primero a la gobernación de Buenos Aires. Sin eso nada hubiera sido posible para contener la pobreza del Gran Buenos Aires.

—Eso es lo que los grandes medios llaman “el relato”. ¿Pero cada gobierno no tiene su relato, el macrismo no tiene su propio relato?

—En el macrismo el relato es pobre porque no cree en esas trasmisiones. Es pobre el relato porque el macrismo es pobre ideológicamente. El Pro es el primer partido de gobierno que le habla a la gente sin tradición política. Los partidos hasta la era Pro se formaban en lo que los latinos llamaban el cursus honorum: uno entraba al partido, militaba en el barrio o en la universidad, según cada dirigente. Esta es gente que viene de otro lado. Su cursus honorum lo hizo en las empresas. Es de una novedad enorme.

—¿Hay ejemplos en otros lugares del mundo? Pienso en Donald Trump en Estados Unidos, el empresario Pedro Kuczynski en Perú o en Guillermo Lasso en Ecuador...

—Sin duda que hay ejemplos en otros países del mundo. Trump es un caso más glamuroso porque entró directamente a la presidencia del país más importante del mundo. La que creo que es la política líder del mundo europeo, Angela Merkel, si uno lee su biografía ve que cumplió todos los pasos que dan los políticos. A los 16 años se afilió al derechista partido Social Cristiano y dio todos los pasos en ese partido. En España, Francia y Gran Bretaña los partidos todavía funcionan. Quizá el primer adelantado de todo esto sea Silvio Berlusconi, que viene de la televisión y del fútbol.

—¿Cómo se para un intelectual de izquierda en este mundo?

—Un intelectual de izquierda, si quiere seguir considerándose un intelectual progresista que haga honor a una tradición que comenzó en el siglo XIX y que es la única que yo conservo verdaderamente del marxismo, debe ser autocrítico. El principio es la autocrítica. Si no, no hay posibilidad de repensar nuestra tradición.

—¿Hay alguna izquierda en el mundo que haya hecho esa autocrítica?

—Hubo una izquierda británica, donde estaban Raymond Williams y Terry Eagleton, que no cometió la misma cantidad de errores que tuvieron la izquierda continental europea y la latinoamericana. Mantuvo algunos lazos con el Partido Laborista y pudo repensar algunas tradiciones. También hay gente que piensa la política de una manera renovada, más allá de que venga de la izquierda o no. Pero en el camino que abre Claude Lefort uno tiene gente como Pierre Rosanvallon, que piensa la política de una manera diferente. Los que venimos de antes, aunque hoy pensemos como Rosanvallon o como Lefort, no tenemos que olvidar nuestros errores.

 

 

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“Habría sido una película distinta si no se hubiera hecho en Miami”, dice Jenkins sobre Moonlight.

 

Cuando todavía soñaba con el Oscar que se llevó anoche, el cineasta reconoció que le interesaba mostrar “los personajes y sus vidas”, más allá de las estigmatizaciones, y que sabía que el suyo no era un film “con el que todos pudieran identificarse”.

 

Barry Jenkins está sentado cerca de la ventana en una suite de hotel de un piso alto de un rascacielos un día después de que su segunda película, Moonlight, fue nominada a ocho premios Oscar. Calmado, no parece estar resentido en lo más mínimo por el hecho de estar en Europa en el final del invierno como parte de un agotador tour promocional para su film, cuando podría estar en su casa de Los Angeles disfrutando de la adulación previa a los galardones.

“Sorprendido es la palabra incorrecta”, sugiere Jenkins cuando se le pregunta si se quedó atónito ante la cantidad de nominaciones que recibió Moonlight. “Estaba orgulloso de la película. Pensé que habíamos hecho un buen trabajo. Pero tengo amigos que han hecho grandes trabajos que nadie ve, así que nunca se sabe cómo van a salir las cosas”.

Moonlight es una historia de maduración en tres partes que narra la historia de Chiron, un joven negro gay que crece en la pobreza en una parte dura de Miami. Aunque está basada en la obra teatral de Tarell Alvin McCraney, In Moonlight Black Boys Look Blue, Jenkins admite libremente que la historia de McCraney tiene una resonancia personal muy fuerte para él. En particular, el personaje de la madre soltera y adicta Paula (brillantemente interpretada por la actriz británica Naomie Harris) es como la propia madre de Jenkins.

Una razón por la que Moonlight ha cautivado al público y a los críticos es que . El dealer astuto Juan (Mahershala Ali) termina siendo uno de los personajes más sensibles y altruistas del film. La madre adicta y hecha polvo tiene devoción por su hijo a su propia delincuencial manera. El sensible y aparentemente pasivo Chiron (“No soy blando”) eventualmente revela reservas de agresión oculta y también habilidad para absorber el castigo.

La obra original de McCraney había sido inspirada en su relación con un dealer local que, cuando él todavía era un niño, lo había tomado bajo su ala y actuado como una figura paterna postiza. “Al haber existido alguien así en la vida de Tarrell, él nunca fue dealer. El siempre fue un ser humano completo”, explica Jenkins. En la mayoría de las películas, agrega, un dealer negro “es simplemente un dealer negro”. Lo diferente de Moonlight es que deja ver otros aspectos del personaje y otras partes de su vida. “Para mí, vender drogas es algo que hace un hombre, este hombre. No es la totalidad de lo que es él”.

Jenkins nunca tuvo la intención de hacer un film que “se dirigiera a todos y con el que todos pudieran identificarse”. “Es más sobre tratar de hacer el mejor trabajo que podemos para mostrar estos personajes y sus vidas”. El director describe a Moonlight como “cine envolvente” y habla de cómo quiere que el público vea lo que sucede desde la perspectiva de Chiron.

“Había una escena en la que Naomie, como Paula, se encuentra con Chiron en el patio, justo antes de sacarle el dinero de sus bolsillos”, dice Jenkins, describiendo un incómodo momento en el que Paula le roba dinero a su hijo para alimentar su adicción a las drogas. “Recuerdo filmar esa escena y pensar que, al ser esto algo tan personal para mí, estaba viviendo las cosas como un ser humano que había vivido esto que el público no, que la cámara no estaba transmitiéndole al público. Para asegurarse de que la audiencia sintiera por completo la fuerza emocional de la sensación de sentirse traicionado del muchacho, Jenkins la filmó desde el punto de vista de éste, para que los espectadores tuvieran la sensación de estar mirando directo a los ojos de la madre mientras ella le hablaba a la cámara.

Jenkins eligió a Naomie Harris después de que se la recomendara la compañía de producción de Brad Pitt, Plan B. Al principio, Harris no quería interpretar a una adicta. El director recuerda haberle explicado: “En realidad vas a interpretar una versión de mi mamá y nunca crearía una versión de ella que no tuviera toda su humanidad”.

En ese momento, Harris había estado ocupada promocionando la película de Bond Spectre, en el que interpretaba a la señorita Moneypenny, pero se metió de lleno en prepararse para el papel de Paula. “Ella nunca consumió drogas, nunca tomó alcohol. En la vida real, es totalmente diferente de su personaje, pero confié en que cuando apareciera iba a tener esta presencia”, dice Jenkins. En la primera escena que filmaron, él le pidió que actuara mirando a cámara. Cuando ella aceptó, él se dio cuenta de algo: “Estábamos trabajando desde la misma base y adonde yo necesitara llevarla, ella iría. Fue simplemente una hermosa experiencia”.

Al final de uno de los episodios, Chiron hace algo brutal con uno de sus atormentadores. Es un momento catártico y algunos espectadores han celebrado eso. Pero cuando Jenkins vio la película en el Festival de Toronto, hubo aplausos y también respiración entrecortada. El mismo no ve ningún triunfo en esa escena. “Hay una cicatriz física en el matón, pero también una cicatriz psíquica en Chiron”, dice sobre el momento que representa simbólicamente la pérdida de la inocencia para el chico, incluso aunque se reivindique a sí mismo.

La película fue filmada en Miami, que es donde creció el propio Jenkins. El describe a la ciudad como un personaje de la historia. “Su esencia, su atmósfera, su espiritualidad... tenían que estar. No podía ser en ningún otro lado. Habría sido una película distinta si no se hubiera hecho en Miami”.

El año pasado hubo una furiosa controversia acerca de lo que el director Spike Lee llamó “otra votación entre blancos” en los Oscar. Jenkins estaba en post producción de Moonlight en ese momento y siguió el debate con interés, apenas cayendo en la cuenta de que un año más tarde él mismo sería uno de los máximos candidatos al premio. “La industria cinematográfica en la que trabajo no es homogénea. Creo que todo eso que se habló (en 2016) tuvo que ver con tratar de tener todos esos que manejan cosas reflejaran la industria en la que trabajamos, el mundo en el que vivimos”, nota acerca de lo que parece haber sido una transformación del evento desde la bronca del año pasado. La Academia se comprometió a tener el doble de miembros mujeres y de minorías en 2020, y las nominaciones de este año ya están entre las más diversas de la historia. Jenkins le da la bienvenida al trabajo que se ha hecho para “traer voces de los márgenes al centro”.

Para él, el desafío ahora está en hacer algo después de Moonlight. No quiere hablar sobre proyectos futuros, pero la prensa del cine reportó que está encaminado a dirigir la adaptación televisiva de la novela de Colson Whitehead The Underground Railroad, la historia de un esclavo que huye de una plantación de algodón de Georgia y es perseguido por un despiadado cazador de esclavos. Jenkins insiste en que encarará cada proyecto futuro del mismo doloroso modo que lo hizo con Moonlight: “Cuando todo esto termine, voy a abrir mi cuaderno de notas y ya sé que habrá ahí: una página en blanco. Y llenarla va a llevar la misma cantidad de trabajo que con esta película. Como escritor, una página en blanco te baja los humos enseguida. Siempre lo hace y siempre seguirá haciéndolo”.

 

* The Independent de Gran Bretaña. Especial para PáginaI12.

 

 

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Jueves, 26 Mayo 2016 07:57

Universidad Distrital. Un mes de paro

Universidad Distrital. Un mes de paro

 

El pasado 24 de mayo a las 10 am, los estudiantes de la Universidad Distrital ofrecieron una rueda de prensa en la sede de la facultad de Ingenierías –carrera 7a con calle 40, desde abajo (da) asistió y platicó con José Abraham Rivera Pérez (JAR) y con Ana María Nates Rodríguez (AMN), representantes de las y los estudiantes ante el Concejo Superior Universitario.

 

 

El acuerdo 01: la manzana de la discordia.

 

El representante José Abraham Rivera explicó las razones del paro, entre ellas el desconocimiento del estudiantado como actor político en la toma de decisiones, lo que los afecta directamente; cosa que el acuerdo 01 desconoce.

 

da. ¿Por qué el inconformismo con el acuerdo 01?

 

JAR: El Acuerdo 01 tiene poco de ilegal pero mucho de ilegitimo, porque fue votado sin la participación de las representaciones de egresados y estudiantes, aunque estos habían sido elegidos días previos a la votación, y el período de posesión empezaba a partir del primero de abril, un día después de que se votó este Acuerdo. Parte de la movilización está ligada a la ilegitimidad del acuerdo, pero sobre todo a la imposibilidad que existe en la Universidad en este momento de participación directa de la comunidad, de cómo esta participa y se hace escuchar y decide dentro de la estructura misma del funcionamiento de la universidad Distrital.

 

Por otro lado, el Acuerdo viola otros acuerdos alcanzados en paros anteriores. Por eso solicitamos que se respete la Resolución 018 del Concejo Superior Universitario (CSU) y la Resolución 071 del Consejo Académico del 2015; estas resoluciones le daban vía a una hoja de ruta metodológica que permitía, precisamente, la construcción democrática y participativa de un estatuto general para la Universidad Distrital, pero además de ello, todo un proceso de reforma universitaria que incluía estatutos derivados de este.

 

AMN: El acuerdo 01 coincide con los procesos de acreditación que hay dentro de la Universidad, procesos a los cuales no tenemos acceso y de los cuales no participamos. Hemos insistido en que nosotros/as debemos ser parte activa de la potenciación de los proyectos curriculares para que de verdad sea de alta calidad. Por eso, cuando exigimos mejores aulas, mejores espacios comunes, mejores laboratorios, mejores docentes, pensamos también en el futuro de la Universidad en los impuestos que paga la ciudadanía, queremos que llegue el mensaje a Bogotá de que valoramos ese dinero y que, por lo mismo, queremos hacerles ver que se está malgastando.

 

da. ¿Hay algún otro mecanismo diferente al paro al que ustedes como estudiantes puedan recurrir? ¿Hay consenso de estudiantes o se enfrentan a la apatía política?

 

AMN: No, nuestra única herramienta de participación es la representación estudiantil, pero el CSU apenas somos 2 contra 7, dos que exigimos recursos y participación democrática directa para la toma de decisiones tan importantes como la elección del Rector. Por eso para poder ser escuchados tenemos que recurrir a las vías de hecho.

 

JAR: Cuando se incumplen los acuerdos –acuerdos logrados en un paro– la comunidad reacciona, y reacciona de maneras particulares, en el caso del estudiantado uno de sus elementos y la bandera más fuerte, o el mecanismo más fuerte de presión, es el paro indefinido. En este momento completamos desde el 28 de abril un proceso de paro indefinido en todas las facultades, con bloqueos de administrativos y con diferentes acciones tomadas de comunicación, tanto fuera como dentro de la Universidad, sobre esta discusión que es la defensa de lo público y sobre todo lo que es construcción de participación y democracia dentro de las universidades.

 

AMN: Las y los estudiantes estamos organizados por proyectos curriculares, por facultades y por representantes de facultades, de esa manera reunimos las voces, en lo posible, de todos y todas, el paro se consultó en cada instancia y se decidió de acuerdo a lo expresado por los representantes de cada facultad y así se mantiene.

 

La apatía es un problema al que nos enfrentamos siempre y es algo grave. Después de un mes se entiende que la gente se canse, se vaya agotando, pero en esta oportunidad, como puedes ver, hay una buena cantidad de estudiantes y eso nos impulsa a seguir hasta las últimas consecuencias.

 

 

Disputa por la democracia

 

En la Universidad Distrital el problema de la corrupción se ha repetido constantemente con cada administración que ha tomado sus riendas. Los estudiantes afirman que esta situación se reproduce porque la conformación del CSU responde a intereses políticos y económicos particulares.

 

da. ¿Qué es el Concejo Superior Universitario y cómo está conformado?

 

AMN: El CSU es la instancia última de toma de decisiones, es el órgano máximo de dirección y de gobierno de la Universidad. Lo conforman el alcalde de Bogotá, o su delegado –quien es el que lo preside, un representante del presidente de Colombia, un delegado del ministerio de Educación, un representante del concejo académico, un representante de los ex rectores, el representante de los profesores, el representante estudiantil y un representante de los egresados, un representante del sector productivo elegido por el Concejo Superior Universitario y el rector, que tiene voz pero no voto.

 

JAR: Es claro que el CSU cambia progresivamente, y cambia en la medida en que se eligen nuevos miembros. El CSU es un órgano de la Universidad Distrital que se renueva constantemente, en la medida en que algunos de sus miembros cambian y otros permanecen estables durante mucho tiempo, como es el caso de la representación de los gremios, pero en general tiene cambios constantes, y uno de estos está ligado a quién ejerza la presidencia del consejo, es decir, el representante de la Alcaldía. Cuando cambia el alcalde de Bogotá, cambia su representante, en este caso, la secretaría de educación.

 

Aunque se han desarrollado procesos de discusión dentro del CSU, históricamente el Consejo ha tomado decisiones desde su autonomía, una autonomía impuesta que desconoce la participación del resto de la comunidad educativa.

 

 
La Distri y Bogotá

 

da. ¿Cómo articulan el paro que adelantan con la coyuntura de la ciudad, específicamente el problema de la venta de la Etb?

 

AMN: Otra de las cosas que hemos analizado desde los procesos de discusión con los estudiantes, es cómo nos pensamos frente al modelo de ciudad de la nueva administración. En ese sentido nuestra postura es muy firme al decir no a la venta de la Etb, porque también es un proceso que nos involucra como Universidad Distrital; nos involucra en el sentido en que somos financiados por la Etb, somos accionistas (tenemos cerca del 2% de las acciones) y esto representa para nosotros un ingreso muy significativo año a año. Adicionalmente, el Distrito invierte también el dinero de la Etb en la Universidad, por lo que es para nosotros vital que no se venda la Etb.

 

Así mismo, como otros procesos desarrollados en el modelo de ciudad que propone la presente administración en temas como medio ambiente, organización de territorio, que como estudiantes hemos estado evaluando, estudiando y presentando una postura, porque es nuestra labor aportar, a través de una reforma para que sean más los estudiantes que ingresen y para que el conocimiento que aquí se genere sea de provecho para la ciudad, porque lo que buscamos es el bienestar de las/os ciudadanas/os. Sin embargo nuestro enfoque es la Universidad, es nuestro deber velar porque no sea más un negocio de unos pocos.

 

 

Represión contra el movimiento estudiantil

 

El viernes 21 varios estudiantes fueron agredidos por el Esmad mientras realizaban actividades con el fin de informar a la ciudadanía de la situación de la Universidad y del porqué del paro, esto con el objetivo de ganar solidaridad por parte de las y los bogotanos/as.

 

da. ¿Cómo se dieron los altercados contra el Esmad?

 

AMN: Salimos en horas de la tarde para manifestar a las personas sobre la situación de la Universidad; como por variar ya estaba listo un escuadrón del Esmad. Nos dijeron que no ocupáramos la vía, pero sólo estábamos bloqueando un carril, como vimos que la misma policía desvió el flujo vehicular decidimos tomarnos toda la séptima. En seguida empezaron a disparar balas de caucho. Muchos compañeros resultaron con heridas leves que tuvieron que ser tratadas en la enfermería de la Universidad.

 

da: Supimos a través de redes sociales que hubo roces con los trabajadores administrativos, ¿qué sucedió?

 

AMN: El lunes 23 de mayo, como a las 8 de la mañana, llegaron algunos trabajadores de la dirección administrativa que intentaron ingresar al edificio, pero como los compañeros que estaban de turno en el bloque no los dejaron entrar empezaron a arremeter con insultos y amenazas. Hasta llegaron al punto de romper las sillas de unas mesas de plástico para golpear la puerta de cristal y romperla. Así duraron hasta las 11, cuando por fin se calmaron y se fueron.
Esas mismas personas nos dieron su apoyo recién empezamos el paro, desconocemos las razones por las cuales procedieron de esa manera.

 

da. El temor latente entre los estudiantes en estos paros es la cancelación del semestre ¿las directivas de la Universidad se han referido sobre el tema?

 

AMN: Sí, es verdad. Esa es una pregunta permanente porque ya vamos a completar un mes en paro y el calendario académico está por finalizar. Sin embargo el concejo académico no se ha manifestado sobre el tema, ni siquiera ha habido amenazas de una posible cancelación. Además, dentro de las peticiones presentes en la declaración política de la Asamblea General de Estudiantes (ver documento anexo), se estableció que una vez terminado el paro se debería recuperar la cantidad exacta de días de clase invertidas en el paro, es decir, si se gastaron 1 mes un día; un mes y un día se debe extender el semestre.

 

Así las cosas, el movimiento estudiantil en la Universidad Distrital se mantiene firme; hay optimismo por parte de sus líderes que sienten el apoyo de la mayoría de los/as estudiantes.

 

 

 


 

 

Declaración política
Asamblea General de Estudiantes
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Mayo 3 de 2016 – Facultad Tecnológica

 

 

La universidad Pública en medio de una crisis generalizada de presupuesto, gobernabilidad, participación y Autonomía, trata de sobrevivir a los diferentes embates de los procesos de mercantilización y estandarización de la educación, como a los serios problemas de corrupción y manejo inadecuado del escaso presupuestoa manos de los intereses particulares de algunos grupos de poder al interior de las IES.

 

En el caso particular de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas se configuran varias problemáticas al mismo tiempo; por un lado se encuentra la necesidad de modificar las mallas curriculares de los proyectos de licenciaturas para responder a los criterios de acreditación del Ministerio de Educación Nacional en el marco del decreto 2450 de 2015 y la resolución 2041 de 2016,en una clara afectación a la autonomía universitaria a través de la estandarización de currículos. Por otro lado el CSU un proceso de designación de rector en propiedad a través del acuerdo 001 del presente año,el cual fue aprobado sin la presencia de los representantes de los egresados y los estudiantes en este órgano de dirección. Como comunidad universitaria decimos si a la elección de rector en propiedad,pero elegido de manera democrática y directa, y de esta manera acabar con la interinidad del cargo que ya suma 28 meses. Sumado a todo ello el CSU no le da continuidad al proceso de Reforma Universitaria desconociendo el alcance de las resoluciones 018 de 2014 del CSU y 071 del 2015 del Consejo Académicoy en el mismo sentido al trabajo de la comunidad universitaria durante el proceso de Reforma, que en una primera fase se materializa en el Documento propuesta de Estatuto General. La universidad igualmente sufre un serio problema de déficit de infraestructura y espacio físicos que genera serias afectaciones al normal desarrollo de las actividades académicas y a las condiciones básicas de Bienestar Institucional para la comunidad universitaria.

 

Por todo ello y con espíritu indeclinable los Estudiantes de la Universidad Distrital reunidos en Asamblea General de Estudiantes el día 3 de Mayo ratificamos el Estado de PARO INDEFINIDO acordado en Asambleas anteriores, hasta tanto no se cumplan las siguientes exigencias:

 


Exigencias

 

1. Exigimos la derogación del acuerdo 001 del CSU de 2016, con intensión de crear un proceso de elección democrática y directa del rector consensuado con la comunidad universitaria independiente del estatuto general en función.


2. Exigimos respetar las resoluciones 018 del CSU y 071 del Consejo Académico, garantizando la continuación del proceso de reforma de carácter vinculante, retomando los debates por proyecto curricular, renovando la asamblea constituyente universitaria y creando mesa de expertos jurídicos que apoyen la modificación del estatuto propuesto. Este camino, para aprobar junto al CSU y en plenaria de la Asamblea Constituyente Universitaria el nuevo estatuto general.

 

3. Exigimos la creación de una mesa de concertación frente al proceso de acreditación institucional de carácter amplio y democrático, que permita abrir espacios de trabajo con las dependencias académicas frente a las directrices nacionales del Plan Nacional de Desarrollo y Consejo Nacional de Acreditación.

 

4. Exigimos que ningún cuerpo colegiado de la universidad distrital adelante propuestas de reforma curricular en ningún programa de la universidad y en especial de la facultad de ciencias y educación, ni la creación de nuevos proyectos curriculares o facultades sin la participación de la comunidad universitaria.

 

Igualmente la Asamblea General de Estudiantes apoya el proceso de Defensa de la ETB ante las intenciones de venta por parte del Gobierno Distrital.

 

En relación a las garantías académicas para la finalización del paro y el retorno a la normalidad académica se exige lo siguiente:

 

a. Cancelación de cualquier materia sin importar la prueba académica
b. Cancelación de semestre y reintegro automático en el siguiente semestre
c. Invalidez de cualquier nota generada durante el proceso de paro de manera presencial y/o virtual
d. Que se complete el 100% del syllabus en términos de tiempo y contenido establecidos desde el inicio de semestre
e. Que se modifique el calendariode fechas previsto para los grados, de tal manera que se cumpla con la totalidad de graduandos que se tenía planificada para el semestre en curso. Así mismo que se garantice la aprobación de prácticas laborales y procesos de pasantía que se venían tramitando
f. Que no se genere ninguna nota durante la primera semana de retoma de la actividad después de terminado el paro estudiantil
g. Que en el marco del acuerdo 004 del 2011 no se cuente como parte del proceso de renovación de matrícula el semestre 2016-I
h. Que no se hagan válidas las multas generadas por las bibliotecas que se han expedido durante el tiempo de paro estudiantil
i. Que se garanticen los espacios en arriendo para la culminación del semestre después del paro.

 

Agenda de movilización

 

Entre los días 3 y 5 de mayo, definir vocerías para la mesa negociadora del pliego de exigencias a través de Asambleas por Facultad. La definición del futuro del paro la determina la asamblea general de la UD.

 

Viernes 6 de Mayo. Rueda de Prensa con medios de comunicación a las 2 pm en la facultad de artes ASAB.

 

Martes 10 de Mayo. Intervención de vocerías de la Universidad Distrital en la Comisión Sexta del Senado de la República.

 

Miércoles 11 de Mayo. Asamblea General de Estudiantes a las 11 am en la Facultad de Ciencias y Educación.

 

Viernes 13 de Mayo.Movilización masiva al Concejo de Bogotá.

 

Bloqueo en todas las sedes Administrativas de la Universidad Distrital mientras se siga con el carácter de PARO INDEFINIDO.

 

Nos alegra enormemente que el compañero Miguel Ángel Barbosa haya abierto los ojos y que su diagnóstico médico indique mejoría. Seguimos acompañando a su familia y amigos en esta difícil situación. Solicitamos que el Consejo Superior Universitario emita un pronunciamiento sobre el avance de la investigación que lleva acabo el CTI de la Fiscalía sobre los confusos hechos en los que resulto herido de gravedad, y en el que se acusa al ESMAD de haber atentado sobre la humanidad de Miguel.

 

Que el peso de la historia no nos juzgue como la generación que dejo perder la Universidad Pública, digna, popular, emancipadora, transparente y de Excelencia Académica

 

Asamblea General de Estudiantes
Universidad Distrital Francisco José de Caldas

 

 

 

Publicado enColombia
"Podemos cantar cómo queremos un nuevo mundo, pero qué haces si nomás cantas; tienes que arriesgarte a construirlo"

Fragmento de la conversacion entre el vocero del EZLN Subcomandante Insurgente Moisés y el colectivo artístico social Chto Delat (San Petersburgo, Rusia) y el periodista Oleg Yasinsky (Ucrania).

 

Cuando nos detuvimos en el lugar acordado, al espejo retrovisor de nuestra camioneta llegó un pajarito, parecido a un gorrión, y empezó a golpearse metódicamente contra el espejo. De vez en cuando, reposaba unos minutos al frente, mirándose desde distintos ángulos, y con nueva energía se lanzaba al combate contra su reflejo. Una vez más pensé en la teoría de los espejos, la tan querida por el subcomandante Marcos. Y también me acordé cuando hace unos 15 años, en los mismos lugares empezamos a ver al aire libre el documental Caminantes, aquel donde Marcos hace un ademán de quitarse el pasamontañas y de la selva irrumpe una enorme mariposa para tapar con las alas su cara en la pantalla. Tal vez los zapatistas, que no tienen secretos en su abierta vida política, llegaron a algún tipo de tratado secreto con la naturaleza local.

 

Estábamos en Chiapas, esperando la entrevista con alguien de los zapatistas que aceptó recibirnos. No sabíamos todavía que ese alguien sería el subcomandante insurgente Moisés, el mando militar y vocero del EZLN, que en mayo de 2014 reemplazó al subcomandante Marcos.

 

Nosotros, un grupo de cuatro artistas rusos de San Petersburgo del colectivo político cultural Chto Delat y yo en un rol entre traductor y guía no certificado por los mundos sociales de América. El objetivo de nuestro viaje fue conocer en los territorios rebeldes las realidades y logros de los zapatistas, a 22 años de su aparición pública.

 

Íbamos a buscar algo que, según un joven zapatista francés del siglo pasado conocido como el Principito, no se ve con los ojos. Buscábamos reivindicar el sentido de tantos intentos y tantos fracasos de nuestra propia historia, rusa, ucraniana o soviética, en estos tiempos de confusión generalizada, o algo tan absurdo como las raíces de la esperanza europea en las tierras americanas. No lo sé definir exactamente. Sólo me acuerdo de que los textos zapatistas que llegaron a Rusia hace más de 15 años inquietaron y despertaron a miles de personas de nuestra generación....

 

Si alguien alguna vez me hubiera dicho que por su voz habla la voz de sus compañeros, no dudaría que estoy frente a un loco o un excéntrico y seguramente le respondería con alguna burla de mal gusto. Pero cuando al finalizar la reunión el subcomandante Moisés nos dijo esta frase, sentí simultáneamente hormigueo en la espalda y el mundo en la garganta. Nunca antes imaginé que una cosa como ésta podría ser verdad, sin metáforas ni exageraciones. O sea, lo imaginaba pero muy teóricamente porque la energía de la presencia viva, cercana y palpable de las verdades como ésta es algo demasiado diferente.

 

Hay muchas entrevistas con Marcos y pocas con Moisés. Con toda la admiración que tengo hacia el primero, me pareció más interesante compartir con el segundo para observar cómo, desde la etapa romántica y literaria, el zapatismo aterriza hacia prácticas quizás menos vistosas pero, sin lugar a dudas, mucho más sólidas y profundas... bueno y sin olvidar que dentro del zapatismo los despegues y los aterrizajes suelen ser la misma cosa.

 

Esta vez sentí que, sin distraernos por la buena literatura, pudimos sentir mejor el corazón campesino indígena comunitario del zapatismo. En este sentido, este viaje a Chiapas, más que una experiencia política o intelectual, fue un descubrimiento cercano a lo místico espiritual, algo que nos conecta a lo más profundo de nuestro ser.

 

Cuando usted entra a una casa de una Junta de Buen Gobierno decorada con murales revolucionarios y de repente se encuentra en la penumbra frente a unas seis personas con pasamontañas, la mayoría de ellos casi adolescentes y mujeres, y escucha que todos hablan muy despacio, eligiendo con cuidado y ternura las palabras y las ideas, seguramente sentirá algo muy especial. Algo como aquel sentimiento que irrumpe suavemente cuando admiramos por primera vez el mar o las montañas. Después es mejor relajarse, entregarse y olvidarse que porta un reloj pues todas las decisiones y procedimientos zapatistas son extremadamente lentos, requieren discusiones colectivas, las que a su vez suponen reflexiones individuales que se realizan sin prisa alguna. Las autoridades de la Junta le pedirán disculpas por la demora y en las repentinas arrugas de los ojos indígenas seguramente descubrirá una sonrisa al otro lado del pasamontañas.

 

Este material es una síntesis de la conversacion de una hora y media que tuvimos con el subcomandante Moisés. Termino agregando que esta reunión, aparte de ser un gran honor, fue una enorme alegría, por lo que agradecemos a nuestros amigos mexicanos por hacerla posible. Y, como se dice, trataremos de no defraudar su confianza y generosidad.

 

 

Entrevista con el Subcomandante Moisés

 

Fragmento de la conversacion entre el vocero del EZLN Subcomandante Insurgente Moisés y el colectivo artístico social Chto Delat (San Petersburgo, Rusia) y el periodista Oleg Yasinsky (Ucrania):

 

Subcomandante Moisés: Lo que les puedo compartir no es de lo que hacemos nosotros como tropas insurgentes, sino es la realidad de la práctica de nuestros compañeros, bases de apoyo y compañeras a lo largo de 22 años que salimos a la luz pública. Eso es lo que les voy a platicar. No es lo que nosotros logramos como tropa, como insurgentes, sino lo que lograron nuestros pueblos.

 

Cuando nos declaramos municipios autónomos rebeldes zapatistas, entonces ahí donde dijeron los compañeros: vamos a gobernarnos nosotros mismos. Los compañeros, las compañeras vencieron muchas cosas, porque no saben leer ni escribir y no pueden hablar el español. Pero ellos dijeron: la justicia sabemos cómo queremos, cómo debe ser un buen gobierno, no depende de leer ni escribir o saber bien español. Entonces, como entran en resistencia. Como ellos quieren el gobierno que quiere el pueblo, entonces vamos a hablarnos como gobierno en nuestra lengua. Porque aquí hay varias lenguas. Hay tzeltal, tzotzil, tojolabal, chol, zoque, mame y otros que hablan español. Entonces tuvieron que resistir burlas de los que no son zapatistas, por ejemplo: él es un tzeltalero y otra tzeltalera, pero no es zapatista, entonces ella le dice "no sabe gobernar, lo conozco, es hijo de tal, no tiene estudio"; burlas así, de ese tipo. Años después, la que burló va a ir a pedir justicia ahí.

 

El mal gobierno, o sea, el sistema, el mal sistema, es este que controla, domina, manipula a la gente, para que se pongan en contra de nosotros. Por ejemplo, provoca problemas, quieren quitar la tierra recuperada, que la recuperamos en el 94, porque recuperamos miles de hectáreas.

 

Luego otra resistencia que vino son los bombardeos políticos en los medios de comunicación hasta, por ejemplo, dicen en los medios de comunicación que los comandantes ya se vendieron o que la comandancia general ya abandonó al EZLN, que la comandancia está peleada con el pueblo, y hasta guerras psicológicas en los medios. Dicen por ejemplo que el finado Sub Marcos está enfermo y que el Gobierno de Calderón lo está curando. Que el finado Marcos abandonó los pueblos zapatistas, que anda de turista en Europa. Así montón de cosas que dicen, con tal de que crean los compañeros y se desmoralicen. Los compañeros tuvieron que resistir las provocaciones que hace el Ejército y la Policía, pues quieren que los matemos para que nos maten ellos. Pero lo que se dieron cuenta los compañeros de los pueblos es el cambio que queremos, y entonces el cambio se hace con lucha política pacífica, rebelde y resistente.

 

Hay un nuevo sistema de gobierno de los compañeros, donde ellos, miles de zapatistas, ellos y ellas mandan y el gobierno obedece, eso se logró con arma de lucha de resistencia y de rebeldía, 22 años se hizo eso, si hubiéramos hecho 22 años de balazos no hubiésemos construido lo que hay ahora. Los pueblos son los que vigilan al gobierno, demostraron que los pueblos, sepamos o no leer o escribir, sabemos gobernar. Un gobierno donde piensa por el pueblo, clarito podemos decir ahora, a todos los gobiernos capitalistas que hay en el mundo no les sirven los estudios que dan en Harvard o algo así. Porque los que saben son los pueblos que están explotados.

 

Pero dicen los compañeros y las compañeras: hay que saber usar la rabia, o sea, el coraje, pues. Dicen las compañeras que tiene que ser digna esa rabia, o sea, se tiene que estudiar cuándo es necesario matar o morir, y cuándo no. Por ejemplo, estos 22 años.

 

Como dicen los compañeros y las compañeras, sabemos que un día el gobierno no nos va a dejar, pero la cosa que nosotros estamos demostrando, que es lo que queremos, no estamos empeorando el mundo que queremos, estamos diciendo que el pueblo tiene que gobernar. Las compañeras y los compañeros, dicen: “La política es del pueblo, lo ideológico es del pueblo, lo económico es del pueblo, es el pueblo que tiene que planear lo cultural que necesita el pueblo, es el mismo pueblo, no sólo un grupo de gabinete".

 

Entonces ahora los compañeros, en su nuevo sistema de gobierno que tienen ahora, hay un respeto mutuo porque entonces los gobiernos o las autoridades, como decimos nosotros, tienen la obligación también de proponer según lo que ven, porque gobiernan, pues. Pero no lo pueden decidir, hay una asamblea, como por ejemplo que viene ahorita, están aquí miles de compañeros ahorita. Entonces es ahí donde propone la autoridad. Hay cosas que puede decidir la asamblea de autoridades, hay cosas que no puede, tienen que ir ahí a consultarle a los miles, a los pueblos, o sea, son lentos los pasos, pero es decisión del pueblo. Para que entonces no haya inconformidad, y las compañeras y los compañeros se aconsejan mutuamente, se dicen por ejemplo, si la autoridad está dormida, el pueblo despierta. Si el pueblo es el que está dormido, el gobierno autónomo es el que despierta.

 

Se ha sembrado hasta lo más profundo lo que es la palabra democracia porque todo está discutido, opinado, propuesto, estudiado, analizado y decidido por el pueblo, mujeres y hombres. No hay cosa que se haga que no estén enterados los pueblos.

 

Los compañeros y las compañeras no reciben nada del mal gobierno, nada, pero también los compañeros y las compañeras no le dan nada al gobierno, o sea, no pagan el impuesto, ni luz, ni agua, ni tierra; entonces lo que hacen los compañeros, cualquier necesidad que se necesita tienen que trabajar colectivo la tierra para de ahí sacar los recursos, ya sea para construcción de escuelas, clínicas, todo lo demás, necesidades.

 

Y otra cosa, lo que han aprendido los compañeros y las compañeras, hay compañeros, compañeras, hermanos, hermanas solidarios, entonces lo que hacen los compañeros es no gastar así nada más los recursos, crean algo con eso, porque sabemos que sólo una vez, dos veces, tres veces se puede. No se va a poder más. Por eso los compañeros, entonces puedo decir, lo reproducen, y otras de las cosas que tienen los compas, ellos lo ven, ellos lo dicen, tenemos chiquitita libertad y chiquitita independencia, pero la mejor, porque es el pueblo el que decide, no un grupo. Juntos con su gobierno y el pueblo. Entonces es ahí donde los compañeros dicen: aquí en este terreno de lucha ya lo mandamos a la chingada al gobierno. No sé cómo vas a traducir eso.

 

Pues así lo dicen los compas, porque entonces lo agarraron como suyo, pues. Y eso es lo que está emputado en el sistema, por eso. Porque con los compas no entra el gobierno.

 

Las compañeras son las mejores de saber cuidar los recursos que los hombres, que somos más gastones, de veras. Resulta que ese colectivo de mujeres ayuda a otras mujeres de otros pueblos, le pasan, le dicen al partir, es decir que entonces hay 40 vacas, le pasan 20 vacas a un pueblo colectivo, entonces cuando ya crían las 20 vacas, diez le queda a ese pueblo y diez le queda el que dio, así se van apoyándose de uno a otro. Y así se han apoyado de municipios a municipios autónomos. Ahora resulta que los que dan trabajo, los que saben organizar trabajo, son nuestras compañeras, les dan trabajo a los hombres.

 

Antes nuestras compañeras mujeres no tenían la posibilidad, ahora las compañeras son promotoras de educación, son promotoras de salud, son consejos de los Marez, de los municipios autónomos, son autoridades de los pueblos, que le decimos comisariadas o agentas, son miembros de junta de buen gobierno, son locutoras de emisoras, trabajan en el laboratorio de la salud, están aprendiendo de cirujanas. Entonces un montón de cosas donde están las compañeras ahora. El gran cambio que han visto es que entonces los insurgentes y los mandos entendimos lo que quiere el pueblo, porque nosotros no queremos ser gobierno y nos convencieron, porque es la verdad lo que dicen los pueblos. Está bien, que somos revolucionarios, insurgentes, pero los que lo enfrentan día y noche, día a día, son los pueblos, entonces, por lo tanto, saben más.

 

La sorpresa que hay es que, cuando tuvieron la libertad los jóvenes y jóvenas, por ejemplo, quieren aprender muchas cosas, pero que ahorita no tenemos posibilidades, pero tienen un ánimo de cómo mejorar lo que ven que están haciendo. Por ejemplo: dicen que cómo vivieron sus bisabuelos y abuelos, porque antes nunca compraron medicamentos, vivieron de las plantas medicinales. Entonces ellos dicen ahora –los jóvenes y las jóvenas– "necesitamos estudiar cuál es la sustancia que tiene esta planta", están hablando ya de químicas, biologías y esas cosas, laboratorios, ¿dónde lo encontramos? Pues es dificultad que tenemos ahorita , pero lo vamos a tener que resolver, vete a saber cómo.

 

Otra sorpresa que nos agarran los compas es cómo ven ellos, cómo entienden ellos, es que en el capitalismo quieren que reine el dinero, dicen, o sea que si no tienes dinero no puedes tener nada, entonces dicen "cómo vivieron nuestro bisabuelos", porque no existía dinero antes, entonces empiezan a hacer investigación, resulta que se intercambiaban, se prestaban productos. Entonces, dicen, eso hay que rescatarlo. Estamos diciendo ahorita que el dinero no sirve, hoy sí sirve, dan ejemplo en el sistema en que estamos, los pinches médicos así lo dicen. Cuando te van a hacer una cirugía, no van a aceptar una tonelada de maíz o frijol, quien paga, dinero. Entonces sí tenemos que trabajar para tener dinero para esas necesidades, pero muchas cosas no, cosas así que van rescatando sus culturas, los compañeros. Una gran sorpresa que nos dieron a nosotros es que esa autonomía que decimos, que el pueblo manda y el gobierno obedece, no hay manual, no hay libro, no hay película documental porque es el pueblo realmente el que manda, entonces ellos fueron inventando, creando, imaginando, y hombres y mujeres y miles. Eso nos tiene con gran sorpresa.

 

Oleg: ¿Cómo ustedes entienden el progreso?

 

Sub Moisés: Un ejemplo muy sencillo, hay miles de hectáreas que eran de ganado para los terratenientes, ahora esas miles de hectáreas de tierra es alimento del pueblo. Entonces eso es un progreso y ya. Y allí va a estar para la vida de generaciones y generaciones. Entonces, así está todo lo demás. Siempre el pueblo va a ir decidiendo. Eso es un progreso para nosotros.

 

Oleg: Las nuevas iniciativas de ustedes es una nueva etapa, esto hablando de las iniciativas de CompArte y lo demás. ¿Es una nueva etapa de la lucha zapatista?


Sub Moisés: Sí. Sí, porque vemos que el sistema ahora ya no tiene salvación, y los únicos que pueden salvar son los pueblos originarios, la ciencia y el arte. Esos tres se deben juntar pues. Porque podemos cantar cómo queremos un nuevo mundo, qué haces si nomás cantas, tienes que arriesgarte a construirlo. Pues por eso estamos llamando. Para pensarlo, discutirlo, analizarlo, estudiarlo y luego decidirlo pues.

 

Oleg: Si la humanidad sobrevive, ¿cómo será el hombre de mañana?

 

Sub Moisés: El pueblo pobre no se equivoca, sabrá cómo es lo mejor. El pueblo, no los líderes.


Oleg: ¿Qué significa ser zapatistas, sin ser indígena y viviendo lejos de Chiapas?

 

Sub Moisés: Luchar sin rendir, sin venderse, ni claudicar, como dé lugar hay que liberar este mundo. Eso es ser zapatista, siempre pidiendo pensamiento del pueblo, si dejamos de preguntarle al pueblo, ahí es donde comienza otra vez la equivocación. Siempre al pueblo, aunque se equivoque el pueblo, es el pueblo el que tiene que corregir de nuevo. Por eso nosotros somos líderes zapatistas, si nosotros nos equivocamos, el pueblo lo paga. ¿Es correcto? ¿Es correcto que nos equivoquemos y el pueblo pague? Entonces hay que preguntarle al pueblo y hacer lo que dice el pueblo, y si el pueblo se equivoca, es el pueblo el que sufre y el mismo pueblo lo va a corregir, porque es él, es ella el que equivocó, no nosotros. Por eso nosotros debemos ser representantes, representamos a nuestro pueblo. Por mi voz habla la voz de los compañeros. Lo que les platiqué es lo que están haciendo los compañeros y compañeras.

 

Libro relacionado 

 La dignidad rebelde el neozapatismo mexicano en el 2015

 

Publicado enInternacional
Silvio Rodríguez.

Quizá como nadie ha sido Silvio Rodríguez capaz de provocar tantas emociones con aparentemente tan poco. Una guitarra acústica, media docena de acordes extraídos de la música popular campesina, su característica voz engolada y aguda y, eso sí, un glosario de letras que trascienden la poesía y el compromiso político y activan inauditos mecanismos de adicción emocional, han sido los argumentos que elevaron al trovador cubano a la categoría de icono. Y hoy, a sus 70 años, a la condición de mito.

 

-¿Cuál es hoy para usted la Nueva Trova Cubana?


-La misma que hace 50 años. Lo que ocurre es que ahora nosotros somos los viejitos de la nueva trova.


-¿Qué le interesa de la música cubana actual?


-Cuba es un profundo universo musical. Ahora mismo hay un maravilloso trabajo sinfónico y de cámara que impulsan jóvenes figuras. Igualmente hay un riquísimo movimiento autoral en la canción. Las orquestas de música bailable no paran de proliferar. Es asombrosa la cantidad y calidad de jazzistas jóvenes que surgen. Y también expresiones más recientes, como el hip hop, tienen muchos seguidores entre la juventud.

 

-¿Hasta qué punto le pesa saberse el ideólogo emocional de varias generaciones?

 

-Tremenda responsabilidad la que usted me otorga. Yo no lo veo tan así. Yo lo que veo es que todos somos hijos de nuestras circunstancias. Aún así creo haber trabajado más con ideas que con ideología. Y si lo que canto ha tocado a varias generaciones, no puede ser por otra cosa que por el tiempo que llevo cantando.

 

-¿Por qué han ido desapareciendo los contenidos políticos de sus canciones?

 

-Si se refiere a mi último disco, Amoríos, son canciones compuestas entre 1967 y 1980. Por otra parte, nunca me han motivado los apellidos que a veces se les pone a las canciones. Yo siempre he hecho canciones, a secas.

 

-La democratización tecnológica ha acarreado una banalización de la cultura. ¿Es un problema de la democratización, de la tecnología o de la cultura?

 

-La banalización no es culpa de las libertades que han aportado las tecnologías. La banalización empezó mucho antes, cuando eran pocos los que controlaban los mercados. Cuando la posibilidad de difusión llegó a manos de todos se generalizó algo que ya existía. Si las sociedades y los hombres hubiéramos sido de otra forma, lo que usted llama democratización tecnológica habría significado otras cosas.

 

-Hace cinco años decía en una entrevista que deseaba que en Cuba pasasen más cosas. ¿Han pasado ya?

 

-Muchos en Cuba, no solo yo, desde hace tiempo veníamos impulsando la idea de cambios, porque tenemos estructuras que jugaron su papel hace tiempo, pero la realidad las ha ido superando. Aquella inercia de la que nos quejábamos empezó a romperse bastante antes de las conversaciones con Estados Unidos. Eso ha sido un acierto.

 

-¿Hasta qué punto perciben este acercamiento como real? ¿Temen que se trate solo de una maniobra política?

 

-El gobierno norteamericano ha dicho que tiene el objetivo de que haya continuidad en el acercamiento. Es de esperar que así sea y que se den la mayor cantidad de pasos para levantar totalmente el bloqueo. Posiblemente eso sí que haría irreversible el acercamiento.

 

-¿Qué desafíos, qué riesgos y qué posibilidades le plantea a la cultura cubana este acercamiento?

 

-La cultura cubana es invencible. Nosotros vamos a seguir haciendo rumbas y sones. El peligro está en la absorción política, no en la cultural.

 

-¿Cómo valora los movimientos que ha iniciado en España precisamente una generación a la que se la acusaba de falta de conciencia?

 

-Por lo visto están dando una buena pelea. Por como los demoniza cierta prensa puede deducirse la puntería de sus planteamientos.

 

-¿Cómo es hoy su relación con Pablo Milanés, a quien sí tenemos con cierta frecuencia en Galicia?

 

-Pablo es uno de los más grandes trovadores de todos los tiempos, además con una voz admirable. Nos conocimos cuando éramos jóvenes. Desde entonces, en el plano profesional, mi relación con él siempre ha sido de gratitud.

 

-Recientemente ha grabado la voz para un tema de un músico gallego, Juan Carlos Cambas. ¿Cómo surgió esa colaboración?

 

-Juan Carlos venía a Cuba con la maravillosa Dulce Pontes. Trabajamos durante semanas a distancia. Yo le daba detalles y él los sumaba a su idea, que era muy linda. Por último puse la voz en La vida. Fue un placer colaborar con un músico tan sensible.

 

-Añadámosle hoy un verso a la canción: «Ojalá...»
-

 

Ojalá aprendamos a respetar las diferencias sinceramente, para que siempre intercambiemos pareceres, y nunca más nos discriminemos o nos hagamos la guerra.



(Tomado de La Voz de Galicia)

 

Una escuela en Coruña


Silvio publicó en su blog, Segunda Cita, estas palabras que compartimos también con nuestros lectores:


Ayer fuimos invitados a una escuela primaria de Coruña y, la verdad, pasamos un buen rato. El nombre del plantel es Sanjurjo de Carricarte; fuimos recibidos por una entusiasta directora y algunos maestros, pero fue de la mano de los niños que recorrimos algunas aulas.

 

Primero nos llevaron a ver a los más pequeños. Para mi asombro, el aula tenía el mismo aroma de lápices y gomas que aquella escuela pública número 5, de San Antonio de los Baños, en la que hace muchas décadas estuve.

 

Me acordé de que Víctor Casaus una vez me filmó cantando Pioneros a los pioneros de mi escuela. No les pude cantar esa canción a los galleguitos, porque no me acordaba; pero les canté El reparador de sueños. En definitiva los reparadores de sueños son la misma tropa en todas partes.

 

Otro asombro fue que, mientras entonaba la canción, vi que uno de los pequeños, muy bajito, seguía las estrofas. Hubo dos niñas con mi apellido, muy contentas ellas y yo también. Otra cosa es que, según me pareció, uno de los chicos más activos y felices era de origen árabe.

 

Ayer fue una de esas veces especiales en que, muy naturalmente, nos parece haber sido premiados por la maravilla.


Gracias infancia; gracias Coruña.


Ahora nos vamos para el concierto.

 

 

Publicado enCultura
“Para mí, escribir es una responsabilidad civil”

ENTREVISTA EXCLUSIVA AL ESCRITOR CUBANO LEONARDO PADURA.

El autor reflexiona sobre la asombrosa capacidad de resistencia histórica, de asimilación y reelaboración de la sociedad cubana, los cambios que galopan en los horizontes y el equilibrio entre la identidad y las nuevas tentaciones.

Desde La Habana


El compromiso consistió en no hablar ni de Obama, ni de los Rolling Stones. Y fue un pedido sabio formulado por el gran escritor cubano Leonardo Padura en estos días en que La Habana se convirtió en una pista de aterrizaje de periodistas venidos del mundo entero para asistir a los dos acontecimientos: la visita del presidente norteamericano, y el concierto de la banda inglesa. Sabio porque Cuba y su cultura son infinitamente mucho más que un mandatario estadounidense y un grupo de rock, y porque Leonardo Padura es la escritura más elocuente y bella del idioma español. No construyó su obra ni conectado a Internet, ni en Miami, sino en un barrio de La Habana en el que siempre vive, La Mantilla, tierra de su héroe y detective agente de policía, Mario Conde, un hombre escéptico y sin ilusiones consistentes que quiso ser escritor y cuya primera aparición remonta a la novela Pasado perfecto (1991), la primera de una tetralogía (Las cuatro estaciones) que comprende: Máscaras (1999), Vientos de cuaresma (1994), Paisaje de otoño (1998). A los que se suma Adiós Hemingway (2001), La neblina del ayer (2005), La cola de la serpiente (2011) y Herejes (2013).


Padura había soñado con ser un jugador de béisbol, pero las palabras y sus narraciones impecables hicieron de este autor humano y afable un protagonista central de las grandes ligas de la literatura.


Padura hizo de su héroe Mario Conde un testigo áspero de las miserias morales y materiales de la sociedad. Como él mismo lo detalló hace unos años, “aprendí de Hammett, Chandler, Vázquez Montalbán y Sciascia que es posible una novela policial que tenga una relación real con el ambiente del país, que denuncie o toque realidades concretas y no sólo imaginarias”. Su escritura es tanto más atractiva cuanto que Padura es oriundo de una generación que nació bajo las banderas de la Revolución castrista y cuya obra se despliega realmente a partir del llamado “período especial”, es decir, los años que marcaron la caída del bloque comunista y que sumieron a Cuba a la vez en una situación de penuria extrema y obligaron al gobierno a plantearse una apertura mayor. Doble movimiento perfectamente reflejado en los relatos magistrales de este autor que aprendió a zambullirse en lo real a través de la práctica periodística.Su primera novela, Fiebre de caballos, fue escrita entre 1983 y el 84. El desencantado policía deja su profesión en la novela Paisaje de otoño (1988) para dedicarse al negocio de los libros en la trama de la novela Adiós Hemingway (2001). La obra que le ha dado a Leonardo Padura su consagración mundial, El hombre que amaba los perros, no cuenta con el personaje de Conde, que vuelve a aparecer en la última obra maestra del autor cubano, Herejes. Conde es, a lo largo de la obra de Padura, una suerte de vengador de los humildes, un espejo de las desilusiones de la sociedad cubana y también el receptor de una culpabilidad colectiva. Las novelas de Padura han también retratado como ninguna otra obra literaria las evoluciones, la decadencia y las restauraciones no siempre felices de La Habana. La ciudad es un ser al mismo tiempo atractivo y espantado.


En esta entrevista, el autor reflexiona sobre su ciudad, aborda los desafíos que esperan a la cultura cubana en el momento actual, los mitos que unen a Cuba con el mundo –el de Hemingway por ejemplo–. también habla de la asombrosa capacidad de resistencia histórica, de asimilación y reelaboarción de la sociedad cubana, de los cambios que galopan en los horizontes y el equilibrio entre la identidad y las nuevas tentaciones.


–Desplazarse en La Habana es como leer sus libros en voz alta. Como usted lo señaló en la ponencia que presentó en el Congreso de la Lengua Española que se llevó a cabo en Puerto Rico, La Habana es la ciudad de las palabras, está constituida por ellas.


–La Habana es, de hecho, una ciudad que tiene una construcción novelesca muy ligada a su esencia, a su historia y a la propia conformación de su identidad. Se trata de un proceso muy peculiar, muy raro, y probablemente no haya otro con las mismas características que el de La Habana. En el Siglo XIX, en la década de 1830, hay un grupo de la aristocracia cubana esclavista azucarera que tenía un hombre llamado Domingo Del Monte. Ese hombre convocó a un grupo de jóvenes escritores de entonces para escribir la novela de la ciudad. Se estaba tratando de crear la ciudad de La Habana para, a través de esa creación, crear la imagen del país. Por lo tanto, la historia de esta relación está determinada como en ninguna otra ciudad por esa idea de que “primero fue el verbo”. En suma, el proceso de la relación entre la imagen de la ciudad y lo verbal es muy intenso. Después, en el Siglo XX, tenemos escritores tan importantes como Alejo Carpentier o Guillermo Cabrera Infante que construyeron la imagen de La Habana. Carpentier tenía una preocupación muy grande por la arquitectura y Guillermo Cabrera Infante por la música, por la noche y las palabras. Creo que eso ha continuado. La generación a la que yo pertenezco tiene muchos novelistas en cuyas obras La Habana es como un protagonista de sus historias. En los últimos años se dio además un proceso muy curioso que refleja la deconstrucción de la ciudad. La Habana es una ciudad que se ha quedado como atrapada en el tiempo y está sufriendo un proceso muy lamentable de deterioro, y no solamente físico sino muchas veces moral. Todo esto ha sido representado a través de las palabras que están construyendo esta ciudad.


–Esa Habana que está tan presente en sus libros sufre hoy como dos impaciencias:la impaciencia de si misma ante las transformaciones que se perciben, y la impaciencia o la presión del mundo.


–Sí. Por su propio origen, La Habana siempre ha tenido una vocación cosmopolita. La Habana es una ciudad que se creó abierta al mundo. Imagínate que en el siglo XVIII La Habana era la tercera ciudad en importancia del imperio colonial español: las dos otras dos grandes capitales virreinales eran Lima y México. La Habana era la tercera ciudad por su posición geográfica, comercial, por sus fortalezas. Desde entonces tiene esa mirada abierta al mundo, y el mundo también mira hacia La Habana. Creo que en el momento presente hay una tensión dinámica que tira hacia dos puntos diferentes. Una que trata de preservar lo que ha sido esta Habana un poco detenida en el tiempo, y otra que es más lamentable y a la vez es más realista: mira hacia un futuro en el cual haya que sacrificar una parte de esta ciudad. Las ciudades están compuestas por edificios y también por la gente que vive en ellos. Es muy bonito tener una ciudad en la que uno pueda recorrer todos los períodos históricos de su proceso de creación, pero también es muy terrible que las viviendas estén en condiciones deplorables. Y eso pasa en muchos barrios de La Habana. El centro de La Habana está muy afectado porque fue una zona que se construyó como barrio proletario y se encuentra en un estado lamentable. Entonces hay esa tensión entre lo que hay que preservar y lo que no se puede preservar para que La Habana siga siendo un lugar habitable.


–Un escritor de intrigas policiales, Frederic Darc, se preguntó en una novela qué era un escritor sino un hombre que adivina. Su detective, Mario Conde, ha vuelto a la acción en su última novela, Herejes. Si Mario Conde tuviera que adivinar La Habana y la Cuba del futuro, ¿cómo sería?


–¡Oh, esa es la pregunta más difícil que me puedes hacer! Estamos viviendo en un momento en el que se están produciendo cambios en Cuba. Algunos cambios que ya han ocurrido en la sociedad y en la economía son importantes. Imagínate, hasta hace tres o cuatro años, un cubano para viajar tenía que pedir toda una serie de permisos. Eso era algo macabro. Pero esa situación se superó, la tensión política que existió durante tantos años entre Cuba y los Estados Unidos ha bajado, lo que es un hecho que no se puede negar. Pero faltan todavía concluir muchos procesos que son necesarios: uno de los más importantes es la digitalización de la sociedad cubana. Estamos en una sociedad donde hasta tanto no haya un acceso pleno a internet por parte de todos los ciudadanos, aún dependiendo de sus respectivas condiciones, no va a entrar en el Siglo XXI. En ese sentido estamos un paso atrás de la realidad que se vive en el mundo. Por consiguiente, prever cómo será el futuro de Cuba es problemático. Lo que si podemos decir es que ese futuro será distinto, muchas cosas tienen que cambiar. Si no hay evolución no hay vida. Después de los años más difíciles posteriores a la caída del Muro de Berlín la sociedad cubana se inmovilizó. Fue uno de los períodos menos progresivos que tuvo la vida cubana contemporánea. Espero entonces que haya cambios, que la gente tenga posibilidades de desarrollar plenamente sus capacidades, sus conocimientos, y espero que esta vocación universalista que tiene La Habana y Cuba como cultura se mantengan. La cultura cubana es el resultado de muchas mezclas y no se la puede concebir como una ostra.


–La conexión con el mundo a través de internet aporta muchas cosas buenas, pero también acarrea una degradación evidente de nuestra relación con los demás y con nuestra propia cultura. Entre otras cosas, rompe el lazo humano directo con los demás, lo que es una de las cosas más fuertes que se constatan en Cuba:la gente está en la calle. ¿Hay en la cultura cubana un factor lo suficientemente potente para modular ese trastorno social que trae internet y las aperturas a la globalización?


–Yo creo que la cultura y la identidad cubanas son lo suficientemente fuertes como para poder recibir, masticar y deglutir toda una serie de elementos que la modernidad pone sobre la mesa. Ha pasado siempre. La esencia de la cultura cubana es esa, su capacidad para tomar todo lo que le llega y convertirlo en un elemento que la retroalimente. Yo he escrito mi obra con una horrible conexión. Todavía hoy me conecto con un modem por teléfono. Mi modem hace pi, pi, pi, piiii mientras busca la conexión. Tengo que pedirles a mis amigos que busquen documentos para mis investigaciones y me lo envíen después. En fin, creo que sí hay muchos peligros que no son únicamente cubanos sino globales. Veo esos niños que se pasan horas frente a un teléfono móvil y toda su vida se reduce a una internación a través de esos equipos. Eso me asusta, no sólo para Cuba sino para el mundo en general. Hace poco circulaba un correo que listaba todas las cosas que no había cuando éramos niños. Alguien se asombraba de que hubiésemos sobrevivido a montar bicicleta sin casco, a tomar agua de la manguera de un jardín. Hoy todo el mundo toma agua embotellada y los niños montan en bicicleta con casco. El mundo cambia y no siempre cambia para mejor.


Precisamente, hay como una suerte de apuesta mundial en torno a Cuba. Se mide el tiempo que falta para que todo se transforme brutalmente. Sin embargo, cuando uno está en Cuba, al mismo tiempo que percibe el deseo de un cambio y una suerte de resistencia que no está únicamente vinculada a la posición política, sino que se apoya en una certeza histórica.


La historia cubana es muy peculiar. Hasta el siglo XIX Cuba no fue una entidad propia. La cultura que existe en Cuba en los primeros siglos coloniales fue una cultura de lo práctico, una cultura de reconstrucción de fortalezas, de fabricación de navíos , de comercio, de navegación. La cultura artística se empieza a desarrollar a partir del siglo XIX. En ese proceso hay un elemento que es muy importante para la formación cultural cubana, lo mismo que en la brasileña o en la norteamericana: es el papel del negro, el papel de esa cultura que llega de Africa con unos hombres que lo único que traen es su cuerpo y mente. No tenían nada material con ellos.

Vinieron desnudos en un barco negrero. Sólo traían su religión, la música, una manera de entender la vida, que además chocaba con un mundo que era totalmente desconocido para ellos. Todo eso fue creando una cultura de la capacidad de adaptación. Las religiones africanas que llegan a Cuba se convierten en religión afrocubana. Ese proceso tan característico puede definir el resto del proceso de creación de la idiosincrasia cubana como una forma de adaptación, de asimilación y luego de resistencia. Ese es un elemento que aún funciona de esa manera.


–La prensa liberal está segura de que Cuba será de nuevo una suerte de colonia dependiente de Estados Unidos, o de que se parecerá mucho a los países del Este de Europa luego del hundimiento del comunismo.


–Lo que ocurre en la mente de los jóvenes de hoy ocurre de manera diferente a como fue para nuestra generación. Habrá cambios indeseables y espero que no ocurran nunca. Espero que esa capacidad de resistencia de la que hablaba recién sea la que termine imponiéndose y preservando lo verdaderamente esencial e importante de una cultura, de una forma de ver la vida en la cual hemos vivido a lo largo de nuestra historia.


–Se percibe hoy en Cuba un tendencia por parte de la sociedad a tomar distancias con respecto al discurso del Estado.


–En los últimos años en Cuba ha habido un proceso muy interesante de dilatación del tejido social. Después de la Revolución, hasta los años 80, la vida social en Cuba se hizo homogénea porque la política también era homogénea. Un país de partido único en el cual no votar de manera unánime si una pared se debía pintar de blanco o de amarillo, ya podía ser considerado como un problema. Pero a partir de los años 90, con la crisis de esa época y con los años posteriores a partir de toda la creación de espacios económicos alternativos, pequeños todavía pero cada vez más considerables, yo creo que ese tejido social se ha ido dilatando, para bien y para mal. Creo que hay un sector de la población que se ha desfavorecido y otro que se ha favorecido con estas nuevas medidas. También constatamos en Cuba un proceso de dilatación en cuanto al pensamiento, al debate de ideas que no es ni remotamente ni todo lo intenso, ni todo lo necesario que exige una sociedad como la cubana. De todas maneras el proceso existe.


-Una obra como la suya no habría existido bajo otras condiciones, por una u otra razón.


–Al que se le hubiera ocurrido escribir novelas como las mías en los años 70 las pasaba muy mal. En los 80, no las hubiera escrito, y a partir de los 90 se escribieron esas novelas con algunos problemas. Hoy, sin embargo, se escriben con absoluta normalidad. El arte cubano ha sostenido una lucha muy intensa por levantar el techo de tolerancia que existía en el país. Recuerda que este fue un país en el cual se trató de establecer una suerte de realismo socialista, aunque no sea exactamente con estas palabras pero sí con estas intenciones. Para una cultura como la cubana eso era algo totalmente antinatural. Tratar de codificar esa cultura abierta, universal y cosmopolita de la que hablé con la estética del realismo socialismo como se pretendió en los años 70 provocó lo que hoy se conoce en Cuba como el quinquenio gris, o el decenio negro de la cultura cubana. Por eso pienso que cuando más espacio haya, más posibilidad hay de que el debate, la reflexión, la creación estén en un momento de mayor apogeo.


–Una de sus obras más bellas, Adiós Hemingway, es un auténtico arreglo de cuentas con un escritor como Ernest Hemingway que, por un lado y tal y como usted lo reconoce, influyó mucho en usted, y por el otro, fue una suerte de... digamos, farsante que usted desenmascara. Como un hijo que rompe con su padre.


–Si aquí en Cuba tu vas por la calle y le preguntas a la gente “dime el nombre de un escritor”, te dirá José Martí, que es el poeta nacional cubano, el poeta que uno aprende en la escuela. Y si le preguntas por otro, te dirá Hemingway. Su presencia fue muy significativa dentro de Cuba. Es un valor simbólico que tiene Cuba que a veces se explota de una forma que a mi no me gusta demasiado. Se ha convertido en un objeto de culto turístico. Una novela como Adiós Hemingway es una novela en la que yo trato de hacer un ajuste de cuentas con esa relación con el Hemingway escritor, que fue tan importante para mí, y con el Hemingway persona. Me parece que fue alguien que construyó una biografía y no siempre por los caminos más limpios. Creo que en el caso específico de Hemingway hubo mucho de puesta en escena. Hubo una apuesta social. El fue un hombre que estuvo del lado de las mejores causas sociales, humanas y literarias, pero también utilizó esas causas sociales, humanas y literarias como forma de construir el personaje que terminó creando. A ese Hemingway le dije adiós.


–A su manera, Hemingway ha sido un lazo entre Estados Unidos y Cuba. Ha mantenido su mito, y con él parte de la relación.


–No sólo Hemingway. Creo que con Estados Unidos hay un lazo muy profundo, muy importante, y es que compartimos un origen cultural africano muy fuerte. Eso se manifiesta en el arte popular más importante de los dos países, que es la música. La literatura, como quiera que sea, es una elaboración artística de la realidad que requiere determinadas condiciones. En Brasil, en Cuba, en los Estados Unidos, la música es una forma de vivir por ese componente africano que tenemos. Si tu vas a Nueva Orleans y ves el ambiente y cómo se comporta la gente, puedes pensar que estás en La Habana. A alguien que vive en Nueva Orleans y llega aquí le puede ocurrir lo mismo. Esto sucede de una manera muy integrada. Históricamente hubo un momento en que entre La Habana y Nueva Orleans se dio un gran flujo de comunicación muy intenso que permitió que existieran esos nexos a través de la música. Que se concretan después en la música cubana, en el jazz norteamericano y en lo que después, gracias a los músicos cubanos que radicaban en Nueva York en los años 40, terminó siendo el jazz latino.


–Su obra literaria, en lo esencial, capta esa música, reactualiza el barroquismo cubano y, además, no sólo capta las voces de La Habana, sino también sus sentidos.


–Para mí, escribir sobre mi sociedad, sobre mi ciudad, sobre mi experiencia personal y generacional es una responsabilidad civil. Antes que nada es una exigencia espiritual, una forma de sacarme los demonios que tengo dentro, pero también lo asumo como responsabilidad civil. Creo que la cultura, el arte y la literatura en Cuba, especialmente la novela, todavía tienen una función social. Hay muchas historias que contar, que, por una u otra razón, no han sido contadas. Creo que ahí está el espacio del novelista. Estamos empeñados en esa construcción de una imagen posible de Cuba a través de las palabras. Es la que yo trato de dar a través de mis novelas. Yo tengo un espacio donde escribo que se llama “La Esquina de Padura”. En la cultura cubana, la esquina es el punto donde la gente se reúne para conversar. Desde esa perspectiva de una esquina, de un barrio normal de La Habana en el que vivo, he tratado de escribir y de expresar lo que sienten y lo que piensan las personas que me rodean.


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