Washington intensifica su 'guerra contra el terrorismo' en Líbano

 

En lugar de afrontar los verdaderos problemas de Oriente Próximo, Estados Unidos y Europa se dedican a poner parches aquí y allá. La reciente imposición de sanciones por parte de Washington sobre políticos que mantienen buenas relaciones con Hizbolá simplemente agrava la crisis libanesa y deja claro que Occidente no está interesado en lograr una estabilidad sostenible en la región.

24/09/2020 07:11

 

La administración de Washington ha intensificado en los últimos días las sanciones contra aquellos funcionarios libaneses que colaboran de alguna manera con Hizbolá, la organización chií que tanto Estados Unidos como algunos otros países occidentales consideran "terrorista" por su oposición a la expansión israelí en Oriente Próximo.

Entre Líbano e Israel existen en la actualidad dos conflictos territoriales. El primero tiene que ver con las Granjas de Sheba, una pequeña área montañosa situada en la confluencia de Siria, Líbano e Israel, que Israel considera parte de Siria y por lo tanto se la anexionó unilateralmente junto con el resto del Golán, pero que los libaneses afirman que forma parte de su país.

El segundo conflicto se refiere a una zona marítima de la que Israel está extrayendo gas, y que los libaneses afirman que en parte se encuentra dentro de sus aguas territoriales. En este caso, Israel ha seguido una política de hechos consumados aprovechándose de su superioridad militar sobre Líbano, un país que no puede responder de ninguna manera a la presencia de los buques de guerra que protegen los yacimientos.

Hizbolá, además, reclama que el estado judío abandone los territorios palestinos ocupados. Todas estas circunstancias hacen que Hizbolá se haya convertido en objetivo permanente de Estados Unidos, la potencia mundial que únicamente atiende a los intereses de Israel y para defenderlos está dispuesta prácticamente a cualquier cosa.

En este contexto, en lugar de resolver los conflictos, Washington va dando palos a diestra y siniestra guiado por Benjamín Netanyahu. El presidente Donald Trump asedia a palestinos, sirios y libaneses sin importarle lo más mínimo la terrible situación de millones de árabes mientras la Unión Europea contribuye, con su silencio o con sus acciones, a las injusticias de cada día.

Las sanciones más recientes de EEUU están dirigidas contra las finanzas libanesas en un momento que el país se halla al borde del colapso, y tienen horribles repercusiones sobre el tejido social, con el pretexto de acosar a la resistencia, es decir, a funcionarios libaneses que se han significado por su colaboración con Hizbolá, o simplemente por mantener relaciones con la organización chií.

Por primera vez las sanciones afectan a altos funcionarios que de alguna manera han colaborado con el partido, o a quienes Washington considera vinculados con la formación que dirige Hassan Nasrallah. David Schenker, asistente de la Secretaría de Estado para Oriente Próximo, ha declarado que las sanciones "son un mensaje para cualquiera que trate con el partido", es decir con Hizbolá.

El departamento del Tesoro ha castigado a Ali Hassan Khalil, ayudante político del presidente del parlamento libanés, Nabih Berri, y al exministro Youssef Fenianos "por su colaboración con Hizbolá y por su implicación en operaciones corruptas", en el marco de la Ley Antiterrorista. El departamento del Tesoro ha dicho que va a "castigar a cualquier político libanés que ayude a Hizbolá".

Según el departamento de Tesoro, "Khalil y Fenianos todavía están operativos a pesar de haber abandonado el gobierno", ya que ambos, y otros políticos, han "usado puertas traseras para realizar acuerdos con Hizbolá persiguiendo beneficios personales a expensas del pueblo libanés". Es gracioso y no es sorprendente que la administración Trump diga que está defendiendo al pueblo libanés cuando su único interés consiste en apuntalar las políticas israelíes en la región.

Pero Washington no se corta un pelo, así que ha justificado las medidas relacionándolas no solo con la corrupción sino también con las recientes explosiones en el puerto de Beirut, buscando una legitimidad inexistente para algo que resulta difícil de justificar. Los libaneses "deberían aplicar políticas distintas", aclaró Schenker.

Las sanciones también se interpretan como un mensaje al presidente del parlamento Nabih Berri, líder del partido chií Amal, y al exministro Suleiman Frangieh, líder de la formación cristiano-maronita (católica) Marada, dos grupos que han mantenido una estrecha colaboración con Hizbolá.

Washington no puede ignorar que con las sanciones no va a conseguir nada más que dar otro gusto a Netanyahu, algo que viene ocurriendo con una periodicidad alarmante. HIzbolá es una formación muy sólida a la que este tipo de castigos no va a afectar en lo más mínimo, y es muy dudoso que sus aliados dejen de colaborar con Hizbolá por más sanciones que les impongan los americanos.

Washington envía un mensaje adicional al presidente Michel Aoun, fundador del Movimiento Frente Patriótico, otra importante formación cristiana-maronita aliada de Hizbolá, en el sentido de que si este partido continúa colaborando con Hizbolá tendrá que pagar un alto precio. Esto muestra que las sanciones van dirigidas contra las formaciones más críticas con las controvertidas posiciones de Israel en Oriente Próximo.

Algunos analistas han indicado que las sanciones contradicen los esfuerzos del presidente Emmanuel Macron para formar un gobierno en Líbano, pero es evidente que por encima de todo se encuentra el objetivo de mantener la tensión y la inestabilidad en la región en todos aquellos frentes que se oponen a la ocupación y las políticas israelíes en Oriente Próximo.

Sin embargo, es más fácil que Líbano vuelva a ser asaltado por un conflicto civil antes de que las sanciones debiliten a Hizbolá. La explicación más plausible es que nadie en Occidente está interesado en resolver los verdaderos conflictos sino que prefieren poner parches aquí y allá sin afrontar la ocupación israelí y la normalización de relaciones con Irán.

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Estados Unidos sigue ejerciendo presión sobre Venezuela con nuevas sanciones políticas

Entre este lunes y martes el Gobierno de Trump ha anunciado nuevas sanciones. La del lunes se trata de Irán y Venezuela por violar “embargo de armas”, y la de este martes, es sobre cinco representantes políticos vinculados a la oposición por actuar supuestamente como parte de un plan para manipular las elecciones parlamentarias que se celebrarán en diciembre.

 

Los nuevos anuncios de Estados Unidos se dan en el marco de una gira de Mike Pompeo realizada la semana pasada por cuatro países de Sudamérica, entre ellos Brasil, Colombia y Guyana, para presionar sobre el Gobierno de Maduro.

Pompeo, declaró el lunes que la imposición de nuevas sanciones contra el Ministerio de Defensa de Irán y contra Nicolás Maduro, es por contribuir a violar el embargo de armas impuesto sobre Teherán, alertando de que cualquiera que "viole el embargo de Naciones Unidas sobre Irán se arriesga a ser sancionado".

“Durante casi dos años los funcionarios corruptos de Teherán han trabajado con el régimen ilegítimo de Venezuela para burlar el embargo de armas de la ONU”, añadió el jefe de la diplomacia estadounidense. “Nuestras acciones de hoy son una advertencia que debería ser escuchada en todo el mundo”. Aunque es de considerar que Maduro hace tiempo que está sancionado por Estados Unidos, siendo que la sanción se enfoca con más fuerza sobre Irán.

El sábado, Estados Unidos anunció la imposición de sanciones acogiéndose al mecanismo conocido como ’snapback’, incluido en el acuerdo nuclear de 2015 que Washington abandonó hace unos años. Dicha acción tuvo lugar a pesar de que el Consejo de Seguridad de la ONU rechazara extender el embargo impuesto contra Teherán.

Además, como reseñaron algunos medios de prensa como EFE, “la medida va a la par del esfuerzo del presidente estadounidense Donald Trump para limitar la influencia regional iraní y llegan una semana después de acuerdos negociados por Washington para que Emiratos Árabes Unidos y Bahréin normalicen lazos con Israel.”

Tras conocer la decisión de Washington, Alemania, Francia y Reino Unido han advertido de que el anuncio de Estados Unidos sobre volver a imponer las sanciones carece de "efecto legal", habida cuenta de que el país se retiró en 2018 del acuerdo nuclear. Rusia, otro de los países firmantes del acuerdo y el principal aliado de Irán en la escena internacional, también ha rechazado el paso dado por Washington. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, indicó que el organismo no va a tomar medidas contra Irán en la línea que ha solicitado Estados Unidos porque no hay consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Por su parte, la sanción a individuos venezolanos anunciada este martes, tiene que ver con la política de EE. UU. de continuar metiendo presión contra el Gobierno de Maduro, en un momento en que hay toda una negociación en curso con sectores de la oposición como Capriles Radonsky y Stalin González con el Gobierno que envolvería también a la Unión Europea.

Los nuevos sancionados no son del Gobierno ni pertenecen al alto escalón del chavismo. Se trata de integrantes de la oposición que buscaron hacerse cargo del control de partidos de la derecha mediante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Así se declara que las sanciones son por “poner el control de los partidos de oposición de Venezuela en manos de políticos afiliados al régimen de Nicolás Maduro, socavando cualquier oposición creíble de desafío a ese régimen". En la lista están Miguel Ponente, Guillermo Luces, Bernabé Gutiérrez y Chaim Bucaran. También impuso sanciones a Williams Benavides, el líder del movimiento Tupamaro que apoya a Maduro.

La medida del martes congela los activos estadounidenses de los incluidos en la lista negra y, en general, prohíbe a los estadounidenses negociar con ellos. Se trata de sanciones más simbólicas, pues no tienen incidencia más allá de meter mayor presión y apuntalar al sector de la oposición encabezada por Guaidó y otros dirigentes que llaman a desconocer las elecciones de diciembre.

Hace poco más de veinte días, el escenario político venezolano se vio movido tras el anuncio de un indulto a 110 dirigentes de la oposición, tras una negociación entre el Gobierno con Capriles Radonski (Primero Justicia) y Stalin González (Un Nuevo Tiempo) con la mediación del gobierno de Turquía y que, según medios, son acuerdos que contarían con el visto bueno de la Unión Europea.

El tablero político también se movió en las filas de la oposición, en una verdadera división abierta, cuyos agrios enfrentamientos y duras acusaciones en las redes sociales son casi cotidianos. La principal división está entre los que llaman a desconocer y boicotear las próximas elecciones (Guaidó y un arco de partidos opositores) y los que miden aún poder participar en las parlamentarias (Capriles, Stalin González) si cuentan con los observadores de la Unión Europea. Entre el sector que llama a boicotear también hay divisiones, como es el caso entre Guaidó y María Corina Machado, quien cuestiona abiertamente el papel desempeñado por éste durante todo el 2019 al fracasar su hoja de ruta: la salida de Maduro.

Son muchas las variables aún abiertas y habrá que esperar y ver el desarrollo de los distintos movimientos políticos tanto internos como externos. Adelante están las elecciones en Estados Unidos, que a depender de su resultado marcará la política de Washington. Mientras tanto desde la Casa Blanca se sigue con la presión como se muestra en estas recientes sanciones a personajes de la política nacional, al compás que las negociaciones y pactos siguen su marcha acelerada, acuerdos que, como se sabe, nada bueno son para los

Por La Izquierda Diario Venezuela

@LaIzqDiario_VE

Martes 22 de septiembre | 15:31

trabajadores y el pueblo.

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75ª sesión de la Asamblea General de la ONU.

Durante la 75ª sesión de la reunión en la ONU quedará en evidencia lo peor de los eventos de la organización, como las eternas peroratas, pero no se verá nada de lo que la hace imprescindible: la oportunidad de reuniones en persona y conversaciones no planificadas

 Ha sido anunciada como la peor reunión de Zoom del mundo, pero la 75ª Asamblea General de la ONU podría convertirse en algo incluso peor que eso.

Se la llama "el debate general", pero –a diferencia de las reuniones de Zoom comunes– no habrá debate alguno. Será una procesión de una semana de mensajes de vídeos de los líderes mundiales, grabados con anterioridad, en los que expondrán sus posturas pensando mayormente en el público de sus propios países. Los vídeos tendrían que haber llegado a finales de la semana pasada, pero el lunes de esta semana solo habían llegado la mitad.

El secretario general de la ONU, António Guterres, espera que el 75º aniversario de la organización sirva para que los Estados miembros se vuelvan a comprometer con los principios fundacionales de la organización, pero parece que tanto la ONU como el multilateralismo en sí nunca han estado tan asediados.

"El problema es que gran parte del planeta se está planteando si, después de 75 años, la ONU sigue siendo relevante", afirma Sherine Tadros, directora de la oficina de Amnistía Internacional en la ONU. "Haciendo analogía con la COVID-19, la cuestión es si tiene muchas patologías preexistentes como para sobrevivir y llegar al próximo período".

Según el último orden establecido, 50 hombres darán su discurso a la Asamblea antes de que pueda hablar una mujer, y la primera será Zuzana Čaputová, de Eslovaquia. Este martes ha inaugurado la sesión el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, seguido de Donald Trump. Posteriormente han intervenido Recep Tayyip Erdoğan, de Turquía y a Xi Jinping, de China.

Cada discurso es presentado por un representante de cada país, que estará sentado en su sitio en el enorme Salón de la Asamblea General, y luego se emite en una pantalla gigante el discurso del líder de ese país. La pantalla está ubicada detrás del famoso podio de mármol verde donde se han dado los discursos de las 74 asambleas previas, en tiempos prepandemia. Los oradores tienen permitido utilizar recursos gráficos de vídeo y algunos han aprovechado esta oportunidad, según informan diplomáticos de la ONU.

Como la cumbre no implica el engorro de viajar a Nueva York, participarán más jefes de Estado de lo habitual (Putin y Xi generalmente faltan a la cita), pero no habrá oportunidad de verlos relacionarse entre ellos.

Quedará en evidencia lo peor de los eventos de la ONU, entre ellos las eternas peroratas, pero no se verá nada de lo que hace imprescindible a la Asamblea General: la oportunidad de reuniones en persona y conversaciones no planificadas.

"Creo que algo que se perderá es que cuando se dan los discursos en el Salón de la Asamblea General, los oradores hablan a otros líderes mundiales, pero con estos discursos grabados, se dirigirán a su público interno", dice Ashish Pradhan, analista especializado en la ONU del International Crisis Group.

"Aparte de algunas excepciones, como el discurso de Trump y otros que escucharán el discurso de sus adversarios, me pregunto cuántos líderes mundiales escucharán los otros discursos".

Este es un momento especialmente malo para que falte la creatividad que existe en la diplomacia presencial. Al mismo tiempo que la pandemia del coronavirus, el conflicto entre Estados Unidos y China ha acaparado la política mundial y ha contribuido a la parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU como organismo crucial en la toma de decisiones en crisis internacionales. De hecho, Donald Trump ha dedicado buena parte de su discurso a criticar a Pekín.

El lunes, en un intento por levantar los ánimos, Guterres señaló: "Nunca en la historia moderna del mundo habíamos pasado tantos años sin ninguna confrontación militar entre las grandes potencias". Sin embargo, incluso ese logro está en peligro, ya que soldados chinos e indios están peleando por una disputada franja de la frontera en el Himalaya.

A menudo el Consejo se ha visto dividido en cuanto a políticas, pero ahora está dividido respecto a la realidad. Estados Unidos insiste en que ha provocado la reimposición de las sanciones de la ONU a Irán. Casi todos los otros países miembros, incluidos 13 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, dicen que esto no es lo que ha ocurrido e ignoran deliberadamente los pronunciamientos que está haciendo Washington sobre este tema. 

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Kelly Craft, rse encoge de hombres ante el aislamiento de su país: "No necesitamos que nos aplaudan para validar nuestra brújula morales". En mayo, Trump anunció que se retiraba de la OMS, organización a la que quiere utilizar como chivo expiatorio de la pandemia.

Un objetivo concreto de la cumbre virtual que Guterres espera lograr es darle mayor impulso a Covax, la coalición internacional para el desarrollo de la vacuna contra la COVID-19. "Creo que los discursos pueden ofrecer una oportunidad para que los gobiernos expresen su apoyo a Covax", dijo Mark Leon Goldberg, editor del blog UN Dispatch y presentador del podcast Global Dispatches. El lunes ya había 156 países que han llegado a un acuerdo para que la futura vacuna se distribuya de una forma justa.

Es probable que la iniciativa de Covax sea un punto relativamente brillante en lo que seguramente será una semana oscura. El gobierno de Trump ya ha advertido de que no participará en el proyecto de Covax y su amplio ataque contra el multilateralismo, que compite con el habitual papel de Rusia y China como saboteadores de los esfuerzos conjuntos de la ONU contra desastres y atrocidades, provoque daños permanentes.

"Al fin y al cabo, la ONU es un microcosmos del mundo", dijo Tadros. "Así que cuando decimos que la ONU se tambalea, no nos referimos al edificio. No nos referimos a vigas y tornillos. Sino que es un reflejo de lo que está pasando en el mundo". 

Por Julian Borger

22 de septiembre de 2020 17:57h

Traducido por Lucía Balducci

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Fuentes: CADTM [Foto de Rohan Makhecha, Unsplash]

En una resolución sancionada el 23 de marzo de 2016 el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU explicaba que “el peso creciente de la deuda a la que deben hacer frente los países en desarrollo más endeudados, en especial los menos desarrollados, no es viable y constituye uno de los principales factores que impiden el avance del desarrollo sostenible centrado en la población y la eliminación de la pobreza […]. Para una buen número de países en desarrollo y de países en transición el servicio excesivo de la deuda ha limitado en gran medida sus capacidades de promover el desarrollo social y la provisión de los servicios esenciales necesarios para la indispensable conformación de las condiciones que permitan el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales […]. Los países en desarrollo continúan desembolsando anualmente mucho más de lo que reciben como ayuda pública al desarrollo”.

El FMI es en parte responsable de la crisis actual

Debido al desarrollo de sus políticas deajuste estructuralque imponen la liberalización de economías frágiles y drásticas medidas de austeridad a muchos países del sur a cambio de posibilitarles préstamos, el FMI ha participado ampliamente en esta comprobación del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. Ninguno de los países que haya aplicado ajustes estructurales ha podido sostener de manera constante un índice de crecimiento elevado.

Las desigualdades sociales han aumentado por todas partes. Ningún país “ajustado” se ha librado de esta triste comprobación (1). De este modo, los recortes del gasto público recomendados por las instituciones financieras internacionales (IFI) impiden a los países “beneficiarios” de la ayuda del FMI asegurar a sus ciudadanos cierto nivel de protección social.

Si los países del sur ven en estos tiempos desbordados sus sistemas de salud y sin posibilidades de asegurar la protección sanitaria de sus habitantes frente al covid-19 se debe en gran parte a las mortíferas políticas de las IFI y especialmente del FMI. Destacamos que esta comprobación no es nueva (2) y que los investigadores del departamento de sociología de la Universidad de Cambridge, de la Universidad de Oxford, y de la London School of Hygiene and Tropical Medicine lo habían señalado ya en un artículo científico con ocasión de la epidemia del ébola en el 2014. Esos estudios llegaban a la conclusión de que “las exigencias del FMI en materia de rigor presupuestario debilitaron los sistemas de salud de los países africanos más duramente golpeados por el virus del ébola e impidieron también encarar una defensa coordinada contra dicha epidemia” (3). Hoy en día la historia se repite y pone de relieve que el FMI no ha sabido sacar ninguna lección de las crisis anteriores y permanece subordinado a los intereses de los acreedores privados a los que hay que reembolsar cueste lo que cueste, aún a costa del bienestar de los pueblos del Sur. Luego de la epidemia del ébola, el CADTM había reaccionado a través de varios llamados pidiendo la anulación de las deudas de los países que la habían sufrido (4)

Reacciones y propuestas del FMI en la gestión de la actual epidemia del covid-19.

El 4 de marzo de 2020 con oportunidad de una rueda de prensa compartida con el Banco Mundial, el FMI presentó en grandes las líneas las intervenciones que tenía previstas en el marco de la epidemia de covid-19. Las medidas enunciadas eran de dos tipos; 1) el aumento de su capacidad de préstamos a los países del Sur y 2) la movilización de las subvenciones con el propósito de aliviar el servicio de la deuda de los países más pobres del Sur con relación al FMI (5). Desde entonces el FMI ha puesto en marcha la maquinaria y ha anunciado varias medidas concretas.

  1. El anuncio que más han destacado el FMI y la mayoría de los medios consiste en el alivio del pago de la deuda por parte de 25 países pobres, de los cuales 19 son africanos, por un monto de 500 millones de dólares. Esta medida debe permitir cubrir durante seis meses los reembolsos adeudados al FMI y a los países “dedicar una mayor cantidad de sus escasos recursos a las urgencias médicas y de ayuda” (6). En la práctica el FMI será ampliamente reembolsado a través de sus fondos fiduciarios de asistencia y respuesta a las catástrofes especialmente apoyado por los Países Bajos, China, el Reino Unido y Japón. Así, el FMI no cancela las deudas de los países con problemas y (i) mantiene su poder de presión sobre los gobiernos para reclamar en el futuro políticas de austeridad manteniendo el vínculo deudor-acreedor y (ii) no hace que esas donaciones permitan a los países pobres hacer frente a la situación sanitaria, por ejemplo, para comprar equipo médico y contratar personal.
  2. Se han concedido préstamos de emergencia a varios países africanos, como Costa de Marfil. Así, este país ha conseguido un desembolso de 295,4 millones de dólares en el marco de Servicio de Crédito Rápido, es decir, en forma de préstamo a tasa cero reembolsable en 10 años, y un desembolso de 590,8 millones de dólares en el marco del Instrumento Financiero Rápido, un crédito reembolsable en un plazo de entre tres y cinco años (7). En consecuencia, el FMI aprovecha la crisis para fortalecer y aumentar su poder de presión sobre los países africanos volviendo más pesado el fardo de la deuda ya de por sí tremendamente dura para muchos países. Además Mitsuhiro Furusawa, director general adjunto del FMI, ha declarado que una vez controlada la epidemia de covid 19 será “importante que el déficit presupuestario vuelva a la situación anterior a la crisis para preservar al mismo tiempo lo adquirido en el marco del programa del FMI y la viabilidad de la deuda a medio plazo”. Esta declaración anticipa una vuelta con fuerza del FMI luego de la crisis, como ocurrió después de la crisis el 2008.

Una asistencia siempre muy política

El pasado 16 de abril 102 países habían pedido oficialmente un préstamo al FMI, que los aprobó en su mayor parte, incluidos los de Nigeria, Pakistán Ghana, Túnez, Senegal y Albania. Sin embargo, es de notar que el gobierno venezolano en conflicto con los EEUU ha visto rechazado su pedido (8). Opuesto al caso venezolano está el “buen alumno” chileno. Para este país, en el que la población se manifestó durante meses contra las políticas de austeridad de los últimos meses, se ha desbloqueado una línea de crédito flexible de 24.000 millones de dólares. La línea de crédito flexible “es un instrumento que permite al país el acceso a montos importantes en cualquier momento. Más allá de los fondos disponibles inmediatamente en caso de necesidad, constituye también una muestra de confianza del Fondo hacia la política económica del beneficiario y una excelente señal para el acceso a otras fuentes de financiamiento”. Este ejemplo de Chile causa gran inquietud a los pueblos y a los movimientos sociales latinoamericanos, como Argentina, fuertemente marcados por las políticas de austeridad impuestas por el FMI en los últimos decenios.

En otros lugares del mundo, como Líbano, luego de meses de manifestaciones debidas a las medidas de austeridad, el gobierno no encontró nada más original que acordar con el FMI la puesta en marcha de un plan quinquenal. Adoptado a fines de abril su objetivo es reducir el déficit público y prevé una suba de impuestos, un congelamiento del empleo en el sector público, un aumento del precio de la electricidad y la reducción de las subvenciones a dicho sector. Prevé igualmente una reestructuración de la deuda y del sector bancario. Hasta ahora ha sido rechazado por la Asociación de Bancos del Líbano.

El FMI se mantiene igualmente activo en el Norte. En Ucrania, país asistido desde la guerra civil que estallara en 2014, el FMI y el gobierno negociaron el 21 de mayo un acuerdo a propósito de un nuevo programa de ayuda de 5.000 millones de dólares en 18 meses “para ayudar a Kiev a superar la epidemia del coronavirus”. Este “acuerdo de confirmación” esta avalado a cambio de un programa de reformas. Se tardó muchas semanas en llegar a este acuerdo porque había que votar la ley llamada “anti Kolomoiski” (cuyo objeto es impedir que los antiguos propietarios bancarios puedan recuperar sus empresas si fueron nacionalizadas, aunque hubiera habido vicios de procedimiento, y reconocerles como máximo una compensación financiera por el perjuicio sufrido) y, sobre todo, la ley relacionada con la eliminación de la moratoriasobre la venta de tierras agrícolas. El límite de superficie que puede poseer una persona física era de 100 hectáreas, a partir del 1° de enero de 2024 las sociedades podrán comprar tierras agrícolas hasta un máximo de 10.000 hectáreas. (9)

La alternativa DTS

El 14 de abril de 2020 Gordon Brown, exministro de Finanzas y primer ministro del Reino Unido y Lawrence H. Summers, profesor de economía de la Universidad de Harvard y exministro de finanzas de los EEUU, opinaban en el Washington Post que debían fortalecerse los poderes intervencionistas del FMI, especialmente mediante el uso de los DTS, derechos especiales de emisiones: se trata de un sistema pilotado por el FMI que permite completar sus reservas a los países miembros.

Dominique Strauss-Khan propone además recurrir a los DTS combinado con un alivio de las deudas de los países en desarrollo. Según el antiguo director del FMI, si no se hace Occidente se expone sobre todo a una crisis migratoria sin precedentes… Voces de la izquierda (y no de centro, como las neoliberales precedentemente mencionadas) reclaman también DTS y paralelamente la anulación de las deudas. Se olvidan, sin embargo, que los DTS también son préstamos del FMI que implican su reembolso bajo ciertas condiciones y tasas de interés.

Por Robin Delobel, Adrien Péroches | 23/09/2020

Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino

Artículo tomado del AVP n.º78 « Dette, coronavirus et alternatives », revista semestral del CADTM gratuitamente disponible en pdf, en venta a 5 euros o por abono anual.

Notas:

(1) Toussaint E. (2019), « Retour sur la crise de 1982 ». AVP Dettes aux Suds, tercer trimestre de 2019, 1 p.

(2) Le Monde (2014), « Des chercheurs pointent une responsabilité du FMI dans l’épidémie d’Ebola. », publicado on line el 22 de diciembre de 2014, https://www.lemonde.fr/afrique/article/2014/12/22/les-exigences-du-fmi-ont-affaibli-les-systemes-de-sante-des-pays-africains-frappes-par-ebola_4544492_3212.html

(3) Kentikelenis et al. (2014), « The International Monetary Fund and the Ebola outbreak, », The Lancet Global Health Vol. 3(2), pp. 69-70.

(4) https://www.cadtm.org/Le-CADTM-France-demande-l

(5) FMI & Banque Mondiale (2020), Réponse du Groupe de la Banque mondiale et du FMI au Covid-19, transcripción de la rueda de prensa de Mme Georgieva & M, Malpass, 4 de marzo de 2020.

(6) Le Figaro (2020), « Le FMI accorde des fonds à 25 pays très pauvres pour alléger leur dette », publicado on line el de abril de 2020, https://www.lefigaro.fr/conjoncture/le-fmi-accorde-des-fonds-a-25-pays-tres-pauvres-pour-alleger-leur-dette-20200414

(7) Fualdes N. (2020), « La Côte d’Ivoire obtient près de 900 millions de dollars du FMI pour faire face au coronavirus », Jeune Afrique, publicado on line el 22 de abril de 2020, https://www.jeuneafrique.com/932004/economie/la-cote-divoire-obtient-pres-de-900-millions-de-dollars-du-fmi-pour-faire-face-au-coronavirus/

(8) https://www.lesoir.be/287999/article/2020-03-17/le-venezuela-demande-au-fmi-une-aide-de-5-milliards-de-dollars

(9) www.farmlandgrab.org/post/view/29555-lukraine-leve-le-moratoire-sur-la-vente-des-terres-agricoles-contre-laide-du-fmi

Fuente: http://www.cadtm.org/Quand-le-FMI-profite-de-la-covid-19-pour-augmenter-son-emprise-sur-les-pays-du

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Un informe de la ONU enumera las principales esperanzas y temores de la humanidad de cara al futuro

El organismo señala que la encuesta global que llevó a cabo en enero de 2020 ha sido su "esfuerzo más ambicioso" hasta la fecha para "comprender las expectativas frente la cooperación internacional y la ONU en particular".

 

Con motivo de la conmemoración del 75.º aniversario de la creación de la ONU, que se desarrolla bajo el lema 'El futuro que queremos, la ONU que necesitamos', este lunes se han publicado los resultados de la encuesta global que realizó la organización en enero de 2020 para descubrir las esperanzas y los temores de la humanidad frente al futuro.

"Al 21 de septiembre de 2020, habían participado más de un millón de personas de todos los países y todas las condiciones sociales. Sus respuestas brindan información única sobre lo que el público quiere en este momento difícil para el mundo", reza su comunicado de prensa, asegurando que se trata del "esfuerzo más ambicioso de la ONU hasta la fecha para comprender las expectativas frente la cooperación internacional y la ONU en particular".

Según los datos revelados, a día de hoy las primeras necesidades de prioridad inmediata consisten, para gran parte de la población mundial, en una mejora del acceso a los servicios básicos, como atención médica, agua potable, saneamiento y educación, seguida de "una mayor solidaridad internacional y un mayor apoyo a los más afectados". "Esto incluye abordar las desigualdades y reconstruir una economía más inclusiva", señala el informe.

Sin embargo, cerca de 300.000 participantes expresaron que la atención médica también es una prioridad a largo plazo. "El cuidado de la salud es también un área en la que la gente espera ver una mejora en los próximos 25 años", comunicaron los autores del estudio, agregando que el 72 % de los encuestados cree que el acceso a los servicios de salud "seguirá siendo el mismo o mejorará en el futuro".

La crisis climática y la corrupción 

Por otra parte, la encuesta mostró que, de cara al futuro, las principales preocupaciones para la humanidad son la crisis climática y la destrucción del medio ambiente, mientras que "garantizar un mayor respeto por los derechos humanos, resolver conflictos, combatir la pobreza y reducir la corrupción" fueron otras de las relevantes prioridades para la sociedad mundial.

"La mayoría de los participantes en todas las regiones están preocupados por el futuro impacto del cambio climático. Nuestra inhabilidad para detener la crisis climática y la destrucción ambiental son vistas por los encuestados como su mayor temor a medio y largo plazo", comunica el informe, revelando que el 49 % de las respuestas apuntan a que la situación ecológica del planeta empeorará, igual que la situación de la corrupción, según otro 41 %.

La desigualdad y la pobreza

Además, según los datos publicados, la gente desea que en el mundo haya "más solidaridad internacional y un aumento del apoyo a los lugares más afectados por la pandemia. Eso incluye luchar contra la pobreza y las desigualdades y estimular el empleo". A la pregunta sobre los objetivos establecidos a largo plazo, muchos nombraron "el acceso universal a la educación e igualdad de derechos para las mujeres".

El informe destaca que más del 87% de la población confía en que la cooperación internacional es vital para hacer frente a los desafíos actuales, como la lucha contra la pandemia, a la vez que el 74 % ve a la ONU como "esencial" para abordarlos.

Publicado:22 sep 2020 08:41 GMT

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Rusia y China poseen satélites mortales, según el Pentágono

El pugnaz Secretario del Pentágono Mark Esper comentó que "China y Rusia han colocado armas en los satélites y desarrollan armas energéticas dirigidas para explotar los sistemas de EU y así desgajar (sic) nuestra ventaja militar".

Mark Esper –que no repetirá como secretario del Pentágono en caso de una relección de Trump– arremetió contra China y Rusia que "buscan erosionar nuestro duradero (sic) dominio de poder en los cielos mediante fuegos de largo alcance, sistemas anti-acceso/área-de negación y otras capacidades asimétricas diseñadas para contrarrestar nuestras fortalezas", mientras que, "en el espacio, Moscú y Pekín han convertido la otrora arena pacífica en un dominio de guerra". ¡Cuando ha sido todo lo contrario!

Esper abundó que “Rusia, China, Norcorea, Irán y algunos grupos extremistas violentos buscan explotar el ciberespacio para socavar la seguridad de EU sin tener que confrontar su superioridad convencional en un entorno incremental de ‘zona gris’ de compromiso que nos mantiene en un estado perpetuo (sic) de competencia”.

Agregó que para el año fiscal 2020, los rubros de investigación y desarrollo son los más grandes de la historia de EU que se concentran en "tecnologías críticas tales como armas hipersónicas, energía directa y sistemas autónomos", además de la "ciberguerra" y las tecnologías de punta como la inteligencia artificial y el G5, mientras busca trasladar las guerras a las nubes computacionales.

La exageración habitual del "peligro" ruso y chino sirve como pretexto para el descomunal incremento fiscal de la militarización del espacio por el Pentágono (https://bit.ly/2REf1Jb).

Trump ordenó en junio al Pentágono la creación de la sexta rama del ejército de EU: la fuerza espacial.

HispanTV da vuelo a las bravatas de Mark Esper y rememora que "el Pentágono ya había advertido desde febrero pasado que el espacio se convertirá en un campo de batalla de EU con China y Rusia", ya que "Rusia y China están desarrollando tecnologías que podrían acabar con la preminencia de la posición de EU en el sector espacial" y que "con sus armas antisatelitales, incluidos los sistemas de guerra electrónica, investigan desarrollar armas láser para perturbar, degradar o dañar los satélites de EU y sus sensores" (https://bit.ly/3c7tqqw).

Mas aún: "China, además de armas láser de energía dirigida, cuenta con un misil capaz de atacar satélites en órbita baja alrededor de la Tierra".

HispanTV señala que "Michael Griffin, responsable de innovaciones militares del Pentágono, había anunciado en septiembre de 2019 que EU evaluaba la posibilidad de llevar misiles antibalísticos al espacio y nuevos sensores para detectar la trayectoria de misiles súper rápidos e hipersónicos".

El zar Vlady Putin advirtió a EU de no usar "el espacio como teatro de guerra", ya que Moscú se opone a su militarización (https://bit.ly/33SXT8n) y fustigó que "el liderazgo militar-político de EU considera al espacio ultraterrestre como un teatro de operaciones militares" que busca "preservar su dominación estratégica" (https://bit.ly/2ZKzCzK).

La militarización del espacio por EU infringe el Tratado del Espacio Ultraterrestre que prohíbe la militarizacióny fue firmado en 1967 por más de 100 países, incluido EU.

Rusia alerta que una guerra en el espacio "podría tener consecuencias nefastas para la seguridad internacional y la estabilidad estratégica".

La cancillería de Rusia señala que no busca los "objetivos de dominación y superioridad, sino que persigue su uso pacífico y llevar a cabo exploraciones en el espacio".

China no se queda atrás y advirtió a Trump de "no crear un campo de batalla en el espacio": EU "ha estado empujando su estrategia de dominación espacial, yendo más allá en el camino del emplazamiento de armas en el espacio exterior y arriesgándose a convertirlo en un nuevo escenario de guerra" (https://bit.ly/3hGLRUb).

La próxima guerra de las tres superpotencias, que buscan el precario "equilibrio estratégico", se desarrollaría en el espacio: tanto el cibernético como el orbital.

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El no alineamiento activo: una camino para América Latina

Más de medio siglo después de la creación del Movimiento de Países No Alineados, el mundo ha cambiado drásticamente. Sin embargo, una renovación conceptual de la idea de «no alineamiento» puede ser útil para América Latina en esta nueva etapa caracterizada por la disputa entre Estados Unidos y China.

 

Algo anda muy mal en América Latina. Con un 8% de la población mundial, la región concentra el 31,9 % del total de muertos (270 mil sobre 844 mil, a fines de agosto de 2020) por la pandemia de covid-19, cuatro veces de lo que le «correspondería». Diversas proyecciones indican que la caída del PIB en 2020 fluctuará entre 9,1% según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y 9,4% según el Fondo Monetario Internacional, constituyéndose como el peor desempeño de la economía de la región. La caída de la economía mundial se calcula en 4,9%. Según la Cepal, la crisis provocará un aumento de 45,4 millones de pobres, cifra que haría alcanzar un total de 231 millones. Se trata de un 35% de la población total, lo que retrotraería los índices a los niveles de 2006.

Una constante del subdesarrollo latinoamericano es una inserción internacional defectuosa, subordinada a la potencia hegemónica dominante. Ella se basa en una división del trabajo especializada en la producción de materias primas exportadas con bajos grados de elaboración y en la importación de productos con mucho mayor valor agregado. El deterioro de los términos del intercambio, según la expresión de Raúl Prebisch, se encuentra en la base de nuestro estancamiento. Por ello, la región no sale de la «trampa del ingreso medio».

En años recientes, el boom de los commodities pareció contravenir esa tesis. Entre 2003 y 2013, América Latina vivió una década dorada, sustentada en el alto precio de las materias primas exportadas. Fue ello lo que le permitió a la región sobrellevar con éxito la recesión mundial de 2008-2009. Sin embargo, bastó un cambio de signo de la coyuntura internacional y una ligera baja en la tasa de crecimiento de China, para revertir ese auge. Fue en ese contexto (la «media década perdida» de 2015-2020, con una tasa anual de crecimiento inferior al 2%), en el que la región recibió el golpe de la pandemia de covid-19. Ahora, el entorno internacional, dominado por la pugna Estados Unidos y China, apunta a restringir aún más las opciones de la región, en particular dada la exigencia de Washington de que América Latina rompa sus lazos con China y se alinee con Estados Unidos.

Resucitando la Doctrina Monroe

En febrero de 2018, en vísperas de su primer viaje a América Latina, el entonces Secretario de Estado Rex Tillerson, con ocasión de un discurso en la Universidad de Texas en Austin, anunció que la Doctrina Monroe se mantenía vigente, contradiciendo así los a su predecesor, John Kerry, que en 2013 había afirmado lo contrario. Esta doctrina, por la cual Estados Unidos se arroga el derecho a excluir a países no americanos de tener una presencia en el hemisferio occidental, se consideraba un anacronismo decimonónico.

Desde entonces, el gobierno de Trump ha aplicado esta doctrina sine die. Las visitas de sus secretarios de Estado - Rex Tillerson y su sucesor, Mike Pompeo-, de su secretario de Defensa Jim Mattis, y de otros integrantes de su Gabinete, trasmitieron el mensaje de que los países latinoamericanos deben mantenerse alejados de China. Algo similar podría decirse de esfuerzos por bloquear la presencia de Rusia e Irán, en este último caso incluyendo la intercepción de cargueros con petróleo iraní con rumbo a Venezuela. El rompimiento de una tradición establecida de 60 años de una presidencia latinoamericana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con la candidatura de un estadounidense para ella, aspira a utilizar el BID para excluir de la región a potencias extracontinentales, especialmente a China.

Este afán de retrotraer la historia al siglo XIX es inaceptable. El gran cambio que se ha dado en el nuevo siglo en la región ha sido precisamente hacia una diversificación de sus relaciones exteriores. En esa diversificación cabe destacar los contactos cada vez más frecuentes con países asiáticos como China, India, Corea del Sur e Indonesia, entre otros. En 2020, en un mundo globalizado, la noción que los países latinoamericanos solo deban vincularse con aquellos países para los que tienen permiso de la Casa Blanca es contraintuitiva. Ello es especialmente cierto para los lazos con Asia, la zona más dinámica y de mayor crecimiento en el mundo contemporáneo.

De hecho, para Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, China es hoy el principal socio comercial, desplazando de esa condición a Estados Unidos, Europa o Japón. La paradoja de la presencia china en la región, sin embargo, es que por una parte disminuye la dependencia tradicional de los Estados Unidos y Europa, al aumentar las opciones y alternativas para América Latina. Ello no puede sino ser bienvenido. Sin embargo, la forma de inserción internacional resultante de los lazos con China no es sustancialmente distinta de la clásica relación centro-periferia. Ella se traduce en un comercio basado en las exportaciones de materia prima de la región y la importación de productos manufacturados chinos.

Esta constatación es fundamental para sostener una política de no alineamiento activoAsí, como la región debe rechazar la resurrección de la Doctrina Monroe, y la subordinación de las políticas exteriores al visto bueno del Departamento de Estado, la relación con China debe ser objeto de una política que ponga por delante nuestras preferencias nacionales. De otra forma, continuarán reproduciéndose las clásicas relaciones de dominación centro-periferia.

Del Tercer Mundo al Nuevo Sur

Más de medio siglo después de la fundación del Movimiento de Países No Alineados (NOAL), el mundo es otro. Con la caída de los socialismos reales en Europa Central y Oriental –y con ellos, la del así llamado Segundo Mundo—, el Tercer Mundo pasó a ser el Sur Global. Junto a ello se ha dado también lo que el Banco Mundial ha denominado una masiva «transferencia de riqueza», del Norte al Sur y un giro del eje geoeconómico del Atlántico Norte al Asia Pacífico. De representar entre un 20 y un 30% de los flujos de comercio e inversión internacionales en las décadas de 1960 y 1970, el Sur Global pasó a representar un 50% de ellos en 2015. Ese año el crecimiento de China representó un 30% del de la propia economía mundial. Pero el enorme auge de los países del Sur Global, sobre todo de China e India, pero también de otros países como Brasil (bajo los gobiernos de Lula), Indonesia y Turquía, no ocurre en un vacío.

Ello ha ido de la mano con un creciente populismo y proteccionismo en los países del Norte, los mismos que alguna vez lideraron el orden internacional liberal vigente después de la postguerra. Mientras China, India y otros países asiáticos se abrían a la globalización, Estados Unidos y Reino Unido se cerraban, denunciándola como la culpable de todos sus males. Cuando el mayor dinamismo económico se produce en Asia, la antigua noción de centro-periferia adquiere otra connotación. Lo que hay es un realineamiento de las jerarquías en el orden económico internacional, al que América Latina aún no se ha adaptado. Ha sido superada la concepción tradicional de que modernidad y progreso eran sinónimos de Estados Unidos y Europa. Alcanza con comparar el aeropuerto de Daxing en Beijing, inaugurado en 2019, que parece provenir de una película de ciencia ficción, con el JFK de Nueva York, que parece (y es) de la década de 1960. En 2050, se proyecta que la mitad del producto mundial provendrá de Asia.

En el nuevo milenio, el concepto de Sur Global viene a remplazar al de Tercer Mundo que había dominado el discurso de los países en desarrollo desde 1955. Surgen nuevas plataformas institucionales, que se suman a los tradicionales (el Movimiento de los Países No Alineados y Grupo de los 77 en Naciones Unidas). La más importante de ellas es el grupo BRICS. Aprovechando el dinamismo económico del mundo en desarrollo, la diplomacia de los Cahiers des doleances (cuadernos de quejas) va siendo sustituida por la idea de movilizar recursos financieros colectivos, de lo que es ejemplo emblemático el nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, con sede en Shanghai. En el área de comercio, se extiende la percepción de que el libre intercambio puede ser una palanca de desarrollo en la medida en que coexista con la salvaguardia de los intereses fundamentales de las sociedades nacionales, tales como la seguridad alimentaria, una posibilidad de definir estrategias de entorno.

Un no alineamiento activo para un nuevo orden internacional

En estos términosuna política de un no alineamiento activo por parte de América Latina no se refiere solo tomar una posición equidistante de Washington y de Beijing. Significa también asumir que existe un mundo ancho y ajeno más allá de los referentes diplomáticos tradicionales, que Asia es el principal polo de crecimiento en el mundo hoy, y que existen vastas zonas del mundo que han estado fuera del radar de nuestros países. Ellas incluyen gran parte de África y Asia Centralcuyas proyecciones de crecimiento demográfico y económico en las próximas décadas ofrecen enormes posibilidades, que ignoramos a costa nuestra. Salvando las diferencias, compartimos también con Europa la necesidad de construir un espacio de no alineamiento activo para no terminar aplastado por las confrontaciones entre los super grandes.

En otras palabras, lejos de «encerrarse» cada vez más en sí misma, como pretende la anacrónica aplicación de la Doctrina Monroe en pleno siglo XXI, América Latina debe «abrirse» a este nuevo «mundo post-occidental», en las palabras de Oliver Stuenkel. En este mundo, los parámetros, las normas y los recursos ya no provienen solo de los países del Atlántico Norte, como sucedió en gran parte del siglo XX, sino también de las nuevas potencias emergentes, lideradas por los BRICS, pero también por otros países de Asia y África que abren brecha y marcan pauta.

Los diez principios de la conferencia de Bandung de 1955, que originaría el NOAL, mantienen su vigencia. En el nuevo siglo, a ellos debemos añadir los Objetivos del Desarrollo 2030 propuestos por la ONU. Lo mismo vale por velar por el respeto de los acuerdos relativos a la protección del medio ambiente, los derechos laborales y la igualdad de género.

A diferencia del no alineamiento de antaño, que junto a su agenda propositiva en materia de descolonización tenía también un elemento defensivo que buscaba mantenerse al margen de los conflictos de las superpotencias, este no alineamiento tendrá una actitud proactiva y será efectivamente no-alineado. Buscará oportunidades de expandir y no de limitar los lazos de nuestros países con ese vasto mundo no-occidental que surge ante nuestros ojos, y que le dará la impronta al nuevo siglo.

Un aspecto clave se refiere a la gobernanza económica global, elemento decisivo para mejorar la inserción internacional de la región, en la raíz de su estancamiento. El no alineamiento activo debe definir las dimensiones de la globalización que son bienes públicos globales y deben ser materia de disciplinas internacionales. La protección de las patentes no tiene que ver con bienes públicos globales, sino con asegurar las royalties de las compañías. Seleccionar las inversiones extranjeras que sean conducentes al desarrollo no es materia de bienes públicos globales, sino de modelos de desarrollo nacionales. Tampoco lo es crear instancias de arbitraje en que las empresas pueden demandar a los Estados –y conseguir cuantiosas indemnizaciones– por la introducción de políticas que afecten sus ganancias, aunque las políticas sean de evidente interés nacional. Es necesario movilizarse para excluir ésas y otras áreas de políticas públicas de la gobernanza global. Ellas caen dentro del legítimo derecho de autodeterminación de las sociedades nacionales.

No es casualidad que la mayor crisis de la región en cien años, según la CEPAL, coincida con su mayor fragmentación en mucho tiempo. En este orden «post-unipolar», en el que Estados Unidos se retira de muchas organizaciones internacionales, una política de este tipo implicaría lo siguiente:

1) Un fortalecimiento de los organismos regionales, permitiendo una voz común frente a desafíos conjuntos.

2) Un compromiso con el multilateralismo: los desafíos globales que enfrenta el mundo de hoy exigen respuestas también globales. Ello significa coordinación y acción conjunta entre los países que integran la comunidad internacional, incluyendo entidades como la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), centrales en esta época de crisis.

3) Un plan de acción contra el cambio climático: el incremento en años recientes de la deforestación en el Amazonas, verdadero pulmón del mundo, y los incendios en los humedales de Pantanal, ilustran el grado al cual la región ha abdicado de sus responsabilidades en esta materia, clave para la supervivencia de la humanidad.

4) Un Centro de Control de Enfermedades (CCE) regional: todo indica que pandemias como las de covid-19 serán más frecuentes. Dado el impacto devastador que ésta ha tenido en América Latina, solo cabe imaginar lo que sería tener estas epidemias en forma recurrente. Prevenirlas y coordinar respuestas a ellas debe ser una alta prioridad.

5) Una redefinición de nociones obsoletas de la seguridad nacional, que en nada ayudan a defender a nuestros países de las amenazas globales de nuestra era. Estas tienen poco que ver con tanques de países vecinos cruzando fronteras, y más con epidemias, sequías y calentamiento global, para las cuales no hay presupuesto, preparación, ni programación.

6) Un esfuerzo persistente por garantizar la equidad entre los géneros y el equilibrio de las relaciones laborales.

7) Un no alineamiento genuino, que no se incline ante ninguna de las grandes potencias, sino que tome sus decisiones solo tomando en cuenta los intereses nacionales objetivos de los países latinoamericanos.

La noción de que nada que exceda el presentismo de la perspectiva de muchos gobiernos actuales es factible, es parte de la razón por la cual América Latina se encuentra en la crisis actual. El no alineamiento activo no tiene signo ideológico. Puede ser un punto de convergencia de gobiernos de distinta orientación, para crear espacios que permitan la adopción de decisiones soberanas. En momentos de un orden internacional en transición, el tener una voz en materias tan decisivas para el futuro como la gobernanza global o la nueva arquitectura financiera internacional, constituye una alternativa que abre enormes posibilidades.

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La «América crece» de Trump: nueva forma de neocolonialismo

La Alianza para el Progreso impulsada por el ex presidente estadounidense John F. Kennedy a principios de la década de 1960 hasta la nueva “Iniciativa América Crece” lanzada por Donald Trump en 2019 son mecanismos utilizados por Washington para dominar económica y políticamente a las naciones latinoamericanas.

Mediante la Alianza para el Progreso, Estados Unidos pretendía buscar modelos capitalistas de desarrollo en la región para neutralizar el ejemplo que significaba la naciente Revolución cubana.

De esa forma se enviaron especialistas a la América Latina para explorar las riquezas naturales y las posibles fuentes de progreso de cada país, las que en los años siguientes fueron controladas y explotadas por empresas transnacionales, en su mayoría norteamericanas.

Washington brindaba entonces la asesoría económica con empréstitos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y enviaba grupos denominados “cuerpos de paz” que impulsaban la animadversión contra Cuba y el sistema socialista. Todo desembocó en un rotundo fracaso que llevó más hambre y miseria a los pueblos donde los políticos corruptos de turno los acogieron, a la par que ellos se enriquecían con las abundantes prebendas.

A la tristemente célebre Alianza para el Progreso le siguieron unos tras otros los ensayos estadounidenses para controlar a los países de América Latina en la que en los últimos años ha jugado un pernicioso papel la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID).

Ahora, dentro del enorme esfuerzo que hace la administración Trump para controlar Latinoamérica, a semejanza de la Doctrina Monroe que proclamaba América para los americanos, se ha lanzado la “Iniciativa América Crece” que permite a Washington evadir controles parlamentarios en los países que la acepten y va dirigida a modificar la dependencia económica, financiera, social y política de la región. 

Un análisis divulgado por Rusia Today, señala que esa Iniciativa es expedita, escueta, y no requiere de negociación alguna entre instancias gubernamentales. Tampoco precisa de consultas a los Parlamentos y mucho menos involucra a segmentos de la sociedad civil, porque el formato de Memorando de Entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) así lo permite.

Mediante el MoU, los gobiernos que se acojan al mismo, sellan el compromiso de cumplir la hoja de ruta que trazarán los distintos organismos y agencias norteamericanas, lo que es igual a una nueva forma de neocolonialismo.

La ex diplomática boliviana Maria Luisa Ramos, en entrevista con la publicación panameña Bayano Digital, denunció que la fórmula avanza hacia un reformateo de la dependencia económica, financiera y política de la región, sin requerir de negociación alguna entre instancias gubernamentales, ni consultas a los Parlamentos y mucho menos incluye a segmentos de la sociedad civil.

Agregó que mediante ese procedimiento ya no se involucrarán en engorrosas negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC) para mejorar su balanza comercial, para obtener jugosos contratos estatales, realizar cambios a la legislación y en general adecuar a sus intereses el diseño del esquema de inversiones de los países.

En realidad se trata de un subterfugio mediante el cual Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos hacen un compromiso diplomático de alto nivel para encaminar la agenda trazada por los organismos y agencias norteamericanas con homólogos empresariales de los hasta ahora firmantes en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Jamaica y Panamá.

El programa América Crece también sale de la órbita de la Organización Mundial del Comercio ya que la agenda general será delineada y encaminada por los organismos y agencias estadounidenses y sus homólogas entidades empresariales de esos países.

En el amplio panorama del MOU (que lo firma cualquier ministro y no los presidentes de las naciones como ocurre con los Tratados de Libre Comercio) aparecen los intereses del régimen norteamericano y sus compañías para realizar obras de infraestructura en aras de explotar yacimientos petrolíferos, todo tipo de minerales y recursos naturales que sean beneficiosos para sus intereses. 

O sea, es un saqueo autorizado de las riquezas de los países en cuestión, que no tiene que contar con las aprobaciones de los diferentes Parlamentos. 

Como “sublime artimaña” de este convenio se indica que acelerará el acceso del sector privado a los recursos financieros de Estados Unidos fundamentalmente a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La Casa Blanca bajo enormes presiones a los gobiernos latinoamericanos impuso hace unos días, al frente de esa organización bancaria al ultraderechista Mauricio Claver Carone, principal asesor de Trump para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN).  

También en este programa están envueltos los Departamentos de Estado, Tesoro, Comercio y Energía, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC).

En definitiva, América Crece es una forma más moderna de neocolonialismo que busca controlar económica, política y financieramente al continente. Esperemos que los pueblos despierten. 

Por Hedelberto López Blanch | 18/09/2020

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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Jueves, 17 Septiembre 2020 06:15

"Que grite la economía"

"Que grite la economía"

Génesis y legado del golpe de Estado ordenado por Nixon y patrocinado por la CIA en Chile

El 3 de septiembre de 1970, durante una reunión de 30 minutos en la Oficina Oval, entre las 3:25 y las 3:45 de la tarde, el presidente Richard Nixon ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés) promover un golpe militar en Chile. Según notas manuscritas tomadas por el director de la agencia, Richard Helms, Nixon giró órdenes para evitar que el nuevo presidente de Chile, Salvador Allende, tomara posesión de su cargo en noviembre… o crear condiciones para derrocarlo en caso de que asumiera la presidencia.

"Una probabilidad de una en 10, quizá, pero salven a Chile." "No importan los riesgos". Helms garrapateaba sus notas mientras el presidente exigía un cambio de régimen en la nación sudamericana, que se había convertido en la primera en el mundo en elegir libremente a un candidato socialista. “Trabajo de tiempo completo… los mejores hombres que tengamos”. "Que grite la economía".

Escrito en una semana como ésta, hace 50 años, el crítico memorando de Helms sobre la conversación con Nixon continúa siendo el único registro conocido de la orden de un presidente estadunidense de derrocar a un líder extranjero electo democráticamente. Desde que desclasificó el documento, en 1975, como parte de una investigación del Senado sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile y otras partes, las notas de Helms se han vuelto la representación de la intervención estadunidense en Chile, y un símbolo de la arrogancia hegemónica de Washington hacia naciones más pequeñas, en particular en América Latina.

¿Cómo llegó un presidente estadunidense, dotado de poderes imperiales, a ordenar un cambio encubierto de régimen en otra nación? La desclasificación, en fecha más reciente, de cientos de documentos etiquetados como top secret sobre el papel de la CIA en Chile proporciona componentes críticos de tan siniestra y sórdida historia. Éstas son las principales revelaciones:

– Funcionarios estadunidenses comenzaron a explorar en secreto un golpe militar como parte de los planes de contingencia ante una posible victoria de Allende desde un mes antes de que los chilenos acudieran a las urnas, el 4 de septiembre de 1970. Una "revisión urgente" solicitada por Nixon sobre los intereses y opciones en Chile, conocida como Estudio de Seguridad Nacional Memorando 97, contenía un anexo ultrasecreto titulado "Opción extrema: derrocar a Allende". Presentado por la CIA a principios de agosto de 1970, el anexo mencionaba las presunciones, ventajas y desventajas de un golpe militar si Allende resultaba electo.

– El 8 de septiembre de 1970, apenas cuatro días después de la estrecha victoria de Salvador Allende, el "Comité de los 40", que supervisaba las operaciones encubiertas estadunidenses, se reunió para abordar el caso de Chile. Al final de la reunión, el presidente del comité, Henry Kissinger, solicitó una "evaluación a sangre fría" de los "pros y los contras, los problemas y perspectivas implicados si se organizara ahora un golpe militar en Chile con asistencia de Estados Unidos". Al día siguiente, el cuartel general de la CIA envió instrucciones a su jefe de estación en Santiago para emprender “la tarea organizacional de entablar contactos directos con los militares chilenos… que puedan utilizarse para estimular un "golpe" (en español en el original) en caso de que se tome una decisión en ese sentido”.

– El jefe de estación de la CIA, Henry Hecksher, junto con el embajador estadunidense, Edward Korry, objetó esas instrucciones por considerarlas imprácticas e improbables. Un número significativo de funcionarios de la CIA, la embajada estadunidense y del Departamento de Estado se oponían a los planes de una intervención estadunidense por juzgarla poco realista, destinada al fracaso y peligrosa desde el punto de vista diplomático.

"Lo que proponemos es una flagrante violación de nuestros principios y dogmas políticos", advirtió Vaky a Kissinger en un memorando secreto el 14 de septiembre de 1970. "Si esos principios tienen algún significado, normalmente sólo nos apartamos de ellos para enfrentar graves amenazas a nosotros, es decir, a nuestra supervivencia. ¿Es Allende una amenaza mortal para Estados Unidos? Es difícil argumentarlo".

– Kissinger, el director de la CIA Helms y, sobre todo, el presidente Nixon rechazaron estos argumentos. Durante la reunión del 15 de septiembre de 1970 con Helms, a la que también asistió Kissinger, Nixon expresó que no le preocupaban los "riesgos implicados" al fomentar un golpe. El presidente estadunidense parecía tomar la elección de Allende como un insulto a Estados Unidos. "Ese hijo de puta, ese Allende hijo de puta", exclamó Nixon en una reunión posterior con Korry en la Oficina Oval. "Vamos a aplastarlo".

La directiva de Richard Nixon a Helms puso en marcha la más infame serie de actos en los anales de la política exterior estadunidense. Para instigar un golpe, la CIA se enfocó en proveer armas, fondos e incluso pólizas de seguro de vida a los operativos militares para remover al comandante en jefe de las fuerzas armadas chilenas, general René Schneider, quien se oponía a un golpe.

Asimismo, el esfuerzo clandestino de la CIA por bloquear la toma de posesión de Allende evolucionó en una extensa campaña para desestabilizar a Chile y crear un "clima golpista" que provocó la toma militar del poder encabezada por el general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Un año después, cuando la historia de la intervención estadunidense en Chile apareció en la primera plana del New York Times, la exposición generó uno de los mayores escándalos internacionales del siglo XX, y dejó un legado de política exterior estadunidense envenenada que continúa persiguiendo a Chile, a Estados Unidos y al resto del mundo hoy en día.

Versión reducida. La completa puede consultarse en https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/09/16/que-grite-la-economia-peter-kornbluh-4109.html

* Analista senior del Archivo de Seguridad Nacional en Washington y autor de Pinochet: los archivos secretos

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China-UE: la alianza que puede cambiar el mundo

Las relaciones entre China y la Unión Europea serán claves en el diseño de un nuevo orden mundial no centrado en EEUU.

 

Para China una alianza estratégica con Europa, con un papel destacado de Rusia, le permitirá darle todo su sentido a la Ruta de la Seda. Para una Europa a la deriva, puede ayudarla a reposicionarse como el centro político-económico global que supo ser.

Aunque la cumbre virtual realizada el pasado 14 de septiembre, en la que participaron el presidente Xi Jinping, la canciller Ángela Merkel, el jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, decidió "acelerar las negociaciones sobre el acuerdo de inversiones entre China y la UE y cerrar el acuerdo durante este año", el camino está plagado de espinas.

La importancia que ambas partes concedieron a la cumbre se reflejó en la participación directa del presidente chino y de la canciller alemana, ésta porque su país ejerce la presidencia rotativa de la UE.

Ambas partes llegaron a la cumbre en medio de tensiones y dificultades. Para China la guerra comercial con EEUU, la crisis en la frontera con India, las tensiones con Taiwán y Australia, dibujan un panorama complejo, a lo que deben sumarse las diferencias que mantiene con Bruselas en asuntos económicos, políticos y diplomáticos.

La UE, por su parte, ha sido definida por un think tank europeo como "un barco a la deriva sin utensilios de navegación", por su "incapacidad total de previsión" y por la inexistencia de "los instrumentos operacionales" para resolver sus problemas a nivel interno e internacional. En efecto, la Comisión Europea tiene enormes dificultades para definir una política común ante la mayoría de los desafíos actuales.

Por el lado de China, la nota reinante es el optimismo, por lo menos en las declaraciones públicas. Global Times editorializó luego de la cumbre, que a pesar de las "diferencias ideológicas" existentes, "las dos partes continúan ampliando su cooperación e interacciones". El tono de la prensa china es que las relaciones económicas marchan muy bien, y que las diferencias se concentran en derechos humanos y "los asuntos relacionados con Xinjiang y el Tíbet, y la ley de seguridad nacional de Hong Kong".

Es evidente que Pekín busca orillar las importantes diferencias en el terreno económico, que la presidenta de la Comisión Europea, von den Leyen, destacó como un aspecto en el que "queda mucho, mucho por hacer".

Xi solicitó a la UE adherirse a la coexistencia pacífica, el multilateralismo, el diálogo y la apertura, comparando las diferencias en las relaciones entre Pekín y Bruselas con el antagonismo existente con EEUU. No obstante, la parte europea se empeñó en exigir la eliminación de las barreras a las inversiones europeas, un mayor acceso al mercado del dragón, sobre todo en áreas reservadas para las empresas chinas.

Respecto al acceso a los mercados chinos para las empresas europeas, la comisaria destacó que "no se trata de quedar a medias, se trata de reequilibrar la asimetría y de la apertura de nuestros respectivos mercados", por lo que "China tiene que convencernos de que vale la pena tener un acuerdo de inversión".

En esa dirección, South China Morning Post recordó que el lenguaje y el tono de la parte europea "continúa girando hacia una nueva era, en la que la competencia y la rivalidad están pasando a primer plano, y las áreas de asociación parecen limitadas y difíciles". La excepción, como destaca el medio, fue la canciller alemana Merkel, que se mostró confiada en que continúen los progresos en la relación bilateral.

El acuerdo de inversiones se viene negociando desde hace siete años. El trato igualitario para sus empresas que demanda la UE, está centrado en tres puntos, según Pepe Escobar:

  1. las telecomunicaciones;
  2. el mercado de automóviles que debería estar completamente abierto;
  3. la competencia desleal.

Según Europa, del acero chino por las cuantiosas subvenciones estatales.

Aunque China es un socio comercial vital para Alemania, la Federación de Industrias viene señalando que el dragón es, además de un socio, "un competidor sistémico", en particular por el papel que juega el Estado en apoyo de sus empresas. Sin embargo, Escobar estima que la principal dificultad estriba en la cuestión de los derechos humanos en Xinjiang que, a mi modo de ver, se utiliza por la UE como una forma de presión para abrir el mercado chino, al igual que el diferendo sobre Hong Kong.

La esperanza de firmar el acuerdo de inversiones antes de fin de año no parece nada sencilla, ya que las diferencias siguen siendo importantes y la UE no se va a conformar con cambios menores a la situación actual.

Por otro lado, la fuerte presión de EEUU sobre Europa en el contencioso con Huawei, así como con Alemania en torno al gasoducto Nord Stream 2, han conseguido debilitar la posición europea y abrir brechas entre sus socios. Como señala un artículo de opinión de Global Times, "la mayoría de los países europeos esperan maniobrar en la competencia entre las dos partes [China y la UE] para mejorar la influencia y la autonomía estratégica del Europa".

Llegados a este punto, creo que todas las partes tienen algo importante para perder si no se llega a un acuerdo de inversiones y a una alianza estratégica de larga duración. Menos EEUU que ganaría con una ruptura.

Para Europa, que sus empresas puedan acceder al mercado chino, además de una demanda razonable, representa una oportunidad para remontar la aguda crisis que viven sectores enteros de la industria y los servicios como consecuencia de la pandemia de coronavirus, además de las ya mencionadas dificultades que tiene la UE para proyectarse como potencia independiente en el escenario global.

Para China, el mercado europeo es vital, por dos razones. El principal proyecto estratégico chino, la Ruta de la Seda, establece un vínculo marítimo y terrestre para el intercambio comercial con el viejo continente, un mercado del que la industria del dragón no puede prescindir, por volumen y calidad de su consumo.

Además, la tecnología europea, que siempre fue apreciada y deseada por las grandes empresas y el Estado chinos, cobra una relevancia especial durante la presente guerra con EEUU, que tiene su punto nodal en las tecnologías.

Rusia también se verá beneficiada de una alianza entre a la UE y China, en parte porque secciones de la Ruta de la Seda pasan por su territorio, pero además porque empujaría a Europa cada vez más hacia el Este, poniendo distancias mayores con EEUU.

En el peor de los casos, si la alianza UE-China tropezara, el imperio decadente de Wall Street y el Pentágono tendría una sobrevida, con mejores condiciones para estirar su agonía. Todos los actores globales saben perfectamente lo que está en juego: el diseño de un orden pos-EEUU, que se acelerará después de la pandem

17:45 GMT 16.09.2020(actualizada a las 18:34 GMT 16.09.2020) URL corto

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