Miércoles, 20 Enero 2021 05:14

Trump indulta a Steve Bannon

Trump indulta a Steve Bannon

Su exconsejero fue detenido en agosto de 2020 acusado de desviar fondos recaudados para la construcción del muro con México

 

Donald Trump ha indultado a Steve Bannon. A pocas horas de dejar su cargo como presidente de los Estados Unidos, el mandatario republicano ha cumplido con las previsiones y ha concedido el perdón a más de 70 personalidades, entre ellas su exasesor, quien está siendo investigado por apropiarse de dinero recaudado en donaciones por Internet para construir el muro en la frontera con México.

Su perdón presidencial llega tras días de debate en el círculo de Trump, donde se cuestionaba la idoneidad de otorgar el indulto al que fue uno de los arquitectos de su campaña electoral en 2016, ahora en el punto de mira por defraudar a trumpistas.

La detención de Bannon se produjo en agosto del pasado año, cuando fue acusado junto a otras tres personas de desviar más de un millón de dólares que habían sido recaudados para levantar el polémico muro fronterizo. Una parte del dinero habría sido destinada a pagar a un funcionario de campaña. La otra habría servido para sufragar los gastos personales de Bannon. Él se declaró inocente.

Pese al destacado papel que tuvo durante la campaña electoral del candidato republicano en 2016, Bannon fue apartado poco tiempo después de que Trump fuera investido presidente por criticar a los hijos del mandatario. De él llegó a decir que había “perdido la cabeza” y que “cuando fue despedido lloró y rogó por su puesto”. Sin embargo, en los últimos meses su relación dio un giro.

Fue el propio Trump quien, tras su derrota en las urnas frente al demócrata Joe Biden, acudió al asesor para que le ayudara a permanecer en el poder alegando un fraude electoral que nunca fue probado. De poco le sirvió.

Ahora, el indulto preventivo anula la acusación y evita que, en el caso de que hubiera sido hallado culpable de los cargos que se le imputan, Bannon tuviera que cumplir condena. El indulto presidencial solo se aplica a los delitos federales y para llevarlo a cabo el gobernante no debe aportar ninguna razón. Además, la Administración no puede revocarlo.

Hasta el momento, ni el propio Trump ni ningún miembro de su familia han sido indultados. Según detalló una fuente cercana al caso a la agencia Reuters, los asesores de la Casa Blanca le han recomendado no recurrir a ello porque consideran que daría a entender que son culpables de algún delito. Tampoco ha sido indultado su abogado Rudy Giuliani, quien no ha sido acusado formalmente de ningún cargo, pero ha sido objeto de investigaciones por sus actividades en Ucrania.

Trump también ha otorgado el indulto al exalcalde de Detroit Kwame Kilpatrick, quien cumplía una pena de prisión de 28 años por cargos de corrupción. El rapero Dwayne Carter, conocido como Lil Wayne, que se declaró culpable de un delito federal de tenencia de armas el año pasado, también figura entre los indultados; así como el rapero Bill Kapri, conocido como Kodak Black, quien cumple condena por falsificar documentos para obtener un arma de fuego. 

Se espera que Trump ofrezca hasta un centenar de indultos y conmutaciones en las horas previas a su salida del cargo al mediodía de este miércoles, según dos han revelado a la agencia AFP dos fuentes cercanas al presidente.

Por Miriam Elies

20/01/2021 07:00Actualizado a 20/01/2021 09:59

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Martes, 19 Enero 2021 06:20

Arce y la economía boliviana

Arce y la economía boliviana

Si algo tienen en común los gobiernos neoliberales en la región es que la eficiencia ha demostrado ser un ingrediente más de su propaganda y uno menos de su gestión.

Bolivia no ha sido la excepción. Apenas 11 meses de gestión económica de Áñez bastaron para dañar la estabilidad de la economía con mejor desempeño del continente de la última década y para empobrecer las familias. La caída del PIB de Bolivia en 2020 superará 8 por ciento, un registro que si bien no destaca en contraste con sus vecinos, sobresale porque es el único país que en plena pandemia, en lugar de estimular la economía, ¡tomó medidas de ajuste! Un estudio realizado por el CEPR ( Economic Policy Responses to a Pandemic: Developing the Covid-19 Economic Stimulus Index) muestra que Bolivia está entre los países de América Latina que menos impulso fiscal dedicaron para enfrentar la crisis generada por la pandemia: menos de 0.5 por ciento del PIB (frente a 2 por ciento promedio ­global). En este breve y destructivo ciclo de neoliberalismo, Bolivia generó más de un millón de nuevos pobres durante la ­(indi)gestión de Áñez.

La victoria electoral del MAS en octubre sentó las bases para que, a partir de noviembre, con el nuevo gobierno, comenzara a suministrarse el antídoto. En sólo dos meses, Luis Arce se puso manos a la obra y llevó a cabo un amplio despliegue de políticas económicas, que se podrían agrupar en tres ejes: 1) humanitarias (para los más necesitados); 2) ordenar la casa, y 3) volver a crecer.

Humanitarias. Lanzamiento del Bono contra el hambre, equivalente a 140 dólares entregados mensualmente entre diciembre y marzo, que constituye un suplemento directo a los más necesitados para enfrentar la urgencia social.

Nuevo régimen de reintegro del IVA, que devuelve 5 por ciento del precio neto a quienes tengan salarios inferiores a mil 250 dólares, medida que mejora el ingreso de las clases medias y bajas.

Aumento de 3.4 por ciento en los ingresos de los jubilados para 2020.

Disminución del precio de los alimentos gracias al restablecimiento del certificado de abasto interno para la soja, de tal forma que la industria deberá destinar un mínimo de 15 por ciento de harina solvente a precio justo al mercado interno.

Ordenadoras. Final de la fiesta de 11 meses de contrabando: intensificación de la supervisión aduanera, crecimiento notable del número de decomisos y detenciones de funcionarios amañados.

Abrogación de decretos de Áñez perjudiciales para los intereses del público, como: a) decreto que autorizaba el uso de semillas transgénicas; b) decreto que difería el impuesto a las utilidades de las empresas (IUE), la rebaja de la base imponible del impuesto a las transacciones; c) decreto que permitía la libre exportación agropecuaria, de pollo y carne, y eliminaba el requisito del certificado de abasto interno; d) decreto que extendía la explotación del registro mercantil sin respetar debidos procesos; e) decreto que habilitaba la importación de vehículos usados, que daña el ambiente, la balanza comercial, envejece el parque automotor y deteriora los ingresos fiscales.

Desactivó juicios de arbitraje internacional por incumplimiento de pagos con la firma Dopprlmayr, la firma austriaca proveedora de Mi Teleférico por deudas no canceladas en el gobierno de facto.

Emisión de un bono navideño para incentivar a pequeños ahorristas.

Extensión del alícuota adicional de 25 por ciento de la alícuota al impuesto a las utilidades (AA-IUE) si su rentabilidad supera 6 por ciento, que hasta ahora sólo afectaba a los bancos y otras empresas financieras.

Sanción del impuesto a las grandes fortunas, que logrará que unas 150 familias contribuyan al esfuerzo común de sacar el país adelante.

Volver a crecer. Se ordenó la capitalización de 100 por ciento de los beneficios de 2020 de la banca y otras entidades financieras, con el objetivo de fortalecer el sistema financiero, aumentar la solidez de los bancos y expandir el crédito (ya que no podrá ser distribuido como ­dividendos).

Reprogramación y refinanciamiento automático de créditos cuyas cuotas vencieron durante la pandemia, que serán diferidas sin penalidades ni recargas.

Creación y reglamentación de dos fideicomisos para la reactivar la industria nacional y el combate al contrabando que atenta contra la producción nacional, especialmente de textiles, que resurgió durante el gobierno de Áñez.

Créditos de fomento agrario a 3 por ciento anual de interés.

Reactivación de la construcción del tren metropolitano cochabambino (más de 17 millones de dólares de inversión).

Reactivación de la planta procesadora de banano de Unabeni.

Más de 5 millones de dólares invertidos en BOA, empresa que estaba en proceso de desguace para venderla a precio de saldo (abandono de rutas rentables, retraso pagos tributarios y del mantenimiento de las aeronaves).

Un total de 130 millones de dólares destinados a créditos para reactivar la industria nacional, a 5 por ciento de interés y hasta 10 años de plazo, con el principal propósito de sustituir importaciones de bienes finales e intermedios.

Reactivación de plantas y proyectos productivos paralizados, en particular la industria del litio y la planta de urea paralizados por problemas técnicos, sospechosos de haber sido plantados para facilitar la apropiación privada a precio de saldo.

El Arce-presidente no ha dejado de ser Arce-economista. El conjunto de acciones tomadas en este corto periodo tiene un objetivo claro: que Bolivia retome la senda de una economía eficiente y con rostro humano, y que se logre a la mayor brevedad posible. Por ahora, va en el camino correcto.

Por Guillermo Oglietti y Alfredo Serrano Mancilla*

*Celag

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El juez Leonard Stark autorizó la venta para pagar a la minera canadiense Crystallex la expropiación de sus activos en Venezuela hace más de 10 años.

Las autoridades de Venezuela tacharon de "reparto de botín a última hora" la decisión de un juez estadounidense de autorizar la venta de las acciones de la empresa Citgo Petroleum Corporation, filial de la estatal petrolera venezolana (PDVSA) en EE.UU.

"La República Bolivariana de Venezuela denuncia y rechaza rotundamente las acciones del gobierno de Donald Trump, en complicidad con un reducto de extremistas venezolanos, quienes, actuando en contubernio, han cometido delitos trasnacionales con el fin de apropiarse de activos de Venezuela y sus entidades en todo el mundo", reza un comunicado oficial.

Desde Caracas declararon que esta sentencia "en las horas agónicas del saliente gobierno de Donald Trump confirma que las relaciones internacionales de esta administración las impulsa el odio, el saqueo, la venganza y el abuso de poder como ejercicio criminal del poder público". "Es el reparto del botín a última hora de ese gobierno con la complicidad de su fracasado títere local, para acentuar el revanchismo contra una empresa que pertenece a todos los venezolanos", opinaron.

Declararon que "la apropiación ilegítima e ilícita de Citgo" se realizó bajo instrucciones del líder opositor Juan Guaidó y por José Ignacio Hernández "para apropiarse de los activos de la República en el exterior, facilitar la entrega del patrimonio del pueblo venezolano a potencias extranjeras mediante un gigantesco fraude procesal y atentar contra el orden constitucional venezolano".

En ese contexto, las autoridades alertaron "a la comunidad internacional del peligro que representa para las inversiones y empresas extranjeras en Estados Unidos de América, y el gravísimo riesgo al que están sujetos sus intereses frente a maniobras de esta naturaleza, dirigidas a confiscar activos privados extranjeros mediante gigantescos fraudes procesales y acciones unilaterales violatorias del Derecho Internacional".

Mientras, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, afirmó a través de su cuenta en Twitter que esta decisión es "infame" y "una nueva agresión del agonizante gobierno de Donald Trump contra el noble pueblo venezolano".

Venta de las acciones a la minera Crystallex 

El juez estadounidense Leonard Stark autorizó este viernes el proceso de venta judicial de las acciones de Citgo Petroleum Corporation para pagar a la minera canadiense Crystallex la expropiación de sus activos en Venezuela hace más de 10 años.

Previamente, el pasado 21 de mayo, este juez ordenó iniciar la venta de Citgo para que Caracas cancele una indemnización de 1.400 millones de dólares a Crystalles. La administración del presidente Nicolás Maduro, por su parte, ha mantenido la posición de que ni PDVSA, ni Citgo, ni PDV Holding, son "deudores" de Crystallex, ni han sido "sujetos" de estos procedimientos legales.

Publicado: 16 ene 2021 22:20 GMT 

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Svetlana Tijanóvskaya, líder de la oposición en Bielorrusia

Entrevista — Líder de la oposición en Bielorrusia

"Desde el punto de vista europeo, la declaración de los dirigentes tiene que ser más fuerte y tienen que tomarse la situación más en serio", sostiene la líder de la oposición en Bielorrusia

 

En tan solo unos días Svetlana Tijanóvskaya pasó de ser un rostro desconocido a convertirse en el símbolo de la oposición a Aleksandr Lukashenko, apodado a menudo como el último dictador de Europa y presidente de Bielorrusia desde hace más de 26 años. Nunca fue su intención entrar en política, dice.

No era una política profesional ni una activista. Era profesora de inglés que se había dedicado en los últimos años plenamente a cuidar de su familia. Tampoco destaca por su carisma ni deja al descubierto fácilmente su afinidad ideológica. Quizá ha sido todo eso lo que llevó a la oposición a unirse tras la figura de Tijanóvskaya cuando esta decidió relevar a su marido, Serguéi Tijanovski, en su candidatura presidencial tras su encarcelamiento pocos meses antes de las elecciones. Parece una mujer normal que, indignada por la dictadura, decidió dar un paso adelante.

Tras las elecciones de agosto, que según datos oficiales ganó Lukashenko con un 80% frente al 10% de Tijanóvskaya, estallaron protestas multitudinarias en todo el país ante el aparente fraude electoral. Cinco meses después, los manifestantes continúan recorriendo las calles, la represión no cesa y Tijanóvskaya sigue exiliada en Lituania. Lukashenko ha prometido reformas.

Han pasado cinco meses desde las elecciones y el inicio de las protestas ¿Teme que el tiempo beneficie a Lukashenko? 

No, el tiempo juega en su contra. Los bielorrusos ven a dónde está llevando al país. No hay dinero, está subiendo impuestos y la gente ve que el movimiento de protesta continúa. Cada vez hay más personas dispuestas a unirse a las manifestaciones ante la situación actual. También estoy segura de que Rusia empieza a ver la situación de manera diferente porque entiende que Lukashenko es tóxico para los países europeos y para EEUU, que han impuesto algunas sanciones. Así que no, el tiempo no le beneficia.

¿Está perdiendo impulso la oposición?

En este momento no vemos grandes manifestaciones en las calles porque la gente está cansada tras estos meses de protestas. Además, muchos están en la cárcel y ha sido Año Nuevo. Pero ahora vemos que la gente comienza de nuevo a despertar y a salir en manifestaciones de barrio, no en grandes marchas. Estos meses de invierno van a servir para fortalecer la estructuras dentro de la oposición. No creo que haya grandes manifestaciones durante el invierno, pero este movimiento desde las bases volverá a crecer de nuevo en primavera.

Por mi parte tengo un trabajo internacional, y vamos a visitar más países para reunirnos con más líderes. El objetivo es explicar la situación y renovar las relaciones con muchos países que se perdieron durante el gobierno de Lukashenko. Pronto Joe Biden va a empezar su trabajo y pensamos que jugará un gran papel no dentro del país, sino en el escenario internacional. Juntos, los países europeos y EEUU podrán influir de alguna manera en la situación.

Está claro que Lukashenko no renunciará voluntariamente, ¿cuáles deben ser los próximos pasos?

Desde el punto de vista europeo, la declaración de los dirigentes tiene que ser más fuerte y tienen que tomarse la situación más en serio. Esa es nuestra misión ahora: ir a diferentes países, reunirnos con los dirigentes y explicarles por qué tienen que prestar más atención a Bielorrusia. Desde el principio desempeñaron un papel importante en la situación al no reconocer las elecciones. Además, los tres paquetes de sanciones y el informe del Mecanismo de Moscú [de la OSCE] sobre violaciones de derechos humanos fue una gran ayuda, pero Lukashenko está intensificando su violencia, mintiendo y riéndose de la población hablando sobre la reforma constitucional, unión nacional… pero nada de esto es real. Los bielorrusos no le aceptan y lo único que tiene es el poder basado en la violencia. Así que insistiremos en que Europa tiene que tener una voz más fuerte.

Pase lo que pase en el futuro, ¿cree que ha cambiado este movimiento popular el papel de la mujer en Bielorrusia?

Por supuesto. Las bielorrusas han entendido que pueden hacer más de lo que aceptaron de sí mismas. Las decisiones más destacadas las tomaron mujeres, por ejemplo mi caso; el de Maria Kolesnikova, que rompió su pasaporte para no ser deportada; o el de Nina Baginskaya, que es una de las más mayores de las protestas. Los hombres también han tenido un gran papel, pero el comportamiento de las mujeres ha sido fundamental y los bielorrusos no esperaban esa respuesta. Siempre hemos estado en segunda línea y ahora las mujeres han sentido su poder y estoy segura de que en el futuro tendremos un papel igual al del hombre

Usted sustituyó a su marido, que estaba considerado de alguna forma como un candidato prorruso o que, al menos, no amenazaba el statu quo geopolítico. ¿Cuál es su visión de la posición geopolítica de Bielorrusia en relación a Rusia, la UE y la OTAN?

No puedo responder a esta pregunta ahora porque el problema en Bielorrusia no está en tomar este u otro lado. El problema está en la dictadura. No importa lo que diga ahora porque si no tenemos derecho a votar, nuestras palabras no significan nada. Así que estamos luchando ahora para ganar estos derechos. Después, el propio pueblo bielorruso decidirá si quiere estar más cerca de Rusia, Ucrania o Europa. Tiene que ser su decisión. Por supuesto que queremos un desarrollo democrático y creo que los países europeos y EEUU son un mejor ejemplo de democracia. Yo opino que… bueno, no quiero decir lo que opino porque no quiero influir en la forma de pensar de algunos bielorrusos.

¿Cómo describiría el papel de Rusia durante la actual crisis política en Bielorrusia?

En primer lugar, después de las elecciones, Rusia apoyó con fuerza a Lukashenko, incluso dándole dinero. Moscú no esperaba que nuestra revolución durase tanto tiempo porque ya tuvimos una especie de levantamiento en 2010 y 2012, pero esta vez es diferente y el Kremlin no se lo esperaba. 

Estoy segura de que no ha sido agradable para el Kremlin tratar con Lukashenko en esta situación porque han visto que Lukashenko ha perdido todo su apoyo en Bielorrusia, Europa, Estados Unidos... Se está volviendo tóxico para todo el mundo y tratar con esta persona no tiene recorrido a largo plazo. Estoy segura de que están buscando la manera de terminar con esta situación, pero hacerlo de una forma que evite la humillación de Lukashenko. Como si dimitiera voluntariamente y no por la oposición. Por eso él ha empezado a hablar de reforma de la Constitución, reconciliación nacional…. Pero la gente no está de acuerdo y sabe que se trata de un juego político. Lukashenko está en la quiebra política. Es cuestión de tiempo.

Hemos visto sanciones, declaraciones, premios de derechos humanos… ¿Qué pide ahora a los Estados de la UE? ¿Qué pueden hacer?

Lo primero es ignorar totalmente a Lukashenko y a su gente. No aceptarlos como figuras políticas y aumentar la presión para inciar, al menos, un diálogo. Otra parte importante es el apoyo a la sociedad civil. Es una pena, pero para sobrevivir en esta batalla desigual, la gente necesita ayuda financiera. Los estudiantes necesitan apoyo porque son expulsados de las universidades, los trabajadores son expulsados de las fábricas... Nuestro deber es apoyar a esas personas. El tercer punto al que Europa tiene que prestar atención es la justicia. No hay ley en Bielorrusia, absolutamente ninguna ley. Estamos buscando esta justicia en el extranjero. El primer caso de investigación sobre la base de la jurisdicción universal por una persona herida se ha abierto en Lituania. Ahora estamos tratando de iniciar los mismos procesos en otros países. Los países europeos no deberían permitir la impunidad en Bielorrusia. No pueden cerrar los ojos ante lo que está pasando. 

¿Aceptaría un diálogo y negociación con Lukashenko?

Desde el principio declaramos que esta crisis política debe resolverse sólo a través del diálogo. No queremos ningún tipo de violencia o guerra. Queremos sentarnos y hablar sobre el futuro. Hemos intentado iniciar este diálogo de muchas maneras. Hemos pedido ayuda a líderes políticos independientes, hemos intentado iniciar el diálogo a través de la OSCE... pero no ha habido respuesta. Para Lukashenko es más fácil fingir que todo va bien, que no pasa nada. Sin embargo, seguimos insistiendo en este diálogo porque somos gente civilizada. No es necesario tener toda esta violencia. Por supuesto, no nos importa que el propio Lukashenko esté en la mesa, pero estamos seguros de que no estará porque, en primer lugar, para él sería una humillación sentarse con la oposición. Por eso pensamos que serán otros representantes del poder, no él.

¿Volverá a Bielorrusia?

Por supuesto que volveré, pero cuando me sienta segura. Si tenemos este diálogo, estoy lista para volver a Bielorrusia, pero con el apoyo de observadores internacionales. Ahora hay dos casos penales abiertos contra mí en Bielorrusia y ya no me creo a estas autoridades. Si tuviese apoyo internacional, volvería.

¿Teme por la seguridad de su familia?

Ahora tengo miedo sobre todo por mi marido que está en la cárcel y es como un rehén en esta situación. Me siento bastante segura en Lituania y en las visitas internacionales, aunque no sé hasta dónde llegan los brazos del Gobierno. Ha habido tanta atención sobre Bielorrusia que no creo que me eliminen físicamente. La gente en Bielorrusia está en mucho más peligro que yo.

¿Habla con su marido?

No. Solo hablé con él una vez por teléfono después de que Lukashenko visitara la cárcel, pero nos comunicamos a través del abogado que lo visita dos veces por semana. Y por supuesto también nos escribimos cartas.

Y por último, ¿podría contarme la historia detrás de ese extraño vídeo publicado en agosto en el que aceptaba los resultados electorales y en el que pedía a la gente que parase de manifestarse antes de su exilio a Lituania?

Fui a la Comisión Electoral Central para llevar documentos que demuestran que estamos seguros de que las elecciones fueron amañadas. Allí había altos cargos y tuvimos una larga conversación en la que me forzaron a salir del país. Me dijeron que me daban la oportunidad de salir si leía ese papel o me meterían en la cárcel durante mucho tiempo.

¿La amenazaron?

Sí, y fue una gran presión psicológica. No estaba preparada para eso. Estaba muy asustada y tomé la decisión de huir, pero no paré. Si hubiese investigado sus métodos, hubiese visto que obligar a huir a la gente era su forma de trabajar. Entonces quizá hubiese actuado de forma diferente. No lo sé. En ese momento estaba muy asustada, pero gracias a la gente que me apoyó en ese momento, no me rendí y continué de alguna forma la presión desde el extranjero. El gran error de Lukashenko fue tratar así a la gente después de las elecciones: golpearles, dispararles… No perdonarán todas esas atrocidades.

Por avier Biosca Azcoiti

16 de enero de 2021 22:18h

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Con Biden habrá más revoluciones de color en AL

Las formas cambian, pero el fondo sigue siendo el mismo. En vez del muro, las restricciones a los inmigrantes y el discurso ultra de Donald Trump, vendrán las declaraciones "correctas" sobre la democracia, las mujeres y los afrodescendientes de Joe Biden. En vez del militarismo descarnado, las revoluciones de color ideadas por la Open Society de Soros para promover cambios de régimen que favorezcan sus intereses.

La pista la dio Thomas Shannon el primero de enero en una carta abierta en medios brasileños. Shannon fue embajador de Estados Unidos en Brasil en el gobierno de Obama y había sido subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental con George W. Bush.

La carta de Shannon titulada "La delicada verdad sobre una vieja alianza" fue publicada en la revista Crusoé (https://bit.ly/2LLldiB), que funge como "periodismo independiente", antibolsonarista ahora, pero cuyos fundadores jugaron un papel destacado en el proceso contra Lula que desembocó en su reclusión y en la destitución de Dilma Rousseff, operando entonces desde el influyente sitio El Antagonista (oantagonista.com).

Shannon comienza su carta asegurando que "la relación entre Brasil y Estados Unidos es una de las piezas fundamentales de la diplomacia en el siglo XXI". Repasa luego las similitudes entre sus sociedades, para rematar que "el presidente electo (Biden) conoce bien Brasil y América Latina", asegurando que "ningún presidente estadunidense comenzó su mandato con tal conocimiento y experiencia en la región".

En la segunda parte de su misiva, Shannon emprende un feroz ataque al gobierno de Jair Bolsonaro, porque "ha hecho casi todo lo posible para complicar la transición en la relación bilateral", al expresar su preferencia por Trump en las recientes elecciones y por haber criticado a Biden, quien pidió en un debate una acción más enérgica de Brasilia contra la deforestación.

Para Shannon es inadmisible que Bolsonaro haya "repetido las infundadas acusaciones de fraude del presidente Trump en los comicios estadunidenses", ya que lo interpreta como un ataque a la democracia de Estados Unidos y al futuro gobierno de Biden.

Pero lo más grave empieza después. Shannon le dice al gobierno lo que debe hacer en tres aspectos (la pandemia, el cambio climático y la posición ante China respecto a las redes 5G) y luego amenaza. "Es algo que no se perdonará fácilmente ni se olvidará", remata el diplomático.

Algunos podrán alegrarse, incluso en la izquierda, de que el nuevo gobierno de Estados Unidos le baje el pulgar a Bolsonaro. Por mi parte, tanto el silencio del Partido de los Trabajadores de Brasil como del propio Lula, muestran las dificultades de la izquierda frente al viraje en curso en la Casa Blanca.

No se trata de Jair Bolsonaro, sino de nuestros países, de la soberanía de las naciones. El presidente de Brasil debe ser condenado y apartado por su propio pueblo. Ha hecho todos los méritos para que la sociedad se movilice para destituirlo. Pero que desde el imperio amenacen con nuevas revoluciones de color, es una pésima noticia. Podrán atacar ahora gobiernos de ultraderecha, pero seguirán con todo lo que se les ponga en su camino, sea conservador o progresista.

La operación de derribar a Bolsonaro cuenta ya con un considerable apoyo mediático e institucional. La Orden de Abogados de Brasil, que jugó sucio contra Lula y pidió la destitución de Dilma (https://bbc.in/3soJjAA), está promoviendo ahora la destitución de Bolsonaro. Su presidente, Felipe Santa Cruz, declaró que "el ritmo del proceso será dictado por presión de las calles", llamando, de hecho, a la movilización popular (https://bit.ly/3q5ntQS).

Para la derecha "democrática", ésa que apuesta a la defensa del medio ambiente con medidas cosméticas, que engalana el gabinete de Biden con mujeres y afrodescendientes, pero sigue sosteniendo la violencia policial/patriarcal, llegó el momento de ponerle freno a la ultraderecha. Los bolsonaristas hicieron el trabajo sucio contra la izquierda, pero ya no le son útiles. Igual que Trump.

Para comprender este viraje basta con recordar las guerras centroamericanas, donde el Pentágono apoyó primero los genocidios militares para luego promover opciones "centristas", como las democracias cristianas, para recomponer el escenario ante el fuerte desgaste de los golpistas de Guatemala y El Salvador.

Si el mandato de Trump fue abominable, el de Biden no lo será menos. Recordemos la guerra en Siria, la liquidación de la primavera árabe y la invasión de Libia, promovidas y gestionadas por el equipo que ahora retorna a la Casa Blanca.

En América Latina, las destituciones ilegítimas ("golpes" dicen otros) de Manuel Zelaya (2009), de Fernando Lugo (2012) y de Dilma Rousseff (2016), se produjeron bajo el gobierno "progre" de Barack Obama (2009-2017). No olvidemos a Trump. Pero tampoco que, de la mano de Biden, retornan personajes nefastos como Victoria Nuland, organizadora del golpe y la posterior guerra en Ucrania.

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El retorno de la derecha globalista en EEUU

El agonizante mandato de Donald Trump se propone dejar a su sucesor, en el escenario internacional, un conjunto de problemas cuya solución o desenredo no serán sencillos.

 

La agudización de la tensión con Irán, el cierre de filas con Arabia Saudí en el conflicto en Yemen y la reciente definición de Cuba como un país "patrocinador del terrorismo", se suman a la decisión de "terminar con las restricciones para el contacto oficial con Taiwán", algo que irrita profundamente a China, como forma de "complicar el mandato de Joe Biden".

Sin embargo, el nuevo inquilino de la Casa Blanca está dando varios pasos que permiten intuir que los viejos tiempos de las "revoluciones de color" para promover cambios de régimen, están a punto de regresar.

Veinticinco organizaciones sociales de Estados Unidos difundieron una carta en contra del nombramiento de Nuland, advirtiendo que debería ser rechazada por el Senado. "Nuland jugó un papel clave en la facilitación de un golpe en Ucrania que creó una guerra civil que costó 10.000 vidas y desplazó a más de un millón de personas", dice la misiva.

A comienzos de 2014 Nuland y el Gobierno de Obama apoyaron el Euromaidán, una serie de manifestaciones violentas apoyadas por neonazis y francotiradores que dispararon contra la Policía para conseguir "el derrocamiento de un presidente elegido democráticamente que se había negado a unirse a la OTAN", recuerdan las organizaciones.

La carta ha sido firmada por Veterans for Peace y diversas organizaciones y coaliciones pacifistas de Estados Unidos. Recuerdan que el año pasado Nuland declaró: "El desafío para los Estados Unidos en 2021 será liderar las democracias del mundo en la elaboración de un enfoque más eficaz hacia Rusia, uno que se base en sus fortalezas y ponga énfasis en Putin donde es vulnerable, incluyendo entre sus propios ciudadanos".

También defiende:

  • mantener presupuestos de defensa sólidos,
  • continuar modernizando los sistemas de armas nucleares de EEUU y sus aliados,
  • desplegar nuevos misiles convencionales y defensas de misiles,
  • establecer bases permanentes a lo largo de la frontera oriental de la OTAN y aumentar el ritmo y la visibilidad de los ejercicios conjuntos de entrenamiento.

En suma, algo similar a una declaración de guerra a Rusia.

Los pacifistas también recuerdan que EEUU comenzó a colocar misiles en Rumania y Polonia, expandir la OTAN a la frontera de Rusia, armar a Ucrania y a "realizar ejercicios de ensayo de guerra masivos en Europa del Este".

Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes de la carta es que la demonización de Rusia se relaciona con la presión para obtener más presupuesto para las Fuerzas Armadas.

En un artículo de 2016, el analista de inteligencia y asuntos militares Mark Perry, sostuvo que algunos oficiales sobredimensionan el potencial militar ruso para presionar por mayor presupuesto. Para ellos lo mejor es "pintar a los rusos como capaces de aterrizar en nuestra retaguardia y en ambos flancos al mismo tiempo", lo que el especialista considera una tontería.

Según Perry, graduado de la Academia Militar de Northwestern, autor de nueve libros sobre asuntos militares y comentarista habitual en CNN y Al-Jazeera, existe "una disputa cada vez más profunda en la comunidad militar sobre cómo responder a la reducción de las cifras presupuestarias. Lo que está en juego es el futuro estratégico: ¿modernizar su arsenal de armas o aplazar la modernización en favor de un mayor número de soldados?"

Basta con mirar las cifras, sostiene Perry, para concluir que la tan manida "amenaza rusa" es ridícula. "EEUU gasta siete veces la cantidad de dinero en defensa que Rusia (598.000 millones de dólares frente a 84.000 millones), poco menos de seis veces más helicópteros (aproximadamente 6.000 frente a 1.200), tres veces el número de cazas (2.300 frente a 751) y cuatro veces el número total de aviones".

Estos análisis dejan sin embargo algunos puntos en la penumbra, como las razones por las cuales las elites eligen a Rusia y no a China como enemigo principal.

El primero es que la tensión de cara a los presupuestos militares refleja tanto las enormes dificultades de la economía estadounidense para apoyar el exagerado despliegue del Pentágono en el planeta, por la creciente debilidad de su economía. "En los escalones superiores del Ejército, hay signos de grietas", asegura Perry.

La presión por la modernización que ausculta Perry puede haberlas creado. Sin embargo, ¿podrían las Fuerzas Armadas de un país seriamente agrietado no presentar ellas mismas fisuras en su interior?

El segundo punto se relaciona con la experiencia histórica. En su momento, EEUU utilizó a China contra la Unión Soviética y su heredera, Rusia, explotando las diferencias entre las dos naciones, porque no hubiera podido vencer a las dos juntas, como lo mostró el ejemplo de la guerra de Vietnam. Sin embargo, la alianza sino-rusa parece sólida por el momento y nada apunta a una eventual ruptura.

Lo que debemos comprender son las razones por las cuales los estrategas detrás del Gobierno de Biden eligen confrontar con Rusia y no con China, como hizo Trump.

La respuesta pasa por dos ejes: Rusia siempre fue un enemigo estratégico para las elites estadounidenses. Mucho más allá de su período socialista, es una nación poderosa que nunca mostró signos de someterse a Occidente.

Pero hay otra razón a la vez pragmática y geopolítica: el ascenso de China pasa por el despliegue de la Ruta de la Seda, algunos de cuyos trazados más importantes pasan por tierras rusas o por naciones aledañas. Aislar a Rusia, desatar conflictos en su periferia (como sucedió con Ucrania y puede suceder con Polonia), es un tiro indirecto con la estrategia china de soldar su alianza comercial, tecnológica y económica con la Unión Europea.

16:03 GMT 14.01.2021URL corto

Por Raúl Zibechi

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 Mensaje en que la red social Twitter notifica que la cuenta @realDonaldTrump, perteneciente al presidente estadunidense –que contaba con 88.7 millones de seguidores–, fue suspendida permanentemente debido "al riesgo de mayor incitación a la violencia".Foto Ap

Debido a la inquisitorial censura del GAFAM/Twitter, una plétora de libertarios optó por Signal, alentado por Elon Musk, y Telegram que rebasó ya 500 millones usuarios.

Así como Trump censuró a los chinos de Tik Tok y a Huawei, apuesto a que el equipo de Biden prohibirá Telegram en EU y en su periferia satelital, bajo el pretexto exorcista de ser ruso.

Biden y Trump son las dos caras de la misma moneda del cibertotalitarismo neoliberal (sic) cuando cunde la Guerra de la ciberseguridad (https://bit.ly/3boiuqhx) –planeada hace nueve años y ejecutada ahora como "nuevo 11/9 cibernético"– que ya pusieron en jaque las libertades básicas en EU y en los países donde opera el GAFAM/Twitter en forma supraconstitucional. Se decanta así un G-2: Biden contra Rusia y Trump contra China.

Es el Pentágono –y sus tentáculos del deep State (CIA, FBI, etcétera), al unísono de la bancocracia plutocrática– que controla a los gigantes tecnológicos de Silicon Valley, al GAFAM y al minúsculo Twitter (pero con enorme poder letal): mediante el oculto big brother orwelliano del Consejo de Innovación de Defensa.

El año 2021 es ya el 1984, de Orwell, y el Mundo feliz (¿con vacunas del GAVI (https://bit.ly/35C1DfV)?), de Huxley: premonitorias obras inglesas.

La canciller alemana, Angela Merkel, quien se caracterizó por su colisión con Trump, arremetió contra la censura del GAFAM/Twitter y comentó que la “libertad de opinión es un derecho fundamental ( Daily Mail, 11/1/21)”. Su preocupación radica en que tal censura es "problemática" porque otorga "demasiado poder a los jerarcas de las redes sociales": este "derecho fundamental puede ser interferido a través de las leyes y del marco definido por la legislatura y no de acuerdo con la decisión de la gestión de las plataformas de las redes sociales". ¿Golpe de Estado cibernético privado contra los estados?

Global Times, de China, anti-Trump, critica el "silenciamiento de Trump" que rompe el principio de la libertad de expresión y que juzga mucho más relevante que la “intrusión al Capitolio (https://bit.ly/2MY9iii)”. ¡Mega-uf!

En Rusia, donde se exiló Edward Snowden, feroz crítico de Mark Zuckerberg (https://bit.ly/39v1rAt), causó estupor el pisoteo politizado de la libertad de expresión.

En México, el presidente López Obrador alertó sobre el advenimiento de un "gobierno mundial (sic)" bajo la égida del GAFAM/Twitter (https://bit.ly/35z3zWE).

El israelí progresista Thierry Meyssan hace honor al apotegma laico y tolerante de Voltaire: "Desapruebo lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo" y expone en el portal francés Réseau Voltaire que “la arbitrariedad y la censura han regresado a Occidente (https://bit.ly/2LLiZQk)”. Advierte que se necesitarán siglos (sic) para "restablecer la libertad de expresión".

La tragedia novelesca de EU, que semeja más a las parodias de Netflix (controlado por Obama), pretende competir con las tragedias griegas cuando Ivanka vendió a su padre, bajo el "factor Jared Kushner", para asistir a la toma de posesión de Biden (https://bit.ly/3sdUNah), lo cual se veía venir cuando sus dos grandes aliados en el gabinete –el israelí-estadunidense Steve Mnuchin, secretario del Tesoro, y el "cristiano sionista" Mike Pompeo, ex director de la CIA y saliente secretario de Estado– traicionaron a Trump a quien deseaban aplicar la Enmienda 25 por disfuncionalidad mental.

No fue nada casual el encuentro antier a la vista pública de Pompeo con el director del Mossad en el Café Milano, según reporta la connotada periodista Meredith McGraw (https://bit.ly/38DagZK).

La cibercra-"CIA" aplica ya la ominosa "técnica Hasbara" del Mossad/Israel cuando en su Santa Inquisición afloran los mismos términos y la misma metodología (https://bit.ly/3qcUKcT).

La técnica Hasbara es el manual lingüístico desinformativo del sionismo cuando lo negro lo hacen blanco y viceversa: poderosa propaganda negra gracias a su control de los multimedia globales y ahora con su manejo liberticida de la cibercra-"CIA".

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El cinismo de Twitter y Facebook al bloquear las cuentas de Trump 

La elite tecnológica se arroga el debate público

La Unión Europea lleva bastante tiempo elaborando un marco legal para las cuestiones de la libertad digital. El principio es que aquello que es ilegal en el mundo físico también los es en la esfera virtual.

 

Las redes sociales como Twitter y Facebook lanzaron la gran limpieza de muchas de sus cuentas, empezando por la del mismo y actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, más otras 7.000 cuentas suplementarias afiliadas a la galaxia conspiracionista de extrema derecha pro Trump, entre ellas, la del grupo Qanon. Luego de haber abierto las puertas a lo más ruin y bajo de la política, las redes alegan ahora que se trata de impedir un nuevo episodio violento como el de la invasión del Capitolio alentada por Trump, y ello ante la fecha inminente de la investidura de Joe Biden. Según Twitter, existían planes para un nuevo ataque del Capitolio previsto para el próximo 17 de enero. Algunos aprobaron esta medida, otros, en cambio, la consideraron un acto de censura. En Europa, la canciller alemana Angela Merkel calificó de “problemática” esta decisión. En Francia, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, puso en tela de juicio el hecho de que la base de la suspensión de las cuentas no sea un marco legal de regulación, sino que “lo impactante es que sea Twitter quien decidió cerrar”. En suma, que sea la elite tecnológica la que haga y deshaga a su antojo y cuando le conviene, fuera de toda referencia a una norma nacional o internacional elaborada por los Estados y sus representantes electos.

La práctica de “Yo el Supremo” por parte de las empresas globales de Estados Unidos ni es nueva ni cambiará con este atentado a la esencia democrática. Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa (izquierda), recordó que “el comportamiento de Trump no puede servir como pretexto para que los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) se arroguen el poder de controlar el debate público”. Es exactamente lo que ha ocurrido con el Pinocho-Presidente y Twitter. Por otra parte, Washington aplica desde hace mucho una suerte de extraterritorialidad. La ley estadounidense se utiliza por encima de la nacional, sea cual fuere el país donde se resida. Las condiciones de utilización de Google, Facebook Apple e, incluso, la de las franquicias de las empresas de Estados Unidos, remiten a la ley de la empresa o a la legislación de la sede central. A su vez, la industria digital se benefició, hasta ahora, con la inmunidad jurídica que le ofrecía el artículo 230 del Communications Decency Act. Por más que Trump sea un Pinocho siniestro y, gracias a su ejército digital, haya protagonizado el primer golpe de Estado de la era moderna en una democracia Occidental, hay algo de cínico en estas reacciones. Poco o nada dicen las regulaciones europeas cuando se trata de proteger a los usuarios de internet del espionaje masivo del que son objeto a cada milisegundo de sus vidas. La fortuna de esas empresas proviene, esencialmente, de la conversión de los datos robados en capital. No obstante, el debate tiene cabida, es una necesidad y plantea otros interrogantes: ¿por qué sería “problemático” el cierre de la cuenta de Twitter de un presidente que preparó en tres fases un golpe de Estado (denunciar el fraude antes de la elección, afirmar luego que le robaron la elección y, al final, aceitar una insurrección cívica) y no la de una cuenta islamista, de extrema derecha o de extrema izquierda ?. En Francia, las leyes dieron lugar a que personalidades de la extrema derecha como Hervé Ryssen o Alain Soral vieran sus cuentas de YouTube y Facebook suspendidas.

La Unión Europea defiende su metodología porque lleva bastante tiempo elaborando un marco legal para estas cuestiones de la libertad digital. Existe, de hecho, una legislación europea que está en curso de aprobación. Se trata del DSA, Digital Services Act, impulsada por Thierry Breton, el Comisario Europeo del Mercado Interno. El campo de aplicación del DSA atañe únicamente a los países de la Unión Europea. Por consiguiente, cuando Trump convocó a sus partidarios a invadir el Capitolio lo hizo dirigiéndose a su pueblo y no a Europa. En este caso, el DSA no habría servido para nada. Hubiese sido muy distinto cuando Trump invitó a los franceses a sublevarse contra su presidente. Thierry Breton ha sido el que mejor planteó la encrucijada. En un artículo publicado por el portal Politico, el Comisario europeo escribió que la toma del “Capitolio es el 11 de septiembre de las redes sociales”. Breton agrega la paradoja que late en toda esta situación porque, hasta ahora, las redes sociales miraban hacia otra parte, como si el Brexit, Trump y otras barbaries digitales no las concernieran. A este respeto, Breton anota que, al cerrar la cuenta de Trump: ”las plataformas admiten su responsabilidad. Ya no pueden seguir ocultando su responsabilidad ante la sociedad con el argumento según al cual sólo ofrecen un servicio de hosting”. El Digital Services Act europeo se basa en un principio y una serie de reglas: el principio es que aquello que es ilegal en el mundo físico también lo es en la esfera digital. Las reglas fijadas por los 27 países de la UE consisten en forzar a las plataformas a que apliquen las leyes nacionales, así como también las directivas europeas. Deberán, por consiguiente, retirar los contenidos terroristas, las incitaciones a la violencia y todo contenido ilegal (pedopornografia, armas, etc.).

Entre enero de 2017 y enero de 2021, el mandatario estadounidense se despachó con 23.234 tweets. La plataforma le permitió insultar, agredir, rebajar a sus adversarios, burlarse de otros presidentes, proferir insultos raciales, respaldar a las ultraderechas violentas que lo veneran, anticipar los comunicados oficiales, gobernar por Internet, difundir un montaje en el que Trump golpeaba a un periodista que llevaba una máscara de la cadena CNN y hasta llamar al levantamiento contra Emmanuel Macron. Salvo para los apóstoles digitales, no hacían faltas pruebas para demostrar que la libertad de expresión no la manipulan los “medios del sistema” o los otros sino las plataformas sociales. Allí sale y entra toda la porquería que el mercado admite. Las redes autorizaron a Trump a diseñar un golpe y, como fue muy lejos y corrió sangre en el Capitolio, se convirtieron repentinamente en guardianes de la galaxia. Las sociedades son vergonzosamente vulnerables ante las tentaciones y barbaries de los espacios digitales. Trump no ha sido la excepción presidencial sino la confirmación de las capacidades de ese monstruo con millones de cabezas que se expande sin que, hasta ahora, nadie haya sido capaz de encontrar un antídoto.

Resulta contradictorio, pero, así como nadie se ocupó del derecho a difundir o a evitar la propagación de basura tampoco se le garantizaron los derechos a Trump sobre su cuenta. Ellos son los amos del mundo, sin la más lejana sombra de una supervisión democrática. El botón de la libertad está en las sedes de Google, Facebook, Twitter, Instagram y otros imperios digitales, no en la calle o las Asambleas. El sábado pasado, Twitter suprimió un mensaje del guía supremo de Irán, Ali Khamenei, donde afirmaba que no era prudente tener confianza en las vacunas norteamericanas o británicas contra la covid-19. El disparatado y horroroso episodio de Trump nos demuestra que, ante lo peor, la libertad está en manos privadas. Depende de tres palabras y una sigla, que son las obligaciones a las que los tentáculos digitales someten a los usuarios: CGU,” Condiciones Generales de Utilización”.}

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Opnión

Ahora las plataformas digitales dictan justicia 

Por Osvaldo Nemirovsci

Hoy censuran a un líder violento y antidemocrático lo cual construye cierto aval social y una propensión a simpatizar con la medida. Pero mañana pueden hacerlo con líderes democráticos y pacíficos. La acción a medir es la de censurar.

La libertad de expresión es la posibilidad de decir, escribir, leer y publicar todo lo que quieras. Toda clase de ideas, opiniones y puntos de vista deben ser posibles de expresarse en público. La libertad de expresión es uno de los puntos básicos de los derechos humanos.

Se pueden tener las más calificadas aprensiones sobre Donald Trump. Y muy probablemente las peores consideraciones sobre su gobierno y su personalidad sean correctas. Es más, no estaría mal como enseñanza histórica para el futuro, que le inicien Juicio Político en virtud de la Enmienda 25 de su Constitución Nacional y lo remuevan del cargo. Algunos destacados miembros de la vida política, militar y social de Estados Unidos creen, aunque solo falten 11 días para que deje su cargo, que es muy peligroso que todavía posea el poder sobre el uso del arsenal nuclear estadounidense y que todavía pueda causar mucho daño a las instituciones formales del país.

Allá ellos, los dirigentes de ese país y su forma de resolver los conflictos derivados de la pugna política. En este caso fuertemente encuadrados en actitudes violentas, antidemocráticas, cuasi golpistas y mesiánicas de su propio presidente.

Todo esto lo colocamos en un lugar del análisis, pero en otro observamos con cierto escozor y consideramos también como peligroso que empresas privadas, como las grandes plataformas digitales Twitter y Facebook, se autoadjudiquen calidades judiciales y bloqueen las cuentas de Trump, impidiendo el acceso del presidente a sus redes, y por ende privando a millones de norteamericanos de conocer, mediante esos importantes y masivos instrumentos, lo que piensa su principal referente.

No es cierto, como algunos afirman, que a Trump lo dejaron sin voz. Esto aplica a las redes, pero Trump puede hablar, escribir y grabar audios para miles de periódicos, canales de TV, radios, revistas, blogs e incluso otros formatos audiovisuales (en caso que no lo censuren) como You Tube y Whatsapp. Pero lo cierto es que, en los espacios de distribución de información más importantes del mundo, y donde el mismo Trump construyó su vinculación directa con el electorado de su país, ha sido censurado.

Es lógico preguntarse ante esto si lo que están haciendo Face y Guasap los coloca ante su definitivo rol de medios de comunicación de nuevo tipo y los aleja del pretendido sentido neutro de meros intermediarios de contenidos. Acá, en este caso, parecen opinar sobre lo que postea Trump, es claro que se meten con los contenidos y es visible que eligen censurar. O sea que consideran a una opinión (tal vez crispante, bestial, violenta) pero opinión al fin, como un delito. Pero no son jueces para hacerlo y sientan un  precedente extraordinariamente amenazador  en el campo de las libertades públicas y los derechos humanos.

Si lo que Trump dice es opinión, es inviolable su derecho a expresarlo y si lo que dice es un delito, será la justicia, y no una empresa privada, la que debe decidir. Así de simple.

Se puede argumentar que la censura a Trump en las redes no viola la libertad de expresión sino que castiga el acto de impulsar acciones violentas o el aliento a generar violencia concreta y eso ya no está protegido por el derecho a la libertad de expresión. Agregamos esto como para entender otra mirada sobre el tema.

La Corte Suprema norteamericana hace una sutil pero necesaria distinción en lo que llama “fighting words” (palabras de pelea) y sostiene el criterio que la libertad de expresión puede limitarse ante la incitación al odio y no en la mera manifestación de ideas u opiniones odiosas.

Pero la mayoría de los especialistas acuerda que la libertad de expresión no tiene límites: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión,” dice el artículo 19 de la Declaración universal de Derechos Humanos.

Existe cierta jurisprudencia constituciona en EE.UU., que es tomada por cortes europeas e incluso ha sido fijada por el Tribunal Europeo de DD.HH. que se dio en llamar “el libre mercado de las ideas” siendo este espacio la garantía "imprescindible” para que pueda haber un debate amplio y completo.

En un fallo del Tribunal europeo conocido como Sentencia 235/2007 “Caso Librería Europa” la corte falló que “nuestro ordenamiento constitucional no permite tipificar como delito la mera transmisión de ideas, ni siquiera en los casos en que se trate de ideas execrables por resultar contrarias a la dignidad humana”

Puede haber interpretaciones diversas sobre lo que significa la libertad de expresión, pero nadie pone en duda que es uno de los derechos humanos más preciados. Por eso es preocupante que tamaña dimensión legal sea manejada por empresas privadas ya que eso es riesgoso para los pactos democráticos de las sociedades. Más allá de Trump.

Osvaldo Nemirovsci es Diputado Nacional mc – Rio Negro. Presidente Comisión de Comunicaciones e Informática 2003/2007. Coordinador Gral. del Sistema Argentino de Televisión Digital 2009/2015

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Lunes, 11 Enero 2021 07:02

Trump, ¿perdedor?

Trump, ¿perdedor?

La invasión del Capitolio el pasado 6 de enero ha sido sin duda un nuevo éxito para el ya ex-presidente, y supone la antesala de lo que puede venir bajo un gobierno que nace siendo señalado por un porcentaje alto de la población como un gobierno ilegítimo que pone en peligro la libertad del país y que ha robado la democracia. Ante eso, muchos estarán dispuestos a luchar.

 

Con la resaca del 2020 aun en sus primeros compases quedan muchas cosas por cerrar. Siguiendo el nivel de lo acontecido en el pasado año, el 2021 no podía empezar de otra forma que con una invasión de manifestantes armados al Capitolio en Washington en el momento en el que el vicepresidente de Estados Unidos ratificaría la victoria de Joe Biden en las pasadas elecciones.

Muchas personas se han mostrado sorprendidas de que se haya llegado a esto, otras, por el contrario, señalan que haciendo un seguimiento de los acontecimientos los últimos cuatro años, pero sobre todo de los últimos meses, lo sucedido no debería sorprenderle a nadie. Al final, esta es la consecuencia de la retórica que empezó Trump hace meses cuestionando los resultados de las elecciones antes de que tuvieran lugar y negando su derrota una vez que se terminó el largo conteo de votos pese a todos los rechazos judiciales de sus denuncias y los recuentos de votos de determinados estados.

El 2020 vimos crecer como nunca de forma mediática a los grupos de extrema derecha y supremacistas, milicias armadas muchos de ellos, con el amparo y apoyo explicito del aun presidente. Este crecimiento no era nuevo, se llevaba dando los últimos años de forma paralela al incremento de atentados y ataques supremacistas por todo el país. Hace cuatro años uno de los líderes del KKK felicitaba a Trump su victoria, y desde entonces, se convirtió en referente y refuerzo del supremacismo y la ultraderecha. Ahora podían votar sin problemas a alguien que les representaba, que los escuchó, que les alagó en ocasiones y sobre todo que les defendió y no condenó cuando desde distintas estancias se le reclamaba posicionamientos contundentes contra estos grupos y su violencia. El terrorismo supremacista de ultra derecha es el que más muertes ha dejado en el país desde los atentados del 11 de septiembre.

Y esta sinergia la vimos el jueves una vez más, cuando dos horas antes de lo ocurrido Trump en un discurso pedía a la gente que fueran al Capitolio para impedir la ratificación de la victoria de Biden bajo el mantra repetido hasta la saciedad del robo de las elecciones. De esta forma se alentaba a la acción y cuando esta tuvo lugar la respuesta de Trump no dejaba dudas de su posicionamiento: “Sé de vuestro dolor. Ganamos unas elecciones y nos las han robado” y mientras les invitaba tibiamente a irse a casa, pasando por alto el hecho de que estas personas tuvieran que ser detenidas por entrar de forma violenta y armados al Capitolio, se mostraba parte de ellos utilizando la palabra “somos” —gente de ley y orden— y mostrando su tierno cariño con un: “os queremos”.

Es importante destacar que fue la administración Trump la que decidió que sería la policía civil la que se encargaría de la seguridad durante la jornada pese al anuncio de las manifestaciones en torno al Capitolio, generando imágenes muy dispares a las de la militarización con miles de soldados cuando se organizaron las marchas por parte de Black Lives Matter como han señalado muchas de las activistas de este movimiento que participaron en las protestas. Paréntesis. Cabe destacar que el 18 de septiembre el FBI manifestó que los incidentes en los disturbios del pasado año habían sido causados por supremacistas blancos y que los llamados Antifa no eran un grupo concreto sino una ideología. Pero sigamos, Trump tardó y titubeó en enviar a la Guardia Nacional, tal es así que antes tuvieron que llegar las fuerzas del Estado colindante de Virginia. La CNN señaló que ni siquiera fue Trump sino que tras la espera terminó por ser el vicepresidente Mike Pence el que coordinó con el Pentágono el envío de la Guardia Nacional. Trump no titubó en mandar a las fuerzas nacionales a Portland ni a grupos paramilitares frente a las protestas del Black Lives Matter.

Se plantea que hubo un error a la hora de predecir lo que podía pasar. La CIA se pronunciaba el año pasado asegurando que la mayor amenaza para el país venía de grupos supremacistas de extrema derecha y hacía diez días que muchas organizaciones de supremacistas como los Proud Boys o “Los vigilantes de Wolverine” habían convocado manifestaciones masivas de personas fuertemente armadas para el momento de la votación. Pero de alguna forma no se podía “predecir”, o no se había planteado como posibilidad, que se descontrolara la situación.

Esos “errores” se basan en las lecturas públicas y políticas que se llevan a cabo en función de los actores o colectivos a los que se referencia. De esta forma, las percepciones y las construcciones de los “otros” vienen determinadas nuevamente por su racialidad. En ese momento entran en juego las categorizaciones históricas racistas que definen lo negro como lo violento, lo peligroso y en general al “otro” no blanco como lo amenazante. Ante esa construcción la blanquitud está (irónica pero políticamente) definida por lo opuesto: la seguridad, la bondad, la educación y el buen hacer. Los negros son cuerpos para vigilar mientras que los blancos son cuerpos a proteger. Ello se ha visto durante el año pasado con la desproporción de los dispositivos de seguridad, muchas veces especialmente violentos, contra las manifestaciones del Black Lives Matter frente a las contramanifestaciones llevadas a cabo por grupos de ultraderecha. Aun recordamos las imágenes de milicianos blancos armados en el Capitolio de Michigan el pasado abril sin detenciones.

Pero esta situación también nos ha permitido darnos cuenta de algo. O, mejor dicho, confirmar lo que se viene repitiendo. La diferencia en el uso de la fuerza y la violencia por parte de las fuerzas de seguridad sobre los cuerpos blancos y el resto es uno de los elementos esenciales del racismo, así como la impunidad con la que se lleva a cabo. De esta forma vimos cómo la policía llevó a cabo un proceso de desescalada de la situación que se tornaba violenta frente a personas armadas. Es decir, existen protocolos y están entrenados para este tipo de situaciones. De tal forma que la decisión de buscar desescalar situaciones tensas se da por un lado desde las ordenes de arriba y segundo desde las posturas individuales de los agentes de seguridad cuando estos se encuentran solos o en poco número de efectivos. La policía supo no sobrepasarse pese a la situación. Así, se constata, que estas decisiones, como su capacidad de contención, están marcadas por la racialidad de los cuerpos que tienen en frente.

Llevamos años banalizando a la extrema derecha incluso cuando ya están en el poder en tantos países del mundo. Espera. Matizo. Las personas blancas llevamos años banalizándolo y, sobre todo, no escuchando a los movimientos antirracistas que vienen sintiendo la presión cada vez más fuerte sobre sus cuellos. Por eso no entendimos lo que significaban los 8 minutos de la rodilla en el cuello de George Floyd. Aunque creemos que sí. Por eso, si hubiera sido por el voto blanco en Estados Unidos (tanto de hombres como de mujeres) no estaríamos asistiendo a estas imágenes porque Trump hubiera ganado las elecciones. Trump perdió las elecciones por el voto de las personas no blancas, sobre todo por las personas negras que salieron a votar tras unas campañas como nunca habían existido animando a las poblaciones afroestadounidenses a acurdir  las urnas. Y es precisamente ese mismo voto el que, el mismo día que el supremacismo ocupaba el Capitolio, propiciaba que por primera vez en siglos de democracia estadounidense fuera elegida una persona negra como senador en el estado de Georgia, con un 32% de población negra.

Las personas que han entrado con armas en el Capitolio de los Estados Unidos lo hacen para defender la blanquitud. Y pueden hacerlo como lo han hecho precisamente desde esa blanquitud. No son personas simplemente de extrema derecha, son personas profundamente racistas, y cuyo vinculo ideológico principal se basa en la defensa del supremacismo blanco. Sin tener esto en cuenta, sin pensarlo como un elemento central en los análisis que se hagan, no se estará entendiendo ni la historia de este país ni su construcción sociológica y el contexto actual que vemos.

Por lo tanto, una vez más no podemos desprendernos de la raza (como constructo social) como categoría de análisis. Trump no hubiera ganado sin el voto blanco. O mejor dicho, ganó por él. El dispositivo de seguridad no hubiera sido el mismo de haber sido convocadas las manifestaciones por personas no blancas y la proporcionalidad de la respuesta policial para contener y evitar el asedio. Lo que nos permite afirmar categóricamente que de haber sido personas negras, árabes o inmigrantes racializados nunca hubieran podido entrar en el Capitolio. Y como sugiere el historiador Antumi Toasije, muchos hubieran terminado muertos.

En este caso, y ninguna muerte debe ser celebrada, fueron cinco personas las que murieron. Que se sepa por el momento una de ellas fue a causa de un disparo de un policía, otra tras caer al escalar un muro, dos más de las que se ha dicho por emergencias médicas y la quinta persona fue un policía atacado por asaltantes. De todas las personas que entraron en el Capitolio, estando este luego rodeado de policía, fueron detenidas únicamente 26 pudiendo salir libre y tranquilamente el resto. Otros 26 fueron detenidos en otros puntos de la ciudad por violar el toque de queda que se impuso. La policía confiscó armamento, cocteles molotov y desactivaron dos bombas caseras cerca de las sedes de los comités nacionales de los partidos demócratas y republicanos. En el conjunto de manifestaciones de BLM el año pasado se dieron unas 14 mil detenciones.

Por ir terminando, considero que se debe tener cuidado con las lecturas que buscan situar a Trump como perdedor. Esto ha sido sin duda un nuevo éxito y es la antesala de lo que puede venir bajo un gobierno que nace siendo señalado (falsa pero conscientemente) —como el actual de España— por un porcentaje alto de la población como un gobierno ilegítimo que pone en peligro la libertad del país y que ha robado la democracia. Ante eso, muchos estarán dispuestos a luchar.

No pasemos por alto que, según una encuesta de YouGov, entre los votantes republicanos el 45% han aprobado el asalto al Capitolio; el 30% piensan que las personas que lo llevaron a cabo eran patriotas y un 10% pro-demócratas; y el 85% piensa que Trump debe terminar su mandato y no debe ser destituido mostrando su apoyo al presidente saliente. Y sobre todo, recordar que a Trump le votaron 76 millones de personas que sabían muy bien lo que votaban. Y por supuesto, no olvidemos que, de una forma u otra, Trump ha conseguido que la bandera confederada recorriera los pasillos del Capitolio.

Por Pablo Muñoz Rojo

10 ene 2021 10:35

Foto: Blink O'fanaye

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Los contrastes económicos en las grandes urbes del mundo se intensifican con la actual crisis y pronostican que se mantendrán por varios años. En la imagen una panorámica de Santa Fe, en la Ciudad de México.Foto José Carlo González

La crisis causada por la pandemia se mantendrá hasta 2030: BM

 

Los hombres y mujeres más acaudalados del mundo aumentaron su riqueza 18 mil dólares durante el año pasado por cada "nuevo pobre" que, según estimados del Banco Mundial (BM), ha dejado la crisis por el Covid-19. El organismo financiero estima que 100 millones de personas se sumaron a la pobreza el año pasado. Es la primera vez que esta tendencia crece desde 1998 y, como secuela, la desigualdad aumentará en 78 de las 91 economías de las que se disponen datos.

"La búsqueda para acabar con la pobreza ha sufrido su peor revés" y “con toda seguridad, los efectos de la actual crisis se mantendrán en la mayoría de los países hasta 2030; (…) a largo plazo, es probable que la crisis aumente la desigualdad dentro de los países por primera vez en una generación”, proyecta el Banco Mundial.

Mientras la economía tuvo su mayor caída en 90 años y millones de personas perdieron sus empleos, las 500 personas más ricas del mundo –que equivalen a 0.001 por ciento de la población mundial– vieron el mayor crecimiento de sus fortunas en ocho años, muestra el Índice de Multimillonarios que realiza Bloomberg. Ganaron un billón 800 mil millones de dólares el año pasado, 31 por ciento más que al cierre de 2019.

Como resultado, cinco personas –cuatro de ellos estadunidenses y dueños de los principales negocios de tecnología cuya regulación tributaria sigue en vilo a nivel mundial– ahora poseen una riqueza que supera 100 mil millones de dólares. Son Elon R. Musk (Tesla), Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft), Bernard Arnault (Louis Vuitton-Moët Hennessy) y Mark Zuckerberg (Facebook).

También seis mexicanos se encuentran en el listado: Carlos Slim con una fortuna de 57 mil 600 millones de dólares, al sábado pasado; la familia Larrea, Sara Mota y Germán, con una riqueza conjunta de 26 mil 140 millones de dólares; Ricardo Salinas, con 13 mil 200 millones; Alberto Bailleres, con 10 mil 600 y Juan Beckmann, con 8 mil 470 millones de dólares.

Mientras los multimillonarios de la tecnología abultaron su riqueza en medio de la crisis, el Banco Mundial expuso que, aun sin la pandemia, reducir la pobreza extrema a menos de 3 por ciento para 2030 –que nadie sobreviva con menos 1.90 dólares al día (alrededor de 38 pesos)– ya daba visos de ser una meta irrealizable. Ahora, dada la crisis, es "más difícil de alcanzar que nunca", reconoció.

En el informe Un cambio de suerte, explicó que antes del Covid-19, millones de personas habían conseguido eludir la pobreza extrema por escaso margen, pero la recesión de 2020 se recargó en los más pobres y vulnerables; y abrió el perfil de la pobreza.

Además de los que el Banco Mundial llama "pobres crónicos" –población rural dedicada al agricultura y la ganadería–, la pandemia evidenció "nuevos pobres" en las ciudades, entre personas con mayores grados educativos, dedicada a los servicios, la construcción y la manufactura, y sobre todo entre la población más joven (hasta hace dos años la mitad de los pobres en el mundo eran niños menores de 15 años).

El Banco Mundial estima que con una contracción de hasta 8 por ciento en el producto interno bruto (PIB) per cápita el año pasado, la pobreza extrema habría aumentado hasta 1.5 puntos porcentuales en 2020 y 1.9 puntos porcentuales en 2021. Eso significa una tasa de pobreza extrema de 9.4 por ciento para ambos años, similar a los niveles que se tenían en 2017.

En adelante, aún con escenarios optimistas "los efectos empobrecedores de la pandemia serán colosales", advirtió. Para 2030, las proyecciones más positivas muestran que 6.7 por ciento de la población mundial vivirá con menos de 1.9 dólares al día, prácticamente el doble de la meta del organismo. Pero esta podría llegar hasta 8.6 por ciento si siguen avanzando los indicadores de desigualdad.

El Banco Mundial subrayó que la pandemia, los conflictos armados y el cambio climático son los tres factores cuya confluencia está impulsando la crisis actual y extenderá su impacto hacia el futuro. Así que "sin intervenciones enérgicas, la crisis puede desencadenar ciclos de mayor desigualdad de ingresos, menor movilidad social entre los grupos vulnerables y menor resiliencia frente a futuras conmociones", manifestó.

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