Viernes, 04 Septiembre 2015 05:34

La candente actualidad de Fanon

La candente actualidad de Fanon

El pensamiento de Frantz Fanon ha retornado. A cinco décadas de su muerte, sus libros vuelven a ser leídos en las universidades y en los espacios de los sectores populares organizados. Algunas de sus reflexiones centrales alumbran aspectos de las nuevas realidades y contribuyen a la comprensión del capitalismo en esta etapa de sangre y dolor para los de abajo.


La redición de algunas de sus obras como Piel negra, máscaras blancas (Akal, 2009), con comentarios de Immanuel Wallerstein, Samir Amin, Judith Butler, Lewis R. Gordon, Ramón Grosfoguel, Nelson Maldonado-Torres, Sylvia Wynter y Walter Mignolo, ha contribuido a la difusión de su pensamiento, así como las periódicas rediciones de su obra principal, Los condenados de la Tierra, prologada por Jean Paul Sartre. Sería necesaria, también, la redición de su libro Sociología de una revolución, publicado en 1966 por la Editorial Era.


Sin embargo, el renovado interés por Fanon va mucho mas allá de sus libros y de sus escritos. Se trata, creo, de un interés epocal, en el dobe sentido del periodo actual que atraviesan nuestras sociedades y del nacimiento de poderosos movimientos antisistémicos protagonizados por los diversos abajos. Quiero decir que estamos ante un interés político más que una curiosidad académica o literaria.


En mi opinión, hay cinco razones que explican la actualidad de Fanon.


La primera es que el capitalismo en su etapa actual, centrada en la acumulación por despojo (o cuarta guerra mundial), redita algunos aspectos de la dominación colonial. La ocupación de enclaves territoriales por las empresas multinacionales,y la ocasional pero importante ocupación militar por los imperialismos de varios países con la excusa de la guerra contra el terrorismo, son algunos de esos aspectos.


Hay otros que es necesario, por lo menos, mencionar. La población se ha convertido en objetivo militar, ya sea para su control o su eventual eliminación, ya que es un estorbo para la acumulación por despojo. La guerra contra las mujeres, convertida en nuevo botín de la conquista de territorios, es otro de los aspectos del nuevo colonialismo, así como la creciente militarización de los barrios populares en las perfierias de las grandes ciudades.


En la medida que el capitalismo acumula robando los bienes comunes de pueblos enteros, nos permite decir que estamos ante un neocoloniaismo aunque, en rigor, se trata de la fase de decadencia del sistema que ya no aspira a integrar a las clases dominadas sino, sencillamente, a vigilarlas y exterminarlas en caso de que resistan.


La segunda es que es cada vez más evidente que la sociedad actual se divide, como dice Grosfoguel con base en Fanon, en dos zonas: la zona del ser, donde los derechos de las personas son respetados y donde la violencia es excepcional, y la zona del no-ser, donde la violencia es la regla. El pensamiento de Fanon nos ayuda a reflexionar sobre esta realidad que coloca tanta distancia entre el capitalismo del siglo XXI con aquel del Estado del bienestar.


La tercera es la crítica que Fanon hace a los partidos de izquierda del centro del mundo, en el sentido de que sus formas de trabajo se dirigen exclusivamente a una élite de las clases trabajadoras, dejando de lado a los diversos abajos que en el marxismo son despachados como pertenecientes al lumpenproletariado. Por el contrario, Fanon deposita en la gente común de abajo su esperanza mayor como posibles sujetos de su autoemancipación, o emancipación a secas.


En cuarto lugar, Fanon no era un intelectual ni un académico, sino que puso sus conocimientos al servicio de un pueblo en lucha como el argelino, a cuya causa sirvió hasta el día de su muerte. Esta figura del pensador-militante, o como quiera llamarse al profesional que se compromete incondicionalmente con los de abajo, es un aporte extraordinario a la lucha de los sectores populares.


En este sentido, vale destacar la crítica al eurocentrismo de las izquierdas, a la pretensión de trasladar mecánicamente propuestas y análisis nacidos en el mundo del ser al del no-ser. El nacimiento de feminismos indios, negros y populares en nuestro continente es una muestra de las limitaciones de aquel primer (y fundamental) feminismo europeo que, sin embargo, necesitaba reinvertarse entre las mujeres del color de la tierra, con base en sus propias tradiciones y realidades, entre ellas la centralidad de la familia en el mundo femenino latinoamericano.


Aunque esta breve recapitulación deja de lado varios aspectos importantes de la obra de Fanon, como sus reflexiones sobre la violencia de los oprimidos, me parece necesario destacar un aspecto adicional, creo que central en el pensamiento crítico actual. Se pregunta las razones por las cuales el hombre negro desea aclarar su piel, los porqués la mujer negra desea ser rubia o conseguir una pareja lo más blanca posible. El dominado, dice Fanon, el perseguido, no sólo busca recuperar la hacienda apropiada por el amo, sino que quiere el lugar del amo. Es evidente que, luego del fracaso de las revoluciones rusa y china, esta consideración debe ocupar un lugar central en la lucha anticapitalista.


No comparto el lugar que otorga Fanon a la violencia de los de abajo en este proceso de convertirse en sujetos de sus vidas, en su liberación de la opresión. La violencia es necesaria, pero no es la solución, como atinadamente reflexiona Wallerstein en su comentario a Piel negra, máscaras blancas.


Creo que debemos profundizar en este debate. Cómo hacer para no reproducir la historia en la cual los oprimidos repiten una y otra vez la opresión de la que fueron víctimas. A mi modo de ver, se trata de crear algo nuevo, un mundo nuevo o realidades nuevas, que no sean calco y copia del mundo de los de arriba, que sean lo suficientemente potentes como para difuminar, del imaginario colectivo, el lugar central que ocupa el opresor, el amo o el patrón. Sigo creyendo que la experiencia de las bases de apoyo del EZLN es un ejemplo en esta dirección.

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"El folklore nos habla en los momentos más difíciles"

La artista mexicana presentará su nuevo CD, Balas y chocolate, en el que reafirma su mixtura de tradición y modernidad. "Los temas del disco son como una especie de terapia, porque le estamos cantando a la muerte", sostiene.


"Lila Downs arrasa en Argentina", reza la leyenda –nada cruel– en el cartel. Lo del arrase y su espectacularidad es cosa de gacetilla de prensa, claro. Pero de todos modos hila bien con los dos Gran Rex que la cantautora mexicana va a llenar este fin de semana (viernes y sábado), según canta la venta de entradas. Ella ríe y acusa recibo. "¿Cómo me suena eso de arrasar?, bueno, pues me da un poco de miedo", vuelve a reír, no sin cierto dejo de ironía. El propósito base de la doble jornada de la Downs en Buenos Aires –que se extenderá a tres el 11 de marzo del año que viene– es mostrar al público Balas y chocolate, su flamante disco, como parte de un tour continental que ya pasó por México, por enclaves urbanos argentinos (Rosario, Córdoba, Mendoza) y Chile, y que aún resta pasar por Bolivia, Uruguay, Estados Unidos y Canadá. "Nos estamos presentando con los temas del disco que son como una especie de terapia, porque le estamos cantando a la muerte. En las calaveras que hacemos en México siempre hay un poco de crítica social y eso nos hace bien. Aunque espero que no nos haga demasiado bien, para que luego no nos torne indiferentes", reflexiona ella, de arranque nomás.
–Una catarsis "medida", dice.


–Totalmente. Ahí va.


Una catarsis moderada, entonces, y nutrida del ABC estético típico de la cantautora que le agrega a la consabida necesidad de "decir cosas", un tratamiento sonoro hecho de fusiones, alquimias, híbridos, tradiciones y novedades. En este caso, a través de diez canciones compuestas por ella y su marido, el saxofonista y productor estadounidense Paul Cohen, más tres versiones que no le van en saga a la intención. "El disco apela en muchos sentidos a la situación difícil que estamos viviendo en México, que viene de años. Llevamos mucho tiempo con estas historias que son tan difíciles de contar, y que nosotros intentamos hacer a través de collages, de rap, de jazz, de cumbia, de ranchera, de blues, de música klezmer y de otros estilos, para poder decirlo con música. Y en el contexto de un folklore en el que vale todo, quiero decir, porque creo que el folklore nos habla en los momentos más difíciles", se expide esta mujer que canta, pero además compone, actúa, produce y es antropóloga.


–¿Cuál es el sentido del nombre que le puso al disco?


–En parte, es porque el altar de muertos lleva como principal protagonista al chocolate, que se bate de una forma muy particular en México. El chocolate es sagrado, pero también representa los excesos que estamos viviendo, porque creo que los seres humanos somos unos enamorados del peligro.


–¿Se refiere a todos? ¿A una condición humana universal o a ciertas individualidades?


–Bueno, el peligro atrae. Al menos a mí siempre me ha atraído, porque tengo curiosidad por lo que pasa. Por saber por qué nos encontramos en un sistema de mentiras que sabemos que son mentiras, pero que igualmente disfrutamos.
Balas y chocolate consta de trece piezas. Entre ellas, "La Farsante", que brilla en la voz del histórico Juan Gabriel; "La patria madrina", el hit de batalla que canta Juanes y que está dedicado a la desaparición forzada de los cuarenta y tres normalistas en Iguala; la telúrica "Humito de copal", la guerrera "Mano negra" y "Una cruz de madera", tema al que Downs se refiere ahora: "Este es un tema que yo le escuchaba a una niña que tocaba el acordeón en las calles de Oaxaca. Una niña que llegó a ser parte de nuestra historia. Ella tenía unos cinco años cuando nos acompañaba, y tenía una voz muy potente. Toda su familia vivía en la calle y cuando cantaba esta canción, yo decía 'qué contraste', ¿no?, ese de decir 'cuando yo muera no quiero nada, no quiero cosas materiales'. Igual, es algo bien acertado de la mentalidad de los mexicanos de antes que todavía existe, esa mentalidad de estar contentos con lo que tenemos y no desear tantas cosas materiales. Me parece una canción muy romántica respecto de la muerte", refiere.


A "Humito de Copal", en tanto, le destaca su lenguaje de mundo latino y también su relación con el todo del disco. Con los muertos y la muerte. "El humito es ese incienso que sale del altar de los muertos y, según la leyenda, los despierta y los llama al altar para que compartan los manjares frescos que les ofrecemos cada 2 de noviembre. En este caso puntual, está dedicado a los periodistas asesinados en mi país. Es un canto por la verdad", revela la cantautora sobre otra de las piezas clave de un disco que eligió a "La patria madrina" como puerta de entrada. A éste también le dedica una impresión: "Estaba en mi barrio componiéndola y me decía 'quiero cantarla sola'. En ese momento no tenía el arreglo tan elegante que le quedó ahora, pero empezó como un acto muy sincero hacia el lugar de mi origen, y también hacia Latinoamérica. Pensaba mucho en ustedes, curiosamente. En cómo los argentinos han hecho los juicios por los desaparecidos. Eso me inspira a que haya un futuro mejor. Por eso el coro ('y todo amaneció mejor, mejor') es de verdad. Mucha gente cree que soy cínica, pero no... de verdad creo eso", declama esta heredera de Chavela, aun tomada por ideales.


–El tópico central del disco es la muerte o los muertos. Y en este sentido aparece, por un lado, el valor que tiene la muerte para la cosmovisión de las antiguas culturas mesoamericanas y, por otro, el hecho de que usted es antropóloga y algo debe saber de la cuestión. ¿Cómo engancha entonces la antropología con las vivencias, su origen y las músicas, a través de la idea de la muerte?


–Por el idioma. Es muy importante estudiar el náhuatl o las lenguas mayas, en este sentido. Mi madre me explica mucho sobre la interpretación de algunos temas que son clave en los símbolos sagrados mesoamericanos. En el disco hago una alusión al ritual del desollamiento, un ritual terrible del cual sabemos algo por los restos arqueológicos. Sabemos que en la catedral de México estaba el Templo Mayor de los mexicas, y hay un muro que es impactante, lleno de calaveras. Y eso para mí es muy impresionante. Me da la sensación de una conexión con lo que está pasando hoy en día en los cuerpos mutilados, en los sacrificios de personas que están peleando unos con otros como guerreros. No sé cuál será la conexión precisa artísticamente hablando, pero sí que entra la poesía mesoamericana a través de sus lenguas, de su poesía. Hay algo ahí que me toca el subconsciente y se conecta con la música.


–Y con el todo del disco...


–Claro, porque la idea de este disco es que lo estamos cantando desde el lugar de los muertos. Son las voces de los que ya no están, pero sí están presentes cruzando esa frontera con el otro mundo. Creo que la música debe hablar por sí sola y este disco ha sido bastante generoso en ese sentido, porque tenía la idea muy clara de componer un tema que tuviera que ver con la música judía, con el klezmer, o una ranchera como "La farsante", que fuera difícil de cantar, y también cumbias bailables, aguerridas, de esas que hablan de la realidad, pero que al mismo tiempo te hacen gozar. Este es el contraste que a mí me mueve, que me apasiona. Y lo lindo es que fue la primera vez que la banda (La Misteriosa) participó de una manera muy democrática, a través de los arreglos o del armado de los temas. Las maquetas las empezamos a hacer entre Paul y yo, y las letras las iba puliendo yo, pero en el estudio los músicos aportaron muchas líneas musicales, que es algo que habitualmente también hago yo.


–¿Cómo funciona la dupla compositiva con su marido? ¿De qué manera enlaza lo afectivo con lo musical?


–Bueno, ahora funciona mejor que antes, porque antes había muchos pleitos (risas). El es un músico muy sofisticado. Ha sido un autodidacta del jazz, y yo aprendí un poco del jazz también. Cuando vivíamos en Filadelfia nos íbamos a los bares a hacer esos ejercicios que se hacen como músicos. Llevas tu instrumento y te permiten tocar dos o tres temas. Esta es una escuela del jazz, y él siempre me decía "ten más clara la idea y ven conmigo" (risas). El es muy crítico. Pero creo que en este disco fue menos analítico y más intuitivo.


–Más cercano a su mundo, digamos. O al mundo femenino.


–Pues sí, porque es lo que sentimos. Y espero que el público también lo sienta.


–¿Le costó explicarle a Paul aquello del subconsciente que se conecta con la música?


–(Risas) Es verdad que él es más literal, que me cuesta convencerlo, pero todo bien igual.


Lila Downs conoció a su marido en Minneapolis, una de las dos ciudades que la formaron. La otra fue Tlaxiaco, el rincón de Oaxaca que la vio nacer y desarrollar sus primeras sensibilidades sobre padecimientos y alegrías de sus gentes. Como cantora y música –una de sus facetas– ha publicado trece discos entre 1996 y hoy, ganó un Grammy Latino, actuó en todo el mundo y participó de la banda sonora de la película Frida, entre otras muchas cosas. "He vivido en dos latitudes distintas, con climas diferentes y gentes también. En Minnesota hay muchos nórdicos, gente de Alemania o de Suecia. Pero curiosamente, en mis años adultos me he dado cuenta de que la manera de socializar y organizarse en Oaxaca es mediante mucho trabajo voluntario, igual que en Minnesota. Hay similitudes, también."


–¿Y cómo ve la relación entre sus vivencias en Oaxaca, el imaginario personal que la nutre desde allí, con lo "intelectual", que le aportó la Universidad de Minnesota? ¿Cómo tornó "analíticas" sus vivencias?


–Se necesita mucho de la poesía para encontrar una relación. Ultimamente he leído mucho a Octavio Paz. El tiene un libro que se llama El arco y la lira, y me encanta porque analiza las poesías de todas partes del mundo. Eso es una necesidad, y es importante para darle aprecio a cada paso que das en la vida. Es como la relación entre Paul y yo, que fue difícil después de tantos años, y que a veces es bueno analizarla, pero a veces también lo es dejar que fluya.
–Lo intelectual tiene un límite...


–Totalmente de acuerdo.


–Hay veinte años de diferencia entre la grabación de su primer disco (Ofrenda) y la de Balas y chocolate. ¿Cuáles son las rupturas y continuidades entre los dos y entre la Lila que hay en ambos?


–Justo estaba pensando en que el siguiente disco va a ser el más parecido a Ofrenda, porque he pensado mucho en el bolero, que siempre ha sido una pasión mía, pero nunca he tenido la libertad suficiente para poder abordarlo por completo. Lo extraño, pero ahora me siento más plena, mejor conmigo misma, y eso me conecta con las primeras grabaciones. Hay más continuidad que ruptura, quiero decir, pero en el próximo disco.

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Las banderas y otros símbolos: ¿importan acaso?

La respuesta corta es: muchísimo. Estados Unidos, como un todo –en particular los estados del sur que fueron parte del intento de secesión en 1861, algo que se conocía como la Confederación–, se ha embrollado en un apasionado debate que dura ya semanas. El 17 de junio, un hombre joven, llamado Dylaan Roof, autoproclamado supremacista blanco, mató a ocho personas e hirió a muchas otras en la iglesia Emanuel AMF, templo cristiano histórico de los negros de Charleston, Carolina del Sur. Uno de los muertos fue la reverenda Clementa C. Pinckney, quien pertenecía al Senado estatal de Carolina del Sur. La violencia contra las personas negras no es inusual en todos estas entidades. De hecho, sigue siendo frecuente y rara vez se le castiga seriamente. Lo que también es cierto en los estados de la antigua Confederación es el persistente uso de símbolos legales, como la bandera de la Confederación. Se ha utilizado como parte de las banderas de los estados y como parte de las placas automovilísticas. Han existido muchas estatuas en terrenos estatales de personas que fueron prominentes durante la secesión.


Muchas personas, en especial la población negra, han argumentado que estos símbolos son racistas y que en realidad alientan la frecuente violencia. Han hecho un llamado a que se retiren estos símbolos. Sin embargo, por más de un siglo, tales llamados no sólo no fueron escuchados, sino que fueron activamente denunciados. La voz conductora en pos de mantener estos símbolos ha sido una organización conocida como Sons of Confederate Veterans (SCV, por sus siglas en inglés) (Hijos de los Veteranos Confederados).


SCV ha aseverado que estos símbolos meramente honraban los sacrificios de los individuos que lucharon en la guerra. Este grupo ha levantado gran revuelo en aquellos estados en que todo el asunto se considera el tercer carril de la política estatal. Cualquier legislador blanco que llamara a retirar estos símbolos con toda seguridad habría sido derrotado en la subsecuente elección.


Ahora ocurrió algo sorprendente. La matanza fue tan egregia y tan obviamente motivada por el racismo, que los líderes políticos de Carolina del Sur y los estados circunvecinos pasaron por alto el tercer carril y llamaron a la remoción de los símbolos. Y, con bastante prontitud, esto ocurrió en todas estas entidades.


La situación cundió a la legislatura nacional, donde muchos llamaron a que removieran todos los símbolos que honraran a figuras de la Confederación de todas las estructuras controladas por el gobierno federal. Esto sigue deliberándose.


A menos que uno piense que un debate así, acerca de los símbolos, es solamente un fenómeno estadunidense, recordemos el gran número de debates de esta índole, bastante recientes, que ocurren por todas partes. En Ucrania, el gobierno de Kyiv ha tenido un debate importante en torno a la inclusión de los símbolos que hacen referencia al gobierno fascista de Stepan Bandera. La misma defensa de tales símbolos se ofreció en este caso, alegando que los símbolos antecedían a Bandera y que de hecho se referían a una bandera tradicional ucraniana de hace mucho tiempo.


En Rusia, hay un debate acerca de reabrir al público la tumba de Lenin. En Venezuela, la oposición se queja de que el gobierno tiene muchos usos para los símbolos que se refieren a Hugo Chávez. En Francia, la prenda que las mujeres pueden usar en la cabeza públicamente ha sido un debate de por lo menos 20 años. Este debate francés se expandió ahora a otros países del norte de Europa. En España, existe un debate en torno a los símbolos que se mantienen en referencia a la era de Franco. En India, el primer ministro, Narendra Modi, ha llamado a practicar el yoga, lo que muchos consideran un modo de promover los valores hindúes y la preeminencia. Y podríamos proseguir.


Es muy claro que las banderas y otros símbolos nunca son terreno neutral. Importan, y la gente sabe que importan. Pero, ¿por qué importan? Es porque los símbolos crean actitudes tanto como lo que las actitudes crean o se ven reflejadas en los símbolos (o quizá más).


Las banderas y otros símbolos son un instrumento importante para la socialización de los niños. Éstos aprenden lo que se supone deben creer a partir de estos símbolos. A los adultos estos símbolos les recuerdan lo que supuestamente deben creer. Los grupos se sienten justificados para excluir (e incluso asesinar) a miembros que no se conforman al reconocimiento de tales símbolos.


Así que sí. Los símbolos importan. La siguiente cuestión es si importa el cambio de símbolos. Ahora que la bandera de la Confederación ya no ondea en Carolina del Sur, ¿hay menos racismo? ¿Habrá menos racismo contra la población negra? Es bastante posible que no, en el corto plazo. El racismo tal vez esté más encubierto, pero no será menos real. Entonces, ¿para qué molestarnos con cambiar esos símbolos? Porque puede importar en un plazo mayor de tiempo. Es parte de una lucha continua acerca del mundo en que vivimos y que esperamos construir. Es sólo parte de la lucha. Pero necesitamos continuar con esto porque es una parte indispensable de la lucha.


Eso nos lleva al último peligro. Es demasiado fácil que en la lucha contra una serie nociva de símbolos instalemos en nuestro sistema colectivo de valores otra serie nociva de símbolos. No hay una formula mágica en el mundo real, donde muchos grupos luchan por su lugar bajo el sol, y donde somos todos miembros de múltiples grupos que se traslapan. Necesitamos encontrar el espacio para hacer un compromiso común en torno a los símbolos.


Traducción: Ramón Vera Herrera

 

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Alaska y Hawai quieren independizarse de Washington

Un grupo de representantes de los pueblos originarios de Hawai y Alaska buscan independizarse de EE.UU. Los activistas denuncian que sus territorios fueron anexados de manera "fraudulenta" y llaman a la ONU a ayudarles en el proceso de autodeterminación.


¿Qué tienen en común dos estados norteamericanos tan distintos por su clima y procedencia de sus aborígenes como Alaska y Hawai? Obviamente, forman parte de un país, tienen el mismo presidente y fueron los últimos estados en formar parte de EE.UU. Pero no son las únicas características que comparten estos territorios separados por unos 5.000 kilómetros.


Varios representantes de sus pueblos autóctonos –los esquimales y los aleutas en el caso de Alaska y los polinesios, en el de Hawai– reclaman su derecho a la independencia de Washington. A principios de mayo, ellos volvieron a solicitar a la comunidad internacional que garantice su derecho a la libre determinación.


En la petición, los portavoces de estos pueblos indígenas califican su integración a los EE.UU. como una "anexión ilegal" y exigen a las Naciones Unidas que "corrijan (lo que ellos consideran) un error". Al mismo tiempo, denuncian que la gestión de Washington suprime su cultura original y daña el medioambiente de sus regiones.


En 1959, la administración del presidente Dwight Eisenhower organizó referendos en Alaska y Hawai que contenían una sola pregunta: ¿Quiere que sus territorios se adhieran a los Estados Unidos? Es decir, no había una pregunta alternativa como por ejemplo, si los habitantes querían vivir en un Estado independiente o ser parte de algún otro país.


Entonces, la gran mayoría de los habitantes de estos territorios votaron a favor de formar parte de EE.UU. Sin embargo, actualmente varios representantes de los pueblos autóctonos de Alaska y Hawai reclaman que "fueron absorbidos de manera fraudulenta", denuncian la "violación deliberada" de los principios de la ONU y exigen un proceso de libre determinación.


El líder de los activistas en Hawai explicó a RT que habían intensificado sus peticiones ahora ya que, según él, "Obama (cuyo mandato presidencial finaliza a principios de 2017) es su última esperanza para restaurar la independencia de Hawai". "EE.UU. invadió Hawái. Fue un derrocamiento ilegal. En aquel entonces se expropiaron nuestros territorios. Aquello fue y sigue siendo una ocupación militar", opina el jefe de Estado de la nación independiente de Hawai, Dennis Kanahele.


A su vez, el representante de Alaska en el grupo La alianza de Alaska y Hawai por la autodeterminación, Ronald Barnes, precisó en una entrevista que su objetivo es retomar el proceso de descolonización. Al mismo tiempo, añade que su próximo paso sería la presentación de la resolución sobre la independencia de EE.UU. ante la Asamblea General de la ONU.


"Si usted lee el tratado que el Imperio Ruso firmó con los Estados Unidos, verá que ellos jamás vendieron el territorio de Alaska. Lo que vendieron fue los derechos de comercio, los convenios mercantiles que ellos tenían con los pueblos autóctonos de Alaska", asegura el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Illinois, EE.UU., Francis Boyle.


Los representantes de los pueblos nativos de Alaska y Hawai aspiran a alcanzar sus objetivos de manera pacífica, según las normas del derecho internacional. También entienden que este proceso podría prolongarse y no recibiría el suficiente apoyo por parte de la población.


Los mismos deseos de independencia fueron expresados también por Samoa Estadounidense, Guam y las Islas Vírgenes. Este hecho quizás provoque que Washington se fije más en las necesidades de los pueblos autóctonos de estos territorios.


(Tomado de Russia Today)

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Centroamérica, territorio de la imaginación

Centroamérica ha sido una región de encuentros desde los tiempos prehispánicos, no sólo de pueblos, que aquí se juntaron en éxodos milenarios provenientes del norte y del sur del continente americano, sino también de la flora y de la fauna. Un istmo que vio multiplicarse las lenguas y las especies, y tuvo por tanto un don creativo desde sus inicios geológicos. Una mezcla étnica que llegó a ser múltiple, indígena, africana, europea, asiática. Una conjunción humana y ecológica como pocas en el mundo, en un territorio tan angosto y tan codiciado a lo largo de su historia.


Cuando se la ve en los mapas, Centroamérica no parece ser sino un paisaje de selvas y volcanes que alternan sus erupciones, un territorio sacudido por terremotos que han destruido sus ciudades a través de generaciones, y huracanes que soplan con fuerza descomunal, alterando el paisaje; y desde la independencia en el siglo XIX, y a lo largo del XX, nuestra marca fueron las disensiones políticas resueltas en asonadas y golpes militares, la plaga endémica de las dictaduras militares, las revoluciones, y por fin la paz negociada. Un rostro siempre velado por el humo de la pólvora.


Pero, ¿cuál es verdaderamente ese rostro? Uno y distinto, varios rostros en uno, una identidad que a veces parece contradictoria, pero que existe quizás precisamente por eso, porque no se deja ganar por la homogeneidad. Un rostro fragmentado, difícil de apreciar en su conjunto porque aún estamos lejos de la integración política que se frustró después de la independencia.


Puestos juntos, nuestros países alcanzan casi los 50 millones de habitantes en una superficie de más de medio millón de kilómetros cuadrados, con una economía que crece en términos macro, pero en nuestra realidad cotidiana siguen abiertos los grandes abismos de desigualdad social, y padecemos de déficits notables, el primero el de la educación; hemos visto avances en el funcionamiento del sistema democrático, aunque penosos en algunos países. Una lucha entre autoritarismo e institucionalidad que aún se sigue librando.


¿Por qué saltamos a veces a las primeras planas? Porque habiendo sido puente de pueblos y puente ecológico, Centroamérica lo es hoy del tráfico de drogas. Porque las pandillas juveniles, convertidas en organizaciones criminales, se han adueñado de no pocas ciudades. Porque los más pobres siguen huyendo de la miseria y de la violencia hacia el norte, en busca del perverso sueño americano, un camino señalado por el riesgo constante de la muerte. Uno y varios rostros.


Pero tenemos otro, el de la cultura, que debemos buscar como superponer a los demás. Quizás es nuestro mejor rostro, un rostro para enseñar. El rostro de la invención que hunde sus raíces en nuestra realidad dramática, y la transforma y la ilumina. De alguna manera, la literatura nos redime y deja que se revele esa identidad tantas veces escondida.


Este mes vamos a intentarlo por tercera vez con Centroamérica Cuenta, el encuentro anual que celebramos en Nicaragua. Se trata de un espacio abierto a los narradores, sobre todo los más jóvenes, que ya entrado el siglo XXI se multiplican en nuestros países, desafiando la primacía que hasta ahora ha tenido la poesía. Son quienes nos cuentan las historias que vivimos, y que padecemos, y se convierten en los cronistas de nuestro mundo contemporáneo. Sin ellos, nuestro rostro, o nuestros rostros serían más difusos.


Más de cincuenta escritores provenientes de todos los países centroamericanos, y otros que llegarán invitados de Alemania, España, Holanda, Italia, Francia, México, Colombia y Puerto Rico, se darán cita entre el 18 y el 23 de mayo en las ciudades de Managua y León, para participar en un intenso programa de talleres, mesas redondas, lecturas, charlas, representaciones teatrales y musicales, en diferentes escenarios que incluyen centros culturales, universidades y colegios de secundaria.


El encuentro de este año se desarrollará bajo el lema Palabras en libertad, porque queremos hacer énfasis en la libertad de expresión en todos sus ámbitos, un tema que se discutirá a fondo en diversas mesas. La libertad de palabra y de creación frente a cualquier clase de poder, empezando por el poder político; y Centroamérica Cuenta será un homenaje a Charlie Hebdo, en defensa del humor como uno de los pilares de esa libertad de expresión. Este acto de barbarie nunca debe pasar al olvido. La intransigencia criminal que nace del fanatismo es una amenaza sobre las cabezas de quienes creen en el poder liberador del periodismo, el arte y la escritura, y nunca deberemos tolerar que se prohíba la risa.


También Centroamérica Cuenta será un homenaje a Ernesto Cardenal en sus noventa años, el escritor nicaragüense reconocido como uno de los grandes poetas de la lengua, y quien sigue escribiendo sin tregua; autor también de un cuento magistral, El sueco, infaltable en cualquier antología centroamericana.


Como un convencido empecinado de que Centroamérica existe, o de que al menos es posible, soy parte de este esfuerzo de llevar adelante Centroamérica Cuenta. Pienso que en estos albores inciertos del siglo XXI, la hora de Centroamérica es la cultura, la hora en que debemos poner todos nuestros relojes. Esa es la razón por la que nos reunimos en Centroamérica Cuenta. Se trata de abrir puertas a la cultura, hacia afuera y hacia dentro.


Como centroamericanos debemos interrogarnos acerca de lo que somos y de nuestro destino latinoamericano, lo mismo que acerca de nuestro destino en la lengua que hablamos. La lengua es también una patria que no tiene fronteras, ese territorio inconmensurable de la Mancha que dejó en nuestros mapas Carlos Fuentes.


Queremos ver y ser vistos. Cómo nos ven y cómo vemos a los demás. Comparar notas acerca de nuestras realidades y las formas de escribirla y describirla. Aprender de los demás, y enseñar a los demás lo que somos. Al fin y al cabo, todos somos hijos de la imaginación.


Masatepe, mayo de 2015.
sergioramirez.com
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Twitter: sergioramirezm

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Bacterias del cuerpo, identificadores forenses

Las bacterias intestinales y las colonias de microbios que viven en el cuerpo o la piel humana pueden servir de identificador único, de forma bastante similar a la huella digital, dijeron investigadores.


Un estudio conducido por la Universidad de Harvard es el primero que investiga cuán identificables pueden ser los individuos con base en sus bacterias, las cuales pueden variar sustancialmente con la edad, la dieta, la ubicación geográfica y la salud general de una persona.


La vinculación de una muestra de ADN humano con una base de datos de ADN es el fundamento de la genética forense, que ya tiene varias décadas, dijo Eric Franzosa, autor líder del estudio e investigador del Departamento de Bioestadística de Harvard.


Hemos demostrado que es posible hacer el mismo tipo de vinculación utilizando secuencias de ADN de los microbios que habitan el cuerpo humano. Para esto no es necesario acceder al ADN humano.


Muestras de heces, fiables


Los científicos hallaron que las muestras de heces son particularmente fiables. Hasta 86 por ciento de las personas pueden ser identificadas por medio de sus bacterias intestinales, incluso después de un año.


Las muestras de piel son menos confiables. Cerca de un tercio de las personas investigadas podrían ser identificadas al cabo de un año, según el estudio divulgado en la publicación especializada en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Pero aunque las muestras pueden no coincidir, hay muy pocos casos de falsos positivos. La mayoría de las veces se hace la vinculación o no, pero raramente se identifica a la persona incorrecta.


El estudio se basó en 120 individuos, elegidos de un grupo de 242 que donaron heces, saliva y muestras de piel al Proyecto microbioma humano, (Human Microbiome Project), que mantiene una base de datos pública para los investigadores.

Feminismos desde Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos de nuestra América

 

Edición 2015, 2012. Formato: 17 x 24 cm, 290 páginas
P.V.P:$37.000 ISBN:978-958-8454-59-7

 

Reseña.

La escritora, novelista, historiadora de las ideas, filósofa feminista nuestramericana, Francesca Gargallo, entrega a las sociedades de esta parte del mundo su nuevo libro, "Feminismos desde Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra América".

La obra.una apasionante investigación tejida directamente y con intensa dedicación y entrega, construida mediante visitas a numerosas comunidades indígenas de nuestra América-desde México hasta Chile-,gracias a las cuales la autora escuchó y tomó atenta nota del pensamiento de la manera como las mujeres indigenas de todos estos pueblos comprenden ser mujer y su rol social, registra con toda claridad las diferencias de este médio con el feminismo fundado en la matriz occidental.

Sin duda, se trata de un trabajo de campo con todas las características del mismo.Allí se resumen elementos metodológicos de diversas ciencias sociales, de donde resulta un libro que aporta novedosas pistas para un feminismo de raíz Abya Yala.

 

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Tailandia estudia reconocer un tercer sexo en la Constitución

Tailandia está dando un paso hacia adelante para incluir la protección de los derechos de género: la nueva Constitución plantea reconocer a las personas transexuales como otro género diferente al femenino y al masculino. El Comité encargado de redactar el borrador, un grupo seleccionado por el Gobierno militar que se hizo con el poder tras un golpe de Estado el pasado mes de mayo, ha comenzado a trabajar en este nuevo proyecto que podría aprobarse en agosto. "Si se nos reconoce quizás la gente como nosotras pueda vivir como una persona normal y tener un trabajo normal, sea cual sea nuestro aspecto. Me gustaría ser azafata de vuelo, médico u otro trabajo que las mujeres puedan hacer", expone Ni, transexual de 28 años.

Tailandia es conocida como la industria internacional del cambio de sexo , pero la sociedad, predominantemente budista, continúa siendo muy conservadora; existe la creencia de que los transexuales tienen mal karma por el adulterio de sus vidas pasadas. Hasta el 2011, el Ministerio de Defensa los consideró como personas con problemas psicológicos crónicos. Los Kathoey, que es como se les llama en Tailandia a los hombres con apariencia de mujer, además, son frecuentemente ridiculizados o rechazados por sus familias, y lo tienen mucho más difícil para acceder al mundo laboral independientemente de su nivel educativo, según Onusida.


Las transexuales no podrán inscribirse como mujeres


El principal problema al que se enfrenta este colectivo, de acuerdo a transexuales y activistas, es que el Gobierno tailandés no permite cambiar la designación de género en sus documentos de identidad. Esto les abre la puerta a la discriminación y al abuso. Por ejemplo, muchos empleadores no quieren tener complicaciones si otra persona calificada como "normal" puede ser contratada. "La discriminación hace que los transexuales sobrevivan con el trabajo sexual porque hay hombres que están fascinados con su cuerpo y no deben validar su identidad como femenina para realizar este trabajo", asegura Jamuson Green, presidente de la Asociación Profesional Mundial de Sanidad para Transexuales. Otros transgénero encuentran trabas para viajar al extranjero porque aparecen como un hombre en su pasaporte, pero tienen apariencia de mujer en el mostrador de inmigración. "Soy una mujer, pero mi documento de identidad dice que soy un hombre. Si alguna vez me detienen, iré a una cárcel de hombres. Si voy al hospital, debo dormir con los hombres", explica Nitsa Katrahong, ganadora de Miss Tiffany's Universe 2014, un concurso anual de belleza para transexuales que se celebra en la ciudad tailandesa de Pattaya.


En el borrador de la nueva Constitución, sin embargo, no se contempla el posible cambio de género en los documentos oficiales. "Podemos añadir un nuevo género, pero no cambiar su sexo de nacimiento", dice Kamnoon Sidhisamarn, portavoz del Comité encargado de su redacción. El citado borrador, además, olvida mencionar la orientación sexual dejando a los colectivos gais y lesbianas sin ningún tipo de protección. "Cuando se habla de 'tercer género' parece que se reconoce explícitamente a los LGBT - las siglas que designan colectivamente a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales- , pero en el borrador sólo se habla de género. Eso es como tener sólo la mitad del pastel, tanto género y orientación sexual necesitan ser protegidos. Si quieren defender los derechos humanos y poner fin a la discriminación, el Comité debe incluir este tipo de lenguaje en el proyecto", explica Robertson desde Human Rights Watch. "Queremos ser tratados como iguales, todos tenemos los mismos derechos humanos y no somos invisibles", reivindica Chayanit Itthipongmaetee, estudiante homosexual de 21 años.


Si el borrador de la Constitución es legalizado en agosto, supondrá un gran avance legal: Tailandia aceptaría un nuevo género por primera vez como han hecho recientemente otros países asiáticos como India, Pakistán y Nepal.

Publicado enSociedad
Lunes, 26 Enero 2015 07:32

¿América o Colombia?

¿América o Colombia?

Puede parecer un pequeño lujo intelectual ocuparse de los nombres de los países; o de los continentes. Los nombres, algo a la vez tan artificial y permanente. Sin embargo, hay ocasiones en las que una reflexión al respecto arroja luces insospechadas y nuevas para una mirada desprevenida.


El problema: "América o Colombia" hace referencia al nombre, significado, implicaciones, filosofías y consecuencias que, en un caso, hacen referencia a Américo Vespucio; y en el otro a Cristóbal Colón. Pero hay mucha letra menuda debajo del título. Hay que leerla con atención.


Tres nombres estaban al inicio en el partidor: Las Indias, que era el nombre que se le asignaban en España a las nuevas tierras; América, el nombre que muy pronto, a comienzos del siglo XVI, se le asigna al nuevo continente, en particular, en los países del centro de Europa; y Colombia —junto con otras variaciones— que significa literalmente "la tierra de Colón", en homenaje al viajero y descubridor genovés.


De acuerdo con la historia —o la leyenda—, Américo Vespucio puso el nombre de "América" sobre los mapas elaborados a raíz de los nuevos viajes y descubrimientos de 1492 y los años siguientes (1497, etc.). La Academia de Saint Dié, en la Lorena, publicará sendos mapamundis en los que aparece el nombre de América al lado de "Europa", "África", "Asia" y demás. Y el debate que perdura por parte de numerosos autores de diversas nacionalidades desde el siglo XVI hasta el XIX, y que incluyen nombres como: La Colonea, Colonia, Coloneo, Columbaia, Colombina.


Lo que pudiera parecer una cuestión de chovinismo, o acaso de impronta intelectual, e incluso de reconocimiento u homenaje a un personaje u otro, esconde, en realidad, en este caso, un debate de ideas.


Muy específicamente, Francisco de Miranda es, en la historia del debate, una voz importante y el principal defensor para que a las nuevas tierras —y a sus habitantes, por consiguiente— se las llame "El Continente Colombiano". En su gesta por la independencia, sostenía: "Nuestro principal objeto es la independencia del Continente Colombiano, para alivio de todos sus habitantes, y para refugio del género humano".


Bolívar, por su parte, pensaba en el público liberal europeo y, muy particularmente, francés, y confiere el nombre de "Colombia" para lo que originariamente eran Venezuela y el Nuevo Reino de Granada, aun cuando tuviera en mente la independencia de toda América. Su misiva en el Congreso de Angostura (1819) es ilustrativa al respecto. Y, sin embargo, Bolívar piensa en el continente como en América.


Miranda se enfoca, pues, en "Colombia", y Bolívar termina adoptando el de "América" —con todo y su preocupación por el destino del Continente—, algo que deja escuchar con fuerza desde Haití y en otras oportunidades. Digamos, de pasada, que el debate Miranda–y–Bolívar trata de dos vertientes de la masonería.


Las guerras de independencia, en un caso, estaban orientadas a recuperar lo propio, el continente de la libertad, el refugio del género humano. A los habitantes primeros del Continente les han sido usurpados todos los derechos, y les deben ser restituidos, contra las fuerzas extranjeras que se las arrebataron. De esta suerte, Colombia hace referencia a la creación o recuperación de un Nuevo Mundo inocente. En Bolívar no se encontrará, para nada, el llamado a una continuidad de las viejas civilizaciones indígenas; algo que sí estaba en el ideario de Miranda.


Olga Cook Hincapié escribió en 1998 un excelente libro: Historia del nombre de Colombia, Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1998. Una joya y una rareza en donde el problema de base considerado aquí está estudiado con todo detalle.
En este escenario, al azar, brotan remembranzas, unas más cercanas o lejanas a nosotros. "La raza cósmica" de José de Vasconcelos; la doctrina Monroe: "América para los Americanos" (1823), en fin, el debate entre América Latina (o Latinoamérica) e Iberoamérica; ésta, perdida por los españoles; aquella, ganada por los franceses. Y no en última instancia, los giros, temas y debates en torno a postcolonialismo (W. Mignolo), y otros temas próximo y semejantes.


Ello, para no mencionar el hecho —delicado para una cierta tradición— de que Miranda era partidario de que con el Continente Colombiano "se convocara a una vida histórica propia" por parte de los habitantes de las nuevas tierras. Más allá de las herencias, deudas y favores hacia otras potencias. Algo que, al parecer, no alcanzó a vislumbrar enteramente Bolívar.


El trabajo de y sobre las palabras es un tema delicado. En la historia del pensamiento, el análisis del lenguaje es el patrimonio del empirismo lógico. Una tradición filosófica y científica, constituida y alimentada principalmente por lógicos y matemáticos. El análisis del lenguaje se traduce rápidamente en el reconocimiento explícito de que, efectivamente, hacemos cosas con palabras (Austin).


Pues bien, el drama de la existencia radica en que en numerosas ocasiones los problemas reales terminan resolviéndose en términos de palabras, y confundimos así las palabras con las cosas. Frente a este estado de cosas, la distinción de las palabras, la crítica de los nombres y los conceptos, el análisis del uso del lenguaje se revelan como altamente críticos y radicales.


Para todos los efectos prácticos, digamos: América Latina: el último refugio del catolicismo (por eso la elección del papa Francisco). El último reservorio de recursos naturales. Acaso, incluso, la última frontera de desarrollo y crecimiento económico —una vez que los llamados "Tigres Asiáticos" hicieron lo suyo—. América Latina: la fuente para el estudio de la felicidad, las alternativas al desarrollo y el aprendizaje del buen vivir (suma qamaña y sumak kawsay). Muchos son los intereses y las mirada sobre Latinoamérica, y muchas también las esperanzas y los aprendizajes.


¿Colombia o América? (Incluso con ese apellido: América Latina). En ocasiones, las palabras terminan siendo lo último que modificamos.

Publicado enColombia
Lunes, 12 Enero 2015 06:50

El género en la comunicación

El género en la comunicación

Sandra López es la coordinadora regional del MMM. Impulsa la concreción del quinto monitoreo mundial, que analiza cómo los medios tratan a las mujeres en más de cien países de todo el mundo. Sostiene que hay que educar en la lectura crítica de medios.

"La gran política tiene que ser la educación en lectura crítica de medios." De esta forma sintetizó Sandra López, experta en medios y género, la estrategia básica a implementar por los Estados para lograr medios más igualitarios y por ende más democráticos. En el marco del Seminario Regional "El derecho a la comunicación con enfoque de género en la agenda de desarrollo post-2015", llevado adelante por una organización internacional en Lima, Perú, López habló con Página/12 sobre medios, género y políticas comunicacionales.


Sandra López es profesora en Lengua y literatura con maestría en Antropología y en ambiente de Ecuador. Trabaja en la organización Gamma (Grupo de Apoyo al Movimiento de Mujeres del Azuay, provincia de Ecuador) por una vida libre de violencias, y desde hace 20 años lucha por cambiar los imaginarios sociales que sostienen la discriminación. O mejor dicho, las discriminaciones.


López es la coordinadora regional del Monitoreo Mundial de Medios. Desde ese rol está organizando ya las estrategias para concretar este año el Monitoreo Global de Medios que lleva adelante la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), una ONG que viene trabajando hace 50 años en esta línea. Y que cada cinco años, y siguiendo con las pautas trazadas en la Conferencia de la Mujer de Beijing (1995), registra y analiza cómo los medios de comunicación tratan a las mujeres en más de cien países de todo el mundo.

López explica el origen de los monitoreos. Surgen, dice, "con la pregunta de conocer qué está pasando en las bases del machismo, en las bases que sostienen la discriminación contra las mujeres. Se vio que los medios de comunicación son una de las grandes instituciones sociales, así como la familia, la religión, la educación. Pero los medios de comunicación con una gran capacidad de llegada, y por el tiempo que permanecen en relación con las personas, son como el espacio social privilegiado donde se reproducen los estereotipos de género".

"Un grupo de feministas pensó en analizar qué está pasando, porque una cosa es ver por intuición o saber percibir una frase o una imagen sexista en un medio, pero otra cosa es tener datos más objetivos, que se puedan manejar para difundir, para hacer capacitaciones y también para presentar evidencia, para que no sea solamente una opinión sin fundamento", relata.


Así surgió el monitoreo como una investigación transversal, en un día y un momento determinados (este año tendrá lugar entre marzo y abril), que invita a participar a cuantos países quieran sumarse.


En el primer monitoreo observaron que "los resultados eran alarmantes. Si la intuición nos decía que había sexismo en los medios, el primer monitoreo mundial demostró que es más que sexismo, que la invisibilización de las mujeres era altísima, que casi no había presencia de mujeres reporteras, de editorialistas –dijo López–. Que cuando se hablaba de las mujeres estábamos en la farándula o en los concursos de belleza, estábamos sufriendo por la pobreza o por la violencia, que nunca estábamos haciendo análisis económico, político. Entonces con esos datos se vio que era necesario hacer seguimientos. Y se hacen cada cinco años para hacer seguimiento y también para hacer incidencia".


–¿Qué cambió en estos 20 años?

–Ha cambiado ligeramente la representación de las mujeres en los medios, ha aumentado. A partir de la cumbre de Beijing del '95 que implicaba también algunos compromisos de los gobiernos, por ejemplo, cambió la participación política de las mujeres, con lo que hay una mayor visibilidad también. Entonces hay mayor participación política, hay mayor cantidad de mujeres en cargos, presidentas, en asambleas; eso hace que suba un poco el número de mujeres en la representación.

Sin embargo, temas como análisis políticos siguen con casi nula participación de las mujeres. Hay que decir que se hace en más de cien países y que no importa el sistema político, si el sistema es de derecha o de izquierda: la representación en los medios es baja; no importa si es religión islámica o católica: en la mayor parte de los países la representación de las mujeres no cambia; no importa si es un país industrializado o no. Entonces eso nos da pautas para hacer ya un quinto Monitoreo Mundial de Medios en 2015, primero para analizar los cambios que se están dando. Y después para trazar estrategias de mayor incidencia que permitan lograr cambios más rápidamente, porque en 20 años son muy lentos los cambios.


–¿Cuáles son los retos para este monitoreo?

–Queremos integrar a más países. Además queremos integrar medios digitales y redes sociales; monitorear Twitter, por ejemplo.


–¿Cuántos países participan de la región?

–De Sudamérica prácticamente están todos y de Centroamérica sólo falta contacto en Honduras. En el Caribe hay poca organización, así que aprovechamos a invitar a organizaciones de esos países para que se contacten.


–El monitoreo coincide con la Conferencia Beijing+20. ¿Cómo puede incidir este trabajo en lo que suceda allí, dónde se van a revisar las recomendaciones de 1995 en materia de comunicación?

Desde el monitoreo anterior, la WACC logró posicionarse como una de las voces privilegiadas frente a Naciones Unidas en temas de comunicación y género. Ya Naciones Unidas adopta el monitoreo mundial para la estrategia de incidencia. Entonces ahora hacia Beijing+20 los datos van a servir para sustentar sobre todo la esfera número 10, que es la relacionada con medios de comunicación, imaginarios sociales, estereotipos de género, derecho a la comunicación. Pero además está la Cumbre Post-15 por los Objetivos del Desarrollo del Milenio, que también viene el año próximo. Entonces yo pienso que es un tiempo de incidencia fuerte. Después de 20 años se ha logrado entrar en espacios más estratégicos y creo que ya hay una voluntad de los Estados que, ya sea porque se ven obligados o porque reciben demasiadas críticas, no les queda más remedio que meterse a ver qué hacen con este tipo de problemática y qué van a hacer frente a esos objetivos.


Así que yo creo que el escenario mundial es interesante. Los datos van a llegar a donde deben llegar y van a enriquecer la elaboración, la redefinición, la nueva elaboración de objetivos en ambas cumbres.


–¿Qué hace falta cambiar para lograr una comunicación y unos medios más igualitarios?

–Si queremos cambiar imaginarios, tenemos que recordar que somos parte de una especie privilegiada, que no por ello puede explotar a otras especies y peor: explotarse entre la propia especie.

–¿Y pensando en políticas para los medios?

–Yo creo que la gran política tiene que ser la educación en lectura crítica de medios. No creo que podamos seguir esperando mucho de los marcos regulatorios. Yo creo que hay que trabajar mucho en la autorregulación, y la autorregulación sólo puede venir de una conciencia crítica.

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