Domingo, 26 Abril 2020 07:36

Fuerza feminista

Fuerza feminista

Son tiempos agitados en América Latina. Eso ya era verdad antes de la emergencia de la pandemia global.

En octubre, un levantamiento de 11 días paralizó a Ecuador y una protesta estudiantil se convirtió en un estallido social prolongando en Chile. En noviembre la derecha tomó el poder en Bolivia, en diciembre Argentina volvió a ser gobernado por el kirchnerismo. Este año ya, asumieron nuevos presidentes en Guatemala y Uruguay. Y luego, vino la pandemia.

Pero en todo el continente, mientras cambiaban las caras de los gobernantes, ha habido una constante: las mujeres han tomado y han vuelto a tomar las calles de forma masiva, repudiando la deuda, el capital y la violencia. El 8-9 de marzo las mujeres mostraron que tienen una capacidad inmensa de lucha y despliegue de múltiples estrategias feministas en todo el continente.

En México, desde Ciudad Juárez hasta Tapachula, fuimos nosotras las que, de forma masiva, rechazamos la violencia y desafiamos el gobierno de la Cuarta Transformación.

En Santiago de Chile, salieron dos millones de mujeres y hombres a las calles el 8 de marzo en una huelga general, en apoyo a un programa feminista.

En Montevideo, fueron 350 mil mujeres en la calle, casi la mitad de las que viven en la capital uruguaya. Miles también tomaron las vías en la ciudad de Guatemala, denunciando el machismo, rememorando las víctimas de violencia, y clamando contra políticas de despojo.

El 9 de marzo, las mujeres armaron un paro en toda Argentina, con medio millón tan sólo en Buenos Aires. “La deuda es con nosotras y con nosotres, ni con el FMI ni con las iglesias”. Ese fue el lema bajo el cual cientos de miles mujeres se movilizaron allá. Fue el cuarto año de huelga feminista, un día de rebelión en medio de un año repleto de encuentros, asambleas y articulaciones entre mujeres.

En las ciudades más grandes de Bolivia, miles de mujeres se manifestaron el 8 de marzo, a pesar de una coyuntura polarizada y violenta. En Cochabamba, las mujeres salieron a las calles con el eslogan "no tenemos miedo, tenemos fuego".

A pocas semanas de las masivas concentraciones, marchas y juntas del 8-9 de marzo, vino lo que ahora vivimos: órdenes de cuarentena, toques de queda, distanciamiento social y estados de emergencia, a raíz de la llegada al continente de un nuevo virus sumamente contagioso y con efectos complicados y a veces letales en el cuerpo humano.

Las contradicciones, las tensiones y las injusticias se han ahondado en tiempos de pandemia. Hoy día, los temas al centro de la revolución feminista nunca han sido más relevantes.

"Nosotras en general con el movimiento feminista y el movimiento social dijimos no al pago de la deuda directamente, por ser deuda ilegítima por que la toma de deuda no pasó por el parlamento cuando es un requirimiento constitucional", me dijo Verónica Gago en una entrevista por Zoom desde Buenos Aires. La mayor parte de la deuda fue tomada por Maurico Macri durante los pasados cuatro años.

"Al escala global ahora hay una posibilidad de suspender la deuda, y además hay una necesidad acá de derivar fondos para el gasto social y público que hace actualmente imposible pensar a los términos de negociación anterior a la pandemia" dijo Gago, miembro del colectivo Ni Una Menos y autora del libro La potencia feminista.

Mientras que cuerpos envueltos en plástico se pudren en las calles de Guayaquil y los barrios marginados se militarizan, las redes de mujeres en Ecuador se siguen organizando. El Parlamento Plurinacional y Popular de Mujeres y Organizaciones Feministas ha surgido como resultado de la revuelta de octubre y ahora es un nodo para coordinar mujeres en todo el país.

Las ollas populares, forma de protesta pública que a la vez es estrategia alimenticia, han vuelto a ser parte de la cotidianidad en Argentina y Uruguay, debido a la profunda crisis alimentaria actual.

A principios de la llegada de la pandemia, el gobierno de Luis Lacalle Pou decretó alzas en las tarifas de luz, agua y telefonía. "Después de 15 años de progresismo, regresaron las ollas en 15 días", me comentó Mariana Menendez, feminista uruguaya e integrante del colectivo Minervas en la ciudad de Montevideo.

En Chile, el movimiento feminista ha sido central en el sostenimiento del estallido social.

"Lo que abre la revuelta en Chile desde el 18 de octubre, marca de manera muy radical una idea, que es que la vida en su conjunto es la que estaba en cuestión, la forma en la que se organizaba la vida en Chile" me comentó Javiera Manzi de la Coordinadora Feminista 8m desde Santiago. "Y eso es precisamente lo que nosotras veníamos hablando cuando nos referíamos a la reorganización de la vida".

No queda duda que las ideas sobre el cuidado y la reproducción de la vida se han vuelto todavía más centrales con la pandemia. La historia de la lucha abierta en América Latina durante los pasados años nos deja en claro que serán las mujeres, algunas feministas pero todas movilizadas, las que marquen el paso y las formas de seguir transformando la sociedad y la economía.

Por Dawn Marie Paley, periodista canadiense y autora de Capitalismo antidrogas: Una guerra contra el pueblo (Libertad Bajo Palabra, 2018).

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Coronavirus. La infinita solidaridad entre los de abajo

Huelgas obreras, solidaridad popular en los barrios y cacerolazos, son algunas de las manifestaciones del pueblo italiano contra el modo como el gobierno impuso la cuarenta a todo un país, que los grandes medios silencian y ocultan para seguir inoculando miedo y subordinación.

El diario del izquierda Il Manifesto informa en su edición del viernes 13: “El mundo obrero ha vuelto a hablar con una sola voz. Es la incredulidad y la rabia de los que piden ser tratados como todos los demás trabajadores. Una rabia, obrera, por la decisión del gobierno de no detener la producción en las fábricas que se ha materializado el jueves cuando se abrieron las puertas: huelgas espontáneas, asambleas, el cese temporal de la producción”(Il Manfesto, 13 de marzo de 2020).

Huelgas en Milán, Mantua, Brescia, Terni, Marghera, Génova, en grandes empresas como continuará hoy en Electrolux, Iveco, Tenaris, Beretta y el Grupo Arcelor Mittal entre otras. Un crecimiento de la desobediencia obrera que obligó al presidente Conde a convocar una videoconferencia con los sindicatos y llevó al presidente de la Confindustria a decir que las huelgas son “irresponsables”.

No son huelgas por el salario sino por la dignidad, porque los obreros de la industria quieren ser tratados como los demás trabajadores. Demandan parar la producción para “higienizar, asegurar y reorganizar los lugares de trabajo”, como exigieron los sindicatos metalúrgicos.

Los obreros del metal de la fábrica Bitron Cormano cerca de Milán, declararon a la Radio Popolare que trabajar en esas condiciones es muy duro. “En febrero pedimos guantes, máscaras y antisépticos y no hicieron nada, por eso fuimos a la huelga”. Agregan: “Es muy duro trabajar así. Nos miramos como si fuésemos extraños”.

En estos días tremendos de soledad y miedo, fomentados por los grandes medios de forma histérica pero calculada, nos sobre-informan sobre los riesgos de salir de casa, de relacionarse con otros, sobre cómo avanza la epidemia/pandemia, y todos aquellos datos que nos paralizan.

Hay mucho más, que merece ser destacado. Los obreros de la fabrica recuperada Rimaflow en Milán, libraron un comunicado: “Creemos que una reducción real de los riesgos no puede recaer en los sectores más frágiles y económicamente precarios. Para contener realmente la epidemia, ninguna persona debe verse obligada a ir a trabajar, todos deben tener acceso a un ingreso de cuarentena y la posibilidad de recibir servicios, tratamientos y necesidades básicas en el hogar”.

Luego dicen que en esta situación tan difícil, “queremos seguir construyendo lazos de solidaridad”, y ofrecen sus servicios a quienes lo necesiten para cuidar niños, comprar alimentos y llevarlos a las casas de quienes lo pidan, aportando sus teléfonos y disponiéndose a cualquier consulta legal y sindical.

Lo que sucede en los barrios, donde existen más de mil centros sociales, merece mención aparte. Los jugadores e hinchas del club de “fútbol popular” Borgata Gordiani, de la periferia obrera de Roma, se han puesto a disposición de “los ancianos y cualquier persona que se encuentre en dificultades” (ver Pigneto Today).

Colgaron volantes en las puertas de los edificios ofreciendo, solidariamente, hacer las compras y llevarlas los martes y jueves a las familias. En ese barrio donde Passolini rodó alguna de sus películas, decenas de personas dispuestas a trabajar para los demás, como sucede también en el centro social del barrio, y de muchos otros de las ciudades italianas. Esos ancianos que están siendo abandonados por el Estado y los empresarios, son atendidos por la solidaridad de clase.

En varias ciudades, particularmente en Nápoles, decenas de familias realizaron cacerolazos en sus balcones. Para el viernes 13 se convocó un cacelorazo nacional. “Abrimos las ventanas, salimos al balcón y hacemos ruido”, dice la convocatoria que espera convertirse en “un concierto gratuito gigante” (https://bit.ly/2WlzHJF).

Los grandes medios que se empeñan en meter miedo, ocultan la inmensa solidaridad entre los abajos. Seguramente porque le temen, porque allí anida otro mundo. Una prueba de ello, es que pese a las restricciones, siguen adelante con las mayores maniobras militares de la OTAN desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Se trata de las maniobras “Defender Europa 2020”, planeadas antes de la epidemia pero que no han sido aplazadas. “Muchos han interpretado el despliegue de 30.000 soldados en Europa, de los cuales 20.000 estadounidenses (el mayor despliegue de tropas estadounidenses en Europa desde finales de la Guerra Fría) para una serie de ejercicios militares, como el preludio de algo más grande” (https://bit.ly/39ZqL0x).

Según las declaraciones oficiales, las maniobras están destinadas a proteger al continente de una “invasión rusa”. Sin embargo, llama la atención el amplio despliegue militar de la OTAN en carreteras y ciudades, mientras la población debe estar confinada en sus casas.

De la descripción anterior, necesariamente recortada, surgen algunos elementos que quiero compartir.

El primero es la solidaridad de clase, de los diversos abajos, porque en ese ser solidario hay varias generaciones que en la vida cotidiana no se relacionan, jóvenes y ancianos, por ejemplo. Pero también hay migrantes, mujeres, negros, gais, musulmanes, y la enorme diversidad del mundo de abajo. Es la única esperanza que tenemos en este momento de locura de la humanidad.

La segunda es la racionalidad egoísta de los de arriba, de esos empresarios que no gastan en proteger a los obreros porque quieren seguir acumulando riquezas. Los hacen trabajar, lo que ya es discutible cuando hay cuarentena, pero además no les dan los mínimos elementos de protección.

La tercera, la más temible, es la militarización en marcha. Policías y militares son los encargados de vigilarnos, cada vez de forma más sofisticada, con millones de cámaras y ahora también con aplicaciones que nos siguen a todas partes, como en China, donde la identificación facial hace imposible saltarse las normas más absurdas.

Si hubiera que agregar algo más, diría: sólo la solidaridad de clase, de género, de color de piel, puede dar forma a ese gigantesco paraguas multicolor que salve la vida en el planeta.

 

 

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 Multitudinaria marcha en Santigo de Chile por el 8 de marzo. Foto: ATON

La Coordinadora 8M de Chile hizo un positivo balance de las multitudinarias marchas que se realizaron en Santiago y en otras ciudades del país por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

De acuerdo a la organización, alrededor de 3,5 millones de mujeres marcharon en todo el país, dos millones de las cuales lo hicieron en Santiago, expresó la vocera Alondra Carrillo.

"Calculamos que dos millones de mujeres marcharon por la Alameda el día de hoy, llegaron desde distintos puntos de Santiago a movilizarse en este espacio y durante toda la jornada se han desarrollado movilizaciones en otras regiones que nos hacen estimar la cifra en aproximadamente en tres millones y medio de mujeres que han estado en la calle en esta jornada en todo Chile", dijo la vocera.

Además, cuestionó los datos de Carabineros que cifró en apenas 150 mil las personas que participaron de la protesta y dijo que, a su juicio, no se trata de un error.

"Es absurdo y todo el mundo lo ha hecho notar, pero no es un error, Carabineros no lo dice a modo de equivocación, lo dice para intentar negar lo que está ocurriendo y lo que está ocurriendo es que la revuelta popular sigue su curso y sigue su curso con la potencia del movimiento feminista. Este 8 de marzo lo que hace es reabrir la revuelta popular que se inauguró el 18 de octubre y que ha puesto en tela de juicio la forma en que se organiza Chile, la vida cotidiana", planteó Carrillo.

Críticas por la represión de Carabineros

La dirigenta además cuestionó el actuar de la Policía, acusando que hubo represión en diversos puntos de la marcha que se desarrolló por Alameda durante la jornada.

"Hubo represión en la Plaza de la Dignidad, hubo represión en Universidad Católica, donde se gaseó con gas pimienta a las manifestantes. El INDH declaró que estaban gravemente afectadas por el uso de este mecanismo disuasivo", aseveró.

"Además, se intentó cortar la marcha a la altura de U. de Chile y de La Moneda y en Los Héroes, o sea, Carabineros intervino en múltiples puntos con gas lacrimógeno, con gas pimienta, con agua del 'guanaco'. La represión fue tan brutal como lo ha sido todos estos meses", agregó.

Asimismo la Coordinadora reiteró el llamado a la huelga general feminista para este lunes 9 de marzo.

"Hemos compartido más de 100 formas de adherir a la huelga, la idea es que todas podamos mostrar nuestra adhesión de la forma que podamos con toda la radicalidad que sea posible. Si es posible para, paramos; si es posible organizarnos en los territorios para socializar este trabajo no remunerado que hacemos en la casa, la idea es que lo hagamos", aseveró.

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La furia mundial del 8M reivindicando los derechos de las mujeres 


Colombia, país de contrastes, entre ricos y pobres, gobernantes y gobernados, empleados y desempleados, integrados a la sociedad y excluidos de la misma, llega al 8 de marzo de 2020 con hondos contrastes entre hombres y mujeres, los que desdicen de un país en democracia y justicia real.


No hay duda de ello. La violencia contra la mujer no para, y en el caso de los asesinatos machistas, el Observatorio de feminicidios Colombia dedicado a hacerle seguimiento, en su estudio comprendido desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2019, arrojó la cifra de 571 muertes violentas. El 34 por ciento de las mujeres víctimas de esta violencia estaban en el rango de 0 a 29 años y, el 25 por ciento de los victimarios, en el mismo año, fueron hombres pertenecientes a estructuras armadas (1). ¿Qué medidas efectivas implementa el Estado colombiano para erradicar esta realidad? ¿Existen procesos educativos –escolares– que expliquen a las nuevas generaciones el origen y desarrollo de las prácticas machistas y los mecanismos y acciones sociales por emprender para erradicarlas? Y los victimarios, ¿son aislados y sobrellevan pena alguna por los exabruptos cometidos? Sabemos que la base social de este tipo de violencia radica en causas socio-económicas y que es necesario romper la estructura que la soporta para también transformar sus manifestaciones, ¿cómo hacer para caminar en tal dirección?

En el campo laboral la desigualdad es otro mal que afecta a la mujer, como lo deja ver el Dane a través de la Gran encuesta (2) integrada de hogares, mercado laboral –históricos– del mes de febrero anterior, en la cual queda claro que la desigualdad no sólo está en los salarios que perciben las mujeres (que para 2017 mantenía una brecha del 17 por ciento con respecto a los hombres), sino también en la tasa de desempleo que afrontan. De acuerdo con tal encuesta, la tasa de desempleo de los hombres fue 10,4 por ciento mientras que para las mujeres, en igual periodo de tiempo, ascendió al 16,5 por ciento.


¿Existen políticas efectivas por parte del Estado colombiano para quebrar esta realidad? El paso del tiempo parece señalar en dirección contraria, pues al afectar a las mujeres, cabeza de hogar en 4 de cada 10 hogares existentes en nuestro país, también lo hace sobre su prole y todos aquellos que están bajo su manutención y cuidado.


Es una evidencia que en el diario vivir desconoce el Convenio 100 sobre igualdad de remuneración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el artículo 143 del Código Sustantivo del Trabajo que indica que no deben establecerse diferencias en salario por edad o género.


Son realidades, injusticias, a las que se suma la ausencia de garantía al derecho pleno al aborto, sin por ello ser señaladas ni criminalizadas –en las distintas formas que pueden serlo–. Pero también garantía para que accedan a los estudios universitarios, a gozar de políticas que les reconozcan su trabajo en el hogar (trabajo invisible) y con éste a la reproducción de la fuerza de trabajo, es decir, reconocer su labor esencial para la conservación de la sociedad toda, tanto por la gestión y crianza, como por la alimentación de la prole y de todos los miembros de un hogar en particular y más allá del mismo.


Son reivindicaciones extendidas al reclamo justo y perentorio de poder salir por cualquier calle o territorio, abordar un transporte cualquiera, sin temor a ser agredida o violentada, pudiendo vestirse como se sienta cómoda y sin por ello ser acusadas de “provocadoras”, o cómplices de la violencia machista, como una vez más las acusan desde el poder, en esta ocasión por boca del presidente de Chile Sebastián Piñera, quien no se sonrojó al sentenciar: “No es solo la voluntad de los hombres de abusar, sino también la de las mujeres de ser abusadas”.

 

Fotografía: Sebastián Navarrete Aldana
 

En el mundo

Estas reivindicaciones, similares para multitud de sociedades, también tiene particularidades, y en este 8 de marzo miles de mujeres alzan su voz para dejar testimonio de ello, para recordarle al poder que soportamos un modelo social que debe llegar a su final, ojalá más pronto que tarde.


En España, por ejemplo, reclaman que “La prostitución debe ser reconocida como violencia machista. La industria sexual es hoy una multinacional del crimen. La verdadera “teoría del porno” es la misoginia. El alquiler de mujeres (para gestación) para la compra venta de seres humanos es un atentado a la igualdad y a los derechos de filiación de madres e hijos”, como lo deja en claro el Movimiento Feminista de Madrid en manifiesto que leerá en esta fecha histórica


Manifiesto en el que también asientan: “Todas las violencias machistas son expresiones de una misma ideología de odio. El aumento de las denuncias por violación (en España) en un 49% en el último trienio obliga a dar respuestas. En las 177 agresiones sexuales múltiples registradas desde 2016, se han identificado, al menos, 141 menores entre los agresores. Casi un 40% de las víctimas era menor de edad”, anota su manifiesto.


Por su parte, las Comandantas y Coordinadoras de Mujeres Zapatistas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (Ezln), se unirán el 9M a un paro nacional de mujeres en México; en su comunicado del 1 de marzo de 2020, escribieron:


“Lo que dicen (machitos y machitas patriarcales) es que para todo hay que pedirle permiso al mal gobierno o al patrón, hasta para sobrevivir. Porque así está de cabrona la cosa, compañera y hermana, que las mujeres en México y en el mundo están sobreviviendo. O sea, viviendo con miedo. Y eso no es vivir, sino apenas es no morirse […] hasta que nos asesinen o nos desaparezcan, y todo con una violencia terrorista”.


Las altísimas cifras de feminicidios en México es sobrecogedora, unas 10 mujeres asesinadas al día, estadística arrojada por Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp) ha sido otro de los motivos que ha prendido la mecha para el paro nacional de mujeres que tomará forma este 9M.


En relación con esto el comunicado de las mujeres indígenas del Ezln precisa: “La lucha por la vida es esencial a toda la humanidad, y no necesita el permiso de nadie porque lo traemos en la sangre. Y si alguien piensa que la lucha por la vida de las mujeres es golpista o de derecha o gobiernista o izquierdista o antigubernamental o es de un color, pensamiento o religión, pues entonces es que defiende la muerte. Si se enteran de otra asesinada, primero preguntan de qué color es su piel, su partido, su religión: y según si es su contrario pues entonces mal hablan, pero no de los asesinos, sino de la mujer víctima”.

Memoria

El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, como se recordará, fue declarado como tal en 1997 por la Organización de las Naciones Unidas en memoria de los incendios de las fábricas textiles desatados a principios del siglo XX, uno de ellos –fábrica Triangle, en la ciudad de Nueva York– donde murieron más de 140 mujeres trabajadores . Además de costarles la vida, esa tragedia permitió que se vieran muchas de las desigualdades laborales en las que trabajaban aquellas mujeres, en su mayoría inmigrantes. Algo no muy distinto a lo que vive el mundo hoy, cuando el mundo está sacudido por miles de miles, en su mayoría mujeres, que migran en busca de un mejor presente y futuro para ellas y para los suyos, siendo detenidas en las fronteras, separadas de sus hijos, violentadas, y cuando logran cruzar las fronteras obligadas a trabajar de manera ilegal, con sueldo aún más inferiores, sin garantías laborales, sometidas a jornadas de más de 8 horas de labor diaria, intimidades con ser denunciadas a la policía si se quejan o reclaman, sin derecho, por tanto, a sindicalizarse y luchar contra el patrón. Una realidad no superada y, por tanto, otro de los motivos que ondea las banderas feministas por todo el mundo.

Si bien un momento clave de la lucha de las mujeres a lo largo de la historia fue, como lo anotó Miguel Concha en reciente artículo sobre el 8M, que: “en 1791, cuando Olympe de Gouges cuestionó el triunfo de la "igualdad" de la Revolución Francesa, a través de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana”. La feminista francesa exigió la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal, así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico.  Como dijera ella, si somos iguales ante la guillotina –es decir, ante la muerte– ¿por qué no lo somos en los demás temas de la vida?


Las luchas feministas han conquistado muchos de los derechos que llevan peleando desde la época de Olympe de Gouges, pero muchos otros que reclamó la francesa todavía quedan por lograrse en los terrenos políticos, laborales y sexuales. Así como la francesa murió en la guillotina por pelear por sus derechos, otras miles de mujeres valientes, lideresas sociales, defensoras de derechos humanos también mueren en la actualidad al rebelarse contra la injusticia social, la segregación, la violencia, etcétera. Pero este 8M se convierte en otro día más donde se fortalecen y unen más guerreras para seguir el legado de quienes han brindado su vida por algo que la sociedad patriarcal aún les adeuda: la igualdad en todos los planos y en todos los momentos.

Es una lucha que viene desde siglos atrás y que tiene a su haber triunfos pero también muchos objetivos por concretar, transformando por su conducto la cultura patriarcal dominante y, con ello, uno de los soportes del sistema socio-económico hoyimperante. Una lucha en la cual el poder deberá reconocer que la mujer ya no es "fábrica" de hijos, que para ellas el sexo no es procreación, como por tantos años lo impuso la Iglesia católica, y como ahora lo pretende Nicolás Maduro para una sociedad como la venezolana, un presidente que se dice de izquierda y sin embargo asume a la mujer como un instumento del Estado, cosificándola, borrando de un plumaso años de lucha y conquistas, con su espantoso llamado "a procrear", a que cada una tenga "6 hijos para la patria"!

Esta es una realidad que recuerda que el Día Internacional de la Mujer tiene un doble carácter: el enfoque como un problema de género, que involucra a todas las mujeres sin excepción alguna, y como un problema de clase, de las mujeres trabajadoras, que involucra a todas las mujeres asalariadas, oprimidas y explotadas por el capitalismo y sus gobiernos, como lo recuerda Edgar Ospina Duque en su artículo “Día Internacional de la Mujer y de la Mujer Trabajadora”.

El encuentro de la mujer trabajadora, doblemente explotada, con el resto de su género, debe ser un reto y meta para ahondar la lucha que hoy sobrecoge al mundo, en especial en América Latina, donde las mujeres están constituidas en cabeza de la lucha contra el Estado capitalista y contra la sociedad patriarcal. Una lucha en la cual buscan y deberán encontrar el brazo solidario de los hombres, sin enajenación de ningún tipo, para entre ambos, como un solo cuerpo, darle paso a la justicia total en la sociedad toda.

 

 

1. Leer informe Observatorio de Feminicidios Colombia: http://www.observatoriofeminicidioscolombia.org/index.php/seguimiento/412-571-feminicidios-en-colombia-en-el-ano-2019

2. Leer Gran encuesta integrada de hogares (GEIH) Mercado laboral - Históricos- en el mes de febrero 2020: https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/ech/ech/pres_web_empleo_rueda_prensa_ene_20.pdf

 

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Seguidoras de Bernie Sanders en Arizona.Caitlin O'Hara / AFP

A pesar de sus intentos de indentificarse con Obama, Sanders ha adoptado una estrategia maximalista, sin concesiones

Pocos movimientos políticos han sufrido un batacazo tan rápido y drástico como el que ha experimentado la campaña de Bernie Sanders entre los caucus de Nevada y el Supermartes. En el transcurso de 10 días, este aspirante ha pasado de ser el probable candidato demócrata a estar muy lejos de conseguirlo.

De hecho, las cosas se le han puesto tan mal que Sanders ha presentado un anuncio que intenta retratarlo como gran amigo del expresidente Barack Obama.

Los verificadores de datos han señalado que el anuncio es muy engañoso. Embarulla cosas que Obama ha dicho a lo largo de una década y deja fuera un contexto esencial. Pero el análisis fotograma a fotograma subestima de hecho lo hipócrita que es que Sanders intente identificarse con Obama. Porque el sandersismo, como filosofía, consiste precisamente en rechazar el obamaísmo. Es decir, se basa en negarse a aceptar la idea de una política gradual, de que medio pan es mejor que nada, y exige el maximalismo del todo o nada.

Lo cierto es que existen razones fundadas para las críticas de Sanders a Obama. Pero Sanders debería asumir esas críticas en lugar de pretender que nunca las ha hecho. Entonces, ¿de qué trata el debate? De valores, no, aunque Sanders y su círculo tienen la mala costumbre de insinuar que cualquiera que cuestione su estrategia política es un instrumento corrupto de la oligarquía. Obama estaba, y Joe Biden está, claramente a favor de objetivos progresistas como la cobertura sanitaria universal y la reducción de la desigualdad de rentas.

Pero Obama perseguía esos objetivos mediante cambios graduales. El Obamacare estaba diseñado para ampliar la cobertura sanitaria y al mismo tiempo trastornar lo menos posible la vida de quienes ya tenían un seguro médico. Obama subió los impuestos a los ricos más de lo que la mayoría de la gente imagina —en 2016, el tipo impositivo medio aplicado por el Gobierno federal al 1% era casi tan alto como antes de Reagan—, pero lo hizo con discreción, sin mucha retórica populista.

Desde el punto de vista de Sanders, este método gradual y discreto reflejaba falta de osadía (o quizá corrupción por parte de la “clase dominante”). Obama debería haber ido a por todas y (de alguna manera) haber implantado la sanidad pública para todos. Debería haber atacado frontalmente la desigualdad, con subidas de impuestos mucho mayores para “millonarios y multimillonarios”.

Y para ser justos, yo coincido de hecho en que Obama fue demasiado precavido en algunos frentes. En 2009 me tiré de los pelos públicamente por la clara parvedad del estimulo económico aplicado por Obama, y predije (correctamente) que sería un desastre político, porque la incapacidad de alcanzar resultados llamativos favorecería a los republicanos. Y creo que Obama podría haber conseguido mucho más si hubiera estado dispuesto a usar el proceso de conciliación —que permite utilizar la mayoría simple— para esquivar las tácticas obstruccionistas, como hicieron los republicanos para aprobar las rebajas fiscales de 2017.

También me disgustó mucho, en tiempo real, que Obama empezara a hacerse eco de los argumentos republicanos a favor de la austeridad presupuestaria, a pesar de que seguía habiendo un elevado desempleo. Y todavía creo que Obama podía y debería haber sometido un par de grandes bancos a la administración judicial temporal como precio por haberlos rescatado. Sin duda, Obama mostró demasiado respeto por los banqueros que habían sido los que en un principio nos llevaron a la crisis financiera.

Pero Sanders no está presentando un argumento selectivo y sosteniendo que Obama debería haber sido más decidido en algunos frentes. Defiende una agenda maximalista en todos ellos: eliminación total de los seguros de salud privados y una ampliación enorme de programas públicos que exigirían grandes subidas de impuestos tanto a la clase media como a los ricos.

La teoría política que respalda este maximalismo es la afirmación de que un programa populista audaz transformaría el paisaje electoral, atrayendo a más votantes blancos de clase obrera y aumentando el número de votantes, todo ello a una escala suficiente como para obtener una victoria aplastante en noviembre e intimidar a los miembros centristas del Congreso para que acepten propuestas radicales.

Por desgracia, no hay pruebas que respalden esta teoría política; en concreto, el prometido aumento de votantes jóvenes no se materializó el Supermartes. Por consiguiente, el sandersismo se parece bastante al linternismo verde, por su fe en que los milagros políticos pueden alcanzarse por pura fuerza de voluntad.

Como es natural, muchos seguidores de Sanders dirán que esto solo lo digo porque estoy a sueldo de los multimillonarios, o algo por el estilo.

En todo caso, necesitamos tener clara la naturaleza del debate en lo que queda de contienda demócrata. Insisto, no se trata de valores: los demócratas como grupo se han vuelto mucho más progresistas de lo que eran, y hasta un “centrista” como Biden defiende políticas —como una gran ampliación del Obamacare— que no hace mucho se habrían considerado demasiado izquierdistas.

Dicho esto, me preocupa que si Biden llega a ser presidente ceda con demasiada facilidad; los progresistas tendrán que presionarle al máximo y asegurarse de que el gradualismo no se convierte en rendición preventiva.

Sin embargo, Sanders, a pesar de sus intentos de última hora para identificarse con Obama, ha adoptado una estrategia maximalista, sin concesiones. Entiendo el atractivo emocional de dicha estrategia, sobre todo para sus seguidores jóvenes. Pero todo lo que sabemos da a entender que un progresista que insista en jugársela al todo o nada, acabará, pues eso, en nada.

 

06 Mar 2020 - 18:30COT

Por Paul Krugman, premio Nobel de Economía. © The New York Times, 2020. Traducción de News Clips

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El feminismo marca el paso de la política de América Latina

Los feminicidios, la violencia de género y el aborto convocan a miles de mujeres a la lucha el 8-M más latino

La revolución será feminista o no será. Nunca como ahora, el colectivo que lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en América Latina se había puesto tan al servicio de esta frase, que se corea en manifestaciones por todo el mundo. Las feministas están marcando el paso a los gobiernos de México, Chile, Argentina, en ocasiones con la ayuda de los propios mandatarios, cuyas torpezas han engordado en los últimos meses el enfado y el activismo. Finalmente, la presión en la calle, a las puertas mismas de sus palacios presidenciales, les están obligando a rectificar sus palabras y enderezar sus políticas.

Hace apenas unas horas que el presidente chileno, Sebastián Piñera, con un país que todavía vive entre las cenizas calientes de las pasadas revueltas ciudadanas, soltó una de sus frases más imprudentes en la peor semana: “No es solamente la voluntad de los hombres de abusar, sino también la posición de las mujeres de ser abusadas”. La ministra de la Mujer, Isabel Pla, y la mujer del presidente, Cecilia Morel, trataron de inmediato de corregir aquel desatino. Inútilmente, máxime tratándose de un presidente famoso por sus bromas machirulas. El feminismo camina con fuerza entre las reformas constitucionales más ambiciosas planteadas en décadas en este país.

Argentina enfrenta estos días una ley de interrupción del embarazo largamente reclamada por las mujeres. Alrededor de medio centenar de embarazadas mueren cada año en este país debido a abortos clandestinos, unas cifras escalofriantes que el Gobierno dejó de publicar en 2016. Cerca de 50.000 son hospitalizadas cada año por complicaciones al tratar de interrumpir su embarazo. 2.350 niñas menores de 14 años fueron madres y 87.000 bebés nacieron de madres menores de 20 años. El recién elegido Alberto Fernández enarboló el aborto en su campaña y en breve enviará la ley al Congreso. Los aplausos ante este anuncio fueron largos dentro y fuera del Congreso. Los pañuelos verdes, que popularizó Argentina para exigir un aborto libre y seguro, ya encuentran eco en el poder.

México ha convocado para el 9 de marzo una huelga de mujeres que algunos destacados miembros del poder se han apresurado a apoyar tras varias meteduras de pata en las semanas precedentes que les han costado algún disgusto. Las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre feminismo han tenido el efecto de un palo en un avispero. En este país matan a un promedio de 10 mujeres cada día y el machismo es patente en numerosos ámbitos de la vida, a pie de calle. Las medidas reclamadas no acaban de llegar, pero la furiosa llamada de las tropas moradas ante el Palacio del gobierno han cambiado el discurso y la diligencia policial antes los últimos feminicidios, que en otras ocasiones se tomaban como un mal casi inevitable.

Latinoamérica tiene problemas similares: altas tasas de feminicidios, una impunidad judicial sonrrojante, violencia de género muy extendida, secuestros y desapariciones de mujeres y niñas, muertes por abortos clandestinos, difícil acceso a la salud obstétrica y una pobreza que, como en todo el mundo, se ceba con la población femenina. Con este panorama, el machismo sutil contra el que luchan en otras zonas del mundo no es la prioridad en esta. Aquí el machismo mata en grandes dosis y para combatir eso están alzando sus voces estos días las mujeres latinoamericanas. No en todos los países el viento sopla a favor de la igualdad, pero sí parece que este 8-M tendrá sabor latino. Así enfrentan las tropas moradas del Día Internacional de la Mujer.

 

CHILE. Una Constitución con perspectiva feminista

El feminismo tiene veteranía en este país. El domingo se esperan multitudinarias marchas. La potencia del movimiento feminista ha sido punta de lanza de las revueltas que mantienen al poder contra las cuerdas desde hace cuatro meses y que exportó al mundo Un violador en tu camino, el himno global contra la violencia sexual hacia las mujeres, compuesto por el colectivo feminista Lastesis. Nuevamente, miles de mujeres de países lejanos y lenguas diferentes corearán el violador eres tú en un grito conjunto contra el patriarcado.

“El movimiento feminista ha sido siempre un impulsor de la revuelta social”, explica la escritora Alia Trabucco en referencia al mayo feminista de 2018 en Chile, cuando las estudiantes universitarias paralizaron las clases durante semanas exigiendo una educación no sexista. Para la autora de la novela La resta, cuando se desataron las movilizaciones de octubre pasado, “el feminismo ya estaba articulado y, de hecho, ha sido uno de sus protagonistas”. “Es importante no separar la revuelta social del movimiento feminista”, analiza la escritora.

Este 8-M encontrará también a Chile en pleno proceso constituyente que, según determinó este miércoles el Parlamento, será paritario.‪ El 26 de abril próximo, Chile definirá en un plebiscito si reemplaza la Constitución de Pinochet de 1980 y, de hacerlo, el órgano que estará encargado de redactar una nueva Carta Fundamental. La convención, según determinó hoy el Congreso, será paritaria entre hombres y mujeres, lo que fue celebrado esta tarde por las congresistas vestidas de camisetas moradas. “Es necesario instalar el proceso constituyente desde una perspectiva feminista, lo que no solamente tiene relación con la paridad, sino con una discusión de fondo de los contenidos de una Constitución para que efectivamente incorpore una dimensión que resguarde los derechos de las mujeres y disidencias sexuales”, explica Sofía Brito, egresada de Derecho de la Universidad de Chile, activista de la Asamblea Feminista Plurinacional, cuya denuncia por acoso sexual y laboral a un académico de su facultad fue un emblema dentro de las paralizaciones de las estudiantes universitarias de 2018.

Para Brito, “la Constitución de 1980 ­–donde la palabra mujeres solo aparece una vez en el texto– siempre ha permitido y amparado un sistema en el que se nos ha instalado como ciudadanas de segunda categoría”.

Lorena Astudillo, portavoz de la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres, valora los avances que pueda lograr una nueva Constitución, pero apunta los problemas de fondo de una cultura machista incrustada hace siglos en la sociedad: “Si se aprueba una nueva Constitución no significará que al día siguiente nos van a dejar de violentar, por lo que la lucha que tenemos por delante es larga”.

 

ARGENTINA. El triunfo de los pañuelos verdes

En Argentina, el gran objetivo de los movimientos feministas para este 8-M es dar el último empujón a la legalización del aborto, algo que presumiblemente se apruebe este año. “Por la autonomía de nuestros cuerpos y contra los fundamentalismos religiosos” es el lema de la convocatoria del colectivo Ni Una Menos para el Día Internacional de la Mujer, una jornada en la que han convocado a las mujeres a una huelga contra la explotación y la precariedad laboral y el “trabajo gratuito de cuidados”. El lunes 9 de marzo celebrarán una concentración frente al Congreso para exigir al Poder Legislativo que vote a favor de una ley de plazos.

“Nos enfrentamos a las iglesias que quieren gobernar nuestras vidas, cuerpos e identidades y porque no aceptamos que el Vaticano siga impidiendo el derecho al aborto legal, seguro y gratuito”, señala el manifiesto de Ni Una Menos. Es una respuesta a la misa anunciada por la jerarquía católica argentina para el mismo 8 de marzo bajo el lema “Sí a las mujeres, sí a la vida”.

Las convocatorias antagónicas anticipan la pelea que se librará en las calles cuando el Congreso debata el proyecto legislativo sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

Poner freno a la violencia machista y a su forma extrema, el feminicidio, será otra de las reivindicaciones del próximo 8 de marzo en Argentina. En los dos primeros meses del año, 63 mujeres han sido asesinadas, en su mayoría por sus parejas o exparejas, según datos extraoficiales.

 

MEXICO. A la huelga

El feminismo en México vive momentos de alta reivindicación en la calle. Las sobrecogedoras cifras de feminicidios, unas 10 mujeres asesinadas al día, no han conseguido que la población se acostumbre al horror y guarde silencio. Dos de los últimos crímenes, sacudieron de nuevo la indignación popular y han interpelado con fuerza al Gobierno sobre las políticas contra la violencia de género y la impunidad, alrededor del 90%, en que se disuelven estos casos. La prioridad es tan manifiesta, que ha situado en un segundo plano otras reclamaciones y ha contribuido a que los feminismos mexicanos hablen con una sola voz, al menos por unos días.

El país vivirá, con mayor o menor éxito, una huelga de mujeres el 9 de marzo, bajo el lema El nueve nadie se mueve. Prueba del vigor que vive el movimiento, ha bastado la convocatoria al paro de una joven organización, las Brujas del Mar, desde el Estado de Veracruz, para que las redes hayan extendido la pólvora en unos pocos días.

El gobierno se ha visto obligado a rectificar, a veces con nuevas torpezas, los desatinos cometidos al expresarse sobre la lucha de las mujeres. Prueba de los pasos inciertos que da el Ejecutivo sobre la agenda feminista es el movimiento pendular de la mujer del presidente, Beatriz Gutiérrez, en sus cuentas de Internet: primero apoyó la huelga con un mensaje y a las pocas horas dejó de apoyarla con otro al contrario.

Si se tienen en cuenta las últimas manifestaciones de las mujeres en Ciudad de México, cabe aventurar que la del 8-M será nutrida y no estará exenta de algunos altercados contra el mobiliario urbano, ante la contención de las fuerzas policiales. La ira es uno de los motores que imprime fuerza a la lucha feminista en México. A la ola de mujeres en la calle seguirá el posible silencio del lunes. Un día sin nosotras es la etiqueta que ha llamado a las mujeres a permanecer en la casa, a no salir a la calle, ni a la compra, ni al trabajo. Tratan de dramatizar un mundo en el que a cientos de mujeres las hacen desaparecer de un momento a otro o las recluye en casa al caer el día. Lo que algunas han criticado como una renuncia de las mujeres a ocupar legítimamente el espacio público el lunes, en México cobra otro significado. Pero cualquier significación quizá quede desvirtuada por la rifa del avión presidencial, que se celebrará ese día. No es la primera vez que la aeronave enturbia la lucha contra la violencia de género.

 

VENEZUELA. Las mujeres, “a parir”

“¡A parir, pues, a parir. Todas las mujeres a tener seis hijos!”. Con esta arenga, que recuerda a la España nacionalcatólica de Franco o a cualquier otra dictadura del estilo, recibe el presidente venezolano, Nicolás Maduro, el Día Internacional de la Mujer.

Las venezolanas, mujeres, adolescentes y niñas, viven al límite. La lucha feminista en este país sudamericano se libra contra todo, contra una profunda crisis política, económica y social, en medio de una situación de emergencia que ha obligado al despliegue de equipos humanitarios. En la pobreza, las mujeres llevan la peor parte.

La Alta Comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet, lo destacó el año: en ese contexto, las venezolanas están más expuestas a otros daños colaterales como la trata sexual y la separación familiar, la privación alimenticia para darle de comer a los hijos y el riesgo de morir al parir en hospitales sin insumos, tras embarazos que no pudieron controlar ni evitar por el desabastecimiento de métodos anticonceptivos, lo que ha llevado a un repunte de la mortalidad materna que se mantiene en la opacidad como otras cifras, incluidas las de los femicidios.

Este 8 de marzo los grupos feministas exigirán cifras oficiales de feminicidios y justicia. Pero no hay grandes marchas ni paros convocados, solo protestas en redes sociales para visibilizar los datos de violencia, que se están incrementando, según las activistas. La desconfianza en conseguir algo del Estado desmoviliza, pero de nuevo es la situación de emergencia social, la subsistencia, la que impide a miles de mujeres una lucha más activa por sus derechos.

 

COLOMBIA. El aborto sigue estancado

El aborto, uno de los objetivos clásicos de la agenda feminista, es también este año el objetivo más visible en Colombia. La interrupción del embarazo solo es legal en caso de violación, malformación fetal, o peligro para la salud física o mental o la vida de la mujer. La semana no empezó con buenas noticias para el colectivo. La Corte Constitucional se puso de perfil ante una demanda de una abogada antiaborto que buscaba la penalización total. El El presidente de la Corte Constitucional, Alberto Rojas declaró: “Se concluyó que no resultaba viable jurídicamente volver a analizar la constitucionalidad de la norma acusada. Debe tomarse en consideración que en casos en los que se discute la existencia de cosa juzgada, al existir una decisión previa en relación con el texto normativo demandado, el Tribunal debe ser mucho más exigente en el cumplimiento de los requisitos de la demanda debido a que deben existir razones poderosas que justifiquen que se vuelva a analizar una norma que ya fue objeto de control de constitucionalidad”. La decisión sobre inhibirse acerca del aborto la apoyaron 6 magistrados y 3 votaron en contra.

Uno de los magistrados, Alejandro Linares, propone que el aborto sea libre hasta la semana 16 y después si se dan solo alguno de los tres casos mencionados, o sea, una ley de plazos a la europea. La realidad, dice el magistrado en su ponencia, es que el delito de aborto, que otorga penas uno a tres años de cárcel para las mujeres, “carece de eficacia”, es innecesario y se constituye en una forma de castigo social para las mujeres. Pero la batalla política no va a cesar.

La situación de violencia sexual y los feminicidios siguen siendo otro de los desafíos del gobierno de Iván Duque. Entre enero y octubre de 2019, fueron asesinadas 799 mujeres en Colombia. Además, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer ha expresado su preocupación por la diferencia salarial en Colombia por razón de género pues las mujeres continúan ganando menos que los hombres, con una brecha salarial del 19%. Igualmente, el 13,1% de las mujeres están desempleadas, comparado con el 8,1% de los hombres”.

 

BRASIL. Las invisibles políticas de género

Las movilizaciones feministas que sacuden América Latina no han llegado a Brasil, como tampoco llegaron las protestas sociales. La desigualdad de género no está, en ninguna de sus múltiples formas, entre los grandes asuntos del debate público o político pese a que existen datos desgarradores: cada hora de 2018 fueron violadas cuatro niñas menores de 13 años, según el Anuario de la Seguridad Pública. Son más de 35.000 menores que quién sabe si superarán el trauma. Es un dato eclipsado por el torrente de polémicas que protagoniza el presidente, Jair Bolsonaro, un misógino notable, y la extendida preocupación por la salud de la democracia brasileña.

Aunque el feminismo gana espacio pasito a pasito y el não é não contra el acoso sexual ha sido una de las proclamas más populares de este Carnaval, con la ministra de Mujer y Familia, la pastora evangélica Damares Alves, animando a denunciar ante la policía, la violencia machista recibe escasa atención, aunque mucha más que antes. Los feminicidios han aumentado un 7% en un momento en que los asesinatos en general, las violaciones y otros delitos disminuyen.

Más de 1.300 feminicidios se contabilizaron el año pasado según los datos recopilados por el diario Folha de S.Paulo. Aunque Brasil tiene 210 millones de habitantes y es uno de los países más violentos del mundo, son más de tres mujeres asesinadas al día por el mero hecho de ser mujeres. A falta de una definición consolidada de feminicidio, la cifra puede ser una subestimación.

En un Brasil aún exhausto por las grandes protestas de los últimos años, el poder adquirido por las Iglesias evangélicas y su ideario ultraconservador se refleja en los múltiples proyectos legislativos que avanzan sin hacer mucho ruido en los Parlamentos estatales para limitar el derecho al aborto, legal solo en tres supuestos. Una acampada hostigó durante semanas a las pacientes que acudían a un hospital público de referencia para abortos legales en São Paulo.

De la ministra Alves, muy popular entre el electorado más pobre y conservador, se suele destacar que es pastora evangélica, pero también es una superviviente de abusos sexuales que ha colocado ese asunto entre sus prioridades junto a la defensa de la vida y de la familia tradicional. Recientemente protagonizó una polémica cuando su ministerio admitió que pretendía considerar la abstinencia sexual como política pública de prevención de los muy extendidos embarazos juveniles.

 

NICARAGUA. El feminismo amordazado

“Todo está por hacerse en materia de reconocimiento y efectivo ejercicio de los derechos de las mujeres en Nicaragua”, dice María Teresa Blandón, una de las feministas de mayor trayectoria en Nicaragua. Aunque para las feministas la mejor manera de reivindicar sus demandas este 8-M sería salir a las calles a protestar, el ejercicio ciudadano de la libre movilización está confiscado por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en especial después de que se impuso un estado policial tras las protestas sociales de abril de 2018.

El movimiento feminista ha sido siempre el movimiento social más beligerante en Nicaragua. Sin embargo, desde que Ortega retornó al poder en 2008, el régimen ha atacado a las mujeres. El gobierno sandinista –que se presenta como de izquierda– inició penalizando el aborto terapéutico para congraciarse con la Iglesia católica, en un contexto político en el que necesitaba la bendición política del clero. Luego, arremetió contra las feministas que protestaban por la penalización, y demandaban un compromiso real para erradicar la violencia machista. Finalmente, se aprobó una ley para castigar la violencia de género, pero pronto fue debilitada por el gobierno, permitiendo la mediación con los agresores.

La vicepresidenta Rosario Murillo gusta decir que son un gobierno ejemplo para el feminismo por la paridad, aunque en la práctica las mujeres en esos puestos tienen nulo poder decisión. Se limitan a obedecer –como el resto de funcionarios públicos—las órdenes de presidencia.

Antes del regreso de Ortega al poder, las mujeres marchaban el 8-M en Nicaragua. Sin embargo, la posibilidad de manifestación para las feministas cambió radicalmente a partir de 2015. Se inauguró la práctica de colocar decenas de policías antimotines -con mujeres en primera fila-, obligando a las mujeres y jóvenes a permanecer en un solo punto no mayor a 100 metros.

“A partir del 2018 ya sin ningún tapujo, el régimen Ortega-Murillo prohíbe cualquier tipo de marcha. El año pasado las organizaciones feministas nos vimos obligadas a realizar una conmemoración bajo techo, y hasta ahí llegaron los antimotines para impedir cualquier tipo de movilización”, relata María Teresa Blandón. 2020 no será la excepción. La situación de la represión y suspensión de facto del derecho a la libertad de expresión y de movilización no ha variado.

Las feministas sobre todo urgen la despenalización del aborto aún en los límites de las 3 causales: salvar la vida de la madre, violación y malformaciones grave del feto. Según los movimientos de mujeres, en Nicaragua falta educación sexual integral en los colegios, una reducción de la pobreza que dote de empleos decentes a las mujeres, y el acceso a las tierras para las campesinas.

 

Con información de Rocío Montes, Mar Centenera, Carmen Morán Breña, Florantonia Singer, Catalina Oquendo, Naiara Galarraga Gortázar y Wilfredo Miranda.

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Prohibido, muy restringido y poco despenalizado: así es el mapa del aborto en América Latina

En Argentina, un nuevo proyecto apoyado por el Gobierno intentará despenalizar el aborto tras el intento fracasado en agosto de 2018

Que miles de mujeres argentinas volvieran la semana pasada a echarse a las calles para relanzar la campaña por el aborto legal es una muestra más del cambio que se está produciendo en una región como América Latina y el Caribe, donde la interrupción del embarazo sigue restringida o castigada en gran parte de los países.

En los últimos años en la región no solo se ha extendido ese grito que reclama un aborto legal, seguro y gratuito, sino que también se han logrado avances importantes en salud sexual y reproductiva como la legalización de la interrupción del embarazo en el estado mexicano de Oaxaca en 2019 y la ley de aborto en tres causales aprobada por Chile en 2017.

Pero pese a los logros alcanzados en la región y a ese mayor consenso social de la opinión pública sobre el aborto, las mujeres aún se enfrentan a numerosas barreras para acceder a un aborto, incluso en los países donde es legal, como es la objeción de conciencia de profesionales ginecológicos que no quieren participar en esta práctica. Otros obstáculos se deben al creciente número de dirigentes conservadores y al avance de los grupos contrarios al aborto, si bien la situación varía dependiendo del país.

"En términos generales hay una mayor conciencia de la capacidad de decidir de las mujeres y la mayoría de los países latinoamericanos tiene leyes que reconocen el derecho de las mujeres a una amplia gama de anticonceptivos, protocolos de atención donde hay causales justificadas para abortar, etc", señala Susana Chávez, directora de la organización peruana Promsex y secretaria ejecutiva del Consorcio latinoamericano contra el aborto inseguro (Clacai). "Sin embargo, existe una corriente conservadora muy fuerte que está interponiendo medidas judiciales al cumplimiento de las leyes y eso añade trabas que limitan", añade.

En ese sentido, la experta asegura que en varios países se ha intentado "judicializar los protocolos de aborto por considerarlos una amenaza al concebido", mientras que en otros Estados de la región se han incorporado medidas restrictivas.

Tampoco hay que olvidar que a pesar de que en los últimos años América Latina ha tenido Gobiernos progresistas en varios países, por lo general han mantenido una postura conservadora frente a la interrupción voluntaria del embarazo. No se logró, por ejemplo, despenalizar la práctica en Argentina durante los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. En el caso de Ecuador, Rafael Correa amenazó incluso con dimitir si el Parlamento permitía aprobarlo.

Un panorama desigual

Pero en la actualidad, ¿dónde es legal el aborto en América Latina y el Caribe? La mayoría de los países de la región cuenta con causales a la interrupción del embarazo que van más allá del peligro de muerte de la madre, aunque cada uno tiene leyes diferentes.

Los países más restrictivos son El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití y República Dominicana, donde el aborto está prohibido bajo cualquier circunstancia. Las mujeres salvadoreñas se enfrentan incluso a penas de prisión que superan los 30 años al ser acusadas de homicidio agravado. Ni siquiera importa si sufrieron un aborto espontáneo.

Honduras, donde también se castiga con cárcel a las mujeres que interrumpen su embarazo, es además el único país de la región donde están prohibidas las píldoras anticonceptivas de emergencia.

"Pese a los logros de la región, Centroamérica no avanza al mismo ritmo e incluso algunas iniciativas de grupos antiaborto están ganando fuerza", recuerda a este medio el ginecólogo Guillermo Ortiz, asesor médico de IPAS, organización internacional que trabaja para ampliar el acceso de las mujeres a servicios de atención integral del aborto.

Ejemplo de ello es Costa Rica, donde el aborto terapéutico [razones médicas] es legal, pero "ha habido intentos de derogar la ley y tratar de que se vuelva a discutir el tema para prohibirlo completamente", tal y como pasó en El Salvador en 1998 y en Nicaragua en 2007, cuando el otrora comandante de la Revolución Sandinista Daniel Ortega asumió la presidencia.

Otros Estados latinoamericanos que cuentan con leyes muy restrictivas son Paraguay, Venezuela y Surinam, donde las mujeres únicamente pueden suspender su embarazo legalmente cuando su vida peligra.

En el caso de Perú, la gestante puede abortar si está en riesgo su salud o su vida, pero se aplica una perspectiva restrictiva de la norma. "Se imponen condiciones que no aparecen en la ley y se niegan derechos que ya tienen las mujeres imponiendo embarazos forzados aún a costa de su salud y su vida", asegura Chávez.

Todas estas restricciones legales se han convertido en una amenaza para la vida y salud de las mujeres en la región, ya que se ven obligadas a recurrir a prácticas clandestinas e inseguras para interrumpir su embarazo. La ilegalidad de este procedimiento, además, no reduce su práctica y de hecho el aborto clandestino es una de las principales causas de muerte materna en estos países.

América Latina y Caribe es la región con más abortos

América Latina y el Caribe es la región con la tasa de abortos más alta del mundo: 44 por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva, en comparación con Asia (36 por cada 1.000 mujeres), África (34), Europa (29) y América del Norte (17), según datos del Instituto Guttmacher, especializado en derechos reproductivos. 

En cuanto a la tasa de embarazos no planeados, América Latina y el Caribe también lidera la tabla, con 96 embarazos por cada 1.000 mujeres en edades de entre 15 y 44 años.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año se realizan unos 25 millones de abortos inseguros en el mundo, la mayoría en condiciones de clandestinidad.

Los únicos países de la región donde el aborto está despenalizado durante las primeras semanas de gestación son Uruguay, Cuba, Guayana, Guayana Francesa y Puerto Rico (estado libre asociado de EEUU).

En México las mujeres también pueden suspender su embarazo de forma legal, pero únicamente en dos estados: Ciudad de México y Oaxaca, al sur del país. Solo el aborto en caso de violación es legal en todo México, mientras que en algunos estados existen otras excepciones.

En todos estos países también existen complicaciones para acceder a los servicios. Desde profesionales sanitarios que se declaran objetores de conciencia hasta clínicas falsas donde intentan convencer a las mujeres de que no aborten.

Nuevo intento en Argentina

Las mujeres en Argentina pueden abortar legalmente si la vida de la madre peligra o si el embarazo fue producto de una violación, aunque incluso dentro de ese marco también encuentran obstáculos.

Los grupos feministas y las mujeres que relanzaron la semana pasada el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que tiene estado parlamentario, confían en que esta vez se apruebe una ley de plazos, pues a diferencia de otras ocasiones, ahora hay un respaldo presidencial. El mandatario Alberto Fernández ya ha dicho que enviará al Congreso un proyecto de ley para despenalizar el aborto.

"Estamos a la expectativa de ver cómo va a ser el proyecto que presentará el Ejecutivo. Entendemos que a la hora del debate se van a poner a disposición ambos proyectos y en principio se votaría antes de junio", explica a eldiario.es la activista Jenny Durán, integrante de la campaña.

Retroceso en Chile

En 2017, bajo el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, Chile despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo en caso de que la vida de la madre corra peligro, inviabilidad fetal y violación. Fue un paso histórico para el país, teniendo en cuenta que el aborto estaba prohibido bajo cualquier circunstancia desde 1989, cuando la dictadura de Augusto Pinochet así lo promulgó.

Sin embargo, las mujeres en Chile también tienen dificultades para acceder al aborto legal. Desde un principio la ley permitió a los médicos del sistema público negarse a realizar el procedimiento y en 2018 el Gobierno del conservador Sebastián Piñera añadió nuevas trabas. Actualmente los hospitales públicos no están obligados a tener permanentemente profesionales que practiquen abortos y las clínicas privadas pueden negarse a realizarlos.

Colombia: aborto permitido pero de difícil acceso

Desde el año 2006 el aborto está permitido en Colombia en tres supuestos: cuando existe riesgo para la vida de la madre, malformación del feto o violación. Sin embargo, al mismo tiempo la ley colombiana tipifica el aborto como un delito, por lo que a muchas mujeres se les complica acceder a los servicios.

"Se trata de un delito discriminatorio que afecta especialmente a las mujeres pobres, a las jóvenes y a las campesinas, ya que las mujeres que viven en grandes ciudades pueden acceder mejor porque tienen más información y recursos. Es un delito, además, que solo se puede aplicar a las mujeres, a las que se castiga por tomar decisiones sobre su propio cuerpo", indica a eldiario.es la activista feminista Beatriz Quintero, integrante de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, una alianza de organizaciones que lucha desde 1998 para que el aborto se despenalice en Colombia.

Con el objetivo de disminuir las barreras que afrontan las mujeres, el magistrado de la Corte Constitucional Alejandro Linares ha propuesto al alto tribunal despenalizar el aborto en el primer trimestre. Pero no será un debate sencillo, pues la abogada Natalia Bernal ha propuesto prohibir la práctica por completo y los grupos contra el aborto también han protestado contra la iniciativa, que debería conseguir 5 votos a favor de un total de 9 magistrados.

Brasil, Bolivia y Ecuador

En el caso de Bolivia hasta 2017 el aborto solo era legal cuando existía riesgo de salud para la madre o en caso de violación, pero ese año el Gobierno de Evo Morales amplió los supuestos. En la actualidad tampoco es delito abortar durante las primeras ocho semanas de embarazo si la mujer es estudiante o tiene a su cargo a personas mayores o discapacitadas.

Brasil permite el aborto en caso de violación, de riesgo para la madre y de anencefalia. Ecuador, por su parte, tiene una legislación más severa, ya que solo se puede abortar legalmente en dos casos: cuando la vida de la madre está en riesgo y cuando una mujer con diversidad funcional ha sido violada. En septiembre de 2019 el Parlamento rechazó despenalizar la práctica en todos los casos de violación y malformación del feto.

Bajo este panorama, el hecho de que Argentina pueda lograr este año despenalizar el aborto aporta esperanza a toda la región.

Por María García Arenales

29/02/2020 - 21:11h

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El "pañuelazo" en Argentina vibra al reclamar la legalización del aborto

Una gran movilización llegó hasta las puertas del Congreso en Buenos Aires y se extendió por un centenar de ciudades en el interior del país para exigir la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Una marea colorida inundó el centro de Buenos Aires este miércoles cuando miles de mujeres se acercaron con su pañuelo verde en alto hasta el Congreso de la capital argentina para reclamar la sanción de una ley que garantice el aborto legal, seguro y gratuito.

A dos años del primer "pañuelazo" que abrió el camino de la discusión legislativa sobre la interrupción voluntaria del embarazo, organizaciones feministas, sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos apoyaron esta convocatoria con la consigna "¡Nuestro proyecto está en las calles!".

La legalización del aborto "es una cuestión de libertad que ya han conseguido en otros lugares, así que es una injusticia que aquí eso no esté", razonó en diálogo con Público una de las asistentes a la manifestación, Claudia Laudano. "Hace 32 años que peleo por el aborto legal por convencimiento, soy una activista desde hace tiempo y creo que este año va a salir".

Esta argentina comenzó a interiorizarse sobre los derechos de la mujer en 1988, "cuando comencé a ser feminista a raíz de mi participación en un encuentro nacional de mujeres en la que se impartían talleres sobre aborto", reflexionó. "Ahí entendí que lo que había hecho era algo que muchas compartíamos, y entonces nos comprometimos y empezamos a militar por el aborto legal".

A la espera de que se sancione la ley, en los últimos años "se ha extendido el uso del misoprostol para poder abortar y las mujeres cuentan con más acompañamiento y con alguna información. Pero también han fallecido muchas compañeras sin que haya una conciencia sobre esas muertes, como sí la empieza haber con el caso de los feminicidios", sostuvo.

Laudano atribuyó al poder de la Iglesia católica y de los grupos evangélicos el hecho de que no se haya podido hasta el momento legalizar el aborto, a lo que se suma la "hipocresía de la clase política". "Al haber una predominancia de hombres en este ámbito, los legisladores no sienten ningún costo ni desde lo personal ni desde lo político para promover este tipo de leyes", afirmó.

Congreso opresor

Mientras pasacalles de diversos colectivos trataban de abrirse paso en la manifestación, un desfilar continuo de mujeres con pelucas o con el rostro salpicado de brillantina daba movimiento a la marea verde que participaba en las proyecciones, en las presentaciones de libros, y en los talleres que se programaron durante la jornada.

Caía el atardecer cuando el colectivo feminista chileno Las Tesis, creadoras de la representación "Un violador en tu camino", se subieron al escenario situado frente al parlamento. En un momento de la coreografía, las jóvenes giraron sobre sí para señalar el edificio del palacio legislativo, "donde votan el aborto clandestino", y acusar al "Congreso opresor" de ser "un macho violador" ante el grito emocionado de las asistentes.

Conmovidas entre la multitud, integrantes del colectivo Poetas Por el Derecho al Aborto Legal se mostraron convencidas de que la ley por la interrupción voluntaria del embarazo se sancionará este año. "Venimos acompañando este proceso de movilización desde 2018, cuando se presentó el proyecto por séptima vez, y ahora volvemos a estar aquí porque creemos posible que este año sea ley", explicó Valeria Cervero.

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, convocante de esta marcha masiva que se extendió por un centenar de ciudades de Argentina y que tuvo su réplica en otros países, entre ellos España, presentó en 2019 por octava ocasión ante el parlamento un proyecto de ley elaborado con el apoyo de más de 700 organizaciones. El texto, que todavía tiene estado parlamentario, reconoce en su artículo primero el derecho de toda mujer a interrumpir su embarazo hasta las catorce semanas de gestación.

Si hasta ahora no fue aprobado el proyecto se debe "a los legisladores que tenemos, que son permeables a las presiones y que nada tienen que ver con lo que las mujeres decimos en las calles", retomó Cervero. "Hay un sector de la sociedad que todavía no transita este debate por una serie de razones que tienen que ver con lo religioso y la no separación de la Iglesia y el Estado, pero hay una conciencia y se ve en esta realidad de que las que venían luchando desde los años 80 están acompañadas por el resto de mujeres de menor edad".

En el país sudamericano medio millón de mujeres recurren cada año al aborto clandestino, "mostrando cómo la penalización no impide su práctica, sino que la hace peligrosa por la falta de recursos económicos de muchas mujeres", recuerda la Campaña, cuyo lema es "educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir". Desde el regreso de la democracia en 1983, más de 3.000 mujeres han fallecido como consecuencia de esta práctica.

La única ocasión en que el debate por la legalización del aborto llegó al Congreso argentino fue en 2018, año del primer "pañuelazo". Consciente de aquella movilización, el entonces presidente, Mauricio Macri (2015-2019), accedió a que el proyecto fuera discutido por los legisladores pese a que él estaba en contra. Tras más de cuatro meses de debate, el texto fue rechazado en el Senado, pese a que había recibido media sanción en la Cámara de Diputados.

Aunque el aborto es un delito en Argentina, el artículo 86 del Código Penal autoriza la interrupción de un embarazo cuando está en riesgo la vida o la salud de la mujer o cuando la gestación se produjo a raíz de una violación.

Tras su llegada al poder en diciembre de 2019, el nuevo Gobierno de Alberto Fernández reglamentó un protocolo nacional al que se han adherido once de las 24 jurisdicciones del país para asegurar que los servicios de salud no denieguen la interrupción del embarazo a las mujeres que requieren un aborto bajo estas causales.

 

20/02/2020 08:24

Por ANA DELICADO

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Guerra híbrida contra los movimientos sociales

Quienes formularon la tesis de la "guerra híbrida", se proponían abordar las nuevas formas de la guerra entre Estados en el siglo XXI. En 2006, el general James Mattis, luego jefe del Pentágono con Trump, publicó el artículo "La guerra del futuro: la llegada del conflicto híbrido", concepto que pronto se popularizó.

Se trataba de describir la combinación de la guerra irregular y la asimétrica en el conflicto actual, en el cual los Estados intervienen “de manera directa o delegando su actuación a agentes domésticos o proxies, guerrillas, terroristas, redes criminales o contratistas militares privados”, según el análisis publicado en la revista del ejército español (https://bit.ly/31KGflp).

El concepto se utilizó para explicar el conflicto entre Ucrania y Rusia a comienzos de 2014. Los analistas occidentales acusaron a Moscú de utilizar la "guerra híbrida" para conseguir las independencias de las fronterizas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Ambas provincias se separaron de Ucrania luego que la revuelta Euromaidan, que buscada la integración en la Unión Europea, llevó a la caída del presidente electo y al desacople con Rusia.

Una parte de la población de ambos óblast o provincias, mayoritariamente rusoparlante, se levantó en armas con apoyo de Rusia, formó milicias, tomó edificios gubernamentales, convocó referendos y proclamó la independencia. El concepto de "guerra híbrida" se enmarcó en un conflicto geopolítico y social, que en lo formal se presentó como la población contra el gobierno, pero en realidad representaba los intereses de Rusia.

En Ucrania se enfrentaron las ambiciones geopolíticas de Washington y de Moscú, en cuya defensa utilizaron no sólo a militares y paramilitares, sino a las poblaciones que quieren formar parte de la Unión Europea y las que desean seguir articuladas con Rusia.

El monárquico y español Instituto Elcano, enfila la "guerra híbrida" contra los "movimientos de protesta organizados por intereses extranjeros", afirmación interesada que deja amplio margen a la manipulación mediática (https://bit.ly/2SvrmPG). Las llamadas "amenazas híbridas", pueden ser violentas o no violentas, lo que permite incluir casi cualquier conflicto social como amenaza para el Estado.

De algún modo, se está repitiendo la historia de la guerra fría: cualquier lucha social puede ser acusada de favorecer a cualquier potencia con ambiciones globales o regionales.

En América Latina, este concepto se está enfocando en contra de los movimientos antisistémicos, en particular por parte de los militares brasileños. Los centros de pensamiento militar incluyen las luchas populares en el contexto de una "guerra híbrida", como sucede con las acciones del Movimiento Sin Tierra y con las ocupaciones de escuelas secundarias, en particular las sucedidas en 2016.

Un reciente artículo en la página Defesanet del general en la reserva Carlos Alberto Pinto Silva, ex comandante del Comando Militar del Oeste, del Comando Militar del Sur y del Comando de Operaciones Especiales, titulado "Insurgencia Moderna", pone en la lupa tanto a la izquierda electoral como a los movimientos juveniles radicales (https://bit.ly/31mv0zC).

El general no oculta su satisfacción por la caída de Dilma Rousseff y el triunfo de Jair Bolsonaro, porque ambos hechos muestran que "la vía pacífica para la conquista del poder se desmoronó". Ahora el "socialismo marxista" se empeñará, señala el general Pinto, en el “modo hard” para la toma del poder mediante"protestas, manifestaciones sindicales y uso de los movimientos sociales".

Los estrategas militares consideran las manifestaciones sindicales y los movimientos sociales como "amenazas híbridas", así como las autonomías indígenas porque intentarían "desagregar" los Estados. Desconsideran las demandas de los movimientos y niegan la existencia de pueblos, porque su objetivo consistiría en "desestabilizar a los gobernantes, desacreditar a las autoridades y crear caos en la sociedad, provocando una crisis política" (https://bit.ly/31mv0zC).

Aunque el concepto de guerra híbrida parece poco convincente, es funcional a las estrategias del 1 por ciento más rico del mundo, que los militares se empeñan en defender. Por eso consideran que llegó el momento de poner freno al menor desafío a su dominación, sea de carácter electoral, armado o de movimientos.

Las diversas formas de la contrainsurgencia, desde la guerra de baja intensidad hasta la guerra híbrida, pasando por la guerra asimétrica, han conseguido neutralizar desde las guerrillas hasta la opción electoral, mostrando que las leyes y constituciones son apenas hojas de parra para cubrir la dominación sistémica.

Por tanto, nos toca repensar nuestras estrategias, como señalaba Immanuel Wallerstein. Seguir empeñados en ocupar el palacio es tanto como administrar lo que existe: un modelo neoliberal extractivo que bloquea cualquier cambio programado desde arriba. Peor aún: no tenemos una estrategia global lista para ser ensayada.

Publicado enSociedad
Lunes, 30 Diciembre 2019 07:17

Luces

Luces

Las luces que irrumpen, interrumpen, enfrentan la oscuridad que inunda este país, deben ser la noticia más importante en esta coyuntura estadunidense.

Aunque se tiene que usar la palabra “neofascismo” para describir de manera objetiva lo que sucede en esta nación, sorprendentemente también se tiene que usar la palabra “socialismo” (en las tres décadas de reportar sobre este país, nunca me imaginé que algún día tendría que usar esas dos palabras para informar sobre una coyuntura aquí).

La labor periodística de cubrir al régimen trumpista es incesante, pero esa no es la única nota. La otra igual, o tal vez, más importante, es sobre aquellas luces que desafían el asalto más siniestro y cruel en tiempos recientes, y que en gran medida brotan como respuesta a dos problemas fundamentales de nuestros tiempos: la desigualdad/injusticia económica producto de políticas neoliberales y el cambio climático.

Algo inédito este año es que la mayoría de los jóvenes y un amplio sector de la población aquí dicen favorecer el “socialismo”, y ahora hasta las cúpulas políticas y mediáticas admiten que ya no pueden descartar que Bernie Sanders, quien se define como un “socialista democrático”, gane la nominación como candidato presidencial del Partido Demócrata.

El fenómeno de Sanders es nutrido por diversos movimientos y luchas anteriores, que se suman a su llamado por una “revolución política” para recuperar esta democracia de las manos del uno por ciento más rico y devolverla a las mayorías.

Este fenómeno ya está ganando a nivel local y estatal, y en elecciones recientes una nueva generación de políticos, no pocos de ellos llamándose “socialistas”, fueron electos a gobiernos locales en varios puntos del país (en Chicago, seis concejales socialistas ganaron escaños).

A la vez, movimientos encabezados o impulsados por jóvenes están cambiando la dinámica política de Estados Unidos. Sorprendió a todos: adolescentes encabezaron y organizaron una de las movilizaciones más grandes del año, con más de 250 mil en las calles de Nueva York, y millones más en el mundo, inspirados por Greta Thunberg. A la vez, otras vertientes de esa expresión se organizaron en el Sunrise Movement, que está obligando a candidatos y políticos a definirse en torno a la crisis ecológica y adoptar una agenda progresista sobre la propuesta de un New Deal Verde (https://www.sunrisemovement.org). En las últimas semanas, artistas como Jane Fonda y Lily Tomlin se han sumado a las acciones de desobediencia civil de estos movimientos para denunciar la falta de respuesta al cambio climático por las cúpulas políticas y empresariales del país.

March for our Lives, encabezado por jóvenes que han sobrevivido tiroteos masivos en sus escuelas, no han dejado de asustar a políticos con su perseverancia y esfuerzos de organización nacional para exigir controles sobre las armas en manos privadas en Estados Unidos, en alianza con otras agrupaciones contra la violencia (https://marchforourlives.com).

Durante 2019 continuó un resurgimiento sindical en este país, y por segundo año una de sus vanguardias fue el magisterio, con los sindicatos de maestros de Chicago, Los Ángeles, Oakland, Denver y West Virginia en huelgas no sólo en busca de sus beneficios y salarios, sino por el “bien común”, al defender las escuelas públicas. En el sector privado, más de 30 mil trabajadores de una cadena de supermercados en Nueva Inglaterra realizaron una huelga de 11 días, otros 20 mil hicieron lo mismo en el noroeste poco después, mientras 49 mil trabajadores automotrices de General Motors realizaron la huelga más grande de ese sector en décadas durante seis semanas, entre otras luchas.

Y ante la ofensiva antimigrante más agresiva en décadas, el mosaico de organizaciones inmigrantes y sus aliados no han descansado en confrontar al régimen que ha colocado a niños y familias en campos de concentración y generado un clima de persecución en toda comunidad inmigrante.

De todas estas luces, se alumbra la esperanza para el Año Nuevo.

https://www.youtube.com/watch?v=d6szT5NnwTY

https://www.youtube.com/watch?v=UJJ8y4lQru

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