Viernes, 18 Junio 2021 06:10

El antimonumento, puño-corazón

El antimonumento, puño-corazón

La comunidad Puerto Resistencia, en Cali, que lleva 50 días en lucha contra el mal gobierno de Iván Duque, inauguró esta semana una construcción de 12 metros de altura, que forma un brazo que se extiende hacia el cielo y culmina con un puño que sostiene un cartel con el lema Resiste (https://bit.ly/35usREV).

La obra colectiva fue construida por obreros que trabajaron colocando andamios, soldando y puliendo, mientras la comunidad barrial acercaba arena, cemento y palas. Algunas personas donaron las luces para la iluminación del espacio y muchos objetos. Con esto demostramos al gobierno que sí podemos y el gobierno enojado porque le dimos un ejemplo, lo que hacen los pobres, que la unión hace la fuerza, relata un vecino (https://bit.ly/35usREV).

Artistas y pintoras se encargaron del decorado de la enorme pieza, con escudos multicolores y las caras de varios manifestantes caídos. Una de las pintoras, Valentina, relató a los reporteros su imagen de la obra: “El monumento significa que empezamos desde abajo y vamos creciendo desde la noche, y arriba cuando termina el día, encontramos nuestra palabra ‘Resiste’”. Y agrega que resistencia es victoria.

La obra se concluyó en apenas 19 días de minga y la inauguración fue una fiesta comunitaria en la que hubo música y un cacerolazo sinfónico, con el bullicio de miles de jóvenes, mayores, niños y gente de todas las edades que provenían no sólo del barrio sino de muchos puntos de bloqueo de Cali. Baile y más baile cerraron una jornada memorable.

La obra fortalece la identidad del pueblo caleño, que sigue en pie pese a las dudas y retrocesos del comité de huelga, dispuesto a negociar con el gobierno algunas promesas que no se harán realidad. Las primeras líneas de autodefensa, porque las hay de jóvenes, de madres, de sacerdotes y hasta de militares retirados, se pueden sentir tan identificadas con la obra colectiva como las familias sacudidas por la represión y la muerte.

En rigor, se trata de un antimonumento, bien distinto y hasta antagónico respecto de los que construye la cultura colonial y patriarcal de la clase dominante.

Se trata de una obra colectiva y comunitaria, hecha desde abajo por los de abajo, anónima; por tanto, mientras los monumentos tienen autor, que recibe sus beneficios, Resiste fue hecho por el pueblo y está dedicado al pueblo, mientras los monumentos de arriba están dedicados a varones blancos, militares las más de las veces, violentos y genocidas que reciben el patético nombre de héroes.

En segundo lugar, en la obra de Cali no se exaltan individuos, no se construyen pedestales ni caballos sobre los que monta el héroe. Porque los monumentos de arriba encarnan el maltrato y destrucción de lo vivo: se elevan sobre miradores, encima de animales, de los seres humanos y no humanos. Miran a la humanidad desde arriba, como les corresponde por lo que son.

El antimonumento Resiste enseña todos los colores de la vida, en contraste con la mortecina uniformidad de los monumentos de arriba. Fue construido con los materiales de la resistencia (como los escudos de la autodefensa) y de la vida cotidiana, aquellos que la comunidad fue aportando en silencio y con el entusiasmo de ver reflejada su identidad en una obra que nadie podrá olvidar.

La construcción del antimonumento fue necesariamente posterior al acto de justicia realizado por el pueblo misak, la madrugada del 28 de abril, cuando inició el paro al derribar el monumento al invasor Sebastián de Belalcázar en un mirador de la ciudad. No fue un capricho sino la decisión colectiva de las 58 autoridades de los tres pueblos misak que condenaron al conquistador por genocidio, acaparamiento de tierras y violación de mujeres durante la conquista.

Crear y construir lo nuevo no puede hacerse sin desorganizar y desbaratar lo viejo. No decimos destruir, porque se trata de desmontar el lugar de los opresores, desarticular el sistema capitalista y corrernos del lugar de oprimidos, que pasa por dejar de sostener tiranos y caudillos.

Destruir es otra cosa. Por eso la delegación zapatista en Europa tiene prohibida la portación y uso de armas de fuego de cualquier tipo, y no puede ni proponer, ni sugerir, ni alentar cualquier actividad que implique, o derive en, el uso de armas de fuego en el lugar donde haga su trabajo, señala el comunicado del 14 de junio (https://bit.ly/2RZR8PY).

El antimonumento Resiste durará tanto como la comunidad organizada perdure en su capacidad de movilizarse y defenderse colectivamente. Los cuerpos represivos esperarán el momento para demolerlo, como escarmiento a quienes se atrevieron a soñar mundos nuevos.

Sin embargo, la memoria es terca y quienes se levantaron una vez, saben que volverán a hacerlo cuando sea necesario. La construcción colectiva muestra en lo alto un puño: Un puño cerrado es un corazón, dijo un comunero. La dignidad de los corazones-puño, abriendo caminos.

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“Resiste”, el monumento construido por la resistencia en Cali

Lo que empezó como un sueño se hizo realidad. En víspera de cincuenta días de paro nacional, la comunidad de Puerto resistencia, su creadora, con abierta y desbordante alegría inauguró el monumento “Resiste”.

 

Similar a como ha sido su tenacidad para resistir la andanada criminal del establecimiento, logrando mantener el control de su territorio más allá de lo imaginado, la numerosa y vistuosa concurrencia comunitaria lo llenaba todo. No ocultaban su alegría ni su identidad con lo que está sucediendo, y no es para menos.

Al llegar al punto de la inauguración, si se entra por la calle 27, lo primero con que se encontraba quien pretendía ingresar al espacio designado para la celebración, era un carro incendiado con el que obstruían la vía. Varios manifestantes con boquitoquis coordinaban la logística; “motos a la izquierda, no se cobra parqueadero”, decía uno de ellos.

 

 

Unas cuadras más adelante, a la altura de la autopista Simón Bolívar,se veían miles de personas con banderas de Colombia yotros miles con capuchas que cubrían su rostro. A lo lejos, sobre una tarima,desprendía su sonido el cacerolazo sinfónico; a su lado varias personas desmontaban los andamios de un monumento de 12 metros de alto, que retoma una mano que con varios escudos incrustados a su costado izquierdo, en la cima, agarra con los dedos la palabra “Resiste”.

 

 

 

En el cambuche donde la comunidad guarda las herramientas con las que construyó este monumento estaba Luis García*, metalmecánico del sector, que emocionado contó cómo nació la idea: “Una noche estaban cinco manifestantes que propusieron la construcción del monumento. Y entonces unos obreros fueron por material y cogieron unas varillas que estaban botadas en las estaciones del MIO, y empezaron la construcción, donde antes había 3 postes de 12 metros y donde se colocaban unas banderas. Se consiguieron los andamios, los soldadores y las pulidoras. La comunidad traía que palustres, que palas, que cemento y arena. También un señor donó las luces para iluminar el monumento en la noche. Con esto le demostramos al Gobierno que sí podemos y el Gobierno enojado porque le dimos un ejemplo, lo que hacen los pobres, que la unión hace la fuerza”.

La celebración es inmensa, mucho alboroto y alegría. Miles cantaban la conocida arenga “el que no salte es tombo”. A su vez, con una mano agarrada a una cinta amarilla para que no se pasaran personas y obstruyeran el desmonte de los andamios, estaba Valentina Quintero, con un casco blanco que a su costado derecho tenía pintada la palabra: arte.

Ella colaboró en el monumento haciendo las raíces de la mano y después pintando los escudos y las caras de varios manifestantes caídos, como Nicolás Guerrero, Luis Eduardo López y Elkin Fernández, oAngie Johana Valencia, la mujer que falleció en Calipso impactada por la bala de un fusil. “El monumento significa que empezamos desde abajo y vamos creciendo desde la noche y arriba, cuando termina el día, encontramos nuestra palabra “Resiste”. Y, para mí, la resistencia es victoria”, contó emocionada la joven, que en cuanto podía también saltaba y gritaba las demás arengas que miles de personas entonaban.

 

En el monumento, amarrado con lazos a las varillas del andamio y ayudando a desmontarlos, se veía a un joven con una pantaloneta del equipo América de Cali. Su nombre es Jefferson, y dice que su participación en la construcción del monumento fue desde el primer día en que el pueblo tomó la decisión de resistir y de reconocerse.

“La idea de su creación vino, sin querer distorsionarla, porque unos compañeros vieron una piedra con sangre. La idea del puño no es solamente de resistir sino de aguantar y de recuperar lo que es el amor. Un puño cerrado, es un corazón. Todos los temas son importantes, pero con hambre no trabaja nadie. Entonces, dibujé sobre las madres ancestrales que salieron a sacar su olla, su sancocho y su sazón acá en Puerto resistencia. Creo que fueron 19 días de construcción y fueron días muy corticos mano, porque hubo mucho amor. Pero si este monumento lo hubiera hecho el Estado se hubieran demorado 2 o 3 años y lo dejan iniciado”, expresó el artistadespués de terminar de desmontar los andamios, con una cerveza en la mano.

 

 

Varias intervenciones artísticas se presentaron a lo largo de la celebración. Personas de provenientes desde los otros veinte puntos de bloqueos de la ciudad estuvieron presentes en la inauguración, que terminó con juegos pirotécnicos. El monumento “Resiste”,propicia identidad y fortalece, valora lo realizado y logrado estas semanas de intensa lucha, y estimula a las personas de la ciudad de Cali en el propósito de mantener el Paro, que por falta de negociaciones y acuerdos serios por parte del gobierno parece prolongarse.

Vea la galería de fotos que el equipo desde abajo tomó de esta inauguración.

       

 

       

 

      

 

    

 

 

*Nombre cambiado a petición de la fuente.

Escrito y fotografías: Sebastián Navarrete Aldana.

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Domingo, 13 Junio 2021 06:29

¡Gracias, JMB!

¡Gracias, JMB!

Al Jesús, al maestro que no se va y al amigo que no nos deja

 

Pensé dejarlo solamente así, un grande, sencillo y contundente ¡GRACIAS!, pero creo que a él le debo explicárselas, puesto que fue lo último que me escribió en un correo electrónico: “Muuuuuuuuchaaaaaaaaaas gracias, Iñaki”.

Gracias a ti, al Jesús

Por tu mestizaje fruto de la circunspecta meseta castellana y la abierta sabana bogotana

Por sentir ese escalofrío epistemológico que te llevó a pensar que había que cambiar el lugar desde el que nos hacemos las preguntas

Por mezclar tu alma filosófica con tu corazón comunicador

Por tus palabras y tus acciones

Por meterle país a la universidad

Por tus cartografías nocturnas para construir sentidos

Por ser ese guerrero que nos invitó a soñar, o sea a reinventar el mundo y la vida

Por tu poesía crecida al frío de las cartillas de racionamiento y al calor de tu madre

Por haber clavado los cordeles de tu tienda, junto a Elvira, en las tierras colombianas

Por enseñarnos que el amor es el revés del tiempo

Por tus collages viajeros y sus historias, desde Benjamin a Ricoeur, anclados en tu estudio

Por preguntarnos ¿A qué sabe algo que tiene el sabor de muchos años?

Por todas tus mediaciones que han articulado tanto y han influido a tantas y tantos

Por todo lo que nos has enseñado en tu fructífero y machadiano caminar

Por devolverme “un chorro de luz latinoamericana” para que trazara “caminos sobre la mar”

Por respaldarme, por trabajar conmigo, por prologar mi libro…

Por estar ahí, por ser un MAESTRO, por ser un AMIGO

Gracias, sin más y sin punto final

Hasta siempre, el Jesús

 

13 Jun 2021

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Los esqueletos examinados durante los pasados ocho años provienen de una excavación realizada en Jebel Sahaba, en el norte de Sudán, en 1965. Foto cortesía Archivos Wendorf del Museo Británico

Expertos detectan agresiones más feroces de lo necesario para matar en restos hallados en valle del Nilo

 

Una nueva investigación arqueológica sugiere una naturaleza humana extremadamente violenta durante la Edad de Piedra.

Un análisis detallado de las heridas sufridas por los miembros de una comunidad pequeña que vivió en valle del Nilo hace alrededor de 20 mil años reveló que los guerreros prehistóricos atacaban poblaciones indiscriminadamente, matando e hiriendo a mujeres y niños con la misma frecuencia con que asesinaban a hombres adultos.

De acuerdo con el estudio llevado a cabo por el Museo Británico y el Centro Nacional de Investigación Científica francés, las grandes batallas campales no eran frecuentes; en lugar de eso, parece que las agresiones en pequeña escala a grupos familiares eran la norma, algunas veces con una ferocidad y violencia mucho mayores a los necesarios para simplemente quitarle la vida a alguien, señala The Independent.

De los restos estudiados se ha descubierto que muchas de las víctimas tenían entre 10 y 20 heridas de flecha o lanza no curadas. En ocho casos los científicos encontraron fragmentos de puntas de flecha de piedra incrustrados en los huesos de las víctimas, en 28 casos más también encontraron restos de flecha en otras partes del cuerpo, lo que sugiere una gran cantidad de heridas en órganos y carne.

Isabelle Crevecoeur, líder de la investigación, señaló que las heridas curadas y no curadas causadas por flechas, lanzas y otras armas fueron encontradas en alrededor de dos tercios de los 61 individuos enterrados en el sitio, de forma independiente de su edad o sexo, incluyendo niños pequeños.

Durante los pasados ocho años, los científicos usaron microscopios para examinar en gran detalle el cementerio prehistórico conocido como Jebel Sahaba, en el norte de Sudán. De las 61 personas analizadas, 41 por ciento sufrieron heridas de flecha o lanza en los huesos restantes, otro 21 por ciento habían sido lastimados o asesinados con garrotes o alguna otra arma sin filo.

En muchos casos casi la mitad de las heridas habían sanado, sugiriendo que esos individuos habían sido atacados en múltiples ocasiones, tal vez incluso varias veces al año. Sin embargo, el conteo de heridas todavía permanece como una pequeña fracción del posible total de ataques sufridos por las víctimas debido a que muchos de los huesos no han logrado sobrevivir y porque muchas heridas en órganos y carne se han perdido.

En términos de género, tanto hombres como mujeres parecen haber sido atacados el mismo número de veces por agresiones hechas a distancia; en el caso de los niños las muertes parecen haber sido perpetradas con martillos de piedra o hueso y garrotes de madera. El único grupo más o menos ausente en el estudio fueron los adolescentes.

Los científicos estiman que los niveles de violencia en Jebel Sahaba eran probablemente muy altos debido a que los cambios climáticos incrementaron la competitividad entre distintas comunidades del valle del Nilo.

Cementerio

Para Daniel Antoine, del Museo Británico, Jebel Sahaba ha sido mostrado como el más viejo cementerio en el valle del Nilo y uno de los más tempranos lugares en mostrar violencia interpersonal extensa en el mundo. La competencia por los recursos debido a un cambio en el clima fue muy probablemente responsable de esos conflictos frecuentes.

La edad exacta de Jebel Sahaba es desconocida, pero las pruebas indican que los esqueletos fueron enterrados de hace 13 mil 400 a 20 mil años; sin embargo, el cementerio en sí mismo parece que sólo fue utilizado durante dos o tres generaciones.

La investigación, publicada en Nature, sugiere que en la época pudieron no haber existido reglas, tradiciones y tabús entre las comunidades, lo que a su vez sugiere la inexistencia de valores éticos, al menos hacia los miembros de otras comunidades. La excesiva cantidad de violencia y el brutal asesinato de niños también brinda pistas sobre los atacantes y su posible deseo de eliminar a una comunidad en lugar de simplemente someterla.

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La Comuna en la historia de la izquierda

La Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya (UPEC) organizó el 12 de mayo una jornada sobre la Comuna con el sugerente título “El Temps de les Cireres” (El tiempo de las cerezas). Aquí puede verse la grabación de todas las ponencias. Reproducimos la que realizó Miguel Salas.

Gracias por esta invitación que estrecha aún más la colaboración entre la UPEC y la revista Sin Permiso.

Agradezco esta iniciativa que nos permite actualizar el pasado y darle significado hoy a la Comuna. Los hechos que sucedieron en París y en Francia tuvieron una repercusión internacional que cambió y concretó las perspectivas emancipadoras. La teoría se convirtió en práctica: por primera vez se constituía un gobierno dirigido por la clase trabajadora. Y la práctica enriqueció la teoría y permitió comprender mejor los procesos de transformación social.

Su influencia ha llegado hasta nuestros días y sigue siendo una fuente de conocimiento y reflexión, porque cada vez que volvemos a estudiar la historia de la Comuna descubrimos un nuevo matiz gracias a las posteriores experiencias revolucionarias.

En una entrevista que publicamos en Sin Permiso con Kristin Ross, le preguntan sobre su libro Lujo comunal. El imaginario político de la Comuna:

“Este libro vuelve a poner en escena a la Comuna de París en nuestra época. ¿Por qué la Comuna es un recurso que nos permite pensar reivindicaciones políticas actuales? -y Kristin responde- Me alegra que elijas la palabra ‘recurso’ en vez de la palabra ‘lección’”.

Sí. Ciento cincuenta años después, la Comuna sigue siendo una fuente de matices y de recursos, de los que estamos tan necesitados las izquierdas. Sigue viva y necesitamos seguir aprendiendo de ella. Leemos y escuchamos los ecos que nos vienen de lejos, pero lo hacemos mirando al futuro que queremos cambiar.

Lo que nos atrae de la Comuna

¿Qué poderosa influencia la ha mantenido viva durante todo este tiempo? Es cierto que hay bastante desconocimiento y tergiversación sobre lo que fue, pero cuando cualquier persona, cualquier militante o activista social entra en contacto con ella y empieza a conocerla se le abre un mundo de interés, de ansia de saber más, y puede transportarle hasta imaginarse la sociedad que querríamos para el futuro.

Espero que a lo largo de estos debates sepamos transmitir ese interés y ayudemos al renacimiento de muchas de sus ideas y experiencias. El título de esta mesa es “La Comuna de París en la historia de la izquierda”. Podríamos decir que la historia de la izquierda está determinada por la Comuna. Veámoslo.

Muchas cosas cambiaron tras 1871. Una brutal represión acabó con la Comuna, se persiguió al movimiento obrero en toda Europa y especialmente a la I Internacional; también fue el inicio de un periodo de fértil desarrollo del capitalismo y marcó el comienzo del imperialismo; pero la semilla ya había sido plantada, y de las cenizas de la Comuna surgieron los partidos y los sindicatos obreros y se actualizaron sus ideas y métodos de lucha.

Las repercusiones políticas de la Comuna fueron enormes en todo el mundo. El historiador de la Comuna, Lissagaray, escribió: “La atracción del París rebelde fue tan fuerte que hasta vinieron de América para ver este espectáculo desconocido en la historia: la mayor ciudad del continente europeo en manos de los proletarios”. La solidaridad se extendió por todo el continente. August Bebel, diputado socialdemócrata, declaró en el Reichstag alemán: “Si ahora París ha sido vencida, os prevengo que la lucha iniciada no es más que una avanzadilla. Pronto el grito de guerra del proletariado parisino: “¡guerra a los palacios, paz en las cabañas, muerte a la miseria!”, será el grito de guerra de todo el proletariado”. No fue fácil. La reorganización del movimiento obrero costó tiempo y esfuerzos.


La Comuna encuentra un nuevo impulso en Rusia

Fue en la lejana Rusia donde la Comuna encontró un nuevo impulso. Se comenta la anécdota de que cuando la revolución rusa superó los 72 días que la Comuna había durado, Lenin salió a la calle y se puso a bailar sobre la nieve para celebrarlo (es difícil imaginar sus virtudes como bailarín). Sea real o no, las anécdotas suelen reflejar momentos o estados de ánimo. Para los revolucionarios rusos la Comuna fue su referencia histórica, la inspiración teórica y práctica de lo que querían para su país. Por ejemplo, en el catálogo de referencias de las obras de Lenin se encuentran 367 entradas referidas a la Comuna. Regularmente, los aniversarios de la Comuna se aprovechaban para publicar artículos en su prensa o, cuando se podía, celebrar actos conmemorativos. “Todos, en el movimiento actual, descansamos sobre los hombros de la Comuna”, escribió Lenin.

La Comuna estuvo bien presente en los debates más importantes de los revolucionarios rusos. Si se hablaba del carácter de la revolución, aparecía la Comuna para defender el carácter obrero de la futura revolución; si se debatía sobre si la clase obrera estaría o no preparada para dirigir la sociedad, ¡qué mejor ejemplo que lo sucedido en París!; si la polémica giraba en torno a cómo combinar las exigencias democráticas de un país atrasado con el carácter socialista de la revolución, surgía la Comuna para ofrecer ejemplos y argumentos; si se trataba de la actitud a tomar ante la guerra imperialista, solo había que recordar lo aprobado en el Congreso de Basilea de 1912: “Que los gobiernos sepan muy bien que, con el actual estado de Europa y disposición de espíritu de la clase obrera, no podrían desencadenar la guerra sin correr peligro ellos mismos. Que recuerden que la guerra franco-alemana provocó la explosión revolucionaria de la Comuna, que la guerra ruso-japonesa puso en movimiento las fuerzas de la revolución de los pueblos de Rusia”.

Claro que también entre las izquierdas había quienes huían de cualquier referencia a la Comuna o, como mucho, la consideraban un accidente de la historia que no se volvería a repetir o que no correspondía a las particularidades rusas.

La historia lo resolvió. La mayoría de vosotros conoceréis o habréis oído hablar de las Tesis de Abril de Lenin. Son las tesis que defendió en su retorno a Rusia y que dieron un vuelco a la revolución. Si las repasáis, podréis comprobar que básicamente lo que hizo fue adaptar, en realidad podríamos decir copiar, la experiencia de la Comuna a las condiciones del momento.

¿Qué proponen las Tesis de Abril?: “Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia (armamento general del pueblo). La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y renovables en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero cualificado”. Es una copia literal de lo que pusieron en práctica los comuneros parisinos. Los revolucionarios rusos también habían aprendido de los errores y las debilidades de la Comuna. Y en las Tesis de Abril se lee: “Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único, sometido al control de los Soviets de diputados obreros”. Como sabéis, en 1871 los parisinos no se atrevieron a tomar el Banco de Francia, dejando de utilizar esa importante palanca financiera. En dichas Tesis hay unas notas de Lenin que dicen: “Sobre la posición ante el Estado y nuestra reivindicación de un "Estado-Comuna"”, y añade a pie de página: “Es decir, de un Estado cuyo prototipo dio la Comuna de Paris”.

Como es de suponer, no todas las izquierdas compartían ni ese entusiasmo ni ese proyecto. En aquella época también había reformistas a quienes la revolución les producía grima; siempre hay quienes están dispuestos a rendirse antes que luchar. Un socialdemócrata alemán llamado Vollmar declaró que a “los comunalistas, en vez de tomar el poder les hubiese ido mejor echarse a dormir”. O quien, como Kautsky, utilizó la Comuna como arma arrojadiza para denigrar la revolución rusa.

A pesar de las diferencias entre marxistas y anarquistas -especialmente porque los segundos rechazan intervenir en política y su comunismo libertario debía producirse de un día para otro-, en torno a la Comuna se produce una mayor aproximación conceptual: la democracia participativa y de base, las comunas como la organización base de la sociedad y una defensa clara de la Comuna parisina como anticipo de una nueva sociedad.

 

Asturias. Nuestra Comuna

El hecho es que, a ojos del mundo, la continuidad de la Comuna fue el poder de los soviets y ambos se convirtieron en la referencia para casi todos los levantamientos obreros y populares. Viajemos ahora hasta la China de los años veinte del siglo pasado. Un país ocupado por potencias extranjeras e inmerso en un proceso revolucionario en el que participan la clase trabajadora y los campesinos, y una burguesía nacional que quiere sacudirse el peso de las potencias extranjeras. Durante el año 1926 se desarrollaron importantes huelgas en la zona de Cantón y Hong Kong, y en el mes de junio se reunió un congreso de 800 delegados obreros en el que se considera el primer soviet del continente asiático. Al año siguiente fue el turno de Shanghái. Una insurrección popular estalló el 21 de marzo hasta el 12 de abril, que fue conocida como la Comuna de Shanghái.

Nosotros también tenemos nuestra Comuna. En octubre de 1934 se había preparado una huelga general contra la entrada en el gobierno de las derechas reaccionarias contrarias a la república. El levantamiento solo triunfó en Asturias, donde se había conformado una Alianza Obrera de todas las izquierdas y sindicatos. La insurrección empezó el 5 de octubre y duró hasta el 18. Como en todo proceso comunal, hubo orden entre las filas obreras y desorden y represión causado por la guardia civil y el ejército (dirigido por Franco; el dictador hizo allí su aprendizaje represor). Se empezaron a tomar medidas de defensa de lo común de carácter socialista, y a organizar la vida en un sentido comunitario. En su libro Hacia la segunda revolución, Joaquín Maurín explica: “Hay otra (fortaleza) que los insurrectos se disponen a asaltar. Es el Banco de España. Nuestros revolucionarios no incurrirán en el grave error de la Comuna (de París) que respetó, cándidamente, el Banco de Francia. […] El Comité revolucionario de Asturias ha aprendido esta importante lección marxista. La dinamita hace saltar hecha trizas la cámara acorazada del Banco de España. Y, sucesivamente, saltan otras cajas en las sucursales de los bancos que hay en las poblaciones de la zona minera. […] El dinero, en último término, no es más que un signo de poder. El banco es un auxiliar puesto al servicio de quien manda. Y los que ahora mandan son los obreros revolucionarios”.

La derecha española utilizó la represión en París para que se aceptara la suya. En la sesión parlamentaria del 5 de noviembre de 1934, Melquiades Álvarez, diputado por Oviedo, evocó los asesinatos del gobierno francés en 1871 para defender la legitimidad de la represión contra el levantamiento asturiano. En esa misma sesión fue más lejos Calvo Sotelo, el dirigente de las derechas reaccionarias, que justificó la represión porque las ejecuciones de los comunards en París habían proporcionado a Francia sesenta años de paz social, o sea, la paz de los cementerios.

La Comuna de París vuelve a ser una referencia durante la revolución de 1936. Un batallón de las Brigadas Internacionales se pone de nombre “Comuna de París”. Conmemorando la Comuna, Federica Montseny, la dirigente anarquista de la CNT, da una conferencia en Valencia en mayo de 1937 en la que defiende la relación entre la experiencia de la Comuna y la revolución que está en marcha en España. “Por primera vez se aplican principios socialistas -dice Federica. [La Comuna] realizó una serie de hechos justos, proclamó una cantidad de principios socialistas por los que ahora precisamente estamos pugnando nosotros. […] Eran comunalistas, como en España lo era el movimiento federalista y libertario”.

La Comuna ha seguido siendo un evocador ejemplo. No podía faltar en el Mayo francés de 1968, en donde se volvió a hablar de la Comuna en París y de la Comuna del Barrio Latino (la de los estudiantes); y especialmente en la huelga general del 13 de mayo, en una manifestación que reunió en París a un millón de manifestantes. En el recorrido ondeaban las banderas rojas, y en un momento determinado un joven subió a una farola a descolgar la bandera francesa y a dejar allí una bandera roja. Fue un reflejo de la Comuna de 1871. La bandera tricolor representaba al ejército que reconquistó Paris a sangre y fuego. La bandera roja era la que ondeaba en las barricadas como enseña de la república de las clases trabajadoras. Sigue viva la Comuna, por ejemplo, en las protestas de los ‘chalecos amarillos’, donde se podían ver pancartas de “Viva la Comuna” y “Viva Louise Michel (una de sus figuras revolucionarias)”. En el movimiento la Nuit Debout, la Plaza de la República de París fue bautizada como “Plaza de la Comuna”.

Continuidad

Hay un hilo conductor que desde la Comuna llega hasta nosotros. Una continuidad, a pesar de las dificultades y de los giros que da la historia, que expresa la incansable lucha por la emancipación social y nacional, por liberar al trabajo del capital. John Reed, el periodista norteamericano que escribió Diez días que conmovieron al mundo, tiene un pequeño relato -que les recomiendo- titulado Hija de la revolución. Sucede en el París de 1914, donde coincide con una mujer joven que cuenta la historia de su familia. Su abuelo luchó en la Comuna; su padre fue un sindicalista revolucionario; su hermano siguió los pasos del padre y fue enviado a la guerra y ella -no os desvelo el final- quiere ser una mujer libre. Esa continuidad es la que convierte en normal, natural, la conmemoración de este 150 aniversario. Como escribió el socialista británico William Morris, “nos plantean de nuevo a todos los socialistas la periódica tarea de celebrarla a la vez con entusiasmo e inteligencia”.

Todos sabemos que la historia no es un proceso lineal, sino que está llena de avances y retrocesos y de sinuosas curvas que nos desvían del objetivo emancipador. Pues, así como la Comuna renace cada vez que hay un proceso revolucionario en marcha, podemos decir que su espíritu ha desaparecido en la práctica de la mayoría de los partidos políticos. ¿Qué tiene que ver el intento de la Comuna de asaltar los cielos, de emancipar el trabajo del capital, con la política de la socialdemocracia que ya en los años veinte del siglo pasado se opuso a la revolución y cuya única tarea parece ser gestionar mejor el capitalismo? En la tradición estalinista se hablaba de la Comuna, incluso se la conmemoraba, para hacer lo contrario. ¿Qué tiene que ver la participación democrática en la Comuna, la elegibilidad y revocabilidad de los dirigentes, con la práctica estalinista de ausencia de libertades? ¿Qué tiene que ver la práctica de la Comuna de que los elegidos debían cobrar el salario medio de un obrero cualificado con los privilegios y la corrupción de la burocracia estalinista? ¿O la aspiración de la Comuna a un gobierno barato con el monstruo de Estado creado por la burocracia estalinista?

Claro que siempre se puede decir que el mundo ha cambiado, que ahora no habría condiciones, que el mundo es mucho más complejo… siempre se pueden encontrar excusas, pero hay algo que no ha cambiado: la necesidad de luchar y acabar con el capitalismo y construir una sociedad igualitaria, solidaria, democrática, fraternal, es decir, socialista.

Puestos a encontrar excusas, también se utiliza aquello de que las propuestas de la Comuna solo servirían para momentos revolucionarios, y ahora no lo son. No es una buena excusa. La participación democrática, la revocabilidad de los dirigentes, la elegibilidad de jueces y funcionarios, un gobierno barato, etc. Medidas que empezaron a aplicar los trabajadores parisinos serían perfectamente posibles en nuestra sociedad actual y una respuesta democrática a los numerosos problemas que arrastramos, desde la desigualdad hasta el crecimiento de la extrema derecha, o hechos como las recientes elecciones en Madrid.

Estudiando el pasado mirando al futuro

Al iniciar esta conferencia me preguntaba, os preguntaba, ¿qué nos atrae de la Comuna?

Me aventuraría a decir qué nos atrae:

  1. A) Su audacia y heroicidad. Fueron capaces de defender su ciudad y su país frente al ejército invasor, mientras la burguesía pactaba con los invasores y prefería sofocar la revolución antes que luchar contra el ejército enemigo.
  2. B) Su energíapara aplicar las medidas que respondían a las necesidades del pueblo trabajador. No tenían un plan preciso, pero tampoco tuvieron miedo para atacar lo que parecía intocable: el ejército permanente, el poder de la Iglesia, la judicatura como un cuerpo ajeno al pueblo. Tampoco se echaron atrás ante la propiedad privada. Las viviendas desocupadas fueron adjudicadas a quienes las necesitaban. Las fábricas abandonadas por sus propietarios empezaron a ser controladas por sus trabajadores. Solo les faltó tiempo para proseguir su labor.
  3. C) Su radicalidad democrática. ¿Dónde se había visto que las clases trabajadoras pudieran gobernar, una tarea que parecía solo reservada a burgueses, a gente con fortuna o abogados? ¿Dónde se había visto que los gobernantes, diputados, jueces podían ser revocados por sus electores si no cumplían con lo acordado? Hasta entonces el Estado había sido un botín para repartirse entre los distintos sectores de la burguesía; la Comuna instauró un gobierno barato del que se podía beneficiar el conjunto de la sociedad. Digamos también que, aunque las mujeres jugaron un importante papel en las decisiones y en la lucha, incluso en las barricadas, no llegaron a conquistar su derecho a votar. La Comuna como célula básica de la nación. No la nación creada desde arriba, sino una federación de comunas que libremente conforman la nación. Su aceptación del extranjero, del inmigrante: algunos de ellos hasta tuvieron puestos de responsabilidad en la dirección de la Comuna. La fraternidad con los pueblos, la Comuna como base de una república universal, decían.
  4. D) Su lucha contra la desigualdad. La libertad y la democracia necesitan asegurar la base material de la existencia, tener una vida digna. Solo pudieron empezar, pero abrieron el camino que siguieron muchas generaciones para conquistar una nueva sociedad.

Esta conmemoración de la Comuna la hacemos estudiando el pasado con los ojos bien abiertos hacia el futuro.

Para acabar, quisiera recuperar un discurso pronunciado en otro aniversario. Cuando se cumplían cien años de la Comuna le concedieron a Pablo Neruda el Premio Nobel de Literatura. En su discurso de aceptación dijo: “Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A l’aurore, armés d’une ardente patience, nous entrerons aux splendides villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades)”.

“Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente, -dijo Neruda-. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera”.

“En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: Solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano”.

Por Miguel Salas 

Miembro del consejo editorial de Sin Permiso

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Domingo, 30 Mayo 2021 05:16

El cielo por asalto

El cielo por asalto

El 18 de marzo se cumplieron 150 años de un hecho memorable: la Comuna de París de 1871. Fue la primera revolución hegemonizada por la clase obrera. En 1789, el pueblo bajo acompañó a la burguesía en ese acto insurreccional y fundante que fue la Revolución Francesa. Pero no fue el protagonista de esa gesta que habría de culminar en el Terror de Robespierre y Saint-Just, y en la dictadura imperial de Napoleón Bonaparte. La Comuna de París tuvo un arco de posibilidades que la hicieron posible. Francia estaba en guerra con la Prusia de Bismarck y Guillermo II. Y no sólo estaba en guerra sino que la estaba perdiendo sin apelación alguna. El “canciller de hierro” (Bismarck) era un gran estratega y sabía mover sus tropas mejor que Napoleón el pequeño (Napoleón III), cuya gloria se agotaba en llevar el nombre de Napoleón Bonaparte, aunque sólo eso, ya que no había heredado su genio militar ni sus aptitudes políticas. Napoleón III es hecho prisionero de los generales prusianos que inclinan, así, la guerra en su favor. Queda al frente de la República francesa el mínimo, aunque colérico y sanguinario, Thiers. La Guardia Nacional se niega a hacer fuego contra los comuneros insurrectos y más aún: se pone de su lado. Ahora la Comuna tiene en su poder la gran ciudad del país. Tiene el fervor, tiene las armas y un vibrante plan de Gobierno. Que es el siguiente:

- El Ejército y la Policía fueron reemplazados por la Guardia Nacional, integrada por ciudadanos comunes, como artesanos, jornaleros y otras profesiones.

- Se estableció la separación entre la Iglesia y el Estado.

- Los cargos públicos eran sometidos a elección popular y se regirían por el principio de revocatoria de mandato.

- Dejaron de impartir clases de religión en los colegios, por tratarse de un tema de decisión personal.

- Las fábricas abandonadas fueron ocupadas por los trabajadores.

- París se dividió en quartiers, localidades con cierta autonomía que cooperaban con la organización central. Los funcionarios recibían un sueldo similar al de los obreros.

- El precio de los alquileres fue controlado por la Comuna.

- Las viudas y huérfanos de la Guardia Nacional fueron reivindicados con pensiones.

¡Qué plan magnífico! En ningún país de los tiempos pandémicos que corren podría aplicarse. Las mujeres tienen un papel preponderante y hasta prepotente en la lucha. La Comuna, como dice Karl Marx en célebre frase, quería tomar “el cielo por asalto”. Pero no lo tomó. De un modo acaso inexplicable no irrumpieron en el Banco Nacional de Francia, donde se acumulaban las riquezas del país. Esas riquezas se las llevaba Thiers para rearmar su ejército. Thiers había huído a Versalles, refugiándose en el en el que supo ser el corazón de la aristocracia monárquica, gozosa y despilfarradora. Hasta que se le acabó la fiesta con las multitudinarias masas rebeldes de 1789. Y con la guillotina de Robespierre, que no tuvo piedad con nadie y menos con Luis XVI

Ahora, en Versalles, estaba Thiers. Y entonces sucede un acontecimiento insólito. Francia y Prusia suspenden la guerra entre naciones porque la “hidra internacionalista” (como llamó Nietzsche a la Comuna) se había apoderado de una de ellas. ¡Ah no, eso no, de ninguna manera! Marx se deleita con este hecho. La lucha interburguesa se deja de lado cuando el proletariado se insurrecta. Bismarck le devuelve a Thiers sus prisioneros. Ahí los tiene, disponga de ellos, primero hay que aniquilar a la hidra internacionalista después seguimos nuestra guerra.

Francia y Prusia guerreaban por sus conquistas imperialistas. Alemania había llegado tarde al reparto del mundo entre las grandes naciones europeas. Necesitaba su “espacio vital”. Necesitaba, en suma, replantearlo todo. Con la guerra de 1870 no sólo logra su tardía unidad nacional, sino también entrar a discutir los anhelados territorios de Africa y Asia, especialmente.

Pero, ante el proletariado en armas, la tarea de discutir el “espacio vital” queda de lado. Ahora deben ayudar a Francia a derrotar a la chusma roja, la chusma anarquista y comunista, esa peste. Nada distinto ocurre hoy con los países “civilizados” de Occidente. Forman un bloque ante el avance de la”barbarie” terrorista y populista. Así, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Israel (fundamental para frenar la “barbarie terrorista” en el Oriente Medio, siguiendo, siempre, los intereses del Imperio “americano) y, en menor medida Italia y España están artillados hasta los dientes para preservar la “democracia” en el mundo.

Volviendo a la Comuna. Con la ayuda prusiana, Thiers formó un ejército poderoso. Derrotó a los comuneros y el “orden burgués” se estableció otra vez en el país. La Comuna duró apenas dos meses. Durante su transcurso se soñaron nuevos horizontes, nuevas hermandades. Pero los sueños revolucionarios suelen pagarse caros. La fuerzas armadas de Francia y Prusia mataron treinta mil comuneros. Querían un castigo ejemplar. ¿Cómo se habían atrevido a hacer lo que hicieron? Nunca más debía ocurrir algo así. Fueron despiadados. Se hartaron de fusilar obreros y profesionales. Esa cifra de muertos (treinta mil) nos remite al terrorismo de Estado en la Argentina. ¿Así terminan los sueños? Así, sobre todo, se mantiene el capitalismo en dominio de las estructuras de un sistema que ya lleva varias centurias y ha ganado todas sus batallas. No sé si el precio de los sueños es siempre cruento, pero creo (o aún me atrevo a creer) que los sueños abren un horizonte que aún no se ha cerrado.

 Un hombre camina junto a motocicletas incineradas en Popayán luego de una nueva jornada de protestas.. Imagen: EFE

30 de mayo de 2021

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Manuela Beltrán, la comunera, rompió el edicto de nuevos impuestos en 1781

La mujer campesina, cultivadora de tabaco, revolucionaria, con cierto grado de educación que contó con la ventaja de poder leer y transmitir a la gente el contenido del edicto con los nuevos impuestos que notificaba el Visitador regente Juan Gutiérrez de Piñeros, representante del rey en la Real Hacienda, en la recaudación de los impuestos, que impuso varios, en especial uno llamado de Armada de Barlovento a los artículos de primera necesidad, algo así como el IVA de la época; era un impuesto a las ventas y por lo tanto recaía sobre todo el pueblo.

El texto que rompió Manuela Beltrán era donde se imponía el de armada de Barlovento, que la enfureció gritando: “Muera el mal gobierno, y no pagaremos la Armada de Barlovento”. La comunera socorrana de 57 años liderando la primera protesta frente a la alcaldía, las más de 2.000 personas que estaban en la plaza de mercado escucharon a Manuela y su arenga desató la rebelión. Se cree que Manuela Beltrán, después de participar en la insurrección, murió fusilada por las tropas realistas, aunque no se sabe la fecha.

Esa fue la chispa que hizo explotar la ira del pueblo, acumulada tras tantos impuestos, dando lugar a la insurrección de Los Comuneros el 16 de marzo de 1781. De una población de 759.000 habitantes, en el ejército revolucionario se organizaron 40.000 y participaron en la insurrección más de 100.000 personas, entre mujeres y hombres.

No solo fue una cascada de impuestos vigentes por años sino también exenciones, por ejemplo a los “consulados” o derechos de los pudientes para tener privilegios de todo tipo, e incluso exenciones para los cabildantes y por ser profesor de universidades. Una de las talanqueras que colocaron las autoridades del virreinato era la comprobación de derechos de sangre a judíos, indígenas, afros, mestizos pobres, etcétera.

La Nueva Granada pagaba unos impuestos demasiado altos, los que golpeaban al pueblo en sus diversas castas, sectores y clases sociales, con un régimen tributario más para países como Inglaterra –capitalista mercantil– que para este país –colonial, feudal-esclavista y mercantil–. De los 2.6 millones de pesos en recaudo para la corona, en solo estanco de tabaco y aguardiente eran 770.000 pesos, en impuesto a la sal, naipes y otros eran 861.000 pesos y fuera de esos se destinaban 600.000 pesos para gastos militares en la defensa de Cartagena y administración y avituallamiento militar. Los recaudos eran el 11 por ciento del PIB, algo absurdo. Y ese 11 por ciento era para la defensa militar de Cartagena, pagar la burocracia colonial y para administrar los estancos. A la corona le correspondían entre 200.000-500.000 pesos, una gran suma para la época y una verdadera expoliación para el pueblo.


¿Cuáles eran los impuestos?

 

1. Alcabala: impuesto a compra y venta de muebles e inmuebles, incluyendo a los esclavos.
2. Almojarifazgo: impuesto a la importación y exportación de productos.
3. Media Annata: impuesto a los funcionarios del estado por trabajar o para trabajar. También existía la Annata completa.
4. Quiento real al oro del 20 por ciento y a la plata del 10 por ciento, o impuesto minero.
5. Estanco: impuesto a productos de lujo, como el tabaco, aguardiente y juego de naipes.
6. Tributo: impuesto a los indígenas por ser súbditos de la corona. Se pagaba en trabajo, especie o dinero.
7. Diezmo: los Reyes Católicos lo impusieron, y era el 10 por ciento de la producción de la tierra para la Iglesia.
8. La Avería: impuesto a los productos que llegaban de o salían para España.
9. Cabezón: impuesto a la tierra que no se trabajaba.
10. Cobos: impuesto a las barras fundidas en quinto para hacer monedas del 1 al 1,5 por ciento.
11. Derrama: impuesto a los súbditos en tiempos de guerra.
12. Gabella: impuesto a la venta de sal.
13. Armada de Barlovento: impuesto a las ventas de los artículos de primera necesidad.
14. Valimentos: impuesto a los sueldos de los empleados.
15. Gracia del Sagar: era un impuesto pagado a la corona en agradecimiento por su dominio.
16. Mesada Eclesiástica: el 12 por ciento de lo recaudado en el año para los curas.
17. Escolios: tributo de los arzobispos a la corona.
18. Las vacantes mayores: renta que recibía la corona mientras se hacia la sucesión de obispos fallecidos..
10. Estancos: monopolios de los productos más importantes.
20. Bula de Santa Cruzada: tributo impuesto por el papa Gregorio VIII a las principales ciudades del virreinato.
21. Mayorazgo al vino: impuesto a las ventas de vino.
22. Sinodo: tributo de la feligresía al cura doctrinero.
23. Aduanilla: impuesto al derecho a usar puertos, bodegas y carreteras.
24. Barajas: impuesto al juego de naipes.

Como puede observarse, estaban dadas las condiciones para los levantamientos, protestas, motines por esta onerosa carga impositiva como los sucedidos antes de la rebelión comunera, en Mogotes, Simacota, Barichara, Charalá, Onzaga y Tunja. La rebelión estaba más que justificada.

 

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Martes, 25 Mayo 2021 06:00

Ayer, hoy y mañana

Viola Ford Fletcher, la sobreviviente de mayor edad de la masacre racial de Tulsa, perpetrada en 1921, testificó hace unos días ante el Subcomité de Derechos y Libertades Civiles, en Washington.“He vivido esta matanza cada día. Nuestro país pudo haber olvidado esta historia, pero yo no puedo”. Las víctimas aún esperan una reparación. Foto Afp

George Orwell escribió: "Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente, controla el pasado".

La amnesia histórica, necesaria para controlar el pasado y el presente por las cúpulas, se desarrolla de manera constante con la ayuda de grandes expertos en esa relativamente nueva profesión llamada "comunicaciones", junto con los expertos de esa ya más vieja profesión llamada relaciones públicas combinada con la mercadotecnia; todo lo que Chomsky bautizó como la "manufactura del consenso".

Los que luchan contra esa amnesia rescatan una narrativa que incluye las rebeliones contra ese consenso impuesto, o sea, que hacen el recuerdo en algo peligroso y todos los días se puede atestiguar este conflicto sobre y entre el ayer, el hoy y el mañana.

Por ejemplo, en Texas, hay una serie de proyectos de ley estatales que buscan nada menos que modificar y hasta evadir las referencias a la esclavitud, la violencia y discriminación antimexicana en los libros de texto y guías de enseñanza de la historia de ese estado, el cual fue fundado por esclavistas, en medio de una persecución a mexicanos y una guerra contra México. No se sabe cuántos de los promotores de estas iniciativas han leído la frase de Orwell, pero ante la realidad de que los latinos pronto serán mayoría en Texas, saben que tienen que controlar el pasado para mantener el control del futuro.

Dentro de esto, ya se han aprobado 450 millones de dólares para la remodelación del monumento de El Álamo –sitio emblemático de la historia texana y estadunidense– pero los trabajos no han podido avanzar por la disputa de cuánto incluir sobre el tema de la esclavitud y la historia indígena del sitio en las exhibiciones.

Texas no es el único estado que busca controlar el pasado para controlar el presente: hay iniciativas parecidas en una docena de estados gobernados por republicanos que buscan censurar la educación sobre el papel de la esclavitud y del racismo hasta hoy día.

Por otro lado: hace un siglo, el primero de junio de 1921, fecha olvidada en los libros de texto e historia oficiales, en Tulsa, Oklahoma, una horda de blancos destruyó una colonia afroestadunidense, mató a unas 300 personas, dejó más de mil hogares destruidos e incendió unas 23 iglesias, en lo que se conoce como la masacre racial de Tulsa. Esta semana, tres sobrevivientes –una de 107 años de edad, otro de 106 y uno de 100– se presentaron ante el Congreso para contar sus memorias y, como parte de un proceso, buscando reparaciones por el crimen. Viola Ford Fletcher, de 107, recordó ver a los hombres negros balaceados y los gritos en las calles cuando tenía siete años, y concluyó: "he vivido esta masacre cada día. Nuestro país pudo haber olvidado esta historia, pero yo no puedo". O sea, el olvido es crimen.

Y pensando en ayer, hoy y mañana: Bob Dylan cumplió 80 años la semana pasada ( https://www.jornada.com.mx/2021/05/ 22/cultura/a12n1dis). Además de todo lo que se puede decir del cantautor, la ruta sonora de Dylan es indispensable para entender el viaje entre el ayer (reciente) y hoy en Estados Unidos. Sus versos ya no son sólo de él, sino del pueblo (que, por cierto, se los había regalado para empezar), son parte del vocabulario estadunidense popular que ya transciende generaciones. Se cantan por un coro infinito de estadunidenses; niños en escuelas, viejos en reuniones con los que fueron jóvenes, con quien primero vivieron esas canciones, jóvenes que no saben que están cantando con viejos, versos con los cuales se suman a la lucha, se consuelan, se enamoran y desenamoran.

Son un autorretrato esencial, y de lo mejor, de este país, parte clave de la memoria colectiva, y que pueden romper el control sobre el pasado y el futuro si es que se cantan bien durante el presente.

Bob Dylan and The Band. Forever Young. https://open.spotify.com/track/5S6wwhjh S8jt68st9x7D3R?si=c4773468b2c14561

Flogging Molly. Times They are a Changing (por Dylan) https://open.spotify.com/track/ 57kHJ3wBv5RaFYt4jYmMXO?si=c5bd7ce726db440b

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Sábado, 22 Mayo 2021 05:40

La machi Linconao

La machi Linconao

Hasta 2008, la vida de la machi Francisca Linconao transcurrió tranquila en su pequeña comunidad, arraigada ancestralmente en la ladera del cerro Rahue, rodeada del frondoso bosque nativo y varios manantiales. Un día, la familia Taladriz, dueños de la Sociedad Palermo Limitada, compró las tierras linderas. Poco después, la comunidad mapuche que integraba la machi Linconao vio con estupor que varias cuadrillas plantaban filas de pinos jóvenes, como si todo lo que había y era mucho no alcanzara.

La machi vio además que los pinos invadían un menoko --un humedal sagrado, en el que hacía siglos las sucesivas machis realizaban sus contactos con los espíritus de su cosmovisión--. Para hacer entrar pinos, talaban allí lo que se interponía, y cada árbol que se les interponía era sagrado y medicinal.

La machi Linconao recurrió a la Justicia. Un año más tarde, y para sorpresa de todos, la Corte de Apelaciones de Temuco le dio la razón: por primera vez y sentando precedente, la Corte Suprema de Chile ratificó el fallo, que fue el primero en aplicar disposiciones del Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas. Se prohibió talar a menos de 400 metros de los lugares sagrados señalados en la demanda.

Parecía una reconquista de territorio arrebatado, pero no lo era. Cuatro años más tarde, en 2013, hubo un incendio en las cercanías de la comunidad, en cuyo transcurso murió un matrimonio: Werner Luchsinger y Vivianne Mackay fallecieron entre las llamas. Inmediatamente la machi Linconao fue acusada de doble asesinato, se le aplicó la ley antiterrorista y se le dio curso al testimonio de un policía que dijo haber encontrado una escopeta en la casa de la machi. Pero ese policía, del que ni siquiera figuraba el nombre, nunca apareció en el estrado. Sin esa única prueba, el juicio fue dejado sin efecto. La machi fue absuelta y hasta se dispuso el pago de una indemnización. Parecía que ganaba la verdad, pero no lo hacía.

Ya con la ley antiterrorista y otros planes para esos territorios, tres años más tarde, en 2016, la machi fue nuevamente encarcelada porque se reabrió el caso. Sin más pruebas que el anterior, pero se reabrió igual. La machi fue encarcelada y después de nueve meses de prisión preventiva, inició una huelga de hambre. Recién la abandonó dos semanas después, cuando la Corte de Apelaciones de Temuco, la misma que antes la había absuelto en la misma causa, cambió la prisión efectiva por “arresto”, lo que le permitió a la machi Linconao seguir el juicio pero en prisión domiciliaria.

En agosto del año siguiente, 2017, los principales organismos de Derechos Humanos de Chile (la OMCT y la FIDH) se pronunciaron por abusos en la aplicación de la ley antiterrorista contra los diez comuneros mapuche y la machi Linconao. Otro tribunal, en un juicio oral, volvió a anular el juicio por falta de pruebas y la machi fue absuelta nuevamente.

En el curso de todos esos años, la machi se volvió conocida y una referente en la lucha mapuche frente al Estado chileno. El domingo pasado ella fue una de las grandes sorpresas que depararon las elecciones. De todos los postulantes de pueblos originarios --la constituyente les había reservado 17 lugares--, la que más votos sacó, más de 15.000, fue la machi Francisca Linconao.

En medio de la sorpresa incluso de los que esperaban que el oficialismo no obtuviera poco más del tercio que necesitaba para tener poder de veto en la redacción de la nueva Constitución, comenzaron a sumarse voces postulando a la machi Linconao para que sea ella la que presida la nueva Asamblea Constituyente.

Esa demanda se corresponde con las imágenes que vimos cuando todo era humo, disparos en los ojos, pelea callejera constante, y en la Plaza Dignidad se veía ondear la bandera mapuche: era un símbolo de lo que el Chile derrotado mucho antes de l973 recogía de persecuciones e injusticias más antiguas. Hoy la machi no sólo representa a su pueblo, sino a muchos sectores que fueron los que sacaron la cabeza del barro después de que un grupo de estudiantes secundarios saltara los molinetes del metro porque les pedían 30 centavos más que el día anterior. No son 30 centavos, son 30 años, fue lo que elaboraron todos juntos. En el caso de Linconao, son muchísimo más que 30 años. Son más de cinco siglos de arrebato y violencia. 

Por Sandra Russo

22 de mayo de 2021

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Disidencias de FARC confirman muerte de Jesús Santrich

La dirección de Segunda Marquetalia, disidencia de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), confirmó la muerte de Jesús Santrich a manos del ejército colombiano.

"Informamos a Colombia y al mundo con dolor en el corazón, la triste noticia de la muerte del comandante Jesús Santrich, integrante de la Dirección de las FARC-EP, Segunda Marquetalia, en una emboscada ejecutada por comandos del ejército de Colombia el 17 de mayo", informó el grupo armado en un comunicado.

Según el texto, la muerte de Santrich se produjo en la Serranía del Perijá, zona binacional fronteriza, entre El Chalet y la vereda (aldea) Los Laureles, dentro de territorio venezolano.

"Hasta ese lugar penetraron los comandos colombianos por orden directa del presidente Iván Duque. La camioneta donde viajaba el comandante fue atacada con fuego de fusilería y explosiones de granadas", señala el grupo disidente.

Agrega que una vez muerto, "los asesinos le cercenaron el dedo meñique de su mano izquierda. Unos minutos después, cerca del lugar, rápidamente los comandos fueron extraídos en un helicóptero de color amarillo rumbo a Colombia".

El grupo expresa sus condolencias a la familia de Santrich, de 53 años, cuyo verdadero nombre era Seuxis Paucías Hernández Solarte, y afirma que el guerrillero "cayó libre, libre como quería".

En la tarde del 18 de mayo, el ministro de Defensa, Diego Molano, reiteró a la prensa que la información que tiene hasta ahora el Gobierno proviene de inteligencia, pero que trabaja en su verificación, por lo que aún no confirma la muerte del guerrillero.

La Fiscalía General de Colombia y Estados Unidos acusaban a Santrich de haber participado en un supuesto acuerdo con el cartel de Sinaloa (México) para exportar 10 toneladas de cocaína hacia el país norteamericano por unos 15 millones de dólares que luego se venderían por hasta 300 millones en el mercado local.

Tras la desmovilización de las FARC y su lanzamiento como partido político, Santrich se hizo con un escaño en la Cámara de Representantes (diputados) que le fue asignado como parte del Acuerdo Final de Paz, cargo que ocupó desde el 12 de junio de 2019.

Sin embargo, en la madrugada del 30 de junio de ese año abandonó el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Tierra Grata, en el municipio de La Paz (Cesar, norte), cerca de Venezuela, lugar donde se encontraba desde hace unos días, luego de que fue informado de manera clandestina de una nueva orden de captura en su contra.

Según las autoridades colombianas, Santrich se refugiaba en Venezuela desde ese entonces junto con el exjefe negociador de paz de las FARC alias Iván Márquez, quien también se apartó del Acuerdo de Paz, y entre ambos fundaron un nuevo grupo guerrillero denominado Segunda Marquetalia.

El pasado diciembre, el Consejo de Estado le decretó la pérdida de investidura al considerar que tuvo una "actitud desafiante (…) frente a las instituciones del Estado y una clara intención de burlar los esfuerzos de paz".

El jueves último la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Colombia se manifestó favorable a su extradición a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.

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