Sábado, 15 Febrero 2014 07:05

Ciudadanía política y democracia

Ciudadanía política y democracia

Las luchas sociales reivindicando ciudadanía política marcan la topografía del capitalismo. El ejercicio pleno de los derechos de huelga, sindical, asociación política y acceso a una educación de calidad, sanidad y vivienda dignas, han moldeado las estructuras de dominio y explotación del capitalismo desde sus orígenes.


Las libertades públicas, como son el derecho de asociación, reunión y expresión no siempre han podido practicarse. En muchas ocasiones son secuestradas y puestas en cuarentena bajo la escusa de servir a intereses oscuros que promueven la desestabilización y el caos sistémico. Cuando el capitalismo se ha sentido con fuerzas, no ha dudado en suprimir o restringir los derechos políticos que dan acceso a la participación de la sociedad. Siempre que ha podido deshacerse de ellos lo ha hecho sin remilgos ni mala conciencia. No olvidemos que el capitalismo pasa por ser la forma más elevada de explotación violenta de todo cuanto existe en el planeta, empezando por el ser humano.
Por consiguiente, aquello que produce cortocircuito y altera sus planes es combatido haciendo uso indiscriminado de la represión, y la fuerza. Bajo el eufemismo de actuar en nombre de la razón de Estado y la seguridad nacional, justifica la tortura y el asesinato político. A lo dicho deben sumarse los mecanismos ideológicos de control social utilizados en el proceso de socialización.


Una primera conclusión sugiere que no existe derecho político concedido de buen grado. Todos, ya sea en el campo de las relaciones sociolaborales o las libertades públicas, el derecho a huelga, el establecimiento de la jornada laboral de 40 horas semanales, el descanso dominical, las pensiones, la seguridad social universal, el voto femenino, el divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual, están precedidos de mártires, militantes detenidos, encarcelados, torturados y asesinados.


Para las clases dominantes no es plato de buen gusto compartir espacios hasta hace poco concebidos como su coto privado. Escuelas, universidades, teatros, hospitales, zonas de ocio y la moda, han perdido ese halo de exclusividad, enardeciendo a las élites que buscan una solución en la oligarquización del poder, la ostentación y el enriquecimiento obsceno.


Son las nuevas plutocracias que no dudan en profundizar las desigualdades sociales y dinamitan la ciudadanía política, apostando por sociedades duales como la fórmula para reestructurar el capitalismo en tiempos de crisis. El desmantelamiento de lo público viene de la mano de una elaborada política de abandono, recortes presupuestarios y deterioro de las instalaciones y bienes de uso colectivo. Edificios, carreteras, aeropuertos, hospitales, colegios, trasportes como el metro, autobuses urbanos, parques, ferrocarriles, etc., son abandonados hasta su total degradación, siendo posteriormente privatizados y vendidos por migajas a los capitales de inversión de riesgo, el capital financiero o las transnacionales. En la medida que ha podido soltar lastre, el capitalismo, ha tirado por la borda el conjunto de derechos políticos, sociales y económicos conquistado por las clases trabajadoras en los dos últimos siglos, y sobre los cuales asentaba su discurso de promover un orden social incluyente y democrático. Asistimos a una involución sin precedentes en la historia del capitalismo contemporáneo. Un proceso desmocratizador.


A partir de los años setenta del siglo pasado, las transnacionales se harán con el poder político cambiando las reglas de juego, alterando el equilibrio de poder entre orden político y orden económico, introduciendo reformas estructurales que dejan sin efecto el pacto social nacido tras la segunda Guerra Mundial, al menos en los países de capitalismo industrial avanzado. Los nuevos hacedores del capitalismo no dudan en imponer un orden mundial que borre del mapa todo obstáculo en su camino hacia el control del mundo. En otros términos ha decidido restringir el uso de la ciudadanía política, recortando al máximo los derechos sociales, económicos, culturales y políticos y renegando de la democracia como forma de vida y espacio vital donde se puede ejercer y realizar la ciudadanía.


Sin espacios para articular la ciudadanía política no es posible concebir la existencia de un ordenamiento democrático. Son dos términos entrelazados de manera orgánica. En la medida que los recortes, la represión y las desigualdades crecen, desaparecen las opciones de vivir en democracia, constatándose el divorcio entre capitalismo y democracia. El mejor ejemplo lo constituye la unidad productiva donde el capital realiza su plusvalor, la fábrica, donde impera la disciplina del capital y el reloj del fordismo y taylorismo marca los tiempos de trabajo y producción. En ella, los trabajadores están siendo sometidos a condiciones laborales cercanas a la esclavitud bajo el chantaje de un expediente regulador, disciplinario o ser despedido. El empresario se convierte en amo y señor, y la patronal puede impulsar las reformas laborales. O haces lo que quiero o te vas a la calle. Ese el discurso dominante. Y desde luego tal premisa poco o nada tiene que ver con un proyecto democrático, inclusivo y creador de ciudadanía.

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Las minorías raciales de Estados Unidos están perdiendo el derecho al voto

"Llegué al punto de estar parado frente a las vías del ferrocarril en el sur de Florida, esperando que pasara el tren para tirarme debajo de él y acabar con mi vida", me dijo Desmond Meade, al contarme cómo era su vida hace nueve años. No tenía donde vivir, estaba desempleado, recién salía de la cárcel y era adicto a las drogas y el alcohol. El tren nunca pasó. Cruzó las vías y se inscribió en un programa de rehabilitación para adictos. Más adelante fue a la Universidad y hoy le faltan apenas unos meses para recibirse de abogado.


Sin embargo, Meade no podrá ejercer el derecho en el estado de Florida. En ese estado, las personas que estuvieron en la cárcel no pueden ser miembros del Colegio de Abogados. Ese es solo uno de los derechos del que lo han privado en forma permanente las leyes draconianas de Florida. En una democracia, si deseamos modificar una ley, votamos a los legisladores para que representen nuestros intereses. Sin embargo, Meade, por ser un ex recluso de Florida, también perdió el derecho al voto por el resto de su vida.


La ley se denomina "privación del derecho de voto por haber cometido un delito" y tiene carácter permanente en once estados de Estados Unidos: Alabama, Arizona, Florida, Iowa, Kentucky, Mississippi, Nebraska, Nevada, Tennessee, Virginia y Wyoming. La restricción es aplicada en todo Estados Unidos en diferente medida y con diferentes características. En trece estados y en el Distrito de Columbia una persona que ha estado presa recupera sus derechos al ser liberada. En otros estados, es preciso haber cumplido libertad condicional o libertad bajo palabra. En Maine y Vermont, los presos conservan el derecho de voto, incluso durante su encarcelamiento.


El Fiscal General de Estados Unidos, Eric Holder, habló sobre el tema esta semana en un simposio de derecho celebrado en la Universidad de Georgetown:


"En la actualidad, en todo el país, alrededor de 5,8 millones de estadounidenses, 5,8 millones de compatriotas, tienen prohibido votar debido a que han cumplido o están cumpliendo una condena. Esta cifra supera la población total de 31 estados de Estados Unidos". Esto significa que a alrededor de 6 millones de estadounidenses se les niega el derecho al voto. Debido a las desigualdades raciales de nuestro sistema penal, esta medida niega el derecho al voto a hombres afroestadounidenses y a los de origen latino en forma desproporcionada con respecto al resto de la población. Holder añadió: "El alcance actual de estas políticas no solo es demasiado grande como para no verlo, sino que además es demasiado injusto como para tolerarlo".

 

La conferencia de la Universidad de Georgetown fue co-patrocinada por The Leadership Conference, una coalición de grupos que defienden los derechos civiles y jurídicos y organizaciones de derechos humanos. En septiembre de 2013, el grupo publicó un informe titulado "Democracia Encarcelada". En el informe, el grupo escribe: "El índice de privación de derecho al voto en Florida es el más elevado y el más desigual de todo Estados Unidos desde el punto de vista racial". No es casualidad que en este estado, en el que la contienda electoral entre demócratas y republicanos suele ser muy reñida, vivan más de un millón de los 6 millones de personas que han perdido el derecho al voto en el país.


El ex gobernador de Florida Charlie Crist flexibilizó las leyes y solicitó el restablecimiento automático de todos los derechos. Sin embargo, en 2011, su sucesor, el gobernador republicano Rick Scott, impuso un período de espera de al menos cinco años para realizar una solicitud de restablecimiento de derechos ante el Consejo de Clemencia. Meade nos contó en el programa de noticias Democracy Now!: "Incluso después de haber presentado la solicitud el proceso lleva más de seis años. De modo que, en realidad, las personas deben esperar entre once y trece años tan solo para ver si tienen la posibilidad, la oportunidad, de que les devuelvan sus derechos". Crist se cambió de partido para candidatearse como gobernador por el Partido Demócrata, como rival de Scott.


La profesora de derecho Michelle Alexander inicia su revolucionario libro "The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness" (El encarcelamiento masivo en la era del daltonismo) con la historia de Jarvious Cotton. Alexander escribe: "El tatarabuelo de Cotton no podía votar porque era un esclavo. Su bisabuelo fue asesinado a golpes por el Ku Klux Klan por intentar votar. ...Su padre no pudo votar por el impuesto al sufragio y la prueba de alfabetización. Hoy en día, Jarvious Cotton no puede votar porque, al igual que muchos hombres negros en Estados Unidos, ha sido estigmatizado como delincuente y está en libertad bajo palabra".


A nivel nacional, se están proponiendo proyectos de ley que garantizarían el derecho al voto a ex convictos, que cuentan con apoyo tanto de representantes demócratas como republicanos. El Senador republicano Rand Paul, de Kentucky, habló en la conferencia de la Universidad de Georgetown después de Holder. En su discurso defendió el pleno derecho al voto. Sin embargo, continúa siendo un asunto sobre el que los estados ejercen un fuerte control.


Desmond Meade decidió no quedarse de brazos cruzados, esperando que le devuelvan sus derechos. Se está organizando. Actualmente es presidente de la Coalición de Florida por el Restablecimiento de los Derechos, que abarca a alrededor de 70 grupos que presionan por una reforma de las leyes estatales de privación del derecho de voto:


"Se trata de una cuestión de humanidad. Es un asunto que concierne a todos los estadounidenses, independientemente de si son demócratas o republicanos. Se trata de la decencia de permitir a un individuo o de ayudar a un individuo a reinsertarse en la comunidad para que pueda convertirse en un ciudadano productivo y disfrutar la vida".


Deberíamos estar todos agradecidos de que, por cosas del destino, el tren que Desmond Meade estaba esperando aquel fatídico día nunca pasó.


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Publicado el 14 de febrero de 2014


Traducción del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Martes, 14 Enero 2014 20:13

Asesinado joven rapero en Medellín

Asesinado joven rapero en Medellín

¿Hasta cuando nos conformaremos con un simple y frio dato estadístico, ilusorio de "disminución de crímenes" cuando con solo una muerte matamos un mundo?

 

Una vez más han intentado acallar la voz de los que siguen clamando la esperanza y la vida en nuestro territorio. Hoy ha sido uno de los días grises que empañan la tranquilidad en esta ciudad, hemos perdido a nuestro amigo, hijo, hermano, Camilo Giraldo, más conocido en la escena artística como "morocho" con 14 años ha realizado un proceso artístico y agroambiental por más de 5 años con semillas del futuro, donde se une el hip - hop con la siembra. Lo hemos visto crecer, caminar y divertirse con su gran familia Semillas del Fututo.

 

Aclamamos por el respeto a la vida y por la integridad de miles y miles de familias que conforman nuestra comunidad de Medellín, comuna
13, san Cristóbal entre otras comunas y corregimientos en los que hemos estado presente de la mano de semillas del futuro y unión entre comunas, estos lugares han sido ricos en sus expresiones culturales y artísticas, en las formas como las personas se unen a celebrar la vida
y a seguir formando lazos de unidad.

 

Precisamente esto es lo que hacemos en Semillas del futuro y unión entre comunas generar opciones de vida por medio de la siembra y el arte, nuestra idea principal es unir la fuerza de la vida natural con la proyección artística, para de esta manera potenciar las creaciones que se realizan desde los territorios.

 

Por eso no queremos ser clasificados como un proceso para "arrebatarle jóvenes al conflicto", ni mucho menos realizar labores que el Estado no ha realizado en nuestros territorios.

 

Desde este espacio decimos presente y expresamos nuestro rechazo a la muerte de nuestro compañero "Morocho" eterno en los sueños incansables y la alegría profunda de nuestros adolescentes, en una ciudad que no da tiempo para encontrarse, para errar hasta encontrar la vida.

 

Unión entre Comunas Semillas del Futuro Agro-Arte

 

Video relacionados

http://www.youtube.com/watch?v=tHQ6pjtLaLI

http://www.youtube.com/watch?v=0NOpedSaHng

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Jueves, 02 Enero 2014 08:00

América Latina en tonos de rojo

América Latina en tonos de rojo

La izquierda latinoamericana, desde la más radical hasta la moderada, buscará en las urnas mantener la hegemonía de los gobiernos del continente en 201El nuevo año trae elecciones presidenciales en siete de los 19 países latinoamericanos. En cuatro de ellos, la variopinta izquierda de la región pondrá en juego su poder. El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil buscará la reelección de Dilma Rousseff. En Bolivia, Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), persigue su tercer gobierno consecutivo. En Uruguay, el Frente Amplio intentará mantenerse en el poder con el regreso a la jefatura de Estado de Tabaré Vázquez (2005-2010). En El Salvador, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) procurará la victoria de Salvador Sánchez Serén, exguerrillero y actual vicepresidente del país.


La izquierda también sueña con hacerse con el poder en Costa Rica, donde el candidato José María Villalta, del Frente Amplio, pelea mano a mano en las encuestas con Johnny Araya, del centrista Partido Liberación Nacional (PLN), de la actual presidenta Laura Chinchilla. También habrá comicios en dos países regidos por el centroderecha: Colombia, donde anhela la reelección Juan Manuel Santos, del llamado Partido de la U (Unidad Nacional), y Panamá, donde Cambio Democrático aspira a sostenerse en el poder al reemplazar a Ricardo Martinelli por José Domingo Arias.


Después del reciente triunfo de la socialista Michelle Bachelet, que asumirá el poder en marzo, diversas izquierdas, desde moderadas a radicales, gobernarán en diez países latinoamericanos. Aunque las definiciones políticas son difíciles de hacer, sobre todo en esta región, se puede decir que los partidos de centro gobiernan en cuatro países y, la derecha, en cinco. Claro que el panorama puede cambiar en el año que ha comenzado. No es un dato menor que, después de tres años seguidos de desaceleración económica, se espera que la región vuelva a crecer un poco más rápido en 2014, sobre todo en México y Centroamérica, por la recuperación de Estados Unidos. Las perspectivas en Sudamérica, en cambio, dependen más de la caída de los precios de las materias primas, que todavía se mantienen a niveles históricamente altos.


El 2 de febrero comenzará el año electoral latinoamericano con presidenciales en Costa Rica y El Salvador. En Costa Rica, uno de los países más prósperos de esta región en vías de desarrollo, la economía no marcha de la mejor manera y por eso la izquierda, en la versión socialdemócrata del Frente Amplio, sueña con llegar al poder por primera vez en su historia. En El Salvador lo logró ya en 2009, con la victoria del moderado Mauricio Funes. Su país consiguió algunos progresos sociales, pero el bajo crecimiento de la economía lastró muchas ambiciones. Ahora la exguerrila del FMLN peleará por mantenerse en el poder frente a Norman Quijano, de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que busca regresar al mando que retuvo entre 1989 y 2009.


El 4 de mayo serán los comicios de Panamá. El conservador Cambio Democrático procurará seguir gobernando frente a la alianza de centroderecha El Pueblo Primero, que postula a Juan Carlos Varela y que integran los partidos Panameñista, que abandonó la alianza de Martinelli al denunciar presunta corrupción en el Gobierno, y Popular. En las encuestas figura en tercer lugar el socialista Partido Revolucionario Democrático (PRD), con Juan Carlos Navarro a la cabeza.


El 25 de mayo será el turno de Colombia. Allí la disputa estará centrada entre Santos, que someterá también a referéndum su negociación de paz con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y su antiguo mentor, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), que fundó un nuevo partido con su propio nombre, Uribe Centro Democrático, y puso como candidato presidencial a Óscar Zuluaga. El electorado que no los quiera podrá optar por las izquierdistas Clara López, del Polo Democrático Alternativo, y Aída Abella, de la Unión Patriótica. Antes, el 16 de marzo, se celebrarán comicios legislativos.


El 5 de octubre se votará en el país latinoamericano más poblado, extenso y con mayor poder económico, Brasil. Después del Mundial de Fútbol, que se celebrará del 12 de junio al 13 de julio y que depositará los ojos del planeta en este país, Rousseff buscará la reelección, con lo que el PT conseguiría mantenerse 16 años en el poder. Al igual que en Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay y Bolivia, Brasil define la presidencia en segunda vuelta si ningún candidato supera el 50%, por lo que tal vez Rousseff, muy popular pese las tensiones sociales de 2013, deba enfrentarse al centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que postula a Aécio Neves, o al Partido Socialista, que seguramente promoverá a Eduardo Campos, exministro del Gobierno de Luiz Inázio Lula da Silva (PT, 2003-2011).


Uruguay elegirá presidente el 26 de octubre. Antes, el 27 de abril, se celebrarán las primarias. Vázquez aspira a suceder a su correligionario José Mujica. En la derecha, el Partido Nacional (Blanco) aparece con más apoyos en las encuestas que el Colorado, pero primero deberá definir si su candidato es Jorge Larrañaga, más girado al centro, o Luis Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995), cuyo gobierno fue identificado con la ola neoliberal latinoamericana de los 90.


También en octubre votará Bolivia. La Constitución de 2009 prohíbe tres gobiernos consecutivos, pero el Tribunal Constitucional habilitó con un fallo en 2013 una nueva candidatura de Morales porque consideró que su primera legislatura (20062010) no computa porque no llegó a agotarla y que con la reforma de la Carta Magna se refundó el país como un Estado plurinacional. Entre sus rivales figuran Rubén Costa, del conservador Movimiento Demócrata Social, y Juan del Granado, exaliado de Morales y líder del Movimiento Sin Miedo.

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Siete retos para los jóvenes de América Latina


El tema que me han pedido desarrollar me parece muy procedente, porque junto al conocimiento y la confraternidad entre los participantes, las accione de solidaridad y demás actividades, estos Festivales son también espacios donde se examinan y debaten cuestiones fundamentales para los jóvenes que trabajan por la creación de un mundo de justicia y libertad para todos.


Quisiera exponer siete desafíos que a mi juicio deben enfrentar los jóvenes de América Latina y el Caribe. Sin dudas hay más retos, y la formulación general no puede tener en cuenta los ámbitos específicos que condicionan la identificación de las realidades, los modos de comprender y sentir, las contradicciones y los conflictos que se enfrentan, los objetivos e instrumentos que se privilegian. Además, seré sintético, como corresponde al tiempo disponible.


Primer reto. Los jóvenes tienen características generales en cuanto tales que no debemos olvidar nunca; ellas siempre son importantes, y pueden llegar a ser decisivas. Pero no existen los jóvenes en general. El primer reto parte de la realidad de que una gran parte de los jóvenes de nuestro continente se enfrentan todos los días al desafío de sobrevivir y encontrar un lugar en el mundo. Padecen hambre o carecen de alimentación suficiente, de servicios de educación y de salud, de empleo, y viven en familias precarias. Saben del trabajo infantil, de la delincuencia de los pobres, la prostitución y el consumo de drogas baratas. Esos jóvenes no están aquí, no conocen lo que hacemos ni nuestros escritos –muchos no podrían leerlos–, ni es probable que les interesen. No suelen votar, porque no sienten suya la política que existe en sus países. Por consiguiente, muchos pueden ser acarreados precisamente por los culpables de la vida que llevan, si les resuelven algunas de sus necesidades perentorias.


El primer reto ante nosotros es romper esa terrible división, que es una de las fuerzas mayores de los enemigos de la Humanidad. Debemos ir a ellos, conocerlos realmente en vez de creer que los representamos, acompañarlos en sus vidas y sus afanes, con el fin de ayudarlos a ser rebeldes y pelear por ideales, ganarnos el derecho a conducirlos en el prolongado y difícil proceso de cambiar sus vidas y las sociedades de explotación, desigualdades, exclusión y opresiones.


Segundo reto. Lograr combinar las tareas y las satisfacciones personales –el amor, el trabajo, el estudio, las inclinaciones particulares– con intereses cívicos, con la necesidad de conocer el mundo en que vivimos y sus problemas. Darles lugar en nosotros a ideales que hacen crecer las dimensiones humanas y brindan una riqueza personal que trasciende, y lograr gobernar la esfera de los egoísmos. Ir más allá de las reacciones esporádicas ante incidentes y los entusiasmos efímeros.


Tercer reto. Tomar conciencia de las claves fundamentales del sistema capitalista y la manera de vivir que genera, difunde y mantiene. Conocer sus hechos, sus instrumentos, su criminalidad despiadada, su conversión de los individuos en agresores entre sí y en indiferentes ante las desgracias ajenas. Conocer las funciones sociales de dominación que cumplen los atractivos que en realidad posee el capitalismo, y que ese sistema constituye un complejo orgánico, lo cual permitirá situarse mejor ante sus manifestaciones. Salir del control que ejerce su sistema de información, formación de opinión pública, entretenimiento y gustos. Pensar las contradicciones y los conflictos, y buscar sus causas. Pero no basta con conocer: en realidad los sentimientos que concentran energías y fomentan motivaciones, y que desatan actitudes y actuaciones, son tan importantes como las ideas y los conocimientos.


Cuarto reto. Vivir la conciencia que se está adquiriendo como un conjunto de ideales, convicciones e ideas que llevan a la actuación. Reunir las capacidades personales, la necesidad de participar en causas justas, los deseos de goces y satisfacciones, los impulsos de rebeldía, los conocimientos que se adquieren, para integrar con el conjunto a una joven o un joven consciente y rebelde.


Quinto reto. Darles permanencia a esas transformaciones conquistadas y convertirlas en guía de los juicios y motor de la actividad, tanto de la vida cotidiana como de las jornadas trascendentes. Es decir, aprender a luchar y a ser militante revolucionario.


Sexto reto. Poner una gran parte de sus esfuerzos, capacidades y sentimientos dentro del cauce de un colectivo, lo que implica ceder una parte del albedrío y de la libertad del individuo, al mismo tiempo que puede crear un instrumento organizativo que multiplique las fuerzas y las cualidades de cada uno y las posibilidades de victoria. Las organizaciones revolucionarias no son una panacea: sus realidades y su historia lo muestran claramente. Por eso, precisamente, no temer a entrar en ellas constituye un reto para los jóvenes revolucionarios, y aún mayor es el reto de no estar dentro de ellas para perder cualidades y asumir rituales vacíos, sino para contribuir a transformarlas en nuevas organizaciones capaces de ser realmente revolucionarias. El desafío está en comprender que la organización y la política son indispensables, y a partir de esa comprensión y la actuación consecuente inventar nuevas formas revolucionarias eficaces de hacer política.


Séptimo reto. Practicar la solidaridad como ley primera de los intercambios humanos y las relaciones sociales. Al actuar y pensar en política, el contenido concreto del medio en que cada uno viva y se mueva serán determinantes, y por consiguiente debe ser priorizado. Pero no podemos olvidar en ningún momento las cuestiones más generales, sus características y sus implicaciones, y los condicionamientos que pone a nuestra acción: tener en cuenta el movimiento en su conjunto. El capitalismo ha logrado universalizarse y universalizar su cultura, y esgrime con gran fuerza esos logros contra la humanidad y el planeta. Pero nos ha enseñado, primero, que podíamos tener dimensiones universales para enfrentarlo, y después, que solo universalizando nuestros combates contra él y por la creación de sociedades libres y justas seremos capaces de hacer permanentes nuestros logros y llegar, entre todos, a vencerlo.

Ser internacionalista es triunfar sobre un desafío vital. El colonialismo ha sido el modo criminal y devastador de mundializarnos del capitalismo, la liberación nacional antimperialista es la ley de la creación de nuevos seres humanos y de sociedades libres. La unión del patriotismo y el internacionalismo es el camino seguro para que ese proceso de creaciones no pueda ser detenido ni derrotado. Es forjar la dimensión que nos une a través y por encima de todas las diferencias y todas las fronteras.


Termino invocando a un individuo cuyo nombre y rostro son como un esperanto para nuestras lenguas y un denominador común para nuestros ideales, porque logró triunfar sobre todos los retos, ascender al escalón más alto de la especie humana y dejarnos a todos un legado invaluable de ejemplos, acciones y pensamiento. Ernesto –que poseía una belleza física y una inteligencia ostensibles– quiso ser profesional, como le era posible a un joven de su medio social, pero al mismo tiempo darse a los más desvalidos y curar leprosos en Perú o en África. Leyó novelas desde niño y filosofía y tratados políticos desde adolescente, albergó el deseo de conocer París, pero caminó a lo largo de su continente para conocer a los pueblos oprimidos y acendró una vocación de entregarse a ellos. Encontró una noche su destino con Fidel y la guerra cubana y supo tomar la decisión más importante antes de que amaneciera. Dio un prodigioso salto hacia delante mediante la práctica revolucionaria consciente y organizada, avance tan grande que hasta le cambiaron su nombre. El Che fue uno de los más grandes y amados dirigentes de la Revolución cubana, pero supo dejar sus cargos y volver al combate internacionalista, hasta dar su vida como comandante cubano y latinoamericano.


Recordemos su grandeza de revolucionario y su tranquilo optimismo cuando, a la hora de otra decisión trascendental de su vida, le escribió a Fidel, nos escribió a todos: hasta la victoria siempre.


*Intervención en la presentación de la Red de Redes En Defensa de la Humanidad, durante el 18º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, Quito, Ecuador, 12 de diciembre de 2013.
(Tomado de La pupila insomne)

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Una mirada a la Política Pública de Trabajo Decente en Bogotá

El mercado laboral y la regulación de las condiciones del empleo son temas tradicionalmente asumidos desde políticas macroeconómicas del orden nacional, e incluso internacional. Pero en los últimos años, tras los procesos de transformación que han tenido nuestras grandes ciudades, la perspectiva local ha empezado a tener relevancia en la generación del empleo y la regulación laboral, bajo los parámetros que la OIT llama Trabajo Decente.

 

Cada vez el papel de los gobiernos locales, aunque limitado, es más importante en la definición y generación de políticas de trabajo decente. Es el caso de Bogotá, ciudad que, al igual que Medellín en Colombia, le ha apostado al diseño y puesta en marcha de una Política Pública de Trabajo Decente (PPTD), la cual quedó incluida en el Plan de Desarrollo Bogotá Humana como un objetivo transversal que involucra a toda la sociedad; una "herramienta" que permite a los bogotanos exigir derechos fundamentales en el campo laboral.

 

Si bien Bogotá muestra mejores índices laborales que el resto de ciudades del país, especialmente en los últimos 3 años, y ha construido además una red de protecciones sociales que le han permitido reducir de manera importante los niveles de pobreza, sigue manteniendo un alto déficit de trabajo decente. Está generando más empleo, pero la calidad de éste deja mucho qué desear.

 

El DANE nos informa que la tasa de ocupación en Bogotá pasó de 58.9% en 2008, a 65,2% en 2012; y la tasa de desempleo fue de 9.5% en este último año, cuando en 2009 fue del 11.5%. Por otra parte, las relaciones laborales son de poca duración y para amplios sectores de la población existe un flujo constante entre la formalidad e informalidad. Ésta, pese a que su tasa es la más baja del país, en Bogotá sigue en el 46%; problema difícil de combatir por ser estructural, desde hace más de 15 años las tasas de informalidad se mantienen entre el 43% y el 47%.

 

Adicionalmente, el 19.9% de los jóvenes hacen parte de la franja conocida como Ni-Ni: ni estudian ni trabajan, cifra preocupante, pues estos Ni-Ni se convierten en caldo de cultivo de acciones delincuenciales y otros fenómenos que repercuten negativamente en la ciudad. La tasa de trabajo infantil también es alta: 7.5%, así esté por debajo del promedio nacional.

 

Otros datos que ilustran el déficit de trabajo decente en Bogotá son la discriminación por género y la brecha salarial entre hombres y mujeres que desempeñan idénticas labores, que es del 19% a favor de los hombres; el 61% de las personas ocupadas tiene jornada laboral por encima de las 48 horas semanales que establece el Código Sustantivo del Trabajo; solo el 42% de la población ocupada cotiza a un fondo de pensiones; y solo el 2.7% de la población ocupada está afiliada a un sindicato.

 

Para responder a estos desafíos, las acciones de la PPTD para en Bogotá se inscribe en 4 ejes u objetivos estratégicos: oportunidades de empleo y mejores ingresos, respeto de los derechos fundamentales, seguridad social, y diálogo social tripartito.

 

Mejorar el empleo y los ingresos

 

Según Alfredo Bateman, Subsecretario de Desarrollo Económico y funcionario encargado de poner en ejecución la PPTD, un frente estratégico para elevar la calidad del empleo es la inversión en educación, en inteligencia humana.

 

"El desarrollo de la economía, cada vez más de servicios, de ideas y no simplemente de fuerza laboral, hacen que el factor determinante para la generación de Trabajo Decente en el futuro sea la inversión en educación", explicó, y en ese sentido destacó los logros de la Administración Distrital en esa materia. Señaló como meta pasar de 35 a 40 horas en los colegios públicos, para así cerrar la brecha con los colegios privados y el acceso a la educación media y universitaria.

En cuanto a la generación de empleo, destacó el apoyo del Distrito a la llamada "Economía Popular", o sea el tejido microempresarial de la ciudad: empresas de menos de 10 trabajadores, cuyos dueños en muchas de ellas son también trabajadores, y el trabajo cuenta propia, tejido que en Bogotá representa el 62% del empleo total. En su concepto, el trabajo en las microempresas es precario no tanto porque sea costoso sino porque éstas generan muy pocos ingresos.

 

También identificó como una necesidad urgente la creación del Servicio Público de Empleo. "Bogotá hace un montón de acciones en intermediación laboral y formación para el trabajo, pero sin mayor impacto porque están desarticuladas. El Servicio Público de Empleo sería el instrumento que articule todas las ofertas institucionales, y se las muestre a la ciudadanía de una manera correcta", dice Bateman.

 

Asimismo relievó los logros del programa "Pactos Sectoriales por el Trabajo Decente", que es una estrategia para generar empleo juvenil en condiciones de Trabajo Decente, la cual, pese a ser aún marginal en términos de impacto, puede ser importante a futuro. Es un caso concreto de articulación del sector privado, el Distrito, el gobierno nacional y los empresarios en torno a la generación de Trabajo Decente.

 

La idea con esta estrategia es superar la formación para el trabajo que muchas veces no tiene mayor impacto ni pertinencia. El Distrito gasta anualmente unos $50 mil millones en formación para el trabajo, que después no se concreta en enganches efectivos. "La meta a 4 años es lograr 2 mil enganches, lo que es ínfimo en una ciudad que tiene 400 mil desempleados. Pero si reorientamos los programas de formación y los articulamos con el Servicio Público de Empleo, podríamos tener unos 20 mil enganches en condiciones de Trabajo Decente, lo cual sí es significativo", señaló Bateman.

 

El Pacto Motor, por ejemplo, el primero que se ha implementado en la ciudad con carácter de programa piloto, ya ha beneficiado a 150 jóvenes de escasos recursos, quienes se capacitaron en los talleres de la Fundación Juan Bosco y fueron luego enganchados por empresas del sector automotriz.

 

Por otra parte, la contratación estatal también puede ser un incentivo para que los contratistas del Distrito ofrezcan empleo con las debidas garantías de protección social. "Podemos utilizar la contratación para contribuir a la economía, pero también para generar trabajo decente. Si no articulamos bien esos dos objetivos terminamos escogiendo uno de los dos. Si pongo como condición a los contratistas operar bajo las normas del trabajo decente, algunos podrán acceder, otros no. Se trata de un escalonamiento", dice Bateman.

 

Respeto a los derechos fundamentales en el trabajo

 

Los bajos niveles de acceso y cobertura a los sistemas de protección social configuran restricción de los derechos de las personas. Dado el bajo nivel de acceso y cobertura de los sistemas de protección social, es necesario, según Bateman, fortalecer los instrumentos de inspección, vigilancia y control, como un instrumento fundamental para evitar que los empleadores violen tales derechos. Para esta tarea el Distrito debe generar alianzas con el Ministerio de Trabajo, que es el que tiene la competencia para ejercer dicho control y vigilancia, lo mismo que avanzar en convenios con la OIT.

 

"Incluso podríamos empezar a plantear el debate sobre la conveniencia de que la inspección laboral también sea asunto del resorte de los gobiernos locales", señaló el funcionario.

 

Y en el plano simbólico, es importante hacer reconocimiento y visibilizar aquellas empresas y empleadores que tengan buenas prácticas y cumplan adecuadamente los derechos laborales y respeten el derecho de asociación y negociación colectiva. "Sería interesante la creación de un sello que permite identificar esas empresas", dijo Bateman, para quien el Distrito debe también apoyar campañas de promoción del trabajo decente.

 

Diálogo social y tripartismo

 

Un dato preocupante en Bogotá es su tasa de sindicalización extremadamente baja: solo el 2.7%, lo que configura una inmensa desprotección colectiva del trabajo.

 

"Es un problema que la PPTD debe atacar de frente, porque la problemática asociada al déficit de diálogo social tiene un decisivo impacto en los otros déficit", opinó Alfredo Bateman.

 

"Tenemos que cambiar el imaginario social que hay con relación al sindicalismo. En eso todos tenemos que poner de nuestra parte, incluidos los sindicatos, que tienen a su vez unos compromisos y retos frente a esta política pública de Trabajo Decente", agregó el funcionario, quien además señaló la conveniencia de hacer campañas masivas en medios de comunicación sobre la importancia de la afiliación sindical.

 

Estimó, asimismo, la necesidad de fortalecer los espacios tripartitos existentes, como la Subcomisión de Concertación Políticas Salariales y Laborales, y los espacios de discusión con los sindicatos del Distrito, dándoles relevancia en la toma de decisiones.

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Estrategia de participación, pedagogía y comunicación pública para la revisión del POT

Movilizar a las comunidades para conocer haciendo pedagogía, debatir y participar en la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial y construir un pacto de ciudad.

 

En el marco de la revisión del contenido estructural de largo plazo del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad de Medellín, y conforme a lo señalado por los artículos 22, 24 y 25 de la Ley 388 de 1997, que consagran los lineamientos para la participación ciudadana en el ordenamiento del territorio, y de acuerdo a los principios y enfoques del Plan de Desarrollo Municipal 2012 – 2015 Medellín un Hogar para la Vida, el Departamento Administrativo de Planeación, Subdirección de Planeación Social y Económica, llevó a cabo en asocio con diversas organizaciones sociales e instituciones universitarias, la "Estrategia de Participación, Pedagogía y Comunicación Pública para la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial". A partir del reconocimiento que ha tenido para la ciudad, la vinculación de los Planes de Desarrollo Local al Plan de Desarrollo Municipal y siguiendo lo establecido en el Acuerdo 07 de 2012, se construye una propuesta para la participación de los líderes y lideresas vinculados a los procesos de la planeación participativa y para la ciudadanía en general, en los tres momentos estipulados: diagnóstico, formulación y aprobación del POT, para que conozcan, discutan y construyan propuestas para su revisión.

 

Esta estrategia de participación ha sido concebida como un proceso mediante el cual se dejan capacidades instaladas y empoderamiento en las comunidades organizadas para que participen e incidan en las decisiones del desarrollo territorial. En este sentido y atendiendo a la pretensión de consolidar la democracia participativa en la ciudad, la Administración Municipal debe propiciar escenarios de debate y discusión donde se refleje una interlocución efectiva entre el gobierno y las comunidades, garantizando mecanismos de comunicación y flujo de información a través de los cuales, la ciudadanía reciba respuesta oportuna a sus consultas y propuestas, y que dichas respuestas se realicen en un lenguaje adecuado y comprensible para lograr coherencia entre el aspecto técnico del POT y los problemas existentes en el territorio.

 

Para llevar a cabo la estrategia el DAP contó con el apoyo de instituciones, organizaciones y universidades que se han caracterizado por su alto compromiso con la planeación participativa de la ciudad y han generado, con creatividad e innovación, diversos escenarios de formación ciudadana. Estas entidades son: la Corporación para la Paz y el Desarrollo CORPADES, la Corporación Grupo de Asesoría e investigaciones Ambientales GAIA, la Corporación Universitaria Lasallista, la Institución Universitaria ESUMER, la Universidad CES y la Corporación Jóvenes Nuevo Amanecer CORPOJONA.

 

Cómo uno de los resultados de la Estrategia participativa, se presenta el siguiente infograma con los aportes realizados por comunidad en las diferentes comunas y corregimientos de la ciudad de Medellín.

Publicado enEdición N°197
Declaración "Una comunicación democratizada para la Integración"

Las y los participantes del Encuentro Latinoamericano de organizaciones y movimientos sociales, y medios y redes de medios alternativos, comunitarios y populares, reunidos del 4 al 6 de noviembre en Quito, Ecuador, reiteramos nuestro compromiso de priorizar en nuestras agendas de trabajo el apoyo, el fomento y la difusión de los procesos de integración de la región latinoamericana, en el camino de la unidad de nuestros pueblos.

 

Constituidos en el Foro Latinoamericano de Comunicación para la Integración, instamos a los espacios de la integración a trabajar junto al campo popular en la construcción de la identidad latinoamericano-caribeña. Hoy, la apuesta por una participación social efectiva demanda como condición elemental una socialización de la información amplia y permanente. La consolidación de una agenda para una comunicación que promueva la integración requiere del impulso de los movimientos sociales, de los Estados nacionales y de las instancias regionales.

 

Las organizaciones y movimientos sociales, los medios y redes de medios alternativos, comunitarios y populares apoyamos la convocatoria a una cumbre de comunicación de nuestros mandatarios, para analizar políticas comunes en materia de información y comunicación, que ponga a la comunicación en la agenda de la integración. En nuestra región, la democratización de la comunicación es imprescindible para que nuestras democracias sean más participativas e inclusivas.

 

Bajo la consigna de Democratizar la comunicación en la integración de los pueblos, comunicadoras y comunicadores del campo popular latinoamericano manifestamos nuestra decisión de convertirnos en actores y promotores de todos los procesos de integración (CELAC, UNASUR, ALBA, CARICOM, SICA, MERCOSUR).

 

En ese sentido, apoyamos la creación en el marco de Unasur, del Foro de Participación Ciudadana, e instamos a que ésta se convierta en una instancia decisoria, superando su propuesta meramente consultiva.

 

En los últimos años, desde el campo popular venimos elaborando propuestas y aportes en torno al tema de la democratización de la comunicación y la integración regional, que acompañan el surgimiento de nuevas normas democratizadoras en varios países de la región y de nuevos medios populares, junto con el fortalecimiento de los estatales y públicos.

 

La comunicación y la información son temas estratégicos para las luchas y disputas políticas, culturales e ideológicas y, si bien es un eje fundamental en los procesos de integración regional que se encuentran en marcha, ninguno de los organismos de integración tiene estas temáticas entre las prioridades de sus agendas.

 

Es necesario avanzar en la aprobación e implementación de normas que reconozcan la comunicación como un derecho y garanticen su democratización, con igualdad de condiciones y oportunidades para los sectores público-estatal, privado -comercial y comunitario-sin fines de lucro.

 

Consideramos necesaria una re-significación del papel de la cultura, entendida como eje articulador de los pueblos, y que la comunicación debe tener un carácter incluyente, incorporando las dimensiones de equidad de género, étnica y etaria, respetando interculturalidad de nuestros pueblos y nacionalidades, posibilitando la participación de las mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, campesinos y afro-descendientes, y que esté asociada a distintas luchas de la sociedad.

 

Desde las organizaciones y movimientos sociales y de los medios de comunicación alternativos, comunitarios y populares apoyamos toda acción tendiente a garantizar la soberanía tecnológica que nos permita romper con la dependencia y el manejo de las comunicaciones e información regionales, mediante la promoción del software y plataformas libres y programas de estándares abiertos.

 

En cuanto a infraestructura, apoyamos la propuesta en Unasur de avanzar en la consolidación del Anillo Óptico Suramericano, así como la creación y adecuación de normativas y políticas públicas orientadas a democratizar el acceso y apropiación social de internet como nuevo espacio para la formación de corrientes de opinión y pensamiento crítico.

 

Consideramos necesario, además, incentivar la creación de observatorios de medios que permitan llevar a cabo una contraloría social en todos los niveles, donde tengan un papel activo los movimientos sociales, ciudadanos y la academia. Esto, sumado a procesos de formación y capacitación, puede contribuir a la formación de audiencias críticas.

 

Desde el campo popular, respaldamos el establecimiento de sistemas de medios públicos, que garanticen la pluralidad y diversidad de la sociedad. El rescate de los espacios públicos es un paso significativo en la construcción de ciudadanía. A su vez, instamos a nuestros Estados a elaborar y/o profundizar políticas públicas que también fomenten el desarrollo de los medios populares y comunitarios.

 

Las organizaciones, medios alternativos y comunicadores/as integrantes del Foro Latinoamericano de Comunicación para la Integración, en proceso de construcción, convocamos a todos los pueblos latinoamericanos a sumar esfuerzos para hacer valer el derecho a la comunicación; y de igual manera proponemos a las instancias de la integración regional a incluir la democratización de la comunicación como tema prioritario en sus agendas integracionistas.

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En la Facultad de Comunicación de la UPV-EHU se ha hablado estos días de periodismo de calidad, y el debate ha desembocado irremisiblemente en la cuestión de los costes de producción, que atenaza esa aspiración en un contexto canibalizado por el «todo gratis» de internet. El joven responsable de ''Le Monde Diplomatique'', lo tiene claro: la información debe liberarse para que el periodismo cumpla su función de contrapoder, y eso requiere financiación propia y, por tanto, implicación social («la información se defiende dentro de las publicaciones, pero también fuera»).


Renaud Lambert ha sido uno de los principales intervinientes en las jornadas sobre periodismo de calidad celebradas en la UPV ayer y anteayer. Un periodista joven, que en la práctica ejerce como subdirector de ''Le Monde Diplomatique'', una de las publicaciones de referencia mundial en este ámbito. No solo por sus 72 ediciones en 26 lenguas y 2,5 millones de lectores. También por la comunidad estructurada de lectores y trabajadores (''Les Amics de LMD'') que posee el 49% de su capital y ejerce como minoría de bloqueo para preservar las características de este medio, centrado en el análisis político, el reportaje y el periodismo de investigación, con periodicidad mensual.


Lambert se presentó en Leioa feliz por poder hablar sobre la cuestión de los medios de producción, porque sabe que es ahí donde estriba la clave del periodismo de calidad, algo en lo que han coincidido prácticamente todas las voces que se han cruzado en estas dos jornadas. La financiación propia es el único camino para la imprescindible independencia, no solo respecto a los poderes políticos sino también a la publicidad. Recordó al respecto que en medios como los gratuitos su peso ya es tan grande que en realidad la lógica se ha invertido: «Se ha llegado al paroxismo de que son las publicaciones las que venden lectores a los anunciantes».


Pero conviene empezar por el principio. ¿Se necesita el periodismo? Lambert se respondió, tajante: «La información es un arma política. Esto no nos convierte en justicieros vengadores, pero sí en personas que ponemos nuestro granito de arena para la puesta en marcha política de la sociedad. Y ocurre en un momento en que el poder tiene como objetivo la apatía; lograr seres conectados pero anulados, ofrecer satisfacción momentánea en lugar de un proyecto de sociedad a largo plazo...»


«Los medios son las armas -insistió-, pero los fondos para adquirirlos no están en los bolsillos de los revolucionarios», admitió acto seguido. Y sin embargo, no hay otro camino: «La información gratuita no existe, cuesta dinero». El ejemplo de ''Le Monde Diplomatique'' resulta contundente como pocos. El redactor jefe admite que uno de sus trabajos viene a costar más que todo el presupuesto anual para reportajes de ''Rue 89'', medio digital francés líder.


A preguntas de los asistentes, terminó de confesarse: «Laidea de que el internet gratuito seduciría a la gente y que luego pagaría por los contenidos tiene algunos problemas», dejó caer irónicamente. Indicó que ''Le Monde Diplomatique'' solo publica gratis en la web los artículos aparecidos en papel seis meses después, «y mi opinión concreta es que habría que pagar por todo. Si no, al final la gente que paga el periódico está pagando la producción de una información que otros tienen de manera gratuita. Y si no son ellos, lo pagará otro -alertó-: El Corte Inglés, por ejemplo».


Dicho de otro modo, «la información se defiende dentro de las publicaciones, pero también fuera», añadió el periodista. Menos claro tiene si hay otras opciones: «También podría haber una apuesta política importante por un servicio público gratis de información», insinuó, aunque admitiendo que es una hipótesis poco probable por las contingencias políticas.


¿Cuál es el modelo LMD? Su redactor jefe dio algunos detalles en tono objetivo, sin autoalabanzas. Dijo que aspiran a «liberar la información», y para ello dan tiempo y medios a sus redactores y colaboradores, «y también todo el espacio que necesitan, cuando el tamaño de los artículos lo exija». Junto a ello, «aspiramos a ofrecer una visión de la sociedad al completo», dijo tras criticar a ciertos medios autoconvertidos en un cajón de sastre. Como anécdota (o dato significativo, la interpretación es libre), citó que solo dos de cada diez trabajadores de LMD son periodistas de carrera: el resto lo forman historiadores, economistas... Pero sobre todo subrayó que la clave está en la estructura, en ese 49% y en el blindaje que dan al proyecto sus estatutos: «Nos protegen. Establecen que solo los asalariados pueden elegir una dirección, y si eso se cambia creo que se cambiaría toda la lógica de LMD».


Internet, herramienta y utopía
Sobre la irrupción de internet y su efecto sobre los medios tradicionales obviamente también se ha hablado mucho estos días. Renaud Lambert percibe que su llegada se festejó de modo lógico, porque «era lo nuevo contra lo antiguo, lo moderno contra lo arcaico. Pero los nuevos medios no están efectivamente tan lejos de los viejos a los que prometieron derrocar», constata.


Al hablar de la red y sus posibilidades para la transformación social, diferencia «la herramienta internet de la utopía internet. Efectivamente es algo que debe potenciar la horizontalidad y otras opciones, pero ya hemos visto que lo que está potenciando es el consumismo, el individualismo...» Y no ve que haya favorecido el periodismo de calidad, solo la suma de contenidos en tiempo récord.

 

Ramón Sola
Gara

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Lunes, 02 Septiembre 2013 06:28

La protesta social como una fiesta

La protesta social como una fiesta

Las protestas sociales son ensayos para la gran fiesta. Incluso, eventualmente, aunque la gran fiesta se demore o nunca llegue. En la fiesta, por definición, importa el momento, y hay que aprovecharlo.

 

Los grandes medios presentan a la protesta social de manera amañada, ideológica. Y el lector medio se chupa acríticamente esa lectura. Pero una observación desprevenida, fenomenológica, arroja mejores luces sobre la protesta social; las protestas, en realidad.

 

Las marchas en las ciudades y pueblos, en las carreteras y en las plazas son verdaderas fiestas sociales. Gritos, música y cantos, arengas y carreras. Grupos de gente que se conocen por el trabajo o el estudio, del campo o de la ciudad, se mezclan y comparten —basta verlo— una misma alegría. Como una autentica orquesta improvisada. La improvisación, uno de los ápices del arte.

 

Ya lo decía, en otra época y en otro contexto Marx (El 18 Brumario y La lucha de clases en Francia): la revolución es la fiesta de los pobres, de los explotados.

 

Vemos una corriente de gente gritando y vociferando, arengando y cantando, tocando ritmos diferentes, y grupos de jóvenes tomados de las manos, cantando y corriendo como sólo los jóvenes felices lo saben hacer. Haciendo del tiempo el tiempo propio. Y mostrando que las calles les pertenecen. Hablando y gritando las esperanzas que tienen, los dolores que los aquejan. Denunciando los oprobios y anunciando en breves slogans —aforismos— los sueños que tienen. Todo al mismo tiempo. Como en una orquesta se combinan los vientos y las cuerdas, los metales y los tambores. Con bajo continuo incluido, con destrezas y direcciones del violín primero. Una coordinación adecuada de la batuta diligente del director de la orquesta. Para el deleite del público. Sólo que en las protestas sociales la orquesta es el público mismo.

 

La gente no viste vestidos elegantes, sino ropas cómodas, ligeras, zapatos cómodos y confortables. Como cuando se va a paseos de descanso. Justamente, como cuando se va a las fiestas casuales.

 

Cuenta la historia que cuando los revolucionarios de 1789 se dirigían a la Bastilla, ya en la toma definitiva de París, para liberar a los presos que allí se encontraban, comenzaron, espontáneamente, a disparar a los relojes de las torres de las iglesias. Para señalar que allí moría un tiempo, y otro tiempo nacía. (En la Bastilla había unos muy pocos prisioneros, uno de los cuales era el Marqués de Sade. Al cabo de un breve tiempo, la revolución volvería a encarcelar al Marqués, por anti-revolucionario).

 

La protesta social puede salirse de cauces, y se sale en ocasiones. Con o sin necesidad de filtraciones. Policíacas o guerrilleras. Como en las fiestas hay siempre alguien que en algún momento se sale de cauces, comienza con chistes de tono fuerte, o invitaciones salidas de tono. Conocidos, o ajenos.

 

Y sí, las protestas sociales son ensayos para la gran fiesta. Incluso, eventualmente, aunque la gran fiesta se demore o nunca llegue. En la fiesta, por definición, importa el momento, y hay que aprovecharlo. Cualquiera que sea el nombre de la fiesta, y la forma de la misma.

 

Fiesta contra el mundo laboral uniformemente siempre el mismo. Que esa es la primera forma de alienación contemporánea: no en el extrañamiento en el producto —¡también!—, cuanto en los tiempos anónimos del trabajo y la labor. Esa perversión que es vivir para trabajar. Fiesta contra los días anónimos y aburridos. Fiesta para sentir la vida misma.

 

Siempre hay en las fiestas quienes no saben manejar el licor y la algarabía y se desmiden. Asimismo la sociedad y el pueblo debe aprender a manejar la fiesta. Que es cosa que se olvida pronto, para organizar la siguiente. Porque toda buena fiesta siempre anuncia la siguiente.

 

¡Hay que ver los rostros de contento de quienes taponan las vías! Es una alegría, de veras. No lo hacen como trabajo y menos con angustia. Mientras cargan piedras grandes, o queman llantas, se ríen; hay alegría en los taponamientos. ¡Hay que ver los rostros de alegría de los jóvenes que se toman de la mano y de sorpresa se dirigen corriendo hacia la policía a quienes los abrazan! La policía no está preparada, no está hecha para las fiestas. Hay que enseñárselo y ganarlos así para las fiestas, para cuando llegue la verdadera primavera.

 

Como en las fiestas, hay también quienes confiesan sus dolores y desventuras en un momento dado. Y a nosotros, que a veces apenas sí los conocemos, nos confiesan sus cuitas. Esos son también los momentos de las protestas sociales. Actos humanos, ante todo, jalonados por historias de vida en tiempos y en contextos claros, marcados por turbulencias e inestabilidades. Son las protestas contra la ignominia.

 

Tomarse las calles y mostrar el caos que es el transporte público, y mostrar que las calles no son de esas máquinas que son los automóviles, sino de las gentes. El espacio público se convierte en espacio de encuentros casuales y organizados a la vez. Y la gente comparte sus historias, como se comparten momentos en las festividades.

 

Tomarse las calles y la plaza pública, tomarse las carreteras, las ciudades y los pueblos. Aunque sea un momento. Un largo momento que es el resultado de reuniones preparatorias para la fiesta, y que presagian reuniones posteriores que pueden organizar festividades nuevas.

 

El poder del Estado, el poder financiero y militar le teme a la alegría y a las fiestas populares. Porque en las fiestas populares, lo primero que salta a la vista —prima facie— no son las ideologías ni los poderes y las fuerzas, sino la alegría y las esperanzas, los horizontes y la fuerza misma de la vida.

 

La protesta social es una fiesta política.

 



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