Partidos políticos, democracia y transparencia

 

La relación entre partidos políticos y democracia parece unívoca. La existencia de muchos se entiende como síntoma de buen funcionamiento democrático. Desde su axioma se extrae la siguiente premisa. La democracia es un juego entre partidos, su objetivo, disputar cargos públicos para gestionar fondos y controlar las decisiones que orientan el proceso económico-social al interior del capitalismo. Esta definición minimalista del papel de los partidos políticos y la democracia, como procedimiento electoral para elegir gestores, ha ganado terreno frente a la concepción de los partidos políticos como constructores de alternativas y defensores de la democracia, en tanto práctica plural de control y ejercicio social del poder, desde los principios del bien común, la dignidad y ética.


No todos los partidos son democráticos. El político como servidor del Estado, al margen de valores éticos, ideologías y principios, se ha extendido. Una nueva generación reclama el traspaso de poderes y se proyecta como la élite política del recambio y la regeneración. Se definen como jóvenes dotados de cualidades hasta ahora desconocidas. Se consideran elegidos dado sus conocimientos ¿aristócratas del saber? Currículum brillante, doctorados en universidades privadas, políglotas, emprendedores, expertos en redes sociales y el mundo digital. Se autodenominan la generación de los mejor formados de la historia. El poder les pertenece, se trasforman en adalides de la lucha contra la corrupción y practican la política de la transparencia. La reclaman para desnudar las prácticas de los considerados políticos de la guerra fría.

 


Chul-Han, uno de los filósofos más creativos de este siglo, apunta en su ensayo, Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder, cual es el significado de reclamar transparencia en el mundo actual: La reivindicación de la transparencia presupone la posición de un espectador que se escandaliza. No es la reivindicación de un ciudadano con iniciativa, sino la de un espectador pasivo. La participación tiene lugar en forma de reclamación y queja. La sociedad de la transparencia, que está poblada de espectadores y consumidores, funda una democracia de espectadores.


La sociedad de la transparencia no tiene ningún color. Los colores no se admiten como ideologías, sino como opiniones exentas de ideología, carentes de consecuencias. Por eso se puede cambiar de opinión sin problemas. Un día digo, digo, al día siguiente digo Diego, y al tercero, ni digo, ni Diego, sino Pedro.


Desde la democracia digital de consumo por Twitter y Facebook se habla de generaciones amortizadas y desechables. Bajo este contexto surgen partidos políticos que huyen de cualquier vínculo con las derechas o las izquierdas. Sus nombres son ambiguos y gelatinosos. Suelen referenciar actitudes alusivas al esfuerzo individual, suma de voluntades. Hay que ser positivos. En la mayoría de los casos son partidos atrápalo todo. En España, Ciudadanos, Podemos, Unión Progreso y Democracia. La experiencia se reproduce en la mayoría de países. Tienen un punto de unión: su obsesión por la transparencia.


Sin embargo, la transparencia sólo es posible en un espacio despolitizado. Por ello son la cara amable del neoliberalismo de segunda generación, sustituyen a los partidos socialdemócratas y de centroderecha. Nada que ver con la coalición griega de izquierda radical, cuyas siglas son Syriza. Nuevamente, Byung Chul Han, en su obra La sociedad de la transparencia, apunta acerca de su significado en el neoliberalismo: Las cosas se hacen transparentes cuando abandonan cualquier negatividad, cuando se alisan y allana, cuando se insertan sin resistencia en el torrente liso del capital, la comunicación y la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se hacen operacionales, cuando se someten a los procesos de cálculos, dirección y control. (...) Las cosas se vuelven transparentes cuando se despojan de su singularidad y se expresan completamente en la dimensión del precio. El dinero, que todo lo hace comparable con todo, suprime cualquier rasgo de lo inconmensurable, cualquier singularidad de las cosas. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual. (...) La transparencia estabiliza y acelera el sistema por el hecho de que elimina lo otro o lo extraño. Esta coacción sistémica convierte a la sociedad de la transparencia en una sociedad uniformada. En eso consiste su rasgo totalitario.


Así, la trasparencia de la cual hacen gala, nada dice de la democracia. En su reivindicación no reclaman hacer transparente cómo, quiénes y cuántos participan en el proceso de toma de decisiones, la construcción de la agenda y la designación de cargos. Sólo reclaman la transparencia del dinero. ¿Cuánto gana un político?, ¿cuál es su estado de cuenta bancario?, ¿qué propiedades posee?, ¿dónde vacaciona?, ¿qué compra? Sin duda ello es necesario, pero insuficiente y nada significativo. La transparencia del dinero no hace la democracia ni genera una sociedad más libre y participativa, simplemente explota lo visible hasta convertir la transparencia del capital en una realidad obscena. Su posible éxito puede minar el futuro de un proyecto democrático real, afincado en la participación, la mediación, el diálogo, la negociación y la representación. Negando el conflicto desaparecen las contradicciones. Démosle la bienvenida

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En el 2015, Bogotá no tendrá presupuesto participativo.

Se tramita en la actualidad el proyecto de presupuesto de ingresos y gastos para la capital de la República para el año 2015. Los debates correspondientes se adelantan de manera casi clandestina en el Concejo distrital, la corporación que tiene la representación de 8 millones de ciudadanos. La cifra proyectada para el efecto alcanza los 17, 2 billones de pesos (8.700 millones de dólares).


Para distintos sectores llama la atención la falta de deliberación en el espacio público de esa importante herramienta de gestión estatal, teóricamente asociada con la solución de los principales problemas que afectan los sectores más pobres y aquellos que están en condiciones de extrema miseria y segregación social, que son millones de seres humanos. A pesar de que el señor Petro, el alcalde de Bogotá, se rasgas las vestiduras hablando de una Capital más Humana, la realidad es otra. Es la de los negocios de su familia, particularmente la de su esposa, hijos y cuñados, que aprovechan sus privilegios para adelantar operaciones y actividades contrarias a la ética y la ley. Esta izquierda de "saco y corbata" está mostrando que, como en México con el PRD, les importa un soberano pepino el interés colectivo de las mayorías, pues han sido infiltrados por las prácticas mafiosas y delincuenciales.

No obstante que inicialmente se ofreció el sistema de los presupuestos participativos para determinar la asignación de las partidas fiscales considerando las iniciativas y prioridades postuladas por las comunidades en sus Unidades Básicas de Participación, que para este caso son 186 urbanas y rurales, tal compromiso se desconocido sistemáticamente en los últimos meses de gobierno. De igual manera se está repitiendo para el próximo año.

Como bien es sabido, los presupuestos participativos son un canal de intervención democrática que permite la consulta y diálogo de las comunidades con las autoridades alrededor de las prioridades del gasto y la inversión de los dineros gubernamentales. Los presupuestos participativos son un instrumento de protagonismo popular y de gestión de los estados locales y municipales. La ciudadanía puede proponer y decidir sobre la inversión de parte de los recursos financieros estatales.

Esos presupuestos participativos y democráticos tienen como principal objetivo animar y estimular la intervención directa de las personas en este proceso, para de esa manera determinar las más importantes demandas e inquietudes de los habitantes, hombres y mujeres, en materia de gastos sociales fundamentales para de esa manera incluirlos en el presupuesto anual de las Alcaldías, dando prioridad a las materias más urgentes y adelantando un seguimiento, vigilancia y veeduría de los compromisos y acuerdos establecidos.

La más trascendental contribución de los presupuestos participativos es la fórmula de una ciudadanía protagónica, que propicia la intervención democrática de todos en la marcha de la ciudad. Es asumir la idea de que la gestión pública es algo que tiene que ver con la vida cotidiana de los ciudadanos, que no solamente se consulta sino que igualmente se decide en el curso de la vida pública.

La puesta en práctica de los presupuestos participativos tiene múltiples potencialidades como:

Más transparencia, ética y eficiencia en la gestión gubernamental, al compartir entre todos el debate acerca de en qué se van a gastar nuestros impuestos.


Cualificar la comunicación entre gobierno y ciudadanía, generando espacios de interlocución entre políticos/as, vecinos/as, colectivos y personal técnico.

Se trata de un proceso abierto a todo el pueblo, que propicia la participación directa de todas las personas, superando así la lógica de la representación excluyente, que se limita a la acción de votar cada cuatro años.


Se trata de un proceso autorregulado, es decir, que son los propios participantes los que deciden cómo deben ser las «reglas del juego» que deben regir el proceso.

Promueve la reflexión activa y la solidaridad por cuanto todos los vecinos y vecinas tienen la oportunidad del conocer y dialogar sobre los problemas y demandas del resto.

Así, pues, los presupuestos participativos hablan de recursos financieros, e igualmente de nuevos escenarios de participación, de ampliación democrática en la vida local, de participar para decidir. Hablan en últimas de apropiación de los asuntos públicos por parte de la ciudadanía y el pueblo, lo que en el fondo constituye la esencia de la democracia protagónica y anti neoliberal.

Pero todas estas cosas positivas son las que no le interesan al señor Petro. La falta de participación ciudadana en la definición del presupuesto del 2015 es lo que explica el cumulo de problemas que registra esta herramienta como su alto endeudamiento que equivale al 56% (3 billones de pesos (1.500 millones de dólares), las dificultades que plantea un costoso proyecto de Metro que se planea sin los recursos suficientes y sin hacer las previsiones necesarias en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, los faltantes en la construcción de jardines escolares, colegios, centros de salud y de viviendas y las deficiencias en la ejecución que para octubre del 2014, presenta un faltante cercano al 45%. Es que el negocio con los bancos judíos es más importante que atender los problemas sociales de los más pobres.


Al proceder de esta manera Petro, por lo demás, viola una norma de la Alcaldía, el Acuerdo 489 de 2012 (http://bit.ly/1rekqGs), que establece, en el artículo 48, como uno de los objetivos de la estrategia financiera del Plan de Desarrollo la vinculación de manera directa de la participación ciudadana en i) la asignación del gasto, ii) la territorialización de las acciones públicas y iii) la puesta en marcha de la democracia participativa que signifique poder ciudadano desde la base social, sus territorios y sus organizaciones.

El Presupuesto Participativo –PP-, señala ese Acuerdo, es un proceso social que pretende en un territorio específico, sea esta la Unidad Planeación Zonal, la localidad o el Distrito, identificar y caracterizar la demanda social y definir mediante la decisión de los ciudadanos o el consenso entre ellos, la asignación presupuestal a tales proyectos, que la administración se compromete a ejecutar en la vigencia correspondiente.

Son esas absurdas e ilegales acciones las que llevan a pensar que la paz que se pretende conseguir para Colombia tiene pocas posibilidades de materializarse con esta clase de gobiernos y funcionarios autoritarios y ególatras. Para Petro, que durante años exigió a Uribe Vélez llevar a los líderes guerrilleros a la Corte Penal Internacional y a las mazmorras norteamericanas mediante la extradición, la paz es un paraguas que utiliza de manera oportunista para salvar su pellejo frente a la arremetida del Procurador que él ayudó a elegir con sus maniobras politiqueras como congresista sistémico que fue del régimen oligárquico de los paramilitares. Es ese el mundo de la izquierda de saco y corbata, como aquella que opera en otras latitudes y es repudiada por las masas enardecidas que pugnan por el poder popular como alternativa a las Estados fallidos.


Son estas circunstancias las que permiten elevar las demandas y exigencias por nuevas formas de organización comunal en Bogotá. Las masas deben avanzar en otras maneras de asociación que lleven a la emancipación y presencia de la resistencia popular revolucionaria en calles y plazas. Esa es una realidad que debemos asumir en todos los barrios y localidades en que se encuentra organizada la Capital de los colombianos.

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Lunes, 27 Octubre 2014 07:11

Los plutócratas contra la democracia

Los plutócratas contra la democracia

Siempre es bueno que los dirigentes digan la verdad, especialmente si no era esa su intención. Así que debemos agradecer que a Leung Chun-ying, el jefe ejecutivo de Hong Kong respaldado por Pekín, se le haya escapado la verdadera razón por la que los manifestantes prodemocracia no pueden conseguir lo que quieren: en unas elecciones abiertas, "estaríamos dirigiéndonos a esa mitad de la población de Hong Kong que gana menos de 1.800 dólares al mes. Y acabaríamos teniendo esa clase de políticos y de medidas políticas" (unas políticas, suponemos, que harían que los ricos lo fuesen menos y proporcionarían más ayuda a quienes tienen menos ingresos).


Así que a Leung le preocupa el 50% de la población de Hong Kong que, en su opinión, votaría a favor de unas malas políticas porque no gana lo suficiente. Puede que esto nos recuerde al 47% de los estadounidenses que Mitt Romney dijo que votarían contra él porque no pagan impuestos sobre la renta y, por tanto, no asumen sus responsabilidades, o a ese 60% que el representante Paul Ryan sostenía que representaba un peligro porque eran "aprovechados" que recibían de la Administración más de lo que aportaban. En el fondo, todo esto es lo mismo.


Porque a la derecha política siempre le ha incomodado la democracia. Por muy bien que les vaya a los conservadores en las elecciones, por muy generalizado que esté el discurso a favor del libre mercado, siempre hay un trasfondo de miedo a que el populacho vote y ponga en el Gobierno a izquierdistas que cobren impuestos a los ricos, regalen dinero a espuertas a los pobres y destruyan la economía.


De hecho, el propio éxito del programa conservador no hace más que acrecentar ese temor. En la derecha —y no me refiero solo a la gente que escucha a Rush Limbaugh; hablo de miembros de la élite política— muchos viven, al menos durante una parte del tiempo, en un universo alternativo en el que Estados Unidos lleva varias décadas avanzando a paso ligero por el camino hacia la servidumbre. Les da igual que las rebajas de impuestos y la liberalización hayan dado pie a una nueva Edad Dorada; ellos leen libros que llevan títulos como A Nation of Takers: America's Entitlement Epidemic (Un país de aprovechados: la epidemia de las subvenciones en Estados Unidos), en los que se afirma que el gran problema que tenemos es la redistribución descontrolada de la riqueza.


Eso es una fantasía. Aun así, ¿hay algún motivo para temer que el populismo económico nos vaya a llevar al desastre? Lo cierto es que no. Los votantes con menos ingresos apoyan mucho más que los ricos las políticas que benefician a los menos acomodados y, en general, respaldan las subidas de impuestos para los más adinerados. Pero si nos preocupa que los votantes con pocos ingresos se vuelvan locos, que la avaricia les lleve a quedarse con todo y a gravar a los creadores de empleo hasta destruirlos, la historia nos dirá que estamos equivocados. Todos los países desarrollados han tenido estados de considerable bienestar desde la década de 1940 (estados de bienestar que, inevitablemente, gozan de un mayor respaldo entre los ciudadanos más pobres). Pero la realidad es que no se ven países que entren en espirales mortales de impuestos y gastos; y no, esto no es lo que aqueja a Europa.


Aun así, aunque la "clase de políticos y de medidas políticas" que se preocupa por la mitad inferior de la distribución de ingresos no vaya a destruir la economía, sí que tiende a alterar los beneficios y la riqueza del 1% que más gana, al menos un poco; el 0,1% con más ingresos está pagando bastantes más impuestos ahora mismo de los que pagaría si Romney hubiese ganado. ¿Y qué puede hacer entonces un plutócrata?


Una de las respuestas es la propaganda: decirles a los votantes, con frecuencia y bien alto, que el hecho de gravar a los ricos y ayudar a los pobres provocará un desastre económico, mientras que rebajarles los impuestos a los "creadores de empleo" nos traerá la prosperidad a todos. Hay una razón por la que la fe conservadora en la magia de las rebajas de impuestos se mantiene, por mucho que se incumplan esas profecías (como está sucediendo ahora mismo en Kansas): hay un sector, magníficamente financiado, de fundaciones y organizaciones de medios de comunicación que se dedica a promover y preservar esa fe.

 

Otra respuesta, con una larga tradición en Estados Unidos, es sacar el máximo partido a las divisiones raciales y étnicas (las ayudas del Gobierno solamente son para Esa Gente, ya saben). Y además, los liberales son elitistas altaneros que odian a Estados Unidos.
La tercera respuesta consiste en asegurarse de que los programas gubernamentales fracasen, o nunca lleguen a existir, para que los votantes nunca descubran que las cosas pueden hacerse de otra manera.


Pero estas estrategias para proteger a los plutócratas de la plebe son indirectas e imperfectas. La respuesta evidente es la de Leung: no dejar que vote la mitad de abajo, o ni siquiera el 90% de abajo.


Y ahora entenderán por qué hay tanta vehemencia en la derecha por el supuesto pero en realidad casi inexistente problema del fraude electoral, y tanto apoyo a esas leyes de identificación de los votantes que dificultan que los pobres e incluso la clase trabajadora puedan votar. Los políticos estadounidenses no se atreven a decir abiertamente que solo los ricos deberían tener derechos políticos (al menos, no todavía). Pero si siguen las corrientes de pensamiento que ahora están más extendidas en la derecha hasta su conclusión lógica, es ahí adonde llegarán.


La verdad es que una gran parte de lo que sucede en la política estadounidense es, en el fondo, una lucha entre la democracia y la plutocracia. Y no está nada claro qué bando ganará.


Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía de 2008.


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Viernes, 03 Octubre 2014 16:53

Ganar sin convencer

Ganar sin convencer

El domingo diez años de proyecto neodesarrollista serán sometidos a votación en Brasil. Esta cobertura de Brecha comprende distintos enfoques, hasta contrapuestos, sobre lo sucedido en el país eje del llamado "giro progresista" en América Latina.

 


La economía está estancada y la industria en retroceso. Los cuatro años de Dilma Rousseff fueron mediocres: la reforma agraria pasó al olvido, creció la criminalización de la protesta, la salud y el transporte están en crisis. Sin embargo, lo más probable es que la presidenta sea reelecta en la segunda vuelta.


"Existe un mito de un Brasil donde todo va bien, cuando en realidad la situación es bastante diferente", sostiene el sociólogo Ricardo Antunes. "Es un país donde la desigualdad social se mantiene muy alta. Hay una gran concentración de la renta." De ese modo matiza índices que dicen que la desnutrición bajó de 10,7 a 5 por ciento, que los pobres extremos eran 17,5 y ahora son sólo 3 por ciento.
Como muchos brasileños, Antunes no duda de que los gobiernos de Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva fueron mejores para los más pobres que los de Fernando Henrique Cardoso. "Hubo 20 millones de nuevos empleos creados en los últimos diez años, desde 2002 a 2012, pero la gran mayoría están entre un salario y un salario y medio mínimos, entre 300 y 360 dólares, con lo cual es imposible vivir, por eso hay rebeliones todos los días en la periferia, porque alquilar una pieza en una favela es carísimo" (Rebelión, 29-IX-14).


Sin embargo, el crecimiento de los primeros años, hasta 2011, se transmutó en estancamiento desde 2012. "Una parte importante y grande de la población asalariada y sus familias están endeudadas, no tienen recursos para pagar sus tarjetas de crédito", concluye. "El modelo económico que permitió crecer a Lula, y hasta la mitad del gobierno de Dilma, fracasó." En ese contexto la candidatura presidencial de Marina Silva amenazó la continuidad del Partido de los Trabajadores (PT) en el gobierno.


NUEVA BASE SOCIAL.

 

Dilma se despegó 13 puntos de Marina poco antes de la primera vuelta, según las últimas encuestas. Dos semanas atrás estaban empatadas para la primera vuelta del domingo 5. En la segunda, tiene una leve ventaja, pero Marina le llevaba diez puntos dos semanas atrás. Los encuestólogos aseguran que el ataque frontal de Dilma contra Marina, aprovechando sus contradicciones y flancos débiles, es la razón de este cambio.


Parece necesario ir más a fondo. En 2014 la economía está estancada. Las familias, sobreendeudadas, disminuyeron su consumo mientras las exportaciones enfrentan la caída de los precios de los commodities y la competencia china. Los sectores medios, la llamada "clase C" por ingresos (de dos a cinco salarios mínimos; entre 125 y 470 dólares), dicen que no consiguen comprar lo mismo que adquirían hace seis meses, por la inflación, el aumento de los intereses y el empeoramiento del mercado de trabajo (Folha de São Paulo, 21-IX-14). Cabe preguntarse por qué ante un panorama nada halagüeño, este sector de la sociedad apuesta por Dilma. La respuesta son las políticas sociales, en particular Bolsa Familia, que han generado una camada de familias dependientes de las prestaciones estatales. Una mirada focalizada en los nuevos votantes del PT permite comprender la mutación que se produjo entre los apoyos que recoge el oficialismo.


En las elecciones de 1990, 77 por ciento de los diputados del PT provenía del sur-sureste (27 de 35), o sea de la región más industrializada y urbanizada. Casi un tercio eran paulistas, en particular del cinturón industrial donde nacieron la Cut y el PT, el ABC de San Pablo, donde reinan las grandes fábricas automotrices. Casi no tenía representación en otras regiones. En todo el nordeste, la segunda región electoral con 50 millones de habitantes, apenas tenía dos diputados (véase recuadro).


En las elecciones de 2010, el panorama petista es completamente diferente. Eligió una bancada muy superior, de 88 diputados, creciendo en todas las regiones. Pero el crecimiento espectacular fue precisamente en el nordeste: pasó de dos a 24 diputados, obteniendo diez en Bahía y cuatro en Ceará y Pernambuco. De ser una fuerza marginal, se convirtió en esa región en la principal fuerza política.


En la región paulista creció pero de forma mucho más moderada, pasando de diez a 16 diputados. Se puede decir, incluso, que en las zonas industriales ya no es aquella fuerza avasalladora que fue dos décadas atrás. Mientras en el nordeste las expectativas de voto del PT se acercan a 60 por ciento, el candidato a gobernador de San Pablo, Alexandre Padilha, tiene 9 por ciento de intención de voto y Dilma tiene en ese estado 13 puntos menos que en el conjunto del país, apenas 27 por ciento (Folha de São Paulo, 27 de setiembre de 2014).


Como puede apreciarse en el cuadro, en el nordeste más de la mitad de la población recibe Bolsa Familia, mientras en el sur (Río Grande del Sur, Paraná y Santa Catarina) apenas 14 por ciento, y 17 por ciento en el sureste (Minas Gerais, Rio de Janeiro, Espíritu Santo y San Pablo). A mayor porcentaje de familias que reciben transferencias estatales, mayor crecimiento del PT en estos años.


El estado de Bahía, por ejemplo, tiene 14 millones de habitantes, una economía agrícola y minera con un importante polo petroquímico en Salvador. Tiene una elevada población rural, de 4 millones de personas, un porcentaje que casi duplica el promedio del país. Es uno de los estados más pobres de Brasil, como suelen serlo casi todos los del nordeste. En Bahía 1,8 millones de familias reciben Bolsa Familia, más de la mitad de la población del estado. Esas familias reciben 154 reales (65 dólares), pero suelen percibir otros beneficios adicionales.
Por eso, de los 53 nuevos diputados del PT entre 1990 y 2010, casi la mitad provienen del nordeste. Sumados a los nuevos congresistas en las regiones centro-oeste y norte, tenemos que ahora la mitad de los diputados provienen de las regiones más pobres y menos industrializadas. El sociólogo Rudá Ricci apunta uno de los problemas del PT: "Gana nueva base social pero pierde la histórica. Comienza a perder vigor y programa" (http://www.rudaricci.com.br/, 27-IX-14).


Afiliado al PT desde su fundación, colaborador de la Cut, Ricci considera que el alejamiento del partido de los trabajadores organizados los desliza hacia el "peemedebismo", en referencia al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (Pmdb): apegado al poder, con una amplia base electoral de carácter clientelar, sin capacidad de movilización pero, sobre todo, sin vocación de luchar por cambios. Un reciente libro de Marcos Nobre define esta cultura política como "inmovilismo en movimiento".


LOS DUEÑOS DEL DINERO.

 

La encuesta difundida por Datafo­lha, una de las más serias empresas de opinión pública, en la noche del viernes 26, apunta la muy probable victoria de Dilma. Por primera vez, la presidenta va adelante tanto en la primera como en la segunda vuelta. El lunes 29, la Bolsa de San Pablo, la quinta en importancia del mundo, recibió la noticia con una fuerte caída de cinco puntos, las acciones de Petrobras se despeñaban 10 por ciento y el dólar alcanzaba su mayor valor desde 2008 (Folha de São Paulo, 29-IX-14).
Sin embargo, el mundo empresarial no se reduce a lo que sucede en las bolsas, dominadas por el sector financiero, las inversiones especulativas de alto riesgo y las apuestas en corto. Hay otros datos que permiten asegurar que el empresariado, en particular el poderoso sector privado brasileño, no le ha dado las espaldas al PT ni a Dilma. Más aun, a juzgar por las donaciones a las campañas electorales, los empresarios siguen apostando al actual gobierno.


Entre todos los partidos han recaudado hasta la primera semana de setiembre 625 millones de reales. El reparto es así: el PT recibió 130 millones; el Psb de Marina unos 41 millones, el Psdb de Aécio Neves 102 millones y el Pmdb (aliado del gobierno) recibió 109 millones de dólares (Folha de São Paulo, 21-IX-14).


En cuanto a las donaciones recibidas por las campañas, casi todo se lo llevan los tres principales candidatos: Dilma recibió 51 millones, Marina 9 millones y Neves 18 millones. Como puede verse, la campaña de Dilma recoge más dinero que las otras dos juntas, mientras el PT mantiene la primacía en materia de donantes, en general grandes empresas.


Entre los donantes del PT y de Dilma destacan: la constructora Oas con 13 millones de dólares, luego el mayor frigorífico del mundo, Jbs, con 12 millones, y en tercer lugar otra constructora, Andrade Gutierrez, con 6,5 millones. En las otras candidaturas las donaciones mayoritarias provienen de las mismas empresas. En general, grandes multinacionales de origen brasileño.


La asociación Cuentas Abiertas considera las donaciones como inversiones. "Los estudios indican que por cada real donado en campaña electoral las empresas consiguen 8,50 reales en contratos públicos", asegura Gil Castello Branco (Uol, 28-VII-14). El frigorífico Jbs, principal donante de esta campaña, fue fundado por José Batista Sobrino en el período en que se fundó Brasilia y faenaba 25 vacunos diarios para abastecer a los obreros de la construcción. Medio siglo después está presente en 22 países, tiene 200 mil empleados y faena 55 mil vacunos por día; compró Swift y abastece el 22 por ciento del mercado estadou­nidense. En 2013 tuvo ingresos por 41 mil millones de dólares. Es un holding con banco, produce celulosa, cosméticos, biodiesel, higiene, limpieza, y sigue creciendo.


El Bndes invirtió miles de millones en Jbs y hoy detenta el 25 por ciento de las acciones, pero la Caja Económica, también estatal, tiene otro 10 por ciento. Son los "campeones nacionales", como los definió Lula, un puñado de megaempresas entre las que destacan Ode­brecht, Camargo Correa, Andrade Gutierrez, Gerdau, Votorantim y Oas, que nacieron al amparo del Estado en el período del desarrollismo de Getúlio Vargas (1951-1954) y crecieron gracias a la obra pública de la dictadura (1964-1985). Hoy son los principales apoyos empresariales de los gobiernos brasileños. Sólo Jbs lleva donados 50 millones de dólares a los partidos.


LOS PROBLEMAS DEL PT.

 

Si como todo indica se encamina hacia su cuarto mandato consecutivo, lo habrá conseguido en su peor momento, cundo el país enfrenta problemas económicos y sociales importantes. Pese a ello, está en condiciones de volver a ganar, lo que no es un dato menor. Cuenta a su favor con que Lula se presentará en 2018, con lo que completaría cinco mandatos, nada menos que dos décadas en el poder.


Sin embargo, el PT parece haber consumido la energía social y política que lo llevó al gobierno. Ya no es el partido que representa al sector más activo y dinámico de la sociedad, como lo fueron los trabajadores fabriles en la década de 1980. Como han señalado diversos analistas en los últimos diez años, el PT en el poder apostó por la desmovilización y la despolitización de sus bases y se alió con sectores de la vieja oligarquía para asegurar la gobernabilidad. En la campaña electoral, tanto Dilma como Marina "intentan agradar a los capitales a cualquier precio, dándoles garantías y prometiéndoles beneficios para intentar mostrarse cada una más amiga del capital que la otra", señala Antunes.
El PT ya forma parte de la elite política y poco se diferencia del partido de Cardoso y de los demás partidos brasileños. Con el gobierno de Dilma la normalización fue más lejos incluso que con Lula. Los dos primeros gobiernos del PT se manejaron en un escenario internacional favorable, con un crecimiento sostenido de los precios de las exportaciones que derramaron fondos para las políticas sociales.


Pero desde la crisis de 2008 el escenario cambió. Este año los precios de los commodities empiezan a resentirse: la soja cayó 40 por ciento respecto del pico de 2012, el maíz 60 por ciento y el petróleo 15 por ciento. Los superávits comerciales se esfuman. En los dos gobiernos de Lula el Pbi creció de forma significativa: 3,5 por ciento entre 2003 y 2006 y 4,6 por ciento entre 2007 y 2010. Este año los registros dan cero o negativo. Los indicadores sociales pueden deteriorarse, empezando por el mercado de trabajo que muestra síntomas regresivos.


En este escenario ya no hay margen para malabarismos, para mejorar la situación de los más pobres sin tocar a los ricos. Esa fue la política de Lula, exitosa cuando hubo viento a favor. Pero ahora se avecina un cambio de política de la Reserva Federal de Estados Unidos que se apresta a aumentar las tasas de interés. Ante el cambio de escenario global, "existe un riesgo latente de enfrentar una nueva 'década perdida', tal como ocurrió a principios de la década de 1980", advierte el economista Ariel Noyola, del Observatorio Económico Latinoamericano.


En esta nueva realidad no hay margen: o se tocan los privilegios o se tiende a distanciar de su base social. Hasta ahora el PT contó con dos ventajas: quienes lo desafiaron queriendo representar el deseo de cambios, como Marina Silva, terminaron por recostarse en las viejas formas de hacer política. En segundo lugar, "las estructuras de representación social erigidas en los años ochenta por petistas (como la Cut, el Movimiento de los Sin Tierra y los movimientos de lucha por vivienda, salud y educación) se convirtieron en una potente barrera a la aproximación de otros partidos a este campo político", reflexiona Ricci.


Pero esas mismas organizaciones sociales dan muestras de cansancio frente a la falta de reformas profundas, como ya lo manifestó el Mst. Aparecen, además, nuevos movimientos como los que se manifestaron en junio de 2013, que no sólo no nacieron vinculados al PT sino en confrontación con los gobiernos progresistas. Es sólo cuestión de tiempo que ese nuevo activismo encuentre canales de expresión electoral.
El PT está ante una encrucijada mayor: para gobernar fomentó la despolitización de la sociedad, un tributo a la gobernabilidad que pagan caro las izquierdas. Pero para seguir adelante necesita –si es que quiere seguir siendo el partido de los cambios– luchar contra la desi­gualdad, lo que es imposible sin hacer política, o sea, sin confrontar, sin sacudir la estabilidad, aun poniendo en riesgo la dichosa go

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Lunes, 29 Septiembre 2014 05:32

La democracia en capas

La democracia en capas

En nombre de la democracia se exhiben procesos de naturaleza muy diversa y que parecen, de modo paradójico, acomodarse a propósitos particulares que contradicen la inclusión que en principio aquella representa. El retorno del problema de la desigualdad social viene al caso.

En Escocia y Cataluña se expresan movimientos independentistas. En el primer caso una consulta se realizó en el marco de la ley vigente. En el segundo la ley se esgrime como factor para prohibirla. Entre Rusia y Ucrania está abierto un fuerte antagonismo, armado incluso, y que se remite a las condiciones mismas de procesos que se tienen por democráticos. En Europa, en el marco de la crisis financiera se impusieron durante un tiempo gobiernos no electos en Italia y Grecia. La Unión Europea impone grandes contradicciones con las unidades nacionales que la componen. Estados Unidos padece una verdadera traba operativa expuesta en el conflicto casi permanente entre la presidencia y el Congreso. En el Medio Oriente la voluntad democrática significó choques que derivaron en un mayor autoritarismo, en el poder del fundamentalismo religioso y en el estallido de la guerra.

La democracia abarca un amplio abanico de manifestaciones. No es siquiera una referencia común e identificable en distintas sociedades. Hay movimientos y sistemas políticos que no tienen ni pretenden tener un sustento democrático. Las protestas en China crecen. En un extremo se ubica el surgimiento del Estado Islámico en el norte de Irak.


Jacques Ranciere publicó hace unos años un texto cuyo tema se hace cada vez más patente. El título es Odio a la democracia. Odio que se funda en considerar como una amenaza el reino del deseo ilimitado de los individuos en una modera sociedad de masas. Sus orígenes los traza hasta la antigua Grecia, donde había quienes veían en el innombrable gobierno de la multitud la ruina de todo orden legítimo. Y esto se extiende hasta quienes basan en las revelaciones de la ley divina el único fundamento, también legítimo y profundamente excluyente, sobre el que debe organizarse una comunidad.


Afirma Ranciere que en la disputa por la democracia hay experiencias en las que desde una perspectiva aristocrática se pudo legislar un compromiso con la democracia preservando una forma de gobierno elitista y el orden basado en la propiedad. En el otro extremo está la crítica basada en la noción de que las instituciones de la democracia formal son un instrumento del poder de una clase social. La esencia de este debate y del conflicto que entraña no está superada.
Fukuyama sustentó su tesis del Fin de la Historia en los principios de la democracia liberal. Su argumento era, básicamente, que ellos representaban la mejor opción disponible y, de ahí, su crítica a cualquier desviación de ese camino. En sus escritos posteriores plantea el asunto de que, no obstante, las democracias liberales son proclives al estancamiento y la decadencia; condiciones que han afectado a otro modos de organización política.

En su reciente texto sobre El orden político y la decadencia política, propone que las instituciones democráticas son siempre sólo un componente de la estabilidad política. En ciertas circunstancias pueden coinvertirse en fuerzas desestabilizadoras. De ahí argumenta que los tres pilares requeridos por un orden social operativo son: un Estado fuerte, el predominio de la ley y la rendición de cuentas en un entorno democrático. No son únicamente elementos necesarios, sino que tienen que darse de manera simultánea.

Otra vez, me parece, esto expone las distintas capas de la democracia, pero también las distintas capas del debate sobre la democracia. El papel del Estado sigue siendo central y en esto hay una confluencia última entre la derecha y la izquierda en su quehacer político y su entendimiento de la democracia.


En este último campo Fukuyama ha sido y sigue siendo provocador. Una cuestión que señala este autor es que cuando la democracia se vuelve estable tiende a ser capturada por las élites.


Pero de esa idea me parece que podrían desprenderse dos cuestiones distintas. La primera tiene que ver con las condiciones que provocan la estabilidad de la democracia y la forma que adopta esta condición. El caso de México es muy ilustrativo en este sentido. De ello se derivan las prácticas de gobierno, las relaciones con los ciudadanos y las manifestaciones del poder, o sea, las maneras de captura por parte de las élites.

La otra apunta a las circunstancias que previenen la estabilidad de la democracia, las que son de índole interna o aquellas que provienen del exterior. La guerra se ha impuesto de modo constante como una de ellas. No hay experiencias ni caminos únicos, por supuesto, y la globalización podría verse como un entorno en el que las disparidades al respecto crecen y no convergen.

Finalmente, se plantea una paradoja crucial. En el marco de las políticas llamadas neoliberales se propone la necesidad, basada en cuestiones técnicas y en un profundo modo ideológico, de disminuir el tamaño y el poder del Estado, pero al mismo tiempo no se quiere perder la capacidad de gobernar bajo los parámetros de dominación existentes.

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Nada más sentarse junto a un grupo de corresponsales extranjeros en São Paulo, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil durante ocho años, mira a la reportera de la CNN y la sonríe: "Qué, ¿ya fue a ver los nuevos estadios? ¿Son bonitos eh?". Después coge el carrete y no lo suelta en dos horas, en las que hablará del Mundial, de la organización del Mundial, de política, de economía y, entre otras muchas cosas, de los secretos de la delantera argentina y del estado anímico de la selección brasileña. Pero empieza con un reproche a la prensa crítica, nacional y no nacional que, a su juicio, exageró los reproches y los miedos antes de que empezara el campeonato. "Estoy convencido de que sin esa prensa hubiéramos tenido muchos más turistas".


El expresidente brasileño añade que no es a él al que le correspondería hacer balance del Mundial, sino a la presidenta,Dilma Rousseff, de su mismo partido, el PT, pero que se ha visto impelido a ello por una razón: "Porque estoy orgulloso de que todo esté pasando como tenía que pasar". Lula se refiere al desarrollo pacífico y festivo del Campeonato del Mundo, sin graves problemas de infraestructuras, con los estadios (aunque inacabados algunos) llenos y acogedores. "Las cosas no están saliendo tan mal como pronosticaban muchos", dice, repentinamente serio.


Furibundo hincha de la selección brasileña, amante del fútbol desde siempre, Lula aseguró que nunca lo pasó tan mal viendo un partido como el disputado entre Brasil y Chile en octavos de final, y que se terminó llevando la anfitriona en la tanda de penaltis: "Llega a durar un poco más y me tienen que llevar a urgencias con un ataque al corazón". El dirigente brasileño, antiguo líder sindical y carismático líder de la izquierda en Brasil, recordó que en los tiempos duros de la dictadura algunos compañeros de la clandestinidad, en ciertas reuniones que se celebraban a la hora de partidos de la selección, se colocaban de espaldas a la televisión. "Era su manera de protestar contra algo que consideraban perjudicial para el pueblo. Yo no estaba de acuerdo, y me enfadaba, yo apoyaba a Brasil, y eso no quería decir apoyar a la dictadura".


Lula considera que el resultado final del campeonato ("con permiso de los otros, yo espero que gane Brasil") no influirá en las elecciones de octubre. "Eso es fútbol. Otras veces no ha influido. No tiene por qué ser ahora. El pueblo es sabio. Los únicos que sacarán provecho si gana Brasil será Felipão (seleccionador) y los jugadores".


El expresidente aseguró que las protestas se han diluido por una razón evidente: "El pueblo brasileño quiere el Campeonato del Mundo. Yo no soy nada refractario a las protestas. Tengo bursistis en los dos hombros de los golpes que me han dado en las protestas en las que he participado. Pero hay un tiempo para las protestas y otro para el fútbol. Y no era justo que el país se quedara sin Mundial por las protestas. Después, yo estaré encantado de tener un país que siga organizándose y siga protestando". Y añadió: "Lo que me preocupa más es la desafección de los jóvenes, porque no sé quién dijo eso de que la desgracia del que no le gusta la política es ser gobernado por el que sí le gusta". Con todo, Lula adelantó que Dilma Rousseff quiere impulsar una reforma política de cara "a ganar participación y transparencia". Después añadió que no sólo hay que reformar Brasil, sino otras muchas partes del mundo: "Hay muchas cosas podridas en la política actual. Vea cómo ha terminado la Primavera Árabe, o lo que significa que en la ONU ni India ni los países latinoamericanos estén representados al más alto nivel".


Lula insistió en que mirar a Brasil o a Latinoamérica con ojos europeos exclusivamente acarrea errores de perspectiva: "Mis compañeros sindicalistas europeos me tachaban de radical hace décadas. Y yo les replicaba: 'Mira, yo lucho por lo que vosotros luchabais a principios del siglo XX'. Aquí estamos solucionando un atraso histórico, de muchos siglos. Un ejemplo: en los últimos diez años hemos creado tantas plazas universitarias como en los 100 años anteriores". Y agregó: "Entiendo que se quejen de los atascos, que haya turistas que clamen contra los atascos. Pero esto significa que muchas personas que antes no podían se han comprado un coche. Y hay otros brasileños que hasta ahora no podían que ya viajan en avión, o que van a restaurantes, o a los cines. Y eso no gusta a los brasileños de clase más alta que antes lo encontraban todo para ellos solos".


Por último, futbolero al fin, no pudo evitar decir cuál sería su final favorita en el Maracaná: "Costa Rica es estupenda, una suerte de David luchando contra muchos Goliat. Pero, ¡ay! una final Brasil contra Argentina..."

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Procesos electorales la reducción de la democracia

El primer punto de referencia para acotar lo que puede ser un concepto coherente de democracia es distinguir claramente que el gobierno por el pueblo es algo muy diferente de los procesos electorales en los que se elige a unos cuantos individuos que hacen la Constitución y las leyes, las modifican cuando y como quieren, hacen lo que quieren en el gobierno, no tienen obligación de rendir cuentas de su actuación a los ciudadanos y éstos no tienen forma de participar ni en la aprobación de las reglas ni en las decisiones del gobierno. Se trata de los muchos sistemas políticos en que la participación de los hombres y las mujeres adultas en las cuestiones públicas se reduce al derecho de votar para elegir, entre los distintos grupos que manejan la política del país y de las regiones, a aquellos que van a someterlos y explotarlos, sin que la mayoría de los ciudadanos puedan exigirle nada ni puedan destituirlos. El hecho de que esas oligarquías hayan sido electas por los habitantes adultos de una comunidad, no hace de ellas gobiernos democráticos.


Reconociendo la enorme dificultad para que sean los ciudadanos los que, de manera directa, aprueben las reglas principales y las acciones de gobierno más importantes en una comunidad política numerosa, podemos decir, de una manera inicial, que si la democracia es la participación de la población en el gobierno, una comunidad tiene un gobierno en alguna medida democrático cuando en la aprobación de las leyes fundamentales y en las decisiones administrativas más importantes participan, de manera efectiva, en algún grado, la mayor parte de los adultos que viven en la comunidad.


NO BASTA CON SER VOTADO


Para empezar, es conveniente dejar claro que el gobierno de una comunidad por un individuo o por un pequeño grupo no es una forma de gobierno democrática, aunque esos individuos hayan sido escogidos por la mayoría de los habitantes que tienen la edad suficiente para atribuirles buen juicio. Sostener lo contrario y decir que eso es una democracia, es caer en el absurdo total en el cual un monarca absoluto electo es una democracia y una oligarquía electa sería una democracia.


El engaño con el que unos cuantos hombres y mujeres en los tiempos modernos se han adueñado del poder político en muchos países, reside en que han logrado hacerles creer a sus pueblos que la democracia son las votaciones para elegir a una persona o a un grupo de individuos para que éstos gobiernen y hagan lo que quieran.


A partir de ese engaño, los profesionales de la política, agrupados en partidos formados algunas veces por criminales, dedican todos sus esfuerzos y una gran parte del dinero público a hacerse propaganda para llegar a las elecciones y apropiarse del poder, diciendo que los procesos electorales son la democracia misma. Desgraciadamente, los hombres y las mujeres de nuestro tiempo que escuchan desde la infancia que la democracia son simplemente las elecciones para que alguno de los grupos de la oligarquía los gobierne, como sucede en otros muchos campos, acaban por creer lo que les enseñan y se dedican a repetirlo.


En muchos países, las elecciones no tienen absolutamente nada que ver con la democracia, ya que no se refieren a ninguna participación directa de los ciudadanos en los gobiernos. Las elecciones, en esos lugares, son casi siempre simples confrontaciones entre las distintas facciones de la oligarquía, que buscan por todos los medios apoderarse de los puestos de gobierno y de los asientos de los falsos representantes para seguir dominando a la población. Para lograrlo, utilizan la propaganda constante, la compra de votos y aun el asesinato de los opositores o de los candidatos propios apoyados erróneamente de manera inicial por quienes controlan los partidos.


Una vez que la población de un país acepta que el gobierno de un autócrata electo o que una oligarquía electa es una democracia, cualquier gobierno basado en una elección popular, aunque sea el más perverso, el más despótico o el más corrupto, puede presentarse como un gobierno democrático.

La trampa es muy sencilla. La clave es simplemente un cambio en el significado de las palabras, a través del cual el gobierno de un dictador o de un presidente autócrata con poder total, siempre que sea aceptado por el pueblo, se presenta como un gobierno democrático, aunque sea el gobierno de un solo hombre. Así, el gobierno de Mussolini a partir de las elecciones de 1924 podría ser considerado, en esa concepción absurda, como un gobierno democrático, y también sería democrática la dictadura del general Pinochet en Chile, especialmente después del referéndum de 1980 en el que se aprobó la Constitución de 1981, en cuyas disposiciones transitorias la Junta de Gobierno militar asumió las funciones legislativas y constituyentes y el citado general se hizo cargo del gobierno y la administración del "Estado". Con esa concepción de la aprobación popular como característica de la democracia, el gobierno de Stalin en Rusia, sin duda uno de los autócratas más notables en la historia del siglo XX, debería considerarse como un gobierno democrático, y el de Muammar el Gadafi, el dictador despótico de crueldad legendaria que durante cuarenta y un años mantuvo en la tiranía a la mayoría de la población en Libia (aparentemente con su consentimiento), también habría sido un gobierno democrático.


REPRESENTAR A NADIE


Usando la misma distorsión de las palabras, los gobiernos formados por los pequeños grupos de individuos dedicados al negocio de la política, aliados a los grandes empresarios y a los líderes más corruptos de las asociaciones de obreros y campesinos que forman oligarquías de rufianes y que se dedican a robar a sus pueblos, al ser electos en votaciones populares se convierten en gobiernos democráticos.

Para que el fraude funcione, los hombres y las mujeres que se han adueñado y se han repartido los poderes de la población, establecen, como en cualquier otra oligarquía, varios "principios" para implantar lo que llaman la "representación política". Se trata de expresiones increíbles que muestran la facilidad con la que se puede engañar a los pueblos: la prohibición del mandato imperativo, que en palabras sencillas quiere decir que los llamados representantes no están obligados ni a expresar la voluntad de los votantes ni a actuar de acuerdo con los intereses de sus electores; la idea peregrina de que los representantes no representan a los electores sino a una nación indefinida, de la cual se desprende que ni los habitantes ni los ciudadanos pueden exigir aclaraciones a esos representantes, ni éstos tienen obligación alguna de rendir cuentas a sus electores, sino en todo caso a esa nación misteriosa cuyos representantes son ellos mismos. Finalmente, el "principio" según el cual no existe la revocación del mandato en materia política, lo que, en palabras comprensibles para la gente común quiere decir que una vez que los ciudadanos escogen a representantes y a gobernantes que no los representan a ellos sino a una "nación" o a un "Estado" indefinido, los escogidos: presidentes, gobernadores, senadores y diputados gozan, durante todo el tiempo que dure su mandato, del derecho de dominar y robar a los habitantes, sin que en ningún caso puedan ser destituidos por quienes los eligieron.


Es así como a través de una "representación política" puramente imaginaria, en la cual los representantes no representan los intereses de los hombres y mujeres que los eligen y éstos no tienen poder alguno sobre aquéllos, el sistema político se convierte en una oligarquía en la que el papel de los ciudadanos se reduce a escoger, a través de un proceso electoral, al pequeño grupo que va a gobernar a la población sin que esos ciudadanos tengan peso ni participación alguna en la aprobación de las leyes o en las decisiones principales del gobierno. Así sucede en el llamado Reino Unido, en donde los hombres que dirigen el gobierno y que controlan el Parlamento que se ostenta como el titular de la soberanía, han construido una "dictadura elegida" (an elective dictatorship), tal y como lo señalaba en su famosa conferencia de 1976 en la BBC Lord Hailsham, quien fue Lord Chancellor en dos ocasiones.


La aplicación de estas fullerías lleva a conclusiones absurdas. La democracia se reduce a un proceso electoral para escoger a los mejores individuos (aun cuando en la realidad muchas veces sean algunos de los peores), los cuales, a su vez, en muchos sistemas políticos, nombran a otros individuos a quienes se les llama los poderes para que ocupen los cargos principales en otros departamentos, y cada grupo se dedica a dominar y, con frecuencia, a robar a la población en sus respectivas áreas. Y lo más incoherente: una vez que los ciudadanos votan, pierden su poder político.

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Lunes, 31 Marzo 2014 07:26

Las mujeres marcan el ritmo en Cuba

Las mujeres marcan el ritmo en Cuba


Cabezas de familia en la mitad de los hogares, representan el 66% de los trabajadores del país y el 50% de los profesionales de la salud. Con unos avanzados permisos de maternidad, cobran lo mismo que los hombres por igual empleo y ocupan el 48% de los escaños del Parlamento.

 

En casi la mitad de hogares cubanos, quienes están al frente de la familia son mujeres. Según se desprende del último censo de población, ellas son cabeza de familia en el 44,9% de los núcleos, lo cual representa un importante crecimiento teniendo en cuenta que en 1981 comandaban menos del 30%. Las causas del empoderamiento de las mujeres cubanas son múltiples, pero influye sobremanera su incorporación masiva al trabajo y al estudio: el 66% de los profesionales y técnicos de Cuba son féminas, al igual que el 50% de los trabajadores de la salud. Esta realidad les permite mantener económicamente a sus hijos con las mismas posibilidades. Además, las mujeres cubanas ganan los mismos salarios que los hombres por igual trabajo, una realidad no muy común en el mundo.


La alta tasa de divorcios también contribuye al mayor protagonismo femenino en el hogar. Separarse legalmente en Cuba es un proceso muy rápido y barato, en el que basta la voluntad de uno solo de los cónyugues para poner fin de inmediato a la unión matrimonial. "Así debe ser porque si yo no quiero seguir con mi pareja nadie puede obligarme a ello", responde a Público Loannia Marimón, una joven cubana de 32 años ya divorciada de primeras nupcias. Mientras que Manuel Toledo, de 33 años, pregunta asombrado: "¿Es que no se así en todo el mundo?".


"Vives en una sociedad matriarcal, incluso antes de la creación de la Federación de Mujeres Cubanas, las mujeres mandaban, de manera discreta, por debajo del tapete, pero lo hacían", dice Margarita Alarcón, trabajadora de una sede diplomática. "Si a eso le sumas que ahora las mujeres en la isla son cultas y preparadas, y muchas son las que ponen la plata gorda sobre la mesa, pues ya. En el fondo a los hombres cubanos les encanta que los siga dominando mamá", agrega.


Su participación política es notoria, el 48% de los diputados son mujeres, según explica la embajadora de Cuba en la UNESCO, María de los Ángeles Flórez. Hoy incluso hay una política de priorizar a las féminas en los cargos públicos, pero lo cierto es que su protagonismo fue anterior a la Revolución. Según la intelectual Graciela Pogolotti, algunos de sus derechos "se los ganaron con su participación como combatientes en la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado". Eso explica por qué, desde mucho antes de que las cubanas pelearan en la Sierra Maestra y en la clandestinidad, el aborto y el divorcio eran ya derechos reconocidos.
Las leyes


En la actualidad las leyes protegen especialmente la maternidad, los hijos de madres trabajadoras y solteras tienen prioridad en los círculos infantiles. El permiso es de seis meses con salario pleno y se extiende otros seis meses con un 60% del sueldo, además de brindar la opción de que sea tomado por la madre o el padre. Ninguna cubana puede ser despedida a causa de su embarazo ni perder su cargo tras el permiso.


Se ha introducido el delito de ultraje sexual, que incluye el acoso, y el ser cónyuge se convierte en un agravante para el agresor. Aun así, el asunto de la violencia de género sigue siendo un problema, en 1999 se detectaron casi 2.000 mujeres heridas y 344 violadas. Se han abierto decenas de casas de la Federación de Mujeres para recibir quejas de maltrato dado que todavía algunos policías lo consideran un problema interno de la familia.


El ejercicio de la prostitución no está castigado, pero existen leyes muy severas contra quienes la explotan: el proxenetismo y la trata depersonas pueden ser penados con hasta 30 años de prisión. Servir de intermediario, facilitar el transporte o alquilar la casa para clientes y prostitutas puede terminar con condenas de cárcel y decomiso de vehículos y viviendas. Cuba es especialmente dura con aquellos que prostituyen niños, varios extranjeros están en prisión por haber mantenido relaciones con chicas de 13 y 14 años.


La vida sexual de las cubanas empieza más temprano, termina más tarde y es más abierta que las de sus congéneres de la región. Se inician desde la adolescencia y en los círculos de abuelos se siguen formando parejas de setentones. Es el país con mayor tasa de divorcios de América Latina y una mujer de 50 años puede acumular tres rupturas sin que ello resulte traumático. Tiene que ver con todo lo antes referido y también con la profesión de una fe religiosa, la "santería"afrocubana, en la que el sexo no tiene la carga pecaminosa del catolicismo.

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Resultado electoral: entre el cohecho, el chocorazo, la abstención y el voto en blanco.

Si alguien quiere una fiel radiografía de la denominada democracia liberal colombiana bien puede revisar los guarismos de las votaciones del domingo 9 de marzo pasado. El escenario comicial señala el control del procedimiento de las urnas por grandes poderes sociales, políticos e internacionales, mientras el pueblo, la gran mayoría, la multitud, se coloca al margen de diversas formas.


Cohecho, compra y venta de votos, chocorazo, mermelada, votos nulos por montones, significativa votación en blanco y abstención muy amplia, son tendencias muy pronunciadas en el escenario electoral. La abstención llegó hasta el 55%; aumento de expresiones como tarjetas nulas o no marcadas, síntoma del fraude orquestado por la Registraduría; voto en blanco del 5%, que en algunos departamentos se acerco al 10%, como en Boyacá. En los grandes centros urbanos, donde la gente dispone de mayor libertad votó nulo o se abstuvo.


Las legitimidades de los sujetos políticos prevalentes da grima, Santos, el Presidente, tiene 16 votos de cada 100, con los partidos del presupuesto; Uribe Vélez, mismísimo jefe de la ultraderecha paramilitar, 15, con el soporte de los militares; la UP, menos el 0.5; el Polo, 2 de cada 100; y el verde igual.


Tiene tales distorsiones la consulta electoral, que en la Costa Caribe, región muy atrasada y rural, grandes caciques santistas se alzaron con la representación del 30% del nuevo poder legislativo, con personajes bastante extraños, cercanos a la pistola paramilitar, como Musa Besaile Fayad, Bernardo Miguel Elias y Sandrá Villadiego.


Algunos intentan explicar la serie de anomalías detectadas como la manipulación, la compra venta de votos, la corrupción y la utilización de cifras enormes del presupuesto como algo positivo.


María Rosario Stabili (italiana), afirma en varias de sus investigaciones de historia política, apoyándose en la autoridad del historiador inglés Blakemore, quien citando a E. Gibbon, insinúa que la corrupción electoral puede ser interpretada como el "síntoma más factible de lo infalible de la libertad constitucional".


Apoyada en esta cita, Stabili (1), afirma que la compra venta de votos, el fraude, la manipulación de los resultados, crean un gran movimiento y desencadenan un proceso de formación de un mercado político. Si en la economía se evalúa como factor de progreso y modernización la creación de un mercado nacional respecto a formas previas y más limitadas de intercambio, no veo porque no se puede evaluar de la misma forma la creación de un mercado político. El asunto de que un ciudadano tiene la posibilidad de dar su voto a quien lo paga mejor, ¿no introduce, también en forma distorsionada, un elemento de libertad?. La posibilidad, por lo menos teórica, de elegir a pesar de todos los fraudes, ¿no representa un pequeño paso adelante respecto a una situación en la cual las elecciones estaban bajo el control absoluto de los funcionarios del Ejecutivo?


Estas reflexiones son completadas por Stabili con el siguiente argumento con respecto a la corrupción electoral: Debe distinguirse dos tipos de corrupción electoral, aquella que permite introducir en la sociedad en que se practica elementos de modernización política y espacios de libertad ciudadana, y otra, en donde su práctica constituye un elemento de freno y de bloqueo, y no de desarrollo del proceso político, que es claramente lo que estamos observando con los datos del pasado 9 de marzo en Colombia.


Menos podemos aplicar a lo sucedido, el supuesto establecido por A. Downs en su teoría de la rational choice (2) para describir el comportamiento racional de los sujetos políticos al adoptar su decisión, cuando afirma que el sujeto político racional, en un sistema multipartidista, como es el actual colombiano, hace una estimación de las que, a su juicio, son las preferencia de los demás votantes y actúa de la siguiente forma: a) si su partido no parece contar con oportunidades razonables de ganar, vota a su favor; b) si su partido no parece contar con oportunidad alguna de ganar, vota por otro partido que tenga razonable posibilidad, a fin de impedir la victoria del partido que menos le gusta y, por último, c) se se trata de un votante orientado al futuro, puede votar por su partido favorito, aun cuando al parecer no tenga oportunidades de ganar, a fin de aumentar sus posiciones en elecciones futuras.

 

Así que lo que tenemos hoy es la degradación absoluta del proceso político electoral, obligando a pensar en una refundación de la democracia mediante la convocatoria y realización de una Asamblea Constituyente popular, tal como lo debatido en meses recientes a propósito de los diálogos para acabar con el conflicto armado interno.


1. Stabili, Maria Rosaria (1991) Mirando las cosas al revés.
2. Downs, Anthony (1957) Teoría Económica de la democracia, Editorial Aguilar S. A Madrid.

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Mejor salud por intervención directa en los barrios

Llegamos de manera convulsionada a la mitad del periodo del actual gobierno capitalino. Los balances realizados, del significado de estos dos años de gestión Distrital, son diversos. Desde los grandes medios de comunicación sus balances han sido, por lo menos, tendenciosos pues solamente destacan los errores y desaciertos, y otorgan poco despliegue a los aciertos y avances. Pese a esto, en relación a la salud pública, los indicadores evidencian, un mejoramiento en amplios grupos sociales, producto de la profundización de las acciones territoriales para la promoción y prevención de la enfermedad.

 

Más y mejor cobertura de salud*

 

Realidad inocultable. Si existe un tema sensible entre quienes habitan Colombia –y Bogotá no es la excepción– la salud es el principal. Privatizada en gran medida, atomizada entre las instituciones que prestan el servicio, con atención pésima de quienes acuden en busca de atención o consejo. De ahí que desde hace varios años las alcaldías de izquierda hayan optado por concentrar gran atención en este tema. En particular, la actual opta por profundizar la atención de manera amplia (preventiva) en el territorio, actuando en consecuencia con un principio: la salud no es ajena a las condiciones de vida. Para hacer esto real toma cuerpo el Programa Territorios Saludables y Red de Salud para la Vida desde la Diversidad.

 

El Programa, operado por un equipo de más de 6.000 técnicos y profesionales de salud y de otras disciplinas, que conforman 1.005 equipos básicos de salud y 85 equipos complementarios, han llegado a numerosos barrios, donde diagnostican, educan, previenen, curan. De esta manera han caracterizado 907.651 familias, con sus 2.845.184 miembros.

 

Otra esfera de esta labor, son los entornos de trabajo saludables en unidades de trabajo informal – Utis. Allí los equipos de salud atienden, de manera pionera en el país, la población trabajadora de la economía informal. Entre enero de 2012 y octubre de 2013 se intervinieron 12.506 Utis.
Adjunto a esta labor, está el enfoque sobre el ambiente, un tema relevante a la hora de prevenir o tratar de curar. Y aquí la acción pública distrital actuó con el enfoque de territorios saludables. Equipos técnicos y profesionales en salud intervinieron durante el 2012 15.541 familias que adoptaron prácticas para mejorar sus condiciones de habitabilidad; para el primer semestre del 2013 este mismo ejercicio permitió atender a 27.318 familias. Basuras, un tema ligado a esta labor preventiva, pese al cambio proyectado para la ciudad, aún no queda implementado a plenitud, no neutraliza sus efectos: selección en la fuente, transformación y aprovechamiento de lo que hasta ahora se deposita en el relleno Doña Juana, hábitos de consumo. Gana notoriedad la inclusión de los recicladores en el programa Bogotá Basuras Cero, accediendo a mejores condiciones de vida, tanto ellos como los animales que sometían a esta labor.

 

Binomio madre-hijo

 

Otra expresión efectiva de esta labor, del trabajo en prevención, radica en la reducción de la mortalidad materna, perinatal e infantil, lográndose una mejora ostensible de la salud del binomio madre – hijo/a: reducción a un digito de la mortalidad infantil al pasar de una tasa de 11,4 por 1.000 nacidos vivos (NV) en 2012 a 9,9 en octubre de 2013. Así mismo, al comparar el periodo enero a octubre de 2012 con el de 2013, la mortalidad materna disminuyó en 15 casos, pasando de una razón de 42,3 por 100.000 NV a 25,8; la mortalidad perinatal disminuyó en 225 casos, pasando de una tasa de 18 por 1.000 NV a 15,8.

 

Los menores también se favorecieron en otros aspectos, pues los casos de mortalidad por neumonía en menores de 5 años se redujeron: 6 casos menos se presentaron durante el 2013 en comparación con el 2012, pasando de una tasa de 8,4 por 100.000 menores de 5 años a 7,3; 160 casos menos en mortalidad en niños y niñas menores de 5 años, pasando de una tasa de 19 por 10.000 menores de 5 años a 16,3 y para este mismo grupo de población la tasa de mortalidad por enfermedad diarreica aguda paso de 0,8 a 0,5 por 100.000 menos de 5 años.

 

En el año 2013, de igual manera, no se presentó ningún caso de mortalidad por desnutrición entre niños y niñas menores de 5 años, evidencia a toda luz, que este tipo de muerte, relacionada con las condiciones de vida, sí es evitable.

 

También sobresale la efectividad de las acciones planteadas en los programas dirigidos a las niñas de 10 a 14 años y adolescentes de 15 a 19 años, lo que ha impactado en la reducción de los nacimientos en esta población. Los embarazos en adolescentes de 10 a 14 años tuvieron una reducción entre 2012 y 2013 de 62 embarazos con una variación de -18,3% y de 15 a 19 años de 632 embarazos con una variación de –%5.

 

De acuerdo con las autoridades de la ciudad, si Bogotá mantiene estos indicadores materno-infantiles, alcanzará las metas del plan de desarrollo antes de finalizar el cuatrienio.

 

Vacunación

 

Al observar lo realizado por la actual administración en salud, con enfoque preventivo, es imposible dejar de relacionar el programa de vacunación, el cual cubre un poco más del 95% de la población menor de un año, en enfermedades inmunoprevenibles por: Haemophilus Infleunzae tipo B, Difteria, Tos Ferina, Tétano, Polio, Hepatitis B, Neumococo y Rotavirus.

 

También está la población de un año de edad, con la cual la cobertura de cumplimiento supera el 90% en enfermedades como: Sarampión, Rubeola, Parotiditis, Hepatitis A y Fiebre Amarilla.

 

Las madres también gozan sus beneficios, al implementarse en Bogotá la inmunización contra la Tos Ferina en mujeres gestantes a partir de la 21 semana de embarazo. Esta labor implicó que la mortalidad de lactantes por esta enfermedad, pasara de 23 muertes de lactantes en el 2012 a solo 3 entre enero a agosto de 2013.

 

Otro beneficio, en este caso para las niñas, fue la vacunación contra el cáncer de cuello uterino –virus del Papiloma Humano–: durante el 2013 (enero- agosto) 352.595 niñas escolarizadas desde los grados 4º hasta 11º recibieron este beneficio, para una cobertura de la población femenina escolar de la ciudad del 91.7%.

 

Nuevas herramientas

 

Para enfrentar las problemáticas en salud de la ciudad, durante los dos años de gestión de esta alcaldía, fueron habilitadas nuevas herramientas institucionales en salud, cuyos beneficiarios son sectores marginados de su población.

 

Para atender las personas adictas al basuco y otros estupefacientes fueron creados los Camad (Centros de Atención Móvil a drogodependiente), ubicados en el Bronx (donde se ubicó la población desplazada del "Cartucho"), Localidad de los Mártires; el Amparo Localidad de Kennedy; la Localidad de Rafael Uribe y Antonio Nariño, y en la Cárcel Distrital de varones y anexo de mujeres.

 

También tomaron cuerpo cuatro Centros de Salud y Desarrollo Humano –CSDH– ubicados en la Localidad de Bosa (barrios El Recreo, El Paraíso y Santa Fe) y en la Localidad de Fontibón (UPA San Pablo), favoreciendo una atención más oportuna de la población de estos barrios.

 

Como otra experiencia notable, intentando superar barreras técnicas, administrativas y culturales que impiden el goce pleno de los Derechos Sexuales y Reproductivos, tomó cuerpo la experiencia piloto "Servicios Amigables en Salud Sexual y Reproductiva para las Mujeres" en los Hospitales de Suba y Centro Oriente, así como en el Hospital de Bosa II Nivel.

 

Estos centros desarrollan actividades de regulación de la fecundidad, prevención del embarazo adolescente y del aborto inseguro; asesoría, orientación y suministro de métodos anticonceptivos; prueba rápida y asesorías VIH (pre y post); prevención del cáncer de seno y cérvico uterino, así como citologías; orientación general en salud sexual y reproductiva a través de estrategias pedagógicas intramurales y hacia la comunidad. De la misma manera, brindan acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en los casos previstos por la ley.

 

Defensa y fortalecimiento de lo público

 

Como empezábamos este artículo, en medio del ataque del capital privado a todo lo público, y la efectiva privatización de la salud, sin reparar en los derechos fundamentales de la población, la administración bogotana tomó la bandera por la defensa de lo colectivo, en este caso, del derecho a una salud digna, de calidad, oportuna y amable. Superar la Ley 100 resume uno de sus propósitos. En pro de este objetivo varias marchas fueron realizadas, cuyos voceros por localidad fueron los directivos de cada centro de salud distrital.

 

De manera simultánea, se invirtió dinero en mejorar centros de atención (como el reforzamiento del CAMI San Pablo, UPA Asunción y Clínica Fray Bartolomé de la Casas), disponiendo para el servicio 48 camas de salud mental en la Clínica Fray Bartolomé de las Casas.

 

Y para mejorar la situación financiera de los hospitales públicos, durante el año 2012 les asignaron recursos por un total de $206.545 millones. Igualmente, se adelantó una transformación en la EPS Capital Salud la cual asumió la atención de los afiliados de aquellas EPS intervenidas o en proceso de liquidación, mejorando la infraestructura y sitios de atención de los afiliados.

 

Tras dos años de ejercicio gubernamental de la conocida como alcaldía Petro, y tras diez años de gobierno alternativo en Bogotá, es posible asegurar que ahora se cuenta, en salud, con un carácter nuevo y pionero, con herramientas valiosa para garantizar el derecho a la salud de poblaciones específicas, rompiendo barreras de acceso, con apertura de espacios de información, orientación y atención amigables y de calidad, que comprenden las necesidades y afectaciones particulares de la población. Una mayor profundización de estos logros, depende ahora de la movilización ciudadana para apropiarlos y ahondarlos.

 

* El conjunto de cifras presentadas en este artículo tienen como fuente la Dirección de Salud Pública y la Dirección de Planeación y Sistemas de la Secretaria Distrital de Salud.

 

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Publicado enEdición N°199