La credibilidad de “nuestros” medios

Las líneas que siguen tienen una intención y crítica y autocrítica, por un doble motivo. Creo que sin crítica no podemos visibilizar las opresiones que sufrimos. Pero sin autocrítica caemos en el inmovilismo y la comodidad de sabernos siempre del lado del bien, lo que nos permite ocultar los errores que, como hemos visto en un siglo de socialismo, en no pocas ocasiones conducen a situaciones intolerables.


El tema es la jornada de lucha protagonizada por amplios sectores del pueblo boliviano el pasado 21 de febrero. El objetivo era defender el resultado del referendo convocado por el presidente Evo Morales, dos años atrás, donde se preguntaba si la población aceptaba la posibilidad de una nueva reelección, lo que le permitiría a Morales presentarse a las elecciones de 2019 y completar así 18 años ininterrumpidos en el cargo.


El resultado fue ajustado. Ganó el No con el 51,3 % de los votos. El gobierno nunca aceptó el resultado y un año después Morales anunció que se postulará a la presidencia cuando el Tribunal Constitucional aceptó que vuelva a ser candidato.


No pretendo entrar en el debate sobre la reelección de Morales, porque el tema son nuestros medios, los medios de comunicación que nos definimos críticos, comunitarios, alternativos o antisistémicos. Los nombres son lo de menos.


Lo que me parece relevante es que el gobierno pase por encima de una decisión de la mayoría de los bolivianos y que nuestros medios ignoren la jornada de lucha. Lo primero es cosa de ellos. Lo segundo nos involucra.


Escribo para medios de México, Argentina, Uruguay y del Estado Español. Ninguno de esos medios, incluyendo éste, recogió la jornada de lucha del 21 de febrero pasado. El medio uruguayo donde trabajé 25 años, que se define como de izquierda independiente y antiimperialista, tampoco publicó nada. Yo mismo, no escribí sobre el tema en ninguna de las columnas que tengo en los diversos medios. Entonces me pregunto: ¿qué nos está pasando? ¿Porqué recogemos aquellas cosas que cuadran con nuestra política y ocultamos aquellas que la ponen en cuestión?


Debo decir que no todos los medios hacen esto. Ahí está aporrea.org de Venezuela, una página vinculada a un partido de izquierda, chavista pero no madurista, donde el lector puede encontrar artículos a favor y en contra del gobierno, lo que parece muy saludable, en particular cuando las cosas no están claras y domina la confusión.
Siento, lo digo en primera persona, que no hemos sido capaces de superar la dicotomía (binarismo) derecha-izquierda, gobierno-oposición, y que tenemos temor de denunciar a la izquierda en el gobierno porque nos pueden acusar de hacerle el juego a la derecha o al imperio o, también, porque algunos realmente creen que criticar a ciertos gobiernos o fuerzas políticas es ayudar al enemigo.


En este punto quisiera plantear tres cuestiones.


La primera es el elevado costo de no criticar. No conocemos otro modo de mejorar lo que hacemos, individual o colectivamente, que la reflexión, el debate, la crítica y la autocrítica. Dejar pasar, cerrar los ojos y confiar en los dirigentes, es un camino seguro al fracaso, a la pérdida de vitalidad y al estancamiento. Sabemos que lo primero que hacen los autócratas, de derecha y de izquierda, es suprimir el debate abierto y franco, silenciar las críticas.


La segunda se relaciona con los resabios de estalinismo que hay entre nosotros. Acusar al que critica de hacerle el juego al enemigo, es el peor camino. Cuando la militancia teme expresar sus opiniones, se abre un silencio sepulcral que nos está indicando que el cuerpo colectivo está colapsando, perdiendo vida.


La tercera consiste en que por este camino dejamos de ser creíbles. Los medios de comunicación anti-sistema se mueren si pierden legitimidad, si quienes nos siguen sienten que estamos faltando a la verdad. Sencillamente, porque dejamos de ser anti sistema. Es absurdo ser críticos con el enemigo y ser acríticos con los nuestros. Es una forma de sabotear los proyectos colectivos por comodidad o, mucho peor, porque al rehuir la crítica estamos lubricando el camino de la nueva clase en formación que se prepara para sustituir a la vieja y decadente burguesía. La historia del socialismo avala esta hipótesis.

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Miércoles, 14 Octubre 2015 06:38

Visión sustantiva y comunicación democrática

Visión sustantiva y comunicación democrática

Karl Polanyi arroja la primera piedra sugiriendo que los postulados de la economía formal (visiones liberales) son más fáciles de rebatir que de comprobar en la realidad. La mano invisible del mercado no reguló las fuerzas del mercado hacia una comunicación democrática.


I. La tesis de Marx


En su análisis sobre el funcionamiento de las modernas sociedades mercantiles occidentales, Karl Marx, propone que las formas de relaciones que se establecen en el proceso de producción se reproducen en distintos ámbitos de la sociedad. Así, las condiciones de dominación que establecen los dueños de los medios de producción sobre los asalariados se reproducen y condicionan las prácticas por fuera del espacio de producción.


En este contexto, los medios de comunicación no se comportan como islas de la democracia y la igualdad. Sino que el desarrollo del capital y la forma de producción industrial mercantil afectan a las condiciones en que se comunican las sociedades.


II. La cultura de masas no es cultura popular


Respecto al funcionamiento, propiedad y rol de los medios de comunicación en los procesos de construcción de sentido en las modernas sociedades mercantiles occidentales, Adorno y Horkheimer acuñan a mediados del siglo pasado un concepto que marcará por su fuerza los estudios de comunicación: industrias culturales.


Con la idea de la industria cultural los autores introducen tres cuestiones fundamentales a la hora de pensar los procesos de producción de sentido:


1. Industria cultural. Asociación de la producción cultural (de los sentidos/significados que le otorgamos y condicionan nuestras prácticas) con la producción industrial capitalista en serie. Los dueños de los medios de producción condicionan los contenidos culturales.


Entonces:


2. La cultura de masas no es cultura popular. Es decir, que la cultura que reciben las mayorías producidas en los complejos industriales y recibidas a través de los medios masivos de comunicación no es la cultura de los pueblos: no representa su historia, sus necesidades, sus formas de organización.


Sin embargo:


3. Las industrias culturales se realizan en la recepción: si bien los procesos de significación son complejos (por lo que la simple emisión del mensaje no asegura la construcción de prácticas culturales) la recepción es donde los signos se vinculan con los objetos y los significados. Pero esa recepción se encuentra condicionada y construida históricamente.


III. Visión sustantiva, industrias culturales y ley de medios


Desde una visión sustantiva (es decir, de existencia real) se reconocen diversas prácticas, instituciones y principios económicos que coexisten en la realidad. El Estado, las empresas capitalistas, las organizaciones populares y las personas hacemos economía, pero no todos de la misma forma ni con los mismos objetivos.


Por eso, frente la Ley 19.798 (sancionada el 15 de septiembre de 1980) que limitaba la propiedad de los medios a personas individuales o empresas comerciales y supeditó la libertad de expresión a "las necesidades de seguridad nacional" que establecían los asesinos de 30.000 compañeros y compañeras, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de la democracia (26.522 del 2009) reconoce tres formas de posesión de medios de comunicación: la privada, la estatal y la del sector no lucrativo y propone cantidad iguales en términos de porcentaje en el espectro radioeléctrico para cada forma de propiedad (el famoso "33 por ciento").


IV. Dueños diferentes, mensajes diversos, comunicación democrática


Entonces, la existencia y promoción de dueños diversos de los medios de comunicación propone mejores condiciones para que diversos mensajes interpelen el debate público.


La existencia de mensajes diversos, desde diversas ideologías, posturas, tratamiento e ideas generan mejores condiciones para la construcción de una comunicación democrática donde existan mejores condiciones para ejercer el derecho a la información.

 

Por Santiago Errecalde, docente de Economía Social y Solidaria en la Universidad Nacional de Quilmes.

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Miércoles, 16 Septiembre 2015 05:22

Las lenguas que América del Sur quiere salvar

Las lenguas que América del Sur quiere salvar

En el fin del mundo, allá en la Patagonia, hay una lengua que está a punto de morir: el tehuelche. Los hablantes que quedan, según datos de la Unesco, bien pueden contarse con los dedos de una mano. Palabras, sonidos, una cultura entera que corre el riesgo de desaparecer. No es el único caso en la región. En América del Sur hay 420 lenguas amenazadas, según los datos recopilados en el Atlas de la Unesco de las Lenguas del Mundo en Peligro. La organización calcula que hay entre 8,5 y 11 millones de personas que hablan estos idiomas.


Cuando una lengua muere, o lo que los lingüistas prefieren llamar "duerme", no solo se apagan las voces, también muere una cultura, una forma de vida, una manera de ver el mundo. "Si le preguntas a un miembro de la comunidad de habla, te puede responder que pierde su esencia, su identidad como persona y la de un grupo", asegura Gabriela Pérez, curadora de lingüística en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, en Washington. "Se pierde un sistema único de expresión, pero los idiomas además son vehículos de sistemas de creencias, de conocimientos de la flora y fauna, y todo eso también muere", explica el lingüista Christopher Moseley, editor del Atlas.


Brasil es el país con mayor variedad lingüística de la región, pero al mismo tiempo es el que tiene más lenguas en peligro: 178. "En Brasil muchas lenguas pequeñas han sobrevivido hasta ahora por el poco contacto que han tenido con el mundo exterior, pero ahora la amenaza es mayor al ser invadidos por la civilización. Esta es la realidad de otros países principalmente en la región amazónica", asegura Moseley.


No hay una receta a seguir para salvar una lengua y se trata de un proceso que puede durar décadas, afirman los lingüistas. Según Pérez, se necesita de la intervención de expertos para la enseñanza del lenguaje, así como material pedagógico. "Se requiere de un grupo de personas con una variedad de aptitudes y dispuestas a entregarse a la tarea. Una legislación que proteja el uso de una lengua y lo promueva es importantísimo. El apoyo gubernamental es uno de varios elementos que pueden impulsar un proceso de revitalización", dice. Moseley considera que para que un idioma sobreviva el deseo debe salir desde la comunidad y sus hablantes. Coincide en que la calidad de la documentación y disponibilidad de materiales para la enseñanza definen si un idioma puede o no ser revitalizado. "Sin educación y alfabetización una lengua no puede sobrevivir en competencia con lenguas que sí la tienen", asegura.


Otro camino para mantener vivo un idioma es su uso por las generaciones más jóvenes en los círculos sociales y a través de las nuevas tecnologías. "Hay signos alentadores de que los jóvenes en pequeñas comunidades están utilizando sus propios idiomas, por ejemplo, en mensajes de texto", señala el editor del Atlas. Detalles como el hecho de que fuentes de información como Wikipedia ya estén disponibles en forma escrita en una gama cada vez mayor de idiomas, incluso los muy pequeños, ayudan a estas lenguas que agonizan. "Parte del proceso de desplazamiento lingüístico es la reducción o pérdida de ámbitos en los que se puede hablar un idioma y la tecnología permite abrir espacios en los que se pueda usar una lengua", afirma Pérez.


Pocos hablantes


El paraujano en Venezuela, el iquito en Perú, el aruá en Brasil, el leco en Bolivia... son lenguas que no superan los 40 hablantes. En la región sudamericana hay unas lenguas en mayor peligro que otras, algunas con menos hablantes, con menos apoyo gubernamental, con menos programas que busquen su revitalización. Moseley asegura sin embargo que América del Sur es una de las zonas que le hace sentirse más optimista sobre el futuro de las lenguas minoritarias. "En muchos de los países de la región los prejuicios de parte de los hispanohablantes hacia quienes hablan lenguas minoritarias ha disminuido, pero aún hay camino que recorrer", afirma.


En el mundo, según la Unesco, hay unas 6.000 lenguas, de las que calcula que la mitad desaparecerán para finales de este siglo. El editor del Atlas afirma que la tasa de extinción se ha desacelerado en los últimos años, pero su avance sigue siendo rápido.



Talleres de cerámica para aprender kichwa en Perú


Hace 15 años, el kichwa era la lengua materna de muchos niños de la región de San Martín. Con el proceso acelerado de pérdida del idioma, un grupo busca revitalizar el kichwa a través de clases de artesanía

De casa en casa para salvar el nasa yuwe en Colombia


Desde hace unos cuatro años, un grupo de 20 indígenas nasa recorre la zona norte del Cauca para revitalizar su idioma. En los últimos dos años el proyecto ha logrado crear tres escuelas donde se enseña la lengua


Un grupo de bolivianos traduce Facebook al aymara


La comunidad virtual Jaqi Aru lleva poco más de un año trabajando en la traducción de la red social al aymara, la segunda lengua indígena más hablada en Bolivia


Los abuelos al rescate de las lenguas de Ecuador


El proyecto Así dicen mis abuelos recorre el país en búsqueda de sabios que puedan contar sus historias en lenguas originarias, manteniendo vivas las expresiones culturales propias de cada comunidad

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La ley de marco civil, aprobada en abril de este año, es una norma pionera en el mundo. Garantiza la privacidad en la web y establece la neutralidad, es decir que los proveedores no pueden manejar los contenidos. Fue producto de un largo debate promovido por la sociedad civil y resistido por las corporaciones mediáticas. Aquí, el coordinador de Intervozes, la organización que movilizó la discusión, explica cómo fue el proceso, las presiones, los logros y lo que falta.


"La Internet es un negocio, pero no sólo un negocio. Es un servicio fundamental como el agua, porque todo va a pasar por ahí. Hay que garantizar el acceso. Hay que invertir dinero público, porque el mercado no va a invertir en Amazonia, por ejemplo, porque no hay mercado, pero hay personas." Así habló Pedro Ekman, coordinador de Intervozes de Brasil, una de las organizaciones que impulsó la sanción de la Ley de Marco Civil de Internet, en la jornada "Espionaje, Transparencia y Soberanía en Internet", organizada por el Programa Sur Global de la Universidad Nacional de San Martín, para analizar el impacto de Internet en materia de derechos civiles y los alcances geopolíticos de su manipulación por parte de los países centrales. En esta entrevista, Ekman habla claro y directo para echar un poco de luz sobre un tema que atraviesa a la sociedad toda y que pocos entienden.


–¿De dónde es, Pedro?


–Soy de San Pablo, Brasil. Soy arquitecto pero trabajo en comunicación. Empecé en escenarios de televisión y pasé a dirigir y escribir algunas cosas audiovisuales. Estuve discutiendo los temas de comunicación con el grupo Intervozes, que es un grupo amplio de activistas por el derecho a la comunicación, donde hay periodistas, abogados, actores, actrices.


–¿Qué es lo que lo llevó a acercarse a este grupo?


–Lo que pasó es que no había un espacio en Brasil para discutir la comunicación como un derecho, para formular políticas. No era una prioridad. Así creamos un espacio de participación política, hay personas de distintos partidos, personas sin partido. Lo que nos une es el tema, la lucha por el derecho a la comunicación. Ahí actuamos contra el gobierno, con el gobierno, no importa, lo que importa es que el tema se mueva hacia los derechos.


–¿Cuáles son los principales problemas del acceso a la comunicación o en relación a la libertad de expresión en Brasil?


–Históricamente, Brasil, como casi todos los países latinoamericanos, ha tratado el tema de la comunicación como un simple negocio comercial. Es lo que vemos en todos los sectores, la radiodifusión o Internet siempre fueron tratados en Sudamérica por los Estados o gobiernos como simples negocios comerciales. En Brasil, pocas familias controlan la radiodifusión, que es el principal vehículo de comunicación hoy en Brasil. Lo mismo pasa en Internet. El principal tema es la concentración de los medios: la comunicación comunitaria y la comunicación pública como una comunicación menor y la comunicación comercial como la natural y la única que se puede hacer. Entonces tenemos que cambiar las reglas para que la comunicación sea tratada como un derecho. Las empresas comerciales son legítimas, tienen que tener su espacio, pero no solamente ellas.


–¿Qué acceso a Internet hay en Brasil?


–Una investigación de CGI, un instituto de comunicación para Internet, dice que no más del 40 por ciento de hogares de Brasil están conectados a una Internet fija, que es la Internet que tiene más interactividad. La móvil todavía es de velocidad muy mala y no se puede hacer muchas cosas todavía en esos dispositivos. En el norte, esos números no llegan al 30 por ciento y a velocidades muy bajas. En las clases D y E, las más bajas, no más del siete por ciento de los domicilios están conectados. Entonces, aunque sea un medio más democrático, más diverso, no habla para todos ni todos lo pueden hacer. La televisión y la radio aún son los medios que llegan a todo el país y están manejando la pauta política y cultural del país.


–¿En la normativa hay algún tipo de límite para la concentración?


–Lo que pasa en Brasil es que estamos haciendo todo lo contrario de lo que pasa en Argentina. Por una coyuntura muy específica.
–No reformaron la ley de medios. ¿La ley vigente de qué año es?


–De antes de la dictadura brasileña. Hace 50 años que tenemos la misma ley. Es una ley que no ha reglamentado los principales artículos constitucionales que tenemos sobre comunicación social. Entonces no hay ningún dispositivo que regule la concentración de medios. Entonces hay un ambiente regulatorio para la radiodifusión muy frágil.


–¿Por qué empezaron por Internet?


–Por una coyuntura política internacional. Peleamos por una ley de medios hace mucho, pero como el poder de los radiodifusores es muy grande nunca logramos que un gobierno trabaje el tema con prioridad. Juntamente con la ley de medios trabajamos el "marco civil". El "marco civil" empieza en contra de un diputado de la derecha brasileña que hizo un proyecto de ley para criminalizar todo lo que los internautas hacían en la red y para naturalizar todo lo que las corporaciones querían hacer con la red. Entonces hubo un movimiento muy fuerte en contra de este proyecto de ley y logramos sacarlo de la agenda. Lo llamamos el AI5 digital, AI5 es el Acto Institucional Nº 5 de la dictadura brasileña, que sacó todos los derechos. Lo llamamos así porque casi lo mismo que la dictadura hizo con los derechos humanos lo estaban haciendo en Internet con este proyecto. Luego que logramos sacarlo de la agenda política pensamos: necesitamos urgente de una ley que garantice los derechos en la red, porque si no, va a haber otros proyectos para criminalizar a las personas. Así empezamos. El Ministerio de Justicia construyó una plataforma digital colocando los proyectos. Esta plataforma era colaborativa y miles de colaboraciones de organizaciones de la sociedad civil hicieron un proyecto en conjunto con el gobierno, pero principalmente de la sociedad civil.


–¿Desde cuándo trabajaron en ese proyecto?


–Desde 2009. Es un proyecto de consenso entre la sociedad civil, los empresarios de contenidos de Internet y algunas cosas con los empresarios de conexión. Entonces, este proyecto no era el programa máximo que nosotros queríamos para Internet, era un programa consensuado, pero era muy bueno. Pero, como con la ley de medios, no había coyuntura política para aprobarlo. Las telefónicas estaban muy fuertes para que no pasase nada por este tema. También les interesaba a ellos un ambiente sin regulación para Internet, porque, así lo regulaban ellos como querían según sus reglas de mercado y sus intereses privados.


–Hasta que Dilma da el OK.


–Lo que pasó es que (Edward) Snowden dijo que Estados Unidos estaba vigilando a todo el mundo, incluso a la presidenta Dilma. Esto obligó al gobierno a contestar. Ella fue a las Naciones Unidas, dijo que teníamos que cambiar la forma de gobernar Internet, tenía el marco civil en las manos y respondió a Brasil y al mundo cómo teníamos que cambiar.


–¿No hay nada parecido en otros países?


–No hay una ley con tantas cosas. En Europa hay una ley de neutralidad de red, en Chile también. Pero privacidad, libertad de expresión y tantas cosas, sólo esta. Este es para mí un proyecto imposible de ser aprobado en Brasil sin una coyuntura como ésta. Nunca hubiéramos logrado que el Congreso brasileño lo aprobara.

–¿Cómo fue el día que se aprobó?

–No fue un día, fueron meses. Fue una pelea muy fuerte. Se colocaba y se sacaba, se colocaba y se sacaba porque la presión era muy fuerte. Qué hizo el gobierno: puso la urgencia constitucional. Un dispositivo que cuando entra un proyecto en urgencia hay un plazo máximo para que se apruebe o no, pero que se vote, y si no lo hacen en esta fecha se traba la pauta del Congreso, no se puede votar nada más hasta que se vote eso. Incluso con ese dispositivo estuvo trabado por siete meses. No se votaba nada en Brasil porque no caminaba el proyecto de marco civil. Y no caminaba porque no había consensos, uno quería una cosa, otro, otra; todos juegos políticos. Las telefónicas presionaban muchísimo. Hubo un cisma en la bancada del gobierno. La mitad dijo que no iban a aprobar y ahí se reorganizó la fuerza del gobierno. Se hizo una presión social en Internet, en las calles, para que el pueblo entendiese que ese no era un proyecto del gobierno brasileño en contra de las corporaciones o de un partido para controlar la Internet, sino que era un proyecto de la sociedad para que nos defendamos del gobierno y de las corporaciones. Porque hay dispositivos incluso que protegen nuestros derechos de un autoritarismo de gobierno. Así logramos un consenso, fue aprobado casi por unanimidad, solamente un partido votó en contra.


–O sea que ese día no fue una larga sesión.


–No. Pero hubo meses de sesiones porque no caminaba. Y se aprobó en el Senado el día que empezó la Cumbre Mundial en Brasil (NetMundial). Fue un acontecimiento tremendo.


–¿Cuáles son los principales logros que trae esta ley marco?


–La neutralidad de red es lo que llamamos el alma, para que la Internet sea como es hoy, que no haga un "aparte social", y que la concentración de los medios que hay hoy en la radiodifusión no suceda en Internet. Qué dice la neutralidad. Que quien hace el control sobre la infraestructura de la red tiene que ser neutro en relación con los contenidos que trafican.


–Por ejemplo, las telefónicas.


–Sí. Las telefónicas que proveen Internet no pueden manejar los contenidos. Tienen que ofertar velocidad y volumen. No pueden decir este contenido lo voy a cobrar, este contenido no. O este contenido lo voy a pasar más rápido y este no. No se pueden monitorear, ni filtrar los contenidos de la red, porque la tecnología permite que se haga eso. Porque qué tenemos aquí, la telefónica hace un acuerdo con Facebook, del cual yo no voy a participar, y me va a ofertar Facebook gratuito en mi conexión. Entonces por un acuerdo comercial, Facebook termina siendo la Internet para millones de personas. Y si otra red social como Diáspora o cualquier otra no tiene la capacidad comercial de negociar como tiene Facebook nunca va a lograr hacer una red para muchas personas. El artículo 9 del marco civil impide claramente esto. Aún se tiene que reglamentar este artículo. Aún sigue la pelea. Entonces la neutralidad de la red sirve para que mis contenidos sean igual que los de cualquier otro, para enviar y para recibir. Los operadores tienen que ser neutros en relación con los contenidos. Venden la velocidad pero no tocan los contenidos.


–¿Y la privacidad?


–No logramos todo con la privacidad. Pero el artículo 7 garantiza la privacidad como no había estado nunca garantizada para Internet. Ahí dice que el flujo privado es inviolable. Que la comunicación almacenada necesita orden judicial para ser monitoreada. No se puede, como con los teléfonos, escuchar lo que estamos hablando sin que un juez lo pida. Esto no resuelve totalmente. Aun hay que practicar esto y ver cómo se va a dar. Pero ahora estamos jugando el juego, antes ni siquiera lo podíamos jugar. Por ejemplo, la cooperación entre corporaciones de contenido como Facebook o Google antes de la ley ni siquiera era ilegal. ¿Ahora se va a parar con esto? No. Pero ahora es ilegal, entonces hay mecanismos para controlar. Se puede manejar datos pero no pasar a terceros para cualquier otro fin. Estos son mecanismos de defensa de la privacidad muy fuertes.


–Acá una ex modelo inició un juicio porque aparecía su nombre en un buscador asociada a páginas de pornografía y pide que se elimine esa información. ¿Cómo sería para esta ley?


–Los principales ataques a la libertad de expresión en Internet es que se sacan contenidos sin chances de defensa. Por ejemplo, en Brasil está la Marcha de las Putas, que defiende los derechos de las mujeres –el nombre es un sarcasmo–, entonces en Facebook sacaban todas sus fotos y cancelaban todos los perfiles porque (sus reglas dicen que) no se puede hacer nudismo. Pero fotos artísticas de desnudos no sacaban. Había una censura política.


–También hay denuncias en relación con mujeres amamantando...


–Sí, es lo mismo. Eso no se puede, pero una foto artística de una modelo desnuda se puede. Entonces quién es el juez, ¿Facebook? ¿O quién? Otra cosa, a un gobernador no le gusta lo que un blog está diciendo sobre él y le pide al proveedor de contenidos que lo saque, porque si no va a procesar al proveedor y no a la persona que lo está escribiendo. Esta es una censura muy practicada en toda la red. Entonces lo que la ley hace es decir que los proveedores de contenidos no son responsables por contenidos de terceros. Eso es un detalle muy importante, porque ahí, si Facebook saca las fotos de las protestas o un buscador va a sacar un blog de su estructura, tendrá que explicar por qué lo está haciendo, porque si no es responsable por los contenidos no hay amenaza para ellos sobre estos contenidos. Solamente lo puede sacar con una orden judicial. Que se discuta en la Justicia por qué lo sacaban en forma automática. El único contenido que permitimos sacar sin orden judicial es el contenido de desnudez y sexo sin autorización de la propia persona. Tiene que ser la propia persona o su responsable legal en caso de un niño, el que comunique a un proveedor que saque todas las imágenes o videos de contenido propio. Entonces, por ejemplo, una entidad religiosa no lo puede hacer diciendo que está contra su moral. Sólo la persona.


–Entonces en el caso de la modelo argentina...


–Sólo con la comunicación a Google o al que fuera deberían sacarlo si ella no autorizó las fotos. El marco civil no puede controlar si la foto es una foto pública; no se pueden eliminar ciertas búsquedas públicas.


–¿Qué es lo que no lograron hacer con la ley de marco civil?


–Hay algo que principalmente la televisión Globo no permitió, que en los contenidos protegidos por derechos autorales no se aplica esta regla. Se los puede sacar sin orden judicial, sólo con simple notificación. Entonces, aún sigue una censura travestida de derechos autorales, que no necesariamente está protegiendo derechos patrimoniales. Lo que acordamos fue discutir esto en la ley de derechos autorales. Lo sacamos de la ley de marco civil porque con Globo y las telefónicas juntas contra la ley no la íbamos a aprobar nunca.
–O sea que ahora hay que trabajar en esa otra ley...


–Sí, todavía lo estamos estudiando. Pero qué pasa con los derechos autorales: aún sigue la censura. Por ejemplo, Globo saca los videos que están criticando a Globo, alegando que eso está protegido por derechos autorales. Y eso no tiene nada que ver, porque la misma ley hoy de derechos autorales permite que usemos pequeños trechos para hacer crítica, sátira. El problema es que nuestra ley actual no habla sobre Internet. Así siguen sacando contenidos con argumentos patrimoniales, pero en realidad están censurando el debate. Otro problema es el artículo 15. Las policías brasileñas hicieron una fuerte presión. En el proyecto original, en la guarda de datos de aplicación, las empresas de Internet podían decidir si querían hacerla o no. En realidad, lo que queríamos era que no se pudiera guardar, pero era imposible que Google o Facebook o cualquier otra, cuyo negocio está en la guarda de datos, siguiesen en Internet si lo prohibíamos, íbamos a hacer que en Brasil no hubiera Google y Facebook y eso no le iba a gustar a nadie.


–Iba a ser contraproducente.

–Entonces decidimos que cada empresa decidiera. Pero la policía obligó a guardar a todas las empresas por seis meses con fines de investigación criminal. Todo. Si alguien subió una foto, si compró un remedio por Internet o un libro, el correo, si vio una noticia, todos esos movimientos esas empresas tenían que guardarlos por seis meses. Para verlos, tiene que ser requerido por la Justicia. Entonces lo que decimos es que hay dos principios constitucionales que están violados con este artículo. Uno, es la presunción de inocencia. Estamos considerando culpables a todos, entonces se está guardando la información de toda la sociedad por si alguien es sospechoso. Y es una medida que viola el principio de proporcionalidad, es muy desproporcional. Para que alguien no cometa un crimen vamos a vigilar a todos. Eso es un problema. "Ah –dicen–, pero sólo es con orden judicial." Sí, pero cómo la empresa va a garantizar que esos datos no se van por ahí.


–Y es difícil probar también que han vendido esos datos o les han dado otro uso.


–Y si van a guardar, van a tener que invertir para guardar. Entonces, por ejemplo, una librería que vende libros por Internet, que no iba a guardar nada, ahora tiene que guardar. Y si va a guardar, va a comercializar porque tiene que invertir. "Ah, pero no puede usar los datos para otros." Sí, pero puede analizar la estadística y usar ese análisis como un dato. Los metadatos. Se hace una estadística de todo lo que sucede y sabe direccionar publicidad. Entonces, empuja a todas las empresas a un comercio de metadatos.


–¿En la reglamentación pueden modificar esto?


–Sí, vamos a intentar que sean sólo algunas empresas, no todas las que pueden guardan. Nuestra propuesta es que las que ya guardan las sometan a este artículo, pero las que no guardan no. También podemos trabajar en otra ley, que es la de protección de datos personales. En esta ley podríamos revocar este artículo 15.


–La ley de marco civil le devuelve al Estado un rol importante en relación con la regulación de las comunicaciones..

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–Más que al Estado a la sociedad misma. Es una ley de la sociedad y no una ley que está siendo manejada por los intereses políticos de un partido o de un gobierno.


–¿Pero quién es la autoridad de aplicación de la ley?


–Tenemos la Anatel, que es una agencia del Estado, que regula la infraestructura de telecomunicaciones, y tenemos el CGI, el Consejo General de Internet brasileño, compuesto por gobierno, sociedad empresarial y de consumidores, que hace muchas cosas acerca de los dominios punto br. Algunos artículos dicen que Anatel y CGI tienen que ser escuchados por el gobierno para hacer la reglamentación. Pero aún no hay una agencia específica como la Afsca aquí, no se creó nada para monitorear esto. Entonces Anatel sigue ejerciendo la aplicación de lo que pasa en infraestructura pero no en la camada lógica (el nivel de los contenidos) y CGI trata de la camada lógica. Ahora el marco civil lo nombra por primera vez en una ley. Esa es otra victoria.


–En Argentina hay un movimiento en relación con cuestionar contenidos discriminatorios por razones de género, etnia, orientación sexual. ¿La ley de marco civil dice algo en relación con este tipo de contenidos?


–Sí, habla también con los mismos principios. Pero es un marco civil, no trata temas penales. Por ejemplo, el racismo es un crimen en Brasil. Entonces por el marco penal no se puede ser racista en Internet. Entonces el marco civil no necesita tratarlo.
–¿Pero por ejemplo un contenido sexista, que es simbólico?


–No hay ningún dispositivo en la ley que diga esto no se puede, se saca. Porque ahí fragilizamos la ley: quién va a decidir sobre eso.
–¿Qué habría que hacer entonces?


–Sí nombramos como principio que hay que respetar los derechos humanos, pero no hay un mecanismo específico que lo saque o lo resuelva. Entonces hay que poner esto en la Justicia. Hay que tener jueces especiales para tratar el tema, un fuero especial para que no quede junto con todos los temas porque hay que ser más rápido para tratarlo. Eso la ley lo nombra, no lo instituye, pero dice que se haga este fuero porque es importante para normatizar y agilizar las cosas.


–Hay que apelar a otros mecanismos también, como campañas...


–Sí. Y el marco civil es una ley de principios. Es una ley general, que dibuja camino. Es un buen comienzo, no terminamos nada. Y tenemos un camino largo.


–¿Van a aprovechar el Mundial de Fútbol para mostrar esta legislación al mundo?


–No. Eso pasó con el NetMundial, todo el mundo vio que es posible aprobar una ley así. Y se indicó que se haga un marco civil mundial. Porque las cosas no están en un país u otro, están en todo el mundo. El mundial es un problema, incluso para la privacidad, porque todas las empresas de espionaje están viendo a Brasil para monitorear las redes por las protestas, por todo lo que va a pasar, porque la FIFA impone cosas tremendas que hay que garantizar en nombre de sus patrocinadores.


–¿Qué le sirvió de la arquitectura para pensar la comunicación?


–Lo que me sirve es pensar las cosas visualmente. La comunicación no es sólo la radio o la TV, la ciudad es un tremendo canal de comunicación. También estoy dibujando mi casa, que voy a construir. Me gusta muchísimo. Pero sin la comunicación democrática todos los otros temas quedan paralizados. No vamos a tener una educación pública, salud, la reforma agraria no se va a dar sin que el debate se pueda hacer en forma democrática. Entonces elegí ese como el tema de todas las peleas. Tenemos que democratizar la comunicación para que la democracia misma se concrete.

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Lunes, 09 Diciembre 2013 08:37

Defender la palabra

La Fundación Iberoamericana de Periodismo, que fundó hace ya casi 20 años Gabriel García Márquez, acaba de entregar, en una hermosa ceremonia en la ciudad de Medellín, los premios de su concurso anual. La mejor crónica, las mejores imágenes, la mejor cobertura inmediata, la innovación. Y a la cabeza, el premio a la excelencia otorgado a la costarricense Giannina Segnini, del diario La Nación, por su trayectoria de valiente periodismo de investigación, que ha puesto al descubierto sonados casos de corrupción en su país.


El premio a Giannina sirve para recordarnos que la información libre y veraz, creativa y dinámica, será parte esencial de la sociedad del futuro, y hacia ese futuro es que es necesario avanzar, proveyendo a los nuevos periodistas de dos instrumentos esenciales: uno de ellos es la búsqueda permanente de la excelencia: la pretensión imprescindible de ser los mejores; el otro es la coherencia ética sin concesiones al poder, a ninguna clase de poder. Ese zumbido del moscardón en el oído, del que habla García Márquez, debe ser siempre inquietante, un moscardón que para volar necesita de alas. No hay ética sin alas para el vuelo.


Y nos recuerda también que es necesario asumir el desafío de los profundos cambios tecnológicos en la comunicación, los de este valiente mundo nuevo que apenas empieza a ser explorado; y hacer al mismo tiempo que la revolución digital sea una revolución democrática, que multiplique las oportunidades de informar e informarse. Que los espacios electrónicos que hasta hace poco apenas podíamos imaginar puedan ser aprovechados de manera atrevida y creativa, y defender sin parpadeos su libre uso frente a las pretensiones de restringirlo.
Porque otra vez tenemos de frente la vieja lucha entre el arbitrio del poder y la libertad de la palabra, que, sin haber terminado aún en el ámbito de los medios tradicionales, hoy se reabre en el de la comunicación digital. Defender la palabra, para que impere el poder de la palabra. De este modo, la pregunta clave que debemos plantearnos no es si morirán los medios impresos de información, sino si morirá el espíritu de libertad de la información, acosado por aquellos que ven en la difusión de las ideas una amenaza, como en el pasado.


Cuando el poder no es democrático busca pretextos para imponerse, alegando con alevosía valores tradicionales que se basan en la defensa de la soberanía, la seguridad nacional, la seguridad ciudadana, la paz social, el bienestar popular, la moral pública. Y peor que todo eso, cuando se trata de imponer una ideología única. Viejas formas de intolerancia en odres nuevos.


Antes fue el espacio de la letra impresa, hoy es el espacio de la red cibernética, que llena de susto a los custodios de la fe única porque se trata del espacio más libérrimo que ha existido nunca, donde campean toda clase de ideas, propuestas e iniciativas. Que cada quien pueda abrir desde su casa un espacio de opinión que a la vez genera opiniones de quienes leen; emitir mensajes que convocan a miles a debatir y manifestarse, manejar su propia emisora de radio, su propia estación de televisión digital, su propio periódico o revista, publicar un libro volviéndose su propio editor, son cosas que comienzan a ser temidas, amenazadas y restringidas, bajo los mismos viejos alegatos con criterios de abuelitas asustadas o de tías solteronas púdicas calzadas con botas militares.


Mandar a apagar un espacio de información o de opinión en la red o someterlo a leyes o disposiciones arbitrarias hasta asfixiarlo, es lo mismo que mandar a quemar, como en el pasado, libros y periódicos, asaltar las salas de redacción, o poner bombas a las emisoras. Uno de los monumentos más impresionantes que he visto nunca, erigido en contra el fanatismo, está en la plaza de Ópera en Berlín, donde los nazis quemaron miles de libros. Uno se asoma a una ventana que se abre en el pavimento, y lo que mira en el fondo son estantes vacíos. El vacío es lo único que satisface a la represión contra la libertad. Y está allí inscrita una frase de Heinrich Heine que nunca debemos olvidar: Donde se queman libros se acaba quemando personas.


Libros, periódicos, revistas, espacios virtuales de información. Todo puede llegar a ser quemado. Todo entra en el ámbito de defensa de la libertad de expresión, amenazada por regímenes de inspiración mesiánica, que convierten la intolerancia en parte esencial de su credo, y persiguen todo lo que se opone a sus dogmas.


Pero hay otra clase de poderes que también nos amenazan, los del crimen organizado, que tampoco toleran a quienes investigan los alcances cada vez más profundos y disolventes del tráfico de drogas; y estos cárteles no sólo buscan amedrentar a los periodistas para acallarlos, sino que los asesinan, como podemos verlos con aterradora frecuencia en diversos países de América Latina.


Esos periodistas, muchos de ellos de medios de provincia, si no tienen renombre en su mayoría, tampoco tienen miedo. Y sin esa disposición valiente a cumplir con su oficio, el periodismo concebido en su dimensión ética no existiría. Y es a ellos a quienes debemos recordar a la hora de vencer las tentaciones de plegarnos a la comodidad de la autocensura, de ceder a las presiones para no escribir lo que debemos, de renunciar a nuestro espacio de libertad frente a las amenazas o halagos.


Un periodismo que enlace rigor e imaginación, que busque la calidad, la creatividad, la seriedad a fondo. Un periodismo independiente que tenga la valentía de investigar a los poderes públicos y privados, legales e ilegales, que meta el dedo en las llagas de la corrupción y de los abusos, para que nuestras sociedades estén cada vez mejor informadas, y por lo tanto sean más democráticas y tengan mejores posibilidades de desarrollo, de justicia y de equidad.


Hay que darle alas al moscardón de García Márquez, para que cumpla su vuelo inquietante al oído de quien escribe, y de quien lee.


Medellín, noviembre 2013.


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“La concentración de medios lleva a la concentración del poder político”

Aunque declinó opinar sobre la audiencia en la Corte, el guatemalteco Frank La Rue estuvo en Buenos Aires mientras la discusión sobre la vigencia plena del nuevo régimen audiovisual alcanzaba su punto máximo antes del fallo del tribunal supremo y accedió a exponer su visión sobre el pluralismo en diálogo con Página/12.

 


Ahora trabaja en un informe sobre el derecho a la verdad clásico, relacionado con la verdad de las violaciones a los derechos humanos, y su relación con el derecho a la verdad como parte del acceso a la información pública. “Hay una derivación”, dijo el guatemalteco Frank La Rue, relator de la ONU para Libertad de Expresión en su visita a la Argentina. “Todos debemos protegernos mutuamente y cualquier ciudadano tiene el deber ético de denunciar violaciones a los derechos humanos, pero en el caso de los funcionarios públicos debería ser obligatorio.”

 

–¿Se puede actualizar la defensa práctica de la libertad de expresión y a la vez preservar principios como los de libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución Francesa de 1789?

 

–Los derechos humanos nunca son un regalo del poder, sino el resultado de una conquista popular. La discusión más antigua de los derechos humanos plantea cuándo empezaron. Porque la Declaración Universal de 1948 nos dio fue un instrumento relativamente universal tras el fin de la Segunda Guerra. El mundo quiso reaccionar ante los horrores y las atrocidades y decir: “Ahora estamos en paz”. Numerosos países en América latina, Asia y Africa fueron entrando mucho tiempo después en esa lógica. Y hasta la fecha hay discusiones que están resueltas teóricamente pero que no se han resuelto para algunos Estados en particular, como el relativismo cultural o la libertad de expresión. En Tailandia, por ejemplo, es delito de lesa majestad hablar mal del rey y les dan cinco años por cada expresión. Y para mí fue bien difícil explicarles que no, que el rey puede ser criticado y que el rey puede meter la pata, como otros reyes de otros países más cercanos nos han demostrado. Entonces, la verdad es que los derechos humanos empiezan con los seres humanos y luego está el fenómeno de codificación y sistematización para convertir a los derechos humanos en normas de convivencia. Los derechos inherentes a la persona humana empiezan con la persona humana. Arrancaron cuando el primer homo sapiens se paró en dos pies y caminó erguido y empezó a pensar.

 

–¿Y cuándo empezó la libertad de expresión?

 

–Es interesante porque, al leer libros sobre democracia, encontré que hay expresiones de democracia incluso en países a los que no-sotros veíamos como “salvajes”. Por ejemplo, los países escandinavos en la época de los vikingos tenían parlamentos. Con el fuego en el medio, se juntaba la comunidad y hablaba todo el mundo. Y las decisiones eran colectivas. Otra cosa es que después fueran salvajes al hacer la guerra con otros. Hablo para adentro. Es decir que siempre, desde que los colectivos humanos empezaron a vivir como tales, tuvo que haber habido un nivel de entendimiento en la toma de decisiones. Y claro que siempre hubo autoridad y que la autoridad a menudo se impuso por la fuerza sobre los súbditos. Pero la existencia de algún nivel de discusión con algún sector es lo que hacía que las tiranías subieran y bajaran. Siempre hubo héroes de la revolución, rebeldes. Hubo pueblos en los que las mujeres tenían voz. Los celtas que vivían en Inglaterra se rebelaron contra el Imperio Romano dirigidos por una mujer. Y, a pesar de que esa mujer imponía su autoridad como reina, tenía un sistema improvisado de consulta popular con su gente. Cuando uno estudia Derecho empieza con el Código de Hammurabi, porque es la primera versión escrita que se tiene de normatividad, de normas de conducta. Pero probablemente hubo desde mucho antes normas de carácter oral que formaban parte de las tradiciones. Se trataba de una normatividad de convivencia. En muchos casos la gente las equipara con el Derecho Penal porque había “castigos” para el que se salía de las normas. Pero en el fondo, a la vez, muchas normas fueron protegiendo derechos humanos cuando buscaban establecer un nivel de convivencia que obligase al respeto mutuo en el ejercicio de ciertos derechos fundamentales.

 

–O sea que usted, históricamente, no arroja nada bueno a la basura.

 

–No, al contrario. Como yo creo en la humanidad, también creo que desde el principio los derechos humanos se basan en la protección de la vida y de todas las expresiones de la vida y de la dignidad del ser humano.

 

–Definir vida en términos absolutos parece más fácil. Es la no-muerte. ¿Y dignidad?

 

–Sí, por un lado está la definición por antítesis, pero al mismo tiempo hay que considerar que muchos elementos enriquecen la vitalidad. No es esencial que comas todos los días, pero ciertamente comer todos los días es fundamental. O tomar agua pura. O disponer de agua potable. Por eso es que la cuestión de la vida se va extendiendo. Para comer hay que tener trabajo. Tener trabajo implica otros derechos. Proteger la vida implica proteger la salud, tener agua potable, tener techo. Ahí están la vida y sus extensiones permanentes. La dignidad tuvo siempre más que ver con el hecho de que empezáramos a diferenciarnos como seres humanos. En la humanidad siempre se da una mezcla de lo religioso con lo humano y me da a mí la impresión de que las sociedades más primitivas fueron mucho más religiosas, obviamente, de lo que es la humanidad de hoy. Pero cuando ya hubo un colectivo humano y grupos pensantes, lo que los diferenciaba de manadas de animales era precisamente ese nivel de pensamiento, de entendimiento y de coexistencia. Eso implicaba que había un aprecio distinto del uno por el otro, lo cual suponía entender que el otro tenía la misma dignidad. De alguna forma, la vida física de él valía tanto como la de uno, por lo menos en el núcleo familiar inicial. Por supuesto, no olvidemos que eso es lo que también marcaba las diferencias y permitía a los vencedores esclavizar a los vencidos. Porque esa dignidad probablemente para ellos iba amarrada al ejercicio del poder. Y del poder de control de territorio y del poder militar.

 

–Ya en la Relatoría, ¿cuál fue la peor experiencia en términos de violación de la libertad de expresión?

 

–Cuando yo entré la libertad de expresión era de las cosas más complejas. Comencé pensando en que habría consenso de todos. ¿Quién iba a estar en contra de las libertades fundamentales?

 

–Pensaba que no tendría trabajo.

 

–(Sonríe.) No. Que sería más fácil de lo que fue. Pero resultó muy complejo y yo complejicé más porque, por ejemplo, los sectores más conservadores insisten en que la libertades fundamentales son sólo individuales. Siempre he rechazado esta visión. La libertad de expresión es un derecho individual, sí: el derecho de buscar información, de crear pensamiento propio y de expresarlo. Pero es también un derecho colectivo y un derecho social. Colectivo, porque uno se puede asociar para recibir información e investigar, o nos podemos asociar para expresarnos y hacer un pronunciamiento colectivo. Social, porque corresponde proteger el derecho de la sociedad de estar informada. Y ahí yo introducía siempre el tema de la ciudadanía, que tiene que participar. La verdadera democracia es la que tiene varios elementos, desde el marco legal hasta la institucionalidad fuerte, la credibilidad, la transparencia... Pero el factor más importante en la existencia de una democracia no es tener un sistema electoral, aunque por supuesto eso sea necesario. El elemento más importante es garantizar la participación ciudadana. Que el ciudadano o la ciudadana puedan decidir si quieren ser candidatos o no, si quieren participar en un partido político o no, si quieren criticar a sus dirigentes o a sus líderes, si quieren expresarse por una política pública, si les satisface o no les satisface, si quieren presentar sus demandas. Ahora, la participación ciudadana está vinculada con estar informado. Por eso incluía también el tema de que ese acceso a la información, que es un derecho social, también está vinculado con la libertad de prensa, con todos los mecanismos sociales de comunicación que son los que trasladan información a la sociedad. De hecho, es el debate que tienen ustedes en la Argentina a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

 

–¿Y cómo ve el relator nuestro debate?

 

–La Unesco estableció que la información y los medios de comunicación tienen que operar con pluralidad y diversidad para que un pueblo pueda dar por satisfecho su derecho a estar informado. Tiene que haber diversidad de medios y pluralismo de ideas. Ese fue el avance de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de ustedes. Dice que puede haber medios comerciales, como en cualquier parte del mundo, pero también tiene que haber medios no lucrativos, que pueden ser comunitarios o públicos, al servicio de la población. Y étnicos, porque todo grupo étnico tiene derecho a mantener su idioma, su lenguaje y su cultura, siguiendo los principios de la Declaración de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos originarios. Además del ejercicio individual y del ejercicio colectivo de los derechos relacionados con la libertad de expresión, hay una tercera forma: ejercerlos como pueblos. Un pueblo tiene derecho a tener una identidad, a expresarla, a defenderla y a reproducirla.

 

–Usted elogió la LdSCA desde un principio. ¿Sigue haciéndolo cuatro años después de su promulgación?

 

–Sigo pensando lo mismo. No he querido pronunciarme sobre si se llevaron adelante las políticas derivadas de la LdSCA porque no sé. Pero la LdSCA fue un tremendo avance para América latina porque establece que, efectivamente, todos los sectores de una sociedad, como sectores, deben tener acceso a la propiedad de medios propios de comunicación social. Unos serán medios escritos, y eso no está en la LdSCA. Los medios audiovisuales sí están porque el manejo de las frecuencias electromagnéticas es propio del Estado: son recursos públicos. El Estado debe ser garante de que, en búsqueda del bien común, todos los recursos del Estado se utilizarán primero para el bien común y luego para uso de todo el mundo. Ahí es donde yo creo que hay que democratizar. La falla de todos los medios de comunicación social en todo el mundo, incluyendo América latina, es que progresivamente permitimos que fuera prevaleciendo la visión comercial. Aquel viejo truco de qué funciona mejor, si el Estado o el mercado, incluyendo las supuestas afirmaciones absolutas sobre que el Estado es inútil y no funciona y el mercado sí funciona; aquel truco, digo, es ficticio. El mercado sólo funciona con la lógica de rentabilidad y ganancia, que no es necesariamente la lógica del interés del común de la población. Los medios comerciales siempre jugaron un papel importante. Lo han hecho históricamente los primeros periódicos. Pero sí insisto en que no son sólo esos medios los que deben existir. Esos medios comerciales que fueron iniciados por personas con una verdadera vocación de informadores, de periodistas, se convirtieron en medios comprados por corporaciones financieras porque en el fondo se volvieron grandes inversiones. Entonces se fue perdiendo la vocación de ser periodista y se exacerbó la visión comercial. La noticia quedó deteriorada y se fortalecieron los Rupert Murdoch, los Berlusconi, que buscan vender pero no buscan informar.

 

–¿Acaso el mayor negocio de Berlusconi es vender?

 

–Lo que quiere Berlusconi es la concentración. Si no se evitan fenómenos de concentración de medios como el de Berlusconi, esa concentración de medios te lleva inevitablemente a la concentración del poder político. Por ejemplo, en mi país, en Guatemala, la televisión abierta es un monopolio unipersonal de Angel González. El no tiene ambiciones políticas, pero determina presidencias y candidaturas, porque eso lo perpetúa en el ejercicio de su provecho y sus intereses económicos. Asigna el tiempo de televisión a los partidos políticos y a los candidatos que él desea. Y lo hace normalmente con varios de los que cree que son futuros ganadores. Entonces, en el Congreso de la República, es imposible pasar una ley que rompa ese monopolio. La concentración del poder de medios lleva a la concentración del poder político, ya sea en ejercicio directo o no. En el caso de Berlusconi derivó en ejercicio directo del poder. Pero en otros casos es el ejercicio indirecto del poder político. Siempre existe el interés de jugar de titiritero: “Yo quiero ser el que controle la vida política de un país”. Y efectivamente las grandes concentraciones permiten eso.

 

–Un contraargumento diría que, como el Estado es muy poderoso, puede hacer falta un poder equilibrante para garantizar la diversidad.

 

–Pero los monopolios de comunicación son malos, sean privados o públicos. Lo digo porque también está mal cuando el Estado lo quiere hacer todo o quiere hacer proselitismo en lugar de servicio público. Que haya de todo: empresas comerciales sin posibilidad de acumular ilimitadamente, el Estado, los medios comunitarios... Hay que discutir cómo se asigna la pauta publicitaria oficial. Fijar criterios es muy complejo aquí y en todo el mundo. El principio es fácil y la fórmula práctica concreta es difícil. Lo que sí es fácil es identificar cuando se da la inversa. En Guatemala un presidente llevó a la quiebra a una revista conservadora pero de calidad crítica, Crónica, quitándole todo anuncio oficial.

 

–¿Cuáles son las peores violaciones a la libertad de expresión que vio durante su gestión?

 

–En general, en Corea del Norte es muy difícil contar con un medio comunitario o expresar una opinión crítica. China va abriéndose al mercado liberal y más capitalista pero no fue abriendo el disenso en la misma forma. Un bloguero puede ir preso. Y los países con conflicto armado hacen que la libertad de expresión sea jugarse el físico. Birmania antes, Siria ahora. Lo mismo en países de naturaleza autoritaria como Yemen. Mantener la libertad de expresión implica articular con políticas de prevención.

 

–Su síntesis sería “más prevención que Código Penal”.

 

–Ah, por supuesto.... Y más campañas. Hice un informe sobre el discurso del odio, basado en el caso del joven noruego que asesinó a 93 personas, entre ellos muchos niños, porque se oponía a las políticas migratorias. Un Estado tiene que estar alerta ante el racismo y la xenofobia.

 

–Usted siempre dice “Estado” y no “gobierno”. El Estado, por ejemplo en un país como la Argentina, tiene tres poderes.

 

–Lo hago a propósito. Me interesa que muchas de estas decisiones no sean del gobierno, sino de la Justicia. Incluso ante fenómenos como el discurso del odio. Le temo a que quienes ejercen el poder político puedan utilizar mecanismos de origen legítimo para otros fines como censurar a la crítica o perpetuarse en el poder. Cuando uno es relator quiere hablar de la promoción y la protección. Pero está la realidad concreta. Ante eso mi posición fue que la libertad de expresión no es la culpable de los males o los discursos peligrosos. Hay que preparar al público para asumir un diálogo sano y limitar las prohibiciones a los mensajes que sí pueden hacer daño: que haya malicia, que haya riesgo de un daño inmediato, que el daño sea de tanta intensidad que ponga en peligro la propia libertad de expresión y que sea inminente y probable dentro de un contexto. Obviamente, un peligro siempre es la incitación al tráfico de niños o la violación de los derechos de la niñez.

 

–El relator baja a la realidad.

 

–Inevitablemente. Me pasó con el último informe sobre el Estado, la privacidad y la seguridad nacional. Salió antes del pedido de refugio de Edward Snowden en Rusia. Pero bueno, la función del relator es trasladar los principios de derechos humanos y aplicarlos a momentos históricos y realidades concretas. Defendí el derecho de WikiLeaks de difundir información. ¿Cómo puede ser condenable la publicación de filtraciones si eso es lo que hicieron Bob Woodward y Carl Bernstein en el Wa-shington Post durante el Watergate gracias a Garganta Profunda?

 

–Eso es WikiLeaks. ¿Y el caso Snowden?

 

–Snowden reveló además que hay una política de monitoreo permanente y constante que violenta el derecho a la privacidad de extranjeros y de ciudadanos norteamericanos de forma sistemática. La denuncia sobre esa presunta violación de los derechos humanos es legítima y obligaría al Estado a hacer una investigación para determinar quién dio la orden de violentar un derecho.

 

–La condena a 35 años al soldado Bradley Manning, fuente aparente de WikiLeaks, ¿violó algún derecho?

 

–La sentencia emitida según el Derecho Procesal Penal Militar violó el principio de proporcionalidad. Sentencias en Europa por delitos similares fallaron penas de hasta siete años. La exorbitancia de la pena apuntó a intimidar. Eso tiene que ver con la libertad de expresión, porque la intimidación es para impedir el ejercicio de un derecho por parte de otras personas.

 

–¿Cómo sintetizaría una descripción sobre América latina en materia de libertad de expresión?

 

–Partamos la región en Cono Sur, zona andina, Centroamérica y México y Caribe. Los casos más graves son México y Honduras, no sólo en términos de muertes en general, sino medido en riesgo físico para periodistas. En México, además, o hay monopolio o hay duopolio y la discusión sería si entra a funcionar una tercera cadena de televisión abierta. Mi país, Guatemala, también vive una situación seria en este sentido y en el sentido de reconocimiento de los derechos de grupos étnicos. A tal punto que en Guatemala no existe la categoría de radios comunitarias o étnicas en un país donde más de la mitad de la población proviene de los pueblos originarios.

 

–En México hubo 70 mil asesinatos en el mandato del presidente Felipe Calderón. Y para Guatemala, si uno hace un cálculo proporcional a la población, puede establecer que fue asesinado el equivalente de un millón y medio de argentinos.

 

–Fueron 200 mil muertos y 45 mil desaparecidos. La Comisión de la Verdad de Naciones Unidas estableció que Guatemala es el único país de América latina que sufrió un genocidio en el siglo XX. El general Efraín Ríos Montt fue procesado por genocidio, aunque después la Corte anuló de manera corrupta la parte final del proceso y hay que repetirlo.

 

–¿Cuál sería el problema en la zona andina?

 

–Me preocupa mucho la ley de Ecuador, y lo discutí con el propio presidente Rafael Correa. Crea una superintendencia que se convierte en órgano de censura.

 

–No decide la Justicia, sino el Ejecutivo.

 

–Claro. En cambio, en el Cono Sur yo felicité la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual argentina y sigo felicitándola. En Uruguay la legislación en debate va muy bien. Ambos casos son mejorables en cuanto a órganos reguladores o a alguna instancia más, pero las dos leyes sientan buenos precedentes en materia de democratización de los medios.


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Viernes, 07 Diciembre 2012 07:18

Para regular a los medios británicos

Para regular a los medios británicos

En los últimos 70 años el Reino Unido formó siete comisiones para investigar la prensa y formular recomendaciones sobre su futuro. En 1990, a la luz de la cobertura periodística de la familia real, la Comisión Calcutt advirtió a la prensa que era la última oportunidad de autorregularse. El fracaso de esta autorregulación fue evidente con el escándalo de las escuchas telefónicas a celebridades y gente de a pie que estalló en julio del año pasado. El jueves 29 de noviembre la Comisión Leveson, nombrada para investigar la “cultura y práctica de la prensa”, propuso la creación por ley de un organismo supervisor que vigilara un reforzado código autorregulatorio de la prensa.

 

El primer ministro David Cameron rechazó la promulgación de una ley porque “pondría en peligro la libertad de prensa” y está llevando adelante un diálogo con los otros partidos políticos y los llamados Barones de la Prensa para llegar a un acuerdo sobre el tema. A nivel político, la respuesta de Cameron equivale a un doble salto mortal para evitar el antagonismo de la poderosa prensa británica y el de las víctimas de la intrusión periodística. Hacked Off, la organización que representa a las víctimas, cuenta con figuras de fuerte impacto popular como el actor Hugh Grant y los padres de Madeleine McCann, la niña desaparecida en Portugal hace cinco años, y ha organizado una campaña de recolección de firmas en favor de la regulación, que sumó en pocos días más de 140 mil personas.

 

La violación de la intimidad es un punto central de la Comisión Leveson, de otras anteriores y del debate en general sobre la regulación de la prensa. La interferencia de los mensajes electrónicos de una adolescente desaparecida, la acusación y envilecimiento de asesinos o violadores que resultaron no serlo, las campañas contra personas que no habían cometido ningún crimen, la persecución incansable de celebridades que tuvo uno de sus puntos cúlmines con el accidente y muerte de Lady Di en 1997 son algunos de los capítulos más notorios de la poderosísima prensa amarilla británica. Pero Leveson también tocó el aspecto político. La comisión descubrió una incestuosa relación entre la prensa y la clase política, entre el Grupo Murdoch y los partidos Conservador y Laborista, entre la policía y los periódicos. “No hay pruebas de acuerdos por debajo de la mesa. Fue mucho más sutil que eso. Durante los últimos 35 años, la relación ha tenido una insalubre proximidad”, señaló el juez Leveson.

 

La autorregulación, consagrada en 1953 como una suerte de principio sagrado, le ha dado a la prensa un poder especial en el universo mediático. “La televisión y la radio tienen un regulador independiente, Ofcom, que los obliga a tener una cobertura mucho más equilibrada que contemple todas las opiniones en torno de un tema y no pueden lanzar campañas, por ejemplo la corrupción. La prensa no tiene esta limitación. El escándalo de los pagos a los diputados surgió en la prensa escrita. En este sentido es la que mejor puede desafiar el poder político”, indicó a Página/12 el especialista en Medios de la London School of Economics Charlie Beckett.

 

La prensa señala que una regulación pondría en peligro este lugar crítico e investigativo del poder de turno y la existencia de una verdadera pluralidad mediática. El problema es que esta pluralidad mediática está en peligro desde que a principios de los ’80 la primera ministra Margaret Thatcher autorizó al grupo Murdoch, que poseía un 40 por ciento de la prensa escrita, a lanzar la cadena televisiva Sky. Con esta medida, la Dama de Hierro le dio al grupo una influencia sobre la opinión pública que pronto la convirtió en la “Darling” de la clase política. Unido a Thatcher por la ideología y sus propios negocios, Murdoch apoyó a los conservadores, fue crucial en la derrota del laborista Neil Kinnock en medio de una recesión (“El último que se vaya que apague la luz”, tituló The Sun el día de los comicios) y dio el salto a la tienda del Nuevo Laborismo luego de que Tony Blair cruzara medio globo para explicar al News Group los cambios que había realizado en su partido.

 

En este sentido, el escándalo de las escuchas, que desnudó un verdadero servicio de espionaje en el hoy fenecido dominical News of the World, fue un duro golpe para el grupo pero está lejos de constituir un 7D a la argentina. El juez Brian Leveson subrayó que el régimen de propiedad mediática no es satisfactorio pero, al no ser parte del mandato específico de la comisión que presidió, no se explayó sobre el tema. El líder del Laborismo, Ed Miliband, que apoyó plenamente las recomendaciones del juez Leveson, propuso un retorno a la era pre-Thatcher para la propiedad de los medios. Pero, por el momento, el eje del debate es regulación o autorregulación. La misma prensa está dividida entre los que aceptan la necesidad de un sistema cualitativamente distinto al actual, aunque sin regulador externo (centroizquierda del espectro, el The Guardian o el The Independent) y los que buscan una autorregulación con algunas medidas vistosas como las multas de hasta un millón de libras, pero dominada aún por los directores de los periódicos (grupo Murdoch y prensa de derecha). “Creo que la comisión es una señal de alarma para la prensa, un momento histórico en el que los diarios van a tener que elegir entre vivir en el pasado o rehacerse para seguir vivos a futuro”, indicó a Página/12 Charlie Beckett.

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“Los monopolios mediáticos son un problema serio”
Julian Assange se encuentra asilado en la embajada de Ecuador en esta ciudad, a la espera de un salvoconducto que le permita viajar a ese país sudamericano. En la tercera entrega de la entrevista que le realizara Página/12, el fundador de Wikileaks analiza la tensión entre el gobierno y los medios de comunicación en ese país y lanza duras críticas contra la agencia estadounidense Usaid y las organizaciones de derechos humanos Amnesty International y Human Rights Watch. También explica por qué el complejo militar industrial, las religiones organizadas y los bancos son los blancos preferidos de su organización.


–Tengo una pregunta sobre Ecuador. Usted le entregó los cables de Wikileaks a diarios de la oposición y después el presidente Correa le dio asilo. ¿Cuál es su relación actual con esos diarios?

–Les dimos los cables en la mayoría de los países a medios de comunicación que eran críticos del gobierno, por razones obvias, porque los gobiernos tienen poder y son las instituciones poderosas las que deben ser controladas. Por ejemplo, en Brasil apuramos nuestras publicaciones para que aparezcan antes de que el primer gabinete post-Lula sea elegido (se refiere al gobierno de Dilma Rousseff), así la gente podría decidir a quién quería apoyar para que ocupe un cargo en el gabinete, basado en su actuación durante el gobierno anterior. No es que estuviéramos en contra del gobierno de Lula, simplemente estaba en el gobierno y ése fue el caso también en Ecuador, donde elegimos a los dos diarios de mayor circulación en ese país, que además estaban alineados con la oposición. Creo que pudimos cometer un error con uno de esos diarios, que fue un poco demasiado hostil, y vimos que en esencia distorsionaron algunos de los cables que les entregamos.


–¿Se acuerda cuál de los dos?


–Sí, pero me reservo el comentario por el momento.


–Entonces ¿cómo quedó su relación con esos diarios? ¿Se mantiene?


–La relación está lo más bien. El Universo nos ha lanzado algunos ataques por el tema del asilo, pero dentro de Ecuador tanto los medios pro gobierno como los opositores apoyan el tema del asilo, hay un consenso nacional.


–Es una ironía que seguramente no se le escapa, que Correa es el presidente más duro de toda la región en cuanto a la tolerancia con la prensa, en cuanto a los castigos y las leyes que usa para aplicar esos castigos. O sea, el gobierno que menos tolera las críticas de la prensa aloja a un icono de la libertad de expresión. ¿Cómo ve esta paradoja?


–Es el viejo truco retórico otra vez. Si querés atacar a alguien, decí que es un hipócrita.


–¿Se refiere a usted o a Correa?


–A mí. Mis oponentes habituales me han atacado por pedir asilo en Ecuador, tratando de vender las críticas agresivas de Correa a los medios de comunicación como que de alguna manera eso significa que A) yo apoyo todas las políticas del gobierno de Correa, o B) que yo soy un hipócrita respecto de esto. Pero seamos serios. Estados Unidos está conduciendo una megainvestigación de Wikileaks en la cual diplomáticos australianos han dicho formalmente que es de una escala y naturaleza sin precedentes. Una de mis presuntas fuentes en esa investigación está presa sin ser juzgada en Estados Unidos desde hace dos años y medio en condiciones que las Naciones Unidas formalmente han descripto como “similares a la tortura”. Reino Unido es un aliado militar de los Estados Unidos. Suecia es un aliado militar de los Estados Unidos. Mi país de origen, Australia, es un aliado militar de los Estados Unidos. El ataque a la organización Wikileaks y su gente es extremadamente serio y, salvo Bradley Manning, el ataque más serio es hacia mi persona. No es el caso de que refugiados políticos eligen sus países para hacer pronunciamientos políticos. Sin embargo, era importante para mí que si tenía alguna posibilidad de elegir, eligiera una democracia que fuera ferozmente independiente y mejor aún si pudiera tener ideas nuevas interesantes, y Ecuador era el caso. La otra oferta que recibí de un país democrático ferozmente independiente y con ideas nuevas es Túnez. El presidente en persona me invitó a ser protegido por su país, pero Túnez no tiene las alianzas regionales que tiene Latinoamérica. Tengo un gran aprecio por lo que está pasando en Túnez y por su gente, y Túnez siente un gran aprecio por Wikileaks, pero es un país demasiado joven para sentirse confiado en su posición respecto de nosotros en el largo plazo. Así que si queremos mirar al tema como algo no relacionado con mi asilo, Correa se peleó con los medios y yo entiendo completamente de qué se está quejando porque Wikileaks como organización y yo hemos sufrido el mismo tipo de corrupción mediática. Al gobierno de Correa le cabe la vieja expresión de que no es conveniente pelearse con gente que compra barriles de tinta. Si Correa eligió bien sus batallas al señalar estas faltas con los medios, es otro tema.


–Más que la elección de sus batallas se le critica los instrumentos que eligió para darlas.


–Hay dos partes. Primero tiene su programa de los sábados y revisa la prensa y dice “esto es mentira, este editor está conectado con esta persona y por eso publica esto”, etcétera, etcétera. Así que pienso que es eso más que cualquier otra cosa lo que ha engendrado un clima combativo.


–Bueno, la criminalización del lenguaje es lo que más le critican.


–Pero eso es algo normal, es algo preexistente en Ecuador. Es una ley preexistente en Ecuador. La criminalización de la calumnia es algo común a muchos países. Entonces en cuanto a su actitud combativa en contra de los abusos de la prensa, estoy contento de que alguien lo haga. No sé si el método preciso o cada aspecto del método es... perfecto. Dudo en contestarle porque hay aspectos de la política ecuatoriana que obviamente no manejo. Pero si vamos a las distintas reformas (ley de medios) que Correa promueve, puedo ver que al menos la mitad son correctas, las reformas al espectro (radial y televisivo), por ejemplo, la introducción de una televisión pública.


–Es cierto.


–Estas reformas fueron aprobadas en un referéndum, el público estuvo de acuerdo. Si vamos a los casos específicos, por ejemplo, el juicio que Correa le entabló a El Universo por decir que ordenó un ataque sobre un hospital donde había sido secuestrado y que el presidente dio la orden de matar gente, estudié ese caso como parte de mi investigación cuando entrevisté a Correa (para el programa de Assange en la televisión rusa). Los videos de esos ataques mostraban que se trató de una situación muy seria y todos admiten que la cobertura de El Universo era falsa, fácticamente falsa. Entiendo que ésta es una situación en la que el gobierno democrático había sido amenazado por las acciones de El Universo y otros en falsas coberturas que originaron el episodio y que después hubo más información falsa sobre lo que sucedió en el hospital. Entonces acepto que bajo ciertas circunstancias la gente querelle por calumnias e injurias. ¿Si creo que Correa fue políticamente astuto al demandar al diario bajo esas circunstancias? ¿O que las penalidades económicas hayan sido tan altas (diez millones de dólares, que Correa eventualmente perdonó)? No estoy seguro. En Estados Unidos, por ejemplo, no lo harías. No sería aconsejable que Obama demande a un medio. Pero es un ambiente mediático distinto. En Estados Unidos los medios están demasiado cerca del gobierno.


–La crítica que se ha hecho a Correa es que medio habría elegido al juez, quien falló que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Tratado de Roma) no aplica para Ecuador. Estamos hablando de un tratado que firmaron Mao y Stalin junto a Roosevelt y Churchill para establecer un piso mínimo de protección a los derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión. El juez que recibe la demanda de Correa falla que para Ecuador el tratado no es aplicable, ni tampoco los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.


–No conozco los detalles del caso. En general, como alguien que ha visto actuar a la Justicia en muchos países, no creo en la independencia judicial. En cualquier caso político no hay independencia judicial, eso es una fantasía. Nunca son independientes. De qué lado están puede ser debatible, o quién influye sobre ellos. Y hasta podría haber un argumento de que no debería existir un Poder Judicial independiente porque entonces los jueces sólo responderían a sus intereses particulares y no a los intereses de la comunidad.


–¿Y qué piensa de esos argumentos?


–No queremos que los jueces sean robots. Deberían tener en cuenta los intereses de la comunidad. Por otra parte, no deberían defender los intereses de sus hermanos o aceptar coimas. El Poder Judicial debería representar a la comunidad y en ese punto no debería ser independiente, aunque tendría que ser lo más independiente posible de otros grupos de interés privados. La pregunta es: si tenés un gobierno democrático votado por una mayoría significativa de la población, y elige nombrar a un juez, ¿acaso ese juez no está representando a la comunidad al representar a ese gobierno propiamente elegido? Alguien siempre nombra a los jueces. La pregunta que hay que hacerse es si la persona o el grupo que los nombra está cumpliendo correctamente su función de representar a la comunidad. Por supuesto, distintos jueces van a tomar caminos diferentes. Si vemos mi caso en la Corte Suprema británica, nosotros sabíamos antes de que el caso se presentara, cuáles jueces probablemente votarían a nuestro favor, basándonos en el hecho de que algunos tenían una inclinación más conservadora y otros tenían una opinión más liberal. Y de hecho los dos jueces liberales votaron a favor nuestro. Si el sistema judicial fuera independiente en Gran Bretaña, no podríamos predecir eso. Si se basara solamente en la ley no podríamos decir estos dos jueces seguramente votarán en contra nuestra y estos otros dos probablemente nos apoyen.


–Y el quinto juez le votó en contra.


–Y sí, tenés a los que flotan en el medio, siguiendo distintos intereses. Quiero decir sobre Ecuador, que he pedido información de las leyes de medios que se proponen, de cómo se elaboran los proyectos y cuáles son las críticas.


–¿Piensa aconsejar a Correa en este tema?


–Si me lo pide, pero hasta ahora no lo ha hecho. Está siendo... hipotéticamente se habla de la posibilidad.


–Pero aun si no le pide consejo, seguramente se lo dará en privado, ¿no?


–Sí, sí, porque he luchado por el derecho de la gente a publicar información, por la libertad de expresión para los individuos, no sólo las instituciones. A tal punto que viajé a Islandia para ayudar a reformar las leyes para crear un paraíso para los medios de información de todo el mundo y de hecho conseguimos que aprobaran leyes, así que es algo que me importa mucho. Pero también entiendo que los monopolios mediáticos son un problema serio y que actúan en contra de la libertad de expresión. En Suecia, por ejemplo, el 60 por ciento de los medios son controlados por un solo grupo, el grupo Bonnier. En Australia los Murdoch controlan la mayoría de los medios y ése es un serio problema para Suecia y para Australia. En Brasil, Ecuador, Honduras, menciono estos países porque conozco los casos, también tienen serios problemas.

FUERON EL PRINCIPAL PROBLEMA DE WIKILEAKS

Los secretos de los bancos


–Usted ha sido muy crítico del complejo militar industrial desde su adolescencia. La religión organizada y los bancos también han sido blancos de sus críticas desde hace mucho tiempo. ¿Esas instituciones son los blancos favoritos de Wikileaks?


–Si nos preguntamos qué organizaciones se comportan de manera injusta, si nos preguntamos qué organizaciones pueden ser reformadas sin mucho costo, diría que estas preguntas están conectadas. Cuanto más secretas son las organizaciones, más injusticias cometen. No quiere decir que cada acto de ocultamiento sea injusto. Wikileaks hace un esfuerzo tan grande por ocultar la identidad de nuestras fuentes que ni siquiera grabamos el nombre de los denunciantes. Pero una buena señal de que una organización debe ser investigada es que mantiene muchos secretos. Hay una razón por la cual gastan tanto dinero y tiempo y trabajo en mantener secretos. Y sabemos que ninguna organización gasta dinero y trabajo en algo a menos de que le aumente su poder institucional. En segundo lugar, si una institución está gastando sus recursos en mantener secretos, ya sea porque esos secretos son la documentación de injusticias previas o planes para cometer injusticias a futuro, entonces es lógico que si el público se entera, se enoje y haga lobby para atacar a esas instituciones. Si esa información se conoce, se va a producir la reforma que la institución quería evitar y por eso mantenía el secreto. Entonces debemos asumir que estas instituciones no son tontas. Ellas predicen que si esta información se conoce, habrá malas reacciones a esta información que mermará su capacidad para realizar planes injustos o los disciplinará por injusticias cometidas en el pasado. Bueno, ¿quién está haciendo eso, más que nadie? El complejo militar industrial. En cuanto a escala, en cuanto a recursos empleados, pero hay otras instituciones también. Algunas religiones organizadas como la Iglesia de Cientología son extremadamente secretas.


–Seguramente escuchó hablar de los “Vatileaks”.


–Sí, no seguí eso muy de cerca. Hay algunos documentos de dependencias del Vaticano que hemos publicado...


–No, me refiero a una filtración muy importante que ocurrió hace poco y que se habría inspirado en los Wikileaks.


–Los archivos secretos del Vaticano son completamente secretos. Qué tesoro histórico representan volviendo atrás más de mil años, escondiendo tremendas injusticias, algunas de las cuales conocemos, como el encarcelamiento de Galileo y los crímenes de la Inquisición, por nombrar sólo algunas de esas injusticias.


–Su otro blanco preferido son los bancos.


–Respecto de los bancos, hay muchos secretos. Pero los bancos fueron nuestro problema número uno hasta que tuvimos esta tremenda pelea con los militares estadounidenses a principios del 2010. Tuvimos muchas complicaciones con los militares estadounidenses antes de eso, pero el Pentágono decidió que debíamos ser destruidos a principios del 2010. Tuvimos más de cien ataques legales entre el 2007 y el 2010 y la mayoría provino de bancos. Entonces los bancos guardan muchos secretos, y tienen recursos tremendos.


–¿Cuándo va a dar su próximo discurso en el balcón de la embajada?


–Lo vengo pensando últimamente. Ya va siendo hora, ¿no le parece? No creo que falte mucho.


DURA VISION DE LA ORGANIZACION

“Amnesty es hipócrita”


–¿Cómo juega Estados Unidos en Ecuador?


–Hay algo que no se menciona mucho en los medios tradicionales, incluyendo los de América latina, y es que en Estados Unidos se está centralizando el poder bajo una sola pirámide de patronazgo definida como el complejo militar industrial. Dirás que siempre pasó eso. ¿Pero está pasando más ahora? Sí, está pasando mucho más. Las dieciséis agencias de Inteligencia estadounidenses han sido agrupadas bajo un mismo paraguas. El enroque entre el jefe de la CIA y el de las fuerzas armadas significa que la CIA ha sido arrastrada bajo la influencia del complejo militar industrial. Además, y sin que llamara la atención, este año el presupuesto del Departamento de Estado y el presupuesto de la Usaid (agencia de asistencia del Departamento de Estado) han pasado a ser parte del presupuesto de seguridad nacional. Entonces toda esta ficción de que la Usaid era una agencia independiente, como se les decía a los latinoamericanos, ya no lo dice más el gobierno de Estados Unidos, ya no se sostiene de ninguna manera. Según la descripción de esta maniobra que aparece en la página web del Departamento de Estado, ya que éste estaba trabajando codo a codo con los militares y la Usaid estaba trabajando codo a codo con los militares, entonces es natural que sus presupuestos pasaran a formar parte del presupuesto para la seguridad nacional. La Usaid forma parte del esquema de seguridad nacional y eso representa un importante traspaso de poder. El Departamento de Estado había sabido ser un punto de poder independiente en Estados Unidos, lo mismo que la CIA. Ambos han sido barridos bajo la misma pirámide de patronazgo, lo cual representa una consolidación del poder. Es lo mismo que pasó con Putin cuando domesticó a los oligarcas rusos. Todos quedaron bajo la pirámide central del poder militar ruso. Entonces cuando ves a Correa y los suyos quejarse de que Fundamedios (una ONG muy crítica del gobierno de Correa) se financia con fondos de la Usaid, yo me quejo también. Ya no hay disimulo.


–¿Cómo han reaccionado las principales organizaciones internacionales de derechos humanos a las denuncias filtradas por su organización?


–De manera absurda y altamente hipócrita. Human Rights Watch y Amnesty International y otras ONG occidentales de derechos humanos no se pronuncian acerca de Ha-mmond (Jeremy, preso en Nueva York, acusado de filtrar a Wikileaks más de dos millones de correos electrónicos de la agencia de inteligencia privada Stratfor). Se niegan a decir que es un prisionero político.


–¿No lo apoyan?


–No dijeron una puta palabra.


–¿Y Manning (Bradley, preso en Virginia, acusado de filtrar 250.000 cables diplomáticos a Wikileaks)?


–Durante el pico de la campaña para que dejen de torturarlo psicológicamente dijeron algo, pero sólo después de que todo el mundo estaba hablando del tema.


–A usted le dieron un premio (fue Amnesty International).


–Me dieron un premio en el 2009, antes del conflicto con Estados Unidos. Desde entonces no han dicho nada. Es muy interesante lo que ha pasado con Amnesty. ¿Cuál es la perspectiva latinoamericana acerca de Amnesty?


–Hay una valoración muy positiva de lo que hicieron durante las dictaduras.


–Exactamente. Entonces Amnesty tuvo un rol bastante interesante y Human Rights Watch, en menor escala, hizo exactamente lo mismo. La misión original de Amnesty era bastante simple. Era hacer que sean liberados los prisioneros de conciencia. Ahora, Amnesty nunca habló de los prisioneros de conciencia en el Reino Unido o en Estados Unidos, nunca lo hizo en un grado significativo. Para ganar su legitimidad, para pegarle a la Unión Soviética con un bastón moralizador y denunciar a los prisioneros de conciencia soviéticos, Amnesty también habló de los prisioneros de conciencia en América latina. Esto es correrse dos pasos de Reino Unido (Amnesty tiene su base en Gran Bretaña). Reino Unido es un aliado de Estados Unidos, que a su vez era un aliado de las dictaduras latinoamericanas. Entonces estás a dos pasos de Reino Unido, pero eso le dio a Amnesty la reputación necesaria de neutralidad, que después usó para castigar a la Unión Soviética por sus prisioneros de conciencia. Ahora que la Guerra Fría ha terminado y las dictaduras de derecha en América latina han terminado, ¿qué va a hacer Amnesty para tratar de ganar alguna percepción de legitimidad? Bueno, no puede atacar en terreno propio, no puede atacar en Reino Unido o algo demasiado cercano a Reino Unido como es Estados Unidos, entonces se ha expandido y se dedica a campañas ridículamente desproporcionadas, sobre cosas como (la detención de grupo de rock ruso) Pussy Riot y otras acciones mediáticas en contra de presuntos enemigos de Reino Unido y Estados Unidos. Pero no dicen nada sobre mi estadía acá, sobre el asilo que me dieron, sobre mi detención domiciliaria por 560 días sin haber sido acusado, ni los cuatro días que pasé en una celda de aislamiento, no dicen nada de gente como Hammond y otras presuntas fuentes nuestras que han sido detenidas.


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La Paz, 19 de julio. El presidente boliviano Evo Morales Ayma promulgó hoy la Ley Marco de Autonomías y Descentralización, la quinta de las normas emanadas de la Constitución política que conforman el andamiaje jurídico-político de una Bolivia autonómica y plurinacional.

Son cinco normas orgánicas para descolonizar de manera estructural al Estado plurinacional, afirmó Morales luego de estampar su firma en la legislación, que se sumó a las de los órganos Judicial y Electoral, a la del Tribunal Constitucional y a la del Régimen Electoral.

En la ceremonia, realizada en el palacio de gobierno sin la participación de legisladores de oposición y con la presencia de integrantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, dirigentes de movimientos sociales y diplomáticos, Morales Ayma hizo un reconocimiento a los asambleístas que en un tiempo récord, del mes de abril al sábado anterior, lograron cumplir con el mandato constitucional de aprobar esas cinco leyes antes de que venciera el plazo establecido, el 22 de julio.

La legislación, denominada Andrés Ibáñez en honor al héroe cruceño que en 1877 lideró la lucha por la descentralización, inspirado en el socialismo utópico de la época, consta de 149 artículos. Su objetivo es regular el régimen de autonomías departamental, municipal, regional e indígena y las bases de la organización territorial del Estado, fijando las competencias del nivel central del Estado y de cada uno de los niveles autonómicos, explicó el ministro de Autonomías, Carlos Romero.

En su discurso, luego de promulgarla, Morales Ayma señaló que fue informado de que todos los artículos (de la norma) se han consensuado (con la oposición), excepto el 145, que dispone la suspensión de un gobernador o un alcalde por la acusación de un fiscal.

Los que se oponen a la ley, afirmó Morales, anticipadamente están diciendo que van a robar o han robado y por eso no quieren que se apruebe esta norma. Quien no va a robar desde la gobernación o la alcaldía no tiene por qué tener miedo a las normas.

Ésta es otra fecha histórica, inédita en estas profundas transformaciones que estamos llevando delante de manera democrática, dijo Morales, quien reiteró que en el pasado las leyes eran producto de monopolios de grupos que tenían representación en los partidos políticos, pero en su elaboración no participaba el pueblo.

En el tema judicial, mencionó el mandatario, las leyes elaboradas por la Asamblea Legislativa Plurinacional (bicamaral) permiten descolonizar la justicia para nacionalizar el derecho.

Apuntó que para acabar con la tardanza en la administración de justicia mucho dependerá de los operadores, pero en las nuevas leyes se han incluido sanciones duras para jueces y personal judicial subalterno que cometan faltas. También se garantiza la carrera judicial y se crea el defensor del litigante, apuntó.

Morales pidió a los asambleístas que en el futuro den prioridad a nuevas normas en temas sociales, productivos y laborales, en directa coordinación con el Ejecutivo y los movimientos sociales.

Sólo no podemos cumplir si no tenemos los recursos suficientes; no quisiera que los movimientos sociales me lleven a mí a prestarme plata para pagar los aguinaldos, afirmó.

Por su parte, Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz y cabeza de la oposición derechista en las provincias orientales, la llamada media luna, afirmó que gracias a la lucha de los cruceños por la autonomía se han dado pasos extraordinarios para construir una Bolivia con autonomías, con inclusión, y advirtió: que nadie se espante, cuando hay épocas como la que estamos viviendo siempre hay turbulencias.

A su lado, en una rueda de prensa en la capital cruceña, el senador Germán Antelo, jefe de la bancada opositora de Convergencia Nacional en el Senado, ratificó que se presentará una denuncia ante el Tribunal Constitucional, no contra toda la ley, sino contra los artículos que consideran inconstitucionales.

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Núñez, rechazó la ley aprobada por el rodillo (la mayoría) del Movimiento al Socialismo, calificándola de burla al pueblo boliviano porque es una autonomía que en vez de otorgar recursos a los departamentos, controla todo y posterga el desarrollo de las regiones.

Cívicos de Beni y Tarija analizarán a su vez las medidas a tomar contra la norma, porque no reconoce los estatutos aprobados en 2008 ni garantiza los recursos para las competencias que asumirán las gobernaciones, según versión del diario La Prensa.

En tanto, el Comité Cívico de Potosí decretó la realización de un paro de 24 horas, de este lunes al martes, en protesta contra la ley, por considerar que algunos de sus artículos agravarán un conflicto de límites que ese departamento tiene con el de Oruro.

Por Rosa Rojas
Corresponsal
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Para el escritor boliviano, el milagro reside en que un país “muy tomado por la discriminación” haya elegido a un indio como presidente, y que los intelectuales y los partidos populares hayan dejado de lado sus diferencias históricas para apoyarlo.

–¿Cómo ve a Bolivia hoy?

–Bolivia está atravesando un proceso nunca visto, porque los bolivianos somos muy eliminadores de lo indígena, de lo negro, nosotros toleramos el folklore, nos gusta bastante, somos en ese sentido feudales porque nos gusta ver bailar a los indios, entonces aplaudimos, simpatizamos con ese escenario, pero nos restringimos para ir más allá, para tener una amistad, una relación más cercana con los indios, los indios solamente están en ese cuadro como elemento folklórico, como distracción.

–¿Entretenimiento?

–Lo que hacían los señores feudales de Atica, que tenían unos monos bajos de estatura a los que hacían bailar y a esos monos habilidosos les llamaban pongos. Eran esos orangutanes que bailaban para ellos y algún señor feudal boliviano le puso su nombre al país y también les puso el calificativo de pongos. Los indígenas que vivían bajo el control de los feudales eran los ponguitos, los que estaban allí les llamaban igual que a los monos que los entretenían.

–Es como una tradición feudal.

–No se sabía con exactitud los orígenes de esa palabra. Hay otras palabras en esta tradición, como por ejemplo la rosca. La inventó un político boliviano llamado Bautista Saavedra. Decía que en la política boliviana había grupos de poder y que esos grupos de poder formaban como una especie de logia, a la que llamaba roscas.

–Entre ellos tamizaban todo.

–Claro, en especial los hombres millonarios, los dueños de las minas y los señores feudales alternaban en el gobierno conservadores y republicanos hasta que esa oligarquía fue debatiéndose, como lo describió uno de los escritores más importantes que tuvo Bolivia, Juan Alcides Arguedas, en un libro que se llama Pueblo enfermo. También escribió La Historia general de Bolivia y Raza de bronce, que fue traducido al francés con prólogo de André Malraux.

–¿El escritor que usted nombra desarrolló una pintura de la sociedad boliviana en sus diversas etapas?

–Con Pueblo enfermo hubo protestas de la opinión pública porque se mostraba un pueblo colonizado, sojuzgado por las grandes empresas mineras. Había tres magnates de primera importancia que eran los que controlaban las minas: Simón Patiño, Carlos Víctor Aramayo y Mauricio Roschild, esos tres eran los magnates. A partir de 1942 comienzan los grandes levantamientos mineros y cambia la historia de Bolivia. En la época de la Segunda Guerra Mundial todas las zonas productoras de estaño habían caído en poder de los nazis. El único productor para Estados Unidos, Gran Bretaña y el mundo democrático era Bolivia. Entonces el gobierno aprobó medidas represivas contra las huelgas, hablaban de subversión para evitar que se alterara la producción. Hubo un aumento en el precio del estaño, aumentaron las grandes empresas mineras norteamericanas en un 62 por ciento pero no les aumentaron nada a los trabajadores y además los reprimieron cada vez que intentaron protestar por esa situación.

–Como siempre se dio en la historia de América latina. ¿Las mujeres sufrieron una gran represión?

–Murieron 300 trabajadores, los militares ya habían organizado en el país una logia nazi con Gualberto Villarroel, quien, como jefe de la logia, estuvo en el centro del conflicto, en la localidad minera de Catavi. Ahí es donde la logia se reúne y decide producir muertos para justificar la subida al poder, también la dirigía un militar partidario de Estados Unidos, que era el general Enrique Peñarán, pero la juventud militar que controlaba la logia estaba en contra del general entonces. De diciembre de 1942 a diciembre de 1943 se dan las condiciones para que esta logia militar nacionalista y populista tome el poder. En el Parlamento se discute la masacre y se dice que se hable todo lo que se quiera pero nadie debe referirse al papel del ejército cuando el único culpable de la masacre era el ejército. La masacre comenzó a las diez de la mañana y terminó a las cinco de la tarde, era un día lunes, los militares exigieron a los mineros que volvieran al trabajo, no hicieron caso y comenzaron a matarlos.

–¿Fue la matriz de lo que vino después, una serie de golpes militares?

–Luego de ese año de 1943 toma el poder el mayor Villarroel, el jefe de la logia, hablan de una revolución nacional con el lenguaje de Pétain mezclado con populismo y un socialismo difusos. Ya había antecedentes en los países vecinos. En 1932 se había proclamado como socialista a la República de Chile. El coronel Marmaluque Prove subió al poder con la ayuda de los militares de graduación menor y proclaman a Chile República socialista. Obviamente, reaccionó el Reino Unido, puso sitio a Valparaíso con sus cañones, por lo que los militares se rindieron y desapareció el gobierno socialista. A Prove lo exilian pero a los militares de menor graduación (mayores, capitanes) los matan, los fusilan, los tiran al mar. En 1936 los militares bolivianos deciden proclamar en Bolivia una República Socialista. Ahora, estos militares no sabían definir bien si era un socialismo soviético o al estilo nazi. Entonces los historiadores bolivianos dicen que ése no es problema grave, que se junten esos dos nacionalismos y entonces queda el socialismo militar. El coronel Buch aparece y derroca al medio marxista David Artobe, que sale exiliado y se instaura un nacional socialismo. El régimen socialista de David Toro nacionaliza por primera vez en América latina a la Standard Oil en 1936 y en 1938 lo hace el general Lázaro Cárdenas –en otro régimen nacionalista militar– en México. David Toro funda el Ministerio de Trabajo con asesores marxistas pro soviéticos, ante lo cual los nacionalistas reaccionaron y dieron un golpe de Estado.

–Usted declaró que a sus lectores no les gustan los datos fríos. Con respecto a la huelga de los mineros, siempre trató de novelar lo que pasó a partir de su imaginario.

–Traté de interpretar mi realidad a través de la literatura pero con fuerte influencia histórica, porque considero que la novela boliviana está más cerca de la realidad que la historia. Novelando la historia se interpreta más correctamente la realidad.

–¿El surgimiento de Evo Morales proviene de esas tradiciones de lucha, no nace por generación espontánea, Evo representa el vínculo entre el minero y el indígena?

–Los indios de Bolivia siempre estuvieron sometidos. Mantenidos en la ignorancia y en la indigencia. En 1952 se produjo una insurgencia, pues ya hay dos corrientes ideológicas en ese ámbito: el marxismo y el nacionalismo. El nacionalismo tomó el poder dándole un contenido al estilo de lo que planteaba el ideólogo marxista Mariátegui en el Perú con un contenido indigenista, y sobre esa base se hace la reforma agraria, la entrega de tierras a los campesinos en la época de Paz Estensoro, en abril de 1952. Este hecho crea las condiciones para que 50 años después los indios vean un nuevo camino. Por la evolución de las masas indígenas deciden hacer sus propias escuelas, financian entre ellos a los profesores que les enseñan a leer y escribir. Con astucia, los gobiernos han fomentado la pelea entre los indígenas. El Che Guevara en estas circunstancias habló en La Habana con quien era el Ministro de Asuntos Campesinos y le dijo por qué los revolucionarios no apoyan a uno de los sectores campesinos y ahí lanzan la guerra revolucionaria.

–¿Qué le dijo?

–“No tenemos armas”, dijo el ex ministro. El Che, de su cartuchera, saca su revólver: “Aquí tiene el primer revólver para hacer la guerra revolucionaria”, dijo. El Che me lo contó a mí porque en La Habana tuve una entrevista. “Mira lo que ha pasado, me contaron que el ex ministro tiene en su living, en la sala donde recibe sus visitas, ahí está el revólver.” El Che me decía que no se lo había regalado para adornar un cuarto. La anécdota muestra de cuerpo entero que esos nacionalistas eran otra clase, eran criollos, los hijos de los españoles. Antes de Evo ya hubo intentos de reforma agraria, de entrega de tierras a los campesinos, de la desaparición de patrones en especial en la zona del Altiplano, fueron creándose líderes, caudillos locales, se fue dando como se había dado con la Revolución Mexicana, los que lucharon al lado de Zapata. El ex presidente norteamericano JF Kennedy decía que sólo había habido dos revoluciones importantes en América latina: la revolución mexicana y la revolución boliviana. Estados Unidos apoyaba económicamente al gobierno de Paz Estenssoro, apoyaba al régimen, fue un golpe terrible cuando muere Kennedy y ya estaba muerta la revolución boliviana. Dirige el golpe de Estado el general Barrientos, que había estudiado en Panamá.

–¿Siempre estuvo en juego la propiedad de la tierra?

–El Movimiento nacionalista de Paz Estensoro controlaba todos los sectores pobres, pero fueron apareciendo estos líderes populares, los indígenas asumían el poder de masas. Evo Morales aparece como un muchacho pobre, deportista, músico, le gustaba tocar la flauta y el tambor, bailar. Es aymara y campesino, pero antes de ser campesino hizo varios trabajos que le sirvieron después de mucho, por ejemplo hacía ladrillos en los hornos, después fue panadero, todos los trabajos más bajos, él los realizó.

–¿Cómo analiza usted su evolución, su crecimiento como líder?

–Debido a que cerraron las minas y desde Estados Unidos se trataba de buscar un sustituto para el estaño y era difícil, de la noche a la mañana estaba el carey para hacer juguetes para los niños y anteojos. Empezaron a hacer cañerías para los servicios sanitarios, carey duro, carey blando y ya no se necesitaba estaño porque había otros materiales plásticos. “Estados Unidos, que había acumulado cualquier cantidad de estaño, lo lanzó al mercado mundial, bajó el precio y nadie quería comprar estaño, en las minas de Bolivia no se necesitó trabajar y todos recurrieron al campo, se incrementó la población campesina con los mineros desocupados, se implementaron las plantaciones de coca y en Cochabamba todos los trabajadores desocupados iban al Chapari. Entonces ahí aparece un jovenzuelo jugador de fútbol muy enamoradizo, un Don Juan que tocaba la guitarra, cantaba. Ahí lo designan Secretario de Deportes, buen jugador de fútbol que conocía a Maradona, a los grandes jugadores de fútbol de la Argentina. Estaba en su apogeo político, tiene mucha similitud con Juan Lechín, el dirigente sindical de la Confederación Obrera Boliviana COB que había entrado en su momento, en la Revolución del ’52, enviado por el Ministerio del Interior para un cargo burocrático. Lechín también jugaba al fútbol y los políticos entran por ese lado. Es la coincidencia de Lechín con Evo.

–¿Cómo evalúa al gobierno de Evo?

–Hay algunos antecedentes que hay que ver. La corrupción de los políticos produjo una gran indignación de la gente. Hubo muchas protestas, tanto en Bolivia, como en Argentina por esa situación. Un país totalmente inundado por la discriminación que elija a un indio es inconcebible; en todo caso, lo hace para que esté una semana en el poder, no para toda la vida. Ahora cómo sacamos a este indio, dice la oposición.

–¿Nacionalizar los recursos básicos de la economía sólo estaba en los sueños?

–Hay un antecedente: Fidel Castro o la muerte del Che Guevara. Porque los argentinos, que son personas muy cultas, siempre han soñado con tener un pueblo revolucionario como el boliviano. Hay que tener en cuenta que en 1809 hubo un caudillo argentino que era sacerdote, que dirigió la revolución de 1809 en La Paz: José Antonino Medina, caudillo político autor de varias obras y del plan de gobierno de diez puntos.

–¿Cómo ve la propuesta de Evo luego de tantas protestas?

–El es instintivo, no es un hombre con formación revolucionaria. Apenas hizo un curso de secundaria. Tiene una percepción extraordinaria. El hecho de que haya sido un tipo del pueblo que accede a todo tipo de trabajos le permitió conocer profundamente a su pueblo. Es un hombre valiente, él luchó contra las tropas del ejército, se agarró a puñetazos, no tenía miedo, en una oportunidad lo dejaron herido en el piso y vinieron los campesinos, que lo llevaron a un lugar secreto y ahí lo curaron, lo recuperaron. Otro factor es que es un hombre con una suerte increíble. Se parece a la suerte de Fidel Castro. Los militares le decían a Fidel durante la invasión gusana a Playa Girón: “Usted no puede estar en primera línea peleando” y él cortó las comunicaciones con el mundo, se subió a un tanque para perseguir a los gusanos, disparó y el proyectil entró en la chimenea del barco, los invasores escapaban y vieron que el barco se hundía y tuvieron que entregarse. El Che en cambio era un hombre con mala suerte, él se integró al ejército revolucionario de Fidel como médico, desembarca del Granma y el primero en caer herido es el médico, viene a Bolivia para la lucha y lo matan, a Fidel Castro no le hubiera ocurrido nada de esto.

–¿Lo de Evo es una revolución?

–Es una revolución pacífica. Lo que no consiguió hacer el Che Guevara y todos los revolucionarios, los grandes líderes como Mariátegui, un indio con una educación elemental, que es hijo del pueblo, entonces consigue liderar a ese pueblo. Uno dice “yo no creo en milagros”, pero se está produciendo el milagro. La gente de avanzada en Bolivia hace a un lado sus prejuicios, al principio se decía que no iba a durar ni tres ni seis meses en el poder. Es un indio ingenuo como todo hombre de campo. Al día siguiente de asumir como presidente, toma un avión venezolano y se va por cinco continentes y llega a Londres a medianoche, toma un coche y se va a Buckingham y golpea las puertas del palacio. Pidió ver al rey y a la reina. Lo vieron enfermo, tosiendo, le pusieron unas inyecciones salvadoras y él se ríe: “La reina me ha curado”, dijo.

–¿Formó una fuerza política que lo acompañe?

–Todos lo consultan. Son cuatro años que pasaron en la pelea con la insurrección de los inmigrantes millonarios, de la nueva oligarquía, de la nueva rosca, que se fusionaron. Los medios de comunicación también pegan, yo pensaba que no se podía resistir con toda la prensa en contra. Uno lee la prensa y para ellos todo lo que ocurre no tiene porvenir.

Por Sergio Kisielewsky
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