Seguridad contrainsurgente y construcción del enemigo interno

El 21 de octubre se realizó un Conversatorio sobre el tema de Seguridad y Defensa en Colombia. Concepciones y desafíos, que convocó la Comisión de la Verdad. Con antelación se nos enviaron seis preguntas (en realidad eran más, porque algunas de ellas tenían otras preguntas incorporadas). Desde el momento en que recibí las preguntas consideré que eran demasiadas y no habría ocasión de afrontarlas con profundidad por el poco tiempo disponible y por el número de personas que íbamos a participar en el Conversatorio. Y en efecto eso fue lo que aconteció, porque además de los cinco foristas que participamos, intervinieron otras personas (aunque en forma breve y puntual), con lo que el tiempo y las posibilidades de argumentar se redujeron en forma significativa.

De todas formas, yo escribí las respuestas, pensando en la brevedad de tiempo y el público general que participaba en la convocatoria, por lo que empleo un lenguaje coloquial y directo.

No se alcanzaron a afrontar todos los temas que se proponían en las preguntas y solamente se abordaron unos pocos. Dado que pensé con cuidado lo que iba a responder, decidí escribirlo como texto orientador y eso es lo que hoy ofrezco a los lectores interesados.  

Enfatizo en la construcción del enemigo interno como lógica contrainsurgente de larga duración en Colombia, porque ese fue el asunto que se me pidió en forma expresa que resaltara en el Conversatorio mencionado.

¿Cómo se entiende la seguridad en Colombia y cuál es su relación con la democracia?

La pregunta que habría que hacer a esta pregunta es de ¿quiénes se está hablando, cuando se nombra la relación entre seguridad y democracia? Si estamos hablando desde la lógica del bloque de poder contrainsurgente (formado por el Estado, las clases dominantes, las altas jerarquías de la iglesia católica, los gremios económicos y los medios de desinformación) que se ha construido en este país en los últimos 70 años tenemos un tipo de respuesta, en la cual existe una relación estrecha entre una forma de entender la seguridad (considerada como seguridad nacional, confeccionada en Estados Unidos) para defender los intereses de ese bloque de poder contrainsurgente y para ellos la democracia se reduce, cuando mucho a unas elecciones periódicas, en las que se escoja al representante de ese bloque de poder que va a ejercer la presidencia de la República.

Si, por el contrario, nos situamos en la perspectiva de las grandes mayorías sociales para las cuales la democracia no debería reducirse a un ritual electoral, sino a una forma sustancial de entender la sociedad, en la que la desigualdad no sea lo dominante, haya justicia, empleo, respeto a las libertades individuales y colectivas y no se persiga y mate a la gente por pensar distinto y tener otro proyecto de mundo y de sociedad. En ese caso se tiene otra idea de seguridad, referida a la garantía de esos derechos, para que puedan ejercerse realmente y no queden en el papel. De qué sirve, por ejemplo, hablar de Estado social de derecho y de “tradición democrática” si somos uno de los países más desiguales del mundo, en donde se asesinaron a 3000 dirigentes sindicales en los últimos 35 años, se exterminaron movimientos políticos y mataron a miles de sus militantes (UP, A luchar, Frente Popular, ahora el Partido de la Rosa), si somos el primer país del mundo en asesinato de ambientalistas, el segundo en asesinato de profesores, durante mucho tiempo el primer país del planeta en desplazamiento forzado de población. Un país donde el racismo, el clasismo, el sexismo son pan cotidiano, como se demuestra a diario, para no ir más lejos con el trato dado en estos momentos a la Minga indígena y popular. Y todavía se repite la mentira de que somos un país que una gran tradición democrática, cuando la democracia colombiana, como lo dijo el político liberal Darío Echandía “es como un orangután en Sacoleva”.

¿A partir de qué modelos se han diseñado históricamente las políticas de seguridad y defensa en Colombia?

Dos modelos, uno informal, y otro formal, que corresponden a dos épocas diferentes. Y aquí voy a presentar un punto de vista heterodoxo que puede escandalizar a los “expertos en seguridad”.

Un primer modelo, el impuesto durante la República Conservadora (1886-1930), tutelado por un poder extranjero: El Vaticano. Este modelo no tenía doctrina militar específica (que se llamara así de Seguridad), ni instructores militares, ni ejércitos en Italia, a donde se prepararan los policías y militares colombianos. Pero si irradiaba un dominio ideológico, cultural y simbólico de gran alcance que se transmitía a través de diversos sectores del Partido Conservador, y principalmente las jerarquías católicas, que tenían presencia nacional y controlaban en forma férrea la educación, los territorios nacionales con la “Reducción de salvajes”, manejaban prensa, y ejercían poder local en las parroquias y veredas. (en virtud del Concordato de 1887).

Los lineamientos venían directamente desde el Vaticano, a través de las encíclicas papales, en las que periódicamente se señalaban los enemigos de la iglesia católica, que se renovaban con relación a las grandes luchas sociales que se vivían en Europa. Las encíclicas las asimilan los obispos y las difunden con un mensaje de odio hacia el liberalismo (la revolución francesa) y lo que fuera considerado comunista o socialista y luego circulan por el país a través de los curas de parroquia, y llegan hasta los lugares más distantes y recónditos.

Esta concepción de seguridad reposa en la idea de fundar un orden teocrático, basado en la máxima Dios y Patria ‒que sigue siendo el lema de la Policía colombiana‒ que en lugar de formar ciudadanos moldea buenos cristianos, sumisos, obedientes, serviles, intolerantes, sectarios, autoritarios, machistas, antiliberales y anticomunistas. Esto hace que la iglesia católica como cancerbera de dicho orden teocrático imponga una noción clerical de seguridad dentro del país, que supone el control de lo que hace y piensa la gente. La iglesia católica controla desde el nacimiento hasta la muerte, tiene el monopolio del bautismo y de los cementerios y logró que durante cincuenta años no existiera otra forma de identificación que no fuera la Partida de Bautismo. Por eso, se va a oponer con saña a la expedición de la cedula de ciudadanía en 1936, y para rechazar ese documento (un reconocimiento elemental de derechos civiles) se alía con el partido conservador para que no se toquen sus privilegios de control de los cuerpos y las mentes. La Violencia de las décadas de 1940-1950 de alguna forma está relacionada con la negación de un derecho civil, que deja de ser un monopolio de la iglesia católica y los ciudadanos puedan tener un documento de identidad expedido por el Estado y no queden a merced de una corporación privada, como es la iglesia católica. Este saboteo al reconocimiento de un elemental derecho civil fue encabezado por Laureano Gómez, ese promotor de odio y de muerte, que se expresaba en la consigna falaz de que el “liberalismo tenía 1,800.000 cedulas falsas”.

De allí surge la doctrina de seguridad que el poder conservador y clerical tenía que enfrentar a sus numerosos y diabólicos enemigos, empezando por el Partido Liberal y poco después a todo lo que se involucraba con el vocablo gaseoso de comunismo.  Las implicaciones militares de esa concepción de seguridad se materializaron en las últimas guerras civiles del siglo XIX que asolaron al país, principalmente la más sangrienta y prolongada, la de los Mil Días (1899-1902), en donde se demostró lo que implicaban las enseñanzas clericales sobre la seguridad, que era la del partido conservador y la iglesia católica. Sus palabras de odio y muerte salieron de la boca santificada de Ezequiel Moreno, Obispo de Pasto, nacido en España, quien afirmó que “matar liberales no era pecado”.  Decía este mismo personaje en 1897: “No es posible la conciliación entre Jesucristo y el diablo, entre la Iglesia y sus enemigos, entre catolicismo y liberalismo. No; seamos firmes: nada de conciliación; nada de transacción vedada e imposible. O catolicismo, o liberalismo. No es posible la conciliación”[1].

Ahí está la esencia de esa doctrina de seguridad nacional, la que se corresponde con la defensa de los intereses del partido conservador y la iglesia católica. Quienes los criticaran y los cuestionaran eran enemigos de la nacionalidad católica, apostólica y romana y debían ser perseguidos, encarcelados o asesinados. Como las fuerzas militares y de policía eran conservadoras en su mayoría, a esas fuerzas también se trasladaba la lógica de que liberales y comunistas eran enemigos que había que combatir y exterminar como bacilos, enfermedades o plagas.

Señalemos un ejemplo. En un documento de 1932, que se encuentra en el AGN de 1932, el gobernador de Caldas transcribe las palabras del cura párroco de Mocatán, cuyos dichos llenos de “fraternidad cristiana” son de este tenor: “Es necesario negarles el agua y el pan a los liberales”; “es mejor ser asesino, es menor pecado clavarle un puñal a la madre que ser liberal”; “las mujeres de los liberales son iguales a las prostitutas. Es menos pecado ser adultera que ser mujer de un liberal”; “las leyes humanas castigan el robo, pero ante Dios no es pecado robar y si es pecado ser liberal”[2]. Esta lógica es trasladada a los comunistas y socialistas, con el mismo tipo de vocabulario, como lo han documentado diversas investigaciones. En esa dirección en 1949, Ernesto Reyes sacerdote de la Diócesis de Tunja aseguraba que el comunismo es “una lepra galopante y le declaraba la guerra a muerte”[3].

Y el segundo modelo, el de 1945 en adelante, tutelado por otro poder extranjero, los Estados Unidos, se instaura durante el período de la hegemonía conservadora y la dictadura militar (1946-1957) y traza los lineamientos básicos de la Doctrina de Seguridad Nacional. Esta preserva de la fase anterior por lo menos cuatro aspectos: la contrainsurgencia, el anticomunismo, el miedo al pueblo y el miedo a la democracia. Estados Unidos se convierte en el formador de la mentalidad castrense (militar y policial) desde entonces hasta el día de hoy. Un momento clave de la instauración de esa doctrina se da en el período señalado, cuando las clases dominantes de este país se pliegan de manera incondicional a los Estados Unidos, incluyendo el plano militar. Las consecuencias de eso son bien conocidas y tienen que ver con los modelos de represión que se imponen en el país, entre los cuales están la persecución a todos los que son catalogados de comunistas y subversivos (trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesores, defensores de derechos humanos…). El trato militar y represivo a cualquier protesta, por justa y legitima que sea, la oposición a cualquier reforma real de la estructura económica y política del país, el aprendizaje de métodos de tortura que son enseñados en los manuales de guerra de Estados Unidos, que son traducidos y adaptados por las fuerzas armadas de Colombia, la creación de grupos paramilitares para combatir a lo que se denomina el “enemigo comunista”. Todo eso se da durante el Frente Nacional y se proyecta hasta el día de hoy, porque hay que decirlo en Colombia la guerra fría nunca ha terminado.

En resumen, en materia de la seguridad contrainsurgente y la construcción del enemigo interno, se “evolucionó” sustancialmente: mientras en la primera época de la seguridad vaticana matar liberales y comunistas no es pecado, en la segunda de estirpe estadounidense matar comunistas no es delito.

¿Qué sujetos han sido considerados como amenazas o enemigos de la seguridad nacional? ¿por qué?, ¿De qué manera ha influenciado la vida social, política y cultural de la sociedad colombiana la configuración de enemigos de la seguridad nacional?

Todos los sectores populares y quienes pudieran presentarse como sus voceros son concebidos como enemigos, siendo el típico miedo al pueblo y miedo a la democracia. Los primeros que entraron en la lista de enemigos fueron, por supuesto, los indígenas y la población negra, desde la misma conquista y eso se amplió y se reforzó durante todo el período republicano, y se proyecta hasta el presente (como lo podemos ver con la Minga). La Regeneración los considero menores de edad, salvajes, y dispuso su reducción por las misiones católicas, que se repartieron el país como un ponqué. En cuanto a la población negra, los esclavistas caucanos se negaron a la abolición de la esclavitud y organizaron una guerra civil en 1851 para oponerse a la misma. Entre esos traficantes de carne humana se encontraba la familia Arboleda que después seguiría explotando a los negros como agregados en las haciendas. Uno de eso prohombres era Sergio Arboleda, cuyo nombre hoy ostenta una universidad, en la misma que se graduaron Iván Duque y otros funcionarios del gobierno actual.

Luego, después de 1918 los trabajadores, sus movilizaciones, luchas, reivindicaciones. Con ellos se formularon desde el año mencionado afirmaciones de odio, provenientes de diversos sectores (empresarios nacionales y extranjeros, jerarquías católicas, prensa). Ese odio se expresó en diversas masacres, entre ellos vale recordar la del 16 de marzo de 1919 (a sastres y artesanos), la de 1928, las bananeras, la del 23 de febrero de 1963, el asesinato de nueve dirigentes sindicales durante el paro nacional estatal de 1998, entre ellos el de Jorge Ortega, vicepresidente de la CUT. En la visión contrainsurgente que domina en Colombia, ninguno de esas eran acciones legitimas, que tenían que ver con las reivindicaciones de los trabajadores, con mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, sino que eran planes bolcheviques, subversivos, de comunistas enemigos de la patria.

Desde la década de 1920, con las movilizaciones agrarias, se demoniza a los campesinos y pequeños propietarios y se coloca como estigma, que podía y puede conducir a la muerte, la lucha por la propiedad de la tierra para quienes la trabajan. Nunca se realizó una reforma agraria de verdad y las veces que se plantearon tímidos intentos, vino la reacción y revancha terrateniente, aupada por la iglesia, el partido conservador e importantes sectores del partido liberal, con miles de campesinos muertos y expulsados de sus tierras.

Los sectores urbanos pobres fueron considerados como enemigos a liquidar después del 9 de abril, aunque existieran manifestaciones anteriores. Pero fue ese día cuando se convirtieron en carne de cañón para las fuerzas represivas del régimen conservador, que dejo solo en las calles de Bogotá unos 5000 muertos. De ahí surge el epíteto despectivo de “chusma nueveabrileña”. Un escritor conservador de la época, Pedro Nel Giraldo, los catalogó como “negros, indios, mulatos y mestizos, rencorosos, vengativos, hombres de palo y cuchillos, defraudados, frustrados y ambiciosos”[4].

Los estudiantes fueron convertidos en enemigos desde 1954, con la masacre del 8 y 9 de junio.

Los profesores universitarios después del 9 de abril, cuando fueron perseguidos intelectuales colombianos y extranjeros en la Universidad Nacional y en La Escuela Normal Superior. Y los profesores de primaria y bachillerado desde la década de 1960, a raíz de importantes luchas y movilizaciones en todo el país.

Y, en general, desde finales de la década de 1950 se amplía la noción del “enemigo interno” hasta incluir a la mayor parte de la población civil, a los que empezó a denominarse “guerrilleros de civil”, “guerrilleros sin armas”, “cómplices de la subversión”, “terroristas sin armas”, “brazo desarmado de la subversión”, “población civil insurgente”, en los que se incluyen  a sindicatos, asociaciones agrarias, movimientos reivindicativos de toda índole. Eso se define en el libro del francés Roger Trinquier (uno de los “grandes torturadores galos”),  titulado La Guerra Moderna y la lucha contra las guerrillas, que el ejército colombiano traduce en 1963 y donde se dice: “En la guerra moderna es difícil de definir el […] límite entre amigos y enemigos [que] está en el seno mismo de la nación, en una misma ciudad, y algunas veces dentro de la misma familia […] Todo individuo que de una u otra manera favorezca las intenciones del enemigo debe ser considerado traidor y tratado como tal”[5]

Esto conduce directamente a las campañas cívico-militares y a los crímenes de Estado, presentados con el eufemismo de “falsos positivos”, como resultado de lo cual han sido asesinados miles de colombianos desde la década de 1960, aunque esos asesinatos se hayan reforzado en el período 2002-2010, por una directriz del Ministerio de Defensa, en 2005, cuyo documento está a la vista de todos, en la que se pagaba con dinero y otras prebendas la muerte de los enemigos, en una clara muestra de imposición de la pena de muerte, cotizar la vida humana a un vil precio y medir el éxito militar en litros de sangre[6].

Enemigos son todos los jóvenes humildes y pobres, y a ellos se les persigue y mata y para justificar su muerte se afirma que no son mansas palomas que estaban recogiendo café, como lo dijo el principal responsable de esos crímenes de Estado, bautizados con el eufemismo benigno de Falsos Positivos.

La idea de incluir como enemigos a gran parte de la población civil, la planteó sin eufemismos el general Rafael Samudio Molina, Ministro de Defensa, en su informe al congreso del período 1987-1988: “La subversión actúa en los campos políticos, económicos, educativos, sindical y armado, con propósitos bien definidos […] los grupos subversivos actúan simultáneamente en zonas urbanas y rurales, desarrollan actividad militar paralela a la acción política y utilizan la estrategia de convergencia en los campos político, social, laboral, educativo, judicial y armado”[7].

En el Manual de instrucciones generales para operaciones guerrilleras del Ejército, de 1979, se clasificó a la población civil en tres categorías: la que apoya al ejército (listas blancas), la que apoya a los grupos subversivos (listas negras), y la que tiene una imposición indefinida respecto a los dos bandos en conflictos (listas grises). A partir de allí se planteaba este procedimiento: una acción primordial con boletos (amenazas de muerte) al personal de la lista gris y de la lista negra, para obligarlos a abandonar la región o el país, o abandonar sus posiciones políticas. Y se agrega en ese Manual que la guerra revolucionaria se expresa en “paros y huelgas” y en “la motivación y organización de grupos humanos por la lucha revolucionaria, estudiantado, obrerismo, empleados de servicios públicos, etc.”[8].

Otro elemento, directamente relacionado con los Estados Unidos, en la construcción de un enemigo interno, es el de la supuesta “guerra contra las drogas”, en la cual se califica como peligrosos terroristas a los miles de campesinos cocaleros, a los que el estado ha declarado como enemigos, y contra los cuales viene librando desde hace varias décadas una campaña de criminalización, persecución y exterminio, como se pone de presente con el uso de glifosato, que se quiere volver a usar de acuerdo a los mandatos de Donald Trump.

Entre quienes han contribuido a construir esta imagen del enemigo interno se pueden señalar: las jerarquías de la iglesia católica, los empresarios del campo y la ciudad (grandes propietarios, ganaderos, industriales, comerciantes y sus gremios económicos), la prensa (escrita, radial y televisiva), Estados Unidos, importantes políticos liberales y conservadores o sus derivados y, por supuesto, el Estado colombiano y sus diversos órganos (ejecutivo, legislativo y judicial). Por eso, cuando se habla de la doctrina de seguridad nacional hay que remitirse al bloque de poder contrainsurgente, en el que están involucrados los sectores mencionados, todos funcionales y entrelazados. Al respecto, solo un ejemplo. En 1976 el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal decía: “No es lícito para ningún católico o simple ciudadano de buena fe y voluntad votar por las listas de quienes por principio, objetivos, formas de lucha o alianzas, sostienen doctrinas o políticas marxistas de cualquier tendencia o grado que sea”[9].

Y en cuanto a la otra parte de la pregunta. ¿Por qué se construye un enemigo interno? La respuesta no es difícil de encontrar, y está en la configuración de una sociedad desigual, injusta y antidemocrática y para mantenerla se requiere generar la idea de que la propiedad y la riqueza se deben defender a sangre y fuego y quienes las cuestionen son enemigos que deben ser eliminados, porque son antipatriotas y representan intereses foráneos que conspiran contra la supuesta colombianidad que los dueños del país encarnarían.

Y, por último, ¿de qué manera ha influenciado la vida social, política y cultural de la sociedad colombiana la configuración de enemigos de la seguridad nacional?

Los impactos en el largo plazo son amplios. Se genera un ambiente de violencia generalizada, de persecución a quienes son señalados como enemigos, se entroniza la intolerancia, el odio como patrones de la vida cotidiana, que busca resolver los problemas mediante la fuerza física directa.

Se generaliza el fanatismo que se basa en la ignorancia y el odio, y lleva a que se considere la eliminación del que es diferente como normal, puesto que es mostrado como un virus que debe erradicarse.

Se justifica la formación de los grupos paramilitares, que hacen justicia por sus propios medios, a nombre de la defensa de los supuestos valores de patria y libertad que encarnarían ellos mismos y sus patrocinadores. Cuando se mata a un sindicalista, a un campesino, a un ambientalista… de labios para afuera muchos dicen en Colombia: “por algo será”, “algo habrá hecho”, “se lo merecía”, “quien lo manda…pensar, criticar, oponerse a los ricos” … Esta es la generalización de la impunidad, que se convierte en un nuevo sentido común, que justifica los supuestos valores de grandeza de los colombianos, que tenemos algo especial, un no sé qué, que nos diferencia de los otros países. Que el colombiano se distingue por su viveza, que si se da papaya hay que aprovecharla. Es una mezcla entre neoliberalismo y la lógica traqueta que se ha impuesto en la vida colombiana. Que se difunde además como un gran logro a través de los medios de comunicación, que ensalzan el enriquecimiento fácil, el todo vale, con tal de ser exitosos y triunfadores. Los exitosos pueden ser violentos y criminales pero el éxito y la riqueza ocultan y justifican ese ascenso, y eso es lo que representan Pablo Escobar y los uribeños.

No otra cosa se puede pedir, si desde las altas instancias del poder se exalta la violencia y el crimen, se premian a los que delinquen y se llama a la población a que repliquen esa conducta. Eso se comprueba en momentos críticos, tal como sucedió durante la masacre del 9 y 10 de septiembre, cuando el subpresidente se fue a un CAI (Centro de Asesinato Inmediato) y se disfrazó de policía, lo cual quería decir que legitimaba los lugares, las armas y, sobre todo, a la institución que perpetró una acción criminal contra colombianos humildes e indefensos, por el solo hecho de que se atrevieron a protestar con indignación por el asesinato de un colombiano, Javier Ordóñez, en el interior de un CAI.

¿Por qué desde la perspectiva de seguridad nacional se ha privilegiado la militarización de algunos territorios y procedimientos relacionados con la seguridad ciudadana?

Porque esa doctrina se basa en la lógica de la militarización de la vida interna de una sociedad y supone que cualquier problema que se presente no responde a causas que se origen en el malestar que genera la desigualdad y la injusticia sino a acciones del “comunismo internacional”. Y a ese enemigo hay que enfrentarlo con instrumentos militares y paramilitares, como lo enseñaron sus maestros estadounidenses y en menor medida franceses. Esa una contrainsurgencia que abarca muchos aspectos, pero que refuerza el poder de lo militar y de la represión. El resultado está a la vista, Colombia es uno de los países más militarizados del mundo en su vida cotidiana. Tiene unas fuerzas armadas hipertrofiadas, con unos 450 mil miembros directos (sumando ejército y policía), sin contar los indirectos, que devora buena parte del presupuesto nacional. Se gasta más dinero en formar soldados que en preparar profesores, médicos o enfermeros.

No es que se militaricen solo unos territorios, son todos en el plano geográfico, pero peor aún es la militarización en el plano mental y cultural. De ver militares y policías a granel y a diario, nos han acostumbrado a su presencia permanente como si fueran parte natural del paisaje social. Se militarizan universidades, huelgas, movilizaciones, protestas y acciones populares.

Todo asunto o problema social se pretende solucionar con militarización, e incluso la presencia del Estado se reduce a ese componente militar, pero se dejan de lado las soluciones a las cuestiones de fondo de injusticia, desigualdad, pobreza, distribución de la propiedad territorial…

¿Cómo se relacionan las políticas de seguridad y defensa con el impulso estatal de proyectos agroindustriales y minero energéticos en algunos territorios?

Dentro de la guerra mundial por los recursos que está en marcha, Colombia ha vuelto a ser una economía minero-exportadora (una buena parte de sus ingresos en el comercio exterior provienen de la venta de carbón, petróleo, níquel, oro) y se anuncia con gran bombo nuestra conversión en un “país minero” (como Perú o Chile). En este contexto extractivista (recordemos que Colombia ya no es un país cafetero, y han existido momentos recientes en que incluso se ha tenido que comprar café en el exterior para abastecer el mercado interno). El Plan Colombia, entre otras cosas ha estado ligado a ese proyecto de limpiar el territorio para dejarlo libre a multinacionales y a algunos capitales nacionales (entrelazados y subordinados a esas multinacionales y a Estados Unidos) y como parte de esa limpieza del territorio, habitado por indígenas, campesinos, comunidades raizales, se ha extendido la militarización por el territorio nacional. Los batallones minero-energéticos son una expresión de ese hecho. Y hablamos de unos batallones que protegen los enclaves mineros y petroleros con una gran cantidad de personal militar destinado a ello: 70 mil soldados (algo así como un tercio de la fuerza militar). Para que ese proyecto extractivista sea posible se necesita ocupar militarmente el territorio (y despejarlo) a nombre de la seguridad inversionista. Eso se encubre con el sofisma de la “guerra contra las drogas”. Quienes se opongan van a ser sacados a las buenas o a las malas, porque no pueden ser enemigos del progreso, que beneficia a sectores minoritarios de la población. Presentar esa estrategia de control territorial como un asunto de la “guerra contra las drogas” permite que siga fluyendo la ayuda económica y militar de los Estados Unidos y que se use justamente en algo que beneficia a sus empresas: la inversión minero- energética. Y al mismo ritmo siguen fluyendo armas, asistencia militar, glifosato, odio y muerte. Todo eso para mantener lo que Germán Castro Caycedo denomina en un libro Nuestra guerra ajena.

¿Es necesaria una transformación de la doctrina militar en Colombia?, ¿Por qué? ¿Qué debería cambiar?

Por supuesto, si se quiere democratizar de verdad a la sociedad colombiana, hay que abandonar la doctrina contrainsurgente y anticomunista presente en las fuerzas armadas, debe reducirse su pie de fuerza, debe eliminarse el servicio militar obligatorio (que es de clase, excluyente), cesar los pactos con los Estados Unidos, dejar de enviar militares a la Escuela de las Américas (allí se instruyeron los responsables militares de los falsos positivos, por ejemplo). Que cese la presencia de tropas de Estados Unidos en nuestro territorio, y se revele la documentación interna y externa sobre esos vínculos. Que se desclasifiquen los archivos de las fuerzas armadas y de las agencias de inteligencia del Estado.

La policía debe dejar de ser una fuerza militar y convertirse en una fuerza civil y abandone su lema de Dios y Patria. Tarde o temprano tendrá que asumirse el asunto de la legalización de las llamadas drogas ilícitas (cocaína, marihuana), por lo que representa en términos militares y represivos para este país, así como por sus elevados costos económicos y destrucción ambiental.

Para terminar, cómo no va a ser necesaria una transformación de la doctrina militar y de las fuerzas armadas, luego de conocer lo sucedido los días 9 y 10 de septiembre con la masacre perpetrada por la policía en Bogotá y Soacha, con un saldo trágico de 14 colombianos asesinados y decenas de heridos y detenidos. Como no se a requerir de una modificación de esa doctrina militar, luego de conocer la denuncia de la periodista Adriana Villegas Botero en La Patria del domingo anterior (18 de octubre de 2020), en el artículo “No es Broma, es violencia”. Ella presenció y escuchó lo que describe a continuación:

Hacia las 7:30 p.m. del lunes festivo un grupo del Batallón Ayacucho trotó 60 vueltas en una calle cerrada. Sé la cantidad porque al cruzar por un punto gritaban: “van 25, faltan 35”, y luego “van 26, faltan 34”. El espacio entre cada conteo lo llenaron con cantos en los que los reclutas repetían en coro lo que gritaba su jefe: su dragoneante, su cabo, su sargento, su teniente, su capitán, su mayor, su coronel, su general. Da igual.

El vecindario entero oyó al pelotón. Cantaron sobre los bigotes de Lucifer, matar delincuentes, la sed de sangre subversiva, la guerra, el betún de las botas, “sube sube guerrillero, que en la cima yo te espero con granadas y morteros”, “los hombres cuando ven un buen trasero” y “taca t ca taca taca taca taca ta”. Izquier, 2, 3, 4.

Un minuto antes de morir / Escuché la voz de mi novia / Que con voz de perra me decía /Si te mueres se lo doy al policía. Porque yo soy, ja, soy, ja, el vampiro negro / Yo nunca tuve madre, ni nunca la tendré / Si alguna vez yo tuve con mis manos la ahorqué. / Yo nunca tuve novia, ni nunca la tendré, / Si alguna vez yo tuve, los ojos le saqué[10].

Estas no son manzanas podridas, es el árbol completo que está irremediablemente descompuesto, por las doctrinas de odio y muerte Made in Usa y remarcadas por la contrainsurgencia nativa. Si eso no requiere ser cambiado, en qué tipo de país queremos que vivan nuestros hijos y con qué noción de seguridad, acaso la seguridad de las fosas comunes, de los asesinatos de Estado, del genocidio permanente,  de la violación de niñas indígenas, en una palabra, una seguridad simbolizada por los huesos y las calaveras que convoca a la población a honrar la muerte fratricida y el odio perpetuo.

Por Renán Vega Cantor | 27/10/2020

 

[1]. Ezequiel Moreno, O catolicismo o liberalismo. No es posible la conciliación, Contra la segunda carta del señor presbítero Baltasar Vélez, Imprenta de La Verdad, 1898.

[2]. Archivo General de la Nación, Fondo Ministerio de Gobierno, Sección Primera, Tomo 1024, f. 371.

[3].Boletín diocesano, mayo – junio de 1948, Tunja, citado por Andrés Felipe Manosalva, Los obispos colombianos en la época de la violencia: paz, guerra y anticomunismo (1945-1965), Tesis de Maestría en Historia, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2013, p. 47.

[4]. Pedro Nel Giraldo, Don Fernando. Juicio sobre un hombre y una época, Granámerica, Medellín, 1963, p. 217.

[5]. Roger Trinquier, La guerra moderna, Librería del Ejército, Bogotá, 1963, pp. 32-33.

[6]. El documento con el título de “Circular del Ministerio de Defensa sobre recompensas (Falsos Positivos)” lleva la firma de Camilo Ospina Bernal. Lo hemos publicado como anexo en nuestro libro Injerencia de los Estados Unidos, contrainsurgencia y terrorismo de Estado. Informe presentado a la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas (CHCAV), Ocean Sur, Bogotá, 2016, pp. 280-297.

[7]. Ministerio de Defensa, (Rafael Samudio), Memoria al Congreso, 1987-1988, Imprenta Nacional, Bogotá, 1988, pp. 14 y 15.

[8]. Comando General de las Fuerzas Militares, Instrucciones generales para las operaciones de contraguerrilla, Bogotá, 1979, p. 188. Citado en Movice, Paz sin crímenes de Estado. Memoria y propuestas de las víctimas, Bogotá, 2013, p. 111.

[9]. Citado en “El ideario común. Los intereses del hampa”, Alternativa No. 77, abril 5-12 de 1976, p. 7.

[10]. Adriana Villegas Botero, “No es broma, es violencia”, La Patria, octubre 18 de 2020. Disponible en: https://www.lapatria.com/opinion/columnas/adriana-villegas-botero/no-es-broma-es-violencia  

Publicado enColombia
 Slavoj Zizek, en el salón del libro de Leipzig (2015).

El filósofo y psicoanalista esloveno Slavoj Zizek ha sido uno de los protagonistas del debate intelectual en un mundo enfrentado a grandes cambios. Referente para buena parte de la izquierda, a principios de año afirmó que el coronavirus sería “un golpe letal para el capitalismo” y una oportunidad para reinventar la sociedad (la respuesta antagónica del filósofo Byung Chul Han, quien dijo “Zizek se equivoca, nada de eso sucederá”). No sólo ha estado atento a la pandemia, sino también a los estallidos sociales alrededor del mundo, a los que entiende como “dolores de parto” de una sociedad ya agotada en sus propias contradicciones: “Nuestra vieja sociedad ya está muerta, simplemente hay quienes no lo saben”.

En esta entrevista explica por qué las crisis sociales de hoy tienen resonancias globales. Además, reflexiona sobre el problema de la violencia, el pensamiento y la política del siglo XXI.

En distintas partes del mundo han ocurrido estallidos sociales, se han dicho muchas cosas al respecto, pero hay algo muy concreto y que coincide en varios de ellos, y es que la palabra que surge espontáneamente es “dignidad”. ¿Cómo lee eso?

Creo que este punto es crucial. A pesar de la pobreza, el hambre y la violencia, a pesar de la explotación económica, las protestas que estallan ahora en Chile, Turquía, Bielorrusia o Francia, evocan regularmente la dignidad. Recuerdo haber hablado con mis amigos en Estambul que me dijeron que, también allí, su lema principal era la dignidad: incluso más que la libertad política y las cuestiones económicas, no podían soportar cómo el régimen de Erdogan los humillaba tratándolos como idiotas. Creo que la dignidad es la respuesta popular al cinismo abierto de los que están en el poder. Como señaló Peter Sloterdijk hace casi medio siglo, la fórmula de la ideología actual no es “no saben lo que están haciendo” sino: “saben lo que están haciendo, y no obstante, lo siguen haciendo”. 

Ha dicho que la crisis chilena tiene relevancia universal…

Chile se encuentra en una situación específica, pero creo que esta misma especificidad hace que sea más universal que otras: marca el paso de un tipo a otro de protesta. Luchar contra la dictadura de Pinochet era la lucha por la democracia contra un régimen abiertamente autoritario; ahora se cuestionan los límites mismos de la democracia liberal capitalista. 

¿Se cuestiona la forma de la democracia de las sociedades liberales? 

Las protestas que están sacudiendo al mundo en los últimos años oscilan claramente entre dos tipos. Por un lado, tenemos las protestas de recuperación, que cuentan con el apoyo de los medios liberales occidentales: Hong Kong, Bielorrusia. Por otro lado, tenemos protestas mucho más preocupantes que reaccionan a los límites del proyecto liberal-democrático en sí: “chalecos amarillos”, Black Lives Matter, Extinction Rebellion en el propio Occidente desarrollado. La relación entre los dos se asemeja a la conocida paradoja de Aquiles y la tortuga. En una carrera, Aquiles le permite a la tortuga una ventaja, y cada vez que Aquiles llega a algún lugar donde ha estado la tortuga, todavía le queda algo de distancia antes de que pueda alcanzarla. Pero si dejamos que Aquiles corra 200 metros, y en la misma unidad de tiempo, la tortuga cubrirá sólo 4 metros, ésta será dejada muy atrás por Aquiles. Entonces, la conclusión que se impone es: Aquiles nunca puede alcanzar a la tortuga, pero puede pasarla fácilmente. Ahora reemplacemos a Aquiles por “fuerzas del levantamiento democrático”, y la tortuga por el ideal del “capitalismo liberal-democrático”: pronto nos damos cuenta de que la mayoría de los países no pueden acercarse demasiado a este ideal, y que su fracaso para alcanzarlo expresa debilidades del propio sistema capitalista global. Todo lo que estos países pueden hacer es la arriesgada maniobra de ir más allá de este sistema, que, por supuesto, conlleva sus propios peligros. Además, nos vemos obligados a darnos cuenta de que, mientras los manifestantes a favor de la democracia se esfuerzan por ponerse al día con el Occidente liberal-capitalista, hay signos claros de que, en la economía y la política, el propio Occidente desarrollado está entrando en un poscapitalismo, una era posliberal, por supuesto, distópica.

¿Es decir, le parece que la crisis tiene que ver con que las democracias liberales se han topado con su propia contradicción?

Yanis Varoufakis señaló una señal clave de lo que vendrá: la reacción de las bolsas de valores. Cuando se anunció la mayor recesión en Reino Unido y Estados Unidos, el mercado de valores registró un récord. Aunque parte de esto puede explicarse por hechos simples (la mayoría de los máximos del mercado de valores pertenecen a unas pocas empresas que prosperan ahora, desde Google hasta Tesla), lo que vemos es una disociación entre la circulación y especulación financiera con la producción y las ganancias. La verdadera elección es entonces: ¿en qué tipo de poscapitalismo nos encontraremos?

Precisamente Arendt escribe, a propósito de las protestas estudiantiles de principio de los 70, que los estallidos violentos son los dolores de parto de una sociedad que ya se encontraba en transición. 

Arendt dice esto en su polémica contra Mao, quien dijo que “el poder surge del cañón de un arma”. Arendt califica esto como una convicción “completamente no marxista” y afirma que, para Marx, los estallidos violentos son como “los dolores de parto que preceden, pero por supuesto que no causan, el nacimiento orgánico del evento”. Básicamente estoy de acuerdo con ella, pero agregaría dos cosas. Primero, recuerda la clásica escena de dibujos animados de un gato que simplemente continúa caminando por el borde del precipicio, ignorando que ya no tiene tierra bajo sus pies; se cae solo cuando mira hacia abajo y se da cuenta de que está colgando en el abismo. Nuestra vieja sociedad ya está muerta, simplemente no lo saben y tenemos que recordárselo, hacer que miren hacia abajo y vean el abismo bajo sus pies, pero ¿cómo? No creo que sea posible hacer ver, a los que están en el poder, que “ya están muertos”: en nuestro universo cínico, en cierto sentido ya lo saben, pero siguen como de costumbre. Así es cómo funciona la ideología en nuestra era cínica: no tenemos que creer en ella. Nadie se toma en serio la democracia o la justicia, todos somos conscientes de su corrupción, pero la practicamos, demostramos nuestra fe en ellas, porque suponemos que funcionan aunque no creemos en ellas. Lo que esto significa en nuestro caso es que nunca se producirá un traspaso del poder “democrático” plenamente pacífico sin los “dolores de parto” de la violencia: siempre habrá momentos de tensión en los que se suspendan las reglas del diálogo democrático y los cambios.

La violencia en las protestas es justamente lo que genera un problema para la izquierda, que tiene un pie en la calle y otro en la política institucional. No logran tomar posición.

Por lo que entiendo de la situación, creo que en este momento el foco debería estar en el “Apruebo”, que es un procedimiento institucional de votación. El objetivo no es asustar a la “mayoría silenciosa”, sino conseguir que el mayor número posible de ellos esté de nuestro lado. La violencia de nuestro lado debe ser estrictamente reactiva (autodefensa) para que se vea que claramente es el otro lado el que está perdiendo los nervios y actúa con violencia. Hay que evitar que surja el cliché de que hay extremistas violentos en ambos lados. Los que están en el poder provocaron la crisis y la inestabilidad, mientras que “Apruebo” está a favor de la paz y la estabilidad ciudadana. La violencia que preferiría es la violencia pasiva de abstenerse y boicotear, de NO hacer cosas donde se espera que uno haga algo. Como escribí al final de mi libro sobre la violencia, a veces lo más auténticamente violento es no hacer nada.

¿Hay algo que cambiarías, casi diez años después, de su libro Sobre la violencia?

Tal vez solo cambiaría algunos pequeños acentos. Insistiría más en la diferencia entre una violencia física o mental necesaria para reproducir el sistema y una “violencia” dirigida contra el sistema pero que puede respetar plenamente todas nuestras libertades y reglas democráticas. En este sentido, por loco que parezca, Gandhi era más violento que Hitler. Hitler no “tenía las pelotas” para cambiar las cosas. Todas sus acciones fueron fundamentalmente reacciones: actuó para que nada cambiara realmente; actuó para evitar la amenaza comunista. Su objetivo de eliminar a los judíos fue, en última instancia, un acto de desplazamiento en el que evitó al enemigo real: el núcleo de las propias relaciones sociales capitalistas. Gandhi, en cambio, hizo un movimiento que se esforzó efectivamente por interrumpir el funcionamiento básico del estado colonial británico respetando todas las reglas democráticas. La violencia directa es, por lo tanto, por regla general una reacción a la amenaza de un cambio. Cuando un sistema está en crisis, comienza a romper sus propias reglas. 

En El coraje de la desesperanza, decía que había que abrazar completamente la desesperanza. Esos días triunfaba Trump y aparecían en el mundo las derechas nacionalistas. Hoy, ¿tiene esperanza?

Sigo apegándome a esa fórmula de Agamben. Por “desesperanza” no me refiero a un tipo de pesimismo de “no hay salida”, solo me refiero a que no podemos imaginar un verdadero cambio dentro de las coordenadas básicas del orden existente, en el sentido de “radicalicemos nuestra democracia”. El camino hacia el verdadero cambio se abre solo cuando perdemos la esperanza en un cambio dentro del sistema. Si esto parece demasiado “radical”, recuerda que hoy, nuestro capitalismo ya se está transformando en algo nuevo, en un nuevo tipo de régimen opresivo. 

¿Es esa “desesperanza” táctica lo que le llevó a afirmar en las elecciones pasadas en Estados Unidos que era menos malo que ganara Trump que Clinton? ¿Qué piensas sobre las próximas elecciones?

Mi argumento fue que Trump es peor que Hilary Clinton, y ese era mi punto: esperaba que, como reacción a su gobierno, la izquierda en los Estados Unidos se constituyera como una fuerza política independiente. Esto sí sucedió con el surgimiento de los llamados socialistas demócratas dentro del Partido Demócrata, pero creo que hoy, con la pandemia, lo que está en juego es simplemente nuestra supervivencia, por lo que aconsejo a mis amigos de Estados Unidos que voten por Biden. Paradójicamente, la tarea de la izquierda es ahora, como señaló Alexandria Ocasio-Cortez, salvar nuestra democracia “burguesa”, cuando el centro liberal es demasiado débil e indeciso para hacerlo. ¡Qué vergüenza! Ahora tenemos que pelear incluso sus batallas.

Ha sido muy crítico con la culturalización de la política, también con las militancias anti-representación. ¿Cómo piensa la política del siglo XXI? 

El siglo XXI comenzó con los atentados del 11 de septiembre que marcan el fin de la visión de Fukuyama: ahora sabemos que el sueño de una expansión universal del capitalismo liberal-democrático ha terminado. Pero estoy dispuesto a dar un paso más aquí. Lo que hoy debería volverse problemático es precisamente un rasgo que Marx, Lenin y sus oponentes anarquistas tenían en común: destrozar los aparatos estatales existentes y reemplazarlos con algún tipo de autoorganización transparente de la sociedad que excluya la alienación y la re-presentación política. Por el contrario, pienso que hay que finalmente abandonar el mito de la inocencia perdida de la “Comuna de París”, como si los comunistas fueran comunistas antes del terror comunista “totalitario” del siglo XX, como si en la “Comuna” un sueño se hiciera realidad incluso si la gente efectivamente comiera ratas ¿Qué pasaría si, en contraste con la gran obsesión por superar la alienación de las instituciones estatales y lograr una sociedad auto-transparente, nuestra tarea hoy fuera, casi la opuesta? Es decir, promulgar una “buena alienación” ¿Qué pasa si necesitamos un conjunto de instituciones “alienadas”? Que, precisamente como “alienadas”, sustentan el espacio de nuestra libertad, de la misma manera que podemos pensar y hablar libremente solo a través del lenguaje, que no es sino una sustancia no transparente de nuestra vida mental. 

Pero da la impresión de que la idea de que no somos transparentes a nosotros mismos es poco popular, más bien son tiempos de extrema confianza en la voluntad y el “yo”. Supongo que esa es la parte en que incorpora el psicoanálisis y a Hegel en sus análisis.

Hago esto en un movimiento crítico contra el marxismo tradicional que también se basa en el progreso histórico general que conduciría al comunismo. Entonces los comunistas pueden así permitirse confiar en la Historia, actuar de acuerdo con sus leyes y saber lo que hacen. Pero creo que deberíamos darle la vuelta a la fórmula propuesta por Robert Brandom, el gran hegeliano liberal de hoy: “el espíritu de confianza”. ¿No es el rasgo más profundo de un verdadero enfoque hegeliano un espíritu de desconfianza? Es decir, el axioma básico de Hegel no es la premisa teleológica de que, por terrible que sea un evento, al final resultará ser un momento subordinado que contribuirá a la armonía general; su axioma es que no importa lo bien planificada y pensada que sea una idea o un proyecto, de alguna manera saldrá mal: la comunidad orgánica griega de una polis se convierte en una guerra fraterna, la fidelidad medieval basada en el honor se convierte en un halago vacío, el revolucionario luchar por la libertad universal se convierte en terror. El punto de Hegel no es que este mal giro de las cosas, podría haberse evitado, sino que tenemos que aceptar que no hay un camino directo hacia la libertad concreta, la “reconciliación” reside solo en el hecho de que nos resignamos a la amenaza permanente de destrucción que es una condición positiva de nuestra libertad. 

Eso mismo se puede decir acerca de otros temas que se planifican. Por ejemplo, en el campo sexual: incluso cuando se intenta liberar, sigue siendo complicado. 

La epidemia de la covid acaba de concluir el proceso de digitalización progresiva de nuestras vidas: las estadísticas muestran que los adolescentes de hoy dedican mucho menos tiempo a explorar la sexualidad que a explorar la web y las drogas. Incluso si se involucran en el sexo, ¿no es hacerlo en el ciberespacio (con toda la pornografía hardcore que se ofrece) mucho más fácil? Pero deberíamos dar un paso más aquí: ¿y si nunca hubiera habido un sexo completamente “real” sin un suplemento virtual o fantasioso? La masturbación se entiende normalmente como “hacértelo a ti mismo mientras imaginas a una pareja o parejas”, pero ¿y si el sexo es siempre, hasta cierto punto, masturbación con una pareja real? A esto agregaría la lección del psicoanálisis: algo está constitutivamente podrido en el estado de sexo, la sexualidad humana está en sí misma pervertida, expuesta a la mezcla de realidad y fantasía. Incluso cuando estoy solo con mi pareja, mi interacción (sexual) con él / ella está inextricablemente entrelazada con mis fantasías, es decir, utilizo la carne y el cuerpo de mi pareja como apoyo para realizar y representar mis fantasías. No podemos reducir esta brecha entre la realidad corporal de mi pareja y el universo de las fantasías a una distorsión abierta por el patriarcado y la dominación o explotación social; la brecha está aquí desde el principio. Es por esta misma razón que, como parte de la relación sexual, uno le pedirá al otro que siga hablando, generalmente narrando algo “sucio”, incluso cuando tenga en sus manos la “cosa en sí”. 

¿Es feminista?

Sí lo soy. A lo que me opongo es solo a cierto tipo de teoría de género que ve la diferencia sexual como una construcción social impuesta por el orden patriarcal opresivo, sobre una sexualidad fluida previa. Más bien pienso la diferencia sexual desde Lacan, que no es binaria en el sentido de una oposición simbólica fija: es una diferencia “imposible”, una brecha traumática que diferentes identidades sexuales intentan ofuscar. Otro problema adicional que veo con el feminismo contemporáneo en los países occidentales desarrollados es que, como ha demostrado Nancy Fraser, la forma predominante del feminismo estadounidense fue básicamente cooptada por la política neoliberal: debería haber más mujeres en posiciones de poder, pero la estructura de poder en sí no debería cambiar; debemos ayudar a los pobres, pero debemos seguir siendo ricos; no se debe abusar de una posición de poder en una universidad para obtener favores sexuales de aquellos que están subordinados a nosotros, pero el poder que no se sexualiza está bien.

A propósito de la hegemonía que va tomando la racionalidad de la técnica, y que, como decía Heidegger, la ciencia no piensa en consecuencias, ¿qué exigencia tiene el pensamiento en el tiempo que nos toca? 

Lo que se necesita es simplemente un pensamiento filosófico verdadero, un pensamiento que reflexione sobre los presupuestos e implicaciones de lo que estamos haciendo. Por ejemplo, Musk y otras figuras corporativas están anunciando la posibilidad de “Neuralink”, la conexión digital directa entre nuestras mentes que hará que el lenguaje sea obsoleto; la pregunta que debemos plantear aquí es cómo afectará este cambio en lo que significa “ser humano”. Tendremos que aprender a plantear cuestiones tan básicas. Creo que está llegando una nueva era de la filosofía. 

Por Constanza Michelson 26/10/2020

Publicado enCultura
Martes, 27 Octubre 2020 05:44

El imperio de Bill Gates

El imperio de Bill Gates

Bill Gates, el segundo hombre más rico del mundo, despliega sus tentáculos por todo el planeta, con cara de inocente filántropo. Se hizo conocido como empresario informático, por ser el fundador de Microsoft, uno de los primeros monopolios de programas digitales que invadió todos los continentes. En el año 1999 renombró la fundación conectada a la compañía como Fundación Bill y Melinda Gates (FBMG). A partir de 2008, dejó una gran parte de sus actividades en Microsoft, puso en la Fundación la mayoría de sus acciones de la empresa. A través de la fundación, y con su inmensa fortuna personal, se ha dedicado a intervenir en los sistemas internacionales y nacionales de salud y educación para favorecer su privatización, a promover la agricultura transgénica, tóxica y digital así como nuevas y riesgosas biotecnologías, sobre todo en los países del Sur global, y es también el primer financiador privado de geoingeniería (manipulación del clima).

Por el enorme poder que tiene Bill Gates y los muchos impactos negativos que tiene sobre millones de personas, en general poco conocidos, un colectivo internacional de 10 organizaciones de varios países, coordinado por Navdanya, organización fundada por la activista de India Vandana Shiva, elaboró un informe sobre las actividades de Bill Gates y su fundación.

Titulado Gates to a global Empire, (“Gates: camino a un imperio global” por ahora solamente disponible en inglés), el reporte ciudadano arma un rompecabezas de las diferentes áreas donde actúa Gates. Nos muestra acciones muy destructivas en sectores claves para la sobrevivencia como semillas, agricultura, alimentación, salud, educación, cambio climático. Se trata de la financiación de una trama global ­–buena parte en la sombra­­– que abarca proyectos concretos para imponer tecnologías, experimentar en países del tercer mundo con algunas de alto riesgo, cabildeo y presión a gobiernos a través de supuestos proyectos filantrópicos, financiación a instituciones de Naciones Unidas (como la Organización Mundial de la Salud), financiación a organizaciones no gubernamentales que actúan discretamente para coordinar delegaciones de gobierno a la ONU, bloquear o empujar decisiones en gobiernos y en la comunidad internacional. La trama también incluye financiación a agrupaciones de científicos de alquiler como la Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell para publicar artículos y pagar conferencistas que justifiquen sus actividades, proyectos transgénicos y otros.

El informe sistematiza el modo de operación de la FBMG, que muestra que siempre empieza tomando temas que aparecen muy relevantes para los países del Sur (como agricultura, salud, etc) , con un discurso supuestamente humanitario y caritativo, pero siempre apoya enfoques estrechos con supuestas soluciones tecnológicas, patentadas, que rompen con los sistemas ya existentes en el país, sean públicos o tradicionales, buscando abrir mercados para actores privados, en la mayoría de los casos de empresas transnacionales.

Con ejemplos de acciones de la FBMG diferentes países, el informe muestra que sea tecnología, agricultura, salud o clima, siempre hay fuertes intereses empresariales por detrás. Aunque la Fundación es una institución separada de la empresa Microsoft, varios de los principales líderes de la empresa han ocupado el cargo de directores ejecutivos en la Fundación velando por el interés de Microsoft, pero también de otras empresas trasnacionales relacionadas a sus proyectos como Monsanto, Syngenta, Cargill, Nestlé, Bayer, Pfizer, GlaxoSmithKline. Esto directamente a través de proyectos que la fundación asigna a las empresas, o a través de proyectos y presión a gobiernos para abrir mercados para esas empresas. Por ejemplo, favorece a grandes farmacéuticas con sus programas de vacunación y otros, proyectos agrícolas de investigación y en campo, para sentar las condiciones y cambiar las regulaciones nacionales para favorecer el uso de semillas híbridas y transgénicas, contra los sistemas tradicionales campesinos, como ha hecho con el proyecto Alianza para la Revolución Verde en África (AGRA por sus siglas en inglés).

Desde 2006, Warren Buffet, otro de los ocho hombres más ricos del mundo, sumó un fuerte capital a la Fundación Gates. Crearon entonces un fideicomiso paralelo a la Fundación (llamado Bill and Melinda Gates Foundation Trust), gestionado por Buffet, para inversiones que mantengan el capital de la Fundación Gates “y su capacidad de donación”. Este fideicomiso tiene inversiones en CocaCola, Kraft, Walmart, Walgreen y Televisa (México), entre otras. Nicoletta Dentico, directora del programa de salud global de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, relata estas peligrosas relaciones en el informe. Señala que muchas son empresas que producen comida chatarra que enferma a la gente y los hace más vulnerables a las enfermedades -un vínculo más claro aún en la pandemia- mientras por otro lado, la Fundación Gates invierte en programas masivos de vacunación .

Al respecto, Dentico también relata como los programas de vacunación de Bill Gates como GAVI y más recientemente CEPI (alianzas globales de vacunación) ha sido formas efectivas de privatizar los sistemas de salud, introduciendo “asociaciones público -privadas” que favorecen a las grandes farmacéuticas, que son manejados desde fuera y desde arriba de los gobiernos y sin un programa de colaboración donde los propios países definan sus prioridades y la mejor forma de atender sus necesidades y consolidar la atención a la salud en sus propios términos y afirmando su soberanía. Por el contrario, en los países más pobres, como co-existen varios proyectos de la FBMG, esto es un factor de presión para aceptar tanto los programas de salud, como los agrícolas o digitales. Al no ser parte de políticas nacionales de salud, la vacunación es puntual y errática, y su continuación depende de que los gobiernos sigan siendo merecedores de apoyos de la FBMG. Al mismo tiempo, la Fundación Gates es actualmente el mayor donante de la Organización Mundial de la Salud, lo cual le da una entrada privilegiada a los programas y políticas de la organización, que repetidamente ha usado para avanzar asociaciones público-privadas en diferentes sectores.

El gobierno de México se ha incorporado recientemente tanto a GAVI como a CEPI y Covax (iniciativas que la Fundación Gates inició y sobre las que tiene gran peso), siguiendo el mismo esquema: se supone que para facilitar el acceso del país vacunas para Covid-19, pero en realidad, garantizando por adelantado un enorme mercado a varias empresas farmacéuticas trasnacionales, además de ofrecer a la población como voluntarios en la última fase de prueba de esas vacunas experimentales , en su mayoría transgénicas.

La Fundación Gates también tiene una fuerte influencia sobre el sistema de investigación agrícola internacional CGIAR, que es la mayor red mundial de bancos de semillas y de investigación. El CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo), con sede en Texcoco, México, tiene un enorme banco de semillas de maíz mayoritariamente procedentes de sistemas campesinos. Víctor Villalobos, actual secretario de Agricultura en México, es presidente honorario de su directorio. Desde allí apoyó que programas prioritarios de investigación agrícola y recursos públicos de México para esos programas, se desviaran al CIMMYT, para debilitar aun más las instituciones públicas del país. En forma similar ha como ha procedido en otros centros de esta red, la Fundación Gates, junto a la Fundación Slim, creó en 2013 un centro de biotecnología en el CIMMYT para desarrollar transgénicos y otras nuevas biotecnologías. Ahora, la Fundación Gates fue decisiva para que la administración de todos los centros del CGIAR se centralice en una sola institución en Italia, donde la propia fundación, como uno de los donantes principales, junto a transnacionales de transgénicos y el Banco Mundial, tendrán el control de su manejo, que incluyen los bancos de semillas. Todo lo que México ha puesto en el CIMMYT, ahora está controlado por Gates y empresas, desde Europa. El Grupo ETC ya había denunciado esta medida y sus graves implicaciones, Vandana Shiva retoma el tema en el informe, como parte del ataque global de Gates sobre las semillas.

Jim Thomas y Zahra Moloo del Grupo ETC dan cuenta en el reporte cómo Bill Gates, junto al Ejército de Estados Unidos ha sido el principal financiador de los impulsores genéticos, una nueva forma de ingeniería genética para engañar las leyes naturales de la herencia, y lograr que un gen manipulado se trasmita a todas las próximas generaciones. Es una tecnología que se ha desarrollado para lograr producir solamente machos de una especie, y que de esa manera se extinga. En este caso, la Fundación Gates actúa en Burkina Faso, Mali y Uganda, apoyando el proyecto Target Malaria, donde pretende liberar al ambiente esta tecnología de extinción, por primera vez en el mundo, con mosquitos transgénicos manipulados con esta tecnología. Para ello se dispone a usar a la población de esos países como cobayas.

Además de todas esas líneas de acción, Bill Gates también es el “padrino” de la geoingeniería. Fue el primer billonario que apoyó -en este caso con su propio dinero- la investigación de estas tecnologías de alto riesgo, apoyo que continúa. Desde el Grupo ETC damos cuenta de que paralelamente a esa investigación, supuestamente para aliviar los síntomas del cambio climático, tiene inversiones en proyectos que favorecen la quema de petróleo y gas, es decir, perpetúan el caos climático. Convenientemente, junto a petroleras y mineras como Chevron, Occidental y BHP Billiton, invierte en proyectos de geoingeniería para remover gases de la atmósfera, de tal manera que hace negocios que favorecen el cambio climático y nuevamente con tecnologías para remover el carbono de la atmósfera.

Gates y Buffet, junto a Jeff Bezos (dueño de Amazon), Zuckerberg (dueños de Facebook) y cuatro super millonarios más, tienen juntos más dinero en sus fortunas individuales -separada de las empresas- que toda la mitad de la población mundial más pobre. Además de la explotación de la gente y el planeta directamente desde sus empresas, tienen una acción devastadora para imponer políticas y tecnologías de alto riesgo desde sus supuestas fundaciones, con las que pretenden además, aparecer como benefactores.

Aquí pueden descargar el reporte: Gates to a Global Empire over Seed, Food, Health, Knowledge and the Earth

Publicado enEconomía
Domingo, 25 Octubre 2020 06:06

El uranio y los soviéticos

El uranio y los soviéticos

Desde el surgimiento de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), entre los países que la formaron, existió un gran interés en el desarrollo de las ciencias. Y también, mantuvieron una política de intercambio de información y conocimiento con otras naciones. Algo que pocos países llevaron a cabo. Sin embargo, las innumerables guerras entre gobiernos capitalistas y aquellos que buscaron la vía al socialismo, obligó a la ex URSS a incrementar sus estudios sobre las armas no convencionales.

Los avances en la fabricación de armas nucleares fueron y han sido un motivo, hasta hoy, de distanciamiento, de competencia y de acusaciones por parte de los enemigos de lo que fue la URSS.

Uno de los peores ejemplos ha sido la utilización del uranio como arma letal. En la Segunda Guerra Mundial (II GM) surge la gran tentación de utilizar los conocimientos de la energía nuclear para la fabricación de la bomba atómica, con la finalidad de dominar mediante la destrucción masiva.

Inglaterra y Estados Unidos, durante la II GM se unieron para fabricar el arma más poderosa que puso en grave peligro a la humanidad. El concepto "lesa humanidad" describe las graves violaciones en contra de los derechos humanos. Y aun estando en guerra, la destrucción que causó la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki no justificó tan grave crimen contra la población. El objetivo no fueron las bases militares ni los campos de operación de misiles, fue la población civil.

Los países protagonistas de la II GM sufrieron una debacle social y económica profunda. No terminaban de reorganizarse los más afectados, como la ex URSS, cuando Estados Unidos e Inglaterra ya se preparaban para la fabricación de bombas, aún más mortales. Sin miramientos recurrirían al hidrógeno.

La finalidad era someter a la Unión Soviética al dominio de estos dos países capitalistas que veían en la URSS una gran competencia, no sólo en el sentido ideológico y político, sino en su desarrollo económico. El ejemplo que infundió temor en ambas naciones fue la enorme resistencia y movilización bélica que demostró el país comunista, el cual perfilaba, también, para una carrera espacial exitosa y amenazante para el bloque capitalista del Occidente.

Fueron innumerables las tácticas que planificaron para acabar con el socialismo. Aunque, para ganar la guerra a la Alemania nazi, aceptaron y reconocieron abiertamente la participación de los comunistas rusos. Es importante resaltar que la intervención de la gran cantidad de combatientes siberianos del Ejército Rojo fue determinante para la derrota del nacional socialismo. La defensa decidida de la gran patria fue parte del triunfo definitivo, aunque también generó millones de bajas y muertes de civiles.

Mucho antes de iniciar la II GM, los científicos rusos ya tenían conocimiento de los componentes de lo que sería la bomba atómica. Destacados investigadores como Igor Kurchátov y otros, iniciaron la carrera nuclear. Entre ellos, la participación de Nikolái Nikoláyevich Semiónov, fue de trascendencia para la fabricación de la bomba de uranio. A Semiónov, posteriormente, en 1956, le otorgaron el premio Nobel de Química.

Aún no terminaba la II GM y el presidente Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill ya buscaban rebasar y dominar a la Unión Soviética ganando la carrera nuclear.

El arma, también llamada subcrítica, debido a que potencia la creación de neutrones libres con la ayuda de otros elementos químicos, fue la primera de mayor letalidad porque genera un aceleramiento de la reacción en cadena que destruye zonas determinadas por el choque mecánico, por la onda térmica, así como por la radiactiva. Por estas razones, se inicia una etapa de conspiraciones, espionaje y acciones clandestinas acusando a la URSS de amenazar a la humanidad con armas secretas de destrucción masiva. Por su parte, la Unión Soviética tomó sus precauciones y acciones para defenderse de esas acusaciones.

Organizó un tipo de espionaje que con el tiempo ha sido reconocido como de alto nivel. La llamada inteligencia soviética tenía simpatizantes en el propio territorio estadunidense y en Inglaterra, quienes proporcionaron información a pesar del peligro. La diferencia con el espionaje de EU y el Reino Unido, es que, para los informantes al servicio de los soviéticos, el pago monetario no era el objetivo, lo hacían gratis.

Las colaboraciones se hicieron por simpatía a la URSS y al sistema socialista. Así lo declaró Anatoly Antonovich Yatskov (alias Anatoly Yakovlev), un destacado agente de inteligencia y diplomático soviético que, durante su gestión como cónsul en Nueva York, estuvo al frente del Proyecto Manhattan durante la II GM. Yatskov dirigió en EU las operaciones más delicadas y clandestinas del Ministerio del Interior de la Unión Soviética, o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. Su misión fue recabar información precisa sobre el proceso de desarrollo de la bomba atómica en la instalación militar nuclear de Los Alamos, California. Aunque Yatskov fue identificado como agente de espionaje, pudo regresar a la URSS en 1946, amparado en la inmunidad diplomática.

El uranio y los soviéticos tienen grandes aportes en el estudio de la energía nuclear y grandes historias en el desarrollo de su industria militar."Los agentes (secretos) siempre daban prioridad a los científicos" "Aunque consiguieras traerte una bomba atómica entera por piezas, todavía hay que armarla, ¿verdad? Y también hay que ponerla en producción, lo que tampoco es fácil. ¡No basta con robar un plano y listo!", esto declaró en una entrevista, el coronel retirado Mijaíl Liubímov.

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La expansión de Erdogan causa oposición en Oriente Próximo y Europa

Desde el fallido golpe de estado de 2016, el presidente Erdogan ha llevado la presencia de tropas turcas a distintos puntos de Oriente Próximo. Erdogan busca para Turquía un papel central en la región impulsando el islam político allí donde se presenta la ocasión, una actitud que suscita el rechazo de países de la región y europeos que ven esa expansión como una amenaza para sus intereses.

 

En Siria y Nagorno Karabaj, pasando por Irak, Chipre, Libia y el mar Egeo, Turquía está jugando un papel militar que carece de precedentes en el último siglo, un movimiento de fichas que está suscitando una fuerte oposición política, y a veces militar, de países de Oriente Próximo y Europa que se alarman por una hipotética expansión del islam político en la región.

El ejército turco está en Siria, una apuesta arriesgada que hizo el presidente Recep Tayyip Erdogan y que resulta difícil de justificar. Aunque Ankara explica que tiene que enviar soldados al norte de Siria para contener a las milicias kurdas, lo más sensato sería dejar en manos de Damasco el control de su territorio como ocurría antes de la guerra civil, cuando el ejército sirio patrullaba esa zona e imperaba una calma general.

La presencia militar en Siria es contraproducente para los propios intereses de Turquía, como se viene demostrando especialmente en el distrito de Idlib. Aunque lo razonable sería evacuar a las tropas de una vez por todas, Erdogan acaba de decir que no lo hará hasta que termine el conflicto y se respeten sus intereses. Naturalmente, ese mismo objetivo podría cumplirse de manera pacífica mediante un diálogo con Damasco que Erdogan rehúye.

En el Egeo, Erdogan siguen realizando exploraciones en busca de gas, a pesar de las advertencias europeas. Este conflicto toca directamente a Grecia y Chipre, e indirectamente a Israel y Egipto, y requiere un diálogo profundo con Atenas para repartir de una manera justa y equitativa las riquezas de las aguas del Mediterráneo oriental.

El conflicto del Egeo ha suscitado reacciones de Francia y Alemania, que el pasado jueves dieron el plazo de una semana a Turquía para retirar sus barcos de la zona si no quiere incurrir en sanciones. Sin embargo, las posiciones de París y Berlín divergen en la medida de que Emmanuel Macron es mucho más belicoso que la conciliadora Angela Merkel, y, un factor que no se debe olvidar, Francia está aprovechando las múltiples crisis para vender armas a porrillo a sus aliados.

En uno y otro frente, Macron choca con Erdogan y parece dispuesto a limitar la expansión de Turquía, algo que difícilmente podrá conseguir por medio de las armas. Pero el presidente francés tiene un aliado importante, Joe Biden, que en los últimos meses ha criticado a Erdogan y ha prometido que si gana las elecciones del tres de noviembre actuará con resolución contra Ankara, una amenaza que satisface a todos los rivales de Turquía, que no son pocos, especialmente Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, unidos por su rechazo del islam político.

No cabe duda de que la expansión turca puede cobrarse un precio a corto o medio plazo. De hecho, ya ha empezado a cobrárselo con el boicot comercial que recientemente han impuesto de facto a los bienes de ese país Arabia Saudí y los Emiratos. El daño que han empezado a causar las restricciones comerciales es todavía limitado pero podría crecer y extenderse a otros países que rivalizan con Erdogan.

El único país de la región aliado de Ankara es Qatar. Están unidos por la defensa del islam político que combaten sus enemigos, una opción que está perseguida por todas partes y que tiene las de perder si no ocurre algo imprevisible que dé la vuelta a la tortilla y que no se vislumbra en el horizonte.

Más allá de las divergencias entre Macron y Merkel, la Unión Europea no presenta una posición unificada. La UE es el principal socio comercial de Ankara y podría endurecer las relaciones económicas, pero para ello sería necesario un consenso que ahora mismo no existe ya que varios países dudan de la eficacia de los agresivos planteamientos de Macron.

Una muestra de las divergencias ocurrió en la última cumbre europea, donde se presentaron propuestas para modernizar el tratado aduanero con Turquía, simplificar la obtención de visados de ciudadanos turcos, y donar dinero para aliviar la presión de los refugiados sirios en Turquía, unas iniciativas que algunos países, entre ellos España, piensan que pueden ser más provechosas que la aplicación de sanciones.

Según Le Monde, la expansión de Turquía puede explicarse por una transformación de Erdogan a raíz del intento de golpe de estado militar que se produjo en 2016. Ankara ha acusado directamente a los Emiratos Árabes Unidos de estar detrás del fallido golpe, y ha señalado específicamente al prófugo dirigente palestino Mohammad Dahlan, que reside en los Emiratos y mantiene excelentes relaciones con Israel, de mover los hilos del golpe.

Otra explicación podría ser el desinterés o la desidia que muestra la administración de Donald Trump en materia de política exterior en todo lo que no esté directamente relacionado con Israel. Pero esta circunstancia podría cambiar si Biden entra en la Casa Blanca el 20 de enero y recupera el interés de Washington por las cuestiones de Oriente Próximo. 

22/10/2020 07:26 Actualizado: 22/10/2020 07:27

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Escena captada en Barcelona en febrero pasado en el contexto del Congreso Mundial de Móviles.Foto Ap

En mi reciente libro La invisible cárcel cibernética (https://bit.ly/3lZfUsO)” sobre el poderío desregulado e inescrutable de los gigantes de Silicon Valley, advertí sobre la tiranía suprametaconstitucional de las redes sociales que han dado lugar a una genuina cibercracia (https://bit.ly/2TdShk6).

Los legisladores de los partidos Demócrata y Republicano, así como la Federal Trade Commission y el Departamento de Justicia de EU ya habían amagado con iniciar el empequeñecimiento y/o la atomización de los gigantes de Silicon Valley que siguen teniendo ganancias exorbitantes, pese a la pandemia del Covid-19.

La cibercracia nunca fue imaginada ni por la secuencia cíclica del poder de Aristóteles en el siglo IV aC –monarquía/tiranía/aristocracia/oligarquía/orden social/democracia– ni por la anaciclosis del historiador Polibio en el siglo II aC: monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia, oclocracia.

En EU no existe una "democracia" como tal, donde opera una "plutocracia" que se subsume en la bancocracia de sus gigabancos que controlan Wall Street y la voluntad de los valetudinarios ciudadanos (https://bit.ly/31qyFxI). Debido a la revolución tecnológica, en EU se han acoplado cibercracia/plutocracia/bancocracia que tienen sometido a 99 por ciento de sus ciudadanos.

La tiranía de la cibercracia ha llegado a grados inconcebibles cuando la más diminuta de todas, Twitter, se ha arrogado el derecho de censurar la publicación del New York Post sobre los correos de Hunter Biden en sus tratativas mafiosas con Ucrania/China/Kazajistán, lo cual ha sido fustigado por los republicanos del Comité Judicial del Senado (https://bit.ly/37oW0n3).

El Wall Street Journal (WSJ) anunció el proceso del Departamento de Justicia en una Corte Federal en Washington contra Google mediante una “ley antimonopolio ( antitrust)” debido a su “conducta anticompetitiva para preservar monopolios para la búsqueda ( search) y la publicidad de la búsqueda que forman las piedras de toque de su amplio conglomerado (https://on.wsj.com/3dHm4uR)”.

Se trata del “desafío legal más agresivo en EU al dominio de una empresa en el sector tecnológico en más de dos décadas, y tiene el potencial de sacudir a Silicon Valley y más allá (https://on.wsj.com/2TfEDg0)”: ¡90 por ciento de las búsquedas en el mundo y 80 por ciento en EU son controladas por Google!

Google, que sufre un juicio similar al de Microsoft hace 20 años, desechó la demanda como "profundamente defectuosa", pues "la gente usa Google porque lo desea, no porque está obligada o porque no puede hallar alternativas".

Lo más perturbador es que las acciones de su matriz empresarial Alphabet subieron 1.52 por ciento, cuya capitalización de mercado ronda mil 62 millones de millones (trillones, en anglosajón).

Google, que controla YouTube –la mayor plataforma de videos del mundo–, alega que "sus servicios son ofrecidos a los usuarios a casi o a ningún costo", lo cual “socava el argumento tradicional antitrust” sobre los daños potenciales de precio.

El WSJ sopesa el desenlace del juicio contra Google, que podría tomar muchos años, en caso de una derrota o de un triunfo judicial.

En caso de derrota, "la corte ordenaría cambios a la operación de partes de sus negocios", lo cual "crearía potencialmente nuevas aperturas a las empresas rivales". En realidad, lo que está en tela de juicio es su "modelo de negocios".

En caso de un triunfo de Google, le asestaría "un fuerte golpe al escrutinio general de Washington a los gigantes tecnológicos", lo cual obligaría a una subsecuente acción legislativa del Congreso para domesticarla.

Google pertenece a la tétrada Gafa (Google/Apple/ Facebook/Amazon) de los gigantes de Silicon Valley que exhiben la mayor capitalización de mercado en la Bolsa neoyorquina y su índice tecnológico Nasdaq.

Otros agregan Microsoft para crear el acrónimo Gafam, o al minúsculo Twitter, para formar el Gafat.

¿La impugnación de la cibercracia, ahora con Twitter y Google, podrá restituir su libertad perdida a los ciudadanos avasallados por su tiranía?

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Martes, 20 Octubre 2020 05:42

China está transformando los mares

China está transformando los mares

Las subvenciones han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. Esta situación está agotando las poblaciones de peces y provocando conflictos internacionales

Ian Urbina 18/10/2020

A más de ciento sesenta kilómetros de la orilla, cerca de las costas de África occidental, acompañé a agentes de la policía marítima de Gambia cuando arrestaron a 15 barcos extranjeros acusados de violaciones laborales y pesca ilegal en el transcurso de una semana en 2019. Todos menos uno de los buques detenidos eran de China.

A principios de ese mismo año, durante un viaje de un mes en un palangrero de austromerluza que se dirigía a aguas antárticas desde Punta Arenas (Chile), los otros únicos barcos con los que nos cruzamos fueron una docena de oxidados cerqueros –embarcaciones de pesca que usan largas redes como cortinas–, que apenas parecían en buen estado para navegar.

En mayo de 2019, a bordo de un barco de calamar surcoreano, vi a casi dos docenas de barcos con banderas chinas abrirse paso en fila india hacia aguas de Corea del Norte, en flagrante violación de las sanciones de las Naciones Unidas. Formaban parte de la flota de barcos ilegales más grande del mundo: 800 arrastreros chinos que pescaban en el Mar de Japón desde 2019, según reveló una reciente investigación para NBC.

Y en julio de este año, más de 340 barcos pesqueros chinos aparecieron en las afueras de la reserva marina de Galápagos, biodiversa y ecológicamente sensible. Muchos de los navíos estaban vinculados a empresas asociadas con la pesca ilegal, según C4ADS, una firma de investigación de conflictos. Tres años antes, una flotilla china de tamaño similar llegó a estas mismas aguas, y un barco fue detenido con unas 300 toneladas de pescado capturado ilegalmente, incluidas especies en peligro de extinción, como tiburones martillo.

Con entre 200.000 y 800.000 barcos, algunos en zonas tan lejanas como Argentina, China es incomparable en tamaño y alcance de su armada pesquera. Impulsado principalmente por subsidios gubernamentales, su crecimiento y sus actividades no han sido en gran medida controladas, en parte porque la propia China históricamente ha tenido pocas reglas que rijan las operaciones de pesca. El dominio y la ubicuidad global de esta flota plantean preguntas más amplias sobre cómo China ha puesto tantos barcos en el agua y qué significa para los océanos del mundo.

La flota pesquera de China es más que una simple preocupación comercial; actúa como una proyección del poder geopolítico en los océanos del mundo. A medida que la Marina de los Estados Unidos se ha retirado de las aguas de África Occidental y Medio Oriente, China ha reforzado su presencia pesquera y naval. Y en lugares como el Mar de China Meridional y la Ruta del Mar del Norte del Ártico, China ha reclamado preciadas rutas marítimas, así como depósitos submarinos de petróleo y gas.

“La escala y la agresividad de su flota ponen a China en posición de control”, dice Greg Poling, director de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, y agrega que pocos países extranjeros han estado dispuestos a hacerla retroceder cuando los barcos pesqueros de China hacen incursiones en sus aguas nacionales.

No es que la pesca en sí no sea importante. La flota también es una forma de obtener seguridad alimentaria para los 1.400 millones de habitantes de China. Han disminuido muchas de las poblaciones marinas más cercanas a las costas de China debido a la sobrepesca y la industrialización, por lo que los barcos se ven obligados a aventurarse más lejos para llenar sus redes. El gobierno chino dice que tiene aproximadamente 2.600 embarcaciones pesqueras de aguas distantes, lo que, según un informe reciente del Stimson Center, un grupo de investigación de seguridad, la hace tres veces más grande que las flotas de los siguientes cuatro países principales (Taiwán, Japón, Corea del Sur y España) combinados.

Durante las últimas dos décadas, China ha gastado miles de millones de dólares en apoyar su industria pesquera, dice Tabitha Grace Mallory, profesora de la Universidad de Washington, que se especializa en las políticas pesqueras de este país. En 2018, se estimó que las subvenciones totales a la pesca mundial eran de 35.400 millones de dólares, y China representaba 7.200 millones de dólares. Esto incluye las de combustible y para barcos nuevos que aumentan el tamaño de la flota.

El gobierno también ayuda a cubrir el costo de los nuevos motores, de los cascos de acero más duraderos para los arrastreros, y de que los barcos médicos y de seguridad armados estén estacionados permanentemente en los caladeros, lo que permite que los capitanes de pesca permanezcan en el mar por más tiempo. Los pescadores chinos se benefician además de la inteligencia pesquera dirigida por el gobierno que les ayuda a encontrar las aguas más ricas.

“Sin sus esquemas de subsidios masivos, la flota pesquera de aguas distantes de China sería una fracción de su tamaño actual, y la mayor parte de su flota del Mar del Sur de China no existiría en absoluto”, dice Poling.

Daniel Pauly, investigador principal del Proyecto Sea Around Us en el Instituto de Océanos y Pesca de la Universidad de Columbia Británica, explica en un correo electrónico que estos subsidios no solo han aumentado las tensiones geopolíticas, al permitir que los barcos se adentren en regiones en disputa, “también juegan un importante papel en el agotamiento de las poblaciones de peces, ya que mantienen en funcionamiento buques que de otro modo serían dados de baja”.

Mientras las flotas reciban asistencia financiera para la sobrepesca, los expertos dicen que es imposible la pesca sostenible. Ya el 90% de las poblaciones de peces comerciales rastreadas en todo el mundo por la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, han sido sobrepescadas o explotadas por completo, lo que significa que han superado su capacidad para reponerse de manera sostenible, incluidas las 10 especies comerciales más importantes del mundo.

Sobrepesca financiada por los gobiernos

El caso de China no es de ninguna manera singular cuando se trata de subsidiar su flota pesquera. Más de la mitad de la industria pesquera mundial no sería rentable en su escala actual sin los subsidios de los gobiernos, según un estudio de 2018 en Science Advances, dirigido por el explorador residente de la National Geographic Society, Enric Sala.

Japón gasta más en subsidios para la pesca en alta mar (las partes del océano que no están bajo el control de ningún gobierno) que cualquier otro país, lo que representa alrededor del 20% de los subsidios mundiales a la pesca en alta mar, muestra el estudio de Sala. España representa el 14% de los subsidios pesqueros mundiales, seguida de China con el 10%, luego Corea del Sur y Estados Unidos.

Pero cuando se trata de escala, China es, con mucho, el más grande. Con más de 800 barcos en alta mar, los barcos chinos fueron responsables de más del 35% de la captura mundial reportada en alta mar en 2014, más que cualquier otro país. (Taiwán, con el siguiente número más alto de barcos con 593, representa alrededor del 12% de esa captura, y Japón, con 478 barcos, representa menos del 5%).

Los subsidios no son solo una de las principales razones por las que los océanos se están quedando rápidamente sin peces. Al poner demasiados barcos en el agua en todo el mundo, los subsidios pueden conducir a una pesca insostenible, competencia insalubre, disputas territoriales y pesca ilegal a medida que los capitanes se desesperan por encontrar nuevos caladeros de pesca menos poblados.

“Para decirlo sin rodeos, esto es similar a pagar a los ladrones para que roben la casa de un vecino”, dice Peter Thomson, enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, sobre el papel que juegan los subsidios en el fomento de la pesca ilegal.

China tiene el peor puntaje del mundo en lo que respecta a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, según un índice publicado el año pasado por Poseidon Aquatic Resource Management, una firma consultora de pesca y acuicultura.

Pequeños cambios

Pese a todo, China muestra pequeños signos de mejora en su actuación. En respuesta a la presión internacional de los grupos conservacionistas de los océanos y de los gobiernos extranjeros, Pekín ha comenzado a reforzar el control de su flota en los últimos años, aunque los conservacionistas y los expertos en pesca siguen siendo escépticos.

En 2016, el gobierno publicó un plan de cinco años para limitar el número de embarcaciones pesqueras en aguas distantes a menos de 3.000 para 2021 (no está claro si China ha avanzado hacia este objetivo, sin embargo, porque el gobierno publica pocos datos sobre números de barcos). Y en junio, las autoridades pesqueras chinas anunciaron que de julio a noviembre cerrarán las temporadas de captura de calamares para los barcos chinos en ciertas aguas sudamericanas, citando la necesidad de permitir que las poblaciones de calamares se repongan. Esta es la primera vez que China cierra voluntariamente una temporada de pesca.

“Creo que el gobierno chino habla en serio cuando se ofrece a restringir su flota de aguas distantes”, dice Pauly. “Si pueden hacer cumplir las restricciones planificadas en su flota es otra cuestión; de hecho, no creo que controlen sus flotas de aguas distantes más de lo que nosotros controlamos las nuestras en Occidente”.

Es difícil asegurar que los barcos de cualquier nación cumplan con las normas ambientales, laborales o de otro tipo cuando se encuentran en aguas internacionales, ya que ningún país tiene la jurisdicción o los recursos para vigilarlos tan lejos de la costa.

Con una clase media en rápido crecimiento que puede pagar más pescado, el gobierno chino ha impulsado su industria de la acuicultura con más de 250 millones de dólares en subsidios entre 2015 y 2019 en un esfuerzo por reducir la dependencia del país del pescado capturado en la naturaleza.

Sin embargo, esa medida presenta un nuevo problema: para engordar sus peces, la mayoría de las piscifactorías dependen de la harina de pescado, un polvo rico en proteínas elaborado principalmente a partir de pescado capturado en la naturaleza en aguas extranjeras o internacionales. Además, la acuicultura requiere mucha harina de pescado: antes de que un atún cultivado llegue al mercado, por ejemplo, puede comer más de 15 veces su peso en pescado salvaje en forma de harina de pescado.

Los conservacionistas del océano advierten que la voraz naturaleza de la producción de harina de pescado está acelerando el agotamiento de los océanos, contribuyendo a la pesca ilegal, desestabilizando la cadena alimentaria acuática y minando las aguas de los países más pobres de las fuentes de proteínas necesarias para la subsistencia local.

“Tiene poco sentido la captura de grandes cantidades de peces silvestres para alimentar una creciente demanda de peces de cultivo”, dice Sala. “En cambio, una fracción de esos peces silvestres podría usarse para alimentar a las personas directamente, con menos impacto en la vida marina”.

Para satisfacer la demanda de harina y aceite de pescado, las autoridades pesqueras chinas dijeron en 2015 que planeaban aumentar la cantidad de krill recolectado en las aguas antárticas de 32.000 toneladas métricas a dos millones de toneladas métricas, aunque se comprometieron a permanecer fuera de las áreas “ecológicamente vulnerables”. El krill es una fuente principal de alimento para las ballenas, y los conservacionistas se preocupan por los efectos en cadena de una cosecha tan alta.

El papel de las subvenciones en la desestabilización de las relaciones internacionales

Además de las consecuencias ambientales potencialmente devastadoras de la sobrepesca y el colapso de la pesca, tantos barcos en el mar significa más competencia por los caladeros, lo que puede desestabilizar las relaciones entre los países y provocar enfrentamientos violentos.

En 2016, la Guardia Costera de Corea del Sur abrió fuego contra dos barcos pesqueros chinos que habían amenazado con embestir a las patrulleras en el Mar Amarillo. Un mes antes, los pescadores chinos embistieron y hundieron otra lancha rápida surcoreana en la misma zona. Ese mismo año, Argentina hundió un barco chino que, según afirmó, pescaba ilegalmente en sus aguas. Indonesia, Sudáfrica y Filipinas han tenido recientes enfrentamientos con las flotas pesqueras chinas. En la mayoría de estos casos, los barcos chinos pescaban calamar, que representa más de la mitad de las capturas de la flota en alta mar.

Una de las razones por las que la flota de China está tan sobredimensionada es que algunos de sus barcos pesqueros tienen fines distintos a la mera pesca. Como parte de la llamada milicia civil, dice Poling, estos barcos de pesca se envían a zonas de conflicto en el mar para vigilar las aguas y, en ocasiones, para intimidar y embestir a los barcos de pesca o de aplicación de la ley de otros países. Aparte de sus subsidios a la pesca, China tiene un programa que incentiva a los barcos a operar en aguas en disputa en el Mar de China Meridional como una forma de hacer valer sus reclamos territoriales. Estos obtienen muchos de los mismos beneficios que la flota de aguas distantes, además de pagos en efectivo porque operar en esa región no es rentable.

Más de 200 de estos barcos de pesca de la milicia ocupan las aguas alrededor de las disputadas Islas Spratly del Mar de China Meridional, un área rica en peces, y posiblemente también en petróleo y gas natural, que reclaman China, Filipinas, Vietnam y Taiwán. Las imágenes de satélite muestran que los barcos de pesca chinos en el área pasan la mayor parte del tiempo anclados juntos en grupos y no están pescando.

“La única razón por la que los pescadores [chinos] más pequeños van a las Spratlys es porque se les paga por hacerlo”, dice Poling. La presencia de estos barcos pesqueros ha acelerado el declive de los peces alrededor de las islas, provocado enfrentamientos con barcos pesqueros de otros países y ha dado cobertura a China para construir instalaciones militares en algunos de los arrecifes, reforzando aún más sus reclamos sobre el territorio.

“Son muy serios”

En parte porque viajan en grupos y, a veces, con seguridad armada, los barcos pesqueros chinos suelen ser agresivos con los competidores o amenazas percibidas. Vi esto de cerca en 2019 después de pagar mi entrada a un barco de calamar de Corea del Sur y dirigirme a la costa en el Mar de Japón, donde esperaba documentar la presencia de barcos de calamar chinos ilegales que operan en aguas de Corea del Norte.

Nuestro capitán era un hombre bajo y enjuto, de unos 70 años, con ojos hundidos y piel curtida como un elefante. En la mañana de nuestra salida programada, la tripulación contratada le dijo al capitán que no trabajarían en el viaje. Dijeron que estaban demasiado nerviosos por estar asociados con cualquier informe relacionado con Corea del Norte y por acercarse a los barcos pesqueros chinos.

El capitán dijo que aun así podíamos hacernos a la mar solo con su primer oficial, pero que el barco sería difícil de manejar, estaría más sucio de lo normal y tendríamos que ayudarles cuando nos lo pidieran.

Oliendo a perro muerto y como si fuera una pista de patinaje resbaladiza por la captura anterior, la cubierta del barco de madera de 60 pies de largo era un desastre. Los cuartos de la tripulación estaban destrozados y el motor del barco estalló sobre nosotros a varios cientos de millas de la costa, lo que llevó a dos tensas horas hasta que se solucionó.

Poco después del anochecer de nuestro primer día en alta mar, apareció en nuestro radar la silueta de un barco. Corrimos para alcanzar lo que resultó ser no un solo barco, sino casi dos docenas, todos en fila india desde aguas de Corea del Sur a aguas de Corea del Norte. Todos ondeaban banderas chinas y ninguno con los transpondedores encendidos, como se requiere en aguas de Corea del Sur.

Al enviar una armada previamente invisible de barcos industriales para pescar en estas aguas prohibidas, China ha estado desplazando violentamente a los barcos más pequeños de Corea del Norte y encabezando una disminución en las poblaciones de calamar que alguna vez fueron abundantes. Cuando se le preguntó acerca de los hallazgos, documentados por una nueva tecnología satelital de Global Fishing Watch, y confirmados por mi excursión de 2019, documentada para NBC, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo en un comunicado que “hizo cumplir concienzudamente” las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte y que “castigó sistemáticamente” la pesca ilegal, pero no confirmó ni negó la presencia de barcos chinos allí.

Seguimos a los barcos, los filmamos, documentamos sus números de identificación y, después de unos 45 minutos, pusimos un dron en el aire para verlos mejor. En respuesta, uno de los capitanes tocó la bocina, encendió las luces y luego se acercó abruptamente a nosotros en una maniobra de embestida: una advertencia. Mantuvimos nuestro rumbo, pero el barco chino continuó hacia nosotros. Cuando llegó a 30 pies de nosotros, viramos repentinamente para evitar la colisión.

Era todo lo que nuestro capitán quería arriesgar. Decidió que era demasiado peligroso continuar, dio la vuelta a nuestro barco y comenzó el viaje de ocho horas de regreso al puerto, durante el que se mostró inusualmente callado y un poco nervioso. “Son muy serios”, seguía murmurando, refiriéndose a los pescadores chinos, quienes, impertérritos, continuaron dirigiéndose hacia aguas norcoreanas.

Claramente, las subvenciones no solo han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. También han inculcado un sentido de ambición, empuje y audacia que pocos países o sus capitanes de pesca están dispuestos o son capaces de desafiar.

Autor: Ian Urbina, exreportero de investigación del New York Times y director de The Outlaw Ocean Project, una organización de periodismo sin fines de lucro con sede en Washington, D.C., que se enfoca en informar sobre crímenes ambientales y de derechos humanos en el mar.

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 19 Octubre 2020 06:10

La decisión

 El movimiento Black Lives Matter ha logrado sacudir a Estados Unidos con la alianza de una amplia gama de organizaciones sociales. La imagen, de archivo, durante una protesta en Portland.Foto Ap

Corrupto, traficante de influencias, mentiras sobre engaños, sobre falsedades, incompetente, neofascista, xenófobo, el que dio la orden para separar familias inmigrantes a la fuerza y enjaular a niños inmigrantes, violador y hostigador sexual, rechazador de la ciencia, racista, enemigo de la prensa, represor y macartista, antimexicano y constructor de muros, gánster y bully, delincuente de sus obligaciones fiscales y de servicio militar son sólo algunas de la palabras que todos hemos tenido que reportar de manera objetiva y con amplia evidencia una y otra vez a lo largo de los últimos cuatro años.

Concluirá su primer plazo en la Casa Blanca con más de 220 mil estadunidenses fallecidos (hasta ayer) –más que cuatro veces los perecidos en Vietnam– en gran medida por su manejo de la pandemia, y con una pérdida neta de empleos (unos 3.9 millones y contando) entre otros desastres y como un presidente que fue impeached.

Donald Trump no puede resolver los problemas más urgentes de la nación porque él es el problema más urgente de la nación, declara la junta editorial del New York Times, la cual advierte que la relección del magnate representa la amenaza más grande a la democracia estadunidense desde la Segunda Guerra Mundial.

Pero a pesar de todo eso también tenemos que reportar que, cuatro años después, este sujeto goza de más de 40 por ciento de aprobación en los sondeos. ¿Qué hacer con eso?

Al mismo tiempo, el senador socialista democrático Bernie Sanders, como aspirante presidencial este año fue el político nacional más popular del país, y su candidatura fue una grave amenaza a la cúpula del Partido Demócrata, la cual se dedicó a descarrilarla. Pero él y sus millones de seguidores son expresiones de algo nuevo que continúa; vale recordar que hoy día según los sondeos, la mayoría de los jóvenes de Estados Unidos favorecen el socialismo, y que 40 por ciento de todos los estadunidenses expresaron preferir vivir en un país socialista sobre uno capitalista. ¿Qué hacer con eso?

De hecho, Trump declaró la semana pasada que la elección es una decisión “entre una pesadilla socialista y el sueño americano”, aunque para socialistas como Sanders, esa elección es una entre Trump y la democracia.

Tal vez la noticia más importante de esta coyuntura política no es la contienda entre Trump y su contrincante demócrata Joe Biden y la pugna entre republicanos y los demócratas que impera en los medios, sino el surgimiento de un masivo aunque fragmentado movimiento social conformado por diversas corrientes que de repente se encuentran en las calles y en el ciberespacio que incluyen –a veces juntos, a veces por separado– la amplia coalición bajo la etiqueta de Black Lives Matter (su parte más políticamente dinámica es Movement for Black Lives, una red de 150 organizaciones) y sus aliados multirraciales e intergeneracionales, junto con viejas y nuevas expresiones latinas, maestros rebeldes, enfermeras heroicas, azafatas que eligieron a una socialista como su líder nacional, inmigrantes que salvan y reconstruyen a este país todos los días, ambientalistas –sobre todo los jóvenes que han amanecido con Greta–, estudiantes contra la violencia de las armas, ni hablar de los diversos movimientos encabezados por mujeres y la comunidad gay, que en su conjunto está sacudiendo a este país y que ofrece la promesa de consolidarse en el gran movimiento progresista que se requiere para rescatar a Estados Unidos de sí mismo.

Dicen que el futuro del experimento estadunidense está en juego en esta elección. Por ahora hay una gran batalla entre defender los mecanismos ya deteriorados de la elección, con una multitud de iniciativas, coaliciones y redes preparándose –tardíamente– para defender la expresión de la voluntad popular, porque ni eso está garantizado en esta crisis democrática.

Pero aquí, más que una elección, se vive un momento de decisión sobre y entre el futuro y el pasado de Estados Unidos, con implicaciones planetarias.

https://www.youtube.com/watch?v= dWUa7aAIfLE&feature=youtu.be

https://youtu.be/Kgdfxeh0WtE

https://www.youtube.com/watch?v= quSvEOzZqhI

Publicado enInternacional
Vacunas contra el coronavirus: entre las pausas y las aprobaciones de emergencia

Cómo es el panorama de los diferentes laboratorios en la carrera por lograr la respuesta a la covid-19

Mientras que algunas farmacéuticas han pausado sus ensayos en Fase III por daños colaterales en alguno de sus voluntarios, otras aprietan el acelerador y buscan la aprobación de emergencia antes de fin de año. La perspectiva de los investigadores locales.

 

Aunque en la OMS se han inscripto casi 200 vacunas, son pocas las corporaciones que desarrollan los ensayos clínicos en fase III y cuentan con las mejores posibilidades. Mientras algunas –como Johnson & Johnson esta semana y AstraZeneca el mes pasado– debieron pausar sus ensayos para estudiar complicaciones y el desarrollo de afecciones inexplicables en algunos de sus voluntarios; otras, como Pfizer y Moderna, se apresuran a conseguir una autorización de emergencia para distribuir sus dosis en la población lo más rápido posible. En el medio, las presiones políticas del propio presidente de Estados Unidos que busca su reelección a toda costa. A continuación, se ofrece un panorama con las marchas y las contramarchas que se deslizan en un escenario dinámico; una competencia abierta entre gigantes del universo biotecnológico y de la salud que no se resignan a quedar afuera del podio.

Las que pausan

 “De las vacunas que se están desarrollando, a mi entender, hay algunas que tienen mejores perspectivas. Por ejemplo, las que utilizan virus inactivado, una tecnología más antigua pero mucho más robusta y segura porque ya se ha probado para otras enfermedades. Me refiero al caso de las chinas SinoVac y Sinopharm –la empresa estatal que está probando en Argentina–. Luego hay otras que emplean métodos más modernos. La de AstraZeneca, por caso, utiliza un vector viral, adenovirus (que comúnmente causa resfrío), al que se le agrega una cobertura con componentes del Sars CoV-2”, describe Mario Lozano, virólogo del Conicet y ex rector de la Universidad Nacional de Quilmes. Después continúa con la enumeración para completar el panorama: “Por último, están las más novedosas de todas: aquí se ubican las de Pfizer y Moderna, que tan solo usan una parte del genoma viral (ARN mensajero). Se les tiene mucha confianza porque se podrían fabricar de forma muy barata pero se desconocen realmente cuáles podrían ser los efectos secundarios”.

En este marco, algunas han experimentado breves interrupciones. El lunes pasado la farmacéutica Johnson & Johnson anunció la pausa temporal de sus pruebas porque uno de los postulantes había exhibido “una enfermedad inexplicable”. Estaba siendo testeada en más 60 mil personas de 200 localidades de Estados Unidos y de otras naciones como Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Sudáfrica y Argentina, que iniciaría con la convocatoria en breve. Hoy el acontecimiento está siendo evaluado por una junta médica independiente. A principios de septiembre, AstraZeneca comunicó que había decidido suspender su Fase III porque una de sus voluntarias en Reino Unido había desarrollado mielitis transversa –una enfermedad que afecta al sistema nervioso– luego de la inoculación. Estaba siendo evaluada en 50 mil participantes de Brasil, Reino Unido, Sudáfrica y Estados Unidos. Al poco tiempo, como su vida no estaba en peligro y fue dada de alta, el procedimiento se reanudó, salvo en EEUU.

Los efectos adversos, en la abrumadora mayoría de los casos, son menores: un dolor de cabeza o unas líneas de fiebre suelen ser los más corrientes. No obstante, que algún voluntario desarrolle una enfermedad más grave constituye una situación “esperable” en cualquier diseño normal de vacuna. El desarrollo de una tecnología tan compleja está plagado de marchas y contramarchas. De hecho, con ese propósito se realizan los ensayos: para que el producto final sea lo más seguro y eficaz posible.

“Los estudios en Fase III involucran a decenas de miles de personas. Que en un grupo de 25 mil voluntarios, haya una o dos personas con alguna complicación es algo esperable. Si nosotros mañana seleccionáramos a 25 mil personas de la calle y realizáramos un seguimiento, también sería posible encontrar a dos o tres individuos que a lo largo de meses desarrollen algún problema. Ya sea un infarto, o una enfermedad, lo que sea. Los problemas no se detectan en las Fases I y II porque las pruebas son con menos postulantes”, explica Jorge Geffner, doctor en Bioquímica e Investigador Superior del Conicet. Luego, ofrece una cuota de optimismo para con los desarrollos que se realizan en el presente. “Hasta el momento, si uno suma la cantidad de voluntarios para todas las candidatas, estamos hablando de miles y miles de vacunados, de los cuales muy poquitos exhibieron alguna reacción adversa. Es una muestra fehaciente de que el estándar de seguridad en general viene funcionando muy bien, aun cuando los protocolos de base de cada una de las farmacéuticas las obligan a interrumpir sus inoculaciones, informar e investigar ante el registro de alguna anomalía. Confío en que el mundo producirá opciones seguras, desde mi perspectiva, no hay razón para dudar hasta el momento”.

Los equipos científicos detienen por completo el proceso porque los protocolos deben ser lo más exigentes posible. De lo contrario, resulta muy difícil que, una vez concluida la Fase III, la tecnología sea aprobada para su uso masivo por los organismos de monitoreo y control (Anmat en Argentina, FDA en EEUU). Es posible, además, que la patología pueda haberse desarrollado por efectos de la vacunación o no. Tal y como sugiere Geffner, cuando los voluntarios son decenas de miles, analizar qué ocurre con cada uno es mucho más complejo que hacerlo cuando las pruebas apenas son con 100 o 200 personas.

Frenar el protocolo cuando hay problemas es crucial. El propósito es que un equipo de especialistas externo a las instituciones que diseñan y prueban la droga, pueda extraer sus propias conclusiones al respecto. ¿Cómo sigue el procedimiento? Un comité de expertos evalúa las situaciones con detenimiento para especificar los detalles del suceso y chequean si otro de los postulantes experimentó reacciones adversas similares. Luego de un examen exhaustivo, deciden si es posible proseguir o si deben frenar el desarrollo de la vacuna.

Desde aquí, plantea Geffner: “No debemos perder de vista que las vacunas son tecnologías que demoran unos 10 o 12 años en desarrollarse y ésta se está fabricando en un par de meses. Lo que aún es una incógnita es a qué porcentaje de la población protegerá, si su eficacia llegará al 50% o al 90%. Si protegiera a la mitad de los habitantes del planeta ya implicaría una excelente noticia, por supuesto. Más teniendo en cuenta las segundas oleadas del virus en Europa. En Madrid, por ejemplo, el 80% de las instituciones de salud no tienen disponibilidad de camas, cuando hace un mes y medio se creía que lo peor ya había transcurrido”.

Las que buscan aprobar de emergencia

"Podríamos saber si nuestra vacuna es efectiva o no a finales de octubre", escribió Albert Bourla, el director ejecutivo de Pfizer en una carta abierta difundida en el sitio oficial de la firma. Por este motivo, en noviembre, anunció que solicitará la autorización de emergencia para aprobar su vacuna contra el coronavirus en Estados Unidos. Junto a la firma alemana BioNTech, la droga está siendo probada en Brasil, Estados Unidos, Alemania y Argentina. A nivel local, los ensayos en fase III son realizados en el Hospital Militar de CABA y coordinados por el doctor Fernando Polack de la Fundación Infant.

Moderna es la otra farmacéutica de EEUU que busca aprobar su alternativa hacia fines de noviembre para ser distribuida de inmediato. Donald Trump estableció un acuerdo con la farmacéutica para recibir 100 millones de dosis. Mediante el pacto, cerrado en agosto, los ciudadanos de aquel país podrán recibirla sin costo alguno. Para su fabricación, la corporación biotecnológica trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU. Desde el 27 de julio, se realizan ensayos clínicos de Fase III para evaluar la seguridad y la eficacia. 30 mil voluntarios distribuidos en 89 centros a lo largo y a lo ancho del país reciben sus dosis y Anthony Fauci, el reconocido epidemiólogo y asesor de la Casa Blanca, cree que podrá llegar a la ciudadanía incluso antes de fin de año.

 “Las vacunas crearán un mundo distinto, un escenario transformado desde todo punto de vista. Pensemos que si vacunamos a los profesionales de la salud y a los mayores de 65 años, estamos protegiendo al sector más vulnerable y entonces se modificaría de forma positiva el horizonte. La aprobación de emergencia debe realizarse tras conocer los resultados de la Fase III, si Pfizer los difundirá en octubre no habría inconveniente en que inicie con la distribución en noviembre. Pero, en este afán, el rol de los comités de expertos independientes y la FDA será vital para analizar los resultados obtenidos”, precisa Geffner. Al respecto, también opina Lozano. “Las opciones de Pfizer y Moderna son las más novedosas. Si uno tuviera que decidir qué vacuna comenzar a distribuir masivamente y de emergencia, sería la china. Porque emplean mecanismos y procedimientos ya conocidos por la comunidad científica. Pfizer está ensayando un producto que si bien tiene muchas ventajas, aún no se ha probado a gran escala para ninguna otra patología”.

En ambos casos, si las pruebas clínicas en curso son concluyentes, las compañías podrían recibir el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que habilitará su distribución entre los habitantes del país. La FDA tendrá en cuenta tres requisitos fundamentales: que sean seguras, que sean efectivas y que puedan ser fabricadas a gran escala. Desde este punto de vista, el organismo regulador comunicó que requerirá, al menos, de dos meses de datos que comprueben su seguridad antes de autorizar el uso de emergencia.

Tanto Pfizer como Moderna estarían en condiciones de iniciar con la distribución local antes de fin de año, porque ya habían comenzado con la producción de miles de millones de dosis desde hace algún tiempo. Hay que recordar que las grandes biotecnológicas del mundo deciden tomar el riesgo –empezar con la producción previo a concluir la Fase III de ensayos– porque de ser aprobada, perderían mucho tiempo en distribuirla si tuvieran que fabricarla de cero apenas recibieran la aprobación.

Trump y las elecciones

¿Por qué Estados Unidos busca comenzar a distribuir sus vacunas? Si bien este interrogante no puede saldarse a partir de una sola respuesta, hay un motivo que no puede perderse de vista. Se acercan las elecciones, Donald Trump busca su reelección y contar con una solución para la pandemia global posicionaría a su gobierno en un sitio más auspicioso respecto del que actualmente se encuentra. Bajo esta premisa, sostiene Lozano: “aprobar cualquier vacuna tan rápido solo se justifica a partir de la necesidad política que tiene el gobierno de Trump. De seguro debe estar presionando a las compañías de bandera para poder presentar resultados antes de las elecciones de inicios de noviembre”.

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Una pantalla de televisión en un restaurante de Pekín muestra al presidente chino, Xi Jinping, hablando durante el acto que marca el 40 aniversario del establecimiento de la Zona Económica Especial de Shenzhen.Foto Afp

¿Se acerca el epílogo del ominoso "Momento Sarajevo"? (https://bit.ly/342M3tk). Después de acudir al aniversario 40 de la exitosa "zona económica especial" en Shenzhen, el mandarín Xi Jinping visitó al cuerpo de marines en Chaozhou (Guangdong), donde, en forma inesperada los conminó a "mantener un estado de alta (sic) alerta" y de "colocar sus mentes (sic) y energía a prepararse para la guerra (¡mega-sic!)".

El mandarín Xi puso en relieve que los marines del Ejército de Liberación del Pueblo constituyen una unidad de élite cuyo objetivo es "proteger la soberanía, la seguridad, la integridad territorial y los intereses del Estado en el extranjero" (https://bit.ly/357a9CI).

Además de "recalcar el liderazgo absoluto (¡mega-sic!) del partido (comunista) sobre el ejército", instó a los marines a “desarrollar las mejores tradiciones para transferir el "gen rojo" a las generaciones futuras, para formar una cultura de un tipo especial de tropas(…) y para proporcionar al ejército el "poder del tigre".

Las tensiones multidimensionales entre EU y China siguen escalando alturas insospechadas cuando, a dos semanas de la elección de EU, no faltan estrategas chinos que se alisten a una "sorpresa de octubre" que tenga como objetivo un ataque contra China con el fin de relegir a Trump.

EU ha atizado militarmente todos los frentes posibles alrededor de China –Taiwán, mar del Sur de China, Hong Kong, Xinjiang, India y Kirguistán– y agravó las tensiones al enviar al destroyer USS John S. McCain en la cercanía de las islas Paracel en el mar del Sur de China sin el consentimiento de Pekín (https://bit.ly/3lV1qKI).

¿Habrá irritado al mandarín Xi la diatriba sinófoba del secretario de Defensa, Mark Esper, ante la muy influyente RAND Corporation del pasado 16 de septiembre donde coloca en el mismo saco despectivo a China y a Rusia?

El pasado 6 de octubre el pugnaz secretario de Estado, Mike Pompeo, arremetió contra China en la reunión en Tokio del Quad: Australia/Japón/India/EU (https://bbc.in/3j601z1).

Hasta donde se sabe, Pompeo no consiguió su cometido de seducir a Japón ni a Australia a una aventura militar contra China.

Pekín se ha enfadado también por la planeada venta de tres sistemas avanzados de armas a Taiwán (https://cnn.it/3lWWxjY).

Las altisonantes declaraciones del mandar í n fueron interpretadas en India como una declaración en su contra (https://bit.ly/3dyPNpx), mientras Sputnik le ha dado la relevancia que se merecen y cita profusamente al analista ruso Andréi Gubin, quien afirma que sus proclamaciones son bastante serias: "Probablemente, expresan todas las preocupaciones que las autoridades chinas sienten sobre la situación internacional y la situación en torno a China. Esto incluye el estrecho de Taiwán, la frontera con la India y el mar del Sur de China, así como el contexto general de las relaciones con EU. Y sin duda, son los problemas internos de Hong Kong y China, que algunos detractores occidentales quieren internacionalizar". ¡Uf! Y eso que Gubin no abordó la "guerra de los semiconductores" (https://bit.ly/37dBXaZ) ni la "nueva bipolaridad tecnológica" de una guerra de EU contra China/Rusia (https://bit.ly/3k5JJr3) ni el origen del Covid-19, que Trump se lo endosa a China.

En forma notable, Andréi Gubin abordó la reacción de Japón y Sudcorea sobre los tambores de guerra defensivos del mandarín Xi: "Si hablamos de Japón y Corea, seguro que se han puesto tensos, porque son aliados de Estados Unidos. Pero tanto Seúl como Tokio intentan construir una relación con Pekín por su propia cuenta, y a veces no totalmente dependiente de los aliados estadunidenses. Así que están, por supuesto, preocupados, pero intentarán arreglar algunas de sus diferencias con Pekín por su cuenta".

Lo más relevante del análisis de Gubin versa sobre la reacción de Rusia cuya postura sería determinante al respecto: "también está en un estado de mayor alerta debido a una mayor presión internacional" (https://bit.ly/3nXUFtk).

¿Quién detendrá en EU el detonador del "Momento Sarajevo" que planea sobre China?

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