Los señores del petróleo juegan una partida mortífera

A sólo 20 dólares el barril, el mundo del petróleo está experimentando una severa contracción, debido a la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia y a la drástica caída de la demanda internacional, deprimida por la pandemia y la crisis económica que la acompaña. En solo unas semanas, el consumo ha caído de 100 millones de barriles al día a 75 millones, una disminución del 20%.

Mientras el desconcertado Trump, que se encuentra al borde de una crisis impensable, hacía una llamada a Putin el lunes [30 demarzo], se dibuja una amenazante perspectiva de ruina para las empresas norteamericanas de petróleo de esquistos, pero lo que es más importante, para pueblos y países enteros, que viven de las exportaciones de “oro negro”.  

El mundo árabe y el Golfo están al borde del derrumbe, Irán se encuentra en estado de crisis debido a las sanciones y, en el norte de África, de Egipto a Argelia y Túnez, se atisba una recesión sin precedentes, acompañada de conflictos interminables y crisis de legitimidad de regímenes que, como mínimo, tienen que lograr dar de comer a su pueblo.

Se trata de una desestabilización que afecta a Irak, Siria, Irán, Líbano, Jordania y los millones de refugiados que deambulan y están varados en los márgenes de países cada vez más pobres que ahora se ven asolados por la epidemia del coronavirus.

Es éste un mundo que depende más o menos directamente del “oro negro” y de las inversiones ligadas a la industria petrolífera para poder llegar a fin de mes y simplemente sobrevivir. Mientras hasta los países del Golfo, los más ricos, están cerrando la billetera, las perspectivas son aun más aterradoras para todos los demás. Así, por ejemplo, Qatar tendrá que cubrir el coste de los 150 millones de dólares que acaba de donar a Gaza.

Al fondo todo esto figuran los Estados Unidos, y no se han ido en absoluto lejos: no abandonan su meta de cambiar el régimen de Teherán, epicentro en Oriente Medio del COVID-19, mientras Turquía ajusta cuentas con los kurdos asesinando a Nazife Bilen, la mujer de más alto rango entre los combatientes del PKK. Esto es únicamente lo que hay que esperar, pues las crisis — siquiera las peores— no paran las guerras ni detienen a los tozudos carniceros de pueblos enteros, como Erdogan, que sigue librando una lucha incesante contra Asad en el infierno humanitario de Idlib.

Están ocurriendo cosas que no tienen precedentes, ni siquiera en la Gran Depresión: se está pagando a las empresas para que se lleven el excedente de petróleo. Los productores ya no saben dónde almacenarlo, razón por la cual una serie de países y varias multinacionales han empezado a cerrar pozos de petróleo e incluso refinerías. Cuando termine la crisis del coronavirus, bien podría suceder lo contrario: podría no haber bastante oro negro en los mercados.

La guerra petrolífera la desencadenó el impulsivo rechazo de recortar la producción, como había pedido Arabia Saudí en el marco de la “OPEP+1″, el acuerdo del histórico cártel petrolífero con Moscú que había mantenido a flote los precios del petróleo. Trump se agarra ahora a Putin, tratando de persuadirle de que suba los precios después de convencer al “príncipe negro” Mohamed Ben Salman de recortar la producción. Moscú, sin embargo, no quiere ceder, está empeñado en sacar del negocio a las empresas norteamericanas, abrumadas por las deudas, y está dispuesto a quemar las reservas del Fondo Soberano Ruso (150.000 millones de dólares) para cubrir los ingresos perdidos. En juego está el liderazgo del mercado energético, no solo del petróleo sino del gas, en el que Rusia domina los suministros en Europa, tanto de modo directo como con ayuda de la conexión de la Turquía de Erdogan.

Esta es la razón por la que el precio del petróleo tiene implicaciones estratégicas formidables: se trata también de influir en los acontecimientos en una inmensa zona, del Mediterráneo a Oriente Medio y al norte de África. Pero hasta el zar podría pensárselo mejor: el juego de tirar los precios puede resultar mortífero.

Los compañías norteamericanas de petróleo de esquisto se encuentran en respiración asistida. Comenzaron su ascenso en 2008, cuando el coste del barril había llegado casi a 150 dólares, un precio extravagante que empujó a las empresas a invertir en innovación, pero también a endeudarse. Encontraron dificultades ya en 2016, cuando comenzó el declive de los precios del crudo, y ahora no saben qué hacer para devolver sus deudas, y sus existencias se han visto desvalorizados hasta llegar a un nivel casi de baratillo. Desde ese año ha habido docenas de bancarrotas en ese sector, con deudas por encima de los 120.000 millones de dólares.

Hay llanto y crujir de dientes de toda la gente del sector. Los efectos de la caída del precio podrían ser comprensibles desde un punto de vista económico, pero la situación parece mucho más apurada desde una perspective estratégica: si continua esta situación durante un periodo más largo, los presupuestos de los países productores, ya en dificultades debido tanto a factores internos como internacionales, como es el caso de Irán, sometido a embargo, Argelia, en una frase de transición muy crítica, Irak, asolado por las revueltas, y Libia, estrangulada por la guerra civil, podría sufrir golpes fatales. En estos países el petróleo lo paga todo, o casi todo: del pan en la mesa para la gente corriente al chantaje de las milicias a las que nadie es capaz de mantener a raya.

Por Alberto Negri*

05/04/2020

*prestigioso periodista italiano, ha sido investigador del Istituto per gli Studi degli Affari Internazionali y, entre 1987 y 2017, enviado especial y corresponsal de guerra para el diario económico Il Sole 24 Ore en Oriente Medio, África, Asia Central y los Balcanes. En 2007 recibió el premio Maria Grazia Cutuli de periodismo internacional y en 2015 el premio Colombe per la Pace. Su último libro publicado es Il musulmano errante. “Storia degli alauiti e dei misteri del Medio Oriente”, galardonado con el Premio Capalbio.

Fuente:

il manifesto global, 1 de abril de 2020

Traducción:

Lucas Antón

Publicado enEconomía
Un policía golpea con un palo a un hombre por saltarse el confinamiento obligatorio impuesto en India. Prabhat Kumar Verma/ZUMA Wire/dpa/EP

La policía en Ecuador e India golpea a la población que no cumple el confinamiento, Hungría ha dado poderes especiales casi dictatoriales a su presidente y China o Rusia vigilan a la población con cámaras en las ciudades

La epidemia de coronavirus está otorgando a las autoridades poderes excepcionales que en países con democracias frágiles están agravando tensiones sociales o problemas que ya previamente estaban bajo la crítica internacional.

Guayaquil, la capital económica de Ecuador y uno de los principales focos de la epidemia en América Latina -la zona con más casos por detrás de Brasil-, ha sido testigo durante dos días de violencia policial contra la población más pobre de la ciudad, donde la gente vive del comercio ambulante, principalmente, hacinados en casas minúsculas y en ambientes de delincuencia y marginalidad. En Guayaquil, la población local denuncia las condiciones indignas que sufren las víctimas del virus y sus familias, con ataúdes que permanecen en casas durante días sin que nadie los traslade o cuerpos envueltos en sábanas que se acumulan en calles y cunetas.

En declaraciones a eldiario.es, Adrián Tarín, profesor español de comunicación social en la Universidad Nacional del Ecuador y periodista en un medio comunitario, relata que tras el anuncio de las medidas para paliar la progresión del virus, tanto en los barrios pobres como en los ricos nadie cumplía con las recomendaciones por lo que la policía decidió intervenir.

"Eran las propias fuerzas del orden las que grababan y colgaban las escenas en redes sociales, en las que se puede ver cómo los obligan a hacer ejercicio físico pero además lo combinan con golpes con látigos, palos o cinturones", explica. "Ha habido casos de gente a la que le pintaban la cara, le cortaban el pelo, en plena calle".

Después de que las imágenes empezaran a circular hacia otras partes del país dejaron de trascender. "Puede que siga pasando pero no hay constancia de ello porque tampoco se denuncia", apunta Adrián Tarín.

Ecuador empezó a aplicar medidas de confinamiento desde mediados de marzo y de forma progresiva ha ido aumentando las restricciones. Ahora hay toque de queda entre las 2 de la tarde y las 5 de la mañana. El resto de la jornada se permite la salida de personas para acudir a los puestos de trabajo esenciales y la compra de productos de primera necesidad, según el número de identificación, para evitar aglomeraciones. Además en Guayaquil hay una fuerte militarización de las calles y un cierre de la ciudad a la que solamente tienen acceso los transportes de abastecimiento.

En India, que la pasada semana anunció el confinamiento de 1.300 millones de personas, la policía está rociando a trabajadores que volvían de las grandes ciudades a sus lugares de origen para pasar la cuarentena con productos químicos en lo que parece un intento de desinfectarlos antes de entrar en sus localidades. Según el periódico local Indian Express, se utilizó una solución de hipoclorito sodio, producto utilizado para la limpieza de piscinas y que puede causar quemaduras en piel, ojos y pulmones.  

Pero este no ha sido el único caso, la policía india también ha recurrido a la violencia para reprimir a la gente que sale a la calle. Utilizan palos de bambú para golpear a los civiles que vulneran el confinamiento.

Desde que se impuso un toque de queda en Kenia el pasado 27 de marzo, varias organizaciones en defensa de los Derechos Humanos, entre ellas Amnistía Internacional, vienen denunciando la brutalidad policial y del ejército y el uso de gases lacrimógenos contra quienes intentan volver a casa desde sus trabajos.

Según reporta EFE, las autoridades kenianas están investigando la muerte de un niño de 12 años que murió, supuestamente, a causa de un balazo de la policía mientras estaba en el balcón de su casa el pasado martes. 

Represión contra los presos políticos

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció la pasada semana que liberará a 100.000 de las cerca de 300.000 personas que están entre rejas en el país para evitar así la propagación del virus en las cárceles. Aunque la propuesta es todavía un borrador que necesita ser debatido en el parlamento, no permitiría la excarcelación de personas acusadas por terrorismo, una acusación utilizada en muchas ocasiones contra opositores políticos. De esta forma, y como denuncia Human Rights Watch, la medida supondría "una herramienta para atacar a los presos políticos".

Rusia anunció la semana pasada, según informa Foreign Policy, que cancelaba la amnistía anual que se concede para celebrar el aniversario de la victoria rusa en la Segunda Guerra Mundial (aunque seguirán en pie los desfiles conmemorativos). De esta forma, quedarían en prisión las 230.000 personas que estaba planeado que fueran liberadas de cárceles rusas, por un supuesto "miedo" de la población a las infecciones que hay en las prisiones y que "podrían infectar a toda la población", según ha explicado el subdirector del Consejo Presidencial para la Sociedad Civil y los Derechos Humanos, un órgano consultivo dependiente del presidente ruso, Vladimir Putin.

Putin ha anunciado que extiende la declaración de no laborables todos los días hasta el 30 de enero, lo que ha provocado la cancelación de los servicios de paquetería, una consecuencia que se agrava también para la población carcelaria, que podía comer y recibir medicinas gracias a los paquetes que envían sus familiares, puesto que según denuncian "el gobierno no da acceso a medicinas la comida es de muy baja calidad".

Naciones Unidas ha pedido en un comunicado que los gobiernos eviten la puesta en marcha de medidas excesivas de seguridad que pudieran suponer una forma de acallar la disidencia. Varios expertos de la ONU en derechos humanos han recordado que las decisiones "deben notificarse a los órganos pertinentes" y "en ningún caso como un objetivo contra grupos particulares, minorías o individuos".

Poderes especiales frente al coronavirus

Esta semana el parlamento húngaro aprobaba una enmienda para dar más poderes al primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, para gobernar por decreto por tiempo indefinido para luchar contra el coronavirus. La medida, criticada ampliamente por la oposición y organizaciones de derechos humanos, da la posibilidad al gobierno de suspender leyes y bloquear la divulgación de informaciones "que puedan obstaculizar o imposibilitar la defensa" (frente a la epidemia) y aplicar penas de hasta cinco años de cárcel para los infractores.

En Filipinas, el parlamento también le ha otorgado "poderes especiales" al presidente, Rodrigo Duterte, durante la emergencia nacional declarada en el país por la epidemia. De esta forma, Duterte puede actuar sin contar con el Legislativo, modificar los presupuestos a su antojo e intervenir empresas privadas.

Además, ha reducido el control del Departamento de Salud sobre las medidas a aplicar para colocar a las Fuerzas Armadas al frente de la gestión de la crisis. En las últimas tres semanas, según denuncia Human Rights Watch, han sido detenidas más de 17.000 personas por violar el confinamiento, además muchas de ellas han sido metidas en jaulas a pleno sol durante horas como forma de castigo.

En los últimos días, en barrios pobres de la capital, se han sucedido las protestas para pedir ayudas al Estado para sobrellevar la cuarentena, y este mismo jueves, el presidente ha ido un paso más allá y ha ordenado a las fuerzas de seguridad "disparar a matar" a todo aquel que se salte el confinamiento, informa EFE. "Muerto. A cambio de causar problemas, te enviaré a la tumba", dijo en un mensaje televisado.

El coronavirus como excusa para la videovigilancia

China no solamente ha cerrado varias ciudades para evitar la propagación del coronavirus, también ha implementado una serie de medidas de seguridad para controlar a la población en un nuevo episodio de intromisión gubernamental en su privacidad: controles de acceso para entrar en casa, las operadoras móviles rastrean los desplazamientos de la población y las conversaciones, e incluso sistemas de reconocimiento facial capaces de distinguir entre la multitud a los que tienen fiebre o a los que no llevan la mascarilla.

Moscú, que ha ordenado el confinamiento para toda la población, está haciendo uso de las más de 170.000 cámaras que ya existen en la ciudad para controlar que los ciudadanos cumplen con las medidas. Solamente la semana pasada, la policía reportó 200 multas a personas que habían violado la cuarentena, detalla CNN. Además, pretenden utilizar la videovigilancia, igual que en China, para encontrar posibles casos de coronavirus, notificar a las autoridades sanitarias y a otras personas que pudieran haber tenido contacto con ellos.

En Israel, según ha informado The New York Times, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, dio orden a la agencia de seguridad nacional de rastrear los dispositivos de personas que dieron positivo en la enfermedad COVID-19 y de poner en cuarentena a otras que tuvieron un contacto directo con los infectados. Según este mismo medio, la medida tenía que haber pasado por la subcomisión parlamentaria de Servicios Secretos, pero finalmente no fue así. Además, ha impuesto penas de hasta seis meses de prisión por saltarse la cuarentena y ha prohibido las visitas en las cárceles, incluidos los abogados defensores.

04/04/2020 - 20:37h

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La producción de virus: las guerras del futuro, ¿hoy?

Sin lugar a dudas estamos asistiendo a una era radicalmente distinta en la historia de la humanidad. Esto no es nuevo ni mucho menos, pues en el pasado también hubo virus devastadores como la peste bubónica o las innumerables guerras absurdas que enfrentaban a ejércitos enteros por el color de una bandera o la soberanía de un territorio y que costaban la vida de millones de personas. Sin embargo, la crisis desatada por el Covid-19 es de una proporción inimaginable al punto que las lógicas sociales y de mercado cambiarán su curso para siempre. Escribir sobre este tema tiene una complicación adicional y es que cada día, a cada minuto, crecen por el mundo los infectados y fallecidos a causa del coronavirus.

Por ejemplo, al cierre de esta redacción el mundo registra más de un millón cien mil de infectados y más de 60.000 muertos, tendencia que claramente irá al alza de acuerdo con las proyecciones de instituciones como la Organización Mundial de la Salud. El país con mayores registros es hoy Estados Unidos (con más de cuarto de millón de casos detectados y más de 7.500 muertes), luego de las patéticas decisiones del gobierno Trump de querer minimizar el impacto del virus y reducir sus efectos a los de “una simple gripa”.  En un acto que castigó su soberbia e ignorancia, el inquilino de la Casa Blanca tuvo que reconocer sus errores e hizo un llamado a suspender los vuelos provenientes de Europa y a declarar la emergencia nacional que se extenderá hasta el 30 de abril.

Por esa razón, el propósito del presente texto no es el de dar cuenta de la escalada del virus ni de sus repercusiones físicas o económicas (pues pululan las reflexiones al respecto), sino de brindar una perspectiva estructural y en algún sentido proyectiva sobre el futuro de los virus como arma biológica.

En tal sentido, los mares de tinta que se han producido en torno al Covid-19 han enmascarado una serie de elementos que quisiéramos traer a colación. El primero de ellos tiene que ver con el origen mismo del virus que, de acuerdo con las versiones oficiales, surgió a partir del consumo de sopa de murciélagos. Esta hipótesis se ha reproducido sin ningún tipo de crítica y cualquier versión alternativa es acusada de constituir una “teoría conspirativa” que busca generar pánico en la población. Lo cierto es que investigaciones como la del grupo canadiense Global Research sugieren que el origen del coronavirus tuvo lugar en Estados Unidos.En efecto, de acuerdo con este grupo “el origen era desconocido durante mucho tiempo, pero parece probable ahora, según informes chinos y japoneses, que el virus se originó en otros lugares, pero comenzó a extenderse ampliamente solo después de ser introducido en el mercado de Wuhan. Según informes en japonés y otros medios, puede haberse originado en Estados Unidos”. No sería extraño entonces que estemos asistiendo a una nueva era de guerra biológica que, por supuesto, incluye el papel de las grandes potencias mundiales. Desde esta perspectiva específica, es probable que la Casa Blanca tenga parte en todo este asunto de la pandemia. Aunque pareciera contradictorio, si nos ceñimos a la hipótesis de que el virus fue introducido en el mercado de Wuhan, se diría ¿por qué Estados Unidos es hoy el principal afectado con la crisis pandémica? La respuesta podría estar en el hecho de que el Pentágono no logró dimensionar el rápido efecto contagioso que tendría el virus a causa una sociedad global interconectada, ni mucho menos esperaba que su invento pudiera jugarle en contra. 

Sumado al portavoz del gobierno chino LijianZhao quien señaló al “ejército de Estados Unidos de llevar el virus a Wuhan”, el líder de la República Islámica de Irán (el país más afectado con el coronavirus en Medio Oriente), manifestó que dicho agente fue“fabricado específicamente para Irán usando datos genéticos de iraníes que han logrado por diferentes medios” y culpó al gobierno de los Estados Unidos de estar detrás de todo ello. Por eso rechazó la ayuda ofrecida por el gobierno Trump, pues según el propio AlíJamenei, Estados Unidos busca “enviar gente camuflada de doctores con el objetivo de ver los efectos que su veneno ha producido en las personas”.

Pero ésta no es la única voz:

En un tuit publicado el 11 de marzo, 2020, el líder del Movimiento Sadrista chiita en Irak Muqtada Al-Sadr atacó al Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, acusándolo de ser el responsable por la propagación del coronavirus, particularmente en los países hostiles a Estados Unidos: «Me sorprendí cuando Trump dijo: ‘Estamos haciendo un gran trabajo en contra del coronavirus y la situación hubiese sido peor si no fuese por nuestra intervención a ello'». Oh Trump, tú y otros como tú son sospechosos de estar detrás de la propagación de esta enfermedad, en especial porque la mayoría de los que la padecen se oponen a los Estados Unidos»

‘Abd Al-Bari’ Atwan, periodista palestino quien vive en Gran Bretaña y es el editor del diario árabe en la red en Londres Rai Al-Yawm, escribió: «El portavoz de la cancillería de China escribió en su cuenta Twitter en inglés que el ejército estadounidense puede que haya sido responsable de introducir el coronavirus en la ciudad de Huwan, siendo esta la más afectada por la enfermedad.

De esa manera, no son pocos los gobiernos y organizaciones que han buscado señalar como el principal culpable de la creación y propagación del virus al gobierno estadounidense.. Y aunque siempre puede existir un manto de duda en torno a los orígenes de agentes patógenos, lo cierto es que muchos de ellos han sido creados en laboratorios.

De hecho, el segundo elemento de análisis es justamente el papel de los laboratorios biológicos que tiene el Pentágono apostados en diversas partes del globo. Hemos realizado una investigación exhaustiva respecto al tema y mostramos la presencia de al menos 25 laboratorios bioquímicos del gobierno norteamericano ubicados geoestratégicamente. En otras pesquisas, dimos cuenta de las investigaciones genéticas promovidas por la Casa Blanca que buscan desarrollar armas biológicas para atacar genotipos específicos como el de las etnias eslavas. De esa manera, resulta inquietante que varios de esos laboratorios biológicos estén ubicados en ex repúblicas soviéticas como Georgia, Ucrania y Kazajistán. Por ese motivo, no es para nada descabellada la preocupación del líder supremo de Irán en torno al desarrollo de virus, toxinas y bacterias que ataquen a un segmento poblacional específico que comparta ciertos rasgos genéticos.

Aunque en el presente no pueda confirmarse con certeza absoluta que el gobierno estadounidense está detrás de la crisis pandémica, sí es posible fijar la atención sobre el futuro y el control de las armas bioquímicas que tendrá el Pentágono. En este orden de ideas, el tercer factor que el riesgo del coronavirus ha traído es un escenario de futuro cercano caracterizado por el intercambio de armas biológicas capaces de confinar a la población mundial y de arrasar a una parte específica de ella. Por tanto, es probable que los Estados Unidos ya estén desarrollando un virus mortífero capaz de atacar segmentos específicos de la población, esto es, material genético de pueblos concretos. Si algo ha demostrado la pandemia del Covid-19 es que el control fáctico de la población es un asunto real que involucra variables de orden geopolítico. Con la creación de un virus es posible devastar la economía de un país y acabar con millones de personas.

De acuerdo con lo anterior, debe considerarse que se está librando una ardua batalla por la hegemonía mundial y que la guerra biológica puede ser uno de los tantos escenarios de confrontación. De hecho, hace algunos meses los mercados estaban en pánico por una guerra comercial sin cuartel que involucró a Washington y Pekín en un intercambio de poder y negociación. Bajo todo ese aparataje había una cuestión fundamental: el impulso a la tecnología 5G desarrollada por la República Popular China que Estados Unidos quiere evitar a toda costa. No es de extrañar, por tanto, que como sostiene el biólogo ruso y ex miembro de la Comisión de Armas Químicas y Biológicas de las Naciones Unidas, Igor Nikulin, “el coronavirus es un arma biológica producida por Estados Unidos durante los últimos 20 años y eso no es accidental sino un plan diseñado para utilizarse contra sus enemigos, es decir China, Irán [y Rusia]” . Según esta versión, hay virus deliberadamente creados por el departamento de investigaciones biológicas de los Estados Unidos que pretenden a toda costa evitar el ascenso de China como única potencia mundial, de ahí que tenga razón de ser el nuevo espacio para la confrontación de los grandes poderes mundiales. 

Varias versiones han circulado en torno a la creación y propagación del coronavirus. Se ha hablado sobre una supuesta conspiración de farmacéuticas para la creación de vacunas y el surgimiento de un nuevo negocio como sucedió en los casos de la gripe aviar o los virus asociados a los cerdos. La realidad es que mientras el magnate-presidente sigue vociferando en contra de China, culpándola de haber sido el foco del virus, en vez de proteger a su población de la propagación que ha llegado a niveles realmente alarmantes, otros países han enfilado sus esfuerzos para acabar con la pandemia. En efecto, científicos rusos dicen tener un medicamento que bloquea el efecto degenerativo que el Covid-19 tiene en las células . Esto demuestra que mientras existen gobiernos que se culpan entre sí de la creación y propagación de los virus, existen otros que se inquietan por el futuro de la humanidad. Por esa razón, no es de extrañar que la pandemia del coronavirus nos esté alertando sobre el futuro cercano: una serie de gobiernos enfrentados a través de peligrosas bacterias y virus que logren diezmar a la población mundial. Estamos ante un nuevo capítulo de la historia de la raza humana y tenemos que estar preparados para lo peor.

Abril 2020

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Venezuela denunció ante la ONU el "bloqueo naval" de EEUU

Venezuela presentó una queja formal contra Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La carta presentada por el gobierno venezolano denuncia el envío que hizo el presidente Donald Trump de buques de guerra a la región del Caribe. Días atrás el gobierno norteamericano había emitido una orden de detención contra Nicolás Maduro . Venezuela calificó las acciones de Estados Unidos como una "monstruosa agresión". Además sostuvieron que la administración Trump busca una transición política forzosa en el país.

Según Trump el despliegue de tropas forma parte de una operación antinarcóticos diseñada para frenar el tráfico de drogas en la región. La iniciativa militar está bajo el control del Comando Sur de las Fuerzas Armadas, y supuso la intervención de buques de guerra, aeronaves y tropas en la zona del Caribe y el Pacífico. Para Venezuela, en cambio, es una plan genocida coordinado entre la administración Trump y Colombia. "Desvían recursos financieros, materiales y humanos que deberían usarse para salvar a sus propios pueblos", denunció el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, en su cuenta de Twitter.

El funcionario publicó una copia de la carta al Consejo de Seguridad de ONU en la que señala que la operación tendrá "desastrosas consecuencias". "Denunciamos la monstruosa campaña de agresión militar de Trump y (el presidente de Colombia, Iván) Duque contra Venezuela en momentos en que todos los pueblos del mundo son azotados por la peor pandemia en cien años", añadió el embajador. Venezuela exige al Consejo que actúe contra la política "belicista" de Estados Unidos. Además sostienen que ese país hizo acusaciones "infames" contra el presidente Maduro, y califican como  una "irresponsabilidad suprema" desviar la atención de la pandemia por el coronavirus.

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El irresistible retorno de los militares en América Latina

En América Latina sonó la hora de las Fuerzas Armadas. En todos los países han recuperado protagonismo en ancas de la pandemia de coronavirus, acelerando una tendencia que se venía perfilando en los últimos años, con seguridad desde la crisis financiera de 2008.

Una tendencia que ahora se agudiza con el anuncio de Donald Trump de lanzar una vasta "operación de gran alcance contra el narcotráfico en el hemisferio occidental con el despliegue en el mar Caribe y el Pacífico sur de refuerzos militares de la armada y la fuerza aérea"

La excusa de la Casa Blanca es que los cárteles de la droga pueden aprovechar la situación para avanzar en su negocio, por lo que dispuso la movilización del Comando Sur, con sus 22 países aliados, y de la Guardia Costera para detener cargamentos ilegales. Sin embargo, también movilizó sus enormes buques-hospitales para atender la epidemia en Nueva York y Los Ángeles.

No estamos ante una tendencia que pueda reducirse a los objetivos estratégicos del Pentágono, ya que involucra a todos los gobiernos, a la oposición de izquierda o de derecha e, inclusive, abarca a sectores amplios de la población que sienten que los uniformados pueden aportarle la seguridad que la pandemia pone en riesgo.

El alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, militante de izquierda (Frente Amplio), reclama la presencia de las Fuerzas Armadas para asegurar la "distancia social" en supermercados y bancos, ya que se han producido algunas aglomeraciones en esos establecimientos.

En Guayaquil, Ecuador, donde la pandemia se ha cobrado cientos de víctimas, se militarizó la ciudad para intentar recomponer una situación caótica, en la que todas las mañanas aparecen cadáveres abandonados en las calles y las morgues y cementerios están colapsados.

El clima de caos crece sin cesar, aunque en ninguna ciudad llega al extremo de Guayaquil. Sin embargo, en Bogotá, Colombia, se pueden ver trapos rojos en las ventanas que representan pedidos de auxilio ya que la familia que la habita, no necesariamente pobre, no tiene recursos para enfrentar la situación.

Sucede que el coronavirus está llegando a una región donde más de la mitad de la población, o sea más de 300 millones, viven en la informalidad: venden en mercados y calles, recogen basura, escombros y cartón para revender, ofrecen servicios del más diverso tipo, desde reparto a domicilio hasta traslado de personas y mercancías. Esos millones no pueden estar ni una semana sin trabajar, ya que no tienen ahorros, viven en casas precarias y, por supuesto, no cuentan con seguridad social.

En contra de la voluntad del ministro de Economía, Paulo Guedes, el gobierno de Brasil se vio obligado a conceder un subsidio mensual de 120 dólares a 30,6 millones de trabajadores informales, durante tres meses, ya que no perciben ningún ingreso. Aunque Brasil luce como potencia emergente, hay tantos trabajadores formales como informales, algo que sucede en todos los países de la región.

 

La presencia militar llegó incluso a un país como Argentina, donde los uniformados tienen un muy bajo prestigio social luego de la derrota en la Guerra de Malvinas (1982). En las villas miseria del conurbano de Buenos Aires, se registraron días atrás escenas de aplausos masivos cuando llegan los camiones militares cargados de alimentos para los más pobres.

En Brasil se hablaba abiertamente de golpe de Estado para apartar a Bolsonaro, porque rechaza la cuarentena y mantiene una política errática y desafiante. El 30 de marzo, los comandantes de las FFAA decidieron que el general del Ejército

Braga Netto, que había sido nombrado por Bolsonaro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), se haga cargo de coordinar el Gobierno de Bolsonaro con una nueva función, la de "Jefe de Estado Mayor de Planalto", y lo denominan como un "presidente operacional", que tomará las principales decisiones y que puede, incluso, contrariar las declaraciones de Bolsonaro. En otros tiempos, se hablaría claramente de golpe de Estado.

¿Por qué los militares están ocupando un lugar tan destacado en la política latinoamericana?

Creo que hay que observarlo desde diferentes ángulos.

En primer lugar, para las élites económicas y políticas el mayor temor en una coyuntura como la actual es la posibilidad de un enorme estallido social si llegaran a desbordarse hospitales y hubiera una gran mortandad por la pandemia. Esto es posible por la acumulación de pobreza, precariedad del sistema sanitario y una tradición de luchas sociales muy importante en el continente.

Téngase en cuenta que en 2019 hubo estallidos sociales en Haití, Chile, Ecuador y Colombia, concentrados en el último trimestre, además de gigantescas protestas sociales protagonizadas por las mujeres contra los feminicidios y por el derecho al aborto, a las que deben sumarse demandas de casi todos los sectores, en particular contra la minería, las políticas neoliberales y las condiciones de vida.

En suma, un estallido en medio de una pandemia no sería nada extraño, ya que el clima social de revuelta esta muy presente en la región. Por eso, los militares cada vez juegan un papel más importante como guardianes de la estabilidad social.

En segundo lugar, un sector las clases medias de la región viven una situación de gran precariedad, con el enorme temor de caer en situación de pobreza o de perder parte de su estilo de vida. Esto ya lo vivieron las extensas clases medias argentinas en la crisis de 2001 y las brasileñas en 2013, aunque unas y otras se expresaron políticamente en sentido opuestos.

En tercer lugar, para una parte de los sectores populares los militares pueden ayudarles a paliar los problemas de sobrevivencia más aguda, o bien son referentes de orden como sucede en Brasil, Colombia y Venezuela, en todos los casos con opciones políticas divergentes.

En síntesis, las FFAA están siendo visualizadas, por las élites económicas y amplios sectores de las clases medias y de la población más pobre, como un principio de orden. En una situación compleja, eligieron la seguridad antes que la libertad, como venían haciendo en las últimas décadas de forma menos evidente.

19:44 GMT 03.04.2020

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Sábado, 04 Abril 2020 05:59

Pregunta incómoda

Pregunta incómoda

El presidente Vladimir Putin logró en tiempo récord la aprobación de una controvertida reforma constitucional, y cuando se hizo evidente que era indispensable posponer la votación popular del 22 de abril, con la que se pretende legitimar su intención de perpetuarse en el poder, optó por ceder a otros el riesgo de encabezar la batalla cotidiana para vencer la pandemia del nuevo coronavirus.

Dirigió, desde luego, dos mensajes a la nación para ofrecer a todos los rusos una buena noticia –hasta ahora, y mientras aguanten las reservas, 37 días de asueto con goce de sueldo– y ha celebrado algunas videoconferencias para escuchar lo que hacen o sugieren los subordinados, confinado como está en su residencia de Novo-Ogoriovo.

Al mismo tiempo, Putin no quiere que su nombre se asocie con las decisiones inevitables que hay que tomar para frenar la propagación del Covid-19 y que tendrán un alto costo económico, el cual –agravada la situación por el dramático desplome de los precios del petróleo, provocado por un error de cálculo de su primer círculo– va a golpear a amplios sectores de la población.

Los responsables, desde la óptica de los operadores políticos del Kremlin, deben ser el primer ministro de Rusia y los gobernadores de las entidades de la Federación, sobre todo el alcalde de Moscú, la megápolis más grande del país, en quienes Putin delegó parte de sus facultades como mandatario.

Se entiende que la élite gobernante debe cuidar al pilar que sostiene sus privilegios, pues cuando éste falte, el régimen que se creó en torno a su persona, cual castillo de naipes, se va a desmoronar tan rápido como cayó el Muro de Berlín en 1989.

Entretanto, el bajo perfil que se recetó Putin en esta crisis epidemiológica para no dañar su imagen plantea una pregunta incómoda que puede incidir negativamente en su futuro como mandatario que se cree incontestable: ¿acaso no es una paradoja dotarse de facultades casi ilimitadas para, al surgir el primer momento adverso, cederlas a diestra y siniestra?

La respuesta que circula aquí por teléfono y por las redes sociales –donde todavía es posible el intercambio de opiniones a distancia– no resulta favorable a quien espera que su popularidad, por no tener que dar las malas noticias, se mantenga pese a los estragos que causa el Covid-19.

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Sábado, 04 Abril 2020 06:26

El miedo, el Covid-19 y un virus peor

El miedo, el Covid-19 y un virus peor

Las emociones son de las pocas condiciones que le son comunes a todas las personas, más allá de sus determinaciones sociales e históricas. El miedo, la rabia, la tristeza y la alegría, por sólo mencionar algunas emociones básicas, no tienen distinción de raza, clase o sexo, las sienten igual el niño que el viejo, el europeo que el africano, la mujer que el hombre. Son comunes, en tanto, son sensaciones que responden a los estímulos externos que nos envuelven en la cotidianidad.

No obstante, si bien las emociones las pueden sentir todas las personas, su contenido tiene grandes variaciones de grupo a grupo y de condición social a condición social, es decir, la experiencia emocional esta condicionada por el tipo de sociedad y por la trayectoria sociohistórica del sujeto que la experimente.

El miedo, en tanto emoción es una respuesta a la percepción de peligro inmediato, pero también la anticipación a un mal posible; en ambos casos la amenaza excede la posibilidad de control de las personas implicadas. Hoy, esa incontrolable emoción llamada miedo, tiene un origen común a escala global; el Covid-19. Esta pandemia que hace pocos días era un “problema de los chinos”, sin mayor importancia para el resto del mundo, ha acelerado la crisis sistémica que traía el mundo poniendo en jaque a los sistemas sanitarios de variedad de países, pero también a los mercados financieros e incluso a los sistemas civilizatorios y formas de relacionamiento que conocemos.

Pero ¡ojo! El hecho que el miedo producido por el Covid-19 sea generalizado, no implica que la experiencia social e individual ante el fenómeno sea la misma. Como lo plantea la socióloga Margarita Olvera, sentir miedo es algo “innato”, pero la intensidad y el tipo de miedo dependen de las relaciones y condicionamientos sociales en los que el ser humano está inmerso, así como de la historia de las mismas. En esa medida, ante el peligro inmediato conocido por el mundo con el nombre de Covid-19, pero que representa mucho más que un riesgo biológico mundial, no se puede esperar, por parte de las personas, un tipo de reacción apegada a un manual universal. La experiencia del miedo no es igual en una persona con tranquilidad económica que en una que resuelve su día a día vendiendo dulces en las plazas de cualquier metrópoli del llamado “tercer mundo”, en este caso, es absolutamente diferente tanto la absorción de la emoción como la respuesta al estimulo.

El sociólogo Norbert Elias argumentó en su momento que ante la percepción de peligro el organismo humano se prepara para movimientos rápidos, la digestión disminuye y el corazón palpita más rápido, más sangre irriga los músculos y el esqueleto se prepara para que brazos y piernas estén listos para huir o para pelear, es decir, hay una respuesta instintiva y visceral al estimulo. En la coyuntura actual tal respuesta instintiva al estimulo se expresa en las personas que salen a “(re)buscar” el dinero que les permita pagar el alquiler y la comida mientras pasan las medidas de cuarentena decretadas por los gobiernos. Ellos salen y rompen la norma, violan la Ley, aunque esto les pueda costar el contagio del virus, una multa e, incluso, palizas por parte de las autoridades, y hasta la prisión según las últimas medidas adoptadas en muchos países. Esa respuesta al estimulo por parte de las personas empobrecidas, puede explicarse al considerar que el virus, en tanto fenómeno biológico y mediático, sigue siendo más lejano para ellos que el miedo al hambre, un miedo mucho más cercano, no sólo en la actual coyuntura, sino durante toda su vida.

La respuesta instintiva también se evidencia en el ciudadano con posibilidad económica para asumir la cuarentena, quien, ejerciendo una obediente ciudadanía, se queda en casa y llama a la gente a quedarse en casa, pero, con acceso informacional a todo el mundo funciona como un ciudadano hiper-conectado e hiper-informado, y a su vez un ciudadano hiper-exaltado e hiper-temeroso, lo que lo hace susceptible a responder violentamente contra las personas que salen a la calle, sin importarle las razones que los motivaron a salir. Si para evitar que salgan a la calle se deben tomar medidas totalitarias y violentas por parte de los gobiernos, bienvenidas sean, pues la consigna es “¡Quédate en tu puta casa!” No importa en que condiciones o si no tienes casa, quédate en tu puta casa –para que no me pongas en riesgo.

Así, lo que en comerciales de televisión y vídeos replicados por personalidades de la farándula en todo el mundo parece un sencillo llamado a cuidarnos, se convierte en una bomba de tiempo en países empobrecidos, en donde no existen ni se generan condiciones económicas y psicosociales para el encierro, máxime si se comprende que el miedo, como cualquier otra emoción, pocas veces se experimenta sin estar asociada a otras emociones, sentimientos y acciones, en ese sentido, se pueden presentar formulas como: miedo y xenofobia, expresadas por ejemplo en comentarios de personalidades públicas de Colombia y España, y replicado por ciudadanos del común, que indican que se debe priorizar la atención sanitaria y social a los ciudadanos nacionales y “no gastar la capacidad pública en inmigrantes”; miedo y violencia domestica, llegando a extremos como los vistos en la ciudad de Cartagena con un triple feminicidio en pleno confinamiento; miedo y clasismo, expresado en las agresiones verbales y la furia generalizada contra las personas que, empobrecidas, se aglomeran en las afueras de las sedes de gobiernos pidiendo ayudas, o salen a vender sus productos a las calles.

Así, el Covid-19 se convierte en un monstruo de muchas cabezas: con una acelera la crisis acumulada en los mercados financieros, avisando que la recesión es inminente y que la economía no será la misma luego de que pase la pandemia; con otra aterroriza a las personas que más que al contagio temen al precario sistema de salud y por eso prefieren quedarse en casa; una más, ataca a los más vulnerables entre los vulnerables, a aquellos que le temen al contagio y al sistema de salud, pero mucho más a no tener con que comer, razón por la que se arriesgan a salir a las calles para ganarse el sustento diario; pero, además, al Covid -19 le queda una cabeza para ocuparse de los “ demócratas”, pues la necesidad de controlar la propagación lleva a que quienes defendían a rajatabla las libertades civiles se refugien en el autoritarismo y pidan medidas “duras” para combatir el miedo.

Hoy, en todo el mundo, millones aplauden medidas policivas y restrictivas de la libertad para combatir la crisis del Covid-19, piden que las fuerzas militares patrullen las calles, que haya cárcel para los que no se queden en casa. En países como Perú, ya eximieron de responsabilidad a los militares que maten o hieran a personas mientras patrullan en las calles. Hasta los más libertarios, movidos por el miedo, piden “mano dura” contra las personas que violen la cuarentena.

Sin embargo, ni el miedo al virus ni el miedo al castigo de las autoridades, conseguirán que los empobrecidos se encierren a morir de hambre en sus propias casas, esto enfrenta al mundo, sobretodo a las periferias del mundo como Colombia, a una complicada realidad: los que temen al hambre saldrán a la calle a pesar de todas las medidas que tome el gobierno, mientras los que temen al virus, pedirán a toda costa que se endurezcan las medidas contra los primeros.

Así, ante un mundo que no será el mismo después de la pandemia, ante una sociedad que se encuentra en transición hacia un nuevo estadio difícil de predecir, cobra relevancia la frase de Gramsci, según la cual, “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro surgen los monstruos". Esos monstruos ya no serán virus biológicos devenidos en pandemia, puede ser algo peor, algo ya vivido en la historia de la humanidad y que produjo más muertos que los generados por el Covid-19; ese nuevo monstruo podría ser el viejo y conocido virus del fascismo. “Pandemia” que, a diferencia del Covid-19 o cualquier otro virus conocido, no sólo produce miedo y muerte, sino que vive y se nutre de él.

Por Juan David Muñoz Quintero, sociólogo, integrante del Centro de Estudios de Opinión –CEO- de la Universidad de Antioquia

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El presidente Donald Trump ayer en la Casa Blanca durante la sesión informativa sobre la crisis de salud por el Covid-19 en Estados Unidos.Foto Afp

Nueva York. Donald Trump anunció ayer un nuevo operativo militar antinarcóticos en el hemisferio americano contra lo que afirmó es una "creciente amenaza" de narcotraficantes y "terroristas" buscando aprovecharse de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus; sus altos mandos militares identifican a Venezuela como amenaza en particular, y el presidente estadunidense también comentó positivamente sobre la cooperación antinarcóticos con México en este contexto.

“Estados Unidos está lanzando operaciones antinarcóticos robustecidas en el hemisferio occidental…. No debemos permitir que los cárteles de droga exploten la pandemia para amenazar vidas estadunidenses”, declaró Trump al inicio de su sesión informativa casi diaria en la Casa Blanca dedicada al coronavirus.

Esta vez acompañado no por sus expertos y encargados de salud pública, sino por su secretario de Defensa, Mike Espy; el jefe del estado mayor, general Mark Milley, y del procurador general Bill Barr, el presidente detalló que “en cooperación con 22 países socios, el Comando Sur de Estados Unidos incrementará su vigilancia, interrupción y confiscación de cargamentos de drogas y ofrecerá apoyo adicional para esfuerzos de erradicación…”

Señaló que se están desplegando naves destructoras de la Marina, buques de combate, aeronaves y helicópteros adicionales que incrementarán al doble las capacidades estadunidenses en la región.

Trump aseveró que las fuerzas militares desplegadas serán "completamente abastecidas de equipo de protección personal" para cuidar la salud de las tropas, algo que el personal médico que enfrenta la pandemia en Estados Unidos no ha logrado obtener en cantidades suficientes.

El general Milley informó que se obtuvo "inteligencia" según la cual los cárteles están intentando aprovecharse del estallido del coronavirus para infiltrar más drogas a este país.

Ante ello, proclamó: “estamos en guerra contra el Covid-19, contra los terroristas y contra los cárteles de las drogas. Somos los militares de Estados Unidos, no penetrarán nuestro país… No llegarán aquí para matar a más estadunidenses” con sus drogas.

Agregó que la operación comenzó este miércoles, con la participación de "miles" de efectivos de varios sectores de las fuerzas armadas estadunidenses y con algunas de las naves ya en el Caribe. También informó que fuerzas de operaciones especiales y de seguridad participan en esta tarea.

El secretario Esper indicó que el Pentágono y sus contrapartes en la región han iniciado operaciones antinarcóticos en el Caribe y en el Pacífico oriental.

Esper mencionó a Venezuela en particular al hablar de las nuevas operaciones acusando al "régimen ilegítimo de Maduro" de depender de las ganancias del narcotráfico para mantener su poder.

Barr, en su turno ante el micrófono, recordó que la semana pasada anunció cargos de narcoterrorismo contra Nicolás Maduro y 16 funcionarios más del gobierno de Venezuela.

El senador federal Marco Rubio, anticastrista y antichavista, gozó al decir que después de que el presidente venezolano fue acusado de narcotráfico por Estados Unidos y que se anunció una recompensa de 15 millones por su cabeza, para Maduro "no será algo muy reconfortante tener al Comando Sur realizando operaciones antinarcóticos" frente a sus costas.

México

Barr indicó que entre las prioridades más altas del Departamento de Justicia que él encabeza, está “destruir a los cárteles mexicanos”, a los que acusó de ser en gran medida responsables de la mayoría de las muertes por drogas de 70 mil estadunidenses cada año.

Informó que Trump le pidió en diciembre viajar a México a reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador para establecer “un esfuerzo integral y coordinando con los mexicanos para enfrentar a los cárteles”, agregando que ya hay "actividades" en curso contra esas organizaciones criminales en el país vecino, todo lo cual será beneficiado por el operativo en otras partes del hemisferio anunciado ayer.

A la vez, Trump intentó argumentar que su muro fronterizo con México –el cual, dijo, ya se extiende 161 millas– no es sólo efectivo contra inmigrantes indocumentados, sino "que tendrá un impacto tremendo sobre drogas, pero una de las otras cosas que pensamos en que tendrá un impacto es el coronavirus".

Trump reiteró que el gobierno mexicano ha puesto a 27 mil soldados para frenar el ingreso de personas que desean llegar a este país. "El Presidente de México es un gran tipo que realmente nos ayudó mucho, 27 mil soldados", y recordó que eso de las caravanas que pasaban por México "ya no está ocurriendo ahora".

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La Guardia Nacional de Texas establece un hospital de campaña en respuesta a la nueva crisis de coronavirus en el Centro de Convenciones Kay Bailey Hutchison, en Dallas.Foto Ap

Alexander Dugin expone la "Inevitabilidad del Orden Post-Global" (https://bit.ly/2UO5iRB), como consecuencia geoestratégica de la pandemia del Covid-19.

Alexander dugin es uno de los máximos geoestrategas rusos: proponente del “ neo-Eurasianismo”, autor de dos imprescindibles libros: Fundamentos de geopolítica: El futuro geopolítico de Rusia (1997; https://bit.ly/2ylwcJ8) y La cuarta teoría política (2009; https://bit.ly/2UvBXwc), y muy cercano al zar Vlady Putin y a los militares.

Predice dos escenarios: 1. "La globalización se derrumba de manera definitiva, rápida e irrevocable". Nada nuevo: la monárquica globalización financierista anglosajona unipolar ya estaba muerta (https://bit.ly/33V3JW4). Sólo le falta la sepultura formal y civilizada. Y 2. "Se creará un nuevo mundo post-globalista sobre los escombros del globalismo". Le faltó colocar como su corolario que es imperativo que el humanismo sustituya al caníbal y misántropo "mercado".

Afirma que los principales actores mundiales, como China y Rusia, operan ya bajo el concepto post-global multipolar: "El número de aquellos que pueden navegar más o menos libremente en el creciente caos será bastante pequeño (sic)".

Postula varios axiomas para la "realidad post-globalista": 1. “La sociedad abierta de Popper/Soros se convertirá en una sociedad cerrada. La soberanía se convertirá en el valor más alto y absoluto (sic). El poder será legítimo sólo sí: "primero, salva la vida de las personas de la pandemia", y "luego organiza una estructura política, económica e ideológica". 2. "Una sociedad cerrada debe ser autocrática (sic)" en alimentos, producción industrial, en su sistema monetario y financiero, "y su poder militar en primer lugar", donde destacan las alianzas "regionales (sic)". Y 3. "Garantizar la soberanía y la autonomía".

Vislumbra al mundo post-globalista en “varios centros grandes (sic) y varios centros secundarios (sic). Cada polo principal debe cumplir con los requisitos de la autarquía: Plena responsabilidad del Estado y sus instituciones por la vida y la salud (sic) de los ciudadanos; responsabilidad del suministro de alimentos y una agricultura desarrollada; soberanía monetaria, con "la moneda nacional vinculada al oro (¡mega-sic!) o la cobertura de productos básicos (es decir, la economía real) en lugar del sistema de reserva mundial"; desarrollo de la industria nacional; industria militar eficiente y la infraestructura científica; control del sistema de transporte y comunicación.

Advierte que EU será "una poderosa entidad autocrática que defiende sólo sus propios intereses" y afirma que Francia, Alemania y China están listas para enfilarse a la autarquía anhelada.

Alexander Dugin vislumbra una "evolución post-globalista" en Irán, Pakistán y Turquía "como nuevos polos del mundo islámico", así como India "que está reviviendo su identidad nacional".

Nada triunfalista, se detiene en el caso de Rusia, que "tiene una serie de aspectos positivos" con Putin: “fortalecimiento de su soberanía; "disponibilidad de un poder militar fuerte"; precedentes históricos de la autarquía total o relativa; tradiciones de independencia ideológica y política; fuertes identidades nacionales y religiosas; y "legitimidad del modelo de gobierno centralista y paternalista".

A juicio de Alexander Dugin, "Rusia está demasiado estrechamente conectada con la estructura globalista, lo que de muchas maneras hace que no esté preparada para enfrentar efectivamente (sic) la epidemia".

Deduzco que el orden post-globalista de Dugin será encabezado por EU, Francia, Alemania, China e India (no en orden), sumado de los nuevos polos islámicos no-árabes (Irán/Pakistán/Turquía): una nueva cosmogonía a la que se deberá incorporar Rusia.

La válida crítica de Alexander Dugin a los parásitos apparatchiks globalistas de Rusia es letal: insinúa que pueden frenar su encumbramiento post-globalista como quinta columna desestabilizadora.

Queda claro que el mundo post-globalista será nacionalista y básicamente soberanista, con tendencia a la autarquía como la estrella polar del horizonte geoestratégico. Quien más se acerque a la autarquía será el vencedor.

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¿Por qué las “Órdenes Ejecutivas” de EE.UU. son un peligro para la humanidad?

La aplicación de una sanción de un país a otro se hace hoy evidente a través de un documento muy nefasto, denominado: “Orden Ejecutiva”. Impuesto injustamente y sin basamentos legales internacionales por los Estados Unidos a países que no sigan las directrices de sus políticas. Por lo cual, recomendamos analizar las diferencias de esta “Orden Ejecutiva” aplicada a Yemen, con la impuesta a Venezuela. Pero, como son literalmente el mismo texto, solo se analizarán resaltando las diferencias o similitudes de ambos documentos.

En la Sección 10 de la “Orden”, se hace referencia a los organismos que controlaran el cumplimiento de la misma. En el caso de Yemen, se menciona al Secretario de Hacienda, junto con el Secretario de Estado, mientras que en de Venezuela se incluye al Departamento del Tesoro, junto con el Departamento de Estado. Faltaría saber cuál organismo de control para cada país sería más peligroso y complejo en la aplicación de la medida. Recordando que es de libre albedrío, a ser aplicada finalmente por cualquier funcionario de los Estados Unidos.

La segunda diferencia sustantiva radica, en el caso de Yemen, en la parte en que se hace hincapié de las políticas y acciones ejecutadas por miembros de su Gobierno, quienes supuestamente amenazan la paz, la seguridad y la estabilidad del país. Asunto delicado en lo referido a la posible obstrucción de la aplicación sobre el “acuerdo” del 23 de noviembre 2011, entre el Gobierno de Yemen y los que hicieron oposición a dicha resolución. Donde la propia “Orden Ejecutiva” prevé una “transición pacífica” del poder que satisfaga las legítimas demandas y aspiraciones del pueblo yemení para el cambio de su proceso político. En este particular, resalta el término “transición”; criterio que aplican los Estados Unidos y sus aliados con frecuencia antes de intervenir un país, con la publicidad de la coletilla de que el país además representa una amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad de su región.

La tercera diferencia, en el caso de Venezuela, es cuando se establece la distinción entre persona o Estado, incluyendo al Banco Central de Venezuela (BCV), posiblemente con la intención de aplicarle un bloqueo de propiedades y sus reservas establecidas en oro a la entidad financiera.

La cuarta y nefasta diferencia, sobre el caso de Yemen, es que trágicamente ha trascurrido ya la ofensiva militar de una coalición en la cual han intervenido también 10 países, liderados por Arabia Saudita, los cuales son apoyados indudablemente por Washington. La operación “Tormenta decisiva” se inició el 14 y 15 de abril de 2015, llevándose a cabo ataques consecutivos. Y lo descarado de esa aplicación fue la forma cómo se realizaron las acciones posteriores, como pretexto de reconstruir el país. Por eso está en proceso la operación “Restauración de la Esperanza”, que es la planificación con antelación del proyecto del lobby armamentista, sin ningún ocultamiento, por el Departamento de Estado.

Países a los cuales se les aplicaron sanciones y la “Orden Ejecutiva”

  1. A) Por orden del presidente Ronald Reagan, Nicaragua (1981): la Orden Ejecutiva 12333-04DIC81, con apoyo logístico, financiero y militar dado a los “contra”, para derrocar al presidente Daniel Ortega, con intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Con ayuda ejercida conjuntamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
  2. B) En Granada (1983): Orden Ejecutiva 12582-02FEB83, referida a la naturalización y excepciones para los extranjeros y los residentes no ciudadanos de los Estados Unidos, que sirvieron en la invasión de Granada.
  3. C) Por orden del presidente George W. Bush, en Afganistán (2001): Orden Ejecutiva 13239-12DIC01, establecimiento de Afganistán como espacio aéreo libre para la incursión de aeronaves de combate y bombardeo para los Estados Unidos y sus aliados.
  4. D) En Irak (2003): Orden Ejecutiva 13303-22MAY03, con la finalidad de proteger al fondo de desarrollo en Irak, y su reconstrucción. Además de resguardar los productos del petróleo iraquí, los intereses y propiedades de los Estados Unidos, por lo cual se determina “…amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  5. E) En Siria (2004): Orden Ejecutiva 13338-11MAY04/13460-11FEB08, en el bloqueo de la propiedad de cuentas bancarias de algunas personas, y conjuntamente con la prohibición de exportación de mercancías a Siria. Por lo cual se impone la aplicación de “…amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  6. F) Por orden del presidente Barak Obama, en Libia (2011): aplicación de la Orden Ejecutiva 13566-25FEB11, que indica el bloqueo y la prohibición de ciertas transacciones comerciales para Libia, por lo cual se determina “….amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  7. En Ucrania (2014): Orden Ejecutiva 13660-06MAR14/ 13661-16MAR14/ 13662-20MAR14 / 13685-19DIC14, bloqueo de la propiedad de personas que contribuyen a la situación en Ucrania, por lo cual se determina “…amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos…”.
  8. H) En Venezuela (2015): Orden Ejecutiva 13692-08MAR15, de bloqueo de bienes, suspensión de ingreso de determinadas personas que contribuyen positivamente al desarrollo y progreso de la coyuntura en Venezuela, por lo que se “considera que la situación en Venezuela, incluyendo al Gobierno de Venezuela la erosión de las garantías de los derechos humanos, la persecución de opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa, la utilización de la violencia y de las violaciones y abusos de los derechos humanos en respuesta a antigubernamentales protestas, y el arresto y la detención arbitrarios de antigubernamentales manifestantes, así como la exacerbación de la presencia de corrupción pública, constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos, se declara una emergencia nacional para lidiar con esa amenaza”.

A partir del año 2015 se han ratificado en forme desmedida una serie de sanciones y órdenes ejecutivas hasta específicamente el 26 de marzo del 2020, con una última ordenada por el presidente Donald Trump. Donde se realiza una declaración del Secretario del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, anunciando una serie de recompensas económicas por la información que conduzca al arresto y/o condena de ciudadanos venezolanos, a quienes el Departamento de Justicia develó, sin pruebas, ni documentos, ni testigos, que refuercen las acusaciones para encausar su participación en el narcotráfico internacional. En esta situación, altamente oprobiosa, se incluye al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, por el cual el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha cotizado una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información al respecto. Seguidamente, el Departamento de Estado también ofreció recompensas de hasta 10 millones dólares por información relacionada con los señores altos funcionarios de la República Bolivariana de Venezuela.

Cómo se transforma una “Orden Ejecutiva” en una operación militar

  1. En “Causa Justa”, Panamá (1989). Fue la invasión resuelta para derrocar al Gral. Manuel Noriega. Ordenada por George H.W. Bush. Y el término aplicado para la intervención fue la excusa de envolver a Noriega en una situación no comprobada de “narcotráfico”.
  2. En “Libertad duradera”, Afganistán (2001). Fue la intervención como respuesta a los “presuntos” atentados del 11 de septiembre de 2001, ordenada por el presidente George W. Bush . Y el término utilizadofue “terrorismo”.
  3. En “Libertad Iraquí”, Irak (2003). Fue la invasión ordenada por el presidente George W. Bush. La frase aplicada fue: “armas de destrucción masiva”.
  4. En “Odisea del Amanecer”, Libia (2011). Una operación militar para llevar a cabo ataques aéreos contra instalaciones del Ejército libio y los sistemas de defensa aérea, y la imposición de una zona de exclusión aérea (ZEA). La misión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) allí terminó poco después de la muerte de Muamar Gadafi, en octubre de 2011, ordenada por el presidente Barack Obama. La frase aplicada fue: “violación de los DD.HH.”.
  5. En “Tormenta Decisiva”, Yemen (2015). La operación la llevó a cabo una coalición de varios países, dirigidos por Arabia Saudita, con el apoyo logístico del presidente Barack Obama. Su aplicación se argumenta en la obstrucción del proceso y acuerdo político. En este caso particular entre el gobierno de Yemen y la oposición, para la transición pacífica del poder. Y el término concebido fue: “por obstruir el acuerdo político para la transición”.

En la explicación de Sergio Rodríguez, la invasión de un país por los Estados Unidos puede ser antecedida por el ofrecimiento de una recompensa monetaria por la captura de sus jefes de Estado. Por ejemplo, en Panamá se ofreció un millón de dólares por la captura de Noriega. Años después, William Barr, como Fiscal General Adjunto, decretó legalmente la invasión de Estados Unidos a Irak. Y durante la segunda guerra del Golfo, en 2003, Washington ofreció 25 millones de dólares por Saddam Hussein y 15 millones por cada uno de sus dos hijos. De la misma manera, en 2011, ofreció un millón de dólares por Muamar Gadafi.

Finalmente, Raimundo Kabchi apreció que a los países considerados como Estados “fallidos” o “narcotraficantes, terroristas, violadores de DD.HH., entre otros”, se les imponen cualquiera de estos tres escenarios de intervención:

  1. “Aplicar a dichos países sanciones y bloqueos en forma unilateral o multilateral, a través de organizaciones regionales e internacionales, y someterlos a un estado de extorsión, presión y chantaje capaces de inducir a estos países a modificar sus políticas y acatar las directrices emanadas de la Casa Blanca.
  2. Ayudar a lo que la administración estadounidense considera la sociedad civil y los sectores democráticos, necesariamente afines a sus intereses, para “desestabilizar” a aquellos países y sus gobernantes, aduciendo ayuda a su estabilización, en procura de cambiarlos (derribarlos) y consecuencialmente lograr la instalación de gobiernos nuevos, adictos a sus intereses.
  3. La intervención militar directa, con su fuerza bruta, para imponer los cambios e inclusive poder llegar al desmembramiento de los Estados y la imposición de separaciones que sirven a sus intereses, especialmente en aquellas naciones cuyos suelos y subsuelos contienen los recursos energéticos, hidráulicos, minerales y otros necesarios para mantener la maquinaria económica de Estados Unidos.”

En conclusión, la alerta que se presenta, con las precitadas órdenes ejecutivas, sanciones o llamadas recompensas, son un peligro a nivel mundial. Como nefastos y delicados documentos que forman parte (oficial) de la política exterior de los Estados Unidos, sin importar cuál sea el presidente. Dando luego apertura sin compasión, ni piedad, a una operación militar en contra de algún país que no comparta sus políticas.

Igualmente, se alerta a los pueblos de Latinoamérica, que deben cuidarse en el empleo internacional de la “matriz de opinión” que se utiliza con los términos: “jefe de Estado narcotraficante”, “jefe de Estado terrorista”, “jefe de Estado violador de DD.HH.” y “jefe de Estado que obstruye el acuerdo político para la transición”.

Posteriormente, etiquetar a ese país al cual se le impondrá una “Orden Ejecutiva”. Para, seguidamente, activar una destructiva intervención militar con una posible coalición, invasión tercerizada o invasión delegada, planificada y realizada por sus países aliados en la región.

Jesús Barrios Investigador por el Registro Nacional Investigador e Innovador, Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología (RNII-OCTI)

Fuente: https://correodelalba.org/2020/04/01/por-que-las-ordenes-ejecutivas-de-ee-uu-son-un-peligro-para-la-humanidad/

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