Lunes, 25 Mayo 2020 06:46

¿Pasarán?

Partidarios del presidente estadunidense, Donald Trump, asistieron ayer al desfile de barcos Make America Great Again, en el lujoso e histórico barrio de la batería, en el centro de Charleston, Carolina del Sur. Por increíble que parezca, algunos consideran que pese al mal manejo de la pandemia del coronavirus, el magnate tiene grandes posibilidades de relegirse en noviembre.Foto Afp

En una plática entre amigos alguien pregunta: ¿ganará Trump a pesar de casi 100 mil muertos y cerca de 40 millones de desempleados por su manejo de la pandemia?, y por ahora nadie duda que increíblemente es posible, pero aún más increíble es que no se puede descartar que interrumpa y hasta anule el supuestamente sagrado proceso electoral estadunidense.

A los que piensan que es exagerado pensar que Trump podría tratar de cuestionar y hasta intentar sabotear el proceso electoral, sólo tiene que recordar que lo ha hecho desde que ganó; ha insistido, sin ninguna prueba, en que un fraude masivo fue lo que lo privó de una mayoría en el voto popular en 2016. Más recientemente ha amenazado a dos gobiernos estatales encabezados por demócratas por el gran delito de enviar solicitudes para votar por boleta vía correo en las elecciones generales de noviembre, como parte de preparativos de un voto durante una pandemia, pero que él acusó de ser "ilegal" y parte de un "escenario de fraude electoral". Esto es parte de una gama de esfuerzos no tan secreto para suprimir el voto, algo que favorece a los republicanos.

A finales de la semana pasada, al visitar una fábrica automotriz de Ford, Trump hizo un comentario raro, y por lo tanto, difícil de hacer sin un propósito consciente: “la empresa fundada por un hombre llamado Henry Ford… buenas líneas sanguíneas, buenas líneas sanguíneas. Si uno cree en esas cosas, uno consigue buena sangre”. Una organización judía progresista denunció las declaraciones: “Ford fue un simpatizante nazi, escribió El judío internacional, el problema principal del mundo… Y Hitler dijo que Ford era una ‘inspiración’ y le otorgó la condecoración nazi más alta para extranjeros”, y acusó que las palabras de Trump fueron un mensaje bien recibido por antisemitas y nacionalistas blancos en este país. No es la primera vez.

Vale recordar que hace un par de semanas Trump elogió y hasta incitó a grupos ultraderechistas, algunos armados, a manifestarse en los capitolios de un par de estados con gobernadores demócratas contra las medidas de mitigación de la pandemia, las cuales denunciaban como atropellos del gobierno de sus "libertades". Trump los califico de "gente buena", a pesar de que algunos llevaban símbolos racistas y hasta fascistas, incluyendo esvásticas.

A la vez, algunos legisladores están preocupados y han solicitado mayor información sobre poderes de emergencia secretos (existen unos 60) que pueden ser empleados por el Ejecutivo después de declarar una emergencia nacional; lo cual hizo el presidente a mediados de marzo. Trump, en algunos comentarios, ha nutrido esa preocupación: "Tengo el derecho de hacer muchas cosas que la gente ni sabe", comentó en marzo, y más recientemente proclamó, erróneamente, que como presidente tenía "autoridad total" sobre gobernadores respecto de las órdenes para reabrir la economía. Tampoco son las primeras veces que ha hecho ese tipo de comentarios en sus más de tres años en la Casa Blanca.

Por otro lado, el yerno de Trump, Jared Kushner, comentó en días recientes a la revista Time que no podría descartar la posibilidad de que se postergue la elección federal.

A la vez, se continúa intensificando la retórica oficial antichina, ampliando el abanico de discriminación y odio racial más allá de los latinos ahora a los asiáticos, y a la vez las medidas antimigrantes impulsadas bajo la falsa justificación de salud pública –incluyendo anular el derecho al asilo y protecciones para menores de edad– se están extendiendo, todo alentando la xenofobia que ha caracterizado este régimen.

Aunque algunos argumentan que la especulación sobre una ruptura fundamental con las reglas del juego democrático están teñidas con demasiada paranoia, la historia está repleta de lecciones parecidas. Pensar que no podría pasar aquí es tal vez lo más peligroso.

Y si eso o algo parecido ocurre, la siguiente pregunta es: ¿pasarán? Esa consigna de la guerra civil española otra vez está en el aire, pero ahora en inglés estadunidense.

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Sábado, 21 Marzo 2020 06:16

Sucesor designado

Sucesor designado

Es muy probable que en las próximas horas al menos 150 mil ciudadanos rusos hayan respaldado con su firma la carta abierta de más de un centenar de juristas, politólogos, intelectuales y activistas de los derechos humanos, en la cual piden al Consejo de Europa estudiar la legalidad de la reforma constitucional hecha por y para el titular del Kremlin, Vladimir Putin.

Pero nada va a cambiar por cuanto las enmiendas establecen que las obligaciones internacionales de Rusia no proceden cuando se contradigan con la legislación rusa y la Carta Magna –ya aprobada por las dos Cámaras del Parlamento, por la totalidad de las 85 Entidades federales, por la Corte Constitucional y firmada por el presidente– para entrar en vigor y obtener "legitimidad" sólo necesita que, en medio del feroz avance del Covid-19, se lleve a cabo la "votación popular" el 22 de abril.

Será una consulta que –como está planteada, sin el reglamento estricto de un referendo, observadores internacionales ni el requisito de ser aprobada por la mayoría absoluta del padrón– ya está ganada por el único beneficiario de la reforma: bastará con que la mitad de las boletas depositadas en las urnas favorezcan el "Sí" frente al "No" , de un paquete de 68 páginas de enmiendas que casi nadie ha leído y que requieren modificar al menos un centenar de leyes.

Desde que Putin anunció la reforma, a mediados de enero, quedó claro que su intención es perpetuarse en el poder y se supo quién es su sucesor designado: él mismo.

Esta certeza se afianzó cada vez más con la inverosímil rapidez con que se aprobó la iniciativa presidencial en cada etapa del procedimiento de formulación de una Constitución que amplía sobremanera sus facultades e incluso le permite gobernar hasta 2036, si al término de su actual mandato dentro de cuatro años opta por la reelección.

La prisa por estar por encima de todos lo antes posible obedece a su obsesión de no convertirse en pato cojo en el que hubiera sido su último periodo conforme a la anterior Constitución y sin otras opciones (presidencia del Consejo de Estado, en primer lugar) donde reubicarse para seguir gobernando. De hecho, en cualquier momento, dependiendo de cómo evolucionen las cosas, Putin puede dejar la Presidencia y, con la adecuada ley aún por promulgar, cambiar de sillón, a uno mejor.

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Jueves, 12 Marzo 2020 06:16

Panorama favorable para Arce

Panorama favorable para Arce

A estas alturas del año, Bolivia debería estar a las puertas de una cita electoral que nada tendría que ver con la presidencial. Lo previsto, según el cronograma del año pasado, era que en la segunda quincena de este marzo se celebraran las elecciones subnacionales (departamentos y municipios). Sin embargo, la interrupción del orden democrático alteró absolutamente todo lo planificado, y estamos ahora a menos de dos meses para decidir quién será el próximo presidente de Bolivia.

Estos son unos comicios totalmente anómalos por muchas razones: 1) llegan bajo la gestión de un Gobierno no electo; 2) están muy próximos a la elección anterior (20 octubre de 2019); 3) no compite quien fuera el principal elector del país en los últimos 15 años (Evo Morales quedó proscrito incluso para ser candidato a senador); 4) muchas instituciones (MIT, CEPR, CELAG) han demostrado que no hubo fraude en contra de lo que la OEA manifestó sin prueba alguna; 5) existen muy pocas garantías democráticas debido al alto grado de persecución judicial contra dirigentes del anterior Gobierno y; 6) Bolivia está envuelta en una grave crisis institucional y política.

Después de todo gran sismo es fundamental conocer e identificar cómo se han reacomodado los sentidos comunes de la ciudadanía en todos los planos, desde lo ideológico, las subjetividades económicas y, por supuesto, hasta las preocupaciones cotidianas. Es por ello que, a continuación, vamos a presentar algunos rasgos característicos de la Bolivia de hoy en base a la encuesta elaborada por Celag (2.000 casos, presencial, en todo el país, tanto rural como urbana).

1) Nuevamente se constata algo que ningún golpe de Estado puede lograr: hacer desaparecer a la principal fuerza política del país de un plumazo. El candidato por el MAS, Luis Arce (foto), tiene una intención de voto del 33,1%, y muy por detrás queda Jeanine Áñez, con 20,5%; luego le siguen Carlos Mesa (17,4%) y Fernando Camacho (7,4%). Aún es pronto para saber si esa diferencia le permite a Arce ganar en primera vuelta (requiere superar 40 puntos con diferencia de 10 sobre el segundo); pero lo que sí se puede afirmar es que, por ahora, es la opción electoral con más apoyo en el país, como lo ha sido en los últimos años.

2) Arce tiene aún espacio para crecer en votos. Su techo electoral está próximo al 40%. Pero debemos tener en cuenta que el nivel de desconocimiento es muy alto (casi 25%), y, por ende, aún tiene mucho margen para subir en intención de voto. Arce tiene la ventaja de contar con una evaluación muy positiva como ministro de Economía (54,8%), y además, en términos comparativos, la población boliviana le ve con mayor capacidad de gobernar y mayor compromiso con los necesitados que sus rivales.

3) Por su parte, Áñez se perfila como la gran competidora para Arce. La actual presidenta de facto no tiene tanta intención de voto (20,5%) como potenciales votantes (40%). Su techo electoral duplica a su intención de voto. Y la única razón es simple: ella se convierte en la probable canalizadora del voto útil contra Evo. Este fue el fenómeno político que marcó la elección anterior y que provocó que el espíritu de la segunda vuelta se colara en la primera. Y esta vez la gran incógnita está en saber si los votantes paceños afines a Mesa estarán dispuestos a apoyar a Áñez (la candidata del Oriente). No obstante, Áñez también tiene sus puntos débiles: por un lado, casi dos tercios (64,6%) creen que ella no debería haberse postulado como candidata a presidenta y, por otro lado, más de la mitad (54,4%) cree que ella hará fraude en la próxima elección.

existe una gran sensación negativa (angustia y enojo) en torno a varios problemas: violencia contras las mujeres (80,4%), potencial devaluación de su moneda (68,5%), temor a perder el empleo (63,3%). Y, además, el 82,6% cree que sigue habiendo racismo y que ello es algo a superar, el 85,5% considera que los bonos sociales son necesarios, y sólo un 31,1% piensa que las privatizaciones mejoran el funcionamiento de la economía.

Estos son ejemplos claros que demuestran que el proceso de cambio en Bolivia no pasó en balde, y aún predominan estos sentidos comunes en el imaginario colectivo. Eso hace que el panorama electoral sea más favorable para Arce que para el resto. Aunque visto lo visto en los meses pasados, todo puede pasar en esta próxima contienda electoral; antes, durante y también después. 

Director, Celag

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Piñera llega a mitad de mandato con la amenaza de ser inhabilitado "por impedimento físico o mental"

Tres diputados de oposición buscan que se incapacite al presidente chileno como medida urgente de salida a la crisis.

Sebastián Piñera, el presidente del Chile del estallido social, ha estado de aniversario: este martes cumplió dos años de gobierno. Su Ejecutivo quiso celebrarlo en La Moneda, con una ceremonia en mayúsculas, con despliegue de la alfombra roja incluido.

El mandatario chileno llega la mitad de su mandato con una aprobación de entre el 6 y el 10%, unas cifras récord en el país sudamericano, y con la revuelta social avivada. El fin del verano austral y el inicio de curso en escuelas y universidades han reactivado las protestas, que en las últimas semanas volvieron a ser masivas.

La revuelta que vive el país centró el discurso del presidente, que por enésima vez puso énfasis especial en el "resguardo del orden público". Desde el inicio de la crisis ha repetido esta idea como un mantra: "El 18 de octubre se desató una ola de violencia inédita (...) cuya magnitud nunca antes habíamos conocido", dijo. "Todos tenemos un desafío: condenar la violencia, sancionar a los violentistas", añadió Piñera. Luego llamó a apoyar a los Carabineros, cuya actuación ha sido fuertemente cuestionada por organismos internacionales acusados de violar los derechos humanos.

La celebración de también ha servido para recordar una efeméride que ha coincidido en el calendario: los 30 años de la vuelta a la democracia. El presidente apeló a la figura del primer presidente de la transición, Patricio Aylwin, y reivindicó la "política de los acuerdos" que se instauró a partir de 1990, con el final de la dictadura de Pinochet. Unos pactos, pero, que los manifestantes hace meses que reprochan en las calles porque significaron la continuidad del modelo neoliberal diseñado e instaurado por el pinochetismo. Aunque el lema del estallido haya sido, precisamente, "no son 30 pesos son 30 años", en alusión al aumento del transporte público que desató las primeras protestas, el jefe de Estado hoy espetó: "Fueron 30 años muy fecundos para Chile".

Los grandes ausentes de la celebración fueron los partidos de oposición, que decidieron restarse del acto. Para ellos, "no hay nada que celebrar". Tampoco para los miles de estudiantes que salieron a protestar por el centro de Santiago en una nueva jornada reivindicativa que terminó con la ocupación de varios institutos, barricadas y el cierre de algunas estaciones de metro. La policía intervino para dispersar a los jóvenes y se reportaron varios heridos.

Un escenario inédito

Cinco meses hace que Piñera mantiene un pulso continuado con la calle. No hay manifestación en la que la gente no grite "¡Renuncia, Piñera!". Pero el mandatario no tiene intención alguna de dar un paso al costado.

La Constitución chilena, diseñada e implementada bajo la dictadura, blinda la figura del presidente. El texto establece, en su artículo 53, que le corresponde al Senado declarar, cuando el presidente presente la dimisión de su cargo, "si los motivos que la originan son o no fundados y, en consecuencia, admitirla o desecharla", y escuchar previamente la opinión del Tribunal Constitucional al respecto. La Cámara Alta también puede declarar la "inhabilidad" del presidente cuando "un impedimento físico o mental" le incapacite para ejercer sus funciones. Precisamente, esto último es lo que ha empezado a estudiar el órgano legislativo. Tres diputados de oposición han encargado un informe a la comisión competente para que detalle cómo se debería aplicar el mecanismo para inhabilitar al presidente "por impedimento físico o mental". "Es un aspecto que está en la Constitución señalado de manera bastante ambigua, bastante vaga", dijo el presidente del Senado, Jaime Quintana.

El escenario es inédito en Chile y por eso desde la Comisión de Constitución, a cargo de redactar el informe, explicaron que consultarán el derecho comparado para proponer a la Sala un procedimiento. El sociólogo y analista político Alberto Mayol explica que en Chile no hay mecanismos para generar "un escenario sencillo" de salida del presidente: "Se concentra el poder del jefe de Estado y del jefe del gobierno en la misma persona por eso no están las herramientas para provocar una salida de forma institucional, sin que se genere un descalabro, pero tampoco están las condiciones para que siga", explica el experto. "Es un camino sin salida porque lo que sostiene al presidente son las dificultades de sacarlo", añade.

El camino que ha empezado a explorar el Senado no es, para el sociólogo, "muy elegante, pero es una salida". A su parecer, la estabilidad del país manteniendo el mandatario "se podría dar sólo si él quedara como una especie de jefe de Estado dedicado a firmar papeles y se creara algún comité o triunvirato que fuera el verdadero administrador político".

Un presidente solo

Se hace difícil pensar como Piñera podrá mantenerse en el cargo por dos años más en el actual contexto. Además de la polarización, que aumenta cada día que se acerca el 26 de abril, para cuando se ha convocado el plebiscito para votar a favor o en contra de una nueva Constitución, el presidente ha perdido apoyos y ha recibido críticas incluso desde su propio sector. "Es complicado pensar cómo van a ser los dos años que restan de mandato. Quizás el 27 abril será el momento para empezar a pensar esto porque sabremos si continuará esta agenda de oportunidad institucional que implica el cambio de Constitución", comenta Julieta Suárez, integrante de la Red de Politólogas. Para ella, si bien ha habido casos en algunos países latinoamericanos, como Argentina, "no es común una renuncia presidencial antes de finalizar mandato y eso puede ser considerado como interrupción del orden institucional".

Mayol destaca la falta de "razones" del presidente para llegar al final de su gobierno: "No tiene apuesta que pueda vertebrar su salida; no le sirve el cambio constitucional –no le tocará a él firmar la nueva Carta Magna–; no le sirve mantener la actual Constitución; no le sirve apostar a alianzas con la centro-izquierda, con izquierda ni con la derecha más dura; no puede mantener el orden dentro de la propia centro-derecha".

Este martes fue el senador Alejandro Guillier, su rival en las últimas presidenciales, quien aseguró que hay varios sectores del país, entre ellos políticos y empresarios, que piensan en destituirlo. El parlamentario apuntó que el camino es adelantar las elecciones: "Hay muchos que admiten que esto no se sostiene dos años más, aunque no quieran decirlo en público", sostuvo.

Según Mayol, "es impensable" que el presidente de Chile cayera por la presión de la izquierda o de las organizaciones sociales. "La historia de del país está escrita a partir de la vieja oligarquía y el nuevo empresariado, que son los sectores con capacidad y eficacia de poder", asegura. En su opinión, una posible salida del presidente sólo podría producirse si "el sector empresarial y de la derecha estuvieran disponibles para esa salida en razón de alguna buena e importante consideración, como la estabilidad financiera, la tasa de ganancia u otros factores similares".

El calendario para este mes se prevé movido, con 20 movilizaciones por el pueblo mapuche, el derecho al agua; y por un nuevo sistema de pensiones, entre otras. La respuesta del mandatario y del conjunto del Ejecutivo ante las distintas protestas convocadas y el nivel de represión que se viva en cada una de ellas marcarán el mes y medio de campaña para el plebiscito y, por el otro, el horizonte presidencial.

santiago de chile

12/03/2020 09:59

Por Meritxell Freixas

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Abdulla y Ghani asumieron como presidentes de Afganistán en el mismo día y en el mismo lugar.  ________________________________________ Imagen: AFP

Mientras las ceremonias de investidura tenían lugar, se produjeron dos explosiones en Kabul

Esta crisis gubernamental viene gestándose desde septiembre, cuando la celebración de los comicios estuvo marcada por una baja participación debido a las amenazas de los talibanes y las posteriores denuncias de fraude masivo por parte de los rivales de Ghani.

El presidente afgano Ashraf Ghani asumió este lunes un segundo mandato presidencial en un contexto de crisis institucional, ya que el exprimer ministro Abdulá Abdulá, que también reivindica la victoria en las elecciones de septiembre de 2019, se declaró presidente inmediatamente después.

"Juro en nombre de Dios obedecer y proteger la santa religión del islam, de respetar y supervisar la aplicación de la Constitución", dijo Ghani en una ceremonia que contó con una importante asistencia de diplomáticos. Al mismo tiempo, en otro lugar, en una ceremonia transmitida por la televisión, Abdulá Abdulá se declaraba presidente de Afganistán.

Abdulá Abdulá juró "proteger la independencia, la soberanía nacional, la integridad territorial y los intereses del pueblo afgano", minutos después de que Ghani jurara el cargo de presidente. Y mientras ambas ceremonias de investidura tenían lugar, se produjeron dos explosiones en Kabul.

"No tengo chaleco antibalas, solo mi camisa. Seguiré en el cargo aunque me tenga que sacrificar", disparó Ghani, sin abandonar el estrado en el que estaba pronunciando su discurso, pese a que se activaron las alarmas en el palacio presidencial.

"Pido a mis rivales electorales que se unan a mí para servir a este sagrado país", agregó Ghani durante su discurso, que contó con la presencia de una amplia representación diplomática, en la que destacaba el representante especial de Estados Unidos para la paz en Afganistán, Zalmay Khalilzad.

La jura de Abdullah, que en numerosas ocasiones fue retransmitida en directo junto a la de Ghani por las televisiones locales con la pantalla partida en dos, contó sin embargo con una representación de perfil más bajo, con simpatizantes políticos nacionales.

Crisis política 

Esta crisis gubernamental viene gestándose desde septiembre, cuando la celebración de los comicios estuvo marcada por una baja participación debido a las amenazas de los talibanes y las posteriores denuncias de fraude masivo por parte de los rivales de Ghani.

Los resultados finales, que se retrasaron hasta febrero, confirmaron la victoria de Ghani con un 50,64 por ciento de los votos, frente al 39,52 por ciento de Abdullah, que al tiempo que rechazaba el escrutinio se autoproclamaba vencedor de los comicios. Sin embargo, Ghani insistió hoy durante su discurso que no cierra la puerta a sus rivales, en clara referencia a Abdullah, al remarcar que necesita un "gobierno fuerte" ante el momento histórico que le ha tocado vivir a Afganistán.

Abdullah, en su discurso, también se mostró "listo para las negociaciones" y para trabajar en aras de la "unidad de Afganistán", aunque eso no evitó que se proclamara "presidente" ante los asistentes.

Ese momento histórico no es otro que la negociación con los talibanes, un proceso de paz que llega tras la firma de un acuerdo el pasado 29 de febrero entre los insurgentes y Estados Unidos en Doha, en el que se pactó la retirada en 14 meses de las tropas extranjeras.

Conversaciones con los talibanes

Para el inicio de las conversaciones afganas, que estaban previstas en un principio para el 10 de marzo, los talibanes y Estados Unidos habían pactado la liberación de 5 mil insurgentes, algo a lo que Ghani se había opuesto hasta hoy, cuando pareció sin embargo dispuesto a ceder a cambio de una reducción de la violencia.

"La liberación de los prisioneros talibanes está vinculada a la paz y la seguridad de las personas, en este sentido emitiré un decreto mañana, que incluirá más detalles sobre este proceso. Afortunadamente, llegamos a un marco en el que, a cambio de la liberación de prisioneros, se producirá una reducción significativa de la violencia", sentenció Ghani en un anuncio inesperado.

Esa violencia, sin embargo, está aún muy presente, mostrándose también este lunes durante la ceremonia de Ghani, cuando se escucharon hasta seis explosiones mientras pronunciaba su discurso, lo que desató el pánico entre los asistentes.

El ministerio de Interior detalló en un breve comunicado que las explosiones se debieron a por lo menos cuatro proyectiles de mortero que cayeron en varias zonas de la ciudad, todas en las proximidades de la sede presidencial.

"Las fuerzas de seguridad y la policía continúan sus esfuerzos por detener a quienes están involucrados en este ataque", dijo el portavoz de Interior, Nasrat Rahimi, sin aportar más detalles.

El ataque se convirtió en una de las imágenes de la jornada, cuando Ghani en un gesto simbólico pidió a todos calma, asegurando que unas explosiones no debían amedrentarles, al tiempo que se desabrochaba su chaleco para mostrar que no contaba con protección especial.

"No estoy usando chaleco antibalas, estoy usando ropa común y corriente. Mi pecho está listo para ser sacrificado por Afganistán y mi pueblo", sentenció el presidente afgano, entre gritos y aplausos de los asistentes.

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El “cisne negro” que puede descarrilar la relección de Donald Trump

El exitoso autor libanés Na­ssim N. Taleb sacudió las mentes estáticas con su célebre libro El cisne negro: El impacto de lo altamente improbable (https://amzn.to/2wjG7xB) que versa sobre un evento considerado improbable que aparece repentinamente en los radares cerebrales y provoca inesperadas consecuencias masivas.

Pues más que un "cisne negro", a Trump, quien parecía tener blindada su relección, se le apareció la altamente improbable pandemia del coronavirus: mutación que ha golpeado a 53 países hasta ahora.

Dejo de lado el inquietante libro de ciencia ficción Los ojos de la oscuridad, de Dean Koontz, quien hace 41 años vaticinó la dispersión de un virus "alrededor del año 2020" en la misma ciudad de Wuhan (https://amzn.to/39ce95M).

También soslayo las teorías sobre el accidente del coronavirus experimentado y/o sembrado como "arma bacteriológica" y de lo que se han acusado las tres superpotencias: EU, Rusia –con una aterradora excavación (https://bit.ly/2TaMQTH)–, y China, cuyo máximo especialista afirma que el Covid-19 “pudo no haberse originado en China (https://bit.ly/2wRCjE5)”.

Esperando y rezando que los expertos del tema, y no los politiqueros oportunistas que lucran con la enfermedad ajena en un momento tan disruptivo, encuentren los orígenes y la terapia del Covid-19, me enfocaré en el efecto que ha tenido sobre las acciones de las bolsas de Nueva York y que, en caso de prolongarse, es susceptible de quitarle una de las principales cartas a Trump para su relección cuando todavía no se conoce la identidad de su adversario en el antidemocrático Partido Demócrata que busca impedir el ascenso irresistible de Bernie Sanders con toda la jugarreta de los superdelegados –15 por ciento de miembros prominentes y libres del partido que no han sido elegidos– en la Convención de Milwaukee (Wisconsin) del 13 al 16 de julio.

El británico Edward Luce (EL), muy cercano a Obama y gran conocedor de los intríngulis políticos en EU, aduce en Financial Times (27.02.20) que "el coronavirus puede trastocar la elección en EU" cuando "Trump apostó su reputación en algo que no puede controlar".

A juicio de EL, si el Covid-19 se propaga en EU, "Trump perderá doble: dañará el crecimiento de EU y habrá perdido la confianza" de la ciudadanía acerca de lo que "ha explicado en forma nada científica sobre la enfermedad". Él asevera que "el impacto político del virus puede ser radicalmente disruptivo" con "tres efectos visibles": 1. "La aptitud es importante" y debe estar vinculada a la ciencia, así como el expertise; 2. "Una pandemia global puede inclinar la política de EU contra la globalización", lo cual beneficia a Bernie Sanders, y 3. Estimulará la "info-demia": contagio (des)informativo existente en los medios de EU cuando Rush Limbaugh, connotado locutor conservador, afirma que “el Deep State usa al virus para socavar a Trump” ya que Nancy Messonnier –principal epidemióloga del Centro de Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés)– es la hermana del anterior vicefiscal Rod Rosenstein, quien buscó derrocar a Trump.

Luce conjetura que la "info-demia" puede ayudar a Trump.

Nada menos que Larry Kudlow (LK), principal consejero económico de Trump, implora a los inversionistas comprar las acciones "abaratadas" después de la estrepitosa caída de la bolsa neoyorquina, asegurando que el impacto económico del coronavirus en la economía no tiene ningún parecido con el crack de 2008.

Después de echarle la culpa a China, LK adujo que la pandemia no tenía nada que ver con las condiciones domésticas de EU y que la manera decisiva del manejo de la crisis por Trump tendría “un efecto muy positivo para su relección (https://washex.am/3apQgb9)”.

Ya el gobernador de la Reserva Federal, Jerome Powell, avisó estar listo para tomar acciones y apoyar a la economía ante el daño que ha provocado a ésta el coronavirus (https://bit.ly/2VvjGAd).

Antes de fallecer, el genial astrofísico Stephen Hawking advirtió sobre las "agresiones de las armas biológicas" al género humano (https://cnet.co/2Towoy1).

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Lunes, 24 Febrero 2020 06:04

¿Un socialista en la Casa Blanca?

Luego de su victoria en Nevada, Bernie Sanders ve crecer sus posibilidades de ganar la candidatura presidencial del Partido Demócrata, lo que ha detonado alarmas entre las cúpulas política y empresarial de Estados Unidos debido a que el político se define como socialista. La imagen, en un mitin ayer en Austin, Texas.Foto Ap

Después de su aplastante triunfo en Nevada, el senador Bernie Sanders –si las tendencias actuales persisten– está en camino de capturar la corona del Partido Demócrata como su próximo candidato presidencial y abrir la hasta hace muy poco impensable posibilidad de que un autodefinido socialista democrático llegue a la Casa Blanca.

Eso está detonando alarmas entre las cúpulas políticas y económicas del país, y tal vez más notablemente entre "centristas" y "moderados" que advierten que si Sanders es el candidato, Trump ganará la relección, ya que la etiqueta de "socialismo" es inaceptable para amplios sectores del electorado. Y para comprobarlo, tanto políticos republicanos como demócratas están resucitando esa antigua táctica de acusar de rojo a Sanders y los suyos, insistiendo que eso es un concepto ajeno a Estados Unidos y que automáticamente descalifica a quien se atreva ponerse esa etiqueta.

Pero Sanders no es rojo, ni el socialismo es ajeno a este país.

Sanders es lo que antes se llamaba un "socialdemócrata", y él mismo ha definido su tipo de socialismo como algo que tiene sus raíces en las políticas del New Deal de Franklin Roosevelt. Las propuestas políticas de Sanders hubieran sido consideradas centristas hace 70 años, lo cual demuestra qué tanto a la derecha ha girado este país, sobre todo desde que se impuso la agenda neoliberal con Reagan.

Pero sus propuestas políticas no son lo que más alarma a las cúpulas, sino que Sanders está impulsando, y es impulsado, por un creciente movimiento plural encabezado por una coalición de nuevas y viejas fuerzas –sindicalistas, altermundistas, la nueva ola de activistas ambientalistas, defensores de derechos civiles y más– que están rechazando el consenso neoliberal de las últimas cuatro décadas, y que no les asusta declararse a favor de una opción socialista. Según encuestas recientes, 70 por ciento de los millennials dicen que votarían por un socialista, y la mayoría de los demócratas afirman que favorecen el socialismo sobre el capitalismo.

Cómo definen al socialismo es otro asunto. En un país en el cual el concepto fue traducido como "el enemigo" durante más de un siglo (las primeras redadas masivas de migrantes en Estados Unidos fueron realizadas durante la Primera Guerra Mundial justo para expulsar a "radicales" extranjeros como Emma Goldman; en los 50 esta represión reapareció con el macartismo y la guerra fría), las definiciones son poco precisas. Pero se puede afirmar que es un rechazo al neoliberalismo y a favor de imponer los derechos sociales sobre los derechos del mercado; un concepto basado en la solidaridad social y la justicia económica. Sanders dice que el eje es que "los derechos económicos son derechos humanos".

El socialismo estadunidense en su sentido más amplio, sin diferir entre las corrientes más radicales (anarquistas, comunistas) y las reformistas (Partido Socialista, Democratic Socialists of America), incluyen un abanico muy amplio de corrientes, movimientos y grandes figuras con una larga y profunda historia dentro de este país. En cualquier lista de quienes de alguna manera se identificaban como socialistas aquí destacan Martin Luther King Jr, Albert Einstein, Helen Keller, la gran sindicalista minera Mother Jones, el filósofo y periodista afroestadunidense Hubert Harrison, la fundadora del movimiento radical de Trabajador Católico Dorothy Day, el autor Jack London, Pete Seeger, Joe Hill, Paul Robeson, entre tantos más.

Tal vez la figura histórica más influyente en la evolución política de Sanders es Eugene Debs –un padre del socialismo estadunidense, cinco veces candidato presidencial y repetidamente encarcelado durante su vida como sindicalista ferrocarrilero y líder político a finales del siglo XIX y principios del XX–, quien declaró hace un siglo: "donde exista una clase baja, estoy en ella, y mientras exista un elemento criminal, soy parte de él, y mientras esté un alma en prision, no estoy libre".

Tal vez sea efímera e ilusoria pero por ahora existe en torno a Sanders una incipiente rebelión tierna y feroz que se atreve a imaginar un país de "pan y rosas" para todos (frase de una líder socialista/anarquista estadunidense de 1911).

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Sábado, 08 Febrero 2020 05:49

El discurso paranoico de Bolsonaro

El discurso paranoico de Bolsonaro

La nueva extrema derecha mundial necesita creer que vino a rescatar a un mundo al borde del caos por culpa de gobiernos de izquierda y de la tortuosa infiltración del “comunismo” y del “marxismo” en todos los rincones de la sociedad. El mundo caminaba hacia el desastre, pero llegaron providencialmente los lideres mesiánicos de la extrema derecha.

Por eso esta extrema derecha siente que está siendo atacada por todos los lados. Porque no le perdonan haber asumido la responsabilidad de salvar al mundo del socialismo y del caos –que es lo mismo-. Por eso los medios, los líderes y partidos de izquierda, los sindicatos, el mundo cultural, la educación pública -forman parte de un mismo enemigo que debe ser combatido, insultado y agredido diariamente. Deben ser desenmascarados como instrumentos útiles de la destrucción de los valores y las organizaciones tradicionales de la sociedad, la familia y la religión.

En esa misión conquistan a las fuerzas de la derecha tradicional, derrotada sistemáticamente por la izquierda, porque no le hicieron la guerra que se necesita para triunfar. Los gobernantes de la extrema derecha mienten a diario, no importa que sean desmentidos, crean hechos, imponen su agenda en el debate nacional.

La derecha brasileña, que tiene como gobernante a una caricatura del presidente de Estados Unidos, sufre con la misma paranoia que los demás líderes de derecha dispersos por el mundo. Pero lo hace en condiciones bastante peores. Trump puede exhibir una economía con buen desempeño, demuestra poder en el mundo, a pesar del aislamiento al que ha condenado a EE.UU., y tiene apoyo parlamentario suficiente para evitar su impeachment. Se presenta como la única vía para que EE.UU. sea rescatado de la decadencia a la que lo habían condenado los demócratas y puede presumir de que EE.UU. está más fuerte que nunca. Trump aparece con los mejores índices de apoyo de su gobierno, mientras los demócratas se enredan con el comienzo de sus primarias.
Bolsonaro (foto) es una pobre caricatura de Trump. Intenta poner en practica métodos similares: el mismo discurso del rescate del país del caos, la misma forma agresiva de tratar a los medios, el llamamiento a soluciones violentas para los conflictos, una política económica ultra neoliberal. Pero los resultados no son los mismos del lado de abajo del Ecuador.

La economía brasileña está mas estancada que nunca. Los índices sociales son pésimos. El aislamiento político del gobierno es cada vez más grande. Encuestas electorales anuncian la derrota del gobierno, cuyo apoyo sigue decreciendo, siendo un tercio del que tuvo en 2018.

La paranoia sólo aumenta en esa situación. La nominación de la película Democracia en vertigo, de la joven cineasta brasileña Petra Costa, como finalista del Oscar, ha provocado un verdadero tsunami en la derecha brasileña. El gobierno se sirvió de un espacio público, institucional, para atacar a Petra, usando así recursos públicos para acusarla de perjudicar la imagen del país en el mundo. Periodistas de la derecha han tratado de hacer reseñas negativas de la película, disimulando pésimamente que se trataba de un punto de vista político con el que criticaban a Petra por hacer un arte político. Aunque se sepa que la película no es favorita para triunfar, el sólo hecho de que esté nominada al Oscar, pone extremadamente nerviosa a la derecha.

No sólo eso. Por la solidaria intermediación del presidente argentino Alberto Fernández, el Papa va a recibir a Lula el miércoles 13, pocos días después del Óscar. Lula ya ha declarado que es una necesidad visitar al Papa para agradecerle todo lo que Francisco ha hecho por él y por el pueblo oprimido del mundo.

Lula ha solicitado autorización para viajar, porque tendría que prestar declaración el día 12 en Brasilia en uno de los tantos procesos absurdos en su contra. Lula ha recibido, entre otros homenajes, el título de Ciudadano Ilustre Parisino, otorgado por la alcaldesa de París, Ana Hidalgo.  Pero en este viaje, el primero que hace desde que quedó en libertad, Lula prefiere ir tan sólo al Vaticano y retornar inmediatamente a Brasil.
Hollywood y el Vaticano se suman así al largo listado de complacientes con el comunismo, que alimentan el paranoico discurso de Bolsonaro.

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Evo Morales impulsa el triunfo electoral de MAS en Bolivia desde el exilio

 

Entrevista con el ex vicepresidente Álvaro García Linera

 Desde su forzado exilio, el líder andino Evo Morales Ayma participa en la campaña política para lograr que el Movimiento al Socialismo (MAS) –base de su gobierno– triunfe en las próximas elecciones en Bolivia, que se celebrarán el 3 de mayo. Sin embargo, este esfuerzo es atacado mediante amenazas por el gobierno golpista de Jeanine Áñez, "preocupado y asustado frente a una estructura política, la nuestra, que no han podido destruir", dijo el ex vicepresidente de la nación suda-mericana Álvaro García Linera.

No obstante, esta estrategia tiene un efecto a la inversa. "En elecciones, la intimidación, los chantajes y la coacción son propaganda política" que se traduce en apoyo y victoria.

En entrevista, indicó que México ha sido el país que más ha sufrido en carne propia "la degeneración de este lenguaje violento" del gobierno de facto.

"Da vergüenza. A nombre de los bolivianos pido disculpas al gobierno de México por todo estos abusos, estos agravios que está sufriendo por una cosa simple que está haciendo: defender el derecho internacional", sostuvo.

El intelectual nacido en Cochabamba el 19 de octubre de 1962 se encuentra exiliado en Argentina a causa del golpe de Estado de noviembre pasado contra el gobierno de Evo Morales.

De visita en nuestro país, donde ofrecerá una serie de pláticas y conferencias relató que desde una pequeña oficina prestada por la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), además de hacer una olla común para que los compañeros exiliados que aún no han conseguido empleo almuercen y cenen, Morales Ayma comparte su experiencia electoral y orienta a las nuevas generaciones para configurar una orientación de campaña.

"Evo es una máquina electoral, siempre lo ha sido, es un hombre con mucha sabiduría política-electoral", refirió García Linera quien suele definirse como intelectual de formación marxista seducido por la insurgencia indígena.

Luego de haber sido acogidos por México, Morales Ayma y sus colaboradores decidieron irse a Argentina debido a que deseaban estar más cerca de su país natal. "Si bien uno puede entablar comunicaciones por teléfono o Skype, nunca el efecto de esos encuentros, esas sugerencias, tiene una consistencia requerida".

García Linera, quien en 1990 colaboró en la fundación del ejército guerrillero Tupai Katari para apoyar la insurgencia indígena en Bolivia, expresó que el gobierno de facto apostó a deshacerse del líder, perseguir a los dirigentes para que el partido se sumergiera por largos años, pero eso no ha pasado.

“En situaciones normales el temor puede sedimentarse y alejarte, pero en campaña electoral y, especialmente en mi país, lo que hace es que te victimiza y en Bolivia dame una víctima, y te daré un líder, esa es una ley. Dame una víctima, te daré la victoria.

"Lo que están haciendo con estos mecanismos para aislar a Evo, para intentar desorganizar la estructura y que el MAS no saque cabeza, es que lo están victimizando y con ello generando una especie de prosa heroica de la militancia".

García Linera expresó que el golpe de Estado, su discurso, la emoción que lo envuelve, es la venganza del gobierno de Áñez contra la insolencia de los indios de haberse querido igualar. Es un levantamiento fundado en el odio, el revanchismo.

En este contexto, México ha sufrido este lenguaje violento. "Estamos en deuda, Bolivia está en deuda con la hermana República de México, su pueblo y su gobierno".

Luego del arribo de César Navarro, ex ministro de Minería de Bolivia, y Pedro Damián Dorado, ex viceministro de Desarrollo Rural y Tierras a México, siguen asilados en la embajada siete colaboradores del gobierno del presidente derrocado Evo Morales, entre ellos su brazo derecho, Juan Ramón Quintana, quien ya suma una decena de órdenes de aprehensión.

"¿Qué irá a pasar? Es difícil saber", expresa el ex vicepresidente sobre el futuro de los asilados en la legación mexicana. "Me inclino a pensar que está difícil que la situación cambie hasta antes de las elecciones".

Fundamentalmente, se refirió a Juan Ramón Quintana, hombre crítico de la intervención estadunidense en América Latina, quien para la administración de la golpista Jeanine Áñez “es como un trofeo… que exhiben ante Estados Unidos”.

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Absuelven a Trump; desea ser presidente vitalicio

Sale ileso y fortalecido: analistas // Mitt Romney, único republicano que vota en su contra

 

 Nueva York. Donald John Trump fue absuelto, y ante ello el acusado bromeó (¿o no?) con ser presidente vitalicio, y por ahora es el primer mandatario impeached en buscar la relección.


El veredicto final del tercer juicio político en la historia de Estados Unidos fue el pronosticado, cada bancada votó la línea de sus respectivos partidos, con una sola excepción. Con ello, el Senado, actuando como jurado, declaró “no culpable” al presidente.


El Senado votó por cada cargo: abuso de poder y obstrucción al Congreso. Cada legislador, en orden alfabético, fue diciendo en voz alta “culpable” o “no culpable”. El conteo del primer delito fue de 52 contra 48 en favor de absolver al presidente, y sólo hubo un senador disidente de su partido, el republicano Mitt Romney.


El voto del segundo cargo fue de 53 contra 47 por exonerar al jefe de la Casa Blanca.


Se requerían dos tercios, 67 de 100 votos, para condenar y destituir al mandatario.


“Por lo tanto, es ordenado y adjudicado que Donald John Trump sea absuelto de los cargos”, proclamó el jefe de la Suprema Corte, John Roberts, quien presidió el juicio político, y así cayó el telón de este espectáculo.


A siete semanas de ser formalmente acusado por la Cámara de Representantes de delitos que ameritan su destitución (lo que se conoce como impeached), después de casi cinco meses de investigaciones, y casi tres semanas de juicio en el Senado, Trump fue exonerado, a pesar de los pruebas abrumadoras presentadas en su contra.


Trump, quien siempre ha denunciado que esto fue “una farsa” y parte de una “cacería de brujas” en su contra, y cuyos aliados denunciaron este esfuerzo como un intento demócrata para “revertir la previa elección e interferir en la próxima”, emitió una primera reacción al resultado tuiteando un meme que había usado anteriormente con su imagen y un calendario electoral en el cual, cada cuatro años, va ganando... a perpetuidad (https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1142157838153895941). No es la mejor imagen “democrática”en un sistema que sólo permite dos turnos al presidente.


En otro tuit, el presidente anunció que hará una declaración pública formal acerca de “la Victoria de nuestro País sobre la farsa de impeachment”.


El caso en su contra giraba en torno del intento del presidente de presionar al nuevo gobierno de Ucrania a interferir en la dinámica de la elección presidencial estadunidense para beneficiar los intereses políticos de Trump, como su negativa a cooperar en la investigación del asunto por la cámara baja.


Trump fue calificado por los acusadores demócratas durante el juicio como alguien que se considera “por encima de la ley” al incurrir en “conducta corrupta” para beneficiarse políticamente, poniendo en riesgo la seguridad nacional, vulnerando el proceso electoral y “traicionando” a su país.


De hecho, los diputados demócratas que actuaron como fiscales en el juicio, advirtieron ayer, en un artículo colectivo publicado en el Washington Post, que “el presidente no dejará de tratar de hacer trampa en la próxima elección, hasta que tenga éxito”. Afirmaron que no hubo un juicio real, y por lo tanto este veredicto no es legítimo.


La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, la demócrata más poderosa de Washington, declaró: “hoy (ayer) el presidente y los republicanos del Senado han normalizado la ilegalidad y el rechazo al sistema de equilibrios (entre los poderes) en nuestra Constitución”.
Pero este resultado refleja la realidad de que el juicio no es un proceso judicial, sino político. Y con la mayoría republicana controlando el “tribunal”, este fue el veredicto pronosticado casi desde que comenzó el proceso.


El único disidente, Romney, quien fue candidato presidencial republicano hace ocho años, había anunciado su intención poco antes, al afirmar en una entrevista con Fox News: “es difícil para mí imaginar un ataque más serio a la Constitución y una república como la nuestra, que decir que un presidente busca enlistar a un gobierno extranjero para corromper nuestras elecciones con la finalidad de mantenerse en el poder… Eso ocurre en autocracias chatarras. Eso no ocurre en Estados Unidos de América”.


El voto de Romney no es sólo histórico –es el primer senador en votar contra un presidente de su propio partido en un juicio político–, sino aún más importante, en esa coyuntura le roba al presidente de su deseo de poder proclamar que fue un ejercicio partidista en su contra.
Al final del día, Trump, quien ha sido caracterizado como “el presidente más peligroso de los tiempos modernos” por varios legisladores demócratas y otros observadores, sale ileso y por ahora políticamente fortalecido al inicio de su campaña por la relección. En algunas encuestas recientes, y a pesar de lo revelado y declarado en su juicio, su aprobación ascendió al nivel más alto desde que ocupó la Casa Blanca.


Todos esperan que Trump intensificará su ataque contra todo político que se atrevió a desafiarlo, sobre todo a sus ex colaboradores, y sin duda Romney (ayer, uno de los hijos del mandatario llamó a expulsarlo del partido), y que retomará sin ningún sentido de autocrítica su forma de gobernar, algo que quedó claro con su discurso ante el Congreso el martes al rendir el informe presidencial, el cual estaba repleto de por lo menos 31 exageraciones, engaños y mentiras (https://www.washingtonpost.com/politics/2020/02/04/fact-checking-president-trumps-2020-state-union-address/) que sirvió como el arranque de su relección.

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