Francia. Falta de palabra y traición, hitos de la campaña

De los cinco candidatos, el izquierdista Mélenchon es el único que no tiene sobre él la sombra de la deslealtad de sus tropas, ni la de la mentira, no lo acosan los jueces, ni las denuncias de corrupción. Tuvo un espectacular repunte.

 


Parricidios políticos, traiciones de alto voltaje, incumplimiento de la palabra pública, impunidad, previsiones de una abstención record, nivel nunca constatado de indecisos, empuje de la izquierda radical, hundimiento del candidato socialista, afianzamiento de la opción de “extremo centro” en detrimento de la derecha y los socialistas y una consigna general conocida en francés como “degagisme” (rajismo o que se vayan todos):estos son los parámetros de las elecciones presidenciales francesas cuando quedan menos de quince días para que se celebre la primera vuelta (23 de abril). La impunidad, la falta de palabra y la traición política habrán sido las constantes de una consulta presidencial que está afuera de cualquier línea racional. Lo resume muy bien en las paginas del semanario Le Nouvel Observateur una de las más prestigiosas periodistas políticas, Ruth Elkrief: “esta campaña es monstruosa, espeluznante, inestable. Estamos en una fase de descomposición y, por el momento, me cuesta ver la recomposición”. Cuatro electores de cada diez pueden aún cambiar de opinión, lo que torna una apuesta cualquier pronóstico. La indecisión es particularmente pronunciada a la izquierda y en el centro, donde hay tres candidatos:el del Partido Socialista, Benoît Hamon, el de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, y el del movimiento de extremo centro Emmanuel Macron. Los tres adelantan ofertas muy distintas. Las encuestas diseñan un retrato nítido de esa indecisión: la mitad de los electores de Hamon o de Macron confiesan que son capaces de cambiar la orientación de su voto. “Hay entre diez y 15 millones de votantes que aún no tomaron su decisión. ¿Quién puede decir lo que saldrá de todo esto ?”, comentó Jean-Luc Mélenchon en una entrevista publicada por Le Journal du Dimanche.


El mejor ejemplo es el del mismo Mélenchon. Con un candidato socialista boicoteado por el ala liberal del PS y con apenas 8% de intenciones de voto, un representante de la derecha en la cuerda floja de la credibilidad, una extrema derecha sólida y un centro nuevo, el líder de Francia insumisa ha protagonizado un repunte espectacular en los sondeos. Las últimas encuestas le ubican hoy en tercera posición, empatado con François Fillon, el representante de Los Republicanos. La izquierda de la izquierda ha dejado de ser una invitada de tercera fila, un objeto de burla o de desdén. Tribuno inspirado, con una prosa juvenil y contundente, Mélenchon ya no asusta más con sus propuestas orinadas de la izquierda radical. A su manera excéntrica, de los cinco candidatos fuertes es el único limpio: no tiene sobre él la sombra de la traición de sus tropas políticas, ni la de la mentira, no lo acosan los jueces ni las denuncias de corrupción. La izquierda de la izquierda vive un momento de éxtasis inesperado. 42% de los franceses juzgan que Mélenchon sería “un buen presidente”. En un artículo de Libération dedicado al fenómeno Mélenchon, el diario escribe: “su denuncia de las injusticias del sistema llegan al pueblo, sus requisitorios contra una República confiscada expresan la cólera de la opinión contra la clase política, sus promesas de una reactivación económica y de ruptura ecológica parecen menos azarosas cuando las políticas razonables de “quienes saben” patinan en Europa desde hace dos décadas”. Jean-Luc Mélenchon tuvo la inspiración de mantener su radicalidad al mismo tiempo que apaciguaba el fervor, de saltar la barrera de los medios oficiales con un canal YouTube visitado por millones de personas y, en nombre de Francia Insumisa, hasta se creó un juego informático, Fiscal Kombat, que simula la confrontación entre esa Francia Insumisa y las oligarquías financieras. El juego, inspirado a la vez en Mortal Kombat y Kung Fury, acumula en una misma canasta las ganancias de todos los jugadores para financiar “virtualmente” el programa de Mélenchon.


En esta campaña 2017 (64% de los franceses la consideran un fracaso) todo es fenomenal, y ello antes mismo de que se iniciara. En 2016, la conquista de la presidencia se abrió con un parricidio político. El entonces ministro de Finanzas, motor del giro de la social democracia francesa hacia el liberalismo social y también protegido del presidente François Hollande, Emmanuel Macron, renunció a su cargo. No era miembro del PS, había sido banquero, jamás se había presentado a una elección pero salió del Ejecutivo para esculpir su figura presidencial en lo que muchos consideraron una traición al jefe del Estado. “Fue el asalto del siglo, el crimen perfecto”, dijo la ministra de Salud, Marisol Touraine. Macron, sin partido, lanzó en abril el movimiento En Marche!. Desde ese entonces hasta ahora plasmó la hazaña de hacer olvidar su paso por el gobierno y las medidas liberales que hizo adoptar. Emmanuel Macron y su reciclado programa de extremo centro está segundo en las intenciones de voto, detrás de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen. El segundo episodio desleal lo protagonizó hacia finales de año quien ese momento era primer ministro, Manuel Valls. Cuando aún no se sabía si François Hollande apostaría por su reelección, Valls anunció que estaba dispuesto a competir contra el presidente en las primarias socialistas. En una decisión inédita, Hollande renunció a su reelección y poco después la derecha celebró su propia elección primaria con dos candidatos que monopolizaban las encuestas: el ex presidente Nicolas Sarkozy y el ex primer ministro Alain Juppé. Los dos fueron derrotados por François Fillon, quien, durante los cinco años de mandato, había sido el primer ministro de Sarkozy. Otra proeza más: Fillon derrotó a los sondeos y, de paso, a la buena memoria: hizo olvidar la calamitosa herencia del mandato sarkozysta.


Las primarias socialistas repitieron el esquema: el favorito, Manuel Valls, quedó fuera de juego en beneficio del sector más socialista del PS representado por Benoît Hamon. Pero allí empezó otro capitulo de la deserción de las ideas. Diputados y ministros socialistas de peso le negaron su respaldo al candidato elegido por la base. Prefirieron resolver de una vez la interna que lastra al socialismo desde hace años y optaron por respaldar a Emmanuel Macron. La estocada final la descargó el mismo Manuel Valls. Incumplió su palabra pública y los compromisos de quienes participan en las primarias. Los estatutos estipulan que los perdedores apoyan al ganador. Valls no sólo se negó a aportar su firma para legalizar la candidatura de Hamon sino que, además, criticó su programa y anunció que votaría por Macron. Demasiado joven y tierno, con un partido en estado de desintegración, sin posibilidad de alianzas con Mélenchon, el elegido en la primaria se perdió en los limbos de las encuestas.


2017 será como 2002: no habrá un candidato socialista en la segunda vuelta. La derecha tampoco se salvó de la inmolación. Fillon, el decoroso católico de tierras profundas, vio su lado más oscuro salir a la luz cuando el semanario Le Canard Enchaîné reveló que había contratado a esposa e hijos en la Asamblea Nacional sin que los miembros de su familia hubiesen jamás hecho acto de presencia. Investigado por la justicia e imputado luego junto a su esposa Penelope, Fillon también falló a su promesa de abandonar la carrera presidencial si la justicia lo imputaba. En vez de ello, cambió de blanco, se dijo víctima de un complot, arremetió contra la justicia, los jueces y los medios, acusó a la presidencia de activar un “gabinete negro” para perjudicarlo y siguió adelante con su candidatura. Entre tanto, lo abandonaron centristas y moderados de la derecha sin que Fillon haya variado su estrategia. Marine Le Pen, igualmente cercada por la justicia por un caso de empleos ficticios en el Parlamento Europeo, ni se inmutó. Para ambos, “La República de los jueces” está al acecho de sus candidaturas.


¿Quién enfrentará a la premiada de las encuestas de opinión en la segunda vuelta del mes de mayo?. Son tres los probables adversarios de Marine Le Pen: Emmanuel Macron, François Fillon o Jean-Luc Mélenchon. Ningún analista logra despejar las nieblas del misterio. Los indecisos le darán el ultimo vuelco a la balanza al término de una campaña donde toda la mecánica de la representatividad democrática funcionó con códigos inusuales.


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CNI y EZLN anuncian nombramiento de la candidata indígena para el próximo 26 de mayo

 

 

Ciudad de México | Desinformémonos. El Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunciaron que el próximo 26 de mayo darán a conocer el nombre de la vocera del Concejo Indígena de Gobierno que, con la representación del CNI, participará en las elecciones presidenciales del 2018.

En un comunicado conjunto, el CNI y el EZLN convocaron a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la Asamblea Constitutiva del Consejo Indígena de Gobierno para México, que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo en el Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Durante la asamblea, indicaron, se planearán los propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno, su funcionamiento y organización, así como su vinculación con otros sectores de la sociedad civil.

A continuación el comunicado completo difundido por la página de Enlace Zapatista:

 

 

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

CONVOCATORIA

 

Considerando que el V Congreso Nacional Indígena (CNI), en su segunda etapa realizada los días 29, 30, 31 de diciembre de 2016 y primero de enero de 2017, acordó:

PRIMERO.- “...Nombrar un Concejo Indígena de Gobierno con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018...”.

SEGUNDO.- “...[Llamar] a los pueblos originarios de este país, a los colectivos de la Sexta, a los trabajadores y trabajadoras, frentes y comités en lucha del campo y las ciudades, a la comunidad estudiantil, intelectual, artística y científica, a la sociedad civil no organizada y a todas las personas de buen corazón a cerrar filas y pasar a la ofensiva, a desmontar el poder de arriba y reconstituirnos ya nos sólo como pueblos, sino como país, desde abajo y a la izquierda, a sumarnos en una sola organización en la que la dignidad sea nuestra palabra última y nuestra acción primera...a organizarnos y parar esta guerra, a no tener miedo a construirnos y sembrarnos sobre las ruinas dejadas por el capitalismo...”.

TERCERO.- “[Convocar] a una asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México en el mes de Mayo de 201... para hacer retemblar en sus centros la tierra, vencer el miedo y recuperar lo que es de la humanidad, de la tierra y de los pueblos, por la recuperación de los territorios invadidos o destruidos, por la presentación de los desaparecidos del país, por la libertad de todas y todos los presos políticos, por la verdad y la justicia para los asesinados, por la dignidad del campo y de la ciudad...haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.”

Es que hemos acordado CONVOCAR a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la:

ASAMBLEA CONSTITUTIVA DEL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO

Que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo del presente año en las instalaciones del Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, territorio zapatista, de acuerdo con el siguiente:

 

P R O G R A M A

 

26 de mayo

Llegada a CIDECI y registro físico de concejales, autoridades, representantes, delegados indígenas, prensa e invitados por la Comisión de Coordinación del CNI.

Ceremonia tradicional.

 

27 de mayo

Inauguración e instalación de la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México.

Mesas de trabajo bajo los siguientes ejes:

Propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno.

Funcionamiento y Organización del Concejo Indígena de Gobierno.

Vinculación del Concejo Indígena de Gobierno con otros sectores de la sociedad civil.

Nombramiento de la Vocera del Concejo Indígena de Gobierno.

 

28 de mayo

Plenaria Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México y toma de protesta de sus integrantes.

Discusión y aprobación de acuerdos, resoluciones y declaraciones.

Clausura de la Asamblea.

El nombramiento de los concejales que integrarán el Concejo Indígena de Gobierno deberá hacerse de conformidad con los lineamientos que se señalan en el ANEXO I de esta Convocatoria y en las regiones que se relacionan en el ANEXO II, aclarando que en caso de existir dudas sobre las regiones propuestas o necesidad de hacer la revisión, e incluso la modificación de alguna de ellas, deberá comunicarse a la Coordinación del CNI.

El registro previo de [email protected] indígenas podrá hacerse en el correo electrónico del CNI: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Podrán participar como INVITADOS OBSERVADORES quienes reciban expresamente invitación de la Coordinación del CNI o del EZLN.

[email protected] integrantes de la Sexta Nacional e Internacional que deseen integrarse como participantes observadores deberán registrarse previamente en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Atentamente

Marzo de 2017

Por la reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

 

ANEXO I

_________________________________________________________________

BASES PARA EL NOMBRAMIENTO DE LOS CONCEJALES QUE INTEGRARAN EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO DE CONFORMIDAD CON LOS ACUERDOS ADOPTADOS POR EL QUINTO CONGRESO NACIONAL INDÍGENA EN SU ASAMBLEA PLENARIA DEL DÍA 01 DE ENERO DE 2017.

El Concejo Indígena de Gobierno (CIG) se integrara con dos concejales, preferentemente hombre y mujer, por cada una de las regiones indígenas participantes en el Congreso Nacional Indígena (CNI) que se indican en la tabla anexa, a excepción de los pueblos residentes en las Zonas Metropolitanas de México y Guadalajara, en cuyos casos se nombrará un concejal por pueblo.

Los concejales serán nombrados por consenso en asamblea de su pueblo o de acuerdo a los usos y costumbres de cada pueblo y el nombramiento de los mismos deberá constar en acta por escrito.

Quienes sean propuestos como concejales deberán obedecer el mandato del pueblo que los nombró y el de la asamblea del CNI, trabajar bajo los siete principios del CNI y de manera colectiva.

Quienes sean propuestos para ser concejales deberán cumplir con los siguientes requisitos:

Tener pertenecía y permanencia en el CNI.

Practicar los siete principios del CNI.

Pertenecer a un pueblo originario.

Conocer la historia y la cultura de su pueblo y tener reconocimiento y autoridad moral en su comunidad.

Ser propuestos, nombrados y legitimados en Asamblea o en la instancia de decisión de sus pueblos según sus usos y costumbres.

Haber acompañado a sus pueblos en su lucha y tener una trayectoria de lucha congruente, que conozcan cómo trabajar la tierra, que sean humildes, que escuchen y que sirvan a sus pueblos y que conozcan el caminar del CNI.

Ser anticapitalista de abajo y a la izquierda.

El cargo de concejal es rotativo en el período de tiempo que cada pueblo decida y es revocable en cualquier momento por la asamblea o instancia que haya nombrado a los concejales.

Preferentemente los concejales deberán ser nombrados antes de la asamblea del CNI programada para los días 27 y 28 de mayo en San Cristóbal de las Casas y la organización y funcionamiento de los mismos y del CIG serán acordados por dicha asamblea.

 

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

LA COORDINACIÓN PROVISIONAL

ANEXO II

_________________________________________________________________

LISTADO DE REGIONES PARA EL

CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

 

Región No. Pueblo- Lengua


Baja California


1 Cucapá

2 Kumiai

 

Campeche


3 Castellano de Candelaria

4 Chol de Campeche

5 Maya de Campeche

6 Tzeltal de Campeche

 

Chiapas

 

7 Castellano de la Costa de Chiapas

8 Chol

9 Mam de Chiapas

10 Tojolabal

11 Tzeltal de la Selva Norte

12 Tzeltal de los Altos de Chiapas

13 Tzeltal Zona Fronteriza

14 Tzotzil de los Altos de Chiapas

15 Tzotzil de la Costa de Chiapas

16 Tzotzil de la Región Centro de Chiapas

17 Lacandón

18 Zoque del Norte de Chiapas

 

Chihuahua

19 Rarámuri

 

Ciudad de México

20 Nahua del sur del Distrito Federal

 

Colima

21 Nahua de Colima


Durango

22 Wixárika de Durango

 

Guanajuato

23 Chichimeca


Guerrero

24 Afromexicano

25 Mephaa de la Montaña de Guerrero

26 Nahua Centro de Guerrero

27 Nahua Montaña de Guerrero

28 Amuzgo de Xochistlahuaca

29 Ñu Savi de la Costa de Guerrero

30 Ñu Savi de la Montaña de Guerrero


Hidalgo

31 Nahua de Hidalgo


Jalisco

32 Coca

33 Nahua del Sur de Jalisco

34 Tepehuano de Jalisco

35 Wixárika de Jalisco


Estado de México

36 Matlatzinca

37 Nahua del Centro del Estado de Mexico

38 Nahua del Oriente del Estado de Mexico

39 Otomí- Ñatho

40 Otomí- Ñañhú


Michoacán

41 Mazahua

42 Nahua de La Costa de Michoacán

43 Otomí de Michoacán

44 Purépecha


Morelos

45 Nahua de Morelos

Nayarit

46 Náyeri

47 Wixárika de Nayarit


Oaxaca

48 Chinanteco de la Chinantla Alta

49 Chinanteco de la Chinantla Baja

50 Cuicateco

51 Ikoots

52 Mazateco

53 Mixe

54 Ñu Savi de la Costa Chica Oaxaqueña

55 Ñu Savi de la Mixteca Alta Oaxaqueña

56 Ñu Savi de la Mixteca Baja Oaxaqueña

57 Ñu Savi de la Mixteca Media Oaxaqueña

58 Triqui Alta

59 Binnizá de la Sierra Norte

60 Binnizá de la Sierra Sur

61 Binnizá del Istmo

62 Binnizá de Valles Centrales

63 Chontal de Oaxaca

64 Zoque de Chimalapas


Puebla


65 Nahua de la Mixteca Poblana

66 Nahua de la Sierra Norte de Puebla

67 Nahua de los Volcanes Puebla

68 Totonaco de La Sierra Norte de Puebla

 

Querétaro

69 Otomí- Ñañhú de Amealco y Tolimán


Quintana Roo

70 Maya de Quintana Roo

 

San Luis Potosí


71 Castellano de Wirikuta

72 Nahua de la Huasteca potosina


Sinaloa

73 Mayo de Sinalóa


Sonora

74 Guarijío

75 Mayo de Sonora

76 Seri

77 Tohono Odham

78 Yaqui

 

Tabasco

79 Chol

80 Chontal de Tabasco

81 Zoque de Tabasco


Veracruz

82 Nahua de la Huasteca

83 Nahua del sur de Veracruz

84 Nahua de Zongolica

85 Otomí- Ñuhú

86 Popoluca

87 Sayulteco

88 Tepehua del Norte de Veracruz

89 Totonaco de la Costa de Veracruz

90 Totonaco de la Sierra del Totonacapan


Yucatán


91 Maya de Yucatán


Pueblos migrantes

92 Pueblos residentes en el Valle de México
93 Pueblos residentes en Guadalajara

 

 

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Domingo, 12 Marzo 2017 08:35

La brújula que fija el rumbo

Marine Le Pen, dirigente del Frente Nacional, es el eje de la política francesa.

 

En las campañas para las presidenciales, las izquierdas son figurantes de segunda en un debate monopolizado por el centro, la derecha católica liberal y la extrema derecha. Marine Le Pen encabeza las intenciones de voto.

 

Desde París

 

Nada se parece a lo que tenía que ser. El espectáculo político mayor de una democracia, una elección presidencial, se convirtió, en Francia, en un “entierro” (Raphaël Glucksmann, ensayista) de sus líderes de antaño, en la pérdida de protagonismo de las izquierdas, en la aparición de una nueva derecha católica y autoritaria y de un centro renovado y en la confirmación espectacular de la vitalidad de la extrema derecha francesa. Por primera vez en mucho tiempo, las izquierdas son figurantes de segunda de un debate ya escaso y monopolizado por el centro, la derecha católica liberal y la extrema derecha. El candidato socialista, Benoît Hamon, y el paladín de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, no han entrado en el triángulo donde se decidirá la elección presidencial. En un editorial lapidario, el vespertino Le Monde escribió: “la izquierda juega en segunda división”. Ni uno ni otro sacó provecho del largo e indecoroso episodio que casi termina con la candidatura del representante de la derecha, François Fillon, imputado por la Justicia por los falsos puestos de trabajo de su esposa e hijos. Como lo recuerda Le Monde, la izquierda y “sus iniciativas, sus intervenciones o sus campañas respectivas no llegan a marcar las consciencias”. Si la izquierda es inaudible ello se debe, en mucho, a lo que ocurre en la derecha. Por primera vez desde el resurgimiento de la extrema derecha en los años 80, su candidato presidencial, en este caso Marine Le Pen, encabeza las intenciones de voto de la primera vuelta. Ello ha tenido una consecuencia decisiva: de la derecha al centro y parte de la izquierda, los partidos se han posicionado en relación con la ultraderecha.

Marine Le Pen es el sol pardo hacia el cual todos miran. Los conservadores recurren a innumerables estratagemas de equilibristas para pescar sus votos; el centro, hoy con el viento en las velas y representado por arquitecto de la política económica de François Hollande, el ex ministro de Finanzas Emmanuel Macron, recupera los votos de izquierda y de derecha que ven en la figura de Macron una muralla contra la victoria de los ultras. La izquierda, a su vez, es víctima de sus divisiones de jardín de infantes y de los votantes y miembros del PS que la abandonan por el centro. Una de las últimas estocadas la dio el ex intendente socialista de París, Bertrand Delanoë, cuando anunció que en vez de respaldar a su candidato, Benoît Hamon, su apoyo iría a Emmanuel Macron porque, según él, es él quien puede derrotar “a Marine Le Pen en la primera vuelta”. Y no es el único. Muchos pesos pesados del Partido Socialista se aprestan a seguir los mismos pasos en nombre de un cínico “voto útil”. En suma, la representante del Frente Nacional preside los destinos de la democracia. Hace unas semanas, en un mitin realizado en la ciudad de Nantes, Marine Le Pen dijo: “Nuestra victoria ideológica está ampliamente adquirida”. La filósofa francesa Léa Veinstein anotó en las páginas del matutino Libération: “Dejemos de hacer de Marine Le Pen una amenaza como los adolescentes se asustan cuando miran una película de horror. No es más una amenaza, es nuestra realidad, cada día un poco más”.

Con 27 por ciento de intención de voto, Marine Le Pen se ha literalmente comido la elección. Su posición de líder deja dos alternativas abiertas y, en las dos, la izquierda no cuenta: sea enfrenta en la segunda vuelta del mes de mayo al candidato de Los Republicanos François Fillon, sea al centro recién creado de Emmanuel Macron y su partido En Marcha. Una encuesta de opinión sobre la extrema derecha realizada por ViaVoice muestra que si bien hay un 50 por ciento de electores que considera que una victoria de Marine Le Pen en las presidenciales sería “un drama para Francia”, dos tercios piensan los contrario y un 30 por ciento desea que llegue a la presidencia. Una cuarta parte de los encuestados adhiere además a las tesis antisistema del Frente Nacional. Para ellos, el sistema es tal y como lo describe Marine Le Pen: “Una organización estructurada mediante la cual las elites controlan la sociedad e imponen sus decisiones”. Como si faltara algo, el mismo sondeo revela que 50 por ciento de los electores de la derecha estarían de acuerdo con que Marine Le Pen sea presidenta. Como ella misma lo resaltó, su victoria ideológica es amplísima, especialmente en los temas ligados a los extranjeros, a la fobia a Europa o la inmigración. En estos campos, la aprobación sobrepasa en mucho los sondeos citados. Alain Duhamel, un editorialista de Libération, escribió hace poco que “por primera vez en nuestra historia, la amenaza de un triunfo de la extrema derecha ha dejado de corresponder a la retórica de las declaraciones para convertirse en un abanico de posibilidades realistas”. Nada le ha cerrado el paso a su influencia creciente, ni siquiera la media docena de procesos por corrupción que la esperan en los tribunales. Todo parece beneficiarla. El mismo editorialista resalta que Marine Le Pen “se fortalece con la debilidad de sus adversarios”. En un cuarto de siglo, el nacional populismo derribó los muros morales e ideológicos y ahora se prepara seriamente al asalto de la presidencia. André Gluckman escribe: “Asistimos a una forma del apocalipsis. El mundo que nos vio nacer y en el cual crecimos desaparece ante nosotros”.

Esa es la sensación dominante de esta elección presidencial. Algo esencial se va disolviendo poco a poco al paso del avance de fuerzas con sólidas mayorías como las de la derecha católica, liberal y autoritaria de François Fillon, o las propuestas de Marine Le Pen. La socialdemocracia y la izquierda genuina no están en el espectáculo sino entre el público. Ambas son inaudibles. Marine Le Pen es la brújula que fija el rumbo, las narrativas políticas, los programas, los pactos entre corrientes y canaliza el miedo y las desilusiones de los electores. Puede dar terror a quienes veían en democracias occidentales como la francesa el sueño colectivo. Pero es una lección al revés de cómo se pierde la virtud, de la fragilidad de las memorias de las sociedades ante el retorno de las utopías del mal y del tributo que pagan las izquierdas con sus divisiones y compromisos con sus adversarios ideológicos. Trump o Marine Le Pen, el Jurassic Park ideológico es la nueva versión del futuro.

 

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El escándalo de los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht en varios países de América Latina alcanzó al presidente colombiano, Juan Manuel Santos (en imagen de archivo), pues según la fiscalía general de su país existen pruebas del financiamiento a su campaña y la del opositor derechista Oscar Iván Zuluaga en los comicios de 2014 con el fin de obtener la concesión para construir una carretera que dejaría al consorcio 100 millones de dólares

 

Bogotá.

 

La constructora brasileña Odebretch gastó al menos 3 millones 600 mil dólares en las campañas políticas del presidente Juan Manuel Santos y del ex candidato opositor derechista Oscar Iván Zuluaga, en 2014, informó este lunes el fiscal general colombiano, Néstor Humberto Martínez.

El Consejo Nacional Electoral investiga el financiamiento de la constructora a las dos campañas electorales más importantes que se disputaron en segunda vuelta por la presidencia del país.

A partir de inspecciones judiciales, testimonios y pruebas documentales, la fiscalía cuenta este lunes con nuevas evidencias que acreditan diversas modalidades de asunción de gastos por parte de Odebrecht en beneficio de las campañas presidenciales de 2014, dijo en una conferencia de prensa el fiscal Martínez.

El funcionario aseguró que las evidencias muestran que los pagos se hicieron desde Brasil por medio del Departamento de Operaciones Estructuradas de la empresa brasileña. Pero un ex congresista preso por acusaciones de recibir un soborno de 4.6 millones de dólares de Odebrecht negó que parte de ese dinero hubiera ingresado a la campaña de Santos, quien se impuso en las elecciones del 15 de junio de 2014.

De acuerdo con Martínez, Odebrecht pagó un millón 600 mil dólares de la campaña de Zuluaga, candidato del partido del ex presidente Álvaro Uribe, por los servicios del publicista José Eduardo Cavalcanti De Mendonca, y también firmó un contrato de un millón de dólares con una encuestadora para lograr una aproximación con Santos.

El fiscal explicó que con la encuesta Odebrecht buscaba acercarse al gobierno para lograr el pago de 100 millones de dólares por la construcción de una carretera, concesión que la empresa brasileña ganó mediante sobornos.

En la eventualidad de que el Consejo Electoral encuentre pruebas contra las campañas políticas de Santos o de Zuluaga, podría anular la inscripción de los partidos que los apoyaron, lo que en la práctica les impediría presentar candidatos para las elecciones legislativas y presidenciales del próximo año.

El fiscal hizo la revelación horas después de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, en proceso de dejación de armas, negaron haber recibido dinero de la constructora brasileña, que enfrenta un escándalo de corrupción en Colombia y en otros países de América Latina por el pago de sobornos millonarios.

 

 

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François Fillon, candidato francés a la presidencia, durante un discurso que pronunció el jueves pasado en la ciudad de Nimes

 

Hace un año, en Francia, las elecciones presidenciales para 2017 parecían aseguradas. Había tres partidos que importaban: Los republicanos (LR), de centro derecha; los socialistas, de centro izquierda (PS), y la extrema derecha, el Frente Nacional (FN). Dado que en Francia hay normalmente dos rondas con sólo dos candidatos permitidos en la segunda ronda, la cuestión clave es siempre cuál de los tres será eliminado en la primera ronda.

Parecía seguro en ese momento que el FN estaría en la segunda ronda, encarnando un sentimiento anti-establishment. Parecía igualmente seguro que si el presidente François Hollande buscaba la elección, perdería de mala manera. Esto significaba que el candidato de LR estaría en la segunda ronda. Esto sería cierto en especial si LR escogía a Alain Juppé y no al ex presidente Nicolas Sarkozy. La mayoría de la gente pensaba que Juppé tenía más probabilidad de atraer a los votantes socialistas y de centro que Sarkozy, y como tal mayor probabilidad de ganar la presidencia.

Entonces, la visión general de hace un año era que los partidos del establishment prevalecerían y que Juppé ganaría. Qué incorrectas resultaron estas expectativas. Si la elección de Trump en Estados Unidos y la victoria del Brexit en el Reino Unido fueron inesperadas, palidecen ante la inesperada situación en Francia. Hay seis plausibles candidatos para las elecciones presidenciales, y todos ellos (sí, todos ellos) alegan ser anti-establishment. Es más, quiénes serán los dos de los seis que estarán en la segunda ronda sigue siendo hasta ahora la adivinanza de todos. Entre ahora y el 23 de abril de 2017, la primera ronda de las elecciones presidenciales, el electorado parece extremadamente volátil.

He aquí por qué. El complicado sistema francés busca favorecer a los dos partidos principales del establishment. Y es común que funcione. Asume, sin embargo, que todo mundo es llamado a votar dos veces. Esta vez han sido cuatro veces para votar –primero que nada en las dos rondas de las primarias y luego dos veces en las elecciones presidenciales. Esto significa que un votante en la primera ronda de las primarias tendría que anticipar el resultado de la tercera elección (la primera ronda de las presidenciales) para decidir por quién votar en la primera ronda de las primarias. El resultado de esta tarea imposible es que los resultados de las primarias pueden ser muy sorprendentes, y de hecho así lo fueron.

Las primarias del LR fueron las primeras, y ocurrieron el 20 y el 27 de noviembre de 2016. En esta primaria de votantes de derecha y centro-derecha hubo tres candidatos principales. Los dos con mayor respaldo eran Sarkozy y Juppé. El tercero, muy atrás en las encuestas, era François Fillon. Fillon hizo una campaña algo anti-establishment enfatizando los males de las malversaciones financieras, de las cuales Sarkozy fue acusado y Juppé fue convicto en el pasado. También fue ultra conservador en aspectos sociales, apelando al voto católico.

Fillon sorprendió a todo mundo. En las encuestas iba en tercer lugar con sólo 10% de los votantes. En la votación brincó como 30 puntos y llegó en primer lugar. Su victoria fue tan decisiva que Sarkozy, quien llegó en tercero, lo respaldó (aunque sólo fuera por dañar a Juppé). Y Fillon prevaleció fácilmente sobre Juppé en la segunda ronda, dos a uno.

Luego vinieron las primarias de la izquierda. Anticipando una derrota humillante, Hollande se retiró de la carrera desde antes de las primarias. Su primer ministro, Manuel Valls, de inmediato entró a la carrera y se esperaba que ganara, al menos en la primera ronda. Valls se plantó como el candidato del establishment, respaldado por el ala derecha de la izquierda francesa y calladamente por Hollande.

Dos antiguos ministros de Hollande compitieron como candidatos de izquierda contra Valls. Arnaud Montebourg había renunciado debido a las políticas de austeridad de Hollande. Benoît Hamon fue despedido por Hollande porque se oponía a estas políticas dentro del gabinete. Ambos sentían que Hollande y Valls habían traicionado a la izquierda. Se esperaba que Montebourg llegaría en segundo tras Valls, y tal vez ganar en la segunda ronda.

Nada de esto ocurrió. Valls llegó en segundo, no en primero, y Hamon, no Montebourg, fue quien ganó en esas primarias. Hamon se había rehusado a respaldar lo realizado por Hollande y Valls en su tiempo en el gobierno e insistió en discutir nuevas políticas futuras, ofreciendo una propuesta de importancia. De pronto, la izquierda dentro de la primaria de izquierda parecía fuerte. Hamon recogió el respaldo de muchas diferentes facciones de la izquierda y fue capaz de hacer tropezar a Valls en la segunda ronda con casi 58% de la votación.

Hay otras dos personas en la carrera. Una es Emmanuel Macron, antiguo ministro de Hollande que pensó que sus políticas eran insuficientemente pro-neoliberales, y que formó su propio partido, En marche! Macron se negó a entrar en las primarias de la izquierda. Se plantó en su programa –muy neoliberal en materia económica pero al mismo tiempo muy progresista en todas las cuestiones sociales.

La otra persona en la carrera es Jean-Luc Mélenchon, que por años se ha propuesto a sí mismo como la izquierda de la izquierda. Él le llama a su partido La France insoumise (la Francia insumisa) implicando a aquellos en la izquierda que resisten y que no permitirán ser sometidos. Por esta razón ha rechazado, descalificando como no izquierdistas, a todos los que sirvieron en el gobierno de Hollande, aun si después fueron despedidos o renunciaron.

Macron asume que su programa puede apelar a los votantes de clase media a lo ancho del espectro de la izquierda. Después de la primaria de la izquierda, muchos votantes de Valls que se enojaron por la postura izquierdista de Hamon, inicialmente amenazaron con cambiarse con Macron. Por tanto, Macron parecía implicar una amenaza para Fillon en la primera ronda de las presidenciales. Mélenchon no se hizo ilusiones de ganar esta vez, pero se prepara para el futuro. Es muy poco probable que responda al llamado de Hamon a unirse tras él en la izquierda.

De repente ocurrió un suceso importante. Fillon fue denunciado como alguien que fingió ser parangón de honestidad financiera. Había puesto a su esposa y sus dos hijos en la nómina gubernamental de algo que se demostró era trabajo ficticio. Esto no es una práctica poco común en Francia, pero los montos de dinero en este caso eran tan grandes y la acción tan contraria a los alegatos de Fillon como candidato, que LR comenzó una gran discusión en torno a un llamado Plan B para reemplazar a Fillon por otra persona.

Pero resultó que reemplazar a Fillon sería todavía peor para LR que dejarlo como candidato. Esto es así porque no hay un candidato individual que sea obvio. Y el esfuerzo para escoger a uno de ellos podría desgarrar a LR. Además Fillon contraatacó pidiendo perdón por sus malas acciones, y asegurando que todavía podía ganar. El Plan B desapareció y Fillon se mantiene como candidato de LR. La cuestión es cuántos votantes perdió para la primera ronda de las elecciones presidenciales debido a sus transgresiones.

Entonces, como dije, todos afirman ser anti-establishment. En realidad Fillon y Macron están cerca de jugar ese papel. Esto deja a Hamon como el que tiene mayor número de credenciales para representar un cambio real. Pero si quiere ganar la primera ronda de las presidenciales debe mantener en línea al partido socialista (hasta ahora lo está haciendo), atraer a los votantes de Mélenchon, atraer a votantes ecologistas (también lo está haciendo) y atraer a los centristas. Esto es bastante difícil. Marine Le Pen, del FN, ha estado recibiendo 25% de las encuestas constantemente por más de un año. Parece estar en una meseta, pero es alta. Ahora está intentando atraer a simpatizantes de Fillon desilusionados. Macron está subiendo en las encuestas, y también Hamon. Mélenchon no está cediendo. Y como decían los cartonistas: el establishment son los otros.

Si Hamon prevalece, eso será un evento mundial importante. Será la primera carrera electoral importante en Europa (o en alguna otra parte para el caso) en que un candidato de izquierda, de izquierda abierta, haya ganado. Esto revertiría la tendencia mundial de candidatos o partidos que se mueven hacia la derecha.

Conforme los trastornos económicos continúan expandiéndose, la idea de que uno pueda ganar como izquierdista puede de nuevo volverse legítimo. Es un tanto equivalente a lo que habría ocurrido si Bernie Sanders hubiera ganado la primaria demócrata en Estados Unidos. Pero recuerden, todo esto depende ahora de que los votantes adivinen quiénes serán los candidatos en la segunda ronda de las presidenciales. Asumiendo que Le Pen obtenga 25%, eso deja un 75% para dividirse entre los otros cinco candidatos.

La primera ronda de las presidenciales no ocurrirá sino hasta el 23 de abril de 2017. Esto es un tiempo relativamente largo para que los votantes hagan una decisión difícil. Las encuestas muestran que la intensidad del apoyo es muy delgada, en especial para Macron. Es por eso que podemos esperar gran volatilidad en las encuestas. No hay manera de asegurar quién obtendrá el probable 20% necesario para estar en la segunda ronda de las presidenciales el 7 de mayo de 2017.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

 

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Marine Le Pen fue despojada de su inmunidad por el Parlamento Europeo por difundir imágenes de crímenes del Estado Islámico.

 

Uno tras otro, los hechos son aberrantes. Contra viento y marea, Fillon se empeña en mantener su candidatura, alega que es víctima de un “asesinato político” y, como Marine Le Pen, descarga su ira contra la institución judicial.

 

Desde París

 

Bruno Bernard, un ex consejero político de la embajada de Francia en Gran Bretaña, se pregunta, en las páginas del diario conservador Le Figaro, ¿ por qué Francia no produce series televisivas de temática política como The West Wing y House of cards en los Estados Unidos, la dinamarquesa Borgen o la británica The thick of it? Bernard responde: “la razón es simple. La realidad sobrepasa la ficción. Un guión que relatara los acontecimientos políticos desde 2012 sería rechazado por todos los productores con el motivo de que no es verosímil”. Francia está en el centro de esa irrealidad cuando vive el momento más esencial de una democracia, las elecciones presidenciales. Uno tras otro, los hechos son aberrantes. El 2 de marzo, la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, perdió su inmunidad parlamentaria. El Parlamento Europeo votó por unanimidad esa medida en una de la media docena de causas judiciales que el partido Frente Nacional tiene en los tribunales. Se trata del proceso abierto en Francia por la difusión, a través de la cuenta Twitter de Marine Le Pen, de imágenes de los abusos cometidos por el Estado Islámico. Y aún le quedan otras cuentas pendientes más, entre ellas los cargos de corrupción y malversación de fondos por los cuales aún la protege su inmunidad. Sin embargo, el tres de marzo, la justicia la convocó en esa causa con el objetivo de inculparla. Los jueces avanzan sin importar ni el calendario electoral, ni las figuras. La policía ya registró esta semana el departamento que el candidato conservador, François Fillon, tiene en París. Y luego de que fuera citado por la justicia para el próximo 15 de marzo para ser oficialmente imputado por los falsos puestos de trabajo en la Asamblea Nacional de su esposa e hijos, decenas de parlamentarios y miembros del equipo de campaña, incluido el jefe de la misma, abandonan las filas de su candidatura. La derecha siente que va en línea recta al paredón de la derrota y promueve, ahora, la candidatura del ex Primer Ministro Alain Juppé, derrotado por el mismo Fillon en las primarias organizadas por Los Republicanos. Contra viento y marea, Fillon se empeña en mantener su candidatura, alega que es víctima de un “asesinato político” y, como Marine Le Pen, descarga su ira contra la institución judicial.

La anomalía constituye un pozo sin fin. En una conversación telefónica con Sarkozy, el ex mandatario le dijo a Fillon: “esto no puede continuar así”. Pero sigue. El despropósito roza proporciones de opereta peligrosa. François Fillon y la revista ultra conservadora Valeurs Actuelles convocaron para este fin de semana una manifestación en el Trocadero en apoyo a Fillon y “contra el golpe de Estado de los jueces”. A ella se sumó un sólido grupo homófobo y católico radical que sacó millones de personas a la calle en contra de la ley sobre el matrimonio igualitario, La Manif Pour tous. Fillon recurre así a la calle y a su expresión más violenta para validar su permanencia y la batalla que mantiene con la justicia. El populismo tercermundista se mudó de continente y de sociedad. El moderado Fillon, católico, oriundo de la burguesía provincial, liberal y pudoroso, ajeno a los tejes y manejes de la corrupción política construyó su legitimidad con la bandera de la honestidad, la cordura y la transparencia. Pero cayó en la peor versión de las infracciones: contrariamente al ex Presidente Nicolas Sarkozy y muchos otros candidatos, la justicia lo arrincona no por las irregularidades constatadas en la financiación de una campaña electoral, sino por enriquecimiento personal. Su defensa a ultranza ha consistido en bombardear a los jueces, en poner en tela de juicio la competencia e independencia de la justicia y pisotear a la prensa. Como estrategia suicida, Fillon antepuso el arbitraje de las urnas a cualquier instancia independiente. El voto popular haría de él un inocente. El hombre encargado de velar por las instituciones utiliza la aritmética popular como antídoto contra la ley. Marine Le Pen ha recurrido a la misma estrategia, y ha incluso amenazado a los jueces con “castigarlos”. En las páginas del vespertino Le Monde, el magistrado Jean de Maillard escribe: “asistimos a los efectos destructores de una justicia tratada como un paria de la República”.

Estas no son las únicas excentricidades de esta no campaña trastornada a lo largo de la cual parece reconfigurarse, en lo peor, la esencia de la democracia francesa. De los cinco candidatos más fuertes, los dos primeros en las intenciones de voto, Marine Le Pen y, aunque en caída libre, François Fillon, tienen su futuro en los tribunales. De esos cinco, tres carecen de partido político: Marine Le Pen (el Frente Nacional no es un partido de gobierno cabalmente constituido, es más bien un movimiento): Emmanuel Macron, el ex banquero y ex Ministro de Economía de François Hollande cuyo movimiento en Marcha fue recién creado en marzo de 2016: Jean-Luc Mélenchon, la voz de la izquierda radical al frente de una galaxia de corrientes agrupadas bajo las banderas de la Francia Insumisa. Más aún, de los cinco, tres candidatos no participaron en las elecciones primarias de donde surgió, para la derecha, François Fillon y, para los socialistas, Benoît Hamon: Marine Le Pen, Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon. Si la crisis de la candidatura de Fillon llega a su fin, habrá otra exquisitez inédita: la derecha activará el plan B que consiste en designar como candidato a Alain Juppé. Este liberal perdió sin embargo las primarias pero la hecatombe le devolvería una legitimidad que no consiguió en las urnas .Antes, los electores franceses se habían encargado de sacar del mapa a sus políticos tradicionales: el presidente François Hollande, ahorcado por una impopularidad mortal, renunció a postularse para su reelección. Luego, en las primarias de la derecha, Francia sacó del juego al ex presidente Nicolas Sarkozy y a Alain Juppé, dos líderes marcados por memorias brumosas. Eligieron a Fillon porque aparecía como un unificador no identificado con los escándalos. Más tarde, en las primarias socialistas, ganó el ala izquierda del PS en contra de la opción de moda, la social liberal, la del ahora ex jefe de Gobierno Manuel Valls. A estas extravagancias se le agrega el contaminante central: el renacimiento de un populismo vetusto pero lleno del vigor que le insufló Donald Trump en los Estados Unidos. En este contexto, en una imperdible entrevista publicada por Le Monde con el sociólogo e historiador de la democracia Pierre Rosanvallon, el autor de “El Buen gobierno” (publicado en la Argentina por la editorial Manantial), dice: “Tanto en Francia como a nivel mundial estamos viviendo un trastorno democrático que se manifiesta mediante la progresión de la cultura populista y por el hundimiento de la democracia de los partidos”.

El edificio se cae cada día bajo la tunda de golpes que le dan quienes aspiran a gobernarlo. La paradoja es grosera y violenta. La izquierda francesa murmura sus ideas en los oídos de los mismos electores; Benoît Hamon y Jean-Luc Mélenchon van con candidaturas separadas hacia una derrota con candado. Históricamente, se sabe que en Francia la izquierda sólo gana si va unida. Marine Le Pen y sus 27,5% de intenciones de voto va primera en las encuestas, le siguen los pasos o Emmanuel Macron, el candidato de ningún lado y de todas las partes, y François Fillon. Pero el ex moralista de la derecha ve cómo se derrumba su castillo. Además de la policía que allanó su domicilio, unos 100 parlamentarios de derecha y de centro le han pedido que renuncie. El viernes, y ya de forma oficial, los centristas de la UDI (Unión de demócratas independientes) solicitaron “solemnemente a Los Republicanos que cambien de candidato”. El propio jefe de campaña de Fillon, Patrick Stefanini, le sugirió que abandonara ante de hacerse a un lado, su tesorero, Gilles Boyer, su portavoz, Thierry Solère, y varias eminencias políticas que formaban parte de su equipo abandonan un barco que se hunde. Fillon persiste, incluso si, en este momento, el golpe más duro se lo están dando sus aliados de la derecha. El antaño jefe de gobierno de Nicolas Sarkozy asegura que no abandonará porque, según él, “mis bases siguen ahí”. El terreno está minado por todas partes. La posibilidad de que Alain Juppé sea candidato depende de un acuerdo previo con el otro perdedor de las primarias, Nicolas Sarkozy. No parece, sin embargo, existir otra posibilidad que no sea la del pacto ante un Fillon cuyos adversarios no son sus rivales políticos sino las instituciones de la democracia y su propio partido. En el tormentoso horizonte se está esbozando un dibujo inédito: ni la derecha ni la izquierda de gobierno estarán en la segunda vuelta. Las encuestas sitúan a Emmanuel Macron y Marine Le Pen como los rivales finales del mes de mayo. “El populismo nace de un desperfecto de la democracia”, dice Pierre Rosanvallon. La realidad electoral francesa es la prueba más extravagante. Cuando le convino, François Fillon hizo del populismo anti sistema su cruzada. Con ello hizo estallar la campaña, empañó el debate, condujo a la implosión de la derecha y cavó su propia tumba.

 

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Domingo, 26 Febrero 2017 07:36

“Fora Temer”, hito del carnaval

Una bandera “Fora Temer” flamea ayer en un carnaval de Cinelandia, en Río de Janeiro

 

Con la popularidad debajo del 10 por ciento, y los escándalos golpeando la puerta de su despacho, Michel Temer, que en los próximos días puede perder a su jefe de Gabinete, seguramente no se animará a saludar al público en los carnavales.

 

Desde Brasilia

 

No aparece ni disfrazado de arlequín. Con la popularidad en vías de extinción, ya bajó al 10 por ciento, y los escándalos golpeando la puerta de su despacho, Michel Temer, que en los próximos días puede perder a su jefe de gabinete, seguramente no se animará a saludar al público en los carnavales de Río de Janeiro o Salvador de Bahía, los más concurridos de Brasil. Desde que fue abucheado por decenas de miles de personas al inaugurar los Juegos Olímpicos en agosto pasado en el Maracaná, Temer optó por asumirse como un presidente en las sombras, recluido en los sigilosos palacios oficiales.

En los últimos días se ha ocupado de neutralizar un escándalo que impactó de lleno en el ministro Eliseu Padilha, su jefe de gabinete y antiguo socio en negocios inconfesables de los que se tuvo noticia el viernes. La fuente que soltó esa bomba es un “viejo amigo desde hace 50 años” del mandatario, llamado José Yunes. Este abogado, que hasta diciembre fuera “asesor especial” de la Presidencia, declaró a varios medios que el ministro Eliseu Padilha operó en persona el pago de millones de reales sucios en 2014. También habló ante la Procuraduría en el marco de la causa “Lava Jato” que investiga la telaraña de coimas y contratos amañados en los que participaron Odebrecht y otras constructoras. Que el ministro Padilha y Temer integraban una asociación dedicada a fines ilegales era algo tenido por seguro por cualquier brasileño informado, pero hasta el viernes nadie lo había declarado públicamente y con tantos detalles como lo hizo Yunes.

Contó hasta el tamaño del paquete, que no abrió pero contendría dinero, que recibió en su estudio jurídico de San Pablo y luego entregó a un lugarteniente de Eduardo Cunha. ¿Se acuerdan de Cunha?. Fue presidente de la Cámara de Diputados hasta fines de 2016, evangélico, anti dilmista al extremo y perteneciente al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) como Temer y el ahora malherido ministro Padilha.

Sin el trabajo sucio, a cara descubierta, de Eduardo Cunha su correligionario Michel Temer jamás hubiera llegado a la presidencia. La destreza de Temer para enhebrar pactos secretos es inversamente proporcional a su popularidad, que no la tiene ahora y jamás la tuvo: la última vez que fue candidato por las suyas sacó 99.000 votos y obtuvo raspando un banca de diputado. Si llegó a ser vicepresidente no fue por mérito propio sino por haberse colgado de las faldas de Dilma Rousseff, a quien secundó en la fórmula victoriosa en 2010 y 2014. Poco después de la reelección inició su disimulada conspiración que se tornó explícita a fines de 2015 cuando se sumó abiertamente a la estrategia desestabilizadora.

Fue el ex jefe de Diputados Cunha quien puso la cara y timoneó el golpe contra Dilma , reelecta por 54 millones de sufragios y sucedida por Temer provisoriamente el 12 de mayo pasado, y definitivamente el 31 de agosto.

Pues bien, la denuncia del amigo de Temer puso negro sobre blanco como se obtenía y circulaban las coimas en el PMDB. Y hasta qué grado llegaba la complicidad entre el mandatario de facto Temer, su ministro Padilha y Cunha, preso desde el año pasado por las evidencias aportadas por la Justicia suiza de depósitos millonarios de origen ilícito. Desde la cárcel Cunha amenaza a Temer a través de legisladores que le son fieles y también por vía de miembros del gabinete presidencial que son más “cunhistas” que “temeristas”. Sí, Cunha mantiene gente de confianza en el gabinete.

En su condición de miembro despechado de la “familia” del PMDB, Cunha le hace saber a su par Temer que no está dispuesto a pagar por delitos de los que Temer sería cómplice, y avisa que si no mueve sus influencias presidenciales para sacarlo de la prisión podría confesar, echando mano de un instituto muy de moda cual es la “delación premiada”.

En esa misma clave amenazadora es que funcionan las declaraciones del “viejo amigo” Yunes, cuando dijo con un lenguaje casi mafioso que está enojado con el ministro Padilha porque lo usó de “mula” para enviar plata mal habida. Y después de ese manoseo, Padilha se hace el desentendido. Cuando toman estado público estas intimidaciones (de Yunes hacia Padilha y de Cunha hacia Temer) es porque no se respetaron los acuerdos y cada uno busca su salvación individual.

Es en ese contexto político-mafioso, que Padilha está a punto de perder el cargo y convertirse en el noveno ministro que renuncia en nueve meses de gobierno de excepción. De esos nueve al menos siete están salpicados por “Lava Jato”. Para escapar del escándalo Padilha dijo que tendrá que operarse de la próstata y sólo volverá a Brasilia después del Carnaval. Una coartada médica poco creíble, quizá tan endeble como la del último ministro renunciante José Serra, quien la semana pasada dijo que dejaba la Cancillería por dolores de espalda, que es cierto que los tuvo, pero no parecen suficentes para tamaña decisión política. Serra, igual que Padilha, fue denunciado por los arrepentidos en el caso Lava Jato.

“Fuera Temer, Fuera Temer” gritaban ayer, sin dejar de bailar ni sonreír, unas chicas morenas, al frente de un bloque carnavalesco en una avenida de Salvador de Bahía donde se mezclan caretas de Donald Trump y Batman, con parejas disfrazadas de arlequines y colombinas, a pesar del calor que no da tregua ni a las 2 de la madrugada. En Salvador, la capital más importante del nordeste, con uno de los más altos índices de población afrodescendiente de Brasil, los bailes callejeros son un termómetro del ánimo popular, mucho más irreverentes que las profesionalizadas, descafeinabas, Escolas do Samba que comienzan a desfilar hoy en el Sambódromo de Río.

Luego la consigna “Fuera Temer” comenzó a diseminarse hasta hacerse un trueno de masas según imágenes accesibles en las redes sociales, hasta ayer censuradas en la cadena de entretenimientos Globo. La alegría desinformada y forzada por las empresas de noticias servirá como un remanso para Temer y su ministro Padilha. Pero más allá de esa versión ilusoria de la realidad todo indica que la permanencia de Padilha es inviable. pocos apuestan a que sobreviva más allá del Miércoles de Cenizas.

 

 

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El presidente Evo Morales en enero de 2017.

 

El 60% del país rechaza un nuevo mandato a un año de la consulta que lo descartó

 

Con marchas y concentraciones en contra y a favor del Gobierno, los bolivianos conmemoraron este martes el aniversario del referendo en el que el 51% de la población rechazó cambiar la Constitución para habilitar al presidente Evo Morales a reelegirse por cuarta vez. La celebración adquirió importancia por el deseo que tiene el mandatario de continuar intentando, por diversas vías, ser candidato presidencial en 2019.

Si el referéndum se repitiera, más del 60% de los bolivianos votaría no a la habilitación de Morales. Sin embargo, existen otros métodos que el presidente puede practicar, aprovechando el control que su partido tiene de todas las instituciones del Estado, como renunciar con antelación a la conclusión de su mandato. Estas posibilidades están en el centro de un debate jurídico que polariza a la sociedad boliviana y que desgasta al Gobierno, cuya popularidad es todavía alta, pero que viene cayendo continuamente en los dos últimos años.

Diversos colectivos que dirigen intelectuales, periodistas y personalidades vinculadas a la oposición convocaron a manifestarse en el 21-F para exigir que “se cumpla la voluntad popular y la Constitución” y cese el “continuismo” de Morales, quien, con 11 años en el Gobierno, ya es el presidente que más ha permanecido en el poder en el país.

Por su parte, el oficialismo ha bautizado esta fecha como el “día de la mentira”, porque, en su opinión, el triunfo del no en el referéndum, que se dio por solo 50.000 votos, se originó en la “campaña sucia” que supuestamente se desató antes los comicios, y cuyo principal elemento fue el intento de involucrar al presidente en un caso de corrupción, a raíz de su pasada relación sentimental con Gabriela Zapata, una joven que, cuando estalló el escándalo, era la gerente comercial de la principal contratista china del Gobierno boliviano.

 

 

El “niño falso”

 

Actualmente Zapata se encuentra tras las rejas, acusada de enriquecimiento ilícito, entre otros cargos. Desde allí apareció en una grabación para aclarar que su frustrado intento de atribuirle un hijo inexistente al presidente Morales fue, en el último tramo del mismo, financiado por el jefe opositor Samuel Doria Medina, quien según ella actuó a través de quien entonces era su abogado defensor.

Estas declaraciones, que fueron presentadas en un formato poco periodístico por un canal de televisión local, han dado lugar a una fuerte reacción de los opositores y de muchos usuarios de las redes sociales. Se las considera un acto de manipulación por parte del Gobierno a Zapata, la que ha mentido varias veces, para atacar a sus enemigos políticos. Doria Medina rechazó haber participado en el escándalo denominado como del “niño falso”.

 

 

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Funcionarios de la autoridad electoral abren una caja con actas de las presidenciales en Quito.

 

La autoridad electoral descarta que la tendencia del escrutinio cambie. Correa y Moreno piden esperar.

 

Ecuador se prepara para celebrar una segunda vuelta de las elecciones presidenciales el próximo 2 de abril. El Consejo Nacional Electoral (CNE), la autoridad encargada de velar por el proceso, ha anunciado al mediodía de este martes que, con el 95% escrutado, “la tendencia es clara y está establecida”. Así las cosas, el candidato de Rafael Correa, Lenín Moreno, y el conservador Guillermo Lasso volverían a competir. “La tendencia no podría cambiar, porque está marcada”, ha reconocido Juan Pablo Pozo, presidente del CNE, que, en cualquier caso, ha insistido en que los resultados no son los definitivos.

Preguntado sobre si esa tendencia es irreversible, Pozo contestó: "Efectivamente, es una tendencia marcada". El portavoz de la autoridad electoral ha concedido también que "no es posible" que, con los votos que quedan por escrutar, se invierta. A lo largo de la tarde, no obstante, ha avanzado el escrutinio y Moreno se ha ido acercando al umbral del 40% que le permitiría evitar esa segunda votación. Con el 97% de los votos contados, alcanza de momento el 39,31%. Lasso tiene, en cambio, un 28,25%. Ante esta circunstancia, el aspirante oficialista ha lanzado una advertencia en Twitter: "La posibilidad de ganar en una sola vuelta está intacta. El CNE no está para elucubrar con tendencias, sino para declarar resultados finales".

En cualquier caso, los ecuatorianos afrontan, salvo sorpresas, otra votación en la que tendrán que elegir entre Moreno y Lasso, quien intentará capitalizar el voto de los demás dirigentes opositores y sus seguidores. La aspirante del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, que obtuvo la tercera posición en estos comicios, ya anunció su respaldo a Lasso. La celebración segunda vuelta supone un golpe para el proyecto político del presidente en funciones puesto que esta circunstancia no se daba desde el 2006. El frenazo económico de los últimos años y la misma decisión de Correa de dar un paso atrás se encuentran, según los analistas, entre las causas.

Los líderes de la oposición ecuatoriana han redoblado este martes la presión al Gobierno en funciones y exigían ya la celebración de una segunda vuelta. Los resultados oficiales de las elecciones presidenciales celebradas el domingo todavía no se conocían, pero varios dirigentes habían agitado sospechas de fraude, aunque sin acusaciones concretas.El escrutinio no ha cambiado de momento la tendencia inicial: Moreno, sigue a la cabeza, pero le faltan unas décimas para alcanzar el umbral del 40% y evitar una segunda votación. La autoridad electoral del país anunció ayer que tardaría “un promedio de tres días” en publicar los datos finales, aunque después dejó la puerta abierta a que se conocieran este martes, y así ha sido.

El retraso y la incertidumbre sobre la celebración de una segunda vuelta habían aumentado la tensión en el país andino entre los principales candidatos y los simpatizantes de sus formaciones políticas. Desde la noche del domingo se han producido concentraciones en Quito y en Guayaquil ante las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE), la autoridad garante de los comicios. El alcalde del puerto del Pacífico, Jaime Nebot, del PSC, llegó a llamar a “una gran marcha” de protesta y calificó la situación que atraviesa Ecuador de “grave y urgente”. El propio Lasso declaró: “Que se demoren tres días para dar los resultados finales, es un intento de fraude y eso no lo vamos a permitir”. Pero el presidente en funciones consideró que, de haber fraude, su formación, Movimiento Alianza PAÍS, sería la perjudicada. "Si alguien debiera hablar de fraude debería ser Alianza PAÍS. Todos los exit poll (4), excepto Cedatos, nos daban desde 40,6% hasta 46% de votos", señaló. "Nada está dicho. Que se cuente hasta el último voto, y si hay segunda vuelta, los volveremos a derrotar".

 

 

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Alianzas nunca vistas alimentan la resistencia a Trump en EU

Empleados de Facebook, Apple y Google organizan para el 14 de marzo un paro en 3 ciudades

Surge red de "restaurantes santuarios"

Tiendas retiran productos de la marca de Ivanka

 

Las olas de resistencia sin precedente a la presidencia de Donald Trump crecen por todo el país en múltiples sectores y frentes, con nuevas expresiones de solidaridad con alianzas sorprendentes entre musulmanes y latinoamericanos, artistas, chefs, científicos, doctores, ejecutivos empresariales, defensores de derechos y libertades civiles, la comunidad gay, organizaciones de mujeres, ambientalistas, indígenas, atletas profesionales y más, que se expresan cotidianamente en las calles, los tribunales y hasta en comerciales del Supertazón.

En las marchas y concentraciones ondean banderas mexicanas junto a pancartas en árabe, o en las constantes reuniones de organización de actos de resistencia se encuentran maestros con ambientalistas, organizadores sindicales con activistas de Black Lives Matter, anarquistas con veteranos de luchas de los años 60, y otras combinaciones que muy rara vez se han entremezclado en esta sociedad tan fragmentada, aun entre fuerzas progresistas.

Se repiten escenas donde comerciantes musulmanes yemeníes reciben la solidaridad de judíos hasídicos, mientras algunas de las principales organizaciones nacionales musulmanas y judías cimentan alianzas formales en contra de las medidas del gobierno. Esta semana 20 rabinos fueron arrestados frente a uno de los hoteles Trump en Nueva York por un acto de desobediencia civil en repudio a la orden ejecutiva antimusulmana.

Stonewall Inn, la famosa cantina en Nueva York que es el monumento nacional oficial del movimiento de los derechos gays, fue sitio de una manifestación de miles el sábado pasado en lo que se definió como un mitin de solidaridad entre esta comunidad y los inmigrantes y refugiados. Uno de los líderes e integrante del cabildo de la ciudad, Corey Johnson, declaró que no sólo resistirán la ofensiva antigay de este gobierno, sino que "trataremos las injusticias contra nuestros vecinos como si fueran contra nosotros", al referirse a las medidas antimigrantes y antimusulmanas.

Mientas continúan las acciones locales por todo el país, se organizan más actos coordinados a nivel nacional.

Más de mil empleados técnicos de Facebook, Apple y Google, entre otras empresas de alta tecnología, están organizando un paro y concentración el 14 de marzo (el día de pi) en el aérea de la bahía de San Francisco, Los Ángeles y Austin en protesta por las políticas de Trump y para llamar a mayor solidaridad entre los técnicos y los usuarios de estos servicios. La semana pasada, más de 2 mil trabajadores de Google realizaron un paro (con la anuencia de sus jefes ejecutivos), igual que trabajadores de la empresa de telecomunicaciones Comcast, en Filadelfia, en lo que algunos llaman una "nueva conciencia social" entre los técnicos.

Científicos están convocando a una marcha nacional –la primera en la memoria– para el 22 de abril, día en que "saldremos de los laboratorios a tomar las calles" en defensa de la ciencia, la diversidad y el compromiso social de los científicos, pero motivados por su alarma ante las posiciones anticientíficas de este gobierno.

El 20 de abril se ha convocado a la Marcha del pueblo por el clima, y una Marcha de los inmigrantes está citada para el 6 de mayo.

Cientos de iglesias y universidades se han declarado santuarios para inmigrantes indocumentados o perseguidos. El Nuevo Movimiento Santuario está organizando talleres y reuniones constantes con religiosos, estudiantes, profesores y más para coordinar los esfuerzos de resistencia. "De repente hay personas mayores que nunca han participado en algo político que se presentan para emprender alguna acción, y un sinnúmero de abogados jubilados están ofreciendo sus servicios gratis; a veces nos supera la cantidad de gente que quiere sumarse a este esfuerzo", comentó a La Jornada Juan Carlos Ruiz, uno de los dirigentes del movimiento.

Chefs y dueños de restaurantes (muchos de ellos inmigrantes) también están en esta lucha contra las medidas antimigrantes de Trump. Hay reuniones en las cocinas para, primero, anunciar que todos los que trabajan ahí se mantendrán unidos ante las amenazas, pero también usarán los restaurantes para educar y resistir medias antimigrantes. La red de "restaurantes santuarios" afirma que "hay un lugar en la mesa para todos" y ofrecen apoyo tanto a sus trabajadores como a sus clientes contra "sexismo, racismo y xenofobia". En los recibos del restaurante neozelandés Kiwiana, en Brooklyn, los dueños ahora imprimen abajo de la cuenta: "los inmigrantes hacen grande a Estados Unidos (también cocinaron tu comida y te la sirvieron").

Igualmente hay boicots y presiones de consumidores contra productos y servicios con el apellido Trump. La cadena de tiendas departamentales Nordstrom acaba de anunciar que dejará de vender la marca de Ivanka Trump en sus tiendas (la razón oficial fue por una caída en ventas). Neiman Marcus sacó de su sitio toda la línea de joyería de la hija del presidente. Ahora Macy’s está bajo presión de clientes (y sus empleados) para hacer lo mismo, reportó Business Insider.

Iniciativas de organizaciones latinas se multiplican, como la campaña Manos de EU fuera de México, lanzada por el Instituto William C. Velázquez para impulsar una campaña de defensa de México, contra el muro, y de educación y movilización de latinos e inmigrantes contra las amenazas de Trump contra esta comunidad.

Los mensajes contra las medidas antimigrantes provienen de lados inesperados, desde un par de comerciales transmitidos durante el Supertazón, entre ellos uno de una empresa de madera, parcialmente censurado por la cadena Fox, cuya versión completa se volvió viral, hasta expresiones de jugadores estrellas del equipo campeón de los Patriotas, como Martellus Bennett, quien en entrevista al final con Fox Sports, al responder qué pensaba de su próxima visita a México, dijo: "¡derriben el muro, derriben el muro!" Bennett ya había declarado antes que no asistiría a la visita tradicional de los campeones a la Casa Blanca "porque no apoyo a la persona que está ahí".

Los comediantes con programas de comentarios y charla, como Samantha Bee y Stephen Colbert, entre otros, transmiten sus burlas de manera cada vez más feroz contra Trump ante audiencias masivas. Saturday Night Live, el añejo programa de sketchs de NBC, que hace mucho había perdido su prominencia como punto de referencia cultural ha sido resucitado por Trump, en gran parte porque él no se aguanta de expresar su disgusto por las burlas en su contra y de su gobierno en ese y tantos otros programas. La actriz cómica Melissa McCarthy destruyó para siempre la imagen del vocero de Trump, Sean Spicer, en el programa más reciente, algo que se volvió viral y hasta noticia.

El presidente y sus aliados acusan que las protestas son acciones patrocinadas y pagadas por sus enemigos. El vocero de la Casa Blanca dijo el lunes que a la gente le están pagando para protestar, ya que "las protestas ahora se han vuelto una profesión... no son estos levantamientos orgánicos que hemos visto a través de las últimas décadas", afirmó.

Nadie recuerda una bienvenida tan furiosa y extendida a un nuevo gobierno.

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