El gobierno oculto sin control de EU, según The Washington Post

Dios no juega a los dados, como en alguna ocasión profirió el astrofísico Einstein. Pero tal parece que el Estado ciberpoliciaco global de Estados Unidos se empeña en jugar a los dados y en pretender su ascendencia divina para arrogarse el derecho transcendental de espiar a tirios y troyanos bajo la coartada preventiva del hollywoodense 11-S.


Antes de ser colocado al frente de la Inteligencia Nacional presidencial, James Clapper rechazó mediante una metáfora divina las críticas sobre los enormes puntos ciegos y la falta de coordinación del mastodonte cibernético creado para administrar el Sistema de Análisis y Programación (SAP): Solamente existe una entidad en el universo entero que tiene la visibilidad en todo el SAP: Dios.


Con el destape heroico por Edward Snowden de la cloaca del ciberespionaje de la NSA y su insoportable pestilencia (adscrito al Cibercomando de Estados Unidos), Tim Shorrock y Pepe Escobar (Ver Bajo la Lupa, 26/6/13) han citado profusamente la célebre investigación seriada, que tomó dos años, de The Washington Post sobre el organigrama ominoso del mundo del espionaje responsable de la seguridad de Estados Unidos (18, 19, 20 y 21/7/12 y 20/12/12), realizada por Dana Priest –ganadora de dos premios Pulitzer– y el experto militar William M. Arkin, con la colaboración de dos docenas de investigadores.


The Washington Post creó un blog ex profeso para actualizar la cobertura periodística.
El rotativo, portavoz del establishment, "exploró la redundancia y el difícil manejo de las agencias top secret del gobierno" que fueron creadas en reacción al paradigmático 11-S debido a su gigantismo, inasibilidad y esoterismo (sic): nadie (sic) conoce cuánto dinero cuesta, cuántas personas emplea o si hace más seguro a Estados Unidos. ¡Uf!


Entre los hallazgos culminantes destaca que "alrededor (sic) de mil 271 organizaciones gubernamentales y mil 931 empresas privadas trabajan en los programas top secret relacionados con contraterrorismo, Seguridad del Hogar, y espionaje en más de 10 mil (sic) locaciones en todo Estados Unidos".


Más de 850 mil estadunidenses (1.5 veces la población de la capital federal) cuentan con la acreditación top secret.


La redundancia y el traslape constituyen sus principales problemas: síntoma de la falta de coordinación entre las agencias.
En el área de Washington solamente se construyen 33 complejos de edificios o han sido construidos desde el 11-S: ocupan en su totalidad el equivalente de casi tres Pentágonos o 22 Capitolios.


Cada una de las casi 2 mil empresas (con más de 750 millones de dólares de ingresos), y 45 organizaciones gubernamentales tienen una página de perfil con información básica sobre su papel en Top Secret America.


La segunda parte de la serie aborda la dependencia del gobierno en los contratistas privados (sic), lo cual está degradando la calidad de la fuerza laboral federal. Los directivos de las agencias de espionaje no conocen necesariamente cuántos contratistas (sic) trabajan para ellos, pero The Washington Post conjetura que ascienden a 265 mil (¡supersic!).


La tercera parte de la serie se enfoca en el impacto económico y cultural de una elevada concentración del trabajo top secret en una comunidad contigua a NSA, donde la expansión continúa con una baja tasa de desempleo, mientras el resto del país lucha con la recesión, cuando NSA contempla expandir en dos terceras partes su presente tamaño en los próximos 15 años.


La primera parte de la serie, Un mundo oculto que crece más allá del control, trata de una geografía alternativa alejada del escrutinio público y carente de supervisión cuidadosa.

 

Después de nueve años de gasto excesivo, ¿cómo se puede determinar su efectividad?


La duplicidad de funciones: muchas agencias de espionaje y seguridad realizan el mismo trabajo, lo cual crea redundancia y despilfarro. Así, 51 organizaciones federales y mandos militares, que operan en 15 ciudades de Estados Unidos, rastrean el flujo de dinero de las redes terroristas.


Se publican alrededor de 50 mil reportes (¡supersic!) de espionaje por año: un volumen tan amplio que muchos son ignorados rutinariamente.


En el Departamento de Defensa, "donde se encuentran más de dos tercera partes de los programas de espionaje, sólo un puñado de funcionarios de alto rango –los súper usarios (sic)– tienen la facultad de conocer todas las actividades".


El teniente general retirado John R.Vines diagnostica que la complejidad del sistema desafía la descripción, debido a que carece de sincronización, lo cual resulta en disonancia de mensajes. Lo peor: no se puede garantizar que Estados Unidos sea más seguro. ¿Entonces?
Antes de retirarse, Bob Gates, ex secretario del Pentágono, afirmó que obtener datos precisos (sic) es algo difícil.


El organigrama se sobrextendió nueve años después del 11-S.


El Cruce Libertad es el apodo donde se encuentran las dos matrices de la Oficina del Director de la Inteligencia Nacional (que depende del presidente) y su Centro de Contraterrorismo Nacional. Allí trabajan mil 700 empleados federales y mil 200 contratistas privados. Su misión es derrotar a los violentos extremistas trasnacionales.


El presupuesto de espionaje en Estados Unidos es del orden de 75 mil millones de dólares: 2.5 veces el tamaño antes del 11-S.
El personal también se ha duplicado. Con tantos empleados, unidades y organizaciones se decidió crear la agencia Oficina del Director de la Inteligencia Nacional (ODNI, por sus siglas en inglés) –cuyo primer director fue John Dimitri Negroponte, ex embajador de Estados Unidos en México–, con responsabilidades supremas y para controlar al monstruo burocrático.


La región de Washington es la capital de Top Secret America, donde se ubica la matriz de la Agencia Nacional de Espionaje Geoespacial, con 8 mil 500 empleados que analizan las imágenes y el mapeo de la geografía terrestre.


En las entrañas de la megalópolis del espionaje se ubica el Centro de Análisis de Servicio Subterráneo, que identifica los centros de comando subterráneos foráneos asociados con armas de destrucción masiva y grupos terroristas; aconseja a los militares cómo destruirlos.


Los analistas, de entre 20 y 30 años de edad (la edad de Snowden), ganan entre 41 mil y 65 mil dólares al año, pero su grave problema es jerarquizar y compartamentalizar la colosal base de datos, ya que la falta de compartir la información ha sido la causa principal para frustrar ataques.


Entre las principales agencias de inteligencia, por lo menos dos grandes comandos militares reclaman un papel fundamental en la ciberguerra, que es muy difícil de coordinar, según Leon Panetta, anterior director de la CIA.


Cada día los sistemas colectores de la NSA interceptan y almacenan mil 700 millones de correos electrónicos, llamadas telefónicas y otro tipo de comunicaciones, una de cuyas fracciones es asignada en 70 bases de datos separadas. El problema es que no existen suficientes analistas y traductores para tanta información capturada. Este es el mundo donde se movía Eduard Snowden y que dio a conocer en forma explosiva.
¿Cuál será la reacción de los ciudadanos del mundo, ya no se diga la sociedad estadunidense, enjaulada en la virtual cárcel cibernética del orwelliano Estado Google (Bajo la Lupa, 23/6/13) que busca aniquilar la privacidad de los individuos?


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Santos prepara su campaña para la reelección

“Quiero que la política de paz se reelegida”. Esta fue una de las frases con las que el presidente colombiano Juan Manuel Santos hizo públicas las movidas que prepara para empezar lo que será la campaña para la reelección de sus políticas.


 
El cuasi lanzamiento de Santos sorprendió, ya que el primer mandatario tiene de plazo para anunciar su candidatura, por ley, hasta seis meses antes de las elecciones que se celebrarán en junio de 2014. Aun así aclaró que el anuncio formal sobre su futuro político lo dará a conocer el próximo noviembre. Al parecer, la lentitud en las conversaciones de paz con la guerrilla de las FARC y la polarización que vive el país en torno al mismo hicieron que Santos empezara a mover sus fichas para la campaña política que se avecina.
 


En la alocución, el mandatario anunció la renuncia de dos de sus más cercanos colaboradores, la del ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, y la su secretario privado, Juan Mesa, quienes se harán cargo de revivir la Fundación Buen Gobierno, creada por el presidente en 1994 pero que fue cerrada cuando asumió el poder en 2010. En el equipo de la fundación, plataforma política de Santos, también participará el exdirector de la Policía, actual negociador de paz con la guerrilla de las FARC y asesor de Enrique Peña Nieto en México, el exgeneral Óscar Naranjo. El exmilitar reconoció a medios locales que su participación en la fundación confirma su llegada a la política.


 
Por su parte, Vargas Lleras ha sido el ministro encargado de sacar adelante uno de los más exitosos programas del Gobierno, que consiste en la construcción y entrega gratuita de cien mil viviendas a familias pobres y afectadas por la violencia. En ese sentido, Santos reconoció la lealtad y la eficiencia del exministro, de quien dijo ser un “hombre de resultados”, y a renglón seguido le pidió que con su ayuda “la política de vivienda que diseñamos sea reelegida”.


 
La salida de Vargas Lleras del gobierno ha tenido varias interpretaciones. Una de ellas es que este político, creador del partido Cambio Radical y aliado del Gobierno, será el encargado de hacerle frente a la oposición que ha arreciado desde las filas del uribismo. Además de asumir la vocería política del gobierno, Vargas Lleras también es percibido como una de las posibles fórmulas de Santos a la vicepresidencia.


 
Sin embargo, en el uribismo algunas voces, como la del exvicepresidente Francisco Santos, han advertido que Vargas Lleras puede pasar de ser uno de los ministros más leales del actual presidente a un potencial competidor.


 
Santos también agregó en su discurso que este equipo de cercanos colaboradores se encargará de defender las políticas de su Gobierno. “Quiero que nuestras políticas, que han reducido el desempleo todos los 33 meses que llevamos de gobierno y que han permitido la generación de cerca de dos millones de nuevos empleos, sean reelegidas”, agregó.


 
También habló de sus políticas sociales, las de atención a víctimas y de restitución de tierras y de las internacionales. De todas dijo que quería que fueran reelegidas para que no se quedaran en la mitad del camino. “Quiero que las políticas sociales que han logrado sacar a 1,7 millones compatriotas de la pobreza, y a otros 700.000 de la pobreza extrema, y que por primera vez desde que se llevan las cifras rompimos la tendencia que aumentaba la desigualdad en el país, sean reelegidas”, agregó.


 
Los opositores uribistas no tardaron en reaccionar al anuncio de Santos. El exvicepresidente Francisco Santos, precandidato a la presidencia, pidió en su cuenta de Twitter transparencia en la campaña que se avecina. “Qué bueno que el presidente salga al ruedo, ojalá haya igualdad de condiciones, sin pauta multimillonaria en medios. Exigimos transparencia”, escribió. Otro precandidato uribista que reaccionó fue Oscar Iván Zuluaga. “Nos equivocamos con Juan Manuel Santos, lo elegimos con unas ideas y está gobernando con otras”, dijo y agregó que Santos le entregó las llaves de la paz al “Gobierno ilegítimo y totalitario de Venezuela”. Por su parte, la Unidad Nacional, que reúne a partidos de la coalición de Gobierno, respaldó a Santos.


Elizabeth Reyes L. Bogotá 18 MAY 2013 - 01:00 CET

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“Revolucionar la revolución”, promete Maduro

¡Uh, ah, Chávez no se va!, dice la consigna que los seguidores del extinto presidente acuñaron y corearon sin descanso desde hace 11 años. Y no, no se va.

 

Luego de recibir la banda presidencial de manos de María Gabriela, una de las hijas del extinto presidente Hugo Chávez, Nicolás Maduro Moros se declara el “primer presidente chavista” de Venezuela y lo hace con un enorme retrato del “comandante eterno” a su espalda.

 

Maduro reitera promesas de campaña, plantea “revolucionar la revolución” y ofrece diálogo a la oposición, a su manera: “Estoy dispuesto a hablar hasta con el diablo, que Dios me perdone… hasta con el nuevo Carmona”, como ha llamado al ex candidato opositor Henrique Capriles, aludiendo al líder empresarial Pedro Carmona Estanga, cabeza del fallido golpe de Estado de 2002.

 

El cuadro lo completa, entrada ya la tarde, un desfile cívico-militar en el cual las fuerzas armadas juran lealtad a Maduro y le entregan los símbolos de mando.

 

Montado en un tanque, con uniforme camuflado y rostro pintado para el combate, el general de división Héctor Luis Coronado Bugarín, se planta frente al “presidente obrero”:

 

–¡Chávez vive! –grita el general Coronado.

 

–¡La lucha sigue! –responde Maduro.

 

–¡Independencia y patria socialista! –sigue con su vozarrón el militar.

 

–¡Viviremos y venceremos!

 

La escena cierra una noche de intensos rumores sobre una presunta división en las fuerzas armadas en torno a la legitimidad del triunfo de Maduro y también provoca las críticas de la oposición.

 

“¿Recuerda alguien en la historia contemporánea de Venezuela un besamanos militar como el que se está escenificando?”, pregunta en las redes sociales Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática.

 

En el desfile participan 11 mil 750 elementos de las fuerzas armadas y miles de beneficiarios de las “misiones” (programas sociales) creadas por el presidente Chávez.

 

A partir de 2005, Chávez aceleró la transformación de las fuerzas armadas: aumentó los salarios, modificó la ley, creó la universidad militar, introdujo la figura de las milicias. “Hizo cambios doctrinarios y las fuerzas armadas quedaron marcadas por su estilo”, dice el investigador Javier Biardeau.

 

El peso de los militares en la política venezolana está fuera de duda. Son ex militares el presidente del Congreso, la mitad de los gobernadores chavistas y un gran número de funcionarios públicos en posiciones clave.

 

Por eso no extraña que el general Coronado Bugarín diga que para los militares el chavismo es “más que un pensamiento, más que una ideología, es un sentimiento del pueblo”. Y menos que remate así: “¡Somos radicalmente chavistas!”

 

El cobijo internacional

 

Maduro comienza su primer día como presidente constitucional en Lima, donde, de madrugada, recibe el espaldarazo de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

 

“Unasur saluda al presidente Nicolás Maduro por el resultado de los comicios y su elección como presidente de la República Bolivariana de Venezuela”.

 

El bloque regional también “insta a todos los sectores que participaron en el proceso electoral a respetar los resultados oficiales de la elección presidencial emanados del CNE”.

 

Previamente, el órgano comicial venezolano había anunciado la ampliación de la auditoría. De modo que el documento firmado por los mandatarios de la región sólo formaliza: “… todo reclamo, cuestionamiento o procedimiento extraordinario que solicite alguno de los participantes del proceso electoral sea canalizado y resuelto dentro del ordenamiento jurídico vigente y la voluntad democrática de las partes”.

 

La Unasur está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Uruguay, Venezuela y Surinam (la excepción es Paraguay, suspendido del organismo desde la destitución del presidente Fernando Lugo).

 

En términos muy similares se expresa la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) –de la que México forma parte– en un comunicado dado a conocer en La Habana. Al cumplirse un mes de la muerte de Chávez, el organismo multilateral lo reconoció como “uno de los mayores impulsores de este proyecto”.

 

Confrontado hace unos días con el gobierno venezolano, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, celebra la realización de la auditoría, pues “contribuirá a propiciar un marco de concordia y tranquilidad ciudadana”. El chileno también llama, en un comunicado, a “intensificar los mecanismos de diálogo, en un clima de respeto a las discrepancias”.

 

A la toma de posesión acuden delegaciones de 61 países, incluyendo 17 jefes de Estado, entre ellos los que la víspera estuvieron en la capital del Perú.

 

La ovación para Dilma Rousseff es igual de sonora que la dedicada al iraní Mahmud Ajmadineyad, quienes ocupan sus lugares al lado de Raúl Castro, Cristina Fernández y Evo Morales, entre otros.

 

Maduro entra al recinto legislativo de la mano de su esposa –la “primera combatiente”, le llaman los medios chavistas– y ex procuradora, Cilia Flores, con quien ha prometido contraer matrimonio religioso. A su lado va también Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional.
Maduro –traje negro y corbata roja– es recibido con las consignas “¡Le hicimos caso a Hugo, votamos por Maduro!” y “¡Maduro solidario y revolucionario!”

 

Tras ser investido, Maduro pide la “bendición de Dios, la protección de Cristo, y las bendiciones de nuestro libertador y comandante supremo, para saber tender la mano a todos los venezolanos, para construir una Venezuela de paz e incluyente”.

 

En un discurso de dos horas, a la manera de Chávez, Maduro reitera sus promesas de campaña: ofrece un “gobierno de calle”, “revolucionar la revolución”, combatir la corrupción y la inseguridad, dignificar los barrios, hacer eficiente al gobierno y abrir el diálogo nacional.

 

“Llamo a quienes sean políticos de la oposición (...) los llamo a conversar en los distintos escenarios que se pueda conversar”, dice también, en ausencia de la mayoría de los diputados de oposición, quienes decidieron ausentarse luego de que les negaran el derecho al micrófono.

 

El ahora presidente constitucional critica que, a pesar de sus reclamos, la oposición no haya impugnado los comicios. Y tiene razón. Dirigentes de la Mesa de Unidad aseguran que esperarán los resultados de la auditoría y sólo entonces decidirán si presentan una impugnación formal.

 

El nuevo presidente de Venezuela se dice seguro de que entregará la banda a “un presidente o una presidenta chavista” y clama por la “bendición de Dios, la protección de Cristo, y las bendiciones de nuestro libertador y comandante supremo, para saber tender la mano a todos los venezolanos, para construir una Venezuela de paz e incluyente”.

 

El mismísimo Chávez ofreció diálogo una y otra vez. En octubre, tras su triunfo llegó a hablar de la posibilidad de liberar a los “presos políticos”. Sin embargo, Es hora de que no se vislumbran espacios para el diálogo nacional.

 

“Es la política que está planteada en este momento, y Maduro la asumió plenamente. De ese discurso sale una línea política para los venezolanos”, dice, a pesar de todo, el ex vicepresidente Vicente Rangel, al terminar el acto de “juramentación”.

 

Rangel también se dice confiado en que la “baja electoral” del chavismo “se va a superar rápidamente, porque la oposición no se dio cuenta del éxito electoral que obtuvo”.

 

“Yo soy Yendrick”

 

El discurso de Maduro es interrumpido por un hombre vestido de rojo que aparece en escena a toda velocidad y trata de arrebatarle el micrófono mientras grita: “Maduro, yo soy Yendrick”.

 

El hombre, Yendrick Sánchez, es rápidamente sometido y con el correr de las horas se sabe que, con un primo, ha realizado “hazañas” similares: interrumpir un discurso de Chávez, montarse en el piano de Franco de Vita, robar la corona de Miss Venezuela 2005 y quitarle el micrófono a Alejandro Sanz.

 

El pasado 10 de abril, Sánchez hizo algo parecido en un mitin de Capriles en el estado Zulia: “Capriles es el próximo presidente de la República. Te amo”, alcanzó a decir entonces.

 

El incidente quedaría en la acción de un perturbado, de no ser porque Maduro comenta: “Me pudieron haber dado un tiro aquí, ha fallado la seguridad”. Luego promete “hablar con el muchacho”.

 

El salserolazo y el brujo

 

No todos obedecen la instrucción que Henrique Capriles diera la noche anterior. En el momento en que Maduro toma posesión, y mientras los helicópteros militares sobrevuelan la ciudad, vuelven a sonar las cacerolas.

 

“Bravo por nuestro pueblo que hoy dejó sonar ese #Salserolazo en toda nuestra Venezuela, ahora es cuando la lucha continúa”, arenga Capriles, mientras el chavismo raso sigue la “juramentación” desde las calles que rodean la Asamblea Nacional, donde se han colocado pantallas gigantes.

 

Hay entusiasmo, mucha cerveza y también muchos huecos, sea porque una parte de los chavistas prefirió la avenida Los Próceres, para el desfile militar, o porque se les cita tan temprano que a las tres de la tarde ya han sudado la gota gorda. Sin embargo, hay público para el “estruendo bolivariano” que vuelve a iluminar la noche caraqueña con fuegos artificiales.

 

En varios de los templetes hay mantas acusadoras: “Capriles asesino”.

 

En el metro ocurren los acostumbrados choques verbales con simpatizantes de Capriles. Una señora que porta la gorra que el candidato opositor hizo famosa en campaña sube el tono: “El mismo brujo que dijo que Chávez no iba a durar dos años dijo que Maduro tampoco”.

 

–¿Y quién le cree a ese brujo mamahuevos? –se indigna una muchacha.

 

–Sin groserías, chama, sin groserías, para que no hablen mal de nosotros los chavistas –se mete un señor mayor.

 

Antes de bajarse, los chavistas, que son mayoría, hacen burla. “A ver Capriles, te vamo a enseñá a contá: uno, dos, tres…”, y se pierden en las escaleras.

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Sábado, 20 Abril 2013 07:36

Cartes y Alegre buscan sumar votos

Cartes y Alegre buscan sumar votos

Después de los multitudinarios cierres de campaña que encabezaron el jueves a la noche los principales candidatos, Efraín Alegre, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), y Horacio Cartes, del Partido Colorado, los paraguayos vivieron ayer por la mañana sus primeras horas de veda electoral antes de los comicios de mañana. Las denuncias de compras de votos y clientelismo fueron una constante los últimos días de campaña.

 

Mientras la televisión encadenaba el jueves avisos electorales, en la franja nocturna hubo mucho más proselitismo que programación, Cartes fue el orador central de un gran acto en Presidente Franco, en el departamento Alto Paraná, y Alegre hizo lo propio en la costanera asunceña, detrás de la Casa de Gobierno. “Prepárense porque va a haber oferta laboral. Si algo hice en la vida, fue crear empleo”, remarcó Cartes. El candidato del Partido Colorado subrayó que de nada servirán las grandes autopistas y los grandes edificios si en 2018 tienen “la misma pobreza”. Su rival liberal, Alegre, valoró la diversidad de la alianza que lo postula y expresó que éste es el momento de la construcción de la patria grande. “De un Paraguay justo y solidario, y nadie va a robarnos ese sueño”, detalló. Hasta los dos discursos, programados para ser transmitidos en horarios centrales de los noticieros nocturnos, sufrieron interrupciones insólitas, por la obligación de los canales de emitir avisos de los propios partidos. Luego, el país estuvo en un período de reflexión sin propaganda política, aunque sí hay espectáculos y actividades deportivas. En este sentido, desde ayer a la mañana los programas de televisión y de radio mantuvieron la cuestión electoral en el centro, pero ya no con candidatos invitados sino con temáticas institucionales, como el sistema de votación, los delitos electorales y el rol de los fiscales, entre otros.

 

En la recta final de la carrera electoral, un video que difundió el sitio del diario ABC Color muestra al senador colorado, Silvio Ovelar, negociando la compra de votos con dos punteros liberales del general Lino Oviedo. El legislador les ofrecía a dos dirigentes 200 mil guaraníes –poco menos de 50 dólares– por cada votante liberal que se quedara en su casa. Las versiones y denuncias en los medios sobre compra de votos arrancaron ya en las internas de cada fuerza. Esto reavivó el temor de que las campañas por la limpieza del sistema no hayan alcanzado para desterrar una práctica anclada en las estructuras partidarias. “No vendas tu cédula” rezan los afiches que el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) distribuyó en varias calles de la capital, desde los que se advierte que se trata de un delito penado con hasta cinco años de prisión. Al alquiler de las cédulas se suma además la práctica usual del acarreo de votantes. Un estudio sobre gobernabilidad democrática, que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) difundió la semana pasada, reveló que un 24,5 por ciento de los consultados admitió haber sido “arreado” en las elecciones del 2008. En Asunción nadie duda de que únicamente el gobernante PLRA y el histórico Partido Colorado son los únicos en condiciones de hacer esas ofertas. Otro tema a tener en cuenta es que en las mesas no todos los partidos tienen fiscales, únicamente las tres fuerzas con más legisladores en el Congreso, o sea, los colorados, los liberales y los oviedistas.

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Miércoles, 17 Abril 2013 06:55

Paraguay en la recta final

Paraguay en la recta final

Paraguay entró en la recta final hacia las elecciones nacionales del domingo, en un clima de tranquilidad, expectativas e incertidumbre sobre lo que pueda pasar.

 

De hecho, las previsiones no favorecen a ninguno de los dos candidatos. Una de los dos últimas encuestas divulgadas, de la firma Grau y Asociados, adjudica a Horacio Cartes, un empresario multimillonario candidato del Partido Colorado, el 45,3 por ciento de la intención de voto, a 14 puntos de su principal rival, el oficialista Efraín Alegre, del Partido Liberal. Pero el otro sondeo publicado el domingo, de la consultora Gabinete de Estudios de Opinión (GEO), ubica al empresario con 34,8 por ciento de las preferencias, por debajo de Alegre (36,7 por ciento).

 

Sin embargo, los analistas, que explican en parte esta caída de Cartes por un pacto electoral de los liberales con los herederos políticos del fallecido líder Lino Oviedo, aseguran que la puja será ajustada. Cartes, un exitoso hombre de negocios y dirigente deportivo de 56 años, recién llegado a la política, aspira a devolver el timón presidencial al conservador Partido Colorado, vinculado con el autoritarismo, el clientelismo y la corrupción, y derrotado en las urnas hace cinco años por el ex presidente izquierdista Fernando Lugo. El triunfo en 2008 del ex obispo católico, destituido en junio pasado por el Congreso por “mal desempeño”, marcó el final de una hegemonía colorada de 61 años, que incluye el régimen de Stroessner entre 1954 y 1989.

 

Además, esta elección concentra muchas esperanzas en cuanto al porvenir del país. Aislado regionalmente desde la destitución de Fernando Lugo, Paraguay espera recuperar sus credenciales democráticas en los comicios del día 21 y ser readmitido en el Mercosur.

 

De hecho, para mediar en la crisis abierta por el juicio político contra el presidente Fernando Lugo, que fue destituido el 22 de junio de 2012, Maduro, en esa fecha canciller venezolano, acudió de urgencia a Asunción, en el marco de una misión de la Unasur. Una semana después, la Unasur y el Mercosur suspendieron a Paraguay de la participación hasta ver el desarrollo de sus comicios, y este segundo bloque admitió además a Venezuela, cuyo ingreso había bloqueado el Legislativo paraguayo durante años. El panorama se complicó más cuando, a principios de este mes, Franco consideró un milagro la muerte del antecesor de Maduro, Hugo Chávez, lo que le llevó a ser calificado de escoria humana y política por el canciller venezolano, Elías Jaua. Además, la Cancillería paraguaya se sumó este lunes a las peticiones de nuevo recuento, en forma rápida y con total transparencia, de los votos de las presidenciales venezolanas del pasado domingo, en las que Maduro obtuvo un 50,75 por ciento de los sufragios, frente al 48,97 por ciento del opositor Henrique Capriles.

 

No obstante, el embrollo diplomático que tendrá que solucionar el nuevo Ejecutivo apenas ha tenido incidencia en la campaña electoral, y los dos candidatos favoritos a la presidencia han dado muestras de que optarán por el pragmatismo para facilitar su regreso al Mercosur, aun con Venezuela dentro. “Venezuela ya está adentro, duele decirlo, pero voy a ser presidente”, declaró la semana pasada el colorado Cartes. Por otro lado, Alegre dijo que sólo el nuevo gobierno que tome posesión el 15 de agosto en Paraguay podrá restaurar los puentes con Venezuela y recomponer las relaciones con el Mercosur. “Estoy seguro de que no es un tema insuperable. Al contrario, para el Mercosur, Paraguay es importante, para nosotros también es importante el Mercosur. Vamos a sentarnos a dialogar y estoy seguro de que se van a recomponer esas relaciones”, dijo en una entrevista. Con Maduro como nuevo presidente en Venezuela, claro que habrá una relación de Estado, declaró también el candidato liberal, que confió en que los cuatro mandatarios socios del Mercosur estarán en Asunción para la jura presidencial del 15 de agosto del vencedor de las elecciones del próximo domingo.

 

Con este complejo panorama diplomático de trasfondo, Paraguay se juega a recuperar la credibilidad democrática ante sus vecinos, en las elecciones más vigiladas en sus 24 años de democracia. Se montó un esquema informático con tecnología de punta para la transmisión de los resultados y se han cursado invitaciones a unas 300 instituciones internacionales para que envíen observadores, muchos de los cuales ya están en el país. Así, la Unasur y el Parlamento del Mercosur sumarán sus observadores a los destacados por la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y varios organismos electorales del continente. “La gente va a participar con mucho criterio cívico. No creemos que haya violencia”, declaró ayer el candidato Alegre.

 

De los 6,5 millones de habitantes que tiene Paraguay, 3,5 millones están en el extranjero y se registraron en España, Estados Unidos y la Argentina. El presidente que surja de la elección del domingo asumirá el 15 de agosto

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Jueves, 28 Marzo 2013 08:57

Bachelet anunció su candidatura

"Estoy frente a ustedes dispuesta a asumir este desafío, he tomado la decisión de ser candidata", afirmó la ex mandataria socialista, quien regresó de Estados Unidos y hará campaña para las elecciones de noviembre.

 

La ex mandataria chilena Michelle Bachelet anunció ayer que se postulará para competir en las elecciones presidenciales de noviembre. "Estoy frente a ustedes dispuesta a asumir este desafío, he tomado la decisión de ser candidata", afirmó Bachelet. En mayo competirá en las internas. La semana próxima tiene agendados encuentros en Montevideo con el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente uruguayo, José Mujica. Entre aplausos de sus adherentes y tras haber dejado su cargo en Nueva York como directora de las oficinas de ONU-Mujeres, la socialista realizó el anuncio, que había generado gran expectativa entre sus simpatizantes y las filas del oficialismo y otros partidos de oposición.

 

"Con alegría, con determinación y con mucha humildad he tomado la decisión de ser candidata", remarcó la ex mandataria al inaugurar una muestra fotográfica sobre su gestión entre 2006 y 2010. En un acto en el Centro Cívico y Cultural de la comuna de El Bosque, la ex jefa de Estado, que ejerció los últimos tres años como directora de ONU-Mujeres, evitó hasta ahora ligar su imagen a los líderes políticos de la oposición, sumidos en el descrédito en encuestas. "La desigualdad es ética y políticamente inaceptable. Tenemos que repensar nuestro modelo de desarrollo", agregó. La dirigente, que dejó el poder en 2010 con un 80 por ciento de apoyo, es quien concentra más de la mitad de la intención de voto entre once candidatos y fue quien asumió los errores y falencias de los gobiernos democráticos, en especial en materia de equidad social. El segundo mejor posicionado en los sondeos es el ex ministro Laurence Golborne, en representación de la oficialista Unión Democrática Independiente (UDI), con 15 por ciento. "Estoy decidida a convocar a una nueva mayoría, no va a ser fácil. Sabemos que desde el retorno a la democracia, Chile ha tenido progreso y crecimiento", precisó Bachelet e informó el diario chileno La Tercera.

 

La ahora precandidata por el Partido Socialista, con apoyo del Partido por la Democracia (PPD), deberá competir en internas el 30 de mayo con tres de los postulantes de las otras fuerzas de la opositora Concertación: el ex alcalde Claudio Orrego, el senador radical José Antonio Gómez y su ex ministro de Hacienda Andrés Velasco. Contienda que se espera gane con comodidad.

 

La alcaldesa de Santiago y ex vocera de Bachelet, Carolina Tohá, agradeció a Bachelet por su decisión de volver y le prometió el respaldo de sus adherentes en el propio aeropuerto, a su llegada a primera hora. "Estamos muy agradecidos por su decisión, necesitábamos que volviera. Estamos preparados, estamos listos para iniciar una nueva etapa", indicó Tohá. En el oficialismo, cuyos candidatos están a 40 puntos de la ex presidenta en las encuestas, criticaron el legado de la ex mandataria, impulsora de mejoras en pensiones y seguridad social. "Durante el gobierno de Bachelet se consumaron los abusos más grandes y la pobreza aumentó", expresó el presidente de la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), el diputado Patricio Melero. "Su gobierno fue el peor", insistió el parlamentario. El retorno de Bachelet a Chile rompió un silencio político de meses y para sus contrincantes se abrió una etapa de definiciones. "Creo que con esto termina el silencio. Ahora viene el tiempo de las ideas, debate y competencia", dijo uno de los tres candidatos con los que se enfrentará en elecciones primarias, Claudio Orrego. En tanto, el analista Patricio Navia advirtió que el mayor flanco débil de Bachelet no va a ser lo que ella diga, sino que lo que digan los políticos de su coalición. "Tanto porque mostrarán divergencias importantes sobre las políticas que promoverán, como por el mensaje de renovación y recambio que querrá promover Bachelet", añadió.

 

Bachelet, que anunció que construirá su programa en diálogos ciudadanos, llegó a un país sacudido por miles de protestas en los últimos tres años. Las manifestaciones, que derrumbaron el apoyo a los partidos de gobierno y de oposición por debajo del 20 por ciento, apuntan a la desigual distribución del ingreso en Chile y ofrecen como ejemplo que el 20 por ciento más rico de la población recibe mes a mes más ingresos que todo el resto de la población, en un país con un Producto Bruto Interno (PBI) por paridad de compra cercano a los 20 mil dólares per cápita. Los hogares deben pagar hasta 800 dólares mensuales en las universidades públicas y la salud es la más cara de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según diversos estudios.

 

La ex presidenta de Chile regresó ayer por la mañana a su país. "Creo que aún hay muchas cosas por hacer para que nuestro país sea un mejor país para todos y todas, y yo también quiero contribuir en eso", sostuvo al arribar. Fue saludada en el aeropuerto por un centenar de simpatizantes que la recibieron al grito de "¡Se siente, se siente, Michelle presidente!" y por una treintena de dirigentes políticos de la coalición opositora de centroizquierda, aunque no hubo ningún presidente de los cuatro partidos que integran el conglomerado.

 

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Venezuela, ante los límites del liderazgo único

Una vez pasadas las elecciones presidenciales en Venezuela, la inflación mensual –según cifra del Banco Central– saltó de la menor a un punto en octubre y noviembre a 3.5 en diciembre, con 5.7 en el aumento del precio de los alimentos y, la magnitud del grave padecimiento del Presidente venezolano, quedó escueta en su real tamaño. Aún con el 'recurso' "hiperbárico", el manejo de la enfermedad no aseguró la presencia de Chávez el 10 de enero para su posesión. ¿En cuánto tiempo podrá el Presidente tener movilidad y recuperación?, y evitar así una nueva elección que podría darle ventaja a la oposición.

 

...El cristianismo no decide respecto de la corrección de las instituciones, porque no conoce ninguna distinción entre ellas. Enseña cómo tiene que hacer la religión: «Someteos a toda autoridad, porque toda autoridad es ordenada por Dios»...

(Karl Marx. En carta al Kölnische Zeitug, núm. 179)

 

Dados por una parte los polémicos efectos políticos de la enfermedad y ausencia del Presidente en la silla del Palacio de Miraflores, por otra, de la elección de gobernadores el 16 de diciembre de 2012 –iniciativa y 'renovación' opositora con los triunfos de Capriles (Miranda), Henry Falcon (Lara) y Guarulla (Amazonas) que elaboran un margen de distancia con de los viejos partidos AD, adecos y COPEI copeyanos–, en medio del triunfo y recuperación de los estados Zulia y Táchira por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que debilita el grado de injerencia que tejen sectores desde de derecha de Colombia con oxígeno para las fuerzas paramilitares, y con incógnita, asimismo, por las secuelas de las operaciones para tratar el cáncer, cómo, evitar una nueva elección. Máxime, en las circunstancias en las que a la par que el triunfo, hubo un estancamiento numérico electoral de la fuerza de gobierno, que sin obtener un punto más siquiera de porcentaje, no superó la cantidad de sus millones de votos en los últimos 7 años.

 

En el marco de los intereses de Estado y la contradicción revolución-oposición, los hechos son testigos de un manejo ya real, disimulado en un lado o, interesado, con sesgo, y en casos inmisericorde; en el opositor. Para el manejo de la situación, bajo un parámetro con muy pocas horas en la construcción de decisiones colectivas, tanto en el gabinete, como en la dirección política y social, y la edificación de los movimientos sociales; en la Revolución dominan como aspectos –con dejo propagandístico, agitacional y no analítico–:

 

- Preocupación estratégica. Consideración humana junto con usos del mito sobre la omnipotencia del liderazgo amén –reelección sin límite–, los clamores de milagro y oraciones y penitentes diarios. Con descalificaciones y epítetos a granel, sin rubores, discurso bajo la presión de la necesidad de votos pasados y futuros. En el cercano 26 de mayo, están programadas las elecciones municipales: alcaldes y consejos legislativos.

 

Con eje en la capital Caracas, constituye novedad un debate público que trasciende fronteras. Debate y lucha política acerca de la interpretación constitucional de las razones y circunstancias del 10 de enero, fecha en la cual el primer mandatario –reelegido el pasado 16 de diciembre– debía juramentar su cargo. Así consta en el artículo 231 de la Constitución: El elegido candidato o candidata tomará posesión «...el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.»

 

Como sucede con toda interpretación constitucional y de leyes en el mundo, su contenido está marcado por los intereses del poder y las justificaciones que exhiba. El Estado y el Gobierno en un proceso institucional –sin victoria estratégica ni «poder popular» auténtico–, tenían una necesidad: impedir a toda costa que a partir de ese día diez, el país y la oposición comenzaran la cuenta de 180 días para determinar una incapacidad o "ausencia parcial" o la ausencia definitiva del Presidente. Un hecho que implica realizar unas nuevas elecciones en los treinta días siguientes, tal como obliga la Constitución Nacional, según el artículo 235: «...Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes [...] Cuando se produzca la falta absoluta (...) durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes [...]»

 

Ancianidad, enfermedad y liderazgos no colectivos

 

Eran otros días, lejanos ya, mucho antes del 14 de diciembre de 2007, cuando el presidente Chávez decía que en sus deseos "no permanecería en el poder sino hasta 2012". Para entonces, añoraba un tiempo libre de responsabilidades para contemplar desde una hamaca los atardeceres en la sabana del llano. Un querer que trae a la memoria de muchos, frases similares de Jaime Bateman y Carlos Pizarro quienes en reflexiones sobre el poder, los "socialismos reales" y sus patrones de jefes vitalicios, afirmaban que lucharían porque en su organización (M-19) aprobaran que los dirigentes "no mantuvieran poder después de los 60 años".

 

En aquel diciembre de 2007, el Presidente elevó en magnitud su reelección que alcanzó con el 62 por ciento, en el 92 por ciento de los municipios de Venezuela. Tronó en su voz "no nos caigamos a mentiras [...] esos votos son de Chávez, esos votos no son de ningún partido," y ordenó construir un "partido único" de izquierda. Y con menos acento dijo: "El nuevo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) será el partido más democrático [...] elegirá por la base a los verdaderos líderes. Ya basta del dedo, y muchas veces es el dedo mío". Agregó que algunos partidos socialistas "copiaron el modelo bolchevique de partido porque tuvo éxito relativo en el nacimiento de la revolución soviética", pero..., "terminó siendo todo el poder para el partido [...], y vean el resultado 70 años después".

 

La repetida orientación al PSUV de "victoria perfecta"

 

Ausente en la campaña por las gobernaciones desde el 27 de noviembre, que tuvo fecha el 16 de diciembre 2012, por supuesto, con una multiplicada presencia emocional, el Presidente Chávez con su convicción a todo ímpetu que le es característica, arengó que su enfermedad no era más que "una de tantas dificultades" y que "nada ni nadie podrá evitar la nueva gran victoria del 16 de diciembre". Aunque se lo propuso, una premonición que no consiguió derrotar a Capriles, quien con reánimo para la oposición resultó fortalecido en su expectativa de jefe. Un golpe.

 

Un llamado a la autocrítica y el sentido colectivo en la conducción revolucionaria, ante el espacio político que, aun con deuda histórica para los pobres y sin ofrecer alternativa al capitalismo, la oposición venezolana incide con proyección. Es el caso, en las elecciones del 16 de diciembre obtuvo mayoría en las ciudades capitales de 10 Estados: Puerto Ayacucho (Amazonas), Maracay (Aragua), Barinas, (Barinas), Ciudad Bolívar (Bolívar), Coro (Falcon), Barquisimeto (Lara), La Asunción (Nueva Esparta), Mérida (Mérida), San Cristóbal (Táchira) y Maracaibo (Zulia).

 

Con estos resultados, sin duda, la oposición, mantiene espacio en Venezuela, y sus posibilidades inmediatas y mediatas dependen del giro que tome la salud del Presidente.

 

Le digo a Dios, ¡dame vida!, llameante, dolorosa, no importa,...más vida para dedicarla al pueblo...

 

Hugo Chávez. Jueves Santo 2012.

 

En misa de acción de gracias por su salud. Ofició el capellán de la 93 Brigada y Guarnición de Barinas.

Publicado enEdición N°187
Domingo, 18 Enero 2009 06:44

Michelle

No se dejen engañar por el vestido, ni por la cara de ocasión, en la fiesta inaugural del martes. Michelle Obama sabe quién es, dónde está, y cómo llegó allí. Nadie tiene que explicarle cómo su marido Barack llegó a ser el primer presidente negro de los Estados Unidos. Sabe que el Sueño Americano es un engaño, o en todo caso, una entelequia para muy pocos. Y no lo calla.

Michelle es alta, esbelta, más linda que bella y más negra que él. Su nariz puntiaguda y sus cachetes hundidos le dan cierto aire de ardilla. Sonríe muy poco, al menos en público. Su sello distintivo es un sentido del humor ácido y mordaz. “Yo conozco el juego” es una de sus frases favoritas. ¿Cómo no lo va a conocer?

El “juego” empezó hace mucho. La Casa Blanca se llama Casa Blanca y fue construida por esclavos negros. Ocho presidentes estadounidenses, incluyendo tres en ejercicio, tuvieron esclavos. El abuelo esclavo de Michelle nunca salió de su plantación de Carolina del Sur y se cree que fue enterrado en una fosa común dentro de la hacienda. La familia materna de Michelle sigue viviendo en ese estado sureño.

La sangrienta guerra civil de 1861 llevó al fin la esclavitud, pero medio siglo más tarde las leyes Jim Crow excluían a la población negra de toda participación política. Esa exclusión le abrió las puertas a la discriminación. Cuando Michelle era niña no había políticos negros en el Capitolio y en los micros los negros sólo podían viajar en el asiento de atrás. En los parques donde Michelle jugaba, blancos y negros usaban distintos baños y distintos bebederos, y muchos comercios y restaurantes sólo atendían a los blancos.

Michelle, 45, nunca se resignó a aceptar ese estado de cosas. Había nacido en un hogar de clase media baja en un barrio negro del sur de Chicago en 1964, justo cuando el movimiento de derechos civiles de los negros hacía furor en todo el país. Su padre Fraser era un “block captain”, un puntero del Partido Demócrata, y sus contactos políticos le habían conseguido un buen trabajo en la planta de agua local. Su madre, Marian, trabajaba de secretaria en una tienda de ramos generales. Su hermano, Craig, dos años mayor que ella, era un gran jugador de básquetbol.

Sus padres querían que fuera distinta. “Más importante que leer y escribir es aprender a pensar”, dijo la madre de Michelle en una entrevista el año pasado. “Nosotros les decíamos a nuestros hijos que respeten a sus maestros, pero que no duden en cuestionarlos. Y que ni siquiera nos permitan a nosotros decirles cualquier cosa. Que nos pregunten por qué.”

Cuando Michelle terminó la escuela primaria se enlistó en una de las primeras “escuela-imán”, escuelas especializadas de alto rendimiento creadas a partir de 1980 como herramienta de integración de alumnos que vivían en barrios segregados.

En la escuela, Michelle no practicó deportes como su hermano, aunque muchos se lo habían sugerido. “(Decirle que haga algo) es la mejor manera de asegurarse que no lo hará”, dijo Craig de su hermana. “No iba a hacer deportes simplemente porque era alta, negra y atlética.”

Después de la secundaria, Craig fue reclutado por la prestigiosísima universidad de Princeton para estudiar y jugar en el equipo de básquet. Dos años más tarde Michelle siguió los pasos de su hermano, pero ella se dio el gusto de ingresar por razones estrictamente académicas.

A juzgar por la tesis que escribió para obtener su título en sociología, Michelle no la pasó demasiado bien en Princeton. “Universidades predominantemente blancas como Princeton están diseñadas para servir a las necesidades de alumnos blancos. En Princeton, por ejemplo, sólo enseñan cinco profesores titulares negros, el programa de Estudios Afroamericanos es uno de los departamentos más pequeños y de menor planta docente de la universidad, con sólo cuatro cursos en el primer semestre de 1985, y hay un solo grupo estudiantil reconocido por la universidad dedicado específicamente a los intereses sociales e intelectuales de los negros y otros estudiantes del Tercer Mundo”, escribió Michelle en su tesis “Comunidad negra y negros educados en Princeton”.

Después estudió leyes en la también prestigiosísima Harvard, y después se fue a trabajar a un importante estudio de Chicago. Allí conoció a Barack. El era un pasante, ella una abogada recibida tres años menor que él.

Venían de hogares muy distintos. Barack tenía un padre negro en Kenia a quien nunca veía y una madre blanca de Kansas que lo había criado en distintos rincones del mundo. La niñez de Michelle había transcurrido con su madre en casa y su padre siempre a mano para darle el beso de las buenas noches.

El matrimonio de los Obama no fue un lecho de rosas, al menos al principio. Mientras Barack lanzaba su carrera política, Michelle trabajaba para el alcalde de Chicago y cuidaba a las niñas, Sasha y Malia. Pero no la pasaba bien y se lo hacía saber a su marido. “Elegí una vida con un horario ridículo, una vida que me mantiene alejado de Michelle y los niños durante mucho tiempo y eso ponía a Michelle bajo mucho estrés. Después del nacimiento de Malia, mi esposa estaba muy enojada conmigo y apenas se podía contener”, escribió Barack Obama en su libro autobiográfico La audacia de la esperanza.

Después, al parecer, las cosas mejoraron. Pero durante la campaña presidencial Michelle le pasó a Barack varias facturas. Dijo que su marido dejaba las toallas tiradas en el baño. Dijo que al despertar Barack tiene mal aliento y olor a chivo. Dijo que una vez se enfureció porque él la dejó en la casa con el inodoro desbordado para asistir a una reunión.

Dijo muchas veces que su marido no es perfecto y que ellos no son un matrimonio perfecto. Y dijo más que eso. A pesar de los esfuerzos de los asesores de prensa de la campaña, que nunca pudieron controlarla, dijo una y otra vez que Estados Unidos dista mucho de ser un país perfecto.

Durante la carrera a la presidencia, Michelle hacía campaña dos veces por semana mientras la abuela Marian cuidaba a los niños, porque ella nunca aceptó contratar a una niñera. A diferencia de otras candidatas a primera dama, que siempre mencionan el honor y el privilegio que significa hablarles a los votantes, Michelle nunca ocultó su odio hacia los rituales proselitistas que la alejaban de sus niñas: los viajes, los discursos repetidos, los salones atiborrados, los apretones de manos desconocidas. “Yo soy una persona normal. Cuando no estoy haciendo esto (campaña), soy de meterme en un supermercado a comprar papel higiénico”, dijo para explicar su fastidio.

Pero no por eso era menos efectiva. Al final de cuentas, fue clave para movilizar el voto negro y también el femenino. Su discurso duraba algo más de media hora. Lo había escrito ella misma y lo repetía de memoria en cada parada, sin leer y casi sin cambiarle una letra, lo cual era inusual porque los políticos en campaña suelen acomodarse a los gustos de cada audiencia.

Más inusual todavía era el tono del discurso. Pintaba un Estados Unidos que, lejos de ser un paraíso que atravesaba algunos problemas, como decían los demás, incluso su marido, era un país que nunca había logrado un nivel de desarrollo humano mínimamente aceptable y que empeoraba con cada día. A esta altura del partido Estados Unidos ya era, según Michelle, algo muy parecido al papelón.

“Como país directamente somos malos. Somos un país de cínicos, vividores y complacientes. Nos hemos convertido en una nación de personas a las que apenas les alcanza para llegar al final del día. La gente está mal y ha empeorado durante el transcurso de mi vida. Cuando pienso en mis hijas, me da vergüenza que salgan a recorrer el mundo”, repetía.

Después del pantallazo general explicaba cómo ella y su marido habían padecido las miserias e injusticias del sistema. “Antes uno podía conseguir una educación decente en su propio vecindario. Ahora hay que hacer todo tipo de trámites para conseguir un cupo en alguna escuela-charter o una escuela-imán. La atención médica está fuera de alcance. Déjenme decirles, ¡no se enfermen en Estados Unidos! Las jubilaciones están de-sapareciendo. La universidad es demasiado cara, y aun si encontrás la manera de pagarla, en muchas carreras con el título no recuperás el costo. Están mirando a un matrimonio que recién terminó de pagar sus préstamos educativos hace pocos años. Porque nosotros fuimos a buenas escuelas y no teníamos fideicomiso. Todavía estoy esperando el fideicomiso de Barack, sobre todo después de enterarme de que es pariente de Cheney. ¡Que arrimen algo para este lado!”

Michelle no hablaba mucho del futuro ni de soluciones. Simplemente decía que el único que podía arreglar los problemas era su marido. Decía que ella había hecho un sacrificio al permitir que él se ocupe de los problemas del país. Y advertía que si no lo elegían esta vez, difícilmente habría una segunda oportunidad.

Ya había mostrado la hilacha al principio de la campaña, cuando declaró en una entrevista que, por el apoyo a su marido, “por primera vez me siento orgullosa de mi país”. Los republicanos se abalanzaron sobre su yugular, acusándola de antipatriótica. Barack, en un gesto de galantería, contestó que no se la agarren con su mujer si el problema es con él. Ella agregó que había sido citada fuera de contexto y empezó a ser más cuidadosa en sus declaraciones.

Así llegó Michelle a la Casa Blanca. Conoce el juego. Sabe que detrás de las apariencias –de los vestidos, de los discursos, de los honores– muchas veces no hay nada. Que todos se calzan los pantalones de la misma manera: primero una pierna, después la otra. Que lo acumulado durante una vida de esfuerzo y trabajo puede desaparecer en un segundo. Que en el mundo y en su país sigue siendo mucho más difícil ser negro que blanco, y si se es mujer, mucho más. Que no es casual el nombre de la Casa Blanca. Que ella, por fin, ya es parte de su historia.


Por Santiago O’Donnell

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