Manuel Zelaya: "Mi derrocamiento inició la restauración conservadora en América Latina"

En exclusiva con la periodista Telma Luzzani, para el programa radial Voces del Mundo de Sputnik, el expresidente hondureño Manuel Zelaya, habló sobre el golpe de Estado que sufrió en 2009, el imperialismo y el crecimiento de la derecha en América Latina

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El golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya, en Honduras, fue un cimbronazo para los países que venían llevando, con éxito, políticas progresistas en América Latina. Los golpes militares al viejo estilo volvieron a ser una amenaza posible. Pero aún más: Honduras fue el laboratorio de los futuros "golpes blandos" donde los poderes Legislativo y Judicial jugarían un rol principal. En Tegucigalpa, el expresidente Zelaya dialogó sobre ese pasado y reveló los aspectos más oscuros del poder. Entre otras cosas, contó cómo la embajada de Estados Unidos en nuestros países confecciona los gabinetes que los presidentes deberán aceptar; por qué el Ejército hondureño decidió a último momento no asesinarlo y por qué él, que toda su vida fue un político de derecha, decidió abandonar a su clase y luchar por un modelo de izquierda para su país.
Telma Luzzani: El golpe de Estado del 2009 contra Honduras es considerado como el inicio de lo que el presidente Rafael Correa llamó "la restauración conservadora" en América Latina, es decir, una ofensiva de Estados Unidos, de los poderes fácticos y de las oligarquías regionales para retomar el poder en toda la región. ¿Qué evaluación hace usted ocho años después?


Manuel Zelaya: Sí, la restauración conservadora comenzó con mi derrocamiento. Este retorno de las derechas agresivas y reaccionarias de América Latina no es coyuntural. Es una respuesta planificada desde Washington por fuerzas que sintieron que estaban perdiendo espacios en la región. Bolivia, Venezuela, Ecuador, como la propia Argentina, iniciaron un proceso de recuperación de bienes que corresponden a la nación, como los servicios públicos o los recursos naturales y esto irritó a las trasnacionales norteamericanas y europeas. Yo, por ejemplo, toqué intereses de las petroleras. Cuando traje a Petrocaribe, dijeron: "Competencia desleal para las trasnacionales del petróleo", porque aquí las compañías norteamericanas y europeas estaban acostumbradas a asociarse con el Estado hondureño y formar oligopolios. También toqué intereses de los bancos al traerles competencias como el ALBA, con financiamiento a bajísimos intereses, igual que el Banco Mundial, pero antiimperialista, democrático y de un bloque de países que trabajan por la solidaridad humana, no por el comercio. Esto irritó a Washington. Entonces se asociaron con los militares, con la élite que ha gobernado Honduras durante siglos y me derrocan violentamente.


TL: ¿Es cierto que lo llevaron a la base militar que ocupa el Pentágono en Palmerola?


MZ: Sí. Ellos entraron a mi casa en la madrugada, sin órdenes de allanamiento, sin ninguna demanda. Entraron violentamente, a los balazos, rompiendo todo y me llevaron.


TL: ¿Cuántos soldados eran?


MZ: Por lo menos 250. Yo, siendo presidente, vivía en mi casa. Es pequeña, tres habitaciones y una sala comedor. Unos 180 metros cuadrados con un patio donde estacionamos los vehículos. Bueno, la casa fue inundada por los militares. Se bajaron 10 comandos de soldados con ropa de combate, encapuchados, sólo se les veía los ojos. Entraron a los gritos, tirando puertas y sometiendo a la guardia presidencial. Era un escándalo. Me subieron a un avión y la primera escala fue en la base de Palmerola. Ahí se reabasteció de combustible. Yo al principio pensé que íbamos para Cuba o Venezuela pero me bajaron en Costa Rica.


TL: ¿Usted bajó en la base de Palmerola o fue sólo para reabastecimiento?


MZ: Los militares que me tenían cautivo bajaron y se reportaron ante los jefes de la base. Yo miraba por la ventanilla. Hay dos jefes ahí porque es una base mixta hondureña y norteamericana. Se reportan y luego me llevaron a Costa Rica. Ahí me abandonaron en un aeropuerto. Me quedé solo, en ropa de dormir. ¡Imagínate! Un presidente de Centroamérica... Yo me dije: ¡Qué miseria la de estos países, qué farsa la democracia, qué sistema más oprobioso el de América Latina! Un grupo de militares con una élite perniciosa asociada con los halcones de Washington saca a un presidente electo democráticamente y lo bota en el aeropuerto de un país vecino.


TL: Con una fuerza de 250 personas.


MZ: Militares, no civiles. Militares armados hasta los dientes, con granadas, chalecos... Y por el cielo de Honduras empezaron a volar helicópteros, aviones de combate sembrando terror en la población. Fue un golpe de Estado militar a la antigua. Después le entregaron el gobierno a los civiles y ese mismo día fueron al Congreso y dijeron que yo había firmado una renuncia. Como pasó con Salvador Allende en Chile ¿te acuerdas?


TL: Y también con el presidente Hugo Chávez en 2002, salvo que después se desmintió que él hubiera firmado cualquier renuncia.


MZ: Igual conmigo. La renuncia era falsa. Yo la desmentí desde Costa Rica, pero siguió el proceso igual. EEUU al principio condenó el golpe pero a los pocos meses se unió al golpismo para hacer elecciones bajo fuego, lo mismo que hacen en Afganistán, en Iraq, en Libia, en todos los países que invaden. Y desde aquel 2009 para acá, en Honduras se ha instalado una dictadura militar con fachada civil, fachada legal, que la dirigen los dos partidos tradicionales que me sacaron del poder. Por eso afirmo que la restauración conservadora en América Latina es un proceso bien planificado. Pero también digo que no tiene futuro porque surge como una respuesta reaccionaria de las cúpulas frente a la demanda del pueblo ante el fracaso del modelo neoliberal. El capitalismo patriarcal y patrimonial fracasó en los 90, en 1998 aparece Hugo Chávez, el Socialismo del siglo XXI y hoy están intentando otra vez parar esa demanda del pueblo. Pueden detenerla por un tiempo, ponerle diques y obstáculos, pero los pueblos siguen avanzando. Yo no creo que pueda sostenerse mucho tiempo este retorno de la derecha en Latinoamérica y el Caribe.


TL: Hay quienes sostienen que esto es posible porque existe además un Plan Cóndor mediático.


MZ: En Paraguay destituyeron a Fernando Lugo por la fuerza, en Honduras a mí, en Brasil a Dilma Rousseff también por la fuerza. Es decir que la restauración conservadora lleva conspiración. Combina ataques mediáticos, fuertes engaños publicitarios y fraudes electorales. La restauración es violenta. No es pacífica, ni democrática. No conozco las interioridades del proceso político en Argentina, pero creo que el kirchnerismo, representado Cristina Kirchner, está sometido a un ataque mediático salvaje. Esa matriz mediática hace que el pueblo sea engañado. El voto de un pueblo que no tiene información oportuna, objetiva, que no tiene la capacidad de discernir, es un voto falso, engañoso. La elección de Mauricio Macri es un fraude político.


TL: ¿Qué opina de lo que está pasando en Venezuela?


MZ: El objetivo es evidente. La Revolución Bolivariana es un símbolo latinoamericano y caribeño, como lo fue la Revolución Cubana. Cuba nunca se venció ni fue derrotada. Murió Fidel después de sufrir 600 atentados y Cuba sigue manteniendo la dignidad que necesitamos los pueblos para sobrevivir. Ahora han acrecentado la agresión contra Venezuela, contra Nicolás Maduro. Todo latinoamericano que tenga el mínimo de conciencia colectiva, de querer el bien común para estos pueblos, debe de estar al lado de Maduro y la Revolución Bolivariana, acechada, rodeada, cercada, conspirada internamente con columnas que, como caballos de Troya, agreden a su pueblo. Entonces, si nosotros admiramos a Cuba por lo que resistió durante más de 50 años, y sigue resistiendo el bloqueo, debemos de admirar también lo que el pueblo de la Revolución Bolivariana está soportando en condiciones inclusive peores porque Venezuela no es una isla, tiene fronteras con Colombia, con Ecuador, con Brasil. Y luego, Barack Obama hace un decreto diciendo que Venezuela es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Imagínate, esa potencia que es millones de veces más grande diciendo que Venezuela es un peligro. ¡El peligro son ellos para la humanidad! El Goliat declarando que David es una amenaza con su honda. Venezuela tiene problemas porque el imperio está acechándola y rodeándola. Pidámosle a EEUU que saque sus narices de Venezuela.


TL: El actual presidente Donald Trump ha dado un giro de 180 grado respecto a lo que prometió durante su campaña en relación China y Rusia ¿Qué cree que pasó?


MZ: Yo siempre lo dije: el imperio es más fuerte que sus presidentes. Los pueblos eligen a sus presidentes pensando que son los que mandan. Yo que estuve sentado en la silla presidencial sé que te dejan gobernar y mandar únicamente si obedeces las órdenes tanto del imperio de turno, como de la oligarquía mediática, económica y militar que gobiernan nuestros países. Si estás en contra de ellos, tienes a los medios nacionales y a las principales cadenas de radio y televisión del mundo encima, a los bancos y a las transnacionales encima. Inclusive las iglesias, las ONGs, los sectores reaccionarios en las universidades, todos se te vienen en contra cuando tú estás realmente queriendo hacer reformas sociales en pro del bien común. A mí, en este pequeñito país, siendo presidente, me derrocó la élite de aquí asociada con los norteamericanos y los militares. Y a Trump lo está venciendo el complejo militar industrial de su país. Él es un empresario. Llegó a la Casa Blanca con sus ideas de cómo gobernar el país y el mundo. Pero cuando le empiezan a explicar los réditos económicos que logran invadiendo, haciendo la guerra, sometiendo países para apropiarse de sus recursos naturales, entonces él empieza a comportarse como cualquier presidente de una potencia que conspira contra la paz. Pensar que Trump puede sobreponerse al imperio es una quimera. Tiene de espaldas el imperio. A él lo pueden aplastar el día que quieran. El imperio lo está venciendo.


TL: Ud. era un dirigente de derecha. ¿Por qué razón cuando ganó la presidencia adoptó políticas de izquierda? ¿Su clase social, la de la derecha, le perdonó ese vuelco?


MZ: No. No me lo van a perdonar nunca, aunque yo ya les perdoné a ellos el daño que nos han hecho. Y me vine de la derecha, donde estuve muchos años, a la izquierda porque la razón histórica, inteligente, sensible, humana, está de este lado. La historia la construyen los pueblos, no las élites. Yo tenía un sueño, una esperanza, una quimera. Me metí en política a los 30 años, cuando vino la democracia después de gobiernos militares. Pasé desde una aldea en una zona rural y después de 25 años de una lucha titánica llegué al punto de ser presidente de Honduras. Luché 25 años. Todos los días. Abandoné todo: empresa, familia, todo para irme a la lucha política y llegué a la presidencia. Y ahí me senté con la cúpula militar, con las élites económicas, las mediáticas, las empresariales, con las iglesias y con el imperio.


TL: Con la embajada.


MZ: Más que la embajada: con el Departamento de Estado, el Departamento de Comercio, el Comando Sur, la Unión Europea, que fueron parte de todo ese proceso. Yo me senté con los organismos internacionales de tú a tú. Con el Vaticano. Me senté pues a hablar y a ver las cosas en la realidad. Entonces un amigo que estaba presidiendo las compañías petroleras en Honduras me dijo la verdad: "¡Ni un penique, presidente! Es nuestro dinero, nos ha costado demasiados años ganarlo en nuestras compañías trasnacionales. Corresponde a concesiones, a contratos que hemos hecho y ni un penique le vamos a ceder al Gobierno". Yo les demostraba que esas ganancias eran fruto de precios indebidos, que sus actividades económicas no respetaban ni siquiera las reglas del sistema capitalista. Y les dije: "Ustedes están aquí con políticas económicas fraudulentas, con monopolios, poniendo precios injustos, sacrificando a este país, ¿cómo es que no podemos llegar a acuerdo?" Ellos me apoyaron para llegar a presidente, pero cuando llegué querían que fuera su gendarme, su operador, querían que les autorizara absolutamente todo. ¿Cómo podía permanecer de ese lado de la historia? Si allí lo único que se busca es el poder por sí mismo, ni siquiera el dinero. Lo único que se busca es el beneficio para quienes ya les sobra absolutamente todo, donde yo siempre estuve, pero creí que tenía en ese momento la capacidad de convencerlos. Y no. ¿Sabes cuál fue la primera petición que me hizo la Casa Blanca? Que le diera una visa de asilo diplomático a Posada Carriles, al terrorista. ¿Cuál fue la primera petición aquí en Honduras? Que nombrara el gabinete de gobierno que ellos habían diseñado en la embajada.


TL: Así directo.


MZ: Así directo. Me dijeron: "Aquí está la lista de las personas que usted va a nombrar en su gabinete, para que la analice". Así dominan nuestros países. Entonces cuando tú llegas y ves esa realidad, ¿cómo puedes permanecer en un lugar que sabes que es la desgracia de la humanidad? Tienes que cambiar. Entonces, lo primero que hice fue hablarle a Chávez para que me ayudara con petróleo. Hablé con Cristina Kirchner, con Lula. Honduras no tenía relaciones con los países de la región. Nunca había venido un presidente de Brasil a este país hasta que yo traje a Lula. Me uní al bloque antiimperialista del ALBA, escuché las demandas populares, empecé a trabajar con los sindicatos, los obreros, los maestros, los campesinos pero también con los agricultores, los ganaderos y los empresarios. Empecé a trabajar en una óptica eminentemente pluralista ideológicamente y democrática. Pero es mentira que ellos quieran la democracia. Lo que quieren son concesiones para sus privilegios económicos y llevarse todo.


TL: Pero usted no se opuso al modelo capitalista.


MZ: Yo no me opongo a que haya grupos empresariales económicos fuertes. ¡Que hagan el dinero que quieran! Como presidente me opuse a que les nieguen a los demás la posibilidad de tener una oportunidad, de sentirse seres dignos, con libertad de tomar decisiones. Denuncié la forma farisea y falsa de los discursos que hacen las potencias sobre la democracia en nuestros países. Yo les decía: "¿Cómo es que como presidente no puedo subirle los derechos al pueblo porque se oponen los principales poderes fácticos?" Ahí empezó mi cambio. No pensaba en izquierda o derecha, sino en cómo hacer el bien común. No quise llegar a la presidencia para pasar sin pena ni gloria, sino someterme a cualquier sacrificio para decir la verdad. El día del golpe de Estado, los militares dijeron que la orden era matarme. ¿Me dejaron vivo? Pues que me aguanten, porque cada segundo desde que me dejaron vivo les he demostrado que siguen estando equivocados, y la conciencia que se crea en todos estos pueblos cada día es mayor. Nadie nos va a regalar a nosotros ni libertad, ni independencia, ni soberanía, ni Estado de derecho, ni república, ni derechos de solidaridad con los pueblos. Eso se gana luchando y hay que estar dispuesto, en ese sentido, al sacrificio.


TL: ¿Sabe por qué no cumplieron la orden de matarlo?


MZ: No me mataron porque los militares hondureños se opusieron a mi muerte. Hubo dos sesiones en la que ellos deliberaron y votaron. Ahí el ejército decidió que me iban a sacar pero no me iban a asesinar.


TL: ¿La orden de matarlo vino del sector civil?


MZ: Un civil no le ordena a un militar. No sé de dónde vino la orden pero puedo suponerlo: a un militar le ordena otro de mayor jerarquía. Para mí la orden vino de los rangos de estrellas que gobiernan el mundo. Y aquí estoy, diciéndole la verdad para que los pueblos abran los ojos, como decía nuestra luchadora Berta Cáceres, "¡Despierta, humanidad!".

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El presidente electo de Francia, Emmanuel Macron.

 

Basta ver la espectacular subida de las Bolsas para entender con claridad lo que significa políticamente la victoria de Macron: otra batalla ganada más de los poderosos del sistema vendida como regeneración y renovación

 

Los analistas no paran de insistir en el vuelco del panorama político francés, con el desplome de los partidos tradicionales. Es una verdad a medias porque el nuevo presidente, Emmanuel Macron, es un representante neto del poder económico y empresarial francés y de las políticas neoliberales europeas. Todos sus supuestos méritos revolucionarios son meras patinas estudiadas y explotadas para promover su imagen novedosa y moderna: joven, culto (titulado en Filosofía con una tesis sobre Hegel), sensible al arte (sus seis años de piano), romántico y fiel al amor (casado desde hace diez años con la profesora que conoció con 17, y 24 años más mayor).

Si se estudia la trayectoria de Macron se confirma que simplemente es un cachorro de las finanzas y las élites políticas tradicionales. Estudió en los jesuitas y con 16 años se trasladó a París y se formó en Sciences-Po (Instituto de Estudios Políticos de París), una fundación privada considerada grand établissement, un reconocimiento atribuido a algunos centros de enseñanza superior de prestigio. Posteriormente se forma en la Escuela Nacional de Administración (ENA), el granero de las élites políticas francesas. Una gran mayoría de los antiguos alumnos de la ENA controlan la vida política y económica en Francia, por lo que es criticada por su papel en la selección y reproducción de las élites y de la burocracia francesa.

Con solo 33 años, fue socio de la banca Rothschild. Allí Macron se hizo rico en poco tiempo, entró en Rothschild en 2008 y como directivo de esta banca fue encargado de uno de los mayores acuerdos del año: la OPA de Nestlé a una filial de Pfizer, lo cual le permitió convertirse en millonario. La transacción tuvo un valor de nueve mil millones de dólares.

En realidad Macron, como Joseph Fouché durante la revolución francesa y el periodo napoleónico, nunca tuvo partido. Su primera actividad política destacada tuvo lugar en 2008 como ponente de una comisión de expertos sobre el crecimiento económico, encargada por Nicolas Sarkozy y animada por el antiguo consejero socialista Jacques Attali. Esta comisión Attali permitió a Macron codearse con grandes empresarios, como el propietario de la compañía de seguros Axa, Claude Bébéar; el presidente de Nestlé, Peter Brabeck; o el gestor de fondos de inversiones Serge Weinberg. De hecho, este último fue quien lo promocionó como gerente asociado del Banco Rothschild en Francia.

Apoyó la candidatura de François Hollande en las primarias de 2011. En mayo de 2012 se convirtió en secretario general adjunto del Elíseo, cuya función es aconsejar al presidente de la República sobre cuestiones económicas. Macron reivindica una postura liberal. A él le achacan el giro que dio el Gobierno de Hollande en favor de las empresas.

Hollande le nombra ministro de Economía en agosto de 2014, lo que es considerado como una clarificación ideológica, al alejarse de la izquierda y adoptar ideas de derecha. Diseñó la controvertida política económica del presidente François Hollande hasta junio de 2014, que no tuvo nada de socialista provocando la impopularidad de Hollande por abandonar todas sus promesas progresistas. En sus dos años en el Elíseo, fue el encargado de mantener el nexo del presidente con los grandes patronos. También quien tuvo que calmar a las grandes fortunas, a las que Hollande quiso gravar con un 75% de impuestos pero que acabó con unas millonarias rebajas en impuestos y cotizaciones sociales de las empresas. En la campaña electoral Macron fue acusado de haber gestionado durante su Gobierno casos de empresas con las que había tratado anteriormente cuando fue banquero de negocios.

Cuando observa el hundimiento del presidente al que le diseñó la política económica, le abandona como ministro y crea un movimiento político, ¡En Marcha!, que coincide con sus iniciales y con el que alcanza la presidencia. "La honestidad me obliga deciros que ya no soy socialista", dijo. Como si lo hubiese sido en sus decisiones políticas como ministro.

Para entonces ya Emmanuel Macron llevaba un tiempo poniendo en marcha –nunca mejor dicho– toda su maquinaria de seducción y contactos. El periodista Enric González revelaba que "durante sus últimos ocho meses en el cargo, entre enero y agosto de 2016, Macron gastó 120.000 euros en cenas celebradas en su apartamento privado, un ático acristalado ante el Sena encima del complejo ministerial de Bercy. Haciendo una división simple, salen 500 euros por noche. Los funcionarios de la oficina presupuestaria estaban asombrados. Comprobando facturas descubrieron que algunas noches había dos cenas, una detrás de otra. El movimiento de invitados y cocineros era frenético. Por el ático de Bercy pasó todo el que representaba algo en la política, las finanzas, la empresa, la comunicación y el espectáculo. Fue una gigantesca operación de seducción de la que surgió la red de apoyos que está a punto de llevarle a la presidencia de la República".

El resultado es un candidato que despierta simpatía entre buena parte de los dirigentes del Cac40 (el Ibex35 de la bolsa de París). Le apoyan grandes empresarios próximos al socialismo francés, como Pierre Bergé (copropietario del diario Le Monde), y también una parte de la patronal tradicionalmente vinculada a la derecha, como el propietario del grupo de lujo Louis Vuitton (Bernard Arnault) o Vincent Bolloré (presidente de los grupos Canal + y Vivendi). Igualmente le respaldan los dirigentes de las nuevas compañías tecnológicas francesas y ha recibido el apoyo del fundador de la compañía de videojuegos Atari y empresario en el sector de la robótica, Bruno Bonnell; y del fundador de la web de citas Meetic, Marc Simoncini.

Macron aspira, de hecho, a presentarse "como el candidato del nuevo capitalismo francés, de un patronato más moderno y favorable a la globalización". El periodista Enric Bonet señala que el equipo de campaña de Macron lo componen dirigentes de multinacionales francesas. Uno de los encargados de elaborar su programa en materia de seguridad y defensa es Didier Casas, el director general adjunto de la compañía de telefonía móvil Bouygues. Mediapart revelaba que en el núcleo duro de ¡En Marcha! se encontraban jóvenes del entorno del que fue director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss Kahn. Dos agencias de comunicación trabajan habitualmente por el movimiento Little Wing y Jésus & Gabriel. Como se ve, todo "muy revolucionario".

Al más puro estilo postrealidad de Donald Trump, a la semana de crear su movimiento, Emmanuel Macron dijo que ya contaba con 13.000 miembros, "uno cada 30 segundos". El semanario Le Canard Enchaîné se encargó después de aclarar que lo que Macron llamaba miembros eran sencillamente los clics que había recibido su página.

En cuanto a las finanzas de ¡En Marcha! el encargado de la colecta de fondos de campaña fue Christian Dargnat, exdirigente del banco BNP Paribas, y Françoise Holder, cofundadora de la famosa cadena de panaderías Paul y exresponsable nacional del Medef (Movimiento de Empresas de Francia) es la delegada nacional. Según reveló el periodista Mathieu Magnaudeix, encargado de seguir la campaña de Emmanuel Macron en Mediapart, a principios de marzo, el movimiento disponía de ocho millones de euros obtenidos gracias sus 30.000 donantes privados. Aunque la mayoría de los simpatizantes dieron 50 euros, hubo más de 160 donantes que contribuyeron con más de 5.000 euros.

Los responsables de ¡En Marcha! reunieron una parte significativa de sus fondos a través de fiestas privadas muy chic en las que piden donaciones a los invitados. "En sólo una de estas cenas que se celebró en París pocos días antes de Navidad, ganaron más de 100.000 euros", afirma Magnaudeix. Estos actos no sólo se han organizado en territorio francés, sino también en Londres, Nueva York e, incluso, hubo una fiesta en el acomodado distrito bruselense de Uccle, donde reside la mayoría de los expatriados fiscales franceses. "Dargnat ha hecho constantes viajes a Londres para recaudar fondos y Macron participó en tres actos privados durante un desplazamiento que hizo a la capital británica a finales de febrero", recuerda el periodista de Mediapart. A través de un préstamo bancario de 8 millones de euros más las donaciones privadas, Macron "ha prácticamente alcanzado los 21 millones, el presupuesto máximo de un candidato a las presidenciales". Gracias a sus contactos con las élites políticas y económicas, el joven "candidato alternativo" ha puesto en marcha toda una máquina electoral.

En cuanto a las propuestas políticas de Macron, nada diferente a la línea neoliberal dominante: aboga por más flexibilidad laboral, aumentar la jornada de trabajo, no excluye retrasar la edad de jubilación y, como la mayoría de candidatos de derecha, propone una revisión del Código de Trabajo (reforma laboral). Mélenchon había pedido a Macron que renunciase a su reforma laboral para atraer a los siete millones de votantes de la izquierda. Macron, sin embargo, se opuso. Con esas propuestas era comprensible que muchos obreros pensasen que no tenían nada que perder con Marine Le Pen.

Basta ver la espectacular subida de las Bolsas para entender con claridad lo que significa políticamente la victoria de Macron: otra batalla ganada más de los poderosos del sistema vendida como regeneración y renovación.

Como señaló Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique, "el éxito de Macron se debe más a las circunstancias que a sus propios méritos. Porque una serie de acontecimientos imprevistos fueron eliminando a sus principales rivales potenciales. Los candidatos socialistas y conservadores estaban hundido por la corrupción. ¿Qué adversarios le quedaban a Macron? Esencialmente dos: Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon. Ni el poder financiero, ni el poder empresarial, ni el poder mediático podían aceptar, por distintas razones, a ninguno de estos dos candidatos. Por eso, a partir del pasado mes de febrero, todo el formidable peso de los poderes fácticos se puso al servicio de Emmanuel Macron. En particular, los medios de comunicación dominantes –que en Francia están en manos de un puñado de oligarcas multimillonarios– se lanzaron en una frenética campaña en favor del líder de En Marche! Aportándole además un soporte financiero considerable. De tal modo que Macron, orador bastante mediocre y con un programa aún más confuso, fue imponiéndose en las encuestas como el probable vencedor".

Lo cínico de Macron es que, después de haber sido banquero y ministro, contar con el apoyo de las grandes empresas y finanzas que le han proporcionado el máximo presupuesto para su campaña, se presentó a las elecciones afirmando abanderar "el desafío es romper con un sistema que no supo responder a los problemas de Francia desde hace más de 30 años".

Pero en el fondo, Emmanuel Macron es más de lo mismo: un hombre de diseño al gusto del marketing que ha estado en el lugar adecuado en el momento justo. Y su propuesta, en pocas palabras, como diría el conde de Lampedusa: cambiarlo todo para que nada cambie.

 

 


 

EL GANADOR DEL BALLOTTAGE Y SU RIVAL LE PEN ARRANCAN OTRA CAMPAÑA TRAS LAS PRESIDENCIALES FRANCESAS

 

Con Macron electo, la próxima batalla es la legislativa

 

 

La derecha y los socialistas reman contracorriente para superar sus fracturas, y la izquierda insumisa pone condiciones.

 

 

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El electo presidente Macron participa junto a Hollande de un homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.
(Imagen: EFE)

 

Por: Eduardo Febbro


Página12 En Francia

 

Desde París

 

Desde el presidente electo, Emmanuel Macron, pasando por la extrema derecha del Frente Nacional, Los Republicanos (derecha), la izquierda radical unida bajo las banderas de Jean-Luc Mélenchon o los mareados socialistas, la clase política se puso en orden de batalla en busca de un peso legislativo en las próximas elecciones del 11 y el 18 de junio. De ello depende la gobernabilidad de los cinco años venideros así como los términos en que se plasmará, en la Asamblea, la recomposición del sistema político tras el terremoto cuyos primeros efectos empezaron a sentirse antes de la campaña electoral que terminó con la victoria de Emmanuel Macron por un resultado más sólido del que anticiparon las encuestas de opinión: 66,10% contra 33,90% para Marine Le Pen.

Macron y la extrema derecha cuentan con la dinámica de las presidenciales como punto de apoyo mientras que la derecha y los socialistas reman a contracorriente para superar sus fracturas y la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon rehúsa pactar alianzas con los socialistas si estos no se suman a su movimiento. Los resultados del domingo tienen, de hecho, tres terrenos: el del voto a favor de Macron, el de la extrema derecha y el de la Francia del Ni Ni que votó en blanco o se abstuvo porque no se sentía interpretada por ninguna de las dos ofertas en juego. Si se suman los votos abstencionistas, los blancos o los inválidos se llaga a un 34% del cuerpo electoral. La configuración legislativa es, por el momento, la incógnita más lejana. La más cercana circula con insistencia obsesiva: ¿Quién será el próximo primer ministro?. Macron sembró algunas pistas cuando dijo que la personalidad elegida “será alguien con experiencia en el campo político, con competencias para dirigir una mayoría parlamentaria y animar un grupo gubernamental que se verá profundamente renovado”. Poco y mucho. Otro dato esencial lo aportó el Secretario General del movimiento macronista ¡En Marche ! y diputado socialista, Richard Ferrand, quien precisó que no se “excluye” nombrar a un jefe de Gabinete proveniente de la derecha. El primer ministro tendrá una misión inicial capital en el naciente mandato: dirigir la orquesta hasta las legislativas y modelar una mayoría presidencial que le permita gobernar. La inclusión de un dirigente de la derecha puede ser o una decisión o simplemente una consecuencia de la consulta legislativa. Si Macron no obtiene la mayoría y gana la derecha habrá, de facto, un gobierno de cohabitación donde el conservador François Baroin podría estar al frente del cargo.

La fase que se inicia es incierta, para todos. La derecha flota sobre sus divergencias tanto más hondas cuanto que la candidatura presidencial de François Fillon y su insistencia en mantenerla pese a su inculpación por la justicia quebrantó a los conservadores cuya corriente, hoy, carece de una figura fuerte, de un jefe, para federarla. Entre quienes están dispuestos a unirse naturalmente al macronismo, los elementos más radicales que apuestan por una victoria en las legislativas para imponer una cohabitación, la derecha está empañada. Un diputado confió al diario Libération la radiografía interna de la derecha:”por más que nos agitemos para todas partes, no tenemos el control de la situación. Estamos suspendidos a las decisiones de Macron”. Los socialistas se encuentran en una disposición más crítica porque sus posibilidadeselectorales se han reducido al extremo (6,5% en la primera vuelta de la elección presidencial). El fenómeno Macron los ha dejado huérfanos de electores y dirigentes, incluso de varios históricos. La derecha socialista,los socialliberales, están con Macron, otro sector cierra filas detrás del candidato que representó al PS en las presidenciales tras ganar las primarias, Benoît Hamon (izquierda del PS opuesta a toda alianza con el presidente Macron)y un tercero, los legitimistas, quiere guardar las llaves del templo. Allí entra Jean-Luc Mélenchon y sus 7 millones de votos en la primera vuelta, el triple que el Partido Socialista. Mélenchon aspira a recuperar esa extraordinaria ola presidencial y convertirse en la primera fuerza en la Asamblea Nacional e, incluso, estar en condiciones de imponer un gobierno de cohabitación con la izquierda radical. Mélenchon sólo acepta aliarse con el PS si sus candidatos compiten con los colores de Francia Insumisa, condición que los socialistas rechazan al igual que los comunistas y los ecologistas. Una vez más, la izquierda sale dispersada. La ultraderecha, en cambio, si bien Marine Le Pen no llegó al batacazo del 40%, corre detrás de los mismos objetivos: recuperar el empuje presidencial y traducirlo en la Asamblea Nacional para ser “el primer polo de oposición” al poder presidencial. Detrás de estas luchas internas hay otra. Los Republicanos y la izquierda, la socialista y la radical, anhelan validar la persistencia de esa visión Izquierda / Derecha que la narrativa de Macron trató de borrar. De ello dependen la respectivas identidades de los dos ejes que se alternaron el poder político en Francia.

El frente social dio ayer su primer aviso. Varios manifestaciones tuvieron lugar en París como señal de advertencia dirigida hacia el presidente electo y sus proyectos de corte liberal, entre ellos la reforma de la ley del trabajo. La sociedad se prepara y los partidos políticos sufren hoy del terremoto que significó la inesperada irrupción del macronismo y su capacidad a absorber corrientes antagónicas en torno a la figura de Emmanuel Macron.Lo único que está firme es la victoria de Macron, el arraigo electoral de la ultraderecha y el hecho de que la mayoría del voto presidencial no fue a favor del presidente electo sino contra Marine Le Pen. Lo demás es, en Francia, un laboratorio que explora los arcanos de una nueva disciplina.

 

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Domingo, 30 Abril 2017 07:18

¿Un pirómano puede ser bombero?

Entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron estará el próximo presidente de Francia

 

Emmanuel Macron será probablemente el próximo presidente francés si el 7 de mayo logra reunir detrás de su candidatura la mayoría de los votos que apoyaron al socialdemócrata de izquierda Benôit Hamon y los de la derecha republicana (sobre todo, ex gollistas) que fueron a François Fillon. El electorado en esa segunda vuelta deberá elegir entre la derecha, del gran capital internacional y francés y la extrema derecha y las encuestas dan a Macron 62 por ciento y a Marine Le Pen, 38.

Macron, ex banquero en el banco Rothschild, ex ministro de Hollande (y candidato de éste y de Obama) contará con buena parte del 6.3 por ciento que sufragó el socialista Hamon y, además, con los votantes que le pueda dar el Partido Comunista (que el 23 votó de mala gana por Mélenchon). A esos sufragios se sumará la mayoría de los electores derechistas que se encontrarán muy cómodos con este liberalsocialista y representante de la cámara de los empresarios que, siguiendo los pasos de Renzi y de los ex comunistas italianos, pretende crear un partido como el Demócrata estadunidense que pueda reunir en su seno tanto a izquierdistas descafeinados como a ultraderechistas bien vestidos.

Marine Le Pen, que entre los obreros obtuvo 36 por ciento, aumentará sus votos con algunos que votaron por el derechista François Fillon y con su campaña antifinanciera y antioligárquica que quiere presentar como anticapitalista. Aunque la extrema derecha lepenista –que contaba con la simpatía de Trump– consiguió 7 millones 700 mil votos, superando en casi un millón su elección anterior, no salió primera como esperaba ni consiguió la cantidad de votos que hace un mes le daban las encuestas porque Jean-Luc Mélenchon, el candidato del movimiento Francia Insumisa, creció rápidamente desde 11 a 19.5 por ciento ganando electores no sólo de los socialistas sino también entre los trabajadores que votan Le Pen por protesta. Una prueba: en Marsella, que era un bastión lepenista, Mélenchon le ganó a Marine Le Pen y fue el más votado.

Macron de ninguna manera es una defensa contra Le Pen. Por el contrario, su política neoliberal alimenta y refuerza el campo de aquélla. Es un pirómano y no puede ser bombero. Es un resultado puro del marketing político. Inventó en un par de meses un partido supermercado con lo mejor de la izquierda y lo mejor de la derecha y amontona ofertas contradictorias. Con el apoyo tácito de Hollande se llevó la derecha del Partido Socialista y ganó igualmente viejos políticos gollistas. La bolsa dio un salto al conocer su victoria y dejar de temer (por el momento) la de Mélenchon.

Este ex trotskista que tras girar a la derecha y ser ministro en el gabinete socialdemócrata de otro ex trotskista, Lionel Jospin, giró ahora hacia la izquierda y se radicalizó incluso con relación a su candidatura anterior aunque sigue manteniendo el patrioterismo francés –con banderas tricolores y Marsellesa incluidas– y una visión institucional de la política y se inspira desgraciadamente en las tesis sobre el populismo del argentino Ernesto Laclau y de su esposa, Chantal Mouffe, que desconocen teóricamente las clases y, por consiguiente, diluyen todo en el pueblo.

Mélenchon, favorecido por el odio y el temor al neofascismo, ganó votos sobre todo al socialdemócrata de izquierda Benôit Hamon, que fue abandonado a su suerte y traicionado por su partido pero también le quitó votos a la candidatura de Philippe Poutou, del Nuevo Partido Anticapitalista, porque Mélenchon tenía más posibilidades de ganarle a Marine Le Pen. Ahora no llama a votar a Macron sino, como Poutou, a combatir al Frente Nacional. Es pues posible constituir un frente entre la extrema izquierda y Mélenchon para las próximas batallas, que no serán meramente electorales.

Francia entra políticamente transformada en una nueva etapa muy difícil de su historia. Los socialistas y los socialdemócratas que pensaban reformar gradualmente al capitalismo pero dependían del movimiento obrero están en extinción, tal como sucedió con el Partido Socialista y el Partido Comunista italianos, con el PASOK griego, con los comunistas y el PSOE en España y en otras partes del mundo. Los clásicos partidos conservadores y derechistas, católicos o laicos con clientela en la clase media de una Francia, durante mucho tiempo rural, también están en agonía.

El Partido Socialista difícilmente sobrevivirá a su voto por Macron, el hombre de la gran finanza y al igual que el Partido Comunista y los republicanos está herido de muerte. En un mundo dominado por el capital financiero y que vive grandes cambios tecnológicos que modifican el panorama industrial, las ciudades y el territorio surgen nuevas expresiones políticas de la protesta y vuelven a aflorar las formas racistas, xenófobas, reaccionarias de esa misma protesta.

Francia entra en un duro periodo de lucha de clases con un movimiento obrero debilitado pero no derrotado y con el grueso de la izquierda política dirigido por un ex socialdemócrata cegado por Laclau, que dio por despachado al movimiento obrero, o sea al que, en los próximos meses, le tocará salvar la democracia y el futuro de Francia.

Estos movimientos nuevos, como Francia Insumisa, Podemos, Syriza o el italiano M5Estrellas, son oscilantes y pasan rápidamente de una posición a otra, pero son un elemento antiestablishment ineludible en la lucha por la recomposición de una fuerza social y política anticapitalista en Europa. Todos ellos y sus líderes provienen de los viejos partidos de izquierda tradicionales, socialistas, socialdemócratas, comunistas pero no han hecho aún un balance de su pasado.

Lejos de representar una influencia del llamado populismo latinoamericano en Europa, como algunos creen, expresan sin embargo, como éste, los efectos de la mundialización y de la dominación del capital financiero sobre vastas capas empobrecidas, proletarizadas, radicalizadas, de las clases medias urbanas.

 

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Viernes, 21 Abril 2017 05:09

Colombia y el milenarismo político

Colombia y el milenarismo político

 

Falta año y medio para las elecciones presidenciales y sin embargo los candidatos ya comienzan a hacer sus campañas políticas. Hace poco el exprocurador Alejandro Ordoñez verificó su precandidatura a la presidencia.

En estas elecciones el tema central no es el terrorismo sino la corrupción. Los asuntos destapados de Obedrecht, de Reficar y lo sucedido en Interbolsa han puesto en la mira a los políticos corruptos. Sin embargo, hay un aspecto que casi no se toca y es la noción tan consolidada de un Presidente plenipotenciario, que podrá hacer y deshacer en su gobierno, quiero decir, es ese Presidente que con la bandera en contra de la corrupción ( como lo fue en épocas pasadas en contra de los grupos guerrilleros) es el caballo de batalla para perpetuar una noción de un Ejecutivo parecido a un rey.

Y es que en la sociedad colombiana se ha consolidado dicha noción de Jefe de Estado, algo que Sergio de Zubiría llamó “el síndrome de Adán” (Zubiría Samper, 2015). Parafraseando a este autor se trata que toda elección presidencial tiene la potencialidad de empezar desde cero, es decir, dar un nuevo comienzo a la forma de gobernar. Se trata casi de idealizar o sacrificar al Presidente, porque la noción que se tiene en Colombia es que éste tiene un poder absoluto en todas las decisiones que conciernen al país, y eso encubre otros aspectos como la rama legislativa o la judicial que tienen una responsabilidad igual, o en casos concernientes incluso mayor.

La historia ha mostrado que en cierta medida la monarquía no se suprimió del todo, quedan retazos desde la metodología y la percepción presente en ella. El presidente representa ahora a ese rey que era “elegido por Dios”, y que haría llegar una época de prosperidad, que acabaría con los males dados en la sociedad y que llevaría el reino (la nación) a otro tipo de sociedad libre e igualitaria.

Es esta noción la que ha hecho perpetrar al Presidente como un mesías, y es por esto que la sociedad colombiana se ha comportado como los movimientos milenaristas. Se recuerda que estos movimientos proclamaban que el mundo está corrompido, pero que llegará el momento, como la segunda llegada de Jesús o el diluvio, que acabarán con la maldad que hay en la tierra para dar paso a un mundo mejor. Y esta noción no solo es característica de los grupos más afines con el catolicismo, también se encuentran presente en infinidad de mitos que aluden a la llegada del fin del mundo, a la purificación, el Ragnarok, el Apocalipsis, la llegada del Condor (como lo veían los Muiscas), el cambio en el sol, entre otros.

Un fenómeno, in procedor básico para muchas sociedades pues los mitos juegan un importante papel en la normalización de la vida, creando unos patrones de conducta, pero que en cierta medida, vienen de agentes externos a lo terrenal, es decir que los cambios efectuados deben ser hechos por agentes supraterrenales donde los habitantes de este mundo solo seremos agentes pasivos ante ese cambio.

Asimismo sucede con los movimientos que son vinculados al ateísmo, solo que el actor que hará el cambio radica en un agente terrenal, un líder que guie a las masas. En el caso colombiano, el encasillamiento de los partidos de derecha e izquierda no tienen diferencia en este aspecto: primero que todo, hasta la población llana, que no está vinculada en la materia de la política sabe perfectamente que Colombia es un país donde hay muchas falencias, todos estarán de acuerdo que hay pobreza, desigualdad, marginalidad, exclusión, persecución, entre muchos otros suplicios. Sin embargo se espera pasivamente que llegue ese sujeto –ojalá que sea Presidente– que rompa con la historia.

Me atrevo a decir, por tanto, que la historia de la política colombiana se ha expresado en estos asuntos, y que en estas elecciones no será diferente, el mito da la fortaleza a los candidatos para creerse mesías, incluso con poder para acabar con la corrupción del país. Esta falsa ilusión no es todo el problema, lo es más la pasividad de los colombianos que esperamos a que llegue ese sujeto con lo cual reforzamos ese mito del mesías. El problema es que no se quiere ser partícipe sino espectador de ese cambio, y es por eso que la democracia la hemos reducido al acto pasivo de votar.

Esta pasividad es el mismo argumento para el abstencionismo, además de la violencia política, donde han matado a más de 122 líderes sociales de lo que va en este año, pero al menos, para comenzar a tener una participación activa en las elecciones presidenciales, hagamos el trabajo de leer las propuestas de los candidatos, en vez de ver sus pancartas y sus comerciales con gente famosa medidas en lo largo de su chequera.

 

 

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Mélenchon muestra en un mitin la portada de Le Figaro que lo acusa de chavista

 

Mélenchon nunca ha ocultado su admiración por Castro o Chávez y su “revolución bolivariana”. Un día después de la muerte del líder cubano, el pasado 25 de noviembre, el candidato izquierdista le rindió un sentido homenaje a los pies de la estatua de Simón Bolívar erigida a la orilla del Sena, cerca del Puente Alejandro III. Su acción le valió algunas críticas y comentarios irónicos, pero no fue mucho más allá. Pero eso era en noviembre y entonces Mélenchon no era visto más que como un aspirante presidencial muy alejado de la victoria.

A poco más de una semana de la cita con las urnas, el líder de Francia Insumisa se coloca en las encuestas en un tercer o cuarto lugar, a muy poca distancia de los primeros puestos de la ultraderechista Marine Le Pen y el centrista Emmanuel Macron, cuya intención de voto baja ligeramente. Y esto ha puesto muy nerviosos tanto a sus seguidores como a los del cuarto candidato en cabeza, el conservador François Fillon. Hora, pues, de afilar los cuchillos.

Mélenchon y su filiación bolivariana han copado esta semana portadas de la prensa. “Mélenchon: el delirante proyecto del Chávez francés”, abría a toda página el conservador Le Figaro el miércoles. Un día más tarde, era el progresista Libération el que cuestionaba la política extranjera “tras los pasos de Chávez y Putin” del candidato izquierdista.

Aunque hace tiempo que está puesto blanco sobre negro, ha sido esta semana cuando parece haberse descubierto también el apartado 62 del muy largo —eso es cierto— programa de Mélenchon, titulado “Construir cooperaciones altermundialistas e internacionalistas”. Concretamente, lo que ha hecho saltar las “alarmas” de la prensa y los políticos franceses es la última propuesta de ese punto: “Instaurar una política de co-desarrollo con América Latina y el Caribe uniéndonos al ALBA”. La entrada en la organización integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda es algo que también se menciona en el capítulo 15 de su programa, dedicado a los territorios de ultramar de Francia, específicamente a Guyana y las Antillas francesas.

¿A la Alternativa Bolivariana para los Pueblos para América? ¿A la organización creada en 2004 por Castro y Chávez? Muchos se han llevado de nuevo las manos a la cabeza ante la propuesta de un candidato que, a la par, propone salir de la OTAN y hasta de la Unión Europea si esta no se transforma profundamente según sus términos. Francia podría “despertar un día dentro de la Alianza Bolivariana”, ironizó el centrista Emmanuel Macron, el candidato que más tiembla con el ascenso de Mélenchon.

“¡No propongo salir de la UE para entrar en el ALBA! Cómo pueden creerme tan estúpido como para tener una idea semejante”, replicó, indignado, el líder izquierdista la noche del viernes en la cadena TF1.

Mélenchon ha pasado a la defensiva. Dedica la mitad de su último programa semanal en YouTube a defender la idea de adhesión al ALBA que, puntualiza, se limita a los territorios galos al otro lado del Atlántico, Guyana y las Antillas.

Y en una entrevista con el diario Ouest-France publicada el sábado, asegura también que no tiene intención de “hacer una Cuba en Francia”. Tanto Castro como Chávez “están muertos. Yo les defendí en circunstancias en que fueron atacados (...), pero nunca aprobé la forma en que Cuba está organizada políticamente”, asevera.

Mucho más escueto se muestra Mélenchon respecto de Venezuela, a cuyo presidente actual, Nicolás Maduro, apenas menciona públicamente, como tampoco habla de las manifestaciones de protesta de las últimas semanas o de las internacionalmente criticadas medidas del chavismo, como el luego revertido intento de quitarle competencias a la Asamblea Nacional, en manos de la oposición, o la reciente inhabilitación del líder opositor Henrique Capriles. “Yo apoyé a Chávez contra la agresión estadounidense. Hoy, el problema de ese país es ante todo la caída del precio del petróleo. No es mi culpa”, afirma Mélenchon.

 

 

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Campaña del miedo en Francia: la derecha usa a Venezuela para frenar a Mélenchon

Tras haber subido de un 10% al 18,5% en los sondeos, la dinámica del líder izquierdista preocupa a los sectores conservadores a apenas una semana de la primera vuelta de las presidenciales.


“Hoy hablan de los tipos de interés, mañana dirán que llueven ranas, después será el invierno nuclear, luego la llegada de los tanques del ejército soviético y, entre estos dos, dirán que los venezolanos nos han invadido”. El izquierdista Jean-Luc Mélenchon (republicano y ecologista) respondió con humor a las críticas feroces de la derecha y la extrema derecha francesas del último mitin en Lille.


Maximilien (Robespierre), Ilitch (Lenin), Hugo Chávez, Fidel Castro... Los conservadores franceses han rescatado a todos sus fantasmas de la historia para atacar al candidato de la "Francia Insumisa". Tras haber experimentado una espectacular remontada en los sondeos, Mélenchon se ha erigido en el centro de las críticas de sus principales rivales en la cursa al Elíseo: Marine Le Pen (ultranacionalista), Emmanuel Macron (centrista y business friendly) y François Fillon (derecha republicana).


Según los últimos estudios de opinión, Mélenchon obtendría un 18,5% de los votos (hace menos de un mes se situaba en torno al 10%). De esta forma, estaría casi empatado con Fillon (20%) y cerca de alcanzar a Le Pen (22,5%) y Macron (23,5%).


Un tercio del electorado asegura no saber a quién votará. Ante este escenario tan incierto, la dinámica creciente de Mélenchon inquieta. “Mélenchon: el delirante proyecto del Chávez francés”. “Mélenchon, el nuevo riesgo francés”. Así titularon este miércoles el diario conservador Le Figaro y el rotativo económico Les Echos respectivamente. Después de haber elogiado su talento como orador y su coherencia ideológica, la prensa francesa ha cambiado el tono ante su incipiente remontada.


“A Mélenchon no le falta labia ni talento, pero es penoso ver como un hombre con un programa tan demagógico puede despertar tanta simpatía”, aseguró Le Figaro en un editorial completamente caricatural.


Los otros candidatos también critican ahora a Mélenchon, después de haberlo ignorado durante buena parte de la campaña. La ultranacionalista Le Pen le acusa de ser un “inmigracionista absoluto”, por haber defendido una acogida digna de los refugiados.


El derechista Fillon dedicó una parte de su discurso en Marsella en atacar “el programa comunista” del candidato de la "Francia Insumisa". El miedo a la izquierda parece ser el último recurso que le queda al candidato de la derecha republicana para movilizar a un electorado consternado por el Penelope Gate, el escándalo de los supuestos empleos ficticios como asistentes parlamentarios de la mujer y los hijos de Fillon.


El último candidato en incorporarse a la campaña del miedo en contra de Mélenchon ha sido Macron. “El revolucionario comunista era senador socialista cuando yo aún estaba en el instituto”, le ha reprochado, criticando así la larga trayectoria política de Mélenchon, que fue elegido senador en 1986. El líder de En Marche! (¡En Marcha!) ve cómo el republicano le disputa el voto de los tradicionales votantes del Partido Socialista, decepcionados por el quinquenio de François Hollande y la decadente trayectoria del candidato de su formación Benoît Hamon (9%).


Hollande rompe su silencio ante la “moda Mélenchon”


Hollande rompió, de hecho, esta semana su silencio sobre la campaña para expresar su inquietud sobre la “moda Mélenchon”, que puede dar lugar a una segunda vuelta entre Mélenchon y Le Pen. “Hay un gran peligro ante las simplificaciones, las falsificaciones, que hacen que miremos más el espectáculo de un tribuno que el contenido de su texto”, declaró.


¿Qué efectos tendrá la campaña del miedo en contra de Mélenchon? Difícil saberlo, pero no resultaría sorprendente si esta sirve para favorecer las perspectivas electorales del líder de la izquierda radical.


Tras las decepcionantes presidencias de Sarkozy y Hollande y diez años de letargia económica e incremento de la precariedad, reina en Francia un malestar evidente respecto a sus élites políticas y mediáticas. Seis de cada diez franceses desconfían de los medios escritos y televisivos. Hollande, Sarkozy, Juppé, Valls... Todos ellos han sido enviados a la papelera de la historia durante esta campaña presidencial en la que nada sucede como se preveía.


Con los gritos de “dégagez, dégagez (echadlos, echadlos)”, los simpatizantes de Mélenchon ovacionaron la respuesta que este dio a las críticas de sus rivales. “Si elegís a estos tres (Macron, Fillon o Le Pen), terminaréis escupiendo sangre”, proclamó el candidato de la "Francia Insumisa" ante las 12.000 personas que llenaron el Gran Palacio (varios centenares se quedaron fuera del pabellón) en Lille, el norte de Francia, una de las regiones más deprimidas económicamente del país.


Mélenchon consagró buena parte de su discurso a defender el restablecimiento del orden social republicano ante las políticas de austeridad neoliberales reivindicadas por Fillon y Macron. Una muestra más de su estrategia populista de izquierdas que parece estar calando en la sociedad francesa.


El político preferido de los franceses


Mélenchon no se presenta como el candidato de ninguna fuerza política tradicional, sino del movimiento de la "Francia Insumisa", creado a principios del año pasado.


Inspirado por la experiencia de Podemos y Bernie Sanders, este impulsa su candidatura a través de un uso virtuoso de las redes sociales. El canal de Youtube de Mélenchon cuenta con más de 280.000 abonados. Este gran seguimiento en las redes se ve reflejado con el apoyo masivo en los mítines, por ejemplo, las 120.000 personas que reunió (según los organizadores) en la marcha por la Sexta República del 18 de marzo en París, o las 70.000 que asistieron a su mitin del domingo pasado en Marsella.


No obstante, el inicio de la remontada de Mélenchon empezó con el primer debate televisivo del 20 de marzo, cuando numerosos analistas calificaron su intervención como la más brillante.


“No estaba interesada por las presidenciales, pero tuve una revelación cuando lo vi durante el primer debate televisivo” reconoce Virginie V., de 28 años. Esta antigua votante socialista o de los verdes franceses asistió al mitin de Lille para hacerse una mejor idea de su candidato predilecto. “Quizás sus ideas se encuentran más a la izquierda que las mías, pero el personaje me inspira confianza”, afirma esta monitora en talleres de educación popular.


Según un reciente sondeo de Ifop, el 68% de los franceses tienen una opinión positiva de Mélenchon. Tras una subida de 22 puntos en este índice durante el último mes, el candidato de la "Francia Insumisa" se ha convertido en el político preferido de los franceses.


El 29% de los ciudadanos entre 18 y 24 años afirman querer votar por el líder de la izquierda radical, lo que le convierte en el candidato preferido de los jóvenes por delante de Macron y Le Pen.
El carisma, la coherencia ideológica y el estilo pedagógico de Mélenchon parecen estar convenciendo a la desencantada sociedad francesa. Y esto inquieta a los sectores más conservadores.

 

enric bonet
@EnricQuart

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Francia. Falta de palabra y traición, hitos de la campaña

De los cinco candidatos, el izquierdista Mélenchon es el único que no tiene sobre él la sombra de la deslealtad de sus tropas, ni la de la mentira, no lo acosan los jueces, ni las denuncias de corrupción. Tuvo un espectacular repunte.

 


Parricidios políticos, traiciones de alto voltaje, incumplimiento de la palabra pública, impunidad, previsiones de una abstención record, nivel nunca constatado de indecisos, empuje de la izquierda radical, hundimiento del candidato socialista, afianzamiento de la opción de “extremo centro” en detrimento de la derecha y los socialistas y una consigna general conocida en francés como “degagisme” (rajismo o que se vayan todos):estos son los parámetros de las elecciones presidenciales francesas cuando quedan menos de quince días para que se celebre la primera vuelta (23 de abril). La impunidad, la falta de palabra y la traición política habrán sido las constantes de una consulta presidencial que está afuera de cualquier línea racional. Lo resume muy bien en las paginas del semanario Le Nouvel Observateur una de las más prestigiosas periodistas políticas, Ruth Elkrief: “esta campaña es monstruosa, espeluznante, inestable. Estamos en una fase de descomposición y, por el momento, me cuesta ver la recomposición”. Cuatro electores de cada diez pueden aún cambiar de opinión, lo que torna una apuesta cualquier pronóstico. La indecisión es particularmente pronunciada a la izquierda y en el centro, donde hay tres candidatos:el del Partido Socialista, Benoît Hamon, el de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, y el del movimiento de extremo centro Emmanuel Macron. Los tres adelantan ofertas muy distintas. Las encuestas diseñan un retrato nítido de esa indecisión: la mitad de los electores de Hamon o de Macron confiesan que son capaces de cambiar la orientación de su voto. “Hay entre diez y 15 millones de votantes que aún no tomaron su decisión. ¿Quién puede decir lo que saldrá de todo esto ?”, comentó Jean-Luc Mélenchon en una entrevista publicada por Le Journal du Dimanche.


El mejor ejemplo es el del mismo Mélenchon. Con un candidato socialista boicoteado por el ala liberal del PS y con apenas 8% de intenciones de voto, un representante de la derecha en la cuerda floja de la credibilidad, una extrema derecha sólida y un centro nuevo, el líder de Francia insumisa ha protagonizado un repunte espectacular en los sondeos. Las últimas encuestas le ubican hoy en tercera posición, empatado con François Fillon, el representante de Los Republicanos. La izquierda de la izquierda ha dejado de ser una invitada de tercera fila, un objeto de burla o de desdén. Tribuno inspirado, con una prosa juvenil y contundente, Mélenchon ya no asusta más con sus propuestas orinadas de la izquierda radical. A su manera excéntrica, de los cinco candidatos fuertes es el único limpio: no tiene sobre él la sombra de la traición de sus tropas políticas, ni la de la mentira, no lo acosan los jueces ni las denuncias de corrupción. La izquierda de la izquierda vive un momento de éxtasis inesperado. 42% de los franceses juzgan que Mélenchon sería “un buen presidente”. En un artículo de Libération dedicado al fenómeno Mélenchon, el diario escribe: “su denuncia de las injusticias del sistema llegan al pueblo, sus requisitorios contra una República confiscada expresan la cólera de la opinión contra la clase política, sus promesas de una reactivación económica y de ruptura ecológica parecen menos azarosas cuando las políticas razonables de “quienes saben” patinan en Europa desde hace dos décadas”. Jean-Luc Mélenchon tuvo la inspiración de mantener su radicalidad al mismo tiempo que apaciguaba el fervor, de saltar la barrera de los medios oficiales con un canal YouTube visitado por millones de personas y, en nombre de Francia Insumisa, hasta se creó un juego informático, Fiscal Kombat, que simula la confrontación entre esa Francia Insumisa y las oligarquías financieras. El juego, inspirado a la vez en Mortal Kombat y Kung Fury, acumula en una misma canasta las ganancias de todos los jugadores para financiar “virtualmente” el programa de Mélenchon.


En esta campaña 2017 (64% de los franceses la consideran un fracaso) todo es fenomenal, y ello antes mismo de que se iniciara. En 2016, la conquista de la presidencia se abrió con un parricidio político. El entonces ministro de Finanzas, motor del giro de la social democracia francesa hacia el liberalismo social y también protegido del presidente François Hollande, Emmanuel Macron, renunció a su cargo. No era miembro del PS, había sido banquero, jamás se había presentado a una elección pero salió del Ejecutivo para esculpir su figura presidencial en lo que muchos consideraron una traición al jefe del Estado. “Fue el asalto del siglo, el crimen perfecto”, dijo la ministra de Salud, Marisol Touraine. Macron, sin partido, lanzó en abril el movimiento En Marche!. Desde ese entonces hasta ahora plasmó la hazaña de hacer olvidar su paso por el gobierno y las medidas liberales que hizo adoptar. Emmanuel Macron y su reciclado programa de extremo centro está segundo en las intenciones de voto, detrás de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen. El segundo episodio desleal lo protagonizó hacia finales de año quien ese momento era primer ministro, Manuel Valls. Cuando aún no se sabía si François Hollande apostaría por su reelección, Valls anunció que estaba dispuesto a competir contra el presidente en las primarias socialistas. En una decisión inédita, Hollande renunció a su reelección y poco después la derecha celebró su propia elección primaria con dos candidatos que monopolizaban las encuestas: el ex presidente Nicolas Sarkozy y el ex primer ministro Alain Juppé. Los dos fueron derrotados por François Fillon, quien, durante los cinco años de mandato, había sido el primer ministro de Sarkozy. Otra proeza más: Fillon derrotó a los sondeos y, de paso, a la buena memoria: hizo olvidar la calamitosa herencia del mandato sarkozysta.


Las primarias socialistas repitieron el esquema: el favorito, Manuel Valls, quedó fuera de juego en beneficio del sector más socialista del PS representado por Benoît Hamon. Pero allí empezó otro capitulo de la deserción de las ideas. Diputados y ministros socialistas de peso le negaron su respaldo al candidato elegido por la base. Prefirieron resolver de una vez la interna que lastra al socialismo desde hace años y optaron por respaldar a Emmanuel Macron. La estocada final la descargó el mismo Manuel Valls. Incumplió su palabra pública y los compromisos de quienes participan en las primarias. Los estatutos estipulan que los perdedores apoyan al ganador. Valls no sólo se negó a aportar su firma para legalizar la candidatura de Hamon sino que, además, criticó su programa y anunció que votaría por Macron. Demasiado joven y tierno, con un partido en estado de desintegración, sin posibilidad de alianzas con Mélenchon, el elegido en la primaria se perdió en los limbos de las encuestas.


2017 será como 2002: no habrá un candidato socialista en la segunda vuelta. La derecha tampoco se salvó de la inmolación. Fillon, el decoroso católico de tierras profundas, vio su lado más oscuro salir a la luz cuando el semanario Le Canard Enchaîné reveló que había contratado a esposa e hijos en la Asamblea Nacional sin que los miembros de su familia hubiesen jamás hecho acto de presencia. Investigado por la justicia e imputado luego junto a su esposa Penelope, Fillon también falló a su promesa de abandonar la carrera presidencial si la justicia lo imputaba. En vez de ello, cambió de blanco, se dijo víctima de un complot, arremetió contra la justicia, los jueces y los medios, acusó a la presidencia de activar un “gabinete negro” para perjudicarlo y siguió adelante con su candidatura. Entre tanto, lo abandonaron centristas y moderados de la derecha sin que Fillon haya variado su estrategia. Marine Le Pen, igualmente cercada por la justicia por un caso de empleos ficticios en el Parlamento Europeo, ni se inmutó. Para ambos, “La República de los jueces” está al acecho de sus candidaturas.


¿Quién enfrentará a la premiada de las encuestas de opinión en la segunda vuelta del mes de mayo?. Son tres los probables adversarios de Marine Le Pen: Emmanuel Macron, François Fillon o Jean-Luc Mélenchon. Ningún analista logra despejar las nieblas del misterio. Los indecisos le darán el ultimo vuelco a la balanza al término de una campaña donde toda la mecánica de la representatividad democrática funcionó con códigos inusuales.


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CNI y EZLN anuncian nombramiento de la candidata indígena para el próximo 26 de mayo

 

 

Ciudad de México | Desinformémonos. El Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) anunciaron que el próximo 26 de mayo darán a conocer el nombre de la vocera del Concejo Indígena de Gobierno que, con la representación del CNI, participará en las elecciones presidenciales del 2018.

En un comunicado conjunto, el CNI y el EZLN convocaron a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la Asamblea Constitutiva del Consejo Indígena de Gobierno para México, que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo en el Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Durante la asamblea, indicaron, se planearán los propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno, su funcionamiento y organización, así como su vinculación con otros sectores de la sociedad civil.

A continuación el comunicado completo difundido por la página de Enlace Zapatista:

 

 

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

CONVOCATORIA

 

Considerando que el V Congreso Nacional Indígena (CNI), en su segunda etapa realizada los días 29, 30, 31 de diciembre de 2016 y primero de enero de 2017, acordó:

PRIMERO.- “...Nombrar un Concejo Indígena de Gobierno con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018...”.

SEGUNDO.- “...[Llamar] a los pueblos originarios de este país, a los colectivos de la Sexta, a los trabajadores y trabajadoras, frentes y comités en lucha del campo y las ciudades, a la comunidad estudiantil, intelectual, artística y científica, a la sociedad civil no organizada y a todas las personas de buen corazón a cerrar filas y pasar a la ofensiva, a desmontar el poder de arriba y reconstituirnos ya nos sólo como pueblos, sino como país, desde abajo y a la izquierda, a sumarnos en una sola organización en la que la dignidad sea nuestra palabra última y nuestra acción primera...a organizarnos y parar esta guerra, a no tener miedo a construirnos y sembrarnos sobre las ruinas dejadas por el capitalismo...”.

TERCERO.- “[Convocar] a una asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México en el mes de Mayo de 201... para hacer retemblar en sus centros la tierra, vencer el miedo y recuperar lo que es de la humanidad, de la tierra y de los pueblos, por la recuperación de los territorios invadidos o destruidos, por la presentación de los desaparecidos del país, por la libertad de todas y todos los presos políticos, por la verdad y la justicia para los asesinados, por la dignidad del campo y de la ciudad...haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.”

Es que hemos acordado CONVOCAR a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la:

ASAMBLEA CONSTITUTIVA DEL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO

Que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo del presente año en las instalaciones del Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, territorio zapatista, de acuerdo con el siguiente:

 

P R O G R A M A

 

26 de mayo

Llegada a CIDECI y registro físico de concejales, autoridades, representantes, delegados indígenas, prensa e invitados por la Comisión de Coordinación del CNI.

Ceremonia tradicional.

 

27 de mayo

Inauguración e instalación de la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México.

Mesas de trabajo bajo los siguientes ejes:

Propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno.

Funcionamiento y Organización del Concejo Indígena de Gobierno.

Vinculación del Concejo Indígena de Gobierno con otros sectores de la sociedad civil.

Nombramiento de la Vocera del Concejo Indígena de Gobierno.

 

28 de mayo

Plenaria Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México y toma de protesta de sus integrantes.

Discusión y aprobación de acuerdos, resoluciones y declaraciones.

Clausura de la Asamblea.

El nombramiento de los concejales que integrarán el Concejo Indígena de Gobierno deberá hacerse de conformidad con los lineamientos que se señalan en el ANEXO I de esta Convocatoria y en las regiones que se relacionan en el ANEXO II, aclarando que en caso de existir dudas sobre las regiones propuestas o necesidad de hacer la revisión, e incluso la modificación de alguna de ellas, deberá comunicarse a la Coordinación del CNI.

El registro previo de [email protected] indígenas podrá hacerse en el correo electrónico del CNI: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Podrán participar como INVITADOS OBSERVADORES quienes reciban expresamente invitación de la Coordinación del CNI o del EZLN.

[email protected] integrantes de la Sexta Nacional e Internacional que deseen integrarse como participantes observadores deberán registrarse previamente en el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Atentamente

Marzo de 2017

Por la reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

 

ANEXO I

_________________________________________________________________

BASES PARA EL NOMBRAMIENTO DE LOS CONCEJALES QUE INTEGRARAN EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO DE CONFORMIDAD CON LOS ACUERDOS ADOPTADOS POR EL QUINTO CONGRESO NACIONAL INDÍGENA EN SU ASAMBLEA PLENARIA DEL DÍA 01 DE ENERO DE 2017.

El Concejo Indígena de Gobierno (CIG) se integrara con dos concejales, preferentemente hombre y mujer, por cada una de las regiones indígenas participantes en el Congreso Nacional Indígena (CNI) que se indican en la tabla anexa, a excepción de los pueblos residentes en las Zonas Metropolitanas de México y Guadalajara, en cuyos casos se nombrará un concejal por pueblo.

Los concejales serán nombrados por consenso en asamblea de su pueblo o de acuerdo a los usos y costumbres de cada pueblo y el nombramiento de los mismos deberá constar en acta por escrito.

Quienes sean propuestos como concejales deberán obedecer el mandato del pueblo que los nombró y el de la asamblea del CNI, trabajar bajo los siete principios del CNI y de manera colectiva.

Quienes sean propuestos para ser concejales deberán cumplir con los siguientes requisitos:

Tener pertenecía y permanencia en el CNI.

Practicar los siete principios del CNI.

Pertenecer a un pueblo originario.

Conocer la historia y la cultura de su pueblo y tener reconocimiento y autoridad moral en su comunidad.

Ser propuestos, nombrados y legitimados en Asamblea o en la instancia de decisión de sus pueblos según sus usos y costumbres.

Haber acompañado a sus pueblos en su lucha y tener una trayectoria de lucha congruente, que conozcan cómo trabajar la tierra, que sean humildes, que escuchen y que sirvan a sus pueblos y que conozcan el caminar del CNI.

Ser anticapitalista de abajo y a la izquierda.

El cargo de concejal es rotativo en el período de tiempo que cada pueblo decida y es revocable en cualquier momento por la asamblea o instancia que haya nombrado a los concejales.

Preferentemente los concejales deberán ser nombrados antes de la asamblea del CNI programada para los días 27 y 28 de mayo en San Cristóbal de las Casas y la organización y funcionamiento de los mismos y del CIG serán acordados por dicha asamblea.

 

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

LA COORDINACIÓN PROVISIONAL

ANEXO II

_________________________________________________________________

LISTADO DE REGIONES PARA EL

CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

 

Región No. Pueblo- Lengua


Baja California


1 Cucapá

2 Kumiai

 

Campeche


3 Castellano de Candelaria

4 Chol de Campeche

5 Maya de Campeche

6 Tzeltal de Campeche

 

Chiapas

 

7 Castellano de la Costa de Chiapas

8 Chol

9 Mam de Chiapas

10 Tojolabal

11 Tzeltal de la Selva Norte

12 Tzeltal de los Altos de Chiapas

13 Tzeltal Zona Fronteriza

14 Tzotzil de los Altos de Chiapas

15 Tzotzil de la Costa de Chiapas

16 Tzotzil de la Región Centro de Chiapas

17 Lacandón

18 Zoque del Norte de Chiapas

 

Chihuahua

19 Rarámuri

 

Ciudad de México

20 Nahua del sur del Distrito Federal

 

Colima

21 Nahua de Colima


Durango

22 Wixárika de Durango

 

Guanajuato

23 Chichimeca


Guerrero

24 Afromexicano

25 Mephaa de la Montaña de Guerrero

26 Nahua Centro de Guerrero

27 Nahua Montaña de Guerrero

28 Amuzgo de Xochistlahuaca

29 Ñu Savi de la Costa de Guerrero

30 Ñu Savi de la Montaña de Guerrero


Hidalgo

31 Nahua de Hidalgo


Jalisco

32 Coca

33 Nahua del Sur de Jalisco

34 Tepehuano de Jalisco

35 Wixárika de Jalisco


Estado de México

36 Matlatzinca

37 Nahua del Centro del Estado de Mexico

38 Nahua del Oriente del Estado de Mexico

39 Otomí- Ñatho

40 Otomí- Ñañhú


Michoacán

41 Mazahua

42 Nahua de La Costa de Michoacán

43 Otomí de Michoacán

44 Purépecha


Morelos

45 Nahua de Morelos

Nayarit

46 Náyeri

47 Wixárika de Nayarit


Oaxaca

48 Chinanteco de la Chinantla Alta

49 Chinanteco de la Chinantla Baja

50 Cuicateco

51 Ikoots

52 Mazateco

53 Mixe

54 Ñu Savi de la Costa Chica Oaxaqueña

55 Ñu Savi de la Mixteca Alta Oaxaqueña

56 Ñu Savi de la Mixteca Baja Oaxaqueña

57 Ñu Savi de la Mixteca Media Oaxaqueña

58 Triqui Alta

59 Binnizá de la Sierra Norte

60 Binnizá de la Sierra Sur

61 Binnizá del Istmo

62 Binnizá de Valles Centrales

63 Chontal de Oaxaca

64 Zoque de Chimalapas


Puebla


65 Nahua de la Mixteca Poblana

66 Nahua de la Sierra Norte de Puebla

67 Nahua de los Volcanes Puebla

68 Totonaco de La Sierra Norte de Puebla

 

Querétaro

69 Otomí- Ñañhú de Amealco y Tolimán


Quintana Roo

70 Maya de Quintana Roo

 

San Luis Potosí


71 Castellano de Wirikuta

72 Nahua de la Huasteca potosina


Sinaloa

73 Mayo de Sinalóa


Sonora

74 Guarijío

75 Mayo de Sonora

76 Seri

77 Tohono Odham

78 Yaqui

 

Tabasco

79 Chol

80 Chontal de Tabasco

81 Zoque de Tabasco


Veracruz

82 Nahua de la Huasteca

83 Nahua del sur de Veracruz

84 Nahua de Zongolica

85 Otomí- Ñuhú

86 Popoluca

87 Sayulteco

88 Tepehua del Norte de Veracruz

89 Totonaco de la Costa de Veracruz

90 Totonaco de la Sierra del Totonacapan


Yucatán


91 Maya de Yucatán


Pueblos migrantes

92 Pueblos residentes en el Valle de México
93 Pueblos residentes en Guadalajara

 

 

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Domingo, 12 Marzo 2017 08:35

La brújula que fija el rumbo

Marine Le Pen, dirigente del Frente Nacional, es el eje de la política francesa.

 

En las campañas para las presidenciales, las izquierdas son figurantes de segunda en un debate monopolizado por el centro, la derecha católica liberal y la extrema derecha. Marine Le Pen encabeza las intenciones de voto.

 

Desde París

 

Nada se parece a lo que tenía que ser. El espectáculo político mayor de una democracia, una elección presidencial, se convirtió, en Francia, en un “entierro” (Raphaël Glucksmann, ensayista) de sus líderes de antaño, en la pérdida de protagonismo de las izquierdas, en la aparición de una nueva derecha católica y autoritaria y de un centro renovado y en la confirmación espectacular de la vitalidad de la extrema derecha francesa. Por primera vez en mucho tiempo, las izquierdas son figurantes de segunda de un debate ya escaso y monopolizado por el centro, la derecha católica liberal y la extrema derecha. El candidato socialista, Benoît Hamon, y el paladín de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, no han entrado en el triángulo donde se decidirá la elección presidencial. En un editorial lapidario, el vespertino Le Monde escribió: “la izquierda juega en segunda división”. Ni uno ni otro sacó provecho del largo e indecoroso episodio que casi termina con la candidatura del representante de la derecha, François Fillon, imputado por la Justicia por los falsos puestos de trabajo de su esposa e hijos. Como lo recuerda Le Monde, la izquierda y “sus iniciativas, sus intervenciones o sus campañas respectivas no llegan a marcar las consciencias”. Si la izquierda es inaudible ello se debe, en mucho, a lo que ocurre en la derecha. Por primera vez desde el resurgimiento de la extrema derecha en los años 80, su candidato presidencial, en este caso Marine Le Pen, encabeza las intenciones de voto de la primera vuelta. Ello ha tenido una consecuencia decisiva: de la derecha al centro y parte de la izquierda, los partidos se han posicionado en relación con la ultraderecha.

Marine Le Pen es el sol pardo hacia el cual todos miran. Los conservadores recurren a innumerables estratagemas de equilibristas para pescar sus votos; el centro, hoy con el viento en las velas y representado por arquitecto de la política económica de François Hollande, el ex ministro de Finanzas Emmanuel Macron, recupera los votos de izquierda y de derecha que ven en la figura de Macron una muralla contra la victoria de los ultras. La izquierda, a su vez, es víctima de sus divisiones de jardín de infantes y de los votantes y miembros del PS que la abandonan por el centro. Una de las últimas estocadas la dio el ex intendente socialista de París, Bertrand Delanoë, cuando anunció que en vez de respaldar a su candidato, Benoît Hamon, su apoyo iría a Emmanuel Macron porque, según él, es él quien puede derrotar “a Marine Le Pen en la primera vuelta”. Y no es el único. Muchos pesos pesados del Partido Socialista se aprestan a seguir los mismos pasos en nombre de un cínico “voto útil”. En suma, la representante del Frente Nacional preside los destinos de la democracia. Hace unas semanas, en un mitin realizado en la ciudad de Nantes, Marine Le Pen dijo: “Nuestra victoria ideológica está ampliamente adquirida”. La filósofa francesa Léa Veinstein anotó en las páginas del matutino Libération: “Dejemos de hacer de Marine Le Pen una amenaza como los adolescentes se asustan cuando miran una película de horror. No es más una amenaza, es nuestra realidad, cada día un poco más”.

Con 27 por ciento de intención de voto, Marine Le Pen se ha literalmente comido la elección. Su posición de líder deja dos alternativas abiertas y, en las dos, la izquierda no cuenta: sea enfrenta en la segunda vuelta del mes de mayo al candidato de Los Republicanos François Fillon, sea al centro recién creado de Emmanuel Macron y su partido En Marcha. Una encuesta de opinión sobre la extrema derecha realizada por ViaVoice muestra que si bien hay un 50 por ciento de electores que considera que una victoria de Marine Le Pen en las presidenciales sería “un drama para Francia”, dos tercios piensan los contrario y un 30 por ciento desea que llegue a la presidencia. Una cuarta parte de los encuestados adhiere además a las tesis antisistema del Frente Nacional. Para ellos, el sistema es tal y como lo describe Marine Le Pen: “Una organización estructurada mediante la cual las elites controlan la sociedad e imponen sus decisiones”. Como si faltara algo, el mismo sondeo revela que 50 por ciento de los electores de la derecha estarían de acuerdo con que Marine Le Pen sea presidenta. Como ella misma lo resaltó, su victoria ideológica es amplísima, especialmente en los temas ligados a los extranjeros, a la fobia a Europa o la inmigración. En estos campos, la aprobación sobrepasa en mucho los sondeos citados. Alain Duhamel, un editorialista de Libération, escribió hace poco que “por primera vez en nuestra historia, la amenaza de un triunfo de la extrema derecha ha dejado de corresponder a la retórica de las declaraciones para convertirse en un abanico de posibilidades realistas”. Nada le ha cerrado el paso a su influencia creciente, ni siquiera la media docena de procesos por corrupción que la esperan en los tribunales. Todo parece beneficiarla. El mismo editorialista resalta que Marine Le Pen “se fortalece con la debilidad de sus adversarios”. En un cuarto de siglo, el nacional populismo derribó los muros morales e ideológicos y ahora se prepara seriamente al asalto de la presidencia. André Gluckman escribe: “Asistimos a una forma del apocalipsis. El mundo que nos vio nacer y en el cual crecimos desaparece ante nosotros”.

Esa es la sensación dominante de esta elección presidencial. Algo esencial se va disolviendo poco a poco al paso del avance de fuerzas con sólidas mayorías como las de la derecha católica, liberal y autoritaria de François Fillon, o las propuestas de Marine Le Pen. La socialdemocracia y la izquierda genuina no están en el espectáculo sino entre el público. Ambas son inaudibles. Marine Le Pen es la brújula que fija el rumbo, las narrativas políticas, los programas, los pactos entre corrientes y canaliza el miedo y las desilusiones de los electores. Puede dar terror a quienes veían en democracias occidentales como la francesa el sueño colectivo. Pero es una lección al revés de cómo se pierde la virtud, de la fragilidad de las memorias de las sociedades ante el retorno de las utopías del mal y del tributo que pagan las izquierdas con sus divisiones y compromisos con sus adversarios ideológicos. Trump o Marine Le Pen, el Jurassic Park ideológico es la nueva versión del futuro.

 

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El escándalo de los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht en varios países de América Latina alcanzó al presidente colombiano, Juan Manuel Santos (en imagen de archivo), pues según la fiscalía general de su país existen pruebas del financiamiento a su campaña y la del opositor derechista Oscar Iván Zuluaga en los comicios de 2014 con el fin de obtener la concesión para construir una carretera que dejaría al consorcio 100 millones de dólares

 

Bogotá.

 

La constructora brasileña Odebretch gastó al menos 3 millones 600 mil dólares en las campañas políticas del presidente Juan Manuel Santos y del ex candidato opositor derechista Oscar Iván Zuluaga, en 2014, informó este lunes el fiscal general colombiano, Néstor Humberto Martínez.

El Consejo Nacional Electoral investiga el financiamiento de la constructora a las dos campañas electorales más importantes que se disputaron en segunda vuelta por la presidencia del país.

A partir de inspecciones judiciales, testimonios y pruebas documentales, la fiscalía cuenta este lunes con nuevas evidencias que acreditan diversas modalidades de asunción de gastos por parte de Odebrecht en beneficio de las campañas presidenciales de 2014, dijo en una conferencia de prensa el fiscal Martínez.

El funcionario aseguró que las evidencias muestran que los pagos se hicieron desde Brasil por medio del Departamento de Operaciones Estructuradas de la empresa brasileña. Pero un ex congresista preso por acusaciones de recibir un soborno de 4.6 millones de dólares de Odebrecht negó que parte de ese dinero hubiera ingresado a la campaña de Santos, quien se impuso en las elecciones del 15 de junio de 2014.

De acuerdo con Martínez, Odebrecht pagó un millón 600 mil dólares de la campaña de Zuluaga, candidato del partido del ex presidente Álvaro Uribe, por los servicios del publicista José Eduardo Cavalcanti De Mendonca, y también firmó un contrato de un millón de dólares con una encuestadora para lograr una aproximación con Santos.

El fiscal explicó que con la encuesta Odebrecht buscaba acercarse al gobierno para lograr el pago de 100 millones de dólares por la construcción de una carretera, concesión que la empresa brasileña ganó mediante sobornos.

En la eventualidad de que el Consejo Electoral encuentre pruebas contra las campañas políticas de Santos o de Zuluaga, podría anular la inscripción de los partidos que los apoyaron, lo que en la práctica les impediría presentar candidatos para las elecciones legislativas y presidenciales del próximo año.

El fiscal hizo la revelación horas después de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, en proceso de dejación de armas, negaron haber recibido dinero de la constructora brasileña, que enfrenta un escándalo de corrupción en Colombia y en otros países de América Latina por el pago de sobornos millonarios.

 

 

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