François Fillon, candidato francés a la presidencia, durante un discurso que pronunció el jueves pasado en la ciudad de Nimes

 

Hace un año, en Francia, las elecciones presidenciales para 2017 parecían aseguradas. Había tres partidos que importaban: Los republicanos (LR), de centro derecha; los socialistas, de centro izquierda (PS), y la extrema derecha, el Frente Nacional (FN). Dado que en Francia hay normalmente dos rondas con sólo dos candidatos permitidos en la segunda ronda, la cuestión clave es siempre cuál de los tres será eliminado en la primera ronda.

Parecía seguro en ese momento que el FN estaría en la segunda ronda, encarnando un sentimiento anti-establishment. Parecía igualmente seguro que si el presidente François Hollande buscaba la elección, perdería de mala manera. Esto significaba que el candidato de LR estaría en la segunda ronda. Esto sería cierto en especial si LR escogía a Alain Juppé y no al ex presidente Nicolas Sarkozy. La mayoría de la gente pensaba que Juppé tenía más probabilidad de atraer a los votantes socialistas y de centro que Sarkozy, y como tal mayor probabilidad de ganar la presidencia.

Entonces, la visión general de hace un año era que los partidos del establishment prevalecerían y que Juppé ganaría. Qué incorrectas resultaron estas expectativas. Si la elección de Trump en Estados Unidos y la victoria del Brexit en el Reino Unido fueron inesperadas, palidecen ante la inesperada situación en Francia. Hay seis plausibles candidatos para las elecciones presidenciales, y todos ellos (sí, todos ellos) alegan ser anti-establishment. Es más, quiénes serán los dos de los seis que estarán en la segunda ronda sigue siendo hasta ahora la adivinanza de todos. Entre ahora y el 23 de abril de 2017, la primera ronda de las elecciones presidenciales, el electorado parece extremadamente volátil.

He aquí por qué. El complicado sistema francés busca favorecer a los dos partidos principales del establishment. Y es común que funcione. Asume, sin embargo, que todo mundo es llamado a votar dos veces. Esta vez han sido cuatro veces para votar –primero que nada en las dos rondas de las primarias y luego dos veces en las elecciones presidenciales. Esto significa que un votante en la primera ronda de las primarias tendría que anticipar el resultado de la tercera elección (la primera ronda de las presidenciales) para decidir por quién votar en la primera ronda de las primarias. El resultado de esta tarea imposible es que los resultados de las primarias pueden ser muy sorprendentes, y de hecho así lo fueron.

Las primarias del LR fueron las primeras, y ocurrieron el 20 y el 27 de noviembre de 2016. En esta primaria de votantes de derecha y centro-derecha hubo tres candidatos principales. Los dos con mayor respaldo eran Sarkozy y Juppé. El tercero, muy atrás en las encuestas, era François Fillon. Fillon hizo una campaña algo anti-establishment enfatizando los males de las malversaciones financieras, de las cuales Sarkozy fue acusado y Juppé fue convicto en el pasado. También fue ultra conservador en aspectos sociales, apelando al voto católico.

Fillon sorprendió a todo mundo. En las encuestas iba en tercer lugar con sólo 10% de los votantes. En la votación brincó como 30 puntos y llegó en primer lugar. Su victoria fue tan decisiva que Sarkozy, quien llegó en tercero, lo respaldó (aunque sólo fuera por dañar a Juppé). Y Fillon prevaleció fácilmente sobre Juppé en la segunda ronda, dos a uno.

Luego vinieron las primarias de la izquierda. Anticipando una derrota humillante, Hollande se retiró de la carrera desde antes de las primarias. Su primer ministro, Manuel Valls, de inmediato entró a la carrera y se esperaba que ganara, al menos en la primera ronda. Valls se plantó como el candidato del establishment, respaldado por el ala derecha de la izquierda francesa y calladamente por Hollande.

Dos antiguos ministros de Hollande compitieron como candidatos de izquierda contra Valls. Arnaud Montebourg había renunciado debido a las políticas de austeridad de Hollande. Benoît Hamon fue despedido por Hollande porque se oponía a estas políticas dentro del gabinete. Ambos sentían que Hollande y Valls habían traicionado a la izquierda. Se esperaba que Montebourg llegaría en segundo tras Valls, y tal vez ganar en la segunda ronda.

Nada de esto ocurrió. Valls llegó en segundo, no en primero, y Hamon, no Montebourg, fue quien ganó en esas primarias. Hamon se había rehusado a respaldar lo realizado por Hollande y Valls en su tiempo en el gobierno e insistió en discutir nuevas políticas futuras, ofreciendo una propuesta de importancia. De pronto, la izquierda dentro de la primaria de izquierda parecía fuerte. Hamon recogió el respaldo de muchas diferentes facciones de la izquierda y fue capaz de hacer tropezar a Valls en la segunda ronda con casi 58% de la votación.

Hay otras dos personas en la carrera. Una es Emmanuel Macron, antiguo ministro de Hollande que pensó que sus políticas eran insuficientemente pro-neoliberales, y que formó su propio partido, En marche! Macron se negó a entrar en las primarias de la izquierda. Se plantó en su programa –muy neoliberal en materia económica pero al mismo tiempo muy progresista en todas las cuestiones sociales.

La otra persona en la carrera es Jean-Luc Mélenchon, que por años se ha propuesto a sí mismo como la izquierda de la izquierda. Él le llama a su partido La France insoumise (la Francia insumisa) implicando a aquellos en la izquierda que resisten y que no permitirán ser sometidos. Por esta razón ha rechazado, descalificando como no izquierdistas, a todos los que sirvieron en el gobierno de Hollande, aun si después fueron despedidos o renunciaron.

Macron asume que su programa puede apelar a los votantes de clase media a lo ancho del espectro de la izquierda. Después de la primaria de la izquierda, muchos votantes de Valls que se enojaron por la postura izquierdista de Hamon, inicialmente amenazaron con cambiarse con Macron. Por tanto, Macron parecía implicar una amenaza para Fillon en la primera ronda de las presidenciales. Mélenchon no se hizo ilusiones de ganar esta vez, pero se prepara para el futuro. Es muy poco probable que responda al llamado de Hamon a unirse tras él en la izquierda.

De repente ocurrió un suceso importante. Fillon fue denunciado como alguien que fingió ser parangón de honestidad financiera. Había puesto a su esposa y sus dos hijos en la nómina gubernamental de algo que se demostró era trabajo ficticio. Esto no es una práctica poco común en Francia, pero los montos de dinero en este caso eran tan grandes y la acción tan contraria a los alegatos de Fillon como candidato, que LR comenzó una gran discusión en torno a un llamado Plan B para reemplazar a Fillon por otra persona.

Pero resultó que reemplazar a Fillon sería todavía peor para LR que dejarlo como candidato. Esto es así porque no hay un candidato individual que sea obvio. Y el esfuerzo para escoger a uno de ellos podría desgarrar a LR. Además Fillon contraatacó pidiendo perdón por sus malas acciones, y asegurando que todavía podía ganar. El Plan B desapareció y Fillon se mantiene como candidato de LR. La cuestión es cuántos votantes perdió para la primera ronda de las elecciones presidenciales debido a sus transgresiones.

Entonces, como dije, todos afirman ser anti-establishment. En realidad Fillon y Macron están cerca de jugar ese papel. Esto deja a Hamon como el que tiene mayor número de credenciales para representar un cambio real. Pero si quiere ganar la primera ronda de las presidenciales debe mantener en línea al partido socialista (hasta ahora lo está haciendo), atraer a los votantes de Mélenchon, atraer a votantes ecologistas (también lo está haciendo) y atraer a los centristas. Esto es bastante difícil. Marine Le Pen, del FN, ha estado recibiendo 25% de las encuestas constantemente por más de un año. Parece estar en una meseta, pero es alta. Ahora está intentando atraer a simpatizantes de Fillon desilusionados. Macron está subiendo en las encuestas, y también Hamon. Mélenchon no está cediendo. Y como decían los cartonistas: el establishment son los otros.

Si Hamon prevalece, eso será un evento mundial importante. Será la primera carrera electoral importante en Europa (o en alguna otra parte para el caso) en que un candidato de izquierda, de izquierda abierta, haya ganado. Esto revertiría la tendencia mundial de candidatos o partidos que se mueven hacia la derecha.

Conforme los trastornos económicos continúan expandiéndose, la idea de que uno pueda ganar como izquierdista puede de nuevo volverse legítimo. Es un tanto equivalente a lo que habría ocurrido si Bernie Sanders hubiera ganado la primaria demócrata en Estados Unidos. Pero recuerden, todo esto depende ahora de que los votantes adivinen quiénes serán los candidatos en la segunda ronda de las presidenciales. Asumiendo que Le Pen obtenga 25%, eso deja un 75% para dividirse entre los otros cinco candidatos.

La primera ronda de las presidenciales no ocurrirá sino hasta el 23 de abril de 2017. Esto es un tiempo relativamente largo para que los votantes hagan una decisión difícil. Las encuestas muestran que la intensidad del apoyo es muy delgada, en especial para Macron. Es por eso que podemos esperar gran volatilidad en las encuestas. No hay manera de asegurar quién obtendrá el probable 20% necesario para estar en la segunda ronda de las presidenciales el 7 de mayo de 2017.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

 

 

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Marine Le Pen fue despojada de su inmunidad por el Parlamento Europeo por difundir imágenes de crímenes del Estado Islámico.

 

Uno tras otro, los hechos son aberrantes. Contra viento y marea, Fillon se empeña en mantener su candidatura, alega que es víctima de un “asesinato político” y, como Marine Le Pen, descarga su ira contra la institución judicial.

 

Desde París

 

Bruno Bernard, un ex consejero político de la embajada de Francia en Gran Bretaña, se pregunta, en las páginas del diario conservador Le Figaro, ¿ por qué Francia no produce series televisivas de temática política como The West Wing y House of cards en los Estados Unidos, la dinamarquesa Borgen o la británica The thick of it? Bernard responde: “la razón es simple. La realidad sobrepasa la ficción. Un guión que relatara los acontecimientos políticos desde 2012 sería rechazado por todos los productores con el motivo de que no es verosímil”. Francia está en el centro de esa irrealidad cuando vive el momento más esencial de una democracia, las elecciones presidenciales. Uno tras otro, los hechos son aberrantes. El 2 de marzo, la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, perdió su inmunidad parlamentaria. El Parlamento Europeo votó por unanimidad esa medida en una de la media docena de causas judiciales que el partido Frente Nacional tiene en los tribunales. Se trata del proceso abierto en Francia por la difusión, a través de la cuenta Twitter de Marine Le Pen, de imágenes de los abusos cometidos por el Estado Islámico. Y aún le quedan otras cuentas pendientes más, entre ellas los cargos de corrupción y malversación de fondos por los cuales aún la protege su inmunidad. Sin embargo, el tres de marzo, la justicia la convocó en esa causa con el objetivo de inculparla. Los jueces avanzan sin importar ni el calendario electoral, ni las figuras. La policía ya registró esta semana el departamento que el candidato conservador, François Fillon, tiene en París. Y luego de que fuera citado por la justicia para el próximo 15 de marzo para ser oficialmente imputado por los falsos puestos de trabajo en la Asamblea Nacional de su esposa e hijos, decenas de parlamentarios y miembros del equipo de campaña, incluido el jefe de la misma, abandonan las filas de su candidatura. La derecha siente que va en línea recta al paredón de la derrota y promueve, ahora, la candidatura del ex Primer Ministro Alain Juppé, derrotado por el mismo Fillon en las primarias organizadas por Los Republicanos. Contra viento y marea, Fillon se empeña en mantener su candidatura, alega que es víctima de un “asesinato político” y, como Marine Le Pen, descarga su ira contra la institución judicial.

La anomalía constituye un pozo sin fin. En una conversación telefónica con Sarkozy, el ex mandatario le dijo a Fillon: “esto no puede continuar así”. Pero sigue. El despropósito roza proporciones de opereta peligrosa. François Fillon y la revista ultra conservadora Valeurs Actuelles convocaron para este fin de semana una manifestación en el Trocadero en apoyo a Fillon y “contra el golpe de Estado de los jueces”. A ella se sumó un sólido grupo homófobo y católico radical que sacó millones de personas a la calle en contra de la ley sobre el matrimonio igualitario, La Manif Pour tous. Fillon recurre así a la calle y a su expresión más violenta para validar su permanencia y la batalla que mantiene con la justicia. El populismo tercermundista se mudó de continente y de sociedad. El moderado Fillon, católico, oriundo de la burguesía provincial, liberal y pudoroso, ajeno a los tejes y manejes de la corrupción política construyó su legitimidad con la bandera de la honestidad, la cordura y la transparencia. Pero cayó en la peor versión de las infracciones: contrariamente al ex Presidente Nicolas Sarkozy y muchos otros candidatos, la justicia lo arrincona no por las irregularidades constatadas en la financiación de una campaña electoral, sino por enriquecimiento personal. Su defensa a ultranza ha consistido en bombardear a los jueces, en poner en tela de juicio la competencia e independencia de la justicia y pisotear a la prensa. Como estrategia suicida, Fillon antepuso el arbitraje de las urnas a cualquier instancia independiente. El voto popular haría de él un inocente. El hombre encargado de velar por las instituciones utiliza la aritmética popular como antídoto contra la ley. Marine Le Pen ha recurrido a la misma estrategia, y ha incluso amenazado a los jueces con “castigarlos”. En las páginas del vespertino Le Monde, el magistrado Jean de Maillard escribe: “asistimos a los efectos destructores de una justicia tratada como un paria de la República”.

Estas no son las únicas excentricidades de esta no campaña trastornada a lo largo de la cual parece reconfigurarse, en lo peor, la esencia de la democracia francesa. De los cinco candidatos más fuertes, los dos primeros en las intenciones de voto, Marine Le Pen y, aunque en caída libre, François Fillon, tienen su futuro en los tribunales. De esos cinco, tres carecen de partido político: Marine Le Pen (el Frente Nacional no es un partido de gobierno cabalmente constituido, es más bien un movimiento): Emmanuel Macron, el ex banquero y ex Ministro de Economía de François Hollande cuyo movimiento en Marcha fue recién creado en marzo de 2016: Jean-Luc Mélenchon, la voz de la izquierda radical al frente de una galaxia de corrientes agrupadas bajo las banderas de la Francia Insumisa. Más aún, de los cinco, tres candidatos no participaron en las elecciones primarias de donde surgió, para la derecha, François Fillon y, para los socialistas, Benoît Hamon: Marine Le Pen, Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon. Si la crisis de la candidatura de Fillon llega a su fin, habrá otra exquisitez inédita: la derecha activará el plan B que consiste en designar como candidato a Alain Juppé. Este liberal perdió sin embargo las primarias pero la hecatombe le devolvería una legitimidad que no consiguió en las urnas .Antes, los electores franceses se habían encargado de sacar del mapa a sus políticos tradicionales: el presidente François Hollande, ahorcado por una impopularidad mortal, renunció a postularse para su reelección. Luego, en las primarias de la derecha, Francia sacó del juego al ex presidente Nicolas Sarkozy y a Alain Juppé, dos líderes marcados por memorias brumosas. Eligieron a Fillon porque aparecía como un unificador no identificado con los escándalos. Más tarde, en las primarias socialistas, ganó el ala izquierda del PS en contra de la opción de moda, la social liberal, la del ahora ex jefe de Gobierno Manuel Valls. A estas extravagancias se le agrega el contaminante central: el renacimiento de un populismo vetusto pero lleno del vigor que le insufló Donald Trump en los Estados Unidos. En este contexto, en una imperdible entrevista publicada por Le Monde con el sociólogo e historiador de la democracia Pierre Rosanvallon, el autor de “El Buen gobierno” (publicado en la Argentina por la editorial Manantial), dice: “Tanto en Francia como a nivel mundial estamos viviendo un trastorno democrático que se manifiesta mediante la progresión de la cultura populista y por el hundimiento de la democracia de los partidos”.

El edificio se cae cada día bajo la tunda de golpes que le dan quienes aspiran a gobernarlo. La paradoja es grosera y violenta. La izquierda francesa murmura sus ideas en los oídos de los mismos electores; Benoît Hamon y Jean-Luc Mélenchon van con candidaturas separadas hacia una derrota con candado. Históricamente, se sabe que en Francia la izquierda sólo gana si va unida. Marine Le Pen y sus 27,5% de intenciones de voto va primera en las encuestas, le siguen los pasos o Emmanuel Macron, el candidato de ningún lado y de todas las partes, y François Fillon. Pero el ex moralista de la derecha ve cómo se derrumba su castillo. Además de la policía que allanó su domicilio, unos 100 parlamentarios de derecha y de centro le han pedido que renuncie. El viernes, y ya de forma oficial, los centristas de la UDI (Unión de demócratas independientes) solicitaron “solemnemente a Los Republicanos que cambien de candidato”. El propio jefe de campaña de Fillon, Patrick Stefanini, le sugirió que abandonara ante de hacerse a un lado, su tesorero, Gilles Boyer, su portavoz, Thierry Solère, y varias eminencias políticas que formaban parte de su equipo abandonan un barco que se hunde. Fillon persiste, incluso si, en este momento, el golpe más duro se lo están dando sus aliados de la derecha. El antaño jefe de gobierno de Nicolas Sarkozy asegura que no abandonará porque, según él, “mis bases siguen ahí”. El terreno está minado por todas partes. La posibilidad de que Alain Juppé sea candidato depende de un acuerdo previo con el otro perdedor de las primarias, Nicolas Sarkozy. No parece, sin embargo, existir otra posibilidad que no sea la del pacto ante un Fillon cuyos adversarios no son sus rivales políticos sino las instituciones de la democracia y su propio partido. En el tormentoso horizonte se está esbozando un dibujo inédito: ni la derecha ni la izquierda de gobierno estarán en la segunda vuelta. Las encuestas sitúan a Emmanuel Macron y Marine Le Pen como los rivales finales del mes de mayo. “El populismo nace de un desperfecto de la democracia”, dice Pierre Rosanvallon. La realidad electoral francesa es la prueba más extravagante. Cuando le convino, François Fillon hizo del populismo anti sistema su cruzada. Con ello hizo estallar la campaña, empañó el debate, condujo a la implosión de la derecha y cavó su propia tumba.

 

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Domingo, 26 Febrero 2017 07:36

“Fora Temer”, hito del carnaval

Una bandera “Fora Temer” flamea ayer en un carnaval de Cinelandia, en Río de Janeiro

 

Con la popularidad debajo del 10 por ciento, y los escándalos golpeando la puerta de su despacho, Michel Temer, que en los próximos días puede perder a su jefe de Gabinete, seguramente no se animará a saludar al público en los carnavales.

 

Desde Brasilia

 

No aparece ni disfrazado de arlequín. Con la popularidad en vías de extinción, ya bajó al 10 por ciento, y los escándalos golpeando la puerta de su despacho, Michel Temer, que en los próximos días puede perder a su jefe de gabinete, seguramente no se animará a saludar al público en los carnavales de Río de Janeiro o Salvador de Bahía, los más concurridos de Brasil. Desde que fue abucheado por decenas de miles de personas al inaugurar los Juegos Olímpicos en agosto pasado en el Maracaná, Temer optó por asumirse como un presidente en las sombras, recluido en los sigilosos palacios oficiales.

En los últimos días se ha ocupado de neutralizar un escándalo que impactó de lleno en el ministro Eliseu Padilha, su jefe de gabinete y antiguo socio en negocios inconfesables de los que se tuvo noticia el viernes. La fuente que soltó esa bomba es un “viejo amigo desde hace 50 años” del mandatario, llamado José Yunes. Este abogado, que hasta diciembre fuera “asesor especial” de la Presidencia, declaró a varios medios que el ministro Eliseu Padilha operó en persona el pago de millones de reales sucios en 2014. También habló ante la Procuraduría en el marco de la causa “Lava Jato” que investiga la telaraña de coimas y contratos amañados en los que participaron Odebrecht y otras constructoras. Que el ministro Padilha y Temer integraban una asociación dedicada a fines ilegales era algo tenido por seguro por cualquier brasileño informado, pero hasta el viernes nadie lo había declarado públicamente y con tantos detalles como lo hizo Yunes.

Contó hasta el tamaño del paquete, que no abrió pero contendría dinero, que recibió en su estudio jurídico de San Pablo y luego entregó a un lugarteniente de Eduardo Cunha. ¿Se acuerdan de Cunha?. Fue presidente de la Cámara de Diputados hasta fines de 2016, evangélico, anti dilmista al extremo y perteneciente al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) como Temer y el ahora malherido ministro Padilha.

Sin el trabajo sucio, a cara descubierta, de Eduardo Cunha su correligionario Michel Temer jamás hubiera llegado a la presidencia. La destreza de Temer para enhebrar pactos secretos es inversamente proporcional a su popularidad, que no la tiene ahora y jamás la tuvo: la última vez que fue candidato por las suyas sacó 99.000 votos y obtuvo raspando un banca de diputado. Si llegó a ser vicepresidente no fue por mérito propio sino por haberse colgado de las faldas de Dilma Rousseff, a quien secundó en la fórmula victoriosa en 2010 y 2014. Poco después de la reelección inició su disimulada conspiración que se tornó explícita a fines de 2015 cuando se sumó abiertamente a la estrategia desestabilizadora.

Fue el ex jefe de Diputados Cunha quien puso la cara y timoneó el golpe contra Dilma , reelecta por 54 millones de sufragios y sucedida por Temer provisoriamente el 12 de mayo pasado, y definitivamente el 31 de agosto.

Pues bien, la denuncia del amigo de Temer puso negro sobre blanco como se obtenía y circulaban las coimas en el PMDB. Y hasta qué grado llegaba la complicidad entre el mandatario de facto Temer, su ministro Padilha y Cunha, preso desde el año pasado por las evidencias aportadas por la Justicia suiza de depósitos millonarios de origen ilícito. Desde la cárcel Cunha amenaza a Temer a través de legisladores que le son fieles y también por vía de miembros del gabinete presidencial que son más “cunhistas” que “temeristas”. Sí, Cunha mantiene gente de confianza en el gabinete.

En su condición de miembro despechado de la “familia” del PMDB, Cunha le hace saber a su par Temer que no está dispuesto a pagar por delitos de los que Temer sería cómplice, y avisa que si no mueve sus influencias presidenciales para sacarlo de la prisión podría confesar, echando mano de un instituto muy de moda cual es la “delación premiada”.

En esa misma clave amenazadora es que funcionan las declaraciones del “viejo amigo” Yunes, cuando dijo con un lenguaje casi mafioso que está enojado con el ministro Padilha porque lo usó de “mula” para enviar plata mal habida. Y después de ese manoseo, Padilha se hace el desentendido. Cuando toman estado público estas intimidaciones (de Yunes hacia Padilha y de Cunha hacia Temer) es porque no se respetaron los acuerdos y cada uno busca su salvación individual.

Es en ese contexto político-mafioso, que Padilha está a punto de perder el cargo y convertirse en el noveno ministro que renuncia en nueve meses de gobierno de excepción. De esos nueve al menos siete están salpicados por “Lava Jato”. Para escapar del escándalo Padilha dijo que tendrá que operarse de la próstata y sólo volverá a Brasilia después del Carnaval. Una coartada médica poco creíble, quizá tan endeble como la del último ministro renunciante José Serra, quien la semana pasada dijo que dejaba la Cancillería por dolores de espalda, que es cierto que los tuvo, pero no parecen suficentes para tamaña decisión política. Serra, igual que Padilha, fue denunciado por los arrepentidos en el caso Lava Jato.

“Fuera Temer, Fuera Temer” gritaban ayer, sin dejar de bailar ni sonreír, unas chicas morenas, al frente de un bloque carnavalesco en una avenida de Salvador de Bahía donde se mezclan caretas de Donald Trump y Batman, con parejas disfrazadas de arlequines y colombinas, a pesar del calor que no da tregua ni a las 2 de la madrugada. En Salvador, la capital más importante del nordeste, con uno de los más altos índices de población afrodescendiente de Brasil, los bailes callejeros son un termómetro del ánimo popular, mucho más irreverentes que las profesionalizadas, descafeinabas, Escolas do Samba que comienzan a desfilar hoy en el Sambódromo de Río.

Luego la consigna “Fuera Temer” comenzó a diseminarse hasta hacerse un trueno de masas según imágenes accesibles en las redes sociales, hasta ayer censuradas en la cadena de entretenimientos Globo. La alegría desinformada y forzada por las empresas de noticias servirá como un remanso para Temer y su ministro Padilha. Pero más allá de esa versión ilusoria de la realidad todo indica que la permanencia de Padilha es inviable. pocos apuestan a que sobreviva más allá del Miércoles de Cenizas.

 

 

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El presidente Evo Morales en enero de 2017.

 

El 60% del país rechaza un nuevo mandato a un año de la consulta que lo descartó

 

Con marchas y concentraciones en contra y a favor del Gobierno, los bolivianos conmemoraron este martes el aniversario del referendo en el que el 51% de la población rechazó cambiar la Constitución para habilitar al presidente Evo Morales a reelegirse por cuarta vez. La celebración adquirió importancia por el deseo que tiene el mandatario de continuar intentando, por diversas vías, ser candidato presidencial en 2019.

Si el referéndum se repitiera, más del 60% de los bolivianos votaría no a la habilitación de Morales. Sin embargo, existen otros métodos que el presidente puede practicar, aprovechando el control que su partido tiene de todas las instituciones del Estado, como renunciar con antelación a la conclusión de su mandato. Estas posibilidades están en el centro de un debate jurídico que polariza a la sociedad boliviana y que desgasta al Gobierno, cuya popularidad es todavía alta, pero que viene cayendo continuamente en los dos últimos años.

Diversos colectivos que dirigen intelectuales, periodistas y personalidades vinculadas a la oposición convocaron a manifestarse en el 21-F para exigir que “se cumpla la voluntad popular y la Constitución” y cese el “continuismo” de Morales, quien, con 11 años en el Gobierno, ya es el presidente que más ha permanecido en el poder en el país.

Por su parte, el oficialismo ha bautizado esta fecha como el “día de la mentira”, porque, en su opinión, el triunfo del no en el referéndum, que se dio por solo 50.000 votos, se originó en la “campaña sucia” que supuestamente se desató antes los comicios, y cuyo principal elemento fue el intento de involucrar al presidente en un caso de corrupción, a raíz de su pasada relación sentimental con Gabriela Zapata, una joven que, cuando estalló el escándalo, era la gerente comercial de la principal contratista china del Gobierno boliviano.

 

 

El “niño falso”

 

Actualmente Zapata se encuentra tras las rejas, acusada de enriquecimiento ilícito, entre otros cargos. Desde allí apareció en una grabación para aclarar que su frustrado intento de atribuirle un hijo inexistente al presidente Morales fue, en el último tramo del mismo, financiado por el jefe opositor Samuel Doria Medina, quien según ella actuó a través de quien entonces era su abogado defensor.

Estas declaraciones, que fueron presentadas en un formato poco periodístico por un canal de televisión local, han dado lugar a una fuerte reacción de los opositores y de muchos usuarios de las redes sociales. Se las considera un acto de manipulación por parte del Gobierno a Zapata, la que ha mentido varias veces, para atacar a sus enemigos políticos. Doria Medina rechazó haber participado en el escándalo denominado como del “niño falso”.

 

 

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Funcionarios de la autoridad electoral abren una caja con actas de las presidenciales en Quito.

 

La autoridad electoral descarta que la tendencia del escrutinio cambie. Correa y Moreno piden esperar.

 

Ecuador se prepara para celebrar una segunda vuelta de las elecciones presidenciales el próximo 2 de abril. El Consejo Nacional Electoral (CNE), la autoridad encargada de velar por el proceso, ha anunciado al mediodía de este martes que, con el 95% escrutado, “la tendencia es clara y está establecida”. Así las cosas, el candidato de Rafael Correa, Lenín Moreno, y el conservador Guillermo Lasso volverían a competir. “La tendencia no podría cambiar, porque está marcada”, ha reconocido Juan Pablo Pozo, presidente del CNE, que, en cualquier caso, ha insistido en que los resultados no son los definitivos.

Preguntado sobre si esa tendencia es irreversible, Pozo contestó: "Efectivamente, es una tendencia marcada". El portavoz de la autoridad electoral ha concedido también que "no es posible" que, con los votos que quedan por escrutar, se invierta. A lo largo de la tarde, no obstante, ha avanzado el escrutinio y Moreno se ha ido acercando al umbral del 40% que le permitiría evitar esa segunda votación. Con el 97% de los votos contados, alcanza de momento el 39,31%. Lasso tiene, en cambio, un 28,25%. Ante esta circunstancia, el aspirante oficialista ha lanzado una advertencia en Twitter: "La posibilidad de ganar en una sola vuelta está intacta. El CNE no está para elucubrar con tendencias, sino para declarar resultados finales".

En cualquier caso, los ecuatorianos afrontan, salvo sorpresas, otra votación en la que tendrán que elegir entre Moreno y Lasso, quien intentará capitalizar el voto de los demás dirigentes opositores y sus seguidores. La aspirante del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, que obtuvo la tercera posición en estos comicios, ya anunció su respaldo a Lasso. La celebración segunda vuelta supone un golpe para el proyecto político del presidente en funciones puesto que esta circunstancia no se daba desde el 2006. El frenazo económico de los últimos años y la misma decisión de Correa de dar un paso atrás se encuentran, según los analistas, entre las causas.

Los líderes de la oposición ecuatoriana han redoblado este martes la presión al Gobierno en funciones y exigían ya la celebración de una segunda vuelta. Los resultados oficiales de las elecciones presidenciales celebradas el domingo todavía no se conocían, pero varios dirigentes habían agitado sospechas de fraude, aunque sin acusaciones concretas.El escrutinio no ha cambiado de momento la tendencia inicial: Moreno, sigue a la cabeza, pero le faltan unas décimas para alcanzar el umbral del 40% y evitar una segunda votación. La autoridad electoral del país anunció ayer que tardaría “un promedio de tres días” en publicar los datos finales, aunque después dejó la puerta abierta a que se conocieran este martes, y así ha sido.

El retraso y la incertidumbre sobre la celebración de una segunda vuelta habían aumentado la tensión en el país andino entre los principales candidatos y los simpatizantes de sus formaciones políticas. Desde la noche del domingo se han producido concentraciones en Quito y en Guayaquil ante las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE), la autoridad garante de los comicios. El alcalde del puerto del Pacífico, Jaime Nebot, del PSC, llegó a llamar a “una gran marcha” de protesta y calificó la situación que atraviesa Ecuador de “grave y urgente”. El propio Lasso declaró: “Que se demoren tres días para dar los resultados finales, es un intento de fraude y eso no lo vamos a permitir”. Pero el presidente en funciones consideró que, de haber fraude, su formación, Movimiento Alianza PAÍS, sería la perjudicada. "Si alguien debiera hablar de fraude debería ser Alianza PAÍS. Todos los exit poll (4), excepto Cedatos, nos daban desde 40,6% hasta 46% de votos", señaló. "Nada está dicho. Que se cuente hasta el último voto, y si hay segunda vuelta, los volveremos a derrotar".

 

 

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Alianzas nunca vistas alimentan la resistencia a Trump en EU

Empleados de Facebook, Apple y Google organizan para el 14 de marzo un paro en 3 ciudades

Surge red de "restaurantes santuarios"

Tiendas retiran productos de la marca de Ivanka

 

Las olas de resistencia sin precedente a la presidencia de Donald Trump crecen por todo el país en múltiples sectores y frentes, con nuevas expresiones de solidaridad con alianzas sorprendentes entre musulmanes y latinoamericanos, artistas, chefs, científicos, doctores, ejecutivos empresariales, defensores de derechos y libertades civiles, la comunidad gay, organizaciones de mujeres, ambientalistas, indígenas, atletas profesionales y más, que se expresan cotidianamente en las calles, los tribunales y hasta en comerciales del Supertazón.

En las marchas y concentraciones ondean banderas mexicanas junto a pancartas en árabe, o en las constantes reuniones de organización de actos de resistencia se encuentran maestros con ambientalistas, organizadores sindicales con activistas de Black Lives Matter, anarquistas con veteranos de luchas de los años 60, y otras combinaciones que muy rara vez se han entremezclado en esta sociedad tan fragmentada, aun entre fuerzas progresistas.

Se repiten escenas donde comerciantes musulmanes yemeníes reciben la solidaridad de judíos hasídicos, mientras algunas de las principales organizaciones nacionales musulmanas y judías cimentan alianzas formales en contra de las medidas del gobierno. Esta semana 20 rabinos fueron arrestados frente a uno de los hoteles Trump en Nueva York por un acto de desobediencia civil en repudio a la orden ejecutiva antimusulmana.

Stonewall Inn, la famosa cantina en Nueva York que es el monumento nacional oficial del movimiento de los derechos gays, fue sitio de una manifestación de miles el sábado pasado en lo que se definió como un mitin de solidaridad entre esta comunidad y los inmigrantes y refugiados. Uno de los líderes e integrante del cabildo de la ciudad, Corey Johnson, declaró que no sólo resistirán la ofensiva antigay de este gobierno, sino que "trataremos las injusticias contra nuestros vecinos como si fueran contra nosotros", al referirse a las medidas antimigrantes y antimusulmanas.

Mientas continúan las acciones locales por todo el país, se organizan más actos coordinados a nivel nacional.

Más de mil empleados técnicos de Facebook, Apple y Google, entre otras empresas de alta tecnología, están organizando un paro y concentración el 14 de marzo (el día de pi) en el aérea de la bahía de San Francisco, Los Ángeles y Austin en protesta por las políticas de Trump y para llamar a mayor solidaridad entre los técnicos y los usuarios de estos servicios. La semana pasada, más de 2 mil trabajadores de Google realizaron un paro (con la anuencia de sus jefes ejecutivos), igual que trabajadores de la empresa de telecomunicaciones Comcast, en Filadelfia, en lo que algunos llaman una "nueva conciencia social" entre los técnicos.

Científicos están convocando a una marcha nacional –la primera en la memoria– para el 22 de abril, día en que "saldremos de los laboratorios a tomar las calles" en defensa de la ciencia, la diversidad y el compromiso social de los científicos, pero motivados por su alarma ante las posiciones anticientíficas de este gobierno.

El 20 de abril se ha convocado a la Marcha del pueblo por el clima, y una Marcha de los inmigrantes está citada para el 6 de mayo.

Cientos de iglesias y universidades se han declarado santuarios para inmigrantes indocumentados o perseguidos. El Nuevo Movimiento Santuario está organizando talleres y reuniones constantes con religiosos, estudiantes, profesores y más para coordinar los esfuerzos de resistencia. "De repente hay personas mayores que nunca han participado en algo político que se presentan para emprender alguna acción, y un sinnúmero de abogados jubilados están ofreciendo sus servicios gratis; a veces nos supera la cantidad de gente que quiere sumarse a este esfuerzo", comentó a La Jornada Juan Carlos Ruiz, uno de los dirigentes del movimiento.

Chefs y dueños de restaurantes (muchos de ellos inmigrantes) también están en esta lucha contra las medidas antimigrantes de Trump. Hay reuniones en las cocinas para, primero, anunciar que todos los que trabajan ahí se mantendrán unidos ante las amenazas, pero también usarán los restaurantes para educar y resistir medias antimigrantes. La red de "restaurantes santuarios" afirma que "hay un lugar en la mesa para todos" y ofrecen apoyo tanto a sus trabajadores como a sus clientes contra "sexismo, racismo y xenofobia". En los recibos del restaurante neozelandés Kiwiana, en Brooklyn, los dueños ahora imprimen abajo de la cuenta: "los inmigrantes hacen grande a Estados Unidos (también cocinaron tu comida y te la sirvieron").

Igualmente hay boicots y presiones de consumidores contra productos y servicios con el apellido Trump. La cadena de tiendas departamentales Nordstrom acaba de anunciar que dejará de vender la marca de Ivanka Trump en sus tiendas (la razón oficial fue por una caída en ventas). Neiman Marcus sacó de su sitio toda la línea de joyería de la hija del presidente. Ahora Macy’s está bajo presión de clientes (y sus empleados) para hacer lo mismo, reportó Business Insider.

Iniciativas de organizaciones latinas se multiplican, como la campaña Manos de EU fuera de México, lanzada por el Instituto William C. Velázquez para impulsar una campaña de defensa de México, contra el muro, y de educación y movilización de latinos e inmigrantes contra las amenazas de Trump contra esta comunidad.

Los mensajes contra las medidas antimigrantes provienen de lados inesperados, desde un par de comerciales transmitidos durante el Supertazón, entre ellos uno de una empresa de madera, parcialmente censurado por la cadena Fox, cuya versión completa se volvió viral, hasta expresiones de jugadores estrellas del equipo campeón de los Patriotas, como Martellus Bennett, quien en entrevista al final con Fox Sports, al responder qué pensaba de su próxima visita a México, dijo: "¡derriben el muro, derriben el muro!" Bennett ya había declarado antes que no asistiría a la visita tradicional de los campeones a la Casa Blanca "porque no apoyo a la persona que está ahí".

Los comediantes con programas de comentarios y charla, como Samantha Bee y Stephen Colbert, entre otros, transmiten sus burlas de manera cada vez más feroz contra Trump ante audiencias masivas. Saturday Night Live, el añejo programa de sketchs de NBC, que hace mucho había perdido su prominencia como punto de referencia cultural ha sido resucitado por Trump, en gran parte porque él no se aguanta de expresar su disgusto por las burlas en su contra y de su gobierno en ese y tantos otros programas. La actriz cómica Melissa McCarthy destruyó para siempre la imagen del vocero de Trump, Sean Spicer, en el programa más reciente, algo que se volvió viral y hasta noticia.

El presidente y sus aliados acusan que las protestas son acciones patrocinadas y pagadas por sus enemigos. El vocero de la Casa Blanca dijo el lunes que a la gente le están pagando para protestar, ya que "las protestas ahora se han vuelto una profesión... no son estos levantamientos orgánicos que hemos visto a través de las últimas décadas", afirmó.

Nadie recuerda una bienvenida tan furiosa y extendida a un nuevo gobierno.

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Sábado, 21 Enero 2017 07:03

EU primero: Trump

EU primero: Trump

Donald Trump, en punto de las 12 horas, y ante la aguda incertidumbre de buena parte del país y del mundo, ocupó Washington como el presidente novato más impopular en la historia moderna, y advirtió que determinará el curso del mundo

Bajo la llovizna de un día gris, ante un público de fanáticos mucho más reducido que en la primera inauguración de su antecesor, Barack Obama (según los primeros cálculos, como un tercio de los que acudieron en 2009), la ceremonia oficial de investidura procedió con Trump rindiendo su juramento con la mano sobre la Biblia que utilizó Abraham Lincoln (la misma que también usó Obama) y ante el jefe de la Suprema Corte, John Roberts. Con ello se coronó como el presidente número 45 de Estados Unidos.

Ofreció un mensaje populista, proteccionista e imperial: denunció a la clase política por promover sus intereses sobre los de los ciudadanos y afirmó: "hoy estamos trasladando poder de Washington DC a ustedes, el pueblo". Con ello, proclamó que ahora “impulsamos un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país y restaurar su promesa para todo nuestro pueblo. Sentenció: "juntos determinaremos el curso de América y el mundo para los años venideros".

"América primero", es la consigna, anunció, al prometer que reconstruirá la economía, retomará el control sobre las fronteras y restablecerá el "respeto" para Estados Unidos en el mundo. Denunció que “por demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de la nación se ha beneficiado con las recompensas del gobierno, mientras el pueblo ha aguantado el costo... El establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país... Los hombres y mujeres olvidadas de este país ya no serán olvidados más”.

Después de agradecer al pueblo de Estados Unidos y, por alguna razón, "a los pueblos del mundo", hizo énfasis en que este viernes será recordado "como el día en que el pueblo volvió a ser el gobernante de esta nación". Dijo que esto es el resultado de "un movimiento histórico nunca antes visto por el mundo".

Pintó una visión de un país desindustrializado, un sistema de educación fracasado y devastación en zonas marginales. A partir de ahora esto llega a su fin, prometió. "Durante muchas décadas hemos enriquecido a la industria extranjera a costa de la estadunidense y subsidiado los ejércitos de otros países" mientras no se financiaba el nacional, "hemos defendido las fronteras de otros países al tiempo que rehusamos defender las nuestras". Agregó: "La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y redistribuida por todo el mundo"

Advirtió que de hoy en adelante "una nueva visión gobernara nuestra tierra. Desde este día será América primero, América primero". Eso será lo que determinará toda decisión. Tanto en temas domésticos como externos todo se hará para beneficiar "al trabajador y las familias estadunidenses".

Prometió que "la protección llevará a gran prosperidad y fuerza" y con ello, "recuperaremos nuestros empleos, nuestras fronteras, nuestra riqueza".

En el ámbito exterior, dijo que se buscará la "amistad y buena fe" con todos, y aseguró: “no buscamos imponer nuestra forma de vida a nadie, sino dejarla brillar como ejemplo... Brillaremos para que todos nos sigan”.

Y prometió erradicar el "terrorismo radical islámico".

Llamó a la unidad, por un patriotismo que implica la no discriminación, ya que la "sangre del patriotismo" es del mismo color para todos. Afirmó que "no debe haber temor", ya que "estamos protegidos" por las fuerzas armadas y las de seguridad pública, y, "más importante, seremos protegidos por Dios".

Concluyó que "juntos" Estados Unidos será una nación "fuerte de nuevo, rica de nuevo, orgullosa de nuevo, segura de nuevo y sí, juntos haremos grande otra vez a Estados Unidos".

En la ceremonia, que siempre es curiosa por su mezcla político-religosa, el cardenal de Nueva York Timothy Dolan, el reverendo Samuel Rodríguez, la pastor Paula White-Cain, el rabino Marvin Hier y el ultraconservador antigay reverendo Franklin Graham ofrecieron lecturas bíblicas.

El himno nacional fue entonado por la adolescente Jackie Evancho, quien saltó a la fama en el programa America’s Got Talent.

También cantó el famoso coro mormón Tabernacle, con la ausencia de por lo menos una de sus integrantes, que rehusó participar afirmando que no cantaría por un "fascista".

Hubo poca asistencia de simpatizantes en las ceremonias oficiales en contraste con la presencia multiétnica de 1.8 millones de personas hace ocho años en la inauguración de Obama.

El gigantesco parque conocido como el Mall estaba semivacío, con un mar de caras blancas y cachuchas rojas con el lema del presidente "Volver a hacer grande a Estado Unidos".

Al concierto previo a la inauguración, la noche del jueves, se calcula que asistieron unas 10 mil personas, mientras al concierto de la primera inauguración de Obama acudieron 400 mil.

Todo esto fue un indicador de la falta de apoyo a este mandatario. Las decenas de actos de protesta en varios puntos de la ciudad fueron la expresión más amplia de repudio que se ha registrado contra la llegada de un nuevo presidente en la historia del país.

En la ceremonia destacó la presencia de Hillary Clinton (junto con su esposo, el ex presidente Bill Clinton), pues muchos suponían –hasta el 8 de noviembre– que ella sería la que prestaría juramento. Llegó vestida de blanco, con una sonrisa forzada.

Los ex presidentes George W. Bush y Jimmy Carter también asistieron. Todos con el pretexto de que estaban festejando la transición pacífica del poder en nombre de la democracia. Ninguno de ellos deseaba que ganara Trump.

Rodeado de la cúpula política de ambos partidos, cuyos integrantes lo rechazaron e hicieron de todo para evitar su triunfo, recibió sonrisas y buenos deseos. Trump ofendió a casi todos y a sus familias.

Aproximadamente un tercio de los diputados demócratas boicoteó el encuentro; más de 60 en total.

El presidente Trump tomó posesión de la Casa Blanca bajo más nubes que las que pintaron el cielo ayer: sospechas de la influencia de la mano rusa en la elección y su triunfo. El New York Times reportó este viernes que agencias de inteligencia están investigando comunicaciones interceptadas en relación con posibles interacciones del gobierno de Vladimir Putin con representantes de Trump.

Ese viernes el magnate se volvió el primer presidente sin previo servicio en el sector público o en las fuerzas armadas, y entre los más ricos. A sus 70 años, es el presidente novato más viejo en asumir el cargo.

Al final, el presidente Trump acompañó a Barack Obama al otro lado del Capitolio donde él y su esposa Michelle abordaron el helicóptero presidencial para despedirse del gobierno.

La transición se registró de inmediato, a partir de las 12 horas, el sitio de Internet de la Casa Blanca borró a Obama; la nueva imagen de la página excluyó temas como el ambiental y presentó un nuevo mensaje (ver: whitehouse.gov).

Poco más tarde, después de una comida ofrecida por el Congreso, arrancó el desfile desde el Capitolio a la Casa Blanca a lo largo de la avenida Pensilvania para llevar al presidente a su nueva residencia.

En el tramo, las familias de Trump y la del vicepresidente Mike Pence –transportadas en limosinas– se bajaron a caminar durante media cuadra para saludar a algunos simpatizantes y tratar de ignorar a otros, pero en una escena que se repitió todo el día fueron notables las gradas vacías a lo largo de este recorrido. La ruta pasó frente al nuevo hotel de Trump, ubicado a pocas cuadras de la Casa Blanca.

Bandas militares (y algunas escolares) marcharon después de que Trump subió a su palco frente a la Casa Blanca y pasaron revista ante su nuevo comandante en jefe, a pesar de que él evitó el servicio militar durante la guerra de Vietnam.

La noche culminó con la visita del presidente a tres fiestas de gala oficiales (muchas menos de las acostumbradas).

Mientras tanto, el Senado ratificó a los primeros dos integrantes del gabinete: los generales John Mattis, en Defensa, y John Kelly, en Seguridad Interna. Pero esta noche el país –ni el mundo, cuyo curso dice que determinará– no se siente más seguro.

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Sábado, 21 Enero 2017 06:57

Protestas y detenidos

Protestas y detenidos

Casi cien detenidos, un par de policías heridos, negocios con vidrieras destrozadas y algunas limusinas atacadas en Washington, y miles de personas manifestándose en las principales ciudades del mundo.


Ningún muro pudo ni podrá detener las protestas contra Donald Trump. Se comprobó ayer y quedará ratificado hoy cuando cientos de miles de mujeres se lancen por las calles en 616 marchas convocadas en simultáneo por todo Estados Unidos y el resto del mundo. La ceremonia de investidura del presidente en Washington terminó con un saldo provisorio de casi cien detenidos, un par de policías heridos, negocios con sus vidrieras destrozadas y algunas limousines atacadas a piquetazos. Las movilizaciones contra el magnate, ahora transformado en gobernante del país más poderoso del planeta, también recorrieron otras geografías. La mayoría resultaron pacíficas. Las hubo en capitales como Londres, Berlín, Roma, Madrid, Tokio y Buenos Aires, así como en muchas ciudades de los cinco continentes.


Con pancartas que decían “Trump destruirá América” o “Aplastar el fascismo” como otras que sostenían reivindicaciones de género y de las minorías, miles de personas salieron a manifestarse pese al intenso frío en varias naciones del hemisferio norte. En Washington, se cruzaron en su camino con otros miles de partidarios del presidente que iban al acto central en el Capitolio. Hubo golpes, forcejeos e insultos a lo largo de la avenida Pensilvania y también en el cruce de las calles 12 y L.
Un grupo de los más organizados, ataviado de negro y con una bandera anarquista, rompió los vidrios de un café Starbucks y del Bank Of América, uno pegado al lado del otro. También la emprendieron con piquetas contra largas limousines negras que esperaban estacionadas muy cerca de la Casa Blanca. El clima de indignación contra Trump era evidente cerca de los vallados que había colocado la policía para que los manifestantes no pudieran acercarse a la jura presidencial. Durante los disturbios se lanzaron objetos frente al edificio del Club Nacional de la Prensa y se quemaron contenedores de basura. Hasta la ligó un periodista de la cadena Rusia Today. La policía intervino utilizando gas pimienta.
Las protestas habían comenzado la noche del jueves, cuando varios famosos convocaron a repudiarlo y se encontraron en Nueva York. El lugar elegido fue la plaza Columbus Circle, frente al hotel Trump, en Manhattan. Allí hubo mucho entusiasmo, selfies a destajo con los actores y personajes cuyos discursos hicieron más llevadera la espera. El cineasta Michael Moore se fotografió con Robert De Niro y Mark Ruffalo, dos representantes de Hollywood y bromeó en las redes sociales, como acostumbra. Pero ayer y ya en Washington, se puso serio delante de un camión antidisturbios: “Aquí en la inauguración. Una tragedia para la democracia”, posteó. En su discurso en Manhattan había sido uno de los más duros. Llamó a “cien días de resistencia” contra el nuevo presidente y vaticinó que “no durará cuatro años”.


Los ataques a Trump se replicaron en varias ciudades estadounidenses, pero además en el resto del mundo. Se quemaron imágenes del político multimillonario en Montreal, Canadá; las pancartas en Berlín y Madrid lo señalaron como “Peligro mundial” y le recordaron que “ningún humano es ilegal”; o apelaron al ingenio como una bandera que lucía colgada en el puente de la torre de Londres: “Construye puentes, no muros”. Un militante anarquista se encadenó al consulado estadounidense en Hong Kong, en Roma protestaron los ambientalistas, en Buenos Aires Izquierda Unida en el Obelisco, en Jerusalén los palestinos y los musulmanes de Sri Lanka le recordaron a Trump que es “Anti Slam”. La matriz de todos los mensajes era una sola: el claro rechazo contra el presidente norteamericano en su primer día de gobierno.


En las manifestaciones que siguen y están previstas, las mujeres ocuparán el lugar más destacado. Las mejicanas dieron el puntapié inicial desde la organización Boundless across borders (Sin límites a través de la frontera) que se tomaron de las manos en el puente internacional de Santa Fe, en Ciudad Juárez.


Hoy se especula en Estados Unidos que finalizará en Washington una de las dos marchas más importantes de la historia del país. Puede emparentarse en la convocatoria con la que lideró Martin Luther King el 28 de agosto de 1963. En ese momento fue en el marco de la lucha por los derechos civiles. Ahora las mujeres llegarán sobre la capital a un día de la asunción de Trump.


Allí estarán desde Teresa Shook, una abuela hawaiana y la primera que convocó a la marcha a través de un grupo de Facebook. También Linda Sarsour, la presidenta de la Asociación Árabe-Americana de Nueva York y miles de activistas. Se sumaron a la organización actrices como Scarlett Johansson, Katy Perry o Julianne Moore y aunque las movilizadas se anotaron hasta llegar a unas 200 mil, se prevé que esa cifra será superada. Sobre todo se si cuenta que al mismo tiempo se realizarán 616 marchas hermanas en otras ciudades del mundo.
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Viernes, 06 Enero 2017 09:10

El poder de abajo

El poder de abajo
Es inédito en América Latina que decenas de pueblos y naciones indígenas decidan dotarse de un gobierno propio. La reciente decisión del quinto Congreso Nacional Indígena (CNI) de crear un Concejo Indígena de Gobierno, luego de la consulta y aprobación por 43 pueblos, que se propone gobernar este país, tendrá hondas repercusiones en el país y el mundo.

 


Como señala el comunicado ¡Y retembló!, estamos ante decenas de procesos de transformación radical, de resistencias y rebeldías que constituyen el poder de abajo, que ahora se expresará en el Concejo de Gobierno. De manera simultánea, el organismo tendrá como vocera una mujer indígena, que será candidata independiente en las elecciones de 2018.


Es el modo que los pueblos encontraron para que la indignación, la resistencia y la rebeldía figuren en las boletas electorales de 2018. De ese modo pretenden sacudir la conciencia de la nación, para desmontar el poder de arriba y reconstituirnos, ya no sólo como pueblos, sino como país. El objetivo inmediato es parar la guerra, crear las condiciones para organizarse y superar colectivamente el miedo paralizante que provoca el genocidio de arriba.


En la parte final el comunicado destaca que quizá esta sea la última oportunidad como pueblos originarios y como sociedad mexicana de cambiar pacíficamente y radicalmente nuestras propias formas de gobierno, haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.


Hasta ahí, a grandes rasgos, la propuesta y el camino para hacerla realidad. Desde la distancia llama la atención que los debates desde el pasado mes de octubre se hayan centrado en la cuestión de la vocera indígena como candidata en las elecciones de 2018, dejando de lado un tema fundamental que, creo, es la conformación del Concejo Indígena de Gobierno. Es evidente que no se puede entender la nueva cultura política que encarnan el CNI y el EZLN con las anteojeras de la vieja cultura, centrada en discursos mediáticos y en las elecciones como forma casi única de hacer política.


Que los pueblos indígenas de México decidan crear un concejo de gobierno parece un asunto de la mayor importancia. Son pueblos y naciones que ya no serán gobernados por nadie más que por ellos mismos. Millones de hombres y mujeres establecen su autogobierno de forma coordinada, en un solo concejo, que los representa a todos y todas. Es un parteaguas para los indígenas, que tendrá repercusiones en toda la sociedad, como la tuvo el alzamiento del primero de enero de 1994.


Aquí es donde conviene hacer algunas aclaraciones ante las más disparatadas interpretaciones y, si estoy equivocado, adelanto mis disculpas. La cultura política que practican el zapatismo y el CNI consiste en promover el autogobierno de todos los sectores de la sociedad: rurales y urbanos, indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, profesionales y todos los sectores que se quieran sumar. Nunca pretendieron gobernar a otros, no quieren suplantar a nadie. El mandar obedeciendo es una forma de gobierno para todos los oprimidos, que cada quien implementa a su modo.


El comunicado aclara que no pretenden competir con los políticos profesionales, porque no somos lo mismo. Nadie que conozca mínimamente el zapatismo, a lo largo de estos 23 años, puede imaginar que van a dedicarse a contar votos, a conseguir cargos en gobiernos municipales, estatales o federal. No se dedicarán a sumar ni a restar a las siglas electorales, porque van por otro camino.


En tiempos de guerra contra los de abajo, creo que la pregunta que se hacen el CNI y el EZLN es ¿cómo contribuir a que los más diversos sectores del país se organicen? No se trata de que ellos los organicen, esa es tarea de cada quien. Se trata de cómo apoyar, cómo crear las condiciones para que eso sea posible. La candidatura indígena va en esa dirección, no como juntavotos, sino como posibilidad de diálogo, para que otros y otras sepan cómo le hicieron.


La creación del Concejo Indígena de Gobierno es la muestra de que es posible autogobernarse; si millones de personas de pueblos y naciones pueden, ¿por qué yo no voy a poder en mi colonia, en mi barriada, donde sea? Si el levantamiento de 1994 multiplicó rebeldías, contribuyó a la creación del CNI y de múltiples organizaciones sociales, políticas y culturales, ahora puede suceder algo similar. No hay nada tan potente como el ejemplo.


Este año celebramos el centenario de la Revolución de Octubre. La obsesión de los bolcheviques y de Lenin, que puede corroborarse en el maravilloso libro de John Reed Diez días que estremecieron al mundo, es que todos se organizaran en soviets, aun los que hasta ese momento los combatían. Llamaban incluso a los cosacos, enemigos de la revolución, a crear sus soviets y enviar delegados al congreso de toda Rusia. La revolución no se hace, sino se organiza, decía Lenin. Independientemente de lo que se piense sobre el dirigente ruso, la afirmación es el núcleo de cualquier lucha revolucionaria.


El tránsito de la indignación y la rabia a la organización, sólida y persistente, es la clave de cualquier proceso de cambios profundos y radicales. Rabia sobra en estos momentos. Falta organizarla. ¿Podrá la campaña de 2018 convertirse en un salto adelante en la organización de los pueblos? Nadie puede responderlo. Pero es una oportunidad de que el poder de abajo se exprese de las más diversas formas, incluso en actos y papeletas electorales, porque la forma no es lo esencial.


Reflexionando sobre los críticos, que no son pocos, en vez de acusar al CNI y al EZLN de divisionistas, podrían reconocer su enorme flexibilidad, siendo capaces de incursionar en terrenos que hasta el momento no habían tanteado y, de hacerlo, sin bajar banderas, manteniendo en alto los principios y objetivos. Los meses y años venideros serán decisivos para delinear el futuro de las oprimidas y oprimidos del mundo. Es probable que en pocos años valoremos la formación del Concejo Indígena de Gobierno como el viraje que estábamos esperando.

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Reza un grafiti: “No sólo de paz vive el hambre...”

El Nobel a Santos aplazó cambios de gabinete que estaban listos. En Colombia la paz arma lío, “preocupa, el discurso del Sí arranca con limitaciones de audiencia”, advirtió un artículo, en nuestra edición anterior. Visto en profundo, el resultado del plebiscito ya suma dos capítulos: en 2014, Santos también perdió la primera vuelta. Ahora repite, con desprestigio y crisis en el poder. A su vez, la izquierda deja desnuda, una grieta con la gente. Con distancia en la opinión, ¿desde 1991 o 2002?, el actor insurgente lleva a cuestas, un ancho margen de impopularidad. Y la abstención indica, el desprestigio de la politiquería, pero no significa un triunfo con eje organizable.

 

Cómo ...remendar el temporal retorcimiento/de un entorno popular, voto silvestre/permeable a la derecha
y su contagio.
Cómo ...nutrir afinidades que trastoquen el asueto/y liviano aumento de las bases,/sin acople ni grosor de mayorías auténticas.
(Turbulencia y víspera. O.R.R.)

 

Hace poco, en mayo de 2014, Óscar Iván Zuluaga venció al Presidente en la primera vuelta, de su reelección. Sin sacar aprendizajes ni acudir al [...] análisis más exacto, objetivamente comprobable, de la correlación de las clases y de las peculiaridades concretas de cada momento histórico*, la izquierda y el activismo salieron del paso. Con la idea fija, de que la reelección victoriosa de Santos, tuvo como artífices del momento definitivo: a la izquierda y “la paz con Mesa en La Habana”, a galope en el supuesto “tenemos pueblo, mayoría”. Convencido en esta hipótesis, el círculo cercano de Gustavo Petro hizo lobby para reclamar un ministerio. Y no faltaron espontáneos, como en las corridas. Más que con retardo, como por no dejar, Clara López, con soporte en la imagen del Polo, resultó Ministra del Trabajo. Ante el «No» del Plebiscito, flota una pregunta en el ambiente: En su consistencia y dinámica, ¿qué mejoró en la izquierda y sus partidos, desde aquel junio 2014? El resultado adverso al Sí, ¿es sólo una sorpresa secundaria o, hay debilitamientos?

 

En este marco, inconformes de Colombia votaron por el No, y también, inconformes dijeron Sí. Otros inconformes, anularon su voto o no respondieron al llamado institucional. Situación ésta del país, de la correlación política y su desventaja, en que ningún inconforme es superior a otro, aunque por ahora..., no existe un liderazgo suficiente, legítimo y con potencialidad para convocar a todos. Sin tomar el toro por los cachos, Iván Orozco –intelectual, activista y exfuncionario nacional de los derechos humanos– anticipaba en sus conversaciones, que las encuestas “ponían en ventaja al Si, para bajar la guardia de los activistas por la paz”. En verdad, estamos en ausencia de un sujeto social, con iniciativa de gobierno y de poder propio.

 

Plebiscito y crisis de desprestigio del poder

 

Timochenko dijo a Caracol el 12 de octubre: “fue hasta bueno que hubiera sucedido esto... ayuda a corregir la metodología y a presentar sencillo el objetivo de paz”.

 

De poco sirvió el carrerón final en la Mesa (Ver: “Acuerdo final Gobierno-Farc” con interrogantes, editorial de la edición anterior). Cuando los festejos de Nueva York, Cartagena y La Habana aún no apagaban luces, ante el atónito de muchos, hace años no ocurría en Colombia la coyuntura o momento buscado por la izquierda: una crisis de gobernabilidad con efectos en el prestigio del régimen y la cohesión del bloque de poder.

 

Momento que asomó en la tarde del domingo 2 de octubre, cuando el Presidente quedó grogui y habló al país, acompañado del equipo de negociadores con las Farc. Fue patente que decían cualquier cosa para calmar las aguas. Sabían que el triunfo del No, ponía en aumento una crisis de gobernabilidad. En efecto, las medidas por aplicar ante su proyectado triunfo, quedaron postergadas en lo económico, político, militar e internacional. Es el caso, de una reunión en Cartagena que Santos suspendió. Nada menos que con el Fiscal de Estados Unidos, un delegado del Departamento del Tesoro, otros cuatro fiscales de esa nacionalidad y, el Fiscal Martínez Neira, que tenía el propósito de detallar la forma de encausar a las Farc por lavado de activos..

 

Crisis de gobernabilidad con agrietamiento del régimen. Obvio, cuando la contraparte uribista ganó más espacio para atravesar palos al gobierno. Fácil ante la incertidumbre en el qué hacer y la mayor pérdida de la imagen oficial, por efecto de la alta abstención y el desconocimiento a la gestión del Gobierno en La Habana. Con ofensiva en el nuevo escenario, saltó el Centro Democrático con imagen de cogobernar con respecto al conflicto y actor de ‘diálogo nacional’. Asumió un tono conciliador ante el país y las mismas Farc. Una iniciativa de amnistía para la guerrillerada y un “no queremos la guerra...”. Proceder que despreviene a una parte del país, y que obligó a Santos a radicalizarse.

 

Así, el Gobierno anunció que el cese de fuegos iría sólo hasta el día 30. Su efecto fue el que buscó Santos: hacer creer que al fin de mes, las hostilidades prenderían de nuevo sus fogonazos y sollozos. Con esta jugada, el Centro Democrático queda de nuevo con el balón en su cancha: debe concretar sus negativas y reformas con los Acuerdos de La Habana. Y no solo esto. También tiene que favorecerlas en el Congreso, para que las negociaciones Gobierno-Farc no lleguen a romperse. Temor que aborda a la opinión pública y señalaría un culpable, ya no tanto en las Farc –cuña que Santos usa para apretar a su otrora jefe y aliado.

 

Situación y factores de crisis, percibidos con preocupación y puntualidad por parte de la comunidad internacional y su debate por valijas, y por la ONU –bajo presión de tiempo, 8 de noviembre, día de la elección en Estados Unidos– no ajeno al acomodo último, o, a la acción de mantener el Premio Nobel.

 

Rectificación necesaria por parte de la izquierda

 

...no sólo con angostas atarrayas y tarimas/de oradores con oficio/y cada grupo aparte,/granizo y goterones escarlatas/sin soldador de todos los fragmentos,/añade otro difícil. (Turbulencia...)

 

En este tire y afloje con efectos hacia 2018, irrumpen los jóvenes bajo un interrogante más de fondo, ¿palpita en la nueva generación la decisión de ir hasta donde sea necesario? De inmediato exigen que la paz no quede refundida y haya respeto al cese bilateral de fuegos. Queja en común, con los impulsores del Sí. ¿Y qué es necesario, desde un sentido de ruptura de la naturaleza oligárquica del régimen y su intento de legitimar otro peldaño de 20-30 años? Ahondar la crisis del propio régimen, es la respuesta.

 

Tomar iniciativa en procesar con emplazamientos locales y cabildos y plazas tricolores, la exigencia de demandas que vayan más allá de los propios Acuerdos –en su caso, quienes aúpan el No, demandan revisarlos–, como son: 1. congelar el paquete legislativo de la reforma tributaria, 2. defender un aumento del salario mínimo –equitativo con necesidades básicas–, 3. levantar la bandera de un “estatuto de oposición” con garantías para la autonomía de los movimientos sociales, atento a formas de corrupción y cooptación, y 4. poner en marcha acciones de alerta –informativas y de neutralización social– frente al riesgo latente de una contraofensiva de los poderes nacionales y sus afirmaciones regionales con instrumentos de derecha extrema. Un desafío que de conjunto –ante las incapacidades de la izquierda–, parece un tanto distante.

 

Infortunadamente, parece más predecible que los sectores oligárquicos, aun con la fractura del bloque de poder que cruza, se salgan con la suya, y conjuguen un acuerdo que les tranquilice las aguas.

 

Paz ingenua..., Paz tricolor..., paz blanca (política) de Mesas..., paz de militante..., etcétera., y la paz que busca Colombia, tiene adjetivos. En todo caso, hacen falta territorios con un ordenamiento nuevo, inclusión y tiempo; para avanzar de manera cierta, en una paz mayúscula, de creación colectiva e integración primera del mapa colombiano.

 

Con el Eln en Mesa, queda en la calle y en debate abierto, un itinerario de participación social para lograr una paz mayúscula, con ¡Otra democracia, Sí!

 

Cómo salir de esta ...larga defensiva y despego con el pueblo/que postergan/la inmediata alternativa.
(Turbulencia...)

 

* Cartas sobre táctica. V.I. Lenin. p. 5, primer párrafo. Editorial Progreso. 1972

 


 

Recuadro 1

 

 

 


 

Recuadro 2

 

 

 

Publicado enEdición Nº229