Lunes, 03 Abril 2017 07:55

La metáfora del Congreso en llamas

La metáfora del Congreso en llamas

A inicios de la transición democrática paraguaya, tras 35 años de dictadura stronista, se sancionó una nueva Constitución (1992) a partir de una Asamblea Constituyente que representaba, aun con mayoría del partido colorado (122 de 198), un amplio y variado espectro ideológico. Dicha Carta Magna, en los albores de la primavera democrática, ha funcionado como un pacto social privilegiado y aun cuando ha sido violada -especialmente tras el golpe de estado de 2012- nunca ha podido reformarse. Y no por falta de intentos y proyectos.

Como todos los presidentes anteriores -con excepción de Raúl Cubas, quien presentó la renuncia ante su inminente destitución-, Horacio Cartes volvió al ruedo con intenciones reformistas, pero limitadas exclusivamente al punto más sensible para la historia política de ese país: la reelección presidencial. Para ello apeló, como antes había hecho su colega Duarte Frutos, a la figura de enmienda constitucional, que en este caso habilita un período más para el presidente y los gobernadores, elimina la prohibición para la candidatura de legisladores y debilita las atribuciones del Congreso.

Cartes, como su antecesor colorado, no contaba con mayoría en el Parlamento, pero fue un pasó allá e impulsó algo parecido a un “Senado paralelo” –compuesto por 25 senadores colorados, liberales y luguistas– que modificó los artículos necesarios para suprimir las atribuciones al presidente del Senado y disminuir la mayoría requerida para la aprobación de mociones. Así, el pasado viernes 31 de marzo, fue aprobada en la Cámara de senadores la controvertida enmienda

Lo insólito del proceso es el apoyo del Frente Guasú, un conglomerado de partidos de izquierda y centroizquierda liderado por el destituido presidente Fernando Lugo, quien desde hace varios meses vienen ensayando diversas formas políticas y jurídicas para participar nuevamente en la carrera presidencial de 2018. Alentado por recientes encuestas de intención de voto que lo colocan como “presidenciable”, ha trasgredido las mejoras tradiciones democráticas de la izquierda paraguaya que vendría a representar, al concretar un pacto con el cartismo y comprometer los votos de senadores del Frente Guasú para la aprobación de la enmienda constitucional a través de medios reñidos con la legalidad.

Inmediatamente después de aprobada la enmienda, en la tarde del viernes, se desencadenó una enérgica manifestación de protesta en las plazas contiguas al edificio del Congreso. La brutal represión de la policía dio lugar a una espiral de violencia que arrojó a numerosos heridos, entre ellos jóvenes y mujeres, legisladores y dirigentes políticos que acompañaban la protesta. Un centenar de manifestantes lograron irrumpir en el edificio del Congreso –en un momento en que se replegaron las fuerzas policiales–, y, algunos de ellos, quemaron muebles y con ello provocaron un incendio que fue propagándose rápidamente por todo el edificio.

La policía detuvo a más de 200 personas quienes denunciaron maltratos y golpes. En la madrugada del sábado, un grupo de policías ingresaron a la fuerza en el local partidario del PLRA –muy alejado del lugar donde se desarrolló la protesta– y disparando a las personas que estaban realizando una vigilia en el sitio, dieron muerte a un joven militante del partido liberal, Rodrigo Quintana de 25 años. Las imágenes registradas por las cámaras de seguridad del lugar no dejan lugar a dudas de que lo ocurrido fue un asesinato a sangre fría, una ejecución extrajudicial. El presidente Cartes se limitó a destituir al ministro del Interior y al jefe de Policía, eludiendo toda responsabilidad.

Lejos de apelar a la figura de “vándalos” –empleada por el gobierno y sus aliados luguistas en sus comunicados, con el fin de deslegitimar a los manifestantes–, es preciso poner en funcionamiento otras teorías. Las especulaciones son infinitas, pero el principio suele ser otro: la violencia de las clases dominantes ocurre mucho antes que la de las clases subalternas, quienes en general reaccionan frente a estas.

Las imágenes del Congreso en llamas son, quizás, las que mejor narran el sentido profundo de los sucesos. En rigor, son la metáfora más potente de una sociedad que reclama una nueva clase política y un nuevo pacto social. La “derecha” y cierta “izquierda” se han dado la mano para favorecer intereses absolutamente mezquinos. O mejor, tal vez la izquierda luguista tendió una alfombra roja para la reelección de Cartes y la consolidación de su neoliberalismo autoritario. En tanto, la ciudadanía mira entre desconcertada, apática y violenta.

Los escenarios futuros están en proceso. La enmienda puede aprobarse en la Cámara de Diputados –donde el cartismo cuanta con amplia mayoría– y el Tribunal Superior de Justicia Electoral llamar a referéndum. O quedar nuevamente en un cajón. Mientras se escriben estas líneas se instaló una carpa de resistencia ciudadana en la Plaza de Armas. La embajada de EE.UU. también se ha hecho oír. No quiere más incendios ni conflicto social y, poco a poco, tampoco a Horacio Cartes.

 

Por Lorena Soler y Charles Quevedo, coordinadores del Grupo de Trabajo de Clacso Intelectuales y Política.

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Lenín Moreno gana la presidencia de Ecuador con 51.11% de votos

El candidato oficialista y ex vicepresidente Lenín Moreno se impuso con 51.11 por ciento de votos al empresario derechista Guillermo Lasso, quien obtuvo 48.89 por ciento, en la segunda vuelta de la elección presidencial celebrada en Ecuador este domingo, anunció por la noche el Consejo Nacional Electoral (CNE) con 95.5 por ciento de votos escrutados.

Horas antes de que el CNE diera por vencedor a Moreno, candidato de Alianza País, con una diferencia de 212 mil votos, ambos candidatos habían proclamado su victoria ante miles de simpatizantes. Sondeos a boca de urnas dados a conocer tras el cierre de las votaciones vaticinaron la victoria de los dos postulantes, lo que generó incertidumbre a lo largo de la tarde.


Lasso, de la coalición CREO-Suma, rechazó los resultados y advirtió que los delegados de su partido presentarán objeciones en todas las provincias del país debido a que no coinciden las actas originales con las cifras del CNE; indicó que se puso en contacto con el secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.


“Actuemos de manera pacífica, pero firme, en nuestra protesta que es legítima en democracia, y vamos a decir: ‘no me robes el voto’ porque queremos un cambio en Ecuador”, afirmó Lasso en rueda de prensa. Y dirigiéndose al mandatario saliente, Rafael Correa, advirtió: “no juegue con fuego... aquí hay gente que no le ha tenido miedo, que lo segurirá enfrentando, no juegue con el pueblo”.


Casi al mismo tiempo, miles de enardecidos seguidores de Lasso tumbaron vallas metálicas y llegaron casi al pie de la sede del Consejo Nacional Electoral, en el norte capitalino, mientras decenas de policías trataban de contener la avalancha en medio de golpes, empujones y ánimos crispados.


“¡Fraude, fraude!”, era el grito de este grupo, mientras del otro lado, a unas cuatro cuadras, cientos de personas que apoyan a Moreno bailaban y cantaban: “¡Sufre, Lasso, sufre!”, “¡Llora, banquero, llora!”


También se reportaron incidentes en el puerto de Guayaquil, donde el candidato Lasso aguardó los resultados oficiales.


A las 8:30 de la noche el presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, comenzó a divulgar boletines con los resultados. Ecuador, indicó, “merece la responsabilidad ética de sus actores políticos de reconocer la decisión democrática del pueblo en las urnas. El pueblo se pronunció en paz y con respeto al orden público. Es importante que hoy respetemos a la ciudadanía. Aquí ni se ha regalado ni se ha quitado un solo voto a nadie”.


Alrededor de las 8 de la noche, en un conteo rápido la institución Participación Ciudadana aseguró que había un empate técnico, con diferencia de 0.6 por ciento de sufragios.


Una hora antes, Moreno se proclamó ganador. “Tenemos datos completamente certeros. ¡Hemos ganado las elecciones!”, gritó ante una multitud de partidarios reunidos en un hotel de la capital.


Moreno, de 64 años, con paraplejia desde 1998 luego de recibir un disparo en un asalto, y quien acompañó al presidente Rafael Correa en la vicepresidencia desde su asunción en 2007 hasta 2013, prometió con Alianza País: “vamos a seguir construyendo el camino, se ha hecho mucho, pero nos toca la tarea que falta por hacer”.


Su trabajo por las personas con discapacidad en Ecuador lo proyectó a Ginebra para desempeñarse de enviado especial del secretario de la Organización de Naciones Unidas sobre Discapacidad y Accesibilidad entre 2014 y 2016. En 2012 fue nominado por su trabajo social al premio Nobel de la Paz.


Lasso, de 61 años, y quien quedó en segundo lugar en la primera vuelta celebrada el 19 de febrero, es miembro del Opus Dei, reconocido por llevar al Banco Guayaquil, de su propiedad, a ser uno de los principales de Ecuador con un proyecto de bancarización a microempresarios. Fue ministro de Economía y Energía vinculado al gobierno de Jamil Mahuad, en cuyo mandato se desató la crisis de 1999, y ha sido muy crítico de la gestión de Correa.


El presidente, que debe entregar el poder el 24 de mayo después de más de 10 años de gobierno, había calificado de decisivo el resultado para la izquierda en su país, y para la derecha en América Latina, ante la reciente “reacción conservadora” que se vive en algunos países de la región.


Un total de 12 millones 800 mil electores fueron convocados a las urnas; votaron 9 millones 440, según cifras proporcionadas por el CNE.


Más de 378 mil ecuatorianos estaban autorizados a sufragar en el exterior. El voto en Ecuador es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 65 años. La abstención genera una multa de 37.50 dólares, y ocho dólares adicionales por la papeleta electoral.


Cuatro misiones de observadores electorales estuvieron presentes en la jornada: la OEA, la Unión de Naciones Sudamericanas, la Unión Interamericana de Organismos Electorales y la Asociación Mundial de Organismos Electorales

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Japón en el laboratorio: economía política del Abenomics

La economía japonesa es un gran experimento sobre la evolución del capitalismo. Desde los orígenes de su proceso de industrialización a partir de la restauración Meiji en el siglo XIX hasta las políticas recientes para salir del estancamiento, las lecciones se multiplican. Nadie interesado en el devenir del capitalismo debe ignorarlas.

Durante el periodo 1950-1973 la economía japonesa mantuvo tasas de crecimiento del PIB superiores a 11 por ciento en promedio. Pero después de esos años el ritmo de la expansión comenzó a debilitarse. El crecimiento en la década de los 80 ya estuvo marcado por la ralentización, con tasas promedio de 4.6 por ciento. Ese crecimiento estuvo impulsado por episodios de inflación en los precios de bienes raíces, mejor conocidos como burbujas. El efecto riqueza que acompañó esos eventos proporcionó un impulso artificial al crecimiento.

En 1990 una de esas burbujas creció de manera desorbitada y reventó con mayor fuerza. Le siguió un proceso de crecimiento mediocre (0.73 por ciento anual entre 1993-1999). Los economistas no podían interpretar la causa de esta década perdida. A pesar de mantener bajas tasas de interés y un persistente déficit público, la economía japonesa siguió sin responder. Después de 10 años de crecimiento cercano a cero, entre 2000 y 2007 se presentaron síntomas de una mediocre recuperación con tasas de expansión de 1.5 por ciento. El enigma se hacía más interesante porque en esos años se introdujeron recortes en el gasto público, lo que en teoría debería haber frenado más el crecimiento. Y después vino la crisis de 2008: a partir de ese año el crecimiento volvió a su ritmo letárgico, con una tasa promedio anual de 0.22 por ciento. Hoy los economistas tradicionales siguen sin poder identificar las causas de la enfermedad que aqueja la economía japonesa.

En 2012 el nuevo primer ministro, Shinzo Abe, comenzó a aplicar un paquete de medidas de política económica para sacar a Japón del estancamiento en el que se encuentra desde 1992. Fue anunciada como una mezcla de tres flechas: dos de inspiración keynesiana y una de tipo neoliberal y con un enfoque sobre el lado de la oferta (que en la jerga anglo-sajona se conoce como supply-side economics). A esa combinación la entusiasta prensa internacional de negocios la bautizó con el nombre de Abenomics.

El primer componente es de política monetaria ‘no convencional’. Consistió en inyectar mayor liquidez y reducir tasas de interés a cero (y hasta terreno negativo) para inducir a un mayor consumo. La meta era alcanzar una inflación de 2 por ciento anual. La postura de flexibilidad cuantitativa ha llevado a una expansión aparatosa de la base monetaria, pero su impacto sobre el crecimiento ha sido nulo.

El segundo elemento fue un incremento del gasto público y condujo a un fuerte déficit público. Pero al mismo tiempo, el paquete incluyó un aumento del IVA de 5 a 8 por ciento con un efecto recesivo y regresivo a la vez. Se planteó por ley un aumento de 10 por ciento en abril de este año, pero lo más probable es que no se aplique dicha medida.

El tercer componente del paquete es de corte neoliberal: introducir reformas estructurales, reducción de impuestos a corporaciones y desregulación de mercados, especialmente del mercado laboral.

Abenomics es una mezcla de toda clase de medidas aplicadas simultáneamente: Keynesianas en el lado fiscal (aunque con impuestos recesivos), neoliberalismo y supply-side economics, política monetaria expansiva no convencional y una postura cambiaria devaluatoria.

¿Cuáles han sido los resultados? Para empezar, el crecimiento del PIB sigue siendo mediocre. Incluso la tasa de expansión sigue situándose por debajo del nivel que se tenía antes de iniciar la aplicación del paquete de medidas de Abenomics. El gasto de los hogares no se ha podido estimular y sigue estancado. Además, el objetivo de alcanzar una inflación de 2 por ciento tampoco se ha podido cumplir. Y como era de esperarse, tampoco se ha logrado la anhelada reducción del déficit fiscal y la deuda pública como porcentaje del PIB sigue en aumento.

La expansión monetaria del Abenomics condujo a una devaluación del yen japonés. Pero el efecto sobre el sector exportador no pudo contrarrestar el impacto de la contracción del mercado internacional provocada por la crisis. La balanza comercial pudo arrojar un superávit en 2016 pero sólo porque las importaciones se redujeron 16 por ciento.

En general, el paquete Abenomics presenta un saldo negativo. Ese resultado era de esperarse porque la economía japonesa sufre una deflación crónica que se acompaña de una crisis de hojas de balance en la que todos los sectores de la economía tratan de reducir sus niveles de endeudamiento. Y ese tipo de crisis, como bien lo ha señalado Richard Koo, tarda muchos años en superarse. Lo más importante es que desde el punto de vista de la clase trabajadora, el impacto es más bien tenebroso. Y es que el objetivo del paquete era simple y llanamente aumentar la tasa de explotación de la fuerza de trabajo.

Twitter: @anadaloficial

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Martes, 14 Marzo 2017 07:22

Los docentes brasileños van al paro

El presidente no electo de Brasil, Michel Temer, es criticado por la propuesta de reforma.

 

Alrededor de 48 gremios docentes brasileños, que agrupan más de un millón de afiliados, iniciarán el miércoles una huelga por tiempo indeterminado contra el presidente Michel Temer, por la controversial reforma previsional que busca flexibilizar el sistema jubilatorio y limitar el otorgamiento de pensiones especiales. Los maestros, el particular, piden que continúen las jubilaciones especiales y que se cumpla efectivamente el piso del salario mínimo.

La Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de ese país confirmó hoy que se movilizarán en todo el país contra la reforma de pensiones propuesta por el Gobierno “porque va a desmantelar la seguridad pública para promover fondos privados, en detrimento de la clase obrera y los más pobres del país”.

La propuesta de Enmienda Constitucional de Temer fue enviada al Congreso en diciembre. Entre los aspectos más controversiales, plantea que tanto hombres como mujeres, así como trabajadores urbanos o rurales, podrán retirarse únicamente al cumplir 65 años y tener 25 años de contribución. Además, suprime las jubilaciones especiales, aún vigentes para sectores como la educación y el agrícola.

La CNTE explica que en su caso específico la reforma busca acabar con las jubilaciones especiales tanto para los nuevos concursantes como para los que tienen menos de 45 años de aporte, en el caso de las mujeres, y menos de 50 años en el caso de los hombres. Esto significa que casi el 70 por ciento de los profesionales de la enseñanza ya no tendrá derecho a la jubilación especial, teniendo en cuenta que el 66,48 por ciento de los maestras (1,164,254) y el 82.09 por ciento de los maestros (357,871) están por debajo de la línea etárea consignada en el proyecto oficialista.

“Nos movilizaremos para detener esta reforma. Esperamos que nuestro reclamo se traslade a las calles para promover el debate porque la reforma castiga a la clase obrera. Los próximos días serán una larga lucha contra esta reforma”, explicó el presidente de la CNTE, Andre Luiz.

Sumado a este reclamo, los docentes piden que se suba el piso salarial que anunció el gobierno en enero, de 2135.64 reales.

 

 

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Martes, 28 Febrero 2017 07:13

Cuba, año cero de la Transición

aúl Castro y su posible sucesor Miguel Díaz-Canel, el año pasado en La Habana.

 

El presidente Raúl Castro dará el relevo en febrero de 2018 a la nueva generación

 

Si cumple lo que anunció en 2013 al empezar su segundo lustro en el poder, Raúl Castro, de 85 años, dejará la presidencia de Cuba en febrero de 2018 dando paso a un Gobierno sin un Castro en la cima por vez primera en seis décadas. Es su oportunidad para definir su legado político, ya sin Fidel, fallecido en noviembre y cuya presencia se considera que limitaba el alcance de su reformismo. El último año de Raúl Castro podría ser el año cero de la Transición.

Si 2015 fue el año del deshielo con Estados Unidos, 2016 fue lo que se ha definido como el año de la contrarreforma, pues tras la visita oficial de Barack Obama con su invitación a la apertura la corriente fidelista reaccionó y la línea flexibilizadora del ya de por sí cauto raulismo se contrajo. Y 2017, enterrado Fidel Castro, es por ahora el año de la incertidumbre. “Es evidente que las reformas están estancadas hace dos años. A Raúl Castro le queda un año para poner las cosas en marcha y mejorar la economía”, dice el especialista en estudios cubanos Michael J. Bustamante, de la Universidad Internacional de Florida, que destaca dos elementos del nuevo panorama: “la amenaza de Trump de hacer retroceder las relaciones bilaterales” y “el final de la válvula de escape migratorio que suponía la norma pies secos, pies mojados y sin la que aumentará la presión social para que haya cambios”. “Creo que va a ser un año clave”, prevé.

Es improbable que la economía coja fuelle. “El Gobierno espera crecer 2% porque la economía venezolana mejore con la subida del precio del petróleo. Yo creo que eso es muy optimista, Venezuela se seguirá deteriorando”, afirma Carmelo Mesa-Lago, economista de la Universidad de Pittsburgh, que estima en un 10% el peso en el PIB cubano de los intercambios con Caracas. Junto con las remesas de cubanos en el exterior (2.500 millones de dólares al año) el turismo es el sector más dinámico. En 2016 llegaron cuatro millones de visitantes, el récord histórico, entre ellos 270.000 estadounidenses gracias a que Obama facilitó el trámite para viajar a Cuba sorteando la vigente prohibición de ir como turista. Y el año pasado empezaron los vuelos regulares de aerolíneas de EE UU a la isla. Pero el rebrote del origen turístico con más potencial para Cuba, hijo del deshielo entre Obama y Raúl Castro, está amenazado por la supuesta intención de Donald Trump de demoler la política bilateral de su antecesor. “La de los viajes es la parte más vulnerable”, opina el exdiplomático cubano Carlos Alzugaray. “Pero todavía no ha hecho nada, y si lo hiciese afectaría a compañías importantes”. “No se sabe qué va a hacer”, dice Mesa-Lago. “Es un loco impredecible”. La clase política de Cuba lo aguarda, comenta Alzugaray, “a la expectativa pero sin tremendismo”.

Mientras tanto la sociedad está ansiosa. Las relativas ilusiones creadas por el acercamiento a EE UU se han ido apagando entre la persistente carestía. Desabastecimiento, sueldos mínimos, falta de transporte –con los taxistas particulares de La Habana rumiando el paro colectivo por los topes de precios que se le han impuesto–. Y la noticia más cruda: el fin de la política de acogida de EE UU a los cubanos indocumentados. La puerta de salida se ha quedado casi cerrada y urge que se abran las puertas internas de la liberalización. “Hay que destrabar las fuerzas productivas”, juzga el economista Omar Everleny Pérez, “descentralizar la gestión de la empresa estatal, darle una nueva función al sector privado y extender la lista de oficios con permiso para ser ejercidos por cuenta propia. No pueden ser solo restaurantes y transporte, en Cuba hay arquitectos, hay abogados. ¿Por qué no pueden crear sus propias empresas?”.

Para desarrollarse Cuba necesita crecer más del 5%, dice Pérez, que no cree que se pueda llegar a esas cotas antes del 2020 sin que se cambien “las reglas del juego”. “Crear un mercado mayorista, facilitar a las cooperativas [colectivos laborales privados] la importación y la exportación, aprobar la inversión de empresas extranjeras”. Lo que Mesa-Lago define como “la transformación de la estructura económica del país” y considera que no se dará en lo que queda del mandato actual: “Yo creo que Raúl Castro está agotado”.

Quedaría para después, cuando, en palabras de Alzugaray, “una nueva generación de líderes cubanos asuma el poder”. Si bien Castro está asignado como secretario del Partido Comunista hasta 2021, único legal en la isla y constitucionalmente por encima del Ejecutivo, la presidencia pasará, se da por hecho, al vicepresidente Miguel Díaz-Canel, de 56 años, un hombre del aparato con reputación de reformista que en su día fue un desenvuelto fan del rock y se ha tornado, dice un diplomático citado por AP, “discreto y hermético”. Otras figuras de la renovación son el canciller Bruno Rodríguez, el exministro de Economía Marino Murillo y la encargada de los asuntos de EE UU, Josefina Vidal.

Cabe que aún con Raúl Castro se apure la prometida ley de pymes y una reforma de la ley electoral de baja escala que no abra la puerta al pluripartidismo. “Puede que no vengan cambios constitucionales profundos, pero tiene que haber algo”, avista Alzugaray. O también que se inicie el proceso gradual de abolición de la doble moneda (nacional y convertible, equiparada al dólar) que mantiene al país descalabrado entre costes de economía tercermundista y de país desarrollado.

La transición económica no tiene marcha atrás y la política no parece que asome hasta otra etapa más o menos distante. Circulan rumores de que la carta escondida podría ser la elevación a la cúspide del hijo del presidente, el coronel Alejandro Castro, de 52 años, mano derecha de su padre, su enviado secreto a la negociación del deshielo con EE UU y gozne entre el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas. Pero lo más verosímil a la vuelta de un extenuante medio siglo de régimen de un solo hombre, Fidel Castro, es que la familia número uno y los poderes entorno hayan consensuado procurar una estabilidad institucional sin líderes públicos de alto perfil. Porque de cara a la Cuba que viene, como anunció con sabiduría ancestral en enero la predicción anual de augurios de la Asociación Cultural Yoruba, “ningún sombrero puede ser más famoso que la corona”.

 

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Quién es Betsy DeVos: la Secretaria de Educación de Trump?

 

Una breve introducción sobre las razones del triunfo de Trump y la encrucijada de las contrarreformas educativas en los albores de la tercera década del siglo XXI

 


A muchos colegas pareció sorprenderles el triunfo de Trump, como si el sistema político norteamericano permitiese “sorpresas”. Otros, más despistados o ingenuos llegaron a inclinar su opinión a favor de la “alternativa Clinton” frente al temperamental Presidente norteamericano. Los análisis basados en “estilos personales” y “carismas individuales” mostraron la hegemonía del “enfoque tipo farándula” para interpretar las elecciones presidenciales norteamericanas del año 2016. Cualquier reflexión política de fondo parecía, incluso, amenazar la tranquilidad para quienes, ubicados en antípodas ideológicas, querían una continuidad del modo de vida americano. Lo que sí es cierto, es que Trump desafió las rutinarias y adormecidas categorías de análisis de la sociología política americanista.

Ciertamente, en las recientes elecciones presidenciales norteamericanas se confrontaron dos modelos de capitalismo del siglo XXI, el neoliberal producto de la globalización versus el capitalismo proteccionista que acuerda entre pares empresariales, regiones de influencia y mercados; los capitales golondrinas versus el capital con fronteras delimitadas; el modo de producción de mercancías clásicas versus su combinación con el trabajo inmaterial y la producción de mercancías virtuales: el capital especulativo versus la inversión en procesos productivos concretos. En ambas propuestas, es visible el afán desmedido por obtener mayores márgenes de ganancia, sobre la base de la explotación del mundo del trabajo. No había propuestas alternativas, altermundistas, solidarias. Incluso, ambas –las expresadas por Clinton y Trump- confrontan las libertades liberales y el modelo de sociedad basada en el estado de bienestar keynesiano. Para colmo, en esa diatriba, el “socialismo” del demócrata Bernard "Bernie" Sanders, revolucionó a la mass media mundial con su defensa del liberalismo clásico, ahora en clave de socialismo del partido demócrata.

Este “despiste” no es una cuestión menor, pues tiene y tendrá tremendas repercusiones en el análisis de las contrarreformas educativas de nueva generación que se están implementando y que parecieran tomarán un “corpus” más definido en los próximos años, algunas de cuyas aristas la describimos en el artículo sobre el Apagón Pedagógico Global. Solo un cínico, intentando hablar de cambios educativos sin tocar interés alguno, ni importarle la “utilidad” de su análisis, podría hablar hoy de educación, reformas educativas y futuro de la educación pública, sin analizarlas en su relación con las mutaciones del modo de producción capitalista en el siglo XXI. En ese contexto debemos entender y valorar, no sólo el triunfo del señor Trump, sino la gestión de su secretaria de educación la Sra. Betsy DeVos.

 

 

Orígenes de Betsy DeVos


La nueva Secretaria de Educación Norteamericana nacida el 8 de Enero de 1958, no es solo una empresaria sino una destacada líder del Partido Republicano. Hija del fundador de la Corporación Prince, Edgar Prince, su nombre de nacimiento es Elisabeth Prince. Actualmente está casada con el Director Ejecutivo de la multinacional Amway Dick DeVos, heredero del emporio Amway perteneciente –en buena parte- a su padre Richard DeVos.

La señora DeVos estudió en la conservadora Holland Christian High School, para graduarse posteriormente de Licenciada en Artes en el Calvin College in Grand Rapids, ambos de Michigan. Pertenece a una de las familias más ricas de ese Estado. Su suegro Richard DeVos fue elegido por la Revista Forbes en 2016 como una de las personas más ricas de los Estados Unidos. El aporte de la Familia DeVos, al partido y los candidatos republicanos desde 1989, se estima en aproximadamente 17 millones de dólares.

DeVos pertenece a la Iglesia Reformada Cristiana de América del Norte y, al parecer sus ideas religiosas están muy influenciadas por el teólogo neo-calvinista Abraham Kuyper. La familia de DeVos ha desarrollado el Consorcio Nuerocore, dedicado a la “estimulación” cerebral basada en la industria cultural; una especie de programación neurolingüística centrada en películas. La señora DeVos se ha desempeñado como Presidenta, tesorera e integrante del Consejo del Instituto Acton, institución dedicada al estudio de la relación entre libertad y religión. Entre los años 2004 y 2010 integró la junta directiva del Kennedy Center, experiencia que le permitió crear el DeVos Institute of Arts Management y, el ArtPrize, un importante concurso internacional de arte.

 

 
Trayectoria Política


Con treinta y cinco años de militancia en el Partido Republicano, la señora DeVos ha desarrollado la mayor parte de su trabajo político en Michigan. En una meteórica carrera que la llevó de delegado local, a integrante de la Comisión Nacional Republicana hasta ocupar el cargo de Presidenta del Partido en Michigan entre 1996 y el año 2000 –y posteriormente en otro periodo- la señora DeVos ha desarrollado un perfil, que la identifica con los valores más conservadores de su organización. Es decir, la señora DeVos es el resultado de los valores de la homofobia, la industria de las armas a través de la libertad de uso de armas de fuego, el antiaborto, la discriminación racial, entre otros sustentos del republicanismo. Los rasgos que distinguen su accionar político son: excelente recaudadora de fondos y relacionista pública.

 

 

Sus ideas en Educación


La señora DeVos no es educadora de profesión ni de ejercicio en el aula. En sus propias palabras considera que el énfasis de la reformas educativas, no es otro que el “avanzar en el Reino de Dios”, sumándose a la larga lista de políticos republicanos que se auto conciben como delegados por Dios para llevar a buen puerto la administración pública y especialmente la educativa.

Desde hace años es una abierta opositora de la educación pública, de la escuela y del sistema escolar. Defiende la libertad de elección de centro escolar, la educación en casa en oposición a la escolarización, el programa de “vauches” escolares, el desarrollo de escuelas a “la carta”. Como defensora de las llamadas escuelas de Excelencia ha sido presidenta de la Fundación para la Excelencia en la Educación.

La Fundación de la familia Dick&Betsy DeVos (1989) concentra su acción en cinco agendas que expresan su interés: educación, comunidad, artes, justicia y liderazgo. Su influencia en materia educativa ha crecido en la medida que se incrementan las donaciones de su fundación al sistema escolar norteamericano. En el periodo 1999-2014, esta fundación familiar entregó 8.6 millones de dólares para el desarrollo de escuelas cristianas de administración privada, 5.2 millones de dólares a las llamadas “escuelas charter” a lo cual le sumó 59.750 dólares a escuelas públicas. A partir de esta dinámica la “voz educativa” de Betsy DeVos se hizo cada vez más conocida en los Estados Unidos.

Es evidente su interés en el sector privado de la educación y por ende en la privatización de la educación; para ello ha construido una discursiva que impulsa la libertad de elección de centros educativos, cuyas características estén determinadas por el mercado. Como defensora de los “vales” o “vauchers” escolares y de los créditos fiscales a los estudiantes y sus familias, los concibe como el finiquito de la obligación del Estado con las y los ciudadanos, respecto a la educación, mediante el otorgamiento de un monto a cada uno de los estudiantes para co-financiar su educación privada. Considera que los dineros del Estado deben ir dirigidos al fortalecimiento de la educación privada y no al sector público. Es una defensora a ultranza de las escuelas charter, al punto que diseñó un sistema de supervisión para ellas, que las exime de responsabilidad cuando salen mal en sus evaluaciones. Es promotora de un sistema de evaluación de los centros escolares que les clasifica en A, B, C, D o E para atraer o distanciar a los padres de ellas.

 

 
La votación en el Senado Norteamericano para su designación y las resistencias


A pesar que afirmó a comienzos de 2016 que Trump era un intruso y no representaba al Partido Republicano, el 23 de Noviembre de 2016, Donald Trump anuncia que la señora DeVos será la Secretaria de Educación de su administración. Su nominación generó inmediato rechazo en los sectores más progresistas y los gremios docentes de ese país. Una veintena de gobernadores de la Unión expresaron inmediatamente su apoyo a DeVos. La presidenta de la Asociación Nacional de Educadores (NEA) la profesora Lily Eskelsen García declaró que “considera a DeVos una mala opción para el cargo y, hasta ahora, no ha demostrado un compromiso con el fortalecimiento de la educación pública” (31-01-2017). Por su parte, el dirigente de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que DeVos es “una de las peores nominadas en ser jamás considerada para el puesto”(07-02-2017).

Su designación continuó generando polémicas en el Congreso norteamericano ya que diputados demócratas se opusieron abiertamente a su designación; siendo hasta el 31 de enero que se lograron los votos suficientes para elevar al Senado la consulta sobre su nombramiento. Cuando todo parecía indicar que la señora DeVos no lograría la mayoría necesaria para su designación, el 7 de febrero de 2017, con el voto del propio Vicepresidente Mike Pence, logró romperse el empate generado, siendo aprobada su moción por el estrecho margen de 50-51 votos.

¿Qué explica este impase con la señora DeVos? Primero, esta resistencia hay que entenderla, como parte de la conmoción de la clase política norteamericana, ante el triunfo de alguien, que hasta hace poco, era visto más como un financista del mundo político, que cómo un presidente de la capital del imperio del siglo XXI. Segundo, el temor de esa clase política a ser desplazada abiertamente por empresarios, amigos del nuevo presidente, de cuyo clan la señora DeVos es una clara representante. Tercero, las evidentes contradicciones de un sector empresarial que quiere controlar el “mercado” educativo norteamericano y, que ante la resuelta posición de la Sra. DeVos, ve el riesgo, que la balanza privatizadora se incline para el lado de los allegados, amigos y colegas de los Dick&Betsy DeVos. Cuarto, la inestabilidad que genera la señora DeVos al ser tan mal vista por sectores progresistas, los sindicatos docentes, los defensores de la educación pública y sectores organizados de los estudiantes y los padres y representantes.

Entonces, ¿Por qué finalmente resulta aprobada su designación? Porque ella, muy a pesar del escarceo parlamentario, representa puntos claros de coincidencia en materia de lo que hay que hacer en educación a favor de los intereses del capital, desde el punto de vista de las dos facciones imperiales en disputa en la arena política norteamericana: la proteccionista y la neoliberal. Esta coincidencia no es otra que la convicción respecto a la urgencia de la privatización de la educación, la destrucción del sistema escolar unificado, la desaparición de la profesión docente y la reconfiguración de la casa de familia como el espacio de aprendizaje en sustitución de la escuela pública.

 

 

Trump, intereses del capitalismo mundial en materia educativa en el año 2017 y, lo que podemos esperar de la señora DeVos.


A sólo unos días de haber sido aprobada su denominación, como Secretaria de Educación de Trump, la señora DeVos visitó la escuela secundaria Jefferson Academy, localizada en Washington DC, donde fue recibida por manifestantes que defienden la educación pública de calidad. Esta no sería la única protesta que le harían a la nueva secretaria de educación a sólo días de haber asumido el cargo; más aún se incrementarían horas después que ella abiertamente expresara su vocación anti sistema escolar y de disolución del papel rector del estado en la educación, al declarar que “estaría encantada de que el departamento que actualmente dirige no existiera en el futuro”.

Recientemente la Sra. Carmen Fariña, Canciller de las escuelas de Nueva York, declaró: “instó a la Sra. DeVos a no recortar fondos para las escuelas públicas de la ciudad” (19-02-2017). Por otra parte, Kaya Henderson, ex canciller de las escuelas de Washington, expresó su disgusto con la Sra. DeVos en Twiter señalando: “lo siento, señora. Intenté darte el beneficio de la duda. Pero esto es tan amateur y poco profesional que es asombroso. Nos merecemos algo mejor” (20-02-2017).

La declaración más reciente de la Sra. DeVos, polémica en sí misma, reafirma su línea de pensamiento al señalar que “hay pocos temas actuales que ameritan la intervención federal”(20-02-2017).

 

 
Pero, ¿Qué podemos esperar de la nueva Secretaria de Educación de la administración Trump?:

 

1. Si bien cerca del 90% de los estudiantes estadounidenses estudian en “escuelas públicas” y sólo un 6% están en las escuelas charter o privadas, es de esperarse una profundización de la tendencia privatizadora de la educación. Para ello, debemos esperar el impulso de una matriz de opinión, desde la Secretaria de Educación, que señale que la “pública” no genera educación de calidad y es un gasto innecesario para el Estado. Para ello, enfatizará en las pruebas estandarizadas, en la interpretación descontextualizada y sesgada de sus resultados y la destrucción de la imagen de los maestros. En este último sentido, recordemos las declaraciones de la Sra. DeVos al culminar la visita a la escuela Jefferson, cuando señaló que “los maestros no tenían iniciativa y sólo esperaban que les dijeran qué hacer”, lo cual es parte de una elaborada campaña contra el magisterio estadounidense.

2. Una política educativa centrada en la oposición al aborto, la eutanasia, la igualdad y diversidad sexual, la perspectiva científica en la escuela y el multiculturalismo.

3. La continuación de las iniciativas orientadas a disminuir la construcción de pensamiento crítico desde los espacios escolares.

4. El fortalecimiento del concepto de arte asociado a la gestión económica.

5. Es previsible una mayor alianza de la secretaria de educación con la industria cultural.

6. El crecimiento de la virtualización de la educación, en dos grandes campos. El primero, la educación en casa, mediante videos y enseñanza guiada por los padres; la segunda, el uso de los resultados de las investigaciones sobre la relación del cerebro con las nuevas tecnologías que impulsan las grandes corporaciones de investigación, para vincular de manera acelerada la expansión del mercado informático con el modelo de aprendizaje en casa.

7. Una profundización de las contrarreformas educativas en América Latina y el mundo, en la línea de disminuir la inversión educativa en sueldos, salarios, condiciones de trabajo de los docentes, así como en apoyos pedagógicos a los estudiantes. Las “economías” resultantes de estas iniciativas seguramente se orientarán a la compra de paquetes tecnológicos que dinamicen las finanzas de las grandes corporaciones de hardware y software mundial.

8. A pesar de las “diferencias” en otras áreas, existe plena convergencia entre las orientaciones de la administración Trump y el Ministerio de Educación Mundial en el que se ha convertido la OCDE, por lo cual es previsible un fortalecimiento a las políticas estandarizadoras, la cultura de la evaluación punitiva escolar, incluyendo la evaluación descontextualizada del desempeño docente y, la estratificación de centros educativos.

En las próximas semanas, escribiremos más en detalle sobre las propuestas que ya comienza a anunciar la Sra. Betsy DeVos, Secretaria de Educación de la administración Trump; mientras ello ocurre, comenzamos a acumular registros de resistencias, que parecieran indicar que por lo drástico de los cambios, estos no se podrán aplicar con total impunidad, como ocurrió con otras contrarreformas en el pasado reciente.

 

Caracas, Febrero 2017.

 

 

Lista de referencias digitales


https://luisbonillamolina.wordpress.com/2016/07/12/apagon-pedagogico-global-apg/

http://laopinion.com/2017/02/06/grupos-civicos-y-maestros-tratan-de-hundir-confirmacion-de-devos-como-secretaria-de-educacion/

http://oxigenocd.com.ve/2017/02/07/betsy-devos-la-millonaria-enemiga-las-escuelas-publicas-la-nueva-secretaria-educacion-estados-unidos/

http://prensapress.com/la-primera-semana-dura-da-a-betsy-devos-una-ojeada-de-la-lucha-a-continuacion/

http://www.eldiario.es/theguardian/Betsy-DeVos-privatizacion-Educacion-Trump_0_583742363.html

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38725955

http://www.el-nacional.com/noticias/senado-confirma-secretaria-educacion-historica-votacion_79784

http://www.telemundo.com/noticias/2017/02/10/manifestantes-intentan-impedir-entrada-escuela-de-secretaria-de-educacion-betsy

https://en.wikipedia.org/wiki/Betsy_DeVos

 

 

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Jueves, 09 Febrero 2017 06:45

2017 + Trump = 1984

2017 + Trump = 1984

Ahora que el double speak, la "realidad alternativa", las "falsas verdades", las "noticias falsificadas" y los "hechos debatibles" se han adueñado de la interlocución política en Estados Unidos, en las tres inverosímiles semanas que Donald Trump ha ejercido el poder, 1984, de George Orwell, puede leerse como una crónica de actualidad. En una reseña fuera de temporada de un libro aparecido casi 70 años atrás, se explica su actual relevancia por la similitud entre su personaje central, Winston Smith, quien debe aceptar que "dos y dos son cinco", porque así lo dice el Partido, y el estadunidense de hoy, que debe creer que el cociente intelectual del gabinete presidencial es "el más alto en la historia" –como si hubiese registros comparables– o que la multitud que presenció la toma de posesión fue "la más numerosa jamás reunida" –como si no hubiese fotografías–, porque así lo afirma el presidente.

El mundo de Orwell asume también otras manifestaciones, en las que lo improbable se torna verdadero. El 3 de febrero Trump señaló: “Esperamos eliminar gran parte de la [ley] Dodd-Frank, debido a que, francamente, conozco a muchas personas, amigos míos, que poseen buenos negocios y no pueden recibir crédito, simplemente no pueden obtener dinero alguno porque los bancos no les prestan, debido a las reglas y reglamentaciones de la Dodd-Frank. Reconoce sin ambages que el "capitalismo del compadrazgo" –el crony capitalism que ha alcanzado carta de naturalización en Wall Street– es lo que origina una acción ejecutiva que borra un conjunto de regulaciones establecidas tras la crisis financiera de 2008-2009 para evitar las acciones especulativas de bancos y otras instituciones financieras que provocaron esa misma crisis. “Lo último que necesitamos –declaró Mario Draghi ante el Parlamento Europeo– es debilitar la regulación [financiera]. Preocupa que se intente restablecer las condiciones prevalecientes antes de la crisis.”

Motivación similar explica la ofensiva republicana en el Congreso contra reglas en materia ambiental de las industrias petrolera y del carbón. Esta nota alude a estos dos retrocesos que, en la óptica orwelliana dominante, se presentan como avances para empresarios y trabajadores, que Trump y los republicanos dicen defender.

El asalto contra la regulación ambiental de la industria de combustibles fósiles no ha sido sorpresivo. Fue anunciado desde etapas tempranas del proceso electoral, cuando el precandidato republicano pugnaba por distinguirse dentro de una docena de aspirantes en aguda pugna por ser visto como el más reaccionario, intolerante y claridoso. Fue actualizado, tras el triunfo de Trump, por "Freedom Partners" –una ONG patrocinada por los notorios hermanos Koch– mediante una "hoja de ruta" que enumera las regulaciones, establecidas en su mayoría durante el gobierno de Obama, cuya pronta eliminación se busca por parte del Ejecutivo y del Congreso. Para que el Legislativo actúe, se ha invocado una ley (denominada congressional review act) que faculta al Congreso para derogar, por mayoría simple, reglamentaciones aprobadas en los 60 días anteriores al inicio de la Legislatura. A principios de febrero, el Legislativo eliminó una disposición que prohíbe el venteo de gas a la atmósfera desde pozos situados en tierras federales e inició los trámites para derogar otras, entre ellas la que evita la contaminación de corrientes de agua por explotaciones carboníferas.

El documento mencionado enlista otras 12 disposiciones. Siete de ellas, que tienen su origen en decisiones ejecutivas del anterior presidente, pueden ser borradas de un plumazo por Trump, como la moratoria a nuevas licencias para producción de carbón en tierras federales, el Acuerdo de París sobre cambio climático y diversas disposiciones del Plan de Energía Limpia. Las acciones orientadas a reducir y eventualmente eliminar las emisiones de metano a la atmósfera y las restricciones más estrictas a las emisiones de GEI por los motores y vehículos pesados, adoptadas antes de mediados de junio de 2016, se eliminarían con recurso a la ley arriba mencionada.

Un reportaje sobre este tema señala: “Otro reglamento que se desea derogar de inmediato fue aprobado por la Comisión de Valores y Bolsas (SEC) y establece que las empresas petroleras, de gas y mineras deben dar a conocer los pagos que efectúan a gobiernos extranjeros para obtener derechos de explotación, con la finalidad de evitar la corrupción en países de África y Latinoamérica (...) Exxon Mobil, cuyo anterior ejecutivo jefe, Rex Tillerson, es ahora secretario de Estado, fue uno de los primeros oponentes de esta norma, argumentado que fuerza a las empresas a divulgar ‘información comercialmente delicada’, colocándolas en desventaja de competencia”. (Eric Lipton, "GOP hurries to slash oil and gas rules", NYT, 4/2/2017.)

En el área financiera, el afán desregulador ha provenido de la Casa Blanca. El 3 de febrero se anunciaron, con gran fanfarria, nuevos criterios para acotar el alcance de la reglamentación financiera, mediante de una serie de nuevos "principios básicos". Según el resumen semanal de la Casa Blanca: A) la acción ejecutiva adoptada permite "reglamentar el sistema financiero en una forma que protege a los consumidores, al tiempo que fomenta el crecimiento de la economía y la creación de empleos" y B) el memorando complementario "previene consecuencias indeseables de las reglas para los fideicomisos financieros que podrían limitar las oportunidades económicas y las inversiones estadunidenses".

La lectura de la prensa financiera mundial fue un tanto diferente. Por ejemplo, el Financial Times (3/2/2017) hizo notar que las acciones para desmontar el aparato regulador en torno de la ley Dodd-Frank, "que incluye prohibiciones para que las instituciones financieras persigan en el mercado su propio beneficio [más que el de sus clientes], puede resultar en la mayor acción desregulatoria en seis años y provocó un salto inmediato en la cotización de las acciones de los bancos". Recuerda también que, como presidente del Consejo Económico Nacional, el antiguo funcionario de Goldman Sachs Gary Cohn, muy probablemente "propondrá cambios que propicien mayores utilidades para los bancos". Quizá actúe de concierto con el nuevo presidente de la SEC, Jay Clayton –quien también proviene de Wall Street– que podría proceder a "una hoguera de regulaciones". Recuerdo, para terminar, La hoguera de vanidades, el despiadado retrato que Tom Wolfe ofreció de Nueva York en los años 80, del que Donald Trump podría ser figurante destacado.

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El FMI y la UE se vuelven a enfrentar por el fracaso del tercer rescate a Grecia

El Ejecutivo griego debe afrontar en julio nuevos pagos y el Eurogrupo se niega de momento a darle el siguiente tramo del rescate
Los acreedores europeos, sobre todo Alemania, condicionan la continuidad del rescate a que el FMI contribuya a su financiación.
El FMI considera que la deuda griega es "insostenible" y exige a los socios europeos más medidas para lograr un alivio

La persistente falta de acuerdo entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los acreedores europeos sobre el tercer rescate griego ha vuelto a quedar patente una vez más y en las últimas horas han reaparecido las dudas sobre la posibilidad de que el programa pueda acabar con éxito. El FMI analizó el lunes en Washington el informe anual sobre Grecia y "algunos directores tuvieron opiniones diferentes sobre la trayectoria presupuestaria y la viabilidad de la deuda" helena, dijo el organismo en un comunicado.


La institución que dirige Christine Lagarde cree que la deuda griega es "insostenible" y exige a los socios europeos más medidas para lograr un alivio. Además, considera que los objetivos fiscales que marca el rescate para Grecia son poco realistas. Atenas debe alcanzar en 2018, cuando finalice el programa, un superávit primario (el que no tiene en cuenta el pago de la deuda) del 3,5% del PIB, pero según las proyecciones del FMI, sólo es posible llegar al 1,5%. Por eso, le exige al Gobierno de Alexis Tsipras que apruebe medidas preventivas en materia laboral y de pensiones que puedan entrar en vigor en caso de que se cumpla la meta pactada.


El tercer rescate –de 86.000 millones de euros– se firmó en agosto de 2015 sin la participación del FMI, debido a la insostenibilidad de la deuda –actualmente, del 180% del PIB–. Sus normas le impiden dar préstamos en este caso. Pero los acreedores europeos, sobre todo Alemania, condicionan la continuidad del rescate a que el fondo contribuya a su financiación.


El Ejecutivo griego deberá afrontar en julio nuevos pagos y el Eurogrupo se niega de momento a darle el siguiente tramo del rescate. A las divergencias con el FMI, hay que añadir que Atenas aún no ha aprobado dos terceras partes de las medidas que los socios europeos le exigen para poder cerrar la segunda revisión del acuerdo. Los partidos de la oposición llevan meses reclamando elecciones anticipadas.


No obstante, el Gobierno de Tsipras confía en reconducir a tiempo la situación. "Todas las partes han expresado la voluntad de tomar iniciativas para conseguirlo y concluir la evaluación", dijo el martes un portavoz. La Comisión Europea, por su parte, espera llegar a un consenso "lo antes posible", según ha dicho hoy la portavoz de asuntos económicos, Annika Breidthardt.


El desembolso del siguiente tramo podría llegar en la reunión del Eurogrupo del próximo 20 de febrero, en caso de que todas las partes estuvieran de acuerdo. La cita es la última antes de que empiece el maratón de elecciones que este año hay previsto en varios países de la UE.

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Goldman Sachs, el banco que gobierna el mundo

La entidad, fundada en 1869, ha colocado a sus ejecutivos tanto en Gobiernos demócratas como republicanos

 

Desde lo alto del cuartel general de Goldman Sachs, la vida abajo parece una maqueta. Los coches, las obras o la gente adquieren dimensiones liliputienses y el bullicio se queda mudo, como si todo fuera la simulación algo deficiente de una ciudad. No hay un solo letrero, dentro o fuera, que indique que uno se halla ante la sede de ese famoso banco, en el número 200 de la calle Oeste, en el bajo Manhattan. El vestíbulo es enorme y austero y las salas de pisos más altos son pulcras y sin excesos, o quizá, sin más excesos que las imponentes vistas de la Estatua de la Libertad, del Empire State y de casi todo Nueva York.


Donde acaba la calma, empiezan las tripas de Goldman, en los pisos más bajos del edificio: seis plantas de trading (correduría bursátil) del tamaño de un campo de fútbol americano cada una de ellas, donde hileras de intermediarios de valores con triples pantallas dan las órdenes de comprar y vender, de mover dinero a un ritmo de maquila. A diferencia del resto del edificio, la vestimenta allí es algo más informal y la gente más joven (el 70% de la plantilla global del banco son millennials). El año que viene, aproximadamente el 10% de ellos, los que tengan el balance anual más pobre, tendrá que dejar la empresa. Y eso que allí está lo mejor de lo mejor, según le gusta presumir al banco: la tasa de aceptación de Goldman es del 3%, más baja que en Harvard.


Dicen que es el banco de inversión más poderoso del planeta, que paga los mejores sueldos de Wall Street y sufre la mayor tasa de divorcios, que las jornadas de trabajo exceden lo humano, que en la crisis financiera sacó petróleo mientras los demás se hundían, que no hay rincón de la Tierra a donde no lleguen sus tentáculos, que ningún Gobierno los ignora, que quien entra allí abraza un sacerdocio, que una vez se es goldmaniano, se es goldmaniano para siempre. Dicen que Goldman Sachs gobierna el mundo.


En casi todos los Gobiernos de EE UU, incluso desde antes de que comenzara el capitalismo moderno tras la II Guerra Mundial, ha habido un goldmaniano en las esferas más altas del poder público.


Donald Trump aludía a ello con frecuencia durante la campaña electoral estadounidense. Acusó a Hillary Clinton, la candidata demócrata, de haberse “vendido” al banco, del que habría cobrado jugosas cantidades como conferenciante. Aseguró también que Ted Cruz, el senador texano con el que rivalizó en las primarias republicanas, estaba bajo su control. En su último vídeo de campaña, al más puro estilo Ocupa Wall Street, señalaba a los culpables de empobrecimiento de los trabajadores y, aparte de Clinton u Obama, George Soros o el G20, destacaba a Lloyd Blankfein, el primer ejecutivo de la entidad financiera.


Poco antes de que Trump tomara posesión de la presidencia de EE UU, a mediados de enero, algunos manifestantes se apostaron ante la torre de Goldman Sachs con pancartas que rezaban “Gobierno Sachs”. El presidente, después de todo, había colocado en puesto clave de su equipo a una terna de goldmanianos.


Gary Cohn, número dos del grupo financiero, será el jefe del Consejo Económico de la Casa Blanca (previa indemnización del banco de 124 millones de dólares); Steven Mnuchin, un conocido inversor que había pasado 17 años en la casa, es el elegido como secretario del Tesoro (cargo equivalente al ministro de Economía), y el agitador derechista Steve Bannon, consejero de Trump y miembro del Consejo de Seguridad Nacional, también fue un hombre del banco.


El gran poder en la sombra, el titán, el gran calamar vampírico, el guardián de Wall Street... Pocas entidades en el mundo tienen tantos sobrenombres —y casi siempre tenebrosos— como Goldman Sachs. No es el mayor banco (ocupa un discreto puesto trigésimo segundo en la clasificación por activos) y se disputa el liderazgo de la banca de inversión con JPMorgan, pero nadie aparece tanto en las campañas electorales de cualquier país o en los carteles de manifestaciones, de Madrid a Nueva York, pasando por Atenas o Londres. Es común ver a banqueros en puestos de política económica, pero Goldman es el gran símbolo de la influencia del poder financiero en la política en EE UU.


“Trump necesitaba convencer a los mercados de que no era un loco, que puede serlo, pero necesitaba convencerlos de que no, y la mejor forma de hacerlo es contratar a gente de Goldman”, opina William D. Cohan, que pasó 17 años en la banca de inversión y luego se convirtió en autor de varios libros sobre las entretelas de Wall Street, uno de ellos, dedicado a Goldman. “Creo que, hasta cierto punto, a Trump le gusta el hecho de que todos esos tipos de Goldman, que no hubiesen hecho negocios con él por el tipo de cliente que es, estén ahora en su Gabinete. Debe decir ‘ahora están besando mi anillo y reclinándose ante mí...’. Qué irónico es el giro de los acontecimientos”, añade.


El constructor neoyorquino también ha elegido a Jay Clayton, que fue abogado de Goldman, como presidente de la SEC (el ente supervisor de la Bolsa de Nueva York) y a Dina Powell, del área de inversión filantrópica, como asesora de la presidencia. Hay quien escribió en estos primeros días de 2017 que Goldman Sachs volvía a Washington. ¿Pero alguna vez se fue? Desde hace un siglo, Gobiernos tanto conservadores como demócratas han abrazado la fe de la institución fundada en 1869 por un judío alemán llamado Marcus Goldman que había llegado dos décadas antes a Estados Unidos y empezado como comerciante de ropa (Sachs es el apellido del yerno con el que se asoció).


Henry Goldman, el hijo del fundador, ya asesoró en la creación de la Reserva Federal en 1913, en la II Guerra Mundial Franklin Delano Roosevelt fichó al primer ejecutivo del banco, Sidney J. Weinberg, para su Consejo de Producción de Guerra. Weinberg, uno de los personajes más legendarios de Goldman, conocido como Mister Wall Street, colaboró también con los Gobiernos de Eisenhower y Lyndon B. Johnson. John C. Whitehead, socio y copresidente, sirvió como subsecretario de Estado en los ochenta con Reagan, y Robert Rubin, también copresidente, fue jefe del Tesoro de Clinton. George Bush (el hijo) fichó al goldmaniano Stephen Friedman para el Consejo Económico y a Henry Paulson para el Tesoro. El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, también es de la casa.


Un acto de servicio


Tras muchas críticas, Blankfein, el patrón del banco, ha descrito el salto de la entidad a la política como un acto de servicio a la sociedad por parte de quienes antes han amasado una cantidad considerable de dinero en el banco. “La mayor parte se va a los 48 o 50 años, para entonces ya has ganado bastante”, dijo en una entrevista reciente en The New York Times, “y la expectativa es que te vuelques en la filantropía o en servir a la Administración”. “Es falsa la percepción de que van a Washington y nos ayudan. Lo contrario sí es cierto”, ha dicho Blankfein, preguntado por la posible connivencia.

Cuando se cruza la puerta giratoria en sentido inverso, en retorno a la sociedad, es más difícil de vislumbrar. Este verano en Europa causó estupor el fichaje de José Manuel Durão Barroso (presidente de la Comisión Europea entre 2004 y 2014, es decir, durante la burbuja y la crisis financiera y de deuda) como presidente no ejecutivo de su filial en Londres. Mario Monti y Romano Prodi también han cobrado de Goldman.


Después de la gran crisis financiera, aparecieron dos libros sobre el banco con un título muy similar, El banco: cómo Goldman Sachs dirige el mundo (2010), del belga Marc Roche, un veterano corresponsal financiero, y Dinero y poder. Cómo Goldman Sachs acabó gobernando el mundo (2011), el de William Cohan. Un poco antes, en 2009, la revista Rolling Stone lanzó un largo y famoso artículo —hoy convertido en una referencia de la época— en el que se refería a Goldman como: “Un gran calamar vampiro envuelto en la cara de la humanidad, metiendo inexorablemente su embudo de sangre en cualquier cosa que huela a dinero”.


Clima de opinión


Todo esto es una muestra del clima de opinión en torno a la entidad tras aquella debacle financiera con tintes de cine de suspense (de la que, de hecho, se han escrito varios thrillers). En los late night shows, era común oír chistes sobre Goldman. Por si no hubiese bastante, a Blankfein no se le ocurrió otra cosa que decir, en medio de una entrevista de 2009, cuando la sociedad estadounidense aún estaba abierta en canal por la crisis, que el banco estaba haciendo “el trabajo de Dios”.


Poco después, la SEC le multó con 550 millones de dólares por “distorsión grave”: creó y vendió un producto muy complejo (los luego famosos CDO) cuando empezaba a derrumbarse el sector inmobiliario sin contarle que uno de sus clientes (el inversor John Paulson) había participado en la selección y estructuración de estos y que, mientras se lo estaban vendiendo, Paulson estaba apostando a la baja contra esos valores. El bajo coste de esa multa se interpretó como una victoria. Y hace un año, llegó a un acuerdo extrajudicial para pagar 5.000 millones en reclamaciones por vender activos de deuda asegurando que estaban respaldados por hipotecas solventes cuando eran conscientes de que estaban a punto de caer en el impago.


En el imaginario popular, Goldman encarna el símbolo de los excesos; en el ideario menos profano, los méritos están algo más repartidos. La factura de Bank of America, por ejemplo, sumó 16.600 millones de dólares en un pacto similar, mientras que JPMorgan desembolsó 18.000 millones, además de otras penalizaciones por otros desmanes.


Para Cohan, Goldman es, aun así, “una institución única, el banco más respetado del planeta”, mientras que Marc Roche, en su libro, es implacable: relata su papel en la crisis, desgrana las conexiones políticas del grupo y detalla algunas operaciones que dieron la campanada, como el asesoramiento para el maquillaje de las cuentas públicas de Grecia. Ambos coinciden, con todo, en la intensa cultura de empresa que hay en la institución, también en la competitividad descarnada o el desprecio al estrellato individual. Roche habla de “monjes banqueros” dispuestos a salir disparados de la casilla de salida del tablero con la “sangre fría suficiente” como para ganar.


Seis años después de publicar el libro, Marc Roche cree que “el banco, en esencia, no ha cambiado, solo lo ha hecho en cuestiones cosméticas. Siguen siendo los mejores contratando personal, de los mejores en gestión de fortunas...”, y siguen, añade después, “teniendo esa red de influencia”.


En 2010 crearon un comité que revisara sus estándares y acordaron una batería de medidas para reforzar la transparencia de sus gestiones, el control de sus productos, los conflictos de intereses de sus agentes y directivos. Un empleado del banco, contratados después de este proceso, asegura que el escrutinio sí es, al menos hoy, exhaustivo.


Un lavado de imagen


El banco también muestra una cara más amable y ha dado algún paso para combatir su reputación de secretista: hay más información en su página web, se ha abierto a las redes sociales... El pasado abril, The New York Times publicó un largo artículo bajo el título ‘Un socio gay y latino pone a prueba la cultura tradicional de Goldman Sachs’. Se trataba de Martin Chávez, próximo director financiero, impulsor de un proyecto de software que da a los clientes más acceso a una información de negociación muy específica que antes solo estaba disponible para goldmanianos.


Un tercio de los empleados de Goldman en todo el mundo son ingenieros, y la tecnología, según la firma, es la división más importante del grupo. Han invertido en nuevas compañías como Symphony, una plataforma de mensajería instantánea, o ¬Kensho, otra base ingente de datos, ámbitos en los que hasta ahora dominan Bloomberg o Thomson Reuters.


A los bancos les gusta cada vez más presentarse como firmas tecnológicas, y detrás de este afán hay una búsqueda de eficiencia en los procesos. La regulación resultante de 2008 y los nuevos requerimientos de capital hacen más difícil el negocio a todo el sector y la intermediación ha ido a la baja. Los ingresos del banco son hoy un 25% inferiores a los de 2009, en parte por las dificultades de crecer y en parte por la venta de algunos negocios de volumen. Las decisiones de recorte de gastos en esa casa se toman con rapidez: este año, en apenas seis meses, el banco hizo ajustes por valor de 900 millones de dólares.


“En 2006, Goldman tenía 33.000 millones en capital ordinario, en 2016 tenían 76.000, más del doble. Si más que duplicas el volumen de capital que tienes que tener, para lograr el mismo nivel de retorno de ese capital, debes duplicar también los ingresos netos, lo que es obviamente casi imposible”, explica Christian Bolu, de Credit Suisse, que lleva seis años en el equipo que analiza el banco. “Pero en términos de ROE [retorno sobre fondos] está mejor que sus rivales”, añade.


Más beneficios


Los beneficios del año pasado engordaron un 22% respecto al anterior (hasta los 7.400 millones de dólares), mientras los ingresos se encogían un 9% (hasta los 30.600 millones de dólares). Y el beneficio por acción, que es lo que interesa sobre todo en Wall Street, se disparó hasta el 34%. Desde la noche electoral, las acciones han subido un 27% en Bolsa, gracias a la expectativa de una menor regulación con el Gobierno de Trump, entre otros factores.


Tras la caída de Lehman Brothers, fue obligado a constituirse como un grupo bancario para poder acceder a las rondas de liquidez de la Reserva Federal. El pasado octubre abrió una plataforma online de créditos para el consumo pequeño, un área aún muy reducida de negocio, bajo el nombre de Marcus (el nombre del fundador). El corazón del banco sigue siendo la intermediación de valores, la inversión.


Lloyd Blankfein no ha vuelto a decir que están haciendo el trabajo de Dios. Pero hace poco, en una entrevista en CNN, dejó entrever que no estaba a años luz de ello. “Me muero de miedo de que se cometan errores en mi organización”, dijo, “¿y sabe qué? El mundo quiere que yo esté muerto de miedo”, como si Goldman Sachs gobernara el mundo.


Recuadro

El trío republicano


Gary Cohn, número dos del grupo financiero, será el jefe del Consejo Económico de la Casa Blanca; Steven Mnuchin, un conocido inversor que había pasado 17 años en la casa, es el elegido como secretario del Tesoro, y el agitador derechista Steve Bannon, consejero de Trump y miembro del Consejo de Seguridad Nacional, también fue un hombre del banco.

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¿Paz negativa? ¿Paz positiva? ¿Paz diferencial?

Con la paz en curso es conveniente preguntarse de qué paz estamos hablando. La paz es un concepto complejo, polisémico y polivalente que necesita ser discernido en sus múltiples caras.


Una epistemología de la paz exige precisar cuándo nos referimos a la paz negativa, a la paz positiva, a la paz diferencial y a la cultura de la paz como pivote de la reconciliación.


Colombia y su Estado acumulan décadas de esfuerzos orientados a superar el fenómeno de la guerra y la confrontación bélica que ha significado un gigantesco daño en diversos ámbitos de la sociedad. Miles de muertos, desaparecidos, millones de desplazados y niveles extremos de pobreza son pruebas de una tragedia de proporciones descomunales, solo comparables con los daños ocasionados a la especie humana por la primera y segunda guerras mundiales, ocurridas en el siglo XX.

Origen de la violencia politica.

Desde finales de los años 20 del siglo pasado, la disputa por la tierra, monopolizada por un puñado de grandes latifundistas, herederos coloniales de la misma, ha sido el motor de un conflicto cruzado por la muerte y la sangre. Indígenas y campesinos han sido los protagonistas de históricas luchas por la democratización de la propiedad rural, recurriendo a reclamos legales y acciones de hecho con tomas de latifundios y grandes fundos dedicados a la ganadería extensiva (http://bit.ly/1UYmmOJ ).

La defensa de los privilegios asociados a la propiedad rural dio origen a una casta política proclive a la violencia, justificada con dogmas religiosos y discursos de un cerril anticomunismo contrainsurgente, opuesto a elementales ideas de la democracia política como la justicia social, los derechos políticos y la igualdad ciudadana.

El asesinato de Gaitán, el 9 de abril de 1948, la “violencia” de los años 50, el surgimiento de las guerrillas rurales (Farc, ELN y EPL), la violencia del narcotráfico, el paramilitarismo y la violación masiva de los derechos humanos, como el de la vida e integridad personal, son los rostros imprescindibles de la guerra civil generalizada que atrapó casi 60 años de la historia nacional.

El conflicto colombiano es una de tantas de las guerras civiles registradas en el mundo después de la segunda guerra mundial, muchas de las cuales han sido superadas mediante diálogos y negociaciones entre las partes para poner fin a las reyertas sangrientas, con acuerdos y pactos políticos que incorporan derechos, garantías y medidas de democracia incluyente.

La salida negociada de la guerra.

Luego de décadas en que se ha intento superar el enfrentamiento armado con políticas institucionales de negociación civilista, por primera vez se da en Colombia un proceso sólido, coherente y consistente, diseñado claramente para obtener los resultados concretos que estamos viviendo en los actuales momentos en que ocurre la masiva desmovilización de los frentes guerrilleros de las Farc.

Los procesos fracasados.

No pudo Belisario Betancur en los años 80; tampoco Gaviria, en los 90; menos Pastrana en el Caguan, al despegar el nuevo siglo. Fracaso Uribe Vélez en sus planes de guerra para exterminar las guerrillas con el masivo apoyo financiero y logístico del Estado Norteamericano y la participación de los grupos paramilitares involucrados en masacres y exterminios masivos de población agraria cercana a la resistencia armada.

La Mesa de La Habana.

Desde el 2010, Santos se enfocó en esa tarea. Sobre la experiencia histórica y con el modelo de negociaciones exitosas en el plano internacional (Irlanda, Salvador, Sur África, Guatemala, Nepal, etc) se planificó políticamente una salida a la guerra colombiana.

En tal sentido, los acumulados científicos, iniciados desde los años 50 en el mundo, de las Ciencias sociales en materia de paz, conflicto, violencia, cultura de paz y soluciones dialogadas, contribuyeron al diseño y proyección de la nueva estrategia de paz.

Esquema que parte del reconocimiento de la naturaleza política del conflicto armado y de sus actores protagónicos.

Han transcurrido casi seis años de encuentros, diálogos, acuerdos, firma de documentos y desencuentros y el resultado hoy es una contundente realidad de extinción de los episodios bélicos sangrientos.

Hoy millones de seres humanos de este país construyen hechos de paz y convivencia.

La paz es hoy un hilo conductor de grandes masas ciudadanas en las veredas, municipios, regiones y departamentos.

De paz habla el Estado, la iglesia, los partidos, la sociedad civil y la multitud en su individualidad diversa y plural.

La paz es, entonces, es un asunto de muchas implicaciones que requiere ser pensada y practicada en forma densa, coherente y adecuada.

Es cierto, la paz es una palabra popular a la que millones se refieren. Es un leitmotiv colectivo. Se habla de la paz como un derecho constitucional, de la paz cristiana, de la paz como un mensaje de Dios, de la paz como reconciliación.

Son muchas las interpretaciones y explicaciones de la misma y su presencia en el sentido común, en el mundo de vida, como lo ha sido la violencia, adquiere preponderancia, hegemonía cultural e ideológica.

Los dispositivos centrales de la sociedad, los que apalancan la organización de la familia, la comunidad y la sociedad, como el Estado, la iglesia, la escuela, los partidos, los medios de comunicación, las redes sociales, los sindicatos, las juntas comunales, enfocan y priorizan su discurso y quehacer en la reconciliación y la convivencia. En el rechazo de la violencia como metástasis del conflicto.

Las preguntas de la paz.

Colocados en este escenario conviene, entonces, formularse varias cuestiones e inquietudes: ¿Qué es la paz? ¿Cuáles son sus manifestaciones concretas? ¿A qué paz nos referimos en estos momentos? ¿Qué categorías deberían ser los referentes mentales del compromiso y la voluntad individual y colectiva para construir la paz? ¿Cuál el contenido y la metodología de la denominada pedagogía y didáctica de la paz? ¿En qué consiste una cultura de la paz?

Las anteriores son problemáticas que necesitan ser pensadas, reflexionadas y debatidas en el seno de la sociedad y en los diversos ámbitos en que la misma se configura como articulación asociativa de individuos y ciudadanos.

La paz no se construye a punta de intuición o dando palos de ciego. La misma se hace racionalmente, pensando sólidamente cada una de sus aristas y ejes constitutivos.

La ciencia de la paz.

Por supuesto, han sido las Ciencias sociales, como campo científico, las que más han hecho para entender la paz. Esa ha sido una de sus prioridades desde que finalizo la segunda guerra mundial y, más concretamente, desde los años 50 del siglo XX. Eminentes científicos han dedicado sus vidas a esa trascendental tarea. Johan Galtung (http://bit.ly/2k6Coc2 ), un destacado sociólogo y matemático noruego, hizo de la paz y la solución de los conflictos, su prioridad científica vital. Casi el 70% de las investigaciones acumuladas por la humanidad son de su hechura comprometida (http://bit.ly/2kzdfKA ).

Hoy en el mundo, existen muchas universidades, centros de investigación y redes científicas enfocadas en el estudio riguroso de la paz y su construcción, en el examen de sus conceptos fundamentales como el conflicto, la violencia, la cultura de la paz y la concertación dialogada.

En Colombia vamos a requerir que muchas universidades, muchos científicos, muchos centros de pensamiento concentren sus esfuerzos en esta materia. Varias décadas del siglo en curso tendrán como eje constitutivo e instituyente el tema de la paz.

Las 3 Rs.

A manera de ejemplo me refiero a lo que los expertos denominan las 3 Rs como desafíos principales del postconflicto. Se trata de la Reconstrucción para curar y reparar los daños de la guerra; la Reconciliación para deshacer el metaconflicto; y la Resolución para crear las condiciones que erradiquen el conflicto original.

Como lo que pretendemos no es agotar en estas breves líneas la reflexión de un vasto tema que compromete diversas disciplinas sociales como la sociología, el derecho, la antropología, la psicología, la económica, la ciencia militar, la polemologia y otras áreas del conocimiento, para cerrar solo queremos referirnos a las preguntas formuladas en este texto.

La epistemología de la paz.

En tal sentido, es pertinente aclarar que una de las tareas intelectuales de mayor importancia en la actualidad colombiana es superar las epistemologías de la violencia para dar paso a las de la paz. El reto es darle cuerpo a un denso pensamiento en este vital asunto. Necesitamos muchos “pazologos”, para decirlo en tono amigable.

Paz compleja.

La paz es una realidad y un concepto complejo, amplio y multidimensional que se requiere analizar. Es una síntesis polisémica, porque aloja los diversos significados reconocidos en cada cultura. También es polivalente, ya que puede ser utilizada en distintos ámbitos, escalas y circunstancias personales y sociales. Y, asimismo, está dotada de cierta plasticidad, ya que se adapta en cada uno de estos ámbitos sin perder su significado central de regulación pacífica de los conflictos. La Paz es por tanto una idea muy dinámica, operativa transversalmente a todos los espacios humanos. Por todo ello sirve de cohesión para cada ámbito pero a su vez cumple esta misma función para el resto de las relaciones con otras actividades humanas; favorece el enlace, la conexión, el diálogo en y entre las distintas realidades humanas (http://bit.ly/2l3FgdL ).

El interés teórico por la paz se ha manifestado inicialmente en las religiones y la filosofía, pero adquirió una entidad diferente a partir de las primera y segundas guerras del siglo XX, como un intento de poner freno a las formas bélicas de resolución de conflictos. Concretamente a partir del año 1950, la investigación para la paz se constituye como disciplina académica. Por esos años, la paz fue definida como “situación de no-guerra, la paz negativa” (http://bit.ly/2l3FgdL ). Se estudiaban temas como la carrera armamentista y los procesos de paz entre estados, particularmente desde la perspectiva de las relaciones internacionales.

Hay diferentes concepciones de paz, según las culturas y las personas.

En todas las culturas y lenguas existe una conceptualización de la Paz, también en todos los ámbitos geográficos y en todos los momentos históricos.

Con el paso del tiempo las prácticas e ideas de paz se fueron haciendo cada vez más complejas y también, como sucede con otras experiencias, hubo préstamos de unos grupos humanos a otros. Así las ideas de paz que conocemos en la actualidad, (http://bit.ly/2l3FgdL ), surgen a partir de diferentes culturas y diversas tradiciones filosóficas y su avance depende justamente de su capacidad para integrar las múltiples fuentes que han surgido de las distintas experiencias humanas (grupos, sociedades, comunidades científicas, disciplinas, religiones, filosofías, etc.). La Paz, como todo el conocimiento humano, es el resultado de las experiencias de las comunidades culturales a lo largo de la historia, y su virtud depende en buena medida de su capacidad para escuchar con similar interés las aportaciones de cada cultura, anota Muñoz. Es completamente imprescindible recoger las aportaciones de las distintas tradiciones (la griega antigua, el judeo-cristianismo, el islam, el taoísmo, el hinduismo, los indígenas de todas las partes del mundo, Kant, Gandhi, Luther King, etc.), porque cada cultura acumula un gran volumen de experiencias y conocimientos. Además, y esto es importante, por las circunstancias del mundo contemporáneo, no existirá Paz si no es global e incluyente, y para ello es necesario que confluyan todas las experiencias de regulación pacífica de los conflictos, observa Muñoz.

Paz negativa, positiva y diferencial.

La paz es ausencia de la guerra y violencia directa, en su acepción “negativa”; es democracia ampliada y derechos humanos, en su interpretación “positiva”; y siembra progresiva cuando aún persiste la violencia, es paz “diferencial”.

La paz “negativa” nos llegó con el Cese al fuego y de hostilidades, unilateral, en principio según determinación de las Farc, y bilateral, desde mediados del 2016, con resultados tangibles en la caída de los índices de muerte, de acuerdo a las entidades que hacen los seguimientos respectivos.

La paz “positiva” da sus primeros pasos con implementaciones legales e institucionales para otorgar amnistías e indultos; reconocer los derechos de las víctimas con la Justicia Restaurativa Especial de Paz; dar garantías políticas como Oposición y de seguridad a las Farc; ofrecer salud y educación técnica de calidad a los excombatientes; y entregar tierras con créditos a los campesinos.

Pero la paz, hoy, apenas si es “diferencial, pues por ahora ella se da en aquellos espacios e instancias en las que se pueden identificar acciones que crean paz, a pesar de que estén en contextos en los que existen los conflictos violentos como el que protagonizan el ELN y las bandas criminales.

La cultura de la paz.

Siendo que la violencia es directa, cultural y estructural, la tarea que debemos emprender desde ya es la de configurar una cultura de la paz como un conjunto de “valores, actitudes y conductas”, que: i) plasman y suscitan a la vez interacciones e intercambios sociales basados en principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia y solidaridad; ii) que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos interviniendo sus causas; iii) que solucionan sus problemas mediante el diálogo y la negociación; y iv) que no solo garantizan a todas las personas el pleno ejercicio de todos los derechos, sino que también les proporcionan los medios para intervenir plenamente en el desarrollo endógeno de sus sociedades (http://bit.ly/2ksnEoK ).

Bucarmanga, 4 de febrero del 2017.

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