Martes, 24 Noviembre 2015 06:55

¿Quién ganó?

¿Quién ganó?

El que haya escuchado con atención los discursos del futuro presidente, Mauricio Macri, puede percibir un recurso habitual y bastante notable. Es el de la desintegración de la noción de pueblo, que no era el sujeto de sus interpelaciones. Se dirige a vecinos, familias, personas que "quieren progresar un poco más cada día" y a todos los países en general, "con los que queremos tener una colaboración permanente". Demasiadas abstracciones, ausencia de entidades sociales específicas, una atmósfera permanentemente angélica de deshistorización y deliberada falta de reconocimiento a los ostensibles nombres que definen el estado complejísimo del mundo contemporáneo. Su vaga idea de la inmigración que trajo a su padre italiano al país también peca de un sentido generalizador y etéreo, y no puede definir de ninguna manera a la población nacional y su cuerpo complejamente estratificado. Su acto en Humahuaca y su repentino "indigenismo" se ve que no caló hondo en él y que fue flor de un día de campaña. Entonces, ¿por qué produjo un sacudón de tamaña envergadura en la sociedad nacional? Las clases populares, a las que él mismo consideraba atomizadas e históricamente inertes, lo votaron en generosa proporción, acompañando a los tradicionales sectores pudientes y a los representantes –digamos el concepto– del "capitalismo financiero". ¿Un frente de clase de troquel derechista? ¿La coalición de los que estaban "hartos"? No nos apresuremos.


La amalgama que por poco más de dos puntos llevó a Macri al gobierno es de gran heterogeneidad, y se vio encarnada en esos conocidos rostros que ocuparon el escenario macrista, la noche de la victoria electoral. Podríamos llamarla como propia de un populismo de nuevos contornos. El verdadero populismo, que siempre fue más amorfo –salvo el gran populismo del campesinado ruso–, pudo ser dirigido muchas veces por figuras empresariales –del lumpen empresariado, digamos, si nos ponemos excesivamente ortodoxos en el empleo de antiguas terminologías–, y contó con la fuerte movilización de pensamientos –seguimos muy clásicos– que llamaríamos prepolíticos.


El país que protagonizó la vibrante campaña política que nos envolvió a todos tuvo un fuerte componente prepolítico bajo cuyo manto turbador apareció casi exclusivamente la política. El mundo prepolítico, que en general puede ser considerado como el "mundo de vida", contiene una dimensión no declarada de pensamientos virulentos, formas ancestrales de la reflexión punitiva, amenazas potenciales que al pasar a su estado público hacen asomar apenas su costado larvado. Es cierto que el "mundo de vida" tiene prestigio filosófico, pero cuando se encuentra con los instrumentos comunicacionales que caracterizan una supuesta dispersión de la razón comunicativa y obtiene movimientos propios, como el que hoy se denomina "viralización", se pierde en una marea ponzoñosa cuyo análisis sereno nos llevaría mucho tiempo, pero que aquí podemos considerar bajo varias modalidades. Modos implícitos de propagar contenidos muy machucados por la ausencia de conceptualización pública, frente a los cuales lo que antes llamábamos "periodismo sensacionalista" queda hecho un poroto. Las "sensaciones" son ahora capas de signos que, con efectos múltiples, recelosos, arbitrarios y desde luego, a veces muy imaginativos, impregnan toda una ciudad y la definen.


El argumentador clásico aquí pierde la partida y queda convertido en "una pequeña secta de ilustrados", a la que curiosamente se refirió Macri en su discurso de Humahuaca y en su Noche Triunfal. ¿Cómo? ¿Entonces no era el populismo rampante (que nosotros supuestamente representábamos) el que se burlaba de la "ilustración"? Pues no, una pieza populista central, que es el ataque a la "minoría" cultivada y "de espaldas al pueblo", ha sido incorporada por los laboratorios de Macri, pero ya con el específico sentido de vulnerar a la vida política clásica y sus legados correspondientes. En este caso, el pueblo, y lo popular como procuración incesante de sentido, sería apenas un evento producido por la viralización de numerosas dimensiones tácitas en la expresividad común: primero, el modo civil de estilo pastoral del futuro presidente, luego, el modo reticular en que se diseminan "contenidos" en general basados en mensajes truculentos o anónimos, y después, en algunos casos (que ojalá el candidato desmienta como ajenos a su pensamiento actual), bajo el modo nocturnal. Este modo es el más oscuro y se reveló hace unos días en las pintadas amenazantes en los institutos de derechos humanos del país. El editorial de La Nación, a la mañana siguiente de la elección rechaza la venganza pero deja toda la impresión de que la quiere.


¿No debería el presidente, que lo será de aquí a pocos días, aclarar lo que ocurre en sus alrededores y acaso en su propia conciencia? ¿Eso mismo que sucede por las noches mientras él charla tranquilamente –según ha contado– con sus amigos y su familia? ¿No debería decir que su campaña diurna, vistiendo alegres ponchos regionales, nada tiene que ver con la campaña nocturna, que acepta el indumento de la intimidación clandestina sin condenarla? Parco de conceptos, sin embargo, ya ha dicho mucho, además del mimetismo por el cual durante meses tomó temas del "progreso personal" susceptibles de transmutarse en "definiciones progresistas". Como un reverso de las teorías de Laclau, "articuló" más "cadenas de equivalentes" que el candidato al que nosotros votamos. Pero virtió hacia la derecha, irónicamente, unas tesis preparadas para los movimientos populares del mundo. Algunas definiciones macristas pertenecían al acervo de los progresismos genéricos, otras directamente eran tomadas del arsenal social del kirchnerismo, y la mayoría –las de derecha– apenas insinuadas en su media lengua. Es por lo tanto una derecha nueva y con una gran votación. Pero ya se vio: una cosa es la Noche y otra la Mañana. Y otra la Mañana siguiente.


Cambio de época: el giro del país hacia la Alianza del Pacífico es la semántica maestra de un conjunto de mutaciones que tendrán incómodos correlatos económicos, sociales y culturales. Efectivamente, no se equivoca al decir "cambio de época", pues ello siempre es más que la "alternancia" por la que siempre bregaron los radicales y que tanto entusiasmó a Gerardo Morales en su gran noche. Eminente tema: hay cambios de época sin alternancia, alternancia con cambios de época, y cambios de época que se imponen sobre los efectos, más débiles, de la alternancia que ellos mismos proponen. Al punto que la alternancia, en su sentido literal, es Scioli quien iba a encarnarla. Esto es otra cosa: una conversión ideológica, geopolítica y cultural de amplísimas características. Si no escuché mal, el candidato ganador dijo "fundacional". Perdón si me equivoco, pero esa palabra, que tanto se le reprochó al kirchnerismo (que fue y es un populismo democrático-republicano) al aparecer ahora en el macrismo, revela el tamaño del viraje que, desde ya, se deberá discutir con los mejores argumentos y lejos de la "episteme chicanera" que rige como norma política en el país, tal si fuera ley nacional del Parlamento. Los populismos se consideran fundacionales: Macri no sería la excepción. Con ese espíritu que nada tiene que ver con la alternancia, sino con una antropología política completa de las derechas mundiales, se lanza a la exclusión de Venezuela del Mercosur, aún como chispazo postrero de campaña. Sustituir el pensamiento por la viralización lleva a estas decisiones, en vez de discutir seriamente el estatuto histórico del latinoamericanismo, que es una complejísima forma de la unidad en la diversidad, y no una aplanadora de mercado de la globalización sobre nuestro subcontinente (hay que buscar aquí también un mejor nombre).


Una característica que atraviesa las últimas cuatro décadas de historia nacional es la creación de una zona franca de ideas donde el peronismo en sus rebordes y el neoliberalismo en los suyos se entrelazaban mutuamente. Esa es la estructura de época de la que solo sale beneficiado el neoliberalismo, convertido en un nuevo sentido común que lo único que aprendió en serio durante este largo período es que precisaba una interpretación cribada de algunas versiones del populismo. Lo que ocurre ahora no es novedad, salvo el lenguaje abstracto con que Macri expone esta nueva coalición; cuando le tocó hacerlo a Menem se utilizó solo la picaresca trasnochada, porque esa amalgama todavía no estaba enteramente preparada. Será interesante ahora para el estudio de los politólogos. Ignoro, o más bien creo lo contrario, que sea provechosa para millones de sus propios votantes.


¿Quiénes son ellos? No podemos decir que fueron manipulados por un espurio recurso a una democracia que, en vez de tener conjuntos sociales autodeliberativos, se deja desmenuzar por un ideal de individuo apremiado por las "corporaciones mediáticas". No, eso hubo siempre. Aunque ahora el modelo dialógico que funda el nuevo orden comunicacional trabaja para esta noción de individuo posesivo que se halla despojado de la idea de mediaciones colectivas. Aun así, no se trata de conjeturar que la votación de Macri no surgió de un acto de la democracia, sino que el concepto clásico de democracia ha cambiado dramáticamente porque el votante ya es portador de otra conciencia, no la de la "ley Saénz Peña", ni siquiera la de la época de "Braden o Perón". Eran ésas conciencias cívicas con autonomía relativa. Hoy el juego de las creencias subjetivas convive con toda clase de tramas, valoraciones y éticas sobrentendidas de origen mediático, vulgarizadas hasta chocar enteramente con lo que antes denominamos el mundo prepolítico.


Pues ahora se compone de lógicas persuasivas que encubren de libertad los actos de servidumbre y de actuación interactiva los dominios técnicos más condicionados por poderes que no declaran su nombre. Así, un ideal de transparencia ad usum populorum crea un nuevo individuo asociado tan solo espalda contra espalda y no con literalidad grupal. Este nuevo individualismo, que consume el fácil pasto del ultraje, acepta ser movilizado por una fuerte sospecha en torno a las instituciones públicas y los organismos de Estado. Estas conciencias salen de unas neodemocracias viralizadas que habrá que definir mejor.


Macri tomará el Estado pero se cuida (por lo anteriormente dicho) de decirse un político de Estado. En su nítida biografía, él preguntó, tocó timbres, se informó de lo que quería el vecino, y está allí para "ayudarlo". Para él, "no quiere nada". ¡Este es el cambio de época! Pensemos si cualquier político clásico aceptaría, sin desmedro de su ética personal, definirse de esta manera. ¡Vine solo a "ayudar"! No estoy denunciando encubrimientos. Son nuevas culturas políticas, nuevos "manuales de estilo", nuevas formas no del sujeto que consume sino de sujetos consumidos.


Macri actúa así frente a las conciencias pulverizadas que, por la fuerza del nuevo relato triunfante, condenan lo mismo que muchas veces las sostiene, los sistemas de subsidios, jubilaciones sin aportes previos, etc. Esa paradoja derrotó a Scioli, aunque apenas por un mendrugo porcentual. Lo lograron: el Estado social molestó a sus beneficiaros, además de la larga cadena de "hastíos" que hay que tomarse en serio. Aquella tal maravilla han conseguido. De proveer meramente un "relato" se acusaba sistemáticamente al gobierno saliente de Cristina. En verdad, aquello fue en casi todos los casos una ingenuidad de la publicidad oficial, poniendo un Estado realizador como personaje omnipotente, con señorío y voz propia. Esa contundencia podría haber explorado zonas más sutiles, de no tanta literalidad y de tan cargadas liturgias. Lo que consiguieron quienes prepararon al individuo Macri (pues, ¿qué es el neoliberalismo, estrictamente hablando, si no la invención de sujetos abstractos?) es otro "relato" superior, basado en la fuerza de esas abstracciones, que supieron convertirse en microrrelatos concretos, vecinales ("no me importan los 'fondos buitre' sino el 'dealer' de la esquina de casa").


No es que los temas en los que basaron su preponderancia no existieran, inflación, narcotráfico, etc. Pero en vez de conceptualizarlos frente al cuadro de los dominios financiero-comunicacionales a escala mundial, los vieron como una narración folletinesca. Todo ello será materia de nuestras discusiones y aprendizaje: poder enunciar con el poder de lo realmente conceptual (que es lo concreto pensado pero con las necesarias generalizaciones) a estos problemas que se nos escaparon de las manos. Debemos además ganar espesura en nuestras consideraciones sobre los modelos económicos extractivistas, sobre los que tan poco dijimos, y las propuestas de un mero desarrollismo lineal. Que así dichas, no deben ser lo nuestro. Creo que en nombre, si no de éstas, de parecidas reflexiones, deberemos seguir actuando.


Por Horacio González, sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

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Lunes, 23 Noviembre 2015 06:23

Agotados, modelos de gobiernos progresistas

Agotados, modelos de gobiernos progresistas

A Boaventura de Sousa Santos, estudioso de los procesos sociales y políticos de Latinoamérica, le preocupa la incertidumbre que se cierne sobre nuestra región, ahora que el ciclo de gobiernos progresistas que impulsaron un profundo cambio en Sudamérica la década anterior entra en crisis. "Sí –afirma–, hay claros signos de agotamiento del modelo. Argentina y Brasil lo demuestran claramente."


En una entrevista realizada en Colombia pocos días antes de los comicios argentinos, el sociólogo portugués, impulsor del Foro de Sao Paulo en los años 90 y catedrático de la Universidad de Coimbra, ya ubicaba las dificultades que tenía que remontar el sucesor de Cristina Fernández de Kirchner para salir victorioso en las elecciones. Y no lo logró. Pero no sólo es Argentina. Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia están en la misma curva de retroceso, según su análisis.


Para explicar el agotamiento de esos modelos de desarrollo, cada uno con características propias, el ensayista y autor de una veintena de obras sobre la globalización y los movimientos sociales, particularmente los latinoamericanos, se remonta a su origen. Los gobiernos sudamericanos, recuerda, llegan a la primera década del siglo XXI con un impulso brutal del neoliberalismo, marcados por desigualdades profundas. Pero también por movimientos de resistencia muy fuertes.


"No es por casualidad que organizamos en Brasil el Foro Social Mundial, que es una emergencia de luchas: el levantamiento zapatista, las batallas por el agua en Cochabamba y muchas otras. Y al mismo tiempo gobiernos progresistas van ganando elecciones. El primero fue Hugo Chávez. Con estos procesos se crean nuevos marcos constitucionales, algunos bastante rupturistas. Además, Ecuador y Bolivia introducen algo muy nuevo, con una marca indígena, conceptos como el suma qamañay, sumak kawsay (buen vivir) y pacha mama (madre tierra). Hubo voluntad política y un constitucionalismo transformador desde abajo, que no era de las élites ni de la clase política."


Una oportunidad histórica que se aprovechó


Pero, agrega, los cambios económicos no fueron tan profundos como se requería. También pesó, naturalmente, el contexto global: Hubo lo que podríamos llamar un relajamiento de la tutela imperial, por el involucramiento de Estados Unidos en Irak. Y esto lo aprovecharon las fuerzas progresistas. Pero en 2009 supimos que el imperialismo estaba de vuelta con el golpe de Honduras contra Manuel Zelaya; le siguió Paraguay, y ahora otras formas de intervención, los llamados golpes suaves.


Paralelamente, China irrumpe como potencia global, sedienta de recursos naturales. Los gobiernos progresistas vieron que vender a China sus abundantes recursos naturales era una forma de no entrar en confrontación con el modelo neoliberal.


En resumen, no hubo ruptura. De Sousa Santos recuerda la carta que Lula da Silva escribió a los brasileños cuando ganó la presidencia por primera vez, en 2003. Aseguró que iba a mantener todos sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional.


El crecimiento que vivía su economía lo permitía. Aprovechó la oportunidad histórica de mantenerse en el poder y hacer una redistribución social sin precedente. Se crearon clases medias que no había, se aceleró el mercado interno. Pero esa misma oportunidad histórica no fue aprovechada para regular el capital financiero.


Agrega que en ese periodo, desde México hasta Argentina, aumentó el número de millonarios año tras año. Los bancos nunca ganaron tanto. La diferencia fue que en los países con gobiernos progresistas se desarrollaron políticas sociales sin precedente. Y en los otros (México y Colombia, principalmente) no.


Otros países plurinacionales, como Bolivia y Ecuador, desarrollaron otra contradicción en su seno. El Estado nacional penetró como nunca antes en todo el territorio. Pero al mismo tiempo la Constitución pluricultural que ellos impulsaron llegó a estorbarles.


Pone de ejemplo el caso del Yasuní ecuatoriano, reducto amazónico prístino, no tocado por la civilización, y con un riquísimo yacimiento petrolero por debajo. La nueva Constitución se propuso dejar el petróleo bajo tierra si las economías industrializadas pagaban 50 por ciento de la renta petrolera que el Estado iba a dejar de recibir por mantener la selva virgen. Era una idea totalmente revolucionaria. El problema es que en el fondo siempre fue un plan B, porque el plan A fue, y es, seguir con la explotación petrolera. Lo que pasó es que se impuso la necesidad de seguir con la redistribución social, y para lograrlo el gobierno profundizó el modelo neoliberal de acceso a los recursos. Esto significa expulsar campesinos, reprimir protestas, contaminar aguas. Y eso se está haciendo en todos lados.


Oportunidad histórica que se desaprovechó


En suma, es una contradicción de un modelo de carácter nacionalista con un modelo neocolonial. América Latina sigue cumpliendo la función que le asignó el sistema colonial, que es producir recursos naturales, y si acaso mano de obra.


Esta contradicción, agrega, no se notó mientras hubo la demanda china. Pero eso terminó y China tuvo que hacer cambios, devaluar su moneda, proteger su mercado interno, y disminuyó su necesidad de productos naturales. El precio del petróleo no baja de un día para otro en 50 por ciento. Nuestros países tomaron entonces el camino del endeudamiento.


Hubo otra oportunidad desaprovechada por los gobiernos progresistas, según De Sousa Santos: Transformar a sus países en la especialización industrial, lo que llamamos el post extractivismo, para no depender de los recursos naturales. Eso no se hizo. Y ahora no hay demanda. Por eso es extremadamente difícil mantener este modelo. Y la derecha, que es revanchista, está resurgiendo de manera muy fuerte. Es una derecha oligárquica, golpista, muy agresiva.


–Otros países no pasaron por el llamado ciclo progresista, México y Colombia de manera particular. ¿Su mirada sobre la situación mexicana?


–A México lo veo en un contexto más amplio, el de los tratados de libre comercio. Primero fue el TLCAN y ahora el Transpacífico. Son procesos que a la larga van a debilitar a los países menos fuertes y van a crear estados fallidos en cadena. Esto va a ocurrir porque los mecanismos de control mínimo de cohesión social van a ser atacados por este tipo de acuerdos.


–¿Qué queda de esos grandes movimientos sociales que llevaron a Evo Morales, a Rafael Correa, a los Kirchner, a Lula, a sus victorias electorales?


–Tuvieron un papel determinante. Pero yo diría que luego se durmieron. Perdieron vitalidad, dejaron de presionar. Lograron conquistas importantes. No las minimizo. Pero creyeron que teniendo amigos en el poder ya no tenían que seguir luchando. El problema es que se confundieron: tener un amigo en el gobierno no es lo mismo que tener un amigo en el poder. Y dejaron de presionar.


Otra cosa que ha faltado es la reforma política de fondo. No hubo una política de ciudadanía, sino una de integración para el consumo. Y eso llevó a que en breve los ideales de esas clases populares pronto se convirtieran en los ideales de las clases medias. A las oligarquías eso no les gustó. Las nuevas clases medias, con expectativas muy altas, quieren más. Y no hay más. Hubo más universidades públicas, pero los servicios universitarios no crecieron. Hubo más unidades habitacionales, pero los servicios públicos no mejoraron. De este modo los gobiernos progresistas fueron perdiendo su base social de apoyo.


–¿Cuál es la alternativa? ¿Cómo revertir la derechización?


–Los pueblos a veces nos sorprenden. Los portugueses no podíamos imaginar en 1974 la revolución de los claveles. Hoy mismo, en Colombia, con este proceso de paz, que es la buena noticia del continente, puede permitir una recomposición de fuerzas. En México, Morena es una opción interesante. Y si no hubiera fraude en México, quizá podríamos ver un cambio.

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Domingo, 22 Noviembre 2015 06:09

Los muchos brasiles

Los muchos brasiles

Brasil es una potencia mundial importante –en términos de tamaño, población e influencia. No obstante, de muchas maneras es una combinación de tan diferentes y contradictorias facetas que es difícil para cualquiera, incluidos los mismos brasileños, saber cómo definir las características de Brasil como nación y fuerza en el sistema-mundo.


En la actualidad el rostro más importante de Brasil es el Brasil de Lula (Luiz Inácio Lula da Silva) y su partido, el Partido dos Trabalhadores (PT). Después de tres infructuosas carreras por la presidencia, Lula finalmente ganó en 2002. La elección de un líder sindical de orígenes humildes como presidente representó, cuando menos, la penetración social de una persona y un partido que desafiaron las jerarquías sociales incrustadas en el sistema político.


Lula y el PT prometieron básicamente dos cosas. La primera fue elevar de un modo significativo el ingreso real de los sectores más pobres del país. Y logró hacer esto mediante su programa de Fome Zero (Hambre Cero). Éste se conformó por un complejo de programas federales de asistencia destinados a la eliminación del hambre en Brasil. Incluyó notablemente la Bolsa Família (Bolsa de la Familia), así como acceso a crédito y a aumentos en el salario mínimo.


La segunda promesa fue rechazar las políticas neoliberales de sus predecesores y el cumplimiento de los compromisos de los gobiernos al Fondo Monetario Internacional.


Casi de inmediato, Lula cambió su posición. Nombró como ministro de Finanzas y como presidente del Banco Central a dos personas comprometidas precisamente con las políticas neoliberales y particularmente con la promesa hecha al FMI de mantener un cierto excedente primario de ingresos, que es la porción de los ingresos gubernamentales que no se gasta. Este tipo de política macroeconómica reduce los fondos disponibles para inversiones sociales. Su alardeada virtud es la de estabilizar los gobiernos y evitar la inflación. El FMI exigió de Brasil que mantuviera un excedente de 4.25 por ciento. En la presidencia de Lula, el excedente creció más que nunca a 4.5 por ciento.


Las políticas mixtas de Lula existían dentro de la particular cultura política de Brasil, país con gran número de partidos políticos, ninguno de los cuales excede de la cuarta parte de los escaños en el Parlamento. La cultura política de Brasil hace casi normal que los individuos y aun partidos completos den virajes en sus alianzas con gran frecuencia. Meramente buscan poder e ingresos. Una de las formas en que Lula y su partido se mantuvieron en la cumbre fue el mensalao (las mensualidades pagadas a los miembros de la legislatura. Es probable que el nivel de corrupción de Brasil no sea realmente mayor que el de la mayoría de otros países, pero los rápidos virajes en las alianzas legislativas han hecho esto mucho más visible.


Luego está el Brasil como fuerza geopolítica, el Brasil del BRICS –grupo de cinco economías llamadas emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), cuya fortaleza se basa en elevar los precios mundiales de las mercancías de exportación básicas. De pronto hubo nueva riqueza en Brasil (como en otros países del BRICS), hasta que colapsó el precio de esas mercancías básicas. Hoy parecería que, económicamente, así como les llegó fácil, así se fue.


Sin embargo, BRICS fue más un intento por incrementar la acumulación de capital. Fueron un intento por afirmar su fortaleza geopolítica. Aquí también hubo inconsistencias. Por un lado, Brasil se volvió la principal fuerza en intentar (en la primera década del siglo XXI) construir una unidad de América Latina y el Caribe independiente de Estados Unidos y de las estructuras que éste ha construido para controlar América Latina. Éste fue el Brasil que encabezó la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y de alojar ahí a países tan disparados políticamente como la Venezuela de Hugo Chávez y la Colombia de Juan Manuel Santos.


El Brasil que fue campeón de la autonomía de América Latina fue también el Brasil que buscó imponerse de muchos modos a sus vecinos, notablemente a Argentina. Fue también el Brasil que deseó crear un grupo lusófono que sirviera a sus intereses económicos. Fue también el Brasil cuyos vínculos más cercanos con China (a través de BRICS ) no se situaban en una estructura de iguales geopolíticos.


Hoy todos esos diferentes brasiles se mueven hacia implosiones internas. La sucesora de Lula como presidenta, Dilma Rousseff, ha tenido un catastrófico descenso en popularidad durante el año anterior. Lula mismo perdió algo de su postura, alguna vez intocable. El régimen está siendo amenazado por un enjuiciamiento a Rousseff. Hay rumores de que el ejército está considerando un golpe de Estado. La negación de tal posibilidad por parte del jefe de las fuerzas armadas parece en sí misma una cuasiconfirmación de tal rumor.


Sin embargo, no hay una clara alternativa, lo que hace del enjuiciamiento y del golpe militar algo poco probable. Decir que hay muchos brasiles es decir algo que puede decirse de muchos países, tal vez de casi todos. Pero de alguna forma eso parece más así en Brasil. Valiente será aquel analista que prediga el Brasil de 2016 o 2017. Pero aunque los detalles exactos sean impredecibles, las fuerzas de Brasil pueden continuar haciendo de Brasil un locus clave del poder mundial.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Colombia necesita una reforma tributaria integral para impulsar la inversión y diversificar la economía, afirma la OCDE

19/01/2015 - Según el último Estudio Económico de Colombia elaborado por la OCDE, la economía colombiana ha tenido un desempeño extraordinariamente bueno durante la última década, situándose consistentemente entre las economías más dinámicas de América Latina, pero hoy en día necesita una reforma tributaria integral que fomente la inversión y la diversificación de la economía para que el país pueda situarse en la senda hacia un crecimiento más sólido, sostenible e inclusivo.

La OCDE identifica una serie de políticas que resultan fundamentales para el futuro crecimiento del país y para reducir los altos niveles de desigualdad de ingresos. Es necesario implantar una reforma tributaria integral para que el sistema tributario resulte más favorable a la inversión, más eficiente y equitativo, mientras que una reforma del sistema pensional podría reducir la pobreza en la tercera edad. Asimismo, el Estudio indica que impulsar la inversión en infraestructuras —mediante el cumplimiento de la cuarta generación (la denominada 4G) de concesiones viales promovida por el gobierno— y dotar de mayor eficacia a las inversiones subnacionales son también prioridades claves.

El Estudio, presentado en Bogotá por Alvaro Pereira, Director de Estudios País del Departamento de Economía de la OCDE, Mauricio Cárdenas Santamaría, Ministro de Hacienda y Crédito Público de Colombia, y José Uribe, Gerente General del Banco de la República, pone de relieve que se prevé que la economía de Colombia crezca en valores cercanos al 4,5% en los próximos años, a pesar de unas condiciones externas menos favorables.


"La economía colombiana ha mostrado una solidez y un dinamismo extraordinarios en los últimos años, pero la caída de los precios del petróleo y del carbón constituye un importante desafío para poder sostener el crecimiento," afirmó Álvaro Pereira. "Mientras que la reforma tributaria de 2012 tuvo efectos muy positivos sobre la creación de puestos de trabajo formal, y la ley tributaria de diciembre 2014 también representa un paso en la dirección correcta, se requiere de más medidas ahora. Una reforma tributaria integral puede aportar el impulso necesario al crecimiento y a la inversión para diversificar la economía, reducir aún más la informalidad laboral y mejorar el bienestar de todos los colombianos."

La reforma tributaria debe abordar las elevadas tasas impositivas sobre los beneficios de las empresas, el IVA sobre los bienes de inversión y el impuesto sobre el patrimonio neto de Colombia, los cuales perjudican a la inversión, según indica la OCDE. El Estudio recomienda reducir gradualmente la tasa del impuesto sobre la renta corporativa y que se amplíe la base impositiva de este tributo, de manera que aumente así el número de empresas que pagan impuestos.

El fortalecimiento de la administración tributaria y el aumento de las sanciones contribuirán a reducir la evasión de impuestos. El análisis efectuado por la OCDE muestra que una reducción del 50% en el IVA y en la evasión tributaria de las empresas podría aportar unos ingresos adicionales de más de 15 billones de COP (8.000 millones de USD). Esta recaudación adicional podría ayudar a financiar inversiones sociales y en infraestructuras, así como parte de los costos de implementación de un futuro plan de paz.

El Estudio también indica que Colombia puede hacer que su sistema tributario sea más respetuoso con el medio ambiente —introduciendo un impuesto sobre el carbono— y más equitativo —reduciendo las generosas exenciones y deducciones del impuesto sobre la renta personal, que benefician fundamentalmente a los contribuyentes más adinerados— sobre todo en relación con las elevadas pensiones y los dividendos.

La OCDE también recomienda reformar a fondo el sistema pensional para reducir la desigualdad y la pobreza en la tercera edad. En torno a dos terceras partes de esta franja de población no dispone de ningún tipo de pensión en la actualidad, mientras que la prestación social mínima para la tercera edad se sitúa por debajo de la línea nacional de pobreza.

Las reformas pueden garantizar que la población de la tercera edad disponga de una pensión decente y al mismo tiempo mantener unas sólidas finanzas públicas. Asimismo, la OCDE apoya la ampliación de los criterios de admisibilidad del programa Beneficios Económicos Periódicos, así como el aumento de los niveles de cobertura y de prestaciones del programa de protección social Colombia Mayor. Además, reformas que reduzcan la informalidad laboral, tales como invertir más en habilidades y reducir los costos laborales no-salariales, pueden ampliar tanto la cobertura como la financiación de estos programas.

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Viernes, 20 Noviembre 2015 06:23

Un nuevo fantasma, el desalojo

Un nuevo fantasma, el desalojo

La batería de reformas en Grecia prevé, entre otras cuestiones, que los deudores que no afronten sus créditos hipotecarios pierdan su vivienda. A cambio, el gobierno de Tsipras recibe un desembolso del rescate.

Grecia dio un paso más hacia el ajuste. El Parlamento heleno aprobó ayer una nueva batería de reformas, que incluye una polémica ley de ejecuciones hipotecarias, a cambio de un desembolso del rescate y de fondos que serán destinados a recapitalizar la banca. Las iniciativas prevén, entre otras cuestiones, que los deudores que no afronten sus créditos hipotecarios pierdan su vivienda. Sólo el 25 por ciento de los griegos socialmente más desfavorecido estará protegido de una posible confiscación de su casa. El paquete de medidas fue apoyado por 153 de los 155 parlamentarios que integran el bloque oficialista, 137 votaron en contra y 10 legisladores estuvieron ausentes. Un representante del partido populista de derecha Griegos Independientes (Anel), que votó en contra, y otro del partido Syriza de Alexis Tsipras, que se mantuvo alejado del debate, fueron los dos legisladores díscolos que decidieron no acompañar la iniciativa. Luego de la votación, ambos fueron separados de sus bancadas.


El paquete de medidas aprobado ayer resulta altamente controvertido: por primera vez luego de una moratoria lanzada hace cinco años, contempla la posibilidad del desalojo compulsivo. Luego de asumir su segundo mandato de gobierno, Tsipras prometió mantener la ayuda frente a los desalojos, al menos, para el 72 por ciento de los griegos que cargaran con hipotecas y no pudiesen atender sus compromisos. Sin embargo, el acuerdo alcanzado esta semana con la troika de acreedores –Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional– sólo contempla protección absoluta para propietarios con ingresos muy bajos, que constituyen cerca del 25 por ciento de la cartera de hipotecas morosas.


Se trata de personas con ingresos anuales brutos que ascienden a 8180 euros en el caso de los griegos solteros, 13.917 euros para los casados sin hijos y 20.639 euros para familias con dos hijos. Los afectados podrán acceder a un subsidio para hacer frente a sus obligaciones bancarias. El paquete aprobado incluye además algunas enmiendas sobre el pago a plazos de las deudas contraídas con Hacienda y Seguridad Social, y la imposición de un gravamen a los juegos de azar y al vino de 15 centavos por litro. Las dos últimas son medidas alternativas a la imposición de un IVA del 23 por ciento en la enseñanza privada, decisión acordada inicialmente en el primer rescate, que desencadenó una ola de protestas.


De la aprobación de estas reformas dependía el desembolso de un tramo de 2000 millones de euros del rescate y de 10.000 millones de euros destinados a la banca, desbloqueo crucial para concluir antes del 31 de diciembre el proceso de recapitalización financiera y evitar quitas a los depósitos superiores a 100.000 euros, en caso de crisis bancaria, como contempla la normativa europea que entra en vigor a partir del 1º de enero de 2016. El ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, dijo que se negoció bajo presión. "En verano la presión era el Grexit. En otoño era la recapitalización de la banca", dijo Tsakalotos. Y aseguró que lo primordial es que el Ejecutivo mantiene su hoja de ruta, que empieza con la recapitalización de la banca, continúa con el cierre de la primera evaluación y concluye con el debate sobre la deuda.


El diputado de Syriza Gavriil Sakelaridis renunció después de adelantar que no iba a contribuir a que se aplicase la política gubernamental. El ingreso del viceministro de Interior, Nikos Toscas, en lugar de Sakelaridis, permite a Tsipras deshacerse de los remanentes díscolos que existen en Syriza. La oposición acusó a Tsipras de engañar a los ciudadanos. "La ley demuestra que todo lo que prometía Syriza sobre la protección de la primera vivienda era una mentira para aferrarse al poder", dijo Vangelis Meimarakis, del conservador Nueva Democracia.

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El G20 admite que sus medidas no bastan para reactivar el crecimiento

La cumbre de Antalya, la décima que celebra el G20, no se recordará por la aprobación de nuevas medidas para resteñar las heridas que ha dejado la crisis financiera en la economía mundial. Más al contrario, el comunicado final de la cumbre, que acabó este lunes, admite que el crecimiento económico mundial es "desigual y continúa por debajo de nuestras expectativas". También, que los países ricos y emergentes reunidos en este foro, deben "hacer más", aunque nada de lo expuesto en el texto suponga un cambio sustancial sobre decisiones ya en marcha.


El año pasado, en Brisbane (Australia), los países del G20 recopilaron las reformas que piensan llevar a cabo para añadir dos puntos porcentuales a su crecimiento en 2018. Los organismos internacionales que supervisan este objetivo (FMI, OCDE y Banco Mundial) coinciden en que más de la mitad de esas reformas ya se han llevado a cabo, pero su impacto en la evolución de la economía mundial se antoja muy escaso frente al frenazo de China, el efecto de la caída de las materias primas en los países emergentes, o las dificultades de Europa para retomar el crecimiento. En 2015, según el FMI, el PIB mundial apenas crecerá un 3%, frente al 3,4% del año pasado. Y, así, la reducción del paro se hace más difícil.


El más claro fue el presidente de China, Xi Jinping, que emplazó al resto de líderes del G20 a encontrar con urgencia nuevas fuentes de crecimiento económico, porque a pesar de que la crisis financiera ha terminado, la recuperación es muy débil y no asegura una nueva era de prosperidad mundial. "Es una etapa marcada por la transición", terció la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, quien enfatizó que los países deben acelerar las medidas previstas en Brisbane.


El comunicado final refleja también el recelo de las economías emergentes por cómo los mercados digieran que los caminos de la Reserva Federal de Estados Unidos (ultima una subida de tipos) y el Banco Central Europeo (que pretende relajar más su política monetaria) se separen cada vez más. El texto insta a "calibrar y comunicar claramente las grandes decisiones de política monetaria, para mitigar la incertidumbre y minimizar efectos negativos".


Como estaba previsto, los gobiernos representados en Antalya han asumido las recomendaciones para evitar que las multinacionales eludan el pago de impuestos. El G20 encargó en 2012 a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que coordinara una revisión de las normas sobre fiscalidad de empresas y estableciera propuestas de reforma para lograr que las grandes compañías tributen más.


Según las estimaciones "prudentes" de la OCDE, los vacíos legales, artificios contables e incentivos fiscales que aprovechan las multinacionales para reducir los beneficios sujetos a tributación o desplazarlos a paraísos fiscales o países que les permiten pagar muy poco, se traducen en unas pérdidas de recaudación de hasta 230.000 millones de euros cada año en el mundo solo en el impuesto de sociedades.


Las recomendaciones de la OCDE no son de obligado cumplimiento, pero algunas sí serán aplicadas de forma casi inmediata. Así, sus propuestas cambian las directrices sobre precios de transferencia (como evaluar las relaciones económicas entre una multinacional y sus filiales para que reflejen la actividad real y no rebajen la factura fiscal) y establecerá en 2016 un instrumento multilateral para que los cambios necesarios en los convenios bilaterales no tengan que negociarse país a país.
Entre las propuestas más destacadas, están esos nuevos criterios para adaptar los precios de transferencia a la actividad real y la exigencia a las multinacionales de que entreguen a las autoridades fiscales información sobre como los elaboran. También tendrán que suministrar a las administraciones tributarias un informe para esclarecer, país por país, "donde se localizan beneficios, ventas, empleados y activos, así como donde se pagan y devengan impuestos". La OCDE cuenta con que el intercambio de esos informes país por país sea efectivo a partir de 2017.


También se aconseja revisar la estructura de los convenios fiscales, para evitar que las multinacionales busquen la aplicación del convenio más favorable, se plantea una nueva definición de "establecimiento permanente" -por ejemplo, si una empresa como Amazon tiene en un país un gran almacén con trabajadores para distribuir productos vendidos por Internet, tendrá que tributar por la actividad generada en ese centro-, que no estará lista hasta 2016. Se aconseja limitar las deducciones por gastos en intereses a un porcentaje de su beneficio de explotación. Se obliga a intercambiar información sobre los acuerdos para dar un trato fiscal ventajoso a ciertas multinacionales (como el tax ruling de Luxemburgo). Y se recomienda que varios países modifiquen regímenes fiscales que facilitan una rebaja tributaria para incentivar un determinado tipo de gasto (en I+D, por ejemplo), que luego no se produce allí.


"Es un primer paso, pero también una oportunidad perdida", lamenta Susana Ruiz, responsable de Justicia Fiscal en Oxfam, quien recuerda que el impulso para estas reformas vino de una "tormenta perfecta", al unirse la publicación de escándalos tributarios de multinacionales con la crisis financiera y la necesidad de los Estados de aumentar la recaudación. "En muchos aspectos se queda corto, los países en desarrollo se sumaron tarde a un debate crucial para ellos, cuando la agenda ya estaba marcada, y no hay previsto ningún instrumento para obligar a cumplir las normas".


Una comisión de expertos (ICRICT, por sus siglas en inglés), entre los que se encuentran el economista colombiano José Antonio Ocampo, la jurista francesa Eva Joly o el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, apoyada por grandes ONG como Oxfam, han identificado lo que considera puntos débiles de la reforma. Así, el informe de las multinacionales país por país no se divulgará de forma pública y no hay ninguna disposición sobre un tipo mínimo común en el impuesto de sociedades. El ICRICT lamenta también que se haya arrumbado la propuesta de fusionar los beneficios globales de las multinacionales para luego distribuirlos por países, a efectos impositivos, según la actividad económica realizada en cada uno de ellos. Y que los países occidentales echaran abajo la propuesta para que un organismo mundial, en el ámbito de la ONU, supervise y denuncie "los efectos de la competencia tributaria desleal".


La cumbre de Antalya sirvió además para subir otro escalón en la reforma financiera en la que el G20 lleva cinco años inmerso. Los presidente de Gobierno y jefes de Estado de las principales economías mundiales dieron el visto bueno a las nuevas reformas acordadas en el Consejo de Estabilidad Financiera. La más importante de ellas, la que exige a las 30 principales entidades mundiales (y que se replicará a escala europea) que dispongan de deuda emitida e instrumentos híbridos de capital suficientes como para asumir pérdidas equivalentes al 18% de sus activos ponderados por riesgo antes de 2022.


El nuevo objetivo, que se superpone a los requisitos de capital de máxima calidad (hasta un 9,5% en acciones y reservas para las mayores entidades), pretende minimizar la posibilidad de que un gran banco entre en crisis, y sobre todo, asegurar que hay opciones de que su rescate lo financien sus accionistas y acreedores, y no el dinero público como ocurrió en los últimos años.
Ante las nuevas medidas, el presidente del BBVA, Francisco González, que asiste en Antalya a un foro paralelo con grandes empresas, pidió el domingo al G20 que se tome "una pausa en la regulación del sector financiero para calibrar su impacto en la economía". Y abogó porque los gobernantes se focalicen ahora en impulsar el crecimiento.


Las palabras de González trasladan un recelo creciente en la banca, que ve cómo el énfasis en la estabilidad financiera les pone en una posición menos ventajosa respecto a otras entidades, como los fondos de gestión de activos, con gran protagonismo en las relaciones financieras en los mercados, pero menos exigencias de supervisión. En su informe al G20, el Consejo de Estabilidad reconoce que las reformas para hacer más consistente y transparente a la llamada "banca en la sombra" van con retraso, y que las que ya se aplican, como las que someten la compraventa de productos derivados a un sistema centralizado para dar cuenta del intercambio, tienen un seguimiento desigual.

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Primera huelga general en Grecia contra la austeridad de Tsipras

El izquierdista Alexis Tsipras se enfrentó este jueves a la primera huelga general desde que fuera elegido primer ministro de Grecia el pasado enero con la promesa de acabar con la austeridad. Una protesta convocada contra la continuidad bajo su gobierno de las políticas de recortes exigidas por los acreedores europeos y que, como es habitual en el país mediterráneo, tuvo un seguimiento muy desigual: amplio en el sector privado, muy reducido en el privado.


La combatividad mostrada en años anteriores por las principales centrales sindicales griegas –con una media de cinco huelgas generales al año entre 2008 y 2014– se había atenuado con la llegada al poder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) y, a excepción de un paro funcionarial el pasado julio, el Ejecutivo progresista no había tenido que lidiar con demasiados conflictos laborales. Pero la rendición de Tsipras ante la imposición de nuevas medidas de ahorro a cambio de un nuevo rescate y la continuación de las políticas de austeridad tras renovar su mandato en las elecciones anticipadas del pasado septiembre han puesto fin a la tregua sindical.


La confederación de sindicatos de funcionarios ADEDY y la central del sector privado GSEE llamaron a una huelga de 24 horas que provocó el cierre de la mayoría de instituciones públicas –incluidos sitios arqueológicos y museos- y la reducción a mínimos de la atención hospitalaria. Los medios de comunicación limitaron sus informaciones a las relativas a la huelga y en los transportes pararon el metro y el ferrocarril, los autobuses funcionaron sólo en determinadas franjas horarias, hubo cancelaciones de vuelos domésticos y de numerosos trayectos marítimos entre el continente y las islas, pues entre los trabajadores náuticos tiene gran influencia el sindicato comunista PAME, también convocante de la huelga. En cambio, en la escasa industria y en el comercio apenas se registraron cierres. "El problema es que hay que estar abierto para sacar un mínimo de dinero, porque no se gana nada", explicó Alexandros, un comerciante textil citado por EFE, que no ocultaba su malestar con el Ejecutivo de Syriza: "Nos sentimos muy traicionados. Parece un Gobierno de derechas".


En la manifestación que recorrió Atenas participaron 20.000 personas, entre ellos antiguos miembros del Gobierno de Tsipras, como Panayotis Lafazanis, o la expresidente del Parlamento, Zoí Konstantopulu, que abandonaron Syriza en protesta por lo que consideraban una claudicación en las negociaciones con los acreedores. La marcha capitalina culminó en disturbios cuando jóvenes de estética anarquista lanzaron piedras y cócteles molotov a los agentes de policía situados en la Plaza Syntagma, y estos respondieron con gases lacrimógenos. Los disturbios prosiguieron en las calles adyacentes, donde los encapuchados rompieron escaparates. Al menos tres personas fueron detenidas.


En la localidad de Patras, hubo tensión entre los militantes de Unidad Popular –la escisión izquierdista del partido de Tsipras– y los de Syriza, que, aunque parezca incongruente, también participaron en la protesta. De hecho, la sección sindical del partido gobernante llamó a sus miembros a secundar la huelga general pues considera que las "políticas extremas, impopulares y neoliberales" están siendo aprobadas por Tsipras por la "presión de los acreedores". "Estamos poniendo en práctica un acuerdo que incluye medidas injustas", reconoció la portavoz del Gobierno, Olga Yerovasili, para quien la huelga puede reforzar a Grecia de cara a las negociaciones con los acreedores.


Este miércoles se reanudaron en Atenas los contactos entre el Gobierno griego y la "cuadriga" de instituciones que ha sustituido a la troika –Comisión Europea, Banco Central Europeo, Mecanismo Europeo de Estabilidad y Fondo Monetario Internacional– sobre los nuevos recortes que tendrá que emprender Tsipras a cambio de 2.000 millones de euros para las arcas públicas y otros 10.000 para la enésima recapitalización de la banca griega. Entre los temas más peliagudos a discutir se hallan el fin de la moratoria a los desahucios, prolongada por Syriza, y la reducción de los plazos de devolución de deudas a Hacienda, algo que podría ahogar más a una población que acumula ya casi ocho años en crisis. Un ejemplo: sólo en el último mes, 15.000 usuarios fueron desconectados de la red eléctrica por deudas con la empresa de distribución.

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Brasil da un giro ultraconservador de la mano de los diputados evangélicos

La parálisis del Gobierno y el empuje de parlamentarios religiosos impulsan leyes retrógradas relacionaddas con la familia, el aborto o a la posesión de armas

 

Esta semana, la Suprema Corte de Justicia mexicana ha abierto la puerta para legalizar el consumo de marihuana; hace unos días, Colombia aprobó la adopción para las parejas homosexuales. El 22 de octubre, Chile celebró su primera unión homosexual. América Latina avanza hacia conquistas sociales cada vez más abiertamente. Brasil, por el contrario, hundido en una crisis política y económica que se retroalimenta periódicamente, desanda el camino y retrocede en esas mismas conquistas sociales a paso ligero a base de proyectos de ley impulsados por la parte más ultraconservadora del Congreso. El Gobierno de Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), anulado, incapaz ya de por sí de sacar adelante sus propias medidas de ajuste, asiste inoperante al giro.

Un ejemplo: el Parlamento brasileño aprobó la semana pasada poner en marcha un proyecto de ley, que aún deberá ser aprobado por la Cámara, que restringe los derechos de las mujeres violadas a la hora de abortar o que, al menos, se los dificulta. La iniciativa, que aún debe ser aprobada por el Senado, ha sido elaborada por el conjunto de diputados evangélicos comandados por el ultraconservador miembro de la iglesia evangélica –y acusado de corrupción por la Fiscalía- Eduardo Cunha, presidente de la Cámara. En la acutalidad, el aborto es legal en Brasil en casos de violación, si el embarazo acarrea riesgos para la mujer o en casos de malformaciones cerebrales del feto. Y una mujer violada en Brasil puede acudir a un ambulatorio donde, tras pasar una serie de entrevistas, los médicos le proporcionan o bien la píldora del día después si aún está a tiempo o, si ya está embarazada, le prescriben el aborto. Todo esto (incluido el acceso a la píldora del día después en los centros públicos de salud) se va a complicar con esta ley, que prevé, entre otras cosas, que esa misma mujer deberá pasar antes por una comisaría y denunciar el hecho, además de someterse a un examen médico.


El giro retrógado brasileño no acaba aquí. Otro grupo de parlamentarios aprobó esta semana pasada otro proyecto de Ley que da poderes a las iglesias católica e evangélica para acudir al Tribunal Supremo e impugnar leyes consideradas, según ellas, inconstitucionales. O, más específicamente "que interfieran directa o indirectamente en el sistema religioso o en el culto". Hasta ahora estas prerrogativas estaban reservadas, entre otras instituciones, a la presidencia dela República, y al Congreso y al Senado. La iniciativa corrió de parte también de los activos e inevitables diputados evangélicos, de partidos diferentes unidos bajo un credo común y una común tendencia ultraconservadora. Son 75 en una Cámara de 513 diputados. Parecen pocos, pero sólo lo parecen, ya que el Parlamento brasileño es, por su propia naturaleza, una Cámara hiper-fragmentada en la que abundan las alianzas y contra alianzas de partidos minoritarios e ínfimos. El PT, la formación del Gobierno, por ejemplo, sólo cuenta con 64 diputados.


Además, estos parlamentarios evangélicos no están solos en esta cruzada regresiva y militante. Forman parte de un grupo más amplio, de más de dos centenares de diputados, denominados la "Triple BBB", por Boi, (Buey en portugués), Bala y Biblia. Son parlamentarios que representan los intereses, respectivamente, de los terratenientes y ganaderos proclives a la desforestación de las tierras vírgenes para que sirvan de pasto, a los lobbies de empresas de seguridad y de las empresas de armas y a los que –a su juicio- deben velar por la moral religiosa de la sociedad. Los primeros han conseguido desbloquear recientemente un viejo proyecto de ley paralizado desde 2000 que, de hecho, restringe las tierras destinadas a los indios. Por su parte, los diputados de la Bancada de la Bala, siguen tramitando una ley para liberalizar las armas que, de aprobarse –y tiene muchas posibilidades de que lo haga- permitirá que profesionales tan variopintos como camioneros, taxistas y diputados, entre otros, puedan llevar pistolas por la calle sin mucha complicación burocrática, con un permiso menos restrictivo que el que se emplea para sacarse el carné de conducir. Los diputados evangélicos, en un reverso sintomático de lo que ocurre actualmente en los países latinoamericanos, han puesto en marcha un proyecto de Ley que tiene por objeto restituir exclusivamente a las uniones compuestas por un hombre y una mujer la categoría legal de matrimonio. Con esto tratan de que los matrimonios de personas homosexuales, actualmente legales en Brasil, dejen de tener derechos en materia de herencias, custodia de los hijos o a la hora de compartir los seguros sanitarios.


Detrás de todo este giro ultra-conservados, como elemento aglutinante, se encuentra el polémico presidente del Congreso, Eduardo Cunha, acusado por la Fiscalía de regentar cuentas millonarias en Suiza alimentadas de sobornos provenientes del pozo sin fondo de corrupción que durante unos años fue la petrolera pública Petrobras. Cunha necesita a todos estos parlamentarios más o menos afines para no verse descabalgado de un poder que se le cuartea cada día, no perder su condición de aforado y no acabar en un tribunal o con los huesos en la cárcel.


Cunha ha negado siempre –incluso en una solemne comisión parlamentaria- tener cuentas en Suiza. Ahora, tras las evidencias incontestables aportadas por la Fiscalía, afirma, en una sorprendente y algo surrealista entrevista publicada el sábado a Folha de S. Paulo, que las citadas cuentas están a su nombre pero pertenecen a un "trust", del que él es sólo "usufructuario en vida". Y añade que nunca se enteró de que una de esas cuentas recibió en 2012 un jugoso ingreso de 1,3 millones de francos suizos (1.200.000 euros) procedente de uno de los implicados en la trama de Petrobras.

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Domingo, 25 Octubre 2015 06:22

Una apertura a divorciados y homosexuales

Una apertura a divorciados y homosexuales

Después de tres semanas de deliberaciones, el Sínodo de los Obispos Católicos concluyó ayer sus deliberaciones en Roma aprobando, por amplia mayoría de los 270 participantes, un extenso documento de 94 artículos en el que se presentan al Papa una serie de consideraciones sobre la familia, incluidas recomendaciones para la mayor "integración" de los divorciados en la Iglesia y, sin pronunciarse en forma específica sobre los procedimientos, se pide "discernir" sobre las "diversas formas de exclusión" que pesan sobre estas personas, que "no solo no tienen que sentirse excomulgadas", sino que "pueden vivir y crecer como miembros vivos de la Iglesia". Al hablar en la clausura del debate el papa Francisco afirmó que los "verdaderos defensores de la Doctrina no son los que defienden la letra", sino quienes reconocen "el espíritu", "la gratuidad del amor y del perdón de Dios".


El documento, que necesitaba por lo menos los dos tercios de los participantes para resultar aprobado, tuvo un amplio respaldo de los padres sinodales. Los párrafos en los que se trata el tema de los divorciados (84 a 86) fueron los que mayor cantidad de votos en contra cosecharon (72, 80 y 64 respectivamente).


Siguiendo el criterio de transparencia elegido por Francisco para su pontificado, inmediatamente después de recibido el texto en italiano el Papa decidió darlo a publicidad, incluyendo el resultado de las votaciones artículo por artículo.


Respecto de las cuestiones doctrinales que tanto preocuparon a algunos de los sinodales más conservadores, el documento reafirma la "indisolubilidad" del matrimonio "entre un varón y una mujer" y cierra toda posibilidad de asimilar a "matrimonio" las uniones entre personas del mismo sexo. No hay en este sentido ninguna modificación en la Doctrina tradicional de la Iglesia Católica.


Existe sin embargo una referencia específica a la homosexualidad en el capítulo titulado "Situaciones complejas". Se dice allí que la Iglesia, tomando el ejemplo de Jesús, ofrece "su amor ilimitado a cada persona sin excepción". Se alega entonces que "la Iglesia reafirma que toda persona, independientemente de su orientación sexual, debe ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, con cuidado para evitar cualquier marca de discriminación injusta". El párrafo, uno de los que más resistencias cosechó entre los sinodales, obtuvo no obstante 231 votos a favor y 37 en contra.


Pero a renglón seguido y hablando "en relación a las propuestas para establecer equivalencia entre el matrimonio y las uniones entre personas homosexuales", se ratifica que "no hay ninguna base para asimilar o establecer ni remotamente la asimilación entre las uniones homosexuales y el designio de Dios para el matrimonio y la familia". Se agrega también que "el Sínodo considera totalmente inaceptable que las iglesias locales sufran presiones sobre este tema y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la aprobación de leyes que establezcan el 'matrimonio' entre personas del mismo sexo".


El texto sinodal hace un amplio repaso de la situación de la familia en sus contextos sociales, culturales, políticos y religiosos, introduciendo también afirmaciones respecto del impacto que cada uno de estos niveles y circunstancias tiene sobre la vida familiar. Se dice que "la familia sufre, de modo particular, la problemática del trabajo", señalando que las posibilidades de los jóvenes de acceder al empleo son pocas y "la oferta de trabajo es muy selectiva y precaria" (14). En consonancia con afirmaciones recientes del papa Francisco denuncia también que "el sistema económico actual produce nuevos tipos de exclusión social, que a menudo hacen que los pobres resulten invisibles para la sociedad" subrayando que "la cultura dominante y los medios de comunicación sirven para exacerbar esta invisibilidad" (15). Se cita allí una frase de Francisco en la que denuncia el sistema por haber eliminado al hombre del centro de sus preocupaciones y de haberlo sustituido por un "culto idólatra del dinero" que promueve "indiferencia global". Por este motivo, dicen los sinodales, "la Iglesia, bajo el impulso del magisterio papal, exige un profundo replanteamiento de la orientación del sistema mundial" y trabaja "para desarrollar una nueva cultura ecológica: un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad" (16).


Hay también apartados dedicados a la tercera edad, los niños, las personas con necesidades especiales, los migrantes, la situación de la mujer, las adopciones y las uniones de hecho, entre otras muchas cuestiones. La diversidad de temas y enfoques del documento, revela no solo las diferencias de mirada, sino que pone en evidencia las problemáticas diversas que surgen al abordar la cuestión de la familia en las diferentes realidades y culturas en las que la Iglesia Católica desarrolla su presencia.


La Relatio synodi (tal el nombre que se le da a la declaración) no tiene carácter de documento oficial de la Iglesia, sino que se trata de recomendaciones que el Papa recibe para su consideración y a partir de las cuales seguramente elaborará un texto a modo de exhortación pastoral o de encíclica.


En el discurso pronunciado ayer al cerrar las deliberaciones, el papa Bergoglio también dejó un mensaje claramente emparentado con las discusiones que se vivieron en el aula sinodal entre algunos prelados que se consideran "defensores de la Doctrina" y otros más abiertos a nuevas consideraciones.


Francisco destacó "la riqueza de nuestra diversidad" y destacó que "la experiencia del Sínodo nos hizo comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra, sino el espíritu; no ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor y del perdón de Dios". Y en el mismo tono el Papa insistió en que "el primer deber de la Iglesia no es distribuir convicciones y anatemas, sino proclamar la misericordia de Dios para llamar a la conversión y para dirigir todas las personas a la salvación del Señor".


Asumiendo que durante la asamblea se presentaron serias disputas entre varios de los participantes, Francisco reconoció también que "en el curso de este Sínodo las distintas posiciones que se han expresado –y por desgracia a veces con métodos no del todo benévolos– han enriquecido y animado sin duda el diálogo, ofreciendo una imagen viva de una Iglesia que no utiliza 'módulos impresos', sino que toma de la fuente inagotable de su fe agua vida para refrescar los corazones resecos".


Después de haber reafirmado, en consonancia con el documento final de la asamblea, "la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad en la indisolubilidad", el Papa destacó la "vivacidad" de la Iglesia Católica "que no tiene miedo de sacudir las conciencias anestesiadas o de ensuciarse las manos discutiendo animadamente y con franqueza sobre la familia". Tampoco faltó una palabra para los "corazones cerrados" de quienes "a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas". Y siguió señalando que "la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no solo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores".


En otro pasaje de discurso de cierre Francisco, que había reconocido las diferencias que surgen como resultado de las diferentes culturas en las que el catolicismo está presente, sostuvo que "la inculturación no debilita los valores verdaderos, sino que muestra su verdadera fuerza y su autenticidad, porque se adaptan sin mutarse, es más, transforman pacíficamente y gradualmente las diversas culturas".

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Golpe de timón en Canadá contra la política neoliberal de austeridad

Dos países de la anglosfera –Gran Bretaña (GB) y ahora Canadá– sopesan abandonar su política conservadora neoliberal fiscalista de extrema derecha, salpicada de un superbelicismo intervencionista, para mover el péndulo del espectro político hacia el centro-izquierda, cuando no a la izquierda "tout court", de acuerdo con la añeja dicotomía decimonónica de izquierda-derecha –necesaria, pero insuficiente y deficiente–, la cual, a mi juicio, ha sido superada por la nueva taxonomía confrontativa del siglo XXI entre globalistas noratlantistas y humanistas universales.


El golpe de timón en Canadá es mayúsculo: el ser humano empieza a sustituir al mercado plutocrático con su mano invisible, muy vista en el centro de la ecuación global en la segunda década del siglo XXI.


En Australia, el flamante premier Malcolm Turnbull, quien defenestró al belicoso premier Tony Abbott –quien exhibió su perturbadora rusofobia durante la cumbre del G-20 (http://goo.gl/Vnkr6a)–, ha puesto en tela de juicio el andamiaje monárquico de la anglosfera y hasta reclama su salida de la corona británica para convertirla en una república.


¿Implosiona el neoliberalismo monárquico/plutocrático de la anglosfera?


Mucho más dramático ha sido el asombroso ascenso del casi-marxista Jeremy Corbyn –cuya tercera esposa, Laura Álvarez, es mexicana– como nuevo líder del Partido Laborista, que ha sepultado al blairismo bélico –con su tramposa cuan fallida tercera vía fiscalista– y ha colocado a la defensiva al premier David Cameron, inmerso en escándalos impublicables (el " pig-gate").


Se derrumba el superbelicoso bushismo neoliberal/fiscalista en el Atlántico Norte (GB) como en Canadá: miembro del esquema irredentista Norteamérica con su paragüas militar NorthCom/Norad (Comando Norte).


Gary Silverman, del Financial Times, titula el triunfo del vencedor premier Justin Trudeau: Los canadienses martillan la política de austeridad (http://goo.gl/9Vyx1D).


Justin Trudeau, de 43 años, es hijo del legendario premier Pierre, quien ocupó en forma casi continua su puesto, con un hiato de ocho meses, de 1968 a 1984.


Gary Silverman sintetiza el triunfo de Justin Trudeau basado en una plataforma de incremento del déficit (¡supersic!) presupuestal para financiar los proyectos de infraestructura (¡supersic!) para estimular la economía. ¡Todo lo contrario de Videgaray en el "México neoliberal itamita"!


Se cierra así en Canadá una década de sombrío neoliberalismo fiscalista, acoplado al superbelicismo bushiano/blairiano: binomio del desastre anglosajón en Irak y Afganistán.


Se desfonda la política exterior del pugnaz rusófobo Stephen Harper, de 56 años –líder del Partido Conservador–, con su apoyo a ultranza al racismo infanticida de Israel.


Se descuenta que Justin Trudeau optará por una política menos militarista y más diplomática tanto en referencia a Rusia como al Medio Oriente, donde la otrora pacifista Canadá entrena en forma inoperante al ejército de Irak.


Para beneficiar a Israel, Harper chocó con Obama, quien operó el histórico acuerdo nuclear del P5+1 con Irán.


Muchos analistas consideran que el voto fue más de castigo en contra del islamófobo Harper –quien se pronunció en contra de la admisión de refugiados sirios–, lo cual dio el triunfo a Justin Trudeau por default.


El repudio al proisraelí Harper, quien se condujo como un vulgar tirano en un país de amplia tradición democrática, fue generalizado, y otorgó al Partido Liberal de Justin Trudeau una mayoría de 184 escaños de un total de 338 en el Parlamento (http://goo.gl/IIsGns).


El Partido Nuevo Demócrata, encabezado por Tom Mulcair, de 60 años – clon del vilipendiado ex premier británico Tony Blair–, que partió como gran favorito, se derrumbó hasta el tercer lugar, con 44 escaños.


Anthony Zurcher, de la BBC, comenta que el trunfo de Justin Trudeau fue avasallador y parecía impensable hace cinco años, poco probable hace unos meses e improbable incluso hace unos días (http://goo.gl/EDXV7o).


La política fiscalista de Harper –a quien se le desalinearon los astros con el desplome del petróleo y las materias primas– favoreció fiscalmente a la plutocracia neoliberal al cercenar 45 mil millones de dólares estadunidenses anuales de los ingresos del gobierno.


Justin Trudeau prometió acabar con los beneficios fiscales ultraselectivos, optar por déficit durante tres años para estimular el gasto gubernamental mediante inversión en infraestructura, recortar los impuestos a la clase media y salir de la ineficaz coalición de 62 países en contra de los yihadistas.


Según The Guardian, la elección fue vista en parte como un referéndum sobre el liderazgo de Harper y su economía neoliberal y su belicosa política exterior y considera que la elección impactará muy pronto el teatro global (http://goo.gl/Dyhk1h), del que, a mi juicio, el "México neoliberal itamita", genuina fábrica de miserables y homicidios masivos, no puede ser la excepción en su próxima elección presidencial.


El "México neoliberal itamita" practica tanto una política monetarista radical, al estilo de los caducos Chicago boys de la Universidad de Chicago –donde fue formado el itamita Agustín Carstens, director del Banco de México, para quien la colosal crisis de 2008 fue un catarrito–, así como un fiscalismo asfixiante, al modo del malhadado itamita Videgaray Caso, quien no le hace caso a nadie, salvo a los alquimistas neoliberales del MIT, de la estirpe de sus tutores Rudiger Dornbusch y Pedro Aspe Armella, quien alucinó la realidad como mito genial: gran beneficiado de la privatización de Pemex con Alberto Baillères (http://goo.gl/xsJpYh).


Justin Trudeau se comprometió a recibir a 25 mil refugiados sirios y a invertir 250 millones de dólares para albergarlos, así como salir del programa del avión caza furtivo F-35: asociación de 12 países que incluye a Estados Unidos, GB y Australia.
Justin Trudeau también se comprometió a emprender una investigación nacional sobre mujeres aborígenes asesinadas, a lo cual se rehusó el despedido Harper.


A mi juicio, en la fase global de la doble volatilidad financiera y geopolítica, el impensable/poco probable/improbable triunfo de Justin Trudeau abandona el aciago bushismo/blairismo fiscalista neoliberal bélico y se ajusta a la nueva realidad de Norteamérica tanto en geopolítica –más cercano a Obama y, sobre todo, a Hillary Clinton– como en las finanzas/geoeconomía, más acorde a la reciente teoría antifiscalista de Larry Summers, ex secretario del Tesoro y anterior rector de la Universidad Harvard, quien aboga por un gasto masivo en infraestructura, cuando todos los trucos monetaristas y fiscalistas del neoliberalismo han llegado a su fin (https://goo.gl/1G8OmR).


Justin Trudeau es asesorado por Larry Summers, quien comenta el riesgo de retorno a recesiones en Occidente a escala global: una histéresis –recesiones costosas que frenan el crecimiento futuro– cuando a los monetaristas se les agotaron las municiones, a mi juicio, muy artificiales.


Larry Summers juzga que Occidente vive una combinación de crecimiento lento, baja inflación esperada y tasas reales de interés cero que denomina estancamiento secular.


Hoy Occidente vive una nueva época macroeconómica, donde el riesgo de una deflación es mayor a la inflación. Canadá ya tomó nota.


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