Sábado, 29 Agosto 2015 06:56

Disuelven el Congreso y llaman a votar

Disuelven el Congreso y llaman a votar

Las elecciones anticipadas se hicieron necesarias tras la dimisión, hace nueve días, del primer ministro Alexis Tsipras, en el marco de una severa crisis política desatada al interior de su partido y de la coalición gobernante.

 

El presidente de Grecia, Prokopis Pavlopulos, disolvió ayer el Parlamento y convocó a elecciones anticipadas para el próximo 20 de septiembre, horas después de que jurara en su cargo el equipo ministerial que integrará el gobierno provisional encargado de gobernar el país hasta los comicios.


El Parlamento que surja de las elecciones se constituirá el 1º de octubre, de acuerdo con el decreto firmado por Pavlopulos.
Las elecciones anticipadas se hicieron necesarias tras la dimisión, hace nueve días, del primer ministro Alexis Tsipras, en el marco de una severa crisis política desatada al interior de su partido y de la coalición gobernante tras obtener el primer desembolso del tercer rescate para Grecia. Tsipras justificó su decisión en la necesidad de pedir un nuevo mandato al pueblo tras el cambio de rumbo que dio el gobierno de Syriza y de cara a aplicar con el apoyo popular los acuerdos alcanzados con las instituciones, que incluyen un nuevo y severo ajuste.


La disidencia interna dentro de su partido y en las filas de su grupo parlamentario –donde más de 40 diputados le negaron el respaldo en la votación del tercer rescate– fueron el detonante de estas elecciones anticipadas. Uno de los resultados de esta fractura interna fue la fundación de un nuevo partido, Unidad Popular (UP), dirigido por el ex ministro de Energía Panayotis Lafazanis. La oposición de derecha y el nuevo partido Unidad Popular, formado por los 25 diputados disidentes de Syriza, deseaban que los comicios fueran una semana después para tener más tiempo para la campaña electoral.
La campaña electoral va a ser una de las más cortas de la democracia griega y, con 23 días, sólo supera en dos jornadas a la celebrada en 1996.


Poco antes de disolver el Parlamento, Pavlopulos tomó juramento al nuevo equipo de 10 ministros que gobernarán de forma transitoria junto a la presidenta de la Corte Suprema y ahora primera ministra interina, Vasiliki Thanou, que ya tomó posesión de su cargo. El nombramiento de un gobierno interino es necesario en Grecia cuando la disolución del Parlamento se produce como consecuencia de la dimisión de un primer ministro.


Una encuesta publicada ayer por el periódico Efimerida ton Syntakton registra que los griegos quieren seguir apostando por Syriza y que un 23 por ciento de los electores daría su apoyo al actual partido en el poder, frente al 19,5 por ciento que respaldaría a los conservadores de Nueva Democracia (ND).


En tanto, UP, la formación creada a partir de la escisión de Syriza, sólo contaría con la simpatía del 3,5 por ciento de los votos, frente al 2 por ciento que conseguirían los Independientes.


El 64 por ciento de los consultados cree que la decisión de Tsipras de dimitir para buscar un nuevo mandato en elecciones anticipadas fue "equivocada", mientras que el 68 por ciento está de acuerdo en que Grecia debe permanecer en el euro a cualquier precio, incluso si eso significa más austeridad.


Un tercio de los que apoyaron al partido de Tsipras en las elecciones de enero que lo llevaron al poder ahora se muestran dubitativos de si volverán a votarlo, según el periódico. Además, según el sondeo, hay un 25,5 por ciento de indecisos, lo que supone el mayor bloque.


En declaraciones a la edición del rotativo digital Avgi, el hasta ahora primer ministro Tsipras dio por comenzada la "gran batalla electoral".


"El pueblo griego dará un mandato fuerte para el presente y el futuro. Grecia no puede volver atrás y no lo va a hacer, solo marchará hacia adelante", dijo Tsipras.


Los griegos votarán así por tercera vez en este movido año, en el que el país tuvo que aceptar más austeridad a cambio de un tercer plan de ayuda de hasta 86.000 millones de euros. Estos comicios son además el quinto sufragio en seis años en un país duramente afectado por la crisis, con una tasa de desempleo superior al 25 por ciento.


Las nuevas medidas económicas, entre ellas un aumento del IVA, fueron precisamente las que motivaron la escisión en Syriza. El líder de la nueva formación de los disidentes, Lafazanis, repitió en los últimos días que no excluía una salida de Grecia de la zona euro. Tsipras espera que la renovación de los 300 escaños del Parlamento le permita reafirmar su base.
La cartera de Finanzas recayó en George Chouliarakis, principal negociador de Grecia para la puesta en marcha del tercer plan de ayuda en Bruselas.


Durante el traspaso de poderes con su predecesor Eucleides Tsakalotos, el nuevo ministro subrayó que "el objetivo principal" del gobierno interino es "no perder el tiempo". "Hay que avanzar para consolidar la economía griega lo antes posible y restablecer la confianza", afirmó.


De la misma forma, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, recordó, en una carta de felicitación dirigida a la nueva primera ministra griega, "la necesitad de realizar reformas a tiempo para garantizar el éxito del programa" firmado entre Atenas y Bruselas.

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Jueves, 20 Agosto 2015 06:10

Europa, lo viejo y lo nuevo

Europa, lo viejo y lo nuevo

Europa se jactó, con razones, de haber sido el continente de las democracias. Especialmente durante las décadas en que tuvo vigencia el Estado de Bienestar Social, el continente se podía se enorgullecer de combinar sistemas políticos democráticos com democracia social.


La unidad europea, que venía a consolidar esos sistemas y a afirmar su lugar en el mundo, pero sucedió lo contrario. Cuando se mira hoy a Europa, lo que se ve es la destrucción de los derechos sociales que han caracterizado a los países del continente durante décadas, la consolidación de la hegemonía de un pais sobre los otros, así como la pérdida de la capacidad de los ciudadanos de decidir sobre los destinos de sus países.


Cuando las grandes corrientes tradicionales disuelven sus diferencias en la adhesión a las políticas de austeridad, cuando las decisiones de la gente –como es el caso de Grecia– no encuentran cauces para realizarse, se descaracteriza el sistema de partidos. Ante el simple surgimiento de fuerzas renovadoras, que se rebelan en contra de ese consenso del gran capital financiero, se desatan los poderes conservadores –desde los grandes medios hasta el Banco Central Europeo y sus acólitos–. Nada nuevo puede ser posible, aun a riesgo de todo se caiga, aunque otro mundo sería posible. Davos no es Porto Alegre.


Así, tristemente, Europa exhibe al mundo un escenario de intrascendencia del continente en la política internacional, de tanto subordinarse a las políticas de Washington y ahora a su Consenso. El orgullo de las especificidades europeas se disuelve y hasta el rol importante que el pensamiento europeo y su cultura han tenido en el mundo, se destiñe. No llegan ideas y referencias desde Europa sino, al contrario, llega la imagen un mundo viejo que se resiste a cambiar.


Cuando Europa fue menos liberal, más reguladora, fue un continente más justo. Cuando se rinde al liberalismo, se suma al mundo de la desigualdad y de la exclusión social. Europa no saca lecciones de su pasado reciente, sino importa los modelos del FMI y del Banco Mundial. En lugar de valerse de su capacidad creativa para generar alternativas, cede ante los modelos neoliberales que han fracasado en todo el mundo.


Se vacían así sus sistemas políticos, que pierden su contenido democrático. Es un desastre para la lucha democrática en todo el mundo que las democracias europeas pierdan sentido y se vuelvan reiteración de lo mismo mediante distintas siglas partidarias.


El drama de Grecia representa esa rendición. Un pueblo elige un gobierno que quiere romper con el circulo vicioso que la dominación del capital especulativo ha impuesto a los países y a sus gobiernos. Hace una consulta popular, por la cual la ciudadanía expresa su voluntad de ruptura de esas cadenas. Pero las estructuras económicas y políticas de poder en Europa impiden que esa voluntad popular se realice. El poder del capital financiero se contrapone a la soberanía popular, a la democracia del pueblo.


¿Se termina así la democracia en Europa? Si se sigue impidiendo que nuevas fuerzas, como Syriza y Podemos, puedan llegar al gobierno y poner en práctica políticas alternativas, la democracia política estará siendo reducida a un cascaron sin contenido popular.


Para intentar bloquear a esas alternativas nuevas, se desata el monstruoso poder mediático para generar formas de rechazo a esas fuerzas, mediante campañas de mentiras y difamaciones, de diseminación del miedo al cambio, que es la única estrategia que le queda a las fuerzas conservadoras y sus variantes mal disfrazadas de renovación de lo viejo para intentar que sobreviva.


En esa lucha entre lo viejo y lo nuevo, entre el no podemos y el podemos, entre la resignación y la indignación, se juega el destino de la democracia en Europa.

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Tsipras deshoja la margarita de un adelanto electoral

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, no ha decidido si celebrará elecciones anticipadas en Grecia tras la ruptura de Syriza, debido a las controversias en torno al tercer rescate financiero, según un ministro griego. Atenas se enfrenta hoy al mayor obstáculo: el parlamento de Alemania vota el rescate griego.


ATENAS. - El primer ministro griego, Alexis Tsipras, aún no ha decidido si finalmente celebrará elecciones anticipadas en Grecia tras la ruptura del partido que lidera, Syriza, debido a las controversias y posturas enfrentadas en relación al tercer rescate financiero, según ha podido confirmar un ministro del gobierno griego.

El equipo de ministros habló abiertamente sobre la posibilidad de una moción de confianza parlamentaria después de que Tsipras recurriese a los legisladores de la oposición para aprobar el pasado viernes el acuerdo de rescate de 86.000 millones de euros. Este "voto" de confianza al que se sometería Tsipras podría conducir a unas elecciones anticipadas en Atenas.

El ministro de Cultura, Nikos Xydakis, quitó importancia a los rumores y especulaciones acerca de que Tsipras tuviese una deuda de amortización de 3.200 millones con el Banco Central Europeo (BCE) y que usara los fondos para el programa de rescate.

Xydakis fijó el calendario en el primer examen que analiza los progresos del gobierno en el marco del nuevo plan de rescate, que los acreedores de Grecia realizarán en octubre. "Hay dos puntos de vista con el fin de tener un gobierno fortalecido. Las elecciones, ya sea antes o después de la primera revisión de rescate, son una decisión que tomará el primer ministro", dijo a la estatal ERT canal de TV.

Grecia ya ha sido rescatada dos veces por la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde el año 2010. Tsipras, que aprobó el tercer programa de rescate el pasado viernes, se comprometió a establecer políticas de reforma y austeridad, las cuales fueron rechazadas por el ala más radical de Syriza desde un primer momento. Algunos ahora amenazan con abandonar el partido.

Dar luz verde al tercer programa de rescate ha llevado a que la oposición de Tsipras quiera elecciones simplemente para que Syriza haga frente a su propia rebelión interna.


Xydakis dijo que esto no debería ser así. "Lo más importante en esta fase es que el gobierno sirva al pueblo griego y atienda a sus intereses y no a los del partido". "Tsipras es el primer ministro de 11 millones de griegos, no de 30.000 miembros del partido Syriza", añadió.

Preguntado por cuál sería el mensaje del gobierno en el caso de que se celebraran elecciones anticipadas, dijo: "La esperanza está llegando", usando el eslogan de la campaña de Syriza cuando salió elegido en enero.
El mayor obstáculo: Alemania


El tercer programa de rescate griego se enfrenta hoy a uno de sus mayores obstáculos: el parlamento de Alemania, el mayor contribuyente de los rescates, tendrá que votar sobre el rescate griego. Se espera que lo apruebe abrumadoramente, pero la canciller alemana Angela Merkel se enfrenta a una rebelión en su propio partido conservador, ya que hay legisladores que se oponen a dar más dinero a Atenas.

Grecia estuvo cerca de la quiebra financiero, antes de que Tsipras negociase el acuerdo sobre el tercer programa de rescate, lo que le obligó a cerrar los bancos durante tres semanas e imponer controles de capital en el dinero que sale del sistema bancario. Desde entonces hasta hoy se ha aliviado esta situación, pero aún no ha terminado. que desde entonces se han aliviado un poco, pero no se elimina.

La presión está bajando un poco. El Banco Central Europeo redujo la liquidez de emergencia a los bancos griegos, de acuerdo con una solicitud del gobierno griego, dijeron varias fuentes. Esta fue una señal positiva: los prestamistas están estabilizando sus operaciones y sus reservas de efectivo de construcción.

También el martes, la agencia Fitch mejoró la calificación de crédito de Grecia en un escalón, diciendo que el último programa de rescate griego redujo el riesgo de incumplimiento.

Se elevó la calificación a largo plazo de Grecia a 'CCC ' de ' CC' , diciendo que el acuerdo 14 de agosto "reduce el riesgo de Grecia incumplir con sus obligaciones de deuda del sector privado", pero agregó que los riesgos para el éxito del programa " siguen siendo elevados.

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Miércoles, 19 Agosto 2015 07:10

China: adentrarse en las sombras

China: adentrarse en las sombras

La economía china es un laboratorio único para estudiar la evolución de una economía capitalista. Procesos que tardaron siglo y medio en otros países se han llevado a cabo en unos cuantos años en China. Desde el triunfo de la contrarrevolución en los turbulentos años ochenta y el inicio de las reformas, hasta este periodo de crisis y reacomodos estructurales, el proceso de acumulación en China ofrece lecciones importantes que permiten reinterpretar el pasado de la economía capitalista mundial. Especialmente importante es la información que nos proporciona la evolución de su sistema financiero.


La reciente devaluación del yuan es un signo de que las autoridades chinas toleraron mal el dato sobre la caída de 8.3 por ciento en las exportaciones del gigante asiático anunciado la víspera. El crecimiento del PIB se ha desplomado y hoy no debe ser superior a 5 por ciento (el dato oficial de 7 por ciento es poco confiable y la reducción es mayor).


En realidad, la devaluación es una confesión de que el muy anunciado cambio del modelo de crecimiento para dar más importancia al mercado doméstico ha fracasado. El consumo doméstico no despega porque en el modelo capitalista chino la explotación de la mano de obra y los salarios miserables siguen siendo una fuente clave de rentabilidad.


En 2009, cuando la crisis mundial se intensificaba, el banco central chino lanzó un paquete de estímulo de más de 4 mil millones de yuanes para apuntalar el crédito. Desde esa fecha, la adicción al crédito se ha hecho cada vez más intensa y hoy se necesita cada vez más crédito para generar menos crecimiento. Entre 2007 y 2014 el crédito como proporción del PIB pasó de 130 a 200 por ciento. La contraparte de esta expansión en el crédito es un endeudamiento desmedido por parte de casi todos los agentes en la economía china. Sin embargo, el crecimiento siguió su tendencia a la baja.


El desarrollo del sistema bancario en China sigue un camino tortuoso. Por un lado los bancos comerciales están sujetos a una reglamentación que se antoja severa. La restricción más importante es que los bancos no pueden otorgar préstamos por encima de 75 por ciento de sus depósitos. Pero esta restricción ha comenzado a frenar el crédito, sobre todo ahora que los bancos comerciales compiten con las instituciones del llamado sistema de bancos sombras. Mientras este sistema nació hace más de tres décadas en Estados Unidos y Europa, en China su desarrollo comenzó en 2000, pero su crecimiento ha sido rápido. La definición del sistema de bancos sombras es algo imprecisa, pero incluye operaciones muy importantes: préstamos por cuenta de terceros, créditos por empresas que no forman parte del sistema financiero, garantías y aceptaciones bancarias, transferencias de beneficios de fideicomisos y, desde luego, un abanico de operaciones con derivados financieros sin registro en los estados financieros de bancos y otras instituciones.


Aunque los bancos sombras no están sujetos a la regulación del sistema formal, dicha reglamentación obliga a que las operaciones sombras pasen a través de la banca formal comercial. Por eso se puede afirmar que las operaciones en la sombra son en realidad un disfraz de créditos otorgados por los bancos del sistema convencional. El sistema sombra es, desde este punto de vista, una fuente de operaciones y un canal de crédito que el banco central no puede controlar. De frenar y sujetar este sistema paralelo, la economía china sufriría una contracción todavía más severa.


El tamaño del sistema sombra en China es pequeño: sus activos representan 31 por ciento del PIB (en Estados Unidos e Inglaterra esos activos alcanzan 150 y 648 por ciento, respectivamente). Pero una lección de la historia de los sistemas bancarios y financieros es que los bancos convencionales y los bancos sombras mantienen relaciones simbióticas. Mientras las instituciones sombra necesitan los canales de los bancos formales, éstos mantienen niveles de exposición significativos en las operaciones del sistema sombra. Para mejorar su competitividad, los bancos formales sirven de cortina para el sistema sombra.


El crecimiento en China se ha ralentizado y el panorama de la economía mundial no indica que sus mercados vayan a crecer como lo hicieron en el pasado. Mantener tasas de rentabilidad adecuadas será cada vez más difícil. Desde muchas direcciones se incrementará la presión para liberalizar más el sistema financiero y bancario en China. El paso inmediato es la introducción de reformas que permitan incrementar la profundidad del sistema bancario sombra. La especulación, la sobreinversión y la aparición de burbujas se van a incrementar.


En su idolatría de la rentabilidad, el sueño de un capitalista es obtener ganancias sin pasar por un proceso productivo real. China no es una excepción. Es un sueño de difícil realización, pero hace tiempo que los capitalistas descubrieron que la gallina de los huevos de oro vive en un espacio donde los sueños se hacen realidad: es el ecosistema de las sombras y de la especulación.


Twitter: @anadaloficial

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Sábado, 15 Agosto 2015 06:47

El Eurogrupo aprobó el rescate griego

El Eurogrupo aprobó el rescate griego

El visto bueno de Bruselas llegó después de que el Parlamento de Atenas aceptara los ajustes y reformas exigidos por los acreedores como condición para avanzar en la negociación. Tsipras quedó debilitado por disidencias en su partido.

 

El Eurogrupo anunció ayer que "Grecia y las instituciones europeas, con participación del Fondo Monetario Internacional" alcanzaron un acuerdo en torno del tercer programa de asistencia financiera a Grecia. "Se llegó a un acuerdo. Grecia es, e irreversiblemente seguirá siendo, miembro de la Zona Euro", informó por su parte en un mensaje a la red Twitter el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Los ministros de Finanzas y Economía de la Eurozona dieron así su visto bueno a lo acordado con anterioridad a nivel técnico para otorgar créditos de hasta 86.000 millones de euros al gobierno de Atenas.


Los ministros de Finanzas de la Eurozona aprobaron ayer las condiciones para otorgar un nuevo paquete de ayuda a Grecia, después de que el Parlamento de Atenas aceptara los ajustes y reformas exigidos por los acreedores como condición para avanzar en la negociación. Anteriormente el primer ministro griego, Alexis Tsipras, había conseguido que el Parlamento aprobara en la noche del jueves el tercer rescate del país, según lo ha acordado con los acreedores, pero su gobierno quedó muy debilitado por las numerosas disidencias en el seno de su partido izquierdista Syriza.
"El acuerdo de hoy anulará la incertidumbre que ha pendido sobre el país y sobre la Eurozona durante demasiado tiempo", observó el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, quien aseguró que el nuevo acuerdo "creará puestos de trabajo y restaurará el crecimiento económico".


Como paso siguiente, el programa de ayudas deberá ser ratificado por algunos parlamentos nacionales del bloque europeo, donde se considera muy poco probable que surja un rechazo a lo ya decidido.


El detalle de las condiciones fue fijado por los acreedores internacionales y Grecia en la noche del martes. En contrapartida por las ayudas, los acreedores exigen que el gobierno heleno lleve adelante una serie de reformas que afectan, entre otros ámbitos, el sistema de pensiones, de impuestos y de salud.


En caso de que los Parlamentos nacionales aprueben lo acordado al inicio de la próxima semana, tal como se espera, Grecia ya podría saldar deudas por 3400 millones de euros con recursos del nuevo y tercer paquete de ayudas.
Si se presentaran en cambio obstáculos a la aprobación, podría recibir un crédito puente para no caer en impago. Su próxima fecha de pago con el Banco Central Europeo (BCE) vence precisamente el próximo 20 de agosto. En caso de incumplirse ese pago, el BCE debería cortar el flujo de fondos a Grecia, lo que derivaría en una quiebra. De todas formas se espera que la implementación de lo ya acordado avance, en cuyo caso la puesta en práctica de las reformas sería evaluada cada tres meses. El país de hecho ya ha incorporado ajustes en las últimas semanas para recuperar la credibilidad tras meses de estancadas y tensas negociaciones entre las partes.


En la reunión de ayer del Eurogrupo, varios ministros de Finanzas insistieron en la necesidad de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) participe en el próximo programa de ayudas. La directora de la entidad, Christine Lagarde, presenció la reunión de ayer por videoconferencia.


El organismo, por su parte, se ha mostrado dispuesto a participar en un nuevo programa de ayuda, pero ha supeditado su participación a las decisiones que se tomen para aliviar la deuda de Grecia, que actualmente asciende a 220.000 millones de euros.


Berlín también subrayó que "para el gobierno alemán la participación del FMI es decisiva" y el ministro alemán Wolfgang Schaüble hizo hincapié en que, desde su perspectiva, "obtener un compromiso lo más vinculante posible del FMI" es un requisito para aprobar el programa.


Si bien todo parece avanzar en las negociaciones por el otorgamiento de un tercer rescate y la aprobación parlamentaria de esta madrugada en Atenas significa un avance positivo en ese sentido, a nivel interno la situación para el gobierno de Alexis Tsipras es tensa.


Tras una sesión maratónica de más de siete horas y con numerosos ataques cruzados entre las propias filas de Syriza, el partido de gobierno, sólo votaron a favor del nuevo acuerdo 118 de los 162 diputados de la coalición de derecha e izquierda. Se considera que para gobernar en minoría hace falta el apoyo de al menos 120 legisladores.


Las medidas en sí tuvieron un amplio respaldo de, en total, 222 de los 297 diputados presentes en el hemiciclo. En la votación, que fue nominal, 64 diputados votaron en contra y 11 se abstuvieron.


Ante la falta de apoyo suficiente dentro de su propia agrupación, Tsipras podría verse obligado a solicitar un voto de confianza la semana próxima. No está obligado legalmente a dar ese paso porque podría cerrar una alianza de gobierno con partidos de la oposición, pero hasta el momento ha rechazado esta posibilidad.


El gobierno tampoco confirmó cuál será la decisión del jefe de gobierno, pero medios locales, que citan a fuentes oficiales, dan por hecho que se convocará a un voto de confianza después del 20 de agosto, día en que Grecia tiene que pagar al BCE.

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Miércoles, 29 Julio 2015 05:44

Cuatro años difíciles para Perú

Cuatro años difíciles para Perú

El modelo económico neoliberal, la corrupción y la creciente inseguridad ciudadana son las principales razones de la baja aprobación del presidente peruano. En el activo del gobierno están los programas sociales.


El presidente Ollanta Humala cumplió ayer su cuarto y penúltimo año de gobierno enfrentado a las bases populares que lo llevaron al poder, debilitado, con una aprobación que está apenas entre 15 y 19 por ciento, según diversas encuestas. El modelo económico neoliberal, la corrupción y la creciente inseguridad ciudadana por el incremento de la delincuencia son las principales razones de la alta desaprobación del presidente Humala.


"Hay una gran frustración frente a alguien que prometió cambiar el país y no lo ha hecho. Humala ganó como un candidato progresista, pero el suyo es un gobierno de derecha, de continuismo del modelo económico neoliberal. El gobierno de Humala es una tragedia por su traición a las propuestas de cambio", le señaló a Página/12 el sociólogo y analista político Alberto Adrianzén. "Además de traicionar su programa, Humala ha sido un presidente ineficiente, que no ha podido gestionar bien el Estado", remata Adrianzén. En el activo del gobierno humalista están los programas sociales para aliviar la pobreza y los importantes recursos dados a estos programas. Y a ese tema dedicó el presidente buena parte de su mensaje anual ante el Congreso, que duró una hora y quince minutos. Humala habló ayer ante un Congreso presidido, por primera vez en estos cuatro años, por la oposición, que dos días antes le había arrebatado al oficialismo, disminuido por las disidencias internas, la presidencia del Poder Legislativo. El mensaje presidencial, que careció de filo político, estuvo centrado en un largo inventario de cifras y obras.


"Nuestros esfuerzos han estado dirigidos a la recuperación de un país fragmentado", comenzó su discurso el presidente Humala. Inmediatamente se extendió en un amplio recuento de datos de los programas sociales implementados por su gobierno y en el presupuesto destinado a ellos. Al final de su discurso volvió al tema de los programas sociales, la principal bandera de su gobierno. "Nuestro reto ha sido, y sigue siendo, la inclusión social en un país fragmentado, seguir avanzando en cerrar las brechas de exclusión y desigualdad", dijo.


Humala destacó los programas sociales como el mayor logro de su gobierno y habló de éxitos en la reducción de las desigualdades y brechas sociales. Sin embargo, se le critica que su política de inclusión social está centrada en planes sociales fundamentalmente asistencialistas y no en cambios estructurales. Diversos analistas señalan que buena parte de la reducción de la pobreza en estos cuatro años, que ha bajado de 30,8 a 22,7 por ciento, se basa en estos programas asistencialistas y la entrega de subsidios económicos, y cuestionan que se mantenga intacto un modelo económico poco redistributivo que refuerza las causas de la exclusión.


El crecimiento económico –basado en los altos precios internacionales de los minerales, principal exportación del país con más del 50 por ciento de la canasta exportadora– que en la última década ha oscilado entre 5 y 10 por ciento anual, se ha desacelerado por la caída de los precios de los minerales. En 2014 cayó hasta cerca del 2 por ciento. Este desaceleramiento de la economía, que pone en riesgo el financiamiento de los programas sociales, y cómo enfrentarlo, fue una de las grandes ausencias en el mensaje de Humala.


Otras ausencias significativas en el discurso presidencial fueron temas como la corrupción y la inseguridad ciudadana, dos problemas centrales, sobre los que Humala dijo muy poco y no hizo ningún anuncio para destacar. Obvió mencionar las denuncias de corrupción que golpean a su gobierno, incluyendo a su esposa, Nadine Heredia, investigada por sus ingresos y gastos poco claros. Tampoco habló de los graves conflictos sociales que ha enfrentado, y sigue enfrentando, su gobierno, y que en estos cuatro años han dejado más de 40 muertos por la represión de las fuerzas de seguridad. Sobre política exterior, el presidente peruano destacó su compromiso central con la Alianza del Pacífico, acuerdo entre Perú, Chile, Colombia y México, que promueve políticas de libre comercio. No hubo más en ese tema. "En su política exterior, como en la política interna, Humala también ha hecho todo lo contrario a lo que ofreció. En su programa estaba el fortalecimiento de la integración regional y dejar a la Alianza del Pacífico solamente como una asociación económica no prioritaria, pero, en lugar de eso, ha fortalecido su relación con la Alianza del Pacífico y reiterado su sociedad estratégica con Estados Unidos", indica Alberto Adrianzén.


"Aunque no esperaba mucho, el mensaje de Humala ha sido decepcionante, no dijo nada de los problemas de fondo", fue el balance del historiador y analista político Nelson Manrique.

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Viernes, 17 Julio 2015 06:32

EE.UU. y el FMI buscan ablandar a Merkel

EE.UU. y el FMI buscan ablandar a Merkel

A horas del voto para aprobar el rescate en Alemania, el viaje del ministro de Economía estadounidense, Jack Lew, a ese país es señal de que la crisis ha causado una profunda fractura en la relación entre EE.UU. y la Unión Europea.


La crisis griega no deja títere con cabeza. Las diferencias entre el FMI y Alemania sobre la reestructuración de la deuda griega han partido a la troika, que se debate entre una Comisión Europea dominada por Angela Merkel y un Banco Central Europeo (BCE) que dejó en el camino toda pretensión de independencia política. El viaje del ministro de Economía estadounidense, Jack Lew, ayer a Alemania es señal de que la crisis ha causado una profunda fractura en la relación entre Estados Unidos y la Unión Europea. Un voto negativo del Parlamento alemán este viernes a la negociación de un rescate a Grecia podría destruir todo en segundos.


En las últimas dos semanas, el FMI disparó con artillería pesada para que Alemania acepte la necesidad de reestructurar la deuda griega. El jueves 2 de junio, tres días antes del referendo, señaló que la reestructuración era imprescindible, un argumento que le vino como anillo al dedo a Alexis Tsipras en su campaña por el "No" a la austeridad. Este miércoles, antes de que el Parlamento griego debatiera las leyes exigidas por el Eurogrupo, el Fondo apuntaló esa declaración con números irrebatibles.


En el cálculo del FMI la deuda griega, que es hoy un "insostenible" 177 por ciento del PBI, treparía a un 200 en 2018. "Se espera que Grecia tenga un superávit fiscal primario del 3,5 por ciento del PBI, algo que pocos países han logrado", señala en su evaluación, ".... el alivio de la deuda tiene que ir mucho más allá de lo propuesto". Con el apoyo del presidente Barack Obama y el ministro de Economía, Jack Lew, curiosos aliados de Syriza en este desmadre que es hoy la Eurozona, el FMI dejó en claro que sólo participará de la negociación y un eventual acuerdo con Grecia si hay una propuesta seria de reestructuración sobre la mesa.


Este mensaje será reforzado por el ministro de Economía estadounidense, que inició este jueves una gira de dos días en Europa que incluye visitas a Frankfurt (sede del Banco Central Europeo), Berlín (sede del Parlamento y el gobierno alemán) y París. En una conferencia de prensa poco antes de su llegada al Viejo Continente, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, anunció un aumento en 900 millones de euros de la línea de emergencia para los bancos griegos, monto ínfimo, pero de fuerte simbolismo.


El congelamiento de esta línea crediticia fue clave a fines de junio para asfixiar financieramente a los bancos y forzar la capitulación de Tsipras. En el camino quedó la cacareada autonomía política del BCE. Según Financial Times, "el BCE enfrenta acusaciones de no cumplir con su mandato para salvaguardar la estabilidad financiera y actuar como prestamista de última instancia". El 9 de julio una empresa financiera que opera en Grecia, Alcimos, inició una demanda contra el BCE ante la Corte europea por perjuicio económico.


El FMI ha quedado igualmente mal parado. Según le indicó a la BBC Philippa Malmgren, ex asesora económica de George Bush, "sus errores han sido monumentales y la pregunta es, si no pueden salvar a Grecia, ¿qué podrán hacer cuando vengan problemas más graves, como Francia?" Salvaguardar la credibilidad del FMI del reto que constituyen el Banco de Inversión de infraestructura de Asia y, en menor medida, el Banco de Desarrollo del Brics, es hoy fundamental para Estados Unidos. "China y otros países han exigido cambios en el FMI, no los obtuvieron y están buscando alternativas. No nos equivoquemos. Hoy quieren sustituir al FMI", señala Malmgren.


Nadie da mucho a mediano plazo por la negociación del rescate griego en base a la propuesta del Eurogrupo. En el debate parlamentario en Atenas por las leyes exigidas por el Eurogrupo el primer ministro, Alexis Tsipras, y su ministro de Economía, Euclides Tsakalotos, reconocieron que no tenían "mucha confianza" en las medidas, pero que las impulsaban para evitar una catástrofe. Si no hay nueva oferta de reestructuración y el FMI cumple su amenaza de no participar en el rescate, la negociación entre el Eurogrupo y Grecia quedaría expuesta a cuestionamientos legales, ya que el texto acordado considera esencial la presencia del Fondo.


La propuesta podría naufragar este viernes si el Parlamento alemán no la aprueba. Según le indicó a Página/12 Heiner Flassbeck, ex viceministro de Economía alemán, hoy jefe de economistas de la Unctad, la mayoría parlamentaria de la coalición conservadora cristiana y social demócrata debería ser suficiente para apagar cualquier rebelión. "Tienen dos tercios del Parlamento. Con esto debería ser suficiente. Ahora esto no cambia la naturaleza de la propuesta, que es un desastre para Europa, Grecia y la misma Alemania porque es un programa restrictivo en medio de una depresión económica. Esto es exactamente lo opuesto que necesita Grecia. Más temprano que tarde será inviable, un nuevo fracaso", indicó.

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Aprueba Parlamento de Grecia reformas exigidas por la troika

El Parlamento griego aprobó la madrugada de este jueves una serie de duras reformas exigidas por sus acreedores de la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio de un nuevo plan de rescate financiero, a pesar del rechazo de un amplio sector del partido gobernante de izquierda Syriza.


El polémico paquete económico, que incluye aumento de impuestos en diversos rubros, más privatizaciones y el incremento en las edades de jubilación, entre otros, fue aprobado por 229 votos a favor, 64 en contra y seis abstenciones en la cámara, que tiene 300 asientos. Pero se dio tras un acalorado debate en que el ala más radical de Syriza se rebeló contra el primer ministro Alexis Tsipras.


La coalición gobernante la integran Syriza con 149 diputados y su aliado de derecha Griegos Independientes (Anel) con 13, con lo que suman mayoría de 162. Sin embargo, la votación de este jueves provocó la división de Syriza, ya que 32 de sus legisladores votaron en contra y seis se abstuvieron, lo que conlleva un alto costo político para la alianza y la pérdida de su mayoría.


Cascada de renuncias


La viceministra de Finanzas, Nadia Valavani, afirmó que no votaría a favor de la ley y renunció. En una carta que le envió a Tsipras el lunes y que se difundió el miércoles, Valavani manifestó que las tácticas de los círculos dominantes en Alemania representan la total humillación del gobierno y el país.


El secretario general del Ministerio de Economía, Manos Manousakis, también renunció a causa del acuerdo. Otros que se opusieron de las filas de Syriza fueron el ex ministro de Finanzas Yanis Varoufakis y el ministro de Energía, Panagiotis Lafazanis, quien publicó en el cibersitio del ministerio una declaración donde señala que el acuerdo es inaceptable.


Asimismo, se opusieron el viceministro de Trabajo, Dimitris Stratoulis, y la presidenta del Parlamento, Zoe Constantopoulou, quien hablando en calidad de jefa del partido gobernante había pedido a la cámara que no aprobara el paquete de medidas de austeridad exigidas por los acreedores internacionales. Este Parlamento no debe firmar el chantaje de los prestamistas, aseveró.


Además, más de la mitad del comité central de Syriza firmó una declaración de condena del acuerdo que Atenas alcanzó con sus socios europeos. El texto lo firmaron 109 de los 201 miembros del comité.


El primer ministro Alexis Tsipras, de Syriza, logró un acuerdo con los acreedores tras una cumbre que duró 17 horas y que finalizó el lunes por la mañana. Según lo acordado, Grecia debería aprobar nuevas medidas de austeridad como condición para permitir iniciar las negociaciones con sus socios europeos sobre un tercer rescate por 85 mil millones de euros (93 mil millones de dólares).


Pero su aprobación se dio en medio de fuertes enfrentamientos entre manifestantes y la policía, que estallaron en la noche del miércoles frente al Parlamento de Atenas mientras los legisladores debatían el paquete de ajustes y reformas que le fue impuesto en Bruselas, luego de que los griegos dijeron no a más medidas de austeridad en el referendo celebrado el 5 de julio.
Desde temprano miles de manifestantes salieron a las calles para oponerse al proyecto de austeridad que la tarde del miércoles comenzaron a discutir los parlamentarios, y que desde un principio se anticipaba que saldría adelante con los votos de la oposición como Nueva Democracia (conservadores), Pasok (socialistas) y To Potami (centro izquierda), que suman 106 diputados.


Se estima que unas 12 mil 500 personas marcharon, pero al anochecer un grupo de unos 200 jóvenes con cascos y enmascarados se enfrentaron con la policía arrojando piedras y cócteles molotov, mientras que las fuerzas del orden respondieron con gases lacrimógenos. Los jóvenes provocaron un pequeño incendio en las inmediaciones del Poder Legislativo y unos 50 fueron detenidos.


Los enfrentamientos amainaron cuando el debate sobre el proyecto con las nuevas medidas de austeridad avanzaba, ya entrada la noche. No a las privatizaciones, salvemos a los puertos, la DEI (compañía nacional de electricidad), los hospitales, eran algunas de las consignas de los manifestantes en la Plaza Syntagma. Otros carteles decían: No al rescate o No a las políticas de de la UE, el BCE y el FMI.


El sindicato de empleados públicos efectuó un paro de 24 horas en rechazo a la aprobación del plan de los acreedores, al que se unieron otros gremios. Las farmacias se sumaron, ya que las medidas permitirán que ciertos medicamentos que no requieren prescripción médica se vendan en supermercados.


No obstante, una encuesta del diario To Vima, divulgada poco antes de la votación, arrojó que más de 70 por ciento de los griegos estaba a favor de aprobar el doloroso programa de reformas.


El FMI, que participó en los dos rescates previos a Grecia y también participará en el tercero, ha dicho desde hace tiempo que la deuda del país es demasiado elevada y que cualquier acuerdo debe contemplar una quita de deuda, algo en que los griegos han insistido.


El martes, el FMI dijo que la deuda griega es altamente insostenible y llegaría a ser equivalente a cerca de 200 por ciento del PIB en los próximos dos años.


Alemania, el principal acreedor, dijo evaluar la posibilidad de que Grecia pague su deuda a un plazo mayor, pero sólo si no insiste en una reducción de lo que debe.


Los griegos siguen enfrentando el problema de los límites al retiro de efectivo en los bancos y las transferencias del extranjero. Los bancos están cerrados desde el 29 de junio y el Ministerio de Finanzas informó que seguirán cerrados hasta el jueves.
La liquidez de los bancos griegos está peligrosamente baja y el Estado casi se ha quedado sin efectivo. El lunes se vence el plazo para hacer un pago por 4 mil 200 millones de euros al BCE y además hay un impago superior al 2 mil 600 millones de euros al FMI.


Se estima que las negociaciones sobre el nuevo rescate durarán cuatro semanas lo que obligará a los ministros de Finanzas de la zona euro a esforzarse para aportar dinero con prontitud a Atenas.


La Comisión Europea propuso dar a Grecia 7 mil millones de euros en préstamos de un fondo especial supervisado por las 28 naciones que integran la UE para que pueda cumplir con sus deudas venideras. El pago se haría al inicio del rescate íntegro, pero hay resistencias de Gran Bretaña, que no usa la divisa común de la UE.

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Varoufakis: "No voy a aceptar esto, que no cuenten conmigo"

Pregunta: ¿Qué tal está después de dimitir?


Respuesta: Me encuentro muy bien, sin esa vida enloquecida, absolutamente inhumana, durmiendo dos horas al día durante cinco meses, con la presión de negociar una postura que me resultaba difícil de defender. Había muchas cosas interesantes, pero también, al estar dentro, se confirmaron mis peores temores. La total falta de escrúpulos democráticos de los supuestos defensores de la democracia europea. Saber que nuestro análisis y el de ellos era el mismo y que, al mismo tiempo, nos miraban de frente y nos decían: 'Tenéis razón, pero os vamos a aplastar de todas formas'.


P. Usted ha dicho que los acreedores no le soportaban "porque en el eurogrupo intento hablar de economía, que es algo que no hace nadie".


R. No es que sentara mal, es que se negaban por completo a debatir argumentos económicos. Era plantear un argumento que te habías preparado mucho para asegurar su coherencia lógica y encontrarte con miradas en blanco. Como si no hubieras hablado. Y eso resulta llamativo para alguien acostumbrado al debate académico, en el que la otra parte siempre responde.
P. Cuando llegó usted, a principios de febrero, no habría una postura unificada...


R. Había varios que simpatizaban con nosotros a nivel personal, a puerta cerrada, sobre todo representantes del FMI. Pero dentro del eurogrupo, aparte de unas cuantas palabras amables, nada. [El ministro alemán de Finanzas, Wolfang] Schäuble siempre mantuvo la misma actitud: 'El programa no se discute, porque el gobierno anterior lo aceptó y no vamos a cambiar por una elección. Con 19 países, siempre hay alguna elección pendiente y, si cada vez cambiáramos las cosas, los contratos entre nosotros no tendrían ningún valor'. Entonces tuve que responder que quizá no habría que celebrar elecciones en los países endeudados, y nadie me respondió, un silencio que solo puedo interpretar como que les parecía buena idea pero difícil de llevar a la práctica. Así que el que no firmara se quedaría fuera.


P. ¿Y Merkel?


R. No tenía ninguna relación con ella, porque los ministros de Finanzas hablan con sus homólogos, y el primer ministro es el que habla con la canciller. Me da la impresión de que ella era muy distinta. Intentaba tranquilizar a Tsipras, mientras que yo no oía nada similar ni del jefe del eurogrupo ni de Schäuble, que eran mucho más tajantes. Desde el principio [a principios de febrero].


P. ¿Y entonces por qué aguantó hasta el verano?


R. Porque no tenía alternativa. Nuestro Gobierno tenía el encargo de negociar, de crear el espacio y el tiempo para llegar a un acuerdo. No de pelearnos con los acreedores... La negociación fue interminable porque la otra parte se negaba a hacer concesiones. Insistían en un acuerdo global, es decir, en hablar de todo, que, en mi opinión, equivale a no querer hablar de nada. No hacían ninguna propuesta. Por ejemplo, con el IVA. Después de pedirnos que les diéramos todos los datos de las empresas estatales, que rellenáramos infinitos cuestionarios y presentáramos nuestras ideas, antes de poder negociar un acuerdo, cambiaban de tema y empezaban a hablar, por ejemplo, de privatizaciones. Les presentábamos nuestra propuesta, la rechazaban y pasaban a hablar de las pensiones, o del mercado de trabajo, y así sucesivamente.


Yo pensé desde el principio que nuestro país estaba muy mal, que sin duda debíamos implantar reformas. Como era urgente y había muchas presiones, le decía todo el tiempo a la troika que nos pusiéramos de acuerdo en tres o cuatro reformas importantes e inmediatas para que el BCE relajara las restricciones de dinero. Entonces aprobaríamos las reformas en el Parlamento y seguiríamos negociando. Pero ellos querían todo desde el primer momento. Dijeron que, si aprobábamos cualquier ley, lo considerarían una acción hostil y filtrarían a la prensa que estábamos haciéndoles perder tiempo. Era una auténtica trampa. Hasta que el FMI, cuando estábamos ya casi sin dinero, presentó unas reformas que eran imposibles de aceptar.


P. ¿Intentaron colaborar con otros países endeudados?


R. No, porque dejaron muy claro desde el principio que era nuestros peores enemigos, sobre todo si lográbamos un acuerdo más favorable para Grecia que les dejara en mal lugar ante sus propios ciudadanos.


P. ¿Y con partidos simpatizantes, como Podemos?


R. La verdad es que no. Siempre hemos tenido buena relación con ellos, pero no podían hacer nada, no tenían voz en el eurogrupo y, de hecho, cuanto más hablaban en favor de nosotros, más hostil se mostraba el ministro de Economía español.
P. ¿Cuál es el mayor fallo del funcionamiento del eurogrupo?


R. El problema es que es un grupo sin existencia legalmente reconocida, sin un tratado que lo sustente, pero con el máximo poder para decidir sobre las vidas de los europeos. No responde ante nadie, no hay actas de las reuniones, y es confidencial. De modo que ningún ciudadano se entera nunca de lo que se discute. A pesar de que son decisiones casi de vida o muerte.
P. ¿Y el grupo está controlado por las actitudes alemanas?


R. No por las actitudes, sino por el ministro de Finanzas de Alemania. Es una orquesta muy afinada, dirigida por él. A veces, la orquesta desafina, pero él se encarga de que vuelva al redil.


P. ¿No hay ningún poder alternativo, por ejemplo el francés?


R. El ministro francés es el único que se ha apartado de la línea alemana, pero de forma muy sutil, con lenguaje juicioso y sin oponerse del todo. Y al final, cuando Schäuble reaccionaba y marcaba la postura oficial, el ministro francés siempre acababa por aceptarla.


P. En su ensayo de 2013 sobre Marx decía que una salida de Grecia, Portugal o Italia de la eurozona produciría la fragmentación del capitalismo europeo, e insinuaba que esa situación no beneficiaría a la izquierda progresista sino más bien a los nazis de Amanecer Dorado, los diversos neofascistas y xenófobos europeos. ¿Sigue pensando que un Grexit ayudaría sin remedio a Amanecer Dorado?


R. No me gustan las versiones deterministas de la historia. Syriza se ha convertido en una fuerza muy dominante. Si consiguiéramos arreglar la situación y tener una salida [del euro] digna, el resultado podría ser otro. Pero dudo de que seamos capaces, porque para gestionar el desplome de una unión monetaria hace falta mucha pericia, y no estoy seguro de que en Grecia la tengamos sin ayuda externa


P. La idea de la salida debe de haberle rondado desde el primer día...


R. Por supuesto.


P. ¿Se prepararon para ello?


R. Sí y no. Teníamos un pequeñogrupo, un gabinete de guerra dentro del ministerio, unas cinco personas para preparar sobre el papel todo lo que habría que hacer. Pero una cosa es hacerlo en teoría y otra preparar al país

.
P. Y en sus últimas semanas, ¿sintió que se dirigían hacia esa decisión?


R. Mi opinión era que debíamos tener mucho cuidado para no activarla. No quería que se convirtiera en una profecía autocumplida. Pero también pensaba que, en cuanto el eurogrupo cerrase los bancos, deberíamos impulsar el proceso.


P. Es decir, había dos opciones, una salida inmediata o imprimir pagarés y hacerse con el control del Banco de Grecia, que quizá podría haber precipitado la salida.


R. Claro, nunca pensé que debíamos abandonar directamente la moneda. Mi postura era que, si cerraban los bancos, que era una medida increíblemente fuerte y agresiva, deberíamos responder en la misma medida pero sin cruzar el punto de no retorno. Deberíamos emitir nuestros propios pagarés o anunciar la emisión de nuestra propia liquidez en euros, recortar los bonos griegos de 2012 que tenía el BCE o al menos anunciar nuestra intención de hacerlo, y hacernos con el control del Banco de Grecia. Eran mis tres medidas en caso de que el BCE cerrase nuestros bancos.


Advertí a mis colegas de que iba a pasar, para obligarnos a aceptar un acuerdo humillante. Pero, cuando llegó el momento --ante la incredulidad de muchos de ellos--, mi propuesta fue rechazada. Solo me apoyó otro ministro. Me ordenaron cerrar los bancos de acuerdo con el BCE y el Banco de Grecia y, aunque estaba en contra, lo hice porque acepto las decisiones colectivas.


Entonces se celebró el referéndum, que nos dio nuevo impulso y nos habría permitido tomar esas medidas, pero esa misma noche el gobierno decidió que el restallante No del pueblo no iba a dinamizar nuestra respuesta, sino que iba a servir para hacer concesiones importantes: nuestro primer ministro se reuniría con los líderes políticos e iba a aceptar que, ocurriera lo que ocurriera, nunca nos mostraríamos agresivos. En definitiva, nos habíamos rendido. Dejamos de negociar.


P. Cambiando de tema, ¿puede usted explicar en términos sencillos sus objeciones al Capital de Piketty?


R. Antes que nada, me da mucha vergüenza, porque Piketty nos ha dado a mí y al Gobierno un apoyo extraordinario, y yo hice una crítica horrible de su libro. Le agradezco mucho su postura de los últimos meses. Pero mis críticas siguen siendo válidas.Tiene razón en sus sentimientos sobre las desigualdades pero su análisis está equivocado.


P. ¿El problema está en su forma de medir la riqueza?


R. Sí, utiliza una definición de capital que hace que el capital sea imposible de comprender; es una contradicción

.
P. Volvamos a la crisis. ¿Qué relación tiene con [Alexis] Tsipras?


R. Le conozco desde finales de 2010; en esa época yo era un destacado crítico del gobierno, pese a haberlo apoyado anteriormente. Tenía amistad con la familia Papandreu --sigo teniéndola--, pero llamó la atención que un antiguo asesor dijera que estábamos negando la existencia de la bancarrota y tratando de ocultarla con nuevos préstamos insostenibles. Tsipras era un líder muy joven que quería entender lo que estaba pasando y construir su posición.


P. ¿Recuerda su primer encuentro?


R. Sí. A finales de 2010, en una cafetería. Estábamos tres, y recuerdo que no tenía muy clara su opinión sobre el dracma frente al euro, las causas de la crisis, y yo en cambio tenía opiniones muy firmes. Iniciamos un diálogo que se prolongó durante años, y creo que pude influir en su posición.


P. ¿Qué siente ahora, después de cuatro años y medio, al no estar ya a su lado?


R. No lo siento así, seguimos estando muy próximos. Ha sido una despedida muy amistosa. Nunca tuvimos un conflicto entre nosotros. Y también tengo muy buena relación con Euclides Tsakalotos [el nuevo ministro de Finanzas].


P. ¿Ha hablado con ellos esta semana?


R. Con Tsipras no, pero con Euclides sí, es un buen amigo, y no envidio en absoluto su situación [risa irónica].


P. ¿Le sorprendería que dimitiera Tsipras?


R. Ya no me sorprende nada, nuestra eurozona es un lugar incómodo para las personas decentes. Tampoco me sorprendería que se quede y acepte un pésimo acuerdo. Comprendo que se siente obligado con los que nos han apoyado y no quiere que nuestro país se convierta en un Estado fallido. Pero no voy a cambiar mi opinión, la misma desde 2010, de que Grecia debe dejar de aplazar y fingir, debemos dejar de pedir nuevos préstamos y fingir que hemos resuelto el problema, cuando no es verdad; cuando nuestra deuda es todavía menos sostenible con nuevas medidas de austeridad que hunden aún más la economía y el peso recae cada vez más sobre los que no tienen nada, con la inevitable crisis humanitaria. No estoy dispuesto a aceptarlo. Que no cuenten conmigo.


Esta entrevista apareció por primera vez en www.newstatesman.com
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia


EL EX MINISTRO DE FINANZAS HABLO DE LA INICIATIVA QUE VETO TSIPRAS CON SUS ALIADOS EN EL GABINETE


Varoufakis reveló su Plan B para Grecia

 

Por Marcelo Justo
Página/12 En Gran Bretaña
Desde Londres


El Parlamento debatirá hoy en Atenas una interminable batería de leyes neoliberales que debe aprobar para que el Eurogrupo se digne iniciar negociaciones sobre un rescate que saque a Grecia de la actual asfixia económica. Muchos dedos y no solo de la derecha, apuntan al primer ministro Alexis Tsipras. ¿No había previsto que Alemania y el Banco Central Europeo (BCE) buscarían arrodillarlo con todo su considerable poder de fuego? ¿No tenía un plan B?


En realidad el plan B existía y lo vetó el mismo Tsipras con sus aliados en el gabinete. En una entrevista con el semanario británico New Statesman, Yanis Varoufakis, ministro de finanzas de Tsipras desde la asunción de Syriza en enero hasta el referendo del 7 de julio, señaló que le había advertido a sus colegas que Alemania y el BCE habían puesto en marcha una doble pinza para asfixiar a Grecia y cerrar sus bancos. "Durante un mes les dije que este era el plan para forzarnos a un acuerdo humillante. Le presenté una propuesta. Muchos de mis colegas pensaron que no iba a pasar y votaron en contra", comentó al semanario británico Varoufakis.


La propuesta no era abandonar el euro y adoptar el dracma, políticas para las que el ex ministro de finanzas reconoce que no tenía mandato. "Mi propuesta era que si el BCE cerraba los bancos, teníamos que responder con una medida igualmente contundente. La idea era imprimir IOU (pagarés) o anunciar que lo haríamos, aplicar una reducción de los bonos griegos emitidos en 2012 al BCE y tomar control del Banco de Grecia", señala Varoufakis.


¿Había respaldo político para hacer esto? En las encuestas la mayoría de los griegos ha manifestado antes y después del corralito su apoyo al euro y su rechazo de la austeridad, dos premisas que, en el actual concierto europeo, no parecen compatibles. Esta dualidad, que ató las manos del gobierno griego durante mucho tiempo, empezó a cambiar cuando al corralito se añadió la contundente victoria en el referendo sobre el programa de Austeridad que proponía la Eurozona.


Varoufakis volvió a plantearlo la misma noche en que los partidarios del No celebraban su victoria en la plaza Syntagma en el centro de Atenas. Hubo una votación secreta de la mesa chica gubernamental –seis miembros del gabinete– en momentos en que, más allá de la euforia política, las puertas de los bancos estaban cerradas y la economía se extinguía. El todavía ministro de Finanzas perdió 4 a 2 y renunció a la mañana siguiente para dejarle al gobierno las manos libres en la negociación que se venía con el Eurogrupo.


Varoufakis mantuvo su lealtad al gobierno en los días siguientes. En la votación parlamentaria del viernes sobre la dura propuesta de ajuste al eurogrupo de Euclid Tsakalotos, su sucesor en el puesto, Varoufakis alegó "problemas de familia" para ausentarse del recinto. El ex ministro aseguró al New Statesman que tiene una relación muy cordial tanto con Tsipras como con Tsakalotos, pero no está claro qué hará hoy durante el debate. "Consideraré la posición que presenta el gobierno y decidiré mi voto", indicó.


La entrevista con el semanario británico ofrece una impresión de primera mano de la estructura de poder de la Eurozona. "El director de la orquesta es el ministro de finanzas de Alemania. Si en algún momento la orquesta desentona, el ministro la corrige. Solo los franceses se han atrevido a algún tono alternativo, pero muy sutilmente, usando un lenguaje muy cauteloso, para que quede en claro que no es oposición. La palabra final siempre la tiene Schäuble", señala Varoufakis.


Esta monolítica uniformidad esterilizó toda posibilidad de diálogo. "Mi propuesta era simple. Acordemos tres o cuatro reformas necesarias como el sistema impositivo o el VAT y ustedes relajan las restricciones sobre los bancos y luego discutimos un paquete completo de reformas. Pero ellos querían el paquete completo. Y entonces empezaba el paseo. Nos pedían toda la información sobre empresas estatales. Nos llevaba tiempo buscarla, conseguirla, verificarla. Cuando la teníamos nos preguntaban qué queríamos hacer con el VAT y rechazaban nuestra propuesta sin proponer nada a cambio. Hacían lo mismo con la privatización o las pensiones. Era imposible, como un gato que quiere morderse la cola", señaló.


Uno de los enfrentamientos que tuvo con su archienemigo Schäuble es revelador. "Me dijo: no voy a discutir el programa que aceptó el gobierno anterior porque no podemos permitir que una elección cambie todo. Si las cosas van a cambiar cada vez que hay una elección en uno de los 19 países que somos, los contratos van a perder toda validez. A lo que le contesté que entonces quizás tendríamos que dejar de tener elecciones. Hay una total falta de escrúpulo democrático", le dijo a New Statesman.


Las cosas no han cambiado. Este martes se filtró una nueva evaluación del FMI que dice que Grecia necesita un urgente alivio de la deuda que "va mucho más allá de los planes que ha presentado la Unión Europea". El FMI calcula que muy pronto la deuda será equivalente a un 200 por ciento de un PBI que se está achicando día a día. El documento es contundente. Igualmente lapidario sobre el funcionamiento interno de la Eurozona fue la declaración de un funcionario del eurogrupo de que esta evaluación fue silenciada en la cumbre del fin de semana. Debía haber cosas más importantes que debatir.

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Tsipras: "Luchamos hasta el final por un acuerdo que permitirá al país recuperarse"

Tras conocerse el acuerdo entre Grecia y los líderes de la Eurozona, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, afirmó este lunes que su Gobierno dio una "batalla dura" durante seis meses y "luchó hasta el final para un acuerdo que permitirá al país recuperarse".

"Afrontamos dilemas difíciles y tuvimos que hacer concesiones difíciles para evitar la aplicación de los planes de algunos círculos ultraconservadores europeos", dijo Tsipras al término de la cumbre de la eurozona en la que se acordó iniciar negociaciones para un tercer rescate.


Tsipras defendió el acuerdo y aseguró que permitirá salvaguardar la "estabilidad financiera". Manifestó su esperanza de que algunas de las medidas pactadas, como el paquete de inversiones, la renegociación de la deuda, o el punto final al debate sobre la salida del euro, ayuden a calmar a los inversores y a contrarrestar las medidas recesivas que incluye el programa.

"Creo que el pueblo reconoce el combate difícil que hemos tenido y que en esta ocasión el peso de las medidas será mejor repartido entre la sociedad", añadió el líder griego a su salida de la cumbre de líderes de la eurozona que duró 17 horas.
Conseguimos ganar la reestructuración de la deuda y una financiación segura a medio plazo", subrayó, en alusión a la mención a una posible mejora de las condiciones de pago que incluye el programa y al desembolso de entre 82.000 y 86.000 que incluirá el rescate.

Pese a todas las concesiones que ha tenido que hacer el Gobierno izquierdista respecto a sus aspiraciones iniciales y haberse comprometido a aceptar nuevamente una tutela de las instituciones (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional), Tsipras prometió que "seguiremos luchando para restablecer la soberanía nacional".

Ahora "hay que luchar contra la oligarquía que llevó el país hasta aquí", concluyó.


Hollande: "La soberanía griega se ha preservado"


Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que el acuerdo entre los líderes de la zona euro tiene más ventajas que inconvenientes y que las exigencias a Atenas van en línea con lo pedido a España o Portugal a cambio de sus programas de ayuda.

"Puedo recomendar iniciar estas negociaciones (para un tercer rescate a Grecia) con toda consciencia porque las ventajas compensan con mucho los inconvenientes", señaló la canciller al término de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de los países del euro.


"Está en línea con los programas que hemos acordado con otros países. Enda Keny, Passos Coelho y Mariano Rajoy han hablado mucho de sus programas y de que éste no era nada especial, con excepción de las cantidades que implica", añadió.

François Hollande, el presidente francés, se mostró más generoso con Tsipras. Dijo a los periodistas que con el acuerdo unánime entre Grecia y las instituciones "la soberanía griega se ha preservado" y calificó al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de "valiente" por alcanzar el entendimiento con sus acreedores.

Hollande apuntó que Francia ha sabido pensar en Europa y destacó que "si la eurozona solo hubiera escuchado una voz (la del bloque más duro con Atenas y liderado por Berlín), igual habría acabado con la salida de Grecia del euro".

Finalmente, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, considera que el acuerdo alcanzado representa "un buen paso" para restaurar la confianza, aunque serán necesarios más con la implementación de las medidas acordadas.

"Ha sido una noche laboriosa", reconocía Lagarde a su salida de la reunión en Bruselas. "Creo que es un buen paso para reconstruir la confianza", destacó Lagarde.


Los principales líderes de la UE explican los detalles del pacto para un tercer rescate


ACUERDO CON GRECIA


Claudi Pérez / Lucía Abellán Bruselas 13 JUL 2015 - 12:21 CEST

"Estamos listos para iniciar las negociaciones para el rescate. No habrá Grexit". El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, han anunciado al filo de las nueve de la mañana, tras 17 horas de cumbre, un acuerdo con Grecia por unanimidad sobre el tercer rescate. El pacto abre la puerta a que el BCE mantenga la liquidez de emergencia a la banca griega. El jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha explicado que Grecia aprobará leyes en las próximas 48 horas, endurecerá sus propuestas en pensiones, mercado laboral y otros asuntos, y finalmente acepta un fondo de privatizaciones, que permitirá recapitalizar los bancos y pagar la deuda.


Europa debe aclarar aún cuál será exactamente la participación europea en la financiación puente, ante las graves dificultades del sector financiero griego con el corralito y la falta de fondos para pagar un vencimiento de deuda al BCE el día 20 de julio por importe de unos 3.500 millones de euros. Pero Dijsselbloem ha avanzado que se usará ese fondo, con los activos vendibles de Grecia, para obtener dinero de inmediato. Eso, siempre que el Parlamento griego legisle en los dos próximos días las medidas más inmediatas.


El texto acordado esta mañana por los líderes de la eurozona es implacable con Grecia: comienza constatando "la necesidad crucial de reconstruir la confianza con las autoridades griegas" como requisito para cualquier rescate e impone durísimas condiciones para lograrlo. Entre ellas, una consulta previa con las instituciones europeas para cualquier ley que quiera aprobar Atenas "en áreas relevantes" y la necesidad incluso de revertir legislaciones ya aprobadas desde principios de año, a excepción de las vinculadas "a la crisis humanitaria" que vive el país. Europa no se fía y así lo deja claro en las siete páginas del compromiso rubricado este lunes, con múltiples cautelas para firmar el ansiado rescate.


Una de las claves del acuerdo -y de las más difíciles para digerir por parte de Grecia- es el fondo de privatizaciones, que ascenderá a 50.000 millones y ha sido el motivo del retraso en el acuerdo. Incluirá todo tipo de activos, incluidos posiblemente los bancos. "Nada habría sido peor que humillar a Grecia esta noche", ha dicho el presidente francés, François Hollande. Pero Berlín ha llegado a presionar con una salida de Grecia del euro si no había pacto. Y Atenas se ha visto forzada a aceptar ese fondo de privatizaciones, que nace cargado de polémica: no hay apenas precedentes en Europa, y supone una especie de aval que se exige a Grecia a cambio del tercer rescate. La titularidad del fondo será griega, pero estará supervisado por las instituciones europea.


A cambio de esas formidables concesiones, la canciller Merkel ha asegurado que una vez que Grecia demuestre que cumple lo acordado habrá reestructuración de deuda: básicamente, una ampliación de los plazos de devolución. "En ningún caso habrá quitas", ha dicho Merkel ante la prensa europea y tampoco reestructuración de deuda hasta el primer examen del rescate.


La canciller Angela Merkel ha asegurado que Grecia "ha mostrado su disponibilidad a acometer recortes y reformas". "Lo importante ahora es poner en marcha lo acordado rápidamente. Hay que recuperar la confianza y para ello Grecia tiene que hacer suyo el acuerdo". Alemania ha apuntado que el FMI seguirá a bordo en el tercer rescate griego, y que Atenas se ha comprometido a activar cambios en el sistema de pensiones y el resto de medidas prioritarias. El Eurogrupo dará al mecanismo de rescate la señal para iniciar la negociación del rescate, y varios parlamentos nacionales, incluido el Bundestag, votarán entonces.


Adiós al Grexit


"Grecia tiene una oportunidad de enderezarse. Y el acuerdo evita las consecuencias políticas que habría tenido la falta de resultados de la negociación", ha asegurado ante la prensa el presidente del Consejo Europeo –representa a los Estados miembros-, Donald Tusk. "La Comisión Europea no ha dejado de insistir en que no habría Grexit; estamos satisfechos", ha añadido el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, uno de los pocos defensores claros durante todo el proceso de la necesidad de pactar con Grecia. "Dije que la situación sería más difícil después del referéndum y se ha demostrado que es cierto. Pero lo alcanzado es un compromiso; no hay ganadores ni perdedores. No creo que los griegos se sientan humillados ni que los otros socios hayan perdido la fe. Es el típico compromiso europeo", ha considerado Juncker.


Don DeLillo define la política como "un asunto de hombres reunidos en cuartos". Y sin embargo la pasada madrugada la política europea giró alrededor de una mujer, la canciller Angela Merkel, que llevó la voz cantante en una de las noches europeas más largas y dramáticas de los últimos tiempos. 17 horas de reunión después, Berlín selló un acuerdo que exige un altísimo precio a Atenas para seguir en el euro. El primer ministro Alexis Tsipras debe aprobar varias leyes en las próximas 48 horas. Se le reclaman medidas más duras en el mercado laboral, en las pensiones, en todos los asuntos que hace solo unos días eran líneas rojas infranqueables. Y los socios, sobre todo, instan a Grecia a crear un fondo bajo supervisión europea con los activos privatizables para, una vez se vendan, reducir la deuda, en una propuesta inédita que levantó una suerte de sentimiento de humillación en Atenas.


Tsipras, además, no se librará de la presencia del FMI, que será parte también de este tercer rescate griego. Para suavizar todos estos reveses, Grecia obtiene dos medidas paliativas: la mención escrita, por primera vez en este proceso, a la reestructuración de la deuda y la inclusión de un paquete de 35.000 millones de euros para fomentar el crecimiento y el empleo a cuenta de la Comisión Europea durante los próximos tres o cinco años. En el alivio de deuda queda claro, en todo caso, que no habrá quitas, sino prolongación de los plazos de pago y periodos de gracia.


A cambio, Grecia evita la salida del euro y obtiene luz verde para negociar los pormenores de un rescate por tres años y unos 50.000 millones de euros. Y evita la bancarrota de sus maltrechos bancos, que amenazaba con llevarse por delante al país entero y que, a la postre, se han convertido en el talón de Aquiles que ha obligado a Tsipras a capitular y aceptar mucho más castigo de lo que pensaba hace dos semanas. El Gobierno griego rompió hace poco dos semanas las negociaciones. Convocó y ganó un controvertido referéndum contra la propuesta europea de entonces. Se vio obligado a decretar un corralito y controles de capital ante la rápida huida de depósitos en sus bancos. Y, finalmente, apenas 15 días después de esa decisión, capitula y se ve obligado a aceptar condiciones mucho peores.


Berlín se ha cobrado la afrenta que supuso el referéndum, unas negociaciones interminables y algunas declaraciones subidas de tono. Impuso exigencias mucho más duras de lo esperado, y llegó a incluir la posibilidad de una salida temporal de Grecia del euro, que acabó retirando cuando Tsipras se avino a pactar con los socios. A cambio, además de esos 50.000 millones en créditos baratos, se lleva la promesa del BCE de mantener con vida a los bancos, y un documento en el que Europa ofrece la ansiada reestructuración de deuda, a la vista de que a Grecia le es imposible pagar. El FMI seguirá a bordo. Y Grecia consigue metas fiscales más holgadas que en el anterior rescate, pero aun así se verá obligada a aprobar recortes adicionales a la vista de que la economía se ha parado en seco con el corralito: podría llegar a caer el 4% este año. Las necesidades financieras se han ido agrandando en los últimos días y ascienden a casi 90.000 millones de euros.


Y la saga griega no ha acabado. En los dos próximos días, el Parlamento tendrá que legislar a través de decreto-ley las medidas prioritarias. Si eso ocurre, el miércoles el Eurogrupo dará un mandato al mecanismo de rescate (Mede) para acabar de negociar las condiciones del Memorando de Entendimiento del tercer rescate. Ese proceso, que suele durar en torno a dos meses, se comprimirá a apenas dos semanas, ante la situación de emergencia financiera en Grecia. Y aun así no está claro cómo Atenas podrá hacer frente a un pago de 3.500 millones del BCE el 20 de julio: los socios tienen que diseñar –probablemente hoy, en un nuevo Eurogrupo, el enésimo de esta semana— la financiación de emergencia para evitar un impago al Eurobanco.

 

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