Martes, 09 Junio 2015 06:26

Acabar con el califato del mercado

Acabar con el califato del mercado

La discusión entre el gobierno griego y los responsables por las políticas de austeridad en Europa resume los dilemas de la humanidad en el nuevo siglo. De un lado de la mesa, la defensa en contra de la masacre humanitaria que ha sido impuesta al pueblo griego –especialmente a sus sectores mas frágiles: los más pobres, los sidosos, los niños, las mujeres–; del otro, los que responden por los dictámenes del mercado.


Ya van algunas décadas que se ha impuesto la centralidad del mercado. Se volvió al culto de que la mano invisible de la ley de la oferta y la demanda debiera decidir los destinos de la humanidad.


Ese genial engendro liberal sirve como pretexto para que las personas renuncien a conducir el destino de la humanidad. Bastaría con que cada una buscara satisfacer sus necesidades individuales para que, como por arte de magia, se generara no sólo el progreso sino también una adecuada y justa distribución de la riqueza.


Ese cuento de hadas, que ya había conducido a la humanidad a su peor crisis económica, en 1929, volvió, como en un pase de magia, para reordenar un mundo desviado por intervenciones estatales, derechos, soberanía. La lógica de los mercados por sobre las necesidades de las personas –esto es lo que está en juego en las negociaciones entre el gobierno griego y los que hablan en nombre de la troika–.


¿Puede la humanidad asistir pasivamente a esas negociaciones en que el poder del dinero pretende imponerse sobre lo que el pueblo griego –además de todo lo que ya ha sufrido– necesita? ¿Hasta cuándo algunos gobiernos seguirán pretendiendo hablar en nombre de la humanidad, mientras buscan imponer los intereses del capital especulativo sobre el 99 por ciento de la gente?


Sin embargo, los grandes medios lo muestran como una contraposición entre la racionalidad económica y el despilfarro de la gente. Los de la austeridad hablan como si representaran un modelo de éxito, que ha sacado a sus países de la recesión, con menos pobreza, menos exclusión social, con gobiernos que disfrutan de gran apoyo popular.


Sin embargo, no logran sacar a una de las regiones más ricas del mundo –Europa– de una crisis profunda y prolongada con sus recetas de austeridad y más austeridad. Mientras que gobiernos de América latina, después de sufrir la crisis de la deuda, dictaduras militares y los más radicales gobiernos neoliberales, logran retomar el crecimiento económico, disminuir las desigualdades y conquistar estabilidad política. Es desde ese punto de vista que Grecia resiste a las ofensivas predatorias del capital especulativo.


Lo que Grecia –y todos los países en crisis– necesita no es más austeridad, sino un acuerdo nacional por retomar el desarrollo, con generación de empleo y distribución de renta. Para ello, no tiene que mirar hacia Berlín, sino hacia América latina.
Para acabar con el califato del mercado, antes de que éste termine con lo mejor que construyó Europa –su Estado de bienestar social–.

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Miércoles, 03 Junio 2015 07:06

Las lecciones de la crisis según Stanley

Las lecciones de la crisis según Stanley

¿Cuáles son las enseñanzas de las crisis macroeconómicas de los pasados 20 años? Es el tema de un importante discurso pronunciado por Stanley Fischer (SF), vicepresidente de la Reserva Federal estadunidense y uno de los economistas más influyentes en el desarrollo de la teoría macroeconómica. Su discurso revela los estrechos límites al interior de los que se desarrolla el pensamiento macroeconómico neoclásico.


SF comienza recordando la crisis mexicana de 1994 y la descripción que hiciera de ella Michel Camdessus (en aquel tiempo director gerente del FMI) como la primera crisis económica del siglo XXI. Fischer señala que esa descripción era correcta por tratarse de la primera crisis de una 'economía emergente' que se gestaba en la cuenta de capital y no en la cuenta corriente de la balanza de pagos. SF prefiere ignorar el hecho de que el desequilibrio en la cuenta corriente (con un déficit de 7.7 por ciento del PIB) mostraba la bancarrota del paquete de política económica neoliberal. Ese modelo sigue vigente y está basado en la apertura comercial a ultranza y en una desregulación absoluta para la inversión extranjera y la cuenta de capital. El modelo está íntimamente hermanado con la volatilidad, la especulación y la inestabilidad y eso explica el estancamiento de los pasados 25 años de la economía mexicana.


Fischer también recuerda las crisis en Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Rusia, Brasil, Turquía y Argentina. Pero no dice nada sobre los orígenes o causas de estos episodios y pasa rápidamente a examinar las principales enseñanzas que podemos derivar de las crisis. En realidad, la primera es la más importante y la más reveladora.


Según SF esa lección es la siguiente: no es cierto que cuando la tasa de interés es igual a cero la política monetaria deja de tener efectos y la prueba es que mediante la política de flexibilización monetaria la Reserva Federal ha podido continuar con una postura expansiva. De acuerdo con SF, esta política funcionó bien y condujo a la recuperación. A Fischer le resulta cómodo no mencionar la mediocre tasa de crecimiento que marca la muy lenta recuperación de la economía estadunidense. También le conviene no hablar del mal desempeño del mercado laboral, disfrazado por la salida de la fuerza de trabajo de un alto número de personas.


Sin duda la política de adquisición de activos de la Reserva ha tenido un impacto sobre las reservas y las utilidades de los bancos y en la bolsa de valores, pero no ha desembocado en un incremento significativo del crédito en la economía real. Y es que la política de flexibilidad cuantitativa nunca tuvo por objeto reducir la tasa de interés y aumentar el crédito bancario a la economía real. La finalidad de la flexibilización monetaria fue aumentar las reservas excedentes en los bancos con el fin de mitigar las perturbaciones que se estaban observando en el sector financiero. Y la versión europea de este enfoque de política monetaria no es muy diferente.


En realidad Fischer debería decir con claridad que la política de flexibilización monetaria es y siempre ha sido un instrumento para sacar a flote a los bancos y al sector financiero en general. Eso explica por qué la política de la Reserva Federal no ha podido regresar a la economía estadunidense a los niveles de actividad que prevalecían antes de la crisis.


Por cierto, Fischer es un creyente en la historieta según la cual los ahorradores se encuentran con los demandantes de capitales en el mercado de fondos prestables y que la tasa de interés es el precio que conduce al equilibrio entre oferta y demanda de dichos fondos. Esta es una fábula que esconde la función de creación monetaria de los bancos y les hace aparecer como simples intermediarios. En esta historia el multiplicador bancario es el indicador clave sobre expansión del crédito a partir de un sistema de reserva fraccionaria. El nulo impacto de la flexibilización monetaria en el crédito se observa en la evolución del multiplicador bancario que se desplomó en 2008 y que ha mantenido su tendencia a la baja (de un coeficiente cercano a 1.1 en 2008 a 0.65 en 2014).


Los precios de todo tipo de activos en la Bolsa de Valores de Nueva York se han incrementado, pero no porque la economía real se encuentre en buena salud. Ese incremento en precios está relacionado con la política de compra de activos de la Reserva Federal y se parece demasiado a una burbuja que el día de mañana tendrá que reventar. Pero Fischer no dedica ni media frase a la necesidad de regular el sector financiero, sus productos exóticos (y tóxicos) y la especulación que les acompaña.
El capitalismo mundial es una bestia insaciable que está continuamente mutando. En las décadas recientes el reinado del capitalismo financiero se ha consolidado. Y si algo nos han enseñado las crisis de las pasadas dos décadas es que la política macroeconómica se mantiene subordinada a sus dictados.


Twitter: @anadaloficial

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El Eurogrupo y Draghi lanzan duras advertencias a Grecia

Hastío e irritación en grandes dosis. El Eurogrupo —la reunión de ministros de Economía del euro— terminó ayer en Letonia sin ningún tipo de acuerdo sobre Grecia, que vive al borde del alambre pero sin ceder a las pretensiones de sus acreedores. Atenas encajó una ráfaga de advertencias con un grado de hostilidad pocas veces visto: sube la tensión y el miedo a un accidente, aunque paradójicamente eso es a su vez requisito indispensable para cualquier tipo de pacto en Europa, tan pendiente siempre de ese tipo de escenificaciones. El jefe del BCE, Mario Draghi, amenazó en público —por tercera vez en unos días— con cerrarle el grifo de liquidez a Atenas. Y el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, subrayó ante la prensa el tono "muy crítico" de los socios con Grecia. Eso fue en público: a puerta cerrada, los ministros y las instituciones antes conocidas como troika arrearon de lo lindo a Grecia ante una situación cada vez más tensa. En medio de un rifirrafe en el que algún ministro llegó a hablar incluso de un plan B (una salida del euro o un impago dentro del euro), el alemán Wolfgang Schäuble dejó hablar a los socios más molestos con el griego Yanis Varoufakis antes de proclamar: "No vamos en la dirección correcta; vamos por el camino equivocado. No me imagino cómo podemos alcanzar un acuerdo".

Alemania, gran dominadora del Eurogrupo, será clave en el devenir de Grecia. Schäuble puso así en duda la viabilidad de un acuerdo, como prácticamente nunca había hecho en este tipo de reuniones. La canciller Angela Merkel fue más suave. Merkel explicó en Bremerhaven, en un acto de campaña para las próximas elecciones en Bremen, que Alemania "está preparada para proporcionar ayuda, pero siempre a cambio de reformas". Ese es el sentir general en la eurozona: solo habrá dinero a cambio de ajustes.
La presión no deja de aumentar. Hace unos días, Varoufakis encontró en la cumbre del FMI, en Washington, el mismo ambiente cargado que en Riga. Y el propio FMI fue ayer una de las voces más severas en el Eurogrupo. El representante del Fondo, el danés Poul Thomsen, advirtió a los socios de que Grecia ya puede olvidarse de los superávits fiscales si las cosas no mejoran con rapidez. En ese caso, dijo, también los europeos sufrirán las consecuencias: "El déficit potencial, en la situación actual, es ya del 1,5% del PIB para este año; si eso ocurre tengo que decirles que se preparen para una reestructuración".
Grecia y los socios se van metiendo en una espiral complicada. La economía helena se ha parado en seco, los ingresos públicos han caído y la huida de capitales no se detiene. El Gobierno ha tenido que echar mano de los Ayuntamientos para hacer frente a los vencimientos de deuda y para acometer los gastos en salarios y pensiones. Nadie sabe cuánto dinero le queda a Grecia en caja, aunque todos los vaticinios acerca de cuándo iba a quedarse sin fondos han fallado estrepitosamente. Grecia necesita ayuda europea para hacer efectivos sus próximos pagos (750 millones al FMI en breve; 6.600 millones al BCE en verano). El Eurogrupo repite una y otra vez el mensaje de que solo habrá dinero a cambio de reformas; pero Atenas no termina de llegar a un acuerdo en el número y la intensidad de esas reformas.


Frente al tono pesimista del resto de ministros, Varoufakis volvió a mostrarse confiado. "Hemos acercado posturas a gran velocidad en las últimas semanas", dijo. Dijsselbloem le desmintió minutos antes: "Hay avances, pero el acuerdo está lejos. Se me hace difícil pensar en cuándo puede llegar a la vista de lo que hemos avanzado en los dos últimos meses".


Los socios se quejan de que el proceso de negociación no funciona y aseguran que sería preferible que las instituciones volvieran a Atenas. "Eso no va a suceder: ese método no funcionó antes", dijo. Las diferencias entre Atenas y sus socios se extienden a las reformas de pensiones y laboral y a una subida del IVA —a las que se resiste Grecia—, y a una medida antidesahucios de Atenas que no gusta a los acreedores. "Europa es una familia que sabe resolver sus diferencias", apuntó Varoufakis. Ni siquiera Francia e Italia apoyaron esa visión optimista: Pier Paolo Padoan expresó "frustración" y destacó que "no podemos volver a salir y decir otra vez que estamos perdiendo el tiempo". Los hubo más duros. "Lo que usted nos dice es inverosímil", le espetó el ministro eslovaco Peter Kazimir. "Ya es suficiente: necesitamos un plan B", le dijo el esloveno Franc Krizanic en la reunión. Varoufakis no calló ante esa provocación: "Eso es antieuropeo, y en el fondo perjudica a su propio país", zanjó.

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"El mundo sabe cómo viven los ricos y por eso se exigirá más igualdad"

Jim Yong Kim (Seúl, 1959) preside el Banco Mundial desde 2012 con el espaldarazo de Barack Obama. Médico nacionalizado estadounidense y responsable del programa de VIH de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha destacado en su mandato por la atención a las crisis sanitarias y el cambio climático. También se ha topado con críticas internas por la reforma que pretende en la organización. Concede esta entrevista en Washington, a punto de comenzar las jornadas de primavera de la institución y el FMI. No ve un problema de rivalidad en la creación del nuevo Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras. Siempre responde que hay muchas obras por llevar a cabo. "Esperamos colaborar estrechamente con ellos". Su obsesión es el programa Rumbo a Lima, un repaso a las necesidades clave para el desarrollo de los países emergentes ante la asamblea anual que tendrá lugar en Perú en octubre.


Pregunta. La semana pasada se produjo un hecho histórico, el acercamiento entre EE UU y Cuba. ¿Qué consecuencias prevé?

Respuesta. Es muy importante que países que no hablaban entre sí empiecen a hacerlo, pero es muy pronto aún. Cuba era un miembro del Banco Mundial, luego se fue y, para regresar, hay un proceso especial que seguir. Primero debe incorporarse al FMI, deben llegar a un acuerdo de cómo miden el crecimiento económico y otros aspectos... Luego depende de qué papel quieran jugar en el Banco. En el Congreso de EE UU hay una ley que dice que si el Banco Mundial presta dinero a Cuba, EE UU sacará eso, dólar a dólar, de sus contribuciones al Banco, así que tenemos que ver cómo resolver eso, pero hay muchos pasos previos. Aplaudimos el inicio de las conversaciones, pero tenemos que ver cómo serán.


P. Argentina y Venezuela están en recesión, Brasil se ha estancado.... ¿Cuál puede ser el motor de la región?

R. Es una fotografía mixta. Tenemos una previsión mucho más brillante para México porque está muy vinculada a la economía estadounidense —y su crecimiento es muy bueno— y porque ha puesto en marcha reformas críticas en el sector del gas o las telecomunicaciones que ha tenido un gran efecto para la confianza de los inversores. La ralentización de China y su menor demanda de materias primas ha tenido un impacto enorme en las economías latinoamericanas. Brasil ha sido un agente muy importante de esto, los niveles de inversiones han sido bajos y, con la situación del petróleo, todavía son más bajos. Estamos preocupados, pero hay un claro compromiso proteger los avances de los últimos 20 años en creación de clase media y reducción de desigualdad.


P. Pero ha habido algo decepcionante con las reformas de América Latina: en los 90 muchos países emprendieron cambios y privatizaciones y no evitaron el estancamiento.


R. Pasaron muchas cosas en los 90 y este proceso ha recibido críticas, que yo comparto, como algunas privatizaciones. La privatización de los servicios sanitarios de Perú se hizo con criterios ideológicos, por ejemplo. Pero cuando trabajé allí, el país estaba justo recuperándose de la hiperinflación. ¿Y por qué ocurre esta hiperinflación? Porque no hay una separación saludable entre los ministros de finanzas de los bancos centrales. Muchas cosas que se hicieron en los 90 fueron importantes, como la separación de gobiernos y autoridades monetarias, porque así los bancos centrales no imprimían dinero siguiendo deseos políticos. El riesgo de hiperinflación es ahora mucho más bajo gracias a eso, por ejemplo.


P. La mayor parte de diferencias entre países son fruto de los últimos 200 años. Un libro muy popular, Por qué fracasan los países, culpa a las instituciones. ¿Comparte esta idea?


R. La calidad de las instituciones es clave. Cuando los gobiernos y las instituciones son fuertes, ves resultados muy diferentes de cuando son débiles. En algunos países hemos ayudado a crear unidades dentro de los gobiernos que monitorizan la calidad del trabajo gubernamental. Yo tengo una unidad así en mi organización, la tenía también el Gobierno de Tony Blair... Ese libro presenta grandes retos, debemos ayudar a los gobiernos a mejorar sus instituciones. Y creo que una vez los políticos vean que esta es una forma para que sus partidos salgan reelegidos en el Gobierno, el compromiso será mayor.


P. El objetivo del Banco Mundial es acabar con la pobreza extrema en 15 años. ¿Esta crisis lo va a permitir?


R. Hay que cambiar la relación entre crecimiento y reducción de pobreza para que el crecimiento tenga más impacto. ¿Cómo? Es importante invertir en seres humanos, en salud, educación y en protección social. En África, por ejemplo, mejorar la productividad de la agricultura es clave, para eso hay que invertir en energía, transporte... Soy optimista, podemos hacerlo.

P. La relación entre crecimiento y desigualdad también es un asunto en las economías desarrolladas, no solo de los pobres. ¿No le da la sensación de que cuando se avanza en la reducción de la pobreza se retrocede en la inclusión de los países ricos?

R. El primer objetivo es reducir la pobreza, el segundo es impulsar el reparto de la prosperidad. Esta es la primera vez que el Banco Mundial se pone esto como objetivo específico. Pensamos que los sistemas fiscales progresivos son mejores, aunque no tomamos ninguna posición política concreta sobre impuestos. Sí nos preocupamos de cómo la gente que está en el 40% inferior en los países en desarrollo se beneficia más del crecimiento. Pero no debemos enfocar la distribución en oposición al crecimiento porque puedes tener efectos negativos.


P. Siempre ha habido desigualdad. ¿Por qué es ahora cuando preocupa a las grandes instituciones? ¿Se temen los efectos en la democracia?


R. Una parte de esto se debe a la democratización de los medios y creo que es muy bueno. Ha aumentado la capacidad de comunicación global, incluso para la gente que no tiene acceso a los medios de comunicación tradicionales. Antes había periódicos o cadenas de televisión, pero ahora la comunicación viene desde cualquier lugar y muy rápidamente. En una ocasión viajé con el presidente Evo Morales al norte de Bolivia, a una comunidad de 3.000 habitantes en un lugar aislado, donde se hablaba una lengua indígena... Y cuando llegamos, la gente nos fotografiaba con sus teléfonos inteligentes. Una cosa que he aprendido es que incluso en esas zonas remotas, todo el mundo sabe cómo viven los ricos de su propio país y del resto del mundo, así que la demanda por más igualdad va ser mayor. Ven que sus vidas no son como las que ven por televisión y quieren más, es natural. ¿Qué se supone que debemos hacer? Decirles: estas son las cosas en las que se pueden trabajar en los próximos años para reducirse esa brecha, la educación es clave.


P. Siempre alerta contra la trampa del ingreso medio.


R. Muchos países logran colocarse en el grupo de los ingresos medios, pero no dan el siguiente paso. Corea del Sur empezó exportando productos básicos —televisores en blanco y negro, luego en color...— y ahora exporta electrónica, han tomado medidas para el segundo paso. Pero otros países no lo hacen, especialmente esos que llegan a la primera fase del ingreso medio gracias a las materias primas. Y aquí, insisto, la educación es crítica, es uno de los temas cruciales del Rumbo a Lima. Necesitas habilidades diferentes para la siguiente fase del crecimiento económico en América Latina. Estos países también deben trabajar en la parte mainstream de las materias de primas, en lo que se hace con ellas una vez han sido extraídas. Es lo que les puede llevar a la siguiente fase.


P. ¿Qué papel puede jugar la tecnología?


R. Cuando empecé a trabajar en Lima en 1994, teníamos que hacer cola de 30 minutos para acceder al teléfono, pero la última vez que estuve allí tenían acceso 4G. Si tienes ese tipo de acceso y tabletas puedes llevar a los mejores profesores del mundo en las clases más pobres. La igualdad de oportunidades pasa por mejorar la educación desde edades muy tempranas para llegar a crear industrias sofisticadas.

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Retrato de un socialismo francés en caída

Nada reconcilia al peuple de gauche con el socialismo que gobierna. En Francia, las izquierdas retroceden ante el imparable avance de la derecha y, sobre todo, de la extrema derecha del Frente Nacional.


La derrota trae una resaca costosa. Para el Partido Socialista francés, la bofetada recibida en las elecciones departamentales de finales de marzo significó un nuevo retroceso electoral después de los ya estrepitosos de 2014: elecciones municipales y europeas. Nada reconcilia al peuple de gauche con el socialismo gestonario y neoconservador que está en el poder desde 2012. En la última cita electoral, los socialistas y sus aliados ecologistas pasaron de tener 1600 consejeros departamentales a menos de 1000. En esa pérdida entran departamentos históricos de la izquierda y otros arrancados antaño a la derecha después de duros combates. Pero la izquierda socialista se deshace elección tras elección como un castillo de arena roído por el viento y las olas. La izquierda francesa es, de hecho, fantasmagórica. Como lo resume en un artículo de análisis publicado en el diario Libération por el profesor en ciencias políticas Philippe Corcuff, "las izquierdas no encarnan más un proyecto de sociedad atento a las frustraciones colectivas y a los imaginarios individuales".


La autodestrucción del socialismo francés, su asimilación a una mezcolanza autoritaria y neoconservadora no sólo le ha hecho perder electores y poderes, sino también dinero. Los adherentes al PS dejan el barco cada semana. A su vez, las rupturas internas y la confrontación entre el ala izquierda del PS y el Ejecutivo del primer ministro Manuel Valls se amplifican con el correr de los meses. Como lo expresa muy bien la diputada ecologista Cécile Duflot en una entrevista publicada por el vespertino Le Monde, "el software de Manuel Valls ha perimido". La crisis de la izquierda parece con todo más seria que la propia al PS. En Francia, las izquierdas retroceden ante el imparable avance de la derecha y, sobre todo, de la extrema derecha del Frente Nacional. Hace unos meses, Valls había dicho "la izquierda puede morir".


Los hechos le dan la razón, pero no porque la izquierda no se reforme, no se modernice, porque no sea "pragmática" y "gestionaria" (Valls), sino porque se aleja de lo que es para tornarse un espejito portátil de la derecha. Uno de los pocos emblemas que quedan de la izquierda histórica, la actual ministra de Justicia, Christiane Taubira, lo expresa muy bien en una entrevista aparecida en el semanario Le Nouvel Observateur: "El ideal de la izquierda, es decir, la lucha contra las injusticias, las desigualdades, la preocupación por la justicia social, no puede desaparecer. Pero si las clases populares se alejaron de nosotros es porque tienen la impresión de que ese ideal ya no inspira más la acción pública". Taubira reconoce incluso que la izquierda viene conociendo "derrotas semánticas y culturales terribles" desde hace unos quince años, a tal punto que "adopta las palabras de la derecha" en temas como la economía y la seguridad.


Quedan pocos espacios donde la izquierda sea aún izquierda. Colmo del oprobio para el socialismo gobernante, la pavorosa ley sobre la información y los servicios secretos que se discutirá en la asamblea a mediados de abril no sólo encendió una bomba en el corazón de los militantes progresistas sino que, también, concentró las críticas del mismísimo The New York Times. Toda una hazaña. Entre sus muchas y perversas maravillas, la ley amplifica el perímetro de la vigilancia de los ciudadanos y le pone candados a la prensa, hecho que conduce al diario norteamericano a escribir: "El Parlamento francés deberá proteger los derechos democráticos de los ciudadanos de la vigilancia expansiva e intrusiva del gobierno".


El PS francés es un divorcio con las ventanas y las puertas abiertas. Desacreditado, sin fuerza ni aliento, el Partido Socialista corre hacia un futuro amenazante. A finales de año hay elecciones regionales y en 2017 llega la gran cita de las presidenciales. En su estado actual, no es capaz ni siquiera de ganar un amistoso de tercera zona. Las encuestas predicen incluso que si las elecciones presidenciales tuviesen lugar ahora, la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, pasaría a la segunda vuelta. Benoít Hamon, ex ministro socialista y figura del ala más progresista, advierte: "Nos abandonaron las clases populares, los empleados, los jubilados humildes". En suma, el PS se queda huérfano de las clases sociales que estaba llamado a proteger.

Las decenas de diputados socialistas que conforman la corriente crítica Vive la Gauche le exigen al Ejecutivo otro camino político. Vive la Gauche hace responsable al gobierno de las sucesivas derrotas y argumenta que "no cambiar nada equivale a subestimar la amplitud del golpe político". Pero la línea social liberal continua imperturbable mientras el país se refugia en los brazos de la ultraderecha y vuelve a confiar en el ex presidente Nicolas Sarkozy y en los escombros que quedan de su partido, la UMP. El presidente francés, François Hollande, y su primer ministro se apuran ahora a intentar una vaga reconfiguración de la izquierda para evitar el muro. La confianza y el entendimiento, sin embargo, parecen igualmente bienes embargados. La izquierda de gobierno se encuentra en estado vegetativo. Las llamadas "izquierda progresista" y la "izquierda modernista" se miran de lejos, separadas por un territorio de fracturas, renuncias, disparidades ideológicas y promesas jamás cumplidas. En el libro publicado en 2008, Para terminar con el socialismo... y ser al fin de izquierda, su autor, el actual premier Manuel Valls, escribía: "Partido Socialista está marcado por el tiempo, no significa más nada". Sólo que, una vez el PS en el poder, ser de izquierda dejó de tener sentido para decenas de miles de electores. La socialdemocracia francesa se desvanece. Su clon con parámetros liberales no convence a nadie. Ha dilapidado sus conquistas electorales y su identidad en un vano y vacuo intento por modernizarse con los ropajes de su adversario.
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La propuesta del nuevo Plan Nacional de Desarrollo presentado por el segundo gobierno de Santos al Congreso está soportado en 200 artículos cargados de veneno. El tiempo apremia y ya no es oportuno dar una discusión detenida sobre el contenido del mismo, ahora hay que centrar el análisis en un articulado que está lleno de bombas y que en menos de un mes puede introducir cambios insospechados para el presente y el futuro inmediato de las mayorías habitantes de nuestro país.

Se supone que el Plan Nacional de Desarrollo es el documento en el cual un gobierno fija sus prioridades, formula sus políticas, y expresa en proyectos y programas concretos la materialización de lo propuesto. Teóricamente ese era el sentido del documento entregado en noviembre del año pasado, titulado "Todos por un nuevo país", y mostrado a la "sociedad civil" para su discusión. Dentro de este contexto el Consejo Nacional de Planeación, y los Consejos Territoriales, emitieron un concepto a comienzos del presente año, que el Gobierno debía incorporar para una segunda versión del Plan.

Pero, como por arte de magia, ese documento desapareció y llegó otro, que no tiene nada que ver con las Bases del Plan, donde incorporaron 200 artículos cargados de veneno, que modificarían la legislación existente en sinnúmero de campos cruciales. Se trata de un paquetazo que incorpora todas las reformas que no habían podido ejecutar en temas tales como tierras, minería, salud, educación, y privatizaciones, entre otras. Con el Plan las pretenden despachar de un plumazo porque los tiempos para su discusión son reducidos.

Las doscientas normas

La planeación en Colombia fue introducida con el Plan Decenal del gobierno de Alberto Lleras Camargo (1958-1962), que partía del principio que el Estado dirigía la economía, y el Plan le informaba a la sociedad cuáles eran las prioridades, expresadas en programas y proyectos, que posteriormente tenían su expresión en las asignaciones del Presupuesto Nacional. Era un proceso transparente, independientemente de los juicios que en ese entonces, o ahora, pudieran hacerse sobre el modelo de desarrollo implícito.

El Plan actual tiene un discurso, que puede ser objeto de la discusión, pero en la práctica son las 200 normas del proyecto de ley las que materializan el Plan, y que no hacen referencia a ese discurso. Estas normas son las que no habían logrado aprobar y que favorecen los intereses de los poderes financiero, terrateniente, minero, y del capital transnacional. Pero en el marco del Plan deben ser aprobadas en paquete en un período muy corto.

Al tomar como referencia el documento del año pasado, que supuestamente son las "Bases del Plan", encontramos tres ejes: paz, equidad y educación.

La educación aparece como el camino hacia la equidad al promover la movilidad social, porque a través de ella las personas lograrían la inserción en el mercado laboral lo que les permitiría la generación de ingresos. Por esta razón, quienes aspiran a tener una formación universitaria deben endeudarse asumiendo una inversión que se redituará con ingresos futuros. Desde esta visión no importa la diferencia entre la educación universitaria y técnica, ahora todo englobado en educación terciaria, porque en el fondo todo es formación para el trabajo. Cada uno está aumentando su dotación de capital humano, y con ella va a competir con otros capitalistas (de capital humano) en el mercado de trabajo. Es el individuo al servicio de la economía, no ésta al servicio del ser humano. La educación es vista como una mercancía que valoran en el mercado, no como un derecho social, como bien lo denuncia la Mane.

En el Plan, la movilidad social depende de la educación, (como lo reclama James Robinson, quien escribió el libro "¿Por qué fracasan las naciones?"), y no del despojo de los campesinos por un poder terrateniente armado, ni de la concentración de la riqueza en los grupos económicos que controlan los medios de comunicación, ni de las condicionalidades del capital financiero. La educación permitiría el ascenso de los pobres hacia las clases medias, pero el mismo Plan atenta contra dichas clases cuando en el articulado presentado ante el Congreso, por una parte, defiende los contratos laborales basura de prestación de servicios, los obliga a pagar el 100 por ciento de la seguridad social (incluida la cuota patronal) y les arrebata el sesenta por ciento de sus prestaciones sociales (art. 127), y por la otra, reitera que son los trabajadores quienes asumen el riesgo financiero de la especulación que con sus ahorros pensionales hacen los grupos económicos. Los grupos no asumen ningún riesgo (arts. 129 al 131). Seguramente esto lo consultaron con los grupos y no con los trabajadores. El cuento de la clase media en el Plan más allá de un mal chiste, es un fraude.

En cuanto a la política social no hay nada nuevo. Señala que todavía el mercado laboral es rígido (pág. 55) (los trabajadores tienen todavía muchos privilegios, aunque ellos lo llamen derechos) de forma que es necesario flexibilizarlo más. Pero como los procesos de flexibilización no han permitido disminuir el desempleo en el largo plazo, entonces hay que generarlo a través del emprendimiento y el microcrédito. Pero ese emprendimiento desconoce los territorios, prácticas y saberes de la economía popular, la que debe ser erradicada al ser considerada ilegal y de baja productividad (pág. 111).
Sin embargo, ya no hay tiempo para dar una discusión sobre el contenido de las Bases del Plan. Ahora hay que centrar el análisis en un articulado que está lleno de bombas y que en menos de un mes puede introducir cambios insospechados para el presente y el futuro inmediato de quienes habitan el país. Los abogados, los expertos, y los diferentes interesados, deben mirar con lupa ese articulado antes que se introduzcan cambios legales que alteren las reglas de juego. Lo único que puede hacerse por ahora es presentar una lista de mercado de lo que se ve por encima y formular algunas preguntas:

- En Salud, Saúl Franco denunció en Unperiódico* que se profundiza la mercantilización del servicio y se fortalece la intermediación financiera a través de las EPSs (arts. 61 al 72).
- El artículo 49 desconoce el derecho fundamental a la restitución de tierras a las víctimas del conflicto armado, tal como lo denuncia la Comisión Colombiana de Juristas.
- ¿Por qué es importante acelerar el mecanismo de liquidación de las empresas del Estado? (art. 71).
- ¿Por qué se autoriza inversión extranjera en los medios de comunicación? (art. 13) ¿Qué empresas están detrás del negocio?
- El artículo 30 acaba con la posibilidad de subsidiar el transporte público, cuando esta modalidad es subsidiada en el resto del mundo
- ¿Por qué se promueve la titularización de la cartera hipotecaria? (art. 46). ¿Acaso se les olvidó que este fue el mecanismo que llevó a la crisis del subprime en Estados Unidos en el 2008?
- ¿Por qué se cambia el concepto de educación superior por el de terciaria? (art. 54). ¿Acaso se sigue insistiendo que la educación universitaria y la formación para el trabajo son la misma cosa?
- Se amplía el mecanismo de crédito educativo como eje de financiación de la educación superior (art. 57). Esto no sólo abre la pregunta de qué pasa con el financiamiento de las universidades públicas, sino que a las nuevas generaciones les crean "una deuda cierta con un trabajo incierto" (expresión de la Mane). En Estados Unidos la deuda estudiantil es la segunda después de la deuda hipotecaria, y hay quienes afirman que se está dirigiendo hacia una crisis similar a la del 2008.
- En cuanto a los Fondos de Pensiones, propiedad de los principales grupos económicos, ¿por qué se crea un mecanismo para que el gobierno asuma el desfase de la renta vitalicia? (art. 130)
- Las estadísticas públicas ahora estarán más controladas por el poder público (art. 150). ¿Será que en adelante estarán pensando con el deseo y los datos serán menos objetivos?
- ¿Dónde queda la autonomía de los gobiernos locales si van a estar amarrados al gobierno nacional con los famosos Contratos Plan? (arts. 171 y 172).
- Se pide carta blanca para reformar la institucionalidad del sector rural (art. 102). Dada la sensibilidad del tema de cara al posconflicto, sería bueno al menos tener una explicación.
- Hay un importante paquete de reformas para el sector minero-energético (arts. 18 al 29) ¿Que hay detrás?
- Finalmente, el artículo 200 deroga 85 normas ¿cuáles son las consecuencias de ello?

Con seguridad, al realizar un análisis detallado del proyecto de ley se encontrarán otras muchas perlas. Entonces, volvemos a la pregunta inicial, ¿Qué es el Plan de Desarrollo? Por lo visto, un asalto a la democracia.

* Edición de 8 de marzo del 2015 que circuló con el periódico El Tiempo.

Publicado enEdición 211
Martes, 24 Marzo 2015 06:53

Veinte años a paso lento

Veinte años a paso lento

Participaron en la reciente sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres, en Nueva York. Allí se analizaron los avances logrados en el área mujer y medios. Consideraron que aún no forma parte de la agenda de derechos humanos.


Durante el 59 Período de Sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres, que se llevó a cabo del 9 al 20 de marzo en Nueva York, se analizaron los avances relativos a la mujer y los medios de comunicación, cuyos parámetros fueron establecidos en 1995 en la Plataforma de Beijing como una esfera fundamental (plataforma J) para lograr avances en los derechos de las mujeres. Tres periodistas argentinas que estuvieron allí coinciden en que al tema no se le dio un lugar destacado: "Hubo actividades paralelas y la sensación es que todavía no está considerado como parte de una agenda de derechos humanos", dijo una de ellas, Liliana Hendel, coordinadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género de Argentina.


Recién llegadas del encuentro, Hendel, Dafne Sabanes Plou, de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), y Norma Loto, corresponsal de SEMlac enviada a Nueva York, trazaron un panorama de los avances o no en la incorporación de la perspectiva de género en los medios del mundo.


–¿Cuál fue el balance de estos 20 años en relación al cumplimiento de la plataforma J?


–El balance es relativo según la zona del mundo en el que se evalúa –dijo Hendel–. Africa, Arabia, Asia están lejos de considerar a las mujeres como sujetas de derecho. Europa nos lleva ventaja y sigue trabajando y América latina y el Caribe con sus diferencias es la región que más ha avanzado en la temática.


–Por un lado da la impresión de que los gobiernos no quieren confrontar contenidos en los medios de comunicación –sostuvo Sabanes Plou– y, por otro, en el tema que me toca trabajar en materia de tecnología de la información y la comunicación, sigue primando el concepto de que la tecnología es neutral en materia de género y que las mujeres y las niñas van a ir insertándose en la sociedad de la información a medida que se universalicen las políticas de acceso, conectividad y educación en materia de estas tecnologías. En el programa de mujeres de APC hicimos un informe sobre el cumplimiento de la Sección J en América latina y el Caribe, llegando a esta conclusión. De los 11 países que tienen agendas digitales en marcha, sólo dos consideran cuestiones de género en la implementación de estas agendas y hay sólo otros dos países que han considerado la cuestión de los medios de comunicación y la imagen o condición de las mujeres en alguna legislación. Uno de ellos es Argentina, que en la ley 26.485 sobre protección integral a las mujeres para prevenir y sancionar la violencia de género incluye el tema de la violencia mediática. Esto ha dado oportunidad a la creación de un Observatorio de Medios que hasta el momento ha tenido algunas intervenciones interesantes y atinadas ante hechos de discriminación y violencia contra las mujeres en los medios argentinos, en especial la televisión y algunos anuncios publicitarios.


–La directora de ONU Mujeres –dijo Loto– sostuvo que en estos 20 años se evidenció un progreso importante en la materia y enfatizó que hubo avances legislativos en algunos países, pero poca implementación. Allí se dio un breve recorrido por la situación y no se dijo nada nuevo: estereotipos que perduran, violencia en los mensajes y algunos avances en las legislaciones. En tanto que los informes de las ONG refieren a que "la mujer y los medios" y "la niña" son las dos áreas en las que menos avances hubo.


–¿Cuáles fueron los cambios positivos en estos 20 años?


–Hay mucho cambio en la existencia de Redes –dijo Hendel–, un concepto que hace 20 años tenía otro sentido. Las redes de periodistas con visión de género existen en el mundo y crecen; el periodismo en general está en la región por lo menos más atento a la agenda. En Argentina, por ejemplo, hay un tema de agenda feminista en la tapa de los periódicos, no sólo femicidios, casi a diario. Su tratamiento es perfectible muchas veces, pero por lo menos se lo considera noticiable. Hace 20 años eran temas privados y lo doméstico estaba devaluado, no llegaba a ser considerado noticia.


–Los nuevos roles y el protagonismo de las mujeres en la sociedad actual ya ocupan un lugar en los medios –explicó Sabanes Plou–, si bien no en la medida esperada. Es probable que estos cambios se perciban en algunas telenovelas y series de televisión con protagonistas decididas e independientes y en los programas periodísticos donde las mujeres conducen los debates y expresan su opinión, pero sigue vigente la necesidad de realizar transformaciones sociales y culturales profundas, que van más allá de las medidas que puedan tomar los gobiernos. Por ejemplo, la fuerte cosificación de las mujeres y una exigencia desmedida en relación con su aspecto y la manera en que oculta o no sus señales de envejecimiento está muy presente en nuestra sociedad.


–Los avances legislativos, sin dudas que representan un avance –argumentó Loto–, aunque 20 años fueron suficientes como para lograr cambios más consistentes. Seguro es que se pudieron haber logrado más acciones positivas. Me quedo con la sensación de que si no se avanzó en esa área es porque los medios son observados como agentes de entretenimiento y ocio, y entonces sus mensajes serían meras decoraciones en la construcción de la realidad social, cuando en realidad refuerzan imaginarios. Se necesita un cambio sociocultural. No se puede pretender que todos los cambios vengan de las leyes, de los gobiernos, del Estado, no se puede pedir todo a un sector. El cambio de paradigma parte de la sociedad, principalmente.

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Grecia acepta aplicar las reformas que le exige la UE

En una visita oficial a Alemania marcada por recientes tensiones bilaterales, el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, prometió aquí este lunes que su gobierno llevará a cabo amplias reformas estructurales, pero sin dejar de hacer frente a la crisis humana que vive su país, producto de las políticas de austeridad aplicadas en los últimos cinco años por gobiernos conservadores.


Con esas declaraciones, el izquierdista Tsipras, quien asumió como primer ministro a principios de febrero, ratificó dos de las principales políticas de su administración, durante una conferencia de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, celebrada después de que ambos jefes de gobierno se reunieron por primera vez.


Grecia lleva cinco años de practicar una austeridad que implicó un increíble ajuste financiero, pero este programa no fue para nada una historia de éxito, porque tuvo efectos terribles en nuestra economía, puntualizó Tsipras.


El encuentro Merkel-Tsipras estuvo precedido por reportes del diario Financial Times sobre una carta escrita por Tsipras y enviada a Merkel el 15 de marzo, en la que el primer ministro griego advirtió a Merkel que a Grecia la están forzando a elegir entre mantener el gasto social o pagar a sus acreedores, principalmente el Fondo Monetario Internacional.


A pesar de los antecedentes, la conferencia de prensa fue dedicada a abordar temas relativos a la tensa relación bilateral germano-griega, lo que ha llevado a la prensa de los dos países a caricaturizar como nazis a Merkel y al ministro de Finanzas, Wolfang Schauble. Esta semana, la revista Der Spiegel publicó en su portada un fotomontaje de Merkel en la Acrópolis, rodeada de uniformados a la usanza del Tercer Reich.


Es una provocación injusta, dijo Tsipras. Dejemos atrás esas sombras del pasado".


Los dos gobernantes dijeron que Europa debe superar los estereotipos que muestran a Grecia como un país de gente floja y a Alemania como un país impositivo sobre el resto del continente.


Ni los griegos son unos vagos ni los alemanes son los culpables de los males de Grecia; tenemos que trabajar duro para superar estos estereotipos, sostuvo Tsipras.


Merkel afirmó que Europa debe superar este estereotipo sobre buenos y malos miembros de la eurozona para asegurar el futuro de la unión monetaria.


No obstante, el tema de la deuda alemana con Grecia por reparaciones de guerra quedó en el aire, toda vez que el diario alemán Suddeutsche Zeitung publicó una entrevista con el ministro griego de Relaciones Exteriores, Nikos Kotzias, quien dijo que la solución a esta controversia (Alemania dice haber superado esto en un acuerdo general europeo de la década de los 90) podría ser estudiado por un equipo de expertos.


En la conferencia con Tsipras, Merkel aseguró que Alemania considera política y legalmente resuelto el asunto de las compensaciones por la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, aunque aclaró que es consciente de cómo habían sufrido los griegos.


Sin perder la cordialidad del encuentro, Tsipras dijo que la reclamación por daños de guerra no es una cuestión material, sino sobre todo un problema moral y ético.


Aunque no fue mencionado en la conferencia de prensa, otro tema que acompañó la visita oficial de Tsipras fue la versión publicada en el diario popular alemán Bild sobre presuntos sobornos de las compañías alemanas Rheinmetall, STN Atlas por 62 millones de euros para conseguir en anteriores administraciones contratos de petrechos militares del sector de defensa.

También, según el rotativo, la empresa germano-francesa Eurocopter pagó 42 millones de dólares con el mismo propósito.

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Viernes, 20 Marzo 2015 06:52

Tsipras pide audacia a la UE

Tsipras pide audacia a la UE

Mientras los líderes europeos le insistían a Atenas para que cumpla con los compromisos de reforma, el premier heleno respondía exigiendo respeto a la democracia. Grecia no recibirá más ayudas hasta que no se cierre la prórroga del rescate.

 

Francia, Alemania y Holanda reafirmaron ayer sus reclamos a Grecia y, en el marco de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno que se celebra en Bruselas, le insistieron en que cumpla con los compromisos de reforma adquiridos por ese país al solicitar la prolongación del rescate, a lo que el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, respondió exigiendo "respeto a la democracia".

"Los griegos deben demostrar que hacen las reformas que se espera de ellos y Europa debe poner a disposición de Grecia los medios financieros para cumplir con los compromisos", dijo a su llegada a la cumbre el presidente francés François Hollande. La canciller de Alemania, Angela Merkel, en tanto, señaló que los griegos "no deben esperar una solución ni ningún hito", puesto que "está bastante claro que ni hoy en Bruselas ni el lunes en Berlín podemos esperar la solución al problema griego".

"La UE necesita iniciativas políticas audaces", señaló Tsipras, antes del comienzo del encuentro con sus pares del bloque, que continuará hoy.

El primer ministro está presionando ante la difícil situación que vive su país, que no recibirá más ayudas hasta que no se cierre con éxito la prórroga del programa de rescate, según lo acordado por los ministros de Economía y Finanzas del euro.

El tema griego no figura oficialmente en la agenda de la cumbre, pero será tratado por la noche en un grupo reducido, al margen de la reunión Tsipras tiene previsto reunirse con Hollande y Merkel, así como con los presidentes del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker; del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y del Consejo Europeo, Donald Tusk, una cita que ya ha provocado malestar entre algunos Estados miembros que no participarán en el encuentro, como Bélgica.

"Lo que vamos a pedir en esta reunión a unos y otros es el respeto a los compromisos", recalcó Hollande, quien subrayó que el 20 de febrero pasado "hubo un acuerdo, que fue confirmado el 24 de febrero, y que pondremos en marcha. Francia quiere que Grecia siga siendo socio de la Zona Euro", dijo el mandatario galo, pero recalcó que al mismo tiempo hay que explicar al electorado griego que eligió al actual gobierno, en las elecciones del 25 de enero, que "hay compromisos que valen para todos los países", en relación con la financiación europea y nacional.

Tsipras respondió a la seguidilla de declaraciones señalando que es necesario que las iniciativas de la Unión Europea (UE) "respeten tanto la democracia como los tratados", para dejar atrás la crisis y avanzar hacia el crecimiento.

El premier está presionando ante la difícil situación que vive su país, que no recibirá más ayudas hasta que no se cierre con éxito la prórroga del programa de rescate, según lo acordado por los ministros de Economía y Finanzas del euro.

Su colega holandés, Mark Ru-tte, también se había sumado al señalar que el Eurogrupo tomó "fuertes decisiones" el 20 de febrero, a las que deben atenerse las partes. "Ahora depende de Grecia que quiera cumplir con los compromisos que adquirió", zanjó. En tanto el primer ministro de Estonia, Taavi Roivas, aseguró que "no deberíamos esperar grandes cambios con respecto a lo que se aprobó en el Eurogrupo" y que el mejor camino para Atenas es "continuar con las reformas".

Varios pequeños estados de la UE se quejaron de haber quedado afuera de estas conversaciones. Austria, Bélgica y Holanda le expresaron su descontento a Tusk antes de la cumbre. "Estoy enojado", expresó el primer ministro belga, Charles Michel, que apuntó que su país contribuyó con 7000 millones de euros al rescate griego. "El gobierno belga no le dio un mandato a Francia ni a Alemania para negociar en su nombre", afirmó. Su enojo fue por el formato en que se discutirá la situación de Grecia, en un encuentro que sólo incluye a los mandatarios de Atenas, París y Berlín, además de los presidentes de la CE, el BCE y el Eurogrupo, formato que consideró "erróneo". Merkel intentó tranquilizar a estos países y aclaró que las decisiones se tomarán a nivel del Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de los 19 países de la Eurozona.

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Lo que se desconoce de las negociaciones con Syriza

El conocido economista, el profesor James K. Galbraith, de la Universidad de Texas (hijo del legendario John Kenneth Galbraith), colaborador del Ministro de Finanzas del gobierno Syriza, Yanis Varoufakis, y miembro de la delegación griega de las negociaciones con el Eurogrupo sobre la continuación del préstamo al gobierno griego, coloquialmente referido como "el segundo rescate" (aprobado por el gobierno griego anterior), ha escrito un interesante artículo en la revista Fortune de EEUU en el que explica cómo se realizaron las negociaciones, desmantelando muchas de las sesgadas críticas que se han hecho hacia el gobierno griego, muy presentes en la totalidad de los grandes medios de comunicación españoles (incluyendo los catalanes). Lo que Galbraith muestra es lo enormemente desordenada que es la estructura del poder en el sistema de gobierno de la Eurozona, estructura enormemente jerárquica en la que es muy difícil de alcanzar un consenso. Los puntos más claros que aparecen son:


1. El orden jerárquico pone al Ministro de Finanzas alemán claramente en el vértice del poder. En general, lo que el Sr. Schäuble decide es lo que al final se aprueba. Por debajo de él está el jefe del Eurogrupo, el socialista Dijsselbloem, y los Ministros de Finanzas de los gobiernos de la Eurozona, y muy por debajo están el Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el Comisario de Economía y Finanzas, el socialista Pierre Moscovici.


2. El problema para el ministro griego era que tenía que llegar a un acuerdo con cada nivel antes de pasar al otro, sin que los tres niveles de autoridad estuvieran ni coordinados ni relacionados entre sí. Los documentos preparados por el nivel 3 –es decir, la Comisión- habían sido aceptados por el ministro griego. Pero cuando fueron a negociar con el nivel 2 –el Eurogrupo-el ministro holandés Dijsselbloem desechó completamente el documento del nivel 3. Este señor impuso, sin más, su propio documento, sobre el cual se intentó alcanzar un acuerdo que, incluso cuando fue aceptado, fue desechado por el nivel 1 -el ministro alemán-. Como bien indica Galbraith (que trabajó en su día en el Congreso estadounidense), este sistema de decisión conlleva un poder jerárquico que imposibilita la realización de acuerdos de consenso.


3. El "mandamás", el Ministro de Finanzas alemán, apenas hablaba de las reuniones. Los que eran más beligerantes en defensa de la postura intransigente del ministro alemán, eran los ministros español, portugués e irlandés, todos ellos muy temerosos de que las tesis del gobierno griego fueran aprobadas, pues mostrarían lo que ellos querían evitar por todos los medios, es decir, que había alternativas a las políticas de austeridad que habían estado imponiendo a sus países sin ningún mandato popular. Galbraith señala que era obvio que tales ministros estuvieran más que preocupados, pues todos ellos tenían elecciones en los próximos meses. La aceptación de las propuestas del ministro griego eran percibidas como una amenaza a su reelección. Querían mostrar a los electores de sus países cómo las políticas de austeridad eran las únicas posibles.

4. Uno de los aspectos que Galbraith recalca como dignas de subrayar es que Syriza ha tenido gran impacto en la estructura de poder del establishment europeo, despertando una concienciación dentro del mismo establishment de que algo tiene que cambiar en el desarrollo y aplicación de las políticas de austeridad. Incluso dentro del gobierno alemán, el vicecanciller alemán, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, mostró simpatía hacia las demandas del gobierno griego, indicando que las propuestas de la Comisión deberían haberse tenido en cuenta (lo cual fue inmediatamente desautorizado por el Ministro de Finanzas alemán).

5. La parte que Galbraith apenas toca, sin embargo, es el comportamiento de las delegaciones francesa e italiana. Aunque mostraron en privado gran simpatía hacia las propuestas de Syriza, en público no se atrevieron a enfrentarse a Alemania, en parte porque comulgaban con gran número de tesis sostenidas por el gobierno alemán. Todos ellos creyeron en el dogma de que el elevado desempleo se debía a la falta de flexibilidad del mercado laboral. Y también todos ellos creyeron en los méritos de la privatización (como aparece en sus propias propuestas), sin estar de acuerdo con las tesis de Syriza que la mayor causa del desempleo es la falta de demanda doméstica (resultado del gran descenso de los salarios y de las rentas del trabajo) y que las privatizaciones, aun cuando podían generar recursos al venderse bienes públicos, estos eran muy inferiores a los que se hubieran obtenido en otras circunstancias, debilitando a la vez la libertad de acción del Estado.

6. Si que, en cambio, los gobiernos francés e italiano (así como la Comisión y el Presidente del Parlamento Europeo) simpatizaron con la demanda del gobierno griego que el superávit primario (el superávit sin contar los pagos a los intereses de la deuda) del Estado se dedicara a interrumpir los recortes de gasto público en lugar de a pagar la deuda. Esto fue una victoria mayor del gobierno Syriza, y que el Ministro alemán aceptó tras gran resistencia. Era un ejemplo que "dominio" no es lo mismo que "absoluto control".


7. Los socialistas españoles (con contadísimas excepciones, como Josep Borrell) se aliaron en sus posturas con las críticas del PP y su establishment político mediático español, temerosos, como también lo era el gobierno Rajoy, de que el éxito del programa del gobierno Syriza pudiera mostrar que hay y había otras alternativas a las propuestas tanto por el gobierno PP como por el gobierno Zapatero. El caso más claro era el peripatético economista del Zapaterismo, el Sr. José Carlos Díez ( Ver artículo "Las incompetencias de los gurús mediáticos: el economista J.C. Díez", Público, 07.01.15)

8. Galbraith no lo explicita, pero de sus comentarios puede deducirse que considera la situación actual intolerable para el pueblo griego. Y ahí está el problema que no se toca y que debería tocarse. ¿Qué hacer ante esta situación? Ni que decir tiene que la preferencia de Syriza es cambiar Europa, rompiendo con la ortodoxia neoliberal que domina las instituciones de gobierno de la Eurozona y presentando alternativas creíbles que pasan desde cambiar el Banco Central Europeo para convertirlo en un Banco Central (en lugar de que sea un lobby de la banca), hasta establecer políticas expansivas coordinadas a nivel europeo. Las propuestas que Juan Torres y yo hicimos en el documento Democratizar la Economía para salir de la Crisis mejorando la Equidad, el Bienestar y la Calidad de Vida. Una propuesta de debate para solucionar los problemas de la economía española, que el partido Podemos hizo suyo titulándolo Un Proyecto Económico para la Gente con el fin de que fuera la base de discusión de tal movimiento político, contiene elementos básicos de las posibles estrategias económicas para un gobierno progresista. En contra de lo que la sabiduría convencional de este país ha indicado, estas propuestas son factibles, realistas y necesarias.


El argumento de que no son "realistas" sigue una motivación ideológica de carácter predominantemente político. ¿Por qué el gobierno Zapatero, en su intento de conseguir fondos públicos, congeló las pensiones (que le generaron 1.500 millones de euros), en lugar, por ejemplo, de revertir la bajada de impuestos de propiedad, con lo cual hubiera conseguido mucho más, 2.500 millones de euros? ¿Por qué es utópico pedir a Rajoy que en lugar de recortar 6.000 millones de euros a la sanidad pública, revertiera la bajada de impuestos de sociedades de las empresas que facturan más de 140 millones de euros al año, que representan menos de un 0,12% de todas las empresas, con lo cual hubiera conseguido una cantidad semejante?

9. El problema, por lo tanto, no es económico, sino político. La respuesta a la pregunta ¿pueden cambiarse las políticas neoliberales? es que será difícil a no ser que hagan cambios políticos muy sustanciales. Un enorme servicio que ha proveído Syriza a Europa es precisamente hacer esta pregunta. Si no hay cambios políticos, ¿qué podría hacer Grecia mientras tanto? Y es ahí donde la alternativa de salirse del euro parece atractiva. Además, tiene una lógica interna que la hace razonable. Hoy la continuación de las políticas de austeridad dejan a Grecia condenada a un suicidio que ya está ocurriendo. A los recortes de gasto público se le añaden la disminución de los salarios que empeora todavía más la falta de demanda doméstica, la mayor causa de su recesión. Parecería, pues, que una salida del euro, con el consiguiente control por parte del gobierno griego de las políticas monetarias y fiscales del país, podría ayudar a salir de la crisis. Y como ejemplo de ello, se suele señalar el caso de Argentina.


10. El problema con esta comparación es que la situación en Argentina era muy distinta a la griega. Entre otras diferencias, Argentina nunca abandonó su moneda, pero Grecia sí que la abandonó. Recuperarla implica todo un proceso que no puede hacerse clandestinamente de la noche a la mañana. El profesor Marc Blyth describe los pasos que Grecia debería tomar para salir del euro en su artículo "Continued austerity will be catastrophic for Greece and Europe", Truthout (28.02.15). Señala las grandes dificultades de recuperar su moneda, un proceso mucho más complicado que desconectar el valor del peso argentino al valor del dólar estadounidense. Implica un esfuerzo y una serie de riesgos mucho mayores. Ahora bien, ¿invalida esta situación la posibilidad de salirse del euro? (en un próximo artículo presentaré los pros y los contras frente a esta propuesta).

11. Creo que hay un amplio consenso entre las fuerzas progresistas de que se necesita cambiar Europa y su gobernanza. Esta Europa no representa hoy los intereses de las clases populares. El punto clave es cómo cambiarla, y para ello se requiere unas alianzas de las fuerzas progresistas que articulen las soluciones a nivel de cada país con las soluciones a nivel continental. La propuesta de Juan Torres y yo era de iniciar un debate en España (incluyendo Catalunya), que la escasísima diversidad ideológica de los medios ha hecho imposible.

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