Grecia desafía a la UE con una ley para paliar la crisis humanitaria

Protestas violentas ante la sede del Banco Central Europeo y guerra de guerrillas entre Grecia y la eurozona: ese es el estado de la Unión a día de hoy. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, desafió ayer a la antigua troika al seguir adelante con una ley que trata de suavizar las gravísimas consecuencias sociales de la crisis. La Comisión Europea había enviado a Tsipras una dura carta —a través de uno de sus funcionarios, llamado Declan Costello— avisándole de que cualquier "decisión unilateral" al respecto iría contra el acuerdo para prorrogar el rescate griego, firmado el pasado 20 de febrero. Tsipras hizo oídos sordos a esa advertencia y esa ley sigue su camino. En un discurso ante su Parlamento, el líder de Syriza le devolvió la saeta a la Comisión y reclamó a la UE que, a su vez, deje de ejercer "acciones unilaterales" contra Grecia. "Si lo que quieren es asustarnos, mi respuesta es que no lo van a lograr", afirmó.


El tono de las negociaciones entre Grecia y sus acreedores es cada vez más desagradable. El Ejecutivo griego ha empezado a auditar su deuda para analizar qué parte puede ser deuda ilegítima. Amaga con un referéndum sobre la política económica que imponen los socios. Y Europa, por su parte, enseña los dientes: el comisario Pierre Moscovici asegura que el objetivo es que Grecia permanezca en la eurozona, "pero no a cualquier precio", según una entrevista en el semanario Die Welt, y hasta el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que ha mostrado ahora un perfil de lo más conciliador con Grecia, se mostró ayer "preocupado" y visiblemente "insatisfecho" por la marcha de las relaciones entre Grecia y los socios europeos. "El tiempo se está acabando para Grecia", remachó el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.


El desafío de Tsipras y el cruce declaraciones llegan en una semana crucial —aunque ese adjetivo pierde brillo: parece que todas lo sean con Grecia— para el devenir de la negociación. La crisis griega será el elefante en la habitación de la próxima cumbre europea, que empieza hoy en Bruselas: Grecia no está en la agenda, y sin embargo se da por hecho que será el asunto estrella de la reunión, junto con la inevitable Rusia. Anoche se supo que Tsipras se reunirá hoy en Bruselas con un gabinete de crisis: Juncker, Donald Tusk (presidente del Consejo), Jeoren Dijsselbloem (presidente del Eurogrupo), Angela Merkel y François Hollande intentarán desencallar la situación. Y el lunes, Tsipras viaja a Berlín para verse con la canciller Merkel.


Ese goteo de reuniones llega en uno de los peores momentos en las relaciones Grecia-UE. Y la cosa puede ir a más: junto con la ley para luchar contra la crisis humanitaria —con medidas para paliar la pobreza energética y cheques para comprar alimentos—, el Gobierno tiene previsto aprobar una segunda medida para suavizar el tratamiento de los retrasos en el pago de impuestos. En ambos casos, la Comisión avisó a Tsipras de que debe "consultar primero" y que proceder "unilateralmente" iría contra el acuerdo del 20 de febrero, que permitió prorrogar el rescate. "No pensamos dar un paso atrás en todo lo que consideramos necesario para que la sociedad tenga un respiro", dijo Tsipras ante el Parlamento.


La tensión se centra en los pormenores asociados a esa prórroga: el acuerdo que permitió ampliar el plazo de las ayudas a Grecia debe examinarse a finales de abril para ver si Atenas cumple sus compromisos y, por tanto, tiene derecho a recibir ayuda financiera, ante las cada vez más acuciantes dificultades de financiación. Tsipras, aun así, sigue a lo suyo, con leyes que desafían los deseos de los acreedores. Y no solo de los europeos: el FMI filtró ayer que Grecia es "su peor cliente" —peor aún que Argentina— en 70 años, por su "inaceptable" actitud en los últimos meses, informa Bloomberg. Dijsselbloem provocó, además, el enésimo batacazo de los bancos griegos en Bolsa tras unas declaraciones sobre la posibilidad de poner en marcha controles de capital.

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Bruselas admite el riesgo de accidente en Grecia y da un serio aviso a Tsipras

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, llegó este viernes a Bruselas en busca de alianzas, de comprensión, de un poco de aire tras seis semanas muy duras en el poder. Y encontró buenas palabras en público por parte de las instituciones europeas y alguna que otra señal —mínima— para el optimismo, pero sobre todo serias advertencias en privado: Bruselas quiere progresos rápidos y decididos tras mes y medio perdido, y reclama a Tsipras un perfil mucho más bajo por parte de sus ministros más incisivos para rebajar la tensión con los socios del euro. La Comisión Europea y la Eurocámara consideran que Tsipras ha dilapidado un tiempo precioso y buena parte de su capital político en una estrategia diplomática desastrosa, que se ha llevado por delante las simpatías iniciales que había despertado para su causa. Hasta el punto de que ya nadie descarta un accidente con Grecia. Ni siquiera los propios griegos.

 

La Comisión Europea alertó este viernes de la "catástrofe" que supondría una suspensión de pagos acompañada de una salida del euro de Grecia. El brazo ejecutivo de la Unión admite así públicamente que esa opción empieza a estar sobre la mesa, tras unas declaraciones recientes del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, en las que no descartó ninguna posibilidad.

 

El jefe de la Comisión, Jean-Claude Juncker, habló de evitar "un fracaso". "No es tiempo de división", subrayó en una breve rueda de prensa con Tsipras, a pesar de que parte del partido de centroderecha que encabeza la canciller Angela Merkel, amén del establishment económico germano más conservador, abogan públicamente por una salida de Grecia del euro.
Bruselas y Atenas iniciaron el pasado miércoles el trabajo técnico destinado a detallar las reformas imprescindibles para que la ayuda financiera llegue a Grecia. Pero no está nada claro que el Gobierno de Syriza —una coalición de partidos de izquierda— esté en disposición de cumplir los compromisos que reclaman los socios del euro. Tsipras llegó a Bruselas con un mensaje constructivo y reclamó "solidaridad" a Europa, "un mensaje de esperanza y no solo de aplicar obligaciones y más obligaciones".

 

Pero su Ejecutivo insiste en enseñar los dientes: un portavoz del Gobierno griego explicó que Atenas se verá obligado a convocar "un referéndum" si los acreedores de Grecia piden medidas extra de austeridad a cambio de ayuda financiera. Varios ministros, incluido Yanis Varoufakis —que provoca urticaria entre sus homólogos de la eurozona—, han apuntado en esa dirección en los últimos días, con una votación que se convertiría en una suerte de plebiscito sobre la salida de Grecia del euro.


Bruselas no quiere ver ni en pintura ese tipo de escenarios, que siguen siendo improbables pero han aparecido como parte de la estrategia de negociación —en el mejor de los casos— o porque realmente existen. El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, explicó en Der Spiegel que los efectos de un accidente serían "catastróficos, pero no solo para Grecia: también para la eurozona en su conjunto". "Si un país abandona la Unión, los mercados se preguntarán inmediatamente cuál es el próximo. Sería el principio del fin de euro". No está claro, sin embargo, que todo el mundo en Europa comprenda bien ese riesgo. El 52% de los alemanes estaría a favor de una salida de Grecia de la eurozona, según una encuesta de ZDF. Y varios ministros del Eurogrupo han dado a entender que se trataría de un problema manejable.


Ese riesgo, en fin, ya está ahí. En parte por razones políticas. Pero también por motivos económicos: el PIB griego se ha parado en seco; los ingresos han caído a plomo; la banca es dependiente del BCE, y Grecia es incapaz de financiarse en los mercados. A ese panorama se le suma el desafío diplomático: el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, subrayó tras un encuentro con Tsipras "las dificultades" en las relaciones con los socios. El clima se ha enrarecido en Alemania (tras la reclamación de las reparaciones de guerra), pero Berlín ha encontrado aliados incluso entre los países periféricos rescatados —Portugal, Irlanda, España—, que ejercen de arietes en las reuniones contra Grecia porque no quieren ver ni en pintura un trato de favor que ninguno de ellos ha tenido. Y si esa fiebre no baja, todo es posible en Europa.

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Miércoles, 21 Enero 2015 06:04

El optimismo de Davos se evapora

El optimismo de Davos se evapora

Año tras año, los responsables del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) se empeñan en mirar al futuro y dar carpetazo definitivo a la crisis, pero el pasado regresa tozudo. Los organizadores del Foro que se reúne desde hace 45 años en la estación de esquí de Davos (Suiza) convocan en esta ocasión a más de 2.500 participantes a definir "El nuevo contexto global", pero el escenario que empieza a dibujarse este 2015 se parece sospechosamente al pasado no necesariamente cercano. Es "el regreso al futuro" en palabras de Nariman Behravesh, economista jefe de la firma de la empresa de análisis y estrategia IHS. "Muchas de las tendencias que observamos nos recuerdan a las de los años 80 y 90. EE UU es, de nuevo, la locomotora económica mundial. El dólar vuelve a ser la moneda fuerte. La producción petrolera estadounidense está a punto de ser la mayor del mundo", sostiene Behravesh.


Pero buena parte de las esperanzas de 2014 se han evaporado y con ellas el optimismo que mostraban los directivos empresariales sobre la economía mundial. La encuesta mundial de PwC entre los consejeros delegados de más de 1.300 empresas de todo el mundo revela que solo el 37% de los directivos espera una mejora de la situación económica mundial, lejos del 44% del año pasado, y un 17% estima que la actividad mundial caerá, el doble que hace un año. Los ejecutivos españoles son más optimistas que la media: un 39% cree que la situación mejorará, pero el dato también empeora sensiblemente respecto a 2014 (50%). La mayoría, sin embargo, dentro y fuera de España confía en que sus compañías aumentarán ingresos y empleos.


"La encuesta viene a constatar que nos encontramos ante un escenario económico distinto al que hemos conocido hasta ahora y en el que se conjugan cifras de crecimiento a nivel global con grandes oportunidades de negocio y acontecimientos disruptivos", sostiene el presidente de PwC, Carlos Mas, en la nota del informe. Deben ser esas oportunidades de negocio, y quizás también la mejora de la economía española, las que han devuelto a los ejecutivos españoles a Davos, que en esta edición configuran el mayor número desde que estalló la crisis.


Las esperanzas puestas en una pujante recuperación mundial no se han materializado. Las señales de la "dramática" mejora que anticipaba Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, en este mismo foro hace un año no solo no se han hecho realidad sino que la entidad se halla en vísperas de una de expansión del balance, seis años después de que la Reserva Federal abriera camino. La brecha entre los grandes bancos centrales se agranda y esas tensiones se empiezan a reflejar en el mercado de divisas, a la espera del próximo movimiento después de que el Banco Nacional de Suiza desligara por sorpresa el franco del euro. "La Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco de Canadá subirán probablemente los tipos de interés este año, aunque de forma modesta. Mientras, el BCE, el Banco de Japón y el Banco de China proporcionarán más estímulo a sus economías, en algunos casos mucho más", advierte IHS en un informe presentado este martes en Davos.


Los riesgos geopolíticos han pasado a ocupar un lugar prioritario en la agenda y solo un coste de la energía sensiblemente más barato permite entrever cierto crecimiento fuera de Estados Unidos. El informe de Riesgos Globales que cada año elabora el WEF alerta de que la mayor amenaza a la estabilidad mundial en los próximos 10 años procede viene de los conflictos internacionales. "Los riesgos geopolíticos habían desaparecido del mapa de riesgos en los últimos cinco años y vuelven con fuerza", subraya el informe.

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Suecia: de las 7 a las 6 horas de trabajo

La social democracia escandinava había impulsado la jornada de siete horas para el trabajo, y en Suecia ya era una realidad, con mucho éxito en cuanto a la productividad. Pero desde abril pasado, empezaron las pruebas con sectores o centros de trabajo, de la jornada de seis horas.


El municipio de Gotenburgo empezó por sus propios empleados. El argumento principal ha sido el aumento de la productividad. El presidente municipal, del Partido de Izquierda, así se llama, dijo que una fábrica de coches de ese municipio probó con su personal la jornada de seis horas y que el resultado fue formidable.


Las elecciones de septiembre pasado fueron ganadas por la izquierda, que regresó al poder con el primer ministro del Partido Social Demócrata. Los otros partidos de izquierda con miembros en el nuevo congreso son el Verde y el de Izquierda. Hay ocho partidos con miembros en el Congreso o Parlamento (Riksdag).


La productividad de Suecia, con sus siete horas actuales, por hora trabajada, es superior al promedio de la Unión Europea, a la del Reino Unido (Inglaterra y asociadas), y a las de Finlandia, España, Italia, Portugal y los países de Europa oriental.


Confío en que nadie acuse a estos suecos de terroristas ni les aplique sanciones.


Otro caso importante. En Grecia, siguen los crecientes préstamos y decrecientes números de empleos e ingresos de la mayoría de la población. La situación de la mayoría ya es desesperada, y cada nuevo crédito tiene sus condiciones y éstas implican más hundimiento de la mayoría. Ellos, en ese país y en los que lo tienen ahorcado, sí se promueven como promotores de la austeridad. No como aquí, que obedientemente la ponen en práctica pero hacen sus propios discursos.
El gobierno entró en crisis, el parlamento, con mayoría de derecha, no se puso de acuerdo sobre el siguiente gobierno y entonces convocaron a elecciones para el próximo 25 de enero.

Las encuestas le dan ventaja de 3 a 4 por ciento a la izquierda, que se opone a la austeridad. Ya lo dijo el indio Amartya Sen, premio Nobel de economía, quien a finales de 2011 advirtió que los programas de austeridad en Europa los iban a condenar a un muy bajo crecimiento durante 10 años o más. Y bien que se está cumpliendo.

El partido Syriza tuvo sus primeros 14 escaños en 2007, pero en 2012, ya como partido y no como coalición, ya tuvo 50 parlamentarios.


Había planteado la salida del euro, pero ahora esto se retiró del programa pero se mantuvo la lucha contra la austeridad, combatir el secreto bancario, recuperar la soberanía perdida con los megapréstamos y también la reducción del gasto militar, entre otros.


Este partido griego ha coincidido con el partido español Podemos, ambos forman parte del Grupo Conferencial de la Izquierda Unitaria Europea. En ese marco se dio la Asamblea Ciudadana fundacional de Podemos, en octubre pasado, que tiene entre sus demandas la recuperación de sectores estratégicos de la economía. El mismo partido asiste a la campaña de la izquierda en las próximas elecciones griegas y a la lucha en general.

Pese a su muy reciente constitución oficial en octubre, en una encuesta de votos en el País Vasco, el Podemos, habiendo siete partidos, quedó en segundo lugar con un legislador menos que el primer lugar.


Izquierda Unida (IU) de España, también ha participado en estos procesos. Los dos partidos van a participar en la campaña electoral del partido Syriza, en Grecia, y se habla de un acercamiento entre ellos.

En las discusiones sobre la deuda, que ha conducido a desastres, se señala que Europa necesita cambios radicales, con grandes acuerdos similares a los de la cumbre europea de 1953, donde una gran parte de la deuda alemana fue condonada y eso permitió a Alemania recuperarse social y económicamente.


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Domingo, 14 Diciembre 2014 05:45

Más de millón y medio de disconformes

Más de millón y medio de disconformes

Recesión económica, de-socupación, huelgas, manifestaciones, mafia en Roma, inmigración y crisis dentro de su propio partido, el Partido Democrático (PD), al primer ministro italiano Matteo Renzi no le espera un tranquilo y feliz fin de año y el que viene tampoco se presenta como muy fácil, según algunos analistas.


Por primera vez desde que Renzi llegó al cargo de primer ministro, el pasado 22 de febrero, las medidas económicas y sobre todo laborales impulsadas por su gobierno, que habían sido motivo de mucha discusión y críticas, fueron el motor de una huelga general de ocho horas el viernes y de manifestaciones en 54 ciudades del país. El centro de las protestas fue el llamado Jobs Act, una nueva ley laboral que recorta numerosas prerrogativas adquiridas por los trabajadores desde hace años. El paro –se habla de una adhesión del 60 por ciento y de un millón y medio de manifestantes en todo el país– fue una de las expresiones más claras de la inmensa desazón reinante entre los trabajadores italianos que, en tiempos de recesión económica, se han visto, dicen, "traicionados" por un gobierno de centroizquierda (aliado con el centroderecha).
Pero las marchas del viernes fueron también una muestra de la profunda crisis que está afectando al mismo Partido Democrático, el heredero del viejo Partido Comunista Italiano, el más grande partido comunista de Europa en los años '70-'80 del siglo pasado y creador de una nueva visión comunista no soviética del mundo: el "eurocomunismo".

De las manifestaciones participaron numerosos exponentes del área disidente del PD, un hecho que tampoco tiene muchos precedentes. Mientras algunos disidentes atacan a Renzi por ser soberbio y "autoritario", otros, como el diputado Pippo Civati, reiteran su amenaza de fundar otro partido "de izquierda" si él sigue en la dirección emprendida hasta ahora. Porque, según Civati, las propuestas laborales del primer ministro no son de izquierda, sino que parecen copiadas de Silvio Berlusconi (centroderecha). "Un partido de izquierda que está en el gobierno no puede estar tan lejos de los problemas de los trabajadores. Y que está lejos lo demuestra el éxito de la huelga general –comentó, por su parte, la diputada Rosy Bindi, otra de las disidentes–. No creo que Renzi esté haciendo políticas de izquierda, pero sobre todo es su método el que puede provocar conflictos en el país. Cada día se inventa un enemigo para justificar actitudes y decisiones incluso un poco autoritarias." Cuán importante es la crisis dentro del PD lo dirá también la reunión que hoy tendrá la dirección en Roma y en las que se esperan chispas y cortocircuitos de todo tipo.


En el contexto de un país que no logra salir de la recesión económica, a la mencionada desazón de los trabajadores y a la desilusión de muchos militantes de izquierda se le agrega la sensación de asco profundo que han sentido los ciudadanos comunes cuando hace pocos días salió a relucir la llamada "mafia capital", una asociación de ex militantes de ultraderecha con mafiosos de distintos orígenes –pero sobre todo de la 'Ndrangheta (mafia) calabresa– y con personajes políticos y de la administración pública que, entre otras cosas, han decidido volcarse a actividades más "nobles", como el "negocio" de los inmigrantes. "¿Tenés idea de cuánto se gana con los inmigrantes? Con el tráfico de droga se gana menos", le dijo a su secretaria –según una escucha telefónica– uno de los cerebros de este negocio y titular de una cooperativa de ayuda a los inmigrantes, Salvatore Buzzi, arrestado como parte de "mafia capital". Buzzi se ocupaba, gracias a sus contactos a nivel administrativo y político y pagando consistentes coimas, de conseguir todos los fondos públicos posibles destinados al tema inmigración para luego, por supuesto, dedicar al objetivo de su cooperativa una mínima parte de esos fondos. "Es una vergüenza que se quiera lucrar con los inmigrantes", comentó Francesco Rocca, presidente de la Cruz Roja italiana que ayuda verdaderamente a los migrantes que a millares llegan de Africa. Y sobre la infiltración mafiosa en Roma el sacerdote Luigi Ciotti, todo un personaje en Italia por su batalla contra las mafias que ha llevado a cabo sobre todo en el sur del país, comentó: "Lo digo con sinceridad, con respeto y humildad, pero me sorprenden aquellos que se sorprenden", como dando a entender que muchas cosas se saben y se sabían pero poco se ha hecho para contrarrestarlas.
Si se trata de recesión económica y desocupación, el ministro de Economía de Renzi, Pier Carlo Padoan, salió a defender el criticado Jobs Act. "El gobierno no tiene miedo. Esta reforma sirve y permitirá incluir en el mercado laboral a quien ha sido excluido. Los decretos que pondrán en marcha el Jobs Act están casi listos y realizarán la reforma de modo eficaz", subrayó.

Aunque oficialmente no salió a relucir, no se descarta que las marchas y los problemas de la desocupación hayan sido tocados por Renzi y el papa Francisco, que ayer se encontraron en el Vaticano en audiencia privada. El papa Francisco en repetidas ocasiones ha bregado públicamente por soluciones para los desocupados italianos que en 2014 superaron el 13 por ciento de la población mientras los de-socupados menores de 25 años fueron más del 43 por ciento.

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Sábado, 13 Diciembre 2014 06:31

Primer paro contra el ajuste de Renzi

Primer paro contra el ajuste de Renzi

Miles de personas participaron ayer en Italia de la primera huelga general contra la reforma laboral y la política económica del primer ministro Matteo Renzi. Convocada por dos de los tres principales sindicatos, el descontento se hizo sentir en varias ciudades del país donde las manifestaciones y choques con la policía marcaron la jornada. Desde Turquía, donde se encontraba para un foro económico, Renzi advirtió de que no cederá a la presión de los sindicatos. "Respeto a los sindicatos, pero no pienso como ellos. Italia tiene que cambiar, incluso para ellos", declaró.


De acuerdo con los datos de los gremios convocantes –la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL)–, cerca de 50 mil personas desfilaron por las calles de Milán, 70 mil en Turín, 50 mil en Nápoles, 40 mil en Roma y 15 mil en Palermo para pedir al gobierno de centroizquierda que cambie su política económica.


En la convocatoria, con respaldo de los sectores público y privado, según la CGIL y la UIL, contribuyó la adhesión de los trabajadores del transporte, que en la capital cerraron las tres líneas de metro, mientras en otras grandes ciudades los medios de transporte no operaron o lo hicieron de manera restringida. La democristiana Confederación Italia de Sindicatos de Trabajadores (CISL), la segunda por número de afiliados, no quiso adherirse al paro y dijo defender un "pacto social".
"La emergencia que atraviesa este país se llama trabajo. Hacen falta políticas para crear empleos, pero no un empleo cualquiera, sin derechos y sin profesionalidad", afirmó en tanto Renzi desde Turquía. Según el propio premier, la reforma laboral fomentará la contratación y bajará los índices de desempleo, pero desató una ola de críticas entre los trabajadores e incluso en el seno de su propio partido. Por su parte, el presidente de la república, Giorgio Napolitano, señaló en Turín que la amplia convocatoria de la movilización es una muestra de la "destacada tensión" entre el gobierno y los sindicatos.

El paro provocó también problemas en los aeropuertos, donde las principales compañías se vieron obligadas a retrasar o cancelar varios de sus vuelos y ofrecer a sus pasajeros la alternativa de cambiar el pasaje en forma gratuita o, en algunos caso, reembolsar su costo. En Turín se produjeron algunos altercados violentos cuando manifestantes intentaron derribar una barrera policial para continuar con sus protestas, lo que desencadenó una respuesta policial con gases lacrimógenos y bastonazos de goma sin que se reportaran heridos.


También en Milán la protesta alcanzó niveles de tensión cuando algunos participantes comenzaron a lanzar huevos, piedras y petardos contra la policía, un encontronazo que se saldó con once heridos. Hubo también represión policial en Roma, donde la marcha partió de la plaza del Esquilino para llegar al centro de la capital, hasta la plaza Santi Apostoli, en la que los manifestantes expresaron sus reivindicaciones.


Renzi y su ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, habían anunciado su determinación a continuar con las reformas económicas y laborales –para las que recibieron todo el apoyo del Parlamento– con independencia del respaldo a la movilización. El ministro consideró que la huelga no es más que la constatación ante los socios europeos de que Italia está ejecutando las reformas encomendadas.

Quizá previendo el duro golpe de ayer, Renzi buscó impedir por decreto la huelga en el transporte ferroviario, lo que suscitó el enojo de Susanna Camusso, secretaria general de la CGIL, sindicato ligado al Partido Democrático (PD), del que Renzi es secretario general. "Se trata de un hecho gravísimo, porque es una explícita violación de la ley", afirmó Camusso. Al final, el gobierno dio marcha atrás. Tras la movilización, Camusso redobló la apuesta y declaró que Renzi debía entender que no se cambia un país sin los trabajadores. "Renzi ha dicho que nos respeta: obviamente debe respetar a millones de trabajadores", añadió, al afirmar que el gobierno puede elegir entre dos opciones: "O dispara el conflicto o prueba a dialogar con nosotros".


La movilización de ayer configura tan sólo un ejemplo de las enormes dificultades que Renzi encuentra para sacar al país de la crisis. La situación económica empeora sin tregua, con el país hundido en una larga recesión: la renta real de los ciudadanos es hoy más baja que hace quince años y la deuda externa sigue en aumento, llegando a superar los dos billones de euros, casi el 130 por ciento del PBI.


Junto a delegaciones de trabajadores y desempleados, desfilaron los estudiantes en Bari (sur), Trieste (nordeste), Pisa (centro) y Turín (noroeste). El desempleo afecta al 44 por ciento de los jóvenes en Italia y la mayoría de los primeros trabajos que consiguen son precarios. Renzi anunció también la modificación del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores, un símbolo de la lucha social en Italia, que protege de los despidos abusivos. Las organizaciones sindicales critican además la ley de presupuestos para 2015, cuyas medidas son consideradas insuficientes para reactivar la economía.

A la desazón de Renzi por el panorama anterior se suma la incertidumbre respecto de la ley electoral, que el primer ministro había definido como prioritaria en el marco de su reforma institucional. El premier la quería aprobar antes de que acabara diciembre, algo prácticamente imposible a la vista de la dura oposición que encontró en el Parlamento, donde enfrenta la rebeldía del ala izquierda de su partido.


El proyecto del gobierno sobre la ley electoral perdió una votación en una comisión parlamentaria quedándose en minoría y el premier se vio obligado a amenazar con elecciones anticipadas. Renzi viene en baja en el apoyo ciudadano y aunque éste aún es alto –llegó a superar el 60 por ciento según las encuestas– hoy no llega al 50 por ciento.

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Miércoles, 10 Diciembre 2014 08:19

¿Se arrepiente Chile del pinochetismo neoliberal?

¿Se arrepiente Chile del pinochetismo neoliberal?

Varios mercados emergentes de Latinoamérica –Chile, en particular– se preparan para los efectos deletéreos de la exagerada alza del dólar que afectará a sus empresas domésticas y domesticadas por la globalización financierista que han recurrido a pantagruélicos empréstitos, como alerta Bank for International Settlements (http://goo.gl/iUjHXg yhttp://goo.gl/BzDptx).

 

Financial Times, portavoz de la globalización financierista –controlado por Black Rock, máximo banco de inversiones del mundo (http://goo.gl/BQ6Umm), que posee 10 por ciento de las acciones de Televisa–, vocifera que Chile repiensa su experimento librecambista (http://goo.gl/QcMLdQ).


Michelle Bachelet ha impulsado 70 reformas, incluyendo un aumento de impuestos por 8 mil millones de dólares para financiar la reforma educativa que busca borrar los incentivos del mercado de las escuelas públicas y eventualmente también de la salud y las pensiones.
Financial Times cita al chileno Fernando Atria, autor del libro Otro modelo, quien considera que su objetivo es crear el primer Estado de bienestar postneoliberal cuando reconoce los problemas del añejo Estado de bienestar, pero también el precio que se paga para corregirlo con soluciones neoliberales, específicamente la desigualdad.


El pernicioso pinochetismo neoliberal había sido propalado viciosamente por sus propagandistas como el modelo a seguir (¡un año antes de la debacle financierista global!), en especial por una revista de Televisa (http://goo.gl/565HWq ), sin tomar en cuenta la coerción golpista del general Pinochet –dictadura que incitó a emular en el "México neoliberal itamita", para imponer la reforma energética, el presunto evasor multimillonario de impuestos, Valentín Diez Morodo, desde su hilarante reducto IMCO (http://goo.gl/a9ve1K).


Aunque Chile constituye una pequeña economía –su PIB (poder adquisitivo) ocupa un mediocre lugar 43 global (335 mil millones de dólares) en un territorio de un poco más de la mitad de México y una población siete veces menor–, Financial Times se alarma de su inminente viraje a una política más estatista y de corte social, dejando atrás el nefario monetarismo centralbanquista de los vilipendiados Chicago boys: "durante 30 años Chile ha sido el laboratorio (¡supersic!) para las economías de libre mercado, con pensiones privatizadas y un sistema de vouchers escolares diseñados por Milton Friedman, padrino de las economías de Chicago, quien una vez describió el éxito (¡supersic!) de Chile como un 'milagro'".


¿Podrá abandonar Chile el cinturón de castración, más que de castidad, del monetarismo centralbanquista del fallecido israelí-estadunidense Milton Friedman? ¿Lo permitirá la omnipotente banca israelí-anglosajona controladora desde hace 27 años de la Reserva Federal –Alan Greenspan, Ben Shalom Bernankey, ahora, la dupla Janet Yellen/Stanley Fischer– y de sus banksters de Wall Street y la City en Londres?
¿Temen los banksters de la City en Londres el efecto contagio de abandono del éxito neoliberal pinochetista de Chile en toda Latinoamérica? ¿En qué parámetros teológicos se habrá basado Financial Times para alucinar que Chile es el país más próspero de Latinoamérica, que ni lo es en el PIB –absoluto y per cápita– ni en el coeficiente Gini (medición de la desigualdad de los ingresos), donde ocupa un lastimoso lugar 14 de la clasificación global?


Cunde ya en Latinoamérica la moda del economista galo Thomas Piketty y su libro seminal El capital en el siglo XXI –a mi juicio, el coeficiente Gini plasmado en libro– que exhibe la malignidad de la desigualdad global (http://goo.gl/uiQhX1).


Mas allá de mi simpatía por su pueblo, pero no por su exógeno pinochetismo neoliberal, Chile no es tan exitoso como inventan sus mendaces publicistas librecambistas. No pertenece al G-20, donde sólo se encuentran tres países de Latinoamérica: Brasil, México y Argentina. Y, en términos absolutos del PIB, ocupa un insulso 43 sitio global (¡séptimo en el área!): detrás de Brasil (8), México (11), Argentina (23), Colombia (29), Venezuela (34) y Perú (40).


Con todo y que Argentina y Venezuela padecen sanciones y boicots sicalípticos de la banca israelí-anglosajona que favorece flagrantemente al pinochetismo neoliberal. Que conste que Colombia, Venezuela y Perú superan al pinochetismo neoliberal.


En PIB per cápita, en Latinoamérica y el Caribe, Trinidad y Tobago rebasa a Chile (con una diminuta población de 17.7 millones) que prácticamente se encuentra empatada con Argentina (con una población 2.4 veces mayor), que sufre un feroz ostracismo encabezado por los fondos buitre israelí-anglosajones en Wall Street y la City (http://goo.gl/s3nbuz).


La prosperidad abultada del Financial Times se parece más a la del ASPAN de Fox –que ni aportó seguridad ni prosperidad a México, pero sí a Canadá y a EU–, ya que en la medición del coeficiente Gini, de 2011 (que ha de estar mucho peor tres años después), el mismo rotativo coloca a Chile en un patético penúltimo lugar de Latinoamérica (al costo de una distribución de ingresos desigual, de las peores de la región), donde México y Argentina ostentan de lejos un mejor desempeño, lo cual es mucho decir.


Cuando el coeficiente Gini de Chile es de los peores del planeta, el supuesto país más próspero (¡supersic!) de Latinoamérica podría estar revirtiendo su experimento, en consternación (¡supersic!) de los librecambistas por doquier, lo cual perturba al historiador británico e ídolo de la derecha política Niall Ferguson –panegirista de los banqueros esclavistas Rothschild (http://goo.gl/Sas1Js )–, quien expectoró que Chile solía ser el país más inteligente (¡supersic!), pero que ahora podría empezar a ejercer su derecho a ser estúpido (¡supersic!) ¡Vaya profundidad de análisis neoliberal!


Financial Times promueve al lacrimógeno exilado cubano Carlos Alberto Montaner, colaborador del Miami Herald, quien en tono lúgubre sollozó que la falta del faro guía (nota: ¡Chile!) era una pérdida que golpeará a todos (¡supersic!). ¿A todos? Ja ja ja.


Bank for International Settlements señala que los acreedores de los mercados emergentes han emitido deuda internacional por 2.6 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) –equivalente a 1.4 veces al PIB del "México neoliberal itamita"– cuyas 3/4 partes son en revaluados dólares, lo cual empeorará más cuando la Reserva Federal inicie el alza inevitable de las tasas de interés que provocará estragos globales y arrastrará a toda Latinoamérica.


Hasta la mitad de 2004, los empréstitos transfronterizos de los bancos internacionales a los mercados emergentes habían alcanzado la cifra estratosférica de 3.1 trillones de dólares.


Según Financial Times, la incertidumbre se ha complicado debido a que las reformas de Bachelet coinciden con el fin del auge de las materias primas, que ha afectado en 12 por ciento el precio del cobre, que representa la mitad de las exportaciones de Chile, cuando su crecimiento económico se colapsó a 0.8 por ciento, con una contracción de 10 por ciento en inversiones.


Resuena (déjà entendu) al presente ajuste recesivo/deflacionario del "México neoliberal itamita" que –a diferencia notable del arrepentimiento tardío de Chile y en similitud a los catatónicos músicos del Titanic– se empecina en tocar hasta el final del naufragio porque ni sabe nadar ni hacer otra cosa.


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Viernes, 03 Octubre 2014 06:43

"Dilma deberá optar por cambios profundos"

"Dilma deberá optar por cambios profundos"

João Pedro Stédile, dirigente histórico del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, plantea que los gobiernos de Dilma Rousseff, candidata a la reelección, y Luiz Inácio Lula da Silva "fueron importantes para contener al neoliberalismo" a fuerza de redistribuir un Estado jibarizado en la década del '90. Para el referente del mayor movimiento social brasileño, la opositora Marina Silva, que irrumpió en la campaña como favorita hace dos meses, dilapidó sus chances de imponerse en los comicios presidenciales en los que Dilma se perfila como favorita.


Una encuesta de Datafolha publicada ayer por la noche indica que la mandataria tiene el 40 por ciento de las intenciones de voto contra el 24 de la ambientalista Silva y el 21 de Aécio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña. Si la candidata del Partido de los Trabajadores venciera este domingo, o en el ballottage del 26 de octubre, se verá obligada a revisar la alianza en la que se apoyó para gobernar y aplicar un modelo "neodesarrollista", observó el economista Stédile en diálogo con Página/12.


–¿En estas elecciones se somete a votación la gestión de Dilma o lo hecho en los tres gobiernos petistas?

–Los gobiernos de Lula y Dilma fueron el resultado de una amplia coalición de fuerzas sociales y políticas, con todas las clases, las burguesías financiera e industrial, el agronegocio, la clase media, los trabajadores, los campesinos y los brasileños más pobres. Fueron gobiernos importantes para contener al neoliberalismo, permitieron llevar adelante un programa neodesarrollista, basado en el trípode compuesto por la revalorización del papel del Estado, del crecimiento de la economía basado en la actividad industrial y la redistribución de la renta. Esos gobiernos de composición de clases llevaron adelante un programa que ya no es viable, aquel pacto se rompió y parte de la burguesía apoya a la oposición. Luego de doce años de gobiernos petistas no existen condiciones objetivas, internas y externas, para renovar ese pacto. Los gobiernos de Lula y Dilma transcurrieron en un período de retroceso del movimiento de masas y reflujo de las organizaciones de la clase trabajadora.


Si se ganaron las últimas tres elecciones esto fue porque parte de la burguesía se dividió y el PT, el mayor partido de la izquierda electoral, no tuvo la voluntad política de realizar un trabajo de formación política e ideológica. No hubo un proceso de ampliación de la participación popular en los gobiernos del PT, y es por esto que enfrentamos una crisis ideológica y la crisis del modelo de representación que generó las manifestaciones de junio del año pasado.
–En caso de ballottage, ¿cuál será el rol de Lula en la campaña?


–Considero que Lula es importante para fortalecer la identidad del voto por Dilma, en los trabajadores y los más pobres. Lula sigue siendo el mayor líder popular del país, por toda su trayectoria, y por tanto su peso es decisivo. Esto quedó demostrado en las iniciativas, como el acto reciente en Río de Janeiro de defensa de Petrobras como empresa pública, en defensa de que el petróleo sea explotado en beneficio del pueblo.

–¿Cómo imagina un segundo mandato de Dilma?

–Creo que lo que ocurra en el segundo mandato no depende sólo de la voluntad de Dilma, todo presidente depende de la correlación de fuerzas en la que se inscribe su gobierno y la capacidad de movilización social. Como ya dijimos antes, ella deberá cambiar alianzas porque el programa neodesarrollista dejó de ser viable y por eso parte de la burguesía que la apoyó ahora está con Aécio o Marina. Dilma deberá dar respuesta a la demanda de cambios profundos, estructurales en el sistema tributario, en el actual modelo económico de superávit primario que deberá ser cambiado por otro que destine ese dinero a las políticas de educación, salud, vivienda, transporte público de calidad, la reforma agraria.


–Las protestas de 2013 fueron un punto de inflexión, ¿considera que habrá otras?

–Uno puede esperar que se retomen las movilizaciones de masa a favor de los cambios y que la burguesía se oponga a éstos, endureciendo su tono opositor aferrándose a los privilegios que todavía detenta y exigiendo un realineamiento económico con Estados Unidos. El próximo gobierno será un período de disputas y si Dilma no opta por una inflexión clara hacia el cambio tendremos cuatro años de crisis políticas e inestabilidad.


–El MST, los sindicatos y otros movimientos recogieron casi 8 millones de firmas por la reforma política. ¿Cuál es su balance?


–El plebiscito popular fue un acontecimiento de pedagogía política de masas para provocar el debate sobre la reforma política, para superar la crisis de representación que enfrentamos. Luego de esta fase vamos a trabajar por la realización de un plebiscito legal para la concreción de una reforma política a través de una asamblea constituyente. Por suerte, los principales líderes populares como Lula comparten la idea de que sin una constituyente no es posible lograr una reforma política, y sin ella el próximo gobierno va a quedar de manos atadas y el pueblo volverá a salir a la calle, pero más indignado que en 2013.


–Marina Silva emergió como la representante de los disconformes de 2013, pero esa imagen parece haberse derretido. ¿Es así?


–Marina no puede ser considerada una líder popular, con raíces en la lucha de masas, hay que recordar que su trayectoria política fue construida en la vida institucional, ella fue concejal, senadora y ministra. Marina no tiene una formación política lo suficientemente sólida para encabezar un proceso de cambios profundos y por eso su discurso cambia según las circunstancias. Esta inconsistencia hizo que la juventud que la vio como una alternativa ya cambió de voto.


–¿Marina y Aécio Neves son los candidatos de los banqueros?


–Con un capitalismo cada vez más internacionalizado y hegemonizado por el sector financiero y las corporaciones transnacionales, las elecciones están cada vez más influenciadas por representantes del capital internacional. La candidatura de Aécio Neves representa a fuerzas sociales que quieren el retorno puro y simple del neoliberalismo y de la política sumisa con Estados Unidos. Marina representa a fuerzas dispersas con bajo nivel de organización política, y con el clima emocional causado por la muerte del candidato Eduardo Campos (el 13 agosto de 2014) aumentó sus posibilidades pero esto atrajo hacia ella oportunistas de todo tipo, venidos de la derecha, de centro y algunos ambientalistas. No creo en la posibilidad, de una victoria de Marina, porque estimo que no logrará reunir tras de sí a fuerzas sociales y populares suficientes.

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"Seguimos en una onda larga de regulación caótica: no se sale de la crisis"

Unas 150 personas se reencontraron en Valladolid durante las XIV Jornadas de Economía Crítica, que se realizan cada dos años en diferentes puntos de la península. Esta red se articula desde la resistencia y consolidación del pensamiento económico heterodoxo. Estas jornadas llevan más de 25 años facilitando la confluencia de economistas marxistas, poskeynesianos, feministas y ecologistas, entre otros. La próxima edición será en Madrid en 2016. En Valladolid tuvimos la oportunidad de conversar con Michel Husson, economista del Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas que participó en el manifiesto ¿Qué hacer con la deuda y el euro?


Siete años después de la caída de Lehman Brothers, ¿cuál es tu balance de la crisis en Europa?


El balance de la crisis es que no salimos de ella. Seguimos, hoy en día, en la crisis, ya que no se tomaron las medidas necesarias: limpieza del sector financiero, implantación de nuevas reglas de funcionamiento del capitalismo financiero y refundar y construir el funcionamiento de la Zona Euro.


¿Qué implicaciones han tenido las decisiones políticas que se han hecho durante la crisis desde los gobiernos y desde la tecnoestructura de la UE?

El estado donde estamos ahora es el de las políticas de austeridad, de mayor movimiento de las finanzas públicas, que tuvieron como resultado lo que los economistas llaman doble W. Una caída, una pequeña recuperación y de nuevo una caída, con un alza muy importante del coste del pago de la deuda para casi todos los países, y discrepancias del grado de recesión de los países del Sur y del Norte. Mientras, no se ve ninguna perspectiva de salir de la crisis o de crear nuevos empleos. Seguimos en una onda muy larga de regulación caótica. No se sale de la crisis.


No se sale de la crisis, pero, como dices, hay diferencias entre el centro y la periferia de Europa.


La raíz de esta discrepancia entre Norte/Sur es fruto de una de las hipótesis o apuestas en la formación de esta Zona Euro, de una moneda única; hipótesis que consistía en la convergencia espontánea de las diferentes estructuras políticas, convergencia que no ocurrió. Quizá, uno de los aspectos más específicos de la zona euro es que tiene una crisis que acentúa la diferencia entre países con excedentes comerciales y países con déficit; por eso el impacto de la crisis es diferente entre esos dos tipos de países. En cambio, las políticas de 'no-solución' se basan en el análisis que concibe el origen de la crisis como causa de las importantes alzas salariales de los países del Sur. Por lo tanto, la conclusión y las políticas son reducir la cuota salarial de forma muy fuerte y reducir también lo que llamamos el Estado social, es decir, lo que llaman las reformas estructurales: reducir el sistema de pensiones, protección social, etc. En términos generales, reducir los gastos sociales. La no-solución de la crisis es una oportunidad para imponer las soluciones ultraliberales de destrucción, de saqueo del Estado social.


¿Cómo nos enfrentamos al sobreendeudamiento?


La diferencia es que dentro de la mitad del periodo de crisis hubo un aumento de los déficits en los países del Sur: los capitales entraban en los países del Sur para financiar este déficit, pero entraban los sectores más especulativos, y estos movimientos de capitales se pararon bruscamente. Entonces los mercados financieros tuvieron dudas sobre la capacidad de esos países de pagar sus deudas y sus intereses, y, por eso, subieron las tasas de interés que pidieron a esos Estados. Eso ha creado un círculo vicioso, porque la mayor austeridad fiscal conduce, de una manera paradójica, a más deuda y, entonces, a más intereses. Todo esto viene, principalmente, de una regla a nivel europeo que no da derecho a un Estado a financiar su déficit público de una manera que no sea a través de los mercados financieros. Se puede decir que los mercados financieros son los que deciden cuál es la buena política y la mala política. Si un Estado quisiera hacer otra política y no le gusta a los mercados financieros, este Estado tendrá que pagar más intereses. Por eso, una de las primeras condiciones para contemplar una política alternativa es financiar este déficit de otra manera que no sea mediante los mercados financieros. Y eso necesita una ruptura con las reglas europeas que impiden financiar el déficit de esta manera.


En España tenemos al Banco de España actuando como patronal de los bancos, y, en Europa, al BCE imposibilitando este tipo de vía. Por lo tanto, ¿qué piensas de la estructura del Euro y, concretamente, del debate que se está dando en los movimientos sociales sobre la posible salida del Euro, tanto de un país como de varios, o como una ruptura de la zona Euro? ¿Y qué perspectivas ves tú en este eje?

Mi argumento principal es [que hay que] decidir cada paso en su orden. Entonces, no hay que empezar con la idea de salir del Euro y decir que todo está resuelto. Pero si queremos hacer una buena política, un país que, en este caso, quisiera salir del problema de la deuda debería de hacer lo que está prohibido, es decir, hacer financiar su deuda por el Banco Central o por un organismo que se establezca a tal efecto, con el único papel de comprar los bonos públicos.


¿Cómo ves los movimientos en esta batalla que está por darse?

Se puede ver que hay un enemigo común, un proyecto anti-social que está en frente de todos los pueblos, mientras que hay muy poca coordinación, ya que cada uno tiene su manera de ver la situación. Esto, sin embargo, también abre un espacio a la versión nacionalista de este proyecto de salida del Euro. Es necesario un proyecto muy concreto que permita coordinar estas resistencias, estas luchas. En este proyecto hay dos ideas esenciales. Por un lado, la idea de un presupuesto común a nivel europeo para financiar proyectos de desarrollo (esencialmente, a nivel europeo) que sean coherentes con su lucha y con el cambio climático. Por el otro lado, el proyecto del salario mínimo proporcional al salario medio de cada país que impedirá esta caída salarial, y, especialmente, de la parte más pobre de los asalariados.

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La desaceleración económica de Chile aterriza en medio de las reformas

Las cifras económicas de los primeros seis meses del Gobierno de Michelle Bachelet, que arrancó en marzo su segundo período en el Palacio de La Moneda, han acrecentado la ansiedad que produce en algunos sectores el ambicioso paquete de reformas que la socialista pretende llevar a cabo en cuatro años. El ritmo de la generación de empleo ha caído y el Banco Central redujo el miércoles la proyección de crecimiento para lo que resta de 2014 a un rango entre 1,75% y 2,25%, aunque anticipó una recuperación gradual para 2015. Mientras, el oficialismo y la oposición debaten las razones de la desaceleración, que es reconocida por todos los sectores y que ha copado la atención del mundo político y económico local.

El Gobierno señala que la baja sostenida de la inversión y el crecimiento se explica en parte por factores externos: indica que algunas economías basadas en la exportación de bienes primarios, como Perú, han sufrido la misma situación y que el escenario adverso afecta a toda la región. Pero también reconoce problemas internos, como el alto precio de la energía y el precio del cobre a la baja, que ha detenido determinados proyectos mineros. En cualquier caso, señalan la presidenta y sus ministros, estos problemas no se originaron en marzo y el proceso de desaceleración económica comenzó en el último trimestre de 2012, en plena Administración de Sebastián Piñera.

La derecha y el empresariado, sin embargo, afirman que los cambios profundos que pretende realizar el Ejecutivo —entre ellos la reforma educacional, a la Constitución y tributaria, que está a punto de ser aprobada en el Parlamento— han provocado un escenario de incertidumbre que no ha favorecido la fortaleza de la economía. "Las cifras confirman el clima de incertidumbre que se ha instalado en el país, producto de la discusión de las reformas estructurales", indicó el líder de la Sociedad Nacional de Agricultura, Patricio Crespo, tras conocer las cifras del Banco Central. El exmandatario Piñera ha criticado las políticas de su sucesora desde distintas tribunas. "Estamos a tiempo de enmendar el rumbo", señaló hace unas semanas.
El lunes, dos días antes de la proyección a la baja del Banco Central, la presidenta anunció un plan para reforzar las inversiones públicas y privadas. Arropada por su gabinete y nuevamente asumiendo un papel protagónico en la defensa de sus iniciativas, Bachelet dio a conocer un conjunto de medidas con las que pretende crear 11.500 nuevos empleos, para rebajar la tasa de paro que se encuentra en el 6,5%, un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto a los últimos 12 meses. Entre otras aristas, el programa de Bachelet contempla la inyección de 500 millones de dólares para lo que resta de 2014 y el refuerzo de las concesiones en infraestructura, que deberían alcanzar los 2.600 millones de dólares hasta marzo de 2016."Los gobiernos no están para lamentarse, sino para buscar soluciones en el corto plazo", indicó la médico socialista, cuya aprobación alcanza un 49% de acuerdo a la encuesta Adimark dada a conocer este jueves, cinco puntos menos que el mes pasado.
A fin de frenar la desaceleración, el Ejecutivo ha buscado acercarse al empresariado. El ministro de Hacienda, Alberto Arenas, se reunió la semana pasada con los principales dirigentes gremiales para concretar una alianza público-privada y "poner el hombro juntos" a este escenario adverso. Sin embargo, no ha encontrado demasiado entusiasmo en la contraparte. El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, Andrés Santa Cruz, indicó que los empresarios están disponibles para trabajar en conjunto con La Moneda, pero también señaló que es necesario "recuperar las confianzas y despejar las incertidumbres".

Bachelet ha defendido su reforma tributaria, que pretende recaudar 8.200 millones de dólares, generar una mayor equidad fiscal y contar con una nueva estructura que evite la elusión y favorezca la fiscalización. En una entrevista concedida el martes a la Televisión Nacional, señaló que "hay algunos sectores que nunca quieren cambios y prefieren el statu quo, porque están bien así". La presidenta reiteró que las transformaciones al sistema impositivo son clave para financiar su reforma a la educación, la estrella de su programa de Gobierno que ha enfrentado un complejo camino en sus primeros meses de discusión en el Parlamento: "Para la economía chilena, y no sólo para la justicia, necesitamos capital humano". Y agregó: "La paz social no es duradera si se mantienen y profundizan las distancias tan brutales entre los que tienen más y los que tienen menos".
El Gobierno en general y Bachelet en particular se han esmerado en entregar señales de tranquilidad frente al fantasma de la desaceleración económica, que aterriza en medio de las reformas más profundas que se hayan realizado en Chile en los últimos 40 años. Y aunque la socialista parece dispuesta a cumplir a cabalidad su programa, también ha mostrado que La Moneda está atenta al escenario económico y hace las cosas con prudencia. Lo dijo ella misma en la entrevista del martes: "Chile es serio y responsable y todo esto no significa que se vaya a caer el país".

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