MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Jueves, 20 Febrero 2014 06:23

Sobre la NEP cubana

Sobre la NEP cubana

Hace 22 años se desplomó de forma melancólica el llamado "Socialismo de Mercado" de la URSS, implantado después de la muerte de Josef Stálin, en 1953. La ruina soviética fue el último acto de la creciente sumisión político-militar-ideológica a la estrategia estadounidense, cuya ofensiva final fue capitaneada por Ronald Reagan, a partir de 1981. A MikhailGorbachev le tocó el rol de promotor de las "aperturas" económica (Perestroika) y política (Glasnost), sentenciando la victoria americana en la Guerra Fría sobre la segunda mayor potencia del mundo.


En aquel momento, delante del colapso de la URSS y los demás países del bloque socialista, cualquiera podría apostar sin miedo de equivocarse que la Revolución Cubana no resistiría por mucho tiempo. La Alemania Oriental, dirigida por Erich Honecker, había caído antes, en 1989, junto al Muro de Berlín. La nueva orden mundial expuso la debilidad de la economía de Cuba, exportadora de azúcar y dependiente de subsidios y del suministro de energía y de bienes de consumo producidos en las naciones amigas. Al mismo tiempo, la ruina de la URSS potencializó los impactos criminales del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra la isla en 1962. Sin petróleo y sin divisas internacionales para importar, se ampliaron las restricciones y los largos racionamientos del llamado "Periodo Especial en tiempos de paz".


La URSS sale de escena- Una noche Fidel comunicó por televisión a todo el pueblo cubano que La Habana había recibido una importante notificación de Moscú: los gobernantes de la nueva Rusia, liderados por el alcohólico neoliberal y truculento Boris Ieltsin, ya no tenían intención de cumplir con los acuerdos de suministro firmados por la antigua URSS. Sin los subsidios soviéticos, la importación de petróleo por Cuba se redujo a solo un 10% del total. El PIB de la isla disminuyó un 36% entre 1990 y 1993. Las importaciones totales cayeron un 60%.


Junto al comando de la Revolución, el mandatario cubano presentó lo que sería una luz al final del túnel. Se vislumbraba un medicamento posible para intentar reanimar a la economía y salvar al proceso revolucionario, aunque sus "efectos colaterales" fuesen muy preocupantes. La principal posibilidad de salvación estaría en la apertura del país al turismo. Sin embargo, los visitantes ya no serían las amistosas e inofensivas familias rumanas, húngaras o checoslovacas. Aunque el gobierno tratara de ejercer controles sobre el tema, había llegado la hora de un nuevo tipo de turista: que busca drogas, que requiere jineteras y que demanda, casi siempre en el mercado negro, botellas de ron y cajas de puro baratas.

Grandes hoteles extranjeros- Como política de promoción de inversiones, el gobierno concedió facilidades y estímulos para el ingreso de cadenas hoteleras, especialmente españolas y francesas. La solución pragmática era muy cuestionable desde el punto de vista teórico. Aun así, se apostó en una salida de altísimo riesgo: mezclar un escenario interno de inmensa restricción del consumo por parte de la mayoría de la población con un escenario de abundancia de divisas en las billeteras de turistas sedientos. Ese sería el precio a pagar. Solamente con un Partido organizado, una Juventud militante, una fortaleza moral de un pueblo unido e impregnado de conciencia patriótica y revolucionaria sería posible soportar el arriesgado cuadro que se avecinaba. Muchos dudaron que eso fuese posible.


Terrorismo de Estado- Igual, se trataba de una bomba reloj. Como resultado vendrían el doble cambio –que ahora se elimina- y la posibilidad de que un grupo se beneficiase de viajes al exterior y del contacto con turistas y divisas. Además de los problemas económicos, se sintió aún más la fuerza del garrote imperialista. Grupos de extrema derecha establecidos en La Florida intensificaron los ataques terroristas contra hoteles y turistas, torpedeando esa actividad. El libro "Los últimos soldados de la Guerra Fría", del brasileño Fernando Moraes, hace referencia a centenares de operaciones de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), la Alpha 66 y la Hermanos al Rescate.


Pese a la desesperación de Washington, los cubanos aún tuvieron fuerza, creatividad y disciplina para expandir sus empresas de biotecnología, ampliando las exportaciones de bienes y servicios de salud. Igualmente ganaron peso las ventas de níquel. Pero fue solamente en 1999, con la llegada de Hugo Chávez, que se dio la inflexión. Se fue restableciendo el suministro de petróleo y la economía ganó fuerza, especialmentecon la integración solidaria vía ALBA. Aun así, solo en 2007 el PIB llegó al mismo punto de 1990. Hoy día, los niveles de renta siguen inferiores al de dos décadas atrás. Eso resalta el valor y el ejemplo del heroico pueblo cubano y la Revolución. Y, al mismo tiempo, expone una dura realidad.Sugerimos la lectura atenta del discurso pronunciado por Fidel, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la Universidad, efectuado hace casi diez años, en noviembre de 2005.


Nuevos riesgos- Después de 2006, el Partido juzgó necesario adoptar cambios económicos. Algunos los interpretan como un posible "regreso al capitalismo", al descentralizar decisiones e introducir elementos de mercado y algo de propiedad privada. Aunque el Che Guevara haya interpretado la NEP de Lenin, de 1921, como negativa, el líder soviético justificó que eso representaría "un paso hacia atrás para luego dar dos pasos hacia adelante". Es cierto que algunos cambios pueden representar una nueva amenaza al socialismo cubano, pero ¿cuál es el margen de maniobra del país? Parafraseando a la leyenda de Edipo, el mismo Che escribió que "nuestra fuerza de corazón ha de probarse aceptando el reto de la Esfinge y no esquivando su interrogación formidable". Lo que debemos buscar entender es la situación actual de la economía de Cuba y el por qué el gobierno presenta las mudanzas como "imprescindibles".


Por Luciano Wexell Severo,  profesor de la carrera de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana –UNILA (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.). Editor del boletín La Espada www.unila.edu.br/la-espada

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Lunes, 20 Enero 2014 06:27

La OEA desembarca en Cuba

Después de casi 50 años, un funcionario de la Organización de Estados Americanos (OEA) llegará a Cuba. Eso sucederá cuando José Miguel Insulza, secretario general de esa organización, viaje a la isla con motivo de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que tendrá lugar en La Habana a fin de mes. La visita del dirigente chileno marca el primer contacto oficial de la OEA desde que el país caribeño fuera admitido nuevamente en esa organización en 2009, tras haber sido suspendida en la segunda mitad del siglo XX.
Aunque la OEA fue creada el 8 de mayo de 1948 por los estados norteamericanos, incluido Cuba, el 31 de enero de 1962 sus miembros decidieron, por amplia mayoría, en plena Guerra Fría e impulsado fundamentalmente por Estados Unidos –país que estaba gobernado por John F. Kennedy–, suspender a la isla por su vínculo con las naciones del bloque chino-soviético. El argumento para tomar esa histórica y polémica decisión fue que la adhesión de cualquier miembro de la OEA al marxismo leninismo era incompatible con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La isla, representada por Ernesto "Che" Guevara, y México fueron los únicos países en oponerse a esa resolución, de la que se abstuvieron Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador. Luego de que se adoptara esa medida, ningún titular de la OEA se desplazó a la isla, hasta ahora.

"Insulza respondió afirmativamente a la invitación que fue formulada por el gobierno de Cuba en su calidad de secretario pro tempore de la Celac", dijo escuetamente la organización americana en un comunicado.


Insulza, que llegó a la secretaría general de la organización gracias al respaldo de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), contrariando los intereses de Washington, hizo de la reincorporación del país caribeño una cruzada personal.
Por eso, en la reunión de Honduras en 2009 fue el funcionario chileno quien logró que todos los miembros de la entidad acordaran por unanimidad reintegrar al Ejecutivo de la isla a la OEA, levantando, de ese modo, la suspensión que empujaba al gobierno socialista al aislamiento. En aquel momento se estipuló que "la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud de su gobierno y de conformidad con las prácticas, los propósitos y los principios de la OEA", lo que, de algún modo, imponía a esa nación a acatar el contenido de su Carta fundacional.


Dicho documento, en su artículo 3-D, impone la observancia del ejercicio efectivo de la democracia representativa. Cuba se negó a iniciar ese diálogo estipulado por la OEA, argumentando que la organización sigue bajo el dominio de Estados Unidos. Algunas fuentes diplomáticas aseguran que durante su estadía en La Habana, Insulza podría empezar a despejar las dudas sobre la próxima Cumbre de las Américas, que se realizará en Panamá en 2015 y cuya celebración se encuentra en entredicho tras el incidente que concluyó en la interceptación de un barco norcoreano que llevaba a bordo un cargamento secreto de armas cubanas mientras navegaba por el canal de Panamá. Ese conflicto llevó al Ejecutivo panameño a cuestionar la participación de Cuba en la reunión, una presencia que en la anterior cumbre de Cartagena de Indias se estableció como condición sine qua non por los países participantes para acudir al siguiente encuentro. Cuba, en tanto, ya fijó su posición y dijo que no quiere volver al Sistema Interamericano. Incluso, el mismo presidente cubano, Raúl Castro, afirmó que la OEA es un organismo que tiene que desaparecer.


Si bien nunca estuvo en una Cumbre de las Américas, La Habana siempre ha sido uno de los protagonistas de las citas por el debate que se genera entre los Estados sobre la pertinencia de su inclusión en esos encuentros. Sobre esa cuestión, Insulza volvió a jugar sus cartas y aseguró que no ve razón alguna para no invitar a Cuba a las Cumbres de las Américas que se celebran cada tres años. También opinó que la oposición de Estados Unidos a esa idea está dividiendo a los países de la región.


Fue en 2011 cuando, al amparo de esos debates, surgió la idea de crear la Celac como un foro alternativo a la OEA que la mayoría de los países latinoamericanos consideran demasiado dominada por Washington. La Celac, integrada por todos los países americanos, menos Estados Unidos y Canadá, celebrará el 28 y 29 de enero su cumbre y le extendió a Insulza una invitación clave y osada a la cita. "La Celac y OEA no son incompatibles y pueden coexistir", opina el chileno.

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Sábado, 11 Enero 2014 07:39

La soledad latinoamericana

La soledad latinoamericana

América latina vivió la soledad de los años noventa cuando sólo parecía existir cuando se hablaba de procesos de privatización y crisis financieras. Al margen de esto, sólo noticias deportivas o alguna que otra elección que escogía nombres distintos para el mismo tipo de gobierno hablaban del continente fuera de sus fronteras.


Era una soledad con la promesa de que la vía escogida entonces sería la de la integración en la globalización. De hecho, algún que otro mandatario, como es el caso de Fernando Henrique Cardoso, era invitado a alguna cumbre de la llamada "tercera vía" para demostrar que todavía quedaba algo de vida inteligente en el sur del mundo.


Pero en general eran personajes despreciados —como Carlos Menem, Alberto Fujimori, Carlos Salinas de Gortari, Fernando Collor de Mello, Fernando de la Rúa...—, justamente porque aceptaban, de forma subordinada, los dictámenes del FMI, del Banco Mundial, de la OMC, con la esperanza de que la globalización trajera a nuestros países algo más que capitales especulativos y sus respectivas crisis.


Hoy Latinoamérica vive de nuevo en soledad. Pero otro tipo de soledad. Varios de sus gobiernos despliegan políticas posneoliberales a contramano de los vientos que vienen del centro del capitalismo, que siguen siendo vientos neoliberales. Así, esos gobiernos logran escapar de la recesión impuesta a los países del centro del sistema y que se reproducen en tantos otros de la periferia –varios en la misma América Latina—.


Aprendiendo de las mismas experiencias europeas, esos gobiernos reaccionaron frente a la larga y profunda crisis generada en los países del Norte, lanzando políticas anticíclicas que nos han permitido defendernos de la recesión. Mientras, paradójicamente, en Europa se intensifica la recesión con medidas de corte ortodoxo.


Con esas políticas, países latinoamericanos como Argentina, Venezuela, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia no sólo han resistido a la recesión, también han disminuido la desigualdad, la pobreza y la miseria, mientras estas aumentan en Europa, en Estados Unidos y en Japón.
Por ello esos gobiernos, dedicados a procesos propios de intensificación de sus relaciones, están, sin embargo, aislados respecto a otras regiones del mundo. Hay un intenso mercado con China, es cierto, pero ello no ha significado, hasta ahora, la creación de una fuerza política que proponga alternativas al agotado neoliberalismo.


Existen, es cierto, los Brics, que han tomado importantes iniciativas, como por ejemplo la creación del banco de financiamiento propio y apoyo a esos países emergentes. Pero los Brics no han definido todavía una política y un marco de alianzas que pueda congregar a un conjunto del sur del mundo.


García Márquez decía, en su extraordinario discurso cuando le otorgaron el Nobel de Literatura, que los otros aceptan la originalidad de la creación artística de nuestros países, pero se resisten a aceptar que nosotros desarrollemos esa misma creatividad para definir nuestros destinos. Ahora esos países han encontrado el camino para, de forma original y creativa, construir el destino latinoamericano. Encontramos un destino común, aunque todavía al precio de vivir una nueva soledad. Pero, por lo menos, la vivimos con sociedades más solidarias, menos desiguales, soberanas.

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"2013 fue el peor año para la Reforma Agraria"

ALAI AMLATINA, 03/01/2014.- El año 2013 no deja nostalgias a los "sin tierra" de todo el país. En cuanto a la lucha por la tierra, el balance es positivo, ya que se llevaron a cabo manifestaciones, marchas y ocupaciones de tierras y edificios públicos durante casi todo el año.


Pero en lo que se refiere a la política de reforma agraria, casi nada se ha hecho, y en muchos casos el gobierno tuvo la proeza de caminar hacia atrás. Estas son las opiniones de John Paul Rodrigues, integrante de la coordinación nacional del MST, sobre la política agraria impulsada por el gobierno federal durante el año 2013.


Como declaró Rodrigues, algo que siempre ha sido malo en este gobierno logró empeorar aún más. "Hasta ahora, sólo 159 familias fueron asentadas en todo el país. Es una vergüenza. No pasan de 10, las propiedades expropiadas por el gobierno de Dilma. Peor que el último gobierno militar del general Figueiredo, cuando se expropiaron 152 propiedades ", dice.


A continuación la entrevista:


- ¿Cómo califica la lucha por la tierra en 2013, en un período de parálisis completo de la Reforma Agraria?


A pesar de ser un año completamente negativo en relación a la Reforma Agraria, los campesinos siguen firmes en la lucha por la tierra.
En marzo, por ejemplo, establecieron un campamento permanente en Brasilia durante tres meses, llevando a cabo luchas permanentes en la capital federal, tales como marchas, ocupaciones de ministerios y actos políticos.


En el mismo mes, se desarrolló la jornada de las mujeres, cuando más de 10 000 campesinas se movilizaron para exigir el asentamiento de 150.000 familias acampadas en todo el país, ocuparon tierras, empresas de agroquímicos y edificios públicos, efectuaron marchas y bloqueo de carreteras.
Inmediatamente después, en el mes de abril, los "sin tierra" hicieron otra jornada de carácter nacional, con manifestaciones en 19 estados, además del Distrito Federal. Nuevamente bloquearon decenas de carreteras, ocuparon más tierras, edificios públicos, ayuntamientos y realizaron marchas y actos políticos en todo el país.


En junio y julio, el Movimiento se sumó a las manifestaciones que ocuparon las calles de las principales ciudades del país e interrumpieron varias carreteras. En esta onda, la "juventud sin tierra" organizó jornadas de lucha a comienzos del mes de agosto. A finales de este mes, todo el Movimiento realizó, junto a las centrales sindicales, una movilización nacional, huelgas y paralizaciones en las ciudades, mientras en el campo interrumpíamos las carreteras.


En octubre, más de 12 estados se movilizaron en torno a la Jornada Unitaria para la Soberanía Alimentaria, cuando una vez más, la población rural promovió marchas, ocupaciones de tierras y edificios públicos. Ese mismo mes, los niños sin tierra se sumaron la lucha en el campo, destacando la necesidad de la Reforma Agraria, ocupando los ministerios y departamentos estatales.


Todo esto sólo para hablar de las luchas de carácter nacional, sin contar las luchas regionales en los estados. O sea, decir que ya no hay más combates en el campo es una gran mentira.


- ¿Y dónde entra la cuestión de la reforma agraria?


Aquí es donde está el gran problema con un saldo muy negativo. Este es el peor año de la Reforma Agraria. El gobierno de Rousseff, que siempre ha sido pésimo en esta materia, podría empeorar. Hasta ahora, sólo 159 familias fueron asentadas en todo el país. Es una vergüenza.
No pasan de 10, las propiedades expropiadas por el gobierno de Dilma Peor que el último gobierno militar del general Figueiredo, cuando se expropiaron 152 predios.


Otro grave problema es que el gobierno federal está llamando a la "emancipación de los asentamientos ", otorgando el título de los lotes a los asentados. En la práctica, eso sirve para que el Estado deje de tener responsabilidad sobre las familias. Pero lo peor es que esta política va a crear una contra reforma agraria, ya que los grandes hacendados pasarán a presionar a los asentados a que vendan sus lotes, poniendo todo cuesta abajo y aumentando aún más concentración de la tierra en el país.


- ¿Y a que se debe esta dificultad de avanzar en la Reforma Agraria?


Podemos citar dos grandes cuestiones cruciales. La primera es el hecho de que el gobierno ha sido tomado como rehén por la Bancada Ruralista, la mayor del Congreso Nacional. Son 162 diputados y 11 senadores, sin contar la legión de adeptos de última hora.


Sólo para tener una dimensión del problema, por más absurda que sea la agenda de este sector, está logrando salir victorioso en todo, incluso en las propuestas inconstitucionales.


Podemos mencionar desde el estrangulamiento absoluto del Código Forestal, pasando por la modificación de la ley sobre el trabajo esclavo, el retroceso en la legislación relativa a la demarcación de las tierras indígenas, la creación de una comisión especial para liberar con mayor facilidad nuevos agrotóxicos - ignorando el trabajo de evaluación ANVISA e IBAMA- y la liberación de nuevos cultivos transgénicos.


Ninguna de estas propuestas es de interés de la sociedad brasileña. Todas responden exclusivamente a los intereses particulares de este sector y están saliendo victoriosos. La Bancada Ruralista es un cáncer del pueblo brasileño.


La otra cuestión es la ilusión del gobierno en relación con el agronegocio. Las principales exportaciones de productos básicos promovidos por este sector permiten al gobierno mantener la política de generación sistemática del superávit primario, lo que garantiza el destino de los recursos presupuestarios para el sector financiero, como los pagos de intereses y servicio de la deuda, lo cual es lamentable.


Pero al mismo tiempo ha creado algunas de las políticas públicas para la agricultura familiar y campesina.


En primer lugar, es muy importante tener en cuenta que todas las políticas públicas son conquistas de las luchas de los movimientos sociales. Luchamos para garantizar la compra de alimentos y conquistamos el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE) y el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA). Luchamos por la educación en el campo y conquistamos el Programa de Educación Nacional de la Reforma Agraria (Pronera).


Luchamos por la agro industrialización de nuestra producción, y conquistamos el Programa Terra Forte. Luchamos por otro modelo de agricultura, y conquistamos el Plan Nacional de Agroecología y Producción Orgánica -- Brasil Agroecológico. Esto sólo para señalar algunos ejemplos.


Sin embargo, consideramos que si bien estas medidas son importantes, también tienen sus límites. Son muy desproporcionadas en comparación con las inversiones en el agronegocio. Para tener una idea, el Plan Cosecha 2013/2014 de la agricultura familiar representa poco más del 20 % en comparación con lo que se destina al agronegocio.


Además, contamos con esas políticas de hoy, pero nada nos garantiza que podemos contar con ellas mañana. Un simple cambio de gobierno, por ejemplo, puede acabar con todas nuestras conquistas.


-¿Qué es necesario hacer entonces?


Es necesario dar prioridad a la agricultura familiar y campesina, y no tratarla como algo secundario. El gobierno debe entender que la única solución a la pobreza es una extensa Reforma Agraria, creando miles de puestos de trabajo en el campo. Si esta no se lleca a cabo, habrá un crecimiento desmesurado de los principales centros urbanos y de los barrios pobres en los suburbios periféricos de las grandes ciudades.


O sea, cambiar la lógica y la estructura de la producción agrícola en Brasil. La FAO misma ha reconocido que la única salida de la crisis ambiental y la garantía de la soberanía alimentaria es la agricultura familiar. Quién dijo eso fue José Graziano, director de la FAO. Tanto es así que el 2014 ha sido declarado por la ONU como el Año Internacional de la Agricultura Familiar.


- Pero ¿por qué los dos modelos de agricultura no pueden conciliarse?


Son modelos que contrastan en su lógica y esencia. La codicia del agronegocio, con sus gigantescos recursos económicos, impide otro tipo de agricultura, pues siempre buscará incorporar la tierra de los campesinos y los recursos naturales a su modelo de producción de "commodities".


Para tener una idea, en las dos últimas décadas más de 6 millones de personas fueron expulsadas del campo brasileño por el agronegocio ¿Y donde se fueron? A los barrios pobres de los centros urbanos. El agronegocio no genera empleo, ya que más del 70 % de la mano de obra en el campo pertenece a la agricultura familiar, y se apropia de las pequeñas y medianas propiedades agrícolas, ya que la concentración de la tierra en Brasil sigue aumentando año tras año.


En el ámbito de la producción de alimentos básicos de la población brasileña, la situación también es muy grave. De 1990 a 2011, las superficies plantadas de alimentos básicos como el arroz, los frijoles, la yuca y el trigo disminuyeron entre un 20 a un 35%, mientras que los productos nobles del agronegocio, tales como la caña de azúcar y la soja, se han incrementado en un 122% y 107 %. Y todo orientado a la exportación. Vamos a tener que importar arroz y frijoles a China. Esto es alarmante.


-En febrero de 2014, el MST realizará su 6 º Congreso Nacional. ¿Qué pretende el Movimiento con esta actividad?


En el evento vamos a consolidar nuestra propuesta en torno a la Reforma Agraria Popular. Ahora más que nunca, la Reforma Agraria es urgente y necesaria. Sin embargo, es una Reforma Agraria de nuevo tipo, a la que denominamos popular.


Entendemos que la reforma agraria ya no es sólo una política nacional para la población rural. Ella es urgente y necesaria para toda la sociedad en su conjunto.


Si queremos comer un alimento lleno de veneno que nos va a dar cáncer, si queremos cultivar una producción que destruye el medio ambiente y contribuye a la crisis climática, expulsa a los campesinos del campo aumentando la población pobre de las grandes ciudades, entonces, de hecho, la Reforma Agraria, no es necesaria.


Pero si, por el contrario, queremos un modelo productivo que concilie la producción con la preservación del medio ambiente, que el pueblo brasileño tenga alimentos sanos y sin pesticidas , que la miseria y la pobreza dejen de existir en nuestro país , entonces la reforma es ahora más necesaria que nunca.


Por lo tanto, tenemos que demostrar su importancia para la sociedad, para que el conjunto de la clase obrera ayude a la realización de la Reforma Agraria Popular, que sólo será posible con una amplia reforma en el sistema político.


- ¿Y cuáles son las perspectivas de la lucha para el próximo período?


En este último período, construimos y ampliamos la unidad de todos los movimientos sociales del campo, con los ojos puestos en un programa agrario que realmente interese al pueblo brasileño. Y eso tiende a fortalecerse cada vez más.


Junto a esto, aumentan las evidencias de las contradicciones del modelo del agronegocio, como la destrucción del medio ambiente, el uso masivo de pesticidas y la inseguridad de los precios de alimentos.


Además de eso, como resultado de las grandes luchas del año 2013, las organizaciones sociales construyeron el Plebiscito Popular por una profunda reforma política en 2014, lo que permitirá cambiar radicalmente el panorama actual. (Traducción: ALAI)

Por  Luiz Felipe Albuquerque, De la página del MST - http://www.mst.org.br/node/15571

 

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Jueves, 02 Enero 2014 07:25

Chile vota por las reformas

Chile vota por las reformas

Partió de a poco hasta que logró conformar una poderosa red que logró que la sigla AC fuera marcada en el 10 por ciento de los votos emitidos en las últimas elecciones presidenciales. Esto ha dado más fuerza a la iniciativa ciudadana Marca Tu Voto, que ya anunció que este año seguirá llamando a participar en la promoción de una Asamblea Constituyente.


A partir de enero, se realizarán jornadas de reflexión en diversas regiones del país reiterando que las decisiones relativas al proceso constituyente deben ser consultadas a la ciudadanía. Esto en base al éxito de la campaña que llamó a marcar el sufragio con la sigla AC, "lo que refleja la convicción de que una nueva Constitución debe ser resultado de una Asamblea Constituyente, pues es este procedimiento el que asegura el ejercicio pleno de la soberanía popular", dicen desde Marca tu Voto.


"La ciudadanía envió el día 15 de diciembre una clara señal política en favor de la Asamblea Constituyente como método participativo para obtener una nueva Constitución; éste es el principal logro de la Campaña Marca Tu Voto; cerca de un 10 por ciento de los votantes se expresó en la última elección presidencial marcando la papeleta con las letras AC", destacan.


Una vez realizada la evaluación, la iniciativa ciudadana seguirá llamando a participar e informará sobre las futuras estrategias de comunicación pública, la definición de ejes de acción y articulaciones sociales, culturales y políticas para el período que viene. Además abrió una campaña destinada a que un millón de chilenos pida a la actual presidenta electa, Michelle Bachelet, que la nueva Constitución política que está proponiendo sea elaborada por una Asamblea Constituyente.


El tema tampoco ha escapado a la política. Si bien Bachelet no tendría los votos suficientes en el Congreso para modificar la Constitución sin tener que negociar con algunos parlamentarios de la derecha menos radical, su programa de campaña tuvo como eje principal el cambio de la carta magna. Oponerse a ello podría significar un duro revés, pues la actual Constitución es considerada una herencia de Pinochet, cuyas últimas reformas importantes sólo son "parches" que no han logrado modificar su esencia dictatorial.


En este sentido, el próximo 5 de enero, la Comisión de Constitución del Senado analizará el proyecto que busca instalar una cuarta urna en las elecciones, en la cual se pueda decidir si es que el país necesita una nueva carta fundamental y si debe ser hecha a través de una Asamblea Constituyente.


Esta moción legislativa fue impulsada en septiembre del año pasado por los senadores José Antonio Gómez, Jaime Quintana y Guido Girardi, quienes junto a varias organizaciones sociales ingresaron en el Parlamento el proyecto que promueve la instalación de una votación paralela en los comicios.
Según señaló el diario La Tercera, tras diversas gestiones de los legisladores –que incluyeron cartas dirigidas a los principales candidatos a la presidencia–, solicitaron el apoyo a su documento. Finalmente, el presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara alta, Patricio Walker, decidió poner en discusión el texto.


La instancia legislativa verá y analizará el proyecto, lo cual es una de las alternativas que el bloque progresista tiene para poder modificar la Constitución y que choca con la postura de algunos parlamentarios de la Democracia Cristiana, quienes están postulando una reforma dentro de los marcos de la institucionalidad. En dicha sesión se espera que se fijen los criterios para su tramitación, como también los invitados y los plazos para su votación.
Sin embargo, el tema de la Asamblea Constituyente ha estado en el centro de la discusión durante la semana, luego de que el senador DC Andrés Zaldívar afirmara que es imposible realizar una constituyente para cambiar la Carta Magna.


En conversación con el diario electrónico El Mostrador, Zaldívar aseguró no tener dudas acerca de que la Constitución debe ser reformada y coloca sobre la mesa un proyecto que dio a conocer hace algunos años y que sería, según él, la mejor forma para cambiar la carta fundamental.
El proyecto planteado por el ex ministro del Interior busca que una comisión integrada por 10 senadores y 10 diputados estudie la reforma.
Zaldívar también se manifestó contrario a darles voto a las Asambleas Constituyentes, afirmando que la única posibilidad de que exista una es "si el propio Parlamento delegara sus facultades constituyentes a una asamblea y determinara esa delegación, quiénes compondrían esa asamblea, cómo funcionaría, con qué facultades podría hacerlo".


Sin embargo, explicó que no se debe ignorar el crecimiento que ha tenido el movimiento social con el tema, pero que el porcentaje que obtuvo la opción AC en las últimas votaciones no es suficiente, aunque "lo importante es ver cómo se hace y mientras no haya en el Parlamento una decisión en que sea el propio Parlamento el que delegue sus facultades, tú no puedes hacer una reforma constitucional puertas afuera".


Agrega que al interior de su partido existen diversas opiniones al respecto, pero que todos tienen claro que cualquier forma que se busque debe ser hecha por la vía institucional, lo cual es similar a la postura del jefe del equipo constitucional de Michelle Bachelet, Francisco Zúñiga, quien también comparte la idea de que la discusión de una nueva Carta Magna sea en el Poder Legislativo.


Sin embargo, la postura de Zaldívar es refutada por la vocera del movimiento Marca Tu Voto, Javiera Parada, quien asegura que la posición del senador DC está alejada de la realidad que ha vivido el país desde el 2011 y lo invita a que apoye la idea de un plebiscito en donde se pregunte a la ciudadanía si se quiere una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.


Parada sostiene que la propuesta del senador es un mecanismo que no tiene cómo asegurar los dos primeros principios, que son la participación y democracia, ya que una comisión bicameral con 10 representantes de cada cámara, con consultas ciudadanas que no son vinculantes, no asegura ni participación ni democracia.

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Aurelio Alonso: La unificación monetaria en Cuba no es un acto de magia

Hay un tema que por estos días ocupa tanto a especialistas y decisores como a ciudadanos comunes en Cuba y genera noticia y opiniones incluso más allá de nuestras fronteras: el anuncio, el pasado mes de octubre por el Consejo de Ministros, de un proceso de unificación monetaria.


Se habla mucho de las formas y el posible escenario, del cronograma aún indefinido y las consecuencias que tendría este proceso. El sociólogo Aurelio Alonso, ensayista, investigador, subdirector de la revista Casa de las Américas y Premio Nacional de Ciencias Sociales 2013, es uno de los expertos que ha dado su opinión.


-Aurelio, se respira por doquier la expectativa que ha despertado el anuncio de la unificación. Para adentrarnos en el tema sería bueno un breve recorrido por la historia de la circulación de dos monedas en nuestro país.


-Mira, si nos ponemos a rebuscar en la historia, este ha sido un país de dualidad monetaria desde que se hizo república. Incluso en los años de ocupación norteamericana, entre 1898 y 1902, circulaban no dos sino tres monedas: el dólar estadounidense, que ya entraba en la economía cubana; el doblón español, que se cotizaba por arriba de los cuatro dólares, y el luis de oro francés, el de más alta cotización.


Posteriormente, cuando se estableció el peso cubano, la economía nacional se organizó tan sujeta, tan dominada por la economía norteamericana, que el dólar también circulaba en muchos lugares y se mantuvo una paridad uno a uno entre ambas monedas que duró hasta el triunfo de la Revolución.

Incluso, en los años ´50 había muchos cubanos que tenían cuentas bancarias en dólares; había una fuga de divisas ordinaria, regular, por esa identidad, esa dolarización de la economía...


La gente dice ahora que la economía cubana está dolarizada... Bueno, dolarizada estuvo en la primera mitad del siglo pasado: ahora se re-dolarizó en cierta medida, en otras condiciones. Porque los conceptos tienen distintas connotaciones: no es lo mismo la dolarización en Ecuador, donde un presidente en los ´90 decidió darle la cara a la crisis dolarizando y eliminando la moneda nacional, que en otros países donde se dolarizó estableciendo una equivalencia artificial con la moneda nacional, como hizo Ménem en Argentina, lo que llevó a imponer el corralito financiero, una terapia de shock con la cual dio un golpe brutal a la clase media...


-Hablaba de la dolarización hasta 1959, cuando hubo un cambio radical con la Revolución, con una política diferente...

-Sí, y con un bloqueo brutal de los Estados Unidos, que fue comercial y también financiero. Recordemos que la moneda es también una mercancía, y la moneda estadounidense es un medio de cambio a nivel mundial. Se bloqueó la moneda norteamericana y Cuba decidió de todos modos mantener la equivalencia del dólar y el peso cubano para los cálculos de su economía, como se venía haciendo., en una situación en que no se sabía exactamente cómo iba a comportarse.

A nivel de pueblo, a nivel de consumidores, cuando nos hablan de doble moneda pensamos en el CUP, el peso cubano, y el CUC, el peso convertible. Nuestros economistas suelen plantear que la dualidad empezó en 1993, cuando se despenalizó el dólar... Sí y no, porque ya existía una diferencia establecida entre la macroeconomía del país, con la que se insertaba en el mercado mundial y en el CAME, donde el dólar se seguía evaluando como equivalente del peso, y el rublo también como equivalente del peso, y la economía interna, donde la moneda nacional no era convertible y no había equivalencia, se había convertido en un certificado, en una moneda interior...


¿Qué sucede? Cuando se derrumba el Campo Socialista y la economía cubana cae brutalmente -se derrumba entre un 35 y 36% el PIB, en más de un 75% la capacidad adquisitiva del país-, se viene todo abajo y el dólar empieza a circular más activo y a tasarse en el mercado negro... Empieza a subir. Según algunos autores llegó hasta 75, según otros hasta 120, pero muchos recuerdan que estuvo a 150 pesos. La despenalización del dólar logró que se fuera reduciendo hasta la cantidad que tenemos hoy. O sea, la decisión de 1993 fue acertada.


-Hablamos con mucha gente en la calle y se repiten las opiniones sobre la gran diferencia entre ambas monedas, el poco valor del peso, la extrañeza sobre dos monedas nacionales tan distintas una de otra, las ventas y servicios mejores en una moneda que en la otra, y el constante criterio de que es algo nocivo... Decía que la decisión de 1993 fue acertada, ¿cuál es la realidad 20 años después?


-Hoy la dualidad se ve con luces distintas a las de los ´90, hay grandes diferencias entre aquella etapa y el momento actual. El período de los ´90 comenzó con una caída en un barranco y el país tuvo que comenzar a apoyarse en otras vías de ingreso para reponer la economía. Fue, por ejemplo, el comienzo del turismo. El nivel del turismo hoy no es el de los ´90, tampoco el de los ingresos por servicios profesionales como los médicos; no existía el fenómeno de las remesas como existe hoy... Las remesas generan un dinero que no entra por la macroeconomía sino por la economía de la familia, que termina comprando en la TRD. Hay hoy una circulación monetaria distinta en el país, y una posibilidad de retornar a la búsqueda de una moneda única.
Claro, hay que ser realista. No existe una varita mágica. Esto no va a ser la solución de los problemas porque a veces se dice "bueno, no podemos seguir con la equivalencia 25 a uno, es demasiado, tienen que abaratarse los productos, o subir los salarios", pero la mayor capacidad de ingresos tiene que estar respaldada por un efecto productivo mayor en el país. Una economía nacional, un país, no puede comerse más de lo que produce, en términos monetarios, de números; incluso, la economía supone que existe una equivalencia entre lo que se llama Producto Nacional Bruto y el Ingreso Nacional Bruto; tiene que haber una correspondencia. Cualquier otra cosa es una anomalía económica.


-Para muchos, la pérdida de esa equivalencia y la doble circulación ha tenido un impacto económico que ha afectado profundamente en los últimos años las economías individuales.


-El sentido común nos lleva a pensar que la pérdida de esa correspondencia entre salario y capacidad adquisitiva para satisfacer las condiciones mínimas de vida es un resultado de la doble moneda, pero es la doble moneda el resultado de una situación económica en que se ha perdido esa capacidad, que es lo tiene que ver con el derrumbe de la primera mitad de los años ´90.


Hay muchas preguntas en este sentido. ¿Por qué la relación de 25 a uno? Porque es una relación que llega a establecerse con el dólar, porque el problema grave aquí es que el eje de la dualidad no está en la diferencia entre el CUC y el CUP, las dos monedas nacionales, una equivalente al dólar, establecida para ser equivalente al dólar... ¿Qué es un billete de un CUC? Es como si fuera un billete de 25 CUP. En este caso, la diferencia no está tanto en la moneda como en la administración de la distribución: con 25 CUP no se compra en la TRD; con un CUC sí. Es decir, hay una diferencia de acceso al mercado... Como esto expresa una equivalencia con el dólar, por detrás del CUC, el problema está en que hay que equilibrar la economía del peso cubano con el dólar, y hay que empezar a equilibrarla por el Estado...


Ya se ha llevado la economía en algunos medios empresariales a una relación de diez por uno, y se está operando con base en esa relación, por ejemplo, en las ventas del sector campesino al turístico, y se está haciendo también en las relaciones a nivel internacional con el dólar. Mientras más baja, más beneficia a la población la circulación interior, pero no puede ser una acción voluntarista, hay que buscar cuál es la equivalencia adecuada, la que responde a los balances financieros. Por eso este es un proceso largo, que puede durar tres, cuatro, cinco años, también para no recurrir a terapias de choque.


-Es un proceso que recién ha comenzado, que redimensiona la economía cubana y que se va a tomar su tiempo en el sector estatal, y mucho más para llegar al doméstico.

..
-Yo soy sociólogo, no economista, pero pienso que si se mantienen adecuadamente los pasos, sin precipitación, tomando las medidas poco a poco, esto no debe traerle a la población trastornos mayores que los que ya tiene. Los grandes trastornos para la población de este país se produjeron en los años ´90 y seguimos arrastrando la situación de entonces, y las fluctuaciones en los mercados mundiales, con los precios de los alimentos más elevados. Lo que va a sufrir la población hoy no va a ser más grave, pero tampoco va a haber necesariamente una mejoría sistemática. Puede ser que algunos productos bajen de precio, hay productos en las TRD que están sobre-tasados y hay que hacerlos menos caros, son precios establecidos arbitrariamente y hay que dejar que el mercado se mueva ahí.


Lo otro muy importante es la macroeconomía, porque cuando la empresa tenga que ajustar la tasa de uno a uno, cuando la economía estatal deje de pensar que el peso cubano hay que operarlo como equivalente al dólar y busque una tasa que se aproxime a la real, en los presupuestos se van a dar cuenta de que les sale más caro producir muchas cosas porque las materias primas que tasaban al equivalente de uno a uno van a ser ahora diez a uno. Entonces van a encontrar cuáles son los verdaderos precios de producción, y eso va a llevar, a mi juicio, a saber qué empresas estatales son rentables y cuáles no, a definir con qué se queda el Estado y con qué no.


Hoy hablamos de flexibilizar la economía, pero lo que hacemos es crear 180 tipologías de cuentapropismo, y eso no modifica en nada la economía del país. El Estado tiene que tener los elementos económicos para saber qué es lo que tiene que administrar, y de lo que tiene que administrar qué es lo que no está siendo rentable y si puede ser rentable. Y ver qué hace con lo que no puede ser rentable, si licita para ponerlo en manos de particular, de cooperativas, de capital extranjero, o si lo cierra.


Esta medida es necesaria para que el Estado sepa, en primer lugar, qué tiene que hacer, y, por supuesto, para que se opere con una sola moneda en el país.


-El tema de los salarios en relación con la dualidad monetaria sale una y otra vez a la luz en las encuestas en la calle... También se habla de la inexistencia de un cronograma definido...


-El anuncio del Consejo de Ministros plantea que se ha aprobado la confección de un cronograma, pero hasta ahora nadie sabe cuál es. Supongo que nadie sabe cuál es el cronograma porque no se puede prever o calendariar etapas. Lo otro que se dijo es que se iba a empezar por la economía estatal.
Por otra parte, los precios y los salarios sólo podrán casarse cuando el desarrollo económico lo permita, cuando una cuota de eficiencia mayor lo permita, y cuando los niveles de producción se incrementen y haya un mercado que vaya facilitando progresivamente el acceso. Tampoco es simple, tiene que ver con un mercado y, por ejemplo, a lo mejor el plátano baja y la frutabomba sube, en dependencia de la producción. En cualquier sociedad mercantil hay reglas que definen la diferencia entre productos de primera necesidad, intermedios y suntuarios. Y se trata de aproximarnos a un mercado que no nos domine, sin perder el esquema económico socialista, y esto implica que la empresa socialista se mantenga fuerte en los sectores donde tiene que mantenerse fuerte, pero que todo lo que no tenga por qué ser administrado por el Estado no lo sea.


-Uno de los encuestados dijo que nuestro peso convertible sirve sólo en Cuba, y con el cambio anunciado ya hay algunos deshaciéndose de los CUC que tenían ahorrados, por miedo a que se devalúen...


-La característica principal del peso convertible es que no es convertible; la convertibilidad está a nivel nacional. Es muy difícil la situación económica nuestra, de muchos vericuetos, es muy difícil ver y plantear soluciones.


En cuanto al temor de la devaluación del CUC, esa dinámica no va a ser tan rápida. Me parece que el que se deshaga ahora de los CUC se está adelantando demasiado a los acontecimientos.


Hay otro tema en este proceso: las cuentas bancarias, algo importante porque en Cuba hay una gran cantidad de CUC y de CUP en cuentas bancarias de ahorro. Se ha dicho que se va a garantizar protección a las cuentas bancarias, lo cual implica que esto no es una medida de choque, es algo que le costará al Estado y que hace más lenta la transformación

-¿Alguna conclusión?


-Es importante que el país tenga una moneda fuerte, pero para que el país tenga una moneda fuerte hay que levantar la economía. Para que el peso cubano tenga fuerza hay que levantar la economía. Este proceso anunciado es decisivo, porque el proyecto de reforma avalado en los lineamientos necesita un saneamiento monetario. No podemos seguir viviendo con un presupuesto nacional con una equivalencia del dólar y el peso, engañándonos en cuanto a la rentabilidad de nuestro aparato económico estatal, porque ello introduce el caos en la economía.


Este camino de transformación monetaria y económica a partir de los lineamientos tiene que ser un camino de experimento y error, para saber con qué instrumentos vamos a hacerle un espacio atractivo al crecimiento del mercado en el país. En esto también van a jugar muchos factores como la política exterior de Estados Unidos, pero tampoco podemos planificar con esperanzas de mejoría en ese sentido; tenemos que planificar con la mirada puesta en lo que podemos hacer por nosotros mismos.


(Tomado de Cuba Contemporánea)

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Jueves, 26 Diciembre 2013 10:19

Izquierda y progresismo: la gran divergencia

Izquierda y progresismo: la gran divergencia

ALAI AMLATINA, 24/12/2013.- Uno de los mayores cambios políticos vividos en América Latina en los últimos veinte años fue el surgimiento y consolidación de los gobiernos de la nueva izquierda. Más allá de la diversidad de esas administraciones y de sus bases de apoyo, comparten atributos que justifican englobarlos bajo la denominación de "progresistas". Son expresiones vitales, propias de América Latina, en cierta manera exitosas, pero ancladas en la idea de progreso. Su empuje, e incluso su éxito, está llevando a que esté en marcha una divergencia entre este progresismo con muchas de las ideas y sueños de la izquierda latinoamericana clásica.


Para analizar estas circunstancias es necesario tener muy presente la magnitud del cambio político que se inició en América Latina en 1999 con la primera presidencia de Hugo Chávez, y que se consolidó en los años siguientes en varios países vecinos. Quedaron atrás los años de las reformas de mercado, y regresó el Estado a desempeñar distintos roles. Se implantaron medidas de urgencia para atacar la pobreza extrema, y su éxito ha sido innegable en casi todos los países. Vastos sectores, desde movimientos indígenas a grupos populares urbanos, que sufrieron la exclusión por mucho tiempo, lograron alcanzar el protagonismo político.


Es también cierto que esta izquierda latinoamericana es muy variada, con diferencias notables entre Evo Morales en Bolivia y Lula da Silva en Brasil, o Rafael Correa en Ecuador y el Frente Amplio de Uruguay. Estas distintas expresiones han sido rotuladas como izquierdas socialdemócrata o revolucionaria, vegetariana o carnívora, nacional popular o socialista del siglo XXI, y así sucesivamente. Pero estos gobiernos, y sus bases de apoyo, no sólo comparten los atributos ejemplificados arriba, sino también la idea de progreso como elemento central para organizar el desarrollo, la economía y la apropiación de la Naturaleza.


El progresismo no sólo tiene identidad propia por esas posturas compartidas, sino también por sus crecientes diferencias con los caminos trazados por la izquierda clásica de América Latina de fines del siglo XX. Es como si presenciáramos regímenes políticos que nacieron en el seno del sendero de la izquierda latinoamericana, pero a medida que cobraron una identidad distinta están construyendo caminos que son cada vez más disímiles. Es posible señalar, a manera de ejemplo, algunos puntos destacados en los planos económico, político, social y cultural.


La izquierda latinoamericana de las décadas de 1960 y 1970 era una de las más profundas críticas del desarrollo convencional. Cuestionaba tanto sus ideas fundamentales, incluso con un talante anti-capitalista, y rechazaba expresiones concretas, en particular el papel de ser meros proveedores de materias primas, considerándolo como una situación de atraso. También discrepaba con instrumentos e indicadores convencionales, tales como el PBI, y se insistía que crecimiento y desarrollo no eran sinónimos.


El progresismo actual, en cambio, no discute las esencias conceptuales del desarrollo. Por el contrario, festeja el crecimiento económico y defiende las exportaciones de materias primas como si fueran avances en el desarrollo. Es cierto que en algunos casos hay una retórica de denuncia al capitalismo, pero en la realidad prevalecen economías insertadas en éste, en muchos casos colocándose la llamada "seriedad macroeconómica" o la caída del "riesgo país" como logros. La izquierda clásica entendía las imposiciones del imperialismo, pero el progresismo actual no usa esas herramientas de análisis frente a las desigualdades geopolíticas actuales, tales como el papel de China en nuestras economías. La discusión progresista apunta a cómo instrumentalizar el desarrollo y en especial el papel del Estado, pero no acepta revisar las ideas que sostienen el mito del progreso. Entretanto, el progresismo retuvo de aquella izquierda clásica una actitud refractaria a las cuestiones ambientales, interpretándolas como trabas al crecimiento económico.


La izquierda latinoamericana de las décadas de 1970 y 1980 incorporó la defensa de los derechos humanos, y muy especialmente en la lucha contra las dictaduras en los países del Cono Sur. Aquel programa político maduró, entendiendo que cualquier ideal de igualdad debía ir de la mano con asegurar los derechos de las personas. Ese aliento se extendió, y explica el aporte decisivo de las izquierdas en ampliar y profundizar el marco de los derechos en varios países. En cambio, el progresismo no expresa la misma actitud, ya que cuando se denuncian derechos violados en sus países, reaccionan defensivamente. Es así que cuestionan a los actores sociales reclamantes, a las instancias jurídicas que los aplican, incluyendo en algunos casos al sistema interamericano de derechos humanos, e incluso a la propia idea de algunos derechos.


Aquella misma izquierda también hizo suya la idea de la democracia, otorgándole prioridad a lo que llamaba su profundización o radicalización. Su objetivo era ir más allá de la simples elecciones nacionales, buscando consultas ciudadanas directas más sencillas y a varios niveles, con mecanismos de participación constantes. Surgieron innovaciones como los presupuestos participativos o los plebiscitos nacionales. El progresismo, en cambio, en varios sitios se está alejando de aquel espíritu para enfocarse en mecanismos electorales clásicos.Entiende que con las elecciones presidenciales basta para asegurar la democracia, festeja el hiperpresidencialismo continuado en lugar de horizontalizar el poder, y sostiene que los ganadores gozan del privilegio de llevar adelante los planes que deseen, sin contrapesos ciudadanos. A su vez, recortan la participación exigiendo a quienes tengan distintos intereses que se organicen en partidos políticos y esperen a la próxima elección para sopesar su poder electoral.


La izquierda clásica de fines del siglo XX era una de las más duras luchadoras contra la corrupción. Ese era una de los flancos más débiles de los gobiernos neoliberales, y la izquierda lo aprovechaba una y otra vez ("nos podremos equivocar, pero no robamos", era uno de los slogans de aquellos tiempos). En cambio, el progresismo actual no logra repetir ese mismo ímpetu, y hay varios ejemplos donde no ha manejado adecuadamente los casos de corrupción de políticos claves dentro de sus gobiernos. Asoma una actitud que muestra una cierta resignación y tolerancia.


Otra divergencia que asoma se debe a que la izquierda latinoamericana luchó denodadamente por asegurar el protagonismo político de grupos subordinados y marginados. El progresismo inicial se ubicó en esa misma línea, y conquistó los gobiernos gracias a indígenas, campesinos, movimientos populares urbanos y muchos otros actores. Dieron no sólo votos, sino dirigentes y profesionales que permitieron renovaron las oficinas estatales. Pero en los últimos años, el progresismo parece alejarse de muchos de estos movimientos populares, ha dejado de comprender sus demandas, y prevalecen posturas defensivas en unos casos, a intentos de división u hostigamiento en otros. El progresismo gasta mucha más energía en calificar, desde el palacio de gobierno, quién es revolucionario y quién no lo es, y se ha distanciado de organizaciones indígenas, ambientalistas, feministas, de los derechos humanos, etc. Se alimenta así la desazón entre muchos en los movimientos sociales, quienes bajo los pasados gobiernos conservadores eran denunciados como izquierda radical, y ahora, bajo el progresismo, son criticados como funcionales al neoliberalismo.


La izquierda clásica concebía a la justicia social bajo un amplio abanico temático, desde la educación a la alimentación, desde la vivienda a los derechos laborales, y así sucesivamente. El progresismo en cambio, se está apartando de esa postura ya que enfatiza a la justicia como una cuestión de redistribución económica, y en especial por medio de la compensación monetaria a los sectores más pobres y el acceso del consumo masivo al resto. Esto no implica desacreditar el papel de ayudas en dinero mensuales para sacar de la pobreza extrema a millones de familias. Pero la justicia es más que eso, y no puede quedar encogida a un economicismo de la compensación.


Finalmente, en un plano que podríamos calificar como cultural, el progresismo elabora diferentes discursos de justificación política pero que cada vez tienen mayores distancias con las prácticas de gobierno. Se proclama al Buen Vivir pero se lo desmonta en la cotidianidad, se llama a industrializar el país pero se liberaliza el extractivismo primario exportador, se critica el consumismo pero se festejan los nuevos centros comerciales, se invocan a los movimientos sociales pero se clausuran ONGs, se felicita a los indígenas pero se invaden sus tierras, y así sucesivamente.


Estos y otros casos muestran que el progresismo actual se está separando más y más de la izquierda clásica. El nuevo rumbo ha sido exitoso en varios sentidos gracias a los altos precios de las materias primas y el consumo interno. Pero allí donde esos estilos de desarrollo generan contradicciones o impactos negativos, estos gobiernos no aceptan cambiar sus posturas y, en cambio, reafirman el mito del progreso perpetuo. A su vez, contribuyen a mercantilizar la política y la sociedad con su obsesión en la compensación económica y su escasa radicalidad democrática.


El progresismo como una expresión política distintiva se hace todavía más evidente en tiempo de elecciones. En esas circunstancias parecería que varios gobiernos abandonan los intentos de explorar alternativas más allá del progreso, y prevalece la obsesión con ganar la próxima elección. Eso los lleva a aceptar alianzas con sectores conservadores, a criticar todavía más a los movimientos sociales independientes, y a asegurar el papel del capital en la producción y el comercio.


El progresismo es, a su manera, una nueva expresión de la izquierda, con rasgos típicos de las condiciones culturales latinoamericanas, y que ha sido posible bajo un contexto económico global muy particular. No puede ser calificado como una postura conservadora, menos como un neoliberalismo escondido. Pero no se ubica exactamente en el mismo sendero que la izquierda construía hacia finales del siglo XX. En realidad se está apartando más y más a medida que la propia identidad se solidifica.


Esta gran divergencia está ocurriendo frente a nosotros. En algunos casos es posible que el progresismo rectifique su rumbo, retomando algunos de los valores de la izquierda clásica para buscar otras síntesis alternativas que incorporen de mejor manera temas como el Buen Vivir o la justicia en sentido amplio, lo que en todos los casos pasa por desligarse del mito del progreso. Es dejar de ser progresismo para volver a construir izquierda. En otros casos, tal vez decida reafirmarse como tal, profundizando todavía más sus convicciones en el progreso, cayendo en regímenes hiperpersidenciales, extractivistas, y cada vez más alejados de los movimientos sociales. Este es un camino que lo aleja definitivamente de la izquierda.


Por Eduardo Gudynas, analista en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social), Montevideo.

Twitter: @EGudynas

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Apoteosis geopolítica de EU con los hidrocarburos de México

Estados Unidos se encuentra atribulado en el gran Medio Oriente y se escenifica una fractura geopolítica en el Mar Negro –con las vacilaciones de sus aliados Turquía y Ucrania–, mientras Obama arranca una apoteosis energética con la captura de los hidrocarburos de México, principalmente en las aguas profundas del Golfo de México –a ser rebautizado como Golfo de Estados Unidos– y con el polémico cuan tóxico shale gas (gas esquisto/lutitas).


Así, Obama puede contener tanto el retorno triunfal de Rusia al escenario internacional como el pacífico ascenso armónico de China.
La apoteosis es de Estados Unidos, a nivel de país; la derrota es de México, como país –no a nivel personal fiduciario de Peña/Videgaray/Aspe–, que es prácticamente anexado al esquema geopolítico de Washington (ver Bajo la Lupa, 15/12/13) para formar próximamente parte del Comando Norte.


No deseo conjeturar sobre la insólita cuan asimétrica visita del vicepresidente Joe Biden al secretario de Hacienda, previa a la incrustación del "México neoliberal itamita" a la seguridad energética de Norteamérica, pero las suculentas ganancias serán para las trasnacionales anglosajonas, mientras Pemex muere de agonía lenta y a la CFE le propinan el último clavo en su féretro.


Estamos ya en el esquema de seguridad energética de Norteamérica, donde los mexicanos serán maltratados por el nuevo apartheid energético anglosajón.


México –amén de su extinción como Estado libre, independiente y soberano, y su suicidio nacional– obtendrá solamente migajas, según el reporte de JP Morgan (28/11/2013): las trasnacionales de Estados Unidos invertirán 15 mil millones de dólares al año, lo cual redundará en un máximo de 0.5 por ciento en el PIB. ¡Todo por casi nada!


El reporte CRS (Congressional Research Service, 18/11/13) calculó, 25 días antes de la reforma suicida Peña/Videgaray/Aspe, sus implicaciones para Estados Unidos y su seguridad energética. ¿Dónde quedó la seguridad energética de México?


Las oportunidades de inversiones para las empresas de Estados Unidos serán significativas y su interés radica en los pletóricos yacimientos de aguas profundas y del shale gas.


La Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos se habían adelantado a la captura de las aguas profundas de Pemex mediante el acuerdo transfronterizo de hidrocarburos de EU/México de 2012 (H.R. 1613 y S. 812) que facilita el desarrollo conjunto de petróleo y gas natural en la parte mexicana del Golfo de México.


La reforma suicida de Peña/Videgaray/Aspe llega muy a tiempo: 19 días antes de la expiración de la moratoria unilateral de Estados Unidos para iniciar la exploración de hidrocarburos en la transfrontera.


El reporte señala otra legislación que trata con los procesos de aprobación con Estados Unidos para la infraestructura (¡supersic!) de la energía de Norteamérica, que incluye oleo/gasoductos (H.R. 3301). ¡Desmantelamiento total de Pemex!


Hoy la mayor parte de las exportaciones de petróleo de México a Estados Unidos se realiza con tankers y requiere de conexiones internacionales de oleoductos que serán suplidas por las trasnacionales de Estados Unidos.


Viene lo interesante: El TLCAN excluía inversiones privadas en el sector energético de México, pero estos temas serán abordados durante las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP).


El "México neoliberal itamita" está en estado de sitio desde el TLCAN, pasando por el acuerdo transfronterizo de hidrocarburos hasta el ATP (que engloba a la neoliberal Alianza del Pacífico de México, Chile, Perú y Colombia).


El reporte admite que las oportunidades para las trasnacionales de Estados Unidos y sus inversionistas son mayúsculas tanto en el sector de los hidrocarburos como de su infraestructura (¡supersic!) y otros servicios en los campos petroleros ( v. gr. refinerías). ¡Negocio redondo!

Una de las áreas donde las trasnacionales de Estados Unidos se despacharán con la cuchara grande, después de las aguas profundas del Golfo de México, es con el shale gas del noreste mexicano: La cuenca Eagle Ford de Texas se puede extender hasta México. ¡Uf!


Llama la atención que la expansión de los cárteles de estupefacientes en esa región haya coincidido con la geología de shale gas, lo que avizora que su violencia se evanescerá mágicamente.


El reporte reconoce que las trasnacionales de Estados Unidos y las empresas privadas de México ganarán más de la reforma energética que el pueblo (¡supersic!) de México y coincide con Bajo la Lupa en que sus dos principales áreas de interés son las aguas profundas del Golfo de México y el shale gas.


El reporte no toma en cuenta la toxicidad del fracking y pareciera que las cada vez mayores protestas ciudadanas en Estados Unidos pueden ser paliadas con el traslado de sus trasnacionales al lado mexicano, que será el conejillo ambiental de Indias de las experimentaciones extractivas del polémico shale gas.


Lo que no se han llevado las trasnacionales de Estados Unidos a través del TLCAN lo harán mediante la próxima incrustación del "México neoliberal itamita" al ATP que jerarquizará la tecnología de la que carecen tanto Pemex como México. Lo que queda de Pemex, totalmente desmantelado por la reforma suicida de Peña/Videgaray/Aspe, será liquidado mediante el ATP.


Sin contar el levantamiento de las sanciones a Irán, el reporte pronostica que el precio del barril disminuirá, lo cual, a mi juicio, conviene a Estados Unidos, pero perjudica al México eterno que carece de experiencia en materia de regulación.


México desaparece energéticamente y cede su lugar a la poderosa metarregión geoeconómica/geopolítica de Norteamérica, donde advendrá un diluvio debido a la inundación de hidrocarburos, según Bloomberg (16/12/13), que se extralimita en sus cuentas alegres.


ExxonMobil, cuyas acciones se dispararon con la reforma, predice que la producción de Norteamérica superará a todos los miembros de la OPEP con excepción de Arabia Saudita.


Según los pronósticos anuales de Exxon presentados en el muy influyente think tank CSIS,) el mismo día de la entrega de los hidrocarburos de México al esquema de Norteamérica, contempla que en 2040 (¡supersic!) solamente Europa y la región de Asia-Pacífico serán importadores de crudo.


A mi juicio, la captura energética es la continuación de la guerra por otros medios y Estados Unidos usa el arma energética de Norteamérica para someter a sus rivales geoeconómicos: Europa y China.


Una cosa son las ganancias de Estados Unidos y otra las pérdidas de México en la integridad energética. La extracción de hidrocarburos por Estados Unidos en la parte mexicana (hoy su tercer abastecedor, con 12 por ciento) pronto desplazará a Arabia Saudita del segundo lugar (17 por ciento); Canadá es el primero (23 por ciento).


Las implicaciones geopolíticas son enormes: Estados Unidos, con las reservas de hidrocarburos de Canadá y México bajo su control mediante la seguridad energética de Norteamérica, domina(rá) una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, que lo hace menos dependiente de la OPEP en general, y de Arabia Saudita en particular.


Se trata de un " game changer": de una jugada energética de profundas implicaciones geopolíticas donde el gran vencedor darwiniano es Estados Unidos y el gran perdedor es México.
alfredojalife.com
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¿Privatización de Pemex para la guerra de EU contra China?

Después de su fallido intento de guerra en Siria y sus acumulados fracasos bélicos durante una generación desde Afganistán hasta Irak, (Estados Unidos) pasó a una feroz contraofensiva en los ámbitos financiero, mercantil y energético donde el "México neoliberal itamita" es literalmente deglutido por la principal apoteosis geopolítica del siglo de Washington hasta ahora.


Los movimientos financieros de Obama son muy significativos: acaba de invitar al ex gobernador del Banco Central de Israel, Stanley Fischer, a ser vicepresidente de la Reserva Federal para colaborar con el secretario del Tesoro, el israelí-estadunidense y ultraortodoxo religioso Jacob Joseph Lew.


Se profundiza el eje financiero Casa Blanca/Wall Street/Banco Central de Israel cuyo ex gobernador Jacob Aharon Frenkel (http://www.muckety.com/Jacob-A-Frenkel/641.muckety) exhibe perturbadores nexos con la aseguradora AIG y el banco lavador Wells Fargo/Wachovia ( The Guardian, 3/4/11).


AIG (http://www.muckety.com/American-International-Group-Inc/5000105.muckety) implicada en el pestilente doble cobro de seguros del 11/9 (Bajo la lupa, 26/9/04; 22/12/04; 22/06/05, y 6/05/13) se cuece aparte.


Por cierto, Frenkel fue detenido en Hong Kong por el robo de una maleta en una tienda, según el rotativo israelí Haaretz, 7/8/13. No cabe duda: la cleptomanía es adictiva.

Las guerras son ya geoeconómicas, geofinancieras y geomercantiles en las diversas regiones del planeta.


Nada menos que Robert Zoellick, anterior presidente del Banco Mundial, visualiza al TLCAN, del que fue su arquitecto, como la piedra estratégica de toque de un núcleo de Norteamérica para la economía global que pudiera rivalizar a los ascendentes poderes como China, según reporta Shawn Donnan del Financial Times, 2/12/13). Aquí se encuentra una de las claves geopolíticas de la reforma energética entreguista/masoquista de Peña/Videgaray/Aspe (Ver Bajo la lupa, 11/12/13).


En el Banco Mundial han despachado los planificadores de la estrategia de EU, como Robert McNamara (ex secretario del Pentágono), y Paul Dundes Wolfowitz (ex subecretario del Pentágono).


Según Zoellick, la triada EU/Canadá/México deberá moverse hacia adelante para asegurar que Norteamérica asuma tal papel (Nota: rivalizar con China), con el fin de tener una posición unificada (sic) en la diplomacia global y en los debates económicos.


La idea estratégica de Zoellick radica en que los tres países de Norteamérica, de casi 500 millones de habitantes, son "autosuficientes en energía (¡súper-sic!), con una infraestructura integrada y manufacturas y servicios industriales interconectados y una política exterior común (¡súper-sic!).

Sin duda, el doble talón de Aquiles de China son los alimentos y los hidrocarburos, pero le faltó a Zoellick enunciar el proyecto de una divisa común de Norteamérica, de acuerdo con el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés: http://www.americanfreepress.net/html/cfr_making_moves.html) y del canadiense Instituto Fraser (http://oldfraser.lexi.net/publications/critical_issues/1999/amero/).


En la geoestrategia metamercantilista de Zoellick, Norteamérica estará bien posicionado para rivalizar (¡súper-sic!) con los mil 300 millones de chinos en la era del megarregionalismo (¡súper-sic!), que significa también la era del imperativo estratégico en comercio. ¿Entrará el "México neoliberal itamita" a una guerra –sea comercial, financiera, cibernética o militar, o multidimensional– contra China y al lado de EU?


Zoellick delineó su nueva estrategia para contener a China, en el marco de la Doctrina Obama del pivote, en la Universidad Baylor Texas en Octubre( http://es.scribd.com/doc/191367450/Zoellick-20131015) y adjudicó su linaje a la genealogía estratégica de Otto von Bismarck, a quien Donnan califica de astuto político prusiano del siglo XIX y arquitecto de la unificación alemana.


Ambos, Zoellick y Donnan soslayan la defenestración de Bismark y la posterior desintegración de Alemania como consecuencia de sus dos guerras mundiales.


El banquero Zoellick, hoy miembro del influyente CFR, pertenece a la cúpula del poder de EU: anterior director de Goldman Sachs, subsecretario de Estado, presidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), accionista de la mafiosa gasera Enron y profesor de seguridad nacional en la Academia Naval.


El TLCAN –firmado en 1986 y formalizado en 1992 en el contexto de la caída del Muro de Berlín y de la disolución de la URSS– es ahora empujado a un nivel superior en la coyuntura de la guerra multidimensional que avizora EU contra China(http://www.dodbuzz.com/2013/12/12/call-made-to-congress-for-china-war-) y a la que empinan al "México neoliberal itamita" totalmente absorbido al esquema estratégico de Norteamérica, pero sin mexicanos, y próximamente a ser insertado al Comando Norte después de haber sido incrustado al cibercomando mediante la polémica Ley Telecom, cuando todos las rutas del neoliberalismo –de PRI, PAN y los elementos antinacionales del PRD– convergen en la Nueva Roma de EU: Norteamérica.


La pertenencia de Canadá y México al proyecto de la Asociación Transpacífico de 12 miembros (TPP, por sus siglas en inglés) y a la Asociación Transatlántica de Inversiones y Comercio (TTIP, por sus siglas en inglés) facilita las cosas a los dos océanos que domina la poderosa marina de EU, que se da el lujo de proyectarse hasta Sudamérica mediante la Alianza del Pacífico (miembros latinos: México, Chile, Perú y Colombia) con el fin de contener al BRICS: primordialmente a Brasil y a China.


Donnan reseña que en la agenda jerárquica comercial de EU yacen tales dos potenciales tratados comerciales regionales que son vendidos (sic) con la capacidad de propinar un golpe (¡súper-sic!) estratégico –el cual, a mi juicio, va con dedicatoria a China.


Pese a las apariencias, la reunión de cancilleres del TPP en Singapur, que no concluyó en ningún acuerdo, está a punto de dar un golpe sonoro para su próxima concreción ( ABC News, 12/12/13).


De hecho, Donnan decreta la irrelevancia de la OMC, pese a su reciente logro unificador: en realidad no se encuentra más en el centro de la agenda comercial global de negociaciones, y ahora vivimos en una era del megarregionalismo (¡súper-sic!) en lugar del multilateralismo, lo cual refrenda la tesis de mi libro Hacia la desglobalización (Jorale Editores, 2007).


La globalización se desglobaliza y los grandes del mundo tripolar geoestratégico (EU/Rusia/China) se reparten sus respectivas esferas de influencia, cuando Brasil se ha quedado un tanto rezagado en Sudamérica debido a la brutal contraofensiva de EU (v. gr. la Alianza del Pacífico) y la guerra financiera contra la plaza bursátil de Sao Paulo).


EU se está quedando con todos los recursos estratégicos de Norteamérica entre los que destaca su flagrante apartheid contra los mexicanos (nativos y migrantes) y, en particular, su control financierista de la dupla Peña/Videgaray que padece el síndrome de Estocolmo.
Un día de estos los mexicanos nos enteraremos que Norteamérica (EU/Canadá/México) declaró la guerra a China.


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Publicado enInternacional
Domingo, 15 Diciembre 2013 05:50

"Llegó la primavera con sus frutos"

La ternura y la inteligencia juntas son armas muy disuasivas. Escuchando hablar al teólogo brasileño Leonardo Boff se entiende rápidamente por qué su amigo Joseph Ratzinger lo apartó de la Iglesia cuando se publicó uno de los libros fundadores de la Teología de la Liberación escritos por Boff, Iglesia, carisma y poder. Mucho antes de ser papa, Ratzinger fue amigo de Leonardo Boff, pero en cuanto el severo teólogo alemán empezó a trepar la escalera del poder vaticano no dudó en levantar la mano para sentar a Leonardo Boff en el mismo sillón donde, muchos siglos antes, la Santa Sede juzgó a Galileo Galilei. Leonardo Boff pagó el tributo de sus ideas. Perdió el derecho de ejercer el sacerdocio.


Han pasado muchos años y muchos combates y Leonardo Boff no perdió ni un ápice de esa inteligencia que envuelve las cosas en una mezcla de racionalidad y revelación juvenil. El paisaje que rodea su casa de Petrópolis es idílico, frondoso y absorbente como las ideas que este intelectual de 75 años va exponiendo con la frescura de un adolescente. Con el título "El papa del pueblo", la revista Time eligió al papa Francisco como personalidad del año. "Lo que hace a este Papa tan importante es la rapidez con la que capturó la esperanza de los millones de personas que habían abandonado toda esperanza en la Iglesia", escribe Time.

Leonardo Boff no está lejos de pensar lo mismo. Se acaba el año de la elección de Bergoglio como primer papa no europeo de la historia. En esta entrevista con Página/12, Leonardo Boff hace un balance de las esperanzas suscitadas por Francisco, de las perspectivas de transformación que se levantan en el horizonte, de los actos ya cumplidos y de los que vendrán. El teólogo brasileño está convencido de que, con Francisco, llegó mucho más que un hombre que viene de lejos: en su visión, con él llegaron al Vaticano otra filosofía de la vida, de la política, otra práctica pastoral, otra sociología y otro cristianismo inspirados en la raíz misma del continente.


–Pasan los meses y, a su manera, el papa Francisco sigue dando sorpresas. ¿Cómo analiza usted este momento particular del catolicismo a través de una figura que está desplazando casi todos los centros de gravedad del Vaticano?

–Estamos en una situación totalmente nueva. Nosotros venimos de un invierno muy duro y riguroso con Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora sentimos la primavera con sus flores y sus frutos. Francisco es un papa que sorprende, que cada día inventa cosas nuevas. Es la primera vez que un papa no viene de la vieja cristiandad europea, sino de la periferia, o sea de América latina. Las iglesias de América latina eran iglesias espejo mientras que las iglesias de Europa eran iglesias fuente. Ahora, después de 500 años, nuestras iglesias se han convertido en iglesias fuente. Nuestras iglesias tienen sus tradiciones, sus reflexiones, sus liturgias, han creado un estilo de cristianismo ligado a la liberación, al compromiso social. De ese caldo espiritual, político y religioso viene el papa Francisco. El nuevo papa tiene otro tipo de mensaje, no es el cristianismo viejo, doctrinario, disciplinar. Se trata de un cristianismo de profunda comunión con todas las personas, libre de doctrinas castradoras, con un mensaje basado en la sencillez y la pobreza. Eso es inédito en la historia del papado. Hay que tener en cuenta que sólo 24 por ciento de los cristianos está en Europa, 62 por ciento en América latina y los demás en Asia y Africa. Esto significa que, hoy, el cristianismo es una religión de Tercer Mundo. Tuvo sus raíces en el Primer Mundo, pero eso ya pasó. Francisco es muy consciente de esto. Por eso tiene la fantasía creadora y es capaz de decir "hay que cambiar". Y creo mucho en su fantasía, en su libertad, en su corazón, en su libertad espiritual. La Iglesia necesita corazón, no poder. Donde hay poder no hay amor ni compasión. Francisco tiene amor y compasión. Y no quiere saber nada de poder ni de tradiciones.


–Para usted entonces Francisco es un papa de combate.


–Creo que Francisco combina dos cosas: la ternura de Francisco y el rigor del jesuita. Es franciscano en la forma de vivir humilde, popular, pero es un jesuita de la racionalidad moderna: analiza los fenómenos, identifica la causa principal y, cuando descubre, interviene con mucha determinación. Creo que el Papa es una combinación feliz entre ternura y vigor. Eso es lo que necesitamos en la Iglesia. Hacia afuera es un pastor, hacia adentro es muy riguroso. Cuando estuvo en Río de Janeiro, el discurso más duro que pronunció fue para los obispos y cardenales. Les dijo que no eran pobres ni interiormente, ni exteriormente, que eran duros con el pueblo y que no fueron capaces de hacer la revolución de la ternura, de la compasión, de la compenetración con el pueblo. En Roma dice lo mismo: los ministros de la Iglesia tienen que salir de la fortaleza hacia el pueblo, y el pueblo debe poder venir y sentirse en su casa. La Iglesia no está para condenar a nadie sino para acoger, perdonar, suscitar esperanzas y tener compasión con quienes tienen problemas. Esa es la característica más bella y evangélica de Francisco.
–Usted cree que Francisco puede realmente reformar la Iglesia.


–Yo creo que Francisco, antes de reformar la curia y la Iglesia, ya reformó el papado. El estilo del Papa es otro. El papado tiene un ritual, en las vestimentas, en los símbolos del poder. Francisco renunció a todo eso e hizo el trabajo contrario: logró que el papado se adaptara a sus convicciones, a sus hábitos. Por eso renunció a todos los símbolos de poder. Dijo: "la Iglesia tiene que ser pobre como Jesús". ¡San Pedro no tenía un banco y Jesús no entendía nada de contabilidad! Jesús era un profeta que traía fe, esperanzas. Francisco rescata la tradición más vieja de la Iglesia y rehúsa llamarse papa. Papa es un título de los emperadores. Francisco se considera un obispo de Roma que gobierna la Iglesia en la caridad, no en el derecho canónico. Eso cambia todo. Francisco es más que un nombre: es un proyecto de Iglesia, de una sociedad más sencilla, solidaria, es el proyecto de una simpleza voluntaria, de una sobriedad compartida. Posiblemente, esto va a crear una crisis entre los obispos y cardenales. Ellos se creen príncipes de la Iglesia y el Papa no quiere nada de eso. Francisco quiere que se renueve el pacto de las catacumbas cuando, al final del Vaticano II, 30 obispos se reunieron en las catacumbas e hicieron votos de vivir en la pobreza, abandonar los palacios y vivir en el medio del pueblo. Esa es la propuesta para toda la jerarquía de la Iglesia. Esa será para mí la gran revolución de Francisco.


–¿Con qué fuerzas Francisco podrá cambiar las malas tendencias profundas de la Iglesia? Por ahora hemos oído un mensaje pastoral muy entusiasta, pero para llegar a la trasformación completa hay un gran paso. ¿Acaso se apoyará en la Teología de la Liberación, tan reprimida por Juan Pablo II y Benedicto XVI?


–Es un papa muy inteligente. Francisco criticó mucho a los conservadores. El 11 de septiembre aceptó encontrarse con Gustavo Gutiérrez (el otro inspirador de la Teología de la Liberación). Eso me parece muy importante para apoyar esa teología que es, además, en cierta forma, el lugar de donde él viene. La Argentina tiene una Teología de la Liberación propia, que es la teología de la cultura popular. Francisco se apoyó en esa teología que se diferencia de la teología de la liberación común porque no trabaja en torno del conflicto de clases, sino en torno de la cultura dominante, la cultura dominada, cultura del silencio que hay que liberar. El está en esa línea. Y de allí viene su novedad. Ya eligió ocho cardenales de todo el mundo para crear una instancia de decisión. Sería fantástico si Francisco invitara a mujeres a dirigir los destinos de la Iglesia en la perspectiva de la globalización. Hasta hoy, el cristianismo era algo occidental que se fue convirtiendo en algo cada vez más accidental. Tiene que ser ahora globalizado. Para ser global, tiene que tener otras dimensiones. La Iglesia no encontró su lugar en la globalización. La Iglesia es muy romanizada, eurocéntrica. Pero Francisco tiene la visión del jesuita San Francisco Javier, misionero de China, según la cual la Iglesia tiene que salir. Para mí la mejor manera es crear una red de iglesias y comunidades que se encarnen en las culturas y tenga rostros chinos, japoneses, africanos, latinoamericanos. Es otro tipo de presencia de la Iglesia, no como poder, sino como una instancia de apoyo a todo lo que es humano. El cristianismo se suma a otras religiones, a otros caminos espirituales, y renuncia así a su privilegio de excepcionalidad, como si fuera la única Iglesia verdadera, la única religión válida. No. El cristianismo está junto a las demás para alimentar valores humanos, para salvar a nuestra civilización, que está amenazada.


–Sin embargo, el discurso tradicional del Vaticano aún se mantiene.


–Sí, yo creo que él seguirá manteniendo el discurso tradicional de defensa de la vida, contra el aborto, pero con una diferencia: antes, los temas de la moral sexual, familiar, del celibato de los sacerdotes o del sacerdocio de las mujeres, eran temas prohibidos, no se podían discutir. Ningún cardenal, obispo o teólogo podía hablar de esto. Francisco no, él dejó abierta la discusión. El va a abrir una amplia discusión en la Iglesia y va a recoger elementos que se pueden tornar universales. Francisco abrió muchos espacios. No sé hasta qué punto podrá avanzar con esto, pero sí habrá una amplia discusión en la Iglesia. Posiblemente se logre permitir que las iglesias locales, por ejemplo en Africa, donde hay otras culturas tribales, otra relación con la sexualidad, puedan actuar de otra forma ante la utopía cristiana, una forma que no sea sólo la occidental. Ahora tenemos una sola manera de ser cristiano, pero hay otras. En América latina estamos demostrando que es posible un cristianismo afro-indígena-europeo, una mezcla de tres grandes culturas. Por eso aquí la Iglesia tiene otro rostro, es más abierta, más comprometida con los cambios que benefician al pueblo. Tenemos que universalizar esto porque la injusticia mundial es muy grande. Y este papa es muy sensible ante los últimos, los invisibles. Ahí está su centralidad.


–Ya ha pasado cierto tiempo luego de la renuncia del papa Benedicto XVI. Ese hecho fue un enorme terremoto para los católicos del mundo. ¿Cuál es hoy su análisis sobre ese momento de fractura sin el cual el papa Francisco no hubiese llegado al sillón de Pedro?

–Yo creo que cuando Benedicto XVI leyó el informe de más de 300 páginas sobre la situación interna de la Iglesia, sea lo que concernía los problemas del banco del Vaticano, sea los escándalos sexuales que implicaban a obispos y cardenales, creo que eso lo golpeó profundamente. Benedicto XVI sintió que no tenía fuerza física, ni psíquica, ni espiritual para enfrentar un lío semejante. Ese problema no venía desde afuera, del mundo, de la sociedad, no: el problema venía desde dentro de la Iglesia, de su parte más central que es la curia romana. Eso lo escandalizó. Benedicto fue muy humilde al reconocer que otra persona debía venir con más fuerza, con más y determinación y otra visión de la Iglesia para crear un horizonte de esperanzas y credibilidad que la Iglesia había perdido totalmente.


–El banco del Vaticano y todos los escándalos ligados a él fueron uno de los desencadenantes de la renuncia de Benedicto XVI. Apenas asumió, las primeras medidas que adoptó el papa Francisco atañen justamente el banco. ¿Cree usted que podrá llevar a cabo la reforma final de esa institución financiera comprometida con la mafia y la circulación de dinero opaco?


–En el banco del Vaticano hay mucho dinero de la mafia, apoyada y comprometida con altas figuras de la curia romana. En este sentido, hay un riesgo que pesa sobre el Papa. Cuando la mafia se siente agredida es capaz de cometer crímenes, de eliminar personas. Por eso es muy inteligente que el Papa no viva en los departamentos pontificiales sino en una Casa de Huéspedes, es muy inteligente también que no coma solo, sino con muchas personas. Francisco dijo en broma que así era más difícil envenenarlo. Pero más allá de esto, creo que Francisco va a inaugurar una dinastía de papas del Tercer Mundo, de Africa, de Asia, de América latina. Con eso se enriquecerá el catolicismo con valores de otras culturas que nunca fueron respetadas sino colonizadas. El cristianismo de América latina es un cristianismo de colonización. Hicimos muchos esfuerzos para crear un cristianismo nuestro, con nuestros santos, nuestros mártires. Nuestro cristianismo tiene su propio rostro, que no es el viejo rostro europeo. Esto va a facilitar que el cristianismo sea una propuesta buena para la humanidad, no solamente para los cristianos. Nuestro cristianismo tiene otro elemento de ética, de humanidad, de espiritualidad para un mundo altamente materializado, tecnológicamente sofisticado. Francisco encarna ese contrapunto, esa dimensión. Su propuesta tiene futuro.

por Eduardo Febro
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