Foto: Nicaragua Investiga

Fue comandante guerrillera de la revolución popular sandinista y ministra en el gobierno en la década de 1980. Luego diputada e integrante de la dirección nacional del FSLN. Sin retórica, explica las razones por la que rompió con el actual presidente: “En el 98 me distancié de Daniel Ortega a partir del pacto de prebendas con el presidente Arnoldo Alemán y actualmente trabajo en la Articulación de Movimientos Sociales. Hemos sido víctimas de represión y durante un tiempo pasamos a la clandestinidad, seguimos en la lucha porque Nicaragua está sufriendo una dictadura”.

– ¿Cómo están viviendo la pandemia?

– El gobierno decidió ignorarla. Llegaron a afirmar que era una enfermedad de los ricos y del imperialismo y no le dieron ninguna importancia. El 18 de marzo se produjo el primer caso y se empezaron a exigir políticas sanitarias para enfrentarla. El gobierno decidió asumir una lógica de contaminación de rebaño que supuestamente adoptaron en Suecia, en unas condiciones claramente diferentes. El gobierno impulsó las actividades masivas, mantuvo las clases, los carnavales, las fiestas y manifestaciones y promovió actividades que concentraran a la población, política que continúa hasta hoy.

Como resultado estamos viviendo una situación muy grave que según los datos del Observatorio Ciudadano tenemos una cifra muertos superior a todos los países centroamericanos sumados. Es la propia ciudadanía la que está tomando medidas de protección, siguiendo los consejos de grupos de médicos independientes.

– El biólogo molecular Jorge Huete asegura en un reciente artículo de Envío que la política del gobierno consistió en no hacer nada, no se cerraron fronteras, no se hizo nada. Las cifras oficiales son de 35 muertos y 760 contagiados sin cifras de tests.

– No sólo eso, hay una política de fomentar los contactos directos y de secretismo con los datos que no se corresponde con los estándares de la OMS y la OPS, De modo que con participación ciudadana se han construido estadísticas propias entre médicos, científicos y organizaciones de la sociedad civil. Una carta de 700 médicos más cinco ministros de Salud de diversas administraciones mostraron a la OPS su preocupación sobre el modo como se está tratando la pandemia, pero el gobierno ha mantenido un silencio absoluto. Este secretismo se corresponde con la lógica con la que Ortega ha tratado las estadísticas y la información en los 12 años de su gobierno .

– ¿Qué cifras de muertos y contagiados manejan?

– Son 3.500 contagiados y 805 muertos al 27 de mayo. En toda la región centroamericana se manejaban 600 muertos. Debemos decir que esos muertos son personas que fallecieron con síntomas de coronavirus porque la gente llega al hospital y no le hacen el test. Dicen que aplicaron 5.000 test pero nunca dieron los resultados pese a que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) les envío 26.000 pruebas. No se sabe dónde están los focos de contagio y los epidemiólogos dicen que ahora ya no tiene sentido porque la enfermedad está absolutamente regada en todo el país con una elevada circulación comunitaria. La demanda de cuidados intensivos y de respiradores es muy alta y todo el sistema de salud está rebasado. Los privados cobran entre mil y tres mil dólares diarios, que en este país es una barbaridad. La situación es gravísima, empeorada por la crisis económica que se produjo a raíz del estallido popular de abril de 2018.

– Según el gobierno de Ortega Nicaragua cuenta con el “mejor sistema de salud de las Américas” y un exitoso sistema de salud comunitaria.

– Es mentira que el sistema de salud sea bueno. Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina después de Haití y nuestro principal producto es la exportación de mano de obra y las remesas son la forma como los sectores populares sobreviven. Es evidente que el país no está preparado para la pandemia y menos para hacerlo como Suecia.

Los médicos dicen que el sistema de salud puede funcionar para algún otro tipo de enfermedades como el dengue y para campañas de vacunas, pero tratándose del Covid, en la medida que se recomiendo distancia, cuarentena y equipamiento, esto no funciona. El gobierno dice que han realizado más de 4 millones de visitas a los hogares, algo que nadie les cree. Y las que se realizaron se hicieron sin ningún tipo de protección, para explicarle a las familias las medidas de protección pero sin tapabocas, sin distancia en una estrategia totalmente equivocada.

– La vicepresidenta Rosario Murillo dice que el objetivo de las visitas es “orar y pedir a Dios” y verificar prácticas de protección. Parece una visión poco científica para abordar la pandemia.

– Llegó a decir que la pandemia no iba a afectar a Nicaragua porque está bendita por la virgen y sobre esa lógica impulsaron las procesiones religiosas durante semana santa. Cuando la iglesia católica las suspendió, el gobierno las impulsó a través de los gobiernos locales. Tienen una forma de pensar fanática y religiosa que la trasladan a la militancia. En todo caso, lo más terrible es que en medio de la pandemia se sigue reprimiendo, se sigue encarcelando y realizando juicios falsos contra personas que se oponen al gobierno. Han liberado 2.800 presos comunes pero ningún preso político. Ellos usan un discurso a la vez religioso y alguna retórica antimperialista con el que disimulan su falta de acción ante la pandemia.

-En abril la Universidad Nacional Autónoma despidió a toda la dirección del Centro de Investigaciones de Estudios de la Salud, incluyendo al director, porque habían dado entrevistas denunciando el mal manejo de la pandemia y recientemente a uno de los principales epidemiólogos, el doctor Quant, por ese mismo motivo.

– El drama es que en vez de hacer un manejo responsable de la pandemia, dicen que las críticas son parte de un plan golpista que se inició, según ellos, en abril de 2018 con las manifestaciones contra el régimen de Ortega. Todos los cuestionamientos los llevan al terreno de la desestabilización con un lenguaje seudo izquierdista y con ese argumento llegaron a sancionar a médicos y enfermeras por usar tapabocas, porque dicen que infunden miedo. Recién ahora están permitiendo el uso de tapabocas porque el virus está afectando a su propia base social. Estos días murió el alcalde Masaya, y han muerto incluso diputados oficialistas y ahí tuvieron que ceder y ahora llaman a usar tapabocas cuando hasta hace 15 días había sanciones incluso a personal de salud que se los ponía para atender sus pacientes.

Hay que decir que 38 asociaciones de médicos hicieron un llamado a una cuarentena voluntaria, respaldada por muchas organizaciones sociales, y ahora llamamos a que no vayan a los colegios ni a las universidades ni a los partidos de fútbol y de beisbol, porque todo eso sigue funcionando de forma muy irresponsable.

– Llama la atención ese triunfalismo porque Nicaragua ha fracasado a la hora de combatir la epidemia de dengue, ya que todos los años hay casi 200 mil casos desde hace ya muchos años. O sea que la salud de la población ya viene en un situación de creciente debilidad.

– En mayo comenzó el período de lluvias, hasta noviembre, cuando proliferan el dengue, la malaria y otras enfermedades endémicas que se juntan con enfermedades respiratorias agudas. Las perspectivas son muy negativas. Desde 2007 no se difunden datos fiables ni en el terreno de la salud ni en la economía, se manipulan los datos sobre muertes a raíz de aborto o mujeres afectadas por violencia, rechazan el concepto de femicidio y siempre enfatizan que tienen el mejor sistema para todos los problemas.

– Tú conoces bien a Daniel Ortega, a Rosario Murillo, y al Frente Sandinista. ¿Qué los lleva a impulsar esta actitud que no sólo es irresponsable sino que a mediano plazo parece una política suicida, ya que se les puede volver en contra?

– Cuando estalló la pandemia el régimen estaba en una carrera desaforada para tratar de impedir el adelanto de las elecciones y reformas profundas para garantizar elecciones libres, que era resultante de la rebelión de 2018. Ahí apostamos a una salida del régimen a través de la movilización y la lucha callejera, pero al tomar el camino de la represión aplastando la rebelión, ese camino se cerró por ahora.

Pero luego vino la presión internacional y el mantenimiento de la resistencia ciudadana, impidieron que el régimen impusiera su plan.

No pudieron recomponerse plenamente porque el impacto de la crisis económica es tremendo y vieron en el Covid la posibilidad de recomponer el régimen o desviar la atención. Ahora están asustados por el nivel de incremento de la pandemia y aún no encontraron el modo de enfrentarlo, porque sólo puede hacerse con una política radical de aislamiento y medidas de apoyo a la población con políticas paliativas. La situación nuestra es tan brutal que si organizaciones independientes quieren repartir kits de protección (tapabocas y alcohol) a la población, te capturan como si fueras delincuente porque te consideran parte de un plan de desestabilización. Lo único que puede cambiar esto es una acción concertada de toda la población, porque el régimen tiene una lógica de aplastamiento que lleva a considerar a todos los demás como enemigos.

– ¿Qué nivel de apoyo popular tiene el régimen?

– Alrededor de un 20% según las últimas encuestas, por lo menos es lo que se mantiene desde la rebelión de 2018, la mitad de lo que tenía el sandinismo cuando perdimos las elecciones en 1990. Es probable que con la pandemia disminuya aún más, sobre todo porque está afectando a su base social.

– Buena parte de la izquierda latinoamericana sigue apoyando al régimen. ¿Cómo lo explicas?

– Es la izquierda institucional vinculada a los gobiernos progresistas de América del sur o que están en los parlamentos+. De todos modos algunos en privado reconocen que este régimen es una dictadura que no tiene nada que ver con los principios de la izquierda.

También es cierto que el gobierno de Estados Unidos está presionando al de Nicaragua, aunque tuvieron muy buenas relaciones hasta 2018. Eso explica que haya un sector que responde a una lógica elemental que todo lo que se opone a Estados Unidos debe ser apoyado. Que se reprima y asesine en nombre de la izquierda genera confusión y sentimientos reaccionarios. Te digo que las políticas de Ortega son muy parecidas a las de Somoza, por lo que va a ser muy difícil poner en pie una izquierda verdadera. Yo creo que lo urgente es salir de la dictadura, pero eso no me lleva a pensar que lo que venga sea extraordinariamente mejor. Después de Ortega vendrá otro régimen de derecha, pero si conseguimos abrir espacios democráticos podremos luchar mejor contra un nuevo régimen neoliberal y extractivista. Las banderas de la izquierda sandinista serán siempre aquí de actualidad.

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Brasil: las hinchadas de fútbol en primera línea defienden la democracia

Una de las mayores sorpresas de este año la ofrecen las hinchadas de fútbol brasileñas que dejaron de lado su rivalidad para manifestarse contra el Gobierno de Jair Bolsonaro y en defensa de la democracia. Los hechos han venido sucediendo en las últimas semanas en las principales ciudades del país y marcan un hito en la historia político-deportiva.

 

Este domingo 7 de junio se repitieron las manifestaciones a favor y en contra de Bolsonaro. Los opositores llevaban pancartas de "Fuera, Bolsonaro fascista" y de "antirracismo". Destacaban los hinchas de Corinthians y trabajadores de la salud. Entre los bolsonaristas las pancartas decían "libertad", "familia" e "intervención cívico militar"

El presidente acusó a los manifestantes de "terroristas", mientras el vicepresidente Hamilton Mourao exigió reprimir a quienes se manifiestan por la democracia y, en claro contraste, declaró que los bolsonaristas que piden golpe militar para cerrar el Congreso y el Supremo Tribunal de Justicia ejercen su "libertad de expresión".

Lo cierto es que gracias a las hinchadas de fútbol, a las que ahora se sumaron grupos de izquierda y movimientos sociales, la ultraderecha ya no tiene el monopolio de la calle. Este hecho insólito merece una explicación, ya que no es en absoluto común que los fanáticos del deporte jueguen un papel político destacado en defensa de las libertades. En Europa, por ejemplo, buena parte de las barras militan en la ultraderecha racista y xenófoba.

En Brasil cada club de fútbol cuenta con varias hinchadas, que se identifican con nombres, símbolos y con los colores del club. Resistencia Alvinegra, por ejemplo, la barra de izquierda de Cruzeiro, movilizó cerca de 200 hinchas en Belo Horizonte durante dos fines de semana consecutivos.

En Río de Janeiro y en Sao Paulo las hinchadas de Santos, Sao Paulo y Palmeiras hicieron otro tanto frente a las sedes de los Gobiernos de sus Estados. Gavioes da Fiel, la barra del Corinthians, no solo es una de las mayores hinchadas organizadas de Brasil, sino también una escuela de samba que sale en carnaval. Fue creada en 1969, cuenta con 120.000 asociados y tiene una estructura interna administrativa regida por estatutos.

"Nuestra protesta nació de una organización autónoma de hinchas miembros de Gavioes", relata Danilo Passaro, de 27 años. Debe decirse que en Corinthians jugaba Sócrates, ídolo nacional bajo el régimen militar en la década de 1980. Contribuyó a formar el grupo Democracia Corinthiana, "un movimiento revolucionario en el fútbol brasileño, en el que los jugadores no solo participaban en las decisiones del club, sino que se manifestaban públicamente por la redemocratización en plena dictadura".

Ese espíritu democrático que anida en muchos hinchas de fútbol y en numerosos jugadores, que estos días firmaron manifiestos a favor de la democracia, confluyó bajo los gobiernos de Lula (2003-2011) en la creación de la Associaçao Nacional de Torcidas Organizadas (ANATORG) en 2014, en el marco de la celebración Copa del Mundo, ese mismo año, y de las Olimpíadas en 2016.

ANATORG reunió inicialmente unas 103 hinchadas de clubes de todo el país, pero actualmente pueden llegar a 200 grupos. La antropóloga Rosana da Cámara Teixeira de la Universidad Federal Fluminense, publicó en 2017 en la revista Antípoda, los resultados de una investigación del proceso que llevó a las hinchadas a agruparse en una asociación nacional.

La antropóloga destaca que en los años anteriores las hinchadas habían sido duramente criminalizadas por los medios y perseguidas por la policía. En ese marco comprendieron que debían cambiar o tendrían un futuro incierto.

Destaca tres razones que explican el nacimiento de ANATORG: la mercantilización del fútbol siguiendo el modelo europeo, con reducción de los estadios para que estén todos los espectadores sentados, entradas muy caras y estrecha vigilancia, lo que tendía a impedir las prácticas habituales de las hinchadas.

En segundo lugar, los cambios en la arquitectura de los estadios tornaron imposibles las "fiestas catárticas" de las barras en las gradas, disciplinando a sus actores, en general varones de 14 a 25 años. Finalmente, la actuación del Ministerio de Deportes jugó un papel decisivo, ya que en los foros que convocó para debatir la violencia en el deporte, se conocieron las hinchadas que decidieron formar la asociación.

La política del Gobierno de Lula buscaba reducir una violencia desbordada. "Entre 1999 y 2008 Brasil fue el campeón mundial con 42 hinchas muertos", escribe Teixeira. Solo en 2012, hubo 23 hinchas asesinados en el marco de los conflictos entre barras, y en 2014 hubo 18. Con este panorama, era imperioso hacer algo ante la celebración de megaeventos como el Mundial y los Juegos Olímpicos.

Las hinchadas también necesitaban unirse para no ser barridas por la represión y la criminalización. En 2010 el Gobierno Federal aprobó una ley que endureció el Estatuto del Hincha, responsabilizando jurídicamente a las hinchadas organizadas de los daños causados por sus integrantes dentro y fuera de los estadios.

Esta fue una de las demandas centrales de ANATORG. "Nuestra lucha es por el cambio del estatuto del hincha donde se castiga a la hinchada por el delito provocado por un único individuo", señala uno de sus primeros comunicados.

De este modo, escribe Teixeira, las hinchadas organizadas se politizaron al punto que "se perciben como movimiento social, cuyo papel no solo es organizar la fiesta en las gradas, sino también representar al colectivo de hinchas".

La politización de las hinchadas durante el Gobierno de Luis Inacio Lula da Silva, producto de la historia de algunas hinchadas y por la mencionada mercantilización del deporte, las llevó a establecer puentes entre ellas (un proceso plagado de dificultades) y acentuar sus definiciones políticas democráticas.

Se trata de un "movimiento" que incluye, de modo informal y laxo, a dos millones de jóvenes en todo Brasil. La caída de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 por un impeachment en el Congreso y el autoritarismo de Bolsonaro y de los militares, acentuaron el activismo de las barras.

Pero no debe olvidarse que el protagonismo de las barras de los clubes de fútbol se debe a la crisis de las izquierdas en Brasil. Solo pequeños grupos organizados como Pueblo Sin Miedo, vinculado al Movimiento Sin Techo, se manifestaron el primer domingo de junio junto a las barras y los jóvenes antirracistas.

21:17 GMT 08.06.2020(actualizada a las 21:29 GMT 08.06.2020) URL corto

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Un manifestante de 75 años cae al suelo después de ser empujado por la policía de Buffalo, imagen cortesía de la estación de televisión National Public Radio y tomadas por Mike Desmond.Foto Afp

Nueva York., Las vidas negras valen y sin justicia no habrá paz fueron las consignas que retumbaron en la boca de cientos de miles de manifestantes de costa a costa este sábado al continuar un levantamiento civil que a lo largo de 12 días ha estado presente en 50 estados y más de 600 localidades y que ha obligado a Donald Trump a instalar un nuevo muro alrededor de su casa.

En Nueva York hubo más de una docena de marchas, una de ellas fue encabezada por maestros que caminaron desde el sur de Manhattan a Washington Square, para ahí fusionarse con otras –una se nombró La marcha por los sueños robados y las vidas saqueadas– para proceder en un flujo incesante por toda la ciudad.

En Filadelfia, decenas de miles se congregaron alrededor del Museo de Arte (las escalinatas hechas famosas en la película Rocky) y otras partes del centro de la ciudad llamada cuna de la democracia estadunidense.

En Seattle, una marcha encabezada por trabajadores de la salud llevaban pancartas en las que se leía: El racismo es una emergencia de salud pública. Este sector se ha solidarizado con la protesta en varias ciudades del país en días recientes. En Brooklyn, el viernes en la noche, una trabajadora de emergencia en una ambulancia tomó el micrófono del vehículo para trasmitir su mensaje de apoyo a los manifestantes que pasaban por esas calles: “salgan todos los días, estamos haciendo el cambio… mantengámonos unidos –lo tenemos que hacer ¡chingá!– las vidas negras valen” [https://twitter.com/scottheins/ status/1268701444607270917].

La clase política, desde legisladores federales y locales hasta alcaldes se sumaron. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, marchó con los manifestantes y declaró en referencia a Donald Trump: Hoy decimos que no, en noviembre decimos el que sigue.

En Filadelfia se repitió algo cada vez más frecuente en varias ciudades: el alcalde Jim Kenny y la jefa de la policía Danielle Outlaw se hincaron (el gesto de solidaridad con el movimiento contra la brutalidad policiaca y la violencia racial).

Sin embargo, en días recientes, en Filadelfia y en decenas de ciudades –incluyendo Nueva York y Los Ángeles– supuestamente en manos de gobiernos municipales liberales, se registraron múltiples incidentes de violencia policiaca contra manifestantes e incluso periodistas. Aunque algunos uniformados han sido suspendidos y otros cesados, la gran mayoría sigue impune.

En Buffalo se hizo viral el video de dos policías tumbando a un activista de 75 años, quien sangraba sobre el pavimento mientras pasaban otros oficiales y fue llevado a un hospital; fueron suspendidos dos agentes, pero 57 de sus colegas renunciaron en protesta a la unidad antimotines a la que todos pertenecían.

Sin embargo, la violenta represión contra los manifestantes sirve para demostrar qué tan enraizado está el problema, y nutre una nueva demanda por todo el país: reducir de manera dramática el gasto en la policía y por el fin a la impunidad oficial.

Los protagonistas en esta ola de protestas no son los políticos ni tampoco viejos líderes sociales –veteranos de la lucha por los derechos civiles–, sino una nueva generación de activistas, algunos marchando por primera vez, y sus aliados provenientes de diversos movimientos, desde ambientalistas hasta sindicalistas progresistas (el gremio de enfermeras, por ejemplo), entre otros.

Las marchas de ayer fueron más grandes que nunca en varias ciudades y estuvieron marcadas por la ira colectiva contra la violencia racista como por la celebración del surgimiento de este movimiento. Algunos bailaban al avanzar, otros ponían música en bocinas portátiles, sirviendo de DJ’s para la multitud. Se escuchó rap, soul, rock y a veces los coros eran masivos. También hubo viejos himnos de las luchas de derechos civiles, como el icónico We shall overcome.

A lo largo del día se compartieron reportes de manifestaciones, algunas fueron las más grandes en tiempos recientes, de diferentes puntos del país, de Jersey City a Atlanta, de Denver a Chicago, pero aún más notables son las protestas en ciudades más pequeñas y hasta pueblos alrededor del país, incluso en algunos donde no hay minorías, reportan algunos medios.

Figuras del mundo de las artes y cultura, junto con los del deporte profesional se han sumado a las marchas y/o expresado su apoyo. Gregg Popovich, el técnico del equipo de basquetbol los Spurs de San Antonio –al que ha llevado a cinco campeonatos– declaró que lo que todos vieron en el caso de George Floyd, un afroestadunidense muerto por policías blancos en Minneapolis hace 12 días, fue un linchamiento y estoy avergonzado como persona blanca de saber que eso puede ocurrir, y llamó a la lucha antirracista para rescatar a este país.

Mientras tanto, la campaña electoral de Trump envió hoy un correo electrónico a sus bases solicitando firmar una petición: “Nuestra bella bandera estadunidense debería ser respetada y cualquiera que piense otra cosa es sencillamente antiestadunidense. El presidente Trump desea enviar un mensaje a la izquierda de que protestar contra la bandera estadunidense es absolutamente inaceptable….”

La Guardia Nacional informó que más de 43 mil integrantes en 34 estados y en la capital están apoyando a fuerzas de seguridad pública en lo que llama disturbios civiles (civil unrest) actuales.

Ese disturbio o agitación o revuelta civil expresado durante los últimos 12 días son tal vez las protestas más amplias en la historia de Estados Unidos, según algunos cálculos iniciales, con acciones registradas en más de 600 ciudades en los 50 estados y la capital del país, reportó el Washington Post.

Por David Brooks

 


Pese al Covid-19, marchan en ciudades de todo el mundo contra el racismo

Afp, Ap, Sputnik y Notimex

París. En ciudades de todo el mundo cientos de miles de manifestantes exigieron ayer, nuevamente, poner fin al racismo y justicia para el afroestadunidense George Floyd. Más de 23 mil 300 personas marcharon ayer en la capital francesa contra la violencia policial.

La mayor manifestación se celebró en París, donde salieron a las calles unas 5 mil 500 personas, mientras la concentración en Lyon contó con más de 5 mil participantes. Otra protesta masiva, de unas 2 mil personas, tuvo lugar en Lillle. Hubo concentraciones menores en las ciudades de Metz, Rennes, Poitiers y Nancy.

En Australia decenas de miles de personas se manifestaron, desafiando el llamado del gobierno a quedarse en casa por la crisis sanitaria en el país. Sin embargo, grupos de indígenas australianos sostienen que han hecho suya la indignación por el asesinato de Floyd, pues más de 400 miembros de sus comunidades han muerto a manos de la policía en los pasados 30 años.

En frente a la catedral de Christchurch, en la capital de Nueva Zelanda, miles de personas se reunieron para presenciar una masiva puesta en escena de la danza tradicional maorí haka, hecha en honor a Floyd. La danza tradicionalmente se usaba en el campo de batalla, pero con el tiempo se ha vuelto una muestra feroz del orgullo y la unidad del pueblo neozelandés.

En el Reino Unido se registró una manifestación ante el Parlamento. Luego de varias horas de manifestación pacífica, incidentes se presentaron al final de la jornada alrededor de Downing Street, en el centro de Londres. Botellas fueron lanzadas contra la policía, que trató de dispersar a los manifestantes.

El Reino Unido no es inocente, exclamaron los manifestantes. Como en la capital británica, fueron muchos los manifestantes en Mánchester que salieron a la calle para terminar con el racismo, que es una pandemia. Debido a las medidas de confinamiento por el Covid-19, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, había pedido el viernes no manifestarse.

En Alemania unas 10 mil personas se reunieron en silencio en la famosa Alexanderplatz, la mayoría de ellas vestidas de negro y con máscaras. El silencio blanco es violencia, coreaban.

Los jugadores del Bayern Múnich, el líder del campeonato de Alemania, realizaron este sábado el calentamiento con una camiseta con la inscripción Tarjeta roja al racismo - BlackLiveMatters, antes del partido en campo del Bayer Leverkusen.

En Lieja, este de Bélgica, 700 personas hicieron caso omiso a la prohibición y participaron en una marcha contra el racismo, según la policía.

En Varsovia participaron mil personas, muchos de ellos jóvenes vestidos de negro, y el candidato de la izquierda a la presidencial, Robert Biedron, usando mascarilla se unió a ellos.

 

Corresponsal

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Sábado, 06 Junio 2020 06:38

La maldición del teflón

La maldición del teflón

El renombrado cineasta Todd Haynes se ha salido un poco de sus intereses habituales, para describir en El precio de la verdad, una preocupación marcada del cine hollywoodense: la lucha del individuo contra un sistema corrupto . Con un guion escrito por otros, basado en un artículo del New York Times, Haynes se apega a los hechos para realizar otra versión del mito de David vs. Goliat.

Parecida en cierta manera a Erin Brockovich: una mujer audaz (Steven Soderbergh, 2000), El precio de la verdad narra el largo proceso por el cual el abogado citadino Rob Billot (Mark Ruffalo) atiende la petición del furioso granjero Wilbur Tennant (Bill Camp), cuyo ganado sufre de trastornos debido al agua contaminada del río cercano en West Virginia. Tras una exhaustiva investigación, Billot descubre que, en efecto, la poderosa compañía DuPont ha envenenado a incontables seres humanos y animales con los desechos tóxicos resultantes de la fabricación de algo tan aparentemente inocuo como el teflón.

Entonces el abogado entablará una demanda colectiva contra DuPont –que, oh ironía, es uno de los clientes de la firma legal a la que pertenece. El camino será arduo y fatigoso, porque la compañía se valdrá de todo tipo de tretas para ocultar su culpabilidad y, sobre todo, negarse a pagar la millonaria indemnización. Habrán transcurrido 17 años entre la visita del granjero y la final resolución.

Digo que El precio de la verdad se aleja de lo habitual en Haynes porque el director nos había acostumbrado a un cine más íntimo y propio, que igual había cuestionado y deconstruido el melodrama de los años 50 ( Lejos del cielo, 2002, y Carol, 2015) o la biografía ficticia de diversas figuras del rock ( Velvet Goldmine, 1998, y Mi historia sin mí, 2007). Podría pensarse que su nueva realización es meramente una chamba; sin embargo, es evidente que Haynes se ha puesto al servicio de su historia con un indudable compromiso personal.

Con las referencias acostumbradas del director al cine del pasado, El precio de la verdad evoca también a esos paranoicos thrillers de los años 70 sobre conspiraciones siniestras de diferentes formas de poder. La atmósfera de la película es oscura y ominosa, aun cuando la vida del protagonista nunca es puesta en peligro.

Es mérito de Haynes y su fotógrafo Edward Lachman el comunicarnos una especie de pesimismo subyacente en dicha atmósfera. Si bien Billot resulta triunfal, hay en todo el proceso de la película una sensación de que los grandes corporativos se saldrán casi siempre con la suya en cuanto se refiere a crímenes contra el medio ambiente.

Una gran virtud de la película es la forma interesante como Haynes ha resuelto las farragosas partes expositivas de la investigación de Billot. Un ejemplo de ello es la secuencia en la que el protagonista le explica a su sufrida esposa (Anne Hathaway), conversando sobre la mesa del comedor, cómo DuPont ha contaminado al pueblo estadunidense desde los años 50 con una sustancia llamada PFOA (o C8), fundamental en la fabricación del teflón. A ello contribuye la urgente actuación de Ruffalo, quien expresa su cansancio con el caso, al mismo tiempo que su tenacidad para nunca darse por vencido.

El precio de la verdad (un título por demás olvidable) iba a estrenarse en cartelera justo cuando sobrevino la pandemia. Por ello, se ha decidido estrenarla en servicios de streaming. La película está, pues, a la renta en Apple TV y en Cinépolis Klic.

El precio de la verdad

( Dark Waters)

D: Todd Haynes/ G: Mario Correa, Matthew Michael Carnahan, basado en el artículo publicado en el New York Times, “ The lawyer who became DuPont’s worst nightmare”, de Nathaniel Rich/ F. en C: Edward Lachman/ M: Marcelo Zarvos/ Ed: Affonso Goncalves/ Con: Mark Ruffalo, Anne Hathaway, Tim Robbins, Bill Pullman, Bill Camp/ P: Willi Hill, Killer Content, Amblin Partners. EU, 2019.

Twitter: //twitter.com/@walyder">@walyder

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Palestinos escapan del gas lacrimógeno disparado por soldados israelíes en la aldea cisjordana de Qusin durante una protesta contra la iniciativa de Trump sobre Oriente Medio y el plan de Israel de anexar partes de Cisjordania. Foto Ap

Tulkarem. Grupos de palestinos se manifestaron ayer en varias ciudades de Cisjordania ocupada para protestar contra el proyecto israelí de anexión de zonas de ese territorio. Decenas de personas se congregaron en Tulkarem, en el norte de Cisjordania, con banderas palestinas, gritando lemas contra la colonización israelí y el proyecto de anexión.

El ejército israelí disparó granadas ensordecedoras y gases lacrimógenos para impedirles acercarse hasta uno de los pasos fronterizos bajo vigilancia militar.

"Esta marcha muestra nuestro rechazo ante cualquier proyecto de anexión. Esta es nuestra tierra y la defenderemos con todos los poderes y la energía a nuestro alcance", afirmó Iyad Jarada, secretario general del partido Fatah en Tulkarem.

Cerca de Tubas, también en el norte de Cisjordania, un manifestante resultó herido en la cabeza por una bala de goma del ejército israelí, según la Media Luna Roja.

También se produjeron concentraciones en Naplusa y Qalqilyah, en Ramalá y Jericó, en el valle del Jordán, que Israel quiere anexar. En Hebrón, los centenares que se manifestaron lanzaron gritos contra Israel y Estados Unidos.

El nuevo gobierno de unión israelí presentará a partir del 1° de julio una estrategia para aplicar el plan del gobierno estadunidense para Oriente Medio, que allana el camino para la anexión por parte de Israel del valle del Jordán y las colonias en Cisjordania ocupada.

Más de 450 mil israelíes viven en colonias consideradas ilegales según el derecho internacional en Cisjordania, donde viven 2.7 millones de palestinos.

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Internacional Progresista: "ser testigo no es suficiente"

La necesidad de organizarse ante las protestas por George Floyd

 

"En todo el mundo, los movimientos de protesta se están levantando y extendiendo. En las calles de Santiago, lxs jóvenes chilenxs se manifestaron contra las condiciones generalizadas de pobreza, precariedad y violencia policial. En toda la India, millones de activistas se enfrentaron al racismo y a la violencia antimusulmana del gobierno de Modi. Y en el Líbano, lxs manifestantes han desafiado el encierro para exigir sus derechos básicos a la alimentación, el agua, la atención sanitaria y la educación. Estas son las condiciones planetarias en las que han estallado las protestas a través de los Estados Unidos", señalaron un grupo de personalidades de distintos países integrantes de la Internacional Progresista.  

Luego de las protestas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, los integrantes de la Internacional Progresista aseguraron que "un nuevo movimiento de solidaridad está surgiendo. De Los Ángeles a Sao Paulo, de Minneapolis a Londres, Las Vidas Negras Importan (Black Lives Matter) es un grito y una demanda que se escucha en todo el mundo". 

"Las marchas en ciudades como Auckland y Ámsterdam han enviado una importante señal al gobierno de Estados Unidos de que el mundo está mirando --señalaron. Pero ser testigo no es suficiente desafío, ahora y como siempre, es organizarnos: convertir estas expresiones espontáneas de solidaridad en un movimiento internacional duradero para desmantelar las instituciones de violencia estatal racista e investigar los abusos de los derechos humanos por parte de los departamentos de policía de los Estados Unidos, su sistema penitenciario y, en particular, su ejército", señalaron en un documento Noam Chomsky, Hilda Heine, Ece Temelkuran, Gael García Bernal, Áurea Carolina,Celso Amorim, Renata Avila, Srecko Horvat, Scott Ludam, Carola Rackete, Yanis Varoufakis, John McDonnell, Andres Arauz, Alicia Castro, David Adler, Aruna Roy, Nikhil Dey, Ertuğrul Kürkçü, Nick Estes, Paola Vega y Elizabeth Gómez Alcorta. 

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Incidentes en París en una marcha contra la violencia policial

La protesta fue reprimida con gases y balas de goma

Los manifestantes marcharon para pedir justicia por Adama Traoré, un joven negro de 24 años que fue asesinado en 2016 en una comisaría, dos horas después de ser detenido.

 

Una movilización en París contra la violencia policial y el racismo derivó en la noche del martes en incidentes entre los manifestantes y la policía, que reprimió la protesta con gases lacrimógenos y balas de goma. Alrededor de 20 mil franceses coparon las calles de la capital para pedir justicia por Adama Traoré, un joven negro de 24 años as esinado en 2016 en una comisaría, dos horas después de ser detenido. La prefectura había prohibido la manifestación debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus, que no permite las concentraciones de más de diez personas, y también por el riesgo de "altercados". El llamado a la manifestación en París coincidió con la ola de protestas en Estados Unidos tras la muerte de George Floyd, el joven de 46 años asfixiado por un policía en Minneapolis. A diferencia de lo que pasó en Francia, en ciudades como

La manifestación, que empezó al final de la tarde en la explanada delante del tribunal del nordeste de París, se vio perturbada por el uso de gases lacrimógenos por parte de la policía. Los manifestantes se dispersaron por las calles aledañas y en el bulevar que rodea a la capital francesa, donde cientos de ellos bloquearon parcialmente el paso de vehículos. En ese sector se produjeron varios enfrentamientos, en los que la policía recurrió a disparos de balas de goma mientras los manifestantes intentaban defenderse lanzando proyectiles. En las calles se levantaron barricadas y algunas bicicletas fueron incendiadas. 

Al comienzo de la protesta, Assa Traeoré, hermana mayor de Adama, expresó: "Hoy no se trata solo del combate de la familia Traoré, se trata del combate de todos ustedes. Hoy, cuando peleamos por George Floyd, peleamos por Adama Traoré". Frente a la joven, vocera del Colectivo Adama, los manifestantes gritaban "Revolución" o "Justicia para Adama".

En otro tramo de su discurso improvisado, Assa manifestó: "Mi hermano murió en su cumpleaños. Se puso su camisa, tomó su bicicleta y salió a dar un paseo. Pero en Francia, un hombre negro no puede salir a dar un paseo en bicicleta", antes de acusar a la Justicia francesa de "encubrir a los agentes que mataron a mi hermano". 

El caso de Adama Traoré se convirtió en un símbolo de la violencia policial en Francia. El 19 de julio de 2016, el joven de 24 años falleció en una comisaría de las afueras de París, dos horas después de haber sido arrestado. El arresto se produjo tras una persecución por parte de gendarmes que fueron exonerados la semana pasada por la justicia francesa. Los agentes que lo atraparon lo redujeron en el suelo con una técnica policial que, según la familia, le causó la muerte horas después, al contrario de lo que afirman los peritajes realizados por la justicia. 

Esta tarde, los abogados de la familia Traoré presentaron las conclusiones de un nuevo informe médico, que fue realizado al margen del procedimiento judicial. Yassine Bouzrou, uno de los letrados, aseguró en declaraciones al canal BFMTV que "los gendarmes que lo detuvieron lo mataron" y que el juez de instrucción "hace todo lo posible para proteger a los gendarmes". 

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Martes, 02 Junio 2020 06:12

La orden de Trump es reprimir

La orden de Trump es reprimir

El presidente de Estados Unidos amenazó a los gobernadores para que aplasten las manifestaciones y hagan arrestos masivos

 

Donald Trump prometió represión y comenzó a cumplir anoche, frente a la propia Casa Blanca. Después de un fin de semana de manifestaciones en todo el país, el presidente retomó la iniciativa y organizó tres eventos. El primero fue una teleconferencia con gobernadores a los que calificó de blandos. Luego dio una conferencia de prensa en el jardín de rosas del palacio presidencial donde anunció abiertamente que iba a reprimir. Y, finalmente, ordenó a un ejército variopinto que iba de guardaparques a la Guardia Nacional y varios cuerpos de policía locales que despejaran el parque frente a la residencia. Cuando los policías terminaron de tirar gases lacrimógenos y balas de goma  y arrestar a manifestantes que protestaban de forma pacífica, Trump posó con una Biblia en la mano en una iglesia cercana. Sonreía, contento con su política de orden.

Las noches terminan en llamas en las principales ciudades de Estados Unidos. La secuencia se da, con sus variaciones locales, más o menos del mismo modo: una manifestación que comienza pacífica, acechada por una policía altamente militarizada, termina en represión. La tensión es palpable, y más allá de que se habla de infiltrados instigadores a la violencia, también hay un ida y vuelta entre el enojo del pueblo y una policía en actitud provocadora. En cuestión de horas, ya es moneda corriente que se pase de las consignas a paso lento, a los incendios de tachos de basura y saqueos. Con esto, viene la represión brutal con cachiporras, gas lacrimógeno y balas de goma. Se pide justicia y al reclamo en contra de la violencia policial, se responde con más violencia policial.

El estallido social, iniciado luego de que un policía asesinara al ciudadano afroamericano George Floyd, sucede en el contexto de una de las peores crisis económicas de la historia estadounidense, con una taza de desempleo que podría superar a la de gran depresión cuando den los próximos números oficiales. 40 millones de ciudadanos han aplicado al seguro de desempleo durante la pandemia. Según la oficina federal de estadísticas del departamento de trabajo, en todos los grupos etarios el porcentaje de afroamericanos que aplicaron al seguro de desempleo en 2020 duplica al de los blancos. La crisis económica y sanitaria afecta desproporcionadamente a las poblaciones de color, especialmente a los afroamericanos, entre quienes se encuentra un gran número de trabajadores esenciales. Esta desigualdad estructural es la verdadera violencia.

Ningún toque de queda, ni siquiera en Washington D.C., pudo frenar la ira. El domingo se vio una escena insólita, las luces exteriores que iluminan la Casa Blanca, se apagaron, dejándola a oscuras, lo cual contrastó con los fuegos exteriores de los manifestantes. La foto es ciertamente gráfica, una casa de gobierno fundida a negro.

La mañana del lunes, después del sexto día consecutivo de protestas, Estados Unidos amaneció con las primeras reacciones del presidente Donald Trump en Twitter. “La ley y el orden”, se leyó en mayúsculas, frase que repitió en su conferencia de prensa por la tarde. Vale la pena recordar que dicha retórica fue utilizada como estrategia republicana para captar el voto blanco racista, durante el movimiento por los derechos civiles en la década del sesenta. Todo lo pronunciado por el presidente de los Estados Unidos constituye un guiño, a la vez que una provocación.

Uno de los debates principales tiene que ver con los destrozos. Desde una de las líneas demócratas más críticas al gobierno de Donald Trump encarnada por a Alexandria Ocasio-Cortez, congresista nacional representante de Queens, se sostiene que la virulencia de los reclamos responde a la violencia sistémica. Mientras tanto, el presidente insta a los gobernadores a usar la fuerza “tienen que dominar o van a quedar como unos estúpidos, tienen que arrestar y enjuiciar a las personas”, dijo en una conversación telefónica desde el subsuelo de la Casa Blanca, según una grabación de audio obtenida por la CNN. Más tarde, en conferencia de prensa, insistió sobre este punto: “estoy enviando miles y miles de soldados fuertemente armados, personal militar, y agentes para cumplimiento de la ley para frenar los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos, y la absurda destrucción de la propiedad”.

Varios gobernadores se refirieron tanto a la llamada, como a la conferencia de prensa. Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan por el partido Demócrata, dijo que la conversación telefónica fue altamente perturbadora, y agregó que, en lugar de ofrecer apoyo, el presidente atacó a los gobernadores. Incluso el republicano Charlie Baker, gobernador de Massachussets, se mostró en descontento con el presidente “Durante las últimas semanas, cuando el país necesitó compasión y liderazgo, esto no existió, solo recibimos amargura, una actitud combativa y egoísmo”, dijo en conferencia de prensa en Boston.

Hasta representantes de la iglesia se manifiestan en contra de la actitud del presidente. La obispa de la Diócesis Episcopal de Washington, Mariann Edgar Budde, declaró a la CNN “el presidente usó la Biblia y una de las iglesias de mi diócesis sin permiso como fondo de utilería para un mensaje antiético (…) estoy indignada”. Se refería a la última imagen pública del Donald Trump el lunes, luego de que los oficiales sacaran de su paso a manifestantes pacíficos con gases lacrimógenos y balas de goma, para que él pudiera sacarse fotos frente a la iglesia de St. John’s.

Llega la noche y los helicópteros sobrevuelan bajo la ciudad de Nueva York, es una imagen recurrente estos días a lo largo del país, indican que empiezan las corridas. Si bien hay toque de queda, como en casi la mitad de los estados, esto no pareciera un impedimento para que los manifestantes sigan en su pedido desesperado de justicia.

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Trump amenaza con usar fuerza militar para mitigar las protestas

El magnate se proclama "el presidente de la ley y el orden" // Advierte a gobernadores: "es un movimiento, si no lo aplastan será cada vez peor"

 

Nueva York., Donald Trump declaró ayer que empleará la fuerza militar contra ciudadanos de este país para suprimir las expresiones masivas –y en gran parte pacíficas– de disidencia al proclamarse como "el presidente de la ley y el orden".

En declaraciones en la Casa Blanca, el comandante en jefe ordenó a gobernadores y alcaldes "dominar las calles" ante las revueltas ocurridas a lo largo de la última semana. "Si una ciudad o estado rehúsa emprender las acciones necesarias para defender la vida y propiedad de sus residentes, desplegaré a los militares de Estados Unidos y resolveré rápidamente el problema por ellos", advirtió.

Trump indicó que empleará su autoridad según la Ley de Insurrección de 1807, la cual establece que el presidente puede desplegar fuerza militar para suprimir insurrecciones, desorden civil y rebelión. Pero, de inmediato, expertos en leyes señalaron que esa legislación establece que el Ejecutivo sólo puede darle uso si se lo solicitan los gobernadores, y varios de ellos –incluidos los de Nueva York, Maryland e Illinois– rechazaron esa opción anoche.

Mientras hablaba el presidente, fuerzas federales –Servicio Secreto, policía militar y hasta fuerzas montadas a caballo– procedieron de pronto a reprimir con gas lacrimógeno y balas de goma a cientos de manifestantes que se habían expresado de manera pacífica durante horas en las proximidades de la Casa Blanca, todo parte de un acto coreografiado de Trump.

Al concluir sus comentarios, salió de la Casa Blanca a pie rodeado de elementos de seguridad y helicópteros sobrevolando, para caminar una cuadra por el Parque Lafayette –pasando por donde minutos antes se había expulsado con fuerza a los manifestantes– para posar ante las cámaras frente a la histórica Iglesia de San Juan con una Biblia en la mano. Después de unas fotos solo, invitó al procurador general, Bill Barr, y otros funcionarios –todos blancos– a colocarse a su lado para más fotos.

Poco después, la obispa episcopal de Washington, Mariann Edgar Budde, quien supervisa esa iglesia, se declaró "indignada", repudió el acto como "un abuso de símbolos sagrados y antitético a todo lo que representamos", condenó el uso de fuerza para expulsar a manifestantes de los alrededores de la iglesia y denunció que la Casa Blanca no avisó de la visita.

Trump, en breves palabras en el Jardín de las Rosas, responsabilizó a "anarquistas profesionales" y a "Antifa" de las protestas "violentas" que han "golpeado salvajemente a gente inocente"y advirtió que se pondrá fin "ahora mismo" a esos actos.

La frase de "presidente de la ley y el orden" es la consigna que usó Richard Nixon para su elección en 1968.

Horas antes, Trump despotricó contra gobernadores en una teleconferencia en la cual –según una grabación filtrada a los medios– les dijo que "tienen que arrestar a las personas... Tienen que dominar. Si no dominan, están perdiendo el tiempo; ellos los van a atropellar, se van a ver como un grupo de imbéciles". En otro momento señaló: "es un movimiento. Si no lo aplastan, será cada vez peor. El único momento en que es exitoso es cuando ustedes son débiles, y la mayoría de ustedes lo son".

En tanto, una autopsia independiente solicitada por la familia de George Floyd concluyó –a diferencia de la del forense oficial del condado– que el afroestadunidense murió por asfixia que llevó a falta de circulación de sangre al cerebro causado por la rodilla del policía blanco sobre su cuello en Minneapolis. La familia de la víctima solicitó poner fin a los saqueos y otros actos de violencia.

La ira en las calles

En el séptimo día de protestas masivas contra la violencia racista oficial y la brutalidad policiaca detonada por el asesinato de Floyd el lunes de la semana pasada, movilizaciones masivas generalmente pacíficas continuaron por todo el país: desde Oakland, Nueva York, Minneapolis, Nashville y Portland, hasta Birmingham y Filadelfia, entre decenas más, con activistas que afirman que no se cansarán de protestar hasta que se logre un cambio real y justicia plena en el caso de Floyd.

Luego de una noche marcada por incidentes violentos, el domingo, entre algunos grupos de manifestantes y las autoridades, pintas, saqueos y más, a pesar de medidas de control que incluyen toques de queda, se intensificó el debate tanto entre manifestantes como entre figuras políticas sobre las tácticas y el uso de violencia contra policías y propiedades.

En Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill De Blasio anunciaron por primera vez un toque de queda –casi todas las principales ciudades del país ya lo habían hecho el fin de semana– para la noche de este lunes, después de enfrentamientos y saqueos en las zonas de Soho y en Brooklyn.

La hija del alcalde estuvo entre las arrestadas poco después de que su padre insistió en que gran parte de los más violentos no eran residentes de la ciudad. Cuomo declaró que se incrementaría el número de policías en la noche de 4 mil a 8 mil y que contemplaría activar la Guardia Nacional si eso no era suficiente (esto, antes de las palabras de Trump).

En Washington, las protestas se volvieron cada vez más conflictivas la noche y madrugada de ayer, con varios incendios en edificios y estructuras alrededor del parque frente de la Casa Blanca: el Servicio Secreto y policía municipal salvaguardaron el perímetro de la sede presidencial y finalmente emplearon gas lacrimógeno y estallidos de luz y sonido para despejar la zona. Por primera vez en la memoria, la Casa Blanca se quedó en la oscuridad al apagar todas las luces de la parte que da a las rejas principales en la Avenida Pennsylvania, y el presidente mantuvo silencio ante el público.

Mientras, circulan palabras de hace más de medio siglo que otra vez suenan contemporáneas, como las de reverendo Martín Luther King, quien afirmó: "los disturbios son el lenguaje de los no escuchados" y que en 1967 explicó que "los veranos de disturbios de nuestra nación son causados por los inviernos de demora de nuestra nación. Y, mientras Estados Unidos posterga la justicia, estamos en la posición de tener estas recurrencias de violencia y disturbios una y otra vez. La justicia social y el progreso son los garantes absolutos de la prevención de disturbios".

Más de 5 mil 600 personas han sido arrestadas por todo el país desde que estallaron las protestas, según un conteo de la agencia Ap, con Nueva York y Los Ángeles con las cifras más altas.

Por David Brooks

Corresponsal

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Lunes, 01 Junio 2020 06:21

Blues

Elementos de la Guardia Nacional estadunidense vigilan en el distrito Fairfax, área de Los Ángeles donde estallaron disturbios el sábado, en respuesta a la muerte de George Floyd durante un arresto policiaco en Minnesota. Foto Afp

El grito colectivo de furia que estalló en las calles de decenas de ciudades de Estados Unidos en la última semana proviene de lo más hondo y antiguo de la historia de este país, y es una expresión contemporánea, con tintes del blues, de la acumulación de injusticias violentas que son parte integral del american way of life.

Las escenas de violencia en las calles y los saqueos mostrados por los medios estos días suelen ocultar el crimen real: la violencia racista oficial sistémica contra minorías (los afroestadunidenses son víctimas de balas policiacas dos veces más que los blancos) e inmigrantes en el país más encarcelado del planeta, el saqueo económico "legal" donde sólo en 10 semanas de pandemia –mientras más de 40 millones perdieron su empleo– unos cuantos multimillonarios compartieron ganancias de más de 400 mil millones de dólares, y en el país más rico del mundo, uno de cuatro niños podrían padecer hambre este año, entre otros delitos.

Todo esto ha quedado al descubierto con los resultados del manejo político criminal de la pandemia (más de 80 mil de los 100 mil muertos podrían haberse salvado) y la crisis económica que afecta de manera desproporcionada a afroestadunidenses, latinos y pobres. Las condiciones socioeconómicas y el resultado de cuatro décadas de neoliberalismo está matando a muchos miles más de afroestadunidenses y latinos que la policía, y asfixiando la vida de millones de trabajadores de todas las razas.

El reverendo Martin Luther King concluyó que no se podía hablar de racismo sin hablar de la injusticia económica y el fin de políticas imperiales (como la guerra de Vietnam en ese tiempo), algo que sigue vigente más de 50 años después.

En los años 60 con revueltas en los guetos de varias ciudades, King comentó que le habían solicitado hacer un llamado contra los actos violentos de los manifestantes y respondió que "sabía que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin antes haber hablado claramente sobre el mayor provedor de la violencia en el mundo actual: mi propio gobierno".

"Creo que estamos atestiguando Estados Unidos como un experimento social fallido", comentó el intelectual afroestadunidense Cornel West, profesor de filosofía en Princeton y Harvard, hace un par de días. "Doy gracias a Dios de que la gente esté en las calles. Imagínate que este tipo de linchamiento ocurriera (en referencia al asesinato de George Floyd en Minneapolis que detonó esta ola de protestas) y que la gente se quedara indiferente."

Opinó que "el sistema no puede reformarse a sí mismo", y que ahora Estados Unidos está entre "un matón neofascista en la Casa Blanca" y "una ala neoliberal del Partido Demócrata". Ante ello, los pobres y los trabajadores negros, morenos, rojos, amarillos, de todo color, son los excluidos y se sienten totalmente sin poder, sin ayuda, sin esperanza, entonces ves rebelión”.

West subrayó que se requiere de "una revolución no violenta" para lograr una democracia plena en todos los sentidos. "Si no logramos eso, vamos a ver más explosiones violentas".

"Estoy infernalmente furioso. Me desperté esta mañana para ver el mundo arder, porque estoy cansado de ver morir a hombres negros. Él, de manera casual, puso su rodilla sobre el cuello de un ser humano por nueve minutos y murió como una zebra en las mandíbulas de un león", comentó el rapero y productor músico Killer Mike en Atlanta. “Es por eso que los jóvenes están incendiando esto… no saben qué más hacer. Y es nuestra responsabilidad hacer que esto mejore ahora mismo. No queremos ver un oficial acusado, queremos ver cuatro oficiales enjuiciados y condenados. No queremos ver tiendas Target ardiendo, queremos ver el sistema que establece el racismo sistémico reducido a cenizas” (https://youtu.be/sG0yrng0eY4).

El blues es, entre otras cosas, el canto de desafío ante situaciones catastróficas. Se escucha, en todas sus transformaciones, en las calles de este país esta semana.

https://www.youtube.com/watch?v=H0W7K8tYK-Y

https://www.youtube.com/watch?v=KmLf6I6LMCI

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