Martes, 23 Octubre 2012 19:58

Cada casa es una historia

Cada casa es una historia
Al caer la tarde, el edificio de cinco pisos ubicado en el costado occidental de la Carrera Séptima con Calle 47 en Bogotá sigue siendo el blanco de las miradas de quienes se dirigen de regreso hacia sus casas. Desde la ventana de los autobuses han visto en las últimas semanas arremolinarse frente al edificio a policías, funcionarios, periodistas, jóvenes y transeúntes, así como a quienes esporádicamente se asoman por las ventanas del tercer piso. Cuando el bus avanza, todos vuelven a sus asuntos cotidianos: qué preparar para la comida de esta noche, pedir una cita médica, etcétera.

Por la ventana del tercer piso del edificio, doña María* se asoma desde esa altura del costado occidental de la carrera séptima, para observar a quienes con curiosidad dirigen sus miradas hacia ella y al inmueble que desde la noche del domingo 30 de septiembre se tomaron junto con un grupo de familias desplazadas de diferentes zonas del país. Mientras mira los autobuses, piensa en lo que podría ‘preparar’ para la comida de esa noche (a pesar de que no cuenta con luz eléctrica) y lo mucho que necesita una cita médica para ella y sus familiares. Pero, sobre todo, se pregunta a dónde irán a parar con su familia y todos los problemas de salud, educación, vivienda y alimentación que tienen encima y que no parecen tener solución en el corto plazo.

En casa de herrero, cuchara de palo


Desde la patrulla parqueada frente al edificio, un policía habla por teléfono, al parecer con un familiar, de lo que está sucediendo. La cosa para él es muy simple: se trata de gente que se metió a la fuerza a una casa que nos es de ellos y tienen que sacarlos. Sin embargo, no pueden entrar mientras no tengan la orden de un juez. Luego se concentra en asuntos domésticos y finalmente comenta su deseo de llegar rápido a la casa para comer, porque el almuerzo al parecer se les envolató. A los pocos minutos llega Gladys, una de las familiares de los ocupantes, con algo de comida para su gente. La policía no permite que la entreguen: “A veces no dejan entrar comida porque los policías dicen que la supuesta dueña –quien no ha demostrado papeles en mano que lo es– se lo tiene prohibido; ¡Como si ella fuera la comandante del cuadrante! Imagínese, hasta a los presos les dan comida y a nosotros nos quieren impedir que comamos y la policía se presta para eso, cuando se supone que ellos velan por que se cumplan los derechos de la Constitución”, dice indispuesta Aura*, una de las ocupantes del edificio, quien se asoma por la rendija de la puerta para poder hablar.

La alusión a los “presos” la hace Aura porque quien se reclamó primero como propietaria y luego, con el pasar de los días, como apoderada del propietario, decidió sellar con soldadura las puertas del edificio para que no pudieran salir y nadie más pudiera entrar. Los ocupantes del edificio aseguran que esto sucedió en presencia de la policía: “Luego de una hora, el amigo del cerrajero que contrataron les hizo caer en la cuenta a todos que podían estar cometiendo un delito, y quitaron de nuevo la soldadura”.

El buen hijo vuelve a casa


A pocos metros del edificio, quien se reclama como apoderada pregunta: ¿Y por qué no se devuelven a dónde estaban viviendo antes? ¿Por qué no se devuelven para la casa? La pregunta es la misma que les hace el Sisben a quienes les niega la afiliación debido a que aparecen registrados en una EPS del municipio donde vivían: “La solución que ellos proponen es fácil: regresen y pidan una certificación de que ya no están afiliados, pero ¡cómo vamos a regresar si por no poder ir allá es que somos desplazados!”, dice Alexander*, quien ha salido del edificio para hablar con los funcionarios del gobierno distrital que han llegado a proponer una mesa de diálogo.

La propuesta que le lanzan al vocero es pragmática: “Desocupen la construcción y luego iniciamos la negociación”. El argumento es, básicamente, que se está reformando la atención y los programas dirigidos a la población desplazada, y adicionalmente pudieran también ingresar al programa de las 100.000 viviendas del gobierno nacional, todo esto en el mediano plazo. Luego de consultarlo con las demás personas del edificio, el vocero sale de nuevo y declina la propuesta debido a que “en realidad no hay garantías para que nuestra situación cambie en algo, y nosotros debemos velar por el bienestar inmediato de nuestras familias. En una mesa de diálogo no existirían garantías que nos permitan pensar que luego podríamos exigir el cumplimiento de lo que acordemos”. Hasta el cierre de la edición, los ocupantes de la Calle 47 con séptima siguen insistiendo en que “¡Si la vivienda no es un hecho, okupar es un derecho!”.

Lo que conviene a la casa viene


El viernes 5 de octubre se convocó por una red social a una “Jornada solidaria con [email protected] [email protected] okupas de la 47” –se tienen programadas otras más– a la que asistieron jóvenes de diferentes colectivos políticos y culturales, quienes les entregaron a los ocupantes de la casa: alimentos, mantas y medicamentos, así como su apoyo a través de carteles: “Derecho al techo”, “No más especulación urbanística”, “No más viviendas en ruinas y vacías”, “El techo es un derecho”. Luego, en la carrera séptima agitaron carteles como: “Pite si apoya la lucha por la vivienda”, “¡Arriba la lucha por una vivienda y una vida digna!”, “Okupa por techo, luchar por dignidad y derecho”.

En medio de la jornada llegó una “Carta de solidaridad. Presos políticos”, en la cual apoyan la ocupación del edificio: “Ante su victimización, la ciudad los recibe con desprecio, indolencia, “código de policía”, política de “seguridad ciudadana”, Esmad y un nuevo proceso de victimización que sólo les deja la disyuntiva de someterse a la indigencia y la lumpenización, o dignificarse en la lucha con esta acción directa de Okupación […]” (Lea la carta completa en www.desdeabajo.info). Al final de la jornada, los ocupantes del edificio manifestaron su agradecimiento: “Gracias por su colaboración y apoyo a nuestra causa, busquemos un grito que estremezca al país para que se den cuenta de que existimos”.

* Los nombres han sido cambiados por su seguridad.

Recuadro


“Algunos somos desplazados del sur de Colombia, desplazados por la violencia de los paracos y la guerrilla. Yo salí sola en el 2005, en ese momento era menor de edad, no supe dónde quedó mi mamá y hasta tres años después vinimos a encontrarnos. Mi hermana está aquí en el edificio, ella está reconocida en el registro único de víctimas. Cuando mi hermana salió de donde vivía, al niño de ella le rozó una bala y necesitó cirugía plástica. Ella es cabeza de familia, tiene un niño discapacitado, un niño de 14 años y la niña de 9. El gobierno se lava las manos diciendo que nos da las ayudas cada tres meses, pero es mentira, a veces es una sola al año, además si no es con tutela eso no le llega nunca. La gente dice: ¿Y por qué no trabajan? Yo trabajo como vendedora ambulante y la policía no hace sino corretearlo a uno y quitarle las cosas. ¿Y entonces?”

Gladys.


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Martes, 23 Octubre 2012 19:49

Festival de Britalia

Es recurrente entre las bandas entrevistadas en la sección “Abajo y a la izquierda –Rock y Rap de resistencia en Bogotá”–, la mención del Festival Popular por la Vida de Britalia, evento organizado por colectivos de base del suroccidente de Bogotá. Para conocer sobre sus orígenes y el desarrollo del Festival, conversé con Mauricio Castellanos, figura cimera del trabajo popular en Kennedy, militante de causas sociales y líder indiscutible de las comunidades de esta parte de la ciudad.

Mauricio Castellanos: Empecé a tener vínculos con lo social desde muy joven, desde mi época de estudiante en el Colegio Inem de Kennedy. En un primer momento me integré a un grupo estudiantil denominado G-15, que hacía parte de la Unión de Estudiantes de Secundaria (UNES), y en 1982 participé de un curso de periodismo con dirigentes estudiantiles de los colegios de la localidad, y como resultado de ello se publicó el periódico ‘8 y 9 de Junio’1. Ya para ese momento recurríamos a la música como elemento para acercar a los muchachos a los mítines que realizábamos a la salida de los colegios, así que invitábamos a un grupo de música andina que se llamaba Los Toyos. En esos años fui un activista de izquierda, pero no el activista convencional. Me gustaba el rock y me muevo con los llamados ‘colinos’. Incluso, con algunos compañeros llegamos a constituir un colectivo que se llamó Amor y Paz, cosa que no es bien vista por la izquierda tradicional, muy conservadora y moralista, y fue ese el motivo por el que nos excluyeron del partido comunista.

A los jóvenes de Kennedy que disfrutábamos con el rocanrol nos gustaba echarnos una pasadita por la Discoteca Ovni, ubicada en inmediaciones del Almacén Ley, que los domingos de 2 de la tarde a 8 de la noche programaba los famosos ‘rocolos’, rumbas de rock y sonidos juveniles. El ingreso costaba 35 pesos, pero uno retacaba con el portero y lograba entrar por 15 o 20. Kennedy era un mundo nuevo, y la juventud prevalecía en todos los barrios, particularmente en el centro de Kennedy, donde se movían diversos parchecitos de pelados que venían de barrios como Timiza, Carimagua, Banderas, Socorro y Britalia, entre otros. Con algunos amigos nos reuníamos en cercanías del Almacén Caravana, otros en la esquina de Foto John, la Papelería la Pantera Rosa o El Cuatro. Otros, por los lados del Parque Revolución, en el barrio Tequendama. Ahí se ubicaban los llamados ‘sabáticos’, jóvenes de gustos más pesados en la música.

Digamos que ellos fueron los primeros metaleros. Se vestían con ropa oscura, chaquetas de cuero, abrigos largos de paño, algunos con botas punteras. Era usual que estos parches bajaran hasta la Media Luna, un humedal de los lados de Timiza, hasta donde llegábamos con grabadoras y el vinito que siempre comprábamos en Cafam, a 67 pesos la botella. Por esos tiempos no había los conciertos o toques de hoy sino que proyectaban películas de bandas de rock en función de doblete (dos películas) hacia la medianoche en los teatros del centro, como el Faenza, el Coliseo o el Metropol. Como era tanto el parche de Kennedy, hubo un tiempo en que las proyectaron en el teatro Iris.

El antecedente del “Festival Popular por la Vida de Britalia” es, sin duda, la llegada en 1978 de la comunidad de las monjas de San Javier o javerianas al sector, y la posterior fundación del Centro de Promoción y Cultura (CPC) de Britalia. Para 1987 se había creado el Comité de Erradicación del Basurero de Gibraltar, basurero ubicado a espaldas de Britalia y Patio Bonito, problema muy sentido por los vecinos en virtud de ser un factor de problemas de salud. La Asociación de Juntas de Acción Comunal acordó un paro cívico que se llevó a cabo el 4 de marzo de 1988. Como resultado, se firma un “acta de acuerdo” entre la comunidad y la Alcaldía.

Sin embargo, la Alcaldía incumplió y no quitó el basurero en la fecha acordada, lo que motivó la idea de hacer un festival ambiental que a la vez fuera un acto de protesta. El 14 de agosto de 1988 se realiza entonces el Carnaval Ecológico y Cultural en medio de las celebraciones de los 450 años de la fundación de Bogotá, bajo el lema ‘Britalia también es capital’. El festejo fue un éxito, con más de 2.000 participantes, y es este evento lo que definirá las características del carnaval en el futuro: música, comparsas de niños, de jóvenes, de ancianos, zanqueros, grupos de danzas y protesta social.

En 1990, las monjas organizan el Carnaval por la Vida como rechazo al asesinato de pelados en eso que se denomina “limpieza social”, período muy severo de crímenes contra jóvenes de barrios populares, y nosotros los jóvenes del barrio hacemos las Olimpíadas Britalia 90, con el apoyo de la junta de acción comunal de Gran Britalia y Ciproc2. No recuerdo de quién fue la idea, pero se nos ocurrió invitar una banda de rock que se llamaba Minga Metal, unos chicos que habíamos conocido en la Casa de la Cultura de Kennedy y que habían logrado posicionar en las emisoras juveniles de la época uno o dos temas que fueron éxito, una presentación que gustó mucho a la comunidad. Es éste el momento en el cual unimos los eventos del barrio con la música rock. Ya en ese entonces Kennedy era un hervidero de bandas de rock: Las Ovejas Negras, Hades y un largo etcétera.

Para 1992 se conmemora lo que se denominó América 500 Años. Nosotros decimos, ¿cuáles 500 años? América tiene miles de años. ¿Cuál encuentro de dos mundos? Aquí lo que hubo fue una masacre y la destrucción de los pueblos ancestrales, un despojo salvaje. El concepto era claro. Nosotros no celebramos el saqueo y la devastación de nuestros pueblos. Esta coyuntura nos permite hacer unidad con la gente del CPC en eventos que buscaban darles otro sentido a los 500 años de invasión y exterminio, y realizamos el carnaval América Miles de Años, en que, a través de actividades culturales, deportivas y foros, nos opusimos a tal celebración y se nos facultó para que ampliáramos y extendiéramos el trabajo social y cultural a barrios como Villas de Kennedy, Villa de la Torre, Almenar, Calarcá, Villa Nelly y otros.

En este año, Richard Díaz, del grupo de teatro Máscatela, de Patio Bonito, trajo a los Redskin al barrio. Él se hablaba con David Moreno, uno de los fundadores de ese movimiento, y los invitó. Así que ellos aparecieron el domingo 12 de octubre a las 6 de la tarde, a la salida de misa. Llegaron a una procesión que presidía el párroco Pablo Emilio Moreno –imaginen una celebración cristiana con velas y cirios, y una cruz al frente–, por los indígenas, afros y demás mártires de la invasión europea. Recuerdo ahora la imagen de algo más de 40 muchachos rapados, parados en el atrio de la iglesia con chaquetas de aviadores o camufladas, con yines bota tubo, botas militares, cordones rojos y parches con símbolos comunistas y nombres de bandas (desconocidas para nosotros) de Ska y Punk. A más de que venían con algunos punqueros, que con sus crestas retadoras causaron estremecimiento entre las camanduleras del barrio. Este fue el comienzo de un vínculo que permitió que muchas bandas del naciente Ska, Punk y Rock militante, pasaran por los festivales de Britalia.

Paradójicamente, el primer evento conjunto con los Redskin no se realizó en Britalia sino en Villa de la Torre, un barrio contiguo que por esos años se estaba originando sobre el Humedal de la Chucua de la Vaca. Los muchachos organizaron un concierto encima de la plataforma de una tractomula, ante un público perplejo de vecinos cautelosos que siguieron el evento desde las puertas de sus casas. Tocaron Anarka, Desarme, Skandalo Oí, Justicia Natural y Papá Montero. ¡Un concierto inaudito en la mitad de un gran potrero!”.

M.C.: Para 1995 ya se habían cimentado el Carnaval, al que cada año le dábamos un nombre distinto. Entonces se acordó fijarle una sola identidad, que sería Carnaval Popular por la Vida, y ahí empieza una época muy dinámica de eventos político-culturales. Por ahí pasaron bandas hoy ya clásicas, como Pequeña Nación, Skampida, Alerta Camarada (unos peladitos de 15 años muy vivaces con la hoz y el martillo pintados en sus guitarras), Furibundo Serna, Desarme, Zona de Distención, Kolkana Soviet, La Extrema, Insumisión, Ritmo Rebelde, etcétera. Los vecinos se formaron poco a poco como un público que valoraba el Ska, el Punk, el Reggae, la música andina y los demás ritmos que tocaban los muchachos. En particular, se valoraban las letras de sus canciones, que denunciaban los asesinatos de líderes sociales, el paramilitarismo, los altos costos de los servicios públicos, las agresiones de Estados Unidos a los pueblos del mundo y otras lacras sociales.

Ahora, si usted me pregunta por qué esa música se avivó desde aquí, no le tengo una respuesta concluyente. Tal vez, el hecho de que estuvieran las monjas en los eventos era lo que les daba confianza a los padres de familia, o tal vez el hecho de que fuéramos más abiertos a las nuevas propuestas, cosa que no ocurría en otros barrios donde la gente era muy conservadora, pero también ayudaba el que los organizadores de los eventos fuéramos adultos, ya que eso generaba confianza en los vecinos. En otros barrios fueron los propios jóvenes quienes organizaron sus conciertos, muchas veces con la intransigente oposición de los mayores.

Con los años fuimos aprendiendo el manejo del sonido, la traída de los artistas, el montaje de la tarima, la propaganda, hasta consolidar lo que tenemos hoy día. No puedo terminar sin agradecerles a los muchachos que siempre estuvieron dispuestos a apoyar las actividades culturales del barrio. Nunca cobraron por sus presentaciones y nos entregaron su arte con total generosidad. Gracias, pelados.

1 Fecha en que se conmemora el asesinato de líderes estudiantiles en 1929, 1954 y años 60 y 70.
2 Fundación Centro de Investigación y Promoción Comunitaria (Ciproc), ubicado en el barrio Socorro, de la localidad de Kennedy, fundada en 1981.

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Multitudinarias manifestaciones en Italia contra recortes al gasto público
Roma, 20 de octubre. Decenas de miles de italianos se manifestaron este sábado en el centro de esta capital para protestar contra los recortes en el gasto público, los despidos y los cierres de fábricas, e instaron al gobierno del primer ministro Mario Monti a hacer más por ayudar a los trabajadores golpeados por la recesión.


“Estamos aquí para apoyar a todos los trabajadores que están en disputa con sus compañías durante esta crisis económica (...) El gobierno sólo está pensando en los bonos”, dijo un inconforme al sumarse a la manifestación organizada por la izquierdista Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), la mayor del país.


La agrupación anunció que el 14 de noviembre realizará una huelga nacional, una medida similar a la convocada por las centrales sindicales españolas.


Los italianos afrontan un prolongado estancamiento económico, el desempleo ha subido a su mayor nivel desde que empezaron a tomarse los registros mensuales en 2004 y los sindicatos están empantanados en disputas con las compañías por cierres de plantas y despidos.


Las medidas de austeridad aprobadas para reducir la deuda y mejorar la situación del país en los mercados de bonos tras el remplazo del ex primer ministro Silvio Berlusconi el año pasado han avivado el descontento popular, mientras las alzas de impuestos, reformas a las pensiones y los recortes de gastos devoran los ingresos de las familias.


Trabajadores de todos los sectores reunidos fuera de la Basílica de San Juan, tradicional punto de encuentro de manifestantes de tendencia izquierdista, ondeaban globos rojos y carteles con eslóganes que decían: “Vete Monti” y “Empleo antes que nada!


La secretaria del CGIL, Susanna Camusso, sostuvo que las políticas del gobierno “han impactado la capacidad de consumo y no lograron proteger a la industria y a los trabajadores (por lo cual) el país está en una recesión extraordinariamente profunda”.


La de hoy fue la última de una serie de protestas contra el gobierno, y coincide con el creciente número de manifestaciones y huelgas que se efectúan en países en crisis del sur de Europa, como España y Grecia.


Los posibles cierres de fábricas, como la de aluminio de Alcoa en Cerdeña, han generado airadas protestas y paralizaciones de trabajadores que temen perder sus empleos.


El viernes, una corte ordenó a la automotriz Fiat recontratar a 145 trabajadores despedidos a inicios de este año en medio de una disputa sindical.


Reuters y Afp
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Cacerolazo internacional contra la crisis económica
“No debemos, no pagamos”, fue la consigna que miles de personas gritaron ayer en 27 países golpeando cacerolas, sartenes y tapaderas para denunciar que los efectos de la crisis económica recaen en la población mientras los bancos son rescatados. La convocatoria fue lanzada por conducto de las redes sociales, como Twitter y Facebook, y fue bautizada como Global Noise (Ruido Global).


Las concentraciones más nutridas tuvieron lugar en España y Portugal, donde miles de inconformes salieron a las calles para expresar su repudio a las medidas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Miles marcharon este sábado por el centro de Madrid. Convocados por el movimiento de los indignados, hombres y mujeres de todas la edades, algunos con niños, partieron en un ambiente festivo de la representación local de la Unión Europea (UE) –a la cual el viernes se le otorgó el Premio Nobel de Paz– para terminar su trayecto en la emblemática plaza de la Puerta del Sol, informó la agencia Afp.


Los organizadores de la protesta señalaron que 80 por ciento de la deuda pertenece a los bancos y que es injusto que el pueblo pague por ello.

“La crisis capitalista se ha propagado y ha causado muchísimo daño y dolor a la sociedad, y a la hora de implantar las soluciones se está tirando evidentemente de las clases que no contribuyeron a su generación, pero pagan con sudor y sangre su posible solución”, declaró Carlos Sánches Mato, miembro del colectivo M-15 uno de los convocantes al cacerolazo del sábado.


“La idea es hacer mucho ruido para que nos escuchen, aunque ya saben que estos dirigentes no tienen oídos para nosotros”, declaró Marita, quien pidió “un sistema económico diferente, que no esté basado en el crecimiento, sino en las personas”.

Además de Madrid, otras ciudades españolas se hicieron eco de la manifestación contra la deuda, como el caso de Sevilla, Santander, Gijón, Barcelona y Logroño, donde los organizadores pidieron “Pita si tu banco (o gobierno) te roba”.


En Portugal miles de personas se manifestaron contra las medidas de austeridad que su gobierno ha impuesto contra la población.


Las protestas en Lisboa y otras ciudades del país se caracterizaron por desarrollarse en un aire festivo y sin incidentes.


Actores, cantantes y bailarines, así como la principal central sindical portuguesa, la CGTP, también hicieron oír su voz en un escenario que fue colocado en la Plaza de España.


“Cultura es resistencia, los artistas están en la calle”, fue la consigna que marcó la manifestación del sábado.


Hace unas semanas, el gobierno portugués informó que unas 50 mil personas contratadas por el Estado perderán sus empleos a lo largo del año entrante, como parte de las medidas que se aplicarán para reducir el déficit de la deuda pública.


En París, cientos de personas se manifestaron a las afueras del banco de inversiones Goldman Sachs y marcharon hacia la Asamblea Nacional francesa en una ruidosa marcha contra “las medidas de austeridad que roban derechos sociales”. Al menos 300 personas expresaron su apoyo a la convocatoria de Global Noise, informó la prensa francesa en Internet.


En Londres, simpatizantes del Occupy London se reunieron a las afueras de la catedral de San Pablo para conmemorar el primer aniversario del movimiento contra el corporativismo y su respaldo al cacerolazo. La manifestación se desarrolló con total calma, reportó el diario The Washington Post en su edición digital.


También hubo manifestaciones en las ciudades de Roma y Venecia, en Italia; Ámsterdam, en Holanda, y Berlín, en Alemania, según se informó por Twitter, aunque las agencias de noticias no hicieron eco ni corroboraron la afluencia.


Cerca de cien personas salieron a las calles de Bruselas, la capital belga y sede de la UE. De acuerdo con los reportes de tuiteros la policía se mostró “violenta” contra los inconformes y “utilizó macanas” para dispersarlos. Hasta el cierre de esta edición no se tenía mayor información al respecto.


De acuerdo con las redes sociales Globlal Noise se hizo escuchar en Sao Paulo, Brasil, donde la manifestación se desarrollaba con total calma.


En Nueva York, el movimiento Occupy Wall Street realizó su marcha por el Rockefeller Center hasta Times Square. Según los datos obtenidos la policía impedía el paso del contingente y pedía a los manifestantes no obstaculizar el tráfico.


La página oficial de Global Noise informó que también se desarrollaron manifestaciones en Canadá, México, Argentina, Perú, Bosnia Herzegovina, Hungría, Croacia, Turquía, Egipto y Australia.


Un mapa de las muestras de rechazo está en la siguiente dirección de Internet: www.globalnoise.net/wp-content/plugins/leaflet-maps-marker/leaflet-fulls creen.php?layer=1


El cacerolazo de este sábado fue realizado por las agrupaciones que nutrieron los movimientos de indignados, Occupy y #YoSoy132, entre otros, según explica la página www.globalnoise.net/category/news/ donde fue lanzada la convocatoria.


Esta jornada de protesta se realizó exactamente al año de que comenzaron a expandirse por las plazas de distintas ciudades –Nueva York, la principal– las ocupaciones de los indignados, que protestaron por la desprotección social y contra la especulación financiera que dio paso a la crisis económica que se vive hoy en día.


Agencias

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Los trabajadores estadounidenses en pie de lucha, de Florida a California
La gran recesión de 2008, que trajo aparejada la crisis económica mundial en la que estamos sumergidos, arrasó con los ahorros de toda la vida de muchas personas y para millones de individuos significa una amenaza inminente de desempleo crónico. Esto sucede mientras las arcas de los grandes bancos estadounidenses y también de las grandes empresas que no pertenecen al sector financiero gozan del nivel de efectivo disponible más alto de toda la historia. Si bien la tasa de desempleo continúa siendo elevada, y a pesar de la preocupación que genera luchar para llegar a fin de mes, muchos trabajadores en Estados Unidos están tomando las riendas del problema y exigen mejores condiciones laborales y aumentos salariales. Se trata de los trabajadores que no son mencionados en los debates presidenciales, que no son invitados a los lujosos estudios de las grandes cadenas de televisión. Son los trabajadores de Wal-Mart, la mayor empresa privada de Estados Unidos; son los recolectores de tomate de Florida. A pesar de contar con escasos recursos, armados de valor y con la convicción de que merecen mejores condiciones laborales, los trabajadores se están organizando y están logrando resultados.
 

Esta semana, los trabajadores de Wal-Mart lanzaron la primera huelga contra la gigante de venta minorista en 50 años de historia de la empresa. Realizaron manifestaciones y piquetes en 28 tiendas en 12 estados. Muchos de estos trabajadores no sindicalizados afrontan represalias de la empresa, a pesar de estar protegidos por la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo. Los huelguistas están organizados en “OUR Walmart” (nuestro Wal-Mart), sigla en inglés que significa “organización unidos para exigir respeto en Wal-Mart”, que se creó con el apoyo del Sindicato de Trabajadores del Sector Alimentario y Comercial. Los miembros de OUR Walmart protestaron frente a la “Reunión para la Comunidad de Inversores 2012” en Bentonville, Arkansas, para exigir que la empresa detenga las represalias contra los empleados. El grupo prometió tener una presencia importante en todas las tiendas de Wal-Mart a nivel nacional en el llamado 'Black Friday', el día siguiente al Día de Acción de Gracias, que es, a su vez, el día de mayor venta en las tiendas minoristas en todo el año. Los trabajadores han logrado un apoyo considerable de aliados que están prontos para unirse a su lucha, como la Organización Nacional para las Mujeres.
 

A lo largo de su historia, las prácticas empresariales de Wal-Mart se han caracterizado por tercerizar determinados servicios a otras empresas, como las tareas de depósito y entrega a domicilio. En Elwood, Illinois, los trabajadores del depósito empleados por la empresa subcontratada por Wal-Matr, RoadLink, se declararon en huelga inmediatamente después de que una huelga similar fuera iniciada por trabajadores en California. Según el grupo Warehouse Workers for Justice (WWJ), “los empleados de los depósitos trabajan a temperaturas extremas y levantan miles de cajas que pueden pesar hasta 110 kilos cada una. Los accidentes en el trabajo son frecuentes y los trabajadores rara vez alcanzan a ganar el salario mínimo o cuentan con las prestaciones sociales básicas”.
 

Según WWJ, luego de 21 días de huelga en Elwood, los trabajadores “lograron una victoria en su demanda principal de que se pusiera fin a las represalias ilegales contra los empleados que protestan contra las malas condiciones laborales. Regresarán a sus puestos de trabajo...y percibirán el 100% de su salario por el período que estuvieron en huelga”.

 
Hablé con uno de los huelguistas de Elwood, Mike Compton, que me contó en detalle acerca de una de las terribles condiciones que deben soportar en su trabajo mal remunerado:

 
“Tenemos un grave problema con el polvo. Todos los contenedores que descargamos vienen de China y están cubiertos de polvo negro. Es horrible tener que respirar eso todo el día. Hemos llegado a tener que pedir hasta siete u ocho veces que nos den máscaras. Simplemente nos hacían ir a diferentes lugares, dirigirnos a otro gerente o acudir a otro departamento. Y la mitad de las veces nos íbamos con las manos vacías. Hubo casos de tráilers que tenían la leyenda ‘desinfectado en México’. No sabemos por qué. Muchos trabajadores han tenido dificultades para respirar dentro de los tráilers. Es decir, en mi opinión, algo sencillo y tan barato como una máscara para el polvo debería estar disponible a cualquiera, especialmente en una empresa que tiene tanto dinero como Wal-Mart”.

 
Compton estaba participando en las protestas realizadas frente a la sede de Wal-Mart en Bentonville, Arkansas, mientras se desarrollaba la reunión de inversores de la empresa.

 
Mientras tanto, varias generaciones de trabajadores inmigrantes del sector agrícola han trabajado durante años en la recolección de tomates en la localidad rural de Immokalee, Florida en condiciones terribles. En 1993, fundaron la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW, por sus siglas en inglés) para organizarse junto con los consumidores y exigir que las grandes cadenas de restaurantes compren los tomates a granjas que paguen un salario digno a sus trabajadores.

 
Hablé con Gerardo Reyes-Chávez, trabajador agrícola y dirigente de los trabajadores rurales de Immokalee. Se encontraba en Denver, donde está la sede de la empresa de comida rápida Chipotle. La Coalición ha trabajado en el tema de Chipotle durante diez años. Reyes-Chávez me dijo: “Hemos logrado crear un Programa de Comida Justa, que se ocupa de los abusos cometidos en la industria del tomate. Creamos todo un nuevo sistema para identificar dónde ocurren estos abusos y así poder erradicarlos del sistema. Esta es la oportunidad para que Chipotle haga lo correcto. Afirman que venden comida “con integridad” y que realmente les interesa la sustentabilidad…Lo que les decimos es que esta es la oportunidad para que lo hagan realidad”.
 

Al día siguiente de la entrevista a Reyes-Chávez, Chipotle firmó el Acuerdo de Comida Justa. Mientras los candidatos a la presidencia están ocupados intercambiando ataques acerca de sus planes para crear empleo en debates fuertemente controlados, los trabajadores de las bases, de Florida a California, se están organizando para lograr un cambio.

 
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

 Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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El carácter de los conflictos en la Bolivia actual
Las relaciones entre desarrollo económico y protección ambiental cruzan hoy, prácticamente, todos los procesos latinoamericanos. El continente necesita, absolutamente –después de una fuerte y prolongada recesión–, poder atacar su problema central: la desigualdad económica. Es que conforme los gobiernos neoliberales promovieron la desindustrialización y la apertura acelerada de los mercados internos, la situación de la demanda internacional cambió: la exportación de productos primarios –entre ellos los energéticos– pasó a tener un papel central en la pauta comercial de América Latina.


Esta combinación produjo conflictos explosivos en casi todos los países del continente, con gobiernos progresistas o no. Bolivia no es una excepción, aún teniendo, por primera vez, un presidente indígena y un gobierno apoyado directamente por los movimientos de habitantes originarios.


El proyecto de construcción de una carretera cruzando la reserva de los Tipnis (*), ubicada entre Cochabamba y el Beni, condujo a grandes polémicas y muchos conflictos. La cobertura de prensa fuera de Bolivia fue totalmente unilateral, promoviendo un brutal y cobarde cerco informativo contra el gobierno de Evo Morales.


Dentro del país, los medios privados exaltaron los movimientos opositores al proyecto del gobierno, apareciendo, paradójicamente, como defensores de los indígenas y de la ecología. Como en todos los países de la región, la finalidad de minimizar al gobierno, mediante una insólita alianza de la derecha con sectores del movimiento popular.


A lo largo de toda la crisis de los Tipnis, nadie, o casi nadie, dio cabida para escuchar las voces del gobierno –en particular de Evo Morales y Álvaro García Linera–. Su interés era condenar la supuesta “traición” del gobierno originario del movimiento indígena, que reprimía a esos movimientos y violentaba sus reservas.


Álvaro García Linera publicó un libro que refuta todos y cada uno de los alegatos de la oposición y de sus portavoces bolivianos e internacionales. A pesar de ser el más importante intelectual latinoamericano contemporáneo y, al mismo tiempo, vicepresidente de la república, se buscó ejercer sobre sus palabras la censura y el cerco cobarde que se emplea sobre el proceso boliviano.


El libro se titula Geopolítica amazónica, y se le subtituló Poder hacendario-patrimonial y acumulación (capitalista). Fue publicado por la vicepresidencia de la república, y participé de su lanzamiento en La Paz, el 8 de septiembre, con la asistencia de un público –mayoritariamente– joven de unas mil personas.


En él, Álvaro comienza por exponer las transformaciones logradas por el gobierno en estos seis años, que permiten decir que se trata de un proceso revolucionario –una “revolución político-cultural y económica”, en sus palabras–. Transformaciones en la adecuación del poder del Estado y en las propias formas de adoptar decisiones que caracterizan los profundos cambios políticos y culturales vividos por Bolivia. Transformaciones en la propiedad de los principales medios de producción –en el campo, en los sectores industriales– marcan la revolución en el plano económico.


Sin embargo, el libro de Álvaro se centra en desmentir los supuestos que orientan la campaña mediática de la oposición –dentro y fuera de Bolivia– contra el gobierno. Entre estos, uno es el que circula la idea de que la carretera de Tipnis sería parte de la IIRSA (**), como instrumento de exportación de los productos brasileños hacia el Pacífico, valiéndose del territorio boliviano.


El libro demuestra, claramente, que la carretera llega a territorio boliviano como parte de la unificación nacional del país, siempre fragmentado y dependiente; en este caso, el pasaje por Santa Cruz de la Sierra aporta a la conexión entre Cochabamba y el Beni –provincia esta última en que el gobierno desarrolla amplios proyectos agrícolas que liberarían a su economía de la dependencia de su vecina cruceña. Por eso Álvaro llama “farsa cantinflesca” la acusación.


Otra falsedad tiene que ver con una supuesta imagen de los Tipnis como una reserva virgen, que sería violada por la carretera que el gobierno proyecta construir. El libro demuestra, con hechos –mapas y fotos– cómo esa región es intensivamente explotada por las grandes empresas internacionales del sector de la madera, de la caza de cocodrilos y por ganaderos, entre otros. Varios aeropuertos clandestinos sirven para algunas de estas actividades, así como un intenso turismo internacional.


Es así que la no presencia del Estado, propugnada por las ONG internacionales y algunos movimientos indígenas, lo que defienden no es la inexpugnabilidad de la reserva, sino la permanencia y extensión de esas explotaciones, con la ausencia del Estado nacional boliviano. Álvaro acusa a esas ONG y movimientos indígenas de defender, de esa forma, los intereses de grandes multinacionales y de gobiernos extranjeros.


El poder en la Amazonia boliviana es detentado, entonces, por esas empresas, por gobiernos de países centrales del capitalismo, por un bloque hacendado-empresarial que explota materias primas de la región y por un conjunto de ONG que actuan en la zona. Al final del libro, Álvaro se concentra en el argumento de que en Bolivia –como también otros países progresistas de la región– se desarrolla un modelo “extrativista”, negativo para el desarrollo económico y social. Después de retomar criterios clásicos de Marx sobre las formas de apropiación de la naturaleza por la humanidad, Álvaro concluye: “No existe evidencia histórica que certifique que las sociedades industriales capitalistas sean menos nocivas frente a la Madre Tierra que las que se dedican a la extracción de las materias primas, renovables o no renovables. Superar el extractivismo no es superar el capitalismo. En esta fase se hace indispensable utilizar los recursos aportados por la actividad primaria o exportadora controlada por el Estado para generar los excedentes que permitan satisfacer las condiciones mínimas de vida de los bolivianos y garantizar una educación intercultural y científica que genere una masa crítica capaz de asumir y conducir los procesos emergentes de industrialización y de economía del desarrollo”.


Si se dejara intempestivamente el “extractivismo” se perdería la oportunidad de la acumulación de recursos para el salto hacia una economía basada en la industria y en el conocimiento. La simple condena al “extractivismo” dejaría la economía del país pobre e inerme, relegado a su estado actual. Sería la estagnación, que prepararía el camino para la restauración conservadora que los opositores desean. “Lo importante es reorientar el sentido de la producción sin olvidar que es preciso satisfacer las necesidades básicas fundamentales, que fueron precisamente las que llevaron a la población a construir el poder del Estado. Justamente lo que estamos haciendo en Bolivia:”


Es, por lo tanto, un libro esencial, sin el cual la visión de los conflictos y de la etapa actual del proceso boliviano serían imposibles de comprender.


(*) Tipnis: Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure


(**) IIRSA: Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana


Traducción: Ruben Montedónico


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Rebelión en Europa contra el neoliberalismo
Según los datos de la Comisión Europea, la actividad económica en la Eurozona está descendiendo. Durante el periodo Abril-Junio descendió, como promedio, un 0,2%, y se espera que el informe de Octubre muestre una contracción incluso mayor de tal actividad. A estos datos debe añadirse la información proveída por el Banco Central Europeo, que señala que la actividad financiera también ha disminuido en la Eurozona, sin que se espere la reactivación de tal actividad en un futuro próximo. Mírese como se mire, pues, la situación económica y financiera va mal, en realidad, muy mal. Las cifras de desempleo en la Eurozona han alcanzado niveles sin precedentes, 18 millones de parados con un incremento anual de un millón durante estos años de crisis.

 
Es obvio que las políticas de austeridad –que se han estado promoviendo por la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional)- no están reavivando la economía de la Eurozona. En realidad, todos los datos señalan que, al revés, la están hundiendo. Y a pesar de ello, la troika continúa insistiendo en que la solución pasa por todavía más austeridad y más recortes. En estos momentos, está exigiendo en Grecia que se recorten 11.500 millones de euros del presupuesto nacional. En España también se están exigiendo para 2013 añadir 13.000 millones de euros de recortes a los que han ocurrido durante cada año de la crisis. En Francia, con un gobierno socialista, presidido por el Sr. François Hollande, éste está planeando recortar 30.000 millones de euros de su presupuesto. Y la lista puede alargarse incluyendo más y más países de la Eurozona. Las políticas de recortes han sido el eje central de las intervenciones públicas en los países de la Eurozona.

 
Además de estos recortes, se están aplicando otras políticas de claro corte neoliberal, como el retraso de la edad de jubilación, la reducción de los beneficios sociales y laborales, el descenso del seguro de desempleo, la reducción de salarios, y una larga lista de intervenciones que están reduciendo el bienestar social de las clases populares, que constituyen la mayoría de la población en los países de la Eurozona.

 
Europa se rebela


 
Como era de esperar, tales clases populares de estos países se están rebelando frente a estas políticas, políticas que en su gran mayoría se están imponiendo a la ciudadanía sin que hubiera un mandato popular para ello, ya que tales medidas no estaban en el programa electoral de los partidos gobernantes. De ahí que la legitimidad de tales gobiernos y de las instituciones que gobiernan la Eurozona y la Unión Europea esté cada vez más cuestionada. La atracción de Europa, que era generalizada en los países del Sur de tal continente (la mayoría habían sufrido dictaduras fascistas o fascistoides durante muchos años), está desapareciendo muy rápidamente. Y la conveniencia del euro como moneda común también se está cuestionando. Varias encuestas han aparecido en los mayores medios de información europeos diciendo que un porcentaje cada año mayor, identifica el establecimiento del euro como responsable de su pérdida de capacidad adquisitiva.

 
La rebelión de las clases populares a estas políticas neoliberales impuestas por el establishment europeo está actualmente generalizada. En Portugal, acaba de realizarse una huelga general y hay manifestaciones de protesta día tras día. En Francia, este domingo hubo manifestaciones a lo largo de su territorio protestando por la propuesta del presidente Hollande de aprobar el Pacto Fiscal que obligará, en la práctica, a perpetuar las políticas de austeridad. En Grecia, las protestas laborales y sociales son también el pan de cada día, alcanzando cada vez más una orientación violenta que puede afectar la viabilidad de sus instituciones representativas. Un tanto parecido ocurre en España, donde la represión por parte del Estado, heredero, en parte, de la dictadura, es especialmente acentuado en contra de las numerosas manifestaciones que toman lugar a lo largo del territorio español. Y lo mismo está ocurriendo en Italia, donde los sindicatos están liderando una oposición cada vez más generalizada contra las imposiciones del gobierno Monti.

 
La respuesta del establishment que gobierna la Eurozona

 
 Ni que decir tiene que esta agitación social está generando respuestas del establishment que gobierna la Eurozona. Una de ellas, son las medidas tomadas por el BCE de comprar bonos públicos (de corto periodo, no más de tres años) en el mercado primario, condicionado a que los países pidan un rescate del European Stability Mechanism (ESM), al cual se le ha dotado de 500.000 millones de euros para que compre deuda pública (a largo plazo, de 10 años) en el mercado secundario, sujeto todo ello a unas condiciones leoninas que implican todavía más recortes. Estas medidas de recortes y austeridad, forzando una bajada de los salarios, supondrán todavía un mayor endeudamiento, junto con una mayor austeridad, reforzándose así el ciclo vicioso entre endeudamiento, austeridad y declive de la actividad económica.

 
Lo que está pasando en España con el rescate bancario es un claro ejemplo de ello. Se proveen 100.000 millones de euros, que se prestan al Estado español (con lo cual el déficit y la deuda pública aumentan), con la condición de que se reduzca todavía más el gasto público, empeorando así, incluso más, la situación de la economía española.
 

¡Hay alternativas a los recortes!

 
Para cualquier persona que no esté obcecada con el dogma neoliberal es obvio que la solución a la crisis económica pasa por romper este círculo vicioso, que se inicia con un endeudamiento que quiere resolverse a base de políticas de austeridad que determinan un descenso de la actividad económica y de los ingresos al Estado, lo cual lleva a pedir prestado más dinero y a endeudarse. Este círculo vicioso es lo que está llevando la Eurozona al desastre.

 
Lo que tiene que hacerse es dejar de endeudarse, renegociando una deuda que ha beneficiado a la banca y a sus accionistas, pero a nadie más. No se puede avanzar con un sistema financiero que funciona para tan pocos a costa del sacrificio de tantos. La banca privada ya ha perdido su función social, que es la de proveer crédito. Si no ofrece crédito, no tiene lógica su existencia. El tamaño del sector financiero en una economía debe por lo tanto reducirse sustancialmente mediante toda una serie de medidas, que incluyen desde una carga impositiva mucho más elevada a la banca (sin afectar los ahorros del ciudadano normal y corriente), gravando principalmente a los grandes depósitos, las largas transacciones y las actividades especulativas. Otras medidas deberían incluir su nacionalización, con pleno intervencionismo del Estado para garantizar la disponibilidad de crédito razonable y accesible. No puede permitirse que la banca privada sea el aparato sanguíneo del cuerpo económico.

 
Por otra parte, los Estados deben dejar de depender tanto de los préstamos externos, observación que es especialmente relevante para los países llamados en la terminología anglosajona PIGS (o GIPSI si se incluye Italia). Cada uno de estos Estados (cuyos ingresos al Estado son excesivamente bajos) debe incrementar sustancialmente sus ingresos públicos. Si España tuviera la carga fiscal de Suecia, el Estado español ingresaría 200.000 millones de euros más al año. En Italia, según el Banco de Italia, la riqueza existente en el país, altamente concentrada (que podría y debería general fondos al Estado), representa 8.600.000 millones de euros, que es más de cuatro veces los 2.000.000 millones de euros de deuda pública que tiene su Estado. Si tal riqueza concentrada, como sugiere Tom Gill en su artículo “Europe is Revolting” (CounterPunch, Septiembre de 2012) se la gravara con un 2% de la riqueza poseída por el 50% más rico de los propietarios, se generarían 100.000 millones de euros más al año para las arcas del Estado.

 
Un tanto semejante en Portugal, donde el gobierno propuso recientemente unos recortes de 4.900 millones de euros (que tuvo que retirar debido a la oposición de la ciudadanía). Los sindicatos portugueses propusieron como alternativas un aumento del gravamen de un 0,25% en las transacciones bancarias (consiguiendo así 2.000 millones), de un 10% en las ganancias en la propiedad de los mayores accionistas del país (consiguiendo 1.700 millones de euros), un incremento del impuesto de sociedades para las empresas que facturan a partir de 1.2 millones de euros al año (1.200 millones de euros), y una disminución del fraude fiscal (1.200 millones de euros). Todas estas medidas afectarían sólo al 1% de la población: los súper ricos. Todas estas propuestas son altamente populares.
 

Otras propuestas también altamente populares es la reducción del gasto en las Fuerzas Armadas. Gran parte de tales fuerzas militares hacen funciones policiales y de represión interna, caso claro en España, donde se asigna a tales fuerzas armadas la garantía de “la unidad de España”, función que expresa el carácter  policial y de represión interna del país, defendiendo en la práctica un centralismo que inhibe la expresión de la riqueza de España que debería basarse en la expresión de su plurinacionalidad. Ni que decir tiene que estas propuestas alternativas, populares a nivel de calle, son inmensamente impopulares en los establishments que gobiernan a los países de la Eurozona, que están imponiendo políticas opuestas, altamente impopulares. Hoy existen unas instituciones que no han sido elegidas por la población, que gobiernan e imponen lo que favorece a sus intereses particulares, a costa de los intereses generales. Las fuerzas auténticamente democráticas deberían coordinarse a nivel europeo, incluyendo una huelga general a nivel de toda la Eurozona para indicar que las clases populares están diciendo basta ya de esta dictadura financiera que está llevando a todos los países al desastre.


Por Vicenç Navarro
 Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

04 oct 2012

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En masiva protesta se exige en Madrid la dimisión del gobierno de Mariano Rajoy
Madrid, 29 de septiembre. Decenas de miles de personas se concentraron este sábado alrededor del Parlamento español para exigir por tercer día en una semana la dimisión del gobierno, encabezado por el conservador Mariano Rajoy, la convocatoria a un referéndum para decidir sobre el rescate y para expresar su profundo hartazgo con los recortes públicos y la desprestigiada clase política española.


Al grito de “¡Vergüenza!”, los manifestantes repudiaron la represión policial del pasado martes. Otras de las consignas más recurrentes fue “Sí se puede”, por el rotundo éxito de la convocatoria de este sábado, que reunió a familias enteras, jóvenes, ancianos y ciudadanos indignados.


España está sumida en una de las peores crisis de su historia, pero no sólo económica –con 5 millones 600 mil desempleados (24.5 por ciento de la población activa) y una recesión que se prolongará al menos hasta 2013, sino también política y social, con una de las regiones más prósperas, Cataluña, que comenzó el camino de la independencia, y una fractura social que se hace cada día más grande. El gobierno derechista de Rajoy, a pesar de su mayoría absoluta, se queda cada día con menos apoyos y está más aislado que nunca.


La última expresión popular de la indignación se manifestó a través de la convocatoria del pasado martes, que pretendía “rodear” e
l Congreso de los Diputados para exigirle al gobierno y a los parlamentarios su dimisión y la apertura de un nuevo proceso constituyente. Esa protesta derivó en una de las represiones policiales más brutales de los últimos años, con más de 70 heridos y 35 detenidos, a quienes el gobierno del Partido Popular intentó imputar, sin lograrlo, delitos contra la nación. La actuación policial quedó registrada en numerosos videos que circularon de inmediato en Internet y las redes sociales, en los que se puso en evidencia la violencia de los agentes, así como el amedrentamiento y hasta agresiones físicas a periodistas y legisladores.


A pesar de los numerosos testimonios de los excesos policiales, el gobierno español calificó de “perfecta” y “ejemplar” la actuación de la Unidad de Intervención Pública, lo que motivó que este sábado salieran a la calle decenas de miles de personas para rodear por tercer día consecutivo el Congreso de los Diputados. En esta ocasión los ciudadanos acudieron, muchos de ellos, con su familia. Había centenares de niños, de ancianos, de jubilados, de jóvenes y de funcionarios que reclaman un cambio en las políticas anticrisis activadas por el gobierno desde su llegada al poder.


Con gritos de “dimisión” y otras consignas ya clásicas de la revolución de los indignados, como “esta crisis no la pagamos”, los manifestantes se limitaron a silbar y a sentarse de espaldas al Congreso de los Diputados. Y también explicaron otras de sus razones, como las imposiciones financieras de la llamada troika de la Unión Europea (Francia, Alemania y el Banco Central Europeo) y los mercados financieros. Explicaron que su movimiento es y ha sido siempre pacífico, pero que “el gobierno nos respondió con golpes, infiltraciones, detenciones, violencia indiscriminada, heridos y un despliegue policial absolutamente inédito. Sin embargo… perdió. Las imágenes de la represión han dado la vuelta al mundo y la visita de Rajoy a la ONU (Organización de Naciones Unidas) quedó completamente ensombrecida”.


Y advirtieron que “seguimos rodeando el Congreso porque queremos dar un salto en la movilización social y poner en el centro la recuperación de la soberanía y del poder ciudadano, es decir, de la democracia. Ni el gobierno del (socialista José Luis Rodríguez) Zapatero, ni el de Rajoy nos han escuchado. Ambos gobiernos han traicionado a sus propios votantes llevando adelante medidas que prometieron que nunca pondrían en marcha. No obedecen a los ciudadanos, no tienen la valentía ni interés para hacerlo. El gobierno de Rajoy, por lo tanto, no nos sirve y exigimos su dimisión”.


También criticaron la presentación y el contenido de los presupuestos generales del Estado para el próximo año, que a su juicio “dedican mucho más dinero a pagar una deuda ilegítima que a las necesidades sociales que puede articular una salida colectiva de la crisis. Esos presupuestos son una vergüenza para la soberanía nacional, para la democracia. Y por eso tenemos que pararlos. No tenemos miedo. Los presupuestos de la vergüenza, los vamos a rodear”.


La delegada del gobierno en Madrid, la conservadora Cristina Cifuentes, tildó la concentración de “absolutamente ilegal” y advirtió contra la presencia de “500 radicales antisistema”. Además esta dirigente del Partido Popular y funcionaria pública habría sido la que ordenó a los policías que impidieran que los medios de comunicación –decenas de todo el mundo– instalaran una tarima para transmitir y captar mejores imágenes de la protesta. Cuando ya estaban arriba del soporte de hierro, los policías los fueron bajando uno a uno, hasta dejarlo vacío.


Durante la concentración también se registró un empujón y una supuesta amenaza por parte de la policía al mesero del Café El Prado, Alberto Casillas, convertido en héroe de la movilización después de su intervención del pasado martes, cuando se interpuso entre un comando de policías dispuesto a entrar a su bar y golpear a más de 200 personas. Casillas sufrió un desvanecimiento por el empujón y una bajada de tensión, al tiempo que advirtió que el jefe del operativo fue el responsable de la agresión y de la amenaza. Además lamentó el acoso que sufre desde hace un par de días por grupos de extrema derecha y neonazis, que lo esperan a la puerta de su café para insultarlo y llamarle “rojo de mierda”.


Así lo contó el conocido como “héroe” del Café El Prado: “Le he pedido de forma educada su número de placa, que están obligados a facilitar si cualquier ciudadano se lo pide. El hombre se ha encarado conmigo, se ha negado a dármelo, me ha empujado y la verdad es que me he asustado y me he desmayado. Es intolerable que estén acosando y amedrentando a los españoles así, ¡es absurdo! El policía me decía que yo estaba alterando el orden público y que me iban a imponer una sanción... ¡A mí, que solamente le pedía que se identificara! Mi hijo se ha quedado discutiendo con él, pero ha sido un momento dramático porque cuando me he dado cuenta estaba tirado en el suelo, y me estaban dando aire. No puede ser lo que está pasando en este país... Yo voté por Rajoy, pero esto no puede ser”.


Mientras en la calle miles de personas rodearon el Parlamento, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó los presupuestos generales del Estado, en los que se confirmó el aumento del déficit público por las ayudas a la banca, que pasó de 8.96 por ciento a 9.44 por ciento, a pesar de que en la presentación del pasado jueves lo negó rotundamente. En las cuentas del Estado también se confirmó la reducción de 6.3 por ciento de la partida destinada al fondo de ayuda a los desempleados, una nueva bajada al presupuesto de las políticas de igualdad, 24 por ciento más; además de una mutilación de 15 por ciento para la inversión en infraestructuras. Educación y Sanidad, 22 por ciento menos, también vuelven a sufrir cuantiosas reducciones.

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Jueves, 27 Septiembre 2012 06:21

Los nuevos recortes incendian Grecia

Los nuevos recortes incendian Grecia
Una huelga general que ha paralizado el país y ha dejado un centenar largo de detenidos y varios heridos. Nuevos recortes que amenazan con ahondar la recesión que dura ya cinco años. Disensiones entre los que han prestado dinero al Estado… Cunde la sensación de que Grecia afronta una de sus últimas oportunidades si quiere escapar de los augurios más negros, que le sitúan fuera del euro y en una situación muchísimo peor de la que ya vive. “Si la economía no mejora corto plazo, el apoyo al Gobierno se evaporará rápido y el país puede caer en el caos político. En este caso, veo muy difícil que los acreedores europeos estén dispuestos a seguir con el programa de ayudas”, resume Zsolt Darvas, analista del centro de estudios belga Bruegel.


“Fuera la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional”, gritaban este miércoles las decenas de miles de personas que se manifestaban en Atenas, en la primera huelga contra el Gobierno del conservador Andonis Samarás, que llegó al poder hace tan solo tres meses. En una protesta convocada por los mayores sindicatos del país, la policía usó gases lacrimógenos contra unos manifestantes que lanzaban piedras y artefactos incendiarios en el centro de la capital mientras llamaban a los agentes “traidores” o “cerdos de Merkel”. Pero los problemas del primer ministro no acaban en las calles. También abundan en los enmoquetados pasillos de los centros de poder.

 
Samarás y su ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, cerraron el enésimo plan de ahorro con el que tratarán de satisfacer las exigencias de Europa y del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Alcanzaron un acuerdo por la noche”, señaló una fuente gubernamental a la agencia Efe, que explicó que el pacto aún no es oficial. El plan consiste, según esta fuente anónima, en recortes presupuestarios por valor de 11.500 millones de euros y en aumentos de impuestos con los que pretenden recaudar 2.000 millones más.

 
El Gobierno prevé presentar el acuerdo el viernes para que los ministros de Finanzas de la zona euro den su visto bueno en la reunión que tendrán el próximo 8 de octubre en Luxemburgo. Las tensiones entre los dos bandos negociadores han llegado a tal punto que los inspectores europeos, que querían más recortes en salarios y pensiones, abandonaron Atenas ante la negativa que les dio el ministro a sus exigencias. Fuentes europeas apuntan que regresarán a Grecia a finales de esta semana o la próxima.
 

Pero está por ver que este acuerdo vea la luz. Por una parte, Samarás tendrá que convencer a sus compañeros de coalición, los socialistas del Pasok y el partido de izquierda moderada Dimar. Aun en el caso de que el primer ministro venza este obstáculo, le quedará aún arrancar el visto bueno a la troika. La Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo esperaban unos recortes superiores (de 15.000 millones) para desbloquear el pago de los 40.7000 millones que el país necesita urgentemente si no quiere caer en bancarrota.

 
Por si fueran pocas las dificultades, aún quedan más. Porque en el bando de los acreedores también crecen las tensiones. El FMI, según señala la agencia Reuters, pretende que los países de la eurozona y el BCE asuman pérdidas en los préstamos que hicieron a Grecia para rebajar la deuda helena, algo que muchos expertos consideran imprescindible para que su economía salga del agujero.
 

Pero la receta de Washington no convence ni en Bruselas ni en Fráncfort. Los europeos prefieren dar más tiempo a Atenas para cumplir su objetivo de déficit, una flexibilidad que ya han aplicado a los casos de España y Portugal. Pero los europeos no quieren ni oír hablar de una quita como la que se impuso al sector privado cuando diseñaron el segundo rescate a Grecia. Bruselas y Berlín se niegan a esta posibilidad por lo menos hasta el próximo año, cuando se celebren las elecciones legislativas en Alemania. “Si queremos evitar que Grecia salga del euro de forma inminente no bastará con concederle más tiempo. Habrá que reducir el peso de su deuda, ya sea con quitas o con aplazamientos en el pago. Y es imprescindible también un ambicioso plan de inversión para que despegue la economía”, señala Darvas, el analista de Bruegel.
 

Samarás, que ganó las elecciones con la promesa de relajar las condiciones impuestas por los prestamistas europeos, ha sufrido un rápido desgaste tras su llegada al poder. Las sucesivas oleadas de recortes, que ahora amenazan con ir a más, no han cumplido su objetivo de sanear las cuentas públicas ni de enderezar la economía de un país que ya tiene a un 55% de sus jóvenes en paro. “Los españoles salieron ayer a la calle. Hoy lo hacemos nosotros; mañana serán los italianos y al día siguiente, todos los ciudadanos de Europa”, arengaba ayer a los manifestantes un sindicalista desde las calles de Atenas.


Por Luis Doncel Bruselas 26 SEP 2012 - 20:45 CET

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Una huelga general contra la austeridad paraliza Grecia
Grecia se enfrenta hoy a una huelga general convocada por las principales confederaciones sindicales del país en contra de los nuevos recortes que prepara el Gobierno del conservador Andonis Samarás a instancia de sus prestamistas internacionales. Al menos 5.000 policías han sido desplegados en Atenas ante las diferentes marchas que han sido convocadas esta tarde y que se prevén masivas.
 

La huelga, la primera desde la llegada al poder de la coalición conservadora en junio, afecta tanto a la educación como al sistema sanitario, por la participación de profesores de centros públicos, desde primaria hasta la Universidad; médicos y personal de hospitales y centros de salud estatales; y trabajadores del servicio de ambulancias, algunas de las profesiones que más afectadas se pueden ver por los nuevos recortes.

 
La huelga ha afectado tanto al transporte como al pequeño comercio: la mayoría de las tiendas del centro de la capital estaban este miércoles cerradas.

 
Además, también participarán en la huelga los empleados de la administración local y provincial, de aduanas, Hacienda y otras oficinas públicas. Los museos también permanecerán cerrados por participar en la huelga el personal del ministerio de Turismo y el personal contratado en estas instituciones.

 
"Las nuevas medidas son injustas y solo van a empeorar la crisis", aseguró Costas Tsikrikas, presidente del sindicato ADEDY, que representa a la función pública. "Estamos dispuestos a luchar hasta que ganemos", agregó. Justamente este miércoles, el Gobierno griego anunció que ha aprobado un nuevo paquete de recortes, de 11.500 millones de euros que serán sometidos tanto a los socios de la coalición como a la troika (la UE, el Banco Central Europeo y al FMI). Una misión de la troika es esperada en Atenas el próximo domingo para ultimar las negociaciones sobre el nuevo plan, que permitirá desbloquear una ayuda de 31.500 millones de euros.
 

Ese nuevo paquete de ahorro es una de las condiciones impuestas por la troika al país mediterráneo para seguir entregándole ayuda financiera.
 

Los controladores aéreos también llevarán a cabo un paro, aunque solo de tres horas, lo que ha obligado a cancelar numerosos vuelos con destino o salida en Atenas. Igualmente, los barcos transbordadores y los buques de carga quedaron amarrados a puerto, puesto que entre los marineros domina la representación sindical comunista, favorable a la huelga.
 

En cuanto al transporte urbano, los servicios funcionarán dentro de Atenas con cierta normalidad para permitir que los manifestantes puedan llegar al centro, pero dejarán de trabajar al caer la tarde.

 
En la capital, la marcha principal se dirigirá hacia la Plaza de Syntagma, donde se ubica el Parlamento, mientras que el Partido Comunista ha organizado su propia concentración en la Plaza Omonia, también en el centro de Atenas.


Agencias Atenas 26 SEP 2012 - 12:07 CET
 



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