Disturbios en Hong Kong. Andrés Velazquez

En la ‘niebla de la guerra’ resulta difícil hacerse una idea clara de lo que ocurre durante un conflicto, no sólo militar, sino también político. Algo así ocurre con las protestas que suceden estos días en Hong Kong, de las que la ley de extradición “es sólo el detonante”, según Carl Zha, creador de un podcast de importancia creciente en la península.

 

El 31 de marzo comenzaron las primeras manifestaciones en Hong Kong contra la aprobación de ley de extradición, en junio comenzaron a ser multitudinarias y este mes de agosto se han convertido en acciones de bloqueo y ocupaciones. Tratándose de un país como China, las protestas han venido acompañadas de los habituales sesgos y distorsiones informativas. Para formarse una imagen más ajustada de lo que ocurre estos días en Hong Kong, hablamos con Carl Zha, el creador de Silk and Steel, un podcast sobre China cuya popularidad va en aumento.
“La ley es sólo el detonante”, explica Zha a El Salto, “la causa de fondo es el profundo descontento de muchos ciudadanos de Hong Kong hacia la China continental y el gobierno chino”.

Las raíces de la protesta son “más profundas”: “El descontento de la juventud de Hong Kong no es muy diferente al experimentado por los jóvenes occidentales”, aclara. “Después de un rápido crecimiento de 1949 al año 2000, la juventud de Hong Kong se enfrenta a menos oportunidades laborales, un aumento del precio de la vivienda y un futuro económico incierto”, y, “a diferencia de la generación de sus padres y de sus abuelos”, la de hoy “se enfrenta a una perspectiva de declive económico y de sus estándares de calidad de vida”.

Un poco de historia

Para comprender la situación, conviene detenerse un momento y tener en cuenta la historia. “En 1949, cuando los comunistas ganaron la guerra civil china, muchos capitalistas huyeron a Shanghái, llevándose la capital” y “oleadas de refugiados entraron en Hong Kong, primero huyendo de la toma de poder de los comunistas en 1949, y más tarde de la gran hambruna de 1959-1963, proporcionando una ingente mano de obra barata.” Debido al bloqueo al que Occidente sometió a China durante décadas, Hong Kong se convirtió de ese modo “en la única ventana a China”. “Uno de los motivos por los que los comunistas no entraron en Hong Kong es porque necesitaban esta ventana para comerciar con el mundo exterior”, aclara Carl Zha. Esta combinación de factores, continúa, “hizo que Hong Kong despegase” y “se convirtiese en un centro mundial del comercio y las finanzas”.  

En 1978, “cuando China se embarcó en la política de aperturas y reformas, Hong Kong se benefició de su posición única como ventana al mundo, canalizando la inversión hacia la China continental”. “En aquellos tiempos”, observa Zha, “la China continental era desesperadamente pobre tras la Revolución cultural de 1966-1976” y, por ejemplo, “era habitual que un taxista de Hong Kong se permitiese tener varias amantes al otro lado de la frontera”. El boom de Hong Kong “continuó a lo largo de los ochenta y noventa”, en lo que Zha describe como “la era dorada” de la antigua colonia. “Yo crecí en China en los ochenta, Hong Kong era vista entonces como un lugar rico y mágico”, recuerda mientras cita “las películas y series de televisión” que se producían y que llegaban hasta la China continental, Taiwán o las comunidades chinas en la diáspora.

“Pero a medida que la China continental comenzó a desarrollarse económicamente y a recuperarse de décadas de turbulencias políticas y desastrosas políticas económicas, la importancia relativa de Hong Kong comenzó a declinar”, comenta. Y cita como prueba el PIB de Hong Kong, “que en 1993 era el 23% de toda China y hoy sólo representa el 2,9%”. “El mayor contraste puede verse al otro lado de la frontera, en Shenzhen, que era una pequeña aldea de pescadores en 1978, antes de que China la designase como zona especial económica, aprovechando su proximidad con Hong Kong”, dice Zha. Entonces, “Hong Kong comenzó a desplazar su producción al otro lado de la frontera para aprovechar la mano de obra increíblemente barata de China” y la antigua colonia comenzó una transición hacia “una economía orientada al sector servicios, centrada sobre todo en el sector financiero, sirviendo como centro offshore para el capital extranjero que buscaba invertir en China”. Pero más importante aún, “la propiedad inmobiliaria se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos”.

“Hay mucho suelo disponible en Hong Kong, pero el gobierno restringió artificialmente el suelo disponible para la vivienda, obteniendo buena parte de sus ingresos de la venta a promotores inmobiliarios” lo que lógicamente “incrementó el precio del suelo y de la vivienda, haciendo que Hong Kong se convirtiese en una de las ciudades más caras del mundo.” Este acuerdo “benefició a los magnates inmobiliarios y al gobierno a expensas de sus ciudadanos, que se enfrentaban a precios cada vez más imposibles de asumir”. 

Falsa nostalgia colonial

Le pregunto a Carl Zha por la chocante presencia de la bandera colonial británica en algunas de las manifestaciones. Los manifestantes, responde, “son más bien jóvenes” que “nacieron o crecieron después de la entrega a China en 1997, así que nunca experimentaron el dominio colonial de primera mano”. Llegados a este punto, advierte, conviene tener en cuenta el sistema político de Hong Kong. “Los británicos dominaron Hong Kong a través de sus gobernadores coloniales hasta que firmaron un acuerdo con China en 1984 para devolver su gobierno en 1997, entonces los británicos trataron de introducir una democracia limitada con un consejo legislativo elegido indirectamente”, explica. La consecuencia fue que “los británicos establecieron a una élite gobernante vinculada a la oligarquía local, y muchos magnates inmobiliarios se aprovecharon de su proximidad con el gobierno”.

La República Popular China “aceptó este acuerdo” por varios motivos. Para empezar, para “calmar a la élite y a la población de Hong Kong, garantizándoles que el gobierno central no interferiría en sus asuntos”, así como para “asegurar la estabilidad y prevenir la fuga de capitales”. Buscando “estabilidad y nuevas oportunidades”, la élite de Hong Kong prometió fidelidad a Beijing. “Pero el dominio oligárquico de Hong Kong no benefició a los ciudadanos” y “el precio de la vivienda seguía siendo demasiado alto”. “Después de 1997, en vez de las 20 mil viviendas anuales prometidas, solo se crearon dos mil”, destaca. Además, la región “perdió el tren a la diversificación de su economía después de que la industria se desplazase a la China continental” y Shenzhen, al otro de la frontera, “pasó de ser un centro industrial offshore a uno de los centros de alta tecnología de China” al mismo tiempo que otras ciudades, como Shanghái, también se convertían en “centros financieros”. Este éxito no pasó desapercibido en Hong Kong, pero comenzó a ser percibido de manera negativa. Muchos de los habitantes de Hong Kong culpaban a sus vecinos de la subida de los precios “e incluso los esfuerzos de la Universidad de Hong Kong por atraer estudiantes de China continental fueron vistos como un intento de privar a los locales de acceso a la institución”.  

El “descontento por la pérdida de oportunidades económicas” es “real” y debe ser tenido en cuenta, pero también que ha degenerado en un “localismo contra lo que era visto como una invasión por parte de los continentales”. “Hasta los intentos de integrar Hong Kong en las ciudades del Río de las Perlas o conectar Hong Kong con la China continental a través de un ferrocarril de alta velocidad se enfrentan a resistencias por parte de la población local”, lamenta Zha. El sentimiento dominante es que los hongkoneses “están perdiendo su estatus especial” y “Hong Kong se convertirá en ‘otra ciudad china’”. Así, “el uso de la Union Jack puede ser visto como una muestra de nostalgia por la época dorada de Hong Kong, cuando ellos eran ricos y sus vecinos de China continental, pobres”. De todos modos, “el partido político que busca la independencia se compone en realidad de un pequeño grupo de personas”, muy capaces, eso sí, de atraer una “desproporcionada atención de la prensa” con sus acciones, presentándose en las manifestaciones con banderas británicas o estadounidenses. “La mayoría de los manifestantes en Hong Kong no se sienten cómodos con el futuro bajo la República Popular China, pero el apoyo a la independencia sigue siendo minoritario”, precisa.

¿Qué puede decirse del independentista Partido Nacional de Hong Kong (HKNP)? “Lo fundó Andy Chan Ho-tin –recientemente detenido– tras la revolución de los paraguas de 2014”, responde Zha. Su objetivo, prosigue, “es la independencia de Hong Kong de China, lo que va contra la Ley Básica de Hong Kong.” El partido “se formó oficialmente en 2016 para participar en las elecciones al consejo legislativo, al que se les impidió entrar en el último momento.” El gobierno de Hong Kong terminó prohibiendo el partido en 2018 utilizando “irónicamente la misma ley que durante el colonialismo utilizaron los británicos para prohibir los partidos pro-chinos en nombre de la seguridad nacional”.

Si la formación de Ho-tin recibe tanta cobertura por parte de los medios occidentales es “por dos motivos”: el primero, porque a Beijing “le gusta destacar las acciones del HKNP para presentar a los manifestantes como traidores a la patria”, y el segundo, “porque a la prensa occidental le excita filmarlos agitando las banderas coloniales con la Union Jack y gritando eslóganes a favor de la independencia de Hong Kong.” En opinión de Zha, el gobierno de Hong Kong no ha gestionado bien la aprobación de la ley y, aunque ya la ha retirado, “en este momento la protesta ya nada tiene que ver con ese proyecto de ley: son gente de Hong Kong librando una lucha en la retaguardia en defensa de sus privilegios”.

Por Àngel Ferrero

2019-08-16 07:15

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Viernes, 09 Agosto 2019 05:50

La gran batalla de Hong Kong

La gran batalla de Hong Kong

"Quiero advertir a todos los criminales que no juzguen la situación de manera equivocada y confundan contención con debilidad", declaraba este martes Yang Guang, portavoz del Consejo de Estado [Chino] para los Asuntos de Hong Kong y Macao. La huelga general del día anterior tras dos meses de protestas se había cerrado con un saldo de 800 bombas lacrimógenas, 20 granadas esponja, 140 pelotas de goma y 148 arrestos. "Es solo cuestión de tiempo que los manifestantes reciban su castigo", advirtió Guang dramáticamente. "Los que juegan con fuego se quemarán". 

No es el primer aviso. Una portavoz del Ministerio de Defensa Nacional chino advirtió hace semanas que el Ejército de Liberación Popular podría ser llamado para mantener el orden en la región. El jueves de la semana pasada, el ejército distribuyó desde su cuenta oficial en Hong Kong un vídeo épico de tres minutos en el que se ve a las tropas enfrentándose a diferentes retos, incluyendo manifestaciones. Parece el trailer de un videojuego de acción, con un soldado que grita ¡todas las consecuencias bajo tu cuenta y riesgo! La guarnición local del Ejército de Liberación chino tiene entre 6.000 y 10.000 soldados. La cifra oficial de miembros del Ejército de Liberación es de 2.035.000.

Todo empezó en febrero, cuando las autoridades de Hong Kong presentaron una enmienda a la Ordenanza de Delincuentes Fugitivos que autoriza la extradición de cualquier persona, local o extranjera, a cualquier país, incluyendo China. Carrie Lam, la jefa del gobierno autónomo de Hong Kong, argumentó que las enmiendas servirían para "tapar los agujeros" de la legislación e impedir que la región se convirtiera en un "refugio de criminales". Su percha fue un sombrío asesinato que tuvo lugar el año pasado, cuando un ciudadano de Hong Kong de 19 años asesinó a su novia de 20 cuando estaban de vacaciones en Taiwán. El hombre regresó rápidamente a la región y no pudo ser deportado porque Hong Kong no tiene acuerdo de extradición con Taiwán. Las autoridades locales solo pudieron juzgarlo por usar la cuenta corriente de su víctima sin autorización, cuando ya estaba muerta. Lam quiso aprobar la enmienda de forma rápida, pero se encontró con el bloqueo del parlamento. Después, con el del resto de la población.

Hong Kong mantiene ya acuerdos de extradición con una veintena de países y China no está en la lista. En la República Popular China, el poder judicial está subordinado a la autoridad del Partido Comunista y ha sido denunciado numerosas veces por arrancar confesiones con tortura, entre otras cosas. Aceptar la enmienda implicaría entregarse a las idiosincrasias de un régimen no democrático y renunciar a la esperanza de un proceso justo. Los hongkoneses aseguran que la nueva ley servirá para extraditar disidentes políticos, activistas, periodistas y enviarlos a los campos de reeducación que ha implementado el partido, considerados como una reencarnación del Gulag. O para legitimar los secuestros que ya tienen lugar. También temen por la integridad de su economía, que podría quedar supeditada a los intereses de los oligarcas chinos favorecidos por Jinping. Pero, sobre todo, creen que la intromisión de China en su sistema de justicia marcará el final de su precaria independencia, cuyo contrato vigente termina en 2047.

Independencia relativa y temporal

China perdió Hong Kong en la primera Guerra del Opio en 1842, y había sido una colonia británica hasta que, en 1997, Reino Unido la revirtió a China como Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China. Lo hizo bajo el extraordinario principio de "un país, dos sistemas", un concepto que se inventó Deng Xiaoping para recuperar la región sin hacer peligrar su condición de gallina de los huevos de oro. Era el centro financiero de Asia. No se podía romper. 

La constitución de la ciudad le dió derecho a mantener su propio sistema judicial -basado en el antiguo derecho común anglosajón-, su propia legislatura, sus canales de inmigración, su economía capitalista y hasta su equipo olímpico con su correspondiente himno. Tienen su propia bandera y su propia divisa, cuya moneda de un dólar lleva todavía la cara de la reina Isabel II. El gobierno chino tiene la defensa, la política exterior y el derecho a elegir al Presidente del Consejo Ejecutivo de Hong Kong, que sustituye la colonial figura del gobernador de Hong Kong. Ese es el cargo que ocupa Carrie Lam, la impopular instigadora de la polémica enmienda.

Este acuerdo se firmó por 50 años. Caduca en 2047. Es por eso que la protesta inicial ha evolucionado hacia un movimiento civil por la soberanía de la región. Una amenaza que el gobierno chino solo sabe gestionar de una manera. Pero Hong Kong tiene otra cosa que la sociedad china no tiene: derecho a manifestarse, a expresarse y reunirse libremente, a mantener una prensa libre, a rezar a quien les de la gana y a declararse en huelga. Tienen los típicos derechos civiles que caracterizan una democracia, algo completamente nuevo para el régimen de Jinping. Y, por descontado, algo incompatible al modelo Tiananmén de gestión del malestar ciudadano. 

Siete manifestaciones, 500 detenidos

La primera marcha civil contra las enmiendas, el domingo 9 de junio, congregó a más de un millón de personas, en una ciudad de siete millones. Es la mayor protesta registrada desde la "independencia" en 1997 (las autoridades reportaron solo 240.000). Lam asegura que la enmienda no viene del gobierno central y el proceso sigue su curso. Tres días después, un grupo mucho más pequeño de manifestantes se congrega alrededor del parlamento para impedir, físicamente, que la ley sea aprobada. La actuación de la policía fue desproporcionada.

"La respuesta excesiva de la policía está calentando la tensión y es probable que contribuya a empeorar la violencia. Las feas imágenes de la policía tirando gases lacrimógenos y rociando pimienta a los pacíficos manifestantes es una violación del derecho internacional", declaró el director de Amnistía Internacional en Hong Kong, Man-Kei Tam. Esa misma tarde, Lam llamó a los manifestantes niñatos malcriados en televisión. La siguiente manifestación, el 16 de junio, congrega a dos millones de personas. Es casi un tercio de la población. Lam recula y anuncia en una rueda de prensa que "tras repetidas deliberaciones internas en los últimos dos días, el Gobierno ha decidido suspender la tramitación de la enmienda legislativa, empezar de nuevo nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad, explicar más y escuchar los distintos puntos de vista de la sociedad". Pero tienen delante el primero de julio. Ya no hay nada que hacer. 

El primero de julio es la fiesta nacional de Hong Kong, porque marca el aniversario de su independencia del imperio británico. Pero también es el día que los hongkoneses aprovechan para reivindicar la independencia total del régimen comunista. Esta función doble se inauguró en 2003 con otra impopular enmienda, el artículo 23 de la Ley Básica de Hong Kong. El nuevo texto introducía el crimen de "traición, secesión, sedición y subversión" contra el gobierno chino. Aunque nunca llegó a aprobarse y el jefe ejecutivo del momento dimitió, el artículo 23 no murió del todo. De hecho, sirvió como referencia para prohibir la existencia misma del Partido Nacional de Hong Kong, en septiembre de 2018. Así fue que este primero de julio se volvieron a congregar dos millones de personas para exigir la ruptura con China. El recuento oficial fue de 338.000.

Cientos de jóvenes enmascarados tomaron al asalto el Parlamento, una imagen que recuerda poderosamente a otras imágenes icónicas. La policía tardó horas en sacarlos de allí. Días más tarde, Lam declara muerta la enmienda, pero ya da lo mismo. La marcha se ha convertido en un movimiento civil por la soberanía de la región. Las batallas se suceden y se recrudecen. Los himnos proliferan. Unos cantan Sing Hallelujah to the lord para reivindicar la libertad de culto. Otros Do You Hear the People Sing de Los Miserables, que ya había sido popular en las protestas de 2014. Las dos son prohibidas por el gobierno chino para evitar que se contagie a través de las fronteras. Hay paraguas en homenaje a los Umbrella 9, los líderes estudiantiles condenados por organizar la revuelta prodemocracia de 2014. Entonces las protestas paralizaron la ciudad durante 79 días. Un récord a punto de perecer. 

En la manifestación del 21 de julio se recrudecen los encuentros. Aparecen grupos de hombres enmascarados y armados con barras de hierro que atacan a los manifestantes, dejando 45 heridos. Algunos son identificados como miembros de las temidas mafias locales. Las asociaciones acusan al gobierno central de haber reclutado a las mafias para hacer el trabajo sucio. El gobierno acusa a los manifestantes de trabajar para Trump. El 27 de julio hay trincheras en las calles de todos los distritos de la ciudad. 

La huelga general del 3 de agosto ha conseguido paralizar la puerta financiera del continente asiático. El aeropuerto funciona en un 50%. No ha habido una huelga semejante desde los disturbios de 1967, que empezaron en una fábrica de flores artificiales y se saldaron con 51 muertos (15 por atentado con bomba); un millar de heridos, 5.000 arrestados y casi 2.000 condenados. Después de la huelga del pasado lunes, más de 500 personas han sido arrestadas, algunas de ellas con cargos de revuelta, un delito penado con hasta 10 años de cárcel. China estaba usando a Hong Kong para esquivar la guerra arancelaria con los EEUU, gracias a una ley de 1992, la Hong Kong Policy Act. Si pierde la región, pierde la trampa. Si se la queda, también.

La nueva guerrilla antivigilancia

Desde que empezó la protesta, los manifestantes han ido refinando su estrategia con tácticas que marcarán un antes y un después en el manual de la desobediencia civil. Llevan cascos y máscaras de pintura para esquivar las pelotas de goma y van armados con punteros láser para cegar las cámaras de reconocimiento facial de la policía. El gobierno chino presume de haber instalado seis millones de cámaras para vigilar y reeducar a sus ciudadanos, un sistema que ya ha sido calificado como la primera dictadura digital. Todos han desactivado la identificación facial y dactilar en sus móviles. Demasiado fácil de desbloquear si te detienen.

El asedio ha despertado la solidaridad de la ciudadanía. Los viajeros del metro dejan monedas y tickets de viaje para que los manifestantes puedan moverse sin usar sus tarjetas identificativas. En repulsa por la detención de un estudiante por posesión de punteros láser, este miércoles cientos de ciudadanos se han reunido en Tsim Sha Tsui para hacer su propio espectáculo de lásers. Todo mientras esperamos que Jinping mueva ficha: dejar que las protestas se disipen por sí mismas y arriesgarse a que Hong Kong se le escurra entre los dedos o aplastar la revuelta y anexionarse la región como hizo Putin con Crimea en marzo de 2014.

Por Marta Peirano

08/08/2019 - 20:38h

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Uruguay acusa a EE.UU. de meterse en la campaña electoral  

En octubre se vota para presidente y además un plebiscito sobre seguridad

 "Matan a 30 personas en tiroteos en bares, y nos vienen a decir a nosotros que tengan cuidado con Uruguay. ¡Por favor!", exclamó el canciller Nin Novoa del gobierno del frenteamplista Tabaré Vázquez,

 

El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, acusó a la administración de Donald Trump de intentar influir a favor de la oposición en la campaña electoral, de cara a las presidenciales de octubre próximo. El gobierno uruguayo continúa así respondiendo a los ataques de Washington, que días atrás advirtió a los ciudadanos que pensaban viajar al país sudamericano, por un aumento en sus índices de delincuencia, registrado en base a informes del Departamento de Estado.

El lunes, la cancillería uruguaya emitió un comunicado en el que alertaba a los ciudadanos que tuvieran pensado viajar a Estados Unidos por la "creciente violencia indiscriminada" desatada en la nación, tras las dos masacres ocurridas el fin de semana en los estados de Texas y Ohio, que dejaron un saldo de 30 muertos y más de 50 heridos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores alertó por los crímenes de odio, fundados en “el racismo y la discriminación, que costaron la vida a más de 250 personas en los primeros siete meses de este año". El texto respondía al gobierno de Donald Trump, que anteriormente emitió una elevación del nivel de advertencia dirigida a ciudadanos norteamericanos que planeaban visitar Uruguay, por el "aumento de la delincuencia": pasó del nivel 1 ("tomar precauciones normales") al nivel 2 ("ejercer mayor precaución debido a la criminalidad").

Horas después del comunicado uruguayo, la cancillería de Venezuela emitió un aviso de características similares, sugiriendo a los venezolanos “postergar sus viajes, o, en todo caso, extremar las precauciones” en caso de ir a Estados Unidos. Ambos países sudamericanos compartieron el diagnóstico: pidieron a sus viajeros evitar grandes aglomeraciones y algunas ciudades, que ubicaron entre las "20 más peligrosas del mundo". 

Rodolfo Nin Novoa, canciller de Uruguay, redobló la apuesta este martes al sostener que Estados Unidos busca entrometerse en la campaña electoral uruguaya. Nin Novoa recordó además que el comunicado del lunes surgió como respuesta al mensaje emitido por Washington el viernes pasado, al remarcar que se trata de una cuestión de "dignidad nacional".

"Estados Unidos se quiere entrometer en la campaña electoral uruguaya”, precisó el diplomático durante una entrevista para la radio local Carve, al tiempo que aseguró que con Washington "no hay ninguna tensión". Sin embargo, señaló que la advertencia de Estados Unidos a sus ciudadanos respecto a Uruguay "es como mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. La nación gobernada por Trump cree que tiene "la misión divina de calificar a todos los países del mundo", advirtió el canciller.

"Estados Unidos tiene una tasa de homicidios de 25 habitantes cada 100 mil, mientras que en Uruguay tenemos la mitad", sostuvo. "Matan a 30 personas en tiroteos en bares, y nos vienen a decir a nosotros que tengan cuidado con Uruguay. ¡Por favor!", exclamó el canciller del gobierno del frenteamplista Tabaré Vázquez, al tiempo que remarcó que a su país no lo motiva un "ánimo belicista y confrontativo". "Hicimos un comunicado en los mismos términos en que lo hicieron ellos", agregó.

En la nota consular presentada hace unos días, el gobierno norteamericano había señalado que "los delitos violentos, los homicidios, los asaltos a mano armada, el robo de vehículos y los hurtos" aumentaron en Uruguay. El Departamento de Estado pidió evitar la visita a 13 barrios de Montevideo, y advirtió acerca del incremento de los robos callejeros, y de viviendas durante el verano, en los principales balnearios del país, incluyendo Punta del Este.

"Es una exageración, y es muy imprudente andar diciendo que aumenta la inseguridad en Uruguay, cuando el tema de la seguridad está metido en la campaña electoral", replicó Nin Novoa en declaraciones radiales, y recordó que en octubre, fecha donde se realizarán los comicios presidenciales, habrá un plebiscito, impulsado por el ex precandidato nacionalista Jorge Larrañaga, que plantea una reforma constitucional para endurecer las medidas de combate al delito, y las penas contra los culpables.

La inseguridad es uno de los temas más importantes dentro de la agenda pública uruguaya. A la espera de cifras oficiales, se estima que en 2018 Uruguay, país de 3,4 millones de habitantes, registró una cifra récord de homicidios (381), un 35 por ciento más que en 2017. Sin embargo, esos números provienen de un estudio que regularmente publica la fundación Fundapro, cercana a la oposición, y que sirvieron de insumo para la dura advertencia planteada por Estados Unidos.

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Lunes, 05 Agosto 2019 07:47

Reprimen nuevas protestas en Hong Kong

Reprimen nuevas protestas en Hong Kong

Los manifestantes suman un nuevo aliado a su causa: los vecinos de la clase trabajadora que habitan barrios como Wong Tai Sin, y que repudian el uso de gas lacrimógeno por parte de los agentes.

 

 La Policía de Hong Kong volvió a reprimir a los cientos de miles de manifestantes que salieron este domingo a las calles para movilizarse, en diferentes escenarios, contra el gobierno local, y en reclamo de reformas democráticas.

La jornada de protestas comenzó después del mediodía, cuando una multitud (alrededor de 150 mil personas, según los organizadores) recorrió un kilómetro y medio de distancia, repitiendo consignas tales como: "En Hong Kong no hay alborotadores, sólo una tiranía".

En esa primera marcha, algunos manifestantes arrojaron huevos e hicieron pintadas en la fachada de una comisaría local provocando la llegada de policías antidisturbios, un escenario que se viene repitiendo cada vez con mayor frecuencia desde que se conoció la controvertida propuesta de ley de extradición del gobierno local, que permitiría a Hong Kong entregar prófugos a territorios con los que no tiene acuerdos formales, como Taiwán, Macao y la China continental.

Más tarde, en el otro lado del puerto de la Victoria, cientos de personas se reunieron en el Parque de la Bahía de Belcher convocados por residentes locales. "Sólo soy un ciudadano común de Hong Kong. Es el gobierno de Hong Kong respaldado por el PCCh (Partido Comunista Chino) lo que me obliga a salir. El gobierno es el culpable de todos los conflictos recientes", dijo uno de los vecinos, Coco, desde el escenario.

Los manifestantes se dispersaron, al acercarse la noche, tras lanzar huevos a la fachada de una comisaria situada en la bahía de Tseung Kwan O. Apenas unos minutos bastaron para que los agentes policiales comenzaran a lanzar gases lacrimógenos contra los presentes.

Precisamente en esa zona se encuentra la Oficina de Enlace (órgano oficial que representa a Beijing). Los manifestantes intentaron llegar hasta el edificio, custodiado por enormes barricadas, pero se quedaron a unos 200 metros de distancia, mientras que muchos decidieron retirarse para evitar ser arrestados.

Caída la noche, algunos manifestantes levantaron barricadas en Hennessy Road obligando a los colectivos a buscar una ruta alternativa para completar el recorrido, mientras otros se sumaban a la movilización ocupando calles en varios distritos, y llamando a la huelga general convocada para este lunes.

Las calles de Hong Kong fueron el escenario de numerosos enfrentamientos entre policías y activistas, que dejaron un saldo de 44 detenidos durante las manifestaciones de las últimas semanas. Unos 20 manifestantes, por su parte, fueron detenidos durante la madrugada del sábado , por "reunión ilegal" y por "provocar altercados".

Ese mismo sábado, los manifestantes sumaron un nuevo aliado a su causa: los vecinos de la clase trabajadora que habitan barrios como Wong Tai Sin, salieron a la calle para expresar su apoyo, y criticar el uso del gas lacrimógeno por parte de los agentes, cerca de sus casas familiares.

Lejos de oír los reclamos, el Ejército Popular de Liberación Chino (EPL) divulgó un video en el que muestra a sus soldados llevando a cabo entrenamientos antidisturbios, disparando armas ligeras y lanzacohetes, así como tanques y helicópteros en posición de ataque. "¡Deberán asumir todas las consecuencias!", se oye gritar a uno de los militares en cantonés, el dialecto principal de Hong Kong.

Un portavoz del gobierno, por su parte, condenó el domingo la actuación de los "manifestantes radicales", acusándolos de "desafiar la soberanía del país", según declaraciones a la agencia oficial Xinhua. "La destrucción gratuita de la paz pública, y los ataques violentos contra la policía perjudicarán a la sociedad, a la economía de Hong Kong y a los medios de vida de nuestro pueblo", agregó.

Las manifestaciones comenzaron a principios de junio en Hong Kong, contra una controvertida propuesta de ley de extradición (por el momento suspendida), y han derivado hacia demandas más amplias sobre los mecanismos democráticos de la ciudad, cuya soberanía recuperó China en 1997, con el compromiso de mantener hasta 2047 las bases establecidas por los británicos.

A pesar de que la jefa de gobierno local, Carrie Lam, dio por "muerto" el proyecto, los manifestantes siguen ocupando las calles de la ciudad tras varias semanas. A los reclamos, ahora sumaron el pedido de una investigación independiente sobre el excesivo uso de la fuerza por parte de la policía, así como distintas reformas democráticas. 

También exigen la liberación de los detenidos, especialmente luego de que la policía acusara formalmente a 44 personas de revuelta, delito que lleva una pena de 5 a 10 años de prisión. Mientras el descontento de la población continúa, los residentes de Hong Kong convocaron a una huelga general para este lunes.

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Puerto Rico: furgón de cola de la nación más poderosa del mundo

Un 45 por ciento de la población de Puerto Rico es pobre, mientras que en EE.UU el promedio nacional llega al 12. La deuda pública de la isla está en manos de capitalistas norteamericanos y los residentes del estado 51º de la Unión pagan impuestos federales sin recibir los beneficios del federalismo.

 

La escena y su desenlace político pueden parecer de ficción en EE.UU. Pero no, porque se trata de Puerto Rico, un estado libre asociado cuyo status encubre una forma de colonialismo desde 1952. La escena consistió en 250 mil personas que exigieron en las calles de San Juan, su capital, la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares. El desenlace será su salida del poder, prevista para el 2 de agosto. La isla que se autogobierna con una soberanía limitada – dependería del Congreso de Estados Unidos para declararse independiente – es el furgón de cola de un país cuyo presidente le da la espalda. Lo confirman las consecuencias del huracán María que arrasó con personas y bienes en septiembre de 2017. El peor en casi un siglo. Donald Trump no solo negó la cantidad real de víctimas. También acusó a las cuestionadas autoridades locales de su pronunciada crisis económica, agravada por el fenómeno climático.

La historia desmiente al magnate. Un 45 por ciento de la población de Puerto Rico es pobre, mientras que en EE.UU el promedio nacional llega al 12. La deuda pública de la isla – de unos 72 mil millones de dólares – está en manos de capitalistas norteamericanos y los residentes del estado 51º de la Unión pagan impuestos federales sin recibir los beneficios del federalismo. Además, los portorriqueños le han puesto el cuerpo a todas las guerras que Estados Unidos ha desparramado por el mundo. Sirvieron en sus ejércitos cientos de miles, desde la Segunda Guerra Mundial hasta las excursiones bélicas por Irak y Afganistán. Sus muertos se cuentan por decenas.

Las principales empresas de servicios en Puerto Rico son de EE.UU: Mc Donalds, Kentucky, Home Depot, farmacias CVS, entre otras. La gestión de Rosselló Nevares – según el Centro de Periodismo Investigativo local – estimuló las ganancias de “multinacionales como Monsanto y promovió la ley de Zonas de Oportunidad que reduce el pago de contribuciones a inversionistas”. Los chats misóginos y homofóbicos del gobernador renunciante que le costaron el cargo, más la corrupción que se le atribuye a su administración, explican su salida. Pero no la responsabilidad de Estados Unidos en la deriva de Puerto Rico. Rosselló Nevares podría tener que responder en la Justicia por los presuntos delitos de “depravación, malversación de fondos públicos, negligencia en el cumplimiento del deber y aprovechamiento ilícito de trabajos o servicios públicos” según el mismo sitio periodístico.

En abril pasado, Francisco Martínez, un veterano economista de la Universidad de Puerto Rico aportó cifras clave sobre el deterioro social de la isla durante un simposio. Dijo que el 55 % de las mujeres jóvenes de entre 18 y 24 años están por debajo del nivel de pobreza y también el 50 % de los hombres. Un dato adicional corrobora el panorama: Misisipi, el estado más pobre de EE.UU tiene un ingreso anual promedio por hogar de 42.009 dólares mientras que la isla apenas llega a 19.775, según el mismo Martínez. Trump no pagó demasiados costos políticos por esto. Incluso se atrevió a decir que su gobierno “ha hecho un gran trabajo” en la isla para sacarla de su crisis económica.

El presidente fue todavía más lejos cuando negó las cifras con la cantidad de muertos que dejó el huracán María. En ese sentido se pareció bastante a Rosselló Nevares. El 28 de agosto de 2018, el gobernador de Puerto Rico tuvo que rendirse ante las evidencias que presentó un estudio de la Universidad George Washington. Las víctimas fatales ya no eran 64 como él había informado y sí 2.975.

María de Lourdes Santiago es la actual vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño. En su cuenta de Twitter escribió el viernes: “Salir de Ricky (por el gobernador Rosselló Nevares) para tener a Wanda (Vázquez Garced, su sucesora) es como curarse de dengue para contraer chicungunya”. Para esta dirigente opositora “la opción de estadidad y la anexión, no son atractivos para los EE.UU”. Aunque parece que mucho menos es la alternativa independentista. Las grandes corporaciones estadounidenses serían las primeras en oponerse – como lo han hecho hasta ahora – porque gozan de exenciones impositivas por haberse instalado en la isla y pagan salarios más baratos que en otros estados.

El costado militar tampoco es una cuestión menor en esta relación asimétrica de la nación más poderosa del planeta y su estado libre asociado más pobre. Según un informe de la cadena Telesur que cita la opinión del periodista local Luis De Jesús Reyes, Puerto Rico siempre fue “un enclave geoestratégico en las pretensiones de EE.UU de mantener su control militar en el Caribe y América Latina”. Estados Unidos llegó a tener seis bases militares, incluyendo la naval más grande del mundo fuera de su territorio: Roosevelt Roads, que cerró definitivamente en 2004 después de que se abriera en 1943. Pero la más cuestionada por sus consecuencias sobre el medio ambiente con la utilización de material radioactivo que elevó los índices de cáncer fue la de Vieques. Estaba en una isla que pertenece al archipiélago de Puerto Rico. EE.UU tuvo que retirarse en 2003 después de que los vecinos de la base empezaron una campaña de agitación tras el asesinato del joven viequense David Sanes Rodríguez. Era un soldado que hacia guardia cuando el 19 de abril de 1999 dos bombas cayeron a su alrededor.

La ubicación estratégica de la isla ha sido más que una ventaja, un problema para su progreso e integración a EE.UU. Si a ello se le suma la política en piloto automático de Washington, un gobierno como el de Rosselló Nevares – el primer gobernador que renuncia por la presión popular -, calamidades como el huracán María y los informes lapidarios de Amnistía Internacional sobre la situación social, Puerto Rico es un bote a la deriva en el mar de las Antillas. Según El Nuevo Día – el diario local de mayor circulación - a dos años del desastre climático, el Partido Nuevo Progresista todavía en el gobierno le pidió a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Fema, por sus siglas en inglés) que despache a la isla miles de toldos azules de fibra reforzada. Serían para reemplazar a los casi 30 mil que hay en malas condiciones. Todavía siguen colocados en las casas donde había techos que voló el huracán.

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Sábado, 27 Julio 2019 05:18

¿Contener a Irán? No, a Trump

¿Contener a Irán? No, a Trump

Ya es hora de que nos pongamos las pilas con respecto a lo que ocurre en esta farsa de la "crisis" en el golfo Pérsico, esta charada de mentiras y pomposidad que Trump y sus cachorros en Londres nos presentan.

 

Un presidente estadunidense que es un racista, misógino, deshonesto y sicológicamente perturbado –apoyado por dos consejeros agresivos y tan indignos y falsarios como él– amenaza con ir a la guerra con Irán, en tanto otro bufón, dado a las mentiras en serie y a agitar arenques ahumados durante los debates, y hoy primer ministro británico, prefiere concentrarse en la autodestrucción de su país en vez de en el secuestro de sus barcos.

 

Los iraníes, siempre los taimados "terroristas" chiítas del Golfo, se han atrevido a pintarle un violín al presidente orate que rompió el tratado nuclear de su país con Irán, y ahora juegan con lanchas de motor en el estrecho de Ormuz para recordar tanto a Trump como a Johnson –y al pobrecito Jeremy Hunt– que Medio Oriente es la tumba de imperios de verdad, muertos hace mucho tiempo. ¡Cuánta maldad! ¿Qué audaces crímenes terroristas se propondrán cometer los persas ahora?

 

¿Tomamos en serio esta basura? Tal vez deberíamos culparnos a nosotros mismos. Nuestros comentaristas y corresponsales, nuestros poderosos imperios mediáticos, se tragan gustosos a los sórdidos personajes de Washington y Londres y luego –cuando olisquean guerra– se les congela el rostro en un gesto de rectitud patriótica al hablar de la "política de Trump en Medio Oriente", su "política en el Pérsico", su cercana amistad con su "aliado" saudita, que tiene el cabello enmarañado con sangre coagulada, o su aliado israelí, propenso a despojar territorios. Qué estupideces.

 

No existe una política de Trump respecto de nada. Tampoco existe una política de Boris Johnson, ni de Jeremy Hunt, de no ser, quizá, un quejumbroso balido estilo Gilbert y Sullivan sobre la conducta "total y absolutamente inaceptable" de Irán al golpear el Stena Impero.

 

No estorbar

 

"Impero" era la palabra correcta. En realidad, no había nada más triste y lastimero que la voz del comandante del barco británico Montrose –o Foxtrot 236, como los iraníes lo llamaron, según el número que llevaba la fragata en la proa– al leer su reglamento victoriano a los guardias revolucionarios el pasado viernes. "No deben estorbar, impedir, obstruir o detener el paso del Stena Impero", citó. Oh, pero los iraníes sí que podían estorbar, impedir, obstruir y detener el paso del buque cisterna de bandera británica, y de hecho lo hicieron. Porque sabían que el único navío británico de guerra que navegaba en todos los 251 mil metros cuadrados de mar que son el golfo Arábigo –o Pérsico, como ustedes gusten– era una fragata de 133 metros de eslora, demasiado lejana para evitar tal "impedimento" y "obstrucción". Lejos están los días en que el quinceañero Horatio Nelson surcó imperiosamente el Golfo hasta Basora en la fragata de 20 cañones Seahorse, en el siglo XVIII, capitaneada por su tío Maurice Suckling. Si el Duncan, bautizado en honor del triunfador de la batalla de Camperdown, en el siglo XVIII, acude en auxilio del Montrose, bautizado en honor del duque del mismo siglo, pueden pasar unas semanas juntos, y luego el Montrose volverá a casa.

 

En tiempos de Nelson, la armada real poseía más de 600 naves. Hoy tenemos menos de 20 para evitar que las hordas iraníes, o las chinas o cualesquiera otras hordas, obstruyan e interrumpan lo que nos gusta llamar "nuestros vitales suministros petroleros". Fue de algún modo apropiado que el buque cisterna capturado estuviera vacío en su travesía hacia el reino dictatorial de Arabia Saudita, el amado aliado de Trump, cuando fue secuestrado. No es extraño que Jeremy Hunt quiera enfriar las aguas del Golfo en vez de ordenar a su minúsculo barquito que sirva de escolta junto con la poderosa flota estadunidense.

 

Captura montypythonesca

 

Sin embargo, sí fue apropiado que, en la cúspide de una nueva era de autoengaño y misticismo imperial, los británicos se hayan embarcado en la captura montypythonesca del buque cisterna iraní en Gibraltar. Se nos dio a entender –y aquí el lienzo de la pompa fue ricamente bordado– que el Grace 1, que los marinos reales abordaron con la misma elegancia con que sus contrapartes enmascarados iraníes bajaron a rappel sobre el Stena Impero, fue detenido porque llevaba petróleo a Siria. La Unión Europea, supuestamente ansiosa por aplicar esas sanciones, no dijo nada. Y entonces Jeremy quiso platicar con los iraníes, recibir seguridades de que su cisterna no se dirigía hacia Banias, sino –¿quién sabe?– a las islas griegas, tal vez, o a la Costa del Sol.

 

Entonces, nada más para competir con la Reunión de Té del Sombrerero Loco, el asunto fue puesto en manos del ministro presidente de la Suprema Corte de Gibraltar, cuya jurisdicción política –eso se supone que creamos– abarca grandes asuntos de Estado desde Washington hasta Londres y Teherán, aun cuando la población de la roca es de menos de 35 mil almas. Oh, pero sí, nos dicen, la Corte de Gibraltar ha ordenado la detención del Grace 1 por otros 30 días. Bien, bien, debemos cumplir los deseos de ese poderoso cuerpo judicial. Cierto, esto está apenas a un paso de Trial By Jury, la ópera cómica que nuestro flamante premier de seguro adorará.

 

Si los estadunidenses no hubieran apremiado, solicitado o instruido a los británicos capturar el Grace 1 –como cada vez más parece haber sido el caso–, estén seguros de que no habría ocurrido. Y estén seguros de que, si Jeremy hubiera declinado involucrarse en esta tontería, la Corte de Gibraltar, su ministro presidente y los otros tres ministros habrían olvidado su palabrería legal, le habrían concedido su gracia y deseado buena travesía. Pero no: cuando nos involucramos en esta acción incendiaria, era inevitable que los iraníes hicieran lo mismo. Como he reflexionado a menudo, esos persas nos entienden mucho mejor que nosotros a ellos.

 

El arenque de Boris

 

Entonces, acompáñenme un momento a Teherán. ¿De veras creemos que los iraníes –por arrogantes, vanidosos, crueles y vengativos que puedan ser– no están conscientes de la inminente autoinmolación británica en el Brexit? ¿Imaginamos por un momento que no han captado las complejidades de la batalla Johnson-Hunt, su desenlace decidido por una camarilla de Tories cuyas resoluciones hacen ver las elecciones parlamentarias y presidenciales iraníes como un modelo internacional de democracia? Estén seguros de que los iraníes tomaron nota del arenque de Boris. Pero ellos tienen peces más grandes que freír en el Golfo.

 

Y ¿en serio creemos que los iraníes han olvidado la última "guerra de los buques cisternas" del Golfo en 1987? Yo la recuerdo muy bien. Informé sobre todo ese penoso asunto, volando literalmente sobre el Golfo humeante en helicópteros, día tras día. El clímax llegó cuando los estadunidenses decidieron abanderar buques cisternas kuwaitíes con las barras y las estrellas y les pusieron una escolta de la Armada estadunidense que los protegiera de los ataques aéreos iraníes. Hoy, eso parece familiar. En aquel tiempo, claro, éramos aliados de ese excelente y demócrata guerrero árabe Saddam Hussein, quien había invadido Irán en 1980 (con un costo final de más de un millón de vidas). Bueno, pues la primera misión de escolta resultó un desastre –aunque Trump, Hunt, Boris Johnson y Humpty Dumpty han olvidado todo aquello– cuando el buque cisterna kuwaití Al Rakkah, nominalmente bendecido como el estadunidense Bridgeton y acompañado por un puñado de navíos de guerra, golpeó una mina iraní el 24 de julio de 1987. Pudo continuar su travesía, pero las naves estadunidenses –cuyos costados eran tan frágiles que una mina pudo haberlos hundido– hicieron el resto del viaje en fila india detrás del Bridgeton como una parvada de polluelos, usando el enorme bulto del buque cisterna para protegerse. Los iraníes, como digo, no habrán olvidado esa humillación estadunidense. Después de todo, son especialistas en humillación cuando creen haber sido humillados.

 

Pero ¿creemos que la ridícula "Fuerza de Protección del Golfo" de Trump tendrá mejor destino? Hay pocos voluntarios, pero, puesto que Boris Johnson estuvo dispuesto a hundir a un embajador británico, supongo que podría arriesgar una fragata o dos. Los iraníes, de nuevo, ya habrán previsto esto. Su tratado nuclear, honorablemente firmado con el presidente estadunidense de ese tiempo, ha sido roto en pedazos, destripado y vergonzosamente destruido por Trump. Así pues, tras haber sido traicionados por los estadunidenses, y sometidos a más sanciones por el mismo culpable, ¿por qué no deberían ponerse ellos también a jugar a los superpoderes, poniendo los inocentes navíos de su majestad británica como blancos en su consola de juegos?

 

Aún no hemos captado la verdadera importancia –pero, otra vez, estén seguros de que los iraníes sí– de la irritación de Trump con el informe de Kim Darroch sobre la destrucción estadunidense del tratado nuclear. La rabieta de Trump llevaba la clara intención de que destituyeran al embajador británico. Estaba diciendo "mándenlo a casa", así como quería "mandar a casa" a una congresista de su país que lo increpó. Y nuestro flamante premier le concedió el deseo.

 

Sin embargo, entre todas estas artimañas, todavía se supone que debemos tragarnos las pamplinas que nuestros mensajeros imperiales escriben para nosotros, suponiendo una vez más que existe una política de Trump hacia el Golfo, que la cordura para Medio Oriente puede venir de los residentes de una institución mental. Por eso David Ignatius, viejo colega mío y amigo de los días de la guerra civil en Líbano, escribe ahora la siguiente burrada en su columna en Estados Unidos: “A medida que la confrontación de Estados Unidos con Irán se profundiza en el Pérsico… la tarea sombría, pero inevitable, es contener a Irán y prepararse para la guerra, si la contención falla”.

 

Para lograr esto, según Ignatius, Mohammed bin Salman debe asumir la responsabilidad por el asesinato de Jamal Kashoggi y concluir la guerra en Yemen –como si el príncipe heredero fuera a contemplar lo segundo, ya no digamos lo primero– porque “la relación estadunidense-saudita es importante para la seguridad de ambas naciones, en especial conforme la confrontación con Teherán se aproxima a la guerra… relanzar la relación entre ambos países sobre una base más honesta es urgente ahora, cuando crece el peligro de un conflicto regional”.

 

Así pues, olviden que Trump es un lunático y que el príncipe heredero parece ser un joven profundamente perturbado que gobierna un Estado sicótico. La Casa Blanca es un manicomio, pero, según Ignatius, debemos prepararnos para la "tarea sombría, pero inevitable", de "contener a Irán" –en vez de contener a Trump– porque "crece el peligro de un conflicto regional".

 

Ser racional

 

Tal vez sea buena idea, en este momento, recordar lo que es patrullar el Golfo frente a la costa iraní. Hace poco más de 30 años, yo iba a bordo de uno de los viejos barcos hermanos del Montrose, la fragata Broadsword, que escoltaba buques cisternas británicos por el estrecho de Ormuz bajo la mirada de la Guardia Revolucionaria. Para dar a los lectores un toque de realidad –realidad real, por así decirlo–, esto es lo que escribí en ese tiempo:

 

“Lo que afligía a la mayoría de los marineros en el Golfo era el calor. Quemaba las cubiertas de las naves hasta que estaban, literalmente, demasiado calientes para caminar sobre ellas. Los marineros británicos se paraban de puntas, por las temperaturas calcinantes que salían del acero. El revestimiento de las cargas de profundidad, los dispositivos Bofors para apuntar las armas, estaban demasiado calientes para tocarlos. En la cubierta de vuelo de los helicópteros el calor subía a 57 grados, y sólo una mano descuidada hubiera tocado un tubo sin ponerse los guantes. El calor creaba pesadez en la cabeza, un sopor insuperable, una tremenda irritación con los otros seres humanos en cubierta. Dentro del barco… el calor se movía más rápido que los marineros. El comedor de oficiales estaba fresco, a 26 grados. Tomé un vaso de agua; yo estaba bañado en sudor. Al abrir la primera puerta hermética, me emboscó el calor. Después de la segunda puerta, caminé hacia una fundición tropical, mientras el conocido mar gris lamía el casco. ¿Cómo es posible trabajar en estas condiciones y seguir siendo racional?”

 

Sin embargo, supongo que se trata precisamente de ser racional, pero nuestros amos ya no poseen esa facultad. Por cierto, el Broadsword fue vendido a los brasileños hace casi un cuarto de siglo, en 1995. El Bridgeton fue desmantelado en India siete años después. Y allí es donde nuestros descocados líderes deberían estar hoy: en el deshuesadero.

 

The Independent

 

Traducción: Jorge Anaya

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Palestina suspende todos los acuerdos con Israel

La decisión se produce tras la demolición de diez edificios palestinos en las afueras de Jerusalén Este.

 

El líder palestino Mahmud Abás ha anunciado este jueves la suspensión por tiempo indefinido de todos los acuerdos existentes con Israel luego de que civiles palestinos fueran desplazados a la fuerza tras la demolición de diez edificios en el vecindario palestino de Sur Baher en las afueras de Jerusalén Este.

"No sucumbiremos a los dictados y la imposición de un hecho consumado sobre el terreno por la fuerza bruta, específicamente en Jerusalén", declaró Abás en una reunión de emergencia en Ramala, citado por la agencia de noticias palestina WAFA.

El presidente palestino ha agregado que su pueblo sigue abierto a abrazar "una paz justa, global y duradera", pero ello no significa que aceptará el 'statu quo' o se rendirá ante la ocupación de sus territorios. "No nos rendiremos ni vamos a coexistir con la ocupación, ni tampoco aceptaremos el 'acuerdo del siglo'. Palestina y Jerusalén no están a la venta ni en oferta", subrayó.

  • El 'acuerdo del siglo' propuesto por la Casa Blanca para poner fin al conflicto palestino-israelí consiste en reunir 50.000 millones de dólares y crear aproximadamente un millón de puestos de trabajo para los palestinos, mejorando la situación en Cisjordania y la Franja de Gaza.
  • La Autoridad Palestina rechazó dicha propuesta de manera preventiva, considerándola un esfuerzo de EE.UU. para obligar a su pueblo a "renunciar" a sus derechos.

Abás aseveró que "no habrá paz ni seguridad ni estabilidad" en la región y en el mundo hasta que se respeten plenamente los derechos de los palestinos. Al agradecer a todos los países que apoyan la causa palestina, Abás recordó que no estaría de más adoptar medidas concretas e implementar las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el terreno.

En la reciente cumbre de La Meca celebrada a principios de junio, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) rechazó "cualquier acción que infrinja el estatus histórico y legal de Jerusalén Este" y todas las medidas ilegales de Israel que buscan cambiar los hechos en territorios palestinos ocupados, aunque tampoco expresó la voluntad de devolverles a los palestinos todo el territorio que les pertenecía antes de la creación del Estado de Israel.

Publicado: 25 jul 2019 21:05 GMT | Última actualización: 25 jul 2019 23:28 GMT

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El conflicto entre Turquía y EEUU va más allá de los S-400 rusos

Las amenazas de Washington de aplicarle a Ankara la Ley para Contrarrestar a los Adversarios de EEUU (CAATSA) si compraba los misiles S-400 rusos han caído en saco roto y Tayyeb Erdogan acaba de instalarlos en el suelo turco con el orgullo de haber añadiendo otro fracaso a la política exterior de Donald Trump. El Sultán turco tampoco ha declarado tres días de luto oficial por la suspensión de la venta de cazas F-35 por parte de EEUU, quien mira con la impotencia cómo se le escapa del control una de las principales piezas de la arquitectura de la OTAN en Eurasia.

Turquía no es el primer país de la Alianza Atlántica que adquiere armas rusas. Grecia, Eslovenia y Bulgaria compararon S-300 y el mundo no llegó a su fin. ¿A qué se debe, entonces, esta furia de EEUU contra Ankara?

Los turcos, ya en 2013, buscaban misiles no estadounidenses y lo negociaron con la compañía china CPMIEC, pero tuvieron que abandonar la idea por las sanciones que EEUU habia impuesto a esta empresa, acusada de proveer misiles a un Irán bajo las sanciones. Fue así como Rusia recibió el encargo tras un concurso de licitación: fue “el acuerdo más importante en la historia moderna [turca]” afirmó un Erdogan eufórico.

Las razones de Turquía

La profunda desconfianza de Erdogan (y la sociedad) hacia EEUU, que fue acentuada por a) el golpe de estado fallido de julio del 2016, organizado en la base militar de la OTAN en Incirlik, y el papel de Moscú en salvar la vida del propio presidente turco (el asesinato del embajador ruso en Ankara fue la represalia), y b) el Proyecto de Nuevo Oriente Próximo de los NeoCon, que consiste en desintegrar los poderosos estados de aquella región, y crear, de paso, un estado kurdo de los restos de Irak y Siria.

Que el Pentágono haya armado a los kurdos sirios con misiles antitanques Javelin y TOW, y Ankara a algunas facciones del Estado Islámico para combatir a los kurdos, significa que EEUU y Turquía ya están en guerra, aunque través de terceros -que hacen de carne de cañón-, y en el suelo de otra desgraciada nación. Rusia – el enemigo leal de Turquía -, ha neutralizado a Erdogan, permitiendo su ataque mortal a Afrin, la bastión kurda en Siria, para que se desgastara en el pantano sirio. El régimen islamista de Erdogan -que no reconoce las singularidades nacionales-, también aprovecha este rasgo en la teocracia chiita iraní para juntos perseguir a los kurdos de ambos países en el territorio iraquí, queriendo impedir un imposible estado kurdo unitario.

Diversificar sus proveedores de armas: El intento del golpe de estado del 2016 demostró a Ankara que, para derribar los aviones de guerra de EEUU en su cielo, necesita misiles de otro país. Cuando los F-16 bombardearon el Parlamento turco, Ankara no tenía ningún arma fuera del control de la OTAN. Turquía puede recuperar el acuerdo con China, suspendido en 2013, y comprar los misiles FD-2000 por los que iba a pagar 4.000 millones de dólares. ¡La independencia armamentística está siendo tan vital para los estados como la autosuficiencia energética o alimentaria!

Turquía sospecha que EEUU está atacando sus intereses en la región, en alianza con Arabia Saudita, Egipto, Bahréin, Israel y Emiratos Árabes Unidos: Libia ha sido la última parada de esta coalición anti-turca. Dice Ibrahim Karagul, editor en jefe del diario Yeni Safak, del partido gubernamental Justicia y Desarrollo que “desde los Balcanes hasta el norte de Siria, desde el Egeo hasta el Mediterráneo, desde la isla de Creta hasta Sudán, desde Libia hasta el Golfo Pérsico, se está implementando un plan extremadamente insidioso para limitar el área de influencia de Turquía…y luego ahogarnos en el Mediterráneo». Turquía, que ha fracasado en dos de sus intentos políticos en ganar ventajas en la región- provocando la crisis de refugiados, y revelar el crimen de Khashoggi-, ha instalado bases militares en el llamado «Triángulo de paz», Qatar, Somalia y en la isla de Sudakin, para “protegerse” de los enemigos.

Construir una política exterior multidimensional, desde que Europa le dio portazo: ahora Turquía intenta recuperar los viejos dominios-mercados del imperio otomano en el sur.

El descubrimiento de una bolsa de gas en las costas chipriotas, cuyo valor asciende a 35.000 millones de dólares, y que ha aumentado la tensión en el Mediterráneo Oriental entre Chipre, Egipto, Grecia e Israel. Turquía reclama su parte, mientras las autoridades grecochipriotas – que han otorgado la licencia de perforación ExxonMobil-, han emitido órdenes de arresto para la tripulación de barcos de perforación turcos, que son escoltados por los buques de guerra de este país. Siendo Grecia miembro de la OTAN e Israel equipado por armas estadounidenses Ankara sienten la necesidad de obtener un sistema de defensa no vinculado con la OTAN para defenderse ante una posible guerra.

 La negativa de EEUU a vender sus misiles Patriot a Turquía, y para más inri, retirar en 2015 los que habia instalado en la frontera turco-siria, bajo el pretexto del «alto costo de su despliegue». Erdogan se quejaba de que EEUU habia abandonado a Turquía ante un posible ataque de Siria o de los kurdos de este país.

Los motivos de la ira de Washington

El S-400 Triumf es el sistema de misiles antiaéreos capaz de identificar aeronaves o misiles a una distancia de hasta 600 kilómetros e interceptarlos a una velocidad de hasta 4.8 kilómetros por segundo. Turquía, después de China es el segundo país del mundo en recibir este artefacto ruso e India y Arabia Saudita serán los siguientes, mientras Rusia ya fabrica el sistema S-500 «Prometheus». La industria armamentística de EEUU pierde una suculenta venta de 2.200 millones de euros,  a pesar de que los S- 400 valen casi la mitad que sus homólogos Patriot. Además, al contrario de EEUU, Rusia y China no imponen condiciones para cómo, cuándo y dónde usar sus armas vendidas. Turquía ha acordado con Rusia la producción conjunta de los sistemas S-400, aunque lo más seguro es que el Sr. Putin sólo le asigne la fabricación de los tornillos de esta joya de la corona las armas rusas, por si se le ocurre a Erdogan la idea de ofrecer los secretos del invento a EEUU a cambio de recibir la cabeza de los kurdos de PKK.

La creciente relación entre Turquía y China: la posición geopolítica turca se ha unido al poder y la influencia china en la“Iniciativa del Corredor Medio» (Middle Corridor) que en el marco de la Nueva Ruta de la Seda une Anatolia a Asia Central y China, y a este espacio con el Corredor Internacional Transcaspiano (TITR), en el que participan también Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Polonia, Ucrania y Rumania. Una “pequeña” parte del diseño estratégico chino de comercio que supera la capacidad creativa de los políticos estadounidenses.

Infringir las sanciones impuestas al gas ruso: el gasoducto Turk Stream de 800 kilómetros construido en 2018 llevará el gas eslavo al mercado turco y de allí al sur y sureste de Europa.

La guerra comercial de EEUU con Turquía es la “pedagogía del terror”: ¡Será castigado quien desobedezca a Washington! La caída del valor de lira en un 30% el año pasado, y por ende, el aumento de los precios de las importaciones en Turquía, junto con la desaceleración de su economía (el crecimiento del 2.6% en 2018, comparando con el 7,4 del 2017), unidos a la corrupción y las políticas neoliberales del gobierno han golpeado la popularidad de Erdogan, derrotando a sus hombres en las elecciones de Estambul. El objetivo de EEUU, que ha anunciado el traslado de las fábricas de la construcción de piezas del F-35 de Turquía a otros países, es destrozar la economía turca.

La guerra entre ambas potencias continuará: Si EEUU deja de vender las piezas de repuestos para los aviones estadounidenses que posee Turquía, equivaldría a un desarme a toda regla. Por lo que, Erdogan, de momento no saldrá de la OTAN, aunque seguirá utilizando la retórica “anti-estadounidense”, y le culpará a Trump de todos los males del país. La mitad de la sociedad que es su electorado le creerá, y la otra mitad que es la oposición le apoyará por la “patria querida amenazada”. Según el Centro Universitario de Investigaciones Económicas y Sociales de Bahçeşehir de Turquía (BETAM), el 38% de los niños y las niñas menores de 15 años del país – unos 8 millones-, vivieron en 2016 en la situación de pobreza, con un aumento de 300.000 en comparación con 2015.

El colapso del orden regional, establecido en 1916 por el acuerdo Sykes-Picot, hoy se manifiesta en el fin de los estados árabes modernos: Irak, Libia, Siria. La nueva estructura regional, aunque tiene de protagonista a un ruidoso EEUU, se está trazando como siempre sin la participación de los pueblos, aunque bajo la supervisión de los viejos imperios: chino, ruso, persa y turco. Aquí, EEUU es, simplemente, irrelevante, aunque muy peligroso.

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Jueves, 18 Julio 2019 07:50

"El acuerdo no era necesario"

Protesta de los movimientos sociales contra el acuerdo del gobierno ecuatoriano con el FMI

Según el autor, se hizo por razones políticas y no por necesidad económica y perjudica el empleo y el crecimiento

 

 Mientras miles de ecuatorianos salen a las calles esta semana para protestar en contra del ajuste un nuevo informe económico proyecta un futuro negro para el país a partir de su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Según el informe del Centro para la Investigación en Economía y Política (CEPR), un think tank progresista con sede en Washington, a partir del acuerdo firmado en marzo, que incluye un préstamo de 4,200 millones de dólares, "Ecuador experimentaría una reducción de su PBI per cápita, un mayor desempleo, y una mayor inestabilidad macroeconómica”. 

Al teléfono desde México DF, el doctor en economía  e investigador de la UNAM, Andrés Arauz, coautor de informe, explicó a Página /12 por qué gobierno de Lenin Moreno firmó en marzo de este año el acuerdo por 4.200 millones de dólares con el organismo internacional. El organismo ya entregó 900 millones, y el resto será entregado en los próximos tres años, en tanto el gobierno ecuatoriano cumpla con los compromisos asumidos en el acuerdo.

En el informe titulado  “Obstáculos al crecimiento: El programa del FMI en Ecuador”, Arauz señaló que decisión de pactar con el FMI tiene una dimensión política que va más allá de la necesidad económica. "Este momento no está dada la coyuntura para establecer tratados de libre comercio, como pretende Estados Unidos. Entonces, ante la amenaza de que retornen gobiernos progresistas buscan anclar la política económica, basada en modelos neoliberales."

En ese sentido, el caso de Ecuador es ejemplificador. "No había una economía recesiva, ni necesidad de implementar este tipo de acuerdo con el FMI”, sostiene Arauz. “La economía estaba en crecimiento. Si bien había problemas fiscales, no iban más allá de lo normal para un país que tiene una política de inversión proactiva. No era para nada necesario el acuerdo," señaló Arauz. "Se hubiera podido manejar con las herramientas que tenía el gobierno. Pero se implementaron medidas para llevar al país a este lugar: hubo una recesión autoinducida, crearon una ley de austeridad que le quitó herramientas al fisco para el manejo la política económica”.

La demanda por parte del FMI de reducir el déficit también recayó sobre el gobierno ecuatoriano, que se verá sometido a un fuerte ajuste fiscal con el objetivo de llegar al superávit de sus cuentas. "Esto implicaría recortes salariales y despidos de hasta 140 mil empleados del sector público; aumento de los precios de los combustibles y la electricidad al reducir los subsidios; incremento de las tarifas de servicios públicos; subida de los impuestos indirectos: probablemente el Impuesto al Valor Agregado (IVA); y de la eliminación de las exenciones del IVA que actualmente benefician a la mayoría de los hogares,” dice el texto.

El acuerdo implica además un ataque directo a los derechos de los trabajadores ecuatorianos. “La desregulación laboral, más la privatización y liberalización del comercio contribuirán a incrementar la productividad laboral y, por lo tanto, a aumentar el proceso de devaluación interna; siempre y cuando los salarios reales se mantengan muy por debajo del incremento de la productividad”, sostiene el informe.

Según el informe, el programa acordado con el FMI implicará para Ecuador  una recesión para este año y un incremento del desempleo en cada uno de los tres primeros años del acuerdo. "Incluso así, estas proyecciones son optimistas,” concluye el informe . "El acuerdo con el FMI exige eliminar un conjunto de políticas que a lo largo de los últimos años han tenido mucho éxito en estimular el crecimiento económico, reducir el desempleo y reducir la desigualdad y la pobreza”. 

Consultado sobre el caso argentino, el investigador del CEPR destaco varias similitudes. “Se tomaron medidas parecidas para liberar la economía, fundamentalmente el permiso que dieron tanto Macri como Moreno para la libre transferencia de divisas al exterior. A su vez, tanto en Argentina como en Ecuador se modificó la manera en que el Banco Central administraba las reservas. Todo para volver a un régimen liberal”.

Mientras tanto, en rechazo al acuerdo con el FMI organizaciones sociales ecuatorianas llevaron adelante un paro con movilización que empezó el lunes y termina el viernes. Representantes de sectores mineros, campesinos, maestros y de la salud se acoplaron a la medida, que tuvo eje en las grandes ciudades pero se extendió por todo el territorio ecuatoriano.

“El pueblo ecuatoriano consciente continúa profundizando las acciones de resistencia contra el Gobierno neoliberal presidido por Lenin Moreno, contra sus amarres con el bloque de poder y cartel de medios de comunicación para la sumisión del país al FMI, como otra cadena para atarlo más al imperialismo”, expresa parte del comunicado de la convocatoria lanzada por las organizaciones sociales.

La represión policial de manifestantes en la ciudad de Guayaquil fue denunciada a través de diferentes videos en las redes sociales.  “La huelga nacional es en rechazo a las políticas agrarias que benefician a terratenientes, a las transnacionales y en defensa de la naturaleza, por el agua y la vida", señaló un vocero del  Movimiento Nacional Campesino FECAOL,  uno de los movimientos sociales que organizó la protesta.

 

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Para derrotar a la extrema derecha, la izquierda debe abrazar un Brexit socialista e internacionalista

La Unión Europea consagra el Thatcherismo en el continente: la creencia de que puede ser reformado desde dentro es engañosa.

 

 


2019-07-17 15:41:00

Paul Mason ha hecho una importante contribución al debate desde la izquierda en relación al Brexit. Esta aportación es importante porque Mason es el mayor europeísta dentro de la izquierda militante. La UE es esa anti-democrática y capitalista organización que se ha convertido en un pilar de la globalización y la capitana de la desigualdad.

Su artículo contenía el habitual macartismo de culpabilizar a quienes se oponen a la UE. El ataque de Mason a Eddie Dempsey, un sindicalista antifascista, es un clásico ejemplo de ello. Es imprescindible que nos movamos más allá de este tipo de politícas de la izquierda.
Mason tiene razón al argumentar que existe una amenaza de una reacción desagradable de la derecha. Pero la verdad es que esta amenaza se intensificará si se abandona el Brexit. La decisión de abandonar la UE se tomó en un referéndum con la votación más numerosa de la historia británica.

Esto no fue ciertamente la expresión de una política de extrema derecha, sino la visión establecida de millones de votantes laboristas y conservadores. Si votar no puede producir un cambio, entonces nuestra política está en crisis. Apoyamos la prioridad de la democracia. En las últimas elecciones, los dos partidos principales se presentaron en manifiestos que prometían respetar el resultado del referéndum. El voto de Ukip fracasó y el de los Laboristas se reactivó. Es la falta de voluntad de la clase dominante al llevar a cabo el Brexit, y no el propio Brexit, lo que está llevando a la ira popular.

También es cierto que la izquierda no ha podido articularse ni hacer campaña en torno a una visión democrática de renovación nacional. Parte del problema es que el euroescepticismo en el seno laborista desde una postura más izquierdista, inicialmente encarnado por Barbara Castle, Tony Benn, Michael Foot y Jeremy Corbyn, ha sido sofocado por las responsabilidades del liderazgo, mientras que la derecha euroescéptica del partido, ejemplificada en Hugh Gaitskell, Denis Healey, Peter Shore y Ernest Bevin, fueron eclipsados por la progresiva globalización de la tercera vía. El resultado ha sido una ausencia de liderazgo para posibilidades democráticas y socialistas en el Brexit desde dentro del Partido Laborista, que se ha materializado en un rechazo a los votantes del Brexit que apoyan a los laboristas, al calificarlos de “xenófobos y racistas”. Respaldamos su voto y las posibilidades socialistas que se abren a través del restablecimiento de la soberanía democrática.

El argumento de Mason es que es una falacia autocumplida en el sentido de que abandona el terreno de la disputa democrática sobre el significado del Brexit y luego denuncia a todos los que no están de acuerdo con él como si le hiciesen el juego al fascismo. Mason ha adoptado la táctica de Hillary Clinton de reducir a los votantes del Brexit a un “saco de deplorables”. Eso da lugar a que la extrema derecha pueda reclamar sus afectos políticos.

Nuestro segundo punto es que siempre que la izquierda socialdemócrata ha adoptado una política pro-UE en Europa, ha sido diezmada. En Francia casi ha desaparecido, en Holanda y Bélgica ahora es marginal, en Alemania el Partido Socialdemócrata va por detrás de Alternativa para Alemania (AfD) en las urnas, y en Italia las fuerzas combinadas de las grandes tradiciones comunistas y socialistas no pudieron reunir ni la mitad de los votos del Movimiento Cinco Estrellas, cuyo lema era “vete a la mierda”.

La parálisis colectiva de la izquierda continental, particularmente su ala socialdemócrata, es una advertencia sobre el coste de abandonar las posibilidades de cambio democrático dentro del estado nación. Existen severas restricciones sobre lo que se puede lograr dentro de la UE y los votantes de la clase trabajadora lo saben.

La alternativa a esta historia estuvo representada brevemente por el Partido Laborista de Corbyn en las últimas elecciones generales, cuando el partido se comprometió a “respetar el resultado del referéndum” y propuso políticas que eran claramente contrarias a las limitaciones del Tratado de Lisboa. Esto ha sido posteriormente amenazado por la deriva hacia el remain (a favor de permanecer en la Unión Europea). El Partido Laborista podría haber liderado una campaña democrática a favor del Brexit, pero se ha negado a hacerlo. Nuevamente, las consecuencias de esto favorecen inevitablemente a la derecha.

El consenso emergente en torno a la postura remain, liderado por el Partido Laborista, se basa en la noción de la tercera vía en la que el objetivo principal de nuestra política es preservar y proteger las operaciones sin fricción del capitalismo. El capitalismo, sin embargo, es un sistema económico vorazmente duradero y robusto que no requiere del cuidado o de la protección constitucional. La democracia, por el contrario, es el mejor medio para resistir su dominio y eso no es posible dentro de las limitaciones de la UE. Esta postura conduce a una política de decepción o a la inevitable traición. Tampoco puede ser descrita como una “narrativa de esperanza”. Es más una promesa vacía que lleva al desencanto.

Esto se relaciona con el tercer engaño de la izquierda pro-UE; su negativa a reconocer la imposibilidad de reformar la propia UE. Han construido una posición en torno a “permanecer y reformar” (Mason) o “revuelta y transformación” (el gabinete en la sombra de Clive Lewis hacia el gobierno) que es claramente imposible dentro de las estructuras de los Tratados de Maastricht y Lisboa.

La UE se basa en los tratados y la máxima autoridad del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) para resolver disputas. Los tratados se basan en la prioridad de las “cuatro libertades” (de circulación de mercancías, de personas, servicios y capitales) y las normas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Transformar estos tratados en una dirección socialista es ciertamente imposible. Al menos 15 gobiernos socialistas tendrían que ser elegidos simultáneamente, incluso para iniciar un cambio en el tratado, y el requisito de “consenso” en cualquier convención subsiguiente, y de ratificación unánime, permite el veto de cualquier estado miembro. La experiencia de Syriza en Grecia es una prueba fehaciente de la desesperanza del enfoque de “permanecer y reformar”. Mason informó bien sobre ese asunto. 

Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es evidentemente correcto, pero yerra en no ver que el Thatcherismo en un continente sería claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.Existe una profunda distinción entre globalización e internacionalismo. El movimiento obrero y la izquierda en general, sería prudente al recordarlo. La UE es una fuerza globalizadora que subordina el trabajo al capital y la democracia al derecho de los tratados. No debemos agradecer nuestros derechos laborales o estado de bienestar a la UE, sino a la lucha política del movimiento obrero durante más de un siglo. Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es obviamente correcto, pero no ve que el Thatcherismo en un continente sea claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.

Estamos viviendo un interregno, un período que Antonio Gramsci describió como un momento en el que “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Uno de esos fenómenos morbosos es el compromiso de la izquierda con el mercado único, la unión aduanera y la soberanía del Tribunal de Justicia; hacia la eternidad capitalista de la UE. Por el contrario, instamos a una política basada en la democracia, las reformas económicas radicales y el internacionalismo.

La forma de derrotar a la extrema derecha es que la izquierda abarque un Brexit internacionalista y democrático.

 

the full brexit

The Full Brexit es un grupo a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea formado por Maurice Glasman, Costas Lapavitsas, Mary Davis, Chris Bickerton, Wolfgang Streeck y Richard Tuck. Artículo publicado en Newstatesman: To defeat the far right, the left must embrace a socialist and internationalist Brexit, publicado con permiso por El Salto.

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