Jueves, 06 Febrero 2020 05:42

La desesperación por ser feliz

Maneki ineko, obra de Elisa Insúa.

La promesa de felicidad capitalista, la autoayuda y el psicoanálisis

A diferencia de la autoayuda --y de los laboratorios y la religión-- el psicoanálisis no promete la felicidad, advierte el autor. En rigor, agrega, no promete nada y ahí radica su potencia, su posibilidad.

 

Nadie sabe qué es ser feliz a menos que la felicidad se defina en la triste versión de ser como todo el mundo.

Jacques Lacan

El programa que nos impone el principio de placer, el de ser felices, es irrealizable.

Sigmund Freud

Y hay que impedir que juegues para el enemigo.

Luis Alberto Spinetta

Podríamos preguntarnos para qué sirven las narrativas de autoayuda cada vez más presentes en el mercado. Un mercado necesitado de ofrecer nuevos objetos de consumo que renueven la cada vez más deteriorada promesa de felicidad que el capitalismo --junto a su gran aliado, la tecnociencia-- busca mantener viva a través de una proliferación de objetos de uso que agotan su fascinación con la velocidad con la que van aumentando las exigencias de navegación web. La respuesta podría ser: sirven para “agarrarse de algo”. “Agarrarse” es un término, un significante que nos interesa porque acentúa el carácter del objeto y su presencia en el mundo, en tanto “el mundo” --al decir siempre velado de la discursividad neoliberal-- siempre es el mundo capitalista, y más específicamente, el financiero. Dentro de ese “mundo” están los objetos que nos reenvían al sentido, en la medida en que las velocidades digitales de las operaciones financieras y los movimientos espasmódicos de las valorizaciones de bolsa y de bonos son el modelo alienante con el que se “modeliza” lo que se denomina “el estado de ánimo”. Esto muchas veces --o todas-- se lleva hacia el terreno delimitado por otro significante ultrapresente: la “autoestima”. Agarrarse de algo para recomponer una autoestima –diríamos-- completamente sometida a los vaivenes de la cotización en bolsa y la especulación financiera, tal como si el “ánimo” se hubiera convertido en una acción más altamente volátil a los vaivenes de los logros o los fracasos “productivos”. Teniendo al dinero como fetiche, todo se reduce a una escala de valorización en esos términos. Se trata de agarrarse de algo, entonces, como en la religión, cuando dios tiende una mano a través de sus consejeros en la tierra. Exactamente eso: consejeros de una religión “sin cielo”, es decir, sin fe.

También sirven para mantener la ilusión de que la felicidad es posible por medio de un aprendizaje o por medio de recetas: es una pedagogía. Luego, sirven para crear la idea de que somos todos iguales y que la felicidad sólo depende de factores “objetivos” e independientes de los condicionamientos sociales, históricos, políticos. En ese sentido se sostienen en pretensiones a-políticas. Sirven para sostener que uno mismo puede ser el artífice de su vida --paradójico desde el momento en que está necesitando el libro escrito por otro--.

Sirven también para sostener una promesa y una esperanza. Y las esperanzas son lo primero que habría que perder. La ficción pone a jugar una verdad en relación a la esperanza. Por ejemplo Zama, de Antonio Di Benedetto, que por fin encuentra lo más parecido a la libertad ahí donde alguien dijo No a sus esperanzas o Sara Gallardo en Los galgos, Los galgos cuando dice “congoja y contrición sin esperanza, y en eso reside el único consuelo”. Lacan decía que había visto a la esperanza llevar a gente al suicidio. Tan sólo algunos ejemplos en los que la esperanza sólo eternizaría una ilusión que nunca se concreta, cifrando la peor atadura y dependencia a un Ideal. La autoayuda, en ese sentido, proporciona la tranquilidad --momentánea y precaria-- de que se podría suprimir el dolor de existir, que se podría vivir sin afectación. Aunque más que tranquilidad, proporcionan una anestesia, un adormecimiento que, lejos de liberarnos, nos encorseta aún más.

Desesperación y anestesia

En ese sentido, más que una idea de la felicidad, estas narrativas tienen una buena idea de la desesperación. Hay mucha desesperación, y para el mercado, es como echarale nafta al fuego del consumo. ¿Desesperación por qué? Por agarrarse de algo. Tal vez esa desesperación se retroalimenta en la medida en que se le ofrezcan objetos como promesas de calma, sobre los que se repite el acto de consumo, sin tener en cuenta --porque queda siempre velado-- que la desesperación se presenta porque ningún consumo satisface algo de lo que se llama consumación, o realización del deseo. Es interesante lo que Freud dice respecto de los sueños que interpreta: son realizaciones de deseo. Pero eso sucede en la noche, en esa “otra vida” u “otra escena” en la que el sujeto suspende forzosamente la compulsión al consumo. Durante el día, desesperarse por ser feliz, accionar y accionar, producir y producir, cumplir con el deber, ser un soldado de la felicidad. Y la noche le muestra la solución, solamente por tener un sueño: más que consumir, consumar, realizar, satisfacer algo de ese deseo que necesita de un sueño en la clandestinidad de la noche para manifestarse, para tener lugar.

Vivimos en una época de discursos higienistas que pretenden una especie de asepsia emocional, se pretende vivir rechazando la afectación. Se pretende que la toxicidad siempre es del otro, es de afuera. Hoy se escucha que ante cualquier dificultad se recomienda “un clona”, “un rivo”, “un cuartito”. En esos nombres, en esos apodos, hay un gesto de banalización absoluta, hay una ilusoria domesticación de la medicación y, a la vez, de la angustia. Hay muchísima bibliografía actual que intenta leer los efectos de este consumo masificado y sin control de ansiolíticos, el consumo como primera opción --no estamos hablando de casos en los que sí se requiere medicación--. También la ficción, que siempre está un paso adelante leyendo estos efectos, pone en evidencia la constante pretensión de anestesiar los cuerpos y los efectos nefastos de ello. Empezando por la clásica Un mundo feliz, pasando por la película Equilibrium --que narra un mundo en el que es obligatorio por ley la inyección diaria de un fármaco que suprime emociones-- o la más reciente Black Mirror (por mencionar tan sólo algunos de los ejemplos), muestran los peligros de un mundo que, sin emociones, entre otras cosas, deja vía libre a los discursos totales y absolutos. El humor, en su filo político, también viene a subrayar un estado de cosas: los más recientes: Capusotto con Rovotril o con Nicolino Roche y sus pasteros; o el humorista Martín Garabal con el video llamado Rivo Chill-Clonazeparty.

La idea de felicidad, entonces, no está para nada desprendida de la ideología, es netamente ideológica. De hecho, Franco Berardi la llama “ideología felicista” que, además, está en total relación con el modelo productivo. Sara Ahmed, en La promesa de la felicidad, muestra el modo en que la noción de felicidad entró, en los últimos años, en los gobiernos y en las promesas de campaña. Se trata, nada menos, que de un nuevo imperativo: el de la superación personal y la voluntad. Como bien señala la autora, no deja de ser un nuevo mandato y una técnica disciplinaria. A su vez, es un paradigma normalizador ahí donde señala, siempre desde la moral, qué es lo correcto y qué no, qué es “normal” y qué no lo es.

El psicoanalista no desespera

La relación entre psicoanálisis y felicidad es muy estrecha dado que, como Freud señaló en El Malestar en la cultura, el fin y el propósito de los hombres es aspirar a la felicidad, ser felices y no dejar de serlo. Lo que sugiere Freud es que la felicidad no está en los planes de la Creación, o, como dice Lacan leyendo a Freud “para esa felicidad no hay absolutamente nada preparado en el macrocosmos ni en el microcosmos”. Por otra parte, Lacan advierte que la demanda de las personas que nos consultan es una demanda de felicidad --aunque se manifiesta bajo formas diversas--. Ahí, el psicoanálisis es un poco aguafiestas y resultaría deseable que los analistas estemos advertidos de ello. Porque la apuesta analítica se encuentra en las antípodas de la promesa de la felicidad. A diferencia de la autoayuda --y de los laboratorios y la religión-- el psicoanálisis no promete la felicidad. En rigor, no promete nada y ahí radica su potencia, su posibilidad. El encuentro con un análisis quizás haga vacilar certezas que creíamos inamovibles y suscite una vida un poco menos atada a algo que suponíamos nuestro destino. Algo fundamental que vino a mostrar el psicoanálisis es que no hay deseo sin angustia. No hay posibilidad de habitar una vida más acorde a un deseo sin pasar por la angustia. La angustia es el único afecto que no engaña, decía Lacan, en el sentido en que nos posiciona en coordenadas subjetivas un poco más verdaderas y menos alienadas al Ideal. Es ahí que pueden aparecer ciertos efectos felices. Lejos de hacer una apología del malestar o de poner en juego una mirada escéptica, y mucho menos cínica, el psicoanálisis viene a darnos la posibilidad de que cese la obligatoriedad del mandato de felicidad. Es por eso que un analista no desespera, porque no consume nada de lo que el analizante le ofrece. Suspende la desesperación por la felicidad capitalista y hace de su acto la mínima acción de sostenerse en un dispositivo que se abstiene de convertirse en una gran boca que chupa o en un gran culo que caga, o en una tremenda mirada que absorbe, o en la voz de dios que se entretiene con sus modulaciones. El analista es un lugar agujereado. La no desesperación del analista aguarda sin esperar nada más que la palabra del analizante. Al final, el psicoanálisis nos posibilita la experiencia anti-capitalista de que es posible vivir sin desesperación. Y que si algo tiene que ver con la felicidad, eso sería poder salirse de la fila desesperada para ser tomado como objeto de consumo, para evaporarse en el “horno” de la línea de montaje, incluso en sus versiones digitales. El campo concentracionario de la vida diaria que --al modo de Phillip Dick-- se revela ante sus ojos como si se cayera un decorado y el “detrás de escena” quedara a cielo abierto. Cuando Freud dijo que el psicoanálisis hace de las miserias neuróticas infortunios cotidianos, mostró las escasas pretensiones de la praxis. Y es ahí donde radica el alivio de un análisis. Porque le quita al sufrimiento su épica, saca a alguien del lugar coagulado de víctima de su historia. Pasar de las miserias neuróticas al infortunio cotidiano es, finalmente, hacer que algo pase ahí donde no pasaba nada. Finalmente, la libertad tendrá algo que ver con haberse librado, al menos en parte, de lo que el capitalismo ha naturalizado después de instaurarlo con éxito: la desesperación por ser feliz.

Alguna vez Lacan dijo, y se puede leer en ese mismo sentido, que no hay que empujar un análisis muy lejos, que “cuando un analizante piensa que él es feliz de vivir, es suficiente”. Y ese feliz de vivir no es vivir feliz, sino vivir un poco más consecuentemente con lo que uno cree que desea; es vivir sin melancolizarse en la idea de que la felicidad es una fiesta de los otros a los que nunca estamos invitados, esa fiesta que siempre nos deja afuera. Feliz de vivir es aceptar la fragilidad de vivir sin garantías. 

José Luis Juresa y Alexandra Kohan son psicoanalistas.

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Medio Oriente: guerras, tensiones y acuerdos

El concepto geográfico de Medio Oriente fue cambiando a la par del tiempo histórico. Podríamos decir que esta zona, que recibe su nombre luego de la caída del imperio Otomano, es el punto de encuentro de tres continentes: Europa, África y Asia. En ese espacio conviven cuatro civilizaciones que se transformaron en estados modernos: Turquía, Israel, Egipto e Irán (Persia). Además, es el lugar de origen de las tres religiones monoteísta: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Su importancia gravitacional en términos geopolíticos se determina porque es una vía de comunicación del Mar Mediterráneo con el Mar Negro y el Mar Rojo, junto otras rutas marítimas y terrestres con Asia. Su importancia estratégica se debe a la cantidad de recursos energéticos que posee y las capacidades humanas que se manifiestan.

Casi todos los países comparten una religión madre, el islamismo en todas sus acepciones y uno solo el judaísmo con sus matices. El resto de las confesiones cohabitan en diferentes países en pliegues minoritarios.

Luego de la Segunda Guerra Mundial la región ordenó su mapa en distintos países, algunos con una impronta histórica, otros solo en experimentos cartográficos, donde el desafío fue construir una identidad de nación. Cuestión casi ausente en el mundo Árabe de la península Arábiga y en la medialuna fértil, donde hoy continúan conflictos de naturaleza étnica, religiosa, tribal y política. 

También perdura, en la región, otro conflicto invisibilizado que se prolonga en el tiempo: el Kurdistán como territorio y los kurdos como pueblo. El primero abarca una amplia faja de territorio con una población de 36 millones con cultura y lengua (kurdish) propia. Se expande a lo largo de la frontera de Turquía y Siria, atravesando el norte de Irak y llegando a la región caucásica del norte iraní. Estas cuestiones producen enfrentamientos dentro los países involucrados, pero es en Turquía donde la problemática tiene una dimensión mayor porque ahí vive el 45% de la población kurda. 

En este contexto está la presencia de Israel en la región con su tradición religiosa, cultural e institucional diferente si la comparamos con el mapa mayoritario de la zona. Con el paso del tiempo los israelíes mejoraron su posición regional a través de una estrategia que combinó su capacidad militar convencional, buena información para prevenir ataques contra su territorio más el arte diplomático de negociación bilateral con cada uno de los países árabes, comenzando por Egipto, continuando con Jordania y el Líbano. Mantiene una situación de guerra permanente con Siria, sobre todo después que Israel se apoderó, durante la guerra de los Seis Días, de las Alturas del Golán y del Mar de Galilea, reserva estratégica de agua dulce en un espacio desértico. Las virtudes señaladas hicieron del Estado de Israel, tras estar constantemente en el límite del abismo, no solo una potencia regional en todos los sentidos, sino que además hoy se plantea acciones diplomáticas en zonas ajenas a su pertenencia geográfica de modo de intensificar su presencia global. En ese marco regional se presenta como agente diferenciador en materia religiosa, política y económica. Sosteniendo no solo la defensa de los intereses de Occidente, sino también sus valores.

Una realidad objetiva determina que en el Medio Oriente se convive con guerras intra-árabes como las de Siria e intra-religiosas como las de Yemen contra Arabia Saudita, más los conflictos entre palestinos e israelíes en los territorios de Gaza y Cisjordania. La reconfiguración del nuevo escenario de Medio Oriente impone renovar categorías para definir a las naciones relevantes. La nueva geopolítica energética sobre combustibles fósiles define la presencia y retirada de países en la región. La capacidad adquirida sobre las tecnologías del shale oíl por parte de EE.UU, hace más relativa su presencia. Pero Medio Oriente contiene otros actores que influyen donde cada uno es parte del conflicto, pero también necesario para la solución. Las influencias de Arabia Saudita, Israel, Turquía, Irán y Egipto como participes territoriales; la constante resistencia de los pueblos sin estado como los kurdos y palestinos; la renovada presencia regional de Rusia protegiendo el régimen de Bashar al-Asad en Siria y consolidando un alianza con Turquía de enorme importancia geopolítica, hacen de la región el centro gravitatorio del balance mundial. Los intentos para probar una solución pacífica fueron explorados en un sinfín de oportunidades, con algunos buenos resultados temporarios.

En algún momento de su vida política, el ex primer ministro israelí Ben Gurión sostenía que el equilibrio en Medio Oriente se alcanzaría cuando las viejas civilizaciones constituidas en Estados modernos se pongan de acuerdo en una agenda común. En las capitales como Tel Aviv, Ankara, El Cairo, Riad y Teherán están las llaves de la paz. 

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Evo Morales se presenta a senador en Bolivia para las elecciones de mayo

Morales encabeza la candidatura de su partido por la región de Cochabamba, donde comenzó su carrera política, en una lista que debe confirmar el órgano electoral

 

Evo Morales figura en la candidatura al Senado por el Movimiento al Socialismo (MAS) para las elecciones de mayo en Bolivia, en una lista presentada este lunes después de denunciar una "persecución política" para impedir que se inscribiera.

Morales encabeza la candidatura de su partido a la Cámara de Senadores por la región boliviana de Cochabamba, donde comenzó su carrera política como diputado en 1997, en un listado que debe ser aún habilitado por el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia.

El expresidente y su partido habían denunciado una persecución política para impedir la candidatura, con acciones como un intento esta misma jornada de detener a uno de los abogados que está apoderado por Evo Morales desde Argentina para presentar la documentación ante el órgano electoral.

El propio Morales publicó que el abogado, Wilfredo Chávez, estaba "a buen recaudo" después de que "la dictadura" intentara detenerlo para "eliminar al MAS" del proceso para las elecciones del 3 de mayo. Wilfredo Chávez escribió en esta red social que fue objeto de un "intento" para detenerlo con el fin de impedir que inscribiera las candidaturas del MAS.

Se encuentra en Argentina desde diciembre

Evo Morales se encuentra desde el pasado diciembre en Argentina, donde ha solicitado refugio y desde donde ejerce como jefe de campaña del MAS. La posibilidad de que fuera candidato a senador o diputado se barajaba desde hace días, tras plantearla su partido desde la región de Cochabamba, donde Morales se dio a conocer como sindicalista cocalero antes de dar el salto a la política.

Este lunes concluía el plazo para inscribir listas electorales, que ahora tiene que revisar el órgano electoral para determinar si cumplen o no los requisitos.

La candidatura de Morales es cuestionada desde que transcendió la posibilidad de que la presentara, pues uno de los requisitos es residir de forma permanente al menos desde dos años antes en la circunscripción electoral por la que se presente el candidato.

Evo Morales cuando era presidente acudía a votar a un centro de votación en que estaba inscrito en el Chapare, una zona cocalera de Cochabamba, pero lleva fuera de Bolivia desde que el 11 de noviembre salió hacia México, donde estuvo asilado antes de viajar después a Argentina.

Morales anunció su renuncia tras un golpe de Estado para derrocarlo el pasado noviembre. Un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) afirmó que hubo "operaciones dolosas" en las elecciones del 20 de octubre, que alteraron "la voluntad expresada en las urnas". 

Por EFE / eldiario.es

04/02/2020 - 08:16h

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Las asambleas llegaron a Chile para romper con el modelo 

Vecinos que se cruzaban sin hablarse ahora se juntan en las plazas para compartir “la once”, la merienda chilena, mientras discuten sobre cómo construir un sistema político que los incluya.

 

Si un año atrás alguien le hubiera planteado a un chileno que en pocos meses iba a encontrar asambleas en su barrio para opinar y decidir sobre el futuro del país, seguramente no lo hubiera creído. Pero está pasando. En Chile el 18 de octubre de 2019 marcó un antes y un después. El levantamiento social que empezó con los estudiantes secundarios saltando los molinetes del subte fue adquiriendo nuevas formas de organización. 

Uno de los fenómenos más extraordinarios son las miles de asambleas que se crearon en cada rincón del país. Como en la Argentina del 2001 los vecinos se reúnen para opinar sobre la realidad y tomar medidas concretas contra el modelo represivo de Sebastián Piñera.

“Empezamos a cuestionarnos la forma en que vivimos”

A pocas cuadras de la Plaza de la Dignidad, la denominada “zona cero” de las manifestaciones en Santiago, se reúne la asamblea Marín. Priscila Rojas de 37 años es una de las vecinas que forma parte de los encuentros. “La asamblea surgió como lo hicieron casi todas, de manera espontánea a raíz de la rebelión popular del 18 de octubre, luego de que el gobierno saliera a reprimir a los estudiantes y sacara a los militares de la calle”, explicó Priscila. Los cacerolazos fue la forma en que la gente de a pie hizo escuchar su oposición a la terrible represión que recién comenzaba. “Un caceroleo tras otro llevó a que los vecinos espontáneamente empezáramos a conversar entre nosotros. Y ahí surgieron las asambleas. Vivir en un modelo tan neoliberal como tiene Chile significa no solamente establecer relaciones económicas, sino que también es una forma de vida, una forma de encontrarnos cotidianamente, que era muy individualista. Las asambleas vienen a romper con eso”, sostuvo Rojas.

De repente Santiago pareció el escenario de una película surrealista: decenas de vecinos se empezaron a juntar en las esquinas o en las plazas, ocupando el espacio público. Carlos Villalobos, de 43 años, también forma parte de una asamblea en Santiago. En diálogo con PáginaI12 intentó expresar lo que significa para él formar parte de este momento único. “Es en una ruptura total con la cotidianeidad a la que estábamos sometidos. Por eso el ambiente que se vive es muy especial y de mucha alegría. Hay una recuperación del sentido de lo humano desde la rebelión, desde la apropiación de los espacios por parte de nuestras comunidades”, sostuvo Carlos.

Pero las asambleas lejos de ser espacios ideales están llenas de contradicciones y tensión. Aceptar la mirada del otro y construir comunitariamente es todo un desafío. “En mi asamblea hay gente de todas las edades, con formaciones muy distintas. La verdad es que hay de todo. Y lo que se ve es un vaciamiento de contenidos en el discurso normal de las personas. Pensá que llevamos apenas unos meses y un vecino común y corriente que a lo mejor se abstenía de participar políticamente, hoy se muestra interesado en el devenir del país. Y por lo tanto está ensayando su opinión”, expresó Villalobos. Pero la necesidad de decirle basta a los atropellos que el sistema económico chileno descarga sobre el pueblo es lo que potenció el encuentro. “Empezamos a cuestionarnos el sistema que nos impusieron desde hace más de 30 años. Ese es uno de los temas que no podíamos evitar en cada encuentro. También nos juntamos para resistir la enorme represión que estábamos viendo en ese momento y que todavía sigue”, dijo Rojas.

“Los Carabineros parecen un ejército de ocupación extranjero”

A los pocos días de producirse el levantamiento social en todo Chile, Piñera declaró el toque de queda y decidió sacar a los militares a las calles. La imagen de los camiones cargados de soldados recorriendo todo el país fue un duro golpe para la memoria de muchos chilenos. Durante esos días y hasta hoy, se vive una represión sanguinaria, con miles de denuncias por violación a los derechos humanos. Si en Santiago la represión fue violenta, con todos los medios de comunicaciones informando a diario, apenas si cabe imaginarse cómo habrá sido en las zonas menos visibilizadas del país. Andrea González de 30 años, forma parte de la Asamblea Marga Marga ubicada de Quilpué, una zona de valles verdes ubicada entre Santiago y Viña del Mar. González cuenta que la comisaría de su ciudad es tristemente célebre por tener el mayor de número denuncias a nivel nacional por el accionar de sus efectivos. “Aquí hubo violaciones, torturas, vejámenes, incluso secuestros, principalmente de menores y mujeres. Desde nuestra asamblea entendimos que no nos podíamos quedar en la denuncia. Entonces decidimos hacer protestas frente a las comisarías, vigilar el actuar de Carabineros. Nos instalamos afuera de la comisaría. Dormimos ahí para poder hacer presión e impedir de alguna manera que violentaran y violaran a nuestros niños”, contó González.

Enfrentar el miedo encarnado en los cuerpos que dejó la dictadura militar de Augusto Pinochet es un gran desafío para buena parte de la población chilena. “Muchos de nuestros adultos se mostraban muy asustados. Lo que nosotros llevamos viviendo hace 100 días ellos lo vivieron 17 años, y con situaciones mucho más horrorosas de las que nosotros podamos imaginar. Sin embargo, desde las asambleas decidimos hacer algo por que entendimos que ese miedo fue uno de los motivos por los que Chile se demoró tanto en levantarse”, explicó Rojas. “Estamos frente a una especie de ejército de ocupación extranjero que considera a la ciudadanía su enemiga”, graficó Villalobos para dar una dimensión de lo que generan los carabineros.

“Hicimos todo lo que el modelo nos exigió para llegar al éxito”

La crítica profunda al sistema neoliberal es el denominador común en las asambleas. La gente habla desde su cansancio. No quieren vivir más endeudados, no entienden por qué hay que pagar tanto por los servicios básicos mientras una elite se llena los bolsillos. Es la famosa dignidad la que reclama el pueblo chileno en las calles. Y las asambleas son el espacio para expresar su hastío con la política partidaria. “Lo que aparece en nuestras asambleas es la necesidad de construir una nueva institucionalidad que permita al pueblo tomar decisiones. Una democracia participativa, no una democracia representativa”, argumentó Villalobos. Fuera de Santiago la Asamblea Marga Marga también pone en agenda la necesidad de denunciar los graves conflictos socioambientales que genera el modelo chileno. “El desarrollo inmobiliario está arrasando con los bosques nativos y avanza sobre la vegetación de nuestros cerros. Tenemos que entender que son el sustento para habitar con dignidad nuestro territorio”, sostuvo González.

El pueblo de Chile dijo basta. En base a la organización y la unión, las asambleas están decidas a no repetir las recetas que sólo enriquecieron a unos pocos. Así lo expresa Priscila la asambleísta de Santiago: “Nosotros somos la generación que hizo todo lo que el modelo nos exigió para llegar al éxito, para tener la vida que tanto promete el neoliberalismo. Pero nos dimos cuenta que aún así no resulta. Si seguimos ese camino nuestros viejos se van a seguir muriendo pobres. Esto no da para más. Es resistir o resistir”.

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Venezuela: Perspectivas económicas para el año 2020

De forma sintética podríamos resumir algunas de las posibles tendencias a observar en el año 2020. Este devenir estimado, se construye con base a una probable continuidad de la senda por la cual transcurrió el país en el último año y que merece un análisis concreto. La extraordinaria dificultad que extraña la proyección en cuestión, dificulta en extremo la certeza que pudiera adquirir nuestra apreciación del comportamiento de las variables que examinamos en prospectiva. A pesar de ello, esperamos que este ejercicio sea útil a todo aquel que entiende que otro es país es posible y urgente.

“De la experiencia de una desmesurada catástrofe humana que ha durado demasiado tiempo debe nacer una sociedad de la que toda la humanidad se sienta orgullosa” Nelson Mandela

Ámbito internacional: 29

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, a quien nadie puede acusar de: “marxismo cultural”, ha advertido este 17 de enero de 2020 que la economía global corre un grave riesgo de sumirse de nuevo en una Gran Depresión, impulsada por la creciente desigualdad y una fuerte inestabilidad del sector financiero (Russia Today). La severa desigualdad en la distribución de los ingresos y las fuertes asimetrías en la riqueza, han alcanzado niveles récord.

La ampliación de la brecha de desigualdad económica que el economista Thomas Piketty ha explicado en obras como: “Capital e Ideología” y el “Capital en el Siglo XXI”, se ha venido consolidando de manera dramática. Ello ha venido a dificultar severamente un mundo ahogado en una riqueza que ha producido en exceso, como diría Fourier. Lo que Marx llama: sobreacumulación de capital y sobreproducción de mercancías, amenaza con explotar en el mediano plazo. Es decir, hay demasiados capitales sobrantes, enormes montos que no pueden valorizarse en el mercado y que empiezan a deambular sin conseguir beneficios. El Banco Central Europeo lleva años prestando a interés cero, es decir, tasas de interés reales negativas. La Reserva Federal igualmente presta a intereses cercanos a cero desde hace años. Dichas operaciones de ampliación de liquidez tratan de “lubricar” los engranajes del mercado y evitar las crisis cíclicas que llevan años postergándose. Aunado a ese mustio horizonte, gravísimos problemas como la emergencia climática y el emerger de guerras comerciales (China vs. EEUU) amenazan con un futuro nebuloso para la relación social llamada: capital.

El precio del más importante de los commodities: el oro, ha crecido en casi 400 % en los últimos diez años. La Onza del dorado alcanzó la cifra de $ 1.557,67, lo que puede indicar una tendencia a buscar un refugio sólido ante acciones y títulos que parecen dar rendimientos cada vez menores. El petróleo, a pesar del boom de precios experimentado en el cénit del conflicto: Irán-EEUU, parece haber disminuido sensiblemente de precio hasta llegar al: $ 54,7, es bastante probable que el precio de petróleo pueda seguir disminuyendo y perder una buena parte de su precio actual, en lo que resta del año. La debilidad de la demanda puede venir aparejada con una sobre oferta petrolera, a pesar de los fuertes problemas que arrastran países exportadores como Siria, Irán y por supuesto Venezuela. La OPEP considera que la demanda puede incrementarse ligeramente. A nosotros nos cuesta ver que ese crecimiento se dé en el mediano plazo. El auge de las energías alternativas puede ser un factor de sustitución muy importante a tener en cuenta, más aún con los endurecimientos en las normativas que rigen el uso de combustibles fósiles, por sus dañinos efectos en el medio ambiente y el boost que conceden al cambio climático.

Colapso macroeconómico: 

Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del FMI, ha dicho que la contracción económica venezolana es la más alta de los últimos 50 años, en un país no afectado por conflictos bélicos o desastres naturales. El 2019 será, sin duda alguna, el sexto año consecutivo de caída del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano. La actividad económica reflejó una contracción de 43%, según José Guerra, para el período 2018-2019. Partiendo de la última cifra del PIB publicada (I Trimestre de 2019) vemos un descenso intertrimestral (IV Trimestre 2018-I Trimestre de 2019) de -24 %. Este impresionante decremento se debió a la triada: caída en la exportación petrolera (desinversión más agudización de las sanciones), fuerte inestabilidad política (affaire: Juan Guaidó) y un apagón eléctrico masivo de larga duración (días).

En nuestras estimaciones del PIB para el año 2019, creemos que la economía pudo haber descendido alrededor de un 6 % a lo largo del 2019, motivado fundamentalmente al descenso paulatino en la extracción de petróleo (enero 2019-diciembre 2019) de 39 %, según fuentes secundarias dadas a la OPEP. Sin embargo, creemos que las medidas económicas de liberalización, apertura y flexibilización de controles, pudieron haber ayudado a frenar un poco esa caída. Siendo moderados, es normal pensar que el PIB del 2019 pudo haber disminuido en un catastrófico: 30 %. Ello significaría que la caída acumulada del PIB para el período 2013-2019 alcanzaría la cifra de: 67 %. Tal indicador nos ubicaría en el puesto número nueve entre las crisis económicas más destructivas del mundo en los últimos 70 años. En 2020 Venezuela entrará en su séptimo año de contracción económica, según Asdrúbal Oliveros. Según el FMI, la economía venezolana se reducirá en 2020 hasta en un 10%, la mayor caída de entre todos los países del orbe (BBC).

En el sector comercial parece haber una inesperada sensación de bonanza, según FEDECAMARAS puede que en el 2020 se presente: “un resurgimiento de la economía influenciada por las fuerzas del mercado” (BBC). Si bien es cierto, que Venezuela todavía puede seguir decreciendo, si políticas económicas progresivas no entran en escena con mucha mayor fuerza, es bastante posible pensar, de acuerdo a nuestras prospecciones, que el PIB puede subir ligeramente este año 2020. De operarse ciertas aperturas en el área petrolera, y sobre todo en el sector gasífero que diariamente quema más gas que lo que exporta Bolivia.

Dolarización informal en ciernes y desastre monetario

La firma Ecoanalítica supone que más del 53% del total de las transacciones en el país se realizan en divisas (BBC).  Aunque a nosotros nos parezca exagerado, es notorio el auge de la utilización de divisas en la economía, y como muchas personas están guardando divisas en efectivo en sus casas (El Nacional). Por todo ello, es muy probable que de alguna manera el gobierno legalice la apertura de cuentas en divisas, que poco a poco se abrirán paso a la posibilidad de intercambios intrabanco, y luego interbanco, en aras de tratar de abaratar los costos de las remesas y facilitar (por motivos tributarios) las transacciones en el ámbito bancario nacional. Dichas transacciones podrían ser sujetas a impuestos indirectos como: el Impuesto al Débito Bancario (IDB) o el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF).

Posiblemente se avance en solucionar problemas relativos a la cambiabilidad de las divisas como medio de pago. Todo ello devendría en una formalización de una circulación bimonetaria, en la cual el dólar sirva para pagos de montos elevados y el bolívar para montos chicos. El petro como experimento aún parece demasiado enrevesado para una implantación masiva. Ni hablar que su creación inorgánica funciona exactamente igual que el dinero fiduciario y en su despliegue demuestra el mismo efecto inflacionario. Sin embargo, el petro puede erigirse como una unidad de cuenta con motivos puramente tributarios. Es decir, el gobierno prevé otro año de inflación alta y considera que anclando los cobros de los servicios públicos al petro (a su vez indexado con el tipo de cambio bolívar-dólar) podría de alguna forma conjurar los efectos negativos en la tributación, que su propia política monetaria inflacionista le imprime a la economía.

El feroz encaje legal de 100 %, más el tosco encaje marginal de 60 %, tiene a la banca completamente amarrada. Estas medidas restrictivas han destruido por completo la capacidad de ésta para ofrecer créditos. Sin préstamos no puede haber apalancamiento financiero posible para ninguna actividad económica y no puede haber créditos al consumo. Por ello es imposible recuperar a la economía si esta situación no cesa. En ese sentido vemos que el multiplicador bancario en los últimos cuatro meses del año 2019 se situó en 1,04; con lo cual por cada bolívar emitido por el BCV, la banca (privada y pública) apenas otorgó cuatro centavos en crédito. El multiplicador bancario oscilaba entre 3,5 y 4 hace unos poco años. Esta situación parece haber llegado a un punto de extrema preocupación ya que asfixia a un sector muy importante en la economía.

Las Reservas Internacionales (RI) ahora solo alcanzan a alrededor de $ 800 millones en efectivo y otros $ 200 millones adicionales en otros activos líquidos (Panorama). Otros $ 5,2 millardos están expresados en oro que por las sanciones se hace muy difícil de enajenar, y que de hacerlo, trae consigo una trama muy poco transparente de operadores y comisionistas (que como pasa con la comercialización petrolera bajo sanciones) que inflan costos, y diluyen el beneficio a la nación por todas las actividades que se realizan en las sombras. Según Bloomberg, el país posee en RI la cantidad más baja desde julio de 1989. Las RI también incluyen aproximadamente $ 400 millones de los derechos especiales de giro que están enganchados en el FMI, y que serían esenciales para emplearlos en ayuda humanitaria. Ayuda real, es decir, no para la corrupción consuetudinaria ni para promover insurrecciones militares. Todos esos recursos deberían ser inmediatamente puestos por una comisión internacional y una subcomisión mixta nacional, al servicio de atender las grandes falencias que atacan a la población más vulnerable. Tristemente no hay voluntad política en los bandos en disputa para llegar a acuerdos humanitarios.

Petróleo y oportunidades de crecimiento y recuperación

La extracción petrolera cerró en alrededor de 687.000 barriles diarios, lo que denotó una contracción acumulada de 40,2 % respecto a diciembre de 2018 y de 41,3 % con relación a octubre de 2018. La extraordinaria crisis petrolera, fuertemente agudizada por las sanciones, se debe a factores concretos como: corrupción extrema, subsidios extremos, bajos salarios, éxodo laboral y fuerte desinversión. Aunque es previsible que esos problemas de alguna forma se atenúen, lo más probable es la continuidad de una apertura petrolera que ofrezca más ventajas y garantías a la inversión. Una liberalización progresiva que haga más atractiva la extracción de petróleo para las transnacionales que puedan (como muchas otras) esquivar las sanciones. Ello no traería consigo una retracción de la fuerza productiva de PDVSA, más bien podría incrementarla en el corto plazo. Todo ello sería factible si se logra resolver la compleja trama jurídico-burocrática que frena a la inversión.

La posibilidad de vender petróleo a futuro, titularizar el petróleo de algunos campos y hacer joint ventures con los muchos inversionistas que se quieren acercar, es una alternativa que procesos burocráticos y una pesada legislación frenan. Con sólo llevar al mercado bursátil el 10 % de las reservas probadas de petróleo convencional (ligero, mediano, etc.) Venezuela podría obtener alrededor de 240 mil millones de dólares. Eso sería alrededor de cinco veces el lacónico PIB de 2019, un verdadero milagro económico surgiría. Ello haría innecesario acudir a organismos multilaterales y daría un gran piso para una auditoría de la deuda, con una renegociación exitosa. De nuevo,  parece no haber voluntad política para impulsar medidas económicas concretas. El Gobierno de Estados Unidos renovó licencias que le permiten a la petrolera Chevron y a empresas de servicios asociados como: Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford International seguir realizando actividades económicas en Venezuela. Por tanto, decimos que las sanciones no impiden realizar importantes acuerdos para realizar inversiones cuantiosas en el país. Incluso el BCV fue liberado de sanciones que le prohibían contactos formales con multilaterales, ello abre una ventana de posibilidades muy interesantes. Claro está, lo ideal sería la eliminación total de las grotescas sanciones económicas que asfixian a la economía y que son completamente inútiles para el cambio político. Desgraciadamente eso no parece factible en el horizonte cercano. El propio presidente de la muy opositora: FEDECAMARAS, afirmó que las sanciones económicas tienen el mismo efecto destructivo que las expropiaciones masivas que, según ellos, promovió el gobierno a partir de 2007.

Como guinda al pastel que promete aperturas y liberalizaciones, Bloomberg ha filtrado información relativa a conversaciones del gobierno bolivariano con Rosneft (Rusia), Repsol (España) y ENI (Italia), que giran en torno a otorgar participaciones mayoritarias y el control de fragmentos importantes de la industria petrolera. La idea sería transferirles propiedades petroleras controladas por el gobierno y reestructurar parte de la enorme deuda de Petróleos de Venezuela SA. Se podría estar tramando una privatización oscura y corrupta, al estilo de los saqueos posteriores a la caída de las economías centralmente planificadas de Europa del este, en la cual activos mil millonarios se rematen a precios viles. Ello podría ser también una substanciosa oferta para los lobbies petroleros colindantes a la administración Trump. Las reuniones del afamado abogado de Trump: Rudolph Giuliani, con empresarios cercanos al gobierno y del ámbito energético, podrían ser una señal. Es decir, puede que PDVSA sea una pieza, apetecida e interesante, de una negociación política ante la crisis nacional y bisagra de una posible transición que iniciaría de una manera nefasta para el futuro del país.

La minería avanza a lamentables pasos en el sur del país. En el sur se desarrolla el funesto Arco Minero del Orinoco (AMO), ahí se realiza un sanguinolento (Costa del Sol) combate entre grupos irregulares armados por el control de la explotación de una riqueza mineral que escasamente tributa al fisco. La enorme contaminación de la mega minería a cielo abierto y la minería artesanal con mercurio, destruye grandes reservas ambientales completamente irrecuperables. Contamina agua dulce y aniquila hábitats que en su proyecto integral, ocupa un área casi tres veces del tamaño de Holanda. El cierre completo de esas actividades es imprescindible. Una recuperación de la industria petrolera, a niveles mínimos, sería mucho más beneficiosa que el ingreso fiscal que en el mejor de los casos se pudiera recibir en el AMO. Ni hablar que la destrucción ambiental sería mucho menor.

Mercado inmobiliario, comercio y soluciones bursátiles

El mercado inmobiliario parece tener un auge substancial, aunque obviamente muy lejano al boom visto en tiempos de otrora. Luego que el PIB en el sector construcción decreciera en un asombroso: 97 % (BCV) para el período 2013-2018, es más que probable que éste indicador haya mejorado, por el tan cacareado “efecto rebote”. El asunto es que la demanda de inmuebles y oficinas de lujo, y de locales comerciales de gran tamaño podría ser aún muy baja. La construcción pudiera estar más asociada a una inversión enfocada hacia el futuro, aprovechando la baratura relativa de la construcción en el país, por los bajos salarios, el elevado subsidio a los servicios y la excepcionalidadfiscal que implica el pago de impuestos en bolívares cada vez más endebles.

El ámbito comercial pareciera experimentar una cierta expansión que en el 2020 debería, si los incentivos se expanden, sostenerse. El negocio del comúnmente llamado “bodegón” no representa nada más que la expresión de un severo proceso de desindustrialización postrentístico, y por ende, una trágica caída en la escala productiva. Cientos de mercancías que en el país se producían a buen precio, ahora se importan y se venden como artículos de lujo a montos mucho más elevados que los que tenían cuando en el país se fabricaban. Por lo anterior, y por los beneficios tributarios que ahora reciben, el “bodegón” no es propiamente expresión de progreso o recuperación. Es apenas una forma en la cual se tratan de captar las divisas que ingresan al país por vías no convencionales. Aunque aún es parece lucrativo como negocio, podría estar llegando a su techo de rentabilidad en un período no muy lejano. El incremento en la cantidad de bodegones parece ser un tanto excesivo, ya que atienden a una demanda solvente muy reducida. Una recuperación gradual de las industrias locales, podría reducir drásticamente el margen de beneficios en ellos. Si aún lo anterior estaría lejos de activarse,  una creciente competencia podría atacar aún más los ingresos a los ingresos posibles. Inversiones en el área productiva podrían ser mucho más atractivas en estos momentos, dadas las mismas condiciones favorables que el sector inmobiliario ostenta.

La inversión en el mercado de valores parece ser un territorio bastante llamativo para que las empresas puedan financiarse a bajo costo y de manera expedita. Ante la tremebunda escasez de dinero y las trabas ligadas a un desmedido encaje legal, el sector bursátil ofrece alternativas atractivas. La capitalización de las empresas venezolanas es prácticamente nula. Menos del 1,25 % de su capital está titularizado. En países como Chile, es más del 100 %. Por ende, un proceso de apertura bursátil agresivo podría ser un factor coadyuvante en la recuperación económica, si se ofrecen los estímulos correctos y las engorrosas trabas burocráticas estatales se reducen drásticamente. La apertura de acciones tipo B o C en las industrias hidrocarburíferas, podrían ser una muy valiosa fuente de inversión. Si con prisa el mercado abre espacios a las emisiones en divisas, el crecimiento pudiera ser exponencial. Legalmente, esta posibilidad es completamente viable gracias al convenio cambiario número 1.

Hiperinflación e indexación salarial 

Para el año 2019 la inflación anual según la comisión de finanzas de la AN fue de: 7.374,4 % (AN), y la inflación alcanzada en diciembre de 2019 fue de: 33,1 %. El número es escandalosamente elevado y por muy lejos el peor resultado del planeta, la inflación mundial fue de apenas 3,48 % (Statista). A pesar de ello, el guarismo de 2019 es mucho más bajo (99 % menor) que la inflación de 1,6 millones por ciento que estimó la AN para el año 2018. Este año 2020, salvo por el inicio confuso (e inflacionario) que trajo el petro, la inflación debería ser más baja, si la tendencia del gobierno se reafirma y la emisión alocada de dinero para cubrir el déficit fiscal se reduce. Este año 2020, en la segunda semana, el gobierno ha disminuido en un importante: 2,76 % la Liquidez Monetaria, lo que ha controlado el disparar del tipo de cambio, que fue motivado a un más que esperado incremento de: 205 % en la base monetaria en los últimos cuatro meses de 2019. Ello trajo consigo un incremento del dólar paralelo en: 250 % en ese mismo período. Un sobreajuste en el tipo de cambio, impulsado por la mar de comerciantes tratando de comprar divisas con los bolívares “creados” a través de la repartición de millones de petros.

Nuestras estimaciones de la inflación del año 2019 nos ofrecen resultados mucho más moderados que los que brinda la AN. Si la inflación se repite a un ritmo similar en los últimos meses del año, digamos a los tres meses previos, la inflación arrojaría un 3.921 %, aproximadamente. Si la inflación se comporta de forma similar a la expansión de la liquidez monetaria, la inflación de 2019 sería de: 4.943 %. Ambos guarismos parten de la inflación oficial que el BCV reflejó hasta septiembre. El incremento porcentual en el tipo de cambio fue de: 6.217 %, lo cual parece indicar que la inflación final del año 2020 podría estar en alrededor de: 5 mil por ciento, si el comportamiento es similar al del año 2017.

Si los aumentos de salario son muy bajos ($ 3 ó $ 4 adicionales al mes, por incremento) y si el gobierno continúa con la política de ofrecer reducidos bonos a través del carné de la patria, como compensación por el escueto salario, es probable que la ampliación en la base monetaria sea considerablemente menor en el 2020, por ende, la inflación también debería ser más baja.

Lo ridículamente bajo del salario es un tenebroso incentivo a la inversión productiva con miras a la hechura de productos de manufactura simple y con orientación a la exportación. Lo indigno del salario ha hecho que muchos entes privados paguen muy por arriba del sueldo mínimo. Sin embargo, en el sector público la rigidez salarial es tremenda, millones de personas devengan remuneraciones míseras y tienden a abandonar masivamente sus cargos y luego a migrar. La emigración amenaza con alcanzar los 6 millones de venezolanos, diríase, un 20 % de la población total, una exportación del bono demográfico descomunal, que a su vez ha causado una fuerte escasez de mano de obra calificada en muchos ámbitos. Esa situación ha acentuado un terrorífico deterioro en la educación y atenta gravemente contra el futuro de la nación. Miles de profesores y maestros han renunciado y los que quedan trabajan sin materiales para impartir conocimiento. No hay actualización tecnológica ni impulso a las carreras técnicas. Se dejaron de dar becas por concurso y sólo hay algunos beneficiados por la vía del clientelismo político.

Una propuesta relativa a la indexación salarial se hace cada vez más necesaria. El salario se podría ajustar cada mes, en la misma variación que el tipo de cambio expresa. Algo similar podría darse si se pagan los salarios en petros y éste es plenamente convertible a bolívares o divisas en un mercado completamente transparente, libre y abierto. Pero para que ello suceda, ha de correr bastante agua por el río. Igual es en el ámbito sindical, ahí hay miles de contratos colectivos vencidos, encarcelamiento de sindicalistas que protestan (Rubén González, Rodney Álvarez, entre otros) y un rosario de violaciones flagrantes a los derechos laborales más elementales. Esta situación es gravísima.

Presupuesto nacional y contracción procíclica 

El último presupuesto aprobado por la AN fue en 2015, para el período 2016. De ahí en lo sucesivo no ha habido publicación detallada del presupuesto nacional. Los economistas que publican dígitos relativos al déficit fiscal, ofrecen estimaciones gruesas. Aunque todas ellas concuerdan en que los déficit fiscales ciclópeos (de más de dos dígitos) se han reducido notoriamente, gracias a una mengua tremenda en el gasto público. Dicha rebaja es muchísimo más dramática que cualquiera que hubiera sugerido el halcón más liberal del FMI. Esta acción refuerza el ciclo recesivo de la economía y empeora gravemente su capacidad de recuperación. En circunstancias de crisis, lo necesario es aplicar medidas contra cíclicas que estimulen a la economía, que la calienten. Las medidas contractivas congelan aún más a los más impávidos números de decrecimiento, empeoran la situación, como ya se ha visto en muchos casos de economías “rescatadas” por organismos multilaterales.

En esa onda contractiva vemos que el “esbozo” de presupuesto de la nación para el 2020 afirma que será apenas de: 5.439 millones de $ (Crónica Uno), lo presentado no está desglosado, fue más un bien un “anuncio” que no ofrece información estadística de utilidad. Aunque la Vicepresidente afirma que es 41 % más alto que el del año 2018 y que se invertirá el 75 % en “inversión social”, es de hacer notar que ese bosquejo de presupuesto, es quizás 10 veces más bajo que el presupuesto de 2011. En una Venezuela de extrema pobreza, esto trae consecuencias de dolorosa gravedad. Podríamos estimar de manera conservadora que la economía actual es la mitad de lo que era en 1998. Partiendo de lo anterior, diríamos que el PIB en 2019 amerizó en 45 mil millones de dólares. Casi lo mismo que la economía boliviana y muy lejos de los 60 mil millones de dólares de la economía uruguaya, que tiene diez veces menos población que Venezuela. Aún así, el gasto público presentado a la ANC sería de apenas un 12,5 % del PIB. Mucho más bajo que el promedio mundial: 26,6 % (Banco Mundial). Obviamente, el 12,5 % es mucho más chico que el promedio del gasto público como porcentaje del PIB en la Unión Europea, que alcanza el 35,8 % (Banco Mundial).

Es preocupante que la crisis energética se barra por debajo de la alfombra. La crisis de generación eléctrica no es más severa porque la extracción del petróleo y la producción industrial son alrededor de 80 % más bajas en que en el 2011. Una posible reactivación sería imposible si no se genera energía suficiente. En estados más allá la capital, los racionamientos de luz planificados son extremadamente severos, y peor aún, ya ni siquiera se corresponden con el cronograma, en muchos sitios sobrepasan las 4, 6, 12 y hasta 24 horas sin luz. Así es imposible trabajar. Lo mezquino del presupuesto no alcanza para invertir en la infraestructura mínima que la energía requiere. Esto es gravísimo.

La crisis en la salud requiere ingentes recursos que un presupuesto tan rácano no puede abarcar. El blackout hospitalario es realmente alarmante. Escasean materiales tan sencillos como: gasas, vendas e inyectadoras. No hay fármacos disponibles y los millones de empleados públicos tienen pólizas de salud que “cubren” gastos de salud equivalentes a 4 dólares, simplemente indignante e inaceptable.

Corolario y elegía

La inestabilidad política e inseguridad jurídica parecen cabalgar con comodidad. Los embates entre ambos bandos políticos parecen dejar daños colaterales que todos subestiman. La mentalidad de: “hay que sacrificarse para que yo siga al poder; o: no importan los daños, lo importante es que yo acceda al poder”, se reafirma desconsoladamente en el espacio. Ello es una traba formidable para la recuperación de la economía y para la consecución de un acuerdo social donde las partes depongan sus intereses personales en aras de las necesidades del país. La política de “tierra arrasada” reina en los débiles cerebros amigos de las soluciones salvajes. Aspiramos, sin evidencia alguna, a que el entendimiento y la razón puedan erigirse entre un océano de: barbarie, riñas estériles y pírricas

Por Manuel Sutherland 

01/02/2020

“victorias”.

Manuel Sutherland, economista, magister scientiarum en Ingeniería Industrial y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO).

Publicado enEconomía
Cómo el pensamiento económico dominante, causante de tanto sufrimiento, se reproduce: Davos

A raíz del 50 aniversario del establecimiento del Foro Económico de Davos (World Economic Forum), el senior editor de la sección de opinión del New York Times, el Sr. Kevin J. Delaney, escribió, el pasado 21 de enero, un artículo titulado “Davos has a credibility problem” (Davos tiene un problema de credibilidad) que debería distribuirse ampliamente en España, donde en amplios círculos y esferas económicos, así como en los establishments políticos y mediáticos, Davos goza de gran prestigio y credibilidad, una virtud esta última que el Sr. Delaney demuestra –con gran detalle y contundencia– que tal fórum no posee.

Este año, alrededor de 3.000 hombres (solo una minoría son mujeres) de negocios, de los cuales (según el artículo del New York Times) 100 son milmillonarios (“billonarios” en inglés), junto con dirigentes políticos, predominantemente de gobiernos y partidos de derechas, y representantes de fundaciones y think tanks financiados en su gran mayoría por grandes empresarios filántropos, como Bill Gates, George Soros y otros, dedicados a promover los méritos del capitalismo, se han reunido (como hacen cada año)  en un bello rincón de los Alpes, Davos, para discutir los grandes temas del año, centrándose en aquellos que consideran una amenaza para el mundo (capitalista) y para la ideología que promueven, el neoliberalismo.

Según el artículo del New York Timesel fundador y director ejecutivo de dicho fórum, el Sr. Klaus Schwab (al cual la televisión pública TV3, de la Generalitat de Catalunya –gobernada por una coalición liderada por JxCat, un partido liberal–, le dedicó un reportaje favorable de una hora y media el pasado martes), parece ser consciente de que el orden económico internacional actual, que tiene a Davos como su referente, está sumido en una profunda crisis. Y la evidencia clara y convincente que muestra Kevin J. Delaney así lo prueba. Según una encuesta global de la compañía Edelman, el 56% de la población mundial cree que el sistema capitalista es más dañino (debido al gran sufrimiento que ha causado a la población) que beneficioso para sus intereses. Y un 50% indica que este capitalismo le ha afectado personalmente de una manera negativa. Es más, aunque el 82% de los entrevistados subraya que cree que el mundo empresarial debería pagar un salario digno, solo el 31% cree que así lo hace. Esta falta de confianza e impopularidad del mundo empresarial va acompañada de una desconfianza, incluso más acentuada, hacia las autoridades públicas (Estados y partidos gobernantes), al ser percibidas estas como excesivamente influenciadas por las élites económicas y financieras que constituyen aquel mundo empresarial.

En realidad, un informe realizado por el mismo Foro Económico de Davos, publicado la semana pasada, sobre el enorme crecimiento de las desigualdades en el mundo (considerado como uno de los mayores problemas hoy) indica que tal crecimiento ha generado un enorme aumento del rechazo del orden económico que ha generado una gran concentración de la riqueza, la cual se percibe que ha sido alcanzada a costa del bienestar de la mayoría de la población, que ha sufrido un aumento de su precariedad y una pérdida de la dignidad, debilitando con ello el orden social, al destruir la confianza en las instituciones y en los procesos políticos, erosionando con ello lo que el Sr. Kevin J. Delaney define como el “contrato social”. Lo que no dice el informe del Foro de Davos, sin embargo, es que esta situación la creó precisamente la aplicación de las políticas neoliberales que han sido promovidas por el mismo, conocido coloquialmente como el Vaticano de la religión laica dominante en los mayores centros del pensamiento económico hoy en el mundo: el neoliberalismo.

¿Cuáles han sido, según Davos, las causas del éxito económico de un país? ¿Qué es lo que hace a un país más competitivo que otro?

Tras la retórica oficial de Davos (que pretende presentarse como una comunidad económica sensible a las necesidades del mundo) aparecen con claridad los valores reales que lo sostienen. En el informe más importante que publica cada año (Global Competitiveness Report 2019), donde evalúa la economía de todos los países del mundo, agrupándolos según su nivel de competitividad, coloca a los países que han sido gobernados durante más tiempo desde la II Guerra Mundial por coaliciones de partidos de izquierdas –los países escandinavos– al final de la lista, apareciendo como los peor valorados y definiéndolos como países que, a pesar de admitir que tienen economías exitosas, tienen puntos flacos que deberían corregir. Así se considera que países como Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega tienen una excesiva rigidez en sus mercados laborales, por lo que se sitúan al final de tal indicador, mientras que EEUU, Reino Unido, Qatar y Arabia Saudí (países con sindicatos muy débiles o inexistentes) son considerados como los líderes en esta variable de flexibilidad laboral. Un tanto igual ocurre en la categoría de “protección del empleo” (hiring and firing practices), que permite situar a los países escandinavos de nuevo a la cola en cuanto a competitividad, al ser demasiado difícil despedir a los trabajadores. Un tanto igual ocurre en cuanto a los impuestos a la Seguridad Social de sus trabajadores, que el empresariado tiene que pagar, una variable considerada negativa para la competitividad, y así un largo etcétera. Este documento económico (que es, en realidad, un panfleto político) presenta de una manera clara y grosera lo que Davos considera que son los puntos débiles que existen en la economía que deberían cambiarse para mejorar su competitividadNo debería ser ninguna sorpresa que la mayoría de la población mundial, según la encuesta citada por el New York Times, rechace lo que Davos representa.

La respuesta de Davos a esta pérdida de legitimidad del capitalismo que representa: el trumpismo

Ni que decir tiene que al senior editor de opinión del New York Times le preocupa también la pérdida de legitimidad del sistema económico mundial y cree que para salvar el capitalismo actual hay que cambiar el comportamiento del gran mundo empresarial y redefinir sus objetivos, que no pueden ser solo el aumento de beneficios de los accionistas y/o gestores, sino que debe incluir el servicio a las comunidades donde están ubicados, una actitud que podría ser digna de aplauso, excepto que, como señala el Financial Times (el periódico más inteligente y astuto políticamente del mundo empresarial), esta petición de responsabilidad social es semejante a pedirle peras al olmo, pues la economía mundial está prácticamente paralizada en la actualidad, y no es el momento de pedir sacrificios a los centros de poder económico y financiero.

Frente a esta situación, amplios sectores de este mundo de las grandes empresas económicas y financieras, incluyendo su Vaticano, Davos, se sienten amenazados, y su respuesta, en este momento, parece estar más encaminada a intentar canalizar el enfado popular a través de los movimientos de ultraderecha –a fin de parar a las izquierdas– que no a hacer sacrificios para evitar o reducir el enfado popular. Hay que recordar que en los años treinta del siglo XX la ultraderecha representada por el fascismo fue la respuesta del mundo empresarial frente a la amenaza que representaban las izquierdas contestatarias con el sistema que estaba en crisisLas ultraderechas utilizaron entonces y utilizan ahora los temas identitarios y culturales (el nacionalismo extremo, el imperialismo nostálgico, la homofobia, el odio al otro, el racismo y el machismo) para ocupar el espacio que ocupaba antes el conflicto central del mundo del trabajo contra el mundo del capital. Y esto es lo que está ocurriendo hoy. Para ocultar su clasismo, intentan desviar la atención del conflicto capital-trabajo hacia otras áreas que podrían tener capacidad de movilización en amplios sectores de la población en contra de las fuerzas contestatarias con el capitalismo.

En EEUU esta ultraderecha hoy es el trumpismo, que es la versión en el siglo XXI del fascismo del siglo XX. Y lo que es más que preocupante es que el apoyo al trumpismo se está extendiendo rápidamente en el mundo empresarial, como se vio por el caluroso recibimiento que la asamblea de los personajes más ricos del mundo dio al presidente estadounidenseel cual fue presentado por el citado fundador y actual director ejecutivo, Klaus Schwab, como “el Presidente que orienta sus políticas hacia crear ‘inclusiveness’ (es decir, inclusión, integración) para todo el pueblo americano”. Esta frase provocó una protesta del editor antes citado del New York Times, que denunció la hipocresía y falta de credibilidad del Sr. Schwab, pues, al mismo tiempo que se presenta como el hombre que quiere humanizar el capitalismo, acoge a la persona que representa el mayor ejemplo del capitalismo extremo (esto es, de capitalismo sin guantes) responsable de que las desigualdades se hayan disparado, alcanzando niveles sin precedentes. En realidad, Donald Trump no ha dudado en desregular el ya muy poco regulado mercado de trabajo estadounidense (que a su vez adolece de una muy escasa protección social) o desmantelar el muy poco desarrollado Estado del Bienestar mediante unas reformas fiscales enormemente regresivas que provocaron que de los 335 mil millones de dólares de recortes surgidos de las reformas fiscales de 2017, 205 mil millones fueran a parar a manos del 20% de la población con más renta y solo 40 mil millones llegaran al 60% de la población con rentas más bajas. Definir a Trump como benefactor de toda la población estadounidense e integrador de todos sus componentes es de un cinismo superlativo, lo cual contrasta con la imagen que el programa de TV3 dio de Klaus Schwab: la de un hombre rico con buenas intenciones que podría ser seducido y convencido por Greenpeace para que haga algo en cuanto a la enorme crisis social y ambiental que sufre el mundo.

Una última observación: la frase característica del pensamiento económico dominante es que “no hay otra alternativa”, cuando la realidad muestra que sí la hay

El reportaje favorable a Davos de la televisión pública TV3 (de clara sensibilidad neoliberal, además de secesionista) intentó transmitir el mensaje de que ese foro, a pesar de sus defectos, es una institución a la que las fuerzas progresistas tienen que intentar convencer en cuanto a la bondad de sus propias propuestas. Así, como acabo de citar, el programa termina con la portavoz de Greenpeace hablando con el fundador y director de Davos del mérito de sus propuestas. No excluyo la posibilidad de que, a nivel personal, toda persona tenga que ser considerada educable. Ahora bien, considero que el mensaje del programa de TV3 refleja un entendimiento limitado, cuando no incorrecto, de la realidad. Como ocurre con la mayoría de los temas económicos, estos esconden, en realidad, temas políticos. Y la gente normal y corriente lo sabe. De ahí que la máxima responsabilidad de lo ocurrido (y su mayor rechazo), como muestran las encuestas de opinión popular, recaiga en las autoridades políticas. La enorme crisis de legitimidad del capitalismo se debe a que se ha percibido que las instituciones políticas han sido instrumentalizadas por los poderes económicos, y ahí está el problema. Greenpeace debería acudir a estas instituciones políticas y denunciarlas por no representar sus intereses, denunciando a las formaciones políticas y medios de información que promueven el neoliberalismo hoy y el trumpismo mañana.

La historia de la humanidad demuestra que todos los problemas económicos (la Gran Depresión o la Gran Recesión, por ejemplo) son, en realidad, problemas políticos, determinados por el enorme dominio de grupos económicos y financieros que tienen un abusivo control de las instituciones políticas y mediáticas. En realidad, la enorme crisis económica (que continúa todavía) podría haberse previsto fácilmente (como hicimos algunos) como consecuencia de las políticas públicas iniciadas por el presidente Reagan en EEUU y la Sra. Thatcher en el Reino Unido, unas políticas que se hicieron suyas no solo partidos conservadores y liberales, sino incluso partidos socialdemócratas a través de la Tercera Vía. La correlación de fuerzas dentro del Estado está determinada por unas fuerzas políticas que utilizan el discurso económico en su intento de despolitizar lo que es profundamente político. La famosa frase de todos los neoliberales ha sido que “no hay alternativas”, una afirmación que es muy fácil de demostrar (aunque muy difícil de presentar en los medios) que no es cierta. Hay siempre alternativas. Y para ello hay que romper con el “determinismo económico” (sustituido con gran frecuencia por el determinismo tecnológico) y luchar por esas alternativas. El mayor problema que existe hoy es la sensación de impotencia que tiene la población en contra de lo poderes económicos y financieros, los cuales están convencidos de que no hay otra manera de organizar las relaciones sociales y económicas. Pero España acaba de demostrar como en tan solo seis años un partido inexistente ha pasado a gobernar el Estado con otro partido de izquierdas, abriendo toda una serie de esperanzas que podrán materializarse si la población se moviliza.

Por VICENÇ NAVARRO

FEBRERO 3, 2020

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas

Universitat Pompeu Fabra

Publicado enEconomía
Lunes, 03 Febrero 2020 05:47

Rebelión antineoliberal

Rebelión antineoliberal

La noticia principal de la contienda electoral presidencial que arranca este lunes con elecciones internas en Iowa –y que seguirá durante los próximas meses en cada estado para culminar con la coronación de los candidatos presidenciales de ambos partidos nacionales– es que Bernie Sanders, el senador socialista democrático, va ganando.

Se sabe que va ganando no sólo porque ya alcanzó al precandidato demócrata de la cúpula, Joe Biden, en las encuestas nacionales y está adelante en varias encuestas estatales claves, ha acumulado más donaciones que todos los además y triunfa sobre Trump en cada sondeo, sino porque las cúpulas se están alarmando, y mucho.

Algunos señalan que la dirección del Partido Demócrata está más obsesionada ahora en frenar a Sanders que en derrotar a Trump, elaborando mecanismos para obstaculizar su triunfo en la convención demócrata mientras Hillary Clinton, Barack Obama y John Kerry, entre otras figuras del partido, alertan sobre su “amenaza” y advierten, a pesar de indicaciones contrarias, que el electorado no apoyará sus “ideas radicales” y menos el “socialismo”.

Para Sanders y sus seguidores sólo comprueba el potencial real de su movimiento. “Somos su peor pesadilla”, señaló el senador esta semana, recordando que su campaña está fomentando una “revolución política” para un rescate popular de esta democracia de las manos del uno por ciento más rico y sus políticos que la han secuestrado.

Aquí continúa una pugna que se inició en 2016 entre el futuro y el presente del Partido Demócrata, con candidatos como Joe Biden y el multimillonario Michael Bloomberg –quien ha indicado que se lanzó en parte para evitar la candidatura de Sanders (no es un misterio de que uno de los representantes más reconocidos del uno por ciento esté preocupado)– ofreciendo un retorno a la era pre-Trump. Pero el movimiento de Sanders (y parte de las filas en apoyo de Elizabeth Warren) están invitando a otro futuro, no a un retorno.

Y es que esto es más que sólo una batalla dentro de un partido, es una rebelión antineoliberal. Tiene sus antecedentes inmediatos en los movimientos altermundistas que originaron contra el TLCAN y el llamado “consenso de Washington” en los 90, pasando por expresiones como Ocupa Wall Street, pero también con algunas raíces aún más antiguas con el movimiento socialista de hace un siglo, pasando por los grandes movimientos sindicales y culturales durante la Gran Depresión, como también en las luchas de los años 60, donde Martin Luther King, poco antes de ser asesinado, declaró que la esencia de la lucha social no se limitaba al racismo, sino que se necesitaba una “revolución moral” contra la injusticia económica y el poder imperial de su país.

Desafiando a las cúpulas políticas y económicas de este país, Sanders, con su consigna “no yo, nosotros”, resume una campaña electoral basada en las solidaridad social, algo que explica por qué el candidato presidencial más viejo goza del mayor apoyo entre los jóvenes, quienes, si participan en grandes números, podrían determinar la elección. También hay otras señales de que esta campaña es diferente: el candidato judío goza del apoyo de las únicas dos diputadas federales musulmanas, el único que resalta que es hijo de inmigrantes (https://www.youtube.com/watch?v=xuYR1dwPzJE), quien habla abiertamente de la clase trabajadora, y quien ha votado siempre en contra de guerras, acuerdos de libre comercio (incluyendo el T-MEC) y otros asuntos promovidos por las cúpulas. (Para más información sobre sus propuestas específicas: https://berniesanders.com/es/?nosplash).

Los jóvenes con Sanders son sólo parte de una coalición multirracial que se está rencontrando con luchadores sindicales, granjeros, ambientalistas, indígenas, veteranos militares antiguerra, y todos los que enfrentan ahora las consecuencias de un experimento neoliberal que fue impulsado por ambos partidos, desde Reagan hasta Obama.

Ante ello, esta es la vanguardia de una potencial rebelión electoral que busca no sólo derrotar a Trump o revertir sus políticas, sino transformar al país más poderoso del mundo. (https://www.youtube.com/watch?v=Ikgh4JbAWUU).

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Dilma Rousseff y Javier Moreno, durante la conversación. DANIEL MORDZINSKI EL PAÍS

La expresidenta de Brasil defiende los avances de los gobiernos progresistas y esquiva la crítica plena a la crisis venezolana

 

Dilma Rousseff está convencida de que la desigualdad es la gran cuestión de nuestros tiempos. La primera presidenta de Brasil elegida en las urnas y destituida por el Congreso de su país en 2016, asegura que la oleada de gobiernos conservadores en América Latina está recortando los derechos de las mujeres y las minorías. En ese contexto, sostiene, “el gran error para la izquierda y los progresistas es creer que hay un consenso neoliberal que se tiene que seguir”.

Combativa y apasionada, la sucesora de Lula da Silva, reelegida y cesada en un episodio con heridas que permanecen abiertas, se metió en el bolsillo al público del Hay Festival, que acabó tomándose selfies con la política brasileña tras una de las conversaciones más esperadas de la cita cultural que se celebra anualmente en Cartagena de Indias, la ciudad amurallada del caribe colombiano.

“Nunca el mundo ha tenido tanta riqueza acumulada y tanta pobreza acumulada”, le aseguraba Rousseff este viernes a Javier Moreno, director de EL PAÍS AMÉRICA, en el Centro de Convenciones sobre la Bahía de las Ánimas. “Vivimos tal vez la etapa más compleja, en que la economía asumió todos los valores y proyectos del neoliberalismo”, planteó al apuntar al “aumento brutal de las desigualdades”, incluso en los países desarrollados, como el mayor desafío de la izquierda. “Es la gran captura cognitiva de nuestra época”, enfatizó.

“A la izquierda le tienen que interesar los hechos que el neoliberalismo le impone a la sociedad”, apuntilló al fustigar el pretendido consenso en torno a una ideología que reduce el papel del Estado. Para superar la extrema pobreza se necesita educación de calidad, salud y servicios que están bajo ataque con los actuales gobiernos conservadores. “El neoliberalismo ha abierto camino para el populismo de derecha”, sentenció Rousseff, una figura reivindicada por La democracia en peligro, el aclamado documental de Netflix que narra su proceso de destitución.

Dilma, como todos llaman en Brasil a una mujer que en su juventud fue detenida y torturada por la dictadura, concedió que también hay populismo de izquierda, y que en otros tiempos América Latina ha tenido una derecha que no era fascista ni neofascista como, argumentó, es el caso del Gobierno de Jair Bolsonaro. Acusó a esa alianza que incluye sectores del mercado, al cuestionado ministro de Justicia Sergio Moro —que antes fue el juez que persiguió a Lula—, los militares o las grandes corporaciones mediáticas, de vender la soberanía del gigante latinoamericano y entregar el Amazonas a la exploración minera. Para esos sectores que creen en el “marxismo cultural”, el comunismo se inflitró en los movimientos feministas y las actividades culturales y políticas.

¿Puede la izquierda organizada en partidos recoger el creciente malestar en las calles lationamericanas? ¿tiene futuro una izquierda que no sea feminista, o no defienda el medioambiente? “La extrema derecha en Brasil está en otra etapa”, abundó Rousseff al argumentar que el Partido de los Trabajadores, al que pertenecen ella y Lula, ha sido un abanderado las luchas de las mujeres y las minorías, así como la defensa del Amazonas y la reducción de la deforestación. La expresidenta también sostuvo que la izquierda, además de los partidos políticos, agrupa a los movimientos sociales que hoy están bajo ataque. “Nunca la izquierda hizo política sin considerar la importancia de los que nada tienen”.

La encrucijada que agobia a la izquierda también aplica a la socialdemocracia como al centro latinoamericano, defendió al esquivar una autocrítica plena. Cuando Moreno apuntó que Venezuela se ha convertido en un arma para agitar los miedos, y parte de la izquierda latinoamericana no consigue distanciarse con claridad del régimen de Nicolás Maduro, Rousseff se resistió a atacar de lleno al chavismo. “Yo no apoyaría, denunciaría la intervención militar en Venezuela”, contestó en ese contrapunteo sobre un proceso que, considera, se gesta en polos de poder ajenos a la región. “Lo que está en cuestión en Venezuela es el petróleo venezolano”, indicó.

Otro ídolo del progresimo latinoamericano irrumpió durante el intercambio. Moreno invocó una frase de José Pepe Mújica: “Hay que aprender de los errores cometidos y volver a empezar”. Con una notable rapidez mental, Rousseff lo complementó al recordar que la frase del entrañable expresidente uruguayo continúa diciendo que "no hay derrotas definitivas ni victorias definitivas".

Por SANTIAGO TORRADO

Cartagena de Indias 31 ENE 2020 - 15:06 COT

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Evo Morales podría ser candidato a diputado o senador de Bolivia

El expresidente aceptó la propuesta del MAS de Cochabamba

El mandatario depuesto entregó un poder a su abogado para poder registrarse como candidato. Ahora, la postulación será debatida por su partido. Sobre  Morales recae una orden de detención por sedición y terrorismo. 

 

El depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales, aceptó la propuesta del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Cochabamba para ser candidato a diputado o senador de Bolivia. La candidatura se someterá ahora al debate interno del partido. La posible postulación de Morales generó revuelo en Bolivia, y constitucionalistas debaten en torno a dos aspectos: si cumple con la permanencia en el país durante los dos años anteriores al acto eleccionario, y si se verá afectado debido a la causa por sedición y terrorismo que recae sobre sus espaldas.

Morales "aceptó el pedido de la Dirección Departamental de Cochabamba del MAS de firmar un poder ante la posibilidad de ser designado como candidato a la Asamblea Legislativa", establece un comunicado difundido por el partido. El poder que entregó a su abogado autoriza al expresidente a ejecutar los trámites ante el órgano electoral si decide finalmente la inscripción de su candidatura.

"Estamos valorando jurídicamente si vuelvo o no vuelvo", aseguró Morales en una entrevista con El Destape Radio. "En mi departamento me han pedido ser candidato a diputado nacional o senador. Hace tiempo pensé dejar la política, porque nosotros ganamos la elecciones y lamentablemente nos robaron. Ahora me han provocado y tendré que responder con la política", sostuvo.

El plazo para presentar candidaturas está abierto hasta el próximo tres de febrero, aunque en Bolivia se cuestiona si Morales cumple con uno de los requisitos que establece la Constitución: "Haber residido de forma permanente al menos los dos años inmediatamente anteriores a la elección en la circunscripción correspondiente".

Morales se vio obligado a presentar la renuncia el pasado diez de noviembre debido a una fuerte presión de las fuerzas armadas, la policía y sectores reaccionarios, y un día después salió del país. Ya hace más de dos meses que no se encuentra en territorio nacional. "Con seguridad van a plantear una demanda de inhabilitación, y es una prueba de fuego para el Tribunal Supremo Electoral", aseguró el analista político y exparlamentario, Carlos Börth.

El expresidente deberá sortear otro obstáculo si finalmente decide ser candidato. Tiene una orden de detención de la Fiscalía si regresa a Bolivia, por cargos de terrorismo y sedición. Se lo acusa de haber organizado bloqueos en La Paz, cuando ya había salido de Bolivia y se encontraba asilado en México.

Pero el equipo jurídico de Morales, al que se incorporó el exjuez español Baltasar Garzón, considera nula la orden de detención, por ser anterior al 21 de enero, fecha en la que el Parlamento boliviano aceptó su renuncia como presidente. 

Otro argumento esgrimido por la oposición al masismo consiste en que buscaría los fueros parlamentarios con esta candidatura. La jurista Silvia Salame, exmagistrada del Tribunal Electoral, dijo al respecto que un escaño "no le concederá inmunidad en los procesos en su contra por sedición y terrorismo". La figura de inmunidad parlamentaria fue eliminada en la Constitución de 2009 que el propio Morales promulgó.

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“Macri y los dirigentes de la FIFA tienen la misma ideología”

Que hayan designado a Mauricio Macri como presidente ejecutivo de la Fundación FIFA es un cachetazo para el mundo deportivo y para la gente de Argentina; también representa una evidencia más de lo que significa el poder económico. Es lamentable, es una noticia que conmociona porque fue un personaje que arruinó un país entero, que condenó a tanta gente a la miseria, que empobreció a un porcentaje enorme de la población y que ahora resulta premiado al ser nombrado en este cargo. La FIFA es una de las organizaciones más poderosas del mundo y tiene comportamientos mafiosos: primero está el Fondo Monetario Internacional, luego el Banco Mundial, le sigue la Organización Mundial del Comercio y, finalmente, la FIFA.

Entonces, meter en ese mundillo a Macri es algo lógico porque la FIFA es como la cueva de Alí Babá, donde faltaba uno de los amigos para completar los 40 ladrones. Conociendo el historial que tiene Mauricio Macri de su presencia en el fútbol argentino, sobre todo como presidente de Boca, demuestra que él y los dirigentes de la FIFA comulgan la misma ideología. Además de ser un personaje de la oligarquía, es portador de una ignorancia sorprendente, tiene una incapacidad que asombra, estando más allá de lo que significa Macri como político nefasto. Creo que la posición que hoy ocupará le puede servir para lavar su imagen y no descarto que eso le sirva para armar algo políticamente otra vez. La oligarquía tiene una constancia tremenda para defender sus intereses económicos con uñas y con dientes: nunca se dan por vencidos.

El fútbol es para todos nosotros, para los que nacimos en un barrio y nos formamos con este deporte hermoso que tiene un significado muy distinto para el pueblo y para el negocio. Para nosotros es una manera de expresarnos, de crear, de ilusionarnos. Y para ellos es una nueva manera de hacer dinero. Esta gente nos roba el fútbol como también nos roba la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales y los derechos laborales. Merecemos verlo gratis.

Debemos luchar para devolverle los valores al fútbol porque nos permite ser, en el sentido más profundo. Todos los que nacimos en las villas estamos destinados a ser para los patrones. Y el fútbol nos da una posibilidad de crear una identidad propia, va más allá de cualquier resultado. En cambio, para los que negocian con esto, es una manera de explotar a los jugadores y a los hinchas.

Por Ángel Cappa, ex futbolista y director técnico argentino

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