“Si no fuera por Chávez, las FARC no hubieran confiado en acudir al diálogo”

Lleva 24 años de clandestinidad, pero ahora está en La Habana como miembro del Estado Mayor de la guerrilla colombiana participando en las negociaciones con el gobierno de Santos. En esta entrevista repasa la situación de las FARC, el actual proceso de diálogo y reivindica el papel de Venezuela y Cuba en las gestiones de paz.

 

–¿Cómo se gestaron las negociaciones de paz con el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, que no son las primeras pero se pretende que sí sean las últimas, para cerrar más de cincuenta años de conflicto armado en su país?

 

–A mediados de octubre de 2012 se anunciaron en Oslo, pero previamente hubo conversaciones exploratorias en la mesa de La Habana, de manera discreta y durante seis meses. Al anuncio formal le siguió el receso de un mes para comenzar aquí, en Cuba, un diálogo que aguardaba por una agenda. Eso se hizo finalmente en noviembre. Trabajamos hasta el 21 de diciembre, fundamentalmente aspectos de orden metodológico y técnico, para luego pasar a abordar el primer punto de la agenda final. En diciembre empezamos a tocar el punto de política de desarrollo rural integral y territorial. Hubo un descanso para el gobierno por las Navidades y se volvió en el mes de enero, a mediados de enero. Estamos más en firme abordando el problema agrario en Colombia, el problema de la tierra.

 

–¿Con qué propuesta llegaron las FARC a estos encuentros en Cuba?

 

–Nosotros hemos colocado el diálogo como un solo bloque de conversaciones. El gobierno se ha inventado que son tres etapas. Una que fue la exploratoria que terminó en Oslo, la otra que, según ellos dicen, es la de discusiones y debates que se está desarrollando aquí, y una tercera que supuestamente es la de implementación y que comenzaría con nuestro desarme. Pero ésa es una interpretación que el gobierno hace. Nosotros hemos dicho que queremos llegar a un acuerdo triangular sobre los problemas políticos, económicos y sociales que tiene el país y dentro de ese acuerdo general hay seis puntos de una agenda para tratar integralmente. Ahora, por metodología, abordamos el primer punto, que es el de las políticas de desarrollo agrario. Era uno de los que generan mayor controversia, porque en el centro de la confrontación en Colombia está el problema del uso y tenencia de la tierra. Nosotros creemos que, si eso no se supera, si no hay una democratización de la adjudicación de la tierra y de las definiciones de uso, difícilmente se va a lograr la paz en Colombia, casi que es imposible.

 

–¿Parece desalentador como pronóstico?

 

–Es que ya la confrontación lleva más de medio siglo y en la raíz está ese problema de la tierra. Hemos participado en diversos intentos de diálogo porque a la vez es uno de nuestros principios tratar de encontrar salidas que no sean por la vía cruenta. Siempre está abierta de parte de nosotros la posibilidad del diálogo. Con Uribe fue imposible porque su gobierno era extremadamente fascista y no podía abrírsele esa posibilidad. Juan Manuel Santos desde que comenzó su gobierno nos mandó mensajes para ver si se daba un acercamiento y nosotros estuvimos analizando la conveniencia o no –creíamos que era necesario ver, intentar, explorar, aun sabiendo que se trata de un gobierno continuista cuya esencia es la aplicación de las medidas neoliberales y el avance de los proyectos extractivos en Colombia–. Nuestro país es una punta de lanza para todo ese proceso de neocolonización que se está trazando desde la Casa Blanca.

 

–¿Pero mientras mandaba esas señales de diálogo que usted menciona, su acción militar continuaba dañando blancos de las FARC, con pérdidas bastante severas para la guerrilla?

 

–La militarización en el país va en crecimiento, nunca ha disminuido. En menos de dos décadas lo que se destina a la guerra se duplicó. Del Producto Bruto Interno, es más o menos el 6,2 o 6,3 por ciento lo que se destina a la inversión militar. Esa es la situación a la cual nos estamos enfrentando. Y en esa confrontación siempre ha habido muertos, prisioneros, de lado y lado. Nosotros hemos dicho que hay necesidad de establecer un cese bilateral del fuego para generar una ambientación más positiva. Sobre todo para que se genere una situación que amaine los dolores de la guerra a la población. El gobierno no ha querido. Nosotros hemos demostrado nuestra contribución a la paz cuando hicimos un cese unilateral del fuego que se prolongó durante dos meses. Hasta el 20 de enero estuvimos en un cese unilateral. Pero el gobierno persiste en su posición, creyendo que intensificando la confrontación va a tener un factor de presión. Seguramente para que cedamos en la reivindicación de los más desposeídos. Pero hemos dicho que ésa es una equivocación y hemos insistido en que si el gobierno no acepta el cese bilateral del fuego, por los menos debería pactar algunas cláusulas para regularizar las consecuencias de esa confrontación, para suavizarla.

 

–En el plano militar, el gobierno de Santos ha publicitado sus acciones contra las FARC como éxitos contundentes. ¿Las muertes de dos altos jefes como Alfonso Cano en 2011 y Jorge Briceño en 2010 lo demuestran, o ustedes han absorbido esos impactos reorganizando su conducción sin que se noten tanto?

 

–Nosotros, es cierto, hemos recibido golpes severos, pero hemos dado también, siempre estamos tratando de contrarrestar todo el avance tecnológico, de punta, que tiene Colombia con el apoyo de Estados Unidos, Israel, Inglaterra. Es decir, no nos estamos enfrentando solamente al ejército de Colombia, que tiene medio millón de efectivos con una tecnología muy de avanzada. Ese es el enemigo que tenemos y estamos listos y en posición, sea para que se genere un cese bilateral del fuego o para tratar de seguir abriendo espacios de paz en medio de la confrontación. Es una determinación tomada.

 

–¿O sea que están dispuestos a continuar con la lucha armada si no se dan las condiciones que plantean, como un reparto más igualitario de la tierra?

 

–Miramos las cosas con mucha confianza en nuestra fuerza, y ahora tratando de que la salida sea pacífica. Pero si el gobierno definitivamente cierra las puertas, nosotros estamos internamente fortalecidos, en moral, en convicciones y en planes para seguir adelante la lucha de resistencia. En Colombia hay ocho o nueve bases militares gringas que interfieren directamente en las instalaciones militares. El gobierno ha hecho mucha propaganda sobre los últimos golpes porque se habían trazado los cuatro primeros años de gobierno de Uribe como aquellos en los que se aniquilaría la fuerza insurgente. No sólo lo proyectaron a cuatro años más y del siguiente gobierno. Luego, como el conflicto se alargó, se comenzó a hablar del fin del fin. Y después se habló del posconflicto, pero el problema sigue ahí porque no se puede mirar solamente en términos militares, sino en una profunda confrontación de tipo social que cada vez es más grande. El Estado no ha podido derrotar ni ese inconformismo ni su expresión armada, que está en la insurgencia.

 

–Las FARC tienen enfrente un ejército de 500 mil hombres más el dinero y la logística que suministra Estados Unidos. ¿Cuáles son sus apoyos para pelear contra una fuerza de semejante envergadura?

 

–En Colombia hay alrededor de 30 millones de pobres, sobre 45 millones y pico que es el total de su población. Y de esos 30 millones hay alrededor de 12 millones en situación de indigencia. Ahí hay un caldo de cultivo tremendo, que siempre es una situación tensa, a punto de estallar en cualquier momento. Muy a pesar de la ofensiva contra el movimiento popular, de las medidas de represión, la guerra sucia que se traduce en millares y millares de muertos, en centenares y centenares de fosas comunes a lo largo y ancho del país... hay organización clandestina, hay organización del movimiento popular que tiene su propia dinámica, y dentro de ese espectro de organizaciones populares, amplios sectores nos apoyan. En las zonas rurales, fundamentalmente donde está la población más segregada, más oprimida, hay un amplio apoyo. Debo decir que el trabajo político de las FARC durante medio siglo ha crecido mucho. Nosotros tenemos incidencia en las barriadas, en las fábricas, en las universidades, en las ciudades en general. Hoy, en cualquier expresión del movimiento popular y social está la presencia de las FARC.

 

–Según usted, ¿éste sería el principal motivo por el cual el ejército colombiano, con el apoyo del gobierno de Estados Unidos, no pudo hasta ahora derrotarlos en casi 50 años de lucha, ya que las FARC se crearon en 1964?

 

–Lo social y político es fundamental. La gente sostiene un movimiento insurgente como el nuestro cuando hay razones para ello. Es decir, nadie se arriesga a una guerra y a exponer su vida por un capricho. Es una cuestión de necesidad. Si nosotros miramos que los Estados Unidos pueden hacer lo que quieren donde les parezca, estaríamos condenados a la resignación como una enfermedad del alma y de la moral de los pobres. Observamos lo que ocurre en el mundo y creemos que la crisis del capitalismo es irreversible. Ahora más que nunca la resistencia debe profundizarse en sus diversas maneras de expresión. Creemos que se está dando el crecimiento de una insurgencia global no específicamente armada y, en definitiva, esa crisis multiforme del capitalismo va a llevar al imperio a su debacle. No debemos esperar que ocurra por su propio peso. Esto hay que empujarlo y creemos que el ejemplo de la resistencia en Colombia es importante, como lo es también el ejemplo en otros países con expresiones de lucha diferentes de la armada. La lucha armada es una legítima opción, uno de los derechos de los pueblos que se ha practicado históricamente y que ahora sigue teniendo vigencia.

 

–¿Cómo se da ese tipo de resistencia en el ámbito social, gremial o estudiantil?

 

–Toda la militancia es clandestina. Porque el régimen tiene una política terrorista. Si uno nombra nuestras ideas, las de las FARC, es natural que se actúe con acciones de terror. En Colombia todos los días hay asesinatos políticos. Se dirigen desde el Estado. Recientemente, el mundo conoció aquel asunto de los falsos positivos, que son más de cuatro mil casos ya denunciados, muchos de ellos documentados en la Fiscalía General de la Nación. Se trata de casos de gente común, sencilla, que era asesinada para presentarla como guerrillera y muerta en combate. Es un crimen del Estado de lesa humanidad. Las desapariciones también son a granel.

 

–¿Se puede saber cuántas de-sapariciones hubo a lo largo del conflicto o en una etapa determinada, por ejemplo, si las tomamos desde la presidencia de Alvaro Uribe hasta hoy?

 

–Se está hablando de más de 250.000 desapariciones, pero específicamente, durante el gobierno de Uribe, son entre 18 mil y 19 mil las desapariciones.

 

–¿Por qué la prensa internacional no refleja estas cifras con la dimensión trágica, de genocidio, que ustedes difunden?

 

–Hemos hecho denuncias por diversas vías a pesar de que hay un cerco mediático que no es solamente colombiano, sino que es de las trasnacionales de la información. En el lanzamiento de los diálogos en Oslo, nuestro documento denuncia la situación que hay en Colombia de crisis humanitaria, de violación sistemática e histórica por parte del Estado de los derechos fundamentales de la población. Pero mi país ha sido desafortunado en cuanto al interés real demostrado en su problemática. Los casos de Argentina y de Chile en la época de las dictaduras, terribles casos que nosotros deploramos, son pequeños frente al tema de la violación de los derechos humanos en Colombia. Hay un solo dato que le puede indicar lo que digo y es el exterminio de la Unión Patriótica, que cobró la vida de más de cinco mil militantes de ese proyecto, de ese frente político que fue lanzado desde las plataformas de las FARC para iniciar un proceso de pacificación en Colombia. Y eso no se sabe. Es decir, las masacres, las desapariciones como prácticas del terrorismo de Estado son una constante.

 

–Más allá de lo que usted define como el papel de las trasnacionales de la desinformación, ¿qué análisis hace de la situación política actual en Colombia?

 

–Más que la dimensión numérica o la dimensión política de las FARC, que la consideramos amplia, creemos que lo más importante es el despertar que está teniendo el movimiento popular. Sentimos que hay una reactivación muy grande, un realineamiento de fuerzas, sectores sociales, gremiales, que se están cohesionando y están haciendo importantes experiencias que hay que tomarlas en cuenta, motivarlas y abrirles espacio con el ejercicio de la política. Por eso, nosotros siempre que hablamos de abrir más espacios de democracia verdadera en Colombia concitamos la solidaridad internacional que surge de los movimientos políticos y organizaciones de los derechos humanos...

 

–¿En qué se refleja esa solidaridad?

 

–Hay mucha solidaridad. Creo que es la esencia de los pueblos, y tiene sus formas de lucha o se da en la clandestinidad, porque hay mucha persecución con la globalización de los mecanismos del imperio para reprimir. Los países con gobiernos democráticos que de una u otra forma ayudan a los pueblos en lucha son estigmatizados y de alguna forma aplastados. Entonces, todo lo que se haga para fortalecer el movimiento de resistencia popular tiene que darse en varios niveles. Uno de esos niveles es el clandestino. Hay otros niveles abiertos que tienen sus procedimientos.

 

–¿Cómo analiza el proceso de integración que se ha dado en América latina durante más de una década y que avanzó contra la voluntad de Estados Unidos de imponer sus políticas para la región, como en el caso del ALCA?

 

–Pienso que en América latina el movimiento popular ha parido unas nuevas expresiones de gobierno a lo largo y ancho de nuestro continente, y se han dado cambios fundamentales. No hay una hegemonía total del Norte. Pensamos que existen experiencias muy positivas que han sido paridas por la movilización popular, como las que ocurren en Ecuador, en Bolivia, en Uruguay, en Venezuela. No son desdeñables para nosotros. Son muy importantes y creemos que estas expresiones han ayudado a que los sectores más desfavorecidos hoy puedan tener mayor incidencia en el ejercicio de la política internacional, en el de la política interna de cada uno de esos países, incluso los que son derecha y se ven obligados a atender a sus pueblos porque saben que puede haber una reversión de su hegemonía. Hay muchas posibilidades en América latina. El papel de Venezuela aquí ha sido fundamental. Si no fuera por el comandante Chávez, las FARC no hubieran tenido la confianza de acudir a un escenario de diálogo con un gobierno de extrema derecha como el gobierno de Juan Manuel Santos. De igual manera, la participación de Cuba a nosotros nos da confianza, y mucha más confianza, que muchos gobiernos del continente hayan respaldado el proceso que se está dando.

 

–¿Qué desempeño ha cumplido Noruega como país, que también es garante de estas conversaciones de paz?

 

–Noruega tiene una tradición en eso, en mediar en diversos conflictos a nivel mundial, que incluso no sólo está mediando, está jugando un papel de garante en el conflicto político social que hay en Colombia, y creo que hace unos años medió en un conflicto filipino y en muchos otros a nivel mundial. El gobierno de Juan Manuel Santos propuso que fuera uno de los garantes y lo consideramos viable. Nosotros creemos que toda Europa debería estar involucrada y no estar haciendo listas de organizaciones terroristas obedeciendo a los intereses yanquis. Que asuman un papel mediador nos parece importante, un gran aporte a generar la paz en el continente latinoamericano, como está haciendo Noruega.

 

–Tres temas finales y más personales. ¿Su problema de visión tiene relación con heridas que recibió en combate o se debe a una enfermedad?

 

–Es por un problema neurológico, progresivo, que se agravó hasta que perdí la vista. Yo creo que hace unos cuatro años. Es un problema genético, concretamente se llama síndrome de Leber. Y por eso llevo las gafas oscuras, no es por un problema de combate ni nada.

 

–¿En qué circunstancias alguien como usted, que vive en la clandestinidad, en la selva, pudo tratarse de una enfermedad progresiva como ésa?

 

–Tenemos nuestra manera en la clandestinidad de atender estos asuntos. Las heridas de guerra son lo más urgente. Y problemas específicos. Tenemos también la solidaridad de mucha gente en Colombia que nos brinda sus servicios profesionales, sus clínicas. Los corredores de la clandestinidad en nuestro país son más de lo que parecen y más de lo que cuenta la inteligencia militar. Y hay que tratar de preservarlos y mantenerlos porque son un pilar de la resistencia popular. En el caso particular de lo que me pasa, son problemas con los que hay que aprender a convivir. Afortunadamente, la naturaleza nos ha dado otros sentidos y hay que desarrollarlos, hay que ponerlos en funcionamiento y, ante todo, hay que fomentar mucho la sensibilidad social, que es la que nos da el ánimo para seguir adelante.

 

–El pase a la clandestinidad significa renunciar a una vida de superficie, perder contacto con la familia quizá para siempre, ¿cómo es para usted, un comandante de las FARC, vivir en esas condiciones en la Colombia actual?

 

–La mayoría de los combatientes lleva a la familia en sus corazones. Muy esporádicamente se puede hacer contacto, porque eso sería colocar en riesgo a las personas que son de nuestros sentimientos más íntimos. Pero hay otra familia que está en contacto cotidiano y son los combatientes que están con nosotros. Las FARC, además de ser una organización político-militar, somos una familia, nos queremos como hermanos, entre nosotros impera la fraternidad, la camaradería, la solidaridad y yo creo que eso llena en mucho el gran vacío que nos genera tener a nuestros seres queridos lejos. Quisiera despedirme con un saludo afectuoso al pueblo argentino, para ese pueblo que parió a hombres tan grandes como el Che, nuestro Ernesto de La Higuera.

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Venezuela celebrará elecciones presidenciales el 14 de abril

El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció hoy que Venezuela celebrará elecciones presidenciales el 14 de abril para elegir al sucesor de Hugo Chávez, informó la presidenta del ente, Tibisay Lucena.

 

En rueda de prensa Lucena indicó que la campaña electoral tendrá una duración de diez días, del 2 al 11 de abril a media noche, y que las candidaturas presidenciales podrán ser presentadas desde mañana, domingo, a las 8.00 hora local (13.30 horas en España) hasta el lunes a las 14.30 (20.00 horas en España). El CNE aprobó, además, hacer una solicitud a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para que envíe una "misión de acompañamiento", como ya hizo en las elecciones del 7 de octubre que ganó Chávez.

 

Lucena indicó que el cronograma se estableció "estudiando minuciosamente los extremos legales constitucionales y técnicos" y destacó que se han "reducido los lapsos" legales, previendo igualmente "todas las auditorías y todas las actividades que garantizan la pureza y la transparencia del proceso".

 

La convocatoria se produce tras la muerte de Chávez el pasado martes a los 58 años después de 20 meses de lucha contra un cáncer. La Constitución venezolana establece que en caso de falta absoluta del presidente se deben convocar elecciones en el plazo de 30 días. En el caso de que esa carencia absoluta se produzca en los primeros cuatro años de gobierno el vicepresidente quedará encargado de la Presidencia.

 

Nicolás Maduro, que tomó juramento el viernes como "presidente encargado", será el candidato del PSUV, tal y como anunció el propio Chávez el 8 de diciembre pasado antes de someterse a la última cirugía de su enfermedad.

 

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ha asegurado que el Gobierno venezolano hará "lo que sea" por perpetuar el legado de Hugo Chávez. "Estamos dispuestos a lo que sea por seguir el pensamiento y la obra de nuestro comandante Hugo Chávez para que nuestro pueblo no se sienta defraudado con el Gobierno venezolano", ha recalcado Cabello, que ha exhortado a la clase política venezolana a "seguir juntos con Chávez, con el pueblo, con la revolución y con el socialismo bolivariano".

 

Frente al escepticismo que apuntaba hacia una posible rivalidad con Maduro por el poder, Cabello ha ratificado la voluntad de Chávez para acallar los rumores de división en el seno del PSUV. "El presidente nos dibujó la ruta a seguir. Si algo le ocurría, en caso de haber nuevas elecciones, el compañero Nicolás Maduro debía ser el candidato a la Presidencia", ha afirmado. Sin embargo, ha instado a "quien no se sienta cómodo, que le dé espacio a quien sí pueda", en un mensaje a los diputados 'chavistas' y miembros del Gobierno venezolano presentes en el acto.

 

Por su parte, la hija del presidente cubano, Mariela Castro, ha afirmado que el presidente interino de Venezuela, Nicolás Maduro, "está sobradamente preparado" para proseguir con la "revolución bolivariana" emprendida por Hugo Chávez. Y ha querido dejar claro que "Cuba acompaña al pueblo venezolano con dolor y compromiso de seguir luchando", al tiempo que "Latinoamérica abraza la continuidad al legado de Simón Bolívar y Chávez".

 

Capriles, candidato unitario de la oposición

 


Por su parte la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció poco después que el gobernador Henrique Capriles será su candidato unitario. Así lo anunció el secretario ejecutivo de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo en una comparecencia pública. Capriles fue ya el candidato de la MUD en las elecciones del pasado 7 de octubre que ganó Chávez.

 


El secretario ejecutivo de la alianza destacó que la decisión de ofrecer la candidatura fue aprobada por unanimidad por la MUD. La misma unanimidad -dijo- que se logró para que Capriles figure en la tarjeta electoral bajo un único símbolo con los colores de la bandera nacional, "lo que trasciende a la individualidad partidista", subrayó Aveledo. También recordó que Capriles, tras perder contra Chávez, ganó dos meses después su reelección como gobernador del céntrico estado Miranda, que tiene jurisdicción sobre buena parte de Caracas.

 

El propio Capriles dedicó unas palabras al nuevo mandatario oficialista: "Nicolás, a ti nadie te eligió presidente. El pueblo no votó por ti". El líder opositor, que rompe así con su silencio mantenido desde el martes, ha acusado al Gobierno de aprovechar la muerte de Hugo Chávez con "fines electorales y propagandísticos".

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Evo Morales promulga ley contra violencia de género

El presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó este sábado la Ley integral para garantizar a la mujeres una vida libre de violencia en el departamento de Potosí (suroeste). La norma fue elaborada con aportes de organizaciones que defienden la igualdad de género.


 
La presidenta de la Cámara de Diputados, Betty Tejara, precisó que la medida establece sanción de hasta 30 años de cárcel -sin derecho a indulto- para quienes cometan feminicidio, definido como el asesinato de una mujer por odio o desprecio por su condición.


 
La Ley también fija hasta ocho años de prisión para quienes incurran en el delito de homicidio por emoción violenta, referente a las personas que acaben con la vida de un ascendiente, descendiente, cónyugue o conviviente, y que no implica feminicidio.


 
Según destacó Tejara, quedó establecido que además de todos los delitos contemplados en la Ley sean considerados como de “acción pública”.


 
Explicó que la Ley tiene como objetivo establecer mecanismos, medidas y políticas integrales de prevención, atención, protección y reparación a las mujeres en situación de violencias, así como la persecución a los agresores.


 
Para el cumplimiento de la norma, el Gobierno de Bolivia estableció la creación de Juzgados Públicos contra la violencia hacia las mujeres y Fiscalías de Materia y una División de Delitos de Violencia Contra las Mujeres en la Policía Nacional.


 
De acuerdo con las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, nueve de cada 10 mujeres bolivianas son víctimas de algún tipo de violencia.


 
En tanto el Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), precisó que desde 2009 a la fecha registran 403 feminicidios, 21 de ellos en los dos primeros meses de 2013, y 218 asesinatos de mujeres por inseguridad ciudadana y otras causas.


 
La promulgación de la Ley estaba prevista para la víspera en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, pero fue aplazada por el viaje que realizó al mandatario Evo Morales a Venezuela, para participar en las exequias del comandante Hugo Chávez.

 

9 marzo 2013


 
(Con información de Telesur)

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Claves y enigmas en el funeral de Caracas

Sus 14 años en el poder no pasaron inadvertidos para el mundo. Y su funeral tampoco. El desfile incesante ante el ataúd de Hugo Chávez y el horizonte electoral, más las presencias internacionales, permiten descubrir datos importantes de la historia de Venezuela y quizás, al margen de simpatías o antipatías, comprender el universo chavista.

 

- Por qué Lula escribió lo que escribió. Desde la muerte de Hugo Chávez salieron dos notas firmadas por Luiz Inácio Lula da Silva. Los lectores de Página/12 conocen una. Fue publicada el viernes en este diario. La otra apareció en las páginas de opinión de The New York Times. El hecho tiene significado político en sí mismo. El líder político del país más importante de Sudamérica y uno de los más populares del mundo eligió explicar a los norteamericanos su valoración sobre Chávez. Para quienes, en general por ignorancia, menemizan a Lula del mismo modo que a Pepe Mujica, y después elogian a un Lula timorato que no existió ni existe, conviene recordar dos datos. Uno, que durante su presidencia y la de Néstor Kirchner, en 2005 la Argentina, Brasil y Venezuela hicieron imposible la formación del ALCA, el Area de Libre Comercio de las Américas. Otro, que el supuesto Lula melindroso, en 2004, expulsó a Larry Rother, el corresponsal del The New York Times en Brasil. Rother lo trataba de alcohólico. En su artículo sobre Chávez, el ex presidente brasileño eligió la “energía sin desmayo” de Chávez en la integración y “su compromiso con las transformaciones sociales necesarias para mejorar la miseria de su pueblo”. Y agregó: “Uno no necesita estar de acuerdo con todo lo que Chávez dijo o hizo. No hace falta negar que fue una figura controvertida, a menudo polarizante, que nunca huyó del debate y para quien ningún tema era tabú. Debo admitir que a menudo sentí que habría sido más prudente que Chávez no hubiera dicho todo lo que hizo. Pero ésa era una característica personal que no debería desacreditar sus méritos”. Hay un párrafo que una figura como Lula no regala a nadie. Cuando afirma que de todos los dirigentes que conoció en su vida, “pocos creyeron tanto en la unidad de nuestro continente y sus diversos pueblos –indígenas, descendientes de europeos o de africanos, inmigrantes recientes– como creía él”. La columna elogia también el espíritu concreto de Chávez. Cita el tratado de la Unasur, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, el Banco del Sur y las relaciones más estrechas entre la región y Africa y el mundo árabe. Para Lula, las ideas de Chávez tal vez inspiren a los jóvenes como las de Bolívar inspiraron a Chávez. Pero para que sus sueños no queden en un papel, sus simpatizantes en Venezuela “tienen mucho trabajo por delante para construir y fortalecer las instituciones democráticas”. Es decir, que el sistema político sea “más orgánico y transparente”, “que la participación política sea más accesible”, que se fortalezca el diálogo con los partidos de oposición y que se consoliden los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil. Para no quedarse, tampoco, en los papeles, Lula hizo más por Chávez muerto. Grabó un mensaje televisado de homenaje y viajó con la presidenta Dilma Rousseff a Caracas.

 

- Dilma y Cristina. En un caso el argumento oficial fue la agenda. En otro, la hipotensión. Lo cierto es que Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner fueron las únicas ausencias sudamericanas en el funeral oficial del viernes. El resto se quedó, incluyendo a los afines Rafael Correa y Evo Morales y a los ideológicamente distintos Sebastián Piñera y Juan Manuel Santos. Las especulaciones periodísticas en cada país apuntaron a hipótesis distintas. En el caso de Dilma, a un supuesto disgusto con el embalsamamiento de Chávez y con los detalles de la convocatoria a nuevas elecciones. En el caso de Cristina, a la presunta decisión de no formar parte de la misma foto colectiva con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad justo después de la promulgación del memorándum de entendimiento con Teherán. Más allá de las especulaciones, Rousseff no le concedió al iraní una entrevista personal en la cumbre de Río+20 de junio de 2012, negativa que fue atribuida por funcionarios brasileños al rechazo de Dilma por violaciones a los derechos humanos en Irán, en especial en la discriminación hacia las mujeres. Y, a la vez, este diario pudo establecer que altos funcionarios de Brasilia continúan la política establecida en su momento por Lula de encuadrar en forma pacífica toda supervisión del programa nuclear iraní, sospechado de planes bélicos. Lula llegó a encarar un diálogo con Irán junto con Turquía como alternativa negociadora a la presión de los Estados Unidos e Israel.

 

- Irán en Venezuela. Convertir el funeral de Chávez protagonizado por los desposeídos venezolanos sólo en un recorte –la presencia en Caracas del negacionista del Holocausto MahmudAhmadinejad– sonaría arbitrario. Pero sería tonto desaprovechar una ocasión para analizar la política iraní hacia América latina. Ahmadinejad besó dos veces el ataúd de Chávez. La segunda vez cerró el puño y lo agitó horizontalmente, como si fuera un símbolo de fuerza. Al menos según los micrófonos de Telesur, y viendo la tele, el presidente iraní fue el más aplaudido cuando el locutor iba nombrando a los presentes en el funeral, acaso seguido por Mujica. En uno de los pocos trabajos argentinos sobre el tema, “Irán en el actual escenario internacional: el ascenso de las relaciones con América latina”, al que puede accederse utilizando la biblioteca virtual de Clacso, la investigadora Mabel Córdoba explica que el fuerte vínculo entre Irán y Venezuela data de los inicios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En el gobierno del socialdemócrata Rómulo Betancourt Venezuela fue cofundadora de la OPEP junto con Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita. Era 1960 y gobernaba Irán el sha Reza Pahlevi, soberano-dictador desde que en 1953 fue derrocado el primer ministro Mohamed Mo-ssadegh, un político que irritó a Washington no por su carácter secular sino por haber nacionalizado el petróleo. En 1960 faltaban 19 años para el alzamiento islamista de Ruhollah Khomeini, a quien hoy reivindica Ahmadinejad por su fundamentalismo. Por el lado iraní, el mismo presidente aclaró el objetivo. Palabras de Ahmadinejad que cita Moreno: “En lugar de responder pasivamente hacia el intento de Estados Unidos de aislar a Irán –política y económicamente– y convertirse en el jugador dominante en la región de Medio Oriente, Irán debería movilizarse, agresivamente, en el propio terreno de Estados Unidos como medio para ponerlo nervioso o, al menos, proponérselo”. En cuanto a Venezuela, apuesta a sumar un aliado en su estrategia de confrontar con los Estados Unidos, sobre todo después del golpe contra Chávez de 2002, a pesar de que todavía el mercado norteamericano es el principal destino de su petróleo.

 

- Militares. “Nunca me imaginé que vería generales llorar como chicos cuando pierden a su padre”, dijo Pepe Mujica en Caracas. Las imágenes de estos días mostraron a los generales venezolanos no solo llorando sino aplaudiendo (otra vez Ahmadinejad concentró el mayor entusiasmo), gritando “Alerta que camina/ la idea de Bolívar por América latina”, levantando el puño en alto y abrazando a funcionarios civiles de todo rango y origen. La versión sobre un encontronazo entre Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, de extracción sindical y política uno, de extracción militar otro, quedó sólo en humo. No solo Cabello respaldó a Maduro como presidente encargado y como candidato del chavismo. También, de entrada, el ministro de Defensa, Diego Molero, dijo que la Fuerza Armada Bolivariana es “antiimperialista, socialista y chavista” y que apoyará a Maduro. El trabajo hacia una mayor cohesión militar lleva once años. Los que pasaron desde el golpe, al final revertido, del empresario Pedro Carmona.

 

- Agradecimientos. Evo Morales dijo a Telesur que “cada vez que había un problema, Chávez llamaba a ver si necesitaba algo”. Mujica dijo que “Chávez fue el presidente que más ayudó a Uruguay”. Cristina Fernández de Kirchner dijo lo mismo. Agregó que lo hizo con la Argentina “mientras otros le soltaban la mano”. Mujica y su ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, que fueron dos de los fundadores de Tupamaros, en la década del ’60, integran el sector del Frente Amplio de mejor relación con el chavismo. Cuando Tabaré Vázquez ganó la primera presidencia del Frente, Chávez protagonizó un gran acto en Montevideo. Luego respaldó a Mujica, pero bajó su perfil público en Uruguay para no agregar un elemento irritativo ante un sector de los votantes justo en medio de una campaña sucia que buscaba presentar a Mujica como un Che Guevara de la Ciudad Vieja.

 

- Cristianismo. Fueron visibles las muestras de religiosidad popular desde el principio de los funerales. Cristo estuvo en boca de muchos de los manifestantes, de los funcionarios y, antes, del propio Chávez. El biógrafo del presidente muerto, Modesto Emilio Guerrero, que acaba de publicar edición actualizada de Chávez, el hombre que desafió a la historia, opina que en Venezuela existe “una religiosidad desaparatizada”, o sea sin peso de la jerarquía de la Iglesia Católica. Aportó un dato: los evangélicos representan más de un millón de votos chavistas. En el oficio interreligioso frente al ataúd de Chávez, el viernes, participó el reverendo Jesse Jackson. Ex precandidato demócrata a la presidencia en 1984 y 1988, militante de los derechos civiles con Martin Luther King en los ’60, Jackson elogió la figura de Chávez y hasta dijo que a los norteamericanos y a los venezolanos los unía el béisbol, la gran pasión de Chávez antes de llegar a la política. Ayer, entrevistado por Telesur, Jackson dijo que el presidente fallecido “dio energía a quien no la podía pagar, comida a los hambrientos y ropa a los desnudos”.

 

- “Maisanta”. Los que creen que Venezuela es sólo Caribe deben haberse llevado una sorpresa con la música tocada en homenaje a Chávez. Fueron melodías llaneras de la sabana de Venezuela, lo más parecido a las pampas rioplatenses. Una de las canciones, que el propio Chávez solía entonar después del recitado, es “Maisanta”. Cualquiera puede verla en YouTube poniendo los nombres correspondientes. Cuenta la historia de Pedro Pérez Delgado, apodado Maisanta, contracción de las palabras madre santa, bisabuelo de Chávez. Según Guerrero, un nieto de Maisanta le regaló el escapulario de su ancestro cuando Chávez estaba preso después de la rebelión de 1992. Llanero opuesto a la aristocracia de Caracas, Maisanta murió asesinado en 1924. Chávez acostumbraba contar que había investigado la vida de Maisanta a través de las tradiciones orales de los llanos. “Porque fue como un Emiliano Zapata, como un Pancho Villa, fueron los últimos de la caballería que salieron lanza en mano, machete en alto, a decir ¡Viva la Patria! Fueron los últimos de a caballo”, escribió en sus textos “Cuentos del arañero”.

 

- Rockero. El presidente encargado y candidato al que Chávez, todavía en vida, señaló como su mejor delfín es una muestra de cómo fue construyéndose el chavismo como movimiento político. Conductor de un metrobús de Caracas, Maduro fue dirigente sindical y luego dirigente político con Chávez. Oscar Laborde, el funcionario de la Cancillería argentina que lo trató mucho en estos años por su tarea en la Representación Especial para la Integración Económica Regional, lo describió como un interlocutor amable y bien formado que suele narrar sus orígenes en el grupo Liga Socialista, que en 2007 se disolvió dentro del chavista Partido Socialista Unificado de Venezuela, y su paso por la música. Lo suyo no era la melodía llanera. Tocaba en el grupo rockero Enigma.


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Cuatro días de despedidas, llanto, reflexión y compromiso

 

Cincuenta y cinco presidentes le rindieron honores de Estado, entre ellos líderes de diferente signo político como Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Rafael Correa, Raúl Castro y, desde más lejos, el iraní Mahmud Ahmadinejad.

 

Por Mercedes López San Miguel

Desde Caracas

 

Nadie que haya presenciado los funerales de Estado en la capilla ardiente de la Academia Militar puede decir que Hugo Chávez era un líder aislado o que “no tenía una imagen favorable en Latinoamérica”, como tituló ayer el diario opositor El Universal. Cincuenta y cinco presidentes le rindieron honores de Estado, entre ellos, líderes de diferente signo político como Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Rafael Correa, Raúl Castro y, desde más lejos, el iraní Mahmud Ahmadinejad, al que se lo vio secarse algunas lágrimas y besar el féretro. Hasta el rey Juan Carlos envió a su heredero a la Corona a rendirle un solemne tributo.

 

Nadie que haya visto llegar a Caracas a la presidenta Cristina Fernández, su par uruguayo José Mujica y su mujer Lucía Topolansky, embargados de emoción e impulso, puede decir que sus colegas más cercanos no le pusieron el corazón. Dijo la mandataria argentina: “En esta ocasión, lo mío no es protocolar. No vine a despedir a un presidente sino a un compañero y un amigo”. Durante el velatorio, Mujica se abrazó con fuerza al ataúd y en ese momento no era más que un hombre mayor acongojado.

 

En las palabras de Correa se plasmó el sentimiento de muchos de sus pares. “Venezuela ha perdido a su presidente. América latina, a un líder histórico. Nosotros, a un queridísimo amigo, a un hermano.” En opinión del ex mandatario brasileño Lula da Silva, quien vivía con soltura su amistad con el líder bolivariano: “No basta un siglo para producir un hombre de las cualidades de Chávez”. Lula y Dilma también vinieron a Caracas a despedirse.

 

Pasó por delante del féretro Nidia Díaz, la ex comandante de la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y ahora diputada salvadoreña, el viernes, Día Mundial de la Mujer. Y rescató la política del gobierno de Chávez en favor de la igualdad. “Con la Misión Milagro se ayudó a tratamientos de la vista a los pacientes, siendo que un 70 por ciento eran mujeres. Chávez siempre tenía un enfoque de género –dijo Díaz–. En las políticas públicas y en el trabajo de base social son las mujeres las protagonistas.”

 

Nadie excepto Obama habrá entendido por qué el orador invitado, el reverendo norteamericana Jesse Jackson, usó las mismas dos palabras que usan las embajadas de Estados Unidos para referirse a países con los que mantienen relaciones tensas: transición ordenada. “La transición tiene que ser ordenada; contamos con una gran nación; es lo correcto políticamente.” Claro que el referente en la defensa de los derechos de los afroamericanos también deseó, a través de su fe, que entre Washington y Caracas se tendieran puentes. “Esperamos que podamos avanzar en paz y mejorar los puentes.”

 

Se sabe la relación de complicidad y el mutuo cariño que se tenían Fidel Castro y Hugo Chávez. Vale recordar una anécdota que contó el líder venezolano una vez en su programa, que tanto ilustra ese vínculo. “Lo que me dijo Fidel un día por teléfono:

 

–Chávez, ¿dónde estás tú ahora?

–No, salí a caminar por ahí.

–Ah, bueno, andas por ahí.

Y me dijo para despedirse:

 

–Bueno, yo también ando por aquí y es que tú y yo, Chávez, no somos presidentes, sino somos dos tipos que andamos por ahí.”

 

Nadie, excepto una madre, puede estar en la piel de lo que sintió Elena Frías de Chávez. La madre del presidente no cesaba de llorar durante el funeral. Con frecuencia se colocaba sobre el rostro un pañuelo blanco con el que secaba sus lágrimas. La tristeza de Frías pareció aún más profunda cuando Maduro colocó sobre el féretro la espada de Simón Bolívar.

 

Dijeron que el cuerpo de Chávez va a ser embalsamado, colocado en una urna de cristal y llevado al Museo Histórico Militar, en el popular barrio 23 de Enero, como recordatorio del 4 de febrero de 1992, cuando el grupo de paracaidistas entre los que estaba Chávez tuvo que rendirse ante el frustrado golpe contra Carlos Andrés Pérez.

 

Escribió Chávez desde la cárcel. “Aviones rasantes/centellas enemigas/miles de ojos miran inocentes/niños enjaulados en latas y cartones/ a las faldas de la colina...”

 

Nadie que haya recorrido los kilómetros y kilómetros de fila de personas que fueron a despedirse de su presidente durante los últimos cuatro días y que pasaron hasta 24 horas de espera puede negar que se trata de un fenómeno de masas e histórico como pocos. Hasta hubo quien pasó dos veces a ver el féretro. Era el caso de una mujer de nombre Zulay Pérez. “Nunca será suficiente el esfuerzo que pueda hacer para venir acá. El nos abrió los ojos y hasta descuidó su salud por el amor que le tenía a Venezuela.”

 

Desde el primer día del velatorio quedaba claro que si no lo prolongaban muchísima gente no podría darle el último adiós y se frustrarían por la impotencia. Las vallas casi no podían contener el aluvión rojo y algunos guardias las sostenían haciendo un gran esfuerzo.

 

Por el Paseo de los Próceres, donde se encuentran en lo alto los enormes monumentos de héroes de la patria como Simón Bolívar, resonaron con fuerza bocinas, canciones de Alí Primera y audios con la voz de Chávez cantando o contando un relato. A lo largo de las filas, frases como “lo amo demasiado”, “se me quedó aquí en el pecho”, “siento un vacío muy grande” se mezclaban con sollozos y cánticos y aplausos. El cineasta Carlos Azpurúa lloró como un niño viendo por la pantalla grande los honores que se le rendían al mandatario y cantó el segundo himno venezolano, “Alma llanera”: “Yo nací en esa ribera del Arauca vibrador/soy hermano de la espuma/de las garzas, de las rosas y del sol.”

 

En medio de tantas expresiones de dolor, el diario El Universal especulaba con que el cuerpo de Chávez comenzó a ser preparando para ser embalsamado antes de que lo anunciara Nicolás Maduro, el jueves. Y el otro diario opositor de mayor circulación, El Nacional, decía –citando a O Estado de São Paulo– que Dilma Rousseff habría comentado que Chávez debió haberse tratado en Brasil. Una crítica velada que el periódico hizo a Cuba, país que el líder venezolano eligió desde el comienzo para darle batalla a su enfermedad y que es reconocido mundialmente por su sistema de salud.

 

Nadie que no sea venezolano puede sentir lo que hoy vivencian millones.

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Maduro asume en Venezuela; “listos para elecciones”

Parece una cumbre de jefes de Estado. Desfilan decenas de dignatarios y, detrás de la raya, los chavistas rasos echan porras o aplauden, según sea el caso. A las puertas de la Academia Militar desde el miércoles desfilan miles de venezolanos frente al ataúd con los restos de Hugo Chávez.

 

A sugerencia del canciller Elías Jaua, el presidente de Irán, Mahmud Ajmadineyad, voltea hacia la multitud, levanta el brazo izquierdo, cierra el puño y lo agita. Es una de las figuras más ovacionadas, al lado de los presidentes de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.

 

El maestro de ceremonias lo presenta como un “aliado”, alguien con quien Venezuela tiene “coincidencias políticas” y, sobre todo, “un enemigo común”.

 

El resto de los mandatarios recibe aplausos discretos, con excepción del hijo de un cazador de elefantes a quien, por fin, el pueblo chavista cobra su “¿por qué no te callas?”. “Felipe de Borbón, príncipe de Asturias”, dice el presentador y la multitud se deshace en un sonoro abucheo.

 

El todavía vicepresidente Nicolás Maduro es el último en llegar, en un convoy de camionetas negras, sin placas. De uno de los vehículos desciende primero su esposa, Cilia Flores, quien es además procuradora general de la república.

 

Detrás de la valla se levanta el polvo, entre gritos emocionados y apretujones, cuando Maduro decide acercarse y saludar, rápidamente, a algunos afortunados. El grito se impone dada la cercanía del cadáver: “¡Chávez, te juro, que voto por Maduro!”

 

La consigna comparte el día con otra que se impone en las kilométricas filas para decir adiós al “comandante presidente”: “¡Chávez no murió, se multiplicó!”

 

Arranca el funeral de Estado, que tiene varios momentos que emocionan hasta las lágrimas a los chavistas. Uno, cuando se hace entrega de una réplica de la espada de Simón Bolívar al “segundo libertador”, al “líder supremo de la revolución”.

 

Maduro, quien más tarde será investido presidente “encargado” de la república y al mismo tiempo candidato a la presidencia por el chavismo sin Chávez, toma la espada, la saca de su cubierta y la coloca sobre el féretro. Lo acompañan su esposa; el ministro de Defensa, Diego Molero; el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, y otros ministros. Los jefes del chavismo colocan sus manos unas encima de otras mientras los asistentes, la familia y muchos altos mandos del gobierno se enjugan las lágrimas. Ahí dentro también se grita: “¡Alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina!”

 

De Maisanta a Sean Penn

 

Sigue el homenaje musical. El venezolano Gustavo Dudamel, director de la Filarmónica de Los Ángeles, viajó a su país tras cancelar un concierto para participar en esta ceremonia.

 

Dudamel dirige la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar en la interpretación de Alma llanera y otros clásicos venezolanos, además del himno nacional.

 

Poco antes, el diputado y cantante folclórico Cristóbal Jiménez había interpretado varias piezas de la música llanera, como las que Chávez solía cantar en sus maratónicos programas dominicales (378, que sumaron 69 días completos). Poesía, copla y sabana y el corrido Maisanta, el último hombre a caballo, son dos de las piezas que canta Jiménez acompañado de arpa, cuatro y maracas.

 

Viene el discurso. Nicolás Maduro muestra su talante de seguidor de Sai Baba cuando habla de que el alma y el espíritu de Chávez “eran tan grandes que ya su cuerpo no lo aguantaba”.

 

Asegura también que en la historia venezolana nunca hubo un líder “más vilipendiado, injuriado, atacado”, por la canalla mediática. Nada le hizo mella, añade: “aquí está, invicto, puro, transparente, único, verdadero, vivo para siempre para éste y todos los tiempos futuros”.

 


Escuchan, además de mandatarios y representantes de 55 naciones, personajes como Sean Penn, Jesse Jackson, Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, y José Antonio Abreu, fundador del mundialmente famoso sistema de orquestas juveniles de Venezuela y maestro de Dudamel.

 

Modelo de socialismo que Chávez halló “por su propio camino”

 

Varios tramos de la fila quedan lejos de las pantallas en las cuales pueden seguirse los pormenores del funeral de Estado. La gente, que lleva horas de espera, prefiere seguir soportando el solazo que perder su lugar.

 

“¡Los 10 millones tuyos (cifra de votos que Chávez se puso como meta, sin conseguir nunca) serán para Maduro!”

 

Mucha gente ha pasado la noche entera frente al edificio donde se encuentra el ataúd. Como Josué González, del Zulia, que pide ayuda bajo un árbol porque a él y ocho de sus compañeros “nos dejó el bus y no tenemos ni para comer”.

 

Quienes se acercan a las pantallas lloran cuando escuchan la selección dirigida por Dudamel y las canciones llaneras. Y aplauden al escuchar a Maduro decir que cuando Chávez “descubrió, por su propio camino, que en el capitalismo era imposible estabilizar a la sociedad, darle igualdad a los pueblos, y era imposible sostener las democracias verdaderas, dijo: ‘Voy a levantar las banderas del socialismo nuestro, americano, indígena, bolivariano, cristiano. Vamos a atrevernos con audacia a construir ese sueño de la humanidad’”.

 

Elena Abreu, una anciana que vino desde Ciudad Ojeda, que pasó la noche entera en la fila, no sabe nada de teoría socialista. Arrastra una maleta, una vez que logró “ver a mi presidente”. Es menudita y vende flores. Se queja de no haber dado “mi testimonio”. Y lo da. Cuenta que el 4 de febrero de 1992 la despertaron unas vecinas y que después de mirar al teniente coronel Hugo Chávez, en la célebre alocución en la que expresó que “por ahora” no había alcanzado su objetivo, dijo: “al fin llegó alguien que nos va a defender de estos desgraciados”.

 

El presidente chofer

 

En octubre, el hoy fallecido mandatario llevó a su campaña una cancioncita pegajosa que hablaba de la alegría y de la felicidad del pueblo y remataba con un “Chávez corazón del pueblo”.

 

Tras su victoria electoral nombró vicepresidente a Nicolás Maduro, quien hasta entonces se desempeñaba como canciller. Al anunciar su nombramiento, el presidente extinto dijo: “Nicolás era chofer del Metro, y cómo se han burlado de él, la burguesía, y ahora es vicepresidente” (antes del chavismo, efectivamente, Maduro era dirigente del sindicato de trabajadores del Metro).

 

Pues se siguen burlando. Apenas se anuncia que será ungido presidente, en las redes sociales comienza el choteo.

 

El lema de campaña del opositor Henrique Capriles fue “Hay un camino”. El chiste va así:

 

“Capriles: Hay un camino.

 

“Maduro: Yo manejo”.

 

Y una parodia de la canción de campaña chavista: “Sigue la vía, dale alegría, escucha bien lo que estoy diciendo, no chocaremos y llegaremos, Maduro corazón del Metro”.

 

Los chavistas responden con tuits de este tono: “Los burguesitos usan la etiqueta: #MaduroCorazonDelMetro. Odiaban al Chávez indio y negro. Odian al Maduro de la clase trabajadora”.

 

Chistes aparte, quizás el dato no sea tan irrelevante. Si la memoria no falla, Maduro es el tercer sindicalista en llegar a la presidencia de un país sudamericano. Los otros: el cocalero Evo Morales y el mecánico tornero Luiz Inacio Lula da Silva.

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¿Debe importar a los no católicos quién es nombrado papa?

Por supuesto. El Vaticano es un importante actor geopolítico. Así como todo mundo puede sentir que le concierne quién arriba como líder de Estados Unidos, Alemania, Rusia, China o Brasil, así también nos concierne quién se vuelve papa. Se dice que Stalin preguntó alguna vez: ¿Cuántas tropas tiene el papa?” Pero la fuerza geopolítica es más que la fuerza militar.

 

Es cierto que el papa está constreñido por los intereses de largo plazo de la Iglesia católica y por su trayectoria histórica. Pero también están así de constreñidos los líderes designados de cualquier Estado importante. También es cierto que sí hace diferencia quién es el líder particular. Dentro de estas limitaciones, el líder puede inclinar las políticas en una u otra dirección.

 

En el caso del Vaticano, desde 1945 se han electo cinco papas. Los electos se apegaron más o menos a las expectativas –excepto uno. Se suponía que Juan XXIII, de edad avanzada, haría poco, siendo un papa interino en tanto se dirimían las diferencias entre los puntos de vista de los cardenales. No obstante, en su relativamente corta carrera lanzó un viraje importante de las políticas del Vaticano (tanto teológicas como mundanas) en lo que se conoció como un aggiornamento (una actualización) de la Iglesia en el Concilio Vaticano segundo. Su impacto fue tan grande que uno podría decir que el objetivo primordial de sus sucesores ha sido deshacer lo que él hizo, o por lo menos limitar lo que consideraban era el daño causado por él.

 

Es verdad que los debates teológicos al interior de la Iglesia (que son muchos y muy importantes) conciernen profundamente, casi que en exclusiva, a los fieles de la Iglesia. Pero los líderes de la Iglesia, a todos los niveles –en el Vaticano, en el nivel de las estructuras nacionales de los obispos, y a nivel local en cada una de las diócesis y parroquias– extraen conclusiones mundanas de la teología y, por tanto, buscan afectar lo que ocurre en la arena política.

 

Es bastante la diferencia política entre obispos que abrazan la teología de la liberación o, en el otro extremo, aquellos que abrazan los puntos de vista del Opus Dei o, aún más a la derecha, los de la Sociedad de San Pío X. Y aunque la Iglesia tiene variados números de adherentes en diferentes zonas del mundo, hay muchas zonas en las que forman una parte significativa de las poblaciones nacionales: el continente americano, mucho de la Europa occidental y del sur, algunas partes de Europa oriental, varias partes de África, algunas partes del este y el sureste asiático, y Australia. Es una lista larga. Los católicos son hoy cerca de 16 por ciento de la población mundial. El único grupo mayor son los musulmanes, que son cerca de 22 por ciento.

 

En estos países los líderes de la Iglesia con frecuencia respaldan implícitamente a algún candidato en las elecciones. Por lo regular asumen posturas fuertes en torno a varios tipos de legislaciones que afecten la moral social y su permisibilidad. Con frecuencia tienen posiciones sobre cuestiones de bienestar social. Y algunas veces toman posiciones en torno a cuestiones de guerra y paz. En el sistema-mundo como un todo, y ciertamente en muchos países, el resto de nosotros algunas veces encuentra aliados entre las figuras de la Iglesia y algunas otras veces encuentra oponentes.

 


En verdad, los no católicos no tienen decisión alguna acerca de quién es electo papa. Pero en realidad muy pocos católicos pueden decir algo al respecto. El Vaticano es una de las últimas monarquías absolutas. Y cuenta con un sistema electoral muy especial, en el cual aquellos miembros del colegio cardenalicio (todos escogidos por algún papa previo) que sean menores de 80 años votan en secreto y repetidas veces hasta que una persona logra una mayoría.

 

Una mayoría de los miembros menores de 80 años del actual colegio de cardenales fueron elegidos por el papa Benedicto XVI, y parece que su criterio principal fue que compartían en gran medida la mayor parte de aquellas posiciones teológicas que él consideraba de importancia primordial. Pero dicho esto parece haber muchas diferencias en los puntos de vista y los énfasis entre ellos, y algunas de éstas podrían tener importantes consecuencias políticas. Así que está lejos de saberse a ciencia cierta quién emergerá como el siguiente papa y cuáles serán las consecuencias políticas de tal decisión.

 

Es extremadamente dudoso que volvamos a tener un Juan XXIII. Pero en ese entonces era extremadamente dudoso que lográramos el primer Juan XXIII. En un sistema electoral que guarda algunas similitudes estructurales con el del Vaticano, es decir, el sistema de China, todos estábamos inseguros, y hasta cierto punto lo seguimos estando, de cuáles serán las consecuencias de las decisiones recientes en torno a la siguiente ronda de líderes.

 

Una cosa que hay que resaltar es que aun los católicos prominentes que han sido tratados de manera áspera por la Iglesia, o los más desilusionados por el estado de la Iglesia –pienso en Frei Betto en Brasil, Ernesto Cardenal en Nicaragua, Hans Küng en Alemania o Garry Wills en Estados Unidos– no rechazan su membresía en la Iglesia. Persisten en intentar transformarla o, según su punto de vista, retornarla a su misión verdadera y original.

 

El resto de nosotros no puede ya “rendirse” en cuanto al Vaticano, como no podemos rendirnos respecto de China o Estados Unidos, ni de ningún sitio de actividad humana y potencial transformación social.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

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Sábado, 09 Marzo 2013 07:03

Liderazgo

Liderazgo

El recorrido de la economía venezolana en los últimos 14 años de liderazgo de Hugo Chávez exhibe resultados sólidos en varios frentes y débiles en otros. La reducción de la pobreza y de la desocupación, con una mejor distribución del ingreso y extensión de la cobertura de salud y alfabetización total de la población, se coloca en el lado del haber. La frágil estrategia de industrialización y de soberanía alimentaria de una economía con predominio de la renta petrolera e incapacidad administrativa de un Estado que no se termina de reconstruir son parte del debe, en un balance esquemático. Quienes rescatan los logros de la Revolución Bolivariana destacan avances sustanciales en indicadores socioeconómicos. Quienes se ubican en la oposición critican los elevados índices de inflación y la fuga de capitales como síntoma de la falta de confianza y el control de cambio, prediciendo en todo momento la inminencia del colapso, deseo frustrado una y otra vez. Los procesos económicos entendidos como parte de un proyecto político reúnen diferentes facetas, puesto que, se sabe, el paraíso no existe en el mundo terrenal de la economía. El elemento orientador para abordar una evaluación primaria en ciclos tan vitales y controversiales es en qué medida mejoraron las condiciones materiales y simbólicas de las grandes mayorías como sujetos de derechos. En ese sentido, la casi década y media de Chávez en el poder ofrece un saldo muy favorable en términos históricos para Venezuela y en comparación con otros países de la región.

 

La crítica conservadora más habitual señala que los avances en materia social y el crecimiento de la economía venezolana se explican por la fabulosa renta petrolera. Es así. La cuestión es observar qué se hacía antes de Chávez y qué hizo él con esa renta. La petrolera Pdvsa informa que de 1999 a 2012 el Estado tuvo un ingreso de 383.233 millones de dólares provenientes del petróleo por la mejora de los precios internacionales, el aumento de las regalías que pagan transnacionales, otros cambios impositivos y por el incremento de la participación de Pdvsa en áreas petroleras antes en manos de grandes compañías extranjeras. Semejante masa de recursos fue utilizada para saldar la inmensa deuda social. Esta es una de las claves para entender el significado profundo de la economía política.

 

El argumento que busca minimizar los progresos en áreas de la salud, cobertura social, educación y viviendas populares por haber sido financiados por la renta petrolera brinda precisamente elementos interpretativos sobre cómo circulan y se reparten los excedentes de una economía. La renta petrolera en Venezuela no irrumpió con Chávez. Los gobiernos anteriores también la tuvieron con mayor o menor intensidad según la evolución de la cotización internacional del crudo. En los momentos de bonanzas, ninguno de ellos aplicó esos recursos para distribuirlos hacia los grupos más vulnerables, sino que fueron apropiados por la elite empresaria y política local y por petroleras multinacionales.

 

Entre 1980 y 1998, la economía de Venezuela tuvo una caída del PIB por persona de 14 por ciento. “Esto representó uno de los peores rendimientos económicos en una región que, en conjunto, experimentó el peor fracaso en un siglo de su crecimiento económico a largo plazo”, explican Mark Weisbrot y Jake Johnston en “¿Es sostenible la recuperación económica de Venezuela?”. Desde 1998 la economía ha tenido un crecimiento moderado del PIB por persona, y uno mucho más alto desde la restauración de la estabilidad política y desde que el gobierno de Chávez tomó el control sobre la industria del petróleo, en 2003. Esos dos investigadores del Center for Economic and Policy Research, de Washington, destacan que si se mide desde 2004, cuando la economía alcanzó los niveles registrados antes de la recesión precipitada por el paro petrolero de 2002, el PIB por persona ha crecido a un ritmo anual promedio de 2,5 por ciento. “Este crecimiento impulsó una importante reducción de los niveles de pobreza y pobreza extrema, así como varios otros logros en los sectores de asistencia médica y educación como resultado de aumentos en el gasto social”, afirman Weisbrot y Johnston.

 

De ese modo se va definiendo la base conceptual de la política económica y la legitimidad social del liderazgo político. Precisar cuál es el destino de excedentes extraordinarios sirve para caracterizar la orientación de ciclos políticos. Esos recursos pueden ser la renta petrolera, la renta sojera o los originados de la emisión de deuda externa. Son fondos adicionales en la economía determinados por diferentes circunstancias locales o externas. El aspecto central es observar cómo circulan en el espacio económico y quiénes se los apropia.

 

En los noventa, los gobiernos de Carlos Menem tuvieron un importante ingreso de fondos vía endeudamiento público, elevando el stock de deuda de 65.300 millones de dólares del gobierno de Raúl Alfonsín hasta los 121.877 millones de dólares del final de su mandato. Los 56.577 millones de dólares de esa deuda incremental fueron recursos que financiaron la fuga de capitales y el consumo suntuario de sectores sociales acomodados alentado por la apertura comercial y el atraso cambiario. En cambio, sin contar con el acceso al financiamiento externo, desde la megadevaluación de 2002 y el alza de las cotizaciones internacionales de las materias primas, la renta agraria, en especial la sojera, entrega fondos extraordinarias a la economía. Parte de esos recursos son capturados con la aplicación de derechos de exportación al complejo oleaginoso y a otros granos, ingresos fiscales direccionados a desarrollar el gasto público en áreas de la obra pública y prestaciones sociales.

 

El discurso ortodoxo cuestiona ese tipo de utilización de la renta agropecuaria o de la petrolera. Dicen que es un despilfarro de gobiernos que hacen un mal uso de esos fondos y que en lugar de consolidar las cuentas fiscales los utilizan para financiar gastos “populistas”, como denominan satisfacer necesidades básicas de la población (salud, educación, vivienda e ingreso mínimo garantizado). Por ejemplo, en el caso argentino, la Asignación Universal por Hijo; en el gobierno de Chávez, la construcción de 347 mil viviendas populares en el bienio 2011-2012. Confunden problemas en el frente inflacionario o en el mercado cambiario por la fuga de capitales con la política de distribución de ingresos provenientes de rentas extraordinarias (petrolera o agraria). Les molestan los avances sociales fruto de una reasignación diferente de esos ingresos, que deja en evidencia, además, que las grandes mayorías pueden vivir un poco mejor desestimando las falsas promesas de bienestar futuro de las recetas conservadoras.

 

Las impresionantes muestras de dolor popular por la muerte de Chávez tienen explicación en que mayorías marginadas históricamente fueron reconocidas como sujetos de derechos sociales, económicos y políticos, reparación cuyo origen nace en el cambio de paradigma sobre cómo se reparte la renta petrolera. Aquí es donde aparece el punto clave del debate sobre la orientación de la economía política, pues en las críticas se refleja la incomodidad de las elites tradicionales por no poder apropiarse de la totalidad de esos fondos, y el rechazo a que hayan sido orientados en cambio a cubrir demandas sociales insatisfechas. La contrariedad aumenta en forma sustancial porque los progresos sociales financiados con rentas extraordinarias han provocado la lógica reafirmación de fuertes liderazgos políticos, aquí como en la Venezuela de Chávez.

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Los desafíos de la comunicación contra-hegemónica en red

ALAI AMLATINA, 05/03/2013.- La comunicación alternativa y contra-hegemónica en red se refiere a un proceso participativo en internet que involucra a grupos, colectivos, organizaciones y movimientos con una visión politizadora del periodismo, a partir del reconocimiento del sector informativo como un espacio de disputas de sentidos por la hegemonía política y cultural. El hecho de que la red planetaria no esté sometida al dominio de los imperios mediáticos proporciona un margen acentuado de libertad de expresión, además de favorecer la convergencia en torno a ideas y valores y movilizaciones por afinidades específicas.

 

El ecosistema virtual, descentralizado e interactivo, favorece prácticas comunicacionales que cuestionan las formas de dominación impuestas por las clases e instituciones hegemónicas, sustentadas ideológicamente por los medios corporativos.

 

La comunicación es alternativa porque se estructura para el trabajo político-ideológico, privilegia  contenidos críticos y se rige por métodos colaborativos de gestión y formas no mercantiles de actuación. Significa asumir la opción por la difusión de informaciones y análisis que contemplen temas de interés colectivo, en una perspectiva favorable a la divulgación de reivindicaciones sociales y comunitarias generalmente ausentes o despreciadas en las agendas y coberturas de los medios tradicionales.

 

Cinco características distinguen la comunicación alternativa en red: a) compromiso con la universalización de los derechos humanos; b) no se imponen ópticas interpretativas únicas en la apreciación de los acontecimientos, rompiendo así con la subordinación a las valores particulares de las corporaciones mediáticas; c) la dinámica virtual estimula cambios e interacciones; d) se sigue el principio inclusivo del copyleft (permiso para reproducir informaciones, mencionando la fuente y sin fines lucrativos, evitando las barreras impuestas por la propiedad intelectual).

 

Una variedad imprevista de modos de creación y de relacionamiento se manifiesta en internet, permitiendo transmisiones autónomas de contenidos en diferentes formatos y lenguajes. Se incluyen ahí proyectos, experiencias y medios  relacionados a movimientos sociales, populares y comunitarios, organizaciones políticas y grupos militantes que se enfrentan  al  sistema capitalista y la construcción de modelos de desarrollo inclusivos y socializantes.

 

Los medios alternativos en red se utilizan cada vez más en redes sociales, blogs, listas de discusión y correo electrónico para la difusión de ideas, convocatorias de eventos y campañas, intercambios de datos, imágenes y archivos sonoros. Todo eso facilitado por las conexiones infoelectrónicas y tecnologías móviles que eliminan barreras geográficas e instituyen formas más ágiles de contacto y articulación.

 

Los  proyectos comunicacionales no se agotan en el plano informativo, en sentido estricto, y establecen vínculos con el activismo contrahegemónico. Ese tipo de elaboración informativa tiene afinidades programáticas con el conjunto más amplio de los organismos reivindicantes de la sociedad civil. Se trata de asociar las actividades informativas a proyectos de transformación de la sociedad, lo que dependerá siempre de una aplicación coherente de los compromisos editoriales.

 

De manera general, las acciones contra-hegemónicas actúan como herramientas para la comunicación en el campo popular, sin dejar de lado la militancia social, quedando implícito que periodistas y/o comunicadores deben ser solidarios, en la batalla de las ideas, con las fuerzas sociales empeñadas en las luchas por la democratización de la palabra y de la información.

 

La amplia variedad de iniciativas de comunicación alternativa en red expresa la heterogeneidad de movimientos, grupos y colectivos provenientes de lugares y contextos diferentes, con singulares acumulaciones de experiencias y propósitos. Pero los participantes integran, con ritmos y énfasis peculiares, el mismo campo: la oposición a los grupos monopólicos privados que mercantilizan  la información en función de sus ambiciones lucrativas. Aunque con una penetración social muy inferior a los medios masivos, la mayoría de las experiencias contra-hegemónicas en red estimulan la circulación social de interpretaciones críticas sobre relevantes temas políticos, económicos, culturales y ambientales.

 

A despecho de estas potencialidades, debemos  problematizar algunas cuestiones. La profundización de la comunicación contra-hegemónica en red depende de plataformas tecnológicas más avanzadas, de más acciones convergentes y principalmente de condiciones adecuadas de sustentabilidad económica. Son exigencias básicas para diversificar e intensificar la distribución de contenidos en múltiples y simultáneos puntos de la red.

 

Aún es relativamente reducida la repercusión de la comunicación alternativa en red en el conjunto de la sociedad. Vale la pena preguntar: ¿cómo competir con las infernales máquinas de producción simbólica que se fundamentan en la concentración monopólica de los medios masivos? Por lo general, los medios contra-hegemónicos  que están presentes en Internet llegan más a sectores organizados y politizados, además de los formadores de opinión, los periodistas, los estudiantes y los activistas gremiales. Probables motivos de estas limitaciones: lenguajes y formatos inadecuados, discursos excesivamente ideológicos, inconsistencia en las orientaciones editoriales y  en los esquemas de divulgación, baja penetración de internet en zonas poblacionales pobres,  etc.

 

Es necesario debatir, definir e intentar desarrollar políticas de comunicación electrónica más eficientes, aprovechando todos los medios y metodologías de divulgación disponibles, como por ejemplo, boletines electrónicos, eventos que atraigan la atención de nuevas audiencias, estrategias específicas para redes sociales y mayor integración de las experiencias en plataformas comunes de difusión. Otro problema a superar es la infoexclusión de poblaciones de baja renta. El universo de usuarios, por más que esté aumentando exponencialmente, no corresponde a la totalidad social, que es contradictoria y desigual. Hay una grave asimetría entre las innovaciones tecnológicas y la capacidad de inclusión de la base de la sociedad en los nuevos escenarios. La universalización de los accesos depende de políticas públicas que expandan los usos sociales, culturales, educativos y políticos de las tecnologías; del desarrollo de infraestructuras de red en banda ancha; de inversiones y fomentos públicos permanentes; de formación educativa y cultural, entre otros puntos.

 

Internet es una herramienta más en la intrincada batalla de las ideas en la arena de la comunicación, y sería iluso creer que, con las limitaciones actuales, pueda suplantar al poder  mediático. Pero estamos hablando, sin duda, de una herramienta estratégica, pues permite  el desarrollo de más espacios independientes para la producción y diseminación de informaciones fiables y no mercantilizadas, sin vínculos con las estructuras y las presiones del poder mediático.

 

Finalmente,  es necesario enfatizar que la valorización de la comunicación alternativa en red no significa, en absoluto, sustituir el mundo real por la realidad virtual. Imaginar lo contrario es subestimar mediaciones sociales y mecanismos fundamentales de representación política. Las movilizaciones presenciales siguen siendo insustituibles, sin embargo pueden ser reforzadas por las acciones virtuales, como parte de la larga lucha por derechos sociales, políticos y culturales de la ciudadanía.

 

Por Dênis de Moraes, doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad Federal de Río de Janeiro y profesor e investigador de la Universidad Federal Fluminense, en Brasil. Autor, entre otros libros, de La cruzada de los medios en América Latina (Paidóis, 2011),  Mutaciones de lo visible: comunicación y procesos culturales en la era digital (Paidós, 2010), Sociedad mediatizada (Gedisa, 2007) y Por otra comunicación (Icaria/Intermón, 2005).

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Miércoles, 06 Marzo 2013 18:25

¿Qué es la política?

¿Qué es la política?

Ante el desprestigio de la política y los políticos nos vemos obligados a preguntarnos en qué consiste la política y si podemos prescindir de ella.
 
Suele confundirse la práctica social que es la política, con el estudio de esta práctica social, por eso no es del todo correcto definir a la política como la ciencia que estudia los asuntos de Estado o la relaciones políticas.


La política es por una parte una praxis social e individual de ejercicio del poder, por otra  parte es un componente de la vida de la sociedad o comunidad, este componente es indispensable, insoslayable, no puede existir la sociedad sin esta función, porque toda sociedad o comunidad necesita organización y toda organización necesita una dirección, necesita conducción, esto es verdadero incluso para los pequeños grupos o núcleos de personas ya sea organizados formalmente o informalmente. Con mucho más razón los grandes conglomerados humanos organizados estatalmente o bajo otras formas de organización social, tribal, federativa etc., es decir, la organización social, presupone la actividad política esta es consubstancial a la misma, por eso no se puede prescindir de la política.


En tanto componente de la vida de la sociedad organizada, es el ámbito de la dirección y las decisiones de la misma, de tal manera que no es cualquier componente, es un componente se suma importancia, es en ese ámbito donde se resuelve, se decide la vida de la comunidad, a ella pertenece por tanto el gobierno, las leyes tanto del campo normativo sujeto a legislación del orden, como las leyes en tanto campo de la justicia. Es decir, este espacio es el campo donde la comunidad enfrenta sus problemas y opta por una u otra manera para resolverlos, se trata de los problemas que atañen al conjunto, implican a todos. En las sociedades divididas en clases son las clases dominantes las que ponen las reglas, imponen el orden.


El gobierno necesita de fuerza física y moral,  por tanto la política está indisolublemente ligada al poder y este es fuerza física en primer término expresada militar o policialmente u otras formas de coacción además el poder también es fuerza moral, requiere de legitimidad, de hegemonía entendida como fuerza ideológica y cultural. (Gramsci). El gobierno necesita de capacidad persuasiva tanto física como argumental e ideacional.
Ahora bien, el poder no solo es el poder estatal, el poder es también una red que se extiende por todo el tejido social, hay relaciones de poder en la familia, en la escuela, en los clubes deportivos, etc., y además necesita un discurso, es en alguna medida un discurso, luego la política está presente en todas la actividades humanas organizadas. Existe como señala Foucault una microfísica del poder.


Históricamente la política nace en el seno de las acciones grupales como actividad de dirección y organización de la vida colectiva esas dos funciones se mantienen a lo largo del tiempo, pero con el desarrollo de la sociedad se van complejizando y cambiando de formas hasta llegar a los modernos estados nacionales de hoy  que están en plena crisis superados tanto por los problemas, como el ecológico por ejemplo, como por las realidades socioeconómicas impuestas por las multinacionales como la globalización, cuestión que tiene  como respuestas iniciales organizaciones tipo Unión Europea o con mucho menos desarrollo Mercosur, UNASUR, ALBA. Pero que configuran una tendencia de desarrollo hacia el futuro que apuntan a organizaciones supranacionales, quizás un gobierno mundial, un estado confederado mundial de organizaciones regionales. Por eso la política internacional ya no es tanto una cuestión exterior, la frontera entre lo interno y lo externo en alguna medida se está reformulando.


Ahora la definición de la política como arte de gobernar no es mala, pero sí demasiado general, en diccionario Larouse se la define como: “Arte, doctrina opinión referente al gobierno de los Estados.” Se agrega también la acepción de modo de dirigir los Estados.


Etimológicamente política viene del griego “polis” y ha de entenderse en términos generales como los asuntos de la ciudad, pero las ciudades eran en Grecia ciudades Estados: Atenas, Esparta, etc., es decir se trata en definitiva en lo principal de asuntos de Estado.


Rodrigo Borja en su “Enciclopedia de la Política” señala que: “La política…es un acervo de conocimientos tocantes a la realidad social y la aplicación de ellos a situaciones concretas.” (Borja 19977.P.788). En esta definición se entiende como un conocimiento que se aplica. El caracteriza entonces, esta actividad social un poco académicamente, ya que si bien la política supone esta aplicación, esencialmente es lucha por obtener y mantener el poder. (Maquiavelo)


Cuando se dice que poder es la capacidad de influenciar a otro (Weber) debe agregarse que se puede ejercer influencia sobre otros ya sea porque se posee una fuerza física, capacidad de coacción económica o un predominio cultural o ético, ahora en los tiempos modernos habría que agregar también poder comunicacional, a veces estos elementos actúan conjuntamente, otras actúan separadamente o en combinaciones específicas y en dosis diferentes. Por eso hoy en día la comunicación de masas es un ingrediente fundamental de la política, por la forma en que incide en la influencia sobre otros.


Si desglosamos los diversos aspectos de la política ubicaremos los siguientes: liderazgo, capacidad de tomar decisiones, capacidad de aplicar creativamente conocimientos a las prácticas de gobierno, capacidad de conducción o dirección, tener un programa, un conjunto de ideas a llevarse  a cabo, capacidad de generar leyes o normas, capacidad de usar  el poder. Otro aspecto sumamente importante de la política, es la capacidad de gestión, es decir el aspecto administrativo de la política.


La política además requiere de las siguientes habilidades que son parte importante de esta praxis, competencias para persuadir, llegar acuerdos, convencer, negociar, para lograr metas y objetivos. Cuando decimos que la política es el ejercicio del poder, estamos haciendo alusión a imposiciones a obligar a otros a realizar o mantener ciertas prácticas o actitudes, es decir la política tiene que ver con la práctica de la dominación, por eso lo viable en política depende de una determinada correlación de fuerzas, si hay fuerza es posible lograr ciertos objetivos políticos si no la hay o se la reúne o no se puede lograr los objetivos, por eso es importante en política, las alianzas, los acuerdos, los consensos, como procesos de acumulación de fuerza.


La política expresa desde que históricamente se constituyeron las clases y el Estado siempre una lucha de intereses, los intereses de las clases dominantes en contra de los dominados, los dominados finalmente deben ser gobernados, las clases pudientes son las que ejercen este poder, a través de un estamento político que está a su servicio, cuando los dominados adquieren el poder en contra de los antiguos dominadores estamos en presencia de una revolución. En las sociedades burguesas modernas es la clase empresarial la que ejerce el dominio para imponer una ideología, una cultura, un tipo de estado, esto lo hace no solo con su aparato represivo sino también con sus aparatos ideológicos, educación, medios de comunicación etc.


La política en definitiva es el terreno de las contradicciones de clase, por tanto hay políticas que defienden los intereses de los dominados y políticas que defienden los intereses de los dominadores, políticas que defienden los intereses de los empresarios y políticas que defienden  los intereses de los trabajadores, también hay políticas que tratan de conciliar los intereses entre dominados y dominadores, pero en última instancia siempre terminan al servicio de las clases dominantes.


La política supone programas, planes estrategias, tácticas tanto para obtener el poder, como para la realización de los programas o las propuestas que llevan a conservar y mantener el poder. La propaganda, la comunicación en definitiva, la movilización de las personas, el lograr adeptos, el ganar la mayoría cuando se trata de democracias son los elementos primordiales para lograr objetivos políticos. La organización política, el partido político es el eje vertebrador de la actividad política. Cuando los partidos políticos no existen, se constituyen movimientos que siguen generalmente a un líder y se estructuran estructuras populistas clientelares, también los partidos se burocratizan y corrompen, creándose especies de castas privilegiadas. Lo ideal es una propuesta un proyecto de sociedad, un estilo de gobierno que comparte un sector social o varios sectores o clases sociales que se proponen alcanzar el poder para realizar las propuestas.


El otro sentido de la política (como policies) se define como un conjunto de principios  normas y aspiraciones que señalan un curso definido de acción, una directriz, indican un sentido, marcan un rumbo que se adopta consciente y deliberadamente para conseguir ciertos objetivos. Es cuando se dice la política de esta institución es la interculturalidad por ejemplo.


Las corrientes políticas, los partidos políticos explícitamente o no explícitamente se sustentan en ideologías, doctrinas, idearios, filosofías, teorías políticas, existe una rama especializada de la filosofía que se preocupa de estos fundamentos. Por ejemplo las corrientes de derecha hoy día se sustentan en el liberalismo y el neoliberalismo, las corrientes de izquierda en las diversas opciones de socialismo. El programa político de las organizaciones son o deberían ser las concreciones de sus concepciones filosóficas, los que se declaran pragmáticos e independientes de cualquier determinación filosófica o ideológica hacen también ideología en el más bajo nivel, generalmente en defensa del orden establecido.
En la difícil relación entre  ética y política y cuando vemos que los políticos del sistema, en España por ejemplo, han perdido toda la credibilidad ante importantes sectores de ciudadanos, donde vemos a los corruptos del PSOE acusando a los corruptos del Partido Popular, postulamos que es distinta la política que se hace en función de un proyecto de liberación, que la que se hace para sostener el decadente orden burgués. Aquí sí el fin debería determinar los medios.

 

por Leonardo Ogaz Arce*
Publicado por lalineadefuego el marzo 4, 2013

*Docente Universitario. Ex Decano de la facultad de Comunicación, Universidad Salesiana, Quito.
 
Bibliografía.
Borja, Rodrigo, “Enciclopedia de la Política”, Fondo de Cultura Económica, México, 1977. Segunda Edición.
Contreras, Adalid, “Imágenes e imaginarios de la comunicación desarrollo”, CIESPAL, Quito, 2000.
García- Pelayo Ramón y Gross,  “Diccionario, Pequeño Larousse Ilustrado”, Buenos Aires, 1981.
Foucault, Michel, “La microfísica del poder”, Ediciones La piqueta, Madrid, 1979, Segunda edición.
Gramsci, Antonio, “Cuadernos de la Cárcel” Juan Pablos editor, México, 1975
Machiavelli, Niccolò, “El príncipe” Mestas ediciones, Madrid, Octava edición 2009. Año de la publicación original 1552.
Weber, Max, “Economía y Sociedad”, Fondo de Cultura Económica”, Madrid, primera edición el Alemán 1922. Décima reimpresión, 1994.

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El líder que encarnó la Revolución Bolivariana

Desde su niñez en Barinas hasta la academia militar, el golpe fallido que encabezó, su llegada a la presidencia, el intento de golpe sufrido, las peleas con EE.UU., la integración regional, las reelecciones y reformas: una vida memorable.

 

Por Mercedes López San Miguel

 


El presidente venezolano Hugo Chávez murió ayer, después de darle pelea a un cáncer que se le detectó en 2011. Eran las siete de la tarde en la Argentina cuando el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro informó la noticia más dura y trágica para él, según sus propias palabras. “A las 16.25 de la tarde de hoy, 5 de marzo, ha fallecido nuestro comandante presidente Hugo Chávez Frías luego de batallar duramente con una enfermedad casi dos años”, dijo Maduro con ojos vidriosos y la voz entrecortada. La muerte del líder venezolano deja al país a las puertas de una elección anticipada, al chavismo ante el reto de cumplir el sueño de Chávez de que continúen encendidos los motores de la Revolución Bolivariana y a la oposición ante el desafío de superar las derrotas electorales del 7 de octubre –cuando Chávez ganó las presidenciales– y del 16 de diciembre, cuando el oficialismo obtuvo 20 de las 23 gobernaciones.

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La noche del 6 de diciembre de 1998 Hugo Chávez cumplía un sueño que desde hacía tiempo venía madurando en su interior: a sus 44 años era elegido presidente con la promesa de lograr una Venezuela sin pobres. Esa noche, la mayoría de los venezolanos llevó al poder a un debutante de la política electoral y castigó a los partidos tradicionales Acción Democrática y Copei. Esa noche, un ex militar recordaba que el Estado arrastraba una deuda histórica con los excluidos y se proponía saldarla. Y Chávez regresó como líder a la tierra que lo vio nacer, el 28 de julio de 1954. Sabaneta de Barinas era una fiesta y Huguito, el hijo del maestro, el muchachito delgado, prometía cumplir los idearios de Simón Bolívar.

 

Seis años antes, el 4 de febrero de 1992, Chávez había liderado un grupo de trescientos paracaidistas de boinas rojas en un golpe frustrado contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. Chávez se rindió con la condición de poder dirigirse al pueblo por televisión. Dijo una frase que quedó grabada en la historia: “No logramos los objetivos... por ahora”. Por el levantamiento militar acabó preso y dos años después el gobierno de Rafael Caldera lo indultó. Pero tuvo que abandonar el uniforme, él que con 21 años se había recibido de subteniente, había estudiado Ciencias y Artes Militares en el área de ingeniería y había logrado alcanzar el máximo grado de teniente coronel.

 

En el salto a la política, Chávez creó el Movimiento Bolivariano Revolucionario, con el que en 1997 decidió presentarse a las elecciones. Sus lemas de entonces fueron: “Por la Asamblea Constituyente, Contra la corrupción, Por la defensa de las prestaciones sociales, Gobierno bolivariano ahora”. Chávez llegó a la presidencia con el mayoritario voto de los pobres, las clases medias empobrecidas y los eternos excluidos, promoviéndose como el líder que cambiaría el clásico sistema bipartidista que se alternó en el poder en Venezuela desde 1958. Un ex asesor suyo, Juan Carlos Monedero, lo describió ante Página/12 como “una persona muy comprometida con su pueblo, un pueblo que no tuvo cien años de soledad, tuvo quinientos”.

 

 

 

De cuerpo macizo, rasgos indígenas y admirable facilidad de palabra, su figura es seguida por simpatizantes dentro y fuera de su país. Esa elocuencia puede tener que ver con su crianza en el pueblo de Sabaneta: sus padres eran maestros y de ellos aprendió a enseñar. “Chávez habría sido un comunicador de primer orden. Aquí, en el mundo de la televisión, del cine, no hay un tipo como él”, dijo su ex jefe de campaña Alberto Muller Rojas en la biografía Hugo Chávez sin uniforme, escrita por Cristina Marcano y Alberto Barrera Tyszka. En su discurso siempre abundaron las citas de Simón Bolívar y otros próceres de la independencia como Ezequiel Zamora, siempre subrayó la necesidad de la integración latinoamericana y siempre se opuso al neoliberalismo en todas sus formas.

 

El proceso de cambio que encarnó Chávez desde 1998 apuntó a democratizar y redistribuir el ingreso petrolero. “Por allá, en los años ’60, comenzaron a repartir tierras y títulos. No llegó a los campesinos el beneficio del petróleo. No puede ocurrir más: ése es uno de los principios de la Constitución Bolivariana y Revolucionaria”, dijo Chávez en un discurso sosteniendo una Carta Magna tamaño miniatura. En un referéndum, la mayoría de los venezolanos aprobó la nueva constitución en 1999. Era la primera de una serie de consultas populares que el gobierno de Chávez ganaría.

 

Lo que sucedió en Venezuela entre el 11 y el 14 de abril de 2002 fue un punto de inflexión en la vida política del líder bolivariano: fracasó un golpe de Estado, la Fuerza Armada lo destituyó y restituyó en el cargo, hubo veinte muertos y más de 110 heridos. Chávez cree que fueron tres los disparadores de lo sucedido: la actitud de la embajada de Estados Unidos, alentando a la oposición venezolana, la aprobación de unas leyes que legislaban sobre recursos esenciales del país como hidrocarburos y tierras y la conformación de un grupo de militares que se alió con la oposición. Los autores de Chávez sin uniforme señalaron otro aspecto: la pelea de Chávez con los medios de comunicación. Grandes medios privados como VeneVisión, Radio Caracas TV (RCTV) y Globovisión se destacaron por legitimar la ruptura democrática. A fines de 2002, Chávez también enfrentó y venció un paro petrolero que llevó al mínimo la producción de crudo.

 

A nivel latinoamericano, Chávez se lanzó a la política de integración. La Cumbre de Mar del Plata de 2005 resultó en un hito en la historia reciente por el contundente rechazo de los países de la región al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que proponía el republicano George W. Bush. “ALCA... al carajo” dijo Chávez a una entusiasta multitud, parado junto a su par boliviano Evo Morales. Al año siguiente, Chávez, con su habitual desparpajo, dijo desde el podio de la Asamblea General de la ONU que olía a “azufre”, en alusión a que había estado allí Bush hijo. A esa altura su enemistad con Washington formaba parte de su retórica habitual.

 

Las misiones sociales impulsadas por el chavismo a partir de 2003, en estrecha alianza con Cuba, mejoraron la salud y la educación de los venezolanos y redujeron notablemente la pobreza. El concepto de socialismo del siglo XXI es una de las fases de la Revolución Bolivariana de mayor aceptación entre los seguidores del proceso de cambio. Fue en mayo de 2005 cuando Hugo Chávez anunció que se dirigía hacia la construcción de un socialismo. Durante ese período, la Asamblea Nacional, entonces monolítica dado que la oposición no se había presentado a las legislativas, aprobó leyes de nacionalización de todos los proyectos petroleros en el país.

 

El líder bolivariano, que la oposición tilda de antidemocrático, se presentó ante el electorado unas quince veces y sólo perdió en el referéndum de 2007 sobre la reforma constitucional. Ese año el gobierno no le renovó la licencia a Radio Caracas Televisión –RCTV– por violar la ley que regula el ejercicio del periodismo (Ley Resorte). A esa altura, su pelea con los grandes medios de comunicación se le había vuelto una obsesión.

 

Con el tiempo, la imagen de Chávez en su país pasó a ser casi omnipresente. Surgió otro sueño: el de trascender. “Es siempre cómodo para los ciudadanos elevar a un dirigente a la categoría de santo –afirma su otrora asesor, Monedero–. Esa condición de liderazgo orienta al país, refuerza conseguir que las cosas funcionen, pero también alimenta la pereza de la ciudadanía, que no asume su responsabilidad. El proceso no puede recaer en los hombros de una sola persona.”

 

Eso se volvió más evidente cuando comenzó a tener problemas de salud. El 9 de mayo de 2011 suspendió una gira internacional por la región con el anuncio de que tenía una lesión en una rodilla. Al mes, retomó esa gira, pero nuevamente le surgieron otras afecciones por las que terminó pasando por el quirófano dos veces en Cuba: una para extraerle un absceso pélvico y otra para intervenirlo de un tumor en la pelvis.

 

Desde principios de 2012 Chávez siguió yendo a La Habana para realizarse un tratamiento de radioterapia al que debió someterse después de ser operado en febrero para que se le extrajera un nuevo tumor cancerígeno, recurrencia de la enfermedad. La poca información difundida sobre su estado de salud no hizo más que alimentar la morbosidad de los periodistas de los medios y blogs opositores, quienes anunciaban el peor de los pronósticos.

 

Pero la enfermedad no fue un impedimento para que Chávez continuara con la campaña para la reelección que le asegurara un nuevo período hasta 2020, año en el que alguna vez proyectó su retiro. Sus apariciones públicas no eran tan asiduas como lo eran las de su joven rival Henrique Capriles Radonski, candidato de una oposición que se presentó unida. Los medios de comunicación opositores tuvieron claro qué mensaje dar: mostraban a un Capriles vital, que recorría el país de punta a punta, frente a un candidato presidente que agonizaba. Sin embargo, Capriles no logró conectar con la mayoría de los venezolanos, sobre todo las clases bajas, y el 7 de octubre Chávez volvió a ganar con la promesa de profundizar el proceso revolucionario.

 

Sin embargo, dos meses después debió viajar otra vez a La Habana para realizarse un tratamiento hiperbárico. Y regresó a los pocos días con el anuncio menos esperado por el 55 por ciento de venezolanos que lo votó: dijo que era imprescindible volver a operarse porque habían reaparecido células malignas en la misma zona afectada. Más aún, admitió por primera vez que podría tener dificultades para continuar en el cargo y, al encomendarse a Dios, le pidió a su pueblo que en el caso de no estar, eligieran a Nicolás Maduro. “Se los pido de corazón”, dijo.

 

La operación se realizó el 11 de diciembre y el gobierno anticipó que a Chávez le esperaba un proceso post-operatorio duro y complejo. Una semana después, el presidente padeció una infección respiratoria. Al mismo tiempo, los venezolanos se preguntaban si el presidente electo iba a poder asumir el nuevo mandato el 10 de enero. No fue posible. Poco después, el 18 de febrero, Chávez regresó a Caracas, para continuar con el tratamiento, pero su estado de salud no evolucionaba como se esperaba. En la noche del 4 de marzo, el gobierno informó que el líder bolivariano sufría una segunda infección respiratoria y su estado era “muy delicado”. Menos de veinticuatro horas después, Maduro anunciaba su fallecimiento.

 

Nils Castro, escritor y ex asesor del general de Panamá Omar Torrijos, considera que Chávez tuvo la virtud de ser el primero que puso en marcha un proceso de cambio y aclara que ese proceso ya venía gestándose. “Chávez fue el primer dirigente outsider que confrontó el sistema. La alta popularidad le permitió llevar adelante un proceso de transformación. Ser el primero lo pone como un bicho raro: el que hizo lo que no se suponía. Pero no hay que confundir la personalidad con la legitimidad del proceso sociopolítico que se está dando, que ha venido desde antes de Chávez.”

 

Nils ubica el antecedente de este proceso en el Caracazo, la imparable reacción popular a las medidas de ajuste decretadas por Carlos Andrés Pérez, en 1989. “Había un sistema político, que se agotó, que impedía cambios cuando la gente ya no estaba dispuesta a sostenerlo. Con el Caracazo comenzó a prepararse un proceso de protesta y reforma de la sociedad venezolana. Chávez no había entrado en escena todavía. El proceso es mayor que el individuo.” Un individuo que cumplió muchos de sus sueños.

 

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La pedagogía viviente

 

 Por Horacio González

 

 

Le gustaba jugar con los grandes nombres de la historia. Fue capaz de sacar a Bolívar de su efigie escolar, con calmas rememoraciones administradas por el Estado, para convertirlo en lo que fue su “moderno príncipe”, para él, para millones de venezolanos, y para todos quienes seguimos su trayectoria con simpatía y que recibimos con tristeza su momento agónico. Revivió leyendas, retomó historias perdidas que tenían libretos opacos o profesorales, y expuso de nuevo los nudos del pasado con otros énfasis y otra voz. Golpea ahora con un repentino estrépito saber que no volveremos a escuchar esas frases que tenían remotos énfasis de cuarteles, pero infinitamente entreveradas con el asombro ante un mundo intelectual que brindaba palabras inesperadas, a la vez nunca desprendidas de una alegre rimbombancia con cadencia de bolero. Se lo podía escuchar citando a Gramsci con un candor de estudiante y luego percibir que sin abandonar las napas profundas del habla popular caribeña, dejaba saber que hacía flotar sobre la contemporaneidad venezolana la antigua palabra socialismo.

 

La vestía nuevamente, le daba una y otra vez aspectos cambiantes que ni resignaban cierto aire evangélico ni el uso de la lengua bañada de un gracioso desafío –admirablemente divertida–, como cuando se refería a los dueños del poder mundial con desenfadados exorcizos. No es fácil decir en este momento, absortos por este brusco manotazo con que los caprichos de la historia nos anotician de nuestra absurda fragilidad, qué lugar le dejamos a la zozobra pública, aunque no ha de ser la del culto resignado, sino el de la pregunta por el carácter que irá adquiriendo su legado. Chávez escribió el capítulo donde su mensaje se presentaba siempre amigo de las grandes celebraciones épicas; tendrá su nombre asociado a ellas. No se privó de abrir el ataúd de Bolívar para buscar explicaciones señeras, pues las que había le aparecían bajo señales que consideraba falsas. Quizás un cristianismo que no había perdido su dramatismo originario podía inspirarle un horizonte escénico donde lo que se escuchaban no eran plegarias pueriles, sino una vibración extraña y contundente, cual era la de las masas populares que cargaban, en otros idiomas y con otros conjuros, solicitaciones políticas que grandes líderes de las izquierdas mundiales habían ya pronunciado. Sin habérselo propuesto, o a lo menos, nunca lo dijo así, encarnó con su idioma no militarista, aunque sí de una juvenilia militar, la reconciliación de Bolívar con Marx.

 

Un ocurrente collage presidía sus discursos extensos, y él mismo era el fruto de una pedagogía donde reinaban, como en los mitos vivientes de la política, la inagotable recomposición de piezas arcaicas, memorias independentistas del siglo XIX e insondables desafíos de este siglo que exigía descifrar con inteligencia suprema un nuevo rompecabezas. Chávez pudo ser desdeñado por quienes pensaban que la política son trazados conservadores, primero, y una división de trabajo entre economistas y políticos timoratos, después. Ni aceptó ver la historia bajo su luz conservadora –al contrario, la vio como fuente permanente de inquietudes– ni aceptó ninguna división conceptual entre economía y política. A su manera, mientras citaba a figuras de la cultura popular venezolana como el cantante Alí Primera, escribió las líneas latinoamericanas primerizas de una nueva crítica de la economía política. No fue jeque petrolero, coronel fragotista o conspirador profesional. Pensó el petróleo con frases de Oscar Varsasky, el profesor argentino que innovó en el pensamiento tecnológico y Chávez escuchó como aprendiz avanzado, y pensó las frases sobre la cuestión intelectual que había escuchado en las clases que había tomado sobre la obra gramsciana, casi como un ingeniero de petróleo.

 

Ni nos será alcanzable la posibilidad de ignorar esta ausencia que duele, ni nos será inapropiado mantener una serena preocupación que también nos inspire para mantener esta vibración promesante que exige la prosecución de los procesos democráticos que escapan de las rutinas preestablecidas, no para vulnerar instituciones, sino para renovarlas bajo nuevas sensibilidades colectivas. Chávez fue un demócrata cabal. De ahí su condición polémica. Como se lo veía siempre ante un abismo, y no poco contribuía a ello su constante desafío a los poderes mundiales, sostenido en su amotinada ínfula oratoria –esta sí, verdaderamente heredada de las menciones del propio Bolívar sobre su ensueño al subir al Chimborazo–, fue blanco persistente de una cosmovisión política fatigada o caduca, que lo veía peligroso, fuera de cuajo. Chávez gozaba con su interesante intuición teatral, en esos momentos en que aparecía envuelto en polémicas y altercados, que enfrentaba como un dotado comediante de plaza pública. No autócrata. No tapando los poros de la sociedad. No envolviéndolo todo con su nombre. Al contrario, su nombre era un gran juego panteítico. Se cansó de dar, tomar, devolver e invocar nombres ajenos. Tomó muchos de la Argentina. Los libros que citaba, incesantes citas, por cierto, los convertía en “libros vivientes”, como decía también su reverenciado Gramsci, el encarcelado italiano que había escrito unas pocas líneas sobre Argentina y ninguna sobre Venezuela.

 

Chávez ha muerto. Interpeló a muchos poco, a otros nada y a muchos mucho. La política es muchas cosas, pero también una interpelación silenciosa sobre la muerte. Quizá no se notaba en su estilo proclamativo, en su activismo, que no se permitía menos que altisonancias fundadas en floridos fraseos. Pero si algunos pudieron disgustarse o hasta manifestar con sigilos ominosos alguna alegría por su enfermedad, harían bien en reparar en que actuó como un gran personaje trágico. Indicó a su sucesor con una dying voice, la voz moribunda de los grandes momentos funestos de la literatura. Ahora esperamos que su legado, como todo gran legado, sepa que en el combate hay porciones rituales necesarias, pero siempre abriéndose a los temas renovados, a la severa vida que sigue, y que reclama fidelidades no de rutina sino abiertas a lo que aun no conocemos, abiertas también al “o inventamos o erramos” de Simón Rodríguez, otro de los maestros errantes que inspiraron su latinoamericanismo de pedagogo popular.


Hugo Chávez, el niño pobre de Sabaneta


Luis Hernández Navarro

La Jornada

 

 


Hugo Chávez fue un personaje de carne y hueso sacado de la más fantasiosa novela de Gabriel García Márquez. Niño pobre de Sabaneta (capital del estado de Barinas) que juró no traicionar su infancia de escasez y precariedad, aprendió desde muy pronto a sembrar y vender golosinas. Hijo de maestros de primaria que creció con su abuela Rosa Inés y otros dos de sus hermanos, vivió en una casa de palma, con pared y piso de tierra, que se inundaba con la lluvia. Menor que soñaba con ser pintor y que traía en el alma la fantasía de jugar beisbol en las Grandes Ligas, se nutrió toda su vida de sus orígenes humildes.

 

De la mano de su abuela, a la que llamaba Mamá Rosa, aprendió a leer y escribir antes de entrar a primer grado. Al lado de ella supo de las injusticias de este mundo y conoció la estrechez económica y el dolor, pero también la solidaridad. De los labios de ella, extraordinaria narradora, recibió sus primeras lecciones de historia patria, mezclada con leyendas familiares.

 

El niño Hugo Chávez viajó por el mundo a través de las ilustraciones y las historias que leyó en cuatro tomos grandes y gruesos de la Enciclopedia Autodidacta Quillet, obsequio de su padre. En sexto grado fue escogido para dar un discurso al obispo González Ramírez, el primero en llegar a su pueblo. Desde entonces le encontró el gusto a hablar en público y a los demás el interés por escucharlo.

 

Su ídolo fue Isaías Látigo Chávez, pítcher en las Grandes Ligas. Nunca lo vio, pero lo imaginaba al escuchar los partidos en la radio. El día que su héroe murió en un accidente de aviación, al joven Hugo, de 14 años de edad, se le vino el mundo encima.

 

Para ser como el Látigo, el muchacho de monte entró al ejército. Gracias a sus cualidades de pelotero se le abrieron las puertas de la Academia Militar en 1971. Cuatro años después se graduó como subteniente y licenciado en ciencias y artes militares, con un diploma en contrainsurgencia, con una brújula que marcaba como su norte el rumbo del camino revolucionario.

 

Su toma de conciencia fue un proceso largo y complejo, en el que se combinaron lecturas, conocimiento de personajes claves y acontecimientos políticos en América Latina. En uno más de los episodios de realismo mágico que marcaron su vida, en 1975, en un operativo el subteniente Chávez encontró en la Marqueseña, Barinas, un Mercedes Benz negro escondido en el monte. Al abrir el maletero con un destornillador se topó con un arsenal subversivo compuesto por libros de Carlos Marx y Valdimir Ilich Lenin, que comenzó a leer.

 

En la forja de sus actitudes políticas influyó, decisivamente, su hermano mayor Adán, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). También su participación en un experimento educativo de las fuerzas armadas llamado Plan Andrés Bello, preocupado por brindar a los militares una formación humanista. De la misma manera, fue clave en su formación política el descubrimiento de Simón Bolívar y la voracidad intelectual de Chávez, que lo condujo a leer cuanto documento encontró sobre la biografía y el pensamiento del prócer. Más adelante sería definitiva en él la influencia de Fidel Castro, a quien trató como si fuera su padre.

 

El derrocamiento de Salvador Allende en 1973 le provocó un gran desprecio hacia los militares de la cuña de Augusto Pinochet, tan extendidos en América Latina. Por el contrario, el conocimiento de la obra del panameño Omar Torrijos y del peruano Juan Velasco Alvarado le mostró la existencia de otro tipo de fuerzas armadas de vocación nacionalista y popular, tan diferentes de los gorilas formadas en la Escuela de las Américas.

 


Rebelde ante el atropello, descubrió en servicio los abusos y la corrupción de sus mandos, y como pudo los enfrentó. “Yo vine a Palacio por primera vez –contaba Chávez– a buscar una caja de whisky para la fiesta de un oficial”. Para removerlos, en el aniversario de la muerte de Simón Bolívar en 1982, un pequeño grupo de oficiales del cuerpo castrense, entre los que se encontraba Chávez, hizo el juramento de Samán de Güere, en el que fundaron el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR200).

 

Casi siete años más tarde se produjo un levantamiento espontáneo de los barrios pobres de Caracas en contra de las medidas de austeridad del gobierno de Carlos Andrés Pérez. El caracazo fue sofocado a sangre y fuego. La rebelión popular dio un gran impulso al movimiento de los militares bolivarianos.

 

En 1992, Chávez y sus compañeros se levantaron en armas. La asonada fracasó y Chávez fue a prisión. Frente a los medios de comunicación asumió la responsabilidad. Su popularidad y ascendencia política a partir de entonces fueron en ascenso. Al salir libre su presencia política creció aceleradamente ante el colapso del sistema político tradicional. En las elecciones presidenciales de 1998 triunfó con votación de 56 por ciento. A partir de ese momento nadie lo pudo parar. Una y otra vez ganó casi todos los comicios y referendos en los que participó, al tiempo que sobrevivió milagrosamente a un golpe de Estado y un paro petrolero.

 

A lo largo de los casi 20 años que condujo el Estado venezolano, el teniente coronel refundó su país, lo descolonizó, hizo visibles a los invisibles, redistribuyó la renta petrolera, abatió el analfabetismo y la pobreza, elevó increíblemente los índices de sanidad, incrementó el salario mínimo e hizo crecer la economía. Al mismo tiempo, y en la pista internacional, fortaleció el polo de los países petroleros por sobre las grandes compañías privadas, descarriló el proyecto de un área de libre comercio para las Américas impulsado desde Washington, creó un proyecto alternativo de integración continental y sentó las bases para un socialismo acorde al nuevo siglo.

 

Hugo Chávez fue un formidable comunicador, un incansable contador de historias, un educador popular. Sus relatos, herencia de los cuentos que Mamá Rosa le obsequiaba en su infancia, mezclaban historia patria, lecturas teóricas, anécdotas personales, con frecuencia en tiempo presente. En todas ellas el sentido del humor estaba presente. “Si tu mujer te pide que te eches por la ventana –jugaba jocoso– es hora de que te mudes a la planta baja...”

 

Sus narraciones seguían el modelo clásico de las sonatas musicales, en el que dos temas contrastantes se desarrollan en tonalidades vecinas. En sus discursos echaba mano por igual de la poesía y el canto. “Yo canto muy mal –se justificaba–, pero, como dijo aquel llanero, Chávez canta mal, pero canta bonito”, para, a continuación, interpretar una canción ranchera o una balada.

 

Antimperialista, antineoliberal, comenzó a hacer el milagro de construir los cimientos de la utopía en un país que imaginariamente estaba más cerca de Miami que de La Habana. Llanero de pura cepa, fabulador incansable, Chávez soñó revivir el ideal socialista cuando muy pocos querían hablar de él. Y lo hizo, para no traicionar nunca su infancia de niño pobre de Sabaneta.

 

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