Durante las excavaciones en el yacimiento arqueológico de Shum Laka, en Camerún.Foto Pierre de Maret

Realizan nuevo análisis de secuencias de ADN de cuatro niños hallados en sitio de Camerún

Un nuevo análisis de secuencias de ADN humano antiguo sitúa el origen de la humanidad en al menos cuatro linajes ancestrales que vivieron en África hace entre 200 mil y 300 mil años.

El trabajo, que ha contado con la participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que aparece publicado en el número más reciente de Nature, refuerza el argumento formulado por arqueólogos y genetistas de que los humanos modernos proceden de cuatro poblaciones africanas divergentes y separadas geográficamente.

África es la cuna del Homo sapiens y alberga la mayor diversidad genética humana del planeta. Sin embargo, los estudios de ADN antiguo de yacimientos arqueológicos africanos siguen siendo escasos, en parte debido al desafío que supone extraer material genético de esqueletos degradados en contextos tropicales.

Para este trabajo, los científicos han examinado el ADN de cuatro niños enterrados en el yacimiento arqueológico de Shum Laka, en Camerún, hace unos 8 mil y 3 mil años, durante la transición entre la Edad de Piedra y la Edad de los Metales. Por primera vez, han recuperado secuencias genéticas antiguas del oeste y centro de África. Algunas de ellas son las más antiguas recuperadas en los trópicos africanos.

Shum Laka, excavado por un equipo belga y camerunés hace más de 30 años, es un abrigo rocoso situado en la región montañosa de los Grassfields de Camerún, lugar que los lingüistas consideran desde hace mucho tiempo la cuna de las lenguas bantúes. Los hallazgos publicados ahora aportan pistas sobre este grupo extendido y diverso de lenguas habladas en la actualidad por más de un tercio de los africanos.

“La expansión de las lenguas bantúes y los grupos de poblaciones que las hablaban a lo largo de los pasados 4 mil años es una explicación a por qué la mayoría de los que ahora viven en el centro, este y sur de África están estrechamente emparentados entre ellos y con los africanos del centro y el oeste”, explicó Carles Lalueza-Fox, investigador del CSIC, que trabaja en el Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto del primero y la Universitat Pompeu Fabra).

Los nuevos hallazgos aportan datos sobre las múltiples etapas que conforman la historia antigua del Homo sapiens.

Cazadores recolectores

Los investigadores examinaron el ADN de los niños de Shum Laka al tiempo que analizaron el de antiguos cazadores recolectores del este y sur de África, así como secuencias de diferentes grupos que viven en el continente. Una combinación de todos estos datos ha hecho posible reconstruir el pasado del ser humano atendiendo a un modelo de diferentes linajes divergentes.

Los cuatro niños analizados están más emparentados genéticamente con los actuales cazadores recolectores centroafricanos que con las poblaciones que hoy día hablan lenguas bantúes.

¿Qué es la educación y esa cosa llamada ciencia?

Dentro de las aulas donde se imparte el método científico, el análisis crítico es bienvenido, siempre y cuando no supere los límites establecidos por los departamentos de investigación, la financiación privada y los intereses del mercado.

Un día una persona reflexionó sobre el papel de la enseñanza en la sociedad moderna. Llegó a esta conclusión: “La adultez no es un estado natural de los seres humanos. No nacemos adultas y adultos, aprendemos a representar ese papel a fuerza de imitar de mejor o peor grado a los adultos que nos rodean”. Desde los primeros pasos, los más pequeños son insertados en aulas, donde van aprendiendo cómo obedecer y memorizar, hasta que dan el primer empujón a las puertas mercantilizadas de la universidad, en ese camino sufrimos el deterioro hacia “la adultez”. Este proceso destructivo es implementado en gran medida por el sistema educativo, y es el mecanismo más potente que ha desarrollado nuestra cultura para reproducir seres humanos que encarnen los modelos impuestos sin apenas rechistar.

En las aulas la enseñanza dista mucho de ser un terreno neutral. Los sistemas educativos no son entes aislados y autónomos, sino que ejercen un rol en la sociedad: el transmitir una serie de conocimientos, los cuales producen en nosotros (y reproducen mediante nosotros) los valores y esquemas de esta sociedad. Esto se percibe desde la arquitectura de los colegios y universidades a los contenidos de las materias y las herramientas pedagógicas para asegurar el conocimiento. Así cada primavera la escuela fabrica adultos para reemplazar en las universidades a las generaciones anteriores pasando por una serie de cribas. Cribas que empiezan ya con las condiciones domésticas, familiares, etc de cada uno (condiciones que son personales, pero a la vez sociales).

En la idealizada universidad se repite este mismo patrón; somos de nuevo víctimas de una educación alienante donde las expectativas de desarrollo personal se transforman en una amarga frustración… ¡sorpresa! La universidad es en gran medida un reflejo de la sociedad, y cada vez menos un microcosmos de educación colectiva y crítica como muchas esperábamos. Descubrimos que también ha sido absorbida y se encuentra inserta en los intereses y necesidades de una sociedad al servicio de las élites políticas y económicas. Así el alumnado es sometido día tras día a un sistema (educativo) de control y adoctrinamiento, algo que conoce y reproduce muy bien la todopoderosa Ciencia.

En la universidad, los aprendices de científicos son víctimas de una falsa impresión de libertad y pensamiento crítico. Pronto interiorizan que la ciencia es un cuerpo de conocimiento sistemático que da cuenta de problemas que pueden ser resueltos por el ejercicio de la razón, sin subjetividades de por medio, suprimiendo así la poca capacidad de auto-crítica que permanecía latente en nosotras mismas. Dentro de las aulas donde se imparte el método científico, el análisis crítico es bienvenido, siempre y cuando no supere los límites establecidos por los departamentos de investigación, la financiación privada y los intereses del mercado. Nos penalizan cuando pensamos por nosotras mismas, y acabamos convirtiéndonos en “sujetos vacíos” que se suman a la campana de cristal.

Una vez con el título bajo el brazo y con la sensación de no haber aprendido más que a ejercitar la memoria, tenemos la obligación de adaptar el currículum a las necesidades productivas, nuestras aspiraciones se ajustan paulatinamente a las de tipo empresarial, se prioriza lo tecnócrata y la llamada “eficiencia y calidad” sobre la democracia y la deliberación colectiva. En cuanto a las salidas profesionales, la gran mayoría de estudiantes nos vemos precarizados, sin oportunidades laborales y una minoría consigue becas y se ve empujada a competir, y pasa a ser esclava de un mundo donde eres alguien a partir de aspectos hegemónicos. Aspectos tales como el prestigio de la revista donde publicas, la capacidad de conseguir financiación para proyectos de investigación, la posibilidad de adquirir equipos, las carreras profesionales, la autoridad y el reconocimiento científico, la capacidad de influir en decisiones de política a nivel científico, etc.

En mis propias carnes he vivido todo este aparato burocrático lleno de intereses a los que se somete el mundo científico. Me gradué en Ciencias del Mar y, no satisfecha con la decepción, me volví a tropezar con una piedra todavía más grande al especializarme en el maravilloso campo de la Oceanografía, que de nuevo hundió mis expectativas en el campo de la investigación preestablecida. Ahora, inmersa en un doctorado con unas condiciones precarias, donde mi capacidad de actuación de nuevo debe ser revisada por los peces gordos, a los que pago con mi matrícula la cuantía de trescientos euros anuales por el mero hecho de “dirigirme” en un desierto en el que nadie escucha mis interrogantes. Y esto si tienes la suerte de tener un buen director/a (en la mayoría de los casos la figura del director/a es un ente fantasmagórico).

Cada mañana repito la misma operación: Me siento frente a la lupa a observar y estudiar el interior del océano, leo artículos científicos, escribo, analizo…todo bajo unas directrices ya marcadas. Y así hasta que nos permitimos descansar a la hora del almuerzo. Cuando llego a casa tengo que hacer sobreesfuerzos para no seguir modelizando como sacar adelante el trabajo, cómo publicar de manera constante –quiera o no quiera- para poder sobrevivir y optar a unas ridículas becas. Todo esto desencadena una constante competitividad entre compañeras, entre grupos de investigación y, finalmente, desemboca en un colapso personal del que cuesta sobreponerse. No obstante, nos hacen creer que todo esto es justificable, que todo merece la pena, porque nuestro trabajo es vocacional, porque nos apasiona lo que hacemos…aunque tengas que vivir del aire. Porque parece que los investigadores sufren lobotomías con cada sexenio y olvidan rápidamente sus orígenes. En otro paralelismo, se bajaron de las ramas para echar andar y no supieron volver a ellas.

En definitiva, parece que estamos dispuestas a seguir aceptando y apoyando estas prácticas, que generalmente consideramos necesarias. Sin embargo, alguien podría preguntarse por qué a unas criaturas supuestamente inteligentes y sensibles, unas monedas, una explotación humana y medioambiental en nombre de la vocación, les pueden empujar a esta forma de pensamiento auto-destructivo. ¿Cuánto estamos dispuestas a sacrificar en nombre de una educación/domesticación? y de una ciencia degradante, monótona y destructiva con la vida y el medio ambiente? La educación debe enseñar a sus pasajeros a no obviar la naturaleza de la investigación científica; los conceptos de complejidad, incertidumbre, caos y entropía, efectos a varios niveles... así como la intervención de la subjetividad, las representaciones, los imaginarios o la afectividad en ese proceso que llamamos “producción de conocimiento”.

Termino con una propuesta: preguntémonos.

Por El Sacapuntas


publicado

2020-01-22 04:29

 Foto: Catalina Sántiz mete leña en el horno antes de empezar a cocinar. Yocwitz, Chiapas (México) (Martiza Lavin / Oxfam Intermón)

Si nadie hiciese el trabajo que garantiza la vida, todo el sistema económico mundial colapsaría. Y, sin embargo, el 75% de esas labores lo hacen las mujeres y niñas sin recibir ninguna remuneración a cambio. Y un 16%, a cambio de salarios indignos: las trabajadoras domésticas son el colectivo laboral más pobre del mundo. 

La filosofía consiste en repreguntarnos qué son realmente aquellas cuestiones que damos por sentado. Por eso, Tiempo para el cuidado, el último informe de Oxfam Intermón, dedicado al trabajo de cuidados remunerado y no remunerado, tiene mucho de filosófico: cuestiona y desmonta la forma en la que se ha concebido hasta ahora el sistema económico dominante, que ha desembocado en la sociedad más desigual de la historia de la humanidad: nunca la diferencia entre una minoría ínfima de milmillonarios ha sido tan grande con la de la inmensa mayoría de la población mundial.

Pero también hay mucho de aproximación filosófica en el informe de esta ONG porque más allá de realizar un diagnóstico de la situación actual, propone un modelo radicalmente distinto que configuraría otra forma de convivencia: una en la que los cuidados de los niños, niñas y ancianos, de las personas enfermas o con alguna discapacidad, en la que cocinar, lavar, buscar leña y agua –las labores que permiten que no muramos, que sobrevivamos– estén en el centro de las políticas públicas, sean remuneradas dignamente, garantizando así que todas las personas vean respetado su derecho a ser cuidados; y aquellas que cuidan a gozar de derechos políticos, sociales y económicos iguales que el resto de los trabajos.

Una propuesta de una lógica aplastante y que, sin embargo, subvertiría un sistema económico sexista basado en la explotación del trabajo de las mujeres y niñas y que, como estamos viendo con las numerosas protestas que se suceden por todo el globo, se ha demostrado fallido e insostenible. Un sistema diseñado dirigido mayoritariamente por hombres que explicaría igualmente que sean estos, en términos globales, los que gozan de un 50% más de riqueza que las mujeres. 

Solo en España, la ONG estima que en 2018 se destinaron más de 130 millones de horas diarias al trabajo de cuidados no remunerado, una cifra que equivaldría a 16 millones de personas trabajando una jornada laboral diaria sin percibir ninguna remuneración y el 14,9% del PIB, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La crisis global de la desigualdad

“La desigualdad está fuera de control”. Así comienza el informe Tiempo para el cuidado, de Oxfam Intermón. A partir de aquí, una sucesión de datos aplastantes. En 2019, los 2.153 milmillonarios que hay contabilizados a nivel mundial poseían más riqueza que 4.600 millones de personas. Los 22 hombres más ricos del mundo gozan de más dinero que todas las mujeres de África. El 1% más rico de la población ostenta más del doble de riqueza que 6.900 millones de personas. Y, atención: la entidad calcula que el trabajo de cuidados no remunerado que llevan a cabo las mujeres de más de 15 años en todo el mundo superaría los 10,8 billones de dólares anuales, el triple que el tamaño de la industria tecnológica mundial. 

Pero hay una receta para acabar con tanta desigualdad: “sólo con una subida de un 0,5% en el tipo de impuesto que grava el patrimonio del 1% más rico del mundo, se podría recaudar fondos para crear más de 117 millones de puestos de trabajo en sectores como la educación, la salud y la asistencia a las personas mayores, acabando así con los déficits de cuidados en estos ámbitos”, expone la ONG en su informe. 

En este sentido, el reconocido economista Thomas Piketty propone en su último libro un impuesto del 90% sobre el patrimonio de los milmillonarios que haga circular la propiedad para volver a los niveles de concentración de la riqueza de los años 70. Así, los más ricos seguirían teniendo más de 100 millones de dólares, lo que les permitiría seguir gozando de un estatus privilegiado. Con lo recaudado, como contamos en el último dossier de la revista de La Marea, plantea una herencia de 125.000 euros a todas las personas cuando cumplan 25 años para que puedan desarrollar su proyecto vital y profesional. 

El equipo de Piketty, como subraya Oxfam Intermón, ha demostrado la aceleración de la concentración de la riqueza desde 1980, periodo en el que el 1% de la población más rica del mundo ha recibido 27 centavos por cada dólar de crecimiento de los ingresos a nivel mundial, mientras el 50% más pobre, solo 12 centavos. Más datos: solo el 4% de la recaudación fiscal mundial procede de los impuestos sobre la riqueza y, según estudios recogidos por el informe, las grandes fortunas eluden hasta el 30% de sus obligaciones fiscales. Una dinámica que hace inviable la reducción de la pobreza, que se ha estancado desde 2013 a la mitad tras dos décadas de importantes avances. La mitad de las personas que habitan el planeta trata de sobrevivir con 5,5 dólares al día o menos.    

El trabajo doméstico en España 

El informe estima que hay unos 67 millones de trabajadores del hogar en el mundo, el 80% mujeres, y que de estos sólo uno de cada diez está protegido por legislaciones laborales asimilables al resto de empleos. Tampoco en España donde una reforma de 2011 les reconoció algunos derechos, pero las mantuvo en un régimen especial por el que no tienen derecho a la prestación por desempleo, vacaciones ni a un finiquito, entre otros derechos básicos.  

En el acuerdo suscrito por el PSOE y Unidas Podemos para la conformación del gobierno de coalición se recoge “la plena integración en el Régimen General de la Seguridad Social de las empleadas del hogar a lo largo de la legislatura. Firmaremos y ratificaremos el Convenio número 189, de 2011, de la Organización Internacional del Trabajo sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos”. 

En este sentido, Lara Contreras, economista y responsable de relaciones institucionales de Oxfam Intermón, da la bienvenida al anuncio en declaraciones para lamarea.com, pero teme que no suponga la igualación total de derechos. “Esta equiparación podría suponer un incremento del gasto en cuidados, que deben asumir las empresas y el Estado, responsable de garantizar el derecho de ser cuidado de cualquier persona y que las que cuidan lo hagan con los mismos derechos que el resto”. En este sentido, reivindica la recuperación de la Ley de Dependencia, pero completa, no solo subiendo los mínimos a recibir por las personas dependientes. «Debe destinarse la financiación suficiente para que todas las personas reciban la atención que necesitan».

Y de nuevo, el quid de la cuestión está en la reforma del sistema fiscal: “Esperamos que se cumpla el compromiso de que las grandes empresas paguen el 15% del tipo efectivo, que se grave más el capital y la riqueza y que la lucha contra la evasión fiscal sea una de las primeras medidas adoptadas”, resume Contreras. Según su ONG, con un incremento de solo el 0,5% del impuesto sobre el patrimonio del 1% más rico se podrían crear 117 millones de puestos de trabajo de cuidados en sectores como la educación, la salud y la asistencia a personas mayores. 

Esta misma semana, Rafaela Pimentel, de Territorio Doméstico -una asociación madrileña de trabajadoras del hogar migrantes- ha relanzado su recogida de firmas en change.org para que el gobierno de Sánchez suscriba el convenio 189 de la OIT, y acabe con el limbo en el que se encuentra más de 1,5 millones de mujeres que trabajan en el sector de cuidados en España sin estar dadas de alta en la Seguridad Social. 

“Hemos enviado cartas al Gobierno, pero no se trata solo de aprobar el convenio, sino de que se aprueben medidas que acaben con la precariedad en el sector”, subraya Pimentel. “El encarecimiento de la vivienda está provocando que muchas mujeres vuelvan a trabajar como internas porque no se pueden permitir un alquiler o una habitación en un piso compartido, que no hay suficientes además. También debe derogarse la Ley de Extranjería, que condena a las mujeres que son expulsadas de sus países a ser invisibles durante tres años”. Pimentel enumera algunas de las últimas ofertas de trabajo de las que han tenido constancia: “En Barcelona pedían una chica que no tenga hijos y que libraría dos veces al mes por 300 euros mensuales. A otra le ofrecían trabajar los fines de semana cuidando a una señora enferma por 200 euros…”.

Pimentel coincide con Contreras en la corresponsabilidad del Estado: “Hay familias que no se pueden permitir pagar un salario digno con la Seguridad Social porque ellas mismas son precarias, por eso tiene que apoyar el Estado. El mismo Estado que tiene que proteger a esas mujeres que ahora tienen más de 50 años, que no encuentran trabajo, que no han cotizado por ellas y que se encuentran en una situación muy dura después de una vida de trabajo”. 

La crisis global de los cuidados 

Oxfam advierte de la crisis de los cuidados que va a provocar el envejecimiento demográfico, los recortes en los servicios públicos y sistemas de protección social y la crisis climática. Se estima que en 2025 se calcula que 2.400 millones de personas vivirán en zonas sin suficiente agua, por lo que mujeres y niñas tendrán que recorrer mayores distancias para recogerla. Recuerda también que el calentamiento global reducirá la producción de alimentos y aumentará la afectación de enfermedades, lo que aumentará el tiempo exigido a mujeres y niñas para hacer frente a esta situación

Para construir una sociedad más justa e igualitaria, Oxfam recuerda la propuesta de las 4R que economistas feministas, trabajadoras de cuidados y la sociedad civil llevan años proponiendo: reconocer los cuidados como un trabajo que aporta un valor real, reducir el número dedicadas a estas labores de manera no remunerado, redistribuir estas tareas de manera equitativa en las familias y trasladar su responsabilidad al Estado y al sector privado, y que las proveedoras de cuidados más excluidas tengan representación en el diseño y ejecución de las políticas que afectan a sus vidas.

Pero sobre todo, la investigación de Oxfam insta a los gobiernos a invertir en sistemas nacionales de atención y cuidados que “permitan abordar la desproporcionada responsabilidad de trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres y niñas”, acabar con la riqueza extrema para erradicar la pobreza extrema, legislar para proteger a las personas que se ocupan del trabajo de cuidados y garantizar salarios dignos a sus trabajadoras y que tengan influencia en la toma de decisiones, combatir las normas sociales y las creencias sexistas, así como promover políticas y prácticas empresariales que pongan en valor el trabajo de cuidados. 

Reivindicaciones que ya están liderando las trabajadoras etíopes en Líbano a través de Engna Legna Besdet, haciéndose oír en Sudáfrica a través de la campaña Domestic Workers Rising y convirtiéndose en políticas públicas en Uruguay o Nueva Zelanda. 

El gobierno de coalición “no tiene un programa feminista”

“El pacto de gobierno tiene apartados que hablan de derechos de las mujeres que están bien, como en el ámbito de la lucha contra la precariedad laboral, que impactará especialmente entre las mujeres, las más precarizadas. Pero no es un programa feminista porque no pone en el centro de la economía y las políticas, que es lo que define ser feminista, los cuidados y la lucha contra la desigualdad y la pobreza ”, sostiene Lara Contreras.

22 enero 2020 

Publicado originalmenten lamarea

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El capitalismo hace "más daño que bien", según una encuesta realizada en 28 países

Los autores del estudio, publicado en vísperas del Foro de Davos, aseguran que los resultados de su sondeo, con un universo de 34.000 personas, demuestra que la población mundial "empieza a tener dudas más fundamentales sobre las democracias capitalistas de Occidente". 

 

Una mayoría de personas en todo el mundo cree que el capitalismo en su forma actual está haciendo más daño que bien, según una encuesta realizada antes de la reunión de líderes empresariales y políticos de Davos de esta semana.

Este año es la primera vez que el Barómetro de Confianza Edelman, que durante dos décadas ha encuestado a decenas de miles de personas sobre su confianza en las instituciones mundiales, trata de comprender cómo es percibido el capitalismo.

Los autores del estudio afirman que las encuestas anteriores, que mostraban un creciente sentido de desigualdad, los llevó a preguntarse si los ciudadanos ahora estaban comenzando a tener dudas más fundamentales sobre las democracias capitalistas de Occidente.

"La respuesta es sí", dijo David Bersoff, investigador principal del estudio producido por la agencia estadounidense de comunicaciones Edelman.

"La gente se pregunta a ese nivel si lo que tenemos hoy, y el mundo en que vivimos hoy, está preparado para darles un buen futuro".

La encuesta preguntó a más de 34.000 personas en 28 países, desde democracias liberales occidentales como Estados Unidos y Francia hasta aquellas basadas en un modelo diferente como China y Rusia, con un 56% de acuerdo en que "el capitalismo tal como existe hoy hace más daño que bien en el mundo".

A nivel nacional, la falta de confianza en el capitalismo fue mayor en Tailandia e India con el 75% y el 74% respectivamente, seguidos de cerca por Francia con un 69%. Las mayorías prevalecieron en otros estados asiáticos, europeos, del Golfo, africanos y latinoamericanos.

Sólo en Australia, Canadá, Estados Unidos, Corea del Sur, Hong Kong y Japón la mayoría no estuvo de acuerdo con la afirmación de que el capitalismo actualmente hace más daño que bien.

La encuesta confirmó una serie de preocupaciones familiares que van desde asuntos sobre el ritmo del progreso tecnológico y la inseguridad laboral, hasta la desconfianza en los medios y la sensación de que los gobiernos nacionales no estaban a la altura de los desafíos del día. 

LONDRES

20/01/2020 15:07 ACTUALIZADO: 20/01/2020 17:33

MARK JOHN (REUTERS)

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Escandalosa brecha entre ricos y pobres en el mundo, según Oxfam

Informe global de la ONG Oxfam Internacional en la antesala del Foro económico de Davos

Los 2.153 multimillonarios más ricos del mundo poseen una riqueza equivalente a la de 4.600 millones de personas, es decir, el 60 por ciento de la población mundial. Entre las razones, el auge de un modelo económico sexista e hiperproductivista. 

La brecha entre ricos y pobres, llamada también “desigualdad económica”, que empezó a crecer a pasos agigantados cuando en el mundo se difundió la “globalización”, por el contrario de lo que algunos pensaban parece no tener límites y sigue creciendo cada día más. Según el informe anual “Time to care” (Tiempo de cuidar) elaborado por la organización no gubernamental Oxfam Internacional (comité Oxford contra el hambre) difundido el lunes, los 2.153 multimillonarios más ricos del mundo poseen una riqueza equivalente a la de 4.600 millones de personas, es decir, el 60 por ciento de la población mundial.

Basada en datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial, del Credit Suisse Research Institute y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), entre otras instituciones, el informe fue difundido el lunes porque esta semana precisamente se realiza en Davos (Suiza) el Foro Económico Mundial, la reunión anual de políticos, gobernantes, industriales y empresarios en general, economistas e intelectuales famosos del mundo.

“La desigualdad en el mundo está profundamente arraigada y ha alcanzado un nivel escandaloso”, dijo el informe. Y agregó: “En América Latina y el Caribe, el 20 por ciento de la población concentra el 83 por ciento de la riqueza y el númeo de multimillonarios en la región ha pasado de 27 a 104 desde el año 2000. En 2019, 66 millones de personas, es decir el 10,7 por ciento de la población vivía en extrema pobreza, de acuerdo a datos de la Cepal”.

“A nivel global, la desigualdad aumenta porque estamos viviendo un modelo económico del capitalismo que ya no es el capitalismo como fue concebido originalmente. Es un modelo evolutivo que no pone en el centro de sus preocupaciones las necesidades de las personas y es cada vez más dependiente de una sola cosa: la maximización de las ganancias en breve tiempo”, explicó a PáginaI12 Elisa Bacciotti, Directora de las Campañas de Oxfam Italia. “Esto lleva a comprimir el costo del trabajo y lleva al surgimiento de la llamada Gig Economy, es decir una economía basada en el trabajo temporáneo, free lance, flexible”, agregó.

 “Con la globalización y la apertura de los mercados y mayores inversiones, la posibilidad de tener trabajo aumentó. Pero hay que ver qué tipo de trabajo. Si es un trabajo digno. O por el contrario es un trabajo que no da beneficios a los trabajadores. Si no da los beneficios que se requieren, la desigualdad no disminuye”, subrayó Bacciotti.

“La gran parte de la ganancias van a parar al vértice de la pirámide social. Una estadística que publicó el Informe Oxfam dice que un trabajador, que hoy esta ubicado en el 10 por ciento de los trabajadores más pobres, debería trabajar tres siglos y medio para conseguir el mismo rédito que un trabajador que se ubica en el 10 por ciento de los trabajadores más ricos”, explicó la experta.

El informe subrayó por otro lado que el modelo económico sexista profundiza la desigualdad y que las mujeres son a menudo una suerte de “motor oculto” de la economía. “En América Latina y el Caribe, aun cuando las mujeres logran conseguir y mantener un empleo, es en condiciones precarias: el 49 por ciento de las mujeres empleadas en la región, ganan menos del salario mínimo mensual correspondiente a su país”, dijo el informe, añadiendo que “las mujeres constituyen dos terceras partes de la mano de obra que se ocupa del trabajo de cuidados remunerado. Empleos como el de enfermera, trabajadora del hogar o cuidadora a menudo están mal remunerados, proporcionan escasos beneficios, conllevan un horario irregular y pueden suponer un importante desgaste físico y emocional”.

 “Para que las personas puedan conducir la propia vida, trabajando, y llegar a fin de mes, alguien debe hacer otros trabajos en casa, que no son retribuidos, ni están contabilizados -explicó Bacciotti- . Haciéndolos permite que la familia vaya adelante. Al no ser retribuido no es ni siquiera reconocido y no goza de aportes jubilatorios. Es el caso generalmente de las mujeres, que a veces trabajan menos horas retribuidas para poder hacer los trabajos de casa no retribuidos. Al hacer esta elección se encontrarán con menos dinero en mano al final del mes y menos aportes jubilatorios por lo cual esta elección está más asociada a la pobreza”.

La pregunta clave ante esta situación descripta por Oxfam es saber qué pueden hacer los gobiernos, si es que realmente quieren cambiar esta situación.

El informe habló, entre otros puntos, de la necesidad de que las empresas y las personas ricas paguen su justa parte de impuestos y que con ese dinero el Estado haga inversiones en infraestructuras y servicios públicos.

“Seguramente los gobiernos podrían hacer más y no lo hacen. Una cosa muy eficaz sería una lucha sin cuartel contra la evasión fiscal para que el dinero recuperado pueda ser invertido en beneficios de los sectores menos pudientes”, concluyó Bacciotti.

Por Elena Llorente

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 "No fue sencillo porque fue un debate de contenido ideológico, programático y económico", dijo Evo Morales.   ________________________________________ Imagen: Julio Martín Mancini

Evo Morales anunció a los candidatos para las elecciones del 3 de mayo en Bolivia

El depuesto presidente de Bolivia destacó que se trata de una "combinación entre compañeros de la ciudad y el campo". Arce fue ministro de Economía y Choquehuanca se desempeñó como canciller. 

 

Luego de un intenso debate, el Movimiento Al Socialismo (MAS) eligió a su fórmula presidencial. El exministro de Economía, Luis Arce, será candidato a presidente en las elecciones del próximo tres de mayo en Bolivia. Como candidato a vice lo acompañará el excanciller David Choquehuanca. El anuncio estuvo a cargo del presidente depuesto de Bolivia, Evo Morales, en una rueda de prensa desde el Hotel Bauen de la ciudad de Buenos Aires. Desde allí, el expresidente volvió a mostrarse confiado, anticipando un triunfo "en primera vuelta". Respecto a la fórmula presidencial, destacó que se trata de una "combinación entre compañeros de la ciudad y el campo".

Morales explicó que se trató de un día de mucho trabajo, que le consumió ocho horas de debate con los precandidatos presidenciales, la dirigencia del MAS y representantes sindicales y de organizaciones sociales de Bolivia. Y que en ese sentido, fue difícil acordar la fórmula presidencial. "No fue sencillo porque fue un debate de contenido ideológico, programático y económico", dijo.

A pesar de las dificultades, Morales mantiene la fe intacta de cara a los comicios del próximo tres de mayo. "Nuevamente vamos a ganar en la primera vuelta. El 20 de octubre ganamos en primera vuelta y lamentablemente nos robaron por los motivos que ya hemos explicado ante la prensa", remarcó.

En las últimas horas corrieron distintas versiones que daban cuenta de una supuesta interna en las filas del MAS. En ese sentido, el Pacto de Unidad, alianza de fuerzas políticas, indigenistas, movimientos sociales y sindicatos de Bolivia, había nominado a la presidencia al excanciller David Choquehuanca, y al joven dirigente cocalero Andrónico Rodríguez a la vicepresidencia. "Al Pacto de Unidad le pido que no me abandone", fueron las palabras que les dedicó Morales. Para calmar las aguas, miembros del colectivo llegaron a Buenos Aires para debatir la fórmula presidencial.

La nutrida agenda del expresidente había empezado el pasado viernes con la reunión con los que hasta ese momento eran tres de los cuatro precandidatos del MAS: Luis Arce Catacora, David Choquehuanca y el excanciller Diego Pary. El cuarto precandidato, el mencionado Andrónico Rodríguez, no pudo llegar a Buenos Aires. "No vino Andrónico porque tiene un proceso abierto. En Bolivia levantar la voz contra la dictadura es sedición, es ser terrorista", destacó al respecto el expresidente.

Aunque no pudo participar del encuentro en territorio argentino, Rodríguez envió una carta que fue leída durante la conferencia. En la misma expresó que "sea o no candidato, seguiremos firmes sin declinar nuestras posiciones ideológicas y políticas". En otro tramo de la carta, el joven dirigente remarcó los "estrechos lazos que me identifican como soldado del instrumento".

El expresidente se refirió a Rodríguez en más de una oportunidad. Le habló a la juventud que tenía mucha esperanza depositada en el dirigente cocalero. Recordó que en las encuestas iba primero, pero siempre lo que debe primar es el consenso entre todas las partes. "Yo estaría batallando por él, que es dirigente de las seis federaciones del Trópico de Cochabamba como lo fui yo. Pero en la vida hay que sacrificarse", destacó.

Morales contó que antes de llegar a la lista definitiva de cuatro precandidatos, otros nombres estuvieron en danza. Tal es el caso del expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé, el exsenador José Gonzales, la expresidenta del Senado Adriana Salvatierra, o el exministro de Justicia, Héctor Arce. "Dirigentes sociales me hicieron preguntar por ellos y se decidió por consenso que ninguno fuera candidato", remarcó.

Acto seguido, el presidente depuesto de Bolivia se refirió brevemente al binomio presidencial. De Luis Arce Catacora destacó que garantiza el buen funcionamiento de la economía nacional. "Pese al precio del petróleo, Bolivia fue primero en crecimiento económico en la región. Arce es garantía de la diversificación del aparato productivo". Arce, de 56 años y oriundo de La Paz, fue ministro de Economía y Finanzas Públicas entre 2006 y 2017, y entre enero y noviembre de 2019.

Por el lado de David Choquehuanca, Morales destacó la importancia del componente indígena. Lo definió como "un hermano doctorado en temas de la madre tierra". Choquehuanca, de 58 años, fue canciller desde 2006 hasta 2017. A partir de ese año asumió la secretaría general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

Para el expresidente, ambos candidatos logran una perfecta "combinación entre compañeros de la ciudad y el campo". Expresó que su movimiento "no es excluyente y no margina". En ese sentido, trajo a la memoria al mítico líder indígena, Túpac Katari. "Antes de la fundación de la república, pidió una alianza con los mestizos y criollos. Ahora la historia se repite. Tenemos que organizarnos para luchar como lo hicieron nuestros antepasados", dijo.

"Vamos a demostrar que otro mundo sin capitalismo y sin Fondo Monetario es posible. Pronto vamos a recuperar la democracia. Pronto vamos a volver a Bolivia", expresó Morales, que se encuentra en Argentina en condición de refugiado desde el pasado 12 de diciembre, y que el 22 de enero encabezará un acto con la colectividad boliviana en el estadio de Deportivo Español, en el porteño Bajo Flores.

Sobre el cierre de la presentación de la fórmula presidencial, Morales se levantó de su silla para gritar: "¡Que viva Bolivia! ¡Venceremos!". Y por primera vez, el canto de la colectividad boliviana presente en el Bauen cambió de destinatario: "Se siente, se siente, Arce presidente"


.El candidato presidencial del MAS en Bolivia

¿Quién es Luis Arce?

El exministro de Economía, Luis Arce Catacora, será candidato a la presidencia de Bolivia en las elecciones del próximo tres de mayo. Arce, de 56 años y oriundo de La Paz, es considerado el padre del llamado "milagro económico" boliviano, basado en un modelo de desarrollo social comunitario y productivo.

El flamante candidato presidencial se graduó como licenciado en Economía en la Universidad Mayor de San Andrés y obtuvo un Máster en Ciencias Económicas en la Universidad de Warwick (1996-1997), en Reino Unido. 

Arce acompañó a Morales desde su llegada al poder. Ocupó el Ministerio de Hacienda en 2006, durante el primer mandato de Morales, mientras que en 2009 fue designado a cargo de la cartera de Economía y Finanzas Públicas, hasta 2017. Ese año tuvo que dejar temporalmente el cargo para atender un padecimiento gastrointestinal. En 2019 volvió a estar al frente del Ministerio. 

A partir de la nacionalización de los hidrocarburos de 2006, que coincidió con un boom sin precedentes de los precios del petróleo, Bolivia comenzó a crecer a un ritmo anual del 4,9 por ciento, y la pobreza extrema se redujo de 38,2 por ciento en 2005 a 17,1 por ciento en 2018, según cifras oficiales.

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Chile: a tres meses de la rebelión antineoliberal
 
 El Despertar
 
Este 18 de enero se cumplen exactamente tres meses del estallido social del pasado 18 de octubre.

A partir de ahí comenzó el derrumbe del mito del exitoso modelo chileno. El oasis era sólo un espejismo. La principal vitrina del neoliberalismo fue quebrada y rodeada de barricadas, levantadas por estudiantes secundarios y todo un pueblo precarizado, endeudado y humillado por décadas.

Ese día despertó un Chile que estaba con sobredosis de sedantes y calmantes. Despertó y empezó a rencontrarse nuevamente. Una sociedad fragmentada en un conjunto de individualidades exprimidas y excluidas en su inmensa mayoría, se reconoció y comenzó a ser pueblo una vez más. La memoria histórica despertó con la alegría, la creatividad y la música de la juventud, principal motor de esta transformación en curso.

En las marchas aún no se ven banderas de partidos políticos, pero sí los símbolos históricos de justica: la bandera mapuche como símbolo de resistencia y lucha se juntó con la bandera chilena ahora resignificada. Consignas inmortales como El pueblo unido, jamás será vencido, es una de las más vitoreadas.

Estos tres meses han sacudido a la sociedad chilena como pocos otros tránsitos históricos. La indignación y la rabia, mezcladas con la alegría del rencuentro, se mantienen intactas en las calles de todo Chile. Las movilizaciones y las acciones directas aún mantienen en vilo a toda la institucionalidad y gobernabilidad que rige con base en la Constitución del 80, heredada de la dictadura.

El modelo no se toca

Ante esto, el gobierno de Sebastián Piñera y el statu quo neoliberal han respondido de la forma más brutal y despiadada. Estado de emergencia y toque de queda con militares en la calle durante la primera semana. Posteriormente, y, hasta la fecha, ha sido la policía militarizada de Carabineros de Chile la encargada de ejercer la peor de las represiones, comparada sólo con los peores años de la dictadura militar pinochetista. En cifras, hasta el 15 de enero, el Instituto Nacional de Derechos Humanos reporta: 412 casos de tortura y tratos crueles, 191 de violencia sexual, entre estos muchas violaciones consumadas. Al menos 3 mil 649 personas heridas (sin contar otros miles de personas heridas, atendidas en terreno por los colectivos de voluntariado de salud agrupados en el Movimiento Salud en Resistencia), entre ellas 269 niñas, niños y adolescentes. Heridas oculares, 405 (33 con estallido o pérdida total de la visión, y otras, con pérdida parcial de la visión en el ojo afectado); 2 mil 63 personas heridas por disparos de distintos tipos de arma de fuego y 253 heridas por bombas lacrimógenas disparadas al cuerpo.

Esta sistemática, grave y masiva violación a los Derechos Humanos en ascenso, demuestra la negativa del gobierno a escuchar el clamor popular y que el modelo neoliberal se defiende con el terrorismo de Estado, de la misma forma en que se impuso. También ha quedado claro una vez más, que Carabineros de Chile y las FFAA son instituciones mercenarias del capital y que su función es cuidar los privilegios de las minorías acaudaladas.

La gran explosión social que se vive en las calles de Chile no puede entenderse sin remitirse a la historia. Las causas de esta crisis están íntimamente relacionadas al modelo económico neoliberal y privatizador de los derechos sociales, que comenzó a instalarse tras el golpe militar contra el gobierno popular de Salvador Allende. Las actuales manifestaciones son en contra de ese modelo generador de obscenas desigualdades e injusticias. En octubre pasado comienza a terminar el ciclo político que empezó con el golpe de Estado del año 73. En estos momentos sólo lo sostiene el uso criminal de la fuerza.

En el terreno de las ideas, sólo una derecha ciega niega las causas reales; de forma muy absurda y torpe, sostiene que la rebelión es producto de un complot internacional castro-chavista.

Un proceso constituyente en marcha ¿desde abajo o desde arriba?

No era depresión, era el capitalismoEsta es la rabia contenida que intentaron callar con Fluoxetina

Rayados en las paredes de Santiago

 

* Médico, nieto del presidente Salvador Allende

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Griselda Domingo en una imagen tomada en 2019 OLIVER DE ROS

Griselda Domingo, mujer indígena mam de 22 años, enfrenta su tercera deportación a uno de los municipios de Guatemala con mayor número de retornados en 2017 y 2018

En San Juan Atitán, que ocupa el segundo lugar en desnutrición crónica del país, el regreso forzado de EEUU es motivo de burla

Elsa Cabria/ Ximena Villagrán/ Oliver de Ros / Alberto Arce- El Intercambio

15/01/2020 - 21:39h

Estados Unidos vs. Griselda Domingo-Godínez

El abogado argumenta sin mucho éxito que su defendida ya aprendió la lección. Esgrime que lleva detenida cuatro meses. Un castigo demasiado largo por cruzar sin permiso una frontera. El magistrado interrumpe al abogado y pregunta:

—Señorita Domingo, con respecto a este caso, ¿desea decir algo? 

—Me puedes hacer el favor de que me permitas regresar con mi familia y que mi familia está sufriendo por mí, está preocupado por mí. Te lo prometo, ya no voy a volver otra vez a este país. —responde la acusada en español, aunque su idioma materno es el indígena mam.

Sirvió de poco. La ley es clara. El 13 de noviembre, en El Paso, Texas, y tras un juicio que duró dos minutos y 57 segundos, Griselda Domingo, una guatemalteca de 22 años, fue condenada a ocho meses de prisión por reingreso ilegal en Estados Unidos. Cuando salga, será deportada a su país. Por tercera vez.

En Estados Unidos, donde vivieron su padre y su tío y donde residen tres de sus seis hermanos, Griselda nunca ha vivido fuera de una prisión. Cuando la liberen, la enviarán a Guatemala. Y es probable que una vez allí, haga lo mismo que la última vez que la detuvieron y deportaron, en febrero de 2019. Llamará a Juana, su madre, pedirá dinero prestado y se subirá a un bus que tras siete horas de ruta la dejará en Huehuetenango, cabecera del departamento del mismo nombre. Allí la recogerá Marcos Domingo, su padre y, ya juntos, viajarán otra hora y media hasta su pueblo, San Juan Atitán, uno de los municipios con la tasa de retornados más alta de Guatemala.

Cuando un sanjuanero llega a Estados Unidos, la familia en el pueblo lo celebra con un almuerzo, sin el festejado presente. Cuando es deportado, nadie festeja nada. Cuando la persona deportada es mujer, joven, soltera y sin hijos y se trata, además, de su tercera deportación, un sistema entero comienza a resquebrajarse. Porque en San Juan Atitán la migración, el trabajo - la vida- es algo que deciden los hombres.

Detrás de la vocación migratoria

San Juan Atitán es sinónimo de vocación migratoria, según el gobierno de Guatemala. Fue uno de los 51 municipios elegidos en 2017 para intentar evitar la huida de guatemaltecos a Estados Unidos. El esfuerzo formaba parte del penúltimo plan para frenar la llegada de centroamericanos al norte diseñado por el gobierno de Estados Unidos con el nombre Plan Alianza para la Prosperidad para el Triángulo Norte (PAPTN). Fue un fracaso. No dio prosperidad a San Juan. El gobierno guatemalteco no aumentó su inversión en el municipio. Y aunque logró acertar en el diagnóstico, -la pobreza y la desnutrición crónica expulsan a la gente-, el Plan no hizo nada para cambiar la realidad de sus habitantes.

A 2.500 metros de altura, San Juan Atitán es un lugar de cuerpos fucsias y rojos, los colores de su traje tradicional. Y es un pueblo expulsor, sobre todo de hombres. Al calor de la mañana, un grupo de cinco deportados pasa las horas en la plaza del pueblo. Bajo sus sombreros de paja, tejen bolsas de lana, sentados en una banca. Es parte de su trabajo sin remuneración como guardabosques. Vigilan el pueblo y el bosque de pinos y encinos que abriga San Juan. Ante la presencia de mujeres se incomodan y callan.

Pasan las horas y al atardecer el paisaje humano de la plaza de pueblo es aún más masculino. En San Juan Atitán, las mujeres, silenciosas, caminan directas de un punto a otro. Salvo en día de compras y mercado, no se detienen en las calles. El movimiento masculino, demasiadas veces lleva sello. Es fácil ver a un hombre tambaleándose, o tirado en la calle en las cuestas de San Juan. Existe una relación causa-efecto entre desempleo, pobreza, migración, deportación y abuso de alcohol. "El factor alcoholismo es muy fuerte en San Juan, los hombres no aceptan que tienen problemas", explica Olga Morales, directora del centro de salud del municipio.

Pero el alcoholismo no es el único problema al que se enfrenta la doctora Morales. La falta de empleo local provoca que familias completas viajen al menos cinco meses para recolectar en las grandes fincas. Ganan poco. Cinco dólares por 100 kilos de café recogidos. Los niños no comen bien en las fincas y se enferman. San Juan ocupa el segundo puesto a nivel nacional en desnutrición crónica infantil. Y esa es la gran preocupación de la doctora Morales. Porque ni el dinero de las remesas hace que las familias mejoren su dieta. Y hay muchos niños.

En un pueblo de 16.365 habitantes, se registra una media de 650 nacimientos anuales, una de cada 15 mujeres del pueblo da a luz cada año. Aunque los métodos anticonceptivos son gratuitos en el centro de salud, para planificar, las mujeres tienen que preguntar a sus esposos. También para llevar a sus hijos al hospital de Huehuetenango, aunque sea una emergencia, tienen que localizar a sus parejas. Si ellos son inmigrantes en EEUU, los llaman por teléfono.

Es un pueblo de hombres comerciantes que venden en los mercados. De mujeres que son por tradición artesanas. Todas son costureras del traje tradicional sin salario, los cosen para sus padres o maridos. Hay poco empleo fijo: como maestro, en el banco, en la cooperativa de ahorro. Y en la Municipalidad, pero conseguirlo depende de la relación con el alcalde de turno. La educación formal brilla por su ausencia. La mayoría no pasa de sexto de primaria y las mujeres no suelen estudiar por decisión de sus padres. Sin trabajo remunerado, sin estudios, con niños a su cargo y parejas o padres deportados, cobra sentido que cada vez se vayan más mujeres al norte. No es posible calcular cuántas mujeres expulsa San Juan porque la mayoría de la gente migra sin avisar y sin pasar por un puesto fronterizo. Pero cada vez son más. Entre 2017 y 2018, la cantidad de mujeres deportadas a Huehuetenango - el departamento de San Juan Atitán - aumentó un 49%.

Las mujeres se van. Como se fue tres veces Griselda Domingo. Entenderlo no es fácil. El desconocimiento del idioma indígena mam es un impedimento para hablar con la gente. Sobre todo, con las mujeres del pueblo.

En una estrecha oficina de la Municipalidad, 20 hombres conversan en su idioma. Representan a las aldeas y caseríos de San Juan Atitán, son los alcaldes auxiliares. Discuten sobre quién hablará con nosotros sobre las consecuencias de ser deportado. Tras una hora, la autoridad indígena designa a un hombre orondo, de ojos redondos y rojizos que se quita el sombrero y saluda amable. Se llama Marcos Domingo. Es el padre de Griselda, pero tardaremos unas horas en descubrir a su hija. El padre nos invita a su comunidad, Sacchilaj.

En una ladera se asienta una pequeña casa de concreto que Marcos Domingo jamás pintó. La pagó con el dinero que reunió en los cinco años que logró trabajar como jardinero en Estados Unidos antes de ser deportado. Tiene tres dormitorios, una cocina en la que no entra, y una pequeña parcela para cultivar frijol. Debajo de la casa, está su antigua vivienda de madera. El recuerdo de una vida aún más pobre. Más pequeña. Llena de trastes. Cerrada. Siete de sus ocho hermanos viven en Estados Unidos.

Cuando vivía en Estados Unidos, Marcos pagó el viaje a sus tres hijos mayores. Hoy están casados, con residencia legal y han construido grandes casas en su aldea por si deciden regresar. Las muestra orgulloso. Ninguna está amueblada, pero revelan el poderío que un trabajo en San Juan nunca les habría permitido.

La de Rodrigo, su hijo mayor, marca el estilo de las demás. Tiene tres plantas, un lobo, una bandera estadounidense pintada en el exterior y una bañera. Rodrigo es, además, el artífice de los viajes de Griselda. Llegó a los diez años a Estados Unidos, trabaja como cocinero en un restaurante mexicano y Griselda lo considera su segundo padre. Los viajes de Griselda contaron también con el apoyo de un familiar cercano que es coyote y la llevó hasta México. Y el dinero y el apoyo moral de su padre.

La imprecisión de una pregunta cambia la respuesta. Cuando le preguntamos al papá si tiene hijos deportados, responde que no. Es la risueña Eluvia, la hija menor de 19 años, quien revela en la cocina que el matiz es el género de la pregunta. Deportado es distinto que deportada. Un hijo varón se dice x’in. Una hija se dice x’uj. Y en ese momento, entran por la puerta los ojos más tristes de la casa. Cafés, grandes, de lágrima fronteriza. En el marco de la puerta de la casa, Griselda sonríe un poco. Acaba de ser deportada por segunda vez. Apenas hace dos semanas. Tan reciente que su boca aún mantiene ángulo cóncavo.

Es Eluvia, la más pequeña de los hijos de Marcos Domingo, quien explica lo más importante de esta historia. Supone un cambio de paradigma. Es la actitud de una mujer llamada Griselda que se empoderó con la sola voluntad de moverse. "Ella lo decidió, quería trabajar, no quería casarse, porque los hombres acá son machistas, a ella no le gusta que alguien la engañe o la lastime, para que nadie le diga que es mantenida", dice la única persona de la familia con título de bachillerato.

—¿Qué te dijo tu mamá cuando regresaste acá [a San Juan]?

—Pues mi mamá me dijo: 'No llores'. Porque cuando yo llegué aquí estoy llorando y llorando y yo pienso para matarme. Sí, porque bastante es mi deuda, porque muchas gentes se burlaron de mí cuando yo regreso otra vez aquí, por eso pienso yo para matarme y mi mamá me dijo: 'No, no piense eso'.

En el pueblo de los deportados, regresar es soportar la costumbre de la burla colectiva. Una humillación extraña, vista desde fuera, porque en todas las familias hay migrantes y deportados. También sucede en pueblos cercanos. Y, probablemente, en muchos países cuyos gobiernos defienden que sus ciudadanos tienen vocación migrante. El éxito o el fracaso del viaje a Estados Unidos define cómo serán tratados a su regreso. Griselda lo intentó dos veces en 2018 y una en 2019. Por la última, está presa. Para cuando cumpla su condena, la vida de Griselda Domingo en Guatemala será una deuda con su padre. Y él tendrá otra deuda con un prestamista, por las tres veces que su hija no logró su propósito de no depender de un hombre.

La postal del hambre

El niño de dos años está tan desnutrido que ni llora. Parece un bebé porque no camina. Su madre está sentada en el suelo. Ante su casa de barro y madera, mira incómoda a su alrededor. El padre, callado, observa a la defensiva. Tiene los ojos rojos. Como muchos hombres entrevistados. Los otros tres niños se ponen a jugar. En esta casa todo el mundo está tenso. La visita les resulta violenta. Viven en la aldea Tuispichon, a una hora por camino de tierra del centro de San Juan. Es un paraíso natural y una postal del hambre.

Los visita una comitiva encabezada por la doctora Morales, para contar el trabajo contra la desnutrición del gobierno. Todos de pie, menos la familia. Las preguntas están preparadas. Las respuestas de la madre en idioma mam son preocupantes. Pero solo la doctora y una trabajadora municipal lo manifiestan fuera de cámara. Son tan pobres que ni frijol o maíz comen, solo hierbas. La doctora atiende al niño desde hace meses, pero no mejora.

La aguda desnutrición infantil de San Juan Atitán fue otra de las razones por las que el pueblo resultó seleccionado por el Programa Nacional de Competitividad (Pronacom) del Ministerio de Finanzas como uno de los municipios migrantes necesitados de políticas e inversiones dentro del Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, PAPTN.

No es posible verificar si el gobierno estadounidense aumentó fondos para sus muchos programas en la zona. Lo que es seguro es que aquí, en el lugar elegido por el gobierno para lanzar en 2012 el Pacto Hambre Cero con apoyo del Departamento de Estado de EE.UU, se registra el segundo mayor índice de desnutrición del país. 9 de cada 10 niños están desnutridos. Tienen su futuro hipotecado sin remisión. Eso no significó que su municipalidad recibiera fondos extra durante los tres años que duró el PAPTN. Aquí, el mayor orgullo de los funcionarios locales es haber bajado del primer al segundo puesto en el hambre infantil.

Las familias cultivan maíz criollo y comen el grano importado que compran en la frontera con México, porque la diferencia de precio les permite tener 3 dólares en efectivo. Para reducir el hambre, las dos empleadas que trabajan en la oficina del Ministerio de Agricultura (Maga) muestran a algunas vecinas una cartulina arrugada llena de fotos de un hongo. Se llama hongo ostra. Les explican que solo tienen que meter las semillas en los olotes (el centro sobrante del maíz) y que no necesitan tierra para hacerlo. Después de cincuenta días de espera aparece el producto.

El objetivo es que las familias tengan mayores ingresos y mejor alimentación. Pero el proyecto del hongo no termina de cuajar. Han capacitado a 21 grupos, en su mayoría de mujeres. Pero solo tres familias se han sumado al experimento. Ninguna de las dos funcionarias encargadas del proyecto es de San Juan. Dicen que las mujeres optan por quedarse calladas, pero no sienten que sea por machismo. Ellas lo niegan, pero el plan de desarrollo municipal, elaborado por el Concejo Municipal de Desarrollo y la Secretaría de Planificación de la Presidencia (Segeplan), incluye el "dominio machista" como parte de la identidad y cultura del lugar.

En 2018, los maestros del pueblo llevaron por primera vez Incaparina, un suplemento alimenticio de harina de maíz y soya, a las aulas, con respaldo de varios ministerios. Ese mismo año, a mediados de noviembre llegó hasta San Juan Atitán Luis Arreaga, el embajador de Estados Unidos en Guatemala. Visitó al consejo indígena por ser un municipio parte del PAPTN. La visita la recuerda el alcalde, Lorenzo Martín, en su despacho de la alcaldía. Vestido con su traje indígena, dice que el embajador le preguntó por la desnutrición y por la migración. Él le explicó que hay tierras infértiles y que el agua no alcanza para la siembra. "Dijeron que van a trabajar más con la artesanía de las mujeres, en el mercado, para comercializar el traje típico", explica este regidor que, a diferencia de los tres concejales que le acompañan en la plática, nunca migró. Ni el PAPTN ni el desarrollo del sector textil llegaron. El plan del embajador de Estados Unidos en Guatemala falló.

El laborioso trabajo de tejer los trajes de la comunidad es cosa de mujeres. Aunque el consejo indígena de alcaldes auxiliares no parece muy consciente del valor económico de ese trabajo. Mujeres de otros pueblos ya están llegando a San Juan a venderles hilo a un precio mayor y algunas sanjuaneras empezaron a hacer prendas tradicionales para que las vendan otras pequeñas empresarias de Santiago Chimaltenango, un municipio vecino. Mientras, como hacía Griselda Domingo cuando la conocimos en marzo de 2019, las mujeres de la familia Domingo continúan con la tradición gratuita de tejerle el traje al padre.

En teoría, Guatemala diseñó su parte del PAPTN para contentar al gobierno de Barack Obama (y luego de Donald Trump). Y fue más específico, sobre todo en comparación con Honduras. Pronacom definió un enfoque económico para detener la migración. Y organizó reuniones con líderes locales de los 51 municipios priorizados para entender las necesidades locales. Pero en la práctica, la inversión fue nula.

Gabriela Pérez, asesora del PAPTN para el Gobierno de Guatemala, confirmó que solo etiquetaron proyectos preexistentes en los presupuestos de gobierno, bajo las siglas del PAPTN. Al final de 2019, la idea de prosperidad quedó relegada, México aceptó convertirse en la frontera sur de EEUU y Guatemala pasó a ser país receptor de solicitantes de asilo. Aún cuando casi la mitad del país vive en pobreza y fue el país más migrante del norte de Centroamérica entre 2018 y 2019. Los años en los que Griselda se fue tres veces de San Juan Atitán.

Ahora hay un nuevo plan en diseño. Se llama 'América crece'. Otro plan más. Pero si algo crece en esta parte de América es la fijación con irse, cueste lo que cueste. La gente se va de la región porque no espera nada de sus gobiernos. Porque la población es muy consciente de que el quetzal vale menos que el dólar.

La madre de Griselda se llama Juana. De ella heredó su sonrisa tímida y su habilidad para tejer. Juana, la silenciosa mujer que vio partir a un marido y cuatro hijos en los últimos veinte años, no habla español. Aunque le pedimos que se siente con nosotros y su esposo a almorzar la comida que ella ha preparado, almuerza con sus hijas en la cocina. Pero para Griselda, Juana es una persona tan importante como lo es su hermano mayor, Rodrigo, el que vive en Estados Unidos.

A Juana le confía cómo se siente, qué le preocupa. Deuda, así se llama la obsesión actual de Griselda Domingo. Una fijación lógica si un banco jamás le va a prestar dinero para migrar. Si su padre empeñó tierras que compró con su trabajo en Estados Unidos, y debe dinero a un prestamista. La mujer que nunca ganó más de cuatro dólares diarios por cortar café en fincas, arruga el rostro redondo que heredó de su padre Marcos, mientras repite la palabra deuda dieciocho veces a lo largo de la conversación.

—¿Tu mamá prefiere que te quedes acá con ella?

—Mi mamá [rompe en llanto] está llorando y llorando cuando yo llegué aquí. 'Ya no vas a intentar otra vez', me dijo. Sí voy a intentar otra vez, le dije, que bastante es mi deuda. Y me dice mi mamá: 'Está bueno' [se le corta la voz] para pagar mi deuda.

Griselda habla de cien mil quetzales, de miles y miles, no concreta. Se agobia, se frustra. Tiene una deuda con su padre. Pero esta es la segunda vez. Se vuelve a ir un mes después. Para cuando regrese deportada la tercera, la ansiedad de Griselda será mayúscula. Aunque le cambiemos el tema de la conversación, le cuesta un mundo responder.

—¿Qué te gusta hacer para que el tiempo acá sea más agradable?

—Pues no sé… No sé porque aquí no hay un día siempre feliz, aquí no. Siempre estoy triste triste y, cada día, siempre estoy triste y triste. A veces, mi mamá está platicando, está escribiendo, pero yo no puedo reír. Siempre estoy triste triste, sí.

Griselda siempre está triste. Y la microeconomía de San Juan explica por qué. Además del comercio y la artesanía incipiente de ropa, hay dos profesiones comunes que ilustran la imposibilidad de quedarse sin padecer necesidades: la de prestamista y la de coyote.

No logramos conocer a una persona que preste dinero. Pero un coyote, familiar de los Domingo nos habla. No admite su profesión, dice que es agricultor deportado y que su reloj de oro es un regalo. Pero afuera de su casa tiene una camioneta roja nueva y deslumbrante, toda la familia nos confirma a qué se dedica, tiene un collar con una AK-47 y admite que ayudó a Griselda a llegar al norte de México. Solo elude la palabra explícita. Aunque en Guatemala existe una ley que criminaliza a los coyotes, esa profesión en San Juan es vista como un trabajo con buena intención, porque al final ayuda a mucha gente a llegar a Estados Unidos. Aunque sea por dinero.

No hay muchas alternativas para la independencia económica de las mujeres de San Juan Atitlán. Pero en la calle principal, trabaja la personificación de la autonomía. Zoyla Marina Martí es la dueña de uno de los comedores y de una sonrisa reluciente. Junto a su nuera, que atiende el otro comedor, es una de las escasas empresarias locales.

Zoyla es serena, de frases cortas, viuda. Vive hace 18 años en el pueblo, pero es oriunda de Santiago Chimaltenango, a 40 minutos de distancia. Los kilómetros suficientes para que su traje y peinado sean distintos a los de las sanjuaneras. Zoyla no habla español, pero traduce Carmen, su hija menor, que es bilingüe porque estudió en Ciudad de Guatemala. Para llegar a tener su negocio, la madre consiguió trabajo como cocinera en el comedor de un sobrino y luego pidió un préstamo a un familiar. "[Montar un negocio], no se le dificultó por ser mujer, porque ella siempre se dio su lugar", dice Carmen tras escuchar a su mamá. En el comedor, este día de principios de marzo, solo hay hombres. El color rojo de la trenza de Zoyla luce entre la paredes rosas del silencioso local. 

Carmen es muy parecida a su madre, pero con gafas. En la capital, gracias a que unas monjas la acogieron, pudo graduarse como maestra. Regresó a su pueblo hace un año, con su marido, para poner una tienda y ayudar a Zoyla. "Hay hombres que vienen [al comedor] y nos empiezan a molestar. Y nos dicen: si no quieres que te moleste, ¿por qué estás trabajando de esto?". Pero ambas advierten: no es solo San Juan. Dicen que en Santiago Chimaltenango, el pueblo vecino, se reproducen patrones: el del machismo, el del festejo para los que llegan a Estados Unidos y el de la burla a los deportados.

El juego de la verdad

Les proponemos un juego. Tienen que levantar la mano cada vez que su respuesta a nuestra pregunta sea sí. Es fácil. Los 28 alumnos de tercero básico de la escuela de San Juan Atitán se sientan en sus pupitres y escuchan atentos. Antes hemos hecho el mismo ejercicio en las otras dos clases de esta escuela rural, dividida en dos módulos, cuya vista desde lo alto del pueblo hacia la Sierra de los Cuchumatanes es privilegiada.

13 tienen a un familiar en EEUU. Diez tienen a su papá deportado. Cuatro tienen padres que, tras su deportación, volvieron a intentarlo. 14 tienen un hermano en EEUU. Ninguno tiene a su madre en EEUU. 16 creen que conseguirán trabajo en San Juan. 12 quieren irse a EEUU.

El 31 de diciembre de 2018, un alumno de segundo básico le dijo al director de la escuela: Ahí nos vemos. El director le pidió que terminara tercero básico al menos. No puedo, respondió el estudiante. Su padre estaba endeudado. Iba a irse con él porque -hasta el endurecimiento de la política migratoria de Trump- pasar con un menor de edad era más sencillo.

"Cada persona busca dónde sentirse mejor. Yo, por ejemplo, me siento mejor acá", dice Francisco Carrillo, director y profesor de la escuela. Él, como el actual alcalde, nunca intentó irse a EEUU, nunca quiso irse. Cuando los alumnos terminan tercero es cuando se nota el nivel de abandono escolar. "Qué quieren ser", dice que les pregunta a los escolares. "Quieren ser médicos, abogados, profesores, pero en Guatemala no hay fuente de trabajo", se responde sentado en un aula de cómputo cuyas computadoras, cubiertas por una tela típica, fueron una donación.

—Griselda, no pasaste de sexto de primaria, ¿por qué no te gustaba estudiar?

—Pues no sé, porque mi papá no tenía mucho dinero para pagar estudio y por eso yo pienso para ir con mi hermano a los Estados. Y por eso yo fui con él la primera vez y después no me pase y después fui a intentar otra vez, la segunda vez, y no pase.

Griselda no piensa volver a estudiar. Fue deportada por segunda vez en febrero de 2019 y volvió a irse a mediados de mayo. Los dos meses que pasó en San Juan fueron un compás de espera, en la urgencia silenciosa de la deuda. La deuda que será más grande cuando regrese. Esta es la historia de una reconstrucción a lo largo de 2019, un año de la vida de una mujer que no logró cumplir su aspiración.

Es marzo y hoy acompaña a su vecina Carmen Mendoza, de 29 años, a Huehuetenango. Salen a las seis de la mañana de su aldea Sacchilaj y llegan dos horas después a la cabecera del departamento. En lo que los guatemaltecos -y muchos latinoamericanos- llaman el interior del país (todo lo que no es la capital), no es fácil moverse. Va con ella al banco. La acompaña por dos razones: Carmen no habla español y nunca antes recibió una remesa. Su marido se fue en diciembre con su hijo de 14 años y los 25 dólares en moneda local que lleva Carmen en su bolso son el primer envío que le hace desde Atlantis, Florida. Para que compre azúcar, sal y maíz.

Toman un chocolate caliente y una porción de pastel en una cafetería del centro. Griselda traduce y revela que el presente-futuro de Carmen es el de muchas mujeres de San Juan; tras trabajar de octubre a diciembre en la cosecha del café, se despidió de su marido.

Si su marido logra recaudar los 7.000 dólares (6.270 euros) que pidió prestados para el viaje que hizo con su hijo, ella espera estar en Florida en un año. Hace un mes empezó a comprar hilos para vender huipiles (blusas tradicionales) a una mujer de Colotenango, el pueblo vecino en el que algunas mujeres ya no sólo tejen para sus maridos. Carmen no gana más de 30 dólares al mes por tejer un huipil. Pero el valor de su nuevo trabajo no está en el dinero sino en la autonomía que vislumbra. Es su primer salario como artesana.

Con el dinero de su primera remesa, Carmen camina entre los carros que transitan por el mercado callejero de Huehuetenango. Busca y encuentra plátanos más baratos que en la aldea Sacchilaj. Griselda solo se detiene cuando ve un puesto de fundas de móviles en una esquina del parque central. Compra una funda rosa con el dinero que le da su papá. Le gusta el rosa en la ropa, aunque su casa soñada en Estados Unidos, la que estaría cerca de casa de su hermano Rodrigo, sería amarilla y anaranjada.

A Griselda, la mujer que aún no sabe que pasará casi todo 2019 presa en una cárcel de El Paso, le gusta tomarse infinidad de fotos. No parece vanidad. Parece una millennial pendiente de su imagen. Aunque todo vaya en contra, quiere proyectar que sonríe todo el tiempo.

Las tres veces que Griselda se fue a Estados Unidos le dejó su móvil a Eluvia, su parlanchina hermana pequeña, la única que pudo estudiar bachillerato y que tampoco tiene empleo. El 9 de diciembre de 2019, Eluvia se puso como foto de perfil una imagen de una cárcel con un emoticono que llora. Se lee: "Recuerden, no todos están en casa hoy, pero sí en el corazón".

Durante los meses que Griselda está presa, es su hermano mayor, Rodrigo, el que la llama. Triste, es lo más que alcanza a explicar Eluvia sobre cómo está su hermana, durante los meses que le escribimos tras caer de nuevo presa. Es la pequeña de la familia, con voz secretosa, la que advierte que la humillación a la que teme Griselda Domingo por regresar deportada va a cobrarse un precio que su hermana no tiene cómo pagar.

*Este reportaje forma parte del proyecto periodístico 'Retorno' elaborado por la productora El Intercambio y financiado por Seattle International Foundation. Para verlo completo puedes ingresar a www.elintercamb.io/retorno. También puedes leer en eldiario.es la primera entrega: Las tres heridas del Torcido: desplazado por la violencia, migrante en EEUU y deportado a Honduras

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El presidente de Chile anuncia una reforma de las pensiones después de tres meses de estallido social

La reforma del criticado sistema de pensiones pretende implementar un aumento gradual del 6 % en las cotizaciones, que pasarían del 10 % actual hasta el 16 %

Supondrá un aumento promedio del 20% en las pensiones de los hombres y del 32% en el caso de las mujeres

El presidente de Chile, el conservador Sebastián Piñera, ha anunciado este miércoles una reforma al criticado sistema de pensiones, que es privado y se basa en la capitalización individual, cuando están a punto de cumplirse tres meses del grave estallido social que vive el país austral.

La iniciativa, que se presentará esta semana al Parlamento, pretende implementar un aumento gradual del 6 % en las cotizaciones, que pasarían del 10 % actual hasta el 16 %. Un 3 % del incremento de la cotización lo pagará el empleador, se sumará al 10 % actual e irá a la cuenta de ahorro individual del trabajador. El otro 3 % también estará a cargo del empleador, contará con un aporte inicial del Estado y se destinará a un fondo público, denominado Fondo de Ahorro Colectivo y Solidario.

Este fondo es otra de las novedades que presenta la reforma y sumará un pilar de ahorro colectivo al sistema previsional chileno para entregar "un aporte adicional a los jubilados actuales y futuros y beneficiará de manera especial a las mujeres, la clase media y los adultos mayores con dependencia severa", explicó Piñera.

En la actualidad, el modelo de pensiones de Chile se basa en el ahorro individual obligatorio gestionado por empresas privadas, las llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), y en una pequeña participación estatal a través del llamado Pilar Solidario, dirigido a los más pobres y a quienes tienen las pensiones más bajas.

Aumento del 32% en las pensiones de las mujeres

Esta reforma permitirá un aumento de 56.600 pesos mensuales (cerca de 73 dólares, 65 euros) para los hombres, lo que significa un aumento promedio de 20 % de sus pensiones y beneficiará a más de 500.000 pensionados. En el caso de las mujeres el beneficio será de 70.800 pesos al mes (unos 91 dólares, casi 82 euros), lo que significa un aumento promedio de 32 % de sus pensiones y va a beneficiar a más de 350.000 pensionadas, según dijo el mandatario.

"Con estas reformas, se garantiza que ningún pensionado quede por debajo de la línea de pobreza y que las pensiones de aquellos que hayan cotizado por 30 años o más estén siempre por encima del monto actual del salario mínimo", que es de 300.000 pesos chilenos (cerca de 400 dólares), señaló Piñera.

El presidente ha dicho que esta reforma "representa un cambio estructural" del modelo de pensiones y apuntó otra serie de novedades como la apertura de la administración de los fondos de pensiones a otros actores que no sean las AFP, como sociedades sin fines de lucro o cooperativas de afiliados para "fortalecer la competitividad de la industria", entre otras cosas.

"Chile ha sido un país ingrato con nuestros adultos mayores. Uno de los grandes temores que acechan a muchos de nuestros ciudadanos, además de la enfermedad o la delincuencia, es no tener los recursos necesarios para enfrentar con dignidad la tercera edad", ha reconocido Piñera. Estos cambios propuestos por el presidente se suman a los ya aprobados el pasado diciembre para aumentar en hasta el 50 % las pensiones más bajas.

Modelo de pensiones instaurado durante la dictadura

Ideado por José Piñera, uno de los hermanos del actual mandatario, e instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), el sistema de pensiones chileno tiene como pilar básico el ahorro individual obligatorio.

Su cambio hacia un modelo más solidario es uno de las principales demandas del estallido social que vive el país desde octubre, que es el más grave desde el retorno de la democracia hace tres décadas y que ya se ha cobrado la vida de al menos 27 personas.

Las manifestaciones, que comenzaron en respuesta a un aumento en la tarifa del metro y se convirtieron en un clamor contra la desigualdad, han perdido fuerza, pero sigue existiendo descontento en las calles y la crisis parece lejos de solucionarse, pese a otras medidas sociales anunciadas por el Gobierno y al plebiscito sobre una nueva Constitución.

"Parece que el presidente Piñera no escuchó bien lo que está pidiendo la calle, que no quiere más el modelo de capitalización individual y quiere dar tránsito a un nuevo modelo mixto de pensiones con la seguridad social como sustento principal", ha lamentado el senador socialista Juan Pablo Letelier.

En Chile, cada trabajador aporta un 10 % mensual de su sueldo bruto a un fondo de pensiones personal del que puede disponer cuando se jubila y que es gestionado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), empresas privadas que obtienen beneficios millonarios tras invertir los fondos en los mercados y son muy criticadas por las bajas pensiones que pagan.

El promedio de la pensión mensual pagada en agosto del año pasado por las AFP fue de unos 220 dólares.

Por EFE - Santiago de Chile

16/01/2020 - 07:38h

Publicado enInternacional
Sábado, 11 Enero 2020 06:57

El andar del Caracol

El andar del Caracol

El 17 de agosto de 2019, el EZLN anunció el fin de la campaña Samir Flores Vive, con la cual pasó a la ofensiva y extendió la palabra y la acción de resistencia y rebeldía. Como resultado de ésta, los caracoles zapatistas y sus juntas de buen gobierno pasarán de cinco a doce. También crearon cuatro nuevos municipios autónomos, los cuales ahora son 31. Igualmente, informaron la creación de los Centros de Resistencia Autónoma y Rebeldía Zapatista, una estructura nueva en el mundo que construyen. Con fotografías y videos, el EZLN mostró al mundo su más reciente expansión. Era sólo el comienzo.

Durante el mes de diciembre, los zapatistas realizaron varias actividades a las que llamaron Combo por la vida. El Combo comenzó el 7 de diciembre con la segunda edición del Festival del Cine Puy Ta Cuxlejaltic”, en el nuevo caracol de Tulan Kaw (Caballo fuerte). Ahí se proyectaron más de 50 cintas y se realizaron talleres con los Tercios Compas, como se conoce a los colectivos de comunicación de las bases zapatistas.

Luego tocó el turno del primer Festival de Danza Báilate otro mundo, del 16 al 20 de diciembre en los caracoles zapatistas de Tulan Kaw y Jacinto Canek. Acudieron al llamado más de 80 bailarines, entre ellos integrantes de las comunidades zapatistas que han hecho de las artes uno de sus principales modos de vida.

En ese contexto tuvo lugar la Cuarta Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena y del Concejo Indígena de Gobierno, así como el Foro en Defensa del Territorio y de la Madre Tierra, ambas en el caracol Jacinto Canek.

Durante la asamblea decenas de pueblos compartieron su diagnóstico y ratificaron su oposición a megaproyectos como el Tren mal llamado Maya, el Corredor Transístmico, el Proyecto Integral Morelos. Concluyeron que la guerra neoliberal se profundiza con la administración actual, y que negocios que son parte de esa guerra –crimen organizado, industria inmobiliaria, minería, agroindustria, megaproyectos turísticos, industria energética– se siguen desplegando por todo el país. Como resultado de esta guerra, denunciaron, 11 integrantes del CNI fueron asesinados en 2019 por defender sus territorios y oponerse al despojo.

En el foro participaron más de 50 organizaciones de México, Chile, Colombia, Kurdistán y Ecuador. La información ahí compartida ayudó a dimensionar el nivel de destrucción global del sistema capitalista, pero también a identificar puntos de articulación y estrategias comunes de resistencia.

En los últimos días de diciembre, en el semillero “Huellas del caminar de la Comandanta Ramona”, en el caracol de Morelia, se realizó el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan. Acudieron más de cinco mil mujeres provenientes de al menos 49 países, las cuales durante tres días compartieron dolores, experiencias y alegrías; fortalecieron sus redes de solidaridad y tomaron acuerdos para seguir luchando contra el patriarcado.

Por último, también en el caracol de Morelia, el EZLN conmemoró el 26 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido. Ahí el subcomandante Moisés reiteró la posición de los zapatistas: están dispuestos hasta morir si es preciso por defender su autonomía. Al mismo tiempo, planteó un debate que resulta urgente: progreso y desarrollo para quién y a costa de qué.

Ninguna fuerza política en México, y muy pocas en el mundo, son capaces de garantizar la infraestructura necesaria para la realización de estas actividades. No hay que olvidar que los zapatistas no aceptan recursos –de ningún tipo– de gobiernos, empresas u ONG. Todo fue sostenido con recursos de los propios zapatistas. Con este Combo por la vida el EZLN no sólo hizo muestra de su gran capacidad de convocatoria nacional e internacional, también evidenció el gran tamaño de su organización, de su expansión territorial, y de su disposición a dialogar con quienes aspiran a la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos.

En medio de la tormenta capitalista o colapso civilizatorio que está en marcha, los zapatistas no se refugian, desde sus islas de resistencia, a ver el mundo arder, todo lo contrario, apuestan por el diálogo, por tejer redes nacionales e internacionales con quienes luchan contra el capitalismo y el patriarcado.

Junto a las mujeres que luchan y a los pueblos originarios que resisten, pero también junto a los pueblos oprimidos y explotados que le acompañan, el EZLN apuesta por la vida... Y en su apuesta por la vida, este ejército de hombres y mujeres dan a las artes un lugar central, el de ser la semilla en la que la humanidad renacerá.

El EZLN hoy es más fuerte que hace 26 años. Cada paso andado, cada encuentro, cada iniciativa les ha dotado de un diagnóstico del mundo actual para el que ellos han construido una alternativa. Desde ahí lanzan una nueva pregunta: ¿A qué estás dispuesto para detener la guerra que hay contra la humanidad?

Ellos y ellas ya dieron a conocer su respuesta.

Por Raúl Romero, sociólogo

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