Jueves, 12 Marzo 2020 06:16

Panorama favorable para Arce

Panorama favorable para Arce

A estas alturas del año, Bolivia debería estar a las puertas de una cita electoral que nada tendría que ver con la presidencial. Lo previsto, según el cronograma del año pasado, era que en la segunda quincena de este marzo se celebraran las elecciones subnacionales (departamentos y municipios). Sin embargo, la interrupción del orden democrático alteró absolutamente todo lo planificado, y estamos ahora a menos de dos meses para decidir quién será el próximo presidente de Bolivia.

Estos son unos comicios totalmente anómalos por muchas razones: 1) llegan bajo la gestión de un Gobierno no electo; 2) están muy próximos a la elección anterior (20 octubre de 2019); 3) no compite quien fuera el principal elector del país en los últimos 15 años (Evo Morales quedó proscrito incluso para ser candidato a senador); 4) muchas instituciones (MIT, CEPR, CELAG) han demostrado que no hubo fraude en contra de lo que la OEA manifestó sin prueba alguna; 5) existen muy pocas garantías democráticas debido al alto grado de persecución judicial contra dirigentes del anterior Gobierno y; 6) Bolivia está envuelta en una grave crisis institucional y política.

Después de todo gran sismo es fundamental conocer e identificar cómo se han reacomodado los sentidos comunes de la ciudadanía en todos los planos, desde lo ideológico, las subjetividades económicas y, por supuesto, hasta las preocupaciones cotidianas. Es por ello que, a continuación, vamos a presentar algunos rasgos característicos de la Bolivia de hoy en base a la encuesta elaborada por Celag (2.000 casos, presencial, en todo el país, tanto rural como urbana).

1) Nuevamente se constata algo que ningún golpe de Estado puede lograr: hacer desaparecer a la principal fuerza política del país de un plumazo. El candidato por el MAS, Luis Arce (foto), tiene una intención de voto del 33,1%, y muy por detrás queda Jeanine Áñez, con 20,5%; luego le siguen Carlos Mesa (17,4%) y Fernando Camacho (7,4%). Aún es pronto para saber si esa diferencia le permite a Arce ganar en primera vuelta (requiere superar 40 puntos con diferencia de 10 sobre el segundo); pero lo que sí se puede afirmar es que, por ahora, es la opción electoral con más apoyo en el país, como lo ha sido en los últimos años.

2) Arce tiene aún espacio para crecer en votos. Su techo electoral está próximo al 40%. Pero debemos tener en cuenta que el nivel de desconocimiento es muy alto (casi 25%), y, por ende, aún tiene mucho margen para subir en intención de voto. Arce tiene la ventaja de contar con una evaluación muy positiva como ministro de Economía (54,8%), y además, en términos comparativos, la población boliviana le ve con mayor capacidad de gobernar y mayor compromiso con los necesitados que sus rivales.

3) Por su parte, Áñez se perfila como la gran competidora para Arce. La actual presidenta de facto no tiene tanta intención de voto (20,5%) como potenciales votantes (40%). Su techo electoral duplica a su intención de voto. Y la única razón es simple: ella se convierte en la probable canalizadora del voto útil contra Evo. Este fue el fenómeno político que marcó la elección anterior y que provocó que el espíritu de la segunda vuelta se colara en la primera. Y esta vez la gran incógnita está en saber si los votantes paceños afines a Mesa estarán dispuestos a apoyar a Áñez (la candidata del Oriente). No obstante, Áñez también tiene sus puntos débiles: por un lado, casi dos tercios (64,6%) creen que ella no debería haberse postulado como candidata a presidenta y, por otro lado, más de la mitad (54,4%) cree que ella hará fraude en la próxima elección.

existe una gran sensación negativa (angustia y enojo) en torno a varios problemas: violencia contras las mujeres (80,4%), potencial devaluación de su moneda (68,5%), temor a perder el empleo (63,3%). Y, además, el 82,6% cree que sigue habiendo racismo y que ello es algo a superar, el 85,5% considera que los bonos sociales son necesarios, y sólo un 31,1% piensa que las privatizaciones mejoran el funcionamiento de la economía.

Estos son ejemplos claros que demuestran que el proceso de cambio en Bolivia no pasó en balde, y aún predominan estos sentidos comunes en el imaginario colectivo. Eso hace que el panorama electoral sea más favorable para Arce que para el resto. Aunque visto lo visto en los meses pasados, todo puede pasar en esta próxima contienda electoral; antes, durante y también después. 

Director, Celag

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Piñera llega a mitad de mandato con la amenaza de ser inhabilitado "por impedimento físico o mental"

Tres diputados de oposición buscan que se incapacite al presidente chileno como medida urgente de salida a la crisis.

Sebastián Piñera, el presidente del Chile del estallido social, ha estado de aniversario: este martes cumplió dos años de gobierno. Su Ejecutivo quiso celebrarlo en La Moneda, con una ceremonia en mayúsculas, con despliegue de la alfombra roja incluido.

El mandatario chileno llega la mitad de su mandato con una aprobación de entre el 6 y el 10%, unas cifras récord en el país sudamericano, y con la revuelta social avivada. El fin del verano austral y el inicio de curso en escuelas y universidades han reactivado las protestas, que en las últimas semanas volvieron a ser masivas.

La revuelta que vive el país centró el discurso del presidente, que por enésima vez puso énfasis especial en el "resguardo del orden público". Desde el inicio de la crisis ha repetido esta idea como un mantra: "El 18 de octubre se desató una ola de violencia inédita (...) cuya magnitud nunca antes habíamos conocido", dijo. "Todos tenemos un desafío: condenar la violencia, sancionar a los violentistas", añadió Piñera. Luego llamó a apoyar a los Carabineros, cuya actuación ha sido fuertemente cuestionada por organismos internacionales acusados de violar los derechos humanos.

La celebración de también ha servido para recordar una efeméride que ha coincidido en el calendario: los 30 años de la vuelta a la democracia. El presidente apeló a la figura del primer presidente de la transición, Patricio Aylwin, y reivindicó la "política de los acuerdos" que se instauró a partir de 1990, con el final de la dictadura de Pinochet. Unos pactos, pero, que los manifestantes hace meses que reprochan en las calles porque significaron la continuidad del modelo neoliberal diseñado e instaurado por el pinochetismo. Aunque el lema del estallido haya sido, precisamente, "no son 30 pesos son 30 años", en alusión al aumento del transporte público que desató las primeras protestas, el jefe de Estado hoy espetó: "Fueron 30 años muy fecundos para Chile".

Los grandes ausentes de la celebración fueron los partidos de oposición, que decidieron restarse del acto. Para ellos, "no hay nada que celebrar". Tampoco para los miles de estudiantes que salieron a protestar por el centro de Santiago en una nueva jornada reivindicativa que terminó con la ocupación de varios institutos, barricadas y el cierre de algunas estaciones de metro. La policía intervino para dispersar a los jóvenes y se reportaron varios heridos.

Un escenario inédito

Cinco meses hace que Piñera mantiene un pulso continuado con la calle. No hay manifestación en la que la gente no grite "¡Renuncia, Piñera!". Pero el mandatario no tiene intención alguna de dar un paso al costado.

La Constitución chilena, diseñada e implementada bajo la dictadura, blinda la figura del presidente. El texto establece, en su artículo 53, que le corresponde al Senado declarar, cuando el presidente presente la dimisión de su cargo, "si los motivos que la originan son o no fundados y, en consecuencia, admitirla o desecharla", y escuchar previamente la opinión del Tribunal Constitucional al respecto. La Cámara Alta también puede declarar la "inhabilidad" del presidente cuando "un impedimento físico o mental" le incapacite para ejercer sus funciones. Precisamente, esto último es lo que ha empezado a estudiar el órgano legislativo. Tres diputados de oposición han encargado un informe a la comisión competente para que detalle cómo se debería aplicar el mecanismo para inhabilitar al presidente "por impedimento físico o mental". "Es un aspecto que está en la Constitución señalado de manera bastante ambigua, bastante vaga", dijo el presidente del Senado, Jaime Quintana.

El escenario es inédito en Chile y por eso desde la Comisión de Constitución, a cargo de redactar el informe, explicaron que consultarán el derecho comparado para proponer a la Sala un procedimiento. El sociólogo y analista político Alberto Mayol explica que en Chile no hay mecanismos para generar "un escenario sencillo" de salida del presidente: "Se concentra el poder del jefe de Estado y del jefe del gobierno en la misma persona por eso no están las herramientas para provocar una salida de forma institucional, sin que se genere un descalabro, pero tampoco están las condiciones para que siga", explica el experto. "Es un camino sin salida porque lo que sostiene al presidente son las dificultades de sacarlo", añade.

El camino que ha empezado a explorar el Senado no es, para el sociólogo, "muy elegante, pero es una salida". A su parecer, la estabilidad del país manteniendo el mandatario "se podría dar sólo si él quedara como una especie de jefe de Estado dedicado a firmar papeles y se creara algún comité o triunvirato que fuera el verdadero administrador político".

Un presidente solo

Se hace difícil pensar como Piñera podrá mantenerse en el cargo por dos años más en el actual contexto. Además de la polarización, que aumenta cada día que se acerca el 26 de abril, para cuando se ha convocado el plebiscito para votar a favor o en contra de una nueva Constitución, el presidente ha perdido apoyos y ha recibido críticas incluso desde su propio sector. "Es complicado pensar cómo van a ser los dos años que restan de mandato. Quizás el 27 abril será el momento para empezar a pensar esto porque sabremos si continuará esta agenda de oportunidad institucional que implica el cambio de Constitución", comenta Julieta Suárez, integrante de la Red de Politólogas. Para ella, si bien ha habido casos en algunos países latinoamericanos, como Argentina, "no es común una renuncia presidencial antes de finalizar mandato y eso puede ser considerado como interrupción del orden institucional".

Mayol destaca la falta de "razones" del presidente para llegar al final de su gobierno: "No tiene apuesta que pueda vertebrar su salida; no le sirve el cambio constitucional –no le tocará a él firmar la nueva Carta Magna–; no le sirve mantener la actual Constitución; no le sirve apostar a alianzas con la centro-izquierda, con izquierda ni con la derecha más dura; no puede mantener el orden dentro de la propia centro-derecha".

Este martes fue el senador Alejandro Guillier, su rival en las últimas presidenciales, quien aseguró que hay varios sectores del país, entre ellos políticos y empresarios, que piensan en destituirlo. El parlamentario apuntó que el camino es adelantar las elecciones: "Hay muchos que admiten que esto no se sostiene dos años más, aunque no quieran decirlo en público", sostuvo.

Según Mayol, "es impensable" que el presidente de Chile cayera por la presión de la izquierda o de las organizaciones sociales. "La historia de del país está escrita a partir de la vieja oligarquía y el nuevo empresariado, que son los sectores con capacidad y eficacia de poder", asegura. En su opinión, una posible salida del presidente sólo podría producirse si "el sector empresarial y de la derecha estuvieran disponibles para esa salida en razón de alguna buena e importante consideración, como la estabilidad financiera, la tasa de ganancia u otros factores similares".

El calendario para este mes se prevé movido, con 20 movilizaciones por el pueblo mapuche, el derecho al agua; y por un nuevo sistema de pensiones, entre otras. La respuesta del mandatario y del conjunto del Ejecutivo ante las distintas protestas convocadas y el nivel de represión que se viva en cada una de ellas marcarán el mes y medio de campaña para el plebiscito y, por el otro, el horizonte presidencial.

santiago de chile

12/03/2020 09:59

Por Meritxell Freixas

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La OMS declara el brote de coronavirus pandemia global

 

El director general de la organización asegura que está preocupado por los niveles alarmantes de propagación del virus y de inacción

El coronavirus ya es oficialmente una pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró así este miércoles durante una rueda de prensa en la que su director general recordó una y otra vez que este es un problema global y que todos los países van a tener que poner mucho de su parte para combatir el virus. Las palabras del eritreo Tedros Ghebreyesus bascularon entre la esperanza —“la pandemia puede ser controlada”— y la severidad. El máximo responsable de la OMS empezó su discurso dando un áspero toque de atención: “Estamos muy preocupados por los alarmantes niveles de propagación y gravedad, y por los alarmantes niveles de inacción”.

Ghebreyesus explicó que en las últimas dos semanas se han multiplicado por 13 los casos de Covid-19 fuera de China, epicentro del brote. Se han registrado más de 118.000 positivos en 114 países y las muertes ascenden ya a 4.291. Y fue muy claro con lo que va a suceder a partir de ahora: “En los próximos días y semanas esperamos que el número de casos, de muertes y de países afectados aumente aún más”. Los expertos interpretan la declaración de la OMS más como un mensaje político que técnico, en el sentido de que el virus ya estaba extendido por muchos países y gran parte de la población mundial ya estaba potencialmente expuesta a él.

 “Con esta declaración está diciendo que el coronavirus no es una cuestión que concierne solo a los países que tienen difusión epidémica de la enfermedad sino que concierne al conjunto de países de la OMS”, señala Ildefonso Hernández, vocal de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas) y catedrático de esta especialidad en la Universidad Miguel Hernández. “La definición de pandemia no está tasada”, añade. “Se usa más bien para reforzar esa idea de que todos los países deben sentirse concernidos y todos ellos deben aplicarse planes de preparación y respuesta”. Coincide con él Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología: “La declaración de pandemia quiere decir muy poco. Tiene quizás valor desde el punto de vista de la opinión pública, pero realmente no hay un dintel, un valor o número de países a partir del cual se puede decir que es pandemia; de facto ya lo era antes”.

Consciente del nivel de alarma que puede generarse entre la población al hablar de pandemia, el propio Ghebreyesus subrayó que “no se puede usar a la ligera”. “Es una palabra que, mal usada, puede causar un miedo irracional, o la aceptación injustificada de que la lucha se ha acabado, lo que llevaría a un sufrimiento innecesario y a muertes”, dijo. E insistió en que la nueva denominación no cambia las cosas, ni lo que está haciendo la OMS “ni lo que deberían hacer los países”. El director general recordó que su organización lleva semanas alertando de la gravedad de la situación: “Hemos estado pidiendo cada día a los países que tomen medidas urgentes y agresivas. Hemos dado la señal de alarma alto y claro”.

Además de dar un toque de atención a algunos Estados, Ghebreyesus quiso mencionar a los que han hecho un gran esfuerzo para contener el virus. Recordó que más del 90% de todos los contagios se han producido únicamente en cuatro países, y que dos de ellos (China y Corea del Sur) ya han conseguido rebajar el número de casos. También señaló que que 81 naciones no han comunicado ningún caso de coronavirus y que 57 han registrado 10 casos o menos: “No podemos decirlo más alto, más claro o con más frecuencia: todos los países están a tiempo de cambiar el curso de esta pandemia”. Y añadió: “Si los países detectan, hacen el test, aíslan, buscan los contactos y movilizan a su ciudadanía en la respuesta, los que solo tienen un puñado de casos de Covid-19 pueden prevenir que se conviertan en grupos de transmisión y que estos se conviertan en transmisión comunitaria”.

Pere Godoy cree que hay esperanza: “Habrá que ver si vamos a ser capaces por primera vez de frenar y echar para atrás una pandemia. Yo estoy pecando de optimismo pero creo que se puede llegar a frenar, aunque los datos van en contra de mi opinión. Si las medidas de distanciamiento social funcionan y somos capaces de ir controlándolo lo veo posible”. Ghebreyesus aseguró que incluso los países con transmisión comunitaria o con grupos de transmisión grandes han conseguido cambiar el rumbo del coronavirus. “Varios países han demostrado que el virus puede ser reprimido y controlado. El desafío para muchos países que ahora se encuentran en ese punto no es si pueden hacer lo mismo, es si lo van a hacer”, añadió.

La declaración de pandemia no tiene mayores consecuencias para España, asegura Hernández, que fue director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad entre 2008 y 2011, donde preparó la Ley General de Salud Pública. “No le afecta especialmente porque España está coordinada permanentemente con la Unión Europea, donde existen unos mecanismos de coordinación estables a nivel técnico y político, y porque también participa con frecuencia en las reuniones de coordinación de la OMS”, explica. Además, “España ya está concernida con el asunto”. Según las últimas cifras oficiales, este miércoles se contaban más de 2.200 contagiados y 55 fallecidos.

“En cambio”, continúa Hernández, “hay otros países pueden estar viéndolo desde la barrera. A ellos la OMS les dice 'pónganse a trabajar, preparen sus servicios sanitarios y háganse preguntas para saber si van a poder afrontarlo”. Preguntas como si tienen suficientes pruebas diagnósticas para detectar el virus o el material sanitario necesario para hacer frente a la llegada de enfermos a los hospitales. “Lo normal es que lo hayan hecho ya, pero por si acaso les está avisando, recordando que no pueden estar indiferentes ante esto”, concluye el epidemiólogo.

Caro peaje en la economía

La OMS es consciente de que las medidas para ralentizar la expansión del virus “están cobrándose un caro peaje en las sociedades y las economías, como ocurrió en China”. Los países, aseguró el director general, “tienen que encontrar el equilibrio entre proteger la salud, minimizar el trastorno económico y social y respetar los derechos humanos”. Y recordó qué se espera de los miembros de la organización: “Preparad vuestros hospitales, proteged y entrenad a vuestros sanitarios. Cuidémonos unos a otros”.

Ghebreyesus reconoció que algunos países están teniendo dificultades para lidiar con la primera pandemia provocada por un coronavirus de la historia. Unos, enumeró, por “falta de capacidad”, otros por “falta de recursos” y el resto por “falta de decisión”, dijo, subrayando una vez más la idea de que no todos los mandatarios mundiales se han tomado suficientemente en serio la amenaza.

Ghebreyesus terminó la rueda de prensa asegurando: “Estamos junto en esto, para hacer las cosas adecuadamente, con calma y para proteger a los ciudadanos del mundo. Puede hacerse”.

Por Elena G. Sevillano

Madrid - 11 mar 2020 - 13:23COT

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Jueves, 12 Marzo 2020 06:01

Domingo viralizado

Domingo viralizado

Domingo. Tocan la puerta de casa. Atiendo “¿Está enterado que hay una peste mundial de coronavirus?” “Sí”. “Por eso mismo, no sé si sabe que aquí en la Biblia --es una mujer de vestimentas austeras, frugales, imperativas--, ya estaba todo previsto”. “Ah”. “Venimos entonces a ofrecérsela como bálsamo y explicación”. No sé si repito con exactitud la expresión de la predicadora, que ya había sacado una reproducción del Apocalipsis de su repleto bolso. Estábamos ante un tema donde la Biblia perdía todo su interés pues se convierte en predictiva, clausurando sus paradojas y metáforas. Pasaba a dictaminar sin eslabones intermedios, sobre las complejas maquinarias que producen el pánico mundial. Sin embargo, a condición de respetar la necesaria distancia con las alegorías y la lógica internas de los lenguajes --sea el de la infectología o el de la teología--, todo puede conducirnos a interpretar creativamente hechos aún no sucedidos. La fuerza de esos lenguajes --de todo lenguaje--, es precisamente el respeto de lo imprevisible. No obstante, no se lo dije a la catequista. Los criterios de interpretación surgidos de pensamientos mesiánicos, milenaristas o escatológicos son atractivos, porque ahorran los pasos desconocidos inherentes a todo pensamiento. Apoyándose en un uso meramente literal de la Biblia, ella pierde el encanto inmemorial de no predecir nada. La retiran entonces de lo más valioso que tiene, hacer que toda lengua esté en estado de disquisición permanente. A la lectura rígidamente profética de la Biblia puede desde siempre oponérsele la lectura que indaga en los múltiples senderos en que se bifurcan sus magníficas metáforas y relatos.

A la vuelta de casa hay un lavadero atendido por una pareja de nacionalidad china, que viajaron a su país y aun no retornaron. Un pesado tejido de sospechas, hablados en voz baja, rodea esta circunstancia que podría tener múltiples significaciones. Pero sabemos que ahora hay solo una. Como con la interpretación de la Biblia bajo un pavor determinista, tomada por un providencialismo sin gracia, un virus anunciaría a toda la humanidad que habría un camino unívoco de salvación, que de tan estrecho y claustrofóbico, necesitaría de la proliferación de actitudes de sospecha, de prejuicios que serían imprescindibles para la expulsión del mal. Por cierto, hay un problema médico, los virus son misteriosos, pequeñas partículas que para algunos encierran el secreto del origen de la vida, y que alojadas en bondadosos huéspedes --un mosquito, una rata, un murciélago--, pueden dispersarse o diseminarse afectando los cuadros celulares establecidos, en principio del cuerpo humano. Que se contaminan entre sí. He aquí un dilema, que afecta las bases universales de convivencia. Si el calentamiento global se presenta como el peligro del productivismo voraz, la dispersión fatal de un virus puede verse como la absurda inmovilización de la vida productiva ¿No son necesarios, entonces, mejores acercamientos a lo que ahora expondría a nuevos riesgos las bases generales de la civilización humana? Algo ocurre cuando el dengue es solo una amenaza social, y el coronavirus se gradúa según la metafísica de la peste. Y cuando un virus es noticia, pero toda noticia tiene forma de “viralización”.

Deberíamos percibir entonces la necesidad de una nueva visita a las doctrinas de la culpa. No la podemos suponer en el que involuntariamente transmite un bacilo, en la infracción de un impensado portador que tos en un avión o del que escupe en el ascensor ignorando que está “prohibido escupir en el suelo desde 1903”. Ascendida a la categoría de pecado, la capacidad que tiene el virus de desmadejar o desmantelar un cuadro humano asociativo es pavorosa. Interesa como profecía, no como evento de la salud pública. En el primer caso interesa por ser un equivalente de la contaminación mística, en el segundo por la posible diferencia con el dengue, al ser un virus de los “tirifilos”. Mientras escribo esto recrudecen en mi computadora los avisos, irrumpiendo sistemáticamente, como asaltantes descuidistas de la pantalla, advirtiendo que “usted puede tener un virus” ¿Yo? Millones en el mundo deben estar recibiendo el mismo sermón. Aprendimos que la red informática contiene como concepto central el de virus --como la infectología y quizás toda la medicina--, dándole otra dimensión al peso que tiene el contagio y la infección en el modo masivo de existencialidad contemporánea.

Ya, nos conduce al hecho de que hay infecciones en una doble bifurcación, biológica e informática. Si el tono general de los medios de comunicación es la magnificación de catástrofes, el de la medicina o del poder médico en general, no debe ser el de manejo de poblaciones a través de normas y protocolos inmunizadores que parecen siempre aceptables. Sin duda lo son, taparse la boca ante un acceso de tos, cuidarse al dar las manos, medidas que parecen minúsculas, pero tienen profundo calado disociativo en las relaciones diarias. La cuarentena, ancestral método que aísla totalmente a poblaciones o conjuntos humanos, puede ser aceptable, pero no podemos pasar por alto que la inevitabilidad de estas medidas, amparadas en la costumbre y en la ciencia popular ya establecida, no pueden pasar por alto que no solo la venta de medicamentos, sino la venta de noticias, exige demasiado la invocación de una calamidad cercana. El esquema de la calamidad con su salida utópica, difícil pero “para usted posible”, es un encuadre que gobierna noticias, conversaciones e ideologías mediáticas. Un ejemplo es la noticia de que “en un planeta lejano a cien mil años luz las condiciones de vida son iguales a las de la tierra”. Perfecto, hay peligro de calentamiento o de virus, pero hay solución. Lógicamente demorada por esa ingente cantidad de luz que habría que recorrer. Con paciencia usted lo logra.

Creo que es lo que quiso decir Albert Camus con La Peste, donde deseó palpar un humanismo moral con forma de una rebeldía contra el poder anónimo de la desesperanza. Eligió, según recuerdo, el sacrificio de un puñado de médicos que no se rendía ante la evidencia de ese apocalipsis, de esa “revelación de la peste” en la ciudad argelina de Orán. Que ocurriera en una ciudad localizable, daba cierto realismo a esta fábula moral, inspirada en el Diario de la Peste de Daniel Defoe, este sí un escrito alcanzado por una increíble actualidad. Va recogiendo los datos de los afectados puntuales y de cómo los rodea el rumor y la fábula. No había diarios cuando ocurre esa peste en Londres en el silgo XVII. En Milán, la peste del 1600 la describe Manzoni en el clásico Los novios, como trasfondo del episodio amoroso central. La peste bubónica de Buenos Aires en 1871 debido al mosquito Aedes Aegypti -el del dengue, entonces no identificado-, es un dramático espacio histórico para reflexionar sobre lo que hoy ocurre. La fiebre amarilla modificó Buenos Aires, se consideró la peste como resultado de la guerra contra Paraguay y flotaba en el ambiente la culpabilidad presunta de los inmigrantes italianos. Se incluía la demonización de los conventillos de San Telmo. Queda el gran cuadro mitológico de Blanes, con el doctor Argerich inclinándose con su fúnebre galera ritual, ante la muerte de una inmigrante

En la novela de Camus, el sacerdote Paneloux pontifica diciendo que la peste, transmitida por las ratas, no afectará a los creyentes. Fulminará solo a los ateos. Los médicos laicos, en tanto, debaten con su propio sacerdocio. Las incógnitas éticas ante el peligro de la vida humana colectiva, y sobre los dilemas científicos cuando no alcanzan para definir lo que exige, en verdad, el concurso de un sentido de resistencia y solidaridad. Todo ocurre en Orán inspirado en una peste real ocurrida a mediados del siglo XIX.

Fabulísticamente, la historia de la humanidad es la historia de sus pestes, catástrofes y también de los miedos ante el Cordero abriendo los Siete Sellos para revelar el destino humano. La ciencia médica podrá decir, esperemos la próxima vacuna y la consecuente mutación del virus. Todos esperamos. Pero falta analizar el modo paralelo de la aparición de la lengua de los virus, esa suerte de anticristo de las computadoras y redes, planificado en las fábricas de Antivirus. El lenguaje de los grandes medios comunicacionales se presenta con una aparente inmediatez. Al suprimir ilusoriamente las mediaciones, las lejanías y el tiempo real, que es amorfo y brumosamente cotidiano, todo virus puede asumir el modo de una diseminación total. Por eso le digo, señora catequista, que usted tiene razón, no desprecio el arte escéptico de las profecías, pero no del modo panfletario en que las presenta. Ningún problema de la biología humana es solo biológico, pero si evitamos tratarlo apocalípticamente, es también muy fácil encontrarlo en los vocabularios de la diferencia social, la dominación financiera y el control de las naciones. 

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Imagen de la represión contra Patricio Bao, de 69 años.

La represión es una constante desde que empezó la revuelta social en octubre pasado

Los uniformados no solo deciden sobre la vida y la muerte de millones de chilenos. Eligen el lugar, el momento y las víctimas a quiénes les caerán encima. El ataque contra Patricio Bao se viralizó.

Desde Santiago. Los carabineros como significante más elocuente del aparato represivo han superado la teoría de Hobbes en el Leviatán. No solo deciden sobre la vida y la muerte de millones de chilenos. Eligen el lugar, el momento y las víctimas a quiénes les caerán encima. Patricio Bao tiene 69 años. Fue apaleado el 8M cuando había acompañado a la marcha a su esposa e hijas. Indefenso, terminó con diez puntos en la cabeza y cuatro en el párpado derecho. Su historia se mediatizó porque un video del ataque que sufrió se volvió viral.

Por muy poco no ingresó al listado de personas con trauma ocular o pérdida de la visión. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) son 445 hasta el 18 de febrero. En esta ciudad se sale de la casa, el trabajo, un bar o el hotel donde se está alojado, pero nunca se sabe en qué condiciones se regresa. Si sano, herido o envuelto en una mortaja.

Lo pudimos comprobar el lunes bien entrada la tarde, sobre la avenida Alameda, en las cercanías del Palacio de la Moneda. Una caminata de pocas cuadras se transformó en la retirada inmediata del lugar. Los sufrientes a diario, santiaguinos de a pie, hombres y mujeres que buscaban el Metro para salir de la zona o esperaban el bus en la parada, fueron atacados con chorros de agua, gas lacrimógeno y gas pimienta. ¿Qué hacían? Simplemente miraban a su alrededor, filmaban a los carabineros con sus celulares y unos pocos les gritaban “Pacos culiados”.

Los uniformados formateados en los usos y costumbres de la dictadura de Pinochet están cebados. De nada sirvieron los cursos sobre Derechos Humanos que les dio el gobierno. Reciben un doble mensaje. Porque el principal es despejar la calle y gastar la munición disponible si fuera necesario. Una joven quedó paralizada por el gas pimienta junto a las vallas que protegen los jardines que rodean La Moneda. La gente solidaria discutía con qué antídoto ayudarla. Agua tibia, leche fría, agua con bicarbonato, lo que hubiera a mano. Un muchacho gaseado caminaba sin ver mientras a sus espaldas los carabineros se enseñoreaban en la calle. Los dos o tres activistas que arrojaban piedras a cien metros no eran el blanco elegido por la represión. Al menos esta vez. Había que alejar de la Alameda las presencias molestas.

El doctor en Ciencias Políticas y Sociología Rodolfo Fortunatti profundizó en lo que pasa desde su columna El Estado contra las personas, allá por noviembre: “Si para quienes detentan las altas posiciones de poder y de riqueza la verdadera sorpresa de esta coyuntura fue la revuelta social, para el pueblo llano protagonista de la protesta, en cambio, la causa de todos los asombros fue el comportamiento del poder, ese modo desnudo y lacerante que vino a sacudir la conciencia política. Vio en los soldados que ocuparon las calles a las mismas fuerzas prepotentes, abusadoras y violentistas de la dictadura, como si la cultura cívica en democracia y derechos humanos de las últimas tres décadas, no los hubiera permeado, porque no lo ha hecho”.

Fortunatti es demócrata cristiano. No habla desde una barricada, ni desde las calles insurrectas. Pero su opinión es un buen termómetro para tomarle la temperatura al hartazgo y la ruptura que vive la mayoría de la sociedad chilena con el gobierno derechista de Sebastián Piñera. En la esquina de Teatinos y Alameda, a pasos de La Moneda, o más allá en la peatonal Ahumada, los carabineros rociaron con un cóctel de agua y gas a todo aquel que pudiera ser un testigo incómodo. Pero la gente ya no les teme. Tiene más rabia que miedo, como Carlos Vivanco, un estudiante secundario de 18 años que quedó ciego de su ojo izquierdo: “Me quisieron meter dolor, pena, miedo, pero siento que me hizo el efecto contrario: tengo más rabia que miedo”, decía allá por diciembre.

Es una de las 34 personas que sufrieron pérdida de la visión o estallido según el INDH porque les dispararon con balines o perdigones. Ellas se reúnen en un espacio colectivo cuya sigla es VTO: Víctimas de Trauma Ocular. Hay que transitar por las mismas calles donde los condenaron a vivir con algún tipo de discapacidad visual y comprender la perversión del método empleado para reprimirlos. Al estruendo de un disparo o una rociada de gas pimienta puede sobrevenir la ceguera. Si será momentánea o para siempre lo determinarán los Pacos, mote que proviene de la manera en que se llamaba antiguamente a los carabineros (Personal A Contrata de Orden y Seguridad).

El brazo armado del Estado en las calles de Santiago tiene sus mentores en el Congreso, la Justicia y los medios oficiales. A la rebelión popular de octubre, se le respondió con una ley que incorporó el “desorden público” como delito en el Código Penal. El proyecto de senadores y diputados oficialistas tuvo entre sus pregoneros a Gonzalo Fuenzalida Figueroa, integrante de la comisión de Seguridad Ciudadana y político de Renovación Nacional, el partido de Piñera.

En marzo del año pasado publicó en su cuenta de Twitter un afiche con la frase “No todos los menores de edad son blancas palomas” acompañado por el dibujo de un niño que apuntaba con un cuchillo en la mano y se cubría con un antifaz. De esa forma buscaba acompañar la iniciativa presidencial para ampliar los controles de identidad a los menores de 14 años. Es este fascismo social del que habla el portugués Boaventura de Sousa Santos, o el fascismo penal que menciona en un artículo la doctora en teoría política chilena Camila Vergara, el que mueve el músculo represivo del Estado. Los carabineros son la cara más expuesta de un gobierno que desde octubre de 2019 acumula 32 muertos, 3.765 heridos, 1.835 víctimas de torturas y violaciones, además de unas 10 mil detenciones,.

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Martes, 10 Marzo 2020 06:13

Italia: Covid-19 y xenofobia

Italia: Covid-19 y xenofobia

¿Qué pasa en Italia? No es difícil rastrear el coronavirus a lo largo de las rutas de peregrinos musulmanes de Irán, pero parece mucho más difícil explicar la extraordinaria expansión del virus en Lombardía y otras 14 provincias italianas. ¿Por qué las autoridades de ese país pusieron en cuarentena a 16 millones de sus ciudadanos y al mismo tiempo no pueden explicar por qué la parte más rica de su país ha engendrado tantos casos de coronavirus en todo el mundo? A lo ancho de Europa, visitantes recientes a Italia han regresado como portadores, infectados y con potencial de infectar a sus familiares y amigos, así como a desconocidos en sus propios países. ¿Acaso hay algo que no sepamos acerca de Italia?

Primero, una digresión importante. En el momento en que escribo, 7 mil 375 personas han dado positivo y 366 han muerto en esa nación. Sin embargo, son sólo 20 más que los muertos en dos aviones Boeing 737 Max que se desplomaron en Indonesia y Etiopía, por terribles y trágicos que hayan sido estos desastres. Y, como todos sabemos, cada año fallecen hasta 626 mil personas por resfriado común o de jardín. Como repite todo el tiempo Alex Thomson en el Canal 4 británico: "perspectiva, perspectiva, perspectiva". Después de todo, cuando un experto habló en ese mismo canal del coronavirus y la Segunda Guerra Mundial en la misma oración, hace una semana, me hice algunas preguntas simples. Sí, actualmente hay más de 100 mil casos en todo el planeta, de los cuales casi 4 mil han muerto. Pero, ¿acaso la cifra total de muertos en la Segunda Guerra Mundial no estuvo cerca de 70 millones? ¿Acaso la Unión Soviética no perdió 20 millones de almas en la guerra contra Hitler?

Pero ahora regresemos a Italia. ¿Por qué es un centro del coronavirus en Europa? Mis viajes en las pasadas semanas han incluido Líbano, Turquía e Irlanda, así que Italia no ha estado en mi radar periodístico. De hecho, pude haber dejado al aire esta pregunta sobre la gente del norte de Italia si no hubiera escuchado un comentario hecho por el embajador italiano en Dublín, Paolo Serpi, a la RTE, la radiodifusora nacional irlandesa.

Serpi explicaba al auditorio del noticiario Drivetime que no deberían dramatizar en exceso o ponerse histéricos sobre el coronavirus. Los miembros de la UE –la república de Irlanda está en la Unión Europea, por supuesto, y sólo reporta 21 casos y ningún deceso– son responsables unos de otros. "Es una situación seria, pero no queremos transformarla en un drama cuando no lo es", comentó el hombre de Italia en Irlanda. Y lo mismo decimos todos.

Pero entonces el signor Serpi se refirió al norte de Italia, y añadió de pronto: "Tiene la mayor población china de Italia a causa de la industria textil. Por eso Italia fue el primer país europeo que se vio afectado en esa escala".

Siempre he sospechado que los periodistas y los policías tenemos mucho en común. Los dos vivimos de las estupideces humanas. Así pues, cuando leí esas palabras del signor Serpi, naturalmente me pregunté qué es lo que no nos han dicho acerca del brote de coronavirus en Italia. O si lo que nos han dicho es correcto. Porque los colegas italianos reportan que ni siquiera entre la mayor comunidad china del norte de Italia –en Prato, cerca de Florencia– ha habido un solo caso de coronavirus. Hay unos 300 mil chinos en Italia y 20 mil en la población de Prato, que es de 190 mil, es decir, uno de cada 10.

Los chinos son propietarios de casi toda la industria textil de Prato y, desde mucho antes de la actual pandemia, escritores y periodistas han examinado lo que esto significa para los italianos locales. Simple: la industria tradicional del vestido en la ciudad ha sido tomada por inmigrantes chinos, que importan textiles baratos de Wenzhou, en la provincia de Zhejiang –tierra natal de la mayoría de los chinos de Prato– y producen camisas, pantalones y sacos de bajo precio, así como prendas de lujo para casas de moda como Gucci y Prada. Las etiquetas llevan la preciosa –y precisa– leyenda: "Hecho en Italia".

Cuando el redactor del New Yorker DT Max visitó Prato, en la primavera de 2018 –casi dos años antes del brote de coronavirus–, encontró 6 mil negocios registrados a nombre de ciudadanos chinos y una infección de xenofobia entre los residentes italianos. Citó las palabras de un senador derechista, Patrizio La Pietr, a un diario local: la ciudad debía enfrentar la "ilegalidad económica china", cuya economía subterránea había "puesto a Italia de rodillas, eliminando miles de empleos, y exponiendo a incontables familias a padecer hambre". Residentes nativos acusan a los inmigrantes chinos de llevar a Prato crimen, guerra de mafias y basura. Una peletera italiana, quien declaró a Max que su marido fue obligado a dejar de producir bolsos por la competencia china, comentó de los inmigrantes: "Copian, imitan. No hacen nada original".

Max advirtió que la ciudad, tradicionalmente de izquierda, ahora votaba por políticos de derecha. Cierto, había evidencia de mafias chinas en Prato, las cuales, curiosamente, operaban sin ninguna conexión con la variedad local italiana. Había multitud de talleres clandestinos, pero también fábricas chinas de ropa bien administradas y modernas. Algunos empresarios chinos se cuentan entre los hombres y mujeres más ricos de Prato, y sus hijos asisten a una universidad de élite en Milán. Hay relaciones amistosas entre chinos e italianos.

Vayamos, sin embargo, a los orígenes de la población china de Prato. Con mucho, la vasta mayoría procede de Wenzhou, en la provincia costera de Zhejiang, a 800 kilómetros de Wurhan, el epicentro del brote original de coronavirus. Sin embargo, actualmente las autoridades chinas han puesto en cuarentena a 30 millones de personas alrededor de Wenzhou –algunas literalmente encerradas en sus casas, según un informe reciente del Washington Post–, hacia donde se ha extendido la enfermedad respiratoria. Wenzhoy tiene las mayores infecciones de coronavirus fuera de la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan, donde también viven más de 100 personas originarias de Wenzhou. Cuando el brote cundió, según el Post, 20 mil personas fueron puestas en cuarentena en hoteles de Wenzhou. Algunos visitantes a Wenzhou recibieron duros tratos al regresar a su casa en otros lugares de la provincia de Zhejiang. Al parecer la xenofobia, como el coronavirus, no conoce barreras.

Esto nos lleva de vuelta a los chinos de Wenzhou en Prato. Hasta fechas recientes había vuelos directos regulares entre Wenzhou y Roma, y se pensaría que esta era una clara forma de transmisión del virus desde China hasta una ciudad ubicada a escasos 35 kilómetros de Florencia. Sin embargo, parece que no es así. Miles de chinos de Prato, según los periódicos locales, se han aislado voluntariamente en sus casas por dos semanas, sin ninguna prueba de que puedan ser portadoras del virus; consideran este acto como un deber cívico hacia sus vecinos tanto chinos como italianos. Las condiciones miserables en las que muchos de esos chinos trabajan en Prato no han conducido, según parece, a un brote de coronavirus. Lo mismo se aplica al barrio chino de Roma, en la colina Esquilina, donde no se ha reportado ningún caso.

Entonces, ¿qué se puede concluir de los comentarios del signor Serpi? ¿En verdad la comunidad china es la explicación de por qué Italia es el primer país europeo afectado por el coronavirus en semejante escala? ¿O acaso deben los chinos permanecer lejos de los italianos en caso de que contraigan la infección de aquellos cuyas familias han vivido en Italia durante cientos de años?

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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 Multitudinaria marcha en Santigo de Chile por el 8 de marzo. Foto: ATON

La Coordinadora 8M de Chile hizo un positivo balance de las multitudinarias marchas que se realizaron en Santiago y en otras ciudades del país por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

De acuerdo a la organización, alrededor de 3,5 millones de mujeres marcharon en todo el país, dos millones de las cuales lo hicieron en Santiago, expresó la vocera Alondra Carrillo.

"Calculamos que dos millones de mujeres marcharon por la Alameda el día de hoy, llegaron desde distintos puntos de Santiago a movilizarse en este espacio y durante toda la jornada se han desarrollado movilizaciones en otras regiones que nos hacen estimar la cifra en aproximadamente en tres millones y medio de mujeres que han estado en la calle en esta jornada en todo Chile", dijo la vocera.

Además, cuestionó los datos de Carabineros que cifró en apenas 150 mil las personas que participaron de la protesta y dijo que, a su juicio, no se trata de un error.

"Es absurdo y todo el mundo lo ha hecho notar, pero no es un error, Carabineros no lo dice a modo de equivocación, lo dice para intentar negar lo que está ocurriendo y lo que está ocurriendo es que la revuelta popular sigue su curso y sigue su curso con la potencia del movimiento feminista. Este 8 de marzo lo que hace es reabrir la revuelta popular que se inauguró el 18 de octubre y que ha puesto en tela de juicio la forma en que se organiza Chile, la vida cotidiana", planteó Carrillo.

Críticas por la represión de Carabineros

La dirigenta además cuestionó el actuar de la Policía, acusando que hubo represión en diversos puntos de la marcha que se desarrolló por Alameda durante la jornada.

"Hubo represión en la Plaza de la Dignidad, hubo represión en Universidad Católica, donde se gaseó con gas pimienta a las manifestantes. El INDH declaró que estaban gravemente afectadas por el uso de este mecanismo disuasivo", aseveró.

"Además, se intentó cortar la marcha a la altura de U. de Chile y de La Moneda y en Los Héroes, o sea, Carabineros intervino en múltiples puntos con gas lacrimógeno, con gas pimienta, con agua del 'guanaco'. La represión fue tan brutal como lo ha sido todos estos meses", agregó.

Asimismo la Coordinadora reiteró el llamado a la huelga general feminista para este lunes 9 de marzo.

"Hemos compartido más de 100 formas de adherir a la huelga, la idea es que todas podamos mostrar nuestra adhesión de la forma que podamos con toda la radicalidad que sea posible. Si es posible para, paramos; si es posible organizarnos en los territorios para socializar este trabajo no remunerado que hacemos en la casa, la idea es que lo hagamos", aseveró.

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Domingo, 08 Marzo 2020 05:51

De mujeres y hombres

De mujeres y hombres

Nadie se atrevería a negar que la mujer tiene, en la historia de la humanidad, un papel doblemente alimentador: como procreadora en su seno de toda nueva vida y como transformadora de lo comestible en alimento, en el sentido de haber elegido y sometido a ensayos de comestibilidad la infinidad de ingredientes que fue colectando, y más tarde reproduciendo, mediante cría o cultivos, haciéndolos atractivos para los sentidos y provechosos para el cuerpo. Por otra parte, nadie ignora el papel del hombre en la proveeduría de elementos comestibles y útiles para el hábitat, así como en la defensa y resguardo de las comunidades y en su expansión territorial a medida del crecimiento demográfico. Aunque se suele omitir el papel común de ambos sexos en el desarrollo de la tecnología y la organización económica y social donde, originalmente, se cumplía el principio de la supervivencia comunitaria; es decir, donde cada quien aporta-ba según sus posibilidades y cada quien recibía según sus necesidades, de tal modo que fue posible el relevo de generaciones y la pervivencia de la sabiduría acumulada.

Sin embargo, la historia de la humanidad, estudiada e interpretada, por historiadores, claro, pero sobre todo por arqueólogos y antropólogos, como el excepcional francés Maurice Godelier, nos aporta datos sobre el hiato donde se construye socialmente el mito de la oposición y no complementariedad de los sexos. Baste en este espacio evocar los 40 años de estudios que culminan en Los fundamentos de la sociedad humana, donde Godelier muestra cómo la sexualidad es fundamentalmente a-social, generadora de desconfianza y temores masculinos, que finalmente las mujeres adoptan como suyos.

Nosotras, culpables y resistentes a la culpabilidad de padecer la sangre menstrual, de embarazarnos a pesar nuestro, de ser sólo un receptáculo desechable, de producir temor en los hombres que defienden el misterio de la concepción, la gestación y el nacimiento, para no sentirse vacíos de sentido (recordemos que la madre de Dios debe ser virgen, como la madre Tierra antes de que el hombre la pise). Los hombres de todas las épocas crearon una infinidad de explicaciones para igualarse a las mujeres, desde la idea de que el cuerpo femenino sólo es receptáculo del feto, pero éste necesita inyecciones constantes de semen para ser construido su esqueleto y hasta su alma, hasta el ritual del bautismo indispensable para volverse humano No hay espacio aquí para más ejemplos. Bástenos recordar que ancestralmente los hombres han temido a las mujeres, tan capaces de dar la vida como de quitarla, y que nosotras hemos abrazado sus creencias atávicas sintiendo nuestros cuerpos enemigos de doble filo: porque atraen o bien nos degradan e invisibilizan. Pero nadie es totalmente culpable. La culpa nuestra estaría en no estudiar, no pensar, no difundir los malentendidos fabricados a ciencia y paciencia masculinos, de las iglesias y los Estados. Nosotras seremos culpables de no ir construyendo en nuestros hijos una nueva sociedad, informada, culta, humanista, paritaria no sólo en los signos exteriores, sino en las convicciones profundas. Seremos culpables de no hacer una revolución social contra el machismo. Que no es enemiga, al contrario de la revolución que requiere el capitalismo. Ni más ni menos.

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Domingo, 08 Marzo 2020 05:17

Jeanine Añez en su laberinto  

Jeanine Añez en su laberinto  

La presidenta de facto no puede dormir tranquila. La semana pasado fue de espanto para ella. Fue expulsada de El Alto por una multitud, ciudad donde se perpetró una de las dos masacres que acontecieron poco después de que asumiera el poder. El jueves 5 de marzo tuvo que salir con chaleco antibalas y a la carrera mientras la muchedumbre incluso destrozó los vidrios del vehículo del ministro de Educación Víctor Hugo Cárdenas con la explosión de un cachorro de dinamita.

La periodista boliviano argentina Verónica Zapata escribió: “Como todo delincuente que vuelve a la escena del crimen, se presentó custodiada de cientos de policías y militares para participar de una sesión de honor en el Consejo Municipal por el 35° aniversario de la fundación de El Alto que se cumple el día 6 de marzo.” Y doña Jeanine acaba de descubrir que el crimen no paga, que la gente recuerda, que los alteños piensan que sus muertos no se negocian. En resumen: que Senkata no se olvida.

Por supuesto, el viernes ya no asistió a nuevos desfiles. Hubiera sido una provocación. Los alteños no la quieren y se lo hicieron saber. Lo propio al excandidato por su partido Óscar Ortiz que en Senkata durante la sesión de la cámara de senadores también salió a las corridas y resguardado por la policía. “Asesina, asesina, asesina” gritaban miles de alteños a la presidenta y “motines, motines, motines” a los policías.

Pero además el viernes tenía que asistir a un tercer llamado del congreso a dar su informe el ministro de Defensa Fernando López, quien fuera el operador de Luis Fernando Camacho con los militares para que estos dieran el golpe de estado, según las propias declaraciones del ex líder cívico. López nuevamente no asistió y a los senadores y diputados se les acabó la paciencia. Lo censuraron por más de dos tercios y según la Constitución Política del Estado eso significa su destitución inmediata.

Y el próximo en la lista es el nada menos que Arturo Murillo, el hombre de la represión y muy íntimo allegado a Añez que debe elegir entre presentarse y que le hagan preguntas incómodas o dejar de ir y que lo censuren. Si se presenta también puede recibir la sanción del congreso y si son dos tercios deberá dejar el puesto.

Añez debe escoger entre hacer caso a la Constitución y deshacerse de uno (quizá dos) de sus hombres fuertes en el manejo del miedo o ella misma poder ir a juicio de responsabilidades. Mientras, en el Movimiento al Socialismo se han soldado las fisuras. Y aún los más concertadores de los diputados y senadores que algún momento pactaron con el poder golpista, saben que su futuro político depende de con que fuerza condenen al régimen. Y cada vez que leen las encuestas la idea se afirma.

No, no son buenos momentos para la presidenta golpista más si sumamos que los campesinos le han dado 72 horas para que deposite el dinero para que continúen funcionando 400 proyectos que han quedado detenidos en su gestión y los maestros preparan sendos paros (el viernes hubo uno masivo en Sacaba, donde se cometió otra masacre) exigiendo mayores ítems para compensar el crecimiento vegetativo de los alumnos, algo que el ministro de hacienda, José Luis Parada, ha rechazado.

El nieto de Mahadma Gandhi, Aroun, decía que: “Hemos encontrado que la forma más fácil de controlar a la gente es a través del miedo y entre más miedo puedas infundir en la gente, más control puedes tener.” Pero eso ya no funciona en la Bolivia preelectoral que le ha perdido el miedo a la represión y con la llegada de 100 observadores de la Unión Europea y la arremetida de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos en contra de las matanzas ordenadas por Añez, esta no puede darse el lujo de un muerto más por la represión.

En resumen, lo que la llevó al poder ahora no sirve de receta. Sin ser médicos ya sabemos que pronto Jeanine deberá tomar pastillas para dormir si no lo está haciendo ya.


Áñez ratifica al ministro de Defensa pese a destitución aprobada por la Asamblea Legislativa

 

7 marzo 2020

Cubadebate

 

La presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, ha ratificado este sábado su confianza en el ministro de Defensa, Luis Fernando López Julio, pese a la censura y destitución aprobada por dos tercios Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, controlada por el Movimiento Al Socialismo (MAS).

"El MAS intenta frenar mi gestión utilizando el parlamento. Mi respuesta firme es: seguiré trabajando por la reconciliación y la prosperidad de Bolivia. El Ministro de Defensa tiene mi confianza. Ha hecho un gran trabajo ante desastres naturales y por la pacificación de la patria", ha afirmado Áñez a través de su cuenta en Twitter.

Previamente el ministro de la Presidencia, Yerko Nuñez, había denunciado que la censura a López en la Asamblea Legislativa Plurinacional estaba orquestada desde Argentina, país de refugio del expresidente Evo Morales.

Por ello están estudiando presentar una denuncia ante el Tribunal Constitucional, ya que consideran que la censura al Ministro de Defensa es ilegal, por ser en ausencia del propio ministro.

La Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia censuró este viernes al ministro López Julio, lo que supone su destitución inmediata como cargo del Gobierno.

López Julio no se presentó al acto de interpelación pese a estar convocado para dar explicaciones por dos cuestiones: la petición de renuncia de las Fuerzas Armadas al presidente Evo Morales en noviembre de 2019 y la represión de las protestas contra la salida de Morales del poder en enero de 2020.

El ministro presentó excusa para su ausencia, pero el pleno de la Asamblea decidió declarar injustificada la misma. Es la tercera vez que López no se presenta a una convocatoria. La Asamblea aprobó por dos tercios la censura de López y los legisladores del MAS aplaudieron la decisión.

La presidenta del Legislativo, Eva Copa, ha subrayado que la censura implica la destitución del Ministro, según manda la Constitución Política del Estado. Concretamente así se recoge en el Artículo 158 Párrafo 18. "Esta resolución será enviada a la presidenta de transición (Jeanine Añez), para que dé cumplimiento inmediatamente", ha explicado Copa.

"Este justificativo es un chiste a la Asamblea, pues las interpelaciones son por temas importantes, por lo que ocurrieron en octubre y noviembre y (se trata de) esclarecer lo que ocurrió en Sacaba y Senkata", ha argumentado Copa.

Copa ha adelantado además que para los próximos días están previstas interpelaciones de los ministros de Gobierno, Arturo Murillo;  de Comunicación, Isabel Fernández, y de Obras Públicas, Iván Arias.

Además, la Asamblea Legislativa Plurinacional ha aprobado una resolución para la constitución de la Comisión Especial Mixta de Investigación sobre los hechos de octubre y noviembre de 2019.

La Comisión Mixta está conformada por las senadoras Sonia Chiri y Lineth Guzmán del Movimiento Al Socialismo (MAS), Rosario Rodríguez, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), además de los y las diputadas Mireya Montaño, Patricia Gutiérrez, Víctor Borda y Juan Cala (MAS) y Amilcar Barral y Eida Middag de Unidad Demócrata.

Copa ha indicado que la tarea de la comisión es investigar los sucesos acontecidos entre octubre y noviembre de 2019: en medio de las protestas por el supuesto fraude electora l en las elecciones presidenciales del 20 de octubre que depararon la reelección de Evo Morales, el presidente tuvo que huir del país después de que Policía y Ejército le retiraran su apoyo. En las protestas posteriores hubo simpatizantes de Morales muertos en Senkata y Sacaba.

(Con informaciòn de Europa Press)

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Sábado, 07 Marzo 2020 06:06

Coronavirus: el capitalismo contagiado

Coronavirus: el capitalismo contagiado

La epidemia del coronavirus, denominado Covid-19, ha dejado al descubierto aspectos oscuros de las sociedades contemporáneas que en circunstancias normales permanecen latentes u ocultos: desde la xenofobia y la absoluta falta de empatía con quienes atraviesan circunstancias difíciles –exhibidas por amplios sectores de la población– hasta la propensión, de no menos ciudadanos, a dejarse llevar por el pánico, los rumores y la desinformación. Pero la propagación del patógeno –que comenzó en diciembre pasado en la ciudad china de Wuhan y que ya se hizo presente en casi 80 naciones– ha contribuido a exhibir, ante todo, la preocupante vulnerabilidad del capitalismo ante el miedo de inversionistas y gestores de grandes capitales, sin importar que los temores de estos agentes financieros estén justificados o no.

En efecto, el mero temor de los dueños de los grandes capitales a que la epidemia se prolongue y se extienda más allá de lo previsto, ha llevado a los mercados bursátiles a registrar pérdidas no vistas desde la crisis mundial de 2008, y se estima que el brote costará más de 280 mil millones de dólares sólo en los tres primeros meses del año. Además, ha golpeado con fuerza a sectores especialmente sensibles como el aeronáutico y el turístico: mientras el primero espera pérdidas del orden de 113 mil millones de dólares, el segundo considera que la retracción alcanzará 70 mil millones.

Las consecuencias económicas de la nueva enfermedad, que habrían sido graves en cualquier contexto, empeoraron debido a la imprudencia de algunos líderes y medios de comunicación occidentales que no dudaron en magnificar la gravedad de la emergencia como herramienta de golpeteo político contra el régimen de la nación asiática. Lo anterior tuvo el doble efecto negativo de incrementar el pánico entre los ciudadanos (e inversionistas) de los países occidentales, y de orillar a las autoridades chinas a la adopción de medidas drásticas que tuvieron éxito notorio en la contención geográfica de la enfermedad, pero a un enorme costo para su economía y el bienestar sicológico de sus habitantes. Para colmo, ese entusiasmo en dirigir las baterías declarativas contra China pasó por alto la importancia crucial de esta nación para el funcionamiento de los mercados globales, por lo que el aislamiento chino pronto tuvo implicaciones allende las fronteras; por citar sólo un ejemplo, una caída de apenas 2 por ciento en las exportaciones chinas de piezas y componentes ya costó 50 mil millones de dólares a otros países y sus industrias.

A la vulnerabilidad del capitalismo que ha quedado al descubierto, debe sumarse la igualmente expuesta voracidad de los capitalistas. Una vez que líderes empresariales, banqueros, administradores de fondos de inversión y otros integrantes de la élite económica han debido afrontar en sus propios estados de cuenta los saldos de la doble epidemia vírica y pánica, han exigido a los gobiernos que echen mano de los recursos públicos con la finalidad de paliar las pérdidas económicas, actitud cínica en tanto parecen olvidar que durante décadas ellos mismos empujaron (en formas a veces cuestionables) toda suerte de reformas legales para despojar a los Estados de las herramientas que les permitirían intervenir de manera efectiva en tiempos de crisis.

La lección debe buscarse en la necesidad de diseñar un sistema económico menos vulnerable a los impulsos irracionales de quienes detentan las posiciones de poder, así como en el reforzamiento de la educación para reducir la susceptibilidad de las sociedades a los rumores y la siembra del miedo.

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