“Vamos a pactar un cese de fuego bilateral”

En Quito, diez guerrilleros negocian con el gobierno colombiano las condiciones para dejar las armas como ya lo hicieron las FARC. “Vinimos a buscar una salida política”, señala en diálogo con PáginaI12 el comandante Beltrán.



Una veintena de rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) integran la Delegación que negocian la paz desde el pasado mes de febrero en Quito, Ecuador. Diez “elenos” negocian con el gobierno de Juan Manuel Santos las condiciones para dejar las armas y transitar la vida civil como partido político, tal como lo están haciendo ahora las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero no es lo único. “Vinimos acá a buscar una salida política. Hay una agenda para discutir y lograr acuerdos con dos objetivos: Lograr unas transformaciones en Colombia y ponerle fin al conflicto armado”, le dice a PáginaI12 Israel Ramírez Pineda conocido como “Pablo Beltrán”. El jefe del equipo negociador de la guerrilla compartió con este diario durante el Encuentro Internacional de la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (Fipu) en la capital ecuatoriana. El señor lleva más de la mitad de su vida en la guerra. Ahora dirige la Delegación de Paz de la agrupación que se alzó en armas hace 53 años. Aunque las autoridades ni el mismo ejército ilegal dan información sobre el número de combatientes del ELN, se calcula que sean unos 3 mil sin contar los milicianos.


Más de mil y menos de diez mil, dice un integrante de esa guerrilla que hace presencia en Arauca, Chocó, Catatumbo, Antioquia, la frontera con Panamá y Venezuela, con células urbanas en algunas capitales como Bogotá, donde en febrero de este año realizaron un atentado con explosivos en cercanías a La Macarena dejando dos policías asesinados. En la capital colombiana también se dio a mediados del año un atentado cuya autoría esta guerrilla negó. En el centro comercial Andino tres mujeres resultaron muertas al explotar un baño. El ELN dice que no tiene nada que ver con el Movimiento que las autoridades señalan de responsable. Sea en las ciudades o en los campos, las víctimas, organizaciones sociales y defensores de Derechos Humanos claman por el pronto fin de la guerra también con el ELN. La paz no será completa sin esta guerrilla que nació de la revolución cubana.


Sus delegados de paz andan en grupo por las calles de Quito con la seguridad del gobierno de Lenín Moreno; atienden una agenda de entrevistas y conversaciones en los escasos tiempos libres que les deja la negociación; y se concentran especialmente en pactar el silencio de las armas. Uno temporal y bilateral.


“Estamos tratando de pactar muy pronto un cese de fuego”, le cuenta a este diario Pablo Beltrán en una entrevista donde explica cómo la segunda guerrilla más importante de Colombia está revisándose, dándose a conocer y tomando decisiones, primero a nivel interno, sobre el futuro de su organización en esta coyuntura histórica en Colombia. Acaba de terminar la guerra con las FARC.


Este Proceso de Paz, aclara el ELN con insistencia, es otro, esta guerrilla es otra, en consecuencia los ritmos y temas también son otros, sin dejar de recoger lo positivo de la experiencia de La Habana y haciendo seguimiento a los aciertos y desaciertos del Acuerdo Final y la implementación. El número dos del ELN y otros comandantes hacen parte de la comisión para pactar los alivios humanitarios, numeral 5 de la agenda definida. En este tema se redoblan los esfuerzos para pactar un cese bilateral ad portas de la llegada del papa Francisco a Colombia en inicios de septiembre.


PáginaI12 dialogó con el comandante Pablo Beltrán también sobre temas que le preocupan al ELN y son puestos en la mesa como una de las solicitudes para pactar un alto el fuego. Uno de ellos es el paramilitarismo y el creciente asesinato a líderes sociales en el país en medio de una no muy positiva implementación del Acuerdo con FARC. Sacar la violencia de la política es el gran objetivo de esta conversación al igual que en el Proceso de Paz que ya está en marcha, por eso, aunque estas sean unas conversaciones diferentes, la salida política a la guerra con el ELN es indispensable para consolidar las transformaciones sociales y profundización de la democracia ya pactadas en el Acuerdo de Paz.


–Esta semana dos soldados resultaron heridos en un ataque del ELN a un vehículo de contratistas civiles que el Ejército protegía en Arauca. ¿Hasta cuándo? ¿Estamos lejos del cese de fuego?


–A eso vinimos acá. En el sentido amplio de la agenda de estos Diálogos los avances han sido incipientes. Llevamos apenas 7 meses. Pero si se mira desde el punto de vista de pactar un cese bilateral, vamos bien. En ELN llegamos a un consenso interno histórico sobre la necesidad de parar la guerra. Es la primera vez que en el ELN vamos a hacer un pacto de esta clase. Eso es una buena noticia. Por primera vez va a haber un cese bilateral al fuego de carácter temporal.


–¿Y si no es bilateral? Han dicho en el Encuentro que el cese bilateral es una proyección, todavía no se ponen de acuerdo con el gobierno.


–Hasta el último minuto vamos a hacer esfuerzos para que cada una de las partes rebaje el conflicto. No hacemos nada si uno de los dos hace esfuerzos en rebajar el conflicto y otro no.


–¿Les preocupa silenciar o dejar las armas en medio de los ataques a líderes sociales y el asesinato de ex combatientes de FARC?


–Muchísimo. El punto cinco de la agenda nuestra dice: vamos a sacar la violencia de la política. Hasta ahora eso es teoría. No hemos llegado allá. Es terrible. En el día a día hasta julio iban 56 líderes asesinados. En diciembre de este año, si seguimos así, tendremos más de un centenar de víctimas. Nunca en Colombia habíamos tenido esa cantidad de asesinatos de líderes. La matanza ha crecido en un 31%.


¿Qué mensaje da eso? Que todo el que se pone a hacer lucha en la legalidad, vea la suerte que corre. El año pasado Colombia ocupó el segundo puesto mundial en el asesinato de líderes medioambientales. Por ejemplo, ¿porqué mataron a una dirigente Wayuú en La Guajira? Porque se oponía a todo lo de Cerrejón. Allá dejaron ese pueblo sin agua. Entonces claro: El uso de la violencia para acallar al que protesta ha sido una característica de este régimen, y eso es justo lo que nosotros estamos señalando. Lo que pedimos es sacar la violencia de la política.


Entonces todos dicen listo: que la guerrilla deje las armas para acceder al poder. Pero nosotros decimos: Dejen de usar ustedes la violencia para mantenerse en el poder. Es que somos dos. No es un solo actor en este conflicto.


También estamos pidiendo que no maten a los de las FARC. La semana que terminó esa guerrilla culminó su desarme, cumple con su parte del Acuerdo, y son asesinados tres de sus integrantes. Además, le pedimos al gobierno compromisos para acabar con el paramilitarismo.

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“La edificación de la paz es una construcción social”

El ritmo de la actual coyuntura social y política en Colombia, leída a través de los ojos de uno de los líderes nacionales que con más convicción se ha jugado por el buen desarrollo de los diálogos que tienen asiento en La Habana.

 

Cuatro años atrás, en marzo del año 2012, cuando El Polo Democrático Alternativo (PDA) estaba a las puertas de su Conferencia Ideológica, Iván Cepeda atendió una solicitud de entrevista de este mismo periódico, faltaban aún cinco largos meses para que las conversaciones para un posible proceso de paz, adelantadas de manera discreta, fueran anunciadas públicamente el 26 de agosto.

 

Aquel 21 marzo del 2012, Iván Cepeda nos dijo: Sin resolver el problema de la guerra en Colombia, el problema de la solución política, de las reformas necesarias, difícilmente podremos avanzar en temas de democratizar el país [...]. El proceso de democratización del país, el proceso de respeto pleno a los derechos humanos, requiere que resolvamos el conflicto armado.

 

Tres meses después, en junio, en conversación para el mensuario Le Monde Diplomatique edición Colombia, Iván afirmó: El tema político central de la coyuntura política nacional es saber si en Colombia habrá en los próximos meses y años un proceso de solución política del conflicto armado. Creo que ese es el núcleo en el que convergen muchísimos de los problemas más graves del país. Han madurado las condiciones para que se dé favorablemente una salida a ese conflicto. Esto significaría un cambio cualitativo, esencial en la vida política del país. La resolución del conflicto armado es una aspiración de las fuerzas democráticas que se ha frustrado una y otra vez por distintas circunstancias.

 

Han trascurrido cuatro años desde el anuncio oficial del proceso de paz entre el Gobierno y la insurgencia de las Farc. Nos reunimos de nuevo con Iván Cepeda en la sede del PDA, su labor consagrada, con formidable energía y claridad, como facilitador del proceso de paz, ha sido asombrosa, y unas cuantas canas han brotado en su ensortijada y rebelde cabellera oscura.


Iván nos ha citado en el PDA, porque debe asistir a una reunión de su Comité Ejecutivo. Al fondo del salón, mientras en el país, en la región, y en el mundo se viven días cruciales, se discute aquí sí es posible o no suspender a un concejal que votó a favor del Plan de desarrollo de Peñalosa. Un sector del PDA defiende al concejal para así ganar su voto y promover la elección a la presidencia de este partido de Jaime Dussan. Las ambiciones a la candidatura presidencial destruyen proceder éticos y elegancias elementales.

 

Desde abajo –Da–: Pero vamos a lo que vinimos, y le preguntamos a Iván: ¿Cuál es el balance de estos cuatro años de negociaciones entre el Gobierno y las farc?

 

Iván Cepeda –IC–: El país ha experimentado una muy estimulante actividad en materia de paz. En La Habana van llegando, de modo veloz, a un conjunto de acuerdos que representan la posibilidad cierta de cambios en lo social y en lo político. Creo que es un error subestimar los acuerdos de La Habana. Si bien no establecen transformaciones inmediatas, si abren la puerta para un conjunto de luchas sociales y de movilizaciones que van a ser determinantes en la conquista de la paz.

 

La paz hay que entenderla como una conquista de la movilización y de la lucha social y política. La paz no es una especie de regalo caído del cielo. Los acuerdos tocan temas neurálgicos: la reforma agraria, aplazada históricamente; una reforma política profunda, democrática, que no sólo le garantice a los opositores y a los movimientos sociales su vida y su acción política, sino que cambie el régimen de partidos y del sistema electoral; un cambio de paradigma en este asunto central de los problemas del país que es el narcotráfico, planteando la sustitución de cultivos como enfoque principal; y un proceso de verdad y justicia que va a constituir la posibilidad de desentrañar muchos de los asuntos negados y ocultos en la historia reciente del país.

 

La trascendencia de los Acuerdos la revela el hecho de que los sectores más militaristas del espectro político le tienen una gran animadversión. Y más allá de su perorata pública contra los Acuerdos en términos de enfrentarlos porque van a hacer que haya paz con impunidad, o porque amenazan la propiedad privada, lo que hay en realidad es un gran temor a que avance la restitución de tierras, la reforma agraria y también a que haya justicia y se esclarezcan muchos de los crímenes que son de responsabilidad de la extrema derecha.

 

Da: ¿Existe algún otro logro?

 

IC : En el último año es notable el progresivo decrecimiento de la confrontación tanto de la guerrilla de las Farc, como de las fuerzas militares. Primero, por un alto al fuego que decretaron las Farc, y después un desescalamiento del conflicto que incluyó el cese de bombardeos por parte de las Fuerzas Militares, y los enfrentamientos entre sus unidades militares.

 

Entonces, no solo se han alcanzado consensos y acuerdos, sino realidades. Hay que añadir el importante acuerdo alcanzado el 30 de marzo con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln).

 

Da: ¿En qué fase de este arduo, complejo y apasionante proceso nos encontramos?

 

IC: Se medirán ahora en las urnas el respaldo al proceso de paz y el interés y el propósito de frustrarlo. Aquí no caben equivocaciones. No puedes aceptar sofismas como el que señala que los detractores del proceso están por la paz, más no por los acuerdos. Quieren derrotar el proceso de paz y evitar los cambios que trae.

 

Hemos ingresado a la fase culminante del proceso, y pueden presentarse sobre el particular decisiones claves en días, semanas o en pocos meses.

 

Da: ¿Puedes indicar algunos de los errores cometidos en el proceso de negociación y que no deben repetirse en lo que aún falta de la misma?

 

IC: Uno de los errores o inconvenientes: privilegiar formalidades jurídicas y legales por encima de las necesidades políticas. Es evidente que las Farc han tomado la determinación de avanzar hacia una organización y un movimiento de carácter político legal. Pero eso requiere garantías. Que se evite generar incertidumbres acerca de peligros que no son imaginarios. En muchos procesos de paz han traicionado los acuerdos, y eso es un peligro, una amenaza al proceso y a los acuerdos. Es necesario que se apele, entonces, a las garantías jurídicas y políticas que aseguren el cumplimiento de lo pactado.

 

Da: No deja de sorprender la reunión de diversas fuerzas sociales y políticas para apoyar el sí al proceso de paz. ¿Podríamos percibir en ello una prefiguración de un porvenir trenzado en la comunicación y la cooperación de las vetas de honestidad que han sobrevivido a la dinámica de degradación impulsada por la economía ilegal y la prolongada confrontación?

 


IC: El proceso no es simplemente un cambio en términos humanitarios, aunque lo es. El proceso implica una serie de transformaciones en el orden político, social y cultural.

 

Podemos asistir, como ha ocurrido en otros procesos de paz, a una especie de irrupción de factores políticos y sociales novedosos que democratizan realmente la sociedad. La edificación de la paz es una construcción social. Colocarle punto final a la guerra entre Gobierno y Farc va a significar un conjunto de hechos políticos novedosos, revolucionarios. En sí mismo el proceso de paz puede ser una revolución democrática. Nuevos sujetos políticos y nuevas voces, programas y formas de hacer política surgirán.

 

Por esto es por lo que los opositores rechazan el proceso de paz, porque la guerra favorece las peores formas de autoritarismo, de sojuzgamiento de la protesta y de la movilización social, las formas más corruptas y violentas de acumulación de riqueza y poder, la estigmatización total de cualquier persona, comunidad y colectividad que quiera un cambio. Lo que temen es que este orden sea alterado.

 

Da: Conoces, como pocas personas, la intimidad de este proceso, ¿falta mucho para el acuerdo final?

 

IC: La agenda de La Habana es ambiciosa, y aún quedan asuntos pendientes en los que hay que adelantar, por ejemplo, avanzar en lo correspondiente a las garantías de los demás acuerdos; en las reglas de juego para terminar la guerra; en cómo se implementarán los acuerdos –de una manera fiel al espíritu de los acuerdos–. No son cosas menores.

 

Sabemos que hay intereses en acelerar las negociaciones, y que hay estrategias de negociación implícitas, pero también es necesario no perder de vista que la política tiene temporalidades.

 

Da: ¿Afecta el devenir nacional e internacional esta fase culminante del proceso de paz?

 

IC: Las temporalidades políticas tienen comienzo, discurrir y cierre. Las coyunturas políticas cambian, también los contextos internacionales. Vemos por ejemplo al gobierno de los Estados Unidos que vive una serie de cambios con carácter transformador. Me refiero al acercamiento en sus relaciones con Cuba, el respaldo al propio proceso de paz en Colombia.

 

Pero el día de mañana no sabemos quién pueda llegar a la Casa Blanca. Existe el peligro cierto de que llegue a la presidencia alguien que abraza las posiciones más demenciales.

 

También es necesario tener en cuenta el entorno regional, que va cambiando. Y este es un factor que tiene peso en la vida política colombiana. Todo lo que pase en Venezuela, por ejemplo, tiene repercusión inmediata en la frontera y en nuestro país. Y viceversa.

 

También hay cambios en la política nacional. Tenemos un Gobierno que está sufriendo un desgaste evidente, no sólo en las encuestas, sino en su sustento político y económico.

 

Lo alcanzado en La Habana ha permitido derrotar a las fuerzas que quieren que el tiempo juegue a su favor. Fueron derrotados en el año 2014, se les está derrotando ahora, y así sucederá, estoy seguro, en el plebiscito.

 

Pero esto puede cambiar también. Y hay interpretaciones en todo el espectro político, derecha e izquierda, que relativizan y trivializan de una manera preocupante estos factores que es necesario no soslayar.

 

La próxima legislatura

 
Da: Es predecible que para darle forma a los acuerdos el legislativo tome cartas en el asunto, ¿Se avecina una avalancha legislativa?

 

IC: Vienen muchas leyes y reformas constitucionales para desarrollar los acuerdos. Lo importante, he insistido, es que ese proceso sea hecho de una manera bilateral. Que no se convierta en una expresión nueva del unilateralismo, y la visión de sectores particulares de lo que debe ser la paz.

 

El mecanismo previsto determina que los proyectos de ley y las reformas constitucionales estarán sometidos a un procedimiento especial que recorta los tiempos del trámite, que tiene un control especial de constitucionalidad. En especial se establece la garantía de que los proyectos de ley, y las reformas constitucionales, no podrán ser alterados en el trámite; o se aprueban, o no se aprueban. Pero no pueden ser decorados o reformados a gusto del legislador. Es el gobierno el que presenta los proyectos, pero hemos dicho que debieran ser previamente consultados con la contraparte en la mesa de negociaciones.

 

Da: Pero esto no está aprobado aún...


IC: Es parte de la negociación del punto sexto, que trata de la implementación de los acuerdos. Punto que, entre otros temas, trata el desarrollo normativo y legislativo de los acuerdos.

 

Da: Nadie ignora que las elecciones presidenciales del 2018 tienen una enorme importancia para el desarrollo de los acuerdos de paz. Sin embargo el escenario político, hasta ahora, revela una atomización de las fuerzas sociales y política, de izquierda y democráticas en general, ¿cuál es tu consideración sobre este ámbito?

 

IC: Asistimos durante los últimos 5 años a una fase de ascenso de la movilización social y de progresiva irrupción de nuevos actores políticos. También de procesos de convergencia en el plano de las luchas sociales. Por ejemplo, la Cumbre Agraria, Étnica y Popular, la Mesa Amplia, Nacional y Estudiantil, el Movimiento Nacional Carcelario.

 

En el mundo político de la izquierda hemos tenido debates, discusiones, rupturas, pero también convergencias. Veo un mundo de la izquierda y de los movimientos sociales muy dinámico, en el que están apareciendo nuevos factores. Han surgido la Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos, dos movimientos muy representativos del mundo rural, del campesinado, de los indígenas, y afrodescendientes.

 

Da: Hay nuevos actores sociales, hay pluralidad, pero también hay dispersión, y tal realidad asegura la imposibilidad de participar de una victoria electoral a favor de la paz en el 2018; se mantienen rivalidades e incomunicaciones hasta los umbrales temporales críticos....

 

IC: Hay necesidad de convergencia y de una muy amplia y muy audaz política de alianzas porque las elecciones del 2018 deben garantizar el cumplimiento de los acuerdos con las Farc y, ojalá, con el Eln, o sino la continuidad de las negociaciones que estén llevando a cabo. Así que el gobierno del 2018 es un gobierno con inmenso significado en el devenir del país.

 

Da: ¿Cómo has podido mantener este despliegue formidable de energía para contribuir a sacar adelante este arduo proceso?

 

IC: Por la conciencia del significado político del proceso. No se trata de cualquier asunto, es el problema neurálgico de nuestra vida política, sin cuya solución es imposible pensar en otras posibilidades. Si en los años sesenta, setenta, se identificó la acción armada como una posibilidad de transformación, hoy debemos pensar, seriamente, que es través del ejercicio de una insurrección civil, civilista, que lograremos los cambios.

 

Por una razón muy sencilla, es del lado del modelo neoliberal, del lado del capital, que está hoy la violencia como herramienta que garantiza su supervivencia. Este modelo quiere llevar a la humanidad a esa circunstancia de guerra, de destrucción del ser humano, de acción del terror. Es el ingreso a un estadio de guerra regular o irregular permanente. Refugiados, crispación, inmolaciones, todo esto nos debe poner a pensar.

 

La salvación de la humanidad está unida a ideales y formas de concebir la acción política ligada a la ecología, la derrota de la pobreza, y a la derrota del militarismo, en Colombia y en el mundo.

Publicado enEdición Nº227
Formación de las FARC en San Vicente del Cagúan, durante los diálogos de paz en la adiministración Pastrana.
 
Quedan cinco divergencias de fondo, en la Mesa Gobierno-Farc. Así expresa en sus encuentros, el Comandante Pablo Catatumbo ‒Responsable del Movimiento Bolivariano Clandestino. La más difícil, acordar el número y extensión de los Territorios Especiales ‒Terrepaz‒, diferentes a las ¿23 veredas?, y “previos a los ocho campamentos para dejación de armas”. “Falta pelo p’al moño”, advirtió Timochenko. “Resistencia civil”, firma Uribe. “Si no hay paz, vendrá guerrilla urbana”, sentencia el Presidente. Con sus frases, Uribe asusta a los pobres, Santos asusta a los ricos.

 

 

‒¡No!, dijo enfático, el general Mora Rangel, como rechazo oficial a la propuesta de territorios Terrepaz, que presentó la insurgencia en la Comisión Técnica (de asuntos militares). Ante el impase, aplazado el tema, con anuencia de Farc, la discusión adelantó en el punto de la verificación internacional. A sabiendas, el Presidente y el ministro de defensa, con la complicidad mediática, ocultan que está en veremos, el acuerdo acerca de las dos fases territoriales en la transformación guerrillera: áreas y líneas de “separación de tropas” y campamentos para dejación de armas.

 

Además de esta diferencia, sobreaguan otros cuatro pendientes de tamaño grueso: 1) Concluir las “42 salvedades” y los “asteriscos” de los puntos acordados. 2) (Dado el antecedente de la captura de Felipe Torres,) la exigencia de una Ley de Amnistía, previa a la firma de un acuerdo definitivo. 3) (Aplazado en su aprobación desde 1991) aprobar el Estatuto de oposición y 4) Definir una transición de la estructura guerrillera, diferente a la reinserción de procesos anteriores.

 

Para buena parte del ciudadano común, la negociación está en aplazamiento desde el 23 de marzo.

 

 

Dos fases territoriales:
“separación de tropas”
y dejación de armas

 

Los hechos son tozudos. La negociación con Farc y Eln es la primera diferente en el país, y en el continente: Comienza sin la “decisión” de ‘desmovilización’ y “entrega de armas”. Con Farc tiene como fórmula, la dejación, que depende del contenido y refrendación del acuerdo final. Una característica que tiene su razón, en la real correlación operativa en el terreno.


Sucede que en sus más de ocho años, Álvaro Uribe como gobernador de Antioquia y Presidente de Colombia, no pudo infligir una “derrota militar irregular” a Farc e imponer una cota más alta de “desgaste político” a Eln ‒tal como calculó el jefe paramilitar Carlos Castaño. A este respecto, el Comando de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, tiene abierta una polémica. Aduce en su publicación Victorias desde el aire, que presentó en la reciente XXIX Feria Internacional del Libro de Bogotá, que: asestó a Farc espaciados golpes de “derrota en la cadena mando” pero, el Ejército –la infantería– no llegó ni ocupó los lugares profundos en la ‘retaguardia’ guerrillera.

 

Aun con los efectos de la asimetría tecnológica que otorga ventaja aérea y de bombardeo con precisión al Estado colombiano –a partir del Plan Colombia–, sin una derrota militar a las organizaciones insurgentes, el gobierno Santos y su porción oligárquica de poder ‒en el gobierno‒, no pueden manejar a su amaño; la duración y fecha de una negociación mixta (con Farc y con Eln).

 

¿...“Dos mesas
un solo proceso”...?

 

La dualidad Farc/Eln con respecto a un fin verdadero del conflicto armado, está más agravada hoy. El señor Frank Pearl, principal en la Comisión gubernamental de diálogo con Eln, en compañía del general (r) Herrera Verbel, hizo saber en la más reciente reunión de la Comisión Nacional de Paz: “La negociación con el Eln está estancada”. (Solamente Pearl y Herrera, sin José Noe Ríos, viajaron a Venezuela a un encuentro con el Eln, que no avanzó más que el saludo).

 

Mucho antes, Gobierno-Eln en conversación secreta, alcanzaron a fijar como procedimiento, que la participación de la sociedad con interrogantes acerca de cuál es la Democracia que Colombia espera y en el tema de las víctimas; no tendrá un tercer asiento en la mesa. Serán las delegaciones Gobierno y Eln, una vez lean todas la iniciativas que lleguen, quienes señalarán los aspectos en que estén a favor y descartarán el resto.

 

En este marco, el Gobierno considera una fortaleza, que los puntos y detalles en tratamiento con Farc no tendrán repetición en la conversación con Eln. ¡Es una tamaña subjetividad o desconocimiento! Es conocido que el Eln contradice dos aspectos gruesos de los acuerdos Gobierno-Farc:

 

Están dispuestos a pagar cárcel ante la comprobación de culpa en hechos de violación de lesa humanidad y condicionan que los miembros de las Fuerzas Armadas, ante iguales casos, deberán pagar cárcel. Es una convicción que no surge en el Eln como un capricho. Surge de su relacionamiento y solidaridad con la experiencia del Cono Sur, en la lucha contra las dictaduras. Allá, los sectores con memoria y más comprometidos, rechazan los acuerdo de Punto Final que libran a los Ejércitos.

 

Para comenzar la conversación, no asumen siquiera la fórmula de “dejación de armas”, que es funcional en la Mesa de La Habana.

 

Los 180 días prorrogables de “separación de tropas” con las Farc y un lapso mínimo de agenda con el Eln, determinan una situación de “paz armada”. Acompañada de un debate que irá en aumento de polarización y amenaza de respuesta paramilitar. A su vez, de expresiones sociales resistentes.


Una disputa y entroncamiento de factores y aumento de la contradicción política y social, que con el ingrediente de una convocatoria de acercamiento-unidad novedosa y legítima, podrían ser desencadenantes de un nuevo cuadro en la lucha popular. Panorama no extraño en las vertientes de análisis estratégico y de precaución de todo signo. Consta en la p. 21 del libro El arte militar de los chinos (Editorial Pleamar. Buenos Aires, 1979) del Tte. Cnel. E. Cholet, en su definición de Guerra subversiva: [...] es una actividad múltiple, que emplea y combina medios violentos y pacíficos, fuerza y astucia, presión y engaño, patriotismo y traición; hasta crear una situación que le permita acceder al poder sin lucha violenta o afrontar directamente su conquista en lucha abierta... (negrillas en este artículo).

 

 

Cuántos son los finales
de un conflicto

 

Un conflicto regular, como fue la II Guerra Mundial tuvo dos finales: El cese de batalla 7-8 de mayo de 1946 y el día del final jurídico, septiembre de 1947, cuando comenzó el Proceso de Nüremberg. En Colombia, el largo conflicto irregular que cruza durante las últimas décadas, tendrá que barajar al menos, tres fechas finales, en diferente orden: política, jurídica/refrendación y de hostilidades/“separación de tropas”.

 

En Macondo sucede lo creíble y lo increíble.

 

 

 

 
Monólogo de Aureliano viendo pasar el circo

 

Los acuerdos de paz están construidos con piedra pómez.
Todo en ellos es poroso, lleno de poros como la piel. Frágil y duradera como una pirámide de nada.
Monólogo secreto de misiles que no hubo quién vendiera
Monólogo a punta de lengua, a punta de desconocer e ignorar “los factores reales de poder”
A las múltiples manos negras de la inteligencia calculadora que ni sube ni baja
Que se queda quieta. Mientras nosotros abrazábamos los fusiles.
Las manos negras de la intervención que no cesará
De las intervenciones que se anuncian para domesticar los sueños
Somos hombres y mujeres pero no contamos igual las cosas
Hechos de Coltan, fronteras y misiles, nadie va a cumplir lo pactado, salvo los que puedan
17 aurelianos tristes. Mientras pasa el circo.

 

 

 

 

 

 

 

Publicado enEdición Nº226
 El papa Francisco saluda a los feligreses durante el Angelus en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.

 

Caracas.

 

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, aceptó este viernes una propuesta de la oposición para solicitar al Vaticano que facilite los diálogos con el gobierno, en medio de una grave crisis política y económica en Venezuela.

 

El secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), Ernesto Samper, se reunió el jueves por la noche con Maduro y anunció luego que pedirá al papa Francisco enviar un representante a Venezuela. Samper estaba en Caracas, junto con el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, en un intento por reanudar los diálogos entre el gobierno y la oposición.

 

La oposición ha pedido la intervención del Papa, pero también ha dicho que, antes de participar en cualquier diálogo, el gobierno debe liberar a opositores considerados "presos políticos" y aceptar un referendo revocatorio del mandato de Maduro antes de finales de año.

 

Federico Lombardi, portavoz de Roma, dijo este viernes que “en el pasado el Vaticano ha manifestado disposición para contribuir al diálogo.

 

"Sin embargo, por el momento no ha llegado a la nunciatura ni a la Secretaría de Estado ninguna comunicación formal que explique las bases y detalles de una solicitud así", agregó.

 

El gobierno venezolano sostuvo la víspera un encuentro con Samper y los tres ex presidentes que acompañan el proceso de diálogo con la oposición, informó ayer la canciller Delcy Rodríguez. Los mediadores son los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, español; Leonel Fernández, dominicano, y Martín Torrijos, panameño.

 

"Representantes de Nicolás Maduro para el diálogo con la oposición sostuvimos una reunión de trabajo con la Unasur y con lo ex presidentes", escribió la ministra del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de Venezuela en otro mensaje que acompañó con fotografías.

 

Esta reunión fue celebrada pocos días después de un encuentro similar sostenido entre los ex mandatarios y el Ejecutivo, el cual impulsa un acercamiento con la oposición local para establecer una ruta que permita dirimir las diferencias políticas que afectan al país.

 

La coalición opositora, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que se reunió a mediados de julio con Rodríguez Zapatero y Martín Torrijos, manifestó hace días que dialogará con la administración de Nicolás Maduro si éste acepta las condiciones establecidas por el bloque conservador.

 

Entre las exigencias de la oposición local para dialogar se encuentra la de extender el número de ex presidentes que fungen como mediadores en el proceso de diálogo.

 

Asimismo, que se libere a los "presos políticos", como el líder Leopoldo López, y se realice este año el referendo.

 

Este acercamiento, promovido por el gobierno de Maduro desde mayo, ha ganado el beneplácito de la comunidad internacional, incluida la Unión Europea, que el pasado 18 de julio expresó su apoyo al diálogo.

 

 

Publicado enInternacional
Jueves, 16 Junio 2016 07:17

Caracas y Washington dialogan

Caracas y Washington dialogan

JOHN KERRY SE REUNIO CON LA CANCILLER VENEZOLANA DELCY RODRIGUEZ


El diálogo entre Venezuela y EE.UU. fue anunciado por el secretario de Estado norteamericano tras un encuentro privado con Rodríguez, en Santo Domingo, donde ambos asisten a la Asamblea General de la OEA.

Estados Unidos y Venezuela acordaron mantener un contacto provechoso para ambos países. El diálogo entre Washington y Caracas fue anunciado por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, tras un encuentro privado con su par venezolana, Delcy Rodríguez, en Santo Domingo, al margen de la 46º Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Kerry dijo que uno de sus principales consejeros, Thomas Shannon, viajaría de inmediato a Caracas para continuar las conversaciones. Nicolás Maduro aprobó la iniciativa informada por el funcionario norteamericano siempre que ese vínculo sea “con respeto” y “sin imposiciones”. En el camino de la recomposición diplomática, el presidente venezolano propuso además que ambas naciones repongan a sus embajadores.


“Estoy de acuerdo, que se inicien los contactos al más alto nivel de manera acelerada; yo le propongo al secretario John Kerry, vamos a designar embajadores”, dijo Maduro durante un acto en el palacio presidencial de Miraflores transmitido por la cadena de radio y televisión.


Shannon, subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, irá primero a Caracas para mantener reuniones con una agenda específica, con el objeto de que los cancilleres puedan encontrarse en un escenario en el que “la vieja retórica” haya quedado atrás, dijo Kerry en rueda de prensa. “En este punto es más constructivo tener un diálogo que aislar”, señaló el funcionario.


Kerry y Rodríguez se encontraron luego de que concluyera la primera sesión plenaria de la Asamblea General de la OEA, en la que el canciller estadounidense había llamado al gobierno de Venezuela a que “honre sus propios mecanismos de la Constitución, incluyendo un referendo revocatorio temprano”. Kerry había dicho también que su país se une al secretario general Luis Almagro y a otros en la comunidad internacional haciendo un llamado al gobierno de Venezuela para poder liberar a los prisioneros políticos, respetar la libertad de expresión y de reunión para poder aliviar la escasez de alimentos, de medicamentos.


Rodríguez, por su parte, respondió que si bien mucho se dice respecto al referendo que la oposición procura se realice antes de enero, “eso no lo deciden los gobiernos de otros países, lo decide el pueblo de Venezuela, conforme a su Constitución, sus leyes, sus formas”. La canciller caribeña también criticó la “posición intervencionista sobre los asuntos internos” de Caracas que atribuyó a Almagro, quien días atrás invocó la Carta Democrática Interamericana (CDI) para Venezuela ante la “crisis institucional y humanitaria” que, a su juicio, sufre ese país.


En opinión de la funcionaria, la decisión de Almagro “ha implosionado la Secretaría General, vulnerando permanentemente las normas que marcan su actuación como secretario general”. Rodríguez sostuvo que Venezuela “hoy es víctima de un bullying internacional” por parte de “esa derecha que apenas ganó unas pírricas elecciones” y “se cree con derecho a derrocar a los gobiernos legítimos”.


Para Kerry, Estados Unidos no toma partido por ninguna de las partes en Venezuela y lo que hace es apoyar el proceso constitucional. En esa línea, según el secretario de Estado norteamericano, hay dos caminos que no son excluyentes: el internacional, con la intervención para el diálogo de los ex presidentes español José Luis Rodríguez Zapatero, dominicano Leonel Fernández y panameño Martín Torrijo, intentando que esa iniciativa funcione, y el otro es la vía bilateral.


De cara a la crisis política en el país caribeño, la representación de Venezuela ante la OEA solicitó la convocatoria a una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para el martes 21 con el objetivo de recibir a los ex presidentes que estuvieron interviniendo a pedido de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y así poder facilitar el diálogo entre gobierno y oposición. Zapatero, Fernández, y Torrijos se dirigirán al Consejo Permanente de la OEA en Washington sobre la iniciativa de diálogo político auspiciado por la Unasur y el avance del trabajo que vienen llevando adelante.


El encuentro será apenas dos días antes de la sesión convocada para analizar el informe presentado por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, a través del cual invocó la Carta Democrática para Venezuela, un procedimiento que hasta puede concluir en la suspensión de Caracas del organismo.

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Jueves, 31 Marzo 2016 11:17

La paz sobre la mesa en Ecuador

La paz sobre la mesa en Ecuador

Un nuevo proceso de paz se abre en Ecuador y con ello la posibilidad que el Eln se suba al denominado “bus” de la paz. Existirán diferencias fundamentales entre este proceso de paz y el desarrollado en Cuba entre el Gobierno y las Farc, la más importante de ellas tiene que ver con la participación ampliada de la sociedad civil dentro del desarrollo de los acuerdos. Algunas dudas generadas por la alocución presidencial del 30 de marzo comienzan a generar inquietudes y especulaciones. Colombia confía en que puedan despejarse, que se extinga otra de los focos del conflicto que arde desde hace más de 50 años.

 

El 26 de diciembre del 2016 el diario Gara del país Vasco publicó una entrevista en modalidad escrita concedida por Nicolás Rodríguez Bautista “Gabino”, comandante del Eln. En esta entrevista el jefe del grupo guerrillero anunciaba: “Como afirmó recientemente el comandante Antonio García, ‘la agenda entre el gobierno y el Eln ya está acordada’. La paz es un asunto muy importante para toda Colombia y el Eln está firmemente comprometido con ella. Somos optimistas, sin desconocer las dificultades”. Revelador anuncio que dejaba entrever el hecho que las conversaciones iban por buen camino y en pocos meses podría precipitarse la instalación pública y formal de la mesa de conversaciones entre el Gobierno y el grupo insurgente.

El anuncio llegó el 30 de marzo de 2016 con la alocución del presidente Juan Manuel Santos. En su intervención en horas del medio día señaló: “[...] colombianos, me dirijo a ustedes para compartir un anuncio muy importante en el tema de la paz. Después de muchas e intensas sesiones de discusión hemos firmado un acuerdo marco con el Ejercito de Liberación Nacional (Eln) que nos permite dar paso a la fase pública de las conversaciones [...]”. Dicho acuerdo significa que ha sido concertados los puntos que tendrá la agenda de negociación establecida en la mesa de negociaciones. Empieza un proceso similar en sus propósitos pero diferente en cuanto a la forma al llevado a cabo en Cuba entre el Gobierno y las Farc.

Así lo confirmó el Presidente cuando habló de las diferencias fundamentales entre ambos procesos de paz en relación con las características políticas y organizativas disimiles entre las agrupaciones guerrilleras, el Presidente precisó: “Ahora bien, las conversaciones públicas a las que daremos inicio con el Eln tienen una naturaleza muy distinta al proceso de La Habana porque el Eln y las Farc son organizaciones muy diferentes, y porque estamos en un momento con otras características. En lugar de pasar un largo tiempo redactando en la mesa acuerdos detallados punto tras punto queremos promover procesos de participación de la sociedad en las regiones que sirvan de base para acordar con el Eln medidas que contribuyan a la construcción de la paz”.

Santos agregó que se buscará llegar a los cuerdos necesarios para que el Eln pueda transformarse en una organización política sin armas; fue incisivo al señalar que no van a duplicarse ni las medidas ni la institucionalidad requerida para la paz, esto quiere decir que las discusiones del Eln no van a requerir de una nueva comisión de la verdad, ni un nuevo tribunal para la paz, ni procedimientos adicionales, precisó el mandatario: “Los procesos con las Farc y el Eln son distintos, pero el fin del conflicto es uno solo. Por eso el acuerdo sobre la agenda que hemos logrado con el Eln dice expresamente que en estos puntos se encontrarán mecanismos de coordinación con la mesa de La Habana”. Inicia entonces un proceso de paz que contará con la activa participación de la ciudadanía colombiana, uno de los lunares del proceso de negociación llevado a cabo con las Farc criticado por el hecho que las discusiones sobre el modelo de país entabladas en la mesa, no ha tenido mayor participación la sociedad civil que tienen por objeto.

Según el documento “Acuerdo de diálogos para la paz de Colombia entre el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional”, seis serán los puntos a tratar en la agenda establecida: 1. La participación de la sociedad en la construcción de la paz: donde serán definidos los mecanismos de participación de la ciudadanía en el proceso de conversación entre Gobierno e insurgencia formulando iniciativas y propuestas que van a ser tenida en cuenta en el proceso; 2. Democracia para la paz: serán escuchadas propuestas de los ciudadanos para la resolución idónea de conflictos sociales , como mejorar la convivencia en el país; 3. Transformaciones para la paz: serán recogidas propuestas especificas para que en la regiones más afectadas por el conflicto sean llevados a cabo planes y programas que pretenderán cimentar un desarrollo más justo y equitativo; 4. Víctimas: a través de este punto serán fijados mecanismos para el reconocimiento a las víctimas, el tratamiento y resolución de los conflictos con base en la verdad, la justicia y la reparación, compromisos de no repetición y no olvido.

El quinto punto fue titulado “Fin del conflicto armado”: bajo este punto va a ser discutido la finalización del conflicto en las siguientes dimensiones: A. definición de la futura situación jurídica del Eln y sus integrantes, B. condiciones y garantías de seguridad para el Eln, C. Condiciones y garantías para el ejercicio de la política del Eln, D. La privación de libertad de los miembros del Eln procesados o condenados, E. Esclarecer el fenómeno del paramilitarismo para que no se repita, F. Dinámicas y acciones humanitarias, G. Cese del fuego y hostilidades bilateral para la terminación del conflicto armado, H. Acuerdo sobre las armas del Eln para poner fin al conflicto. El sexto y último punto fue denominado “Implementación”, está dirigido a materializar los cambios que permitan pasar del conflicto armado a la paz guardando las siguientes salvedades: A. La fase de implementación estará dirigida por un Plan General de Ejecución (PGE) construido sobre cada punto de la agenda, B. Mecanismos de control, seguimiento y verificación serán ejecutados sobre el PGE. En ellos participarán el Gobierno, el Eln, la sociedad y la comunidad internacional, C. El PGE contempla las siguientes dimensiones: jurídica, política, social, económica y diplomática, D. El acuerdo de refrendación consolida lo pactado y lo proyecta hacia el futuro, E. cuando se firme el acuerdo final se dará inicio el PGE.

La mesa central de conversaciones será instalada en Ecuador, país donde se desarrollarán las negociaciones. En Venezuela, Chile, Brasil y Cuba, también se llevarán a cabo sesiones, países que junto a Noruega serán los garantes de las conversaciones. La Mesa estará integrada por delegaciones, que a su vez estarán integradas hasta por 30 representantes. En cada sesión podrán participar hasta 10 personas por delegación (5 principales y 5 suplentes). Estas delegaciones van a acordar un reglamento de funcionamiento de la Mesa para su fase pública. El proceso de negociación tendrá sus propios instrumentos de comunicación: pagina web, comunicados y boletines, etcétera.


Claros y oscuros del proceso

El proceso de negociaciones entre Eln y Gobierno permite develar un aspecto positivo: la extensa participación de la ciudadanía en que se encuentra sustentado. Es este uno de los principales eslabones del acuerdo que tendrá como sede principal de la mesa a Ecuador. Según lo detallado por el presidente Santos y por el comunicado de la Mesa desde Venezuela, este proceso sí contará con mecanismos específicos para que la ciudadanía pueda incidir en las negociaciones que se encaren. Y no una participación como quien es invitado a la cena, sino como quien organiza el mismo banquete. Sin embargo, quedan dudas respecto a la agilidad de los mecanismos necesarios para asegurar la participación colectiva, la necesidad que sean capaces de asegurar la rapidez del proceso porque es evidente que la fase pública de las negociaciones tendrá que adaptarse a la contingencia del 2018, año en que el actual gobierno entregará su mandato.

Tampoco son claros los mecanismos de coordinación (cuáles y cómo) entre la mesa de Ecuador y la de La Habana. Hay serios interrogantes respecto a la casi forzosa necesidad que la guerrilla del Eln acepte la institucionalidad (como los tribunales de paz) estructurada en el proceso de negociaciones en curso en tierras cubanas. En caso de irreconciliable desacuerdo, ¿Cómo se podría proceder? Además de lo anterior, al establecer la coordinación entre las mesas, ¿qué pasaría con los tiempos de negociación?, ¿es posible que continúen dilatándose los acuerdos finales? Preguntas que urge responder.

El bache de la jornada resaltó en la condición impuesta, en forma de emboscada mediática, por el presidente Santos, al esgrimir como condición para el inicio en firme de las negociaciones la entrega por parte del Eln de todos los secuestrados bajo su poder; exigencia que, como puede deducirse, no había sido expueta en la fase privada de las negociaciones, tampoco en el documento firmado por las partes para dar inicio en Ecuador a esta Mesa. Otra de las muestras de la “astucia” del Gobierno y de sus acostumbradas estrategias mediáticas para sembrar nuevas condiciones “por debajo de la mesa”.

Las esperanzas de los colombianos y colombianas florecen en un nuevo proceso de negociación con esta organización insurgente, que también negociará en medio de las balas y las explosiones, y en medio del accionar ideológico de los medios de comunicación.


Cronología de los acercamientos

 

2012 - 2013

Entre 2012 y 2013 se dan los primeros asomos de la posibilidad de que el Gobierno y esta guerrilla entablen una conversación con el propósito de poner sobre la mesa las condiciones para iniciar un proceso de paz. Santos, por su parte, plantea al Eln la posibilidad de conformar una mesa alterna a la de las Farc, con diferentes delegados y representantes. A finales de 2013 el Ejército de Liberación Nacional y el Gobierno iniciaron la fase exploratoria de los diálogos para la posible negociación de la paz entre ambos actores.

 

2014

 

En enero de 2014 inició el acercamiento exploratorio para darle cuerpo a lo que sería el proceso de paz entre Eln y Gobierno. La exsenadora Piedad Córdoba dio a conocer en la mañana del martes 10 de junio de ese año en el Club de Ejecutivos de Bogotá, en una rueda de prensa del movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz, un comunicado del comando del Eln en el que se informaba que el Gobierno de Colombia y esa guerrilla entablaron desde enero de ese año un "acercamiento exploratorio" para iniciar lo que sería un proceso de paz entre ambas partes. En la rueda de prensa también se dijo que como países garantes estarían Venezuela, Cuba, Brasil y Noruega.

El comunicado decía:

“Las delegaciones del Gobierno Nacional y del Eln informan que:

1. EL Gobierno Nacional y el Eln han iniciado una fase exploratoria de conversaciones el pasado enero de 2014, luego de una serie de contactos y reuniones que tuvieron lugar desde 2013. El Objetivo de esta fase exploratoria es acordar el diseño de una agenda y el diseño del p12roceso que haga viable el fin del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera para Colombia.

2. Las delegaciones acordaron que la agenda de conversaciones incluirá los puntos de víctimas y participación de la sociedad. Los demás puntos están por acordar.

3. Expresan a Colombia y a la Comunidad Internacional la voluntad recíproca de continuar con la fase12 exploratoria que permita acordar una agenda y establecer una mesa de conversaciones para llegar a la firma de un acuerdo final.

4. Las delegaciones darán a conocer periódicamente y de común acuerdo los avances y resultados de esta fase exploratoria.

5. Las delegaciones agradecen a los gobiernos de la República Federativa de Brasil, la República de Chile, la República de Cuba, la República de Ecuador, el Reino de Noruega y la República Bolivariana de Venezuela, la buena voluntad y el compromiso que han expresado en el acompañamiento y garantías de este proceso.

6. Las delegaciones hacen un llamado al pueblo colombiano para que se una al propósito común de lograr el fin del conflicto y construir un país en paz y equidad”.

Los diálogos de paz confidenciales continuaron en abril y mayo de 2014 y tuvieron epicentro en el país vecino de Ecuador. Así lo confirmó el mandatario ecuatoriano Rafael Correa a través de declaraciones realizadas ese año en el mes de agosto.

"Por obvias razones fueron reuniones confidenciales. Fueron muy exitosas, el gobierno colombiano está muy agradecido", aseguró. [...] “eso permitió que se avance mucho en las conversaciones de paz con el Eln y pronto esas conversaciones ya empiecen a ser abiertas, formales, con una metodología como la de las Farc”.

Luego, el 1 de julio el Eln indicó que sólo se concretará el proceso de paz si hay participación del pueblo. El grupo insurgente se volvería a pronunciar el 28 de agosto cuando manifestó que estaría dispuesto a asumir la responsabilidad por sus actos en el conflicto armado.

 

2015

 

Nuevamente, el 7 de enero el Eln anuncia la posibilidad de dejar las armas, dependiendo de la “voluntad de paz” del Gobierno Nacional. El 26 de de ese mismo mes Nicolás Rodríguez Bautista se mostró proclive a instalar una segunda mesa de negociación con el gobierno, paralela a la existente con las Farc.


A mediados de mayo el jefe negociador del Gobierno con las Farc en La Habana, Humberto de la Calle, reiteró el llamado al Eln para iniciar conversaciones públicas. Tras dos años de negociación, parecía que la posibilidad de formalizar los diálogos se iba desvaneciendo. Sin embargo el 5 de agosto el comandante del Eln, admitió que los avances de la fase exploratoria de los diálogos con el Gobierno estaban a punto de concluir.
En septiembre las esperanzas de acordar la paz con el Eln sufren un resbalón cuando el funcionario de la gobernación de Norte de Santander, Ramón José Cabrales Camacho, fue secuestrado por este grupo armado. Luego de mes y medio de perpetrado éste, el Ministerio de Defensa y el presidente Santos condicionan los diálogos a la liberación del secuestrados.


El 2 de noviembre, por medio de una carta a la Conferencia Episcopal, el Eln pidió la intervención de la iglesia Católica para lograr un cese de hostilidades. 4 días después son secuestrados tres ingenieros y un soldador en el corregimiento de Monterrey, en Simití, sur de Bolívar. Horas después fueron liberados, al mismo tiempo que Gabino asegura que ya se acordó la agenda de negociación con el Eln.

 

2016

El Comando Central dice el 4 de enero que la agenda está lista. Un mes después el frente José Antonio Galán secuestra al cabo del Ejército Jair de Jesús Villar tras enfrentamiento en Segovia, Antioquia; el cabo sería liberado el 20 de marzo. El 8 de febrero ‘Pablito' del Eln en el Arauca y territorios aledaños, adelanta acciones militares que parecieran indicar que no estaría sintonizado con el proceso en marcha. El 11 de febrero el Arzobispo de Cali pide tregua bilateral para liberar a los secuestrados del Eln.

El 30 de marzo el Eln anunció el comienzo de los diálogos abiertos con el Gobierno de cara al inicio del proceso de paz entre ambas partes.

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Iván Márquez: "Queremos decirles a los colombianos: 'Cometimos errores"

Luciano Marín Arango, de 60 años, es desde hace más de 30 Iván Márquez, su alias en las FARC. Miembro del secretariado desde 1991, está considerado el número dos de la guerrilla, por detrás de Timochenko, y lidera la delegación de paz que desde hace tres años busca una salida negociada con el Gobierno de Colombia a un conflicto que se prolonga durante más de 50 años. Con decenas de órdenes de captura a su espalda, el discurso de Márquez durante la hora de conversación gira en torno a la reconciliación y a la búsqueda de la paz. De hablar pausado y con tono de voz bajo, se disculpa antes y después de la charla, la pasada semana, por las décimas de fiebre que, dice, le incomodan. Solo al comentar su vida en la guerrilla se para a pensar las respuestas.


Pregunta. ¿Qué se ha logrado en estos tres años?


Respuesta. Lo más importante es haber alcanzado tres acuerdos. Uno en torno a la reforma rural integral, otro en torno a la participación política, que podemos llamar ampliación de la democracia y el tema del solución al problema de los cultivos de uso ilícito. Ningún proceso había avanzado tanto en tan poco tiempo.


P. ¿En qué momento se encuentran las negociaciones?


R. En la aproximación al acuerdo final. Lamentablemente, después del 23 de septiembre, cuando se hizo el anuncio en torno a la jurisdicción especial, surgieron algunos reparos por parte del Gobierno. Esto nos ha hecho perder tiempo. El presidente Santos y el comandante Timoleón Jiménez [Timochenko] anunciaron que iban a trabajar para llegar a ese acuerdo final en seis meses. Como ese acuerdo no ha sido rubricado por las partes a día de hoy, algo que esperamos que ocurra antes de que acabe noviembre, para las FARC no ha empezado a correr ese plazo. El reloj se activa a partir de la firma del acuerdo de la jurisdicción especial. Por supuesto, aunque hay aún temas complicados, aún es posible llegar al acuerdo final en marzo. Pero seguramente nos podemos extender un poquito más, los temas a discutir son complejos, de verdad.


P. ¿Qué ha aprendido de la delegación del Gobierno?


R. A entender las razones de la contraparte. Tenemos al frente a un dirigente político muy reconocido, el doctor Humberto de la Calle; al general Mora, comandante del Ejército, un hombre que condujo férreamente al estamento militar contra la guerrilla; al general Naranjo... En un primer momento usted puede mirar con cierta desconfianza al interlocutor, pero aunque sea por el hecho de rememorar momentos de confrontación, como ha sucedido con el general Mora, eso quita barreras y hace que tengamos una interlocución franca, directa.


P. ¿Lo más complicado ha pasado ya?


R. Creo que sí. La desconfianza está quedando atrás, cada vez la vemos más lejana, pero ambas partes somos conscientes que debemos construir aún más. La no aceptación por parte del Gobierno del acuerdo de jurisdicción especial nos pone a dudar. Si ocurre esto, más adelante pueden hacer lo mismo.


P. ¿Qué es lo más complicado que queda?


R. Lo más difícil es justicia. Si sale, el proceso va a adquirir una dinámica arrolladora. Quedan algunos temas complejos, como puede ser la dejación de las armas. Estamos analizando fórmulas de cómo logramos colocar las armas lejos. Habrá una veeduría y la posibilidad de que terceros países ayuden, que puedan recibir armamento y garantizar que estén lejos de nuestro uso. Por otro lado, el orden interno tiene que estar en manos de la Policía. El Ejército tiene que retroceder al rol institucional de defensa de las fronteras.


P. ¿En qué no están dispuestos a ceder?


R. Nosotros hemos hecho más de 18 gestos unilaterales, entre ellos 6 treguas. No tenemos una posición obstruccionista, no hay temas vedados, lo que no queremos es que el Gobierno pretenda lograr el sometimiento de la guerrilla.


P. ¿Qué posibilidades hay de una disidencia en la guerrilla si se logra el acuerdo final?


R. Si algo ha distinguido a las FARC durante su historia es la cohesión. Los guerrilleros están informados, están siempre atentos a lo que convengamos. No hay nada que insinúe que exista un movimiento de inconformidad interno.


P. Las encuestas dicen que la opinión pública los rechaza. ¿Cómo pretenden acercarse a ellos?


R. No es que seamos escépticos ante las encuestadoras pero percibimos un afecto enorme de muchos sectores, no solo de los campesinos, también a nivel urbano hay un fuerte respaldo.


P. ¿Les asusta el rechazo del resto?


R. No, tenemos que abordarlos. Hay que hablar con los adversarios de la paz, no los llamemos enemigos. Se necesita estar un poco loco para pensar que Colombia tiene que vivir eternamente en guerra. La paz es un bien que va a irradiar beneficios para todos: campesinos, empresarios, militares, guerrilleros... Esto es una empresa común.


P. El mayor opositor al proceso es el expresidente Uribe, que agrupa a gran parte de los colombianos. ¿La paz sin Uribe es menos paz?


R. Uribe va a tener que abrazar el anhelo colectivo de los colombianos de reconciliación y paz. No creo que se vaya a quedar al margen.


P. ¿Entiende que haya gente que pida prisión por los delitos de los que se les acusa?


R. No hemos venido a La Habana a negociar impunidades o a intercambiarlas. La función de perseguir no es necesariamente cárcel, también está en la reparación. El acuerdo de justicia garantiza la no impunidad, se ajusta a los cánones internacionales.


P. Pero, ¿entiende la crítica?


R. Aquí no solo han intervenido militares o guerrilleros, también la cúpula política, los empresarios que han financiado la guerra... el asunto es complejo. Por eso lo mejor es un entendimiento en torno a esto. Si queremos paz en Colombia hay que dejar atrás el odio y la venganza, que son sentimientos un poco mezquinos, y abrir el corazón a la reconciliación.


P. ¿Cómo la concibe?


R. Si no hay verdad es difícil que haya reconciliación. Estamos dispuestos a dejar atrás los odios, la ley del talión no nos va a llevar a la paz en Colombia. Han ocurrido cosas que no debieron ocurrir jamás, hecho no calculados, pero que afectaron de manera grave a la población civil. Hay que afrontar ese problema y decir: 'Sí, nos equivocamos aquí'.


P. ¿Cómo valora la figura del presidente Santos y su apuesta por la paz?


R. Este proceso se inició desde un extremo difícil, que fue la orden del presidente de asesinar a Alfonso Cano [líder de las FARC] estando reducido, prisionero, después de un bombardeo, lo que le hace sujeto de trato preferencial si nos atenemos al derecho internacional humanitario. Pero Alfonso era el comandante de la paz en Colombia. Quisimos hacerle un homenaje. Creo que Santos quiere la paz, aunque a veces se ponen las cosas difíciles en la mesa.


P. ¿Qué le parece el papel de Estados Unidos en el proceso?


R. Ha nombrado a Bernie Aronson como enviado especial. Conversamos con periodicidad. Es obvio que Estados Unidos apoya al Gobierno de Colombia, no a la guerrilla. Sobre nosotros lo que ejerce es cierta presión. Pero tienen una actitud positiva frente al proceso. Nos gustaría que tomaran algunas decisiones como excluir a las FARC de la lista de organizaciones terroristas.


P. Lejos de eso, el ultimo informe de la DEA asegura que las FARC siguen traficando con cocaína.


R. Lo que ocurre es que hay muchos montajes y la DEA es la generadora de todas esas versiones. Las FARC han tomado una decisión y está plasmadas en la solución al problema de los cultivos ilícitos. Hemos explicado hasta la saciedad que si hemos tenido algún tipo de relación sobre todo con el cobro de impuestos ha sido en función de la rebelión.


P. Ustedes mantienen que el paramilitarismo existe, pero el Gobierno habla de bandas criminales.


R. La denominación de Bacrim es un disfraz. El paramilitarismo existe. ¿Por qué meter la cabeza en la arena?


P. ¿Van a dejar de reclutar menores de edad?


R. Estamos considerando la posibilidad de frenar el reclutamiento. Si vamos para la paz, no tiene sentido ingresar muchachos.


P. ¿Piensan permitir que dejen la guerrilla?


R. Por ahora no. Eso significaría quedarnos sin fuerza.


P. ¿De qué porcentaje se trataría?


R. No lo tengo en la cabeza. Pero sí puedo decir que la guerrilla mayoritariamente está integrada por gente joven. En el campo nos dicen: 'Pasaron los muchachos', somos gente joven, yo me siento joven aunque tenga mis años.


P. Después de tantos años, ¿cuál cree que ha sido la gran victoria de la guerrilla?


R. Nuestra gran victoria tiene que ser la paz.


P. ¿Cuál ha sido su mayor error?


R. La rebelión es un derecho. En el ejercicio de este derecho universal de levantarse contra regímenes tiránicos está que hayamos podido causar víctimas inocentes por errores que se presentan en la confrontación. Eso es lo que nos pone a pensar un poco. No me atrevería a señalar alguno en particular. Ojalá no hubiésemos tenido que recurrir al uso de las armas para dirimir nuestras diferencias. En la guerra se cometen errores y queremos decirle al pueblo colombiano: "Cometimos errores, sí".


P. A usted lo han intentado matar, pero está acusado de muchas muertes. ¿De qué se arrepiente?


R. Yo lo que he hecho fundamentalmente es conducir operaciones militares. Uno no sabe lo que ocurre en el combate. Al final, claro, hay bajas. La rebelión se hace con armas, la rebelión causa muertes, heridos. Ojalá hubiésemos podido encontrar mucho antes un mecanismo para evitar que esto ocurriera.


P. ¿Pero se arrepiente de algo?


R. De la rebelión no. He tratado de ser justo e inculcar lo mejor a las tropas guerrilleras que me han acompañado.


P. Usted ha estado desde el inicio en las negociaciones, ¿tiene marcha atrás este proceso?


R. Yo soy muy optimista. Deseo con todas las fuerzas que este proceso no tenga reversa, ojalá en el primer semestre del próximo año hayamos logrado un acuerdo de paz con el Gobierno de Colombia.


P. Existe la concepción de que después de tres años en Cuba no serían capaces de volver a la guerra. ¿Se le pasa por la cabeza tener que volver al monte?


R. Se necesita conocer a las FARC para entender que, si no hay acuerdo, lamentablemente tendremos que volver a la confrontación. No quisiéramos. Si tuviésemos que hacerlo lo haríamos con un intenso dolor en el alma, ojalá no vaya a ocurrir.


"Podríamos ser un nuevo partido político"


Uno de los aspectos que se tendrá que abordar de aquí a que se firme el acuerdo final será el de la incorporación de las FARC a la vida política. Ante la posibilidad de que no todos los guerrilleros decidan hacer política, Iván Márquez asegura: "Hay que tener presente que somos una organización político-militar. Gran parte de la dirigencia y de los combatientes vamos a estar trabajando por la transformación política de Colombia, por consolidar la paz". Recientemente, las FARC pidieron que se le asigne de forma directa una serie de curules (escaños). "El mismo Gobierno lo ha ofrecido como una derivación del acuerdo. Si tenemos equis cantidad de escaños, bienvenido sea. Eso contribuye a dar confianza", asegura Márquez, que incide en que aún no se ha abordado la forma en que entrarán en la política: "La verdad es que todavía no lo hemos discutido internamente. En 2000 lanzamos un movimiento clandestino que se llamó Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia. Eso está ahí y se representa con el rostro del libertador Bolívar con el antifaz tricolor. Sencillamente habría que quitarle el antifaz para que pueda salir a la legalidad. Podríamos quedarnos con un Frente Amplio para la Reconciliación de Colombia, es decir, para mantener nuestras siglas. Puede ser un nuevo partido político".

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Jueves, 19 Noviembre 2015 06:33

Un plebiscito enmermelado

Un plebiscito enmermelado

Siguen las trampas santista contra la paz. Con actos unilaterales el Jefe de la Casa de Nariño y su rosca politiquera del poder legislativo nos quieren imponer un plebiscito enmermelado, cargado de clientelismo, corrupción y compra venta de votos y conciencia. Es la vieja democracia neoliberal disfrazada con demagogia y mentiras.

La verdadera alternativa para refrendar los acuerdos de paz es la Asamblea Constituyente popular y soberana.

La mermelada clientelar se la inventó el actual presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverri, una ficha goda del pastranismo caguanero, cuando era Ministro de Hacienda del primer gobierno de Juan Manuel Santos, a raíz del cambio en el régimen de regalías petroleras entregadas a las regiones y municipios (2010).

Lo que en apariencia era una idea aceptable, pues planteaba distribuir mejor las participaciones fiscales del Estado en la explotación y comercio de los hidrocarburos, conocidas como regalías petroleras, mutó hacia otro canal más de despojo del Estado por parte de la voraz y corrupta clase política santista.

Doy un ejemplo. Prácticamente todas las regalías petroleras que le han correspondido en estos años (2011-2015) al departamento del Cauca, uno de los más pobres del país, han parado en los bolsillos del actual presidente del Congreso, el senador liberal Luis Fernando Velasco, y los miembros de su rosca politiquera que saquea las arcas departamentales y municipales de dicha región. Temistocles Ortega, el actual gobernador, sale del cargo convertido en un oligarca multimillonario de nuevo cuño gracias al control de las regalías de los hidrocarburos. Lo veremos hasta de candidato presidencial en los meses siguientes, pues el negocio es redondo, aun si no se alcanza el cargo pretendido.

En los mismos términos procederá Velasco quien eligió como gobernador a uno de sus áulicos patojos.

La práctica de la mermelada, que ha probado ser una excelente ruta de encumbramiento social y económico de los grandes gamonales del régimen oligárquico, se ha colado en el proceso de paz por cuenta de los procedimientos unilaterales implementados recientemente por el Jefe de la
Casa de Nariño para sacar ventaja e imponer su paz neoliberal y pro imperialista en la Mesa de diálogos de La Habana.

Exultante, la clase politiquera del Congreso, echó mano de la ocasión brindada por el trámite de un Acto legislativo que captura para sus perversos fines el promisorio proceso de paz que se adelanta en La Habana entre las Farc y el Gobierno, el cual debe llevar a la construcción de una nueva institucionalidad mediante una Asamblea constituyente popular y soberana.

Con ese Acto legislativo en trámite para crear una Comisión legislativa especial y otorgar facultades al señor Santos, los grandes caciques del clientelismo meten baza para blindar sus poderes y patrimonios regionales y sectoriales ante los cambios estructurales que traerá la paz con justicia social.

Lo han hecho a través de la figura de un plebiscito tramposo y corrupto que será movido mediante el recurso de la mermelada presupuestal de las regalías y la contratación de las dobles calzadas, focalizadas en el apalancamiento, por lo demás, de la candidatura presidencial del ultraderechista vicepresidente de la república, Germán Vargas Lleras, el más prominente enemigo agazapado de la paz en los actuales momentos.

El plebiscito orquestado por Santos y sus socios de la politiquería legislativa no es más que una versión degradada de los inocuos mecanismos de participación de la democracia neoliberal establecida en la Constitución de 1991.

El plebiscito santista de la paz neoliberal será otro vulgar festín de la compra venta de conciencias, de votos y de ciudadanos, que caracteriza el sistema electoral colombiano como se pudo observar en las pasadas elecciones locales del 25 de octubre.

Frente a semejante impudicia, brilla, nuevamente, la iniciativa de la delegación plenipotenciaria de la insurgencia revolucionaria de convocar una Asamblea Constituyente popular y soberana por la paz en la que estén representados los obreros, los maestros, los campesinos, las mujeres, los jóvenes, los soldados, los intelectuales, los indígenas, los afros y los guerrilleros, comprometidos en la tarea de sentar unas bases sólidas de la nueva Colombia en paz.

El plebiscito enmermelado de Santos huele a clientelismo, a corruptela y a la democracia de los ricos y poderosos que pretenden impedir los cambios radicales que la nación demanda a gritos con la construcción de la paz.

Como dice Francisco Tolosa, nos vemos en la Constituyente.

Así será!!!

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Lunes, 09 Noviembre 2015 07:23

Paz, plebiscito y Constituyente soberana.

Paz, plebiscito y Constituyente soberana.

Las Farc y el gobierno buscan construir una fórmula de consenso para la refrendación de los acuerdos de paz. La Constituyente popular y el plebiscito se plantean como dos alternativas que bien pueden complementarse en un diseño que trascienda la formula estéril de la democracia participativa neoliberal de la Constitución de 1991.

La paz se debe legitimar y blindar contra las estrategias que pretenderá impulsar el bloque dominante oligárquico con la candidatura presidencial del Vicepresidente German Vargas Lleras.

A pesar de las acciones de sabotaje adelantadas por las Fuerzas Armadas, con sus brigadas, batallones, comandos de asalto y grupos paramilitares, para dañar el proceso de paz que se adelanta en la Mesa de conversaciones
de La Habana entre el gobierno de Santos y la delegación de las Farc, los diálogos siguen avanzando en el tratamiento de diversos asuntos que permitan llegar a un acuerdo definitivo para la terminación del conflicto social y armado.

Llama la atención la negligencia y complicidad de la Casa de Nariño y del Ministro de la Defensa frente a la nefasta acción de los militares (generales, coroneles y capitanes), quienes pretenden sacar ventajas
estratégicas de la tregua unilateral ordenada por la guerrilla desde el mes de julio del año en curso. Cualquier viraje inesperado en el proceso, para degradarlo, paralizarlo a arruinarlo, se debe atribuir a los enclaves más
recalcitrantes de las Fuerzas militares, que ubicados en el trazo del militarismo ultraderechista del fascismo, están empeñados tercamente en mantener la violencia, la guerra y destrucción de la nación y su pueblo.

Por eso tan urgente y prioritario abordar los puntos relacionados con las reformas militares, la disminución del descomunal dispositivo armado del gobierno, el recorte de las gigantescas partidas presupuestales, los
cambios democráticos en las doctrinas militares, la eliminación de las plataformas ideológicas contrainsurgentes y la erradicación de los grupos paramilitares organizados, patrocinados y financiados desde las entidades militares oficiales.

Entre los temas que han sido planteados por el gobierno como de mayor trascendencia está el de la refrendacion de los acuerdos que se consoliden en la Mesa de diálogos.

Los delegados oficialistas, así como los de las Farc, han dicho que cualquier decisión que se adopte debe ser fruto del consenso entre las partes.

Antes de que tal circunstancia cobre forma, cada una de las representaciones plenipotenciarias ha formulado por su lado, iniciativas y mecanismos que corresponden a los intereses y visiones políticas específicas.

Las Farc se inclinan por la convocatoria y funcionamiento de una Asamblea Constituyente popular y soberana
) que se encargue del diseño de un nuevo régimen yorden político en el que se incluyan los acuerdos totales alcanzados en el proceso de paz que se desarrolla desde el año 2012.

Es la ruta para legitimar y blindar los pactos ante cualquier pretensión de desconocer los consensos alcanzados; lo cual muy probablemente ocurrirá en un eventual triunfo presidencia en el año 2018, del actual
Vicepresidente de la Republica, German Vargas Lleras, a cuyo alrededor se están reagrupando todas las facciones de la ultraderecha radical partidaria de la guerra contra el pueblo.

El gobierno del señor Santos ha dicho que prefiere la refrendación de las coincidencias mediante un plebiscito contemplado en los mecanismos de participación ciudadana establecidos en la Constitución y reglamentados
mediante las leyes 134 de 1994 ) y 1757 del mes de julio del 2015 (http://bit.ly/1Mtf02v ).

Como se trata de un asunto político de la mayor trascendencia y para los efectos del debate que ya cobra auge, conviene indicar de qué se trata este instrumento.

Según el artículo 7 de la Ley 134 de 1994, el plebiscito es el pronunciamiento del pueblo convocado por el Presidente de la República, mediante el cual apoya o rechaza una determinada decisión del Ejecutivo.

Siempre y cuando la convocatoria a plebiscito que haga el Presidente de la República, satisfaga los requisitos previstos en el artículo 104 de la Constitución Nacional (Ver Sentencia C-180 de 1194 en el siguiente enlace electrónico http://bit.ly/1M0xl5t )

De acuerdo con el artículo 77 de la Ley 134 de 1994, el Presidente de la República, con la firma de todos los ministros, podrá convocar al pueblo para que se pronuncie sobre las políticas del Ejecutivo que no requieran aprobación del Congreso; excepto las relacionadas con los estados de excepción y el ejercicio de los poderes correspondientes.

El Presidente deberá informar inmediatamente al Congreso su intención de convocar un plebiscito, las razones para hacerlo y la fecha en que se llevará a cabo la votación, la cual no podrá ser anterior a un mes ni posterior a cuatro meses, contados a partir de la fecha en que el Congreso reciba el informe del Presidente. El Plebiscito no podrá coincidir con otra elección.

Efecto de la votación: El pueblo se decidirá, en plebiscito, por la mayoría del censo electoral.

Los plebiscitos no pueden modificar la Constitución.

Cuando el Presidente toma la decisión de convocar a un plebiscito debe informar las razones y la fecha en que se llevará a cabo de manera inmediata al Congreso y debe entregar a la Corte Constitucional el texto del decreto mediante el cual convoca al plebiscito para que ésta decida su constitucionalidad. La fecha decidida no puede ser anterior a un mes, pero tampoco puede fijarse para cuatro meses después de haberlo notificado al Congreso. Los plebiscitos tampoco pueden ejecutarse el día que se realicen otras elecciones.

El gobierno puede expresar su opinión sobre el plebiscito en los medios de comunicación a partir de los 20 días anteriores a la fecha en que se llevará a cabo.

Son las reglas vigentes que el proyecto de Acto legislativo sobre refrendación e implementación de los acuerdos de paz que cursa actualmente en el poder legislativo (http://bit.ly/1WHrM45 ),
intenta modificar en lo atinente al umbral para determinar que será suficiente con el número de votantes presentes el día establecido para realizar el plebiscito de la paz. No se ha dicho nada respecto de la prohibición de cambiar la constitución, que necesariamente debe darse con los acuerdos de paz en materias como la justicia, la extradición, fuerzas armadas, función social de la propiedad y la participación política de los guerrilleros con su presencia en las corporaciones de representación ciudadana.

Problemática que hace conveniente, entonces, la convocatoria de una Asamblea Constituyente popular y soberana en los términos planteados por la insurgencia revolucionaria.

Así que solo mediante el acuerdo bilateral será posible definir este crucial asunto para la paz.

Bien puede ser que un plebiscito cierre las deliberaciones y determinaciones de una Constituyente democrática que sirva de punto de partida para una nueva era de democracia ampliada y con justicia social en Colombia.

Constituyente y plebiscito deben legitimar y blindaran los acuerdos de paz si hay voluntad para terminar la prolongada guerra civil colombiana.

Publicado enColombia
Lunes, 28 Septiembre 2015 11:20

EU dio los pasos para dialogar con Cuba

EU dio los pasos para dialogar con Cuba

Para el también sociólogo y ensayista, la formalización de las relaciones no es lo mismo que la normalización, pues para los cubanos esto implica cambios respecto del bloqueo y la hostil política estadunidense, además de la devolución de Guantánamo y el pago de indeminzaciones.



Es un hecho: Estados Unidos y Cuba formalizaron sus relaciones diplomáticas. Pero la normalización de la relación bilateral, luego de más de medio siglo de una clara estrategia de aniquilar al régimen castrista, es otra cuestión. Aquí hay un problema conceptual y una pregunta que se debe hacer: ¿qué son relaciones normales?.


Es Aurelio Alonso quien pregunta. Filósofo, sociólogo, comunista tan seguidor de Sartre y Ortega y Gasset como de Marx y Lenin, subdirector de la Revista Casa de las Américas, autor de decenas de libros, ensayista y catedrático.


Responde: "hay dos perspectivas, la de Estados Unidos y la de Cuba. En la nuestra, los grandes temas de la normalidad son: el bloqueo, la devolución de la base de Guantánamo, el pago de las indemnizaciones. Y un problema más: un cambio en la política estadunidense que elimine todo gesto de agresividad. Y esto pasa –añade–, por la forma como Washington interviene para reforzar en Cuba una oposición mercenaria.


Afirma: un sistema que insiste en ser soberano no puede admitir que le implanten un modelo externo.


En la mesa del comedor de Aurelio Alonso –un departamento en El Vedado donde cuelgan obras hermosas del arte haitiano, otra de sus pasiones– preside la montaña de lecturas pendientes un pequeño tomo: Diálogos entre Juan Pablo II y Fidel Castro. El autor: el entonces arzobispo argentino Jorge Mario Bergoglio. El sociólogo se prepara para escribir un ensayo sobre la visita del papa Francisco.

 

–¿Qué cambia, en esta nueva etapa, para la llamada disidencia cubana?

–Hemos vivido en una plaza sitiada y todavía estamos sitiados. Pero en la medida en que el sitio vaya cediendo debe haber una descompresión interior. Esto no puede ser en función de la imposición estadunidense.

 

"Si bajan las tensiones con Estados Unidos o si hay un rediseño de la forma como esa nación interviene, esto va a permitir que se refuerce un disenso interior. No se puede confrontar inteligentemente una política de penetración estadunidense desde una proyección esquemática, dogmática, maniquea, en lo cual todo lo que es socialista es bueno y todo lo que tenga cuño marxista es verdad.


"El disenso no es un fenómeno nuevo; existe desde hace tiempo. En los debates públicos, en los blogs, en lo que se dice y escribe hay puntos de vista discrepantes. Pero no todo es un disenso a partir de la deslegitimación. Son opiniones que abogan por cambios dentro de la las coordenadas principales que han definido al sistema cubano de justicia social, de equidad, de soberanía, de erradicación de la pobreza. Es un disenso dentro del consenso.


"El problema es que no hay un disenso organizado e institucionalizado. Y hay una disidencia que se ha vuelto mercenaria, porque fue costeada y manejada por la antigua Oficina de Intereses. Eso los ha deslegitimado.


"Si Estados Unidos deja de intervenir en el fomento de movimientos disidentes artificiales habrá un disenso legitimable. Un sistema que insiste en ser soberano no puede admitir que le implanten un modelo externo.


"Pero las voces discrepantes hoy día se expresan. En Cuba hay un nivel de polémica interna, no siempre apreciado pero sí permitido. Hay tolerancia. Y las cosas se dicen con toda libertad en espacios digitales. Las publicaciones oficiales no le han abierto el espacio a estas opiniones. Tendrán que hacerlo en algún momento. Granma y Trabajadores, que son los periódicos oficiales de amplia tirada, no se abren porque todavía hay una política de control muy fuerte de la prensa. Y esto también se está discutiendo, sale a la luz constantemente."


El mal recuerdo de Fox


Desde una perspectiva de la historia regional, Alonso ubica el momento del deshielo como la culminación de una revisión a fondo que tuvo que hacer Estados Unidos de su relación con los países latinoamericanos desde el fracaso del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la cuarta Cumbre de las Américas, en Mar del Plata (2005). A partir de ese momento la historia de las cumbres de las Américas cambia. Washington pierde su capacidad de imponer.


Cita como momento clave la Cumbre de Mar del Plata con las figuras de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula da Silva, Evo Morales haciendo frente común, perfilando la alternativa, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América. Y Vicente Fox, el último defensor del ALCA diseñado por el gobierno de George W. Bush.


Paradójicamente, es también el momento en que México empieza a mover su política hemisférica hasta el extremo derecho. Yo creo que si la disyuntiva que se presentó en la OEA en 1962, cuando México fue el único país de la organización que se negó a romper relaciones con Cuba, se hubiera presentado en ese momento, México habría sido el primer país en seguir a Estados Unidos y romper con Cuba. Y eso lo empezó Vicente Fox. Aquí lo recordamos todavía por esa cosa fea que tuvo con Fidel, aquello que le dijo en Monterrey: comes y te vas.


–¿Y cómo ve a México hoy?
–Como el país que más sujeto está a la política estadunidense.


Fidel y Raúl, la misma línea

 

–¿Por parte de Cuba qué es lo que se mueve internamente para llegar a este punto de apertura con Estados Unidos? ¿Influyó el relevo de Raúl Castro por Fidel en la conducción política?
–Fidel y Raúl son dos personas distintas; cada uno tiene un estilo propio. Pero los pasos fundamentales los dio Estados Unidos. Cuba no dio ningún paso. El trazado de la isla hacia la nación estadunidense se mantiene en la misma línea desde hace muchos años. No creo que hubiera mucha diferencia con Fidel; la retórica, quizá, algunas palabras, algunos rasgos. No el fondo.


En su juventud, Alonso casi llega a graduarse de administrador de empresas en una universidad de Estados Unidos. Pero con el triunfo de la Revolución deja todo y vuelve a su país. Entra a trabajar al Ministerio de Industria durante la época del Che Guevara.


En 1963 participa en la formación del Departamento de Filosofía en la Universidad de La Habana. Desde ahí se publicó la revista Pensamiento Crítico, (entre 1967 y 1971) con una mirada marxista no dogmática.


Dejó de salir cuando el pensamiento académico se volcó totalmente hacia la línea soviética, que dominó la década de los 70.


Guantánamo, la batalla que continuará


De vuelta al análisis de los nuevos tiempos, con la agenda de negociaciones con Estados Unidos abierta, Aurelio Alonso aborda el tema de la devolución de la base militar de Guantánamo, que el gobierno de Barack Obama no acepta incluir en la agenda de negociaciones.


–Yo sostengo que ese es el punto más grueso en la agenda de la negociación. Mucho más que el bloqueo, porque por lo menos en principio hay la intención de los dos gobiernos para resolverlo.


La devolución de Guantánamo, en cambio, es más complicada. Para empezar, porque eso data de 1902, no de los tiempos de la Revolución. En los momentos más tensos de la relación hubo incluso disparos, con muertos cubanos, pero a Cuba nunca se le fue la musa de la provocación. Para la isla es importantísimo, porque es un símbolo. Va a seguir siendo una batalla, concluyó.

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